viernes, 27 de marzo de 2026

El hallazgo que revela que los humanos generamos fuego mucho antes de lo que se pensaba

BBC News obtuvo acceso exclusivo al sitio prehistórico en Suffolk 

Un descubrimiento sorprendente en una excavación arqueológica en Reino Unido está reescribiendo la cronología de cuándo los humanos crearon fuego por primera vez.

Los investigadores descubrieron el primer ejemplo conocido de fuego generado por el hombre, que tuvo lugar en el este de Inglaterra hace 400.000 años.


El nuevo hallazgo, en la aldea de Barnham, retrotrae el origen de la generación de fuego por parte del ser humano más de 350.000 años, mucho antes de lo que se creía.

La capacidad de encende fuego fue el momento que lo cambió todo para los humanos. Proporcionaba calor a voluntad y permitió a nuestros antepasados cocinar y comer carne, lo que impulsó el desarrollo de nuestro cerebro. Significó que ya no éramos un grupo de animales que luchaban por sobrevivir; nos dio tiempo para pensar, inventar y convertirnos en la especie avanzada que somos hoy.

El equipo afirma haber encontrado tierra cocida junto con el encendedor más antiguo de la Edad de Piedra, que consistía en un pedernal que se golpeaba contra una roca llamada pirita, también conocida como "oro de los tontos", para crear una chispa.

BBC News tuvo acceso exclusivo mundial al sitio prehistórico.

La zona de la excavación arqueológica donde se realizó el descubrimiento, fotografiada en un día soleado a la sombra de los árboles circundantes. El yacimiento se encuentra en un claro en una zona boscosa y consta de tres o cuatro fosas conectadas en la tierra amarilla, cada una de unos dos metros de profundidad. Parte del yacimiento está cubierto con grandes lonas negras. Hay siete arqueólogos de pie dentro y alrededor de las fosas. En primer plano, un hombre con un sombrero marrón de ala ancha y dos mujeres trabajando en la fosa más cercana, una con un top turquesa y la otra con una camiseta blanca y gafas de sol.
Museo Británico
La zona de la excavación arqueológica donde se realizó el descubrimiento, fotografiada en un día soleado a la sombra de los árboles circundantes. El yacimiento se encuentra en un claro en una zona boscosa y consta de tres o cuatro fosas conectadas en la tierra amarilla, cada una de unos dos metros de profundidad. Parte del yacimiento está cubierto con grandes lonas negras. Hay siete arqueólogos de pie dentro y alrededor de las fosas. En primer plano, un hombre con un sombrero marrón de ala ancha y dos mujeres trabajando en la fosa más cercana, una con un top turquesa y la otra con una camiseta blanca y gafas de sol.

El sitio en Barnham, donde se hicieron los descubrimientos

Bajo las copas de los árboles del bosque de Barnham yace un tesoro arqueológico, enterrado a pocos metros bajo tierra, que se remonta a las profundidades más remotas de la prehistoria humana.

Al borde de un claro, una maraña de ramas verdes enmarca la escena como una cortina, como si el propio bosque revelara lentamente un capítulo de su pasado enterrado hace mucho tiempo. El profesor Nick Ashton, del Museo Británico, me guía entre los árboles y ambos nos adentramos en su asombrosa historia.

"Aquí es donde ocurrió", me dice con tono reverente.

Bajamos sobre un suelo de tierra excavado en profundas y escalonadas cavidades de tierra cruda y arena pálida.

Esta era una antigua chimenea en el corazón de un "ayuntamiento" prehistórico, alrededor del cual se reunían los habitantes de la Edad de Piedra hace cientos de miles de años.

Dentro de una de las fosas con un grupo de arqueólogos. En la parte superior de la imagen se ven los troncos de los árboles circundantes. Las paredes de la fosa, iluminadas por el sol, se hunden unos dos metros en la tierra amarilla. A la izquierda, un arqueólogo se agacha junto a un gran cubo amarillo, mientras cava una serie de agujeros cuadrados en el suelo de la fosa, como un tablero de ajedrez. Al fondo, en una sección ligeramente más profunda de la fosa, un grupo de arqueólogos, rodeados de picos y palas, están sentados en el suelo con pequeñas herramientas manuales, limpiando lentamente una sección del terreno.

Museo Británico

En el sitio se encontraron artefactos
Tres arqueólogos trabajan en el fondo de un pozo cuyas paredes se alzan imponentes. Los tres nos dan la espalda y llevan sombrero. Uno se ha quitado las sandalias. Los tres trabajan en un cuadrado de tierra de poco menos de dos metros de ancho excavado en el suelo del pozo. Parecen estar excavando una capa más oscura que la tierra circundante.
Museo Británico

Las capas de tierra van quedando lentamente al descubierto con herramientas manuales


Dentro de una de las fosas con un grupo de arqueólogos. En la parte superior de la imagen se ven los troncos de los árboles circundantes. Las paredes de la fosa, iluminadas por el sol, se hunden unos dos metros en la tierra amarilla. A la izquierda, un arqueólogo se agacha junto a un gran cubo amarillo, mientras cava una serie de agujeros cuadrados en el suelo de la fosa, como un tablero de ajedrez. Al fondo, en una sección ligeramente más profunda de la fosa, un grupo de arqueólogos, rodeados de picos y palas, están sentados en el suelo con pequeñas herramientas manuales, limpiando lentamente una sección del terreno.

"Puedes imaginar a los primeros humanos reunidos alrededor de una fogata y comenzando el desarrollo del lenguaje primitivo", me dice.

Abrumado por la enormidad de lo que podría haber sido un momento clave en la evolución humana en este mismo lugar, susurré para mí mismo y al profesor Ashton: "Este es un lugar increíble... increíble".

"Sí", murmura el profesor Ashton. Lo miro y veo que ahora es su turno de poner los ojos vidriosos y perderse en sus pensamientos, reviviendo su primera comprensión de la magnitud de la importancia arqueológica del hallazgo: "Bastante extraordinario... muy especial".

El yacimiento paleolítico de East Farm Barnham se encuentra dentro de una cantera de arcilla en desuso, escondida en una zona boscosa de Suffolk. Excavaciones anteriores revelaron que los primeros humanos visitaron el yacimiento, y dejaron allí numerosos artefactos de piedra.

El profesor Ashton me muestra uno de ellos: "También se puede ver dónde se desprendieron pequeños trozos de sílex o pedernal debido al calor". Su equipo ha estado excavando depósitos de un período cálido al final de la última glaciación más severa de Gran Bretaña, enterrados en una zona de arcilla, que se asienta en un canal excavado en el lecho rocoso calcáreo por un glaciar hace cientos de miles de años.

El Dr. Rob Davis, colega arqueólogo del profesor Ashton y también del Museo Británico, nos acompaña en el yacimiento y me muestra el descubrimiento que selló la victoria: fragmentos de un mineral que cambió el mundo para siempre: pirita de hierro, también conocida como el "oro de los tontos". Pero, literal y figurativamente, desencadenó una nueva era dorada de la iluminación humana.

