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sábado, 15 de noviembre de 2014

Déjame contarte un cuento

Rana Dajani es una profesora jordana que se planteó un problema: ¿Por qué a los niños no les gusta leer? La solución que encontró es imitada ya en medio mundo 

La propia historia de Rana Dajani parece un cuento con moraleja: leer relatos infantiles en voz alta puede transformar el mundo en un lugar mejor. Desde una mezquita del barrio de Tabarbour en Amán (Jordania) a un árbol en mitad de la selva ugandesa o un centro para inmigrantes en New Haven (EE UU). A esta jordana culta y sobria, de 45 años, le gusta mirarlo todo con sus lentes de científica, como ella dice. Descubrió un problema y quiso encontrar la solución con la ayuda de su familia: “¿Por qué a los niños jordanos no les gusta leer?”. Años después, la iniciativa surgida de aquella pregunta,  We love reading, es imitada en medio mundo y considerada como un programa efectivo de alfabetización por la Unesco.

La profesora Dajani, que da clases de Biología Molecular en la Universidad de Iowa y cursó dos becas Fulbright, empezó investigando. Preguntó a niños, cuestionó a adultos, observó. Primera conclusión: “No les gusta porque nadie les leyó de pequeños”. Sus padres lo hicieron con ella y, de adulta, repitió con sus cuatro hijos, tres chicas y un chico. Pero ¿dónde? ¿cómo? ¿quién podía ponerlo en marcha? “No puedo enseñar a cada padre a leer en voz alta”, pensó. Empezó por lo más cercano. “Cada barrio jordano tiene una mezquita a la que se puede acceder gratis. ¿Por qué no usarla?”, explica. Su marido pidió permiso en el templo del barrio para que ella leyera tras la oración. Se presentaron 25 niños, obligados por sus padres.

Dajani se colocó un sombrero de colores chillones y cogió las marionetas. Al final de la media hora de lectura, los niños le quitaban los libros de las manos. Volvieron encantados a la siguiente cita. “Después de un tiempo, los padres nos contaron que los chicos habían mejorado en la escuela y tenían más confianza. Querían ir a clase para aprender a leer y aprovechar los cuentos”. Tras ese primer ensayo, en 2006 crearon We love reading como un plan casi familiar. Su hija mayor diseñó la web. Todos le ayudaron a elegir las historias en la lengua materna (árabe), divertidas, sin controversia —ni religión ni política— y relacionadas con el día a día de sus oyentes, niños de cuatro a 12 años.

El proyecto empezó a crecer. Los fieles de la mezquita donaron dinero que se usó para editar nuevos cuentos. Decidieron formar a lectores voluntarios y repetir la experiencia en otros barrios. Se toman muy en serio el proceso de selección. Cada persona que aprende, normalmente reclutadas de ONG locales, debe enseñar a otra y abrir una biblioteca virtual. Ocho años después hay más de 700 voluntarias (la mayoría son mujeres) en Jordania que leen en 300 bibliotecas virtuales casi a coste cero. Han pasado unos 10.000 niños por el programa. 

Segundo e inesperado resultado: el empoderamiento de las mujeres. “Aprenden contacto visual, cómo hablar en público... Algunas se han sentido más seguras y han abierto su propio negocio. Se han convertido en líderes de su comunidad”, añade Dajani.

Han ampliado la iniciativa a los campos de refugiados sirios de Jordania y colaboran con distintas instituciones para medir los efectos de su propuesta. Con la Universidad de Chicago, comprueban cómo afecta la lectura de cuentos sobre empatía al comportamiento de los niños. “Estoy segura de que vamos a encontrar una diferencia”, explicaba la profesora jordana la semana pasada en la Cumbre Mundial para la Innovación en la Educación (WISE, en sus siglas en inglés) que congrega en Doha (Qatar) a más de 1.500 personas y a la que EL PAÍS fue invitado con otros medios internacionales. "We love reading" ganó uno de los premios a iniciativas concretas, de 20.000 dólares. Ahora que empiezan a ser conocidos, reciben mensajes y llamadas de otros puntos del mundo que les imitan: zonas indígenas mexicanas, empresas de Turquía... Dajani nunca pensó llegar tan lejos, pero revela que le funcionó una vieja y sencilla clave: “Si quieres conseguir un cambio, piensa en algo pequeño y simple y concéntrate en hacerlo lo mejor posible”.
Fuente: El País.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El buen morir. La vejez extrema está siendo a menudo extremadamente penosa, solitaria, incapacitante

