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martes, 18 de junio de 2019

_- ¿Hablamos de prostitución libre, de libre mercado, de economía liberal? Riverita y Arrimadas junto a toda esa trupe canalla de timadores y manipuladores mentirosos, de asesorados por "relaciones públicas" un montaje a base de "marketing político" eso es vuestro llamado partido, como si las personas fuesen objetos a comprar y vender... Como en los tiempos de la esclavitud y servidumbre. Con vuestro "feminismo liberal", al que no aceptan las feministas, y del que vosotros os lamentáis hipócritamente, cínicos canallas... habéis venido a mentir y confundir, a timar a nuestro pueblo, a hacer retroceder el mundo a tiempos peores, al anterior a la Revolución Francesa, en nombre de la LIBERTAD. No se puede ser más canalla.

 _- Aquí tenéis un ejemplo de vuestros "principios" y engaños despóticos, la llamada  

OPERACIÓN CARIOCA, lo muestra con diáfana claridad a que nivel de trato se puede llegar,...

“Ustedes no son nada. Les pego un tiro, las entierro en una gruta y nadie pregunta”. 

La instructora del mayor caso (no el único) sobre proxenetismo en España describe el "terror" de las víctimas en los clubes de Lugo. Y hay cientos de ellos por toda España.
Esta crónica es una pequeña parte de la verdad sobre la prostitución y la trata de blancas.
Los crímenes, la explotación, los abusos, las palizas, el mal trato y las injusticias que se dan cotidianamente en ese sórdido mundo de explotación de seres humanos... Y encima hay quien se permite hablar de libertad de mercados...


El juzgado guarda un fúnebre dibujo infantil pintado por la hija del "tipo más duro de Lugo". Durante la instrucción del caso Carioca, la mayor causa contra el proxenetismo que ha habido en España (275 tomos), la niña explicó que su pintura representaba a "una chica enterrada". La pequeña vivió durante un tiempo en el Queen's, uno de los dos prostíbulos de su padre, José Manuel García Adán, y allí jugaba entre las mujeres víctimas, los clientes y los agentes del orden que supuestamente tejían la red corrupta que blindaba al proxeneta. Algunos de estos funcionarios de los cuerpos de seguridad habían estado en la vida de la cría desde el principio, tanto que hasta aparecen como invitados en el vídeo de su gran fiesta de bautizo, que forma parte de las pruebas del sumario.

Adán "se había granjeado la amistad de varios funcionarios policiales y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", afirma en el auto de transformación en procedimiento abreviado Pilar de Lara, titular del Juzgado de Instrucción 1 de Lugo. "Algunos eran asiduos a sus clubes", Queen's y La Colina, y esto "coartaba la voluntad de las mujeres prostituidas a la hora de interponer cualquier denuncia". A lo largo de un centenar de folios, el escrito judicial desmonta la propuesta de las fiscales del caso, que a finales del año pasado defendieron librar del banquillo a todos los agentes imputados en una de las principales piezas de la causa. Tras una década de investigación, el auto de De Lara es uno de los últimos antes de que el asunto caiga en manos de la Audiencia Provincial para su juicio y posiblemente también uno de los postreros antes de la marcha de la magistrada. A falta de resolver un recurso de la juez, el Consejo General del Poder Judicial ha acordado apartarla de su plaza y de sus casos por lo que considera que son "retrasos injustificados" en la instrucción de las mayores causas anticorrupción de Galicia, que están a su cargo.

La magistrada mantiene las imputaciones, además de para los proxenetas, para un policía local que cree que era socio del negocio del Queen's; para otro municipal del que sospecha que suministraba munición al jefe de la trama; y para un agente nacional investigado por colaborar supuestamente desde el aeropuerto de Barajas al tráfico ilegal de personas.

Entre unos 370 testigos de la Carioca que relataron en el juzgado sus vivencias, Y.C. declara que cuando acudió a la comisaría a denunciar que Adán le había pegado una paliza y le había puesto una pistola en la cabeza, se encontró con que el jefe de la trama había llegado antes y "los policías se negaron" a recogerle a ella la denuncia. S.F.O., otra de las trabajadoras de los clubes, reproduce en otra parte del sumario la amenaza con la que supuestamente el proxeneta imponía su ley y les recordaba su indefensión: "¿Quiénes son ustedes? Nadie, ustedes no son nada. Si les pasa algo, ¿quién va a preguntar por ustedes? Nadie. Yo les pego un tiro y las llevo a enterrar a una gruta y nadie pregunta", narraba esta mujer traída de Latinoamérica, utilizando en su declaración pronombres de cortesía más propios de su país de origen que de un burdel donde, según De Lara, las mujeres "trabajaban en régimen de auténtica esclavitud".

Patrocinador del fútbol de los policías
Según la magistrada, Adán "las sometía a un régimen de control absoluto", "amenazándolas, gritándoles, insultándolas y agrediéndolas", "en un extremado clima de violencia". En los primeros registros le fueron incautadas cinco pistolas y abundante munición. Buena parte de los proyectiles aparecieron escondidos en el pozo del Queen's. El proxeneta, pendiente de los juicios de la Carioca pero ya en prisión por violencia de género contra su esposa, "exhibía armas y hacía gala del poder que ostentaba", "presumía de sus magnificas relaciones" con policías y guardias civiles, a los que invitaba a sexo y copas. Incluso "patrocinaba un equipo de fútbol" formado por agentes, y así "desmotivaba por completo a las mujeres" a la hora de denunciar el "absoluto clima de presión, sometimiento, intimidación y terror" que reinaba.

"Muchas fueron agredidas o amenazadas por Adán", que solía "hacer prácticas de tiro sobre la parte de atrás del club, en la zona del gallinero, del pozo y en una furgoneta", recuerda De Lara. Algunas declaran que "las humillaba lanzando el dinero por los aires para que se agacharan a recogerlo", o que las llamaba "putas fracasadas", "vacas gordas", “sinvergüenzas”. E.P. asegura que presenció "cómo Adán se subió a la mesa del comedor, se quitó su pantalón, se quedó en calzoncillos y tiró al suelo un montón de billetes". "Allí había más de 2.000 euros y gritó: 'quien me la chupe, se queda con el dinero", cuenta la testigo.

Después de una noche que ella recuerda como terrorífica, Y.C. comunicó al jefe su intención de abandonar el club y él, recoge el último auto, "reaccionó de forma violenta". La chica dice que la llamó "muerta de hambre" y que la "agredió brutalmente", la "golpeó", la "agarró por el pelo", la "arrastró por el suelo" y siguió pegándole hasta que "pudo ponerse en pie". Entonces, Adán ordenó a un empleado que "fuera a buscar la pistola que tenía guardada en la oficina": "José, búscame la 38, que le voy a dar a esta, que a los huevos mismos va a quedar". Luego le puso la pistola en la cabeza: "Te voy a matar". S.F.O. describe también un momento en que fue encañonada por el dueño del Queen's con un arma "que sacó del cinturón": "Mira lo que te puede pasar", asegura que le dijo el hombre entre risas, al comprobar que a ella le "temblaban las piernas". Otras veces les pegó "puñetazos" y "patadas" a ella y a una amiga. La mujer explica que después Adán "cogió sus cosas, las tiró a la calle" y la amenazó de muerte si denunciaba.

E.P. narra cómo un día el cabecilla de esta supuesta mafia de proxenetismo "lanzó un cuchillo desde la puerta de entrada al salón hasta la puerta del baño", y allí "quedó clavado" después de pasarle a ella "como a cuatro centímetros de la cabeza". En otro episodio de "cólera" distinto, Adán la golpeó, la arrastró afuera "cogiéndola por los pelos", le siguió pegando y le gritó: "Quédate fuera, puta, que si vuelves a entrar te mato". La víctima tuvo que acudir al hospital. Dice que allí le preguntaron a qué se debían las heridas, un corte en el labio y hematomas "por todo el cuerpo". Y que mintió por miedo: sostuvo ante el médico que se había "caído por las escaleras".

En otra pieza de la Carioca pendiente de juicio, Adán supuestamente obliga a abortar a una chica de 18 años que no quería hacerlo, en una intervención sin anestesia y con la máquina de aspirado de la clínica atascada. El niño no podía llegar a nacer porque su existencia podría complicar la vida del supuesto padre, un conocido empresario local que gastaba miles de euros en el club.

Tanto Adán como, sobre todo, su encargado, José Manuel Pulleiro Núñez, aprovechándose del miedo, la soledad, el aislamiento y la vulnerabilidad y debilidad de las mujeres, mantenían relaciones sexuales con ellas, especialmente con las que llegaban nuevas a los establecimientos", afirma la magistrada de Lugo. "Numerosas declaraciones ponen en evidencia cómo Pulleiro solía 'catar' o 'probar' a las jóvenes", continúa en su auto, e incluso "no cobraba la suma diaria de 43 euros" en concepto de alojamiento "ni imponía multas a las que mantenían relaciones sexuales con él". "Entre los amigos lo llamaban El Semental", detalló en su declaración un allegado: "Le gustaban sobre todo las brasileñas y colombianas"; "todas acababan acostándose con él".

En el Queen's y en La Colina "existía un consumo generalizado de drogas, particularmente cocaína, que facilitaba el propio dueño". Muchas mujeres esnifaban "para soportar las duras condiciones laborales", dice el escrito judicial. "Adán conseguía engancharlas, y garantizar la permanencia en sus locales, tanto de las mujeres como de los clientes, mayoritariamente reconocidos empresarios" entre los que alguno "llegó a gastar más de 4.000 euros en una sola noche".

LA JUEZ OFRECE A LA XUNTA PERSONARSE COMO ACUSACIÓN POR LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO S. R. P.
En el auto, De Lara ofrece a la Xunta de Galicia personarse como acusación en virtud de la ley gallega de violencia de género. Recuerda al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo, además, que, en 2009 en el Queen's ejercía una menor. La muchacha fue localizada durante una redada pero "inexplicablemente", en palabras de la juez, ni los policías ni los funcionarios de Extranjería "detectaron" la falsedad de su pasaporte, con un año de nacimiento ficticio, sobrescrito por ella misma a bolígrafo. Más tarde la niña, con 17 años, ejerció en otro burdel lucense. Pero las fiscales decidieron exculpar, en otra pieza del sumario, al dueño de este segundo negocio, famoso entre la clientela por las supuestas facilidades que daba para practicar sexo sin condón.

Las mujeres llegaban, sobre todo, del Estado brasileño de Goiás, con una deuda contraída de entre 3.000 y 4.000 euros, en viajes orquestados por la trama con operadores del país americano. Los investigadores lograron identificar a más de 40 chicas que entraron así en España, muchas, supuestamente, con la instrucción específica de acceder por la puerta 16 del aeropuerto de Barajas, donde la magistrada sostiene que había un policía nacional conchabado al que mantiene imputado en este auto. Uno de los contactos que gestionaban los viajes de las mujeres desde Brasil llegó a recibir 89.682 euros en 84 operaciones de envío de dinero de la red lucense. Ya en los clubes, las trabajadoras tenían que saldar sus deudas ejerciendo la prostitución. Según la juez, ocurrió varias veces que, tras el viaje, alguna de las mujeres escapaba y la amiga que quedaba bajo el control de Adán y Pulleiro era obligada a asumir el precio y pagar el doble.

Fuente:

https://elpais.com/sociedad/2019/06/16/actualidad/1560702688_907602.html?rel=lom

lunes, 26 de noviembre de 2018

25N & Abolicionismo de la Prostitución. Los bulos sobre el abolicionismo

El feminismo ha elegido este 25-N la lucha contra la explotación sexual como una de las formas más brutales de violencia patriarcal.

Cuando hay un negocio de por medio parece que todo vale menos la vida, y menos, si se trata de una mujer

La prostitución genera 160.000 millones de euros en el mundo. Cinco millones por día en España, donde el 90% de quienes la ejercen es víctima de trata (Fundación Scelles). Somos el primer país de Europa en consumo de prostitución, el tercero del mundo tras Tailandia y Puerto Rico. En el 2010, la prostitución era el 0.35% del PIB (INE). Es decir, no olviden que detrás de este debate hay un sector que cuida por su dinero. Y cuando hay dinero, se ataca a lo que daña al negocio. Aquí, la abolición de la prostitución. Toca, pues, aclarar algunas frases que se repiten sin cesar y que no son verdad. “La abolición es prohibición”. Falso.

