Mostrando entradas con la etiqueta documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta documental. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de noviembre de 2018

Así es ‘El silencio de otros’, el documental sobre los crímenes del franquismo. Tráiler del filme de Almudena Carracedo y Robert Bahar, que ganó los premios de la Paz y el del Público de los documentales en la pasada Berlinale.

Fue, claramente, uno de los grandes filmes de la pasada Berlinale, donde ganó los premios de la Paz otorgado por la Fundación Heinrich Böll y el del público entre los documentales de la sección Panorama.

El silencio de los otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar, es también el máximo favorito en el Goya de su categoría, gracias a su impecable narración de los crímenes del franquismo.

El filme, producido por El Deseo, es una inmersión a ese legado del mal, a través de los desaparecidos de la Guerra Civil (aún hay 100.000 cadáveres en fosas comunes esperando a ser exhumados), los torturados durante el franquismo y los miles de casos de niños robados, arrebatados a sus madres con mentiras incluso aún a inicios de los años ochenta.

A estos crímenes les unen dos condiciones: que son delitos de lesa humanidad —al menos así los consideran en casi todas las naciones, excepto en España— y que han sido investigados a través de una querella interpuesta en Argentina y tramitada por la juez María Servini ante el silencio obtenido por las víctimas en España, excepción hecha de la investigación del magistrado Baltasar Garzón.

 

lunes, 1 de enero de 2018

Un documental repasa los crímenes franquistas y pide justicia. En 'Lesa humanitat', una sucesión de afectados por los perjuicios del franquismo echan en falta que las autoridades hayan tomado cartas en el asunto.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, se preguntaba el pasado 30 de noviembre por qué se le había cambiado el nombre a la calle de Pontevedra dedicada al almirante Salvador Moreno, participante en el golpe de Estado de 1936 y ministro de Marina durante los primeros años del franquismo.

De esta supuesta falta de conocimiento o del querer ignorar la ley de la memoria histórica, del silencio que lleva más de 80 años acompañando a buena parte de los crímenes del franquismo y de la necesidad de difundir esa realidad surge Lesa humanitat, el documental dirigido por Héctor Faver y narrado por el actor Eduard Fernández, que se puede ver en dos salas de cine a partir de hoy en Barcelona y del viernes, en Madrid.

Es una película coral con las voces de Soledad Luque, presidenta de la Asociación Todos los Niños Robados son También mis Niños; Carlos Slepoy, abogado impulsor de una jurisdicción universal que instruyó en Argentina la querella de las víctimas del franquismo; Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; el jurista Baltasar Garzón y José María Chato Galante, preso y torturado durante la dictadura, entre otros. Todos ellas hilan un discurso común sobre las asignaturas pendientes que dejó el paso de la dictadura a la democracia, como los crímenes franquistas. “La Transición fue como si el aparato de Estado franquista pasase por un cristal como un rayo de sol, sin romperlo, sin manchar”, dice Chato Galante, que cifra en unos 140.000 los desaparecidos del franquismo.

Las mismas torturas
Este represaliado del franquismo recuerda que cuando estuvo en Argentina, en la tristemente famosa ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), y alguno de los allí torturados le contaba sus experiencias, no podía más que rememorar las palizas y castigos que él recibía en España. Eran muy similares. Una razón más para sostener que la justicia debe ser universal, apunta.

La película repasa conocidos crímenes de lesa humanidad en el mundo, como los cometidos por los comunistas de los Jemeres Rojos en Camboya, y vincula, por ejemplo, el nazismo con el franquismo y las dictaduras latinoamericanas. Además, Soledad Luque sitúa el precedente del robo de recién nacidos en España a la práctica franquista de quitar los hijos a las madres republicanas encarceladas.

https://elpais.com/cultura/2017/12/18/actualidad/1513627148_355524.html

jueves, 5 de septiembre de 2013

Entrevista a Marc Balaguer, director del documental "Por qué?! Una crisis endémica" “Los culpables ya están claros, ahora tenemos que intentar hacer algo”

Brais Benítez La Marea

Se lo ha calificado como el Inside Job español. El documental Por qué?! Una crisis endémica traza un diagnóstico de la crisis española a partir de las entrevistas a una treintena de catedráticos, pensadores, y protagonistas de la esfera económica del país. La idea de realizar la película, explica su director, el profesor de economía Marc Balaguer, surgió de la necesidad de tener un relato propio de la crisis española, caracterizada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y cuyas consecuencias se han extendido al ámbito político y social.

