jueves, 21 de mayo de 2026

Es el saqueo (y no la libertad) lo que avanza en Argentina

En la coyuntura actual argentina se combinan una crisis política de final abierto con los escándalos de corrupción que comenzaron con la criptoestafa $Libra del propio presidente Javier Milei, pasando por las coimas recibidas por altos funcionarios -como la Secretaria de la Presidencia y hermana del mandatario Karina Milei- hasta el que hoy involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Todo esto afecta al conjunto del gobierno, junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad y credibilidad social del oficialismo.

El estado cataléptico de la industria, la construcción y el comercio y la caída del poder adquisitivo de los salarios y la calidad del empleo reforzaron la atención colectiva hacia los hechos de corrupción y teñido de color muy oscuro la imagen presidencial, que avanza en su tercer año de mandato con la peor imagen desde que asumió. Sus insultos constantes contra periodistas y empresarios han acicateado la búsqueda de una salida.

«El poder no se conforma con una persona sensata, sino también con una política económica, no solo un plan de negocios», señala Horacio Verbitski, director de El Cohete a la Luna.

Jaqueado por la evidente pérdida de popularidad y el malestar popular, en una entrevista política en el canal libertario Neura, Milei aseguró el jueves por la noche que su gobierno enfrentó un supuesto golpe de Estado (financiado por Venezuela, «un conjunto de hijos de puta» querían hacer un golpe de Estado, dijo) y relató un presunto intento de coima de parte de un empresario. También se refirió a los supuestos aportes rusos en medios de comunicación del país.

Sus dichos motivaron una denuncia penal de la diputada Marcela Pagano, quien lo acusó de presunto encubrimiento. Señaló que el mandatario no podía hablar públicamente de hechos de semejante gravedad sin denunciarlos. En su presentación judicial sostiene que, si Milei tenía conocimiento de posibles delitos contra el orden constitucional y de un supuesto hecho de corrupción, estaba obligado a dar intervención a la Justicia.

En enero, el 43 por ciento consideraba que las medidas del Gobierno “son necesarias aunque duelan”. En mayo ese respaldo se diluyó al 32 por ciento y la aprobación de la gestión libertaria es la más baja desde el inicio del mandato. En febrero de 2026 cerraron 257 empresas. Se acumulan 17 meses consecutivos de retracción en la cantidad de firmas y se relevaron más de 24 mil compañías que tuvieron que bajar sus persianas. Los escándalos de corrupción en el más alto nivel no cesan y el gobierno vende los bienes públicos que quedaron para pagar la deuda externa.

Ante cientos de dueños y dirigentes de grandes empresas, en un almuerzo del CICyP (Consejo Interamericano de Comercio y Producción)—, el canciller Pablo Quirno afirmó: “A medida que el RIGI sea exitoso, se genera una base de capital que está protegida contra el control de capitales. Entonces, cualquier delincuente que, a futuro, trate de poner control de capitales en la Argentina, no va a poder porque va a tener un stock de capital que tendrá derecho a irse. Los futuros gobiernos van a estar, de alguna manera, encorsetados; las herramientas que utilizaron el pasado en contra de los argentinos no van a poder ser utilizadas”.

Quirno llama delincuentes a quienes quieran proteger el patrimonio nacional, o al menos establecer algún tipo de negociación con las grandes empresas para que la extracción de minerales, hidrocarburos y otros productos de la naturaleza no constituya un exclusivo beneficio para las corporaciones. La decisión política del gobierno y de sus mandantes, es que las medidas antinacionales que se tomen ahora no puedan ser revertidas por gobiernos futuros, creando un entramado legal-jurídico que impida que algún gobierno democrático revierta la cesión de soberanía y el despojo que está haciendo la administración libertaria.

Obviamente, la “confianza” que pretenden lograr de los sectores dominantes no tiene que ver con la solidez económica sino con intereses de negocios concretos, que jamás se opusieron al endeudamiento externo, a la evasión impositiva, a que al Estado lo roben los contratistas del Estado, o que no se puedan controlar los recursos que entran y salen por las fronteras del país.

Se transita una crisis política de final abierto junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad del oficialismo libertario al calor de los problemas políticos, sociales y de corrupción del gobierno, pero también de un cada vez más fuerte descontento social e impopularidad de la gestión de Javier Milei por el agravamiento de la situación económica y social en los últimos meses, acicateada por los nuevos ajustes presupuestarios anunciados en el Boletín Oficial: un enorme recorte al gasto público que afecta áreas sensibles como educación, ciencia, técnica, salud, junto con anuncios de aumentos en el transporte.

El recorte a la educación fue una provocación contra la masiva Cuarta Marcha Federal Universitaria en todo el país, que ha actuado como caja de resonancia de la gran oposición al gobierno y a sus políticas económicas de ajuste que se viene acrecentando en las últimas semanas. La Corte Suprema de Justicia demora la ley universitaria y el gobierno gana tiempo para sostener el superávit pactado con el Fondo Monetario Internacional. Según la información que circula por los pasillos oficiales con contactos ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ); el máximo tribunal judicial del país no definiría de manera urgente la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

El último ajuste presupuestario dejó el área de Salud con 63.000 millones menos. El recorte impacta de lleno en la lucha contra el cáncer, la distribución de medicamentos de primera necesidad, desfinancia la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y deja sin tratamiento a miles de pacientes crónicos.

Según el viceministro de Economía, José Luis Daza, esperan embolsar 3.000 millones para fin de año por las privatizaciones de las empresas nacionales AYSA, Transener, Intercargo y Belgrano Cargas. Daza reconoció que le prometieron al Fondo Monetario Internacional que iban a “comprar 7.000 millones de dolares de reservas, más 3.000 millones de dólares de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el FMI. Por eso, el interés en avanzar con privatizaciones.

El gobierno lanzó la Licitación Pública Nacional e Internacional para avanzar con la venta y transferencia del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) que permanecen en manos del Estado, olvidando que el agua es un derecho, no una mercancía. Asimismo informó que Genneia y Edison Transmisión fueron los ganadores de la licitación para obtener la totalidad de la participación accionaria del Estado en Citelec, sociedad controlante de Transener. La operación se cerró por 356 millones de dólares.

Transener opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el país. El retiro del Estado significa el control total por parte de empresas privadas del transporte de la energía. En la agenda de privatización también están las centrales térmicas Manuel Belgrano y General San Martín. No se trata de una empresa más: opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el territorio argentino, pieza central de la infraestructura energética que hasta ahora contaba con la participación del Estado y el control operativo del Grupo Pampa Energía. Su privatización total representa la pérdida absoluta del control estratégico sobre cómo se transporta la energía en el país.

Detrás de Edison Energía operan los hermanos Juan y Patricio Neuss, que mantienen una relación personal con Santiago Caputo, el principal armador político de Javier Milei, y mantienen estrechos vínculos con la Fundación Faro, caja de financiamiento de la maquinaria política libertaria. El holding ya venía acumulando adjudicaciones clave: las represas hidroeléctricas Alicurá (Río Negro y Neuquén) y Cerros Colorados (Neuquén), y la generadora Potrerillos en Mendoza.

El viceministro de Economía, José Luis Daza reconoció que le prometieron al FMI que iban a “comprar 7.000 millones de dólares de reservas, más 3.000 millones de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el organismo multilateral. Por eso, el interés oficial en avanzar con las privatizaciones.

Este entramado de empresarios y funcionarios ya apunta a la logística y el nuevo foco de disputa es la Hidrovía del Río Paraná, la arteria principal por donde sale la enorme mayoría de las exportaciones argentinas y fuente de enormes recursos para las economías del interior del país. El Gobierno impulsa la privatización del dragado y balizamiento de esta vía navegable por un período de 25 años, un negocio enorme que asegura ingresos de entre 200 y 300 millones de dólares anuales, totalizando cerca de 7.000 millones de dólares durante toda la concesión.

El modelo entreguista de los libertarios quedó completamente expuesto: mientras recorta derechos laborales y jubilaciones, da rienda suelta a un festival de privatizaciones a la medida de la verdadera élite empresarial y financiera, entregando los bienes comunes naturales y sectores estratégicos a empresarios afines -nacionales y extranjeros- en un saqueo exigido por el FMI para pagar las deudas de país con el organismo. Una pintada en el barrio porteño de Liniers es clara: ¿Habrá Argentina después de Milei?

https://rebelion.org/es-el-saqueo-y-no-la-libertad-lo-que-avanza-en-argentina/ 

 *Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

miércoles, 20 de mayo de 2026

Una temporada muy húngara.

Budapest en febrero de 1945 durante la batalla por la ciudad.
ullstein bild Dtl. (ullstein bild via Getty Image
Un libro extraordinario sobre Budapest durante la Segunda Guerra Mundial despliega una fascinante galería de personajes en la que no faltan Paddy Leigh Fermor y el conde Almásy.

