jueves, 23 de junio de 2016

Criminales nazis: justicia tardía, pero justicia. La mayoría de los SS destinados en Auschwitz han logrado escapar a los tribunales

Puede parecer que no tiene mucho sentido que un anciano de 94 años sea condenado por crímenes ocurridos hace más de siete décadas. Sin embargo, lo tiene. Un antiguo SS de Auschwitz, Reinhold Hanning, fue sentenciado el viernes en Alemania a cinco años de prisión por su colaboración en la muerte de 170.000 personas durante su servicio como guardia en este campo de exterminio nazi. La condena pudo producirse gracias a un reciente cambio en la legislación alemana que permite perseguir a cualquier persona que haya trabajado en un campo de exterminio, sin necesidad de que sea necesario probar la comisión de algún crimen concreto. En otras palabras, la justicia considera algo que parece de sentido común: haber sido guardia en Auschwitz, donde fueron asesinadas 1,1 millones de personas, es un crimen en sí.

La historia de Hanning es muy representativa de lo que ocurrió después de la II Guerra Mundial en Alemania Occidental, donde solo fueron juzgados 29 de los aproximadamente 6.500 miembros de las SS que pasaron por Auschwitz (otros 20 fueron procesados en Alemania del Este), un olvido relatado en dos excelentes películas alemanas recientes, La conspiración del silencio y El caso Frizt Bauer, que relatan las enormes resistencias a las que se enfrentaron los fiscales que trataron perseguir los crímenes contra la humanidad cometidos por los nazis. Hanning fue detenido por los aliados al final del conflicto, recluido hasta 1948, cuando regresó a Alemania, donde no relató a nadie su pasado y vivió tranquilo hasta ahora.

Pese a los procesos de Núremberg contra algunos gerifaltes del Tercer Reich o a la captura y posterior juicio en Israel de Adolf Eichmann, o a las investigaciones que se llevaron a cabo en algunos países ocupados, tenemos que enfrentarnos a una incómoda verdad: la inmensa mayoría de los crímenes cometidos durante el horror nazi han quedado impunes, pese a que fue necesario inventar una nueva palabra para describirlos, genocidio.

Al final de su biografía de Hitler, el historiador Ian Kershaw, que acaba de publicar Descenso a los infiernos. Europa 1914-1949, escribió: "Muchos de los que tenían una mayor responsabilidad consiguieron escapar sin castigo y, en algunos casos, lograron prosperar y triunfar en la posguerra". En 2014, cuando comenzaron a activarse de nuevo los procesos contra guardias de Auschwitz, el semanario Der Spiegel publicó un largo reportaje en el que sus autores mantenían: "El castigo de los crímenes cometidos en Auschwitz fracasó no porque un puñado de jueces y políticos tratasen de frenar esos esfuerzos, sino porque muy poca gente estaba interesada en perseguir y condenar a los perpetradores. Muchos alemanes eran indiferentes a los crímenes cometidos en Auschwitz en 1945 y así siguió".

Los últimos testigos están desapareciendo. Los testimonios de las víctimas son esenciales, pero también los de los verdugos, porque tratar de comprender qué convirtió a seres humanos normales en monstruos es una pregunta que sigue sin respuesta. Es posible que este tipo de sentencias entorpezcan este proceso. Sin embargo, por muy importante que sea la memoria, la justicia lo es todavía más.

http://elpais.com/elpais/2016/06/20/opinion/1466445968_256932.html

miércoles, 22 de junio de 2016

4 claves para entender el Plan Cóndor, la empresa de la muerte creada por regímenes militares en Sudamérica Redacción. BBC Mundo

Este viernes, se cerró en Argentina uno de los últimos capítulos de la Guerra Fría en América Latina. Y con él una herida profunda que cruza al menos seis países.

En una sala de tribunales de Buenos Aires se dictó sentencia en el megajuicio contra 18 militares por el denominado Plan Cóndor, la operación ilegal conjunta llevada a cabo por gobiernos miitares sudamericanos en las décadas de los 70 y 80 para perseguir y ultimar opositores a nivel trasnacional.

Condenan a expresidente de facto de Argentina Reynaldo Bignone a 20 años de cárcel por crímenes del Plan Cóndor

En BBC Mundo les presentamos una guía rápida y simple para entender el llamado Plan u Operación Cóndor.

1. Qué era
Se tiene la fecha exacta de su creación: 28 de noviembre 1975, en Chile, en el marco de una reunión de seguridad presidida por Manuel Contreras -jefe de la policía secreta chilena- y en la que participaron militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina, de la parte acusadora en el juicio, se trataba de "un sistema formal de coordinación represiva entre los países del Cono Sur que funcionó desde mediados de la década del 70 hasta iniciados los años 80 para perseguir y eliminar a militantes políticos, sociales, sindicales y estudiantiles de nacionalidad argentina, uruguaya, chilena, paraguaya, boliviana y brasileña".

De esta manera, personal de los servicios de seguridad de esos países cruzaron sin obstáculos las diferentes fronteras, cometiendo asesinatos, secuestros y torturas.

Según las investigaciones y denuncias, su accionar no se limitó a las seis naciones mencionadas: se extendió a Italia y Estados Unidos.

Precisamente, el papel de EE.UU. ha sido muy controvertido, con diversas organizaciones de derechos humanos señalando que ese país -en especial la CIA- estuvieron en el montaje desde el principio.

Sara Méndez, uruguaya que fue torturada en el centro clandestino de la Operación Condor en Buenos Aires conocido como Automotors Orletti, regresa al lugar.

El fallecido escritor inglés Christopher Hitchens, en su libro "Juicio a Henry Kissinger", habla de la responsabilidad no sólo del exsecretario de Estado de EE.UU., sino del involucramiento de agentes del FBI.

Esto aún no ha sido demostrado en un juicio y los protagonistas lo niegan. Lo que es indudable es que un plan así sólo era posible en el marco de la Guerra Fría y el fervor anticomunista de los regímenes militares en América Latina.

Uno de los principales puntos de operación del Plan Cóndor fue un centro clandestino de detención y tortura situado en Buenos Aires y conocido como Automotores Orletti (el nombre que ostentaba a la entrada, entre los militares lo denominaban El Jardín).

Allí torturaron y desaparecieron al menos a 200 personas, entre ellas el hijo del conocido poeta argentino Juan Gelman.

2. Las víctimas
Dependiendo de la fuente, las muertes provocadas por el Plan Cóndor se cuentan desde varios cientos hasta 60.000 (algunos incluyen a la totalidad de los 30.000 desaparecidos durante la llamada "guerra sucia" en Argentina).

Entre los casos más conocidos que se atribuyen a esta operación está el asesinato con coche bomba en Washington de Orlando Letelier, ex ministro estrella del gobierno de Salvador Allende.

También se incluye la desaparición y posterior asesinato del hijo y la nuera de Juan Gelman. Mientras el joven Marcelo Ariel Gelman fue asesinado en Buenos Aires (sus restos fueron hallados en 1989), su esposa, María Claudia -quien estaba embarazada-, fue llevada a Uruguay. Allí, antes de que la mataran, dio a luz a una niña que fue entregada en adopción.

En 2000, tras de años de búsqueda, Juan Gelman logró ubicar a su nieta.

Como parte del Plan Cóndor también se incluyen los llamados "vuelos de la muerte" en el que personas eran arrojadas vivas al mar o al río desde aeronaves.

3. El archivo del terror
Detalles del Plan fueron apareciendo a cuentagotas con el regreso de la democracia a Sudamérica. Pero en 1992 se produjo un diluvio de información.

En diciembre de ese año, un antiguo exiliado paraguayo -con la ayuda de un juez- descubrió en una estación de policía de un suburbio de Asunción los completísmos archivos que los militares de Paraguay habían acumulado sobre el plan, así como documentos de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Estos documentos no sólo sirvieron para conocer al dedillo las entrañas del Plan Cóndor, sino para las numerosas causas judiciales que se llevaron -y llevan- a cabo contra los implicados.

Algo que se ha mencionado en el juicio de Argentina es que, al contrario de muchos otros realizados en todo el mundo por crímenes de lesa humanidad, en éste se posee una enorme documentación, no sólo por los Archivos del Terror, sino por los papeles desclasificados por EE.UU. durante el gobierno de Bill Clinton.

4. Los juicios
Con las acusaciones y juicios por el Plan Cóndor se puede hacer un "quién es quién" de los regímenes militares de Sudamérica en los años 70 y 80, pues entre los señalados se encuentran ex jefes de estado de facto de Argentina (Rafael Videla y Reynaldo Bignone), Chile (Augusto Pinochet) y Paraguay (Alfredo Stroessner).

En Italia, en 2013 empezó un juicio -aún no concluido- contra 32 militares y civiles de Bolivia, Chile, Perú y Uruguay por la desaparición y muerte de 33 ciudadanos italianos y 20 uruguayos.

Sin embargo, acusaciones e incluso juicios no significan condenas. Largamente vinculado al caso, Augusto Pinochet siempre negó estar vinculado al plan. Y en 2005 la Corte Constitucional chilena decidió que no podía ser juzgado por el caso por sus problemas de salud. Falleció en 2006

En Paraguay -luego del descubrimiento de los archivos del terror- se intentó enjuiciar a Stroessner, quien estaba exiliado en Brasil, a salvo de cualquier persecusión judicial. Allí murió también en 2006.

El inicio, de 2013, del juicio que este viernes llega a su fin. En la imagen se observa a Jorge Videla, ya fallecido.

Algo similar ocurrió en Argentina, donde en 2001 se le inició un proceso a Rafael Videla por el Plan Cóndor, pero en 2010 fue condenado a cadena perpetua por la desaparición de 31 detenidos y en 2012 a otros 50 por el robo de niños nacidos de prisioneras en centros de detención clandestinos. Murió en una cárcel común en 2013.

El juicio en el cual se dictó veredicto este viernes empezó ese mismo año, poco antes de la muerte de Videla, y en el banquillo de los acusados se encontraba uno de los pocos jefes de Estado de un régimen militar involucrado en el caso Cóndor que aún están vivos: el argentino Reynaldo Bignone. Junto a él estaban otros 17 hombres acusados de secuestro, tortura y desaparición forzada. Siete -entre ellos Videla- han muerto en los tres años que han transcurrido desde que empezó la causa. Los otros once esperan el veredicto de la justicia.


www.bbc.com/mundo/america_latina/2016/05/160524_america_latina_plan_operacion_condor_argentina_uruguay_bolivia_brasil_paraguay_jcps

martes, 21 de junio de 2016

"Parte del objetivo de la Transición fue que no se transformara el orden que levantó el genocidio franquista". Entrevista a Daniel Feierstein, uno de los mayores expertos en el estudio y análisis de las prácticas genocidas que asolaron al mundo en el siglo XX

Daniel Feierstein es sociólogo y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor titular de la cátedra Análisis de las Prácticas Sociales Genocidas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y como director del Centro de Estudios sobre Genocidio y de la Maestría en Diversidad Cultural, ambos en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Es experto independiente por las Naciones Unidas para la elaboración de las Bases de un Plan Nacional de Derechos Humanos argentino.

