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lunes, 5 de agosto de 2019

_- Actúa un virtuoso y el tribunal se descompone. El examen en el Real Conservatorio de Música de Madrid ha quedado congelado y los documentos de los 13 opositores se encuentran custodiados en una caja fuerte.

_- BERTA FERRERO
Madrid 19 JUL 2019 - 10:48 CEST
Hacía 30 años que no se celebraban las oposiciones a catedrático de Instrumentista de Cuerda en el Real Conservatorio de Música de Madrid. De pronto, se convocan en abril para finales de junio, con solo dos meses de antelación: cinco plazas, una para viola, una para violonchelo, dos para violín y una para contrabajo. Se presentan 14 aspirantes venidos de toda España.

El tribunal está nombrado: cinco miembros, aunque uno de ellos queda fuera porque es recusado. Quedan cuatro. La primera fase consta de un examen teórico de dos horas, seguido de un exigente examen práctico que es un concierto de dos horas, con la interpretación de seis obras. Los candidatos muestran su competencia con el instrumento

Hay dos que destacan sobre los demás. Uno, especialmente brillante. Virtuoso.

Y, entonces, el tribunal entra en crisis. Dos de sus miembros dimiten insospechadamente. Es sábado 13 de julio. El lunes 15, la dirección de recursos humanos de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid decide dejar en suspenso la oposición. No hay más explicaciones. La versión oficial es que “los cuatro miembros que quedaban no se ponían de acuerdo, por lo que dos de ellos presentaron su renuncia”. La consejería aceptó la decisión “porque con dos miembros de cinco no se puede seguir adelante”, y suspendió temporalmente las pruebas hasta nombrar otro tribunal. ¿Cuál es la verdadera causa de la dimisión de dos miembros del tribunal? ¿Provocar que la oposición vuelva a repetirse?

La sospecha de que algunas plazas estaban adjudicadas es ya inevitable.

Nadie esperaba dos candidatos tan brillantes.

Los 13 aspirantes a catedrático en el conservatorio superior de música ansiaban el título máximo de sabiduría. Ser catedrático es eso. Y algo más. Estar en el primer escalafón y no poder subir más. Ganar entre 2.800 y 3.000 euros brutos al mes. Decidir el programa que se debe impartir de su instrumento. Y prestigio. Mucho prestigio.

“Esto es una vergüenza. Gastamos tiempo, energía y dinero, para que luego esté todo amañado. Me refiero a jornadas enteras, días completos, preparándote para esto”, se queja Juanjo, nombre ficticio. No quiere dar su nombre real: “Por todo lo que me juego”, afirma. “Es indignante. Una chapuza. Es el nivel más alto al que podemos aspirar y el proceso está lleno de irregularidades”. Su postura es bastante común. No es el único que quiere hablar, pero bajo el anonimato. Una vida en juego.

El tiempo en esta historia adquiere una relevancia especial. Después del examen teórico y el práctico, se definirían los finalistas, que deberían exponer la lectura de un programa que tenían que elaborar y presentar, de 15 minutos. Es la prueba que no se llegó a realizar.

El tribunal, compuesto por un presidente, José Antonio Campos, una secretaria, Celia M. Campa, y tres vocales, Alano Melchor Kovacs, Joaquín Torre y Jorge A. Muñoz Martín, ya comenzó con polémica. Uno de los opositores, cuyo nombre no ha trascendido, presentó una recusación porque un miembro no cumplía los requisitos. La Comunidad de Madrid estudió el caso y comprobó que Muñoz era un catedrático en prácticas, es decir, “tenía plaza pero no había sido nombrado oficialmente por el Ministerio de Educación”. Y lo retiró el 8 de julio, con la primera parte de las oposiciones ya realizada. La ley permite continuar con un tribunal de cuatro miembros. Y siguió adelante. “Es importante el número impar para que luego se pueda desempatar. Pero lo cierto es que la normativa lo permite”, explica Juan Antonio Pagán, responsable de Enseñanzas Artísticas de Comisiones Obreras.

El proceso continuó. Y con la parte práctica llegaron las sorpresas: virtuosos desconocidos que sorprendieron con conciertos cuasi perfectos y una diferencia de criterios a la hora de evaluar, a pesar de que hay unos 15 parámetros técnicos y musicales que seguir a rajatabla —como la afinación o que no se pueden hacer pausas—. “Es normal que dentro de un tribunal haya divergencias. No lo es que dos decidan el sábado pasado que dimiten y que Zurita —director general de recursos humanos de la Consejería de Educación— lo acepte el lunes sin preguntar al resto del tribunal qué ha pasado. Nos conduce a pensar que hay otros motivos de fondo”, añade Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de Enseñanza del sindicato.

La preocupación entre los candidatos es evidente: algunos son profesores en el conservatorio desde hace muchos años; todos llevan décadas de preparación. No saben si sus calificaciones valen, si habrán de repetirse las pruebas o si... se formará un tribunal completamente nuevo. A ellos nadie les ha dicho nada oficialmente.

UNAS NOTAS CONGELADAS Y CUSTODIADAS EN UNA CAJA FUERTE
Los opositores conocieron el lunes que su examen se había quedado congelado y así sigue hasta el momento. Los documentos de los 13 opositores junto con las notas emitidas hasta el momento están custodiados por Ana Guijarro, directora del Real Conservatorio de Música de Madrid, y encerrados en una caja fuerte.

Fuentes de la Consejería de Educación confirmaron el miércoles que formará un nuevo tribunal “lo antes posible para garantizar la transparencia”. El jueves respondieron con un escueto “no hay nada nuevo”. Además, aseguraron que los aspirantes mantendrán la nota que ya se les había asignado. Esta incertidumbre preocupa, y mucho, a los aspirantes, que temen tener que volver a repetir “esta pesadilla”.

Mientras tanto, el sindicato CC OO exigió este jueves a través de un escrito a Miguel José Zurita, director general de recursos humanos de la Comunidad, que se configure el tribunal de nuevo cuanto antes y que mantengan en él a los dos miembros que no dimitieron “ya que reúnen los requisitos para ser miembros del mismo”.

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domingo, 19 de agosto de 2018

_- La historia desnuda y escandalosa de los que niegan la evidencia científica.


Según las últimas encuestas, el 36% de los estadounidenses niega que la acción humana sea la causa del calentamiento global, una base suficiente para que el presidente Donald Trump se sienta animado a romper los pactos de lucha contra el cambio climático.

El esfuerzo contra el calentamiento global atraviesa una fase crítica y en buena medida se debe a la negativa de Washington y un sector de la sociedad estadounidense a participar del combate. Pese a la incesante acumulación de datos y confirmaciones empíricas del trastorno climático y su origen humano, en esa nación los escépticos se mantienen incólumes. ¿Cómo es posible?

Naomi Oreskes y Erik Conway ofrecen en Mercaderes de la duda una respuesta centrada en el desmontaje de las campañas de desinformación impulsadas por intereses creados y un puñado de científicos conservadores. Para ello, los dos historiadores de la ciencia —una adscrita a la Universidad de Harvard y el otro al Jet Propulsion Lab de la NASA— se remontan a su origen: la ‘ruta del tabaco’, es decir, las tácticas aplicadas por las tabacaleras para negar el poder cancerígeno del cigarrillo.

En los años 50 y 60, sus maniobras allanaron el camino a los posteriores negacionistas. ¿En qué consistían? Por un lado, se investían de autoridad reclutando expertos afines y creando centros de ‘investigación’; por el otro, explotaban las incertidumbres (“La duda es nuestro producto”, admitían en un memorándum interno). En pocas palabras: si los hechos eran imposibles de obviar, los tachaban de insuficientes y exigían más estudios. Con esas tretas dilatorias impedían la regulación de su negocio y ganaban tiempo para seguir fomentando el tabaquismo.

“La duda es nuestro producto”, admitía la industria del tabaco en un memorándum interno

La agitación sistemática de las dudas les permitía abusar de una práctica rutinaria del periodismo estadounidense: la cobertura equilibrada de las polémicas. Nacida para garantizar el acceso mediático a las partes de un debate político, esa pauta fue distorsionada por las tabacaleras, que así lograron que The New York Times o el respetado Edward Murrow otorgaran a sus posturas marginales el mismo rango que al consenso científico mayoritario. Se transmitía de ese modo a la opinión pública la engañosa impresión de que los expertos se hallaban seriamente divididos.

Dudas torticeras
Que sus ardides hicieron escuela quedó claro cuando el rearme impulsado por Ronald Reagan chocó con la hipótesis del invierno nuclear ideada por Carl Sagan y otros expertos. El lúgubre escenario contradecía la propaganda oficial, empeñada en minimizar el impacto de una guerra atómica. Para refutarlo se creó el Instituto George C. Marshall y se introdujo en la panoplia persuasiva una nueva arma: acusar a Sagan y sus colegas de hacerle el juego a la Unión Soviética.

Ese modus operandi se repitió en las sucesivas controversias. En la batalla por el humo de segundo mano, las tabacaleras encargaron al Center for Indoor Air Research y revistas ‘académicas’ como Tobacco & Health negar el perjuicio causado al fumador pasivo.

Con motivo de la lluvia ácida, las eléctricas se movilizaron para desvincular sus emisiones de la muerte de los bosques. Cuando saltó la alarma por el agujero de ozono, los fabricantes de aerosoles pugnaron por absolver a los CFCs de su responsabilidad en el trastorno. Posteriormente, se intentó rehabilitar al DDT a base de demonizar a Rachel Carson, quien alertara de los nocivos efectos ambientales del insecticida.

Actualmente, las petroleras y la minería del carbón financian think tanks como el Cato Institute y otros agentes dedicados a difamar al IPPC (el panel de expertos de las Naciones Unidas que coordina los consensos científicos sobre el cambio climático) y culpar del fenómeno al sol, las variaciones naturales, los rayos cósmicos, o directamente sostener que no hay tal calentamiento.

