lunes, 1 de junio de 2026

La trampa de la carga cognitiva: por qué estudiar más horas no siempre te ayuda a aprender más

Mujer joven estudiando con rostro de frustración junto a varios libros abiertos


Intentas estudiar algo. Te cuesta. Lees el texto una y otra vez pero no retienes nada.

La solución no está necesariamente en pasar más y más horas frente a tus apuntes, según la experta en educación Noelia Valle, profesora de fisiología de la Universidad Francisco de Vitoria en España y creadora del sitio de divulgación científica La Pizarra de Noe.

"Imagina intentar llenar una botella de agua con una manguera de bomberos a máxima potencia. La mayor parte del agua se derramaría y la botella seguiría medio vacía", plantea Valle en un artículo en The Conversation.

La educadora explicó a BBC Mundo por qué el enfoque cuantitativo no suele ser eficaz, ya que "el cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración".

Y la causa tiene que ver con dos conceptos clave: la memoria de trabajo y la carga cognitiva.

En el aprendizaje menos es más, agregó la experta, quien compartió consejos prácticos para mejorar nuestro rendimiento.

La memoria de trabajo y la carga cognitiva
La memoria de trabajo es la capacidad o espacio de trabajo cerebral que manipula cierta información de forma temporal para realizar con ella tareas complejas como el razonamiento, explicó Valle a BBC Mundo.

"Es el procesador o la RAM de nuestro cerebro, es decir, la habilidad para retener y manipular información durante un breve periodo de tiempo".

"Es como una tabla de cortar, el espacio físico donde pones todos los ingredientes que tienes que cortar y mezclar. Si pones demasiados ingredientes se caerán de la tabla. Pues la memoria de trabajo no puede "cocinar" (procesar) más de lo que cabe en esa tabla".

La carga cognitiva es entonces la cantidad de esfuerzo mental (la receta) que debe realizar tu memoria de trabajo para procesar (cocinar) la nueva información, agregó.

Y tiene dos partes: la intrínseca, que es la dificultad inherente de un tema; y la extrínseca, que puede aumentar cuando el esfuerzo mental es inútil porque está provocado por explicaciones confusas o exceso de estímulos, explicó la educadora.

"Tiene menos carga cognitiva intrínseca hacer un huevo frito que cocinar una paella valenciana. Si además la receta está mal redactada, se va la luz o alguien te está molestando mientras cocinas, se añade dificultad (carga extrínseca) al proceso".

La profesora Noelia Valle, con una camiseta negra y pelo rubio en melena, frente a una pizarra con dibujos con tizas de colores sobre biologíaFuente de la imagen,Gentileza Noelia Valle Pie de foto,

La profesora Noelia Valle es la creadora del sitio de divulgación científica La Pizarra de Noe.

En nuestra "RAM" solo caben entre 5 y 9 elementos

Nuestra capacidad para aprender depende de usar eficientemente nuestra memoria de trabajo, señaló Valle.

"El problema es que su capacidad es muy limitada, ya que solo puede contener entre 5 y 9 elementos. Tanto es así que, si excedemos esa capacidad, si nos llega de golpe más información de la que nuestro cerebro puede procesar, se perderá".

Cuando se habla de un límite de entre 5 y 9 "elementos", ¿se trata de datos? ¿O de conceptos?

Pueden ser ambas cosas, apuntó la experta.

"En psicología se llama chunks a los fragmentos o unidades de información. La memoria de trabajo tiene espacio para manipular entre 5 y 9 chunks. La diferencia entre que los chunks sean un dato o un concepto depende de que la persona que los maneja sea experto o novato".

"Para un estudiante de primero de medicina 'frecuencia cardíaca alta', 'presión arterial baja' y 'piel fría' son tres datos distintos que ocupan espacio en la memoria de trabajo. Si le doy tres síntomas más, se satura".

"Para un médico experto esos tres datos se agrupan automáticamente en un solo concepto: 'shock hipovolémico'. El médico solo ocupa un chunk de su memoria de trabajo con ese concepto complejo, por lo que le quedan 6 o 7 huecos libres para incluir el tratamiento, la información que le da la enfermera y el historial del paciente".

Valle señaló que la memoria de trabajo no distingue si lo que está usando es un dato simple o un concepto complejo que ya estaba almacenado en la memoria de largo plazo.

"Caben 5-9 elementos, pero el tamaño de esos elementos depende de tu grado de conocimiento. Aprender consiste precisamente en convertir muchos datos sueltos en un solo concepto sólido para que ocupe menos espacio en la memoria de trabajo y puedas pensar en cosas más difíciles".

"Los expertos no tienen más memoria, sino que la tienen mejor organizada".

Valle señaló que los docentes pueden ayudar a disminuir la complejidad intrínseca de un tema, por ejemplo, segmentando la información de lo simple a lo complejo.

Y también pueden reducir la carga extrínseca eliminando distracciones innecesarias, como exceso de animaciones en una presentación, entre otras acciones.

Una joven explicando a otra algo mientras las dos están frente a una computadoraFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,Explicar a otra persona lo que aprendimos ayuda a rendir más. "El cerebro no aprende mientras recibe información sino cuando se esfuerza por recuperarla".

¿Cómo mejorar nuestro rendimiento?
La evidencia apunta a que es más efectivo estudiar un par de horas al día durante varias semanas que estudiar muchas horas seguidas en el mismo día, afirmó la educadora.

Y dentro de esas dos horas es importante tomar descansos.

"Estudiando dos horas seguidas es más probable que satures el espacio de tu memoria de trabajo y que acumules tanta carga cognitiva que te fatigues. Y el cansancio y la frustración son distractores, es decir, carga extrínseca (la mala)".

"Hacer descansos breves cada media hora permite, por un lado, que la información pase de la memoria de trabajo a un estado de consolidación, y por otro, que al volver tras un descanso obligues a tu cerebro a recordar dónde te quedaste. El cerebro no aprende mientras recibe información sino cuando se esfuerza por recuperarla".

Entre las tareas que realizamos para aprender, las de mantenimiento (releer o recordar una lista de elementos) tienen efectos neuronales limitados, afirmó Valle.

"Pero las de actualización (las de pensar), que desafían constantemente al cerebro a manipular la información y no solo a retenerla son las que más consistentemente se asocian con un aumento de la actividad en regiones del cerebro claves para el aprendizaje y la recompensa".

Valle da algunos ejemplos de tareas que nos obligan a pensar:

Cambiar de formatos: convertir un texto en un esquema o dibujo, o pasar un gráfico a una explicación verbal, obliga a reorganizar mentalmente el contenido. Realizar pruebas de autoevaluación y reescribir la respuesta corrigiendo y ajustando el razonamiento. Practicar el "dos-atrás". Es decir, mientras se lee una lista de pasos o términos, detenerse y explicar el vínculo entre el concepto actual y el que apareció dos posiciones antes.

Explicar a otra persona lo que hemos aprendido.
"Y mejor si la persona a la que se lo explicas es ajena a ese conocimiento pues el esfuerzo que realices será mucho mayor. Por ejemplo, cuando acabes de leer este artículo explícale a alguien la diferencia entre un dato y un concepto para la memoria de trabajo".

"Si nadie quiere o puede escucharte, cuéntatelo a ti mismo, por escrito (siempre es bueno practicar la redacción) o hablándote. Y cuando estés estudiando déjate escritas preguntas sobre aquello que te ha resultado más complicado entender, para que al volver al estudio empieces respondiéndote a esas preguntas".

"Hoy en día la IA puede ayudarnos generándonos preguntas o problemas en diferente formatos y niveles de dificultad".

Una mano con un lápiz dibujando un gráfico en un papelFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Convertir un texto en un esquema o dibujo, o pasar un gráfico a una explicación verbal, obliga a reorganizar mentalmente el contenido.

El sueño y el entorno
El sueño es clave en los procesos de consolidación de la memoria, explicó Valle.

"Sabemos que mientras dormimos el sistema glinfático limpia el cerebro de los desechos metabólicos, y, también, que mientras soñamos (fase REM) repetimos lo aprendido durante el día lo cual activa las mismas neuronas y refuerza sus conexiones".

"Por lo tanto, el descanso que nos ofrece ".