Llevo una temporada muy húngara. El otro día me encontré en la calle a mi querido maestro de esgrima, Imre Dobos, que me emplazó a volver a la sala a mejorar con el sable. Mientras lo decía me miraba desde arriba —es sustancialmente más alto— con esos ojos tan magiares que parecen reflejar el cielo interminable de la puszta o la bruma que se eleva del Danubio una mañana de invierno en Budapest. La misma mirada, los mismos ojos ovalados como mandorlas, el azul como si lo vieras en un espejo empañado, los volví a notar sobre mí el jueves al conversar en el bar del hotel Alma con László Krasznahorkai, el premio Nobel de literatura. Entonces, mientras trataba de formular una pregunta a la altura de la prosa sin límites de autor, pensé en aquel pasaje de su Melancolía de la resistencia: “Se quedó mirando el vacío. El vacío, un alba ahogada cuya claridad lechosa no inundaba, sino que empapaba el cielo oriental”.

Y el lunes estuve en la misma Budapest, no la real de ahora sino la de 1938, acodado en el mirador del bastión de los pescadores en la colina del castillo, observando correr abajo el río y extenderse Pest, la mitad oriental de la ciudad. Me asomaba a las maravillosas viñetas de Rapsodia húngara (Norma, 1984), el clásico álbum de Vittorio Giardino de las aventuras de su detective Max Fridman que transcurre en la vieja capital, mientras preparaba una cita con el dibujante.

Pero lo que me ha sumergido más estos días en Hungría ha sido la lectura de un libro extraordinario, uno de esos que te absorben y te transportan y tienen la capacidad de hacer que su asunto se desborde hasta inundar tu vida entera e incluso parece que posean el mágico poder de materializar a tu alrededor paisajes y personas (Imre, Krasznahorkai, Fridman, el viejo conde y piloto Orssich, el aviador y navegante Miklós Kenyeres). Se trata de The last days of Budapest, subtitulado Spies, nazis, rescuers and Resistance 1940-1945 (Head of Zeus, 2025), de Adam LeBor, un escritor y periodista británico que fue corresponsal en Budapest y Europa Central durante años para The Times, The Economist y The Independent y del que se ha publicado en castellano su Los banqueros secretos de Hitler (Grijalbo, 1998). LeBor, con una decena de libros de no ficción, es autor también de siete novelas, entre ellas la serie policiaca The Danube Blues trilogy, protagonizada por un detective romaní, gitano, que trabaja en el grupo de homicidios de Budapest.

Zapatos de bronce en el monumento a las víctimas de los nazis húngaros en Budapest, a orillas del Danubio. Davide Erbetta


The last days of Budapest, recomendada por David MacClosky, el autor de Estación Damasco, es una fascinante panorámica de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial que abarca todos los aspectos de la vida en ese periodo, con especial atención a las intrigas diplomáticas, al espionaje y a la situación progresivamente a peor de los judíos (1 de cada 4 habitantes de Budapest conocida por los antisemitas como Judapest). El libro, de quinientas intensas y apasionantes páginas llenas de historias subyugantes, se me metió en el bolsillo desde el principio al mencionar, ¡en la misma página!, a dos de mis personajes favoritos: Patrick Leigh Fermor y Lászlo Almásy. Del primero se citan sus testimonios sobre Budapest, que visitó en su periplo de jovencito en 1934, recogidos en Entre los bosques y el agua (Península, 1986); y del segundo se recuerda cómo el explorador y su hermano János formaron parte de la bulliciosa vida de la capital previa al desastre.

Salen en el libro muchísimos otros conocidos, el almirante Horthy y su familia (entre ellos Niki, el heredero, al que muestra bajo una luz más favorable de lo que se acostumbra, y el malogrado primogénito István, que voló con Kenyeres en la misma escuadrilla de cazas antes de estrellarse), Otto Skorzeny, Eichmann, el conde Pal Teleki —mucho menos simpático que en el retrato de Leigh Fermor—, Ferenc Szálasi (el líder de la Cruz Flechada, los malos de La caja de música), el diplomático sueco Raoul Wallenberg, que salvó a decenas de miles de los judíos de Budapest, la brava agente del Servicio Especial de Operaciones británico (SOE) Krystyna Skarbek (aka Christine Granville), o Arthur Koestler. Y gente que yo no conocía pero pasan a engrosar desde ahora mi lista de gente interesante: la actriz Katalin Karády, la valerosa condesa Caja Andrássy de Csíkszentkirály y Krasznahorka (sic), David Gur, que dirigió un fenomenal comando de resistentes judíos durante la ocupación alemana de Budapest; el infame, pragmático y mujeriego oficial de caballería las SS Kurt Becher, que llevó las negociaciones de Himmler para intercambiar judíos por bienes materiales para su organización, el rey de los contrabandistas y agente cuádruple Andor Grosz, el jefe de seguridad de Horthy y luego de la Gestapo húngara Péter Hain, o el tan activo diplomático británico Owen O’Malley. Por no hablar del sacerdote católico y miembro de un destacamento de la muerte de la Cruz Flechada, padre András Kun, que daba a su pelotón la orden de fusilar judíos al grito de “en el santo nombre de Cristo, ¡fuego!”.

El libro de LeBor, que arranca describiendo el final del imperio austrohúngaro y la Budapest de entreguerras, me ha descubierto partes de una historia que creía conocer bien gracias a otros como Battle for Budapest, de Kristian Ungvary (J. B Tauris, 2007) y mi propia experiencia en la ciudad, por la que he deambulado buscando huellas de la época (el hotel Geller, el café Negresco y el Floris, el night club Arizona) y rastros de Paddy, Almásy y otros personajes. Toda ciudad es un pentimento de sucesos y vidas, pero en Budapest se añade el plus de la melancolía y el romanticismo de una capital tendida sobre su historia como sus puentes sobre el Danubio. Recuerdo especialmente los zapatos de bronce —incluidos de niños— junto al río que recuerdan a las víctimas de la Shoah asesinadas y lanzadas al agua. Y un diorama en el Museo de Historia Militar (Hadtörténeti Múzeum) que recreaba el ambiente (malo) durante la batalla final por Budapest entre el ejército soviético y la fuerzas alemanas y húngaras aliadas. Curiosamente —la memoria es así de selectiva— me vienen a la cabeza un maniquí con un Panzerfaust, el bazoka de baratillo alemán, y las ruedas de un tanque Panther que se exponían.

Bombardeo aliado de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial. Bettmann (Bettmann Archive)


Bombardeo aliado de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial.

LeBor repasa la terrible suerte de la ciudad y sus habitantes poniendo de relieve la muy actual estrategia nefasta de Horthy de tratar de hacer equilibrios con los nazis y con los propios extremistas húngaros de la Cruz Flechada. Explica que el viejo almirante fue muy responsable de la política antisemita (sus leyes contra los judíos fueron pioneras en Europa) que se fue exacerbando y se le acabó escapando de las manos para caer en las de Eichmann y conducir al exterminio de los judíos húngaros, mayormente en Auschwitz. También cuenta el autor la alianza que se estableció en la sombra entre resistentes polacos y húngaros, y la repulsiva iniciativa final de los nazis de regatear con las vidas de los que iban a deportar. Y todo acaba con la gran batalla final por Budapest, desesperada, calle por calle, edificio por edificio.

Al cerrar las páginas de The last days of Budapest, con el cielo de la devastada ciudad ardiendo y el aire espesado por las cenizas y el acre hedor de la cordita, he vuelto a Krasznahorkai y Melancolía de la resistencia: “En efecto, el estado natural del mundo era el caos, y como nunca acababa tampoco podía predecirse una salida. No podía predecirse, pero tampoco valía la pena. Y hasta palabras como ‘caos’ y ‘salida’ resultaban del todo superfluas”.

Sobre la firma Jacinto Antón

martes, 19 de mayo de 2026

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. Lufthansa marca un hito en el largo camino de las empresas alemanas para admitir su pasado nazi

Miembros de la organización fascista SA sirviendo como policías auxiliares ocupando el aeródromo de Tempelhof en 1933.ullstein bild Dtl. (ullstein bild via Getty Images)
La aerolínea da un giro con motivo de su centenario y revisa su papel durante el régimen nacionalsocialista, en el que se benefició del trabajo forzado

Las empresas alemanas se han mostrado reticentes a revisar sus actos durante el nazismo. No es fácil reconocer abiertamente su implicación, ni cómo se beneficiaron, por ejemplo, de los miles de trabajadores forzados durante el régimen que controló el país con mano de hierro entre 1933 y 1945. La mayoría se limitó a investigarlo superficialmente sin entrar en muchos detalles. El silencio impuesto en la sociedad alemana tras la II Guerra Mundial también se aplicó, en la medida de lo posible, al entramado empresarial. Solo las grandes compañías se vieron obligadas en los años noventa a revisarlo si querían hacer negocios con Estados Unidos.

Pero desde hace unos años, cada vez más quieren profundizar en lo ocurrido, sobre todo cuando llega un gran aniversario. Grandes empresas alemanas como Volkswagen, Allianz o Deutsche Bank ya encargaron en el pasado estudios científicos sobre su pasado durante el nazismo. VW encargó en 1986 al historiador Hans Mommsen que investigara su pasado nazi, y su estudio se publicó en 1996. Al mismo tiempo, VW comenzó a participar en proyectos humanitarios y sociales, especialmente en Europa del Este.

