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miércoles, 12 de mayo de 2021

Peter Brown: “Peor que olvidar la historia es retorcerla para avivar el resentimiento”


Con 36 años demostró en ‘El mundo de la Antigüedad tardía’ que la tesis de la decadencia de Roma era falsa. Para muchos es el mayor historiador vivo en lengua inglesa. Hablamos con él en su casa de Princeton sobre su trayectoria, el abandono de las humanidades y la tendencia política a manipular el pasado para infundir miedo.

La afición a la astronomía que Peter Brown (Dublín, 85 años) desarrolló de niño fue un presagio de la tarea que iba a consagrarle como historiador: el afán de escudriñar en la oscuridad los puntos de luz que definen la Antigüedad tardía (200-700 después de Cristo), ese periodo durante el que se produjo el colapso de Roma, cobraron forma las religiones del libro y el cristianismo fue arraigando en Europa. Un periodo que adquirió carta de naturaleza académica gracias precisamente a sus investigaciones.

La reedición en español de El mundo de la Antigüedad tardía (Taurus), una de sus obras magnas, es una oportunidad para redescubrir no solo esa época erróneamente considerada sombría y sus tentadoras concomitancias con la actualidad, sino para repasar la carrera del profesor emérito de Princeton que antes enseñó en Oxford, su alma mater, hasta 1975, del titán capaz de rebelarse frente a Edward Gibbon: la tesis de la ruptura de este –la exitosa pero poco justificada idea de decadencia y caída del Imperio Romano— tuvo una relectura radical en el concepto de transformación de Brown.

'El mayor historiador vivo en lengua inglesa'. Por Tom Holland
Venerado por generaciones de historiadores, el encuentro en su domicilio de Princeton suscita una ansiedad pertinente. Igual que intentar averiguar qué regalo desea alguien que lo tiene todo, ¿qué cabe preguntar a un erudito, a un sabio de fama internacional? Tal cúmulo de conocimiento impone respeto. Pero la cortesía del profesor, que aguarda la llegada del taxi para acompañar al interior de la vivienda —luminosa y plácida, con torres de libros, porcelanas, miniaturas y cortinas de cretona—, diluye cualquier prevención.

“Las raíces de Europa también están en Oriente Próximo y en el sur del Mediterráneo. Su riqueza es su apertura al mundo”

En el umbral, una mesita auxiliar recubierta por azulejos que reproducen los motivos florales de Iznik, la cerámica de época otomana, hace al visitante valorar su belleza mientras pronuncia el topónimo. “¡Iznik!” y, abracadabra, predispone el diálogo. La primera referencia, gracias a la cerámica, es Turquía, un país que Brown y su esposa, Betsy, conocen muy bien, como parada obligada para quien ha estudiado Bizancio en todas sus formas. Turquía volverá repetidamente a la charla. “¿Qué opina de Erdogan?, ¿Cómo ve la situación del país?”, pregunta luego el profesor en un ejercicio de mayéutica. Betsy recuerda que Peter estudió turco, “ese idioma tan hermoso, con un sonido precioso”, apunta él con delectación. De su vasto don de lenguas hablará, entre divertido y modesto, más tarde. “Ahora estoy aprendiendo etíope”, confiesa sin darle importancia. “Pero no el moderno, el antiguo”.

Para un historiador total como Brown, heredero en aliento de Fernand Braudel y discípulo de Arnaldo Momigliano, ¿qué vigencia tiene un libro escrito hace décadas? “Este libro apareció en 1971. Obviamente, mis inquietudes han cambiado. La razón para dedicarme a lo que ahora llamamos Antigüedad tardía era el deseo de estudiar una sociedad que había conservado sus raíces en el mundo antiguo, con el latín y el griego como lenguas dominantes, pero a la vez había empezado a cambiar. Era el estudio del cambio en una sociedad inusualmente resistente. Solíamos descartar ese periodo por ser un periodo de ruptura total. Todo lo que veíamos de él no nos gustaba”, recuerda de la época que él rehabilitó epistemológicamente.

“Esa fue mi principal motivación: la comprensión de la naturaleza exacta de ciertas crisis, como los cambios en el Gobierno del Imperio Romano en los siglos III y IV. Quería averiguar si habían sido desastrosos o más bien cambios de ajuste de la evolución; un equilibrio entre la continuidad y la discontinuidad, la fragilidad y la resistencia. Un ejemplo: la aparición de nuevos estilos de vida aristocrática en las provincias del Imperio Romano. Debo mucho a la arqueología española, a los grandes mosaicos de villas como Carranque, que conocí entonces. Hallazgos que nos decían: eh, las cosas no se han derrumbado, han cambiado, el foco ya no está en las urbes”, la quintaesencia del mapamundi romano junto con su red viaria desplegada como una tela de araña entre metrópolis.

“Creo que una de las principales inquietudes en el campo de la Antigüedad tardía era socavar la noción fácil de las invasiones bárbaras”, añade. La tentación de ver un trasunto de ese fenómeno en el de la inmigración irregular resulta fácil, tanto para un discurso tan romo como el de los populistas a granel como para ese otro, más alambicado, que propone la perversa teoría del reemplazo. “Si estás constantemente mirando una imagen falsa del pasado, buscando el reflejo de tu propia imagen, solo te llevará por el camino del racismo, del oscurantismo. De la xenofobia. Un buen ejemplo son las invasiones bárbaras. Todo el mundo es consciente de que hay problemas en Europa a causa de la inmigración masiva, pero es un terrible abuso histórico tratar lo uno como una repetición de lo otro”, explica Brown. Además, añade, “el islam yihadista trágicamente protagonista hoy no tiene nada que ver con el del profeta Mahoma, con el islam de hace 300 años, son totalmente diferentes”.

“Julio César mató a millones de personas. Pero ¿rechazamos a Roma por construirse sobre eso? Asumir la parte vergonzosa del pasado es un signo de madurez. Uno no siempre está orgulloso de su abuelo” Su primer libro fue, no obstante, una biografía de san Agustín, el norteafricano al que el erudito descabalgó de la santidad titulando la obra Agustín de Hipona, a secas. “Una figura muy latina, un hombre que representaba un cristianismo inmensamente opresivo. Recuerdo las críticas en español a mi ensayo; cómo los europeos, sobre todo los de origen católico, consideraban a Agustín todavía como parte de su propio mundo”.

Por intercesión intelectual del santo, Brown superó el etnocentrismo —es decir, el eurocentrismo tradicional, el que considera la civilización clásica como única fuente de Occidente— y supo mirar en derredor, otro de sus grandes logros como historiador. “Habría sido muy fácil seguir estudiando solo el cristianismo, pero me encontré con los descubrimientos de la arqueología, aprendí siriaco y hebreo y abrí un área cuya cultura llegaba entonces hasta las ciudades griegas de la costa del Egeo, como Éfeso. Seguían siendo ciudades impresionantes, pero se iban creando otras grandes obras, como Santa Sofía en Estambul”.

Por tanto, prosigue sin abandonar el uso del plural de modestia y con un levísimo tartamudeo ocasional, imperceptible, “vimos que había un mundo ahí fuera y que no se podía escribir sobre él como si debiéramos correr el telón del Imperio Romano; era una vida nueva para el Imperio Romano, incluso el profeta Mahoma y el islam surgieron de esa cultura, no vinieron del espacio exterior. Parte de las raíces de Europa no están solo en Europa. También están en Oriente Próximo y en el sur del Mediterráneo. Parte de la riqueza de la cultura europea es precisamente su apertura al mundo. En Santa Sofía, en los escritos de los Padres del Desierto…”.

Brown es generoso a la hora de resaltar la contribución de sus discípulos. Cita con especial cariño al español Javier Arce, o a Jack Tannous, su heredero en Princeton. Para el académico, toda investigación es una gran inversión: en tiempo, en conocimiento, en lecturas: “Descubrir textos, leer con fluidez lenguas como el árabe y el siriaco, es un trabajo duro, que necesita un apoyo adicional. Necesita apoyo institucional. Necesita profesores. Pero una vez que lo consigues, puede ofrecerte una visión mucho más rica y amplia que las estrechas certezas”. Así que su opinión sobre el desdén con que algunos gobiernos tratan las humanidades resulta más que obvia: “[Los políticos] están más preocupados por los costes de sus decisiones. Estamos tratando con una generación de políticos que durante mucho tiempo han carecido de una educación humanista como la que nosotros tuvimos. No hay nada más trágico que un hombre que ha perdido la memoria”.

Sobre la ordalía de la historia, sometida últimamente al filtro de la ultracorrección política —el derribo de estatuas de colonizadores o esclavistas, por ejemplo, tras episodios de violencia policial contra negros—, Brown —que pasó parte de su niñez en el Sudán colonial, donde su padre era funcionario del Imperio Británico— sostiene: “No asumir la parte vergonzosa del pasado es un rechazo a estar aquí, a ser adulto. Parte de la identificación del adulto es la pertenencia a generaciones anteriores. Y al igual que una familia, que no siempre está orgullosa de su tío o su abuelo… Cualquier persona madura debe asumir a los anteriores miembros de su familia, es un signo de madurez. Una especie de resiliencia. Julio César es un ejemplo. Mató a millones de personas. Y lo horrible es que lo sabemos porque él lo publicó. Ahora bien, ¿rechazamos totalmente el Imperio Romano porque se basó en eso? No, tenemos que aplicar, supongo, lo que ahora llamamos visión binocular para enfocar correctamente”. Ítem más episodios como la esclavitud en la antigua Roma, que permitía el acceso sexual de los hombres a las esclavas, y el parecido sistema vigente en las plantaciones sureñas de la nueva América, recuerda.

A todas las ideas que convoca Brown en la salita donde, en mecedoras enfrentadas, tiene lugar la charla, se les puede sacar punta, incluso hasta el extremo de establecer una línea directa entre la inconsciencia o la incuria de la historia y la ignorancia que subyace a eso que llamamos fake news. “Olvidar es una tragedia. Puede liberar a ciertas personas de los malos recuerdos. Pero creo que el problema son los recuerdos a medias. No es que hayamos prescindido de la memoria histórica, es que hemos disminuido nuestra capacidad de interponernos y criticar las falsas memorias históricas. No se puede decir que estos políticos, el Brexit, Trump, hayan ignorado la historia, simplemente la han tergiversado. Sabemos cómo se ha hecho eso en los países fascistas, en los países nazis, en los países comunistas, hoy en día también en los islámicos. Retorcer la historia es aún peor que olvidarla. Lo peligroso son las medias memorias que utilizan los políticos para avivar el resentimiento y los miedos”.

Viajar amplía la mente; la historia no es solo saber acerca del pasado. Eso es una visión estrecha. Se trata también de conocer un mundo más amplio

También resulta especialmente reveladora acerca de la validez hermenéutica de las humanidades —cómo ayudan a entender el mundo al explicarlo— su experiencia en el Irán prerrevolucionario. “Fui a Irán en 1974 y 1976, poco antes de la revolución islámica [1979]. El Gobierno de EE UU quería averiguar lo que estaba pasando y se puso en contacto con un montón de profesores en Berkeley, pero la mayoría eran especialistas en desarrollo, el gran concepto dominante en los sesenta y setenta, y se ocupaban, por supuesto, del presente. En el santuario de Mashhad tuve una sensación casi de pavor, de que algo muy sombrío y posiblemente terrible iba a suceder. Los otros profesores no percibieron nada tras la fachada de país en desarrollo”. Porque un historiador es un buen periodista, recuerda cómplice, al igual que un buen periodista debe conocer la historia.

