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jueves, 17 de enero de 2019

La actualidad de China

Un mundo en crisis, una sociedad en gestación
 
Este es un libro distinto sobre China: un libro fascinante que surge de la experiencia de años de vivir en el país, de recorrerlo de punta a cabo, de hablar con las gentes más diversas, en un esfuerzo por ir “más allá del tópico y del prejuicio” que dominan en cuanto se escribe sobre él. Un libro que nos habla tanto de los rascacielos de Shanghai como de los jubilados que se reúnen para jugar con sus pájaros amaestrados, de las nuevas armas espaciales o de los problemas del Tíbet. Y también de las “fronteras”: las páginas que Poch-de-Feliu dedica a Vietnam, a Mongolia o a esa Corea del Norte que se niega a desmoronarse, como predicen los “entendidos” desde hace décadas, sorprenderán al lector desinformado por los medios de comunicación. Pero lo que al autor le interesa sobre todo que entendamos es “la actualidad de China”, la importancia que para nosotros tiene el alumbramiento de esta nueva sociedad, porque “todos los problemas de la crisis mundial están contenidos en ella” y nuestro propio porvenir está en juego en su futuro”.
Josep Fontana

viernes, 21 de septiembre de 2018

Una guerra contra el proyecto chino

Las barreras comerciales de Trump contra China significan el inicio de la guerra contra la “Nueva ruta de la seda”,
el único proyecto abierto, integrador, universalista y no basado en la lógica de la imposición del más fuerte que existe en el mundo de hoy.

Donald Trump ha lanzado esta semana aranceles por valor de 2000.000 millones de dólares contra productos chinos que se suman a anteriores medidas. No tiene que ver con aluminio, ni coches ni acero, como ocurre con Europa, sino que hay que leerlo como una exigencia a que China renuncie a su ascenso al estatus de gran potencia. Y esa exigencia está respaldada militarmente. Es decir, la guerra comercial que Washington ha declarado tiene grandes posibilidades de ser prolegómeno de una guerra propiamente dicha, una guerra militar. Veamos por qué.

La política china está ganando peso y prestigio en el mundo desde cualquier punto de vista con su llamada “Nueva ruta de la seda” (Belt and Road Initiative). Los desórdenes del presidente broncas colocan a Xi Jinping en el papel de serio y previsible estadista de proyección mundial. Su prudencia y previsibilidad contrastan aún más al lado de la oferta que Estados Unidos viene lanzando al mundo: una oferta basada en la fuerza, mayormente militar, y regida por la fórmula, “o estás conmigo, o estás contra mí”. Al lado de eso, la “Nueva ruta de la seda” puede leerse como alternativa sostenible: el único proyecto abierto, integrador, universalista y no basado en la lógica de la imposición del más fuerte que existe en el mundo de hoy. ¿Qué significa?

De puertas adentro: tercera fase desde 1949
Para China la “Nueva ruta de la seda” es la tercera gran fase desde el establecimiento de la República Popular en 1949. La primera fase fue la revolución maoísta que levantó al país del suelo. La segunda, sobre los cimientos de la revolución, fue la modernización económica de Deng Xiaoping y sus sucesores. Esa modernización se hizo en el bien entendido de que China debía ser prudente y humilde en la esfera internacional: no meterse en conflictos ni presentar ambiciones que comprometieran su prioridad de desarrollo interno en una etapa tan delicada. Con Xi Jinping se llega a la tercera gran fase: definir y afirmar el papel de China en el mundo.

Tras el impulso económico y modernizador de las últimas décadas, la intervención directa de China en los asuntos mundiales se ha convertido en condición de la continuidad del ascenso chino. Y eso no solo por la necesidad de estabilizar y garantizar los suministros que alimentan su fábrica global: por una simple cuestión de la escala adquirida por su poderío, la prudente no intervención y discreción internacional pregonada por Deng Xiaoping ha comenzado a quedarse desfasada. Los imperativos del mismo “ascenso chino” que hasta hace poco exigían discreción, exigen ahora una mayor intervención en el mundo.

De puertas afuera: asumir responsabilidades globales
Desde el punto de vista de las relaciones entre grandes potencias China ha iniciado con esta tercera fase el primer movimiento del relevo hacia el papel de superpotencia. Lanzada en septiembre de 2013, la nueva ruta de la seda es un gran proyecto de integración económica de Asia, África y Europa mediante colosales inversiones en infraestructuras. Una red de corredores energéticos, vías de comunicación y transporte terrestres y marítimas, e integraciones financieras, destinada a afianzar y expandir la economía global. Con su lanzamiento previsto para el 2021 y una perspectiva hasta el año 2049, ya implica, como proyecto, a una sesentena de países -muchos de ellos sin más cálculo que recibir inversiones chinas- que representan el 70% de la población mundial, el 55% del PIB y el 75% de los recursos energéticos globales conocidos. La iniciativa se basa en tres principios; apertura hacia todos los países, carácter integrador basado en el respeto a la idiosincrasia y opciones de desarrollo de cada uno de ellos, y normas de mercado. El resultado implícito de esta iniciativa es crear un nuevo paradigma geopolítico alternativo al del hegemonismo. En Washington lo entienden perfectamente y lo ven como un verdadero desafío al dominio de Eurasia y de la economía mundial ejercido por Estados Unidos. Y no están dispuestos a permitirlo. Si todo eso funciona, el ascenso de China solo puede ser detenido por la guerra.

¿Primera salva comercial de un conflicto militar?
De momento ha comenzado como guerra comercial -ignorando el hecho de que el 40% de la exportación china al resto del mundo procede de multinacionales americanas y europeas instaladas en China- sin embargo el pivot to Asia (el traslado al entorno de China del grueso de la fuerza aeronaval de Estados Unidos) y los incidentes y tensiones en el Mar de la China meridional, avisan de una dinámica militar bien concreta y conocida. Eso, y no las simplezas del “segundo Mao” publicadas con tanta frecuencia en nuestros medios de comunicación, es lo que explica los poderes ampliados de los que Xi Jinping ha sido dotado: esperando una fase turbulenta que incluye tensión militar en el mejor de los casos y conflicto abierto en el peor, los dirigentes chinos se han puesto un cinturón de seguridad, algo que no tiene nada que ver con Mao, de la misma forma en que la sociedad china actual no es la de entonces.

Con eso en las previsiones, el objetivo militar chino a medio plazo no es desafiar el dominio militar global de Estados Unidos, un objetivo que sería irreal, agotador y extremadamente peligroso, sino sembrar dudas entre los generales americanos sobre las posibilidades de una victoria de Estados Unidos en un pulso militar regional en el Mar de China meridional, donde se acumulan las tensiones del pivot to Asia.

La estrategia de China se dirige a disolver las alianzas de Estados Unidos en Asia Oriental y el Pacífico occidental. Pekín considera esas alianzas reliquias de la guerra fría y confía en que su peso comercial con los países de la región implicados -que ya es superior al de Estados Unidos- sea determinante en ese proceso de disolución. Al mismo tiempo, China fortalece su potencial aeronaval.

Con Xi Jinping se ha realizado un cambio radical en la estructura de las fuerzas armadas chinas y en la doctrina militar de China, constata el ex primer ministro australiano Kevin Rudd, uno de los raros gobernantes occidentales que habla y lee chino. El objetivo es, “sembrar la duda sobre la capacidad de Estados Unidos de vencer en un conflicto militar con China en la región alrededor de las islas en disputa y en el propósito de defender Taiwan”, dice Rudd. Muy pronto, China podrá desafiar el dominio militar regional (que no global) de Estados Unidos allí. Las primeras salvas de esta guerra están siendo disparadas con munición comercial, pero no hay que engañarse: no tiene que ver con comercio, tiene que ver con dos ofertas para diseñar el futuro. Todos los escepticismos sobre el futuro papel de China en el mundo son legítimos, pero de esas dos ofertas solo una es militarista.

https://rafaelpoch.com/2018/09/20/una-guerra-contra-el-proyecto-chino/

sábado, 11 de agosto de 2018

La alianza estratégica entre China y Rusia cambia el escenario mundial

Alainet

Vivimos tiempos interesantes…

La guerra comercial de Trump contra Europa, Canadá y Japón comprometió la reunión del G7 en Quebec, llevando a Emmanuel Macron a declarar que los países industrializados junto con Japón debían reformular el G7 para transformarlo en G6, sin Estados Unidos. Si poco más de dos años atrás alguien hubiese previsto una fractura semejante entre los aliados occidentales nadie le hubiese dado atención. ¿Y el Brexit? ¿Y la división en la propia Unión Europea?

Son tantos y tan rápidos los cambios que ya es habitual la afirmación de que vivimos el comienzo de una nueva era.

De hecho, en este siglo 21 se advierte una cierta decadencia de Occidente y, principalmente, la formación de un mundo multipolar, con la emergencia de Asia. El llamado “triángulo estratégico” de la Guerra Fría, formado por Estados Unidos, China y la Unión Soviética, cuyo peso se habría desplazado en los años 80 hacia la potencia norteamericana, ahora muestra el fortalecimiento sino-ruso.

El resurgimiento ruso

Desde principios del siglo 21 Moscú ha fortalecido su influencia política y económica (en particular en el tema clave de la energía) y está reaccionando a la política de la OTAN de aumentar la presencia militar occidental en sus fronteras.

Al avance de la OTAN, Rusia ha respondido con una exitosa estrategia de fortalecer un proyecto eurasiático, a través de un doble movimiento. Por un lado, Rusia está construyendo alianzas con las ex Repúblicas Soviéticas asiáticas, priorizando acuerdos económicos y proyectos de infraestructura, con desdoblamientos geopolíticos. De otro, Moscú amplia acuerdos con países que desde el final de la Segunda Guerra Mundial estuvieron en la esfera de influencia de Estados Unidos. Un ejemplo del primer tipo de iniciativa es la Unión Económica Eurasiática (UEE o UEEA), formada en 2015 por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y la Federación Rusa. La rápida consolidación de la UEEA está permitiendo que otros países se interesen por el acuerdo, inclusive no asiáticos.