Persigue a puteros y proxenetas, no a la prostituta. Quien quiera trabajar como autónoma podrá hacerlo y tener derechos. Ahora existen sanciones a prostitutas por la ley mordaza aprobada por el Partido Popular, a la que se opuso, entre otros sectores, el abolicionista.

El proxenetismo es delito en España “El abolicionismo es moralista y no respeta derechos humanos de sindicación”. Falso. Respeta el derecho de asociación de quien ejerce libremente, pero la ley solo permite crear sindicatos a trabajadores por cuenta ajena. Si se trabaja por cuenta ajena es para un tercero, aquí, un proxeneta.

El proxenetismo es delito en España, luego el sindicato no puede materializarse, como ha confirmado hoy la Audiencia. No es moral, es ley y derechos humanos. Lo recoge la CEDAW y el Parlamento Europeo, que recuerda que trata y prostitución van juntas y son “violaciones de la dignidad humana contrarias a los principios de los derechos humanos, entre ellos la igualdad de género”. Y ojo, ningún trabajador tiene su cuerpo como medio de producción. “Las abolicionistas no escuchan a las prostitutas”. Falso. Sabemos qué dicen las que acuden a los medios pero también escuchamos a las mujeres prostituidas, las que no hablan hasta que salen de la explotación.

La Fiscalía, en su memoria anual, recuerda que la reforma del Código Penal del 2015 por el Partido Popular fue “ineficaz” para luchar contra la trata. Como la víctima debía demostrar su vulnerabilidad para que el otro sea considerado proxeneta, estos se frotaron las manos. La Fiscalía recuerda que “la mayoría de las mujeres apoya las versiones de los proxenetas por miedo a sufrir represalias en su persona o en sus familiares en los países de donde proceden, o bien por temor a ser deportadas”. Por lo tanto, si les ponen un micro delante, estas mujeres mentirán y dirán que ejercen por voluntad, pero porque son esclavas, tienen miedo y la ley no las protege.

Entretodos Publica una carta del lector Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web “El abolicionismo no es feminista porque daña a las mujeres”. Falso. Es feminista porque es lo único que garantiza la igualdad y combate la mentalidad de demanda de cuerpos en los hombres. El abolicionismo es lo más interseccional porque garantiza que las mujeres más vulnerables, las más pobres, las emigrantes o las trans tengan otras opciones lejos de la explotación. El abolicionismo es feminista porque toda la historia del feminismo lo ha sido y ataca al patriarcado en su raíz. España lo fue durante la República y fue el franquismo el que lo borró de la historia.

“El abolicionismo habla desde una posición de privilegio”. Falso. Hace poco, Silvia Federici analizaba cómo el capitalismo somete nuestros cuerpos pero decía que hablábamos “desde una posición de privilegio” si les negamos ser trabajadoras sexuales. Mi respuesta es que si tú no eres prostituta, pero le dices a ella que siga siendo explotada, hablas desde otra posición de privilegio, porque tú no eres la esclava. Con esa idea solo contribuyes a mantener los roles patriarcales. La prostitución es desigualdad, explotación, esclavitud...

“Solo piden abolir la prostitución, pero no otras instituciones”. Falso. Hace unos días, Angela Davis pedía abolir las cárceles, pero no la prostitución. Debería saber Davis que en España, primer país de Europa en demanda, la auténtica cárcel para muchas mujeres es la prostitución y que violan a mujeres negras en las fronteras antes de ser explotadas sexualmente aquí. Feministas como Mujeres Libres, en los años 30, ya pedían la abolición del matrimonio como institución. Es historia feminista. No es nuevo.

Las mentiras sobre el abolicionismo aumentarán. Sorprende, como dice el proxeneta del libro de Mabel Lozano, que hay a quienes ni siquiera hay que sobornar para que opinen como ellos. La prostitución no es empoderante, no es servicio, no es libertad. La prostitución es desigualdad, es proxenetismo, es explotación, es esclavitud, es patriarcado, es crimen, es muerte.

Cuando hay un negocio de por medio parece que todo vale menos la vida. Y menos, si se trata de una mujer. Como siempre.

Fuente:

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20181121/bulos-sobre-abolicionismo-prostitucion-articulo-opinion-ana-i-bernal-trivino-7157960?utm_source=facebook&utm_medium=social

domingo, 16 de septiembre de 2018

Prostitución & Debate. La libertad de las prostitutas

CTXT

Sobre la regularización de la prostitución. Reflexiones sobre la postura en contra.


Algunas voces hablan de libertad a la hora de decidir sobre nuestros cuerpos. Normalmente esas voces se centran en hablar sobre nosotras en materia de prostitución, cosificación y pornografía. Muchas de esas voces jamás tendrán que usar sus cuerpos para pagarse un plato de comida. Especialmente porque muchas de esas voces provienen de hombres blancos, heteros y privilegiados.

No podemos hablar de libertad si existe un intercambio monetario de por medio. ¿Acaso existe libertad en gran parte de los trabajos precarios de este y otros países? No creo que alguien si pudiera elegir estaría currando en un McDonalds voluntariamente, como si de una ONG se tratara. ¡Me encanta el Mcflurry, no me importa trabajar 12 horas como un esclavo, yupi!

Es curioso que podamos verlo más claro y entenderlo cuando se trata de trabajos que compartimos hombres y mujeres y que no tienen que ver con los cuerpos femeninos como moneda de cambio. En los que puedes dar la vuelta a una hamburguesa sin necesidad de que nadie te viole –por muy esclavo que sea el trabajo-.

Ellas tienen libertad de elegir, dicen. Una mierda. Ellas prefieren follar a limpiar escaleras, dicen. Ellas, ellas, ellas. Ellas sólo tratan de salir adelante, como la mayor parte de las mujeres de este planeta. ¿Creen que quieren aguantar a cerdos que abusan de ellas en el mejor de los casos? Es que a algunas les gusta el sexo, dicen. Claro, el sexo le gusta a casi todo el mundo y no por ello tienes que sufrir explotación para disfrutarlo.

Es el oficio más antiguo del mundo, dicen otras voces. Claro, por eso precisamente vamos un poco tarde para abolirlo. También las guerras, la tortura, la esclavitud la muerte de miles de personas por hambre son antiguas como la vida misma y no por ello estamos a favor de regularlas.

Es que hay hombres que, pobrecillos, de otra forma nunca podrían follar y sería mucho peor. MUCHO PEOR. Para estas personas la prostitución existe para evitar posibles violaciones. En lugar de no educar en la violación, se da por sentado y ya que existe, vamos a hacer todo lo posible para que los pobres violadores no cometan ningún delito y se desahoguen con mujeres prostituidas. Porque en las mujeres, pobrecillas, las que no se comen un rosco, ¿a quién les importa? Ellas no dan beneficios si no son putas.

Algunas, dicen, están satisfechas con su trabajo. Ganan bastante dinero a cambio de prestar sus cuerpos. Pero esas pocas “privilegiadas” –alrededor de un 5% en nuestro país- dentro de un mercado de explotación a nivel mundial no hace más que dañar al resto de mujeres que no pueden decidir. Estas experiencias positivas no dejan de ser excepcionales, y de carácter individualista y neoliberal. Como a ellas les va bien, como supuestamente pueden elegir a sus clientes, el resto debe sufrir explotación, violencia y pobreza.

La realidad es que este negocio mueve diariamente cerca de 10 millones de euros en nuestro país, unos 3.500 millones al año, que representan un 0,35% del PIB. No es posible que hablemos de libertad cuando se trata de un mercado que mueve tantísimo dinero y en el que la mayor parte de las putas ejercen en contra de su voluntad. ¿Qué libertad es esa?

Es que ya que trabajan, tendrán que luchar por sus derechos y tener sanidad y cotizar. Este suele ser el argumento más escuchado de los y las regulacionistas. Ejemplos como el alemán o el holandés nos hablan de fracaso a la hora de legalizar la prostitución. Sin ir más lejos, la ley de 2002 de Alemania ha hecho que aumenten los grandes prostíbulos y prácticas como la ‘tarifa plana’ de sexo (sexo con varias personas a un precio fijo). Algo así como minutos ilimitados en el móvil. Eso es lo que valemos.

La prostitución no es una salida laboral para las mujeres libres, sino para las mujeres pobres, y regularla no es más que normalizar una opción precaria más en un mercado neoliberal en el que no existen derechos de ningún tipo. La libertad deja de existir en el momento en el que un hombre paga a cambio de un producto –mujer– para someterla y ejercer su poder sobre ella.

Un abuso sexual no se transforma en un empleo por el mero hecho de que se pague una cantidad de dinero. Normalizar la práctica de la prostitución no ayudará en absoluto a construir sociedades libres, igualitarias y por supuesto, feministas.

Fuente:
http://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21260/Anita-Botwin-ser-feminazi-hoy-maltrato-violencia-machista-maternidad-justicia.htm

martes, 2 de mayo de 2017

TRATA DE SERES HUMANOS | 1 5.600 víctimas de esclavitud afloran en España tras los cambios legales. Los datos de personas liberadas en cinco años, tras la introducción del delito de trata en 2010, dan la primera gran fotografía del fenómeno.

Un total de 5.695 personas han sido liberadas en España por las fuerzas de seguridad de su esclavitud, como víctimas de trata y por explotación sexual o laboral principalmente, de 2012 a 2016, según Interior. Tras los cambios legales de 2010 y 2015, que han dado impulso a la lucha contra esta lacra, es la primera fotografía fiel de un fenómeno muy ignorado. Un negocio que ya casi supera al tráfico de droga y al de armas, según el Relator Nacional para la Trata de Seres Humanos. Solo en 2016 se estimaron en 23.846 las personas en situación de riesgo, y en el caso de la explotación sexual la mayoría estaban en clubes de alterne. Los expertos coinciden en que la situación no cambiará si no se afronta un debate serio sobre el proxenetismo en España.

En 2000, recuerdan en la Fiscalía, no hubo un solo caso de violencia de género en Madrid, pero eso no quería decir que no existiera el problema. Simplemente no había voluntad de verlo ni los instrumentos adecuados. La ley de 2004 cambió de golpe la realidad, porque la sacó a la luz. Con la trata de seres humanos, esclavitud pura y dura en forma de explotación sexual o laboral principalmente, está ocurriendo lo mismo. Empujada por la UE —el convenio de Varsovia es de 2005— y la preocupación mundial, España introdujo el delito por primera vez en el código penal en 2010. Otra reforma en 2015 afinó la mira con nuevos supuestos. El resultado de esta lenta maniobra de sensibilización, que aglutina a fuerzas de seguridad, fiscales, jueces y ONG, se refleja en un informe del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) del ministerio de Interior, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Por primera vez fotografía el fenómeno con una perspectiva de cinco años y revela lo invisible que está ante nuestros ojos. Y es brutal: 4.430 víctimas de trata y explotación sexual, o solo de este segundo delito, de 2012 a 2016. Si se suman las de explotación laboral, perseguida con más ahínco desde 2015, ascienden a 5.675 personas. Y 20 más son de otros tipos de trata. Solo en 2016, el dato más reciente, el total de víctimas suma 1.046.

Cada caso es una historia de terror, y  esclavitud pura y dura en forma de explotación sexual o laboral. Además de la exigencia de la deuda contraída con el viaje, que a menudo nunca termina de saldarse, siempre hay un componente de violencia y amenaza que aprisiona a las víctimas y les impide pedir ayuda. Están aisladas y a menudo no hablan español. En Figueras, la hermana del tratante custodiaba al bebé de una mujer rumana, obligada a prostituirse en una rotonda de La Junquera. En otro caso, el delincuente mandó al niño de tres años de la víctima a Ibiza y solo se lo dejaba ver por Skype si mandaba el dinero. En el drama de las nigerianas, el viaje por el desierto puede durar más de un año, las violan por el camino, quedan embarazadas y luego les quitan el niño. En otros casos el chantaje es con amenazas a la familia que queda en el país de origen. Han llegado a quemarles la casa, dar palizas o incluso al asesinato.