El proverbial don de lenguas de Brown —aprendió farsi en Irán; tiene pendiente el armenio— respalda su insistencia en el aprendizaje de “lenguas europeas, no solo latín y griego, muy útiles para la investigación, sino las lenguas europeas, sin cuyo conocimiento la dimensión del mundo [en inglés] es roma y plana. La cultura europea es una cultura multilingüe, y la fuerza de Europa no es su uniformidad, sino su diversidad. Me preocupan los alumnos que no leen de forma natural el francés, el alemán, el italiano y el español, porque deberían hacerlo”.

A un bachiller, ¿Cómo le convencería de que estudie historia? “Con la metáfora del viaje. Si quieres ver las pirámides de Egipto, o conocer Sevilla, ¿por qué no viajas en el tiempo? Viajar amplía la mente; la historia no es solo saber acerca del pasado. Eso es una visión estrecha. Se trata también de conocer un mundo más amplio, ya sea en la actualidad o en el pasado”.

Al terminar la entrevista, y mientras Peter Brown saca el coche para llevar a la periodista a la estación, Betsy Brown muestra con respeto, en la esquina, la casa donde vivió Albert Einstein mientras enseñó en Princeton. La conversación ha terminado minutos antes con una anécdota de Oxford, cuando el profesor dio a sus estudiantes un libro en polaco. “Pero también les di un resumen en francés”, dice como quien recuerda una travesura. Los Brown regalan una visita a vuelapluma por Princeton que es otra lección de historia, del lugar de la batalla de 1777 al estilo gótico de colleges y rectoría. “Woodrow Wilson [28º presidente de EE UU], que fue rector”, cuenta Brown al volante, divertido, “dijo que era más fácil gobernar el país que la universidad”.

El mundo de la Antigüedad tardía. De Marco Aurelio a Mahoma
Peter Brown. Traducción de Antonio Piñero. Taurus

En 1971, con solo 36 años, Peter Brown publicó este libro que, con menos de 300 páginas, se convirtió en uno de los ensayos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Con una mezcla de erudición y audacia, explica el proceso por el que un mundo mediterráneo homogéneo terminó dividido en tres sociedades altomedievales: la católica, la bizantina y la islámica. Brown demostró que la hollywoodiense “caída del Imperio Romano” no había existido: no hubo decadencia sino metamorfosis. Y alta cultura: en este tiempo se creó la “lengua clásica de la filosofía” a través de la cual el Renacimiento redescubriría a Platón. Tuvo además espacio para demostrar que las “invasiones bárbaras” eran otro anacronismo. No habían sido “razzias destructivas y mucho menos campañas organizadas”, sino una “fiebre del oro” que empujó a la emigración a los habitantes de las regiones más pobres de Europa, que entonces eran las del norte.

Agustín de Hipona
Peter Brown. Traducción de Santiago Tovar, María Tovar y John Oldfield. Acento

Peter Brown publicó todavía más joven, con 32 años, esta biografía de san Agustín (354-430), que sigue siendo el título de referencia sobre el hombre que, según algunos estudiosos, fundó el concepto moderno de voluntad. Como san Jerónimo y Ausonio, forma parte de la tercera edad de oro de la literatura latina en tanto que autor del “primero y uno de los más grandes autorretratos de todos los tiempos”: "Confesiones". Pagano, maniqueo, gnóstico, neoplatónico y, al final, cristiano radical, ilustra perfectamente una de las grandes tendencias de la Antigüedad tardía: el odio a los placeres del cuerpo. No es casual que Michel Foucault, autor de "Historia de la sexualidad", se supiera el libro de Brown “de carrerilla” (según cuenta Didier Eribon, biógrafo del pensador francés). Historiador y filósofo se hicieron amigos en Berkeley y en 1982 Peter Brown dictó cuatro conferencias en el Collège de France que le valieron la invitación a participar con 100 páginas magistrales en el primer volumen de la mítica "Historia de la vida privada", dirigida por Georges Duby y Philippe Ariès.

portada 'El culto a los santos', PETER BROWN. EDICIONES SÍGUEME

El culto a los santos
Peter Brown. Traducción de Francisco Javier Molina de la Torre. Sígueme

“Con la serena confianza de quienes enseñan para aprender” preparó Peter Brown seis conferencias para la Universidad de Chicago en 1978. El resultado, convertido en libro, es un relato fascinante en el que la historiografía limita al norte con la teología y al sur con la literatura fantástica. Tras desmontar el tópico de que, originalmente, las “prácticas religiosas” de las élites tenían poco que ver con las “supersticiones” de las masas, Brown demuestra que ambas compartían una adoración a los mártires a medio camino entre el Rocío y una "rave party". Eliminada la casa familiar romana como centro espiritual en beneficio de la religión pública, asistimos al nacimiento de los cementerios, de los exorcismos y, sobre todo, del “comercio frenético de reliquias”. Aprovechando la red de relaciones del Bajo Imperio, la expansión del cristianismo no fue un milagro sino, en parte, fruto de la “generosidad” de un buen número de donantes.

'Por el ojo de una aguja', Peter Brown. Traducción de Agustina Luengo. Acantilado

Para entender mejor la “construcción” hegemónica del cristianismo en Occidente, Brown siguió durante décadas la pista al dinero. En 2012 publicó 1.200 páginas sobre dos siglos (350-550) que arrancaron con la conversión de Constantino en el año 312 y el posterior “ingreso de los ricos” en las iglesias cristianas para dar pie a una "belle époque" de la Antigüedad que terminó con el saqueo de Roma por los visigodos en el 410. Contra la parábola bíblica del camello, la riqueza entró en el reino de los cielos cuando el altruismo pagano —orientado a la ciudad— se tornó en donaciones a la Iglesia en virtud del “amor a los pobres”.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Frases célebre sobre viajes

1. Cuando los hombres buscan la diversidad, viajan.
- Wenceslao Fernández Floréz, escritor, periodista y humorista

2. Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.
- Lao-Tsé, filósofo

3. Viajar vuelve a los hombres discretos.
- Miguel de Cervantes, escritor

4. No sé viajar por viajar, sino por haber viajado.
- Jean Baptiste Alphonse Karr, periodista y novelista Travel writer

5. Viajar es como flirtear con la vida. Es como decir, “Me quedaría y te querría, pero me tengo que ir: esta es mi estación”.
- Lisa St. Aubin de Teran, escritora

6. La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos.
- Enrique Larreta, escritor

7. He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él.
- Mark Twain, escritor

8. Viajar permite huir de la rutina diaria, del miedo al futuro.
- Graham Greene, escritor

9. No hay hombre más completo que aquel que ha viajado mucho, que ha cambiado veinte veces de forma de pensar y de vivir.
- Alphonse Lamartine, escritor, poeta y político

10. El Jet lag es para aficionados.
- Dick Clark, empresario y presentador estadounidense

11. El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.
- René Descartes, filósofo

12. El verdadero viaje de descubrimiento no es buscar nuevas tierras, sino mirarlas con nuevos ojos.
- Voltaire, escritor, historiador y filósofo

13. Se puede saber mucho de una ciudad por la manera en que trata a sus visitantes.
- Mary Knight Potter, escritora

14. Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
- José Vasconcelos, escritor y filósofo

15. Como todo lo que importa en la vida, un gran viaje es una obra de arte.
- André Suarès, escritor y poeta

16. Un viaje es como un matrimonio. La manera correcta de equivocarte es pensar que lo controlas.
- John Steinbeck, escritor

17. La aventura de viajar consiste en ser capaz de vivir como un evento extraordinario la vida cotidiana de otras gentes en parajes lejanos a tu hogar.
- Javier Reverte, escritor, viajero y periodista 

18. Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos hace olvidar el anterior.
- Lito Nebbia, cantante y compositor

19. Los que atraviesan los mares cambian de cielo pero no de condición.
- Quinto Horacio Flaco, poeta lírico y satírico

20. Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
- Enrique Jardiel Poncela, escritor y dramaturgo

21. La mitad del romanticismo del viaje no es otra cosa que una espera de la aventura. Travel writing - Herman Hesse, escritor, poeta, novelista y pintor

22. Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a él.
- Nicolás Bouvier, escritor, viajero y fotógrafo

23. Viajar es descubrir que todo el mundo se equivoca en sus ideas sobre otros países.
- Aldous Huxley, escritor

24. No me digas lo viejo que eres, o lo bien educado que estás, dime cuanto has viajado y te diré cuánto sabes.
- Mahoma, profeta

25. El viajar es malo para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente.
- Mark Twain, escritor 

26. Lo ideal es sentirte en casa en cualquier lugar.
- Geoff Dyer, escritor

27. A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.
- Michel Eyquem de Montaigne, filósofo, escritor, humanista y político

28. Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.
- Henry Miller, novelista

29. Siempre llegamos al sitio donde nos esperaban.
- José Saramago, escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués.

30. Los viajes son la parte frívola de la vida de la gente seria, y la parte seria de la gente frívola.
- Anne-Sophie Swetchine, escritora

31. Viajar es vivir.
- Hans Christian Andersen, escritor y poeta

32. Nada desarrolla tanto la inteligencia como viajar.
- Emile Zola, escritor

33. Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
- Miguel de Unamuno, escritor y filósofo

34. Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar.
- Lao-Tsé, filosofo

35. Viajar enseña tolerancia.
- Benjamín Disraeli, político y escritor

36. Dar media vuelta es una mala manera de proseguir el viaje.
- Per Olof Sundman, escitor y político

37. Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos hace olvidar el anterior.
- Lito Nebbia, cantante y compositor

38. El mundo es un libro y aquellos que no viajan, solo leen una página.
- San Agustín, filósofo y teólogo

39. Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo.
- Paul Morand, novelista, dramaturgo y poeta

40. Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.
- Sir Francis Bacon, filósofo y escritor

41. Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero.
- Antoine de Saint-Exupery, escritor

42. El hombre debe primero aprender a leer, y después viajar para poder rectificar.
- Giacomo Casanova, aventurero, escrito y diplomático

43. El turista no sabe dónde ha estado. El viajero no sabe dónde irá.
- Paul Theroux, escritor

44. Más importante que el viaje en sí es lo que queda en el espíritu del viajero. 
- Miguel de la Quadra-Salcedo, reportero y deportista

45. El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día.
- Paulo Coelho, novelista, dramaturgo y letrista

46. No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta cuánto has cambiado tú.
- Nelson Mandela, político y abogado

47. Si fuera cierto que el viajar enseña, los revisores de billetes serían los hombres más sabios del mundo.
- Santiago Rusiñol, artista, escritor e intelectual

48. Deja tu casa. Ve solo. Viaja ligero. Lleva un mapa. Ve por tierra. Cruza a pie la frontera. Escribe un diario. Lee una novela sin relación con el lugar en el que estés. Evita usar el móvil. Haz algún amigo.
- Paul Theroux, escritor

49. El que no sale nunca de su tierra está lleno de prejuicios.
- Carlo Goldoni, dramaturgo

50. Sólo viajar es vivir, al igual que, al contrario, la vida es viajar.
- Jean Paul, escritor

martes, 18 de julio de 2017

_- La India de las castas irreductibles se abre a la libertad e igualdad en Kerala, por qué será? lee la noticia de El País

_- La crónica es cuando menos curiosa. Siempre nos han contado que el comunismo acaba con la libertad y con muchas más cosas que por repetido y sabido no es necesario describir. Sin embargo aquí nos muestran lo contrario; mujeres libres en un país como la India, donde hace poco nos describían la existencia terrible que llevaban las viudas en una ciudad a donde eran apartadas, por hablar solo de un aspecto. Y la variable que he encontrado, al menos yo, es únicamente el tipo de gobierno. Después decimos, porque nos dicen, que todos los políticos son iguales. ¿No habrá un interés en hacérnoslo creer? Sí, para que nos de igual todo y no ejerzamos nuestros derechos, comenzando por el de votación y siguiendo por el de reunión, asociación y expresión,... Empiezo a sospechar que hay mucha manipulación en tantas cosas... como el cuento de la perfección de la empresa privada y los Bancos modelos de ella, a "liberalizar" (¡QUÉ PALABRA TAN BONITA!) y ahora resulta que no saben, ni lo que tienen, ni lo que deben... ¿¡dónde está esa perfección?¡¡ Que tengáis un buen día y mucha fe y esperanza para cambiar,... a mejor.

