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viernes, 11 de octubre de 2019

_- "No estés triste", lo peor que se le puede decir a alguien que sí lo está. Saber manejar esta emoción básica puede ayudarnos a mejorar, y una buena ayuda de los demás es muy valiosa

_- ANDRÉS MASA
8 OCT 2019

Nada es casual. Al menos no en el trabajo de la evolución, que hace que todo lo que no ayude a sobrevivir acabe desapareciendo, olvidado, mutado, suprimido sin piedad y, solo quizá, recuperado en un futuro favorable. La tristeza es un buen ejemplo. Esta emoción, que dibuja una precisa y universal expresión facial que cualquier ser humano reconoce al instante, no ha sobrevivido al paso de milenios por casualidad. La tristeza, que también se manifiesta en aspectos como la postura corporal y el tono de la voz, es una llamada de socorro, un mecanismo para reclamar apoyo social notablemente efectivo. Pero la manera en la que nos aproximamos a las personas tristes ya no depende del negociado de la evolución, eso es cosa nuestra, y ahí empiezan los problemas. Algunos son muy fáciles de detectar en el lenguaje. En este código cristalizan frases como "no estés triste", una expresión muy común y una de las peores cosas que se le puede decir a una persona que sí lo está.

No es que debiéramos decir todo lo contrario, pero es poco probable volver a pronunciar esas palabras sin sentir el pellizco del remordimiento después de saber lo bueno que es estar triste cuando la emoción es de una intensidad, frecuencia y duración moderadas. Tras un episodio estresante muy fuerte o una pérdida importante, la tristeza alimenta una conducta ventajosa: encerrarte en casa, a cobijo bajo el edredón, pegajoso porque no quieres tener contacto ni con el jabón de la ducha, puede resultar deprimente a los ojos humanos, pero el sistema inmune no podría pedir nada mejor para recobrar fuerzas.

Además, "es un momento muy bueno para reflexionar acerca de los posibles errores que has podido cometer, de qué manera eres corresponsable de lo que ha ocurrido", explica la psicóloga especialista en ansiedad y estrés Cristina Wood. La tristeza puede marcar un camino para mejorar cuando uno pierde un trabajo o rompe una relación, por ejemplo. "En ese sentido, la tristeza nos ayuda", subraya Wood. También puede aparecer cuando lo que se pierde es la salud, o la juventud, casos en los que debería servir para fijarnos en las cosas buenas que aún nos quedan. Si la experimentamos con ánimo positivo, la tristeza puede ayudarnos a ser más felices; quien no ha experimentado nunca una gran tristeza difícilmente puede sentir una alegría de la misma intensidad. No estropeemos el momento con frases que solo refuerzan el malestar.

Un involuntario empujón hacia la culpa
Si hay algo que hay que evitar es decirle a una persona triste qué debe hacer. Y entre todas las órdenes que hay que evitar, la de "no estés triste" está entre las más dañinas. "La frase produce más presión, le produce estrés a la persona", explica la doctora del centro clínico Área Humana. Además, "uno tiene derecho a estar triste, le están faltando al respeto si se lo dicen, y eso enfada, frustra y puede generar más desesperanza", enumera la psicóloga.

La reacción puede ser muy fuerte y desagradable, y quizá empujar hacia un sufrimiento mayor que tiene su origen en una de las abundantes falacias perniciosas que circula sobre la felicidad, la de que uno no es feliz, sino que lo será en el futuro. Según esta idea, podemos contar con ser bendecidos con la mayor dicha un vez hemos cumplido objetivos como terminar la carrera, pagarse una casa, llamar la atención de una pareja ideal, casarse con esa pareja ideal, que la unión fructifique en niños sanos y alegres... En este contexto, el mensaje de "no estás triste" parece ser el de que, si lo estás a pesar de tener todo lo que has deseado, es por tu culpa. El poder de las palabras empuja, en este caso, hacia una culpabilidad innecesaria.

Eso sí, conviene ser comprensivos con quien lanza el afilado dardo del "no estés triste". "No toleramos que una persona que queremos sufra", y por eso la frase sale tan fácilmente, explica la psicóloga. "Si veo a mi hija llorar, a mí me duele, y por eso se lo digo", añade. Pero lo que debería hacer como madre, o como amiga, en otros casos, "es aprender a tolerar que es normal y que se pasará, y que se va a pasar antes si uno ayuda a las personas a ser un poco más positivas".

Instrucciones para no decir 'no estés triste' nunca más
Si quieres aprender a tratarte bien a ti mismo y a los demás, piensa en tu infancia. Seguro que en alguno de los rincones de tu memoria encuentras situaciones como esta: llegas triste porque te has peleado con tu mejor amigo y a tu padre no se le ocurre otra cosa que aplicar una fórmula del tipo "ya harás más amigos", un "no estés triste" en toda regla y un error de manual. En su lugar, Wood aconseja comenzar por normalizar la tristeza en la casa. "Es muy bueno decirles a los niños cuándo estamos tristes, en seguida dicen que te van a ayudar. Es muy bonito comunicar eso, y además es enseñarles inteligencia emocional", comenta. Luego, ante una situación puntual, lo mejor es sustituir el "no estés triste" por una estrategia más elaborada y eficaz que vale para todas las edades.

Lo primero es permitir expresar la emoción y lo que ha pasado, una tarea en la que los abrazos son de gran ayuda. También es útil mostrar empatía hacia la persona y hacer que se sienta comprendida, incluso cuando uno no es capaz de ponerse en su lugar. Lo deseable es hacerle comprender que no rechazas su tristeza, contándole alguna historia personal, por ejemplo, o admitiendo directamente que no alcanzas a comprender su dolor pero que te das cuenta de que debe de ser muy importante. Una vez la conexión está funcionando, es muy importante preguntar a la persona triste qué piensa hacer o en que le puede uno ayudar. Eso sí, las propuestas deben tener forma de pregunta.

Luego hay que transmitir confianza, hacer ver que puede conseguir superar la tristeza, dar ánimos. "Si dice que no sabe si podrá hacerlo es bueno preguntarle las tres cosas más difíciles que ha hecho en su vida, te puedes agarrar a eso y decirle que si las ha conseguido es que también puede lograr el nuevo objetivo, que es cuestión de entrenarlo", concluye Wood. Así, dice la psicóloga, no solo se sale de la tristeza, sino que se abandona la emoción con mayor fuerza para ser feliz. No se trata exclusivamente de un favor que se hace a los demás, la manera de hablarse a uno mismo también es fundamental.

Cambia el lenguaje y transformarás el mundo
Somos parlanchines por naturaleza. Hasta la persona más reservada y silenciosa del mundo no se calla nunca. Eso sí, habla en una voz tan baja que solo ella la oye. Es el autodiálogo interno que todos tenemos, un carrusel de ideas que nunca se detiene. Si se instala en él un mensaje materialista de que uno tiene todo lo que puede desear y que, por lo tanto, debería ser feliz para siempre, el efecto del "no estés triste" corroe por dentro. Si se le hace demasiado caso, uno acaba metiéndose en un bucle de malestar en el que se viste de víctima y verdugo. De la misma manera que hay que tener empatía con las otras personas a la hora de ofrecerles ayuda, en estos casos uno tiene que llevar a cabo la difícil tarea de empatizar con uno mismo. "Si te pones a buscar, por supuesto que tienes motivos para estar triste, pero tienes que ayudarte a comprender por qué lo estás", dice Wood.

Las personas más autoexigentes, los perfeccionistas que siempre quieren ir más allá, cegados por la idea irreal de que pueden llegar a una meta que, en realidad, no existe, son quienes tienen una relación más estrecha con la tristeza. También poseen menos capacidad de corregir las frases perjudiciales de su diálogo interior. "Muchísima gente no se da cuenta de cómo se habla. Es un problema de educación, por frases que nos han dicho nuestros padres, o por la propia personalidad: si tu autodiálogo interno está plagado de exigencias, eso lleva, tarde o temprano, a la tristeza". Los perfeccionistas lo tienen más difícil para corregir el rumbo de esa conversación permanente, pero pueden conseguirlo de la misma manera que el resto de las personas.

Hay que cambiar el vocabulario y sustituir el "tengo que" por un "me gustaría", "preferiría", "me apetece"... "No es lo mismo decir 'tengo que ir al gimnasio porque he engordado' que 'me apetece ir al gimnasio porque quiero cuidarme", asegura la especialista. Es lo que los psicólogos llaman autoinstrucciones positivas, que pueden conseguir que uno esté más contento, más animado y que se encuentre mejor físicamente. "Todos podemos entrenar eso, pero lo primero es ser consciente, mucha gente ni es consciente de cómo se habla y está siempre comparándose con los demás", olvidando que, por mucho que a veces lo parezca, especialmente en las redes sociales, nadie es perfecto.

miércoles, 9 de enero de 2019

_- TÓPICOS Y FRASES QUE RELACIONAN RELAJACIÓN CON ESTRÉS Y BIENESTAR.

_- 1. Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma (William Shakespeare)
Si mejoras tu capacidad introspectiva, alcanzarás la paz.

2. La libertad consiste en poder hacer todo lo que no daña a otro (Alfonso X “El Sabio”).
Dañar a otras personas es fuente de angustia y padecimiento mental.
¡Anímate a trata bien a los demás!

3. La paz comienza con una sonrisa (Madre Teresa de Calcuta)
Sonríe y harás de este mundo un lugar mejor.

4. Encontrarás el camino en susurros de verdad que experimentas en tu propia vida cotidiana.
Y al seguir ese sendero, encontrarás mayor paz y alegría a lo largo de cada día.
 La felicidad está en los pequeños detalles cotidianos.

5. Los grandes acontecimientos me hacen estar tranquila y en calma; son sólo bagatelas las que me irritan los nervios (Reina Victoria)
Aprende a soportar los pequeños obstáculos del día a día y relajaras tu mente.

6. Cuando estás presente, puedes permitir que la mente sea como es sin enredarte en ella (Eckhart Tolle)
La concentración revela nuestro verdadero ser.

7. Practico mantener la calma todo el tiempo, a partir de situaciones que son tensas (Martha Beck). ¿Qué mejor forma a la hora de entrenarse que exponerte a lo que te pone nervioso?

8. La persecución, incluso de las mejores cosas, debe ser calmada y tranquila (Marco Tulio Cicerón). Solo si logramos serenar nuestra mente alcanzarás tus objetivos.

9. La soledad es la casa de la paz (Hodge)
Por imperativo social, a veces, la soledad está mal vista, pero lo cierto es que un poco de soledad es ideal para relajarnos. ¡Date un respiro!

10. ¿Con qué frecuencia hablamos sólo para llenar el espacio tranquilo?
¿Cuántas veces perdemos el aliento hablando sin sentido? (Colleen Patrick-Goudreau).
 A veces las palabras sobran. El silencio, puede ser tu mejor aliado.

11. Sé como un pato. Calma en la superficie, pero batiendo como del demonio por debajo (Michael Caine).
El relax mental no es sinónimo de vagancia, ni apatía.
Estar relajado y mantenerse a la vez activo no es incompatible.

12. Cualquier persona puede sostener el timón cuando el mar está en calma (Publilio Siro)
Pero lo realmente difícil es saber gestionar una tormenta.

13. Los que se enferman de la calma es que no conocen la tormenta (Dorothy Parker)
A veces, la ignorancia sobre que debemos o no debemos hacer frente es lo que nos desestabiliza. ¡Prioriza siempre lo más urgente!

