sábado, 6 de junio de 2026

9 de los viajes en tren más inolvidables del mundo (y cuáles son en América Latina y España)


Tren a vapor por un viaducto en Escocia.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,En Reino Unido todavía operan algunos trenes a vapor, en los cuales los viajeros pueden experimentar la era dorada de este medio de transporte.

El 27 de septiembre de 1825, periodistas y curiosos de toda Inglaterra acudieron en masa a la ciudad de Darlington (a unos 420 kilómetros al norte de Londres) para presenciar una innovación que revolucionaría el transporte.

Ese día, cientos de pasajeros se apiñaron en alguno de los 20 vagones, mientras el tren a vapor alcanzaba los 40 kilómetros por hora con dirección a la cercana ciudad de Stockton. Este breve e histórico viaje marcó el primer tren público de pasajeros y el inicio del ferrocarril moderno.


Doscientos años después, los trenes recorren el mundo, desde los lentos viajes clásicos hasta los futuristas trenes de alta velocidad. Aunque viajar en avión se popularizó en las décadas de 1950 y 1960, los trenes aún evocan nostalgia y asombro en muchos viajeros, y siguen siendo una de las formas de transporte más respetuosas con el medio ambiente.

Con motivo del bicentenario de este medio de transporte, te presentamos algunas de las rutas ferroviarias más hermosas e icónicas del mundo para inspirar tu próximo viaje.

1. El tren británico en España
Conocido como "el ferrocarril del señor Henderson", este vestigio de la época victoriana recorre la campiña andaluza y surgió de un momento interesante en la historia británica y española.

La ruta recibe su nombre del financiero ferroviario británico Alexander Henderson, quien financió el proyecto en 1892 para conectar el peñón de Gibraltar, bajo control británico, con el resto de España.

Vista del Cañón de Las Buitreras con sus elevados picos y pronunciados barrancos llenos de árboles.

Vista del Cañón de Las Buitreras con sus elevados picos y pronunciados barrancos llenos de árboles.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

El "ferrocarril del señor Henderson" atraviesa el impresionante Cañón de Las Buitreras, en la provincia española de Málaga. 

Los intentos anteriores de unir por ferrocarril el puerto de Algeciras con el corazón de Andalucía habían fracasado, en parte porque los bosques y colinas que ahora atraviesa el tren estaban plagados de bandidos.

Hoy en día, el convoy atraviesa remotas laderas y se detiene en algunas de las maravillas naturales de la región, como el Cañón de las Buitreras, de 100 metros de altura.

2. El tren en India que atraviesa 58 túneles
El Tren Especial de Pasajeros Visakhapatnam-Kirandul lleva a los visitantes en un sinuoso viaje de cuatro horas de duración por los exuberantes Ghats Orientales de India.

Con 58 túneles, cada uno amenizado por los estridentes aplausos de los pasajeros, la ruta atraviesa montañas neblinosas y bosques de robles antes de finalizar en la ciudad de Araku, donde los visitantes pueden adentrarse en la floreciente industria cafetalera de la zona.

Pasajeros dentro del Visakhapatnam Kirandul.

Pasajeros dentro del Visakhapatnam Kirandul.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
En el Tren Especial Visakhapatnam Kirandul, los viajeros se maravillan con las decenas de túneles que el convoy debe recorrer para llegar a su destino.

3. El tren turístico más nuevo de la Europa Central
El recién inaugurado Expreso del Báltico permite explorar algunas de las ciudades más vibrantes de la Europa Central.

Esta ruta, con paradas libres, comienza en la ciudad de Praga (República Checa), atraviesa pinares y robledales, hasta la ciudad costera de Gdynia, en Polonia, frente al mar Báltico.

El viaje de ocho horas ofrece a los viajeros la oportunidad de visitar algunas de las joyas menos conocidas de la región, como Pardubice, con sus casas de colores pastel y sus campanarios típicamente checos, o Poznan, la capital cultural polaca, cuya histórica plaza parece sacada de una película de Disney.

Un tren bala japonés entrando a Tokio

Un tren bala japonés entrando a Tokio

Fuente de la imagen,Takaaki Iwabu/Bloomberg via Getty Images


Pie de foto,
Los trenes bala japoneses no solo son famosos por ser los primeros de alta velocidad, sino por su puntualidad.

4. Un viaje icónico por Japón a toda velocidad
El Shinkansen japonés, más conocido como el "tren bala", cumplió 60 años en 2024. Con velocidades de hasta 321 kilómetros por hora, fue la primera línea ferroviaria de alta velocidad del mundo y es conocida tanto por su puntualidad como por su velocidad.

El tren ha tenido un impacto enorme en los viajes en Japón, y seis décadas después, ahora existen nueve rutas diferentes de Shinkansen que transportan pasajeros por todo el país.

La línea más reciente es el Tokaido Shinkansen, conocida como la "Nueva Ruta Dorada", y va desde Tokio a la ciudad de Tsuruga, a unos 456 kilómetros al suroeste de la capital nipona.

Un camarero sirve un trago de tequila a abordo del tequila exprés ante la mirada de otro.

Un camarero sirve un trago de tequila a abordo del tequila exprés ante la mirada de otro.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,En México ha vuelto a ponerse en funcionamiento un tren en el cual se puede aprender sobre los orígenes del tequila, mientras se degusta.

5. Descubriendo la bebida favorita de México sobre rieles

El turismo del tequila está en auge en México, y el recién relanzado tren Tequila Express ofrece a los visitantes una forma única de aprender más sobre uno de los productos de exportación más populares del país, a la vez que contemplan las interminables hileras de las suculentas puntiagudas de color azul verdoso que conforman los campos de agave de Jalisco.

El viaje de dos horas comienza en la ciudad de Guadalajara y termina en el pueblo de Tequila, donde, según cuenta la leyenda, se inventó la bebida.

Ilustración del primer tren de pasajeros.

Ilustración del primer tren de pasajeros.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
Hace dos siglos, en el norte de Inglaterra nació un medio de transporte que revolucionó al mundo.

6. Un nostálgico viaje en tren por Portugal
El Tren Histórico de Vouga ofrece un pintoresco paseo por las ondulantes laderas del Valle de Vouga, en Portugal, a bordo de una locomotora diésel de 1964 de los Ferrocarriles Vascos, el único ferrocarril de vía estrecha que se conserva en el país.

Los coloridos vagones de madera, pintados en rojo brillante, verde cazador y azul rey, con interiores verde menta y asientos de madera oscura barnizada, también cuentan con plataformas al aire libre que permiten a los pasajeros tomar el aire durante el viaje de seis horas.

El tren, que sólo funciona en verano, se detiene en varias localidades, entre ellas Macinhata do Vouga, donde los pasajeros son recibidos por una banda folclórica de diez integrantes vestida con el traje regional.

Otra parada está en Águeda, una colorida ciudad conocida por sus obras de arte, instalaciones y representaciones urbanas.

Un vagón del tren Snaefell. 

Un vagón del tren Snaefell.

Fuente de la imagen,Ralph Hardwick/Sutton Images via Getty Images


Pie de foto,
El tren de Snaefell mantiene buena parte de sus características originales, pese a que tiene más de 150 años de operación.

7. El único ferrocarril eléctrico británico de montaña
Un viaje en el ferrocarril Snaefell es toda una experiencia, pues el convoy, que atraviesa las montañas de la Isla de Man, en el mar de Irlanda, es el único tren eléctrico de montaña de las islas británicas.

El tren, junto con el Ferrocarril Eléctrico de Manx, fue fundamental para atraer el turismo a la isla en 1893, cuando se inauguró.

Hoy en día, ambas líneas aún conservan gran parte de sus características originales de la época victoriana, como interiores de madera, vestíbulos acristalados y paneles de espejo.

8. La aventura ferroviaria más remota de Escocia 
La belleza agreste y remota de las Tierras Altas de Escocia se puede admirar en todo su esplendor a través de la línea férrea del Lejano Norte, la cual conecta a las localidades de Inverness y Thurso.

El recorrido de cuatro horas cubre 270 kilómetros a través de The Flow Country: el sistema de turberas (humedales) intacto más grande del mundo y el único declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pasajeros tras bajarse de unos trenes en la estación de San Pancras, en Londres.


Pasajeros tras bajarse de unos trenes en la estación de San Pancras, en Londres.

