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martes, 16 de julio de 2019

La izquierda absorbida

Rebelión

“Está todo muy bien tramado para dominar,
para que no tengamos una democracia”

José Luis Sampedro

Una de las particularidades más eficaces del sistema es su capacidad de absorción a todo aquello que lo cuestiona. En lo político, en lo social, en lo cultural, muchas de las manifestaciones rebeldes terminan, tarde o temprano, integrando la plantilla del sistema de algún modo.

Es que el capitalismo más que un sistema económico es un modo de vida, como sabemos. Por lo tanto jugar con las mismas normas, los valores y los conceptos de vida que propone, es caer en la trampa.

El sistema nos dice que democracia es votar cada tanto y dejar que los representantes decidan por nosotros acerca de nuestra propia vida. Nosotros una vez que hayamos votado debemos ser obedientes y cumplir con nuestro deber de buenos ciudadanos. Es decir, irnos a casa y ser espectadores de nuestro propio destino, porque nunca más nos consultarán y mucho menos nos obedecerán. Aquello de que democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no es mas que un idealismo impropio de gente sensata, una utopía izquierdista que no nos lleva a ninguna parte. En realidad fue una frase de Abraham Lincoln que dijo en 1863, pero mejor olvidarla.

De modo que todo se reduce a la vía electoral. La derecha en su ambiente ideal, ya que para ellos el pueblo está para decir que si, para aplaudir y para pedir autógrafos. El bien llamado “trifachito” puede tener diferencias de matices pero en el fondo todos defienden los intereses de los que realmente mandan, que son, como también todos sabemos, los dueños del poder económico, que no entran en las batallas mundanas aunque mueven los hilos a voluntad.

¿Qué hace la izquierda a todo esto? Me refiero a los políticos de izquierda donde no incluyo, por supuesto, al PSOE que desde el felipismo ocupa un lugar preferencial en el sostenimiento del sistema. Ya da hasta un poco de grima llamarlo “socialista” y resulta irrespetuoso decirle “obrero” (irrespetuoso para los obreros, naturalmente). Con Partido Español estaría mucho mejor y adecuado a su papel de constructor de un capitalismo “bueno”, como si eso fuera posible.

Yo creo que un partido político de izquierda tiene dos deberes ineludibles:

1) Cuestionar el capitalismo causa última de todas las injusticias sociales.Y al mismo tiempo iniciar el camino para reemplazarlo por una sociedad más justa y auténticamente democrática.

2) Ir hacia una democracia participativa y directa, donde el pueblo tenga ocasión de intervenir permanentemente en las decisiones que atañen a su propia vida.

El capitalismo, decía José Luis Sampedro, es un sistema agotado. Cumplió su papel en la historia de la humanidad, como cualquier otro sistema, pero ya no tiene respuestas salvo para una minoría que se aprovecha inescrupulosamente del esfuerzo de la mayoría de la población. Es un sistema que mata, dice el papa Fracisco, y que somete y explota a la mayoría. Es un sistema criminal, afirma Frei Betto con toda la razón de la realidad.

Para José Saramago, el capitalismo es incompatible con la democracia. Y Vázquez Montalbán nos advierte que el capitalismo “no ha cedido ni un duro, ni una hora de descanso, ni un cuarto de hora para el bocadillo, sin presión, sin lucha, sin sangre, sin muerte”.

Bien, ni Podemos abocado de lleno a la pelea por un lugar de privilegio en un posible gobierno del PSOE y que ya ha abandonado totalmente su rebeldía inicial para acomodarse en los beneficios del electoralismo, ni Izquierda Unida prácticamente desaparecida de los lugares que solía frecuentar, pueden considerarse, estrictamente, partidos de izquierda si tenemos en cuenta que no cumplen con los deberes cuestionadores del sistema, ni se les ocurre proponer una democracia real y directa.

La democracia no es tal, también nos recordaba Sampedro, si en vez de residir en el pueblo es patrimonio de los banqueros.

Solo quedan los movimientos sociales que, lamentablemente, están solos en su lucha salvo que en alguna manifestación callejera encuentren a algún político que se arrime para la foto. También alguna lucha aislada de los trabajadores, que siguen sin tener noticias de los sindicatos en otros tiempos combativos.

En definitiva, el sistema ha absorbido como en otras tantas veces y no solo en España, a una izquierda que empezó revoltosa e irreverente, para terminar tan dócil y adaptada que es mas necesario que nunca revolucionarla para que vuelva al pueblo del que se despegó y reanudemos juntos la tarea de construir una sociedad mejor.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Pilar del Río, premio Luso-Español de Arte y Cultura. El galardón a la presidenta de la Fundación Saramago distingue su labor "en el intercambio de la cultura" de ambos Estados

La periodista y traductora Pilar del Río (1950, Castril, Granada), presidenta de la Fundación José Saramago, ha sido distinguida hoy, por unanimidad, con el premio Luso-Español de Arte y Cultura, convocado por los ministerios de Cultura de Portugal y España, por su dedicación "a la defensa de los derechos humanos, la promoción de la literatura portuguesa y el intercambio de la cultura portuguesa, española y latinoamericana", ha señalado la nota del Ministerio español.

"He tenido que controlarme... me he quedado perpleja, encantada", ha declarado a EL PAÍS por teléfono Del Río, que no ha parado de atender llamadas de felicitación y de los medios de comunicación desde que al mediodía se anunció el fallo.

El premio Luso-Español está dotado con 75.000 euros y se concede bienalmente "a la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura que incremente la comunicación y cooperación cultural entre ambos países". La decisión del jurado se ha basado en el reconocimiento del "amplio trabajo intelectual como periodista, traductora y promotora de la cultura luso-española", de Del Río. "Ella misma y la Fundación que dirige, encarna el espíritu y los valores de la fraternidad portuguesa-española", añade la nota del Ministerio.

Del Río ha señalado que la Fundación, creada en 2007 por el autor y ella, tiene varios objetivos fundamentales: "Que se fomente la lectura de libros y autores portugueses que ya no son novedad y han quedado relegados, como el poeta Jorge de Sena, por ejemplo". También, acoger jornadas sobre escritores latinoamericanos, vivos o fallecidos, como ha ocurrido con Cortázar o Borges. "Sin embargo, nuestra mayor dedicación es lo que dijo Saramago cuando se refirió a la necesidad de una declaración universal de deberes humanos, un trabajo que estamos realizando con juristas de varios países, activistas... Nos gustaría que Naciones Unidas asumiera ese texto".

¿Cuál sería el primer artículo de esa declaración de los deberes? "Exigir y contribuir al cumplimiento de los derechos", ha subrayado Del Río, quien ha recordado que el 27 de noviembre se abre la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) con una conferencia de Mario Vargas Llosa y una lectura dramatizada de La balsa de piedra. En línea con el premio recibido hoy, "en esa novela José intenta el acercamiento de Europa y América Latina".

La casa museo
La ceremonia de entrega del premio se celebrará en 2017, en una fecha aún por determinar. El Ministerio español ha propuesto que el acto sea en la casa museo del escritor en Lanzarote. Precisamente, Del Río ha apuntado que el dinero del galardón lo empleará para "darle vida" a ese lugar en el que Saramago escribió Ensayo sobre la ceguera.

Del Río inició su carrera profesional en una emisora sevillana y en la revista Triunfo. También ha trabajado en Televisión Española y ha colaborado con medios como Canal Sur y la cadena SER. En 1988, se casó con José Saramago, pasando a ser la principal traductora de las obras del escritor del portugués al español, y trabajó con editoriales españolas como Aguilar o Alfaguara.

Saramago (16 de noviembre de 1922, Azinhaga, Portugal- 18 de junio de 2010, Tías, Lanzarote) conoció a Del Río cuando ella fue a verle a Lisboa el 14 de junio de 1986 para entrevistarle. De esa relación nació una aventura que llevó a Saramago a Lanzarote en 1993.