Expertos que se repiten
Muchos de los científicos que se prestaban a esas operaciones de relaciones públicas compartían un perfil similar: ultraliberales y anticomunistas, creían que las críticas al armamento nuclear, al tabaquismo y a los gases contaminantes respondían a una agenda oculta de izquierda encaminada a implantar el intervencionismo estatal en todos los ámbitos.

Financiados por las industrias afectadas y amplificados por medios conservadores como The Wall Street Journal o Forbes, en sus filas destacaban los físicos Fred Seitz, Fred Singer y Bill Nierenberg. Asociados durante la Guerra Fría al complejo militar-industrial, pasaron de negar el invierno nuclear a refutar las secuelas perniciosas del humo de segunda mano y, finalmente, el origen antrópico del calentamiento global.

Cuesta no escandalizarse con la lectura de esta obra, que ha sido llevada al cine; cuesta no deprimirse al ver cómo ejecutivos mendaces, ayudados por investigadores y políticos venales o ideológicamente ofuscados, recurrieron a toda suerte de artimañas para combatir los hechos que no les convenían; y cómo sus falacias, a falta de una respuesta contundente de parte del periodismo y de la comunidad científica, terminaron calando en un segmento significativo de la opinión pública.

Científicos conservadores pasaron de negar el invierno nuclear a refutar las secuelas del tabaco y, finalmente, el origen antrópico del calentamiento global

Con todo, el balance no es descorazonador; pese a las patrañas, el tabaquismo fue reglamentado; los CFCs, prohibidos; el armamentismo nuclear, frenado; la lluvia ácida se redujo y el DDT no se ha vuelto a usar; aunque en lo relativo a las emisiones causantes del cambio climático el desenlace sigue en el aire. De ahí la actualidad de este trabajo que desmonta la refinada sofística concebida para desacreditar los hallazgos que chocan con intereses poderosos, a la vez que nos recuerda cómo funciona el método científico, la provisionalidad de sus resultados, y los recaudos que deben tener los periodistas si no quieren ser manipulados por los mercaderes de la duda.

Por esto último nos parece pertinente concluir con un párrafo extraído del libro reseñado:

La ciencia no proporciona certidumbre. Solo proporciona pruebas. Solo proporciona el consenso de los expertos, basada en la acumulación organizada y el examen de las pruebas. Oír a ‘ambas partes’ de una controversia tiene sentido cuando se debaten políticas en un sistema con dos partidos, pero cuando ese marco se aplica a la ciencia hay un problema (…) la investigación produce pruebas que pueden aclarar puntualmente la cuestión (…) A partir de ese punto, ya no hay ‘partes’. Hay simplemente conocimiento científico aceptado.

Periodistas y lectores, tomemos nota.

Fuente:
https://www.publico.es/sociedad/calentamiento-global-historia-desnuda-escandalosa-niegan-evidencia-cientifica.html

miércoles, 11 de julio de 2018

Acabar con las pensiones públicas y, de paso, con la democracia

 CTXT

El autor responde a los argumentos de César Molinas en El País

Hace unos días se publicó uno de esos artículos que tanto abundan en las últimas décadas en los que, para tratar de combatir al sistema de pensiones públicas, se recurre a trampas del pensamiento y al engaño.

Nadie puede poner en duda que es legítimo criticar que una sociedad se gaste buena parte de sus recursos en proporcionar ingresos a las personas que ya no pueden obtenerlos por sí mismas, pero creo que igualmente se puede acordar que no lo es tanto mentir para defender esa preferencia.

Esto último es lo que ocurre con el artículo reciente de César Molinas en El País (Los ‘baby boomers’ desestabilizan España), en el que se falsean argumentos para criticar al sistema público de pensiones y se quiere hacer creer que su supuesta insostenibilidad se debe al egoísmo de un grupo social compuesto por millones de personas acostumbradas, para colmo, a imponer sus preferencias a los demás mediante la violencia.

Los argumentos que utiliza Molinas son endebles y tramposos y voy a comentarlos rápidamente.

1. En primer lugar, afirma que la idea extendida de que las pensiones en España son bajas “es una opinión desinformada, equivocada e interesada”. Podríamos entrar a comparar la cuantía de las nuestras con las de otros países y veríamos que esa afirmación es efectivamente discutible porque depende de con quién nos comparemos y, sobre todo, porque hay un abanico tan amplio de casos que los niveles medios no son del todo homologables. Pero lo curioso es que el propio Molinas pone en cuestión su afirmación cuando unas líneas más abajo dice que “si son más bajas que en otros países, es porque los salarios en España son más bajos que en otros países”. ¿En qué quedamos? Molinas asegura primero que decir que las pensiones españolas son más bajas que en otros países es una opinión desinformada, equivocada e interesada, pero luego proporciona la razón de por qué aquí son más bajas.

2. En segundo lugar, Molina afirma (y lleva razón) que “los pensionistas españoles recuperan todas las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social a los 12 años de jubilarse, cuando aún les queda una esperanza de vida de 10 años más”. Lo que significa, dice, que la financiación de estos últimos años “es un regalo añadido que también corre a cargo del Estado”.

Se trata de una afirmación cierta pero tramposa porque critica que un sistema de pensiones de reparto, basado en la solidaridad, haga lo que debe hacer un sistema de reparto basado en la solidaridad: proporcionar la pensión sin dependencia estricta de lo cotizado por quien la recibe. Esto sólo se podría plantear como un problema indeseable si el sistema se basara en el ahorro privado de cada persona, de modo que se disfrutara de la pensión en proporción exacta a lo que cada cual hubiera ahorrado. Pero este no es el caso de nuestro sistema público de pensiones. Mencionar esa realidad para poner en solfa el sistema público de pensiones basado en la solidaridad, como hace Molinas, es tan demagógico y absurdo como decir que una persona gasta lo que ha cotizado a la Seguridad Social o a través de impuestos cuando la sanidad pública lo opera por segunda vez, cuando acude cuatro veces a la administración de justicia o cuando es atendido diez veces por la policía… y que, a partir de ahí, lo que recibe es un regalo del Estado. Se puede estar a favor o en contra de un sistema basado en el reparto y en la solidaridad, es decir, en el acceso universal a los bienes públicos con independencia de lo cotizado, pero, si se acepta, no se puede criticar que el sistema funcione como debe funcionar.

3. El tercer argumento de Molinas es que lo anterior “sólo es sostenible en la medida en que la base de la pirámide de población sea mucho más amplia que su parte superior”. Una afirmación que es completamente falsa, una mentira más, porque la sostenibilidad financiera de un sistema público de pensiones no depende sólo de ese factor demográfico. El propio Molinas dijo antes que las pensiones dependían de la cuantía de los salarios y lo cierto es que la sostenibilidad o equilibrio financiero de un sistema de reparto como el español depende, además, de la productividad, de la distribución de la renta, o de la tasa de crecimientos económico, entre otros factores.

Se puede estar de acuerdo con la cuarta tesis de Molinas, cuando dice que “la situación de las finanzas públicas españolas, con una deuda que no para de crecer, es dramática”. Pero también es materialmente falso que el enorme crecimiento de la deuda se haya debido al gasto en pensiones. De 1995 a 2017, la deuda española ha aumentado la escalofriante cifra de 848.694 millones de euros. Pero el 64% de esa cantidad (539.908 millones de euros) corresponde a intereses. Por tanto, antes que culpar a las pensiones públicas del incremento dramático de la deuda se debe apuntar a su causa real: la existencia de un modelo de crecimiento cuyo motor es el crédito como consecuencia de haber concedido a un grupo social tan poderoso políticamente como la banca privada el privilegio de financiar al Estado creando dinero de la nada.

Afirma Molinas que el déficit de nuestro sistema contributivo de pensiones es “una enormidad”. No puedo criticar que tenga esa opinión sobre la cuantía, pero sí que hace trampa cuando utiliza la expresión “déficit”. ¿Hablaría Molinas del déficit de la administración de justicia, del déficit de la Policía, del déficit de la casa Real o del déficit del ejército español o de nuestra diplomacia? Seguro que no. Podría hablar de suficiente o insuficiente financiación para mantener el nivel de provisión deseado de cada uno de esos bienes públicos. ¿Por qué lo hace entonces cuando habla de pensiones públicas? Sencillamente, porque las palabras tienen poder performativo, es decir, capacidad para conformar la realidad, y Molinas sabe perfectamente que si habla de déficit de las pensiones públicas lo que inmediatamente crea es una “realidad”: que se gasta en ellas más de la cuenta y, por tanto, que hay que gastar menos. Si se hablara de financiación insuficiente del sistema de pensiones, por el contrario, la conclusión sería diferente: hay que buscar más recursos si deseamos mantenerlo. No es que Molinas mienta con este argumento es que actúa como un auténtico trilero del lenguaje.

4. El último argumento –si es que se puede llamar así a lo que sostiene Molinas– es ya la guinda. En su opinión, la culpa de todo esto que pasa con las pensiones públicas es que hay un grupo social muy amplio en España, los baby boomers, que no sólo es la generación más numerosa de nuestra historia sino también la más egoísta y que, además, tiene “gran destreza en el lanzamiento de bolas de rodamiento con potentes tirachinas” o para abollar “los cascos de los policías”.

Decir que toda esta generación española ha logrado los derechos de los que disfruta mediante la violencia es algo tan exagerado y ruin (sabiendo, por ejemplo, que protagonizó una Transición tan pacífica como la española) que ofende a la inteligencia y es muy difícil de poner cuestión sin ofender, a su vez, a quien lo afirma. Por eso prefiero centrarme en algo que desliza entre líneas (o, mejor dicho, sostiene expresamente) Molinas y que es lo que me parece más peligroso de sus afirmaciones. Dice literalmente que esa generación ha impuesto sus preferencias al resto de los demás porque controla las urnas y que eso es algo que “España no puede permitírselo”.