Fuente de la imagen,SOPA Images/LightRocket via Getty Images

Pie de foto,
Ni los autos ni los aviones han podido acabar con los trenes, los cuales siguen siendo utilizados por millones de personas en todo el mundo.

9. Explorando la belleza del Golfo de México 
Dos décadas después de que el huracán Katrina devastara la zona, la empresa Amtrak reanudó el servicio en la línea de la Costa del Golfo el 18 de agosto de 2025.

Ahora bautizado como el Servicio de Mardi Gras, el tren serpentea por humedales costeros, impresionantes playas y coloridos pueblos costeros, conectando varias de las ciudades con más historia del sur de Estados Unidos, como Mobile, en Alabama, y Nueva Orleans, en Luisiana.

Vista de una casa histórica de Mobile, Alabama. 


Vista de una casa histórica de Mobile, Alabama.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,
Las históricas ciudades estadounidenses de Mobile (Alabama) y Nueva Orleans (Luisiana) vuelven a estar conectadas por tren

viernes, 5 de junio de 2026

_- Pastas de té para Isabel II

_- La receta de las pastas que conquistaron a Isabel II

Ingredientes para unas 25-30 pastas de té:

600 g de harina
350 g de nata líquida para montar
200 g de azúcar
Piel de 1 limón
1 cucharada de levadura Royal
2 yemas de huevo
6 ramas de canela

Elaboración. 

Infusionar la nata con la canela hasta reducirla al máximo. Dejar enfriar. Mezclar con el resto de los ingredientes menos la harina. Cuando esté homogéneo, tamizar la harina, mezclar y amasar hasta conseguir una masa fina. Dejar reposar unos 30 minutos en la nevera.

Precalentar el horno a 180 °C. Sacar la masa de la nevera y estirarla con la ayuda de un rodillo sobre una superficie previamente enharinada.

Cortar las pastas con la forma que más nos guste y colocarlas sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Hornear entre 10-15 minutos. Dejar reposar sobre una rejilla. Servir en un plato de postre con bolas de helado

(Receta de las pastas de té elaboradas para la visita de Isabel II a España y que le gustaron mucho)

jueves, 4 de junio de 2026

‘El nombre en el muro’: hay que tomarse en serio a los nazis Hervé Le Tellier recuerda la vida y muerte de André Chaix, un joven que se unió a la Resistencia y murió en 1944 a los 20 años, para lamentar la pervivencia del fascismo

André Chaix, en una imagen incluida en el libro 'El nombre del muro', de Hervé Le Tellier.
ARCHIVO ANACR Y COLECCIÓN PERSONAL CHRISTIANE JOUVE

Unos años atrás, en algún momento de un estremecedor 2020 que iba a cambiarlo todo, Hervé Le Tellier descubrió que alguien había escrito un nombre en el muro exterior de su nueva casa, en la aldea de La Paillette, al sur de Francia; cuando poco después descubrió que ese nombre se repetía en el monumento a los hijos de la localidad “muertos por la patria”, Le Tellier (París, 1957) se dijo que tenía una historia entre manos y que nada quería más que contarla.

Esa historia es la de André Chaix, un joven aprendiz industrial de La Paillette que se unió a la Resistencia francesa, luchó en La Drôme y murió allí en un ataque alemán el 23 de agosto de 1944 a los 20 años, 2 meses y 30 días. Para narrarla, Le Tellier —que es escritor, matemático y crítico literario, además de editor de Raymond Queneau y de Georges Perec y miembro del extraordinario taller de experimentación literaria que conocemos con el nombre de OuLiPo— se apoyó en fotografías, documentos procedentes de los archivos de la Asociación Nacional de Antiguos Combatientes, bibliografía especializada sobre la Resistencia en La Drôme y testimonios de los familiares de Chaix que aún viven en el área; también se valió de un porcentaje razonable de especulación, pero, como afirma, le “habría parecido obsceno inventar nada”.

El nombre en el muro narra, pues, una historia real, y su propósito es contarla lo mejor posible, así como expresar un descontento y una irritación viscerales, pero —en última instancia— bastante corrientes, ante el estado de cosas. “Viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del racismo y del rechazo del otro hasta su aniquilación. De ahí que no haya querido que este libro evite al monstruo contra el cual luchó André Chaix, que haya optado por dar voz a los ideales por los que murió y por cuestionarme nuestra naturaleza profunda, ese deseo de pertenecer a algo más grande que nosotros que conduce a lo mejor y a lo peor”, sostiene.

Digresivo y desconcertantemente ligero, didáctico, inobjetable en su cuestionamiento de las complicidades pasadas y presentes con el fascismo y el odio al otro, Le Tellier es mejor cuando narra la vida de su protagonista. Pero esa vida fue breve y los libros son largos, y El nombre en el muro —y con él, su autor— se pierde muy pronto en extensas reflexiones sobre la responsabilidad alemana en los crímenes del nazismo; una “desnazificación” de posguerra que, tanto en Alemania como en Francia, fue deliberadamente mal hecha; las continuidades entre el colaboracionismo francés y el Rassemblement National de Jean-Marie y Marine Le Pen; los experimentos sociológicos en torno a la obediencia del tipo “tercera ola”; las artes escénicas en París durante la Ocupación; la solidaridad y la desobediencia de los habitantes de Dieulefit durante la guerra; la historia de la 11ª Panzerdivision alemana, etcétera.

Nada en El nombre en el muro está fuera de lugar, aunque como pasaba con La anomalía —el libro que lanzó a Le Tellier al estrellato en 2021— uno se pregunte cómo alguien que es parte de un grupo de experimentación literaria puede conformarse con una escritura tan poco arriesgada. Uno se pregunta, también, si no se encuentra ante un libro concebido para un uso escolar: todas sus ideas son buenas, pero uno ya las ha leído muchas veces y, a menudo, mejor expresadas por otros. De hecho, las conclusiones de su autor —“Hay que tomarse en serio a los nazis, y también sus delirios”, “La vida, como las películas en blanco y negro, está llena de grises”, “El destino es una enorme broma, por no decir una estafa”, etcétera— y su escaso peso terminan pesando más, paradójicamente, que el homenaje a un puñado de hombres y mujeres que salvaron la humanidad, que este libro también es.

El nombre en el muro,
Hervé Le Tellier
Traducción de Pablo Martín Sánchez
Seix Barral, 2026
192 páginas. 19,90 euros

https://elpais.com/babelia/2026-02-13/el-nombre-en-el-muro-hay-que-tomarse-en-serio-a-los-nazis.html#?rel=mas

miércoles, 3 de junio de 2026

El nivel de lenguaje utilizado por Trump equivale al de un niño de 2º de primaria: los datos señalan a sus discursos directos y repetitivos

A propósito o no, Donald Trump lleva años desafiando los códigos habituales de la oratoria política. Mientras otros dirigentes mundiales construyen sus discursos con frases largas, acumulan matices y se apoyan en datos y subordinadas, el presidente de Estados Unidos ha consolidado con un estilo totalmente opuesto en la Casa Blanca: frases breves, vocabulario muy limitado, repeticiones constantes y una apelación emocional directa.

Estamos ante un registro que, lejos de penalizarle, se ha convertido en una de las claves de su conexión con una parte del electorado estadounidense, aunque muchos se lleven las manos a la cabeza cada vez que abre la boca.

No lo decimos nosotros. Un análisis elaborado por la plataforma PlayersTime, basado en largas entrevistas recientes, sitúa a Trump como el líder con el lenguaje más simple entre los principales mandatarios de Estados Unidos y Europa. La investigación ratifica que su discurso se mueve en un rango de legibilidad propio de un niño de educación primaria, con una diversidad léxica muy reducida y una dependencia extrema de un puñado de palabras y expresiones recurrentes. Con ello, alimenta la polarización y deja frases incendiarias que dan la vuelta al mundo.

11 palabras de media por frase y términos repetidos una y otra vez

El estudio analiza 34.022 palabras pronunciadas por Trump en declaraciones públicas, transcritas respetando repeticiones, frases inacabadas y muletillas para captar su lenguaje real. A partir de ese corpus, se miden indicadores como diversidad de vocabulario, longitud media de las frases, índices de legibilidad como el Flesch‑Kincaid y la nota de lectura equivalente al nivel educativo.