El espacio y el momento que eliges para estudiar también importan, agregó la experta.

"Si estudias en un espacio desordenado, con ruido o dejas activadas las notificaciones del móvil, tu cerebro está usando parte de su memoria de trabajo para inhibir esos estímulos".

"Y por otro lado el momento del día en el que nos ponemos a estudiar debe ir a favor de nuestro cronotipo, es decir, debemos estudiar cuando nuestras funciones ejecutivas están en su pico. Intentar memorizar algo complejo cuando tu cuerpo está en su valle de energía es aumentar la carga cognitiva necesaria para la misma tarea".

Hombre joven durmiendo en la camaFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

"Mientras soñamos (fase REM) repetimos lo aprendido durante el día, lo cual activa las mismas neuronas y refuerza sus conexiones".

Relacionar la información con nuestra propia realidad
Aprendemos mejor aquello sobre lo que pensamos, de nuevo, porque el esfuerzo necesario promueve la consolidación de la memoria. En términos celulares, consolidar significa crear nuevas conexiones entre neuronas. Y sabemos que las neuronas que se activan juntas se acaban uniendo.

Por lo tanto, activar el recuerdo de la nueva información con ejemplos cotidianos conocidos, ayuda a crear esa nueva conexión que asegura el paso de memoria de trabajo a memoria a largo plazo, explicó Valle.

"Si estás estudiando la inflación, compara el precio del café de hoy con el de hace un año. Al conectar la definición con algo que te afecta crearás un ancla del que tirar cuando tengas que recuperar ese recuerdo".

"Esto, además de ayudarte a aprender, entrenará tu pensamiento crítico, algo que tampoco viene mal para seguir aprendiendo".

Un joven estudiando sentado. En la mesa tiene un laptop, una tablet, libros y cuadernos de apuntes abiertos y una taza de caféFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

"Si estás estudiando la inflación, compara el precio del café de hoy con el de hace un año. Al conectar la definición con algo que te afecta crearás un ancla del que tirar cuando tengas que recuperar ese recuerdo".

Qué hacer cuando sentimos que la complejidad de un tema nos supera…
Antes de frustrarnos debemos tener claro que cuando somos principiantes en algo la carga cognitiva es siempre muy alta, afirmó Valle.

"Cuando aprendes a conducir tienes que pensar en pisar el embrague, mirar los espejos, mover la palanca de cambios, soltar suavemente, poner el intermitente, girar el volante, frenar. Como cada acción ocupa su espacio en tu memoria de trabajo te sientes saturado, y si en ese momento alguien te hace una pregunta irrelevante lo más seguro es que no sepas qué responder", señaló la educadora a BBC Mundo.

"Cuando ya sabes conducir y has automatizado (guardado en tu memoria a largo plazo) todos esos movimientos, puedes mantener una conversación y escuchar la radio mientras conduces".

En esos momentos de frustración, Valle recomienda por ejemplo empezar por fragmentar la información.

"Déjala en trozos tan pequeños que parezcan ridículos de aprender. Esos pequeños logros generarán dopamina que te ayudará para ir superando retos".

También aconseja realizar esquemas simples con palabras clave para asegurarnos de que el orden es el correcto.

"Pasa después a realizar mapas conceptuales complejos en los que integres informaciones relacionada".

Joven con los ojos cerrados se agarra la cabeza con las manos en señal de frustración mientras está sentado frente a libros, cuadernos y una computadora Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

En momentos de frustración, Valle recomienda fragmentar la información. "Déjala en trozos tan pequeños que parezcan ridículos de aprender. Esos pequeños logros generarán dopamina que te ayudará para ir superando retos".

Entender y respetar a tu cerebro
Un cerebro más fuerte trabaja menos, ya que, según revela la neurociencia, entrenar la memoria de trabajo conduce a una disminución de la activación en regiones cerebrales clave, especialmente en la red frontoparietal, que es fundamental para las funciones ejecutivas, explicó Valle.

"De la misma manera que un atleta experimentado utiliza menos energía para ejecutar una acción en comparación con un principiante, a medida que el cerebro se vuelve más hábil en una tarea, necesita reclutar menos recursos neuronales para lograr el mismo o incluso un mejor rendimiento".

El aprendizaje efectivo no se basa en forzar nuestro cerebro más allá de sus límites, concluyó la experta.

"Se trata de entender y respetar la arquitectura cognitiva con la que todos operamos para minimizar el esfuerzo inútil y maximizar el aprendizaje profundo".

El aprendizaje efectivo se basa, aseguró la educadora, "en ser más inteligentes en cómo presentamos la información a nuestro cerebro".

Puedes ver aquí el artículo de Noelia Valle en The Conversation con más consejos para docentes y estudiantes. Y aquí su sitio de divulgación científica "La Pizarra de Noe".

domingo, 31 de mayo de 2026

ENTREVISTA Gabriel Rolón, el psicólogo que llena estadios: “Solo alguien que nunca se psicoanalizó se identifica con sus logros”

Con más de 2,5 millones de ejemplares vendidos, es hoy uno de los escritores más leídos de Sudamérica. Autor de libros sobre conversaciones reales —llevadas al cine o la televisión—, ha firmado ensayos como ‘La felicidad’ o ‘El duelo’ y acaba de publicar ‘La soledad’ (Paidós).

 Gabriel Rolón (La Matanza, Argentina, 64 años) defiende que cada persona es un misterio para sí misma. Pero parece conocerse. Fue criado por un padre albañil y una madre costurera, que le permitieron elegir: fue músico antes que psicólogo. Psicoanalizándose decidió llegar a pacientes y lectores con honestidad.

Sus ensayos demuestran que la elocuencia es didáctica. Combinan casos reales, mitología griega, literatura y cine para explicar las aportaciones de Freud, de Lacan o de él mismo.

Gabriel Rolón. ©Caterina Barjau. ----PIEDEFOTO---- Caterina Barjau

Escribe: “El analista no comprende al paciente. Lo acompaña hasta el borde del abismo”.

La escuela americana de psicología ideó una psicoterapia que busca el bienestar. Los analistas freudianos renunciamos a eso para buscar la verdad que el paciente no sabe que sabe.

¿Buscan una verdad dolorosa?

Por algo se ha olvidado. La psiquis reprime lo que no puede tolerar en los primeros años de vida.

¿Y si uno no ha tenido problemas de niño?

Ser un ser humano ya es traumático. Uno no llega a la vida: cae en un mundo que no entiende. Convertirse en ser humano genera dolores que arman una matriz sobre la que se van a montar los dolores que vengan.

Fue un niño querido. ¿Cómo llegó al psicoanálisis?

Mi papá fue criado en un orfanato. Algunas noches, lo escuchaba dar vueltas, tomar café y fumar. Con cinco años, me senté frente a él. “Te estarás preguntando en qué está pensando el loco de tu padre”, dijo. Le escuché hablar de soledad y dolor. Años después entendí que era la primera pregunta analítica que había hecho en mi vida.

¿Fue instinto? ¿Amor?

Para mí, el psicoanálisis es un acto de amor. No creo ese estereotipo de analista frío que no habla ni saluda. Los profesionales que trabajan así se creyeron los libros en lugar de vivir el psicoanálisis.

¿Por qué decidió psicoanalizarse?

Por un dolor de amor profundo. El psicoanálisis es para quien percibe que solo no puede con el dolor que lo atraviesa. Y para quien no entiende. Los humanos sacamos el dolor del cuerpo con las palabras. A veces, lo tememos tanto que quien nos quiere nos impide hablar: ya pasó, te enamorarás de nuevo…

Entre sacar el dolor y recrearse en él…

A veces quien no encuentra un lugar en el mundo, halla uno como víctima. Es preferible a no ser nada, ¿no? Es similar a estar en una trinchera: un lugar horrible donde uno se siente protegido. El trabajo del analista es que esa persona intuya que hay lugares mejores para ella.

Cuando se psicoanalizó, ¿se curó? ¿Se conoció?

Mi dolor dejó de ser desmesurado. Hablar te lleva a recorrer momentos de tu vida en los que te sentiste solo o maltratado… Empezás por la última de las ramitas y buscas las raíces del dolor.

¿Escuchar problemas relativiza los propios?