Con motivo de su centenario, Lufthansa ha encargado un exhaustivo estudio sobre su papel durante el nazismo, un paso que ha logrado gran atención. “Lufthansa formó parte claramente del sistema”, afirmó el director general de la aerolínea, Carsten Spohr, a principios de febrero al dar a conocer la noticia. Esto incluyó el rearme inicialmente secreto como “fuerza aérea clandestina”, la integración en la economía de guerra nazi y la explotación sin escrúpulos de trabajadores forzados en talleres y fábricas de armamento, detalló el directivo.

Lufthansa siempre fue una de las reacias a indagar en el capítulo más oscuro de su historia, alegando que la empresa que operó entre 1926 y 1945 bajo el nombre de Deutsche Luft Hansa AG —que entonces se escribía en dos palabras— no tenía nada que ver con la Deutsche Lufthansa AG posterior a 1953. Tuvo la oportunidad de redimirse con motivo de su 75º aniversario en 2001, cuando el historiador Lutz Budrass realizó un estudio científico sobre el empleo de trabajadores forzados en Lufthansa. Pero la aerolínea decidió finalmente no publicarlo.

Años después, en 2016, se distanció de la publicación del libro Águila y grulla. Lufthansa y su historia 1926-1955, que Budrass escribió tras ver cómo analizaban su pasado. La empresa optó entonces por publicar su propio libro, Bajo el signo de la grulla, dividido en dos partes: por un lado, la historia de la primera Lufthansa con numerosas fotos y sus logros técnicos y de aviación, y por otro, al final, en una pequeña funda de plástico, el informe de Budrass sobre los trabajadores forzados.

7 de marzo de 2024, Hesse, Fráncfort del Meno: Carsten Spohr, presidente del Consejo de Administración y CEO de Deutsche Lufthansa AG, habla con la prensa en marzo de 2024.

picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images)

Es la primera vez que asume su responsabilidad sin resguardarse en que desde el punto de vista jurídico, el grupo actual no tiene nada que ver con su predecesora, aunque se asegurara los derechos sobre el nombre, los colores y el icónico símbolo de la grulla tras la liquidación después de la guerra.

“Lo importante desde mi punto de vista era que Lufthansa comprendiera que no se trataba de una empresa dentro del nacionalsocialismo, en la que tenían que adaptarse de alguna manera al régimen, sino que ellos mismos eran una empresa nacionalsocialista y que, en realidad, eran el régimen. No había ninguna diferencia entre el régimen nazi y la empresa”, explica por teléfono el historiador Manfred Grieger sobre algo que reconoce es “difícil de asimilar”. Él es el autor, junto con Hartmut Berghoff y Jörg Lesczenski, del estudio encargado por la aerolínea, Lufthansa: Los primeros 100 años, que saldrá a la venta en marzo.

Grieger, responsable de analizar el periodo comprendido entre 1926 y 1946, indica cómo, por mucha distancia que quiso marcar de su predecesora, la empresa “estaba compuesta en su mayoría por personas que ya habían tenido importancia dentro de la compañía durante los años treinta y cuarenta”. “Los directivos de Lufthansa formaban parte tanto de la junta directiva de la aerolínea como del Estado. También en la República de Weimar participaron en el rearme secreto y en el apoyo a una fuerza aérea secreta formando pilotos, pero también introduciendo el Junker Ju-52, que podía transformarse con relativa facilidad en un bombardero improvisado”, detalla sobre un avión proporcionado a los franquistas durante la guerra civil española.


Empleados de la aerolínea Deutsche Lufthansa hacen el saludo nazi mientras un avión con bandera nazi y el Comité Olímpico Alemán aterriza en el aeródromo de Croydon, el 2 de diciembre de 1935. J. A. Hampton (Getty Images)

En los años posteriores a la guerra se centraron en los aspectos técnicos más destacados, “pero no prestaron especial atención a la nazificación de la empresa, sino que, por así decirlo, intentaron eliminar las esvásticas de las imágenes”. El estudio no añade “nada dramáticamente nuevo” respecto al informe de Budrass, pero ahora se ha encargado también un análisis en profundidad sobre los trabajadores forzados, más allá de la dimensión numérica a la que hasta ahora se habían limitado, que se llevará a cabo hasta 2027.

“El capítulo más oscuro de Lufthansa fue la época del nacionalsocialismo. La aerolínea se convirtió en parte del régimen y de sus actos bélicos y criminales”, explica una portavoz de Lufthansa a EL PAÍS. “Lufthansa desempeñó un papel activo en el régimen nazi”. Durante la guerra se había convertido en una empresa de armamento y realizaba reparaciones de aviones y motores. “No todos en la empresa, pero sí demasiados, apoyaron activamente este rumbo. Entre otras cosas, Lufthansa se benefició antes y durante el período nazi de las subvenciones estatales y de la cooperación con los principales nazis. Durante la II Guerra Mundial, la primera Lufthansa participó en la producción de armamento militar, empleando a miles de trabajadores forzados en condiciones discriminatorias e inhumanas. En algunos momentos, estos trabajadores representaban hasta el 50 % de la plantilla”, detalla.

“No habría podido seguir con su trabajo sin ellos. La empresa dependía esencialmente de estas personas y las reclutaba sin ningún reparo”, comenta por su parte el historiador al mismo tiempo que explica que es muy difícil saber el número exacto porque muchos se sustituían o eran trasladados y luego regresaban, pero en su opinión fueron “muchos más de 10.000”, entre los que se encontraban también niños. Como parte de su responsabilidad, Lufthansa contribuyó económicamente –al igual que muchas otras empresas– a la fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro creada en el año 2000 para resarcir a las víctimas del nazismo. “Pero no hubo conexiones directas, sino que todo se gestionó a través de esta fundación”, apunta el experto.

Han pasado más de ocho décadas desde el final de la guerra, pero aún quedan mucho por investigar. “En general, la mayoría de las empresas aún no han revisado su pasado. Creo que muchas temen que haya algo muy grave y que eso pueda repercutir negativamente en la empresa actual”, explica Grieger.

Según un estudio de la Sociedad de Historia Empresarial, ni siquiera el 8% de las empresas alemanas ha analizado de forma profesional su propio papel en el nazismo. “Y si se habla de un estudio general, en el que al menos se haya analizado un poco, entonces se suma otro 10%, es decir, un total del 18%”, explica su gerente, Andrea Schneider-Braunberger. En su opinión, el “nuevo giro” de Lufthansa es parte de una nueva época en la que las empresas asumen cada vez más su responsabilidad y que ha vivido un impulso en los últimos 15 años. “Se están sumando cada vez más empresas familiares que están revisando su historia o investigando de dónde proviene su dinero y qué hicieron sus fundadores”.

Pero, ¿por qué ahora? Para esta historiadora se trata de un tema generacional. “La primera generación, que todavía estaba activa en el nacionalsocialismo, simplemente guardó silencio. No querían hablar de ello. La segunda quizá preguntó a la anterior, pero por lo general ni siquiera lo hizo y, cuando lo hicieron, no obtuvieron respuestas”, comenta. No fue hasta que llegó la tercera generación que se empezaron a hacer preguntas de forma sistémica. “Ahora, una generación más joven pregunta mucho más, de forma más insistente, y quiere saber qué pasó realmente”.

A esto se une el auge de la ultraderecha en Alemania que ha hecho que surjan preguntas como ¿dónde hay similitudes? ¿podemos aprender del pasado nazi? ¿sirve de algo analizarlo? “Hoy en día hay nuevos movimientos y reacciones que no existían hace 10 años. Ahora se tiene mucho más en cuenta la responsabilidad y la defensa de la democracia”, indica. “Y creo que, en principio, las empresas que se ocupan de su historia también comprenden que ahora tienen una responsabilidad al respecto. No siempre ha sido así”.

https://elpais.com/internacional/2026-02-25/lufthansa-marca-un-hito-en-el-largo-camino-de-las-empresas-alemanas-para-admitir-su-pasado-nazi.html

lunes, 18 de mayo de 2026

Lufthansa reconoce por primera vez que formó parte “claramente” del sistema nazi


Aviones de la compañía aérea Lufthansa en el aeropuerto de Múnich el 12 de enero.picture alliance (dpa/picture alliance via Getty Images
Un grupo de historiadores alemanes asegura que la compañía aérea recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados.

La aerolínea alemana Lufthansa ha reconocido esta semana su responsabilidad durante el nacionalsocialismo y ha encargado un exhaustivo estudio científico sobre el papel que desempeñó durante esa época, especialmente sobre la explotación de trabajadores forzosos. Hasta ahora siempre había mostrado reticencias por revisar este pasado alegando que la empresa que operó entre 1926 y 1945 no tenía nada que ver con la Lufthansa posterior a 1953.

“Lufthansa formó parte claramente del sistema”, afirmó el director general de la aerolínea, Carsten Spohr, este martes por la tarde en una rueda de prensa en la sede central del grupo en el aeropuerto de Fráncfort, con motivo del centenario de su fundación que se celebrará el próximo mes de abril. Esto incluyó el rearme inicialmente secreto como “fuerza aérea clandestina”, la integración en la economía de guerra nazi y la explotación sin escrúpulos de trabajadores forzados en talleres y fábricas de armamento.