Son especialmente graves los casos de menores halladas en clubes de alterne y pisos. "Cada vez acogemos más menores, o muy jóvenes, que lo eran cuando fueron captadas", advierte Marta González, directora de Proyecto Esperanza, una de las principales ONG que ayuda a rescatar víctimas. La protección de menores víctimas de trata es otro punto débil del sistema. No hay centros de acogida específicos para ellos y que sea un asunto de competencia autonómica genera disfunciones. Igualmente sobrecogedores son los casos de víctimas discapacitadas: hace unos meses la Policía rescató en un piso de Madrid a una chica con deficiencia mental tras saber de su existencia por los comentarios jocosos de un foro de usuarios de prostitución en Internet. En 2012, una víctima rumana que logró escapar y fue de nuevo capturada acabó atada a un radiador, rapada al cero y con un tatuaje en la muñeca que le recordaba su precio, con un código de barras. La mostraban a sus compañeras de piso para que vieran lo que les podía ocurrir.

La trata, que a nivel internacional aparece formalmente en escena en la convención de la ONU de Palermo de 2000, implica una captación con engaño, un traslado a otro país o lugar y una finalidad de explotación final con supresión de libertad. Incluye formas menos conocidas, como la explotación laboral, aún subestimada. La lucha contra ella en España apenas ha comenzado, sufre lagunas legales y ya está destapando escenarios insospechados. En este caso las víctimas suelen ser hombres, de la agricultura, a talleres textiles, restaurantes, locales de kebab o wok, y con mujeres, en bares y servicio doméstico. Solo en estos dos años han sido arrestadas 534 personas, pero los expertos detectan problemas de definición legal: "La ley requiere una reforma profunda que clarifique conceptos, es muy difícil determinar lo que es explotación laboral pura y dura y lo que son condiciones por debajo de las normas. Se actúa y hay sentencias, pero se requiere mayor claridad legislativa. Es una finalidad de la trata sin definir", afirma Enrique López Villanueva, de la oficina del Relator Nacional contra la Trata, figura creada en 2014. Las otras formas de trata introducidas en 2015, más reducidas pero también muy difíciles de perseguir, son para la comisión de delitos, como hurtos o droga, la mendicidad, matrimonios forzados y tráfico de órganos.

No obstante, la trata con fines de explotación sexual es mayoritaria de forma abrumadora, y sus víctimas son mujeres en un 96 % de los casos. Rumanas, chinas y nigerianas son las nacionalidades más frecuentes de las víctimas, con modalidades de engaño que varían en cada caso. El lover boy en el caso rumano, un chico que seduce a la víctima con la promesa de una vida mejor, o el vudú en las nigerianas, por increíble que parezca. Siempre se repite el mismo relato: los tratantes cierran el acuerdo en el pueblo de la víctima con un ritual mágico, en el que se quedan con un paquetito con su nombre. Contiene restos de pelo púbico, uñas o de sangre menstrual y sella que es de su propiedad. Este mecanismo es suficiente para aterrorizar a las víctimas e impedirles denunciar. Entran en juego grandes diferencias culturales. E incluso las víctimas no son conscientes de serlo. Pero los estereotipos ocultan un dato más: hay muchas víctimas de trata españolas, algunos años ocupan incluso las primeras posiciones por nacionalidades, y cada vez es más frecuente la trata doméstica, dentro del país.

¿Por qué esto no se para? Según la docena de expertos consultados, porque es un negocio y porque a los políticos no les interesa. En España hay 1.700 clubes de alterne que mueven 5 millones de euros al día, datos policiales, además del dinero de publicidad, periódicos incluidos. "La trata no se puede desvincular de la explotación final. Por eso depende de cómo se regule el delito final:  si el proxenetismo es libre es un paraíso para los tratantesNo se puede perseguir con eficacia la trata sin prohibir el proxenetismo", sentencia Joaquín Sánchez Covisa, fiscal de sala de extranjería y uno de los magistrados de referencia en este campo.

Los máximos responsables del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil contra la trata, fiscales y jueces especializados, las ONG que trabajan con víctimas, coinciden en opinar que habría que prohibir el proxenetismo, que nadie se pueda lucrar de la prostitución de un tercero. En España cualquiera puede vivir de la prostitución de otra, solo se castiga cuando hay violencia, coacción o una situación abusiva, pero es casi imposible de probar si la víctima no denuncia. Y es muy difícil que lo hagan. Las investigaciones son complejas, requieren cooperación internacional y se apoyan en escuchas.

"Es absurdo pensar que es libre una mujer que trabaja 24 horas y al cabo de un año no tiene cuenta, ni dinero, ni propiedades, ni paga el alquiler del piso en el que vive, ni puede rechazar un cliente", explica Beatriz Sánchez, la fiscal que en 2012 logró condenar al capo rumano Ioan Clamparu, Cabeza de Cerdo, el mayor proxeneta de trata de Europa. Le cayeron 30 años. Opina que el sistema está muy por detrás de los tratantes en cuanto a medios y presupuesto, y que los recursos de protección de víctimas y testigos son muy deficientes.También en algunos casos son problemáticos los intérpretes lingüísticos, cuando víctimas o sospechosos hablan en dialectos de sus países de origen.

Lo cierto es que ante algunos casos flagrantes basta el sentido común y una sensibilidad media: "¿Te puedes creer que una paraguaya que no habla castellano, solo guaraní, va a venir porque quiere a un piso de Bilbao donde vive encerrada las 24 horas?", expone otro fiscal. Con todo, los cuerpos policiales realizaron en 2016 más de 2.500 inspecciones en lugares de prostitución, el 73 % en clubes. De 2012 a 2016 arrestaron a 3.000 personas por trata y explotación sexual, y desarticularon 277 grupos criminales.

La última reforma del código penal en 2015 estuvo a punto de castigar el proxenetismo totalmente, lo que hubiera significado el cierre de clubes e incluso prohibir la publicidad erótica. El texto pasó en el Congreso, pero en el Senado una mano, la del Partido Popular, retocó el texto y asoció el proxenetismo al concepto de explotación, que abre un margen de interpretación y sigue dificultando la prueba. Se introdujo la "vulnerabilidad" de la víctima como un criterio más de limitación, pero sigue siendo muy vago, aunque las fuerzas de seguridad están usando esta vía en sus operaciones, a la espera de que el Supremo se manifieste.

"En gran medida es un problema de demanda. Mientras no la atajemos no acabaremos con el problema. No digo prohibir o legalizar, hay que regular, legislar. Los proxenetas se aprovechan del vacío legal", apunta Enrique López Villanueva, de la oficina del Relator Nacional contra la Trata. "Cierras un club por trata, reabre a los dos días y vuelve a tener clientes", confirma María Gavilán, jueza sustituta de la comunidad de Madrid, especializada en este tema, de la Asociación de Mujeres Juezas Españolas (AMJE). Una directiva de la UE de 2011 indica expresamente a los países miembros que deben estudiar la posibilidad de medidas para criminalizar el uso de servicios de víctimas de trata. Muchos expertos plantean que la trata necesitaría una ley integral, como la de violencia de género, para afrontarla con eficacia, aunque es un punto de discusión.

Villanueva toca otro tema tabú: España es un destino de turismo sexual, "aunque no es algo que se reconozca ni es un tema fácil de abordar". Por ejemplo, los clubes de La Jonquera, en la frontera con Francia, constituyen el mayor prostíbulo de Europa. "Se ha avanzado muchísimo a nivel normativo, pero en la práctica hay dificultades, queda mucho por avanzar en sensibilización, y sería importante que también llegara al poder judicial", observa Marta González, de Proyecto Esperanza. La cooperación entre fuerzas policiales y ONG que trabajan sobre el terreno ha dado un salto enorme, con una instrucción específica de junio de 2016, y los fiscales también están muy formados. La especialización de profesionales y la concienciación colectiva son decisivas, porque el gran paso es saber identificar los casos de trata cuando se tienen delante.

Es difícil recabar la opinión de los clubes de alterne. En el pasado existió una asociación de empresarios de estos locales, llamada ANELA, pero ya no está activa y actualmente no hay una organización como tal que represente a este sector. Si puede ser representativo, uno de ellos ha aceptado hablar, y él mismo aclara que su opinión no es en absoluto representativa: “Puede extrañar, pero yo estoy a favor de la abolición del proxenetismo y la prostitución. Sin embargo, siendo realistas, no creo que se vaya a acabar y mientras tanto creo que se debe regularizar y que no exista un vacío legal, del que se aprovechan las mafias”, dice Alberto Martínez, que tiene tres clubes en Barcelona, va abrir uno en Madrid y lleva 20 años en este negocio. En Cataluña la prostitución está regularizada en parte, los clubes deben tener licencia y están en un registro. Está a favor de llevar una actividad “limpia y transparente”, pero asume que en este negocio hay mafias y malas prácticas. “La imagen del sector es muy negativa, es así, comprendo que nos metan a todos en el mismo saco”, acepta.

"España es el tercer país en demanda de prostitución, según la ONU, detrás de Tailandia y Puerto Rico, la clave es la demanda", insiste Rocío Mora, directora de Apramp, otra de las ONG de referencia. Para ella es una obviedad que "son muy pocas las mujeres que se prostituyen, que están ahí porque quieren, la inmensa mayoría son víctimas de trata o explotación sexual". Enumera indicios de que detrás de esas chicas hay una organización: viven encerradas en pisos o clubes donde comen y cenan, e incluso a las que están en la calle les llevan la comida y la leña para las fogatas. "Hay mujeres que a la hora de llegar al aeropuerto ya aparecen en la calle Montera de Madrid y no saben ni en qué ciudad están", denuncia. Apramp tiene equipos, formados por supervivientes de trata, que recorren las calles en busca de víctimas: en 2016 rescataron a 1259, que entraron en sus programas para rehacer su vida.

Katy, nombre ficticio de una superviviente de trata brasileña, que ahora trabaja para Apramp: "Piensas que un día terminará, pero la deuda no baja, solo sube. Yo he generado dinero como para tener una vida acomodada, pero te lo roban. Y estás sola, en este oficio no hay amigos. Es raro que un cliente tenga sensibilidad. Te dicen: 'No quiero escuchar problemas, para eso me quedo con mi mujer'. Es muy raro que una mujer esté en esto porque quiere. El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, es mirar para otro lado".

ESCLAVITUD EN ESPAÑA EN 2017


EL PAÍS inicia una serie de reportajes sobre la trata de seres humanos, un fenómeno ignorado, pero de preocupación mundial. Los expertos exigen a los políticos un debate serio sobre la persecución del proxenetismo. Durante toda la semana, este diario publicará más de una decena de reportajes y entrevistas para abordar este drama desde numerosas perspectivas. Para proteger su identidad, los nombres de las víctimas son ficticios. http://politica.elpais.com/politica/2017/04/14/actualidad/1492152357_266303.html?rel=lom

lunes, 1 de mayo de 2017

_--Cuando pagar por sexo es delito. El modelo sueco, que penaliza al cliente de la prostitución para frenar a las mafias, se extiende a cinco países de la Unión Europea.

_--En Estocolmo, el distrito rojo es fundamentalmente la calle Malmskillnadsgatan, a un tiro de piedra del centro. Lo que en Amsterdam es un barrio ribeteado de letreros luminosos y plagado de escaparates donde se exponen las prostitutas, en la capital sueca se reduce a las grises aceras de un par de calles en las que las mujeres se acercan a los coches o a los transeúntes y ofrecen sus servicios por unos cuantos miles de coronas. Y discretamente. En Suecia, desde hace 18 años, está prohibido pagar por sexo. Allí, la prostitución es legal pero los clientes se pueden enfrentar a sanciones económicas e incluso a penas de hasta un año de cárcel.

Es la receta sueca para luchar contra las redes de trata y contra el proxenetismo. Un tipo de abolicionismo, explicaba hace unos días en Madrid Asa Regner, ministra de Igualdad de Suecia, que parte de la premisa de que si no hay demanda no habrá oferta y que se basa en la idea de que la prostitución está anclada en la desigualdad de género y es una forma de violencia contra la mujer —ellas con mayoría—. “Y el modelo sueco está en expansión”, apunta Regner tras un seminario dedicado a la trata y la prostitución organizado por la Embajada sueca en Madrid. A Suecia le siguieron Noruega e Islandia, y hoy son ocho los países que apuestan por esta receta. Los últimos, Francia e Irlanda, que desde febrero impone sanciones de hasta 2.000 euros a los clientes.