La película, estrenada en la plataforma online Filmin, pretende ser un relato “no crispado” del origen y la evolución de la crisis. Señalar culpables, defiende Balaguer, dificulta el consenso, y así “difícilmente se generan propuestas”, asegura. Ya no hay margen para la inacción, apunta el profesor, “ni de aquí ni de la Unión Europea”. Y si gobiernos y mercados no toman medidas, mantiene Balaguer, estas deberán venir de la mano de la ciudadanía.

¿Por qué es una crisis endémica?

Estamos en 2013, han pasado siete años de esta crisis y no hay un diagnóstico común. La izquierda tiene muchos diagnósticos, con distintos culpables, la derecha también, pero nadie se ha puesto de acuerdo. Esto es como ir al médico, si no sabes por qué tienes una enfermedad difícilmente encontrarás la cura. Si no sabemos lo que nos ha pasado y por qué nos ha pasado difícilmente encontraremos una solución. De aquí viene el título.

Tampoco existía hasta ahora un trabajo audiovisual que buscase un diagnóstico a la crisis española….

Parece que en el mundo audiovisual se ve la crisis como una sucesión de elementos, como si fuéramos espectadores pasivos de una serie de acontecimientos. Un día es el paro, el otro son los datos de morosidad, los problemas de la arquitectura europea… Documentales como Inside Job te explican la evolución de la crisis en Estados Unidos, desde un punto de vista, con un enfoque, y en cambio aquí no teníamos nada de esto. Esto es lo que quisimos hacer: tener un diagnóstico común de lo que nos ha pasado.

Porque caso español tiene sus propias características dentro de la crisis global…

Sí, el relato que hace Inside Job, El Capital, u otras películas no nos encajaban. Nosotros lo que teníamos era una burbuja inmobiliaria de narices, y al petar ha ido afectando, primero, al sector inmobiliario, después al sector financiero, a los bancos, después al mundo económico, perjudicando mucho al sistema productivo y a la base económica del país; después a las personas y al paro; y a la pobreza y la desigualdad. Y finalmente a la esfera política, porque esfera económica y esfera política y social están relacionadas, y así lo muestra el documental.

Así que es una concatenación de distintas crisis…
Sí. En EEUU, por ejemplo, la crisis no ha afectado tanto a la clase política como aquí, que se ha producido una crisis de legitimidad. En cambio, en todos los países del sur de Europa sí. Portugal, Grecia, Italia, España, son países en los que la crisis ha traspasado del mundo económico para ir al ámbito social y político. Este es seguramente el mayor problema que tenemos en estos países y también en el conjunto de Europa. Lo que hicimos nosotros, seguramente sacrificando otras cosas que también son interesantes, es intentar explicar esta concatenación. No aportamos explicaciones nuevas, pero las ponemos en común y las relacionamos las unas con las otras.

¿Dónde sitúa el documental las responsabilidades de la burbuja inmobiliaria?
Es una responsabilidad muy compartida por casi todos los agentes económicos. Bancos, gobiernos, incluso las personas. Todos estos agentes económicos se beneficiaban de la burbuja, y cuando esta petó aun hizo más grande el perjuicio, porque todos salieron perjudicados.

¿No tuvieron algunos de estos agentes una mayor incidencia en que esto continuase así?
Hay una reflexión del filósofo Josep Ramoneda en la película que dice que todos tenían responsabilidad, pero que no es la misma la del empresario que la del trabajador, y tampoco la de la persona que da la hipoteca como la que la recibe, eso también debe quedar claro.