Trump emplea 2.180 palabras únicas, lo que arroja una diversidad léxica del 10,4 %. En la práctica, eso significa que el mismo puñado de términos se repite una y otra vez. Verbos cotidianos como "know", sustantivos genéricos como "people", "country" o "money" y muletillas del habla coloquial como "uh" o "like" dominan su discurso. A ellas se suman expresiones de tres palabras que funcionan como eslóganes personales —"billions of dollars", "a lotta money", "have never happened"— y actúan como anclas verbales, fácilmente recordables.

La longitud media de sus enunciados es de 11,2 palabras, muy por debajo de lo habitual en discursos políticos. No hay grandes periodos ni encadenados de subordinadas; Trump habla en ráfagas cortas, casi como en una conversación informal, encadenando oraciones simples que priorizan el impacto inmediato.

Pero, como hemos dicho, el informe también apunta a los índices de lectura. Su lenguaje se sitúa en torno a un nivel de 2º de primaria y en un índice Flesch‑Kincaid de poco más de 5 puntos. Es decir, se trata de un discurso extremadamente fácil de comprender, en el que las ideas, por complejas que sean, aparecen troceadas en sentencias cortas, directas y carentes de tecnicismos. Frente a la retórica clásica, Donald Trump apuesta por un registro llano, plagado de repeticiones de frases cargadas de contenido emocional.

La investigación detecta un patrón sistemático de maximalismo. Describe situaciones como "great" o "disaster", algo "que nunca ha pasado" o que es "el peor" escenario posible. Apenas hay lugar para términos intermedios, y el relato se organiza en torno a una oposición constante entre un "antes de mí", marcado por el declive, y un "conmigo", asociado a fuerza, riqueza y control.

Trump usa la mitad de diversidad léxica que Obama
Si comparamos a Trump con otros presidentes estadounidenses recientes de Estados Unidos y con varios dirigentes europeos, los datos vuelven a arrojar una brecha evidente.

En diversidad léxica, Trump es el último de la lista. Su 10,4 % contrasta con el 20,3 % de Biden, el 18,4 % de Obama o el 15,7 % de Bush. Es decir, su sucesor demócrata de la primera legislatura empleó casi el doble de palabras diferentes en un volumen de discurso comparable. Entre los europeos, todos se sitúan por encima en los últimos años. Por ejemplo, Boris Johnson alcanza el 19,6 %, Varadkar un 15,7 %, Orbán un 12,6 % y hasta Macron, el que menos, se mantiene en el 11,2 %, todavía por encima del republicano.

Fuente: Agencias
En longitud media de frase, Obama ronda las 24 palabras por oración. Biden y Bush, más contenidos, oscilan entre 13 y 16. Trump queda aislado en la franja baja, con poco más de 11. En términos de legibilidad, la escala va de un grado 2 de Trump a un grado 11 de Obama, con Biden rondando 4º y Bush en torno a 7º. Los mandatarios europeos se concentran entre los niveles 7 y 10.

El estilo de oratoria de Donald Trump no es simplemente una peculiaridad personal, sino un modelo de comunicación deliberado. Al condensar las ideas en frases cortas y muy accesibles, y priorizar la repetición sobre la argumentación compleja, reduce la complejidad y facilita la difusión de los mensajes", cuenta Silvana Vladimirova, analista de datos de PlayersTime.

"Si bien este enfoque aumenta la inmediatez y la memorabilidad, también puede limitar los matices y desalentar una mayor comprensión de los detalles de las políticas. Con el tiempo, este equilibrio entre claridad y profundidad puede determinar no solo la interpretación que el público hace de sus mensajes, sino también los estándares que espera del discurso político en general", concluye.

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martes, 2 de junio de 2026

El efecto protector que tiene la fibra sobre nuestro cerebro y qué alimentos son los más recomendados

Un dibujo de un cerebro rodeado de verduras, frutas y frutos secos.


Una dieta rica en cereales integrales, frutas, legumbres, frutos secos y semillas, todos ellos fuente de fibra, puede tener enormes beneficios tanto para el cuerpo como para el cerebro.

Investigaciones recientes demuestran que la fibra potencia el microbioma e influye en el canal de comunicación entre el intestino y el cerebro, también conocido como eje intestino-cerebro, ralentizando así los síntomas del deterioro cognitivo.

Aumentar la ingesta de fibra es uno de los cambios dietéticos más efectivos para la salud cognitiva, afirma Karen Scott, profesora de microbiología intestinal en el Instituto Rowett de la Universidad de Aberdeen, en Escocia. Por otro lado, se ha descubierto que un déficit de fibra es un importante factor de riesgo dietético para la mala salud.

En EE.UU., alrededor del 97% de los hombres y el 90% de las mujeres no consumen suficiente fibra. La mayoría consume menos de la mitad de la cantidad diaria recomendada. En Reino Unido, más del 90% de los adultos no la consumen, y muchos otros países muestran deficiencias similares.

Entonces, ¿por qué es tan beneficiosa la fibra y cómo podemos consumirla en mayor cantidad?

Cómo funciona la fibra
La fibra es un carbohidrato que las enzimas digestivas no pueden descomponer fácilmente. Por lo tanto, la mayor parte pasa por el intestino prácticamente sin cambios.

Aumenta el tamaño de las heces. Nos mantiene saciados durante más tiempo y, al digerirla lentamente, provoca un aumento más gradual de los niveles de azúcar en sangre. Se ha demostrado que quienes consumen más cereales integrales al día tienen un Índice de Masa Corporal más bajo y menos grasa abdominal que quienes consumen cereales refinados.

Una dieta rica en fibra también puede ayudar a prolongar la vida y, por lo tanto, debería considerarse un nutriente esencial, afirma John Cummings, profesor emérito de gastroenterología experimental en la Universidad de Dundee, en Escocia.

Fuente de la imagen, Getty Images

Una revisión coescrita por Cummings reveló que quienes consumían más fibra mostraban una reducción del 15-30% en el riesgo de mortalidad en comparación con quienes consumían menos.

Un consumo adecuado de fibra, que según los investigadores es de unos 30g al día, reduce el riesgo de padecer enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer de colon, lo que se traduce en 13 muertes menos por cada 1.000 personas.

Los mayores beneficios se observaron con un consumo de 25-29g de fibra al día.

Para lograrlo, puedes incorporar fibra, como porciones de fruta o verdura, en cada comida y refrigerio. Por ejemplo, una patata asada con judías al horno seguida de una manzana aportará unos 15,7 g de fibra. Comer frutos secos y semillas como tentempié también aumentará la ingesta: un puñado de frutos secos (unos 30g) contiene 3,8g de fibra.

La clave de este impacto es la relación de la fibra con el microbioma intestinal.

A medida que nuestras bacterias intestinales digieren la fibra, se producen subproductos beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta acetato, propionato y butirato.

Estos productos metabólicos proporcionan energía esencial para las células y están relacionados con reducciones significativas de la mortalidad, explica Cummings.

Cómo la fibra protege el cerebro
Ahora también se cree que una dieta rica en fibra es particularmente importante para la salud cerebral, explica Scott.

La presencia del ácido graso butirato ayuda a mantener el revestimiento intestinal, afirma, reduciendo así el riesgo de que sustancias nocivas entren en el torrente sanguíneo y afecten al cerebro.

Por eso, la microbiota intestinal puede mejorar la cognición. "Cuanta más fibra consumas, más butirato se produce y, por lo tanto, mejor se puede conservar la cognición".

Un estudio de 2022 con más de 3.700 adultos descubrió que había un menor riesgo de demencia entre las personas con mayor consumo de fibra. Quienes consumían menos fibra mostraron un mayor riesgo.

De manera similar, otro estudio entre adultos mayores de 60 años encontró que aquellos que tenían dietas más ricas en fibra dietética mostraron una mayor función cognitiva.

Si bien los hallazgos anteriores fueron correlaciones, un ensayo controlado aleatorio más reciente con parejas de gemelos también identificó una relación causal en la fibra y la cognición.

Quienes consumieron un suplemento diario de fibra prebiótica mostraron mejores resultados en pruebas cognitivas a los tres meses, en comparación con quienes recibieron un placebo.

Los prebióticos son fibras simples que benefician a las bacterias intestinales y pueden consumirse como suplementos.