Con motivo del aniversario, Lufthansa ha encargado un nuevo análisis científico en el que se analiza críticamente este periodo. El estudio de los historiadores Hartmut Berghoff, Manfred Grieger y Jörg Lesczenski se publicará en forma de libro y estará disponible en unas semanas. Asimismo, una exposición en el nuevo centro de conferencias y visitantes también aborda, entre otras cosas, la evolución durante el régimen nacionalsocialista en Alemania. No es habitual que las empresas alemanas revisen su pasado. Según un estudio de la Sociedad de Historia Empresarial, ni siquiera el 8% de las empresas alemanas han analizado de forma profesional su propio papel en el nazismo.

“Lufthansa fue una empresa del nacionalsocialismo”, indicó el historiador Manfred Grieger durante la comparecencia pública al describir los estrechos vínculos de la aerolínea con la administración de Adolf Hitler. “Esta simbiosis supuso la perdición de Lufthansa al final de la guerra mundial”, explicó. “La empresa se hundió por completo con el régimen al que se había encadenado”.

La actual Deutsche Lufthansa AG no es la sucesora legal de la Deutsche Luft Hansa AG, fundada en 1926 y que entonces se escribía en dos palabras. La empresa desapareció con el régimen nazi en 1945. Formalmente, la primera Luft Hansa dejó de existir en 1946 con su liquidación por parte de los aliados, aunque se aseguró los derechos del nombre, la combinación de colores característica y el icónico símbolo de la grulla. Sin embargo, dado que el grupo quiere celebrar este año el centenario de Lufthansa, para Spohr no hay duda de que también había que examinar detenidamente el capítulo más oscuro de la historia alemana hasta la fecha, algo que en su opinión no se ha hecho de forma “suficiente” ni en las descripciones históricas de la primera ni de la segunda Lufthansa.

Según Grieger, no hay duda de que Luft Hansa se alineó estrechamente y de manera voluntaria a los nuevos gobernantes y a la toma del poder por parte de los nacionalsocialistas a partir de 1933. En un primer momento, se convirtió en una aerolínea estatal subvencionada y, desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, pasó de ser una empresa aeronáutica a una empresa armamentística, que finalmente se convirtió en la unidad estructural de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

El miembro del consejo de administración Erhard Milch ascendió en 1933 a secretario de Estado del Ministerio del Aire del Reich. Esta doble función de Milch convirtió a Lufthansa, cuyos accionistas eran principalmente organismos estatales y municipales, en “la empresa del nacionalsocialismo”, como indica Grieger. Ese mismo año, Luft Hansa se convirtió en la Sociedad Anónima Deutsche Lufthansa Aktiengesellschaft.

De acuerdo con el historiador, este rápido acercamiento no fue tanto una expresión de convicciones políticas como motivaciones económicas. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la empresa construyó en Tempelhof (Berlín), una planta para equipos de radiolocalización y se hizo cargo de las reparaciones en el frente. En 1944 la empresa obtuvo dos tercios de sus ingresos totales con pedidos de armamento. Para poder prestar estos servicios, la empresa también recurrió a más de 10.000 trabajadores forzados: ucranios deportados, pero también judíos alemanes. “No se hicieron preguntas cuando estas personas fueron trasladadas a las cámaras de gas. Eran judíos berlineses con los que podían comunicarse. Es difícil de entender”, criticó Grieger.

Para el historiador, no hay duda de que la primera Lufthansa, debido a su intensa implicación en la industria armamentística, incluido el empleo de estas decenas de miles de trabajadores forzados, se convirtió en “protagonista y beneficiaria de la economía de guerra nazi”.

domingo, 17 de mayo de 2026

Cómo responde nuestro cerebro ante las opiniones contrarias (y cómo entrenarlo para aprender a escuchar)

Una mujer apoya los codos sobre una mesa y se tapa la cara mientras un hombre gesticula hablándole.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Cuando escuchamos una opinión contraria a la nuestra, en el cerebro se activan varias regiones implicadas en manejar el dolor y las amenazas.

Escuchar una opinión contraria a la nuestra rara vez es una experiencia neutra. Aunque solemos atribuir esta dificultad a factores culturales o personales, la ciencia muestra que tiene raíces profundas en el funcionamiento del cerebro.

Desde la neurociencia sabemos por qué nos cuesta tanto escuchar opiniones diferentes.

El desacuerdo activa sistemas diseñados para detectar conflicto y mantener la coherencia interna.

Esto explica por qué solemos reaccionar con rapidez y, a menudo, con rigidez ante ideas que desafían lo que creemos.

El cerebro detecta conflicto antes de razonar
Cuando escuchamos una idea que contradice nuestra forma de pensar, el cerebro no empieza evaluando argumentos. Primero detecta que hay un conflicto. Una de las regiones implicadas en este proceso es la llamada corteza cingulada anterior o CCA.

Esta estructura actúa como un radar encargado de identificar inconsistencias entre nuestras expectativas y la realidad, así como conflictos entre respuestas o entre creencias. Por lo tanto, la CCA funciona como un "radar de incongruencias".

La evidencia neurocientífica muestra que la CCA forma parte de circuitos implicados tanto en el control cognitivo como en el procesamiento del dolor físico y del dolor social.

Por eso, una opinión contraria puede ser experimentada como algo incómodo o amenazante, incluso cuando no hay confrontación directa.

Junto a la corteza cingulada anterior se activan otras regiones. Una de ellas, la amígdala, está implicada en la respuesta de amenaza. Otra área importante, la ínsula, está relacionada con la percepción del malestar corporal.

dibujo a lapiz de un cerebro. tiene algunas líneas de color amarillo, azul y rojo. Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

Conocer tu cerebro te puede ayudar a regularlo.
El resultado de este proceso es familiar para todos: nudo en el estómago, tensión corporal y una tendencia a defenderse o cerrar la conversación.

Finalmente entra en juego la corteza prefrontal dorsolateral, responsable de funciones como la planificación, la inhibición de impulsos y la toma de decisiones.

El coste cognitivo y emocional de integrar otra perspectiva
Aceptar una visión opuesta exige un esfuerzo considerable. El cerebro debe mantener al mismo tiempo dos modelos mentales incompatibles: "lo que yo creo" y "lo que tú dices".

Además, debe compararlos y decidir si alguno debe modificarse. Desde el punto de vista energético, es una operación exigente.

A este esfuerzo se suma la disonancia cognitiva: el malestar que aparece cuando una información amenaza la coherencia de nuestra visión del mundo o de nuestra identidad.

En muchos casos, este malestar no se resuelve escuchando al otro, sino justificando lo que ya pensábamos. Es lo que se conoce como "razonamiento motivado".

Por otra parte, muchas creencias están ligadas a la pertenencia a un grupo.

Cambiar de perspectiva puede ser experimentado, aunque sea de forma inconsciente, como un riesgo social: quedar mal, perder estatus o sentirse excluido.

El cerebro social está especialmente orientado a evitar ese tipo de amenazas.

El estrés dificulta escuchar y pensar con calma
Un factor clave en todo este proceso es el estrés.

Cuando este es elevado o sostenido, el sistema nervioso funciona en modo de alerta, lo que reduce la capacidad de la corteza prefrontal para regular emociones y sostener el desacuerdo con calma.

En ese estado, escuchar se vuelve especialmente difícil.

radiografías del cerebro en una tablet. Una mano señala el dispositivo. Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,Cambiar de perspectiva también puede interpretarse como un riesgo social, porque muchas creencias están ligadas a pertenecer a un grupo.

La buena noticia es que estos sistemas son plásticos. Las regiones cerebrales implicadas en el conflicto, la emoción y el control cambian con la experiencia y la práctica.

Escuchar desde la calma se puede entrenar
La dificultad para escuchar opiniones contrarias ha ido ganando presencia en el debate social y cultural. Especialmente en contextos donde las decisiones tienen consecuencias compartidas como en equipos de trabajo, instituciones o espacios de liderazgo.

El desacuerdo mal gestionado suele escalar hacia conflictos interpersonales, bloqueos comunicativos y deterioro del clima emocional.

Se trata de algo muy común en entornos laborales de alta demanda.

Afortunamente podemos entrenar la escucha desde la calma, circunstancia que mejora de forma clara el liderazgo y la toma de decisiones.

Prácticas como el mindfulness o el biofeedback reducen la reactividad automática y aumentan la capacidad de observar el desacuerdo sin responder de forma impulsiva.

Por ejemplo, estudios sobre redes cerebrales en reposo muestran que la práctica sostenida de mindfulness modula redes cerebrales implicadas en regulación emocional y flexibilidad cognitiva.

De este modo se favorecen respuestas más adaptativas ante la discrepancia.