Mensajes como que la vivienda nunca bajaría de precio y que lo más inteligente era endeudarte se promovieron desde algunos sectores…
Quien tiene el poder tiene más facilidad de hacer girar la tortilla hacia sus intereses, en el caso de la burbuja es muy claro. José García Montalvo, catedrático de la UPF, dice que esta burbuja se alimentó por una serie de tópicos como que la vivienda nunca bajaría de precio, que no se rompería nunca porque los extranjeros que invertían lo hacían para venir a vivir aquí y no para especular… Después la realidad evidenció que esto no era así. Mucha de la inversión extranjera que venía, cuando comenzó a verse que esto petaría, se fue, lo que hizo que aun petase de forma más fuerte. En estos casos queda muy claro que los beneficiados son unos y los perjudicados son el conjunto de la ciudadanía.

¿Uno de los grandes errores fue dejar de lado la industria?
Seguramente fue el gran error. En el documental se dice que hubo algún momento en que casi dos tercios de los créditos que daban bancos y cajas eran al sector inmobiliario y a promociones inmobiliarias. Así que la industria recibía solo un tercio, y eso cuando en los momentos álgidos de la burbuja la construcción representaba menos del 15% de la economía española. Que se hiciese esto durante un ciclo largo hizo que mucha industria no se desarrollase, lo que provocó que en el futuro no tuviéramos industrias, que es lo que nos pasa ahora. La burbuja inmobiliaria antes de la crisis ya se cargó a la industria, y ahora la salida, que debería ser en manos de la industria, no se puede tener porque nos falta, y los trabajadores que trabajan en la industria ya no trabajan porque estaban en la construcción. Ahora tenemos que montar un modelo productivo nuevo, y eso es muy complicado.

¿La crisis ha afectado a todos por igual?
Hay una parte del documental en que hablamos de cómo la crisis llega a la sociedad, y explicamos, por ejemplo, que la dación en pago llega a los promotores pero no al conjunto de la ciudadanía. La película la empezamos a hacer hace un año y medio y este debate aun está de actualidad. También hay otros aspectos en que se ve esto: el más de 50% de paro juvenil que tenemos es en gran parte consecuencia de esta gran crisis de la construcción, y el 25% que tenemos de paro también. Son personas que estaban cobrando unos sueldos muy elevados en la construcción y ahora tienen grandes problemas de formación, de reciclaje para poder llegar a otras profesiones. Renunciaron a formarse, y su decisión era racional en aquél momento, porque lo que se cobraba en la construcción era mucho más de lo que se podía llegar a cobrar incluso con estudios.

Hay quien calificado el documental de “blando”…
Es un formato con un discurso no crispado. Lo que pasa mucho en este país es que la izquierda y la derecha no se ponen de acuerdo, y esto genera inacción. Y es seguramente lo que ha pasado también en esta crisis por parte de los gobiernos, ha habido una muy mala gestión. Creemos que esto es lo que no puede ser. Espectadores que han visto nuestro documental nos han dicho que no acusamos a nadie. ¡Es que es voluntariamente! Porque cuando tú estás acusando o cuando hay un debate crispado, difícilmente esto genera propuestas, y si no hay propuestas no habrá soluciones. Tratamos de señalar todo aquello que se ha hecho mal para que no vuelva a pasar, y buscar las herramientas para encontrar las soluciones, y encontrarlas ya.

¿Sin señalar a los culpables?
Está bien culpabilizar, pero ya es suficiente. Es una forma de flagelarnos, te quedas hecho polvo. Los culpables ya están claros, ya lo sabemos, ahora tenemos que intentar hacer algo. Nos dicen que es un poco blanda, pero es que no es el tema ir a cuchillo.