Mi padre, que llevó con enorme dignidad, coraje y alegría una enfermedad deteriorante que terminó amarrándole a una bombona de oxígeno y una silla de ruedas, siempre repetía una conocida frase: “Nadie es tan joven como para no poder morir al día siguiente ni tan viejo como para no poder vivir un día más”. Le consolaba recordar este dicho porque su gusto por la vida era legendario. Era una de esas personas, mi madre lo es también a sus 93 años, capaces de disfrutar con la mera contemplación de una nube que se deshilacha. Hace falta mucho valor para soportar las traiciones del cuerpo, el marchitamiento de la salud, el constante empequeñecer del futuro y de sus posibilidades. Si tienes la gran suerte de llegar a viejo, la vida te va quitando todo. Pero algunos hombres y mujeres siguen ahí, incólumes, serenos, guerreros formidables de la existencia, gozando de sus horas hasta el final. Admiro su temple y su inmensa capacidad de adaptación.

Viniendo de dos padres tan valientes, yo he salido sorprendentemente cobardilla. O quizá, más que cobardilla, vehemente, voraz e inadaptable. No soporto la pérdida. No soporto la decadencia. No soporto crecer. Me gustaría poder decir que, con los años, se aprende a convivir con el tiempo que te deshace, pero, la verdad, yo no he aprendido. Y me temo que hay muchísima gente que es como yo. Ya lo decía Oscar Wilde: “Lo peor no es envejecer; lo verdaderamente malo es que no se envejece”. Y con esto se refería a que no envejecemos por dentro, a que nos seguimos viendo siempre iguales, eternos Dorian Gray de tersas mejillas enfrentados al retrato pavoroso de nuestra carne cada vez más marchita, de modo que se va creando una disociación entre nuestro ser real y el yo ilusorio interior. Creo que la mayoría de los humanos somos inmaduros peterpanes.

Todas estas reflexiones algo lúgubres me las ha suscitado la tremenda historia de Brittany Maynard, la mujer estadounidense que, con 29 años y cáncer de cerebro terminal, se ha mudado con su familia al Estado de Oregón, en donde se permite la eutanasia. Tiene previsto abandonar este mundo el 1 de noviembre; mientras escribo este artículo, que tardará dos semanas en publicarse, esta mujer sigue viva y está haciendo la formidable y heroica travesía de sus días finales. Cuando lo lean ustedes, ya habrá desaparecido de este mundo. Un puñado de células que detienen su combustión y rápidamente decaen. Una memoria, una voluntad, un deseo, esa ligera voluta de aire que es el yo, o el alma, o el espíritu, deshaciéndose en la bruma del atardecer. En un abrir y cerrar de ojos, en fin, no queda nada. No me extraña que las religiones hayan inventado tantos mundos de ultratumba, paraísos e infiernos, porque nos es insoportable asumir ese vacío. “Os voy a echar mucho de menos”, he oído decir una y otra vez a los moribundos, incluso a los ateos, dirigiéndose a sus seres queridos. “Os voy a echar de menos”: el yo se empeña en seguir siendo contra toda razón.

Y en realidad eso es algo bello, porque demuestra que, mientras vives, eres. Y cuando ya no vives, simplemente no eres. Si no nos angustia la oscuridad que precede a nuestro nacimiento, ¿por qué permitimos que nos angustie la que nos espera?

Eso sí, es crucial la manera en que la salida se produce. En Occidente estamos batiendo récords de longevidad. Nunca tanta gente ha sido tan mayor en toda la historia de la Humanidad. Pero ¿a qué precio? La vejez extrema está siendo a menudo extremadamente penosa, solitaria, dolorosa, incapacitante. La sociedad no está preparada para este aluvión de ancianos con achaques. Necesitamos medios para ofrecer una vida más sana y más protegida a todos los mayores (es de justicia y también puro egoísmo, porque ese será nuestro futuro). Que el entorno social sea lo suficientemente acogedor para que los viejos disfrutones y valientes como mis padres sigan extrayendo hasta la última gota de placer a la vida. Pero también tenemos que regular la eutanasia, tenemos que formalizar y facilitar los protocolos de una muerte digna. Porque puede haber muchas personas que no quieran seguir adelante en según qué condiciones. La muerte puede ser una opción de la vida. Una bella, emocionante, heroica opción, como lo ha demostrado esa mujer de Oregón tan joven, tan guapa, tan rodeada de amor, que ha sido capaz de tomar las riendas de su existencia, pese a todo.
Rosa Montero. P @BrunaHusky
www.facebook.com/escritorarosamontero, www.rosa-montero.com

Asociación Derecho a Morir Dignamente.
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martes, 4 de febrero de 2014

La pobreza oculta del "milagro alemán"

En una eurozona estancada, la locomotora alemana parece haber encontrado la fórmula para repetir el milagro de la posguerra: baja tasa de desempleo, crecimiento económico y aumento de las exportaciones.