El círculo se cierra: como las pensiones públicas son deseadas por una gran mayoría social que expresa esta preferencia en las urnas, lo que España no puede permitirse, en opinión de quienes no quieren pensiones públicas, es la democracia.

Este es el único momento del artículo en que Molina dice la verdad. La mayoría de la población expresa democráticamente en las urnas que desea el mantenimiento de las pensiones públicas y el Estado de Bienestar, y para ello es imprescindible un reparto más igualitario de la renta y la riqueza y políticas económicas diferentes. Es por eso que la democracia, para quienes no quieren asumir esa mayor equidad y el sacrificio que les supone reducir la desigualdad, es un estorbo que, como dice con total sinceridad Molinas, no se pueden permitir.

Es innegable que las pensiones públicas se encuentran hoy día en una situación de financiación insuficiente si su única fuente de ingresos son los salarios. Pero eso no ocurre porque se esté produciendo el cambio demográfico al que alude Molinas. Las pensiones públicas y el Estado de Bienestar están en peligro porque las políticas económicas que se vienen aplicando en las últimas décadas generan menos actividad económica, productividad más baja e ingresos más reducidos y peor repartidos. Si se cambian esas políticas (a costa, eso sí, de quienes ahora se benefician muy privilegiadamente de ellas), no habrá problemas en el futuro para financiar más y mejores pensiones.

Juan Torres López es economista. Miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla.

Fuente:
http://ctxt.es/es/20180627/Firmas/20463/Juan-Torres-Lopez-Cesar-Molinas-pensiones-Espa%C3%B1a-Estado-de-Bienestar.htm

domingo, 17 de junio de 2018

El magnate del Espírito Santo, multado con 3,7 millones de euros. La condena es aparte de los procesos Marqués, Monte Branco y EDP, donde está imputado por decenas de delitos.

El último presidente del Banco Espírito Santo (BES), Ricardo Salgado Espírito Santo, ha sido condenado a pagar una multa de 3,7 millones de euros por vender títulos de deuda de su mismo grupo contra la orden del Banco de Portugal. El Tribunal también ha prohibido que Salgado ocupe cargo financiero alguno durante ocho años, aunque esta condena, como la misma multa, es el menor de sus problemas.

El Tribunal de Segunda Instancia de Santárem también ha condenado al administrador del mismo banco, Amílcar Morais Pires, a pagar 350.000 euros y a estar un año sin ocupar cargos financieros. Inicialmente, el Banco de Portugal había multado con 4 millones de euros a Salgado y a Pires con 600.000 euros. Ambos administradores recurrieron la sanción, que ahora reduce el tribunal, aunque los abogados de la defensa ya han anunciado que la recurrirán.

Esta condena es una de las primeras en la guerra judicial que tiene por delante el magnate de la familia Espírito Santo. Ricardo Salgado, que permanece recluido en su casa de Cascais desde que su banco tuvo que ser intervenido por el Gobierno, en agosto de 2014. La quiebra del primer banco privado del país ya ha costado al Estado más de 7.000 millones, pero se estima que acabará siendo el doble.

Salgado está imputado por decenas de delitos de blanqueo de dinero, corrupción, fraude en los casos que envuelven la administración de su banco con el ex primer ministro José Sócrates, en la Operación Marqués, así como por el blanqueo de 27 millones de euros en el caso Monte Branco. En las semanas pasadas a estos casos se le añadió otra imputación en el caso EDP, según el cual, Salgado pagó al ministro de Sócrates Manuel Pinho un millón de euros para que favoreciera a la eléctrica EDP y al grupo empresarial de la familia, el GES.

Pese a su implicación en los más importantes casos judiciales del país, Salgado está en libertad, aunque con el pasaporte retirado y con el embargo de sus bienes y los de su amplia familia.

En uno de sus últimos fallos judiciales también se le fue congelado el cobro de una pensión mensual de 39.000 euros. Salgado llevaba cobrando más de dos años una pensión de 90.000, pero la nueva administración de su antiguo banco (ahora llamado Novo Banco) consideró que un pensionista no podía cobrar más que su primer directivo y se la rebajó a 11.500. Salgado demandó al banco y el juez consideró que la pensión debía ser de 35.000 euros; en estas, el ministerio fiscal, que desconocía tal detalle, reclamó al juez que esa pensión se embargara, como el resto de los bienes de Salgado, para hacer frente a los presumibles prejuicios del Estado y a las presumibles condenas por los casos judiciales varios a los que se enfrenta.

https://elpais.com/economia/2018/04/30/actualidad/1525109575_453896.html



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jueves, 14 de junio de 2018

La derecha en Europa del Este.

Entrevista a Jakub Patocka, periodista y fundador de la página web checa de información Deníku Referendum

Por qué las oligarquías y la extrema derecha toman progresivamente el poder en la Europa del Este

 Rachel Knaebel
Basta!
 Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

En comparación con la Hungría del presidente de extrema derecha Victor Orban y de la Polonia del partido Dignidad y Justicia, la República Checa da poco de qué hablar.

Con todo, las elecciones legislativas del pasado mes de octubre llevaron a la cabeza del Gobierno al oligarca Andrej Babiš, una de las personalidades más ricas del país que creó su propio partido hace unos años. Un “Donald Trump checo” que no duda en utilizar el poder para fines personales. Basta! Ha entrevistado a Jakub Patocka*, periodista y fundador de la página web checa de información Deníku Referendum y autor de una obra sobre la trayectoria del oligarca de Praga.

Basta!: ¿Puede explicarnos cuál es la situación política que prevalece actualmente en la República checa tras las elecciones legislativas de octubre de 2017?
Jakub Patock: La situación de la República Checa es sombría, aunque no es desesperada. El frágil sistema político establecido tras la revolución democrática de 1989 se ha desmoronado prácticamente. Es cierto que este sistema tenía muchos defectos, pero se trataba de una democracia que se parecía más a la de los países del Oeste que al caos postcomunista del que ahora formamos parte. Actualmente nuestro sistema político conserva los rasgos formales de la democracia, pero se trata de la fachada de un régimen autoritario sofisticado, que sirve a los intereses del nuevo líder checo Andrej Babiš [de centro-derecha, ndlr]. Su único rival es el nuevo presidente Miloš Zeman [social-demócrata, ndlr], que sin lugar a dudas es aún peor en ciertos aspectos.

¿Puede hablarnos de Andrej Babiš?¿Quién es?
Es uno de los ciudadanos más ricos de la República Checa. El partido de Andrej Babiš está organizado como si fuera de su propiedad, lo mismo que los medios de comunicación que compró para apoyar su carrera política. Al principio sus negocios eran la agricultura y la agroquímica. Construyó su fortuna sobre todo utilizando a su favor las subvenciones europeas. Cuando el modelo neoliberal checo se desmoronó tras las elecciones de 2010 y el modelo de empresa de Babiš se debilitó, entonces decidió tomar directamente el control del Estado. Se sumó a la demanda de una alternativa política que hacía la población checa frente a una clase dirigente política en parte corrupta. Babiš comprendió perfectamente que él podría comprar esta posición de principal alternativa, aunque él mismo fuera uno de los vectores que habían provocado la corrupción de la clase dirigente.

¿Cómo se creó su fortuna?
Andrej Babiš era el responsable de la adquisición de mercancías estratégicas para el antiguo bloque del Este. Cuando cayeron los regímenes comunistas utilizó su situación privilegiada, sus contactos, para expropiar la empresa nacional eslovaca de agroquímica Petrimex, que se convirtió en el centro de su propio grupo industrial, Agrofert. Después Babiš creó paso a paso un imperio comprando otras empresas estatales liquidadas e infravaloradas. La siguiente etapa consistió en empezar a comprar propiedades agrícolas privadas y cooperativas.

¿Cómo entró en política?
En 2010 Andrej Babiš se dio cuenta de que la ganga postcomunista estaba llegando a su fin porque la gente también se empezaba a dar cuenta de que la élite en el poder estaba comprada por la nueva oligarquía. Cuando se dio cuenta de que su influencia estaba en peligro porque todo el andamiaje político de la República Checa postcomunista estaba a punto de desmoronarse, entonces decidió entrar en el juego. Así es como nació su proyecto político. Durante las elecciones de 2010 los nuevos movimientos populistas habían obtenido unos resultados magníficos por primera vez en la República Checa. En 2011 Babiš creó su propio partido, llamado “Acción de los Ciudadanos Insatisfechos”, cuyas siglas en checo son ANO, que también significa “sí”. Compró algunos de los medios de comunicación más influyentes y contrató a algunos de los más ágiles responsables de relaciones públicas. De forma absurda, aunque eficaz, se ha creado una imagen de solución alternativa al sistema corrupto. Y ello un año antes de Donald Trump en Estados Unidos.

¿Qué defiende su partido político?
Aparte de los intereses de Andrej Babiš, ¡no defiende nada verdaderamente! De hecho, esta formación política es muy débil en todos los aspectos. La estrategia general del partido ANO consiste en recabar el apoyo de la opinión pública para cuestiones que son importantes para la gente, pero que carecen de consecuencias para los intereses económicos del grupo que dirige Babiš, Agrofert. Hay muchas cuestiones de este tipo, sobre las que su partido adopta posturas muy populares. Y hay otras cuestiones que son verdaderamente importantes para Babiš y Agrofert, acerca de las cuales Babiš cambia las leyes a su favor y utiliza su brazo mediático para apoyarlo.

¿Cuáles son las actividades de su sociedad, Agrofert?
El grupo de Babiš opera sobre todo en la República Checa, aunque también tiene actividades importantes en Alemania y Eslovaquia. Babiš posee además un restaurante de lujo en Francia. Pero lo fundamental de sus negocios es la agricultura industrial y la química que la acompaña. Maniobra políticamente para asegurarse de que el sector agrícola utiliza la mayor cantidad posible de productos químicos.

