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martes, 21 de agosto de 2012

Comentarios ofensivos o la dura realidad.

Me ha crispado el comentario de José Ramón Bauzá acerca de los “parados”.

 ¿Que nos apuntamos esperando a que no nos llamen? ¿Habrá estado él inscrito alguna vez? ¿Sabrá lo qué es no llegar a fin de mes? ¿Comprenderá lo qué es no tener dinero para cubrir las necesidades básicas? ¿Conocerá lo qué es tener como “profesión”, durante más de un año, la búsqueda de empleo? ¿Estará al corriente de que somos millones de personas en esta situación?

 Cada vez que uno de los políticos abre la boca sin tener ni idea de la realidad de la calle me subleva. Es ofensivo que ocupen altos cargos, muy bien pagados, para los que no están ni medianamente preparados. Le escribe una desempleada que es licenciada con máster y doctorado. ¿Le parecerá al señor Bauzá que me inscribo al paro para que no me llamen? Tendría que aprender, entre otras cosas, a pensar antes de hablar porque puede suceder que él pase a engrosar las listas del paro y quizá sí se inscriba para que no lo llamen.— Pilar González Seijas, La Coruña. Cartas al director de El País.

martes, 14 de agosto de 2012

El 15-M, la esperanza del sistema

Los indignados son los más leales a la democracia, quieren frenar su deterioro institucional

Que con motivo del primer aniversario del 15-M la extrema derecha mediática se despachase a gusto tildándolo de antisistema, anarquistoide o radical, era de esperar: de donde no hay no se puede sacar. Que también lo hiciera en los mismos o similares términos Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid, ya no es tan irrelevante. Se diría que ansiase ser admitida de pleno derecho en el bien nutrido grupo de lideresasdel PP, siempre dispuestas a desentrañar cualquier asunto expeditivamente, de un par de dentelladas.
 El caso es que a la hora de abordar este movimiento popular creo que le sería recomendable a la señora Cifuentes hacer algo ya casi arcaico: leerse un libro; en concreto, un breve clásico de la moderna economía política: la obra de Albert O. Hirschman Salida, voz y lealtad. Seguro que ella y todos saldríamos ganando.

En su obra, Hirschman se plantea las relaciones entre las opciones que les quedan a los usuarios/ clientes / miembros de una organización ante el deterioro en la calidad de su funcionamiento o de los servicios que presta. Las opciones son solo dos. Por un lado, pueden optar por la salida, por la huida hacia otra organización cuya calidad estimen superior. Es esta la respuesta que suele predominar en los mercados competitivos, de modo que cuando se produce una disminución en la calidad relativa de los bienes y servicios que una empresa ofrece o vende, sus clientes pueden irse a la competencia. Es la de la salida una opción privada y, por lo general, poco costosa.
Pero, junto con la opción de la salida, a los miembros o clientes de una organización en decadencia les queda otra opción: la de la voz. Si la opción de la salida es la opción típica de la economía, la opción de la voz, la de la queja, es la opción característica de la política. Al ejercer la voz, los miembros o clientes de una organización disconformes con la deriva hacia peor de la misma en cuanto al cumplimiento de sus objetivos transmiten a los responsables de su gestión su malestar y alternativas estimulándoles a tomar las medidas o políticas compensatorias que enderecen el rumbo de la organización...

De otro lado está la opción de la voz, la de los que, como hacen los del 15-M, se quejan indignados ante el manifiesto deterioro en la calidad institucional de nuestros sistemas democráticos. No son antisistema, todo lo contrario; son, quizá, la esperanza del “sistema” por ser precisamente los más leales al mismo. Esperanza débil dado su escaso número y las dificultades de concreción y articulación de sus propuestas, pero esperanza al fin y al cabo.
Por eso cuando la señora Cifuentes y tantos otros denuestan al 15-M, se felicitan por su irrelevancia numérica y defienden su represión en nombre de la democracia, solo cabe extrañarse de su autocomplaciente actitud. ¿No son acaso conscientes de que el acallamiento de la voz de los indignados no redundará a la larga sino en el fortalecimiento de la otra opción, la de la salida, la de los auténticos antisistema? Porque no quiero creer que, en el fondo, esa sea su opción.
 Fernando Esteve Mora es profesor titular de Teoría Económica de la Universidad Autónoma de Madrid. El País, leer más aquí.

