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viernes, 29 de junio de 2018

Los destrozos de Rajoy.

El daño principal no se puede describir con números: fue acabar con el pacto social. Algunos datos cruciales sirven para desacreditar la propaganda desplegada estos días.

No es de esperar que uno se azote públicamente. Sólo los inmisericordes consigo mismos lo hacen y son muy pocos. Menos aún los políticos. Y menos todavía los políticos que hayan actuado contra el bienestar de los ciudadanos. En cualquier constitución civilizada se reconoce el derecho de toda persona a no declarar contra sí misma y a no confesarse culpable. La Constitución Española lo hace en su artículo 24. No cabía esperar por tanto que, en su despedida como presidente del Gobierno, Rajoy reconociese los destrozos causados. Si no reconoció ante un tribunal de justicia sus responsabilidades en el caso Gürtel, menos podía pensarse que fuera a reconocer en el Congreso de los Diputados un daño mucho mayor. “Ha sido un honor dejar una España mejor de la que encontré”, dijo Rajoy. Tenía sus razones para hablar así. Le escuchaban los diputados de su partido, tan derrotados como él, a los que no podía defraudar. Y tendría, digo yo, razones íntimas: casi todo el mundo intenta conservar su autoestima. Lo que resulta más chocante es que analistas o informadores pretendan construir argumentos sesgados para valorar positivamente la gestión económica de Rajoy.

Se aduce, por ejemplo, que el Producto Interior Bruto, el PIB, creció en el periodo de su gobierno. Tuvo un aumento en los seis años que van de 2011 a 2017 del 6,5 por ciento. Una subida bastante pobre, más si se tiene en cuenta el bajo nivel de actividad económica que registró el último año antes de la llegada del Gobierno del PP. Pero eso no es lo importante. Para saber cómo llegó esa mejora tímida a los ciudadanos es necesario comprobar cómo se repartió la riqueza generada. Se la reparten las empresas y los trabajadores. También lo refleja el PIB. Entre el final de 2011 y el de 2017 lo que se llevaron las empresas aumentó el 12 por ciento. Por su parte, lo que le correspondió a cada asalariado subió en cambio el uno por ciento. Y si se descuenta el encarecimiento de la vida (el dinero de 2017 valía menos que el de 2011) la renta por asalariado fue un 3,7 por ciento más baja al final del tiempo de Rajoy que antes de la llegada del PP al poder.

Los indicadores económicos al uso, el PIB, la marcha de la bolsa, la prima de riesgo o el IPC, sirven para conocer algunas facetas de la actividad económica. El resultado de la actividad económica, sin embargo, se mide por el bienestar de la gente y ahí no sale. Hay otros datos que lo reflejan.

La renta. Es lo que gana cada año el conjunto de las personas, ya sea por su salario o por sus inversiones. Con los datos disponibles del INE, puede calcularse la renta media por persona: en 2011 fue de 13.902 euros. En el último año completo de Rajoy, 2017, fue de 13.690 euros, descontando el aumento del coste de la vida, la inflación. Un 1,5 por ciento menos. Es decir, nos empobrecimos. Claro, no todos. La mitad de la gente con menos renta vio caer sus ingresos un siete por ciento, mientras que la otra mitad, la de más ingresos, la mantuvo inalterable. Cuando el PP llegó al Gobierno, el 20 por ciento más afortunado económicamente ganaba 6,3 veces más que los del otro extremo. Era ya mucho si tenemos en cuenta que en Alemania o Francia representaba 4,5 veces. Pues con Rajoy los más pudientes han pasado a ganar 6,6 veces lo que se lleva el 20 por ciento con menos ingresos. Ha aumentado la desigualdad.

Esto ha llevado a otro dato más trágico: el aumento de la pobreza. En 2011 había ya 12 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social. Era mucho. España era el undécimo país de la Unión Europea con más pobres. El paso del PP por el Gobierno lo ha empeorado: ha convertido en pobres a medio millón más de personas. Ahora sólo nos superan seis países de la Unión.

Claro, esto tiene su traducción en la vida real, por ejemplo, la pobreza energética. Casi dos millones de hogares declaran que no pueden mantener su casa a temperatura adecuada, que pasan frío. Son 726.000 hogares más que cuando Rajoy llegó a la Moncloa. El año pasado las compañías eléctricas, de gas y de petróleo del IBEX ganaron casi 9.000 millones de euros, un 8 por ciento más que en el ejercicio anterior. Ese es el contraste.