Describir la trayectoria profesional de Daniel Feierstein (Buenos Aires, Argentina, 1967) ocuparía más líneas que paciencia tiene el lector para leer cargos, títulos y publicaciones varias. Una manera breve de resumir la importancia del personaje pasa por señalar que Feierstein es uno de los mayores expertos en el estudio y explicación de las prácticas genocidas que asolaron al mundo durante el siglo XX.

Recibe a Público antes de participar en una mesa redonda en la librería Traficantes de Sueños de Madrid sobre los crímenes de la dictadura franquista. Antes de llegar a la capital de España ha ofrecido conferencias en Londres, Atenas y Barcelona, entre otros lugares. La conversación con Fierstein, no obstante, corre el riesgo de derivar en complejos conceptos y referencias a tratados internacionales y/o convenciones de las Naciones Unidas. Es un riesgo.

El objetivo de la entrevista, sin embargo, pasa por aclarar conceptos básicos y fundamentales para conocer más y mejor la historia reciente de España. ¿Qué es un genocidio? ¿Cometió el franquismo un genocidio en España? ¿Repercute en la actualidad española aquel genocidio?

¿Cometió el franquismo un genocidio en España?
Sin duda. En los dos sentidos: en el sociológico y en el jurídico. En el sociológico, el eje del genocidio es la destrucción de la identidad de un pueblo y creo que está muy claro que en el caso español se buscó destruir la identidad del pueblo español. Y en el sentido jurídico del término también se puede decir que existió un genocidio porque la Convención sobre Genocidio de la ONU incluye la intención de la destrucción parcial de un grupo nacional. Y aún cuando no deja claro si el grupo nacional puede ser el mismo entre los perpetradores y las víctimas, y está abierto a interpretación, creo que en el caso español es absolutamente interpretable que el objetivo del franquismo fue destruir parcialmente el grupo nacional español. Querían transformar España a través del terror.

La Convención sobre el genocidio señala que se trata de la destrucción total o parcial de un "grupo nacional, étnico, racial o religioso". Hay quien interpreta que en España no hubo genocidio porque se trata de una lucha fratricida entre miembros de un mismo grupo nacional. Exacto. Esa es la discusión. Pero la idea de que hay dos grupos es la idea del genocida. Todos los genocidios siempre se implementaron para transformar al propio grupo. El nazismo pretendió transformar Alemania y después transformar a Europa. Y convencer a la población de que había determinados grupos que no formaban parte del grupo nacional. Y esto fue lo que sucedió en España. Los genocidas planteaban que los rojos no formaban parte del grupo y por eso tenían que ser expulsados, erradicados. Todos los genocidios son intentos de transformar al propio grupo.

El Gobierno español y la Justicia han dicho que en España no hubo genocidio. Y ante esta posición parece que estamos ante el eterno debate de dos posturas enfrentadas y sin una verdad. ¿Cómo explicar que sí hubo un genocidio? El Gobierno español impide la discusión. Para decir que sí o que no hubo un genocidio hay que abrir las causas y un Tribunal tiene que analizar las evidencias, escuchar a los testigos, que pueda tomar pruebas históricas del caso y luego, analizando la Convención sobre Genocidio, dirimir si lo hubo o si no lo hubo. Cuando alguien impide la discusión no está diciendo que no hubo genocidio sino que lo que está diciendo es que no se puede discutir el asunto.

¿El genocidio es sólo el asesinato de miles de personas? El genocidio es principalmente la matanza de miembros del grupo pero tiene cinco acciones: la matanza; el sometimiento del grupo a condiciones que provoquen su destrucción; las lesiones al grupo tanto físicas como psíquicas; impedir los nacimientos dentro del grupo; y transferir los hijos del grupo que sufre la represión al otro grupo que la aplica. En España se han dado las cinco acciones. Hay genocidios, condenados, que sólo han implementado dos o tres de estas acciones. España implementó los cinco ejes de la Convención de la ONU. Por eso, la decisión de la Audiencia Nacional contraviene toda la normativa internacional. Habría que revisarla y ponerlo a discusión con juristas internacionales.

Un argumento habitual es que la izquierda también cometió asesinatos y que, por tanto, también habría cometido un genocidio. La gran diferencia es el control del monopolio de la violencia. Esto es: quién tiene la capacidad de llevar a cabo determinadas acciones organizadas sistemáticamente. En estos casos, hay dos cuestiones a analizar. La primera es si había un aparato de poder con la capacidad de monopolio de la violencia para implementar esas acciones genocidas. En segundo término, tener en cuenta el riesgo que implica equiparar las acciones de quienes llevan a cabo un plan sistemático de destrucción de quienes resisten ese plan sistemático de destrucción. Esta equivalencia es muy dañina para la sociedad porque pone en un plano de igualdad lo que de ninguna manera puede ser igual.

En España lo que había era un gobierno democrático elegido por la población con su determinado porcentaje de votos y una oposición, que disentía de este Gobierno y apostaba por otra opción política con un determinado porcentaje de voto. En esta situación, hubo un golpe de Estado militar que a través de la violencia y el terror intenta destruir esa experiencia política. Estas dos situaciones no son equivalentes. Lo que no quiere decir que no tenga que ser revisado políticamente, moralmente, las acciones de la República española o de determinados grupos de izquierdas que defendían a la República. Creo que sí merece ser revisado, pero que la Justicia no es el lugar, pero sí un debate político que puede ser enriquecedor.

¿Se puede afirmar, sin ninguna duda, de que las élites militares y políticas que prepararon el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 tenían un "plan sistemático de destrucción" del adversario? Sin duda. Está muy claro. Es un trabajo de la Justicia el comenzar a revisar documentos militares del franquismo y comenzar a abrirlos a la discusión para ver el papel que tuvo el terror en esta transformación social que acometieron.

Dice que el objetivo de un genocidio es eliminar la identidad de un pueblo e imponerle la identidad de las élites.
¿España sufre aún los efectos de ese genocidio de hace 80 años y de la imposición de la identidad de la élite al pueblo?
España es uno de los casos paradigmático donde se siente el efecto en la actualidad. Todo genocidio tiene sus niveles de efectividad y de logros, pero me parece que el caso español destaca por la imposibilidad de abrir la discusión. España y Turquía son los dos casos donde fue más difícil abrir una discusión colectiva. No sólo jurídica. Sino incluso una discusión social y política sobre lo que ocurrió. Esto tiene que ver con varios efectos: lo extensa de la dictadura franquista, que atravesó a varias generaciones.

El otro elemento que no se tomó en cuenta suficientemente es la importancia de la apropiación sistemática de menores que se calcula en no menos de 30.000 casos. Es inconcebible. En Argentina hubo alrededor de 500 y se considera una barbaridad. Esto es importante porque atraviesa con el terror a toda la segunda generación. De tener siempre la duda con el origen. Es un elemento fundamental para entender el silencio de la Transición.

La mayoría de los casos históricos logran determinados efectos pero cuando termina el régimen que lo implementó comienzan a abrirse discusiones a veces con la posibilidad de plantear acciones jurídicas.

En España hasta los 90 no se abrieron con cierta fuerza los debates sobre el pasado. Tenemos 20 años de Transición con una especie de pacto de silencio particularmente emblemático. Es algo para revisar en el presente y plantearse cuáles fueron los elementos del caso español que generaron tanto nivel de silencio y aún hoy tanta insistencia en que no hay que mirar para atrás, en que la Transición debe ser rescatada, que fue el modo de pacificar el país...
Estas peticiones consisten en asumir los objetivos de los genocidas muchos años después y dentro de un un régimen muy distinto de lo que fue el régimen genocida.

¿Una de las consecuencias es que esas mismas élites pueden seguir en una situación de poder privilegiada que se ganó con las armas durante la Guerra Civil?

Sí. Pero el poder no es sólo seguir gobernando. Se trata de que la transformación de la sociedad no se toca. En ningún nivel. En general, podríamos decir que ha sido difícil tocar las transformaciones de la sociedad después de un proceso genocida.

Parte del objetivo de la Transición fue que no fuera transformado el orden económico, que no fuera transformada la Justicia, el orden político... que los cimientos que levantó el genocidio a través del terror no se puedan discutir. Y eso está en la base de la idea de la reconciliación.

Siempre plantean la reconciliación en los términos del genocida, que no se pueda tocar o cuestionar nada de lo que el genocidio construyó.

Este es el desafío fundamental para la sociedad española: el revisar toda la estructura concebida por las autoridades genocidas.

Un ejemplo: cuando finaliza la dictadura de Argentina los organismos de derechos humanos señalaron que había que dar de baja a todos los jueces, a todos los funcionarios que habían trabajado en relaciones exteriores avalando al gobierno militar. A toda la estructura del Estado que habían participado en el genocidio. Esto implicaba poner en cuestión el aparato y el presidente, que era Alfonsín, dijo que no había suficientes jueces para nombrar si había que sustituir a los jueces que habían colaborado.

La respuesta de los organismos de derechos humanos fue muy sólida. Les dijo que cualquier estudiante, cualquier abogado joven sería infinitamente mejor que un juez que había desarrollado su acción durante un genocidio. Este es el gran desafío para cualquier sociedad tras un proceso genocida.

Ahora se habla mucho de cambio político,

¿es necesario revisar nuestro pasado para poder cambiar España?
España tiene una gran oportunidad ante sí para poner en cuestión todo ese proceso de Transición. La pregunta es si esa oportunidad va a ser aprovechada o no. Si este nuevo proceso lo que va a hacer es simplemente cambiar algunos discursos y sostener esa estructura de impunidad y esa estructura política construida por el terror o si se va a animar a abrir la discusión y a ponerlo en cuestión.

Ese es el gran desafío de España en el presente. Puede ser una oportunidad. La estructura política española ha comenzado a estar en jaque y la pregunta es si habrá fuerza política para ponerla realmente en cuestión. Ese es el desafío del presente.

Desde el Partido Popular están lanzando el mensaje de que cuidado que vienen los rojos, los comunistas, los radicales, en definitiva.

¿Esto tiene que ver con aquel genocidio fundacional del que habla?
Claro. Es apelar a ese terror.

La pregunta es si ese terror seguirá siendo efectivo o no cuarenta años después del fin del régimen de terror.

Hay dos generaciones, como mínimo, actuando más.
Este es el gran desafío. Apelan al terror de hace 80 años, pero, ¿será efectivo aún? La trampa sería si esos sectores políticos que reciben los ataques quisieran desprenderse de esa actuación y tratar de pactar con los autores ideológicos de ese proceso genocida para demostrar que no son disruptivos y que no van a llevar a cabo ninguna transformación ni a poner en cuestión el orden político de la Transición.

En España, para las víctimas de la dictadura y las asociaciones memorialistas, Argentina es una referencia. No sólo porque ha abierto la única causa judicial que investiga a la dictadura de Franco sino porque están revisando y juzgando su propio pasado.