Hay que tener cuidado con no respetar el dolor del otro porque no es extremo. Cuando alguien no puede soportarlo, ese dolor es gravísimo. Solo si están gozando como víctimas hay que quitar escucha. En nosotros pelean dos fuerzas. La pulsión de vida te impulsa a perseguir deseos. La de muerte quiere nuestra muerte en vida.

Freud quería que la comunidad científica reconociera el psicoanálisis.

Lacan, en cambio, buscó que le entendieran muy pocos. El problema fue de sus seguidores.
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¿Usted no es lacaniano?

No y sí. Estudiando psicología, le dije a mi analista: “Soy lacaniano, como usted”. Y él, que se llamaba Gustavo Fulchi, dijo: “Era lacaniano, como usted, cuando era estúpido, como usted. Ahora soy fulchiano. Y usted será estúpido hasta que sea roloniano, se apodere de los conceptos del psicoanálisis y encuentre una manera propia de trabajar”.

Lacan escribió: “Toda persona tiene derecho…

… a ser escuchada más allá de lo que dice”. Es su análisis de lo que nos pasa por ser hablantes. Todo psicoanalista es un freudiano: creemos en el inconsciente. A partir de ahí, por qué no tomar de otros —como Lacan hizo con Melanie Klein y la pulsión de muerte—. Ante un paciente soy un cirujano que a veces necesita el escalpelo y otras el abridor.

El psicoanálisis abre la puerta a la confusión sin garantías.

Quien te proponga la cura, te miente.

¿Los pacientes llegan también por curiosidad?

Puede ser una excusa. Alguno dice que quiere estudiar psicología y, tras cinco entrevistas, llora.

¿Todos lloramos?

En el mejor de los casos. ¿Quién no ha tenido pérdidas? Michel Tournier considera adulto a quien ha perdido a alguien. Cualquiera que sea la edad. Esa frase impresiona. Trabajé en un hogar de niños abandonados.

Gabriel Rolón. Caterina Barjau

¿El sufrimiento confiere madurez?

No. La vida duele. Obtener ese conocimiento con cinco años viviendo en la calle… Ser analista no tiene que ver con saber. Tiene que ver con sostener el lugar de desconocimiento. Abrir un espacio donde ni vos ni yo sabemos nada.

El psicoanálisis fue subversivo.

Por eso fue denostado por religiones y poderes. ¿Te imaginas hablar de sexualidad infantil en 1890? ¡Querían matar a Freud por degenerado! O decir: “Esta persona, orgánicamente, no tiene nada. Pero no puede caminar y no está mintiendo”. La separación entre lo orgánico y lo físico que hizo fue revolucionaria para la ciencia. Lo sigue siendo. Por eso los seguros médicos no nos quieren. El psicoanálisis necesita tiempo. Es una búsqueda íntima, contraria a la sobreexposición en redes sociales.

El descrédito del psicoanálisis critica sesiones irregulares de 50 o 15 minutos.

Fue un cambio lacaniano que le costó la expulsión de la Internacional Psicoanalítica. El corte de una sesión es una de las intervenciones más importantes del analista. Si a los 15 minutos dijiste algo sobre un dolor importante, abriste una puerta y quiero que te vayas a pensar. No vas a decir nada más importante. El problema de los lacanianos fue que creyeron que las sesiones tenían que durar 15 minutos para ser lacanianos.

¿Alguien que apenas habla cómo le ayuda?

No es un silencio desinteresado. Es silencio activo. El psicoanalista está en el territorio donde no se entienden las cosas. Todos llevamos dentro un Jekyll y un Hyde incapaces de entender cómo fuimos capaces de decir eso. Lo más importante en un relato es cuando el paciente duda. Por esos huecos nos metemos.

¿Siempre tiene esa capacidad de observación?

Tengo días mejores y peores. No todas las canciones de Serrat son igualmente bellas.

Nadie confía su estado anímico a la inspiración de Serrat.

No sos vos el que sabe, es el dispositivo analítico. En cuanto el paciente dice algo importante, te hace ruido. Se llama atención flotante. Escuchas más allá de lo que dice.

¿Fuera de consulta sobreanaliza?

Existe el vicio, como el músico que detecta que alguien desafina. Pero no por eso lo corrige. Frente a una pareja pienso: les quedan dos minutos.

¿Sus padres sabían lo que era un psicoanalista?

Claro que no. Quise ser actor, músico, matemático… Cuando me di cuenta de que me gustaba la psicología ya era mayor. Le dije a mi padre que ya había fracasado en muchas cosas para empezar de nuevo. Dijo: “No quiero tener un hijo que renuncia a sus sueños por temores falsos”. Cuando me gradué le llevé el título a una obra en la que trabajaba.

Su padre temía las emociones. Usted las derrocha.

Tal vez tenga que ver una cosa con la otra. Intentamos reparar donde podemos aquello que no podríamos reparar donde quisiéramos. Me hubiera gustado abrazar al niño que fue mi papá, que tenía miedo y estaba solo. Me gusta transmitir el afecto y la gratitud.

Dante sitúa en el último anillo del infierno a los ingratos.

Por debajo de los asesinos. El ingrato es un traidor. Cuando no estás a la altura con alguien que te ha tendido la mano, estás traicionando un acto de amor.

¿El amor no debería aceptar cualquier cosa?

Debe tener límites claros. A una paciente su pareja la golpeaba. Le preguntaba: ¿por qué no te vas? “Porque lo amo”, respondía. No todos los amores merecen ser vividos. El amor, si no es condicional, es necesidad. Y la necesidad es patológica.

¿Se puede reaprender a amar?

Para eso estoy yo. El que hace daño proyecta su energía destructiva sobre los demás. A veces, de vuelta, se lastima. Con una persona autodestructiva lo que quieres es que desee. El deseo es el motor de la vida.

¿Qué límites tiene el deseo?

La diferencia entre una actitud sana y una patológica es nada más que de medidas.

El equilibrio griego. ¿Amamos desequilibrados?

Las emociones fuertes desequilibran. Duran poco. Y tienes que pagarlas. El deseo se opone a la fuerza destructiva que tenemos: nunca vamos a encontrar todo lo que queremos. Siempre vamos a ser seres deseantes. Ahora, el deseo ha de tener límites. Imagina que a alguien se le ocurra desear a un niño de ocho años. Las normas están para que sepamos hasta dónde se puede llegar.

¿Normas por si falla la ética?

Puedes desear algo que no te puedes comprar. Y no lo robas. Se complica cuando la vida te lleva a la ausencia de deseo. El deseo de nada es el deseo de muerte. El deseo otorga placeres. Unamuno diría placeres de juguetería, pero te alcanzan para vivir.

Utiliza referencias literarias, cinematográficas, lee el Nuevo Testamento cada año…

Jesucristo fue un revolucionario. Alguien capaz de ver más posibilidades que el a favor o en contra. Cuando acusaron a María Magdalena de adulterio y querían aplicar la ley lapidándola, ni negó la ley ni la aplicó, dijo: “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”. La excepción es importante. Hace que te enamores. El mundo es blanco y negro y aparece alguien en colores.

El amor cura y daña.

El psicoanálisis es la clínica del duelo. Duelo viene de batalla y de dolor, la batalla dolorosa que tiene que llevar adelante quien perdió algo que amaba. “Morir es haber vivido”, dice Borges.

¿Se puede ser psicoanalista sin ser culto?

A Freud le preguntaron qué debería tener una Facultad de Psicoanálisis. Contestó que arquitectura, poesía, filosofía, literatura, religión…, las maneras en que los humanos hemos intentado encontrar un sentido frente a la angustia del vacío existencial.

¿Ser uno mismo es el mayor desafío al que nos enfrentamos en la vida?

El peor de los tormentos es querer ser alguien distinto al que se es. Lo escribió Kierkegaard. Nadie sabe quién es. Psicoanalizarse es adentrarse en esa búsqueda.

¿El camino es siempre la humildad?

Es muy difícil analizar a alguien que cree que lo que hace siempre está bien. No solo analizar, es muy difícil vivir con alguien así. Solo alguien que nunca se analizó se identifica con sus logros. Di una charla en un estadio de Montevideo ante 7.500 personas. Hablaba con Cynthia, mi mujer, y me preguntaba: “¿Por qué vinieron?”.

