lunes, 6 de julio de 2026

6 antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna (y aún son difíciles de replicar)

Escultura del dios Apolo Belvedere, que lleva unas gafas HoloLens transparentes de color rosa y utiliza realidad virtual con realidad aumentada sobre un fondo rosa.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,A menudo, lo logrado hace mucho, mucho tiempo, sorprende.

Secretos perdidos, misterios imposibles, saberes olvidados... ciertos logros tecnológicos dejaron perplejas a generaciones enteras durante siglos.

Incluso cuando la ciencia moderna comenzó a explicarlos, no disminuyó el asombro ante la sofisticación de lo que distintas culturas desarrollaron.

Todo mediante prueba y error, observación minuciosa y oficio transmitido de mano en mano, hasta dar con soluciones que funcionaban de maravilla.

Desde una copa deslumbrante hasta construcciones que resisten terremotos y la corrosidad del agua marina, pasando por esferas de oro inexplicables, hojas metálicas 'aguadas' y colores siempre vivos.

Todo muestra un conocimiento refinado que tardamos siglos en traducir al lenguaje científico moderno.

He aquí algunos de esos ejemplos de técnicas admirables, varias en algún momento olvidadas, pero casi todas ya decifradas.

Entenderlas nos dejó con más respeto aún por los artesanos, arquitectos y químicos que las inventaron.

La copa de Licurgo - siglo IV d.C.

Copa para beber; de vidrio verde; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

Fuente de la imagen,© The Trustees of the British Museum

 
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Copa para beber; de vidrio verde; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

La copa de Liturgo está en el British Museum, descrita como "la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido".

Así nomás, llama la atención.

La copa de vidrio está cubierta con diversas escenas que representan la muerte de Licurgo, el rey de los edones en Tracia, tallada a partir de una sola pieza de vidrio, con una estructura externa con hojas de vid caladas que parece flotar alrededor del vaso.

Conocidas como diatreta, eran artículos de lujo que requerían un nivel de precisión, tiempo y destreza excepcionales para fabricarlas sin romper el vidrio en el proceso.

Pocas sobrevivieron y entre ellas la de Licurgo sobresale, no sólo por su estado de conservación sino por su decoración figurativa compleja.

Pero lo extraordinario sucede si cambias la iluminación.

Si la luz está del mismo lado que quien mira la copa, se ve verde; pero si la luz está al otro lado y atraviesa el vidrio hacia el observador, se ve roja.

Copa para beber; de vidrio rojo; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.


Copa para beber; de vidrio rojo; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

Fuente de la imagen,© The Trustees of the British Museum

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La misma copa, de color rojo intenso.

Ese comportamiento ante la luz, reflejada o transmitida, fue un gran enigma hasta que a finales del siglo XX investigadores del Museo Británico, usando microscopía electrónica, descubrieron el motivo.

El vidrio contiene nanopartículas de oro y plata dispersas de forma increíblemente uniforme.

El efecto se llama resonancia de plasmones superficiales: las nanopartículas absorben y dispersan distintas longitudes de onda de luz según el ángulo de incidencia.

Investigadores en óptica y biomedicina hoy aprovechan ese fenómeno.

La hipótesis académica más aceptada es que los romanos llegaron a este resultado introduciendo pequeñas cantidades de oro y plata en el vidrio y que el proceso de enfriamiento lento, en condiciones concretas, generaba esas partículas tan finas.

El control técnico era tan extremadamente delicado y difícil de reproducir que el saber se perdió.

La granulación de oro etrusca - siglos VII – IV a.C.

Cuentas etruscas de oro, meandro ornamentado con granulación.


Cuentas etruscas de oro, meandro ornamentado con granulación.


Si miras una joya etrusca de cerca, verás superficies cubiertas de cientos -a veces miles- de minúsculas bolitas de oro, de menos de medio milímetro de diámetro, dispuestas con una regularidad y una precisión impresionante.

No hay costuras visibles. No hay soldaduras que deformen las esferas. Simplemente están ahí, pegadas con una limpieza técnica que hizo que durante siglos nadie entendiera cómo.

La respuesta sólo llegó en el siglo XX, cuando gracias a la arqueometalurgia experimental empezó a consolidarse la comprensión del logro de este efecto.

La explicación moderna más aceptada es que los orfebres etruscos trabajaban las piezas uniendo oro con oro a muy baja temperatura; el precioso metal se fundía consigo mismo sin llegar a derretirse del todo.

Colocaban diminutas esferas sobre la superficie y las fijaban con una mezcla casi invisible de sales de cobre y un aglutinante orgánico. Luego, al calentar la pieza en el horno, el cobre permitía que los puntos de contacto se soldaran entre sí sin que el oro llegara a fundirse por completo.

Así, cada bolita quedaba perfecta y en su sitio. Elegante, sutil, efectivo.

La distancia entre conocer el principio y ejecutarlo con la maestría etrusca es, sin embargo, considerable. Varios estudios en publicaciones como Archaeometry y Studies in Conservation documentan lo que los joyeros modernos que han intentado replicarlo describen como un reto formidable.

El control de temperatura, la uniformidad de las esferas, la consistencia del aglutinante, la disposición de cientos de puntos de contacto simultáneos: cada variable importa.

Los orfebres etruscos perfeccionaron este arte durante generaciones, y lograban producir esas obras maestras con hornos de carbón y herramientas de bronce.

El pigmento azul maya - siglos IX – XVI d.C.

Mural que muestra actividades en tierra y agua, con barcos, animales, casas, personas

Mural que muestra actividades en tierra y agua, con barcos, animales, casas, personas

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Los murales de 1.600 años de antigüedad del templo maya de Chichén Itzá aún conservan colores vibrantes, incluido el azul, que normalmente se desvanece.

El azul maya es uno de los pigmentos más resistentes que se conocen.

Murales pintados hace más de mil años en Chichén Itzá, Bonampak o Cacaxtla mantienen su color con una vividez que desafía el tiempo, la humedad tropical, los ácidos y los álcalis.

Análisis modernos descubrieron que se trata de una combinación de índigo -el tinte orgánico extraído de la planta Indigofera suffruticosa- con paligorskita, una arcilla fibrosa con una estructura porosa particular. El índigo queda atrapado en los canales de la arcilla, protegido del entorno.

La composición básica del pigmento se conoce desde hace décadas y, desde al menos 1990, varios grupos de investigación han logrado réplicas aproximadas en laboratorios.

Pero "aproximado" no es lo mismo que "idéntico", y el reto está en que la extraordinaria estabilidad del azul maya depende de detalles finos en la interacción entre el tinte y la arcilla a escala molecular.

La investigación actual se centra en comprender con precisión cómo se organiza el índigo dentro de la estructura de la paligorskita y qué factores mineralógicos influyen en su estabilidad, incluyendo el tipo de arcilla utilizada.

Estudios recientes publicados en Journal of Cultural Heritage y Applied Clay Science siguen refinando este modelo, especialmente en lo relativo a estas interacciones a escala nanométrica, que aún no están completamente caracterizadas.

Más allá de la química, algunos investigadores señalan textos y representaciones iconográficas que sugieren que la preparación del azul maya tenía lugar en contextos rituales, asociada al copal y al incienso.

De ser así, la producción del hermoso y perdurable azul maya no era solo técnica, sino también simbólica.

El concreto romano - siglos II a.C. – II d.C. 

Imágen del interior del Panteón de Roma

Imágen del interior del Panteón de Roma

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El hormigón romano desafía el paso del tiempo, en tierra y mar.

Si algo es un hecho sólido es que el hormigón romano dura milenios. No hay más que ver el Panteón, ese magnífico "templo de todos los dioses", con la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo, que ha estado en pie desde el año 125 d.C.

Pero quizás aún más impresionante es lo que ocurre bajo el mar.

Muelles y estructuras portuarias del Imperio sobreviven sumergidos en el Mediterráneo, mostrando una durabilidad excepcional en ambientes marinos, mientras que el hormigón moderno se deteriora en pocas décadas en esas mismas condiciones.

El mecanismo fue esquivo durante mucho tiempo porque el concreto romano no se parece al moderno, que usa cemento Portland, un material obtenido al calentar caliza y arcillas a altísimas temperaturas, generando resistencia en poco tiempo.

En contraste, el hormigón romano desarrollaba sus propiedades más lentamente, a veces durante siglos, y utilizaba puzolana, la ceniza volcánica que los romanos obtenían principalmente de la región de Pozzuoli, mezclada con cal y, en el caso de las estructuras portuarias, agua de mar.

Durante décadas, los investigadores sabían cuáles eran los ingredientes pero no terminaban de entender el resultado.

