viernes, 21 de agosto de 2026

La ética, la comunicación y el informe MacBride. Por Fernando Buen Abad Domínguez | 18/08/2026 | Mentiras y medios

“Las necesidades de comunicación en una sociedad democrática se deben resolver mediante la extensión de derechos específicos: el derecho a estar informado, el derecho a informar, el derecho a la privacidad y el derecho a participar en la comunicación pública.”

Informe MacBride et al., Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980, p. 265.

Domesticar al imperialismo monopólico de los medios requiere mucho más que preceptos de buena conducta. Todo Código de Ética periodística y el Informe MacBride nacieron de una intuición histórica fundamental: la comunicación no puede reducirse a una mercancía sometida al movimiento ciego de los intereses privados. La información es una necesidad y un derecho en toda relación social, un territorio donde se disputa la construcción de la realidad común. La Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, presidida por Sean MacBride (1980), mostró que la desigualdad comunicacional no era un accidente técnico ni una simple diferencia de recursos entre países, sino una expresión de relaciones históricas del poder capitalista. La concentración de tecnologías, agencias, redes y plataformas produce una arquitectura mundial donde unos pocos pueden narrar mientras millones quedaban relegados al papel de mercancías narradas.

A escala global, la producción y circulación de sentido está cada vez más concentrada en un pequeño núcleo de corporaciones: Alphabet/Google, Meta, Amazon, Comcast/NBCUniversal, Disney, Netflix, Sony, Paramount, Skydance, Warner Bros. Discovery y ByteDance. Su poder no se limita a poseer medios: controlan simultáneamente plataformas, algoritmos, datos, publicidad, infraestructura digital, estudios, canales, catálogos y sistemas de distribución, determinando qué contenidos se producen, cuáles circulan, qué adquiere visibilidad y cómo se organiza la atención social. Más que monopolios jurídicos individuales, constituyen un oligopolio global de la comunicación y de las relaciones de producción de sentido.

Y la dominación más eficaz no es la que impone silencio, sino la que consigue que el silencio parezca una forma de libertad. La victoria histórica de todo poder mediático no consiste en prohibir una palabra, sino en desfigurar el campo de lo decible hasta lograr que ciertas preguntas parezcan absurdas antes de ser formuladas. Allí reside la paradoja central de nuestro tiempo: nunca hubo tantas voces circulando y, al mismo tiempo, nunca fue tan profunda la concentración de los mecanismos capaces de decidir qué voces adquieren sentido social. El problema de la comunicación no comienza cuando una mentira se pronuncia; comienza cuando una estructura entera prepara las condiciones para que algunas verdades resulten inaudibles. Y en nombre de la libertad se despliega la más feroz represión.

Sin embargo, la lección más profunda del Informe MacBride permanece abierta: domesticar al imperialismo monopólico de los medios requiere mucho más que preceptos de buena conducta. Una ética sin transformación de las estructuras corre el riesgo de convertirse en una moral decorativa aplicada a un sistema cuya lógica profunda permanece intacta. Pedir responsabilidad individual a periodistas sometidos a corporaciones transnacionales que determinan agendas, ritmos y prioridades equivale a exigir pureza a quienes trabajan dentro de una maquinaria diseñada para producir dependencia. La ética necesaria no puede ser solamente una virtud personal; debe ser una reorganización democrática de las condiciones materiales de la comunicación.

Aquí aparece una inversión conceptual decisiva: solemos pensar que los medios reflejan la sociedad, cuando con frecuencia son una de las fuerzas que fabrican la forma en la que la sociedad se mira a sí misma. No contemplamos simplemente una realidad ya existente a través de las pantallas; muchas veces aprendemos a reconocer como real aquello que las pantallas han seleccionado, jerarquizado y repetido. La comunicación deja de ser un espejo para revelarse como un laboratorio de anestesia colectiva. La dominación funciona entonces no únicamente ocupando territorios, sino administrando los mapas mentales con los que interpretamos esos territorios.

Así el monopolio comunicacional no se sostiene solo por controlar empresas; se sostiene por controlar imaginarios. Define qué vidas merecen atención, qué sufrimientos adquieren visibilidad, qué memorias se preservan y cuáles se empujan hacia el olvido. La violencia simbólica opera cuando una sociedad termina aceptando como natural aquello que históricamente se construyó. La desigualdad aparece entonces como destino, la explotación como eficiencia, la destrucción ambiental como desarrollo y la subordinación cultural como modernización.

Una crítica contemporánea de la comunicación debe incorporar la perspectiva de género porque ninguna estructura de poder es neutral frente a los cuerpos. Los medios han reproducido durante décadas jerarquías donde las mujeres aparecen frecuentemente como objetos de consumo, figuras subordinadas o presencias limitadas por estereotipos que reducen su complejidad histórica. La democratización comunicacional exige transformar también los lenguajes, las representaciones y las formas de autoridad simbólica que han naturalizado desigualdades patriarcales. No basta con incluir más mujeres en los espacios mediáticos si permanecen intactas las reglas que definen qué discursos tienen legitimidad.

Del mismo modo, la crisis ecológica revela el límite de una comunicación organizada bajo la lógica del mercado absoluto. Un sistema mediático que depende de la expansión permanente del consumo difícilmente puede cuestionar con radicalidad el modelo civilizatorio que amenaza la vida planetaria. La naturaleza convertida en mercancía encuentra su equivalente simbólico en la información convertida en producto. Ambos procesos comparten una misma raíz: transformar relaciones vivas en objetos intercambiables. La defensa de la Tierra exige también una revolución de las formas de nombrarla, porque aquello que una sociedad aprende a percibir como recurso deja de ser reconocido como comunidad de vida.

Una verdadera batalla comunicacional es, por tanto, una batalla por la conciencia. No se trata únicamente de disputar canales, frecuencias o plataformas, aunque esa disputa sea indispensable. Se trata de recuperar la capacidad colectiva de interpretar el mundo sin intermediarios absolutos. Una sociedad emancipada comunicacionalmente no es aquella donde todos hablan simultáneamente, sino aquella donde todos pueden participar en la producción de sentido. La democracia profunda comienza cuando los pueblos dejan de ser audiencias y recuperan su condición de sujetos históricos. “Un solo mundo, voces múltiples” es el nombre del informe MacBride.

Entonces el desafío planteado por todo Código de Ética —y por el Informe MacBride— continúa vigente porque revela una contradicción esencial: mientras la humanidad dispone de tecnologías capaces de conectar a millones de personas, las estructuras económicas dominantes siguen utilizando esas mismas tecnologías para fragmentar, vigilar y quebrar conciencias. La paradoja de la era digital es que la abundancia de mensajes puede producir la pobreza de pensamiento crítico. Tal como el capitalismo, que es la mayor fábrica de pobreza y tristeza. Nunca hubo más información disponible y, al mismo tiempo, mayores posibilidades de desinformar mediante la saturación.

Una revolución de las conciencias no consiste en reemplazar una propaganda por otra, ni en cambiar propietarios sin cambiar relaciones. Consiste en transformar la comunicación en una práctica de libertad creadora, donde el conocimiento circule como bien común y donde la diversidad humana deje de ser una imagen administrada para convertirse en fuerza constituyente. La emancipación comunicacional será inseparable de una revolución de las conciencias: ese momento en el que las sociedades descubren que aquello que parecía natural era solamente una historia repetida con suficiente poder para ocultar su propio origen.