Su esposa es también psicoanalista.

La persona que amamos no es la que nos completa, sino la que nos permite tener una incompletud que no duele. Para que funcione hay que renunciar a esa demanda desmesurada de completud.

Cynthia es su segunda esposa…

Sí. He sido abandonado, he abandonado…, por eso creo que puedo tener un compromiso tan potente con la mujer que amo.

¿El desamor se parece a la muerte?

Una de las cosas más difíciles de duelar no es la pérdida del otro, sino la pérdida del lugar que teníamos para el otro. Cuando te dejan de amar, dejas de ser único y pasas a ser del montón.

¿Bajar a los infiernos es necesario para renacer?

Es inevitable atravesar ese territorio de dolor donde la vida carece de sentido. ¿Cómo voy a vivir sin escuchar la voz de mi padre? ¿Cómo sin el amor de mi vida? Sientes que no vas a poder. Te culpas de lo hecho y de lo no hecho. Es el descenso, la catábasis. El dolor no lo produce la pérdida, sino el esfuerzo que hacemos para no morir con esa persona. A mí la gente dolorida —el que dice no aguanto más, voy a morir…— no me preocupa. Están batallando. Me preocupa el que ya no siente ni dolor. Ese se ha dado por vencido. A mi pareja le pregunto, hasta su hartazgo, si sigue eligiendo estar conmigo.

¿Necesita que se lo confirme?

Borges dice que en las grietas acecha Dios. Creo que también acechan los demonios. Y que corremos el riesgo de hacer la pregunta cuando ya es tarde.

Quien se contiene para no discutir, ¿hace bien?

Hay que tener cuidado con la necesidad catártica de sacarse la ansiedad de encima de inmediato. Es necesario poner tiempo y pensamiento entre el estímulo y la respuesta. Decirle a tu pareja: mejor hablamos después. Si lo hacemos ahora diré cosas que no quiero. También creo que no todas las batallas deben ser libradas.

Usted parece peleón.

Soy luchador. Pero siempre intenté hacerme cargo de las cosas que digo. No voy a decirte que eres lo peor que me pasó en la vida por más que en un momento lo sienta, porque el enojo todo lo enturbia. Voy a esperar a estar tranquilo.

¿Siempre lo consigue?

Casi. Y si no, pido perdón. La vida es un lugar dificilísimo.

¿Nos enfadamos con otros por nuestros fallos?

La proyección es el primer mecanismo de defensa que aprendemos. Un niño se pega con la mesa y los papás la golpean y dicen: “Mala la mesa”.

¿Ponerse filtros es madurar?

Si esos filtros son hijos del respeto y la consideración y no del miedo, sí.

Su último libro, La soledad, aterra y libera.

La soledad nos separa de los otros y nos acerca a nosotros.

¿Solos estamos incompletos?

Acompañados también. Es la maravillosa tragedia del ser humano. Si estuviéramos completos, ¿qué buscaríamos?

¿La soledad voluntaria proviene del miedo?

A veces uno elige no atosigarse con compañías nuevas hasta no estar a la altura de la situación. Otras es producto de hacerse el que quiere estar solo porque tiene miedo del rechazo. Estar con alguien es un desafío complicado. Hay personas que temen ese desafío y no están con nadie y otras que enmascaran el no estar con nadie estando con muchas, que es otra manera de no estar con nadie.

Cuando alguien lee, ¿está solo?

Cuando lees, los otros molestan. Leer es un momento de soledad para habitarse de multitudes.

Escribió La felicidad. ¿Somos más infelices que nunca?

Esta época invita a la frustración permanente porque no sostiene los logros. Te esforzaste por tener un auto y a los tres meses te dicen que es viejo. Hay que desarrollar una inteligencia para quedarse con el placer de lo logrado. Parte de alcanzar cierta sanidad es poder darle a lo logrado un tiempo a nuestro lado.

Escribe que la felicidad no hay que encontrarla dentro de uno.

Hay que construirla. No es una búsqueda del tesoro.

“El fracaso es que no haya nada de uno mismo en lo que se hace”.

El psicoanálisis hace que te acerques a comprender quién eres. Yo me trabajo con analistas. Cada tanto necesito chapa y pintura. Me pregunto si con mi actitud me acerco o me alejo de la persona que quiero ser. “Le contestaste mal, pero lo merecía”. ¿Y yo? ¿Merecía tener esa actitud? Los gestos no hablan de quien los recibe sino de quien los hace.

sábado, 30 de mayo de 2026

Qué hay tras un niño que se pelea con otros y cómo evitarlo

Enseñar a los menores a entender y gestionar sus emociones es una forma de conseguir que no acaben agrediendo a otro niño.AJ_Watt (Getty Images)
Sobre los dos años hay más probabilidad de que el menor se muestre agresivo y tenga rabietas. Conviene que los padres actúen desde el principio con límites claros, desde la empatía y evitando etiquetas que puedan mermar su autoestima

Los seres humanos somos, por naturaleza, sociales. Necesitamos la interacción con los demás para desarrollarnos plenamente y, como en todo aprendizaje, lo ideal es que este proceso comience en la primera infancia. Sin embargo, no todos los niños evolucionan al mismo ritmo ni adquieren las mismas habilidades al mismo tiempo. “En el proceso de construir relaciones basadas en el respeto, pueden aparecer en algunos menores conductas negativas que generen conflictos y desencuentros con sus iguales, independientemente de su edad, etnia o cultura”, señala Silvia Fuentes, psicóloga especialista en terapia familiar. “Aunque existen períodos que son especialmente intensos y que generan muchos conflictos y peleas. Por ejemplo, alrededor de los dos años. A esta edad muchos pequeños comienzan a buscar su autodeterminación e independencia”, añade.

Según Fuentes, a esta etapa se le conoce como "los terribles dos" y en ella se dan muchas rabietas, son niños peleones y dicen continuamente expresiones como “no” y “yo solo”. Las peleas no son solo con los padres, aunque son las más comunes por la cercanía: “También se suelen enfrentar a sus compañeros en el colegio y a sus hermanos. No es raro que los niños a esta edad tengan algún mordisco o marca de algún golpe”.

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“Los niños comúnmente llamados peleones suelen ser pequeños, con un temperamento fuerte y con carencias en el ámbito de las habilidades sociales, la mayoría debido a su edad, que permitan la resolución de conflictos de forma pacífica”, prosigue Fuentes. “Los padres deberían entender que sus hijos usan los golpes porque tienen un lenguaje escaso o inexistente y sus alternativas para defenderse son los instintos primarios de huida y ataque o bien el llanto como forma de pedir ayuda”, sostiene la psicóloga.

“La envidia, la frustración, la incapacidad para demorar la recompensa o no aceptar una negativa son otras causas por las que un menor puede entrar en conflicto”, afirma Juan Antonio Planas, pedagogo y presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. “Aunque las riñas van a menos con la edad, es algo que los padres no deben pasar por alto. Los niños agresivos suelen ser muy poco aceptados y, cuanto más rechazados se sienten, más violencia se puede generar”, continúa Planas. Según el pedagogo, las familias deben dar pautas para reconducir la conducta, por ejemplo, con premios o retirada de privilegios, como puede ser poder o no poder realizar alguna actividad que les guste.

Cuando el niño consigue su propósito con una rabieta, se le refuerza a que haga lo mismo en otras ocasiones. ljubaphoto (Getty Images)

Lo más preocupante de estas situaciones es cuando la agresividad provoca daños físicos y morales. “Puñetazos, golpes, mordiscos o acoso psicológico, por ejemplo a través del chantaje emocional, el aislamiento o el acoso cibernético”, advierte Planas. “Enseñar a los menores a entender y gestionar sus emociones de ira es una forma de conseguir que no acaben en estas agresiones hacia otros", incide el experto. “Cada conflicto es una oportunidad para que los padres muestren una forma mejor de responder y con consecuencias más satisfactorias”, retoma Fuentes. “Por ello es importante que estos eviten modelos de conducta agresivos y sean empáticos. Se trata de que muestren a sus hijos el desencadenante de la conducta que provoca el conflicto. Es decir, entender la razón del enfado y la reacción que provoca para poder plantear opciones de respuesta distintas”, argumenta esta experta.