El análisis de muestras de heces reveló que el suplemento de fibra modificó el microbioma intestinal de los participantes, con un aumento de los niveles de bacterias beneficiosas, como Bifidobacterium.

Mary Ni Lochlainn, profesora clínica de medicina geriátrica del King's College de Londres, dirigió el estudio y afirma que es prometedor el uso de la dieta para ayudar a mejorar la salud cerebral y la memoria en la población de mayor edad. "Lo interesante del microbioma es su flexibilidad y ciertos microbios parecen estar asociados positivamente con la salud".

Frutos secos y legumbres. Fuente de la imagen, Getty Images

Por lo tanto, Ni Lochlainn está interesada en aprender cómo podemos aprovechar mejor el microbioma intestinal para mejorar el deterioro relacionado con la edad, tanto cognitivo como físico.

"Es un recurso sin explotar y un área poco explorada sobre la que estamos aprendiendo mucho más", afirma, y ​​añade que podría "facilitar el envejecimiento".

Las investigaciones también demuestran que unos niveles más altos de producción de butirato tienen un efecto positivo en la depresión, mejoran el sueño y la función cognitiva. Las bacterias productoras de butirato, por ejemplo, se han relacionado con un mayor bienestar, así como con una reducción de las enfermedades mentales.

Además, el equipo de Scott ha descubierto recientemente que los pacientes con enfermedad de Alzheimer presentaban una mayor cantidad de marcadores proinflamatorios en sus muestras fecales y una menor cantidad de bacterias productoras de butirato, así como una menor cantidad de butirato en general.

"Esto se relaciona con el vínculo entre el butirato y el cerebro", afirma.

Este fue un estudio correlacional, afirma, pero también señala que respalda la creciente evidencia de que los cambios en nuestra microbiota intestinal están relacionados con la salud cerebral.

Cómo comer más fibra
Las investigaciones han demostrado que las personas con vidas largas y saludables tienen microbiomas intestinales diversos. Una dieta con diversas formas de fibra ayuda a fomentar esta diversidad, afirma Cummings.

Dada la gran variedad de fuentes, como frutos secos, frutas y verduras, es relativamente fácil aumentar su consumo.

Aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal es una medida obvia, especialmente las legumbres, ya que los guisantes, las judías y las lentejas son ricos en fibra. Algunas incorporaciones sencillas podrían incluir garbanzos triturados en la masa de panqueques o añadir guisantes a los platos de pasta.

Sustituir el pan y la pasta blancos por variedades integrales es otra opción sencilla.

Si prefiere el sabor de la pasta blanca, mezclar ambos hace que la diferencia sea apenas perceptible. Asegurarse de que los cereales del desayuno sean integrales ayuda.

Comer palomitas de maíz, manzanas, semillas y frutos secos como refrigerio mejorará aún más su consumo de fibra, ya que cada alimento tiene diferentes efectos sobre la salud.

Además, la fibra se puede encontrar en suplementos, lo cual es especialmente útil para quienes tienen dificultad para masticar o tragar, como puede ser el caso de las personas con enfermedad de Parkinson.

Los beneficios de la fibra son tan grandes que, según Scott, "aumentar su consumo es realmente lo más beneficioso" que las personas pueden hacer por su salud general.

* Melissa Hogenboom es corresponsal sénior de salud de BBC Global y autora de Breadwinners. 

lunes, 1 de junio de 2026

La trampa de la carga cognitiva: por qué estudiar más horas no siempre te ayuda a aprender más

Mujer joven estudiando con rostro de frustración junto a varios libros abiertos


Intentas estudiar algo. Te cuesta. Lees el texto una y otra vez pero no retienes nada.

La solución no está necesariamente en pasar más y más horas frente a tus apuntes, según la experta en educación Noelia Valle, profesora de fisiología de la Universidad Francisco de Vitoria en España y creadora del sitio de divulgación científica La Pizarra de Noe.

"Imagina intentar llenar una botella de agua con una manguera de bomberos a máxima potencia. La mayor parte del agua se derramaría y la botella seguiría medio vacía", plantea Valle en un artículo en The Conversation.

La educadora explicó a BBC Mundo por qué el enfoque cuantitativo no suele ser eficaz, ya que "el cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración".

Y la causa tiene que ver con dos conceptos clave: la memoria de trabajo y la carga cognitiva.

En el aprendizaje menos es más, agregó la experta, quien compartió consejos prácticos para mejorar nuestro rendimiento.

La memoria de trabajo y la carga cognitiva
La memoria de trabajo es la capacidad o espacio de trabajo cerebral que manipula cierta información de forma temporal para realizar con ella tareas complejas como el razonamiento, explicó Valle a BBC Mundo.

"Es el procesador o la RAM de nuestro cerebro, es decir, la habilidad para retener y manipular información durante un breve periodo de tiempo".

"Es como una tabla de cortar, el espacio físico donde pones todos los ingredientes que tienes que cortar y mezclar. Si pones demasiados ingredientes se caerán de la tabla. Pues la memoria de trabajo no puede "cocinar" (procesar) más de lo que cabe en esa tabla".

La carga cognitiva es entonces la cantidad de esfuerzo mental (la receta) que debe realizar tu memoria de trabajo para procesar (cocinar) la nueva información, agregó.

Y tiene dos partes: la intrínseca, que es la dificultad inherente de un tema; y la extrínseca, que puede aumentar cuando el esfuerzo mental es inútil porque está provocado por explicaciones confusas o exceso de estímulos, explicó la educadora.

"Tiene menos carga cognitiva intrínseca hacer un huevo frito que cocinar una paella valenciana. Si además la receta está mal redactada, se va la luz o alguien te está molestando mientras cocinas, se añade dificultad (carga extrínseca) al proceso".

La profesora Noelia Valle, con una camiseta negra y pelo rubio en melena, frente a una pizarra con dibujos con tizas de colores sobre biologíaFuente de la imagen,Gentileza Noelia Valle Pie de foto,

La profesora Noelia Valle es la creadora del sitio de divulgación científica La Pizarra de Noe.

En nuestra "RAM" solo caben entre 5 y 9 elementos

Nuestra capacidad para aprender depende de usar eficientemente nuestra memoria de trabajo, señaló Valle.

"El problema es que su capacidad es muy limitada, ya que solo puede contener entre 5 y 9 elementos. Tanto es así que, si excedemos esa capacidad, si nos llega de golpe más información de la que nuestro cerebro puede procesar, se perderá".

Cuando se habla de un límite de entre 5 y 9 "elementos", ¿se trata de datos? ¿O de conceptos?

Pueden ser ambas cosas, apuntó la experta.

"En psicología se llama chunks a los fragmentos o unidades de información. La memoria de trabajo tiene espacio para manipular entre 5 y 9 chunks. La diferencia entre que los chunks sean un dato o un concepto depende de que la persona que los maneja sea experto o novato".

"Para un estudiante de primero de medicina 'frecuencia cardíaca alta', 'presión arterial baja' y 'piel fría' son tres datos distintos que ocupan espacio en la memoria de trabajo. Si le doy tres síntomas más, se satura".

"Para un médico experto esos tres datos se agrupan automáticamente en un solo concepto: 'shock hipovolémico'. El médico solo ocupa un chunk de su memoria de trabajo con ese concepto complejo, por lo que le quedan 6 o 7 huecos libres para incluir el tratamiento, la información que le da la enfermera y el historial del paciente".

Valle señaló que la memoria de trabajo no distingue si lo que está usando es un dato simple o un concepto complejo que ya estaba almacenado en la memoria de largo plazo.

"Caben 5-9 elementos, pero el tamaño de esos elementos depende de tu grado de conocimiento. Aprender consiste precisamente en convertir muchos datos sueltos en un solo concepto sólido para que ocupe menos espacio en la memoria de trabajo y puedas pensar en cosas más difíciles".

"Los expertos no tienen más memoria, sino que la tienen mejor organizada".

Valle señaló que los docentes pueden ayudar a disminuir la complejidad intrínseca de un tema, por ejemplo, segmentando la información de lo simple a lo complejo.

Y también pueden reducir la carga extrínseca eliminando distracciones innecesarias, como exceso de animaciones en una presentación, entre otras acciones.

Una joven explicando a otra algo mientras las dos están frente a una computadoraFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,Explicar a otra persona lo que aprendimos ayuda a rendir más. "El cerebro no aprende mientras recibe información sino cuando se esfuerza por recuperarla".

