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jueves, 5 de septiembre de 2019

IDEAS. Géraldine Schwarz: “La indiferencia está en el origen de los peores crímenes contra la humanidad”. La escritora franco-alemana reflexiona en 'Los amnésicos', premio al Libro Europeo 2018, sobre la colaboración de sus abuelos con los nazis.

a memoria de  los crímenes nazis es inacabable: en cada momento plantea preguntas distintas, cada generación relee esta historia a su modo o la olvida. Hoy, cuando desaparecen los últimos supervivientes de estos crímenes y los últimos perpetradores, y cuando la retórica nacionalista avanza en las democracias occidentales, lecciones de aquellos años recobran vigencia.

La escritora Géraldine Schwarz, en París el pasado 26 de junio. 

Géraldine Schwarz —nacida en 1974, hija de una francesa y un alemán—  publica Los amnésicos. Historia de una familia europea  (Tusquets Editores), mezcla de ensayo y reportaje, de memoria familiar y de diagnóstico sobre el presente. Schwarz aborda en el libro el pasado traumático mediante una investigación sobre sus abuelos, ni fanáticos, ni criminales, buenas personas arrastradas por la corriente de la historia y cómplices también.

PREGUNTA. Uno de los momentos más dolorosos de Los amnésicos es la escena, breve y sobria, en la que cuenta el suicidio de su abuela alemana, la madre de su padre.

RESPUESTA. Nunca nadie me pregunta por eso, usted es el primero.

P. Es el núcleo del libro, ¿no?

R. Yo quería entender el grado de responsabilidad de mis abuelos bajo el III Reich.  ¿Habrían podido decir no? Intento ser justa con ellos. No tengo un problema de lealtad familiar. Pero a mi abuelo no le conocía, y mi abuela se suicidó cuando yo tenía seis años. Mis vínculos no son suficientemente fuertes para que nublen mi discernimiento. Veo sus acciones y su responsabilidad dentro de un contexto. Hay una responsabilidad de mi abuelo como Mitläufer [simpatizante o compañero de viaje]. También mi abuela lo fue: sentía una admiración ciega por el Führer.

P. ¿Cómo definiría Mitläufer, un término muy alemán?

R. El Mitläufer es quien, por ofuscación, por indiferencia, por apatía, por conformismo o por oportunismo, se convierte en cómplice de prácticas e ideas criminales. He querido mostrar que lo que está en  el origen de los peores crímenes de la humanidad es la indiferencia  Los verdaderos perseguidores, los verdugos, los monstruos en general son pocos. Y siempre nos interesamos por los monstruos, o por los héroes, o por las víctimas. Pero la mayoría de las personas no se identifican con ninguna de estas tres categorías, que solo conciernen a una minoría. Los Mitläufer son una masa de personas que, por su número y de manera más o menos pasiva, pueden consolidar un régimen criminal.

El fascismo y el nacionalsocialismo hicieron soñar. Eso se olvida, solo hablamos de la guerra y del Holocausto

P. ¿Sus abuelos lo eran?

R. Tuvieron un papel mínimo, pero, sí, representan la figura del Mitläufer. Mi abuelo lo fue por oportunismo. Se adhiere al partido no porque esté convencido, sino porque piensa que en este momento es lo más cómodo. Y con las leyes antijudías ve una oportunidad de hacer un negocio al comprar a bajo precio una empresa propiedad de un judío. Mi abuela es Mitläuferin [femenino de Mitläufer] porque se ofusca, incluso diría que por una especie de lealtad completamente irracional hacia el Führer. La hace soñar. Porque el fascismo y el nacionalsocialismo hicieron soñar.  Esto se olvida, porque solo hablamos de la guerra y del Holocausto. Pero el fascismo y el nacionalsocialismo consiguieron transmitir un sentimiento de pertenencia a una Volksgemeinschaft, una “comunidad del pueblo” que excluía a los impuros y estaba reservada a los pseudoarios. Mi abuela era a la vez culpable de haberse dejado cegar y un poco víctima de una manipulación. Su suicidio fue la culminación de la existencia de una mujer que no conoció más que guerras y posguerras.

P. ¿Su abuela fue una víctima de la historia?

R. No. Creo que no somos víctimas de la historia, sino que debemos tener un papel en la historia. Para que una democracia funcione es indispensable que las personas se den cuenta de que tienen responsabilidades: comprometerse, participar en la sociedad civil y también demostrar capacidad de discernimiento. La historia puede ayudarnos a identificar los métodos de demagogos como Salvini y Orbán, que se parecen a los de hace un siglo: difundir el miedo, inventar enemigos o chivos expiatorios, hacernos perder los puntos de referencia difuminando la frontera entre lo verdadero y lo falso, y difundiendo teorías de la conspiración. El objetivo es que el pueblo deje de creer en nada para manipularlo e invertir los valores.

P. ¿Qué lecciones de la historia podrían haber servido, en los años treinta, para evitar lo que ocurrió?

R. No las había. Si la historia de mi abuela ocurriese hoy, la parte de víctima que hay en ella sería más reducida. Ella no era una intelectual, no tenía mucha idea de política, se dejó llevar por la euforia ambiental. No tenía ningún medio de identificar lo que ocurría porque aquello era inédito.

P. En su libro también aborda la historia de su familia materna, que es francesa. ¿Qué descubrió?

R. Mi abuelo francés era gendarme bajo Vichy [el régimen autoritario y antisemita que colaboró con la Alemania nazi ]. En este sentido también era un Mitläufer. Pero mientras que mi padre alemán se enfrentó a su padre y contribuyó, como muchos de su generación, a un trabajo de memoria destacable, que sirve de base a la fuerza de la democracia alemana, mi madre francesa sabe poco de su padre bajo Vichy. Y esto es sintomático de Francia. Se ha hecho un trabajo profundo sobre Vichy, pero en gran parte se ha esquivado el papel de la población, de los Mitläufer. Y esto repercute en las familias: se ha preferido hacer recaer la culpa en las élites.

P. ¿No hay un exceso de memoria hoy? El pasado y la historia están omnipresentes en los discursos políticos, también en los de los populistas.

R. Lo que hacen los populistas no es un trabajo de memoria: la instrumentalizan. Un trabajo de memoria bien hecho significa no mentir. A Putin también le interesa la memoria, pero para transformarla. Los populistas utilizan  utilizan la amnesia para reinventar el pasado. Porque al reinventar la memoria reinventan la identidad, y nuestra identidad es indisociable de nuestra memoria. Sin memoria no hay identidad.


martes, 16 de abril de 2019

Libertad inmediata para Julian Assange

Pronunciamiento de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad
¡Libertad inmediata para Julian Assange!

ALAI


La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad expresa su más solidario respaldo al periodista Julian Assange, destacado miembro de la REDH, quien ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y el acceso a la información de interés público. Por sus extraordinarias contribuciones ha sido galardonado por The Economist, Amnistía Internacional UK, Premio Ars Electrónica, Premio Sam Adams, Medalla de Oro de la Fundación Sydney para la Paz -por su coraje excepcional e iniciativa en la defensa de los derechos humanos-, personaje del año 2010 elegido por lectoras/es de la revista Time, entre otros.

Expresamos honda preocupación por el proceder del gobierno ecuatoriano que, violando la institución del asilo, ha entregado a Julian Assange al gobierno británico, con un altísimo riesgo de extradición a Estados Unidos donde su vida corre peligro. Rechazamos los pretextos utilizados por el gobierno de Ecuador para justificarse, tales como la acusación de haber “intervenido en asuntos internos de otros Estados”, e incluso de una presunta intromisión en “intentos de desestabilización de Ecuador” imputada a Wikileaks.

Nos preocupa que el gobierno de Lenín Moreno aduzca precautelar la protección nacional, “evitar que el país se convierta en un centro de delitos informáticos”, mientras que, como parte de una acción que deja nefastos precedentes, él mismo emitió en 2018 un Protocolo Especial de Visitas, Comunicaciones y Atención Médica, que sometió al asilado a una serie de restricciones de sus libertades fundamentales y coartó su derecho a la comunicación, suprimiéndo hasta el acceso a la conectividad, a la información y a la expresión.

Recordamos que los siete años de asilo de Julian Assange –convertidos en reclusión en los dos últimos- obedecen a persecución política, a represalia por la difusión de materiales que Wikileaks liberó y difundió, al amparo de la transparencia de la información. Las informaciones y datos sobre política internacional y geopolítica, pusieron en evidencia crímenes de guerra y prácticas injerencistas de los gobiernos de varios países y grupos de poder, principalmente de los Estados Unidos, país que aspira a lograr una pronta extradición y juzgamiento.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, organización mundial defensora de los derechos humanos y del Derecho a la información y la Libertad de Expresión, hace un llamado vigoroso al gobierno del Reino Unido a mantener una observancia estricta de los principios e instrumentos de derechos humanos, que en el caso incluyen una ‘protección especial’, como estipula el Informe de la Organización de Naciones Unidas sobre Assange (Opinion No.54/2015 concerning Julian Assange) y la Opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta protección debe excluir cualquier escenario de extradición a los Estados Unidos, toda vez que Scotland Yard ha reconocido que la detención obedece a un pedido con ese propósito, formulado por ese país.

Llamamos a la Organización de las Naciones Unidas, a su Asamblea General y a todos los mecanismos de defensa de los Derechos Humanos, a hacer respetar la protección referida en sus ‘Informes Especiales’ -A/HRC/WGAD/2015/54-, y proteger la vida del periodista Julian Assange, perseguido político, que merece un tratamiento humanitario, con apego estricto e incondicional a la legislación internacional.

Convocamos a los gremios de periodistas, organismos defensores de la libertad de expresión y del derecho a la comunicación, a los movimientos sociales y populares, a las entidades defensoras de los derechos humanos y otras organizaciones, a movilizarse para exigir al Reino Unido la libertad de Assange, pues las acusaciones fraguadas que pesaban sobre él ya fueron desvanecidas y no subsiste ninguna acusación fundada.

¡Libertad inmediata para Julian Assange!

