viernes, 8 de mayo de 2026

Más complicado que lo de Rufián: la compleja construcción del Frente Popular hace 90 años

Una tortuosa negociación a varias bandas permitió entre 1935 y 1936 superar los vetos cruzados y recomponer la colaboración entre las diferentes izquierdas.

El 16 de febrero de 1936 las izquierdas ganaron en España. Por muy poco. El sistema electoral de la época permitió ensanchar una victoria que en realidad había sido mucho más ajustada, y tras una tensa campaña electoral que dividió al país en dos. Un 47% de la izquierda frente a un 46% de las derechas. Apenas 100.000 votos de diferencia. El camino a la construcción del Frente Popular, como ya advertimos en el título del artículo, no fue un camino de rosas.

El fracaso de la coalición de izquierdas que gobernó el país entre 1931 y 1933 supuso grandes avances, pero también una profunda decepción en gran parte de los sectores populares que habían votado por la República el 14 de abril. Durante el llamado bienio progresista el gobierno extendió la educación pública y los derechos laborales, pero no llevó a cabo la reforma agraria y terminó recurriendo a la violencia para reprimir a los sectores más combativos de la clase obrera y del campesinado. También impuso la Ley de Vagos y Maleantes, una verdadera ley antipobres que también penalizaba ciertas formas de sindicalismo asociadas a la CNT.

La ruptura de la coalición entre los republicanos y el PSOE fue el primer paso para el hundimiento de las izquierdas en las elecciones de noviembre de 1933. La resaca política de este derrumbe sería una fuerte suspicacia entre los diferentes actores políticos, así como la radicalización de un PSOE en el que muchos hacían autocrítica de la participación gubernamental y la colaboración con los republicanos como los dos grandes errores cometidos por el partido tras el 14 de abril de 1931.

La represión como pegamento

Para superar este estado de ánimo y llegar a una recomposición de las izquierdas ibéricas serían necesarias antes una serie de catastróficas desdichas en España y en todo el mundo: el triunfo del nazismo en Alemania, el golpe de Estado del canciller Dolfuss en Austria, la invasión de la Italia fascista a Etiopía, el auge de los distintos fascismo europeos, y sobre todo la fortísima represión de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934 por parte del gobierno de derechas del Partido Radical y la CEDA.

Los fusilamientos y ejecuciones extrajudiciales de revolucionarios, los castigos colectivos a la población civil, sobre todo en Asturies, los despidos y las listas negras de trabajadores significados política y sindicalmente, el encarcelamiento de cientos de militantes y cargos públicos, en algunos casos con denuncias de torturas, el cierre de locales y periódicos, la disolución de los ayuntamientos de izquierdas en toda España, y el temor generalizado a que una vez en el poder las derechas podían seguir el camino de Alemania, desmontando desde dentro la República del 14 de abril, tal y como Hitler había hecho con la República de Weimar, terminaron convenciendo a los líderes de las izquierdas de la necesidad de pasar página y poner en marcha una alianza electoral.

Dos personajes fueron claves en la construcción de algo que, finalmente, y en el último momento, terminaría llamándose Frente Popular: Manuel Azaña e Indalecio Prieto. El primero aportaba a los republicanos de clase media, organizados en Izquierda Republicana, un partido que había logrado unificar, cosa difícil, a la gran mayoría de un espacio con fuerte tendencia a la fragmentación y la camarilla.

El segundo lograría hacer virar al PSOE y a la UGT de las posiciones izquierdistas de Largo Caballero, otrora colaborador de la Dictadura de Primo de Rivera, más tarde ministro de Trabajo en la coalición con los republicanos pequeñoburgueses, y ahora “Lenin español”. ¿Lenin español? Evidentemente el papel le quedaba grande, pero Caballero jugaba en aquel momento la carta revolucionaria, no con vistas a desencadenar ninguna revolución bolchevique en España, sino pensando en la batalla interna dentro del PSOE y la UGT, en la siempre presente competición sindical con la CNT, y en retener a los jóvenes socialistas, tentados de una salida en masa hacia el emergente PCE.

¿Frente Obrero o Frente Popular?

Frente a quienes como Caballero y sus seguidores coincidían con la posición de Trotsky, solo Frente Obrero, ni hablar de colaboración con los republicanos, Prieto esgrimiría dentro del PSOE la necesidad de recomponer una alianza democrática y reformista con un republicanismo liberal que representaba a sectores políticos y sociales mucho más conservadores, pero sin embargo imprescindibles para ganar al bloque reaccionario.

La conclusión del veterano político era que, sencillamente, solo con la clase obrera y los campesinos pobres, los números no salían. Había que ensanchar la base social de la alianza electoral incorporando a las clases medias urbanas y rurales, y esto lógicamente tenía un precio programático: ni nacionalización de la tierra, ni de la banca, ni de la gran industria.

Las renuncias, aunque muy dolorosas, tenían a cambio una contrapartida muy fuerte: lograr la amnistía y sacar a los presos de las cárceles.

Cientos de militantes seguían en prisión o en el exilio, y los tres personajes centrales de esta historia, Azaña, Prieto y Caballero, habían conocido en primera persona la represión del Partido Radical y la CEDA. Azaña sería el primero en recobrar la libertad tras pasar tres meses en la cárcel, Prieto regresaría del exilio en la primavera de 1935, y Caballero sería excarcelado a finales de ese mismo año.

La revolución tendrá que esperar

A lo largo de 1935 las medidas de excepción se irían relajando, facilitando así la actividad y la reorganización de las izquierdas. Este clima de mayor libertad permitiría a Azaña realizar una gira de actos multitudinarios llamando a la unidad electoral de las fuerzas progresistas.

En el verano de ese mismo año 1935 también sucedería algo de una importancia trascendental a miles de kilómetros de España. Tras un inicial periodo de tanteos, el VII Congreso de la Komintern, celebrado el mes de agosto en Moscú, oficializaba, negro sobre blanco, un giro de 180 grados en la política de alianzas de los partidos comunistas. Llegaba un nuevo tiempo marcado por la amenaza fascista. Había que enterrar el hacha de guerra con los socialdemócratas y llamar a la construcción de grandes frentes populares que fueran más allá de la clase obrera. También con los elementos de la clases medias y de la pequeña burguesía que estuvieran dispuestos a defender la democracia junto al movimiento obrero. Lo primero era parar al fascismo. La revolución podía esperar.

La autoenmienda era total. El giro frentepopulista suponía recoger carrete tras el fracaso de la desastrosa estrategia llevada a cabo por la Komintern en Alemania. El sectarismo y el ultraizquierdismo habían salido muy caros al movimiento comunista y a sus militantes. Una catástrofe sin paliativos que había acabado con Hitler en el poder, y el gran Partido Comunista Alemán, la joya de la corona de la Komintern, hecho cenizas: ilegalizado y con sus dirigentes en la cárcel o el exilio.

Tras la derrota de las izquierdas en Alemania, el apetito expansionista de Hitler apuntaba irremisiblemente hacia el Este. Ante ese panorama la Unión Soviética necesitaba con urgencia un pacto con las democracias liberales europeas. Desactivar una más que posible invasión nazi era cuestión de vida o muerte.

La apuesta por los frentes populares formaba pues, parte de una nueva estrategia política de Stalin y Moscú que también buscaba reforzar la seguridad de la URSS, así como mejorar y dulcificar su imagen pública internacional ante unos políticos europeos que seguían prefiriendo al fascismo, con el que se podían hacer negocios, al comunismo, que desestabilizaba y promocionaba la revolución en Europa.

Con el PCE en el ajo, Largo Caballero ya podía estar más tranquilo. Los comunistas de hecho ayudarían a convencer al secretario general de la UGT de que debía olvidar la idea del frente exclusivamente obrero.

Por su parte, una vez convencido, el viejo socialista sería el más interesado en incorporar a los comunistas, a los que su enemigo íntimo Indalecio Prieto no podía ver ni en pintura, ya que incluso habían tratado de asesinarle a principios de los años 20, en el Bilbao del pistolerismo político.

