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viernes, 11 de agosto de 2017

La formación de la clase obrera en Inglaterra. E. P Thompson. Un libro excepcional.

Publicado en 1963, La formación de la clase obrera en Inglaterra es probablemente la obra de historia social inglesa más imaginativa de posguerra. Sin duda se trata de uno de los libros de historia más influyentes del siglo XX, y está dotado de una extraordinaria calidad histórica y literaria. E.P. Thompson muestra como la clase obrera participó en su propia gestación y recrea la experiencia vital de personas que sufrieron una pérdida de estatus y libertad, fueron degradadas y aún así crearon una cultura y una conciencia política de gran vitalidad.

La obra estableció la agenda para la "nueva historia social" de las décadas de 1960 y 1970, influyendo sobre muchos historiadores y académicos de otras áreas.

Ya en el prefacio, Thompson anotaba las ideas que guiarían a varias generaciones de historiadores: la clase es una relación más que una estructura o una categoría; la clase trabajadora se forjó a sí misma; existía un potencial revolucionario en dicha clase; y, quizás lo más importante, que la responsabilidad de los historiadores era la de "rescatar" a la gente ordinaria del pasado, especialmente aquellos que habían sido derrotados, de la "enorme condescendencia de la posteridad".

Ver aquí.

viernes, 6 de enero de 2017

Los 12 pasos que debes dar para no quedarte sin trabajo en la era digital. La revolución tecnológica eliminará millones de empleos y abrirá nuevas oportunidades laborales

¿Está tu puesto de trabajo en peligro de extinción? ¿Y el de tus hijos? ¿Sabes ya qué empleos se van a destruir? ¿En cuáles hay más futuro? ¿Y qué profesiones lo tienen peor? Es más, ¿sabrías decir, con total seguridad, si eres reciclable profesionalmente? ¿O qué necesitas para serlo? ¿Y quién no tiene solución?

Son muchas las preguntas que llegan con el tsunami digital, un fenómeno que no es nuevo en absoluto. Estamos ante la cuarta revolución industrial y, como las anteriores, implicará destrucción de empleo. De hecho, durante el siglo XX cambió una gran parte de las tipologías de empleos que existían cuando este empezó. Pero esta revolución también conllevará nuevas oportunidades y nuevos empleos, aunque desafortunadamente saberlo no minimiza el trauma social de un proceso con muchas víctimas en el corto plazo.

Para enfrentarnos a ello aquí está la Receta para sobrevivir al 4.0, una guía que nace para apoyar a todos aquellos que apuesten por sumarse a este fenómeno, sea cual sea su edad, profesión o experiencia laboral, porque, en estos momentos, hay espacio para todos.

PRIMERA FASE: ESPABILA
1) Tómatelo en serio.
Por algún extraño motivo, la transformación digital y su impacto sobre el empleo es un tema que, a priori, no resulta atractivo. Está cargado de prejuicios, estereotipos y miedos, lo que lleva a que no sea de interés general, cuando la realidad es que nos van a cambiar la vida a todos.

Por esa razón, mi primera recomendación será que te lo tomes en serio: en 2025 el 45% de las tareas industriales estarán en manos de robots, frente al 10% que actualmente tienen bajo su responsabilidad, y todavía podemos elegir. Podemos dejarnos arrastrar (para siempre) por el tsunami digital, o apostar por surfearlo para llegar mucho más alto de lo que jamás hubiéramos pensado.

2) Céntrate en lo tuyo.
La teoría de las tres D dice que si un trabajo es sucio (dirty), aburrido (dull) y peligroso (dangerous) se trata, realmente, de un trabajo para robots. Esto explica que casi la mitad de los puestos de trabajo que hoy conocemos vayan a desaparecer dentro de una o, como mucho, dos décadas. Son, sin duda, estadísticas demoledoras, pero en el fondo pueden resultar lejanas, ¿no es verdad? ¡Al fin y al cabo, son tan solo números!

Por ese motivo, sugiero que dediques un tiempo a la reflexión y que respondas tú mismo la pregunta: ¿Pero, de verdad, todo esto también va contigo? ¿Con tu sector? ¿Con tu profesión? ¿Con tu actividad? ¿Con aquello a lo que dedicas tu tiempo cada día? El peligro está ahí, al acecho, y nadie queda fuera de su sombra, pero es una conclusión que deberás sacar tú mismo.

SEGUNDA FASE: PONTE LAS PILAS
3) No elijas antes de tiempo.
El tsunami digital no es más que la suma de una serie de olas tecnológicas como la realidad virtual y aumentada, los drones, la gamificación, la impresión 3D, la bioimpresión, el Internet de las cosas, el big data, la inteligencia artificial o la robótica.

Todas ellas están llegando para quedarse, generando grandes oportunidades a nivel profesional. Sin embargo, pronto habrá que seleccionar, porque no es muy realista pensar que, al menos para empezar, podremos ser expertos en todo.

Es así como surge el dilema: ¿en cuál especializarnos? Dependerá, entre otras muchas cosas, de tu profesión, deseos y experiencia previa con la tecnología.

De esta forma, mi recomendación será que empieces por una visión general con todo el material que tengas a tu alcance (cursos, libros, prensa, revistas especializadas...) y que, desde ahí, te dejes llevar por la intuición y aspiraciones profesionales.

4) Fórmate bien, es gratis.
¿Y si te dijera que estás a tiempo de formarte en universidades tan prestigiosas como el MIT, Harvard o Stanford? ¿Y si añadiera que además es gratis?