La pobreza se extendió no sólo a los parados o los jubilados. Afectó también a los que trabajan, no sólo en tiempos de Rajoy. Al llegar había ya un 23,5 de asalariados en riesgo de pobreza, pero durante su mandato han aumentado un 18 por ciento aquellos a los que el producto de su trabajo no les da para cubrir sus necesidades: ahora suponen casi el 28 por ciento de los asalariados. Esto no es por casualidad, sino fruto de una actuación política: la llamada devaluación salarial aplicada por las empresas e impulsada por el Gobierno a través de la reforma laboral. Los sueldos han bajado entre la llegada y la salida del PP del poder un 5,1 por ciento, en términos reales, es decir, descontado el incremento del coste de la vida. Pero ese sacrificio no se ha repartido igual. La encuesta anual de estructura salarial del INE, cuyos últimos datos son de 2016, divide los sueldos en 10 tramos, de acuerdo con su cuantía. Ahí se puede comprobar que el tramo con los sueldos más bajos ha sufrido una caída del 4 por ciento en el periodo Rajoy, mientras que el tramo de los que más ganan ha gozado de una subida del 3 por ciento. La precariedad salarial, ya existente antes, se ha incrementado con Rajoy con el aumento de los contratos a tiempo parcial respecto a los de tiempo completo.

Repasamos ahora los servicios esenciales que prestan las administraciones públicas a los ciudadanos y los estragos sufridos a manos del Estado y de las comunidades autónomas, por orden de Rajoy. La educación: fue uno de los bastiones del Estado de Bienestar contra el que primero se dirigió el PP. En 2011, el gasto público educativo era 2.200 millones mayor que al final del periodo negro. La sanidad fue otro blanco de los grandes recortes. Ahora el gasto sanitario es 1.642 millones menor que en 2011. El gasto en dependencia tampoco se libró de la tijera: en 2018 hay presupuestado un 7 por ciento menos para esta partida que en 2011.

Las pensiones han subido y su gasto ha aumentado, sobre todo por el mayor número de pensionistas, que además reciben una pensión superior, puesto que trabajaron en años con sueldos mejores que sus antecesores. Pero la subida ha sido escasa: la pensión mínima se ha incrementado en estos seis años el 4,3 por ciento. Con ello no compensa el incremento del coste de la vida, la inflación, que alcanzó el 4,8. Y lo que es más grave: el recorte de los salarios ha contribuido a que la recaudación de la Seguridad Social haya sido escasa. La solución: Rajoy se ha gastado el Fondo de reserva de la Seguridad Social, bien repleto cuando llegó a la Moncloa. En total se ha fundido 74.000 millones de euros.

La inflación, el aumento del coste de la vida, se ha moderado algo. En los seis años de Rajoy los precios al consumo han aumentado el 4,8 por ciento. Pero no todo se ha comportado así. Han bajado claramente la gasolina y el gasóleo. No han subido, o lo han hecho muy poco, los productos o servicios de los que una persona puede prescindir si vive con estrecheces: ropa, menaje, ocio. Pero servicios esenciales de los que el ciudadano difícilmente puede prescindir se han disparado. Entre 2011 y 2017 el pago por estudiar en la universidad, básicamente las tasas, se incrementó un 35 por ciento. La ampliación del copago por las medicinas a pensionistas, contribuyó a encarecer el gasto farmacéutico de los ciudadanos en un 17 por ciento desde que llegó el PP hasta que se ha tenido que ir. El recibo de la luz es ahora un 14 por ciento más caro.

Esta es la economía que afecta a personas, pero sí, hay cosas más distantes a ellas cuyos efectos terminan afectando también al bienestar de la gente. Por ejemplo, el dinero que el Estado, las comunidades autónomas o los ayuntamientos han tomado prestado y tienen que devolver, la deuda pública. No es necesariamente malo que se endeuden para hacer frente a necesidades básicas o para gastarlo en impulsar el desarrollo. Sin embargo, el Gobierno de Rajoy recortó los gastos destinados a estas cosas y al mismo tiempo endeudó más al Estado. Ahora la deuda pública supera el billón de euros (1.144.298 millones de euros) que equivale al 99 por ciento del PIB. Cuando el PP tomó el mando suponía el 70 por ciento. Ha aumentado en 400.000 millones de euros: un 54 por ciento. Una parte de la deuda se debe a los 58.000 millones gastados en rescatar a los bancos, la gran mayoría durante el mandato de Rajoy. Sin embargo, mientras esto ocurría, más de 400.000 familias fueron expulsadas de sus casas por los bancos al no poder pagarlas, la mayoría (300.000) durante el mandato de Rajoy. A ello hay que sumar las que abandonaron sus viviendas sin necesidad de ser expulsadas.