Pero este brillante escaparate esconde una realidad social impensable para la cuarta economía mundial y segundo exportador del planeta.


Unos 7,4 millones de trabajadores sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones que no pasan de los 450 euros mensuales (US$607).
Este mercado laboral flexibilizado explica una aparente paradoja reflejada en el Informe Social de 2013 publicado por la Oficina Federal de Estadística alemana.
Según el informe, el nivel de empleo alcanzó en 2012 un récord histórico de 41,5 millones de personas, pero el número total de horas trabajadas estaba por debajo del alcanzado en 1991.
"Cada vez hay más gente que trabaja a medio tiempo sea voluntariamente o porque no le ofrecen otra cosa", señalaba el informe.

La pobreza de un país rico
Esta precariedad laboral se ha visto acompañada por un aumento del "riesgo de pobreza".
Según el indicador oficial "se considera precaria la situación de una unidad familiar cuando sus ingresos no superan el 60% de los ingresos medios de todo el país".
En moneda constante y sonante se trata de todo el que se encuentre por debajo de 848 euros por mes (equivalente a US$1.158). "La doble reforma del sistema de Seguridad Social y el mercado laboral ha aumentado enormemente la pobreza y la desigualdad. Nos estamos convirtiendo en un país de bajos salarios". Sebastian Dullien, autor de "Capitalismo decente"

En términos estrictamente numéricos es evidente que un pobre en Alemania no es tan pobre como en América Latina. Pero si se toma en cuenta el costo de la vida en Alemania, la dureza del invierno europeo y el salario mensual de los miniempleos (450 euros) la película cambia.
A pesar de que el empleo ha crecido en los últimos diez años, hoy más de un 16% de la población se encuentra en "riesgo de pobreza" en comparación con el 15,2% de 2007.
El incremento puede parecer mínimo, pero refleja una nueva premisa social: no basta tener empleo para escapar de la pobreza. Según el investigador alemán Sebastian Dullien, autor de "Capitalismo decente", los cambios de la última década están creando un nuevo modelo.
"La doble reforma del sistema de seguridad social y el mercado laboral ha aumentado enormemente la pobreza y la desigualdad. Nos estamos convirtiendo en un país de bajos salarios", indicó Dullien a BBC Mundo.

Mundo global, trabajo flexibilizado
La flexibilización laboral no fomenta empleos de tiempo completo.
El punto de partida fue la Agenda 2010, una reforma impulsada por el canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder en 2002 para combatir los retos de la globalización.
Ese año el crecimiento germano fue 0% y había una alta tasa de desempleo considerada "crónica". Muchos economistas llamaban a Alemania el "enfermo de Europa", impotente para hacer frente a la competencia de China y los países asiáticos. Según el jefe de investigación del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Hans Kundnani, la Agenda 2010 favoreció a los empresarios en detrimento de los trabajadores.
"Para competir globalmente los empresarios estaban trasladando su producción a países con costos laborales más bajos. Esto forzó a los sindicatos a aceptar una moderación salarial. De manera que los que no trabajaban vieron una caída de su nivel de vida por la reforma de la seguridad social y los que sí tenían trabajo no sintieron que se beneficiaban de este llamado 'segundo milagro' alemán. A esto se sumó el empleo flexibilizado que contribuyó a bajar más el costo laboral germano", indicó a BBC Mundo Kundnani. El sistema de negociación tripartito sindicatos-empresas-gobierno, instaurado después de la Segunda Guerra Mundial, allanó el camino para que se hiciera este ajuste, pero si se considera que el aumento del PIB entre 2002-2012 fue del 1,2%, el desempeño económico está lejos de ser un "milagro".
"Tuvimos un par de años bastante buenos, pero el crecimiento no ha sido tan fuerte. El estancamiento salarial produjo una caída del nivel de vida y de nuestro consumo doméstico", indicó Dullien a BBC Mundo.

El largo plazo
Las pensiones de los jubilados no son suficientes.
A los índices de pobreza, hay que añadir una crisis que está golpeando muy fuerte a los jubilados.
El cálculo oficial es que un 30% recibe una pensión de 688 euros por mes (US$928).
La intervención de la seguridad social ayuda a complementar este ingreso, pero la actual flexibilización del mercado laboral pasará a la sociedad una cuenta sombría.
Según un reciente informe del Ministerio de Trabajo las cotizaciones de las personas con miniempleos a los fondos de pensiones públicas les dará un derecho de unos 3,11 euros al mes (US$4,19) por año trabajado.