Una fórmula que se aplica también en determinados sitios públicos en España, donde la prostitución es alegal pero sí está castigada la prostitución coactiva y la trata. La Ley de Seguridad Ciudadana (la llamada Ley mordaza), y antes de ella algunas ordenanzas municipales, castiga a quien solicite o acepte "servicios sexuales retribuidos" en zonas de tránsito público, cerca de colegios, parques o espacios de ocio accesibles a menores o "cuando estas conductas, por el lugar en que se realicen, puedan generar un riesgo para la seguridad vial". Desde que entró en vigor la ley, en julio de 2015, hasta diciembre de 2016 en torno a un millar de hombres recibieron multas por contratar sexo. También alguna mujer fue sancionada, aunque por "exhibición obscena". Todo ello pese a que todos los expertos internacionales coinciden en que sancionar a las mujeres que ofrecen servicios sexuales dificulta la denuncia de abusos y daña a quienes están en una situación más vulnerable.

Y la ley mordaza, explica Carmen Meneses, profesora de la Universidad Pontificia Comillas y experta en el análisis de la trata y la prostitución, se une a las ordenanzas municipales que también castigan al cliente y también, en algunos casos, a las mujeres. "Se está usando una forma para prohibir la prostitución por la puerta de atrás", critica Meneses, que pide un análisis y un debate sosegado para que España tenga su propio modelo. Lo mejor, dice, sería un modelo mixto.

En Irlanda y Francia, la ley multaba a las mujeres que buscaban clientes en las calles. Sin embargo, ahora la prostitución allí es legal, aunque pagar por sexo no lo sea. Y el caso de estos dos países ha reanimado el complejo debate entre quienes, como las autoridades de Holanda, consideran la venta de servicios sexuales un trabajo y creen que debería legalizarse para proteger así a las mujeres, evitar la prostitución coactiva y erradicar las mafias; y quienes sostienen que la prostitución nunca es algo elegido libremente sino algo a lo que las mujeres llegan obligadas, bien por las mafias o bien empujadas por la desigualdad y la pobreza. Y que los clientes contribuyen a esa esclavitud. “Desde luego contribuyen a enriquecer un negocio criminal”, afirma el comisario Per Englud, que desde hace más de dos décadas persigue a los proxenetas y tratantes en Estocolmo. En Suecia, hay unas 600 condenas al año por pagar por sexo; ninguna a cárcel.

n Francia, más de 800 hombres han sido apercibidos por contratar servicios sexuales desde que hace un año entró en vigor la ley que dispone multas de hasta 3.500 euros. Y desde entonces, el debate no ha cesado. Hace 10 días, decenas de prostitutas salieron a la calle en París para exigir la despenalización de los clientes. Aseguran que la nueva regulación no les da más derechos sino que las aboca a la clandestinidad y la inseguridad. “No ayuda a combatir las redes criminales y daña a las mujeres más marginadas”, sostiene Kate McGrew, coordinadora de la Alianza de Trabajadoras Sexuales de Irlanda (SWAI), que afirma además que la nueva regulación no tiene prácticamente efecto en la llamada prostitución de alto nivel.

McGrew es más partidarias del modelo holandés. O el de Alemania, un país considerado uno de los mayores prostíbulos de Europa, donde entre 150.000 y 700.000 mujeres venden servicios sexuales —aunque pocas en realidad se han registrado— y hay entre 3.000 y 3.500 burdeles, según la patronal de esta industria, que mueve 14.500 millones de euros anuales. Allí la prostitución es una actividad regulada desde 2002. Y en unos meses se aplicarán nuevas normas, como el uso obligatorio del condón o el veto a las llamadas gang bangs

“Pero que esté regulado no significa que no haya mujeres explotadas o víctimas de trata. Sólo es más difícil pillar a quienes abusan de ellas porque se esconden detrás de toda una arquitectura legal”, dice la activista Laura Lessig, a la que tampoco convence del todo el llamado modelo sueco. “Hay menos prostitución, pero la que hay está escondida y eso no ayuda a que las mujeres denuncien a las mafias”, dice.

En Noruega, Islandia o Suecia —donde se ha reducido más de la mitad— sigue habiendo prostitución. Sin embargo, mientras que en la calle se ha convertido en algo residual, se ha incrementado el número de acompañantes. Además, la actividad se ha trasladado de las aceras a pisos —una investigación policial ha detectado recientemente el uso de apartamentos de alquiler turístico de plataformas como AirBnb—. Y los contactos que antes se hacían en las aceras ahora son en Internet donde también hay proxenetas y mafias. A perseguirles en La Red, y también a los clientes, se dedican ahora equipos especializados de la policía sueca. “Si los compradores son capaces de encontrarlos, nosotros también”, dice el comisario Englud.

MODELOS LEGALES
Alegalidad. España, Italia. En España, la prostitución es alegal. Sin embargo, la ley mordaza y algunas ordenanzas municipales —52, según un estudio de la profesora Carmen Meneses, de la Universidad de Comillas— sí la prohíben en algunos lugares (fundamentalmente públicos) e imponen multas tanto para los clientes como para las prostitutas (sobre todo por exhibicionismo). Es el caso de Barcelona, aunque la mayoría de las multas impuestas ha sido para los compradores de sexo.

Nuevo abolicionismo. En 1999, Suecia aprobó una ley que penalizaba la compra de servicios sexuales. Una regulación pionera que impone multas e incluso con penas de cárcel al cliente y también a los proxenetas, está en expansión. Es el modelo que han adoptado también Noruega e Islandia; por eso algunos lo llaman modelo sueco o modelo nórdico. Francia, Irlanda, Irlanda del Norte, Canadá, Singapur y Corea del Sur también han adoptado modelos similares. Grecia y Escocia estudian regulaciones en este sentido.

Legalista. Holanda, Alemania, Dinamarca. En Holanda la prostitución está regulada como un trabajo desde el año 2000. La ley obliga a los propietarios de los burdeles y clubes a pagar la Seguridad Social y los impuestos de las prostitutas. Ellas deben tener una licencia municipal y tienen derechos a cobrar el paro y otras prestaciones por cotizar a la Seguridad Social. En Dinamarca, donde las prostitutas también tienen que registrarse y pagar impuestos no cotizan ni tienen paro.

http://politica.elpais.com/politica/2017/04/16/actualidad/1492312155_448388.html?rel=lom

domingo, 2 de octubre de 2016

Violencia y prostitución. Sexualidad masculina y prostitución


Pedro Larré

El pasado 23 de septiembre fue el Día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños. El autor nos recuerda que el 95% de las personas en situación de prostitución son mujeres.

No se comprende el patriarcado si no se considera toda la violencia, real y simbólica, que configura el fenómeno de la prostitución. Violencia simbólica, porque todas los estudios coinciden en que en torno al 95% de las personas en situación de prostitución son mujeres, y el 5% restante son hombres gays o transexuales. Y en todos los casos la prostitución se ejerce al servicio del hombre, excepto en un porcentaje claramente residual -máximo el 1%- de casos, en los que es la mujer la que busca sexo con un hombre en prostitución. A su vez, otros estudios indican que solamente un porcentaje también puramente testimonial -máximo el 1%- de la riqueza mundial está en manos de mujeres. Los datos dejan entrever una cruda realidad: que en este mundo, la prostitución es proporcional a la desigualdad económica entre hombres y mujeres.

Género y economía se complementan en el fenómeno de la prostitución. -“Me prostituyo para que mi hija no tenga que hacer lo mismo”, comentó una mujer. Prostitución y violencia sexual masculina (simbólica y real) se nutren mutuamente. La prostitución como ritual social, o como escuela de sexualidad, aún impone al hombre un concepto de virilidad profundamente alejado de sus propios y más genuinos sentimientos; aún conforma un patrón, realmente violento, de sexualidad. Víctima de una profunda inmadurez emocional, el mal llamado ‛usuario’ de prostitución es impelido socialmente a relacionarse con unas mujeres a las que, tanto por el estigma social, como por su propia falta de empatía personal, considera inferiores (según foros machistas: ‛guarras’, ‛ninfómanas’, ‛les gusta que les peguen y les violen’ y un largo etcétera de insultos y vejaciones). Invalidado para satisfacer sus auténticos deseos, las relaciones se tornan compulsivas. Sobreabundancia de estímulos y drogas, imperativo del número de coitos, deseos estrafalarios, hombres en grupo, una mujer tras otra o muchas a la vez... sólo le importa alimentar la fantasía de que la próxima vez ya no va a ser igual. Incapaz de relacionarse en igualdad, el mal llamado ‛cliente’ frecuentemente mantiene relaciones sexuales despojadas de todo su rico potencial lúdico o amoroso, y despojadas del más mínimo sentido ético: maltrata y desprecia, conculca derechos, acude a todo tipo de tretas y engaños para abusar, para pagar menos o para quitarse el condón. Extralimitaciones que embrutecen cada vez más su sexualidad, acaba por excitarle la violencia de someter, la violencia de humillar. Finalmente paga para sustraer dignidad.

La violencia sexual masculina (real y simbólica) articula la relación entre la prostitución y una de las actividades ilícitas más violenta y lucrativa del planeta, como es la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. El negocio clandestino de la trata es inherente al fenómeno de la prostitución. Él, el hombre prostituyente, no quiere saber nada acerca de las circunstancias de la mujer a la que está prostituyendo; muy al contrario, a menudo sólo le interesa que se cumplan condiciones que redunden en su extrema vulnerabilidad: sin documentación, menores y vírgenes, o con la seguridad de poder tener relaciones sin protección. El hombre que acude al mercado de la trata requiere garantías de plena sumisión, y exige el poder de violar y humillar con absoluta impunidad. En el contexto neoliberal, con la industria del sexo en constante alza, las mafias de trata abastecen buena parte de los mercados occidentales: rumanas, nigerianas, camboyanas o brasileñas; da igual el origen de la mercancía, sólo interesan los ojos rasgados, una voz ‛sensual’ o la piel negra. El supuesto exotismo racial actúa como escaparate de unos agujeros puestos en venta una y otra vez. Machismo, racismo y clasismo estructuran los mercados de trata y prostitución. Vidas secuestradas y esclavizadas, derechos humanos vulnerados, mujeres profundamente humilladas hasta la completa despersonalización se contraponen a captadores, pasantes, traficantes y empresarios de burdeles que se confabulan en poderosas mafias, que obtienen grandísimos beneficios y que se sostienen, en su base, sobre todos y cada uno de los hombres que acuden a prostituir.

La existencia de estas redes transnacionales sólo es posible con la connivencia de políticos y legisladores, de organismos e instituciones públicas nacionales e internacionales. ¿Cómo se puede entender que una mujer, liberada de la red, denuncie a ésta y en consecuencia su familia sea represaliada? ¿Cómo se puede entender que una mujer, liberada de la red, y que por miedo no la denuncia, sea deportada y vuelta a capturar por la misma red? Sociedad occidental, racista, clasista y patriarcal, destino fundamental de redes de trata (de mujeres, y de niñas) porque no hay igualdad ni justicia social. Porque las políticas de prevención y persecución de la violencia de género todavía son claramente insuficientes. Y porque el alto porcentaje de hombres que acude a prostituir tampoco ha recibido, aún, la suficiente educación sexual.

miércoles, 26 de agosto de 2015

La Magdalena. Cuando se debate sobre prostitución chirrían la demagogia, la hipocresía o el puritanismo ?

A nadie le hace gracia que su hermana acabe en un burdel, pero a las putas se les guarda un cariño ancestral. Hasta el final del franquismo, un llamativo porcentaje de españoles perdió la virginidad con alguna de ellas y esa sensación es de las que no se entierran. Luis Buñuel —que las adoraba— sostenía que España era el país más reprimido de Europa. El clima moral era de risa. Muchos matrimonios nunca se veían desnudos y la que no llegaba virgen a la noche de bodas se sentía sucia y, sí, un poco golfa. Cómo no iban a ir de putas.

