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sábado, 20 de diciembre de 2025

Cruzada contra la ignorancia

El 21,3% de los españoles creen que los años de la dictadura fueron “buenos” o “muy buenos”. El historiador Julián Casanova combate en las redes el negacionismo, pero está muy solo

Elegir a quienes gobiernan y criticarlos cuando te parezca o que te los impongan durante casi 40 años; dar un beso en la calle a tu pareja o que te envíen a la cárcel o al manicomio por homosexual, es decir, por “vago”, “maleante” y “peligroso”; ver películas, leer libros y periódicos sin censura o recibir únicamente contenidos mutilados por unas autoridades a las que les aterroriza cualquier cosa que haga pensar; divorciarte de tu maltratador o aguantar a su lado porque una comisaria moral llamada Elena Francis te ha recomendado que te pongas guapa para tu agresor —“Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida...”—; que las noticias hablen de juicios con garantías y condenas de cárcel a quienes las merecen o que pedir libertad sea motivo suficiente para acabar preso o ejecutado frente a una tapia; condenar el asesinato, a los 38 años, de uno de los mejores poetas de todos los tiempos, Federico García Lorca, o aceptar que su ejecución nos privara de todos los versos que le quedaban por escribir porque “algo habría hecho”... Uno pensaría que si se les preguntase a los ciudadanos hoy qué preferirían de todas esas opciones, el 100% escogería las primeras. Sin embargo, el último barómetro del CIS ha arrojado un porcentaje sorprendente de españoles que opta por las segundas: un 21,3% cree que la dictadura franquista fue un periodo “bueno” o “muy bueno” para el país.

Tienen trabajo los sociólogos, los antropólogos, los politólogos, incluso quizá también los parapsicólogos, para explicar la querencia de un 21,3% de la población por la represión y la oscuridad. Para analizar por qué al 61% de los votantes de Vox les parece “peor” o “mucho peor” el actual régimen democrático que la dictadura franquista, esos expertos pueden remitirse a los discursos de los diputados de la extrema derecha que, desde los escaños que les han concedido unas elecciones libres, afirman que este es “el peor Gobierno en 80 años” —literalmente, un “con Franco vivíamos mejor”— y que se jactan en el hemiciclo de que, “gracias a las redes sociales, muchos jóvenes están descubriendo que la etapa posterior a la Guerra Civil no fue una etapa oscura, sino de progreso y reconciliación”. Para buscar una explicación al 35,4% de los votantes del PP que opinan que el franquismo fue “bueno” para España —4,5 puntos porcentuales más de los que creen que fue “malo”—, pueden explayarse sobre la estrategia del partido de Alberto Núñez Feijóo de imitar al competidor por la derecha: sus causas —el miedo a perder apoyo electoral— y sus consecuencias —someterse al ideario de Vox en cuestiones como el aborto, la inmigración o las políticas de memoria no ha aumentado la estimación de voto del PP, sino la de Vox—. Y, como ocurre con los problemas que alcanzan cierta magnitud, probablemente todos esos especialistas acaben apuntando en la misma dirección: la educación.

En el colectivo de quienes —después, naturalmente, de los represaliados por el franquismo—, tienen más motivos para sentirse ofendidos por esos porcentajes, los historiadores, algunos ya han tomado medidas. La encuesta no les pilla por sorpresa. Llevan años observando la expansión del virus del negacionismo, alertando de la influencia mediática y política de autores que replican tesis franquistas ante una sociedad que no ha sido suficientemente vacunada en la escuela. Algunos, como Julián Casanova, han emprendido su propia cruzada contra la ignorancia, incluida la más terca, la del sectarismo, armados con datos y fechas. El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, quien el pasado febrero publicó una biografía de Franco, utiliza su cuenta de X (@casanovaHistory) para divulgar conocimiento y explicar, con rigor y un estilo ameno, “la dictadura en diez tuits” o “todo lo que debes saber sobre la Guerra Civil en siete vídeos”. Es una forma de contrarrestar, en democracia, 40 años de propaganda —“Aparecía en el NO-DO como caudillo militar, conductor del pueblo, deportista y abuelo venerable. Entre 1943 y 1975, los españoles pudieron verle en 375 ocasiones en actos propagandísticos; en 215 como jefe de Estado, y en 154 inaugurando pantanos y obras públicas”— y de proteger a los más jóvenes del bombardeo de desinformación que reciben en redes sociales como la propia X. Pero está muy solo, y los interesados en que el país viva entre tinieblas hacen demasiado ruido.

lunes, 13 de mayo de 2024

LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA. Historiadores, catedráticos y abogados forman la comisión que estudiará las vulneraciones de derechos entre 1978 y 1983.

El Gobierno constituye, en cumplimiento de la ley de memoria, el grupo de expertos para reconocer a víctimas como Yolanda González, asesinada por los ultras ya en democracia.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la constitución de tres comisiones para desarrollar la Ley de Memoria Democrática de 2022. Una para estudiar las vulneraciones de derechos humanos sufridas, entre 1978 y 1983, por personas que luchaban por consolidar la democracia; otra para analizar posibles deficiencias en las indemnizaciones económicas concedidas hasta ahora a víctimas de la Guerra Civil y la dictadura; y la tercera, para la memoria y reconciliación con el pueblo gitano. Tenían que haber estado listas en octubre del año pasado, pero las sucesivas convocatorias electorales retrasaron los planes del Gobierno.

