domingo, 24 de mayo de 2026

Les plus beaux poèmes de la langue française. "Demain, dès l’aube", de Victor Hugo est sans doute le plus beau poème de toute la poésie française.

La langue française est connue pour ses nombreux poètes, qui de tout temps ont su nous émouvoir de leurs écrits beaux, romantiques et quasiment parfaits.

Ya no puedo estar lejos de ti. Poème incontournable de Victor Hugo : 

Demain, dès l'aube "Demain, dès l’aube", de Victor Hugo est sans doute le plus beau poème de toute la poésie française. 

Publié dans le recueil Les Contemplations (1856), il se compose de trois quatrains d’alexandrins en rimes croisées. 

Demain, dès l’aube, à l’heure où blanchit la campagne, Je partirai. 
Vois-tu, je sais que tu m’attends. 
J’irai par la forêt, j’irai par la montagne. 
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps. 
Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées, 
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit, 
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées, 
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit. 
 Je ne regarderai ni l’or du soir qui tombe, 
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur, 
Et quand j’arriverai, je mettrai sur ta tombe 
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur. 

Mañana, al amanecer, cuando el campo se ilumine, Me iré. 
Sé que me esperas. Atravesaré el bosque, cruzaré la montaña. 
Ya no puedo estar lejos de ti. 
 Caminaré con la mirada fija en mis pensamientos,
sin ver nada a mi alrededor, sin oír ningún sonido,
solo, desconocido, con la espalda encorvada, las manos entrelazadas,
triste, y el día para mí será como la noche. No miraré la dorada luz del atardecer al caer,
ni las velas a lo lejos que se dirigen hacia Harfleur, (el puerto)
y cuando llegue, depositaré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde y brezo florido.

José Luis Rodríguez Zapatero

MANDAN LAS URNAS O MANDAN LOS DESPACHOS? NUESTRA DEMOCRACIA ESTÁ SECUESTRADA Y NO PODEMOS SEGUIR CALLADOS

Rafael Hernández
Si la justicia en España funcionase de forma justa y midiera a todos con la misma vara, la mitad de los expresidentes del Gobierno estarían hoy sentados en el banquillo de los acusados.

Resulta un insulto a nuestra inteligencia que Felipe González, señalado históricamente como el presunto "Señor X" de los GAL; José María Aznar, el señor de la guerra que nos arrastró a la invasión ilegal de Irak; o Mariano Rajoy, "M.Rajoy" vinculado a los papeles de Bárcenas y presunto jefe político de la financiación irregular de su partido en la Gürtel, JAMÁS hayan respondido penalmente ante un tribunal por la extrema gravedad de esos escenarios. En cambio, cuando el objetivo político es José Luis Rodríguez Zapatero, la maquinaria judicial se activa a cien por hora.

Que quede claro, con esto no estoy acusando ni defendiendo a Zapatero. Mi reflexión pretende llamar la atención sobre la vergonzosa doble vara de medir que vienen aplicando ciertos jueces en este país y el ataque a nuestra democracia que representa.

Y ojo, porque esta cacería no es nueva; es el resultado de años de silencios cómplices. El fenómeno del lawfare (la guerra jurídica) se ensayó minuciosamente contra cualquiera que amenazara al sistema. Destruyeron la reputación de PODEMOS con informes falsos, utilizaron los tribunales contra los partidos independentistas, apartaron de la política a Mónica Oltra con una causa que acabó archivada y hasta colocaron en la diana judicial al mismísimo Fiscal General del Estado. Esta brutal asimetría no es justicia; es persecución política disfrazada de legalidad.

¿Y qué hizo el PSOE mientras tanto? Mirar hacia otro lado por pura táctica electoral. Pensaron que con ellos no iba a la película. Ahora esta bestia que alimentaron con su cobardía se vuelve en contra de la cúpula del PSOE. Cosechan lo que sembraron. "De aquellos polvos, estos lodos" que diría mi abuela.

Por eso, lamentarse en Twitter o publicar cartas de indignación ya no es suficiente. El Gobierno y las fuerzas democráticas tienen la obligación de pasar a la ofensiva legislativa inmediata. Tienen que actuar ya: reformando por ley la elección del Poder Judicial para acabar con el bloqueo de la derecha, persiguiendo penalmente la fabricación de informes falsos y frenando la impunidad mediática de quienes difunden mentiras a sabiendas. Si quienes tienen el poder siguen paralizados por el miedo, serán cómplices por omisión.

No podemos permitir que una minoría de jueces y poderes fácticos que NO HA VOTADO NADIE destruya nuestra democracia desde los despachos y corrija en los tribunales lo que los ciudadanos elegimos libremente en las urnas. Se ha impuesto la estrategia del terror: si levantas la voz o te desvías del guion de las élites, te crujen.

Quedarse de brazos cruzados es una rendición. O las fuerzas demócratas actúan con contundencia desde el Parlamento y la ciudadanía nos movilizamos de forma masiva en las calles, en las redes y en cada espacio público, o permitiremos que nos arrebaten los últimos pilares de nuestra libertad. Nuestra democracia está en juego.

¡Toca reaccionar y levantar la voz... YA!

sábado, 23 de mayo de 2026

CINE Judith Colell, cineasta: “La ignorancia convierte en ‘cool’ a fascistas como Meloni, Le Pen o Aliança Catalana”

01:42
Tráiler de 'Frontera'
La directora de cine Judith Colell, el martes en un cine madrileño.Foto: PABLO MONG

La directora y presidenta de la Acadèmia del Cinema Català estrena ‘Frontera’ y habla del blanqueamiento del franquismo y de cómo encarar las obras de acusados de agresiones sexuales.

Se sienta Judith Colell (Sant Cugat del Vallés, 57 años) a charlar y sonríe aún más de lo habitual: “Siempre he hecho cine intimista, con presupuestos ajustados. Ahora he afrontado un drama con más dinero, porque era necesario para la recreación histórica, aunque creo que sigo hablando de seres humanos”. La actual presidenta de la Acadèmia del Cinema Català (ha renovado mandato este año hasta 2029) encara la promoción de Frontera, que se estrena mañana viernes, un drama basado en hechos reales: hasta 8.000 judíos cruzaron de Francia a España destino a Portugal durante la Segunda Guerra Mundial, y la película cuenta lo que ocurre en un pequeño pueblo catalán fronterizo, cuando en 1943 en los Pirineos un funcionario decide ayudar a los refugiados. “Acepté el encargo por el eco indiscutible con la actualidad”. Y ahí arranca la conversación.

Colell constata que su cine (Nosotras, 53 días de invierno, Elisa K) es más difícil de levantar “que películas más grandes y abiertas, para más público”; que lo autoral aún “no encuentra fácil financiación”, y que esta experiencia —de más presupuesto con ambición de más espectadores— confirma esa sensación. “Lo que he hecho es convertir el encargo en algo personal, y he disfrutado mucho”. Aceptó por eso y por una sorpresa. “Como muchos, yo pensaba que los Pirineos se cruzaban más de aquí hacia Francia, y no tanto hacia España. Investigué mucho y hasta encontré que una amiga íntima de Carmen Polo ayudó a judíos europeos a llegar a Portugal. Ella era franquista, pero odiaba a los nazis”, cuenta la cineasta.

La historia de Germana de Silva, que así se llamaba la aristócrata amiga de la esposa de Franco, no aparece, obviamente, en Frontera, aunque merece detenerse en ella: “Les escondía en su pazo y luego les pasaba a Portugal, de donde salían hacia América en barco. Les disfrazaba de sacerdotes, monjas, seminaristas o novicias, y como no hablaban castellano les pedía que se mantuvieran callados. Si alguien preguntaba por sus invitados, su respuesta era: ‘Necesitamos el silencio porque estamos de ejercicios espirituales’. Es una historia maravillosa”.

Desde la izquierda, Maria Rodríguez Soto, Pepa López, Miki Esparbé y Bruna Cusí, en 'Frontera'.