Hoy todos podemos acceder a cursos de formación online de las mejores universidades y escuelas de negocios del mundo en plataformas como Coursera, Miríada X y (o) HarvardX, y, afortunadamente, no hay que pasar por caja…

Si quieres sumarle a la revolución digital te sugiero que explores, que te informes y te formes, porque es un esfuerzo que pronto te traerá grandes recompensas.

5) Pasa de la formación a la acción.
Como es lógico, tras la etapa previa de la formación, llega el momento de pasar a la acción y comprobar todo lo que has aprendido.

¿Estás entre los que han decidido apostar por la robótica y la Internet de las cosas? En ese caso, lo tienes muy fácil gracias a dispositivos como Arduino. Esta plataforma de desarrollo, que podrás comprar por menos de 40 euros en sitios como Amazon, llega cargada de horas de diversión y es válida “para todos los públicos” (desde principiantes hasta los más expertos).

Si, por el contrario, preferiste apostar por la realidad virtual, también podrás practicar con bajo presupuesto. ¿Has probado ya las Cardboard de Google? Estas gafas de cartón, que están disponibles por menos de doce euros (gastos de envío incluidos), te permitirán empezar a experimentar con aplicaciones de terceros pero también con las tuyas propias.

Es importante aclarar que Arduino y las Cardboard son tan solo ejemplos que demuestran que hoy la tecnología es apta para todos los bolsillos. Cuando llegues a este momento podrás elegir entre cientos de dispositivos, equipos que te permitirán profundizar en tu formación y prepararte para sacar todo tu talento digital.

6) No dejes nunca de formarte, de aprender.
Vivimos momentos de aceleración tecnológica, años en los que la tecnología evoluciona a una velocidad de vértigo y, si quieres tener éxito en lo profesional, necesitarás asegurarte de mantener tus conocimientos siempre al día.

Dicho así, muchos sentirán el peso de una enorme carga: ¿siempre? ¿Vamos a tener que dedicar “siempre” tiempo a la formación? El tiempo es un elemento escaso, limitado y limitante, ¿no son suficientes las horas que ya hemos “metido” en esta partida durante toda la vida? Pues bien, me temo que no lo son, y que esto es algo que no vas a poder cambiar, por lo que te recomiendo que lo conviertas, cuanto antes, en un estilo de vida y que lo empieces a disfrutar. Te hará el camino más fácil.

TERCERA FASE: CAMBIA EL CHIP
7) “Resetea” tu forma de pensar.
Los sistemas educativos tradicionales nos han “programado” bajo una fuerte influencia de disciplinas como las matemáticas, la física o la estadística. ¿Influencias negativas? ¡No! Eran momentos que exigían la estimulación del razonamiento lógico.

Sin embargo, hoy lo importante es innovar con la tecnología, y para ello hay que aprender a pensar mezclando la lógica y la creatividad. Pero, ¿cómo desarrollamos a estas alturas nuestra creatividad? ¿Cómo volver a pensar como cuando éramos niños? ¿Por dónde empezar? Tienes cientos de técnicas a tu alcance como el brainstorming, el psicodrama o la técnica de “soñar despierto”. Empieza por conocerlas y, si no te convence ninguna, escribe la tuya. Si a ti te funciona, no busques más. Será la buena.

8) No tengas miedo.
El miedo es la emoción más presente de occidente y uno de los mayores enemigos a los que nos tendremos que enfrentar en el proceso de reinvención profesional. Nos frena el miedo al fracaso, a lo nuevo y, en demasiadas ocasiones, al futuro y a no cumplir las expectativas que tienen puestas sobre nosotros.

El miedo trae inseguridad, lo que genera tensión nerviosa y mueve hacia la aversión al cambio. Por si fuera poco, el miedo es paralizante y puede paralizar también a los demás. Sin embargo, como decía Sartre: “Todos los seres humanos tienen miedo. Todos. El que no tiene miedo no es normal”. El miedo no es malo, el problema es no saber gestionarlo. Por todo ello, tenlo siempre presente, especialmente en los momentos en los que la vida profesional decida ponerte a prueba.

9) Apasiona y apasiónate.
Lo dicen las estadísticas: la pasión determina el 35% de nuestras probabilidades de éxito en una acción. Sin embargo, tan solo el 15% de las personas van a trabajar en cuerpo y alma. O al revés, el 85% de las personas dejan su energía, ilusión y motivación en casa…

Ese comportamiento tiene un claro impacto sobre el rendimiento laboral en el corto plazo y, por supuesto, sobre los éxitos profesionales en el largo. Por ello, si realmente apuestas por adaptarte a la llegada de la era digital, apasiona, apasiónate y busca motivos para no vivir tu vida como si estuvieras de paso.

CUARTA FASE: MARCA LA DIFERENCIA
10) Presume de ser digital
No solo hay que ser bueno, también hay que mostrarlo. No solo debes hacer el esfuerzo de digitalizarte, debes asegurarte también de que se nota en tu entorno y de que los demás lo perciben con claridad.

Por supuesto, no debes presumir de lo que no eres pero, si te vas poniendo las pilas, deberás hacerlo visible y compartirlo en tus redes (familiares, amigos, compañeros de trabajo y, por supuesto, redes sociales…). ¿Cómo lo estás haciendo? ¿Cuál es tu experiencia? ¿Logros? ¿Y pequeños fracasos? Recuerda que tecnologías como el Internet de las cosas tendrán que multiplicar por quince la fuerza laboral en tan solo cuatro años y, si estás en el radar, trabajo no te va a faltar.

11) Apunta muy alto.
Dice la teoría de las profecías autocumplidas que cuando creemos firmemente que algo sucederá es muy probable que suceda porque habremos movilizado toda nuestra energía (y miedos) en esa dirección. Por ello, es el momento de redefinir tus expectativas y, cuando lo hagas, apunta muy alto. Se abre un nuevo ciclo y ya no es necesario que te conformes con lo que hasta ahora te ha tocado vivir.