Los motivos de Largo Caballero para apostar por la inclusión del PCE eran dobles. Por un lado lograba así un aliado para compensar el poder de la alianza entre Azaña y Prieto en el Frente Popular. Por otro, desactivaba a un potencial competidor por la izquierda que pudiera acusarle de traicionar a la clase obrera al firmar una alianza con los republicanos. Todavía seguía la luna de miel entre el PCE, que luchaba por salir de la marginalidad política, y Caballero, que aspiraba a instrumentalizar a los comunistas para sus batallas internas dentro del PSOE y la UGT.

Celebración en Cibeles Frente Popular 

Celebración en Cibeles Frente Popular

Rumbo a las elecciones

Aunque Azaña detestaba a los comunistas entendió que no le quedaba más remedio que tragárselos. Solo puso una condición: que no vinieran a las reuniones preparativas del frente. El PSOE les representaría. En el partido socialista no darían una gran batalla porque el PCE pudiera sentarse en la mesa de negociación, y a los comunistas no les quedaría más remedio que transigir.

Algunos republicanos se darían de baja por la incorporación de los comunistas, pero serían sectores muy minoritarios. El cálculo, de cara al computo total, era que lo que se perdía era mucho menos de lo que se podía ganar sumando a los comunistas. El PCE se encontraba en plena expansión, aportaba el prestigio de la URSS entre amplios sectores de la clase trabajadora, y contaba con una militancia muy dinámica.

Ya solo quedaba sumar a algunas pequeñas formaciones de reciente fundación: el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña y el Partido Obrero de Unificación Marxista de Joaquín Maurín. Este último, pese a defender un frente exclusivamente obrero, también terminaría aceptando la alianza con los republicanos. Gracias a su integración en el Frente Popular Maurín obtendría un escaño por la provincia de Barcelona. Trotski, desde su exilio en Noruega, les excomulgaría por estampar su firma junto a los partidos republicanos de la pequeña burguesía. El viejo bolchevique montaría en cólera, calificando a los dirigentes del POUM de “traidores” a los que era preciso desenmascarar ante las masas.

El 15 de enero se presentaba el manifiesto del Frente Popular, con la firma de todos los partidos y un programa de izquierdas, pero no revolucionario, que principalmente planteaba la restauración de la senda reformista de 1931: reforma agraria, extensión de los derechos sociales y laborales, política de obras públicas para modernizar el país y dar empleo a los desempleados…

En cuanto a Catalunya, el País Vasco y Galicia la unión de las izquierdas tenía bola extra: recuperar o poner en marcha los estatutos de autonomía, superando la etapa recentralizadora del Partido Radical y la CEDA.

En el caso catalán, donde la autonomía estaba autonomía suspendida desde Octubre de 1934 y el president de la Generalitat y todo su gobierno encarcelados en el penal de Santa María, Cádiz, no había muchas dudas en cuanto a la necesidad de unirse. El Front d’Esquerres, donde ERCtenía una hegemonía indiscutible, ganaría por amplia mayoría en las cuatro provincias catalanas. El voto de Catalunya, y sobre todo de la provincia de Barcelona, con casi tres millones de habitantes, sería clave en inclinar la balanza del lado de las izquierdas.

En el País Vasco socialistas, republicanos, comunistas y la pequeña Acción Nacionalista Vasca se comprometerían a desbloquear el Estatuto de Autonomía, disputando así al PNV el monopolio que hasta entonces había ejercido de la cuestión autonómica. En Galicia la participación del Partido Galleguista en el Frente Popular acabaría con la relativa ambigüedad ideológica manejada por el movimiento hasta entonces. La minoría conservadora del PG se escindiría en una pequeña formación, Dereita Galeguista, algunos de cuyos dirigentes terminarían plenamente integrados en el régimen franquista.

En líneas generales el Frente Popular consolidaría la asociación entre las izquierdas y la concepción plural o plurinacional de España que llega hasta nuestros días.

Quedaba todavía por delante la siempre compleja negociación de las listas electorales, y un cabo suelto. Los anarquistas. ¿Qué harían ante el proceso electoral? Fieles a su posición anti Estado, los dirigentes de la CNT y la FAI no se sumarían al frente ni harían campaña por él, pero discretamente, y no tan discretamente, lo apoyarían como medio para frenar la ofensiva derechista, y sobre todo sacar a los presos de la cárcel. Esta vez no habría, como en noviembre de 1933, campañas llamando a la abstención.

Su silencio táctico sería clave. Y es que sin los votos del millón largo de afiliados de la CNT, las izquierdas no habrían podido ganar en las elecciones generales de aquel 16 de febrero de 1936. Fueron las últimas en mucho tiempo. España tardaría 41 años en volver a votar en libertad.

Fuente: 

jueves, 7 de mayo de 2026

Podemos ir más allá del modelo capitalista y salvar el clima: estos son los tres primeros pasos

Fuentes: Sin permiso


El capitalismo se preocupa por el futuro de nuestra especie tanto como un lobo se preocupa por el de un cordero. Pero si democratizamos nuestra economía, un mundo mejor estará a nuestro alcance. 


 Tenemos una responsabilidad urgente. Nuestro sistema económico actual es incapaz de abordar las crisis sociales y ecológicas a las que nos enfrentamos en el siglo XXI. Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos una paradoja extraordinaria. Por un lado, tenemos acceso a nuevas tecnologías extraordinarias y a una capacidad colectiva para producir más alimentos y más cosas de las que necesitamos o de las que el planeta puede permitirse. Sin embargo, al mismo tiempo, millones de personas sufren condiciones de grave privación.

¿Cómo se explica esta paradoja? El capitalismo. Por capitalismo no nos referimos a los mercados, el comercio y el espíritu empresarial, que han existido durante miles de años antes del auge del capitalismo. Por capitalismo nos referimos a algo muy extraño y muy específico: un sistema económico que se reduce a una dictadura dirigida por una pequeña minoría que controla el capital: los grandes bancos, las grandes empresas y el 1 % que posee la mayoría de los activos invertibles. Aunque vivamos en una democracia y podamos elegir nuestro sistema político, nuestras elecciones nunca parecen cambiar el sistema económico. Son los capitalistas quienes determinan qué producir, cómo utilizar nuestra mano de obra y quién se beneficia de ella. El resto de nosotros, las personas que realmente realizamos la producción, no tenemos voz ni voto.

Y para el capital, el objetivo de la producción no es principalmente satisfacer las necesidades humanas o lograr el progreso social, y mucho menos cumplir con ningún objetivo ecológico. El objetivo es maximizar y acumular beneficios. Ese es el objetivo primordial. Esa es la ley capitalista del valor. Y para maximizar los beneficios, el capital requiere un crecimiento perpetuo, una producción agregada cada vez mayor, independientemente de si es necesaria o perjudicial.

Así que acabamos con formas irracionales de producción: tenemos una producción masiva de cosas como SUV, mansiones y moda rápida, porque estas cosas son muy rentables para el capital, pero una subproducción crónica de cosas obviamente necesarias como viviendas asequibles y transporte público, porque estas son mucho menos rentables para el capital, o no lo son en absoluto.

Lo mismo ocurre con la energía. Las energías renovables ya son mucho más baratas que los combustibles fósiles. Por desgracia, los combustibles fósiles son hasta tres veces más rentables. Por lo tanto, el capital obliga a los gobiernos a vincular los precios de la electricidad al precio del más caro gas natural licuado, y no a la energía solar barata. Del mismo modo, la construcción y el mantenimiento de autopistas es mucho más lucrativo para los contratistas privados, los fabricantes de automóviles y las compañías petroleras que una red moderna de ferrocarriles públicos ultrarrápidos y seguros. Así que los capitalistas siguen presionando a nuestros gobiernos para que subvencionen los combustibles fósiles y la construcción de carreteras, incluso mientras el mundo se quema.

Desde la elección de Donald Trump, muchas grandes empresas de inversión han abandonado con entusiasmo sus compromisos climáticos, que, en favor del bien común, habían restringido su rentabilidad. Esto debería ser un momento esclarecedor para todos nosotros: al capitalismo le importan las perspectivas de nuestra especie tanto como a un lobo le importa un cordero.