Y que le lleva al corazón de Frontera: las zonas grises. “Me interesaba ahondar en cómo se comporta la gente en situaciones complicadas. Había entonces, y hay ahora, tres maneras de afrontar la llegada de migrantes: los que quieren ayudarles incondicionalmente; los que no quieren ayudarles y sí devolverlos, demonizándolos totalmente, y los que, y son la mayoría, miran hacia otro lado, como norma no toman partido y dicen: ‘Bueno, no les voy a hacer nada malo, pero tampoco ayudo’. Esos personajes, como mi protagonista, con sus dudas, son los mejores, y hay que recordar que ni todos los republicanos eran buenos, ni todos los franquistas malos. Ahora bien, cuidado, no olvidemos lo que fue y lo que supuso el franquismo”.


 
Colell ahonda en un “grave problema actual”: el blanqueamiento de la dictadura de Franco, el olvido “del terror de aquellas décadas por parte de la juventud actual”. Y elabora el discurso: “Los jóvenes creen, según las últimas encuestas, que en el franquismo se vivía en la mar de bien, y por eso no les importaría volver a una dictadura. Ahí te das cuenta de que no tienen ni idea de lo que están hablando. Entiendo la frustración que provoca el hecho de no tener trabajos estables, de no encontrar pisos porque los precios están imposibles, y el dolor de estar en casa con sus padres hasta los 40 años. Lo entiendo, pero no puede ser que se crean las mentiras que cuentan las redes sociales. Tampoco vamos a salvar a nadie con esta película, ni es la pretensión, pero está muy bien que el cine nos haga recordar el pasado, que se mantenga esa memoria viva”.

Miki Esparbé y Judith Colell, en el centro, en el rodaje de 'Frontera'. Filmax


 
La cineasta recuerda que no es un problema únicamente español o solo sobre la Guerra Civil, sino que ocurre en toda Europa. “Esta ignorancia convierte en algo cool a fascistas como Giorgia Meloni, Marine Le Pen o en Cataluña Aliança Catalana, que además se venden bien, incluso con mensajes feministas... Por eso importan tanto películas como Green Border, de Holland, que hablan a la vez del neonazismo y del drama de la inmigración”, apunta. “Aquí nos pasa en los planes educativos: se pasa de puntillas por la Guerra Civil, por la Transición... Claro, a los jóvenes les cuentan mentiras y las asumen como ciertas”. Y cierra este análisis: “Así nacen caldos de cultivo como el que se dio en la Europa de los años 30. Fíjate en la película Cabaret, qué bien lo muestra”.

Frontera está rodada en catalán, y además, de la forma en que se habla en esa zona de los Pirineos, una nota de verosimilitud importante para quien preside la Acadèmia del Cinema Català, en un año muy bueno para el cine catalán (Sirât, Romería) pero con pocas películas en catalán (Wolfgang, Estrany riu). “No me preocupa porque las que hay conectan con el público y porque fue peor la pasada temporada. En esta hornada hay una quincena, y me parece muy interesante que se mantengan las ayudas a aquellas que van a festivales, las autorales, porque a través de ellas el catalán viaja por todo el mundo. Y ya sabemos que en 2026 habrá dos o tres muy grandes”.

La directora de cine Judith Colell.
Pablo Monge
¿Qué va a hacer en su segundo mandato? “Pues seguir creciendo. Hemos prácticamente doblado el presupuesto, hemos creado una residencia de guiones y ahí está el departamento contra los abusos”. Y en el futuro espera que puedan realizar labores de acogida, “al menos abrir la puerta a cineastas refugiados”, no solo directores, sino también técnicos y equipos artísticos. “Que así conozcan a personas del sector, que puedan incluso tener a un académico que voluntariamente les ayude”.

Uno de los miembros de la academia catalana, Eduard Cortés, fue acusado por casi una treintena de mujeres en diciembre de 2024 de diversas agresiones sexuales, bien por internet bien físicamente. “En aquel caso se siguió el protocolo y arrancamos una comisión. Nosotros no podemos a las primeras de cambio expulsar a nadie. Sería muy injusto. Con cada caso se abre una comisión, pero Cortés se dio de baja antes. Ya había pasado en anteriores ocasiones, que el señalado se dio de baja de la Academia”, recuerda. “El departamento, que funciona de manera autónoma, va muy bien, es un referente”. Movistar+ ha estrenado Terra Alta, la última serie que hizo Cortés. ¿Está de acuerdo con que se emita? “Es una pregunta difícil, hay actitudes que no podemos consentir. Aunque recuerdo una conversación con una productora de un filme cuyo director fue señalado [Colell no da más datos] y me decía que ella no tenía la culpa. Porque una película y una serie son obras colectivas. Sí que la emitiría con un mensaje al principio, diciendo que condeno cualquier actitud de abuso”.

Miki Esparbé, rodeado de nazis, en 'Frontera'.



La próxima edición de los premios Goya tendrá lugar el 28 de febrero de 2026 en Barcelona. “A mí me encanta la idea, que para eso fui vicepresidenta de esa institución. Nosotros celebraremos el 18º cumpleaños de los premios Gaudí en el Liceo, un sitio precioso”. ¿De los Goya, en contrapartida, han sacado que por fin la Acadèmia del Cinema Català obtenga su ansiada sede? “No, es una vieja reivindicación. Eso sí, es cierto que a inicios de 2026 tendremos sede”.

Lise Meiner


Tuvo que huir de los nazis para seguir pensando.

En julio de 1938, Lise Meitner abandonó Alemania y cruzó la frontera hacia los Países Bajos con ayuda de colegas, antes de instalarse en Suecia. Era una física brillante, nacida en Viena, judía de origen y ya convertida en una figura respetada de la ciencia europea. Quedarse significaba ponerse en manos del régimen. Irse significaba empezar de nuevo, lejos de su laboratorio y de la vida que había construido.

No era una desconocida.

Había obtenido su doctorado en física en 1906, en una época en que casi ninguna mujer llegaba tan lejos en ese campo. En Berlín trabajó junto a Otto Hahn durante décadas y juntos aislaron el protactinio 231, uno de los grandes logros de la física y la química radiactiva de su tiempo.

Pero lo más grande todavía estaba por venir.

A finales de 1938, ya exiliada, Hahn y Fritz Strassmann obtuvieron un resultado desconcertante al bombardear uranio con neutrones. Meitner, junto a su sobrino Otto Frisch, fue quien entendió lo que realmente estaba ocurriendo: el núcleo del átomo se estaba partiendo. En enero de 1939 explicaron ese proceso y le dieron un nombre que cambiaría la historia para siempre: fisión nuclear.

Y ahí apareció una de las injusticias más recordadas de la ciencia del siglo XX.

En 1944, Otto Hahn recibió en solitario el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de la fisión nuclear. Lise Meitner, cuya interpretación fue decisiva para entender el hallazgo, quedó fuera. Décadas después, esa exclusión sigue viéndose como una de las grandes omisiones del Nobel.

Lo que vuelve tan fuerte su historia no es solo el genio.

Es el contraste.

Mientras el odio la expulsaba de un país, su mente seguía iluminando uno de los descubrimientos más trascendentales del mundo moderno. Huyó para salvar la vida, y en ese exilio ayudó a transformar la historia de la física.

Lise Meitner no solo sobrevivió a su tiempo.

Lo superó.

viernes, 22 de mayo de 2026

"Cuando leí a Einstein me pareció más radical que el 'Che' Guevara y Mao Zedong": el aclamado físico Carlo Rovelli a la BBC

Rovelli vestido con una camisa negra y un jean está sentado en un sofá gris en el estudio del programa de televisión "Che Tempo Che Fa"

Fuente de la imagen,Stefania D'Alessandro/Getty Images

Pie de foto,Rovelli no sólo es un destacado físico teórico, sino un afamado divulgador científico.

El físico italiano Carlo Rovelli disfruta enormemente de acostarse en el sofá y hacer cálculos, le gusta pensar y escribir trabajos sobre agujeros negros y cómo se podría comprobar lo que está en la teoría. 

Pero confiesa que mantiene una lucha interna constante.

"Hay una voz en mí que dice: 'Vamos, Carlo, tú eres un científico, no hables de los problemas del mundo, solo habla de ciencia y cállate'".

Sin embargo, no es una voz que quiera obedecer. 

Y es que Rovelli, considerado uno de los físicos teóricos más destacados de las últimas décadas, se ha convertido también en un intelectual.

