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miércoles, 11 de febrero de 2026

Mi boeuf bourguignon clásico francés, buey al vino.

Beef Bourguignon
Christopher Testani for The New York Times
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2½ hours, plus marinating
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Mi boeuf bourguignon clásico 

Al igual que el coq au vin, su plato hermano de la región francesa de Borgoña, el boeuf bourguignon es un guiso de carne cocinado a fuego lento en un vino tinto intenso, acompañado de cebollas perla, champiñones y tocino crujiente en cubos. Use un buen vino, algo sencillo pero fácil de beber. Marca la diferencia en el resultado final. Como todos los guisos de carne, es mejor prepararlo con uno o dos días de antelación; no saltee los champiñones ni las cebollas hasta justo antes de servir. Esta receta forma parte de "Los nuevos imprescindibles de la cocina francesa", una guía de platos imprescindibles que todo cocinero moderno debería dominar. 


Rinde: 4 a 6 porciones 
1.4 kg de carne de res deshuesada para guisar, cortada en cubos de 5 cm y secada con papel absorbente 
2¼ cucharaditas de sal kosher, más al gusto 
½ cucharadita de pimienta negra recién molida 
140 g de lardones, panceta o tocino, en cubos (aprox. 30 ml) 
1 cebolla, finamente picada 
1 zanahoria grande, en rodajas 
2 dientes de ajo, picados 
1 cucharadita de pasta de tomate 
2 cucharadas de harina para todo uso 
1 botella de vino tinto de 1750 ml 
1 hoja de laurel grande 
1 ramita grande de tomillo 
225 g de cebollas perla, peladas (aprox. 12 a 15 cebollas) 
225 g de champiñones cremini, cortados por la mitad si son grandes (aprox. 110 ml) 
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 
Una pizca de azúcar 
Perejil de hoja plana picado, para decorar 

Añadir ingredientes a Lista de la compra 
Guía de sustitución de ingredientes 
Información nutricional 

Preparación 

Prepara la receta con nosotros 

Mira 

Paso 1 
Sazona la carne con 2 cucharaditas de sal y ½ cucharadita de pimienta. Deja reposar al menos 30 minutos a temperatura ambiente o refrigera hasta por 24 horas. 

Paso 2 
En una olla grande de hierro fundido o una olla de fondo grueso con tapa hermética, cocina los lardones a fuego medio-bajo hasta que la grasa se haya derretido y los lardones estén dorados y crujientes, aproximadamente de 10 a 15 minutos. Con una espumadera, transfiere la carne a un plato forrado con papel absorbente. Reserva la grasa en la olla. 

Paso 3 
Precalienta el horno a 175 °C. Sube el fuego a medio-alto y cocina hasta que la grasa empiece a humear. Coloca la mitad de los cubos de carne en una sola capa en la olla, dejando espacio entre los trozos. Cocina hasta que estén bien dorados por todos lados, de 10 a 15 minutos; transfiere los trozos a un plato a medida que se doren. Repita con el resto de la carne. 

Paso 4 
Reduzca el fuego, si es necesario, para evitar que se queme. Incorpore la cebolla, la zanahoria y el ¼ de cucharadita de sal restante y cocine hasta que estén blandas, unos 10 minutos, revolviendo ocasionalmente. 

Paso 5 
Incorpore el ajo y la pasta de tomate y cocine durante 1 minuto. Incorpore la harina, cocine durante 1 minuto y luego agregue el vino, la hoja de laurel y el tomillo, raspando los restos dorados del fondo de la olla. Vuelva a colocar la carne dorada y la mitad de los lardones cocidos en la olla, tape y transfiera al horno. Cocine hasta que la carne esté muy tierna, aproximadamente una hora y media, volteando la carne a la mitad de la cocción. 

Paso 6 
Mientras tanto, en una sartén grande a fuego alto, combine las cebollas perla, los champiñones, ¼ de taza de agua, el aceite de oliva y una pizca de sal, pimienta y azúcar. Deje hervir a fuego lento, luego tape y reduzca el fuego a medio, cocinando durante 15 minutos. Destape, suba el fuego a alto y cocine, revolviendo con frecuencia, hasta que las verduras estén bien doradas, de 5 a 7 minutos. 

Paso 7 
Para servir, esparza la cebolla, los champiñones y el resto de los tocinos cocidos sobre el guiso y espolvoree con perejil.

Coq au vin, pollo al vino, clásico francés

Coq au Vin
Christopher Testani for The New York Times. Food Stylist: Simon Andrews.
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2½ hours, plus marinating
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El coq au vin es un guiso francés clásico en el que el pollo se cocina lentamente en vino tinto y un poco de brandy para obtener una salsa exquisita, llena de carne tierna, crujientes trocitos de tocino, champiñones y cebollitas de perla. Las recetas tradicionales requieren un pollo entero troceado, pero usar solo carne oscura da como resultado un plato especialmente suculento sin el riesgo de que la carne blanca se cocine demasiado. Sin embargo, si prefiere sustituirlo por un ave entera troceada, simplemente añada las pechugas en los últimos 30 minutos de cocción a fuego lento. Si prefiere omitir los crutones como guarnición, puede hacerlo, pero aportan un delicioso toque crujiente y mantecoso junto con la carne y las verduras tiernas y cocidas a fuego lento. Esta receta forma parte de "Los nuevos imprescindibles de la cocina francesa", una guía de platos imprescindibles que todo cocinero moderno debería dominar.

