lunes, 5 de octubre de 2026

Thomas Piketty: "El nerviosismo que vemos hoy en Washington tiene que ver con el hecho de que EE.UU. está perdiendo el control sobre el mundo"

Thomas Piketty.
Pie de foto,Thomas Piketty investiga la desigualdad económica y la distribución de la riqueza

Hace cinco años, el economista francés Thomas Piketty lanzó una advertencia que resonó en todo el mundo.

La desigualdad generada por una élite privilegiada que acumula enormes riquezas había alcanzado niveles comparables a los que precedieron a la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII.

El mensaje del economista sirvió como recordatorio de que, cada vez que surgen desequilibrios de esta magnitud, puede desencadenarse una
 crisis política capaz de cambiar el curso de la historia.

Aunque Piketty cree que la situación ha empeorado, mantiene una visión optimista del futuro.

Piketty sostiene que vivimos en una época plagada de distopías, una "visión trumpista del futuro que no funciona ni resuelve los problemas de desarrollo ni ambientales que necesitamos solucionar".

La panadera informal y exauxiliar de enfermería Luisana Serrano, de 34 años, junto a sus hijos en la entrada de su casa en el asentamiento La Fortaleza, cerca de Cúcuta, Colombia, el 9 de enero de 2026.

oLa panadera informal y exauxiliar de enfermería Luisana Serrano, de 34 años, junto a sus hijos en la entrada de su casa en el asentamiento La Fortaleza, cerca de Cúcuta, Colombia, el 9 de enero de 2026.

Pie de foto,

La concentración de la riqueza genera desigualdades que pueden debilitar la democracia, según el economista.

Sin embargo, confía en que ese escenario distópico no llegará a concretarse y que el mundo avanzará hacia un orden multipolar, con mayor peso de las fuerzas democráticas e impulsado, en buena medida, por la presión del sur global.

El autor de "El capital en el siglo XXI" (2013) ha vuelto a poner sobre la mesa una serie de propuestas audaces, reunidas en el "Proyecto de Justicia Global", un informe del Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab).

El Laboratorio, con sede en la Escuela de Economía de París, se trata de un centro de investigación internacional dedicado al estudio de las desigualdades en el mundo.

Entre las propuestas presentadas, figuran la creación de una moneda internacional única para reemplazar al dólar, nivelar el ingreso per cápita y una reducción de las horas de trabajo a menos de la mitad.

A continuación, presentamos extractos de la entrevista que Thomas Piketty concedió a BBC Brasil, editada y adaptada por BBC Mundo para los lectores de habla hispana.

En un mundo atravesado por tantos conflictos y Estados cada vez más centrados en sus propios intereses, ¿Cómo conciliar este escenario con ambiciones globales tan grandes?

Vivimos en una época repleto de distopías. Los tecnomillonarios y los tecnonacionalistas promueven visiones locas del futuro –como la instalación de centros de datos, en cualquier lugar posible de la Tierra o en Marte– al mismo tiempo que libran guerras para extraer aún más combustibles fósiles en todo el mundo.

Es una visión trumpista del futuro que no funciona, que no resuelve los problemas de desarrollo ni los problemas ambientales que necesitamos solucionar. Es hora de debatir otra perspectiva. No podemos quedarnos de brazos cruzados, pesimistas, esperando a ver qué pasa.

Además, la agenda tecnonacionalista y tecnocapitalista no durará para siempre. No cumplirá sus promesas, aunque aún le queda mucho camino por recorrer. Vamos a ver qué sucede en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos en noviembre y en las presidenciales de Brasil.

Hace unos años, usted decía que la situación en el mundo era similar a la que terminó en la Revolución Francesa. ¿Ha cambiado algo desde entonces?

Diría que, en muchos sentidos, la situación ha empeorado. Pero seamos optimistas.

A largo plazo, las fuerzas democráticas y las luchas sociales estarán listas para transformar las instituciones y hacer del mundo un lugar más igualitario y con desarrollo. Es posible avanzar en esta dirección.

Peter Thiel. 

Peter Thiel.

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Los tecnomillonarios promueven escenarios distópicos, según el economista. 

Entre las propuestas que presentaron, ¿hay alguna que considere más urgente?

La idea del informe es pensar qué tipo de desarrollo compartido podemos tener en un planeta finito. Si todos los países alcanzaran un alto nivel de desarrollo en el futuro: ¿Cómo sería el mundo? Esa es la pregunta que nos hacemos.

Pero la respuesta depende de muchas condiciones. La transformación del sistema energético es una de ellas. Otro es un cambio estructural en los modelos de producción. También necesitamos reducir la desigualdad global para poder permitirnos inversiones en clima, educación y acceso a la salud.

Estas propuestas están en línea con lo que los países del sur global han planteado en los últimos años. Basta recordar que durante la cumbre del G20 de 2024, el presidente Lula propuso un impuesto global a las fortunas de los multimillonarios, una iniciativa que contó con el respaldo de Sudáfrica y de varios otros países.

Por supuesto, eso no es suficiente. Fue difícil convencer a los 20 países presentes, pero el hecho de que el tema se discutiera en el seno del G20 ya fue significativo. Demuestra que esta demanda de justicia económica y climática está presente.

¿Cree que la propuesta de un impuesto a las grandes fortunas tiene posibilidades de concretarse?

En un futuro relativamente próximo, habrá un grupo de países que avanzarán juntos para gravar a los multimillonarios y crear un sistema monetario internacional porque saben que el modelo actual no está funcionando.

El británico Phil White, de Patriotic Millionaires, sostiene un cartel con la consigna “Tax the Rich” (“Gravar a los ricos”) durante una protesta contra el Foro Económico Mundial (WEF), antes de su reunión anual en Davos, el 19 de enero de 2025.

El británico Phil White, de Patriotic Millionaires, sostiene un cartel con la consigna “Tax the Rich” (“Gravar a los ricos”) durante una protesta contra el Foro Económico Mundial (WEF), antes de su reunión anual en Davos, el 19 de enero de 2025.

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El impuesto a los multimillonarios figura entre las propuestas. 

¿Por qué no funciona?

Pienso que la economía de Estados Unidos se está volviendo pequeña en comparación con el tamaño de la economía global. Era mayor en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, pero ha ido disminuyendo gradualmente, y será cada vez menor.

Por lo tanto, ya no sigue siendo posible que el dólar opere como moneda internacional en un mundo en el que la economía de EE.UU. es solo una pequeña fracción del PIB global. Esta no es una buena noticia para el mundo, pero tampoco lo es para Estados Unidos, dado que este sistema sobrevalora el dólar y contribuye a su enorme déficit comercial.

Sabemos que, si existen desequilibrios internacionales, surgen consecuencias geopolíticas. Las políticas actuales de Donald Trump son solo una reacción que no resuelve este problema.

¿Por tratarse de políticas belicistas?

Pienso que su mensaje es básicamente: "Pongo mis armas sobre la mesa para conseguir petróleo en Venezuela, Irán o Groenlandia y así reducir mi déficit interno". Pero nosotros creemos en un cambio estructural del sistema monetario internacional.

En una economía mundial multipolar. Es decir, una en la que ningún país tiene hegemonía sobre el PIB global, debemos contar con una moneda internacional basada en una canasta de divisas de Estados Unidos, China, India, Brasil, o de quien sea que contribuya a financiar el desarrollo de los países y a realizar inversiones climáticas.

Esto no será posible con el sistema actual. Y creo que sucederá antes de lo que la gente imagina.

Thomas Piketty.

Thomas Piketty.

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Piketty plante crear una "coalición internacional incompleta" para llevar adelante estos reclamos.

Mencionan la idea de crear una moneda internacional administrada por la ONU. Sin embargo, varios líderes mundiales acaban de cuestionar a esta organización por no haber podido "mantener el orden mundial". ¿Cree que es necesario crear una nueva entidad global o basta con reformarla?

Sería mejor que existiera un consenso entre los miembros de la ONU para transformarla, así como entre el FMI y el Banco Mundial.

Dado que eso no parece factible, va a ser necesario al menos durante un período de transición crear lo que llamamos una "coalición incompleta".

Es decir, una coalición de países que no abarque a todo el mundo, que en algunos casos ni siquiera incluya a Estados Unidos, pero que aun así logre avanzar en la dirección correcta.

¿Tiene un ejemplo de cómo funcionaría?

Está teniendo lugar ahora una convención, en el marco de la ONU, para impulsar la cooperación global en materia de impuestos a los más ricos.

La agenda busca incluir a más actores en el sistema tributario internacional, en especial a los países del sur global. Aquellos países que no quieren que las riquezas sean extraídas de los más pobres en beneficio de los intereses económicos de las economías del norte. Es una cuestión de soberanía. Y esta es solo una de las cuestiones.

Ya sabemos que algunos países, en particular Estados Unidos, votarán en contra de la convención. De todos modos, se está construyendo sobre la base de una fórmula de mayoría. Esto es muy importante, porque es diferente a otras convenciones como la del Clima que se basa en la unanimidad.

Donald Trump. 

Donald Trump.

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"La visión trumpista del futuro no está funcionando", dice el economista.

Entonces, ¿cree que las conferencias climáticas, conocidas como COP, dejarán de funcionar?

No diría que son un fracaso, pero tampoco un éxito rotundo. Aunque se celebran anualmente, no pueden tomar decisiones porque se basan en el principio de unanimidad.

