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lunes, 23 de septiembre de 2019

Repetimos

Cartas a la Directora

¿Saben qué me imagino últimamente? Que Sánchez, Rivera, Iglesias y Casado me siguen por el colegio electoral hasta que cojo la papeleta y, espiando por encima de mi hombro, tres de ellos me susurran: “Chaval, ya te has vuelto a equivocar. ¿Es que no has aprendido nada?”. Me parece que da igual una papeleta que otra. Corten, esta toma se repite, las veces que haga falta.

Mario Vargas González. Cornellá de Llobregat (Barcelona)

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/09/21/opinion/1569081873_603306.html

Junto a la opinión de los empresarios, esa carta deja las cosas muy claras, la maniobra y el teatro es evidente. El que no lo quiera ver, que no lo vea.
La tarea de todos los medios ahora es ocultar la maniobra y culpar de todo a Podemos y Pablo Iglesias.

El Objetivo es tener un gobierno de derechas, aunque se le llame moderado, y hacer entrar en razón a los electores para que vuelvan a votar a los dos partidos, el bipartidismo de toda la vida en occidente. No hay peor ciego que el que no quiere ver...

La economía española crece muy por encima de la media Europea. El País de los Negocios.domingo 22 de septiembre., pág., 2

El Circulo de Empresarios prefería elecciones antes que un pacto con Podemos. El País de los Negocios.domingo 22 de septiembre., pág., 3

miércoles, 27 de febrero de 2019

_- Los tres delitos del chavismo

_- Pedro Sánchez emula al Aznar de las Azores

A lo largo de su historia, el chavismo cometió tres delitos que han llevado a la actual situación.

El primero
ha sido una gestión catastrófica del país, su economía y su política, con la entronización de un nuevo clientelismo, una enorme corrupción y últimamente también represión. Si en Brasil hay que preguntarse qué se hizo mal para que la administración progresista diera paso a Bolsonaro, en Venezuela las preguntas son aún más candentes.

Durante muchas décadas los gobiernos de Venezuela fueron incapaces de diversificar el monocultivo petrolero como fuente de ingresos. Era más fácil importarlo todo. El país vivía en una cruda realidad iberoamericana (realidad que Filipinas representa de forma idéntica en Asia): el 80% de la población no contaba para nada. El resto, una oligarquía y una clase acomodada, se beneficiaba de aquella economía con centro en Miami. Cuando había problemas y la gente de los ranchos de aquel 80%, bajaba al centro a pedir lo suyo, los aplastaban, como cuando el caracazo de 1989 (una masacre que coincidió con Tiananmen y que a diferencia de esta no merece el menor recuerdo mediatico). El chavismo ha seguido con esto. No supo diversificar el monocultivo petrolero e introducir una nueva cultura productiva en Venezuela.

El segundo
El segundo delito es que con el chavismo la renta petrolera se repartió socialmente entre aquel 80%, novedad sin precedentes. Aquel pecado alarmó a la oligarquía americana (del Norte y del Sur), incluidos los sectores venezolanos que funcionaban bien con la economía miamicentrista, y convirtió en maldito al gobierno de Chávez. Era un mal ejemplo continental, por más que fuera mezclado con nuevos y colosales privilegios y escandalosas corruptelas burocráticas. Lo que ocurre ahora, el intento de apartar del gobierno a Maduro, existía ya como proyecto cuando el chavismo gozaba de la mayor popularidad. Es una línea que ya comenzó en 2002, cuando el gobierno de la república bolivariana gozaba de sus mayores apoyos y consensos internos, lo que no impidió que fuera objeto de una intentona golpista apoyada por Estados Unidos y la España del Aznarato. Las sanciones contra el chavismo comenzaron en 2004.

Esa intervención exterior, junto con el sabotaje interno y la baja (a la mitad) de los precios del petróleo, es decir la acción de Estados Unidos, y de la oposición, la “clase perjudicada/asustada” venezolana, contribuyeron al deterioro económico y acentuaron aún más, los desastres del gobierno. La situación fue empujando al chavismo hacia un estrechamiento de relaciones económicas con China y Cuba (hay otros, pero estos son los que cuentan) que compensara las pérdidas de su ineficacia.

El tercero
Llegamos así al tercer y capital pecado que explica la actual situación: no solo se cometió el delito de repartir renta petrolera entre los pobres, aunque fuera para dar lugar a un nuevo embrollo corrupto-clientelar, sino que las primeras reservas mundiales de crudo se pusieron en sintonía con la única potencia emergente a la que Estados Unidos toma en serio. Y encima ahí estaba Cuba, recibiendo un balón de oxígeno que ayuda a mantener su gallarda -y tan cara pagada- historia de dignidad continental. Cuba podría ser el segundo gran motivo imperial de la actual situación.

Para comprender la situación y el terrible escenario que se prepara, hay que distinguir lo que importa de lo que no. La “democracia” o el “debate constitucional” sobre quien es más legítimo Maduro o el títere gringo, no importan en absoluto. Tampoco importan los crímenes y abusos imputados a Maduro. Importa el petróleo. Venezuela tiene las mayores reservas de crudo. Así que, en términos internacionales, el objetivo de la actual intentona es cortar estos procesos: malos ejemplos sociales, por más que fallidos, e indisciplina geopolítica que dañan claramente al dictado imperial.

No a la guerra
El cambio de régimen en Venezuela debe ser, “el primer paso para establecer un nuevo orden en América Latina”, titulaba el 30 de enero un artículo del Wall Street Journal. Los siguientes pasos serán derrocar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, explicaba. Se trata de expulsar las influencias chinas, rusas e iraníes de la región, romper el vínculo establecido entre Venezuela y Cuba, y hacer caer sus dos gobiernos, explicaba ya en noviembre el consejero de seguridad, John Bolton.

Por esos dos motivos, el delito social y el geopolítico, están preparando una gran violencia, cuyos mayores perjudicados serán las clases populares. Fundamentalmente se trata de lo mismo que vimos en Libia e Irak. El primer delito, el sufrimiento del pueblo, les importa una higa. Sería bueno que la oposición venezolana comprendiera esto antes de que sea demasiado tarde. Los precedentes avisan de que no se detendrán ante una guerra y que pondrán en marcha las mayores mentiras, por ejemplo citando “democracias y derechos humanos”. Tras el flagrante fracaso de Estados Unidos en el intento de cambio de régimen en Siria y los fiascos de Libia, los halcones de Washington parecen querer concentrarse de nuevo en América Latina. El Brasil de Bolsonaro ha sido su primer éxito.

Por todo eso, hay que ir desempolvando aquel “no a la guerra”, porque ya es más actual que nunca en Venezuela. No se trata de “defender a Maduro” como dirán los necios que miran el dedo que apunta a la Luna, sino de buscar una salida negociada que evite el baño de sangre que el Imperio del Caos quiere propiciar de nuevo.

P.S: La indignidad del PSOE
El gobierno español está siendo comparsa de esta fechoría: cómplice y vasallo del belicismo americano de siempre. Pedro Sánchez está emulando, con Donald Trump, al Aznar de las Azores que posó junto a Bush. Es así de claro. Lástima por el ministro Josep Borrell, raro personaje de talla que quedaba en el PSOE, ahora implicado en la peor indignidad. Hay dos cuestiones mayores, de principio, sin las cuales no puede construirse nada que valga la pena en el Siglo XXI. Dos cuestiones que definen y diferencian a la izquierda de la derecha: la oposición al belicismo imperial y al neoliberalismo. ¿Está Sánchez en alguna de las dos? Pésima noticia para el futuro de España y los mapas y alianzas que podrían impedir el regreso al gobierno de una derecha revitalizada por la quimera del estat catalá.

(Publicado en Ctxt, Rafael Poch)

viernes, 15 de junio de 2018

El gabinete de Sánchez y la unidad popular

Manuel Garí
Viento Sur

El tsunami parlamentario tras el triunfo de la moción de censura y la dimisión de Rajoy ha supuesto un alivio para la mayoría del pueblo (los pueblos) del Estado español, pese a las pataletas del pitufo gruñón del PP, Rafael Hernando, rancio exponente de esa derecha que se cree con derecho sobrehumano a mandar. Los números son evidentes: tras los 180 votos favorables a la moción de censura se expresaba la voluntad de 12.118.833 votantes, frente a los 169 votos del PP y de Ciudadanos que representaban a 11.082.806 votantes; por tanto, el apoyo recibido al “márchese señor Rajoy” fue de 1.036.027 votantes más que los que pretendían que nada había pasado en este país tras la sentencia que ponía en evidencia la conducta corrupta de la sede de Génova. Un Gobierno “de orden” y homologable

El Gobierno formado en torno a la presidencia de Pedro Sánchez tiene como objetivo recuperar el espacio perdido y situar al partido socialista en posición privilegiada ante los próximos comicios. El resultado está por ver. Por un lado, hay que tener en cuenta las limitaciones políticas autoimpuestas por el propio PSOE frente a las audaces políticas que son urgentes y necesarias tras el desastre neoliberal y autoritario El partido socialista sigue aceptando la austeridad presupuestaria, el respeto a las reglas sobre techo de gasto, la aceptación acrítica de la política comunitaria, los límites impuestos por la Constitución de 1978 -a destacar monarquía y autonomismo- y mantiene una nula voluntad de remover de inmediato la reforma laboral. Por otra parte, el PSOE tendrá que soportar la más que probable crudeza de la oposición combinada por la derecha de un PP tocado, pero no hundido, pues tiene hondas raíces sociales, eclesiales y en el aparato de estado, y de un Ciudadanos momentáneamente desorientado pero que todavía es la gran apuesta de un sector del gran capital español.