El premio Luso-Español, instituido en 2006, fue obtenido en su primera edición —en la que fue jurado Saramago— por José Bento, poeta y traductor, de nacionalidad portuguesa. En 2008, lo logró Perfecto Cuadrado, profesor y escritor español; Álvaro Siza, arquitecto, de nacionalidad portuguesa, en 2010. En 2012, el cineasta Carlos Saura y en 2014 Lidia Jorge, escritora portuguesa.

En esta edición presidió el jurado el director general de Política e Industrias Culturales y del Libro del ministerio español, José Pascual, y formaron parte por Portugal, João Fernandes, subdirector del Museo Reina Sofía; Nuno Júdice, poeta, y José Bragança de Miranda, profesor y ensayista. Los otros españoles del jurado fueron la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, y el periodista de EL PAÍS Juan Cruz Ruiz.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/11/15/actualidad/1479216848_264832.html

Inaugurada en Lisboa la sede de la Fundación Saramago. Un edificio de 400 años acoge el centro que será biblioteca y centro de investigación

lunes, 29 de septiembre de 2014

José Saramago vuelve a hablar a los lectores. Se publica la novela inacabada ‘Alabardas’ sobre la violencia y el negocio de armas. En el libro participan Saviano y Günter Grass

 Saviano escribe sobre 'Alabardas'

Con el mar de Lanzarote, a su izquierda, y el jardín de su casa, delante, asomados en dos ventanas, José Saramago empezó a escribir la novela que dejó inacabada y que verá la luz el 1 de octubre: Alabardas (Alfaguara). La escribió en uno de los salones de su casa, en un sillón color teja rodeado de tonos verdes donde nunca antes había escrito ningún libro. Donde para un tema como el de la industria del armamento y el tráfico de armas continuó la exploración de dos rutas literarias: más depuración en lo escrito y más sentido del humor e ironía.

El Nobel portugués (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) relata sobre el negocio armamentístico, sí, pero también le habla al lector, lo interpela, le cuenta una historia y en ella le pregunta por su posición y responsabilidad moral ante esa situación. O, como dice el poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera, “hurga en su conciencia, para incomodar, intranquilizar y depositar en el ámbito personal el desafío de la regeneración: la eventualidad, si bien escéptica, de encarrilar la alternativa de un mundo más humano”.

Todo empezó a tomar cuerpo el 15 de agosto de 2009, tras la publicación de Caín, con la primera nota de trabajo: “Es posible, quien sabe, que quizá pueda escribir otro libro. Una antigua preocupación (por qué nunca se ha producido una huelga en una fábrica de armas)”. Alcanzó a escribir tres capítulos que dejó en su ordenador, con copias impresas en una carpeta roja sobre el escritorio. Y en otro documento de word esbozado parte de la historia protagonizada por Artur Paz Semedo que “trabaja desde hace casi veinte años en el servicio de facturación de armamento ligero y municiones de una histórica fábrica de armas”. Un hombre separado de su mujer, “no porque él lo hubiese querido, sino por decisión de ella, que, por ser convencida militante pacifista, acabó no pudiendo soportar ni un día más sentirse ligada por los lazos de la obligada convivencia doméstica”.

Pura coherencia.
Pura pregunta que Saramago lanza en una palabra de diez letras: Coherencia. Y de ahí en adelante más. Una historia de esas que encadenan al mundo gobiernos, empresas y ciudadanos, y que nace de otra pregunta: ¿vendió la empresa donde trabaja Artur Paz Semedo armas a los fascistas de la Guerra Civil española?

Eso es Alabarda, cuyo nombre completo sería “Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas”, título extraído de la tragicomedia Exortaçao da Guerra, del dramaturgo Gil Vicente. Una novela en la que el escritor no solo cambió de lugar a la hora de escribir y ahondó en otros registros, sino que debido a su enfermedad alteró su rutina creativa y lo hizo cada vez que pudo. En otros tiempos, recuerda Pilar del Río, su viuda, “dedicaba la mañana a la correspondencia, escribir artículos de prensa o conferencias; mientras, en las tardes, escribía novelas. Pero últimamente tiempo el tiempo le apretaba y ya no tenía horas. ‘El tiempo aprieta’, decía”.

Alcanzó a Saramago ese tiempo, y lo escrito en esa premura se ve ahora en 149 páginas. Una edición especial que incluye los apuntes del autor, un artículo de Roberto Saviano, un texto de Gómez Aguilera y todo embellecido con los dibujos de Günter Grass… lobos rabiosos y asustados, sombras fantasmales, piernas y brazos en marcha militar, sembradíos de armas, cuervos, cuervos…

Imágenes que acompañan un libro, como escribe Saviano, “de páginas que son un criptograma del murmullo continuo de las misteriosas revelaciones que recibimos. Como un manual de traducción de sonidos, percepciones e indignaciones. En Artur las revelaciones que he visto son las de todos los hombres y mujeres que se han defendido de la idiotez al darse cuenta de haber comprendido los dos caminos que existen: quedarse aquí, soportando la vida, charlando con ironía, tratando de acumular algo de dinero y familia y poco más, o bien otra cosa”.

Cuatro años después de muerto, Alabardas se publica con los sentimientos encontrados de Pilar del Río. Desde el principio tuvo claro que lo editaría: “El lector tiene derecho a conocer aquello que le ocupaba al autor que admiraba y por qué se había preocupado tanto. Más en un hombre como Saramago que estaba entre la vida y la muerte trabajando”. Incluso así, cuando podía, escribía dos hojas diarias, en la impresora hacía dos copias, una para su carpeta roja y otra para su mujer, y al día siguiente matizaba o corregía. Lo sorprendente, cuenta Del Río, eran la bonhomía y la ligereza y el humor que quería transmitir un hombre muy enfermo que no sabía si podía acabar el libro. Una novela que será presentada el 2 de octubre en Lisboa con varios actos especiales: por la mañana habrá una visita con los medios a la Fábrica de Braço de Prata, antigua Fábrica de Armas y hoy día Centro Cultural; por la tarde (17 horas) en el Teatro Nacional D. Maria II se dará una rueda de prensa con Baltasar Garzón, Roberto Saviano y António Sampaio da Nóvoa.

Es el diálogo continuado de José Saramago con los lectores en esta Alabardas que escribió en un sitio inédito para él, con ordenador, en su sillón color teja y frente a la mejor obra de la casa, según él: dos ventanas: una con vista al mar y la isla de Fuerteventura y la otra con los árboles del jardín que plantaron juntos.
Fuente: El País.

Pilar del Río: "Le faltaron unos meses para acabar la novela"
“Es una obra de madurez, con una gran ironía y en donde introduce nuevas técnicas narrativas”. Así juzga Pilar del Río la última obra de José Saramago. Pero la compañera del escritor y directora de la fundación del mismo nombre en Lisboa va más allá de la crítica literaria. “José vivía obsesionado por dos grandes ideas, el poder y su responsabilidad, y la barbarie de las guerras y la violencia. De la primera idea surgió Caín. No podía entender cómo el libro sagrado de los cristianos comenzaba con un fratricidio. Alabardas... nace de su segunda obsesión”.

“Esta novela es una idea recurrente desde que oyó que durante la Guerra Civil española se encontró una bomba con un mensaje en portugués en su interior: “Esta bomba no reventará”. Un ser anónimo, una persona, pese a trabajar en una armería, hace todo lo que está en su mano para evitar la violencia. Ese es el mensaje que José quería transmitir. La indiferencia en la que vivimos mientras dedicamos a la industria del armamento más dinero que a la educación o la sanidad. No es una novela sobre la guerra, es una novela sobre la lucha personal. Un canto al activismo individual para cambiar lo establecido, lo que damos por invariable, consciente o inconscientemente desde que nacemos”.

