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lunes, 20 de julio de 2026

La ciencia detrás de los momentos ¡ajá!, esos instantes repentinos en los que por fin entiendes algo

Retrato fotográfico en primer plano de una mujer joven con cabello largo rubio fresa, con una blusa vinotinto que deja ver los hombro, con la boca abierta, mirando a la cámara y sosteniendo el dedo índice levantado sobre un fondo brillante aislado.

Fuente de la imagen,Getty Images


Cuando tenía 19 meses, una breve enfermedad dejó sorda y ciega a Helen Keller, antes de que pudiera aprender a hablar o siquiera saber qué era una palabra.

En 1887, cuando tenía 6 años, sus padres contrataron a una maestra llamada Anne Sullivan, quien intentó enseñarle palabras trazando las letras en las palmas de sus manos.

Aunque aprendió varios trazos de esta manera, "no sabía que estaba deletreando una palabra ni siquiera que existían las palabras", explicó Helen más tarde.

Un día, Helen y Anne tuvieron problemas con las palabras 'taza' y 'agua'. Helen no pudo relacionar los trazos con sus respectivos objetos, hasta que a Anne se le ocurrió llevarla al pozo y le indicó que sostuviera su taza bajo el grifo mientras ella bombeaba agua.

Mientras el agua caía sobre la taza y la mano de Helen, Anne trazó las letras w-a-t-e-r (a-g-u-a) en la otra mano de Helen.

"Me quedé inmóvil, con toda mi atención fija en los movimientos de sus dedos", contaría Helen.

"De repente sentí una vaga conciencia, como de algo olvidado, una emoción de un pensamiento que regresaba; y de alguna manera se me reveló el misterio del lenguaje. Supe entonces que "w-a-t-e-r" significaba esa maravillosa y fresca sensación que fluía sobre mi mano. ¡Esa alegría viva despertó mi alma, le dio luz, esperanza, gozo, la liberó!".
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En ese instante asombroso, escriben John Kounios y Mark Beeman en The Eureka Factor (El factor Eureka), Helen comprendió que esos trazos en su mano representaban cosas del mundo, y que podía usarlos para pensar y comunicarse.

Fue un momento ¡ajá! en estado puro, también conocido como el efecto o momento Eureka.

Las dos mujeres, sentadas en un jardín, con vestidos claros de mangas embombadas, con encajes y lazos. Se miran a los ojos y tienen sus manos juntas, pues era su forma de comunicación. 

Las dos mujeres, sentadas en un jardín, con vestidos claros de mangas embombadas, con encajes y lazos. Se miran a los ojos y tienen sus manos juntas, pues era su forma de comunicación.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

El 3 de marzo de 1887, Anne Sullivan (der), una joven de 21 años que había sido casi ciega de niña, llegó a la casa de los Keller. "Esa fecha", comentó Helen más tarde, "es el cumpleaños de mi alma".

"Es una idea o perspectiva nueva que llega de forma abrupta, a menudo irrumpiendo en el flujo continuo del pensamiento, ya sea mientras intentamos resolver un problema o de manera espontánea", explican Kounios y Beeman, neurocientíficos y psicólogos cognitivos.

Puede sorprenderte al meterte en una tina, como le ocurrió a Arquímedes al descubrir el famoso principio que lleva su nombre, o sentado en un jardín, como le sucedió a Newton, cuya célebre manzana lo llevó a preguntarse por qué los objetos caen siempre hacia la Tierra.

Quizás esas historias tengan algo de leyenda, pero ilustran cómo los momentos ajá a veces dan una solución súbita a un problema concreto, como en el caso de Arquímedes; otras, revelan una noción por desarrollar, como ocurrió con Newton y la ley de gravitación universal.

En ocasiones, también, reencuadran por completo una manera de ver el mundo, como ocurrió con lo que Albert Einstein llamó su "pensamiento más feliz": imaginar que una persona en caída libre no siente su propio peso desencadenó una serie de razonamientos que abrieron el camino hacia la teoría de la relatividad general.

Lo maravilloso es que esos destellos geniales no sólo los tienen los genios.

Y tú, probablemente, los has tenido.

Un estornudo
"Un momento ajá no tiene que ser algo que cambie el mundo. Puede ser algo muy ordinario o pequeño que le ayude a una persona a resolver algo cotidiano, como ingeniarse un truco para que un niño coma verduras", le dijo John Kounios a BBC Mundo.

