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viernes, 29 de junio de 2018

¿En qué consiste la dieta nórdica que recomienda la OMS, junto a la mediterránea, para mejorar tu salud? Redacción BBC Mundo.

Seguro que has oído hablar de la dieta mediterránea como un referente de alimentación saludable. Pero, ¿existen otros modelos a seguir?

Una revisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó evidencias de que tanto la dieta mediterránea como la dieta nórdica pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes o los problemas cardiovasculares, que con frecuencia están ligados a la obesidad.

Pero si bien la dieta mediterránea es muy conocida, ¿en qué consiste la dieta nórdica?

Según el informe de la OMS, la dieta nórdica comparte muchas características con la dieta mediterránea pero está basada en alimentos procedentes tradicionalmente de Europa del Norte: Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

Varios países europeos han promovido esta dieta como un modelo alimentario beneficioso para la salud, principalmente en esa región, con resultados positivos, según la OMS.

Más pescado y sin aceite de oliva

La dieta nórdica se basa en el consumo de estos alimentos:

vegetales de hoja verde y de raíz, bayas o frutas del bosque, fruta, cereales enteros, como la cebada, la avena o el centeno, legumbres, lácteos bajos en grasa, pescados, incluidos los grasos como el salmón, la caballa o el arenque, que se consumen varias veces a la semana.

Quizás la mayor diferencia con la dieta mediterránea, según la OMS, es que en lugar de aceite de oliva en la dieta nórdica predomina el aceite de colza.

De acuerdo al informe de la OMS, para las poblaciones no nórdicas los principios de esta dieta noreuropea quizás sean más fáciles de adaptar que los alimentos en sí.

En términos generales, se trata de promover el consumo de cereales enteros, fruta y vegetales a la vez que se excluyen las grasas saturadas.

La OMS destaca que varios estudios la han vinculado a mejorías en los factores de riesgo tanto de enfermedades cardiovasculares como de diabetes, aunque no ha sido tan estudiada como la dieta mediterránea.
Pirámide de la dieta del Mar Báltico.

La "Nueva Dieta Nórdica" y un decálogo de principios
La "Nueva Dieta Nórdica" es una interpretación gastronómica de esta dieta tradicional de la zona del norte europeo.

Fue desarrollada en 2004 por varios chefs nórdicos de referencia que firmaron un manifiesto del mismo nombre.

Esta interpretación está basada en cuatro principios esenciales: salud, potencial gastronómico, sustentabilidad e identidad nórdica.

Estos principios promueven el consumo de ingredientes locales, silvestres y frescos.

En toda la región se han desarrollado políticas y eventos destinados a la promoción de esta nueva versión de la dieta tradicional, no solo desde el punto de vista de la salud sino también desde la perspectiva cultural e incluso turística.

En 2012 el ministerio de Alimentación, Agricultura y Pesca de Dinamarca publicó esta guía general de alimentación de acuerdo a ese manifiesto:

1. Come más frutas y vegetales todos los días

2. Come más productos de cereales enteros

3. Consume más alimentos del mar y los lagos

4. Come carne de mejor calidad, pero en menor cantidad

5. Come más comida de paisajes salvajes

6. Come productos orgánicos cuando te sea posible

7. Evita los aditivos en la comida

8. Come más platos basados en los alimentos de temporada

9. Come más platos de comida casera

10. Genera menos desperdicios.

3 en 1: dieta, cultura y salud

Según la OMS tanto la dieta mediterránea como la dieta nórdica son ejemplos de cómo los recursos culturales pueden ser utilizados con fines novedosos y beneficiosos para la salud.

"La cultura gastronómica está basada en la tradición pero está también abierta al cambio y a la adopción de nuevas ideas, como evidencia el auge de la dieta nórdica y de las múltiples variantes de la dieta mediterránea, que son a la vez nuevas y culturalmente auténticas", dice el documento de la OMS.

