domingo, 5 de julio de 2026

El hombre de las tres des Lo más llamativo es que no tenga que devolver hasta el último céntimo de lo robado. De ahí la ‘d’ de disfruta. Ahora puede el señor De Aldama disfrutar del dinero público pagándose unas divertidas y lujosas vacaciones

El descrédito de la justicia no procede de sus críticos sino de los motivos que generan las críticas. El pueblo no deja de creer en la justicia por lo que se dice de ella sino por lo que hacen quienes propician esos análisis, muchas veces irrebatibles. Resulta muy poco democrático decir que no se debe criticar a los jueces. ¿Son infalibles? ¿Son por naturaleza honestos? Más bien diría que lo democrático es criticar a los jueces. De manera rigurosa, claro está. ¿No se puede criticar al ejecutivo y al legislativo? ¿No se los critica de manera feroz? Incluidos los jueces que, por ejemplo, se manifestaron contra la ley de amnistía. Se puede (y se debe) criticar que unos hechos se juzguen y otros de mayor gravedad se queden sin juzgar; se puede (y se debe) criticar el manejo de los tiempos, cuando hay prisa para iniciar el proceso de unos casos mientras otros se eternizan o avanzan al paso de las tortugas; se puede (y se debe) criticar que la instrucción de unos casos sea extremadamente rigurosa y en otros sea una ridícula chapuza; se puede (y se debe) criticar que las medidas cautelares sean duras para unos y blandas para otros; se puede (y se debe) criticar que unas sentencias estén construidas con pruebas fehacientes y rigurosamente redactadas y otras no tengan fundamento alguno; se puede (y se debe) criticar que la pena sea en unos casos máxima y en otros mucho más indulgente. Y cuando en estas seis dimensiones la actuación de la justicia se produzca de forma casi automática en contra o a favor de los mismos cabe deducir que hay un sesgo inadmisible, una actuación parcial, una actitud deliberada de beneficiar a unos y de perjudicar a otros. Y es lo que está sucediendo con la justicia en nuestro país. Lo sabe muy bien la izquierda. Víctor de Aldama es el hombre de las tres des. La primera de es la del verbo delinquir. De hecho él fue el número uno de la trama, aunque pretendió endosarle (sin prueba alguna) ese número a quien considera su enemigo número uno. Según sus palabras, Sánchez era el número 1, de él dependían jerárquicamente el 2 y el 3 (Ábalos y Koldo) y él asumía un modesto número 4, la pieza más débil de la trama. Y no era así. Claro que no era así. Él maniobraba a su antojo con la anuencia de Ábalos y Koldo. Y no ha aportado ni una sola prueba que acredite que Sánchez era el número 1. ¿Ha informado con veracidad o ha mentido en su beneficio? El señor Aldama salió de la cárcel para ofrecer pruebas pero, casualmente, de este importante organigrama él no aportó ninguna. Él se embolsó tres millones setecientos mil euros de la venta de las mascarillas, una importante comisión que se fraguó en un momento en el que la población sufría una pandemia devastadora. No me olvido de los delitos de José Luis Ábalos y de Koldo García. Repruebo sin paliativos el abuso de confianza que supone en una democracia que los políticos elegidos por la ciudadanía para administrar sus bienes acaben dilapidándolos de forma torticera. Y lo que más me duele es que una vez aparecidas pruebas irrefutables no acaben reconociendo su deslealtad y pidiendo perdón. La segunda ‘d’ del señor De Aldama es la del verbo delatar. Este ya declarado delincuente sale de la cárcel para colaborar con la justicia. Se libra de la cárcel muy indignado contra Pedro Sánchez porque le había llamado lo que realmente era: presunto delincuente. Y amenaza por activa y por pasiva con pruebas contundentes contra él. Pruebas que no han aparecido. Por eso la gran pretensión de Aldama no ha podido hacerse realidad. Pedro Sánchez sigue en la Moncloa, muy a su pesar. Bueno, a su pesar y al de algunos jueces que compartían y comparten su deseo. A.adie se le oculta que Víctor de Aldama ha realizado su tarea de colaborador con una proyección mediática activa y entusiasta. Ha concedido entrevistas, ha acudido a manifestaciones, ha buscado notoriedad y se ha convertido en un paladín de la oposición. No sé en qué ha sido decisiva la colaboración del empresario con la justicia. Lo digo porque muchas de las pruebas que ha aportado ya estaban en poder de la UCO. Y otras que había anunciado a bombo y platillo no han aparecido y, en algunos casos, ha mentido de forma descarada como acabo de comentar al hablar del organigrama de la trama criminal. Y voy a la tercera de. Es la inicial del verbo disfrutar. La jugada le ha salido perfecta. Le han condenado a cuatro años y medio de cárcel de los cuales no tendrá que cumplir ni un solo día. Más le vale. Porque dentro de la cárcel a quien fuera se le llama colaborador de la justicia se le califica de chivato desleal. Dice que le ha encantado la sentencia. Cómo no. Ábalos y Koldo consideran la suya exagerada. No solo ellos, muchos pensamos en la dureza excesiva de esos 24 años de Ábalos y 19 de Koldo, sus compañeros. Por terrorismo de Estado condenaron a Barrionuevo con 10 años de prisión. ¿Qué le ha parecido al señor Aldama la sentencia de sus compañeros y otrora amigos? Lo más llamativo, a mi juicio, es que no tenga que devolver hasta el último céntimo de lo robado. De ahí la d de disfruta. Ahora puede el señor Aldama disfrutar del dinero público pagándose unas divertidas y lujosas vacaciones. Le ha parecido tan atractiva la dinámica delatora por la que optó que no se cansa de instar a otros posibles delatores a que sigan su camino. Está llamando a la puerta de Leire Díez y de Julio Martínez para que tiren de la manta. De lo que no me cabe la menor duda es de que no le impulsa al hacerlo el amor a la justicia o el amor al pueblo sino el posible perjuicio que le podrán causar a su enemigo. Si le importase el pueblo no le habría esquilmado y ahora le hubiera devuelto todo lo robado. Allá él con su conciencia. Ser un informante no le quita una letra a su condición de maleante y de delincuente. La magnitud de la recompensa es un aliciente magnífico para captar delatores. Pensar que Ábalos, Koldo y Aldama eran compañeros de trama y comparar la suerte final que han tenido lleva a sorpresa y asombro. 24 (o 19) años de cárcel frente a plena libertad disfrutando del dinero. No es fácil discernir qué sentimientos le llevan al delincuente a convertirse en un colaborador/delator. ¿Es la generosidad o es el egoísmo? ¿Es el arrepentimiento o es el interés? Creo que si se hubiera arrepentido el ladrón, devolvería hasta el último céntimo, aunque no se lo exigieran. Pero no lo hará. Solo devolverá lo exigido. Por eso me inclino a pensar que se trata de una reacción al lema de ‘sálvese el que pueda’. Primero traicionó a los ciudadanos y luego traicionó a sus colegas. Podemos imaginar a este individuo en una playa paradisíaca a gastos pagados con el dinero robado mientras se ríe de sus amigos reclusos que quizás vieron hinchada su sentencia gracias a un regalito informativo de su colega. No sé hasta qué punto la democracia se enriquece y se fortalece con el comportamiento de estos personajes. Primero delinquen, luego delatan y finalmente disfrutan. Mientras tanto, los compañeros de faena son castigados, encarcelados y maldecidos. Cuesta ver a Aldama empoderado y convertido en el faro moral de la derecha española. Alguien le ha pretendido comparar con los arrepentidos de la mafia. Pues anda, que no hay diferencia. Muchos han acabado convertidos en cenizas por la reacción de sus exjefes y excompañeros. El señor Aldama presume de que mucha gente le da las gracias y le felicita por lo que ha hecho (por lo que ha hecho delatando, claro). No nos dice que a esos que le felicitan por las delaciones les ha robado parte del dinero para poder vivir en adelante a sus anchas. No tiene el menor embozo en decir que la sentencia le ha parecido estupenda (la suya, por supuesto). No le importa un bledo que sus colegas de trapicheo estén entre rejas durante dos décadas con una sentencia exagerada. Sobre ese tema no opina. Entiende muy bien lo que es la equidad. Los malos a la cárcel y los buenos de vacaciones pagadas. Se siente orgulloso de lo que hace y nada dice de lo que debería avergonzarse. Al señor Aldama le gustan los micrófonos. Hace unos días concedió una entrevista a Carlos Franganillo y Ángeles Blanco en la que declaró su satisfacción por la sentencia del Tribunal Supremo en lo que a él respecta y en la que animó a José Luis Ábalos a tirar de la manta. Amenaza con presentar pruebas, se hace pasar por un honesto colaborador de la justicia, pero nada dice de su arrepentimiento ni, por supuesto, de la devolución de todo lo robado. El señor Aldama quiere que se haga justicia para todos los demás. Para él quiere indulgencia, benevolencia y perdón. Y, si de paso, consigue que castiguen a algunos inocentes a quienes odia fervientemente, mejor que mejor. Menudo pájaro. El Adarve, Miguel Ángel Santos Guerra

Los amnésicos

En el libro Los amnésicos. Historia de una familia europea, la periodista Géraldine Schwarz revisa, a partir de la experiencia de su propia familia, el papel que jugaron en el genocidio nazi los Mitläufer, es decir, la mayoría de personas alemanas que “se dejaron llevar por la corriente” y acumularon las pequeñas cobardías e indiferencias que crearon las condiciones para que se cometiesen crímenes de Estado brutales. Sin la suma de aquellas participaciones y complicidades infinitesimales, Hitler no hubiera podido perpetrar el Holocausto contra las personas judías, el Samudaripen contra el Pueblo Gitano y Sinti o las masacres contra disidentes sexuales o políticos.

Schwarz afirma que el propio führer era consciente de que necesitaba esa corriente afín y tanteó con cierta regularidad a su pueblo para ver hasta dónde podía llegar, dónde se encontraba el umbral de lo intolerable.

La periodista relata que la primera deportación de personas judías organizada en Alemania tuvo lugar en octubre de 1940, en la región en la que vivía su abuelo. 6.500 personas fueron deportadas a plena luz del día y de forma visible, guardando, eso sí, unos mínimos. Se utilizó un tren de pasajeros –y no de mercancías como se haría después– y se evitaron las exhibiciones públicas de violencia.

Los Amnésicos

Los Amnésicos
Todo el pueblo vio cómo los deportados recorrieron el camino hasta la estación de tren. Niños llorando, ancianas agotadas, todos arrastrando maletas y algunas pertenencias, como ahora vemos en Gaza. Todo sucedió ante los ojos de un vecindario apático, incapaz de reaccionar humanamente. Dice Schwarz que cuando la información de esta deportación piloto llegó a Berlín, Hitler comprendió que el pueblo alemán estaba listo para “caminar con él”.

Poco después, un episodio demostró que las reacciones de la población eran importantes para el régimen. En 1941, la oposición de la ciudadanía y algunos obispos católicos y protestantes había conseguido poner fin a la operación Aktion T4 que perseguía el exterminio de personas con discapacidades físicas o mentales. Hitler la había puesto en marcha para purgar la raza aria de lo que consideraba vidas sin valor.

