martes, 27 de enero de 2026

5 ejercicios para aliviar el dolor y evitar lesiones Este mes de enero, encuentra una nueva rutina de ejercicios para moverte con más facilidad.

Este mes de enero, encuentra una nueva rutina de ejercicios para moverte con más facilidad.

Cada semana de este mes de enero, el equipo de la sección Well te propondrá un programa de ejercicios para ayudar a ponerte en movimiento. La semana pasada presentamos “5 rutinas sencillas si quieres comenzar a hacer ejercicio”.

Para Jordan Metzl, médico especialista en medicina deportiva en Nueva York, el dolor suele ser relativo. Por ejemplo, uno de sus pacientes del Hospital de Cirugía Especial tiene una artrosis de rodilla avanzada, pero apenas siente molestias.

“Si solo vieras sus radiografías, dirías que este tipo necesita una prótesis de rodilla, como para ayer”, dijo Metzl, autor de Push, un libro de próxima publicación sobre la motivación para hacer ejercicio. “Pero este tipo ha tenido una radiografía similar durante años, y juega pickleball”.

¿Cuál es su secreto? Es disciplinado con el entrenamiento de fuerza y los ejercicios de fisioterapia para fortalecer los músculos alrededor de su rodilla. Los estudios demuestran que el ejercicio puede ser una de las mejores formas de prevenir y tratar muchos tipos de dolor.

El dolor de cada persona es distinto, y deberías hablar con un médico sobre cualquier dolor que afecte la mecánica de la forma en la que te mueves.

Pero dejar de moverse por completo es una de las peores cosas que la mayoría de las personas con dolor puede hacer, dijo Metzl. La falta de movimiento puede convertir un problema fácil de resolver en una lesión a largo plazo, si se debilitan otros músculos.

“Se convierte en un problema más grave a medida que vas envejeciendo”, dijo. “Una rodilla dolorida puede convertirse en una cadera muy débil”.

Para prevenir el dolor, se aplica la misma idea: ejercita los músculos alrededor de la articulación que te preocupa. Para proteger las rodillas, fortalece el tobillo, los cuádriceps y la espalda; para los codos, trabaja las muñecas y los hombros.

“Casi todos mis pacientes se sienten mejor cuanto más se mueven”, dijo.

Ya sea que intentes prevenir dolores futuros o tratar molestias existentes, aquí tienes cinco ejercicios dirigidos a las zonas problemáticas más comunes del cuerpo.

La zona lumbar es uno de los focos más comunes de dolor crónico. Aunque es notoriamente difícil de tratar, ejercicios como el yoga pueden ayudarte a manejarlo. Estas posturas sencillas pueden contribuir a relajar y fortalecer los músculos que sostienen la columna.

Cuánto tiempo: 10 minutos

Para qué sirve: Aliviar el dolor de espalda y crear un hábito de ejercicio

Con qué frecuencia: Una vez por semana o cuando sea necesario

Permanecer sentado en la misma posición durante horas y mirar pantallas puede causar dolor y rigidez que algunos expertos llaman “cuello tecnológico”. Pequeños movimientos de cuello y ejercicios para fortalecer la espalda y los hombros pueden ayudar a reducir las molestias.

Cuánto tiempo: De 10 a 15 minutos

Para qué sirve: Aliviar la rigidez de cuello y hombros

Con qué frecuencia: Una vez a la semana o según sea necesario

Las rodillas absorben una enorme cantidad de fuerza a lo largo del día y de la vida. Y aunque no se puede garantizar la ausencia total de dolor, se puede hacer mucho para evitarlo al fortalecer los cuádriceps y los músculos de la cadena posterior, que recorren la parte trasera del cuerpo.

Cuánto tiempo: 20 minutos

Para qué sirve: Fortalecer los músculos que estabilizan las rodillas

Con qué frecuencia: Una vez por semana

Muchos dolores de espalda y piernas pueden originarse en las caderas, que son fundamentales para casi todos los movimientos. Estos ejercicios de movilidad y fortalecimiento se enfocan en los glúteos, los isquiotibiales, los flexores de la cadera y los aductores para ayudar a moverte con mayor facilidad.

Cuánto tiempo: 15 minutos

Para qué sirve: Sensación de rigidez en las caderas, especialmente tras largos periodos sentado

Con qué frecuencia: Una vez a la semana o según sea necesario.

Los movimientos de torsión rápidos son una de las formas más comunes de destrozar la espalda, en parte porque no solemos entrenarnos para ese movimiento. Esta rutina, creada originalmente para golfistas, también puede ayudar a jugadores de tenis, remeros y a personas que practican cualquier actividad que requiera girar con fuerza.