"Quienes desarrollan las políticas deberían tratar de alinear en la medida de lo posible las guías de nutrición con el contexto cultural local", recomienda el organismo.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-44041788#

La dieta Mediterránea aquí.

lunes, 18 de septiembre de 2017

_- Los inesperados beneficios de la dieta de hace un millón de años. El autor pasó tres días comiendo como un 'hazda', uno de los últimos grupos cazadores-recolectores que quedan en África

_- Cada vez más pruebas indican que cuanto más rica y diversa sea la comunidad microbiana del intestino, menor será el riesgo de enfermar. La dieta es clave para conservar la diversidad, como quedó demostrado de manera asombrosa cuando un estudiante de grado siguió una dieta de McDonald’s durante 10 días, y al cabo de cuatro nada más experimentó un descenso significativo de la cantidad de microbios beneficiosos. Diversos estudios de amplio alcance sobre humanos y animales han arrojado resultados similares.

El microbioma del intestino es una comunidad enorme formada por millones de bacterias que tiene una influencia decisiva en el metabolismo, el sistema inmunitario y el estado de ánimo. Estos hongos y bacterias habitan hasta el último recoveco del tracto gastrointestinal. La mayoría de este “órgano microbiano”, que pesa entre uno y dos kilos, está situado en el colon (el tramo principal del intestino grueso).

Normalmente, los mayores cambios microbianos se observan en personas con mala salud y un microbioma poco diverso e inestable. Lo que ignorábamos era si un microbioma intestinal sano y estable podía mejorar en tan solo unos días. La ocasión de comprobarlo se presentó de manera poco corriente cuando mi compañero Jeff Leach me invitó a hacer un viaje de estudio a Tanzania, donde él había vivido y trabajado con los hadzas, uno de los últimos grupos cazadores-recolectores que quedan en África.

Actualmente mi microbioma está considerablemente sano, y mi diversidad intestinal –un parámetro que refleja el número y la abundancia de las diferentes especies y constituye la mejor medida general de una buena salud– era la más alta de las 100 primeras muestras que analizamos dentro del proyecto MapMyGut. Una diversidad alta se asocia con un riesgo bajo de sufrir obesidad y muchas enfermedades. Los hadzas tienen una de las diversidades más ricas del planeta.

Jeff trazó el plan de investigación. Me propuso que, durante mi estancia en el campamento del proyecto, pasase tres días comiendo todo lo que pudiese como un cazador-recolector. Tenía que medir los microbios de mi intestino antes de salir para Tanzania, mientras estaba con los hadzas, y después de mi regreso a Reino Unido. No me estaba permitido lavarme ni usar toallitas con alcohol, y se esperaba de mí que cazase y recolectase con los hadzas lo más posible, lo cual incluía entrar en contacto con las heces sueltas de niños hadzas y de babuinos rondando por ahí.

Para ayudarnos a grabar el viaje me acompañaba Dan Saladino, el intrépido presentador y productor del espacio The Food Programme de la cadena BBC Radio 4, que estaba preparando un especial sobre los microbios de los hadzas.

Tras un largo y agotador vuelo al aeropuerto monte Kilimanjaro de Tanzania, pasamos la noche en Arusha, una ciudad del norte del país. Antes de ponernos en camino a la mañana siguiente, produje mi muestra de heces de referencia.

Después de ocho horas de viaje en Land Rover por pistas llenas de baches, llegamos a nuestro destino. Jeff nos llamó por señas para que subiésemos a lo alto de una roca enorme y presenciásemos el más maravilloso de los atardeceres sobre el lago Eyasi. Allí, a un tiro de piedra del famoso yacimiento paleontológico de la garganta de Olduvai y con la imponente llanura del Serengueti al fondo, Jeff nos explicó que nunca estaríamos tan cerca de nuestro hogar en cuanto miembros del género Homo como en el lugar en el que nos encontrábamos en ese momento.