¿Qué está pasando ahora con este proceso con el Gobierno de Macri?
El Gobierno de Macri es un retroceso en Argentina e implica un intento de destruir algunas conquistas de la última década. No obstante, en este campo precisamente, las conquistas no han sido realizadas por un gobierno y sí por una lucha social. Por tanto, les resulta más difícil revertirlo. Ha habido un desmantelamiento de algunas áreas específicas o el intento de reponer a algunos represores en puestos públicos, pero no ha sido Macri el único. El jefe del Ejército del gobierno anterior tenía vínculos con el régimen genocida también. Me resulta llamativo, en el buen sentido, pese al retroceso que implica el gobierno de Macri, que no se ha puesto en cuestión el proceso de juzgamiento porque tiene un nivel de apoyo popular que implicaría un desgaste importante.

¿Macri tiene vínculos con la élite golpista?
Macri tiene relaciones con sectores vinculados, más que con los golpistas, con los sectores económicos que estuvieron detrás del proceso genocida sosteniéndolo, participando en algunos casos directamente y beneficiándose de ese proceso. No sólo tiene vínculos sino que él mismo es el hijo de un empresario que se hace millonario en los negocios estatales con la dictadura militar.

A largo plazo, ¿está planteando el macrismo una batalla por la memoria?
Sí. Justo.
Y es una estrategia más inteligente. En lugar de avalar la impunidad y asumir la defensa directo de los represores, lo cual implicaría un costo político altísimo, lo que está haciendo es retrotraer la discusión a comienzos de los años 80 e intentar reinstalar la teoría de los dos demonios. Es lo mismo que sucede en España: plantean que la memoria debe ser completa y que es cierto que hubo hechos muy graves de los represores pero que también habría que revisar los hechos cometidos por los grupos de izquierdas. La política del macrismo tiende a eso. A la igualación de las víctimas y los victimarios. Esto es algo que tiene mucha fuerza en España y que era absolutamente marginal en Argentina y que ahora comienza a cobrar fuerza gracias al apoyo gubernamental.

Entiendo que es una estrategia que busca captar a los más jóvenes. A los que no vivieron la dictadura. Absolutamente. Lo que buscan es esta igualación con mucho trabajo 'periodístico', sin sustento histórico, que busca distorsionar la historia con esta igualación. Esto ha sido bastante fuerte durante los últimos tres o cuatro años en Argentina. Es decir, antes del triunfo del Gobierno de Macri. Hay una verdadera campaña de bombardeo a la población con el intento de equiparar.

Fuente: http://www.publico.es/politica/genocidio-espanol-transicion-franquista.html

El síndrome de Dunning-Kruger

La relación entre estupidez y vanidad se ha descrito como el efecto Dunning-Kruger, según el cual las personas con escaso nivel intelectual y cultural tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes de lo que son. El fenómeno fue rigurosamente estudiado por Justin Krugger y David Dunning, psicólogos de la Universidad de Cornell en Nueva York, y publicado en 1999 en “The Journal of Personality and Social Psychology”.

Se basa en los siguientes principios:
1º. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades.

2º. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

Antes de que estos estudiosos lo evidenciasen científicamente, Charles Darwin ya había sentenciado que “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, y los que tenemos la manía de reflexionar, que es lo mismo que mirarse al espejo, ya sospechábamos que la mayoría tendemos a valorarnos a nosotros mismos por encima de la media, cosa que, lógicamente, es estadísticamente imposible.

El avance de Krugger y Dunning fue simplemente demostrarlo en un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de estudiantes y pedirles una auto-evaluación posterior. Los resultados fueron sorprendentes y reveladores: Los más brillantes estimaban que estaban por debajo de la media; los mediocres se consideraban por encima de la media, y los menos dotados y más inútiles estaban convencidos de estar entre los mejores. Estas observaciones, además de curiosas me parecen preocupantes, pues según ellas los más incompetentes no sólo tienden a llegar a conclusiones erróneas y tomar decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello.

Pues bien, en la actualidad estos parámetros vienen al pelo para catalogar e interpretar muchas de las decisiones y desaciertos de tantos pretendidos “expertos” en economía y política, que nos han llevado a donde estamos. No estoy aludiendo a ningún personaje concreto, ni a ninguna opción política, sino simplemente me atrevo a proponer el modelo para diagnosticar a tantos líderes, peritos, charlatanes, sacamantecas y desatinados que pululan por doquier y padecen este “Síndrome de Dunning-Kruger”, y de paso recomendarles que, como diría un catalán, se lo hagan mirar ya que ellos solos, por si mismos, son incapaces de reconocer que lo padecen. Y el resto mejor no dárnoslas de sabios en nada, no sea que también estemos afectados.

http://hyperbole.es/2012/12/el-sindrome-de-dunning-kruger/

lunes, 20 de junio de 2016

Texto del discurso póstumo para la entrega del Premio Nacional de Narrativa. Un parlamento que no pronuncié

Texto del discurso que el escritor valenciano Rafael Chirbes, fallecido el 15 de agosto de 2015, había preparado con motivo de la entrega del Premio Nacional de Narrativa por su novela "En la orilla". El galardón fue recogido el 1 de junio de 2016 por su sobrina, María Josefa Micó.

Cuando recibí el Premio Nacional de Literatura, Modalidad Narrativa, pensé que, en el pequeño parlamento que quería pronunciar en el momento de la entrega, podría explicar las razones que me llevaban a aceptarlo. En mi ignorancia del protocolo, creía que el acto tendría lugar unos pocos días más tarde, y que, en la ceremonia, íbamos a estar no más de ocho o diez premiados (los ganadores de la modalidad de narrativa en las distintas lenguas del Estado, los de poesía y ensayo). Suponía que cada uno de los premiados podría pronunciar unas palabras.

Poco a poco he ido descubriendo que nada es como yo pensé: el acto de entrega se produce un año después del nombramiento y, además, a él acuden no solo los premiados en los distintos apartados literarios, sino todos los que han sido galardonados en cada una de las numerosas ramas, lo que supone una ceremonia en la que desfilan decenas de personas que, por razones obvias, se limitan a dar la mano a quien entrega el pergamino o la bandeja o la medalla (no sé cuál es el objeto en el que se materializa el galardón).

Por otra parte, en la última y reciente edición –en 2015 se han librado los premios del 2012–, en las imágenes que vi en el telediario, los premios los entregaron los Reyes y no el Ministro de Cultura, señor Wert, que se agazapaba tras ellos, y a quien yo, en mi candidez, le había dedicado ese parlamento que nunca leeré, porque no viene al caso en una ceremonia de ese formato, y porque ha pasado el tiempo y lo que escribí para ser dicho de urgencia pierde sentido en la distancia, y sobre todo, porque hoy mismo leo en el periódico que ha sido cesado el señor Wert, destinatario retórico del parlamento. Sin embargo, aunque las circunstancias han vuelto impronunciable el discurso, quisiera que quedase constancia de su existencia, porque, no sé si bien o mal, explica las razones que me llevaron a aceptar un premio de ese calado en tiempos de un gobierno que se afanaba contra sus ciudadanos.

Aquí va el texto del parlamento:
Cuando me comunicaron que mi novela En la orilla había obtenido el Premio Nacional de Literatura, tras la primera sensación de alegría me asaltaron las dudas acerca de si debía aceptarlo o tenía que rechazarlo como –en digno gesto de censura hacia el gobierno actual– han hecho otros premiados. Al tratarse de una distinción promovida por el Ministerio de Cultura, todos suponemos que llega con un suplemento de carga política, y cuantos me conocen saben que siempre he huido del contacto con el poder en cualquiera de sus manifestaciones. Toda mi vida he pensado que un discreto apartamiento beneficia la independencia de mis libros. Por suerte, un escritor puede ejercer su tarea sin tener que ponerse al servicio de nadie: para hacer una novela, incluso una gran novela, no se necesita más que la punta del lápiz, una resma de hojas de papel y un tablón en que apoyarse. Con ese instrumental, un buen escritor puede poner en pie un ejército de varios miles de soldados en un solo renglón. Puede poner un país entero en un libro. Por eso, por la extrema libertad que permite el arte de escribir, mi trabajo no sufre los embates de la política social o cultural, no dependo para nada de sus decisiones, como les ocurre a otros compañeros artistas, músicos, editores, cineastas, trabajadores del audiovisual, actores y productores de teatro, para quienes, sin apoyos, resulta imposible sobrevivir en un mundo dominado por las grandes trasnacionales.

De hecho, mi opinión es que, para un novelista, resulta más peligroso el poder que te halaga y favorece que el que te ignora o te persigue. Así que si estoy aquí, recogiendo este premio, desde luego que no es porque le pida amparo a nadie, ni aspire a un reconocimiento fuera del que recibo de mis lectores, ni –volviendo a la cualidad del premio– mucho menos porque esté de acuerdo con la política de un gobierno que muestra una altiva falta de sensibilidad hacia los de abajo, mientras se comporta como criado servil de sus verdaderos patronos, los lobbies del dinero. El mismo día que recibí el premio le dije a algún periodista que, paradójicamente, desde su ministerio se galardonaba un libro que habla de ustedes, de lo que han hecho de este país con su voracidad, con su orgullo: de toda la desesperación que su bulimia –y la de quienes los han precedido en esta olla podrida de la transición– ha inoculado en los personajes del libro, y ha sembrado en mí, que soy el autor.

Acerca de su política cultural ya le han dado su opinión los colegas que han renunciado al premio. Yo sólo quisiera destacar –rompiendo la lógica de este discurso- algunos de los desmanes de su partido en lo que tengo más cerca, la comunidad en la que vivo, donde, en vez de preocuparse por la ruina del patrimonio que deberían guardar y se les cae a trozos, ocupan su tiempo en perseguir a la academia de la lengua porque ha dicho algo que –excepto los zoquetes de su partido– todo el mundo sabe, y es que valenciano, catalán y mallorquín son variantes de una misma lengua; le hablo de la política de exterminio cultural de sus colegas, un grupo de gobernantes tan peligrosos como descerebrados, que, desde un absoluto desprecio hacia su propio pueblo, se han permitido cerrar las únicas emisoras de radio y televisión que hablaban en valenciano, dándoseles una higa que con ello han provocado un desastre cultural, social y económico de incalculables proporciones.

Pero discúlpeseme esta digresión.