La primera comisión obedece a la obligación establecida en la disposición adicional decimosexta de la norma. La presidirá el secretario de Estado de memoria, Fernando Martínez, y tendrá otros 12 miembros: Nicolás Sartorius, abogado y cofundador del sindicato CC OO que fue encarcelado en la dictadura; Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco; los historiadores José Álvarez Junco, Carme Molinero, Antonio Rivera, Sophie Gaby y Encarnación Lemus; los catedráticos de Derecho Penal Araceli Manjón, Jon-Mirena Landa y Paz Mercedes de la Cuesta; la abogada laboralista, exdiputada del PSOE y fundadora de la ONG Movimiento por la Paz Francisca Sauquillo; y el periodista José Antonio Martínez Soler.

Durante el debate de la ley, la previsión de crear esta comisión generó una gran polémica porque, al abarcar hechos sucedidos hasta diciembre de 1983, la derecha aseguró que se trataba de una concesión a EH Bildu para incluir los crímenes de los GAL. El expresidente del Gobierno José María Aznar sostuvo que era una norma “hecha por terroristas y pactada con terroristas”. Inés Arrimadas, de Ciudadanos, la presentó como el proyecto “infame” de “los hijos de ETA”. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ya aclaró en su momento cómo se había negociado esa disposición adicional y cuáles eran sus objetivos: “Una asociación de víctimas de la Transición nos había planteado esa extensión temporal. También lo hicieron casi todos los grupos nacionalistas y de izquierdas. Bildu quería llevarla prácticamente hasta la actualidad. El PSOE y Unidas Podemos planteamos en una enmienda que esa comisión técnica abarcara hasta 1982, nos pidieron hasta 1983 y dijimos que sí. Fue una propuesta nuestra, para que nadie pudiera acusarnos de que solo se estudiarían violaciones de derechos humanos de la época de UCD. Y a esa propuesta se sumaron otros grupos, entre ellos, Bildu”.

La disposición adicional está pensada “para reconocer a víctimas de violaciones de derechos humanos que trabajaron por la consolidación de la democracia y la defensa de los valores democráticos a partir de 1978 y que no podían acogerse a la ley [que comprende los hechos ocurridos entre el golpe de Estado de 1936 y la promulgación de la Constitución]”, explicó Martínez. Por ejemplo, Yolanda González, del Partido Socialista de los Trabajadores, que fue asesinada por la extrema derecha en 1980, o el líder vecinal Arturo Pajuelo, asesinado a puñaladas ese mismo año. El secretario de Estado subrayó que la ley “de ninguna manera” incluye a los etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala como víctimas del franquismo. “Fueron víctimas de los GAL, [y esos crímenes] se juzgaron y fueron condenados. La sentencia los reconoce [a Lasa y Zabala] como miembros de ETA. No caben en esta ley porque ETA no luchaba por la consolidación de la democracia, sino para desestabilizarla”.

Reparaciones económicas

La segunda comisión derivada de la ley de memoria estará integrada por representantes de varios ministerios, aunque sus nombres aún no han sido elegidos. Obedece a la disposición adicional decimoquinta de la ley, que obliga a estudiar las medidas de carácter económico para las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura reconocidas tanto en la normativa estatal como en las autonómicas (que el PP y Vox han pactado derogar en sus gobiernos regionales). Se trata de comprobar el grado de cobertura alcanzado con esas indemnizaciones desde la Transición hasta ahora, y detectar posibles deficiencias para subsanarlas.

La ley reconoce como víctimas, entre otras, a “las personas que padecieron la represión económica con incautaciones y pérdida total o parcial de bienes, multas, inhabilitación y extrañamiento”, y sobre esas incautaciones está prevista también una auditoría específica. En aquellos años era frecuente multar al fusilado, de forma que sus familiares, que en la mayoría de ocasiones no podían ni recuperar el cuerpo para enterrarlo, debían, además, cuantiosas cantidades de dinero. Es lo que le ocurrió, por ejemplo, a la familia de Antonio Cañadas, alcalde de Guadalajara al inicio de la Guerra Civil. “A mi padre”, relató a EL PAÍS su hija, Emilia Cañadas, “lo fusilaron el 20 de junio de 1939 y después le pusieron una multa de 14.000 pesetas por responsabilidades políticas”. “Como no las teníamos, nos embargaron. Vinieron a casa y se lo llevaron todo. Con la colcha de novia de mi madre hicieron un palio para el cura; rasgaron los colchones por si teníamos dinero. Nos dejaron en la calle”.