Para mejorar la economía a largo plazo es necesario cambiar el modelo productivo. Y para esto, es clave la apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación. Pues bien, Rajoy decidió reducir drásticamente el gasto en I+D+i. Cuando se ha ido, es un 17 por ciento más bajo que cuando llegó. Y eso que los recortes de Zapatero ya dejaron temblando esta partida presupuestaria.

Esto último da pie para aclarar que esto empezó antes. En mayo de 2010, cuando el Gobierno socialista de Zapatero cedió a la presión de los que mandan en la Unión Europea e inició el camino. Rajoy tomó el relevo con virulencia y multiplicó los destrozos. El principal de ellos no se puede describir con números: fue acabar con el pacto social establecido.

http://ctxt.es/es/20180606/Politica/20039/PP-rajoy-recortes-pacto-social-pobres-temporalidad-crecimiento-de-la-peña.htm

miércoles, 13 de junio de 2018

La España real vence a la trama Frankenstein

Hemos contenido la respiración hasta que a las 11.30 del viernes 1 de junio, 180 votos a favor de Pedro Sánchez le convertían en presidente del gobierno de España. Cómo habrá penetrado la corrupción en las entrañas del Estado que millones de personas temían ver surgir un “tamayazo” que desbaratase la elección del secretario general del PSOE. El propio Mariano Rajoy se encargó de dejar en evidencia a quienes de alguna forma le amparan. Acribillado su partido por la corrupción, le faltaba dar la nota final: el desprecio al Congreso de los Diputados, depositario de la soberanía popular con una espantada intolerable.

No cabe despedida más infame que agarrar la cartera, salir del hemiciclo sin que la presidenta hubiera suspendido hasta la tarde la sesión, y “recluirse” – como titulaba RTVE- en un restaurante cercano 8 horas, mientras caían hasta cuatro botellas de whisky. Con ministros entrando y saliendo, a un kilómetro de un Congreso que debatía su moción de censura. Y salir apimplado, ya de noche.

Cualquiera hubiera pensado que la prensa generalista se volcaría en la necesidad ineludible de apartar a semejante presidente de las tareas de gobierno. Pero no. Su preocupación máxima era que Pedro Sánchez iba a sustituir a Rajoy en La Moncloa. Los medios internacionales titulan con los hechos: el presidente del gobierno español ha sido depuesto por corrupción. Los españoles siguen con su campaña de presiones para mantener su modelo.

Ya no pueden defender a Rajoy, pero sí a lo que representa. Las críticas al presidente censurado se alternan con durísimos ataques a Sánchez. Como objetivo: elecciones inmediatas que, en la confusión del momento, elijan la continuidad. No cabe peor solución ahora. Los tenebrosos augurios que plantean no tienen otro fin que dejar todo igual, esta vez con Albert Rivera al frente. U otro candidato del PP que sume fuerzas con Ciudadanos.

El Pedro Sánchez que dimitió incluso de diputado es acusado de “ambiciones monclovitas”. Le culpan de “recitar todos los desgastados comodines del lenguaje político: consenso, estabilidad, diálogo”. De demoler al PP. Aún apelaban en los diarios del viernes al “sentido de Estado” de un Mariano Rajoy que se pasó la tarde del jueves de larga sobremesa, recibiendo visitas de ministros y altos cargos interesados por su futuro. Estremecidos, temen su gobierno “inviable” y “temerario”. El que llaman “Gobierno Frankenstein”. El gobierno de Sánchez se vería, dicen, “tiranizado por los requisitos del PNV -Partido Oportunista Vasco-“. Esto último es de El País que un día fue un periódico serio.