Pilar del Río cuenta que Saramago tenía en su cabeza la novela. “La escribió a continuación de Caín. En su casa de Lanzarote la desarrollaba pese a su debilidad y sus dolores, pero sin parar, porque decía que no quería perder el tiempo, que le iba a faltar. Le faltaron solo unos meses”.

miércoles, 23 de abril de 2014

Día del Libro 2014. La escritora mexicana Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes

La escritora mexicana Elena Poniatowska recibió este miércoles el Premio Cervantes de las manos del rey Juan Carlos y frente al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

La entrega del premio, que se llevó a cabo en Universidad de Alcalá de Henares, es uno de los actos más importantes de la celebración del Día del Libro.

En su discurso de agradecimiento, la escritora -que en mayo cumplirá 82 años- recordó al recientemente fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez.

"García Márquez, con Cien años de soledad, le dio alas a América Latina, y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve, nos levanta y hace que nos crezcan flores en la cabeza", dijo Poniatowska al principio de su discurso...
Poniatowska es la cuarta mujer en ganar el Premio Cervantes. Antes de ella lo obtuvieron las españolas María Zambrano y Ana María Matute y la cubana Dulce María Loynaz...
más en BBC.
Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar a la otra orilla, el otro margen es lo que importa. José Saramago. (Azinhaga, Santarem, Portugal, 16-XI-1922, Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010)

Today marks the 450th birthday of William Shakespeare, 26 de abril de 1564 –  23 de abril de 1616.
Y el aniversario de Miguel de Cervantes, 29 de septiembre de 1547 –Madrid22 de abril de 1616, enterrado el 23 de abril.

Los más vendidos en España en lo que va de año

16 ventajas de ser un lector/a

150 Frases célebres para el día del libro.

martes, 25 de junio de 2013

No son los políticos los que gobiernan el mundo

“Não são os políticos os que governam o mundo. Os lugares de poder, alem de serem supranacionais, multinacionais, são invisíveis.” [Entrevista de Clara Ferreira Alves a José Saramago, Expresso, Lisboa, 7 de agosto de 1993]

Viernes, 24 de Mayo 2013
[Não escrevo] por amor, mas por desassossego. Escrevo porque não gosto do mundo em que vivo. [“Saramago: Yo no escribo por amor, sino por desasosiego”, El Día, Tenerife, 15 de janeiro de 2003. Notícia de la Agencia EFE]


in O Caderno 2, 31 de julio de 2009
En el centenario de Álvaro Cunhal
Não foi o santo que alguns louvavam nem o demónio que outros aborreciam, foi, ainda que não simplesmente, um homem. Chamou-se Álvaro Cunhal e o seu nome foi, durante anos, para muitos portugueses, sinónimo de uma certa esperança. Encarnou convicções a que guardou inabalável fidelidade, foi testemunha e agente dos tempos em que elas prosperaram, assistiu ao declínio dos conceitos, à dissolução dos juízos, à perversão das práticas. As memórias pessoais que se recusou a escrever talvez nos ajudassem a compreender melhor os fundamentos da raquítica árvore a cuja sombra se recolhem hoje os portugueses a ingerir os palavrosos farnéis com que julgam alimentar o espírito. Não leremos as memórias de Álvaro Cunhal e com essa falta teremos de nos conformar. E também não leremos o que, olhando desde este tempo em que estamos o tempo que passou, seria provavelmente o mais instrutivo de todos os documentos que poderiam sair da sua inteligência e das suas finas mãos de artista: uma reflexão sobre a grandeza e decadência dos impérios, incluindo aqueles que construímos dentro de nós próprios, essas armações de ideias que nos mantêm o corpo levantado e que todos os dias nos pedem contas, mesmo quando nos negamos a prestá-las. Como se tivesse fechado uma porta e aberto outra, o ideólogo tornou-se autor de romances, o dirigente político retirado passou a guardar silêncio sobre os destinos possíveis e prováveis do partido de que havia sido, por muitos anos, contínua e quase única referência. Quer no plano nacional quer no plano internacional, não duvido de que tenham sido de amargura as horas que Álvaro Cunhal viveu ainda. Não foi o único, e ele o sabia. Algumas vezes o militante que sou não esteve de acordo com o secretário-geral que ele era, e disse-lho. A esta distância, porém, já tudo parece esfumar-se, até as razões com que, sem resultados que se vissem, nos pretendíamos convencer um ao outro. O mundo seguiu o seu caminho e deixou-nos para trás. Envelhecer é não ser preciso. Ainda precisávamos de Cunhal quando ele se retirou. Agora é demasiado tarde. O que não con- seguimos é iludir esta espécie de sentimento de orfan-dade que nos toma quando nele pensamos. Quando nele penso. E compreendo, garanto que compreendo, o que um dia Graham Greene disse a Eduardo Lourenço: «O meu sonho, no que toca a Portugal, seria conhecer Álvaro Cunhal». O grande escritor britânico deu voz ao que tantos sentiam. Entende-se que lhe sintamos a falta. in O Caderno 2, 31 de julio de 2009
Fuente: Cuaderno de Saramago.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Las eléctricas, los gobiernos y el pueblo que no hace más que pagar.

Cuentan que si te han explicado el sector eléctrico y lo has entendido es que no te lo han explicado bien. Bajo una maraña regulatoria que suele caer del lado de las eléctricas, los consumidores españoles han contraído durante más de una década una deuda con las empresas de 24.000 millones de euros (más de 500 euros por habitante). Es el desfase entre los costes reconocidos al sistema eléctrico y el precio de la electricidad que fijaba el Gobierno. La bola, que creció sin que el Ejecutivo del PSOE se decidiera a atajarla, ha alcanzado tal nivel y voracidad que engulle todo lo que le toca...

 Cualquier cambio, por incomprensible que sea, enfrenta a un sector enormemente poderoso. Son las eléctricas tradicionales (Endesa, Iberdrola, Gas Natural) contra las renovables (Acciona, ACS, Abengoa y muchos fondos de inversión y sus correspondientes embajadas).

 En el punto de mira no solo están las renovables, sino también las hidráulicas y las nucleares. La Comisión Europea, que vigila el proceso, ha advertido que reciben una "compensación excesiva" y ha cargado contra las subvenciones a las minas del carbón. Un recorte a la hidráulica daña a Ibedrola y uno al carbón afecta a Endesa.

 Aunque proliferan las acusaciones de conflicto de intereses la última es que el hermano de Montoro asesora a las renovables, la puerta giratoria entre la empresa y la política va tan rápido que quedarían pocos partidos libres de sospecha. Felipe González está en Gas Natural, Elena Salgado en Endesa, Pedro Solbes en Enel y José Borrell en Abengoa. Aznar es consejero de Endesa (donde se sentaba junto al ministro de Economía, Luis de Guindos) y Acebes está en Iberdrola. Leer más en El Pais. ¿Están claras las razones de por qué España tiene la electricidad más cara de la UE, si exceptuamos a Malta y Chipre?

lunes, 25 de junio de 2012

Una libra de carne fresca

Una libra de carne fresca de un hombre no es tan valiosa ni rentable como la carne de cordero o la de buey (Shylock en El mercader de Venecia, de Shakespeare, Acto I, 3)

Han pasado cinco siglos desde que Shylock exigiera como garantía de su préstamo al joven Bassanio una libra de carne fresca de su amigo Antonio, el Mercader de Venecia. Este aceptó el reto confiado en que sus barcos, repletos de mercancías, llegarían a puerto un mes antes de la fecha señalada para el vencimiento del bono, con lo que obtendría más de tres veces el valor del mismo. Por lo mismo, no fue capaz de calcular que estaba pagando una prima de riesgo excesivamente elevada. Más o menos hacia las mismas fechas en las que Shakespeare escribía su comedia, España había ya suspendido pagos por dos veces y entre 1557 y 1696 dejó de honrar parte o la totalidad de su deuda hasta en 14 ocasiones. Los ahora llamados hombres de negro comenzaron a visitarnos: eran banqueros alemanes y genoveses que controlaban desde las minas de mercurio a la fabricación de naipes, pasando por la producción de grandes extensiones de cereal pertenecientes a las órdenes militares. Y lo mismo sucedió otras 13 veces más a partir del desastre de finales del XIX. De modo que nuestra especial relación con la deuda soberana no es nada que deba sorprendernos, habituados como estamos desde hace 500 años a ver subir los impuestos, reducirse el consumo, descapitalizarse las empresas y aumentar el paro a consecuencia de las diversas burbujas financieras fabricadas por nuestra voluntad de imperio.