"Pero la gente a menudo no reconoce esos momentos de ajá, ni siquiera cuando tienen uno brillante".

Y eso a pesar de que tenemos un montón de frases que los delatan.

¿Recuerdas momentos en los que "de repente todo encajó" o te "cayó la ficha"; quizás se te "prendió el foco", "tuviste una epifanía" o viste algo "con otros ojos".

Todas esas expresiones, dice Kounios, apuntan a lo mismo: la experiencia repentina de entender algo que antes no entendíamos, ver de manera nueva algo familiar o combinar elementos conocidos para producir algo nuevo.

Son, en sus palabras, "saltos cuánticos de pensamiento".

Pero no toda buena idea es un momento ajá: la clave está en cómo aparece.

Aunque en la cultura popular a veces se usa el término para describir cualquier idea importante o impactante, en psicología, explica Kounios, tiene un significado más preciso: se refiere a una solución o idea que emerge de forma súbita en la conciencia, generalmente de manera inesperada y como resultado de procesos inconscientes.

No basta con tener una idea; debe aparecer de golpe.

Es por eso que a veces parecen salir de la nada.

"Una noche me dormí y soñé con una melodía", recordó, en un episodio de su podcast el legendario músico Paul McCartney. "Al despertar, pensé: 'Me encanta, es genial'".

Durante un tiempo creyó que la había escuchado antes en alguna parte. Pero no. La melodía de Yesterday, una de las canciones más recordadas de The Beatles, fue, literalmente, soñada.

Vista de la portada del sencillo de 45 rpm «Yesterday» y «Act Naturally» de los Beatles, que muestra un retrato de los miembros de la banda, 1965. En la imagen aparecen, de izquierda a derecha, Paul McCartney, John Lennon (1940-1980), George Harrison (1943-2001) y Ringo Starr.

Vista de la portada del sencillo de 45 rpm «Yesterday» y «Act Naturally» de los Beatles, que muestra un retrato de los miembros de la banda, 1965. En la imagen aparecen, de izquierda a derecha, Paul McCartney, John Lennon (1940-1980), George Harrison (1943-2001) y Ringo Starr.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

La canción Yesterday de The Beatles fue lanzada en 1965 como parte del álbum Help! en Reino Unido. 

Pero los conocimientos -o en este caso, las notas- estaban ahí, a la espera de esa luz de la que hace 2.400 años habló el filósofo Aristóteles.

En De Anima sostuvo que nuestra mente cuenta con un intelecto agente capaz de darles sentido a los datos brutos, permitiéndonos captar verdades universales, resolver problemas y comprender la esencia de las cosas.

Así como la luz hace visibles los colores que están presentes pero ocultos a la vista, explicó, ese intelecto hace comprensibles ideas que están latentes.

Eso puede ocurrir a través del pensamiento analítico, que es consciente y deliberado, o con una "iluminación súbita", en palabras del matemático francés Henri Poincaré, quien observó que algunas de sus ideas más importantes aparecían de forma repentina en la conciencia tras un prolongado trabajo inconsciente.

A veces, esos momentos ajá son precedidos por un fenómeno que, según Kounios y Beeman, "se siente como si una idea estuviera a punto de estallar en la conciencia, casi como cuando estás a punto de estornudar".

"Los psicólogos cognitivos llaman a esta experiencia 'intuición', entendida como la conciencia de que hay información presente en la mente inconsciente -una nueva idea, solución o perspectiva- sin que se tenga acceso consciente a dicha información, al menos hasta que aflora en la conciencia".

El momento ajá sería entonces el estornudo.

Jugando
Los psicólogos de la escuela de la Gestalt, surgida en Alemania a comienzos del siglo XX, fueron los primeros en estudiar sistemáticamente lo que hoy los investigadores llaman en inglés insight o comprensión súbita.

Pero si los momentos ajá son tan elusivos y espontáneos, ¿Cómo podían observarlos en un laboratorio?

De la manera más lúdica: mediante figuras ambiguas e ilusiones perceptivas, como el cubo de Necker, que pueden provocar una repentina reestructuración de lo que creemos estar viendo.

Un dibujo de líneas que parece un cubo transparente visto en perspectiva, pero el cerebro puede interpretarlo de dos maneras distintas, haciendo que la cara frontal y la trasera parezcan intercambiarse

"Es una ilusión óptica porque lo ves como un cubo, aunque sea una imagen plana", precisó Kounios.