Este viernes el escenario es distinto a hace dos días siquiera. La moción de censura ha tumbado al PP y ha señalado a la trama corrupta que ha invadido las entrañas de este país. La que ha sembrado de focos infecciosos las instituciones y los pilares fundamentales. Pase lo que pase, es ya así.

El otro notable resultado de la moción ha sido la bajada del suflé Albert Rivera, lastrado por su no a la moción, de alivio al PP. El líder de Ciudadanos llegó a decir a los nacionalistas catalanes: Aprovechen estos meses de gobierno Frankenstein para violar derechos y libertades, para acosar, señalar y que no se pueda defender la libertad y la unión. ¿Qué vendrá después? ¿Los tanques? Rivera y sus soflamas extremas dan cada vez más miedo.

España es un país al que los defensores del sistema corrompido no conocen. Porque ni siquiera la miran. No conocen a su sociedad y cómo vive y siente hoy. Todo lo que no sea su modelo es ETA, separatistas, podemitas y populistas. Mientras ellos se ven a sí mismos ejemplares y dignos de imitar.

Su modelo, a tenor de sus ataques, es un Estado centralista, uniforme, manejable, obediente, disciplinado. Blanco si pudieran, de superioridad masculina, si pudieran que ya no. De personas que hablen español, cumplan las normas protocolarias en el atuendo, y sueñen -si es el caso- sin estridencias. Uno, grande y atado.

Para esa sociedad que no existe hacen planes desde los despachos, los palcos o las cenas exquisitas para estómagos estragados. No escuchan sus acentos. No los admiten. Les repugnan. Desprecian cuanto se aleje de su prototipo altamente estereotipado. Y los señalan como si todos los ciudadanos compartieran el asco que ellos sienten por los que ven diferentes.

Los Frankestein son ellos. El PP, sus medios, sus tertulianos casposos, sus jueces, sus policías. Los que desde la llegada de Rajoy al poder aumentaron la desigualdad, el autoritarismo, las mentiras como norma de funcionamiento, la inseguridad en el futuro. Los que con su intransigencia incrementaron el independentismo catalán del que tanto se aprovechan con fines electorales.

El Dr. Victor Frankenstein fue el malvado que construyó un ser bueno aun hecho de retazos inservibles. que ni siquiera tenía nombre. No al revés. El pueblo inculto acudió en masa al castillo a destruirlo. Por ser deforme y distinto. Una metáfora completa. Lean el libro que escribió Mary Shelley en 1818. Y dejen de poner rótulos fuera de sus propias cabezas.

No sabemos cómo nos irá con Pedro Sánchez pero de entrada puede afirmarse que infinitamente mejor que con Rajoy o cuantos se le parecen. Sánchez ha sorprendido por su audacia y tenacidad. Y su iniciativa ha cuajado en un momento de hartazgo insuperable que los causantes no llegaban a ver, o pensaban iba a ser sofocado una vez más. Gente muy diversa se ha unido, es cierto, la real, la que puebla las calles de España con el mismo derecho que esas élites endiosadas. Las que han quedado desnudas y caducas, súbitamente, de nuevo. Aunque hay que estar atentos a sus coletazos y descalificaciones.

Lo difícil y “complejo” es gobernar con sus zancadillas. Con sus medios ferozmente en contra. El aplauso tras ganar la moción, con personas que jamás pensaron votar al PSOE felices en la tarea común, con diputados de Unidos Podemos coreando ¡Sí, se puede! Es inédito en España. E ilusionante. En Portugal lo han logrado. Se precisa “mano izquierda”, en todos los sentidos. Habrá que aprender las nuevas dinámicas hasta para enjuiciar este gobierno, ejercido por el PSOE y sustentado por una suma de minorías que precisan unas de otras y han de saber su lugar.

De Pedro Sánchez y esta etapa se espera que no defraude las esperanzas que han nacido con este cambio. Han de ser contenidas, pragmáticas. Aprendiendo de los errores pasados, propios y ajenos. Basta ese primer paso. Con cautela y fuerza. Orillando reproches como hará de continúo la oposición. El PP y Ciudadanos son ya la oposición ¿pueden creerlo?

https://www.eldiario.es/zonacritica/Espana-real-vence-trama-Frankestein_6_777682249.html

lunes, 3 de octubre de 2016

Gregorio Morán: "Antes muertos que de izquierdas"

 Antes muertos que de izquierdas En una decisión de consecuencias trascendentales, la cúpula del viejo PSOE, ajado y desconectado de cualquier posibilidad de cambio, ha apostado por Rajoy y el partido más corrupto que conoció España en su historia. Lerroux, político chanchullero y símbolo de la maniobra y el chalaneo, cuyo Gobierno cayó durante la II República por una chorrada de maquinita de juego conocida como straperlo, era un caballero con botines al lado de estos saqueadores del Estado.