Un pequeño trozo triangular de pirita, en primer plano, sostenido entre el índice y el pulgar, con un aspecto similar al de un diente de tiburón gris. La piedra es rugosa, negra en la parte superior e inferior, y aproximadamente la mitad del tamaño de la uña del pulgar de la persona.
Museo Británico

Un trozo de pirita de hierro encontrado en el sitio

Un pequeño trozo triangular de pirita, en primer plano, sostenido entre el índice y el pulgar, con un aspecto similar al de un diente de tiburón gris. La piedra es rugosa, negra en la parte superior e inferior, y aproximadamente la mitad del tamaño de la uña del pulgar de la persona.
Museo Británico

El Dr. Davis me muestra cómo se crean chispas al golpear la pirita con un hacha de sílex, suficientes para encender un fuego al caer sobre yesca seca. Fue el primer encendedor conocido. Una tecnología sencilla, pero totalmente transformadora para el futuro de la humanidad.

"Ese fue un momento clave", me dijo el Dr. Davis. "Fue entonces cuando empezamos a encajar las piezas".

El equipo realizó estudios geológicos que revelan la rareza de la pirita de hierro en este paisaje. Los antiguos la buscaron por todas partes, ya que el "oro de los tontos" era, para ellos, el mineral más preciado del mundo.

"La relación de esa pirita con esa fogata, con los artefactos quemados: fue entonces cuando todo encajó", me cuenta el Dr. Davis con alegría. Sin lágrimas en los ojos, solo pura alegría.

El equipo del Museo Británico encontró tres pistas cruciales en esta historia detectivesca científica, todas en el mismo lugar: el fuego, hachas de mano calentadas y pirita de hierro que no pertenecía a allí. Esta fue la primera evidencia convincente de que el fuego se creó deliberadamente en un lugar tan remoto, me dijo el Dr. Davis.

"Esto es importante. Esto lo cambia todo", señaló con una enorme sonrisa, que se ensanchó aún más.

Una ilustración que muestra un fuego con tres manos a su alrededor sosteniendo comida (un nabo, una papa y un trozo de carne) ensartada en palos y lista para ser cocinada en el fuego.

El encendedor de sílex-pirita fue un invento que lo cambió todo para nuestros antepasados

De allí surgió en cascada una serie de avances físicos y sociales

Como poder hacer parte de la rutina diaria cocinar y calentarse

Se descubrieron otros artefactos de piedra en todo el yacimiento, y los de una zona son de especial interés.

Aproximadamente tres cuartas partes de los artefactos de una zona muestran signos de intenso calentamiento (grietas, enrojecimiento y formación de espirales), lo que indica una exposición repetida al fuego.

Un modelo 3D de un objeto de sílex moldeado

Se encontraron en todo el sitio numerosos pedernales con formas como ésta, que muestran evidencia de su uso para encender fuego.

Se puede ver un borde trabajado y astillado en ellos

Pero muchas de las piedras también estaban dañadas por el calor y se habían roto

También se identificaron líneas de fractura por calor.

Los arqueólogos pasaron días reensamblando los diferentes fragmentos, cada uno de los cuales tiene su propio número de catálogo.

Pero el descubrimiento de hachas de mano dañadas por el calor y pirita no fue suficiente por sí solo para demostrar que los humanos hacían fuego allí.

Lo que los arqueólogos necesitaban era evidencia de un fuego que ardió durante unas horas y luego se extinguió hace cientos de miles de años.

E increíblemente, en un rincón de un pozo del yacimiento, eso fue lo que encontró el profesor Ashton cuando se alejó de la excavación principal para sentarse bajo un árbol.

Una esquina del yacimiento de Barham con una de las áreas excavadas alrededor de un árbol que se alza en el centro de la imagen, con un cerco al fondo y el cielo justo encima. Una carretilla metálica se yergue en primer plano, bajo la luz del sol, junto con herramientas y dos pares de botas entre la hierba alta. A la izquierda, un poco más atrás, un pequeño grupo de arqueólogos trabaja en la zona de excavación a la sombra.

"Esta es la zona donde descubrimos este sedimento calentado, y se nota porque normalmente la arcilla es de un color naranja amarillento, y este era de un rojo distintivo", me cuenta.

El profesor Ashton señala la evidencia clave: una fina capa de arcilla, una sola entre muchas, en la pared de uno de los pozos.

Fotografía de las capas de tierra reveladas en la excavación arqueológica.

Se trata de capas de arcilla antigua: cuanto más abajo se va, más antiguas son.

Fotografía de las capas de tierra reveladas en la excavación arqueológica con una capa de arcilla resaltada.

Esta capa sella el limo arenoso amarillo de los sedimentos del estanque de abajo, que contienen restos de moluscos, pequeños vertebrados y polen.

Fotografía de las capas de tierra reveladas en la excavación arqueológica con una capa superior de arcilla resaltada.

Pero esta es la capa importante. Es igual que la arcilla marrón amarillenta que está justo debajo, excepto por una cosa: es un poco más rojiza.

La primera fotografía de la serie se repite, mostrando las capas de arcilla sin ningún destaque.
La primera fotografía de la serie se repite, mostrando las capas de arcilla sin ningún destaque.
El color rojo proviene de la hematita, un mineral que se forma al calentar sedimentos ricos en hierro.

El análisis muestra que la capa estuvo expuesta a varias ráfagas cortas e intensas de calor, lo que coincide con la formación repetida de pequeñas hogueras de leña en el mismo lugar, y no con incendios forestales naturales.

Así que parece ser un surco excavado en la roca caliza por un glaciar, que se llenó de agua y se convirtió en un estanque. Con el tiempo, el estanque se fue llenando de sedimentos y, quizás miles de años después, cuando se estaba secando, los depósitos antiguos que se asentaron en su lugar se convirtieron en el suelo sobre el que los humanos construían y encendían sus fogatas.

¿Por qué es importante?
El fuego ha estado presente en la Tierra desde que apareció el oxígeno por primera vez en la atmósfera de nuestro planeta hace más de 400 millones de años. Hay evidencia de que los primeros humanos aprendieron a capturar, mantener y utilizar incendios forestales naturales hace 2 millones de años. Pero la capacidad de generarlo fue el desarrollo clave que aceleró nuestra evolución, según el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural.

"Contar con algo que pudiera proporcionar fuego instantáneo cuando lo necesitaras, donde lo necesitaras, fue crucial para las personas que se mudaron a lugares como Gran Bretaña hace 400.000 años: los hizo más adaptables, amplió la gama de entornos en los que podían sobrevivir y ayudó a catalizar la evolución de la complejidad social, el desarrollo cerebral y probablemente incluso el propio lenguaje".

El profesor Stringer añade que encender fuego a voluntad fue uno de los principales impulsores de un ciclo evolutivo virtuoso y acelerado.

"Con el uso del fuego se entrelaza todo un conjunto de cambios evolutivos", afirma.

Imagen al estilo de una pintura rupestre que muestra a un grupo de ocho personas sentadas alrededor de una fogata. Conversan, cocinan y comen, y una de ellas toca un instrumento similar a una flauta del que emanan notas musicales.