Estas desgracias se vieron compensadas, o al menos disfrazadas en parte a lo largo de la historia, por políticas inflacionistas y devaluaciones que desde 1999 no podemos acometer en solitario, dada nuestra integración en la moneda única. Nos encontramos ante una crisis financiera global, desatada en primer lugar por las hipotecas subprime de la banca americana, y concentrada ahora en Europa, donde los desequilibrios entre las diversas economías que sustentan el euro amenazan su propia existencia. Eso no significa que dicha crisis sea algo simplemente importado, también nosotros contribuimos a crearla, pero es imposible que la solucionemos por nuestra cuenta y riesgo. Necesitamos la ayuda de Europa tanto como Europa necesita la nuestra, porque el proyecto de la Unión supone trabajar por y para la soberanía compartida. A problemas globales hay que responder con soluciones globales, y quienes se lamentan, en el poder o la oposición, de que las políticas de austeridad nos vengan impuestas desde fuera desconocen por un lado la naturaleza de la propia crisis y, por el otro, las exigencias objetivas de un proyecto tan ambicioso como la construcción de la Europa unida. O sea que el Gobierno debería explicar, ya que el anterior no lo hizo, que la austeridad no es consecuencia de un mandato foráneo, sino respuesta obligada a un déficit fiscal originado por nuestros propios errores y por no pocos abusos.

De cualquier modo, se ha repetido hasta la saciedad que solo con austeridad no saldremos de esta. Son precisas políticas monetarias que no está a nuestro alcance decidir y que es responsabilidad del Banco Central Europeo implementar cuanto antes si no queremos que el incendio declarado en las economías del sur de Europa se extienda como un reguero a toda la Unión. Antes de resolver las cosas importantes es preciso atajar las más urgentes. En esa categoría entra el evitar un pánico bancario que puede desatarse como corolario de las elecciones en Grecia y de la quiebra de Bankia. La puesta a disposición de los bancos españoles de una línea de crédito de 100.000 millones de euros no ha bastado para disipar las dudas, entre otras cosas porque se ha hecho de manera confusa, sin aclarar ni las condiciones del préstamo ni la cuantía final que alcanzará. También, por las disputas generadas en torno a su impacto en el déficit, la deuda pública y la política económica del Gobierno. La calamitosa forma de comunicar el tema no ha hecho sino aumentar el nerviosismo de los mercados, que apuestan desde hace meses, con más pasión que lógica, por una ruptura de la moneda única...

leer más en El País.

viernes, 30 de marzo de 2012

Podemos afirmar que, dadas las circunstancias tan desfavorables, la Huelga ha sido un extraordinario éxito. Ni los sindicatos esperaban la gran movilización habida.

La jornada de huelga general se ha cerrado con manifestaciones multitudinarias en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Alicante o Badajoz, Cáceres y Mérida.
Según los sindicatos, 900.000 madrileños han salido a la calle para decirle al Gobierno que NO están de acuerdo con la reforma laboral impuesta. A pesar de las declaraciones optimistas de los sindicatos, el Gobierno, ha destacado que las marchas han transcurrido con normalidad, como el resto de la jornada de huelga, que ha tenido un "impacto muy moderado".
En la manifestación de Madrid, los líderes de UGT, Cándido Mëndez, y CCOO, Ignacio Fernández Toxo, encabezaban la marcha. Desde el escenario preparado en Sol, ambos han llamado a los trabajadores a seguir movilizados para variar la nueva ley. "El Gobierno ha de pagar las consecuencias de la reforma laboral", ha proclamado Toxo.
Los trabajadores, una vez más, no se resignan a que les roben sus derechos y sus salarios, ya de miseria, para que se sigan enriqueciendo a su costa personajes que han provocado la crisis y no saben solucionarla con justicia. La situación de pobreza, paro, y falta de salida para los jóvenes exigía decir NO.
La huelga general del 29-M que fue un éxito de participación de los trabajadores y trabajadoras, y que fue refrendado por los más de cuatro millones de personas que acudieron a las multitudinarias manifestaciones celebradas en todo el país. Leer el análisis de CCOO.
Recordé a José Saramago cuando escribió sobre la necesidad de derrotar el cinismo, la indiferencia y la cobardía. El 29 de marzo, habíamos dado un segundo paso en esa dirección, el primero lo dieron los andaluces y asturianos. ¡¡Qué difícil son los primeros pasos en la infancia del hombre!!. Y mientras pensaba en estas cosas durante la manifestación, recordé una frase de Marx que también le gustaba recordar a Saramago, "si al hombre lo conforma las circunstancias, hay que cambiar las circunstancias para cambiar al hombre".

martes, 27 de marzo de 2012

Cuando la atmósfera tiembla. Saramago, UN MAESTRO LITERARIO, UNA CONCIENCIA POLÍTICA.