Entre finales del siglo XX y las primeras décadas de nuestro siglo, equipos de universidades y centros de investigación realizaron una serie de estudios que fueron ayudando a completar el cuadro.

Resulta que la interacción a largo plazo entre la cal, la ceniza volcánica y el agua de mar favorece la formación de nuevos minerales, como la tobermorita. y otras fases cristalinas, que pueden rellenar microfisuras continuamente.

El hormigón se autorefuerza. No es una metáfora: los cristales crecen físicamente dentro de las grietas y las van sellando.

Esto ha sido verificado experimentalmente y documentado en estudios recientes, incluyendo trabajos publicados en Science Advances.

El material ya ha sido replicado en laboratorio. El obstáculo para adoptarlo a escala industrial no es solo técnico, sino también logístico y económico, pues requiere ceniza volcánica específica y procesos distintos a los habituales en la industria de la construcción moderna.

Acero de Damasco - siglos III – XVIII d.C.

Hojas de acero de Damasco con distintos patrones

Hojas de acero de Damasco con distintos patrones

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La mayoría de las piezas actuales descritas como acero de Damasco son recreaciones que imitan su característico patrón ondulado o 'aguado', pero no el material original, como las de esta imagen.

El acero de Damasco es legendario.

En el Medioevo se decía que las espadas forjadas con él podían hasta cortar un pañuelo de seda en el aire.

Eran reconocibles por su característico patrón ondulado en la superficie, que se convirtió en su marca distintiva, y destacaban por una combinación excepcional de dureza, capacidad de corte y elasticidad que evitaba que se rompieran.

Aunque se le conoce como acero de Damasco, su origen estaba mucho más al este, en Asia del Sur, donde hábiles artesanos metalúrgicos elaboraban el material del cual estaban hechas.

Era un acero de altísimo contenido en carbono conocido como wootz.

Lo hacían metiendo hierro y una fuente de carbono -como plantas o madera- dentro de un crisol que luego sellaban y calentaban hasta que todo se fundiera por completo.

Así, el metal se licuaba completamente, el carbono se distribuía homogéneamente, y al enfriarse lentamente, se formaban estructuras internas extremadamente finas.

Lingotes de ese acero viajaban a través de redes comerciales hacia Medio Oriente, donde forjadores especializados los transformaban en esas espadas y dagas de gran prestigio.

La técnica se perdió hacia el siglo XVIII, probablemente, según la literatura especializada, debido a una combinación de factores, entre ellos que se agotaran los yacimientos específicos del hierro indio que era su materia prima. Sin ese mineral con su perfil exacto de impurezas, la magia dejaba de funcionar.

En la década de 1980, los metalúrgicos estadounidenses Oleg D. Sherby y Jeffrey Wadsworth (Universidad de Stanford) propusieron una explicación experimental del acero de Damasco.

Mostraron que sus características podían reproducirse con aceros modernos de alto carbono, que durante el enfriamiento desarrollan patrones ondulados similares.

A partir de este y otros trabajos, el misterio dejó de serlo en su funcionamiento general, aunque no en todos sus detalles históricos.

Hoy existen aceros modernos capaces de igualar o incluso superar el rendimiento de corte del acero de Damasco, no de borrar la imagen de una espada forjada con maestría cortando un delicado pañuelo de seda en pleno vuelo.

La mampostería poligonal inca - siglos XV – XVI d.C.

Un muro de piedra tallada, de gran complejidad, con doce puntos angulares, se encuentra en una calle de Cuzco, Perú


Un muro de piedra tallada, de gran complejidad, con doce puntos angulares, se encuentra en una calle de Cuzco, Perú

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Detalle de un muro de piedra tallada de Cuzco, Perú. La piedra central cuenta con 12 puntos angulares. 

La mampostería inca desafía la intuición. Bloques de piedra de varias toneladas encajan entre sí con una precisión tal que no cabe ni una hoja de papel entre ellos.

No hay mortero. No hay cemento. Solo piedra contra piedra, ajustada con una exactitud que parece imposible para una civilización sin hierro, sin rueda funcional para transporte pesado y sin herramientas modernas.

En lugares como Sacsayhuamán o Machu Picchu, los muros no solo encajan: resisten. Han sobrevivido a siglos de terremotos que derribaron construcciones coloniales mucho más recientes.

Las piedras no son uniformes ni rectangulares; son irregulares, con múltiples caras que encajan entre sí como un rompecabezas tridimensional.

Durante mucho tiempo, la pregunta fue inevitable: ¿Cómo lograron ese nivel de precisión?

La respuesta, documentada en detalle por el arquitecto e investigador Jean-Pierre Protzen en un artículo de 1985 en el Journal of the Society of Architectural Historians, es a la vez sencilla y humana: martillos de piedra dura, un proceso sistemático de prueba y error, y abrasión progresiva.

Los incas trabajaban cada bloque de forma individual: tallaban una cara, la colocaban contra la piedra adyacente para ver dónde había contacto, marcaban los puntos altos, los reducían, y repetían, hasta lograr un ajuste perfecto.

Protzen lo demostró de manera práctica: replicó el proceso personalmente en el campo, con herramientas similares a las que habrían usado los canteros incas.

Aunque no hay un secreto oculto en el sentido tecnológico, sí hay algo que hoy resulta difícil de replicar a escala: el nivel de precisión y tiempo invertido por miles de trabajadores organizados en un sistema de mita, durante años o décadas, con un conocimiento del territorio y la piedra acumulado a lo largo de generaciones.



domingo, 5 de julio de 2026

El hombre de las tres des. Lo más llamativo es que no tenga que devolver hasta el último céntimo de lo robado. De ahí la ‘d’ de disfruta. Ahora puede el señor De Aldama disfrutar del dinero público pagándose unas divertidas y lujosas vacaciones

El descrédito de la justicia no procede de sus críticos sino de los motivos que generan las críticas. El pueblo no deja de creer en la justicia por lo que se dice de ella sino por lo que hacen quienes propician esos análisis, muchas veces irrebatibles. Resulta muy poco democrático decir que no se debe criticar a los jueces. ¿Son infalibles? ¿Son por naturaleza honestos? Más bien diría que lo democrático es criticar a los jueces. De manera rigurosa, claro está. ¿No se puede criticar al ejecutivo y al legislativo? ¿No se los critica de manera feroz? Incluidos los jueces que, por ejemplo, se manifestaron contra la ley de amnistía.

Se puede (y se debe) criticar que unos hechos se juzguen y otros de mayor gravedad se queden sin juzgar; se puede (y se debe) criticar el manejo de los tiempos, cuando hay prisa para iniciar el proceso de unos casos mientras otros se eternizan o avanzan al paso de las tortugas; se puede (y se debe) criticar que la instrucción de unos casos sea extremadamente rigurosa y en otros sea una ridícula chapuza; se puede (y se debe) criticar que las medidas cautelares sean duras para unos y blandas para otros; se puede (y se debe) criticar que unas sentencias estén construidas con pruebas fehacientes y rigurosamente redactadas y otras no tengan fundamento alguno; se puede (y se debe) criticar que la pena sea en unos casos máxima y en otros mucho más indulgente.

Y cuando en estas seis dimensiones la actuación de la justicia se produzca de forma casi automática en contra o a favor de los mismos cabe deducir que hay un sesgo inadmisible, una actuación parcial, una actitud deliberada de beneficiar a unos y de perjudicar a otros. Y es lo que está sucediendo con la justicia en nuestro país. Lo sabe muy bien la izquierda.

Víctor de Aldama es el hombre de las tres des. La primera de es la del verbo delinquir. De hecho él fue el número uno de la trama, aunque pretendió endosarle (sin prueba alguna) ese número a quien considera su enemigo número uno. Según sus palabras, Sánchez era el número 1, de él dependían jerárquicamente el 2 y el 3 (Ábalos y Koldo) y él asumía un modesto número 4, la pieza más débil de la trama. Y no era así. Claro que no era así. Él maniobraba a su antojo con la anuencia de Ábalos y Koldo. Y no ha aportado ni una sola prueba que acredite que Sánchez era el número 1. ¿Ha informado con veracidad o ha mentido en su beneficio? El señor Aldama salió de la cárcel para ofrecer pruebas pero, casualmente, de este importante organigrama él no aportó ninguna. Él se embolsó tres millones setecientos mil euros de la venta de las mascarillas, una importante comisión que se fraguó en un momento en el que la población sufría una pandemia devastadora.

No me olvido de los delitos de José Luis Ábalos y de Koldo García. Repruebo sin paliativos el abuso de confianza que supone en una democracia que los políticos elegidos por la ciudadanía para administrar sus bienes acaben dilapidándolos de forma torticera. Y lo que más me duele es que una vez aparecidas pruebas irrefutables no acaben reconociendo su deslealtad y pidiendo perdón.