La capacidad de cocinar amplía la dieta humana para incluir más raíces, verduras y carne más segura

Este alimento cocido es más fácil de digerir y aumenta la ingesta de proteínas, lo que a su vez ayuda a que el cerebro humano se desarrolle

Con cerebros más grandes, los humanos pueden tener pensamientos y relaciones sociales cada vez más complejas

Estos grupos más grandes y complejos pueden entonces cooperar más eficazmente en actividades como la caza

Esta mayor cooperación, combinada con la expansión de la capacidad cerebral, probablemente impulsa el desarrollo de un lenguaje más complejo

Pero ¿quiénes eran estas personas? Un cráneo de las personas que vivían en Gran Bretaña en esa época muestra que no eran de nuestra especie, sino un tipo diferente de humano.

"La forma del cráneo y los pequeños detalles sugieren que probablemente se trataba de neandertales muy tempranos. Incluso hace 400.000 años, los neandertales estaban comenzando su evolución. Por lo tanto, creemos que los fuegos en Barnham fueron hechos por neandertales tempranos".

El equipo de investigación cree que la fogata de Barnham era una de muchas en toda Europa en la misma época. Pero hasta ahora, es el primer lugar donde se puede demostrar que las personas realmente hacían fuego en lugar de simplemente alimentar llamas naturales. El profesor Stringer cree que probablemente existía una tecnología similar en otros yacimientos, y que los grupos que cruzaron el puente terrestre que existía entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo trajeron consigo este conocimiento.

“Estas personas probablemente trajeron consigo el saber de cómo hacer fuego. Tener fuego instantáneo cuando lo necesitas, donde lo necesitas, habría sido fundamental para su adaptación al entorno británico”.

Nuestra especie, el Homo sapiens, no llegó a Barnham hasta 350.000 años después de estos incendios. Aún no se ha resuelto exactamente cuándo nuestra especie produjo sus propias chispas. Pero los expertos creen que una vez que cualquier especie humana desarrolla la tecnología, la idea se propaga tan rápido... como un incendio.

Este descubrimiento publicado en la revista Nature (https://www.nature.com/articles/s41586-025-09855-6), es el inicio de una nueva búsqueda para saber dónde otros grupos humanos, incluyendo nuestra propia especie, Homo sapiens, aprendieron a utilizar una tecnología que nos convirtió en las personas inventivas e innovadoras que somos hoy.

 

jueves, 26 de marzo de 2026

Estos pequeños gestos ayudan a navegar el duelo. Nuestros lectores compartieron prácticos actos de amabilidad que marcaron una diferencia.

Una ilustración de una mano extendida que ofrece emojis de apoyo. como flores y un corazón.
Credit...Matt Chase
Matthew Fleming ha pasado los últimos 25 años como capellán asesorando a personas en situaciones de dolor y trauma, incluso tras catástrofes como el 11 de septiembre y el huracán Katrina. Sin embargo, a pesar de toda su experiencia y formación, la muerte de su padre lo tomó desprevenido.

Cuando Fleming, psicólogo y ex oficial naval, se vio inmerso en el dolor, descubrió que el mejor apoyo que recibía era el de las personas que permanecían constantemente a su lado.

En la formación de capellán, dijo Fleming, le enseñaron que “el nuestro es un ministerio de la presencia”. La muerte de su padre le ayudó a darse cuenta de lo cierto que era esto.

“La presencia es importante”, dijo. “Sentarse con los afligidos. Ni siquiera hablar. Simplemente, asimilar juntos la pérdida”.

“Intento recordarlo aún más cada vez que entro en la casa del duelo”, añadió.

Hace unos meses escribí una columna sobre el duelo anticipado, el dolor que a veces sentimos cuando esperamos una pérdida, y les pedí a ustedes que me contaran algo que hubiera hecho o dicho una persona que los hubiera ayudado a aliviar su dolor.

Recibí cientos de respuestas. He aquí algunas de mis favoritas, editadas y condensadas.


Cuando mi marido murió repentinamente, mi amiga Marilyn vino con un balde, jabón y guantes de goma y dijo: “Voy a limpiarte el baño”. Y así lo hizo.

Nada de “llámame si necesitas algo”. Nada de pedirme que resolviera nada, porque yo no podía resolver nada.

Theresa Miller, Milwaukee


Cuando mi padre murió hace tres años y medio de cáncer de pulmón, un grupo de amigos me envió una planta, no una planta de interior diminuta, sino una monstera grande y hermosa que sigue invadiendo cualquier ventana o mesa donde la coloque. Necesita esfuerzo y cuidados; cuando la veo y trato de manejarla, pienso en mi padre y en aquel gran grupo de amigos.

Brittany Vegso, Strasburg, Pensilvania.


Mis hermanas siempre me cuentan cuando hacen una de las recetas de mi difunto marido (era un cocinero gourmet). Me consuela que su espíritu generoso y su amor por una buena comida continúen.

Erin Stimmell-Clark, West Barnstable, Massachusetts.


Tenía una amiga que me enviaba emojis periódicamente (un sol, corazones, un arco iris, lo que fuera) para hacerme saber que pensaba en mí. Recibir esos emojis me hacía sonreír. Y no tenía que responder: podía darle “me gusta” o devolverle otro emoji. Me ayudó mucho en los días oscuros.

Marianne Bloomberg, Farmington Hills, Michigan.


Cuando falleció mi madre, mi marido ponía comida delante de mí con delicadeza para que yo comiera, ya que yo no buscaba activamente alimentarme como hacía normalmente.

Cory Warden, Pagosa Springs, Colorado.


El consejo más útil que he recibido fue conservar una prenda de ropa de mi ser querido. Tengo el cárdigan de mi abuelo, el suéter negro de mi padrastro y la camiseta de The Golden Girls de mi tía.

Me reconforta ponérmelas y recordar los momentos divertidos que pasamos. No puedo estar triste mucho tiempo cuando Sophia, Blanche, Rose y Dorothy me dicen “stay golden”.

Amy Miles, Alexandria, Virginia.


Lo que más me sirvió cuando estaba en duelo por la pérdida de mi marido fue que alguien me animara a iniciar caminatas frecuentes al aire libre. El aire fresco, un poco de ejercicio y la conversación me ayudaron a soportar momentos muy duros.

Lucille Duguay, Bloomfield, Connecticut.


Un amigo me dijo una vez que, cuando falleció su padre, se dio cuenta de que estaba en duelo no solo por su padre, sino también por el padre que le hubiera gustado tener. Eso es algo que me ha quedado grabado a lo largo de los años, porque es aplicable a muchas relaciones familiares.

Catharine Gimbel, San Rafael, California.


Lo que más me ayudó fue oír que el dolor viene en oleadas, a menudo de repente, y que no es una progresión suave. Puedes estar bien un minuto y ser un desastre al siguiente, incluso después de pensar que “ya deberías haberlo superado”.

En realidad no hay un “ya”, y con el tiempo puedes observar el sentimiento y dejarlo pasar sin agobiarte.

Jann Becker, San Luis


Duelo, pequeños gesto que ayudaron 

miércoles, 25 de marzo de 2026

_- Geopolítica. Dani Rodrik: “Trump no es solo un riesgo económico; es la mayor amenaza de nuestro tiempo”

_- Dani Rodrik, economista, fotografiado en el Auditorio Beatriz, en Madrid.Samuel Sanch
El economista y profesor de la Universidad de Harvard cree que España es “una inspiración desde el punto de vista democrático” por su combinación de crecimiento, acogida de inmigrantes y su firmeza en la defensa de la paz.