Ingredientes

Rinde: 4 porciones 

1,4 kg de muslos y contramuslos de pollo 
2½ cucharaditas de sal kosher, más al gusto 
½ cucharadita de pimienta negra recién molida, más al gusto 
3 tazas de vino tinto fuerte, preferiblemente de Borgoña 
1 hoja de laurel 
1 cucharadita de hojas de tomillo fresco picadas 
113 g de lardones, panceta o tocino, cortados en cubos de 6 mm (aproximadamente 1 taza) 
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, más al gusto 
1 cebolla grande, cortada en cubos 
1 zanahoria grande, pelada y cortada en cubos 
225 g de champiñones blancos o marrones, cortados por la mitad si son grandes, y luego en rodajas (aproximadamente 4 tazas) 
2 dientes de ajo, picados 
1 cucharadita de pasta de tomate 
1 cucharada de harina común 
2 cucharadas de brandy 
3 cucharadas de mantequilla sin sal 
225 g de cebollas perla peladas (aproximadamente de 12 a 15 cebollas) 
Una pizca Azúcar 
2 rebanadas de pan blanco, cortadas en triángulos, sin corteza 
¼ taza de perejil picado, más para servir 

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Guía de sustitución de ingredientes 


Preparación 

Paso 1 
Sazonar el pollo con 2¼ cucharaditas de sal y ½ cucharadita de pimienta. 
En un tazón grande, mezclar el pollo, el vino, la hoja de laurel y el tomillo. Tapar y refrigerar durante al menos 2 horas o, mejor aún, toda la noche. 

Paso 2 
En una olla grande de hierro fundido o una olla de fondo grueso con tapa hermética, cocinar los lardones a fuego medio-bajo hasta que la grasa se haya derretido y los lardones estén dorados y crujientes, de 10 a 15 minutos. Con una espumadera, transferir los lardones a un plato forrado con papel absorbente, dejando la grasa derretida en la olla. 

Paso 3 
Retirar el pollo del vino y reservar la marinada. Secar bien los trozos de pollo con papel absorbente. Calienta la grasa de lardón a fuego medio hasta que esté a punto de humear. Si es necesario, añade el pollo en una sola capa y cocina hasta que esté bien dorado, de 3 a 5 minutos por lado. (Añade aceite si la olla se ve un poco seca). Pasa el pollo a un plato mientras se dora. 

Paso 4 
Añade la cebolla picada, la zanahoria, la mitad de los champiñones y el ¼ de cucharadita de sal restante a la olla. Cocina hasta que las verduras estén ligeramente doradas, unos 8 minutos, removiendo los restos dorados de la olla y ajustando el fuego si es necesario para evitar que se quemen. 

Paso 5 
Incorpora el ajo y la pasta de tomate y cocina durante 1 minuto. Luego, incorpora la harina y cocina durante un minuto más. Retira del fuego, aparta las verduras a un lado de la olla, vierte el brandy en el lado vacío y enciéndelo con una cerilla. (Si te da miedo encenderlo, simplemente reduce el brandy durante 1 minuto). Una vez que se apague el fuego, agrega la marinada reservada, deja que hierva y reduce el fuego a la mitad (a 1½ tazas), aproximadamente 12 minutos. Retira la espuma que se forme en la superficie. 

Paso 6 
Agrega el pollo, los jugos acumulados y la mitad de los tocinos cocidos a la olla. Tapa y cocina a fuego lento durante 1 hora, dándoles la vuelta a la mitad. Destapa la olla y cocina a fuego lento durante 15 minutos para que espese. Prueba y agrega sal y pi   mienta, si es necesario. 

Paso 7 
Mientras tanto, derrite 1 cucharada de mantequilla y 2 cucharadas de aceite en una sartén antiadherente o grande a fuego medio-alto. Agrega las cebollas perla, una pizca de azúcar y sal al gusto. Tapa, reduce el fuego a bajo y cocina durante 15 minutos, moviendo la sartén con frecuencia para que las cebollas se muevan. Destapa, aparta las cebollas a un lado de la sartén, agrega los champiñones restantes y sube el fuego a medio-alto. Continúe cocinando hasta que se doren, removiendo los champiñones con frecuencia y removiendo la cebolla con cuidado de vez en cuando, de 5 a 8 minutos. Retire la cebolla y los champiñones de la sartén y séquela bien. 

Paso 8 
En la misma sartén, derrita 2 cucharadas de mantequilla y 1 cucharada de aceite a fuego medio hasta que burbujee. Agregue el pan y tuéstelo por todos lados hasta que esté dorado, aproximadamente 2 minutos por lado. (Ajuste el fuego si es necesario para evitar que se queme). Retire de la sartén y espolvoree con sal. 

Paso 9 
Para servir, sumerja los crutones en la salsa de vino y luego cúbralos con perejil. Agregue las cebollas perla, los champiñones y la mitad restante de los lardones cocidos a la olla. Rocíe con la salsa de vino, espolvoree con perejil y sirva con los crutones por encima. 

domingo, 8 de febrero de 2026

Pollo Florentina

Chicken Florentine
Christopher Testani for The New York Times. Food Stylist: Simon Andrews

En esta receta para entre semana, pechugas de pollo perfectamente doradas se bañan en una cremosa salsa de espinacas que se prepara fácilmente, todo en una sola sartén. 

Lo mejor de esta receta es la salsa de vino blanco con mantequilla, enriquecida y espesada con un ingrediente secreto: queso crema. 

La salsa cubre bien las espinacas marchitas, aunque se pueden usar tomates secos, champiñones salteados o alcachofas enlatadas en lugar de las espinacas o además de ellas. 

Una guarnición de puré de patatas o patatas asadas completaría este plato a la perfección, pero un poco de pan crujiente para absorber hasta el último trocito es imprescindible.

Ingredientes

Rinde:
4 porciones
¼ taza de harina común
¼ taza de queso parmesano rallado, y más para servir
Sal y pimienta negra
4 pechugas de pollo finas, deshuesadas y sin piel (aprox. 450 g)
1 cucharada de aceite de oliva
4 cucharadas de mantequilla (con o sin sal)
1 chalota mediana, picada
2 dientes de ajo, picados
½ taza de vino blanco seco
½ taza de caldo de pollo
1 cucharadita de albahaca seca (o 1 cucharada de albahaca fresca picada)
1 cucharadita de orégano seco (o 1 cucharadita de orégano fresco picado)
½ taza de crema para batir
56 g de queso crema a temperatura ambiente
2 tazas de espinacas baby (aprox. 85 g)

Guía de sustitución de ingredientes
Información nutricional

Preparación

Paso 1

En un plato, mezcle la harina, el parmesano y 1 cucharadita de sal y pimienta. Reboce cada pechuga de pollo en la mezcla, cubriéndola uniformemente por ambos lados.