Con la edad de jubilación a los 67 años, se puede calcular que alguien que haya tenido miniempleos en hotelería o restaurantes, tendrá una pensión mensual de unos 140 euros (US$189) al jubilarse.
Según Sebastian Dullien es una situación que no solo afecta a los miniempleos.
"Hay trabajos de tiempo completo que pagan unos 5 euros la hora (US$6,75). La pensión de este tipo de salarios también se situará por debajo de la línea de la pobreza", indicó a BBC Mundo.

Un modelo en aprietos
Angela Merkel fue reelegida pero tuvo que formar una coalición con los social demócratas.
A pesar de estos datos Alemania ha sido calificada como un "milagro" debido a que atravesó dos crisis internacionales –el estallido financiero de 2008 y la de la deuda soberana de 2010– con un nivel de crecimiento que, sin ser excepcional, fue notable si se lo compara con el resto de la eurozona.
Pero este milagro está comenzando a disiparse. En 2010 y 2011 la economía creció un 4,2% y 3% respectivamente en parte recuperando el terreno perdido durante la recesión económica mundial de 2009 (contracción del 5,1%).
Desde entonces la historia ha cambiado. En 2012 el crecimiento fue del 0,7%. En 2013 un 0,5%. Son porcentajes comparables con los años de crisis de principios de siglo.
Aun así, la canciller Angela Merkel fue reelecta en septiembre, aunque se vio obligada a formar una coalición con los social demócratas para gobernar.
El precio que los social demócratas pusieron al pacto fue un mejoramiento de las condiciones sociales, entre ellas, un salario mínimo, un aumento de las pensiones e inversión en infraestructura.
Este nuevo pacto no significa el fin de la flexibilización. Según Hans Kundnani, la globalización seguirá imponiendo condiciones. "Este es un dilema para todas las economías desarrolladas. El problema es que Alemania intentó competir con las economías emergentes en base a los precios y no en base a la innovación y la inversión. Las nuevas medidas impulsadas por los social demócratas es posible que aumenten el consumo. El argumento de la derecha es que con este salario mínimo habrá pérdidas de trabajo", indicó a BBC Mundo Kundnani.
Fuente: BBC.

jueves, 2 de mayo de 2013

BADAJOZ. El primer economato social de la ciudad abrirá en la barriada de San Fernando

Gestionado por la Asociación Pepe Reyes, cuenta con medio centenar de colaboradores y el patrocinio de Gómez Calero. Venderá a familias seleccionadas por Cáritas y Servicios Sociales productos de primera necesidad al 50% de su precio

Con la crisis económica se ha incrementado el número de familias cuya situación, aunque no les obliga a acudir a un comedor social, sí ha empeorado drásticamente y sus pocos recursos no les permiten llegar a fin de mes. A estas personas va dirigido el Economato Social Pepe Reyes, el primero de estas características que va a abrir en Badajoz.

El local, de unos 180 metros cuadrados, ya está preparado y a punto de abrir y se ubica en el número 10 de la calle Manuel Godoy, en la barriada de San Fernando, gracias al patrocinio de Juan Antonio Gómez Calero, el empresario que ganó el Euromillón y que hizo suyo el proyecto cuando lo conoció. De la organización, gestión y funcionamiento se encarga la Asociación Pepe Reyes, sin ánimo de lucro, vinculada a la Fundación Dolores Bas. Ya cuenta con el apoyo de voluntarios y de medio centenar de colaboradores, así como ha obtenido subvenciones de la Diputación de Badajoz, la Caixa y la Fundación Dolores Bas para su puesta en marcha. Pero siempre necesitarán más.

El objetivo es ofrecer a un grupo de familias, que serán seleccionadas por Cáritas Parroquial y los Servicios Sociales, la posibilidad de acudir a esta tienda a adquirir productos de primera necesidad (de alimentación y limpieza) a un precio estimado del 50%. "Nuestro techo está en los precios del Lidl o el Aldi, se tienen que bajar más los precios porque si no el economato deja de tener sentido", cita Mercedes Arias, impulsora de la asociación, quien comenta que su pretensión es que sean productos extremeños. Este proyecto está siguiendo la estela de otro economato que funciona en Huelva, que les facilitaba proveedores, pero en la asociación "queremos que sean de la tierra". No van a vender productos donados sin coste alguno, pues para eso está el Banco de Alimentos.