14. Como practicante de las artes marciales de toda la vida, estoy capacitado para mantener la calma en medio de la adversidad y el peligro (Steven Seagal)
Solo podemos mostrarnos realmente relajados en situaciones de caos e inestabilidad.

15. Los hombres tímidos prefieren la calma del despotismo, al mar tempestuoso de la libertad (Thomas Jefferson)
Si bien la paz y la estabilidad son conceptos deseables, hay que vigilar el no caer en el conformismo, pues ese conformismo, paradójicamente hablando, nos podría traer sufrimiento en un futuro.

16. El mundo es demasiado tranquilo sin ti cerca (Lemony Snicket)
Ya sabéis lo que dicen; ojos que no ven...

17. Mantén la calma, sereno, siempre al mando de ti mismo. A continuación, descubre lo fácil que es llevarse bien (Paramahansa Yogananda)
Llévate bien contigo mismo y te llevarás bien con los demás.

18. Para mí a veces un cielo de silencio es más expresivo que el rugido del mar (Munia Khan)
¿A quién no le ha relajado alguna vez un cielo sereno?

19. No hay nada más terrible que un silencio mortal, con la sensación de un gran ruido alrededor de él (Jessie Douglas Kerruish)
A veces, el silencio puede conllevar tensión, y desestabilizarse.

20. Las miserias de todos los hombres se derivan de no poder sentarse tranquilos en una habitación estando solos (Blaise Pascal)
Como animales sociales que somos, nuestra relajación mental depende de que nos entendamos con los demás.

21. Reduce tu ritmo cardíaco, mantén la calma. Tienes que disparar en medio de tus latidos (Chris Kyle)
Si ves que estás excesivamente nervioso, prueba de respirar profundamente o contar hasta diez.
Te aseguro que funciona.

22. Eres la calma bajo las olas en el azul de mi olvido (Fiona Apple)
La pareja también puede ser una gran fuente de estabilidad personal.

23. Una mente en calma trae fuerza interior y confianza en uno mismo, por eso es muy importante para la buena salud.
Para gozar de una buena salud es importante relajar la mente.

24. Medito, así que sé cómo encontrar un lugar tranquilo para estar en calma y en paz (Roseanne Barr)
El mejor escondite para estar tranquilo es nuestra mente.

25. A veces es el observador silencioso el que más ve (Kathryn L. Nelson)
Observar el mundo te confiere una visión única de la realidad, y eso, inevitablemente, te lleva a calmar la mente.

26. El silencio es una mentira que grita a la luz (Shannon L. Alder)
En efecto, a veces el silencio puede estar sobrevalorado.

27. Cuando la adversidad te golpea, es cuando tienes que ser el más tranquilo.
Dar un paso atrás, permanecer fuerte, permanecer conectado a la tierra y seguir adelante (LL Cool J) Para salir airoso de un problema hay que mantener la calma, siempre.

28. El único orden en el universo es sólo un ciclo que va de la calma al caos y viceversa (Toba Beta)
Esta frase de relajación es especialmente importante: hay que comprender que la relajación mental absoluta no existe, la vida es caos y movimiento.
Aceptarlo con serenidad es pues, la mejor opción. 

29. Un samurái debe mantener la calma en todo momento, incluso en la cara del peligro (Chris Bradford)
Samurais; implacables guerreros que no le temían a nada. ¡Se un samurai del siglo XXI! 

30. Porque no hay mejor amigo que un hermano en tiempo de calma o de tormenta; Para anímarte en el camino tedioso, a encontrarte si vas por mal camino, para levantarte si te tambaleas, para fortalecerte mientras uno estás parado (Christina Rossetti)
Los amigos son fuente de seguridad, en todos los aspectos. Al fin y al cabo, seguro que alguna vez un amigo te ha calmado cuando más lo necesitabas, ¿no?

31. Estoy lleno de temores y hago todo lo posible para evitar dificultades y cualquier tipo de complicaciones. Me gusta que todo lo que me rodea sea claro como el cristal y esté completamente en calma (Alfred Hitchcock)
La calma absoluta, en su sentido metafísico, es lo que todo ser humano anhela casi de forma instintiva.

32. Lo que había sido tranquilo y apacible ahora era silencioso y vacío (Frederick Barthelme)
Un sonido inquietante no es lo mismo que un sonido relajante. ¡Aprende a distinguirlos!

33. Me encanta tomar un baño con hermosa y relajante música, y no tener prisa para hacer nada. Es una indulgencia maravillosa, y me ayuda a calmarme y dejar correr mi mente durante horas extraordinarias (Kylie Minogue)
A veces, pequeños caprichos pueden servir para relajarte mentalmente.

34. Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él (Toba Beta)
Con la relajación mental no solo te ayudas a ti mismo sino también a los demás.

35. Está todo tranquilo ahora. Tan tranquilo que casi se puede oír los sueños de otras personas (Gayle Forman)
La relajación mental, de forma indirecta, te otorgará una mayor clarividencia a la hora de tratar con las personas.

36. Cuando estás loco, aprendes a guardar silencio (Philip K. Dick)
A veces, solo consigues salir a flote cuando has tocado fondo. No desestimes el sufrimiento, puede ser clave en la relajación para calmar tu mente.

37. Con el fin de estar abierto a la creatividad, uno debe tener la capacidad para el uso constructivo de la soledad. Hay que superar el miedo a estar solo (Rollo May)
Uno de los mayores dramas de nuestra era es el de no saber estar solo.

38. Dulces son los pensamientos con agradables contenidos, la mente tranquila es más rica que una corona (Robert Greene)
La relajación mental no solo te ayudará a estar más sano físicamente, sino a desarrollar la creatividad.

39. Dale a tu marido cualquier mala noticia cuando todo esté en calma, no cuando abre la puerta (Indra Devi) A veces, hay que saber elegir el contexto a la hora de explicar las cosas. (Siempre que se pueda).

40. No hay más calma que la engendrada por la razón (Séneca)
¿La razón en contraposición de las emociones?

41. El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar (Goethe)
La unidad familiar es una de las bases de la sociedad.
Trata bien a tu familia y alcanzarás la felicidad.

42. Más de un río tranquilo comienza como una cascada turbulenta, sin embargo, ninguno se precipita ni se agita durante todo el camino hasta el mar (Mikhail Lermontov)
Los problemas siempre acaban pasando. A veces, alcanzar la paz es cuestión de saber dejar pasar el tiempo.

43. Soy un minimalista. Me gusta decir lo máximo con lo mínimo (Bob Newhart)
El minimalismo tiene la sorprendente capacidad de serenar nuestra mente, pero, ¿alguna vez has aprobado de aplicarlo en las relaciones humanas?

44. Este es el simple secreto de la felicidad. Hagas lo que hagas, no dejes que el pasado se interponga, no dejes que el futuro te moleste (Osho)
¡No dejes que el pasado se interponga en tu futuro!

45. La calma y la confianza están tan lejos de la vanidad como el deseo de tener una vida decente está alejado de la codicia (Channing Pollock)
Aléjate de los vicios como alma que lleva al diablo, son fuente de inestabilidad personal.

46. El romance es tempestuoso. El amor está en calma (Mason Cooley)
Hay que diferenciar entre el amor posesivo o pueril, y el amor maduro que es fuente de comprensión y empatía.

47. Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por si misma (Lao Tzu)
Las mejores oportunidades a veces surgen de la paciencia.

48. Preocupado por una sola hoja no verás el árbol (Vagabond)
Tener una visión holística de la realidad te dará una perspectiva que te ayudará a calmar tu mente.

49. Solo el desarrollo de la compasión y comprensión de otros nos puede traer la tranquilidad y felicidad que todos buscamos (Dalai Lama)
¿Nuestra mente no está en calma por una simple y mera cuestión de egoísmo? ¿De darnos más importancia de la que realmente tenemos?

50. No es riqueza ni esplendor, sino tranquilidad y ocupación lo que te da la felicidad (Thomas Jefferson)
Sentirse útil para contigo mismo y los demás es fuente de paz interior.

51. Solo desde una calma interna, el hombre fue capaz de descubrir y formar entornos tranquilos (Stephen Gardiner)
De la desesperación solo puede salir caos, pero de la calma surge el orden.

52. Cuanto más tranquilo se vuelve un hombre, mayor es su éxito, sus influencias, su poder. La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría (James Allen)
Solo acallando tu mente desfilarás por el infinito camino hacia la sabiduría.

53. Me sostiene por la tranquilidad de un corazón recto y leal (Peter Stuyvesant)
No existe calma espiritual sin moral.

54. La paz viene del interior. No la busques fuera (Siddhārtha Gautama)
No responsabilices a los demás por lo que te pasa, tú tienes la clave para tomar las riendas de tu vida.

55. La verdadera alegría nace de la buena conciencia
Y solo eres más consciente cuando mantienes a raya a tus propios pensamientos

56. La paz no se puede mantener por la fuerza; solo se puede conseguir por la comprensión (Albert Einstein)
Cuanto te comprendes a ti mismo en toda su esencia, comprendes a los demás.

57. La tranquilidad perfecta consiste en el buen orden de la mente, en tu propio reino (Marco Aurelio) Esta frase de relajación creo que te puede ser especialmente útil.
Es Ordena tus pensamientos y ordenarás tus sentimientos.

58. El silencio es el verdadero amigo que nunca traiciona (Confucio)
En un mundo con tanto ruido... un poco de silencio siempre viene bien.

59. Permanece calmado, sereno, siempre al mando de ti mismo. Encontrarás entonces qué sencillo es llevarse bien (Paramahansa Yogananda)
El control de las emociones es fundamental para que puedas relajarte.

60. La felicidad es la naturaleza, belleza y tranquilidad (Debasish Mridha)
¡Prueba de hacer una excursión para aliviar el estrés!

61 . La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior (Anatole France)
Deberíamos escuchar más a nuestros mayores., pues solo la vejez aporta sabiduría.

62. La sabiduría viene de la reflexión (Deborah Day)
Reflexiona sobre las cosas, y hallarás el camino hacia la sabiduría.

63. La paz siempre es hermosa (Walt Whitman)
Al encontrar la paz espiritual, veras algo muy hermoso en ello. Una frase del gran Walt Whitman.

64. El movimiento es tranquilidad (Stirling Moss)
¡El movimiento es vida! Un buen método que puedes aplicar para serenar la mente, es hacer deporte. Sencillo, ¿no?

65. La felicidad es un estado de consciencia que viene de la tranquilidad, servicio, amor y perdón (Debasish Mridha)
La felicidad no es un estado de euforia donde todo es de color rosa, ni será nunca la mejor fiesta de tu vida. La felicidad, sin embargo, pasa por saber mantener la mente en calma.

66. El verdadero progreso espiritual del aspirante se mide por el grado en que se logra la tranquilidad interior (Swami Sivananda)
Mantén la calma interior y progresaras en tu vida.

67. Preferimos autogobierno en el peligro que la servidumbre en la tranquilidad (Kwame Nkrumah)
A veces, la tranquilidad es un fenómeno traicionero.
Aprende a distinguir la buena tranquilidad de la mala.

68. El mejor hombre a escuchar es al silencioso (Proverbio japonés)
La gente callada, a veces, nos aportan mucho relax.
¡Rodéate de gente tranquila!

69. El verdadero silencio es el descanso de la mente; es para el espíritu lo que dormir es para el cuerpo, nutrición y refrigerio (William Penn)
Los constantes diálogos mentales, lo que coloquialmente viene a llamarse “rayarse”, es del todo contraproducente para calmar la mente.