La revista Foreign Policy lo nombró, en 2019, uno de los 100 intelectuales globales más influyentes.

"Por casualidad, por la razón que sea, me encontré a mí mismo siendo una voz que mucha gente escucha. Es mi responsabilidad decir lo que considero son los errores que estamos cometiendo colectivamente".

El académico y autor del bestseller internacional "Siete breves lecciones de física", obra que lo catapultó al estrellato científico, conversó con el periodista de la BBC Amol Rajan en el podcast "Radical".

No solo habló del tiempo, del espacio y de por qué cree que el Big Bang pudo haber sido más bien un Big Bounce (un gran rebote), sino de su preocupación al ver cómo las potencias globales priorizan la competencia por encima de la cooperación.

También planteó que la inteligencia artificial (IA) está sobrevalorada, aunque resaltó sus usos y la necesidad de que sea regulada.

El origen del cosmos
A Rovelli aún le cuesta creer el éxito de ventas en que se convirtió "Siete breves lecciones de física", no era algo que él o su editor italiano se hubieran imaginado cuando lo publicaron en 2014.

Él cree que una de las razones es que el libro mezcla ideas de la física teórica con "las grandes interrogantes", como qué estamos haciendo aquí o quiénes somos.

"(El libro) no separa nuestras emociones, nuestra búsqueda de sentido, del conocimiento científico actual. Al contrario, trata de ver lo que ambas cosas se están diciendo entre sí".

Para el físico, en cierta forma estamos cada vez más cerca de responder las preguntas más fundamentales sobre los orígenes del universo y, al mismo tiempo, no.

"Los científicos han sido espectacularmente buenos en reconstruir lo que pasó a gran escala, en el universo, en los últimos 13, 14 mil millones de años".

"La evidencia es ahora abrumadora de que todas estas galaxias, de que todo esto era un espacio mucho más pequeño, más comprimido y caliente y que, en cierto modo, surgió de esta gran explosión, que es lo que se llama el Big Bang".

"No estamos seguros, pero podríamos estar empezando a entender lo que pasó en ese pasaje. Por ejemplo, pudo haber sido un rebote: un universo que se comprime y luego rebota".

Rovelli cree que hay una buena probabilidad de que ese haya sido el caso y de que en los próximos años los expertos en física, cosmología, astrofísica y astronomía lo puedan aclarar.

Sin embargo, todo dependerá de cuán contundente sea la evidencia que se consiga.

"Imagina que por alguna medición nos convencemos de que hubo un gran rebote (...). Pero ¿hemos respondido a la pregunta de dónde viene el universo? No".

Sería otro paso en un complejo camino hacia la respuesta.

Es como si hubiese un gran misterio detrás de una colina, pero una vez llegas a su cúspide te encuentras con un valle y lo resuelves.

"¿Lo descubriste todo? No, hay otra colina después de ese valle". Es decir, hay otro misterio que develar.

Más "inteligencia natural"
En esta búsqueda constante de conocimiento, ¿podría la IA llegar a una comprensión que los científicos no han podido alcanzar?

Rovelli es contundente: "Creo que la IA está muy sobrevalorada".

"Por el momento, permítanme decirlo con crudeza, esta tecnología va a producir algo promedio de lo que ya hay. Hasta ahora, es notablemente no creativa. Es mucho menos creativa que el peor de mis estudiantes. Puede que mejore, no lo sé".

Ilustración del espacio-tiempo de la Teoría de la relatividad de Einstein en la que se ve la Tierra sobre una malla Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Rovelli quedó fascinado cuando aprendió las ideas revolucionarias de Einstein sobre el tiempo y el espacio.

Sin embargo, reconoce cuán útil es la IA en muchos campos, incluyendo el suyo.

Por ejemplo, es usada para hacer algunos cálculos difíciles en el área de la gravedad cuántica.

"Cuando damos un salto hacia adelante en tecnología, hay una tendencia a decir: 'Este es solo el primer paso y luego va a pasar esto y esto y esto". Pero no siempre pasa.

Él era niño cuando comenzaron los primeros vuelos entre Londres y Nueva York, un viaje que antes tomaba semanas.

La gente empezó a decir que, con los años, esas 8 horas de vuelo se reducirían a 7, luego a 6 y después a 5, 4, 3, 2 y 1 hora.

"No, 50 años después, todavía son 8 horas".

"La tecnología hace estos grandes saltos y, para mí, está lejos de ser obvio que este es solo el primer paso de un enorme crecimiento. A lo mejor lo es, no lo sé. Puede que me equivoque, pero tengo la sensación de que hay mucho bombo en torno a la IA".

Y así, se declara como Santo Tomás: si no lo ve, no lo cree.

Una manifestante con una chaqueta negra muestra una pancarta que dice: "The world wants nuclear disarmament" Fuente de la imagen,Erik McGregor/LightRocket via Getty Images Pie de foto,

Rovelli alerta sobre los graves riesgos de las armas nucleares.

Sin embargo, advierte que "no está mal ser cautelosos" con su desarrollo porque la IA "va a ser muy poderosa".

Rovelli destaca la importancia de que exista regulación, que las instituciones globales ayuden a controlar con transparencia lo que sucede en torno a esa tecnología, especialmente porque "habrá una gran inversión en IA por parte de los sectores militares de las grandes superpotencias en un intento por superarse mutuamente a través de ella".

Y esa dinámica competitiva, dice, es peligrosa.

"Desafortunadamente, vivimos en esta locura que es la disuasión nuclear, la destrucción mutua asegurada si alguien lanza una bomba nuclear. ¿Cómo los humanos han sido tan idiotas para ponerse en esta situación?"

"No creo que necesitemos más inteligencia artificial: necesitamos más inteligencia natural, dejar de hacer estupideces como matarnos unos a otros regularmente".

"La inteligencia artificial no nos va a sacar de eso: solo lo lograremos siendo razonables".

Las pequeñas burbujas en que vivimos

Al físico italiano le preocupa que nos adentremos en el siglo XXI como lo hicimos en el siglo XX.

"Guerras enormes, todo el mundo está fabricando armas, se demonizan entre sí, se sienten amenazados por los otros. Son los síntomas que llevan a conflictos mayores".

Cuenta que cada dos semanas hace un ejercicio que consiste en leer los periódicos de las principales capitales del mundo y lo que ha encontrado es una narrativa que es "divergente de una manera asombrosa".

Varios jóvenes en una manifestación. Una de las participantes levanta una pancarta que dice: Change society No climate.Fuente de la imagen,Stefano Guidi/Getty Images Pie de foto,

El físico nota la preocupación entre los jóvenes por los problemas globales, como el cambio climático.

"Cada uno de nosotros, incluido Occidente, está en su propia pequeña burbuja de historias, mientras que los demás ven el mundo de manera diferente y no es porque ellos sean autocracias y nosotros seamos democracia. No: es porque nos estamos alejando y me temo que vayamos hacia un enfrentamiento mayor".

Pero en medio de ese pesimismo, Rovelli siente que hay esperanza y es algo que le llega de muchos jóvenes a quienes ve "igualmente preocupados" por la crisis climática, el peligro nuclear, los conflictos armados y, en general, por problemas que son globales.

"Necesitamos una cultura que reconozca que somos una sola tribu en todo el planeta".

Para el físico no se trata de qué sistema político sea mejor, ese no es realmente el asunto principal. El punto es: "¿Podemos vivir juntos en este planeta y solucionar los problemas juntos?".

Un shock

Hubo una época en la que Rovelli, quien nació en 1956, quiso transformar el mundo. No estaba solo.

"La mayoría de mis amigos, y no sólo en Verona, sino en todo el mundo, pensábamos: 'Bueno, el mundo es así, pero vamos a cambiarlo para mejorarlo'".

Cómo lo harían era el tema de conversación en todos los lugares a los que iba.

Albert Einstein con un saco blanco y un pantalón oscuro sentado en un sofá, con una biblioteca atrás de él 

Albert Einstein con un saco blanco y un pantalón oscuro sentado en un sofá, con una biblioteca atrás de él

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

Einstein es el héroe de Rovelli y no solo por sus extraordinarios aportes científicos. 

