miércoles, 15 de abril de 2026

Jorge Verstrynge, politólogo: “La derecha española enloquece cuando ve el poder cerca”

‘Rara avis’ política, nacionalbolchevique y populista, fue secretario general de Alianza Popular bajo la presidencia de Manuel Fraga y luego transitó hacia espacios de izquierda. Ahora publica sus memorias

Jorge Verstrynge (Tánger, 77 años), politólogo, expolítico, profesor de la Complutense, es un rara avis ideológico que transitó el poco frecuentado camino de la derecha, como secretario general de Alianza Popular, a la izquierda, como simpatizante de Podemos después de pasar por el PSOE. Recibe en su casa de Madrid, rodeada de pavos reales y árboles con grandes hongos. En la puerta han colocado una biblioteca para el vecindario, o sea, para el pueblo, y el primero que sale a recibir es su enésimo perro boxer, raza de su predilección desde que, de niño, uno “le adoptó”.

Ahora Verstrynge publica sus memorias políticas, sobre todo centradas en su etapa en la naciente AP, bajo la presidencia de Manuel Fraga: Memorias de un transeúnte (El Viejo Topo). ¿Transeúnte? “Bueno, supongo que es porque he estado recorriendo varias posibilidades políticas…”. Pero siempre se define como nacionalbolchevique y populista.

Pregunta. Parece que se ha movido mucho para no moverse tanto. ¿Qué es eso de nacionalbolchevique?
Respuesta. Siempre lo he sido, aunque aquí suene exótico (no tanto en Alemania). Es muy sencillo: es deseable una revolución socialista, incluso comunista, pero no es posible realizarla en tanto el país no sea independiente. Sin independencia no hay revolución: es el resumen al que he llegado. Yo tengo sentido patriótico, aunque tenga tres países: Marruecos, donde nací, Francia y finalmente España.

P. ¿Y populista?
R. La democracia por y para el pueblo parece que no funciona, así que me han gustado aquellos líderes que recurren a plebiscitos o referéndum, o que son elegidos por sufragio directo, como Charles de Gaulle en Francia. Todo eso da al pueblo la posibilidad de intervenir.

P. De Gaulle es para usted una referencia ineludible.
R. De Gaulle es considerado como un señor de derechas, pero era más complicado que todo eso. Hay estudios que intentan demostrar que el gaullismo fue un comunismo de derechas... Yo creo que tampoco tanto, pero sí un socialismo bastante avanzado. Ahí se levanta el Estado de bienestar francés y se nacionalizan muchos sectores. Yo pensé que eso podría ser en España… y que sería Manuel Fraga.

P. ¿Y lo fue?
R. A veces pensé que sí, cuando decía que había que crear una red para que ningún español cayera en la miseria. Pero lo suyo era un gaullismo autoritario.

P. ¿Fraga tenía mala leche?
R. Depende con quien, lo cual es peor, depende de si trataba a un marqués o un subordinado. Pero no hay que exagerar: no era un tirano, pero si veía que no había forma de llegar a una solución, se imponía. Era un tipo paradójico: generoso y duro, de una gran cultura, con gran capacidad memorística, con gran sentido del servicio, pero al mismo tiempo con una ambición de poder muy importante. Cuando llegaba un sondeo que le daba subidas lo terminaba jodiendo, porque volvía a planteamientos más radicales.

P. Como si tuviera vía libre.
S. Exacto. En las últimas elecciones en las que participé vinieron buenos datos. Entonces, en un mitin en Valencia o Alicante, no recuerdo, al lado del obispo, empezó a decir que no al divorcio, que no al aborto… Una parte de AP, yo incluido, quedamos estupefactos. ¡Se ha vuelto loco! La derecha española enloquece cuando ve el poder cerca o cuando ve que se le escapa. Lo he visto en Fraga, también en Aznar.

Jorge Verstrynge, expolítico y politólogo, posa en su casa de Madrid el 12 de diciembre de 2025. Jaime Villanueva

P. En AP usted tuvo que levantar el partido territorialmente y trató de evitar su derechización.
R. Fui secretario de Estudios, luego de Organización, luego General, también diputado… Fraga me quería preparar para sucederle, quería que pasase por todas las comisiones del Congreso, empezando por Interior. Ahí me quité de en medio: Fraga quería aplicar a ETA el decreto Noche y Niebla (Nacht und Nebel) que utilizaban los nazis contra la Resistencia.

P. ¿Qué es eso?
R. Se trataba de hacer desaparecer sin rastro a la gente. Y yo me negaba a aplicar eso con mi propia gente, porque eran españoles. Si la lucha con ETA era una guerra, pues que se dijese claro. Mientras tanto, eran españoles, que podrían merecer un trato duro, acabar en la cárcel, incluso pena de muerte si se decidiese legal, pero no acabar en un cubo de cemento tirado en la bahía. Y Fraga no era el único que quería hacer la guerra sucia, porque estaba claro que aquello era insostenible y que iba a haber un golpe de Estado.

P. ¿Por qué?
R. Cada vez que íbamos al País Vasco era a enterrar a alguien. Recuerdo los entierros, la gente acojonada… En uno de ellos, de pronto un ayudante, Javier Carabias, se me puso a gritar: “¡Vámonos de aquí, vámonos de aquí!”. Decía que había escuchado a alguien decir: “¿Le matamos ahora o no?”. Era de locos. U
na vez llegué a la comandancia de la Guardia Civil de San Sebastián. Me dijeron que ellos dominaban un radio de siete kilómetros. ¿Y fuera? Fuera es ETA.

P. Y hubo un golpe.
R. Sí, ETA sirvió de excusa, pero así un rey que no era legítimo, como Juan Carlos I, se logró legitimar por su supuesta oposición al 23-F. Supuesta, digo, porque luego se ha sabido que fue uno de los inductores.

P. Usted no quería que AP fuera un partido de derechas.
R. Claro, porque yo no lo era. Yo no soy creyente, me la refanfinflan las tradiciones, soy repartoso, me gusta que se reparta la riqueza… Pero ahí encontré la posibilidad de modificar la realidad. Luego me di cuenta de que ellos iban por su camino y yo iba por el mío.

P. ¿Qué hubiera hecho si hubiera llegado a presidente?
R. Como dice mi mujer, no mucho, porque me hubieran puesto una bomba a los tres días. Hubiera nacionalizado la banca, las compañías de seguros, las grandes superficies, las eléctricas, la industria pesada y la automovilística… Así que, de alguna manera, me alegro de no haber llegado.

Si Jorge Verstrynge hubiera llegado a presidente del Gobierno con Alianza Popular hubiera nacionalizado los sectores estratégicos. Jaime Villanueva

P. Luego se hizo del PSOE.
R. Sí, pero cuando yo llegué ellos ya volvían. Me llegó al alma ver que apoyaban la guerra en Serbia. Y también me decepcionó cuando dijeron que había que domiciliar las cuotas en los bancos: un montón de militantes no tenían por qué tener una cuenta. O cuando Felipe González dijo que los que estaban contra el PSOE eran los orillados por la mundialización: era su trabajo que no fueran orillados, o, en todo caso, socorrerlos. Así que me quedé enseñando en la facultad.

P. ¿Por qué es más común que la gente se derechice con la edad, y no a la inversa?
R. Porque la gente se hace excesivamente prudente... o prudente a secas.

P. ¿La izquierda es imprudente?
R. La izquierda, si es izquierda, es osada. Y si no es osada, no es izquierda.

P. Usted llegó a Podemos.
R. Sí, surgió como un movimiento populista transversal…. Estaba en la universidad cuando apareció, me avisó Juan Carlos Monedero de que estaban haciendo un partido. Me interesó porque iba a las manifestaciones del 15-M y la gente no tenía a quién votar. Y ayudé, aunque no siguieron todos mis consejos. No hicieron una implantación territorial profunda que amortiguase un retroceso electoral. Y chocaron contra el Estado profundo, que se los cargó. Y después me jubilé. Siempre he estado buscando el sitio, y, en el fondo, puedo decir que no lo he encontrado.

P. ¿Cómo ve a la izquierda?
R. La izquierda se ha salchichoneado en diferentes colectivos, las mujeres, los inmigrantes, los obreros, la clase media… Y la derecha está encantada con eso. El pueblo unido jamás será vencido, pero si no está unido, está follao.

P. ¿Cuál es su postura con respecto a la migración?
R. La inmigración surge en Europa por un interés empresarial: la mano de obra barata. Ya Karl Marx habló del ejército de reserva que son los parados, y cuando no son parados, pues se traen de fuera. Cuando los alumnos se enfadaban conmigo por esto les decía: ¿Conocen alguna patronal que esté en contra de la inmigración ilegal? No estoy dispuesto a que el nivel de vida de las clases trabajadoras se mantenga bajo por una mano de obra extranjera a la que ni siquiera se trata bien. Llamémosle trata de personas. Dicen que es porque los españoles ya no quieren esos puestos; pero es por los salarios de mierda que se ofrecen. Que paguen mejor.

P. ¿Es usted un rojipardo?
R. No sé muy bien si me reconozco en eso, supongo que es por el pardo de los nazis y el rojo de los comunistas. En fin… Yo lo que conozco es el nacionalbolchevismo.

martes, 14 de abril de 2026

Discurso inaugural de Zohran Mamdani en su toma de posesión como alcalde de Nueva York


Discurso de investidura del alcalde Zohran Mamdani, pronunciado desde la escalinata del Ayuntamiento de Nueva York en la tarde del 1 de enero de 2026:

Queridos neoyorquinos: hoy comienza una nueva era.