La segunda ‘d’ del señor De Aldama es la del verbo delatar. Este ya declarado delincuente sale de la cárcel para colaborar con la justicia. Se libra de la cárcel muy indignado contra Pedro Sánchez porque le había llamado lo que realmente era: presunto delincuente. Y amenaza por activa y por pasiva con pruebas contundentes contra él. Pruebas que no han aparecido. Por eso la gran pretensión de Aldama no ha podido hacerse realidad. Pedro Sánchez sigue en la Moncloa, muy a su pesar. Bueno, a su pesar y al de algunos jueces que compartían y comparten su deseo. A.adie se le oculta que Víctor de Aldama ha realizado su tarea de colaborador con una proyección mediática activa y entusiasta. Ha concedido entrevistas, ha acudido a manifestaciones, ha buscado notoriedad y se ha convertido en un paladín de la oposición.

No sé en qué ha sido decisiva la colaboración del empresario con la justicia. Lo digo porque muchas de las pruebas que ha aportado ya estaban en poder de la UCO. Y otras que había anunciado a bombo y platillo no han aparecido y, en algunos casos, ha mentido de forma descarada como acabo de comentar al hablar del organigrama de la trama criminal.

Y voy a la tercera de. Es la inicial del verbo disfrutar. La jugada le ha salido perfecta. Le han condenado a cuatro años y medio de cárcel de los cuales no tendrá que cumplir ni un solo día. Más le vale. Porque dentro de la cárcel a quien fuera se le llama colaborador de la justicia se le califica de chivato desleal.

Dice que le ha encantado la sentencia. Cómo no. Ábalos y Koldo consideran la suya exagerada. No solo ellos, muchos pensamos en la dureza excesiva de esos 24 años de Ábalos y 19 de Koldo, sus compañeros. Por terrorismo de Estado condenaron a Barrionuevo con 10 años de prisión. ¿Qué le ha parecido al señor Aldama la sentencia de sus compañeros y otrora amigos?

Lo más llamativo, a mi juicio, es que no tenga que devolver hasta el último céntimo de lo robado. De ahí la d de disfruta. Ahora puede el señor Aldama disfrutar del dinero público pagándose unas divertidas y lujosas vacaciones.

Le ha parecido tan atractiva la dinámica delatora por la que optó que no se cansa de instar a otros posibles delatores a que sigan su camino. Está llamando a la puerta de Leire Díez y de Julio Martínez para que tiren de la manta. De lo que no me cabe la menor duda es de que no le impulsa al hacerlo el amor a la justicia o el amor al pueblo sino el posible perjuicio que le podrán causar a su enemigo. Si le importase el pueblo no le habría esquilmado y ahora le hubiera devuelto todo lo robado. Allá él con su conciencia. Ser un informante no le quita una letra a su condición de maleante y de delincuente.

La magnitud de la recompensa es un aliciente magnífico para captar delatores. Pensar que Ábalos, Koldo y Aldama eran compañeros de trama y comparar la suerte final que han tenido lleva a sorpresa y asombro. 24 (o 19) años de cárcel frente a plena libertad disfrutando del dinero.

No es fácil discernir qué sentimientos le llevan al delincuente a convertirse en un colaborador/delator. ¿Es la generosidad o es el egoísmo? ¿Es el arrepentimiento o es el interés? Creo que si se hubiera arrepentido el ladrón, devolvería hasta el último céntimo, aunque no se lo exigieran. Pero no lo hará. Solo devolverá lo exigido. Por eso me inclino a pensar que se trata de una reacción al lema de ‘sálvese el que pueda’. Primero traicionó a los ciudadanos y luego traicionó a sus colegas.

Podemos imaginar a este individuo en una playa paradisíaca a gastos pagados con el dinero robado mientras se ríe de sus amigos reclusos que quizás vieron hinchada su sentencia gracias a un regalito informativo de su colega.

No sé hasta qué punto la democracia se enriquece y se fortalece con el comportamiento de estos personajes. Primero delinquen, luego delatan y finalmente disfrutan. Mientras tanto, los compañeros de faena son castigados, encarcelados y maldecidos. Cuesta ver a Aldama empoderado y convertido en el faro moral de la derecha española.

Alguien le ha pretendido comparar con los arrepentidos de la mafia. Pues anda, que no hay diferencia. Muchos han acabado convertidos en cenizas por la reacción de sus exjefes y excompañeros. El señor Aldama presume de que mucha gente le da las gracias y le felicita por lo que ha hecho (por lo que ha hecho delatando, claro). No nos dice que a esos que le felicitan por las delaciones les ha robado parte del dinero para poder vivir en adelante a sus anchas. No tiene el menor embozo en decir que la sentencia le ha parecido estupenda (la suya, por supuesto). No le importa un bledo que sus colegas de trapicheo estén entre rejas durante dos décadas con una sentencia exagerada. Sobre ese tema no opina. Entiende muy bien lo que es la equidad. Los malos a la cárcel y los buenos de vacaciones pagadas. Se siente orgulloso de lo que hace y nada dice de lo que debería avergonzarse.

Al señor Aldama le gustan los micrófonos. Hace unos días concedió una entrevista a Carlos Franganillo y Ángeles Blanco en la que declaró su satisfacción por la sentencia del Tribunal Supremo en lo que a él respecta y en la que animó a José Luis Ábalos a tirar de la manta. Amenaza con presentar pruebas, se hace pasar por un honesto colaborador de la justicia, pero nada dice de su arrepentimiento ni, por supuesto, de la devolución de todo lo robado. El señor Aldama quiere que se haga justicia para todos los demás. Para él quiere indulgencia, benevolencia y perdón. Y, si de paso, consigue que castiguen a algunos inocentes a quienes odia fervientemente, mejor que mejor. Menudo pájaro.

El Adarve, Miguel Ángel Santos Guerra

Los amnésicos

En el libro Los amnésicos. Historia de una familia europea, la periodista Géraldine Schwarz revisa, a partir de la experiencia de su propia familia, el papel que jugaron en el genocidio nazi los Mitläufer, es decir, la mayoría de personas alemanas que “se dejaron llevar por la corriente” y acumularon las pequeñas cobardías e indiferencias que crearon las condiciones para que se cometiesen crímenes de Estado brutales. Sin la suma de aquellas participaciones y complicidades infinitesimales, Hitler no hubiera podido perpetrar el Holocausto contra las personas judías, el Samudaripen contra el Pueblo Gitano y Sinti o las masacres contra disidentes sexuales o políticos.

Schwarz afirma que el propio führer era consciente de que necesitaba esa corriente afín y tanteó con cierta regularidad a su pueblo para ver hasta dónde podía llegar, dónde se encontraba el umbral de lo intolerable.

La periodista relata que la primera deportación de personas judías organizada en Alemania tuvo lugar en octubre de 1940, en la región en la que vivía su abuelo. 6.500 personas fueron deportadas a plena luz del día y de forma visible, guardando, eso sí, unos mínimos. Se utilizó un tren de pasajeros –y no de mercancías como se haría después– y se evitaron las exhibiciones públicas de violencia.

Los Amnésicos

Los Amnésicos
Todo el pueblo vio cómo los deportados recorrieron el camino hasta la estación de tren. Niños llorando, ancianas agotadas, todos arrastrando maletas y algunas pertenencias, como ahora vemos en Gaza. Todo sucedió ante los ojos de un vecindario apático, incapaz de reaccionar humanamente. Dice Schwarz que cuando la información de esta deportación piloto llegó a Berlín, Hitler comprendió que el pueblo alemán estaba listo para “caminar con él”.

Poco después, un episodio demostró que las reacciones de la población eran importantes para el régimen. En 1941, la oposición de la ciudadanía y algunos obispos católicos y protestantes había conseguido poner fin a la operación Aktion T4 que perseguía el exterminio de personas con discapacidades físicas o mentales. Hitler la había puesto en marcha para purgar la raza aria de lo que consideraba vidas sin valor.

Cuando esta operación secreta ya había asesinado en las cámaras de gas a más de 70.000 personas en Alemania y Austria, Hitler tuvo que ceder ante la indignación popular y poner fin a esa dimensión del genocidio.

Para Géraldine Schwarz, este episodio demuestra dos cosas. La primera, que el nazismo no solo estaba inscrito en las élites que después de la guerra fueron sometidas a procesos de desnazificación, sino que permeaba una buena parte de la sociedad que consentía y a la que, según la periodista, se blanqueó posteriormente, revistiendo de ignorancia e incapacidad lo que había sido complicidad.