Paso 2

Caliente una sartén grande a fuego medio. Añada aceite de oliva y 2 cucharadas de mantequilla y derrítala. Añada el pollo y cocine hasta que esté dorado (pero no completamente cocido), unos 4 minutos por cada lado. Retire el pollo de la sartén y reserve.

Paso 3

Añada las 2 cucharadas de mantequilla restantes a la sartén y deje que se derrita. Añada la chalota, el ajo y una pizca de sal y cocine, removiendo hasta que la chalota se ablande y el ajo desprenda su aroma, unos 2 minutos.

Paso 4

Añada el vino, el caldo, la albahaca y el orégano, y remueva, raspando los restos dorados del fondo de la sartén, hasta que el líquido se haya reducido aproximadamente a la mitad, de 3 a 4 minutos. Añada la crema de leche y el queso crema y remueva, dejando que el queso crema se ablande y se derrita, hasta que se forme una salsa espesa, unos 6 minutos. Añade las espinacas baby y remueve hasta que se integren en la salsa cremosa y comiencen a ablandarse, aproximadamente 1 minuto.

Paso 5

Regresa las pechugas de pollo a la sartén y cocina a fuego lento hasta que el pollo esté bien cocido, de 4 a 5 minutos. Retira del fuego y sirve inmediatamente con parmesano recién rallado por encima.


https://cooking.nytimes.com/recipes/1026291-chicken-florentine

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Sopa bullabesa

Elaboración Para la sopa: 

1. Prepara una cazuela bien grande. Vierte en ella las espinas de los pescados junto con las cabezas de los langostinos, y añade 1l de agua hirviendo. Cocina el caldo durante 40 minutos a fuego bajo. Una vez cocinado cuélalo. 

2. Mientras tanto, en una sartén con un chorrito de aceite, dora los ajos previamente laminados. 

3. En la misma sartén, rehoga la cebolla cortada en brunoise , dejala cocinar completamente y luego incorpora el tomate en dados. 

4. Deja cocinar el sofrito, añade las hebras de azafrán, el laurel y el caldo de pescado elaborado anteriormente. 

5. Deja cocinar unos 10 minutos y tritura el caldo junto a las verduras. Debe quedar una sopa espesa. 

6. Cuela el caldo y devuélvelo a la cazuela. 

7. Añade los pescados con un poco de sal y deja cocinar todo junto unos 6 minutos. Cuando queden un par de minutos añade los langostinos

8. Mientras dora en el horno las rebanadas de pan para que queden tostadas y crujientes. 

Para la salsa Rouille: 

1. Coloca los ajos pelados en un vaso batidor junto el pimiento, el azafrán, la sal, las yemas de huevo y el aceite. Tritura a velocidad baja hasta formar una salsa cremosa como una mahonesa. 

Presentación: 

Sirve cada ración de sopa de pescado decorada con un par de langostinos. Acompáñala con unas rebanadas de pan tostado junto con la salsa Rouille. 

Sopa bullabesa Consejos y trucos 
🔸 Si no tienes demasiado tiempo puedes usar un caldo comercial
🔸 Se pueden añadir mejillones y almejas a la sopa. 

 Consideraciones 
🔹 No apto para veganos 
🔹 Contiene gluten 
🔹 No contiene lactosa 
🔹 No contiene frutos secos

 

domingo, 31 de agosto de 2025

_- Recetas que puedes hacer con una lata de bonito o atún. En bocadillos, ensaladas, patés, o como remate de cremas y otros platos, con estos pescados en conserva puedes apañar una comida o una cena

 _- Sabéis que en la redacción de El Comidista somos grandes admiradores de las conservas en general y de las conservas de pescado en particular. Especialmente en este punto del verano, cuando vas muy justito de energía porque de las vacaciones ya ni te acuerdas y además te da galbana encender un fogón, una buena conserva de pescado te apaña muchas comidas/cenas si la sabes acompañar o reelaborar con salero. En nuestro país tenemos una conserva que de tan ubicua y habitual ya no nos llama la atención: las latas de bonito/atún son un tesoro al que vamos a aprender a sacar todo el partido en este artículo.

Atún/bonito y bonito/atún, ¿en qué se diferencian?

Como cuentan los conserveros, tanto el bonito del norte (Thunnus alalunga) como el atún claro (Thunnus albacares y Thunnus obesus) que encontramos habitualmente en conserva en los lineales de los supermercados pertenecen a la familia de los túnidos, sin embargo, existen diferencias significativas entre ambos. El bonito del norte es el más apreciado gracias a su excelente sabor, finura y color claro (y tradición, porque es local). El atún claro tiene un color más rojizo y su textura no es tan fina, pero también tiene un sabor muy rico. Ambas especies se diferencian asimismo en el tamaño, siendo el bonito del norte más pequeño, en torno a los 15 kilos como máximo, mientras que el atún claro es más grandote, llegando a un máximo de 50 kilogramos.

Los sabios nos cuentan que el bonito del norte pasa el invierno en el Atlántico, cerca de las islas Azores y Canarias, pero se acerca al mar Cantábrico de junio a septiembre, donde se captura en lo que se conoce como la costera del bonito. Se pesca habitualmente con caña, con un método muy selectivo que evita que se capturen otras especies. Por el contrario, las especies que se envasan con el nombre de atún claro (Thunnus albacares y Thunnus obesus) habitan en aguas tropicales de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Se capturan habitualmente con redes de cerco, localizando el banco de peces y cercándolo con una red flotante de gran tamaño. Estos métodos evitan daños al fondo marino.

Las conservas de atún y bonito que encontramos en los comercios se centran habitualmente en dos piezas del animal: los lomos y la ventresca. El lomo es una pieza magra y carnosa, sin demasiada grasa: es la conserva clásica de bonito y atún que todos sin duda conocemos e identificamos con este animal. La ventresca corresponde al vientre del pez y es un corte muy apreciado por su grasa, sabor y jugosidad; resulta una conserva más cara que la de los lomos porque además es más escasa.