Dani Rodrik es una rareza: es un gran economista dotado con un colmillo político muy afilado. No habla solamente de economía; ni siquiera principalmente de economía a poco que se le dé carrete. No rehúye una sola polémica, ni siquiera con su propio oficio. Es dueño de un apetito voraz por meterse de lleno en el debate público. Y tiene habilidad para dar en el blanco: se anticipó a uno de los desafíos de estos tiempos, y ya al inicio de la Gran Crisis advirtió de los riesgos de la globalización excesiva, se preguntó si esa combinación malsana de adoración por el libre comercio desregulado y macrocefalia del sistema financiero iba a debilitar la democracia. Acertó: ahora mismo estamos en plena recesión democrática. Su tesis es que la variedad de capitalismo que se ha impuesto genera una desigualdad rampante; esa desigualdad ha acabado trayendo malestar en todo el mundo, y ese cabreo se traduce en la marea del populismo de ultraderecha. La altura máxima de esa ola airada es Donald Trump. “Lo fundamental de Trump no son los riesgos económicos: mi presidente es la mayor amenaza de nuestro tiempo”, afirma rotundo en esta conversación con EL PAÍS después de dar esta semana una charla en unas jornadas organizadas por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce).

Rodrik (Estambul, 69 años) se convirtió en una celebridad hace un par de décadas con su famoso trilema: no podemos perseguir simultáneamente democracia, soberanía nacional e hiperglobalización. En su último libro renueva esa tríada y asegura que hay que elegir entre combatir el cambio climático, reforzar a las clases medias y reducir la pobreza y la desigualdad global. Procedente de una familia sefardí que emigró (Fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492) de España en el siglo XV, Rodrik deja en un requiebro final una defensa cerrada de la política exterior del Gobierno español: “Sánchez ha hablado claro y Europa debería ir por ese mismo camino, y no por una sumisión con Trump que no tiene ningún sentido”.

Pregunta. Ucrania, Gaza, Irán. ¿Cuáles son las consecuencias económicas de esta escalada bélica, de la geopolítica de los líderes autoritarios, de los populistas como Trump?
Respuesta. La geopolítica ha noqueado a la economía como principio rector de las relaciones internacionales: la geopolítica es ahora mismo la variable prioritaria cuando hablamos de economía, y cuando hablamos de casi cualquier cosa. El principal riesgo para la economía global no es la inflación, no son los déficit públicos de EE UU, el declive del dólar, la posible burbuja en la IA o cualquier asunto que proceda del propio sistema económico: es que sigan cayendo bombas. El resto de riesgos palidecen comparados con ese, así que en estos momentos los economistas tenemos poco que decir frente a los analistas de inteligencia y de defensa. Estamos en medio de una transición hacia un mundo multipolar, en el que las potencias medianas van a desempeñar un papel fundamental. Y no sé si nos damos cuenta de la revolución que eso supone.

P. Los Canadá, Brasil, India, Alemania. ¿España?
R. Todos esos países tienen ya una voz nítida. Y en especial creo que las potencias medias europeas, como Alemania y sí, España, tienen una enorme responsabilidad: Europa es una especie de modelo de referencia para el mundo. Para empezar, sigue siendo democrática. Y además tiene un modelo social que es la envidia de muchas sociedades. La UE tiene que entender que Estados Unidos ya no es un aliado fiable: Trump es el principal riesgo, la primera fuente de incertidumbre e inestabilidad en el mundo. Y el trumpismo obliga a invertir la lógica del proyecto europeo: la idea siempre fue ir de la integración económica y monetaria hacia la unión política, pero ahora Europa necesita unidad política al menos en términos de política exterior común, de política de defensa común. Necesita autonomía estratégica, que es otra manera de decir que tiene que hacerse mayor de una vez.

P. Bruselas ha optado por la política del apaciguamiento ante Trump.
R. Eso es una completa equivocación.

P. ¿Qué aconsejaría?
R. Me parece un acierto la postura del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que se ha pronunciado con tanta claridad, con esa contundencia sobre Gaza, sobre Irán y sobre Trump. Es un ejemplo para Europa. Ojalá la UE hubiera sido igual de lúcida, en lugar de meterse en esa carrera por satisfacer a Trump. Esa sumisión a Trump no tiene ningún sentido.

P. El vasallaje feliz de Rutte, de Von der Leyen, de algunas cancillerías.
R. Con Trump no puede hacerse un análisis de riesgos al uso: es impredecible. Pensar que esa táctica del apaciguamiento puede funcionar es desconocer la psicología del personaje: cuando obtenga algo querrá lo siguiente. Los antiguos griegos creían que los dioses eran caprichosos: les diría a los europeos que esa es la manera de mirar hacia el trumpismo, hacia un líder voluble y excesivo. Es inútil pensar que dándole lo que quiere se va a calmar. Europa debería definir con claridad sus objetivos, sus intereses, siempre desde sus valores. Eso es exactamente lo que ha hecho España: plantarse ante las agresiones de Trump.

Rodrik, fotografiado en el Auditorio Beatriz de Madrid. Samuel Sanchez

P. ¿Cuáles son las consecuencias económicas de Trump?
R. Francamente, creo que lo de menos son las consecuencias económicas, aunque ya las estamos sufriendo. Trump no es solo un riesgo económico de primera magnitud: es sobre todo la mayor amenaza de nuestro tiempo. Me preocupa más que con tantos fuegos artificiales no aprendamos la lección que nos ofrece la disolución del modelo de hiperglobalización de las últimas décadas, del que Trump es apenas un síntoma, no la causa. Trump puede causar inmensos daños porque es el comandante en jefe del mayor ejército del mundo; es tan impredecible que en cualquier momento puede provocar el caos. Lo estamos viendo en Irán. Su capacidad para sembrar el caos en el terreno geopolítico es brutal. En cambio, su capacidad para sembrar el caos económico es más limitada; y sus efectos serán pasajeros: no creo que deje cicatrices permanentes en la economía. Sí puede causarlas en la geopolítica global, con el riesgo de un conflicto bélico a gran escala, y en la política estadounidense.

P. Los mercados le han parado ya los pies en alguna ocasión. Y los contrapoderes: el Supremo le ha quitado el juguete de los aranceles, pero no se sabe qué es peor: ha agarrado el lanzallamas en Oriente Próximo.
R. Eso es exactamente así. Por eso creo que Europa debe plantearse su posición en un mundo en el que ya no puede confiar en EE UU para su seguridad.

P. Von der Leyen decía hace unos días que el viejo orden global ha desaparecido. Luego se retractó.
R. Su error fue no ofrecer un proyecto alternativo. El orden global está saltando por los aires. Si tenemos suerte crearemos un nuevo orden basado en dos ejes. Por un lado una renacionalización, como alternativa a la hiperglobalización, con mayor protagonismo de la acción nacional (o regional, en el caso europeo), que no tiene por qué ser mala; la hiperglobalización fue desastrosa. Y un segundo eje basado en nuestra capacidad para crear empleo de calidad, que requiere innovación tecnológica y, tanto en Europa como en Estados Unidos, poner el foco en el sector servicios y hacer que Estados y empresas vayan de la mano para crear las condiciones necesarias. La nostalgia del viejo orden global basado en reglas es absurda: ni era orden, ni era de verdad global, ni las reglas estaban tan claras ni funcionaban tan bien.