70. Aquellos que están libres del resentimiento encontrarán la paz seguro (Buddha)
El resentimiento y la venganza son un cáncer para el alma. Con semejante peso no se puede ser feliz. Libertate de toda emoción nociva, por ti y los tuyos.

71. Después de la tormenta viene la calma (Matthew Henry)
Todo acabará pasando, ¡no pierdas la esperanza! (El cuento del anillo del Rey)

72. El signo más evidente de que se ha encontrado la verdad es la paz interior (Amado Nervo) Alcanza la paz, y alcanzarás la verdad.

73. El silencio es la fuente de la fortaleza (Lao Tzu)
Lo que no te mata te hace más fuerte, y desde luego, no creo que el silencio te mate.

74. La fama y la tranquilidad nunca pueden ser compañeras de cama (Michel de Montaigne)
Si pretendes tener una vida tranquila y quieres fama, o asumes que tendrás una vida estresante o mejor dedicate a otra cosa.

75. Nuestro regalo más grande es el trueno del Silencio (Joel Goldsmith)
El silencio, para bien o para mal, es demoledor la mayor parte del tiempo.

76. El silencio es medicación para el dolor (Proverbio árabe)
¿Quién no ha querido estar a solas cuando uno se siente dolido?

77. En los trances duros y lo mismo en la bonanza, tente siempre con ánimo sosegado (Napoleón)
Haced caso a Napoleón Bonaparte, su temple le sirvió para conquistar casi toda Europa.

78. El silencio es una cerca alrededor de la sabiduría (Proverbio alemán)
Puede que diferentes frases de este post te parezcan contradictorias si las sacas fuera de contexto, pero ni mucho menos lo son porque se complementan entre ellas entorno a un mismo tema; aprende a discernir entre el silencio que te acerca a la relajación personal y el que te aleja.
Nada en esta vida es absoluto.

79. Todo lo que Dios quiere del hombre es un corazón pacífico (Meister Eckhart)
Si todos nos relajáramos un poco, eso conllevaría inevitablemente al siguiente resultado lógico:
la paz en la Tierra.

80. No hay camino para la paz, solo hay paz (Gandhi)
La paz debería el objetivo primordial de todo individuo.

81. El silencio es más musical que cualquier canción (Christina Rossetti)
El silencio puede ser miel para nuestros oídos.

82. El estrés proviene de la forma en que te relacionas con eventos o situaciones (Chris Prentiss)
Aprende a tener una visión distante con todo lo que te causa angustia.

83. La calma absoluta no es la ley del océano. Lo mismo ocurre en el océano de la vida (Paulo Coelho)
En la vida nos encontraremos con muchos problemas, ¡pero ello no te tiene que superar!
Una frase inspiradora de Paulo Coelho.

84. El estrés es un estado ignorante. Con él crees que todo es una emergencia. Nada es tan importante (Natalie Goldberg)
Aprende a dar a las cosas la importancia que realmente merecen.

85. Delfines que mucho saltan, viento traen y calma espantan. Parece también aplicable a las personas, ¿o no?

86. A veces la paciencia da más frutos que los más profundos cálculos (Anónimo)
Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia.
Para tener paciencia es indispensable que calmes tu mente, todo lo demás vendrá por si solo.

87. Recuerda que cuanto más nerviosa está la gente, más provechoso es sentirte tranquilo (Anónimo)
Cuando todo se viene abajo se hace necesaria la templanza de corazón.

88. Descubrí que aquellos que rara vez moran en sus emociones, saben mejor que nadie lo que una emoción es (John Cage)
No hay gloria sin sufrimiento, en efecto.

89. Hay que obrar siempre con tranquilidad y calma (San Francisco de Sales)
Si haces las cosas rápidamente, no solo te van a salir mal sino que has generado una futura fuente de estrés y ansiedad. 

90. Si te preocupas por lo que podría ser, y te preguntas que podría haber sido, ignorarás lo que es (Anónimo)
¡No olvides de centraste en el aquí, y en el ahora!

91. Ser feliz no significa que todo es perfecto. Significa que has decidido ver más allá de las imperfecciones (Anónimo)
Aprende a valorar lo que tienes, y a querer a los que te rodean.

92. La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa (Rubén Darío)
No podemos ser esclavos de nuestras pasiones, como seres racionales tenemos la capacidad para controlarlas.

93. Toda la armonía total de este mundo está formada por discordancias (Séneca)
Aceptar está máxima te ahorrará mucho sufrimiento. Las cosas son como son.

94. Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre (Voltaire)
Para relajar la mente, mantén siempre una actitud positiva.

 95. Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos (Buda)
Por eso es recomendable desterrar todo pensamiento negativo de la mente.

96. Todo pasa; sólo la serenidad permanece (Lao Tse)
Nada es eterno, pero la estabilidad sólo puede generar más estabilidad, y esta es duradera.

 97. Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia (Paulo Coelho)
¡No desperdicies la oportunidad de mejorar tu vida!

98. La culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, la tristeza y cualquier forma contraria al perdón, es causada por un exceso de pasado y una falta de presente (Eckhart Tolle)
Lo pasado, pasado está. ¿Qué importancia tiene?

99. Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de su propia paz (Confucio)
Al igual que un ciego no puede guiar a otro ciego.

100. Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera (François de la Rochefoucauld)
Busca la paz interior no solo por ti, sino por los demás.

101. Si tenéis el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez os encontraréis en circunstancias difíciles (Robert Baden-Powell)
A veces, un autoengaño se convierte, por autosugestión, en realidad. Aunque al principio te cueste creértelo, prueba a sonreír, los resultados vendrán solos.

102. Buscar la felicidad es una de las principales fuentes de la infelicidad (Eric Hoffer)
La felicidad absoluta no existe. No la busques, ella vendrá por sí sola.

103. Ten buena conciencia y tendrás siempre alegría. Si alguna alegría hay en el mundo la tiene seguramente el hombre de corazón puro (Anónimo)
Una actitud alegre nos ayudará a encontrar esa relajación mental que tanto necesitamos.

TÓPICOS Y FRASES DE RELAJACIÓN, ESTRÉS Y BIENESTAR
Marc Rodriguez Castro
Psicólogo
Graduado en Psicología por la Universitat Autònoma de Barcelona. Posgrado en intervención clínica. Máster en psicología de la salud.

lunes, 9 de julio de 2018

Ser bilingüe no solo mejora las habilidades cognitivas, sino también las sociales

Ser bilingüe tiene varias ventajas obvias.

Aprender más de una lengua nos permite tener nuevas conversaciones y nuevas experiencias.

En años recientes, varias investigaciones desarrolladas por psicólogos han demostrado que existen otras ventajas menos obvias.
Por ejemplo, que los niños bilingües tienen algunos beneficios cognitivos, como una mejor función ejecutiva, algo que ayuda a resolver problemas y otras actividades mentales complejas.

Ahora, dos nuevos estudios demuestran que crecer en un ambiente multilingüe no solo mejora las habilidades cognitivas de los niños, sino también las sociales.

En mi laboratorio de desarrollo psicológico llevamos a cabo un estudio, en colaboración con los psicólogos Boaz Keyzar, Zoe Liberman y Samantha Fan de la Universidad de Chicago, que se publicó el año pasado en la revista Psychological Science, con el que demostramos que los niños multilingües se pueden comunicar mejor que los niños monolingües.

Tomamos a un grupo de niños en Estados Unidos, de 4 a 6 años con diferentes orígenes lingüísticos, y les dimos una actividad en la que tenían que tomar en consideración la perspectiva de alguien más para poder entender qué les quería decir.

Por ejemplo, un adulto le decía al niño: “¡Ah, un auto pequeño! ¿Puedes mover el auto pequeño por mí?” Los niños podían ver tres –pequeño, mediano y grande–, pero estaban situados de tal manera que podían observar que el adulto no podía ver el auto más pequeño. Ya que el adulto solo podía ver el mediano y el grande, cuando decía “pequeño”, se refería al auto que el niño veía como “mediano”.

Encontramos que los niños bilingües se desempeñaron mejor en esta actividad que los niños monolingües. Si lo pensamos, esto tiene sentido intuitivo. Interpretar lo que alguien quiere decir, muchas veces requiere estar atento no solo al contenido, sino al contexto que lo rodea. ¿Qué es lo que mi interlocutor sabe o no sabe? ¿Qué está tratando de expresar? Los niños que viven en ambientes multiculturales cuentan con experiencias sociales para considerar la perspectiva de los otros: tienen que determinar quién habla qué lengua y a quién, quién entiende qué contenido y los lugares y momentos en que se hablan distintas lenguas.

También fue muy interesante encontrar que los niños monolingües que tenían contacto regular con otra lengua tenían el mismo talento que los niños bilingües en esta prueba; por ejemplo, los que tienen abuelos que hablan otro idioma. Al parecer, crecer en un ambiente en el que se hablan muchas lenguas, más que ser bilingüe, es el factor detonante.

Usted se preguntará si nuestros descubrimientos simplemente se pueden tratar de otro ejemplo de las habilidades cognitivas superiores que tienen los niños bilingües. Nosotros también nos preguntamos eso. Así que le dimos a todos los niños una prueba cognitiva estándar para la función ejecutiva. Encontramos que los niños bilingües tenían mejores resultados que los niños monolingües, pero no así los niños monolingües que tienen contacto regular con otra lengua. Estos niños “expuestos” tuvieron resultados similares a los monolingües en las pruebas cognitivas, pero similares a los bilingües en las pruebas de comunicación.

Algo más que las habilidades cognitivas –algo más “social”– debe explicar su facilidad para adoptar la perspectiva del otro.

En un estudio que le da seguimiento al primero, próximo a publicarse en la revista Developmental Science, mis colegas y yo examinamos los efectos de la exposición multicultural en niños más pequeños: bebés de 14 a 16 meses, que apenas hablan. En este estudio, dirigido por Zoe Libermar en colaboración con el profesor Keysar y la psicóloga Amanda Woodward, a los bebés se les enseñan dos versiones del mismo objeto, como un plátano. Una versión la pueden ver tanto el adulto como el bebé; la otra, solo la puede ver el bebé y no es visible para el adulto. Cuando el adulto le pregunta al bebé por “el plátano”, el bebé podría darle cualquiera de los dos objetos –ambos son plátanos– ; sin embargo, si el bebé entendió el contexto social, tomaría más veces el plátano que el adulto sí podía ver.

Observamos que los bebés de ambientes monolingües toman cualquier plátano; en cambio, los bebés con ambientes multilingües, incluyendo a los que están expuestos a una segunda lengua, aunque sea poco, ya han entendido la importancia que tiene poder adoptar la perspectiva del otro para la comunicación: con más frecuencia tomaban el plátano que el adulto podía ver.

Al parecer, la exposición multilingüe ayuda a obtener la habilidad básica de las relaciones interpersonales. Por supuesto, convertirse en alguien totalmente bilingüe o multilingüe no es fácil para todo el mundo. Sin embargo, las mejoras sociales que identificamos parecen surgir por el simple hecho de crecer en un ambiente donde haya contacto con muchas lenguas y no solo por ser bilingüe. Esto puede ser bueno para los padres que no son bilingües, pero desean que sus hijos tengan algunos beneficios del multilingüismo.

Katherine Kinzler es profesora asociada de psicología y desarrollo humano en la Universidad de CornellSer bilingüe tiene varias ventajas obvias. Aprender más de una lengua nos permite tener nuevas conversaciones y nuevas experiencias. En años recientes, varias investigaciones desarrolladas por psicólogos han demostrado que existen otras ventajas menos obvias. Por ejemplo, que los niños bilingües tienen algunos beneficios cognitivos, como una mejor función ejecutiva, algo que ayuda a resolver problemas y otras actividades mentales complejas.