Da lo mismo. El pacto de golfos en el que ha ido deviniendo la Santísima Transición está llegando a sus estertores, pero les importa un carajo; aún creen que queda fondo para tirar unos años, siempre y cuando la sociedad y la complicidad de los medios de comunicación no dejen de ayudarles y protegerles. Instalarse en la oposición, después de haber acumulado un suculento patrimonio y haber traspasado todas las puertas giratorias, no es mal sitio. Da seguridad.

El soldado Sánchez, otro recluta, les ha puesto frente a las cuerdas, lo cual dice mucho del talento de sus adversarios... La oficialidad más rimbombante, con el asesor financiero Felipe González a la cabeza, ha decidido que no se puede ir tan lejos. ¡Descabalgar a Mariano Rajoy! ¿Acaso están locos estos novatos?

Pocos gestos políticos como el de Felipe González y sus barones echan tanta luz sobre la impostura de estos trepadores que engañaron a sus votantes durante tantos años que hasta ni la fe -y este es un país con mucha fe y demasiados creyentes- ha podido resistir la engañifa. El portavoz de los lectores conservadores que siempre fue el ABC ha sido desbancado por el grupo Prisa, que, como decía Borrell, que lo sufrió en sus carnes, es quien decide quién debe ser el secretario general del PSOE. De momento, la que más garantías les da es Susana Díaz, porque tiene muy claro cuál es el enemigo a abatir. Y ese no es otro que Podemos. No hay que echarles de las instituciones, pero sí colocarles en el lugar sin peligro que les corresponde, por más que un par de comunidades socialistas se mantengan a su costa.

No se dejen engañar por los argumentos de estos cabos furrieles con patrimonio de caudillos, no están discutiendo sobre si España se rompe o si hay referéndum. Aquí la cuestión se reduce a algo muy simple: no se puede romper con Mariano Rajoy y el PP porque eso en las actuales circunstancias sería un terremoto ¡para ellos! Y esa opción pasa por aceptar el apoyo de Podemos y, por tanto, el comienzo del desmoronamiento definitivo. Fuera de los jóvenes contratados para hacer de fondo en los mítines del PSOE, ¿quién carajo menor de 30 años y que no es funcionario, o familiar bien avenido, votaría por el PSOE? Como le ocurre al PP, son partidos de geriátrico; cada vez reducen sus votos, pero como en cada elección se vota menos, nos hacen creer que siguen siendo la representación de la ciudadanía.

Están defendiendo sus privilegios como la nobleza antigua, y serían capaces de todo con tal de que las alfombras no fueran levantadas. ¡Vaya espectáculo, que por razones obvias no estará en condiciones de hacer el PP, que le basta y le sobra con lo suyo! Ya hubo en los años veinte y treinta del pasado siglo peleas, incluso sangrientas, en el seno del PSOE, capitaneadas por Indalecio Prieto, Largo Caballero y el sinuoso conspirador Julián Besteiro, por citar a los más notorios. Pero aquello era un partido de la clase obrera, que metía la pata, y mucho, pero no la mano. Pero estos son como los vendedores de El Corte Inglés que ofrecen un producto y si no le gusta, le enseñan otro. De momento no ofertan más que una crisis, sin otro sentido político que “virgencita, que sigamos como estamos” o iremos de cabeza al “aventurerismo”. Un partido moribundo donde se asienta gente muy viva.
Gregorio Morán

*Gregorio Morán es autor de El Precio de la Transición y Adolfo Suárez: Ambición y Destino

http://www.ecorepublicano.es/2016/10/gregorio-moran-antes-muertos-que-de.html?m=1

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Censura en "El País"? ¿El diario al servicio de don Mariano y del bloque dominante?

El martes de esta semana, 5 de febrero, Miguel Ángel Aguilar publicó uno de sus artículos en El País en el que hablaba de los ingresos de don Mariano Rajoy y de su trayectoria profesional. Ha desaparecido. Algunas almas puras han escrito al defensor del lector del diario pidiendo explicaciones.