Haz memoria y respóndete a ti mismo: ¿Y tú, qué querías ser “de mayor”? ¿Lo conseguiste? ¿Qué falló? ¿Cuáles serían los pasos para lograrlo si te dieran una segunda oportunidad? Créeme, en muchos casos llegará, y si la quieres aprovechar mejor que te coja preparado.

12) Y sobre todo: saca tu humanidad.
Los robots están cada vez más presentes en la ejecución de tareas rutinarias y repetitivas, algo que se está intensificando con la reducción de su coste de fabricación. Además, su mayor inteligencia y su creciente estabilidad están provocando que también se empiecen a encargar de tareas de más complejidad.

Sin embargo, hay cosas en las que la tecnología difícilmente nos podrá llegar a superar: nuestra humanidad. Eso explica que hoy, en países como China, la moda de los restaurantes ya no sea contratar camareros-robot sino, por el contrario, despedirlos. Por esa razón, toma buena nota: cuanto más “humano” seas, más difícil serás de sustituir en tu puesto de trabajo. Así de complejo y así de simple…

http://elpais.com/elpais/2016/12/30/talento_digital/1483099393_454246.html

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿‘In vino veritas’?

SE DICE que los niños, los locos y los borrachos dicen la verdad, que el alcohol elimina las inhibiciones y permite que todas las opiniones fluyan sin censura. Sin embargo, no es el alcohol el que crea y alimenta nuestras opiniones. Tendríamos que definir si realmente cuando hablamos siendo niños, o cuando lo hacemos bajo los efectos de sustancias o estados psíquicos que favorecen la desinhibición –como la psicosis o, simplemente, la ansiedad o la ira–, hablamos “sin censura” o lo hacemos “con madurez”.

La  formación de un sistema de valores es un procedimiento dinámico, individual, rico en matices y que consta de una serie de elementos que vamos adquiriendo a lo largo de toda la vida.

En la infancia nuestras opiniones son muy limitadas. Adquirimos nuestros valores y no los ponemos en duda, no nos los planteamos, los damos por ciertos ya que todavía no tenemos capacidad de juicio; prácticamente solo contamos con los pareceres de nuestra familia más próxima, en general las de nuestros padres.

Más tarde, llegan las de la escuela, profesores y compañeros. Por cierto, es característico de estas etapas que vayamos dando por aceptables únicamente los valores de nuestro entorno pues todavía no tenemos un criterio propio y son los de estas personas cercanas los que nos aportan la necesaria sensación de pertenencia a un grupo: creencias políticas más o menos radicalizadas, gustos musicales o una manera de vestir que de una u otra forma nos posiciona.

Más adelante vamos enriqueciendo nuestro “estar en el mundo” con lecturas, conversaciones, canciones, viajes, películas…, multitud de estímulos imposibles de resumir que van dejando una impronta.

Para que con todos los estímu­los que vamos recibiendo a lo largo de la infancia, la adolescencia y la madurez se vaya generando un criterio propio es imprescindible la reflexión. Es un proceso continuo, circular. A medida que el hombre madura y se enriquece el criterio, nos hacemos más reflexivos y más sensatos.

Sin embargo, aquellos valores que adquirimos en la infancia y en la adolescencia y que posteriormente pusimos en duda después de llegar a nuestras propias conclusiones, tal vez opuestas a aquellas que nos enseñaron de niños, esos principios aprendidos, de algún modo, permanecen almacenados en el cerebro.

LOS VALORES QUE ADQUIRIMOS EN LA INFANCIA Y EN LA ADOLESCENCIA PERMANECEN ALMACENADOS EN EL CEREBRO

La reflexión y la madurez los descartan como propios. Consideran que nos fueron dados y llega un momento que nos parecen primitivos. Decidimos, por nuestra propia voluntad, que no son válidos para la persona que somos en la actualidad. Tal vez lo fueran para aquel niño, para aquel adolescente y en aquel contexto social, familiar y cultural, pero no lo son para este adulto reflexivo, sensato y educado.

A medida que maduramos vamos añadiendo límites, acotando situaciones, definiendo circunstancias y tomando decisiones sobre cómo actuar, qué decir, qué hacer en función de quiénes somos y qué queremos conseguir teniendo en cuenta cuáles son nuestros valores. De este modo, el cerebro funciona en constante conflicto.

La sospecha de que sustancias como el alcohol o estados psíquicos de desinhibición como la ansiedad o la ira liberan creencias más primitivas del ser humano es antigua. El Talmud babilónico contiene una frase lapidaria: “Entró el vino y salió un secreto”, y dice después: “En tres cosas se revela un hombre: en su copa de vino, en su bolsa y en su cólera”. Según el historiador romano Tácito, los pueblos germánicos aconsejaban beber alcohol a sus políticos para impedir que estos mintieran en los consejos. De hecho, la expresión In vino veritas, de Plinio el Viejo, no es más que la traducción de la expresión popular En oino álétheia, acuñada por el poeta griego Alceo de Mitilene.

No cabe duda de que en ocasiones la desin­hibición que producen el alcohol, la ira, la ansiedad o la inmadurez pueden hacernos revelar “verdades” que no somos capaces de expresar cuando dominamos nuestra consciencia. Lo que se debe distinguir es si en ese estado de llamémosle liberación, exteriorizamos cosas que hubiésemos preferido callar o lo que provoca es que olvidemos por un rato una opinión que ya hemos elaborado, madurado y reflexionado. Algo, esto último, que nos puede situar en una posición peligrosa o dañina.