Ahora, dos nuevos estudios demuestran que crecer en un ambiente multilingüe no solo mejora las habilidades cognitivas de los niños, sino también las sociales.

En mi laboratorio de desarrollo psicológico llevamos a cabo un estudio, en colaboración con los psicólogos Boaz Keyzar, Zoe Liberman y Samantha Fan de la Universidad de Chicago, que se publicó el año pasado en la revista Psychological Science, con el que demostramos que los niños multilingües se pueden comunicar mejor que los niños monolingües.

Tomamos a un grupo de niños en Estados Unidos, de 4 a 6 años con diferentes orígenes lingüísticos, y les dimos una actividad en la que tenían que tomar en consideración la perspectiva de alguien más para poder entender qué les quería decir.

Por ejemplo, un adulto le decía al niño: “¡Ah, un auto pequeño! ¿Puedes mover el auto pequeño por mí?” Los niños podían ver tres –pequeño, mediano y grande–, pero estaban situados de tal manera que podían observar que el adulto no podía ver el auto más pequeño. Ya que el adulto solo podía ver el mediano y el grande, cuando decía “pequeño”, se refería al auto que el niño veía como “mediano”.

Encontramos que los niños bilingües se desempeñaron mejor en esta actividad que los niños monolingües. Si lo pensamos, esto tiene sentido intuitivo. Interpretar lo que alguien quiere decir, muchas veces requiere estar atento no solo al contenido, sino al contexto que lo rodea. ¿Qué es lo que mi interlocutor sabe o no sabe? ¿Qué está tratando de expresar? Los niños que viven en ambientes multiculturales cuentan con experiencias sociales para considerar la perspectiva de los otros: tienen que determinar quién habla qué lengua y a quién, quién entiende qué contenido y los lugares y momentos en que se hablan distintas lenguas.

También fue muy interesante encontrar que los niños monolingües que tenían contacto regular con otra lengua tenían el mismo talento que los niños bilingües en esta prueba; por ejemplo, los que tienen abuelos que hablan otro idioma. Al parecer, crecer en un ambiente en el que se hablan muchas lenguas, más que ser bilingüe, es el factor detonante.

Usted se preguntará si nuestros descubrimientos simplemente se pueden tratar de otro ejemplo de las habilidades cognitivas superiores que tienen los niños bilingües. Nosotros también nos preguntamos eso. Así que le dimos a todos los niños una prueba cognitiva estándar para la función ejecutiva. Encontramos que los niños bilingües tenían mejores resultados que los niños monolingües, pero no así los niños monolingües que tienen contacto regular con otra lengua. Estos niños “expuestos” tuvieron resultados similares a los monolingües en las pruebas cognitivas, pero similares a los bilingües en las pruebas de comunicación.

Algo más que las habilidades cognitivas –algo más “social”– debe explicar su facilidad para adoptar la perspectiva del otro.

En un estudio que le da seguimiento al primero, próximo a publicarse en la revista Developmental Science, mis colegas y yo examinamos los efectos de la exposición multicultural en niños más pequeños: bebés de 14 a 16 meses, que apenas hablan. En este estudio, dirigido por Zoe Libermar en colaboración con el profesor Keysar y la psicóloga Amanda Woodward, a los bebés se les enseñan dos versiones del mismo objeto, como un plátano. Una versión la pueden ver tanto el adulto como el bebé; la otra, solo la puede ver el bebé y no es visible para el adulto. Cuando el adulto le pregunta al bebé por “el plátano”, el bebé podría darle cualquiera de los dos objetos –ambos son plátanos– ; sin embargo, si el bebé entendió el contexto social, tomaría más veces el plátano que el adulto sí podía ver.

Observamos que los bebés de ambientes monolingües toman cualquier plátano; en cambio, los bebés con ambientes multilingües, incluyendo a los que están expuestos a una segunda lengua, aunque sea poco, ya han entendido la importancia que tiene poder adoptar la perspectiva del otro para la comunicación: con más frecuencia tomaban el plátano que el adulto podía ver.

Al parecer, la exposición multilingüe ayuda a obtener la habilidad básica de las relaciones interpersonales. Por supuesto, convertirse en alguien totalmente bilingüe o multilingüe no es fácil para todo el mundo. Sin embargo, las mejoras sociales que identificamos parecen surgir por el simple hecho de crecer en un ambiente donde haya contacto con muchas lenguas y no solo por ser bilingüe. Esto puede ser bueno para los padres que no son bilingües, pero desean que sus hijos tengan algunos beneficios del multilingüismo.

Katherine Kinzler es profesora asociada de psicología y desarrollo humano en la Universidad de Cornell

https://www.nytimes.com/es/2016/03/18/ser-multilingue-no-solo-mejora-las-habilidades-cognitivas-sino-tambien-las-sociales/

domingo, 24 de junio de 2018

Steven Pinker: “Los populistas están en el lado oscuro de la historia”

Es una de las grandes figuras de la psicología cognitiva y un especialista en el binomio mente-lenguaje. Dialéctico incansable e innegociable, su nuevo libro, ‘En defensa de la Ilustración’, vuelve a cargar contra los profesionales del apocalipsis. Contra los irredentos de “el mundo va cada día peor y solo nosotros podemos salvarlo”.

Hombre de ciencia y de pensamiento, el catedrático de Harvard ajusta cuentas con los populistas y con los enemigos del progreso.

HACE YA MUCHO tiempo que Steven Pinker (Montreal, 1954) mató a Dios. Fue en Canadá, al entrar en la adolescencia y descubrir que no lo necesitaba para nada. “Cuando empecé a pensar en el mundo, no le encontré sitio y me di cuenta de que no me servía ni siquiera como hipótesis”, explica. Arrancó entonces un idilio con la ciencia que 50 años después no ha dejado de crecer. Considerado uno de los psicólogos cognitivos más brillantes del planeta, sus trabajos académicos, centrados en el binomio lenguaje-mente, y sus obras de divulgación, como La tabla rasa (2002) y Los ángeles que llevamos dentro (2011), han roto tantos moldes que muchos le ven como un adelantado de la filosofía del futuro.

No es una descripción que le agrade a Pinker, pero es imposible sustraerse a ella al repasar su obra. Cada uno de sus libros ha generado ondas sísmicas de largo alcance. Debates globales en los que este catedrático de Harvard, firme defensor de las bases genéticas de la conducta, nunca ha rehuido el cuerpo a cuerpo y que le han valido la fama de dialéctico invencible. Desde esa altura, vuelve ahora a la carga con una obra mayor. Un trabajo que ha cosechado el aplauso internacional y que Bill Gates ha definido como su “libro favorito de todos los tiempos”.

En defensa de la Ilustración (editorial Paidós, 550 páginas, traducción de Pablo Hermida Lazcano) es ante todo un ajuste de cuentas con los enemigos del progreso. Aquellos que piensan que el mundo no deja de retroceder y que solo ellos pueden salvarlo. Son adversarios bien conocidos y temibles. Donald Trump, el Brexit, el populismo y los nacionalismos tribales forman parte de esa cohorte oscura, adversaria de los valores de la Ilustración.

“Los populistas se sienten inquietos frente a esa corriente gradual e inexorable que lleva al cosmopolitismo y a la liberalización de costumbres”

“Los ideales de razón, ciencia y humanismo necesitan ser defendidos ahora más que nunca, porque sus logros pueden venirse abajo. El progreso no es una cuestión subjetiva. Y esto es sencillo de entender. La mayoría de la gente prefiere vivir a morir. La abundancia a la pobreza. La salud a la enfermedad. La seguridad al peligro. El conocimiento a la ignorancia. La libertad a la tiranía… Todo ello se puede medir y su incremento a lo largo del tiempo es lo que llamamos progreso. Eso es lo que hay que defender”, explica Pinker.

Está sentado en su despacho de la Universidad de Harvard. A su alrededor se respira silencio. La novena planta del William James Hall, diseñado en 1963 por el arquitecto Minoru Yamasaki, es un estanque de luz líquida desde el que se contempla Cambridge (Massa­chusetts) y su lluvia de mayo. Dentro, en el departamento de Psicología Cognitiva, unos pocos alumnos merodean por la oficina del profesor. Hay libros especializados, moldes de cerebros y algún que otro ordenador. Dos sillones violetas invitan a sentarse. Pinker lo hace sin dejar de mirar a su interlocutor. Con su aspecto de rockero superviviente de los setenta, se le ve tranquilo, en su ambiente. Durante más de una hora, contestará a las preguntas con largueza. Curtido en mil debates, sabe que su propia calma refleja mejor que nada la fuerza de sus convicciones.

La Ilustración, en su definición, se vincu­la al capitalismo. Un concepto que ha entrado en crisis, ¿no?
Ilustración y capitalismo van juntos, pero hay una confusión muy extendida. Muchos intelectuales entienden el mercado como el libre mercado, lo identifican con el anarcocapitalismo o el liberalismo extremo. Y no son la misma cosa. El propio Adam Smith fue claro al respecto.

Pero con la Gran Recesión, una parte importante de la población, sobre todo la más joven, ha llegado a la conclusión de que el capitalismo y las instituciones que lo sustentan les han fallado. Y han dejado de confiar, se sienten los perdedores de la globalización. ¿Qué les diría?
Lo primero, que miren los datos. Ni la globalización ni los mercados les han empobrecido. La realidad es bien distinta. La pobreza extrema ha descendido un 75% en 30 años. Lo segundo, no hay incompatibilidad entre los mercados y las regulaciones. Por el contrario, la experiencia de la Gran Recesión nos mostró que se debe evitar el caos de los mercados desregulados. Lo tercero, hay que recordar el poder de los mercados para mejorar la vida. El mayor descenso en la pobreza de la historia de la humanidad se ha dado probablemente en China y se ha logrado no mediante la redistribución masiva de riqueza desde los países occidentales, sino por el desarrollo de instituciones de mercado.

“Los periódicos podrían haber publicado ayer que 137.000 personas escaparon de la pobreza. Eso ocurre cada día desde hace 25 años, pero nunca merece un titular”

Eso es mejora económica, pero no más libertad. La libertad económica suele ir acompañada a menudo de otras formas de libertad. Corea del Sur, aparte de gozar de una economía de mercado, es un lugar mucho más libre y placentero que su vecino del norte. Cuando los países abandonan el mercado, como Venezuela, se hunden en la miseria. Ocurrió con la Unión Soviética, la China de Mao, la Alemania del Este anterior a la caída del Muro…

Vale, el mundo es un lugar mejor y los mercados ayudan a ello. Pero entonces, ¿por qué asistimos a un ascenso del populismo?
Nadie lo sabe con certeza. Seguramente la Gran Recesión contribuyó a ello. En Europa hubo además un factor añadido. Al tiempo que se registraba una fuerte corriente migratoria desde los países musulmanes, aumentaba el terrorismo yihadista y se exageraba su riesgo. El resultado fue que el miedo y el prejuicio anidaron en muchos ciudadanos y se generó una reacción. No es algo nuevo. Los populistas están en el lado oscuro de la historia. Se sienten inquietos y marginados frente a esa corriente gradual e inexorable que conduce al cosmopolitismo, la liberalización de las costumbres, los derechos de las mujeres, los gais, las minorías… Eso asusta a esos hombres blancos mayores que forman su núcleo, que apoyan a Trump, al Brexit, a los partidos xenófobos europeos.