Me presento ante vosotros conmovido por el privilegio de prestar este juramento sagrado, con humildad por la fe que habéis depositado en mí y honrado de servir como alcalde vuestro número 111 o 112 de la ciudad de Nueva York. Pero no estoy solo.

Estoy junto a vosotros, las decenas de miles de personas aquí reunidas en el Bajo Manhattan, caldeadas contra el frío de enero por la llama renaciente de la esperanza.

Estoy junto a muchos más neoyorquinos que nos ven desde las apretadas cocinas de Flushing y las barberías del Este de Nueva York, desde los teléfonos móviles apoyados en los salpicaderos de los taxis aparcados en [el aeropuerto] La Guardia, desde los hospitales de Mott Haven y las bibliotecas de El Barrio, quienes durante demasiado tiempo no han conocido más que el abandono.

Estoy junto a los trabajadores de la construcción con botas de punta de acero y los vendedores ambulantes de comida halal, a los que les duelen las rodillas de trabajar todo el día.

Estoy junto a los vecinos que llevan un plato de comida a la pareja de ancianos del final del pasillo, junto a los que, aunque tengan prisa, siguen ayudando a subir los cochecitos de desconocidos por las escaleras del Metro, y a todas las personas que, día tras día, aun cuando parece imposible, deciden llamar a nuestra ciudad su hogar.

Estoy con más de un millón de neoyorquinos que votaron por este día hace casi dos meses, y estoy con la misma determinación con aquellos que no lo hicieron. Sé que hay quienes ven a esta administración con desconfianza o desdén, o quienes consideran que la política está irremediablemente corrompida. Y aunque solo la acción puede cambiar las opiniones, les prometo lo siguiente: si sois neoyorquinos, yo soy vuestro alcalde. Independientemente de si estamos de acuerdo, os protegeré, me alegraré con vosotros, me doleré con vosotros y nunca, ni por un segundo, me esconderé de vosotros.

Doy las gracias a los líderes sindicales y sociales aquí presentes, a los activistas y funcionarios electos que volverán a luchar por los neoyorquinos tan pronto como concluya esta ceremonia, y a los artistas que nos han obsequiado con su talento.

Gracias a la gobernadora Hochul por acompañarnos. Y gracias al alcalde Adams, hijo de Dorothy, un hijo de Brownsville que pasó de lavar platos a ocupar el cargo más alto de nuestra ciudad, por estar también aquí. Él y yo hemos tenido nuestras diferencias, pero siempre me conmoverá que me haya escogido como el candidato a la alcaldía con el que más le gustaría quedarse atrapado en un ascensor.

Gracias a esas dos titanes que, como miembro de la Asamblea [del estado de Nueva York], he tenido el privilegio de que me representaran en el Congreso: Nydia Velázquez y nuestra increíble oradora inaugural, Alexandria Ocasio-Cortez. Vosotras allanasteis el camino para llegar a este momento.

Gracias al hombre cuyo liderazgo más deseo emular, y a quien tan agradecido estoy por tomarme hoy juramento: el senador Bernie Sanders.

Gracias a mis equipos: de la Asamblea, pasando por la campaña, hasta la transición y ahora, al equipo que estoy tan emocionado de encabezar desde el Ayuntamiento.

Gracias a mis padres, Mama y Baba, por criarme, por enseñarme cómo estar en este mundo y por haberme traído a esta ciudad. Gracias a mi familia, de Kampala a Delhi. Y gracias a mi esposa Rama por ser mi mejor amiga y por mostrarme siempre la belleza de las cosas cotidianas.

Por encima de todo, gracias a los neoyorquinos.

Momentos como este son poco frecuentes. Rara vez se nos presenta una oportunidad así para transformar y reinventar. Y aún más raro es que sean las propias personas las que tengan en sus manos las palancas del cambio.

Sin embargo, sabemos que, con demasiada frecuencia en nuestro pasado, los momentos de grandes posibilidades se han rendido rápidamente ante una imaginación limitada y una ambición aún más limitada. Lo que se prometió nunca se llevó a cabo, lo que podría haber cambiado siguió igual. Para los neoyorquinos más ansiosos por ver nuestra ciudad renovada, la carga no ha hecho más que volverse más pesada y la espera, más larga.

Mientras redactaba este discurso, me comentaban que esta es la ocasión para reajustar las expectativas, que debía aprovechar esta oportunidad para animar a los neoyorquinos a pedir poco y esperar aún menos. No voy a hacer tal cosa. La única expectativa que pretendo reajustar es la de las pequeñas expectativas.

A partir de hoy, gobernaremos de forma expansiva y audaz. Puede que no siempre tengamos éxito. Pero nunca se nos acusará de carecer del valor necesario para intentarlo.

A aquellos que insisten en que la era del gran gobierno ha terminado, escuchad lo que tengo que decir: el Ayuntamiento ya no dudará en utilizar su poder para mejorar la vida de los neoyorquinos.

Durante demasiado tiempo, hemos recurrido al sector privado en busca de grandeza, mientras aceptábamos la mediocridad de quienes son servidores públicos. No puedo culpar a nadie que haya llegado a cuestionar el papel del gobierno, cuya fe en la democracia se haya visto erosionada por décadas de apatía. Restauraremos esa confianza siguiendo un camino distinto, en el que el gobierno ya no sea el único recurso final para quienes luchan, en el que la excelencia ya no sea la excepción.

Esperamos grandeza de los cocineros que manejan mil especias, de quienes se suben a los escenarios de Broadway, de nuestra base titular en el Madison Square Garden. Exijamos lo mismo de quienes trabajan en el gobierno. En una ciudad en donde los simples nombres de nuestras calles se asocian con la innovación de las industrias que las habitan, haremos que las palabras «Ayuntamiento» sean sinónimo tanto de determinación como de resultados.

Al embarcarnos en esta tarea, avancemos una nueva respuesta a la pregunta que se le hace a cada generación: ¿A quién le pertenece Nueva York?

Durante buena parte de nuestra historia, la respuesta del Ayuntamiento ha sido sencilla: les pertenece solamente a los ricos y a los que tienen buenos contactos, a aquellos que nunca tienen que esforzarse por captar la atención de los que están en el poder.

Los trabajadores han tenido que lidiar con las consecuencias. Aulas abarrotadas y complejos de viviendas públicas con ascensores averiados; vías públicas llenas de baches y autobuses que llegan con media hora de retraso, si es que llegan; salarios que no suben y empresas que estafan tanto a los consumidores como a los empleados.

Y, sin embargo, ha habido momentos breves y fugaces en los que la ecuación ha cambiado.

Hace doce años, Bill de Blasio se encontraba donde estoy yo ahora cuando prometió «poner fin a las desigualdades económicas y sociales» que dividían nuestra ciudad en dos.

En 1990, David Dinkins prestó el mismo juramento que yo hoy, prometiendo festejar el «precioso mosaico» que es Nueva York, donde todos merecemos una vida digna.

Y casi seis décadas antes que él, Fiorello La Guardia asumió el cargo con el objetivo de construir una ciudad «mucho más grande y hermosa» para los hambrientos y los pobres.

Algunos de estos alcaldes lograron más éxitos que otros. Pero todos ellos estaban unidos por la creencia compartida de que Nueva York podía pertenecerle a alguien más que a unos pocos privilegiados. Podía pertenecerle a quienes hacen funcionar nuestro metro y limpian nuestros parques, a quienes nos alimentan con biryani y hamburguesas de ternera, picanha y pastrami en pan de centeno. Y sabían que esta creencia podía hacerse realidad si el gobierno se atrevía a trabajar más duro por aquellos que trabajan más duro.

En los próximos años, mi administración resucitará ese legado. El Ayuntamiento presentará un programa de seguridad, asequibilidad y abundancia, en el que el gobierno se parezca y viva como la gente a la que representa, no se acobarde nunca en la lucha contra la codicia corporativa y se niegue a doblegarse ante los retos que otros consideran demasiado complicados.

Al obrar así, ofreceremos nuestra propia respuesta a esa vieja pregunta: ¿a quién le pertenece Nueva York? Bueno, amigos míos, podemos fijarnos en Madiba [Nelson Mandela] y en la Carta de la Libertad de Sudáfrica: Nueva York «les pertenece a todos los que viven en ella».

Juntos, contaremos una nueva historia de nuestra ciudad.

No será la historia de una ciudad gobernada sólo por el 1%. Tampoco será la historia de dos ciudades, los ricos contra los pobres.

Será la historia de ocho millones y medio de ciudades, cada una de ellas un neoyorquino con esperanzas y temores, cada una un universo, cada una entrelazada con las demás.

Los autores de esta historia hablarán pastún y mandarín, yiddish y creole. Rezarán en mezquitas, sinagogas, iglesias, gurdwaras [templos sijs], mandirs [templos hinduistas] y templos, y muchos no rezarán en absoluto.

Serán inmigrantes judíos rusos de Brighton Beach, italianos de Rossville y familias irlandesas de Woodhaven, muchos de los cuales llegaron aquí sin nada más que el sueño de una vida mejor, un sueño que se ha desvanecido. Serán jóvenes en abarrotados apartamentos de Marble Hill, donde las paredes tiemblan cuando pasa el metro. Serán propietarios negros de St. Albans, cuyas casas representan un testimonio físico del triunfo tras décadas de trabajo mal remunerado y de discriminación. Serán neoyorquinos palestinos de Bay Ridge, que ya no tendrán que lidiar con una política que habla de universalismo y los convierte luego en la excepción.