La tercera comisión creada este martes por el Consejo de Ministros responde a la disposición adicional duodécima de la ley de memoria y sigue una resolución del Parlamento Europeo de 2017 sobre los “aspectos de la integración de los gitanos en la Unión relacionados con los derechos fundamentales”. Esta comisión, presidida también por Fernando Martínez, contará con representantes de varios ministerios, del Consejo Estatal del Pueblo Gitano, de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que elegirá a dos de sus miembros, y con otros dos nombrados por las comunidades autónomas en el consejo territorial del próximo mes de mayo, además de dos expertos elegidos por el secretario de Estado de Memoria. Esta comisión elaborará un informe “sobre las medidas para aplicar los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición en lo relacionado con la situación histórica del pueblo gitano en España”.

https://elpais.com/espana/2024-04-23/historiadores-catedraticos-y-abogados-forman-la-comision-que-estudiara-las-vulneraciones-de-derechos-entre-1978-y-1983.html#?rel=mas

miércoles, 28 de febrero de 2024

Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre “La retaguardia en guerra. Catalunya, 1936-1937″

Codirector de la revista de historia L’Avenç entre 1993 y 1999, director del Arxiu d’Història del Socialisme de la Fundació Rafael Campanals y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona, José Luis Martín Ramos se ha especializado en la historia del movimiento obrero, centrando su investigación en los movimientos socialista y comunista del siglo XX en Cataluña y España. Coordinó una Historia del socialismo español dirigida por el inolvidable historiador Manuel Tuñón de Lara (redactó el volumen cuarto) y publicó igualmente una Historia de la Unión General de los Trabajadores (1998 y 2008).

Sobre la historia del PSUC ha publicado hasta el momento, además del libro comentado en esta entrevista, Los orígenes del PSUC en Cataluña, 1930-1936 (1977) y Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947 (2002).

Su publicación más reciente, de 2011, es Ordre públic i violència a Catalunya (1936-1937). Nuestra conversación, como se señaló, se centra básicamente en su última publicación: La reraguarda en guerra. Catalunya, 1936-1937, La retaguardia en guerra, casi 500 páginas de densa prosa publicadas por la editorial L’Avenç, Barcelona, 2012.

 ***

Déjeme felicitarle en primer lugar por su magnífico y, ciertamente, voluminoso ensayo (¡462 páginas de densa y documentada prosa!). Carles Santacana señalaba en un “Quadern” de El País que, aunque pareciese imposible, un período tan atractivo y clave como los primeres meses de la guerra civil en Catalunya no disponían todavía de un libro que sintetizase los hechos, las interpretaciones más fundamentales”. ¿Su libro, “La retaguardia en guerra. Catalunya, 1936-1937”, pretende llenar ese vacío? ¿Este ha sido el objetivo fundamental de su trabajo?

Nunca me lo había planteado así. En realidad yo pretendía responder a la reiteración de tópicos e interpretaciones sesgadas que dominan en el discurso mediático sobre la guerra civil y también, aunque parezca mentira, en el discurso historiográfico. Más que a un vacío yo siempre quise enfrentarme a un espacio repleto de basura cultural. Los tópicos de Bollotten, que se parecen mucho a los tópicos que ya escribiera Brasillach sobre la supuesta traición de los comunistas a la verdadera revolución; los tópicos de Payne; el tópico nacionalista de “la guerra contra Cataluña”. Y quería enfrentarme a él con la mayor cantidad que pudiera de, por así decirlo, “argumentos de archivo”.

¿Y cuáles son los tópicos de Payne?
En esencia no son diferentes a los de Bolloten, el papel satánico y taimado del comunismo en España. No querría darles demasiada publicidad. Ya lo hacen otros.

¿Podía resumir los nudos básicos del tópico nacionalista sobre la guerra contra Cataluña?
La tesis básica es que en Cataluña no se producía la fractura social y política que en el resto de España. Que los catalanes habrían resuelto pacíficamente sus diferencias, si los hubieran dejado. Que en Cataluña no había fascismo ni fascistas, de importancia. Y que la guerra civil fue impuesta a Cataluña. Porque era una guerra contra Cataluña como nación. Y en este punto hay un cierto desdoblamiento. Guerra contra Cataluña desencadenada desde luego por la reacción española, por los rebeldes, por Franco, uno de cuyos primeros objetivos habría sido precisamente ese: la liquidación de nuestra identidad nacional. Pero guerra impuesta a Cataluña y también en parte contra Cataluña, contra la identidad nacional, por parte del Gobierno de la República, de Negrín en particular. Así Carles Pi i Sunyer, alcalde de Barcelona y luego Conseller de Cultura, en sus memorias reflexiona sobre los errores de las batallas de Teruel y del Ebro y por qué habrían atraído sobre Cataluña, de manera directa, las invasiones rebeldes! Marià Rubió i Tudurí, diputado de ERC en las Cortes españolas, clamará en 1937 que aún ganando la República la guerra, Cataluña la puede haber perdido, etc, etc. De manera que en 1939 la derrotada fue toda Cataluña; si claro, también la de Valls i Taberner, la de la patronal textil, la del “Vichy catalán”….

Por lo demás, si me permite una pregunta casi de primero de ESO, ¿cuándo una interpretación histórica es un tópico desteñido e infundado?
A mis alumnos les digo que un tópico lo es cuando se trata de una idea, una tesis, que se mantiene por reiteración sin ningún argumento demostrativo objetivable y por ello también criticable. En el caso de la historia, cuando se mantiene por la fuerza de las hegemonías culturales y no por su sustento documental.