Así que aquí estamos: atrapados en el conjunto de prioridades del capitalismo, que son enemigas de las de la humanidad. El ingenio humano nos ha legado tecnologías y capacidades espléndidas. Pero, como una divinidad cruel, el capital no solo nos impide utilizarlas para nuestro bien colectivo, sino que, de hecho, nos obliga a emplearlas para nuestra ruina colectiva.

El sistema también nos encierra en ciclos interminables de violencia imperialista. La acumulación de capital en las economías avanzadas se basa en la aportación masiva de mano de obra barata y recursos naturales del sur global.

Para mantener este orden, el capital utiliza todas las herramientas a su alcance: deuda, sanciones, golpes de Estado e incluso invasiones militares directas para mantener subordinadas a las economías del sur.

La solución está ante nuestros ojos. Necesitamos urgentemente superar la ley capitalista del valor y democratizar nuestra economía, para poder organizar la producción en torno a prioridades sociales y ecológicas urgentes. Al fin y al cabo, nosotros somos los productores de los bienes, los servicios y las tecnologías. Es nuestro trabajo y los recursos de nuestro planeta los que están en juego. Por lo tanto, nosotros debemos reclamar el derecho a decidir qué se produce, cómo y con qué fin.

¿Cómo se puede hacer esto? Hay tres condiciones necesarias para la transformación de nuestra economía de una dictadura sin salida a una democracia funcional y ecológicamente sólida.

La primera condición es una nueva arquitectura financiera que penalice las «inversiones» privadas destructivas y permita la financiación pública con fines públicos. En el centro de esta arquitectura necesitamos un nuevo banco de inversión público que, en asociación con los bancos centrales, convierta la liquidez disponible en tipos de inversión compatibles con una prosperidad común y sostenible.

La segunda condición es el uso extensivo de la democracia deliberativa para decidir los objetivos sectoriales, regionales y nacionales (por ejemplo, en lo que respecta al crecimiento o incluso a la reducción de diferentes producciones) a los que se destinarán las nuevas herramientas de financiación pública.

Y la tercera condición es una gran ley de reforma corporativa con el fin de democratizar las empresas, favoreciendo y promoviendo la formación de empresas que funcionen según el principio de un empleado, una acción, un voto.

Vivimos a la sombra del mundo que podríamos crear. Un mundo en el que podríamos evitar un colapso ecológico casi seguro, en lugar de esperar a que el capitalismo nos empuje más allá del punto de no retorno. Un mundo en el que sea posible abolir la inseguridad económica, la precariedad, la pobreza, el desempleo y la indignidad, mientras llevamos una vida significativa dentro de los límites planetarios. No se trata de un sueño lejano. Es una perspectiva tangible.

Jason Hickel es profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor visitante senior de la LSE.

Jason Hickel es uno de los fundadores del MeRA25, exministro de Finanzas griego y autor de «Technofeudalism: What Killed Capitalism».


miércoles, 6 de mayo de 2026

Las inolvidables lecciones de mayo de 1871. La Comuna de París

Fuentes:Rebelión [Imagen: Barricada de la Place Blanche, defendida por mujeres durante la Comuna, obra de Héctor Moloch. Créditos: Musée Carnavalet]



En este artículo el autor aprovecha el aniversario de la Comuna de París para mostrar las lecciones inolvidables, entre las que destaca la necesidad de unificar las luchas.

A medida que se acerca el mes de mayo, la memoria de todos los que soñamos con un mundo regido por la justicia, la solidaridad y la fraternidad se vuelve inexorablemente hacia una hazaña heroica ocurrida hace 155 años. Fue cuando hombres y mujeres se pusieron en acción con vistas a construir el primer experimento de sociedad que tenía por base y fundamento la dignidad, la igualdad de derechos y el compañerismo entre todos sus integrantes, es decir, una en la que la brutal opulencia de unos pocos no prevaleciera sobre las necesidades de la gran mayoría.

Por supuesto, me refiero a la Comuna de París, el primer intento de revolución social en el mundo llevado a cabo teniendo como principios rectores conscientes los intereses, sentimientos y aspiraciones de las clases trabajadoras.

Sin embargo, como sabemos, esta experiencia fue breve y no tuvo éxito, ya que, en menos de dos meses, una conjunción de las fuerzas contrarrevolucionarias de la burguesía y los demás explotadores logró, por medio de una terrible masacre, derrotar a los heroicos luchadores que se habían atrevido a desafiar el poder y los privilegios de los «bien nacidos».

Pero, a pesar de no haber alcanzado la emancipación deseada, la Comuna de París siempre debe verse y sentirse como un hito de máxima importancia para orientar a las clases trabajadoras de todos los países en todas sus batallas e intentos de edificar un nuevo mundo, libre de explotación.

Lo que sí es seguro es que el sacrificio de aquellos abnegados seres que se entregaron en cuerpo y alma a una tarea tan difícil, a despecho de su fragrante inferioridad material, nos ha legado numerosas e indispensables lecciones, que todos los luchadores del campo popular de hoy tienen el deber moral de recuperar y valorar debidamente.

La primera gran enseñanza que se puede extraer de aquella fracasada experiencia es tenerlo claro que no hay odio más virulento que el de las clases dominantes hacia cualquier intento de la clase trabajadora de poner fin a sus privilegios. Para la burguesía y para los explotadores en general, nada es más intolerable que ver a personas de humilde ascendencia atreverse a pretender ocupar espacios considerados exclusivos de las clases señoriales. El odio de clase que existía en la época de la Comuna sigue destilándose con igual intensidad hoy en día.

Otro punto que se mantiene completamente válido es la necesidad de que reconozcamos la importancia del papel de la mujer en los procesos de lucha por transformaciones revolucionarias. Ningún movimiento es digno de considerarse realmente libertador si no permite y posibilita que sus mujeres ejerzan el mismo protagonismo que el de sus compañeros masculinos.

También debería servirnos para impulsar nuestras reflexiones la constatación de la necesidad de actuación conjunta y coordinada entre las diversas vertientes que componen la vanguardia de los sectores populares. La Comuna nos ha enseñado que tenemos que dejar de lado divergencias secundarias y puntuales, y unificarnos para enfrentar a los verdaderos enemigos de todos nosotros.

Además de lo ya citado, otra cuestión que permanece en la orden del día tiene que ver con el papel de los medios de comunicación. Aunque los actuales instrumentos de difusión de ideas sean muy diferentes de los que existían en tiempos de la Comuna, los grandes grupos económicos capitalistas todavía ejercen un inmenso predominio en relación con la transmisión de noticias y pensamientos. Por lo tanto, encontrar maneras de superar tal desafío sigue siendo una tarea de fundamental relevancia para las fuerzas que actúan a favor de las mayorías trabajadoras.

Teniendo en cuenta el panorama que buscamos trazar en las líneas anteriores, me gustaría sugerir enfáticamente que vean con atención la valiosa contribución analítica hecha por el historiador Vladimir Acosta disponible en este enlace: https://www.dailymotion.com/video/xa781sy

Traducido del portugués para Rebelión por el propio autor. Fue publicado originalmente en:

— https://www.brasil247.com/blog/as-licoes-inesqueciveis-de-maio-de-1871-f37aecd0

— https://desacato.info/as-licoes-inesqueciveis-de-maio-de-1871-por-jair-de-souza/

— https://altamiroborges.blogspot.com/2026/04/as-licoes-inesqueciveis-de-maio-de-1871.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Divorcios. Cinco claves para proteger la salud emocional de los hijos tras un divorcio





Es importante transformar una ruptura en un proceso de cuidado, acompañamiento y escucha, de forma que se validen y sostengan los sentimientos de los niños sin olvidar el autocuidado de los adultos.

Cuando una pareja decide separarse tras años de desgaste y conflictos, toda la familia se ve sacudida por un terremoto emocional. Los adultos enfrentan el duelo del final de la relación, mientras los hijos perciben confusión, miedo y tristeza, aunque no siempre sepan poner palabras a esos sentimientos. Entender cómo afecta esta ruptura y cómo acompañar a cada miembro de la familia se vuelve clave para transformar un momento doloroso en una oportunidad de reconexión, resiliencia y crecimiento emocional compartido.