Una dieta de un millón de años
Los hadzas salen a buscar los mismos animales y las mismas plantas que los humanos han cazado y recolectado durante millones de años. Cabe destacar que el baile de microbios humanos que se interpretó en esas tierras durante miles de millones de años probablemente determinó ciertos aspectos de nuestro sistema inmunitario y nos hizo ser como somos en el presente. La importancia de estar en el país de los hadzas no se me escapaba.

A diferencia de los miembros de esta tribu, que duermen alrededor de una hoguera o en cabañas, a mí me dieron una tienda y me dijeron que cerrase bien la cremallera porque había escorpiones y serpientes. Si tenía que salir de noche a hacer pis debía tener cuidado en dónde pisaba. Tras una noche de sueño interesante pero inquieto, me habían recogido un buen montón de vainas de baobab para el desayuno.

El fruto del baobab constituye la base de la dieta hadza. Rebosa vitaminas, sus semillas contienen grasas y, por supuesto, tiene importantes cantidades de fibra. Estábamos rodeados de baobabs que se extendían en la distancia hasta donde me alcanzaba la vista. Sus frutos tienen una cáscara dura, parecida a la del coco, que se rompe con facilidad dejando ver una carne blanquecina que envuelve una semilla rica en contenido graso. Los altos niveles de vitamina C le dan un intenso e inesperado sabor cítrico.

Los hadzas mezclaron los trozos blancuzcos con agua y lo removieron todo enérgicamente con un palo durante dos o tres minutos hasta que se convirtió en unas gachas densas y lechosas que filtraron –o algo parecido– en un tazón para mi desayuno. La bebida era sorprendentemente agradable y refrescante. Como no estaba seguro de qué más iba a comer el primer día, me bebí dos tazones, y de repente me sentí saciado.

Mis siguientes tentempiés fueron las bayas silvestres que crecían en muchos de los árboles que rodeaban el campamento. Las más abundantes eran los pequeños kongorobi. Estos refrescantes frutos, ligeramente dulces, tienen 20 veces más fibra y polifenoles que las variedades cultivadas, lo cual constituía un poderoso alimento para mi microbioma intestinal. Almorcé tarde unos cuantos tubérculos ricos en fibra que las recolectoras habían desenterrado con la ayuda de un palo afilado y habían echado al fuego. En este caso costaba más esfuerzo comerlos. Se parecían a un apio duro y terroso. No repetí ni me quedé con hambre, seguramente debido a la cantidad de fibra del desayuno. Nadie parecía preocupado por la cena.

Al cabo de unas horas nos pidieron que nos uniésemos a una batida de caza en busca de un puercoespín, una delicia poco frecuente. Ni siquiera Jeff había probado esa criatura en sus cuatros años de trabajo de campo.

Los hadzas habían seguido la pista a dos puercoespines nocturnos de 20 kilos hasta su sistema de galerías en el interior de un termitero. Tras unas cuantas horas de cavar y abrir túneles –evitando cuidadosamente las espinas, afiladas como una hoja de afeitar–, finalmente atravesaron a un par de animales con las lanzas y los sacaron a la superficie. Encendieron una hoguera. Las espinas, la piel y los órganos valiosos fueron separados con mano experta, y el corazón, los pulmones y el hígado cocinados e ingeridos sin demora.

El resto de la carcasa, con su abundante grasa, se transportó de vuelta al campamento para una comida comunal. Su sabor se parecía mucho al del lechón. Los dos días siguientes el menú fue similar. El plato principal incluía damán, un extraño ungulado de espeso pelaje y unos cuatro kilos de peso, parecido al cuy y –precisamente él entre todas las criaturas– emparentado con el elefante.

El postre, recogido de lo alto de un baobab, consistió en la mejor miel dorada que habría podido imaginar jamás, con el añadido de un panal repleto de las grasas y las proteínas aportadas por las larvas. La combinación de grasas y azúcares hacía de nuestro postre el alimento con mayor concentración de energía de la naturaleza, capaz de competir con el fuego en lo que respecta a su importancia para la evolución.