¿La película concluye sobre posibles soluciones?
El objetivo primordial era el de tener un relato propio de la crisis. A partir de aquí sí que se sacan algunas conclusiones de lo que se debería hacer. Una es que la inacción ya no es posible, ni de aquí ni de la Unión Europea. Ya que no tenemos dinero ni recursos, y eso lo apunta el profesor Martínez Abascal, pues como mínimo pactemos, pongámonos de acuerdo en las cosas básicas, porque sin acuerdo no saldremos de esta. Después, desde un punto de vista más conceptual, la película hace una reflexión sobre la ciudadanía. Si realmente los agentes empresariales, los gobiernos, no han hecho nada para dar solución a esta crisis, la ciudadanía debe recuperar su papel y debe hacerlo de alguna forma.

¿Iniciativas como la de la PAH irían en ese sentido?
La PAH en el fondo es eso, es decir: “Bueno, ya no podemos confiar más en los gobiernos ni en los mercados, vamos a asumir nosotros como ciudadanía ciertas cosas”. Y se están impulsando, también desde el cooperativismo. La actividad económica también pasa por este tipo de iniciativas. Ahora estamos en un proceso de cambios muy importantes, son estas iniciativas las que deben generar una actividad económica que nos debe dar un nuevo modelo productivo y la manera de salir de la crisis.
Fuente: http://www.lamarea.com/2013/08/26/una-crisis-endemica/

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El documental "The act of killing" y el contexto político que propició la matanza de comunistas indonesios

“El revolucionario que no va hasta el final cava su propia tumba”, Georges-Jacques Danton

La matanza de comunistas en Indonesia es una página de horror y reacción en la historia contemporánea que se ha procurado y casi conseguido ocultar. En muchas ocasiones en que me he referido a esos acontecimientos me encontré o con el absoluto desconocimiento de mis interlocutores o con sus muestras de incredulidad. En 1965 yo vivía en París y seguí en “Le Monde” (cuando ese periódico todavía ofrecía un considerable grado de fiabilidad, hoy lamentablemente no es así) aquellos acontecimientos, aquel genocidio en el que por “Le Monde” me enteré de que fueron asesinados en cuatro semanas más de medio millón de comunistas, algunos quemados vivos en las calles. Hoy se sabe que la cifra fue finalmente mucho mayor. Parece ser que en el documental “The Act of Killing”, de Joshua Oppenheimer ("En Indonesia matamos a todos los comunistas") se descubre que acabaron con la vida de un millón de personas en menos de un año. No he visto el documental, pero por todo lo que he podido leer sobre él, mucho me temo que a pesar de la valiosa aportación que supone “destapar” ese genocidio, adolezca de la carencia de dos fundamentales aspectos de aquellos hechos: Por un lado el papel de la CIA en fabricar un supuesto intento de golpe de los comunistas, lo que fue reconocido por el gobierno estadounidense hace algunos años al hacer públicos documentos desclasificados de la CIA, hasta entonces materia de alto secreto; y por otro lado, el contexto político que favoreció dicha matanza y que explicaré brevemente:

El PKI (Partido Comunista de Indonesia) era un partido que en el cisma del comunismo entre la URSS y la RPCh, era considerado pro-chino, maoista, y consecuentemente respondía a los dictados de Pekin adoptando posiciones nacionalistas y apoyando las políticas anticolonialistas y opuestas a Occidente del gobierno del presidente general Sukarno, líder de la independencia de Indonesia y genuino representante de la burguesía local.

Con un creciente apoyo popular y casi 3 millones de afiliados en 1965, el PKI era el mayor partido comunista del mundo aparte de los de la URSS y la República Popular China. La creciente influencia del PKI incomodaba a los Estados Unidos. Asimismo, y aunque Sukarno mantuvo una cierta benevolencia con los comunistas indonesios, veía peligrar su régimen ante el rápido y fuerte ascenso de éstos. También veían peligrar sus privilegios sociales los líderes religiosos del Islam (ya entonces Indonesia era el país con más musulmanes del mundo), así como de los sectores del ejército más vinculados, o pertenecientes, a la burguesía nacional. En la noche del 30 de septiembre de 1965 tras una serie de actos violentos patrocinados por la CIA, el PKI fue acusado de instigar un intento de golpe de estado, y sirvió de pretexto para el golpe de estado del general Suharto. El PKI sufrió una durísima represión, en la que más de 500.000 de sus miembros y simpatizantes fueron asesinados y más de un millón fueron detenidos. Las listas de sospechosos de ser comunistas fueron proporcionadas por la CIA. En1966, el PKI y toda su órbita quedaron totalmente al margen de la ley.