¿Cuál es la ideología de fondo de ese movimiento?
Tienen en común una mentalidad tribal, la misma que conduce al nacionalismo y al autoritarismo. Sienten hostilidad hacia las instituciones, buscan un líder natural que exprese la pureza y la verdad de la tribu. Les cuesta aceptar la idea democrática e ilustrada de que el gobernante es un custodio temporal del poder sometido a deberes y limitaciones.

Es decir, rechazan el control de las instituciones democráticas. Efectivamente. El énfasis de la Ilustración en las instituciones parte de la idea de que, dejados a su naturaleza, los humanos acabarán haciéndolo mal, agrediéndose, luchando por el poder… Frente a esto, no procede intentar cambiar la naturaleza humana, como siempre han buscado los totalitarismos, sino utilizar la propia la naturaleza humana para frenarla. Como dijo James Madison [presidente de EE UU de 1809 a 1817], la ambición contrarresta la ambición. De ahí el sistema de contrapoderes. Por supuesto que los líderes pretenden maximizar su poder, pero si los tribunales y los legisladores, aunque no sean ángeles, se les enfrentan, se neutralizan y se previene la dictadura.

¿Les ve ganando el pulso?
No sé si el populismo vencerá a las fuerzas de la Ilustración, pero hay razones para pensar que no. Aunque Trump se empeñe en ello, los avances son muy difíciles de revertir. El populismo tiene una fuerte base rural y se extiende por las capas menos cultas de la sociedad. Pero el mundo es cada vez más urbano y educado. La generación de Trump, de hecho, desaparecerá y tomarán el poder los millennials, poco amigos del populismo.

Y mientras eso llega, ¿no está el mundo en peligro con Trump?
Pues sí. Su personalidad es impulsiva, vengativa y punitiva. Y tiene el poder de declarar una guerra nuclear. Esas son razones suficientes. Pero además se opone a las instituciones que han permitido el progreso. Rechaza el comercio global, la cooperación internacional, la ONU… Si en estas últimas décadas no hemos sufrido una guerra mundial se debe a una serie de compromisos mutuos que parten de la premisa de que somos una comunidad de naciones y tomamos decisiones en consecuencia. Trump amenaza todo ello. Ha abandonado la aspiración de Obama de un mundo sin armas atómicas, ha rechazado el pacto con Irán y ha modernizado el arsenal nuclear… Sus instintos autoritarios están sometiendo a un test histórico al mundo y a la democracia estadounidense.

¿Y cuál es su pronóstico?
Pienso que vencerán las instituciones. Hay muchas fuerzas opuestas a lo que dice Trump y que le impiden materializarlo. Incluso han surgido líderes carismáticos que se alinean con los valores de la Ilustración, como Justin Trudeau y Emmanuel Macron…

No parecen suficientemente fuertes. Para vencer al populismo se debe además reconocer el valor del progreso. Hay un hábito muy extendido entre intelectuales y periodistas que consiste en destacar solo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde de la catástrofe. Es la mentalidad del default. Trump explotó esa forma de pensar y no encontró resistencia suficiente en la izquierda, porque una parte estaba de acuerdo. Pero lo cierto es que muchas instituciones, aunque imperfectas, resuelven problemas. Pueden evitar guerras y reducir la pobreza extrema. Y eso debe formar parte del entendimiento convencional de cada uno.

Es usted un optimista.
Me gusta más definirme como un posibilista serio.

Frente a ese posibilismo, después de dos guerras mundiales, la bomba atómica, la proliferación de armas y el terrorismo, mucha gente no cree que el mundo sea un lugar mejor. ¿Están completamente equivocados? ¿No es necesario cierto pesimismo para no caer en la complacencia?
Hay que ser realistas. Las cosas siempre pueden ir a peor y es cierto que la complacencia impide ver los peligros. Un riesgo es el fatalismo, la idea de para qué hay que molestarse en mejorar el mundo si el mundo no hace sino empeorar; son aquellos que piensan: si no es el cambio climático, serán los robots los que acaben con nosotros. El otro es el radicalismo. Mucha gente joven ve acertadamente errores en el sistema. Y eso es bueno, pero si se acaba pensando que las instituciones son tan disfuncionales que no merece la pena mejorarlas, entonces se entra en el terreno de las soluciones radicales: todo puede ser destruido porque nada vale. Mejor edificar sobre las cenizas. Ese es un error terrible, porque las cosas se vuelven mucho peores.

¿Es el nacionalismo uno de esos factores de destrucción?
Crecí en Quebec y las tensiones que hay en España no me son ajenas. El nacionalismo corre siempre el riesgo de hacerse maligno, pero puede ser benévolo, si funciona como un contrato social y se basa en la residencia, no en las creencias religiosas, clánicas o tribales. La mente humana, de hecho, tiene una categoría flexible de tribu: puede referirse a la raza, pero también a un equipo deportivo, a Windows contra Mac, a Nikon frente a Canon. Y además cabe su despliegue en múltiples niveles: uno puede estar orgulloso de ser de Harvard, de Boston, de Massachusetts y del mundo. Si nuestro sentido de nación coexiste con nuestro sentido de ser europeos y, más importante aún, de ser humanos y ciudadanos del mundo, puede ser benigno. El nacionalismo es pernicioso cuando se parte de una imposición tribal y se entiende como una suma cero: nuestra nación solo puede prosperar si a otras les va peor.

¿Ayudan las redes sociales al populismo?
El populismo las ha usado. Ahora bien, no quiero echar la culpa de todo a las redes sociales. Eso se ha puesto muy de moda: hay un problema y se les atribuye la culpa. Las redes pueden ser usadas positivamente, como hizo Obama.

Leyendo su libro es casi imposible no ser optimista con el devenir del mundo. Pero cuando uno lo cierra y mira las noticias, el pesimismo vuelve. ¿Está el problema en los medios?
El periodismo tiene un problema inherente: se concentra en acontecimientos particulares más que en las tendencias. Y le resulta más fácil tratar un hecho catastrófico que uno positivo. Esto acaba generando una visión distorsionada del mundo. El economista Max Roser lo ha explicado. Los periódicos podrían haber recogido ayer la noticia de que 137.000 personas escaparon de la pobreza. Es algo que lleva ocurriendo cada día desde hace 25 años, pero que nunca ha merecido un titular. El resultado es que 1.000 millones de personas han escapado de la pobreza extrema y nadie lo sabe.

Volviendo al principio. La Ilustración se apoya en el progreso. ¿Pero no es irracional ser tan optimista?
A fin de cuentas, la creencia de que las cosas siempre irán mejor no es más racional que la creencia de que todo irá siempre a peor. Ser incondicionalmente optimista lo es, es irracional. Hay una falsa creencia, procedente del siglo XIX, de que evolución equivale a progreso. Pero la evolución, en un sentido técnico y biológico, trabaja en contra de la felicidad humana. La biosfera está llena de patógenos que están en constante evolución para enfermarnos. Los organismos de los que dependemos para alimentarnos no quieren ser nuestro alimento. La vida es una lucha. Y el curso natural de los acontecimientos es terrible. Pero la ingenuidad humana hace caso omiso a estos problemas. Hay una falacia muy común que conceptualiza el progreso como una fuerza mística del universo que destina a los humanos a ir a mejor. Siempre a mejor. Y eso, simplemente, no es así. Tenemos una esperanza razonable de progreso si las instituciones humanas sacan lo mejor de nosotros, si nos permiten adquirir nuevos conocimientos y resolver problemas. Pero eso no siempre ocurre. Hay muchas fuerzas que naturalmente empeoran las cosas.

Pinker, con una sonrisa tenue, ha terminado. Educadamente, se levanta y se encamina a la sesión de fotos. De lado y de frente, se deja llevar por el departamento de Psicología Cognitiva e incluso posa junto a una sinuosa masa color canela guardada en formol. Al terminar, la observa y comenta: “Este cerebro es real”. Los alumnos miran de reojo a su maestro y siguen trabajando en silencio. Fuera, llueve sobre Cambridge.

https://elpais.com/elpais/2018/06/07/eps/1528366679_426068.html

sábado, 3 de marzo de 2018

Atención opositores: El método para mejorar la memoria que no requiere ningún esfuerzo.

Cuando tratas de memorizar algo nuevo es normal asumir que, cuanto más empeño pones en ello, mejor te irá.

Sin embargo, puede que lo que necesites sea justamente una pausa en la que no hagas nada. Literalmente.

Apaga la luz, relájate y disfruta de 10 o 15 minutos de tranquilidad y verás que recordarás mucho mejor lo que acabas de aprender que si hubieses tratado de usar ese tiempo de manera más productiva.

Si bien se sabe que no debemos acelerarnos cuando estudiamos, nuevas investigaciones indican que debemos apuntar a una "interferencia mínima" durante estas pausas, evitando deliberadamente cualquier actividad que pueda afectar a la delicada tarea de formar memorias.

Así que nada de mirar el celular, los correos electrónicos o navegar por internet. Tienes que darle a tu cerebro la oportunidad de recargar baterías sin distracciones.

Este descubrimiento resulta alentador para las personas con amnesia o algunas formas de demencia, ya que presenta una forma de liberar una capacidad de aprender latente, previamente desconocida.

Experimentos
Los beneficios del descanso para mejorar la memoria fueron documentados por primera vez en 1900 por el psicólogo alemán Georg Elias Müller y su estudiante Alfons Pilzecker.

En uno de sus varios experimentos, Müller y Pilzecker les pidieron a los participantes que aprendiesen una lista de sílabas sin significado.

A una mitad del grupo le solicitó que aprendiese inmediatamente el contenido de una segunda lista, mientras que la otra pudo descansar seis minutos antes de comenzar con la tarea.

Cuando se examinó a ambos grupos una hora y media más tarde, los dos mostraron diferencias notables.

Los que hicieron el paréntesis recordaron cerca del 50% de la lista, mientras que los otros solo un 28%.

Esto indica que nuestra memoria de información recién aprendida es especialmente frágilapenas ha sido codificada, con lo cual es susceptible de sufrir interferencias si recibimos nueva información.

Beneficios del descanso
Las implicaciones más amplias de este hallazgo se hicieron evidentes recién a principios de la década del 2000, gracias a un estudio de Sergio Della Sala, investigador de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, y Nelson Cowan de la Universidad de Misuri, en Estados Unidos.

El equipo quería descubrir si reducir la interferencia podía servir para mejorar la memoria de los pacientes que habían sufrido un daño neurológico.

Usando una técnica similar a la de Müller y Pilzecker, les ofrecieron a los participantes una lista de 15 palabras y los pusieron a prueba 10 minutos más tarde.

A algunos sujetos los mantuvieron ocupados con pruebas cognitivas y a otros los dejaron descansar en una sala oscura.

Y el impacto de una intervención leve fue mucho más profundo de lo que esperaban.

Los que descansaron triplicaron el número de palabras que recordaron —de 14% a 49%—, obteniendo un resultado similar al de la gente sin daño neurológico.

Della Sala y una estudiante de Cowan, Michaela Dewar, de la Universidad de Heriot-Wattt, repitieron estos estudios en contextos muy diferentes.

Descubrieron que en pacientes sanos, los períodos de descanso cortos también pueden mejorar la memoria espacial.

Por ejemplo, el descanso los ayudó a recordar el sitio de diversos puntos geográficos en un ambiente de realidad virtual.

El recuerdo, además, se mantuvo por una semana después de haberlo aprendido.

El beneficio resultó ser igual tanto para jóvenes como para personas mayores.

En todos los casos, los investigadores simplemente les pidieron a los participantes que se sentaran en una habitación con luz tenue, sin celulares ni distracciones similares.