Pocos de estos 8 millones y medio encajarán en categorías claras y fáciles de definir. Algunos serán votantes de Hillside Avenue o Fordham Road que apoyaron al presidente Trump un año antes de votar por mí, cansados de que les fallara el establishment de su partido. La mayoría no utilizará el lenguaje que solemos esperar de quienes ejercen influencia. Acojo el cambio con satisfacción. Durante demasiado tiempo, quienes dominan la buena gramática de la cortesía han utilizado el decoro para enmascarar agendas crueles.

Muchas de estas personas se han visto traicionadas por el orden establecido. Pero en nuestra administración, se satisfarán sus necesidades. Sus esperanzas, sueños e intereses se reflejarán de forma transparente en el gobierno. Ellos darán forma a nuestro futuro.

Y si durante demasiado tiempo estas comunidades han existido separadas unas de otras, les acercaremos más a esta ciudad. Reemplazaremos la frialdad del férreo individualismo por la calidez del colectivismo. Si nuestra campaña demostró que los neoyorquinos anhelan solidaridad, entonces dejemos que este gobierno la fomente. Porque no importa lo que comas, el idioma que hables, cómo reces o de dónde vengas, la palabra que más nos define es la que todos compartimos: neoyorquinos.

Y serán los neoyorquinos quienes reformen un sistema de impuestos sobre la propiedad que lleva mucho tiempo sin funcionar. Los neoyorquinos crearán un nuevo Departamento de Seguridad Comunitaria que abordará la crisis de salud mental y permitirá a la policía centrarse en el trabajo para el que se han comprometido. Los neoyorquinos se enfrentarán a los malos propietarios que maltratan a sus inquilinos y liberarán a los propietarios de pequeñas empresas de las cadenas de una burocracia inflada. Y me enorgullece ser uno de esos neoyorquinos.

Cuando ganamos las primarias el pasado mes de junio, muchos dijeron que habían surgido de la nada estas aspiraciones y quienes las defendían. Sin embargo, la nada de unos es el algo de otros. Este movimiento surgió de ocho millones y medio de «algo»: paradas de taxis y almacenes de Amazon, reuniones de los DSA [Democratic Socialists of America] y partidas de dominó en las aceras. Los poderes fácticos habían ignorado estos lugares durante bastante tiempo —si es que los conocían—, por lo que los descartaron como si no existieran. Pero en nuestra ciudad, donde cada rincón de estos cinco distritos tiene poder, no hay ningún lugar que no exista y no hay nadie que no exista. Sólo está Nueva York y sólo están los neoyorquinos.

Ocho millones y medio de neoyorquinos darán voz a esta nueva era. Será ruidosa. Será diferente. Se parecerá al Nueva York que amamos.

No importa cuánto tiempo lleves viviendo en esta ciudad, ese amor ha moldeado tu vida. Sé que ha moldeado la mía.

Esta es la ciudad donde batí récords de velocidad en mis patines Razor a los 12 años. Las cuatro manzanas más rápidas de mi vida.

La ciudad en la que comía donuts espolvoreados en el descanso de los partidos de fútbol de la AYSO [organizadora de la liga juvenil norteamericana] y donde me di cuenta de que probablemente no llegaría a ser profesional, en la que devoré porciones demasiado grandes en Koronet Pizza, jugué al críquet con mis amigos en Ferry Point Park y tomé el tren 1 hasta la BX10 [ruta de transporte del Bronx] sólo para acabar llegando tarde al Bronx Science [instituto de enseñanza].

La ciudad en la que hice huelga de hambre justo a las puertas de este recinto, me senté claustrofóbico en un tren N averiado justo después de Atlantic Avenue y esperé en silencio y con terror a que mi padre saliera del 26 Federal Plaza [edificio del gobierno federal donde se realiza el proceso de naturalización de los inmigrantes].

La ciudad en la que llevé a una hermosa mujer llamada Rama al McCarren Park en nuestra primera cita e hice un juramento diferente para convertirme en ciudadano estadounidense en Pearl Street.

Vivir en Nueva York, amar Nueva York, es saber que somos los guardianes de algo sin igual en nuestro mundo. ¿En qué otro lugar se puede escuchar el sonido del tambor metálico [steelpan], saborear el aroma del sancocho y pagar 9 dólares por un café en la misma manzana? ¿En qué otro lugar un niño musulmán como yo podría crecer comiendo bagels y salmón ahumado todos los domingos?

Ese amor será nuestra guía mientras llevamos a cabo nuestro programa. Aquí, donde nació el lenguaje del New Deal, devolveremos los ingentes recursos de esta ciudad a los trabajadores que la consideran su hogar. No sólo haremos posible que todos los neoyorquinos puedan permitirse una vez más la vida que aman, sino que superaremos el aislamiento que sienten muchos y conectaremos a los habitantes de esta ciudad entre sí.

El coste de las guarderías infantiles ya no disuadirá a los jóvenes de formar una familia, porque ofreceremos guarderías universales para la mayoría mediante la imposición de impuestos a los más ricos.

Quienes viven en viviendas con alquiler estabilizado ya no temerán la última subida de alquiler, porque lo congelaremos.

Subirse a un autobús sin preocuparse por la subida de las tarifas o por llegar tarde a tu destino ya no se considerará un pequeño milagro, porque haremos que los autobuses sean rápidos y gratuitos.

Estas medidas políticas no se refieren simplemente a los costes que eliminamos, sino a las vidas que llenamos de libertad. Durante demasiado tiempo, en nuestra ciudad, la libertad ha sido sólo para aquellos que pueden permitírselo. Nuestro Ayuntamiento cambiará eso.

Estas promesas llevaron nuestro movimiento al Ayuntamiento y nos llevarán de los gritos de guerra de una campaña a la realidad de una nueva era en política.

Hace dos domingos, mientras caía suavemente la nieve, pasé doce horas en el Museo de la Imagen en Movimiento de Astoria, escuchando a neoyorquinos de todos los distritos que me hablaban de la ciudad que es suya.

Hablamos de las horas de construcción en la autopista Van Wyck y de la elegibilidad para el EBT [prestaciones sociales de electricidad], de viviendas asequibles para artistas y de las redadas del ICE. Hablé con un hombre llamado TJ que me contó que, hace unos años, se le rompió el corazón al darse cuenta de que aquí nunca saldría adelante, por mucho que trabajara. Hablé con una tía paquistaní llamada Samina, que me dijo que este movimiento había fomentado algo muy poco común: la ternura en los corazones de las personas. Como dijo en urdu: logon ke dil badalgyehe [“cambiarán los corazones de la gente”]

142 neoyorquinos de entre 8 millones y medio. Y sin embargo, si algo unía a cada una de las personas sentadas frente a mí, era el reconocimiento compartido de que este momento exige una nueva política y un nuevo enfoque del poder.

No nos conformaremos con menos, ya que trabajamos cada día para que esta ciudad le pertenezca a más gente que el día anterior.

Esto es lo que quiero que esperen de la administración que esta mañana se ha instalado en el edificio que hay detrás de mí.

Transformaremos la cultura del Ayuntamiento, pasando de un «no» a un «¿cómo?».

Responderemos ante todos los neoyorquinos, no ante ningún multimillonario u oligarca que piense que puede comprar nuestra democracia.

Gobernaremos sin vergüenza ni inseguridad, sin pedir disculpas por lo que creemos. Fui elegido como socialista democrático y gobernaré como socialista democrático. No abandonaré mis principios por miedo a que me consideren radical. Como dijo en cierta ocasión el gran senador de Vermont: «Lo radical es un sistema que le da tanto a tan pocos y le niega a tanta gente las necesidades básicas de la vida».

Lucharemos cada día para garantizar que ningún neoyorquino se vea privado de ninguna de esas necesidades básicas por motivos económicos.

Y, en todo momento, seguiremos, en palabras de Jason Terrance Phillips, más conocido como Jadakiss o J to the Muah [músico neoyorquino de rap], «ahí fuera», porque este es un gobierno de Nueva York, por Nueva York y para Nueva York.

Antes de terminar, quiero pediros, si podéis, tanto a los que estáis aquí hoy como a los que nos ven desde cualquier otro lugar, que os pongáis de pie.

Os pido que os unáis a nosotros hoy y todos los días que vendrán. El Ayuntamiento no podrá cumplir por sí solo. Y aunque animaremos a los neoyorquinos a exigir más a aquellos que tienen el gran privilegio de servirles, también os animaremos a exigiros más a vosotros mismos.

El movimiento que iniciamos hace más de un año no terminó con nuestra victoria en la noche de las elecciones. No terminará esta tarde. Continúa vivo en cada batalla que libremos juntos; en cada tormenta de nieve e inundación que soportemos juntos; en cada momento de desafío fiscal que superemos juntos con ambición, no con austeridad; en cada forma en que busquemos el cambio en beneficio de los trabajadores, en lugar de que sea a su costa, juntos.

Ya no consideraremos la victoria como una invitación a dejar de ver las noticias. A partir de hoy, entenderemos la victoria de una manera muy sencilla: como algo con el poder de transformar vidas y algo que exige esfuerzo de cada uno de nosotros, todos los días.