Señalemos que el Informe MacBride no concibió la ética de la comunicación como un simple catálogo de virtudes profesionales, sino como una responsabilidad histórica vinculada a la democratización del poder comunicacional. Sus recomendaciones éticas plantearon que la libertad de información debía inseparablemente acompañarse de responsabilidad social, pluralidad de fuentes, protección de los periodistas frente a presiones políticas y económicas, participación ciudadana en los procesos comunicativos y eliminación de los desequilibrios producidos por los monopolios mediáticos. La Comisión sostuvo que informar no podía significar únicamente transmitir datos desde centros concentrados hacia receptores pasivos, sino garantizar el derecho colectivo a producir sentidos, intervenir en la esfera pública y participar en la construcción cultural de las sociedades. Por eso, la ética propuesta por MacBride desbordaba la deontología individual del periodista: reclamaba una transformación de las estructuras que condicionan la circulación mundial de la información y proponía el derecho a comunicar como horizonte democrático.

Así el Informe MacBride comprendió que la ética de la comunicación no podía reducirse a un código de conducta profesional aplicado sobre una estructura intacta de poder. Su aporte más radical consistió en desplazar la cuestión: no basta preguntarse si quienes comunican actúan correctamente; es necesario preguntarse quién controla las condiciones en las que una sociedad puede comunicarse. Por eso sus recomendaciones éticas defendieron una comunicación entendida como derecho humano, como proceso democrático y como espacio de participación colectiva. La Comisión propuso fortalecer la responsabilidad social de los medios, garantizar la pluralidad de fuentes, impedir la concentración excesiva de los sistemas informativos, proteger la independencia profesional de los periodistas y reconocer que los pueblos no deben ser únicamente receptores de mensajes elaborados por centros dominantes, sino sujetos capaces de producir, interpretar y compartir significados. La ética comunicacional adquiría así una dimensión política y cultural: democratizar la palabra para democratizar la sociedad.

Entre sus formulaciones más significativas se encuentran: “Todo el mundo tiene derecho a comunicar”, una idea que sintetiza la ampliación del concepto clásico de libertad de expresión hacia un derecho colectivo de participación (Un solo mundo, voces múltiples, Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, UNESCO, 1980, cap. XXIX). La Comisión afirmó también que “la comunicación es un proceso de interacción e intercambio”, rechazando el modelo vertical donde unos pocos emiten y las mayorías únicamente reciben (Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980). Asimismo, señaló que “la democratización de la comunicación implica mayor acceso, participación y autogestión”, estableciendo que la justicia comunicacional no depende solamente de disponer de medios, sino de intervenir en sus decisiones y contenidos (MacBride et al., UNESCO, 1980).

Sepamos que el Informe advirtió sobre “la concentración de los medios de comunicación en pocas manos” como un obstáculo para la diversidad cultural y política (Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980). Esta preocupación mantiene una vigencia extraordinaria porque revela que el problema de la información no se agota en la censura visible: también existe una censura estructural producida por la acumulación de capacidad para definir agendas, prioridades y marcos interpretativos. La Comisión recomendó “una distribución más equilibrada de los recursos de comunicación entre países y regiones”, cuestionando la desigualdad internacional que permitía que determinadas naciones y corporaciones dominaran los flujos mundiales de información (MacBride et al., UNESCO, 1980).

Otro principio fundamental fue que “los medios tienen responsabilidades sociales”, una afirmación que enfrentaba la idea de una libertad de prensa desligada de sus efectos colectivos (Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980). La libertad comunicacional, desde esta perspectiva, no podía confundirse con la libertad empresarial de imponer intereses particulares sobre el espacio público. La Comisión defendió además “la independencia de los periodistas frente a las presiones económicas y políticas”, porque una profesión informativa sometida a poderes externos pierde su función democrática (MacBride et al., UNESCO, 1980).

El Informe recomendó promover “la diversidad cultural y lingüística en los medios”, anticipando debates actuales sobre representación, género y reconocimiento de pueblos históricamente marginados (Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980). La comunicación democrática debía expresar la pluralidad de experiencias humanas y no reproducir únicamente los códigos culturales de los grupos dominantes. Desde esta perspectiva, la igualdad comunicacional incluye también la lucha contra las representaciones que convierten a las mujeres, a las comunidades indígenas y a los sectores populares en objetos pasivos de narraciones construidas desde afuera.

Finalmente, MacBride y la Comisión insistieron en que “la comunicación debe contribuir al entendimiento entre los pueblos y a la cooperación internacional”, situando la ética comunicativa en relación con la paz, la justicia y el desarrollo humano (Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980). Estas recomendaciones muestran que el Informe no propuso una moral para corregir excesos individuales, sino una transformación profunda de las relaciones comunicacionales. Su intuición decisiva permanece: una sociedad que no controla democráticamente sus procesos de producción de sentido termina viendo el mundo con los ojos de quienes controlan esos procesos. “Los monopolios y las concentraciones excesivas de los medios pueden constituir una amenaza para la democracia.” Informe MacBride et al., Un solo mundo, voces múltiples, UNESCO, 1980.

Referencias

MacBride, Sean et al. Un solo mundo, voces múltiples: Comunicación e información en nuestro tiempo. Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación. París: UNESCO, 1980.

UNESCO. Many Voices, One World: Towards a New More Just and More Efficient World Information and Communication Order. París: UNESCO, 1980.

Nordenstreng, Kaarle. “The Context: One World, Many Voices”. En estudios sobre el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), UNESCO, 1980.

Hamelink, Cees J. Communication and Culture: The Case of the Information Society. Nueva York: Routledge, 1994.

Fernando Buen Abad Domínguez es rector internacional de la UICOM y director de la Cátedra Internacional Sean MacBride. 


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 20 de agosto de 2026

"La Odisea" (The Odyssey)


Una de las escenas de "La Odisea" de Nolan.

Fuente de la imagen,Universal Pictures

Pie de foto,El actor Matt Damon interpreta a Odiseo en la adaptación del poema épico de Homero


La larga espera, alimentada por un torrente de expectativas, valió la pena.

Esta cautivadora y épica adaptación del poema milenario de Homero es puro Christopher Nolan: su estilo característico está presente en todas partes, desde el héroe moralmente ambiguo hasta la narrativa no lineal y la singular manera en que construye una deslumbrante aventura de acción sobre un guion mucho más reflexivo que el de la mayoría de las superproducciones de Hollywood.

En el papel de Odiseo, Matt Damon ofrece una de sus interpretaciones más inteligentes, con una naturalidad y una forma de hablar contemporánea que hacen al rey cercano y simpático.

Las demás grandes estrellas del reparto, entre ellas Anne Hathaway, Robert Pattinson, Tom Holland y Zendaya, encajan con elegancia en la historia.

Mientras Odiseo emprende su regreso a Ítaca tras la Guerra de Troya, Nolan utiliza cámaras IMAX para que cada episodio resulte inmersivo e íntimo, ya se trate de escenas tan vastas y turbulentas como la batalla de Troya o de espacios tan reducidos como la mesa donde la hechicera Circe transforma a los soldados de Odiseo en cerdos.
Aunque la película está repleta de magia, tanto visual como temática, también deja al espectador una idea de gran relevancia actual: el deber cívico, el ejercicio del gobierno y las decisiones morales están profundamente entrelazados.

Se trata de una cuestión tan antigua como Homero y que, como sugiere esta fascinante y compleja película, merece ser recordada hoy. (CJ)

miércoles, 19 de agosto de 2026

Karl Liebknecht mantuvo viva la llama del internacionalismo y el antimilitarismo.

La socialdemocracia alemana apoyó a su propia burguesía votando a favor de los créditos de guerra. ¿Todos? Todos no. Karl Liebknecht mantuvo viva la llama del internacionalismo y el antimilitarismo.

El 4 de agosto de 1914, la dirección del SPD consumó una de las mayores traiciones del movimiento obrero. Después de años de promesas internacionalistas, sus diputados aprobaron los créditos solicitados por el Estado alemán. En lugar de llamar a la unidad internacionalista de la clase trabajadora, abrazaron la Burgfriedenspolitik, la “paz social” con su propia burguesía, enviando a obreros a matarse por intereses ajenos.