La mayoría se dedicó a descansar y a dejar vagar su mente.

Formación de las memorias
El mecanismo exacto por el cual el descanso parece ser beneficioso no se conoce.

Pero algunas de sus claves residen en cómo se forman las memorias.

Se sabe que inicialmente, cuando se codifican, pasan por un período de consolidación, y se guardan en un sitio por un largo plazo.

Antes se creía que esto ocurría principalmente durante el sueño, cuando se intensificaba la comunicación entre el hipocampo —el sitio en donde las memorias se forman por primera vez— y la corteza cerebral, un proceso que podría fortalecer las nuevas conexiones neuronales que se necesitan más tarde para llamar a esos recuerdos.

Esta intensificación de la actividad nocturna puede explicar por qué generalmente aprendemos mejor antes de irnos a dormir.

Pero un estudio de 2010 de Lila Davachi, investigadora de la Universidad de Nueva York, EE.UU., descubrió que esto no se limitaba al sueño sino que ocurría también cuando estábamos despiertos, descansando.

Puede que el cerebro aproveche los momentos de descanso para consolidar lo que aprendió recientemente, y reducir la estimulación en estos momentos ayuda.

Y es posible que el daño neurológico haga que el cerebro sea particularmente vulnerable a las interferencias después de aprender algo nuevo, y por ello hacer un descanso demostró ser particularmente importante para los sobrevivientes de un derrame cerebral o para personas con Alzheimer.

Pero más allá de los beneficios clínicos para esta clase de pacientes, los expertos concuerdan en que programar períodos de descanso regulares y sin distracciones puede ayudarnos a todos a recordar material nuevo más firmemente.

En la era del exceso de información, es bueno recordar que nuestros teléfonos inteligentes, no son la única cosa que necesita recargarse a intervalos regulares.

Nuestra mente, claramente, también lo necesita.


Fuente: http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-43127240

jueves, 1 de marzo de 2018

5 ejercicios para ser más feliz según Laurie Santos, la profesora que da el curso más popular en la historia de la Universidad de Yale

"La ciencia nos ha mostrado que ser feliz requiere un esfuerzo intencional", dice la psicóloga Laurie Santos.
"No es fácil, hay que dedicarle tiempo", asegura en conversación con BBC Mundo.

Santos es profesora de la Universidad de Yale en New Haven, Estados Unidos, donde imparte el curso "Psicología y Buena Vida".
Con más de 1.200 alumnos inscritos, su clase se convirtió en la más popular en los tres siglos de historia de Yale.
Santos basa su curso en la psicología positiva, que es el área de la psicología que estudia la felicidad.

"La psicóloga Sonja Lyubomirsky compara ser feliz con aprender a tocar el violín o convertirse en una estrella de fútbol", dice Santos. "No es algo que simplemente puedas hacer, tienes que practicar para ser cada vez mejor".
En base a esas premisas, Santos les enseña a sus alumnos a "hackearse", es decir, a reprogramar sus hábitos para que sean más felices y saludables.

 Estas son algunas de las tareas que tienen que cumplir los alumnos de Santos para tratar de ser más felices:

1. La lista de la gratitud
Durante una semana, cada noche los estudiantes deben escribir las cosas por las cuales se sienten agradecidos.
Así crean su propia lista de gratitud.
"Suena bastante simple pero hemos visto que quienes hacen este ejercicio de manera regular tienden a ser más felices", dice Santos.

2. Dormir más y mejor
Según Santos, este ejercicio les resulta bastante difícil a sus estudiantes, pues en Yale deben cumplir con una gran carga de tareas.
El reto consiste en dormir 8 horas cada noche durante una semana.
"Parece tonto, pero sabemos que aumentar el sueño disminuye la depresión y aumenta la actitud positiva", dice Santos.

3. Meditar
La tarea consiste en meditar 10 minutos cada día.
Santos explica que los estudios muestran que la meditación y otras prácticas que aumentan la atención plena, les pueden ayudar a ser más felices.

4. Más tiempo para compartir con la familia y los amigos
Santos también menciona que las investigaciones han mostrado que las cosas que normalmente traen felicidad tienen que ver con las relaciones interpersonales y las conexiones sociales.
"Tener tiempo para estar con tus amigos y tu familia, disfrutar el momento, ser consciente y experimentar el mundo", enumera.
"Muchas veces relacionamos la riqueza con la cantidad de dinero que tenemos", explica Santos, "pero las investigaciones han mostrado que está relacionada más con cuánto tiempo tienes".
"Si estás sacrificando tu tiempo para trabajar más y ganar más dinero, eso no es un buen comportamiento. Sería mejor aumentar la cantidad de tiempo libre que tienes".

5. Menos redes sociales y más conexiones reales
Para Santos, también es importante no dejarse engañar por las sensaciones de satisfacción que ofrecen las redes sociales. "Las investigaciones nos muestran que la gente que más usan redes como Instagram, tiende a ser menos feliz que aquellos que las usan menos. Esto significa que estas redes sociales no nos están haciendo tan felices como nosotros creemos".
"Hay que desconectarse de las redes sociales y dormir un poco más".

http://www.bbc.com/mundo/noticias-42927052

domingo, 11 de febrero de 2018

_- Cómo hacer razonar a alguien que no está dispuesto a cambiar de opinión. Parece que ser inconvencible es una señal de liderazgo y el resultado es que cada vez hay más líderes dogmáticos. ¿Dónde está la virtud?

_- Si no por una cosa, por otra: religión, política, tradiciones. Siempre aupados por ellos, los dogmáticos —cada vez más numerosos— se escudan tras sus ideas cerrándose a cualquier otra opinión que ataque sus firmes e inamovibles creencias.

En todos los planos, de profundidad y más triviales, siempre habrá un defensor de la tortilla de patata seca que peleará con todas sus armas contra aquel que le ponga cebolla, encontrando una barrera igual de firme al otro lado. Dos polos irreconciliables sin voluntad de hablar, utilizando el "porque lo digo yo" como único argumento.

Ahora, un estudio publicado en Journal of Religion and Health se ha ocupado de analizar los rasgos más íntimos de estas personas inconvencibles, las que sientan cátedra y no atienden a razones, por más que se les rebata con argumentos solventes y la realidad se les imponga.

Conscientes de que la sociedad moderna parece revelarse como una generadora de nuevos perfiles de personas inamovibles, los investigadores de la Case Western Reserve University en Cleveland (Ohio) han tratado de entender los dogmas religiosos y también los no religiosos.

Jared Friedman, coautor del estudio y doctorando en Comportamiento organizacional, explica que "algunas personas religiosas se aferran a determinadas creencias porque estas concuerdan con sus valores morales", y por eso son más tendentes al inmovilismo. Por su parte, los defensores de pensamientos no religiosos son muchas veces incapaces de ver algo positivo en aquello que contradice sus conclusiones.

Friedman establece que en cada caso —el religioso y el no religioso— se activa una red neuronal diferente: mientras las redes empáticas son propias de los pensamientos religiosos, las analíticas serían las que activamos en los temas no religiosos; cada persona elige la más adecuada para cada decisión. Moralidad o lógica pueden ser llevadas al extremo, anulando la posibilidad de abrir la mente a nuevas ideas y corrientes de opinión y convirtiendo al individuo en dogmático.

En la raíz de ambos perfiles, según el psicólogo y director del Centro de Psicología comportamental,Enrique Cervantes, hay un problema de educación: "Nuestro sistema no nos enseña a ser objetivos sino a tomar partido, a vivir en la idea de estás conmigo o contra mí. Por eso los dogmas —aunque son verdades no demostradas— se asumen como ciencia y anulan la capacidad de discusión".

El experto apuesta por encontrar un equilibrio entre la razón y la emoción, tanto en planos religiosos como mundanos, y elevar el nivel de reflexión para "luchar contra la intoxicación general y acabar con cualquier dogmatismo". Esa es, según Cervantes, la receta para los porquelodigoyoistas.

¿Hemos perdido la capacidad de debatir?
"Definitivamente, no. Vivimos en la sociedad que más promueve el diálogo de la Historia", afirma Helena Soleto, directora del Máster en Mediación, negociación y resolución de conflictos de la Universidad Carlos III de Madrid. Pero completa: "Otra cosa es que hoy haya muchos dogmatismos a los que acogerse, porque el sujeto siempre busca diseñar su identidad para formar parte de un grupo. Y lo que está claro es que, para poder hablar, hay que querer hacerlo".

"Cualquiera puede ser convencido, siempre y cuando el punto de encuentro buscado sea razonable y sano", (Helena Soleto, directora del Máster en Mediación, negociación y resolución de conflictos de la Universidad Carlos III de Madrid).

He aquí el quid de la cuestión: intercambiar opiniones y no quedarse únicamente en su exposición. En esta línea, el experto en lenguaje y comunicación Julio García Gómez se muestra más escéptico y recuerda con añoranza aquellos "auténticos debates mediáticos" que Jesús Hermida importó a nuestra televisión en los 90, con el precedente histórico de La Clave, de José Luis Balbín, 10 años atrás.

"Hoy tan solo se expone una batería de opiniones, una detrás de otra, pronunciada por los portavoces de las distintas corrientes que se suben al púlpito sin voluntad de escuchar a los demás", explica García, y continúa: "¿Están entonces resurgiendo los debates, a la vista de lo que vemos en los medios? Sí, pero no con los mismos preceptos".

Aunque no sólo en la tele se cuecen los debates. Barras de bar, ascensores, mesas de restaurante. O paradas de autobús. Cualquier lugar es susceptible de convertirse en un foro en el que… ¿debatir? Resultará complicado hacerlo con personas que, como apunta el estudio, no admiten ninguna oposición a sus ideas. No obstante, para Helena Soleto "cualquiera puede ser convencido, siempre y cuando el punto de encuentro buscado sea razonable y sano".

Cómo negociar con un inconvencible
Sabiendo ya cómo son los porquelodigoyoistas, hay que preguntarse ahora cómo tratar de negociar con ellos. "La opinión que mantienen está ligada a su definición como persona", avanza la experta en negociación Helena Soleto. Las personas inconvencibles consideran que sus ideas no son negociables y que ponerlas en duda supone una amenaza para todo lo que son. Por eso, conviene ir con cuidado.

Con cuidado y practicando la escucha activa. Hay que preguntar al otro cómo se siente para tratar de delimitar los principales puntos de tensión (el objetivo es saber qué es, en concreto, lo que molesta a la otra persona de nuestra opinión). También hay que expresar los sentimientos propios, las necesidades, pero sin enjuiciar al otro. Y todo combinando el lenguaje verbal y el no verbal. No es lo mismo preguntar a alguien cómo se siente mostrando interés por su respuesta con la expresión de la cara que acompañándolo de un gesto insultante como, digamos, una vulgar peineta.

Julio García Gómez aconseja aplicar a los debates las bases de la comunicación: concisión, brevedad y titulares efectivos. "Debemos evitar el ruido con palabras que no conducen a nada y mantener una mirada franca y generosa. Con movimientos pausados, lograremos rebajar el nivel de tensión de las palabras del otro y abriremos la vía del diálogo constructivo".

Sin duda, habrá nudos imposibles de desenredar. No vamos a convencer al vegano de que coma huevos, pero sí de que respete a aquel que disfruta haciéndolo. Se trata de entender que el otro piense de una forma diferente, pero que siempre se podrán encontrar realidades que promuevan la convivencia pacífica. Puntos de encuentro. Líneas comunes.