Besos y abrazos.

Antonio

FUERA DE RUTA

Kerala, donde los niños son los marajás

Un Estado indio con Gobierno comunista. Con logros sociales insólitos y habitantes cuya hospitalidad subyuga

EUGENIA RICO – sábado 25/10/2008 El Viajero, del El País

En Cochin, las redes chinas pescan peces imposibles: algunas veces, la luna; otras, el sol, y las más, algún turista despistado. Tendidas sobre la costa, son como las velas con las que Kerala está dispuesta a zarpar de la India de un momento a otro. La ciudad está llena de grandes mansiones coloniales, de iglesias y de calles arboladas. El jacaranda coquetea con los palacios que dejaron los holandeses, y las aceras exhiben su impúdico esplendor en un país sin aceras.

Guía
Cómo ir:  Mayoristas como Catai (www.catai.es), Kuoni (www.kuoni.com) o Mundicolor (www.mundicolor.com) ofrecen paquetes para recorrer India pasando por el Estado de Kerala.

Información: www.incredibleindia.org

Aquí no hay vacas sin ojos, esos monstruos sagrados con rendijas en lugar de retinas que he visto enloquecer en Bombay. Las vacas sagradas comen basura, y aquí no hay basura en las aceras. Aquí son los bebés los que son sagrados, las niñas incluso. Bajo el frescor de los árboles pasa una fila de niñas vestidas de azul y cogidas de la mano, los ojos pintados de khol y en las frentes el signo de la bendición. La bendición que para estas niñas indias ha sido nacer en Kerala.

Porque, igual que las aceras, el espectáculo de las niñas que van al colegio es inaudito en el subcontinente indio. La India no es un país, sino un museo. La India no existe. La India la crearon los ingleses y los ferrocarriles. Es un nombre geográfico. Una herencia del colonialismo. Existe este continente que he recorrido en trenes atestados. Un mosaico de antiguos reinos y estados: de los marajás del Rajastán al régimen comunista de Kerala. Éste es el único lugar del mundo con un Gobierno comunista elegido democráticamente y el único lugar de la India donde las viudas no son arrojadas a morir de hambre en la calle y donde las niñas van al colegio.

Sea por el comunismo o por el cristianismo, que llegó antes aquí que a Europa, es desconocido en Kerala el infanticidio o el aborto selectivo de niñas, ese que en los estados vecinos ha llevado a una masacre tal que hoy sus poblaciones presentan hasta cinco hombres por cada mujer.

Jazmines en el pelo
La Unicef ha declarado a Kerala Estado Amigo de los Niños. Aquí los niños son pequeños dioses de ojos alegres. No trabajan ni mendigan en la calle, sino que van a la escuela. Recorren calles donde ancianas enjoyadas venden enormes ristras de jazmines. Las mujeres y las niñas las llevan en el pelo.

El viajero se ha extasiado en la contemplación de las aceras, que sólo en Cochin y en Goa son lugares frescos y libres por donde pasear, y no escaparates de la miseria del mundo. Según sus cifras macroeconómicas, Kerala es uno de los Estados más pobres de la India. Sin embargo, es también el Estado con un índice de alfabetización más alto y una esperanza de vida mayor. Y uno de los lugares con más índice de desarrollo humano en esta parte del mundo.

Por doquier nos persigue la belleza en Kerala y la pobreza se esconde de nosotros. Hace años, cuando recorrí la India para escribir mi libro En el país de las vacas sin ojos, llegar a Kerala era difícil: tres noches en un autobús con bancos de madera la separaban de Bombay y los aviones que llegan a España. Hoy he llegado vía Doha en un cómodo y conveniente avión de la Quatar Airways.

Compré el billete por Internet. Sólo tres días antes estaba en Madrid, y la nostalgia del olor de los mangos y de los pájaros de colores que se estrellan contra las redes chinas me trajo hasta aquí. En mi anterior viaje remonté los backwaters de Kerala en una barcaza de mercancías, con un italiano loco que llevaba tres años dando la vuelta al mundo y un santón desnudo que arrojaba bendiciones a los nenúfares, a los grandes peces y a las mujeres gordas con igual pasión.

Entonces había muy pocos viajeros que llegaban hasta este Estado. Muchos, atraídos por la medicina ayurvédica y sus curas que prometen la eterna juventud. Hoy día, un empresario llamado Babu Varguese ha construido lujosas casas barco que permiten recorrer los backwaters, los canales encantados de Kerala, en perpetua luna de miel con uno mismo. Las casas barco parecen enormes armadillos de bambú y sirven gambas y langostas mutantes que han crecido bajo las palmeras hasta alcanzar proporciones pantagruélicas.

El país de la sonrisa
Estas casas barco, de reciente creación, compiten con las famosas casas barco de Cachemira por conquistar el paraíso en la tierra. Arundhati Roy hablaba del dios de las pequeñas cosas, pero es un dios de grandes cosas el de Kerala. Si visitamos el palacio de los Marajás de Kerala, podemos ver su austeridad y el relato de cómo ya los marajás invirtieron sobre todo en carreteras, en educación y en salud pública.

En la famosa sonrisa de sus gentes no hizo falta invertir. Kerala es quizá el Estado más acogedor de la India, sea en sus canales o en las calles de la judería de Cochin, que concentran algunas de las mejores casas de antigüedades del país. O en Kovalam y las míticas playas del sur, que prometen cambiar tu modo de ver el mundo. No hace falta hablar malayalam para entenderse con sus gentes, que se cuentan no sólo entre las más amistosas de la India, sino seguramente entre las más amables del planeta.

Unas mujeres vestidas con velos negros transparentes me arrastran al otro lado de una celosía a un patio blanco con una fuente. Una de ellas tiene los ojos tan verdes como las frondas que acechan los caminos. Me cuenta que Kerala significa "tierra de los cocoteros" y que desde que Vasco de Gama pisó estas costas no hay ningún blanco que las haya pisado sin pasar su vida soñando con regresar. Según ella, eso es lo que pescan las redes chinas ondeando al viento como si fueran la bandera del deseo. Pescan los sueños de los ilusos que han dejado el paraíso creyendo, como yo, que pueden regresar.»

Eugenia Rico (Oviedo, 1972), novelista, es autora de Aunque seamos malditas, editado por Suma de Letras.

jueves, 2 de febrero de 2017

_- Shanghai, una visita rápida. Viviendas de Shanghai desaparecen, y con ellas, una forma de vida.


_- El Partido Comunista de China celebró su 95 cumpleaños este verano con una lujosa Gala el Primero de Julio en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. En Shanghai, donde se celebró el Primer Congreso Nacional en 1921, la ocasión se notó de una manera más moderada, con la promoción de un mapa digital de los sitios importantes de los heroicos primeros años del partido en Shanghai ocupada en el extranjero. El mapa es un asunto sencillo. Por ejemplo, al hacer clic en un hombre que lleva la túnica de un erudito, envía un icono de dibujos animados al edificio de ladrillos en el carril 163 de Zizhong Road, donde Chen Wangdao, uno de los miembros fundadores del partido, tradujo el Manifiesto Comunista al chino. (Una versión para aplicaciones en chino e inglés pronto estará disponible para smartphones).

Un problema para cualquiera que contemple una peregrinación real a los santuarios urbanos del Partido Comunista: Gran parte de la ciudad histórica representada en el mapa virtual ha sido borrada del mapa real de Shanghai por dos décadas de desarrollo vertiginoso. Los pocos edificios restantes, entre ellos la mansión modesta del tejado de tejas del Dr. Sun Yat-sen en la antigua Concesión francesa, se sitúan en las sombras de torres de 30 ó 40 pisos.

En una visita reciente, mi búsqueda para encontrar la primera dirección de Mao Zedong en Shanghai, en una calle conocida como Alley of Benevolence and Kindness, terminó en el Jing An Kerry Center, un complejo residencial y de oficinas de 3,9 millones de pies cuadrados. La casa de dos pisos, donde el futuro gran timonel, una vez dobló la colada y comió arroz en una habitación del ático, ahora se encuentra entre un centro comercial de lujo controlado por climatizador y el asador de cinco estrellas del hotel Shangri-La.

Afortunadamente, suficientes ejemplos de la arquitectura histórica de Shanghai han sobrevivido para dar a los visitantes una idea de cómo era la vida cuando la ciudad dio a luz al Partido Comunista. Caminar por el último shikumen de Shangai (los complejos de callejones entrados a través de un kumen o puerta de entrada enmarcada en piedra) es regresar al malvado y glamuroso "París del Oriente" - y echar un vistazo a lo que ha sucedido a Shanghai en el siglo transcurrido desde entonces

Mi primera introducción a shikumen se produjo hace 10 años, cuando Peter Hibbard, ex presidente de la sección de Shanghai de la Real Sociedad Asiática China, me llevó a un recorrido por un complejo de callejones cerca del Bund, frente al río.

"Hasta los años 90, el 80 por ciento de la población vivía en shikumen de dos o tres pisos", me dijo Hibbard entonces, mientras vagábamos por un laberinto atmosférico de hogares en su mayoría vacantes. "Eran básicamente bloques de ciudad que funcionaban como comunidades cerradas, con los guardias que manejan la entrada delantera. Toda la esencia del viejo Shanghai era que la vida se vivía horizontalmente, toda la actividad sucedía a nivel de la calle ".

Aunque el complejo que el Sr. Hibbard me mostró desde entonces ha sido arrasado, usted puede tener una idea de lo que era shikumen visitando Xintiandi, un complejo de callejón reacondicionado ubicado en los distritos de Huangpu y Xuhui, que fueron hasta 1943 la concesión francesa de la ciudad. Las casas en 76 y 78 Xingye Road se salvaron de la bola del destructor sólo porque acogieron al clandestino Primer Congreso Nacional del Partido Comunista. Se convirtió en un monumento conmemorativo 30 años más tarde, cuando las residencias privadas se habían convertido en una fábrica de fideos, que ahora son un museo y la piedra angular de Xintiandi (el nombre significa "Nuevo Paraiso y la Tierra"), un centro comercial y de entretenimiento de gama alta .

En el segundo piso de un espacio de exhibición completamente moderno, el Congreso se conmemora en la manera comunista ortodoxa - con las figuras de cera starwly encendidas exhibidas detrás del vidrio. Los skinny rowhouses que reunieron a dos miembros europeos de la Comintern, 12 futuros dirigentes del partido y un Mao de 27 años de edad, se han conservado intactas. Los visitantes caminan a través de una partición lacada en una habitación de techos altos con paredes encaladas. Sobre un suelo rojo pulido, una docena de taburetes rodean una larga mesa, con tazas de té y una caja abierta de fósforos de madera - una puesta en escena destinada a sugerir que los participantes acababan de salir. (La reunión fue de hecho cortada por la repentina aparición de un informador de la policía.) Mao y sus colegas huyeron antes de que la policía pudiera hacer una incursión, volviendo a reunirse en los barcos de turismo alquilados en la ciudad turística de Hangzhou.