Contra todo pronóstico, entre los jóvenes de hoy, está de moda ir en pandilla a los puticlubs para hacerlo por primera vez. Les puede la ansiedad por saber qué se siente y no desperdician ni un minuto en tratar de seducir a una chica. Ellos también son espejo de su tiempo, uno de los menos románticos de la historia, dominado por la prisa, la negación del esfuerzo, el pragmatismo salvaje y el sentido del espectáculo. Los chicos acuden en grupo a olvidar la virginidad porque así es más divertido. El polvo espectáculo.

Pero alrededor de las putas florece un negocio escandalosamente sórdido que atrae a todo tipo de canallas. Es un inframundo en el que la degradación humana toca fondo. En España el problema se nos ha atragantado. Nuestra propuesta es una completa chapuza: aquí la prostitución es ilegal, pero de aquella manera. Se amaga estos días con un debate nacional e internacional que no termina de cuajar y, cuando se encara el asunto, suelen chirriar la demagogia, la hipocresía o el puritanismo.

Aspirar a liquidar la prostitución es como empeñarse en contar la arena del mar. (Se decía lo mismo de la esclavitud en occidente y se pudo contar -pues aún perdura en otros países-) Y no es sencillo dar en el clavo. Pero urge liberar de su tortura a las explotadas y humilladas y facilitar, a las que decidan ser putas, una vida decente (? ¡Qué bueno! ¿cómo se hará?). Y quien se acerque a ellas que lo haga con delicadeza (!toma¡, ¿será como él lo hace?). Sea por placer o porque, como inmortalizó Joaquín Sabina en Una canción para la Magdalena, esté más solo que la luna.

¡¡¡El artículo no tiene desperdicio, lleno de todos los tópicos típicos de los puteros, eso sí, que no les toquen a sus madres!!! ¿Las demás?, ¡¡¡ya es otra cosa!!!

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/08/05/estilo/1438791345_321037.html
Más: http://elpais.com/tag/prostitucion/a/

La Trata -de personas- la fomentamos todos

La trata de personas es un tema escabroso que como sociedad de doble moral preferimos mantener al margen de la burbuja de apatía donde vivimos. No quiere decir que no sea de suma importancia ventilarlo, denunciarlo y accionar para combatirlo. Precisamente porque es un realidad cruda y nos exige conciencia es que preferimos ignorarla pero, ¿qué pasaría si en la trata está envuelto uno de los nuestros como víctima? Las cosas cambian, ¿verdad? Porque están de por medio los afectos y los lazos sanguíneos. Es mezquindad si solo denunciamos cuando uno de los nuestros está implicado. Prevenir la Trata es obligación de todos, así como denunciarla y luchar por erradicarla.

La trata de personas tiene tantos rostros, se comercia con ellas para fines de explotación sexual, tráfico de órganos, trabajo forzado lo que hoy en día también es llamado como esclavitud moderna. La trata de personas con fines de explotación sexual que está en cada bar, casa de citas, o como comúnmente se les conoce “prostíbulos” –que no estoy de acuerdo con el término, pero el punto no es ese en este artículo- existen personas que están ahí contra su voluntad. Niñas, niños, adolescentes y mujeres. ¿Cuántos bares hay en nuestra ciudad, en nuestro barrio, en nuestro país, en el mundo? ¿Cuántas miles de personas están ahí del otro lado de la puerta y nosotros fingimos no ver? Porque somos mojigatos, tenemos doble moral, y los prejuicios y los estereotipos nos corroen.

Como humanidad tenemos que realizar una evaluación profunda acerca de nuestro actuar, de esa indolencia que nos impide ver el sufrimiento de otros. En todas las clases sociales se está propenso a ser víctima de Trata pero ésta se facilita para las mafias en personas que viven en vulnerabilidad económica. Muchas engañadas con promesas de trabajo, ahí entran las migraciones forzadas que dejan a miles a la deriva. Niños, niñas, adolescentes, mujeres, afro descendientes, personas LGBTI, indígenas.

La Trata no puede ser imperceptible, ésta cuenta con la impunidad de estructuras en los gobiernos de origen, traslado y llegada. Para esto se requiere de un enganche, transporte, traslado, recepción. Viene con engaño o bien por secuestro. La Trata se da frente a nuestras narices y la indiferencia y el egoísmo de pensar que todo gira alrededor nuestro no nos permite ver lo que es obvio. No solo no hacemos nada para evitarlo y denunciarlo sino que encima criminalizamos a las víctimas de Trata. ¿Somos descarados verdad?

Un ejemplo muy claro es el de las víctimas que han sido detenidas por autoridades como caso de prostitución, se ven con la barrera de no poder acceder libremente y sin prejuicios por parte del sistema y de la sociedad a salud, educación, un empleo y vivienda.

El tema de Trata es extenso, un artículo no es suficiente. Un día Mundial tampoco. La Trata la vemos todos los días en los niños que trabajan en las calles, en los campos de cultivo donde están esos jornaleros sin dormir y sin comer trabajando de sol a sol, sin paga o con un salario de miseria. La Trata la vemos todos los días en nuestros hermanos migrantes que se van de nuestros países, que se trasladan en nuestros países, que llegan a nuestros países. La Trata está en todos lados, ¿cómo es posible que no actuemos para erradicarla?

No olvidemos que la violencia sexual y los feminicidios van de la mano de la Trata, de la violencia de género, del patriarcado. Que la Trata con fines de explotación laboral va de la mano del capitalismo, de la oligarquía y de las transnacionales. Que esa explotación infantil que viene con la Trata va de la mano de la discriminación y del clasismo. Todo se entrelaza. La Trata con fines de robo de órganos la sufren en su mayoría los migrantes indocumentados en estos tiempos de migraciones forzadas.

Una película excelente que toca muy de fondo el tema de la Trata con fines de explotación sexual es la argentina “La Mosca en la Ceniza.” Como también el famoso corto que no dura ni dos minutos pero el golpe lo da certero, “Bailarinas en el Barrio Rojo de Ámsterdam.” La película española, Evelyn.

La próxima vez que veamos un burdel, una casa de citas, a unos niños trabajando en la calle, campos de cultivos, bananeras, azucareras, algodoneras, tabacaleras. Maquilas, fábricas, migrantes pensemos en la Trata. Y preguntémonos qué podemos hacer para informarnos al respecto, para contribuir a denunciarla, a erradicarla. Yo les diría que así sin tanto embrollo lo único que necesitamos es esencia humana y amor. Porque el camino se encuentra una vez uno quiere involucrarse en ser parte del cambio.

Me pregunto, qué piensan acerca de la Trata estos que se ponen la capa de revolucionarios e intelectuales, o los religiosos rematados pero que asisten gustosos a los bares a violar niñas, adolescentes y mujeres. ¿Qué piensan las prejuiciosas mujeres de buena fe que no salen de la iglesia? ¿Y usted que lee este texto, qué piensa de la Trata?

Vayamos por lo que vale, de nada nos sirve una vida de mediocridad si no dignificamos nuestra esencia humana. Si no hacemos florecer este amor que nos hermana.
Ilka Oliva Corado
@ilkaolivacorado.

Blog de la autora: Crónicas de una Inquilina

miércoles, 10 de junio de 2015

Una monja en el prostíbulo. Un grupo de religiosas en ruta por clubs y carreteras rescata a mujeres de las mafias. Desde el inicio de la crisis ven más españolas ejerciendo la prostitución

Un grupo de monjas hace ruta todas las semanas por clubs de alterne, carreteras, cortijos y pisos de Almería donde se ejerce la prostitución. Son adoratrices y oblatas que hace años que no se ponen el hábito y viajan en una furgoneta en la que, a veces, se producen milagros. En la parte trasera de ese vehículo, habilitada como un pequeño salón en el que las religiosas reparten café y preservativos, se han transformado vidas enteras; las de decenas de mujeres obligadas a vender su cuerpo por redes mafiosas o por pura desesperación. La ruta termina en una casa de acogida cuyo domicilio es confidencial, por seguridad. Reciben a EL PAÍS con la condición de no revelar esa ubicación ni la identidad de sus inquilinas.

“Me engañó un gitano rumano”, relata Erika, víctima de trata. Ella tenía entonces 12 años; él, 27. “Me dijo que vendríamos a España, que yo podría trabajar de limpiadora…”. Con 14 se quedó embarazada. “Así que me vendió a otro gitano rumano”. Erika no sabe por cuánto dinero, pero sí sabe que le engañó, porque cuando su nuevo dueño descubrió que iba a ser madre, la molió a palos para intentar provocarle un aborto. No lo consiguió y ella regresó a su país, Rumanía, para dar a luz. “Ese mismo día, el gitano que me había traído a España se presentó en el hospital y me dijo: ‘Tú eres mía”. Se la llevó. “Me obligó a trabajar enseguida. La mujer de mi padre se quedó con mi niña”. De vuelta en España, le obligaba a darle 300 euros al día. “Si no los conseguía, me pegaba una paliza”. La torturaba metiendo su cabeza en el frigorífico e intentando cerrar la puerta. En una ocasión, le rajó los muslos con un cuchillo y chorreando sangre, la obligó a tener relaciones sexuales con él. “Un cliente me animó a denunciar a la policía". El juicio está pendiente y Erika, que ahora tiene 24 años, ya no vive en la casa de acogida. La monja María José Palomino recuerda que el día que la conoció se puso enferma; era la forma en que su cuerpo rechazaba aquel inacabable recuento de “perrerías”.

España es el segundo país de la Unión Europea con más casos detectados de explotación sexual -el primero es Italia-. Solo desde el pasado enero, la policía ha detenido a 264 personas en 76 operaciones contra estas mafias e identificado a “más de 4.900 víctimas potenciales”. De ellas, 117 fueron asistidas por ONG -14 eran menores de edad- y 66 adquirieron la condición de testigos protegidos. Entre abril de 2013 y diciembre de 2014 fueron 1.450 detenidos, 11.751 víctimas potenciales detectadas, 774 acogidas y más de 29 millones de euros incautados. Según Interior, el negocio mueve cinco millones de euros al día en España.

Uno de los lugares favoritos de esas mafias es también uno de los más desagradables. “Me impresionó mucho. Nunca se me había pasado por la cabeza que en un lugar así se pudiera ejercer la prostitución”, recuerda Palomino de su primera visita a los cortijos de Roquetas (Almería). Techos de uralita. Una silla en la puerta para advertir a los clientes. Mantas sobre la tierra. Bichos por todas partes. “Le pregunté a las chicas si alguna vez habían ido al pueblo, al cine, a la compra...Una de las nigerianas me explicó que llevaba siete años allí metida y que el dueño le llevaba de vez en cuando bolsas de comida”. El propietario, un español de 35 años, le cobraba 500 euros al mes por el alquiler de aquel cuchitril infecto, pero oportunamente rodeado de invernaderos, es decir, de mano de obra barata en busca de sexo barato. El servicio allí cuesta 10 euros. Y ni siquiera: Fatema, marroquí, de 28 años, tenía que darle tres al dueño del cortijo en el que trabajaba.

“Allí iban muchos hombres: inmigrantes, españoles, jóvenes, viejos, borrachos, sucios...", recuerda Fatema. "Había muchas chicas como yo, más de 20: rusas, nigerianas, marroquíes... Sufrimos mucho. A mi familia nunca le conté la verdad. Les decía que estaba trabajando de panadera, en el tomate...”. Ella había llegado con 21 años a España para trabajar en la fresa, en Huelva, pero aquello solo duró 15 días. Su padre había muerto y ella tenía que enviar dinero a casa para mantener a su madre, su hermano y sus dos hijos. Trabajó en los cortijos hasta que un día, las monjas en ruta dieron con ella y la ayudaron a salir del infierno. Ahora tiene un contrato como interna en una casa, ha conseguido los papeles y ha podido regresar a Marruecos. Llevaba seis años sin ver a sus pequeños.

Palomino cuenta que hace años nunca veía a mujeres marroquíes ejerciendo la prostitucióny cree que ahora empieza a haber redes de trata de musulmanas. “Sé de una señora que contrató a un hombre musulmán para que enamorara a una chica por Internet y se la llevara a Murcia. Ella se escapó y vino aquí. Ahora ya no está con nosotras, pero nos llamó diciendo que estaba embarazada. Cuando se quedan en estado, las abandonan”.