El diseño de la convención fiscal de la ONU se definirá el próximo año, pero ya está claro que las decisiones se tomarán por mayoría cualificada, porque es importante tener en cuenta el tamaño de la población de cada país.

No es posible que los países pequeños, por ejemplo, tengan los mismos derechos de voto que Brasil, pero tampoco queremos que los países ricos monopolicen este proceso.

¿Qué pasa si los países ricos y grandes como Estados Unidos no quieren participar?

Estados Unidos no querrá participar. Eso lo sabemos. Así como sabemos que su participación sería necesaria para la reforma del sistema monetario internacional. Pero la proporción de la población estadounidense con respecto a la población mundial, o incluso su participación en el PIB mundial, ya está empezando a disminuir. Si esto pasa, podrían perder su poder de veto.

Por cierto, ¿sabe algo de lo que casi nadie habla y que destacamos en el informe?

El FMI tiene una norma según la cual un país que controle el 15% de los votos, ya sea por el peso de su economía o por otros criterios de representación, puede vetar decisiones clave.

Entre ellas figura la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG), considerados por algunos como el embrión de una moneda internacional. Como Estados Unidos posee ese porcentaje de votos, tiene en la práctica poder de veto. Los gobiernos republicanos, históricamente, han hecho uso de esa capacidad para bloquear este tipo de iniciativas.

Pero, después de la crisis financiera de 2008 y de la pandemia, los gobiernos demócratas permitieron al FMI emitir DEG, que se repartieron según la cuota de cada país en la institución. No fue un gran avance. Yo creo que sería más justo distribuirlos según la población de cada país o el daño climático que padece.

Thomas Piketty.

Thomas Piketty.

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Piketty ganó visibilidad en la década de 2010 con el libro "El capital en el siglo XXI".

¿Cambiará esto entonces cuando Estados Unidos pierda su poder de veto?

Perderán muy pronto este poder de veto, porque si hoy EE.UU. posee alrededor del 15% del PIB mundial y, en consecuencia, los derechos de voto en el FMI, pronto caerán a cerca del 10%. Yo diría que esto sucederá durante los próximos 10 o 20 años. Es posible que veamos un cambio en la estructura del fondo.

Entonces, para responder a la pregunta desde el principio: debemos ser muy pragmáticos. En algunos casos, será necesario crear nuevas instituciones con esa "coalición incompleta", como la cooperación fiscal internacional o, tal vez, crear un impuesto global a la riqueza para financiar reparaciones climáticas.

Este nerviosismo que vemos hoy en Washington, por no llamarlo de otra manera, tiene que ver con el hecho de que Estados Unidos está perdiendo control sobre el mundo. Entonces, los nacionalistas, como Trump, reaccionan desesperadamente y ponen sus armas sobre la mesa. Esto es más un signo de debilidad que de fortaleza.

Al mismo tiempo, las agendas de la derecha radical son extremadamente populares. ¿La izquierda debería hacer que la agenda redistributiva recupere el atractivo popular?

La izquierda perdió sus ambiciones de impulsar propuestas para reducir la desigualdad y redistribuir la riqueza. Se consolidó un consenso en torno a la liberalización de los mercados y a la reducción de la progresividad fiscal, lo que perjudicó tanto a las clases de ingresos bajos como a las medias.

En muchos casos, la izquierda y la centroizquierda se han asociado con políticas favorables a las grandes corporaciones. Eso ha abierto espacio para discursos nacionalistas. A veces, estos movimientos son incluso más favorables al capitalismo que los propios partidos de centro. Lo hacen para atraer a votantes de las clases trabajadoras y medias, enfatizando una dimensión nacionalista que, como he dicho, no resolverá los problemas.

De hecho, ni siquiera los propios votantes confían plenamente en la agenda trumpista. Saben que los partidos proponen un mismo modelo de desarrollo que no aborda la desigualdad, pero no ven una alternativa. Esa es la principal explicación.

Manifestantes continúan con su protesta en la Puerta del Sol después de que el Congreso de los Diputados de España rechazara las medidas del gobierno en materia de vivienda, en reclamo de acciones urgentes para hacer frente a la crisis de vivienda y alquiler que atraviesa el país, en Madrid, España, el 2 de octubre de 2026.

Manifestantes continúan con su protesta en la Puerta del Sol después de que el Congreso de los Diputados de España rechazara las medidas del gobierno en materia de vivienda, en reclamo de acciones urgentes para hacer frente a la crisis de vivienda y alquiler que atraviesa el país, en Madrid, España, el 2 de octubre de 2026.

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La falta de alternativa y expectativa de futuro es uno de los motivos que explican la época. 

¿Se trata entonces de repetir las propuestas?

Si pasas años diciéndole a la opinión pública que no hay políticas económicas alternativas, que todos los gobiernos deben seguir la misma agenda a favor de las corporaciones y que lo único que realmente pueden hacer es controlar sus fronteras, después de 20 o 30 años, el resultado es un debate político que se reduce al control de fronteras y la identidad.

Abandonamos las discusiones sobre políticas económicas, sobre estructura de clases, sobre desigualdades socioeconómicas. Pero si los volvemos a abrir, las cosas empezarán a cambiar porque, en la práctica, si nos fijamos en los gobiernos nacionalistas que hoy están en el poder, al cabo de unos años la opinión pública ya no estará tan contenta con ellos.

Basta mirar los índices de popularidad de Trump en Estados Unidos. Esto es lo que me hace optimista, a largo plazo, con el regreso de soluciones internacionalistas, democráticas y más igualitarias, como las presentadas en el informe. No será fácil.

Thomas Piketty. 


Thomas Piketty.


¿Cree que habrá un punto de inflexión?

Es imposible predecir qué tipo de catástrofe política, qué tipo de crisis conducirá a la transición, pero es importante debatir cómo queremos reorganizarnos antes de que ocurra. Debemos estar preparados para presentar una alternativa ahora mismo.

Escribí un libro sobre la historia de la desigualdad ("Una breve historia de la igualdad", 2022) y una de las cosas que aprendí es que, en periodos críticos, cuando las sociedades necesitan cambiar el sistema y realizar cambios institucionales, deben estar preparadas para hacerlo.

Así surgieron la seguridad social, los servicios públicos, la educación universal y gratuita, el sufragio, los derechos laborales, la descolonización. Todo aquello que generó mayor prosperidad y mayor igualdad. No será fácil. Atravesaremos más crisis, catástrofes, luchas por el poder, pero al final el camino hacia la igualdad, la democracia y la prosperidad prevalecerá.

En un escenario en el que nada de esto ocurra y las propuestas del informe nunca se implementen, ¿Cómo ve usted el mundo dentro de 50 años?

Si el rumbo no cambia, el mundo se volverá más desigual y más polarizado. En consecuencia, más inestable que ahora. Pero creo que este futuro distópico no se hará realidad.

Las fuerzas tecnonacionalistas incluso podrían ganar algunas elecciones. Pero, dado que no saben cómo resolver los problemas estructurales del mundo, el futuro será multipolar con predominio de las fuerzas democráticas y esto se deberá principalmente a la presión que vendrá del sur global.

 *Versión editada por BBC Mundo.

domingo, 4 de octubre de 2026

¿Está bien pegar a un nazi? El ensayo de Jaime Rubio Hancock propone alternativas democráticas frente a la violencia, apostando por el uso de la ley y la educación en lugar de la respuesta física directa

El ensayo de Jaime Rubio Hancock propone alternativas democráticas frente a la violencia, apostando por el uso de la ley y la educación en lugar de la respuesta física directa

Este es el título de un libro que me acaba de regalar una amiga con la que, desde hace muchos años, he tendido un puente de lecturas que sostienen la amistad sobre las aguas de las prisas, los problemas, los malos momentos, las ocupaciones, las preocupaciones, los compromisos... Los ojos del puente se van elevando sobre las páginas de los libros que son más fuertes que el cemento armado. Las aguas pueden bajar revueltas pero, año tras año, libro a libro, ese puente se ha fortalecido y hoy no podría con él ni la más furiosa dana.

El libro está escrito por Jaime Rubio Hancock, nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo y Humanidades. Está editado por Libros del K.O. y estoy disfrutando de su segunda edición. Tiene interesantes ilustraciones de Lalalimola, pseudónimo de la ilustradora Sandra Navarro, Licenciada en Publicidad y Bellas Artes. En realidad, el título del libro es el de uno de sus capítulos y en él me voy a quedar para plantear algunas ideas sobre un tema que, desde hace años me preocupa de forma progresiva. Hoy más que nunca. Me refiero a la violencia.

Quiero contar, para comenzar, una anécdota que viví hace muchos, muchos años, cuando era profesor de primaria en Oviedo. A pesar del tiempo transcurrido, la recuerdo con una extraordinaria viveza. Estábamos en el patio. Era la hora del recreo. Un niño se me acercó llorando, crispado, muy enojado y me dijo:

Profesor, fulanito me ha dado una patada y ahora no quiere que le dé yo otra.

El agredido entendía que la reacción del compañero no era justa. Si había golpeado, lo que procedía es que recibiera la debida y merecida respuesta. Tenía que aceptar otra patada de similar contundencia. Los nazis, según se insinúa en la pregunta del título del libro, deberían recibir la respuesta a la violencia que ellos defienden y practican. Pegar a un nazi sería un modo de hacer justicia. Esa era la filosofía de mi alumno. Ojo por ojo y diente por diente. Si nos pegan, si nos insultan, ¿por qué no está bien pegarlos e insultarlos? ¿Por qué no les devolvemos los golpes?