Según explica, los progenitores pueden aplicar modelos positivos de resolución desde la calma y la empatía que ayudan al niño a manejar la situación de otra manera: “Así como hacerle entender que la racionalidad plantea más alternativas que actuar de forma impulsiva”. “Para conseguir esto, lo primero es mantener la calma, establecer límites claros y firmes sin usar nunca la violencia, los gritos o la agresividad”, prosigue Fuentes, “y también estaría bien anticipar los enfados y redirigir las situaciones para frenar las peleas antes de que aparezcan”.

Además, para Fuentes es esencial evitar etiquetar al niño por su comportamiento para no dañar su autoestima. “Expresiones como pegón o conflictivo afectan al autoconcepto y a su identidad, lo que puede generar y mantener una conducta agresiva”, afirma la especialista, a la vez que aboga por poner el foco en los comportamientos adecuados del menor: “No hay que centrarse solo en reprender las conductas indeseadas. De esta manera se favorecen alternativas más adecuadas para la convivencia”.

Planas aconseja tomar cartas en el asunto desde el primer momento que aparece la conducta disruptiva: “Cuando el niño consigue su propósito con una rabieta, se le refuerza a que haga lo mismo en otras ocasiones. Por lo tanto, es importante que comprenda cuanto antes que con agresividad no consigue sus objetivos y siempre hablarles desde la tranquilidad, aunque algunas veces cueste”.



viernes, 29 de mayo de 2026

_- Lasaña de verduras para principiantes





















_- No se prepara en dos segundos, pero su procedimiento es muy sencillo. Vale la pena hacer más cantidad y congelarla para que puedas repetir este platazo donde no echarás de menos la carne.


No tenemos nada contra la lasaña tradicional: la veneramos y ya publicamos su receta hace tiempo, hecha al más puro estilo italiano. Sin embargo, creemos que la arquitectura básica de este plato –láminas de pasta con distintos ingredientes o salsas en medio– puede funcionar perfectamente con otras fórmulas. Por eso hoy servimos una de verduras, que no solo es más ligera, sino que deja tranquilas un ratito a las vacas y a los cerdos.

Esta lasaña tiene, además, la virtud de la sencillez. Por un lado lleva una simple salsa de tomate con setas, y por otro, una mezcla de ricota, espinacas y parmesano. No hace falta cocer previamente las láminas de pasta, y también pasamos de la bechamel, una salsa habitual en la lasaña que nos rechifla pero que nos complicaría la existencia y haría el plato más pesadote. Vamos, que son todo facilidades. Mira el vídeo de arriba para ver cómo se hace.


Ingredientes

Para 4 personas
Un paquete de placas de pasta para lasaña que no requieran cocción previa (18 placas)
Mantequilla o aceite para engrasar la fuente
Salsa de tomate y setas
300 g de setas (champiñones u otras)
1 cebolla
½ rama de apio
1 zanahoria grande
2 dientes de ajo
800 g de tomate triturado
Unas hojas de romero fresco o una cucharadita de seco
Unas hojas de tomillo fresco o una cucharadita de seco
Aceite de oliva Sal
Espinacas
600 g de espinacas frescas
250 g de ricota o requesón
150 g de parmesano rallado fino (u otro queso curado similar)
Pimienta negra
Sal

Instrucciones

1. Picar fino la cebolla, la zanahoria, el apio y los dientes de ajo.

2. Ponerlos a dorar a fuego medio en una sartén grande o cazuela baja con un chorro de aceite de oliva y una pizca de sal.

3. Picar las setas, y cuando las verduras ya estén blandas y ligeramente doradas (unos 10 minutos), añadirlas a la sartén con otra pizca de sal, el romero y el tomillo.

4. Cuando las setas hayan perdido su agua y reducido -unos cinco o 10 minutos-, incorporar el tomate. Salar y cocinar unos 15 minutos más.

5. Mientras el tomate se hace, poner a calentar el horno a 200 grados.

6. Mojar las espinacas y poner la mitad de en un bol tapado con un plato o en un estuche de silicona. Cocinar en el microondas a máxima potencia unos cinco minutos, o hasta que estén cocidas y blandas. Repetir la operación con la otra mitad.

Consejo
Si no tienes microondas, las puedes cocer en agua hirviendo o al vapor.

7. Escurrirlas muy bien aplastándolas contra un colador. El líquido que suelten se puede añadir a la salsa de tomate.

8. Picar las espinacas y mezclarlas en un bol con la ricota, dos terceras partes del parmesano (100 gramos), pimienta negra y sal.

9. Para montar la lasaña, engrasar una fuente de horno de unos 30x20 centímetros con aceite o mantequilla.

10. Poner la primera capa de láminas de pasta. 

Consejo
Si no encajan justo, las láminas se pueden romper para formar la capa.

11. Cubrir con salsa de tomate y repartir unas cucharadas de mezcla de espinacas y ricota por encima (ver vídeo).

12. Tapar con otra capa de pasta y repetir el proceso hasta acabar la mezcla de espinacas. Terminar con una capa de pasta, salsa de tomate, el resto del parmesano rallado espolvoreado por encima y, si se quiere, un poquito de mantequilla.

Consejo
La última capa de láminas de pasta debe quedar bien cubierta por todos los bordes, porque si no se endurece en exceso en el horno.

13. Hornear la lasaña unos 30 minutos, hasta que esté bien gratinada. Dejar que se enfríe un poco antes de servir.

Consejo
Para que se dore bien, la puedes subir a la parte alta del horno los últimos 10 minutos.


jueves, 28 de mayo de 2026

ALIMENTACIÓN. Cinco dietas saludables que pueden alargar la vida más de dos años: “Diferentes rutas que conducen a la misma buena salud”

Un estudio concluye que seguir estos patrones alimentarios beneficiosos para el organismo puede reducir la mortalidad hasta un 24%
 
La dieta desempeña un papel fundamental en la salud y en la enfermedad. Somos lo que comemos y eso atraviesa nuestra vida hasta las últimas consecuencias: la ciencia ha constatado que seguir un patrón de alimentación saludable ayuda a prevenir enfermedades y eso influye directamente en la esperanza de vida. Ahora, una nueva investigación, publicada este viernes en Science Advances, ha ahondado en los vínculos entre la dieta y la mortalidad y ha contabilizado hasta qué punto afecta lo que comemos a nuestra supervivencia: los autores, que examinaron la adherencia a cinco dietas saludables (entre ellas, el enfoque mediterráneo) en una cohorte de más de 100.000 personas, determinaron que seguir estos patrones alimentarios saludables puede reducir la mortalidad hasta un 24%. Esto se traduce en que a los 45 años, una persona con una alta adherencia a un enfoque alimentario beneficioso para la salud puede ganar hasta tres años de vida.
 
El hallazgo principal de nuestro estudio es claro: una mayor adherencia a cualquiera de estos patrones dietéticos saludables se asoció significativamente con un menor riesgo de muerte por cualquier causa y una mayor esperanza de vida”, sintetiza Liangkai Chen, investigador de la Universidad de Huazhong (China) y autor del estudio. Y lo mejor es que este beneficio de la dieta se encontró de forma universal, independientemente de la mayor o menor predisposición genética a la longevidad, abunda el científico: “Esto sugiere que, en la interacción entre el ‘destino’ —los genes— y la ‘elección’ —la dieta— que influyen en la esperanza de vida, nuestras ‘elecciones’ tienen un poder significativo y positivo. Independientemente de la composición genética, elegir y mantener un patrón de alimentación saludable es como hacer un depósito sustancial en la cuenta de ahorros para la salud”.

Los cinco patrones nutricionales analizados parten de consignas comunes, como la recomendación de consumir verduras, frutas y cereales integrales, o limitar la ingesta de carnes rojas, productos ricos en sal y ultraprocesados. Son como “diferentes rutas de senderismo que conducen a la misma cima de la buena salud”, dice Chen.

Son todos patrones nutricionales basados en una sólida evidencia científica y sus diferencias radican, si acaso, en el punto de partida y el escenario en el que operan. “El Índice de Alimentación Saludable Alternativa y la Dieta Mediterránea Alternativa son como rutas panorámicas diseñadas para la promoción de la salud general. El Índice de Dieta Basada en Plantas es una ruta ecológica especializada, diseñada para quienes prefieren una alimentación basada en plantas. En cambio, los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión y la Dieta para la Reducción del Riesgo de Diabetes se desarrollaron inicialmente como rutas específicas para superar picos específicos, a saber, la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2, respectivamente”, afirma Chen.