¿Qué diferencias hay entre su política y la de un Viktor Orban en Hungría (extrema derecha), o la del partido polaco Derecho y Justicia (extrema derecha católica)?
Babiš está en la misma línea política que estos movimientos aunque con algunas diferencias. Ante todo, existen diferencias culturales importantes relacionadas con la evolución de las modernas naciones húngara, polaca, checa y eslovaca. Nunca ha existido el concepto de “Gran Chequia”, como en el caso de Hungría o de Polonia. Este tipo de nacionalismo no existe en la República Checa, por lo que Babiš no puede apostar por este tipo de argumentos. Él mismo es de origen eslovaco. El aspecto patriótico no es un componente tan importante en la política checa. El hecho de que la postura de extrema derecha esté representada en el tablero político por un hombre de negocios japonés, Tomio Okamura, es muy significativo. Pero al mismo tiempo Babiš es como un Orban o como el partido Derecho y Justicia porque es una antítesis de la democracia del oeste de Europa. No quiere un gobierno demócrata, del pueblo para el pueblo, sino que ha declarado abiertamente que quiere cambiar el país para que sea dirigido como una empresa.

Andrej Babiš (izquierda) en 2015, con Sebastian Kurz, que se convirtió después en canciller del Gobierno austriaco (coalición entre conservadores y extrema derecha) - CC Bundesministerium für Europa.

En mi opinión, esta es la clave para entender la situación actual de la Europa Central postcomunista. La mayoría de los habitantes de estos países no han interiorizado el modelo de la Europa Occidental basado en la democracia. Hay muchas razones para ello, una de ellas es que Europa Occidental y Estados Unidos no han logrado desarrollar una verdadera estrategia de integración de los países postcomunistas en el sistema democrático occidental. Algunos lo intentaron y fracasaron, otros simplemente querían convertir estas regiones en semicolonias. Por consiguiente, ahí es donde nos encontramos. Hoy en día unas oligarquías locales toman el control de nuestras políticas, junto con Rusia y China. Los poderes occidentales han perdido terreno al observar con incredulidad cómo pueden ser tan “ingratos” los países postcomunistas. Puedo entender este sentimiento, pero eso no nos ayuda. Babiš, como Kaczynski y Orban, representan las fuerzas de la autocracia contra la democracia.

¿Ha recibido amenazas por ser director de un diario independiente?
He sido amenazado por haber publicado un libro en el que mostraba cómo utilizaba Babiš su poder político para su beneficio personal. El diario se enfrenta ahora a acusaciones de difamación. Además, una brigada financiera está controlando nuestras cuentas por primera vez en ocho años de existencia. Los medios de comunicación de Babiš también han empezado una campaña de difamación contra mí y contra mi periódico con el objetivo de cortarnos nuestros recursos financieros publicitarios. El diario pasa por un periodo de graves problemas económicos que podrían ser fatales.

De manera más general, ¿cuál es la situación económica en al República Checa?
Todo depende de la perspectiva que se adopte. A excepción de la clase oligárquica, que es minúscula y desmesuradamente rica, hay muchas personas en una situación acomodada, una clase media alta que se concentra sobre todo en las grandes ciudades. Pero al lado de esto hay una clase inferior que es cada vez mayor y que está cada vez más desencantada porque su situación ha empeorado con el advenimiento del nuevo régimen democrático, que se asimila al capitalismo desregulado. Millones de familias viven con el miedo constante a gastos inesperados a los que no podrán hacer frente. El hecho de que a la gente aquí se le pague mucho menos que a sus homólogos del Oeste por el mismo trabajo es parte del problema y también es una de las explicaciones de la actitud repugnante que han demostrado los países postcomunistas respecto a los refugiados: las personas que no se benefician de una solidaridad generosa raramente son susceptibles de demostrarla ellas mismas.

¿Qué espera usted de la Unión Europea respecto a la situación política actual de la República Checa?
No tengo la menor duda de que la Unión Europea actúa de buena fe, pero en realidad sus políticas tienen aquí un efecto desastroso. Hay que revisar totalmente la estrategia. Cuando entramos en la Unión Europea todo el mundo estaba obsesionado por la economía y nadie prestó la menor atención a los aspectos políticos. La Unión Europea debe entender que va a tener que luchar. Rusia, China, las oligarquías nacionales, las empresas multinacionales… todas estas fuerzas creen que Europa Central ser ha convertido en su terreno de juego. Consideran que tienen las manos libres para hacer lo que quieran. La Unión Europea tiene que actuar rápidamente si no quiere que desaparezcan las jóvenes democracias del Este de Europa. Hoy en día el dinero europeo que abunda en la región sirve de hecho para fomentar las autocracias.

No obstante, se pueden hacer dos cosas: en primer lugar, reorientar algunos de los recursos financieros de la Unión Europea para apoyar a la sociedad civil y a los medios independientes. Es necesario que estos recursos sean administrados por estructuras de la Unión Europea, no por políticos locales corruptos o por sus amigos. Puede que sea difícil, pero la alternativa a este cambio de rumbo de la Unión Europea en Europa Central es mucho peor, para nosotros y para la propia Unión Europea. En la República Checa la batalla por la democracia sigue abierta porque se ha formado un movimiento fuerte contra Babiš y porque este se enfrenta a cargos criminales. Casi cuatro meses después de las elecciones, todavía no ha logrado formar gobierno por falta de suficiente apoyo en el Parlamento.

Entrevista realizada y traducida del inglés [al francés] por Rachel Knaebel.

* Jakub Patocka es un periodista checo, fundador de la página web de información independiente Deník Referendum y coautor del libro Žlutý baron sobre la trayectoria del oligarca Andrej Babiš.

Fuente: http://www.bastamag.net/Pourquoi-oligarques-et-droites-extremes-prennent-progressivement-le-pouvoir-en

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

lunes, 14 de mayo de 2018

_- La fuerza de los hechos y las mentiras de la propaganda.



_- Hace ya años que llegaron al gobierno los "alcaldes del cambio" en las principales capitales del país. Los que siempre habían gobernado intentaron atemorizar con esa posibilidad y ahora intentan vender un fracaso en su gestión para dañar la imagen de Podemos en las próximas elecciones generales. Sin embargo, como suele se habitual, sus vaticinios no se cumplen y el desastre que venden no solo no es tal sino que estos gobiernos municipales no dejan de dar lecciones de buena gestión y gobierno.

Carmena vuelve a cerrar sus cuentas con 1.120 millones de superávit y devuelve 450 millones de deuda en 2017.
El Ayuntamiento de Madrid pide al Estado que habilite las medidas oportunas para destinar el remanente de tesorería de 2017 (1.116 millones) a la realización de…

ELDIARIO.ES

domingo, 1 de mayo de 2016

Las mentiras de la teoría económica neoliberal y la demagogia de los políticos profesionales del sistema. Entrevista.

Segunda parte de la entrevista realizada por Chris Hedges a Michael Hudson en el programa radiofónico Days of Revolt. La versión castellana de la primera parte de la transcripción de entrevista se publicó también en SinPermiso la semana pasada (“Matar al huésped: el gran esquema Ponzi de la economía capitalista mundial”).

CHRIS HEDGES: Bueno, en la anterior entrevista (publicada la semana pasada en SinPermisohablamos del parasitismo de los bancos, de los fondos de cobertura y, en general, del parasistismo de la clase especuladora que, en substancia, ha canibalizado a la economía (incluida, merece resaltarse, la propia industria), reduciendo al común de los norteamericanos a una insostenible servidumbre por deuda. También con los préstamos académicos a los estudiantes, o con las tasas predatorias de intereses cargados a las tarjetas de crédito y otros productos-señuelo por el estilo, en los que empiezas con tipos del cero por ciento e, inopinadamente, te ves pagando un 26%, un 23%... 
MICHAEL HUDSON: Si te demoras en el pago...
HEDGES: Si te demoras en el pago. En el crédito hipotecario, por ejemplo, con tantos hogares como hay ahora mismo con el agua al cuello a causa de la crisis de 2008. Me gustaría empezar hablando de esa clase política que se identifica con los valores liberal-progresistas del Partido Demócrata y con Barak Obama. Suelen servirse del lenguaje de la justicia económica y aun criticar retóricamente a Wall Street, pero han estado tan comprometidos con ese proyecto neoliberal como los Republicanos. 

HUDSON: La clave para entender esa política demagógica pasa por darse cuenta de que quien apoya realmente es quien financia las campañas electorales. La tarea del político profesional consiste en esto: entregar su electorado a quien les apoya. Obama fue un genio haciendo eso que ahora trata de hacer Donald Trump: secuestrar a un electorado. Esa fue su columna capital A: un grupo focal que atendía a todo lo que los electores desean. Desean un alivio de la deuda. Desean mejores empleos. Desean un salario mínimo más alto.
HEDGES: Y desde luego no acuerdos comerciales como el NAFTA…
HUDSON: Cierto. Y la segunda columna de carga, la B, la que escondieron, fue lo que deseaban los financiadores electorales de Wal Street. A Obama lo eligió básicamente Robert Rubin, quien se convirtió en el jefe de Citibank cuando salió de Goldman Sachs. Obama fue elegido por Robert Rubin de Wall Street bajo promesa de hacer lo que realmente iba a hacer. Que era lo mismo que se apresta a hacer hoy cualquier presidenciable. La tarea del político profesional consiste en entregar a quienes le financian la campaña –todos ubicados en Wall Street— a quienquiera que le vote. Republicanos lo mismo que Demócratas, pero especialmente los Demócratas, que son realmente el ala wallstreetiana del sistema político norteamericano. Los Republicanos están más por las grandes empresas monopolistas, son el ala petrolera y gasística del sistema político. No bien Obama lo consiguió, Hank Paulson –el Secretario republicano del Tesoro— habló con Barney Frank y le dijo: mira, ya sabes, se suponía que, con el TARP, podíamos dedicar algún dinero a la reducción de la deuda.