Cuánto tiempo: De 20 a 30 minutos

Para qué sirve: Mejorar la movilidad de la columna vertebral, especialmente en actividades que requieren torsión

Con qué frecuencia: De tres a cuatro veces por semana durante seis a ocho semanas, o hasta que notes una diferencia

Erik Vance es editor de la sección de Well del Times y se enfoca en los temas de entrenamiento y estilo de vida saludable.


https://www.nytimes.com/es/2026/01/17/espanol/ejercicios-aliviar-dolor-evitar-lesiones.html


¿Entiendes a los pájaros? Ponte a prueba con estos cantos y llamadas

¿Entiendes a los pájaros? Ponte a prueba con estos cantos y llamadas

Por lo general, el lenguaje se ha considerado patrimonio exclusivo de los humanos.

B. E. Small/blickwinkel, via Alamy
Pero en el reino animal, las aves, y no los primates, se comunican con niveles de complejidad y variabilidad vocal más parecidos a los nuestros. Los ornitólogos han avanzado en la comprensión de la rica variedad de formas en que conversan las aves, gracias en parte a las extensas y crecientes bases de datos que recopilan cantos de aves, como la del Laboratorio de Ornitología de Cornell, que incluye millones de grabaciones captadas por científicos ciudadanos.

Esta temporada, el proyecto de observación de aves del New York Times anima a los lectores a probar a buscar aves con el sentido del oído. He aquí un rápido recorrido por el paisaje sonoro aviar.

Cada especie de ave tiene sus propios sonidos. Por ejemplo, el carbonero cabecinegro, que frecuenta el norte de Estados Unidos y el sur de Canadá durante todo el año.

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Con ligeras variaciones, los carboneros cabecinegros desde Vancouver hasta Virginia emiten esta misma vocalización.


Aún más asombroso es lo que los pájaros pueden expresar con sonidos específicos.

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¿Puedes adivinar lo que intenta decir este carbonero?

Jay McGowan

Dame de comer

Peligro

Anida conmigo

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Aquí tienes el llamado de pájaros carpinteros cabeciblancos. ¿Puedes adivinar lo que dicen?

Ian Davies

Fuera de aquí

Esto es mío

Tengo hambre

Comparados con los llamados de los pájaros, los cantos de las aves suelen ser más complejos, con varias notas y un patrón claro. Y muchos pájaros cantores los aprenden; no nacen conociéndolos. Los ornitólogos llaman a este proceso una forma de evolución cultural. “El canto de los pájaros tiene muchos paralelismos con el lenguaje humano”, afirmó Karina Sanchez, experta en comunicación aviar de la Universidad de New Hampshire. Con las grabaciones que aportan los ciudadanos, los investigadores han descubierto dialectos regionales dentro de las especies y ligeros cambios que, con los años, se han convertido en dominantes entre distintas poblaciones.

He aquí el canto de una paraulata morera o mirlo, un ave común en las sierras del noroeste de Sudamérica.



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¿Puedes adivinar qué está expresando?

Drew Weber

Esta zona es mía

¡Ay no, un depredador!

Estoy cansado

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Esta es la canción de una oropéndola de Baltimore. ¿Puedes adivinar lo que dice el pájaro?

Alex Lamoreaux

Este es mi lugar

Tengo hambre

¡Alerta de intruso!

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Aquí tienes otra canción, esta vez de los saltarines colilargos, un ave tropical de Centroamérica. ¿Puedes adivinar lo que dicen los pájaros?

John van Dort

¡Escógeme!

Vamos a atacar a ese pájaro grande

Aléjate de mis bebés

Algunas aves no atraen a sus parejas con un canto específico, sino con un amplio repertorio que incluye sonidos tomados de otras especies.

Por ejemplo, el cuitlacoche rojizo, que puede encontrarse desde el este de Norteamérica hasta partes del sur de Canadá, tiene uno de los mayores repertorios de Norteamérica, con más de 1000 cantos.

Pero el mimetismo aviar va más allá de copiar a otras aves. Se sabe que algunas aves imitan a los ualabíes, a los humanos e incluso a las máquinas.

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Este audio contiene una serie de sonidos de una rana y otra de un pájaro. ¿Cuál es el pájaro?

El primero

El segundo

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Uno de estos sonidos es un carro y el otro es un pájaro. ¿Puedes identificar cuál es el pájaro?