Algunos de estos hechos fueron reflejados en la popular novela y película “El año que vivimos peligrosamente” , que estuvo prohibida en Indonesia hasta 1999. La novela fue escrita por el australiano Cristopher Koch y llevada al cine por Peter Weir en 1983.

Según Amnistía Internacional, en 1998 aún quedaban 13 ancianos en las cárceles indonesias acusados de pertenecer al PKI. Los antiguos miembros del PKI estaban todavía en 2004 apartados de determinados trabajos, incluso en la Administración Pública.

En 1965 la política de China era la de apoyar a los gobiernos nacionalistas, recuerdo que cuando se referían al Presidente indonesio le llamaban “el hermano Sukarno”. El PKI controlaba incluso alguna de las grandes islas de Indonesia, tenía sus propias universidades, un brazo militar que, en fotos de la época, pude ver como se permitía desfilar por Yakarta con sus flamantes uniformes rojos.

Tal era el poder del PKI que se podía hablar casi de una situación de “doble poder”, un equilibrio de fuerzas entre las clases populares dirigidas por los comunistas y la burguesía nacional compuesta en gran parte por los altos mandos del Ejército. Lógicamente las situaciones de doble poder no se pueden mantener mucho tiempo y el equilibrio entre las fuerzas es frágil y está llamado a romperse, bien sea con una revolución social (en Indonesia no podía ser otra que la toma del poder del PKI) o una contrarevolución que fue lo que allí ocurrió, cuando una parte del Ejército tomó la iniciativa y con la ayuda de EEUU rompió dicho equilibrio, exterminó a los comunistas e implantó la dictadura del corrupto general pro-yanqui Suharto que se mantuvo en el poder durante 34 años. Algunos partidos comunistas que actuando bajo la batuta de Moscú o de Pekín supeditaron el hacer la revolución a los intereses nacionales de Rusia o de China pagaron caro, muy caro, su falta de independencia y la renuncia a hacer la revolución. Al PKI le supuso su exterminio. Y al pueblo indonesio sufrir durante décadas una cruel dictadura y ser inducido a buscar refugio en el fundamentalismo islámico. Ya lo decía el revolucionario francés Georges-Jacques Danton “El revolucionario que no va hasta el final cava su propia tumba”, el propio Danton, por conciliador, acabó con su cuello en la guillotina al no ser consecuente con sus palabras.
Pepe Arrastia.

miércoles, 28 de agosto de 2013

De profesión, genocidas. El documental ‘The act of killing’, de Joshua Oppenheimer, entrevista a los asesinos de 500.000 indonesios en la masacre de 1965

¿Puede una película cambiar un país?

El documental The act of killing está conmocionando Indonesia hasta el punto que su director, Joshua Oppenheimer (Texas, 1974), quiere creer en ello. Después de rodar su filme, que ofrece los testimonios de los verdugos que perpetraron la masacre de al menos medio millón de supuestos comunistas de 1965 a 1966, el cineasta confía en que la tremenda reacción que está teniendo la película tendrá su efecto. Para evitar que el gobierno prohibiera su obra, Oppenheimer reunió a los principales medios de comunicación indonesios en la Comisión Nacional de Derechos Humanos para una proyección de la película. La reacción fue unánime. “Me dijeron que esto era un antes y después para Indonesia. Que ya no podía ignorarse el genocidio tras un filme así”.