Frente a esa capitulación se alzó Karl Liebknecht. Aunque inicialmente se sometió a la disciplina parlamentaria, el 2 de diciembre de 1914 fue el único diputado del Reichstag que votó contra nuevos créditos de guerra.

En su declaración denunció el conflicto:

“Esta guerra no ha estallado para favorecer el bienestar del pueblo alemán ni de ningún otro. Es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de territorios de explotación para capitalistas y financieros.

La guerra no es tampoco una guerra en defensa de Alemania. Una pronta paz, una paz sin anexiones, esto es lo que debemos exigir. Sólo una paz basada sobre la solidaridad internacional de la clase obrera y la libertad de todos los pueblos puede ser duradera.

Como protesta contra la guerra, sus responsables, los propósitos capitalistas para los cuales está siendo usada y los planes de anexión, voto contra la guerra y los créditos solicitados”.

Karl Liebknecht, El voto contra los créditos de guerra (1914).

Mientras la socialdemocracia servía a su Estado y a su burguesía, Liebknecht demostró que el deber de un socialista no es defender a su nación en una guerra imperialista, sino los intereses de la clase trabajadora internacional, incluida la nacional.

Su ejemplo recuerda una verdad: el enemigo principal no está en las trincheras del otro país, sino en la burguesía que envía a los trabajadores a morir por sus beneficios. Cuando los cañones disparan, el internacionalismo deja de ser una consigna y se convierte en una prueba de principios. Liebknecht la superó cuando casi todos los demás la traicionaron.

martes, 18 de agosto de 2026

18 de julio: memoria antifascista

Fuentes: Mundo Obrero [Foto: Acto de despedida en Barcelona a las Brigadas Internacionales, octubre 1938 (Robert Capa)]



Merece ser reivindicada la memoria de quienes decidieron defender la legalidad republicana y enfrentarse al fascismo cuando gran parte de Europa todavía lo legitimaba.

Este 18 de julio se cumplen 90 años del mal llamado «Alzamiento Nacional»: el inicio de una supuesta cruzada patriótica destinada a salvar España del comunismo y restaurar un orden basado en el catolicismo, la tradición y el autoritarismo. Es el mito fundacional del franquismo, construido durante cuarenta años de dictadura para justificar un golpe de Estado contra el legítimo gobierno republicano del Frente Popular, resultado de las elecciones de febrero del 1936.

Sin embargo, esa lectura de la historia tiene un reverso del que los demócratas y antifascistas debemos reivindicar ahora más que nunca. Porque el 18 de julio no solo marca el comienzo de la sublevación de un grupo de militares rebeldes, apoyados por buena parte de las élites económicas, la aristocracia y los terratenientes; también señala el inicio de una de las mayores resistencias populares al fascismo que ha conocido la Europa contemporánea.

Existe una idea ampliamente extendida según la cual España es el único país donde el fascismo venció y gobernó. Pero la realidad es más compleja. Mientras el nacionalsocialismo alemán llegó al poder tras un proceso electoral que culminó con el nombramiento de Hitler como canciller, y el fascismo italiano consolidó su dominio tras la Marcha sobre Roma y la posterior cesión del poder por parte de la monarquía, el fascismo español necesitó tres años de guerra, cientos de miles de muertos y una intervención militar extranjera decisiva para derrotar a la República.

Este hecho cobra mayor relevancia al recordar que, durante esos mismos años, la maquinaria militar del III Reich ocupó en cuestión de semanas buena parte de Europa. Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos o Francia sucumbieron con una rapidez que puso de manifiesto tanto la superioridad militar alemana como la incapacidad de los Estados europeos para organizar una resistencia eficiente. Además, en los Estados ocupados se formaron gobiernos colaboracionistas, como el Régimen de Vichy en Francia o el del Vidkun Quisling en Noruega.

En ese contexto histórico, España constituyó una excepción. A pesar de la enorme inferioridad material de la República, del embargo de armas impuesto por las democracias occidentales y de la ayuda constante que recibieron los sublevados por parte de la Alemania nazi y la Italia fascista, el golpe fracasó en buena parte del territorio y terminó convirtiéndose en una guerra de casi tres años. Aquella resistencia retrasó la victoria del fascismo mucho más de lo que sus promotores habían previsto y convirtió al pueblo español en uno de los primeros pueblos europeos que resistió y combatió militarmente al fascismo.

No se trata de convertir el 18 de julio en una fecha de celebración. Sería un error identificar el inicio de un golpe de Estado con una efeméride reivindicativa. Lo que sí merece ser reivindicado es la memoria de quienes, desde ese mismo día, decidieron defender la legalidad republicana y enfrentarse al fascismo cuando gran parte de Europa todavía lo legitimaba.

Con demasiada frecuencia se repite que «España fue el único país donde ganó el fascismo». Pero rara vez se añade que ese triunfo solo fue posible gracias a la intervención masiva de la Alemania nazi y la Italia fascista, así como las tropas coloniales del Ejército de África. También fue decisivo al abandono de la República por parte de las democracias europeas bajo la política de no intervención.

Reducir aquellos tres años a una simple derrota supone aceptar, aunque sea de forma involuntaria, el relato del franquismo. La Guerra de España también fue una historia de resistencia popular, de organización colectiva, de internacionalismo proletario y de defensa de la democracia frente al fascismo.

Porque el franquismo gobernó España durante cuatro décadas, pero nunca consiguió borrar el hecho de que el pueblo español fue uno de los primeros de Europa que decidió plantar cara al fascismo con las armas en la mano. Y esa es una tradición democrática y antifascista que también forma parte de nuestra identidad colectiva, y que ahora más que nunca, debemos reivindicar.

Marc Torres Nieto es militante del núcleo del PSUC de Barcelona. 

Fuente: 

lunes, 17 de agosto de 2026

_-.Por qué no se han podido encontrar los restos de García Lorca 90 años después de su ejecución en la Guerra Civil española

Federico García Lorca, retrato a los 20 años, sentado al lado de un piano, vestido de traje.

_- Federico García Lorca retratado a los 20 años.

Da igual el lugar de España en el que te encuentres: tienes una fosa común a menos de 50 kilómetros.

Hay alrededor de 6.000 en todo el territorio, según datos del gobierno español.

Más de 11.000 personas permanecen enterradas en ellas, sin identificar, ajusticiadas durante la guerra civil (1936-1939) que asoló al país europeo o durante la represión posterior del régimen de Francisco Franco.

Esas son las cifras del gobierno. Pero hay expertos que calculan que podrían ser entre 20.000 y 25.000 personas.

Entre todas esas fosas comunes, hay una en específico que se ha buscado durante décadas sin resultados. Es en la que yacen los restos del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca, autor de obras como "Bodas de sangre", "La casa de Bernarda Alba"  "Yerma" " La zapatera prodigiosa" "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores" o "El Romancero Gitano".

Este 18 de agosto se cumplen 90 años de su asesinato. Se cree que fue fusilado en un paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, en el sur de España.

El régimen de Franco (1939-1975) prohibió hablar de este asesinato, y la figura y obra de Lorca sufrieron una fuerte censura durante décadas, sorteada de modo clandestino dentro de España.

En el exterior, los intelectuales exiliados, especialmente en México y Argentina, se encargaron de mantener vivo su recuerdo.

Con la llegada de la democracia, se reivindicó su nombre como símbolo de libertad

Traducida su obra a multitud de idiomas, interpretada, estudiada y celebrada en todo el mundo, España tiene una deuda pendiente con Lorca: lograr dar con sus huesos, con el lugar donde fue arrojado su cuerpo, posiblemente de madrugada, pocas semanas después de que empezara la guerra civil.

Pero hay varios elementos que hacen que esta búsqueda sea complicada.


Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana de Madrid.