Para un menor, que sus padres se separen representa un cambio profundo en su mundo afectivo y una transformación significativa en su vida cotidiana. A partir de ese momento, nada será igual, y deberá aprender a adaptarse a vivir en dos hogares, reorganizando su rutina, sus relaciones y su sensación de seguridad. Un proceso complejo que puede llevarle tiempo y que requerirá acompañamiento, comprensión y estabilidad emocional para que el niño pueda integrarlo de manera saludable.

Sin duda, resulta mucho más beneficioso para los hijos que una pareja se separe de manera respetuosa, consciente y responsable, que permanecer en un hogar donde los adultos conviven en un clima de enfrentamiento continuo y conflicto constante. Cada niño es único y, en función de su edad, su personalidad y la forma en que sus progenitores gestionen la separación, pueden aparecer emociones como inseguridad, miedo, tristeza, rabia e incluso sentimientos de culpa. Acompañar estas reacciones con apoyo emocional, estabilidad y comunicación abierta será clave para favorecer su bienestar y su adecuada adaptación a la nueva realidad familiar.

Pueden aparecer también conductas regresivas, como la pérdida del control de esfínteres nocturnos, el deseo de dormir con papá o mamá, un aumento de las rabietas y la ansiedad por separación. Además, pueden observarse alteraciones en los patrones de sueño y alimentación, quejas somáticas, descenso del rendimiento escolar, conductas de riesgo, incremento de la agresividad o actitudes de menosprecio hacia alguno de los progenitores.

A pesar de las circunstancias, el objetivo principal de ambos padres debe ser garantizar el bienestar de sus hijos. Para ello, es fundamental que sean capaces de priorizar sus necesidades emocionales y evolutivas, buscando acuerdos que favorezcan a ambas partes y, sobre todo, que proporcionen estabilidad y seguridad al menor. Esto implica dejar a un lado los rencores, los conflictos no resueltos y los asuntos pendientes de la relación de pareja, entendiendo que, aunque el vínculo conyugal haya terminado, la responsabilidad compartida como padres continúa. Una comunicación respetuosa y una actitud colaborativa serán clave para acompañar a los hijos de la mejor manera posible en este proceso de cambio.

Una comunicación respetuosa es clave para acompañar a los hijos de la mejor manera posible en este proceso de cambio. Westend61 (Getty Images/Westend61)

A continuación, cinco claves para acompañar emocionalmente a los hijos durante la separación:

1. Siempre que sea posible, la noticia de la separación debe ser comunicada de manera conjunta por ambos progenitores, ofreciendo al niño un relato coherente, claro y adaptado a su edad. Es fundamental permitir que el menor exprese todas las dudas y preguntas que necesite, y asegurarse de que comprende que no es responsable de la ruptura y que entienda los motivos de la decisión. La falta de información o la transmisión de mensajes contradictorios puede generarle confusión, inseguridad, desconfianza y un importante malestar emocional.

2. Será fundamental que comprenda que la separación no modifica el amor que sus padres sienten por él y que ambos continuarán a su lado, cuidándolo y protegiéndolo. Resulta igualmente fundamental transmitirle estabilidad y continuidad en sus rutinas cotidianas, ya que estas le aportan seguridad y previsibilidad. Del mismo modo, evitar las discusiones, los reproches o los desacreditamientos delante del menor contribuirá a preservar su bienestar emocional, reforzar su sensación de seguridad y facilitar una adaptación más saludable a la nueva situación familiar.

3. El niño necesita sentir que se le permite experimentar el dolor y expresar sus emociones con libertad. Es fundamental que sepa que puede sentirse triste, enfadado o inseguro, y que dispone de un espacio seguro en el que compartir su malestar sin miedo a ser juzgado o castigado. La escucha activa, la comprensión y la validación emocional por parte de los adultos le ayudarán a sentirse acompañado, favoreciendo el desarrollo de una adecuada regulación emocional y contribuyendo a la reducción de su ansiedad.

4. Los progenitores deben estar especialmente atentos a los posibles síntomas emocionales, físicos, sociales o conductuales que su hijo pueda manifestar. Detectar estas manifestaciones de forma temprana permitirá ofrecer una respuesta adecuada, brindarle apoyo, comprensión y, si fuera necesario, solicitar orientación profesional para acompañarlo de manera adecuada.

5. Un aspecto fundamental, y a menudo olvidado, en los procesos de separación es el cuidado emocional de los propios progenitores. Los adultos atraviesan su propio duelo: frustración, culpa, enfado o miedo al futuro. Pretender acompañar emocionalmente a los hijos sin atender primero el propio malestar puede resultar contraproducente. Cuando los progenitores se permiten reconocer sus emociones, pedir ayuda y apoyarse en su red familiar y social o profesional, no solo se protegen a sí mismos, sino que ofrecen a sus hijos un modelo sano de afrontamiento emocional. El autocuidado no es egoísmo, sino una necesidad.

La separación de una pareja supone, sin duda, un proceso doloroso y complejo, pero no tiene por qué convertirse en una experiencia traumática para los hijos. Cuando los adultos actúan desde la responsabilidad, el respeto y la cooperación, es posible transformar este momento de crisis en una oportunidad para construir una nueva forma de familia también basada en el cuidado, la seguridad emocional y el amor incondicional hacia los hijos.

Sobre la firma
Sonia López Iglesias

martes, 5 de mayo de 2026

Por qué Magallanes, uno de los exploradores más famosos de la historia, sigue siendo tan polémico

Detalle de retrato de Magallanes, mostrando su rostro, con sombrero y vestido de amarillo con mangas blanco y negro

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,¿Héroe o villano? ¿Pionero o fracasado? ¿Desmedida sed de sangre o de exploración

Pocas películas películas son tan épicamente agotadoras como "Magallanes", el nuevo drama sobre el navegante portugués del siglo XVI Fernando de Magallanes, del autor filipino Lav Díaz.

Comienza con el famoso explorador, interpretado por la estrella mexicana Gael García Bernal, albergando la gran ambición de forjar una nueva ruta marítima hacia las entonces llamadas "islas de las especias" en Indonesia.

Deserta de su país natal hacia España y, con el apoyo del rey Carlos I, emprende un viaje arduo y amargo, durante el cual muchos miembros de su tripulación mueren de escorbuto o son ejecutados por motín.

Al llegar a la isla de Mactán, en lo que hoy se conoce como Filipinas, el propio Magallanes muere brutalmente durante una batalla con la población local.

Las circunstancias que rodearon esta extraordinaria odisea, iniciada en 1519, se han vuelto legendarias.

Muchos historiadores indican que este viaje marcó la primera circunnavegación completa del globo; tras la muerte de Magallanes en Mactán en 1521, la ruta alrededor del mundo de su flota se completó al mando de su compañero, el capitán Juan Sebastián Elcano, al año siguiente.

El biógrafo Laurence Bergreen afirma que las hazañas del navegante portugués son más "significativas" que las de Cristóbal Colón, mientras que la NASA bautizó una de sus naves espaciales con su nombre.

Sin embargo, otros cuestionan su importancia, sobre todo porque no vivió lo suficiente para completar el viaje de regreso a España.

Escena de la película, con Magallanes a bordo de su barco

Escena de la película, con Magallanes a bordo de su barco

Fuente de la imagen,Janus Film


Pie de foto,

En la nueva película sobre Magallanes, Gael García Bernal desempeña el papel principal.

Hay otras razones por las que Magallanes es una figura controvertida, como la traición a su propio país, precedida por acusaciones de comercio ilegal; su presunta tiranía a bordo de su flota; y la conversión forzosa de los habitantes de Mactán al cristianismo.

En 2022, el historiador Felipe Fernández-Armesto intentó desmentir la narrativa de Magallanes como héroe en su libro "Estrechos: Más allá del mito de Magallanes", calificando al líder de imprudente y fanático, y su misión de "fracaso rotundo", debido al elevado número de muertes (de unos 270 marineros, se cree que solo 18 regresaron a España) y a la falta de beneficios.