Lo que logremos juntos se extenderá por los cinco distritos y resonará mucho más allá. Hay muchos que estarán observando. Quieren saber si la izquierda puede gobernar. Quieren saber si las luchas que les afligen pueden resolverse. Quieren saber si es correcto volver a tener esperanza.

Así que, unidos y con el viento de la determinación a nuestras espaldas, haremos algo que los neoyorquinos hacen mejor que nadie: daremos ejemplo al mundo. Si lo que dijo Sinatra es cierto, demostremos que cualquiera puede triunfar en Nueva York, y en cualquier otro lugar. Demostremos que cuando una ciudad le pertenece al pueblo, no hay necesidad demasiado pequeña como para que no se atienda, ninguna persona demasiado enferma como para que no se cure, ni nadie demasiado solo para que no sienta que Nueva York es su hogar.

El trabajo continúa, el trabajo perdura, el trabajo, amigos míos, no ha hecho más que empezar.

Gracias.

Zohran Mamdani miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de 2026 el cargo de alcalde de la ciudad de Nueva York

Traducción: Lucas Antón

lunes, 13 de abril de 2026

Supercentenarios. La ciencia busca las claves de la longevidad humana en el mestizaje genético de los supercentenarios brasileños


Longevidad humana
El estudio de 160 ancianos con más de un siglo de vida incluye a algunos de los humanos más viejos del planeta.

La esperanza de vida en los países más longevos, como Japón, Italia o España, ronda los 84 años. Pero hay personas que viven otros treinta más. La española María Branyas, por ejemplo, superó los 117. Son los supercentenarios. Y no solo viven más, sino que, como sucedió con la catalana, rara vez llegan al final con problemas cardiorespiratorios, alzhéimer o cáncer y solo con los achaques propios de una edad tan avanzada. La ciencia busca en ellos el elixir de su extrema longevidad desde muchos frentes.

Pero a los científicos les faltaba por cubrir el flanco sur. La práctica totalidad de los estudios se han realizado con poblaciones del llamado primer mundo, desarrolladas, con acceso a los servicios de salud y genéticamente más homogéneas. Ahora, se empiezan a conocer los primeros resultados de un trabajo en Brasil, un país no tan desarrollado, con un escaso acceso a la medicina moderna para buena parte de la población y con un enorme mestizaje genético. Y sorprendentemente, con un gran número de centenarios y un buen número de supercentenarios.

Investigadores del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo han reunido la mayor muestra de personas que han superado los cien años (ya llevan 160 y contando), entre ellos una veintena de supercentenarios, con edades de más de 110 años. Han obtenido o están obteniendo datos de su genética y epigenética, análisis moleculares y celulares, además de información sobre sus antepasados, hábitos de conducta y condiciones de vida. En el estudio están analizando todos los datos de la monja Inah Canabarro, que fuera la mujer más longeva del planeta durante un tiempo con 116 años, hasta su fallecimiento en la primavera pasada. El trabajo también incluye a los dos hombres de mayor edad del globo aún vivos, ambos con 112 años.

“Estamos reclutando y recolectando activamente muestras biológicas de centenarios y supercentenarios en varias regiones de Brasil”, detalla el investigador Mateus Vidigal, coautor de la investigación en marcha. La cohorte está en constante expansión y esperan superar los 200 centenarios para mediados de año. “Ya se ha completado la secuenciación del genoma completo de un subconjunto considerable de participantes, y los análisis genómicos están actualmente en curso”, añade Vidigal. Como escriben los autores en un comentario publicado en Genomic Psychiatry, “en el momento de ser contactados por nuestros investigadores, algunos supercentenarios brasileños se mostraban lúcidos e independientes en actividades cotidianas básicas, como alimentarse”.

Según el Atlas LongeviQuest, Brasil cuenta actualmente con 17 supercentenarios vivos con edades validadas. La cifra es muy inferior a las reportadas por Japón y Estados Unidos. Pero además de la mayor población de este último, que infla sus cifras, está el problema de la comprobación. “Brasil enfrenta un desafío bien reconocido en la verificación de la edad debido a las lagunas históricas en el registro civil, que han limitado la documentación formal de muchos individuos longevos”, recuerda Vidigal.

Entre las estudiadas está una familia en la que la tía, a la derecha, tiene 110 años. Tres de sus sobrinas han superado los 100. En la imagen aparece la menor, que cumple 101 años este mes de enero. Las otras dos tienen 104 y 106 años.
 
 El investigador brasileño destaca, aun así, que su país está representado desproporcionadamente entre los hombres más longevos del mundo. “En la clasificación mundial actual de los cinco hombres vivos más longevos, Brasil ocupa la primera y la cuarta posición, y hasta noviembre del año pasado, la segunda posición también la ocupaba un brasileño”. Por lo que concluye: “Este patrón sugiere que la población brasileña puede albergar rasgos raros asociados a la longevidad que siguen estando subrepresentados en los conjuntos de datos internacionales”.

Aún no tienen datos definitivos, de hecho todavía están reclutando participantes. Pero sí dan algunas pistas sobre el origen de su extremada resiliencia. Tres de los supercentenarios brasileños sobrevivieron a la pandemia de covid antes de que existiera la vacuna. Los ensayos inmunológicos han revelado que estos individuos presentaban niveles elevados de IgG, el anticuerpo más abundante en el sistema inmunitario, y anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2, junto con proteínas plasmáticas y metabolitos relacionados con la respuesta inmunitaria innata. La convergencia de una función inmunitaria robusta con sistemas de mantenimiento proteico preservados como los de un joven e integridad fisiológica sistémica convierten a los supercentenarios brasileños en un modelo excepcional para el estudio de la resiliencia biológica.

Además, a diferencia de los supercentenarios de otros países, como los japoneses o la catalana María Branyas, aquí no hay dietas saludables como la mediterránea o la japonesa, ni una atención sanitaria equiparable. “En este contexto, el hecho de que muchos centenarios y supercentenarios de nuestro estudio alcanzaran edades extremas a pesar de una exposición mínima a intervenciones médicas modernas sugiere que su resiliencia biológica no puede explicarse principalmente únicamente por el acceso a la atención médica”, explica Vidigal. “En cambio, estas observaciones respaldan la hipótesis de que la longevidad excepcional en esta cohorte se debe en gran medida a factores intrínsecos, en particular a componentes genéticos individuales”, añade el investigador brasileño.

Y la explicación podría estar en el gran mestizaje de la sociedad brasileña. “Aunque el estudio aún está en curso, nuestra pista preliminar más sólida se relaciona con el alto nivel de mezcla genética en la población brasileña”, dice Vidigal. Para el investigador, “este panorama genético único podría facilitar la convergencia de variantes protectoras derivadas de distintos trasfondos evolutivos, lo que podría mejorar la resiliencia biológica y promover una longevidad excepcional”.

El catalán Manel Esteller, jefe del grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, dirigió el estudio sobre María Branyas. “La investigación en envejecimiento humano es una de las últimas fronteras en el campo biomédico. En la misma destaca el estudio de individuos de edad muy avanzada, especialmente los llamados supercentenarios”, comenta. “Las claves de la supervivencia de estas personas en relativa buena salud quizás nos dé pistas sobre como envejecer de forma saludable el resto de la población”, añade Esteller, que no participa en el estudio de los supercentenarios brasileños.

“Hasta ahora la mayoría de estudios en supercentenarios se han realizado en poblaciones genéticas muy definidas (norteuropeos, japoneses…), pero ello nos hace perder una riqueza de posibles variantes genéticas que también podrían contribuir el supercentenarismo”, destaca Esteller. En efecto, este es uno de los puntos que destacan los autores de la nueva investigación: el mestizaje también genético que está en la base de lo que es Brasil. A la población amerindia se unirían, en oleadas sucesivas, los portugueses, hasta cuatro millones de esclavos negros, inmigrantes primero del norte y después del sur de Europa en los siglos XIX y XX y, en paralelo, una potente inmigración asiática. De hecho, en el país sudamericano vive la mayor población de origen japonés, después del propio Japón. “Es un punto que me parece muy interesante y quizás al juntar ADN de orígenes tan distintos en variantes que den una ventaja de salud y longevidad, se acabe produciendo una persona de más de 120 años que aún no hemos detectado de forma fidedigna en el planeta”, opina el investigador catalán.

Sobre la firma
Miguel Ángel Criado

domingo, 12 de abril de 2026

No a la guerra.

 Hemos de resolvernos a no entrar en guerra, sin importar las razones que los políticos o los medios invoquen, porque la guerra de nuestro tiempo es siempre indiscriminada, una guerra contra los inocentes, una guerra contra los niños. 


Howard Zinn


sábado, 11 de abril de 2026

_- 10 consejos de nutrición para un Año Nuevo más saludable


Ilustración de una persona de perfil que lleva en la espalda distintas verduras y frutas muy coloridas
_- Lorena Spurio

Te orientamos sobre las proteínas, los lácteos enteros, el desayuno y más.

Nuestra cobertura sobre nutrición el año pasado nos enseñó mucho sobre cómo comer y beber sano.

Tras analizar estudios científicos y pasar horas al teléfono con expertos, este año nos hemos enfocado en comer más pan de masa madre, semillas de chía y yogur griego, y disfrutamos más que nunca de nuestro café matutino. También apreciamos más los garbanzos y los kiwis, y hemos desarrollado un nuevo escepticismo ante la miel y el néctar de agave.