Arias insiste además en que serán productos de primera necesidad, es decir, quedan fuera, por ejemplo, el vino o los refrescos. Tienen muy claro que los destinatarios deben llegar derivados de Cáritas o Servicios sociales "porque nosotros no somos quiénes para valorar la situación de una persona y si abriésemos al público en general estaríamos haciendo una competencia desleal y no estaríamos realizando una labor social". Además, con la Ley de Protección de Datos la asociación no podría acceder a esta información.

También se beneficiarrán asociaciones y colectivos "que lo están pasando muy mal porque las subvenciones están muy restringidas y a sus internos tienen que seguir poniéndoles el plato de comida". En cuanto a los comedores sociales, aunque les surte el Banco de Alimentos, hay productos que tienen que comprar en establecimientos con precios sin descuento. "Intentaremos llegar al mayor número posible", sentencia la responsable.

CON CARNET Los beneficiarios seleccionados deberán contar con un carnet identificativo que no se podrá suplantar. Además habrá un límite en su compra "para evitar que puedan hacer negocio con estos precios". La cantidad que podrá adquirir cada destinatario estará en función del número de miembros de la familia.

El economato todavía no tiene fecha de apertura, pues la asociación sigue pendiente de encontrar proveedores con los que conseguir buenas precios, pero Mercedes Arias calcula que quizá pueda abrir este mes, para lo que hace un llamamiento a proveedores, voluntarios y colaboradores (aportan 5 euros al mes) a que se impliquen con este proyecto.

Los colaboradores con los que ahora cuentan son en su mayoría del entorno de la Fundación Dolores Bas y de los voluntarios que participan en el proyecto ninguno cobra nada, ni siquiera los que se van a encargar de llevar las ventas en el economato. Serán cuatro las personas que hagan esta tarea, para lo cual ya han realizado un curso de manipulación de alimentos. Su idea es que, si funciona, se pudiera crear un puesto de trabajo en caja remunerado, pero dependerá de que consigan las ayudas que lo permitan.

Arias calcula que inicialmente podrán atender a unas 50 familias, "hasta comprobar cómo nos desenvolvemos". Fuente: El Periódico Extremadura, A. M. ROMASANTA 02/05/2013
www.asociacionpepereyes.es



jueves, 27 de mayo de 2010

Obra teatral contra el nazismo. El exterminio de Rechnitz sube al escenario en Austria.

Jelinek autoriza el estreno en su país de una obra teatral contra el nazismo.

La noche del 24 al 25 de marzo de 1945 se desarrolló en un castillo austriaco una historia de terror como parte de una fiesta. Margit von Batthyány, hermana mayor del barón Heinrich Thyssen-Bornemisza, había invitado a 40 personas de siniestra filiación: oficiales de las SS, policías de la Gestapo y seguidores del III Reich. El menú incluía un extra: divertirse humillando a un grupo de 180 judíos recluidos, incluso divertirse mucho torturándolos y disparándoles. Por si alguien duda: ocurrió en realidad aunque no se conocen con exactitud los detalles. No todos los invitados se sumaron al horror: solo cinco lo hicieron, según especulaciones posteriores.

Hubo algunos testigos, que fueron más tarde asesinados. Los principales autores nunca fueron perseguidos. Se desconoce el lugar de las fosas. Y se conoce como el caso Rechnitz, por haber ocurrido en la localidad austriaca de este nombre, que está en la frontera con Hungría. Nunca fue del todo aclarado, pero se recoge en la obra La historia secreta de los Thyssen (Temas de Hoy, 2007), escrita por David R. L. Litchfield.

El relato impresionó a Elfriede Jelinek, premio Nobel de Literatura (2004), que también había recibido la sugerencia del director teatral Jossi Wieler de escribir una paráfrasis de El ángel exterminador, de Luis Buñuel. "Fue claro para mí relacionar ambos elementos y hacer una pieza. La escenificación se basa en el filme de Buñuel pues en él el servicio se va y sus señores exhiben su miseria durante el encierro. Los poderosos como sinónimo de la corrupción en la que se pudren. Así lo muestra en sus cintas. Ese es su tema", asegura Elfriede Jelinek.

El resultado de la fusión fue la obra teatral de doble título Rechnitz (El ángel exterminador), que denuncia la masacre ocurrida en marzo de 1945. La pieza se estrenó en 2008 en Múnich (Alemania), pero jamás se había representado en Austria por deseo expreso de la autora. Su decisión de permitir por vez primera el montaje en su país natal desató tal expectación que las entradas para las sesiones se agotaron rápidamente. La obra solo se pudo ver entre el 22 y el 24 de mayo, en el marco de la actual edición de los Festivales de Viena, aunque la televisión pública austriaca, ÖRF, ha grabado el montaje y lo emitirá el próximo 31 de mayo. El espectáculo ha recibido los aplausos de la crítica.