En el país de los hadzas nada se desperdicia ni se mata si no es necesario, pero se come una increíble variedad de especies de plantas y animales (alrededor de 600, la mayoría de ellos pájaros) comparado con lo que comemos en Occidente. La otra cosa que se me quedó grabada fue el poco tiempo que dedicaban a conseguir el alimento. Parecía que no les llevaba más de unas horas al día. Era algo tan sencillo como recorrer un supermercado grande. Caminases en la dirección que caminases, había comida: arriba, encima, y debajo de la tierra.

Aumento de la diversidad del microbioma
Veinticuatro horas después, Dan y yo estábamos de vuelta en Londres, él con sus preciadas cintas de audio y yo con mis queridas muestras de heces. Después de producir unas cuantas más, las envié al laboratorio para que las analizasen.

Los resultados mostraron claras diferencias entre la muestra inicial y las tomadas al cabo de tres días de dieta recolectora. La buena noticia fue que la diversidad microbiana de mi intestino había aumentado ni más ni menos que un 20%, y que incluía algunos microbios africanos totalmente novedosos, como los del filo de los sinergistetes.

La mala noticia fue que, transcurridos unos días, los microbios habían vuelto prácticamente al mismo punto en que estaban antes del viaje. Pero habíamos aprendido una cosa importante: por buenas que sean tu dieta y la salud de tu intestino, no son ni de lejos tan buenas como las de tus ancestros. Todo el mundo debería hacer el esfuerzo de mejorar su salud intestinal volviendo a asilvestrar su dieta y su forma de vida. Ser más atrevidos en la cocina diaria y volver a conectarnos con la naturaleza y con la vida microbiana que la acompaña puede ser lo que todos necesitamos.

Tim Spector es catedrático de Epidemiología Genética del King’s College de Londres.
Jeff Leach es investigador visitante del King’s College de Londres.

Cláusula de divulgación: Tim Spector es cofundador de Map My Gut Ltd, una empresa dedicada a realizar pruebas de microbioma. Además, recibe subvenciones del Consejo de Investigación Médica, el Instituto Nacional para la Investigación de la Salud, la Fundación para la Investigación de las Enfermedades Crónicas, y Alzheimer’s Research UK, y es autor de El mito de las dietas: Lo que dice la ciencia sobre lo que comemos.

Jeff Leach es fundador de Human Food Project, cofundador de Map My Gut LTd, y autor de ReWild.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation.
Traducción de News Clips.
https://elpais.com/elpais/2017/07/13/ciencia/1499947417_255308.html?rel=lom

domingo, 16 de agosto de 2015

Un plan para ayudar a tener un vientre plano

El verano es una época de competición: por ver quién recorre más kilómetros hacia lugares recónditos del mundo; por ver quién gana en la carrera de ingeniería moderna para cuadrar los días de vacaciones; y por ver a quién le queda mejor el bikini en sus fotos veraniegas. Estas misiones estivales se repiten año tras año, y aunque el concepto last-minute solo deberías aplicarlo a la hora de irte de viaje, a la gran mayoría se nos acaba echando el tiempo encima a la hora de lucir tipazo en la playa.

Una buena alimentación y ejercicio regular es el plan A que se debería haber puesto en marcha hace meses, pero si necesitas un plan B, los expertos de Kaiku Sin Lactosa nos dan los siete tips que necesitas de manera urgente para estar perfecta en cuanto pongas un pie en la arena.

1. Elimina ciertos alimentos de tu dieta. Si necesitamos un vientre deshinchado ASAP, hay una lista de comidas que debes evitar a toda costa: chicles, bebidas con gas, platos muy grasos o fritos, y alimentos como el brócoli, la coliflor o las coles de Bruselas deben desaparecer de tu dieta desde hoy mismo.