Pasear por los carriles de Xintiandi da un toque de la magia de los shikumen típico. Frente a los ladrillos azulado-grisáceos y adornado con los dinteles elaboradamente tallados de color rojo sangre, los vagabundos recuerdan una versión radicalmente compactada de la vivienda de los trabajadores en terrazas que se encuentra en las ciudades del norte de Inglaterra. Los carriles tributarios, algunos de sólo ocho pies de ancho, fueron construidos para acomodar rickshaws y bicicletas, en lugar de automóviles, haciendo de los shikumen oasis tranquilos en el corazón de una ciudad plagada de tráfico.

Comisionado principalmente por desarrolladores occidentales, el primer shikumen apareció en la década de 1870, diseñado para ofrecer a las familias ricas refugio de las inundaciones, la hambruna y el malestar del campo. Los contratistas locales que los construyeron dibujaron en los planos de piso interiores de las casas tradicionales del patio chino y de los adornos decorativos locales.

El Shikumen Open House Museum, una residencia privada remodelada en el bloque norte de Xintiandi, demuestra la fascinante colisión de Oriente y Occidente que resultó. Saliendo de una explanada exuberante - el equivalente a un patio delantero, generalmente utilizado para lavar y secar la ropa - dar un gran paso sobre un alféizar de madera en un salón rectangular decorado con muebles de madera negra y fotografías de época y pinturas.

A medida que camina sobre tablas de suelos crujientes, el jazz suave emana del cuerno de un gramófono. El qipao de seda sin mangas de una mujer cuelga de un gancho; Una pinza de pelo de jade, un tubo de lápiz de labios y un frasco de polvo se colocan cuidadosamente en un tocador. En la cocina, cestas de bambú, colanders de mango largo y una enorme caldera de hierro se organizan alrededor de una estufa de carbón barrigón. A medio camino de una escalera precipitada, dogleg es el tingzijian, una habitación sin calefacción a menudo alquilado a solteros. (Entre ellos estaban los escritores modernistas Lu Xun y Yu Dafu, que escucharon a escondidas en la vida shikumen desde sus habitaciones de pabellón de 100 pies cuadrados). La planta superior está ocupada por dormitorios, algunos con impresionantes camas estilo caja. La impresión general es de un lujoso, y sorprendentemente espaciosa casa, de clase media alta.

Todo está bellamente organizado, y terriblemente engañoso. A finales de la década de 1930, cuando la Segunda Guerra Sino-Japonesa causó una ola de inmigración a las zonas controladas por extranjeros de Shanghai, la mayoría de las casas shikumen fueron ocupadas por cuatro familias y albergaron a un promedio de 20 personas. Como una visión idealizada de la vida de la casa en fila, el museo de la casa abierta es como Xintiandi sí mismo. Hasta el decenio de 1990, el área abrigaba a 2 .000 familias. Sus casas fueron evisceradas y a menudo completamente reconstruidas para dar paso a un distrito comercial donde se puede comprar un café con leche en Starbucks, una taza de pilsner en el Paulaner Bräuhaus o una bufanda de seda cara en la cadena de ropa de lujo Shanghai Tang.

"Xintiandi es un vintage falso", dijo Ruan Yisan, director del Centro Nacional de Investigación de Ciudades Históricas de la Universidad de Tongji y arquitecto conservacionista. "No quedan muchas casas de shikumen en la ciudad. Los que quedan son el fósil vivo de la vida en Shanghai ".
El profesor Ruan recuerda con cariño sus años de adolescencia en un shikumen de Shanghai.

El día comenzaba típicamente con la "Cantata del callejón", el sonido de los taburetes de la noche (cubo-forma las letrinas) mientras que fueron limpiados con los palillos de bambú después de ser vaciado por los hombres del suelo de la noche. Entonces llegaron los primeros vendedores, vendiendo toneladas ganadas envueltas a mano, cuajada de frijoles fritos y aceitunas verdes frescas, a menudo entregadas en cestas bajadas de las ventanas del piso superior. Los callejones resonaban con los gritos de los niños que corrían a la escuela, a menudo dentro del mismo complejo. Durante las inundaciones inesperadas, la abuela de al lado se apresuraba a traer ropa que los vecinos ausentes habían colgado para secarse. En el verano, los residentes se reúnen después de la cena para cheng fengliang ("disfrutar de la frescura"), el comercio de chismes, jugando mah-jongg y compartir tajadas de melón refrigerado en un pozo de agua.

"Hoy en día, nuestros apartamentos en torres de condominio no tienen espacios públicos", dijo. Ni siquiera conocemos a nuestros vecinos.

El shikumen, el profesor Ruan cree, forjó el carácter del Shanghainese. El contacto con extranjeros y personas de todas partes de China los hizo cosmopolitas, y viviendo cara a cara con vecinos los convirtieron en sutiles planificadores a largo plazo, capaces de esquivar las disputas cotidianas mientras tramaban silenciosamente para promover sus propios intereses.

Las demoliciones comenzaron en la década de 1990 y se intensificaron en el período previo a la Expo 2010. La mayoría de los residentes expropiados se ofrecieron - y aceptaron - la reubicación, por lo general a nuevas torres residenciales hasta una hora en metro de sus viejas casas. El profesor Ruan cree que sólo 200.000 residentes de Shanghai continúan viviendo en complejos de callejuelas.

Me dice que cuando terminó la construcción de shikumen en 1949, Shanghai contaba con 9.000 complejos de callejones, con capacidad para cuatro millones de personas. El espectro entero de la vida de Shangai ocurrió en ellos: Shikumen alojó los guarderías y los fabricantes del ataúd, las universidades y los templos budistas, los hoteles y las zonas de las luces-rojas (el callejón infame del placer eran casas comunes a 171 burdeles).

Al verme de nuevo al camino, bajo el asfalto se encuentran los adoquines originales, el señor Ni encendió un cigarrillo y dejó que su mirada corriera por la hilera de dinteles tallados que marcaban la entrada de cada hogar.

"Sabes, si eligieran salvar y restaurar este lugar, sería mejor que Xintiandi", dijo.

(Desde mi visita, el gobierno municipal ha reservado 260 barrios históricos para la conservación.) La oficina de Chipperfield Architects de Shanghai supervisará la preservación de los edificios de Siwen Li Oriental, menos, por desgracia, los vecinos que lo convirtieron en un barrio. Los residentes de shikumen han sido recogidos en un libro bellamente ilustrado por el arquitecto francés Jérémy Cheval.)

Otros shikumen están dispersos entre la oficina de Shanghai y las torres residenciales. Fude Li, donde tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional del Partido Comunista, está intacto (Mao, que se perdió en las calles secundarias de Shanghai, no pudo asistir). El extraordinario jardín de Zhang, ubicado en el oeste de Nanjing Road, construido por un comerciante chino en 1882, se ha salvado de la demolición debido a su papel como un centro comunitario para personas mayores. Sin embargo, los complejos menos pintorescos tienden a ser ocupados por trabajadores migrantes, muchos de los cuales carecen de permisos de residencia, lo que hace que el futuro de estos hogares sea tenue.

Quizás la manera más rápida de hacerse una idea de la vitalidad de un complejo tradicional callejón es visitar Tianzifang, a cinco minutos a pie de la estación de Dapuqiao. A finales de los años 90, las pequeñas fábricas y casas shikumen a lo largo del carril 210 en el camino de Taikang fueron ocupadas por pintores, escultores y ceramistas. Sus minúsculos talleres se convirtieron en un complejo de 200 sitios culturales y artísticos a nivel de calle, con residentes mayores que continuaban ocupando los pisos superiores.

Aunque los residentes locales lamentan que los cafés, los restaurantes y las pequeñas empresas han comenzado a reemplazar los estudios de los artistas, el distrito conserva su arquitectura y encanto originales. Las estrechas calles adoquinadas, a la sombra de árboles y plantas en maceta, están llenas de compradores de ventanas y comensales que se han detenido en una terraza para disfrutar de un exquisito café japonés hecho a mano (Café Dan) o un batido de chocolate o un bagel de salmón ahumado. A diferencia de las cadenas internacionales de Xintiandi, Tianzifang es el hogar de negocios locales tan extravagantes como Pureland, que se especializa en pinturas pintadas a mano con imágenes de estanques de koi, pagodas y otros paisajes tradicionales chinos, y Teddy Bear Family, un restaurante tailandés donde cada superficie está cubierta con juguetes de peluche.

Vagando alrededor de Tianzifang de poca altura es un antídoto contra el floreciente Shanghai de trenes de levitación magnética y mega-rascacielos. Al igual que otros shikumen, está libre de automóviles, por lo que es uno de los lugares raros en Shanghai, donde se puede pasear sin tener que tener cuidado con una bicicleta eléctrica dardos o un taxi Volkswagen barreling.

Es un suave recordatorio, también, de una ironía de la historia reciente de Shanghai.

Al derribar shikumen, que fomentó la interdependencia ingenua de los shagaineses, los funcionarios del gobierno están borrando la forma arquitectónica que vio el nacimiento de la versión china única del comunismo.

Las torres de condominios que las reemplazan, donde los vecinos de al lado permanecen extraños, no están creando nada más que aislamiento.

TARAS GRESCOE es el autor de "Shanghai Grand: Amor Prohibido y Intriga Internacional en un mundo condenado" (St. Martin's Press).

https://www.nytimes.com/2017/01/23/travel/shanghai-shikumen-architecture-homes-china.html?ribbon-ad-idx=6&rref=travel&module=ArrowsNav&contentCollection=Travel&action=click&region=FixedLeft&pgtype=article

jueves, 19 de enero de 2017

Películas para viajar sin moverte del sofá 2 agosto, 2016 por Carmen Álvarez

Un listado de largometrajes de ficción y no ficción te ayudarán a encontrar el sentido a las tardes de verano.

¿Se te ocurren más? Ayúdanos a completar la lista…

La sal de la tierra (Brasil, 2014).
Documental, dirigido por Win Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, sobre la vida y trayectoria profesional del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado. La cinta recorre numerosos rincones de todo el planeta en los que Salgado ha denunciado la violación de los Derechos Humanos.

Un lugar en el Mundo (Argentina, 1992).
Dirigida por Adolfo Aristarain, a pesar de los años, se mantiene plenamente actual. Las luchas por los derechos sociales, las actuaciones de las grandes multinacionales y las inquietudes de infancia de quien narra en primera persona bien pueden trasladase a cualquier otro rincón del planeta en esta época.

Pride (Gran Bretaña, 2014. Director: Matthew Warchus).
Basada en una historia real, la película muestra a un grupo de activistas LGBT que recaudaron dinero para ayudar a las familias afectadas por la huelga en las minas británicas en 1984. Verla te reconcilia con las luchas sociales y el poder ciudadano.

No estamos solos (España, 2015).
Dirigida por Pere Joan Ventura, retrata el poder y la imaginación de los movimientos sociales decididos a enfrentarse a la degradación de la democracia. Una etapa de rebelión espontánea para exigir la participación de la sociedad civil que marcará, sin duda, el futuro de la vida política en nuestro país.