11 de abril 2019

Secretaria Ejecutiva

Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad

Fuente:
http://www.alainet.org/es/articulo/199276 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=254751

Washington acusa a Assange de una filtración que no ocurrió

Exigimos la libertad inmediata del periodista Julian Assange


-Entrevista a Sally Burch



lunes, 15 de abril de 2019

Rivera en Errenteria: “Estamos aquí para darle batalla al cáncer de España, el nacionalismo”

El presidente de Ciudadanos anuncia leyes para impedir homenajes a etarras y para que puedan votar los amenazados que tuvieron que huir

Ha tenido que levantar la voz para que se le oiga. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha llegado a la plaza de los Fueros de Errenteria (Gipuzkoa), convertida en una olla a presión, sitiada por varios centenares de personas que no han dejado de gritar y de insultar durante todas las intervenciones, pero especialmente en la suya. En el centro de un espacio que había sido decorado por sus críticos con enormes lazos amarillos en todas las fachadas y resguardado por un considerable dispositivo de la Ertzaintza y de seguridad privada, ha asegurado que su objetivo principal es "darle la batalla al nacionalismo porque es el auténtico cáncer de España y de Europa".

Rivera no ha tenido ni un segundo de tregua durante su discurso. Los gritos arreciaban cuando se refería a ETA, a las víctimas o a los asesinos de ETA, en un pueblo que ha sufrido el terrorismo como pocos con 19 asesinatos y 27 ataques a la Casa del Pueblo del PSE. "Euskadi no es vuestro, sino de todos los españoles, como Cataluña tampoco es de Puigdemont y Torra. Allí en Cataluña nos echaron lejía, que pena que vosotros no fuisteis valientes en su día para echar lejía a los asesinos de ETA", ha espetado a quienes desde la calle y de los balcones le insultaban.

ETA y las consecuencias de sus asesinatos han sido la línea argumental de su discurso, salvo una referencia a que en estas elecciones hay que elegir entre "Pedro Sánchez y los independentistas, o los constitucionalistas". Tampoco se ha centrado en los recortes del autonomismo o la eliminación del Concierto Económico. El objetivo de su presencia, de la del filósofo Fernando Savater, y de la candidata al Parlamento Europeo, Maite Pagazaurtundua que le han precedido "es devolver la libertad a pueblos como Errenteria".

viernes, 15 de febrero de 2019

_- Entrevista a Molly Scott Cato, eurodiputada británica por el Partido Verde. La matemática política de la infamia.

_- Renán Vega Cantor
Rebelión

Lo que viene acontecido alrededor de Venezuela, aparte de todos las consecuencias que trae sobre lo que se entiende por justicia, libertad, democracia, igualdad, soberanía, injerencia, respeto al derecho ajeno también tiene otra derivación que se desprende de los múltiples disparates que se difunden a diario, que bien podríamos denominar como el naufragio de las matemáticas más elementales. Claro, no se le pueden pedir peras al olmo, y no podemos suponer que personajes de la catadura e “inteligencia” de Iván Duque, Mauricio Macri, Pedro Sánchez, Jair Bolsonaro Emmanuel Macron y de los halcones sanguinarios del imperio (Donald Trump, John Bolton, Marco Rubio, Elliott Abrams, Mike Pence, Mike Pompeo) se distingan por su precisión y rigor, y los embustes, mentiras y engaños que propalan, en compañía de falsimedia, tengan el más mínimo sustento. El democracimetro imperialista no da para tanto, no requiere ningún esfuerzo mental, simplemente basta repetir como loros parlanchines las mentiras que son necesarias para generar odio emocional, sin que prime ningún tipo de razonamiento.

Un breve recorrido por algunas de las grandes mentiras sobre Venezuela nos muestra cual es el alcance de la matemática política de la infamia. Veamos:

Valen más 97 mil votos que seis millones: Hasta el hastío se repite que la elección de Nicolás Maduro fue fraudulenta, una premisa que con antelación inventó la falsa oposición y sus amos de Estados Unidos, junto con sus lacayos de Colombia y otras latitudes, para no reconocer que iban a ser derrotados electoralmente, como en efecto lo fueron. En las elecciones presidenciales de mayo de 2018 el ganador obtuvo un poco más de 6 millones, que corresponden al 67.84% del total, cuando se presentaron 3 candidatos de la oposición que obtuvieron en conjunto un 33% de los votos y no desconocieron el resultado. Pero los votos de Maduro no valen nada, hasta el punto que cuentan más los precarios 97.492 que obtuvo Juan Guaidó como candidato a la Asamblea Nacional en 2015, en el Estado de Vargas. Los seis millones no son votos democráticos y por lo tanto no cuenta, mientras que los 97 mil del fantoche si valen y tienen que ser aceptados, para que este y sus amos lo proclamen como “presidente legítimo”.

Cuando una elección vale más que veintidós: En Venezuela se han realizado 23 elecciones en los últimos veinte años, en su orden 5 elecciones presidenciales, 4 elecciones parlamentarias, 6 elecciones regionales, 4 elecciones municipales, 4 referéndum constitucionales, y una consulta nacional. De esas el chavismo perdió dos (y ha reconocido su derrota), una de ellas la de 2015 a la Asamblea Nacional –en la que fue elegido, entre otros, Juan Guaidó. Esa elección fue realizada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que reconoció el triunfo de la oposición. Ese mismo órgano electoral ha realizado las otras 22 elecciones, incluyendo la presidencial de 2018, pero ninguna de ellas vale, sencillamente porque no ha ganado la oposición anti-popular y proimperialista. En esa extraña lógica matemática uno vale más que veintidós.

La “comunidad internacional” (es decir, los delincuentes que encabeza Estados Unidos, entre ellos los de las sendas Pandillas de Lima y la Unión Europea) tienen más importancia que el resto del mundo: Esta típica arrogancia imperial (en realidad significa que Estados Unidos “vale” más que todo el planeta, por aquello de que son la “nación imprescindible”), conduce a que se desconozca que en la posesión de Nicolás Maduro el 10 de enero estuvieron presentes delegaciones de 94 países de todos los continentes. Pero claro, esas delegaciones no tienen importancia, porque en la singular matemática de Estados Unidos y sus lacayos solo cuenta la autodenominada “comunidad internacional”, un embeleco de truhanes, criminales y asesinos, encabezados por la mafia cubano-estadounidense que dirige nuevamente la política exterior de los Estados Unidos.

Valen más 20 millones de dólares de “ayuda humanitaria” que los 23 mil millones de dólares que Estados Unidos y compañía le han robado al tesoro venezolano: En la campaña demagógica y con fines golpistas que adelanta Estados Unidos se ha difundido la portentosa y desinteresada “ayuda humanitaria” de 20 millones de dólares, una cifra tan ridícula que es la misma en que hoy se compra o se vende un futbolista medianamente cotizado en el mercado mundial de las piernas masculinas. Pero la cifra es todavía más vergonzosamente ofensiva si se compara con lo que se le está robando a Venezuela, por parte de Estados Unidos y sus sirvientes: 23 mil millones de dólares. En la alquimia imperial (que no aritmética) tenemos entonces que 20 millones de dólares que vienen del norte imperial valen más que los 23 mil millones que le han extraído al erario venezolano. Esa ridícula cifra equivale al insignificante 0.087% de lo que se han robado. Para sopesar la dimensión de este robo, algunos han calculado que con ese monto Venezuela podría comprar medicamentos durante los próximos 20 años y financiar todas sus importaciones durante un año.

Vale más lo que diga Luis Almagro, Secretario General de la OEA (el Ministerio de Colonia de los Estados Unidos) que la mayoría de sus miembros: Otro elemento de propaganda mediática rabiosa se centra en las estupideces que dice cada vez que abre la boca Luis Almagro, peón de brega de los Estados Unidos contra Venezuela. Y en esa dirección se afirma que la OEA se opone a Nicolás Maduro y reconoce como presidente al títere Juan Guaidó, que es lo que dice la Pandilla de Lima. Pero que la opinión de un personaje de dudosas calidades morales e intelectuales valga más que la mayoría del organismo, que incluso es proclive a las órdenes de Washington, va contra las intuiciones más elementales, porque la OEA no pudo aprobar por mayoría lo que dijo y quería su Secretario General. Hasta el punto que los países del CARICON, compuesto por quince países del Caribe, le reclamaron airados a Almagro por haberse tomado la vocería de ellos, y atreverse a decir que él (como marioneta de Estados Unidos) hablaba a nombre de todos los países del continente.

Cuando el Petróleo=Democracia y Minerales=Derechos Humanos (las ecuaciones de los derechos del capitalismo y del saqueo imperialista): Hasta el cansancio repiten los Estados Unidos y todos sus sirvientes que lo que ellos buscan imponer en Venezuela es la Democracia y los Derechos Humanos, pero las experiencias indican que tras el derrocamiento de gobiernos donde hay riquezas minerales se imponen las más brutales dictaduras proyanquis, que se las entregan en bandeja de plata. Eso ha sucedió recientemente en Irak y Libia, y el caso de Venezuela no es diferente, en la medida que cuenta con importantes reservas de petróleo y minerales: las primeras a nivel mundial en petróleo y las octavas en gas, posee también importantes acervos de oro, diamantes, hierro y coltán y además agua dulce. De tal manera, que en el álgebra de la injustica mundial, en realidad cuando Estados Unidos y sus peones hablan de democracia y derechos humanos están señalando su afán por apropiarse de las riquezas mencionadas.

Las elecciones son libres cuando ganan los candidatos de Estados Unidos y sus socios, pero no cuando ganan a los que considera como sus enemigos: El democracimetro imperial, con una inmediata y sorprendente precisión matemática, indica qué tipo de elecciones son libres y cuáles no. Indistintamente, como si se tratase de una ley de la gravitación social, cuando triunfan los candidatos neoliberales y neoconservadores (no importa si se hace con fraudes, muertos, mentiras, como en Egipto, Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay y un interminable etcétera) son presentados como “reformadores”, “demócratas”, “defensores de la libertad”, “audaces y emprendedores” y mil calificativos por el estilo. En contravía, si los que ganan no les simpatizan a Estados Unidos, de inmediato son calificados como “déspotas”, “dictadores”, “enemigos del libre mercado”… y contra ellos cae el peso de la calumnia y la mentira y se comienza una campaña para derrocarlos. Eso lo demuestra el caso de Salvador Allende en Chile, luego de cuya elección (en 1970) el criminal de guerra Henry Kissinger, funcionario del gobierno de Richard Nixon, dijo: "No veo por qué tenemos esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo".