El problema de la violencia es que solo engendra violencia, no justicia. El problema de la violencia es que solo genera odio, no respeto. El problema de la violencia es que solo crea guerra, no paz. El problema de la violencia es que envenena la convivencia, nunca la enriquece.

Me preocupa cómo se instala la violencia en las palabras, cómo se convierte al diferente en objeto que merece el sufrimiento de los insultos, de los golpes, del miedo, de la muerte… Cada día de forma más terrible los grupos ultras se presentan en manifestaciones, en mítines, en reuniones y descargan su odio sobre quienes han sido catalogados por ellos como indeseables.

Me preocupa la violencia en el mundo, con muchos puntos de guerra diseminados por toda la geografía del planeta, por muchas decisiones que responden a la lay del más fuerte, con atropellos y asesinatos, con guerras comerciales, con muchos problemas que convierten a una parte importante de la población en víctima del hambre, de la inmigración, de la opresión, del matrimonio infantil, de la enfermedad, de la falta de vivienda (¡ay, Mari Carmen, con sus 78 años!)…

Me quita el sueño la violencia política que se ha instalado en nuestro país. Una violencia que, de forma agresiva hace que el insulto se haya normalizado y cultivado con tanta persistencia y virulencia que no sorprende escuchar en un graderío de la Fórmula 1 de Madrid cómo se corea a grito pelado el nombre del Presidente del Gobierno calificándolo como hijo de puta. Escena lamentable que se repite en manifestaciones, concentraciones y reuniones de todo tipo, organizadas por la extrema derecha y por la derecha extrema. No es de extrañar después de que la presidenta de la comunidad de Madrid (experta en insultos) frivolice sobre lo dicho por ella en el Congreso y convierta el insulto en una chanza.

Me inquieta la violencia machista que, de forma tan irracional y estúpida niegan los militantes de Vox, incluidas las mujeres del partido (no hay mayor opresión que aquella en la que el oprimido mete en su cabeza los esquemas del opresor) haciendo un flaco servicio a la solución del problema. ¿Qué solución habría que buscar a un problema que no existe? ¿Se puede negar la muerte evidente de las mujeres asesinadas por sus parejas?, ¿se puede negar la evidencia de la discriminación, del abuso, de las violaciones, de la desigualdad, del menosprecio…?

Me desvela el bullying en la escuela, una institución en la que las personas deberían aprender a ser felices y se encuentran el mayor y el más injusto dolor, en la que se debería enseñar a convivir y en la que algunos encuentran un infierno, en la que se debería preparar para la vida y en la que algunos y algunas encuentran la muerte. Hace unos años escribí un prólogo titulado “Radiografía del horror” para el libro coordinado por Arnaldo Canales que contiene catorce relatos desgarradores de personas que sufrieron bullying en la escuela. El libro se titula “Historias que sanan”.

Hay quien golpea, con capucha o sin ella. Hay quien sale de caza, con capucha o sin ella. Pero hay quien manda, aconseja, aplaude e invita a salir de caza. Lo hemos visto hace muy poco en nuestro país cuando el diputado de Vox José María Figaredo dijo, a propósito de la llegada a Ceuta de miles de inmigrantes, que había que cazarles a todos, uno por uno. Habló también de pescarlos. Caza y pesca. De animales, claro. Puede tratarse de inmigrantes, homosexuales, negros o “zurdos de mierda”. Los que incitan no van nunca “de caza”, ellos se van “a casa”, a ver los resultados por televisión. Desgraciados.

¿Cuál es la solución? ¿Hay que golpear a los nazis, hay que declarar la guerra a los violentos, hay que acabar por la fuerza con la violencia? No, claro que no. No podemos pegarle un puñetazo a un nazi, salvo en caso de defensa propia.

Dice Jaime Rubio en el capítulo citado: “Algunos incluso sugieren que si los alemanes hubieran pegado a más nazis durante las décadas de los treinta y de los cuarenta, nos habríamos ahorrado mucho de lo que pasó en el siglo XX. Estoy de acuerdo, pero resulta que no estamos en la Alemania de la década de los treinta, durante la que, por cierto, los alemanes tuvieron una opción mejor que ir pegando a gente por la calle: no votar a los nazis. Y otra incluso mejor: no ser nazis”.

Dice más: “Hoy en día tenemos muchas más alternativas: podemos denunciar delitos de odio, podemos recordar a las universidades que no tienen la obligación de ceder sus instalaciones a todo el mundo, podemos boicotear las empresas que se anuncien en las páginas web de los nazis y también podemos denunciar sus cuentas en redes sociales, si incumplen las condiciones de uso…”.

¿Estamos siendo intolerantes con los nazis? ¿Estamos cometiendo el mismo error que ellos? ¿Tienen los demócratas la obligación de ser tolerantes con quienes pretenden destruir la democracia? Dice Popper: “la tolerancia sin límites conduce a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada incluso para aquellos que son intolerantes, si no nos preparamos para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto a ellos, de la tolerancia”.

Creo que tenemos hoy un problema muy grave en la sociedad española. Me refiero a que hay partidos, grupos y personas que cultivan, promueven y generan actitudes de odio. El odio es una emoción intensa de rechazo, aversión y hostilidad hacia personas y grupos que se convierten en objetivo de destrucción. Odio a los inmigrantes, odio a los homosexuales, odio a las mujeres, odio a los negros, odio a los rojos… Esas actitudes envenenan la convivencia y provocan actos violentos contra aquellos a quienes se considera indeseables.

Ante la violencia hay que actuar con el ejercicio del pensamiento, del análisis, de la reflexión. Hay que saber de dónde procede, cómo surge, cómo actúa, cómo se extiende. Hay que saber dónde echa las raíces y en qué campos de cultivo crece.

Hay que saber cómo se paraliza y cómo se previene.

Ante la violencia hay que actuar sin provocaciones, sin ingenuidad, con coraje, aplicando la ley de forma contundente. Nadie debe hacer justicia por su mano, sustituyendo a la ley. Una vez que se desata la violencia, hay que imponer el peso de la ley que es propia de cualquier democracia.

Ante la violencia hay que actuar con solidaridad, con sensibilidad, con respeto. Es un mal camino utilizar la violencia para eliminar la violencia.

Ante la violencia, de forma preventiva, el camino más eficaz es la educación. Ese proceso que nos ayuda a comprender la realidad, la identidad y la dignidad de las personas. Y que desarrolla los sentimientos de solidaridad, de compasión y de empatía, necesarios para una convivencia armoniosa en una sociedad democrática.

El Adarve. MAS

sábado, 3 de octubre de 2026

Eratóstenes

"En una época que algunos humanos llaman siglo tercero a.e.c., en la mayor metrópolis de aquel tiempo, la ciudad egipcia de Alejandría. Vivía allí un hombre llamado Eratóstenes.

Uno de sus envidiosos contemporáneos le apodó Beta, la segunda letra del alfabeto griego, porque según decía Eratóstenes era en todo el segundo mejor del mundo. Pero parece claro que Eratóstenes era Alfa en casi todo. Fue astrónomo, historiador, geógrafo, filósofo, poeta, crítico teatral y matemático. Los títulos de las obras que escribió van desde Astronomía hasta Sobre la libertad ante el dolor.

Fue también director de la gran Biblioteca de Alejandría, donde un día leyó en un libro de papiro que en un puesto avanzado de la frontera meridional, en Siena, cerca de la primera catarata del Nilo, en el mediodía del 21 de junio un palo vertical no proyectaba sombra. En el solsticio de verano, el día más largo del año, a medida que avanzaban las horas y se acercaba el mediodía las sombras de las columnas del templo iban acortándose.

En el mediodía habían desaparecido. En aquel momento podía verse el Sol reflejado en el agua en el fondo de un pozo hondo. El Sol estaba directamente encima de las cabezas. *

Era una observación que otros podrían haber ignorado con facilidad. Palos, sombras, reflejos en pozos, la posición del Sol: ¿qué importancia podían tener cosas tan sencillas y cotidianas? Pero Eratóstenes era un científico, y sus conjeturas sobre estos tópicos cambiaron el mundo; en cierto sentido hicieron el mundo.

Eratóstenes tuvo la presencia de ánimo de hacer un experimento, de observar realmente si en Alejandría los palos verticales proyectaban sombras hacia el mediodía del 21 de junio. Y descubrió que sí lo hacían. Eratóstenes se preguntó entonces a qué se debía que en el mismo instante un bastón no proyectara en Siena ninguna sombra mientras que en Alejandría, a gran distancia hacia el norte, proyectaba una sombra pronunciada.

Veamos un mapa del antiguo Egipto con dos palos verticales de igual longitud, uno clavado en Alejandría y el otro en Siena. Supongamos que en un momento dado cada palo no proyectara sombra alguna. El hecho se explica de modo muy fácil: basta suponer que la tierra es plana.

El Sol se encontrará entonces encima mismo de nuestras cabezas. Si los dos palos proyectan sombras de longitud igual, la cosa también se explica en una Tierra plana: los rayos del Sol tienen la misma inclinación y forman el mismo ángulo con los dos palos.

Pero ¿cómo explicarse que en Siena no había sombra y al mismo tiempo en Alejandría la sombra era considerable? Eratóstenes comprendió que la única respuesta posible es que la superficie de la Tierra está curvada.