La segunda es que lo que pasa en los barrios y en los pueblos importa y puede determinar la historia en la vida concreta, que la presunción de impotencia es un pretexto que permite desresponsabilizarse de lo que sucede alrededor.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de ir a favor de la corriente se hubiese actuado contra una política que revelaba sin tapujos la intención de acabar con pueblos enteros?

Desde hace algunos años vemos crecer actuaciones reales y performances racistas y supremacistas. Devoluciones en caliente, detenciones e identificaciones constantes, discursos en torno a la prioridad nacional, afirmaciones y contrafirmaciones sobre la nacionalidad, promesas de que las ayudas y servicios públicos que se quieren desmantelar para todos serán solo para los de aquí…

¿Y si se trata de tanteos para comprobar hasta dónde podemos llegar, cuál es el umbral de tolerancia, si hay una masa crítica de Mitläufer que se sumen a la corriente?

Hace unos días, en un partido amistoso entre la selección de España y la de Egipto, una parte del público que se encontraba en las gradas del estadio de Cornellá berreó cuando sonaba el himno de Egipto y coreó canciones ofensivas hacia las creencias que suponían que tenían los miembros del otro equipo.

En un sueño bonito, los jugadores locales se hubiesen marchado del campo. Se hubiesen negado a jugar delante de esa afición. Porque no puede haber un partido amistoso con ese clima y no se puede legitimar como afición a quienes se comportan de esa forma.

Pero no se vio esa reacción entre los jugadores, a pesar de que, incluso un miembro del propio equipo, estaba afectado por los ataques. Qué buen rollo dará compartir desnudez en el vestuario y tener que llamar compañeros a los mismos que fueron incapaces de hacer un gesto minimísimo.

La realidad construida y sobreexpuesta en muchos medios de comunicación y redes sociales es abrumadora. También lo fue en la Alemania nazi cuando, a la vez que se ensayaban las deportaciones, la propaganda mediática se empleaba a fondo.

Se trata de adoctrinar a la población para que las deseadas deportaciones y las exhibiciones de crueldad lleguen a convertir a la mayor parte de las personas en cómplices medio asustados y medio convencidos. Hoy, los discursos construyen meticulosamente el miedo hacia los menores que llegaron sin sus padres, hacia las cuidadoras, las cocineras, los trabajadores de la construcción, las jornaleras del campo o simplemente hacia la gente que se busca la vida… Los discursos de odio intentan conseguir esa suma de cobardías y temores que hagan tolerable la deshumanización.

Hace unas semanas una persona negra, Serigne Mbayé, fue abordada por la policía mientras metía las llaves en la puerta de su propia casa. En una de las varias versiones que la policía dio sobre lo que había pasado, decía que buscaban un delincuente e identificaron a un sospechoso que merodeaba por la zona. Porque la policía sabe que las personas racializadas no pasean por las calles de su barrio. Merodean y son sospechosas hasta cuando vuelven a casa.

Todas hemos visto las imágenes. A través de ellas nos hemos asomado a lo que le pasa a muchas personas todos los días. La cuestión es que, en esta ocasión, los vecinos y vecinas del bloque salieron a tratar de impedir la detención, siendo al final ellos mismos detenidos. CTXT publicó algunos artículos en los que quienes habían vivido la situación la contaban.

Una amiga que vive en el edificio me dijo que a algunos se los llevaron en calcetines. Estaban en casa y salieron como estaban, sin pensarlo. Con la coleta a medio hacer y la ropa de andar por casa. En calcetines. Pero Serigne Mbayé no se fue solo.

Pocos días después, y tras algunas movilizaciones contra algunos centros de acogida de menores no acompañados en Cantabria, un grupo de chavales de un instituto tocaban en la puerta del centro de acogida e hicieron una única, humana y radical pregunta. ¿Bajáis a jugar al fútbol con nosotros?

Los menores estaban a punto de salir de excursión, pero la suspendieron y jugaron un partido de verdad amistoso. Juntos, jugaron el mejor fútbol, el de equipo, el de compañeros. Sin una equipación plagada de anuncios publicitarios, sin botas con tacos de hierro. Solo un balón y un montón de chavales en zapatillas.

En CTXT queremos recoger la historia de las vidas concretas que acogen. La de quienes permanecen vigilantes y no se detienen ni a ponerse los zapatos. La de quienes defienden la convivencia siempre compleja pero viable. La de quienes no dejan de mirar a Gaza, ni a Cuba, ni al Congo, ni a su vecina. La de quienes no quieren dejarse llevar por la corriente. La de quienes no quieren ser Mitläufer.

Así, en calcetines. 

sábado, 4 de julio de 2026

"El romance de Genji", la primera novela del mundo escrita hace más de mil años (y el misterio sobre su autora)


Murasaki Shikibu escribiendo la Historia de Genji en el templo de Ishiyama.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Murasaki Shikibu escribiendo "El romance de Genji" en el templo de Ishiyama.

¿Recuerdas esos cuentos que empezaban diciendo: "Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, en un reino lejano..."? Pues este es uno de ellos, sólo que no es un cuento. 

 Sucedió hace unos mil años y ese lugar lejano era Japón, remoto incluso para sus vecinos pues, en el año 894, se aisló del resto del mundo.

En ese entonces, las culturas de todo el mundo intercambiaban bienes y difundían nuevas ideas y creencias. Japón lo había hecho durante los dos siglos anteriores, especialmente con China, pero ese año optó por interrumpir todo contacto con el mundo exterior.

La isla se retrajo en sí misma durante varios siglos, y desarrolló su propia cultura.

Dentro de esa burbuja había otra burbuja: la corte de Kioto del período Heian (794 a 1185), donde cada aspecto de la vida se fue refinando sin cesar en pos de un placer cada vez más sofisticado.

"Una característica distintiva de la cultura japonesa medieval es su extrema estetización, que convertía la belleza en una especie de culto, abarcando todo en la vida cotidiana, no solo objetos como espejos, palillos o lo que fuera, sino la vida misma", le dijo a la BBC el novelista y experto en cultura japonesa, Ian Buruma.

Como cualquier sociedad aristocrática, la corte de Kioto estaba altamente ritualizada, "pero posiblemente la aristocracia del período Heian fue más allá que cualquier otra cultura, anterior o posterior".

"La gente se comunicaba escribiendo poesía y organizaban concursos de oler incienso; eran expertos en todo tipo de actividad estética, incluyendo las relaciones entre hombres y mujeres".

Y esas mujeres desempeñaron un papel cultural clave.

Aunque el idioma chino clásico siguió siendo en gran parte patrimonio de los hombres, sirviendo como lengua del gobierno, las mujeres de la corte fueron pioneras en el uso de un sistema silábico para escribir japonés, conocido como hiragana o, en su época, 'onnade', que significa 'mano de mujer'.

Al escribir en el lenguaje vernáculo y cotidiano, las mujeres podían expresarse muy elocuentemente, y así produjeron diarios literarios y obras que cautivarían a generaciones posteriores de japoneses.

Página con dibujo y otra con escritura. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto,

Páginas de "El romance de Genji" impresas en Japón, alrededor de 1620.

Gracias a ellas, conocemos exquisitos detalles de la vida en ese mundo hermético de la corte de Heian.

Y una de esas cortesanas escribió una obra maestra: Genji Monogatari (que suele traducirse como "El romance de Genji"), que data de principios del siglo XI y relata las hazañas de un príncipe llamado Hikaru Genji o Genji el Resplandeciente.

«Desde que Genji era niño, su extraordinaria belleza asombraba a todos los que lo veían.

»Se temía que, al crecer hasta la edad adulta, esa belleza se vería afectada. Al contrario. Estaba más guapo que nunca.

»Si te hablara de sus maravillosos encantos y logros, probablemente pensarías que soy inusualmente prejuiciosa a su favor.

»Sin embargo, a todos les parecía que no había arte ni pasatiempo en el que no mostrara la misma maravillosa destreza.»

La dama que creó al príncipe

El nombre real de la autora de "El romance de Genji" se desconoce pues, en esa corte japonesa de hace mil años, no se consideraba de buena educación dirigirse a las personas por su nombre, y el de las hijas no era habitualmente registrado.

Por ello, pasó a la historia con el apelativo Murasaki Shikibu.

Se sabe, sin embargo, que nació alrededor del año 973 en la capital imperial, Kioto, en una familia culta y aristocrática pero de rama menor.

Por ser niña, no recibió una educación formal, más bien la escuchó de lejos.

Su hermano estudiaba para una carrera al servicio de la corte imperial, lo que significaba sumergirse en clásicos chinos de historia y literatura, junto a textos budistas y obras japonesas.

Un método de estudio popular era leer en voz alta, y su curiosa e inteligente hermana escuchó con atención, cuenta en el programa radial The Essay de la BBC el historiador cultural Christopher Harding.