¿No seré yo el inconvencible?
¿Mejillas sonrojadas? Quizá más de uno se haya visto reflejado en este perfil. Más pistas: "Normalmente, estas personas huyen de los foros en los que saben que van a encontrar opiniones contrarias a las suyas", confirma Soleto. "Se ciñen, como recurso de protección, a leer periódicos o a ver programas que alimentan su postura". Porque lo contrario resulta incómodo.

"Los inconvencibles suelen ser poco humildes y no gustan de reflexionar sobre su postura. Simplemente, la esgrimen", afirma García Gómez. El experto invita a "tomar conciencia de que lo más probable es que el otro pueda completar, enriquecer o modificar para bien mis opiniones".

Y estos consejos son válidos para todos. Para altos y bajos. Para rubios y morenos. Mujeres y hombres. Con ligero seseo o de dicción perfecta. Con flequillo tupido o frente despejada. Después de todo, dicen que hablando se entiende la gente, ¿no?

https://elpais.com/elpais/2017/10/26/buenavida/1509030361_841014.html

lunes, 29 de enero de 2018

Los científicos que ‘hackean’ mentes para resolver conflictos imposibles. Experimentan con mecanismos psicológicos usando Israel y Palestina como laboratorio natural.

Mientras vestía el uniforme del Ejército de Israel, el psicólogo Eran Halperin sufrió graves heridas que le hicieron plantearse si no había otra posibilidad que la guerra perpetua:

"No podemos simplemente aceptar esto como la única situación en la que tenemos que vivir".
Y se lanzó a la búsqueda de alguna forma de resolver el conflicto desde su campo de conocimiento. Convenció a la prestigiosa Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, de que el conflicto palestino-israelí era un
"laboratorio natural" que podría servir para estudiar cómo resolver los enfrentamientos eternos desde la psicología.
Desde entonces, sus equipos han descubierto algunos mecanismos sorprendentes que pueden ayudar allí y en otros lugares en los que las posiciones políticas se han enquistado y el conflicto parece irresoluble, enfoques esenciales en un mundo cada vez más polarizado. En Cataluña, dicen, también se pueden aplicar sus hallazgos.

"Soy totalmente optimista, principalmente porque veo que estos cambios suceden todos los días en nuestro laboratorio y también en las intervenciones que realizamos sobre el terreno", asegura Halperin. Y añade:
"La gente no cree que el cambio sea posible porque la mayoría de las veces utilizan mensajes persuasivos intuitivos en lugar de basados en evidencia y fallan repetidamente. Pero cuando utilizamos el mensaje correcto con las personas adecuadas, las cosas pueden ser efectivas".
Su grupo del Centro Interdisciplinario Herzliya ha realizado numerosos experimentos que ayudan entender por qué no funcionan muchos de los enfoques habituales a la hora de resolver conflictos. Y, sobre todo, empiezan a recoger frutos en la calle, en experimentos entre ciudadanos reales de Israel lejos del control de su laboratorio.

Uno de los más llamativos fue el realizado en 2015 en una pequeña localidad en la que más del 60% de la población apoya a los más conservadores del arco político de Israel. Durante seis semanas bombardearon a sus habitantes con vallas publicitarias en las calles, publicidad muy extendida en portales de internet y todo tipo de mercadotecnia y folletos que regaron por entero la localidad. Los sujetos de estudio, ciudadanos normales, no eran conscientes de participar en un experimento psicológico que ya había dado importantes frutos en situaciones controladas.

La idea de la campaña era usar el pensamiento paradójico para enfriar las posiciones de los más radicales.
Los mensajes, tanto por su estética como por su fondo, parecían claramente partidarios del enfoque de los halcones, el ala más dura, con soldados cuidando de niños y ancianos. Pero los lemas se pasaban de frenada, llevando hasta el absurdo el mensaje convencional. "Para mantener la ética, necesitamos el conflicto", decían los anuncios, que se reproducían en carreteras y YouTube. "Sin él no tendríamos héroes, necesitamos el conflicto". Al cabo de unos meses, el 30% de las cobayas humanas que se definían como derechistas se mostraban más partidarias de la negociación con los palestinos, frente al grupo de control de una ciudad similar y los considerados centristas en esa misma localidad. Algo había hecho clic en el cerebro de los halcones al ver sus ideas reducidas al absurdo.

Lo importante es encontrar el camino, el truco psicológico, que ayude a "descongelar" la mentalidad de los bloques.
El pensamiento paradójico ayuda con los más radicales porque evoca bajos niveles de desacuerdo: no les llevan la contraria de forma directa, un enfoque erróneo que ya se sabe que será contraproducente. No despierta esa disonancia en el cerebro porque no pone en tela de juicio su sistema de creencias, sino que simplemente deja en mal lugar la imagen de su grupo, lo que invita a replantear cómo mejorarla.

"Usamos diferentes estrategias para diferentes propósitos. Lo principal a tener en cuenta es que cada proceso psicológico es relevante para resultados específicos y con respecto a grupos específicos",
defiende Halperin, director del laboratorio de Psicología del Conflicto y Reconciliación Intergrupal. El pensamiento paradójico lleva a reconsiderar sus posiciones a quienes tienen puntos de vista más extremos. "En otros casos, hemos utilizado el entrenamiento de regulación de las emociones, que es principalmente efectiva para reducir las emociones negativas y el consecuente apoyo para la agresión", dice Halperin.

Otro error habitual es el de animar a ponerse en el lugar del otro. Esto provoca rechazo y que se enconen los ánimos, según han mostrado, porque se tiene una idea preconcebida de que el bloque rival es malo por naturaleza —"España es irreformable"— y firme en sus convicciones hasta la locura —"los independentistas catalanes han perdido la cabeza"—. "Tomar la perspectiva del otro lado puede llevar a la idea de que el conflicto es extremadamente complicado y que no hay posibilidad de intentar resolverlo", asegura Amit Goldenberg, investigador en Stanford.

Es mejor explicar que, como se sabe, la gente puede cambiar. Que el cerebro es extraordinariamente flexible y se adapta. Que incluso los líderes más radicales han sido capaces de alcanzar acuerdos de paz.

Es lo que demostraron Goldenberg, Halperin y Dweck con otro experimento sobre el terreno, poniendo a prueba la maleabilidad de los grupos, en un estudio publicado esta semana. La maleabilidad consiste en explicar que los grupos tienen la capacidad de cambiar para bien, con conceptos neurológicos y ejemplos reales como Gerry Adams, sin citar directamente lo que sucede entre Israel y Palestina. Cuando dejaron que estos mensajes calaran entre los sujetos estudiados, su esperanza en la resolución del conflicto aumentó notablemente, incluso pasados seis meses, y también crecieron el apoyo a políticas conciliatorias y la voluntad de hacer concesiones, reduciendo a su vez los pilares del odio. El primer paso, imprescindible, para plantear el acuerdo.

Cuando se expuso a grupos mixtos de adolescentes israelíes y palestinos al concepto de maleabilidad, su capacidad para trabajar en equipo se disparó frente a otros equipos: "Fueron capaces de construir torres hasta el doble de altas que las de los demás. Creer que el cambio es posible aumenta la probabilidad de que el cambio ocurra", cuenta Goldenberg. Esta técnica se ha usado también en Palestina: "Los resultados más sorprendentes fueron de los palestinos de Cisjordania, incluyendo miembros de Fatah y Hamas, personas que no tienen ningún interés en la pervivencia de Israel", asegura Dweck, que publicó sus resultados en Science. Este enfoque también está dando resultados en Chipre y ha sido replicado en Canadá y EE UU.

Tratar de poner a alguien en el lugar de otro puede ser contraproducente, pero ver que los otros se ponen en el lugar de uno es bastante efectivo.
Así, en otro experimento, se mostró a israelíes noticias del conflicto que les hacían indignarse. Cuando se les enseñó palestinos tan indignados como ellos por el mismo motivo, su voluntad de conciliación aumentó sensiblemente y se redujo la deshumanización del contrario. Esta "similitud emocional" es una de las razones por las que estos autores creen que hay que combatir a toda costa la autocensura dentro de los grupos.

Por ejemplo, en distintos experimentos se ha observado que los sujetos se muestran más propicios a buscar la paz cuando se les muestra a líderes o personas destacadas del bloque enemigo haciendo autocrítica y dando la razón a los contrarios en algún aspecto. "El apoyo a la autocensura no es simplemente un subproducto de un conflicto en curso, sino un proceso significativo que actúa como una barrera para la resolución de conflictos", aseguran estos autores. Y apuntan: "Es un mecanismo de cierre que apunta a bloquear la información que potencialmente puede arrojar nueva luz sobre el conflicto y el rival y así conducir a un cambio de puntos de vista por parte de los miembros de la sociedad y posiblemente un cambio de políticas con respecto al conflicto".

La ciudadanía es consciente del deterioro democrático que se produce por culpa de la autocensura, pero aun así la apoya mayoritariamente en situaciones de enfrentamiento. Durante la segunda Intifada, el 73% de los israelíes coincidía en que la libertad de prensa era un elemento fundamental para la democracia, pero el 80% era partidario de que los periodistas se autocensuraran para no perjudicar a su país.

A pesar de muchos estudios que señalan que es casi imposible cambiar de opinón, Goldenberg cree que es perfectamente posible con el enfoque adecuado.
"Lo estamos viendo con los derechos de las mujeres y el acoso sexual, el cambio está ocurriendo delante de nuestros ojos, gracias al movimiento de #Metoo. Con la percepción del cambio hay esperanza y si esperanza, hay cambio", asegura.

https://elpais.com/elpais/2018/01/09/ciencia/1515499458_662083.html

El peculiar experimento que logró moderar a 'halcones' israelíes

sábado, 19 de agosto de 2017

Te quiero, pero no te aguanto.

Alejarnos de las personas que nos hacen daño nos libera de vínculos carentes de sentido. Pero antes de hacerlo hay que saber elegir el momento y el tono adecuados

LA MAYORÍA hemos sido educados para gustar y complacer a todo el mundo, o al menos para intentarlo. Sin embargo, en el extremo opuesto, nos cuesta saber qué hacer cuando nos sentimos incómodos ante una determinada persona o grupo. ¿Cómo rechazar a alguien sin que se sienta herido? ¿Existe alguna manera de cortar un vínculo que se ha vuelto tóxico sin provocar una guerra?

Lo que en un entorno social se soluciona con un alejamiento discreto y progresivo resulta mucho más complicado si la ruptura implica a un familiar directo. La situación también puede ser delicada si se trata de un amigo íntimo, especialmente cuando el otro no capta nuestras señales. Pero en estas situaciones no debemos contener la incomodidad que nos provoca esa persona por miedo a hacerle daño. Así solo alimentaremos un conflicto latente. Llegará un momento en el que el pozo de la paciencia se desbordará provocando un tsunami emocional.

Tampoco es buena idea mandarle un e-mail o carta postal con todo lujo de detalles sobre lo que nos molesta de él o de ella. Casi nadie está preparado para soportar una visión negativa de uno mismo que no coincide con la propia. Si la bomba les llega por escrito, además, siempre podrán volver a “la prueba del delito”, también para mostrarla a terceras personas. Existen situaciones extremas, sin embargo, en las que nos resulta indispensable expresar nuestros sentimientos por un medio u otro, aunque la otra parte no esté preparada para oír la verdad. En estos casos, la escritora y conferenciante Eva Sandoval propone soltar directamente la siguiente frase: “Te quiero, pero no te aguanto”. La segunda parte de la oración suena demasiado agresiva y quizá estaría bien recurrir a otras expresiones más conciliadoras. Podríamos decir: “Te quiero, pero en este momento no nos entendemos. Quizás más adelante volveremos a coincidir”. La segunda opción podría ser: “Te quiero, pero esta relación no está haciendo bien a ninguno de los dos ahora mismo. Necesitamos una pausa”. Si lo comunicamos de manera sincera y respetuosa, no es necesario añadir nada más. Señalar las faltas del otro equivaldrá a poner clavos en un cierre que ya de por sí es traumático. Cuando los nervios están a flor de piel no hay que decirlo todo. Basta con expresar cómo nos sentimos y transmitir de forma sencilla nuestra decisión.