Cuando esta operación secreta ya había asesinado en las cámaras de gas a más de 70.000 personas en Alemania y Austria, Hitler tuvo que ceder ante la indignación popular y poner fin a esa dimensión del genocidio.

Para Géraldine Schwarz, este episodio demuestra dos cosas. La primera, que el nazismo no solo estaba inscrito en las élites que después de la guerra fueron sometidas a procesos de desnazificación, sino que permeaba una buena parte de la sociedad que consentía y a la que, según la periodista, se blanqueó posteriormente, revistiendo de ignorancia e incapacidad lo que había sido complicidad.

La segunda es que lo que pasa en los barrios y en los pueblos importa y puede determinar la historia en la vida concreta, que la presunción de impotencia es un pretexto que permite desresponsabilizarse de lo que sucede alrededor.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de ir a favor de la corriente se hubiese actuado contra una política que revelaba sin tapujos la intención de acabar con pueblos enteros?

Desde hace algunos años vemos crecer actuaciones reales y performances racistas y supremacistas. Devoluciones en caliente, detenciones e identificaciones constantes, discursos en torno a la prioridad nacional, afirmaciones y contrafirmaciones sobre la nacionalidad, promesas de que las ayudas y servicios públicos que se quieren desmantelar para todos serán solo para los de aquí…

¿Y si se trata de tanteos para comprobar hasta dónde podemos llegar, cuál es el umbral de tolerancia, si hay una masa crítica de Mitläufer que se sumen a la corriente?

Hace unos días, en un partido amistoso entre la selección de España y la de Egipto, una parte del público que se encontraba en las gradas del estadio de Cornellá berreó cuando sonaba el himno de Egipto y coreó canciones ofensivas hacia las creencias que suponían que tenían los miembros del otro equipo.

En un sueño bonito, los jugadores locales se hubiesen marchado del campo. Se hubiesen negado a jugar delante de esa afición. Porque no puede haber un partido amistoso con ese clima y no se puede legitimar como afición a quienes se comportan de esa forma.

Pero no se vio esa reacción entre los jugadores, a pesar de que, incluso un miembro del propio equipo, estaba afectado por los ataques. Qué buen rollo dará compartir desnudez en el vestuario y tener que llamar compañeros a los mismos que fueron incapaces de hacer un gesto minimísimo.

La realidad construida y sobreexpuesta en muchos medios de comunicación y redes sociales es abrumadora. También lo fue en la Alemania nazi cuando, a la vez que se ensayaban las deportaciones, la propaganda mediática se empleaba a fondo.

Se trata de adoctrinar a la población para que las deseadas deportaciones y las exhibiciones de crueldad lleguen a convertir a la mayor parte de las personas en cómplices medio asustados y medio convencidos. Hoy, los discursos construyen meticulosamente el miedo hacia los menores que llegaron sin sus padres, hacia las cuidadoras, las cocineras, los trabajadores de la construcción, las jornaleras del campo o simplemente hacia la gente que se busca la vida… Los discursos de odio intentan conseguir esa suma de cobardías y temores que hagan tolerable la deshumanización.

Hace unas semanas una persona negra, Serigne Mbayé, fue abordada por la policía mientras metía las llaves en la puerta de su propia casa. En una de las varias versiones que la policía dio sobre lo que había pasado, decía que buscaban un delincuente e identificaron a un sospechoso que merodeaba por la zona. Porque la policía sabe que las personas racializadas no pasean por las calles de su barrio. Merodean y son sospechosas hasta cuando vuelven a casa.

Todas hemos visto las imágenes. A través de ellas nos hemos asomado a lo que le pasa a muchas personas todos los días. La cuestión es que, en esta ocasión, los vecinos y vecinas del bloque salieron a tratar de impedir la detención, siendo al final ellos mismos detenidos. CTXT publicó algunos artículos en los que quienes habían vivido la situación la contaban.

Una amiga que vive en el edificio me dijo que a algunos se los llevaron en calcetines. Estaban en casa y salieron como estaban, sin pensarlo. Con la coleta a medio hacer y la ropa de andar por casa. En calcetines. Pero Serigne Mbayé no se fue solo.

Pocos días después, y tras algunas movilizaciones contra algunos centros de acogida de menores no acompañados en Cantabria, un grupo de chavales de un instituto tocaban en la puerta del centro de acogida e hicieron una única, humana y radical pregunta. ¿Bajáis a jugar al fútbol con nosotros?

Los menores estaban a punto de salir de excursión, pero la suspendieron y jugaron un partido de verdad amistoso. Juntos, jugaron el mejor fútbol, el de equipo, el de compañeros. Sin una equipación plagada de anuncios publicitarios, sin botas con tacos de hierro. Solo un balón y un montón de chavales en zapatillas.

En CTXT queremos recoger la historia de las vidas concretas que acogen. La de quienes permanecen vigilantes y no se detienen ni a ponerse los zapatos. La de quienes defienden la convivencia siempre compleja pero viable. La de quienes no dejan de mirar a Gaza, ni a Cuba, ni al Congo, ni a su vecina. La de quienes no quieren dejarse llevar por la corriente. La de quienes no quieren ser Mitläufer.

Así, en calcetines. 

sábado, 4 de julio de 2026

"El romance de Genji", la primera novela del mundo escrita hace más de mil años (y el misterio sobre su autora)


Murasaki Shikibu escribiendo la Historia de Genji en el templo de Ishiyama.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Murasaki Shikibu escribiendo "El romance de Genji" en el templo de Ishiyama.

¿Recuerdas esos cuentos que empezaban diciendo: "Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, en un reino lejano..."? Pues este es uno de ellos, sólo que no es un cuento. 

 Sucedió hace unos mil años y ese lugar lejano era Japón, remoto incluso para sus vecinos pues, en el año 894, se aisló del resto del mundo.

En ese entonces, las culturas de todo el mundo intercambiaban bienes y difundían nuevas ideas y creencias. Japón lo había hecho durante los dos siglos anteriores, especialmente con China, pero ese año optó por interrumpir todo contacto con el mundo exterior.

La isla se retrajo en sí misma durante varios siglos, y desarrolló su propia cultura.

Dentro de esa burbuja había otra burbuja: la corte de Kioto del período Heian (794 a 1185), donde cada aspecto de la vida se fue refinando sin cesar en pos de un placer cada vez más sofisticado.

"Una característica distintiva de la cultura japonesa medieval es su extrema estetización, que convertía la belleza en una especie de culto, abarcando todo en la vida cotidiana, no solo objetos como espejos, palillos o lo que fuera, sino la vida misma", le dijo a la BBC el novelista y experto en cultura japonesa, Ian Buruma.

Como cualquier sociedad aristocrática, la corte de Kioto estaba altamente ritualizada, "pero posiblemente la aristocracia del período Heian fue más allá que cualquier otra cultura, anterior o posterior".

"La gente se comunicaba escribiendo poesía y organizaban concursos de oler incienso; eran expertos en todo tipo de actividad estética, incluyendo las relaciones entre hombres y mujeres".

Y esas mujeres desempeñaron un papel cultural clave.

Aunque el idioma chino clásico siguió siendo en gran parte patrimonio de los hombres, sirviendo como lengua del gobierno, las mujeres de la corte fueron pioneras en el uso de un sistema silábico para escribir japonés, conocido como hiragana o, en su época, 'onnade', que significa 'mano de mujer'.

Al escribir en el lenguaje vernáculo y cotidiano, las mujeres podían expresarse muy elocuentemente, y así produjeron diarios literarios y obras que cautivarían a generaciones posteriores de japoneses.

Página con dibujo y otra con escritura. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto,

Páginas de "El romance de Genji" impresas en Japón, alrededor de 1620.

Gracias a ellas, conocemos exquisitos detalles de la vida en ese mundo hermético de la corte de Heian.

Y una de esas cortesanas escribió una obra maestra: Genji Monogatari (que suele traducirse como "El romance de Genji"), que data de principios del siglo XI y relata las hazañas de un príncipe llamado Hikaru Genji o Genji el Resplandeciente.

«Desde que Genji era niño, su extraordinaria belleza asombraba a todos los que lo veían.

»Se temía que, al crecer hasta la edad adulta, esa belleza se vería afectada. Al contrario. Estaba más guapo que nunca.

»Si te hablara de sus maravillosos encantos y logros, probablemente pensarías que soy inusualmente prejuiciosa a su favor.

»Sin embargo, a todos les parecía que no había arte ni pasatiempo en el que no mostrara la misma maravillosa destreza.»

La dama que creó al príncipe

El nombre real de la autora de "El romance de Genji" se desconoce pues, en esa corte japonesa de hace mil años, no se consideraba de buena educación dirigirse a las personas por su nombre, y el de las hijas no era habitualmente registrado.

Por ello, pasó a la historia con el apelativo Murasaki Shikibu.

Se sabe, sin embargo, que nació alrededor del año 973 en la capital imperial, Kioto, en una familia culta y aristocrática pero de rama menor.

Por ser niña, no recibió una educación formal, más bien la escuchó de lejos.

Su hermano estudiaba para una carrera al servicio de la corte imperial, lo que significaba sumergirse en clásicos chinos de historia y literatura, junto a textos budistas y obras japonesas.

Un método de estudio popular era leer en voz alta, y su curiosa e inteligente hermana escuchó con atención, cuenta en el programa radial The Essay de la BBC el historiador cultural Christopher Harding.

Murasaki contó que cuando su padre se dio cuenta de cuánto conocimiento había absorbido, lamentó que no fuera hombre.

El Príncipe Genji y una dama, mientras que la luna llena se refleja en los campos de arroz. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto,

El príncipe Genji y una dama, mientras que la luna llena se refleja en los campos de arroz.

Aunque aprendió mucho más de lo que solía ser normal para una mujer, Murasaki quizá nunca habría empezado a escribir de no ser por la pronta muerte de su marido cuando ella aún no tenía ni 30 años.

Más tarde recordaría que la invadió el miedo de que su vida a partir de entonces sería poco más que soledad y aburrimiento.

"Existía día a día apáticamente, fijándome en las flores, en los pájaros, en el canto, en cómo cambian los cielos de estación en estación, en la Luna, en la escarcha y la nieve, haciendo poco más que registrar el paso del tiempo", escribiría en su diario.

"La idea de mi soledad continua era insoportable".

Fue por esa época que comenzó a escribir sobre la vida y los amores del apuesto, cortés, generoso y sofisticado Genji, algo que seguiría haciendo durante una década.

Se cree que cuando le pasó los primeros capítulos a amigos para que los comentaran, y estos circularon en la corte, llamaron la atención de la alta sociedad.

Cualesquiera que fueran las circunstancias exactas, en 1005 o 1006, Murasaki fue llamada al servicio como dama de compañía de la joven emperatriz Fujiwara no Shōshi o Akiko (nombre imperial).