El contexto
Un mes antes del asesinato de García Lorca, el 17 y 18 de julio de 1936, se dio un intento de golpe de Estado por parte de fuerzas militares que se autodenominaron "nacionales". El objetivo era derrocar el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda al frente de la Segunda República.

El sistema republicano se instauró en España después de que en las elecciones municipales de abril de 1931 se diera un apoyo mayoritario a los partidos republicanos y socialistas frente a los monárquicos.

"La República abre un montón de grietas en lo social, lo cultural y lo religioso. Quiso modernizar España y en ese contexto abrió heridas entre quienes no querían tanto avance y quienes creían que no se había avanzado lo suficiente", explica a BBC Mundo Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

Un monolito en memoria de las víctimas de la Guerra Civil, con la inscripción "Lorca eran todos" y la fecha 18-8-2002, se alza en un lugar donde se han hallado cinco fosas comunes y cerca del sitio donde, el 19 de noviembre de 2014, arqueólogos buscaban otra fosa en Alfacar, cerca de Granada (España).


Un monolito en memoria de las víctimas de la Guerra Civil, con la inscripción "Lorca eran todos" y la fecha 18-8-2002, se alza en un lugar donde se han hallado cinco fosas comunes y cerca del sitio donde, el 19 de noviembre de 2014, arqueólogos buscaban otra fosa en Alfacar, cerca de Granada (España).

Fuente de la imagen,Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images


Pie de

En un Madrid en el que se escuchaba el ruido de sables, el clima violento se recrudeció con los asesinatos del teniente republicano José del Castillo el 12 de julio y del monárquico José Calvo Sotelo al día siguiente.

Lorca estaba esos días en la capital española y el 14 de julio decidió irse a su Granada natal, donde estaba su familia. Puede que porque pensaba que allí estaría más seguro.

Como relata Casanova, el golpe de Estado, aunque se dio con mucha violencia, no prosperó en toda España. "Fracasa donde hay una división de las fuerzas armadas y no es hasta mediados de agosto de 1936 que se sitúan los frentes y eso deriva en la guerra civil".

Pero, en el caso de Granada, "triunfa el golpe y no hay ninguna posibilidad de resistencia porque la gente no está armada".

Mapa de España ubicando a Granada.

 
Mapa de España ubicando a Granada.

Todas las papeletas

Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
El crimen fue en Granada - Antonio Machado

En una frase que se ha hecho famosa, Lorca llegó a decir, con sorna, que él era "católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico".

El poeta, que provenía de una familia burguesa acomodada, se dedicó a una profesión liberal y se rodeó de un mundo vanguardista y surreal con genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí. Nunca se afilió a ningún partido político, pero llevó el teatro a la España rural -con el objetivo de acercar la cultura al pueblo- con el proyecto La Barraca, impulsado por el ministro de Instrucción Pública, el republicano Fernando de los Ríos.

Sin olvidar su condición de homosexual, algo por lo que fue víctima de ataques en varias publicaciones tradicionalistas tiempo antes de que lo mataran.

"Era un conocido comprometido con la cultura y la educación. Lorca tenía todos los números para que lo mataran. Si cayeron miles de obreros, ¿Cómo no iban a hacerlo con gente como él?", remarca Casanova.

Federico García Lorca y Salvador Dalí, ambos de pie y vestidos de traje. 

Federico García Lorca y Salvador Dalí, ambos de pie y vestidos de traje.

Fuente de la imagen,Apic/Getty Images


Pie de fo

Lorca se rodeó del mundo vanguardista y surreal de genios como Luis Buñuel o Salvador Dalí (en la imagen).

El historiador asegura que es un mito que hubiera una lista negra con su nombre o el de otros intelectuales. "Cuando las armas sustituyen a las palabras, la atmósfera inclemente se lleva por medio a todo el mundo", apunta.

Y aunque hay quienes aseguran que México o Colombia ofrecieron a Lorca asilo, Casanova dice que no hay documentos que lo prueben, por lo que, lo más inteligente en esas primeras semanas, era buscar "alguien que te proteja o que te salve".

Después de que fueran a buscarlo varias veces a su finca de la Huerta de San Vicente, se refugió en casa de su amigo Luis Rosales.

La familia Rosales era cercana a la Falange, la agrupación fascista que luego fue el partido único durante el franquismo.

"Pensaba que al ser ellos falangistas, estaría más protegido", declaró Gerardo Rosales, sobrino de Luis, en una entrevista.

Allí duró una semana, hasta que Ramón Ruiz Alonso -ultraderechista y parte de las milicias que reprimieron a los republicanos en Granada-, obligó a Rosales a confesar y detuvo a Lorca.

"No tuvo más remedio que admitirlo, se estaba jugando la vida él también", añadió su sobrino.

Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.


Lorca con su madre en la finca de la Huerta de San Vicente.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Pocos datos, muchas versiones

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Poeta en Nueva York - Federico García Lorca

A partir de ahí, las voces y versiones, como el tiempo transcurrido, han aumentado, porque registros hay pocos, pero los relatos -más o menos fiables-, son muchos.

Se sabe que lo mataron junto a dos banderilleros anarquistas, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, y un maestro republicano, Dióscoro Galindo. Se cree que posiblemente fue entre las 4 y las 5 de la madrugada del 17 al 18 de agosto y en un paraje en la sierra de Granada, entre las localidades de Víznar y Alfacar.

En 2007, bajo el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se promulgó en España la Ley de Memoria Histórica con el objetivo de reconocer a las víctimas del franquismo, eliminar los símbolos de la dictadura y facilitar la búsqueda de fosas comunes.

En 2022, con Pedro Sánchez como presidente, llegó la Ley de Memoria Democrática, en la que se establece que la búsqueda de desaparecidos es competencia del Estado.

Mapa de España que muestra la sierra de Granada, con las localidades de Víznar y Alfacar, donde se cree que están la fosa de Federico García Lorca.


Mapa de España que muestra la sierra de Granada, con las localidades de Víznar y Alfacar, donde se cree que están la fosa de Federico García Lorca.
En 2008, el juez Baltasar Garzón ordenó abrir varias fosas, entre ellas algunas en las que se creía podían estar los restos de Lorca. Fue el primer intento de exhumación. Luego hubo otros dos más en 2013 y 2016.

El periodista y fotógrafo Santi Donaire estuvo durante 8 años asistiendo a las exhumaciones de la fosa de Paterna (Valencia), donde fueron fusiladas más de 2.200 personas tras la guerra civil.

De esa experiencia surgió su libro "Punto Ciego". Antes de eso, en 2015, estuvo en Granada durante los intentos de búsqueda de la fosa de Lorca y sus compañeros de infortunio.

Si en Paterna los trabajos fueron "sencillos", no fue así en Víznar y Alfacar.

Vista aérea de la fosa común donde se encontraron tres cadáveres, que se presume fueron asesinados en la guerra civil española el 6 de mayo de 2021 en Víznar, España. 

Fosa común en el barranco de Víznar, Granada, en la zona donde se cree que están los restos de Lorca.

Vista aérea de la fosa común donde se encontraron tres cadáveres, que se presume fueron asesinados en la guerra civil española el 6 de mayo de 2021 en Víznar, España.

Fuente de la imagen,Carlos Gil Andreu/Getty Images

 
Pie de

"A diferencia de Paterna, que es represión postbélica, se mata de modo sistemático, hay registros y se puede ver el recorrido de la persona hasta que es asesinada, cuando matan a Lorca es en el inicio del conflicto y no hay un sistema, no hay registros documentales", le cuenta a BBC Mundo.

Así, no hay documentos que certifiquen ni el lugar ni la hora precisos de la ejecución de Lorca. Solo están las versiones del boca a boca que con el paso del tiempo han quedado registradas, según distintos métodos, por los historiadores.