El investigador destaca que su estudio avaló todos estos caminos dietéticos para reducir la mortalidad. “Esto transmite un mensaje contundente: no existe una única respuesta correcta para una alimentación saludable. Las personas pueden elegir con confianza el camino que mejor se adapte a sus preferencias, cultura u objetivos de salud y, aun así, obtener beneficios sustanciales”, señala.

103.600 participantes
Para llevar a cabo su investigación, lo que hicieron los autores fue analizar los datos de unas 103.600 participantes de la cohorte del Biobanco del Reino Unido durante una década. Y encontraron que una fuerte adherencia a cualquiera de estos cinco enfoques nutricionales se asociaba con una disminución de entre el 18% y el 24% en las tasas de mortalidad por todas las causas, tanto en hombres como en mujeres.

Los científicos, de hecho, vieron que las personas que seguían más rigurosamente estos patrones alimentarios recuperaban años de esperanza de vida. Entre 1,9 y tres años, en el caso de los varones; y entre 1,5 y 2,3 años en las mujeres. Un ejemplo: la esperanza de vida para un hombre de 45 años con poca adherencia a la dieta mediterránea era de 34 años (es decir, se espera que viva hasta los 79 años); en cambio, para un varón de la misma edad con un seguimiento riguroso de este patrón alimentario, la esperanza de vida es de 36,2 (se espera que viva hasta los 81).

Dice Chen que pusieron el corte de estudio en los 45 años por una cuestión metodológica, pero también porque esa edad representa una “ventana de oportunidad” muy práctica en el curso de la vida: “Es entonces cuando la mortalidad por enfermedades no transmisibles importantes, como las cardiovasculares y las respiratorias crónicas, comienza a aumentar significativamente. Por lo tanto, los 45 años se encuentran en una etapa clave en la que las intervenciones dietéticas y de estilo de vida para la prevención primaria pueden producir el mayor beneficio a largo plazo”.

Pero el beneficio no se ve solo a esa edad. A los 80 años, por ejemplo, la población con una alta adherencia a la dieta mediterránea tiene una ganancia de vida de casi dos años con respecto a las personas que no siguen este patrón nutricional.

Para Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, este estudio demuestra que “nunca es tarde para mejorar la dieta”. En declaraciones al portal Science Media Center, el científico anota, además, otro mensaje clave que, a su juicio, deja esta investigación: “Si no es posible seguir una dieta óptima, mejorarla un poco es mejor que nada, pues ello también puede prolongar la vida”.

Los autores del estudio aseguran que las cinco dietas analizadas se asociaron con un menor riesgo de enfermedades graves, como como infartos, ictus, cáncer o diabetes. Esto, apuntan, “podría explicar la mayor esperanza de vida en personas con un patrón alimentario más saludable”.

Chen insiste en que esta investigación no es una competición entre los patrones dietéticos analizados. Hay beneficio en todos. “Una interpretación más precisa y liberadora es que hemos identificado múltiples caminos dietéticos científicamente validados para la longevidad. Es como una orquesta sinfónica: diferentes instrumentos (patrones dietéticos) tienen sus cualidades únicas, pero juntos interpretan el tema central de “alimentación saludable para una vida más larga”. El científico reivindica que esta investigación “desmiente el mito de una única dieta ideal” y alivia “la ansiedad asociada a la elección”.

Alargar la calidad y la esperanza de vida
Esta investigación, explican los expertos consultados, va en la línea de lo que apuntaban ya estudios previos, pero supone, dicen, un golpe en la mesa en un contexto de grandes flujos de información —y desinformación— sobre nutrición. “Estudios como este añaden solidez a [la evidencia de] que patrones alimentarios saludables pueden alargar la calidad y la esperanza de vida. Estos datos arrojan robustez y esto va bien porque hay tantos mensajes sobre nutrición, y tan contradictorios a veces, que la gente se puede confundir”, plantea Montse Fitó, coordinadora del grupo de Riesgo Cardiovascular y Nutrición del Hospital del Mar Research Institute e investigadora de Predimed, un estudio sobre el papel de la dieta mediterránea en la salud.

Ramon Estruch, que también pertenece al equipo investigador del Predimed y es jefe del grupo de Riesgo Cardiovascular, Nutrición y Envejecimiento del Clínic-Idibaps, recuerda que “los hábitos dietéticos son uno de los principales determinantes de la salud”. El médico defiende que esta investigación, en la que no ha participado, apoya las conclusiones de otros estudios de intervención, como el Predimed. “Las conclusiones son las que esperábamos, pero bienvenido sea si ayuda a que la población coma mejor. Hay tantas dietas como personas y la nutrición es un tema que levanta mucha pasión, pero también genera mucha confusión. Este estudio va bien para ir perfilando cuál es la dieta más óptima”.



miércoles, 27 de mayo de 2026

Cómo el "estado hipnagógico", el momento entre el sueño y la vigilia, puede ayudarnos a ser más creativos

Una mujer durmiendo en un sofá y sobre ella nubes que representan ideas.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Expertos aseguran que en esa zona entre el sueño y la vigilia los seres humanos tienden a crear y hallar soluciones innovadoras a problemas.

La canción de los Beatles, "Yesterday", fue escrita en lo que los psicólogos llaman "estado hipnagógico". Es esa zona gris entre el sueño y la vigilia, cuando nos quedamos somnolientos en un estado semiconsciente, experimentando vívidas imágenes y sonidos mentales.

Al despertar una mañana a principios de 1965, Paul McCartney percibió una larga y compleja melodía sonando en su cabeza. Saltó de la cama, se sentó al piano y empezó a tocar la melodía.

Rápidamente encontró los acordes que acompañaban a la melodía y creó algunas frases de acompañamiento (como las llaman los compositores, antes de escribir la letra propiamente dicha) que encajaban con la música.

Le costaba creer que un sonido tan hermoso pudiera surgir espontáneamente, McCartney sospechó que estaba plagiando inconscientemente otra composición.

"Durante aproximadamente un mes fui a ver a gente del mundo de la música y les pregunté si la habían escuchado antes... Pensé que si nadie la reclamaba después de unas semanas, podría quedármela", recordó. Pero resultó ser original.

Muchos grandes descubrimientos e inventos han surgido durante el estado hipnagógico.

El físico Niels Bohr ganó el Premio Nobel porque estando semiconsciente soñó que veía el núcleo del átomo, con los electrones girando a su alrededor, al igual que el sistema solar con el sol y los planetas, y así "descubrió" la estructura del átomo.

Paul McCartney tocando en diciembre de 2024.

Paul McCartney tocando en diciembre de 2024.

Fuente de la imagen,Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images


Pie de foto,
El cantante británico Paul McCartney ha asegurado que el éxito "Yesterday" le surgió mientras se despertaba una mañana.

El punto óptimo

Las investigaciones han demostrado que el estado hipnagógico es un punto óptimo para la creatividad. Por ejemplo, en un estudio de 2021, los participantes en estado hipnagógico tenían tres veces más probabilidades de descubrir la "regla oculta" que podía resolver un problema matemático.

Los psicólogos asocian la creatividad con cualidades como la apertura a la experiencia y la flexibilidad cognitiva.

Otros han sugerido que la creatividad surge de la coordinación entre la red de control cognitivo del cerebro (que se encarga de la planificación y la resolución de problemas) y la red neuronal por defecto (que se asocia con la ensoñación y la divagación mental).

Sin embargo, en mi opinión, una de las teorías más importantes sobre la creatividad es una de las más antiguas, propuesta por el psicólogo británico Frederic Myers en 1881. Según Myers, las ideas y las percepciones surgen como una repentina "oleada" de una mente subliminal.

Para Myers, nuestra mente consciente es solo un pequeño segmento de nuestra mente, que incluye no solo lo que Sigmund Freud llamó el inconsciente, sino también niveles de conciencia más amplios y elevados. Las ideas pueden gestarse inconscientemente durante mucho tiempo antes de emerger a la conciencia.