2. Alimentos que sí. Por otro lado, existen grandes aliados nutricionales para conseguir un vientre liso exprés. Los lácteos sin lactosa te aseguran digestiones ligeras y combaten la hinchazón; el té negro equilibra nuestros niveles de cortisol para luchar contra el estrés -el principal enemigo de un vientre plano saludable-; el chocolate negro ayuda a una digestión pausada y es saciante; y los espárragos contribuyen a un estómago menos hinchado gracias a su poder diurético.

3. Pon el despertador (también en vacaciones). Un estudio de Northwestern Medicine concluyó que aquellos que se despiertan en torno a las once de la mañana tienden a consumir unas 250 kilocalorías más de media al día, la mitad de fruta y productos frescos, y el doble de fast food que la gente que se levanta antes. Ya sabes, hay que dormir entre siete y ocho horas, pero situándolas en la porción adecuada del reloj.

4. Flat-Belly Cheat. Sin ser un truco en sí, sí es una fuerte ayuda a la motivación. Consiste en potenciar otras partes de nuestro cuerpo para lograr un efecto más simétrico, equilibrado y esbelto, a través de nuestra elección de ropa. Utilizar faldas, pantalones pitillo, y tops que dejen parte de los hombros a la vista crean un efecto armonioso y ayudan a aumentar el efecto ‘vientre plano’.

5. Sigue una dieta colorida. Una regla visual muy fácil de recordar: cuanto más llamativo sea el color de una fruta o vegetal, más posibilidades tiene de tratarse de un alimento positivo para eliminar toxinas, deshinchando así el vientre.

6. ¡Pon la espalda recta!. Una buena postura puede convertirse en el efecto óptico más poderoso. Mantener la espalda recta contrarresta el ‘efecto michelín’ que entra en conflicto con el vientre plano, además de que ayuda a eliminar la hinchazón.

7. Mastica correctamente la comida. Toda ayuda al estómago es poca: cuanto más procesada llegue la comida, más fácil será conseguir un vientre plano y absorber los nutrientes adecuados. Según un estudio de la universidad china de Harbin, lo ideal sería masticar cada porción hasta 40 veces. Di adiós a las prisas y disfruta de cada bocado, ¡estás de vacaciones!
Fuente: http://www.larazon.es/lifestyle/siete-trucos-expres-para-tener-un-viente-plano-FC10477626

domingo, 1 de septiembre de 2013

Un vaso de vino al día reduce el riesgo de tener una depresión

Un estudio con más de 5.000 personas sin antecedentes descubre este valor de este componente de la dieta mediterránea

El estudio Predimed (prevención con dieta mediterránea) que analizó el efecto de la dieta mediterránea en la salud continúa dando información. El último fruto que se ha publicado es que un consumo moderado de alcohol (de dos a siete vasos a la semana, el equivalente a una copa al día) reduce el riesgo de caer en depresión. Lo ha publicado un equipo dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, de la Universidad de Navarra, en la revista BMC Medicine.

Los investigadores hicieron durante siete años el seguimiento de un grupo de 5.500 bebedores con consumos ligeros y moderados de alcohol, de entre 55 y 80 años. “Los hallazgos mostraron una asociación inversa entre estos niveles bajos-moderados de alcohol y la ocurrencia de nuevos casos de depresión”, indica Martínez-González.

En verdad, el estudio Predimed estaba enfocado a medir el efecto protector de la dieta mediterránea, reforzada con aceite de oliva virgen y nueces, en las enfermedades cardiovasculares, y determinó que las personas que seguían esas pautas de alimentación tenían un riesgo un 30% inferior de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.