Pero, en todo caso, Pedro Sánchez ha mostrado una gran audacia, en el ámbito en el que se mueve, ofreciendo un gabinete mediáticamente poderoso, pensado para cubrir su flanco derecho y aprovechar el contento popular ante la huida de Rajoy para anestesiar las demandas de su flanco izquierdo. No es intención de este artículo entrar en detalle en el análisis de cada nombramiento ministerial, tiempo habrá, pero el mensaje que lanza Ferraz es claro con los nombres propios designados. No cabe sino saludar el número de mujeres que lo componen que, no seamos superficiales, no significa que sea un gabinete “feminista”. Esa condición dependerá de las políticas reales. Estamos ante un gabinete de competentes profesionales bien instaladas/os en los intersticios institucionales y empresariales del sistema, en su mayoría ideológicamente social liberales y con alguna figura conservadora y oportunista como la de Fernando Grande-Marlaska, de la que no es preciso esperar a ver qué hace, como dice de forma simplista el bueno de Pablo Echenique, porque su pasado reciente le avala. Es un Gobierno que tiene como principal objetivo inspirar confianza a los mercados, la CEOE, la Comisión Europea y el aparato judicial y policial. Su sentido es claro: tranquilizar a los poderes fácticos, dado que la exigencia por el flanco izquierdo, en este preciso momento, no ha comparecido en escena, mientras se recompone la figura para ganar en 2019.

El cambio en su laberinto

Las fuerzas del cambio, en particular Unidos Podemos, se encuentran ante una importante encrucijada. En los recientes momentos de crisis política del PP en el caso de Podemos ha habido un repliegue hacia lo interno. Tal es el caso del proceso de primarias -en pleno caso Cifuentes- para designar la candidatura autonómica madrileña de 2019 en el preciso momento en que Lorena Ruiz-Huerta estaba encabezando de forma brillante y eficaz la oposición política a la corrupción. Tal es el caso de convocar una consulta sobre la idoneidad y honorabilidad de dos de sus dirigentes -que nadie había puesto en cuestión- cuando se estaba cociendo el principio del fin del Gobierno Rajoy.

Últimamente sin mediar debate interno ni externo habían dado el label de “fuerza del cambio” al partido de Sánchez sin que este hubiera dado señal alguna de ruptura con el régimen del 78 ni con el poder financiero, bien al contrario. Durante unos días, en torno a la moción de censura, sus principales voceros han centrado su esfuerzo en ofrecerse como socios de Gobierno a Sánchez, con argumentos que recuerdan, salvadas las importantes diferencias de contexto y de correlación de fuerzas, los esgrimidos en su día por Santiago Carrillo con funesto resultado para su partido o por Gaspar Llamazares, en los tiempos en los que Juan Carlos Monedero fue su asesor, que logró reducir drásticamente el número de sus diputados al pasar de 15 a 2. El hilo conductor del razonamiento político actual muestra rastros del ADN del ayer fracasado.

Las fuerzas del cambio pueden optar por seguir pidiendo que se les haga caso o comenzar a disputar la hegemonía al partido socialista en el seno del pueblo de izquierdas y, con ello, prepararse para disputarla a la oligarquía en el conjunto de la sociedad. Para ello ya no bastan y quedan manidos, lemas como el Gobierno de los mejores, lo nuevo frente a lo viejo y demás ambigüedades recuperables no solo por Ciudadanos sino por el propio PSOE. Es necesario que las fuerzas del cambio desplieguen energía mediante el impulso de iniciativas políticas y programáticas en las instituciones y fuera de ellas, en la sociedad, en los centros de trabajo y estudio, en las calles y plazas, recogiendo el aliento de las demandas de las organizaciones sociales. Sólo a título de ejemplo, es posible presionar al partido socialista y hay margen y fuerzas para ello, con medidas concretas: derogación de la reforma laboral, cerrar la brecha salarial, actualización del IPC para las pensiones, revertir los negativos efectos de la aplicación del artículo 155 de la CE en Cataluña, acabar con las medidas represivas sobre personas e instituciones e iniciar una vía de diálogo sin límites previos.

La unidad popular como necesidad

Pero ello con ser condición necesaria, no es suficiente. Efectivamente, las fuerzas del cambio necesitan, además, emprender una iniciativa político-social, electoral y organizativa de gran envergadura que suponga de nuevo un horizonte de esperanza para la mayoría social y sea capaz de volver a ilusionar a amplios sectores de la población con un proyecto de unidad, democrático y con solidez programática. La iniciativa #ManifiestoPorMadrid puede suponer un gran paso en Madrid, pero a nadie se le escapa, que tiene una dimensión estatal innegable.

Quienes, como yo, hemos impulsado y suscrito ese llamamiento, lo concebimos como una herramienta útil para Podemos, Izquierda Unida, Equo y, en general para todos los colectivos políticos y sociales que aspiran a construir una alternativa para la mayoría social. Es una propuesta incluyente, no va contra nadie, sino a favor del conjunto de fuerzas y aspiraciones del cambio, y, por tanto, plural y pluralista. En mi caso la hago desde mi compromiso militante con Podemos, pieza clave en esta propuesta, que puede y debe jugar un papel decisivo y esa es hoy su gran responsabilidad.

El objetivo del Manifiesto por Madrid es ganar a la derecha en todos los comicios del inmediato ciclo electoral e impulsar gobiernos de y al servicio de la mayoría social con audacia y decisión para solventar los problemas urgentes y los de fondo. Pero ese objetivo comporta evitar que el PSOE, pilar del régimen del 78, lidere el cambio, pues de hacerlo nos encontraríamos con un mero recambio, lo que supondría una mera operación regeneracionista sin voluntad alguna de ruptura con las lacras de la Transición y las políticas neoliberales.

Nos hemos inspirado en precedentes exitosos: el llamamiento de Pablo Iglesias a Cayo Lara para realizar unas primarias abiertas a la participación popular para las elecciones europeas que estuvieron en el origen de Podemos, la experiencia de las candidaturas de unidad popular que lograron la victoria en múltiples ciudades, como es el caso de Ahora Madrid, tras la movilización plural y pluralista de las energías del cambio.

La propuesta es sencilla: por un lado, la apertura de un debate programático participativo, en el que haya espacio para el encuentro de gentes diferentes y diversas que configuran la sociedad civil y el mapa político de izquierdas; y, de forma paralela, la realización de primarias abiertas y conjuntas para asentar la unidad a partir de la pluralidad existente, mediante un método democrático que asegure el pluralismo, o sea, respetando la proporcionalidad a diferencia de métodos como el manido Desborda que de aplicarse en el parlamento español dejaría prácticamente sin representación a Unidos Podemos. Se trata de optar por la audacia frente al “reglamentismo” cuya único interés es defender los estrechos límites partidistas.

En definitiva, se propone, la gran fiesta de la gente decidiendo, frente a los acuerdos de élites, en un despacho o en un bar, con o sin botellines. O, lo que es lo mismo, apostar por la democracia capaz de mover montañas.

Manuel Garí es economista y promotor del “Manifiesto por Madrid”.

miércoles, 13 de junio de 2018

La España real vence a la trama Frankenstein

Hemos contenido la respiración hasta que a las 11.30 del viernes 1 de junio, 180 votos a favor de Pedro Sánchez le convertían en presidente del gobierno de España. Cómo habrá penetrado la corrupción en las entrañas del Estado que millones de personas temían ver surgir un “tamayazo” que desbaratase la elección del secretario general del PSOE. El propio Mariano Rajoy se encargó de dejar en evidencia a quienes de alguna forma le amparan. Acribillado su partido por la corrupción, le faltaba dar la nota final: el desprecio al Congreso de los Diputados, depositario de la soberanía popular con una espantada intolerable.

No cabe despedida más infame que agarrar la cartera, salir del hemiciclo sin que la presidenta hubiera suspendido hasta la tarde la sesión, y “recluirse” – como titulaba RTVE- en un restaurante cercano 8 horas, mientras caían hasta cuatro botellas de whisky. Con ministros entrando y saliendo, a un kilómetro de un Congreso que debatía su moción de censura. Y salir apimplado, ya de noche.

Cualquiera hubiera pensado que la prensa generalista se volcaría en la necesidad ineludible de apartar a semejante presidente de las tareas de gobierno. Pero no. Su preocupación máxima era que Pedro Sánchez iba a sustituir a Rajoy en La Moncloa. Los medios internacionales titulan con los hechos: el presidente del gobierno español ha sido depuesto por corrupción. Los españoles siguen con su campaña de presiones para mantener su modelo.

Ya no pueden defender a Rajoy, pero sí a lo que representa. Las críticas al presidente censurado se alternan con durísimos ataques a Sánchez. Como objetivo: elecciones inmediatas que, en la confusión del momento, elijan la continuidad. No cabe peor solución ahora. Los tenebrosos augurios que plantean no tienen otro fin que dejar todo igual, esta vez con Albert Rivera al frente. U otro candidato del PP que sume fuerzas con Ciudadanos.