Retorno a Hansala (España, 2008. Chus Gutiérrez).
A comienzos de esta década, en las playas de Rota, aparecieron los cadáveres de once jóvenes inmigrantes marroquíes que intentaban cruzar el estrecho en patera. Se descubrió por sus ropas que los once muchachos pertenecían a la misma aldea, Hansala. La película pretende recrear aquel suceso visto desde los ojos de dos personajes, Martín, un empresario funerario que pretende hacer negocios con lo ocurrido y Leila, hermana de uno de los fallecidos.

Agua (India, 2005).
La directora Dīpa Mehta narra la historia de mujeres (incluso niñas) viudas que, en los años 30, estaban obligadas, una vez perdían a su marido, a recluirse de por vida en una institución llamada ásram de viudez.

Las 7 diosas (India, 2016. Pan Nalin).
En la idílica playa de Goa, Frieda, una fotógrafa de éxito, reúne a sus mejores amigas en la víspera de su boda. El grupo es un variopinto ejemplo de la diversidad de mujeres fuertes e independientes de la actual India.

Timbuktú (Mauritania, 2014. Director: Abderrahmane Sissako).
La película retrata, a través de la vida de una familia de pastores, la violencia a la que se ve sometida la población de la región a consecuencia de los grupos terroristas que actúan en la zona.

Efrain (Etiopía, 2015. Yared Zeleke).
Efraín es un niño etíope de nueve años que se encuentra solo tras la muerte de su madre y la marcha de su padre a Adís Abeba para encontrar trabajo. Su padre le obliga a mudarse a la granja de sus tíos al sur de Etiopía, teniendo como única compañía la antigua mascota de su madre: una oveja.

lunes, 16 de enero de 2017

John Berger. Dónde hallar nuestro lugar. Diez comunicados

1
Alguien pregunta: ¿todavía eres marxista? Nunca antes ha sido tan extensa como hoy la devastación ocasionada por la búsqueda de la ganancia, según la define el capitalismo. Casi todo mundo lo sabe. Cómo entonces es posible no hacerle caso a Marx, quien profetizó y analizó tal devastación. La respuesta sería que la gente, mucha gente, ha perdido sus coordenadas políticas. Sin mapa alguno, no saben a dónde se dirigen.

2
Todos los días, la gente sigue señales que apuntan a algún sitio que no es su hogar, sino a un destino elegido. Señales carreteras, señales de embarque en algún aeropuerto, avisos en las terminales. Algunos hacen sus viajes por placer, otros por negocios, muchos motivados por la pérdida o la desesperación. Al llegar, terminan por darse cuenta que no están en el sitio indicado por la señales que siguieron. Donde se encuentran tiene la latitud, la longitud, el tiempo local y la moneda correctos, y no obstante no tiene la gravedad específica del destino que escogieron.

Se hallan junto al lugar al que escogieron llegar. La distancia que los separa de éste es incalculable. Puede ser únicamente la anchura de un vía pública, puede estar a un mundo de distancia. El sitio ha perdido lo que lo convertía en un destino. Ha perdido su territorio de experiencia.

Algunas veces algunos cuantos de estos viajeros emprenden un viaje privado y hallan el lugar que anhelaban alcanzar, que a veces es más rudo de lo que imaginaban, aunque lo descubren con alivio sin límites. Muchos nunca lo logran. Aceptan los signos que siguieron y es como si no viajaran, como si se quedaran siempre donde ya estaban.

...

9
A un kilómetro de distancia de donde escribo, hay un campo donde pastan cuatro burros, dos hembras y dos burritos. Son de una especie particularmente pequeña. Cuando las madres aguzan sus orejas ribeteadas de negro, me llegan a la altura del mentón. Los burritos, de unas cuantas semanas de edad, son del tamaño de unos perros terrier grandes, con la diferencia de que sus cabezas son casi tan grandes como sus costados.

Me brinco la barda y me siento en el campo apoyando la espalda en el tronco de un manzano. Ya tienen sus rutas propias por todo el campo y pasan por debajo de ramas tan bajas que yo tendría que ir a gatas. Me observan. Hay dos áreas en donde no hay pasto alguno, sólo tierra rojiza, y es en uno de estos anillos a donde vienen varias veces en el día a rodarse sobre su lomo. Primero las madres, luego los burritos. Éstos tienen ya una franja negra en los lomos.

Ahora se aproximan. El olor de los burros y el salvado --no el de los caballos, que es más discreto. Las madres rozan mi cabeza con sus quijadas. Son blancos sus hocicos. Alrededor de sus ojos hay moscas, mucho más agitadas que sus propias miradas interrogantes.

Cuando se quedan a la sombra, en el lindero del bosque, las moscas se marchan y pueden quedarse casi inmóviles por media hora. En la sombra del medio día, el tiempo se alenta. Cuando uno de los burritos mama (la leche de burra es la más semejante a la humana), las orejas de la madre se echan hacia atrás y apuntan a la cola.

Rodeado de los cuatro burros en la luz del día, mi atención se fija en sus patas, dieciséis de ellas. Son esbeltas, contundentes, contienen concentración, seguridad. (Las patas de los caballos parecen histéricas en comparación.). Estas son patas para cruzar montañas que ningún caballo se atrevería, patas para soportar cargas inimaginables si se consideran tan sólo las rodillas, las espinillas, las cernejas, los jarretes, las canillas, los cuartos, las pezuñas. Patas de burro.

Deambulan, con la cabeza baja, pastando, mientras sus orejas no se pierden de nada; los observo, con sus ojos cubiertos de piel. En nuestros intercambios, tal como ocurren, en la compañía de mediodía que nos ofrecemos ellos y yo, hay un sustrato de algo que sólo puedo describir como gratitud. Cuatro burros en un campo, mes de junio, año 2005.

10
Si, entre otras muchas cosas sigo siendo marxista.

John Berger

Fuente y leer más
http://www.sinpermiso.info/textos/dnde-hallar-nuestro-lugar-diez-comunicados

lunes, 22 de febrero de 2016

_--36 Horas en Porto, Portugal


_--Mercado 48 Candelabro
Garrafeira AMS
10 Centro Comercial Bombarda
Brasão Cervejaria
11 Stash
5 Touriga Vinhos
Porta'O Lado
A Vida
Trasca
Torre de Clérigos 8
Feeting Room
4 São Bento train station
1 Caldeireiros
9 Confeitaria Serrana
Porto In a Bottle
2 Cremosi
Centro Português de Fotografia
7 Cantinho do Avillez 3
Armazém 13
Sé do Porto, 6
Vinologia
Teleférico de Gaia, 12
Del siglo XIX, XVIII- Impresionantes edificios, nuevos bares indie y restaurantes y un ambiente relajado, facilitado por el excelente vino - es difícil encontrar algo que no me guste sobre Porto. Su centro transitable está repleto de calles empedradas y balcones adornados con macetas, y el amor de la ciudad por los alimentos y el diseño es evidente en tiendas de concepto y restaurantes de moda que ofrecen pequeños platos innovadores. Un día ideal en Porto combina la grandeza de su historia y su muy fresco up-to-the-minute.

VIERNES
1. TRENES, AZULEJOS Y GOLOSINAS, 3 P.M.
La mayoría de los visitantes llegan en tren, y vale la pena tomarse el tiempo para examinar la estación de São Bento. con más de un siglo de antigüedad, el interior del edificio de Bellas Artesanías  está decorado con azulejos, los azulejos azules y blancos exquisitos por los que Portugal es famosa. A pocos pasos de la estación están dos establecimientos frecuentados por los ciudadanos amantes de los dulces de Oporto. Confeitaria Serrana, una panadería familiar desde hace más de 40 años, sirve el mejor pastel llamado bolinho de Berlin (1,10 euros o $ 1.16 a $ 1.06 al euro), una dosis de crema pastelera intercalada en un bollo espolvoreado de azúcar. En la cercana Cremosi, el helado local de excelente calidad viene en sabores boozy, incluyendo oporto y gin-tonic. Combinar los dos para hacer la versión congelada de la firma de la ciudad bebida, el porto-tonic.

2. LAS COMPRAS DEl vino de oporto. 16:30
Los principales productores de portos tienen sus almacenes en Vila Nova de Gaia, en el lado sur del río Duero, pero obtendrá una base más sólida en la bebida local por ahondar en las tiendas de vino en el lado de Porto. Dirigido por la eficiente y amable Marco Ferreira y Célia Lino, Porto en una botella se especializa en el puerto de los pequeños productores. Touriga Vinhos de Portugal es otra parada de mérito, ofreciendo muestras de tres oporto de cinco euros y una buena selección de vinos portugueses. Para aquellos que están más interesados ​​en la prueba de muestras que en las compras, Vinologia ofrece una selección de portos (35 euros) que vienen con una breve introducción a las muchas variedades.

3. PORTUGUÉS MODERNO, 20:30
Como uno de los chefs estrella de rock de Portugal, José Avillez es un nombre familiar. Su primera aventura Porto, Cantinho do Avillez, atrae a los turistas y lugareños por sus platos creativos que combinan técnicas extraídas de la gastronomía molecular con los ingredientes que definen la cocina portuguesa. El bacalhau lascas deconstruídos de pescado y patatas fritas, el bacalao desmenuzado y mezclado con huevos cocidos a baja temperatura y "estallan" aceitunas que se derriten en la boca. Cena para dos, de 75 euros.

SÁBADO
4. TIENDA LOCAL, 11 a.m.
Tomar un café y pasteles en uno de innumerables confeitarias de la ciudad y ahorrar para un almuerzo temprano. Echa un vistazo al diseño local de excelente calidad en la habitación Feeting, una tienda de concepto elegante de venta de ropa y accesorios, incluyendo artículos de cuero hermosos de la marca Porto María Maleta. Subir las escaleras en A Vida Portuguesa encontrará coloridos y nostálgicos productos portugueses, desde cuadernos a latas de sardinas, todo con el empaquetado de estilo retro intacto.  Mitad Salón, mitad media tienda, Mercado 48 tiene el tipo de recuerdos que usted estará orgulloso de mostrar en su casa, al igual que las modernas teteras y tazas de corcho-y-cerámica, esmaltadas en una variedad de colores, que le dan un guiño a la historica producción de corcho de Portugal. El Centro Comercial Bombarda no se abre hasta el mediodía, pero esta colección de pequeñas tiendas y restaurantes en la galería atestada de la rua da Bombarda es un paraíso para los compradores que buscan tiendas repletas de productos de diseñadores de cosecha propia.

5. DEGUSTAR CHAMPAGNE 1:30 P.M.
Si la cena en el restaurante Pedro Lemos 1 estrella Michelin no quiebra el banco, todavía es posible probar la comida del chef del mismo nombre. Junto con su esposa, Joana Espinheira, el Sr. Lemos abrió Stash, una tienda de sandwiches, en 2014. Venir aquí de Vacaciones a por un sándwich de carne de cerdo ibérico negro cocinado durante 12 horas y aliñado con mayonesa de albahaca, o un sándwich de pollo a la brasa con encurtidos caseros o una Francésiña de papas adornada con romero, y con  una copa de vino por 2 euros. El almuerzo para dos, alrededor de 18 euros.