Muchos de esos cortijos están hoy cerrados porque una de las víctimas denunció a la policía. Palomino y Elena Guerra, la trabajadora social que asiste a las religiosas en el proyecto, hablan con verdadero orgullo de ella: “Levantó medio Poniente”, dicen, refiriéndose a una de las zonas predilectas de las redes de explotación. Por eso la perdieron tan pronto de vista. “Cuando están en peligro, las envían a otro lugar para que nadie pueda encontrarlas. Los explotadores las tienen aterrorizadas”. A rumanas, búlgaras, rusas... las amenazan con hacer daño a su familia. A las nigerianas, con el vudú.

El miedo se prolonga muchos meses después de haber recuperado la libertad. Margarita Navío y María Elisa Altadill, superiora y secretaria de las adoratrices en Madrid -donde también tienen casas de acogida- relatan que algunas de las chicas "apenas salen a la calle" y otras "se disfrazan con pelucas" por miedo a que sus explotadores las encuentren.

Cada vez más españolas en los clubs
Palomino tiene ahora asignados en la ruta los clubs de alterne y los pisos de prostitución. “A los dueños de los locales casi nunca les vemos cuando entramos. En 13 años no hemos tenido ningún problema. Lo más, una vez que un cliente borracho me cogió de la cintura y me dijo: “¡Esta sí que es guapa!”, recuerda la religiosa. “Hace años no veías españolas. Desde la crisis sí. En un club me encontré a una señora que parecía que tenía 60 años, aunque decía que tenía 51, y a su hija, de 25. Las dos trabajaban allí". A Guerra también le sorprendió encontrar a una chica de su edad, treinteañera, en un club un día. “Era gallega. Se había ido a Almería para que nadie la reconociera. Dijo que era opositora”.

Los clubs son el único sitio de la ruta en el que las monjas no reparten preservativos, porque las mujeres que trabajan allí suelen tener más dinero. “Cuando estás en esto, no te planteas si preservativos sí o no. Piensas en el bien de las chicas y ya está. Nadie de la Iglesia nos lo ha recriminado nunca. Lo que no hacemos es acompañarlas a abortar. Les informamos de que tenemos una casa de gestantes y, si quieren interrumpir el embarazo, es su libertad, pero no vamos con ellas”, explica Palomino. Gracias a un convenio con la Junta de Andalucía pueden ofrecer a estas chicas una tarjeta sanitaria temporal, pese a que muchas de ellas no tienen ni pasaporte.“Algunas se enteran al hablar con nosotras de que están en España”, dice Guerra.

“Por una sola ya hubiera valido la pena”, asegura Palomino, que ha ayudado a decenas de mujeres. Solo en 2014, acogieron a 30 en la casa, 8 de ellas, víctimas de trata. La congregación celebra a menudo grandes triunfos: el primer cumpleaños en libertad de alguna de las chicas, papeles para una, trabajo para otra, o el premio de Derechos Humanos Rey de España, que concede el Defensor del Pueblo y les entregó Felipe VI el pasado abril. Pero también se llevan grandes disgustos: esclavas de las mafias que el día del juicio se desdicen y abandonan el juzgado con su explotador; mujeres que tras lograr salir de la explotación terminan con un novio maltratador, al que justifican. “Psicológicamente las desmontan", explica Guerra. "Algunas llegan a creer que no merecen otra vida y se sabotean a sí mismas".

Pero también se llevan grandes disgustos: esclavas de las mafias que el día del juicio se desdicen y abandonan el juzgado con su explotador; mujeres que tras lograr salir de la explotación terminan con un novio maltratador, al que justifican. “Psicológicamente las desmontan", explica Guerra. "Algunas llegan a creer que no merecen otra vida y se sabotean a sí mismas".

Si es víctima o sospecha que alguna mujer puede estar siendo explotada por una red de trata, la policía ha habilitado una línea telefónica para denunciar de forma confidencial: 900 10 50 90

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“Quería arrancarme la piel después de cada cliente”
NATALIA JUNQUERA
Lucía se prostituyó durante cinco años en pisos y clubs de Almería. Ahora lleva dos en una casa de acogida. / FRANCISCO BONILLA

El miércoles cumplió 31 años, pero es otro día, el 1 de agosto, cuando Lucía (nombre falso) celebra su aniversario. “Ese día entré aquí y volví a la vida”, relata. Lleva casi dos años en la casa de acogida. Los cinco anteriores, esta portuguesa, que hoy estudia un módulo de farmacia, se prostituyó en pisos y clubs de Almería. “Mi novio me animó a venirnos a España. Dijo que él ganaba un buen sueldo –era camionero- y que no hacía falta que yo trabajara. Llegamos en mayo de 2007. Yo estaba embarazada. Luego descubrí que se gastaba todo el dinero en juego, porque era ludópata, y lo metieron en la cárcel porque mató a una persona con el camión. Así que yo me vi sin trabajo, con mi hija de un año, un alquiler, y mi madre, que había venido a España. El día antes de la Navidad de 2008 abrí la nevera y no tenía nada que darle a mi niña. Nada. Todo el mundo al que había pedido ayuda me dijo que no podía seguir ayudándome y me acordé de un piso que tenía unas lucecitas en la puerta. Era evidente a qué se dedicaban... Y llamé”.

Las cuatro encargadas –una francesa, una alemana, una brasileña y una colombiana- le dieron unas instrucciones tras desnudarla para tomarle las medidas y comprobar si era “apta”. “Me explicaron que ellos se llevaban la mitad. Que el servicio costaba 50 euros 20 minutos, 60 media hora y 100 una hora entera. Que se cobraba a la semana, los lunes...”, recuerda Lucía. “Allí había chicas de todos los colores. Organizaban una especie de desfile y el cliente escogía. Ese mismo día me quedé. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez, la peor. Llorando. Ahí me di cuenta de en qué me había convertido. ¿Dinero fácil? No hay dinero más difícil de ganar que ese”, cuenta entre lágrimas. “Al terminar, pedí un adelanto y compré pañales y leche”. Enseguida empezó la crisis. “Venían menos clientes y los que venían pedían rebajas. Me echaron de la casa en la que estaba porque no podía pagar el alquiler, así que nos fuimos a una pensión. Pero la pensión costaba casi tanto como lo que yo ganaba a la semana. Fui a hablar con la trabajadora social del Ayuntamiento y con mi madre tomamos la decisión de dejar a la niña en un centro, al que podía ir a visitarla. Llevarla allí es lo mejor que podía hacer, pero cuando me vi sin ella, el trabajo se me hizo insoportable. Estaba en el club y la oía llorar, como si estuviera allí. Una compañera me dijo: 'Eso se te pasa con una raya', y si las cosas estaban mal, las empeoré. Me sentía fracasada como madre, como mujer... no podía perdonarme. Me drogaba para no pensar, y me enganché”. Su hija fue dada en adopción.“El mes que viene cumple 7 años. A veces veo niñas que se le parecen, o que hacen un gesto o un sonido como los que ella hacía. Cuando sea mayor, me gustaría que supiera la verdad de lo que pasó”.

Recuerda perfectamente el día en que esas monjas en ruta dieron con ella. “La primera vez me hice la dormida. La segunda vez que vinieron al piso, una de ellas me preguntó: ¿Tú qué haces aquí? Recuerdo que me tocó, me cogió de la mano mientras me hablaba, y eso me impresionó mucho”. Hacía años que nadie tocaba a Lucía así: para mostrar cariño. “Cuando estas monjas aparecieron en mi vida, yo no me reconocía en el espejo. Quería arrancarme la piel después de estar con cada cliente. Pensé: 'si pierdo este tren, puede que no pase otro'... La hermana María José me dijo el otro día: 'He estado en el piso, he visto tu antigua cama, y no sabes lo que me he alegrado de que ya no estuvieras allí”.

GABRIELA: “Me encerraron un año en una habitación de hotel”
Gabriela es búlgara, tiene 31 años y sonríe sin parar, como si nunca hubiera pasado un año encerrada en un hotel en Algeciras en el que la que la puerta solo se abría para recibir comida y palizas. “Vine a España con una amiga de mi barrio. Me dijo que ella iba a trabajar y que yo podía quedarme en su casa, aprender español y buscarme algún trabajo”. Era diciembre de 2011. “Creo que ella sí sabía a lo que venía, pero yo no. Su novio nos metió en un hotel grande. Me quitó el pasaporte, el móvil... y no me dejaba salir. Como no hacía lo que él quería [prostituirse], me pegaba, con las manos y con el cinturón”.

Un día consiguió escapar y fue corriendo a la policía. “Trajeron a una persona que hablaba mi idioma y me dijo que estuviera tranquila, que iba a ir a una casa de acogida para descansar. A él lo cogieron, a ella no sé”, dice, refiriéndose a su amiga. Tiempo después, pensó que se había enamorado, pero tuvo que terminar denunciando a su novio por malos tratos. “Una noche fuimos de fiesta con sus amigos y me dijo que me acostara con ellos. Me negué y me pegó una paliza”.

Gracias a esa denuncia, Gabriela consiguió los papeles para residir legalmente en España y ahora hace un curso de limpieza para intentar encontrar trabajo como asistenta. Repite mucho la expresión “poco a poco”. Como si además de a quien le escucha, se lo recordara a sí misma.

Le gusta hacer fotos y echa de menos a su familia. “Lo más difícil que he hecho en mi vida ha sido contarle a mi padre lo que me pasó. Mi madre no sabe nada, se hubiese muerto de pena”.

miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Hay 21 millones de esclavos en el mundo?

Los líderes de los 15 países que conforman la Comunidad del Caribe (Caricom) adoptaron el lunes por unanimidad un plan de diez puntos para reclamar a Europa compensaciones por la esclavitud durante la época colonial.

La iniciativa atribuye el origen del actual retraso económico y social de la región al periodo colonial.

El plan incluye la exigencia de una disculpa pública, la cancelación de las deudas que mantienen algunos Estados con sus antiguos colonizadores y la inversión europea para el desarrollo del Caribe. Ambas partes comenzarán a discutir el tema en junio.

Pero, ¿sigue existiendo la esclavitud hoy en día?
El cineasta británico Steve McQueen afirmó en la entrega de los Premios de la Academia de Hollywood que hay 21 millones de esclavos en el mundo. ¿Es correcta esa cifra?

La cifra mencionada por el director en su discurso de aceptación del Oscar a la Mejor Película proviene de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el organismo de Naciones Unidas que se ha encargado de registrar la cifra global durante casi una década.

El tipo de esclavitud presentado en el filme de McQueen, "12 años de esclavitud", desapareció hace tiempo, aunque el legado del comercio de esclavos todavía sigue vivo en los reclamos de indemnizaciones de 15 excolonias a ocho países europeos.

Expertos en temas de esclavitud creen que no hay un solo lugar en el mundo donde las personas estén legalmente encadenadas y sean golpeadas y vendidas como si fueran una propiedad. No obstante, un informe de la OIT de 2012 calcula que 20,9 millones de individuos son víctimas del trabajo forzado.

Ésta es definido de la siguiente manera: "Trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de un castigo y para el cual dicha persona no se ha ofrecido a sí mismo voluntariamente".

La OIT ofrece estimaciones para diferentes regiones del mundo. El reporte sugiere que Asia tiene la mayor cantidad de esclavos: 11,7 millones.

Otra medición de la esclavitud en el mundo señala que la cifra total es mayor: el Índice de Esclavitud Global sube el número a 29,8 millones, la mitad de los cuales se encuentra en India. "Hay tráfico de mujeres jóvenes y de niños para la explotación sexual comercial", dice Kevin Bales, profesor de esclavitud contemporánea en la Universidad de Hull, en Reino Unido. "Hay esclavitud en el tejido de alfombras, en la minería y los desarmaderos de barcos".

¿Redefinir la esclavitud?
La forma más común de esclavitud es la llamada "servidumbre por deudas colaterales", que involucra a personas que han pedido dinero prestado y se han comprometido ellos mismos y su familia a servir al prestamista o el esclavista. En este caso completar el pago puede tomar varias generaciones.