Confiesa que se sintió fuera de lugar en su preparatoria, en donde encontró maestros que no ocultaban su simpatía por el fascismo.

Parte de su juventud la recuerda viajando, leyendo muchísimo y, siguiendo su propio camino. Como muchas personas, creía en el amor libre, pero no en las fronteras o el ejército.

Se consideraba un radical y, aunque se inscribió en la universidad, realmente no asistía a las clases con regularidad. Le encantaba estudiar solo y, cuando lo necesitaba, se acercaba a los profesores para hacerles preguntas.

Hasta que algo pasó.

"Llegué a la física moderna, a la mecánica cuántica y a la relatividad general (de Albert Einstein) que eran los temas principales de las clases".

"Leer lo que habían descubierto los científicos en el siglo XX sobre la naturaleza de la realidad fue como un shock".

Se sumergió en la teoría de la relatividad general y quedó absolutamente cautivado con ella. De hecho, le pareció "más radical que el 'Che' Guevara y Mao Zedong".

Y es que las ideas de Einstein fueron absolutamente radicales.

Carlo Rovelli con una camisa azul en un fondo rojoFuente de la imagen,Leonardo Cendamo/Getty Images Pie de foto,Hace unas décadas, Rovelli fue uno de los fundadores de la teoría de la gravedad cuántica de bucles o teoría de los bucles. 


Carlo Rovelli con una camisa azul en un fondo rojo

Fuente de la imagen,Leonardo Cendamo/Getty Images

Pie de foto,Hace unas décadas, Rovelli fue uno de los fundadores de la teoría de la gravedad cuántica de bucles o teoría de los bucles.

"El tiempo y el espacio no son algo fijo ahí fuera. Son solo una manifestación de un campo. Las cosas no pasan en el espacio y en el tiempo, sino que pasan por sí mismas y el espacio y el tiempo son solo maneras en que describimos el acontecimiento de las cosas. Es un cambio profundo, una forma radical de pensar".

Si la teoría de la relatividad nos dice que el espacio y el tiempo no son lo que pensábamos que eran, la mecánica cuántica, que describe el mundo a escala atómica y subatómica, nos habla de "todo".

"Cada pedacito de materia, cada componente del universo, cada objeto, no los debes pensar por sí solos. No puedes describir una cosa por sí misma, sino cómo las cosas se afectan unas a otras, cómo se ven entre sí. Eso es lo que la mecánica cuántica describe".

Rovelli asumió el reto de ayudar a conciliar dos de las grandes teorías del siglo XX: la mecánica cuántica y la relatividad general.

En este sentido, ha dedicado gran parte de su carrera a construir, junto a colegas, la llamada teoría de la gravedad cuántica de bucles.

Su héroe

Hay varias razones por las que Einstein es el héroe de Rovelli y no todas son científicas.

En octubre de 1914, el físico alemán firmó, junto a tres académicos, un texto pacifista contra la Primera Guerra Mundial que se llamó "Manifiesto a los europeos".

Allí hacían un llamado a la unidad de Europa e instaban al cese inmediato de hostilidades para evitar a toda costa una guerra fratricida.

"Escribieron un texto hermoso, que desafortunadamente nadie siguió, en el que decían: ¿qué estamos haciendo? Esto es una locura completa. Todos somos gente civilizada. Lo peor que podemos hacer es empezar a matarnos".

"Me gustaría que muchos intelectuales hoy vieran eso, poder tener el coraje de alzar la voz, incluso contra la narrativa prevaleciente, y decir 'no nos debemos dejar llevar por el miedo al otro o por un deseo de ser el más poderoso, sino que debemos trabajar en colaboración'".

Rovelli espera continuar haciendo sus cálculos en el sofá y disfrutando sus investigaciones sobre la gravedad cuántica, pero sin dejar de apostar por el mundo en el que cree, uno en el que la cooperación prime por encima de la competitividad.

La lucha real, dice, es la de la colaboración contra la confrontación.

*Esta nota está basada en la conversación entre Amol Rajan y Carlo Rovelli, y ha sido editada para mayor claridad. Si quieres escuchar la entrevista completa en inglés, puedes hacerlo en BBC Sounds.

"Los científicos han sido espectacularmente buenos en reconstruir lo que pasó a gran escala, en el universo, en los últimos 13, 14 mil millones de años".

"La evidencia es ahora abrumadora de que todas estas galaxias, de que todo esto era un espacio mucho más pequeño, más comprimido y caliente y que, en cierto modo, surgió de esta gran explosión, que es lo que se llama el Big Bang".

"No estamos seguros, pero podríamos estar empezando a entender lo que pasó en ese pasaje. Por ejemplo, pudo haber sido un rebote: un universo que se comprime y luego rebota".

Rovelli cree que hay una buena probabilidad de que ese haya sido el caso y de que en los próximos años los expertos en física, cosmología, astrofísica y astronomía lo puedan aclarar.

Sin embargo, todo dependerá de cuán contundente sea la evidencia que se consiga.

"Imagina que por alguna medición nos convencemos de que hubo un gran rebote (...). Pero ¿hemos respondido a la pregunta de dónde viene el universo? No".

Sería otro paso en un complejo camino hacia la respuesta.

Es como si hubiese un gran misterio detrás de una colina, pero una vez llegas a su cúspide te encuentras con un valle y lo resuelves.

"¿Lo descubriste todo? No, hay otra colina después de ese valle". Es decir, hay otro misterio que develar.

Más "inteligencia natural"

En esta búsqueda constante de conocimiento, ¿podría la IA llegar a una comprensión que los científicos no han podido alcanzar?

Rovelli es contundente: "Creo que la IA está muy sobrevalorada".

"Por el momento, permítanme decirlo con crudeza, esta tecnología va a producir algo promedio de lo que ya hay. Hasta ahora, es notablemente no creativa. Es mucho menos creativa que el peor de mis estudiantes. Puede que mejore, no lo sé".

Ilustración del espacio-tiempo de la Teoría de la relatividad de Einstein en la que se ve la Tierra sobre una malla 

Rovelli quedó fascinado cuando aprendió las ideas revolucionarias de Einstein sobre el tiempo y el espacio.

Sin embargo, reconoce cuán útil es la IA en muchos campos, incluyendo el suyo.

Por ejemplo, es usada para hacer algunos cálculos difíciles en el área de la gravedad cuántica.

"Cuando damos un salto hacia adelante en tecnología, hay una tendencia a decir: 'Este es solo el primer paso y luego va a pasar esto y esto y esto". Pero no siempre pasa.

Él era niño cuando comenzaron los primeros vuelos entre Londres y Nueva York, un viaje que antes tomaba semanas.

La gente empezó a decir que, con los años, esas 8 horas de vuelo se reducirían a 7, luego a 6 y después a 5, 4, 3, 2 y 1 hora.

"No, 50 años después, todavía son 8 horas".

"La tecnología hace estos grandes saltos y, para mí, está lejos de ser obvio que este es solo el primer paso de un enorme crecimiento. A lo mejor lo es, no lo sé. Puede que me equivoque, pero tengo la sensación de que hay mucho bombo en torno a la IA".

Y así, se declara como Santo Tomás: si no lo ve, no lo cree.

Una manifestante con una chaqueta negra muestra una pancarta que dice: "The world wants nuclear disarmament" 

Rovelli alerta sobre los graves riesgos de las armas nucleares.

Sin embargo, advierte que "no está mal ser cautelosos" con su desarrollo porque la IA "va a ser muy poderosa".

Rovelli destaca la importancia de que exista regulación, que las instituciones globales ayuden a controlar con transparencia lo que sucede en torno a esa tecnología, especialmente porque "habrá una gran inversión en IA por parte de los sectores militares de las grandes superpotencias en un intento por superarse mutuamente a través de ella".

Y esa dinámica competitiva, dice, es peligrosa.

"Desafortunadamente, vivimos en esta locura que es la disuasión nuclear, la destrucción mutua asegurada si alguien lanza una bomba nuclear. ¿Cómo los humanos han sido tan idiotas para ponerse en esta situación?"

"No creo que necesitemos más inteligencia artificial: necesitamos más inteligencia natural, dejar de hacer estupideces como matarnos unos a otros regularmente".