domingo, 8 de julio de 2012

Educar para pensar. José Luis Sampedro

Sampedro: "La vida no hay quien la pare" Entrevista hoy en la cadena SER. Se define a sí mismo como un inmigrante que no puede volver al país del que procede, un país que es más que un lugar, es también un tiempo, lugar que fue arrastrado y se hundió. Quiso ser jesuita antes que anarquista y luchó en los dos bandos de la Guerra Civil. Se hizo aduanero y terminó dando clases de Economía. Ha escrito, mucho y bien, y a sus 95 años, lo sigue haciendo.

martes, 17 de enero de 2012

Indignados en EE.UU. conmemoran el nacimiento de Martin Luther King

El movimiento Ocupar Wall Street (OWS) realiza hoy en todo el país vigilias para conmemorar el nacimiento de Martin Luther King, cuyo sueño de igualdad racial y económica es enarbolada también por los llamados indignados.
En su portal web, integrantes de OWS llamaron a sus seguidores a reunirse e iluminar viviendas, centros de trabajo, plazas y lugares públicos este domingo a fin de compartir un mensaje de promoción de un mundo más equitativo.
Indicaron que en otras naciones se realizarán acciones similares a las previstas en Nueva York, Nueva Orleáns, y otras urbes estadounidenses, para recordar el aniversario 83 del natalicio del luchador social.
Nos uniremos para dar fuerza a un gran sueño global, que todos hemos soñado durante miles de años.
Cantaremos porque las canciones por la libertad son el alma de este movimiento; juntos haremos que el sueño de King sea realidad, indicaron en un comunicado.
En días recientes, los indignados volvieron a acaparar la atención mediática después que unos 300 integrantes de OWS en Nueva York retornaron al Parque Zuccotti, en el sur de Manhattan, el sitio donde iniciaron las protestas de los pacifistas. Prensa Latina, Fuente, http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=468225&Itemid=1

domingo, 1 de mayo de 2011

Una vez indignados, ¿qué viene después?

“Cada vez hay más motivos para que la sociedad se movilice, y los actos del Primero de Mayo son de los primeros. -Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO-.

Si ya andaba de capa caída el Primero de Mayo, este año encima coincide con el comercial Día de la Madre, que me temo moviliza más que aquél.

Por si no bastaba con la desmovilización y la división de los trabajadores, y con el boicoteo que el Día del Trabajo sufre en Madrid desde que declararon el dos de mayo Día de la Comunidad -de modo que la manifestación más potente y visible, la de la capital, se diluye en un largo puente-; por si no era suficiente, hoy encima estamos más pendientes de llevar flores a mamá que de salir a la calle por nuestros derechos.

Tampoco ayudan mucho a la movilización los sindicatos mayoritarios, que con su política de agarrarse al diálogo social a toda costa, su incomprensible visto bueno a la reforma de pensiones, y la falta de continuidad en la protesta tras la huelga general, han desconcertado a muchos trabajadores que sí ven motivos para salir a la calle.
He buscado la columna que escribí hace justo un año, en el anterior Primero de Mayo, y en ella recomendaba ir a las manifestaciones con el pañuelo a mano para llorar juntos, porque la situación para los trabajadores era entonces de lágrima fácil. Viendo cómo nos ha ido desde entonces hasta aquí, casi deberíamos haber dicho aquello de “virgencita, que me quede como estoy.”

En un año, de un mayo a otro, nos ha caído encima una reforma laboral, otra de pensiones, y trescientos mil parados más. Y todavía puede ser peor, pues sigue pendiente la negociación colectiva, entre continuos llamamientos a una moderación salarial que, en expresión del ministro de Trabajo, debería durar lustros. Sobran los motivos, y sin embargo la movilización sigue siendo escasa y discontinua.