Trazar una línea de separación con el otro es una tarea especialmente dura cuando se trata de amigos íntimos o de familiares muy cercanos. El oscarizado director de cine Vittorio de Sica (1901-1974) decía al respecto: “La Biblia nos enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos”. Con esto, el también actor italiano apuntaba a que las personas más cercanas son también las que tienen más capacidad para herirnos. La periodista Begoña Merino, investigadora de las relaciones personales a través de Internet, opina al respecto: “Hay familias con tal nivel de conflictos y de inconsciencia que, aunque muchos consideren que hay que dejar pasar cualquier cosa —pagando un enorme precio emocional— para seguir unidos, dejan una profunda huella negativa en nosotros. Mientras esa relación tormentosa y dolorosa persista, seguirán lastrando nuestro presente”.

Por muy delicados que seamos con la gestión de la crisis, aunque pidamos a esta pareja, amistad o familiar una pausa para retomar la relación más adelante, tenemos que estar preparados para asumir el enfado del otro y sus consecuencias. Es inevitable que nos duelan los reproches y acusaciones de aquellos a los que hemos querido, así como el silencio con el que a menudo castigan a quienes rompen el vínculo. En el libro Mindfulness & the Art of Managing Anger (el mindfulness y el arte de manejar el enfado), Mike Fisher, terapeuta especializado en la ira, propone técnicas para tomar el control de la emoción. El primer paso es que tenemos que ser conscientes de lo que estamos sintiendo de manera que cualquier reacción estará filtrada por este razonamiento. Esto no quiere decir que no podamos estallar en cualquier momento. Pero, como todo en la vida, es necesario encontrar el término medio. En este caso, hay que saber elegir el instante. Si lo que queremos expresar se dice desde la serenidad y la reflexión, tendrá un efecto muy distinto. Ya lo decía el monje budista Thich Nhat Hanh: “Los sentimientos vienen y se van como nubes en el cielo un día de viento. La respiración consciente es mi ancla”.

Para mitigar la tristeza y el sentimiento de injusticia que nos puede embargar, es útil identificar desde dónde actúa cada persona. Si representamos la evolución personal como una pendiente, hay quienes nos hablan desde la sabiduría que otorga estar en lo más alto del camino, mientras que otros reaccionarán de forma más primitiva y ciega porque se encuentran mucho más abajo. Cada cual lo hace lo mejor posible desde el lugar donde está. Por lo tanto, dejemos que cada cual recorra su propio camino.

http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/te-quiero-no-te-aguanto/

viernes, 18 de agosto de 2017

Consejos para saber escuchar

Ayudar a alguien en problemas puede generar un conflicto si solo juzgamos sus acciones. Hay que aceptar que las soluciones que nos vienen bien a nosotros no siempre se pueden extrapolar. Y que lo más importante es escuchar al otro.

ME DEJAS que te cuente algo?
—Sí, claro…
—Ayer salí por la noche a tomar algo…
—Pero ¿cómo se te ocurre salir entre semana?
—Ya, el caso es que lo hice, y me encontré a Laura. Y otra vez discutimos…
—Como siempre, si es que cuando te pones…
—No empecé yo precisamente.
—Es igual. Lo que tienes que hacer es llamarla. Ahora mismo. Y te disculpas.
—No te lo contaba para que me dijeras eso.
—¿Y qué esperabas?
—Tenía bastante con que me escucharas. Y desde luego no necesitaba nada de lo que me has dicho.

Esta es una conversación entre dos amigos que tuve ocasión de escuchar en el AVE hace algunas semanas (me sigue sorprendiendo lo imprudente que es la gente contando su vida y hablando sobre sus negocios a oídos de todo el vagón). Una charla en la que uno de ellos busca ayuda y el otro se la brinda con la mejor de las intenciones, pero con el peor de los resultados.

¿Qué ha fallado?
La respuesta es sencilla: es una conversación plagada de juicios que termina con un consejo que no sienta nada bien. Los dos elementos más peligrosos (y más usuales) del acompañamiento o de la amistad.

Juicios:
¿Y tú qué sabes? Una de las formas más rápidas de crear distancia entre las personas es juzgando sus actos. En el contexto del acompañamiento, podemos opinar sobre un hecho (robar no está bien), pero no deberíamos sentenciar a las personas (eres un ladrón). Porque cuando lo hacemos, dejamos de aceptarlo. Lejos de ayudarle a reflexionar, lo que vamos a provocar es que salga a la defensiva o que deje de estar interesado en lo que le podamos decir.

Juzgar tiene además un riesgo, y es que podemos ser terriblemente injustos. Porque a menudo nos precipitamos con nuestras conclusiones sin saber de la misa la mitad, sin pararnos a pensar (o a descubrir) los motivos por los que alguien ha tenido un determinado comportamiento. Hace unos meses tuve que suspender un curso porque la noche anterior había tenido una cena que terminó tarde, y por la mañana me encontraba fatal. Muchos me tacharon de juerguista o de irresponsable… hasta que se enteraron de que tuvimos una intoxicación alimentaria por unas croquetas de la comida anterior, y que un par acabaron en el hospital.

Consejos:
Aceptar que mis soluciones no son las tuyas. Cuando alguien nos cuenta un problema, sentimos la necesidad de resolverlo. Es loable, pero cero efectivo. En primer lugar, porque lo que a uno le parece que puede funcionar no tiene por qué venirle bien a otro. Y los consejos generan además fuertes dependencias. ¿Por qué alguien tendría que pensar por sí mismo sobre lo que tiene que hacer si puede simplemente venir a preguntarnos? Si ­acostumbramos a los amigos a ser asesorados, les privamos de desarrollar sus propios recursos en futuras decisiones. Lo único que logramos es cargarnos con la mochila de sus problemas. Yo tuve un jefe que siempre me aconsejaba. A mí y a todos sus compañeros. No movíamos un dedo sin sus instrucciones o recomendaciones. Su primera baja no se debió a una gripe. La causa fue el estrés.

Entonces… ¿cómo lo hacemos?
Acompañar es estar a disposición. Caminar al lado del otro, siguiendo su ritmo y haciéndole de espejo. Sin empujarle ni estirarle. Parando cuando él para y acelerando cuando él acelera. Y esto, en términos de comunicación, significa básicamente escuchar. Escuchar para que el otro ordene sus ideas y encuentre sus soluciones. Ideas que quizás uno ya había intuido, pero cuya comunicación se intenta evitar en forma de consejo. Acompañar es también aceptar el momento en el que se encuentra otra persona. Con sus virtudes y sus defectos. Con sus miedos y vulnerabilidades. Acompañar es un juego en el que la posesión del balón es mayoritariamente del otro. Y si nos lo pasa, se lo vamos a devolver. Porque nosotros no somos el protagonista, somos solo el espejo.

http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/saber-escuchar-psicologia/

sábado, 20 de mayo de 2017

Cyril Burt, un ejemplo paradigmático de fraude cientifico.

Burt nació el 3 de marzo de 1883. Cyril asistió al King's School, en Warwick de 1892 a 1895 y, posteriormente, ganó una beca en el Christ's Hospital, entonces ubicado en Londres, donde desarrolló su interés por la psicología.6

Desde 1902 estudió en el Jesus College, donde se especializó en filosofía y psicología, bajo la supervisión de William McDougall quien sugirió que centrara su proyecto principal en psicométrica. Burt inició su investigación sobre el desarrollo y la estructura de los tests mentales, un interés que duraría el resto de su vida. Burt perteneció a un grupo de estudiantes que trabajó con McDougall, que incluía a William Brown, John Carl Frugel, May Smith, todos los cuales siguieron carreras notables en psicología.7 Burt se graduó en 1906 y obtuvo un diploma de maestria.

En 1907, McDougall invitó a Burt a ayudarlo con una encuesta a nivel nacional de las características físicas y mentales de los británicos, propuesta por Francis Galton, en la cual debía trabajar en la estandarización de los tests psicológicos. Este trabajo llevó a Burt a entrar en contacto con la eugenesia, al conocer a Charles Spearman y Karl Pearson.

En el verano de 1908, Burt visitó la Universidad de Wurzburgo, Alemania, donde conoció por primera vez al psicólogo Oswald Külpe...

Burt llegó a ser Presidente de la Sociedad Psicológica Británica en 1942. Burt impuso su teoría determinista de la inteligencia innata de origen genético, se convirtió en la figura más importante en la escuela de psicología inglesa en la década del '40 y le otorgaron el título nobiliario de Sir. El test de C.I. que él creó fue el que decidió la vida de los niños ingleses hasta los años '70 porque definía a qué escuela secundaria debían asistir según su cociente intelectual. El sistema británico de exámenes a niños de 11 años era utilizado para decidir qué educación secundaria habrían de recibir los niños. Los alumnos que superaban el test de Burt podían acceder a la universidad. El resto eran condenados a dedicarse a oficios y no podían acceder a estudios superiores porque la consecuencia de esta visión determinista de la inteligencia significaba que no tenía sentido que el estado invirtiera dinero en la educación de gente con un C.I bajo que no tenía posibilidades de mejorar su situación social. Este test, en el que se evaluaba el C.I, estuvo en uso durante tres décadas hasta mediados de la década de 1970.9

Burt sostenía que se basaba en investigaciones sobre hermanos gemelos separados al nacer. Afirmaba haber estudiado más de cincuenta casos de hermanos educados en familias muy diferentes cuyos cocientes intelectuales daban exactamente la misma puntuación. Entre 1943 y 1966, publicó trabajos sobre 53 parejas de gemelos, en los cuales probaba que su rendimiento era igual aunque estuviesen en familias diferentes y fuesen a escuelas distintas.

El periodista científico del London Sunday Times, Olivier Gillie, y el psicólogo estadounidense León Kamin, director del departamento de Psicología de la Universidad de Princeton, intentaron encontrar a los gemelos y las asistentas que habían participado de dichas investigaciones y descubrieron que las mismas nunca habían existido.10 11

Sir Cyril Burt murió en 1972 a los 88 años. Gillie y Kamin denunciaron su fraude y en 1976, después de muerto, Burt fue acusado de fraude científico por sus propios colegas que investigaron el asunto.12 13 La Sociedad Británica de Psicología reconoció el fraude públicamente pero fue tal la polémica y presión de sus defensores que la Sociedad decidió no tener una posición oficial corporativa.14

La controversia respecto al fraude de Burt tuvo varias idas y vueltas llevando a muchos a concluir que había sido exonerado de la acusación. Sus investigaciones nunca pudieron ser replicadas ni verificadas. Otros estudios con gemelos monocigóticos dieron resultados muy diferentes.12 Sin embargo, todavía hay quienes defienden su postura y consideran que es injusto acusarlo de algo de lo que no puede defenderse. Los que intentan rehabilitar la memoria de Burt sostienen que fue una víctima de operaciones políticas de la prensa de izquierda. (?)14 15

Más información aquí.

El gran fraude del señor Cyril Burt Fuente: Internet y citas