HEDGES: Explique qué es el TARP.
HUDSON: Son las siglas del Troubled Asset Relief Program (Programa de Alivio para los Activos Problemáticos). Estaba concebido para tratar a los bancos como si estuvieran en problemas. Si usted era un criminal y estaba robando a la gente, pues a eso se le llamaba “problemático”. Los medios informan de un proceso judicial reciente incoado contra un joven conductor ricachón que atropelló y mató a cuatro personas. Su defensa fue esta: “No es mi culpa, yo padezco del virus de la abundancia. Soy tan rico, que carezco de sentido social. Así que, sí, claro, los atropellé. Pero soy inocente, porque soy rico. ¿Qué esperaban?”. Bueno, pues, en substancia, esa es la visión que tiene Goldman Sachs de la economía. No se les puede castigar por lo que hacen. Porque se limitan a hacer lo que tiene hace una institución financiera predadora. Así que Obama dijo: “No, no voy a hacer eso” (es decir, reestructurar las deudas hipotecarias, como había prometido a sus electores en la Columna capital A). Llegó, y ¿qué es lo que hizo? Pues ¡poner de Secretario del Tesoro al principal lobista de Wall Street, Tim Geithner.

HEDGES: En su último libro Matar al huesped (Killing the Host), le dedica usted mucho espacio al personaje.
HUDSON: En efecto. Y es que Geithner aparece en casi todos los episodios sucios narrados en mi libro. Fue el hombre del maletín. Fue la persona a la que Sheila Baoir acusó de bloquear a la FDIC [Entidad Federal de Seguros de Depósitos, por sus siglas en inglés] cuando esta agencia pública se disponía a tomar bajo su control a Citibank, que no sólo estaba quebrado, sino que era ya una organización tipificada como criminal.

HEDGES: Explíquenos un poco por qué fue tipificada como una organización para delinquir.
HUDSON: Citibank, junto con Countrywide Financial, estaba haciendo hipotecas basura. Eran unas hipotecas llamadas NINJA, o sea (por sus siglas en inglés) “hipotecas mentirosas para gentes sin ingresos, sin empleo y sin activos”. Recuerde la película The Big Short (La gran apuesta): como si algún genio de Wall Street hubiera descubierto que las hipotecas iban a desplomarse. También está la historia de la Reina Isabel preguntando al economista…

HEDGES: “¿Cómo es que ninguno de ustedes sabía lo que iba a pasar?”
HUDSON: En efecto. Pero el caso es que, si todo el mundo en Wall Street llamaba a esas hipotecas “préstamos mentirosos”, si sabían que estaban haciendo NINJAs para gente insolvente, entonces todo Wall Street sabía que se trataba de un fraude. La clave es que, si eres un delincuente realmente muy astuto, tienes que planear la situación para cuando el pastel se descubra. Hay que planear cómo quedar impune. En el caso de Wall Street, si compras activos porquería, ¿cómo haces para que el gobierno te rescate? Para eso está el presidente de los EEUU, ya sea Obama o John McCain…

HEDGES: O Bush.
HUDSON: O Hillary, o Trump, hoy. Su tarea consiste en rescatar a Wall Street y hacer que pague la gente, no Wall Street. Porque Wall Street es “la gente” que selecciona a los políticos, los cuales saben demasiado bien de dónde viene el dinero de sus campañas electorales. Si tienes a un financiador de campaña, ya sea uno de Wall Street o, en el plano local, un inversor en bienes raíces, siempre sabes quiénes son tus sostenes. El talento que necesitas tener como político pasa por lograr que los votantes crean que vas a defender sus intereses…

HEDGES: ¿Cuál era aquella gran cita de Groucho Marx?
HUDSON: “El secreto del éxito es la sinceridad; si puedes fingirla, la cosa está hecha”.

HEDGES: Sí, de eso va. Ya sabe, aquel libro de Ron Suskind, ¿cómo se llama?
HUDSON: Confidence Men.

HEDGES: Confidence Men, eso es. Entrevista a alguien de Wall Street y le pregunta por qué son tan hostiles a Obama, cuando Obama no ha dejado de proteger a Wall Street. Respuesta: porque si le seguimos siendo pública y abiertamente hostiles, siempre hará lo que queremos.
HUDSON: Es como el Tío Remus y el zarzal, cuando el Hermano Conejo dice: no me tires al zarzal. Y finalmente, la zorra lo tira al zarzal, y va y el conejo se escapa triscando y cantando tan tierno aquello de “Nacido y crecido en un zarzal”. La moraleja del asunto es que es puro prejuicio eso de que si un político discursea contra Wall Street y llega a convertirse en portavoz del resentimiento popular, tiene que ser porque comprende al pueblo y apoyará al pueblo.

HEDGES: Bueno, eso es exactamente lo que está haciendo Hilary Clinton ahora mismo, y a lo bestia.
HUDSON: Exactamente. Hay una película de Fellini, La dolce vita, con Anita Ekberg. El periodista italiano Marcello va tras la Ekberg, y en entonces el novio de ella se dirige a él y le dice: “Te entiendo”. Y va, y le mete un puñetazo en pleno rostro. Eso es lo que tenemos básicamente aquí. El político dice a los votantes: “Siento vuestro dolor, os entiendo”. Y ellos piensan, ¡vaya, nos entiende!. Y entonces va el político y se pone del lado de Wall Street: les da en todo el morro y trata de privatizar los fondos de pensiones y la Seguridad Social. Y no mete preso ni a un solo banquero, sino que nombra para el Departamento de Justicia a gentes del gusto de Wall Street y que tratan a Wall Street como a un rico “problemático”. Así pues, en substancia, los financiadores de campaña procedentes de Wall Street se arrogan un poder de veto a la hora de elegir al Secretario del Tesoro. Quieren al…

HEDGES: Fiscal General...
HUDSON: Sí, al Fiscal General. Para asegurarse de que nadie pagará el precio del delito financiero. Luego viene el Consejo de Asesores Económicos [del Presidente], para seguir afirmando que Wall Street realmente aporta cosas a la economía y que sólo puede hacerse lo que hace la Reserva Federal. Viene Janet Yellen, y dice: dad más dinero a los bancos, y la economía podrá salir del endeudamiento gracias al préstamo…, si tenemos suficiente flexibilización cuantitativa. La Reserva Federal ha dado a Wall Street 4,5 billones de dólares. Esos 4,5 billones podrían haberse usado para reestructurar la deuda. Y ya no tendríamos mayores problemas: todo el mundo podría vivir mejor con un coste de la vida más bajo. Los 4,5 billones de dólares podrían haberse gastado en la economía.

HEDGES: Habríamos evitado ejecuciones hipotecarias y desahucios…
HUDSON: Sí. Pero no es lo que hizo Obama.

HEDGES: Aun cuando prometió que lo haría. Y luego cambió. Reservó algún dinero para salvar a la gente del desahucio, pero nunca llegó a gastarlo.
HUDSON: Así es. No se gastó ese dinero. Es lo que descubrió Niel Barofsky, el jefe del SIGTARP –Inspección General Especial para el TARTP—. Vino a decir, “¡eh, un minutito, que no están gastando un solo céntimo! ¡Es un fraude!”. Y escribió un libro entero, Bailout [Rescate], para explicar las mentiras Geithner. Y cuando luego salió Geithner con su libro autobiográfico, Barofsky lo reseñó denunciándolo como a un embustero que debería estar preso. Geithner fue convenientemente recompensado con un empleo millonario en Wall Street. Los japoneses llaman a eso “descenso del cielo”. Cuando recoges la recompensa por haber vendido la economía a quien te apoyó, lo que tienes es un estupendo empleo y terminas rico de por vida.

HEDGES: Bueno, hablemos un poco sobre lo que todo eso entraña de cara al futuro, porque lo cierto es que no se ha puesto el menor límite a estos comportamiento criminales y fraudulentos de la clase especuladora. Las burbujas se han vuelto a hinchar con fondos públicos. Me parece que usted escribió un artículo para la revista Harper’s antes de 2008 diciendo esto: estamos a punto de tener un accidente catastrófico y pegárnosla todos. Puesto que ahora volvemos a jugar al mismo juego, me pregunto qué pasara en el futuro inmediato. ¿Volverán a ser capaces de saquear el Tesoro como ya hicieron entonces?
HUDSON: Lo más destacable de todo es que la economía no se ha recuperado desde 2008. Se habla de que ha habido recuperación, pero lo cierto es que la recuperación sólo la ha experimentado el Uno por Ciento. El 99 Por Ciento no se ha recuperado. Por eso se aprestan a votar por Trump, y por eso se aprestan también a votar por Sanders. Pero autoinculpándose. Las víctimas tienden a culparse a sí mismas. Y lo otro que hay que…

HEDGES: Pero seamos claros: los medios no explican la realidad económica. En absoluto. No dejan de hablar de recuperación económica.
HUDSON: Ese es el asunto. Resultado: los medios que cuentan ese cuento están creando un síndrome de Estocolmo; la víctima secuestrada se identifica con el victimario. La idea es que, con sólo que lográramos dar más dinero a Wall Street, estaríamos salvados. Así que la Reserva Federal no tendría sino que bombear más y más dinero a la economía… Hablan de la Reserva Federal y de su helicóptero regador de dinero. Pero el helicóptero de la Reserva Federal sólo inunda con dinero a Wall Street, no a la economía. La gente no lo percibe. La Fed no dice: “Vamos a ingresar 200 dólares en los depósitos bancarios de todo el mundo para que dispongan de dinero y puedan hacer frente a sus deudas”. Sólo se presta dinero a Wall Street. ¿Y qué hace Wall Street con ese dinero? Prestar dinero. De manera que la solución al problema de deuda en que nos hallamos –deflación por sobreendeudamiento— sería prestar aún más dinero. Eso es lo que convierte al conjunto de la economía en un esquema Ponzi, como usted mismo observó al comienzo de la primera parte de esta entrevista. En un esquema Ponzi, las gentes parecen ganar un montón de dinero, pero eso sólo es porque realmente no tienes beneficios. Lo único que haces es lograr que más y más gente esté convencida de que estás ganando dinero. Y entretanto tú vas pagando a los primeros que entraron en el esquema con el dinero procedente de los suscriptores más recientes. Es lo que hizo Bernie Madoff. El conjunto de la economía se ha convertido en un esquema Madof.