No todos sabemos o podemos

- La etapa de reflexión en la que nos cuestionamos las enseñanzas y la educación recibida es, casi por definición, un periodo difícil y de soledad. Pero también se trata de un momento clave porque a partir de entonces el núcleo de nuestro pensamiento dejará de ser la opinión heredada y comenzará a ser la propia. A partir de entonces nuestro criterio debe permanecer permeable pero no dependiente de las opiniones de los demás. No necesitamos líderes de opinión, sino ideas que enriquezcan las nuestras, las maticen o incluso las contradigan.

- Si bien es cierto que esta fase es necesaria y enriquecedora, no es tarea fácil porque se puede sentir que se traiciona a la tradición recibida y porque siempre resulta más cómodo no tener que repensar nuestra identificación y pertenencia a un grupo. Una buena parte de la población permanece estática en esa herencia. El gran riesgo de quien no se toma la molestia de crear su propio mundo ideológico y sus principios es que se convierten en las víctimas más fáciles para la radicalización, el conservadurismo extremo o el populismo.
Lola Morón
Fuente: http://elpaissemanal.elpais.com/confidencias/in-vino-veritas/#leer

viernes, 26 de agosto de 2016

El mal docente o El lanzador de cuchillos con la enfermedad de Parkinson

Un mal docente es como un lanzador de cuchillos con la enfermedad de Parkinson. El desastre está asegurado. Las heridas o la muerte son más que probables en quien actúa como sujeto experimental, por muchas dotes acrobáticas que tenga. No se librará de las heridas o de la muerte.

No dejarías ni un segundo a mi hija delante de ese lanzador. Los riesgos serían extremos. Cuando anunciase que iba a marcar el perfil de la cabeza con los cuchillos clavados en la pared, nadie se quedaría impasible en el sitio, salvo un suicida. Cualquier persona medianamente sensata emprendería una veloz carrera.

El problema del sistema educativo es que, en algunas etapas, es obligatorio. Y ese lanzador seguirá clavando cuchillos si alguien no se lo impide. Hay que apartarle de la función hasta la completa curación.

Pero, ¿quién y por qué es un mal docente?
Quien no sabe. Es un mal docente el que no sabe lo que tiene que enseñar, el que no domina su campo disciplinar, el que no conoce a sus alumnos y alumnas ni se esfuerza por hacerlo, el que no conoce en qué mundo vive ni en qué institución enseña…

Quien no sabe hacer. Es un mal docente quien no sabe enseñar, quien no tiene estrategias didácticas para conseguir la motivación necesaria para que aprendan, el que no sabe gobernar el aula ni relacionarse con sus colegas ni con sus alumnos…

Quien no quiere. Es un mal docente el que no tiene voluntad para hacer bien la tarea, el que no se preocupa por prepararse, por relacionarse, por llevar a cabo con perfección las exigencias de su profesión…

Quien no sabe ser. Es un mal docente quien no da ejemplo, quien no tiene respeto por sí mismo ni por los alumnos ni por su profesión, el que desprecia su función con malas actitudes, malos comportamientos y pésimas relaciones…

Quien no puede. Se convierte en un mal docente quien no dispone de las condiciones necesarias para hacer bien la tarea. Si el piso no es firme, si el cuchillo es de mala calidad, si la visibilidad es deficiente, puede originar un desastre.

Hay unas soluciones genéricas que hacen muy difícil que tengamos docentes malos o malos docentes (es muy diferente decir un griego desnudo que un desnudo griego). Esas soluciones tienen que ver con los procesos de selección, de formación inicial, de formación permanente y de organización del profesorado.

No puede seguir funcionando el sistema con el estado de opinión implantado de que quien no vale para otra cosa vale para ser docente. Hay que revertir esa forma de pensar. Es decir, hay que plantearse que para realizar una tarea tan compleja y tan importante hay que elegir a las mejores personas de un país.

Hay que plantear una formación inicial rigurosa, consistente, práctica y orientada a la acción. Con una potente simbiosis de teoría y de práctica. En grupos pequeños (no masificados), con buenos formadores e instituciones con sensibilidad y capacidad de innovación.

El docente no se forma de una vez para toda la vida. El saber se incrementa de forma exponencial, los contextos se modifican, los aprendices cambian, las circunstancias se modifican. La formación permanente o formación en la acción tienen que fortalecerse y perfeccionarse.

Finalmente, la cuarta exigencia para que tengamos buenos docentes, es que se organice su práctica de forma racional y exigente. Dignificar la profesión desde la política, desde la sociedad y desde la actuación de las familias es muy importante para que los docentes actúen con solvencia. A pesar de todo, por motivos diferentes, puede haber en la docencia casos de profesionales que no dan la talla, que son un peligro para los alumnos y las alumnas. Conozco casos en los que año tras año, los alumnos y las familias expresan quejas justificadas de mal proceder de algunos docentes. Quejas fundadas, argumentadas y evidentes.

Me preocupa que no se haga nada para evitar situaciones inadmisibles. Todo el mundo sería partidario de impedir al lanzador de cuchillos con la enfermedad de Parkinson que practicase con personas de carne y hueso. No habría problema en que lo hiciese con muñecos de trapo mientras no esté curado.

Suele haber consenso sobre estos malos docentes. Es decir, los alumnos, los padres y las madres, los colegas y los directivos se muestran unánimes ante la desaprobación por el proceder de un mal docente.

Lo que pasa es que no se quiere o no se puede entrar en la faena y decir: usted no puede dedicarse a esta delicada tarea con una actitud o con un comportamiento como el suyo. Hay en estas actuaciones perversas una escala de diversa naturaleza y grado: desde los abusos y el maltrato hasta la incompetencia intelectual y didáctica.