El llamado le permitió dar rienda suelta a su talento al situarla en una posición privilegiada para observar la intimidad de la vida imperial y aristocrática, convirtiéndola en una comentarista de valor incalculable.

En esa sociedad bendecida con un nivel casi imposible de sofisticación, en su poesía, pasatiempos, vestimenta y comportamiento general, Murasaki era una de esas cronistas capaces de exprimir hasta el último delicioso detalle de los defectos personales y los traspiés sociales de quienes la habitaban.

Leer sus relatos sobre la vida en la corte imperial, "es asombrarse por su sofisticación" y, al mismo tiempo, sentirse cómodo allí, "gracias a la humanidad que se refleja", comenta Harding, autor de "The Japanese: A History in Twenty Lives" ('Los japoneses: una historia en veinte vidas').

Sobre ella misma, hacia el final de su diario, Murasaki escribió:

«Cada uno de nosotros es muy distinto. Algunos son seguros de sí mismos, abiertos y francos. Otros nacen pesimistas, incapaces de hallar diversión en nada.

»Yo vacilo incluso ante aquellas cosas que debería poder hacer con plena libertad, tan solo por sentir sobre mí la mirada inquisitiva de los sirvientes.

»Y cuánto más en la corte, donde tantas cosas desearía decir y, sin embargo, nadie podría comprenderlas.

»De modo que todo lo que los demás alcanzan a ver de mí no es más que una fachada.»

El príncipe de la dama

El príncipe Genji en una terraza con dos mujeres.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

El príncipe Genji en una terraza con dos mujeres (1847 - 1850).

"El romance de Genji" empieza relatando una historia profundamente triste.

"En cierto reinado había una dama de rango no muy elevado a la que el Emperador amaba más que a ninguna otra.

"Las grandes damas más encumbradas, que siempre se habían considerado con derecho exclusivo al alto lugar que ocupaban, la veían como una advenediza presuntuosa, y las de menor rango le guardaban un resentimiento aún mayor".

A pesar del amor del emperador, la carga del rencor de las otras mujeres a disposición del regente, quienes la acosan sin tregua, la enferma hasta morir, no sin antes dar a luz al resplandeciente Genji.

Lo que sigue es una trama en la que el héroe busca el amor y la felicidad, goza de popularidad en la corte y de una serie de encuentros amorosos, detenta poder, lo pierde y lo recupera, y sorprendentemente muere antes de que termine la saga.

La obra es episódica, a la manera de las novelas publicadas en forma de folletín, abarca casi 100 años, involucra a más de 400 personajes y se compone de 54 libros o episodios.

Escrita hace más de mil años y con una extensión de más de mil páginas, es uno de esos clásicos que muchos conocen pero no tantos han leído.

Sin embargo, eso no quiere decir que no haya y siga estando presente en Japón.

Aunque Murasaki sabía chino, el idioma de los eruditos, como solía ser el latín en Europa, ella escribió en japonés, y en prosa, que en esa época era denigrada: la ficción no era un género admirado.

No obstante, la monumental obra es magistral y, entretejidos en el texto, hay 795 waka -poemas de 31 sílabas- escritos por personajes para enviárselos a otros personajes, así que era difícil pasarla por alto.

Biombo y utensilios para la Ceremonia del Incienso.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Biombo y utensilios para la Ceremonia del Incienso. (Kubo Shunman,1757-1820).

Pocas décadas después de escrita ya era considerada como un clásico en Japón.

En Occidente, su autora será reverenciada como Homero y William Shakespeare.

Las publicaciones académicas antiguas y modernas sobre Genji no dejan de aparecer, así como traducciones al japonés moderno.

Su popularidad ha inspirado pinturas, películas, obras de teatro, danza, musicales y óperas, y ha sido base de novelas modernas y hasta comics manga.

Un largo viaje

Genji tardó mil años en llegar a Occidente, pero pocos días en encantar: la pionera traducción del británico Arthur Waley, publicada en 1925, cautivó inmediatamente a la novelista Virginia Woolf, como expresó en un ensayo publicado ese mismo año en la revista Vogue.

Le maravilló el contraste de lo que se solía escribir en la misma época en Inglaterra y las exquisitas frases de Murasaki:

«Ha llegado el verano; / ¡canta fuerte, cuco!" (poema medieval inglés);

»Entre las hojas se alzaban flores blancas, con pétalos a medio abrir, como los labios de quienes sonríen ante sus propios pensamientos» (Genji).

Y hay mucho más que deleita a Woolf, cuya pluma destila admiración por la magistral obra japonesa.

No obstante, declara que Murasaki no está "al nivel de Tolstói, Cervantes ni de los demás grandes narradores del mundo occidental".

Para Woolf, "se ha eliminado cierto elemento de horror, de terror, de sordidez", de manera que "lo tosco resulta imposible y lo grosero, impensable", y eso le resta vigor y riqueza.

Quién sabe si su opinión habría sido la misma tras leer toda la obra: cuando escribió el ensayo sólo había terminado el primero de los seis volúmenes de la traducción de Waley.

En ellos, "se escondía una trama de venganza digna de Balzac", apuntó el destacado ensayista Louis Menand en la revista The New Yorker.

Con el tiempo, otros que sí la leyeron completa se fueron dando cuenta de que se les estaba desorganizando el mundo, literalmente.

Por mucho tiempo se consideró que la historia de la novela como género empezaba en el siglo XVIII, cuando había llegado para reflejar la modernidad.

La novela narraba la vida cotidiana en lenguaje cotidiano, y en su corazón estaba la psicología individual y la interacción social.

Genji, a pesar de haber sido escrita en una sociedad feudal, religiosa y rígidamente estratificada, cumplía con esos y otros atributos.

Aunque su escenario era una corte imperial, narraba la vida cotidiana en la lengua vernácula.

Sus temas eran los de la tradición novelística: matrimonio y traición, venganza y la frenética pero elaboradamente enmascarada competencia por el estatus.

"Como cualquier novela del siglo XIX, también es un análisis de una estructura social. Es un libro que Jane Austen o Henry James podrían haber escrito", señala el experto.

Así, esa obra maestra japonesa se convirtió en una universal, y es generalmente considerada como la primera novela de la historia, así como la primera novela psicológica del mundo. 

viernes, 3 de julio de 2026

Hay personas que son difíciles. Aquí cómo manejarlas. Estos seis libros pueden ayudar a aliviar tensiones.

Ilustración de una mujer que sostiene un libro grande por encima de la cabeza a modo de escudo contra una lluvia de flechas.
Credit...Monica Garwood
Al principio de mi carrera, trabajé para una mujer de mal genio quien, según un rumor de la oficina, le había lanzado un zapato a uno de mis predecesores. Desconcertada por sus exabruptos, caminaba de puntillas y tartamudeaba a su alrededor, temiendo el día en que me lanzara un tacón. 

 El Times Una selección de lecturas que no encontrarás en otro lugar, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.

Entonces un amigo me pasó Coping With Difficult Bosses, de Robert Bramson, publicado en 1992. El consejo sólido y desencantado del libro, propio de quien ya lo ha visto todo, me sacó de la espiral de la rumiación y me devolvió la entereza. Aprendí de Bramson a mantenerme firme cuando mi jefa estallaba, a llamarla por su nombre (para humanizar la relación) y, si no podía mirarla a los ojos, a enfocarme en su frente, lo bastante cerca como para que no notara la diferencia.

Si tienes problemas con un colega, familiar o amigo difícil, los libros pueden validar tu experiencia y enseñarte técnicas de comunicación útiles, dijo William Doherty, profesor emérito de Ciencias Sociales de la Familia en la Universidad de Minnesota y cofundador de Braver Angels, una organización sin fines de lucro no partidista que facilita las conversaciones entre personas con puntos de vista políticos diferentes.

Pero, añadió, desconfía de los libros que te dan “una gran teoría global” sobre lo que está mal con la otra persona. La mayoría de los problemas en las relaciones son causados por ambas partes, al menos hasta cierto punto, dijo, por lo que los libros que te animan a considerar tu parte suelen ser más útiles.

Pedimos a terapeutas, psicólogos y otros expertos laborales que nos recomendaran libros que puedan ayudarte a llevarte bien con personas difíciles, o al menos a discrepar con ellas de manera más constructiva. He aquí seis títulos que encabezan la lista.

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La portada de la versión en inglés de Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie es blanca con texto negro. Credit...Simon and Schuster

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie

En este clásico libro de consejos, publicado originalmente en 1936, Carnegie —un vendedor de carne de cerdo reconvertido en fenómeno de la oratoria— recurre a su propia experiencia y a la de otros para explorar formas de aliviar la tensión “cuando los problemas personales se vuelven abrumadores”.

También detalla estrategias eficaces para lograr que la gente deje de comportarse de forma nociva y altanera, incluso admitiendo primero tus propios errores para que sean más receptivos a tus comentarios.

Jonathan Haidt, profesor de Psicología Social en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York y autor de La generación ansiosa: Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes, dijo en un correo electrónico que asigna el libro de Carnegie a sus alumnos y que personalmente lo ha encontrado útil. “Me enseñó a evitar las discusiones y, en su lugar, a escuchar, aprender, adoptar la perspectiva de la otra persona y luego, si está justificado, persuadir hábilmente”, dijo.

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La portada del libro Why Won’t You Apologize?, de Harriet Lerner, es de color verde azulado. El título está estilizado como baldosas magnéticas de poesía.

Credit...Gallery Books

Why Won’t You Apologize? de Harriet Lerner

Este título de 2017 de Lerner (¿Por qué no te disculpas?, en español), psicoterapeuta y autora de best sellers, ofrece un marco para comprender cómo las disculpas hábiles y sinceras pueden reparar incluso las grietas más profundas en las relaciones. También se adentra en por qué algunas personas se disculpan de forma desmedida, mientras que otras no pueden decir “lo siento” sin agregar un matiz que desplaza la responsabilidad y hace que la persona afectada se sienta aún peor.

Al calificarlo como “el mejor libro de autoayuda” que había leído, Doherty lo recomendó por la forma generosa y minuciosa en que Lerner describe la compleja danza de ida y vuelta entre el ofendido y el ofensor, normalizando problemas habituales de las disculpas para que podamos comprenderlos y, quizá, mejorarlos.

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La portada del libro The Asshole Survival Guide de Robert I. Sutton es blanca con texto en rojo. Detrás del texto hay una imagen de pastillas efervescentes disolviéndose en un vaso de agua.

Credit...Mariner Books

Estúpidos no, gracias de Robert I. Sutton

En esta continuación de 2017 de su best seller de psicología organizacional The No Asshole Rule, Sutton escribe que pensaba que el tema “sería un breve desvío”. Pero las miles de solicitudes de consejo que recibió tras la publicación del libro lo convencieron para seguir con el tema.

La guía resultante está repleta de consejos y estrategias para enfrentarse a personas degradantes e irrespetuosas, por ejemplo utilizando el humor para salvar tu cordura y documentando cuidadosamente la evidencia del acoso laboral para darte sustento si decides acudir a recursos humanos.