Todo el mundo habla últimamente del libro del francés Hessel, Indignaos, que por lo visto se está vendiendo mucho, y espero que también leyendo. La indignación se ha puesto de moda, pero está visto que sólo con ella no vamos muy lejos. A ver si, una vez todos indignados, viene alguien y nos da la siguiente instrucción, que bien podría ser “actuad”, o bien “organizaos”. Falta nos hace.
Isaac Rosa. Público

Fuente: http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/05/01/una-vez-indignados-%C2%BFque-viene-despues/
¿Por qué no se produce un estallido social?

lunes, 14 de marzo de 2011

Stéphane Hessel, Indignez-vous!, “Indignaos”

Mediante Google he encontrado la traducción al español del libro Indignez-vous!, “Indignaos” y su reseña en el Blog de Fernando Berlín. Muchos habréis oido hablar de él, pero para quienes no lo conozcan debo decir que es altamente recomendable, un enorme éxito de ventas en Francia.

El mini libro ha sido escrito por Stéphane Hessel de 93 años, y lleva vendidos 600.000 ejemplares allí. Solo tiene doce páginas de texto y ahora por fin ha sido traducido al español y redifundido por Attac (bájalo y léelo aquí). Hessel, su autor, es un tipo fascinante cuya historia personal abarca desde la resistencia contra la Alemania Nazi a su participación, en 1948, en la elaboración y redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, como recuerda Ignacio Ramonet, es uno de los documentos más trascendentales para la humanidad de los últimos seis decenios. Dice Balzac que el panfleto “es el sarcasmo convertido en bala de cañón”. Añade Stéphane Hessel que la indignación es la pólvora de toda explosión social. Dirigiéndose a sus lectores, les recomienda: “Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible”.

Los motivos de indignación no escasean: “En este mundo, dice Hessel, hay cosas insoportables”. En primerísimo lugar: la naturaleza del sistema económico responsable de la actual crisis devastadora. “La dictadura internacional de los mercados internacionales” constituye además, según él, “una amenaza para la paz y la democracia”. “Nunca, afirma, el poder del dinero fue tan inmenso, tan insolente y tan egoísta, y nunca los fieles servidores de Don Dinero se situaron tan alto en las máximas esferas del Estado”.

En segundo lugar, Hessel denuncia la desigualdad creciente entre los que no tienen casi nada y los que lo poseen todo: “La brecha entre los más pobres y los más ricos jamás ha sido tan profunda; ni tan espoleados el afán de aplastar al prójimo y la avidez por el dinero”. A guisa de enmienda sugiere dos propuestas sencillas: “Que el interés general se imponga sobre los intereses particulares; y que el reparto justo de la riqueza creada por los trabajadores tenga prioridad sobre los egoísmos del poder del dinero”.

En temas de política internacional, Hessel afirma que su “principal indignación” es el conflicto israelo-palestino. Recomienda que se lea “el informe Richard Goldstone de septiembre de 2009 sobre Gaza (3), en el cual este juez sudafricano, judío, que incluso se declara sionista, acusa al ejército israelí”. Relata su visita reciente a Gaza, “prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos”. Una experiencia que lo sobrecoge y solivianta. Aunque no por ello reniega de la no-violencia. Al contrario, reafirma que “el terrorismo es inaceptable”, no sólo por razones éticas sino porque, al ser “una expresión de la desesperación”, no resulta eficaz para su propia causa pues “no permite obtener los resultados que la esperanza puede eventualmente garantizar”.

Hessel convoca el recuerdo de Nelson Mandela y de Martin Luther King. Ellos, dice, nos indican “el camino que debemos aprender a seguir”. Porque, para avanzar, sólo existe una conducta: “apoyarnos en nuestros derechos, cuya violación -sea quien sea el autor de ésta-, debe provocar nuestra indignación. ¡No transijamos jamás con nuestros derechos!”.

Finalmente, se declara partidario de una “insurrección pacífica”. En particular contra los medios masivos de comunicación en manos del poder del dinero, y que “sólo proponen a los ciudadanos el consumo de masas, el desprecio hacia los humildes y hacia la cultura, la amnesia generalizada y una competición a ultranza de todos contra todos”.