Lo interesante es que puede percibirse de dos maneras distintas, y el instante en que una interpretación cede súbitamente el paso a la otra produce un momento ajá.

El cubo parece 'invertirse' de pronto, pasando de apuntar hacia abajo a apuntar hacia arriba:

Interesados en cómo la mente organiza e interpreta patrones, los gestaltistas utilizaron ese tipo de herramientas para mostrar que a veces un problema parece irresoluble porque lo estamos interpretando de forma equivocada. La solución surge cuando logramos reestructurarlo y verlo desde una nueva perspectiva.

Sus experimentos fueron los primeros en sugerir que estos momentos de comprensión súbita están impulsados por procesos inconscientes.

En las décadas siguientes, los psicólogos cognitivos siguieron estudiándola, pero a comienzos de los años 90 el campo se estancó y algunos investigadores empezaron a dudar de que el insight fuera un proceso mental distinto.

Según ellos, lo único distinto era cómo lo experimentaba la persona.

Los momentos Eureka, argumentaban, no eran más que cuentos de hadas.

Y entonces apareció la varita mágica: las técnicas de neuroimagen permitieron, por primera vez, asomarse al cerebro en el instante mismo en el que una idea emerge en la conciencia.

Para estudiarlas, Kounios y Beeman registraron con electroencefalogramas e imágenes por resonancia magnética funcional la actividad cerebral de voluntarios mientras resolvían acertijos verbales.

Eran pruebas sencillas, porque cada participante debía resolver muchas para que los resultados fueran estadísticamente significativos.

Les daban tres palabras y tenían que pensar en una cuarta palabra que pudiera usarse para formar una palabra compuesta o frase familiar con cada una de las tres palabras dadas.

Por ejemplo: si te digo "razón", "sabor" y "sentido"... ¿Cuál sería la cuarta?

Pero más importante aún es ¿Cómo llegó la respuesta? ¿De golpe o probando varias hipotesis hasta descubrir que era "sin"?

Los voluntarios informaban si habían obtenido las respuestas mediante análisis deliberado o insight.

"Cuando observamos la actividad cerebral asociada a soluciones que la gente etiquetó como momentos ajá frente a aquellas que etiquetaron como analíticas, vimos diferencias muy consistentes y sistemáticas en la actividad cerebral, así que hay diferentes mecanismos cerebrales asociados a esos dos tipos de soluciones".

No solo confirmaron que los momentos ajá no eran ningún cuento de hadas; también lograron capturarlos en acción, localizando dónde y cuándo surgían en el cerebro.

John Kounious con traje beige y corbata a rayas en tonos azules y naranja, mirando hacia la derecha y sosteniendo una cabeza de maniquí con electrodos de colores. Al lado, portada del libro Eureka Factor que es azul y en el medio tiene un estallido representado con una estrella brillante y grande 

John Kounious con traje beige y corbata a rayas en tonos azules y naranja, mirando hacia la derecha y sosteniendo una cabeza de maniquí con electrodos de colores. Al lado, portada del libro Eureka Factor que es azul y en el medio tiene un estallido representado con una estrella brillante y grande

Fuente de la imagen,Cortesía de John Kounios

Pie de foto,John Kounios escribió su libro junto con Mark Beeman, pues juntos habían investigado durante años los mecanismos cerebrales que intervienen en la creatividad y los momentos ajá
John Kounios escribió su libro junto con Mark Beeman, pues juntos habían investigado durante años los mecanismos cerebrales que intervienen en la creatividad y los momentos ajá. "También existen otras diferencias", señaló Kounios.

"Si antes de darte un acertijo te pido que recuerdes tres palabras, eso interferirá con el razonamiento analítico, que requiere atención y memoria de trabajo", explicó. "El insight, en cambio, surge de procesos inconscientes. No le importa lo que esté ocurriendo en tu conciencia en ese momento".

Estudios posteriores sugieren que los momentos ajá nos alegran, dejan huella en la memoria, aparecen cuando la mente por fin afloja y producen una satisfacción que no necesita premio.

"Una ráfaga de alegría"
Un momento ajá puede durar apenas un segundo, pero sus efectos suelen ir más allá.

"Te dan una ráfaga de alegría", dice Kounios. "Hay pequeños momentos ajá y hay grandes. Los grandes pueden hacerte sentir bien durante mucho tiempo; los pequeños, quizás solo por un rato".