Una porra antequerana que con bonito está buenísimaUna porra antequerana que con bonito está buenísima

Método de conserva: al natural, en aceite y en escabeche

El atún o bonito que compramos en conserva ya viene cocinado y se conserva mediante tres métodos, en general:

  1. En la denominada conserva al natural el pescado va acompañado únicamente de agua y sal, y/o los jugos soltados en la cocción. Es el método que conserva más puro el sabor del pescado, como es lógico.
  2. El atún/bonito en conserva de aceite se ha cocinado en el aceite, que puede ser de oliva o girasol. Aunque en general se valora más la conserva en aceite de oliva por sus cualidades organolépticas y nutricionales, no perdamos de vista que el aceite de girasol, al ser más insípido, también deja que luzca más el sabor del pescado.
  3. La conserva en escabeche implica que el pescado se ha cocinado en un líquido de escabeche, una mezcla de vinagre, aceite y sal; hay que tener en cuenta que este es el método que más modifica el sabor del pescado.
Con atún te montas estas barquetasCon atún te montas estas barquetas

Ideas para usar tu lata de bonito/atún claro

El bonito o atún en lata lleva tantos años formando parte de los menús caseros que difícilmente habrá alguien que no lo haya comido de alguna manera en su casa, aunque solo sea como parte de la famosísima pasta con atún, de la que ya hablamos en este artículo.

Es imprescindible en muchas ensaladas clásicas del verano, tanto en aceite como en escabeche o al natural, desde una ensalada mixta de toda la vida con su tomate, su lechuga y su huevo duro, a la ensaladilla rusa. Un clásico que, si no quieres pasar tiempo en la cocina, puedes preparar con patata envasada –aunque cocer unas patatas no es tan trabajoso, alma de cántaro– y mayonesa de bote, que las hay buenas; a poco que te lo curres te quedará estupenda. No te olvides de la clásica ensalada niçoise o de la popular ensalada de arroz.

En nuestro artículo sobre platos fáciles para hacer con un bote de pimientos en conserva te damos una idea de ensalada de pimientos rojos con caballa que es perfectamente aplicable a cualquier conserva de bonito o atún. Como idea rápida que se elabora con conservas, no solo de pescado –con la agilidad que ello supone–, y que corresponde a la foto del artículo, confita en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva un frasco de pimientos del piquillo en tiras, escurridos de su líquido, a fuego muy suave por lo menos cinco minutos, meneando la sartén de vez en cuando para que formen su pilpil; puedes sofreír previamente unos ajitos laminados, si te gusta. Pásalos a un plato o fuente, y dales tiempo a que se enfríen. Cubre con trozos de lomos de bonito o de ventresca en aceite, acompaña con aceitunas negras y ya tienes un platazo delicioso que se hace en un momento y para el que necesitas una energía mínima. Ah, y se puede mojar pan en el juguillo que queda después de devorarlo, mezcla del pilpil de los piquillos y de las esencias del bonito o atún.

Receta ensalada nizardaColores a la francesa

En algunas sopas frías del sur también puede hacer el atún o bonito su aparición estelar, como es el caso de la porra antequerana o del zoque malagueño. También puedes convertir un gazpacho vulgaris en uno sopeao, que triunfa como plato de cuchara fácil, completo y fresquito (si no ves claro lo del melón, no se lo pongas, que no sea eso lo que te frena de probar esta delicia). Una placentera forma de añadir proteína a tu ración de verduras veraniegas.

¿Sabes cuál es una de mis recetas de fondo de armario cocinil cuando no tengo ganas de ? Una tortilla de bonito en aceite: para dos personas, bate tres o cuatro huevos, sala a tu gusto y añádeles una lata de bonito o atún en aceite, escurrido de su líquido de conserva. Cuaja la tortilla en una sartén amplia, que quede algo jugosa, dale un buen golpe de pimienta recién molida y tendrás un bocado delicioso en poco tiempo y con un esfuerzo escasísimo. Que puedes incluso hacer lo que se llama tortilla vaga, cuajándola solamente por una cara, sin darle vuelta. Acompaña con una ensaladita o una sopa fría, y un pan de categoría, y tendrás un plato bastante completo en tiempo récord para esas cenas calurosas del verano.

¿Te parece bien lo del huevo pero no te gusta el atún caliente? Tira de huevos rellenos, partiendo de la base atún-yema-mayonesa puedes llevarlos hasta donde te apetezca. Un poco de salsa picante o cayena, pepinillos o piparras, anchoas picadas, pimiento, pepino o cebolleta, aceitunas troceadas o en olivada: las posibilidades son casi infinitas y todas deliciosas.

¿Que eres más de guarrindongadas para untar? Hazte un paté de bonito para gastar a lo largo de varios días, desmigando menudamente el contenido escurrido de una lata de bonito/atún claro en aceite, con un par de yemas de huevo duro y mantequilla ablandada a tu gusto. Sazona con algo de sal, pimienta y perejil picadito, y listo. Para mojar pan; nunca mejor dicho, o convertirlo rápidamente en una salsa para pasta o arroz.

El sándwich de atún nunca fallaEl sándwich de atún nunca falla

En lo que atañe a tostas o bocadillos, las posibilidades son infinitas, desde encerrar el bonito acompañado por unas hojas de lechuga, un buen tomate de temporada, huevo duro y un pringue de mayonesa para un bocadillo “vegetal” –sí, ya sabemos a lo que se suele llamar vegetal en la hostelería de este país–, hasta una buena escalivada casera o precocinada (las hay dignas en los comercios) coronada por el pescadito en cuestión entre dos panes, pasando por la combinación de atún, piparras y aceitunas con una pizca de mayonesa en el pan, como si de una gilda emparedada se tratara. Deja volar tu imaginación: ya tienes todos los mimbres para celebrar la versatilidad de esa bestia de los mares que es el bonito o atún.

https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-08-22/recetas-que-puedes-hacer-con-una-lata-de-bonito-o-atun.html

sábado, 23 de agosto de 2025

_- Salsa de tomate para pasta, la receta más famosa creada por Marcella Hazan

_- Ingredientes 
Rinde: 4 porciones 

2 tazas de tomates, además de su jugo (por ejemplo, una lata de 800 g de tomates San Marzano enteros y pelados) 
5 cucharadas de mantequilla 
1 cebolla, pelada y cortada por la mitad 
Sal 

 Preparación 

Paso 1 
En una cacerola, combine los tomates, su jugo, la mantequilla y las mitades de cebolla. Añada una o dos pizcas de sal. 
 