Lo que quiero decir es que no estoy aquí ni por su gobierno, ni por su partido, ni para hacerme la foto con usted, que los dos damos por supuesto que no nos vamos a hacer. Estoy aquí por respeto a un jurado en el que han participado personas cuyo trabajo y dignidad aprecio, y también, por qué no decirlo, para celebrar la alegría que este premio les ha causado a mis amigos y familiares, a tantos lectores que me han llamado emocionados, celebrándolo como si se lo hubieran dado a ellos; por la satisfacción de mi editor Jorge Herralde y de los trabajadores de la editorial Anagrama, por los editores extranjeros, por mis traductores, por toda la gente que trabaja a favor de mis libros y se sienten premiados conmigo. Estoy aquí porque jamás he movido un dedo para conseguir un premio, ni he buscado compromisos ni relaciones con ninguno de los poderes, literarios ni políticos, y porque así de cándidamente y limpio de culpa recibo como llovida del cielo esta distinción que comparto con Ramón J. Sender, que escribió Imán; con Juan Marsé, que escribió Si te dicen que caí; con Ramiro Pinilla, que escribió Las ciegas hormigas; con Carmen Martín Gaite, que escribió El cuento de nunca acabar, o con Manuel Vázquez Montalbán, que escribió El pianista. Todos ellos han sido y son maestros míos. Y yo me siento orgulloso de que mi nombre aparezca al lado de los suyos. Ni puedo ni quiero renunciar a ese honor. Y pienso que no debo sentirme incómodo al estar aquí, en este acto, porque, frente a su frágil y pasajero poder de ministro, yo tengo la fuerza permanente que emana de ellos: hablo de la literatura, de la palabra que se sostiene por sí misma en su grandeza y en su fragilidad. Estoy aquí porque los gobiernos que detentaban el poder en el momento en que se les concedieron a estos maestros los premios –los del cínico González, los del iluminado Aznar, los del falso benevolente Zapatero– han pasado a la historia como pasa un mal sueño, igual que pasará el suyo –triste pesadilla de unos años– mientras queda la palabra de estos escritores. Y estoy aquí porque quiero decirle al pueblo español que este premio es suyo, porque se llama nacional, y no gubernamental; es más, que es obligación suya defenderlo, luchar para que no se lo apropie ningún gobierno, y que, por eso, los españoles deben vigilar a quienes se nos concede, vigilar nuestra obra con el cuidado con que se vigila lo que es propiedad de uno; como deben permanecer vigilantes en todos los demás asuntos de la nación, que es sólo suya.

Además, tengo que confesarle, señor Wert, que estoy aquí también movido por un motivo económico: para robarle al cicatero presupuesto de este gobierno –que se preocupa más de la riqueza de los bancos que de la felicidad de su pueblo– un poco de dinero. Cuando dudaba si aceptar el premio, pensé que no podía negarme a recibir esos veinte mil euros que tan bien le vendrán a la Casa de la Caridad de Valencia, institución que a un marxista le parece de nombre muy feo, pero tras el que se esconde un centenario comedor social que, como mi novela, está repleto de personajes creados por su política de capataces de los lobbies, un lugar que todos los días se llena de personas a las que ustedes tratan como trapos y a las que, con mi libro, con estas palabras y con mi gesto, animo a que luchen contra quienes les arrebatan su dignidad.
Un respetuoso saludo.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/06/01/parlamento-no-pronuncie/8663

¡Asaltar los suelos!

Ultras

Recuerden: los despreocupados habitantes de Bahía Bodega, la costera localidad californiana en la que el genio del suspense situó Los pájaros (1963), no dieron importancia al agresivo comportamiento de la primera media docena de aves que se posó en uno de los cables eléctricos de la ciudad; tampoco se lo dieron a la segunda, ni a la tercera. Esperaron tanto a tomar medidas contra la invasión que cuando quisieron darse cuenta era demasiado tarde: la última secuencia de la película contempla a Melanie y a la familia Brenner huyendo sigilosamente en el coche a través de un ominoso paisaje atestado de pájaros. En los años treinta pasó algo parecido ante el ascenso de los totalitarismos fascistas: llegaron poco a poco, pero nadie —salvo algunas intempestivas Casandras— les hacía mucho caso. Ahora puede pasar lo mismo: la llamada “extrema” derecha (por cierto, ¿cuándo empieza la derecha a ser extrema?) crece en Europa envasada en odres nuevos, incluso a veces invocando la democracia o la Constitución. En Austria, el país odiado-amado de Thomas Bernhard  (y, por cierto, también de Handke), ha quedado a un centímetro del poder. Al abrigo de la crisis y de quienes se empeñan suicidamente en que nunca salgamos de ella, crecen los gatos pardos más o menos disfrazados, soliviantados ante la rampante protesta de los que lo pasan peor. En su brillante, desencantado, intempestivo y necesario libro Poemas pequeño-burgueses (Renacimiento), uno de cuyos versos he robado para el título de este Sillón de Orejas, Juan Bonilla (felicidades por su cincuentenario) también se hace eco (con ideas y sentimientos) de cierto Zeitgeist turbador en el que nos bañamos con culposo desconcierto. Alterno su lectura con la de la edición inglesa de How Will Capitalism End? (Verso; 16,99 libras), de Wolfgang Streeck, en el que el riguroso sociólogo alemán (¿por qué no se traducen sus libros, aunque no estén escritos en inglés o francés?) vuelve a profundizar en esa “sobredosis de sí mismo” con la que el capitalismo está apuntalando su ataúd con cinco clavos letales: estancamiento, desigualdad, asalto a la esfera pública, corrupción y anarquía internacional. Les suena la copla, ¿verdad?

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/25/babelia/1464174516_780612.html

domingo, 19 de junio de 2016

El alumno perfecto hace pleno en la última Selectividad. Jaime Redondo, un estudiante de Leganés, obtiene la máxima calificación en bachillerato y en las Pruebas de Acceso a la Universidad. .Quiere estudiar un doble grado de Física y Matemáticas

Jaime Redondo Yuste es el alumno perfecto. En sus dos cursos de bachillerato obtuvo el 10 y, ahora, en las pruebas de la última Selectividad (a partir del próximo curso cada campus podrá establecer sus propios mecanismos de selección) ha logrado una nota de 14, la máxima posible, en todos los exámenes a los que se ha enfrentado. Jaime es un estudiante del IES Arquitecto Peridis de Leganés que, a sus 17 años, ya ha publicado una novela. Este verano participará en la Olimpiada Internacional de Química, que se celebrará en Tiblisi (Georgia), y en la Olimpiada Iberoamericana de Física, en Uruguay. A la vuelta, se matriculará en el doble grado de Matemáticas y Física en la Universidad Complutense de Madrid.

En una conversación con Efe, Jaime, que se encuentra de viaje de estudios, ha asegurado sentirse feliz por el resultado y, sobre todo, de haber estudiado en un centro público "de barrio, construido durante los Pactos de Moncloa de forma provisional" donde "el secretario hace maravillas para cuadrar las cuentas". El estudiante confiaba en que las pruebas le salieran bien, pero veía "casi imposible" lograr la calificación que finalmente ha logrado porque eso significaba no cometer errores. Sostiene que es un adolescente normal que sintió los nervios propios del examen. "Pueden hacer que no redactes tan bien como en el instituto" o verse mermada la calificación porque "el corrector no conoce al estudiante". Lo que ha conseguido está al alcance de pocos. A él le ha exigido "mucho esfuerzo" y "trabajar todos los días": segundo de bachillerato es "un curso tan corto que no te da tiempo a despistarte ni una semana".

Los vicerrectores de las seis universidades públicas madrileñas han exaltado las notas de Jaime en un acto celebrado este viernes para anunciar los resultados de la última Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la región. En cifras, el 93,51% de los aspirantes a universitarios aprobó la Selectividad en la convocatoria de junio, un porcentaje ligeramente superior al 93,08% de los que aprobaron en 2015. De los 27.854 estudiantes que se presentaron a la prueba, 26.046 la han superado. Por sexos, han sido las mujeres las que han tenido más aprobados: 14.501 aptas entre 15.519 presentadas, frente a 11.545 hombres que han aprobado de un total de 12.335.

Dedicarse a la investigación
Entre todos ellos, un nombre propio, el de Jaime. Su bachillerato y su Selectividad han sido perfectas, pero eso no es una novedad. Ya desde pequeño siempre tuvo la intención de dedicarse "a la investigación y ampliar los límites del conocimiento", lo que le llevó a interesarse por las olimpiadas científicas, en las que este año ha participado con excelentes resultados. En abril disputó en las olimpiadas de Química de Alcalá y, una semana más tarde, en las de Física en Sevilla. Este verano competirá en otros certámenes de Europa y América. Completará el periplo en septiembre en Bruselas, donde se celebra el Certamen Europeo de Jóvenes Investigadores convocado por la Secretaría de Estado de Educación.

Jaime consiguió su premio gracias al proyecto Estudio de la interacción de un campo magnético con los iones producidos durante la electrolisis de sales. Además, durante tres semanas recorrerá Europa gracias a una beca a la que ha accedido tras un proceso selectivo de dos años. La ciencia no es el único pasatiempo de Jaime. Con 13 años ya publicó una novela de aventuras y fantasía ambientada en el Japón del siglo XVI con la que, incluso, firmó ejemplares en la 71 edición de la Feria del Libro de Madrid, en 2012. "La literatura, la historia y las artes liberales nos completan como individuos", ha subrayado Jaime, para quien uno puede ser "un grandísimo científico" pero si no conoce "la historia de su país, la filosofía o el arte de la ciudad que te rodea, no va a poder disfrutar del mundo en el que vive".

MARCHARSE DE ESPAÑA PARA TRABAJAR
Blanca Lacruz, una estudiante del colegio privado Fontenebro de Moralzarzal, ha obtenido la segunda mejor nota de Selectividad en la Comunidad de Madrid: un 9,950 en bachillerato y un 13, 9 (de 14) en selectividad. Quiere estudiar Bioquímica en la Universidad Autónoma, pero asume que tendrá que abandonar España para trabajar. Hacerlo en su país le resulta "complicado" y más cuando lo que desea es "dedicarse a la investigación". Blanca asegura que estudió mucho durante el curso, "una media de tres horas todos los días", pero reconoce que el sprint final de cara a las pruebas fue lo más duro. La materia más difícil a la que se ha enfrentado, cuenta, es filosofía, porque tenía "mucho temario". Durante Selectividad, sin embargo, fue matemáticas la asignatura que más problemas le causó.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/06/17/madrid/1466182064_996644.html

Facultad de pseudociencias. ‘Materia’ publica un capítulo de ‘100 ideas. El libro para pensar y discutir en el café’, del filósofo de la ciencia Mario Bunge, en el que propone la creación de un plan de estudios universitarios específicos para dedicarse a las pseudociencias

Las pseudociencias, tales como la astrología y la quiromancia, siempre han sido populares, a menudo más que las ciencias. Ahora, cuando está de moda exigir que las universidades satisfagan la demanda del mercado, habría que enseñarlas abierta y sistemáticamente, en lugar de hacerlo solapadamente en las facultades de humanidades. El consumidor tendría que poder elegir libremente entre la Facultad de Ciencias y la Facultad de Pseudociencias. Y el diploma debiera autorizar a ejercer la profesión.

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Esta idea no es mía ni nueva; hace casi un siglo Freud, el fundador de la pseudociencia más exitosa del siglo pasado, propuso un plan detallado de una Facultad de Psicoanálisis en la Universidad de Viena. Su plan de estudios incluía numerosos cursos de psicoanálisis, mitología y literatura. Nada de psicología experimental ni de neurociencias, desde luego, porque quienes trabajan en estos campos tienen la nefasta manía de exigir pruebas.

El empresario académico que se propusiera crear una Facultad de Pseudociencias no tendría la menor dificultad en reclutar profesorado ni alumnado
El defecto del plan de Freud es que era unilateral: sólo incluía el psicoanálisis. El mío es amplio y abierto: incluye todas las principales pseudociencias conocidas, así como las por inventar. En efecto, mi plan de estudios de la Licenciatura en Pseudociencias es el que sigue.