Las autoridades educativas tienen una especial responsabilidad en estas cuestiones. Pero no solo ellas. Los colega, las familias y alumnos no pueden permitir que se causen daños al prójimo sin abrir la boca, pensando que “el que venga detrás, que arree”.

Desde mi punto de vista habría que seguir cuatro pasos en la intervención:
1. Diagnosticar con rigor y claridad lo que sucede en el caso concreto que es objeto de preocupación. ¿Qué es lo que pasa realmente? ¿En qué consiste el problema? ¿Cuál es el origen del mismo? No es igual que el profesor no sepa a que el profesor no quiera. Porque si no sabe, puede aprender. Pero si no quiere, es muy difícil solucionar el problema.

2. Dialogar con el interesado para ver qué posición tiene ante la situación. No es igual que reconozca el problema a que se cierre en banda achacando la situación a los demás. Ese diálogo está en la base del diagnóstico y de la intervención.

3. Actuar de manera racional y ética. Eso quiere decir que hay que tener en cuenta los intereses del docente y los intereses de los alumnos y de las alumnas. No se puede permitir que el lanzador de cuchillos siga causando heridas y muerte de forma impune. La casuística sería infinita. No es igual el caso de un docente que está dispuesto a solucionar el problema que el de otro que se niega en redondo a tomar cartas en el asunto. Y así, de forma temporal, habría que apartar de la docencia a esos lanzadores que son una amenaza evidente y constante para los alumnos y alumnas. Hay puestos en la administración educativa que no conllevan responsabilidad directa con los alumnos.

4. Finalmente, habría que evaluar periódicamente la intervención que se ha efectuado. No siempre ha de considerarse irrevocable una decisión. Porque pueden cambiar muchas variables de la situación o las actitudes de las personas. Hay enfermedades que con un buen tratamiento tienen curación. En todos los pasos de este proceso hay que actuar con extremada cautela y con el máximo respeto a las personas. A todas las personas. La ética ha de presidir estas intervenciones para que todos se sientan comprendidos. En cualquier campo esta es una exigencia fundamental, pero en la educación es consustancial a la naturaleza de la tarea.

No ignoro que a los docentes se les lanzan cuchillos afilados desde muchos lados del sistema. Ellos y ellas también deben ser protegidos del daño. Pero esa es harina de otro costal.


domingo, 8 de noviembre de 2015

Educación pública, un falso debate sobre el profesorado. Educar con la tribu o a destajo

En los últimos días se ha abierto un (falso) debate sobre la competencia del profesorado a partir de dos ideas: si hay que excluir a los malos docentes y si el sueldo de los profesores debe estar ligado al rendimiento. Parto del principio de que todo alumno tiene derecho a un buen profesor, pero este no es el camino. Estas ideas han sido formuladas por el filósofo José Antonio Marina y el ministro de Educación, Íñigo Mendez de Vigo.

Marina, que se presenta como pedagogo, es un antiguo profesor de filosofía de un instituto de un pueblo de la sierra de Madrid, que desde hace años se gana la vida como divulgador. Ahora ha aceptado el encargo del peor Ministerio de Educación de la historia de este país para elaborar un “Libro Blanco del Docente”. Estoy seguro que no se le escapa la doble intencionalidad del sucesor de Wert: evitar negociar con los sindicatos de profesores un Estatuto de la Función Docente, vieja asignatura pendiente; y utilizar las conclusiones electoralmente para el PP.

Yo no soy nada corporativo, pero algunas de las conclusiones que se han avanzado me parecen disparatadas. Por ejemplo, decir que “los profesores deben fomentar que se excluya a los malos docentes”. Solo quien lleva mucho tiempo alejado de la realidad de las aulas puede ignorar que quienes pueden y deben velar por la calidad, son los equipos directivos y la inspección. No corresponde al profesorado juzgar y delatar a sus compañeros. La propuesta no es inocua. Trata de generalizar ante la opinión pública un clima de sospecha sobre la competencia del profesorado público que ha superado duras oposiciones y ha sido evaluado en sus prácticas.

La propuesta de pagar parte del salario del docente en función de su rendimiento pretende convertir la escuela en una empresa y en un negocio. Si se analiza, se pueden realizar las siguientes objeciones pedagógicas y de justicia social. Por un lado, es absurdo aplicar un criterio de ‘productividad’ en la educación ¿Qué se evaluaría? ¿Cómo se mide con notas numéricas el crecimiento integral del alumnado como persona y como ciudadano? Por otro lado, provocaría una competencia entre el profesorado y los centros, en vez de la necesaria cooperación entre ellos y la socialización de las buenas prácticas. Por último ¿quién evalúa? (Y cómo, con qué procedimientos y métodos) Si las pruebas son externas entraríamos en una dinámica de preparación de éstas (PISA, CDI, reválidas…) que rompería la esencia de la evaluación formativa; si son las direcciones de los centros, aumentaría el riesgo de clientelismo y de funcionamiento antidemocrático.

También supondría una carrera injusta entre centros y entre profesores y grupos de alumnos, porque la realidad educativa es muy plural y llena de desigualdades. Estoy pensando en centros que conozco de cerca como los del barrio de Vallecas (Madrid), que tienen la consideración de “centros de difícil desempeño para la función docente”. Quizás les vendría bien al ministro y a Marina darse una vuelta por ellos para que no hicieran propuestas tan superficiales como alejadas de la realidad.