En Venezuela no se respetan los derechos humanos, ni hay libertad de expresión, pero en Colombia, Estados Unidos sí que se respetan: Es imposible que en otro país del mundo suceda lo que está pasando en Venezuela, y que esto sea aceptado y tolerado: que un fantoche se autoproclame presidente, clame por un golpe de Estado, reciba financiación de gobiernos extranjeros (Estados Unidos, Unión Europea, Canadá, a través de sus mensajeros de Colombia, Argentina, Perú….) y además de declaraciones públicas a través de los grandes medios de desinformación. Algo así es inconcebible en los propios Estados Unidos, donde si Bernie Sanders o cualquiera otro se autoproclamara presidente sería capturado, juzgado y condenado a cadena perpetua o a muerte. Para no hablar del caso de Colombia, donde si algo de eso llegase a suceder, como que, por ejemplo, Gustavo Petro luego de una manifestación se auto-designase como Presidente y llamara a efectuar un golpe de Estado, a los diez minutos como máximo de él no quedaría nada (literalmente hablando) porque sería asesinado por las fuerzas del orden o sus innumerables servidores paramilitares.

Entre otras cosas, en esa extraña aritmética política del odio, no sorprende que los voceros del régimen de Duque (y su numerosa comitiva de comentaristas de prensa, entre ellos académicos y escribidores de quinta categoría) aplaudan por no dejar entrar funcionarios venezolanos ni cantantes como Omar Enrique, porque son violadores de los derechos humanos. Con la gran autoridad moral que se tienen en Colombia para hablar del respeto a los derechos humanos, cuando a diario se asesina a aquellas personas que piensan y actúan distinto, que lideran algún proyecto popular, y la cifra sigue en aumento y alcanza los miles en los últimos 35 años. En Colombia donde se han implementado métodos bestiales de muerte y tortura, como el uso de la motosierra para desmembrar vivos a los “enemigos” del régimen, que gran autoridad se tiene para hablar del respeto a los derechos humanos. O el país donde se mata con cianuro a ciertos personajes incomodos de la élite se puede dar el lujo de dar lecciones a otros sobre la materia de derechos humanos, con solvencia y autoridad criminales, como lo hace la tropa de funcionarios uribistas del sub-presidente Duque, como Francisco Santos, Carlos Holmes Trujillo, Marta Lucia Ramírez….

Cuando un tipo de injerencia es aceptable y otras no: En Venezuela sucede lo inverosímil (tanto que frente a ello queda pequeña la imaginación de grandes literatos como Gabriel García Márquez): un fantoche luego de una manifestación de sus simpatizantes se sube a un asiento y se auto-proclama presidente y de manera inmediata es reconocido por ese club de delincuentes que se nombra como “comunidad internacional”, y ese fantoche empieza a designar embajadores en otros países, y a llamar a los militares a que den un golpe de Estado y pide la intervención a grito herido de los marines de Estados Unidos y afirma que no le teme a una guerra civil. Ese tenebroso personaje es reconocido por gobiernos como el de Emmanuel Macron en Francia, como ejemplo de una brutal intervención en la soberanía y autodeterminación de Venezuela –como si todavía Francia fuera un imperio colonial-. Al respecto Macrón ha dicho: "Los venezolanos tienen el derecho de expresarse libremente y democráticamente. Francia reconoce a Juan Guaidó como 'presidente encargado' para implementar un proceso electoral". Por lo visto, la libertad y la democracia a lo Macron pasa por pisotear la decisión mayoritaria del pueblo venezolano.

En esa misma Francia desde hace semanas está en marcha una insurgencia social de los chalecos amarillos, contra el gobierno neoliberal de Macron. Pero hete aquí lo increíble: el vicepresidente del Gobierno italiano, Luigi Di Maio, se reunió con un grupo de "chalecos amarillos", a quienes instó a persistir en su lucha. Esto provocó de inmediato la reacción de Francia, que en este caso si pide el respeto a su soberanía, la misma que no respeta cuando se trata de Venezuela. Sus argumentos son de lo más llamativos: considera como una provocación esa reunión, y pidió a Roma que no se entrometa en asuntos exclusivos e internos de Francia, y el Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó con altisonancia: "Todos estos actos crean una situación grave que cuestiona las intenciones del Gobierno italiano de cara a su relación con Francia". Además, con un tono de dignidad hipócrita en un gobierno que apoya a los golpistas de Venezuela y a los torturadores de Arabia Saudita y Egipto, sostiene que las injerencias de Italia "violan el respeto debido a la elección democrática hecha por un pueblo amigo y aliado y el respeto que gobiernos democrática y libremente elegidos se deben entre ellos".

Vaya, vaya, vamos viendo que el gobierno Francés no acepta ninguna injerencia y reclama respeto y autodeterminación, las mismas que viola y pisotea cuando apoya a un títere golpista en Venezuela. Un típico ejemplo, entre miles, de la matemática injerencista que puede resumirse en este axioma: no intervengan nunca en lo mío, pero yo si tengo todo el derecho de meter las narices en cualquier otro país, porque somos los dueños del mundo. Parece ser que los tiempos coloniales, en los que Francia masacro a pueblos enteros, tiene entre sus nostálgicos al “joven” presidente Francés, tan joven y reaccionario como Juan Guaidó o Iván Duque, los títeres de Washington en su patio trasero.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Aznar viola la Constitución

El expresidente urge a que Gobierno y Senado repliquen para Cataluña el artículo 155 de la Constitución, en una versión integral y permanente, durísima, inconstitucional

Hay distintas formas de violar la Constitución. Una es dar un golpe parlamentario que la abrogue. Es lo que hizo el secesionismo catalán en otoño de 2017.

Otra es proponer que los demás la conculquen. Es lo que hace José María Aznar, urgiendo a que Gobierno y Senado repliquen para Cataluña el artículo 155 de la Constitución, en una versión integral y permanente, durísima, inconstitucional.

Este golpe en estadio de tentativa verbal lo formula así: ante los vaivenes de la Generalitat que él califica de “situación insurreccional”, resulta “indispensable” volver a aplicar ese artículo para activar “una intervención a fondo de la autonomía catalana, sin límite de tiempo y de todas sus instituciones”.

Es una barbaridad jurídica, amén de un desatino político. Porque el 155 no permite nada de eso. Solo autoriza a que si una autonomía incumple alguna ley o “atenta gravemente al interés general de España”, sea obligada al “cumplimiento forzoso” de las obligaciones impuestas por esa ley. Para ello, o para asegurar la protección del interés general invadido, el Gobierno “podrá dar instrucciones a todas las autoridades” de esa autonomía.

Una intervención indefinida o permanente, como pretende Aznar —y alguno de sus émulos—, sin límite de tiempo, contradice el requisito exigido por la configuración remedial (como remedio), la única que contempla el propio artículo: solo hasta que se logre el “cumplimiento forzoso” de la ley esquivada. Ni un minuto más. El plazo está definido por la consecución del objetivo. Ergo no puede ser indefinido, carente de plazo.

Si Aznar leyera bien la Constitución, sabría que el 155 es la más suave de las intervenciones previstas en ella. Las más graves van en el artículo 116. El estado de alarma (por catástrofes) se decreta por un plazo máximo de 15 días. El de excepción (con limitación de derechos fundamentales) con un tope de “treinta días, prorrogables por otro [o sea, solo una vez] plazo igual”.

Como el 155 persigue fines menos severos, su duración también se limita (al plazo de cumplir la condición). Solo el estado de sitio —equivalente al de guerra, y que involucra al Ejército—, este sí provocado por una “insurrección” o un “acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España” o su integridad territorial o el ordenamiento constitucional “que no pueda resolverse por otros medios” puede ser indeterminado.

Ahora bien, la guerra contra la autonomía catalana era, en su última concreción histórica, exclusiva del Caudillo.

https://elpais.com/elpais/2018/12/16/opinion/1544981193_623807.html

viernes, 30 de noviembre de 2018

_- La parresía o el coraje de decir la verdad

_- Luis Roca Jusmet
Rebelión

Parresîa es un término griego que puede traducirse como hablar con sinceridad, como el decir verídico. Implica algo externo,que es la libertad de palabra, pero sobre todo algo interno, la veracidad de la actitud. La verdad del discurso debe ser necesariamente la verdad de la vida, implica una determinada relación con los otros y con un mismo.Define la subjetividad moral, que debe estar arraigada en estas prácticas. Vamos a ver ahora cual es la trayectoria que señala Foucault en su análisis histórico y crítico del término. La primera concepción es la directamente política, en el escenario del ágora o de la corte del rey, que sería la parresîa política.

Foucault la situará en el marco de la democracia ateniense y la relacionará con la isegoría, la libertad de palabra, y la isonomía, que es la igualdad delante de la ley. Todos tienen derecho a hablar, pero la democracia exige la parresîa el hablar claro y veraz en la asamblea y frente al poderoso.

La parresîa ética se empieza a utilizar, más tarde, como práctica específica de determinadas relaciones humanas, y aparece con el helenismo. Para los epicúreos, la amistad es muy valorada, pero hay también una relación entre el maestro y el discípulo y uno de sus aspectos es el arte de guiar espiritualmente a (en paralelo al arte de la medicina o al arte de la navegación).

Tanto la amistad como la maestría implican la parresìa el ser sincero con el otro, el decirle la verdad. En los estoicos se recalca más esta relación maestro-discípulo que no la amistad, a la que no dan tanta importancia como lo hacen los epicúreos. En el caso del estoicismo, la parresîa es sobre todo una forma de luchar contra nuestro principal enemigo interno, que es el amor propio o vanidad; es necesario luchar contra el autoengaño propio y del otro. Lo que presenta en definitiva para ellos la parresîa es un juego de verdad en el que uno tiene que ser suficientemente valiente para saber la verdad sobre sí mismo y sobre el mundo; es el coraje de decirse a los otros y de decirse a uno mismo la verdad.