Y no sólo esto: cuanto mayor sea la curvatura, mayor será la diferencia entre las longitudes de las sombras. El Sol está tan lejos que sus rayos son paralelos cuando llegan a la Tierra. Los palos situados formando ángulos diferentes con respecto a los rayos del Sol proyectan sombras de longitudes diferentes.

La diferencia observada en las longitudes de las sombras hacía necesario que la distancia entre Alejandría y Siena fuera de unos siete grados a lo largo de la superficie de la Tierra; es decir que si imaginamos los palos prolongados hasta llegar al centro de la Tierra, formarán allí un ángulo de siete grados.

Siete grados es aproximadamente una cincuentava parte de los trescientos sesenta grados que contiene la circunferencia entera de la Tierra. Eratóstenes sabía que la distancia entre Alejandría y Siena era de unos 800 kilómetros, porque contrató a un hombre para que lo midiera a pasos.

Ochocientos kilómetros por 50 dan 40 000 kilómetros: ésta debía ser pues la circunferencia de la Tierra. Ésta es la respuesta correcta. Las únicas herramientas de Eratóstenes fueron palos, ojos, pies y cerebros, y además el gusto por la experimentación. Con estos elementos dedujo la circunferencia de la Tierra con un error de sólo unas partes por ciento, lo que constituye un logro notable hace 2200 años.

Fue la primera persona que midió con precisión el tamaño de un planeta."

 -Carl Sagan astrofísico, cosmólogo y divulgador científico estadounidense (1934–1996)
https://youtube.com/shorts/F2Ov5pn4Vus?si=4qx433vaPxqV7N46

viernes, 2 de octubre de 2026

Manuel Tagüeña


Manuel Tagüeña

Manuel Tagüeña Lacorte fue un brillante físico, matemático y militar español que se convirtió en uno de los comandantes más jóvenes y destacados del Ejército Popular de la República durante la Guerra Civil Española. Nacido en Madrid en 1913, se licenció en Ciencias Físico-Matemáticas con Premio Extraordinario y militó activamente en el Partido Comunista desde su etapa universitaria.

A pesar de no tener formación militar previa, su capacidad analítica le permitió ascender rápidamente al estallar la guerra en 1936. Su papel más relevante tuvo lugar en el verano de 1938 cuando, con tan solo veinticinco años y el rango de teniente coronel, asumió el mando del XV Cuerpo de Ejército durante la Batalla del Ebro, donde destacó por su pericia estratégica y por coordinar la retirada ordenada de las tropas republicanas al final de la ofensiva.

Tras la derrota republicana en 1939, Tagüeña comenzó un largo exilio por la Unión Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia, países donde ejerció como profesor militar y asesor científico.

Durante este periodo sufrió un profundo desencanto ideológico debido al dogmatismo y las purgas del estalinismo, lo que le llevó a romper definitivamente con la disciplina comunista. En 1955 se instaló de forma definitiva en México, país en el que pudo retomar su carrera científica trabajando para laboratorios farmacéuticos y donde residió hasta su muerte en 1971.

Su compleja trayectoria vital quedó plasmada en su célebre libro autobiográfico Testimonio de dos guerras, considerado una de las memorias más lúcidas y equilibradas del conflicto español.

De internet,

jueves, 1 de octubre de 2026

«Rescatar la figura de Freire nos da muchas señales para tratar de pensar el presente»

Fuentes: Rebelión


Paulo Freire habría cumplido 105 años el sábado pasado. Nacido el 19 de septiembre de 1921 en Recife (Brasil), el pedagogo y filósofo se convirtió en uno de los nombres más destacados del pensamiento educativo brasileño, con una obra que trascendió fronteras y concibió la educación como un instrumento para leer y transformar la realidad.

Declarado Patrono de la Educación Brasileña en 2012, Freire desarrolló una concepción pedagógica basada en el diálogo, la autonomía y la participación activa del alumnado en el proceso de aprendizaje. Su obra trascendió el debate sobre los métodos de alfabetización y abordó temas como la desigualdad, el colonialismo, la democracia, la cultura y la participación popular.

Más de dos décadas después de la muerte del pedagogo, el pensamiento freiriano sigue presente en escuelas, universidades y experiencias de Educación Popular tanto dentro como fuera de Brasil. Entre ellas se encuentran las iniciativas del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que cita a Paulo Freire como una de sus referencias pedagógicas en programas de alfabetización para jóvenes y adultos, y en capacitaciones impartidas en asentamientos y campamentos.

Como homenaje reproducimos una entrevista realizada a Silvio Schachter, periodista, ensayista e investigador de temáticas urbanas. Miembro del Consejo de redacción de Revista Herramienta y coautor del libro Tiempos violentos.

M.H.: Vamos a hablar de Paulo Reglus Neves Freire que nació un 19 de septiembre de 1921 en Recife, hace ciento cinco años, en la capital de Pernambuco, provincia brasileña de la región noroeste del país. Me propusiste hablar de esta figura de la Educación popular, ¿por qué?

S.S.: En primer lugar porque el nacimiento de Freire es un hecho para celebrar, es una suerte para la humanidad que hace ciento cinco años haya nacido por todo lo que ha dado. Tanto sus ideas como su praxis, porque lo que se rescata no son solo sus teorías y sus análisis sino la coherencia entre lo que decía y sus actos. Los ejercicios concretos que hizo para llevar adelante sus ideas.

Y además, Freire es un giro copernicano en la pedagogía de América Latina y el mundo. Es reconocido así en el mundo. Y no es sólo una figura que básicamente es un pedagogo y sus aportes principales han sido hacia la ciencia de la educación, es mucho más que eso. Rescatar la figura de Freire nos da muchas señales para tratar de pensar el presente.

Si hay algo que es característico en Freire es que nunca se consideró alguien que generaba una especie de manual de cómo hacer las cosas, sino que fue un disparador de ideas, de métodos de pensamientos, de análisis crítico, y él mismo reivindica su contemporaneidad diciendo “esto que pienso lo pienso en este momento”, a pesar de que hoy uno puede decir que ha trascendido a su tiempo y que se ha proyectado hacia el futuro, fue un hombre de su tiempo. No hay que olvidarse lo que estaba pasando en Brasil y en el mundo cuando desarrolla gran parte de su trabajo y escribe la Pedagogía del oprimido con el Cinema Novo de Nelson Pereira Dos Santos, de Glauber Rocha. Compañero del director brasileño Augusto Boal que creó el Teatro del Oprimido, momentos en que se desarrolla la Teoría de la dependencia de Theotonio Dos Santos o la Teología de la liberación de Helder Cámara, ese es el momento en Brasil pero también es un momento en el mundo.

En Argentina estaban el Teatro independiente, el Cine de liberación, el Grupo Octubre, los debates que se daban acá sobre la situación política, económica y social de América Latina, los Sacerdotes del Tercer mundo. Todo eso era el contexto en el cual Freire desarrolla su praxis, y él mismo se reconoce entre otras cosas como una especie de tributario de Franz Fanon, escritor de Los Condenados de la Tierra prologado por Jean Paul Sastre, libro que descubre en su exilio en Chile.

Freire decía que estaba terminando su libro Pedagogía del Oprimido y cuando leyó el libro de Fanon tuvo que cambiar varias cosas, tenía esa honestidad y esa transparencia de reconocer lo inacabado de todo porque él consideraba también la relación entre el educador y el educando en una dialéctica de aprendizaje mutuo.

Nunca se consideró un académico con conocimientos cerrados que tenía que bajar verticalmente sobre la gente que lo seguía, sino que generaba esa sensación de estoy aprendiendo con ustedes permanentemente, con un espíritu muy abierto y muy autocrítico. En una nota que leí hace un tiempo algunas feministas le reclamaron que cuando escribió Pedagogía del Oprimido lo hizo con una lógica masculina y él reconoce que sí, y después cuando hizo Pedagogía de la Esperanza y estaba trabajando en su último libro que se llama Ecopedagogía incorpora mucho de eso. Es una personalidad para rescatar en su conjunto.

Muchas de las cosas que desarrolla como pensamiento crítico, de cuestionamientos a la institucionalidad de los saberes, a la negación de los saberes originales, que son muy propios de esta época de globalización porque él no vivió toda la tecnología que está puesta al servicio de los poderes de construcción del pensamiento hegemónico. Yo creo que hay mucho del pensamiento de Gramsci que él también reconocía.

M.H: Yo creo que sos una personalidad renacentista. Fíjate vos que citás a Gramsci, hablás de Educación Popular, de arquitectura, de política, estas abierto a una infinidad de saberes que se reflejan en estas entrevistas que hacemos y me hace recordar sinceramente a las personalidades renacentistas abiertas al conocimiento universal.

S.S: Muchas gracias. Vos sabés que Freire decía que “toda educación es de naturaleza política, y toda política es de naturaleza educativa” y él se autodefinía a sí mismo “primero yo soy sustantivamente político y adjetivamente pedagogo”. Él se definía como un hombre político y yo creo que un hombre político tiene que combatir la segmentación del pensamiento, la especialización que termina aislándote del conocimiento porque los que hegemonizan, los que construyen el sentido común conservador, los que construyen las formas de dominación intelectual, cultural, ideológica sí tienen información global. En todo caso los subalternos, los oprimidos, para usar un término de Freire, son los que reciben esos fragmentos y las posibilidades formativas y educativas en el ámbito de la academia, en el ámbito del ejercicio de las profesiones hay diferentes especialidades, y cuando se analizaba el Código urbanístico en la Ciudad de Buenos Aires, pude comprobar que los arquitectos no se interesan por el tema de la ciudad, simplemente por los objetos urbanos o sea el edificio. No importa dónde estén plantados, ni cuáles son las relaciones sociales en la ciudad, ni cómo se construye el espacio, etc.