6. CATEDRALES Y CLAUSTROS, 3 P.M.
Un punto de referencia de Porto, la catedral de torres gemelas, Sé do Porto (entrada gratuita), es una hermosa amalgama de detalles arquitectónicos de varios siglos, a partir del XII. El resultado es un edificio histórico que es digno de Instagram dentro y por fuera. Asegúrese de explorar el claustro gótico del siglo XIV de atmósfera inquietante (3 euros), con su exquisitas piedras y azulejos decorativos. La plaza en la que se encuentra la catedral conduce a una vista perfecta sobre el mar de pintorescas casas de techos rojos que bajan hasta el río.

7. RECESO DE FOTOS, 16:00
Ubicado en una antigua cárcel, el Centro Portugués de Fotografía (gratis) tiene un singular entorno, así como impresionantes exposiciones de fotografía temporales. El edificio data del siglo XVIII y con presos detenidos hasta que la Revolución de los Claveles los liberó en 1974; rejas todavía cubren las ventanas. En el tercer piso hay una enorme colección impresionante de cámaras de cada década, incluyendo algunas fabulosas cámaras de "espionaje" de los años 60, 70 y 80 que se disfrazan de rollos de dulces, latas de Pepsi y paquetes de Marlboro.

8. TORRE DE CLÉRIGOS, 17:30
Inmejorables vistas panorámicas de las iglesias y los tejados de Oporto, sus históricos almacenes portuarios, la curva del río Duero y las gaviotas que planean a orográfica sobre el paseo marítimo, barrio de Ribeira, se puede tener desde el campanario de la Torre de los Clérigos (entrada 3 euros), 225 pasos hasta un estrecha escalera de caracol. Las habitaciones frente a las escaleras son el hogar de una exposición que documenta la historia de los habitantes y arquitectos de la torre del siglo XVIII; la iglesia adyacente (incluida en el precio de la entrada), también es digno de una mirada.

9. TAPAS, estilo portugués, 19:30
Una tendencia muy agradable que se intensificó en Porto son los petiscos, la versión portuguesa de las tapas. En vez de una cena formal, probar algunos de los lugares más nuevos. En Rua dos Caldeireiros, un puñado de restaurantes han aparecido recientemente, de los cuales Caldeireiros es el destacado. Deténgase aquí para el alheira de Caça, un embutido elaborado con carnes blancas como el conejo y pollo, y se sirve con espinacas y ajo. O probar el sándwich de lomo de cerdo, cubierto con queso derretido local (vino y platos pequeños para dos personas, en torno a 25 euros). Una calle más, Trasca ofrece delicias como pequeños chiles verdes asados ​​(3,50 euros) con un vaso de vino verde (3,50 euros). El ambiente informal y asientos al aire libre abundantes en Porta'O Lado son atractivos, pero platos como la versión mini de la francesiña, un sándwich local de embutidos, carne, queso, huevo y salsa de tomate con la cerveza, son el verdadero atractivo. Pareja con el vino del valle del Duero (vino y pequeños platos para dos personas, alrededor de 20 euros).

10. BEBIDA LATE NIGHT, 23:00
Los mejores bares de Porto también son más relajado. Garrafeira AMS es una tienda de vinos con poca luz, con unas pocas mesas sencillas y un menú de vinos portugueses cuidadosamente seleccionado vendidos por copa (también se puede tirar una botella de los estantes y beberla allí). Caminar por el bloque de la barra más sin esfuerzo fresco en la ciudad. Esta lleno de humo y de gente dentro de Candelabro, pero no vas a encontrar alivio en la acera, donde los clientes se congregan con botellas de cerveza Super Bock (1,60 euros) en la mano.

DOMINGO
11. ALMUERZO, LOCALES Y RÚSTICO, MEDIODÍA
Reserve con anticipación para el almuerzo en Brasão Cervejaria. Los suelos de baldosas rústicas, asientos de madera y paredes de piedra que se ven como si hubieran existido siempre, pero abrió sus puertas en 2014 y ha tenido a gente haciendo cola por su cocina portuguesa bien ejecutada desde entonces. Las comidas comienzan con pan y mantequilla con sabor a jamón ibérico; siga esto con el tartar de carne y papas fritas frescas o mollejas guisadas. Añada la cebolla entera frita servida con mayonesa de ajo negro. El almuerzo para dos, alrededor de 30 euros.

12. SOBRE EL AGUA, 13:30
El Puente (Ponte) binivel de Dom Luís I se extiende desde la sección de Ribeira de Oporto sobre el río Duero en Vila Nova de Gaia. Dé un paseo por el puente, con sus exquisitas vistas río abajo, a los almacenes portuarios que salpican el lado opuesto. Casi todos ofrecen tours, pero es la visión de Porto y la animada zona ribereña de Ribeira que son la característica más espectacular. Pasee por la orilla del río, o vaya a la gira en Sandeman o Taylor, a continuación, coja el teleférico (5 euros), lo que le llevará de vuelta al puente.


13. ARTES y OFICIOS, 03:30 P.M.
Uno de los más nuevos espacios polivalentes de Oporto, Armazém es un (apenas) Antiguo Almacén justo al lado del río, al oeste de Ribeira. Alberga una cafetería-bar, galería y tiendas que venden de todo, desde muebles de época a las telas para la ropa de colores y bolsas de mano por los portugueses con marca de diseño Mexxca, este espacio tiene algo para todos. Después de ir de compras, tomar una copa y la cabeza a cubierta en las sillas del patio en el verano, o las mesas de picnic en frente de la chimenea de interior en el invierno.

Alojamiento
Cno menos de dos años de edad, el Mercador Pensión (Rua Miguel Bombarda 382; mercadorguesthouse-hotel.guestcentric.net; habitaciones dobles desde 78 euros, incluyendo el desayuno) está en el artístico Rua Bombarda y ofrece siete habitaciones confortables y agradables (pedir una superior con un balcón). La caja de la Casa Blanca (Rua de Santa Catarina 575; the-white-box.pt; habitaciones dobles desde 50 euros, incluyendo el desayuno) está a poca distancia del centro de la ciudad. Cada uno de sus cinco habitaciones es diferente, pero todas cuentan con suelos de madera y una estética moderna.

http://www.nytimes.com/interactive/2016/01/28/travel/what-to-do-in-36-hours-in-porto-portugal.html?em_pos=medium&emc=edit_tl_20160129&nl=travel-dispatch&nl_art=0&nlid=31217582&ref=headline&te=1

viernes, 31 de julio de 2015

Nueva York. Las letras de los restaurantes de Nueva York

La  ciudad de Nueva York  es práctica, intuitiva. Aunque seas nulo con el sentido de la orientación es difícil que te pierdas. Basta con buscar los cruces de las calles o, simplemente, orientarte con alguno de sus rascacielos de referencia y llegarás a tu destino final.

Su sistema de transporte público está abierto las 24 horas.  Su metro va hacia arriba (Uptown) o hacia abajo (Downtown). Para en todas las estaciones (Local) o va más rápido por si tienes prisa (Express). Y si te agobias con las multitudes solo te hace falta salir a la calle y coger uno de los cientos de taxis de todos los colores,  coches de Uber o sucedáneos.

Hay indicaciones en todos los idiomas. Policías en cada esquina y gente que se acerca a preguntarte si necesitas ayuda cuando te ve con un mapa desplegado. Podrás encontrarte incluso a paisanos de tu tierra que están también de turismo, a quien puedes preguntar por si te da corte hablar en inglés.

En los puntos de interés o grandes atractivos de la ciudad se forman colas y se respetan para poder acceder a ellos. Hay wifi gratuito en muchos puntos de la ciudad y, cuando no es así, basta con entrar en el Starbucks de turno.

Hay guías y publicaciones diarias, semanales o mensuales acerca de lo que está sucediendo en la ciudad. Cuenta con un departamento de turismo de calidad, que ofrece diversas webs en varios idiomas para consultar toda la información que necesites (www.nycgo.com y www.iloveny.com), e incluso puedes descargártela en tu smartphone  gracias a su aplicación oficial para móviles.

Si hablamos de tiendas y comercios, tendrás de todos los tipos, tamaños y colores, en todos los barrios y a todas horas. Incluyendo algunos que abren 24 horas al día como el  Apple Store o alguna de las tiendas de Times Square. Tampoco lo ponen difícil los bancos. Abren incluso fines de semana. Algo que incluye a los brokers de pisos. Se ajustarán al horario que tu prefieras: primera hora de la mañana, última del domingo, llueva o nieve.

Pero del mismo modo, hay tanto que hacer, tanto que ver y, por lo general, tan poco tiempo para todo ello que la vida del visitante acaba complicándose en la Gran Manzana pese a todas estas facilidades. Por ejemplo, con las letras de los bares y restaurantes de Nueva York.

Uno de los quebraderos de cabeza tanto para turistas como para residentes es la elección de restaurantes, ya que, como sucede en España, prácticamente hay uno en cada esquina. Para ponérselo fácil al consumidor, el Estado de Nueva York publicó en junio de 2010 un código de puntuación  similar al que se aplica en el sistema educativo estadounidense, en el que se califica, de mejor a peor, con las letras A, B o C. En el caso de los bares y restaurantes, las notas son otorgadas por el departamento de Salud y deben figurar, de manera bien visible, en la entrada o en el escaparate del local.

Hay guías y publicaciones diarias, semanales o mensuales acerca de lo que está sucediendo en la ciudad. Cuenta con un departamento de turismo de calidad, que ofrece diversas webs en varios idiomas para consultar toda la información que necesites (www.nycgo.com y www.iloveny.com), e incluso puedes descargártela en tu smartphone gracias a su aplicación oficial para móviles.

Si hablamos de tiendas y comercios, tendrás de todos los tipos, tamaños y colores, en todos los barrios y a todas horas. Incluyendo algunos que abren 24 horas al día como el Apple Store o alguna de las tiendas de Times Square. Tampoco lo ponen difícil los bancos. Abren incluso fines de semana. Algo que incluye a los brokers de pisos. Se ajustarán al horario que tu prefieras: primera hora de la mañana, última del domingo, llueva o nieve.

Pero del mismo modo, hay tanto que hacer, tanto que ver y, por lo general, tan poco tiempo para todo ello que la vida del visitante acaba complicándose en la Gran Manzana pese a todas estas facilidades. Por ejemplo, con las letras de los bares y restaurantes de Nueva York.

Uno de los quebraderos de cabeza tanto para turistas como para residentes es la elección de restaurantes, ya que, como sucede en España, prácticamente hay uno en cada esquina. Para ponérselo fácil al consumidor, el Estado de Nueva York publicó en junio de 2010 código de puntuación similar al que se aplica en el sistema educativo estadounidense, en el que se califica, de mejor a peor, con las letras A, B o C. En el caso de los bares y restaurantes, las notas son otorgadas por el departamento de Salud y deben figurar, de manera bien visible, en la entrada o en el escaparate del local.

Las famosas letras que dan la bienvenida a los locales neoyorquinos no se conceden aleatoriamente, sino que responden a estricto proceso de control y regulación. Los técnicos estatales de salud realizan inspecciones por sorpresa en restaurantes, bares, discotecas o cafeterías, que obtienen una u otra puntuación en función del número de irregularidades encontradas: cuanto más baja es dicha calificación, mejor grado se obtiene. De hecho, cada punto representa la violación de algún reglamento.

Así, los restaurantes con una puntuación entre 0 y 13 obtienen una letra A; los que oscilan entre 14 y 27 puntos se quedan con la letra B y los establecimientos que superan los 28 puntos tienen que conformarse con la letra C.