Para los cínicos, finalmente, lo más importante es la necesidad de decir la verdad a todo el mundo a través de una interpelación crítica: es también la manera de poner en evidencia, ante una multitud, la arbitrariedad de las convenciones; lo hacen a través de la conducta escandalosa o de un diálogo provocativo que ataca la vanidad del interlocutor; es un tipo de ataque para liberar al interlocutor de su miedo, puesto que, como dice Diógenes, si alguien trae armas es que está asustado: el que no tiene miedo no necesita defenderse. Aparece con los cínicos una tercera forma de parresîa, que es la filosófica. No es la política, que es una intervención directa frente a los ciudadanos o frente a un poder y que implica un riesgo. Pero tampoco es la ética, que se da en el marco de la relación maestro-discípulo o entre amigos y que no supone ningún riesgo. Es una intervención pública pero no en un escenario directamente político. Es la de los cínicos, que quiere decir problematizar las costumbres, las creencias y plantear otro tipo de vida. Es un contrapoder que implica un riesgo, como el político. En realidad la parresîa filosófica tiene una doble dimensión, que es ética y política. Y esto nos hace volver a los orígenes de la filosofía, a Sócrates. Es el paradigma de la parresîa filosófica. Sócrates dice que no interviene directamente en la política para no jugarse la vida. Extraña paradoja porque le acabaron matando. Sócrates sabía que se jugaba la vida pero prefería hacerlo diciendo la verdad por las calles de Atenas, hablando con los ciudadanos y no en las asambleas. Porque sabía que en las asambleas no domina la parresîa sino la retórica. Habla no el que dice la verdad, sino el que habla mejor, el que manipula más, el que seduce La parresîa filosófica, como la política, entraña un riesgo,el riesgo de enfrentarse al poder. Es lo contrario de la retórica, donde se habla para seducir, para encantar, para adular y ser adulado.

Hay, dice Foucault, tres puntos importantes en el tema de la parresîa en relación con el cuidado de uno mismo. El primero es que lo que era inicialmente el deber de un maestro con respecto el discípulo se va transformando cada vez más en un deber de uno sobre sí mismo. El segundo es que el principio de esta práctica es el conocimiento de uno mismo para una autoconstrucción ética. El tercero es que lo que está en juego no es el descubrimiento de las propias profundidades psíquicas, de su secreto, sino la relación de uno mismo con una serie de principios interiorizados.

Con el cristianismo se pasará del maestro al director de conciencia. La parresía se pone entonces al servicio del poder pastoral. A partir de aquí ya no es la del maestro con respecto al alumno, que se irá emancipando hasta autorizarse a sí mismo. Será la del rebaño respecto al pasto, la del pecador que debe decir la verdad, el que debe hablar de su deseo. El director de conciencia lo escucha para aplicarle una sanción, para hacerle renunciar a sí mismo. La obediencia es fundamental, mientras no se contemplaba en absoluto en la parresia griega. En el psicoanálisis se mantendrá la cuestión de que es el analizado el que habla, aunque evidentemente para el psicoanálisis el que habla no es el sujeto consciente sino el sujeto del inconsciente. Pero por supuesto que se recupera el sentido originario de que la finalidad no es la renuncia a uno mismo sino la afirmación de uno mismo. Afirmación que para el psicoanálisis lacaniano será la del deseo inconsciente, la del ello frente a las ilusiones del yo, y para el psicoanálisis no lacaniano será la afirmación del yo.

La filosofía será para Foucault una parresía, en la medida en que asume una función crítica. En este sentido señala la continuidad que establece con ella Kant con su texto "¿Qué es la ilustración?" Se trata de pensar por uno mismo y de ser veraz, decir lo que se piensa. Hay por tanto un compromiso claro en Foucault. La filosofía no debe ser normativa, no debe decir lo que se tiene que hacer, ni a la asamblea ni al gobernante. Porque si no tuviera este compromiso político entonces sería pedagogía, que también pretende decir la verdad pero sin riesgo al hacerlo. Pero la función política del filósofo es siempre la de problematizar, la de una "exterioridad reacia" a participar directamente en el juego político. Lo cual no quiere decir que no se comprometa como ciudadano en diferentes acciones, como hizo el propio Foucault en este tiempo, pero no como filósofo. Aunque el abrir problemáticas conduce a la crítica y esta lleva a la acción.

La posición de Foucault frente a la democrática es, por tanto, la de problematizarla en el sentido de que ha de ser un escenario para la discusión veraz, no para la retórica aduladora y manipuladora. Es decir, la democracia no únicamente como procedimiento, también como contenido, que tiene que ver con la relación que hay entre los ciudadanos y la verdad.

En su último curso Foucault diferencia la veracidad de la parresîa con otras dos formas antiguas de veracidad, la de la profecía y de la sabiduría. El profeta habla a través de enigmas y transmite la verdad de un Otro, el parresista lo hace de manera clara y habla por sí mismo. El sabio tiene en común con el parresista el que habla claro y habla por sí mismo, pero habla poco. El silencio para ser una de las mejores maneras que tiene para transmitir algo. lo único que tiene el parresista es la palabra.

Lo que nos puede enseñar esta noción de Foucault es que la democracia no es solo un procedimiento formal, que implica una determina ética. Cultura que quiere decir tener un criterio, una ética de la verdad y la capacidad de responsabilizarse por lo que uno dice, con los riesgos que implica. Que no es solo el derecho a decidir sino a hacerlo con una información, con un criterio, con una capacidad de discrepar y con el valor de no seguir la corriente que marcan los demagogos.

viernes, 19 de octubre de 2018

_- Entrevista a Bruno Estrada, economista y dirigente de CC.OO. “La democracia no debe quedarse en lo público. Tiene que entrar también en la economía privada”



CTXT



Parafraseando a Marx, los economistas críticos no han hecho más que cuestionar de diversas maneras el sistema, que genera una enorme desigualdad, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Bruno Estrada, economista, con perdón, adjunto al secretario general de Comisiones Obreras, director del Área de Democracia y Desarrollo Productivo de la Fundación 1º de Mayo de CC.OO., analiza las diversas maneras en que se ha tratado de transformar el sistema productivo durante el último siglo, pero sobre todo se pone a la tarea de cómo afrontar esa transformación hoy en sociedades complejas y desarrolladas. La llama La Revolución Tranquila . Ese es el título del libro que acaba de publicar. A su profesión de economista añade una doble afiliación: la de miembro de CC.OO. y, con la convicción de que el sindicalismo debe ser activista políticamente, la de integrante de Podemos.

¿Qué es la Revolución Tranquila?
La idea que quiero transmitir con ese concepto es que se pueden afrontar procesos de transformación social profundos sólo si se plantean desde espacios democráticos. La Historia nos ha llevado a la conclusión de que acelerar los cambios a través de procesos más o menos violentos finalmente convierten los supuestos avances en retrocesos. Es lo que ha pasado en los países del socialismo real o en muchas revoluciones más contemporáneas. Si la gran mayoría de la sociedad no va cambiando paulatinamente asumiendo esos proyectos, las vanguardias, que son las que establecen a dónde hay que llegar, al final se convierten en parte del problema y no en la solución. Por ejemplo, como indico en el libro, el sistema de valores de la Rusia actual es mucho más conservador, tras haber pasado supuestamente por lo que decían que era un sistema socialista, que el de la Suecia actual.

Asegura que la renuncia de la libertad a cambio de la igualdad ha supuesto un lastre para para el socialismo. ¿A qué se debió esa renuncia que no estaba en su origen?
Por un lado, tuvo que ver con ese planteamiento de que sólo las vanguardias eran capaces de establecer lo que la sociedad quería tener y, por tanto, no era necesario dar libertad a la gente. Creo que fue un grave error. Construir sociedades más igualitarias, más libres, exige la participación de la sociedad, no de pequeños grupos organizados.

Junto a ello, la socialdemocracia, que en sus inicios mantuvo un equilibrio entre igualdad y libertad, a partir de la revolución neoliberal de los años 80, tomó una posición sumisa frente al neoliberalismo y dejó de reconocer que es el Estado de Bienestar el que ofrece libertad para más gente, frente a la visión espuria de la libertad que nos quiere vender el neoliberalismo, que en el fondo es libertad para unos pocos privilegiados. La izquierda entonces contrapuso libertad con igualdad. Yo creo que son elementos complementarios: cuanta más igualdad haya mayor libertad habrá para mayor número de personas, porque la gente accede a mayores niveles de libertad si tiene unos niveles materiales cubiertos.

Pero el neoliberalismo, que ha hecho de la libertad su bandera, también prescinde de ella cuando le hace falta. El caso de Chile con Pinochet es el más claro.

Ese es un claro ejemplo de libertad económica y un régimen dictatorial de represión de trabajadores y sindicatos. La defensa de la libertad neoliberal es falsa, es la libertad de unos pocos.

¿Y cómo afrontar otra forma de libertad económica que beneficie a todos, no sólo a los ricos?
Debemos repensar la libertad económica desde la democracia, que participen en ella todos los agentes de la actividad económica, no sólo los accionistas y directivos, sino también los trabajadores y los consumidores. En el seno de la empresa deberían opinar todos sobre las formas de producción, los horarios, las necesidades salud laboral por encima de las necesidades de producción. La democracia no se puede quedar a las puertas de las fábricas, como señaló Ernts Wigforss, ministro de Economía sueco en los años 30.

Es fundamental repensar la economía de forma diferente a como nos la han enseñado en la Universidad: una economía dirigida sólo por un pequeño número de agentes, cuando en el fondo la economía determina gran parte de nuestra vida. Tenemos que participar todos.