Por otra parte, nuestros proyectos de investigación del grupo Neurociencia del Bienestar de la Universidad de Sevilla han mostrado que entrenar la regulación fisiológica y emocional se asocia con una mayor capacidad para pausar antes de responder, escuchar con menos reactividad y gestionar conversaciones difíciles con mayor claridad.

un hombre canoso, sentado en un escritorio y con un computador en frente, se lleva las manos a la cara. Aunque no se le ve el rostro su posición implica que está angustiado.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,

El estrés nos hace estar en alerta, por lo que, en dicho estado, se nos dificulta escuchar a otros. La clave no está en eliminar la incomodidad, sino en aprender a regularla para que no derive en rechazo automático. Escuchar no significa ceder ni renunciar a los propios valores. Significa sostener la incomodidad el tiempo suficiente para ampliar el marco desde el que decidimos. En un mundo cada vez más polarizado, la capacidad de escuchar opiniones contrarias es una habilidad neurocognitiva entrenable. Comprender cómo responde el cerebro al desacuerdo es el primer paso para dejar de reaccionar automáticamente y empezar a responder con mayor calma, claridad y humanidad. *Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el texto original. 

sábado, 16 de mayo de 2026

_- La conversación más importante que tendrás antes de morir. Hablar con tus seres queridos de tu voluntad anticipada te facilitará la vida (y la muerte) más adelante.

_- En lugar de hablar de política en las reuniones familiares de la temporada de fin de año, considera un tema menos complicado: la muerte.

Es algo en lo que pocos queremos pensar, pero la muerte es una realidad con la que todos nos encontraremos; a menudo primero como cuidadores y luego, inevitablemente, cuando llegue a la nuestra.

Por incómodo que pueda resultar, hablar de los cuidados médicos que uno quiere recibir al final de su vida es “una de las cosas más amorosas” que uno puede hacer por su familia, comentó Jennifer Gabbard, directora del Programa de Investigación en Medicina Paliativa de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest.

Estar al tanto de tus deseos con antelación puede hacer que las decisiones difíciles sean un poco más fáciles para tus seres queridos, y saber que están haciendo lo correcto será un consuelo.

Estas conversaciones no son solo para las personas que están en sus años dorados. Si eres joven y estás sano, puedes plantearlo como una plática de “por si me atropella un autobús”, explicó Omni Kitts Ferrara, directora de educación de la Asociación Internacional de Doulas para el Final de la Vida.

La muerte es un tema complicado, por lo que vale la pena pensar en cómo hacer que estas conversaciones sean menos estresantes para tus familiares y amigos. He aquí un esbozo de lo que hay que tratar.

Sí, hablamos de un documento de voluntad anticipada
En los cuidados al final de la vida, hay dos cosas principales que considerar, platicar y, en última instancia, poner por escrito. La primera es qué tipos de tratamientos quieres o no quieres recibir, lo que suele denominarse testamento vital. La segunda es quién te gustaría que comunique tus preferencias y tome decisiones sobre tus cuidados en caso de que no puedas hacerlo, lo que se conoce como poder notarial para la atención médica. Juntas, estas instrucciones constituyen tu voluntad anticipada: documentos que puedes compartir con tu familia y con tu médico para que sean archivados junto con tu historial médico.

No es necesario que un médico o un abogado rellenen los documentos de voluntad anticipada, pero sí que los firmen tú y al menos un testigo. En EE. UU., los requisitos exactos difieren de un estado a otro —en algunos lugares, los formularios deben ser autenticados por un notario—, así que asegúrate de averiguar lo que se pide en tu estado.

Primero, enfócate en tu testamento vital
Antes de hablar de tus deseos con los demás, puede ser útil redactar un testamento vital para tener claras tus ideas sobre el tema. Algunos sistemas de salud grandes disponen de formularios que pueden facilitar a los pacientes, o puedes encontrar uno en internet. Varios expertos con los que hablamos recomendaron el sitio web Five Wishes como recurso útil.

En general, el testamento vital se reduce a si “quieres cuidados paliativos solo para tratar tus síntomas” o si “quieres un tratamiento agresivo sea cual sea el pronóstico”, explicó Caitlin Cassady, trabajadora social especializada en el final de la vida y coautora del libro Dying at Home: A Family Guide for Caregiving. (Morir en casa: una guía familiar para el cuidado) Algunos testamentos vitales preguntan si querrías intervenciones médicas específicas para prolongar la vida, como un respirador artificial o una sonda de alimentación. Sin embargo, dado que puede resultar difícil entender lo que estos procedimientos podrían implicar, muchos testamentos vitales se enfocan en tus valores y prioridades además de en los tratamientos específicos, o incluso en lugar de ellos.

Por ejemplo, podrían preguntarte: ¿Qué da sentido a tu vida, y cómo te sentirías si no pudieras hacer esas cosas? ¿Qué condiciones de vida serían inaceptables para ti? Es valioso reflexionar sobre este tipo de preguntas y explorarlas con las personas más cercanas a ti.

Un testamento vital es distinto de una orden de no reanimar o de un documento de órdenes médicas de tratamiento para mantener la vida, ambas cosas destinadas a personas que los médicos consideran que tienen un riesgo más inminente de morir. Estos formularios los facilita y llena el personal del hospital, y solo cubren intervenciones médicas concretas, como la reanimación cardiopulmonar o la intubación.

Toma en cuenta que un testamento vital no es “algo que se hace una sola vez”, dijo Gabbard. Es probable que tus deseos cambien a medida que envejezcas, o que una enfermedad terminal cambie tus planes, así que revísalo cada par de años.

Y cada vez que lo hagas, háblalo con tu familia. Porque aunque redactar un testamento vital es un paso crucial, hablar de tus deseos con tus seres queridos puede ser igual de importante.

Después, designa a tu apoderado médico
Aunque tu familia debe estar informada de tus deseos médicos, tu poder notarial para la atención médica comunicará oficialmente tus preferencias al equipo médico y tomará decisiones sobre tu cuidado en caso de que tú no puedas hacerlo.

Tu apoderado notarial para la atención médica puede ser quien tú quieras —no tiene que ser un familiar—, pero hay algunas cosas que debes tomar en cuenta a la hora de pensar en a quién elegir, comentó Cassady. ¿Qué tan cercano eres a esa persona? ¿Puedes mantener conversaciones difíciles con ella? ¿Sería capaz de cumplir tus deseos, aunque ello supusiera suspender un tratamiento que te salvara la vida? ¿Cómo se comporta en una crisis?

“¿Quién crees que toma decisiones muy buenas en situaciones de estrés?”, dijo Cassady. Los testamentos vitales “realmente no lo cubren todo, y la gente a menudo se encuentra en situaciones en las que toma decisiones que nunca pensó que tomaría”.

Es esencial que hables con antelación con la persona que elijas, para asegurarte de que se siente cómoda estando en esa posición. Y probablemente también valga la pena informar a aquellos a los que no has elegido. “La gente puede sentirse realmente herida si no comunicas” a quién has elegido y por qué, dijo Cassady. Lo último que quieres es un conflicto —o una gran pelea— durante una urgencia médica.

Aunque abordar el tema de la muerte puede dar miedo, quizá te sorprenda cómo te sientes después. “Cuando pensamos en nuestra propia mortalidad”, dijo Ferrara, “eso tiene una forma interesante de recordarnos reflexivamente que estamos vivos”.

Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral. Más de Dana G. Smith

viernes, 15 de mayo de 2026

5 conversaciones que debes tener con tus padres cuando envejecen. Muchas familias posponen estos temas. Pero hablar de ellos ahora puede conducir a un mejor cuidado en el futuro.

 Ilustración de una persona hablando con ternura a un padre anciano mientras están sentados entre grandes recipientes de medicamentos y vitaminas.

Credit...Maria Hergueta
Los estadounidenses viven más años y a menudo lidian con múltiples enfermedades crónicas. Pero muchos hijos adultos no saben realmente qué pasa con la salud de sus padres, hasta que sucede una caída, un viaje en ambulancia o una estancia en el hospital.

Esta falta de comunicación perjudica a todos, dijo Louise Aronson, geriatra de la Universidad de California en San Francisco y autora de Elderhood. En una emergencia, los hijos adultos pueden no saber qué hacer, tener un conflicto con sus hermanos y sentirse culpables durante mucho tiempo por la posibilidad de no haber tomado la decisión correcta. Para los padres, el silencio puede significar que no se entienden sus deseos y que sus hijos sufren innecesariamente el estrés de tener que adivinar.

El Times Una selección de lecturas que no encontrarás en otro lugar, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox. Para evitar estas situaciones, hemos preguntado a los expertos qué necesitas saber sobre tus padres de edad avanzada antes de una crisis, y cómo abordar estas difíciles conversaciones.

“Da la sensación de que los estás haciendo pasar por algo difícil, pero estás evitando algo que es mucho, mucho peor”, dijo Aronson.

Conoce su punto de referencia
En caso de urgencia, los médicos solo tienen una instantánea del estado de salud de tus padres, por lo que hacerse una idea de su funcionamiento diario puede ayudarlos a diagnosticar y tratar a tus padres con eficacia.

Primero, pregúntales por sus rutinas. A continuación, hazles preguntas más concretas sobre su movilidad y cognición, dijo Sabrina Taldone, jefa de medicina interna general de University of Miami Health.

Pueden ser temas delicados, así que pide permiso para hablar de ellos y explica por qué lo preguntas: “Porque me preocupo por ti y quiero asegurarme de que puedo apoyarte en caso de emergencia”, dijo Taldone.