Estas son 10 lecciones de nutrición que incorporaremos al nuevo año, junto a unos cuantos mitos que dejaremos atrás.

No debes creer todo lo que escuchas sobre los lácteos

Cuando preguntamos a expertos en nutrición sobre los mitos acerca de los lácteos que más escuchan, el principal error que mencionaron fue que la leche es necesaria para una buena salud. También hablaron de la intolerancia a la lactosa, la leche cruda, la ciencia detrás de los lácteos bajos en grasa y mucho más. Estos son cinco mitos sobre los lácteos que los expertos en nutrición quieren aclarar.

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5 mitos sobre los lácteos que indignan a los expertos

28 de septiembre de 2025

Existe una dieta eficaz para reducir el colesterol

Si tienes el colesterol alto, podrías considerar seguir la dieta portfolio, o de la cartera, que se enfoca en alimentos que reducen naturalmente el colesterol, como legumbres, frutos secos, aceite de oliva extra virgen, frutas y verduras. Algunas investigaciones incluso sugieren que la dieta podría ser tan eficaz como tomar una estatina. Así es cómo puedes seguirla.

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Esta dieta realmente puede reducir tu colesterol
5 de noviembre de 2025

No pasa nada si no te gusta desayunar
No hay ninguna regla que diga que debas empezar el día con cereales o huevos, ni que tengas que desayunar. Pero saltarse una comida matutina puede significar perderse beneficios para la salud, así que vale la pena explorar por qué la evitas en primer lugar. ¿Es que simplemente no te gusta la comida que se hace para desayunar? Un sándwich de pavo o las sobras de la cena también pueden ser desayuno. Este artículo es para los que odian desayunar.

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¿Qué pasa si no me gusta desayunar?
10 de enero de 2025

El agua de chía es rica en fibra, pero no tiene nada de milagrosa

En las redes sociales, a menudo se la llama “la ducha interna”. Algunos influentes han dicho que beber agua con unas cucharadas de semillas de chía mezcladas alivia rápidamente el estreñimiento y la hinchazón, y algunos incluso afirman que puede ayudarte a perder peso rápidamente. Aunque el brebaje aporta fibra, que puede ayudar con ciertos problemas digestivos, puede que no sea el elixir milagroso que afirman los evangelistas del agua con semillas de chía. Esto es lo que hemos averiguado sobre la bebida.

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¿El agua de chía es saludable?

18 de marzo de 2025
Estas pequeñas legumbres tienen un gran poder nutricional

Si quieres añadir más fibra y proteínas a tu dieta, apuesta por los garbanzos en 2026. Solo una taza aporta unos 15 gramos de proteínas y 13 gramos de fibra. Lee qué más pueden hacer estas legumbres multitarea por tu salud.

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¿Qué tan saludables son los garbanzos?

11 de febrero de 2025
Es posible que los productos de panadería en Europa sean realmente diferentes

Algunas personas en las redes sociales afirman que el pan en Europa causa menos problemas digestivos (como hinchazón, náuseas y diarrea) que el que se hace en Estados Unidos. Sorprendentemente, los científicos afirman que puede haber algo de verdad en estas afirmaciones, en parte debido a los ingredientes y las técnicas que utilizan los panaderos europeos. Lee más sobre las teorías de los investigadores aquí.

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¿Cae mejor el pan de Europa?

25 de julio de 2025

Aquí tienes otra razón para disfrutar de tu café

El café suele ayudarnos a despertar y a empezar el día, pero ¿podría también conducirnos a una vida más larga y saludable? Un estudio reciente ha descubierto que sí, al menos para las mujeres de mediana edad. Lee sobre las pruebas cada vez más numerosas de los beneficios de una de las bebidas favoritas de los estadounidenses.

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Esa taza de café podría ayudarte a envejecer mejor

3 de junio de 2025
Considerar por qué dependemos tanto de los alimentos ultraprocesados podría ayudar a reducir su consumo
Las pruebas sobre los riesgos para la salud de los alimentos ultraprocesados son cada vez más numerosas, así que hemos rastreado su historia —desde las trincheras de la Segunda Guerra Mundial hasta este año, cuando el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. los calificó de “veneno”— para comprender cómo llegaron a dominar el suministro alimentario estadounidense.

Lee la nota completa, en inglés
How America Got Hooked on Ultraprocessed Foods

Evalúa tu ingesta de proteína
Puede que la proteína haya sido el nutriente de moda de 2025. Y aunque es indudablemente necesaria para la salud, puede ser difícil saber cuánta necesitas en realidad. Deja que te ayudemos a averiguarlo.

Lee la nota completa, en inglés

Are You Getting Enough Protein? Let’s Find Out.

Las afirmaciones sobre los suplementos de creatina van más rápido que la ciencia

Los suplementos de creatina podrían darte una ligera ventaja en tu rendimiento deportivo. Pero ¿pueden mejorar tu memoria o tus niveles de azúcar en la sangre, como dicen algunos en las redes sociales? Conoce más sobre lo que sabemos y lo que no sabemos de este suplemento cada vez más popular.

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¿Deberías tomar suplementos de creatina?

30 de mayo de 2025

Caroline Hopkins Legaspi es una reportera del Times que se enfoca en la nutrición y el sueño.

Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis. 

7 preguntas que debes hacerte para ser más feliz en 2026

Ilustración de un calendario en espiral mirando su reflejo en un espejo.
Credit...Matt Chase

Es hora de mirar hacia atrás… y hacia delante.

Al final de cada año, me gusta reflexionar planteándome una pregunta. Este año, estoy meditando una interrogante recomendada por Kandi Wiens, autora de Burnout Immunity.

Wiens me dijo que me preguntara: ¿Qué merece la pena recordar de 2025?

No una lista de hitos, dijo, sino las “cosas reales” que dieron sentido al año. “Es la conversación que cambió algo, el momento tranquilo que te sorprendió, lo difícil que resultó ser importante, lo pequeño que fue más grande de lo que parecía”, explicó.

He aquí una “pequeña cosa” que para mí fue más grande de lo que parecía: cada dos semanas, mi madre tiene una cita con el médico que dura unas horas. Mi padre la deja en casa, viene y comemos juntos.

Durante ese tiempo, he ido conociendo a mi padre de una forma que nunca conocí cuando era niña. Pruebo nuevas recetas con él —la sopa de salchichas y cebada fue un éxito masivo— y charlamos de cosas cotidianas. A veces opina sobre una columna que estoy escribiendo, o trae su caja de herramientas para apretar un pomo de puerta suelto.

Nuestras visitas se han convertido en un ritual, y me han alegrado el año.

Ahora te toca a ti. He pedido a los expertos otras preguntas reflexivas que podrían servir de marco para pensar en el año que empieza. Elige una o dos que te resuenen, escribe sobre ellas en tu diario o coméntalas con un amigo.

¿Cuándo te has sentido más alegre y despreocupado?
Valerie Tiberius, profesora de filosofía de la Universidad de Minnesota, sugirió que te preguntaras cuándo te has sentido verdaderamente feliz este año. Hacerlo, dijo, puede ayudarte a decidir cómo emplear tu tiempo en el futuro. ¿Fue con personas concretas o en un lugar que te encanta?

“Para mí, ha sido cuando he estado en la naturaleza, como en la orilla norte del lago Superior”, dijo.

¿Qué te dio energía y qué te la drenó?
Un año no trata solo de lo que te ha ocurrido, sino también de cómo has respondido a lo ocurrido, dijo Deepika Chopra, psicóloga clínica y autora del libro de próxima publicación The Power of Real Optimism.

“Dos personas pueden vivir el mismo acontecimiento y salir de él de forma muy distinta”, dijo. Así que averiguar qué te nutrió y qué te agotó puede ayudarte a planificar una energía más positiva para el año que empieza.

Para Chopra, las fuentes de energía fueron ver música en vivo, crear un club de mahjong, leer por placer y mantener “conversaciones profundas y significativas con personas en las que confío”, dijo.

¿Qué parecía imposible, pero lo hiciste de todos modos?
Chopra dijo que reflexionar sobre los retos pasados te proporciona pruebas de tu propia resistencia, al tiempo que refuerza la autoeficacia, la creencia de que puedes superar obstáculos futuros. Y la investigación sugiere que esta creencia es un poderoso predictor de la confianza, la motivación y el optimismo, añadió.

La autoeficacia “se construye con pruebas, no con afirmaciones”, dijo Chopra. “Lo he visto en mi propia vida durante periodos en los que me sentía realmente insegura, en los que el camino a seguir no estaba claro”, añadió. “Lo que me llevó no fue la positividad, sino recordar momentos pasados en los que me adapté, aprendí y me recuperé”.

¿Qué hábito, si lo hicieras con más constancia, tendría un efecto positivo en tu vida?
A veces, cuando se acerca un nuevo año, “nos centramos en hacer cosas nuevas, pero olvidamos que probablemente estemos haciendo cosas buenas ahora mismo, pero de forma inconsistente”, dijo Anil Chacko, director del departamento de Psicología Aplicada de la NYU Steinhardt. Algunos ejemplos, dijo, serían intentar guardar el teléfono al volver a casa del trabajo y mantener un contacto regular con los amigos.