¿Pero, cómo puede conseguirse una democracia efectiva, donde esta abarque también la democracia económica?
Para ello, la izquierda debe empezar a pensar en espacios diferentes a los que pensaba hasta ahora. Tradicionalmente la izquierda divide el espacio económico entre lo privado y lo público, y el único espacio de democratización es el espacio de lo público. Así se aspiraba a aumentar el espacio económico público como forma de aumentar la democracia. Yo planteo que entre ambos hay otro espacio que es el del capital colectivo: los trabajadores pueden también ser propietarios de las empresas, como implantó la socialdemocracia sueca, con una fortísima resistencia de los empresarios, que llegaron a ir a la huelga. Parte del incremento salarial de los trabajadores iba destinado a un fondo que tomaba una parte del accionariado de la empresa. Eso permite que la democracia entre en el espacio de la empresa. Durante la vigencia de esta legislación en Suecia, siete años, el desempleo se redujo hasta el 1,9%, porque la reinversión productiva de los beneficios en la empresa fue mayor. Y el Producto Interior Bruto per cápita de Suecia que en 1984 era el 78% del de EEUU aumentó hasta representar el 126% del Estados Unidos en 1991.

Suecia sin embargo ha cedido también al modelo neoliberal y ahora está amenazada por el ascenso de la extrema derecha.
La batalla por esa transición al socialismo se perdió por el conflicto social generado por los empresarios, al tiempo que era asesinado el principal impulsor de esa vía, Olof Palme. Pero es un modelo que se puede retomar. De hecho, el Partido Laborista Británico acaba de aprobar, en su reciente conferencia anual, una propuesta económica que recoge la participación de los trabajadores en la empresa, tal como se hizo en Suecia. La economía no se puede transformar sólo a través de lo público, sino también con la participación de los trabajadores en las empresas.

¿No están pagando los partidos socialdemócratas el haber asumido sin más los planteamientos neoliberales? Electoralmente no hacen otra cosa que descender desde la crisis y sobre todo desde que se sumaron a las políticas de austeridad y recortes de derechos.
Lo están pagando porque ante la crisis de 2007-2008 los ciudadanos europeos depositaron sus esperanzas en que los partidos que decían representar a los trabajadores y defender el Estado de Bienestar, se harían políticas diferentes, que defendieran a los ciudadanos frente a los mercados financieros. Sin embargo, la gran mayoría de los dirigentes de esos partidos se pusieron de parte de las políticas de austeridad y devaluación salarial. En España lo vimos con Zapatero, también en el socialismo francés y holandés.

Pero la asunción del modelo neoliberal por los socialistas viene de antes ¿no?
Sí, viene de ese aggiornamento socialdemócrata de la llamada Tercera Vía en los años 90. Un hecho relevante ocurrió en 1999 impulsado por Bill Clinton, abanderado de esa Tercera Vía, con Tony Blair. Clinton derogó la ley Glass-Steagall, aprobada tras el crash de 1929, que separaba los bancos de inversión, dedicados a la especulación, de los bancos de depósitos de los pequeños ahorradores, para evitar riesgos financieros a estos. Nadie en sesenta y seis años se había atrevido a acabar con esa ley aprobada durante el mandato de Roosevelt. Ocho años después de la derogación de esta ley por Clinton se desató la mayor crisis financiera desde el Crash de 1929 con el desplome de gran parte del sistema bancario.

Los sindicatos son claves en la defensa de los trabajadores, lo han sido siempre. Y en ese periodo de auge neoliberal también han perdido fuerza ¿Qué ha pasado para que mucha gente se haya alejado de ellos?
Por un lado, se ha debido a la ofensiva neoliberal. Los tres pilares de la hegemonía socialdemócrata de posguerra eran unos sindicatos fuertes, un sistema monetario-financiero controlado, establecido por los acuerdos de Bretton Woods, que evitaba burbujas financieras, y un Estado del Bienestar. Esos tres elementos son lo que ataca el neoliberalismo. Se llevó a cabo una desregulación financiera, con la consecuencia de la explosión de varias burbujas financieras que tienen lugar a partir de los años noventa en la periferia y que finalmente estallan en 2007-2008; se produce un intento de jibarización del Estado de Bienestar y se debilita a los sindicatos, como los agentes que en las empresas pueden enfrentarse a la posición preeminente de los accionistas. Eso se aprecia más en el mundo anglosajón que en los otros países occidentales.

¿Ha afectado también el cambio en los modos de producción?
Las formas de actuación de los sindicatos no pueden ser ahora las mismas. La existencia de grandes fábricas, donde los trabajadores tenían una sensación de comunidad, se ha roto en muchos espacios con la externalización productiva. La acción sindical es mucho más compleja y no se ha respondido de forma adecuada. Yo creo que ahora se está aprendiendo mucho en el tema. Yo pertenezco a Comisiones Obreras. Hace tres años iniciamos un proceso de repensar el sindicato. En Estados Unidos y el Reino Unido se plantean también un cambio en línea con nuestro modelo: que además de la acción sindical en la empresa, el sindicalismo debe desarrollar también el activismo político, sin ser un partido político, algo que allí se había perdido.

¿Y en España? ¿Qué posibilidades de transformación se observan?
Creo que deberíamos ser optimistas. Y valorar cosas hechas aquí. El 15M significó la posibilidad de establecer un relato sobre las causas de la crisis muy diferente al que hubo en la mayor parte de los países europeos. El 15M consiguió marcar como responsables de la crisis al capitalismo depredador, a los grupos financieros y a los fondos de inversión, a los latifundistas de capital, cosa que no ocurrió en otros países europeos. El 15M ha permitido así vacunarnos del ascenso de la extrema derecha, o grupos racistas, que estamos viendo ahora en gran parte de Europa.

@EMILIODELAPE

Fuente: https://ctxt.es/es/20181010/Politica/22198/entrevista-bruno-estrada-libro-la-revolucion-tranquila-podemos-ccoo-sindicalismo.htm

domingo, 29 de julio de 2018

Imagina. En ese extraño país la democracia parece estar tutelada aun por ese dictador desde su tumba.

Imagina que el 14 de abril de 1931 se instituyó en un extraño país una República con una Constitución democrática. Imagina que, en julio de 1936, un general golpista se proclamó a sí mismo salvador de la patria y derribó a sangre y fuego ese régimen legalmente constituido, provocando una guerra civil con medio millón de muertos y otros tantos desterrados. Imagina que, después de su victoria, este general sumió a ese extraño país en una dictadura férrea de 40 años sin dejar de fusilar a miles de ciudadanos bajo juicios sumarísimos y mientras mantenía las cárceles llenas de presos políticos se sirvió de ellos como esclavos para construir un mausoleo faraónico perforando una montaña bajo una desmesurada cruz de granito. Imagina que ese panteón situado a las afueras de la capital del Estado le sirvió de propia sepultura y que allí permanecen sus despojos todavía, pero, antes de morir, este general golpista nombró a su sucesor a título de rey, quien después de verse envuelto en varios escándalos de corrupción tuvo que abdicar en su hijo. Imagina que uno de los ministros de este dictador fundó una formación política de derechas con el nombre de Partido Popular, que ha gobernado en ese extraño país gracias a una Transición democrática cuyos aciertos han permitido a los ciudadanos, no sin ciertos riesgos, vivir en libertad bajo una Constitución, que parte del territorio no acata. Imagina que un juez alemán muy escrupuloso ha recibido una euroorden para que entregue a ese extraño país a uno de sus políticos prófugo de la justicia. Pensando en lo que sería Alemania si tuviera a Hitler en un gran mausoleo cerca de Berlín, tal vez ese juez no consiga desprenderse de ciertos prejuicios al sospechar, aunque sea de forma difusa y muy confusa, que, en ese extraño país, la democracia parece estar tutelada aún por ese dictador desde su tumba.

https://elpais.com/elpais/2018/07/27/opinion/1532693032_489793.html

¿Por qué tanto odio a Rafael Correa?

Ollantay Itzamná
Rebelión

Un juzgado del Ecuador acaba de girar orden de captura internacional para detener a uno de los defensores principales de los derechos humanos de los pueblos de América Latina y del Ecuador, el ex Presidente Rafael Correa. Lo acusan por delitos de asociación ilícita y secuestro en el caso de la supuesta retención del ex legislador ecuatoriano Fernando Balda, ocurrido en Colombia, en 2012, en base a la declaración de un ex policía imputado (colaborador eficaz) quien indica: “Envié cartas al Presidente Correa”.

Mientras esto ocurre, los ex gobernantes neoliberales más corruptos que entregaron las riquezas de los pueblos latinoamericanos a empresas extranjeras disfrutan de sus vacaciones perpetuas en los EEUU. Caso Gonzalo Sánchez, de Bolivia, Alejandro Toledo, del Perú… Gobernantes fraudulentos y/o corruptos como los actuales de Guatemala u Honduras, mientras tengan la venia del gobierno de los EEUU., son intocables. Temer de Brasil, Macri de Argentina, con denuncias públicas en su contra, siguen gobernando a favor de los intereses del Imperio.

El teatro de mal gusto de la “guerra anti corrupción” impulsado por el gobierno norteamericano, y aplaudido por la candidez latinoamericana, no es más que la continuación de la falsa “guerra anti comunista”.

En la década de los 70, del pasado siglo, torturaban y aniquilaban físicamente a los defensores. Ahora, mediante el linchamiento mediático y judicial, destruyen la honra e integridad moral de los defensores. La finalidad siempre la misma: doblegar a los defensores, y convertirlos en monstruos.

A Rafael Correa, cual coloso ecuatoriano se levanto y desafió al Imperio, durante una década, desde el Palacio de Carondelet, intentan anularlo jurídicamente y políticamente, porque los jinetes de la muerte saben que su Julio Brutus (Lennin Moreno) tiene sus días contados, no por discapacitado físico, sino por su actual condición moral de traidor. El romano Brutus, el traidor/asesino de su padre Julio César, se suicidó derrotado por la culpa. El traidor ensillado también sucumbirá como villano.