¿Qué nuevas fuentes ha usado para realizar su investigación? ¿Qué importancia tienen estas nuevas fuentes?
He utilizado las fuentes que están al alcance de todos. Las que están en los archivos españoles: el Archivo Histórico Nacional, el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, el Archivo Histórico Militar de Ávila; el del Partido Comunista de España, y otros. Los de Cataluña, entre otros el Arxiu Nacional de Catalunya, el Arxiu Montserrat Tarradellas Macià. Los Archives Nationales de Paris. El Instituto de Historial Social de Amsterdam. No sé ruso y no he podido consultar los archivos de la antigua Unión Soviética, pero he podido aprovechar los trabajos de Llibert Ferri y Josep Puigsech. He utilizado también historiografía local. No es que haya encontrado exactamente una nueva fuente, si no que he intentado trabajar a partir de la consulta directa de todos los archivos fundamentales, que están disponibles para el investigador. Con eso ya hay material suficiente para impugnar y superar el relato tópico. Un caso singular es el del Instituto de Historia Social de Amsterdam; en él están los archivos de la CNT, que casi nadie utiliza. Es más cómodo leerse a Federica Montseny, a Abad de Santillán, a Borkenau, y repetir cansinamente sus argumentos. En las historias de la guerra civil en Cataluña hay un exceso de utilización de “memorias” – muchas veces desmemorias o simples textos de polémica ideológica – y un déficit clamoroso de trabajo de archivo.

¿Y por qué cree que es así o que ha sido así hasta el momento? ¿Por qué no se consultan apenas, como usted mismo dice, los archivos de la CNT que están ubicados en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam? ¿Pereza, comodidad, son “explicaciones” suficientes?
No se por qué no se consultan. No hay ningún problema para hacerlo. Lo único que puedo es aventurar algunas interpretaciones: no se consultan por que, en un tema histórico tan abultado de escritos polémicos y de memorias, resulta más cómodo no hacer el trabajo de archivo, que siempre es más fatigoso; y además obliga a replantearte conocimientos incompletos, ideas preconcebidas… En nuestro país es más potente la divulgación histórica que la investigación histórica y eso también se refleja en una menor inversión en el trabajo de archivo.

Por curiosidad laboral e intelectual, ¿cuánto tiempo le ha llevado su investigación y la escritura del libro?
En el trabajo previo – investigación y maduración del análisis– he trabajado desde que acabé “Rojos contra Franco”, unos diez años; en la redacción final de esta primera parte año y medio largo. Durante ese tiempo he ido publicando algún artículo, sobre las patrullas del control, el frentepopulismo del PSUC, la política de Esquerra republicana, que me han servido como “trabajos sonda”. Y un elemento fundamental para contrastar lo que estaba haciendo y las conclusiones a que iba llegando han sido mis alumnos de la licenciatura de Historia, de la asignatura de Movimientos Sociales, a los que vengo explicando –en una parte del programa, que representa una cuarta del total– la guerra civil.

¿Y a sus alumnos de Historia, de la asignatura de movimientos sociales, les interesa sus indagaciones sobre la retaguardia en Cataluña en 1936-1939? Curiosos y singulares alumnos los suyos. ¿De dónde han salido?
Son los alumnos de segundo ciclo de la licenciatura de Historia de la UAB. Nuestra universidad es la única que ha tenido y mantenido, desde prácticamente su fundación, un ciclo de asignaturas de Historia del Movimiento Obrero, que por razones formales fue rebautizada como Historia de los Movimientos Sociales. La asignatura, que vengo impartiendo desde hace una veintena de años es la correspondiente a la primera mitad del siglo XX y en ella es evidente que tiene una presencia importante la guerra de España. El ensayo lleva un subtítulo “Catalunya, 1936-1937”. 

Pero la guerra, no le hablo ya de la dramática y criminal posguerra, finalizó dos años después. ¿Prepara otro volumen acaso? ¿Qué nos va a contar en él?
Si. Mi proyecto es sobre toda la guerra civil. Por razones logísticas decidí –fue un gran consejo de Giaime Pala– dividirlo en dos volúmenes. El segundo, hasta la caída de Catalunya, en febrero de 1939, espero tenerlo listo en 2013; estoy ya en su fase de redacción. Es la etapa en la que la guerra “entra” definitivamente en Cataluña, primero con las movilizaciones de las levas, los bombardeos, el agravamiento de la escasez, el “retorno” de los muertos en el frente y, finalmente, la invasión del territorio por los rebeldes; la etapa de la instalación del Gobierno de la República en Barcelona; la etapa de la disyuntiva entre la persecución de una salida negociada, imposible, a la guerra y la resistencia; de las conspiraciones políticas, también.

Componen el libro un prólogo y trece capítulos (mal número aparentemente, como recordó Andreu Mayayo el día de la presentación del libro en Barcelona). Déjeme preguntarle por algún tema de filosofía de la historia que usted apunta en la presentación: la historia, afirma, es un proceso de reconstrucción constante para el que siempre hay una perspectiva nueva. Así, pues, ¿nada puede ser dicho de forma definitiva en asuntos históricos? ¿Qué alimenta esas nuevas perspectivas?
No hago una afirmación de relativismo histórico. Hay algunas cuestiones que si van siendo definitivas, de la misma manera que una reconstrucción no es una creación. Pero para mí el historiador es, siempre, incluso aunque se encerrase en una torre, un hombre de su tiempo y por tanto su mirada a la historia es una mirada de su tiempo; es la mirada de su ideología. El historiador no reproduce la historia, eso es obviamente imposible; la construye, la reconstruye, la representa, con sus conocimientos, o la selección de sus conocimientos, con su pensamiento, con sus identidad social, incluso, en el sentido más amplio de esa identidad.