"La inteligencia artificial no nos va a sacar de eso: solo lo lograremos siendo razonables".

Las pequeñas burbujas en que vivimos

Al físico italiano le preocupa que nos adentremos en el siglo XXI como lo hicimos en el siglo XX.

"Guerras enormes, todo el mundo está fabricando armas, se demonizan entre sí, se sienten amenazados por los otros. Son los síntomas que llevan a conflictos mayores".

Cuenta que cada dos semanas hace un ejercicio que consiste en leer los periódicos de las principales capitales del mundo y lo que ha encontrado es una narrativa que es "divergente de una manera asombrosa".

Varios jóvenes en una manifestación. Una de las participantes levanta una pancarta que dice: Change society No climate.

El físico nota la preocupación entre los jóvenes por los problemas globales, como el cambio climático.

"Cada uno de nosotros, incluido Occidente, está en su propia pequeña burbuja de historias, mientras que los demás ven el mundo de manera diferente y no es porque ellos sean autocracias y nosotros seamos democracia. No: es porque nos estamos alejando y me temo que vayamos hacia un enfrentamiento mayor".

Pero en medio de ese pesimismo, Rovelli siente que hay esperanza y es algo que le llega de muchos jóvenes a quienes ve "igualmente preocupados" por la crisis climática, el peligro nuclear, los conflictos armados y, en general, por problemas que son globales.

"Necesitamos una cultura que reconozca que somos una sola tribu en todo el planeta".

Para el físico no se trata de qué sistema político sea mejor, ese no es realmente el asunto principal. El punto es: "¿Podemos vivir juntos en este planeta y solucionar los problemas juntos?".

jueves, 21 de mayo de 2026

Es el saqueo (y no la libertad) lo que avanza en Argentina

En la coyuntura actual argentina se combinan una crisis política de final abierto con los escándalos de corrupción que comenzaron con la criptoestafa $Libra del propio presidente Javier Milei, pasando por las coimas recibidas por altos funcionarios -como la Secretaria de la Presidencia y hermana del mandatario Karina Milei- hasta el que hoy involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Todo esto afecta al conjunto del gobierno, junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad y credibilidad social del oficialismo.

El estado cataléptico de la industria, la construcción y el comercio y la caída del poder adquisitivo de los salarios y la calidad del empleo reforzaron la atención colectiva hacia los hechos de corrupción y teñido de color muy oscuro la imagen presidencial, que avanza en su tercer año de mandato con la peor imagen desde que asumió. Sus insultos constantes contra periodistas y empresarios han acicateado la búsqueda de una salida.

«El poder no se conforma con una persona sensata, sino también con una política económica, no solo un plan de negocios», señala Horacio Verbitski, director de El Cohete a la Luna.

Jaqueado por la evidente pérdida de popularidad y el malestar popular, en una entrevista política en el canal libertario Neura, Milei aseguró el jueves por la noche que su gobierno enfrentó un supuesto golpe de Estado (financiado por Venezuela, «un conjunto de hijos de puta» querían hacer un golpe de Estado, dijo) y relató un presunto intento de coima de parte de un empresario. También se refirió a los supuestos aportes rusos en medios de comunicación del país.

Sus dichos motivaron una denuncia penal de la diputada Marcela Pagano, quien lo acusó de presunto encubrimiento. Señaló que el mandatario no podía hablar públicamente de hechos de semejante gravedad sin denunciarlos. En su presentación judicial sostiene que, si Milei tenía conocimiento de posibles delitos contra el orden constitucional y de un supuesto hecho de corrupción, estaba obligado a dar intervención a la Justicia.

En enero, el 43 por ciento consideraba que las medidas del Gobierno “son necesarias aunque duelan”. En mayo ese respaldo se diluyó al 32 por ciento y la aprobación de la gestión libertaria es la más baja desde el inicio del mandato. En febrero de 2026 cerraron 257 empresas. Se acumulan 17 meses consecutivos de retracción en la cantidad de firmas y se relevaron más de 24 mil compañías que tuvieron que bajar sus persianas. Los escándalos de corrupción en el más alto nivel no cesan y el gobierno vende los bienes públicos que quedaron para pagar la deuda externa.

Ante cientos de dueños y dirigentes de grandes empresas, en un almuerzo del CICyP (Consejo Interamericano de Comercio y Producción)—, el canciller Pablo Quirno afirmó: “A medida que el RIGI sea exitoso, se genera una base de capital que está protegida contra el control de capitales. Entonces, cualquier delincuente que, a futuro, trate de poner control de capitales en la Argentina, no va a poder porque va a tener un stock de capital que tendrá derecho a irse. Los futuros gobiernos van a estar, de alguna manera, encorsetados; las herramientas que utilizaron el pasado en contra de los argentinos no van a poder ser utilizadas”.

Quirno llama delincuentes a quienes quieran proteger el patrimonio nacional, o al menos establecer algún tipo de negociación con las grandes empresas para que la extracción de minerales, hidrocarburos y otros productos de la naturaleza no constituya un exclusivo beneficio para las corporaciones. La decisión política del gobierno y de sus mandantes, es que las medidas antinacionales que se tomen ahora no puedan ser revertidas por gobiernos futuros, creando un entramado legal-jurídico que impida que algún gobierno democrático revierta la cesión de soberanía y el despojo que está haciendo la administración libertaria.

Obviamente, la “confianza” que pretenden lograr de los sectores dominantes no tiene que ver con la solidez económica sino con intereses de negocios concretos, que jamás se opusieron al endeudamiento externo, a la evasión impositiva, a que al Estado lo roben los contratistas del Estado, o que no se puedan controlar los recursos que entran y salen por las fronteras del país.

Se transita una crisis política de final abierto junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad del oficialismo libertario al calor de los problemas políticos, sociales y de corrupción del gobierno, pero también de un cada vez más fuerte descontento social e impopularidad de la gestión de Javier Milei por el agravamiento de la situación económica y social en los últimos meses, acicateada por los nuevos ajustes presupuestarios anunciados en el Boletín Oficial: un enorme recorte al gasto público que afecta áreas sensibles como educación, ciencia, técnica, salud, junto con anuncios de aumentos en el transporte.

El recorte a la educación fue una provocación contra la masiva Cuarta Marcha Federal Universitaria en todo el país, que ha actuado como caja de resonancia de la gran oposición al gobierno y a sus políticas económicas de ajuste que se viene acrecentando en las últimas semanas. La Corte Suprema de Justicia demora la ley universitaria y el gobierno gana tiempo para sostener el superávit pactado con el Fondo Monetario Internacional. Según la información que circula por los pasillos oficiales con contactos ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ); el máximo tribunal judicial del país no definiría de manera urgente la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

El último ajuste presupuestario dejó el área de Salud con 63.000 millones menos. El recorte impacta de lleno en la lucha contra el cáncer, la distribución de medicamentos de primera necesidad, desfinancia la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y deja sin tratamiento a miles de pacientes crónicos.

Según el viceministro de Economía, José Luis Daza, esperan embolsar 3.000 millones para fin de año por las privatizaciones de las empresas nacionales AYSA, Transener, Intercargo y Belgrano Cargas. Daza reconoció que le prometieron al Fondo Monetario Internacional que iban a “comprar 7.000 millones de dolares de reservas, más 3.000 millones de dólares de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el FMI. Por eso, el interés en avanzar con privatizaciones.

El gobierno lanzó la Licitación Pública Nacional e Internacional para avanzar con la venta y transferencia del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) que permanecen en manos del Estado, olvidando que el agua es un derecho, no una mercancía. Asimismo informó que Genneia y Edison Transmisión fueron los ganadores de la licitación para obtener la totalidad de la participación accionaria del Estado en Citelec, sociedad controlante de Transener. La operación se cerró por 356 millones de dólares.

Transener opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el país. El retiro del Estado significa el control total por parte de empresas privadas del transporte de la energía. En la agenda de privatización también están las centrales térmicas Manuel Belgrano y General San Martín. No se trata de una empresa más: opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el territorio argentino, pieza central de la infraestructura energética que hasta ahora contaba con la participación del Estado y el control operativo del Grupo Pampa Energía. Su privatización total representa la pérdida absoluta del control estratégico sobre cómo se transporta la energía en el país.