José Saramago se vio con la muerte en la Navidad de 2007. Casi un año después, en Lisboa, me contaba ese encuentro con mucha serenidad, incluso con una cierta compasión por aquel personaje que había venido para llevárselo: "Que no me hablen de la muerte porque ya la conozco. De alguna forma ya la conozco". Y me explicó que la muerte se alimenta de palabras, les devora el tuétano, y el rastro que deja es un silencio mudo. La parte de su cuerpo que resistió fue el lenguaje, que lo mantenía vivo, en vilo, con una excitación germinal: "Me oía a mí mismo, y el humor con el que yo me comunicaba me sorprendía, me emocionaba".
Así que el lenguaje, la boca irónica de la literatura, lo levantó del suelo. Y ese plus, ese tiempo "de más", fue una conquista del humor de las palabras y un regalo para José, para quienes más le querían, y para nosotros. Algo había de parábola en lo sucedido. Samuel Beckett habló de "la muerte de las palabras". Las palabras que ya no quieren decir. La obra de Saramago tiene desde el inicio la condición de rescate. Él viajó al núcleo del silencio y se encontró con las "voces bajas" de la historia que todavía tenían mucho por decir. Como diría Vladimir, en Esperando a Godot: "Estar muertas no es bastante para ellas".
Me explicó que la muerte se alimenta de palabras, les devora el tuétano. No fue un escritor precoz. Tal vez porque dedicó tiempo a escuchar.
Poco antes de aquel episodio hospitalario, había coincidido con Saramago en la inauguración del Parque de la Memoria en Buenos Aires, a orillas del río de la Plata. Al recordarle, es allí donde lo veo. Su imagen más punzante. Amenazaba tormenta, con esa conciencia que a veces tiene la naturaleza de los dramas humanos. Él describió muchas veces esa implicación anímica del paisaje. Así, en el relato Desquite: "En la distancia la atmósfera temblaba".
En aquel memorial, cada nombre está escrito en el lomo de un libro de piedra. Saramago leía con el tacto de los ojos, como en braille, los nombres de los desaparecidos, muchos de ellos arrojados desde aviones militares al río. Allí estaba el hombre que había escrito Todos los nombres. Y aquella mirada noble expresaba la derrota de la humanidad. Decía como en el verso de Novoneyra: "Todo lo que le ha pasado al ser humano me ha pasado a mí".
En todo caso, él estaba allí, donde la atmósfera temblaba.
Los buenos sentimientos no garantizan una buena literatura. Eso era algo que Saramago tenía claro. Pero tal vez ayudan en la ortografía. Fue uno de los pocos triunfos que él experimentó de niño. Lo cuenta con alegría en Las pequeñas memorias. El que una maestra ensalzara su buena letra, ese primer trato con la palabra escrita. Como es sabido, no fue un autor precoz. Tal vez porque dedicó mucho tiempo a escuchar. Conocía sonidos que ya pocos distinguen. Hasta que tuvo "habitación propia", vivió en espacios muy pequeños, hacinados, donde no cabían los fantasmas, ni siquiera los navideños. Pero él oía por la noche a la costurera trabajar incansable detrás de las paredes. La costurera que se había quedado prisionera con su máquina por coser los domingos. Aquella máquina era la termita. Pero José aprendió a escuchar con la imaginación. La máquina de coser y la termita eran tan reales la una como la otra. Las palabras eran hilos que se ovillaban en la memoria. Un día tiró de un hilo suelto, lo liberó poco a poco, con la blandura caliente del lodo vivo, y descubrió que su cuerpo era un río: "Nadan peces en mi sangre y oscilan entre dos aguas / como las llamadas imprecisas de la memoria"."Las palabras sueñan que las nombramos", dice Carlos Oroza en un poema. Había muchos hilos sueltos, muchas palabras, muchas memorias proscritas esperando por José Saramago. No es casual que su primera gran obra se titulase Levantado do chão (Alzado del suelo). Todo el saber acumulado, la esmerada ortografía, el don de ver más de las paredes, la escucha de la imaginación, la memoria amasada con fermento, aquella melancolía que era sinónimo de libertad y deseo, la diligencia periodística, todo se concitó para levantar las voces del suelo, para sostener en vilo el lenguaje. Y entonces el escritor, ni viejo ni joven, se apresuró a escribir como si oyese el mandato del surrealista René Char en Común presencia: "Apresúrate a transmitir lo que te corresponde de maravilla, de rebelión, de generosidad".
Maravilla, rebelión, generosidad. Esas tres palabras ganan juntas y accionan toda la energía del efecto Saramago. Es algo que se percibe nada más abrir Memorial del convento. ¿Qué ocurre? La atmósfera tiembla. Es ese tipo de obra que sabemos extraordinaria, pero que no sabemos cómo se ha escrito. El poema de René Char vuelve a pensar en José Saramago: "Has sido creado para momentos poco comunes". El Memorial, una novela sin concesiones, lo hizo popular. En cada obra que siguió, apostaba siempre la cabeza. En el prólogo que escribió para las memorias de Marcos Ana (Decidme cómo es un árbol), el luchador español encarcelado desde 1939 hasta 1961, José Saramago habla de la necesidad de derrotar el cinismo, la indiferencia y la cobardía. Como persona, Saramago no fue ni cínico, ni indiferente ni cobarde. Hay una cita de La sagrada familia que le gustaba en especial, y que le permitía saborear en público el nombre fastidioso de Karl Marx: "Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces es necesario formar las circunstancias humanamente". Pero además, para el escritor, el no ser cobarde, el no serlo mientras escribe, es una exigencia. Y José Saramago fue un escritor muy valiente. Algunas de sus novelas, que arrancan de alegorías, parecían empeños imposibles. Pero al final siempre consigue que hable la boca de la literatura, de la humanidad.
En el mismo libro donde aparece ese trazo fulgurante de la atmósfera que tiembla, Casi un objeto, hay otro relato situado en el contexto de una dictadura donde se rebelan los utensilios, las máquinas, las puertas, los buzones, los ascensores. Hay un paro de relojes. Una humorística disidencia que relata la suspensión de las conciencias. Y en otro cuento, Centauro, vivimos angustiados la última carrera del hombre-caballo, la crónica homérica de la interminable guerra entre deseo y muerte. En el Desquite, donde tiembla la atmósfera, un joven aldeano se desnuda y atraviesa un río para vivir su primer encuentro amoroso, después de asistir espantado a la castración de un cerdo. La imaginación no se desentiende de lo que llamamos realidad, pero la hace fermentar. Saramago consigue que la realidad se sorprenda de sí misma.
Hay momentos en su obra en que marchan juntos vivos y muertos. En la historia, hay empeños comunes. Como en Rulfo, tienen mucho que contarse. De repente, Saramago se olvida del lector y se dirige a una de las personas que más quiso, a su abuela Josefa, la mujer de Jerónimo: "Tú estabas, abuela, sentada en la puerta de tu casa, abierta ante la noche estrellada e inmensa, ante el cielo del que nada sabías y por donde nunca viajarías, ante el silencio de los campos y de los árboles encantados, y dijiste, con la serenidad de tus noventa años y el fuego de una adolescencia nunca perdida: 'El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir'. Así mismo. Yo estaba allí".
Sí. Él estaba allí, donde tenía que estar, cuando la atmósfera temblaba. Manuel Rivas.
Leer todo aquí.
Aunque mi opinión coincide con la expuesta, hay quien no opina así, lo pueden ver aquí.
Más http://elpais.com/diario/2010/06/20/cultura/1276984802_850215.html

sábado, 17 de marzo de 2012

“Portugal tiene que morder o le morderán” Pilar del Río, la viuda de Saramago ultima la apertura de una fundación en Lisboa

Ocupada con la próxima inauguración —antes de que termine la primavera— de la sede de la Fundación José Saramago, al pie de la Alfama, en el corazón de Lisboa, la periodista y traductora Pilar del Río, viuda del escritor, anda con prisas y reuniones y convocatorias cada vez más de última hora. Pero se toma su tiempo para elegir con cuidado un precioso restaurante del Barrio Alto lisboeta que en una mesa de un rincón luce una plaquita dorada clavada en 1980: “Mesa preferida de José Saramago”.

Restaurante Farta Brutos. Travessa da Espera 20, Lisboa 1200-176, Portugal. Tlf. 213.426.756
Dos pataniscas de bacalao con arroz de grelos: 32 €.
Dos cervezas y dos copas de vino: 16 €.
Dos cafés: 3,30 €. Total 51,30 €.

Al premio Nobel le gustaba el sitio —pequeño, acogedor, tranquilo— por dos razones: “Por el ambiente normal y por la comida tradicional portuguesa”, aclara. En las paredes cuelgan cientos de fotografías de visitantes ilustres, de políticos españoles y portugueses, de escritores, intelectuales y actores y, entre ellas, muchas de Saramago, siempre sentado a su mesa preferida.
El propietario la agasaja en cuanto la ve entrar. Ella sabe qué pedir desde el primer momento y aconseja al periodista con tal convicción que es imposible sustraerse. Pilar del Río, de 62 años, habla mucho mientras come y ríe y explica y cuenta. Comenta que la casa que ella y Saramago, fallecido en junio de 2010, compartieron en vida en Lanzarote va a cumplir el domingo 18 de marzo un año abierta al público. “Quise y quiero que la casa de José se llenara de vida, que la gente entre y mueva el aire donde, por otro lado, todo está tal y como estaba cuando José vivía. Tal vez en la fundación de Lisboa que se va a abrir próximamente vaya a estar el espíritu de Saramago, pero allí, en Lanzarote, en su casa, está el espíritu de José”. Y añade, mientras deja de lado el exquisito arroz con grelos (la elección era acertada, claro): “Con el tiempo, será una suerte de Isla Negra nuestra”, refiriéndose a la famosa casa del universal poeta chileno Pablo Neruda.
El amable dueño del restaurante se acerca un par de veces para preguntar si todo va bien y después, tras retirar los platos, acarrea un carrito de ruedas con los excelentes postres de la casa... ver todo el artículo, aquí en El País. El restaurante, si lo buscas en Google, salen comentarios que no lo recomiendan por la relación precios/calidad.