El Foro Económico del Este (Eastern Economic Forum-EEF), creado por Vladimir Putin en 2015, es un ejemplo del segundo tipo de iniciativa. Este foro se reúne todos los años en setiembre en la ciudad rusa de Vladivostok, con participación de Japón, Corea del Sur, China y otros países de la región. Entre sus objetivos está la promoción del potencial económico del Lejano Oriente ruso, mejorando la competitividad y el atractivo de la región para inversores locales e internacionales. Un año después de creado, en 2016, el EEF demostraba su potencial al recibir como invitado especial al primer ministro japonés, Shinzo Abe, y firmar más de 200 acuerdos comerciales, por un valor superior a 20 mil millones de dólares, con presencia de 3.000 delegados de 60 países. La reunión de 2018 del Foro promete ser aún más significativa: el invitado de honor será el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae, y están convidados también el Presidente chino Xi Jinping y el Jefe de Estado de Corea del Norte, Kim Jong-un.1

Nada de eso sería posible si Rusia no tuviese una razonable unidad interna y la economía no presentase señales de recuperación. Eso se observa en el resultado de las últimas elecciones, que le dieron al Presidente Putin un cuarto mandato y, en relación a la economía, el propio Fondo Monetario Internacional reconoció los avances. Una misión del Fondo, encabezada por Ernesto Ramírez Rigo, visitó Rusia en noviembre de 2016. En su informe, Ramírez Rigo afirmaba que el país había superado el impacto de la caída del precio del petróleo y de las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos y preveía una tendencia a la expansión económica después de 2017.

¿El siglo de China?

Los dirigentes de Beijing han defendido la tesis de que la estabilidad y la prosperidad de China dependen de la estabilidad y prosperidad de su entorno geográfico. Esta tesis está por detras del lanzamiento, en 2013, por parte del presidente Xi Jinping, del ambicioso proyecto “Un Cinturón, una Ruta” (UCUR, o OBOR, en la sigla en inglés). Conocido como “la Nueva Ruta de la Seda”, el proyecto se extiende desde China a Europa a través de Asia Central y busca ampliar la integración económica y política del continente, por vía terrestre y marítima, mediante impresionantes obras de infraestructura. Prevista para estar completamente implementada en 2025, la Nueva Ruta de la Seda tiene potencial para crear un mercado diez veces mayor que el norteamericano y cuenta con abundantes recursos del Fondo Ruta de la Seda, del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (BSII) y del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD, Banco de los BRICS).2

Varias iniciativas con vistas a la integración euroasiática están en fase de operación. Es el caso de la línea férrea más larga del mundo, de 13.052 kilómetros, que cruza ocho países, uniendo España y China.3 Otro ejemplo es la expansión de la línea férrea transiberiana, con trenes de alta velocidad, y el ferrocarril Trans-eurasiano, que ya conecta China (en Chongqing) con Alemania, llegando a Duisburgo, Renania del Norte-Westfalia.

La cooperación China-Rusia

Es en este contexto que deben analizarse las implicaciones geopolíticas de la creciente cooperación entre Rusia y China, fortalecida en el siglo 21, cuando fue posible llegar a un acuerdo sobre la delimitación de la frontera común de 4.300 kilómetros. La construcción de una relación saludable es benéfica para Beijing y Moscú, que se complementan en muchos terrenos y, juntos, enfrentan mejor los desafíos de su relación con Occidente y los problemas en su área de influencia. Es el caso, para China, de la región autónoma de Xinjiang, en la frontera con Pakistán y Afganistán. Habitada por uigures, minoría étnica musulmana, esa región está cultural y étnicamente más vinculada a Asia Central que al resto del país. Para Rusia, es el problema del norte del Cáucaso, ya que a pesar del fin de las operaciones militares en Chechenia, en 2009, la región todavía sufre con episodios de violencia política, étnica y religiosa.

Los primeros ejemplos de la aproximación de chinos y rusos y de su alianza para el nuevo siglo fueron los ejercicios militares realizados en el marco de la Misión de Paz 2005 y la Declaración Conjunta China-Rusia para el siglo 21, firmada en Moscú en julio del mismo año. La declaración advertía que Moscú y Beijing rechazarían toda intromisión de parte de “fuerzas extranjeras” y se opondrían a la imposición de “modelos de desarrollo políticos y sociales” desde el exterior. La declaración definía un nuevo nivel de las relaciones bilaterales pero era también una respuesta a la llamada Doctrina Bush, adoptada por EEUU y sus aliados tras los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Un nuevo nivel en las relaciones bilaterales fue establecido a partir de 2013, cuando Xi Jinping asumió la presidencia de China y eligió a Rusia para su primer viaje internacional. Desde entonces, China y Rusia participan en conjunto en organizaciones regionales de proyección estratégica, como la Organización de Cooperación de Shanghai (Shanghai Cooperation Organization, SCO), fundada en 2001, integrada también por Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, y a la que se integraron recientemente India y Pakistán, y como observadores, Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia. La SCO se ha ampliado desde entonces, con acuerdos en el terreno de la energía (petróleo y gas) y en la promoción del comercio regional. Pero la ampliación más importante fue en la esfera militar. Han ganado espacio aspectos de seguridad, con intercambio de información entre los servicios de inteligencia, e iniciativas tendientes a enfrentar el terrorismo, el separatismo y el extremismo. A pesar de ser llamada “OTAN de Oriente” en los medios occidentales, la organización no es comparable en poder militar a la alianza liderada por EEUU, ni coincide en sus objetivos o su “modus operandi”.

En la última década las relaciones comerciales entre Rusia y China se ampliaron considerablemente. Hoy China es el principal socio comercial de Rusia, que exporta principalmente hidrocarburos. En 2016, el volumen de negocios de Rusia con China fue de US$ 66.1 mil millones, un aumento de 4,02% en comparación con 2015. La cooperación bilateral en el sector de la energía ha sido definida como de máxima prioridad. Algunos proyectos se destacan, como los que buscan promover el desarrollo de la región del Ártico, de Siberia Oriental y del Lejano Oriente de Rusia, buscando mejorar el nivel de vida de la población y detener la creciente emigración. Detalle: los pagos recíprocos prevén la utilización de monedas nacionales. Beijing y Moscú buscan disminuir la influencia del dólar y, al mismo tiempo, evitar la exposición de sus economías a riesgos cambiarios.4

La experiencia histórica pesa en la actual estrategia de China y Rusia. Basta recordar las consecuencias dramáticas de la ruptura entre la Unión Soviética y China Popular, en los ‘60, no sólo para el campo socialista, sino también para las luchas independentistas en África y Asia y para las fuerzas progresistas en general.

En ese sentido es interesante constatar la diferencia que existe actualmente entre las alianzas occidentales y las de Eurasia. Las diferencias se reflejaron en dos recientes reuniones de alto nivel: el G7, en Canadá, y la Organización de Cooperación de Shanghái en Shandong, provincia natal de Confucio, China. Las reuniones fueron realizadas casi simultáneamente a comienzos de junio de 2018. Como ya fue citado, en Canadá, Trump consiguió desagradar a todos sus aliados, mientras que en Qingdao, el presidente Xi Jinping reafirmó la alianza con Rusia. Durante la cena en honor de sus convidados, Xi afirmó: “El presidente Putin y yo pensamos que la asociación China-Rusia es integral y estratégica y ha llegado a su madurez, mostrándose firme y estable”.5 Oficialmente, hasta ahora, la asociación sino-rusa era llamada “integral”. Por primera vez Xi puso énfasis en la condición de “estratégica”. Es más, Xi afirmó que la alianza entre China y Rusia “es la relación de más alto nivel y estratégicamente más significativa entre los principales países del mundo”. Y agregó, refiriéndose a Putin: “Es mi mejor amigo, mi amigo más íntimo”.

Algunas reflexiones finales

¿Qué esperar del escenario con Rusia y China como actores de primera magnitud? Responder no es fácil; proyecciones de futuro dependen más de los valores y de la visión de mundo del observador que de datos objetivos. Sin embargo, una primera respuesta es posible: un escenario multipolar, si comparado con un mundo unipolar, es más propicio para el ejercicio de la diplomacia, para la búsqueda del diálogo, y contribuye para colocar límites al eventual hegemón en decadencia. De alguna forma, es lo que vivimos en este siglo 21. Y demuestra que todos se benefician en un escenario en que prospera la diversidad.

Notas:

1 Ver: http://forumsvostok.ru/en/news/vladimir-putin-priglasil-prezidenta-respubliki-koreja-mun-chzhe-ina-v-kachestve-pochetnogo-gostja-na-vef-2018/ Consultado en 1/07/2018

2 China tuvo una victoria significativa en 2015, cuando el yuan entró en la cesta de monedas que el FMI acepta en los Derechos Especiales de Giro (en inglés, Special Drawing Rights o SDR), es decir, cuando el yuan pasó a ser moneda de reserva aceptada en los bancos centrales de los miembros del Fondo, junto con el dólar, la libra esterlina, el euro y el yen.

3 El primer tren partió de Yiwu, China, el 18 de noviembre de 2014 y llegó a Madrid, España, el 9 de diciembre de ese año.

4 Desde 2017, Rusia redujo a la mitad el volumen de los recursos financieros en títulos norteamericanos, aumentando, al mismo tiempo, sus reservas en oro.
Ver: “Por que Rússia e Turquia se livram dos títulos do Tesouro dos EUA e optam pelo ouro?”
http://www.iranews.com.br/por-que-russia-e-turquia-se-livram-dos-titulos-do-tesouro-dos-eua-e-optam-pelo-ouro/

5 Ver artículo “Putin and Xi top the G6+1”, de Pepe Escobar/Asia Times, 10/06/2018. http://www.atimes.com/article/putin-and-xi-top-the-g61/

6 Idem.

Beatriz Bissio pertenece al Departamento de Ciencia Política, Programa de Pos-Graduación en Historia Comparada, Universidad Federal de Río de Janeiro.

Fuente:
http://www.alainet.org/es/articulo/194508

miércoles, 30 de mayo de 2018

El dominio tecnológico de China pasa por los semiconductores. Pekín invierte fortunas para limitar la actual dependencia exterior y convertirse en el gran productor de chips del planeta.

En su afán de convertirse en la próxima potencia tecnológica mundial, China tiene un punto débil: los semiconductores. Estos circuitos integrados son clave para la producción de teléfonos móviles, ordenadores, automóviles, trenes de alta velocidad y en general cualquier producto que pueda considerarse un dispositivo inteligente. Pero las capacidades tecnológicas del país están aún por detrás de las de los grandes del sector como Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur o Japón. Esta dependencia exterior disgusta a Pekín, que en un contexto de guerra tecnológico-comercial con Washington ha emprendido una difícil carrera para liderar el diseño y fabricación de chips.