Ese es un mal de esta época y creo que es necesario combatirlo y para eso hay que ser sensible y abierto a todas las fuentes culturales para poder formarse una opinión crítica emancipadora con más argumentos. Mucho de lo que hoy se ha desarrollado en el mundo como pensamiento crítico, como práctica crítica formativa contrahegemónica abreva en el pensamiento y en la acción de Freire. Empezando por la escuela del MST, la Florestán Fernandes, que fue fundada en 2005, pero ellos reconocen que toman mucho de las enseñanzas y del pensamiento de Freire. Vos hiciste un artículo muy lindo al respecto.

M.H: Sí, tengo varios escritos sobre Freire.

S.S: Sí y sobre todo de los Bachilleratos Populares que son una forma también de construcción alternativa, de alteridad frente a la educación institucional cada vez más formal, más vacía de contenido. Donde esta idea que Freire elaboró ya hace más de cincuenta años sobre lo que él llamaba la educación bancaria, educando al joven como un receptáculo vacío al cual hay que meterle cosas y no como un protagonista del fenómeno pedagógico colectivo. Eso se da mucho y lamentablemente no solo en la enseñanza privada sino también en la estatal.

M.H: Yo he tenido muchos debates con compañeros vinculados a la enseñanza pública porque a veces adoptan algunos aspectos formales de la pedagogía de Freire, se sientan en círculo y ese tipo de cosas. Y no es a eso a lo que hay que prestarle atención precisamente.

S.S: Viste el debate que se generó si en la escuela tiene que hablarse de política o no. Parece una cosa del siglo XIX, de educación religiosa, de principios del siglo XX. Es increíble que todavía se discuta si la política puede estar en las aulas, porque la realidad es que las políticas están en las aulas, como decía también Freire: “el silencio es una manera de hacer política”; la desinformación es una manera de hacer política, los contenidos hegemónicos que se dan en la escuela, está claro el ejemplo que él siempre ponía: a los chicos se les enseñaba quién era Colón, cuándo llegó a América, de dónde vino, cómo consiguió los recursos pero no se les enseñaba quiénes eran los habitantes que estaban en esta tierra. Hay política, hay ideología.

M.H: Yo creo de todas maneras que los docentes públicos han introducido y avanzado sobre muchos temas, respecto de los temas ecológicos, los que hacen a la problemática de Derechos Humanos también, en eso han cumplido un rol.

S.S: Sí claro, hay docentes sensibles que se han formado en ese espíritu. Yo todavía recuerdo el incidente de la maestra que se peleó con un chico, el tema es más allá que ella defendía al gobierno y criticaba a Macri, el tema que había que discutir ahí es la forma del docente que tiene el saber y tiene una cierta cuota de poder y se le impone a los gritos, más allá que las ideas que tenga uno y otro las pueda compartir o no.

M.H: El conocimiento es una construcción colectiva.

S.S: Totalmente. Y sobre todo el tema principal no es una construcción de información enciclopédica sino generar sujetos críticos con voluntad emancipadora, con voluntad de cambiar la sociedad, de mejorar, de incorporarse, de ser protagónicos, eso es muy importante. Y la verdad es que uno ve en el mundo un conjunto de pedagogos importantes como McLaren, Giroux, Macedo, Torres que se declaran abiertamente discípulos del pensamiento de Freire. En todo el mundo no solamente en América Latina. Freire también estuvo en Guinea Bissau; Brasil siempre tuvo una relación muy particular con África.

Su relación con Pichon Riviere, con los discípulos de Riviere en Argentina. La importancia que tuvo su pensamiento en la conciencia negra en Sudáfrica muy a menudo asociado a Steve Biko. Sus ideas han tenido una proyección universal y se mantienen frescas. Lamentablemente gran parte de las cosas contra las cuales él peleaba como la opresión cultural y las formas educativas reaccionarias conservadoras se mantienen.

Sus ideas y su legado se mantienen, en todo caso ha cambiado el contexto, las formas de la globalización, los recursos tecnológicos, pero la esencia de la dominación, la esencia de la opresión y la esencia de ponerse del lado de los oprimidos para mirar a la sociedad esa alteridad que giró en la educación a partir de él me parece de una vigencia enorme.

Han salido algunos libros valiosos acá en la Argentina, un dossier editado por Muchos Mundos una recopilación hecha por Antonella Álvarez y Hernán Ouviña que la recomiendo se llama La Palabra y el Mundo conversaciones freireanas. La gente del colectivo Educadores del Sur sacó Semillas para otra Educación, para aquel que no conoce a fondo el pensamiento de Freire estos materiales son muy interesantes porque además interpelan desde la realidad de lo que nos está pasando hoy y cómo actuar frente a eso.

Hay una especie de reverberancia y de puente de lo que hablábamos al principio y Freire, esta idea de una sociedad que acata, que mira para arriba, una sociedad que es acrítica, mesiánica en muchos aspectos esperando la palabra de una salvadora o un salvador y no siendo protagonista de su destino, tiene mucho que ver con lo que Freire cuestionaba no solamente para la educación.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Atentado contra Hitler

¿Qué pasó con la familia del Coronel von Stauffenberg? 

Puede ser una imagen de 4 personas, niño(a) y flequillos

 En la imagen; Claus von Stauffenberg junto a sus hijos.

Tras el intento de asesinato en la guarida del lobo. Durante algunas horas todo marchó como habían planeado... hasta que Hitler compareció en la radio confirmando que estaba vivo y que los traidores serían perseguidos. Las tropas no tardaron en llegar al cuartel general en Berlín para arrestar a los miembros de la resistencia. Tras un tiroteo, en el que Stauffenberg fue herido en su hombro, todos pasaron a ser prisioneros.

En lo que bien pudo ser un intento de salvarse a sí mismo, el General Fromm, comandante en jefe del ejército de la reserva en Berlín, acusó de conspiración a los detenidos y ordenó su fusilamiento inmediato. Antes de la una de la madrugada, en el patio del cuartel, bajo las luces encendidas de un camión militar, un pelotón de fusilamiento acabó con la vida de los sublevados. Al llegar su turno, Claus von Stauffenberg gritó las palabras: Es lebe unser heiliges Deustchland!, en español, ¡viva nuestra sagrada Alemania!

El General Fromm permitió que los muertos fueran enterrados con honores militares en el cementerio de la Iglesia de Mateo, en el distrito berlinés de Schöneberg. En ese lugar existe hoy en día una placa conmemorativa.

Sin embargo, al día siguiente, 21 de Julio de 1944, soldados de las SS desenterraron el cuerpo de Stauffenberg, arrancaron todas las condecoraciones y quemaron el cadáver.

Después del fracaso del Complot del 20 de julio, cada miembro de la familia Stauffenberg, por sangre o matrimonio, fue detenido. Esto fue conectado con la doctrina de Sippenhaft—originalmente una costumbre en las poblaciones germánicas precristianas donde la familia de un criminal podía ser considerada culpable del crimen cometido por su pariente. Como todas las cosas germánicas paganas, la Sippenhaft fue idolatrada por Himmler—pero a diferencia de la mayoría de las fantasías neopaganas de Himmler, la práctica de tomar represalias contra las familias de los "delincuentes" del régimen se convirtió en un hecho y se extendió rápidamente después del Complot del 20 de julio.

Su hermano mayor, Berthold Schenk Graf von Stauffenberg, fue acusado de conspiración el 10 de Agosto de 1944 y junto a otros ocho sospechosos fue ejecutado con estrangulación lenta (realizada colgando a los acusados en ganchos de acero mediante cuerdas de piano). En total más de 200 personas (militares y civiles) fueron ejecutadas como represalia, por orden directa de Hitler, algunas fuentes llegar a hablar de casi mil ejecutados, si bien el número final es muy difícil de confirmar.

En 1980 el gobierno alemán inauguró un memorial al grupo de resistencia de Stauffenberg en una parte del antiguo edificio del cuartel central del ejército en Berlín, dónde se ejecutó el plan de sublevación contra Hitler. Así mismo a la calle dónde se encuentra este cuartel se la llamó Stauffenbergstrasse. Una placa conmemorativa indica el lugar exacto en el patio del cuartel, donde Stauffenberg y sus seguidores fueron fusilados.

Alexander Schenk Graf von Stauffenberg, el tercero de los hermanos, fue detenido en Berlín tras el atentado del 20 de Julio. Siguiendo órdenes de Hitler, todas las personas que estuvieran relacionadas con la familia de Stauffenberg o llevaran su apellido debían ser detenidas inmediatamente. Hitler llegó incluso a prohibir ese nombre en Alemania durante el tiempo que aún vivió antes de su suicidio.

Tuvo mejor suerte que sus dos hermanos, ejecutados ambos, y Alexander fue enviado, junto al resto de adultos detenidos, a campos de concetración en Alemania. El 5 de Mayo de 1945 fue liberado por el 5 US Army. La guerra había terminado.

Desde 1948 enseñó historia en la Universidad de Munich, puesto que desempeñaría hasta su muerte, en 1964.

En cuanto a la mujer, llamada Nina, e hijos de Claus von Stauffenberg: Una interesantísima entrevista al hijo de Claus, Berthold von Stauffenberg (tenía 10 años aquel 20 de Julio de 1944) publicada en el diario británico The Daily Telegraph, revela todos los pormenores que tuvo que sufrir la familia de Claus von Stauffenberg hasta el final de la guerra.