Detrás de Edison Energía operan los hermanos Juan y Patricio Neuss, que mantienen una relación personal con Santiago Caputo, el principal armador político de Javier Milei, y mantienen estrechos vínculos con la Fundación Faro, caja de financiamiento de la maquinaria política libertaria. El holding ya venía acumulando adjudicaciones clave: las represas hidroeléctricas Alicurá (Río Negro y Neuquén) y Cerros Colorados (Neuquén), y la generadora Potrerillos en Mendoza.

El viceministro de Economía, José Luis Daza reconoció que le prometieron al FMI que iban a “comprar 7.000 millones de dólares de reservas, más 3.000 millones de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el organismo multilateral. Por eso, el interés oficial en avanzar con las privatizaciones.

Este entramado de empresarios y funcionarios ya apunta a la logística y el nuevo foco de disputa es la Hidrovía del Río Paraná, la arteria principal por donde sale la enorme mayoría de las exportaciones argentinas y fuente de enormes recursos para las economías del interior del país. El Gobierno impulsa la privatización del dragado y balizamiento de esta vía navegable por un período de 25 años, un negocio enorme que asegura ingresos de entre 200 y 300 millones de dólares anuales, totalizando cerca de 7.000 millones de dólares durante toda la concesión.

El modelo entreguista de los libertarios quedó completamente expuesto: mientras recorta derechos laborales y jubilaciones, da rienda suelta a un festival de privatizaciones a la medida de la verdadera élite empresarial y financiera, entregando los bienes comunes naturales y sectores estratégicos a empresarios afines -nacionales y extranjeros- en un saqueo exigido por el FMI para pagar las deudas de país con el organismo. Una pintada en el barrio porteño de Liniers es clara: ¿Habrá Argentina después de Milei?

https://rebelion.org/es-el-saqueo-y-no-la-libertad-lo-que-avanza-en-argentina/ 

 *Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

miércoles, 20 de mayo de 2026

Una temporada muy húngara.

Budapest en febrero de 1945 durante la batalla por la ciudad.
ullstein bild Dtl. (ullstein bild via Getty Image
Un libro extraordinario sobre Budapest durante la Segunda Guerra Mundial despliega una fascinante galería de personajes en la que no faltan Paddy Leigh Fermor y el conde Almásy.

Llevo una temporada muy húngara. El otro día me encontré en la calle a mi querido maestro de esgrima, Imre Dobos, que me emplazó a volver a la sala a mejorar con el sable. Mientras lo decía me miraba desde arriba —es sustancialmente más alto— con esos ojos tan magiares que parecen reflejar el cielo interminable de la puszta o la bruma que se eleva del Danubio una mañana de invierno en Budapest. La misma mirada, los mismos ojos ovalados como mandorlas, el azul como si lo vieras en un espejo empañado, los volví a notar sobre mí el jueves al conversar en el bar del hotel Alma con László Krasznahorkai, el premio Nobel de literatura. Entonces, mientras trataba de formular una pregunta a la altura de la prosa sin límites de autor, pensé en aquel pasaje de su Melancolía de la resistencia: “Se quedó mirando el vacío. El vacío, un alba ahogada cuya claridad lechosa no inundaba, sino que empapaba el cielo oriental”.

Y el lunes estuve en la misma Budapest, no la real de ahora sino la de 1938, acodado en el mirador del bastión de los pescadores en la colina del castillo, observando correr abajo el río y extenderse Pest, la mitad oriental de la ciudad. Me asomaba a las maravillosas viñetas de Rapsodia húngara (Norma, 1984), el clásico álbum de Vittorio Giardino de las aventuras de su detective Max Fridman que transcurre en la vieja capital, mientras preparaba una cita con el dibujante.

Pero lo que me ha sumergido más estos días en Hungría ha sido la lectura de un libro extraordinario, uno de esos que te absorben y te transportan y tienen la capacidad de hacer que su asunto se desborde hasta inundar tu vida entera e incluso parece que posean el mágico poder de materializar a tu alrededor paisajes y personas (Imre, Krasznahorkai, Fridman, el viejo conde y piloto Orssich, el aviador y navegante Miklós Kenyeres). Se trata de The last days of Budapest, subtitulado Spies, nazis, rescuers and Resistance 1940-1945 (Head of Zeus, 2025), de Adam LeBor, un escritor y periodista británico que fue corresponsal en Budapest y Europa Central durante años para The Times, The Economist y The Independent y del que se ha publicado en castellano su Los banqueros secretos de Hitler (Grijalbo, 1998). LeBor, con una decena de libros de no ficción, es autor también de siete novelas, entre ellas la serie policiaca The Danube Blues trilogy, protagonizada por un detective romaní, gitano, que trabaja en el grupo de homicidios de Budapest.

Zapatos de bronce en el monumento a las víctimas de los nazis húngaros en Budapest, a orillas del Danubio. Davide Erbetta


The last days of Budapest, recomendada por David MacClosky, el autor de Estación Damasco, es una fascinante panorámica de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial que abarca todos los aspectos de la vida en ese periodo, con especial atención a las intrigas diplomáticas, al espionaje y a la situación progresivamente a peor de los judíos (1 de cada 4 habitantes de Budapest conocida por los antisemitas como Judapest). El libro, de quinientas intensas y apasionantes páginas llenas de historias subyugantes, se me metió en el bolsillo desde el principio al mencionar, ¡en la misma página!, a dos de mis personajes favoritos: Patrick Leigh Fermor y Lászlo Almásy. Del primero se citan sus testimonios sobre Budapest, que visitó en su periplo de jovencito en 1934, recogidos en Entre los bosques y el agua (Península, 1986); y del segundo se recuerda cómo el explorador y su hermano János formaron parte de la bulliciosa vida de la capital previa al desastre.

Salen en el libro muchísimos otros conocidos, el almirante Horthy y su familia (entre ellos Niki, el heredero, al que muestra bajo una luz más favorable de lo que se acostumbra, y el malogrado primogénito István, que voló con Kenyeres en la misma escuadrilla de cazas antes de estrellarse), Otto Skorzeny, Eichmann, el conde Pal Teleki —mucho menos simpático que en el retrato de Leigh Fermor—, Ferenc Szálasi (el líder de la Cruz Flechada, los malos de La caja de música), el diplomático sueco Raoul Wallenberg, que salvó a decenas de miles de los judíos de Budapest, la brava agente del Servicio Especial de Operaciones británico (SOE) Krystyna Skarbek (aka Christine Granville), o Arthur Koestler. Y gente que yo no conocía pero pasan a engrosar desde ahora mi lista de gente interesante: la actriz Katalin Karády, la valerosa condesa Caja Andrássy de Csíkszentkirály y Krasznahorka (sic), David Gur, que dirigió un fenomenal comando de resistentes judíos durante la ocupación alemana de Budapest; el infame, pragmático y mujeriego oficial de caballería las SS Kurt Becher, que llevó las negociaciones de Himmler para intercambiar judíos por bienes materiales para su organización, el rey de los contrabandistas y agente cuádruple Andor Grosz, el jefe de seguridad de Horthy y luego de la Gestapo húngara Péter Hain, o el tan activo diplomático británico Owen O’Malley. Por no hablar del sacerdote católico y miembro de un destacamento de la muerte de la Cruz Flechada, padre András Kun, que daba a su pelotón la orden de fusilar judíos al grito de “en el santo nombre de Cristo, ¡fuego!”.

El libro de LeBor, que arranca describiendo el final del imperio austrohúngaro y la Budapest de entreguerras, me ha descubierto partes de una historia que creía conocer bien gracias a otros como Battle for Budapest, de Kristian Ungvary (J. B Tauris, 2007) y mi propia experiencia en la ciudad, por la que he deambulado buscando huellas de la época (el hotel Geller, el café Negresco y el Floris, el night club Arizona) y rastros de Paddy, Almásy y otros personajes. Toda ciudad es un pentimento de sucesos y vidas, pero en Budapest se añade el plus de la melancolía y el romanticismo de una capital tendida sobre su historia como sus puentes sobre el Danubio. Recuerdo especialmente los zapatos de bronce —incluidos de niños— junto al río que recuerdan a las víctimas de la Shoah asesinadas y lanzadas al agua. Y un diorama en el Museo de Historia Militar (Hadtörténeti Múzeum) que recreaba el ambiente (malo) durante la batalla final por Budapest entre el ejército soviético y la fuerzas alemanas y húngaras aliadas. Curiosamente —la memoria es así de selectiva— me vienen a la cabeza un maniquí con un Panzerfaust, el bazoka de baratillo alemán, y las ruedas de un tanque Panther que se exponían.