Una de las versiones es la que recoge periodista Agustín Penón en los años 60, que se basa en el testimonio del apodado como "Manolillo el comunista", que luego recogería el hispanista irlandés Ian Gibson. Otra es la del investigador granadino Federico Molina Fajardo.

En ambas, la fosa de García Lorca está dentro de la misma zona, entre Víznar y Alfacar, pero bien distantes. Se han hecho excavaciones en ambos puntos y no se han encontrado restos humanos.

Miguel Caballero, investigador del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid, participó en el último intento de encontrar los restos de Lorca en 2015.

Además, se ha centrado en el estudio de las últimas horas de vida del poeta siguiendo la estela de Molina Fajardo y haciendo uso de los pocos registros y documentos que hay disponibles.

Gran terreno excavado en mitad de la montaña. Se ven varias personas a lo lejos, con chalecos amarillos. 

Una de las excavaciones para encontrar la fosa de Lorca.


Gran terreno excavado en mitad de la montaña. Se ven varias personas a lo lejos, con chalecos amarillos.

Fuente de la imagen,MIGUEL CABALLERO

 

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Uno de los problemas, según Caballero, es que "no hay constatación documental que nos pueda decir dónde estaba" y, a su juicio, la tesis que recoge Penón "es la versión que la policía franquista le da para despistarlo".

Y la de Molina Fajardo, que, según él, "sí habló con las personas que habían participado en el asesinato", está incompleta.

En 2015 se hizo público un documento de dos folios mecanografiados con fecha de julio de 1965 -es decir, durante la dictadura de Franco-, que sitúa el fusilamiento del poeta en Víznar y su enterramiento a pocos kilómetros, en el paraje de Fuente Grande, añadiendo una nueva versión del lugar.

En el mismo documento se tacha a Lorca de "socialista, vinculado a Fernando de los Ríos, masón y tildado de prácticas de homosexualismo".

Para Caballero, "el crimen fue prioritariamente de componente familiar, y circunstancias como sus amistades y su homosexualidad lo agravaron, pero fueron rencillas personales con el padre". Y argumenta que parte de la gente involucrada en la muerte de Lorca tenía relación familiar en algún grado con él.

Otra de las versiones que apareció en estos años es que, poco después de su asesinato, el padre de García Lorca pagó una suma enorme de dinero para recuperar el cadáver y poder enterrarlo en otro lugar.

Según esta versión, el poeta fue enterrado en la finca de la Huerta de San Vicente propiedad de la familia García Lorca, cuyos miembros han negado rotundamente que esto sea cierto.

"Hay muchas elucubraciones. Cada año surge una invención nueva", señala Caballero.

García Lorca


García Lorca


Geología, familia y política

"Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios."
Diván del Tamarit – Federico García Lorca

A todo esto se añade cómo es el lugar en el que se supone está enterrado Lorca: además de tener que explorar en miles de metros cuadrados, se trata de una zona montañosa con muchos cambios en la orografía y alteraciones a lo largo de las décadas.

"Ha habido alteraciones. Primero agrícolas, ya que se han plantado y quitado olivos. Además, en los años 80 hubo una gran alteración para hacer una pista de motocross, cosa que me parece muy significativa", explica Santi Donaire.

Por eso, encontrar el terreno original de hace 90 años no es sencillo. Donaire detalla que en las excavaciones en las que él estuvo presente, se tuvo que retirar el equivalente a una piscina olímpica de tierra hasta alcanzar el suelo de 1936.

Francisco Carrión, profesor de la Universidad de Granada y director de la cátedra de Memoria Democrática Salvador Vila, participó en 2013 en la búsqueda de la fosa. Pero matiza que "no por buscar a García Lorca, sino al maestro Dióscoro Galindo, cuya nieta, Nieves Galindo, ha solicitado durante muchísimos años la búsqueda de su familiar".

Nieves Galindo llegó incluso a recurrir a los tribunales para poder encontrar los restos de su abuelo.

Para Carrión, esta empresa "no es que sea difícil, es que nos falta información y hay silencios muy prolongados, entre otros, los de los propios familiares" de Lorca.

La familia del poeta ha mantenido a lo largo de los años que no había necesidad de encontrar sus restos y han expresado su deseo de que no se saquen del lugar donde se cree fueron enterrados.

Federico García Lorca a los 21 años posando en una foto familiar con sus hermanos Concha, Francisco e Isabelita y su madre Vicenta Lorca. 

La familia de García Lorca cree que es mucho más simbólico que los restos del poeta estén mezclados con los de las demás víctimas.

Federico García Lorca a los 21 años posando en una foto familiar con sus hermanos Concha, Francisco e Isabelita y su madre Vicenta Lorca.

Fuente de la imagen,Mondadori via Getty Images

 

En una entrevista reciente con el medio español El Salto, Laura García-Lorca de los Ríos, quien es presidenta de la fundación que lleva el nombre del poeta, dijo que a la familia le parece que "simbólicamente es muchísimo más fuerte que los restos de Lorca estén mezclados con todas las demás víctimas (…) esa distinción entre los restos de víctimas no nos parece bien".

Pero también defendió que "que todas las familias que quieren buscar a sus familiares tengan el derecho y la ayuda para hacerlo. Por eso no hemos querido impedir ninguna de las excavaciones".

Para todos los entrevistados hay una capa más que suma tierra sobre la fosa de Lorca: la política.

Los temas relacionados con la dictadura, las propias leyes de memoria y la búsqueda de fosas reabren siempre un enconado debate en España entre las personas que dicen que "es mejor dejar las cosas como están" y aquellos que reivindican que buscar y reconocer a esas víctimas de la guerra civil y darles, como dice Carrión, "digna sepultura, es un acto de verdad, justicia y reparación".

"¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados".


Romance de la zapatera

En un cortijo de Córdoba / entre jarales y adelfas,
vivía un talabartero / con una talabartera.
Ella era mujer arisca, / él hombre de mucha paciencia,
ella giraba en los veinte / él pasaba de cincuenta.
¡Santo Dios, cómo reñían! / Miren ustedes la fiera,
burlando al débil marido / con los ojos y la lengua.

Cabellos de emperadora / tiene la talabartera,
y una carne como el agua / cristalina de Lucena.
Cuando movía sus faldas / en tiempo de primavera
olía toda su ropa / a limón y yerbabuena.
¡Ay, que limón, limón / de la limonera!
Qué apetitosa / talabartera!

Ved como la cortejaban / mocitos de gran presencia
en caballos relucientes / llenos de borlas de seda.
Gente cabal y garbosa / que pasaba por la puerta
haciendo brillar, alegre / las onzas de sus cadenas.
La conversación a todos / daba la talabartera
y ellos caracoleaban / sus jacas sobre las piedras.

Miradla hablando con uno / bien peinada y bien compuesta,
mientras el pobre marido / clava en el cuero / la lezna
Un lunes por la mañana / a eso de las once y media,
cuando el sol deja sin sombra / los juncos y madreselvas,
y van cayendo las verdes / hojas de las madroñeras,
regaba sus alhelíes / la arisca talabartera.

Llegó su amigo trotando / una jaca cordobesa
y le dijo entre suspiros:
Niña, si tu lo quisieras, / cenaríamos mañana
los dos solos / en tu mesa.
¿Y qué harás de mi marido? / -Tu marido no se entera.
¿Qué piensas hacer? /- Matarlo.

Es ágil. Quizás no puedas. / ¿Tienes revolver? -¡Mejor!
¡Tengo navaja barbera! / ¿Corta mucho? -Más que el frío.
Y no tiene ni una mella. /-¿No has mentido? -Le daré
diez puñaladas certeras / en esta disposición,
que me parece estupenda: / cuatro en la región lumbar,
una en la tetilla izquierda, / otra en semejante sitio

y dos en cada cadera. / ¿Lo matarás enseguida?
Esta noche cuando vuelva / con el cuero y con las crines
por la curva de la acequia.