· Primer año: Introducción a las pseudociencias, Historia de las pseudociencias, Astrología, Alquimia, Piramidología, Demonología. Trabajos prácticos: transmutación de plomo en oro; construcción de horóscopos; búsqueda de napas de agua mediante la horqueta; levitación; reconstrucción de una pirámide egipcia; entrar en contacto espiritual con un demonio.

· Segundo año: Homeopatía, Naturopatía, Psicoanálisis freudiano, Numerología. Trabajos prácticos: manufactura de remedios homeopáticos para curar el cáncer, la diabetes o el mal de amores; identificar el complejo relacionado con la bisabuela materna; hallar el significado simbólico del número de Avogadro.

¿Se legitimizan el autoengaño y la estafa al enseñarlos en la universidad?
· Tercer año: Psicoanálisis jungiano, Parapsicología, Memética, Psicología evolutiva, Grafología, Seminario I. Trabajos prácticos: encontrar las sincronías entre tsunamis y terremotos políticos; tocar la flauta a distancia; explicar la última de las 10.000 religiones registradas en los EEUU como una adaptación al medio ambiente del Paleolítico; hallar el significado simbólico de los sueños de un terrorista notorio.

· Cuarto año: Diseño inteligente (ex-Creacionismo científico), Astronomía de universos paralelos, Medicina holística, Genética egoísta, Psicoanálisis lacaniano, Derecho del ejercicio ilegal de la medicina, Filosofía de la pseudociencia, Seminario II. Trabajos prácticos: averiguar los designios del Altísimo cuando diseñó el piojo y la muela del juicio; averiguar algunos rasgos de un universo en el que fallen las leyes de la termodinámica; diagnóstico y tratamiento holístico del callo plantal; buscar el gen de la afición al fútbol, al póquer o a la pseudociencia; inventar trucos para evitar pleitos iniciados por clientes desagradecidos; elaborar una filosofía de la ovnilogía, la reflexología, el psicoanálisis o la memética.

Los seminarios I y II se dedicarían a estudiar teorías o prácticas situadas entre la ciencia y la pseudociencia, tales como las teorías de cuerdas, del comienzo del universo a partir del vacío y de la elección racional.

Preveo que el empresario académico que se propusiera crear una Facultad de Pseudociencias no tendría la menor dificultad en reclutar profesorado ni alumnado, sobre todo por cuanto en este campo no caben pruebas de idoneidad. Tampoco tendrá dificultad alguna en formar una biblioteca especializada en pseudociencias, como puede comprobarse visitando cualquier librería. Pero seguramente el empresario tendría que hacer frente a la competencia de las facultades de ciencias, medicina e ingeniería. En este caso podrá recurrir a los argumentos siguientes, que ofrezco sin cargo.

· Primero: la libertad académica incluye la libertad de enseñar cualquier cosa, incluso que dos más dos es igual a siete y que la Tierra es plana.

· Segundo: puesto que la ciencia es falible, es posible que la pseudociencia de hoy sea la ciencia de mañana.

· Tercero: en la época posmoderna todo es relativo, no hay verdades objetivas ni es necesario poner a prueba lo que se conjetura.

· Cuarto: el tiempo es oro, y se lo ahorra aprendiendo una pseudociencia en lugar de una ciencia.

· Quinto: el instrumental que necesita la investigación experimental se está haciendo tan costoso que incluso a los países más poderosos les convendría cultivar disciplinas que no requieren experimento alguno.

· Sexto: la universidad posmoderna es una empresa, y como tal tiene el derecho y el deber de suministrar los productos que demande el consumidor.

· Séptimo: en ciertos países ya funcionan facultades de humanidades en las que sólo se enseñan doctrinas posmodernas (por ejemplo, que la historia es una rama de la literatura) y facultades de psicología en las que se enseña exclusivamente el psicoanálisis. La facultad que propongo no hace sino generalizar y proclamar abiertamente lo que otras hacen en forma estrecha y solapada.

Estos argumentos me parecen impecables. Sólo me asaltan tres dudas. Primera: ¿se legitiman el autoengaño y la estafa al enseñarlos en la universidad? Segunda: ¿es necesario que la universidad deje de ser el principal taller de búsqueda de verdades? Tercera: dado que el derecho al macaneo es uno de los derechos del hombre, ¿por qué exigir diploma para ejercerlo? *

Este texto pertenece a "100 ideas. El libro para pensar y discutir en el café", de Mario Bunge, cuya nueva edición, revisada por el autor y con nuevo prólogo, forma el sexto título de la Biblioteca Bunge de Editorial Laetoli

http://elpais.com/elpais/2014/09/26/ciencia/1411758492_579724.html

Las pseudociencias ¡vaya timo! Mario Bunge

La Carbonería, amenazada de desahucio

Los gestores buscan apoyo ciudadano para evitar el desahucio de uno de los lugares más emblemáticos de Sevilla. El propietario, Ignacio Medina, duque de Segorbe, no mantiene el contrato de arrendamiento.

El local en el barrio de San Bartolomé ha sido un punto de encuentro para el flamenco. / LESZEK KOSLOWSKI

En invierno, al entrar allí te invadía la agradable sensación de calor de una antigua chimenea, y en verano te refugiabas al fresquito de su frondoso patio. Las noches se llenaban de música, poesía y arte. Casi escondida en la calle de los Levíes, de aquel barrio de San Bartolomé, antaño oscuro y poco frecuentado, la Carbonería es un lugar conocido por todos. Hogar de artistas, poetas y flamencos, La Carbonería no es sólo una taberna, es un lugar donde se ha promovido la cultura desde hace 40 años. Sobre todo el flamenco. Por allí han pasado los artistas flamencos más significativos de estas décadas, como en su propia casa, creando un ambiente donde el arte se improvisa, nace desde los encuentros fortuitos y genera aquella magia de altas horas de la madrugada que algunos llaman “juerga”, tan difícil de encontrar hoy en día. Y no solo esto, muchos han leído sus poemas allí, muchos han expuesto sus obras gráficas en esas antiguas paredes.

La Carbonería es un lugar conocido por todos. Hogar de artistas, poetas y flamencos
Ahora, este sitio, donde el arte es gratuito, amenaza con desaparecer. El propietario, Ignacio Medina, duque de Segorbe, ha decidido no mantener el contrato de arrendamiento y ha presentado una demanda de desahucio por finalización del plazo. Los gestores de la Carbonería explican que la sociedad limitada Hotel de los Mercaderes, empresa que ostenta la titularidad del inmueble, no ha accedido a negociar, con lo que el día 23 se celebrará un juicio.

Artistas, poetas, intelectuales y docentes, promueven un manifiesto en el que muestran su "repulsa" a este "acto de atropello que denota una vez más la falta de sensibilidad hacia el patrimonio cultural y sentimental de la vida sevillana". "Es lamentable que se permita el desahucio de uno de los establecimientos con más historia y, al tiempo, más querido por sus habitantes y visitantes", señala el manifiesto, acompañado de una recogida de firmas. El manifiesto insta a los partidos políticos a elaborar un listado de comercios considerados históricos para que sean gestionados y protegidos como patrimonio cultural de la ciudad.

Esta demanda de desahucio parece responder a la lógica que predomina desde hace unas décadas, favorecer la implantación de un porcentaje cada vez mayor de tiendas de las mismas marcas y locales de las mismas franquicias, en grave detrimento de los comercios locales. Este fenómeno, que acompaña el de la gentrificación, comporta una importante pérdida de identidad y dificulta un contacto auténtico entre los visitantes y la cultura del lugar.

En lugar de preservar los comercios históricos y los lugares de cultura viva que dinamizan una ciudad, la tendencia que hemos estado viendo es la de anular su identidad, homologar los lugares, hasta el punto que los centros urbanos de muchas ciudades del mundo tienden a perder su esencia y a parecerse, cada vez más, entre sí.

El próximo lunes, 20 de junio, La Carbonería abrirá de 12.00 a las 0.00 horas, al fin de informar de su situación y explicar la labor cultural que ha desempeñado en todos estos años.

Fuente:
https://www.diagonalperiodico.net/global/30698-la-carboneria-amenazada-desahucio.html

sábado, 18 de junio de 2016

La crisis económica está vinculada a 260.000 muertos más por cáncer. Investigadores de Harvard calculan la factura mortal de la recesión en los países de la OCDE.

El colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la caída del banco de inversión Lehman Brothers en 2008 aparecen en paralelo a la muerte por cáncer de decenas de miles de personas a miles de kilómetros de allí, en la Unión Europea. La crisis económica global, desencadenada por la crisis financiera estadounidense, está asociada a al menos 260.000 fallecimientos por cáncer que no habrían ocurrido sin la recesión, 160.000 de ellos en la UE, según una estimación publicada hoy en la revista médica The Lancet. Esta presunta factura mortal de la crisis se reduce al periodo 2008-2010 y a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por lo que no incluye a gigantes como China e India.

El nuevo estudio, realizado por científicos de universidades como Harvard, Oxford y el Colegio Imperial de Londres, sugiere que “el desempleo y el gasto público en salud están significativamente asociados con la mortalidad por cáncer”. El análisis emplea datos de 70 países con unos 2.000 millones de habitantes, de entre 1990 y 2010, tomados de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.

Los resultados muestran que un 1% de aumento en el desempleo de un país está asociado a 0,37 muertes adicionales por todos los tipos de cáncer analizados por cada 100.000 personas. El trabajo también relaciona un recorte del 1% en gasto público en sanidad como porcentaje del PIB con 0,0053 muertes adicionales por cada 100.000 habitantes.

“Una limitación de nuestro estudio es que no podemos probar que haya causa y efecto, más bien demostramos una asociación entre la crisis económica y la mortalidad por cáncer”, reconoce a Materia el médico Mahiben Maruthappu, investigador del Colegio Imperial de Londres y uno de los principales autores del estudio. Maruthappu, de 27 años, es además asesor del responsable del Servicio Nacional de Salud inglés, por lo que influye en el destino de 100.000 millones de libras destinadas al gasto sanitario.

Los autores defienden que existe un vínculo causal porque, en países sin cobertura sanitaria universal, el acceso a la sanidad puede depender de tener un empleo. “Sin trabajo, los pacientes pueden ser diagnosticados tarde y recibir un peor tratamiento o recibirlo con retraso”, subraya en un comunicado Rifat Atun, experto en salud pública de la Universidad de Harvard. “España no sufrió muertes adicionales durante la crisis económica y creemos que esto se debe, principalmente, a la alta accesibilidad de su sistema de salud”, aplaude Maruthappu.

En EE UU, donde todavía hay más de 35 millones de personas sin cobertura sanitaria, los científicos calculan que se produjeron 18.000 muertes adicionales por cáncer entre 2008 y 2010. En México, casi 4.000 fallecimientos más. Para el equipo de Maruthappu, sus resultados son “un argumento sólido a favor de la cobertura sanitaria universal”. Los países peor parados son aquellos con economías frágiles y sin cobertura global, como Malta, Kuwait y Polonia. Solo 75 de 194 países analizados tienen una legislación que promete una cobertura sanitaria universal.