China es el principal consumidor de semiconductores del planeta. Las fábricas del país producen gran parte de la electrónica de consumo que después se exporta al resto del mundo. Pero el principal elemento de la cadena de valor de estos productos, los semiconductores, no está ni diseñado ni fabricado en su territorio. De hecho, estos circuitos integrados fueron, con 227.000 millones de dólares, la principal mercancía importada por China en 2016. Más incluso que el petróleo.
El dominio tecnológico de China pasa por los semiconductores
Conscientes de la importancia de la industria, las autoridades han incluido los semiconductores en su plan “Made in China 2025”, un ambicioso programa de modernización industrial centrado en los sectores de alta tecnología. Pekín se propone que sus empresas fabriquen el 70% de chips utilizados en equipos producidos en su país en el año 2025, es decir, convertirse prácticamente en autosuficiente. El problema es que actualmente esta tasa apenas alcanza el 10% del total.

Las consignas a favor de que China pase a ser un país técnológicamente autosuficiente se han redoblado en las últimas semanas en boca del mismo presidente, Xi Jinping, ante el endurecimiento de las relaciones con Estados Unidos en materia comercial y sobre todo tras el caso de ZTE, fabricante de teléfonos móviles al que Washington ha prohibido comprar componentes de empresas americanas. Estos episodios aumentan la urgencia de Pekín, pero la premisa no es nueva: ya en 2014, China creó el Fondo Nacional de Inversión en Circuitos Integrados con 19.000 millones de euros en una primera fase -que ahora podría ampliarse con hasta los 28.000 millones más-, para fomentar el desarrollo de esta industria. El capital procede de forma directa o indirecta de las arcas públicas.

Son cifras desorbitadas para gastar tanto en investigación y desarrollo como en capacidad de producción. “Con el apoyo de enormes fondos de inversión respaldados por el Gobierno a nivel central, provincial y local, China corre el riesgo de crear un exceso de capacidad que podría reducir los márgenes de beneficio y el desarrollo tecnológico de la industria global”, alertan al respecto desde la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China. En otras palabras, se teme que con esta lluvia de millones los semiconductores chinos inunden el mercado como ya ocurrió con los paneles solares o las bombillas LED, llevándose por delante a competidores de otros países.

Este escenario, según los expertos, solamente podría suceder por ahora en el caso de los circuitos integrados situados en el extremo más bajo de la cadena tecnológica, donde China sí está haciéndose un hueco entre los grandes productores. Pero alcanzar a medio plazo la tecnología punta que cuentan empresas líderes como Intel (Estados Unidos), Samsung (Corea del Sur) o TSMC (Taiwán) es otra historia.

Según los cálculos de Christopher Thomas, socio de la consultora McKinsey en China, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) de las empresas chinas es de unos 5.000 millones de dólares anuales, una cifra que no casa con la grandilocuencia del discurso oficial. “No es muchísimo dinero. Los proveedores líderes en el mercado mundial gastan individualmente tanto en I+D como toda la industria china de semiconductores”, ilustra.

Además, China tiene tiene una barrera muy díficil –algunos dicen que imposible- de superar a corto y medio plazo. Ninguna de sus empresas cuenta actualmente con la tecnología necesaria para fabricar los chips más avanzados, los de mayor rendimiento, y los productos locales están como mínimo dos generaciones por detrás de los que diseñan los actores que están a la vanguardia del sector. “No es que de repente uno pueda acelerar sus inversiones en I+D y se ponga al día. Se trata de tecnologías integradas, muy complejas y con una cadena de valor completa. Todo el proceso tiene que ser replicado, lo cual es increíblemente difícil de hacer”, asegura Thomas. Dos de las principales compañías chinas del sector, SMIC y Huali, rechazaron hablar con este periódico sobre sus planes de expansión y las ayudas gubernamentales.

La vía lenta para conseguir ganar posiciones es seguir invirtiendo en I+D y atraer talento extranjero. Esto último se antoja muy complicado a pesar de las generosas remuneraciones que se ofrecen en China porque hay pocos ingenieros que estén a la altura y estos están blindados en sus respectivas empresas. Un estudio del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información estimaba en 2017 que el déficit de personal cualificado en este sector asciende a 400.000 personas.

Otra opción, mucho más rápida, es lograr tecnología extranjera mediante la adquisición de empresas de otros países. La estrategia fue ampliamente usada por Pekín entre 2014 y 2016, pero según datos del banco francés Natixis estas operaciones cayeron un 87% el año pasado. No ocurrió por falta de apetito, sino por el cada vez mayor escrutinio de otros países sobre las inversiones chinas. Ya no se trata de que Donald Trump quiera poner díficiles las cosas a China, sino que nadie en Japón, Corea del Sur o Europa está dispuesto a ceder al gigante asiático una tecnología que se antoja clave en el futuro.

https://elpais.com/economia/2018/05/04/actualidad/1525435563_840300.html

martes, 29 de mayo de 2018

Filántropos emergentes. El ejemplo de Madame He, una de las pioneras de la nueva filantropía en China, merece ser observado: financia acciones a gran escala para la conservación de los océanos y de especies animales en extinción.

Madame He Quianov (51), nacida en una familia humilde en China, está encabezando los avances de la filantropía empresarial en el país más poblado del mundo. Descolló en su actividad empresarial con Beijing Orient Landscape & Environment, una empresa líder en la provisión de servicios de gestión ambiental del agua en su país que también ofrece servicios de construcción de paisaje, restauración de suelos, agricultura ecológica y protección ambiental. Su fortuna personal la ha colocado en el puesto 99 de la lista Forbes de millonarios de China, y es la 13ª mujer empresaria con más éxito. Mujer, innovadora internacional en arquitectura centrada en jardines y en la preservación de la naturaleza y muy rica; todo ello bastaría para realzar su figura.

Pero, trazando rutas, He fue mucho más lejos. Se comprometió al máximo con causas públicas como el empoderamiento de la mujer, el desarrollo de la filantropía en el país y su vinculación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y con la preservación del medioambiente. Ahora también con el fomento de la cooperación Sur-Sur en alianza con la oficina a cargo de ella, en la ONU.

Es una figura paradigmática de la nueva filantropía que está emergiendo en una nación de influencia cada vez mayor en los destinos del mundo.

En 2010, Bill Gates y Warren Buffet visitaron China para presentar su iniciativa mundial El compromiso de dar y conseguir interesar a las élites de ese país. Su proyecto postula que las 400 mayores fortunas del mundo suscriban públicamente un acuerdo para entregar durante sus vidas la mitad de su patrimonio o más para solucionar los problemas humanos más críticos de nuestro tiempo. La apelación de ambos se hacía desde el ejemplo.

Gates creó la mayor fundación de la Historia, la llamada Bill & Melinda Gates Foundation, y se centró la salud global, la reducción de la pobreza y la mejora del acceso a la educación. Cuestiones muy graves para amplios sectores empobrecidos de la población como las vacunaciones de los niños, las carencias de agua potable y los déficits de instalaciones sanitarias que golpean a 4.500 millones de personas, entre otras, no eran analizadas porque los afectados no constituían mercado.

La Fundación incidió sustancialmente en estos y otros campos con su acción y sus alianzas estratégicas con Gobiernos, organismos internacionales y empresas. Entre los años 2000 y 2016 desembolsó 41.000 millones de dólares. Buffet, el oráculo de Berkshire, el inversor estrella de los mercados financieros, donó a la Fundación Gates el 99% de sus acciones en su Fondo, valoradas en 30.000 millones de dólares. En la época de la donación, el 2006, la revista Fortune, lo llamo “el mayor aporte filantrópico de la historia”. Resalto que parecía mucho, pero que con su familia percibían que tener más del 1% que les quedaría no aumentaría su bienestar, ni su felicidad, y que en cambio el 99% restante podría ayudar a muchos.

A pesar del ejemplo, y el liderazgo empresarial global indiscutido de ambos, la respuesta que encontraron inicialmente en China fue distante. No obstante, personalidades como He, Niu Genshang —fundador del gigante lácteo chino Mengniu Dairy— y Wang Zennyao —presidente del Instituto Chino de Filantropía Global, que reúne actualmente a filántropos de primera fila de Oriente y Occidente— han trabajado con ahínco para que la situación cambie. En 2005 se estableció la primera fundación privada en China. En 2016 había 398. En 2006 se destinaron 10.000 millones de dólares a donaciones; en 2016, 125.500 millones de dólares.

Sin embargo, es poco para China, que tiene un potencial filantrópico enorme. Su economía ha crecido aceleradamente respecto a los promedios mundiales. Su producto bruto per cápita aumentó de 5.670 dólares en el 2000 a 22.864 dólares en 2016. De acuerdo con el Informe Global de Riqueza del Credit Suisse, en 2016 tenía 319 milmillonarios, justo por detrás de Estados Unidos, con 565. China tenía 1,6 millones de residentes con más de 50 millones, una cantidad solo superada por el país norteamericano. En total, el aporte filantrópico en China significa el 0,1% del producto bruto, comparado con el 2% en Estados Unidos.

El avance de las metas de desarrollo sostenible es urgente en un mundo donde en 2016 murieron 2,6 millones de bebés antes de cumplir un mes por causas prevenibles y tratables, como nacimientos prematuros, complicaciones en el parto e infecciones como la sepsis y la neumonía. En un mundo donde el calentamiento global sigue en ascenso y una tercera parte de los corales han desaparecido. La filantropía sola no resolverá los problemas, pero puede ser un aliado formidable de políticas públicas de calidad e impacto.

El ejemplo de Madame He, una de las pioneras de la nueva filantropía en China, merece ser visto con atención. Está financiando acciones a gran escala para la conservación de los océanos y de especies animales en riesgo de extinción. Ha contribuido a la formación de 5.000 mujeres empresarias en las universidades en materias relacionadas con la economía verde, y ha fundado con Bill Gates, Ray Dalio y otros un Instituto para el desarrollo de la filantropía en China y el mundo. Después de la firma del Acuerdo de Paris creó el primer fondo generado por la sociedad civil para la cooperación Sur-Sur en la lucha contra el cambio climático. Su acción y las de los otros renovadores de la filantropía empresarial en China hacen honor a una antigua sabiduría bíblica que reza: “Más vale encender una vela que maldecir a la oscuridad”.

Jorge Chediek es director de la Oficina Sur-Sur de la ONU y enviado especial del secretario general de la ONU para la Cooperación Sur-Sur.

Bernardo Kliksberg es asesor estratégico de la Dirección de la Oficina Sur-Sur. 

https://elpais.com/elpais/2018/03/27/planeta_futuro/1522144916_462396.html?rel=str_articulo#1525979737781

sábado, 23 de diciembre de 2017

China recuerda a la UE las consecuencias de su estancamiento

Rafael Poch de Feliu

rafaelpoch.wordpress.com

LOS VACÍOS QUE DEJA, LOS OCUPAN OTROS
La última semana de noviembre tuvo lugar en Budapest una cumbre China-Europa del Este. Fue un evento poco noticiado en la prensa europea, que recordó al silencio que la presentación del euro en la bolsa de Nueva York mereció en su día en la prensa de Estados Unidos. Un silencio cargado de recelo.
Esta cumbre no era la primera, sino la sexta, pero fue la más importante hasta la fecha: participaron los once miembros europeo-orientales de la UE y además cinco países de los Balcanes. En total 16 países.
China anunció en ella una inversión de 3000 millones de dólares en infraestructuras, incluida la construcción de un enlace ferroviario de alta velocidad entre Belgrado y Budapest.