El primero

El segundo

Puedes aprender más sobre los llamados y cantos de los pájaros que te rodean utilizando la aplicación gratuita Merlin Bird ID del Laboratorio de Ornitología de Cornell, que el Times anima a utilizar en su proyecto de avistamiento de aves en 2024.


https://www.nytimes.com/es/interactive/2024/02/29/espanol/canto-de-aves-prueba.html

La editorial Crítica publica La hambruna española, del historiador Miguel Ángel del Arco. Más de 200.000 personas murieron en el estado español por la hambruna entre 1939 y 1942




Fuentes: Rebelión




El país de las 6.000 fosas. Es el título del mapa histórico de las fosas de la guerra española y el franquismo que desarrolla RTVE; presentada el 12 de noviembre, la iniciativa calcula que, hasta 1950, fueron asesinadas más de 140.000 personas por el bando golpista y la dictadura militar; señala como hito octubre de 2000, cuando tuvo lugar una de las primeras exhumaciones científicas, en el municipio de Priaranza del Bierzo (León): 13 republicanos civiles asesinados por falangistas en 1936.

La hambruna española es otro de los aspectos importantes de la dictadura, cuya dimensión real se desconoce; y también el título de la obra del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, Miguel Ángel del Arco Blanco, editado por Crítica en septiembre.

En sus más de 450 páginas, La hambruna española rebate las justificaciones oficiales sobre los llamados “años del hambre”, atribuidos -oficialmente- a razones como el aislamiento internacional o la pertinaz sequía; pero el autor introduce otras explicaciones respecto a la gran escasez: la corrupción generalizada, un gobierno dictatorial o los lazos del Régimen con el fascismo y el nazismo.

En el capítulo Geografía del hambre: cuándo, dónde y cómo murieron, el historiador apunta que la gran hambruna española se desarrolló entre 1939 (al final de la guerra) y 1942; después, de 1943 a 1951, la situación económica fue “miserable”, pero sin que pudiera calificarse de “hambruna”.

En este periodo de ocho años, “persistió la corrupción que agudizó la escasez de posguerra, el castigo a los vencidos y, lo más determinante, la política autárquica que estuvo en la raíz de la carestía (…)”, subraya Miguel Ángel del Arco.

Un punto de interés se sitúa en 1946, conocido como El año del hambre; en un contexto de autarquía, la sequía del año anterior provocó una disminución de las cosechas, el incremento de los precios y que la penuria se extendiera por el medio rural y urbano del sur español.

El también autor de Cruces de memoria y olvido (2022) destaca cómo “la hambruna española golpeó especialmente al sur peninsular, donde se encontraban las regiones socialmente más polarizadas y agrícolas: el arco existente entre las provincias de Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura”. Eran además los territorios en que el franquismo detectó -en mayor medida- la falta de trigo y la necesidad de importarlo.

Una muestra del impacto de la hambruna en estas regiones se produjo en 1941; ese año, en Andalucía y Extremadura aumentó de modo notable la tasa de muertes en niños menores de un año.

Otro elemento diferencial fue el modo en que se repartió el hambre; el volumen de Crítica resalta que la dictadura suministró con mayor número de provisiones a las ciudades; en parte, por la preocupación del Régimen ante las tendencias más liberales y democráticas de los núcleos urbanos; era posible hacer esta distribución, ya que durante la autarquía los agricultores entregaban al Estado los productos básicos: cereales y leguminosas.

Miguel Ángel del Arco detalla el caso del racionamiento en la provincia de Jaén, con cifras oficiales que en pocas ocasiones se cumplían; en los municipios de menor dimensión, la proporción se situaba en 1.519 calorías diarias; en poblaciones mayores (Ubeda, Baeza o Linares), se llegaba a las 1.625 calorías, mientras que en la capital se alcanzaba una ratio superior: 2.600 calorías al día para los hombres.

Entre 1939 y 1942 fallecieron por la hambruna en el estado español más de 200.000 personas, a lo que habría que agregar las muertes por el hundimiento de la alimentación en 1946.

Una de las imágenes con las que el libro ilustra estas conclusiones es las de cuatro niños hambrientos en el barrio madrileño de Vallecas, en 1939; a los dos de menor edad se les prestó la ropa para la realización de la fotografía; o la foto de dos infantes famélicos, en 1943, en las Cuevas del Puerto (Almería); o una persona escuálida con un edema (hinchazón blanda de una parte del cuerpo) producido por el hambre en Madrid, también en 1943.