Un hábito que Chacko y su esposa piensan hacer más constante en 2026, dijo, es “dar un paseo después de cenar, que se supone que es útil para regular los niveles de azúcar en sangre y mejorar la digestión”.

¿Qué intentaste controlar que en realidad estaba fuera de tu control?
Una de las “formas más rápidas de reducir tu carga mental”, dijo Chopra, es dejar ir las cosas que no puedes controlar. ¿Un ejemplo clásico? Las reacciones de los demás, dijo.

“Puedes prepararte concienzudamente, comunicarte con claridad y actuar con integridad, pero no puedes controlar cómo alguien interpreta o responde”, dijo. Piensa en algo que no hayas podido controlar este año, dijo, y déjalo ir.

¿Hay alguien a quien tengas que perdonar en 2026? 
Aferrarse al enojo y al resentimiento puede consumir energía mental y emocional, dijo Anthony Chambers, psicólogo y director académico del Instituto de la Familia de la Universidad Northwestern. Decidir perdonar, añadió, no significa olvidar.

En cambio, es una “elección para dejar de permitir que una acción pasada controle nuestras emociones del presente”, dijo, y puede ser bueno para tu salud mental. Para ayudar a sus pacientes a empezar, Chambers recomienda con frecuencia el libro Forgiveness Is a Choice,  (El perdón es una elección) de Robert Enright.

“El perdón te permite avanzar sintiéndote más libre y realizado en lugar de lleno de amargura”, dijo Chambers. “¿Y qué mejor manera de entrar en 2026 que tener una sensación de libertad?”.

Y he aquí una última pregunta que me sugirió mi padre durante una comida reciente: ¿Con qué frecuencia lo llamé en 2025, y cómo podría hacerlo aún más el año que viene? (Un poco de humor de padre para ti).

viernes, 10 de abril de 2026

¿Los padres tienen hijos favoritos? Claro que sí

Ilustración de una madre abrazando a dos niños. Uno de los niños tira de un collar en forma de corazón alrededor del cuello de la madre mientras el otro niño observa con preocupación.
Credit...Eleanor Davis
Y las investigaciones demuestran que la salud mental de los niños menos favorecidos sufre por eso.
Por Teddy Rosenbluth
Teddy Rosenbluth habló con los principales investigadores sobre favoritismo para este artículo. Ella está bastante segura de que no es la hija favorita.

De niña, Kara nunca pensó que sus padres fueran de los que tienen favoritos.

Sus hermanos pequeños siempre disfrutaban de atención extra y privilegios especiales, como viajes a Disneylandia, pero ella había racionalizado ese comportamiento: los hijos mayores deben ser más independientes, pensaba, y sus padres probablemente tenían más dinero para vacaciones después de que ella se mudara.

Pero a medida que ella y sus hermanos crecían –y el trato especial continuaba– la evidencia se hizo patente. Hace dos años, cuando sus padres llamaron para decir que planeaban pasar las vacaciones con sus hermanas, una vez más, y que no volarían para visitar a Kara y a sus hijos en Navidad, tuvo un momento de claridad.

“De repente me di cuenta de que quizá no había justificación”, dijo Kara, quien pidió que no se utilizara su apellido para proteger la intimidad de su familia. “Quizá esos niños siempre iban a ser los favoritos”.

Kara llegó a resentirse de que sus padres pasaran por alto a sus propios hijos del mismo modo que la pasaron a ella por alto. “Dos generaciones de rechazo”, lo llamaba. Y a pesar de sus esfuerzos por superar el resentimiento y la decepción, la desigualdad afectó a su salud mental.

“No puedo superar el dolor”, dijo.

Las investigaciones de las últimas décadas muestran que las versiones de la experiencia de Kara son comunes para los hermanos menos favorecidos. En la infancia, tienen más probabilidades de tener peor salud mental, peores relaciones familiares y menos éxito académico que sus hermanos.

Otras investigaciones demuestran que esas dinámicas familiares pueden afectar a la salud mental mucho después de la juventud. Un estudio descubrió que el hecho de que los hijos adultos se creyeran favorecidos o desfavorecidos era un factor de predicción más fuerte de su salud mental que casi cualquier otro factor medido, incluidos el estado civil, el empleo y la edad. Solo la salud física estaba más estrechamente correlacionada.

“Puedes hablar con los mayores y te contarán lo que les pasó cuando tenían cinco años”, dijo Laurie Kramer, quien estudia las relaciones entre hermanos en la Universidad Northeastern. “Están estancados en eso”.

¿Quién es el favorito? 

En una sociedad que desaprueba el trato desigual de los niños, medir el favoritismo de los padres no es tarea fácil.

Cuando J. Jill Suitor, profesora de sociología de la Universidad de Purdue, se propuso por primera vez reclutar a madres para lo que se convertiría en el mayor estudio longitudinal sobre el efecto del favoritismo de los padres, recordó el escepticismo de su familia.

“Nadie responderá tus preguntas”, le advirtió un familiar. “Los buenos padres no hacen eso”.

Así que ella y otros investigadores del favoritismo desarrollaron una línea de interrogatorio más oblicua: ¿A qué hijo dedicas más recursos? ¿Con quién te sientes emocionalmente más cercano? ¿De quién te sientes más decepcionado?

En 2001, reclutó a más de 500 madres, cada una de las cuales tenía dos o más hijos adultos, y empezó a rastrear las respuestas a algunas de esas preguntas. Ahora lleva tanto tiempo estudiando a las mismas familias que ha empezado a recopilar datos sobre los efectos del favoritismo de los abuelos.

El primer resultado sorprendente de estos datos fue lo generalizado que era el favoritismo. Según las preguntas del estudio, aproximadamente dos tercios de los padres tenían un hijo preferido. Y ese hermano preferido solía ser el mismo durante décadas.

No había un conjunto de cualidades que garantizaran ser el niño mimado, pero los favoritos solían ser las hijas y los hermanos menores. Un amplio análisis publicado a principios de este año descubrió de forma similar que, en la infancia, las hijas tenían más probabilidades de recibir un trato preferente de ambos padres. (Las investigaciones sobre el favoritismo suelen centrarse en familias con dos hijos, dejando de nuevo de lado a los hijos del medio).

Pero no son solo factores superficiales como el orden de nacimiento y el sexo los que marcan la diferencia. Los padres tendían a favorecer a los niños con rasgos de personalidad agradables y concienzudos, probablemente porque son ligeramente más fáciles de criar, dijo Alex Jensen, investigador de la Universidad Brigham Young y autor del gran análisis de este año.

Y Suitor descubrió que, en la edad adulta, el factor más importante “sin lugar a dudas” era si padres e hijos tenían valores similares, incluso en temas religiosos y políticos.

En su estudio longitudinal descubrió que los factores que los hijos adultos pensaban que podían mejorar su posición (como los logros profesionales) o perjudicarla (como la adicción o ser detenido) en realidad tenían poca influencia en el favoritismo de sus madres.

“Teníamos madres que visitaban a sus hijos en la cárcel todas las semanas”, dijo Suitor. “Decían: ‘Estoy muy unida a Johnny. Esto no fue culpa suya. Es un buen chico’”.

En cierto modo, sin embargo, la percepción que los propios padres tienen de su favoritismo es irrelevante, dijo Suitor.

En los estudios que examinaron las consecuencias del favoritismo para la salud mental, era mucho más importante si los niños percibían un trato desigual. Y un estudio descubrió que padres e hijos discrepaban más de la mitad de las veces cuando se les preguntaba por la cuantía del trato diferenciado, quién se beneficiaba de esa desigualdad y si las diferencias se percibían como justas.

Parte del problema es que los padres rara vez hablan de estos temas con sus hijos, dijo Kramer, quien fue uno de los autores del estudio.

“Todos pensamos en eso”, dijo. “Pero nadie habla de estas cosas”.

‘Siempre he querido más a tu hermana’ 

La investigación sobre los efectos del favoritismo de los padres, dijo Jensen, puede resumirse sucintamente: “En general, no es bueno”.

Desde muy pequeños, los niños vigilan de cerca cómo se les trata en comparación con sus hermanos. Quien se siente menospreciado tiene más probabilidades de sufrir ansiedad y depresión, de tener relaciones familiares tensas y de adoptar conductas de riesgo, como beber y fumar, en la adolescencia.

Es difícil saber exactamente cómo interpretar estos hallazgos. Como los estudios sobre el favoritismo de los padres son observacionales, los investigadores no pueden determinar si el favoritismo causó esos efectos negativos o si, por ejemplo, los niños propensos a padecer trastornos mentales tienen menos probabilidades de ser favorecidos.

Pero Kramer dijo que la investigación constituye un argumento convincente de que los padres deberían al menos abordar el tema tabú más a menudo.

Cuando los padres deban tratar a sus hijos de forma diferente, Kramer dijo que deberían explicar el razonamiento. Quizá eso signifique explicar que un hermano necesita más ayuda con los deberes porque tiene dificultades en la escuela. O que una hermana necesita un pijama nuevo porque el viejo se está deshilachando.

Si un niño entiende el motivo de la discrepancia, muchos de los efectos negativos parecen desaparecer.

Ser el favorito tiene sus inconvenientes. Aunque algunos pueden beneficiarse de pequeñas cantidades de desigualdad, sufren cuando la diferencia entre ellos y sus hermanos se hace demasiado grande. Los consentidos pueden sentirse culpables o no merecedores cuando las diferencias de trato son tan evidentes, dijo Susan Branje, jefa del departamento de educación y pedagogía de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos.