Esposo viejo y decente / casado con joven tierna,
qué tunante caballista / roba tu amor en la puerta.

Federico García Lorca 

_- "Nunca pensamos en no lanzarla": el relato de un científico que ayudó a fabricar la bomba atómica que arrasó Nagasaki

Fotografía en blanco y negro del físico con una expresión enfática al hablar y con las manos abiertas, separadas y levantadas al nivel del pecho. Es joven, rubio, está sentado y viste un traje gris, camisa y corbata de rayas. Detrás se ve una de las personas asistentes a la audiencia, tomando notas.

_- Tras visitar las ciudades japonesas arrasadas, el físico nuclear Phillip Morrison testificó en una audiencia especial y describió la muerte y destrucción causadas por la bomba.

"No fue por falta de preocupación por la humanidad, sino por esa preocupación. Quizás ese fue el pecado".

Treinta años después de su participación en el bombardeo atómico de Nagasaki el 9 de agosto de 1945, el físico estadounidense Philip Morrison habló con franqueza con la BBC sobre las decisiones que se tomaron en los días y semanas previos a esa explosión nuclear sin precedentes.

Morrison desempeñó un papel clave en el Proyecto Manhattan, el programa aliado ultrasecreto para desarrollar las primeras armas nucleares, trabajando en el laboratorio de Los Alamos. El laboratorio estaba dirigido por su antiguo profesor, J. Robert Oppenheimer.

Presente en la prueba Trinity de la primera bomba atómica el 16 de julio de 1945, Morrison llevó su núcleo de plutonio en su regazo en el carro rumbo a Nuevo México. Posteriormente viajó a la pequeña isla de Tinián, al sur de Saipán, para ayudar a ensamblar la bomba de plutonio "Fat Man" utilizada en Nagasaki, y supervisar su carga en un avión B-29 el 9 de agosto, tan solo tres días después del bombardeo de Hiroshima.

Fue en Tinián donde las fuerzas estadounidenses construyeron lo que Morrison describió como el "aeropuerto más grande del mundo".

"Una gran cresta de coral fue nivelada parcialmente para rellenar una llanura accidentada y construir seis pistas... cada una de casi dos millas (unos 3 kms) de largo", dijo en su testimonio ante un comité del Senado en diciembre de 1945.

La magnitud de la destrucción

Vista de de la base aérea de North Field, en Tinián, Islas Marianas del Norte, desde donde despegaron los aviones que bombardearon Hiroshima y Nagasaki..

Las fuerzas estadounidense construyeron un enorme aeropuerto en Tinián, Islas Marianas del Norte, desde donde lanzaron los ataques contra Hiroshima y Nagasaki.

En su testimonio, Morrison también reveló la magnitud de los preparativos para los bombardeos incendiarios de ciudades japonesas.

"Al puerto llegaban a diario buques cisterna cargados con miles de toneladas de gasolina de aviación... Por las grandes pistas despegaban los enormes aviones... Cada 15 segundos, otro B-29 despegaba. Esto se repetía durante una hora y media... Mil B-29, una y otra vez, incendiaban kilómetros cuadrados de una ciudad en un solo ataque".

En cambio, explicó, "la bomba atómica era otra cosa".

"No había cargamentos de bombas incendiarias. En lugar de todos los artificieros y sus depósitos de bombas, había unas 25 personas de Los Álamos, unas cuantas barracas Quonset [de acero corrugado prefabricado] transformadas en laboratorios de pruebas y un edificio barricado.

"El ataque comenzó después de medianoche. El campo estaba desierto... Un avión rugió por la pista, despegó y puso rumbo a las ciudades del enemigo", dijo.

La bomba, vista casi de frente, ovalada y ancha, blanca con una línea circular roja cerca a la punta, y tres hombres trabajando en ella. 

La bomba atómica "Fat Man", que posteriormente sería lanzada sobre Nagasaki en 1945. Aunque las estimaciones varían, se cree que 40.000 personas murieron a causa de la detonación inicial en Nagasaki, mientras que más de 100.000 muertes fueron directamente atribuibles al bombardeo durante los cinco años

"Un funcionario japonés estaba entre los escombros y nos dijo: 'Todo esto por una sola bomba; es demasiado'", contó.

"Un solo avión, con una sola bomba, había destruido muchos kilómetros cuadrados de una ciudad, destruyéndola aún más completamente y con aún menos posibilidades de resistencia o escape que el ataque de 1.000 aviones".

80 años de Hiroshima y Nagasaki: cómo fue el "infierno" en el que murieron decenas de miles por las bombas atómicas Sin embargo, él había esperado que la bomba atómica no tuviera que usarse en combate, y había liderado un grupo de jóvenes físicos de Los Álamos que abogaban por una demostración pública de la bomba antes de cualquier uso en Japón.

Morrison, que tenía 30 años cuando supervisó el montaje de "Fat Man" en Tinián, quería "invitar a una delegación internacional al desierto", según le contó a Melvyn Bragg de la BBC en 1975.

"Pero dadas las circunstancias de la guerra, eso era una ilusión".

Sin vuelta atrás

A la izq., una densa columna de humo, coronada por una nube en forma de hongo, se eleva a unos 18.000 metros de altura sobre el puerto japonés de Nagasaki tras la explosión de la bomba atómica "Fat Man". A la der., una estatua situada bajo un arco de la Catedral Católica de Urakami parece contemplar la devastación en dirección a la Escuela de la Misión Chinzei, a lo lejos, tras el bombardeo atómico.

La explosión, vista desde el cielo (izq), y la devastación, vista desde un arco de la Catedral Católica de Urakami. El físico describió la sensación de que ya no había vuelta atrás, incluso cuando quedó claro que los nazis serían derrotados. Sin embargo, explicó: "La guerra todavía en curso. Marchábamos hacia una batalla tremenda en el Pacífico..., así que habría sido imposible detenerse".

Morrison creía que el único que podría haber cambiado el porvenir era el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien murió en abril de 1945.

"La única posibilidad de modificar drásticamente la postura estadounidense, diría yo, habría sido la supervivencia de Roosevelt... [quien] murió en medio del desarrollo, antes de que supiéramos que la bomba funcionaría, antes de que se determinara cómo usar las bombas", señaló el físico.

"Creo que era la única persona que tenía tanto el prestigio como la influencia dentro del Gobierno necesarios para frenar aquel terrible impulso", afirmó.

Cuando Harry S. Truman asumió la presidencia, ni siquiera estaba al tanto del proyecto; se enteró de él solo horas después de jurar el cargo. Tras poco más de tres meses, debía dar la orden de los bombardeos.

"Es cierto que él tomó la decisión, pero creo que es justo decir que la decisión lo marcó", sostuvo Morrison. "Habría sido una decisión muy atrevida que cambiara el rumbo después de tantos años y lo frenara... esa oportunidad se esfumó prácticamente con la muerte de Roosevelt".

Según Morrison, la misma fuerza inamovible influyó en la decisión de lanzar dos bombas consecutivamente.

"No se consideró lanzar primero una y luego, otra. La orden para los comandantes fue: 'Lancen la primera bomba y luego la segunda tan pronto como puedan'. Habría hecho falta un hombre con carácter en Washington para comprender los graves efectos de la primera bomba y decir: 'Esperemos antes de lanzar la segunda'. Habría requerido una gran capacidad de análisis, la habilidad de comprender las complejas conexiones y transmitir las órdenes correctas a los generales adecuados", afirmó.

Así que los dos bombardeos se llevaron a cabo, y se planearon más, reveló Morrison.

"La decisión original era que seguiríamos lanzando estas bombas durante un año, de ser necesario... Me pidieron que elaborara un plan para ello", le dijo a Bragg.