Paso 2 
Cocine a fuego medio y deje hervir a fuego lento. Cocine sin tapar durante unos 45 minutos. Remueva de vez en cuando, machacando los trozos grandes de tomate con una cuchara. Añada sal al gusto. 

 Paso 3 
Deseche la cebolla antes de mezclar la salsa con la pasta. Esta receta rinde suficiente salsa para 450 g de pasta. 

Esta es quizás la receta más famosa creada por Marcella Hazan, la autora de libros de cocina que cambió la forma en que los estadounidenses cocinan la comida italiana. También puede ser la más fácil. 

Use sus tomates enlatados favoritos y no se deje intimidar por la mantequilla. Le da a la salsa una riqueza aterciopelada incomparable. —The New York Times

domingo, 6 de julio de 2025

Calabacín crujiente sin freír: el rebozado definitivo para horno o freidora de aire. Si crees que la fritura es imprescindible para cocinar empanados deliciosos, te equivocas: esta fórmula con clara de huevo y parmesano cruje sin necesidad de pasar por la sartén

¿Es el calabacín una de las verduras más sosainas que existen? Sí. ¿Hay maneras de convertirla en algo sugerente y excitante? Por supuesto. Puedes juntarlo con otros ingredientes que le den vidilla, como en el pisto, la fritada o los sanjacobos vegetarianos. O saltearlo y aliñarlo con alegría, como en esta receta. O asarlo al grill, como dictan las redes. También puedes rebozarlo y freírlo, con lo que su natural ternura contrastará con un exterior crujiente.

Esta última solución es una delicia, pero presenta un pequeño inconveniente: el circo que montas en la cocina, consustancial a cualquier fritura. ¿Hay alguna manera de obtener ese mismo contraste en el horno o la freidora de aire? El empanado que proponemos hoy, cortesía de la web Serious Eats, es un rotundo sí a esa pregunta, y su fórmula mágica, que incluye clara de huevo y parmesano, vale igual para freír que para hornear. Con los calabacines, liberados de la parte que suelta más agua (las semillas), funciona como un tiro. Tienes todo el procedimiento en el vídeo de arriba.

Ingredientes

Para 4 personas

3 calabacines medianos
100 g de pan rallado grueso
100 g de parmesano rallado
3 o 4 claras de huevo
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Harina
Sal
Salsa para untar
250 g de yogur griego o queso batido
Hierbas frescas picadas al gusto (albahaca, menta, cilantro, perejil)
½ limón
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal


Instrucciones

1. Si se va a usar el horno, calentarlo a 230 grados con ventilador.

2. Cortar la punta y el trocito de tallo de los calabacines. Cortarlo a lo largo en cuartos.

3. Quitar la parte de las semillas con un cuchillo (ver vídeo), y reservarla para otras preparaciones.

Consejo
La parte de las semillas se puede usar para una crema, o saltearla y tomarla con pasta o en tortilla.

4. Cortar cada cuarto a lo largo por la mitad, y después cortar todos los bastones por la mitad (ver vídeo).

5. Repartir los bastones de calabacín sobre una bandeja o unos platos cubiertos con papel de cocina, procurando que quede una sola capa. Salar.

6. Mientras los calabacines sudan por efecto de la sal, poner harina en un plato hondo, las claras de huevo en otro, y el pan rallado y el parmesano en otro.

7. Poner una pizca de sal y el aceite en el pan rallado y el parmesano, y mezclar bien. 

 Consejo

El mezclado se hace mejor con las manos.

8. Batir ligeramente las claras hasta que estén un poco espumosas.

9. Preparar dos bandejas de horno cubiertas con papel de ídem.

10. Secar bien los bastones de calabacín presionándolos por encima con papel de cocina. Pasarlos primero por harina, luego por clara de huevo y por último, por la mezcla de pan rallado y parmesano, e ir dejándolos un poco separados en las bandejas (ver vídeo).

11. Si se usa horno, asarlos 12 minutos, darles la vuelta y dejarlos 10 minutos más, o hasta que estén bien dorados. En la freidora de aire se cocinan a 205 grados durante 12 minutos, y se les da la vuelta y se dejan unos seis u ocho minutos más. 

 Consejo

Si tu satisfryer llega solo hasta 200 grados, hazlo a esa temperatura y, si lo necesitan, dales un par de minutos más.

12. Si se quieren freír, hacerlo en una sartén o cazuela baja con aceite caliente a fuego medio alto.

13. Mezclar el yogur, el zumo de limón, el aceite, la sal y las hierbas picadas de la salsa y ponerla en un bol.

14. Servir los bastones de calabacín calientes con la salsa para untar. 

martes, 24 de junio de 2025

_- Restaurantes. Casa Maruka, el templo del puchero en Palma (con precios comedidos)

Casa Maruka
Abrió hace 19 años en el centro de la ciudad y es punto de encuentro de clientes locales, extranjeros residentes y cocineros de renombre

Se conocieron en el restaurante de Martín Berasategui, en Lasarte (Gipuzkoa). Ella, María José Calabria, manchega, trabajaba en pastelería; él, Alberto Serrano, valenciano, en la partida de pescados. Siguieron sus carreras en paralelo en diferentes casas, como La Paloma, Santceloni, del inolvidable Santi Santamaría, Café de Oriente, Galopín o Goizeko Kabi, hasta que un día decidieron emprender juntos. De esto hace ya 19 años. El lugar elegido: una casa antigua con cochera y patio con pozo incluido, en Palma (Mallorca), la isla en la que él había vivido desde que era pequeño. El modelo de negocio: una casa de comidas, con mucha cuchara y guisos tradicionales —callos, alubias, fideos de caza, rabo guisado, bacalao al pilpil...—. “Lo que ya no se suele comer en las casas ni en muchos restaurantes. Es la comida que se pierde y hemos descubierto que la gente quiere comer puchero en Palma”, advierte Serrano, que ha convertido Casa Maruka en un lugar de encuentro de clientes locales y extranjeros residentes, además de uno de los restaurantes preferidos por los cocineros de renombre de la isla.