A veces lo mejor es hablar del tema indirectamente. En lugar de preguntar si se ha caído o tiene problemas de memoria, intenta preguntar si hay situaciones que evita (como las escaleras, los paseos largos o conducir de noche) o si hay algo que antes le resultaba fácil y ahora le cuesta más esfuerzo (como gestionar las facturas o llevar un registro de las citas).

Taldone dijo que es útil volver a plantear estas preguntas al menos una vez al año, o después de cualquier acontecimiento trascendental relacionado con la salud, como una hospitalización o una intervención quirúrgica. Esto es especialmente importante si no vives cerca y no ves los cambios graduales de primera mano.

Pregunta por su historial médico
Empieza por recopilar una lista de los medicamentos que toman tus padres, junto con los nombres y números de teléfono de sus médicos, alergias y operaciones anteriores, dijo Namita Seth Mohta, profesora adjunta de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard y antigua directora de Ariadne Labs.

Esta lista es especialmente útil en caso de urgencia, porque indica al médico qué enfermedades subyacentes padece el paciente, si un fármaco puede estar contribuyendo a la situación y qué medicamentos deben continuarse o evitarse en el hospital, dijo Mohta.

Si es posible, anota los suplementos que toman tus padres o los medicamentos que no toman con regularidad, ya sea por su costo, por sus efectos secundarios o por olvido.

Apunta también el nombre y el número de su farmacia para que, en caso de urgencia, el médico pueda llamar para verificar qué medicamentos han recogido, dijo Mohta. Esto es especialmente importante si tus padres prefieren no compartir contigo su lista de medicamentos.

Puedes guardar toda esta información en forma de archivo o foto en tu teléfono, pero también vale la pena que guardes una copia en la cartera por si te quedas sin batería.

Aclara qué es lo más importante
Durante una crisis de salud, hay innumerables decisiones que los padres o hijos adultos pueden tener que tomar. Aunque no es posible anticipar todas, hablar de objetivos y valores por adelantado puede ayudar a los padres a sentirse más preparados para una emergencia y a mantener a los hijos adultos en la misma línea.

“No se trata solo de lo que quieres al final de tu vida”, dijo Mohta, “se trata de cómo quieres que sea tu vida” a medida que envejeces.

Explora qué aporta alegría y significado a tus padres, sus mayores preocupaciones, sus prioridades en cuanto a tratamiento médico y lo que quieren evitar. Por ejemplo, un padre o madre puede decir que quiere pasar el mayor tiempo posible en casa, que quiere hacer todo lo posible por sobrevivir o que no quiere que le mantengan con vida las máquinas de la unidad de cuidados intensivos.

“En una urgencia, tomas decisiones de forma apresurada; es algo emocional”, dijo Mohta. “Se trata de una oportunidad para reflexionar con antelación”.

También puedes intentar tratarlo como una actividad de grupo: dedicar tiempo a esto durante una reunión familiar y pedir a todos que compartan lo que les importa, dijo Mohta. Esto puede evitar que tus padres se sientan señalados y, al avisar con antelación, da tiempo a todos para que se preparen, en lugar de sentirse emboscados.

Hablen del entorno en el que viven
Uno de los principales motivos por los que la gente acaba en hospitales o centros de cuidados es la falta de adecuación entre sus capacidades cotidianas y el entorno doméstico, dijo Aronson.

Por lo tanto, habla con tus padres sobre la posibilidad de hacer cambios en casa para ampliar su independencia. Por ejemplo, a medida que empeoran su visión y equilibrio, puede ser útil retirar las alfombras sueltas y el desorden, e instalar mejor iluminación, una silla de ducha y pasamanos. Una caída puede llevar a una hospitalización, una temporada en rehabilitación e incluso el traslado a una residencia de ancianos, así que enmarca estos ajustes como una forma de ayudar a tus padres a mantener el control de su vida cotidiana.

También vale la pena hablar de dónde vivirán tus padres a largo plazo, dijo Aronson, no para animarlos a mudarse, sino para conocer sus preferencias. ¿Querrían tus padres quedarse en casa a cualquier costo? ¿Estarían dispuestos a mudarse a un lugar más pequeño? ¿Considerarían la posibilidad de contratar ayuda, mudarse con la familia o probar la vida asistida?

Tener estas conversaciones de manera previa puede ayudar a maximizar las opciones de tus padres, ya que las listas de espera de los centros pueden ser largas y algunos lugares no pueden atender enfermedades más graves.

A veces es una negociación, dijo Aronson: los hijos adultos pueden dar prioridad a la seguridad, y los padres a su independencia. “La idea es encontrar algo que ofrezca un poco de cada cosa”, dijo.

Nombra a una persona encargada
Cuando un padre o madre está demasiado enfermo para hablar por sí mismo, sus seres queridos pueden tener que intervenir. Pero si el grupo no está alineado o no sabe quién está al mando, los cuidados pueden retrasarse, los mensajes pueden confundirse y los deseos del padre o madre pueden perderse, dijo Aronson.

Por eso los hijos adultos deben preguntar explícitamente a sus padres quién será responsable de la toma de decisiones médicas, y asegurarse de que todo el mundo lo tiene claro. Tener esta conversación es lo mínimo, dijo Taldone, pero también puede ayudar rellenar un documento de voluntad anticipada y un poder notarial para la atención médica, que explicite los deseos de asistencia médica y designe formalmente a una persona para que tome decisiones en caso de urgencia.

Recuerda que no se trata de elegir a un favorito, dijo Taldone, sino de elegir a la persona que tiene las mejores condiciones para hacerlo. Considera a alguien que esté cerca o estrechamente implicado, que entienda lo que quiere el padre o madre y que pueda seguir esos deseos aunque otros no estén de acuerdo, explicó. En otras palabras, podrías ser tú o uno de tus hermanos, pero también la pareja, un amigo cercano o un hermano o hermana de tu padre o madre.

“A menudo, la familia toma las decisiones conjuntamente, pero al final hay una persona que es la responsable”, dijo Taldone.

Simar Bajaj cubre salud y bienestar. 

jueves, 14 de mayo de 2026

El uso de los migrantes como chivos expiatorio. La crueldad como política, y la mentira como estrategia

Narrativas de odio y violencia
Con el inicio del nuevo gobierno de Estados Unidos (EUA), los migrantes, quienes ya enfrentan desde hace años contextos adversos y de exclusión (especialmente los que no cuentan con documentos), han visto una drástica precarización de sus condiciones de vida y trabajo en dicho país del norte global. El titular del ejecutivo estadounidense, y los funcionarios encargados del tema migratorio y de fronteras, proceden mediante tres criterios tendenciosos en lo referente a las migraciones:

1) No basan sus acciones en hechos, pero tampoco en información (estatal y académica) veraz sobre las migraciones y las poblaciones que no son de EUA. Se orientan por prejuicios xenófobos, racistas y clasistas, que consideran a los migrantes como seres humanos inferiores; estigmas que nada tienen que ver con la realidad. Las mentiras son estrategias recurrentes en las narrativas gubernamentales, y mediante flagrantes falsedades se “transmuta” a los migrantes en los responsables de diversos males: el crimen, la merma de recursos, fronteras inseguras.

2) El gobierno de EUA no busca que sus acciones se encuadren de acuerdo con los marcos jurídicos constitucionales, y de los derechos humanos. Por el contrario, considera que, en la consecución de su agenda anti inmigratoria y discriminatoria, todo está permitido; incluso pasar por encima de la ley, y la propia constitución de EUA.

3) Las acciones del ejecutivo y su zar fronterizo también se guían por la lógica de infligir a los migrantes la mayor cantidad de dolor y violencia posible. Los perciben como enemigos (y chivos expiatorios) a los que, no sólo hay que vencer y desterrar, sino también humillar, agredir y castigar. Deliberadamente el gobierno estadounidense produce la crueldad como política hacia determinadas poblaciones extranjeras (particularmente las que carecen de documentos migratorios, y no proceden del norte global).

Con base en esta visión basada en mentiras, la actual administración estadounidense ha recurrido a medidas drásticas, muy cuestionadas, y que muy frecuentan transgreden el “debido proceso” y violan las leyes migratorias de EUA. Estás acciones van desde el cierre y la militarización de la frontera sur de EUA (sin ninguna justificación medianamente razonable) y ampliar las capacidades de diversas agencias federales (para detener migrantes), hasta las redadas masivas, la persecución de las ciudades santuario y las deportaciones ilegales (como las de doscientos venezolanos y el salvadoreño Kilmar Abrego García, quienes fueron forzados violentamente a dejar EUA, pese a las órdenes de jueces federales que prohíben dichas acciones de criminalización migratoria).

Desmontar los discursos de estigmatización y la criminalización

Sin embargo, y siguiendo las reflexiones del teórico de las migraciones Abedelmalek Sayad, frente a escenarios de abierta distorsión de la realidad, se vuelve necesario criticar el uso de narrativas y términos imprecisos e ideológicos que, sin sustento ni evidencia, estigmatizan y deforman las lecturas de los procesos sociales y de los sujetos involucrados.

En este sentido, es pertinente desmontar y cuestionar algunas de las principales mentiras del ejecutivo de EUA sobre las migraciones y los migrantes.