El Pedro Sánchez que dimitió incluso de diputado es acusado de “ambiciones monclovitas”. Le culpan de “recitar todos los desgastados comodines del lenguaje político: consenso, estabilidad, diálogo”. De demoler al PP. Aún apelaban en los diarios del viernes al “sentido de Estado” de un Mariano Rajoy que se pasó la tarde del jueves de larga sobremesa, recibiendo visitas de ministros y altos cargos interesados por su futuro. Estremecidos, temen su gobierno “inviable” y “temerario”. El que llaman “Gobierno Frankenstein”. El gobierno de Sánchez se vería, dicen, “tiranizado por los requisitos del PNV -Partido Oportunista Vasco-“. Esto último es de El País que un día fue un periódico serio.

Este viernes el escenario es distinto a hace dos días siquiera. La moción de censura ha tumbado al PP y ha señalado a la trama corrupta que ha invadido las entrañas de este país. La que ha sembrado de focos infecciosos las instituciones y los pilares fundamentales. Pase lo que pase, es ya así.

El otro notable resultado de la moción ha sido la bajada del suflé Albert Rivera, lastrado por su no a la moción, de alivio al PP. El líder de Ciudadanos llegó a decir a los nacionalistas catalanes: Aprovechen estos meses de gobierno Frankenstein para violar derechos y libertades, para acosar, señalar y que no se pueda defender la libertad y la unión. ¿Qué vendrá después? ¿Los tanques? Rivera y sus soflamas extremas dan cada vez más miedo.

España es un país al que los defensores del sistema corrompido no conocen. Porque ni siquiera la miran. No conocen a su sociedad y cómo vive y siente hoy. Todo lo que no sea su modelo es ETA, separatistas, podemitas y populistas. Mientras ellos se ven a sí mismos ejemplares y dignos de imitar.

Su modelo, a tenor de sus ataques, es un Estado centralista, uniforme, manejable, obediente, disciplinado. Blanco si pudieran, de superioridad masculina, si pudieran que ya no. De personas que hablen español, cumplan las normas protocolarias en el atuendo, y sueñen -si es el caso- sin estridencias. Uno, grande y atado.

Para esa sociedad que no existe hacen planes desde los despachos, los palcos o las cenas exquisitas para estómagos estragados. No escuchan sus acentos. No los admiten. Les repugnan. Desprecian cuanto se aleje de su prototipo altamente estereotipado. Y los señalan como si todos los ciudadanos compartieran el asco que ellos sienten por los que ven diferentes.

Los Frankestein son ellos. El PP, sus medios, sus tertulianos casposos, sus jueces, sus policías. Los que desde la llegada de Rajoy al poder aumentaron la desigualdad, el autoritarismo, las mentiras como norma de funcionamiento, la inseguridad en el futuro. Los que con su intransigencia incrementaron el independentismo catalán del que tanto se aprovechan con fines electorales.

El Dr. Victor Frankenstein fue el malvado que construyó un ser bueno aun hecho de retazos inservibles. que ni siquiera tenía nombre. No al revés. El pueblo inculto acudió en masa al castillo a destruirlo. Por ser deforme y distinto. Una metáfora completa. Lean el libro que escribió Mary Shelley en 1818. Y dejen de poner rótulos fuera de sus propias cabezas.

No sabemos cómo nos irá con Pedro Sánchez pero de entrada puede afirmarse que infinitamente mejor que con Rajoy o cuantos se le parecen. Sánchez ha sorprendido por su audacia y tenacidad. Y su iniciativa ha cuajado en un momento de hartazgo insuperable que los causantes no llegaban a ver, o pensaban iba a ser sofocado una vez más. Gente muy diversa se ha unido, es cierto, la real, la que puebla las calles de España con el mismo derecho que esas élites endiosadas. Las que han quedado desnudas y caducas, súbitamente, de nuevo. Aunque hay que estar atentos a sus coletazos y descalificaciones.

Lo difícil y “complejo” es gobernar con sus zancadillas. Con sus medios ferozmente en contra. El aplauso tras ganar la moción, con personas que jamás pensaron votar al PSOE felices en la tarea común, con diputados de Unidos Podemos coreando ¡Sí, se puede! Es inédito en España. E ilusionante. En Portugal lo han logrado. Se precisa “mano izquierda”, en todos los sentidos. Habrá que aprender las nuevas dinámicas hasta para enjuiciar este gobierno, ejercido por el PSOE y sustentado por una suma de minorías que precisan unas de otras y han de saber su lugar.

De Pedro Sánchez y esta etapa se espera que no defraude las esperanzas que han nacido con este cambio. Han de ser contenidas, pragmáticas. Aprendiendo de los errores pasados, propios y ajenos. Basta ese primer paso. Con cautela y fuerza. Orillando reproches como hará de continúo la oposición. El PP y Ciudadanos son ya la oposición ¿pueden creerlo?

https://www.eldiario.es/zonacritica/Espana-real-vence-trama-Frankestein_6_777682249.html

viernes, 1 de junio de 2018

ÚLTIMA HORA!!! SÁNCHEZ, PRESIDENTE. El líder del PSOE gana la moción de censura contra Rajoy al superar los 176 votos necesarios en el Congreso y se convierte en el séptimo presidente del Gobierno de la democracia.

Editorial de El País Un Gobierno inviable

La moción desalojará a Rajoy, pero no generará más estabilidad política

(¿Es un anuncio de la guerra abierta contra un gobierno que no será del agrado de los poderosos? Por lo pronto el montaje artificial de Ciudadanos no ha tenido el éxito esperado y los movimientos populares desde el 15 M logran una "pequeña" victoria que ha sido desalojar al PP de Rajoy. Y sabemos que la estabilidad es un factor que se crea, se destruye y se dirige desde las fuentes del poder real y en la sombra mediante los medios y otras muchas manipulaciones y grupos de presión.)

jueves, 8 de junio de 2017

El patinazo de Susana Díaz en siete poemas. Versos para entender la política. Las primarias en el PSOE

Escribía Neruda en uno de sus poemas

“yo te he nombrado reina. /
Hay más altas que tú, más altas. /
Hay más puras que tú, más puras. /
Hay más bellas que tú, hay más bellas. /
Pero tú eres la reina”.

Resultado de imagen de El patinazo de Susana Díaz en siete poemas.A Susana Díaz los barones - "cuervos que quieren imponer su vejez, su idioma”, que dice Miguel Hernández - le pusieron la corona antes de tiempo, pese a su impopularidad entre las bases, su campaña sin contenido y su programa presentado tres días antes de la votación. Tras su rosario de bravuconadas, los resultados están ahí: fuera de Andalucía, sólo ha ganado en cuatro provincias. Citando a Vallejo: “Hay golpes en la vida tan fuertes… ¡yo no sé!”.
Ahora la emperatriz prematura -con sus “no mientas, cariño”, sus “canío” y su “el PSOE está malito”- ha entendido que el aparato no todo lo puede. De hecho, este apoyo ha confirmado la victoria de Pedro Sánchez, raquítico animal político que de repente se erige como resistencia frente al establishment. ¿Cuál es el futuro de Díaz en el partido? ¿Mantendrá su credibilidad en Andalucía después de este volantazo?

Ya se sabe, según Eduardo Galeano: “Mientras dura la mala racha, lo pierdo todo (…) Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida”. Aquí siete poemas para la reflexión del PSOE y, muy especialmente, para Susana Díaz. Sobre las aspiraciones, la traición, la decepción y la construcción de la 'verdadera' izquierda, que, a día de hoy, está visto que no es ninguna.

1. NÚMERO TRECE, PABLO GARCÍA CASADO.

Versos del poeta cordobés sobre la angustia cotidiana -que se hace fuerte- y el futuro incierto. El ciudadano medio había asumido que ganaría Díaz. Y sin embargo...

"te despiertas miras la hora vas a la cocina
bebes agua te quedas sentada escuchando
el motor del frigorífico por el patio interior
- los hijos de la vecina juegan a destrozarse
los oídos estás sola y te acude una inquietud
propia de domingos con resaca un nerviosismo
- de condones rotos".

2. EL DERROTADO, ÁNGEL GONZÁLEZ.

Un poema sobre el fracaso para una líder andaluza que se ha reconocido “acostumbrada a ganar”.

"Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba -último buitre-
el viento.

- Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado (...)".

3. CUALQUIER SISTEMA, LEONARD COHEN.

Un poema hecho para ser recitado por Pedro Sánchez a Susana Díaz y sus barones tal lunes como hoy.
"Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado.
Ya os avisamos antes, y nada de lo que construisteis ha perdurado
Oídlo mientras os inclináis sobre vuestros planos
Oídlo mientras os arremangáis
Oídlo una vez más
Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado
Tenéis vuestras drogas
Tenéis vuestras Pirámides, vuestros Pentágonos
Con toda vuestra hierba y vuestras balas ya no podéis cazarnos
Lo único que revelaremos de nosotros es este aviso
Nada de lo que construisteis ha perdurado
Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado".
Resultado de imagen de El patinazo de Susana Díaz en siete poemas.
4. MITIN DE IZQUIERDAS, JORGE RIECHMANN.

Forma parte del poemario El día que dejé de leer El País y habla de la confusión de sentirse -o no- perteneciente a un partido, a una ideología. De recomendada lectura para los puristas de la izquierda. También para los que dudan.