En conclusión, la hambruna se cebó con los hombres y mujeres de las clases populares, “aquellos grupos sociales que dependían fundamentalmente de disponer de un trabajo para tratar de superar el brutal encarecimiento de la vida en la posguerra”; dentro de este estrato, el hambre se encarnizó especialmente con el proletariado rural.

Asimismo “la hambruna de Franco tuvo unos costes demográficos brutales”, subraya Miguel Ángel del Arco; las huellas del hambre en la salud y los cuerpos perduraron durante años; la altura de los muchachos disminuyó, y no empezó a recuperarse hasta el comienzo de la década de 1950.

Otro punto relevante del texto son las críticas a la dictadura y sus medidas frente a la escasez y la carestía; tal vez podrían resumirse en la consigna popular Menos Franco y más pan blanco, famosa durante la posguerra; según el historiador, “el malestar, la crítica y las protestas deben enmarcarse siempre dentro del terror y el control social impuestos por el franquismo”.

En este contexto, una de las formas en que se denunciaba el lucro en medio de la penuria fue el rumor; en 1940, en Mallorca, se rumoreaba que el gobernador civil era el jefe de los estraperlistas en este territorio; en 1940-1941, se llegó a achacar la escasez a las exportaciones significativas de cereales y aceite a Alemania; en una coyuntura de racionamiento y colas, en 1941, el sindicato oficial en Málaga informó sobre alborotos en oficinas de racionamiento.

El libro menciona otras protestas por la manutención; como las que tuvieron lugar, en 1940, en las provincias de Sevilla, Málaga o Huelva: los trabajadores demandaron percibir alimentos para sobrevivir; un año después, el partido Falange Española advertía que en Zaragoza se dieron protestas, y que los empleados rechazaron trabajar si no era por legumbres, aceite o pan.

Otro mecanismo de supervivencia fue la solidaridad interfamiliar, se tratara de familias nucleares o extensas; entre las fórmulas empleadas, destaca la entrega de la comida más nutritiva a las personas mayores y las enfermas; “en la provincia de Huelva, en 1940, algunos padres solo comían tomates, mientras que dejaban el pan disponible en sus hogares para sus pequeños”, concluye Miguel Ángel del Arco.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 26 de enero de 2026

Cómo protegerte del frío extremo

Una figura camina por una calle cubierta de nieve junto a una hilera de árboles.
Credit...Christopher (KS) Smith para The New York Times

Usar varias capas de ropa, mantenerte seco y estar alerta ante cualquier síntoma te ayudarán a sortear las bajas temperaturas.

Se espera que una gran tormenta invernal azote grandes franjas del centro, este y sur de Estados Unidos este fin de semana, trayendo una mezcla de temperaturas bajo cero, fuertes nevadas y hielo.

Estas condiciones pueden volverse incómodas rápidamente, y a veces incluso peligrosas.

“Tómate en serio las advertencias meteorológicas”, dijo Stephen Cheung, profesor de kinesiología de la Universidad Brock de Ontario. “Aún puedes hacer la mayoría de las cosas con seguridad: solo tienes que planificarlas con antelación, estar preparado y conocer los riesgos”.

Vístete adecuadamente antes de salir al aire libre Intenta limitar el tiempo que pasas en el frío. Con bajas temperaturas, actividades comunes como esperar el autobús pueden volverse peligrosas si no vas vestido adecuadamente, dijo Judah Sueker, médico de urgencias del hospital Mount Sinai.

Concéntrate en tu núcleo corporal: empieza con una capa base, añade un suéter aislante o un forro polar, y cúbrelo con una capa exterior resistente al viento y al agua, dijo Cheung. El sudor puede romper el aislamiento, colapsando las diminutas bolsas de aire que atrapan el calor. Por tanto, evita el algodón como capa base, ya que retiene la humedad, y si empiezas a sobrecalentarte, desabrocha o quita una capa antes de empaparte, añadió.

Cubre la piel expuesta con calcetines gruesos, guantes, orejeras, bufanda, gorro e incluso pasamontañas, dijo Jay Bhatt, geriatra con sede en Illinois.

Conoce los signos de congelación e hipotermia
Cuando una persona se enfría, el cuerpo redirige la sangre caliente hacia los órganos vitales. Para reducir la pérdida de calor, los pequeños vasos sanguíneos de las manos, los pies, las orejas y la nariz se estrechan, haciendo que esas zonas sean propensas a la congelación, que puede dañar la piel y el tejido subyacente.