P. Usted defiende que tanto Estados Unidos como Europa se han obsesionado con las políticas industriales.
R. Las políticas industriales tienen sentido en sectores como la seguridad nacional y la innovación: no estoy diciendo que los europeos y los estadounidenses no apoyen a sus industrias. Lo que creo es que hay otro frente que Bruselas y Washington están desatendiendo y que les puede proporcionar grandes beneficios, en los servicios, donde pueden crear empleos de calidad. EE UU es el país más innovador del mundo: Silicon Valley es la envidia de todo el planeta, incluida Europa. Pero tanto su sistema económico como su sistema político son fallidos: el país ha fracasado estrepitosamente porque unos pocos se han apropiado de todos los beneficios de la innovación y eso deja un sistema político, económico y social disfuncional. Si la población se siente excluida, si la desigualdad es excesiva, el malestar se extiende y las sociedades acaban votando a demagogos.

P. Pero me temo que eso no es exclusiva de EE UU, ¿no es así?
R. La desigualdad es un desafío mayúsculo. Se traduce en la falta de oportunidades económicas, en la desaparición de buenos empleos, en regiones enteras que se quedan atrás. Por eso digo que está muy bien acometer políticas industriales, pero la innovación y la productividad no lo son todo. Hay que corregir los excesos del modelo económico. Hay que redistribuir y crear empleos de calidad, por eso insisto tanto en los servicios. Paradójicamente, toda mi carrera se sustenta en el énfasis en las políticas industriales, en la productividad y en la innovación, pero eso no sirve de nada si se logra a costa de un fracaso estrepitoso en el modelo político y social. Puede que Europa no presente las cifras de productividad e innovación de EE UU, pero tiene un modelo social que le da más estabilidad.

P. También aquí hay media docena de populistas en el Consejo Europeo. Salimos de la Gran Recesión con una combinación tóxica de medidas de austeridad, políticas monetarias heterodoxas que han traído inflación y desigualdad, y rescates públicos multimillonarios para el sistema financiero.
R. Aun así hay una diferencia de nivel: cuando un sistema produce una presidencia como la de Trump es que algo se ha estropeado. Europa tiene más clases medias y menos desigualdad que Estados Unidos. Y sí, hay un incremento palpable de la inseguridad y la ansiedad económica entre las clases medias y bajas, combinada con una precarización en el mercado laboral. La combinación de austeridad con los efectos nocivos del sistema de globalización que estamos dejando atrás han sido el caldo de cultivo en el que han emergido los populismos, en un continente que los sufrió mucho hace 100 años. Pero Estados Unidos ha ido aún más lejos: ha llegado hasta Trump. En parte porque un sistema presidencialista como el de mi país facilita esas dinámicas. En los sistemas políticos europeos, por la necesidad de forjar coaliciones, es más difícil que se den esos hiperliderazgos fuertes de raíz populista, tan peligrosos. Pero el riesgo también es evidente en Europa: de ahí que defienda que el acento se ponga en la creación de empleos de calidad en el sector servicios. Eso no está en la agenda europea. Bruselas se ha centrado en el pacto verde, en la revolución digital, en la IA. Con una política industrial a la defensiva, para no perder más peso en la producción de manufacturas. La UE debería hacer una transición intelectual con esa mirada en el largo plazo.

P. ¿Qué papel va a jugar China en medio de la lucha por la hegemonía mundial, y que a la vez presiona a Europa con su exceso de capacidad productiva?
R. En el nuevo orden en el que nos adentramos, China también tiene que asumir responsabilidades. Ese superávit comercial tan abultado genera desequilibrios globales. No me gusta el énfasis europeo y trumpista en el exceso de capacidad de los chinos, porque los bajos precios han sido una bendición en sectores como las energías renovables. Entiendo la preocupación de Europa por los cuellos de botella en las cadenas de suministro, como hemos visto con las tierras raras o los semiconductores. Pero el proteccionismo puede ofrecer solamente un escudo temporal. Europa hace bien protegiéndose, pero tiene que centrarse en las áreas en las que pueda crear más empleos de calidad. Y esas áreas, repito, se encuentran básicamente en el sector servicios.

P. Ben Bernanke y Mervyn King, tras la Gran Recesión, admitieron el fracaso de las ideas económicas preponderantes en los últimos tiempos. Usted fue aún más lejos y dijo en un libro que los economistas son “los idiotas sabios de las ciencias sociales”. ¿Han aprendido algo los economistas de los últimos castañazos?
R. Creo que el estado de la profesión es hoy mucho más saludable que hace 10, 20 años. Hubo una época en la que los críticos de la hiperglobalización, quienes señalábamos el empacho de adoctrinamiento relacionado con los mercados eficientes y las expectativas racionales de Eugene Fama y Bob Lucas, éramos acusados de rebeldes o de renegados. El problema que veo a día de hoy no son los economistas y su proverbial adoración por los mercados supuestamente perfectos: son los líderes políticos y su tendencia al populismo. Ese es el peligro.

P. ¿Cómo ve España en todo ese marasmo? La economía española crece cerca del 3%, el doble que la media europea. El empleo está en máximos, apoyado por la migración y los bajos costes energéticos. A la vez el Gobierno tiene una mayoría frágil, pero se las ha arreglado para presentar un discurso de política exterior bien armado.
R. España es hoy una inspiración desde el punto de vista puramente democrático, con esa combinación de crecimiento, políticas a favor de la migración y una posición tan rotunda sobre Gaza, sobre Irán, sobre Trump. Creo que es más criticable su papel con respecto a Ucrania: debería ser más solidaria en el frente estratégico contra Rusia, Europa se juega mucho en esa guerra. En lo económico, la capacidad de absorción de migrantes es espectacular, pero creo que la economía española debe hacer más para mejorar sus métricas de productividad. Y sobre las críticas a Trump repito que en mi opinión está en el lado correcto de la historia: ojalá otros se sumen a la posición de Sánchez.

Sobre la firma
Claudi Pérez

martes, 24 de marzo de 2026

Pasta Alfredo: como hacer un milagro con tres ingredientes

Unos fettuccine, mantequilla y parmesano es todo lo que necesitas para cocinar uno de los platos minimalistas más logrados de la cocina italiana. 


lunes, 23 de marzo de 2026

_- MAIA, la escuela que lleva de la pobreza a la élite académica a niñas indígenas en Guatemala

Yazmín, de 14 años
_- Yazmín, de 14 años, quiere contribuir a aumentar el ratio de 1,5% de mujeres indígenas que completan la universidad.

Cincuenta niñas de pueblos mayas ingresan cada año a una escuela que cambia no solo su futuro, sino también el de sus familias y el de una de las comunidades más desfavorecidas de Guatemala.

Para conocer su historia. BBC Mundo viajó a Sololá, un departamento bañado por el lago Atitlán con vistas privilegiadas al imponente volcán San Pedro.

Pese al frecuente flujo de visitantes en uno de los principales enclaves turísticos del país, la pobreza predomina en la provincia, donde el 96% de la población pertenece a comunidades mayas y el 75% vive con menos de US$2 al día.