La evaluación es necesaria y es preciso abrir un debate sobre ella. La evaluación tiene que ser sobre todo el sistema y, por supuesto, no debería estar vinculada al salario del profesorado. Porque es ineficaz para mejorar. Méndez de Vigo y Marina no saben nada de las innovaciones y proyectos que se vienen haciendo en muchos centros públicos por el compromiso del profesorado que tiene muy claro que, a pesar de todos los recortes, no se puede enseñar un poco menos o un poco mal. Somos nosotros los que hacemos escuela de calidad y no la LOMCE ¿O por qué se creen que el 86% de la ciudadanía aprueban y reconocen al profesorado de la pública , mientras suspenden severamente al Ministerio?

El ataque al profesorado no es nuevo. Ya lo hicieron Wert y Esperanza Aguirre. O más recientemente Ciudadanos, cuando habló de “burocracia estalinista” para atacar a la universidad y a su profesorado. Responsabilizar (únicamente) a los docentes de la situación de la educación en España es (no sólo) muy cínico (es parcial y erróneo).
Se olvidan (no inocentemente):
1.  De unos recortes de 7.764 millones de euros en cuatro años, 
2. Del despido de 32.000 profesores y, 
3. Del endurecimiento de las condiciones de trabajo de los docentes.

Trabajamos más horas, con más alumnos por clase y con el salario congelado hace años. No recuerdan que se ha liquidado la formación (permanente) del profesorado en comunidades como Madrid. Esto es lo que habría que abordar y proponer soluciones en el ‘Libro Blanco del Docente’ si quiere tener alguna utilidad. ¿Dirá algo Marina sobre revertir los recortes y derogar la LOMCE?

Educar es una tarea colectiva, no un acto solitario e individual del profesor. Qué poco coherentes son estas propuestas con aquel proverbio africano -tan profusamente repetido por el filósofo- de que “para educar hace falta toda la tribu”. ¿Ahora se trata de poner a cada profesor ante sus alumnos a competir y a llevarse un euro más o menos en una especie de trabajo a destajo? Además, es olvidarse de las finalidades de la educación que tan claro formula otro profesor de filosofía: “La educación tiene como finalidad básica el desarrollo humano, moral, e intelectual de las personas. Ello se materializa en los siguientes principios: la universalidad o derecho de toda la ciudadanía a la educación; la humanidad o pleno desarrollo de la personalidad de todo ser humano; la civilidad al basarse la educación en los derechos y libertades fundamentales; la autonomía, para que todas las personas puedan aprender por sí mismas“, Felipe Aguado.

Las propuestas comentadas son puro neoliberalismo que consideran la escuela como una empresa y buscan avanzar hacia un proceso de privatización aún mayor. Al final va a resultar que el diplodocus era Marina. Como estoy seguro que no trabaja altruistamente, creo que es una obligación del Ministerio que explique a la opinión pública cuánto nos va a costar a la ciudadanía este encargo. 

Fuente: http://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/2015/11/05/educar-con-la-tribu-o-a-destajo/1214

miércoles, 11 de marzo de 2015

El decano de la universidad de Helsinki, Finlandia, Jari Lavonen, desgrana las claves del éxito finlandés en el 1er.Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros. "Un niño de cuatro años necesita jugar, no ir a la escuela"

Sus alumnos son los que empiezan la escuela más tarde (a los siete años), los que menos horas de clase tienen, de los que menos deberes hacen… Y aún así, sus resultados escolares están entre los mejores del mundo. El fracaso escolar y la repetición de curso prácticamente no existen en Finlandia, cuyo sistema educativo ha centrado la atención internacional por su buena posición en el informe Pisa, la macroevaluación de la OCDE que mide los conocimientos de los estudiantes de quince años en el mundo.

Ayer, el decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Helsinki, Jari Lavonen, desgranó las claves del éxito finlandés en el primer Simposio Internacional sobre la Formación Inicial de los Maestros celebrado en Barcelona. Este simposio, organizado a través del Programa de Millora i Innovació en la Formació dels Mestres i la Secretaria d'Universitats i Recerca, busca el intercambio de experiencias para impulsar la preparación de los docentes y el sistema educativo. Lavonen sorprendió a los asistentes por su visión de la educación.

-¿Qué cualidades ha de tener un buen maestro?
-Una de las cosas que más valoramos en los candidatos para acceder a la facultad de Educación es la motivación. Si tienen experiencia con gente joven, en la atención a otras personas, si saben escuchar. La motivación es imprescindible para ser maestro. Otra cuestión en la que nos fijamos es que estén dispuestos a trabajar duro, a estudiar mucho, porque la de maestro es una carrera difícil. Y otro punto imprescindible: capacidad de comunicación e interacción.

-¿Sólo los alumnos con notas excelentes al final de la secundaria pueden acceder a las facultades de educación finlandesas?
-Sí y no. Las notas de la secundaria nos dicen algo, por supuesto, pero también tenemos un examen de acceso a la facultad. Los estudiantes han de leer varios libros sobre filosofía de la educación, educación comparada, ciencia de la educación… y luego les hacemos aplicar estos conocimientos a nuevos contextos. En general, tenemos unos 3.000 aspirantes, y superan estos exámenes unas 300 personas. Luego entrevistamos a estos aspirantes y acabamos seleccionando a 120 estudiantes, que son los que accederán a la facultad de magisterio. Así que las notas de la secundaria no lo son todo para convertirse en maestro.

-Usted hace hincapié en que un maestro necesita una amplia formación moral y ética.
-Esto es imprescindible, porque un maestro trabaja con seres humanos. Y el ser humano es lo que la educación hace de él. Los niños son valiosos, hay que tratarlos de forma adecuada, apoyarlos, ser positivos para sacar lo mejor de ellos. Hay que entender cómo son, y también entender a las familias. Un maestro ha de tener un comportamiento ético porque es un ejemplo social.