¿Por qué cree que sigue teniendo tanto interés y para tantas personas, y no sólo para los expertos, lo sucedido en la guerra civil española?
Es el gran tema de la historia contemporánea de España. El período de máxima aceleración histórica, que ilumina cien años anteriores y cuyo desenlace condiciona no sé si cien años posteriores. Como la guerra de Secesión de los Estados Unidos, el Rissorgimento italiano o la Revolución francesa. Fue el gran movimiento sísmico de la onda larga de la historia española reciente. Y, para más abundancia, buena parte de sus secuelas humanas, culturales, morales y políticas no se han superado todavía. Y como muestra un Garzón.

Un Garzón es una muestra pero sólo una muestra. ¿No hay más pruebas de esa afirmación gruesa que acaba de trazar? ¿Tan hacia atrás estamos?
Hay muestras a diario. El desprecio hacia las políticas de memoria; por ejemplo el manifestado por el actual Gobierno de la Generalitat. La exagerada importancia que se les ha dado a publicistas mentirosos como Pío Moa, el autor que más libros ha vendido sobre la guerra civil. Pero también y para no hacer el trazo tan grueso, el error – en mi opinión – de la mayoría de las políticas de memoria, que se han centrado sobre todo en la memoria del trauma, quizás por mimesis con las políticas de memoria del Holocausto; en la memoria de la violencia, de las víctimas y de los victimarios. Las políticas de memoria habrían de incidir mucho más en el recuerdo de la aportación republicana a las transformaciones sociales y culturales. No sólo hemos de recordar nuestros muertos; les haremos un mayor homenaje si recordamos la reforma del magisterio, el CENU, las políticas asistenciales y sanitarias… No se si estamos muy atrás, o es que todavía no arrancamos para adelante.

¿Se puede hacer una historia de Cataluña durante la guerra civil, separada de la historia de España en su conjunto?
Categóricamente, no. Pero se puede hacer la historia de la guerra civil, de la guerra de España, en Cataluña.

Discute usted algunos de los lugares más asentados en la historiografía de aquellos años. Le pregunto por algunos de ellos. ¿Hubo una revolución y una contrarrevolución como a veces se ha afirmado?
Hubo una contrarrevolución: la que empieza el 17 de julio en Marruecos, la de la sublevación, que fue mucho más que una militarada. La sublevación que catalizó al fascismo español. Sólo esa. Contra ella no se produjo exactamente una revolución sino la eclosión de diversos discursos, que todos ellos se consideraron revolucionarios, que quisieron responder a la grave desestabilización del estado republicano y, al mismo tiempo, a la defensa ante la sublevación. Profundizar más en esta cuestión nos llevaría a un debate sobre el concepto y el hecho de la revolución; un concepto que es siempre polisémico y un hecho que es siempre singular – y por tanto difícilmente preconcebido-. Y al análisis del proceso histórico concreto, que es lo que explico en el libro y que yo no me atrevería a resumir/simplificar. Lo que sí quiero precisar es que resulta una sandez, por decirlo suave, considerar que sólo había un discurso “verdadero” de la revolución y que, en todo caso, el discurso, la política del PSUC era “contrarrevolucionario, porque no coincidía con aquel supuestamente “verdadero” discurso de la revolución.

¿ Y quiénes han mantenido eso que usted ha llamado sandez?
No me hagas dar nombres de colegas. Es algo demasiado extendido en la literatura histórica como para señalar a alguien de manera individualmente. Si me lo permites, para irme del gremio citaré la novela que pretende escribir Lluís Llach.

¿Hubo o no en Cataluña una situación revolucionaria de doble poder?
Nunca hubo una situación de doble poder. Desde Pierre Broué ese doble poder se identificó en la supuesta confrontación antagónica entre el Gobierno de la Generalitat y el Comité Central de Milicias Antifascistas. En primer lugar el Comité fue el producto de un pacto político ofrecido a las organizaciones obreras, y no solo a la CNT, por el Presidente de la Generalitat, Lluís Companys; significó, precisamente, la alternativa a la “revolución social” que pretendieron proclamar muy contados dirigentes de la CNT, García Oliver y casi nadie más. A partir de ese pacto se produjo una dualidad de funciones. Lo que si sucedió es que en el ejercicio de esa dualidad funcional hubo invasiones parciales de territorio y tensiones, sobre todo en el control de la violencia; y también, y sobre todo, una creciente incapacidad de ambos organismos, por razones diferentes que explico en el libro, por controlar sus propios ámbitos. Por ello, finalmente, desde finales de agosto ya se empieza a plantear la renovación del pacto político mediante la formación de un nuevo Gobierno de la Generalitat, integrado por todos los que formaban parte del Comité, y la disolución de éste. No creo que ese sea el proceso lógico de una situación de doble poder.