¿Cómo mejorar nuestro rendimiento?
La evidencia apunta a que es más efectivo estudiar un par de horas al día durante varias semanas que estudiar muchas horas seguidas en el mismo día, afirmó la educadora.

Y dentro de esas dos horas es importante tomar descansos.

"Estudiando dos horas seguidas es más probable que satures el espacio de tu memoria de trabajo y que acumules tanta carga cognitiva que te fatigues. Y el cansancio y la frustración son distractores, es decir, carga extrínseca (la mala)".

"Hacer descansos breves cada media hora permite, por un lado, que la información pase de la memoria de trabajo a un estado de consolidación, y por otro, que al volver tras un descanso obligues a tu cerebro a recordar dónde te quedaste. El cerebro no aprende mientras recibe información sino cuando se esfuerza por recuperarla".

Entre las tareas que realizamos para aprender, las de mantenimiento (releer o recordar una lista de elementos) tienen efectos neuronales limitados, afirmó Valle.

"Pero las de actualización (las de pensar), que desafían constantemente al cerebro a manipular la información y no solo a retenerla son las que más consistentemente se asocian con un aumento de la actividad en regiones del cerebro claves para el aprendizaje y la recompensa".

Valle da algunos ejemplos de tareas que nos obligan a pensar:

Cambiar de formatos: convertir un texto en un esquema o dibujo, o pasar un gráfico a una explicación verbal, obliga a reorganizar mentalmente el contenido. Realizar pruebas de autoevaluación y reescribir la respuesta corrigiendo y ajustando el razonamiento. Practicar el "dos-atrás". Es decir, mientras se lee una lista de pasos o términos, detenerse y explicar el vínculo entre el concepto actual y el que apareció dos posiciones antes.

Explicar a otra persona lo que hemos aprendido.
"Y mejor si la persona a la que se lo explicas es ajena a ese conocimiento pues el esfuerzo que realices será mucho mayor. Por ejemplo, cuando acabes de leer este artículo explícale a alguien la diferencia entre un dato y un concepto para la memoria de trabajo".

"Si nadie quiere o puede escucharte, cuéntatelo a ti mismo, por escrito (siempre es bueno practicar la redacción) o hablándote. Y cuando estés estudiando déjate escritas preguntas sobre aquello que te ha resultado más complicado entender, para que al volver al estudio empieces respondiéndote a esas preguntas".

"Hoy en día la IA puede ayudarnos generándonos preguntas o problemas en diferente formatos y niveles de dificultad".

Una mano con un lápiz dibujando un gráfico en un papelFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Convertir un texto en un esquema o dibujo, o pasar un gráfico a una explicación verbal, obliga a reorganizar mentalmente el contenido.

El sueño y el entorno
El sueño es clave en los procesos de consolidación de la memoria, explicó Valle.

"Sabemos que mientras dormimos el sistema glinfático limpia el cerebro de los desechos metabólicos, y, también, que mientras soñamos (fase REM) repetimos lo aprendido durante el día lo cual activa las mismas neuronas y refuerza sus conexiones".

"Por lo tanto, el descanso que nos ofrece ".

El espacio y el momento que eliges para estudiar también importan, agregó la experta.

"Si estudias en un espacio desordenado, con ruido o dejas activadas las notificaciones del móvil, tu cerebro está usando parte de su memoria de trabajo para inhibir esos estímulos".

"Y por otro lado el momento del día en el que nos ponemos a estudiar debe ir a favor de nuestro cronotipo, es decir, debemos estudiar cuando nuestras funciones ejecutivas están en su pico. Intentar memorizar algo complejo cuando tu cuerpo está en su valle de energía es aumentar la carga cognitiva necesaria para la misma tarea".

Hombre joven durmiendo en la camaFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

"Mientras soñamos (fase REM) repetimos lo aprendido durante el día, lo cual activa las mismas neuronas y refuerza sus conexiones".

Relacionar la información con nuestra propia realidad
Aprendemos mejor aquello sobre lo que pensamos, de nuevo, porque el esfuerzo necesario promueve la consolidación de la memoria. En términos celulares, consolidar significa crear nuevas conexiones entre neuronas. Y sabemos que las neuronas que se activan juntas se acaban uniendo.

Por lo tanto, activar el recuerdo de la nueva información con ejemplos cotidianos conocidos, ayuda a crear esa nueva conexión que asegura el paso de memoria de trabajo a memoria a largo plazo, explicó Valle.

"Si estás estudiando la inflación, compara el precio del café de hoy con el de hace un año. Al conectar la definición con algo que te afecta crearás un ancla del que tirar cuando tengas que recuperar ese recuerdo".

"Esto, además de ayudarte a aprender, entrenará tu pensamiento crítico, algo que tampoco viene mal para seguir aprendiendo".

Un joven estudiando sentado. En la mesa tiene un laptop, una tablet, libros y cuadernos de apuntes abiertos y una taza de caféFuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

"Si estás estudiando la inflación, compara el precio del café de hoy con el de hace un año. Al conectar la definición con algo que te afecta crearás un ancla del que tirar cuando tengas que recuperar ese recuerdo".

Qué hacer cuando sentimos que la complejidad de un tema nos supera…
Antes de frustrarnos debemos tener claro que cuando somos principiantes en algo la carga cognitiva es siempre muy alta, afirmó Valle.

"Cuando aprendes a conducir tienes que pensar en pisar el embrague, mirar los espejos, mover la palanca de cambios, soltar suavemente, poner el intermitente, girar el volante, frenar. Como cada acción ocupa su espacio en tu memoria de trabajo te sientes saturado, y si en ese momento alguien te hace una pregunta irrelevante lo más seguro es que no sepas qué responder", señaló la educadora a BBC Mundo.

"Cuando ya sabes conducir y has automatizado (guardado en tu memoria a largo plazo) todos esos movimientos, puedes mantener una conversación y escuchar la radio mientras conduces".

En esos momentos de frustración, Valle recomienda por ejemplo empezar por fragmentar la información.

"Déjala en trozos tan pequeños que parezcan ridículos de aprender. Esos pequeños logros generarán dopamina que te ayudará para ir superando retos".

También aconseja realizar esquemas simples con palabras clave para asegurarnos de que el orden es el correcto.

"Pasa después a realizar mapas conceptuales complejos en los que integres informaciones relacionada".

Joven con los ojos cerrados se agarra la cabeza con las manos en señal de frustración mientras está sentado frente a libros, cuadernos y una computadora Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

En momentos de frustración, Valle recomienda fragmentar la información. "Déjala en trozos tan pequeños que parezcan ridículos de aprender. Esos pequeños logros generarán dopamina que te ayudará para ir superando retos".

Entender y respetar a tu cerebro
Un cerebro más fuerte trabaja menos, ya que, según revela la neurociencia, entrenar la memoria de trabajo conduce a una disminución de la activación en regiones cerebrales clave, especialmente en la red frontoparietal, que es fundamental para las funciones ejecutivas, explicó Valle.

"De la misma manera que un atleta experimentado utiliza menos energía para ejecutar una acción en comparación con un principiante, a medida que el cerebro se vuelve más hábil en una tarea, necesita reclutar menos recursos neuronales para lograr el mismo o incluso un mejor rendimiento".

El aprendizaje efectivo no se basa en forzar nuestro cerebro más allá de sus límites, concluyó la experta.

"Se trata de entender y respetar la arquitectura cognitiva con la que todos operamos para minimizar el esfuerzo inútil y maximizar el aprendizaje profundo".

El aprendizaje efectivo se basa, aseguró la educadora, "en ser más inteligentes en cómo presentamos la información a nuestro cerebro".

Puedes ver aquí el artículo de Noelia Valle en The Conversation con más consejos para docentes y estudiantes. Y aquí su sitio de divulgación científica "La Pizarra de Noe".

domingo, 31 de mayo de 2026

ENTREVISTA Gabriel Rolón, el psicólogo que llena estadios: “Solo alguien que nunca se psicoanalizó se identifica con sus logros”

Con más de 2,5 millones de ejemplares vendidos, es hoy uno de los escritores más leídos de Sudamérica. Autor de libros sobre conversaciones reales —llevadas al cine o la televisión—, ha firmado ensayos como ‘La felicidad’ o ‘El duelo’ y acaba de publicar ‘La soledad’ (Paidós).