¿En qué suelen reparar los inspectores de Sanidad que revisan diariamente los miles de locales de los diferentes barrios de la ciudad? Pues desde las condiciones de manipulación de la comida, hasta la temperatura de conservación de la misma, la higiene del personal del establecimiento, el mantenimiento de utensilios de cocina o el control de plagas, desde insectos hasta ratones y ratas. Sí, ratas… Hay más. Esta rigurosa auditoría de la limpieza del local y el cumplimiento de la normativa también abarca, por ejemplo, a la utilización de elementos químicos a la hora de cocinar.

La puntuación otorgada por los inspectores, en definitiva, estima el riesgo que podría causar un establecimiento en la salud de sus comensales en función de cuánto y cómo se salta las normas del reglamento estatal. Y no es broma: se pueden encontrar restaurantes muy monos por fuera pero en los que una letra C en la puerta delata que ha cometido irregularidades en el interior de su cocina. Desde incumplimientos tan comunes como no tener los utensilios que emplean sus cocineros bien limpios (sancionado de dos a cinco puntos), hasta riesgos mayores, como no conservar determinados ingredientes –mariscos, carnes o pescados– a la temperatura adecuada (castigado con al menos siete puntos) o servir alimentos frescos, como la verdura, sin haber sido lavados bien previamente (sancionado con un mínimo de 5 puntos). Cuando alguno de estos despropósitos no pueden resolverse antes de que acabe la inspección, el local es obligado a cerrar hasta que lo solucione.

Una letra B en la puerta significa que algo no permitió que dicho local obtuviese una A, información que, gracias a este sistema, no solo es conocida por el dueño del restaurante, sino también por los comensales que acuden a él, quienes, probablemente, se vayan en busca de un restaurante de clase A. Cuando el cartel es de “Calificación en espera", significa que el lugar está siendo evaluado o que el propietario ha impugnado la decisión del inspector tras su visita.

Publicaciones de prestigio, como The New York Times, han creado sus propios mapas interactivos  que permiten buscar restaurante en la ciudad filtrando por el tipo de cocina, el barrio donde se ubica y los delitos cometidos contra la salud pública.

Por su parte, el Gobierno de Nueva York, además de contar con su propio  servicio de búsqueda avanzado para localizar restaurantes por su nombre, tipo de comida, código postal o calificación obtenida, tiene a disposición de los usuarios desde material explicativo en Power Point hasta aplicaciones móviles para actualizar la calificación de los restaurantes y bares de la ciudad.

Cinco años después de la aplicación de esta, los datos oficiales aseguran que el 95% de los establecimientos en Nueva York cuentan con una calificación A, superando el 80% anterior a junio de 2011; los casos de salmonella se han reducido un 24% de 2010 a 2014 y se ha incrementado la formación del personal que trabaja en el sector de la hostelería: más de 31.000 personas realizaron en 2014 el curso de higiene alimentaria que ofrece el propio departamento de salud, con el objetivo de evitar nuevas sanciones y mejorar la nota que otorgan estos estrictos hombres de negro.

¿Vas a viajar a Nueva York?  Pincha aquí.
http://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/07/09/actualidad/1436442113_195991.html

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miércoles, 4 de febrero de 2015

El Alentejo de Portugal visto por un estadounidense

Lo sorprendente de aterrizar en el aeropuerto de Lisboa es la rapidez, fuimos hacia el sur en un coche, te encuentras transportado al campo profundo en poco tiempo. Llegué en una mañana suave de octubre, quedé allí con mi viejo amigo Martin Earl, y en pocos minutos estaba cruzando el puente Vasco da Gama, el más largo de Europa, una aventura de torres y cables que se extiende como un solo perno de acero arrojada a través de más de 10 kilómetros de la desembocadura del río Tajo. Inmediatamente después se salió de la autovia y se desaceleró en el ensueño, el mundo más viejo del Alentejo (la palabra significa literalmente "más allá del Tajo" o Tajo).

Durante los próximos cinco días disfrutaremos viajando entre pueblos medievales encalados, colinas, fuertes de montaña y una constelación de viñedos impecablemente modernas. Durante mucho tiempo un destino de vacaciones típicamente portuguesas para los viajeros en busca de placeres europeos a precios económicos, el Alentejo está finalmente tomando su valor en la escena internacional, y se está convirtiendo rápidamente en uno de los destinos donde disfrutar de vino más importantes del mundo.

Este hecho tendrá consecuencias tanto positivas como negativas, ya que se ha llegado a descubrir. Mientras tanto, yo estaba allí para degustar los paisajes y la hospitalidad con mi amigo Martin, quien también sería mi guía. A modo de antecedente debo explicar que Martin y yo formamos parte de un grupo de cinco chicos que todos se habían conocido en la universidad, estando en las estrellas golpeados por el sueño de la literatura y se habían quedado en un sueño desde entonces - aunque de alguna manera, inexplicablemente, convirtiéndose de camino hacia la mediana edad. Pero a diferencia del resto de nosotros, Martin, un poeta, se había "hecho nativo," sentó la cabeza con una chica portuguesa local y comenzó una vida vivida en su totalidad - y permanentemente - en otro idioma.

Yo no había estado en Portugal en años, y estaba ansioso por entender un poco más lo que tres décadas de exilio voluntario hace a una persona. El reto, más específicamente, fue reconciliar la calma, con el compañero de pelo gris actualmente sentado a mi lado en un Fiat, zumbando con la antigua cometa de Nueva York en vida nocturna y delfín del poeta John Ashbery, un joven que posee el aplomo para cuando una vez mirar a una hermosa mujer vanidosa en una fiesta y preguntarle: "Disculpe, ¿le importaría darme su número de teléfono si le prometo escribir sobre este cigarrillo y su humo?"

Ahora, a 40 minutos del aeropuerto, estábamos pasando por callejones soleados de plátanos, y más allá, fila tras fila irregular de alcornoques. "A veces llamo a esta área Corktugal a mí mismo", dijo Martin con una risa seca. Los hermosos alcornoques se parecen bastante a un olivo con más hojas claras, y su corteza es cosechada a mano una vez cada 10 años. Los bosques en sí son tanto una fuente de ingresos de gigante para la economía nacional - 60 por ciento del comercio mundial de corcho se origina en Portugal - y uno de los ejemplos de biodiversidad más concentradas en la tierra.

Mientras tanto, los pueblos blancos seguían llegando, uno tras otro. Paramos para tomar un café en uno de esos en particular de ensueño, con un sol maldito llamado Montemor-o-Novo. En medio de los edificios, bajos en su mayoría, calles desiertas, parecía que había un solo café. Pero, ¿era un café? El cartel por encima de el se leía, Grupo de Pesca Desportiva à Linha de Montemor-o-Novo. Ese era el club de pesca con caña local, explicó Martin, dedicado a la vieja forma, pura del deporte en el que la cuerda se mantiene en las manos, cae hasta el fondo y se sacude para emular al cebo vivo. Estos clubes son por lo general sólo para miembros, pero los lugareños alegres barrigones sentados fuera, inmediatamente nos saludaron.

Un barista emocionado explicó que estaban a punto de celebrar algo extraordinario. El tradicional Cante Alentejano, un cante polifónico cantando únicamente en la región, acababa de ser designado por la Unesco para ser catalogado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Mejor aún, uno de los cantantes estaba ahí y a punto de ser festejado.

Vimos como el camarero presentó al cantante - un hombre de mediana edad distinguible de los otros clientes sólo por su pelo teñido de rubio - con una bandeja con un cubo blanco, aproximadamente del tamaño de un pequeño ladrillo. Cuando le pregunté qué era esto, uno de los viejos muchachos, para diversión de los demás, me gruñó como un cerdo.
"Manteca", dijo Martin simplemente. Yo había vivido en Italia durante años y en Roma a menudo había visto las cintas de tocino envuelto en placas y se consume como una especie de sushi, pero esto era un bloque de grasa gruesa pura, sin adornos, y yo observaba asombrado como el cantante colocó una servilleta en el cuello y comenzó a cortar trozos y luego ellos se dividían en la boca con un gran ruido con los labios.

Bebimos un poco de café deliciosamente amargo, y continuamos nuestro camino. La ruta iba al sureste, en dirección a España, y tomamos caminos secundarios, no los mejores, para disfrutar de nuestro entorno. Con las ventanas abiertas, el pequeño coche zumbaba como una licuadora. Eucaliptos en la carretera desprendían un delicioso olor a través del aire.

Martin y yo atrapados - la frase, por supuesto, significa algo completamente diferente en la era de la conectividad - mientras que los campos labrados de color marron se levantaron y bajaron por las ventanas y, ocasionalmente, una parada de autobús concreto brillaba, con bordes de los característicos colores azul o siena quemada, que proporcionaban un color encantador y brillante al paisaje. A menudo nos quedamos atrapados detrás de artilugios que se parecían a cortadoras de césped equipados con carrocerías rudimentarias. Estos vehículos lentos, son conocidas como "mata-velhos" - la palabra significa "asesinos de personas viejas" - porque sus diminutos motores de 50 centímetros cúbicos no requieren una licencia de conducir para operar y porque a menudo están conducidos - y se estrellan - por ancianos.

"¿Alguna vez te olvidas?", Le pregunté.
"¿Olvido de qué?", ​​Dijo.
"¿Que eres un estadounidense?"
Esbozó una sonrisa vacilante como nos giró de lado en una de las rotondas que parecen interminables que salpican el paisaje. "Es curioso, pero durante mucho tiempo todo lo que quería hacer era pasar como un local. Trabajé el acento y estudié la ropa. Todo se deja a través de los años. Ahora no podría importarme menos. Sin embargo, pienso más ahora en América de lo que nunca antes. Se lo agradezco y blasfemo de ella al mismo tiempo. Loco, ¿no? ¿Tienes hambre? "

Paramos para el almuerzo en una ciudad pequeña llamada Redondo. Una mujer de la localidad, cuando se le preguntó direcciones de un buen restaurante, primero señaló agradablemente por la carretera y luego sin cambiar la expresión comenzó a gritar, de acuerdo con Martin, que éramos contrabandistas internacionales de la droga y se debía ir. "Ignorante", dijo de inmediato "y no miran a los ojos. Ella es el pueblo loco." los gritos de la mujer disminuye en volumen mientras se alejaba y entró en un edificio y regresó cuando ella se asomó por la ventana del segundo piso sin dejar de gritar y nos ordenó, al parecer, que admiramos su gato.

Encontramos mirando un lugar prometedor llamado Porfirio, con una decoración de taberna mediterránea de paredes blancas y techos de vigas. Una bandeja de los sabrosos aperitivos o Entradas típicas en Portugal pay-as-you-go fue colocada pronto en nuestra mesa: aceitunas en vinagre con hierbas, panes, embutidos y dos tipos de queso fresco. El almuerzo en sí comenzó con una sopa de cazón exquisita - el cazón es un tipo de tiburón, de carne blanca y dulce - seguido de un primer plato de algo que se llama arroz de pato, o arroz con pato. Un elemento básico del menú portugués, este plato destila característicamente la sencillez de sus ingredientes en algo que estalla en la lengua como una bomba.

La cocina portuguesa trabaja a través de un proceso de concentración de sabores esenciales reforzadas por ingredientes frescos y no como, en las culturas más ricas, una estratificación múltiple de perfiles de sabor. El arroz de pato es un ejemplo clásico de esta ampliación a través de la reducción. La tapa de huevo al horno encima del arroz estaba salpicado con trozos de tocino asados increíblemente sabroso y chorizo, una salchicha similar al chorizo, ambos proceden de cerdos locales. Hundiendo su tenedor a través de la tapa lanzado un chorro de vapor sabroso, y por debajo el arroz, una carne húmeda, oscura del delicioso pato.