El epidemiólogo Miquel Porta, catedrático de salud pública de la Universidad Autónoma de Barcelona, aplaude el nuevo trabajo, aunque cree que “es probable que incluso subestime el impacto” de la crisis. El estudio, subraya Porta, se centra más en la atención médica (diagnóstico y tratamiento del cáncer) que en la prevención primaria, la que actúa sobre las causas.

“Muchos estudios, y la simple vivencia cotidiana, indican que con la recesión se han resentido gravemente las políticas públicas y privadas de control de los factores ambientales, laborales, alimentarios y sociales que más cáncer causan”, explica el epidemiólogo. “Además de las condiciones de vida, pueden haber empeorado algunos hábitos individuales que también desempeñan un papel en la aparición de muchos cánceres, como el tabaquismo (por ejemplo, por la precariedad laboral y las angustias económicas), la alimentación y la actividad física, ya que es más difícil pagar un gimnasio”, añade Porta.

“Tanto en España como en Italia hemos descrito que aumenta el número de exfumadores que vuelven a fumar. Y lo atribuimos a la crisis”, coincide Esteve Fernández, investigador del Instituto Catalán de Oncología y presidente de la Sociedad Española de Epidemiología.

http://elpais.com/elpais/2016/05/24/ciencia/1464113124_099317.html?rel=lom

Leopoldo Espuny, abogado de obreros

Higinio Polo
Topoexpress

A veces, los días de primavera nos traen la sacudida de las emociones imprevistas, crueles, que nos arrebatan una parte de la vida compartida y nos dejan las sombras del desasosiego irremediable pero también de los días luminosos que siguen derramando el recuerdo de las luchas obreras bajo el franquismo, de esa larga marcha proletaria que, desde la Comuna, siguió en la revolución bolchevique, en la lucha antifascista, en la construcción de una cultura democrática que nos hiciera mejores y en el universo fraterno en que germinó el fruto delicado de la libertad. Ha muerto Leopoldo Espuny, cargado de esa dignidad de las luchas obreras, de la costumbre ardiente de acompañar todas las causas justas, como si él mismo nos dijera de su vida: este libro termina aquí.

Leopoldo Espuny, nacido en 1940, ingresó en el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, en los tiempos duros del franquismo, en los años sesenta, con veintitrés años, cuando las detenciones y las torturas en las comisarías de la policía política eran la moneda común utilizada por los esbirros de la dictadura para intentar detener las manos cálidas de la libertad. Fue detenido en numerosas ocasiones, enviado cuatro veces a la cárcel, juzgado por los tribunales indignos al servicio de un régimen siniestro. Espuny fue un dirigente estudiantil comunista mientras estuvo en la universidad, siempre dispuesto a derribar los muros del miedo, siempre presente en todas las iniciativas de lucha contra la dictadura que se tejían en esa Barcelona de los años sesenta que quería dejar atrás los años de terror y sangre de los correajes falangistas y empezar a construir la libertad. En la celebración del 1º de Mayo de 1967 (por poner un ejemplo entre tantos), el PSUC y las nacientes comisiones obreras convocaron a una manifestación en Torre Baró, en el distrito obrero barcelonés de Nou Barris. En la manifestación fueron detenidas más de cien personas, Leopoldo Espuny entre ellas: fue maltratado en comisaría, y juzgado dos años después ante el TOP, el Tribunal de Orden Público franquista, siendo defendido por Solé Barberá. Esa defensa fue recordada durante mucho tiempo: Espuny había declarado (como estrategia de defensa, siguiendo la consigna del PSUC de que “había que negar la evidencia”) que había tenido conocimiento en París de la manifestación convocada por Comisiones Obreras leyendo el diario Le Monde, extremo que el fiscal franquista pretendió desmontar, encontrándose con que Solé Barberá esgrimió ante el tribunal que él también era lector de ese diario francés y que incluso había guardado esa noticia: abrió una carpeta y simuló traducir de un inexistente recorte de periódico, deteniéndose ante la supuesta dificultad del texto, y concluyendo: “Los obreros se reunirán en Barcelona, en Torre Baró.” El veterano Solé Barberá llegaría a ser el abogado que más detenidos defendió ante el Tribunal de Orden Público franquista.

Esos fueron los medios, la escuela, en donde creció Leopoldo Espuny: en la memoria de los vencidos en la guerra civil, como era el propio Solé Barberá; en los relatos de la resistencia obrera ante la ignominia, en la paciente y constante lucha de los humillados por recuperar la libertad, por reservar el fuego del socialismo perseguido, en la esperanza republicana que esparcían los hombres y mujeres comunistas que eran capaces de enfrentarse al odio y a las prisiones. Espuny también sería encarcelado: en la prisión Modelo durante las protestas por el consejo de guerra de Burgos, y en Carabanchel, en varias ocasiones.

Después de terminar la universidad, ya abogado, Espuny trabajó en el bufete de Luis Salvadores, acudiendo a todos los casos que necesitaban asesoramiento, ayuda, defensa jurídica, aconsejando en convenios y en luchas obreras, construyendo las palabras que los obreros pugnaban por hacer llegar a los empresarios sin escrúpulos y a los tribunales franquistas, escribiendo recursos, horadando códigos, examinado las leyes fascistas para encontrar el temblor de la justicia. A veces, directamente; en otras ocasiones, a través de la colaboración con los demás abogados del PSUC, en todas las grandes huelgas bajo el franquismo estuvo presente Espuny, en la de la Maquinista Terrestre y Marítima, en Harry Walker, en SEAT, en la Térmica, en el Baix Llobregat; llevando las palabras del PSUC, de las Comisiones Obreras. Hoy puede parecer increíble, pero en los años de plomo del fascismo, sólo tres despachos de abogados de Barcelona aceptaban defender a obreros: los de Antoni Cuenca, Francesc Casares y Josep Solé Barberá. Leopoldo Espuny pertenecía a esa estirpe: de entre los miles de abogados, sólo los más dignos, los más valientes, aceptaron la razón y la dignidad frente al dinero y la posición social.

Durante el estado de excepción de 1969, en las protestas por el consejo de guerra de Burgos, en las manifestaciones por la detención de los dirigentes de Comisiones Obreras y en el proceso 1.001, en la solidaridad con los trabajadores chilenos ante el golpe de Estado de Pinochet, en el aliento a la revolución de los claveles portuguesa, en la solidaridad con Vietnam, en la formación de la Assemblea de Catalunya y de la Junta Democrática, en los días tristes de la matanza de los abogados de Atocha, en todos esos momentos estuvo presente Espuny, porque siempre fue uno de los nuestros.

Ya en la transición política tras la dictadura, Espuny participó en la creación del gabinete jurídico de las Comisiones Obreras de Barcelona, que, más tarde, se convertiría en el gabinete de la CONC, la Comissió Obrera Nacional de Catalunya, y del que llegó a ser responsable, donde recalaron la mayor parte de los abogados que habían encabezado la resistencia al franquismo. Aquellos abogados trabajaron noche y día para horadar los muros del fascismo. Espuny fue amigo, compañero, camarada de otros inolvidables letrados que siempre estuvieron al servicio de los trabajadores, como Josep Solé Barberá o Luis Salvadores, que supieron tejer la red de la solidaridad en los tiempos sombríos del fascismo, como Ascensió Solé, Lola Hurtado, Rafael Senra, Enric Leira, Albert Fina, Conchita Fernández, Montse Comas, Montserrat Avilés, y tantos otros.

En los días del golpe de Estado de Tejero, cuando tantos personajes políticos relevantes de esos años se ocultaron ante el temor del retorno a la dictadura, Espuny estuvo en los locales de Comisiones Obreras de la calle Padilla, colaborando con la organización de la huelga general que se había convocado, dispuesto a enfrentarse de nuevo al fascismo, mientras los tanques de la infamia recorrían las calles de Valencia, la extrema derecha patrullaba por ciudades españolas, y, en Barcelona, un Jordi Pujol pendiente de la televisión, exigía la desconvocatoria de la huelga general convocada por Comisiones Obreras para combatir al golpe con el peregrino argumento de que, si el golpe militar triunfaba, la huelga habría sido inútil, y, si fracasaba, la convocatoria se revelaría inadecuada.

En Viejo tango en carnaval, libro que Espuny publicó en 2013, se encuentran los días de la dictadura y de la transición que él vivió en primera línea, intentando examinar las huellas de los errores y recuperando el recuerdo de los días mutilados por el fascismo. Con las palabras de Neruda, Espuny fue “adversario del malvado y muro del frenético”; fue un militante comunista durante toda su vida, un miembro de la internacional, un abogado solidario de los humildes, un hombre empeñado en cerrar el callejón de las miserias.

Hasta siempre.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/leopoldo-espuny-abogado-de-obreros/

viernes, 17 de junio de 2016

Empleo para los más frágiles. La desocupación crónica afecta a cerca de tres millones de personas en España.

La crisis ha intensificado en España una tendencia de largo recorrido e inaceptables consecuencias: la progresiva expulsión del trabajo de los adultos menos cualificados. Un problema que está adquiriendo perfiles crónicos y que es la causa principal de la preocupante evolución del riesgo de pobreza. El aumento en la desigualdad de rentas durante la crisis procede básica y precisamente del alarmante aumento en la no ocupación de ese colectivo. Los riesgos sociales para los trabajadores con bajos salarios no tienen parangón con los riesgos de pobreza y de carencia material severa que se derivan de la desocupación prolongada o crónica.

Este es un de los peores resultados del anómalo funcionamiento del mercado de trabajo. Casi la mitad de los últimos treinta años España ha mantenido tasas de paro superiores al 20%; solo cuatro años tasas de menos de 10%. El convulso devenir del empleo en función de los ciclos económicos es incomparable con la evolución laboral de los países de nuestro entorno.

Aunque tan deficiente funcionamiento puede afectar a todos los niveles educativos en diferentes momentos de la biografía laboral, se da una clara preponderancia de la forma en la que perjudica —durante toda su trayectoria vital— a los “menos cualificados”. Los importantes incrementos de nivel de estudios no han logrado cambiar este proceso. Cada nivel de estudios ha sido sustituido, en periodos cada vez más cortos, por el inmediato superior en la proporción de “desocupados”.

Este problema es menos visible en el largo plazo entre las mujeres. Su constante incremento de participación laboral durante el último medio siglo encubre en parte lo que entre los varones es una evidencia palmaria: los adultos menos cualificados se han visto progresivamente expulsados del empleo, incluso en la fase que debería ser la más activa de su biografía laboral, hasta casi cronificar esa expulsión. En cada recesión, su pérdida de empleo ha resultado más acusada, y se ha ido acumulando porque las fases alcistas posteriores sólo han logrado recuperar la mitad de lo perdido. Por tal camino, en 2013, la mitad de los varones españoles autóctonos con estudios primarios llegó a estar sin empleo en la cima de su vida laboral (entre 35 y 54 años).

Urge recuperar su ocupación. Bajo un supuesto moderado, el colectivo recuperable alcanzaría a tres millones de personas potencialmente empleables. Ese colectivo es prioritario porque tiene las menores opciones alternativas al empleo. Además, tienen más probabilidades de pertenecer a hogares con hijos que sufren las más duras consecuencias derivadas de la pobreza de sus padres. No es suficiente “mejorar su empleabilidad”, es imprescindible conseguir su vuelta al empleo.