Un tema controvertido: la violencia en la retaguardia republicana en los primeros momentos de la guerra. Te pregunto a continuación sobre ello. ¿De acuerdo?
De acuerdo, el tema fue y sigue siendo muy importante.

martes, 12 de diciembre de 2023

_- Las siete carreras con peores sueldos a los cuatro años de graduarse

_- Pese a la precariedad laboral de quienes estudiaron Psicología y grados audiovisuales, aumenta el número de estudiantes de estas titulaciones El 54% de los universitarios habría escogido otros estudios si hubiera tenido asegurado su futuro económico, según una encuesta de la Fundación SM, pero aún hay muchos vocacionales: de hecho, los orientadores recomiendan estudiar lo que a uno le gusta. Eso explica que los estudiantes de artes y humanidades hayan crecido un 7%, pese a que su futuro laboral parezca complicado. Estas son las siete carreras con un peor sueldo a los cuatro años de graduarse, según el cruce de datos de la Seguridad Social y de los estudiantes hecho por el Sistema Integrado de Información Universitaria del Ministerio de Universidades y analizado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (FCyD), una entidad conformada por grandes empresas españolas. 

Desde 2015, con el Plan Bolonia, que estableció nuevos planes de estudio, ha habido grandes vaivenes de oferta y demanda en estas carreras. 
 Artes 
♦ Salario medio a los cuatro años: 22.898 euros 
♦ 72% de los graduados en Bellas Artes afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 1,5 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, +7,8%: 33.900 (2015) / 36.600 (2022) 
 Estudiar arte es muy vocacional y seis universidades piden más de un 10 sobre 14 para acceder a Bellas Artes, aunque las perspectivas laborales sean inciertas. 

Con el Plan Bolonia han surgido nuevos grados relacionados con la imagen ―Fotografía y Creación Audiovisual o Cine y Ficción Audiovisual― y la escena ―Artes Escénicas e Interpretación Audiovisual o Composición Laboral― y aunque el catálogo de salidas laborales se va ampliando, los sueldos son bajos. 

También en Historia del Arte (el 35% trabaja en su área y solo el 25% gana más de 1.500 euros) y Conservación y Restauración (el 60% se emplea en lo suyo, pero apenas un 16% supera los 1.500 euros de sueldo) que ocupan el último y penúltimo puesto de un ranking de un centenar de profesiones del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Informática
32.654,68
Salud y Servicios sociales
31.428,77
Medicina
38.273,14
Enfermería y atención a enfermos
31.322,63
Otras ciencias de la salud
26.064,16
Trabajo social y orientación
24.534,38
Ingeniería, industria y construcción
30.293,67
Ingenierías
31.133,3
Arquitectura y construcción
27.760,76
Educación
26.948,46
Formación de docentes enseñanza primaria
28.809,05
Formación de docentes enseñanza infantil
25.013,33
Otra formación de personal docente y ciencias de la educación
24.062,93
Negocios, administración y derecho
26.806,79
Derecho
27.794,12
Administración y gestión de empresas
26.937,85
Otra educación comercial y empresarial
24.539,3
Agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y veterinaria
25.817,34
Sector primario
27.211,6
Veterinaria
22.838,91
Servicios
25.402,26
Otros servicios (transporte, prevención de riesgos...)
36.920,14
Deportes
24.644,06
Turismo y Hostelería
23.212,79
Ciencias sociales, periodismo y documentación
25.105,99
Economía
27.341,74
Otras ciencias sociales y del comportamiento
26.173,23
Psicología
23.984,62
Periodismo e información
23.080,74
Artes y humanidades
24.981,19
Lenguas
26.960,66
Humanidades
24.754,69
Técnicas audiovisuales y medios de comunicación
22.941,97
Artes
22.898,83
Ciencias
24.376,66
Matemáticas y Estadística
30.964,32
Ciencias Físicas, Químicas, Geológicas
24.222,24
Ciencias de la Vida
22.916,7

Veterinaria 
♦ Salario medio a los cuatro años: 22.838 euros 
♦ 73% afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 8,5 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, +2,3: 9.373 (2015) / 9.600 (2022) 

 Veterinaria es la segunda carrera con más candidatos por cada plaza para ingresar en una universidad pública: 8,5 de ratio. Solo está por delante Medicina con 13. Esta enorme demanda se explica, en parte, porque apenas se oferta en 10 facultades públicas. Son unos estudios carísimos ―exigen muchos laboratorios y contar con una clínica con animales vivos― y las universidades y gobiernos autonómicos se resisten a implantar el grado. Las privadas han visto un nicho de negocio para disgusto de la profesión. El colegio de veterinarios de Madrid se opuso a la apertura del grado en la Universidad Europea en 2020, pues en su opinión iba a “agravar la precariedad laboral, cuyos datos son alarmantes”. Según el INE, nueve de cada 10 nuevos veterinarios empleados tiene un trabajo acorde a su nivel de estudios y área de conocimiento, pero solo un 39% gana más de 1.500 euros mensuales. 