Pero una última palabra sobre el cerdo. Reina sobre los animales en la parte superior de la cadena alimentaria en los menús de Alentejo, que se consumen en todas sus partes hasta casi sus pestañas. La especialidad local es porco preto o cerdo negro, un miembro de la familia de los cerdos alimentados principalmente en las bellotas que caen de los árboles de corcho y se presentan en salchichas, tocino y chuletas y como agente enriquecedor en una variedad de guisos. La intensa profundidad del sabor del animal se debe en parte al peso que en la dieta tiene la bellota, y como un abono, esas bellotas entreveran la carne con el ácido oleico, el mismo ingrediente saludable para el corazón que se encuentra en el aceite de oliva.

Los dos días siguientes se llevará en un fácil ritmo natural de comer, hacer turismo y beber los vinos locales baratos, maravillosamente bien estructurados. Nos alojamos en las hermosas ciudades de la montaña Monsaraz y Marvão. Cada uno de ellos fue construido originalmente como un reducto fortificado contra la invasión de la vecina España y son visible desde los valles que parece una especie de casco de terracota en lo alto de las colinas. A cada uno se llegaba a través de varios kilómetros de curvas, hasta dentro de las paredes gruesas fortificados, cada uno tenía una gama similar de calles empinadas y empedradas, un castillo, un pequeño museo, tiendas, restaurantes y vistas panorámicas.

En el más pequeño, Monzarás, nos alojamos en la inmaculada Casa Pinto, este hotel de tres estrellas cuyas habitaciones estaban todas decoradas con diferentes recordatorios del otrora poderoso imperio colonial portugués. Mi habitación llamada Mombasa y se jactaba de una hermosa decoración morisca-africana, con cuernos retorcidos de cabra montés, techos de madera oscura y un encantador baño gruta de piedra con iluminación personalizada.

Pero fue en la ciudad que lo rodea, por desgracia, que sentí por primera vez el peso de la industria turística que lleva un poco de la chispa indígena. Para decirlo claramente, los restaurantes de estos pueblos de montaña escaparate tendían hacia lo trillado, y los pequeños talleres y tiendas que había entre los callejones parecían llenos principalmente con kitsch.

El personal de servicio que conocí allí eran perfectamente educado, pero daba la impresión - comprensiblemente, tal vez - de haber crecido un poco cansado de la batalla con las oleadas de extranjeros que llegan. Esto fue particularmente notable porque Alentejano tienen una reputación en su propio país para el calor y la sociabilidad. (En cuanto a la fatiga turística, oía un sentimiento similar de amigos de Lisboa en el final del viaje. Su ciudad, que había sido históricamente un poco una barrera contra el viento de los ciclones turísticos que soplan a través del resto de Europa, ahora estaba invadida, dijeron, y a punto de sufrir el mismo destino que Praga.)

Después de dos días de peregrinación en la altitud volvimos a las llanuras y comenzamos siguiendo las indicaciones para "rota dos Vinhos," o la "ruta del vino". Estos pronto nos llevaron a la bodega Adega Mayor, una colección hipermoderna de cubos y voladizos que figura en las colinas y diseñada por el famoso arquitecto portugués Álvaro Siza. Nuestro recorrido por el edificio ingeniosamente construido y probando algunos de los exquisitos vinos.

Pero sería en el almuerzo al día siguiente cuando Portugal podía finalmente ofrecer una verdadera experiencia de comedor de clase mundial y la bebida, que hace que valga la pena volar las siete horas que hay y luego conducir un montón más. Tendría lugar en la Herdade dos Grous, un viñedo gigante y con raíces en un pueblo al sur de Beja, una ciudad que cuenta con un hotel, cuyos servicios no tuvimos tiempo de probar y un restaurante cuyos servicios si conocimos.

En la habitación de techo alto de comedor, con vistas a los viñedos verdes acolchados y un lago artificial, pedimos el menú degustación del chef acompañado de vinos combinados. La comida comenzó con una versión de entradas típicas de lujo, el sabor de cada porción pequeña de carne, queso y vegetales en platos particularizados como los cristales de una ventana de cristal de colores. Una sopa de cazón más ligera que el aire fue seguida por un medallón de ternera con salsa de mostaza, servido con patatas asadas, unos brotes de rábanos y garbanzos tostados.

Los vinos combinados de Herdade dos Grous, comenzaron con un limpio y delicado blanco, para la limpieza del paladar y acompañando a la comida a lo largo de una secuencia que aumentaba la profundidad y complejidad y terminó con un Grous Reserva roja 2011. El efecto neto de esto fue una de las grandes experiencias culinarias de mi vida.

Después, tuve la suerte de hablar con Luís Duarte, el hombre responsable de los extraordinarios vinos que acababan de ponerme borracho. El Sr. Duarte, quien es conocido ampliamente en toda la industria del vino portugués, es el único de los viticultores de Portugal que ha sido nombrado enólogo del año por dos veces y es probablemente la voz más reconocida del vino portugués, tanto en casa como en el extranjero. A los 48 años, habla, con un fuerte acento, Inglés a una velocidad vertiginosa y posee un rostro que, en conjunción con el pelo gris, le da una vaga semejanza con el actor de la antigua "Misión: Imposible", Peter Graves.

"Yo pertenezco a la primera clase que estudia la elaboración del vino en la escuela profesional," dijo. "Mi innovación en particular fue que en lugar de trabajar en el Duero" - región vinícola tradicional de Portugal, más al norte - "Decidí ir hacia el sur para el anónimo Alentejo. Tuve la buena suerte de entrar en el inicio del crecimiento mundial de vino y voy sobre la ola".

Cuando se le preguntó por la diferencia entre el vino portugués y el de otras naciones, el Sr. Duarte no dudó. "Los vinos de Chile y Argentina son demasiado dulces", dijo. ¿Crees que España, ¿crees que la uva tempranillo?. "Bueno, nosotros no usamos las mismas uvas que tienen los demás. Tenemos 315 variedades de uva diferentes, muchas de ellas únicas para nosotros. También hemos tomado muchas uvas francesas y las adoptamos para nuestro propio uso".

Con un gesto de la mano, indicó las gafas en nuestra mesa, todavía llenas de los restos de sus elegantes y deliciosas cosechas, entre ellos varios (de su propio sello) que han aterrizado regularmente en la revista Wine Enthusiast Top 100, y dijo: "¿Quieres un aterciopelado vino bien balanceado y a un buen precio? Piense en Portugal".

Después del almuerzo, crecidos por las dos horas anteriores de comer y beber, caminamos un poco entre los viñedos cercanos. Caía la tarde y, el sol ya bajo en el cielo, en las sombras alargadas, los trabajadores estaban todavía en el tajo del recorte laborioso de las vides. El aire estaba lleno de aromas nostálgicos de tierra y hierba cortada, y mientras caminábamos, me encontré recordando mi propio terreno de exilio en Italia, un lugar donde había pasado un total de ocho años. A diferencia de la región del Alentejo, Italia está largamente acostumbrada a ser un santuario de turismo de todo tipo, y sus tesoros turísticos, tan extraordinario como son, a menudo tienen una especie de sentimiento de recocido, ya que de haber sido visitado tantas veces han estado pulidos y lisos por la experiencia.

Pero Portugal, y en particular la región del Alentejo, dan una impresión totalmente diferente: la de un lugar - ciudades escaparate de montaña aparte - todavía por despertar a su propia importancia mundana, y como resultado, todavía fresco, vivo y chispeante.

Habíamos caminado en un círculo grande y estábamos casi regresando al edificio principal cuando vimos un perro, un golden retriever, deambular y venir a saludarnos. El animal se acercó de inmediato por un gato de corral. En lugar de pelear, los dos se tocaron las narices. "Por aquí," dijo Martin con una sonrisa irónica, "todo el mundo es tan feliz que incluso entre especies enemigas se besan y hacen migas." Nos reímos y se volvió hacia el coche. Habían pasado cinco días en que la suspensión peculiar de la vida real conocida la habíamos cambiado por el viaje por carretera, y ya era hora de volver a casa.

Varias horas más tarde, de vuelta en el aeropuerto de Lisboa, abracé a mi viejo amigo al despedirme para decirle adiós. Me sentí aliviado de haberlo encontrado en paz en su país de adopción. Hay una melancolía esencial en el exilio, una tristeza por las conexiones cortadas con la familia, los hábitos y lo que el poeta Paul Celan llama "fatalismo de sólo una vez" de la lengua materna que puede pesar en aquellos que han hecho la mudanza.

En el caso de Martín, estos déficits se vieron compensados ​​por un buen matrimonio, su inquebrantable devoción a su arte y un país cuyos antiguos caminos le permitían el tipo de concentración que la aceleración de Nueva York estaba casi seguro que le negaba. En el proceso, casualmente, ese país me había ofrecido dos cosas: una visión tranquilizadora en la capacidad de adaptación de la naturaleza humana a través del tiempo, y un recorrido por el accidentado, mágico Alentejo, y con él, algunos de los mejores lugares, donde comer y beber, de mi vida.

SI USTED VA
QUÉ HACER
Rutas del vino de la región del Alentejo pueden ser realizadas por personas dispuestas con un coche de alquiler y un mapa. Para los interesados ​​en viajar de forma organizada, Rutas del Vino de Alentejo pueden adaptar una a sus gustos y presupuesto. Praça Joaquim António de Aguiar, 20, Évora; 35-1-266-746-498; vinhosdoalentejo.pt .

DONDE QUEDARSE
En Évora, la capital de la región del Alentejo, las ofertas de hoteles son abundantes. Una propuesta especialmente buena en relación calidad/precio es el B &  B Hotel , que ofrece habitaciones impecables pequeñas modernas y aparcamiento, a cinco minutos a pie de la plaza principal. Rua do Raimundo, 99, Évora; 35-1-266-240-340.

Si va a viajar en los pueblos de montaña alentejanas, la casa de huéspedes Casa Pinto en Monsaraz ofrece encantadoras habitaciones, decoradas de forma individual y un abundante desayuno. Praça De Nuno Albares Pereira, 10, Monsaraz; 35-1-266-557-076; casapinto.es.

DONDE COMER
En Évora,  El Fialho, Travessa dos Mascarenhas, 16. Café Alentejo ofrece una excelente cocina regional a precios razonables. No hay que perderse: su selección de vinos tintos locales exquisitos. Los platos principales de alrededor de 7 euros (alrededor de $ 1,15 a $ 1,16 para el euro). Rua do Raimundo, 5, Évora; 35-1-266-706-296. En la Plaza de Giraldo, Café Arcada, buen café, té (chá) y la maravillosa pastelería portuguesa, pasteles de nata, queisadas, bolos de arroz, tartas del día, pastas de té, y buenos sandwich variados.
El hotel-restaurante y bodega Herdade dos Grous, a lo largo de la ruta del vino en el corazón de la región del Alentejo, ofrece cocina portuguesa contemporánea de alto vuelo, amplias vistas de los viñedos y la posibilidad de una ruta del vino antes o después de la comida. Alojamiento también hay disponible en el hotel cercano. Albernoa 7800-601, Beja; 35-1-284-96-00-00; herdade-dos-grous.com.
James Rajotte para The New York Time
http://www.nytimes.com/2015/01/18/travel/in-portugal-a-land-finely-aged-like-wine.html?emc=edit_tl_20150117 nl=travel nlid=31217582