Una dirección —al lado de la Plaza de España, en una zona de sucursales bancarias y oficinas— que muchos guardan con celo y por la que no faltan quienes claman que merece una estrella Michelin. Al margen de posibles reconocimientos, la casa conserva la esencia de los inicios: con buena materia prima a precios razonables —el tique medio ronda los 50 euros—, algo que en una isla como Mallorca es algo de agradecer. Aquí nadie encontrará pescados a precios desorbitados, “esos van a otros lugares para extranjeros que los pagan bien”, advierte el cocinero, antes de entrar en cocina donde hierven los pucheros.
Los propietarios de Casa Maruka, María José Calabria, al frente de la sala, de los vinos y de la cocina dulce, y Alberto Serrano, cocinero.Los propietarios de Casa Maruka, María José Calabria, al frente de la sala, de los vinos y de la cocina dulce, y Alberto Serrano, 
Calabria se encarga de preparar los postres, de la selección de vinos y de atender la sala, con 62 asientos, repartidos en diferentes salas un poco laberínticas, entrelazadas con la obra pictórica de dos artistas locales, Felipe Bibiloni y Pep Coll. Presenta los platos con gusto, al detalle, desde el paté de cerdo al sencillo caldo de verduras, preparado con chirivia, col, garbanzo, patata y zanahoria, con los que se recibe el comensal en la mesa.

Entre las recetas clásicas, siempre tiene un plato de legumbres, que va cambiando según el mercado, y otro de verduras, como el carpaccio de alcachofas de Tudela, con cecina, queso Idiazabal ahumado y tomate seco (23,5 euros). Uno de los platos sobresalientes que mantiene desde los inicios es la fina coca de aceite con atún en tataki, macerado en soja con ralladura de lima, con compota de tomate y berenjena asada (20 euros).

También son demandadas las mollejas braseadas con sepia muy fina con una guarnición de zanahoria y calabacín en brunoise (en pequeños cubos), servida con una salsa pilpil (22,50 euros), o las alcachofas cocidas con estofado de perdiz, yema de huevo y pasta de trufa (8,5 euros). Obligados, aunque haga calor, son los fideos de Porreres —localidad donde se encuentra la única fábrica de pastas de Mallorca—, un guiso al que le echa conejo, perdiz, faisán y albondiguillas de pollo campero (19 euros).

En la carta, ofrece, además, canelón de jarrete y foie (19 euros), arroz en cuchara de ciervo y hongos (19,50), bacalao desalado en la casa al pilpil con verduras asadas (24,50 euros), albóndigas de solomillo de cerdo, faisán y boletus edulis (19,75 euros), chuleta de vaca a la parrilla (65 euros el kilo), que le surten desde San Sebastián, y pescados, según la temporada.
Vista de la sala de Casa Maruka, en Palma.Vista de la sala de Casa Maruka, en Palma.
El broche dulce aquí es notable —ella se inició en pastelería—. Conviene reservar la fina y crujiente tarta de manzana que se acompaña con un helado de queso (6 euros). Otros dulces para terminar: la clásica tarta de San Marcos (5,50 euros), los canutillos de hojaldre y crema (5,50 euros) o la tartaleta de limón y frambuesa (6 euros). La carta de vinos, concisa y de folio y medio, contiene referencias mallorquinas y de otras regiones, a precios comedidos. Calabria guarda en bodega alguna joya con la que sorprende a los clientes. Sirven vinos por copas, a partir de cuatro euros.

Casa Maruka es una de esas direcciones a anotar en la agenda si se visita Mallorca.

Casa Maruka
Dirección: Reina María Cristina, 7, Palma, Mallorca

Teléfono: 971 20 02 72
Horario: lunes, 13:00–17:00; martes a sábado, 13:00–17:00, 20:00–24:00; domingo, cerrado
Precio medio: 50 euros

lunes, 26 de mayo de 2025

_- 7 panqueques salados para cualquier momento del día. Prepare esta sencilla y sabrosa mezcla de panqueques, saque algunos artículos de la nevera y estará a solo minutos del desayuno, el almuerzo o la cena.

_- 1 Los panqueques salados, fáciles de ensamblar, son un alimento reconfortante universal. Su versatilidad está indicada por las muchas variaciones que se sirven en todo el mundo: panqueques de calabacín turco, pajeón de verduras coreano y okonomiyaki japonés. Los panqueques esponjosos y ligeros o crujientes y fritos son un vehículo natural para usar las sobras o los ingredientes de la despensa.

Esta mezcla para panqueques utiliza alimentos básicos básicos y forma aproximadamente 8 panqueques:

mezcle 1 1/2 tazas / 190 gramos de harina para todo uso con 1 1/2 cucharaditas de polvo de hornear, 1 cucharadita de sal kosher y 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio.

En un recipiente aparte, mezcle 2 huevos grandes y 1 taza de leche. Agregue la mezcla de panqueques secos a la mezcla húmeda de una vez, luego revuelva la masa hasta que desaparezcan las grandes vetas de harina pero queden muchos grumos pequeños. (Mezclar en exceso la masa puede dar lugar a panqueques densos y masticables).

Doble suavemente en 1 1/2 a 2 tazas de mezclas, pero no vaya al agua: Demasiados y los panqueques no se cocinarán correctamente. (Aunque el montaje es rápido, puede combinar los ingredientes secos por adelantado y guardarlos en un recipiente hermético hasta que esté listo para usar).

Para cocinar, caliente una capa ligera de aceite de canola en una sartén antiadherente o plancha a fuego medio bajo, luego vierta en 1/3 tazas de masa, teniendo cuidado de no aglomerar la sartén. Cocine los panqueques hasta que estén dorados por debajo y las burbujas suban y exploten en la parte superior, de 2 a 3 minutos. Voltee suavemente los panqueques (¡evite la necesidad de presionarlos!) Y cocine hasta que los panqueques estén hinchados y la masa esté bien cocida, de 1 a 2 minutos.