Además dejan huella. Quizás porque llegan de golpe, pero también porque traen consigo una mezcla poderosa de sorpresa, claridad y emoción. Algo hace clic y lo que se entiende de ese modo tiende a quedarse en la memoria.

De ahí que Kounios vea en estos destellos un posible valor práctico para la enseñanza.

"Si simplemente le presentas una idea a un estudiante, tal vez la recuerde, tal vez no. Pero si logras que entienda esa idea a través de su propio momento ajá, es más probable que la recuerde después".

Y si eso pudiera fomentarse de manera más sistemática en educación, cree Kounios, los beneficios podrían ser reales: no solo porque los estudiantes recordarían más, sino porque también disfrutarían más el proceso.

"Es divertido tener un momento ajá". Y eso importa: cuando entender algo produce placer, da más ganas de seguir pensando.

Eso es algo que Kounios ha visto de cerca: en algunos experimentos, al terminar las pruebas, varios participantes "las disfrutaron tanto que querían seguir, sin pago ni nada. A la gente le gustan los rompecabezas. Le gusta leer novelas de misterio. Le gustan los momentos ajá".

Lo curioso es que a menudo aparecen cuando dejamos de buscarlos.

Dos acertijos: uno con 9 puntos dispuestos en una cuadrícula de 3 × 3, que pregunta "Cómo puedes conectar los 9 puntos usando solo 4 líneas, sin repasar ni levantar el lápiz del papel". El otro con crayones dispuestos de manera que forman, en números romanos: IV = III - I, y pregunta "Cómo puedes hacer que esta ecuación sea correcta, moviendo solamente un crayón.

Pie de foto, Los estudios de investigación del insight usan acertijos como estos en sus experimentos. *Las soluciones están al final del artículo. Quizás te ha pasado. Llevas rato atascado con una idea, una palabra, una solución. Le das vueltas y nada. Entonces te vas a bañar, sales a caminar o te distraes con cualquier cosa, y justo ahí, sin avisar, aparece. Como si la mente hubiera seguido trabajando por debajo mientras tú estabas en otra parte.

Por eso, cuando alguien se bloquea, uno de los consejos más repetidos es justamente alejarse un rato del problema. En psicología, a eso lo llaman "incubación": un período en el que la atención consciente se afloja, pero el cerebro, al parecer, no suelta del todo el hilo.

Para Kounios, "hay muchas razones para seguir explorando los momentos ajá", pues pueden dar lugar a un avance científico, una idea de negocio, una canción o una novela. O brindar una perspectiva transformadora sobre un dilema personal.

Él mismo tuvo su propio momento ajá.

"Lo recuerdo muy bien: fue en 1999. Yo había trabajado sobre todo en los mecanismos cerebrales de la memoria, pero quería dedicarme a algo distinto, un terreno casi inexplorado.

"Llevaba semanas pensándolo cuando, un día, sentado frente a una computadora en el campus, se me ocurrió de golpe que debía estudiar la neurociencia de la creatividad. Esa idea cambió el rumbo de mi carrera".

Y lo llevó a estudiar los momentos ajá.

En el caso de Helen Keller, aquel instante asombroso con el agua corriendo por sus manos, no fue solo la comprensión súbita de una palabra. Fue la apertura de un mundo.

Se convirtió en la primera persona sordociega en obtener un título universitario, escribió libros, fue amiga de Mark Twain, Alexander Graham Bell y Charlie Chaplin, y recibió la Medalla Presidencial de la Libertad.

Y todo empezó en un pozo, con Anne Sullivan, y un momento ajá.

Gráficos: Daniel Arce-López, del equipo de Periodismo visual de BBC News Mundo.

Soluciones de los acertijos con los 9 puntos, mostrando que para lograrlo hay que extender las líneas más allá del borde de los puntos, y la de los crayones, que sólo requiere mover el que estaba en el signo = en el original adonde estaba -, para que quede: IV - III = I

Soluciones de los acertijos con los 9 puntos, mostrando que para lograrlo hay que extender las líneas más allá del borde de los puntos, y la de los crayones, que sólo requiere mover el que estaba en el signo = en el original adonde estaba -, para que quede: IV - III = I

miércoles, 27 de mayo de 2026

Cómo el "estado hipnagógico", el momento entre el sueño y la vigilia, puede ayudarnos a ser más creativos

Una mujer durmiendo en un sofá y sobre ella nubes que representan ideas.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Expertos aseguran que en esa zona entre el sueño y la vigilia los seres humanos tienden a crear y hallar soluciones innovadoras a problemas.