Primera mentira. Las migraciones están desbordadas, y la frontera sur de EUA está rebasada y asediada. Dicha afirmación está lejos de ser verdad. De acuerdo con los propios datos de las instituciones del gobierno estadounidense encargadas de los registros de las detenciones de los migrantes sin documentos en la frontera sur de EUA (el U.S. Custom and Border Protection, 2025), desde 2024 hay una clara reducción de las cifras de este tipo de poblaciones migrantes tratando de ingresar a suelo estadounidense. De hecho, en el año fiscal de EUA de 2023, se registraron casi 2,476,000 detenciones, y para el año fiscal de 2024, hubo un decrecimiento drástico a 2,135,000 (U.S. Custom and Border Protection, 2025).

Y, desde un buen número de meses antes de que llegara el actual titular del gobierno de EUA, se mostraba ya con claridad esta tendencia a la baja respecto a lo acontecido en 2023 y 2022. Y, en lo que va de 2025, la dinámica de decrecimiento se ha mantenido aún de una manera más drástica; el conjunto del acumulado de detenciones de enero, febrero y marzo de 2025 es de menos de 100,000, cifra muchísimo más baja que los registros de los trimestres enero a marzo de 2023 y de 2024 (U.S. Custom and Border Protection, 2025).

Segunda mentira. Los migrantes son una carga económica, y sólo representan una sangría a los recursos del gobierno. Los datos económicos muestran justo lo opuesto. En 2022, los aproximadamente once millones de migrantes sin documentos de EUA (casi el 5% de la fuerza laboral de dicho país) (Pew Research Center, 2024), pagaron cerca de 100 mil millones de dólares en impuestos (BBC, 2024); además, para ese mismo año, se calculó que los hogares de los migrantes sin documentos contribuyeron con aproximadamente 22 mil millones de dólares a la seguridad social, y con casi 6 mil millones a los servicios de salud de medicare (Gobierno de México, 2025). Y el aporte económico en consumo de bienes y servicios por parte de los migrantes en EUA es varias veces más alto que el monto pagado en impuestos en 2022.

Los migrantes sin documentos son, fundamental y en su gran mayoría, trabajadores precarizados y explotados en nichos fundamentales de la economía de EUA, desde la agricultura y la empresa de la construcción, hasta las empaquetadoras de carne y las diversas áreas del sector de servicios: labores de cuidado y limpieza, trabajadores de pequeños negocios, repartidores. Estos migrantes, al recibir menores salarios y estar precarizados, abaratan de forma significativa los costos de producción, y, por tanto, incrementan las ganancias de los empleadores. Son, además, trabajadores jóvenes de los que carece EUA, debido al consolidado proceso de envejecimiento que viene presentando desde hace años. Un ejemplo del rol estratégico de los migrantes indocumentados es la agricultura, donde se calculó que, para 2022, entre el 50 y 40% de todos los trabajadores de dicho sector eran migrantes (BBC, 2024; El Economista, 2025).

Tercera mentira. Los migrantes aumentan la criminalidad, y son una lacra social. Esta es una afirmación falsa, y no se sustenta en datos, ni en investigaciones serias. Por el contrario, trabajos como el de Paolo Minotti y Olivier Marie (The Conversation, 2024) demuestran que los procesos migratorios y la llegada de migrantes no implica necesariamente un incremento de los delitos; no hay una relación lineal y mecánica entre migración y delincuencia (The Conversation, 2024). En este tenor, investigaciones realizadas en la Universidad de Stanford muestran lo contrario, que los migrantes tienen un 30% menos de posibilidad de ser encarcelados (debido a la comisión de delitos serios) que los blancos estadounidenses (quienes son el grupo de ciudadanos de EUA con los menores niveles de encarcelamiento) (Institute for economic policy, 2023).

Ni parias, ni criminales. Los migrantes como trabajadores y sujetos políticos

Como se mostró, los migrantes no son delincuentes, ni drenan las sociedades de destino. Al revés, en su condición de actores sociopolíticos, los migrantes, mediante su trabajo precarizado y sus actividades cotidianas de consumo de bienes y servicios, producen relevantes aportaciones socioeconómicas, políticas y culturales, tanto en los Estados nacionales de destino, como en los lugares de origen (principalmente con el envío de remesas). En este sentido, es pertinente y urgente cuestionar los discursos estatales de EUA cargados de odio y xenofobia, y reconocer el papel y contribuciones de los migrantes como sujetos sociolaborales.

Bibliografía

BBC. (2024). ¿Cuánto aportan los migrantes indocumentados a la economía de EE.UU.? BBC.

El Economista. (2025). EEUU se enfrenta a una crisis inédita en el empleo con la deportación masiva de inmigrantes: la agricultura ya está dando la voz de alarma. El Economista.

Pew Research Center. (2024). What we know about unauthorized immigrants living in the U.S. Pew Research Center.

Gobierno de México. (2025). Las y los migrantes contribuyen a la economía de Estados Unidos; en 2024 aportaron al PIB de EUA 781 mil mdd. Gobierno de México.

The Conversation. (2024). Does immigration really drive up crime? Not according to the evidence. The Conversation.

Institute for economic policy. (2023). The mythical tie between immigration and crime. Institute for economic policy research–Stanford.

U.S. Custom and Border Protection. (2025). Southwest Land Border Encounters (2022, 2023, 2024 y 2025). U.S. Custom and Border Protection.

Guillermo Castillo, UNAM

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 13 de mayo de 2026

_- Las bombas que pulen los cráneos de los muertos

_- Por Vijay Prashad | 21/02/2026 | Mundo 


Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social


Con la expiración del tratado Nuevo START, la retirada de EE UU. de los tratados de control de armas y su adopción de doctrinas de “guerra nuclear” aumenta el riesgo de un conflicto catastrófico entre las potencias nucleares.

El 5 de febrero de 2026 expiró el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START por su sigla en inglés), poniendo fin a la última restricción legal vigente sobre los arsenales nucleares estratégicos de los Estados Unidos y la Federación Rusa. El Nuevo START, que se firmó en 2010 y entró en vigor en 2011, debería haber sido sustituido por un acuerdo sucesor. El tratado limitaba las ojivas estratégicas y los vectores desplegados por cada parte y establecía un régimen de verificación de inspección, notificación e intercambio de información. Estas medidas no eran cosméticas, sino finos hilos que restringían la maquinaria más destructiva jamás ensamblada.

La expiración del Nuevo START no se produjo de forma repentina. Debido al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia durante una década, ambas partes suspendieron las inspecciones in situ en marzo de 2020 y nunca las reanudaron. En febrero de 2023, Rusia suspendió su participación en el Nuevo START y Estados Unidos respondió de la misma manera (Rusia ha declarado públicamente que tiene la intención de seguir respetando los límites numéricos del Nuevo START, siempre que Estados Unidos haga lo mismo). Cuando el tratado expiró formalmente, su columna vertebral de verificación ya se había roto.

Ahora vivimos en un mundo en el que las dos mayores potencias nucleares no están sujetas a ningún tratado vinculante que les ponga límites.

Hilma af Klint (Suecia), The Atom Series nº 7 [Serie Átomo nº 7], 1917.

Desde 2002, Estados Unidos ha abandonado unilateralmente uno tras otro los tratados de control de armamento, erosionando la arquitectura que contribuía a estabilizar la disuasión. Entre estos tratados se incluyen los siguientes:

El Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 1972: Estados Unidos se retiró en junio de 2002.
El Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio de 1987: Estados Unidos se retiró en agosto de 2019.
El Tratado de Cielos Abiertos de 1992: Estados Unidos se retiró en noviembre de 2020.
El Nuevo START de 2011: expiró en febrero de 2026.
El fin del Nuevo START se produce en el marco de un giro más amplio hacia las doctrinas de “guerra nuclear”, que incluyen un renovado énfasis en la diabólica idea de la contrafuerza, cuyos contornos aparecen en la Revisión de la Postura Nuclear de Estados Unidos (NPR por su sigla en inglés) de 2018. La idea es simple: atacar las fuerzas nucleares y los sistemas de mando del adversario en lugar de sus ciudades. Se considera que este tipo de ataque es más racional e incluso más humano. En realidad, un ataque de este tipo desestabiliza todos los sistemas de disuasión. Las doctrinas de contrafuerza premian la velocidad, la anticipación y la ventaja del primer golpe, lo que reduce el tiempo de toma de decisiones. La doctrina crea una presión de “úselo o piérdalo”, —el temor de que hay que lanzar un ataque antes de que las propias fuerzas sean destruidas— que hace que los errores de cálculo sean estructurales, no accidentales.

A medida que avanzan las tecnologías bélicas, esta lógica se amplifica. Los sistemas de ataque convencionales altamente desarrollados, las defensas antimisiles, los sistemas de lanzamiento hipersónicos y las redes integradas de mando y control (sistemas compartidos que conectan sensores, comunicaciones y toma de decisiones) difuminan la frontera entre la guerra nuclear y la no nuclear. Un misil lanzado con intención convencional puede interpretarse como un ataque nuclear. Las plataformas de doble uso, sistemas que pueden transportar tanto cargas convencionales como nucleares, socavan la claridad de la señalización al dificultar la determinación de si un lanzamiento es convencional o nuclear. Los peldaños para la escalada se acortan. El margen de error se reduce a segundos.