-¿Cuáles son las claves del éxito de su sistema educativo?
-Existen varios factores. Primero, tenemos toda una cultura de la educación que nace del siglo XIV. Luego, la selección de los maestros, escogemos a los mejores, y les formamos bien. Además, la sociedad confía en los maestros, ellos se sienten apoyados porque se les valora, tienen autonomía, en Finlandia ni siquiera existe la inspección educativa. Y los maestros no son funcionarios, sino que los contrata el municipio. Además, no tenemos escuelas privadas, todas las escuelas son públicas y de alta calidad, y contamos con recursos suficientes para la educación. También nos preocupamos por los alumnos con necesidades educativas especiales, hay pocos alumnos por aula y contamos con apoyos y refuerzos en las clases con mayores dificultades.

-Usted ha comentado antes que en Finlandia, la educación es totalmente gratuita.
-Sí, desde la primaria a la universidad. En primaria, todos los alumnos tienen los libros gratis, la comida en el centro gratis y el transporte gratis. En la secundaria, en cambio, los libros no son gratuitos, pero contamos con buenas bibliotecas. La universidad también es gratuita, tanto los grados como los másters, no existen tasas. Esto es así porque creemos en la equidad.

-¿Un país necesita justicia social para obtener buenos resultados educativos?
-Por supuesto. Esto es crucial. Sin equidad no hay excelencia. En Finlandia hay pocos alumnos con resultados bajos y el origen social pesa menos que en la mayoría de países para tener éxito educativo, aunque también debemos mejorar en esto. Ahora tenemos retos, la economía va peor y tenemos más diversidad cultural en las aulas. Debemos trabajar más para mantener esta igualdad.

-¿Hay consenso político sobre ello?
-Así es. Entre los partidos finlandeses no hay grandes diferencias en su agenda educativa. La educación es un valor nacional.

-¿Cuántas leyes educativas han tenido en los últimos treinta años?
-La última es de los 80.
-Aquí llevamos siete.
-Bueno, tras esta ley ha habido normas menores para mejorar algunas cuestiones, como la educación especial. Pero no son leyes que se confronten con las anteriores, sino que aportan algo nuevo, que responden a nuevas necesidades.

-Todos los países quieren salir bien en el informe Pisa. ¿A ustedes les preocupa especialmente?
-En el 2012 nuestra puntuación en matemáticas bajó, y la ministra de Educación se preocupó mucho. Pero la mayoría de la población no. De hecho, muchos maestros estaban contentos porque creían que así recibirían más recursos para sus escuelas.

-Pisa aporta datos valiosos. Pero, ¿hacer un ranking de sistemas educativos tiene sentido? ¿Es posible comparar las escuelas de dos sociedades tan diferentes como la coreana y la mexicana, por ejemplo?
-Quizás no. No debemos olvidar que el informe Pisa es un proyecto de la OCDE, y que esta organización tiene una visión determinada del progreso. Ellos dicen: aquí tenemos petróleo, aquí minerales, y aquí trabajadores cualificados. Miran en qué países hay suficientes trabajadores cualificados para instalar empresas y fábricas, para invertir. Y el ranking de Pisa es un efecto colateral de esta visión.

-En España, el ranking de Pisa se vive como el sorteo de la Champions League.
-A nosotros, pese a que salimos bien, no nos gustan los rankings. No publicamos rankings de escuelas ni de universidades. No buscamos competición, sino colaboración.

-La educación en Finlandia comienza a los siete años. ¿Por qué tan tarde?
-¿Y por qué antes? La niñez es para jugar, para hacer cosas con otros, para colaborar, no para ser educado de una forma reglada y pesada. Un niño de cuatro años tiene que jugar, no estar en una escuela con una educación reglada.

-¿Y si ambos padres trabajan?
-Cada municipio tiene guarderías, pero es un servicio más bien lúdico. También hay madres que se encargan de varios niños y es el gobierno local el que las paga. Aunque es cierto que ahora estamos discutiendo de nuevo la educación de 0 a 6 años.

-¿Qué efectos tiene un sistema educativo de calidad e igualitario en la sociedad?
-Nuestra visión de la educación es holística. Por supuesto que existe una correlación entre nivel educativo y progreso económico, pero hay algo más. Una persona educada tiene una vida más plena, más recursos vitales, cuida mejor de su salud, disfruta más la vida. Ese es al menos el objetivo.

-¿Y qué necesita mejorar la escuela finlandesa?
-Muchísimas cosas. Ahora tenemos un debate sobre cómo introducir la tecnología en la educación, sobre cómo dar respuesta al aumento de la diversidad cultural en las aulas… También, entre los estudiantes de primaria, hemos detectado una menor motivación por leer y aprender. El funcionamiento de las escuelas y la relación con las familias también debe avanzar.

Maite Gutiérrez. La Vanguardia
Fuente original: http://www.lavanguardia.com/vida/20150220/54426341224/jari-lavonen-nino-cuatro-anos-necesita-jugar-escuela.html

jueves, 7 de agosto de 2014

Steinbeck te enseña a ser jefe. Las escuelas de negocios utilizan obras clásicas y películas para formar directivos.