 Gabriel Rolón (La Matanza, Argentina, 64 años) defiende que cada persona es un misterio para sí misma. Pero parece conocerse. Fue criado por un padre albañil y una madre costurera, que le permitieron elegir: fue músico antes que psicólogo. Psicoanalizándose decidió llegar a pacientes y lectores con honestidad.

Sus ensayos demuestran que la elocuencia es didáctica. Combinan casos reales, mitología griega, literatura y cine para explicar las aportaciones de Freud, de Lacan o de él mismo.

Gabriel Rolón. ©Caterina Barjau. ----PIEDEFOTO---- Caterina Barjau

Escribe: “El analista no comprende al paciente. Lo acompaña hasta el borde del abismo”.

La escuela americana de psicología ideó una psicoterapia que busca el bienestar. Los analistas freudianos renunciamos a eso para buscar la verdad que el paciente no sabe que sabe.

¿Buscan una verdad dolorosa?

Por algo se ha olvidado. La psiquis reprime lo que no puede tolerar en los primeros años de vida.

¿Y si uno no ha tenido problemas de niño?

Ser un ser humano ya es traumático. Uno no llega a la vida: cae en un mundo que no entiende. Convertirse en ser humano genera dolores que arman una matriz sobre la que se van a montar los dolores que vengan.

Fue un niño querido. ¿Cómo llegó al psicoanálisis?

Mi papá fue criado en un orfanato. Algunas noches, lo escuchaba dar vueltas, tomar café y fumar. Con cinco años, me senté frente a él. “Te estarás preguntando en qué está pensando el loco de tu padre”, dijo. Le escuché hablar de soledad y dolor. Años después entendí que era la primera pregunta analítica que había hecho en mi vida.

¿Fue instinto? ¿Amor?

Para mí, el psicoanálisis es un acto de amor. No creo ese estereotipo de analista frío que no habla ni saluda. Los profesionales que trabajan así se creyeron los libros en lugar de vivir el psicoanálisis.

¿Por qué decidió psicoanalizarse?

Por un dolor de amor profundo. El psicoanálisis es para quien percibe que solo no puede con el dolor que lo atraviesa. Y para quien no entiende. Los humanos sacamos el dolor del cuerpo con las palabras. A veces, lo tememos tanto que quien nos quiere nos impide hablar: ya pasó, te enamorarás de nuevo…

Entre sacar el dolor y recrearse en él…

A veces quien no encuentra un lugar en el mundo, halla uno como víctima. Es preferible a no ser nada, ¿no? Es similar a estar en una trinchera: un lugar horrible donde uno se siente protegido. El trabajo del analista es que esa persona intuya que hay lugares mejores para ella.

Cuando se psicoanalizó, ¿se curó? ¿Se conoció?

Mi dolor dejó de ser desmesurado. Hablar te lleva a recorrer momentos de tu vida en los que te sentiste solo o maltratado… Empezás por la última de las ramitas y buscas las raíces del dolor.

¿Escuchar problemas relativiza los propios?

Hay que tener cuidado con no respetar el dolor del otro porque no es extremo. Cuando alguien no puede soportarlo, ese dolor es gravísimo. Solo si están gozando como víctimas hay que quitar escucha. En nosotros pelean dos fuerzas. La pulsión de vida te impulsa a perseguir deseos. La de muerte quiere nuestra muerte en vida.

Freud quería que la comunidad científica reconociera el psicoanálisis.

Lacan, en cambio, buscó que le entendieran muy pocos. El problema fue de sus seguidores.
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¿Usted no es lacaniano?

No y sí. Estudiando psicología, le dije a mi analista: “Soy lacaniano, como usted”. Y él, que se llamaba Gustavo Fulchi, dijo: “Era lacaniano, como usted, cuando era estúpido, como usted. Ahora soy fulchiano. Y usted será estúpido hasta que sea roloniano, se apodere de los conceptos del psicoanálisis y encuentre una manera propia de trabajar”.

Lacan escribió: “Toda persona tiene derecho…

… a ser escuchada más allá de lo que dice”. Es su análisis de lo que nos pasa por ser hablantes. Todo psicoanalista es un freudiano: creemos en el inconsciente. A partir de ahí, por qué no tomar de otros —como Lacan hizo con Melanie Klein y la pulsión de muerte—. Ante un paciente soy un cirujano que a veces necesita el escalpelo y otras el abridor.

El psicoanálisis abre la puerta a la confusión sin garantías.

Quien te proponga la cura, te miente.

¿Los pacientes llegan también por curiosidad?

Puede ser una excusa. Alguno dice que quiere estudiar psicología y, tras cinco entrevistas, llora.

¿Todos lloramos?

En el mejor de los casos. ¿Quién no ha tenido pérdidas? Michel Tournier considera adulto a quien ha perdido a alguien. Cualquiera que sea la edad. Esa frase impresiona. Trabajé en un hogar de niños abandonados.

Gabriel Rolón. Caterina Barjau

¿El sufrimiento confiere madurez?

No. La vida duele. Obtener ese conocimiento con cinco años viviendo en la calle… Ser analista no tiene que ver con saber. Tiene que ver con sostener el lugar de desconocimiento. Abrir un espacio donde ni vos ni yo sabemos nada.

El psicoanálisis fue subversivo.

Por eso fue denostado por religiones y poderes. ¿Te imaginas hablar de sexualidad infantil en 1890? ¡Querían matar a Freud por degenerado! O decir: “Esta persona, orgánicamente, no tiene nada. Pero no puede caminar y no está mintiendo”. La separación entre lo orgánico y lo físico que hizo fue revolucionaria para la ciencia. Lo sigue siendo. Por eso los seguros médicos no nos quieren. El psicoanálisis necesita tiempo. Es una búsqueda íntima, contraria a la sobreexposición en redes sociales.

El descrédito del psicoanálisis critica sesiones irregulares de 50 o 15 minutos.

Fue un cambio lacaniano que le costó la expulsión de la Internacional Psicoanalítica. El corte de una sesión es una de las intervenciones más importantes del analista. Si a los 15 minutos dijiste algo sobre un dolor importante, abriste una puerta y quiero que te vayas a pensar. No vas a decir nada más importante. El problema de los lacanianos fue que creyeron que las sesiones tenían que durar 15 minutos para ser lacanianos.

¿Alguien que apenas habla cómo le ayuda?

No es un silencio desinteresado. Es silencio activo. El psicoanalista está en el territorio donde no se entienden las cosas. Todos llevamos dentro un Jekyll y un Hyde incapaces de entender cómo fuimos capaces de decir eso. Lo más importante en un relato es cuando el paciente duda. Por esos huecos nos metemos.

¿Siempre tiene esa capacidad de observación?

Tengo días mejores y peores. No todas las canciones de Serrat son igualmente bellas.

Nadie confía su estado anímico a la inspiración de Serrat.

No sos vos el que sabe, es el dispositivo analítico. En cuanto el paciente dice algo importante, te hace ruido. Se llama atención flotante. Escuchas más allá de lo que dice.

¿Fuera de consulta sobreanaliza?

Existe el vicio, como el músico que detecta que alguien desafina. Pero no por eso lo corrige. Frente a una pareja pienso: les quedan dos minutos.

¿Sus padres sabían lo que era un psicoanalista?

Claro que no. Quise ser actor, músico, matemático… Cuando me di cuenta de que me gustaba la psicología ya era mayor. Le dije a mi padre que ya había fracasado en muchas cosas para empezar de nuevo. Dijo: “No quiero tener un hijo que renuncia a sus sueños por temores falsos”. Cuando me gradué le llevé el título a una obra en la que trabajaba.

Su padre temía las emociones. Usted las derrocha.

Tal vez tenga que ver una cosa con la otra. Intentamos reparar donde podemos aquello que no podríamos reparar donde quisiéramos. Me hubiera gustado abrazar al niño que fue mi papá, que tenía miedo y estaba solo. Me gusta transmitir el afecto y la gratitud.

Dante sitúa en el último anillo del infierno a los ingratos.

Por debajo de los asesinos. El ingrato es un traidor. Cuando no estás a la altura con alguien que te ha tendido la mano, estás traicionando un acto de amor.

¿El amor no debería aceptar cualquier cosa?