¿Qué es lo que imperdonable que hizo Rafael Correa?
Según informes del Banco Mundial para el año 2000, más del 64% de ecuatorianos se encontraba en situación de pobreza. Correa, en su década de gobierno (2007-2017) redujo la pobreza de su país al 21%. Es decir, más de 6 millones de ecuatorianos dejaron de ser pobres en ese período.

Rafael Correa reestructuró todo el sistema tributario del país. Y ese dinero recaudado distribuyó a las familias empobrecidas, mediante políticas sociales. Todo un ejemplo de democratización económica en tiempos de recesión mundial.

Convirtió al Ecuador en un país referente mundial, no sólo en la justicia tributaria y equidad social, sino también por la construcción de la envidiable red caminera moderna jamás antes vista en el país. Expandió, como nunca en el país, el acceso a los servicios públicos como derechos humanos fundamentales. Los mercaderes de los servicios públicos jamás le perdonarán estas y otras osadías.

Para el 2007, en el fenómeno migratorio, Ecuador era lo que actualmente son Guatemala, Honduras, El Salvador: estampidas migratorias hacia afuera. Con Correa, los migrantes ecuatorianos retornaron a su país, con políticas de retorno planificado. Es más, desde la nueva Constitución Política (2008), se impulsó en este país ecológicamente mega diverso, la ciudadanía latinoamericana.

Rafael Correa, junto a la pléyade de libertarios latinoamericanos del siglo XXI, impulsó la dignidad y soberanía regional de América Latina mediante la creación de la CELAC, ALBA, UNASUR y otras instancias. Todo ello fuera del consenso de Washington. Sacó al Ecuador de los grilletes económicos de la CIADI-BM.

Cual si fuese el David latinoamericano, Correa expulsó al usurpador ejército norteamericano del territorio ecuatoriano (Manta). Humilló, sin buscarlo, la prepotencia de la geopolítica norteamericana en el caso Assange, USAID, etc.

Correa, en 2007, encontró un Ecuador en acelerado proceso de descomposición sociopolítica. Pero para el 2017, logró colocar a dicho país andino amazónico en la vitrina mundial, como un modelo a seguir.

En resumen, nuestro defensor de derechos Rafael Correa fue y es una muralla viva contagiosa que frenó y frena el anexionismo comercial y político norteamericano de América Latina

La oligarquía imperial norteamericana y sus cómplices regionales acostumbrados a ver en los latinoamericanos guiñapos vasallos jamás aceptarán, ni permitirán, que defensores libertarios latinoamericanos pasen a la historia como héroes, semilleros de libertad, dignidad y soberanía. Por eso linchan a Lugo, Cristina, Lula, Dilma, Rafael, Maduro… Pero, millones de latinoamericanos ya hemos despertando, y vamos tras nuestros inconclusos, sueños emancipatorios.

sábado, 28 de julio de 2018

¿Será España una democracia?

Jean Ortiz Rebelión

Ya no me acuerdo de quien dijo un día algo así: en España se puede ser demócrata (de pandereta, añado yo) sin haber sido antifascista, sin haber roto con el franquismo.

Es difícil hablar de democracia a propósito de un país que no hace del antifascismo un referente de su identidad, tras largos años de crímenes fascistas masivos, un país que deja tirados en las fosas comunes, en las cunetas, a unos 130 000 republicanos antifascistas (entre 114 000 y 150 000 según las fuentes), fusilados por los franquistas. España es el segundo país en el mundo, después de Camboya, donde más hubo ( y quedan), cantidad de “desaparecidos”, asesinados y amontonados en fosas: 1 850 fosas localizadas en el primer “mapa de fosas”. (Para “comparar”: Chile tiene unos 3 000 “desaparecidos”).

Es difícil hablar de «democracia» a propósito de un país donde el pasado ha sido y sigue siendo, de alguna manera, casi ocultado, enterrado, sin asumir, un país donde el franquismo (“centinela de Occidente”) sociológico, ideológico, impregna todavía amplios sectores de la sociedad, un país donde el olvido del pasado ha sido una estrategia política impuesta por las clases dominantes. El franquismo sigue, 80 años después del golpe cívico-militar de julio del 36, globalmente impune. El fascismo español no ha sido juzgado, ni como tal, como régimen, ni a través de sus verdugos. Esa exigencia callada (la impunidad para el franquismo), entraba en el famoso “pacto” (consensuado) de “la transición”, en los años 1977-78, tras la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975. "Pacto del silencio y del olvido".

España es un país donde un juez prestigioso y pertinente, eficaz, independiente: el juez Baltazar Garzón, ha sido condenado a muerte profesional, sometido a juicio y obligado a dimitir, por querer investigar la feroz dictadura franquista (sus crímenes de toda clase), sus jefes (ninguno ha sido juzgado). El diario “El País” del 15 de mayo del 2010, lleva en su primera plana, el titular: “Garzón cae por querer investigar el franquismo”.

Los verdugos han muerto en sus camas, o pasean todavía libres, pese a sus crímenes de lesa-humanidad, (crímenes que no prescriben). España es un país donde un alto dirigente socialista, ex jefe del gobierno de “alternancia” de octubre de 1982, Felipe González, (que alecciona al mundo entero sobre “derechos humanos”) se jacta de haberlos violados. González confesó al diario “El País” el 20 de abril del 2001:“nosotros decidimos no hablar del pasado”; es decir explícitamente: no tocar al franquismo y a su heredera, la monarquía, ilegítima. Desde la Iglesia hasta sectores de la “izquierda moderada”, muchos falsos demócratas siguen cacareando sin fin, cínicamente, las mismas mentiras, y nos contestan, cuando exigimos “justicia” :“no se pueden reabrir las heridas del pasado”... ¡Heridas que nunca antes fueron cerradas, y un pasado que no pasa! El revisionismo es tan peligroso como el olvido. Hoy en día, el riesgo principal, en la “batalla de la memoria”, me parece ser la “re-escritura”, neo-conservadora, de la historia de la República, de la Guerra de España, del franquismo, de las Resistencias... criminalizando a los Republicanos, a los combatientes por la República, a los guerrilleros, presentándoles como “agentes del comunismo internacional”, “títeres de la KGB”, como si el antifascismo fuese una manipulación de Moscú...

En España, poco a poco, desde hace unos diez años, gracias al trabajo militante de las “asociaciones de memoria” (ARMH, Foro de la memoria, Federación de los foros, etc.), de las asociaciones de víctimas, y a las investigaciones de historiadores “progres”, se está recuperando paulatinamente la memoria republicana (de la Segunda República proclamada el 14 de abril de 1931). Ahora se puede hablar e incluso reivindicar la República, la “Tercera”, que sea más social, más anticapitalista que la de 1931, exigir un referéndum entre monarquía y República, como lo proponen los comunistas, los militantes de Izquierda Unida, los de Podemos, algunos sectores minoritarios del PSOE, la izquierda radical, los anarquistas, los movimientos sociales de maestros, de jornaleros del campo, el sindicato andaluz de trabajadores (SAT), de enfermeras, de “sin techo”, de desahuciados... Los partidos del sistema, ellos, niegan y se oponen a la necesidad de una democracia completa, en un país que sea múltiple.

La derecha cavernícola y la mayor parte de los dirigentes “socialistas”, adheridos al social-liberalismo, rechazan la perspectiva constituyente y se aferran todavía a un modelo caducado de “transición modélica”, de colaboración de clases...

Hoy en día, se ve la bandera tricolor republicana en la mayoría de los actos militantes. Van hablando “los silencios de la historia”, que fue hasta hace poco historia oficial, la de los “vencedores” de la “cruzada”, y van rellenándose los huecos del olvido pactado.

Estamos rompiendo el cerco de la desmemoria. Fundamentalmente por el compromiso de los militantes de la memoria, en España, apoyados por un fuerte movimiento memorial al otro lado del Pirineo, en Francia. En los dos países, las clases dominantes temen que esos movimientos “memorialistas” enlacen con, (o se vuelvan) los movimientos sociales. Frente al auge del “retorno republicano”, como lo escribí en el libro “Espagne, la République est de retour”[1], los dos grandes partidos, ex-pilares del sistema, los socialistas (PSOE) y la derecha neo-franquista (el Partido popular, apoyado por "Ciudadanos"), se niegan a cualquier referéndum sobre la monarquía y la autodeterminación de los pueblos de España. Rechazan la propuesta democrática, que va creciendo, de un proceso constituyente para institucionalizar lo que España es: una “nación de naciones”, y avanzar hacia una “federación” o “confederación” (para otros), acabar con la España al revés, “una”, uni-nacional, para derogar la constitución de 1978, bastante continuista y democrática solo en apariencia. El ejército es presentado como “garante de la unidad de España”, un país, según la constitución, “no confesional”, pero no definido como “laico”. Bajo el seudo-referéndum de 1978 sobre la constitución, iba pareja la transformación de España en una monarquía parlamentaria. Pero no fue eso -monarquía o república- lo que se le preguntó a los españoles. Para la mayoría del pueblo (y ahí radicaba el engaño), votar “sí” a la constitución no era asumir la monarquía.

La crisis, el fracaso del “modelo de la transición pactada”, de un proceso supervisado en la primavera de 1977 por Estados Unidos y la Internacional Socialista (Vernon Walters, H. Smith, W. Brandt, H. Kissinger) trastoca todos los papeles. En realidad, la “transición modélica” resulta pura leyenda, puro mito, pura falacia y montaje politiquero. El franquismo se recicló muy rápidamente en “monarquía parlamentaria”, en “democracia”. Como dicen algunos Españoles “rojos”: muchos franquistas se acostaron “fachas” y despertaron demócratas.