HEDGES: Y en muy buena medida, a través de los bienes raíces, ¿no?
HUDSON: En muy buena medida, sí. Porque los bienes raíces son el activo más grande.

HEDGES: El valor de tu casa crece y crece y crece, y tu crees que has creado ese valor, que eso es una forma de creación de valor.
HUDSON: Ese es el problema que se dio en 2008. Obama tenía la opción de salvar a la economía o salvar a Wall Street. Eligió salvar a Wall Street. Y la única forma de salvar a Wall Street, si los bancos han hecho un montón de malos préstamos, es ayudarlos para que no quiebren. ¿Qué harás? Pues les darás dinero. La justificación mediática de eso es la teoría, según la cual los bancos ganan dinero prestando dinero a la industria para que ésta construya más fábricas y dé empleo a más gente. 

HEDGES: Y resultó que el crédito para la pequeña empresa y para los consumidores siguió encallado.
HUDSON: En efecto. Wall Street sabía que el mercado de bienes raíces estaba saturado de préstamo. En otras palabras: fin de partida. Nadie podía ya seguir pagando alquileres e hipotecas por encima de sus ingresos. Los bancos ni siquiera podían ya hacer más préstamo a través de las tarjetas de crédito. Así que empezaron a reducir también sus riesgos en ese ámbito de las tarjetas de crédito. Y lo que hicieron fue pasar a jugar con las divisas.

HEDGES: Y con la deuda académica estudiantil.
HUDSON: Y con la deuda estudiantil, sí.

HEDGES: Porque está garantizada.
HUDSON: Claro. Hicieron que el Estado…

HEDGES: Quiero decir, públicamente garantizada…
HUDSON: Desde el desplome de 2008, el Estado ha garantizado casi todo el nuevo préstamo hipotecario. Se garantiza públicamente hasta el 43% del ingreso del prestatario. Los préstamos estudiantiles, están todos públicamente garantizados. Pero, básicamente, los bancos se dedicaron a ganar dinero fuera. Si puedes tomar prestado de la Reserva Federal a una décima de un uno por ciento, con eso puedes comprar bonos brasileños, que rinden al 9%, si no más. Y puedes hacer también apuestas en los mercados internacionales de permutas sobre la quiebra de Grecia. Cuando Grecia tuvo problemas reales por el hecho de que los bancos alemanes y francesas le habían prestado demasiado, lo que el FMI quiso hacer fue cancelar la deuda griega. Pero entonces Geithner se puso en contacto telefónico con Europa, y Obama fue a las reuniones del G20 y vino a decir: “Miren, no pueden cancelar la deuda griega, porque los bancos norteamericanos se han convertido entretanto en apostadores de ese hipódromo. Tenemos un capitalismo de casino. Nuestros bancos han apostado y han prometido garantizar los bonos griegos. Si se cancelan los bonos griegos, los bancos norteamericanos sufrirán las consecuencias. Y si nosotros sufrimos las consecuencias, les aseguro que ustedes sufrirán también las consecuencias. Arrastraremos a los bancos europeos. ¿Están ustedes seguros de querer eso? De manera, pues, que los juegos de apuestas de Wall Street terminaron por apartar a Grecia de la Unión Europea. Wall Street quería disgregar políticamente a Europa sólo para favorecer a los bancos de inversión de Wall Street –básicamente, cuatro— y hacerles ganar dinero asegurando la deuda griega y tratando el mercado financiero como una carrera de caballos. En este punto nos hallamos ahora. Fíjese que no se trata aquí de un imperialismo que drena economías foráneas. No, no. Se trata de Wall Street y sus apuestas. Y en substancia, se trata del control ejercido por Wall Street sobre el Banco Central Europeo. Así como Europa tiene que cargar con su parte de gastos de colaboración con la OTAN, así también tienen sus ministerios de finanzas que cargar con los costes de colaborar con el Tesoro estadounidense.

HEDGES: Hablemos un poco, si le parece, de todo lo que esto significa, de hacia dónde vamos… 
HUDSON: Significa que los mercados no están creciendo, porque el consumidor norteamericano tiene que gastar tanto dinero en pagar a los bancos y en pagar impuestos, que no le queda suficiente dinero para comprar bienes y servicios.

HEDGES: Una de las cosas que usted observa en su libro, y que yo no sabía, es que cuando medimos la economía, lo hacemos con una contabilidad que incorpora la devolución de las distintas deudas –incluidas las de las tarjeta de crédito— como una forma de ahorro.
HUDSON: En efecto. Luego de 2008, la tasa de ahorro se disparó al alza. Solo que el ahorro no está disponible. Pero para una contabilidad de este tipo, si tú posees menos dinero, es porque has hecho lo mismo que pagar a partir del ahorro. De manera que estaríamos en una economía de ahorros. La tasa de ahorro en 2008 era cero. En realidad, era del menos 2%, si tomabas en cuenta los empréstitos del extranjero. El conjunto de la economía estaba compuesto por unos consumidores que mantenían sus niveles de vida recurriendo al préstamo y a su tarjeta de crédito, así como retirando lo que Alan Greenspan llamó efectivo derivado del valor creciente de la vivienda: un nuevo préstamo sobre el valor de la casa revalorizada. Pero eso no es realmente retirar dinero en efectivo. Es endeudarte más. Un vocabulario vuelto del revés. Norteamérica se iba embarcando más y más en el endeudamiento pensando que se hacía rica, y de repente se encontró en una situación, como usted bien dice, de servidumbre por deuda, una situación en la que los trabajadores asalariados y otros tienen que hacer devoluciones que se comen cualquier incremento salarial que consigan; va para pagar…

HEDGES: Porque terminas dedicando todo tu ingreso a pagar el principal. Y por eso los incrementos salariales se terminaron en los 70. La clase especulativa de Wall Street no quiere que la gente sea capaz de quitarse de encima las deudas.
HUDSON: Esta es una de las cosas a las que contribuyó la teoría económica de Alan Greenspan: el Síndrome del Trabajador Traumatizado. Dijo esto, sobre poco más o menos: la razón de que tengamos todas esas enormes ganancias de productividad sin el menor aumento salarial es que los trabajadores temen ir a la huelga, incluso protestar por las condiciones laborales: porque están todos a una sola cuota de convertirse en unos parias sin techo.

HEDGES: Y es verdad.
HUDSON: Y si se saltan una mensualidad de la tarjeta de crédito, de repente los intereses de su tarjeta se disparan hasta el 29%. Hasta si se retrasan en una factura bancariamente domiciliada, el banco les aumentará los recargos.

HEDGES: Y bien, ¿qué significado hay que darle a todo esto? Quiero decir: ¿adónde iremos a parar? 
HUDSON: Significa un desplome a cámara lenta. Significa que lo que…

HEDGES: Que ha empezado ya, ¿no es cierto?
HUDSON: Sí, estamos ya en una lenta caída. Todo eso fue analizado en los años 30 del siglo pasado, cuando Irving Fisher habló de deflación por sobreendeudamiento. Pero fíjese que la deuda no aparece en los libros de texto. Hablan de ahorro, pero no de deuda. Lo cierto es que todo dinero es, de una u otra forma, deuda. El efectivo en tu bolsillo es, técnicamente, deuda del Estado. Está en el lado de los pasivos del balance. Lo que la gente creía ser un activo sólo se mantenía a flote por la deuda. Pero la marea creciente de deuda, a diferencia de la marina, no levanta a todos los botes y esquifes por igual; sólo eleva a los yates. El resto de la economía queda con el agua al cuello o hundida, por seguir con la metáfora.

HEDGES: Bien, cuente esto para el gran público. ¿Qué está pasando? ¿Hemos perdido el control de esa fuerza predatoria o parasitaria?
HUDSON: Bueno, usted puede ver el futuro observando lo que pasa ahora mismo en Grecia, o lo que pasó en Rusia luego de su traumática terapia de choque. Norteamérica se halla en rumbo de terapia de choque, gane quien gane las presidenciales…

HEDGES: Represéntemelo plásticamente. ¿Cómo tendremos que vernos?
HUDSON: Bueno, más y más gentes tendrán cargas deudoras más y más grandes en sus gastos en asistencia médica. En sus gastos educativos. Más y más, hasta llegar al punto de quiebra. Y tendrán que tirar de los ahorros que tengan, o tendrán que apretarse el cinturón, o tendrán que declararse en quiebra. La tasa de quiebras está ya subiendo muy aceleradamente en los préstamos estudiantiles. Y esos son préstamos que no puedes quitarte simplemente de encima con una declaración de bancarrotota.

HEDGES: No, a menos que hayas muerto. Y entonces pasará a tus padres, si siguen vivos. 
HUDSON: Así es. Los padres han avalado el préstamo. Entretanto, los estudiantes que han tomado esos préstamos se han visto obligados a vivir en casa de los padres. No pueden permitirse la compra de una vivienda. Y si no puedes acceder a una vivienda, es muy complicado casarte. Estuve hace poco en China, y mi intérprete allí contaba que las mujeres chinas buscan maridos que puedan acceder a casa propia, porque necesitas casa para tener hijos. Todo eso se ha frenado aquí. Cuando tu observas ese fenómeno en Grecia, en Rusia o en otros lugares, lo que ves es una contracción de la tasa de natalidad, un incremento de las tasa de mortalidad y de enfermedades. La esperanza de vida retrocede. Letonia siguió este tipo de políticas a pies juntillas, y ha perdido ya el 20% de su población desde finales de los 90. Tienes una enorme emigración islandesa, griega… Pero los norteamericanos no tienen adonde emigrar.