"Los oradores se sucedían
sobre la tribuna
yo me preguntaba
bajo la tribuna:
yo
¿soy de los nuestros?
e incluso: yo
¿soy de los míos?
muchas horas después
de acabada la reunión me
revolvía en la cama
maldormía entresoñaba
caía regresaba: y estaba razonablemente
seguro:
'yo'
no
es
mío".

5. CUÍDATE, ESPAÑA, DE TU PROPIA ESPAÑA, CÉSAR VALLEJO.

Un poema para estudiar la escisión política generalizada.

"¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
te negará tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…".

6. A ELLOS, MARIO BENEDETTI.
Resultado de imagen de El patinazo de Susana Díaz en siete poemas.
Sobre el hecho de que Díaz consiguiese 1.100 votos menos, que son secretos, que firmas públicas a favor de su candidatura. A esos -falsos- amigos que acabaron yéndose.

"Se me han ido muriendo los amigos
se me han ido cayendo del abrazo
me he quedado sin ellos en el día
pero vuelven en uno que otro sueño
-
Es una nueva forma de estar solo
de preguntar sin nadie que responda
queda el recurso de tomar un trago
sin apelar al brindis de los pobres
(...)
Pero se van figurando los amigos
los buenos/los no tanto/los cabales
me he quedado con las manos vacías
esperando que alguien me convoque
-
Sin embargo todos y cada uno
me han dejado un legado un regalito
un consuelo/un sermón/una chacota
un reproche en capítulos/un premio".

7. EL POEMA, JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.

Con todo, ¿servirá para levantar el partido la victoria de Sánchez, que ya lo hundió una vez? ¿Tiene futuro el PSOE o está destinado a la cornada constante? Quizá no tenga solución y sea mejor dejarlo ser, como decía Jiménez en su poema más breve.

"¡No le toques ya más,
que así es la rosa!".

Fuente:
http://www.elespanol.com/cultura/20170522/217978525_0.html

domingo, 4 de junio de 2017

¿Giro en el PSOE?

Rafael Silva

"Pero conviene no equivocarse: el PSOE, como cualquier otro partido que pretendiera resucitar la socialdemocracia más allá de las palabras, está condenado al fracaso, sea cualquiera el líder que elija. Porque en la actual época de dominación del capital financiero globalizado no existe posibilidad de practicar ningún tipo de keynesianismo (de Estado "redistributivo"). La diferencia principal entre un PSOE encabezado por Sánchez y un PSOE dirigido por Díaz es que aquel podrá tratar de mantener durante más tiempo la ficción de ser una "alternativa a la derecha", apuntalando el bipartidismo dinástico de la alternancia, y éste (si hubiera ganado ella) se habría mostrado más claramente como una mala copia de esa derecha. Los militantes del PSOE que realmente se sientan de izquierda comprobarán esto más pronto que tarde. Y entonces tendrán que preguntarse qué hacen ellos en un partido como ese" (Isidoro Moreno)

"La victoria de Sánchez debilita al Gobierno de Rajoy, facilita cierta colaboración con Unidos Podemos y convergencias, pero su proyecto está lejos de forjar una deseable alianza de progreso. Para ello, además de un mínimo de confianza y lealtad es imprescindible avanzar en un programa mínimo compartido de giro socioeconómico progresista y democratizador, de regeneración democrática y respecto de la problemática territorial" (Antonio Antón)

"Que el mundo se pare, que el PSOE sigue sin saber qué quiere ser, y mientras lo decide que nadie más actúe. Algo magnífico para seguir ganando tiempo y que el guión pueda completarse" (Olga Rodríguez)

La militancia de base del PSOE, en su mayoría, se expresó en las pasadas Elecciones Primarias del partido de forma rotunda y contundente. Ya conocemos la historia previa: el PSOE, de derrota en derrota electoral, y con su nicho de votantes en continuo descenso, después de muchas indefiniciones y ambigüedades, quiso hacer un acercamiento a Podemos para desbancar al PP del gobierno, lo que propició un golpe de Estado del aparato del partido, para provocar la dimisión de su Secretario General, e implantar una Comisión Gestora presidida y compuesta por afines a la lideresa andaluza y a toda su cohorte de fieles barones, tanto regionales como históricos. Tras las primarias, Susana Díaz, avalada por dicha cohorte de dinosaurios del partido, cayó derrotada ante un Pedro Sánchez que salió fortalecido de dicha gesta. Y así, los Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba, José Bono, Eduardo Madina, Fernández Vara, Javier Lambán, Ximo Puig, Emiliano García-Page, y tantos otros afines al Susanato, hubieron de retirarse de la primera línea, para dejar paso al flamante Secretario General electo. Hay quien dice que triunfó la militancia, pero...¿de verdad podemos esperar un giro en una de las dos patas del bipartidismo? ¿en serio Pedro Sánchez se atreverá a revolucionar el PSOE hasta situarlo como un referente de la izquierda? Mucho nos tememos que es una ingenuidad supina proclamarlo tan abiertamente.

Por supuesto, un actor fundamental que tendrá enfrente será la caverna mediática, antaño auténtico referente de la prensa progresista, como es el diario El País. Su maquinaria no tardó en reaccionar, y al día siguiente publicaba un patético editorial, que fue muy bien analizado por Rosa Guevara en este artículo. Ha sido derrotado, como decimos, el PSOE del aparato, el PSOE oficialista, el PSOE del régimen, el PSOE de los dinosaurios, el PSOE resignado y domesticado. Fue abatido el PSOE del bipartidismo y de la alternancia...¿pero viene de verdad un nuevo PSOE? ¿Es el nuevo PSOE el PSOE que necesitamos? ¿Será un PSOE que de verdad responda a sus siglas "Socialista" y "Obrero"? Dejadme, queridos lectores y lectoras, que muestre mis más profundas dudas sobre ello. Hasta ahora, Pedro Sánchez hace uso de una retórica discursiva regeneradora y democrática, pero a la hora de las verdades, sigue siendo el mismo Pedro Sánchez de siempre. Hasta ahora, le ha vuelto a mostrar su apoyo a Rajoy para el asunto de la negativa cerrada a celebrar un referéndum en Cataluña, y se ha negado a apoyar la moción de censura al Gobierno de Rajoy presentada por Unidos Podemos. Mal comienzo, pues. El insistente "NO es NO" sólo indica una retórica falaz y vacía, un eslógan mitinero que no esconde ningún proyecto político detrás, si no va acompañado de un conjunto de medidas políticas, económicas y sociales de auténtica ruptura con el régimen actual. Y parece estar claro que Pedro Sánchez y su renovado equipo no están por la labor de apoyar las políticas de la izquierda transformadora.

El renacido líder del partido tiene que abandonar la ambigüedad y situarse claramente, definiendo y situando al partido ante las políticas que sean capaces de ofrecer una clara alternativa, si es que quiere recuperar algo de credibilidad. Porque, ¿quién es realmente Pedro Sánchez? O mejor dicho...¿en qué Pedro Sánchez tenemos que creer? ¿En el que se alineaba y defendía la reforma del artículo 135 de la Constitución, el TTIP, el CETA, la unidad de España, las privatizaciones y las reformas laborales, o el que por el contrario denunciaba el complot de las élites del aparato "socialista" para desalojarlo de Ferraz y confesaba no haber entendido el fenómeno de Podemos? ¿Qué Pedro Sánchez tendremos ahora? Y por otra parte, incluso bajo un Pedro Sánchez renovado y coherente, no le arrendamos sus ganancias, ya que tendrá que luchar contra el aparato del partido, el mismo que se alineó con Susana Díaz en las primarias, y que sigue defendiendo a capa y espada un PSOE social-liberal. Esa parte del régimen bipartidista conserva aún mucho poder, a través de sus relaciones económicas, políticas y mediáticas. Sánchez primero ha de estar profundamente convencido del giro político que debe protagonizar el PSOE (de lo que aún tenemos dudas), pero más allá, deberá poseer una gran valentía para implementarlo con éxito, de lo cual dudamos aún más. Pero el hecho es que no se puede estar en misa y repicando. No se puede estar "próximo a los votantes de Podemos" (como ha declarado recientemente), pero en cambio enfrentarse a Pablo Iglesias continuamente, en vez de entablar un profundo, constante y leal diálogo y entendimiento con la formación morada.

¿Ofrecerá por tanto Pedro Sánchez ese necesario giro a la izquierda en el PSOE? ¿Cambiará el rumbo en asuntos tan significativos como el entendimiento con Podemos, la aceptación del derecho a decidir, el fin de los recortes y de la austeridad, la nacionalización de los bancos rescatados, la desobediencia frente a los mandatos de las instituciones europeas, la ruptura con la Iglesia Católica, o el fin de las puertas giratorias, entre otros muchos asuntos? ¿Defenderá una Renta Básica Universal, un nuevo modelo energético renovable, la salida de la OTAN, o un Proceso Constituyente? Un PSOE que responda a este perfil es el que necesitamos, pues en caso contrario, estaremos ante el mismo perro, sólo que con otra correa. Lo que está claro es que si Pedro Sánchez continúa como en su primera etapa al frente de la Secretaría General, esto es, dando bandazos, ofreciendo incoherencia y cobardía, intentando ganar tiempo, haciéndose amigo de Albert Rivera mientras se aleja de Pablo Iglesias, etc., más tarde o más temprano el PSOE volverá a implosionar, volverá a sufrir una catarsis, pues es un partido que está abocado al fracaso total. Sólo un Pedro Sánchez convencido y valiente, dispuesto a garantizar esa "autonomía" que tanto ha reclamado para el PSOE en sus mítines, será capaz de rescatar para la izquierda a un partido sumido en su más profunda crisis. Tiene el apoyo de una gran parte de la militancia, de la mayoría de las bases del partido, pero eso sólo no bastará. Se necesitarán grandes dosis de "mano izquierda" para lidiar contra un aparato rígido y anclado en el pasado, que no quiere renunciar a las prebendas de un PSOE que ha entablado grandes pero peligrosas amistades.