Murasaki contó que cuando su padre se dio cuenta de cuánto conocimiento había absorbido, lamentó que no fuera hombre.

El Príncipe Genji y una dama, mientras que la luna llena se refleja en los campos de arroz. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto,

El príncipe Genji y una dama, mientras que la luna llena se refleja en los campos de arroz.

Aunque aprendió mucho más de lo que solía ser normal para una mujer, Murasaki quizá nunca habría empezado a escribir de no ser por la pronta muerte de su marido cuando ella aún no tenía ni 30 años.

Más tarde recordaría que la invadió el miedo de que su vida a partir de entonces sería poco más que soledad y aburrimiento.

"Existía día a día apáticamente, fijándome en las flores, en los pájaros, en el canto, en cómo cambian los cielos de estación en estación, en la Luna, en la escarcha y la nieve, haciendo poco más que registrar el paso del tiempo", escribiría en su diario.

"La idea de mi soledad continua era insoportable".

Fue por esa época que comenzó a escribir sobre la vida y los amores del apuesto, cortés, generoso y sofisticado Genji, algo que seguiría haciendo durante una década.

Se cree que cuando le pasó los primeros capítulos a amigos para que los comentaran, y estos circularon en la corte, llamaron la atención de la alta sociedad.

Cualesquiera que fueran las circunstancias exactas, en 1005 o 1006, Murasaki fue llamada al servicio como dama de compañía de la joven emperatriz Fujiwara no Shōshi o Akiko (nombre imperial).

El llamado le permitió dar rienda suelta a su talento al situarla en una posición privilegiada para observar la intimidad de la vida imperial y aristocrática, convirtiéndola en una comentarista de valor incalculable.

En esa sociedad bendecida con un nivel casi imposible de sofisticación, en su poesía, pasatiempos, vestimenta y comportamiento general, Murasaki era una de esas cronistas capaces de exprimir hasta el último delicioso detalle de los defectos personales y los traspiés sociales de quienes la habitaban.

Leer sus relatos sobre la vida en la corte imperial, "es asombrarse por su sofisticación" y, al mismo tiempo, sentirse cómodo allí, "gracias a la humanidad que se refleja", comenta Harding, autor de "The Japanese: A History in Twenty Lives" ('Los japoneses: una historia en veinte vidas').

Sobre ella misma, hacia el final de su diario, Murasaki escribió:

«Cada uno de nosotros es muy distinto. Algunos son seguros de sí mismos, abiertos y francos. Otros nacen pesimistas, incapaces de hallar diversión en nada.

»Yo vacilo incluso ante aquellas cosas que debería poder hacer con plena libertad, tan solo por sentir sobre mí la mirada inquisitiva de los sirvientes.

»Y cuánto más en la corte, donde tantas cosas desearía decir y, sin embargo, nadie podría comprenderlas.

»De modo que todo lo que los demás alcanzan a ver de mí no es más que una fachada.»

El príncipe de la dama

El príncipe Genji en una terraza con dos mujeres.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

El príncipe Genji en una terraza con dos mujeres (1847 - 1850).

"El romance de Genji" empieza relatando una historia profundamente triste.

"En cierto reinado había una dama de rango no muy elevado a la que el Emperador amaba más que a ninguna otra.

"Las grandes damas más encumbradas, que siempre se habían considerado con derecho exclusivo al alto lugar que ocupaban, la veían como una advenediza presuntuosa, y las de menor rango le guardaban un resentimiento aún mayor".

A pesar del amor del emperador, la carga del rencor de las otras mujeres a disposición del regente, quienes la acosan sin tregua, la enferma hasta morir, no sin antes dar a luz al resplandeciente Genji.

Lo que sigue es una trama en la que el héroe busca el amor y la felicidad, goza de popularidad en la corte y de una serie de encuentros amorosos, detenta poder, lo pierde y lo recupera, y sorprendentemente muere antes de que termine la saga.

La obra es episódica, a la manera de las novelas publicadas en forma de folletín, abarca casi 100 años, involucra a más de 400 personajes y se compone de 54 libros o episodios.

Escrita hace más de mil años y con una extensión de más de mil páginas, es uno de esos clásicos que muchos conocen pero no tantos han leído.

Sin embargo, eso no quiere decir que no haya y siga estando presente en Japón.

Aunque Murasaki sabía chino, el idioma de los eruditos, como solía ser el latín en Europa, ella escribió en japonés, y en prosa, que en esa época era denigrada: la ficción no era un género admirado.

No obstante, la monumental obra es magistral y, entretejidos en el texto, hay 795 waka -poemas de 31 sílabas- escritos por personajes para enviárselos a otros personajes, así que era difícil pasarla por alto.

Biombo y utensilios para la Ceremonia del Incienso.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Biombo y utensilios para la Ceremonia del Incienso. (Kubo Shunman,1757-1820).

Pocas décadas después de escrita ya era considerada como un clásico en Japón.

En Occidente, su autora será reverenciada como Homero y William Shakespeare.

Las publicaciones académicas antiguas y modernas sobre Genji no dejan de aparecer, así como traducciones al japonés moderno.

Su popularidad ha inspirado pinturas, películas, obras de teatro, danza, musicales y óperas, y ha sido base de novelas modernas y hasta comics manga.

Un largo viaje

Genji tardó mil años en llegar a Occidente, pero pocos días en encantar: la pionera traducción del británico Arthur Waley, publicada en 1925, cautivó inmediatamente a la novelista Virginia Woolf, como expresó en un ensayo publicado ese mismo año en la revista Vogue.

Le maravilló el contraste de lo que se solía escribir en la misma época en Inglaterra y las exquisitas frases de Murasaki:

«Ha llegado el verano; / ¡canta fuerte, cuco!" (poema medieval inglés);

»Entre las hojas se alzaban flores blancas, con pétalos a medio abrir, como los labios de quienes sonríen ante sus propios pensamientos» (Genji).

Y hay mucho más que deleita a Woolf, cuya pluma destila admiración por la magistral obra japonesa.

No obstante, declara que Murasaki no está "al nivel de Tolstói, Cervantes ni de los demás grandes narradores del mundo occidental".

Para Woolf, "se ha eliminado cierto elemento de horror, de terror, de sordidez", de manera que "lo tosco resulta imposible y lo grosero, impensable", y eso le resta vigor y riqueza.

Quién sabe si su opinión habría sido la misma tras leer toda la obra: cuando escribió el ensayo sólo había terminado el primero de los seis volúmenes de la traducción de Waley.

En ellos, "se escondía una trama de venganza digna de Balzac", apuntó el destacado ensayista Louis Menand en la revista The New Yorker.

Con el tiempo, otros que sí la leyeron completa se fueron dando cuenta de que se les estaba desorganizando el mundo, literalmente.

Por mucho tiempo se consideró que la historia de la novela como género empezaba en el siglo XVIII, cuando había llegado para reflejar la modernidad.

La novela narraba la vida cotidiana en lenguaje cotidiano, y en su corazón estaba la psicología individual y la interacción social.

Genji, a pesar de haber sido escrita en una sociedad feudal, religiosa y rígidamente estratificada, cumplía con esos y otros atributos.

Aunque su escenario era una corte imperial, narraba la vida cotidiana en la lengua vernácula.

Sus temas eran los de la tradición novelística: matrimonio y traición, venganza y la frenética pero elaboradamente enmascarada competencia por el estatus.

"Como cualquier novela del siglo XIX, también es un análisis de una estructura social. Es un libro que Jane Austen o Henry James podrían haber escrito", señala el experto.

Así, esa obra maestra japonesa se convirtió en una universal, y es generalmente considerada como la primera novela de la historia, así como la primera novela psicológica del mundo. 

viernes, 3 de julio de 2026

Hay personas que son difíciles. Aquí cómo manejarlas. Estos seis libros pueden ayudar a aliviar tensiones.

Ilustración de una mujer que sostiene un libro grande por encima de la cabeza a modo de escudo contra una lluvia de flechas.
Credit...Monica Garwood
Al principio de mi carrera, trabajé para una mujer de mal genio quien, según un rumor de la oficina, le había lanzado un zapato a uno de mis predecesores. Desconcertada por sus exabruptos, caminaba de puntillas y tartamudeaba a su alrededor, temiendo el día en que me lanzara un tacón. 

 El Times Una selección de lecturas que no encontrarás en otro lugar, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.

Entonces un amigo me pasó Coping With Difficult Bosses, de Robert Bramson, publicado en 1992. El consejo sólido y desencantado del libro, propio de quien ya lo ha visto todo, me sacó de la espiral de la rumiación y me devolvió la entereza. Aprendí de Bramson a mantenerme firme cuando mi jefa estallaba, a llamarla por su nombre (para humanizar la relación) y, si no podía mirarla a los ojos, a enfocarme en su frente, lo bastante cerca como para que no notara la diferencia.