HEDGES: Es verdad. Y usted dice en su libro que, realmente, las únicas opciones subsistentes son o la esclavitud por deuda o la revuelta.
HUDSON: Así es, exactamente. Pero los enzimas que el parásito ha instilado a través del control de los medios de comunicación sugieren al pueblo que no es culpa de Wall Street, que no es culpa del parásito, sino que es culpa del huésped, tu culpa. Las víctimas no habrían sido capaces de ganar dinero bastante para pagar al Uno por Ciento, los victimarios. Esto es una gripe financiera, y mata a una economía.

HEDGES: ¿Pero funciona? Porque yo no creo que la mentira de la teoría económica neoliberal se la traguen así como así amplios segmentos de la población, ni siquiera quienes se arremolinan en torno a Trump.
HUDSON: Es verdad. Saben que algo va mal, pero no saben qué es, porque nadie les cuenta cómo funciona realmente la economía. La razón de que yo pudiera alertar de la llegada de la crisis un año antes de que estallara es que yo disponía de los gráficos que publiqué en la revista Harper’s. Mis gráficos se citaron en el Financial Times como los únicos, entre los que pronosticaron la crisis, que preveían cómo y explicaban por qué iba a suceder. Cualquiera que atienda a los diagramas de Wall Street sobre la capacidad de pago, se da cuenta de que esto es exactamente lo que pasó en los años 20 del siglo pasado. Cualquiera que atienda a este tipo de gráficos le dirá que hay una intersección, un punto de ruptura, y que hay una crisis. Norteamérica tiene ahora la misma crisis que tuvo la Argentina, que tuvo Grecia, que tuvo Letonia, que tuvo Rusia. Esas economías son nuestro futuro. Iremos yendo paulatinamente a peor, en un desplome a cámara lenta.

HEDGES: ¿Pudiera ser que yendo paulatinamente a peor, a cámara lenta, termináramos en una forma de neofeudalismo, con una rapaz elite oligárquica al mando de un atroz Estado policial encargado de reprimirnos y represarnos?
HUDSON: Eso es precisamente lo que pasó en el Imperio romano.

HEDGES: Pues sí…
HUDSON: Si usted lee a los grandes historiadores romanos, como Tito Livio y Plutarco, verá todos cargan la decadencia del Imperio romano en la cuenta de una clase acreedora predadora y de los latifundistas. Los acreedores se hicieron con todo el dinero y se dedicaron a comprar más y más tierras, desplazando a todos los demás. El resultado en Roma fue una Edad Obscura, y eso puede durar mucho tiempo. La Edad Obscura viene cuando los rentistas toman el mando. Si echa usted una mirada retrospectiva a los años 30, verá que Leon Trotsky dijo que el fascismo venía de la incapacidad de los partidos socialistas para avanzar una alternativa. Si los partidos socialistas y los medios de comunicación no avanzan alternativas a ese neofeudalismo, lo que tendremos será una vuelta triunfal del feudalismo. Pero en vez de ocupación militar de las tierras, como ocurrió con la conquista Normanda [de Inglaterra], lo que tendremos será una toma de control financiera de los bienes raíces. Las finanzas se han convertido en el nuevo modo de hacer la guerra. No militarmente –salvo en Europa, huelga decirlo—, sino sencilla y financieramente. Puedes conseguir la toma de control de las tierras y de las compañías mediante incursiones y razias empresariales. Repare usted en el hecho de que el léxico de Wall Street es de conquista y exterminio. Porque a lo que estamos asistiendo es a una reviviscencia, en la esfera financiera, de lo que fue el feudalismo en la esfera militar.

HEDGES: Y, en substancia, nos estamos convirtiendo en un país de aparceros.
HUDSON: Exactamente. De aparceros obligados a comprar en el galpón del propio patrón.
HEDGES: En el galpón del propio señor.
HUDSON: Sí.

HEDGES: Bueno, eso aclara mucho. Yo creo que ilustra la necesidad que tenemos de una visión capaz de contrarrestar la visión del capitalismo depredador, parasitario. Si no conseguimos pronto esa visión alternativa, entraremos en una suerte de edad obscura.
HUDSON: Y recuerde que la tarea del político del sistema es prometer una visión amable para luego estafar al electorado.

HEDGES: Bueno, hasta ahora, desgraciadamente, lo han hecho muy bien.
http://www.sinpermiso.info/textos/las-mentiras-de-la-teoria-economica-neoliberal-y-la-demagogia-de-los-politicos-profesionales-del

domingo, 4 de octubre de 2015

Nueva ayuda a los bancos. De Guindos propone a la banca un pago de 419 millones por limpiar sus cuentas

Diagonal

El ministro de Hacienda y Administraciones responde con un impuesto del 1,5% a pagar por las entidades financieras a las amenazas de multas por ayudas ilegales a la banca por parte de la Comisión Europea.

“El Estado español va a imponer a las entidades financieras un pequeño impuesto por todo lo que no han pagado, y si después hay problemas y quiebran, como siempre lo pagarán los ciudadanos españoles”. Así resume Sergio Salgado, de  15MpaRato, el último anuncio hecho desde el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas sobre la reforma de los llamados 'activos financieros diferidos', una herramienta económica utilizada por las entidades financieras, con el aval del Estado, que estaba desde abril bajo investigación por parte de la Comisión Europea.

Los activos fiscales diferidos son una figura a través de la que el Estado permite a las entidades financieras deducirse los gastos afrontados en un ejercicio sobre los impuestos a pagar en los siguientes. Como explica Octavio, miembro de 15MpaRato: “Si, por ejemplo, un banco tiene pérdidas en un ejercicio de 100 millones de euros, al estar en números negativos no pagaría impuestos. Si en ejercicio siguiente, la misma entidad tiene unos beneficios de 200 millones, por ejemplo, a la hora de pagar el impuesto de sociedades se descontaría el equivalente de impuestos de los 100 millones de pérdidas del ejercicio anterior”. Hasta ahí, la práctica es legal, señala Octavio, y se practica en más países de la Unión Europea.

A raíz de la crisis de las hipotecas basura, en diciembre de 2010, el Foro de Estabilidad Financiera y el G20 promovieron una reforma de la normativa internacional, bajo el nombre de Basilea III, que entró en vigor en enero de 2014. Con ella se restringía el tipo de activos que podía considerarse como activos fiscales diferidos para que sólo incluyera a los fondos de máxima calidad, aquellos con los que la entidad pudiera contar de forma inmediata para hacer frente a imprevistos. Fuera quedaban alrededor de 40.000 millones de euros en créditos fiscales de entidades españolas, entre los que se incluyen hipotecas basura o inmuebles que han perdido gran parte de su valor.

Leer más: ¿Necesita ayuda? Hágase banquero


En España, la respuesta a este obstáculo fue la aprobación de varios decretos que  suavizaban las requerimientos de la normativa internacionalmanteniendo que los activos fiscales diferidos, ahora denominados créditos fiscales, siguieran computando en el capital de la entidad, recuperando también la carga del impuesto de sociedades y manteniendo el aval del Ministerio de Hacienda, aunque no se esperen beneficios en el futuro e, incluso, si la entidad quiebra.

“La trampa de esto es que los bancos meten en sus cuentas anuales como activos buenos activos que realmente son pérdidas”, explica Octavio. “Los activos fiscales diferidos son de dos tipos: los que vienen de pérdidas y los que vienen de ganancias, como los planes de pensiones millonarios de los altos directivos, que al jubilarse cobran 300.000 o 500.000 euros. Estos activos se convierten en activos fiscales diferidos, por los que la entidad no paga impuestos. Esto es legal porque el régimen fiscal lo permite, aunque sea un abuso”, continúa.

En abril de este año, la Comisión Europea lanzó una investigación sobre el funcionamiento de esta figura en España, Italia y Grecia, anunciando multas millonarias por lo que la institución consideraba una ayuda ilegal a la banca por parte de los respectivos gobiernos. La pasada jornada, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas anunció una reforma del Impuesto sobre Sociedades, que se tramitará como enmienda en la Ley de Presupuestos Generales de 2016. La solución planteada por el Ministerio de Hacienda español, y que hasta ahora ha sido aceptada por la Comisión Europea, es imponer a las entidades financieras un impuesto del 1,5% sobre los activos con impuestos deducidos de más, manteniendo el aval del Ministerio sobre estos activos.

Desde 15MpaRato explican que esta nueva norma anunciada con Guindos, y con el visto bueno de la Comisión Europea, se aplicaría sobre 28.000 de los 40.000 millones de activos diferidos, los correspondientes a los que se ha aplicado base impositiva negativa entre 2008 y 2014. El pago del 1,5% daría como resultado 419 millones de euros a pagar para continúen computando como capital de máxima calidad. “Donde está esta última estafa es que, aunque para desgravarse impuestos utilizan los números del impuesto de sociedades, que es del 30%, a la hora de pagar para que estos activos sigan acogiéndose a estas ventajas sólo pagan el 1,5%. Es un pequeño paraíso fiscal”, concluye.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/27924-guindos-porpone-pago-419-millones-la-banca-por-limpiar-sus-cuentas.html

domingo, 5 de julio de 2015

Desahucios. A una familia obligada a vivir en la calle se le despoja de hasta diez derechos fundamentales

No se si se han percatado de los tres significados que tiene el verbo desahuciar.