Según el NYT de 25 de mayo de 2012 estos son los restaurantes recomendados:

-Belcanto, Largo de São Carlos, 10; (351-21) 342-0607; joseavillez.pt; Lunch or dinner for two with wine, 150 to 200 euros (about $187 to $250 at $1.26 to the euro), not including tip.

-Cantinho do Avillez, RuaDuques de Bragança, 7; (351-21) 199-2369; joseavillez.pt. Dinner for two with wine, 80 to 100 euros, not including tip.

-Cervejaria da Esquina, Rua Correia Teles, 56; (351-21) 387-4644; cervejariadaesquina.com. Dinner for two with wine, 90 to 115 euros, not including tip.

-1300 Taberna, Rua Rodrigues Faria, 103; (351-21) 364-9170; 1300taberna.com. Lunch or dinner for two with wine, 80 to 100 euros, not including tip.

martes, 6 de marzo de 2012

Las lágrimas del Juez Garzón

Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lagrimas. Hace años, un medio día, conocí una noticia que fue de las mayores alegría de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este medio día he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo.Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia no tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas de su iglesia a difuntos ya que, dijo, la justicia había muerto. Con Garzón sabíamos que las leyes y su espíritu estaban vivos porque le veíamos actuar. Con el apartamiento de Garzón de la Audiencia Nacional de España las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gurtell, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad y quien no avanza, retrocede. Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente.
En El cuaderno de Saramago, en 14 mayo de 2010

jueves, 16 de junio de 2011

El 15-M en la tv francesa




José Saramago:
"El mal y el remedio están en nosotros. La misma especie humana que ahora nos indigna se indignó antes y se indignará mañana. Ahora vivimos un tiempo en el que el egoísmo personal tapa todos los horizontes. Se ha perdido el sentido de la solidaridad, el sentido cívico, que no debe confundirse nunca con la caridad.
Es un tiempo oscuro, pero llegará, seguro, otra generación más auténtica. Quizá el hombre no tenga remedio, no hemos progresado mucho en bondad en miles y miles de años sobre la Tierra. Quizá estemos recorriendo un largo e interminable camino que nos lleva al ser humano. Quizá, no sé dónde ni cuándo, lleguemos a ser aquello que tenemos que ser.
Cuando la mitad del mundo se muere de hambre y la otra mitad no hace nada... algo no funciona.
¡Quizá un día!". (La Verdad, Murcia, 15 de marzo de 1994)

viernes, 2 de julio de 2010

Garzón: "Tengo la tranquilidad de no haber cometido ningún delito"

El juez Baltasar Garzón ha concedido su primera entrevista a la cadena SER en La Ventana desde que abandonara su puesto en la Audiencia Nacional. Con motivo de la presentación de la biografía de José Saramago, ha eligiado al escritor y ha hablado sobre su situación actual, asegurando que no comparte su situación temporal aunque "la asume porque así son las cosas y el principio de legalidad impera". Garzón ha dicho demás que "seguirá trabajando, cómo y donde pueda". - CADENASER.com

El magistrado de la Audiencia Nacional, suspendido actualmente de sus funciones, fue recibido en la sede de la Fundación César Manrique de Tahíche (Lanzarote) entre los aplausos de medio millar de personas llegadas, como él, hasta de La Haya. Era una cita pactada con el premio Nobel. La noche del 1 de julio. Pero el escritor no llegó por tan solo 13 días.
Soplaba el viento en la isla de los volcanes para recibir la obra del poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera. La primera biografía de Saramago, La consistencia de los sueños. Pilar del Río, viuda del escritor, advirtió de que aquello era un acto de justicia poética. Saramago dedicó sus últimos esfuerzos a "quien no baja la cabeza, quien ha oído los gritos del mundo y no se encoge de hombros", y esta noche "el juez que más alegrías le había dado" presentaba su biografía, a los pocos días de su muerte.
Fernando Gómez Aguilera desarrolló un discurso brillante, donde reclamó seres excepcionales: "necesitamos a unos cuantos de estos hombres para creer que nuestro error no es un fracaso". Fue al origen de un adolescente portugués marcado por cuatro versos de Pessoa: "Para ser grande, sé íntegro / nada tuyo exageres o excluyas / sé todo en cada cosa / pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas / así en cada lago la luna entra brille, porque alta vive".
"La Tierra está hoy un poco más sola", dijo. Además, recordó la entrega de Saramago a su última causa, precisamente la lucha contra la laceración y el linchamiento público del Garzón: "El gran problema de la democracia es que permite hacer cosas nada democráticas democráticamente", en palabras de Saramago. Gómez Aguilera recordó al autor de El Evangelio según Jesucristo como "un fabulador que vivió para demostrar que en los sueños sí puede haber firmeza". Leer más aquí en El País.

viernes, 18 de junio de 2010

Ha muerto José Saramago

Pasó una noche tranquila, desayunó con tranquilidad, mantuvo una conversación con su esposa y comenzó a sentirse mal. "Murió acompañado de su familia, despidiéndose de una forma serena y plácida".
El escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, ha fallecido en su vivienda de Lanzarote (Canarias) a los 87 años, víctima de una neumonía crónica. “Escribo para desasosegar, para no dejar que la gente se duerma y decirles que lo malo está ahí esperando”, dejó escrito. El autor, cuya delicada salud hizo temer por su vida hace un par de años, publicó a finales de 2009 su última novela, Caín, una irónica mirada al Viejo Testamento que fue muy criticada por la Iglesia.
Autor de obras cumbres de la literatura del siglo XX, como Memorial del convento (1982), El Evangelio según Jesucristo (1991) o Ensayo sobre la ceguera (1995), murió al lado de su mujer y traductora, Pilar del Río. Deja 17 novelas y numerosos ensayos, artículos y cuentos. Y un compromiso político siempre a la izquierda.
El Nobel portugués, histórico militante de la izquierda marxista, también dejó marca con su actividad social -fue un acérrimo defensor de los derechos humanos- levantó su voz en numerosas ocasiones contra las injusticias, la Iglesia y los grandes poderes económicos, a los que veía como las grandes enfermedades de su tiempo. Seguir aquí en "El País" aquí en "Público". Más en el País.
También en el NYT aparece ya la noticia: "José Saramago, Nobel Prize-Winning Writer, Dies" Ver aquí en el NYT.
En "Le Monde" igualmente aparece ya una crónica: "C'est grâce à une virgule que José Saramago est devenu un grand écrivain. Au début des années 1980, alors qu'il avait plus de cinquante ans, en rédigeant un roman sur les paysans de l'Alentejo (Portugal), sa région d'origine, il a réussi à trouver son style."J'écrivais un roman comme les autres, avait-il expliqué au "Monde des Livres" du 17 mars 2000. Tout à coup, à la page 24 ou 25, sans y penser, sans réfléchir, sans prendre de décision, j'ai commencé à écrire avec ce qui est devenu ma façon personnelle de raconter, cette fusion du style direct et indirect, cette abolition de la ponctuation réduite au point et à la virgule. Je crois que ce style ne serait pas né si le livre n'était pas parti de quelque chose que j'avais écouté. Il fallait trouver un ton, une façon de transcrire le rythme, la musique de la parole qu'on dit, pas de celle qu'on écrit. Ensuite, j'ai repris les vingt premières pages pour les réécrire." Seguir "aquí en Le Monde"
Personalmente lo conocí en Orellana la Vieja, un pueblo de Badajoz, en una calurosa tarde de julio de 1992, y durante la celebración de nuestra Escuela de Verano. Se había acabado de publicar en España su novela "El Evangelio según Jesucristo" y nos contó la anécdota del origen de su título, un error, como tantas veces sucede... nos juntamos un grupo y charlamos hasta altas horas de la noche.
Hay miles de crónicas sobre el hombre Saramago, (leer esta sobre un prólogo) y es que vamos siendo conscientes de la perdida que supone su presencia para luchar contra el reino de tanta injusticia en la Tierra. (Leer aquí las palabras a V. Navarro)Leer otro más aquí.

sábado, 27 de febrero de 2010

Antigos Paços de Audiencia e Fresco do Bom e Mau Juiz. Sala de audiencia y fresco del buen y el mal juez.