No puede obviarse que la opción de recualificar a los adultos con desocupación crónica tiene serias limitaciones: por un lado, esta tarea es lenta y costosa, dificultada por las reconocidas insuficiencias del sistema español de formación de desempleados; por otro lado, es posible que esa recualificación mejore algo las condiciones de competencia con otros colectivos, pero resulta poco probable que pueda solucionar el problema de desocupación de los “menos cualificados”.

La progresiva cronificación en la desocupación parece indicar que hay un notorio problema de inadecuación entre su productividad y los costes laborales de su cada vez más improbable contratación. Si no se actúa sobre estos costes, su desocupación será creciente e irreversible.

Dejando aparte los salarios, a los que la crisis ha sometido a un intenso proceso de ajuste en el que ha influido la reforma laboral, hay varios ámbitos de actuación para la capacidad reguladora del Estado: las subvenciones directas, las rebajas del IRPF, las exenciones o bonificaciones de la cotización a la Seguridad Social y la compatibilidad salarial complementaria con el empleo de algunas prestaciones sociales.

Cualquiera de estas políticas presenta problemas de incentivos perversos, porque no es razonable ni eficiente recompensar la descualificación. Por ello, es imprescindible elaborar unos criterios claros de demarcación que se centren en ese objetivo de “recuperación” de unos trabajadores que, habiéndolo sido, han sufrido la tragedia de no haberse preparado para un momento y una sociedad que no supieron ver a tiempo.

Las experiencias en la utilización de las subvenciones directas al empleo no las hace recomendables. El difícil rigor en su aplicación, su tendencia a generar efectos “no queridos” y sus serios problemas de demarcación desaconsejan esta vía.

La opción de una subvención controlada fiscalmente a través del IRPF tendría que tomar la forma de “impuestos negativos”, ya que el IRPF de estos contratos es ya muy bajo.

La vía de importantes rebajas de las cotizaciones a la seguridad Social para los trabajos de menor cualificación parece la más sencilla de aplicar, como ha demostrado la actual carencia de 500€ de cotización para los contratos indefinidos. La demarcación de estas rebajas al objetivo específico de “recuperación”, obligaría a restringirlas a desocupados que ya hubieran cotizado antes y con un tiempo largo de desempleo. La duración de esa cotización anterior tendría que depender de una función que podría tomar en cuenta los estudios y la edad para su cálculo.

La mejora del complejo y disperso sistema de garantía de mínimos es muy necesaria. Ese sistema alcanza ya un volumen de gasto considerable. Las prestaciones no-contributivas por desempleo rondan los 8.000 millones de euros anuales. Son prestaciones predominantemente “pasivas”, con pocos efectos en el logro de empleo. Sin mayor dificultad ni incremento de coste, varias de esas prestaciones se podrían hacer compatibles con un salario, más intensamente para los hogares con menores. Esa compatibilidad habría que promoverla mediante incentivos que la hiciesen atractiva tanto para los empleados como para los empleadores. Su prolongación durante el tiempo en el que esas prestaciones hubiesen podido estar vigentes, de no haber encontrado empleo, serviría de único criterio de demarcación. Recursos que ahora solo palian las carencias económicas de los parados, contribuirían a mejorar su vida.

La recuperación para el empleo de los menos cualificados es el objetivo más urgente para un verdadero rescate social. La mejora del sistema de mínimos es necesaria, pero no puede resolver un problema de esta magnitud en la participación laboral de adultos. Y hay algo mucho más importante: la ocupación no es solo un medio para obtener rentas; es también una fuente imprescindible de dignidad y de motivación para la mejora de las propias capacidades, una fuente de estabilidad y de regulación cotidiana de la vida en los hogares, y el medio más eficiente y humano que se conoce de equilibrar derechos y deberes sociales de los ciudadanos.

Luis Garrido y Rodolfo Gutiérrez son catedráticos de Sociología y autores del documento El urgente rescate social: recuperar el empleo de los menos cualificados, del Círculo Cívico de Opinión.

http://elpais.com/elpais/2016/04/29/opinion/1461942035_603683.html

Agárrame ese telescopio. Una severa lección de astronomía práctica con Júpiter y sus satélites.

Jacinto Antón


Desde muy niño me ha obsesionado desentrañar los secretos del universo y a menudo, como Tales de Mileto, he caído en una zanja por mirar el cielo. Ajeno incluso a los rudimentos del pensamiento científico y pendiente aún la física de bachillerato, mi relación con el cosmos y sus arcanos es que ni de becario de Aristarco. Pero me sigo esforzando. Aún me empeño en entender los capítulos de astronomía de mi ajada Introducción a la ciencia, de Asimov (Plaza & Janés, 1973), y en dilucidar lo del dichoso paralaje. El otro día pensé que quizá es que ese libro está obsoleto y que hoy el universo se explica de manera más asequible. Así que compré Siete breves lecciones de física,de Carlo Rovelli (Anagrama, 2016), que es mucho más moderno, y breve. Pero leí: "Si la teoría de la gravedad cuántica de bucles es correcta, la materia no puede realmente colapsar en un punto infinitesimal. Porque no existen puntos infinitesimales: existen solamente regiones finitas de espacio". Estábamos en las mismas, o peor.

Aún le iba dando vueltas al bucle cuando el sábado, la Noche de los Museos en Barcelona, me di un inesperado baño de astronomía. Hacía una noche magnífica y tras visitar las exposiciones de Cosmocaixa me dirigí al bar de la terraza del museo en busca de una copa que me ayudara a saciar mi sed de ciencia. Me topé entonces con la Noche de los Telescopios, una simpática propuesta de observación de astros. Yo soy un fan de las estrellas, pero literario, todo lo que ignoro de gravitaciones, quarks y radiaciones de fondo, lo sé en cambio de los nombres de las constelaciones y sus leyendas. Sé, por ejemplo, que si cuando cae una estrella fugaz te frotas una espinilla esta se va. Mis estrellas favoritas son las Pléyades, "The Starry Seven", como las llamaba Keats en Endymion, las siete hermanas azules hijas de Atlas o las siete palomas, que brillan junto a la constelación de Tauro aunque en esa preciosa nubecilla, ese enjambre, ese racimo solar que forman, solo aprecias bien a simple vista seis. Se cuenta -aunque nos es muy científico- que la séptima, Mérope, brilla menos porque, a diferencia de sus hermanas, en vez de montárselo con un dios se lo hizo con un mortal y está avergonzada por ello.

Este conocimiento no me libró de la cola, junto a un inquietante letrero digno del autoestopista galáctico que rezaba: "Si se acaba el mundo luego no te quejes". Pero al cabo de un rato ya estaba en la orilla de la noche cósmica que diría el bueno de Carl Sagan admirando en una gran pantalla conectada a un telescopio un objeto brillante espectacular. "Es júpiter", estableció un señor a mi lado. Qué bonito, comenté, ¿y esos puntitos alrededor? "Son cuatro de sus satélites, Calisto, Europa, Io y Ganimedes". Empecé a decir algo sobre la magnificencia de la visión y el silencio de los espacios infinitos, pensando que lo de Ganimedes me había aumentado la sed, cuando el individuo, que lucía barba de sabio, puso en mis manos una regla de plástico pequeñita. "Aquí no estamos para simples contemplaciones estéticas, haga algo útil, mida cómo se van moviendo los satélites". Obedecí sintiéndome un zángano cósmico, y traté de congraciarme señalando que pronto la luna llena estaría en el centro del cielo irradiando su plateada hermosura y que precisamente Endimión y Selene…. "Venga, venga, a lo suyo, trabájeme hombre. En mala hora la luna llena, no es buena para observar ni siquiera a ella misma, no hay contrastes”.

Me pasé un buen rato allí vigilado de cerca por Pere Closes, que así se llamaba el erudito instructor, y midiendo los satélites jupiterinos en medio de la noche. Al cabo de un rato me sustituyó otro visitante. Sentado al fin con mi copa y curiosamente satisfecho, incluso feliz, abrí el libro de Rovelli y lo entendí todo: “Aquí en el límite de lo que sabemos, en contacto con el océano de cuanto no sabemos, brillan el misterio del mundo, la belleza del mundo, y nos dejan sin aliento”.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/24/actualidad/1464105757_574336.html

jueves, 16 de junio de 2016

XXXI Edición de la Universidad de la Paz.

CURSO DE VERANO 2016:

LAS CONSECUENCIAS DE LOS CONFLICTOS
Del 7 al 13 de julio en el Centro Borja de Sant Cugat
Si el año pasado nos planteábamos cuáles eran las dinámicas que mueven los conflictos, a la edición de este año intentaremos estudiar sus consecuencias y entender sus especificidades a través de casos concretos.
Lugar:
Centro Borja de Sant Cugat
Calle de Llaceres, 30,
08173 Sant Cugat del Vallés, Barcelona
935 90 80 85 -
 - Consulta el mapa 

Cómo llegar:
- Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña, parada Sant Cugat.
- Para llegar al Centro Borja desde la estación de FGC de Sant Cugat puede tomar el bus L8(consulta horarios)  desde la misma estación o también se puede llegar caminando (aprox. 15 minutos.)

 Folleto del curso  (pdf 183.96KB)

“La palabra desigualdad sigue dando miedo”. Martin Ravallion, exdirector del Departamento de Investigación del Banco Mundial, ahonda en un nuevo libro sobre el acercamiento político a la pobreza.

El economista e investigador australiano Martin Ravallion ha dedicado su carrera a estudiar las estructuras económicas que hay detrás de la pobreza.
El último trabajo del exdirector del Departamento de Investigación del Banco Mundial es un manual que ahonda en esta cuestión. Para Ravallion, la conexión es obvia, pero asegura que aún hace falta comprender mejor cómo sin la economía no se puede erradicar la pobreza. Si no se entiende el desafío al que se enfrentan los ciudadanos más desfavorecidos, las políticas sociales que pretenden ayudarlos pueden condenarlos a permanecer en el último eslabón de la sociedad. Ravallion acaba de recibir el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cooperación al Desarrollo, que recogerá el martes 21 de junio en Madrid.

Pregunta. Afirma que los economistas no saben lo bastante sobre la pobreza, ¿qué aspecto es el menos entendido?
Respuesta. La pobreza no ha recibido suficiente atención. Yo sabía que la economía me ayudaría a entenderla, pero la mayoría de los economistas no se interesan por este asunto. Uno de los mayores errores es la visión de que los pobres no saben lo que es mejor para ellos, y culparlos de su situación. Esas personas están constantemente tomando decisiones difíciles que afectan a sus familias, a sus hijos. Tanto los medios de comunicación como los políticos deben tener más respeto hacia ellos, porque si no se les respeta se pueden cometer muchos errores que lleven a implementar políticas que les fuercen a hacer cosas que no les favorecen y que, incluso, pueden resultar en un empeoramiento de su situación. Otro error mayúsculo es pensar que la lucha contra la desigualdad y la pobreza tendrá inevitablemente un coste en el crecimiento económico. Esto suele ser una excusa para no tomar medidas.