En cuanto a los complementos, las sugerencias a continuación lo ayudarán a comenzar, pero las opciones son interminables y pueden determinarse en función del contenido de su refrigerador.

Tocino, huevo y guisantes: tocino cocido picado y guisantes congelados (descongelados). Cubra con huevos fritos y salsa picante.

Camarones y cebollín: camarones cocidos con cebollín picado (o cebollino) y jengibre picado (fresco o en escabeche). Servir con salsa de soja y aceite de sésamo, o kimchi picado.

Tortas de pescado con alcaparras y crema agria: atún enlatado en escamas o pescado ahumado (trucha, salmón, pescado blanco), alcaparras y eneldo o perejil picado. Cubrir con crema agria.

Jamón y Queso: Jamón picado y queso suizo rallado o Gruyère. Cubra con salsa tártara.

Espinacas y garbanzos: espinacas picadas congeladas (descongeladas y exprimidas en un paño de cocina para eliminar el exceso de agua), garbanzos y queso feta o queso de cabra desmenuzado. Rocíe con tahini mezclado con jugo de limón.

Pollo y maíz: pollo cocido picado, maíz congelado (descongelado) y queso cheddar rallado. Cubra con salsa o pesto.

Calabacín y pimientos: calabacín rallado (exprimido en un paño de cocina para eliminar el exceso de agua), pimientos rojos asados ​​picados o tomates secados al sol y parmesano rallado. Cubra con tapenade o tzatziki.

https://www.nytimes.com/2020/05/01/dining/pancake-mix-coronavirus.html?action=click&module=Well&pgtype=Homepage&section=Food

martes, 4 de marzo de 2025

_- Dónde come en Madrid la actriz Ana Milán. Le gusta la comida fusión asiática o peruana, los torreznos de Casa Macareno, un buen coctel y los bombones más famosos de la ciudad

Ana Milán actriz
_- La actriz Ana Milán, en la sala del restaurante BIBo, en Madrid.
Llega al restaurante BIBo en Madrid, donde se realiza la sesión fotográfica de este reportaje, como un rayo. Enseguida busca dónde quiere que se la retrate. Conoce el entorno y al personal de sala, que rápidamente le prepara un coctel con el que posa con gran desparpajo. La actriz Ana Milán (Alicante, 51 años), recordada por su papel en la serie de humor Camera Café, vuelve a formar parte de la nueva entrega de Física o Química, estrenada el 16 de febrero. Además, continúa con la quinta temporada de La vida y tal, el pódcast que comparte con Sebastián Gallego, por el que recibieron un premio Ondas, y está inmersa en el rodaje de un nuevo proyecto, del que no se puede desvelar nada, de momento.

Dónde desayunar
1. Le gusta acudir al restaurante BIBo, del cocinero Dani García, adonde el cocinero malagueño ha trasladado una propuesta de cocina que ha ido recogiendo en sus numerosos viajes por el mundo. A la actriz le gusta tomar el brunch, y en especial el huevo benedictino de salmón ahumado y salsa bearnesa especiada. O cualquiera de los cocteles, como el porn star Martini. “Es mi restaurante favorito. Para mi generación es un clásico. Tengo la sensación de no ir a la guerra, sino que es siempre un acierto seguro”. Además, le gusta tomar las piezas de atún de Barbate (Cádiz) que sirven en el restaurante. Dirección: P.º de la Castellana, 52, Madrid. Teléfono: 918 05 25 56.

Un sitio para tomar el aperitivo
2. Propone ir a Hermanos Vinagre, un templo del aperitivo. Frecuenta el local de la calle Gravina. “En este sitio es difícil fallar con el vermut, la cerveza, las banderillas o las anchoas”. Dirección: Gravina, 17, Madrid. Teléfono: 915 24 91 31.

3. Otro fijo para la actriz es Casa Macareno. “Voy mucho, a tomar torreznos y croquetas, muchas croquetas, de jamón ibérico y trufa. Me gusta todo lo que tienen”, afirma Milán, de esta casa de comidas, que ofrece otros clásicos de taberna como los taquitos de bacalao a la romana con alioli, patatas bravas o callos a la madrileña. Dirección: San Vicente Ferrer, 44, Madrid. Teléfono: 658 59 65 72.

Dónde comer
4. Elige sin dudar el restaurante Zuma. Por varias razones: “Me gusta por esa mezcla de fusión, de coctelería, por el pescado fresco que tienen, por los platos clásicos asiáticos tratados de una manera tradicional, pero con un toque diferente”. Dirección: P.º de la Castellana, 2, Madrid. Teléfono: 911 98 88 80.

Una merienda
5. “Quiero ir a vivir allí, no a merendar”, dice Milán, refiriéndose al Palacio de los Duques Gran Meliá Hotel, espacio que califica como “sitio refugio, por la calidad de la gente que lo lleva que te hace sentir que estás en casa”. Le encanta ir a merendar en primavera y verano al jardín, “algo que debería recetar el médico”, y tomar un cruasán, un sándwich mixto, un cóctel mimosa y un café. Dirección: Cuesta de Santo. Domingo, 5, Madrid. Teléfono: 915 41 67 00.

Dónde tomar una copa
6. Sugiere ir a La Coquette Blues Bar porque además de tomar un cóctel —aunque confiesa que apenas bebe alcohol, “pero un buen coctel siempre es un regalo”, y ella los prefiere cítricos, suaves y largos, “detesto los tragos cortos”— puede ver en directo un concierto de blues. La especialidad es el coctel Blues Bliss, acompañado de sus famosas pipas. Dirección: Hileras, 14, Madrid.