En un anterior post de este blog hablamos del juez Garzón y colgamos un artículo del Nobel portugués José Saramago, donde escribía sobre un pequeño pueblo de su tierra, llamado Monsaraz, en el que había un fresco descubierto en 1958, pues había estado tapiado hasta entonces, con un curioso tema "O Bom e Mau Juiz" (El buen y el mal juez). Pues bien, hoy he realizado una visita al lugar para ver dicho fresco, además del paisaje cercano que está inundado por la presa de Alqueva y después de estás torrenciales lluvias, forma un verdadero mar interior que se divisa perfectamente desde Monsaraz, al estar la villa en un monte.
El lugar más cercano para entrar a la villa es por la carretera de Villanueva del Fresno, si vamos desde Badajoz o Sevilla. Y, efectivamente, en un edificio cercano a la Iglesia principal, antigua sala de audiencias, formando parte de un pequeño museo, se encuentra dicho fresco, que junto a unas policromías de San Cristobalón y San Jerónimo, son dignos de merecer la visita y el viaje consecuente.
La pintura es de finales del siglo XV, y presenta una parte superior con la figura de Cristo en Majestad sobre el globo terráqueo con la inscripción EROPA, a los lados de la figura de Cristo están dos profetas mostrando la letra Alfa y la Omega, simbolizando respectivamente el principio y el fin.
El panel inferior y principal, representa los personajes alegóricos de la justicia terrena, en las que las figuras de un Buen Juez y un Mal Juez son los elementos principales y en el que se evidencia las injusticias y corrupción humanas.
Constituye un caso único en todo Portugal por su temática profana. Las dos figuras están acompañadas por personajes normales de un juicio civil. El buen juez mantiene recta la vara de la justicia con expresión digna y solemne, en oposición al mal juez que está representado con un doble rostro y la vara de la justicia rota. Al juez integro le acompañan dos figuras que representan la Justicia y la Misericordia. Al juez corrupto, la perversión viene representada por un personaje con la cabeza de un demonio.
El tema sigue estando de actualidad, pues al juez Garzón, cada día que pasa, lo encausan con más ahínco, la última que lleva para enjuiciarlo, en realidad, según mi opinión, para castigarlo, por haber tenido la "osadía" de juzgar lo intocable en nuestro País; los crímenes del franquísmo. Ya le han imputado por la tercera causa (los primeros casos relacionados con los crímenes, con la conferencia dada en New York y ahora le quieren condenar por el caso Gürtel.) Parece todo un mensaje de que "no te vas a librar", ¡¡Serás condenado y expulsado!!. Todo ello sin importar su larga carrera y trabajo por la justicia y su inmenso prestigio internacional. Esperemos y luchemos para que se imponga la razón y la justicia. La buena, la que imparten los buenos jueces acompañados siempre de la Justicia y la Misericordia. (Foto del autor y postal y folleto adquirido en el lugar, Monsaraz)

domingo, 14 de febrero de 2010

Marcos Ana. Poeta.

La hoguera del pueblo tiene
aún esparcidas sus aguas.
Ay, como el fuego se junte,
¿quién apagará sus llamas?
¿quién sujetará los bosques
del pueblo ardiendo en sus armas?

Tomad la mano que el pueblo
os ofrece en paz, tomadla.
No esperéis que se maduren
en el dolor las espadas.

Los diques también se rompen
bajo el martillo del agua;
el viento descuaja el árbol
por hondas que estén sus plantas;
y hay volcanes que deshacen
el pecho de las montañas.

Escuchad la voz de un pueblo
que busca la luz del alba,
con la paz en sus banderas
y el amor en sus gargantas.
No dejéis que se maduren
en el dolor las espadas.

Tomad la mano que el pueblo
os ofrece en paz. TOMADLA.
... ... ...
Triste es luchar en una misma casa,
romper la mesa donde el pan se come,
vivir entre paredes, enfrentados
tercamente en un mismo territorio.

Y más triste es ser ciego,
sordo al llanto de una madre,
tener un tacto de áspera corteza
para su corazón en carne viva.

Hay que tener los pulsos amarillos,
la sangre sin vertientes, seca el alma,
para dejar oscuros nuestros pechos
sin esa luz urgente que España necesita.

Ni un paso más, hermano:
que no pueda "el ayer" o sus cenizas
sus odios oponer a nuestro encuentro.
porque ni tú ni yo apagamos la lumbre,
ni robamos el pan,
ni dejamos sin techo y sin puertas nuestra Patria.

"Con Marcos Ana vengo sintiendo desde hace tanto tiempo que la memoria se confunde. Un vez escribí que a Antonio Machado lo conocía sin conocerlo cuando, siendo un adolescente perplejo, miraba la guerra de España en un mapa que me había fabricado y en el que ponía banderitas de papel según iba avanzando el ejército de Franco, que ganaba siempre, o al menos eso decían las radios de la dictadura de mi país. Entonces también debí de conocer a Marcos Ana porque ya ambos estábamos en el mismo lugar. Luego, mucho más tarde, cuando supe que Marcos Ana preguntaba, y no a gritos, sino directamente a nuestros corazones, tal vez al mío, cómo es un árbol, he de reconocer que no pude decírselo aunque quizá él me oyera y diera por buena la respuesta de que un árbol, amigo mío, es lo que estamos haciendo para que salgas de la cárcel, para que no haya presos políticos, para poder ser, en tu país y en el mío, a pleno pulmón, militantes de todos los partidos, ya sin miedos y sin complejo, seres libres gozando de árboles que crezcan con nosotros, que nos pongan sombra al caer la tarde y nosotros los regaremos cada mañana para que el mundo no se acabe.

Eso le decía a Marcos Ana y es probable que me oyera, porque lo poetas conocen lo que no se dice con palabras, pero está y ellos lo saben. Por eso cuando escriben nos hacen más humanos.Con Marcos Ana, ya digo, vengo sintiendo hace tanto que no se mide por años. A Marcos Ana, que es nombre de hombre y de mujer juntos, le hemos oído las mejores palabras y hemos sido más buenos. ¿A Marcos Ana le falta el Premio Príncipe de Asturias? No: al Premio Príncipe de Asturias le falta Marcos Ana y ese premio nunca estará completo sin el luchador español, el hombre sin rencor que amó la libertad desde la cárcel y que hoy, desde la vida recuperada, sigue honrando la libertad, que no es un concepto sino un modo de estar en el mundo que a todos nos dignifica.