Por tanto, el necesario giro en el PSOE ni está ni se le espera. Todo parece obedecer, como muy bien afirma José López en su artículo, a una operación de marketing de estrategia muy elaborada para intentar recuperar el terreno perdido, y volver a frenar a Unidos Podemos. De entrada, consiguen tener al PSOE en el candelero (de hecho, su recuperación en las encuestas ya se ha conseguido), intentando volver a crear la esperanza en la ciudadanía de que el partido del capullo representa una regeneración democrática en este país, cuando lo cierto es que han tenido muchos años de gobierno para llevarla a cabo, y lo único que han hecho ha sido enterrar al partido en las miserias de la socialdemocracia. En resumidas cuentas, ¿podemos esperar realmente un cambio de rumbo en el PSOE? Mucho nos tememos que no, ya que el camaleónico Sánchez sigue dando una de cal y otra de arena. Desde la famosa entrevista en el programa "Salvados" de la Sexta con Jordi Évole, donde declaraba abiertamente haberse equivocado rotundamente con PODEMOS, parece haber pasado mucho tiempo, y de nuevo los mensajes del sanchismo vuelven a ser ambiguos, incoherentes y poco creíbles. Su famoso hastag "AquíEstáLaIzquierda" vuelve a ser un truco falaz para mantener la ilusión de los militantes más fieles al sanchismo, pero creemos que dará poco de sí cuando comiencen a aparecer los grandes asuntos en los cuales el PSOE comparte diagnóstico y recetas con el PP: modelo territorial, tratados de libre comercio, defensa cerrada de la monarquía, pacto antiterrorista, reformas laborales regresivas, modelo educativo, etc. Su línea viene siendo la de amagar con algunas reformas sociales que tienden a homologar derechos (mundo LGTBI, muerte digna, feminismo, etc.), pero no variar un ápice el modelo económico neoliberal, que es el verdadero responsable de la tremenda crisis multifacética que vivimos. Por tanto, mucho tendrían que cambiar las cosas para que viéramos a un PSOE que se aleje del PP, de las puertas giratorias, del dogma neoliberal y de las complicidades con los poderes económicos. Y eso es justo lo que necesitamos.

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miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo que han demostrado las primarias del PSOE y lo que no

En España cuesta demostrar las trampas más evidentes, ocultas o mareadas bajo muchas trampas más, pero alguna vez se hace la luz. La reelección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE ha revelado, en primer lugar, la escandalosa maniobra que culminó en el ominoso Comité Federal del 1 de octubre que le obligó a dimitir. Por mucho que hayan insistido en su normalidad, la mitad de la militancia no les creyó. Ni lo tragó. Y mucho menos que fuera inevitable abstenerse para dar el gobierno a Rajoy como también se han cansado de repetir. Para su mala fortuna, la corrupción, las maniobras judiciales, hacían y hacen más flagrante ese apoyo.

Hablamos de todos aquellos que han quedado con sus desvergüenzas al aire en una operación tan chapucera como solo sabe hacerse en España cuando se ponen a ello. Se trataba de entronizar en el mando a Susana Díaz y echar de la faz de la tierra –de ser posible– a Pedro Sánchez. Por distintas motivaciones. Agravios personales en algún caso y, fundamentalmente, para que nada cambiara en el sistema, a mayor gloria de sus promotores.

Los análisis más equilibrados coinciden en que el fallo principal fue la candidata. Cuesta entender dónde le veían las grandes aptitudes que describían los medios a su favor –casi todos–. Carisma, fuerza, liderazgo, capacidad de unión y una gran destreza en coser los rotos provocados. El día de la votación aún aseguraba El País que del Comité “había salido un secretario general muerto políticamente y una aspirante al puesto más viva que nunca”. Juicio clínico, como tantos otros.

Tan segura de su triunfo estaba Susana Díaz que ni preparó su campaña, ni algunas ideas con peso a transmitir. Ya no faltó más que su propuesta de futuro, en particular la de “cultura”. La teoría de las clases medias asiáticas y las playas que tienen su versión en España, para dar playa e impulsar clases medias locales, nos llenó de estupefacción. Venía precedida de un discurso clasista, reaccionario e insultante sobre el fenómeno indignado. La playa aparecía otra vez. Acusaba a los descontentos de querer una segunda residencia frente al mar, y, lo que es todavía peor, de pretender llevar a sus hijos a la Universidad. Levantó ampollas.

Y allí estaban suscribiendo esa candidatura expresidentes, barones de toda España en abrumadora mayoría, lo más granado del PSOE. Y, apoyando por la banda mediática, los principales medios con El País en cabeza. Con un cúmulo de insultos a Pedro Sánchez y todos los parabienes para Díaz. Todos han fracasado. Es una aplastante realidad.

La presión para que saliera la presidenta andaluza queda reflejada en que la avalaron con su nombre y firma personas que luego no la votaron. Perdió en todas las comunidades salvo la suya y el País Vasco.

Ante nuestros ojos desfilan –y es solo el principio– las miserias de la condición humana. Ya se ven los hipócritas habituales que no tienen ni el mínimo pudor para cambiar a la chaqueta del acercamiento, tras las puñaladas traperas. Lo que domina sin embargo es una mezcla de ira y desprecio, con un punto de temor. Dirigentes del PP dicen que no hay nada que cambiar en el rumbo de su España. Albert Rivera e Inés Arrimadas resucitan sus peores fantasmas no vaya a ser que a Sánchez le dé por ir a la izquierda como dice. Como le pide la militancia.

La militancia. Qué obscenidad. Podemos, Unidos Podemos, Pablo Manuel, ya tenemos de nuevo todo el repertorio completo. A unos niveles de patetismo insuperables. El conductor de los Desayunos de TVE, con expresión de no haber pegado ojo, conmina a un miembro del equipo de Sánchez a que, prácticamente, se comprometa a que no pactarán con Podemos. “Con Podemos, no”, ordena con tono severo. Muestran todos ellos una desolación que entra en la categoría feliz de la justicia poética.

La basura plena llega a bautizar a Irene Montero como Yoko Ono y a hacerla responsable de un peligroso pacto de izquierdas. “No sería bueno”, había sentenciado Albert Rivera, no aclaró para quiénes, aunque es evidente.

Lejos de reconocer su derrota, la derrota de toda su estrategia, El País siguió con sus artículos y editoriales incendiarios. Como decía Javier Gallego, Crudo, la elección de Sánchez ha demostrado la pérdida de influencia del que fuera el periódico de referencia español. Sus editoriales ya no son relevantes. A lo sumo para la camarilla que lo gestó todo y una corte de dinosaurios nostálgicos de un pasado que no volverá. Los pasados no vuelven por definición.

Consecuencia lógica en una audiencia crítica como ha tenido El País. Sus contenidos entran en terrenos preocupantes. Son ya demasiadas las veces que pone en cuestión el hecho de votar, y el lunes –en el amargo despertar en el triunfo del candidato detestado–, llegó a hablar de crisis de la democracia representativa. Puesto que Pedro Sánchez es, dice, igual que Trump y Podemos, y Podemos es lo mismo que la Falange por boca de su columnista Javier Marías, intranquiliza deducir el sistema que se está propugnando desde esas páginas. Las élites son las que saben. Sobre todo lo que conviene a las élites. Con Sánchez ven amenazada, dicen todos sus miembros, la estabilidad. La estabilidad de la corrupción y la desigualdad en la práctica.

Habrá que echarle otro ojo a Pedro Sánchez. La versión actual lo trae con un coraje y una tenacidad que aportan muchos puntos a su favor. Pero no está claro si ha cambiado realmente de intenciones, no se sabe qué va a hacer, como planteaba en preguntas concretas y decisivas Olga Rodríguez.

Quienes le siguieron en el NO es NO fueron apartados por la Gestora y hasta multados. El aparato copó los principales cargos, puede hacerle difícil la gestión. Y algunas primeras declaraciones tienen un cierto olor a déjà vu, a ya visto. Dos puntales del nuevo equipo, Adriana Lastra y Margarita Robles dicen en declaraciones a medios, que el NO es NO va también para la moción de censura de Unidos Podemos. Con un argumento de peso, sólido y racional como pocos: porque no apoyó a Sánchez (y su alianza con Ciudadanos) a la presidencia del Gobierno. El propio Sánchez resucitó esta versión en campaña. Igual volvemos al bucle, a dar vueltas en el tiovivo, aunque esto no está confirmado.

Al final, los ciudadanos responsables han demostrado que ya no son tan fáciles de engañar. Hay más medios que los tradicionales. E informan. De su paciencia sabemos: es mucha pero no infinita. A ver si por fin los tiempos cambian y la marea empapa y cruje los inamovibles muros. Lo decía Bob Dylan hace una eternidad. Aquí y hoy, al lado, en Portugal está siendo posible. También está demostrado. 

http://www.eldiario.es/zonacritica/demostrado-primarias-PSOE_6_646795346.html

jueves, 6 de octubre de 2016

¿Por qué está pasando lo que está pasando en España?