En una de las carreteras que suben hacia las montañas desde el municipio cabecera de Sololá llegamos al Colegio Impacto MAIA, un oasis educativo en este entorno rural marcado por la falta de desarrollo y oportunidades.

En sus instalaciones, que incluyen un edificio de tres plantas con aulas, comedor, biblioteca y espacios deportivos, más de 300 alumnas de 40 comunidades indígenas reciben una educación de alto rendimiento que combina el currículo oficial con programas de liderazgo, acompañamiento familiar y formación socioemocional.

Cada estudiante permanece siete años en MAIA con la meta de alcanzar al menos 15 años de escolaridad y acceder a la universidad o a un empleo formal.

Los resultados son contundentes: en las pruebas nacionales de matemáticas, las alumnas alcanzan un 86% frente al 13% del promedio nacional, y el 60% ya estudia en la universidad.

Todo ello en el país con los peores datos educativos de América Latina: Guatemala invierte US$841 por estudiante cada año, la cifra más baja entre 56 naciones analizadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Solo un 35% de los jóvenes guatemaltecos finaliza secundaria y el ratio baja al 14,7% en el caso de las mujeres indígenas, de las que solo un 1,5% logra completar estudios universitarios.

En casa de Yazmín.

Yazmín en su casa

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Visitamos la casa de Yazmín, donde asistimos a una sesión de acompañamiento con su familia.

Más de la mitad de niñas indígenas guatemaltecas son madres antes de los 20 años, según datos de Unicef, y en áreas rurales como Sololá es frecuente que se casen y queden embarazadas a los 15 o 16.

MAIA trata de brindar un espacio para cambiar estas estadísticas y que las jóvenes no dejen los estudios a edades tempranas.

Es el caso de Yazmín, de 14 años, que cursa segundo grado en MAIA, donde llegó procedente de la escuela pública de su comunidad en Sololá donde "lo que enseñaban no era mucho", y además "había estudiantes preferidos, que eran varones".

"Ya tienes 15, estás lista para casarte" es un consejo habitual que los adultos transmiten a las jóvenes en su comunidad, afirma Yazmín.

Cuando la joven ingresó en MAIA un curso atrás estaba muy rezagada, con bajos niveles en comprensión lectora y ciencias, pero asegura haber avanzado mucho desde entonces.

No es un caso aislado: según explican las educadoras del colegio, la mayoría de alumnas ingresa a los 11, 12 o 13 años con un nivel equivalente al de tercero o cuarto de primaria, pese a que ya deberían estar en secundaria.

Para cerrar esa brecha, MAIA aplica un programa intensivo de nivelación y acompañamiento que, en cuestión de meses, permite a las jóvenes recuperar el terreno perdido y adaptarse a un estándar académico más alto.

Alumnas con un microscopio

Alumnas con un microscopio

Fuente de la imagen,MAIA


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Las prácticas y experimentos son prioritarios en las clases.

La escuela también aplica dinámicas grupales y juegos didácticos para potenciar las habilidades sociales de las alumnas.

"Antes era una chica muy apagada, sin relacionarme con los demás. Ahora soy muy sociable, tanto con mis compañeras como con los profesores", nos explica Yazmín.

Esa misma tarde acudimos con ella a una actividad extraescolar un tanto peculiar: Ana Yaxón, mentora de MAIA, visita su domicilio para una sesión de acompañamiento.

Para llegar hasta donde vive la joven con sus padres y sus dos hermanos caminamos ladera arriba durante 10 minutos por estrechas e intrincadas veredas de tierra entre plantaciones de maíz.

En su casa nos reciben Carlos, ayudante de albañil, y María, ama de casa, a quienes acompañamos en la sesión con su hija Yazmín y la mentora, Ana.

Familia de Yazmín y la mentora de MAIA 

Familia de Yazmín y la mentora de MAIA

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A través de juegos, la mentora de MAIA enseña la importancia de que las niñas estudien y se empoderen.

En una mezcla de español con su idioma ancestral, el kaqchikel, los cuatro participan en un juego de mesa que representa la vida de una joven guatemalteca: la casilla de completar estudios de secundaria permite lanzar de nuevo el dado; la de quedarse embarazada a los 15 devuelve la ficha casi al inicio.

Al finalizar, reflexionan sobre el resultado y debaten las enseñanzas que les ha brindado el tablero.

Los padres de Yazmín se casaron jóvenes -"yo estaba por cumplir 16", dice María; "yo tenía 18", añade Carlos- pero, a diferencia de otros vecinos en la comunidad, ellos visualizan un destino diferente para su hija.

"Queremos que nuestra hija se gradúe y que sea una profesional, que ella construya su propio futuro, que cumpla lo que yo no cumplí. No le voy a decir 'no te cases', pero lo primero es el estudio", nos comenta su madre.

La familia reconoce que la economía siempre ha sido un obstáculo a la hora de recibir educación, e incluso a veces les ha faltado comida o dinero para el autobús que cada mañana lleva a Yazmín a la escuela.

Por eso, con el asesoramiento de MAIA, instalaron pequeños hábitos financieros: "Tenemos alcancías en la casa para guardar cada quetzal que nos sobra, y mi mamá abrió una cuenta para un ahorro familiar".

Familia de Yazmín en la cocina

Familia de Yazmín en la cocina

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La escuela potencia la disciplina y la organización en la vida familiar, lo que multiplica el rendimiento académico de las alumnas.

Yazmín tiene claros sus dos objetivos: a medio plazo quiere ganar una beca para estudiar en el extranjero -aún no ha decidido qué carrera- y, como meta final, anhela "construir una nueva casa para que estemos cómodos y bien protegidos".

Le preguntamos si ve posible prosperar sin salir de Guatemala.

"Es casi imposible, porque aquí hay pocas oportunidades y mucha corrupción", responde.

Guatemala padece elevados niveles de corrupción -ocupa el puesto 146 de 180 países en el ranking de Transparencia Internacional-, un problema que según expertos distorsiona no solo la economía del país, sino también sus perspectivas de desarrollo y justicia social.

Una fábrica de líderes

MAIA nació en 2017 como el primer colegio en Centroamérica dedicado a ofrecer una educación de élite a jóvenes mujeres indígenas de áreas rurales deprimidas.

La organización, sin embargo, comenzó a gestarse mucho antes, tras la experiencia de un programa de microcréditos para mujeres.

"Las mujeres, cuando tenían acceso a microcrédito, invertían sus ganancias en la familia, en la educación de los niños, en la vivienda, en la salud… Y se preguntaron: ¿hasta dónde llegaría una mujer indígena con este talento si hubiera ido a la escuela? Entonces, nace MAIA", resume Andrea Coché, su directora ejecutiva.

Clase en MAIA

Clase en MAIA

Fuente de la imagen,MAIA


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Las clases en MAIA, que combinan teoría y ejercicios prácticos, fomentan más el pensamiento crítico que la memorización.

El Colegio Impacto MAIA abrió sus puertas en 2017 y este año superó las 400 alumnas procedentes de 40 comunidades indígenas.

Cada año ingresan unas 50 nuevas estudiantes, que permanecen siete años para alcanzar al menos 15 de escolarización.

El colegio selecciona cada año a niñas indígenas de entre 11 y 13 años que vivan cerca de Sololá, con buen rendimiento escolar, motivación personal y apoyo familiar.