La revista de referencia en la nación, Tempo, dedicó un especial de 75 páginas a la película y a los testimonios de los asesinos contratados por el gobierno para las matanzas. Agotó tres ediciones. Y en este 2013, The act of killing ha encontrado finalmente hueco en las salas. “De 60 sesiones en 13 ciudades en diciembre pasamos a 500 en 95 ciudades. Y la película se convertirá en gratuita para todos los indonesios a partir del 30 de septiembre, fecha del inicio de la masacre”. En España, donde recibió el primer premio del jurado y el reconocimiento del público en Documenta Madrid 2013, se estrena el próximo viernes.

Pero antes de alcanzar esta catarsis, Oppenheimer vivió voluntariamente en un infierno al obligarse a retratar de cerca a los gánsteres que se ensuciaron las manos en las purgas de comunistas. “Podía ser tan directo como para decir: ‘Has formado parte de uno de los mayores genocidios en la humanidad, ¿qué te hace sentir?’. Y no se trataba de darles la cuerda suficiente para que se colgaran sino de entender quiénes son, el papel que juegan en la sociedad y cómo esta reacciona a ese papel”. Los asesinos se encuentran tan desinhibidos que describen sin problemas el método exacto para perpetrar la masacre. En una secuencia de la versión extendida del filme, con una hora de metraje más, uno de ellos dice que su mayor disfrute eran las violaciones.

En cambio, su lado más humano emerge constantemente, como cuando Anwar Congo, gángster ya anciano, rompe a llorar al ver una escena en la que él interpreta el papel de la víctima que va a ser liquidada por comunista: “Lo entiendo, Joshua, lo entiendo. Entiendo el dolor de las víctimas”. Y el director, que le filma en el salón de su casa, contesta: “No, no lo entiendes. Tú sabías que esto era una actuación y ellos sabían que iban a morir”.

De los asesinos que Oppenheimer entrevistó, Anwar fue el elegido para cargar sobre sus hombros el peso de la película. “Su dolor estaba más cerca de la superficie”, revela el documentalista. “Para mí fue tan duro como para el público ver la película. No sé filmar una historia sobre una persona sin intimar con ella. Un ser humano es algo tan complejo que solo puede entenderse si llegas a conocerle muy bien. Me obligué a verle como un hombre. Y lo hice por una razón: es un ser humano. Todos lo son. El hecho de que no se demonice a nadie, que se les muestre con el mismo amor por su humanidad ha causado que los medios y la discusión social en Indonesia no se centre en señalar a los culpables, sino en reconocer el pasado y mirar juntos hacia el futuro”.

Allí también apunta la mirada del cineasta, que ya se encuentra preparando su próxima película, también en Indonesia y también relacionada con el drama que se relata en El acto de matar. “Estoy montando otra película sobre un grupo de supervivientes que descubrieron quién mató a su hijo a través de mi investigación con los ejecutores. Y es algo muy doloroso, porque reúno a las víctimas y al verdugo para que se vean cara a cara”. A pesar de las pesadillas que le han durado años por The Act of Killing, Oppenheimer no se ha cansado de hacer cine. Tal vez sea por lo que piensa sobre el séptimo arte: “Creo que el cine ha sido parte de nuestra alienación. Pero creo que también lo puede ser de nuestro despertar”.

Leer más aquí en la BBC.

viernes, 15 de marzo de 2013

90 aniversario de la visita de Einstein a los locales de la CNT en Barcelona

Ferran Aisa fal.cnt.es
Fragmento del libro CNT. La Fuerza obrera de Cataluña, de Ferran Aisa, Editorial Base, Barcelona, ​​2013. 

En Cataluña las iniciativas culturales estaban a la orden del día, se fundaban nuevos ateneos como el Polytechnicum en la calle Sant Pere Més Alt y dentro de esta entidad Pau Casals constituía la Asociación Obrera de Conciertos.
La Comisión de Cultura y el Patronato Escolar del Ayuntamiento de Barcelona se habían impuesto el deber de crear nuevas escuelas. La Mancomunidad y el Instituto de Estudios Catalanes dirigían la cultura con mayúsculas y la acercaban al pueblo.
En esta sintonía cultural, el científico y matemático Albert Einstein, visitó Barcelona el 24 febrero de 1923.