"Tenía un plan, un esquema, un cronograma, un hombre para reemplazarme y los arreglos necesarios para ir y venir".

El fin del mundo

Grupo de científicos estadounidenses que eran jefes de grupo encargados del montaje, la investigación y la inspección de las bombas atómicas en una base de las islas Marianas. De izquierda a derecha: Norman Ramse, Roger S. Warner , Edward B. Doll, Harold Agnew, Luis W. Alvarez, Lawrence Johnston, Philip Morrison, Robert Serber y Bernard Waldman.

Varios científicos estadounidenses viajaron a las islas Marianas a supervisar el montaje de las bombas atómicas. Philip Morrison es el tercero desde la derecha.

Es incierto si habría podido continuar haciéndolo una vez que él y los demás científicos de Los Álamos presenciaron las consecuencias.

"Conocíamos muy bien, intelectualmente, tanto los efectos a corto plazo como los temidos efectos a largo plazo. Pero eso era solo gracias a la lectura de un libro y al análisis de las cifras", le dijo a Bragg.

"Pero la diferencia entre las cifras y ver la realidad viva, la realidad de la muerte, es enorme para todos, para el mundo entero. Así que creo que lo sabíamos, pero no lo sentíamos".

Recordó la reacción en la base de la isla del Pacífico la noche del bombardeo de Hiroshima.

"Hubo una gran fiesta esa noche, pero la mayoría de los científicos no fueron. Los de la Fuerza Aérea, los soldados, bebieron. Sabían que la guerra estaba llegando a su fin. Parecía, se sentía, una tremenda victoria". Sin embargo, Morrison recordó que los científicos "estaban sentados, con semblante sombrío, pensando... en el fin del mundo".

Pero en los meses previos a los bombardeos, Morrison no sintió que tuviera que retirarse del Proyecto Manhattan. "A pesar de mi oposición firme y persistente, no veo cómo podría haber hecho las cosas de otra manera. Nunca pensé en abandonar el proyecto".

Cuando se le preguntó si los Aliados habrían lanzado una bomba atómica sobre Berlín si hubiera estado lista antes de la derrota de los nazis, respondió: "Absolutamente, en un abrir y cerrar de ojos... Principalmente le temíamos a los alemanes, y ellos eran nuestros enemigos", dijo Morrison.

Tras la guerra, Morrison se convirtió en profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde hizo campaña contra la proliferación nuclear a la vanguardia del movimiento "No a la tercera bomba".

"Sobra decir que, como la mayoría de los científicos del proyecto, estoy completamente convencido de que no se puede permitir otra guerra", declaró en su testimonio ante el Senado en 1945.

Y creía que los Aliados deberían haber hecho una cosa en particular.

"Creo firmemente que se debería haber dado una advertencia adecuada", dijo. "En retrospectiva, no hay justificación para no haber dado una advertencia apropiada y oportuna". 

domingo, 16 de agosto de 2026

"¡No, Marruecos no!": el dilema de qué hacer con los niños no acompañados que llegaron a Ceuta y que España no sabe a quién devolver

Dos niños acostados en una calle. El de la izquierda descansa sobre el pecho del otro, que viste una camiseta del F.C. Barcelona.

Fuente de la imagen,Marcos Moreno / Getty

Pie de foto,Centenares de niños marroquíes se encuentran en las calles de Ceuta a la espera de recibir atención.

Sucede pocas horas después de la irrupción de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos en Ceuta, ciudad española en el norte de África.

Mientras agentes y militares españoles se afanan por conducir a la multitud de extranjeros a la frontera para que regresen al lado marroquí, un niño se cuelga del cuello de uno de los uniformados y suplica entre llantos que le dejen quedarse.

"No, Marruecos no", dice entre lágrimas en su idioma.

Unas mujeres intervienen y traducen sus palabras.

Hasta que finalmente se pronuncia un oficial superior.

"No se puede ir si no está acompañado", les dice a sus subordinados, y lo conduce hacia unas dependencias cercanas de la Guardia Civil (cuerpo que forma parte de las fuerzas de seguridad de ámbito nacional en España).

La escena resume uno de los desafíos que supone para España la última crisis migratoria en su frontera sur.

El pasado 30 de julio, unas 72.000 personas procedentes de Marruecos entraron ilegalmente en Ceuta, a nado o escalando montes.

Si bien la gran mayoría regresó a Marruecos en menos de 48 horas, centenares de menores permanecen en una ciudad cuyo centro de acogida ha quedado totalmente colapsado.

Las leyes españolas impiden la deportación de los menores extranjeros no acompañados si no hay garantías para su seguridad y desarrollo en el país de origen.

Los menores que siguen en Ceuta deambulan y duermen en sus calles, y comen de la solidaridad de vecinos y cooperantes a la espera de la respuesta de las autoridades locales, una situación que el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y organizaciones de apoyo a la infancia han calificado de "emergencia humanitaria".

Personal de la Cruz Roja está parado frente a insumos en bolsas que serán repartidos entre muchas otras personas que esperan en fila en una playa de Ceuta. Se ven también furgones de policía y personal de ayuda.

Las autoridades de Ceuta hablaron de "emergencia humanitaria" ante la llegada a la ciudad de miles de personas en solo unos días. Tanto el gobierno español como el marroquí han expresado su intención de devolver a los niños a sus familias en Marruecos.

Pero los expertos y los precedentes indican que en muchos casos eso no es posible por los requisitos legales y la falta de colaboración entre estados, o porque los menores no tienen un entorno seguro y apropiado al que regresar en su país.

Con varios de sus socios europeos, con Italia a la cabeza, cuestionando la política migratoria del presidente socialista Pedro Sánchez, y varias de sus regiones reacias a acoger a los niños de Ceuta, qué hacer con estos menores se ha convertido en un gran dilema para España.

Quiénes son los menores de Ceuta y en qué situación están

Hasta el martes, las autoridades españolas tenían identificados a 1.527 menores extranjeros en Ceuta.

Pero las ONG que trabajan en el terreno alertan de que hay más en las calles de la ciudad.

"Nadie sabe cuántos son porque nadie los ha contado y muchos esperan cada día en largas filas ante la Comisaría de Policía a que se les identifique y poder iniciar el trámite de acceso al sistema de acogida", le dice a BBC Mundo desde Ceuta Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de la ONG de apoyo a la infancia Save the Children.

Según Zuppiroli, "la mayoría duerme en la calle y la única comida que reciben es la que les dan algunos vecinos u ONG".

Un grupo de niños y jóvenes hacen fila sentados en mitad de una calle de Ceuta. 

Los menores extranjeros hacen fila frente a una Comisaría de Policía de Ceuta para ser identificados e iniciar su acceso a los servicios de acogida.

Unos pocos tienen el techo que les han prestado algunas asociaciones vecinales, pero la mayoría pasan día y noche en las calles y playas ceutíes.

"Hay muchas niñas y están en peligro; esto es una emergencia", enfatiza Zuppiroli.

Señala que la mayoría son marroquíes, pero también ha encontrado menores de países africanos tan lejanos como Sudán.

"Muchos nos cuentan que huyen de familias maltratadoras, y hemos encontrado niñas que huyen de matrimonios forzosos y de abusos sexuales", cuenta Zuppiroli.

Medios españoles recogen testimonios de menores que expresan sus deseos de quedarse en España y labrarse un futuro para poder ayudar a sus familias.

Y es que muchos menores marroquíes no ven futuro en su país de origen, donde, si bien la economía está en crecimiento, uno de cada cuatro graduados universitarios está desempleado y un 25% de los jóvenes entre 15 y 24 años ni estudia ni trabaja, según el Consejo Económico, Social y Medioambiental de Marruecos, un organismo consultivo del Estado marroquí.