Adam Grant, psicólogo organizacional de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania y colaborador de Opinión en The New York Times, dijo en un correo electrónico que ha recomendado el libro a más personas de las que puede contar, calificándolo de “una lectura impresionantemente basada en evidencia y sorprendentemente práctica sobre cómo lidiar con jefes abusivos, colegas difíciles y clientes tóxicos”.

Image La portada del libro La década decisiva, de Meg Jay, es gris con un gran texto blanco. Credit...Twelve

La década decisiva, de Meg Jay

Daphne de Marneffe, psicoterapeuta clínica de la bahía de San Francisco y autora de The Rough Patch, dijo en un correo electrónico que este libro, publicado por primera vez en 2012, sobre cómo navegar por la veintena se le había quedado grabado.

Jay, basándose en investigaciones sobre el cerebro y el desarrollo humano, sostiene que los 20 años son una década potencialmente decisiva para el futuro. Cuando los adultos jóvenes, que son más propensos que los mayores a sentirse golpeados por las críticas, deciden abandonar las situaciones difíciles con personas difíciles —incluidos los jefes cascarrabias y criticones—, pierden valiosas oportunidades de aprender a calmarse y desarrollar la confianza en sí mismos.

Aunque el argumento de Jay sobre los beneficios de adquirir la entereza suficiente para soportar a los imbéciles en el trabajo (o dondequiera que aparezcan) puede ser especialmente útil para los adultos jóvenes, “creo que es aplicable a todas las edades”, dijo de Marneffe.

Image La portada del libro Difficult Conversationsvde Douglas Stone, Bruce Patton y Sheila Heen es blanca por arriba y azul por abajo.

Credit...Penguin Books

Difficult Conversations de Douglas Stone, Bruce Patton y Sheila Heen

Este best seller internacional, publicado por primera vez en 1999, se sumerge bajo la superficie de los desacuerdos personales y profesionales para mostrar qué tan rápido generan desconfianza y suposiciones negativas sobre las personas con las que no estamos de acuerdo.

“Este fue uno de los primeros libros que leí sobre cómo mantener conversaciones difíciles, y me encuentro volviendo a él una y otra vez con mis clientes”, dijo por correo electrónico Elizabeth Earnshaw, terapeuta matrimonial y familiar licenciada en Filadelfia y autora del libro ’Til Stress Do Us Part.

Entre sus “sugerencias claras y prácticas”, el libro esboza un proceso para que ambas partes “asuman su parte” en la creación del problema en la relación, dijo Earnshaw. La primera persona que admite haber actuado mal “sirve de modelo a la otra persona de que es seguro para ella expresar también su propia opinión”, explicó.

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La portada del libro El Arte de la Posibilidad, de Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander, es amarilla con texto negro. Credit...Penguin Books

El arte de lo posible de Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander

Publicado por primera vez en 2000, es un libro ecléctico de prácticas para alcanzar la plenitud personal y profesional. Lleno de historias que subrayan el alto costo de sacar conclusiones precipitadas y etiquetar a otras personas como peligrosas o difíciles, muestra a los lectores cómo, con un cambio de perspectiva o un ajuste hacia la generosidad, pueden mejorar las relaciones difíciles y vivir vidas más felices.

“Sin duda, tenemos más de unas cuantas personas ‘difíciles’ en el mundo”, dijo en un correo electrónico Seth Godin, experto en mercadotecnia y autor de This Is Strategy.

“Pero, a menudo, la forma más productiva de avanzar es darse cuenta de que tienen un ser que se han ganado a pulso y que impulsa su comportamiento. Igual que cada uno de nosotros”, dijo Godin. “El arte de lo posible es el mejor libro que conozco sobre la empatía”, añadió. 

jueves, 2 de julio de 2026

Homeopatía. Sanidad certifica que la homeopatía es placebo y que puede constituir “un riesgo” para la salud

El ministerio publica un informe que revisa tres lustros de estudios sobre una pseudociencia que mueve más de 30 millones al año en España y que podrá seguir comercializándose

Los resultados que proporciona la homeopatía “no superan al placebo”, no existe “evidencia científica” de que sea un tratamiento eficaz y usarla desplazando otras terapias puede “poner en riesgo” la salud de los pacientes. Estas conclusiones, que la comunidad científica sostiene desde hace décadas, han sido certificadas por el Ministerio de Sanidad en un informe sobre esta pseudoterapia, que ha publicado este martes la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

El documento no supone ninguna vinculación legal: los productos homeopáticos son legales ―se comercializan 976― y pueden seguir vendiéndose en farmacias bajo ciertas condiciones, tal y como sucede hasta ahora, con una facturación de más de 30 millones de euros en 2023, según datos que aportó la consultora HMR a este periódico. Es más bien una advertencia oficial de que la ciencia no respalda estos pseudofármacos, que se basan en la falsa creencia de que lo similar cura lo similar y de que una sustancia, diluida en agua hasta su total desaparición, puede curar la misma dolencia que provoca.

El documento es un exhaustivo repaso de la literatura científica publicada entre 2009 y 2026, que incluye solamente ensayos clínicos en humanos con los máximos estándares: aleatorizados y controlados. Cuando los técnicos de Sanidad han buceado en esta bibliografía, lo que han encontrado es que la homeopatía no sirve para curar nada de lo que proclama y que incluso puede tener algún efecto secundario en formulaciones que sí incluyen principios activos vegetales.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido tajante en unas declaraciones grabadas sobre el tema: “La homeopatía no funciona. Hemos analizado toda la evidencia científica disponible y el resultado es el siguiente: no funciona mejor que un placebo. Muchas de estas sustancias están tan diluidas que es literalmente como disolver un sobre de azúcar en el Mediterráneo. Cuanto mejor se hacen los estudios, menos funciona; a más rigor, menos efecto. Y el riesgo real para la salud es dejar tratamientos que sí funcionan. No es lo que tomas, sino lo que dejas de tomar. En resumen, ni sustancia, ni explicación, ni eficacia en salud. Donde hay ciencia no mandan las creencias y en este caso la ciencia es clara”.

Vicente Baos, que ha formado parte durante años de la red de expertos de la AEMPS y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), coincide en que el principal riesgo asociado a estos productos es el posible abandono del tratamiento científico con expectativa de producir un beneficio conocido y adecuado.

Para este médico, la publicación de este “esperado informe” es una “excelente noticia”. Es consecuencia del Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias (ConPrueba), que el Ministerio de Sanidad puso en marcha junto con el de Ciencia en 2018. Proponía publicar informes detallados de las pseudoterapias más extendidas para analizar sus fundamentos y si tenían algún sentido.

Sanidad identificó 73 pseudoterapias y comenzó a publicar informes sobre ellas. La pandemia ralentizó mucho todo este proceso y durante varios años el plan había quedado en suspenso. Desde que entró Mónica García en el ministerio, su departamento ha justificado que estaba trabajando en ellos y, particularmente, en el que acaba de ver la luz, el de la pseudoterapia probablemente más asentada y con una industria más potente detrás, aunque lleve unos años en declive.

El objetivo de estas evaluaciones es articular con ellas campañas informativas para concienciar a la ciudadanía sobre los peligros de las pseudoterapias; realizar modificaciones legislativas para que sea más fácil perseguir la promoción y venta de terapias o artilugios con reclamos para la salud que realmente no sirven para nada; y reforzar las garantías para que todas las actividades sanitarias se realicen por parte de profesionales con la titulación oficialmente reconocida; además de eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios.

En el caso de la homeopatía, existen 10.000 médicos colegiados que la recomiendan en sus consultas, según la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH). Su usuarios, aunque minoritarios, se han llegado a contar por millones en España. Una encuesta de 2018 mostraba que un 5% de la población había usado esta terapia en los 12 meses previos (lo que equivale a más de dos millones de personas). Desde entonces, son varios los datos que muestran que esta pseudociencia ha ido perdiendo peso.

El hecho de que todavía haya personas que confían en la homeopatía se puede deber, según el informe de la AEMPS, a que a diversos factores ajenos a su efecto específico, “como la evolución natural de la enfermedad o el efecto placebo”.

En opinión de Baos, es la propia legislación europea, “fruto de la importante presencia de lobbies interesados en la homeopatía, el principal handicap para que sigamos en Europa hablando de este tema que debería haber pasado a los libros de historia de la medicina hace muchos años”.

En España, los productos homeopáticos estuvieron en un limbo hasta 2018. Fue cuando la AEMPS los regularizó, bajo la condición de que tenían que probar su seguridad: es decir, no hacer ningún daño al paciente. Pero no pueden promocionarse para ninguna indicación terapéutica ni pueden proclamar que curan nada.

Fruto de aquella regularización se retiraron más de un millar de productos que se vendían en las farmacias, pero quedan otros tantos cuya comercialización está permitida.

Lo que nunca ha sucedido en España es que la homeopatía haya estado financiada por la sanidad pública. Los países que lo hacían (como Francia y Reino Unido) han ido dejando de hacerlo en los últimos años. Alemania tiene previsto retirar la subvención este 2026.

Sanidad subraya que el informe que acaba de publicar va en la línea que están siguiendo otros gobiernos que, sin prohibir su venta, sí exigen cada vez con más énfasis que sean transparentes en la información de su falta de eficacia probada. En Australia, por ejemplo, el National Health and Medical Research Council advierte de que la homeopatía no debe usarse para tratar enfermedades crónicas o graves. Y, en Estados Unidos, la Federal Trade Commission exige informar de que no hay pruebas científicas de su funcionamiento.

Hay movimientos, como el Círculo Escéptico, una de las asociaciones que lleva años luchando por una normativa más estricta con la homeopatía, que piden que Sanidad vaya un paso más allá. Su abogado, Fernando Frías, pone como ejemplo que “no tiene sentido” que el real decreto que regula la autorización de centros y servicios sanitarios, permita la puesta en marcha de unidades de terapias en las que se empleen productos homeopáticos.

Este periódico ha contactado con la Asamblea Nacional de la Homeopatía, organismo que engloba a las principales asociaciones profesionales médicas, farmacéuticas y veterinarias especializadas en esta práctica en España, para recabar su opinión, pero no ha recibido respuesta.

miércoles, 1 de julio de 2026

Cómo una sociedad segregada por casta, clase y religión se convirtió en una comunidad igualitaria. El consenso de Kerala

Fuentes: Dissent Magazine [Imagen: Iniciativas para mitigar inundaciones en la región Kuttanad de Kerala, agosto de 2024. Créditos: Abhishek Chinnappa/Getty Images]


Traducido del inglés para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo 

Kerala lleva tiempo siendo objeto de estudio y admiración en todo el mundo como modelo de desarrollo humano, a diferencia de otros estados indios, por sus elevados niveles de educación, salud y compromiso cívico, combinados con su reducida desigualdad de renta. Este artículo habla de cómo se ha llegado a esta situación.