“A los niños les gusta la igualdad y la justicia en las relaciones”, dijo.

El malestar del trato diferenciado no parece disminuir con el tiempo. El favoritismo de los padres importaba tanto a los hijos adultos que entraban en los 60 como a los que tenían 40, dijo Suitor. Una mujer admitió a Suitor que, después de 15 años, seguía atormentada por la confesión de su madre en el lecho de muerte: Siempre he querido más a tu hermana.

El hecho de que el favoritismo tenga un impacto tan profundo no debería sorprender, dijo.

“Son vínculos muy profundos y los tenemos toda la vida”, dijo. “Es la persona que crees que debería quererte más”.

Teddy Rosenbluth cubre noticias de salud para el Times y se enfoca en la desinformación médica.



jueves, 9 de abril de 2026

LIBROS. Las aventuras extraordinarias de lord Jacinto Antón. El periodista publica una nueva selección de artículos y reportajes en los que se combinan la solidez cultural, la narración de viajes a lugares imposibles y el relato real

El periodista Jacinto Antón en la redacción de EL PAÍS de Barcelona.Massimiliano Minoc
Jordi Amat 
Uno se adentra por un camino montañoso, en aquel pueblo del Montseny, hasta llegar a la masía de Can Batllic. El mapa es el artículo La charca de las salamandras. Se ve la encina y al lado la charca, pero su autor no está: el aventurero de juventud eterna no espera en ese lugar bucólico donde ha pasado, expectante, tantas horas durante más de medio siglo. Bajo aquella encina a Jacinto Antón —periodista de EL PAÍS desde hace 40 años— se le han aparecido todo tipo de bicharracos silvestres, pero la mañana de Jueves Santo solo se veía una cabra. Se alzó del sueño, durante dos segundos contempló al intruso, bostezó y volvió a reposar.

Este es el lugar perfecto para leer Sirenas, leones y otros cuentos inesperados (Salamandra). La tercera recopilación de crónicas y reportajes de Jacinto Antón llega a las librerías el 9 de abril. “Lo que aquí se perfila es un proyecto de fondo: reunir y dar forma a más de cuarenta años de escritura, en los que Jacinto Antón ha ido construyendo un universo propio”, explica su fiel editora Anik Lapointe. El modo de recrear ese universo es lo que da entidad literaria a un articulismo por el que Antón recibió en 2009 el primer Premio Nacional de Periodismo Cultural. Se mezclan los tiempos —desde la Grecia Antigua o el Antiguo Egipto a la Segunda Guerra Mundial— y conviven aviadores y exploradores con caimanes y serpientes. Se le aparecen porque no pierde la curiosidad ni la ilusionada disposición esperando la llegada de lo extraordinario: viejos libros inencontrables, zorros que comen fuet.

En el nuevo volumen, tras Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias (2009) y Héroes, aventureros y cobardes (2013), vuelven las aventuras vividas y contadas por una especie de culto lord empapado de humor inglés. En el prólogo explica que esta selección “quizá tiene un punto más sentimental, incluso romántico, que los otros dos (será la edad)”. Hay estampas con sus hijas (la del martín pescador es insuperable) o recuerdos de formación de su sentimentalidad que incluyen desde la visión calenturienta de El graduado o el tacto (no menos erótico) de su Montesa adolescente hasta el reencuentro tardío con la chica más guapa de COU (espóiler: ella no le recordaba). O por la pieza tan sentida que dedica a Jan Morris, “no podía concebir la vida sin viajar, ni viajar sin escribir”. Hay huellas de la infancia que revelan la raíz de su mitología: el ejemplar de la biblioteca paterna de la Ilíada que se llevó a Troya, el recuerdo de la madre acariciándole la frente con el casco de astronauta con el que de disfrazaba en una oscura habitación. Ese clásico y ese disfraz podrían ser su Rosebud.

El periodista Jacinto Antón en la redacción de EL PAÍS de Barcelona.
 

El cronista Antón vive más cuando está en ese mundo y lo crea con estilo inconfundible. “Su voz no ha dejado de invitarnos a vivir la aventura del mundo con inteligencia y humor”, en palabras de Lapointe. Juega con las palabras, contrasta su menguante coraje con el de los héroes con los que habla y sabe retratarse de forma autoparódica frente a una serpiente en Egipto, al explicar el miedo que siente al aterrizar en un globo aerostático rodeado de leones africanos o al caer de noche por el camino en un bosque y acabar en una charca.

Parece como si este hombre que habla en voz baja en la redacción, acorralado por montañas de libros, una calavera y desde hace unos meses por una figura de Napoleón que lo contempla mientras teclea, hubiese descubierto que la práctica del oficio de cronista le permitía ser quien siempre soñó ser: un aventurero. “Con sus crónicas de gran periodismo cultural ha demostrado a sus lectores que la huella que dejaron Salgari, Verne, Stevenson o Mark Twain, no es solo un delicioso recuerdo, sino la aventura abierta a cualquiera que se atreva a dar el paso. Aunque sea imaginario”. Esta descripción de su proyecto literario la escribe en un correo electrónico Basilio Baltasar —que, además de escritor, es administrador del chat más activo de periodistas culturales de España—.

La fórmula Antón combina ingredientes del artículo de solidez cultural, la narración de viajes a lugares imposibles y el relato real. Su sombra se confunde con la de sus mitos. “Exploradores y expedicionarios de nuestro tiempo, atrevidos y extravagantes aventureros de nuestro siglo, penetran los más insólitos recovecos del mundo y aparecen en las crónicas de Jacinto Antón para contar que no todo ha sido descubierto, manoseado y explotado”, afirma Basilio Baltasar. Esa fórmula la conocen, y disfrutan, los lectores: literatura de aventuras en los periódicos que puede redescubrirse en sus libros.

Uno acaba de leer Sirenas, leones y otros cuentos bajo la encina, frente a la charca de Can Batllic, mientras la cabra sigue dormitando. A lo lejos se acercaba la voz de un niño. Aprendía a pronunciar la palabra portaviones. Parecía dispuesto a conquistar el mundo.


miércoles, 8 de abril de 2026

_- MEMORIA HISTÓRICA. La muerte heroica del coronel que se vistió de gala para su pelotón de fusilamiento


_- El historiador Ángel Viñas (a la derecha) y Juan José Aparicio Cascón en la casa de este en Madrid. En primer plano el retrato de su tío, que fue el último jefe del Ejército del Aire de la República, fusilado en 1939.Carlos Rosillo
Ángel Viñas firma con el hijo y sobrino de cuatro represaliados del franquismo un libro atípico en la obra del historiador: “Lo he hecho por amor a la verdad y a España, a la mejor España”

El 3 de agosto de 1939, el coronel Manuel Cascón, de 44 años, escribe su última carta: “Queridísima madre, hermanas y sobrinos: Ha llegado la hora fatal para ustedes, pues para mí es la redención de tantas miserias. No hay necesidad de que a su ánimo pretenda convencer que no he sido ni un asesino, ni un ladrón, ni un inductor. No he sido más que un buen militar, que por esto me quedé aquí, habiéndome podido marchar, y por ello les pido perdón, pues es el último disgusto que les doy. Dios sabe perfectamente lo que he sido y lo que soy, limpio de toda bajeza y con un amor a los míos tan grande que es imposible manifestárselo...”.

Dos días después, a las 20 horas, el médico asignado reconoce el cadáver, que presenta “heridas de pequeño proyectil en cabeza y tórax”. El coronel, último responsable de la aviación militar republicana, viste uniforme de gala. Deseó estrenarlo ese día. También se negó a que le vendaran los ojos porque quería mirar de frente a los militares sublevados que lo habían obligado a limpiar letrinas, a los traidores que le habían detenido y condenado a muerte por el delito que solo ellos habían cometido, “rebelión”. Previamente, intuyendo la inminencia del final, Cascón se había hecho tomar una fotografía para los suyos, la misma que, casi nueve décadas después, corona la mesa del salón de su sobrino.

Jurista retirado, Juan José Aparicio Cascón, de 95 años, envió al historiador Ángel Viñas las memorias de su familia con la ilusión de que pudieran formar parte de un libro. Se está quedando ciego, así que en lugar de escribir, grabó decenas de audios en los que daba cuenta de toda la información que había recopilado sobre sus parientes represaliados. Viñas explica que entonces estaba rematando otras tres investigaciones, y en su prolífica obra no había “ningún libro parecido”. Empezó en los setenta, indagando en las relaciones económicas entre Alemania y España durante la Guerra Civil, es decir, en la ayuda de Hitler a Franco; los verdaderos motivos de la contienda, el oro de Moscú y los papeles de Negrín; el pacto con EE UU; los sobornos británicos… Si con 85 años se animó a firmar mano a mano con Aparicio Cascón El doloroso camino de una familia de Ciudad Rodrigo. República, guerra, dictadura, editado por la Universidad de Salamanca, es decir, a fundir en un volumen de 202 páginas la Historia con mayúsculas y la historia personal de “una familia machacada”, fue porque la primera vez que supo de las circunstancias de la muerte del coronel Cascón se le saltaron las lágrimas. Y no es una forma de hablar, porque, al explicarlo, vuelve a emocionarse: “Pudo huir con sus compañeros y no lo hizo porque había jurado ser leal a la República. Me impresionó que se vistiera con el uniforme de gala para colocarse frente al pelotón de fusilamiento. No todo el mundo muere así. Decidí hacer este libro por amor a la verdad, por amor a la historia, y aunque suene ridículo, por amor a España, a la mejor España. Para que este país sepa quiénes fueron los mejores españoles”.