Por eso, a menudo sentimos que las ideas provienen de más allá de la mente, como si nos hubieran sido regaladas. Pueden provenir de más allá de nuestra mente consciente.

Ilustración del átomo según Niels Bohr.

Ilustración del átomo según Niels Bohr.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
El físico Niels Bohr le vino la estructura del átomo mientras dormía y, por ello, ganó el Nobel.

La importancia de la relajación

El estado hipnagógico es tan creativo porque, mientras oscilamos entre el sueño y la vigilia, la mente consciente apenas está activa.

Durante un breve período, nuestros límites mentales son permeables y existe la posibilidad de que percepciones e ideas creativas fluyan desde la mente subliminal.

En un sentido más general, esta es la razón por la que la creatividad suele asociarse con la relajación y la ociosidad. Cuando nos relajamos, nuestra mente consciente suele estar menos activa. A menudo, cuando estamos ocupados, nuestra mente se llena de pensamientos que parlotean, impidiendo que fluyan las ideas creativas.

Esta también es la razón por la que la meditación está fuertemente asociada con la creatividad.

Las investigaciones demuestran que la meditación promueve cualidades creativas generales, como la apertura a la experiencia y la flexibilidad cognitiva.

Pero quizás más importante aún, la meditación aquieta y suaviza la mente consciente, de modo que somos más responsables de recibir inspiración de fuera de ella.

Como señalo en mi libro "El Salto", esta es la razón por la que existe una fuerte conexión entre el despertar espiritual y la creatividad.

Una mujer durmiendo con un libro en su cuello.

Una mujer durmiendo con un libro en su cuello.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,
   Los expertos aseguran que una siesta o el relax no son una pérdida de tiempo, sino la vía para impulsar la creatividad.

Alimentando el estado hipnagógico

Las investigaciones han descubierto que alrededor del 80% de las personas han experimentado el estado hipnagógico, y que aproximadamente una cuarta parte de la población lo experimenta con regularidad. Es ligeramente más común en mujeres que en hombres.

Es más probable que ocurra al inicio del sueño, pero también puede ocurrir al despertar o durante el día si nos entra sueño y perdemos la consciencia normal.

¿Podemos usar el estado hipnagógico para potenciar nuestra creatividad? Ciertamente es posible permanecer en él, como probablemente sepas de las noches de los domingos.

Sin embargo, una de las dificultades es captar las ideas que surgen. En la somnolencia, puede que no sintamos el impulso de recordarlas. Es tentador decirnos antes de volver a dormirnos: "Esta idea es tan buena que se me quedará grabada". Pero cuando nos despertamos un rato después, la idea se ha ido.

Un teléfono sobre una mesa de noche y al lado la cama.

Un teléfono sobre una mesa de noche y al lado la cama.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

Para evitar olvidar las ideas surgidas durante el estado hipnagógico, los expertos recomiendan dormir con el teléfono cerca o tener una libreta y bolígrafo a mano. 

No obstante, mediante el entrenamiento mental, no hay razón por la que no podamos adquirir el hábito de registrar nuestras ideas hipnagógicas.

Lo mejor es tener un bolígrafo y papel en la mesita de noche. O, para una variante más moderna, tener el teléfono junto a la cama con la aplicación de grabación abierta.

De hecho, esta es una práctica que Paul McCartney siempre ha seguido. Incluso se entrenó para escribir en la oscuridad con este fin.

También podemos usar la técnica de la "siesta consciente" para generar ideas. Siempre que el gran inventor Thomas Edison se quedaba atascado en una solución o una idea nueva, se dejaba llevar por la inconsciencia mientras sostenía una bola de metal.

Al quedarse dormido, la bola caía al suelo y lo despertaba, momento en el que a menudo descubría que había surgido una nueva perspectiva.

En términos más generales, deberíamos usar la inactividad como una forma de cultivar la creatividad.

No pienses que la siesta o el relax son una pérdida de tiempo. Lejos de ser improductivos, pueden conducir a las ideas y percepciones más inspiradoras.

*El texto original fue publicado en inglés en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

**Steve Taylor es profesor de Psicología de la Universidad de Leeds Beckett (Reino Unido) y es autor de varios libros sobre psicología y espiritualidad.

martes, 26 de mayo de 2026

Comerse a los ricos




Fuentes: El salto [Imagen: Sancho Somalo]




En el siglo XVIII, la brutalidad del orden social aún necesitaba ser denunciada mediante la sátira para resultar visible; en el siglo XXI, la obscenidad de la desigualdad convive sin escándalo con la normalidad institucional.

Los datos del último  World Inequality Report confirman que la desigualdad económica global no solo sigue siendo extremadamente elevada, sino que se ha intensificado de manera significativa en las últimas décadas. A pesar del fuerte crecimiento de la producción y de la riqueza mundial desde finales del siglo XX, los beneficios de ese crecimiento se han concentrado de forma abrumadora en una minoría muy reducida de la población.

En la actualidad, el 10% más rico de la población mundial gana más que el 90% restante, mientras que la mitad más pobre de la población mundial capta menos del 10% del ingreso global total. La riqueza está aún más concentrada: el 10% más rico posee tres cuartas partes de la riqueza mundial, mientras que la mitad más pobre solo posee el 2%. Esta asimetría es aún más extrema en la cúspide de la distribución: el 0,001% más rico (unas decenas de miles de personas) acumula más riqueza que el 50% más pobre del mundo en su conjunto. En términos de ingresos, la brecha es igualmente pronunciada: el 10 % con mayores rentas capta más del 50% de los ingresos globales, mientras que el 50 % inferior recibe alrededor del 8%.

El informe subraya que este proceso no es coyuntural, sino estructural y de largo plazo. Desde la década de 1990, la participación del 1% más rico en la riqueza total ha aumentado de forma sostenida en la mayoría de regiones, mientras que la del 50% inferior se ha mantenido estancada o ha retrocedido. La riqueza de los multimillonarios ha crecido a tasas anuales cercanas al 7–8%, muy por encima del crecimiento medio de la renta mundial, lo que explica la aceleración de la concentración patrimonial. Este fenómeno está estrechamente vinculado a la menor progresividad de los sistemas fiscales, la reducción de los impuestos sobre el capital y la creciente importancia de las herencias en la reproducción de la desigualdad.

Las mujeres perciben el 30% de los ingresos laborales totales, a pesar de representar cerca de la mitad de la población

La desigualdad no se manifiesta únicamente en términos de ingresos y riqueza, sino que tiene un carácter claramente multidimensional. En el ámbito de la desigualdad de género, el informe muestra que, a escala global, las mujeres perciben el 30% de los ingresos laborales totales, a pesar de representar cerca de la mitad de la población y una proporción creciente de la fuerza de trabajo. Esta cifra apenas ha mejorado desde 1990, lo que indica una persistencia notable de las brechas salariales, de acceso al empleo y de segregación ocupacional.

Asimismo, el World Inequality Report pone de relieve una profunda desigualdad climática. La mitad más pobre de la población mundial es responsable de menos del 10% de las emisiones globales, mientras que el 10 % más rico genera 77%, y el 1% más rico por sí solo emite más que la mitad inferior (en términos económicos) de la humanidad. Estas diferencias no se explican solo por el consumo, sino también por la propiedad de activos intensivos en carbono, lo que vincula directamente la crisis climática con la concentración de la riqueza. Al mismo tiempo, las poblaciones con menores ingresos son las más expuestas a los efectos del calentamiento global y cuentan con menos recursos para adaptarse.

Una desigualdad tan elevada tiende a erosionar la confianza en las instituciones democráticas y a amplificar los desequilibrios territoriales y generacionales

El informe advierte de que estos niveles extremos de desigualdad tienen consecuencias económicas, sociales y políticas de gran alcance. La concentración de la riqueza limita la igualdad de oportunidades, reduce la movilidad social y debilita la capacidad de los Estados para financiar bienes públicos esenciales. Además, una desigualdad tan elevada tiende a erosionar la confianza en las instituciones democráticas y a amplificar los desequilibrios territoriales y generacionales.