...

Desde la crisis financiera de 2008 la mundialización del libre cambio, la eliminación de barreras y todo eso, no progresa. Cada cual a su manera, en todo el mundo aparecen políticos deseosos de enmiendas; desde Orban, Putin y Erdogan en la periferia europea, hasta Modi en India, Duterte en Filipinas y Abe en Japón. No deja de ser chocante que sea China (Xi Jinping en la última cumbre de Davos) la que proclame la defensa del libre cambio, cuando desde 1980 ese país ha venido practicando una política claramente intervencionista, con su economía dirigida por el Estado, que controla la inversión y la producción, y su crecimiento cada vez más fundamentado sobre el consumo interno y la inversión interior y menos en la exportación, por importante que sea ésta.

La pregunta que se plantea es la de si esta reconfiguración, a la vez geopolítica y económica, que parece estar teniendo lugar, desembocará en un nuevo consenso multipolar en el que los diversos actores mundiales, tradicionales y emergentes, alcanzarán nuevas normas y acuerdos de coexistencia consensuados, o si por el contrario el mundo se dirige hacia una dinámica bélica de imperios combatientes.

La Unión Europea no está participando en el tránsito a la multipolaridad como sujeto autónomo.

Con su seguridad hipotecada al atlantismo, cuya potencia hegemónica -Estados Unidos- es un rival comercial que amenaza con tasar un 20% sus productos, su contradicción estratégica está servida.

Con los defectos de diseño de su entramado institucional (a la medida de Alemania, potencia exportadora dogmática del ordoliberalismo) que la eurocrisis ha evidenciado, la Unión Europea está particularmente mal preparada y situada para abordar las enmiendas a la globalización actualmente en curso.

Esas dos cuestiones generales son las que definen el marco general de la crisis desintegradora de la UE. El evento de Budapest ha provocado nerviosismo en Bruselas y en Berlín, precisamente porque es un recordatorio de que, “la historia castiga a quienes llegan tarde”.

La frase se la dedicó Mijail Gorbachov a Erich Honecker, el dirigente de Alemania del Este. Hace un millón de años.

Leer todo el post aquí:
http://rafaelpoch.wordpress.com/2017/12/11/china-recuerda-a-la-ue-las-consecuencias-de-su-estancamiento/

jueves, 7 de diciembre de 2017

_- “Shanghai mastery”: los secretos de los mejores profesores de matemáticas del mundo

_- No por casualidad los maestros de matemáticas de Shanghái son considerados los mejores del mundo: se han ganado su reputación a fuerza de resultados descollantes de sus alumnos en competitivas pruebas internacionales.

El método de enseñanza en la ciudad más poblada de China se ha convertido ahora en un producto cultural de exportación.

Lo llaman "Shangai Mastery" (Maestría de Shangái). Y la mitad de las escuelas de Reino Unido adoptará este sistema en sus aulas de primaria, después de un período de prueba iniciado en 2014 y tras el anuncio del gobierno, esta semana, de una inversión de US$55 millones para apoyar a los maestros en la transición.

Esta técnica de enseñanza genera alumnos de alto rendimiento en porcentajes que son la envidia del resto del mundo docente. Según algunas mediciones, los estudiantes de Shanghái alcanzan los mismos resultados que otros niños con tres años más de escolaridad en otras partes del mundo.

En las pruebas PISA de matemáticas, Shanghái-China se mantiene en el primer lugar del ranking con 613 puntos, 119 puntos sobre la media de todos los países y economías participantes.
Y los índices muestran que el porcentaje de estudiantes de 15 años que son "analfabetos numéricos" -esto es, incapaces de realizar cálculos básicos- está 10 puntos por debajo del de países como Estados Unidos o Reino Unido.
Pero, ¿cuál es el secreto del éxito de Shanghái?

Conceptos primero
Para empezar, el método chino se basa en organizar cada lección en torno a un concepto matemático único, sea el principio básico de la suma, la lógica de resolución de ecuaciones o la comprensión de una fracción como parte de un entero.

El que sea, pero uno por vez.
Esa noción única es cubierta de manera metódica y sistemática, a tal punto que la clase entera se detiene hasta que todos los niños la hayan comprendido.

"En muchos países se considera que una buena lección es una que logra cubrir mucho material.

Cuanto más progreso se registre, mejor es la clase", señala Mark Boylan, experto en educación de la Universidad Sheffield Hallam, en Reino Unido, y colaborador de la revista Schools Week.
"Pero en Shanghái el énfasis está puesto en asegurarse que una idea o principio ha sido cabalmente aprendido en una lección, de tal manera que no haya que volver a enseñarlo en el futuro".

Expertos en educación consideran que el "Shanghai Mastery" es riguroso y demandante, apoyado en libros de alta calidad que se actualizan una vez al año y desplazan por completo a las fotocopias y hojas de ejercicio tan comunes en otras partes del mundo.

El método es también altamente conceptual,
basado en inculcar leyes y fundamentos de las matemáticas en primer término, aunque luego se incentiva el uso de objetos e imágenes para representar físicamente los conceptos y visualizar ideas abstractas.

El lenguaje con que los niños se expresan también es uno de sus pilares.
"Siempre queremos que se expliquen y expresen en oraciones completas, no dando respuestas sueltas sino explicando cómo se llegó a la resolución correcta (de un problema matemático). Esto es clave para desarrollar el lenguaje matemático y las habilidades de razonamiento", explica en su página web el programa profesional Mathematics Mastery, de Reino Unido, basado en el método asiático.
Los críticos, sin embargo, señalan que el método de Shangái puede volverse demasiado abstracto y es incapaz de fomentar el traspaso de conceptos matemáticos a escenarios de la vida real.

Otros señalan que los maestros chinos desarrollaron un método "a prueba de exámenes", pensado para formar alumnos que alcancen buenos resultados pero que no son necesariamente los más aptos para aplicar el conocimiento a las situaciones cotidianas.

Todos juntos a contar
También el principio de cohesión es parte de la lógica de la reputada enseñanza en Shanghái.
La clase es considerada una unidad, donde todos los alumnos avanzan a la vez… o no avanzan, si es que alguno de ellos todavía no ha entendido del todo.

No hay división en subgrupos por niveles de habilidad, como ocurre en otros sistemas educativos, ni tareas diferenciales para alumnos más avanzados o rezagados.
Todo niño lleva un matemático en el corazón, parece ser la premisa, y es responsabilidad del maestro sacarlo a relucir.
"Dicho crudamente, los métodos de diferenciación que se utilizan con frecuencia en las primarias (europeas) consisten en separar a los 'matemáticamente hábiles' de los 'matemáticamente débiles' y modificar el contenido para unos y otros", escribe Charlie Stripp, director del Centro Nacional de Excelencia para la Enseñanza de las Matemáticas (NCETM, por sus siglas en inglés) de Reino Unido.

"Esto se hace con las mejores intenciones, para ayudar a los que tienen dificultades... pero a la luz de la evidencia que nos llega desde Asia, estamos comenzando a preguntarnos si esta diferenciación no es dañina en muchos sentidos".

En Shanghái, en cambio, a los estudiantes más avanzados se les pide que profundicen en los conceptos y ayuden al resto, más que fomentar que se adelanten a los rezagados.

Mientras que para algunos esta búsqueda de una clase igualitaria es loable, otros consideran que en realidad desincentiva a los alumnos más capaces y los lleva al aburrimiento seguro.

La disposición del aula, con pupitres alienados mirando al frente al modo clásico, también es objeto de crítica por quienes promueven métodos más flexibles y modernos. Es "poco inspirador" y "no fomenta la interacción entre pares", señalan.

Repetición, repetición, repetición
Desde los 5 años, la práctica de ejercicios y cálculos tiene un régimen casi militar en Shanghái, con repeticiones hasta que cada niño logre incorporar el concepto del día.

Y es que la reiteración es otro de los principios en que se basa el método.
En la práctica, la clase transcurre así: un niño responde a la pregunta del maestro, luego todos repiten la respuesta al unísono. Luego otro niño contesta la pregunta siguiente, el resto de la clase repite en alto, y así.
Cada ronda termina en aplausos "de premio"; luego todos deberán anotar las respuestas en sus cuadernos y reiterarlas una vez más en la pizarra.
Pero más allá del rigor formal, las clases suelen ser muy interactivas, con discusiones con la maestra y entre compañeros.
"Contrario a lo que indican algunos, la enseñanza de matemáticas según este método no es sólo una repetición de memoria, aunque sí es cierto que las repeticiones llevan a que los alumnos memoricen y sean capaces de recordar respuestas pre-aprendidas, que son fundamentales en matemáticas", indica Stripp.
Las sesiones son, sobre todo, cortas: 35 a 40 minutos de enseñanza focalizada, seguidas de 15 minutos de juego desestructurado.

El maestro es la estrella
Otro de los secretos del éxito también se mide por el reloj: en el número de horas que los docentes pasan al frente de una clase. Son muy pocas.
Según una evaluación del método de Shanghái publicada en estos días por la Universidad de Sheffield Hallam, un maestro imparte al día dos sesiones de 40 minutos cada una.

El resto de la jornada laboral se dedica a evaluaciones entre pares y observación no participante de las clases de otros.
Pero, aún más relevante, quien está al frente de una clase ha debido pasar antes por cinco años de formación específica. Dicho de otro modo: una maestra de matemáticas estudió especialmente cómo enseñar matemáticas a nivel primario durante sus cinco años de carrera universitaria.

No hay "maestros de grado" o generalistas como se acostumbra en otros países del mundo.
"Parte del éxito en la enseñanza en países como China y Singapur se origina también en el respeto con que se ve a los maestros y en el tiempo que se les da para planear y prepararse", agrega el experto en educación James Bowen, director del sindicato y asociación docente NAHT Edge de Reino Unido.

Sin embargo, los críticos señalan que los privilegios de los maestros no siempre coinciden con los beneficios que perciben los estudiantes.
Un informe del Instituto para el Desarrollo Social de la Universidad NYU Shanghai, publicado en 2014, revela que si bien la mayoría de las escuelas tiene buenas aulas, bibliotecas y laboratorios, muchas carecen de otros espacios clave para el bienestar de los niños, como gimnasios, auditorios, patios o salas de juego.