Si tienes problemas con un colega, familiar o amigo difícil, los libros pueden validar tu experiencia y enseñarte técnicas de comunicación útiles, dijo William Doherty, profesor emérito de Ciencias Sociales de la Familia en la Universidad de Minnesota y cofundador de Braver Angels, una organización sin fines de lucro no partidista que facilita las conversaciones entre personas con puntos de vista políticos diferentes.

Pero, añadió, desconfía de los libros que te dan “una gran teoría global” sobre lo que está mal con la otra persona. La mayoría de los problemas en las relaciones son causados por ambas partes, al menos hasta cierto punto, dijo, por lo que los libros que te animan a considerar tu parte suelen ser más útiles.

Pedimos a terapeutas, psicólogos y otros expertos laborales que nos recomendaran libros que puedan ayudarte a llevarte bien con personas difíciles, o al menos a discrepar con ellas de manera más constructiva. He aquí seis títulos que encabezan la lista.

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La portada de la versión en inglés de Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie es blanca con texto negro. Credit...Simon and Schuster

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie

En este clásico libro de consejos, publicado originalmente en 1936, Carnegie —un vendedor de carne de cerdo reconvertido en fenómeno de la oratoria— recurre a su propia experiencia y a la de otros para explorar formas de aliviar la tensión “cuando los problemas personales se vuelven abrumadores”.

También detalla estrategias eficaces para lograr que la gente deje de comportarse de forma nociva y altanera, incluso admitiendo primero tus propios errores para que sean más receptivos a tus comentarios.

Jonathan Haidt, profesor de Psicología Social en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York y autor de La generación ansiosa: Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes, dijo en un correo electrónico que asigna el libro de Carnegie a sus alumnos y que personalmente lo ha encontrado útil. “Me enseñó a evitar las discusiones y, en su lugar, a escuchar, aprender, adoptar la perspectiva de la otra persona y luego, si está justificado, persuadir hábilmente”, dijo.

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La portada del libro Why Won’t You Apologize?, de Harriet Lerner, es de color verde azulado. El título está estilizado como baldosas magnéticas de poesía.

Credit...Gallery Books

Why Won’t You Apologize? de Harriet Lerner

Este título de 2017 de Lerner (¿Por qué no te disculpas?, en español), psicoterapeuta y autora de best sellers, ofrece un marco para comprender cómo las disculpas hábiles y sinceras pueden reparar incluso las grietas más profundas en las relaciones. También se adentra en por qué algunas personas se disculpan de forma desmedida, mientras que otras no pueden decir “lo siento” sin agregar un matiz que desplaza la responsabilidad y hace que la persona afectada se sienta aún peor.

Al calificarlo como “el mejor libro de autoayuda” que había leído, Doherty lo recomendó por la forma generosa y minuciosa en que Lerner describe la compleja danza de ida y vuelta entre el ofendido y el ofensor, normalizando problemas habituales de las disculpas para que podamos comprenderlos y, quizá, mejorarlos.

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La portada del libro The Asshole Survival Guide de Robert I. Sutton es blanca con texto en rojo. Detrás del texto hay una imagen de pastillas efervescentes disolviéndose en un vaso de agua.

Credit...Mariner Books

Estúpidos no, gracias de Robert I. Sutton

En esta continuación de 2017 de su best seller de psicología organizacional The No Asshole Rule, Sutton escribe que pensaba que el tema “sería un breve desvío”. Pero las miles de solicitudes de consejo que recibió tras la publicación del libro lo convencieron para seguir con el tema.

La guía resultante está repleta de consejos y estrategias para enfrentarse a personas degradantes e irrespetuosas, por ejemplo utilizando el humor para salvar tu cordura y documentando cuidadosamente la evidencia del acoso laboral para darte sustento si decides acudir a recursos humanos.

Adam Grant, psicólogo organizacional de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania y colaborador de Opinión en The New York Times, dijo en un correo electrónico que ha recomendado el libro a más personas de las que puede contar, calificándolo de “una lectura impresionantemente basada en evidencia y sorprendentemente práctica sobre cómo lidiar con jefes abusivos, colegas difíciles y clientes tóxicos”.

Image La portada del libro La década decisiva, de Meg Jay, es gris con un gran texto blanco. Credit...Twelve

La década decisiva, de Meg Jay

Daphne de Marneffe, psicoterapeuta clínica de la bahía de San Francisco y autora de The Rough Patch, dijo en un correo electrónico que este libro, publicado por primera vez en 2012, sobre cómo navegar por la veintena se le había quedado grabado.

Jay, basándose en investigaciones sobre el cerebro y el desarrollo humano, sostiene que los 20 años son una década potencialmente decisiva para el futuro. Cuando los adultos jóvenes, que son más propensos que los mayores a sentirse golpeados por las críticas, deciden abandonar las situaciones difíciles con personas difíciles —incluidos los jefes cascarrabias y criticones—, pierden valiosas oportunidades de aprender a calmarse y desarrollar la confianza en sí mismos.

Aunque el argumento de Jay sobre los beneficios de adquirir la entereza suficiente para soportar a los imbéciles en el trabajo (o dondequiera que aparezcan) puede ser especialmente útil para los adultos jóvenes, “creo que es aplicable a todas las edades”, dijo de Marneffe.

Image La portada del libro Difficult Conversationsvde Douglas Stone, Bruce Patton y Sheila Heen es blanca por arriba y azul por abajo.

Credit...Penguin Books

Difficult Conversations de Douglas Stone, Bruce Patton y Sheila Heen

Este best seller internacional, publicado por primera vez en 1999, se sumerge bajo la superficie de los desacuerdos personales y profesionales para mostrar qué tan rápido generan desconfianza y suposiciones negativas sobre las personas con las que no estamos de acuerdo.

“Este fue uno de los primeros libros que leí sobre cómo mantener conversaciones difíciles, y me encuentro volviendo a él una y otra vez con mis clientes”, dijo por correo electrónico Elizabeth Earnshaw, terapeuta matrimonial y familiar licenciada en Filadelfia y autora del libro ’Til Stress Do Us Part.

Entre sus “sugerencias claras y prácticas”, el libro esboza un proceso para que ambas partes “asuman su parte” en la creación del problema en la relación, dijo Earnshaw. La primera persona que admite haber actuado mal “sirve de modelo a la otra persona de que es seguro para ella expresar también su propia opinión”, explicó.

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La portada del libro El Arte de la Posibilidad, de Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander, es amarilla con texto negro. Credit...Penguin Books

El arte de lo posible de Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander

Publicado por primera vez en 2000, es un libro ecléctico de prácticas para alcanzar la plenitud personal y profesional. Lleno de historias que subrayan el alto costo de sacar conclusiones precipitadas y etiquetar a otras personas como peligrosas o difíciles, muestra a los lectores cómo, con un cambio de perspectiva o un ajuste hacia la generosidad, pueden mejorar las relaciones difíciles y vivir vidas más felices.

“Sin duda, tenemos más de unas cuantas personas ‘difíciles’ en el mundo”, dijo en un correo electrónico Seth Godin, experto en mercadotecnia y autor de This Is Strategy.

“Pero, a menudo, la forma más productiva de avanzar es darse cuenta de que tienen un ser que se han ganado a pulso y que impulsa su comportamiento. Igual que cada uno de nosotros”, dijo Godin. “El arte de lo posible es el mejor libro que conozco sobre la empatía”, añadió. 

jueves, 2 de julio de 2026

Homeopatía. Sanidad certifica que la homeopatía es placebo y que puede constituir “un riesgo” para la salud

El ministerio publica un informe que revisa tres lustros de estudios sobre una pseudociencia que mueve más de 30 millones al año en España y que podrá seguir comercializándose

Los resultados que proporciona la homeopatía “no superan al placebo”, no existe “evidencia científica” de que sea un tratamiento eficaz y usarla desplazando otras terapias puede “poner en riesgo” la salud de los pacientes. Estas conclusiones, que la comunidad científica sostiene desde hace décadas, han sido certificadas por el Ministerio de Sanidad en un informe sobre esta pseudoterapia, que ha publicado este martes la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

El documento no supone ninguna vinculación legal: los productos homeopáticos son legales ―se comercializan 976― y pueden seguir vendiéndose en farmacias bajo ciertas condiciones, tal y como sucede hasta ahora, con una facturación de más de 30 millones de euros en 2023, según datos que aportó la consultora HMR a este periódico. Es más bien una advertencia oficial de que la ciencia no respalda estos pseudofármacos, que se basan en la falsa creencia de que lo similar cura lo similar y de que una sustancia, diluida en agua hasta su total desaparición, puede curar la misma dolencia que provoca.