Creo que el periodo que estamos viviendo en España puede definirse como histórico, en el que existe una crisis profunda del régimen que se inició en el proceso de Transición del Estado español (pasando de una dictadura a una democracia), un proceso dominado por las fuerzas conservadoras que controlaban los aparatos del Estado, las cuales configuraron el Estado democrático en términos muy favorables a sus intereses, causando como consecuencia un Estado escasamente democrático y con un gran subdesarrollo de su Estado del Bienestar. Hoy el sistema electoral es muy poco representativo (algo bien denunciado en el famoso eslogan “no nos representan” del movimiento de los indignados, eslogan con el cual la mayoría de españoles está de acuerdo), y la dimensión social del Estado está poco desarrollada, siendo uno de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo económico al español) con uno de los gastos públicos sociales (que incluyen los servicios públicos tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, programas de prevención de la pobreza y de la exclusión social, programas de integración de inmigrantes y transferencias públicas, como pensiones, ayudas a las familias, ayudas a los trabajadores en paro, entre otros) per cápita (en el caso de la prestación por desempleo, por trabajador) más bajos de esta comunidad (ver mi libro Bienestar insuficiente. Democracia incompleta. De lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002).

El establecimiento del régimen iniciado en la Transición
Tal aparato del Estado ha sido gobernado primordialmente por dos fuerzas políticas, una neoliberal en la esfera económica y profundamente conservadora en la dimensión político-cultural, semejante a la ultraderecha europea (como muestra la defensa realizada por la dirigente de tal partido, la Sra. Esperanza Aguirre, del General Millán-Astray, uno de los generales golpistas que lideró una de las represiones más sangrientas que hayan existido en Europa). La otra fuerza política ha sido el PSOE, un partido perteneciente a la sensibilidad política socialdemócrata, que se integró fácilmente en el aparato del Estado dominado por las fuerzas conservadoras, ocupando un lugar subalterno dentro de ese Estado. Fue esta fuerza política la que fue corrigiendo el enorme déficit social existente en España, heredado de la España dictatorial. Cuando el dictador murió, en 1975, el gasto público social como porcentaje del PIB era solo del 14%, con mucho, el más bajo (junto con Grecia y Portugal) de los países que más tarde pasarían a ser la UE-15 (cuyo promedio era del 22%). En 1993, había pasado a ser de casi el 25% del PIB, y ello como consecuencia de las políticas públicas llevadas a cabo por los gobiernos del PSOE, sin que con ello se eliminara, sin embargo, tal déficit social (España continuaba teniendo uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15). En realidad, este déficit aumentó a partir de tal fecha como consecuencia de los recortes del gasto público para conseguir que el déficit público del Estado bajara de un 6% del PIB a un 3%, como instruía y mandaba el Tratado de Maastricht, condición para la entrada y permanencia de España en el euro. En realidad, el euro se estableció en España a un elevado coste para las clases populares del país, que fueron las que sufrieron las consecuencias de la reducción del gasto público social, el mayor componente del gasto público (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

Las causas de la Gran Recesión
Una situación semejante apareció durante la Gran Recesión, que fue presentada por el establishment político-mediático del país, incluyendo el gobierno del PSOE, como resultado de un supuestamente excesivo gasto público y unos costes laborales muy elevados. De esta lectura (profundamente errónea, pues en el inicio de la Gran Recesión el Estado español estaba en superávit, no en déficit, y los salarios por aquel entonces estaban entre los más bajos de la UE-15) salieron las políticas de recortes del gasto público social que han empobrecido enormemente el Estado del Bienestar español, y las reformas laborales que tenían como objetivo bajar los salarios a base de desregular el mercado de trabajo.

En realidad, no era el inexistente crecimiento exagerado del gasto público, sino los limitadísimos ingresos a las arcas del Estado, lo que creó el déficit público. El Presidente Zapatero, del PSOE, congeló las pensiones públicas para rellenar el agujero de 1.200 millones de euros que había causado la rebaja del impuesto de patrimonio (2.100 millones) y/o la bajada del de sucesiones (2.552 millones), entre otros, siguiendo su famoso dicho de que “bajar impuestos es de izquierdas” (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015).

Ni que decir tiene que la aplicación de tales políticas causó un gran descenso del apoyo electoral del PSOE (no solo en las elecciones generales, sino también en las autonómicas -incluyendo en Andalucía, presidida por la Sra. Susana Díaz-) que ha continuado en la medida en que no ha habido ni un cambio de orientación política ni una autocrítica en tal partido. En realidad, en Andalucía el PSOE nunca había conseguido un porcentaje de votos más bajo en unas elecciones autonómicas que con la Sra. Díaz (en las elecciones autonómicas de 2015 Susana Díaz obtuvo el 35,43% de los votos; el PSOE había registrado hasta entonces su mínimo histórico en las elecciones de 1994, con un 38,71% de los votos).

¿Por qué el PSOE ha ido realizando tales políticas neoliberales?
Para contestar esta pregunta hay que entender que este fenómeno de descenso electoral del partido socialdemócrata, aunque particularmente acentuado en España, ocurre en la mayoría de países de la UE-15. Y una causa importante es la evolución de los aparatos de estos partidos. El análisis de la composición de tales aparatos muestra un gran dominio de estos por parte de profesionales con educación superior, incluyendo universitaria, que han desarrollado una relación intensa con las empresas financieras, económicas y mediáticas que ejercen una enorme influencia sobre los Estados, estableciéndose así puertas giratorias entre instituciones financieras, económicas y mediáticas por un lado, e instituciones políticas por el otro.

Como bien alertaba ya el gran politólogo Ralph Miliband en su libro Parliamentary Socialism, esta nueva clase (algunos utilizan el término “casta”) política había desarrollado una serie de privilegios, y asumía que la clase trabajadora estaba o bien desapareciendo, o se estaba transformando en las clases medias, a las que ellos consideraban representar, y cuya función era votarles cada cuatro años.

Su poder dejaba de depender de los militantes (a los que se consideraba como agentes pasivos que aprobaban lo que la dirección quería), desaconsejando el rol de la militancia dentro del proceso de decisión, y enfatizando, en su lugar, su sustitución por la movilización mediática realizada a través de los medios televisivos y radiofónicos. La militancia de tales partidos disminuyó como consecuencia, limitándose esta a aquellos que estaban en situación de aprendizaje, para pasar a tener con posterioridad cargos en el aparato y/o en las instituciones representativas.

Y los datos muestran la consecuencia de estos hechos. El electorado socialista y los militantes de tales partidos han ido descendiendo. La prensa digital progresista ha documentado extensamente la conexión entre el aparato del PSOE y los intereses financieros, económicos y mediáticos. El último ejemplo de ello es el nombramiento de Rubalcaba, el ex secretario general del PSOE y sucesor de Zapatero, y ligado al felipismo, como miembro del consejo editorial de El País (consejo al cual pertenece también Felipe González), rotativo que se ha destacado por su defensa del neoliberalismo y su hostilidad hacia el cambio.

¿Qué ha pasado en las elecciones del 2015 y del 2016?
El PSOE estaba dividido desde el principio del proceso electoral entre la vieja guardia, que controlaba el aparato y que deseaba continuar con el bipartidismo, por un lado, y la militancia, que deseaba una coalición de izquierdas, por el otro. Y en medio estaba Pedro Sánchez, que habiendo sido elegido por la militancia estaba muy limitado por el aparato, que confabulaba contra él. Fue precisamente por tal influencia que Pedro Sánchez nunca respondió a la propuesta de Podemos en 2015, y de Unidos Podemos en 2016, de hacer un pacto que estableciera una coalición y buscara más apoyos a partir de esta coalición. La vieja guardia nunca aceptó esta posibilidad, que hubiera permitido sacar a Rajoy y a su partido del gobierno y establecer un nuevo gobierno liderado por las izquierdas. Ahora bien, Pedro Sánchez, en lugar de ser sensible, tras las elecciones del 2015, a esta propuesta, se alió primero con Ciudadanos a través de un pacto, para luego invitar a Podemos en una situación subalterna.

En el 2016 Pedro Sánchez nunca ha respondido a las peticiones de Unidos Podemos para explorar la posibilidad de establecer un gobierno alternativo, que siempre ha existido, pero siempre se ha ignorado cuando no ocultado (con la gran colaboración de los medios, liderados por El País, cuyo grado de manipulación ha alcanzado los niveles de La Razón). Pero el aparato del PSOE (dirigido por los barones) se ha opuesto por todos los medios a ello, pues siempre prefirió la continuación del bipartidismo, que pasa por el apoyo al PP en la investidura, a abrir una posibilidad de gobierno en la que esté Podemos. Y han depuesto a Sánchez, que había visto, por fin, que la única opción era crear una alternativa basada en una coalición con Podemos. Puesto que Ciudadanos siempre prefirió una alianza con Rajoy, no le quedaba otro remedio que explorar la alternativa que había sugerido Unidos Podemos de conseguir alianzas con los partidos nacionalistas.