El día después del atentado, Berthold y su hermano pequeño de ocho años, escucharon por la radio las noticias pero su madre no quiso explicarles nada al respecto. El 22 de Julio, Nina contó a los cuatro hijos lo sucedido, y que su padre había colocado la bomba.

El día 23 la Gestapo detuvo a Nina y al resto de miembros adultos de la familia. Los niños quedaron bajo custodia de la niñera, más dos agentes de la Gestapo que permanecieron en la residencia de los Stauffenberg.

El 17 de Agosto de 1944 los niños fueron enviados a una residencia infantil, dirigida por una autoritaria y fanática nazi llamada Frau Kohler, en Nordhausen. Allí se encontraron con otros niños de familias acusadas de colaborar en el atentado. Y si bien Frau Kohler era muy temida, el resto del personal era muy amable con los niños. Lo que no sabían en ese momento es que Hitler había ordenado que el apellido de los niños fuera cambiado a "Meister" (de hecho incluso el nombre Stauffenberg debía desaparecer) e iban a ser entregados en adopción a familias de las SS. Antes de esto, los niños deberían ser "rehabilitados" en el campo de concentración de Buchenwald.

La suerte estaba de su parte: al llegar a los suburbios de la ciudad el convoy de camiones hubo de detenerse. Los americanos estaban comenzando un bombardeo sobre la ciudad así que el convoy tuvo que retroceder a Nordhausen. Días más tarde, el 12 de Abril de 1945, todos fueron liberados por tropas americanas. Guardianes y enfermeras abandonaron la residencia para volver a sus hogares. Hubo dos niñeras que decidieron quedarse a cuidar de los niños y así transcurrieron los días hasta que el 11 de Junio, la tía Alexandrine, que había trabajado durante toda la guerra en la Cruz Roja, llegó como por arte de magia en una furgoneta y se llevó a los niños de vuelta a su hogar en Lautlingen.

La guerra había terminado pero no el sufrimiento. Berthold recuerda la Alemania de los días siguientes a la capitulación. Kilómetros y kilómetros de ruinas... miseria, hambre y destrucción estaban por todas partes. Ninguna noticia aún de su madre, tíos y abuela.

.. En Julio de 1945, justo un año después del atentado, se pudo reunir finalmente la madre con sus hijos en Lautlingen.

Tras su arresto, Nina von Stauffenberg había sido interrogada durante días por la Gestapo. Después fue transladada al campo de concentración para mujeres en Ravensbrueck. De allí se la trasladó a una residencia maternal en Frankfurt (an der Oder), donde dio a luz a una niña (el quinto nacimiento en la familia) de nombre Constanza, en Enero de 1945. Los rusos se estaban acercando y todo el personal del hospital fue evacuado. Huyendo de las tropas soviéticas, y siempre bajo custodia de la Gestapo, fue enviada a Postdam, Berlín. Tras recuperarse de su parto, se la iba a enviar de regreso a una campo de concentración. Sin embargo la guerra se estaba acabando y el único policía asignado para custodiarla decidió abandonarla y marcharse a casa, no sin antes hacer que Nina firmara un documento en el que confirmaba que el agente había cumplido con su labor.

Nina siguió su camino hacia el oeste hasta que cerca de Schoenberg, se encontró con las tropas americanas. La guerra se había acabado así que pudo regresar lo más rápido que le fue posible a Lautlingen.

Lo peor estaba aún por llegar. En Lautlingen las tropas marroquíes del ejército francés de ocupación sembraron el terror con violaciones, saqueos... La gente del pueblo buscó refugio durante semanas en la noble residencia de los Stauffenberg. Cómo anécdota Berthold señala cómo tuvieron que dar cobijo a familias de ex-agentes de la Gestapo que todavía meses antes ¡los habían estado custodiando!

... Años más tarde Berthold von Stauffenberg comenzaría una carrera militar exitosa que le llevaría a comandar las divisiones Panzer en la zona sur de Alemania, hasta su retiro en 1994.

Muchas veces Berthold se hizo la pregunta de por qué tantos generales y oficiales se escudaron en su juramento de fidelidad a Hitler y Alemania, y no actuaron como su padre, de manera contundente. Sin duda alguna la historia habría sido bien distinta y millones de vidas se hubieran salvado.

Su madre, Nina von Stauffenberg, murió en el 2006, a los 92 años de edad. Tras la muerte de su marido Claus el 20 de Julio de 1944, nunca más volvió a casarse.

Cuatro de los cinco hijos de Claus von Stauffenberg siguen vivos, e incluyen a un general retirado de la Bundeswehr y un diputado del Bundestag retirado—uno de los cinco, su hija Valerie, murió en 1966.

De hecho, uno de los nietos de Claus von Stauffenberg actuó como un ayudante de Henning von Tresckow en la película Valkyrie de 2008, centrada en el complot que llevó a la ejecución de su abuelo.

Fuentes y libros sobre el tema en Español;

-"Operación Valquiria: El complot contra Hitler" Autor: Jesús Hernández. Editorial: Edaf, 2009

-"Los verdugos también mueren: La resistencia alemana contra Hitler" Autor: Guido Knopp. Editorial: Editorial Crítica

-"La conspiración contra Hitler" Autor: Joachim Fest. Editorial: Taurus, 2004

[https://elpais.com/.../internacional/1090274401_850215.html](https://elpais.com/.../internacional/1090274401_850215.html?

martes, 29 de septiembre de 2026

Generales de la República asesinados por lealtad

Encuentro este libro en una importante librería de Madrid (Marcial Pons) 

 Recoge los consejos de guerra contra 10 generales que por permanecer leales a la República fueron fusilados por orden de otros generales, golpistas compañeros suyos de profesión, que les acusaron de "auxilio a la rebelión"- 

El cinismo de los sublevados contra el legítimo Gobierno de la Republica no podía ser más falaz e inmoral: los rebeldes golpistas acusando de rebeldes a los generales que fueron leales al régimen que legítimamente se habían dado democráticamente los españoles. 

 Se comprueba que las primeras víctimas de los golpistas fueron sus compañeros militares leales a la República, tantos generales, coroneles, comandantes, oficiales, suboficiales y soldados asesinados sin piedad, a los que se les arrebató la vida pistola en mano, para quitarles el mando jerárquico que legítimamente ostentaban. 

 Fue más trágico y masivo todavía lo que los militares golpistas hicieron inmediatamente después contra todos los paisanos civiles, dirigentes de partidos, sindicatos, asociaciones y ciudadanos en general, por el mero hecho de ejercer sus derechos constitucionales de asociaciones, reunión manifestación o sufragio, a los que sometieron a una represión fríamente decidida y calculada, acusándoles igualmente de "auxilio a la rebelión". 

 Por eso la necesidad de una Memoria democrática para que hechos semejantes no vuelvan a repetirse nunca más.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Victoria Kent

Hace 39 años que moría en el exilio una de las mujeres imprescindibles en la historia reciente de nuestro país.

Victoria Kent Siano (Málaga, 6 de marzo de 1891-Nueva York, 22 de septiembre de 1987) fue una abogada y política republicana española. Fue la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados de Madrid en 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera y la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar.

Victoria Kent fue una de las figuras femeninas más destacadas de la historia siglo XX. Fue pionera en muchas de las cosas a las que se dedicó con profunda entrega y determinación. Una de las primeras mujeres en ser colegiada como abogada, primera mujer en participar como tal en un consejo de guerra y primera mujer en ocupar un cargo político al asumir la Dirección General de Prisiones. En su exilio forzado por la Guerra Civil, cuidó del bienestar de los más indefensos, los niños. Curiosamente, a pesar de ser una mujer defensora de su género, se negó a defender el sufragio femenino.

De un hogar liberal a un consejo de guerra Victoria Kent Siano nació en Málaga el 3 de marzo de 1889 en el seno de una familia liberal. Su padre, José O'Kent Román, era un comerciante de ascendencia inglesa, y su madre, María Siano González, era ama de casa. Era la tercera de cinco hermanos, todo varones menos ella, quienes cuidaron de su única hermana con gran cariño. La infancia de Victoria transcurrió tranquila en el barrio malagueño de la Victoria.

Victoria recibió su primera formación de manos de su madre, quien le enseñó a leer y escribir, hasta que la familia contrató a profesores particulares y posteriormente se matriculó en la Escuela Normal donde se sacó el título de maestra. En 1916 se trasladó a vivir a Madrid para empezar sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid. En 1924, tras haber obtenido la licenciatura en derecho, conseguía también el doctorado y se convertía en la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados. En los años que vivió en la capital, Victoria se instaló en la Residencia de Señoritas que dirigía María de Maetzu, otra gran mujer de su tiempo y de quien aprendió mucho y con quien colaboró estrechamente. Primero ocupándose de la biblioteca de la residencia y posteriormente participando con María en la fundación del Lyceum Club Femenino, una institución de la que nacería la Casa del Niño, una de las primeras guarderías de nuestro país.

Victoria Kent continuó ejerciendo como abogada durante los años siguientes. Pero fue su intervención en el Consejo Supremo de Guerra lo que le dio un mayor prestigio. Fue en el año 1931 cuando dicho consejo juzgaba al Comité Revolucionario Republicano. Victoria asumió la defensa de Álvaro de Albornoz convirtiéndose en la primera mujer que participaba en un consejo de guerra.