El documento es un exhaustivo repaso de la literatura científica publicada entre 2009 y 2026, que incluye solamente ensayos clínicos en humanos con los máximos estándares: aleatorizados y controlados. Cuando los técnicos de Sanidad han buceado en esta bibliografía, lo que han encontrado es que la homeopatía no sirve para curar nada de lo que proclama y que incluso puede tener algún efecto secundario en formulaciones que sí incluyen principios activos vegetales.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido tajante en unas declaraciones grabadas sobre el tema: “La homeopatía no funciona. Hemos analizado toda la evidencia científica disponible y el resultado es el siguiente: no funciona mejor que un placebo. Muchas de estas sustancias están tan diluidas que es literalmente como disolver un sobre de azúcar en el Mediterráneo. Cuanto mejor se hacen los estudios, menos funciona; a más rigor, menos efecto. Y el riesgo real para la salud es dejar tratamientos que sí funcionan. No es lo que tomas, sino lo que dejas de tomar. En resumen, ni sustancia, ni explicación, ni eficacia en salud. Donde hay ciencia no mandan las creencias y en este caso la ciencia es clara”.

Vicente Baos, que ha formado parte durante años de la red de expertos de la AEMPS y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), coincide en que el principal riesgo asociado a estos productos es el posible abandono del tratamiento científico con expectativa de producir un beneficio conocido y adecuado.

Para este médico, la publicación de este “esperado informe” es una “excelente noticia”. Es consecuencia del Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias (ConPrueba), que el Ministerio de Sanidad puso en marcha junto con el de Ciencia en 2018. Proponía publicar informes detallados de las pseudoterapias más extendidas para analizar sus fundamentos y si tenían algún sentido.

Sanidad identificó 73 pseudoterapias y comenzó a publicar informes sobre ellas. La pandemia ralentizó mucho todo este proceso y durante varios años el plan había quedado en suspenso. Desde que entró Mónica García en el ministerio, su departamento ha justificado que estaba trabajando en ellos y, particularmente, en el que acaba de ver la luz, el de la pseudoterapia probablemente más asentada y con una industria más potente detrás, aunque lleve unos años en declive.

El objetivo de estas evaluaciones es articular con ellas campañas informativas para concienciar a la ciudadanía sobre los peligros de las pseudoterapias; realizar modificaciones legislativas para que sea más fácil perseguir la promoción y venta de terapias o artilugios con reclamos para la salud que realmente no sirven para nada; y reforzar las garantías para que todas las actividades sanitarias se realicen por parte de profesionales con la titulación oficialmente reconocida; además de eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios.

En el caso de la homeopatía, existen 10.000 médicos colegiados que la recomiendan en sus consultas, según la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH). Su usuarios, aunque minoritarios, se han llegado a contar por millones en España. Una encuesta de 2018 mostraba que un 5% de la población había usado esta terapia en los 12 meses previos (lo que equivale a más de dos millones de personas). Desde entonces, son varios los datos que muestran que esta pseudociencia ha ido perdiendo peso.

El hecho de que todavía haya personas que confían en la homeopatía se puede deber, según el informe de la AEMPS, a que a diversos factores ajenos a su efecto específico, “como la evolución natural de la enfermedad o el efecto placebo”.

En opinión de Baos, es la propia legislación europea, “fruto de la importante presencia de lobbies interesados en la homeopatía, el principal handicap para que sigamos en Europa hablando de este tema que debería haber pasado a los libros de historia de la medicina hace muchos años”.

En España, los productos homeopáticos estuvieron en un limbo hasta 2018. Fue cuando la AEMPS los regularizó, bajo la condición de que tenían que probar su seguridad: es decir, no hacer ningún daño al paciente. Pero no pueden promocionarse para ninguna indicación terapéutica ni pueden proclamar que curan nada.

Fruto de aquella regularización se retiraron más de un millar de productos que se vendían en las farmacias, pero quedan otros tantos cuya comercialización está permitida.

Lo que nunca ha sucedido en España es que la homeopatía haya estado financiada por la sanidad pública. Los países que lo hacían (como Francia y Reino Unido) han ido dejando de hacerlo en los últimos años. Alemania tiene previsto retirar la subvención este 2026.

Sanidad subraya que el informe que acaba de publicar va en la línea que están siguiendo otros gobiernos que, sin prohibir su venta, sí exigen cada vez con más énfasis que sean transparentes en la información de su falta de eficacia probada. En Australia, por ejemplo, el National Health and Medical Research Council advierte de que la homeopatía no debe usarse para tratar enfermedades crónicas o graves. Y, en Estados Unidos, la Federal Trade Commission exige informar de que no hay pruebas científicas de su funcionamiento.

Hay movimientos, como el Círculo Escéptico, una de las asociaciones que lleva años luchando por una normativa más estricta con la homeopatía, que piden que Sanidad vaya un paso más allá. Su abogado, Fernando Frías, pone como ejemplo que “no tiene sentido” que el real decreto que regula la autorización de centros y servicios sanitarios, permita la puesta en marcha de unidades de terapias en las que se empleen productos homeopáticos.

Este periódico ha contactado con la Asamblea Nacional de la Homeopatía, organismo que engloba a las principales asociaciones profesionales médicas, farmacéuticas y veterinarias especializadas en esta práctica en España, para recabar su opinión, pero no ha recibido respuesta.

miércoles, 1 de julio de 2026

Cómo una sociedad segregada por casta, clase y religión se convirtió en una comunidad igualitaria. El consenso de Kerala

Fuentes: Dissent Magazine [Imagen: Iniciativas para mitigar inundaciones en la región Kuttanad de Kerala, agosto de 2024. Créditos: Abhishek Chinnappa/Getty Images]


Traducido del inglés para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo 

Kerala lleva tiempo siendo objeto de estudio y admiración en todo el mundo como modelo de desarrollo humano, a diferencia de otros estados indios, por sus elevados niveles de educación, salud y compromiso cívico, combinados con su reducida desigualdad de renta. Este artículo habla de cómo se ha llegado a esta situación.

El Frente de Izquierdas, una coalición de partidos liderada por el Partido Comunista de la India (marxista), ganó las elecciones en mi estado natal de Bengala Occidental en 1977 y se mantuvo en el poder durante 34 años. Durante mi infancia, su continuidad parecía tan sólida como las estrellas y la luna. Hasta 2004, los partidos comunistas ocuparon 53 de los 545 escaños del parlamento indio. Veinte años después, en las elecciones de 2024, los tres partidos comunistas juntos obtuvieron apenas ocho escaños. A medida que su porcentaje de votos disminuía, ascendía el del Bharatiya Janata Party (Partido Popular Indio, BJP, por sus siglas en inglés), de tendencia nacionalista hindú, y el Partido del Congreso [también llamado Congreso Nacional Indio o simplemente Congreso] de centroizquierda se volvía prácticamente indistinguible del BJP en cuestiones económicas. Ambos partidos se esforzaron en privatizar activos estatales, eliminar las restricciones de licencias para las empresas nacionales y atraer capital multinacional en una carrera global por captar inversiones extranjeras. En Bengala, las políticas económicas del Frente de Izquierda en la década de 2000 siguieron un camino similar, y utilizaron leyes de expropiación para confiscar tierras agrícolas a los aparceros y entregárselas a empresas nacionales e internacionales. Los violentos enfrentamientos por los derechos de uso de la tierra en Singur y Nandigram llevaron a millones de votantes tradicionales del Frente de Izquierda —desde vendedores ambulantes y conductores de tuctus hasta pequeños agricultores y aparceros— a abandonar la coalición, lo que culminó en su derrota en 2011.

La historia es diferente en Kerala, el estado indio que ha protagonizado los logros más impresionantes y duraderos del Partido Comunista. Con una población de 35 millones de personas (mayor que la de Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca juntas) lleva tiempo siendo objeto de estudio y admiración por todo el mundo como modelo de desarrollo humano, por sus elevados niveles de educación, salud y compromiso cívico, combinados con su reducida desigualdad de renta. Además, Kerala es una sociedad heterogénea con diversidad religiosa (el 25% de la población es musulmana, el 20% cristiana y el 55% hindú) y multitud de castas y comunidades étnicas.