Bombardeo aliado de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial. Bettmann (Bettmann Archive)


Bombardeo aliado de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial.

LeBor repasa la terrible suerte de la ciudad y sus habitantes poniendo de relieve la muy actual estrategia nefasta de Horthy de tratar de hacer equilibrios con los nazis y con los propios extremistas húngaros de la Cruz Flechada. Explica que el viejo almirante fue muy responsable de la política antisemita (sus leyes contra los judíos fueron pioneras en Europa) que se fue exacerbando y se le acabó escapando de las manos para caer en las de Eichmann y conducir al exterminio de los judíos húngaros, mayormente en Auschwitz. También cuenta el autor la alianza que se estableció en la sombra entre resistentes polacos y húngaros, y la repulsiva iniciativa final de los nazis de regatear con las vidas de los que iban a deportar. Y todo acaba con la gran batalla final por Budapest, desesperada, calle por calle, edificio por edificio.

Al cerrar las páginas de The last days of Budapest, con el cielo de la devastada ciudad ardiendo y el aire espesado por las cenizas y el acre hedor de la cordita, he vuelto a Krasznahorkai y Melancolía de la resistencia: “En efecto, el estado natural del mundo era el caos, y como nunca acababa tampoco podía predecirse una salida. No podía predecirse, pero tampoco valía la pena. Y hasta palabras como ‘caos’ y ‘salida’ resultaban del todo superfluas”.

Sobre la firma Jacinto Antón

martes, 19 de mayo de 2026

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. Lufthansa marca un hito en el largo camino de las empresas alemanas para admitir su pasado nazi

Miembros de la organización fascista SA sirviendo como policías auxiliares ocupando el aeródromo de Tempelhof en 1933.ullstein bild Dtl. (ullstein bild via Getty Images)
La aerolínea da un giro con motivo de su centenario y revisa su papel durante el régimen nacionalsocialista, en el que se benefició del trabajo forzado

Las empresas alemanas se han mostrado reticentes a revisar sus actos durante el nazismo. No es fácil reconocer abiertamente su implicación, ni cómo se beneficiaron, por ejemplo, de los miles de trabajadores forzados durante el régimen que controló el país con mano de hierro entre 1933 y 1945. La mayoría se limitó a investigarlo superficialmente sin entrar en muchos detalles. El silencio impuesto en la sociedad alemana tras la II Guerra Mundial también se aplicó, en la medida de lo posible, al entramado empresarial. Solo las grandes compañías se vieron obligadas en los años noventa a revisarlo si querían hacer negocios con Estados Unidos.

Pero desde hace unos años, cada vez más quieren profundizar en lo ocurrido, sobre todo cuando llega un gran aniversario. Grandes empresas alemanas como Volkswagen, Allianz o Deutsche Bank ya encargaron en el pasado estudios científicos sobre su pasado durante el nazismo. VW encargó en 1986 al historiador Hans Mommsen que investigara su pasado nazi, y su estudio se publicó en 1996. Al mismo tiempo, VW comenzó a participar en proyectos humanitarios y sociales, especialmente en Europa del Este.

Con motivo de su centenario, Lufthansa ha encargado un exhaustivo estudio sobre su papel durante el nazismo, un paso que ha logrado gran atención. “Lufthansa formó parte claramente del sistema”, afirmó el director general de la aerolínea, Carsten Spohr, a principios de febrero al dar a conocer la noticia. Esto incluyó el rearme inicialmente secreto como “fuerza aérea clandestina”, la integración en la economía de guerra nazi y la explotación sin escrúpulos de trabajadores forzados en talleres y fábricas de armamento, detalló el directivo.

Lufthansa siempre fue una de las reacias a indagar en el capítulo más oscuro de su historia, alegando que la empresa que operó entre 1926 y 1945 bajo el nombre de Deutsche Luft Hansa AG —que entonces se escribía en dos palabras— no tenía nada que ver con la Deutsche Lufthansa AG posterior a 1953. Tuvo la oportunidad de redimirse con motivo de su 75º aniversario en 2001, cuando el historiador Lutz Budrass realizó un estudio científico sobre el empleo de trabajadores forzados en Lufthansa. Pero la aerolínea decidió finalmente no publicarlo.

Años después, en 2016, se distanció de la publicación del libro Águila y grulla. Lufthansa y su historia 1926-1955, que Budrass escribió tras ver cómo analizaban su pasado. La empresa optó entonces por publicar su propio libro, Bajo el signo de la grulla, dividido en dos partes: por un lado, la historia de la primera Lufthansa con numerosas fotos y sus logros técnicos y de aviación, y por otro, al final, en una pequeña funda de plástico, el informe de Budrass sobre los trabajadores forzados.

7 de marzo de 2024, Hesse, Fráncfort del Meno: Carsten Spohr, presidente del Consejo de Administración y CEO de Deutsche Lufthansa AG, habla con la prensa en marzo de 2024.

picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images)

Es la primera vez que asume su responsabilidad sin resguardarse en que desde el punto de vista jurídico, el grupo actual no tiene nada que ver con su predecesora, aunque se asegurara los derechos sobre el nombre, los colores y el icónico símbolo de la grulla tras la liquidación después de la guerra.

“Lo importante desde mi punto de vista era que Lufthansa comprendiera que no se trataba de una empresa dentro del nacionalsocialismo, en la que tenían que adaptarse de alguna manera al régimen, sino que ellos mismos eran una empresa nacionalsocialista y que, en realidad, eran el régimen. No había ninguna diferencia entre el régimen nazi y la empresa”, explica por teléfono el historiador Manfred Grieger sobre algo que reconoce es “difícil de asimilar”. Él es el autor, junto con Hartmut Berghoff y Jörg Lesczenski, del estudio encargado por la aerolínea, Lufthansa: Los primeros 100 años, que saldrá a la venta en marzo.

Grieger, responsable de analizar el periodo comprendido entre 1926 y 1946, indica cómo, por mucha distancia que quiso marcar de su predecesora, la empresa “estaba compuesta en su mayoría por personas que ya habían tenido importancia dentro de la compañía durante los años treinta y cuarenta”. “Los directivos de Lufthansa formaban parte tanto de la junta directiva de la aerolínea como del Estado. También en la República de Weimar participaron en el rearme secreto y en el apoyo a una fuerza aérea secreta formando pilotos, pero también introduciendo el Junker Ju-52, que podía transformarse con relativa facilidad en un bombardero improvisado”, detalla sobre un avión proporcionado a los franquistas durante la guerra civil española.


Empleados de la aerolínea Deutsche Lufthansa hacen el saludo nazi mientras un avión con bandera nazi y el Comité Olímpico Alemán aterriza en el aeródromo de Croydon, el 2 de diciembre de 1935. J. A. Hampton (Getty Images)

En los años posteriores a la guerra se centraron en los aspectos técnicos más destacados, “pero no prestaron especial atención a la nazificación de la empresa, sino que, por así decirlo, intentaron eliminar las esvásticas de las imágenes”. El estudio no añade “nada dramáticamente nuevo” respecto al informe de Budrass, pero ahora se ha encargado también un análisis en profundidad sobre los trabajadores forzados, más allá de la dimensión numérica a la que hasta ahora se habían limitado, que se llevará a cabo hasta 2027.