La canción de los Beatles, "Yesterday", fue escrita en lo que los psicólogos llaman "estado hipnagógico". Es esa zona gris entre el sueño y la vigilia, cuando nos quedamos somnolientos en un estado semiconsciente, experimentando vívidas imágenes y sonidos mentales.

Al despertar una mañana a principios de 1965, Paul McCartney percibió una larga y compleja melodía sonando en su cabeza. Saltó de la cama, se sentó al piano y empezó a tocar la melodía.

Rápidamente encontró los acordes que acompañaban a la melodía y creó algunas frases de acompañamiento (como las llaman los compositores, antes de escribir la letra propiamente dicha) que encajaban con la música.

Le costaba creer que un sonido tan hermoso pudiera surgir espontáneamente, McCartney sospechó que estaba plagiando inconscientemente otra composición.

"Durante aproximadamente un mes fui a ver a gente del mundo de la música y les pregunté si la habían escuchado antes... Pensé que si nadie la reclamaba después de unas semanas, podría quedármela", recordó. Pero resultó ser original.

Muchos grandes descubrimientos e inventos han surgido durante el estado hipnagógico.

El físico Niels Bohr ganó el Premio Nobel porque estando semiconsciente soñó que veía el núcleo del átomo, con los electrones girando a su alrededor, al igual que el sistema solar con el sol y los planetas, y así "descubrió" la estructura del átomo.

Paul McCartney tocando en diciembre de 2024.

Paul McCartney tocando en diciembre de 2024.

Fuente de la imagen,Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images


Pie de foto,
El cantante británico Paul McCartney ha asegurado que el éxito "Yesterday" le surgió mientras se despertaba una mañana.

El punto óptimo

Las investigaciones han demostrado que el estado hipnagógico es un punto óptimo para la creatividad. Por ejemplo, en un estudio de 2021, los participantes en estado hipnagógico tenían tres veces más probabilidades de descubrir la "regla oculta" que podía resolver un problema matemático.

Los psicólogos asocian la creatividad con cualidades como la apertura a la experiencia y la flexibilidad cognitiva.

Otros han sugerido que la creatividad surge de la coordinación entre la red de control cognitivo del cerebro (que se encarga de la planificación y la resolución de problemas) y la red neuronal por defecto (que se asocia con la ensoñación y la divagación mental).

Sin embargo, en mi opinión, una de las teorías más importantes sobre la creatividad es una de las más antiguas, propuesta por el psicólogo británico Frederic Myers en 1881. Según Myers, las ideas y las percepciones surgen como una repentina "oleada" de una mente subliminal.

Para Myers, nuestra mente consciente es solo un pequeño segmento de nuestra mente, que incluye no solo lo que Sigmund Freud llamó el inconsciente, sino también niveles de conciencia más amplios y elevados. Las ideas pueden gestarse inconscientemente durante mucho tiempo antes de emerger a la conciencia.

Por eso, a menudo sentimos que las ideas provienen de más allá de la mente, como si nos hubieran sido regaladas. Pueden provenir de más allá de nuestra mente consciente.

Ilustración del átomo según Niels Bohr.

Ilustración del átomo según Niels Bohr.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
El físico Niels Bohr le vino la estructura del átomo mientras dormía y, por ello, ganó el Nobel.

La importancia de la relajación

El estado hipnagógico es tan creativo porque, mientras oscilamos entre el sueño y la vigilia, la mente consciente apenas está activa.

Durante un breve período, nuestros límites mentales son permeables y existe la posibilidad de que percepciones e ideas creativas fluyan desde la mente subliminal.

En un sentido más general, esta es la razón por la que la creatividad suele asociarse con la relajación y la ociosidad. Cuando nos relajamos, nuestra mente consciente suele estar menos activa. A menudo, cuando estamos ocupados, nuestra mente se llena de pensamientos que parlotean, impidiendo que fluyan las ideas creativas.

Esta también es la razón por la que la meditación está fuertemente asociada con la creatividad.

Las investigaciones demuestran que la meditación promueve cualidades creativas generales, como la apertura a la experiencia y la flexibilidad cognitiva.