Aquel mismo año, meses después, Victoria Kent fue elegida por el presidente de la república, Alcalá-Zamora, como Directora General de Prisiones, cargo ocupado por primera vez por una mujer.

Durante los tres años que ocupó el cargo, Victoria tuvo un objetivo principal, dignificar y humanizar las prisiones así como priorizar la inserción por encima del castigo. Entre las distintas medidas que tomó para conseguir sus fines, se encuentran la mejora de las instalaciones, de la comida, la libertad de culto y la sustitución de las religiosas por funcionarias civiles formadas para ejercer su tarea en las prisiones.

Quizás el gesto más significativo fue la eliminación de grilletes y cadenas que recogió para fundirlos y erigir una estatua en honor a otra gran mujer, Concepción Arenal.

La proclamación de la República en 1931 trajo consigo muchos avances liberales en lo que a leyes en favor de las mujeres se refiere. Una de ellas fue el sufragio femenino, defendido fervientemente por la diputada Clara Campoamor pero rebatida, curiosamente, por Victoria Kent. Ambas mujeres protagonizaron encendidos debates en el parlamento. Clara, como representante del Partido Radical, creía que el sufragio femenino era un paso necesario para avanzar en el camino de la emancipación de la mujer. Victoria, del Partido Radical-Socialista, por su parte, creía que la mayoría de mujeres aún no estaban preparadas para ejercer el voto. Primero había que formarlas y alejarlas de la influencia de la iglesia y de las clases conservadoras. En este sentido, Victoria estaba convencida de que si se aprobaba el sufragio femenino, el triunfo de la derecha estaba asegurado. No se equivocaba, la derecha ganó en las primeras elecciones en las que participaron las mujeres en 1933, aunque puede que la razón no fuera tanto la inclusión del voto femenino como la profunda división de la izquierda. Sea como fuere, ninguna de las dos mujeres salió elegida como diputada.

Con el estallido de la Guerra Civil española, como muchos otros republicanos, Victoria marchó al exilio. Su primer destino fue París. Antes de marchar hizo distintos llamamientos a la población para que no abandonaran a los niños de los soldados que debían luchar en el frente. A muchos de ellos los acompañó en su evacuación hacia las provincias del norte para poder pasar la frontera. Debido a su dedicación, Victoria fue nombrada Primera Secretaria de la embajada española en París para que pudiera hacerse cargo de los niños refugiados.

Victoria dedicó todos sus esfuerzos a los exiliados en la capital francesa hasta que empezó la Segunda Guerra Mundial y se instaló el Gobierno colaboracionista de Vichy. Victoria se refugió en la embajada mexicana donde permaneció un año hasta que la Cruz Roja le proporcionó un piso en el barrio del Bosque de Bolonia. Allí permaneció hasta 1944 con una identidad falsa. Aquellos años, convertida en "Madame Duval", Victoria escribió Cuatro años en París, un libro de marcados tintes autobiográficos.

El largo exilio

En 1948 Victoria marchó a su nuevo destino en el exilio. Esta vez a México donde permaneció dos años trabajando en la creación de la Escuela de Capacitación para el personal de prisiones. En 1950 marchaba a Nueva York a petición de Naciones Unidas, institución que reclamó su presencia y su experiencia en temas de prisiones. Fue en Estados Unidos donde vivió su más largo exilio. Allí fundó la revista Ibérica por la Libertad dirigida a todos los exiliados que como ella permanecían lejos de su patria.

En 1977, casi cuarenta años después de marchar a Francia, Victoria Kent volvía a España donde fue recibida con cariño por todos aquellos que admiraron su labor. Pero Victoria terminaría sus días en su patria de adopción, los EEUU, donde moriría con 90 años, el 22 de septiembre de 1987.

Atrás dejaba una larga vida de lucha por sus ideales.

Fuente: artículo de Graciela Souto Suarez, una mujer que contó y difundió las historias de muchas mujeres silenciadas.

Este post sirva tambien para recordarla y agradecerle su labor de difusión en redes atraves de su blog “Mujeres inconformistas💔”

domingo, 27 de septiembre de 2026

Posguerra

Tras la Guerra Civil Española (1936-1939), España quedó sumida en una situación de profunda devastación, aislamiento internacional y represión extrema. El régimen franquista, encabezado por el general Francisco Franco, instauró una dictadura que transformó radicalmente la vida política, social y económica del país. 


A continuación, detallo los aspectos clave de cómo quedó España y qué pasó durante este periodo:

1. Devastación económica y demográfica

* Destrucción material: El conflicto arrasó infraestructuras clave (puentes, carreteras, ferrocarriles), industrias y numerosas ciudades y pueblos. La escasez de materias primas y maquinaria paralizó la producción.

* Autarquía y miseria: España adoptó un modelo económico de autarquía (autosuficiencia económica), que resultó ser un fracaso absoluto. Esto provocó una penuria generalizada, caracterizada por:

* Hambre crónica y desnutrición en amplias capas de la población.

* El racionamiento de alimentos básicos mediante la infame cartilla de racionamiento, que duró hasta 1952.

* El auge del mercado negro (el "estraperlo") como única vía para conseguir productos básicos a precios inaccesibles para la mayoría.

2. Represión política y social * Dictadura totalitaria: 

Se abolieron la Constitución de 1931, el sistema democrático y los Estatutos de Autonomía. Se prohibieron los partidos políticos y los sindicatos, quedando como única formación legal el Movimiento Nacional (FET de las JONS).

* Represión implacable: El régimen desató una caza de brujas contra los vencidos ("rojos"). Hubo miles de ejecuciones sumarias, juicios sin garantías legales y una población reclusa masiva en condiciones infrahumanas.

* Exilio: Cientos de miles de republicanos (intelectuales, políticos, artistas y ciudadanos comunes) se vieron obligados a huir al exilio, principalmente a Francia, México y otros países de América Latina, privando al país de un talento invaluable.

3. Aislamiento internacional

* Neutralidad en la Segunda Guerra Mundial: Aunque Franco simpatizaba con las potencias del Eje (Alemania e Italia) y envió a la División Azul a luchar contra la Unión Soviética, España declaró su neutralidad (más tarde "no beligerancia") al ver que los Aliados tomaban ventaja.

* Marginación de la posguerra: Tras la derrota del fascismo en 1945, el régimen franquista quedó políticamente aislado del mundo. La ONU recomendó retirar a los embajadores de España y el país quedó excluido de los planes de reconstrucción europeos (como el Plan Marshall) y de organismos internacionales, sufriendo un bloqueo económico inicial.

4. Ideología y control cultural

* Nacionalcatolicismo: La Iglesia Católica recuperó un poder absoluto e ideológico, convirtiéndose en el pilar moral y educativo del régimen. La religión católica pasó a ser obligatoria en la enseñanza y la vida pública.

* Censura estricta: Se impuso un férreo control sobre los medios de comunicación, la literatura, el cine y la educación para eliminar cualquier atisbo de disidencia y ensalzar los "valores patrios y tradicionales".

* Centralismo radical: Se suprimieron las lenguas y culturas catalana, vasca y gallega en el ámbito público e institucional, imponiendo el castellano como única lengua oficial.

De Internet

sábado, 26 de septiembre de 2026

Murió Frances Saunders



Murió Frances Saunders, la investigadora que destapó la red de intelectuales al servicio de la CIA. Frances Stonor Saunders murió el pasado 31 de agosto, a los 60 años, víctima de un tumor cerebral.

Con ella desaparece una de esas investigadoras que logran algo infrecuente: escribir un libro después del cual resulta imposible contemplar de la misma manera toda una época histórica o el perfil de algunos de sus personajes .

“Who Paid the Piper? The CIA and the Cultural Cold War”, publicado en 1999 y conocido en su versión castellana con el título de “La CIA y la guerra fría cultural”, no fue simplemente una simple investigación sobre operaciones de espionaje. Fue la reconstrucción minuciosa, elaborada y sin concesiones de uno de los mayores dispositivos conocidos de intervención política sobre la cultura y la intelectualidad occidental.

Saunders había llegado a aquella historia casi accidentalmente. Nacida el 14 de abril de 1966 en Windsor, Berkshire, era hija de Julia Stonor y de Donald Saunders, nacido Donald Slomnicki cerca de Bucarest y llegado a Gran Bretaña como refugiado después de la Segunda Guerra Mundial. Sus padres se separaron cuando ella tenía ocho años. Estudió Literatura Inglesa en St Anne's College, Oxford, y se graduó en 1987. Tras pasar por Roma y por el ambiente cultural británico de finales de los ochenta, comenzó a trabajar como documentalista para televisión.

Sería precisamente la televisión la que la conduciría hacia el asunto que marcaría su vida intelectual. En 1995 realizó para Channel 4 la serie documental Hidden Hands: A Different History of Modernism. Mientras investigaba las relaciones entre el expresionismo abstracto estadounidense, sus instituciones culturales y los organismos de inteligencia norteamericanos, Saunders encontró los primeros hilos de una trama mucho mayor.

Una CIA que no necesitaba llevar pistola

Lo que Saunders descubrió era extraordinario porque mostraba otra cara del poder imperial estadounidense. No se trataba ahora de golpes de Estado, operaciones paramilitares, intervenciones militares o espionaje convencional. Era una lucha por determinar qué libros se leían, qué revistas adquirían prestigio, qué escritores viajaban por el mundo, qué exposiciones llegaban a las grandes capitales europeas y qué concepciones políticas podían presentarse como expresión espontánea de la intelectualidad occidental.