El Frente de Izquierdas, una coalición de partidos liderada por el Partido Comunista de la India (marxista), ganó las elecciones en mi estado natal de Bengala Occidental en 1977 y se mantuvo en el poder durante 34 años. Durante mi infancia, su continuidad parecía tan sólida como las estrellas y la luna. Hasta 2004, los partidos comunistas ocuparon 53 de los 545 escaños del parlamento indio. Veinte años después, en las elecciones de 2024, los tres partidos comunistas juntos obtuvieron apenas ocho escaños. A medida que su porcentaje de votos disminuía, ascendía el del Bharatiya Janata Party (Partido Popular Indio, BJP, por sus siglas en inglés), de tendencia nacionalista hindú, y el Partido del Congreso [también llamado Congreso Nacional Indio o simplemente Congreso] de centroizquierda se volvía prácticamente indistinguible del BJP en cuestiones económicas. Ambos partidos se esforzaron en privatizar activos estatales, eliminar las restricciones de licencias para las empresas nacionales y atraer capital multinacional en una carrera global por captar inversiones extranjeras. En Bengala, las políticas económicas del Frente de Izquierda en la década de 2000 siguieron un camino similar, y utilizaron leyes de expropiación para confiscar tierras agrícolas a los aparceros y entregárselas a empresas nacionales e internacionales. Los violentos enfrentamientos por los derechos de uso de la tierra en Singur y Nandigram llevaron a millones de votantes tradicionales del Frente de Izquierda —desde vendedores ambulantes y conductores de tuctus hasta pequeños agricultores y aparceros— a abandonar la coalición, lo que culminó en su derrota en 2011.

La historia es diferente en Kerala, el estado indio que ha protagonizado los logros más impresionantes y duraderos del Partido Comunista. Con una población de 35 millones de personas (mayor que la de Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca juntas) lleva tiempo siendo objeto de estudio y admiración por todo el mundo como modelo de desarrollo humano, por sus elevados niveles de educación, salud y compromiso cívico, combinados con su reducida desigualdad de renta. Además, Kerala es una sociedad heterogénea con diversidad religiosa (el 25% de la población es musulmana, el 20% cristiana y el 55% hindú) y multitud de castas y comunidades étnicas.

Los éxitos de Kerala son todavía más notables porque la India es uno de los países con mayor desigualdad del mundo, y la desigualdad de ingresos ha empeorado constantemente en las dos últimas décadas. Por todo el país, más del 10% de la población se encuentra por debajo del umbral oficial de pobreza del gobierno; en Kerala, ese porcentaje es inferior al 1%. El gobierno estatal está decidido a reducir aún más esa cifra y en los últimos años ha llevado a cabo múltiples programas para proteger a las personas de este grupo. Este año anunció que había erradicado la “pobreza extrema” de las 64.006 familias más vulnerables, incluidas las carentes de hogar, indigentes o que han perdido a su principal sostén económico por enfermedad o muerte. Este hito ha sido posible gracias a los gobiernos locales, que identificaron a las familias de cada aldea y municipalidad y les ofrecieron vivienda, ingresos y asistencia sanitaria. Los legisladores pueden poner en duda que la pobreza extrema haya sido “erradicada”, pero esa discusión es bastante teórica. Hay una enorme brecha entre Kerala y el resto de la India en el modo de combatir la pobreza y la creciente desigualdad.

Kerala no siempre fue un lugar tan igualitario. Hasta mediados del siglo XIX, el 13% de la población era esclava, la mayoría trabajando en plantaciones. El fin de la esclavitud no supuso un gran cambio para la mayoría de las castas esclavizadas, que trabajaban como aparceros en las plantaciones y sufrían el estigma y la exclusión social hasta bien entrado el siglo XX.

¿Cómo ha sido posible que una sociedad segregada por casta, clase y religión se convierta en una comunidad igualitaria? La respuesta se relaciona con la comida. Durante la Segunda Guerra Mundial la región se vio amenazada por una hambruna. La mayor parte del arroz consumido en Kerala se importaba de Birmania, que había sido conquistada por los japoneses. En Bengala, los británicos provocaron una hambruna al acaparar el arroz y desviar el grano para abastecer al ejército, lo que causó la muerte de 3 millones de personas. En Kerala, los miembros del recién creado Partido Comunista de la India organizaron movilizaciones masivas en toda la región para impedir el acaparamiento por parte de los especuladores, crear bancos locales de cereales y distribuir arroz mediante un sistema de racionamiento que llegaba a todas las aldeas. Aunque las raciones eran escasas y muchos sufrieron hambre, se consiguió evitar la hambruna y cuando la India consiguió su independencia en 1947 Kerala había establecido un Sistema Público de Distribución. Estas medidas para proteger del hambre a la población se generalizó entre todas las castas y religiones, y la población de Kerala votó a los comunistas en las primeras elecciones del estado en 1957.

Una vez en el gobierno, los comunistas impulsaron reformas agrarias. Aunque no lograron del todo confiscar y redistribuir las tierras, aplicaron las leyes federales vigentes para limitar el tamaño de las explotaciones y garantizaron los derechos de los arrendatarios mediante el registro de los aparceros. Más importancia aún tuvo el hecho de que el gobierno aprobara una ley para permitir a los aparceros ser propietarios de sus chozas y del terreno en el que se levantaban. Aún careciendo de campos propios, poseer la propia casa era una transformación radical. Gracias a ello, más del 90 % de los habitantes de Kerala se convirtieron en propietarios de una vivienda, lo que les proporcionó un lugar en el mundo y un patrimonio que podían rentabilizar.

Durante años, los gobiernos de Kerala destinaron hasta el 30% de su presupuesto anual a la educación pública. Crearon bibliotecas en cada aldea y campañas de alfabetización llevadas a cabo por voluntarios para garantizar que todos los adultos –incluso los antiguos jornaleros y aparceros– supieran leer y escribir. Establecieron centros públicos de salud en todos los pueblos, centrándose especialmente en la atención materno-infantil y de los ancianos. En la década de 1970 Kerala contaba con tasas de alfabetización, de esperanza de vida y de mortalidad infantil equivalentes a las de países europeos, aunque su nivel de renta era similar al del resto de la India. Estudiosos del desarrollo como Amartya Sen han elogiado las singulares características del “modelo Kerala”, que ha cuestionado las hipótesis de los economistas según las cuales el nivel de riqueza o de ingresos es la mejor (o única) medida e indicador del bienestar humano o social. En la década de 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo creó un Índice de Desarrollo Humano, basado en gran medida en el modelo de Kerala, que mide la salud y la educación junto con los ingresos para determinar el nivel de desarrollo de un país.

Los comunistas han alternado en el poder en Kerala gobernando el estado durante treinta de los últimos sesenta y ocho años. Pero incluso después de la caída de la Unión Soviética, coaliciones lideradas por los comunistas han recuperado el poder en aproximadamente la mitad de los ciclos electorales, alternando con gobiernos de coalición liderados por el Partido del Congreso. Puede que estas coaliciones tengan diferentes bases electorales, pero difieren poco en esencia. Todos los partidos gobiernan a partir de un consenso compartido en temas de salud, educación y políticas asistenciales para cubrir las necesidades cambiantes de la gente. Algunos izquierdistas han criticado los éxitos comunistas en Kerala por considerarlos un sacrificio ideológico. Es verdad que, en cierta medida, los gobiernos dirigidos por comunistas en Kerala han rechazado la ortodoxia ideológica, lo que les ha permitido servir mejor a sus votantes. Esto se refleja en las políticas económicas y de bienestar consensuadas, pero también en la forma en que el partido aborda la religión. Kerala es desde hace tiempo una de las regiones más devotas de la India y los comunistas de allí han aprendido a ser pragmáticos y moderar su antirreligiosidad, una lección que la izquierda más ideológica de la India no ha aprendido. En lugar de librar batallas culturales, los comunistas de Kerala consideran cada elección como parte de una lucha continua para proporcionar escuelas, clínicas, alimentos, fuentes de crédito, licencias para pequeños negocios, así como seguridad y dignidad para todo el mundo.

En Kerala no existen diferencias en los niveles de desarrollo de las distintas zonas o entre la ciudad y las áreas rurales. Y en términos de salud y educación las tres principales religiones están muy igualadas, a diferencia de otros estados como Bengala Occidental, que ostentan grandes diferencias entre el estatus socioeconómico de la mayoría hindú y el de las minorías musulmana y cristiana. Esto se ha logrado gracias a medidas deliberadas de descentralización del poder. En Kerala ha habido un esfuerzo para asegurar que las políticas públicas en materia de educación, salud y otras áreas fueran administradas equitativamente por el propio pueblo, mediante los gobiernos locales de cada aldea, y no por los burócratas de la capital del estado.

En 1990, por ejemplo, Kerala emprendió un experimento radical de planificación participativa mediante los consejos municipales y de aldea. Se asignaron fondos del estado a las administraciones locales al tiempo que miles de personas participaban en debates sobre el mejor modo de planificar para cubrir las necesidades de sus comunidades. Esto iba en agudo contraste con la tradicional planificación estatal de la India, normalmente en manos de expertos no elegidos democráticamente en Nueva Delhi o las capitales de los distintos estados. El experimento dio lugar a miles de nuevos programas y políticas locales como el movimiento de Cero Residuos para poner fin a los vertidos, la ordenación del territorio para la seguridad de las mujeres, la recogida de agua de lluvia, la construcción de diques naturales, los cuidados paliativos para los ancianos y nuevas cooperativas de trabajadores y agricultores. A raíz de ello, el gobierno inició un programa a gran escala por todo el estado para incrementar el empleo femenino. En lugar de una planificación de arriba abajo, el Kudumbashree (así se llamaba) se administraba localmente mediante consejos aldeanos que ayudaban a las mujeres a encontrar empleos asalariados y a poner en marcha sus propias pequeñas empresas, A través del Kudumbashree, un creciente número de mujeres entró en política en todo el estado. El reciente programa para eliminar la pobreza extrema se organizó de un modo similar, a través de las administraciones locales. También proporcionaba ayuda específica, para renovar una vivienda o montar una pequeña tienda, a las familias más vulnerables.

La experiencia de Kerala demuestra que si el gobierno protege a la población de riesgos e incertidumbres facilitando el acceso a la alimentación, la vivienda, una educación digna, y una sanidad básica, el pueblo encuentra la motivación para hacerse cargo de muchos otros problemas. Las necesidades de la gente cambian a lo largo del tiempo y un sistema político competente debe ser receptivo. El modelo de Kerala no se sostiene sobre una política o una ideología específicas, sino que es el fruto de la visión de una sociedad unificada, levantada sobre valores y compromisos compartidos. Eso incluye el compromiso con el bienestar de cada miembro de la sociedad, rural o urbana, musulmán, cristiana o hindú, con independencia de su casta. La lección es sencilla: dar al pueblo el poder para determinar las políticas allí donde viven y trabajan y el pueblo llevará a cabo los cambios que necesita.

Kushanava Choudhury es autor de The Epic City: The World on the Streets of Calcutta (Bloomsbury, 2018). Este año saldrá a la luz su nuevo libro de narrativa no-ficción, The Big Love, sobre la desigualdad estructural india y la historia de transformación social de Kerala.