Pero quizás más importante aún, la meditación aquieta y suaviza la mente consciente, de modo que somos más responsables de recibir inspiración de fuera de ella.

Como señalo en mi libro "El Salto", esta es la razón por la que existe una fuerte conexión entre el despertar espiritual y la creatividad.

Una mujer durmiendo con un libro en su cuello.

Una mujer durmiendo con un libro en su cuello.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,
   Los expertos aseguran que una siesta o el relax no son una pérdida de tiempo, sino la vía para impulsar la creatividad.

Alimentando el estado hipnagógico

Las investigaciones han descubierto que alrededor del 80% de las personas han experimentado el estado hipnagógico, y que aproximadamente una cuarta parte de la población lo experimenta con regularidad. Es ligeramente más común en mujeres que en hombres.

Es más probable que ocurra al inicio del sueño, pero también puede ocurrir al despertar o durante el día si nos entra sueño y perdemos la consciencia normal.

¿Podemos usar el estado hipnagógico para potenciar nuestra creatividad? Ciertamente es posible permanecer en él, como probablemente sepas de las noches de los domingos.

Sin embargo, una de las dificultades es captar las ideas que surgen. En la somnolencia, puede que no sintamos el impulso de recordarlas. Es tentador decirnos antes de volver a dormirnos: "Esta idea es tan buena que se me quedará grabada". Pero cuando nos despertamos un rato después, la idea se ha ido.

Un teléfono sobre una mesa de noche y al lado la cama.

Un teléfono sobre una mesa de noche y al lado la cama.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

Para evitar olvidar las ideas surgidas durante el estado hipnagógico, los expertos recomiendan dormir con el teléfono cerca o tener una libreta y bolígrafo a mano. 

No obstante, mediante el entrenamiento mental, no hay razón por la que no podamos adquirir el hábito de registrar nuestras ideas hipnagógicas.

Lo mejor es tener un bolígrafo y papel en la mesita de noche. O, para una variante más moderna, tener el teléfono junto a la cama con la aplicación de grabación abierta.

De hecho, esta es una práctica que Paul McCartney siempre ha seguido. Incluso se entrenó para escribir en la oscuridad con este fin.

También podemos usar la técnica de la "siesta consciente" para generar ideas. Siempre que el gran inventor Thomas Edison se quedaba atascado en una solución o una idea nueva, se dejaba llevar por la inconsciencia mientras sostenía una bola de metal.

Al quedarse dormido, la bola caía al suelo y lo despertaba, momento en el que a menudo descubría que había surgido una nueva perspectiva.

En términos más generales, deberíamos usar la inactividad como una forma de cultivar la creatividad.

No pienses que la siesta o el relax son una pérdida de tiempo. Lejos de ser improductivos, pueden conducir a las ideas y percepciones más inspiradoras.

*El texto original fue publicado en inglés en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

**Steve Taylor es profesor de Psicología de la Universidad de Leeds Beckett (Reino Unido) y es autor de varios libros sobre psicología y espiritualidad.

lunes, 26 de mayo de 2014

El testigo Harry Kessler, millonario cosmopolita, sucumbió al entusiasmo guerrero en 1914.

(Cuántos sucumben!!! la propaganda, el "patriotismo", .. la irracionalidad hizo que las masas se manifestaran a favor de la guerra con un entusiasmo inaudito, sin sospechar que sería un inmenso matadero y una carnicería para el pueblo, ... mientras los millonarios, lejos del frente ganarían mucho dinero a su costa, ...) 