Einstein venía invitado por la Mancomunidad de Cataluña, a través de los Cursos Monográficos de Altos Estudios de Intercambio, para exponer su teoría de la relatividad. El científico llegaba a Barcelona convertido en una celebridad mundial, la prensa le calificó como el Newton del siglo XX y le comparaban con los grandes genios universales Galileo y Copérnico.

La Vanguardia (25-2-1923), decía: “Precedido de fama mundial ha venido a Barcelona el doctor Einstein, para explicar en un cursillo de conferencias su famosa teoría de la relatividad. En los Estados Unidos, en Londres y recientemente en París, alcanzó el sabio alemán ruidosos triunfos con sus conferencias dadas en las más importantes corporaciones y sociedades científicas.”

El científico alemán dio la conferencia inaugural en el salón de sesiones del Palacio de la Diputación Provincial, figurando en la presidencia el presidente de la Mancomunidad y de la Diputación Josep Puig i Cadafalch, el presidente de la Comisión Municipal de Cultura Sr. Viza, el diputado a Cortes Pere Coromines y el cónsul alemán. En la sala había representantes de las entidades e instituciones culturales barcelonesas.
Al día siguiente, la conferencia fue en la Escuela del Trabajo, acto que fue presidido por Josep Puig i Cadafalch, Esteve Terrades y Rafael Campalans. El cronista recogía la impresión de la conferencia y manifestaba que el conferenciante, más que un sabio, parecía un profesor que se dirigía sencillamente a sus alumnos. Terminado el acto, la comitiva que hacía de cicerone de Einstein le paseó por algunos rincones de la ciudad y acudieron al Instituto de Estudios Catalanes y el Ayuntamiento de Barcelona.

El científico no quiso abandonar Barcelona sin visitar la sede de la CNT, así, el 27 de febrero, se presentó en uno de los locales del Sindicato Único, en la calle Sant Pere Més Baix.
La sala estaba llena de obreros que ya habían oído hablar del compromiso social del científico. Los viejos y jóvenes anarcosindicalistas puestos en pie rendían un cálido homenaje emocionante al sabio alemán.

Albert Einstein y Ángel Pestaña conversaron en francés, y el científico hizo un elogio de los obreros catalanes: “Vosotros -dijo- sois revolucionarios de calle y yo soy de la ciencia”. 
Solidaridad Obrera (11-3-1923), que se hacía eco de la visita de Einstein a la ciudad, afirmaba que el científico había aceptado presidir el III Congreso de la Asociación Mundial Internacionalista de Esperanto y recordaba su paso por el sindicato : “Como recordaréis, camaradas, cuando Einstein estuvo en Barcelona fue a visitar a la representación obrera en el local de la Distribución, donde pronunció un elevado discurso, contestándole Pestaña en nombre de la Confederación Nacional del Trabajo.”
La CNT, a pocos meses de su regreso a la legalidad, había demostrado ser una organización fuerte y con las ideas claras. Una organización obrera que volvía a tener en sus filas miles de afiliados. Una organización con muchos militantes curtidos en las luchas clandestinas.
Entre sus principales líderes, por encima de todos, destacaba la figura de Salvador Seguí "el Noi del Sucre", el cual en la conferencia que había pronunciado en el teatro Trianón habló de los valores de la civilización naciente: ¿Cuándo será resuelto el problema social? Cuando todos los hombres se formen en el espíritu de justicia [...] Que responda siempre por nosotros la justicia y la libertad que hayamos sido capaces de forjar, que son, sin lugar a dudas, los valores que deben poner el hombre en condiciones de liberarse moralmente, físicamente y económicamente. Esta será nuestra obra, esta es nuestra obra.
Fuente: http://fal.cnt.es/?q=node%2F35213

sábado, 19 de marzo de 2011

Inside Job, el documental premiado sobre los origenes de la actual crisis económica.

Inside Job; Ferguson examina el sistema financiero criminal de los Estados Unidos. Aquí el trailer subtitulado en español.