El Índice de Esclavitud Golbal, que clasifica a 162 países, tiene a India, China, Pakistán y Nigeria como las cuatro naciones con la mayor cantidad de esclavos. Entre tanto, el primer lugar por proporción de habitantes lo ocupa Mauritania, en África Occidental, seguido por Haití. Incluso, se estima que en EE.UU hay unos 60.000 esclavos, entre ellos personas con visas temporales y trabajadores domésticos.

Mientras que en Reino Unido, cuyo Parlamento discute actualmente un proyecto de ley antiesclavitud, hay 4.426, según el índice.

Alex Balch, del Centro para el Estudio de la Esclavitud Internacional de la Universidad de Liverpool, comenta: "El Índice de Esclavitud Global está impulsando la idea de que deberíamos redefinir el tráfico de personas y el trabajo forzado y llamarlos a ambos esclavitud moderna. Calificar a estas personas como esclavos y decir que hay esclavitud está en línea la voluntad de emprender una acción política para combatir el problema".

El enfoque parece estar dando algunos resultados. En un discurso pronunciado en 2012, el presidente de EE.UU., Barack Obama, explicó sus puntos de vista sobre el tema. "Estoy hablando de la injusticia, de la indignación, del tráfico de personas, lo cual debe ser llamado por su verdadero nombre: esclavitud moderna".

El problema de las cifras
¿Y cómo llegaron Kevin Bales y sus colegas a tales cifras?
El Índice de Esclavitud Global y el reporte de la OIT usan lo que se conoce como "fuentes secundarias". Éstas pueden provenir de cifras gubernamentales, investigaciones de ONG y reportes de los medios de comunicación.

Pero Bales dice que otras herramientas clave son las encuestas por muestreo aleatorio, en las que los investigadores llevan a cabo entrevistas con gente común para recopilar datos sobre la esclavitud.
Fuente: más en la BBC
La vida de un antiesclavista que lucho por la liberación de los esclavos John Brown

martes, 1 de octubre de 2013

Entrevista con Miguel Pajares autor de "Cautivas" "La magnitud que en España tiene la prostitución puede relacionarse con la magnitud del crimen organizado, el dinero negro y la economía sumergida”

Corina Tulbure Rebelión

Acabas de publicar la novela Cautivas, una ficción sobre la trata de mujeres basada en hechos reales y has leído el testimonio de muchas víctimas. ¿Cuáles son las principales causas que empujan a las mujeres hacia las redes de explotación sexual?

Los motivos son variados, pero la pobreza es una causa muy importante. En los años ‘90, la pobreza en los países del antiguo bloque comunista alcanzó enormes dimensiones, y, en esa situación, muchas jóvenes se dejaban engañar fácilmente con promesas de paraísos. Además, el crimen organizado alcanzó también mucha importancia. La combinación de ambas cosas derivó en la expansión explosiva de la trata de mujeres. Las víctimas de trata proceden también de otros países, como algunos países asiáticos o centroafricanos; en ellos también se conjuran la pobreza y el crimen organizado.

¿Hay mujeres que caen en la redes de trata por no tener los papeles?
Puede haberlas, pero creo que lo que más se detecta es la existencia de mujeres que han sido traídas por redes de trata y que, una vez aquí, viven sin documentación. Es decir, la irregularidad es posterior al sometimiento.

¿Cuáles son los problemas de una víctima a la hora de denunciar?
Este es un aspecto clave para las organizaciones que luchan contra la trata de mujeres. La mayoría de las víctimas no denuncian por miedo. Ellas creen que si denuncian se enfrentan a la posibilidad de que su familia sufra represalias en el lugar de origen. Por otra parte, el Estado (español, en nuestro caso) no ha puesto los medios necesarios para facilitar esas denuncias: no tenemos un sistema de testigos protegidos muy bien establecido. El único avance que se produjo hace unos años fue la introducción en la legislación de un artículo que dice que si la mujer denuncia, y tal denuncia sirve para encausar a los tratantes, se le concederá el permiso de residencia. Pero yo creo que esto es muy insuficiente: a las víctimas de trata se les debería abrir mucho más las puertas de la obtención de la residencia y del asilo.

Muchas de las mujeres que salen de los pisos en los que estaban secuestradas o de un CIE no tienen un domicilio, ¿no vuelven a caer en las redes?
Puede ser, pero también pueden ser detectadas por alguna entidad y derivadas a las ONG que atienden este tipo de situaciones. Hay organizaciones dedicadas a luchar contra la trata y a atender a las víctimas que tienen pisos en los que las pueden acoger. Tu comentario sobre las mujeres que salen de los CIE también merece una reflexión: ¿Cómo es posible que una víctima de explotación sexual sea encerrada en un Centro de Internamiento para Extranjeros? Ésta es una buena pregunta para reflexionar. Muestra que para la policía es más importante que ella no tenga papeles de residencia que el hecho de que sea una víctima de trata sexual. Es del todo inaceptable.

Tu libro empieza con la frase “escaparse de las redes de explotación sexual es sólo el principio…”. Una vez a salvo de las redes, ¿cuáles son las mayores dificultades de las mujeres? ¿Volverán a ser las mismas?
Permíteme que primero te aclare que esa frase que aparece bajo el título en la portada del libro a lo que hace referencia es a la trama criminal que se narra en la novela, por tanto, no tiene nada que ver con lo que me has preguntado. Sin embargo, tu pregunta es muy importante: ¿cuáles son las dificultades de una mujer que ha sido liberada de una situación de esclavitud sexual? Son muchas y su recuperación puede ser muy lenta; necesita atención psicológica y apoyo material. Por suerte, esto lo hacen algunas organizaciones, pero muchas de las víctimas que no son detectadas, pueden vivir después arrastrando graves problemas psíquicos y de adaptación a su medio social.

Existe una real inserción en la sociedad, ¿o se pasa de la explotación a la precariedad?
En muchos casos es así, sobre todo, cuando son mujeres extranjeras que después de liberadas siguen viviendo en el país al que las trajeron. Algunas consiguen el permiso de residencia, pero otras no. En cualquier caso, la precariedad es lo que espera a la mayoría de ellas.

¿Existe un sistema legal de protección de las víctimas, una vez se encuentren fuera de las redes de trata?
En España, durante 2011 y 2012 estuvo vigente el Plan Integral de Lucha contra la Trata y se plantearon algunos mecanismos de protección. Pero ese plan no se ha renovado después, y tales mecanismos son hoy en día muy insuficientes. No podemos decir que haya un buen sistema legal de protección de las víctimas, y lo cierto es que las organizaciones que trabajan en este campo están exigiendo que se apruebe una Ley Integral de lucha contra la trata. Esta exigencia, coincide, por otra parte, con lo requerido por la directiva europea de lucha contra la trata. España está incumpliendo esa directiva porque no ha hecho su transposición a nuestras leyes, y el plazo de transposición acabó el 6 de abril de 2013.

Según la Asociación para la Prevención y Reinserción de la Mujer Prostituida, España es el primer país en Europa en cuanto a la magnitud del fenómeno de la prostitución. ¿A qué se debe esta estadística?
La verdad es que yo no he estudiado el fenómeno de la prostitución en sí, lo que he estudiado es la prostitución forzada, es decir, la trata de mujeres. De todas formas, la magnitud que en España tiene la prostitución puede tener algo que ver con la también enorme magnitud del crimen organizado, el dinero negro y la economía sumergida. Supongo que mucho de ese dinero se ha invertido en prostíbulos, pero lo cierto es que no tengo datos.

A la vista de esta estadística, ¿por qué no existe una legislación de lucha contra la trata? A quien más favorece este silencio legislativo, dado que en los medios se habla de mafias de procedencia extranjera, pero las mafias están aquí porque existe gente autóctona que colabora.
Esa es la pregunta que se hacen las organizaciones que trabajan en la lucha contra la trata y, como te dije, están exigiendo una Ley Integral. Pero desde el poder no se le da mucha importancia a este fenómeno y quizá la sociedad tampoco. Puede ser que el hecho de que la mayoría de las mujeres que sufren este crimen sean extranjeras es lo que hace que la sociedad mire hacia otro lado. Por otra parte, es cierto que las mafias que se enriquecen con este crimen están compuestas por gentes de variada procedencia, y a veces se ha detectado que había policías y políticos colaborando con las organizaciones criminales.

¿Qué te parecen las medidas legislativas de otros países, como Suecia por ejemplo, que persigue a los clientes?
Esta pregunta hace referencia estrictamente al tema de la prostitución. Lo que en Suecia se penaliza no es la prostitución forzada sino la prostitución en sí. Y, como te he comentado, no es un tema sobre el que yo haya querido definirme en mi novela. Sabrás que hay una polémica muy fuerte, incluso dentro del feminismo, entre las organizaciones que hacen una clara distinción entre la prostitución voluntaria y la forzada, y las que consideran que toda prostitución ha de ser erradicada, abolida.

Miguel Pajares es autor de varios libros sobre el fenómeno de la inmigración y es presidente de CEAR Cataluña. Acaba de publicar la novela Cautivas en la Plataforma editorial, novela que narra la vida de mujeres inmigrantes victimas de trata.

Sobrevivientes de trata cuestionan que la ONU proponga legalizar la prostitución

Lucy Westcott IPS

El largo debate sobre cómo regular el trabajo sexual llegó a un punto de ruptura entre la ONU y organizaciones que combaten la trata de personas. Estas creen que el foro mundial debe revisar su posición, reflejada en dos informes que promueven la despenalización de todos los aspectos de la prostitución.
“Cuando vimos los reportes nos preocupamos”, dijo Lauren Hersh, directora de la oficina neoyorquina de Igualdad Ya, que lidera la campaña pública lanzada la penúltima semana de septiembre.

“Es atroz que haya agencias de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) que reclamen mantener los burdeles”, declaró a IPS.

La coalición, integrada por 98 organizaciones, pide a la entidad multilateral que revise los informes, publicados el año pasado, para que reflejen las experiencias de sobrevivientes de la prostitución y para incluir una gama más amplia de puntos de vista sobre el impacto de legalizar la industria del sexo.

Los reportes en cuestión son dos. Uno de ellos, “Sex Work and the Law in Asia and the Pacific” (El trabajo sexual y la ley en Asia Pacífico), fue respaldado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida). El segundo, “El VIH y la ley: Riesgos, derechos y salud”, fue publicado por la Comisión Global sobre VIH y Derecho del PNUD.

Ambos se centran en reducir el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y la enfermedad que causa, el sida, protegiendo simultáneamente los derechos de quienes trabajan en la prostitución.

Las sobrevivientes de trata sexual dicen que es imperativo abordar la demanda que mantiene vivo el negocio de la prostitución, y que eso no está adecuadamente abordado en los informes.

Ante un pedido de declaraciones, un portavoz del PNUD señaló que los reportes examinan los problemas del trabajo sexual a través de los lentes específicos de la epidemia del VIH, y que condenan fuertemente el tráfico sexual.

“El PNUD defiende y promueve el respeto de los derechos humanos para todos, especialmente los más excluidos y marginados. El informe ‘Sex Work and the Law…’ distingue claramente entre trabajo sexual adulto consensuado y trata humana con fines de explotación sexual”, dijo el portavoz.

Fuentes del UNFPA y de Onusida dijeron a IPS que la declaración del PNUD refleja de modo preciso la posición de sus agencias.

Los estudios también proponen la despenalización de la industria sexual como una forma de promover la capacidad de las personas que se prostituyen de negociar el uso de condones. Pero Igualdad Ya señala que el apremio económico es el que ejerce presión para mantener relaciones sexuales sin preservativo, pues a menudo los clientes ofrecen más dinero para que así sea.

Si las mujeres son esclavizadas o controladas por un proxeneta, tienen menos capacidad de insistir en el uso de profilácticos.

En un comunicado, el PNUD señaló que la penalización del trabajo sexual aumenta la vulnerabilidad ante el VIH y limita el acceso a los preservativos y a los servicios de salud sexual.

Pero Hersh cree que “a menudo son los proxenetas y los clientes quienes dictan el uso de condones, porque las mujeres pueden obtener más dinero no usándolos”.

Hersh enfatizó que la coalición no intenta perjudicar los esfuerzos de la campaña contra el VIH/sida. Igualdad Ya lleva casi un año llegando a la ONU a través de canales internos, inclusive mediante el envío de una carta firmada por más de 80 organizaciones a Michel Sidibé, el director ejecutivo de Onusida.