Debe tener límites claros. A una paciente su pareja la golpeaba. Le preguntaba: ¿por qué no te vas? “Porque lo amo”, respondía. No todos los amores merecen ser vividos. El amor, si no es condicional, es necesidad. Y la necesidad es patológica.

¿Se puede reaprender a amar?

Para eso estoy yo. El que hace daño proyecta su energía destructiva sobre los demás. A veces, de vuelta, se lastima. Con una persona autodestructiva lo que quieres es que desee. El deseo es el motor de la vida.

¿Qué límites tiene el deseo?

La diferencia entre una actitud sana y una patológica es nada más que de medidas.

El equilibrio griego. ¿Amamos desequilibrados?

Las emociones fuertes desequilibran. Duran poco. Y tienes que pagarlas. El deseo se opone a la fuerza destructiva que tenemos: nunca vamos a encontrar todo lo que queremos. Siempre vamos a ser seres deseantes. Ahora, el deseo ha de tener límites. Imagina que a alguien se le ocurra desear a un niño de ocho años. Las normas están para que sepamos hasta dónde se puede llegar.

¿Normas por si falla la ética?

Puedes desear algo que no te puedes comprar. Y no lo robas. Se complica cuando la vida te lleva a la ausencia de deseo. El deseo de nada es el deseo de muerte. El deseo otorga placeres. Unamuno diría placeres de juguetería, pero te alcanzan para vivir.

Utiliza referencias literarias, cinematográficas, lee el Nuevo Testamento cada año…

Jesucristo fue un revolucionario. Alguien capaz de ver más posibilidades que el a favor o en contra. Cuando acusaron a María Magdalena de adulterio y querían aplicar la ley lapidándola, ni negó la ley ni la aplicó, dijo: “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”. La excepción es importante. Hace que te enamores. El mundo es blanco y negro y aparece alguien en colores.

El amor cura y daña.

El psicoanálisis es la clínica del duelo. Duelo viene de batalla y de dolor, la batalla dolorosa que tiene que llevar adelante quien perdió algo que amaba. “Morir es haber vivido”, dice Borges.

¿Se puede ser psicoanalista sin ser culto?

A Freud le preguntaron qué debería tener una Facultad de Psicoanálisis. Contestó que arquitectura, poesía, filosofía, literatura, religión…, las maneras en que los humanos hemos intentado encontrar un sentido frente a la angustia del vacío existencial.

¿Ser uno mismo es el mayor desafío al que nos enfrentamos en la vida?

El peor de los tormentos es querer ser alguien distinto al que se es. Lo escribió Kierkegaard. Nadie sabe quién es. Psicoanalizarse es adentrarse en esa búsqueda.

¿El camino es siempre la humildad?

Es muy difícil analizar a alguien que cree que lo que hace siempre está bien. No solo analizar, es muy difícil vivir con alguien así. Solo alguien que nunca se analizó se identifica con sus logros. Di una charla en un estadio de Montevideo ante 7.500 personas. Hablaba con Cynthia, mi mujer, y me preguntaba: “¿Por qué vinieron?”.

Su esposa es también psicoanalista.

La persona que amamos no es la que nos completa, sino la que nos permite tener una incompletud que no duele. Para que funcione hay que renunciar a esa demanda desmesurada de completud.

Cynthia es su segunda esposa…

Sí. He sido abandonado, he abandonado…, por eso creo que puedo tener un compromiso tan potente con la mujer que amo.

¿El desamor se parece a la muerte?

Una de las cosas más difíciles de duelar no es la pérdida del otro, sino la pérdida del lugar que teníamos para el otro. Cuando te dejan de amar, dejas de ser único y pasas a ser del montón.

¿Bajar a los infiernos es necesario para renacer?

Es inevitable atravesar ese territorio de dolor donde la vida carece de sentido. ¿Cómo voy a vivir sin escuchar la voz de mi padre? ¿Cómo sin el amor de mi vida? Sientes que no vas a poder. Te culpas de lo hecho y de lo no hecho. Es el descenso, la catábasis. El dolor no lo produce la pérdida, sino el esfuerzo que hacemos para no morir con esa persona. A mí la gente dolorida —el que dice no aguanto más, voy a morir…— no me preocupa. Están batallando. Me preocupa el que ya no siente ni dolor. Ese se ha dado por vencido. A mi pareja le pregunto, hasta su hartazgo, si sigue eligiendo estar conmigo.

¿Necesita que se lo confirme?

Borges dice que en las grietas acecha Dios. Creo que también acechan los demonios. Y que corremos el riesgo de hacer la pregunta cuando ya es tarde.

Quien se contiene para no discutir, ¿hace bien?

Hay que tener cuidado con la necesidad catártica de sacarse la ansiedad de encima de inmediato. Es necesario poner tiempo y pensamiento entre el estímulo y la respuesta. Decirle a tu pareja: mejor hablamos después. Si lo hacemos ahora diré cosas que no quiero. También creo que no todas las batallas deben ser libradas.

Usted parece peleón.

Soy luchador. Pero siempre intenté hacerme cargo de las cosas que digo. No voy a decirte que eres lo peor que me pasó en la vida por más que en un momento lo sienta, porque el enojo todo lo enturbia. Voy a esperar a estar tranquilo.

¿Siempre lo consigue?

Casi. Y si no, pido perdón. La vida es un lugar dificilísimo.

¿Nos enfadamos con otros por nuestros fallos?

La proyección es el primer mecanismo de defensa que aprendemos. Un niño se pega con la mesa y los papás la golpean y dicen: “Mala la mesa”.

¿Ponerse filtros es madurar?

Si esos filtros son hijos del respeto y la consideración y no del miedo, sí.

Su último libro, La soledad, aterra y libera.

La soledad nos separa de los otros y nos acerca a nosotros.

¿Solos estamos incompletos?

Acompañados también. Es la maravillosa tragedia del ser humano. Si estuviéramos completos, ¿qué buscaríamos?

¿La soledad voluntaria proviene del miedo?

A veces uno elige no atosigarse con compañías nuevas hasta no estar a la altura de la situación. Otras es producto de hacerse el que quiere estar solo porque tiene miedo del rechazo. Estar con alguien es un desafío complicado. Hay personas que temen ese desafío y no están con nadie y otras que enmascaran el no estar con nadie estando con muchas, que es otra manera de no estar con nadie.

Cuando alguien lee, ¿está solo?

Cuando lees, los otros molestan. Leer es un momento de soledad para habitarse de multitudes.

Escribió La felicidad. ¿Somos más infelices que nunca?

Esta época invita a la frustración permanente porque no sostiene los logros. Te esforzaste por tener un auto y a los tres meses te dicen que es viejo. Hay que desarrollar una inteligencia para quedarse con el placer de lo logrado. Parte de alcanzar cierta sanidad es poder darle a lo logrado un tiempo a nuestro lado.

Escribe que la felicidad no hay que encontrarla dentro de uno.

Hay que construirla. No es una búsqueda del tesoro.

“El fracaso es que no haya nada de uno mismo en lo que se hace”.

El psicoanálisis hace que te acerques a comprender quién eres. Yo me trabajo con analistas. Cada tanto necesito chapa y pintura. Me pregunto si con mi actitud me acerco o me alejo de la persona que quiero ser. “Le contestaste mal, pero lo merecía”. ¿Y yo? ¿Merecía tener esa actitud? Los gestos no hablan de quien los recibe sino de quien los hace.

sábado, 30 de mayo de 2026

Qué hay tras un niño que se pelea con otros y cómo evitarlo

Enseñar a los menores a entender y gestionar sus emociones es una forma de conseguir que no acaben agrediendo a otro niño.AJ_Watt (Getty Images)
Sobre los dos años hay más probabilidad de que el menor se muestre agresivo y tenga rabietas. Conviene que los padres actúen desde el principio con límites claros, desde la empatía y evitando etiquetas que puedan mermar su autoestima

Los seres humanos somos, por naturaleza, sociales. Necesitamos la interacción con los demás para desarrollarnos plenamente y, como en todo aprendizaje, lo ideal es que este proceso comience en la primera infancia. Sin embargo, no todos los niños evolucionan al mismo ritmo ni adquieren las mismas habilidades al mismo tiempo. “En el proceso de construir relaciones basadas en el respeto, pueden aparecer en algunos menores conductas negativas que generen conflictos y desencuentros con sus iguales, independientemente de su edad, etnia o cultura”, señala Silvia Fuentes, psicóloga especialista en terapia familiar. “Aunque existen períodos que son especialmente intensos y que generan muchos conflictos y peleas. Por ejemplo, alrededor de los dos años. A esta edad muchos pequeños comienzan a buscar su autodeterminación e independencia”, añade.