A 0 grados Fahrenheit (-17,8 Celsius) o menos, la congelación puede producirse en la piel expuesta en tan solo cinco o diez minutos. Si alguna zona empieza a escocer, hormiguear o enrojecer, sal del frío y caliéntate inmediatamente, dijo Sueker. Si tu piel se entumece, la notas dura o cerosa, o se vuelve blanca o gris, busca atención médica.

Con una exposición prolongada al frío, la temperatura central del cuerpo también puede descender —lo que se conoce como hipotermia— y la función de los órganos empieza a verse afectada.

Los escalofríos suelen ser el primer signo y un recordatorio de que hay que entrar en casa y calentarse. Pero si la temperatura corporal sigue bajando, pueden desaparecer los escalofríos y aparecer la confusión, dijo Robert Schwaner, director médico de medicina de urgencias del Hospital Universitario Stony Brook, lo que dificulta pensar con claridad y entrar en calor.

Si notas alguno de estos síntomas y tienes acceso a un termómetro, comprueba la temperatura. Una lectura por debajo de 95 grados Fahrenheit (35 grados Celsius) es una emergencia y requiere atención médica inmediata. En casos graves de hipotermia, una persona puede entrar en coma, dijo Schwaner.

Atiende a tu corazón y pulmones
“El frío afecta a todos los sistemas del organismo”, dijo Isabel Algaze Gonzalez, médica de urgencias de la Universidad de California en Irvine.

Por ejemplo, el aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias de las personas, exacerbando el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Las bajas temperaturas también pueden elevar la tensión arterial de las personas en solo 20 minutos de exposición.

“El frío no solo te hace temblar, sino que hace que tu corazón trabaje más”, dijo Algaze.

Para alguien con una enfermedad cardiovascular preexistente, este esfuerzo adicional puede ser especialmente peligroso. Las investigaciones han relacionado los periodos de frío con un mayor riesgo de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y lesiones renales, y los expertos afirman que el punto de inflexión suele ser la actividad extenuante, como quitar la nieve de la entrada de casa.

Así que, si tienes que palear o hacer algún trabajo intenso al aire libre, hazlo como harías un entrenamiento. Bebe suficiente agua, estírate antes y ve a tu ritmo. Llama inmediatamente al 911 si notas dolor en el pecho, mareos o dificultad para respirar.

¿Quién corre más riesgo?
Los ancianos y los niños corren mayor riesgo de sufrir daños relacionados con el frío, dijo Bhatt, porque a menudo son menos capaces de regular su temperatura corporal.

Afecciones como el hipotiroidismo, la diabetes, el párkinson y la enfermedad vascular periférica pueden aumentar el riesgo de hipotermia o congelación, al igual que fármacos como los sedantes, los antipsicóticos y los betabloqueantes. Sin embargo, los expertos nunca recomiendan dejar de tomar una medicina prescrita sin hablar antes con tu médico.

Las olas de frío también entrañan un peligro más mundano: resbalones y caídas, sobre todo en escalones y aceras heladas. Por eso, conviene revisar cómo están tus familiares y vecinos de mayor edad para asegurarte de que la calefacción funcione y de que cuenten con suficientes provisiones para evitar salidas innecesarias, dijo Bhatt.

Y recuerda que las personas sin vivienda estable ni calefacción también corren mayor riesgo de sufrir enfermedades y lesiones relacionadas con el frío.

Entra y caliéntate
Cuando llegues del frío, ponte ropa seca y entra en calor poco a poco. Evita las almohadillas eléctricas, el agua caliente o sentarte delante de un calefactor, dijo Schwaner. Después de un tiempo en el frío, la piel puede entumecerse, y el calor directo puede causar quemaduras o más daños en los tejidos.

Mantén los calefactores al menos a un metro de cortinas, muebles y ropa de cama, y colócalos sobre una superficie estable y nivelada donde no puedan caerse fácilmente. (En general, no los coloques sobre alfombras y tapetes). Los calefactores eléctricos no conllevan riesgo de intoxicación por monóxido de carbono, pero si tienes aparatos que queman combustible (es decir, los que consumen propano, madera o carbón), utilízalos solo con ventilación adecuada y nunca en espacios cerrados, dijo Schwaner.

La gente puede deshidratarse ligeramente con el frío sin darse cuenta, en parte porque las bajas temperaturas mitigan la sed y te hacen orinar más, dijo Cheung. Una bebida caliente (sin alcohol, ya que este puede ser deshidratante y acelerar la pérdida de calor) te ayudará a reponer líquidos y a ponerte cómodo.

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