El problema español que en España se conoce como el problema catalán
Las mismas fuerzas financieras, económicas, políticas y mediáticas que han estado promocionando el neoliberalismo han estado imponiendo la visión uninacional de España. Y ello ha incluido al aparato del PSOE, siendo ello también causa de su gran deterioro en las naciones históricas que existen en España -Catalunya, País Vasco y Galicia-, donde el PSOE ha pasado a ser un partido minoritario casi residual. En estas naciones han aparecido fuerzas de izquierdas que han recuperado la visión republicana de España, que había caracterizado no solo a las izquierdas catalanas, vascas y gallegas, sino también a las españolas.

Un hecho ocultado, cuando no silenciado por el aparato del PSOE, ha sido su apoyo a la autodeterminación de los distintos pueblos y naciones en España durante la resistencia antifascista. La falta de sensibilidad de los dos partidos mayoritarios en España hacia la plurinacionalidad de España ha sido la causa del surgimiento de partidos de izquierdas con vocación transformadora, claramente antineoliberales, con otra visión de España, plurinacional, justa, democrática y solidaria, que han canalizado el voto de descontento de la población, y muy específicamente de los jóvenes y la clase trabajadora. La articulación de estos movimientos y partidos ha ido sustituyendo a las fuerzas nacionalistas periféricas conservadoras (que habían jugado un papel clave en la reproducción del bipartidismo a nivel del Estado), de orientación cristianodemócrata y liberal, conjugando el rechazo al neoliberalismo con el rechazo a la visión uninacional de España.

Este fenómeno coincidió con la aparición de un movimiento político-social iniciado en el movimiento 15-M, que se convirtió en un partido nuevo, Podemos, que hizo suya también esta visión plurinacional de España, habiéndose convertido en un periodo de tiempo muy breve (menos de dos años) en una de las fuerzas políticas de mayor peso y presencia en Las Cortes. Se alió con la renovada IU, estableciéndose la coalición Unidos Podemos, que significa una amenaza para los defensores del statu quo.

La crisis dentro del PSOE
La defensa a ultranza del statu quo hizo que la vieja guardia del PSOE (Felipe González, José Bono, Alfredo Pérez Rubalcaba, Susana Díaz, y otros) se opusiera a que el PSOE se aliara con Podemos y con los que definieron como independentistas. Y han depurado, en un ejercicio golpista, al candidato Sánchez, que había sido elegido por la militancia y que había llamado a un referéndum entre los militantes para encontrar apoyo a su propuesta de negación a la investidura de Rajoy y recuperación de alternativas que pasaban, en primer lugar, por una alianza con Podemos. Esto fue lo que motivó el golpe del aparato frente a la militancia, que claramente favorecía a tal alternativa.

Expulsado el secretario general, Pedro Sánchez, se ha nombrado presidente de la gestora al presidente de Asturias, el Sr. Javier Fernández, próximo a Alfredo Pérez Rubalcaba y a Susana Díaz, y que había hecho de su postura “no a Podemos y no a los secesionistas” su mayor leitmotiv. La aceptación de Pedro Sánchez de la exigencia de Susana Díaz de que se votara a mano alzada (sin voto secreto) fue el síntoma de que el aparato había ganado, pues la mayoría de miembros del Comité Federal son funcionarios que ocupan cargos que dependen de los barones. Fue el triunfo del aparato frente a la militancia. Leyendo El País y sus editoriales, y escuchando a García Ferreras (próximo a Zapatero) en La Sexta cubriendo la jornada, puede verse el contubernio político-mediático movilizado para destruir a Pedro Sánchez. Una vez más, la defensa de la “unidad de España” ha servido para salvaguardar los intereses financieros, económicos y mediáticos del establishment español, dejando la vía abierta para (tras cesiones simbólicas) permitir la investidura del corrupto Rajoy y su corrupto partido.

Consecuencias para las izquierdas
Lo ocurrido el sábado es enormemente negativo para las izquierdas en España y para el bienestar de las clases populares, ya que facilitará la permanencia en el poder del partido más reaccionario que existe en España, expandiendo todavía más su plan económico y financiero neoliberal, y su ultraderechismo reaccionario. Se esperan al menos cuatro años más de un Estado represivo e insensible a las necesidades populares, Estado que continuará dominado por el bipartidismo, con el apoyo de Ciudadanos y las derechas nacionalistas. Ha sido, una vez más, la victoria de los de siempre. Frente a esta situación se necesita una amplia coalición y movilización de todas las fuerzas progresistas que confronte las políticas del gobierno Rajoy y sus aliados, tanto a través de la agitación social (más necesaria que nunca) como a través de la lucha parlamentaria, ayudando a la vez a las bases del PSOE a rebelarse frente a unos barones y un aparato que han continuado imponiendo una visión uninacional del Estado español, a la vez que han perpetuado un gobierno que está dañando a las clases populares de todos los pueblos y naciones de España. Así de claro.

http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/10/05/por-que-esta-pasando-lo-que-esta-pasando-en-espana/

martes, 4 de octubre de 2016

Sacrificar al PSOE para salvar a Rajoy

AGUSTÍN MORENO

Ese va a ser el resultado de la grave crisis abierta en el PSOE por un sector del partido manejado por Felipe González y jaleado por el PP y la prensa, especialmente El País, para defender los intereses de la oligarquía financiera y del régimen bipartidista del 78. Veamos algunas claves.

El linchamiento de Pedro Sánchez. Nada justifica la saña con la que se ha tratado al actual secretario general de los socialistas españoles. Salvando las distancias, recuerda el acoso y derribo del presidente Adolfo Suárez por las mismas fuerzas del régimen, desde la derecha más montaraz al mismo Felipe González. Que el PSOE está en descenso electoral permanente es cierto, pero la racha no empezó con Pedro Sánchez. Viene pasando desde hace tiempo, desde el mismo momento en que Zapaterose se sentó en la mesa con los caníbales de la troika, en afortunada figura de Rafael Chirbes, negó la crisis, impuso duros recortes y una reforma laboral nefasta y salió corriendo, cediéndole el poder al PP en 2011. Con Rubalcaba se produjo una gran inflexión y caída electoral: pierde votos por abandonar la izquierda. Sólo hay que repasar los viscerales editoriales de El País y lista de insultos  que ha recibido Sánchez para apreciar la magnitud del ataque y los nervios de la oligarquía. Incluso durante la campaña electoral del 25S no han parado las intrigas de barones y baronesa y la proyección de una imagen de conflicto interno. Todo por negarse a facilitar la investidura de Rajoy y -según sus propias palabras- pretender situar al PSOE en una posición de izquierda y de autonomía y contar con las bases.

Felipe González, un político corrupto como gran puntillero de Sánchez. La peor corrupción es la de las ideas. No sé si se ha llevado dinero o no, pero políticamente es un corrupto en el sentido profundo de decir una cosa y hacer la contraria, incumpliendo reiteradamente programas electorales. Presentándose como de izquierda y aplicando políticas neoliberales a favor de las élites financieras. Que se lo pregunten al pueblo con la entrada de España de la OTAN después de jugar a los engaños y a UGT y CCOO con motivo de la jornada de 40 horas, la reconversión industrial, las pensiones, los contratos basura, etc. También se ha beneficiado de una de las puertas giratorias más vergonzosas tras haber privatizado él mismo Gas Natural. Partidario de la gran coalición (PP-PSOE) y ahora de la abstención para dejar gobernar a Rajoy, ha reaparecido como muñidor del golpe de mano en el PSOE.

Guerra civil en el PSOE de resultados negativos en cualquier caso porque, como bien dice Juan Carlos Escudier, los golpistas ya han ganado. El PP tiene más posibilidades de ser investido, se arruina la posibilidad de gobierno de cambio y el PSOE quedaría muy mermado en el caso de nuevas elecciones. Es difícil saber cómo evolucionarán los acontecimientos en una organización con poca participación de las bases y donde los ejercicios de fidelidad a los aparatos suelen ser de pura supervivencia laboral desde que Guerra dijo aquello de que “quién se mueva no sale en la foto”. La división está servida entre los militantes y votantes, como pude apreciar este verano en una familia amiga y votante socialista, donde los padres rechazaban la abstención y la hija la veía como una solución. Los 85 diputados de ahora pueden ser añorados en el futuro tras la inmensa bronca desencadenada. Pero lo que más les dolerá a los militantes socialistas es que toda esta guerra civil sea para que siga Rajoy y/o el PP en el poder y para que Susana Díaz sea la nueva líder.

Los tres bloqueos de la política española. ¿Por qué se ha producido este asalto antidemocrático contra el primer secretario general elegido por la militancia en el PSOE? Porque existen unos bloqueos políticos que no parecen tener solución a corto plazo. Por un lado, la existencia de una derecha muy reaccionaria que pensaba que el país era su cortijo y que ha roto muchos de los consensos mínimos de convivencia durante el mandato de Rajoy: recortando servicios públicos esenciales (educación y sanidad), degradando el mercado laboral, reduciendo derechos y libertades, manipulando el poder judicial, etc. No puede pactar con ella nadie que no sea Ciudadanos, esa operación impulsada por los poderes financieros para recuperar los votos que perdiera el PP. Por otro, el pacto de hierro de la oligarquía para que la izquierda no participe en el gobierno: la actual operación de acoso y derribo se pone en marcha justo cuando Sánchez anuncia que exploraría un gobierno de cambio; para estos sectores sería inconcebible un acuerdo con Unidos Podemos. El tercer bloqueo es el no reconocimiento del derecho democrático a decidir de los pueblos de Estado español.