Las uvas de la ira, de John Steinbeck, relato de la crisis del 29.
La caverna de José Saramago, cuenta como se introduce un monopolio en un mercado pequeño.
El mundo de ayer: memorias de un europeo, autobiografía de Stefan Zweig.
Breve historia de la euforia financiera, de John Kenneth Galbraith, un repaso a las crisis más relevantes de la historia.
El príncipe de Maquiavelo, sobre la importancia de los aliados y gobierno.
El arte de la guerra de Sun Tzu, enseña que la mejor batalla es la que no has tenido que librar y habla del posicionamiento del manejo de la información y de los espías.
El álgebra de la justicia infinita, de Arundhati Roy, un ensayo político sobre el mundo actual.
El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, la historia de un campo de concentración vivida desde dentro.
Inside Job, Oscar al mejor documental de 2011, trata la crisis financiera de 2008, basado en entrevista en la que los personajes explican por qué tomaron las decisiones. Dirigida por Charles Ferguson.
Margin Call, la historia de ocho trabajadores de un banco de inversión en las horas previas a la crisis. Diyuntiva entre decir la verdad y mentir.
El arte de la prudencia de Baltasar Gracián.
Manual de vida de Epicteto.
Vídeos de Youtube donde se exponen ideas como las de Jack Welch director general de General Electric explica las claves del liderazgo en su opinión.
Y TED con ideas innovadoras como las de Ken Robinson o de Nick Hanauer.
Fuente; El País de la economía, 3-8-14.

viernes, 20 de junio de 2014

No solo las becas Fulbright

El artículo del domingo 15 de junio La vida después de una Fulbright nos refiere la apertura de horizontes y posibilidades formativas, entonces para nosotros insospechadas, que hallaron y absorbieron aquellos becarios y cómo ha influido en su vida profesional y personal y en la de los que se han formado en su entorno.

Una experiencia similar se dio entre los médicos, un buen número de los cuales hicieron su formación en Estados Unidos (realicé mi formación durante cinco años en hospitales universitarios de Filadelfia y conozco el proceso). Ejemplos notables serían el cardiólogo Valentín Fuster o el cirujano ortopédico Miguel Cabanela, llamado para operar al rey Juan Carlos, entre otros. Muchos volvieron aportando ideas y maneras de hacer que, junto con los esfuerzos de colegas formados aquí, han determinado los importantes avances de la medicina española en los últimos 30 años, colocándola en una posición notable en el panorama mundial (sobre todo si se considera de dónde partíamos). Otros científicos y profesionales han recorrido experiencias formativas paralelas.

Recoger y analizar la influencia que colectivamente este grupo haya podido tener en la modernización científica y técnica del país proporcionaría claves tanto para una mejor comprensión de ese proceso como para una planificación más eficiente de la formación en el futuro.— . Alicante 17 JUN 2014 -  Catedrático de Medicina y reumatólogo,

jueves, 30 de enero de 2014

Los expertos piden al Gobierno que detenga la proliferación de nuevas facultades de Medicina

España tiene más facultades de Medicina por millón de habitantes que Reino Unido, Francia, Italia... En realidad, tiene más que cualquier otro país grande—más de 20 millones de habitantes— del mundo, con la excepción de Corea del Sur. En apenas ocho años, los centros en los que se puede estudiar esta carrera han pasado de 28 a 41. Con los alumnos de nuevo ingreso ocurre otro tanto: de 4.250 a más de 7.000. La conclusión de esta ensalada de cifras es que ahora, con los servicios públicos de salud recortando en personal y con España a la cabeza de los países europeos que pierden población por culpa de la crisis, sobran estudiantes de Medicina.

...aumentó considerablemente el número de plazas en las universidades. Un aumento procedente en buena parte de facultades privadas. “Además se creó un problema de equidad en el sistema. Mientras en la pública se entra con expedientes brillantísimos y estudiantes con sobresaliente se quedan fuera, en la privada se ingresa si el padre del estudiante paga,...

El paro entre los facultativos, algo insólito en la última década, y la creciente emigración en busca de oportunidades laborales empiezan a evidenciar el desajuste entre el número de especialistas y los puestos de trabajo que ofrece el sistema. Y eso, a juicio del Foro de la Profesión Médica, que agrupa a las principales organizaciones del sector, quiere decir que hay que tomar medidas. La petición no es nueva, pero ha tomado impulso ante la anunciada apertura de siete facultades más, tres de ellas privadas. Los médicos quieren frenar lo que consideran una “proliferación” descontrolada de estos centros. No solo no son necesarios, dicen, sino que además ponen en peligro la calidad de la formación.

“El número de estudiantes tiene que estar ajustado a los hospitales que están acreditados para formarles de forma adecuada. Ahora tenemos aproximadamente 1.000 estudiantes más de Medicina que la formación que podemos ofrecerles. Hay unas 7.000 plazas para cursar la carrera, y unas 6.000 de MIR”, dice el presidente de la Organización Médica Colegial, Juan José Rodríguez Sendín. “Por tanto, es pura matemática, hay 1.000 con los que no sabemos qué va a pasar, porque no se van a poder formar. El aumento de facultades es un disparate; no hay ninguna necesidad. Se ha querido satisfacer a políticos de comunidades autónomas y alcaldes; ha pasado exactamente igual que con la creación indiscriminada de hospitales que ahora no sabemos cómo pagar”, añade.
...
Detrás de la apertura de facultades ha habido intereses tanto políticos como económicos. Una universidad privada cobra entre 10.000 y 20.000 euros por un curso. “Si somos el segundo país con más facultades de Medicina es por algo. Esto es simplemente porque hay dinero detrás. Son unos estudios muy demandados, a los que entran los mejores y la gente paga”, dice Rodríguez Sendín. La proliferación de facultades ha generado polémica en algunas regiones por el uso de instalaciones públicas (hospitales) para un uso particular. José Carrillo, rector de la Universidad Complutense, ha denunciado que hay hospitales públicos en Madrid que cobran menos a las universidades privadas que a las públicas por hacer uso de sus instalaciones. ...
Más en El País.
Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/30/actualidad/1391113575_604573.html