Y un 13% de los alumnos en edad escolar tiene salud "regular o mala", según el reporte.

El éxito del programa (de Shanghái) depende de cuánto y cómo entrenes a los docentes (Formación) y cuán comprometidos estén ellos con el método (Implicación). 
Los gobiernos son los responsables de poner más esfuerzo en reclutar y retener docentes entrenados, lo que no pasa en todas partes", apunta Russell Hobby, secretario general de NAHT.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-36809516

martes, 14 de noviembre de 2017

8 consejos para tener éxito y ser feliz de Jack Ma, el hombre más rico de China y fundador de Alibaba

El dinero y el trabajo solos no dan la felicidad, esa es la filosofía que viene defendiendo desde hace años el hombre más rico de Asia.

Jack Ma aprovechó su visita esta semana a Filipinas, donde recibió un título de honor de la Universidad La Salle, para dar consejos a los jóvenes estudiantes y trabajadores sobre cómo ser feliz y exitoso. A sus 53 años, Jack Ma es un hombre de éxito que amasa una fortuna de US$38 mil millones, según la revista Forbes.

Sin embargo, y a pesar de lo que pudiera parecer, para Ma el trabajo no es lo único que importa para lograr la felicidad.

En su vista relámpago de esta semana a Manila, la capital de Filipinas, Ma se reunió con el presidente del país Rodrigo Duterte, visitó sedes de su compañía en el país y recibió el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Tecnológicas de la Universidad de la Salle.

Allí aprovechó para dar consejos a los jóvenes trabajadores que buscan triunfar en sus carreras de acuerdo con las fases de su vida.


1. Busca un buen jefe
2. Crea
3. Sé inteligente
4. Rodéate de jóvenes
5. Céntrate en la familia
6. Sueña grande
7. Persiste
8. Ayuda a otros

"Los sueños van más lejos cuando se hacen en equipo".

http://www.bbc.com/mundo/noticias-41776058

lunes, 14 de agosto de 2017

Cómo el Partido Comunista logró encaminar a China hacia el éxito.


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Sebastian Heilmann, de 51 años, es el presidente fundador del  Instituto Mercator de Estudios sobre China (Merics) en Berlín y también es profesor de la Universidad de Tréveris. Cuenta con varias publicaciones sobre la política tecnológica e industrial de China, la estructura del Partido Comunista Chino y la forma en que China refleja en la actualidad la historia del partido, que se forjó como una organización revolucionaria en regiones remotas y dispersas del país.

Una de las principales obras de Heilmann es una  guía completa sobre el gobierno de Chinaque se actualizó y tradujo al inglés con el título China’s Political System. Se trata de un amplio análisis de la operación del sistema, su manera de guiar la economía, prestar servicios al pueblo y formular nuevas políticas. La versión en línea del libro se actualizará cada dos o tres meses, para que los lectores estén al tanto de la creación de agencias o campañas de gobierno.

En una entrevista, Heilmann habló acerca de las fortalezas del sistema político de China, que no han sido apreciadas en profundidad, y comentó que quizá durante el mandato del presidente Xi Jinping ese sistema ha abandonado la actitud de apertura a la experimentación que le ayudó a tener éxito en décadas recientes.

Un aspecto notable de su libro son los casos de estudio que presenta, pues muestran cómo funcionan diferentes ministerios y comisiones.

Queríamos mostrar cómo se resuelven los problemas, o lo que se conoce como provisión de bienes públicos. Por ejemplo, ¿cómo se crea exactamente un sistema rural de servicios de salud? ¿Cómo se garantiza la seguridad de los alimentos? Son problemas que enfrentan todos los gobiernos del mundo. No se concentra en la ideología, sino en el funcionamiento real del sistema.

Otra característica inusual que intentamos explicar es cómo funciona el sistema de cuadros dirigentes (funcionarios del partido). En Occidente, las políticas se establecen a través de leyes y los funcionarios de gobierno se encargan de su aplicación. En China, las políticas se aplican a través de los cuadros dirigentes. Reciben objetivos y parámetros claros para cumplir con ciertas tareas y después los envían a realizarlas. Los grandes cambios de políticas e iniciativas impuestas por la élite se manejan a través de este sistema, no mediante leyes.

¿Por ejemplo?
La campaña de Xi Jinping contra la corrupción. El Partido Comunista tiene desplegada y movilizada una burocracia disciplinaria paralela que cuenta con amplias facultades para actuar e investigar. Sin embargo, esta burocracia no tiene una base legal clara. Los documentos del partido y las directivas internas dictan sus operaciones.

Una pregunta clave es en qué medida puede atribuirse el éxito de China a este sistema político. ¿Cuál es su hipótesis?

Hay muchos elementos importantes. El primero es que el partido es muy exitoso al fijarse metas políticas a largo plazo, como la modernización industrial o tecnológica, o la planeación de infraestructura. Como dejó claro Deng Xiaoping en la década de 1980, ellos pueden concentrar recursos en áreas prioritarias. Considero que es una fortaleza de su fase inicial de desarrollo, digamos desde la década de 1980 hasta mediados de la década de los 2000.

Otro elemento crucial es la experimentación. En Occidente ignoramos este aspecto, la inesperada flexibilidad que puede mostrar el sistema profundamente burocrático de China. Esta flexibilidad es evidente en su capacidad de establecer proyectos piloto en zonas económicas especiales, en pruebas locales, como en el caso de la reforma de la vivienda o la quiebra de empresas estatales. Muchas veces se probaron medidas difíciles en proyectos piloto de varios años antes de promulgar leyes de aplicación nacional.

En su libro también se muestra cómo esta flexibilidad surgió de la experiencia revolucionaria del Partido Comunista.

Es un punto muy importante porque debemos preguntarnos cómo logró un sistema burocrático socialista tener este tipo de adaptabilidad que no se veía en Europa oriental. Eso fue posible por las experiencias históricas específicas de este partido en las décadas de 1930 y 1940, antes de llegar al poder. Controlaba distritos muy esparcidos y no contiguos. Así que cuando quería intentar algo como la reforma de la tierra, lo hacía de forma experimental y descentralizada. Se trata de una diferencia fundamental con respecto a la Unión Soviética.

Esta disposición a experimentar también fue una característica distintiva de los periodos de Deng Xiaoping y Jiang Zemin.

Así es pero se frenó con Xi Jinping y su idea de “diseño de alto nivel” porque se tenía la impresión de que esos experimentos descentralizados contribuían a que se generara corrupción y falta de disciplina. Así que ahora el centro de poder debe autorizar todas las iniciativas. Esta decisión ha eliminado gran parte de la energía del sistema político chino.

Se argumentó que las reformas debían aplicarse en secuencia, por lo que debían coordinarse. Pero el efecto ha sido que muy poco ha cambiado desde 2013 (cuando Xi se convirtió en presidente) en términos de resolución de problemas desde la raíz. Si decides basarte en jerarquía y disciplina, se elimina la posibilidad de tomar riesgos y experimentar en los niveles más bajos. A la gente le da miedo intentar algo nuevo.

Es irónico que apenas ahora algunos países observen a China como modelo. ¿En realidad puede ser un modelo?

Durante mucho tiempo, mi respuesta habría sido que no. Pero ahora muchos países sufren para saber cómo solucionar problemas básicos urgentes como mantener la seguridad interna, construir infraestructura física y crear empleos. Estos elementos constituyen el fundamento de los movimientos populistas en todo el mundo. China es un punto de orientación. No puede replicarse porque esos países no tienen un partido comunista con las características e historia particular de China.

Sin embargo, en lo que se refiere a considerar soluciones intolerantes e impuestas por el Estado, China se cita con frecuencia como ejemplo de un gobierno autoritario que puede resolver sus problemas de manera diferente. Así que la experiencia china siempre plantea interrogantes al mundo cuando se pregunta si el modelo occidental es el mejor.

Hacia el final del libro presenta varias hipótesis sobre el rumbo que puede seguir China en su desarrollo, y le pregunta a los expertos de Merics cuál opción prefieren. La mayoría escoge la primera situación: “un partido centralizado y disciplinado, y un Estado de seguridad (el sistema Xi Jinping)”. Usted no está tan seguro, pues argumenta que existen mayores riesgos de los que perciben las personas.

No estoy seguro de que el partido pueda lograr todo lo que pretende. Ha intentado mantener controlados todos los retos de la sociedad, pero dudo que pueda funcionar a largo plazo. En la sociedad existen diferentes estilos de vida y fuerzas. No estoy seguro de que puedan unificarse. Soy muy escéptico.

Tampoco hay que olvidar que los sistemas jerárquicos pueden sufrir descalabros. Si Xi Jinping tuviera una enfermedad grave, ¿qué le sucedería al sistema político? El sistema está diseñado a su medida. Si surgieran conflictos militares, ¿cómo reaccionarían las fuerzas nacionalistas de la sociedad?

Este sistema se construyó para lograr expansión, en especial económica, por lo que es muy difícil justificar cualquier contratiempo. Es más sencillo en los sistemas occidentales porque es posible cambiar de gobierno. Pero China no tiene esa opción, así que hay muchas probabilidades de que surjan diversos problemas.

https://www.nytimes.com/es/2017/06/06/como-fue-que-el-partido-comunista-logro-encaminar-a-china-hacia-el-exito/?smid=fb-espanol&smtyp=cur

“China, aunque suene fuerte, es de los países mejor gobernados del mundo” ver aquí.

lunes, 26 de junio de 2017

El diagrama de Angus Maddison. Prueba de cargo contra el capitalismo



Sobre estas líneas se muestra la evolución porcentual del PIB para los grandes territorios del planeta entre los años 1 y 2000 según los datos recopilados por el economista inglés Angus Maddison (1926-2010). El gráfico se presenta aquí con escala temporal lineal, y no logarítmica como suele ser habitual, con el fin de poner de manifiesto de forma más clara el carácter excepcional de lo ocurrido a partir del siglo XVIII. Probablemente no exista una imagen que refleje mejor la catástrofe global que supuso la onda expansiva del capitalismo industrial y la opresión colonial a él ligada.

En la figura puede verse que durante muchos siglos las áreas más pujantes fueron China y la India. Europa incrementa su importancia a partir del siglo XII, pero con una posición subordinada respecto a los gigantes asiáticos hasta hace muy poco. La India fue la primera víctima de la debacle y comenzó a desplomarse ya en el siglo XVIII, cuando el imperio Mogol, que había traído una relativa prosperidad al país, inició su declive para dar paso progresivamente a un dominio inglés que destruyó su tejido industrial y lo relegó a la producción de materias primas para la metrópoli. La incorporación de la India al capitalismo se saldó con hambrunas que dejaron decenas de millones de víctimas en la era victoriana, y el descenso siguió en el siglo XX hasta tocar fondo. Sólo tras la independencia se evidencia una débil recuperación, que no se ha de olvidar que llega de la mano de la inserción en la economía global de grandes masas de población en condiciones de cuasi-esclavitud.