El eje de aquella enorme operación fue el Congress for Cultural Freedom, el Congreso por la Libertad de la Cultura, creado en 1950 y financiado clandestinamente por la CIA. La propia historia oficial de la agencia acabaría definiéndolo como una de sus operaciones encubiertas más audaces y eficaces de la Guerra Fría.

Desde París, y bajo la dirección administrativa de Michael Josselson, que era agente de la CIA, aquella organización estuvo articulando durante años una red internacional de intelectuales, revistas, congresos, conciertos, traducciones, exposiciones y organizaciones culturales. En su momento de mayor expansión llegó a tener presencia en decenas de países y sostuvo más de veinte publicaciones de prestigio.

Saunders siguió el dinero. Revisó documentos desclasificados, archivos privados y correspondencia y entrevistó durante años a protagonistas de aquel mundo.

El resultado demostraba que detrás de una parte nada desdeñable de la aparente espontaneidad de la vida cultural occidental existía una verdadera política de Estado. Su libro obtuvo el premio Gladstone de la Royal Historical Society, fue traducido a numerosos idiomas —el periódico The Guardian cifra actualmente en 17 las traducciones— y convirtió a una autora que apenas superaba los treinta años en una referencia internacional.

Revistas como Encounter en Gran Bretaña, Preuves en Francia o Der Monat en Alemania formaron parte de aquel universo. La CIA organizó o financió congresos, sufragó viajes, promovió publicaciones y utilizó fundaciones y organizaciones intermediarias para ocultar el origen del dinero. También impulsó internacionalmente determinadas manifestaciones de la vanguardia estadounidense: el expresionismo abstracto podía presentarse ante Europa como demostración de que Estados Unidos era el territorio de la libertad creadora frente al realismo socialista soviético. Jackson Pollock se convirtió así, sin necesidad de recibir instrucciones de un agente de inteligencia, en una pieza de aquella representación cultural de la superioridad estadounidense.

Los grandes nombres de la intelectualidad occidental

Y aquí residía probablemente la parte más explosiva de la investigación de Saunders: los nombres.

Por aquellas páginas desfilaban algunos de los escritores, filósofos, historiadores, críticos y artistas más importantes del siglo XX.

Arthur Koestler, Sidney Hook, James Burnham, Melvin Lasky, Irving Kristol, Stephen Spender, Ignazio Silone, Nicolas Nabokov, Isaiah Berlin, Hannah Arendt, Robert Lowell, Leonard Bernstein, Bertrand Russell, Mary McCarthy, Arthur Schlesinger Jr. y Jackson Pollock aparecen, con relaciones de naturaleza y grado muy diferentes, dentro del enorme entramado cultural que investigó Saunders. La presentación estadounidense de The Cultural Cold War menciona expresamente a Arendt, Berlin, Bernstein, Lowell, Orwell y Pollock como figuras convertidas en instrumentos idóneos de aquella guerra cultural.

Pero precisamente por respeto al rigor de Saunders conviene hacer una distinción decisiva: no todos aquellos intelectuales fueron agentes directos de la CIA ni todos conocían la procedencia del dinero. Ese matiz vuelve todavía más inquietante la historia.

Michael Josselson sí era un hombre de la CIA y dirigió el aparato del Congreso durante años. Otros intelectuales participaron intensamente en organismos, congresos o revistas sostenidos clandestinamente por la agencia, aunque su grado de conocimiento sobre el origen de los fondos continúa siendo objeto de controversia historiográfica. La propia CIA reconoce, por ejemplo, que Arthur Koestler actuó inicialmente sin saber que estaba contribuyendo a una operación patrocinada por la agencia, y que Sidney Hook participó en actividades anteriores cuyo respaldo secreto desconocía.

Encounter, negaron haber sabido que detrás del Congreso se encontraba la CIA. La controversia sobre qué sabía cada cual y desde cuándo acompañaría para siempre a aquella generación.

Por eso, reducir el hallazgo de Saunders a una relación de escritores “comprados” por la CIA empobrecería extraordinariamente su investigación. Su descubrimiento era bastante más profundo. El poder no necesitaba necesariamente decirle a un novelista qué debía escribir. Podía seleccionar qué novelista recibía traducciones, revistas, viajes, congresos, premios, difusión internacional y acceso a determinados circuitos de prestigio.

Podía crear el escenario. Y dejar que los intelectuales actuaran dentro de él. Esa es posiblemente la revelación más perdurable de “La CIA y la guerra fría cultural”.

Incluso George Orwell, cuyo nombre aparece en la investigación y en las presentaciones posteriores de la obra, exige esa precisión. No fue exactamente un “agente de la CIA”. Sus conocidas relaciones se produjeron fundamentalmente con el aparato policial británico de propaganda anticomunista. Saunders lo integró en una reconstrucción mucho más amplia de aquella red atlántica de instituciones, intelectuales y servicios occidentales. Lo mismo ocurre con numerosos artistas e intelectuales cuya obra fue promovida o instrumentalizada sin que necesariamente conociesen quién estaba detrás de determinados mecanismos de financiación. El propio subtítulo conceptual del libro podría resumirse así: instrumentos del servicio secreto estadounidense, lo supieran o no.

Justo ahí radicaba también la enorme trascendencia política del trabajo. Saunders no descubría simplemente que Washington “hacía propaganda” —como también la hacía la Unión Soviética—, sino que demostraba la contradicción existente entre el discurso de una cultura occidental supuestamente independiente del Estado y el funcionamiento real de una formidable política clandestina destinada a orientar aquella cultura.

Incluso la CIA, décadas después, reconocería sin ambages que el Congreso había sido una operación encubierta propia y que su propósito consistía en disputar la influencia comunista entre artistas e intelectuales.

Mucho más que un solo libro

El extraordinario impacto de aquella investigación corrió algunas veces el riesgo de ocultar el resto de la obra de Saunders.

En 2004 publicó Hawkwood: Diabolical Englishman, sobre el mercenario inglés del siglo XIV John Hawkwood. Seis años después apareció The Woman Who Shot Mussolini, la biografía de Violet Gibson, la aristócrata angloirlandesa que en 1926 disparó contra Benito Mussolini y estuvo a punto de matarlo. Saunders tenía una extraordinaria capacidad para encontrar detrás de personajes aparentemente secundarios, una puerta de entrada hacia las grandes estructuras históricas.

Trabajó asimismo como responsable de cultura del semanario británico New Statesman, produjo numerosos documentales radiofónicos para la BBC y presentó “Meeting of Minds”, dedicado a encuentros decisivos entre figuras de la historia intelectual. En 2018 fue elegida miembro de la Royal Society of Literature.

Pero su último gran libro sería muy diferente a todos los que le precedieron. En “The Suitcase: Six Attempts to Cross a Border”, publicado en 2021, la investigadora que había pasado décadas abriendo los archivos secretos de instituciones poderosas abrió finalmente el archivo de su propia familia.

Una vieja maleta que había pertenecido a su padre contenía cartas, fotografías y documentos que la condujeron hacia la historia del joven Donald Slomnicki, refugiado de Europa oriental que terminaría reconstruyendo su vida en Gran Bretaña. El libro se convirtió en una meditación sobre el exilio, las fronteras, la memoria y el progresivo hundimiento de su padre en el Alzheimer.

The Suitcase obtuvo en 2022 el PEN Ackerley Prize, dedicado a las memorias y autobiografías literarias. Era casi el reverso perfecto de “Who Paid the Piper?”: después de investigar cómo los Estados fabrican memoria y relato, Saunders se preguntaba cómo una familia reconstruye los suyos cuando quedan apenas una maleta, unas fotografías y algunos documentos dispersos.

Frances Stonor Saunders supo antes de morir que “Who Paid the Piper?” sería reeditado nuevamente. Difícil imaginar un destino más apropiado para un libro escrito hace casi tres décadas y cuya pregunta central permanece completamente viva: ¿Quién paga aquello que una sociedad termina considerando cultura independiente, pensamiento libre y opinión espontánea?

La respuesta que Saunders encontró para los años de la Guerra Fría resultó incómoda porque obligaba a mirar más allá de los discursos. Allí donde parecía existir solamente una revista prestigiosa podía haber una Fundación. Detrás de aquella Fundación podía encontrarse otra institución. Y detrás de esta, finalmente, podía estar una Agencia de inteligencia. Su mérito consistió, justamente, en seguir esos entrelazados hilos hasta el final.

Por eso, su prematura muerte, conocida con cierto retraso, ha tenido para mí un significado especialmente doloroso. La lectura de su libro “La CIA y la guerra fría cultural” me permitió comprender en toda su dimensión el papel desempeñado por una parte significativa de la intelectualidad europea en las grandes batallas políticas e ideológicas de la Guerra Fría.

Aquellos mismos años sesenta habían coincidido, además, con el final de mi adolescencia, una etapa marcada por una insaciable necesidad de leer y de conocer, vivida en un país donde acceder a determinados libros podía convertirse todavía en una aventura incierta y, en no pocas ocasiones, también frustrante.

Frances Stonor Saunders nos deja, —me deja— , una enseñanza elemental a la hora de tratar de comprender la naturaleza del poder: nunca basta con saber quién habla. Hay que averiguar también quién construyó el escenario desde el que lo hace, quién fue el que le abrió las puertas, quién se encargó de “distribuirle” el prestigio y, sobre todo, quién fue el que se encargó de pagarle al flautista.

De la pág Cubadebate.