La prostitución es legal en muchos países, entre ellos Suiza. Hace poco se instalaron en Zurich “cabinas sexuales” para promover la seguridad de las prostitutas. Pero la situación sigue siendo dura para hombres y mujeres en estados que legalizan o despenalizan la prostitución, según Igualdad Ya.

“Uno de los principales problemas es que los informes no incluyeron consultas a nuestros socios en el terreno, particularmente a organizaciones lideradas por sobrevivientes”, dijo Hersh a IPS.

Stella Marr, directora ejecutiva y cofundadora de la organización internacional Sex Trafficking Survivors United, es una sobreviviente de la explotación sexual. Fue cooptada a los 20 años y ejerció la prostitución durante una década.

“Si no abordamos la demanda, siempre habrá tráfico”, dijo Marr a IPS. Los informes de la ONU la “entristecen”, agregó.

Marr cree que la mejor solución es el modelo nórdico, que penaliza la compra de sexo pero despenaliza la práctica de la prostitución.

Ella abandonó la prostitución cuando un cliente le ofreció ayuda y un lugar seguro para vivir durante dos años. No conoce a nadie más a quien le haya ocurrido algo así.

“El hecho de que yo haya salido no significa que fui fuerte. Fui afortunada”, dijo Marr.

Las voces de las sobrevivientes de la industria del sexo no se escuchan tan fuerte como las de quienes siguen en la actividad, por la vergüenza que las persigue, dijo Rachel Moran, integrante y fundadora de Survivors of Prostitution-Abuse Calling for Enlightenment (SPACE) International, que fue prostituida entre los 15 y los 22 años.

Otra faceta de los informes que Igualdad Ya quiere abordar es la definición de “trata” que da la ONU. En el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, del foro mundial, los estados miembro acordaron una definición amplia, que refleja una variedad de experiencias vividas por sobrevivientes de la explotación sexual.

Los informes de la ONU de 2012 recomiendan acotar y reelaborar la definición, lo que podría significar que muchas personas que fueron sometidas ya no sean consideradas víctimas y que los traficantes no sean responsabilizados.

“Entiendo que es difícil… Hay que tener una manera de ayudar a la gente a salir de esa vida”, dijo Marr.

“Necesitan ser reconocidas como víctimas de trata… No creemos que nadie lo elija”, añadió.

Con todo, Igualdad Ya es optimista en relación a próximos documentos, y pone como ejemplo un estudio de Asia-Pacífico, recientemente lanzado por el PNUD, el UNFPA y ONU Mujeres, según el cual la compra de sexo en la región está fuertemente asociada a las violaciones y a la violencia sexual generalizada contra las mujeres.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2013/09/sobrevivientes-del-trafico-sexual-cuestionan-a-la-onu/

lunes, 30 de septiembre de 2013

Pretty Woman - El grave problema de la prostitución

ODETE SANTOS

Y si hay cuestiones que nos hacen decir que el mundo está al revés, uno de ellas es, sin duda, "la prostitución".

Con la ayuda de la industria del cine de color rosa a través de la película Pretty Woman (1) , incluso se nos lleva a pensar que la prostitución es algo hermoso, romántico ... ¡Viva la libertad de las mujeres para ejercer la prostitución!, ya que con el tiempo se convierte en una nueva Cenicienta hecha en la globalización neoliberal.

En nombre de la libertad
De hecho, los proxenetas, los ahora considerados empresarios o "emprendedores", vocabulario aprendido rápidamente de los neoliberales y a hablar del derecho de las mujeres a vender su cuerpo poniéndolo al servicio del placer de los hombres.

Pero el cuerpo humano no está en venta, no pueden ser objeto de comercio. El cuerpo humano en los diferentes estadios de su constitución y desarrollo no puede ser patentado y luego ser sometidos a cualquier tipo de negocio.

De hecho, en un asunto relacionado con los derechos humanos de las mujeres, es necesario que no dejamos introducir este nuevo giro del idioma supuestamente a favor de las mujeres y sus derechos.

Nos dicen que, además, de la prostitución forzada, será una opción voluntaria para las mujeres mayores que han decidido libremente poner en el comercio legal su cuerpo y tienen el derecho de hacer lo que su cuerpo necesita.

Lamenta que las mujeres como Elisabeth Badinter (filósofa francesas) han abrazado la idea que es tan errónea como afirmar que la prostitución es la profesión más antigua del mundo.

Tomando casos verdaderamente excepcionales como el retratado en la película Belle de Jour, de Buñuel (2), la prostitución, dicha voluntaria, siempre existe el uso de cualquier mujer vulnerable. Por lo tanto, a pesar del hecho de que el documento final de la Conferencia de Beijing expresamente condenan la prostitución forzada, la verdad es que la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional y su Protocolo Adicional en Materia de Trata de Mujeres y Niños, firmada en Palermo en el año 2000 no adopta ese plazo y no se refiere explícitamente a aplicar a la trata de mujeres consentimiento para eludir así la responsabilidad penal de los autores, y apunta a la tipificación del delito y la existencia de cualquier tipo de vulnerabilidad.

Dicho sea de paso, ya firmada la Convención de Nueva York el 21 de marzo de 1950, a raíz de una serie de convenios de la Liga de las Naciones, que nacían para castigar o desenmascarar la inducida por los efectos de la prostitución de otra persona, aun con su consentimiento y quienes explotan la prostitución de otra persona, aun con su consentimiento.

La mayoría de las partes de acuerdo en que los signatarios de la Convención fueron a castigar a cualquier persona que realizaba, dirigía o con conocimiento para financiar una casa de prostitución o contribuir a dicha financiación, o los que consciente en tomar, total o parcialmente, una propiedad u otro lugar con el propósito de la prostitución ajena.

La mayoría fueron a que ratifiquen la Convención para castigar cualquier intento de tráfico o la totalidad de preparación o actuación de la misma y abolir todas las prácticas legales, reglamentarias y administrativas que se requiere para inscribirse en registros especiales tiene especial o documentos conforme a excepcionales condiciones de supervisión o de la notificación, las personas que se entregan o asumen caer en la prostitución.

¿Las trabajadoras del sexo?
Era posible llegar a las convenciones siguientes con campañas abolicionistas que propugnaban la despenalización de la prostitución y el castigo de los que tomaron ventaja de la prostitución ajena (proxenetas). También era posible llegar allí debido a que dos años antes había sido adoptada la Declaración de los Derechos Humanos. En la marea de garantías para los seres humanos, la solución obvia es la de suprimir el proxenetismo considerando a las prostitutas explotadas.

Hoy, sin embargo, los tiempos son diferentes. Estamos en tiempo de perdida de los derechos y las amenazas graves a la dignidad humana.

No es de extrañar por eso que hoy estamos en plena campaña para que la prostitución está regulada.

Se habla hoy de las víctimas de la prostitución como si se tratara de "trabajadores sexuales" y los proxenetas como empresarios y hombres de negocios.

Pero las actividades sexuales no pueden ser considerados como un trabajo.

El trabajo originalmente hizo posible la transformación de un cerebro de mono en el cerebro humano.

El trabajo explica el paso al ser humano vertical, decisivo para el paso del mono al hombre.

El trabajo es lo que hizo posible el desarrollo de la sociedad.

"Y ya nos encontramos diferencia características entre el grupo de los monos y la sociedad humana? El trabajo".

(...) "El desarrollo del trabajo necesariamente contribuyó a fortalecer los lazos entre los miembros de la sociedad, se multiplican los casos de asistencia mutua, la cooperación y el bien común cada vez más claro en la conciencia individual de la utilidad de esta cooperación." (3)

Ahora, no se reconocerá ninguna de estas características de la actividad ejercida por las víctimas de la prostitución.

Lo que reconoce y explica esta nueva forma de ver la prostitución es la mercantilización de las relaciones sociales, es el resultado de neoliberalismo.

Como afirma Richard Poulin, profesor de sociología en la Universidad de Ottava, el triunfo del neoliberalismo en los años 80 permitió acelerar la mercantilización de las relaciones sociales que se tradujo en un aumento considerable de las industrias del sexo y el refuerzo de su legitimidad.

Y llegar al mismo descaro del Sur de donde parte la idea de la prostitución como estrategias para el desarrollo de los países.

E incluso para el pago de la deuda de los Estados de Asia y África, el Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial insta a los Estados a desarrollar estas industrias de "diversión", sacrificando así a las mujeres.

La prostitución es violencia
La situación es muy preocupante. Debido a la prostitución florece alrededor la delincuencia organizada, la trata de seres humanos, los crímenes muy violentos como asesinatos en serie, la corrupción.

La OIT estima en 2,45 millones de personas las que son objeto de trata con fines de explotación sexual.

En los Países Bajos, el 80% de las trabajadoras sexuales son de origen extranjero, el 70% de los cuales son indocumentados.

Es conocido por el ejemplo holandés, la regulación de la prostitución no detiene la prostitución ilegal y aumenta la propia prostitución infantil.

La alcaldía de Amsterdam finalmente decidió cerrar su barrio rojo, ya que, según Karina Schaapman, ex prostituta y actual concejal municipal, la situación se volvió incontrolable.

Paraíso para los traficantes de personas, las zonas de prostitución en los Países Bajos ha influido, finalmente, en el aumento de la prostitución infantil.

De acuerdo con organizaciones de derechos del niño con sede en Amsterdam, los niños que se prostituían pasaron de 4.000 en 1996 a 15.000 en 2001.

El calvario de las mujeres explotadas sexualmente es evidente en la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el proceso contra Rusia y Chipre, el 7 de enero de 2010.

Era una mujer joven rusa que no quiso seguir trabajando en un cabaret en Chipre, después de salir de este cabaret, para el que había sido contratado como "artista", fue entregada por la policía al propietario de este cabaret y encontró la muerte en circunstancias sin investigar adecuadamente por la policía chipriota, precipitándose al suelo cayendo de una planta 5.

La prostitución es de hecho una actividad de alto riesgo.
Y ahí nos encontramos incluso los asesinatos en serie, algunos de los cuales se hizo famoso por matar mujeres, incluso trabajando en burdeles, dónde se afirma que tienen más seguridad y eso se alega para perseguirlas en las calles y propugnar la legalización de los burdeles.

En los Países Bajos fueron asesinadas 50 mujeres entre 1992 y 2004 dentro de los prostíbulos existentes.

No se entiende bien la decisión, en 2010 de Himel, Juez de la Corte Suprema de Ontario para invalidar algunas de las disposiciones legales relativas a la prostitución con el argumento de que violaba la Carta Canadiense de Derechos y Libertades. El juez sostuvo que la prohibición de los prostíbulos y el sistema de comunicación utilizado por las prostitutas, y los paseos, buscaron la seguridad y poner en peligro la vida de las prostitutas

Pero lo que realmente pone en peligro la vida de las mujeres y las niñas son los proxenetas que utilizan contra ellas la violencia extrema para mantenerlas totalmente sumisas.

Por cierto, dos de los tres autores del caso decidido por el juez Himel eran proxenetas.

Víctimas
Afirmar que "La prostitución es la profesión más antigua del mundo", es falso. No hay ningún hecho histórico que permita tal afirmación.

Y no se puede considera una profesión hacer de esclavos en los tiempos modernos. Seguramente hay otras maneras de asegurar los derechos. En primer lugar el difícil camino de la libertad condicional. Pero también la búsqueda de otras respuestas, que hay en Canadá, donde los derechos sociales están vinculados a la ciudadanía y el lugar de residencia y no el trabajo.

No es legalizando la expresión más violenta del patriarcado (pero tal vez, quién sabe, como castigan a los clientes en Suecia) que vamos a lograr la igualdad, el fin de la discriminación, en suma, lo que en Suecia se llama "Mujeres de Paz".

Notas.
( 1) Título de una película muy romántica sobre una prostituta, protagonizada por Richard Gere y Julia Roberts
( 2 ) Belle de Jour es una mujer de la nobleza que se prostituye sólo por buscar el placer por una formación incorrecta de su sexualidad.
( 3 ) El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, extraído de La Dialéctica de la Naturaleza y Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Engels, 1876.
ODETE SANTOS