Un grupo de personas sentadas en el suelo al aire libre. A su alrededor un grupo militares españoles de pie los vigila. Entre las personas sentadas, un niño se gira y eleva la mirada hacia uno de los militares. 

Los menores deberían ser albergados en el centro de acogida local, pero en él no quedan plazas disponibles.

A los que llegaron a su ciudad en la última crisis, los ceutíes los ven estos días corretear por las calles o jugar descalzos al fútbol entre las naves industriales junto a las que muchos se han instalado.

Las promesas de una acogida favorable en España que les llegaron a través de las redes sociales están lejos de la realidad que se han encontrado hasta ahora.

El procedimiento estándar debería ser alojarlos en el centro local de acogida, pero su capacidad (alrededor de 30 plazas) no es suficiente.

La ministra española de Juventud e Infancia, Sira Rego, dijo que "ha habido una situación de desborde que ya se está controlando. Es verdad que hay muchos niños y niñas y el procedimiento lleva su tracto".

Qué piensa hacer el gobierno español con los niños de Ceuta

Tres soldados y un agente de la Guardia Civil acompañan a un menor con una camiseta roja y pantalones cortos. Están todos de espaldas. Ceuta, 1 de agosto de 2026Fuente de la imagen,Reuters

Madrid y Rabat han mostrado públicamente su voluntad de que los menores sean devueltos a Marruecos.

Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes del gobierno español, indicó: "Estamos trabajando con el gobierno marroquí para que podamos lograr que todos los menores que están en Ceuta puedan reagruparse con sus familias en Marruecos".

El ministro de Justicia marroquí, Abdelatif Uahbi, señaló en una entrevista que su país "mantiene su determinación de recuperar a sus niños y menores que se encuentran en España, incluidos aquellos que han entrado recientemente en la ciudad de Ceuta".

Y el principal partido de la oposición en España, el conservador Partido Popular (PP), coincide con el gobierno español en que la prioridad es repatriar a los menores a Marruecos.

Pero no es tan sencillo.

Por qué devolverlos a su país es tan difícil

Los convenios internacionales de protección de la infancia a los que España se ha adherido y las propias leyes españolas exigen un procedimiento garantista e individualizado para cada menor, donde prime su interés superior y en el que organismos como la Fiscalía deben tomar parte para garantizar su desarrollo y bienestar.

Y todo eso lleva tiempo.

Además, es frecuente que, ante la falta de garantías en sus países de origen, los menores se queden en España.

Las devoluciones colectivas están totalmente prohibidas, como dejó claro el Tribunal Supremo español cuando declaró ilegal la devolución de un grupo de ocho menores marroquíes que cruzaron a Ceuta en 2021, un precedente que deberá tenerse en cuenta ahora.

La ley exige también que se acredite de manera fehaciente la identidad del menor, lo que con frecuencia requiere largos trámites de colaboración consular que muchas veces no se completan.

Un grupo de personas, entre ellas varios niños, se reúnen junto a un edificio industrial en Ceuta. 

El gobierno de Ceuta y ONG que trabajan en la zona describen la situación como de "emergencia humanitaria".

Las autoridades españolas tienen también, según las propias leyes de su país, la obligación de realizar un estudio socioeconómico y de seguridad para comprobar que el retorno no va a exponer al menor a situaciones de desamparo, riesgo o vulnerabilidad extrema.

El menor cuenta con derecho a la asistencia jurídica durante el proceso y a que las resoluciones se le notifiquen en un idioma que le resulte comprensible.

Su voz debe ser además escuchada y tenida en cuenta, también si expresa su deseo de no regresar a su país.

Una vez completado el estudio, el retorno solo puede realizarse si se ha localizado a su familia y se acredita que la reagrupación familiar es viable y segura, o si las autoridades del país de origen garantizan su entrega a un centro de protección de menores adecuado en su territorio.

Zuppiroli señala que en la práctica la repatriación resulta muchas veces imposible porque las autoridades españolas no obtienen la colaboración de las de Marruecos u otros países de origen.

"Lo complicado es asegurarse de que su familia está allí para acogerle cuando vuelva. Hay que buscar a la familia en Marruecos, avisarles, y se requiere que el niño esté conforme con regresar y la familia lo acepte", explica la representante de Save the Children.

"En los casos de niños marroquíes es muy difícil conseguir información sobre la familia del lado marroquí", añade la experta.

En los días posteriores a la última crisis en Ceuta, un portavoz de Rabat citado por la agencia Efe dijo que su país recibiría a los menores no acompañados marroquíes si España levantaba "los obstáculos judiciales y administrativos que impiden hacerlo".

Desde Save the Children recuerdan que "esas restricciones son realmente un marco de protección a la infancia, por lo que España no puede levantarlo; lo que hay que hacer es agilizar los procedimientos, no suprimirlos".

BBC Mundo solicitó información al Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí y a la Embajada de Marruecos en Madrid, pero no obtuvo respuesta.

La conflictiva alternativa a la repatriación

A la espera de que se logre la devolución de los menores a sus familias en Marruecos, el gobierno de Pedro Sánchez prevé que sean repartidos por otros lugares de España, para así aliviar la saturación en Ceuta.

La ministra Rego dijo: "Se trata de conectar con la familia y, lógicamente, coordinarse con Marruecos para poder proceder a la reagrupación familiar. Y luego, aquellos cuyo retorno no sea posible, se integrarán en el sistema de acogida de nuestro país con todas las garantías".

El gobierno español prevé comenzar el traslado "gradual" de los menores a comunidades autónomas con plazas disponibles, pero se ha encontrado con los obstáculos que plantean las coaliciones que las gobiernan.

No es la primera vez que sucede.

Un niño en traje de baño camina de la mano de un soldado español protegido con casco y mascarilla con el mar y una bahía rocosa a sus espaldas. Bajo el cielo soleado, en segundo plano se distingue a otro uniformado español. 

No es la primera vez que decenas de personas procedentes de Marruecos intentan alcanzar Ceuta a nado. En esta imagen de 2021, un soldado español auxilia a un niño extranjero que acaba de llegar nadando a Ceuta.

Dado que los centros de acogida de las Islas Canarias, Ceuta y Melilla se encuentran habitualmente desbordados por la presión migratoria, el gobierno de Sánchez impulsó cambios legales para obligar a recibir y atender a los menores a las comunidades que hasta entonces se habían negado.

El Partido Popular suavizó su postura inicial y ahora se muestra abierto a un reparto de los menores de Ceuta "justo, bien dotado y planificado", en cumplimiento de la ley.

Pero el ultraderechista Vox, que gobierna en coalición con el PP en varias comunidades, insiste en su rechazo a aceptar niños extranjeros y cuestiona que realmente se trate de menores.

Queda por ver cuál será la actitud de este partido una vez llegue el momento de acogerlos.

Mirar hacia delante

El gobierno español suspendió recientemente los permisos de todos sus militares en Ceuta en medio de rumores y comentarios en redes sociales que hablan de otro próximo intento de irrupción masiva en la ciudad.

Rut Bermejo, investigadora de migraciones en el Real Instituto Elcano, un centro español de análisis internacional, le dice a BBC Mundo que "las llegadas de menores extranjeros no acompañados a España se están multiplicando".

"No podemos pensar que esto vaya a cambiar mucho, por lo que no hay otra opción que mejorar el sistema de acogida", añade.

Pese a que varios países europeos parecen inclinarse más por políticas de restricción que por la acogida, Bermejo recuerda que "España está creciendo y alcanzando cifras récord de afiliación a la Seguridad Social gracias a los trabajadores extranjeros".

Para ella, "todos estos menores son una inversión de futuro en un país que necesita más niños y no podemos dejar de respetar sus derechos humanos".

Sin embargo, la convergencia de factores legales, políticos, sociales y humanos convierte la búsqueda de una solución equilibrada en un desafío complejo para el futuro de estos menores.