 El presente artículo se puede reproducir libremente siempre que se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente de la traducción.

martes, 30 de junio de 2026

Esclavos

«La esclavitud no se ha abolido, se ha puesto en nómina». 
Perich

«El mundo hoy tiene más esclavos que nunca». 
Org. Walk Free

Aparte de hacernos recordar algunas verdades tales como la de que «el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros desde los pies hasta la cabeza» (Marx, El Capital), o la de que «el europeo no ha podido hacerse hombre sino fabricando esclavos y monstruos» (Jean-Paul Sartre, Prefacio a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon), además de suscitar vergüenza e indignación en muchos argentinos por un voto que no los representa, la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas relativa a la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos (25/03/26) nos lleva a repensar el pasado y presente de nuestra «civilización occidental y cristiana», y también el concepto de esclavitud y sus manifestaciones presentes, y nuestra respuesta frente a ellas.

El concepto «esclavitud moderna» está referido a la trata de personas, el trabajo forzoso, el trabajo infantil y el matrimonio forzado. Unos 50 millones de personas, según la Organización Internacional del Trabajo están sometidas en la actualidad a «esclavitud moderna»: 28 millones en trabajos forzados, 22 millones en matrimonios forzados. Algo así como que toda la población de España estuviera sometida al régimen de esclavitud. Las mujeres y los niños, y desproporcionadamente, son los más vulnerables. Más de la mitad de los niños están en situación de explotación sexual comercial.

¿Quién es esclavo? Esclava es la persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra, una sujeción excesiva por la que una persona somete a otra a una obligación o trabajo. La esclavitud es un mal muy vigente y «en casi todos los países, atraviesa líneas culturales, étnicas y religiosas» (1).

Una entrevista realizada a Andrés de Francisco (2) contribuye a arrojar luz sobre este fenómeno, cuya actualidad también se resalta, siendo particularmente revelador el aserto de que «una de las grandes cuestiones del mundo moderno (…) es que hay formas de esclavitud camufladas detrás de la ley y perfectamente compatibles con una noción puramente formal de libertad. Es lo que ocurre con las relaciones de dependencia caracterizadas por asimetrías de poder». Lo que enseguida nos viene a la mente, claro, es la relación más conocida entre el trabajador y el capitalista. Pero hay otras formas que también merecen ser atendidas, como las que se observan en los cuidados y el rol desempeñado por las mujeres.

Es conocido cómo los procesos de endeudamiento de los países y los ajustes estructurales a los que son arrastrados resultan devastadores desde el punto de vista de los derechos humanos. Esto se nota mucho en Argentina, donde con fecha 10/04 se informa que el recorte en asistencia social es récord. El empobrecimiento y la reducción de los servicios sociales impone a la mujer habitualmente una sobrecarga de tareas sin compensación económica, en un proceso de feminización de la pobreza que atenta contra los derechos humanos, la cohesión social y la democracia.

Otras formas en las que impera «la falta de la libertad en una de las partes y la capacidad de interferencia arbitraria de la otra», son las que se agrupan bajo el concepto de «trabajo precario», caracterizadas por la inestabilidad, la escasa o nula protección social y los insuficientes salarios. Aquí encontramos a los trabajadores de plataformas digitales, que prestan servicios a través de aplicaciones o sitios web: se estima que, en todo el mundo, ascienden a 435.000.000. Se hace hincapié en el carácter independiente de la relación laboral («trabajadores autónomos», «contratistas independientes», «freelancers»), pero eso está fuertemente cuestionado; estos trabajadores están impedidos de fijar el precio de su trabajo y están lejos de poder negociar las condiciones laborales, del acceso a la protección social, del derecho de sindicalización y negociación colectiva. Además, las condiciones en las que realizan su tarea los empujan a la autoexplotación, lo que los pone en situación de riesgo. En todo caso, resulta innegable que lo que más arriba se describe como situación de dominación, de desequilibrio de poder entre las partes, no puede ser más evidente, tanto que parece que para encontrar algo semejante deberíamos remontarnos a los comienzos del siglo pasado o al siglo XIX. Si bien en algunos países se han intentado reformas tendientes a suavizar las aristas más cuestionables de este modo de trabajo, permanece inalterado el hecho de que se sustenta en una total asimetría entre las partes y que, en el fondo, se trata de darle un tinte que haga que resulte más aceptable para las «buenas conciencias», un enmascaramiento de la relación de explotación.

El capitalismo no solo no impidió la esclavitud, sino que, por el contrario, multiplicó sus formas, las hizo más eficaces, y las globalizó. Generó las condiciones de posibilidad para que esto sucediera a partir de innovaciones tecnológicas y profundas transformaciones en el terreno económico que necesariamente repercutieron en el ámbito de lo social, lo político y también lo cultural: estrechamente relacionadas con ese fenómeno, las batallas culturales emprendidas por derechas y ultraderechas en su guerra por la conquista de la subjetividad, necesaria para mantener una relación de dominación favorable a ellas. En cuanto a esto último cabe preguntarse no solo acerca de las tácticas y estrategias utilizadas por las derechas, sino también acerca de lo que hizo que las subjetividades, por así decirlo, quedasen expuestas a recibir todo el impacto de las mismas.

En ciertos ámbitos, todavía se manifiesta cierta perplejidad acerca del apoyo popular a movimientos reaccionarios que prosperan en distintos puntos del globo. También se suele incurrir, de manera más o menos explícita, en la culpabilización de determinados grupos, lo que es peor. Esto no ayuda a comprender, y sin comprender no hay solución para el problema. Cuando el desencanto y la frustración resultantes de gestiones políticas incapaces de dar adecuada respuesta a las expectativas populares se suman a la ausencia de propuestas, programas y dirigentes capaces de encolumnar detrás de un proyecto emancipatorio, cuando año tras año el empeoramiento de las condiciones de vida sumergen en la precariedad a amplios sectores de la población cabe esperar el estallido, la explosión, o la implosión social, de acuerdo con las circunstancias históricas del caso. «La implosión es crisis replegada y ajustada en un interiorismo cada vez más recargado: barrio adentro, casa adentro, cuerpo adentro», como sostienen Leandro Barttolota e Ignacio Gago (3). En la implosión, lo que predomina es el cansancio y las implosiones sociales son la regla cuando lo que impera es la precariedad (dificultad para cubrir necesidades básicas y ejercitar derechos), que es padecimiento común de sectores cada vez más grandes de la sociedad. Este es el terreno en el cual prosperan hoy las diferentes formas de esclavitud, un mundo en el que -tal como lo expone Jorge Millones- «el individualismo extremo, la falta de redes de apoyo sólidas, la desaparición de lazos comunitarios y la creciente desconexión social dejan a los individuos enfrentando a sus temores y ansiedades en solitario» (4), el mundo que ha entronizado la figura del «empleado autoexplotado del empresario que él mismo es» (Byung-Chul Han), lo que conocemos como «emprendedor», ejemplar en tanto consagración del individualismo y presunto ejercicio de «libertad».

La esclavitud no es un fenómeno encapsulado en el pasado: formas pretéritas de ella coexisten hoy con otras nuevas desarrolladas por la tecnología e impulsadas por la globalización. Oponerse a todas debe ser prioridad de cualquier proyecto que, si fuera emancipatorio, no podrá sino combatir «las formas de esclavitud camufladas detrás de la ley y perfectamente compatibles con una noción puramente formal de libertad», asumiendo que es esclava «la persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra, una sujeción excesiva por la que una persona somete a otra a una obligación o trabajo».

(1) UNHCR-ACNUR. «Esclavitud moderna: qué es, qué tipos existen y cómo combatirla»

(2) «Pensar la esclavitud y sus expresiones contemporáneas»

(3) «Implosión. Apuntes sobre la cuestión social en la precariedad»

(4) Jorge Millones, «Inteligencia artificial y estupidez colectiva»

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



lunes, 29 de junio de 2026

Sabía que ibas a venir

La amistad echa sus raíces en la empatía. Es la capacidad de sentir con el otro, de entender sin condenar, de acompañar sin tener prisa, de llorar al lado

En un mundo en el que impera la violencia, el individualismo, la competitividad, la traición, el egoísmo y la deslealtad, busco dónde alimentar la esperanza, el optimismo y la fuerza para seguir confiando en la especie humana y en su capacidad de convivencia armoniosa, solidaria y empática. Al escuchar hace unos minutos la siguiente anécdota de labios del ilusionista argentino Héctor René Lavandera he pensado que uno de esos asideros es la amistad.

René Lavand, de esta forma era conocido, fue un famoso cartomago argentino fallecido en 2015 en la ciudad de Tandil. Perdió el brazo derecho cuando tenía 9 años, atropellado por un joven de 17 que conducía el coche de su padre. Hacía sus juegos de cartas con la mano izquierda, mostrando una asombrosa habilidad. También era famoso por las historias que contaba. Esta es la que acabo de escuchar:

Thanks for watching!

Había terminado la guerra. Un soldado pide permiso a su capitán para volver al campo de batalla en busca de un amigo. El capitán le niega el permiso.

Es inútil que vayas, está muerto, le dice.

El soldado desobedece la orden y va a por su amigo. Regresa con él en brazos, muerto.

-Te lo dije. Era inútil que fueras.

- No, mi capitán. No fue inútil. Cuando llegué aun estaba con vida y solamente dijo:

- Sabía que ibas a venir.

Mereció la pena la desobediencia, el tiempo y el esfuerzo. Aquel soldado murió reconfortado por la fidelidad inquebrantable de su amigo: sabía que ibas a venir.

Creo que la amistad es una de las columnas que sostienen el mundo. La amistad que teje relaciones humildes de escucha, de ayuda, de acompañamiento, de comprensión y de ternura. Y lo hace de forma completamente desinteresada. La amistad hace mejor nuestro planeta, lo redime de la maldad, de la brutalidad, de la inmisericordia.

Sus raíces se hunden en la tierra de la convivencia y se nutren de forma constante para que el árbol de la amistad dé sus frutos: la compañía, la escucha, la diversión, la comprensión, las risas, la diversión, el consuelo, la corrección…

Una de las raíces es la confianza. Sin confianza la amistad no se sostiene. La confianza es saber que puedes hablar sin miedo, que tus palabras no serán utilizadas en tu contra y que el otro estará incluso cuando no tengas nada que ofrecer. El amigo es esa persona que, a pesar de conocerte muy bien, muy bien te sigue queriendo.

Otra raíz reside en la lealtad. La lealtad es permanecer, incluso cuando es incómodo. No se trata de estar siempre de acuerdo, sino de estar, de no abandonar, de no cansarse. Es defender al amigo cuando no está presente y acompañarlo cuando todo se complica.

La generosidad es otra raíz de la amistad. El amigo da sin llevar cuentas. A veces es tiempo, otras veces escucha, otras simplemente presencia. La amistad crece cuando uno da porque quiere, no porque espera algo a cambio. La generosidad ha tachado de sus lemas el interesado ‘do ut des’.