En 1985, en una sucursal bancaria de Mallorca, el director supervisó la apertura de una caja de seguridad cuyo alquiler de cincuenta años había expirado, sin que nadie viniera a hacerse cargo de su contenido. Al cabo del tiempo se había extraviado hasta el nombre de su titular, que debió de alquilarla hacia el principio de la guerra civil española. En el interior se encontraron varias docenas de volúmenes de diarios encuadernados en piel, escritos en alemán e inglés con una letra pequeña y legible, la escritura meticulosa de quien lo ve todo y lo anota todo. El descubrimiento no llamó la atención en España, pero en el mundo de habla alemana fue una conmoción. Lo que había aparecido en esa caja de seguridad en Mallorca eran los diarios que el conde Harry Kessler había escrito desde los 12 años, en 1890, hasta unos días antes del final de la Gran Guerra, a principios de noviembre de 1918. De Kessler se conocían hasta entonces sus diarios de los años de la República de Weimar, que son un monumento histórico y literario incomparable, porque Kessler fue una de esas personas que combinan una capacidad de atención y una curiosidad desusadas y un puesto de observación privilegiado. Era un aristócrata alemán que se había educado en Inglaterra y en Francia, un miembro de la clase dirigente imperial que se comprometió con la República, una figura de la alta sociedad y de la política apasionado por el arte moderno y el teatro de vanguardia. En Londres frecuentó a H. G. Wells y a Bernard Shaw, aparte de a la familia real; en París fue amigo de Maillol, de Rodin, de Matisse, de Bonnard, y trató a algunos de los mismos personajes que inspiraron a Proust: la condesa Greffulhe, de quien procede el perfil de pájaro y la belleza altiva de la duquesa de Guermantes; el vizconde de Montesquieu, modelo del barón de Charlus. En 1906 estuvo en el estreno de la Salomé de Richard Strauss, y en 1913, en el todavía más escandaloso de la Consagración de la primavera de Stravinski.

Cuando se publicaron en inglés los diarios de la época de Weimar, W. H. Auden escribió que el conde Harry Kessler era la persona más cosmopolita que había vivido nunca. En 1896, con 28 años, heredero de una gran fortuna tras la muerte de su padre, había dado la vuelta al mundo. En 1937, cuando hizo las últimas anotaciones en el diario, vivía en el exilio y estaba arruinado y enfermo, con una sensación de acabamiento de mundo que se parecería a la que llevó al suicidio a otro de los grandes testigos de entonces, Stefan Zweig. El libro, que se titula en inglés Berlin in lights, es una lectura devastadora, intoxicadora, que no da respiro y no puede dejarse; el testimonio, día tras día, de cómo en ciertas épocas acaba sucediendo infaliblemente lo peor, de las esperanzas racionales que se frustran y las posibilidades inverosímiles de tan monstruosas que sin embargo llegan a cumplirse, de la derrota o el asesinato de los mejores y los decentes y el triunfo de los demagogos y los criminales, de las capitulaciones por adelantado que despejan el camino a los bárbaros...

Por eso es tan aleccionador, y desasosiega tanto, comprobar en ciertos pasajes de los diarios encontrados en Mallorca que hasta una persona sensata, templada y cosmopolita como Kessler también había sucumbido, en 1914, a ese entusiasmo imbécil por la guerra que atravesó Europa en las vísperas inmediatas de la carnicería. La irracionalidad de los irracionales, la brutalidad de los brutales, el fanatismo de los fanáticos, nos dan mucho miedo. Pero yo creo que lo que da más miedo de verdad es ver lo fácilmente que una persona racional en casi todo abraza de golpe ideas irracionales, o un civilizado se vuelve bárbaro y brutal de la noche a la mañana, o alguien disciplinado en el método científico es capaz de aceptar con los ojos cerrados lo que evidentemente no tiene pies ni cabeza.

Su cosmopolitismo palidecía de pronto ante la vehemencia de su fervor patriótico: “Estas primeras semanas de guerra han revelado algo que estaba en las profundidades desconocidas de nuestro pueblo alemán, algo que solo puedo comparar con una sincera y alegre espiritualidad. La población entera se ha transformado y forjado en una forma nueva. Esta es ya la ganancia impagable de esta guerra; y haberla presenciado será una de las grandes experiencias de nuestras vidas”. El gran esteta ve pueblos incendiados, montañas de cadáveres, personas inocentes ejecutadas en actos de represalia, caballos reventados de los que se derraman vísceras comidas por las moscas; ve a un oficial de artillería dirigir por teléfono el bombardeo de una ciudad y piensa con satisfacción que parece un inversor dando instrucciones a su agente de Bolsa; ve columnas de refugiados huyendo por los caminos y dispersándose cuando se acerca el motor de un avión que les lanzará bombas o los ametrallará; admira la gallardía de un general mandando desde muy lejos a sus tropas a la matanza y encuentra en él las mismas virtudes alemanas que en un gran director de orquesta.