Tras un proceso de casi un año que incluye solicitudes, evaluaciones académicas, entrevistas y estudios socioeconómicos, las admitidas reciben una beca completa y sus familias se comprometen a participar activamente en sesiones y asumir parte de los costos de transporte.

Sostener este modelo tiene un costo elevado: "en cada niña invertimos US$4.000 anuales. Incluye todo: el programa académico, el acompañamiento familiar, el programa de liderazgo, más la nutrición y la salud preventiva", detalla Coché.

Esta cantidad , que contrasta con el dato ya mencionado de US$841 anuales que el Estado guatemalteco invierte por alumno, no incorpora fondos públicos

"Vivimos de donaciones individuales y de grandes fundaciones cuando salen proyectos. Siempre estamos en búsqueda constante de recursos", afirma la directora.

En su breve historia, MAIA ha ganado prestigio internacional: en 2023 fue incluido en el Top 10 de los mejores colegios del mundo (World's Best School Prizes) y ha recibido otros reconocimientos, como el premio Zayed de Sostenibilidad de Emiratos Árabes.

Sus estudiantes han representado a Guatemala en foros internacionales, desde Japón hasta Nueva York, y el propio Ministerio de Educación ha comenzado a interesarse en replicar algunas de sus estrategias.

"De hecho, este año estamos en un programa donde compartimos con ellos las mejores prácticas que son viables en un sistema público", añade Coché.

Alumnas de MAIA

Alumnas de MAIA

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Cada año MAIA abre oportunidades para 50 nuevas estudiantes.

Unas 150 alumnas ya se han graduado del colegio, mientras el equipo de la organización -formado en su mayoría por mujeres de pueblos indígenas- ha crecido y se ha profesionalizado hasta contar con 15 mentoras y un cuerpo docente local que recibe más de 50 horas de capacitación profesional cada año.

"Empoderamos a mujeres jóvenes indígenas a través de la educación para transformar su historia, su comunidad y su país. De ahí nuestro lema: 'Una mujer empoderada es un impacto infinito'", sentencia la directora.

La historia de Dulce

A diferencia de Yazmín, que lleva menos de dos años en MAIA, Dulce es toda una veterana a punto de completar su sexto curso en la institución.

Conversamos con esta joven de 17 años, cuya elocuencia denota un alto nivel de preparación académica.

Explica con nostalgia que en unos meses se graduará y dejará atrás MAIA: "Ha sido más que un colegio. Es más como mi segunda casa. Por mí, me quedaría a vivir aquí", afirma.

Dulce con un laptop

Dulce con un laptop

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Dulce está a punto de graduarse tras 6 años en la escuela.

Siendo la hija mayor de tres hermanos, su infancia estuvo marcada por la ausencia de su padre -que se fue a Ciudad de Guatemala- y los precarios trabajos de su madre en casas ajenas.

"Fue un poco duro, porque mi mamá tenía que trabajar de casa en casa y a mí me tocaba también. Cuando ingresé a la escuela lo consideré mi salvación, porque no me gusta trabajar fuera", recuerda.

A Dulce siempre le apasionó estudiar: en primaria fue abanderada, distinción otorgada a los mejores promedios académicos, y princesa maya, un reconocimiento escolar ligado a la representación cultural de su comunidad, además de figurar en el cuadro de honor de su escuela pública.

Sin embargo, sus recuerdos de aquella etapa están marcados por una enseñanza casi robótica: "Siempre era como un 'copia y pega', copia lo que tú tienes en el libro, te dictamos lo que tú tienes en el libro y pega, y frustraba un poco".

Dulce y su familia


Dulce y su familia
Pie de foto,Los parientes de Dulce la apoyan en su plan de ser la primera universitaria de la familia.

La diferencia con lo que encontró al ingresar en MAIA fue abismal.

"Creo que se expandió mi cerebro. Mi forma de pensar se volvió mucho más crítica. Antes no era así; sinceramente, no me importaba mucho. Ahora pienso más, analizo mejor", resume.

Para Sofía Cuc, educadora del área numérica del colegio, esa evolución responde a una metodología distinta.

"Aquí no decimos 'Vamos a ver esto, háganlo'. Usamos la exploración, juegos, experimentos, problemas… Las jóvenes van descubriendo el nuevo conocimiento, van asentando todos los procesos y al final les confirmamos: 'Sí, se hace de esta manera'", nos explica.

El nivel académico con el que llegan muchas estudiantes es bajo: "muchas ingresan sin poder sumar, dividir o restar. Nosotros esperamos que lleguen a dominar trigonometría y combinatoria, y puedan aplicar todo ese aprendizaje en su vida cotidiana, en la toma de decisiones", señala.

Dulce confirma que la exigencia en MAIA va más allá de repetir lo escrito en un libro: "Cuando me enfrento a un examen aquí es totalmente diferente que en mi escuela anterior. Es más de análisis. En matemáticas no es solo practicar, es pensar", relata.

Experimentó el mismo contraste en la sexualidad, un gran tabú en Guatemala, donde predominan las doctrinas conservadoras de las iglesias evangélicas, implantadas con especial fuerza en las zonas rurales e indígenas con bajo nivel educativo y socioeconómico.

"En mi escuela de primaria sacaban de la clase a los niños para enseñar el aparato reproductor femenino y viceversa. Aquí nos enseñan todo sin tabús y nos dicen que vayamos a nuestras casas, a nuestras comunidades, y les mostremos que todos tenemos los mismos derechos", indica.

Alumnas con laptop

Alumnas con laptop

Fuente de la imagen,MAIA


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A diferencia de las escuelas rurales, las clases de MAIA cuentan con equipos informáticos.

Tras graduarse, su propósito es comenzar la carrera de contabilidad "para ser auditora y hacer todo justo y legal, ya que no me gusta la corrupción ni la idea de que el dinero puede comprar todo", afirma.

Al igual que Yazmín, Dulce quiere expandir sus horizontes fuera de Guatemala.

"Escuché hace un año de la beca She Can (un programa para mujeres guatemaltecas que desean cursar estudios de licenciatura en una universidad de Estados Unidos) y me enamoré", expresa.

"Dan una oportunidad a las mujeres indígenas como yo. Tengo un potencial y necesito expandirlo; no lo voy a dejar aquí", concluye. 

domingo, 22 de marzo de 2026

Enriqueta Compte y Riqué: la mujer que revolucionó la enseñanza en América Latina tratando a los niños “como plantas de jardín y no de invernadero"


Enriqueta Compte i Riqué con 23 años.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi

Pie de foto,Enriqueta Compte y Riqué fundó, en Uruguay, el primer jardín de infantes público de América Latina.

"Se debe dejar crecer, dejar pensar, dejar hacer, y no intervenir contra el crecimiento, el pensamiento y la acción".

Bajo esa idea, Enriqueta Compte y Riqué fundó en Uruguay el primer jardín de infantes público de América Latina en 1892 y contribuyó de forma decisiva a la enseñanza preescolar pública en el país sudamericano y en toda la región.

Pero el legado de esta educadora va mucho más allá. Algunos planteamientos que aún a día de hoy se consideran revolucionarios ella ya los implantaba en su jardín de infancia a principios de siglo XX, con métodos que resaltaban el individuo y la creatividad de los niños.