El caso de China es ligeramente diferente. Allí, la producción logra mantenerse hasta bien entrado el siglo XIX. En esa época, la dinastía Qing en el poder veía con preocupación el sistema que los británicos habían encontrado para comerciar en el rico y enormemente atractivo mercado chino, que no era otro que la introducción en el país del opio que estaban produciendo en la India, barato y en grandes cantidades. Cuando las autoridades chinas prohibieron este tráfico, que atentaba gravemente contra la salud y las condiciones de vida de la población, la respuesta británica fueron las guerras del opio (1839-42 y 1856-60), que ganadas por ellos supusieron la sumisión colonial de China y el derrumbe de su economía con un ritmo aún mayor que el de la India. Como no podía ser de otra manera, la caída de estos dos gigantes propició la consolidación de Europa como potencia productiva y un ascenso imparable de los Estados Unidos.

Es interesante observar cómo tras su mínimo a mediados del siglo XX, India y China emprenden una subida que es mucho más clara en el caso de China. Como Noam Chomsky recordaba en una ocasión, India y China aportan, de alguna forma, un experimento de evolución de dos economías a partir de una base igualmente desastrosa durante varios decenios y con un modelo de producción capitalista en un caso y centralizada en el otro. El hecho de que con todos sus errores y crímenes, el experimento chino se haya saldado con menos muertes por hambre y con mayores tasas de crecimiento viene a mostrar lo mismo que aprendieron en los años 90 los ciudadanos de la Unión Soviética con su triste experiencia, que por malos que fueran los regímenes de socialismo real, el capitalismo se las arregla casi siempre para ser considerablemente peor.

Angus Maddison dedicó su vida a escudriñar en los documentos del pasado las huellas de la actividad económica, y fue capaz de sintetizar sus estudios en gráficas que muestran la historia del mundo en unas pocas líneas coloreadas. Estos datos, amplia y reverentemente citados en las publicaciones del pensamiento único, se quiere que demuestren sólo la superioridad productiva del capitalismo. Sin embargo, es importante señalar también que esta supremacía se basa únicamente en la rapiña y la imposición bélica, santificadas por una monstruosa cobertura ideológica. Cuando somos conscientes de esto, las curvas de Angus Maddison se convierten en una prueba de cargo decisiva contra la más perniciosa de las doctrinas criminales que ha conocido la historia.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

https://youtu.be/dy34qpyXnXE

lunes, 12 de junio de 2017

¿Por qué mandar a Alemania una estatua de Marx? Los chinos tienen algunas ideas


PEKÍN — Los chinos han discutido durante semanas sobre el significado de una estatua de Karl Marx de proporciones gigantescas que va en camino a Tréveris, el pueblo alemán donde nació el gran filósofo político. Muchos se preguntan si es un intento de recrear la Revolución comunista en la Alemania democrática o simplemente una broma.

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La estatua de cinco metros y medio es una obra del escultor Wu Weishan y es un regalo del gobierno chino que será develado en mayo próximo como parte de las actividades conmemorativas por el 200 aniversario del nacimiento de Marx. El filósofo es reverenciado en China, el último Estado comunista después de la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Este Marx de noble semblante que contempla hacia el futuro expresa “la confianza que la China actual tiene sobre sus propias teorías, el camino, el sistema y la cultura”, escribió Wu en enero en el Diario del Pueblo, el periódico del partido comunista, al describir la visita que hizo a Tréveris el año pasado para conceptualizar su escultura.

La obra de Wu se dio a conocer en marzo y generó grandes controversias en Alemania. Los historiadores y políticos se preguntaban si era apropiado honrar —sin ninguna crítica— al hombre cuyas ideas inspiraron a dictaduras, como sucedió en la antigua República Democrática Alemana. En abril, el concejo municipal de Tréveris dio su aprobación final al regalo, pero redujo su tamaño más de medio metro.

En China, “hay dos voces completamente opuestas en el debate” sobre la estatua, dijo Zhu Dake, un profesor en la Universidad Tongji en Shanghái.

“Una visión es que Alemania actualmente es un Estado totalmente capitalista que abandonó el marxismo. Mandar la estatua es el equivalente a enviar sus ideas de vuelta y tratar de volver a encender la chispa de la Revolución”, dijo en una entrevista. “La otra postura es que la teoría de la lucha de clases de Marx tuvo un efecto muy negativo en China”, dijo. “Mandar la estatua es devolver de forma simbólica un producto defectuoso”.

Gran parte de la discusión en China se realiza en privado debido a los riesgos que conlleva hacer comentarios en público sobre un proyecto supervisado por el Departamento de Propaganda del Partido Comunista de China. Sin embargo, Zhihu.com, un foro digital, ofrece un vistazo del debate.

“¡La Internacional triunfará!”, escribió un usuario identificado como Wang Dongyang, al referirse a la Internacional Comunista, fundada en 1919 para llevar el comunismo al mundo.

“¿Soy el único que piensa que esto se parece al Mao de ‘El presidente Mao va a Anyuan’?, pregunta otro usuario, al referirse a la famosa pintura de propaganda de la Revolución Cultural.

“A la medianoche del segundo día, un grupo de miembros de Cuchilla del Sur —la unidad de fuerzas especiales del Ejército de Liberación Popular— saldrá de la estatua”, escribió una persona con el alias Ning Adong, al compararlo con el caballo de Troya.

“Lo que China quiere decir es: ‘Lo mandamos de vuelta a su casa. No creemos en él’”, dijo el usuario Wu Jia.

Millones de personas murieron en las campañas políticas comunistas después de que se fundara la República Popular en 1949 y después de la hambruna causada por los esfuerzos de colectivizar la agricultura al final de la década de 1950. Sin embargo, el gobierno insiste en que el partido continúa siendo esencial para la estabilidad y prosperidad de China, y pone como ejemplo las décadas recientes de alto crecimiento económico.

El comercio con Europa ha prosperado, un aspecto que aumenta los cuestionamientos sobre cómo deberían lidiar las naciones democráticas con un Estado económicamente poderoso que rechaza la democracia y tiene un pésimo historial de derechos humanos. El año pasado, China se convirtió en el principal socio comercial de Alemania, gracias a un intercambio mercantil de 180.000 millones de dólares, al sobrepasar por primera vez a Estados Unidos.

“Ja, ja, ja, los alemanes tienen que postrarse ante el yuan. Ya no les importa la ideología política cuando el dinero de los chinos ricos llueve a raudales”, comentó en Zhihu.com un usuario identificado como Guo Xiaomeng.

Para Chang Ping, periodista chino que ha vivido como exiliado en Alemania desde 2011, la estatua de Marx representa un reto que la mayoría de los alemanes no puede entender.

“Esto no solo se trata de conmemorar a una figura histórica, sino también sobre cómo lidiar con la ambición del gobierno chino para brillar en el escenario internacional”, dijo Chang en un correo electrónico. “A diferencia de los alemanes, puedo darme cuenta de la horrible mueca detrás de la estatua que se va a erigir en Tréveris, y la amenaza que representa para las culturas políticas civilizadas del mundo”, dijo.

El alcalde de la ciudad, Wolfram Liebe, considera que esas preocupaciones son una exageración. “Se trata de un gesto de amistad y no tiene nada que ver con ideología”, dijo Liebe en una entrevista telefónica en abril, poco después de su regreso de China, donde se reunió con el artista. “Quizá una cierta ingenuidad no está del todo mal si previene la excesiva interpretación (de la obra), para no diseccionarlo siempre en detalle y sospechar de todo”, dijo.

Wu se negó tres veces a dar una entrevista y argumentó que la estatua era un asunto de Estado y no quería interrumpir su flujo creativo. Famoso en China por sus monumentos a figuras históricas y culturales, así como por su larga cabellera y sus pañuelos al cuello, Wu, de 55 años, es director del Museo Nacional de China y tiene un puesto en la Conferencia de Consulta Política Popular China, una organización de asesoría gubernamental.

El artista ya ha creado otras esculturas de Marx, la más notable es la que está acompañado de su colaborador Friedrich Engels, situada en la Oficina Central de Compilación y Traducción del partido en Pekín. En 2011, su coloso de Confucio fue instalado brevemente cerca de la Plaza de Tiananmén en Pekín; posteriormente fue retirado bajo circunstancias que nunca han sido explicadas del todo.

También es conocido internacionalmente por haber ganado el premio Pangolin en 2003 otorgado por la Asociación Real Británica de Escultores, al haber esculpido un busto de la reina Beatrix de los Países Bajos y haber presentado una escultura al Comité Olímpico Internacional.

“Wu vino a Tréveris y dijo: ‘Esta plaza es muy pequeña y amontonada. Karl Marx fue un gran hombre y no podemos ponerlo en una plaza pequeña’”, dijo Liebe.

Para Geremie Barmé, fundador de la Academia Wairarapa para la Nueva Sinología en Nueva Zelanda, la escultura es una expresión del poder del partido.

“Alemania sugirió que la obra representara a Marx en sus primeros años, humano y humanista, como una fuente de cambio para China; no el Marx formal, viejo y heroico que se usa con propósitos partidistas que fue la que se entregó”, Barmé declaró por teléfono.

El mensaje de China es: “Ya que somos los únicos que hemos tenido éxito y hemos adaptado el marxismo al liderazgo del Estado, te vamos a contar de qué se trata”.

Karoline Kan colaboró con la investigación.

Fuente:
https://www.nytimes.com/es/2017/05/25/por-que-mandar-a-alemania-una-estatua-de-marx-los-chinos-tienen-algunas-ideas/?smid=fb-espanol&smtyp=cur


TRIER JOURNAL

Marx's House Is the Mecca of the Chinese Tourist Class 


EXPLORA NYTIMES.COM/ES

jueves, 2 de febrero de 2017

_--Shanghai, una visita rápida. Viviendas de Shanghai desaparecen, y con ellas, una forma de vida.