Charles Ferguson es el autor del mejor documental sobre la guerra de Irak que se haya realizado hasta la fecha, No End in Sight; un escalofriante relato de la cadena de insensateces, chapucerías, mentiras, tergiversaciones y codicia que llevaron a Estados Unidos a involucrarse en un conflicto bélico cuyo final, como dice el título de documental, se pierde de vista.
Por estos días, Ferguson está presentando en Cannes su último trabajo, Inside Job. Esta vez, con idéntica acuciosidad, examina las causas y las consecuencias de la crisis financiera global, que por estos días hace temblar a la Comunidad Europea. Una crisis que, a su jucio, no es en absoluto, accidental:
Esta película procura ofrecer un retrato integral de un asunto extremadamente importante y actual: la peor crisis financiera desde la Depresión, que sigue amenazándonos a través de los problemas de endeudamiento que vive Europa y la inestabilidad financiera mundial. Era una crisis totalmente evitable; de hecho durante 40 años después de la Gran Depresión, los Estados Unidos no tuvo ni una sola crisis financiera. Sin embargo, la progresiva desregulación del sector financiero desde la década de los ochenta, ha dado paso a una industria cada vez más criminal, cuyas “innovaciones” han generado una sucesión de crisis financieras. Cada crisis ha sido peor que la anterior y sin embargo, gracias al creciente poder y riqueza de la industria, muy pocas personas han sido encarceladas en cada una de ellas. En el caso de esta crisis nadie ha sido encarcelado, a pesar del fraude que ha causado pérdidas de billones de dólares. Es mi esperanza que a través de esta película, en menos de dos horas, todos puedan comprender la naturaleza esencial y las causas fundamentales de este problema. También espero que después de verla, independientemente de la opinión política, los espectadores puedan estar y podamos estar todos de acuerdo en la importancia de restaurar la honestidad y la estabilidad a nuestro sistema financiero, y de exigir responsabilidad a aquellos que lo han destrozado.
En un entrevista que concediera a The Wall Stree Journal, Ferguson subraya el carácter criminal de la crisis:
Creo que el argumento (de la película) central es que la desregulación, que comenzó en la década de 1980, conduce a la aparición de lo que, sin exageración alguna, es una industria criminal. El sistema financiero estadounidense se ha convertido en una industria criminal, en particular la banca de inversión. Eso es verdad en dos sentidos: la forma tan literal en la que estas personas han violado la ley. En la película, citamos una lista de actividades criminales a gran escala por las que las principales instituciones financieras ya han sido condenadas. El segundo sentido es que se ha desarrollado una cultura de una banca de inversión sin restricciones, en las que la gente puede hacer lo que quiera.
La tesis secundaria de la película es que a medida que esta industria se ha vuelto más poderosa y rica, ha corrompido las instituciones y a las personas que deberían haberla contenido – obviamente el sistema político, el sistema regulador y, menos obvia pero igualmente importante, el mundo académico y la investigación de la disciplina económica.
Según una nota de prensa:
El retrato del Sr. Ferguson de la crisis dura aproximadamente 105 minutos. Narrada por el ganador del Oscar® Matt Damon, se rodó en exteriores en los Estados Unidos, Islandia, Inglaterra, Francia, Singapur, y China. “INSIDE JOB” ha sido producida conjuntamente con Sony Pictures Classics. Entre las muchas personalidades que aparecen en “INSIDE JOB” se encuentran líderes empresariales, funcionarios y académicos como Barney Frank, Charles Morris, Daniel Alpert, Dominique Strauss Kahn, Glenn Hubbard, Eliot Spitzer, George Soros, Christine LaGarde, Jeffrey Lane, Kenneth Rogoff, Lawrence McDonald, Martin Feldstein, Harvey Miller, y Michael Greenberger.
Charles Ferguson | Entrevista en Charlie Rose Crítica del documental en El País.
Otro vídeo de El País, aquí. 20 películas sobre "economía y negocios" Más en Diagonal.