No hay amistad sin honestidad. No todo es agradar. Un amigo (qué redundancia es decir un buen amigo o un amigo verdadero) corrige, advierte y ayuda a crecer, incluso cuando incomoda. El amigo nunca engaña. Dice la verdad aunque sea dura e incómoda.

La amistad echa sus raíces en la empatía. Es la capacidad de sentir con el otro, de entender sin condenar, de acompañar sin tener prisa, de llorar al lado, de comprender con calma, de tratar de descifrar lo que quiere decir y no sabe o no puede expresar.

La amistad necesita tiempo. Las raíces no crecen súbitamente, de un momento para otro. La amistad necesita paciencia, experiencias compartidas, tiempos de escucha y compañía, largas conversaciones y superación conjunta de dificultades.

Hay, a mi juicio, amistades que fraguan en diferentes etapas de la vida y que, por consiguiente, tienen diferente naturaleza y hacen recorridos diferentes. Ya sé que no se puede circunscribir el nacimiento de una amistad solo a estas circunstancias ya que hay amistades que nacen en un viaje, en un encuentro fortuito, en una fiesta, en un accidente…

Existen los amigos de la infancia. Aquellos con quienes hemos compartido la primera etapa de la vida, los juegos de la infancia, las primeras travesuras, los descubrimientos y hallazgos más sorprendentes, la celebración de los primeros cumpleaños… Los veinte quintos de Grajal de Campos (provincia de León) nos reunimos cada año para celebrar el paso de los años.

También se fraguan amistades en las diferentes etapas escolares. Es frecuente que los compañeros de promoción se reúnan para evocar recuerdos y tomar el pulso a la vida. No todos quienes comparten experiencias escolares acaban fraguando amistades, claro está. La mayoría no van más allá de ser simples compañeros. Me viene a la mente aquella escena escolar en la que un alumno lleva a cuestas a un compañero que se había hecho daño en una pierna en el patio del colegio. El lesionado es más alto y más fuerte que el que lo lleva sobre las espaldas. Alguien le dice al porteador:

- Pesa, ¿eh?

Y él contesta:

- Qué va, si es mi amigo.

Un tercer grupo de amistades cuajan en el trabajo. Acabo de leer una sugerente novela, opera prima de Paula Ducay (Altamarea, 2024) titulada ‘La ternura’, en la que describe la relación de amistad entre un hombre maduro y casado y una mujer joven, compañeros de trabajo en una empresa. La obra describe los avatares de la relación amistosa durante la invitación que él le hace a ella para pasar una semana de vacaciones en el seno de su familia.

No me resisto a dejar constancia de las relaciones de amistad que se establecen entre las personas y los animales. Creo que también hacen más habitable la convivencia en el planeta. Nos hacen mejores a las personas. No comparto la opinión de quienes piensan que el afecto que entregamos a nuestras mascotas reste fuerza y atención a las relaciones humanas. Todo lo contrario: las enriquecen. Y son los animales quienes nos enseñan una lealtad incondicional. En Córdoba (Argentina) un perro llamado Capitán vivía con su familia. Cuando su dueño, Miguel Guzmán, falleció en 2006, Capitán desapareció poco después del funeral. Pasados unos días la familia lo encontró en el cementerio junto a la tumba de su amo. Nadie lo había llevado hasta allí. Había encontrado el lugar por su cuenta. Desde entonces Capitán permaneció en el cementerio durante años regresando cada noche a dormir junto a su amo. Incluso cuando la familia intentó llevarlo de vuelta a casa, él siempre volvía.

Decía Epicuro: «Cada mañana, la amistad recorre la tierra para despertar a las personas, de modo que puedan hacerse felices». Es una hermosa visión de la historia humana. La vida se teje de pequeñas anécdotas que se van trenzando en la cotidianeidad y en la emergencia. Los recuerdos se van sucediendo y nos van marcando.

Cuando pienso en la amistad siempre recuerdo a mi admirado y querido Manuel Alcántara, maestro en amistades, que contaba esta aleccionadora historia.

Un hijo pregunta a su padre:

-¿Cuántos amigos tienes?

-Uno solo, hijo.

- ¿Uno solo? Tú has pedido la vida, yo tengo más de mil, le dice, orgulloso, enseñándole a sus seguidores en el móvil.

-¿ Estás seguro de que son amigos de verdad?

-Claro que sí, me lo han dicho muchas veces.

Mira, hijo, vas a realizar una prueba. Vas a matar una oveja y la metes en un saco, de modo que se vea la sangre. Vas a casa de esos amigos y les dices que has tenido una horrible debilidad y que has matado a un niño. Y les pides que te ayuden a esconder el cadáver que llevas en el saco.

Así lo hace. Va a la casa del primer y mejor amigo y le cuenta lo acordado. El amigo responde:

-¡Tú eres un asesino! ¿Cómo he podido pensar que eras mi amigo? Lárgate de aquí cuanto antes. No quiero que me vean contigo. No quiero que me impliquen a mí en el asesinato. Que no te vuelva a ver por aquí. Estoy avergonzado de ti.

Uno tras otro le rechazan con diferentes argumentos. Ni uno solo le ayuda. Se acuerda entonces del amigo de su padre. Va con el saco a su casa. Le dice que es hijo de su amigo. Y le explica lo mismo que ha venido diciendo en las casas de sus amigos. Y el amigo de su padre le dice:

-Anda, entra rápidamente, vamos a enterrar ahora mismo el cadáver en el jardín. ¡Ah, y de esto no le digas ni media palabra a tu padre!

Los amigos están ahí. De forma incondicional. Los amigos y las amigas, lo digo ahora y debería haberlo dicho desde el comienzo. Muchas veces de forma silenciosa, siempre de forma eficaz. Están en el silencio y en la distancia. Hay que practicar la amistad. Es hermoso aquel proverbio chino: recorre frecuentemente, el camino que lleva al huerto del amigo, de lo contrario crecerá la hierba y no podrás encontrarlo fácilmente. En algunos países se celebra el 20 de julio el Día del Amigo. Abogo por esa gozosa celebración.

domingo, 28 de junio de 2026

El negocio de la guerra. Los políticos europeos han actuado como marionetas cuyos hilos ha manejado a su antojo el presidente de los EE.UU con los aplausos del señor Rutte

No me explico por qué se han plegado a las exigencias de Donald Trump todos los presidentes de los países que integran la comunidad europea. Porque Portugal, Italia, Reino Unido y muchos otros no van a poder cumplir aquello que han firmado si no es con grandes recortes que no podrán ni querrán hacer. ¿Por qué han dejado solo al presidente Sánchez? ¿Por qué no han secundado su rechazo a la propuesta del señor Trump? ¿Tienen miedo a las represalias?

Los políticos europeos han actuado como marionetas cuyos hilos ha manejado a su antojo el presidente de los EE.UU con los aplausos del señor Rutte. No han tenido ni las agallas ni la dignidad necesarias para decir “no vamos a cometer ese disparate en perjuicio de nuestros ciudadanos y ciudadanas”. Trump no solo amenaza con el uso de la fuerza sino que acude a la reunión de la OTAN después de haber bombardeado Irán. El juego es perfecto. Creemos la inseguridad y el miedo, multipliquemos por lo más posible el presupuesto de defensa y que se enriquezcan sin límites los productores de armamento.

No ha existido ni el más mínimo debate sobre el porqué y la cuantía del aumento. Si hubiera existido, es probable que los argumentos les hubiesen llevado a aumentar de forma elevada el presupuesto destinado no a defensa sino a educación. Para acabar con la guerra, más que armas necesitamos principios. La solidaridad, la confianza, el respeto nos alejarán de la guerra. Si todos nos cogemos de la mano, ¿Quién empuñará las armas?

“La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación. Hasta tal punto precede a cualquier otra que no creo deber ni poder fundamentarla”, dice el filósofo alemán Theodor Adorno.

No son las armas lo que nos va a librar de ese tipo de desastres, va a ser la educación. La escuela formará a los líderes y a los ciudadanos que van a elegirlos, a seguirlos o a defenestrarlos si no se atienen a los principios en los que se han formado.

¿Por qué el 5%? ¿Por qué no el 3, el 15 o el 20? No hubo ningún dato, ningún estudio, ninguna investigación, ningún tipo de argumentación para fijarlo. Fue una decisión caprichosa del señor Trump. Y el Secretario General de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, considera que se trata de un éxito sin precedentes del Presidente americano. El servilismo del Secretario General causa bochorno. Llamar “dady” a este cacique resulta casi ridículo. Y esa actitud servil le lleva a callarse cuando Trump, como un mafioso, amenaza de forma indecente a nuestro país con tener que pagar el doble, con reventar el éxito de su economía. Pero, ¿en qué orden moral se mueven estos gobernantes? ¿De qué paz pueden hablar si están dejando actuar libremente a la fuerza bruta?

¿Qué decir de nuestra patriótica oposición? Tanto Abascal como Feijóo se han callado como muertos ante las mafiosas amenazas del presidente de los Estados Unidos sobre la economía española. Nunca han valorado que la economía vaya bien, hecho que reconoce hasta el excéntrico presidente americano, pero nada les importa si la echan a perder.

Armarse hasta los dientes no es un modo de asegurar la paz sino de aumentar el riesgo de guerra. No es el miedo al otro lo que disuade de verdad, es el respeto a la dignidad de los seres humanaos. No es cierto que a más armas, más paz. Más bien sucederá lo contrario.

La guerra es un modo irracional, cruel y estúpido de resolver los conflictos. No tiene lógica ni justicia pensar que quien más muertes cause al enemigo, que quien destruya con más eficacia al adversario es quien tiene razón.

Me parece admirable la postura del presidente español. Se siente uno orgulloso de ser una excepción por este motivo. Que, como se ha visto, ha llevado al matón de la Casa Blanca a amenazar de forma indecente y abusiva a nuestro país.

Van a pagar el doble, amenaza Trump.
¿Por qué el doble? Pues como un castigo por oponerse a su deseo que todos han convertido en una orden. Lo suyo sería decir que acabará pagando pero, ¿el doble?

Y no solo eso, Donald Trump reconoce que la economía española marcha muy bien y se permite formular una amenaza indecente:

- Puedo hundir su economía.
¿Cuáles son los principios morales de este personaje, cuáles son sus reglas del juego? Pues muy sencillo: el uso arbitrario del poder. Tengo la sensación de que se ha entregado a un loco sentado en un arsenal de pólvora, un mechero que puede hacer volar al mundo por los aires.

Lo que es indiscutible es el que el planteamiento de Trump tiene un efecto más que positivo en el negocio armamentístico. El negocio de las armas se ha visto bendecido por este cacique al que los estadounidenses han conferido un poder que puede ponerse al servicio de la destrucción.

Todos los países tienen un Ministerio de Defensa. Pero, si todos sin excepción tratan de defenderse y no hay ningún Ministerio de Ataque resultará que no habrá ocasión de defenderse de nadie.