_-El Partido Comunista de China celebró su 95 cumpleaños este verano con una lujosa Gala el Primero de Julio en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. En Shangai, donde se celebró el Primer Congreso Nacional en 1921, la ocasión se notó de una manera más moderada, con la promoción de un mapa digital de los sitios importantes de los heroicos primeros años del partido en Shanghai ocupada en el extranjero. El mapa es un asunto sencillo. Por ejemplo, al hacer clic en un hombre que lleva la túnica de un erudito, envía un icono de dibujos animados al edificio de ladrillos en el carril 163 de Zizhong Road, donde Chen Wangdao, uno de los miembros fundadores del partido, tradujo el Manifiesto Comunista al chino. (Una versión para aplicaciones en chino e inglés pronto estará disponible para smartphones).

Un problema para cualquiera que contemple una peregrinación real a los santuarios urbanos del Partido Comunista: Gran parte de la ciudad histórica representada en el mapa virtual ha sido borrada del mapa real de Shanghai por dos décadas de desarrollo vertiginoso. Los pocos edificios restantes, entre ellos la mansión modesta del tejado de tejas del Dr. Sun Yat-sen en la antigua Concesión francesa, se sitúan en las sombras de torres de 30 ó 40 pisos.

En una visita reciente, mi búsqueda para encontrar la primera dirección de Mao Zedong en Shanghai, en una calle conocida como Alley of Benevolence and Kindness, terminó en el Jing An Kerry Center, un complejo residencial y de oficinas de 3,9 millones de pies cuadrados. La casa de dos pisos, donde el futuro gran timonel, una vez dobló la lavandería y comió arroz en una habitación del ático, ahora se encuentra entre un centro comercial de lujo controlado por climatizador y el asador de cinco estrellas del hotel Shangri-La.

Afortunadamente, suficientes ejemplos de la arquitectura histórica de Shanghai han sobrevivido para dar a los visitantes una idea de cómo era la vida cuando la ciudad dio a luz al Partido Comunista. Caminar por el último shikumen de Shangai (los complejos de callejones entrados a través de un kumen o puerta de entrada enmarcada en piedra) es regresar al malvado y glamuroso "París del Oriente" - y echar un vistazo a lo que ha sucedido a Shanghai en el siglo transcurrido desde entonces

Mi primera introducción a shikumen se produjo hace 10 años, cuando Peter Hibbard, ex presidente de la sección de Shanghai de la Real Sociedad Asiática China, me llevó a un recorrido por un complejo de callejones cerca del Bund, frente al río.

"Hasta los años 90, el 80 por ciento de la población vivía en shikumen de dos o tres pisos", me dijo Hibbard entonces, mientras vagábamos por un laberinto atmosférico de hogares en su mayoría vacantes. "Eran básicamente bloques de ciudad que funcionaban como comunidades cerradas, con los guardias que manejan la entrada delantera. Toda la esencia del viejo Shanghai era que la vida se vivía horizontalmente, toda la actividad sucedía a nivel de la calle ".

Aunque el complejo que el Sr. Hibbard me mostró desde entonces ha sido arrasado, usted puede tener una idea de lo que era shikumen visitando Xintiandi, un complejo de callejón reacondicionado ubicado en los distritos de Huangpu y Xuhui, que fueron hasta 1943 la concesión francesa de la ciudad. Las casas en 76 y 78 Xingye Road se salvaron de la bola del destructor sólo porque acogieron al clandestino Primer Congreso Nacional del Partido Comunista. Se convirtió en un monumento conmemorativo 30 años más tarde, cuando las residencias privadas se habían convertido en una fábrica de fideos, que ahora son un museo y la piedra angular de Xintiandi (el nombre significa "Nuevo Paraiso y la Tierra"), un centro comercial y de entretenimiento de gama alta .

En el segundo piso de un espacio de exhibición completamente moderno, el Congreso se conmemora en la manera comunista ortodoxa - con las figuras de cera starwly encendidas exhibidas detrás del vidrio. Los skinny rowhouses que reunieron a dos miembros europeos de la Comintern, 12 futuros dirigentes del partido y un Mao de 27 años de edad, se han conservado intactas. Los visitantes caminan a través de una partición lacada en una habitación de techos altos con paredes encaladas. Sobre un suelo rojo pulido, una docena de taburetes rodean una larga mesa, con tazas de té y una caja abierta de fósforos de madera - una puesta en escena destinada a sugerir que los participantes acababan de salir. (La reunión fue de hecho cortada por la repentina aparición de un informador de la policía.) Mao y sus colegas huyeron antes de que la policía pudiera hacer una incursión, volviendo a reunirse en los barcos de turismo alquilados en la ciudad turística de Hangzhou.

Pasear por los carriles de Xintiandi da un toque de la magia de los shikumen típico. Frente a los ladrillos azulado-grisáceos y adornado con los dinteles elaboradamente tallados de color rojo sangre, los vagabundos recuerdan una versión radicalmente compactada de la vivienda de los trabajadores en terrazas que se encuentra en las ciudades del norte de Inglaterra. Los carriles tributarios, algunos de sólo ocho pies de ancho, fueron construidos para acomodar rickshaws y bicicletas, en lugar de automóviles, haciendo de los shikumen oasis tranquilos en el corazón de una ciudad plagada de tráfico.

Comisionado principalmente por desarrolladores occidentales, el primer shikumen apareció en la década de 1870, diseñado para ofrecer a las familias ricas refugio de las inundaciones, la hambruna y el malestar del campo. Los contratistas locales que los construyeron dibujaron en los planos de piso interiores de las casas tradicionales del patio chino y de los adornos decorativos locales.

El Shikumen Open House Museum, una residencia privada remodelada en el bloque norte de Xintiandi, demuestra la fascinante colisión de Oriente y Occidente que resultó. Saliendo de una explanada exuberante - el equivalente a un patio delantero, generalmente utilizado para lavar y secar la ropa - dar un gran paso sobre un alféizar de madera en un salón rectangular decorado con muebles de madera negra y fotografías de época y pinturas.

A medida que camina sobre tablas de suelos crujientes, el jazz suave emana del cuerno de un gramófono. El qipao de seda sin mangas de una mujer cuelga de un gancho; Una pinza de pelo de jade, un tubo de lápiz de labios y un frasco de polvo se colocan cuidadosamente en un tocador. En la cocina, cestas de bambú, colanders de mango largo y una enorme caldera de hierro se organizan alrededor de una estufa de carbón barrigón. A medio camino de una escalera precipitada, dogleg es el tingzijian, una habitación sin calefacción a menudo alquilado a solteros. (Entre ellos estaban los escritores modernistas Lu Xun y Yu Dafu, que escucharon a escondidas en la vida shikumen desde sus habitaciones de pabellón de 100 pies cuadrados). La planta superior está ocupada por dormitorios, algunos con impresionantes camas estilo caja. La impresión general es de un lujoso, y sorprendentemente espaciosa casa, de clase media alta.

Todo está bellamente organizado, y terriblemente engañoso. A finales de la década de 1930, cuando la Segunda Guerra Sino-Japonesa causó una ola de inmigración a las zonas controladas por extranjeros de Shanghai, la mayoría de las casas shikumen fueron ocupadas por cuatro familias y albergaron a un promedio de 20 personas. Como una visión idealizada de la vida de la casa en fila, el museo de la casa abierta es como Xintiandi sí mismo. Hasta el decenio de 1990, el área abrigaba a 2 .000 familias. Sus casas fueron evisceradas ya menudo completamente reconstruidas para dar paso a un distrito comercial donde se puede comprar un café con leche en Starbucks, una taza de pilsner en el Paulaner Bräuhaus o una bufanda de seda cara en la cadena de ropa de lujo Shanghai Tang.

"Xintiandi es un vintage falso", dijo Ruan Yisan, director del Centro Nacional de Investigación de Ciudades Históricas de la Universidad de Tongji y arquitecto conservacionista. "No quedan muchas casas de shikumen en la ciudad. Los que quedan son el fósil vivo de la vida en Shanghai ".
El profesor Ruan recuerda con cariño sus años de adolescencia en un shikumen de Shanghai.

El día comenzaba típicamente con la "Cantata del callejón", el sonido de los taburetes de la noche (cubo-forma las letrinas) mientras que fueron limpiados con los palillos de bambú después de ser vaciado por los hombres del suelo de la noche. Entonces llegaron los primeros vendedores, vendiendo toneladas ganadas envueltas a mano, cuajada de frijoles fritos y aceitunas verdes frescas, a menudo entregadas en cestas bajadas de las ventanas del piso superior. Los callejones resonaban con los gritos de los niños que corrían a la escuela, a menudo dentro del mismo complejo. Durante las inundaciones inesperadas, la abuela de al lado se apresuraba a traer ropa que los vecinos ausentes habían colgado para secarse. En el verano, los residentes se reúnen después de la cena para cheng fengliang ("disfrutar de la frescura"), el comercio de chismes, jugando mah-jongg y compartir rebanadas de melón refrigerado en un pozo de agua.

"Hoy en día, nuestros apartamentos en torres de condominio no tienen espacios públicos", dijo. Ni siquiera conocemos a nuestros vecinos.

El shikumen, el profesor Ruan cree, forjó el carácter del Shanghainese. El contacto con extranjeros y personas de todas partes de China los hizo cosmopolitas, y viviendo cara a cara con vecinos los convirtieron en sutiles planificadores a largo plazo, capaces de esquivar las disputas cotidianas mientras tramaban silenciosamente para promover sus propios intereses.

Las demoliciones comenzaron en la década de 1990 y se intensificaron en el período previo a la Expo 2010. La mayoría de los residentes expropiados se ofrecieron - y aceptaron - la reubicación, por lo general a nuevas torres residenciales hasta una hora en metro de sus viejas casas. El profesor Ruan cree que sólo 200.000 residentes de Shanghai continúan viviendo en complejos de callejuelas.

Me dice que cuando terminó la construcción de shikumen en 1949, Shanghai contaba con 9.000 complejos de callejones, con capacidad para cuatro millones de personas. El espectro entero de la vida de Shangai ocurrió en ellos: Shikumen alojó los guarderías y los fabricantes del ataúd, las universidades y los templos budistas, los hoteles y las zonas de las luces-rojas (el callejón infame del placer eran casas comunes a 171 burdeles).

Al verme de nuevo al camino, bajo el asfalto se encuentran los adoquines originales, el señor Ni encendió un cigarrillo y dejó que su mirada corriera por la hilera de dinteles tallados que marcaban la entrada de cada hogar.

"Sabes, si eligieran salvar y restaurar este lugar, sería mejor que Xintiandi", dijo.

(Desde mi visita, el gobierno municipal ha reservado 260 barrios históricos para la conservación.) La oficina de Chipperfield Architects de Shanghai supervisará la preservación de los edificios de Siwen Li Oriental, menos, por desgracia, los vecinos que lo convirtieron en un barrio. Los residentes de shikumen han sido recogidos en un libro bellamente ilustrado por el arquitecto francés Jérémy Cheval.)