P. ¿Se sigue aceptando la pobreza como parte inevi­table del sistema económico?
R. Hace 200 años se consideraba que la pobreza era necesaria. Hoy nos hemos dado cuenta de que, por lo menos en el caso de la pobreza extrema, se puede erradicar. Ocurrió en Europa Occidental y en EE UU. El crecimiento económico fue importante, pero iba acompañado de seguridad, de reducción de riesgo y de una serie de políticas sociales que apuntalan esa economía, como la educación y la igualdad de oportunidades. Pero en la actualidad, en la mayoría de los países, ricos y pobres, la desigualdad es demasiado alta. Las personas pobres tienen tantas ideas como las ricas, solo que no pueden financiarlas: es la desigualdad lo que obstaculiza sus oportunidades económicas.

P. En su trabajo se refiere a que el extremo más pobre de la economía cada vez es más “pegajoso”. ¿Qué consecuencias tiene esto en la lucha contra la pobreza?
R. En los 100 años que se tardó en erradicar la pobreza extrema en Europa Occidental y EE UU ocurrieron dos cosas: cada vez había menos personas viviendo por debajo de ese umbral, y el límite inferior se elevaba. Ahora, en los países en vías de desarrollo el progreso ocurre de una forma más rápida pero no afecta a los más pobres. La única explicación es que en el pasado las políticas sociales fueron más efectivas a la hora de llegar a los pobres, y eso es una cuestión de capacidad administrativa y de voluntad política. Deberíamos aprender de países como los escandinavos: hay que empezar aplicando políticas sociales universales que afecten a toda la sociedad.

P. ¿Cómo convencería a quienes creen que los pobres son responsables de su situación de que las políticas sociales universales son necesarias?
R. Es necesario entender las situaciones límite a las que se enfrentan las personas y el contexto en el que viven. Los políticos desconocen lo que es vivir en la pobreza. Los economistas hablan en términos abstractos, pero deberían ver lo que realmente implica, para internalizar los problemas que acarrea. Si hicieran esto empatizarían mucho más y serían menos proclives a culpar a los pobres de sus problemas. Nadie puede creer que la pobreza, en cualquier parte del mundo, sea culpa de quien la padece. Pero siempre hay quien encuentra una excepción y lo utiliza como arma política. Estoy convencido de que las sociedades son fundamentalmente progresistas y avanzan.

P. ¿Por qué sigue habiendo pobreza en países tan ricos como EE UU?
R. Es pobreza pero tiene estándares distintos; la línea que marca el umbral es 12 veces más elevada que en África. Según se desarrolla una economía, también lo hace su definición de pobreza. La trayectoria de crecimiento económico en EE UU hasta 1980 contribuyó enormemente a la reducción de este índice, pero a finales de los setenta se estancó. Hubo un cambio deliberado durante la Administración de Reagan para invertir menos dinero en áreas como la educación. Cada vez era más difícil que un niño pobre pudiera seguir estudiando, lo que disparó la desigualdad. El crecimiento sólo afectó a la parte más alta del espectro económico, dejó atrás a los desfavorecidos, y entonces empezamos a ver un estancamiento en la lucha contra la pobreza.

P. ¿Considera que EE UU no ha hecho lo bastante?
R. No se han implementado suficientes medidas sociales para luchar contra la pobreza. En EE UU descubrieron muy tarde, a finales de los noventa, que si combinas todas las políticas sociales acabas con una tasa de impuestos elevadísima que grava a las personas más desfavorecidas. Esto quiere decir que aunque logren una nueva fuente de ingresos, pierden todo beneficio por los impuestos. Es lo que se llama la trampa de la pobreza: destruye los incentivos para que los más pobres escapen de su situación por sus propios medios. Las políticas sociales inteligentes son las que construyen esos incentivos. Pero debemos tener cuidado de no caer en el paternalismo, asegurarnos de que pensamos en esto desde la perspectiva de una persona sin medios, no desde la de un político que se dedica a hacer juicios de lo que debería o no hacer la gente.

P. ¿Cuál es el mayor obstáculo en la lucha contra la pobreza?
R. El desafío está en la desigualdad, no todo el mundo ve que la brecha es demasiado grande. Aunque aumenta el número de políticos que se da cuenta de que el elevado índice de desigualdad está destruyendo oportunidades económicas, que ven que la clase media se queda atrás y que no reducimos los índices de pobreza; sobre esto no hay todavía un consenso. La palabra desigualdad sigue dando miedo, mientras que pobreza no. Una de las cosas que se pueden hacer es desmontar el término y sacar a la luz aspectos específicos en materia de educación y salud. Si decimos que la diferencia en la esperanza de vida entre ricos y pobres en EE UU es de 15 años, la desigualdad queda retratada en términos que van más allá de riqueza o dinero. Quizá esto ayude a que el término asuste menos.

El otro gran reto es la pobreza relativa. En un periodo de 10 a 40 años podemos haber erradicado la pobreza extrema en casi todo el mundo y eso es algo fantástico, porque es el peor tipo de pobreza. Pero seguirá habiendo pobres y la desigualdad continuará siendo un grandísimo problema.

http://economia.elpais.com/economia/2016/06/09/actualidad/1465484253_626652.html

Los trastos o la vida: cómo organizar y simplificar tu vida en 10 pasos. Francine Jay, autora de 'Menos es más', propone que, por cada nuevo objeto que entre en casa, nos desprendamos de otro similar

"Prefiero una fotografía del gramófono de mi abuela al aparato en sí mismo", señala en declaraciones a Verne Francine Jay, autora de Menos es más. Cómo ordenar, organizar y simplificar tu casa y tu vida, el último superventas de una serie dedicados a conseguir esa (¿imposible?) magia del orden.

Jay cree que con menos cosas podemos ser más felices, y que organizar es prácticamente un imperativo de los tiempos que corren. "Tenemos una vida tan ocupada que nuestras rutinas diarias han de ser más fáciles y eficientes. Cuando no tenemos que bucear en pilas de cosas para encontrar la cartera o las llaves del coche por la mañana nos encontramos más calmados y menos estresados. Sin los trastos, nuestras vidas diarias fluyen más suave y grácilmente".

Conocida como Miss Minimalist (el nombre de su exitoso blog, que echó a andar en 2009), Jay cree que deshacerse de lo innecesario se parece bastante a hacer dieta. Podemos empezar de un día para otro, contar las posesiones como si fueran calorías y pasar hambre, pero lo más probable es que esto fracase. "Desarrollar una actitud minimalista transformará el modo en que tomamos decisiones respecto a los objetos. En vez de ser una solución a corto plazo, se convertirá en un compromiso a largo plazo con un nuevo modo de vida", apunta.

Ordenar o no ordenar, esa es la cuestión. "En nuestras vidas modernas tenemos un montón de cosas. Pero de lo que estamos realmente faltos es de espacio y tiempo. El desorden ocupa espacio y tiempo preciosos en nuestras vidas, ya que tenemos que pasar tiempo limpiando, manteniendo, reparando, organizando y trabajando para pagar por ello. Organizar nos ayuda a dejar espacio para las actividades y la gente que nos importan. Los estudios han mostrado que obtenemos más felicidad de las experiencias que de las posesiones", señala Miss Minimalist.

Jay propone que, por cada nuevo objeto que entre en casa, nos desprendamos de otro similar. Su método es, al menos en apariencia, sencillo: consiste en clasificar todas las pertenencias en tres categorías (útiles, bonitas y con valor sentimental), y seguir lo que la autora llama streamline (optimización, en español), un acrónimo de estos diez pasos para liberarnos del desorden:

1. Siempre hay que volver a empezar. Jay recomienda vaciarlo todo y después recolocar los objetos uno a uno.

2. Trasto, tesoro o traspaso. Clasifica las pertenencias en estas categorías: Trastos, Tesoro y Traspaso. “No tengas nada en casa que no sea útil o que no consideres bonito”, que diría el escritor William Morris.

3. Razón de ser de cada objeto. Tenemos que asegurarnos de que hay una buena razón para que cada objeto forme pare de nuestro hogar.

4. En cada lugar una cosa y cada cosa en su lugar. La autora se refiere a tres espacios: En lo que llama “Círculo Íntimo” se encuentran los objetos de uso habitual; en el “Círculo Externo” los de uso irregular y en “Almacenamiento Profundo” aquellas cosas que se usan menos de una vez al año.

5. Apartarlo todo de las superficies. Las superficies de mesas, camas, mesillas, etc, deben estar siempre despejadas.

6. Módulos. Jay recomienda usar cajas diferentes para subdividir los objetos en módulos y etiquetarlos para no perderlos de vista.

7. Límites. Imprescindibles para mantener el estilo de vida minimalista.

8. Intercambio. Por cada cosa que entra, sale otra de la casa.

9. Nada de ser permisivo: restringe. Reduce, reduce y reduce.

10. El mantenimiento diario. Actitud vigilante para que haya orden y no se acumulen las cosas innecesarias.

Nunca podremos saber, aunque nos lo imaginamos, lo que pensaría de esta nueva moda Einstein, cuya amontonada mesa a menudo se usa como ejemplo de la creatividad que surge del caos. "Yo diría que Einstein era lo suficientemente genial para hacer un gran trabajo a pesar de su caótica mesa. Pero para los que no somos como él, es más probable que el desorden entorpezca; hay demasiadas distracciones. De la misma manera, un espacio limpio tiende a despejar la mente, y nos ayuda para concentrarnos", apunta Jay.

Como nos ocurre a muchos, el desorden digital puede ocasionar tantos o más quebraderos de cabeza que el material. Las recomendaciones de Jay pasan por limitar las cuentas en redes sociales a un máximo de tres y separar claramente los tiempos online y offline. "Por ejemplo, no consultar el correo electrónico en el teléfono cuando estás en el parque con tu hijo", señala. "Optimizar nuestras vidas digitales nos puede aportar mucha serenidad".

Casi tan difícil como contagiar este estilo de vida al resto de ocupantes de la casa (uno de los objetivos de la autora) parece desprenderse de objetos sentimentales al estilo del gramófono de la abuela del que, como señalábamos al principio, Jay conserva el recuerdo fotográfico. "Creo que la mejor manera de lidiar con ellos es ser selectiva", señala la autora. "Por ejemplo: elijo solo un objeto para conmemorar a una persona, experiencia o evento, en lugar de un puñado o una caja. Creo que una versión digital de varios objetos conmemorativos es igual de efectiva. Prefiero recordar mis viajes con fotografías que con una maleta llena de recuerdos".

¿Estamos ante una fenómeno global? Jay cree que sí. "Mi libro se ha traducido ya a 17 lenguajes, así que creo que el interés es definitivamente global. Puede haber alguna diferencia cultural en relación a cuánto es suficiente, pero demasiadas cosas parece ser una epidemia global". Como dejó dicho el famoso poeta japonés Bashō, conocido por sus haikus: "Desde que ardió mi casa veo mejor la luna naciente".

http://verne.elpais.com/verne/2016/05/23/articulo/1464008172_296957.html 

http://verne.elpais.com/verne/2015/11/10/articulo/1447151617_649753.html