Según Fuentes, a esta etapa se le conoce como "los terribles dos" y en ella se dan muchas rabietas, son niños peleones y dicen continuamente expresiones como “no” y “yo solo”. Las peleas no son solo con los padres, aunque son las más comunes por la cercanía: “También se suelen enfrentar a sus compañeros en el colegio y a sus hermanos. No es raro que los niños a esta edad tengan algún mordisco o marca de algún golpe”.

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“Los niños comúnmente llamados peleones suelen ser pequeños, con un temperamento fuerte y con carencias en el ámbito de las habilidades sociales, la mayoría debido a su edad, que permitan la resolución de conflictos de forma pacífica”, prosigue Fuentes. “Los padres deberían entender que sus hijos usan los golpes porque tienen un lenguaje escaso o inexistente y sus alternativas para defenderse son los instintos primarios de huida y ataque o bien el llanto como forma de pedir ayuda”, sostiene la psicóloga.

“La envidia, la frustración, la incapacidad para demorar la recompensa o no aceptar una negativa son otras causas por las que un menor puede entrar en conflicto”, afirma Juan Antonio Planas, pedagogo y presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. “Aunque las riñas van a menos con la edad, es algo que los padres no deben pasar por alto. Los niños agresivos suelen ser muy poco aceptados y, cuanto más rechazados se sienten, más violencia se puede generar”, continúa Planas. Según el pedagogo, las familias deben dar pautas para reconducir la conducta, por ejemplo, con premios o retirada de privilegios, como puede ser poder o no poder realizar alguna actividad que les guste.

Cuando el niño consigue su propósito con una rabieta, se le refuerza a que haga lo mismo en otras ocasiones. ljubaphoto (Getty Images)

Lo más preocupante de estas situaciones es cuando la agresividad provoca daños físicos y morales. “Puñetazos, golpes, mordiscos o acoso psicológico, por ejemplo a través del chantaje emocional, el aislamiento o el acoso cibernético”, advierte Planas. “Enseñar a los menores a entender y gestionar sus emociones de ira es una forma de conseguir que no acaben en estas agresiones hacia otros", incide el experto. “Cada conflicto es una oportunidad para que los padres muestren una forma mejor de responder y con consecuencias más satisfactorias”, retoma Fuentes. “Por ello es importante que estos eviten modelos de conducta agresivos y sean empáticos. Se trata de que muestren a sus hijos el desencadenante de la conducta que provoca el conflicto. Es decir, entender la razón del enfado y la reacción que provoca para poder plantear opciones de respuesta distintas”, argumenta esta experta.

Según explica, los progenitores pueden aplicar modelos positivos de resolución desde la calma y la empatía que ayudan al niño a manejar la situación de otra manera: “Así como hacerle entender que la racionalidad plantea más alternativas que actuar de forma impulsiva”. “Para conseguir esto, lo primero es mantener la calma, establecer límites claros y firmes sin usar nunca la violencia, los gritos o la agresividad”, prosigue Fuentes, “y también estaría bien anticipar los enfados y redirigir las situaciones para frenar las peleas antes de que aparezcan”.

Además, para Fuentes es esencial evitar etiquetar al niño por su comportamiento para no dañar su autoestima. “Expresiones como pegón o conflictivo afectan al autoconcepto y a su identidad, lo que puede generar y mantener una conducta agresiva”, afirma la especialista, a la vez que aboga por poner el foco en los comportamientos adecuados del menor: “No hay que centrarse solo en reprender las conductas indeseadas. De esta manera se favorecen alternativas más adecuadas para la convivencia”.

Planas aconseja tomar cartas en el asunto desde el primer momento que aparece la conducta disruptiva: “Cuando el niño consigue su propósito con una rabieta, se le refuerza a que haga lo mismo en otras ocasiones. Por lo tanto, es importante que comprenda cuanto antes que con agresividad no consigue sus objetivos y siempre hablarles desde la tranquilidad, aunque algunas veces cueste”.



viernes, 29 de mayo de 2026

_- Lasaña de verduras para principiantes





















_- No se prepara en dos segundos, pero su procedimiento es muy sencillo. Vale la pena hacer más cantidad y congelarla para que puedas repetir este platazo donde no echarás de menos la carne.


No tenemos nada contra la lasaña tradicional: la veneramos y ya publicamos su receta hace tiempo, hecha al más puro estilo italiano. Sin embargo, creemos que la arquitectura básica de este plato –láminas de pasta con distintos ingredientes o salsas en medio– puede funcionar perfectamente con otras fórmulas. Por eso hoy servimos una de verduras, que no solo es más ligera, sino que deja tranquilas un ratito a las vacas y a los cerdos.

Esta lasaña tiene, además, la virtud de la sencillez. Por un lado lleva una simple salsa de tomate con setas, y por otro, una mezcla de ricota, espinacas y parmesano. No hace falta cocer previamente las láminas de pasta, y también pasamos de la bechamel, una salsa habitual en la lasaña que nos rechifla pero que nos complicaría la existencia y haría el plato más pesadote. Vamos, que son todo facilidades. Mira el vídeo de arriba para ver cómo se hace.


Ingredientes

Para 4 personas
Un paquete de placas de pasta para lasaña que no requieran cocción previa (18 placas)
Mantequilla o aceite para engrasar la fuente
Salsa de tomate y setas
300 g de setas (champiñones u otras)
1 cebolla
½ rama de apio
1 zanahoria grande
2 dientes de ajo
800 g de tomate triturado
Unas hojas de romero fresco o una cucharadita de seco
Unas hojas de tomillo fresco o una cucharadita de seco
Aceite de oliva Sal
Espinacas
600 g de espinacas frescas
250 g de ricota o requesón
150 g de parmesano rallado fino (u otro queso curado similar)
Pimienta negra
Sal

Instrucciones

1. Picar fino la cebolla, la zanahoria, el apio y los dientes de ajo.

2. Ponerlos a dorar a fuego medio en una sartén grande o cazuela baja con un chorro de aceite de oliva y una pizca de sal.

3. Picar las setas, y cuando las verduras ya estén blandas y ligeramente doradas (unos 10 minutos), añadirlas a la sartén con otra pizca de sal, el romero y el tomillo.

4. Cuando las setas hayan perdido su agua y reducido -unos cinco o 10 minutos-, incorporar el tomate. Salar y cocinar unos 15 minutos más.

5. Mientras el tomate se hace, poner a calentar el horno a 200 grados.

6. Mojar las espinacas y poner la mitad de en un bol tapado con un plato o en un estuche de silicona. Cocinar en el microondas a máxima potencia unos cinco minutos, o hasta que estén cocidas y blandas. Repetir la operación con la otra mitad.

Consejo
Si no tienes microondas, las puedes cocer en agua hirviendo o al vapor.

7. Escurrirlas muy bien aplastándolas contra un colador. El líquido que suelten se puede añadir a la salsa de tomate.

8. Picar las espinacas y mezclarlas en un bol con la ricota, dos terceras partes del parmesano (100 gramos), pimienta negra y sal.

9. Para montar la lasaña, engrasar una fuente de horno de unos 30x20 centímetros con aceite o mantequilla.

10. Poner la primera capa de láminas de pasta. 

Consejo
Si no encajan justo, las láminas se pueden romper para formar la capa.

11. Cubrir con salsa de tomate y repartir unas cucharadas de mezcla de espinacas y ricota por encima (ver vídeo).

12. Tapar con otra capa de pasta y repetir el proceso hasta acabar la mezcla de espinacas. Terminar con una capa de pasta, salsa de tomate, el resto del parmesano rallado espolvoreado por encima y, si se quiere, un poquito de mantequilla.

Consejo
La última capa de láminas de pasta debe quedar bien cubierta por todos los bordes, porque si no se endurece en exceso en el horno.

13. Hornear la lasaña unos 30 minutos, hasta que esté bien gratinada. Dejar que se enfríe un poco antes de servir.

Consejo
Para que se dore bien, la puedes subir a la parte alta del horno los últimos 10 minutos.