Dónde cenar
7. Le entusiasma la cocina peruana y cree que no hay mejor exponente en Madrid de este tipo de gastronomía fusión que Llama Inn. Una mezcla entre la cocina de Perú, la casa madre del local en Brooklyn (Nueva York) y un toque castizo. Entre los platos el ceviche de vieira, yuzu kosho, pitahaya y alga nori —”el mejor que he probado en mi vida”, dice Milán—, el tiradito de mero, crema de almendras, hueva de trucha y ajó panca, o el yakimeshi de gambones, shiso, dashi, soja y huevo. La actriz recomienda también su coctelería. Dirección: Conde de Xiquena, 2, Madrid. Teléfono: 657 11 10 36.

Una tienda o puesto de un mercado
8. De entre todas las tiendas, elige Petra Mora. “Me fascina por todos los productos que ofrece. Desde su mantequilla ahumada, los yogures de leche de cabra y de oveja con sabores, los vinos. Es una maravilla”, dice.

Un souvenir gastronómico
9. “Siempre regalo algo muy madrileño como son los bombones de La Pajarita. Me encantan los de chocolate blanco y no me importa que, si alguien quiere, me los regale”, dice la actriz, refiriéndose a las pajaritas de chocolate de la mítica tienda madrileña, abierta en 1852, y conocida también por sus caramelos de violeta. Dirección: Villanueva, 14, Madrid. Teléfono: 914 35 74 54.

martes, 25 de febrero de 2025

La receta del pastel de ‘kabrarroka’ de Juan Mari Arzak en 1971 y ha dado la vuelta al mundo.

La receta del pastel de ‘kabrarroka’

Ingredientes

Para el pastel

Medio kilo de 'kabrarroka' en crudo, sin cabeza
8 huevos
¼ litro de nata líquida
¼ litro de salsa de tomate
una zanahoria
1 puerro
perejil
sal
pimienta

Para la salsa mahonesa

Un litro de aceite de cacahuete
Dos huevos enteros
Una cucharada de vinagre de Jerez
Sal

Instrucciones

1. Elaboración del pastel

Se cuece la 'kabrarroka' con el puerro, la zanahoria y la sal. Cuando está suficientemente cocida para quitarle las espinas, se quitan estas y la piel; se desmenuza y se desmiga.

2. Aparte se montan los huevos (yemas y claras) a punto de tortilla e inmediatamente se añade la nata, la salsa de tomate y el pescado que hemos reservado

3. Se vierte en un molde de litro y medio rectangular, previamente untado con mantequilla y pan rallado

4. Se cuece a baño maría en el horno (temperatura: 225º) durante una hora y cuarto

5. Una vez frío, se desmolda y se sirve acompañado de una salsa mahonesa

6. Elaboración de la salsa mahonesa

Se ponen en un recipiente adecuado los huevos con el vinagre y algo de sal

7. Se bate y se va añadiendo poco a poco el aceite para que se vaya emulsionando

8. Se obtendrá una mayonesa de tono más blanco que lo normal.

domingo, 10 de marzo de 2024

¿Quieres cocinar mejor? Aprende a hacer un buen huevo frito

En su serie mensual de YouTube, la chef y autora de libros de cocina Sohla El-Waylly te enseñará a preparar seis ingredientes muy comunes: huevos, arroz, pollo, pasta, brócoli, pescado y carne.

A crispy-edged fried egg rests on a piece of toast set on a white plate. A fork that has just pierced the yolk sits to the side of the plate.Aprende a preparar unos magníficos huevos de bordes crujientes con la más reciente serie de videos de YouTube del New York Times Cooking.
Credit...Sang An para The New York Times. Estilismo de comida: Simon Andrews.
A crispy-edged fried egg rests on a piece of toast set on a white plate. A fork that has just pierced the yolk sits to the side of the plate.
Hay muchas razones prácticas para aprender a cocinar: ahorrar dinero, controlar lo que comes, saber con exactitud qué ingredientes hay en las comidas. Yo no lo hago por lo práctico. Me encanta hacer un mole negro de 27 ingredientes cuando tengo el antojo, atender de improviso a media decena de amigos una noche entre semana, convertir la mantequilla de maní en una comida de cuatro tiempos en menos de una hora solo por gusto.

Pero no comencé mi trayectoria culinaria —que ha consistido en trabajar en restaurantes elegantes, presentar videos en internet y hacer un recetario— con comidas extravagantes o platillos complicados. Todo buen cocinero primero tiene que dominar lo básico, como tomar un cuchillo de la manera correcta, sazonar la comida y conocer sus hornillas y sartenes. Tal vez no sea lo más emocionante, pero todos tenemos que empezar por algo. (Les juro que incluso un profesional como Gordon Ramsay alguna vez picó las cebollas con lentitud y de manera desigual, quizás con un cuchillo desafilado). Por esa razón, junto al equipo de The New York Times Cooking, a lo largo del año pasado, hemos estado trabajando en una serie totalmente nueva de videos para enseñarte a cocinar, sean cuales sean tus razones para hacerlo.

¿La primera lección? Huevos

 

 Puede que hayas hecho un montón de huevos en tu vida, o puede que recurras a comprarlos hechos. En cualquier caso, hay mucho que aprender sobre este ingrediente fundamental, y te lo contaré todo en el primer episodio de esta serie.

Aprende a comprarlos bien: entiende el etiquetado y conoce las partes del huevo (¡más allá de la clara y la yema!).

Prepara los huevos revueltos más esponjosos: aprende cómo la temperatura, el batido y la sazón pueden dar resultados diferentes.

Haz unos perfectos huevos fritos con bordes crujientes: ponlos rápidamente en una sartén de hierro fundido bien caliente (las sartenes antiadherentes no retienen bien el calor) y úntalos con la grasa de la cocción.

Conviértete en un experto en la cocción de las yemas: pinchar las yemas una vez sacadas de la sartén te ayudará a saber cómo están de cocidas.

Hierve huevos fáciles de pelar: los huevos fríos se meten en agua hirviendo y luego en un baño de hielo una vez cocidos. Los cambios drásticos de temperatura ayudan a separar las cáscaras de los huevos cocidos.

Escalfa a la perfección: un suave burbujeo del agua donde vas a escalfar y colarlos un poco ayudan a crear una forma limpia.

¡Y mucho más!

https://www.nytimes.com/es/2024/01/18/espanol/consejos-cocina.html