La autoprohibición de Elfriede Jelinek se debía, según la directora de teatro del certamen, Stephanie Carp, al temor a la respuesta que podría desatar. "Tenía miedo de las reacciones en su propio país. Había recibido correos electrónicos y cartas horribles. Era como si hubieran vaciado sobre ella un cubo de basura y no quería pasar de nuevo por ese trago", explicó Carp. Seguir aquí en "El País".

lunes, 8 de febrero de 2010

La Resistencia alemana a los nazis

Dijeron no a la esvástica

El reciente fallecimiento de Freya von Moltke, que formó parte de la oposición clandestina a Hitler, invita a revisar, más allá del coronel Von Stauffenberg y la Operación Valkiria, el poco conocido mundo de la resistencia alemana contra los nazis. Fueron muchos y muy valientes.
Mucha gente, sobre todo en el extranjero, no sabe, y otra no quiere saber, que en Alemania no sólo hubo nazis, sino también alemanes buenos, y que fueron numerosos los que pagaron con la vida su oposición política, ética o religiosa a Hitler; eso no significa minimizar la responsabilidad de los alemanes y las terribles cosas que se hicieron, pero es de justicia recordarlo". La que habla es una voz sin duda autorizada: Konstanze von Schulthess, la hija de Claus von Stauffenberg, el célebre oficial que atentó contra el líder nazi el 20 de julio de 1944 en el curso de la Operación Valkiria y que fue fusilado por ello.

...Pero por supuesto, la resistencia alemana fue mucho más que los oficiales de la hoy tan popular, gracias al cine, Operación Valkiria y los reflexivos miembros del Círculo de Kreisau.

A menudo se olvida que los alemanes no fueron sólo los que auparon a Hitler, libraron su guerra de aniquilación y encendieron sus hornos. También fueron, algunos de ellos, los primeros en sufrirlo, en jugarse la vida oponiéndose al nazismo, mientras el resto del mundo contemporizaba o miraba hacia otro lado. Esos alemanes justos, una minoría más amplia de lo que generalmente se cree, eran suficientes para llenar ya antes de la guerra los campos de concentración (como Dachau, que abrió el 22 de marzo de 1933 con alemanes de izquierda, menos de 2 meses después de entregarle el poder a Hitler (1). La noche de los cristales rotos fue del 9 al 10 de noviembre de 1938, más de 5 años después de llenar los primeros campos con militantes de izquierdas) y las celdas de la Gestapo; y para dar trabajo, y mucho, al verdugo. En diferentes grados, de la resistencia pasiva a la conspiración para matar a Hitler, lucharon esos otros alemanes a lo largo de 12 años una guerra solitaria, sin ayuda exterior, ante un enemigo despiadado, una sociedad entregada y delatora y el aparato policial más terrible y mejor organizado del mundo. Hacía falta tener coraje, mucho coraje. Pese a su fracaso, recalca la hija de Stauffenberg, los resistentes preservaron, de alguna manera, el honor del pueblo alemán frente a la esvástica.

Las razones de que se les ignore tienen que ver con la propia memoria alemana tras la guerra: si has sido débil o infame es mejor que lo hayan sido todos, queda más repartido. Y también con la visión que a los Aliados les interesó mostrar de los alemanes: era mejor para combatirlos y someterlos verlos como una nación homogénea en la brutalización; así que los vencedores determinaron que no hubo una resistencia alemana digna de tal nombre. Todavía hoy, hay pocos lugares de Alemania en los que uno pueda sentirse tan solo como en el por lo demás espléndido Centro de la Memoria de la Resistencia, en Berlín, en el mismo Bendlerblock que fue el centro de la operación Valkiria y donde fue fusilado Stauffenberg.

Se calcula (véase La resistencia alemana contra Hitler, de Barbara Koehn, Alianza, 2005) que los nazis encarcelaron a alrededor de ¡un millón de alemanes! Entre 1934 y 1944 fueron ejecutadas en Alemania 7.000 personas por motivos políticos. Por órdenes del Führer se construyeron 36 guillotinas suplementarias y nuevas horcas para colgar de cinco a diez personas a la vez. Según los propios archivos del III Reich, sólo en la prisión de Brandeburgo, entre 1940 y 1945, fueron ejecutadas por alta traición, desmoralización, ayuda al enemigo u objeción de conciencia 1.807 personas. Entre ellas 775 obreros (un colectivo que alumbró numerosos grupos clandestinos, desarticulados una y otra vez, salvajemente, por la Gestapo), 79 campesinos, 6 profesores de universidad, 49 artistas, 12 periodistas y 21 sacerdotes; uno de los ejecutados era ciego, seis eran padres e hijos y 75 menores de 20 años.

De El País, JACINTO ANTÓN 07/02/2010)
Seguir aquí todo el artículo.
En la foto, Hans y Sophie Scholl con Christoph Probst, los tres de la Rosa Blanca, en 1942.
Más aquí.

(1) En los años posteriores a la guerra; (1914-18, I G.M.) Hitler se abrió camino muy pronto entre los círculos políticos de la extrema derecha de Múnich. Allí entró en contacto con algunas de las personas que tan importantes iban a ser después en el movimiento nazi, y que constituirían el grupo de amigos más íntimo: Hermann Göring, Ernst Röhm, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg. Y en Múnich conoció también al general Erich Ludendorff, enemigo furibundo de la paz de Versalles y que se propuso desde el principio echar abajo al nuevo orden republicano. Él y Hitler fueron los principales organizadores del golpe de Estado del 9 de noviembre de 1923, planeado en la cervecería Bürgerbräukeller, para el que lograron reclutar a unos 2.000 hombres armados y que fracasó estrepitosamente. En los enfrentamientos murieron 14 insurrectos y cuatro policías. Pese a la gravedad de los hechos, Hitler fue condenado a una sentencia de cinco años en prisión. En realidad, sólo estuvo unos meses. La depresión del 29, con sus consecuencias económicas y psicológicas, metió de lleno a Alemania en una grave crisis política. Los nazis aprovecharon esa circunstancia para presentar la crisis como un resultado del sistema democrático. En las elecciones al Reichstag del 14 de septiembre de 1930 pasaron de 12 a 107 diputados. Casi dos años después,en las elecciones del 31 de julio de 1932, obtuvieron 13 millones de votos, el 37,4%, con 230 diputados. Los comunistas ganaban también votos en detrimento de los socialistas y los partidos tradicionales, los conservadores, liberales y los nacionalistas se hundían.


La mayoría de los votos a los nazis procedían de los grupos protestantes de los distritos rurales, de las pequeñas y medianas ciudades, de los terratenientes y pequeños y medianos propietarios. Y aunque un sector importante de su electorado pertenecía a las clases medias, la investigación histórica ha roto con el estereotipo del NSDAP como un partido sólo de clases medias bajas. Era un electorado de composición social variada, con muchas mujeres también, que incluía a muchos empleados de oficinas y talleres, y, frente a lo que erróneamente se ha supuesto, los parados, procedentes sobre todo de las grandes industrias, no los votaron y dieron su apoyo a los comunistas.


De ahí que haya que precaverse frente a las generalizaciones sobre el apoyo del "pueblo alemán" a los nazis. Antes de que Hitler fuera nombrado canciller, el porcentaje más alto de votos que obtuvieron fue el 37%. Un 63% de los que votaron no les dio el apoyo y, además, en las elecciones de noviembre de 1932, comenzaron a perder votos y todo parecía indicar que habían tocado techo. El nombramiento de Hitler no fue, por consiguiente, una consecuencia directa del apoyo de una mayoría del pueblo alemán, sino el resultado del pacto entre el movimiento de masas nazi y los grupos políticos conservadores, con los militares y los intereses de los terratenientes a la cabeza, que querían la destrucción de la República. Todos ellos maquinaron con Hindenburg para quitarle el poder al Parlamento y transformar la democracia en un Estado autoritario. El 30 de enero de 1933, Hitler fue investido canciller del Reich, porque Hindenburg así lo quiso (en 1932 el banquero Schachorganizó una petición de industriales para reclamar al presidente Hindenburg el nombramiento de Hitler como Canciller. Una vez en el poder, Hitler nombró a Schacht presidente del Reichsbank, y luego Ministro de Economía en 1934); jefe de un Gobierno dominado por los conservadores y los nacionalistas, donde sólo entraron dos ministros nazis, aunque en puestos clave para controlar el orden público: Wilhelm Frick y Hermann Göring.

Parecía un gabinete presidencial más, como el de Brüning, Franz von Papen o Schleicher. Pero no era así. El hombre que estaba ahora en el poder tenía un partido de masas completamente subordinado a él y una violenta organización paramilitar que sumaba cientos de miles de hombres armados. Nunca había ocultado su objetivo de destruir la democracia y de perseguir a sus oponentes políticos. Cuando el anciano Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934, a punto de cumplir 87 años, Hitler se convirtió en el führer absoluto, combinando los poderes de canciller y presidente de Reich. La semilla iba a dar sus frutos: guerra, destrucción y exterminio racial. Lo dijo Hitler apenas tres años después de que Hindenburg. le diera el poder: "Voy siguiendo, con la seguridad de un sonámbulo, el camino que trazó para mí la providencia".
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jueves, 25 de junio de 2009

El mal estaba en todas partes

Que “el mal estaba en todas partes” e incluso que aún está, ya lo sabíamos o mejor lo sospechábamos algunos.


Sí, es verdad que entre tanta propaganda se nos hacía algo difícil conocer la verdad y, sobre todo, la mayor parte de la verdad, si no “toda la verdad”. La cantidad de películas que llevamos con personajes no ya “malos” sino necios, idiotas al lado de los “listos y buenos” confundían al más despierto. Pero con la extensión de los viajes y las facilidades para visitar Europa, algunos habíamos viajado a Alemania. Y empezamos a ver ciudades como Hamburgo y visitamos su museo municipal, o Berlín, o Munich y su museo de la Ciencia, donde se ven fotos del estado en que quedó la ciudad o Leipzig o Dresde donde nos encontramos la destrucción aún, en parte, sin reconstruir. Y nos hicimos preguntas sobre la necesidad y la "bondad" de bombardear ciudades con fósforo, y sobre la suerte de aquellos ciudadanos, en su mayoría niños, mujeres y mayores, pues los jóvenes y hombres de mediana edad estaban en el frente. Eran muchas preguntas,... y no podíamos hacerla en voz alta para que no nos confundiesen con pronazis, nada más alejado de la realidad. Aceptada la maldad del régimen dictatorial nazi, ¿eran culpables todos los alemanes? En este todo, también se incluían a los viejos, mujeres, ¿y los niños? Era evidente que había cosas que no cuadraban... Ahora, en una reciente publicación, Nicholson Baker, muestra en “Humo humano” cómo la pulsión destructiva de la II Guerra Mundial no era sólo de un bando - El autor rinde homenaje al pacifismo. No obstante, parece que no acaba de dar en el hueso duro del fenómeno del fascismo europeo; por qué surgió, quienes lo fomentaron y lo sostuvieron y, sobre todo, para qué y por qué. Esos que lo apoyaron, ¿fueron juzgados? Tanto sufrimiento, tanta destrucción y crimen ¿para nada? ¿seguimos igual?. Me refiero a que los que lo trajeron, siguen ahí. ¿Recordáis la película "El huevo de la serpiente"?.

... Es probable que quienes defienden la interpretación de la II Guerra Mundial como una "guerra buena", como una lucha escatológica contra el Mal Absoluto, reprochen a Baker la selección de los textos que ha incluido en su provocador Humo humano. Pero, aun así, esos textos seguirán estando donde están, y obligan, cuando menos, a repensar la relación entre la historia y el tan traído y llevado "trabajo de memoria".
LOS BOMBARDEOS

- Un informe de la RAF, en 1936. "Si nuestros ataques pudieran desmoralizar al pueblo alemán, empleando métodos parecidos a los que prevemos que los alemanes utilizarían contra nosotros, su Gobierno podría verse obligado a desistir (...). Pero es probable que una dictadura militar sea menos susceptible a las protestas populares que un gobierno democrático".

- Capitán Philip Mumford, ex oficial en Irak, en 1937. "¿Qué diferencia hay entre arrojar 500 bebés a una hoguera y arrojar fuego desde un avión sobre 500 bebés?".

- George Bell, obispo de Chichester, en 1941. "Las incursiones nocturnas inglesas sobre suelo alemán habían precedido a los bombardeos nocturnos alemanes sobre suelo inglés".

- Winston Churchill, en 1941. "Hay millones de alemanes que son curables y otros matables".

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(El video musical adjunto, de la Ópera de tres centavos, el tango para dos, canción y música que evoca bien aquella época previa, dura desgarrada, sin lugar para el humanismo, la piedad o la benevolencia. Las luchas se acentuaban y la balanza fue inclinada hacia la extrema derecha del fascismo, el nazismo. Lo que vino luego es más conocido; la guerra con más de 60 millones de muerto, cientos de millones de inválidos, lisiados y los campos de concentración. Todo aquel sufrimiento fue necesario para intentar imponer el nazismo, no lo consiguieron entonces y se pagó por ello un altísimo precio. Esperamos y, sobre todo, luchemos para que no vuelva a suceder.) Foto de Hamburgo bombardeada.