Pionera en América Latina
"Sin duda, Enriqueta Compte y Riqué es una de las precursoras de la educación latinoamericana, y sobre todo de la educación de la primera infancia", le dijo a BBC Mundo la investigadora Elizabeth Ivaldi, autora de varios artículos sobre la figura de esta precursora latinoamericana.

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Nacida en Barcelona, España, en 1866, Compte y Riqué llegó con su familia a Uruguay en 1873.

Fue en el pequeño país sudamericano donde desarrolló su trabajo en educación preescolar, siendo pionera de la enseñanza pública y laica.

Enriqueta Compte i Riqué con 14 años.

Enriqueta Compte i Riqué con 14 años.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi.


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Compte y Riqué nació en Barcelona y llegó con su familia a Uruguay en 1873.

Con solo 19 años obtiene el título de maestra en 1884, cuatro años después viaja a Europa junto con otros dos maestros seleccionados por el gobierno uruguayo. Durante su recorrido por Bélgica, Alemania, Holanda, Francia y Suiza, la educadora uruguaya entra en contacto con el sistema froëbeliano.

El científico alemán Friedrich Fröbel creó el concepto de kindergarten (jardín de niños) y acuñó el término en 1840. El kindergarten de Fröbel se basaba en un sistema de juegos diseñados para que entendieran los principios sencillos en los que está basado el universo.

Desde el punto de vista del pedagogo alemán, "jugar es la expresión más alta del desarrollo humano. Es la libre expresión de lo que hay en el alma de un niño".

Compte y Riqué incorporó ese pensamiento y tras su regreso a Uruguay funda el primer Jardín de Infantes Público de Uruguay y toda Latinoamérica en 1892, adaptando los principios fröebelianos a la realidad uruguaya.

"Cuando llega a Uruguay, Enriqueta dijo que no iba a hacer una copia, sino que iba a desarrollar un estilo propio de la educación de la primera infancia", explica Ivaldi.

Local del jardín de infancia.

Local del jardín de infancia.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi


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El local del jardín de infancia fundado por Compte y Riqué.

Adelantada a su tiempo
Según un artículo de Ivaldi, las crónicas de la época describen a Enriqueta Compte y Riqué como "una mujer pequeña, de una ternura comunicativa que traspasaba a las personas y a las cosas, y de una voluntad de ideas y de acción que no parecía caber en aquel cuerpo mínimo".

"Dueña de una inteligencia robusta, una memoria asombrosa y una imaginación exuberante se destacaba por su modestia, su desinterés, su enorme bondad. Repudiaba la violencia pero amaba la rebeldía constructiva".

"Enriqueta decía que era preciso saber reír con los niños y sentir simpatía por aquellos que miran, charlan, tocan y desobedecen, en lugar de considerar como mejor alumno al metódico, acartonado, vestido como si fuera un muñeco de escaparate", escribió la experta.

Gracias a sus libros de registro podemos saber cómo eran sus clases. En uno de ellos escribió:

"Creemos haber tratado a los niños como plantas de jardín y no de invernadero. Ellos están expuestos a todas las impresiones del exterior que sufren y combaten bajo nuestra dirección, pero con sus propios esfuerzos; la vida de la escuela solo se distingue de la que vendrá después en que tiene más alegrías y menos contratiempos; pero de ahí se ha de partir poco a poco; entretanto el recuerdo feliz de la infancia queda en el alma como un amparo contra el efecto de futuras tristezas".

En el aula, uno de sus principios era lo que llamó la lección del incidente.

"Le llamaba la lección del incidente a tomar un tema que viera que a los niños les llamara la atención, por ejemplo, un hormiguero en el patio del jardín, y desde allí elaboraba toda una lección, cuando estábamos en la época de las lecciones de los objetos, a partir del objeto el docente dictaba una clase", le explica Ivaldi a BBC Mundo.

"Promovía las vivencias, el escuchar a los niños… posturas que a día de hoy nos resultan desafiantes".

Compte i Riqué rodeada de niñas.

Compte i Riqué rodeada de niñas.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi


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Fotografía de Compte y Riqué rodeada de niñas que le muestran sus bordados.

Para la experta "es una mujer muy adelantada a su tiempo, muy inteligente, muy trabajadora, y fue sobre todo una mujer de acción".

Ese se refleja, por ejemplo, en que Compte y Riqué incluso utilizaba la fotografía en sus aulas.

"Tenemos fotografías de esa época, sacadas por ella misma, incluso hay una en la que está ella jugando con unas niñas en la lección de bordado, porque todo esto hay que contextualizarlo en una época, cuando la fotografía no había sido inventada mucho antes, lo que llama la atención".

Una mujer comprometida
Además de crear el jardín de infantes, Compte y Riqué, dirigió un Laboratorio de psicopedagogía que funcionaba en su jardín de infancia y en el que se introdujeron las llamadas Biografías Escolares, en las que se detallaban aspectos del alumno como datos físicos, rasgos de personalidad, desarrollo del trabajo y capacidad mental.
Además, también forma a los primeros maestros especializados en alumnos preescolares.

Enriqueta Compte i Riqué.

Enriqueta Compte i Riqué.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi


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La actividad de Compte y Riqué no se detuvo en la niñez, sino que fue una defensora de los derechos de la mujer. 

En 1929 presentó el Proyecto de creación de la Facultad de Pedagogía para cursar las carreras de maestro y de profesor. "Con la Pedagogía tratamos de ejercer influencia sobre el alma, como los médicos tratan con la medicina, de ejercerla sobre el cuerpo para conseguir la sana integridad de sus funciones", escribió.

Ivaldi destaca que además dictó conferencias y cursos especiales, y actuó en casi todos los congresos de educación que se realizaron en América.

Pero su actividad no se detuvo en la infancia y la pedagogía.

También ejerció la presidencia de la Sección Escolar del Consejo Nacional de Mujeres y luchó por el voto femenino en Uruguay.

"La concesión de derechos políticos a la mujer transformará hondamente la condición social de los pueblos. ¿Cómo no es posible concebirlo? Es indudable que será para su provecho, pues los errores de la inexperiencia pronto quedarán compensados por el beneficio que aportarán las cualidades femeninas, al fundirse en un mismo propósito, con las del hombre".

Además, con el estallido de la Guerra Civil en España, su país natal, forma parte de la Comisión para la Paz, y fue defensora de la República y de las libertades.

Ya en sus últimos años, acostumbraba a visitar presos en las cárceles, porque creía que había que apoyarlos.

Monumento a Enriqueta Compte i Riqué en un parque de Montevideo.

Monumento a Enriqueta Compte i Riqué en un parque de Montevideo.

Fuente de la imagen,Cortesía de Elizabeth Ivaldi


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Monumento a Enriqueta Compte y Riqué en un parque de Montevideo.

Afirmaba que "todos los seres humanos nacen buenos y que solo un medio desfavorable llega a apartarlos del bien".

A día de hoy, su jardín de infancia sigue funcionando y lleva su nombre.

En un parque de Montevideo, un monumento recuerda su legado: "A Enriqueta Compte y Riqué -1866-1849- Fundó el primer Jardín de Infantes del Uruguay- Maestra, soñó, creó, realizó con talento y amor una obra imperecedera".