He leído atentamente un excelente artículo del economista Juan Torres, querido excompañero y siempre amigo, titulado “No es defensa, es negocio”. En él dice el catedrático de la Universidad de Sevilla:

“No es verdad que los ejércitos de hoy día se mantengan y financien para ser instrumentos que defiendan a sus pueblos de amenazas exteriores, o para garantizar su independencia y la soberanía de sus naciones. No protegen la unidad o la integridad de sus patrias, sino que, en su mayor parte, está controlada, a su vez, por grandes fondos de inversión. El gasto militar no responde a necesidades reales de defensa nacional. El proceso es justo el contrario del que se nos cuenta. Para alimentar al negocio armamentístico se genera miedo e inseguridad, se incentiva el conflicto bélico y se dinamita la diplomacia, porque la negociación y los acuerdos son el peor enemigo de las empresas de armamentos.

Son estas grandes corporaciones las que fijan sus demandas de inversión y presionan a los políticos y legisladores para que aumenten sin cesar el gasto militar. El vicepresidente de Boeing lo dijo claramente al Wall Strett Journal en octubre de 2001: «Cualquier miembro del Congreso que no vote por los fondos que necesitamos para defender este país buscará un nuevo trabajo después del próximo noviembre».

Y añade:
“El reclamo de Donald Trump para que los países miembros de la OTAN dediquen un 5% de su PIB a gasto militar es la más desvergonzada imposición de rentas feudales que se haya visto nunca en el capitalismo moderno. Trump se comporta como lo que ha sido siempre, un casero rico que trata a sus inquilinos como seres indeseables, aunque ahora estos sean sus propios socios comerciales y militares. No se puede consentir”.

El gasto militar sigue creciendo y creciendo en el mundo, pero el mundo no es hoy más seguro. Más bien, sucede lo contrario. Hace ya mucho tiempo que se ha comprobado que la sentencia si vis pacem para bellum encierra una falsedad difícilmente contestable.

Hay que salir de la OTAN que, como se ve, es una organización feudalizada por los EE.UU. Trump no es un aliado, es un capo. Ya se ha visto cómo amenaza a quien no se pliega a sus caprichos. Hay que conseguir que la Unión Europea elabore una estrategia propia encaminada a la seguridad, a la paz, a la ayuda a los ciudadanos ante catástrofes y a la defensa de los derechos humanos.

sábado, 27 de junio de 2026

6 cosas que los hombres deberían saber sobre su salud mental. Para algunos hombres puede ser difícil darse cuenta de cuándo la están pasando mal y cuándo tienen que buscar ayuda.

Ilustración collage con la cabeza de un hombre silueteado de perfil que contiene las siguientes imágenes: un padre dando de comer a un bebé, un talonario de recetas, trazos de pintura evocadores, pesas y un anciano melancólico.
Credit...Claire Merchlinsky/The New York Times; fotografías por Getty
Antes incluso de que los niños lleguen a la pubertad, ya están absorbiendo lecciones de la sociedad sobre lo que significa ser un hombre. Con demasiada frecuencia se les dice que deben menospreciar el dolor emocional y dar la espalda a la ayuda de los demás.

“De alguna manera, planteamos la búsqueda de ayuda como un fracaso”, dijo Matt Englar-Carlson, profesor de asesoramiento en la Universidad Estatal de California, Fullerton. “No importa si estás pidiendo indicaciones para llegar a algún lugar o si vas a ver al médico o al psicólogo”.

Muchos hombres acaban ignorando los problemas de salud mental o tratando de afrontarlos solos. Una encuesta realizada en 2024 a unos 70.000 adultos estadounidenses reveló que alrededor del 20 por ciento de los hombres experimentaron algún problema de salud mental, como depresión o ansiedad, durante el año anterior. Otros estudios han demostrado que los hombres son menos propensos a buscar atención médica que las mujeres, tardan más en sentirse mejor y es más probable que abandonen el tratamiento.

Al mismo tiempo, los hombres tienen más del doble de probabilidades que las mujeres de abusar de las drogas y el alcohol y, en 2023, los hombres murieron por suicidio casi cuatro veces más que las mujeres.

Lo mejor que puede hacer la gente para protegerse de estos riesgos, dicen los psicólogos, es establecer vínculos sociales más fuertes con la familia y los amigos. Pero también es importante saber cuándo es el momento de acudir a un profesional de la salud mental.

Con esto en mente, preguntamos a los psicólogos qué quieren que sepan los hombres sobre su salud mental. Esto es lo que dijeron.

La depresión suele tener un aspecto diferente en los hombres

A los hombres se les diagnostica depresión aproximadamente a la mitad de la tasa que a las mujeres. Pero esto se debe en parte a que los hombres deprimidos suelen mostrar síntomas ligeramente diferentes, dijo Derek Griffith, profesor de ética médica de la Universidad de Pensilvania.

“No está totalmente claro que la forma en que estamos diagnosticando a los hombres esté identificando con precisión a los hombres que lo necesitan”, dijo.

Los estudios demuestran que, aunque tanto las mujeres como los hombres con depresión expresan síntomas como el letargo o la pérdida de interés por las actividades, los hombres son más propensos a expresar una actitud de riesgo; sentimientos de ira e irritabilidad; o incluso síntomas físicos como dolores de cabeza o problemas estomacales.

Esto suele denominarse depresión enmascarada o de tipo masculino, dijo Daniel Singley, psicólogo del Centro para la Excelencia Masculina de San Diego. Cuando se tienen en cuenta estos síntomas de depresión de tipo masculino, dijo Griffith, desaparecen las diferencias en las tasas de diagnóstico entre hombres y mujeres.

Es posible que muchos hombres ni siquiera reconozcan que están deprimidos. Sentirse irritable y enfadado de vez en cuando pueden ser signos del estrés cotidiano, pero si sientes estas emociones todo el tiempo, o tus seres queridos se han dado cuenta, pregúntate si podrían ser síntomas de depresión, dijo Singley.

Convertirse en padre puede afectar a la salud mental

La depresión posparto es un riesgo para la salud bien reconocido entre las mujeres, que afecta a entre el 10 y el 20 por ciento de las madres primerizas. Pero hasta un 10 por ciento de los nuevos padres también la padecen.

“Pasar de ser un chico a ser padre supone un cambio importante en la identidad”, dijo Singley.

Convertirse en padre primerizo puede ser especialmente estresante para quienes tienen un historial de mala salud mental y puede provocar la reaparición de síntomas como la ansiedad, añadió.

Singley dijo que los papás primerizos suelen pensar que su único papel es apoyar a su pareja, descuidando su propio bienestar. Es crucial que también se cuiden a sí mismos, añadió, durmiendo bien, comiendo bien, haciendo ejercicio y relacionándose con amigos. Esto puede ser difícil con un nuevo bebé, pero incluso unos minutos al día para ti mismo pueden ayudar. Contar con apoyos sociales fuertes más allá de tu pareja o familia inmediata también es importante, dijo Singley.

“Sé comprensivo, pero no te detengas ahí”, dijo.

Los hombres blancos mayores tienen un alto riesgo de suicidio

En términos generales, los estadounidenses de mediana y avanzada edad tienen el mayor riesgo de suicidio, con las tasas más altas entre los hombres mayores de 75 años. Los nativos estadounidenses y los nativos de Alaska tienen el mayor riesgo, seguidos de los hombres blancos no hispanos.

Pero una mirada más atenta a la demografía complica esta historia. Entre la mayoría de los grupos raciales y étnicos, el riesgo de suicidio alcanza su punto máximo antes de los 35 años y desciende con la edad. Pero entre los hombres blancos, aumenta de forma constante.

Los investigadores se han centrado en gran medida en el estatus socioeconómico más bajo como impulsor de peores resultados en salud mental, dijo Griffith. Como consecuencia, los hombres mayores, que a menudo son más ricos que los más jóvenes, han recibido generalmente menos atención por parte de la investigación en salud mental y las campañas de concientización, añadió. Sin embargo, es igual de crucial reconocer los signos de una mala salud mental, como el aumento del consumo de alcohol o un peor sueño, en los hombres mayores.

El ejercicio es estupendo para la salud mental, hasta cierto punto

Todos los expertos coincidieron en que los hombres pueden mejorar su salud mental forjando vínculos con los demás. Muchos lo hacen quedando con amigos para hacer ejercicio en el gimnasio o uniéndose a un equipo deportivo. Obtienen los beneficios combinados para la salud mental de la forma física y la comunidad.

Pero no te excedas, dijo Englar-Carlson. Él atiende a muchos hombres que creen que solo los grandes cambios de estilo de vida, como correr un maratón o conseguir un abdomen de lavadero, ayudarán a levantar un periodo de bajo ánimo, dijo. “Se dejan convencer por el gran éxito”, dijo.

En su lugar, enfócate en rutinas de ejercicio regulares pero no excesivas. Un estudio de 2018 sobre adultos estadounidenses descubrió que quienes participaban en deportes de equipo, montaban en bicicleta o iban al gimnasio de tres a cinco veces por semana tenían menos días de mala salud mental al mes. Pero las personas que hacían más ejercicio tenían peor salud mental.

Los hombres pueden ser víctimas de abusos

Varios psicólogos mencionaron que las relaciones problemáticas pueden causar malestar emocional, pero es posible que los hombres no reconozcan el daño que puede derivarse de ellas o que no busquen apoyo. Eso incluye el maltrato psicológico o físico, dijo Saed Hill, especialista en apoyo comunitario de la Universidad de Yale.

No hay duda de que las mujeres tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de maltrato doméstico que los hombres. Aun así, casi uno de cada siete hombres ha sufrido violencia física por parte de su pareja, según una encuesta nacional.

El aislamiento y la vergüenza les impiden a menudo compartir este maltrato con los profesionales de la salud, dijo Ben Hine, psicólogo de la Universidad de West London, autor de un estudio realizado en 2022 sobre hombres que llamaron a una línea de atención telefónica por violencia doméstica.

“Pensaban que debían ser de las pocas personas a las que les había pasado esto”, dijo.

Organizaciones como la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica y muchos refugios ofrecen servicios a los hombres que han sufrido malos tratos.

Los hombres están empezando a buscar más ayuda

Aunque la sociedad todavía puede empujar a los hombres a reprimir sus sentimientos, los expertos dijeron que muchos están encontrando el valor para tender la mano. Aunque los hombres son menos propensos que las mujeres a buscar ayuda en salud mental, en 2023 más del triple de hombres buscaron ayuda que en 2014.

Los expertos dijeron que los hombres deberían acudir a terapia en cualquier etapa de su camino hacia una mejor salud mental, no solo durante una crisis.

“No pasa nada por no saber cómo te sientes o cuál es exactamente el problema”, dijo Will Elder, psicólogo del Sistema de Atención Sanitaria a Veteranos del Sur de Texas.

A muchos hombres les preocupa que su terapeuta intente presionarlos de algún modo durante las sesiones, dijo Elder. Pero tú tienes el control de todo lo que ocurre durante la terapia, añadió.

“El trabajo de tu psicólogo es simplemente ayudarte a tomar grandes decisiones para que te sientas bien con lo que estás haciendo”, dijo.