El futuro
Frente a esta tendencia, el World Inequality Report insiste en que la desigualdad no es un resultado inevitable del crecimiento económico, sino el producto de decisiones políticas. El informe señala que los países que mantienen sistemas fiscales más progresivos y un mayor nivel de gasto social logran reducir significativamente las brechas de ingresos. Por ello, propone reforzar la fiscalidad sobre las grandes fortunas y las herencias, combatir la evasión y la elusión fiscal y aumentar la inversión pública en educación, sanidad y transición ecológica como instrumentos clave para redistribuir de forma más equitativa los frutos del crecimiento y frenar la dinámica actual de concentración extrema de riqueza.

Sin embargo, el incremento extremo de la desigualdad no puede interpretarse como un accidente histórico ni como el simple resultado de malas decisiones políticas reversibles dentro del sistema. Por el contrario, los datos del World Inequality Report confirman que la concentración creciente de riqueza es una consecuencia estructural de la lógica del capitalismo, basada en la primacía del capital sobre el trabajo, la acumulación ilimitada y la mercantilización de ámbitos cada vez más amplios de la vida social.

La relativa contención de la desigualdad durante los llamados Treinta Gloriosos —entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años setenta— fue una excepción histórica, sostenida por condiciones extraordinarias: altos niveles de crecimiento, Estados sociales fuertes, sindicatos poderosos y, sobre todo, la existencia de un bloque socialista que actuaba como límite externo y fuente de presión sistémica.

Como señaló Eric Hobsbawm, con el hundimiento de la URSS el capitalismo dejó de tener miedo. Desde los años ochenta, la ofensiva neoliberal ha desmantelado progresivamente los mecanismos de regulación, redistribución y control democrático de la economía, permitiendo que la lógica de la acumulación opere sin apenas contrapesos. El resultado es el escenario actual, caracterizado por una desigualdad obscena y persistente, que Nancy Fraser ha definido como un capitalismo caníbal (y yo como necronomía), capaz de devorar no solo el trabajo, sino también la naturaleza, los cuidados y las propias bases sociales que hacen posible su reproducción.

Eat the rich

Al leer el World Inequality Report, la sensación que se impone es la de una ironía trágica muy cercana a la de Jonathan Swift en Una modesta proposición. En ese breve y célebre panfleto satírico publicado en 1729, Swift finge proponer, con absoluta seriedad y lenguaje economicista, que los niños pobres de Irlanda sean vendidos como alimento para los ricos, presentando esta barbaridad como una solución racional al hambre, la pobreza y la “carga” que los pobres suponen para la sociedad. Al llevar hasta el absurdo extremo la lógica utilitarista y mercantil de su tiempo, Swift buscaba denunciar la deshumanización implícita en un orden social que trataba a los pobres como excedentes económicos.

El lema “Eat the rich” deja de ser una provocación o un simple eslogan radical para adquirir un significado simbólico preciso.

Algo similar ocurre hoy, aunque sin necesidad de recurrir a la sátira. Los datos del World Inequality Report describen un mundo en el que la mitad más pobre de la humanidad apenas posee nada, mientras una minoría ínfima concentra una riqueza difícil incluso de representar. La diferencia con Swift es perturbadora: lo que en el siglo XVIII necesitaba del recurso literario de la hipérbole, hoy se presenta como un resultado “normal” del funcionamiento de la economía global, legitimado por gráficos, modelos y discursos tecnocráticos.

En este contexto, el lema “Eat the rich” deja de ser una provocación o un simple eslogan radical para adquirir un significado simbólico preciso. Su origen es difuso, pero hunde sus raíces en una tradición larga: la advertencia ilustrada atribuida a Rousseau —cuando los pobres no tengan nada que comer, se comerán a los ricos—, la retórica socialista y anarquista de los siglos XIX y XX, y su posterior resignificación en la contracultura y los movimientos anticapitalistas contemporáneos. Si el capitalismo —en su fase financiarizada y neoliberal actual— se comporta de forma caníbal, devorando trabajo, naturaleza y cuidados, el lema invierte irónicamente la metáfora: señala a quienes, en sentido estructural, ya están “comiéndose” al mundo.

Frente a los gráficos asépticos y las medias estadísticas, el lema “Eat the rich” recuerda que la desigualdad no es un fenómeno abstracto, sino una relación social atravesada por poder, violencia estructural y decisiones históricas.

En ese sentido, tanto Una modesta proposición como el lema “Eat the rich” funcionan como dispositivos de desvelamiento que obligan a mirar de frente una realidad que el lenguaje económico tiende a neutralizar. Frente a los gráficos asépticos y las medias estadísticas, recuerdan que la desigualdad no es un fenómeno abstracto, sino una relación social atravesada por poder, violencia estructural y decisiones históricas. Y que, cuando esas relaciones alcanzan proporciones obscenas, la ironía mordaz puede ser una de las pocas formas eficaces de decir la verdad.

En el siglo XVIII, la brutalidad del orden social aún necesitaba ser denunciada mediante la sátira para resultar visible; en el siglo XXI, la obscenidad de la desigualdad convive sin escándalo con la normalidad institucional. El problema ya no es solo que existan propuestas “modestas” para gestionar la pobreza o la exclusión, sino que el propio sistema haya naturalizado niveles de desigualdad que hacen que esas ironías resulten cada vez menos exageradas.

Fuente: 

lunes, 25 de mayo de 2026

Hablar varios idiomas protege al cerebro del deterioro cognitivo por el paso del tiempo


Un estudio con datos de miles de personas revela que el multilingüismo se asocia con un efecto protector contra el envejecimiento.

Hablar más de un idioma no solo facilita la comunicación intercultural, también fortalece las funciones cognitivas que se debilitan naturalmente con el paso de los años. Así lo asegura un estudio publicado este lunes en Nature Aging, que demuestra que el multilingüismo protege al cerebro contra el envejecimiento acelerado, tanto a nivel cognitivo como funcional. En la investigación, realizada por un equipo internacional de expertos, se analizaron los datos de 86.149 personas de 27 países europeos y se encontró una relación entre hablar varios idiomas y una edad biológica y mental más joven.

Los científicos midieron lo que llaman la brecha de edad bioconductual, la diferencia entre la edad cronológica de una persona y la que realmente tiene según su salud, su funcionalidad, su educación y otros factores de riesgo o protección. Los investigadores desarrollaron un modelo basado en inteligencia artificial con el que buscaban estimar la edad de una persona por su salud, su capacidad cognitiva y su entorno. El modelo tomó en cuenta factores de riesgo (como hipertensión, diabetes o problemas auditivos), y factores protectores (como educación, cognición y habilidad funcional).

A partir de esa información, el algoritmo calculó la edad biológica esperada. Después, los investigadores compararon ese valor con la edad cronológica: si la diferencia era negativa, significaba que la persona presentaba un envejecimiento desacelerado, estando más joven de lo que marcan los años. Y si la diferencia era positiva, querría decir que envejece más rápido de lo esperado.

El neurocientífico chileno Hernán Hernández, coautor del estudio, comenta que la investigación surgió de un trabajo previo trabajo previo en el que analizaron distintos factores de riesgo, como los niveles de contaminación y el grado de democracia en un país. Entonces, “encontramos que en los países con menor calidad democrática había una mayor relación con el envejecimiento, al igual que en aquellos con una economía más débil”, detalla. En ese análisis, los de África aparecían primero, seguidos por los de Latinoamérica, Asia y Europa. “Sabíamos que el lenguaje también está relacionado con el envejecimiento y decidimos combinar ambos estudios”, cuenta.

Los resultados son contundentes y están basados en una relación dosis-dependiente: cuanto mayor es el número de lenguas manejadas, mayor es el efecto protector. Además, los monolingües tienen más riesgo de envejecimiento acelerado que quienes hablan más de un idioma. “No solo se gana un beneficio, sino que el monolingüismo aparece como un factor de riesgo”, resume Hernández.

Su compañera, la neurocientífica del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje, Lucía Amoruso, destaca la magnitud del trabajo: “Hasta ahora la evidencia sobre los beneficios del bilingüismo venía de estudios pequeños, difíciles de replicar. Aquí trabajamos con los datos de más de 86.000 personas en 27 países de Europa”. Y añade la coautora del estudio: “Tuvimos una oportunidad única de trabajar con una enorme cantidad de datos, lo que nos permitió poner a prueba esta hipótesis de manera mucho más sólida”.