En su casa de Madrid, Cascón Aparicio abre un maletín donde guarda el tesoro triste de su familia: cartas de despedida, fotografías de los asesinados, consejos de guerra. El coronel no es la única víctima. “A mi padre, Eduardo Aparicio Fernández, fueron a buscarlo el 15 de diciembre de 1936. Acababa de llegar del banco y estábamos comiendo. Aparecieron dos personas que se identificaron como policías y le dijeron: ‘Tiene que acompañarnos para hacer unas declaraciones en el Ayuntamiento’. Fue la última vez que lo vimos. Yo tenía seis años y mi hermana Lely, nueve”.


 
Juan José Aparicio Cascón muestra la carta de despedida de su tío Manuel Cascón, fusilado en 1939. Carlos Rosillo
Eduardo Aparicio no pertenecía a ningún partido político y dirigía una oficina bancaria en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Cuando se lo llevaron detenido, ya habían fusilado “al primo Manolo”, es decir, a Manuel Martín Cascón, alcalde de la localidad, quien antes de ser ejecutado también escribió emocionantes cartas de despedida. “Querido primo Eduardo: se celebró el Consejo de Guerra y ya sabes el fatal resultado. No os apartáis un momento de mi imaginación, mi pobrecita madre, ¡mis hijos! ¿Qué será de ellos? Todos, todos me atormentáis con vuestro recuerdo...“; “Queridísimo hermano Avelino: Ocultad a mi madre el sacrificio de mi vida hasta sus últimos momentos; sé que le costará la vida y solamente su recuerdo me ahoga y destroza el corazón. ¿Por qué habrá hombres tan malos? El notario Martín López tiene instrucciones que con más calma redacté. No obstante, en estos momentos, conservo el ánimo tan sereno como mi conciencia limpia...“.

Manuel Martín Gascón fue fusilado el 30 de agosto de 1936, tras un consejo de guerra que condenó a muerte a todos los miembros de la corporación municipal, salvo a dos que también fueron asesinados en el traslado de Salamanca a Burgos. A Eduardo Aparicio y Avelino Martín Gascón los asesinaron el 16 de diciembre. El notario al que el alcalde se refería en su carta era José Martín López, padre de la escritora Carmen Martín Gaite.

Juan José Aparicio Cascón muestra al historiador Ángel Viñas las fotografías de sus familiares represaliados por el franquismo. Carlos Rosillo

Los sublevados tomaron Ciudad Rodrigo el 20 de julio de 1936. A los registros, multas y detenciones se sucedieron las ejecuciones extrajudiciales y por consejo de guerra. “A mi padre y a los seis que detuvieron con él”, relata Aparicio Cascón, “los llevaron a la prisión de partido, que hoy es una residencia de ancianos. Estuvieron allí hasta aproximadamente las dos de la madrugada, cuando los trasladaron a una finca llamada La Rábida para matarlos. Los asesinos los dejaron allí hasta que a la mañana siguiente pasó un pastor y le obligaron a enterrarlos en una fosa común. La familia de mi padre se había unido al autodenominado alzamiento con bastante entusiasmo. Creo que la mayor tragedia de los hermanos y amigos de mi padre fue constatar la crueldad de la represión viviéndola en su propia familia. Al enterarse de dónde estaba enterrado, consiguieron una autorización verbal para exhumar el cadáver y llevarlo al cementerio de Béjar. Salieron en el camión de un transportista cargado de muebles y les acompañó un carrero de la fábrica de mis tíos. Fue él quien sacó el cadáver de la fosa. Me contó que era el segundo, que estaban enterrados todos juntos, con varios impactos de bala en el pecho y el tiro de gracia en la cabeza. El hijo del transportista me explicó que su padre lo pasó muy mal, ya que tuvo que limpiar el cadáver para poder ver la cara y reconocerlo. Enfermó a consecuencia del impacto que le produjo”.

La familia “bien conectada” se movió y llegó, indirectamente, relata Viñas, hasta el “arrogante jefe de la autodenominada España nacional, el Generalísimo Francisco Franco”, cuyo telegrama encabeza el expediente de pseudoinvestigación que se inició el 2 de enero de 1937 para que un juez militar instruyera “diligencias previas de averiguación de las causas de la desaparición de Eduardo Aparicio”. En el colmo del cinismo, las fuerzas que lo habían pasado por las armas, sin juicio ni sentencia, investigaban su desaparición cuando ya la propia familia había recibido autorización verbal para exhumar el cadáver. Se tomó declaración al capitán de carabineros, quien lo mandó detener, dijo, “por referencias de ser contrario al glorioso Movimiento Nacional”, y al director de la cárcel, que aseguró que había sido puesto en libertad y desde entonces no habían tenido más noticia suya. El expediente se cerró sin señalar culpable alguno. Después de todo, las ejecuciones extrajudiciales eran entonces, explica Viñas, un “método habitual”.

Los juicios tampoco implicaban, ni mucho menos, mayores garantías. El historiador recuerda cómo se le revolvieron “las tripas” al leer el manual que había escrito el general Felipe Acedo Colunga, fiscal jefe del Ejército de Ocupación, para retorcer el derecho y construir una “justicia de exterminio”. Acedo Colunga se inspiró en la Inquisición y asumió las tesis del derecho nazi para condenar a muerte a miles de personas “no por lo que habían hecho, sino por lo que eran y pensaban”. En el documento de instrucciones jurídicas para el nuevo Régimen habla expresamente de la necesidad de realizar una “depuración despojada de todo sentimiento de piedad” para “eliminar a todos los que no estén identificados espiritual y materialmente con el Movimiento”.

El consejo de guerra del coronel Cascón, celebrado el 20 de julio de 1939, relata que “al iniciarse en España el Glorioso Movimiento Nacional fundado en el patriótico e imperativo deber de salvarla”, el procesado, “lejos de prestar su colaboración a la causa de la verdadera España, prestó adhesión y acatamiento al régimen rojo, sirviendo a sus órdenes”. El ministerio fiscal declaró: “Debió de dejar de cumplir las órdenes y en su actuación se aprecia típicamente un delito de rebelión militar”. Viñas apostilla: “Afirma el ladrón que todos son de su condición”. La sentencia, condenándole a muerte, se dio a conocer ese mismo día. “No fue un caso de justicia, sino de venganza”, añade el historiador. “Y es representativo de lo que hoy muchos, quizá demasiados, quieren olvidar al servicio de las estrategias de embaucamiento y desfiguración de la República, de sus servidores y de la Guerra Civil”.

Cuando lo mataron, el coronel tenía 44 años y una novia, María, con la que pensaba casarse. “Mucho tiempo después”, explica Aparicio Cascón, “mi hermana, mi prima Eloísa y la hija de esta la visitaron en su casa de Madrid. La guerra había sido durísima para ella. A su hermano, que pertenecía al bando sublevado, lo mataron los republicanos. Y a su prometido, lo fusilaron los vencedores”. En la carta de despedida que le escribió cuando ya estaba condenado a muerte, Manuel Cascón le pidió que hiciera “todo lo posible para ser feliz”. “María le contó a mi familia que guardaba todas las cartas de Manolo y que deseaba que la enterraran con ellas”.

Una vez perdida la guerra, el coronel cumplió las últimas órdenes: entregar a los vencedores 100 aviones del ejército republicano. Ese dato aún indigna a Aparicio Cascón. Mientras el historiador solo habla con “admiración” del coraje y la lealtad del militar, al sobrino se le mezclan los sentimientos y junto al orgullo —“era un tipo muy especial, inteligente, deportista, con amigos en la Institución Libre de Enseñanza, seis veces condecorado, entre otras, con la medalla al sufrimiento por la patria en 1927″— aparece la rabia: “Tenía un avión a su disposición para marcharse, la oportunidad de vivir. Sus compañeros le insistieron en que huyera, le advirtieron de que lo matarían. Las Navidades anteriores, su hermano Pedro, militar como él, viajó a Madrid para decirle que la guerra estaba prácticamente perdida y pedirle que se fuera con él. No hubo manera de convencerlo. Pedro llegó finalmente a Francia a pie y en Marsella logró coger un barco hacia a África antes de que estallase la II Guerra Mundial. Llegó a Camerún con un pequeño maletín que contenía unas mudas y un ejemplar de El Quijote. Durante la travesía se enteró de que su hermano había sido fusilado”.

“Es un drama específico”, explica Aparicio Cascón, “pero con elementos comunes a los que vivieron miles y miles de familias. La mía logró salir adelante, pero pienso en todas las que se quedaron por el camino. Creo que es importante que la gente joven se dé cuenta de lo que supuso la guerra”. Ahí coincide al cien por cien con Viñas, que le ha ayudado a mezclar la Historia con la historia, la tragedia con el ejemplo. Del libro conjunto ha surgido algo más. “Se puede hacer amigos nuevos pasados los 90 años”, celebra Juan José. “Estoy muy agradecido a Ángel”.

El historiador Ángel Viñas (a la derecha) y Juan José
 Aparicio Cascón charlan en la casa de este, en Madrid, el pasado 12 de marzo. Carlos Rosillo