Enrico Baj (Italia), Two Children in the Nuclear Night [Dos niños en la noche nuclear], 1956.
La doctrina de la contrafuerza no es solo un debate abstracto, sino que se ha materializado en los presupuestos gubernamentales y los contratos de adquisición de armas. La NPR de 2022 de Estados Unidos confirmó la modernización de la tríada nuclear: misiles balísticos intercontinentales terrestres, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos estratégicos con capacidad nuclear. Es fundamental señalar que la NPR de 2022 rechaza las políticas de “no ser el primero en utilizar” y “único propósito” (“no ser el primero en utilizar” significa comprometerse a no utilizar armas nucleares en primer lugar; “único propósito” significa limitar su función a la disuasión y, si es necesario, a responder a un ataque nuclear). La política actual sostiene que Estados Unidos solo consideraría el uso de armas nucleares, en “circunstancias extremas”, para defender sus intereses vitales o los de sus aliados y socios, pero no descarta el primer uso y deja abierta una “estrecha gama de contingencias” en las que las armas nucleares pueden disuadir ataques con “efecto estratégico”. Esta postura preserva la opción de atacar las capacidades militares del adversario, incluidas sus fuerzas estratégicas si es necesario, sin comprometerse abiertamente con la doctrina de la contrafuerza. La Comisión del Congreso de 2023 sobre la Postura Estratégica de los Estados Unidos fue más allá, argumentando que la planificación nuclear estadounidense debería seguir apuntando a lo que los adversarios “más valoran”. En estos textos, las armas nucleares no se presentan como trágicas necesidades de la política moderna, sino como herramientas normales que pueden utilizarse en determinadas circunstancias.

La locura que subyace a estas actitudes se ve alimentada por los enormes beneficios que obtiene la industria armamentística, que busca modernizar los sistemas nucleares en torno a la doctrina de la contrafuerza. Un informe de 2025 de PAX y la International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN) [Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares] titulado At Great Cost: The companies building nuclear weapons and their financiers [A un alto precio: Las empresas que fabrican armas nucleares y sus financiadores] reveló que, entre enero de 2022 y agosto de 2024, 260 instituciones financieras mundiales (incluidos fondos de pensiones, compañías de seguros y gestores de activos) financiaron a 24 fabricantes de armas nucleares, con inversionistas que poseían algo menos de 514.000 millones de dólares en acciones y bonos y con alrededor de 270.000 millones de dólares en préstamos y suscripciones. Entre estas empresas se encuentran Airbus, BAE Systems, Bechtel, Boeing, General Dynamics, L3Harris Technologies, Northrop Grumman y Rolls-Royce. El informe de ICAN de 2025, Hidden Costs: Nuclear Weapons Spending in 2024 [Costos ocultos: gasto en armas nucleares en 2024], estima que los 9 países con armas nucleares gastaron 100.200 millones de dólares en sus arsenales nucleares en 2024, y que el sector privado ganó al menos 42.500 millones de dólares en contratos relacionados con armas nucleares. Esa suma podría haber pagado 28 veces el presupuesto de la ONU y alimentado a 345 millones de personas que padecen el hambre más severa durante casi 2 años. La industria de las armas nucleares es un desperdicio sorprendente de recursos humanos.

Le Corbusier (Francia), Composition avec photo de la bombe “H” [Composición con foto de la bomba “H”], 1952. Pese al colapso del régimen bilateral de control de armas, el sistema mundial de disuasión y erradicación nuclear no ha desaparecido. Pero lo que queda está irradiado por el dominio de Estados Unidos sobre la arquitectura de la política nuclear:

El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP, 1970) sigue en vigor a pesar de que refuerza el sistema de apartheid nuclear (no obstante el artículo VI, que pide a los países con armas nucleares que persigan el desarme). La expiración del Nuevo START agrava la crisis de legitimidad del TNP y pone de manifiesto que la promesa de desarme se aplaza perpetuamente. La India, Israel y Pakistán nunca firmaron el TNP. Corea del Norte lo firmó en 1985, pero se retiró en 2003.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, 1957) aplica un régimen de salvaguardias que incluye inspecciones, contabilidad de materiales y vigilancia. El Protocolo Adicional al OIEA de 1997 amplía estas capacidades, pero este mecanismo sigue adoleciendo de una aplicación selectiva. Las investigaciones del OIEA sobre Irán, por ejemplo, no se basan en pruebas, sino en la hostilidad del Norte Global hacia el gobierno iraní. El Grupo de Suministradores Nucleares (NSG por su sigla en inglés, 1975) es un régimen informal de control de las exportaciones de tecnologías sensibles y materiales de doble uso utilizados en programas relacionados con el ciclo del combustible nuclear y las armas. Si bien el objetivo del NSG es limitar la proliferación (reforzado por la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), acaba reforzando las jerarquías tecnológicas. Los Estados con armas nucleares dominan las instituciones informales, ejerciendo su autoridad e insistiendo en la moderación de los demás.

Krassimir Terziev (Bulgaria), Familia, 2015.
Algunas normas desgastadas siguen estando fuera del control total de Estados Unidos, pero están fracturadas y son incapaces de impulsar una agenda integral. Entre ellas se incluyen:

El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (2017). Se trata de un instrumento jurídicamente vinculante que representa un rechazo categórico de las armas nucleares. A finales de 2025, 99 países habían ratificado o firmado el tratado, pero ninguno de los nueve Estados con armas nucleares del mundo figura entre ellos. En Europa, solo Austria, la Santa Sede (Vaticano), Irlanda, Malta y San Marino han ratificado el tratado. El tratado, impulsado por la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, es en gran medida una iniciativa del Sur Global.

Zonas libres de armas nucleares. Cinco regiones del mundo adoptaron tratados para que sus territorios estuvieran libres de armas nucleares. Estos acuerdos son el Tratado de Tlatelolco (1967), que abarca América Latina y el Caribe; el Tratado de Rarotonga (1985), que abarca el Pacífico Sur; el Tratado de Bangkok (1995), que abarca el Sudeste Asiático; el Tratado de Pelindaba (1996), que abarca África, y el Tratado de Semipalatinsk (2006), que abarca Asia Central. En la práctica, estos tratados se encuentran entre los logros más exitosos en materia de desarme nuclear.

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (1996). Este tratado no ha podido entrar en vigor porque varios Estados necesarios no lo han ratificado, pero sigue siendo políticamente significativo porque prohíbe las explosiones nucleares con fines de ensayo y ha contribuido a que las pruebas nucleares sean un tabú a nivel internacional. El sistema de vigilancia del tratado funciona a diario, detectando señales sísmicas y atmosféricas, lo que dificulta ocultar los ensayos.

El panorama posterior al Nuevo START contiene algunas instituciones y normas, pero la restricción central sobre los arsenales nucleares más grandes ha desaparecido. Lo que tenemos ahora son tres crisis que se superponen:

Una crisis de estabilidad. Sin transparencia ni verificación de los arsenales nucleares más grandes, solo hay sospechas entre las grandes potencias. Una crisis de legitimidad. Los países con los arsenales más grandes exigen el cumplimiento de la no proliferación, a la par que abandonan su propio compromiso con el desarme establecido en el tratado.

Una crisis de conciencia. Resulta espantoso que ahora se hable de las armas nucleares como algo utilizable, manejable y necesario, como opciones legítimas en el campo de batalla.

Es necesario volver a un régimen de control de armas. Pero debemos considerar una agenda más amplia. Incluso los mejores tratados solo gestionan el peligro, no lo eliminan. La contradicción más profunda permanece intacta: un mundo en el que unos pocos Estados reclaman el derecho a aniquilar a la humanidad en nombre de la seguridad. La desaparición del Nuevo START nos despoja de ilusiones y revela un orden de armas nucleares que preserva el poder y no promueve la paz.

Libia abandonó su programa de armas nucleares en diciembre de 2003. Ocho años más tarde, la OTAN utilizó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (n.º 1973) que imponía un embargo de armas y una zona de exclusión aérea para justificar la intervención militar que destruyó el Estado libio. Por lo tanto, era lógico que Corea del Norte probara un arma nuclear en 2006 y construyera un escudo contra las ambiciones de cambio de régimen de Estados Unidos y sus aliados de Asia Oriental. La doctrina de la contrafuerza de Estados Unidos anima a los países a construir ese escudo, una dolorosa realidad en un mundo sumido en la ansiedad provocada por el hiperimperialismo.

Shin Hak-Chul (Corea), Planting Rice [Plantando arroz], 1987.

En 2003, el dramaturgo británico Harold Pinter (1930-2008), exasperado por la guerra global contra el terrorismo, escribió un poderoso poema titulado Las bombas. Recuerdo haber oído a Pinter leer este poema en Londres, con una cadencia poderosa y una esperanza clara en medio de la fealdad. En su memoria, aquí está el poema:

Ya no hay más palabras que decir
Todo lo que nos queda son las bombas
Que brotan de nuestra cabeza
Todo lo que queda son las bombas
Que nos chupan hasta la última gota de sangre
Todo lo que nos queda son las bombas
Que pulen los cráneos de los muertos. 

Fuente: