lunes, 30 de noviembre de 2009

Pasión Vega



Cuando cruces la frontera
entre tu casa y la mía
para estas manos vacías
trae amor a manos llenas
que tengo el alma en sequía.
Tráeme bajo la capa
el frasco de los suspiros
y el veneno que Cupido
pone a las flechas que lanza

Cuídate por los caminos
de los falsos peregrinos
que al inocente delata
por dar vida a lo que muerto estaba
Y sabes que tu amor es clandestino
sé que es un juego prohibido
pero aceptaré el castigo
que me impongan por quererte.

Dame amor de contrabando
líbrame de esta condena
Dame amor de contrabando
que soy como un alma en pena
dame amor de contrabando
trae las alforjas llenas
de la esencia del pecado,
del sabor de la canela
trae tus besos censurados...
que amores como los tuyos
por estas tierras no quedan.


Cuando cruces la frontera
entre tu cama y la mía
para estas noches tan frías
trae calor de primavera.
y sábanas de alegría
Tráeme pasión en rama
en especias, el deseo
delirio a granel y a fuego
marca tu huella en mi almohada.

Debes de empujar mi puerta
yo la dejare entreabierta
y entre las sombras te espero
con tu contraseña no precisas llaves
que tu amor es clandestino
sé que es un juego prohibido
pero aceptaré el castigo
que me impongan por quererte.

Dame amor de contrabando
líbrame de esta condena
Dame amor de contrabando
que soy como un alma en pena
dame amor de contrabando
trae las alforjas llenas
de la esencia del pecado,
del sabor de la canela
trae tus besos censurados...
que amores como los tuyos
por estas tierras no quedan.

Dame amor de contrabando
líbrame de esta condena
Dame amor de contrabando
que soy como un alma en pena
dame amor de contrabando
trae las alforjas llenas
de la piel más deseada
de la ruta de la seda
de las magias de las hadas...
que amores como los tuyos
por esta tierras no quedan.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

No te vayas

Hoy voy a escribir sobre Aminetu Haidar y la causa saharaui. Espera, no te vayas de este artículo. Una de las armas más eficaces con que cuentan los poderes represivos es la volatilidad de la atención de la gente. Al verdugo, sobre todo si su víctima es pequeña, le basta con aguantar el escándalo de las primeras denuncias. Al poco, los gritos de los heridos nos suenan repetidos, y la causa en cuestión, sobre la que enseguida nos parece que ya sabemos todo, empieza a resultarnos aburridísima. Y en ese embotamiento de la conciencia pública se crecen los criminales. La víctima se invisibiliza mientras el verdugo persevera.

Eso es lo que está sucediendo con los saharauis. Hace ya 33 años que los españoles les traicionamos y que Marruecos les machaca impunemente, mientras los demás miramos para otro lado. Los refugiados, más de 200.000, llevan un tercio de siglo viviendo en la extrema penuria de los campamentos, y a la vez los saharauis que residen en el Sáhara padecen una represión brutal y recalcitrante de la que Aminetu es un ejemplo. Nacida en 1967, a los 21 años participó en una manifestación pidiendo el referéndum de autodeterminación que la ONU reclama, y a consecuencia de ello fue desaparecida, es decir, fue internada sin cargos ni juicio durante tres años y siete meses en las prisiones secretas marroquíes, en donde además la torturaron (cientos de saharauis han sido secuestrados del mismo modo). En 2005, tras un juicio de pacotilla, fue encarcelada de nuevo. Salió a los siete meses y fotos de su rostro machacado dieron la vuelta al mundo. Ahora Aminetu hace una huelga de hambre por un asunto de pasaportes que quizá te parezca confuso. En realidad sólo intenta reclamar tu atención sobre el drama saharaui con lo poco que tiene, que es su propia vida. No te confundas, pero, sobre todo, no te vayas.

ROSA MONTERO en "El País" 24/11/2009. Más aquí
Y más aquí
Información en francés sobre el Sahara aquí.
Página de la ONU sobre la paz.

Souad Massi - Malou








Souad Massi - ghir enta i only love you






lunes, 23 de noviembre de 2009

El lado negativo de pensar en positivo

Entrevista a la periodista, feminista y activista Barbara Ehrenreich

“Si quieres tener una población conformista, ¿qué mejor que decirle a todo el mundo que tienes que pensar positivamente y aceptar que cualquier cosa que vaya mal en sus vidas es por su propia culpa?” En su nuevo libro, Bright-Sided: How the Relentless Promotion of Positive Thinking Has Undermined America (Metropolitan/Holt, Octubre de 2009), Barbara Ehrenreich examina los orígenes del optimismo contemporáneo desde los sanadores del siglo XIX a los consumistas del siglo XX. Explora cómo esta cultura del optimismo nos impide responsabilizar tanto a los jefes de las corporaciones como a los políticos elegidos. El optimismo fabricado se ha convertido en un método para hacer sentir culpables a los pobres de su pobreza, a los enfermos de su enfermedad y a las víctimas de despidos corporativos por su incapacidad para conseguir trabajos que valgan la pena. Las megaiglesias sermonean el “gospel de la prosperidad”, exhortando a los pobres a que visualicen el éxito económico. Las empresas han abandonado la toma racional de decisiones, optando por el liderazgo carismático.

Esta obsesión por mirar el lado brillante o positivo de lo negativo nos ha llevado al actual colapso financiero; los líderes empresariales optimistas –asistidos por funcionarios ingenuos- han tomado muy malas decisiones. Recientemente en la revista In These Times Anis Shivani habló con Barbara Eherenreich sobre nuestra inclinación hacia el optimismo simplista.

La promoción del optimismo ¿es un mecanismo de control social para mantener al sistema en equilibrio? Si quieres tener a una población conformista, ¿qué podría ser mejor que decir que todos tienen que pensar positivamente y aceptar que si algo va mal en sus vidas es su propia culpa, porque no han tenido una actitud lo suficientemente positiva? De todos modos, no creo que exista algo así como un comité central que diga, “esto es lo que queremos que crea la gente”. Esta tendencia se dio en Estados Unidos porque en los 80 y 90 se convirtió en un negocio. Podrías escribir un libro como Who Moved My Cheese? (¿Quién me quitó mi queso? N. de la T.), que es un clásico sobre la aceptación de despidos con una actitud positiva. Y luego contar con que los empleadores lo compren para distribuirlo gratis entre sus empleados.

¿Entonces esto se dio a comienzos de los 80 y más aun en los 90 cuando la globalización realmente despegó? Estaba mirando la época de los despidos masivos, que comienza en los 80 y luego se acelera. ¿Cómo controlas la fuerza de trabajo cuando no hay seguridad en el empleo? ¿Cuando no hay recompensa por estar haciendo un buen trabajo? ¿Cuando podías ser despedido sin que tuviera nada que ver con tu desempeño? Cuando esto comenzó a suceder, las empresas empezaron a contratar predicadores motivacionales para comunicarse con su gente.

... Necesitamos tener optimismo, pero basado en la realidad? No lo llamo optimismo. Lo llamo determinación. Una de las cosas a las que me he consagrado durante mucho tiempo son la pobreza, las clases y la desigualdad. Estas cosas no desaparecerán mientras yo viva, pero no será porque no lo intente. Y ese es un tipo de espíritu diferente que el optimismo.

Algunos dirán que tu enfoque es racional, gradual y no precisamente emocionante. ¿Cómo responderías a eso? No creo que el mío sea un enfoque árido, demasiado intelectual. Piensa en lo que estamos combatiendo en el frente económico y ambiental. Una gran cantidad de gente no estaría por la labor. Están las amenazas ecológicas a la especie humana. Hagamos algo al respecto. Lo que sería más irresponsable es decir, “si pensamos que todo irá bien, entonces irá bien”. Anis Shivani Fuente:aquí. Más sobre crítica al pensamiento positivo, negativo, aquí.

Según explica Ehrenheich en su libro Sonríe o muere (una llamada a la prudencia y a la responsabilidad individual y colectiva), el pensamiento positivo ha heredado de su antecesor la constante vigilancia interior. “El calvinista analizaba lo que pensaba y sentía buscando síntomas de laxitud, pecado o autocomplacencia, mientras que el pensador positivo se pasa la vida al acecho de pensamientos negativos, lastrado de dudas o ansiedades”.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Memoria histórica


La voz a ti debida | The voice because of you | trailer from La Sandunga Films on Vimeo.
Trailer "La voz a ti debida" from Antonio Girón on Vimeo.
Rosa Leon - Ay Carmela


Ibáñez, Guerrero y Pastor cantan a la memoria histórica en Bilbao.
Más noticias aquí.

La influencia política y corruptora de la banca en las soluciones a la crisis

El Congreso de EEUU estableció el pasado 1 de septiembre una Comisión (compuesta por seis demócratas y cuatro republicanos) con el fin de analizar las causas de la crisis financiera, asignar responsabilidades y proponer medidas legislativas que prevengan la aparición de nuevas crisis. Está Comisión está dotada de un equipo técnico dirigido por Thomas Greene, que fue fiscal del Estado de California cuando se investigó el caso Enron, entre otros.
El Presidente (en inglés Chairman) de la Comisión, el demócrata Phil Angelides, intenta que su impacto sea semejante al que tuvo la comisión Pecora (que debe su nombre a su Presidente, Fernandín Pecora), nombrada en el New Deal cuando el Presidente Franklin D. Roosevelt dirigió la recuperación de la economía estadounidense durante la Gran Depresión. Tal Comisión del Congreso propuso toda una serie de leyes que, una vez aprobadas por el Congreso, pasaron a ser la arquitectura regulatoria del sistema financiero estadounidense. Una pieza clave de esta arquitectura fue la Ley Glass-Steagall Act, que separó los bancos de depósitos (commercial banks) de los bancos de inversión (investment banks), a fin de proteger a la banca comercial de los riesgos que conllevan las actividades (muchas veces especulativas) de los bancos de inversión. Esta ley fue anulada por el Presidente Clinton siguiendo el consejo de su Secretario del Tesoro (equivalente a Ministro de Economía y Hacienda en EEUU) Larry Summers, y es ampliamente reconocido que su anulación es una de las causas más importantes del desarrollo de la crisis financiera.
Además de esta Comisión, en la Cámara Baja del Congreso existe un Comité, el Comité de la Reforma y Supervisión del Gobierno (House Committee on Oversight and Government Reform), presidido por Edolphus Towns, demócrata de Brooklin, Nueva York, que también está analizando las causas de la crisis. Tal Comité tiene el poder de llamar a cualquier miembro de la Administración Pública para que dé testimonio, incluidos miembros del Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board - FRB), habiendo puesto en situaciones incómodas a los representantes del Banco. Tal Comité ha sido muy crítico con el comportamiento del FRB, no sólo en la génesis de la crisis, sino también en la manera como se ha llevado a cabo el rescate de la Banca en EEUU (centrada en Wall Street).
Cuatro son las conclusiones que se derivan de estas investigaciones. Una es...
seguir leyendo aquí...
(Artículo de Vicenç Navarro en Sistema Digital)

viernes, 20 de noviembre de 2009

El hombre que puso el arcoiris en El Mago de Oz


Se aproxima el Día de Acción de Gracias y las familias se reunirán para comer juntas y quizás disfrutar de otra transmisión televisiva de El Mago de Oz. Esta película clásica de hace 70 años merece ser mirada con mayor atención este año, quizá más que en cualquier otro año, por el mensaje de sus canciones, escritas durante la gran depresión por el letrista ganador del Oscar E.Y. Harburg, conocido como Yip. El Espantapájaros y el Hombre de Hojalata son más complejos de lo que parece a simple vista, y el mensaje de Harburg tiene una nueva resonancia hoy, en medio de la mayor crisis financiera desde la depresión de los años 30.
Harburg se crió en el Lower East Side del bajo Manhattan, en Nueva York. En la secundaria le tocó sentarse, por orden alfabético, junto a Ira Gershwin y ambos comenzaron una amistad que se mantuvo durante toda su vida y que fue determinante para el desarrollo de la música y la cultura estadunidenses del siglo XX. Ernie Harburg, el hijo de Yip y coautor de la biografía ¿Quién puso el arcoiris en el Mago de Oz?, me dijo: “Yip conocía profundamente la pobreza y, citando a Bernard Shaw, decía que el escalofrío de la pobreza nunca deja de recorrerte los huesos. Y esa fue la base de su entendimiento de la vida como lucha”.
Harburg contrajo muchas deudas después de la crisis de Wall Street en 1929. Gershwin le sugirió que escribiera letras de canciones. Poco tiempo después Harburg escribió la canción que captó la esencia de la gran depresión, Hermano, ¿me das 10 centavos? Ernie dijo sobre la industria musical de ese entonces: “Sólo querían canciones de amor o de escape, entonces en 1929 tenías canciones como Volvieron los días felices y tenías todo ese tipo de canciones. No había una sola canción que tratara sobre la gran depresión, en la que todos estábamos viviendo”.
Hermano, ¿me das 10 centavos? se convirtió en un éxito a nivel nacional y continúa siendo una especie de himno de los malos tiempos, la avaricia empresarial y la dignidad de la clase trabajadora.
En la década del 30, Yip Harburg se convirtió en el letrista de El Mago de Oz. También agregó el arcoiris a la historia, que no aparece en el libro original de L. Frank Baum El maravilloso Mago de Oz, publicado en 1900. Esto permitió que Harburg escribiera la famosa canción Over the Rainbow (Sobre el Arcoiris), cantada por la entonces desconocida Judy Garland. Seguir aquí... (Amy Goodman, de Democracy Now)
La canción: "Brother, Can You Spare a Dime?" lyrics by Yip Harburg, music by Jay Gorney (1931).

They used to tell me I was building a dream, and so I followed the mob,
When there was earth to plow, or guns to bear, I was always there right on the job.
They used to tell me I was building a dream, with peace and glory ahead,

Why should I be standing in line, just waiting for bread?
Once I built a railroad, I made it run, made it race against time.

Once I built a railroad; now it's done. Brother, can you spare a dime?
Once I built a tower, up to the sun, brick, and rivet, and lime;
Once I built a tower, now it's done. Brother, can you spare a dime?

Once in khaki suits, gee we looked swell,
Full of that Yankee Doodly Dum,
Half a million boots went slogging through Hell,
And I was the kid with the drum!
Say, don't you remember, they called me Al; it was Al all the time.
Why don't you remember, I'm your pal? Buddy, can you spare a dime?
Once in khaki suits, gee we looked swell,
Full of that Yankee Doodly Dum,
Half a million boots went slogging through Hell,
And I was the kid with the drum!
Say, don't you remember, they called me Al; it was Al all the time.
Say, don't you remember, I'm your pal? Buddy, can you spare a dime?
Ellos solían decirme que yo construía un sueño, y entonces seguí la muchedumbre,
Cuando había tierra para arar, o arma para llevar, yo estaba siempre allí directamente en el trabajo.
Ellos solían decirme que yo construía un sueño, con paz y gloria delante,
¿Por qué debería yo estar de pie en la cola, sólo esperando el pan?
Una vez que construí un ferrocarril, lo hice correr, lo hicimos a la carrera contra reloj.
Una vez que construí un ferrocarril; ahora esta hecho. ¿Hermano, puede usted darme una moneda de diez centavos?
Una vez que construí una torre, hasta el sol, ladrillo, y remache, y cal;
Una vez que construí la torre, ahora esta hecha. ¿Hermano, puede usted darme una moneda de diez centavos?



Una vez en traje caqui, caramba parecíamos la marea,
Lleno de aquel Yanqui Doodly Dum,
Medio millón de botas fue afanándose por el Infierno,
¡Y yo era el niño con el tambor!
Diga, no lo recuerda, ellos me llamaron Al-; era Al-todo el tiempo.
¿Por qué no lo recuerda, soy su amigo? ¿Compañero, puede darme una moneda de diez centavos? (bis)




"Over the rainbow", de "El mago de Oz" (1939) Una canción que el American Film Institute ha elegido como el mejor tema musical cinematográfico de todos los tiempos.
Interpretada por Judy Garland. Y aquí una versión más actual de Eric Clapton.

martes, 17 de noviembre de 2009

¿Por qué falla el capitalismo?


Hyman Minsky, el economista que vio venir el desplome aún veía otro problema en el horizonte: su repetición. El capitalismo, como la vida misma, era difícil, e incluso trágico. “No hay ninguna respuesta simple a los problemas de nuestro capitalismo”, escribió Minsky.
Desde que el sistema financiero mundial empezara a deshilacharse hace dos años, los distinguidos economistas se ven en apuros a la hora de explicar cómo, por decirlo con exactitud, la peor crisis financiera desde la Gran Depresión ha cogido en paños menores a su profesión entera.
Algunos comentaristas, han comenzado a hablar de la llegada del “momento Minsky”, y un número cada vez mayor de personas con acceso a información privilegiada incluso empiezan a advertir de la llegada de un “colapso Minsky.”
“Minsky” es el diminutivo de Hyman Minsky, un macroeconomista desconocido hasta la fecha que murió hace ya más de una década. Muchos economistas nunca habían oído hablar de él cuando estalló la crisis, y sigue siendo en gran medida una figura oscurecida en el gremio. Pero últimamente ha comenzado a emerger como el más aventajado pensador sobre los sucesos en desarrollo. Un economista a contracorriente en la conformidad de la Norteamérica de la posguerra, un experto en los campos de las finanzas y las crisis, entonces tan poco de moda, Minsky fue uno de los economistas que vio lo que se avecinaba. Predijo, hace decenios, casi con toda exactitud, el tipo de desplome que ha sacudido a la economía mundial recientemente.
La única persona que predijo la crisis también creía que el sistema financiero contenía las semillas de su propia destrucción. “La inestabilidad”, escribió, “es una imperfección inherente al capitalismo de la que éste no puede escapar.”
Puede que la visión de Minsky fuera sombría, pero él no era ningún fatalista: creía que era posible diseñar políticas que pudiesen atemperar los daños colaterales causados por las crisis financieras.
Los economistas han estado a menudo sujetos a poderosas ortodoxias. Esa ortodoxia, era conocida como “síntesis neoclásica.” La vieja creencia en un mercado libre que se autoregulaba y se estabilizaba a sí mismo había absorbido selectivamente algunas de las teorías de John Maynard Keynes, el gran economista de la década de los treinta que escribió extensivamente sobre cómo el capitalismo puede fracasar a la hora de mantener el pleno empleo.
Gracias a Keynes, algunos ahora reconocían que el gobierno podía, bajo ciertas circunstancias, jugar un papel central en la economía –y en el empleo– para mantener la estabilidad del sistema.
Pero Minsky estaba cortado por otro patrón. Mientras que la mayoría de economistas se pasaron los años cincuenta y sesenta estudiando penosamente modelos matemáticos, Minsky hizo una investigación sobre la pobreza, algo que difícilmente puede considerarse el no va más para los economistas. Así que mientras sus colegas de universidad iban ganando premios Nobel y escalando posiciones en la Academia, Minsky palidecía. Fue sin rumbo de trabajo en trabajo, de Brown a Berkeley, y de ahí a la Universidad de Washington. Aún peor: muchos economistas ni siquiera conocían su obra. También empezó a formular una pregunta simple e inquietante: “¿"Eso" podría volver a ocurrir?”, donde “eso” era, lo innombrable: la Gran Depresión.
Aunque Keynes nunca lo afirmó explícitamente, Minsky sostuvo que toda la obra de Keynes conducía a la conclusión de que el capitalismo era por su misma naturaleza inestable y propenso a su desplome.
Podía ir dando bandazos por un acantilado. Este análisis llevaba la marca de su consejero Joseph Schumpeter, el reputado economista austríaco hoy famoso por documentar el incesante proceso de “destrucción creativa” del capitalismo. Pero Minsky se pasó más tiempo pensando en la destrucción que en la creación. Al hacerlo, formuló una intrigante teoría: no sólo el capitalismo era propenso al desplome, escribió, sino que precisamente eran sus períodos de estabilidad económica los que allanaban el camino a crisis monumentales. Minsky llamó a esta idea “la hipótesis de la inestabilidad financiera.”
En el despuntar de una depresión, observó, las instituciones financieras son extraordinariamente conservadoras, como lo son los negocios. Con los prestatarios y prestamistas alimentando la economía con sus acuerdos de alto riesgo, las cosas marchan con suavidad: los préstamos se pagan casi siempre a tiempo, los negocios tienen por lo general éxito y a todo el mundo le va bien. Este éxito, empero, inevitablemente anima a los prestatarios y a los prestamistas a arriesgarse más con la razonable esperanza de conseguir más dinero. Como observó Minsky, “el éxito alimenta el rechazo a la posibilidad de un fracaso.”
Cuando la gente olvida que el fracaso es una posibilidad, una “economía eufórica” se desarrolla finalmente, alimentada por el crecimiento de prestatarios que emprenden riesgos -lo que denominó prestatarios especuladores, cuyos ingresos cubrirían los intereses pero no las deudas principales; y aquellos a quienes denominó “prestatarios Ponzi”, que ni siquiera cubrirían los intereses y sólo podrían pagar sus facturas pidiendo nuevos préstamos. A medida que los miembros de estas últimas categorías creciesen, la economía general se desplazaría de un ambiente conservador pero rentable a un sistema mucho más irresponsable dominado por agentes cuya supervivencia no depende solamente de planes empresariales sólidos, sino del dinero prestado y de créditos a libre disposición.[Que es exactamente lo que ha ocurrido].
Una vez desarrollada una economía como ésta, cualquier pánico podría hacer que se fuera a pique al mercado. El fracaso de una sola empresa, por ejemplo, o la revelación de un fraude asombroso podrían disparar el miedo y un repentino y generalizado intento de la economía por liberarse de la deuda. Este hito -que más tarde recibiría el nombre de “momento Minsky”- crearía un ambiente profundamente inhóspito para todos los prestatarios. Los especuladores y prestatarios Ponzi serían los primeros en venirse abajo, a medida que pierden acceso al crédito que necesitan para sobrevivir. Incluso los agentes más estables pueden encontrarse en la situación de no ser capaces de afrontar sus deudas sin vender sus activos. Esta venta de activos forzada haría entrar el valor de los mismos en una espiral descendente e inevitablemente el agrietado edificio financiero empezaría a venirse abajo. Los negocios se tambalearían y la crisis se extendería a la economía “real” dependiente del sistema financiero ahora en desplome.
Desde los sesenta en adelante Minsky trabajó en esta hipótesis.
La mayor parte de lo que dijo fue a caer en oídos sordos. El fundamentalismo de libre mercado echó raíces: el gobierno era el problema, no la solución. La posibilidad de que “eso” ocurriese de nuevo parecía una broma.
Y a pesar de todo, en este período el sistema financiero -no la economía, sino las finanzas como industria- estaba creciendo a pasos agigantados. Minsky se pasó los últimos años de su vida, a principios de los noventa, advirtiendo de los peligros de la titulización y otras formas de innovación financiera, pero pocos economistas le escucharon. Tampoco prestaron atención a la creciente dependencia de los consumidores y empresas de la deuda, y el empleo creciente del apalancamiento en el sistema financiero.
Después de décadas, habíamos olvidado de verdad el significado de la palabra riesgo. Cuando empresas financieras de varios pisos de altura empezaron a derrumbarse, enviando señales a través de la economía “real”, sus predicciones comenzaron a parecerse mucho a un mapa de carreteras.
Ahora Minsky hace furor. Hace un año un influyente columnista del Financial Times le confió a sus lectores que la relectura de la “obra maestra” de Minsky de 1986 -Stabilizing and Unstable Economy (Estabilizando una economía inestable)- “me había ayudado a aclarar mis ideas respecto a la crisis.” Otros se unieron al coro sin tardanza. A principios de este año, dos pesos pesados de la economía –Paul Krugman y Brad DeLond– se quitaron el sombrero ante él en foros públicos. Es más, el ganador del premio Nobel Paul Krugman tituló una de sus conferencias en la London School of Economics “The Night They Re-read Minsky.” (La noche en que releyeron a Minsky).
¿Ahora qué? Para evitar que el momento Minsky se convirtiese en una calamidad nacional, parte de su solución (que era compartida por otros economistas) era que la Reserva Federal -que él gustaba en llamar “Big Bank”- se adentrase en la brecha y actuase como prestamista en última instancia para las empresas bajo asedio. Inyectando liquidez a las empresas en zozobra, la Reserva Federal podría romper el ciclo y estabilizar el sistema financiero.
La otra solución de Minsky, no obstante, era considerablemente más radical y políticamente un sapo difícil de tragar. La táctica favorita de sacar a la economía de la crisis estaba –y está– basada en la noción keynesiana de “bombear el inflador” (priming the pump) enviando dinero para emplear a grandes masas de mano de obra cualificada y sindicada en la construcción de una línea de ferrocarril, por ejemplo.
Minsky, sin embargo, defendió un acercamiento del tipo “burbuja”, que enviase primero dinero a los pobres y los obreros no cualificados. El gobierno –o como él prefería llamarlo, el “Gran gobierno”– debería convertirse en “última instancia en el empleador”, dijo, ofreciendo trabajo a cualquiera que quisiera ejercer uno a partir de un salario mínimo.
Disponibles para todos, sería incluso más ambicioso que el New Deal, reduciendo considerablemente las cuentas del estado de bienestar al garantizar un empleo para cualquiera que fuese capaz de trabajar. Un programa como éste no sólo ayudaría, según él creía, a los pobres y a los trabajadores no cualificados, sino que también pondría una red de seguridad debajo del salario de todos los demás, previniendo que los salarios de los trabajadores más cualificados cayese precipitadamente, y enviando los beneficios a lo largo de toda la escalera socioeconómica.
Parece que puede afirmarse con seguridad que incluso los responsables políticos más liberales (En el sentido americano, más progresistas) están muy lejos de pensar un papel para el gobierno americano tan expansivo. Un caro programa de pleno empleo estaría demasiado cerca del socialismo como para que fuese cómodo para los políticos...
Resumen del texto escrito por Stephen Mihm, profesor de historia en la Universidad de Georgia y autor de A Nation of Counterfeiters (Una nación de falsificadores), Harvard, 2007. Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero Fuente: seguir aquí.

Y lo último de Norah Jones Chasing Pirates

lunes, 16 de noviembre de 2009

Harvard, la Universidad más famosa y rica, comete errores de inversión como Wall Street

Las imprudentes inversiones que ha realizado la Universidad de Harvard han provocado que "los mejores y más brillantes de nuestra sociedad” parezcan enormemente estúpidos. Casi tan estúpidos como una nación que permite que se sigan concentrando formidables cantidades de riqueza.
La búsqueda salvaje de obtener estas riquezas, tal y como le recordó al mundo la crisis mundial del otoño pasado, puede destruir la economía y corromper a sociedades enteras. Frente a este despropósito, las grandes universidades, en teoría, debieran ser útiles para frenar estas prácticas. Ofrecernos un refugio frente a las pasiones del mercado. Un lugar donde sobrios estudiosos pudiesen reflexionar sobre los daños que genera la frenética especulación y sobre cómo podemos reparar todo este daño.
Harvard, la mayor universidad estadounidense, no ha destacado en los últimos tiempos por ofrecernos esta clase de reflexiones. ¿La razón? Han estado demasiado ocupados intentando hacerse ricos. En el intento de amasar un mayor patrimonio, Harvard, la universidad más rica del mundo, se ha visto conducida a una debacle financiera que le ha costado el puesto de trabajo a cientos de empleados, la congelación de salarios de muchos otros, y ha dejado numerosos proyectos de desarrollo en el campus a medio hacer.
"Los inversores de Harvard han practicado los mismos juegos que los grandes bancos", dice el historiador David Kaiser, un ex alumno de Harvard. "La diferencia es que Harvard no es un candidato idóneo para un rescate financiero".
Kaiser y otros antiguos alumnos de Harvard de la promoción de 1969 llevan mucho tiempo siendo críticos con las prácticas de inversión de la Universidad. Hace seis años se enteraron de que los responsables de la Compañía de Administración de Harvard, la encargada de gestionar sus inversiones, estaban utilizando fondos de la Universidad para invertir en bonos al más puro estilo de Wall Street.
En el año 2002, sólo seis de estos gestores de inversiones se embolsaron un total combinado de 107,5 millones de dólares...
¿Y qué hacían los directivos de Harvard mientras todo esto ocurría? Miraban hacia otro lado. En mayo de 2002, una empleada de la Compañía de Administración de Harvard escribió una carta confidencial al Presidente de la Universidad, Lawrence Summers, advirtiéndole de los riesgos excesivos que se estaban tomando. Nada cambió. Dos meses más tarde, fue despedida por realizar "acusaciones infundadas"...
¿La lección de todo esto? Tanto en el mundo académico como en la sociedad en general, como ya apuntó el erudito Sir Francis Bacon hace más de cuatro siglos, el dinero -como el estiércol- sólo es bueno cuando se esparce... (seguir leyendo el artículo de Sam Pizzigati de Too Much, publicación semanal digital)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Contrapuntos a 1989

El asesinato de los jesuitas y la herencia de 1979 en Nicaragua
Los 20 años de la caída del muro de Berlín han sido un buen pretexto para que la derecha repita hasta la saciedad lo de la “victoria” del capitalismo sobre el socialismo, debido a la superioridad del primero y a la intrínseca barbarie del segundo. Representativa de esta euforia resulta la siguiente opinión:
“Recordaremos el 9 de noviembre de 1989 como el año en que terminó la Guerra Fría, el capitalismo venció al comunismo por su mayor eficiencia económica, pero principalmente por su superioridad moral basada en la libertad de las personas” (Ramón Parellada, Siglo XXI, 12/11/2009).
Como contrapuntos a esta euforia, bien vale la pena recordar algunas cuestiones. En primer lugar, que “ganó” un sistema que mantiene en el hambre y la miseria a millones de personas y que destruye aceleradamente al planeta tierra. Es decir, vale la pena pensar que esta victoria del capitalismo (porque así ha sido pregonada desde muchos espacios) sobre el socialismo, ha sido la victoria del capital sobre el trabajo: una derrota para la vida de la humanidad y la de la naturaleza.
1 Para establecer algunos contrapuntos a esta “victoria”, conviene traer del recuerdo, entre muchos otros, dos memorias que resultan necesarias.
Esta cacareada “superioridad moral” del capitalismo es la misma que ha producido incontables crímenes y violaciones a derechos humanos para instalar o superar los obstáculos a la acumulación de capital así como a los intentos liberadores populares, por ejemplo, a través de dictaduras militar-empresariales como las existentes durante varias décadas en Latinoamérica. Un hecho que también se conmemora en estos días, ayuda a ver hasta donde llega esa “superioridad moral”. En noviembre de 1989, en el contexto de la ofensiva Hasta el tope que lanzó el FMLN, la desesperación del gobierno salvadoreño, apoyado por el gobierno estadounidense, le lleva al recurso de la realización de múltiples crímenes, en los que se incluyen el bombardeo indiscriminado a los barrios pobres de la ciudad de San Salvador. El 15 de ese mes, una unidad de élite del ejército salvadoreño entra en horas de la noche a la universidad Simeón Cañas y asesina fríamente a los jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Amando López y Joaquín López y López, así como a Elba Ramos y su hija Celina. Al respecto, de la Corte indica lo siguiente:
“El crimen de la UCA simboliza a la perfección el destino de las incontables víctimas que la historia viene cobrándose desde el principio de la humanidad, “relato de pasión” que, como ya afirmó Walter Benjamin, hace de la memoria un deber indeclinable, antes que una tarea caprichosa y trivial” (2001: 19).
2 (Mariano González) Seguir aquí...
Para leer más.
Esta canción es un regalo que me han hecho...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Scorpions y el muro de Berlín

Una oportunidad perdida
Veinte años de la caída del Muro
Para muchos alemanes del Este la caída despertó grandes esperanzas de que iban a vivir en un mundo mejor, pero el tiempo ha ido mostrando una realidad en la que han perdido sus ilusiones. Se empezó por destruir el muro, lo que despertó unanimidad y se continuó destruyendo toda la estructura económica, educativa, social y cultural de la antigua RDA, desde la expulsión masiva del profesorado universitario, hasta el cierre de las guarderías, los grandes complejos agro-ganaderos e industriales, primero fueron vendidos por nada y después cerrados, pues con una "garantía" de 5 años de continuidad en su funcionamiento como se firmó en la venta poco futuro se preveía, lo que en realidad no se tenía intención ninguna de hacer cumplir, sobre todo, cuando ya a los tres años se cerró la empresa dedicada a las privatizaciones acabada la tarea fundamental; privatizar, malvender rápidamente las propiedades estatales o colectivas. Las consecuencias son evidentes en el Este, a pesar de haber pasado 20 años, aún no están igualados en sueldos con el oeste, ni en indice de paro; sencillamente no hay donde trabajar. Por ello todas aquellas ilusiones y posibilidades de una mayor libertad a la vez que protección social, de un plumazo y por la fuerza se eliminaron en el proceso. De lo cual, dan cuenta incluso los diarios más prounificación de occidente como el siguiente artículo de "El País" pone de manifiesto.
Durante las celebraciones del 20 aniversario "El guía Matthias Rau preparó una excursión única para explicar cómo fue el primero en cruzar el portón de hierro que separaba Friedrichshain (Este) de Kreuzberg (Oeste) cuando caía el muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.
Creció en Templin (Alemania Oriental), donde fue amigo de infancia de la canciller Angela Merkel. El domingo, Rau llevó a unas 30 personas por los escenarios de aquella fecha histórica, en la víspera de su 20º aniversario. Entonces, Rau era técnico de exposiciones en la Academia de las Artes de la República Democrática Alemana (RDA), en la Pariser Platz, junto a la Puerta de Brandeburgo.
"Desde los pisos de arriba se veía el Muro delante, conocíamos el horario de la guardia y nos divertía conspirar planes de fuga que no se llevaban a cabo". Con el pelo rubio canoso en media melena, a sus 55 años, Rau gesticula profusamente y, cosas del oficio, habla alto y con un deje teatral. Siente todavía un "ligero escalofrío" cada vez que traspasa la ya imaginaria barrera entre el Este y el Oeste, abierta "ese día feliz">>... La canción Wind of change del grupo alemán Scorpions se hizo famosa hace 20 años. (Seguir leyendo aquí) (ver fotos aquí.)(Y aquí los 14 muros que no han caído.). Más aún. También aquí... Y aún más.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Lura, una cantante portuguesa de origen caboverdiano



Lura "Flor di nha esperanca" Morna.
Además de la maravilla de voz y tonalidad de la canción, fijaros en el toque rítmico y el sonido de la guitarra, son magníficos. No me canso de oirlos. Bueno el video tampoco está nada mal. ¡¡¡Qué bello es el arte!!!

sábado, 7 de noviembre de 2009

Aniversario de la Revolución de Octubre

7 de Noviembre: Aniversario de la Revolución de Octubre

La Rusia zarista se guiaba por el antiguo calendario juliano, distinto del gregoriano que hoy se usa en todas partes. Eso hizo que la fecha del triunfo de los soviets, el 25 de octubre según el calendario prerrevolucionario, coincidiese con el 7 de noviembre gregoriano. De ahí procede la aparente contradicción temporal de una Revolución de Octubre que se celebra en noviembre.

La recién nacida Unión Soviética adoptó el calendario gregoriano de inmediato, pero no por ello dejó de aludir a su revolución como culminada en el mes de octubre. Más tarde, la inolvidable película de Eisenstein fijó para siempre esa confusión.

Sobre el 7 de noviembre de 1917 y su importancia histórica se han escrito toneladas de páginas. La Revolución rusa fue la segunda de la historia, pero la primera que ganó el proletariado, pues la francesa –de carácter burgués– dejó intacta la propiedad privada capitalista de los medios de producción como sistema económico imperante. En cambio, la Revolución rusa fue la prueba tangible que necesitaban los parias de la tierra para estar seguros de que el sueño de Marx no era irreal. ¿Cómo no iba a representar el principio de una nueva esperanza? El capitalismo explotador esta vez no siguió en pie, sino que fue reemplazado por el comunismo, bellísimo concepto a pesar de toda la desinformación que ha sufrido durante más de un siglo, y ese comunismo significaba la igualdad en el disfrute de los bienes terrenales.

Que en última instancia aquel edificio se derrumbara siete décadas después no hace menos sublime su construcción. A lo sumo nos confirma que los sueños, una vez realizados, necesitan mimo y lucha diaria durante toda la vida para que no se extingan.

El comunismo, ese bellísimo concepto, sería la “igualdad de disfrute de los bienes terrenales”. Se trata de un concepto básico del materialismo histórico, que se desprende de la sociedad sin clases y de la propiedad pública de los medios de producción. El paraíso, si es que existe, está aquí abajo y no tiene por qué ser sólo para unos pocos, sino para todos. A eso se le llama compartir, lo cual es ajeno a la naturaleza del capitalismo. El mensaje evangélico del cristianismo es exactamente igual que el del comunismo, salvo que se adentra en el terreno del pensamiento mágico para fantasear un hipotético disfrute igualitario en el más allá... Seguir leyendo aquí.
“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras. Sin embargo, lo importante es cambiarlo.” Marx. (Tumba de Karl Marx en el Highgate Cemetery de Londres (Palabras de una entrevista con Manuel Talens, para leerla entera hacer clik en el titular)

viernes, 6 de noviembre de 2009

300 intelectuales piden una salida progresista de la crisis


Otra política y otros valores para salir de la crisis
Después de dos años de una crisis que ha creado millones de desempleados y ha provocado que el número de personas hambrientas y desnutridas en el mundo alcance un nuevo record, están bien claras las causas de esta grave situación.
Dejar en plena libertad a los capitales financieros y dejar que los mercados sean los únicos reguladores de las relaciones económicas sólo lleva, como estamos comprobando, a la inestabilidad permanente, a la escasez de recursos financieros para crear empleo y riqueza y a las crisis recurrentes.
Se ha demostrado también que la falta de vigilancia e incluso la complicidad de las autoridades con los poderosos que controlan el dinero y las finanzas, esto es, la falta de una auténtica democracia, sólo produce desorden, y que concederles continuamente privilegios, lejos de favorecer a las economías, las lleva al desastre.
Dejar que los bancos se dediquen con absoluta libertad a incrementar artificialmente la deuda con tal de ganar más dinero es lo que ha provocado esta última crisis.
Pero también es una evidencia que las políticas neoliberales basadas en reducir los salarios y la presencia del Estado, el gasto social y los impuestos progresivos para favorecer a las rentas del capital, han provocado una desigualdad creciente.
Y que la inmensa acumulación de beneficios de unos pocos, en lugar de producir el efecto "derrame" que pregonan los liberales, ha alimentado la especulación inmobiliaria y financiera que ha convertido a la economía mundial en un auténtico e irracional casino.
Y es evidente que esos desencadenantes de la crisis no tienen que ver solamente con los mecanismos económicos, sino con la política controlada cada vez más por los mercados, por el poder al servicio de los privilegiados y por el predominio de la avaricia y el afán de lucro como el único impulso ético que quieren imponer al resto del mundo los grandes propietarios y los financieros multimillonarios.
Por eso la crisis económica que vivimos es también una crisis política y cultural y ecosistémica.
Las prácticas financieras neoliberales que la han provocado se justificaron con el predominio de unos valores culturales marcados por la soledad, el individualismo egoísta, la degradación mercantil de los conceptos de felicidad y de éxito, el consumo irresponsable, la pérdida del sentido humano de la compasión y el descrédito de las ilusiones y las responsabilidades colectivas.
Seguir leyendo aquí. Y más aquí.
Mientras,... Aznar aboga por derrotar "el socialismo intervencionista" para salir de la crisis.

domingo, 1 de noviembre de 2009

“Honeymoons”, de Paskaljevic, consigue la Espiga de Oro de la Seminci de Valladolid

El serbio Goran Paskaljevic se alzó ayer con la Espiga de Oro, el máximo galardón otorgado por la Seminci, con su película Honeymoons (Lunas de miel), un alegato contra las contradicciones de Europa a la hora de dar una oportunidad a muchos ciudadanos de este continente nacidos en países que todavía no forman parte de la UE. La historia de dos parejas que abandonan Albania y Serbia, respectivamente, en busca de una vida mejor en otras zonas europeas, se ve trufada de todos los problemas administrativos a que se enfrentan a diario quienes pretenden hacerlo. No es una historia de inmigración llegada de África, sino de la propia Europa, que se defiende de sí misma por medio de fronteras y burocracia.
Además del galardón oficial, Honeymoons obtuvo el premio que otorga la Federación Internacional de Críticos de Cine. Se da la circunstancia de que Paskaljevic es la tercera vez que logra la máxima distinción de la Seminci, que ya logró en 1995 con La otra América y en 2006 con Optimistas.
La película de Goran Paskaljevic (Belgrado, 1947) es la primera coproducción cinematográfica entre Serbia y Albania, dos países que han mantenido serias diferencias en los últimos años y que actualmente aspiran a convertirse en miembros de la Unión Europea. El director ha confesado que, pese a esas diferencias, el rodaje, realizado en ambos países, se llevó a cabo "sin problemas", hasta el punto de que, al finalizar el mismo, la despedida de ambos equipos "fue casi melodramática" y se hizo patente "el deseo de hacer otra película juntos". (F. Cantalapiedra. El País) Seguir ...