El golpe militar del 18 de julio del 1936 y la larguísima dictadura franquista no fueron ni un “pronunciamiento” de los habituales ni una “dictadura” como otras. El destacado historiador anglosajón Paul Preston habla de “holocausto” premeditado, planificado. Los vencedores lo querían irreversible para aplastar definitivamente a las clases populares. “Holocausto” según Preston para caracterizar el terror y la represión franquista, y ese miedo que no acaba nunca, que se trasmite de generación en generación. Desde el principio, Franco, como Mola, Queipo de Llano, planteaban la necesidad de "depurar", de "limpiar" a España del “gen” de la revolución, del marxismo, del anarquismo... Entrevistado el 27 de julio de 1936 en Tetuán, por el periodista Jay Allen, Franco declaraba querer “salvar a España del marxismo a cualquier precio”. No se trataba sólo de ganar la guerra sino de paralizar al pueblo por el terror. Los golpistas concebían la guerra como una guerra de exterminio. En agosto del 1936, en Badajoz, mataron a más de 10 000 personas; la plaza de toros se tiñó de sangre. La “columna de la muerte” arrasó a pueblos enteros. Un terror estimulado desde arriba, desde la dirigencia; llamamientos repetidos a violar (una terrible violencia de género), a matar, a “depurar”...

En septiembre de 2013 (“Cadena Ser”, 30 de septiembre), una vez más, la ONU exigió a España que acabase con la Ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, en realidad ley de auto-amnistía, de impunidad, ley finalmente de “punto final” (la expresión es latinoamericana). El artículo 2 de la ley da la tónica: se amnistía al personal del régimen por los delitos cometidos, en el ejercicio de sus funciones, contra los derechos de las personas... Con la Ley de Responsabilidades políticas de 1939, a cada apresado, a cada condenado republicano, se le incauta los bienes; se los roban los terratenientes, los vecinos, los bancos... El artículo 10 de la ley dice: “En toda condena se impondrá, necesariamente, sanción económica”. Queda por escribir la historia de la espantosa represión económica contra las familias republicanas, el gran saqueo a cargo de las autoridades, así como de las familias afines al régimen... El incalculable botín franquista... Y ni una palabra acerca de una necesaria “reparación”, de la devolución de los bienes incautados (propiedades, cuentas bancarias...), como sería lo normal jurídica y moralmente. Ni se menciona tal posibilidad...

En Andalucía existen oficialmente 61 958 expedientes de incautación de bienes (cifra infravalorada por el miedo a denunciar) a los represaliados, despojados de lo poco que tenían. En esa misma Andalucía, entre 1936 y 1945, hubo 57 801 fusilados (49 718 republicanos y 8 083 franquistas). El tema del equiparamiento del terror, de “los dos campos” , el dogma mentiroso del “todos culpables”, tan querido y cacareado por los “demócratas naftalina”, se revela una verdadera farsa, una manipulación asquerosa. No se puede equiparar el terror republicano espontáneo, que duró las primeras semanas, y el terror fascista planificado, promovido por las autoridades, en forma de revancha de clase, y que se prolongó hasta los años setenta. Cuando se investiga, se profundiza la represión, como lo hicieron los historiadores Tuñón de Lara, Francisco Moreno, Francisco Espinosa, Ángel Viñas, Javier Tusel, Reig Tapia... uno se da cuenta de la falacia del tema del “equilibrio del terror y de la memoria”, de la falacia del concepto de “responsabilidad colectiva”.

Los socialistas lo han plasmado cuando, el 12 de octubre (¡día de la “raza”!) del 2004, hicieron desfilar juntos (el “Desfile de la Victoria”) a un nazi español de la División Azul, y a un héroe republicano español, que combatió con el general Leclerc, en la 2da DB, para liberar a Francia. Esta fue parte de “La Nueve” (160 hombres), compuesta principalmente por anarquistas y comunistas españoles, fue la que primero entró en París, participó en los últimos combates, unas horas antes de verse liberada la capital, por una insurrección popular.

Hoy día todavía, a la borbónica familia real, metida en muchos escándalos, se le protege en la medida de todo lo posible. El “caso Garzón”, la corrupción estructural, los muchísimos escándalos mayúsculos que afectan a unos y a otros, como el enorme “caso Gürtel”, que conciernen y comprometen sobre todo al Partido popular, no le impidieron ganar las elecciones, ni gobernar el país. “Forrarse” es considerado como algo normal. A la mayoría de los jueces, no les importa un pepino la supeditación de la justicia. La crisis catalana y del “pacto territorial”, reflejan con creces esa falta de independencia judicial. El Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional son los que han acabado con el juez Garzón. Como en los “viejos tiempos”, hoy día, las cárceles catalanas se han vuelto a llenar de presos políticos “independentistas” (la mayor parte de ellos “ediles”). El “nuevo” rey Felipe VI se ha salido de su papel pronunciando un discurso anticatalán, de inspiración y contenido ultraconservador, brutal, represivo. ¡¡Se han caído las máscaras!! El supuesto “rey de todos los españoles” ha seguido à Rajoy y al PP.

España se ha puesto deliberadamente fuera de la normativa internacional de los derechos humanos, incluso tras adoptar, sin los votos del PP, en el 2007, la nueva ley (ni siquiera se le llama “de memoria” y no lleva una sola vez la palabra “república”). El texto descafeinado fue votado el 31 de diciembre del 2007. Los militantes de la memoria presionaron al gobierno socialista (de Zapatero) para conseguir por fin una verdadera ley de memoria... Tras meses de vacilaciones, de consultas (incluso con los grupos franquistas) el texto, basado en el “equilibrio de la memoria”, no satisfizo a nadie. Ni justicia, ni verdad, ni reparación. España no cumple con la legislación internacional en los casos de “desapariciones forzadas” (fosas comunes). 80 años después de la guerra, siguen sin anularse los tribunales militares sumarios, sus juicios sumarísimos y sentencias criminales. Quedan por rehabilitar, entre otros fusilados o “agarrotados”, Puig Antich, Julián Grimau, Miguel Hernández, Cristino García, militantes anarquistas torturados, del FRAP, el presidente catalán Companys...

El entonces jefe del gobierno, Mariano Rajoy, el 20 de febrero del 2008, barrió con todas las ayudas estatales a las asociaciones que abren fosas y hacen el trabajo que tuvieran que hacer las autoridades. Exclamó: “ni un euro para las fosas”. Al estado sin embargo le incumbe hacerse cargo de la localización, la exhumación y la identificación de los “desaparecidos” (un ejemplo: dos fosas de más de 2 000 víctimas en los cementerios de Córdoba). Socialistas y “pepistas” ni han cumplido ni cumplen. Los gobiernos sucesivos han evadido sus responsabilidades. Una periodista y novelista francesa, Renée Lafont, fusilada por los franquistas el primero de setiembre del 36, yace olvidada en la fosa común del cementerio cordobés de la Salud... Unos militantes franceses han lanzado, a principios del 2018, una campaña internacional para que el gobierno francés y el español exhuman sus restos, y los trasladen, con los debidos honores, a Francia. ¡¡Ningún gobierno “democrático” ha contestado!!

En la España “democrática”, todavía no se ha desfranquizado en profundidad. Quedan decenas de calles con nombres de fascistas... Y qué decir del único “parque temático fascista” en el mundo: ¡¡el faraónico Valle de los Caídos!! Un mausoleo a la gloria de los “vencedores”, un lugar de exaltación al fascismo, construido durante 20 años con el dinero de las arcas públicas; y utilizando el trabajo de 20 000 presos antifascistas, explotados, humillados, maltratados como esclavos. El Valle, mantenido con los recursos de los contribuyentes, fue y sigue siendo además un gran negocio. En la gigantesca basílica está la tumba del dictador Franco... Al acabar la guerra, España contaba con 400 000 presos republicanos. Una cifra récord. Se fusilaba sin parar pese a (oficialmente) haber “terminado la guerra” el uno de abril de 1939.

En las (post)dictaduras latinoamericanas, a las que España exportó su “modelo” de transición, se crearon Comisiones de la Verdad... En España, no ha habido comisión alguna, ningún rastro de Comisión Verdad-Justicia-Reparación. La ley de amnistía de 1977 no permite que se investiguen los crímenes franquistas. Cada intento se enfrenta al rechazo del PSOE, de Ciudadanos y del PP. El desamparo jurídico y político de las víctimas y de sus asociaciones, la falta de apoyo institucional, les obliga a acudir a jueces extranjeros como la jueza María Servini de Cubria, en Argentina.

A ese terrible balance de violaciones de los derechos humanos sin respuesta, cabe añadir el insoportable caso de los niños robados (más de 30 000) a sus familias republicanas, “subversivas”, diabolizadas, para entregarlos, en adopción plena, quitándoles nombre y apellido, a familias “cristianas” adictas al franquismo, que les “lavaban el cerebro”. Esa “depuración política”, promovida y organizada por el franquismo, la Falange y la Iglesia, estribando en decretos, leyes oficiales (entre otros un decreto de noviembre de 1949), se ha vuelto un negocio hasta entrados los años 1990 (una ley de 1987 pretende poner fin a ese crimen de Estado). El Estado español no ha hecho nada para enfocar, tratar de responder a ese crimen de lesa-humanidad, buscar y encontrar a esos muertos-vivos. En Argentina, las comisiones han “recuperado” adultos, que fueron “niños robados” por los militares.

Y ni que hablar de la represión económica y de su “reparación” como corresponde en esos casos.

Muchas empresas que ayudaron a Franco, en la construcción del insultante y gigantesco mausoleo del Valle de los Caídos, quedan hoy entre las más importantes del país.

Las que ayudaron a Franco se beneficiaron de concesiones estatales: mano de obra esclava, barata, batallones de presos republicanos ¡¡“rehabilitándose” por el trabajo!! Hoy día, los descendientes de esa oligarquía franquista campean siempre entre los más ricos de España. Es el caso de FECSA (absorbida por ENDESA), de los hermanos March, banqueros del franquismo, de los HUARTE, de los BOTIN, de la ingente constructora ACS, presidida por Florentino Pérez, actual presidente del Real Madrid...

Los Huarte han entrado en el gigante de la construcción “OBRASCON, HUARTE, LAIN”, JUAN BANUS ha sido el caudillo corrupto de Puerto Banus... 43 ministros de Franco fueron dirigentes en el sector bancario. El neo-franquista líder del PP, J-M Aznar, es nieto de Manuel Aznar Zubigaray, ex director de la agencia de prensa EFE, y después embajador en la ONU...” Son los mismos perros”, decía mi tía Pilar, “con collares diferentes”.