1. El primero implica quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea.

2. El segundo se utiliza cuando los médicos admiten que un enfermo no tiene posibilidad de curación.

3. Y el tercero sucede cuando el arrendador despide al inquilino o arrendatario mediante una acción legal.

No es casual que a esta última acción se la califique de desahucio, si tenemos en cuenta las consecuencias, no muy diferentes a las anteriores. Está bien traído llamar desahucio a la acción que ejerce un banco cuando el hipotecado deja de abonar la cuota.

Lo paradójico es que el banco no aparece ni como dueño ni como arrendador, pues se juega con la ficción de que el dueño es el comprador, con el dinero que le presta el banco, cuando en realidad el propietario/arrendador es el propio banco, dado que la cuota es, en el fondo, un alquiler hasta que no se paga toda la hipoteca. Tanto es así que los efectos de no abonar aquella son los mismos que cuando se deja de pagar el alquiler, esto es el lanzamiento. Así, cuando se deja de pagar “la hipoteca” se pierde la vivienda, lo abonado hasta ese momento y se incurre en una deuda equivalente a lo que resta por pagar.

Ahora bien, no es lo mismo que un sujeto deje de pagar al banco por razón de fuerza mayor contrastada —despido, pobreza severa, enfermedad, etc.— que cuando no paga la renta porque es un moroso profesional.

En el primer caso, es inaceptable que el hipotecado pueda ser lanzado a la calle sin que la entidad financiera renegocie la deuda; por las administraciones públicas se facilite una vivienda social al desahuciado o se llegue a un acuerdo público/privado que evite el desastre. No sólo por lo que dice el artículo 47 de la Constitución sobre el derecho a una vivienda digna o establecen los Tratados Internacionales suscritos por España, sino porque a una persona/familia que vive en la calle se le despoja del ejercicio de diez derechos fundamentales.

¿O es que no se trata de un atentado a la integridad moral cuando no física? (art. 15);

¿qué derecho a la libertad y a la seguridad le queda? (art 17);

¿cómo puede hablarse de intimidad personal y familiar? (art 18.1);

o el sarcasmo de decirle que “el domicilio es inviolable...” (art.18.2)

y el derecho al secreto de las comunicaciones” (art. 18.3);

¿y la libertad a elegir libremente la residencia? (art. 19),

se supone que en diferentes esquinas o calles. Y ¿que decir de “la protección de la infancia”? (art. 20.4)

o ¿cómo se ejerce “la participación en los asuntos públicos? (art.23.1);

¿adónde se envían las papeletas de voto?; ¿cómo disfruta de la tutela judicial efectiva un ciudadano sin domicilio? (art. 24.1).

Y ¿cómo se ejerce el derecho a la educación del art.27.1?; ¿se puede estudiar en la calle, debajo de un puente?.

Se ha “financiarizado” una necesidad vital que las personas de escasos recursos deberían tener cubierta por medio de las viviendas sociales del Estado.

La vivienda es la base física de la vida familiar y del ejercicio de los derechos humanos, como la sanidad o la educación. Y el Estado debe de tener medios para solucionar estos casos de necesidad contrastada. En varios países europeos, las administraciones tienen viviendas sociales que se alquilan a precios muy bajos y cuando la persona está en paro deja de pagar la renta. Lo que es delictivo es que las viviendas de protección oficial acaben vendiéndose a fondos buitre o que a los diez años dejen de ser protegidas y el adjudicatario pueda venderlas en el mercado libre.

Este drama tiene un origen muy claro: se ha “financiarizado” —a través de los bancos— una necesidad vital que para las personas de escasos recursos debería estar cubierta por medio de las viviendas sociales del Estado, en régimen de alquiler. Imaginen ustedes si para tener derecho a sanidad o educación se necesitase un crédito bancario y al dejar de pagar la cuota se evaporase el derecho a las medicinas o el de ir a la escuela.

Cosa diferente es cuando un inquilino no paga la renta al arrendador. Si la falta de pago no obedece a un estado de necesidad demostrado, el arrendatario debe de ser lanzado con diligencia. Pero en los casos de necesidad, los poderes públicos deben de intervenir con el fin de proteger a ambas partes. Al arrendador devolviéndole la posesión de la vivienda y al arrendatario facilitándole una vivienda social de propiedad pública.

Todos los supuestos conducen a lo mismo: la vivienda familiar forma parte de los derechos fundamentales y el Estado —en general, los ayuntamientos— deben tener un amplio parque de viviendas sociales, en régimen de alquiler, para hacer frente a las situaciones de necesidad.
Nicolás Sartorius es vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/06/23/opinion/1435058864_644021.html

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domingo, 12 de abril de 2015

Una muela. España presumirá de honrar a sus mejores artistas, cuando lo cierto es que los ha maltratado siempre y continúa haciéndolo

Durante siglos la Iglesia Católica hizo un gran negocio de las reliquias. Allí donde se tenía una, la gente supersticiosa acudía a verla, daba generosas limosnas al templo que aseguraba albergarla y beneficiaba a la ciudad en cuestión con un incremento de visitantes, que hoy llamaríamos turistas. Así que llegó a ser asombrosa la cantidad de reliquias existentes en todas partes, algunas de ellas milagrosamente repetidas. Qué sé yo, cuatro o cinco lugares poseían el peroné de San Vicente, las tibias de Santa Justa se multiplicaron; había mantos que se habían echado a los hombros seis o siete apóstoles. Cada iglesia juraba guardar el vaso del que bebió Santiago, el anillo romano de San Eustaquio, la gorra de San Lorenzo o el mechero con que el Bautista encendió su último pitillo, antes de que lo decapitaran. Cualquier cosa valía para engañar a una población fervorosa, ingenua y atemorizada. Allí donde se ha permitido analizar los huesecillos, se ha demostrado a menudo que ni siquiera eran humanos, sino de liebres, perros o cabras; lo mismo con la mayoría de objetos, pertenecientes a épocas modernas, es decir, del siglo XVIII en adelante.

Hoy sólo los muy locos siguen creyéndose estas patrañas, y con todo son bastantes, o bien a la gente le divierte contemplar las antiguas estafas. Yo he visto largas colas en Turín para arrodillarse ante la Santa Sábana o como se llamen esos trazos tan feos y chuscos. Pero claro, la religiosidad ha ido en declive y ya no atrae a las masas como antaño, el número de fanáticos y crédulos ha descendido vertiginosamente. Pero la vieja lección de la Iglesia la han aprendido bien los políticos: hoy se puede sacar dinero de las sobras de un escritor admirado, o de un pintor, o hasta de un músico. No por otra razón se ha tratado de sacar de Collioure el esqueleto del pobre Machado, o se ha levantado media Granada (y lo que aún nos queda) en busca del de García Lorca. Suponen las autoridades que los cursis del mundo peregrinarían hasta sus sepulturas para dejarles mensajes, flores y versos. Y probablemente estén en lo cierto: casi todos tenemos una edad cursi, yo recuerdo haber depositado una rosa, a los veintidós años, sobre la tumba de Schubert en Viena. Al menos el compositor llevaba allí enterrado (creo) desde su temprano adiós al aire, y nadie había tenido la desvergüenza de exhumarlo, trasladarlo, marear y manosear sus huesos. Perturbar los restos de alguien me parece –además de una chorrada, como dijo bien Francisco Rico– una falta de respeto, aunque a la persona que fueron le dé evidentemente lo mismo.

Yo he visto largas colas en Turín para arrodillarse ante la Santa Sábana o como se llamen esos trazos tan feos y chuscos

Ahora un Ayuntamiento endeudado hasta las cejas ha gastado buen dinero en rebuscar los de Cervantes, con el único fin de hacer caja. Los responsables de la excavación han hallado una mandíbula y unas esquirlas que podrían haber sido del autor del Quijote, muerto hace 399 años: fragmentos mezclados con los de otros individuos que no interesan lo más mínimo porque no darían un céntimo. Cuando esto se publique no sé si los políticos habrán apremiado a los investigadores a certificar que por lo menos una muela es cervantina. Ignoro si a esa muela se le estará erigiendo un mausoleo para que lo inauguren la alcaldesa Botella, el Presidente de Madrid casi cesante, quién sabe si el del Gobierno con unos ministros, corregidores de Alcalá, Argamasilla y otros sitios que pelean por haber sido la verdadera cuna de Cervantes o el “lugar de La Mancha” de cuyo nombre nadie puede acordarse. Si todo eso sucede, no será sino dos cosas: un embaucamiento comparable a los de la antigua Iglesia y una desfachatada operación de maquillaje.

España presumirá de honrar a sus mejores artistas, cuando lo cierto es que los ha maltratado siempre y –lo que es peor– continúa haciéndolo. Los mismos individuos que saldrían en televisión con la muela colgada al cuello, o se harían fotos mordiéndola como los deportistas sus medallas, son los que envidian y detestan a los escritores actuales; los que han presupuestado cero euros para las bibliotecas públicas en 2012 (y no sé si en los años siguientes); los que han subido el IVA al 21% (el más alto de Europa) para el cine y el teatro; los que remolonean para atajar la piratería cultural que arruina a muchos artistas, por si pierden votos entre los incontables piratas; los que desde Hacienda amenazan y persiguen a cineastas y periodistas; los que rara vez leen un libro o asisten a una función de nada; los que suprimen la Filosofía de los estudios secundarios y restituyen la catequesis más rancia, contraria al saber y a la ciencia; los que reducen a lo bestia la ayuda a la Real Academia Española y jamás ponen pie en ella (casi preferible esto último, para que así no la mancillen); los que no mueven un dedo para que los ciudadanos sean más ilustrados y civilizados, o lo mueven sólo para que cada día lo sean menos y se vuelvan tan brutos como ellos. Estos son los que ahora celebran haber encontrado, quizá, unas cuantas astillas de una cadera de Cervantes. Alguien les habrá chivado que es un nombre venerado y que escribió unas obras maestras aún leídas por suficientes excéntrico.
Javier Marías. El País.
elpaissemanal@elpais.es