Otros shikumen están dispersos entre la oficina de Shanghai y las torres residenciales. Fude Li, donde tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional del Partido Comunista, está intacto (Mao, que se perdió en las calles secundarias de Shanghai, no pudo asistir). El extraordinario jardín de Zhang, ubicado en el oeste de Nanjing Road, construido por un comerciante chino en 1882, se ha salvado de la demolición debido a su papel como un centro comunitario para personas mayores. Sin embargo, los complejos menos pintorescos tienden a ser ocupados por trabajadores migrantes, muchos de los cuales carecen de permisos de residencia, lo que hace que el futuro de estos hogares sea tenue.

Quizás la manera más rápida de hacerse una idea de la vitalidad de un complejo tradicional callejón es visitar Tianzifang, a cinco minutos a pie de la estación de Dapuqiao. A finales de los años 90, las pequeñas fábricas y casas shikumen a lo largo del carril 210 en el camino de Taikang fueron ocupadas por pintores, escultores y ceramistas. Sus minúsculos talleres se convirtieron en un complejo de 200 sitios culturales y artísticos a nivel de calle, con residentes mayores que continuaban ocupando los pisos superiores.

Aunque los residentes locales lamentan que los cafés, los restaurantes y las pequeñas empresas han comenzado a reemplazar los estudios de los artistas, el distrito conserva su arquitectura y encanto originales. Las estrechas calles adoquinadas, a la sombra de árboles y plantas en maceta, están llenas de compradores de ventanas y comensales que se han detenido en una terraza para disfrutar de un exquisito café japonés hecho a mano (Café Dan) o un batido de chocolate o un bagel de salmón ahumado. A diferencia de las cadenas internacionales de Xintiandi, Tianzifang es el hogar de negocios locales tan extravagantes como Pureland, que se especializa en pinturas pintadas a mano con imágenes de estanques de koi, pagodas y otros paisajes tradicionales chinos, y Teddy Bear Family, un restaurante tailandés donde cada superficie está cubierta con juguetes de peluche.

Vagando alrededor de Tianzifang de poca altura es un antídoto contra el floreciente Shanghai de trenes de levitación magnética y mega-rascacielos. Al igual que otros shikumen, está libre de automóviles, por lo que es uno de los lugares raros en Shanghai, donde se puede pasear sin tener que tener cuidado con una bicicleta eléctrica dardos o un taxi Volkswagen barreling.

Es un suave recordatorio, también, de una ironía de la historia reciente de Shanghai.

Al derribar shikumen, que fomentó la interdependencia ingenua de los shagaineses, los funcionarios del gobierno están borrando la forma arquitectónica que vio el nacimiento de la versión china única del comunismo.

Las torres de condominios que las reemplazan, donde los vecinos de al lado permanecen extraños, no están creando nada más que aislamiento.

TARAS GRESCOE es el autor de "Shanghai Grand: Amor Prohibido y Intriga Internacional en un mundo condenado" (St. Martin's Press).

https://www.nytimes.com/2017/01/23/travel/shanghai-shikumen-architecture-homes-china.html?ribbon-ad-idx=6&rref=travel&module=ArrowsNav&contentCollection=Travel&action=click&region=FixedLeft&pgtype=article

sábado, 12 de noviembre de 2016

China debe aferrarse al espíritu de la Gran Marcha, según académico estadounidense

xinhuanet.com

"La Gran Marcha es un ejemplo clásico de la capacidad del pueblo chino para desafiar a las fuerzas del mal y estar dispuesto a aguantar enormes sacrificios en sangre y recursos con el fin de lograr sus objetivos", expuso el académico estadounidense Khairy Tourk.

El profesor de la Escuela de Negocios Stuart del Instituto de Tecnología de Illinois y experto en China alabó el espíritu formidable del pueblo chino en su lucha por la libertad.

"La parte más conmovedora de la Gran Marcha de China es que nadie debe subestimar la resolución del pueblo chino cuando lucha por una causa en la que cree", destacó Tourk en entrevista con Xinhua.

En 2016 se celebra el 80º aniversario de la victoria de la Gran Marcha del Ejército Rojo dirigido por el Partido Comunista de China (PCCh).

En opinión de Tourk, China afrontó enormes desafíos en esa época, con diversos caudillos locales controlando grandes partes del país y las potencias extranjeras afianzadas en su territorio.

El PCCh, fundado en 1921, era una fuerza política relativamente débil a principios de los años treinta del siglo pasado.

No obstante, la Gran Marcha triunfó, lo cual demostró que el ejército del Kuomintang (KMT), pese a su superioridad en números y en armas modernas, no fue capaz de derrotar a las fuerzas patrióticas, conducidas por una firme creencia en la causa por la que estaban luchando.

Tourk atribuyó ese éxito a factores como la confianza en los agricultores y una gran cantidad de trabajadores.

"Como líder con fuertes raíces en las zonas rurales, Mao Zedong comprendía la mentalidad de los campesinos chinos y confiaba mucho en su capacidad de derrocar a las fuerzas fascistas", resaltó el académico estadounidense.

Mao logró el apoyo de los agricultores en las regiones que sus tropas atravesaron durante la Gran Marcha, y en ellas introdujo la reforma agraria para reducir la desigualdad de ingresos.

Los soldados que participaron en la Gran Marcha estaban altamente disciplinados bajo un liderazgo que insistía en un nivel elevado de conductas morales, como nunca quitar a la gente ni siquiera una aguja o un pedazo de hilo, no maltratar a los cautivos y pagar por lo que los soldados tomaban de la gente.

"Con este tipo de conductas, el PCCh se ganó el respeto de los campesinos, quienes durante siglos habían sido tratados injustamente bajo el sistema feudal", indicó el profesor.

Los nuevos acontecimientos en las zonas rurales también ayudaron al PCCh a obtener el apoyo entre los más pobres de las ciudades.

"La Gran Marcha representa una de las épocas más heroicas de la historia de China. Fue un paso muy importante en el camino del PCCh hacia la victoria definitiva sobre las fuerzas fascistas y la unificación del pueblo chino", dijo Tourk.

El éxito de la Gran Marcha también supuso un ejemplo a seguir para otras naciones del mundo que lucharon por su independencia después de 1945, y se ganó la admiración de muchos otros países en vías de desarrollo que se levantaban contra las potencias coloniales, aseveró.

La Gran Marcha tuvo lugar en una época en la que China se enfrentaba a desafíos internos y la invasión extranjera. Hoy en día, el país está impulsando la reforma económica en medio de la debilidad económica global y bajo todo tipo de presiones externas, comentó Tourk.

"En el entorno actual, el pueblo chino tiene que aferrarse a los mismos valores, como el sacrificio, el patriotismo, la perseverancia y la firmeza. Estos valores son los que hicieron de la Gran Marcha una epopeya de la historia moderna de China", concluyó.

Fuente original: http://spanish.xinhuanet.com/2016-10/19/c_135766644.htm#

martes, 20 de septiembre de 2016

¿Por qué China construye una universidad a la semana? Andreas Schleicher Jefe de Educación de la OCDE

China ha estado gestando una revolución silenciosa que está causando un giro importante en la composición mundial de graduados universitarios.

La potencia asiática ha estado construyendo el equivalente a casi una universidad por semana.

Durante décadas, Estados Unidos tuvo la mayor proporción de estudiantes universitarios. Y por esto, también dominaban el mercado profesional.

Como un reflejo de esta antigua supremacía, casi un tercio de los graduados de entre 55 y 64 años en las economías más grandes del mundo son ciudadanos estadounidenses.

Pero ese panorama está cambiando rápidamente entre las generaciones más jóvenes. En términos de "producir" graduados, China ha superado a Estados Unidos y a los sistemas combinados de universidades en los países de la Unión Europea.

La brecha existente se va acentuar todavía más. Las predicciones más modestas estiman un crecimiento para 2030 del 300% de graduados entre 25 y 34 años, comparado con un aumento del 30% esperado en Europa y EE.UU.

Costoso
En EE.UU., muchos estudiantes se enfrentan a dificultades para costear sus estudios superiores. En Europa, la mayoría de los países han puesto un freno a la expansión de universidades, ya sea al no destinar fondos públicos o al no permitir que las instituciones recauden dinero por sí mismas.

Y mientras Occidente ha estado pasivo, China y otros países asiáticos como India adelantan el paso.

No se trata únicamente de un aumento en el número de estudiantes. Los jóvenes chinos e indios tienden a estudiar matemáticas, ciencia, computación e ingeniería –las áreas más relevantes para los avances tecnológicos y de innovación.

En 2013, el 40% de los graduados chinos completó sus estudios en una carrera relacionada con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Más del doble que los egresados estadounidenses.

Esto quiere decir que los egresados que son el motor de la prosperidad en las economías basadas en el conocimiento cada vez más tendrán origen chino o indio.

Para el año 2030, China e India podrían formar el 60% de los egresados de carreras STEM, en comparación con solo un 8% de europeos y un 4% de estadounidenses.

Sueldos altos
Países como China e India están apostando su futuro con esta transformación.

Con el incremento de estudiantes en instituciones superiores, se podría pensar que podría haber un exceso de "sobre calificados".

Pero esto no está ocurriendo. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que tienen un mayor registro de graduados, la mayoría observa una remuneración que también asciende.

Esto sugiere que un aumento en los "trabajadores del conocimiento" no conduce a una disminución de su salario, a diferencia de la forma en que los avances tecnológicos y la globalización han reducido los ingresos de los trabajadores sin educación universitaria.

El verdadero reto de los países occidentales será prepararse para una futura competencia con las economías asiáticas dentro del sector del conocimiento.

Calidad
Hay quienes cuestionan la calidad y relevancia de los títulos universitarios otorgados en China.

En efecto, todavía no hay una metodología directa que permita comparar los procesos de aprendizaje de los egresados en diferentes universidades y países.

Pero China ha demostrado que es posible inculcar calidad y cantidad simultáneamente en sus escuelas.

En las más recientes pruebas PISA de la OCDE, el 10% más desfavorecido entre los niños de 15 años de edad en Shanghái obtuvo mayores calificaciones en matemáticas que el 10% de los niños de 15 años más privilegiados en EE.UU.

La rápida expansión de China en la educación superior muestra la magnitud del desafío para Occidente y que el futuro podría ser indiferente a la tradición y reputación del pasado.

El éxito será de aquellos individuos, universidades y países que se adapten rápidamente y se abran a los cambios. La tarea para los gobiernos será asegurarse de que sus países asuman estos desafíos.

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160316_china_universidad_semana_popular_ps.shtml