El 10 de enero de 1939, el ministro republicano de Exteriores, Álvaro del Bayo, en un discurso en la Sociedad de las Naciones, increpaba a las “democracias occidentales” culpables por la capituladora “no intervención”, exclamando : “El día vendrá en que se acuerden todos ustedes de nuestros muertos”. Las supuestas “democracias occidentales”, por intereses de clase, prefirieron, y no siempre solapadamente, el fascismo al Frente popular. Hoy día, el contexto internacional exige que reevaluemos el antifascismo.

Si España fuese una democracia, lo sería pues muy “incompleta”, con muchas carencias, con un montón de cuentas pendientes, con la ausencia de juicio político a la dictadura, con impunidad oficial de los torturadores... No puede haber democracia plena que no esté basada en Verdad-Justicia-Reparación. Un día, el rey Juan Carlos le gritó a Hugo Chávez: “¿Por qué no te callas”? Tras ese balance, poco democrático: ¿Quién debería callarse?

Nota:

[1] ORTIZ, Jean, Espagne: La république est de retour, Ed. Atlantica, Biarritz, 2014.

 Jean Ortiz, hijo de un combatiente republicano de Albacete que luego pasó a ser guerrillero en Francia, es maestro de Conferencias y profesor en la Universidad de Pau (Francia). Especialista del siglo veinte español. Autor de varios libros y de documentales sobre la República, la guerra de España, la represión franquista, las fosas comunes, los guerrilleros españoles, el antifascismo...

miércoles, 11 de julio de 2018

Acabar con las pensiones públicas y, de paso, con la democracia

 CTXT

El autor responde a los argumentos de César Molinas en El País

Hace unos días se publicó uno de esos artículos que tanto abundan en las últimas décadas en los que, para tratar de combatir al sistema de pensiones públicas, se recurre a trampas del pensamiento y al engaño.

Nadie puede poner en duda que es legítimo criticar que una sociedad se gaste buena parte de sus recursos en proporcionar ingresos a las personas que ya no pueden obtenerlos por sí mismas, pero creo que igualmente se puede acordar que no lo es tanto mentir para defender esa preferencia.

Esto último es lo que ocurre con el artículo reciente de César Molinas en El País (Los ‘baby boomers’ desestabilizan España), en el que se falsean argumentos para criticar al sistema público de pensiones y se quiere hacer creer que su supuesta insostenibilidad se debe al egoísmo de un grupo social compuesto por millones de personas acostumbradas, para colmo, a imponer sus preferencias a los demás mediante la violencia.

Los argumentos que utiliza Molinas son endebles y tramposos y voy a comentarlos rápidamente.

1. En primer lugar, afirma que la idea extendida de que las pensiones en España son bajas “es una opinión desinformada, equivocada e interesada”. Podríamos entrar a comparar la cuantía de las nuestras con las de otros países y veríamos que esa afirmación es efectivamente discutible porque depende de con quién nos comparemos y, sobre todo, porque hay un abanico tan amplio de casos que los niveles medios no son del todo homologables. Pero lo curioso es que el propio Molinas pone en cuestión su afirmación cuando unas líneas más abajo dice que “si son más bajas que en otros países, es porque los salarios en España son más bajos que en otros países”. ¿En qué quedamos? Molinas asegura primero que decir que las pensiones españolas son más bajas que en otros países es una opinión desinformada, equivocada e interesada, pero luego proporciona la razón de por qué aquí son más bajas.

2. En segundo lugar, Molina afirma (y lleva razón) que “los pensionistas españoles recuperan todas las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social a los 12 años de jubilarse, cuando aún les queda una esperanza de vida de 10 años más”. Lo que significa, dice, que la financiación de estos últimos años “es un regalo añadido que también corre a cargo del Estado”.

Se trata de una afirmación cierta pero tramposa porque critica que un sistema de pensiones de reparto, basado en la solidaridad, haga lo que debe hacer un sistema de reparto basado en la solidaridad: proporcionar la pensión sin dependencia estricta de lo cotizado por quien la recibe. Esto sólo se podría plantear como un problema indeseable si el sistema se basara en el ahorro privado de cada persona, de modo que se disfrutara de la pensión en proporción exacta a lo que cada cual hubiera ahorrado. Pero este no es el caso de nuestro sistema público de pensiones. Mencionar esa realidad para poner en solfa el sistema público de pensiones basado en la solidaridad, como hace Molinas, es tan demagógico y absurdo como decir que una persona gasta lo que ha cotizado a la Seguridad Social o a través de impuestos cuando la sanidad pública lo opera por segunda vez, cuando acude cuatro veces a la administración de justicia o cuando es atendido diez veces por la policía… y que, a partir de ahí, lo que recibe es un regalo del Estado. Se puede estar a favor o en contra de un sistema basado en el reparto y en la solidaridad, es decir, en el acceso universal a los bienes públicos con independencia de lo cotizado, pero, si se acepta, no se puede criticar que el sistema funcione como debe funcionar.

3. El tercer argumento de Molinas es que lo anterior “sólo es sostenible en la medida en que la base de la pirámide de población sea mucho más amplia que su parte superior”. Una afirmación que es completamente falsa, una mentira más, porque la sostenibilidad financiera de un sistema público de pensiones no depende sólo de ese factor demográfico. El propio Molinas dijo antes que las pensiones dependían de la cuantía de los salarios y lo cierto es que la sostenibilidad o equilibrio financiero de un sistema de reparto como el español depende, además, de la productividad, de la distribución de la renta, o de la tasa de crecimientos económico, entre otros factores.

Se puede estar de acuerdo con la cuarta tesis de Molinas, cuando dice que “la situación de las finanzas públicas españolas, con una deuda que no para de crecer, es dramática”. Pero también es materialmente falso que el enorme crecimiento de la deuda se haya debido al gasto en pensiones. De 1995 a 2017, la deuda española ha aumentado la escalofriante cifra de 848.694 millones de euros. Pero el 64% de esa cantidad (539.908 millones de euros) corresponde a intereses. Por tanto, antes que culpar a las pensiones públicas del incremento dramático de la deuda se debe apuntar a su causa real: la existencia de un modelo de crecimiento cuyo motor es el crédito como consecuencia de haber concedido a un grupo social tan poderoso políticamente como la banca privada el privilegio de financiar al Estado creando dinero de la nada.

Afirma Molinas que el déficit de nuestro sistema contributivo de pensiones es “una enormidad”. No puedo criticar que tenga esa opinión sobre la cuantía, pero sí que hace trampa cuando utiliza la expresión “déficit”. ¿Hablaría Molinas del déficit de la administración de justicia, del déficit de la Policía, del déficit de la casa Real o del déficit del ejército español o de nuestra diplomacia? Seguro que no. Podría hablar de suficiente o insuficiente financiación para mantener el nivel de provisión deseado de cada uno de esos bienes públicos. ¿Por qué lo hace entonces cuando habla de pensiones públicas? Sencillamente, porque las palabras tienen poder performativo, es decir, capacidad para conformar la realidad, y Molinas sabe perfectamente que si habla de déficit de las pensiones públicas lo que inmediatamente crea es una “realidad”: que se gasta en ellas más de la cuenta y, por tanto, que hay que gastar menos. Si se hablara de financiación insuficiente del sistema de pensiones, por el contrario, la conclusión sería diferente: hay que buscar más recursos si deseamos mantenerlo. No es que Molinas mienta con este argumento es que actúa como un auténtico trilero del lenguaje.

4. El último argumento –si es que se puede llamar así a lo que sostiene Molinas– es ya la guinda. En su opinión, la culpa de todo esto que pasa con las pensiones públicas es que hay un grupo social muy amplio en España, los baby boomers, que no sólo es la generación más numerosa de nuestra historia sino también la más egoísta y que, además, tiene “gran destreza en el lanzamiento de bolas de rodamiento con potentes tirachinas” o para abollar “los cascos de los policías”.

Decir que toda esta generación española ha logrado los derechos de los que disfruta mediante la violencia es algo tan exagerado y ruin (sabiendo, por ejemplo, que protagonizó una Transición tan pacífica como la española) que ofende a la inteligencia y es muy difícil de poner cuestión sin ofender, a su vez, a quien lo afirma. Por eso prefiero centrarme en algo que desliza entre líneas (o, mejor dicho, sostiene expresamente) Molinas y que es lo que me parece más peligroso de sus afirmaciones. Dice literalmente que esa generación ha impuesto sus preferencias al resto de los demás porque controla las urnas y que eso es algo que “España no puede permitírselo”.

El círculo se cierra: como las pensiones públicas son deseadas por una gran mayoría social que expresa esta preferencia en las urnas, lo que España no puede permitirse, en opinión de quienes no quieren pensiones públicas, es la democracia.

Este es el único momento del artículo en que Molina dice la verdad. La mayoría de la población expresa democráticamente en las urnas que desea el mantenimiento de las pensiones públicas y el Estado de Bienestar, y para ello es imprescindible un reparto más igualitario de la renta y la riqueza y políticas económicas diferentes. Es por eso que la democracia, para quienes no quieren asumir esa mayor equidad y el sacrificio que les supone reducir la desigualdad, es un estorbo que, como dice con total sinceridad Molinas, no se pueden permitir.

Es innegable que las pensiones públicas se encuentran hoy día en una situación de financiación insuficiente si su única fuente de ingresos son los salarios. Pero eso no ocurre porque se esté produciendo el cambio demográfico al que alude Molinas. Las pensiones públicas y el Estado de Bienestar están en peligro porque las políticas económicas que se vienen aplicando en las últimas décadas generan menos actividad económica, productividad más baja e ingresos más reducidos y peor repartidos. Si se cambian esas políticas (a costa, eso sí, de quienes ahora se benefician muy privilegiadamente de ellas), no habrá problemas en el futuro para financiar más y mejores pensiones.

Juan Torres López es economista. Miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla.

Fuente:
http://ctxt.es/es/20180627/Firmas/20463/Juan-Torres-Lopez-Cesar-Molinas-pensiones-Espa%C3%B1a-Estado-de-Bienestar.htm