Pero la amplitud del ensayo (10 años de seguimiento a 7.500 personas) ha permitido obtener otras conclusiones aparte del objetivo principal del trabajo. Por ejemplo, también se ha observado que la dieta interactúa y consigue compensar la predisposición genética al ictus. Es decir, actúa a un nivel epigenético incluso en la población con más riesgo de enfermar.
Fuente, El País
Mas información:

lunes, 17 de septiembre de 2012

Mucho estrés y poca autonomía: mayor riesgo para el corazón

Estar en un trabajo exigente, estresante y -encima- no tener mucha autonomía o poder de decisión sobre él es malo, algo bien sabido por cualquiera que viva o haya vivido esa situación.

 Pero esa es también una mala combinación para la salud del corazón, de acuerdo a un equipo de investigadores británicos que analizaron 13 estudios europeos, sobre más de 200.000 casos y hallaron que la "tensión laboral" estaba asociada a un incremento del 23% de ataques cardíacos y muertes por enfermedades cardiovasculares.

 Sin embargo, como factor de riesgo para el corazón éste es mucho menor que fumar o no practicar actividades físicas, según señala el reporte publicado en la revista médica Lancet.

 De hecho, de acuerdo con los científicos, eliminar la tensión laboral podría prevenir un 3,4% de los primeros episodios cardíacos, una cifra que treparía al 36% si todo el mundo dejara de fumar.

 Libertad
El equipo que presentó la investigación, que pertenece al University College London, dijo que cualquier ocupación puede llevar al desarrollo de tensión laboral (que es un tipo específico de estrés), pero que es más común entre los trabajadores menos calificados.

 Por ejemplo, un médico que tiene que tomar muchas decisiones importantes en su trabajo estaría menos predispuesto a desarrollarla que alguien que cubre un turno en una línea de montaje.

 El trabajo publicado en Lancet buscó analizar los resultados de 13 estudios, para intentar aclarar esta cuestión.

 Al inicio de cada uno los 13 estudios que analizó el trabajo publicado en Lancet se les preguntaba a los participantes si padecían de una excesiva carga de trabajo o si el tiempo que se les daba para completar las tareas era insuficiente. También se indagaba acerca de cuánta libertad sentían tener a la hora de tomar sus propias decisiones en el trabajo.

 Luego se los separó en grupos: por un lado los que tenían tensión laboral, por otro los que no. Y a cada grupo se le hizo un seguimiento de siete años y medio.

 Mika Kivimaki, del equipo de investigadores del University College London, dijo que su trabajo "indica que la tensión laboral está asociada con un pequeño pero consistente incremento en el riesgo de sufrir un primer episodio de enfermedad cardiovascular, como un ataque cardíaco".

 Cómo manejar la presión
Kivimaki dijo que la evidencia sobre el efecto directo de la tensión laboral sobre el corazón no era unívoca.

 Le dijo a la BBC que la tensión laboral está vinculada a otros elementos dañinos para el corazón. "Sabemos que los fumadores con tensión laboral son propensos a fumar más y que la gente activa que padece tensión laboral tiene tendencia a volverse menos activa, lo que está asociado con la obesidad".

 "Si uno tiene mucho estrés en el trabajo, aún puede reducir el riesgo si lleva un estilo de vida saludable".

 La Fundación Británica del Corazón dijo que la clave está en cómo la gente reacciona al estrés laboral.

 "Sabemos que cuando uno sufre estrés en el trabajo y no está en posición de cambiar esa situación, el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas puede incrementarse", dijo su director médico, Peter Weissberg.

 "Este gran estudio lo confirma, pero también demuestra que el efecto negativo de la tensión laboral es mucho menor que, por ejemplo, el daño causado por fumar o la falta de ejercicio".

 "Aunque a veces no se puede evitar el estrés en el trabajo, la forma en que uno maneja la presión es importante, y encender un cigarrillo no es una buena noticia para el corazón. Comer una dieta equilibrada, realizar ejercicio en forma regular y dejar de fumar compensarían de más cualquier riesgo asociado con el trabajo", agregó Weissberg. BBC.