“El capítulo más oscuro de Lufthansa fue la época del nacionalsocialismo. La aerolínea se convirtió en parte del régimen y de sus actos bélicos y criminales”, explica una portavoz de Lufthansa a EL PAÍS. “Lufthansa desempeñó un papel activo en el régimen nazi”. Durante la guerra se había convertido en una empresa de armamento y realizaba reparaciones de aviones y motores. “No todos en la empresa, pero sí demasiados, apoyaron activamente este rumbo. Entre otras cosas, Lufthansa se benefició antes y durante el período nazi de las subvenciones estatales y de la cooperación con los principales nazis. Durante la II Guerra Mundial, la primera Lufthansa participó en la producción de armamento militar, empleando a miles de trabajadores forzados en condiciones discriminatorias e inhumanas. En algunos momentos, estos trabajadores representaban hasta el 50 % de la plantilla”, detalla.

“No habría podido seguir con su trabajo sin ellos. La empresa dependía esencialmente de estas personas y las reclutaba sin ningún reparo”, comenta por su parte el historiador al mismo tiempo que explica que es muy difícil saber el número exacto porque muchos se sustituían o eran trasladados y luego regresaban, pero en su opinión fueron “muchos más de 10.000”, entre los que se encontraban también niños. Como parte de su responsabilidad, Lufthansa contribuyó económicamente –al igual que muchas otras empresas– a la fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro creada en el año 2000 para resarcir a las víctimas del nazismo. “Pero no hubo conexiones directas, sino que todo se gestionó a través de esta fundación”, apunta el experto.

Han pasado más de ocho décadas desde el final de la guerra, pero aún quedan mucho por investigar. “En general, la mayoría de las empresas aún no han revisado su pasado. Creo que muchas temen que haya algo muy grave y que eso pueda repercutir negativamente en la empresa actual”, explica Grieger.

Según un estudio de la Sociedad de Historia Empresarial, ni siquiera el 8% de las empresas alemanas ha analizado de forma profesional su propio papel en el nazismo. “Y si se habla de un estudio general, en el que al menos se haya analizado un poco, entonces se suma otro 10%, es decir, un total del 18%”, explica su gerente, Andrea Schneider-Braunberger. En su opinión, el “nuevo giro” de Lufthansa es parte de una nueva época en la que las empresas asumen cada vez más su responsabilidad y que ha vivido un impulso en los últimos 15 años. “Se están sumando cada vez más empresas familiares que están revisando su historia o investigando de dónde proviene su dinero y qué hicieron sus fundadores”.

Pero, ¿por qué ahora? Para esta historiadora se trata de un tema generacional. “La primera generación, que todavía estaba activa en el nacionalsocialismo, simplemente guardó silencio. No querían hablar de ello. La segunda quizá preguntó a la anterior, pero por lo general ni siquiera lo hizo y, cuando lo hicieron, no obtuvieron respuestas”, comenta. No fue hasta que llegó la tercera generación que se empezaron a hacer preguntas de forma sistémica. “Ahora, una generación más joven pregunta mucho más, de forma más insistente, y quiere saber qué pasó realmente”.

A esto se une el auge de la ultraderecha en Alemania que ha hecho que surjan preguntas como ¿dónde hay similitudes? ¿podemos aprender del pasado nazi? ¿sirve de algo analizarlo? “Hoy en día hay nuevos movimientos y reacciones que no existían hace 10 años. Ahora se tiene mucho más en cuenta la responsabilidad y la defensa de la democracia”, indica. “Y creo que, en principio, las empresas que se ocupan de su historia también comprenden que ahora tienen una responsabilidad al respecto. No siempre ha sido así”.

https://elpais.com/internacional/2026-02-25/lufthansa-marca-un-hito-en-el-largo-camino-de-las-empresas-alemanas-para-admitir-su-pasado-nazi.html

lunes, 18 de mayo de 2026

Lufthansa reconoce por primera vez que formó parte “claramente” del sistema nazi


Aviones de la compañía aérea Lufthansa en el aeropuerto de Múnich el 12 de enero.picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images
Un grupo de historiadores alemanes asegura que la compañía aérea recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados.

La aerolínea alemana Lufthansa ha reconocido esta semana su responsabilidad durante el nacionalsocialismo y ha encargado un exhaustivo estudio científico sobre el papel que desempeñó durante esa época, especialmente sobre la explotación de trabajadores forzosos. Hasta ahora siempre había mostrado reticencias por revisar este pasado alegando que la empresa que operó entre 1926 y 1945 no tenía nada que ver con la Lufthansa posterior a 1953.

“Lufthansa formó parte claramente del sistema”, afirmó el director general de la aerolínea, Carsten Spohr, este martes por la tarde en una rueda de prensa en la sede central del grupo en el aeropuerto de Fráncfort, con motivo del centenario de su fundación que se celebrará el próximo mes de abril. Esto incluyó el rearme inicialmente secreto como “fuerza aérea clandestina”, la integración en la economía de guerra nazi y la explotación sin escrúpulos de trabajadores forzados en talleres y fábricas de armamento.

Con motivo del aniversario, Lufthansa ha encargado un nuevo análisis científico en el que se analiza críticamente este periodo. El estudio de los historiadores Hartmut Berghoff, Manfred Grieger y Jörg Lesczenski se publicará en forma de libro y estará disponible en unas semanas. Asimismo, una exposición en el nuevo centro de conferencias y visitantes también aborda, entre otras cosas, la evolución durante el régimen nacionalsocialista en Alemania. No es habitual que las empresas alemanas revisen su pasado. Según un estudio de la Sociedad de Historia Empresarial, ni siquiera el 8% de las empresas alemanas han analizado de forma profesional su propio papel en el nazismo.

“Lufthansa fue una empresa del nacionalsocialismo”, indicó el historiador Manfred Grieger durante la comparecencia pública al describir los estrechos vínculos de la aerolínea con la administración de Adolf Hitler. “Esta simbiosis supuso la perdición de Lufthansa al final de la guerra mundial”, explicó. “La empresa se hundió por completo con el régimen al que se había encadenado”.

La actual Deutsche Lufthansa AG no es la sucesora legal de la Deutsche Luft Hansa AG, fundada en 1926 y que entonces se escribía en dos palabras. La empresa desapareció con el régimen nazi en 1945. Formalmente, la primera Luft Hansa dejó de existir en 1946 con su liquidación por parte de los aliados, aunque se aseguró los derechos del nombre, la combinación de colores característica y el icónico símbolo de la grulla. Sin embargo, dado que el grupo quiere celebrar este año el centenario de Lufthansa, para Spohr no hay duda de que también había que examinar detenidamente el capítulo más oscuro de la historia alemana hasta la fecha, algo que en su opinión no se ha hecho de forma “suficiente” ni en las descripciones históricas de la primera ni de la segunda Lufthansa.

Según Grieger, no hay duda de que Luft Hansa se alineó estrechamente y de manera voluntaria a los nuevos gobernantes y a la toma del poder por parte de los nacionalsocialistas a partir de 1933. En un primer momento, se convirtió en una aerolínea estatal subvencionada y, desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, pasó de ser una empresa aeronáutica a una empresa armamentística, que finalmente se convirtió en la unidad estructural de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

El miembro del consejo de administración Erhard Milch ascendió en 1933 a secretario de Estado del Ministerio del Aire del Reich. Esta doble función de Milch convirtió a Lufthansa, cuyos accionistas eran principalmente organismos estatales y municipales, en “la empresa del nacionalsocialismo”, como indica Grieger. Ese mismo año, Luft Hansa se convirtió en la Sociedad Anónima Deutsche Lufthansa Aktiengesellschaft.

De acuerdo con el historiador, este rápido acercamiento no fue tanto una expresión de convicciones políticas como motivaciones económicas. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la empresa construyó en Tempelhof (Berlín), una planta para equipos de radiolocalización y se hizo cargo de las reparaciones en el frente. En 1944 la empresa obtuvo dos tercios de sus ingresos totales con pedidos de armamento. Para poder prestar estos servicios, la empresa también recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados: ucranios deportados, pero también judíos alemanes. “No se hicieron preguntas cuando estas personas fueron trasladadas a las cámaras de gas. Eran judíos berlineses con los que podían comunicarse. Es difícil de entender”, criticó Grieger.

Para el historiador, no hay duda de que la primera Lufthansa, debido a su intensa implicación en la industria armamentística, incluido el empleo de estas decenas de miles de trabajadores forzados, se convirtió en “protagonista y beneficiaria de la economía de guerra nazi”.