Ante la crisis de régimen que se está viviendo, la oligarquía está dispuesta a sacrificar a quien se deje antes que correr ningún riesgo. Y en este caso la víctima va a ser al PSOE, como ha sucedido cuando la socialdemocracia actúa de doméstica del capital. Es lo que ha pasado con el PASOK griego y lo que seguramente sucederá con el Partido Socialista Francés con su reforma laboral, que regalará el poder a la derecha. Además de las élites locales está el Club Bilderberg detrás de estas operaciones.

Siento lo que está pasando en el PSOE, creo que desde posiciones progresistas y autónomas es un partido necesario para el cambio y no se debería romper. Veremos cómo evolucionan las cosas en el interior del partido, los líos estatutarios y judiciales o el movimiento de militantes en la calle. Pero si la crisis se cierra con la imposición de las tesis de los llamados “críticos” quedará un enorme espacio a la izquierda. Espacio que habrá que rellenar evitando los conflictos gratuitos en las otras fuerzas de la izquierda, fortaleciendo la unidad y abriendo las puertas a todas aquellas personas que se quieran incorporar al proyecto de profunda transformación que este país necesita.

https://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/2016/10/01/sacrificar-al-psoe-para-salvar-a-rajoy/1672

lunes, 3 de octubre de 2016

Gregorio Morán: "Antes muertos que de izquierdas"

 Antes muertos que de izquierdas En una decisión de consecuencias trascendentales, la cúpula del viejo PSOE, ajado y desconectado de cualquier posibilidad de cambio, ha apostado por Rajoy y el partido más corrupto que conoció España en su historia. Lerroux, político chanchullero y símbolo de la maniobra y el chalaneo, cuyo Gobierno cayó durante la II República por una chorrada de maquinita de juego conocida como straperlo, era un caballero con botines al lado de estos saqueadores del Estado.

Da lo mismo. El pacto de golfos en el que ha ido deviniendo la Santísima Transición está llegando a sus estertores, pero les importa un carajo; aún creen que queda fondo para tirar unos años, siempre y cuando la sociedad y la complicidad de los medios de comunicación no dejen de ayudarles y protegerles. Instalarse en la oposición, después de haber acumulado un suculento patrimonio y haber traspasado todas las puertas giratorias, no es mal sitio. Da seguridad.

El soldado Sánchez, otro recluta, les ha puesto frente a las cuerdas, lo cual dice mucho del talento de sus adversarios... La oficialidad más rimbombante, con el asesor financiero Felipe González a la cabeza, ha decidido que no se puede ir tan lejos. ¡Descabalgar a Mariano Rajoy! ¿Acaso están locos estos novatos?

Pocos gestos políticos como el de Felipe González y sus barones echan tanta luz sobre la impostura de estos trepadores que engañaron a sus votantes durante tantos años que hasta ni la fe -y este es un país con mucha fe y demasiados creyentes- ha podido resistir la engañifa. El portavoz de los lectores conservadores que siempre fue el ABC ha sido desbancado por el grupo Prisa, que, como decía Borrell, que lo sufrió en sus carnes, es quien decide quién debe ser el secretario general del PSOE. De momento, la que más garantías les da es Susana Díaz, porque tiene muy claro cuál es el enemigo a abatir. Y ese no es otro que Podemos. No hay que echarles de las instituciones, pero sí colocarles en el lugar sin peligro que les corresponde, por más que un par de comunidades socialistas se mantengan a su costa.

No se dejen engañar por los argumentos de estos cabos furrieles con patrimonio de caudillos, no están discutiendo sobre si España se rompe o si hay referéndum. Aquí la cuestión se reduce a algo muy simple: no se puede romper con Mariano Rajoy y el PP porque eso en las actuales circunstancias sería un terremoto ¡para ellos! Y esa opción pasa por aceptar el apoyo de Podemos y, por tanto, el comienzo del desmoronamiento definitivo. Fuera de los jóvenes contratados para hacer de fondo en los mítines del PSOE, ¿quién carajo menor de 30 años y que no es funcionario, o familiar bien avenido, votaría por el PSOE? Como le ocurre al PP, son partidos de geriátrico; cada vez reducen sus votos, pero como en cada elección se vota menos, nos hacen creer que siguen siendo la representación de la ciudadanía.

Están defendiendo sus privilegios como la nobleza antigua, y serían capaces de todo con tal de que las alfombras no fueran levantadas. ¡Vaya espectáculo, que por razones obvias no estará en condiciones de hacer el PP, que le basta y le sobra con lo suyo! Ya hubo en los años veinte y treinta del pasado siglo peleas, incluso sangrientas, en el seno del PSOE, capitaneadas por Indalecio Prieto, Largo Caballero y el sinuoso conspirador Julián Besteiro, por citar a los más notorios. Pero aquello era un partido de la clase obrera, que metía la pata, y mucho, pero no la mano. Pero estos son como los vendedores de El Corte Inglés que ofrecen un producto y si no le gusta, le enseñan otro. De momento no ofertan más que una crisis, sin otro sentido político que “virgencita, que sigamos como estamos” o iremos de cabeza al “aventurerismo”. Un partido moribundo donde se asienta gente muy viva.
Gregorio Morán

*Gregorio Morán es autor de El Precio de la Transición y Adolfo Suárez: Ambición y Destino

http://www.ecorepublicano.es/2016/10/gregorio-moran-antes-muertos-que-de.html?m=1

jueves, 14 de enero de 2016

La furia del hombre paciente. El enfado de Susana Díaz y de otros barones estalló en el Comité Federal. El principal objetivo es ya desalojar a Pedro Sánchez del partido, del Gobierno, de la oposición y de donde haga falta

La estructura del PSOE parece decidida a acudir a unas nuevas elecciones y con un nuevo candidato/a a presidente del Gobierno. Un sector andaluz pretende incluso que se retrase todo lo posible la investidura de Mariano Rajoy para ganar tiempo y poder celebrar antes el congreso de partido. La recién elegida nueva secretaria general daría su apoyo condicionado a Rajoy durante dos años. El actual secretario general y reciente candidato, Pedro Sánchez, intenta evitar los dos escenarios por todos los medios, pero cuenta con pocas fuerzas, entre ellas unos diputados que ven con asombro que pueden tomar posesión del acta y verse sin escaño y expulsados de las listas dos meses después.

Es todo tan extraño que la situación solo encuentra explicación en rencores y desafíos. Para quienes siguieron con interés al PSOE durante décadas, solo cabe recurrir a libros de historia que expliquen anteriores periodos de confusión. Para quienes le votaron el 20-D, probablemente solo quepa enojo y rabia. Como afirma Patxi López “el PSOE está dando un espectáculo lamentable”.

El relato socialista comienza, dicen algunos, hace año y medio, cuando Susana Díaz y un grupo de barones apoyó a Pedro Sánchez como secretario general del partido, con la condición de que no se considerara candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones que tendría que convocar Mariano Rajoy en poco más de un año. Según ese relato, Sánchez ignoró ese acuerdo y en solo mes y medio tomó la iniciativa y anunció que se presentaba a la nominación como candidato presidencial socialista. A partir de ahí, el enfrentamiento fue total.

El relativo mal resultado electoral del PSOE pareció dar nuevos argumentos a los detractores de Sánchez, dispuestos en el mejor de los casos a dejarle como jefe de la oposición (dado que ninguno de los barones, empezando por Susana Díaz, es diputado en Cortes) mientras se organizaba la elección de un nuevo candidato y se provocaban nuevas elecciones. Una vez más, Pedro Sánchez tomó la iniciativa: no aceptaría ser jefe de la oposición absteniéndose frente a un Gobierno Rajoy e intentaría negociar con Podemos para alcanzar, él mismo, la presidencia del Gobierno. Si lo lograba, tendría garantizada su supervivencia política y la dirección del PSOE.

El enfado de Susana Díaz y de otros barones estalló en el comité Federal. El principal objetivo es ya desalojar a Pedro Sánchez del partido, del Gobierno, de la oposición y de donde haga falta. Algunos barones han enfriado su posición, a la vista de la furia y del encono personal con el que Díaz plantea ese relevo, pero aun así son bastantes los que trabajan en esa dirección. Para este sector del PSOE, lo primero es barrer a Sánchez y a su equipo, nombrar a otro secretario general, a otro/a candidato a presidente de Gobierno, ahora o dentro de un tiempo, y a otros diputados que integren el futuro grupo parlamentario. Y a partir de ahí, ya se verá.

Seguramente es cierto que todo lo que ocurre en el PSOE viene de lejos, de un deterioro largo y acentuado. Seguramente, nada de esto se explica sin conocer los resultados de Podemos y sin saber que el partido de Pablo Iglesias, que ayudó a investir a los presidentes socialistas de Asturias y de Extremadura, acaba de echar por tierra sus presupuestos autonómicos y que plantea negociaciones inflexibles, como son siempre las que se desarrollan entre grupos próximos ideológicamente. Nada de eso evita, sin embargo, el asombro por el feroz enfrentamiento interno y por la pérdida del sentido de la realidad de unos dirigentes que creen que, de un mes para otro, pueden cambiar de propuestas. En lugar de revolcarse en su furia, podrían recordar el dicho del poeta latino “Cuídate tú de la furia del hombre paciente” (el elector)


http://elpais.com/elpais/2015/12/30/opinion/1451500807_622757.html