Fernández-Armesto también afirma que Magallanes fue culpable de "imperialismo, esclavitud, sed de sangre incontrolable y discriminación injusta" contra los pueblos indígenas.

Entonces, ¿debería ser considerado un pionero o un traidor que buscaba el poder?

Para complicar aún más el legado de Magallanes, los registros que se conservan sobre su expedición alrededor del mundo son escasos.

Gran parte de lo que sabemos sobre Magallanes se debe a su cronista a bordo, Antonio Pigafetta, quien actuó como asistente del navegante, pero a quien Fernández-Armesto ha calificado como su "agente de relaciones públicas".

Cambiando la narrativa de Magallanes

Para crear su propio relato semificticio de la expedición de Magallanes, Díaz dedicó 7 años a investigar y visitar archivos en Lisboa.

Inicialmente, fue Beatriz Barbosa de Magallanes, su esposa, quien había sido ignorada durante casi 4 años, quien captó la atención del guionista y director.

"Pero luego, a lo largo de mi investigación, pensé que Magallanes era más interesante", declara Díaz a la BBC, sobre todo porque vio la oportunidad de "equilibrar la narrativa, de incorporar también la perspectiva malaya. Porque siempre se trata de Magallanes, el punto de vista del hombre blanco".

Parte de la recalibración de la historia implicó enfatizar la importancia de Enrique de Malaca, quien fue esclavo de Magallanes durante 10 años (interpretado en la película por Amado Arjay Babon).

Antes de que Magallanes emprendiera su viaje a Filipinas, había comprado a Enrique, un antiguo musulmán, en la ciudad malasia de Malaca y lo había llevado a España.

A su llegada a Mactán, el séquito de Magallanes se sorprendió al descubrir que Enrique hablaba la lengua nativa, lo que indica que se crio en la zona.

Algunos historiadores incluso han conjeturado que, al regresar a la región, Enrique pudo haber terminado circunnavegando el mundo antes que cualquier miembro de la tripulación de Magallanes.

La película de Díaz también arroja luz sobre el sentimiento antiesclavista de la época: un miembro de la corte española le advierte a Magallanes contra esta práctica.

Fray Bartolomé de las Casas, miembro del consejo real español, predica contra la esclavitud, mientras que nuevas leyes restringieron la trata en Portugal en 1570.

Una litografía del siglo XIX retrata la muerte de Magallanes en la batalla de Mactán.

Una litografía del siglo XIX retrata la muerte de Magallanes en la batalla de Mactán

Fuente de la imagen,Alamy

 
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Aunque los datos sólidos sobre la vida de Magallanes son limitados, la narrativa que suele prevalecer se centra en su heroísmo.

El Magallanes de Díaz, por otro lado, analiza con firmeza lo que sabemos sobre el trato que le dio a su tripulación a bordo de la Armada de Maluco, que incluyó la ejecución de uno de ellos por presunta sodomía y, a medida que aumentaba su paranoia, el abandono del sacerdote Pedro Sánchez de Reina.

Los motines eran recurrentes, y en noviembre de 1520, uno de los cinco barcos de la flota, el San Antonio, y toda su tripulación desertaron de la misión.

Magallanes pudo haberse sentido obligado a aplicar castigos tan severos por inseguridad, ya que, al huir de su propia nación, se había convertido en un paria tanto en Portugal como en España.

"Magallanes tenía la desventaja de no ser castellano, lo que reducía su autoridad sobre la nobleza castellana", declara a la BBC João Paulo Oliveira e Costa, profesor de historia de la Universidad de Lisboa.

"Sus capitanes castellanos aspiraban a controlar la expedición. El castigo debía ser brutal para disuadir nuevas rebeliones. Si Magallanes no los hubiera matado, ellos habrían matado a Magallanes".

En la película biográfica de Díaz, la violencia colonial que Magallanes y sus hombres desataron también cobra protagonismo.

Cuando desembarcaron en Guam y les robaron una pequeña embarcación, los marineros se vengaron sangrientamente de la comunidad indígena, incendiando viviendas.

Las comunidades de Malaca y Filipinas sufrieron una brutalidad similar.

Sin embargo, a diferencia de otras representaciones cinematográficas de la violencia colonial, como "El ruiseñor" (2018) o "Soldado Azul" (1970), la representación de Díaz evita la acción explosiva y potencialmente explotadora.

"La saga de Magallanes es épica", explica. "Pero no quería hacerlo de la manera convencional, con el espectáculo".

A pesar de los defectos de Magallanes, Díaz no estaba interesado en demonizarlo.

"Quería ver un personaje real", insiste Díaz. "Un ser humano real es ambicioso y sueña, no solo para sí mismo o su familia. Creía firmemente en la fe cristiana".

Además de ser considerado el primer europeo en contactar con Filipinas, Magallanes también fue responsable de introducir el catolicismo en la región.

El Santo Niño, una estatua que Magallanes le regaló al cacique local Rajah Humabon y que supuestamente propició la curación milagrosa de niños enfermos de esa comunidad, "sigue siendo el mayor icono del país", afirma Díaz.

Hoy en día, el 93% de la población filipina es cristiana.

¿Quién mató a Magallanes?

El enfoque de Díaz para desmitificar al personaje también se aplicó al misterio de la muerte de Magallanes en la llamada Batalla de Mactán.

Pigafetta afirmó en su diario que, mientras 2.000 guerreros malayos se enfrentaban a los 60 supervivientes de la tripulación, Lapulapu, otro cacique local, dio muerte al conquistador.

Díaz no estaba tan convencido: "Para mí, es una especie de caso sin resolver, porque siempre aceptan lo que dijo Pigafetta, que Lapulapu mató a Magallanes, pero nadie lo vio".

En la versión de Díaz, Lapulapu es, de hecho, una invención ficticia de Humabon, un supuesto bebedor de sangre casi sobrenatural que Humabon conjuró para asustar a Magallanes y sus hombres.

"Humabon no quería convertirse [al cristianismo]", dice Díaz. "Y entonces Magallanes dijo que [Humabon] moriría en dos días, porque tenía un decreto que dictaba que quien no quisiera convertirse debía morir".

En la película, no se ve a Magallanes siendo asesinado por una persona específica, sino que se insinúa que fue un esfuerzo colectivo de los hombres de Humabon.


Personas en Manila sosteniendo figuras del Santo Niño Jesús, un ícono introducido en Filipinas por Magallanes

Fuente de la imagen,Getty Images

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Personas en Manila sosteniendo figuras del Santo Niño Jesús, un ícono introducido en Filipinas por Magallanes.

Esta sugerencia de que Lapulapu no es una figura real generó controversia en Filipinas cuando se estrenó la película el pasado septiembre.

Esto se debe a su estatus legendario: según el Dr. Danilo M. Gerona, historiador y autor de "Ferdinand Magellan: The Armada de Maluco and the European Discovery of the Philippines" (Fernando de Magallanes: La Armada de Maluco y el descubrimiento europeo de Filipinas, 2016), Lapulapu fue durante mucho tiempo un símbolo del nacionalismo filipino, como se evidencia en monumentos, insignias y nombres de localidades que le rinden homenaje, a pesar de que la mayor parte de lo que sabemos sobre él proviene de relatos apócrifos, legendarios y populares extraídos de transmisiones orales.

Por esta razón, se le presta poca atención entre los académicos.

Sin embargo, la película de Díaz provocó que dos historiadores anónimos se presentaran en el periódico filipino The Freeman para refutar su interpretación del personaje.

El propio Magallanes ha tenido una reputación similar y constantemente cuestionada en Filipinas.

En su día reconocido como un "defensor de la fe católica", según Gerona, se volvió cada vez más impopular ante el auge del nacionalismo durante el mandato del presidente Rodrigo Duterte entre 2016 y 2022, y ahora es vilipendiado por las "generaciones más jóvenes" en medio de un creciente sentimiento "antioccidental".

Su papel en la historia filipina también es muy debatido.

El historiador y expresidente de la comisión histórica nacional de Filipinas, Ambeth Ocampo, ha afirmado : "Magallanes no debe verse como el comienzo de la historia filipina, sino como un acontecimiento de una historia que aún debe escribirse y reescribirse para una nueva generación".

No sorprende que, con siglos de retrospectiva, el legado de un explorador como Magallanes sea complejo, y que incluso sus intenciones sigan siendo dudosas.

"Magallanes no pretendía circunnavegar el globo", afirma Oliveira e Costa.

Sin embargo, entre sus logros, dice, Magallanes "descubrió la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico, así como el gran tamaño de este último".

"Fue después de su expedición que los cartógrafos pudieron crear planisferios [mapamundis que muestran una vista de la superficie terrestre] con los tres grandes océanos, y las élites finalmente se dieron cuenta del tamaño del planeta".

Al final de la película, es la perspectiva conflictiva de Enrique de Malaca, más que la de Magallanes o su cocapitán Elcano, la que cierra la historia: admite con pesar haber contribuido a la masacre de los portugueses y españoles aún varados en la isla de Mactán, a la vez que reflexiona sobre la violencia colonial ejercida contra él y otros malayos.

Díaz espera que su película fomente un diálogo en torno al viaje de Magallanes que sea "más equilibrado, más inclusivo, en cierto modo, no solo desde la perspectiva dominante, la de los europeos".

* Si quieres leer el artículo original en inglés, haz clic aquí

lunes, 4 de mayo de 2026

Películas para el Primero de Mayo: de Tiempos Modernos a Harlan County USA

En la celebración del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, acaso nos apetezca disfrutar de una película que nos sirva de inspiración en nuestras propias luchas.

Pero no son muchas las películas de excelencia en torno a la lucha obrera. La razón es evidente: Hollywood lo controlan los capitalistas. Sus intereses de clase radican en fomentar el statu quo, no el cambio radical. Aun así, un siglo de historia del cine ha dado lugar a grandes películas sobre la lucha de clases, el anticolonialismo y otras grandes causas de la izquierda. A continuación, presento veinte de mis preferidas, ordenadas de acuerdo con su fecha de estreno. ¡Que verlas movilice tu solidaridad!

El acorazado Potemkin [Bronenosets Potyomkin] (1925). Desde el momento de la invención del cine, tanto capitalistas como socialistas comprendieron el poder de la imagen en movimiento para poder influir sobre la gente. El gobierno soviético produjo muchas películas de poderosa propaganda para consolidar su revolución en la década de 1920. Sergei Eisenstein fue el mayor de todos los directores soviéticos de la primera época. Su película, que dramatiza la rebelión naval rusa de 1905, parte de la gran lucha revolucionaria de ese año y te hace desear, un siglo después, derrocar el corrupto estado zarista. Si te gusta, prueba con La Tierra [Zemlya] (1930), de Aleksandr Dovzhenko, Las extraordinarias aventuras de Mr. West en la tierra de los bolcheviques [Neobychainye priklyuchenya mistera Vest v strane bolshevikov] (1924), de Lev Kuleshov, La huelga [Stachka] (1925) del mismo Eisenstein, o alguna de las restantes películas soviéticas, tan asombrosas, de la época.

Tiempos modernos [Modern Times] (1936). Charlie Chaplin era un socialista comprometido y, a medida que iba creciendo su fama, iba incluyendo más política en sus películas. Tiempos modernos es una fantástica comedia sobre la vida de la clase trabajadora con la puede identificarse cualquier espectador. Interpreta una vez más a su famoso personaje del Vagabundo, pero esta vez se encuentra en el centro de un experimento empresarial destinado a alimentar a los trabajadores mediante la automatización para que trabajen más, su jefe le espía en el baño y, de modo accidental, se pone al frente de una huelga. Constituye una fantástica visión de la vida bajo el capitalismo, y al mismo tiempo resulta divertida y dulce.

Las uvas de la ira [Grapes of Wrath] (1940). La famosa novela de John Steinbeck sobre los inmigrantes de Oklahoma rumbo a California no era explícitamente de izquierdas. Tampoco lo fue la adaptación cinematográfica de John Ford, de 1940, protagonizada por Henry Fonda en un papel icónico como el de Tom Joad. Pero la Gran Depresión abrió Hollywood a una mayor presencia de la política de izquierdas en el cine. Ford transformó la novela en una potente visión de cómo se masticaba y escupía a toda una clase de trabajadores agrícolas por parte de una Norteamérica que le mentía a su clase trabajadora.

La sal de la Tierra [Salt of the Earth] (1954) de Herbert Biberman. En 1950, mineros mexicanos, organizados sindicalmente en el International Union of Mine, Mill and Smelter Workers [Sindicato Internacional de Trabajadores de Minas, Fábricas y Fundiciones], se declararon en huelga en Nuevo México. Trabajaban y vivían en condiciones terribles. Tuvieron éxito en su huelga cuando las mujeres tomaron el relevo en los piquetes después de que un tribunal prohibiera a los miembros del sindicato declararse en huelga. Al mismo tiempo, la dirección del sindicato Mine Mill era objeto de ataques a causa de su dirección comunista. Un grupo de cineastas incluidos en listas negras se llegó hasta Nuevo México y recurrió a los trabajadores y a los propios organizadores sindicales para escenificar la huelga. Los cineastas fueron víctimas del acoso de la policía y se deportó a México a la actriz principal durante el rodaje. La película permaneció desaparecida durante décadas antes de que se la volviera descubrir. Cuando se la muestro a mis alumnos, les pregunto de qué modo puede ser comunista esta película, cómo se puede justificar su veto. Y no lo entienden: la película trata acerca de unas condiciones de vida dignas, con agua corriente y respeto básico en el trabajo. Si es comunismo eso, yo me apunto.

Generación [Pokolenie] (1955). Andrzej Wajda fue el gran cineasta de la libertad polaca. Posteriormente, tendría problemas en su carrera con las autoridades por hacer películas críticas con el gobierno comunista, como El hombre de mármol [Czlowiek z marmuru] (1977), que utiliza la historia de un trabajador excepcional en la década de 1950 para analizar la corrupción del ideal comunista. Si bien filmada en 1955, la película de Wajda sobre el papel del socialismo en la resistencia polaca contra los nazis todavía me inspira hoy en día a tomar las armas contra los fascistas. Una película potente y brillante.

Camaradas [I compagni] (1963). La película de Mario Monicelli es probablemente la mejor película de la Historia sobre una huelga laboral. Protagonizada por Marcello Mastroianni en el papel de un sindicalista anarquista que huye de la policía y encabeza una huelga de trabajadores textiles italianos, Camaradas hace un trabajo maravilloso al mostrar los altibajos de una huelga de principios del siglo XX condenada al fracaso, pero que sienta las bases de la lucha de clases que, para los espectadores, acabará conduciendo a la victoria.

Soy Cuba (1964). La Revolución Cubana de 1959 pronto contó con el apoyo de la Unión Soviética. Mikhail Kalatozov, el director soviético más importante de la época, colaboró ​​con los cubanos a fin de crear una película que dramatizaba cuatro etapas previas a la revolución: el trabajo sexual que realizaban las mujeres cubanas para sobrevivir, la explotación por parte de United Fruit, los movimientos estudiantiles fallidos y la exitosa revolución campesina que propulsaría a Castro al poder. Es técnicamente brillante y, sencillamente, una película hermosa. Además, instruye ideológicamente a la vez que resulta sumamente entretenida.

La batalla de Argel [La battaglia di Algieri] (1966). En mi opinión, la película de Gillo Pontecorvo sobre la Revolución Argelina contra los franceses es la mejor película jamás realizada. Punto. Trabajando con los argelinos que acababan de obtener su independencia, narra la historia de la revolución, exponiendo con tremenda sofisticación tanto la ideología revolucionaria como la contrarrevolucionaria. Con extraordinaria fuerza, pone de relieve el verdadero poder y los costes de la violencia, que puede traer la independencia, pero a costa de la muerte de bebés. Pontecorvo no permite que nadie idealice esa violencia, pero nos obliga a todos a comprender de qué modo conduce a la inevitabilidad histórica de la libertad.

Investigación de un ciudadano por encima de toda sospecha [Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto] (1970). ¿Hasta dónde puede irse de rositas un fascista influyente? Ese es el tema de la película de Elio Petri. Narra la historia de un inspector de policía de alto rango que asesina a su amante y deja pistas por todas partes, sólo por ver si lo atrapan. Por supuesto, todos los poderosos saben que lo ha hecho él. No les importa. Intervienen justo antes de que se autodestruya y se aseguran de que conserve su puesto. ¿Crees que tiene esto alguna relevancia hoy en día?

La batalla de Chile (1975-1979). Estrenada en tres partes a finales de la década de 1970, esta película, que hubo que pasar de contrabando, es el documento de una revolución y su fracaso. Dirigido por Patricio Guzmán, este documental muestra a los trabajadores que apoyaban al gobierno socialista democrático de Salvador Allende, así como el surgimiento de la contrarrevolución de derechas que derrocó al gobierno en 1973 con ayuda de la CIA, llevando al poder como dictador al líder militar neofascista Augusto Pinochet. Jamás verás un documento de una revolución mejor ni más completo. El propio Guzmán tuvo que huir de los torturadores de Pinochet y sacar clandestinamente lo rodado. Es todo un milagro.

Harlan County USA (1976). El documental de Barbara Kopple sobre una huelga de mineros del carbón en el Kentucky de 1973 muestra a algunos de los trabajadores más pobres del país luchando por unas condiciones laborales dignas contra una de las industrias más explotadoras de la nación. A estos trabajadores los representaba el sindicato de la minería de los Estados Unidos (United Mine Workers of America), y se trata de un relato del surgimiento del sindicalismo democrático, así como la historia de una lucha contada desde la perspectiva de los propios trabajadores. Una verdadera obra maestra del cine documental.

Norma Rae (1979). La película de Martin Ritt llevaba a la ficción la historia de Crystal Lee Sutton, una mujer despedida por organizar sindicalmente una fábrica textil de Carolina del Norte. Protagonizada por Sally Field, la película fue un éxito de taquilla y culminaba con Field sosteniendo un cartel en el que se leía "SINDICATO" mientras la escoltaban fuera de la fábrica. La propia Sutton se mostró descontenta con la película porque minimizaba la labor de sindicación y el papel de los trabajadores negros de la fábrica, y creaba una tensión sexual entre ella y un sindicalista. Si bien puede ser una versión simplificada, constituye una película magnífica que sitúa a las mujeres en el centro del movimiento obrero, como debe ser.

Born in Flames (1983). La película de Lizzie Borden sobre cómo mantienen subordinadas los hombres a las mujeres en una revolución socialista democrática no fue fácil de realizar. ¿Quién la iba a financiar? Nadie. Le llevó años, filmando, con suerte, una escena al mes. No es, técnicamente, una obra maestra. Es, sin duda, una obra maestra política que aborda el racismo, la homofobia y, por supuesto, el sexismo en una supuesta utopía socialista democrática.

Matewan (1987). Ni siquiera en la cima de su carrera como uno de los pioneros del cine independiente logró una sola vez John Sayles recaudar mucho dinero. Cuando abordó la historia de la masacre de Matewan, parte de las Guerras del Carbón de Virginia Occidental de la década de 1910 y principios de la de 1920, intentó contar una historia compleja sobre raza, clase y violencia con un mínimo presupuesto. De un modo u otro, lo consiguió y creó una de las mejores películas sobre el trabajo en los Estados Unidos. Protagonizada por James Earl Jones en el papel de representante de los mineros negros contratados como rompehuelgas, con un jovencísimo Will Oldham (más conocido como el cantante Bonnie "Prince" Billy) en el papel del joven predicador y huelguista, y Chris Cooper como sindicalista, es esta la mejor película jamás realizada sobre una huelga norteamericana.

El viento que agita la cebada [The Wind That Shakes the Barley] (2006). Ken Loach ha dedicado toda su carrera al cine con conciencia social, con películas sobre la clase trabajadora británica y sobre acontecimientos concretos del pasado, como la Revolución Sandinista (La canción de Carla [Carla´s Song], 1996), la Guerra Civil española (Tierra y libertad [Land and Freedom], 1995) y la campaña Justicia para los Conserjes de Los Ángeles (Pan y rosas [Bread and Roses], 2000). El viento que agita la cebada, sobre la independencia irlandesa y la guerra civil que le siguió en la década de 1920, es, en mi opinión, su obra maestra. La historia de dos hermanos que se encuentran en bandos opuestos de la guerra civil, trata en última instancia de la tragedia de concluir una revolución y decidir cuándo se ha conquistado lo suficiente. Toda revolución se ha enfrentado a esta pregunta.

RAF Facción del ejército rojo [Der Baader-Meinhof Komplex] (2008). La dramatización de Uli Edel sobre la Facción del Ejército Rojo de Alemania Occidental es la mejor de una serie de películas estrenadas por aquella época que narraban la historia de los movimientos terroristas de izquierda de las décadas de 1960 y 1970. El compromiso de estos izquierdistas alemanes —hasta la muerte— es fascinante, y sin embargo, la película no los exime de responsabilidad, mostrando su falta de seriedad durante el adiestramiento con la Organización para la Liberación de Palestina o la chapucería con la que se involucraban en su activismo político. Siempre es mejor para el presente conocer historias complejas sobre izquierdistas del pasado y no sólo relatos heroicos. Edel hace un excelente trabajo al ayudar a los espectadores a comprender un momento histórico hoy en gran parte olvidado en el que el terrorismo de izquierdas parecía tener mucho sentido.

The Black Power Mixtape (2011). La televisión estatal sueca estaba fascinada con los Panteras Negras y envió repetidamente equipos a los Estados Unidos para entrevistar a varios de sus miembros. Göran Hugo Olsson recopiló este material en forma de documental, proporcionando tanto testimonios de primera mano de estos icónicos radicales norteamericanos como un análisis incisivo de los problemas raciales de los Estados Unidos desde una perspectiva muy diferente.

Parásitos [Gisaengchung](2019). La desigualdad constituye un tema recurrente en muchas películas políticas contemporáneas. Pocas cintas lo han hecho mejor o con mayor impacto visual que la película de Bong Joon Ho, ganadora del Óscar, sobre una familia coreana, empobrecida pero estafadora, que se infiltra en casa de unos ricos para aprovecharse de ellos. Ofrece una lección fundamental: los ricos son estúpidos porque tienen dinero para serlo. Los pobres son inteligentes porque deben serlo a fin de sobrevivir.

Bacurau (2019). Al igual que Parásitos, la película de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles expone la violencia que subyace en la vida global contemporánea. Un pueblo de una zona rural de Brasil desaparece repentinamente del mapa. Dejan de funcionar los teléfonos móviles. La gente comienza a morir por heridas de bala. Un político local, claramente seguidor del movimiento de extrema derecha brasileño de Jair Bolsonaro, se muestra hostil al pueblo. Resulta que hay alguien (interpretado por el gran Udo Kier) que dirige un rancho al que los extranjeros pueden ir a cazar a los lugareños. Cuando el pueblo empieza a contraatacar, bueno, digamos que no falta la venganza, gloriosamente merecida, litros de sangre incluidos.

No esperes demasiado del fin del mundo [Nu astepta prea mult de la sfârsitul lumii] (2023). El director rumano Radu Jude arremete contra los problemas de su país en todas sus películas. Aquí, cuenta la historia de una joven que trabaja sin descanso para una empresa que produce videos sobre seguridad laboral. Esta ironía, y el hecho de que su cliente intente evitar indemnizaciones para todos los trabajadores suyos heridos, constituye sólo una muestra de esta crítica mordaz a la corrupción, la desigualdad, el sexismo y el miedo a las minorías que Jude considera que definen a la Rumania moderna. En su tiempo libre, nuestra heroína graba videos en los que finge ser Andrew Tate, el misógino y delincuente sexual que consideraba Rumania como su feudo sexual personal. Y esto no es más que el comienzo de la gloriosa anarquía de esta película.

Consideradas en conjunto, estas tres películas demuestran que se están produciendo filmes brillantes sobre la desigualdad contemporánea. Lamentablemente, ninguna de ellas se ha realizado en los Estados Unidos, cuya industria cinematográfica sigue mostrándose reacia a hablar de clases sociales.

Erik Loomis es profesor de Historia en la Universidad de Rhode Island. Es autor de “Organizing America: Stories of Americans Who Fought for Justice” [“Organizar sindicalmente a Norteamérica: Historias de norteamericanos que lucharon por la justicia”] y “A History of America in Ten Strikes” [“Historia de los Estados Unidos en diez huelgas”].

Fuente: The Nation, 30 de abril de 2026

Temática: Cine

Explotación de los trabajadores

Traducción:Lucas Antón

Heike Freire, pedagoga y filósofa: “Los niños que tienen un vínculo de amor con la naturaleza son más creativos y felices”

La pedagoga Heike Freire incide en que la naturaleza relaja el sistema nervioso de los niños y les ayuda a ser más resilientes frente a los estreses cotidianos

La también autora publica ‘Educar en verde’, un libro que fomenta el contacto con lo vivo y cómo esta relación ayuda a los menores a crecer más sanos y comprometidos con la Tierra

Cuando los seres humanos nacen, todos lo hacen como seres naturales, esenciales y espontáneos. “Pero la educación que reciben, generalmente, les hace alejarse de todas esas cualidades, llevándoles con celeridad a la adultez. Y luego muchos se pasan toda la vida buscando quiénes son. Cuando en realidad todo ya estaba ahí, en lo que les gustaba hacer cuando eran niños curiosos a los que les gustaba escuchar conversaciones y preguntar”, sostiene la filósofa Heike Freire (Asturias, 56 años), también psicóloga, pedagoga, activista española por los derechos de la infancia y fundadora de diversos colectivos que reivindican su derecho al aire libre. Freire acaba de publicar Educar en verde: Cómo superar el déficit de naturaleza y cultivar el amor a la Tierra (Paidós-Planeta, 2026), un libro que fomenta el contacto con lo vivo y cómo esta relación ayuda a los menores a crecer más sanos y comprometidos con la Tierra.

“En la infancia está nuestro ser esencial, lo que de verdad somos, nuestra naturaleza, y lo que hace que cada persona sea completamente diferente a otra, pero las educaciones regladas intentan que crezcas muy rápido y te conviertas en una persona más uniforme, más homogénea: en un adulto. Y como adultos, todos somos iguales; todos estamos cortados por el mismo patrón”, reitera durante la entrevista la autora de más de una decena de libros y también docente y creadora del título de posgrado Experto Universitario en Pedagogía Verde, en colaboración con Florida Universitària de Valencia.

Para Freire, el contacto con la naturaleza, respirar con el cuerpo y la mente, como un todo, “nos hace reconectar con lo esencial y primario”. “El objetivo es conectar con lo vivo para ser creativos, para ser felices”, añade la también creadora de la conocida como pedagogía verde, que defiende la naturaleza como nexo de todas las materias y de todos los conocimientos.

PREGUNTA. ¿Es más difícil el acceso a la naturaleza en la actualidad?
RESPUESTA. Sí, sobre todo por la manera de vivir que tenemos, más encerrada, más urbana. Tenemos muchas menos oportunidades de contacto con la naturaleza y por eso es muy importante todo el trabajo que hacemos de renaturalización de los patios, de utilización de espacios verdes cercanos a las escuelas, de renaturalización también de las casas e, incluso, de las familias —que padres y niños pasen más tiempo interactuando con entornos naturales para mejorar su bienestar—. Que haya más árboles o más espacios verdes para juntarte en comunidad y crear más espacios de juego. El juego es lo que les falta a muchos niños y niñas, pero tienen que ser espacios de juego naturales. No esos horrores de parques donde no hay nada creativo que hacer, nada que le pueda interesar.

P. Que el contacto con la naturaleza en la ciudad es más complicado es obvio, ¿no?
R. No, no es tan obvio. No tiene todo que ver con el entorno, tiene mucho que ver con la manera de vivir. Hay gente que se va al campo y sigue viviendo de una forma urbanita, porque el urbanismo es una cultura, es la urbanización de las mentes. Hay muchísimas personas que dicen: “Me voy al campo” y se llevan las ciudades al campo, se llevan su forma de vivir, se llevan la cocina de vitrocerámica; si hace frío, no salen, se pasan mucho tiempo en casa con las pantallas. Viven en el campo, pero no viven muy diferente de cómo se vive en la ciudad. Sí tienen a lo mejor más espacios verdes, pero los ven por la ventana.

Heike Freire sostiene que los padres pueden fomentar que sus hijos aprendan a cuidar la naturaleza que les rodea.

P. En el hogar, ¿qué se podría hacer para que los niños tengan un contacto diario con lo vivo?
R. Primero facilitar que tengamos plantas o animales. Que además estemos abiertos al entorno. Que, por ejemplo, conozcamos la naturaleza que hay alrededor de casa. Los padres pueden hacer mapas de la naturaleza que tienen cercana —si hay árboles frutales, los pájaros que anidan, etcétera— y fomentar que sus hijos aprendan a cuidarla y que se conviertan en guardianes de esa naturaleza. Que si tienen un balcón, por ejemplo, pongan unas flores que puedan atraer mariposas para favorecer que los otros seres vivos puedan interactuar con nosotros.

P. ¿Qué ocurre si los niños se alejan de la naturaleza?
R. Cuanto más nos apartamos de la naturaleza, menos queremos ir. Y menos sensibilidad tenemos. O sea, que todo el interés con el que viene una criatura al mundo y esa curiosidad por mirar una hormiga que pasa por ahí, por ejemplo, empieza a desaparecer. La falta de contacto los aleja de lo verde, de lo vivo.

P. Y entonces se pierde esa orientación a la naturaleza…
R. La falta de orientación hacia la naturaleza es la pérdida más grande para un ser vivo, para un niño o adulto, porque, si no tenemos ese vínculo con lo natural, no nos desarrollamos plenamente. Llevamos unos ritmos tan locos, tan dirigidos a la producción, que nos producen ansiedad y estrés. Y esto afecta también a la infancia. Y la naturaleza relaja el sistema nervioso de los adultos, pero, sobre todo, el de los niños; les ayuda a ser más resilientes frente a los estreses cotidianos, como pasar unos exámenes o que sus padres se estén separando.

P. ¿Y por qué es más relevante en la infancia esta conexión?
R. Porque la orientación hacia lo natural nos trae mejor salud, mejor bienestar, mejor desarrollo, pero también nos potencia la atención. Y la atención es la energía vital más importante del ser humano. Donde pones tu atención, pones todos tus recursos.

P. ¿Es necesario el movimiento para atender mejor?
R. Sí, la necesidad de movimiento es muy importante. Y no hacerlo tiene consecuencias. La mayor parte de los niños y niñas pasan el 80% de su tiempo encerrados y en la escuela les impedimos que se muevan durante muchas horas y queremos que pongan la cabeza a funcionar. Y si no se mueven, no funcionan. También es verdad que muchas maestras tienen dificultades para dejar que sus alumnos se muevan porque no saben cómo trabajar con ellos. Porque en el aula es muy cómodo: tiene cuatro paredes y tienes a todos los críos controlados. Y salir exige desarrollar otras habilidades como la capacidad de contribuir. Pero hay que saber que el movimiento es muy importante porque está en la naturaleza humana.

P. Además de la renaturalización de los espacios y la orientación hacia la naturaleza, ¿habría algún elemento más para mejorar la calidad de vida de niños y niñas y su relación con la Tierra?
R. Sí, estaría el elemento de cultivar el vínculo con lo vivo porque, como decíamos, la pérdida de oportunidades hace que nos desvinculemos. Además, sabemos que los niños que tienen ese vínculo de amor con lo vivo, con la naturaleza, son personas más creativas y felices.

P. Una curiosidad, ¿está en contra o a favor de abrazar árboles?
R. Estoy en contra de las prácticas completamente desconectadas, inconscientes, que solamente siguen un patrón. Como, por ejemplo, poner a los niños en fila a abrazar un árbol. Pero si a una criatura que está jugando en un espacio natural le nace dar un besito a un árbol, ¿qué problema hay en eso? Ahí nace el vínculo.