Pocos espectáculos hay más penosos que el de un intelectual emocionado estéticamente y filosóficamente por la eliminación de seres humanos. En Francia casi nadie más que Jean Jaurès levantó su voz contra el disparate de la guerra, y se apresuraron a matarlo. En el mundo de habla alemana uno de los pocos que mantuvieron en todo momento la lucidez y la templanza en medio del gran delirio fue Albert Einstein. Si personas en general íntegras y admirables adoptan a veces posturas insensatas y participan con entusiasmo en la celebración de la catástrofe, quién puede sentirse a salvo de secundar la estupidez o de aceptar el crimen. ...
Fuente: ANTONIO MUÑOZ MOLINA 21 MAY 2014. El País
(Ilustración Urban Sketchers, http://www.urbansketchers.org/2014/05/meet-correspondent-galway-ireland.html)

martes, 17 de enero de 2012

Indignados en EE.UU. conmemoran el nacimiento de Martin Luther King

El movimiento Ocupar Wall Street (OWS) realiza hoy en todo el país vigilias para conmemorar el nacimiento de Martin Luther King, cuyo sueño de igualdad racial y económica es enarbolada también por los llamados indignados.
En su portal web, integrantes de OWS llamaron a sus seguidores a reunirse e iluminar viviendas, centros de trabajo, plazas y lugares públicos este domingo a fin de compartir un mensaje de promoción de un mundo más equitativo.
Indicaron que en otras naciones se realizarán acciones similares a las previstas en Nueva York, Nueva Orleáns, y otras urbes estadounidenses, para recordar el aniversario 83 del natalicio del luchador social.
Nos uniremos para dar fuerza a un gran sueño global, que todos hemos soñado durante miles de años.
Cantaremos porque las canciones por la libertad son el alma de este movimiento; juntos haremos que el sueño de King sea realidad, indicaron en un comunicado.
En días recientes, los indignados volvieron a acaparar la atención mediática después que unos 300 integrantes de OWS en Nueva York retornaron al Parque Zuccotti, en el sur de Manhattan, el sitio donde iniciaron las protestas de los pacifistas. Prensa Latina, Fuente, http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=468225&Itemid=1

domingo, 7 de febrero de 2010

El Amor, La Guerra y La Paz. The Love, the War & the Peace

Los lectores eligen (En "El País") canciones de amor por San Valentín.
01 / U2 - With or with out you
02 / Wilco - Jesus, etc
03 / Serrat - Penélope
04 / Extreme - More than words
05 / Barry White - My first, my last, my everything
06 / Whitney Houston - I´ll always love you.
07 / Joaquín Sabina - Así estoy yo sin ti
08 / Nacha Pop - La chica de ayer
09 / Luis Llach - T'estimo
10 / Queen - Love of my life
11 / Radiohead - Creep
12 / Elvis Costello - She
13 / Michael Jackson - The lady in my life
14 / Tom Waits - Blue Valantines
15 / Los Secretos - Está prohibido llorar
16 / Paul McCartney - Maybe I'm amazed
17 / Sting - My one and only love
18 / Jonh Lennon - Woman una 2ª versión aquí.
Otras
The Beatles - All You Need Is Love - Michelle - Yesterday - Eleanor Rigby - Hey Jude
Sabina - "Y sin embargo"
Serrat - "Lucía"
Jacques Brel; "Ne me quite pas". Aquí subtitulada en español y Aquí en inglés.
Y como el amor debe ir unido a la paz, aquí traemos un bello vídeo de Paul McCartney "Pipes of Peace" y aunque parece un sueño idealista fue una realidad. Sobre estos hechos también hay una película "FELIZ NAVIDAD" y el fin de la guerra vino con un armisticio, debido a los levantamientos y negativas a seguir luchando de miles de soldados, a la revolución de octubre del 17 en la URSS, a la colaboración que se daba entre combatientes en los frentes, por ejemplo señalando donde iban a bombardear disparando con la artillería. Y sin duda a las matanzas tan grandes y el cansancio, rabia y actos de rebeldía entre los soldados, lo que no parecía augurar nada bueno. Cierto que en Alemania, los nazis inventaron y propagaron la leyenda de que no habían sido vencidos sino traicionados, "la puñalada por la espalda de los políticos" dejando al ejercito y las clases dominantes sin responsabilidad.
Aún no hay una aceptación unánime de las causas de la guerra por la Historia hegemónica oficial... Hechos minusvalorados y ocultados sistemáticamente por la Historia académica oficial, con lo cual no "existen" responsables de las matanzas y minusvalías de millones de hombres jóvenes. (Películas sobre la guerra y educación en valores aquí)