Marcos Ana, Premio Príncipe de Asturias. Cuando oigamos esa proclamación nos saludaremos en la calle, aplaudiremos en las plazas y en las casas y diremos, haciendo sonar las bocinas de nuestros coches, que hemos ganado la batalla contra el olvido y a la inercia, que somos, por fin, protagonistas de la historia, porque somos, hombres y mujeres, dueños de nuestro tiempo y tenemos voz y la usamos. Como estamos haciendo ahora." José Saramago

Marcos Ana ha contado que, estando en la cárcel, un día oyó una música que llegaba desde la calle y le gustó tanto y le impresionó en tal medida por su belleza que nunca la olvidó. Con el tiempo, ya fuera, la pudo encontrar y saber que se trataba de Candilejas de Charles Chaplin

El poeta y el magistrado. Garzón

Juan Gelman no entiende el acoso a que está siendo sometido Baltasar Garzón. El poeta argentino, premio Cervantes 2007, es uno de los grandes valedores de la justicia universal. No le faltan motivos. La dictadura militar argentina secuestró, torturó, asesinó e hizo desaparecer a su hijo en 1976. El joven tenía 20 años, uno más que su esposa, secuestrada también cuando estaba embarazada de ocho meses y desaparecida poco después de dar a luz en Montevideo. Gelman tardó más de 13 años en hallar los restos de su primogénito - había sido arrojado a un río en un bidón lleno de cemento-y 23 en localizar a su nieta. La nuera sigue en paradero desconocido. La historia del poeta ha sido la de miles de padres y madres argentinos, chilenos o uruguayos que, en última instancia, sólo querían justicia y un lugar para el recuerdo y el homenaje de sus hijos.
Gelman ha recordado estos días la atención humana que recibió por parte del magistrado de la Audiencia Nacional cuando era casi el único juez sobre la faz de la tierra que se había propuesto perseguir los desmanes de los tiranos del Cono Sur latinoamericano. Intelectual comprometido de izquierdas, gran periodista, hombre que padeció el exilio y al que la muerte ha perseguido en su formato más cruel, el poeta bonaerense no entiende a sus casi 80 años qué está haciendo España con Garzón. No nos extraña que ande desorientado. Cualquiera lo estaría. A fin de cuentas, Garzón, el valiente, el temerario - pónganle ustedes el adjetivo que deseen-,parece víctima de un proceso donde lo importante no es juzgar al reo, sino aniquilarle. Y en esa labor del Santo Oficio andan metidos desde magistrados paraprogresistas hasta otros que bien podrían lucir correajes bajo las togas, sin olvidar a Falange y cofradías varias del Valle de los Caídos.
Artículo de Alfredo Abián en La Vanguardia 14/02/2010

Ni Leyes ni Justicia
En Portugal, en la aldea medieval de Monsaraz, hay un fresco alegórico de finales del siglo XV que representa al Buen Juez y al Mal Juez, el primero con una expresión grave y digna en el rostro y sosteniendo en la mano la recta vara de la justicia, el segundo con dos caras y la vara de la justicia quebrada.
Por no se sabe qué razones, estas pinturas estuvieron escondidas tras un tabique de ladrillos durante siglos y sólo en 1958 pudieron ver la luz del día y ser apreciadas por los amantes del arte y de la justicia.
De la justicia, digo bien, porque la lección cívica que esas antiguas figuras nos transmiten es clara e ilustrativa.
Hay jueces buenos y justos a quienes se agradece que existan; hay otros que, proclamándose a sí mismos justos, de buenos tienen poco, y, finalmente, además de injustos, no son, dicho con otras palabras, a la luz de los más simples criterios éticos, buena gente. Nunca hubo una edad de oro para la justicia.
Hoy, ni oro, ni plata, vivimos en tiempos de plomo. Que lo diga el juez Baltasar Garzón que, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado. El mismo Garzón que, no siendo deportista de élite, no siendo ciclista ni futbolista o tenista, hizo universalmente conocido y respetado el nombre de España.
El mismo Garzón que hizo nacer en la conciencia de los españoles la necesidad de una Ley de la Memoria Histórica y que, a su abrigo, pretendió investigar no sólo los crímenes del franquismo sino los de las otras partes del conflicto.
El mismo corajoso y honesto Baltasar Garzón que se atrevió a procesar a Pinochet, dándole a la justicia de países como Argentina y Chile un ejemplo de dignidad que luego sería continuado. Se invoca en España la Ley de Amnistía para justificar la persecución a Garzón pero, según mi opinión de ciudadano común, la Ley de Amnistía fue una manera hipócrita de intentar pasar página, equiparando a las víctimas con sus verdugos, en nombre de un igualmente hipócrita perdón general. Pero la página, al contrario de lo que piensan los enemigos de Baltasar Garzón, no se dejará pasar.

Faltando Baltasar Garzón, suponiendo que se llegue a ese punto, será la conciencia de la parte más sana de la sociedad española la que exigirá la revocación de la Ley de Amnistía y que prosigan las investigaciones que permitirán poner la verdad en el lugar donde estaba faltando. No con leyes que son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, no con una justicia que es ofendida todos los días.
El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV.
José Saramago en "El País"
Más aquí.
Y otro aquí.

viernes, 14 de agosto de 2009

África

(By José Saramago)

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano. El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno. Esas puerta siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial. Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los (Seguir leyendo)

martes, 21 de julio de 2009

La Luna

Iba a escribir algo sobre el cuarenta aniversario de la llamada "Llegada del hombre a la Luna". Estaba aquel verano en el campamento de Ovejo haciendo el Servicio Militar. Pero he visto que José Saramago escribe unas palabras con las que estoy de acuerdo. Prefiero las suyas.

Luna
Julio 21, 2009 por José Saramago
Hace cuarenta años todavía no tenía aparato de televisión en casa. Sólo lo compré, pequeñísimo, cinco años después, en 1974, para seguir las noticias de esa otra especie de llegada a la Luna que fue para nosotros portugueses la Revolución de Abril. De modo que recurrí a amigos más avezados en tecnologías punta, y así, bebiendo tal vez una cerveza y masticando unos frutos secos, asistí al alunizaje y al desembarque. En aquella época andaba escribiendo unas crónicas en el recién recuperado periódico vespertino “A Capital”, más tarde reunidas en un libro bajo el título “De este mundo y del otro”. Dos de esos textos los dediqué a comentar la proeza de los norteamericanos en un tono ni ditirámbico ni escéptico, como no tardaría mucho en convertirse en moda. Releo ahora estos texto y llego a la desoladora conclusión de que al final ningún gran paso para la humanidad fue dado y que nuestro futuro no está en las estrellas, sino siempre y sólo en la tierra en que asentamos los pies. Como ya decía en la primera de esas crónicas: “No perdamos nosotros la tierra, que todavía será la única manera de no perder la luna”. En la segunda crónica, que di en llamar “Un salto en el tiempo”, imaginando la tierra futura como la luna es ahora, comencé escribiendo que “Todo aquello me pareció un simple episodio de filme de ficción científica técnicamente primario. Los propios movimientos de los astronautas tenían flagrante similitud con los gestos de las marionetas, como si brazos y piernas estuviesen manejados por invisibles hilos, unos hilos larguísimos sujetos a los dedos de los técnicos de Houston y que, a través del espacio, producían allá arriba los gestos necesarios. Todo estaba cronometrado, hasta el peligro se incluía en el esquema. En la mayor aventura de la historia no hubo lugar para la aventura”.

Y fue ahí cuando la imaginación se apoderó de mí. Decidió que el viaje a la luna no había sido un salto en el espacio, sino un salto en el tiempo. Así, los astronautas, lanzados en su vuelo, habían caminado a lo largo de una línea temporal y se habían posado otra vez en la tierra, no ésta que conocemos, blanca, verde, morena y azul, sino en la tierra futura, una tierra que ocupará todavía la misma órbita, circulando alrededor de un sol apagado, muerta ella también, desierta de hombres, de aves, de flores, sin una risa, sin una palabra de amor. Un planeta inútil, con una historia antigua y sin nadie para contarla. La tierra morirá, será lo que la luna es hoy, decía para terminar. Al menos que no sea para lo que nos quede el mosaico de miserias, guerras, hambre y torturas que viene siendo hasta ahora. Para que no comencemos a decir, ya hoy, que el hombre, finalmente, no ha merecido la pena.

El lector estará de acuerdo en que, para bien y para mal, no parece que haya mudado mucho de ideas en cuarenta años. Sinceramente, no sé si me debería felicitar o corregir.