Ciencias de la vida 
♦ Salario medio a los cuatro años: 22.916 euros 
♦ 80% de los biólogos afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años y el 77% de los bioquímicos 
♦ 2,2 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, -2%: 40.300 (2015)/ 39.500 (2022) 

 Las carreras relacionadas con la biología ―Bioquímica, Biomedicina, Biotecnología...― viven un auge por la apertura de nuevos grados que las vinculan con las ciencias de la salud, un área de conocimiento que se ha disparado, especialmente tras la pandemia. De forma que los candidatos han pasado de 1,7 por plaza en 2015 (cuando se establecieron los nuevos planes de estudio y grados) a los 2,2 del pasado curso y las notas de acceso a estos grados están a la altura de muy pocos. Y, sin embargo, los salarios no acompañan. A los cuatro años de graduarse, el 92% está empleado, pero la mitad no llegan a los 1.500 euros netos mensuales. El biólogo Francisco Castillo, presidente de la Asociación Nacional de Investigadores Hospitalarios (ANIH), recordaba en un reciente reportaje en este diario el éxodo de titulados. En medio año había recibido seis ofertas para irse. “Con el bloqueo en la empleabilidad del sector público, muchos graduados buscan pastos más verdes. Es una pena con lo que se ha invertido en ellos, que se marchen”. Desde la Federación Española de Biotecnólogos (FEBiotec) lamentan que sin un máster en ese campo ―suelen superar los 10.000 euros― es muy complicado encontrar trabajo en la industria. 

 Técnicas audiovisuales y medios de comunicación 
♦ Salario medio a los cuatro años: 22.941 euros 
♦ 83% afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 1,7 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos,+14,1%: 17.600 (2015) / 20.500 (2022) Frente a la evidente caída de alumnos en Periodismo, en un mundo cada vez más sometido a la imagen, los inscritos en estas titulaciones crecen, en especial en las universidades privadas con buenos medios para hacer prácticas. “El periodismo está perdiendo prestigio porque cualquiera puede emitir noticias (...), mientras que las profesiones audiovisuales están más de moda por el tema audiovisual”, sostiene el decano de Ciencias de la Información de la Comoplutense, Jorge Clemente. Según datos del INE, el 77% tiene a los cuatro años de graduarse un trabajo acorde a su nivel de estudios, pero solo el 60% vinculado a su especialización. Este ámbito de conocimiento engloba desde cine, a comunicación audiovisual o creación artística de videojuegos. 

 Periodismo 
♦ Salario medio a los cuatro años: 23.080 euros 
♦ 69% afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 1,3 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, -18,4%: 19.000 (2015) / 15.500 (2022) 


Los estudios de Periodismo han perdido el tirón que tenían y las facultades se van a ver forzadas a modernizar la titulación ―más contenidos digitales, de análisis de datos, redes sociales― y más prácticas. Conscientes de ello, hay quien ha optado ya por tomar medidas, como la Complutense ―que cuenta con la facultad más grande― que ha menguado sus ocho grupos en primero de 120 alumnos a 50. Apenas el 67% trabaja en algo relacionado con lo que ha estudiado, pero se abren nuevas vías de empleo. José Fernández-Álava, director general de Dircom (Asociación de Directivos de la Comunicación), cree que en periodismo corporativo, el que se hace desde las compañías, las facultades lo están haciendo bien: “Están cada vez más especializadas y existen, además, programas que te ayudan a formarte como directivo después de unos años de desempeño profesional”. 

Turismo y Hostelería 
♦ Salario medio a los cuatro años: 23.212 euros 
♦ 80% afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 0,6 candidatos por cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, -57%: 25.600 (2015) / 16.300 (2022) El turismo es uno de los puntales de la economía española y, sin embargo, la situación de sus graduados, que encuentran en otros titulados en Derecho o Económicas a serios competidores, es muy precaria. Por eso, su conferencia de decanos planea un giro radical en los estudios que se han quedado obsoletos en temas como la digitalización, gestión pública o consultoría. En 2015 casi se llenaban casi las clases (0,9 candidatos por plaza), pero ahora sobran el 40% de los puestos, ningún área de conocimiento sufre tal brecha. La pandemia ha sido su puntilla. 

Psicología 
♦ Salario medio a los cuatro años: 23.984 euros 
♦ 70% afiliados a la Seguridad Social a los cuatro años 
♦ 3,3 candidatos para cada plaza en una universidad pública 
♦ Alumnos, 14,5%+ : 69.300 (2015) /81.000 (2022) 

La carrera de Psicología ya no se encuadra dentro de las ciencias sociales, sino en las ciencias de la salud ―el objetivo de muchos bachilleres― y eso ha tenido su reflejo en los candidatos por plaza en las universidades públicas: de 2,4 en 2015 a 3,3 ahora. Y eso que hay un boom de facultades que ofertan la titulación: está en 75 de las 90 universidades. Salen al mercado un 28% más de titulados y aún un puñado de campus no han graduado a su primera promoción. “Las universidades han respondido a la preferencia de los alumnos, pero en el mercado laboral se ha generado una cierta atomización y un preocupante crecimiento en las tasas de desempleo debido a la elevada competitividad”, alerta un informe de FCyD sobre la titulación. Pero rema a favor de Psicología que el número de profesionales en el sistema público de salud es muy bajo y la tendencia debería virar. “La psicología clínica se ha convertido en una especialidad más que esencial”, recuerda FCyD, especialmente tras la pandemia, que ha agudizado los problemas de ansiedad, depresión o miedo a la enfermedad. 

martes, 14 de noviembre de 2023

Marcus Rediker, historiador: “Todos vivimos con los fantasmas de la esclavitud”. El estadounidense sostiene que los marineros y piratas del siglo XVIII son precursores de los movimientos anticapitalistas modernos.