Los éxitos de Kerala son todavía más notables porque la India es uno de los países con mayor desigualdad del mundo, y la desigualdad de ingresos ha empeorado constantemente en las dos últimas décadas. Por todo el país, más del 10% de la población se encuentra por debajo del umbral oficial de pobreza del gobierno; en Kerala, ese porcentaje es inferior al 1%. El gobierno estatal está decidido a reducir aún más esa cifra y en los últimos años ha llevado a cabo múltiples programas para proteger a las personas de este grupo. Este año anunció que había erradicado la “pobreza extrema” de las 64.006 familias más vulnerables, incluidas las carentes de hogar, indigentes o que han perdido a su principal sostén económico por enfermedad o muerte. Este hito ha sido posible gracias a los gobiernos locales, que identificaron a las familias de cada aldea y municipalidad y les ofrecieron vivienda, ingresos y asistencia sanitaria. Los legisladores pueden poner en duda que la pobreza extrema haya sido “erradicada”, pero esa discusión es bastante teórica. Hay una enorme brecha entre Kerala y el resto de la India en el modo de combatir la pobreza y la creciente desigualdad.

Kerala no siempre fue un lugar tan igualitario. Hasta mediados del siglo XIX, el 13% de la población era esclava, la mayoría trabajando en plantaciones. El fin de la esclavitud no supuso un gran cambio para la mayoría de las castas esclavizadas, que trabajaban como aparceros en las plantaciones y sufrían el estigma y la exclusión social hasta bien entrado el siglo XX.

¿Cómo ha sido posible que una sociedad segregada por casta, clase y religión se convierta en una comunidad igualitaria? La respuesta se relaciona con la comida. Durante la Segunda Guerra Mundial la región se vio amenazada por una hambruna. La mayor parte del arroz consumido en Kerala se importaba de Birmania, que había sido conquistada por los japoneses. En Bengala, los británicos provocaron una hambruna al acaparar el arroz y desviar el grano para abastecer al ejército, lo que causó la muerte de 3 millones de personas. En Kerala, los miembros del recién creado Partido Comunista de la India organizaron movilizaciones masivas en toda la región para impedir el acaparamiento por parte de los especuladores, crear bancos locales de cereales y distribuir arroz mediante un sistema de racionamiento que llegaba a todas las aldeas. Aunque las raciones eran escasas y muchos sufrieron hambre, se consiguió evitar la hambruna y cuando la India consiguió su independencia en 1947 Kerala había establecido un Sistema Público de Distribución. Estas medidas para proteger del hambre a la población se generalizó entre todas las castas y religiones, y la población de Kerala votó a los comunistas en las primeras elecciones del estado en 1957.

Una vez en el gobierno, los comunistas impulsaron reformas agrarias. Aunque no lograron del todo confiscar y redistribuir las tierras, aplicaron las leyes federales vigentes para limitar el tamaño de las explotaciones y garantizaron los derechos de los arrendatarios mediante el registro de los aparceros. Más importancia aún tuvo el hecho de que el gobierno aprobara una ley para permitir a los aparceros ser propietarios de sus chozas y del terreno en el que se levantaban. Aún careciendo de campos propios, poseer la propia casa era una transformación radical. Gracias a ello, más del 90 % de los habitantes de Kerala se convirtieron en propietarios de una vivienda, lo que les proporcionó un lugar en el mundo y un patrimonio que podían rentabilizar.

Durante años, los gobiernos de Kerala destinaron hasta el 30% de su presupuesto anual a la educación pública. Crearon bibliotecas en cada aldea y campañas de alfabetización llevadas a cabo por voluntarios para garantizar que todos los adultos –incluso los antiguos jornaleros y aparceros– supieran leer y escribir. Establecieron centros públicos de salud en todos los pueblos, centrándose especialmente en la atención materno-infantil y de los ancianos. En la década de 1970 Kerala contaba con tasas de alfabetización, de esperanza de vida y de mortalidad infantil equivalentes a las de países europeos, aunque su nivel de renta era similar al del resto de la India. Estudiosos del desarrollo como Amartya Sen han elogiado las singulares características del “modelo Kerala”, que ha cuestionado las hipótesis de los economistas según las cuales el nivel de riqueza o de ingresos es la mejor (o única) medida e indicador del bienestar humano o social. En la década de 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo creó un Índice de Desarrollo Humano, basado en gran medida en el modelo de Kerala, que mide la salud y la educación junto con los ingresos para determinar el nivel de desarrollo de un país.

Los comunistas han alternado en el poder en Kerala gobernando el estado durante treinta de los últimos sesenta y ocho años. Pero incluso después de la caída de la Unión Soviética, coaliciones lideradas por los comunistas han recuperado el poder en aproximadamente la mitad de los ciclos electorales, alternando con gobiernos de coalición liderados por el Partido del Congreso. Puede que estas coaliciones tengan diferentes bases electorales, pero difieren poco en esencia. Todos los partidos gobiernan a partir de un consenso compartido en temas de salud, educación y políticas asistenciales para cubrir las necesidades cambiantes de la gente. Algunos izquierdistas han criticado los éxitos comunistas en Kerala por considerarlos un sacrificio ideológico. Es verdad que, en cierta medida, los gobiernos dirigidos por comunistas en Kerala han rechazado la ortodoxia ideológica, lo que les ha permitido servir mejor a sus votantes. Esto se refleja en las políticas económicas y de bienestar consensuadas, pero también en la forma en que el partido aborda la religión. Kerala es desde hace tiempo una de las regiones más devotas de la India y los comunistas de allí han aprendido a ser pragmáticos y moderar su antirreligiosidad, una lección que la izquierda más ideológica de la India no ha aprendido. En lugar de librar batallas culturales, los comunistas de Kerala consideran cada elección como parte de una lucha continua para proporcionar escuelas, clínicas, alimentos, fuentes de crédito, licencias para pequeños negocios, así como seguridad y dignidad para todo el mundo.

En Kerala no existen diferencias en los niveles de desarrollo de las distintas zonas o entre la ciudad y las áreas rurales. Y en términos de salud y educación las tres principales religiones están muy igualadas, a diferencia de otros estados como Bengala Occidental, que ostentan grandes diferencias entre el estatus socioeconómico de la mayoría hindú y el de las minorías musulmana y cristiana. Esto se ha logrado gracias a medidas deliberadas de descentralización del poder. En Kerala ha habido un esfuerzo para asegurar que las políticas públicas en materia de educación, salud y otras áreas fueran administradas equitativamente por el propio pueblo, mediante los gobiernos locales de cada aldea, y no por los burócratas de la capital del estado.

En 1990, por ejemplo, Kerala emprendió un experimento radical de planificación participativa mediante los consejos municipales y de aldea. Se asignaron fondos del estado a las administraciones locales al tiempo que miles de personas participaban en debates sobre el mejor modo de planificar para cubrir las necesidades de sus comunidades. Esto iba en agudo contraste con la tradicional planificación estatal de la India, normalmente en manos de expertos no elegidos democráticamente en Nueva Delhi o las capitales de los distintos estados. El experimento dio lugar a miles de nuevos programas y políticas locales como el movimiento de Cero Residuos para poner fin a los vertidos, la ordenación del territorio para la seguridad de las mujeres, la recogida de agua de lluvia, la construcción de diques naturales, los cuidados paliativos para los ancianos y nuevas cooperativas de trabajadores y agricultores. A raíz de ello, el gobierno inició un programa a gran escala por todo el estado para incrementar el empleo femenino. En lugar de una planificación de arriba abajo, el Kudumbashree (así se llamaba) se administraba localmente mediante consejos aldeanos que ayudaban a las mujeres a encontrar empleos asalariados y a poner en marcha sus propias pequeñas empresas, A través del Kudumbashree, un creciente número de mujeres entró en política en todo el estado. El reciente programa para eliminar la pobreza extrema se organizó de un modo similar, a través de las administraciones locales. También proporcionaba ayuda específica, para renovar una vivienda o montar una pequeña tienda, a las familias más vulnerables.

La experiencia de Kerala demuestra que si el gobierno protege a la población de riesgos e incertidumbres facilitando el acceso a la alimentación, la vivienda, una educación digna, y una sanidad básica, el pueblo encuentra la motivación para hacerse cargo de muchos otros problemas. Las necesidades de la gente cambian a lo largo del tiempo y un sistema político competente debe ser receptivo. El modelo de Kerala no se sostiene sobre una política o una ideología específicas, sino que es el fruto de la visión de una sociedad unificada, levantada sobre valores y compromisos compartidos. Eso incluye el compromiso con el bienestar de cada miembro de la sociedad, rural o urbana, musulmán, cristiana o hindú, con independencia de su casta. La lección es sencilla: dar al pueblo el poder para determinar las políticas allí donde viven y trabajan y el pueblo llevará a cabo los cambios que necesita.

Kushanava Choudhury es autor de The Epic City: The World on the Streets of Calcutta (Bloomsbury, 2018). Este año saldrá a la luz su nuevo libro de narrativa no-ficción, The Big Love, sobre la desigualdad estructural india y la historia de transformación social de Kerala.


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