Markus Rediker, profesor, historiador y ensayista estadounidense, en un hotel en Madrid.
Markus Rediker, profesor, historiador y ensayista estadounidense, en un hotel en Madrid.JAIME VILLANUEVA

El estadounidense sostiene que los marineros y piratas del siglo XVIII son precursores de los movimiento anticapitalistas modernos

El historiador Marcus Rediker (Kentucky, 71 años) pronuncia con sosiego palabras cargadas de rebelión. No le hace falta alzar la voz. Avala su contenido con un estudio profundo de los testimonios y acciones de “las personas de abajo” que claman justicia histórica. Otorga el protagonismo de su investigación a los esclavos africanos llevados por millones a mejorar la vida de otros en otras latitudes durante siglos y defiende que los marineros y piratas del XVIII son precursores de los movimientos anticapitalistas modernos. Como muestra de su activismo por reescribir una Historia dominada por los vencedores comparte que en todas las cárceles de Texas está prohibido su libro La hidra de la revolución (2022), que ha presentado este mes en España junto a Villanos de todas las naciones (2023), los dos de Traficantes de Sueños

Pregunta. ¿Qué lecciones dejaron los piratas?
Respuesta. Los piratas eran marineros, trabajadores comunes con bajos salarios, mala alimentación y castigos violentos infligidos por los todopoderosos capitanes de barcos. Ellos se organizaron de manera diferente. Elegían a su capitán, establecían límites a su poder, dividían los recursos en partes iguales y le daban a la tripulación el poder de establecer los castigos... El barco pirata era una utopía democrática e igualitaria para el marinero común. Desafiaron los modelos existentes sobre cómo gestionar un barco.

P. ¿Y quiénes serían los piratas del siglo XXI?
R. Probablemente la comparación más cercana serían los hackers. Ocupan una posición estratégica. Así como los piratas provocaron una crisis comercial mundial, los piratas informáticos tienen un poder similar en el sistema de comunicaciones, algunos con intenciones subversivas.

P. ¿Siente que ahora tiene el poder para renegociar la Historia con su trabajo?
R. Siento que hago un aporte a la sociedad. Pero la historia es colectiva, no individual, y muy amplia. Se necesita una revisión con nuevas miradas, de la esclavitud o de las mujeres. Esto puede conducir a resultados que para algunos no son lo suficientemente patrióticos o desafían el nacionalismo de una historia pasada de moda.

P. ¿Detecta cambios en los discursos históricos?
R. Sí. Crecí durante la Guerra Fría con una historia dominada por una élite de hombres blancos. Ahora hay más personas incluidas y representadas, pero todavía tenemos trabajo por hacer; que el público en general comprenda la importancia de la esclavitud, por ejemplo. Y esto es controvertido.

P. ¿Se pueden sentir todavía en África los efectos de millones de personas desarraigadas de sus tierras durante siglos?
R. Definitivamente. Todos vivimos con los fantasmas de la esclavitud. No es casualidad que en África Occidental se encuentren muchos de los países más pobres del mundo. Durante siglos, los europeos y sus aliados africanos capturaron y se llevaron a millones de los más jóvenes y fuertes de su población. Los europeos también han explotado allí sus recursos naturales. No hay duda de que se han causado graves daños.

P. ¿Qué recomienda ahora?
R. En mis estudios veo una conexión directa entre la violencia deliberadamente calculada utilizada en el sistema esclavista y el racismo y la violencia que existen hoy. Debemos comenzar con un reconocimiento honesto de lo que sucedió en el pasado. Hay disculpas, pero necesitamos ir más allá. Necesitamos reparar los daños causados por la trata de esclavos y la esclavitud, eliminar los prejuicios, la pobreza, la desigualdad y las muertes prematuras. Las reparaciones no son solo una cuestión de dinero, sino de educación, de justicia social y de creación de una vida mejor para todos. Si no afrontamos el daño causado por nuestra historia violenta, persistirá una injusticia masiva.

P. ¿Dónde encuentra las evidencias de las personas a las que llama “sin rostro” o “sin voz”?
R. He encontrado que los registros judiciales son muy útiles, entre otras cosas porque los pobres casi siempre están en el lado equivocado del mundo. En esos documentos legales se pueden encontrar sus testimonios con su versión de los hechos, sus creencias, sus culturas... Hay muchos secretos dentro de esas fuentes.

P. En Barco de esclavos (Capitán Swing, 2021) se lee que un capitán mató a latigazos a una chica de 15 años que se negaba a bailar desnuda, entre otras atrocidades. ¿Cómo afrontó el dolor de realizar esta investigación?
R. Es doloroso, pero hay que estar dispuesto a decir la pura verdad. Cuando uno escribe sobre un tema como la trata de esclavos, también debe intentar hacer justicia a las víctimas de tanta violencia y terror. Lo que pasé al escribir el libro no es nada comparado con lo que ellos sufrieron.

https://elpais.com/cultura/2023-09-23/marcus-rediker-historiador-todos-vivimos-con-los-fantasmas-de-la-esclavitud.html