El jueves de esta misma semana, según parece, el artículo ha desaparecido también de la caché de google. 

Lo he comprobado. NO se encuentra por ninguna parte.

¿Censura? Lo parece. ¿Sorprende? Sorprende.
. A. Aguilar es un periodista nada crítico con la actual dirección de El País y, además, es poco afable, por decirlo suavemente, con cualquier organización o ciudadano que tenga algo que ver, aunque sea remotamente, con la izquierda transformadora. Digamos que es muy PSOE, muy derecha-derechona del PSOE.

Además, en principio, el diario-global no parece abonar en demasía en estos momentos el gobierno Rajoy. Lo contrario parece más verdadero. Esperemos. La paciencia es una excelente virtud en estos casos.

Algunos pasajes del artículo censurado:
El primer punto está en la mente indignada de todos: “La intervención del presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, ante el comité ejecutivo nacional de su partido el pasado sábado, 2 de febrero, ha agravado la situación en que se encuentra el caso Gürtel-Bárcenas. Primero, por el formato elegido de máximo blindaje y mínima credibilidad.

“Quiero”, dijo el presidente, “que en este asunto operemos con la máxima transparencia, el máximo rigor y la máxima diligencia”. Pero a continuación las maneras venían a desmentirle.

Porque de las ruedas de prensa sin preguntas, lo que Esteban González Pons, vicesecretario del PP, llamaba notas de prensa audiovisuales, se ha pasado a un escalón superior. Ahora, los periodistas han dejado de ser testigos, ni siquiera comparten lugar con el compareciente. Recluidos en otra sala, solo les llega una señal de televisión realizada por los servicios del partido. Una cámara fija ofrece el plano único del presidente Rajoy, que lee en un atril.

Pero nadie ajeno al comité ejecutivo nacional pudo dar fe de cómo sucedió”.

El segundo punto habla de las estúpidas referencias de don Mariano a sus hazañas oposicionales juveniles y a sus motivaciones políticas de fondo: “Segundo, porque si Rajoy proclama nada tener que ocultar, no temer a la verdad, no haber venido a la política ni a ganar dinero ni a engañar a Hacienda; ser a los 23 años, en 1978, Registrador de la Propiedad con una plaza; ganarse muy bien la vida; ingresar más dinero en su profesión que como político; haber venido a la política perdiendo dinero porque para él, el dinero no es lo más importante en esta vida; todas estas protestas nos obligan a reclamar que se muestre "con máxima transparencia, máximo rigor y máxima diligencia" toda su trayectoria como Registrador”.

Por eso, prosigue MAA, queremos saber cosas como las siguientes. Su batería de preguntas basadas en la biografía más o menos conocida del presidente: La primera nos ubica en Villafranca, León: “Si es cierto que siguió disfrutando de los beneficios del Registro de Villafranca, provincia de León, y de Padrón, provincia de la Coruña, cuando fue elegido diputado al Parlamento de Galicia en 1981, director general de Relaciones Institucionales de la Xunta en 1982”.

La segunda nos traslada un poco lejos, al Pirineo catalán: “Si al concursar voluntariamente y obtener en 1982 el registro de Berga en el Pirineo catalán, contraviniendo entre otras la obligación de residir en la localidad donde tiene su sede el Registro, continuó obteniendo ingresos de esa plaza, que se encuentra a más de mil kilómetros de Pontevedra, ciudad donde seguía teniendo su residencia efectiva y sus responsabilidades políticas como concejal del Ayuntamiento, presidente de la Diputación y Diputado al Congreso desde 1986 y vicepresidente de la Xunta en 1987. Porque si Rajoy como político concursaba buscando mejores plazas y figuraba como registrador en activo, debemos saber cuánto cobraba de sus cargos políticos y cuánto recibía de los registros”.

La tercera va de compatibilidades: “Si es cierto que nunca solicitó la declaración de compatibilidad del Ministerio de la Presidencia, a que estaba obligado por la Ley de Incompatibilidades de los funcionarios públicos, porque en ese caso alardear de ser persona escrupulosa con el cumplimiento de la legalidad resultaría excesivo”.

La cuarta habla de Elche y Santa Pola: “Si los registros de Elche y Santa Pola, que solicitó y le fueron adjudicados en sucesivos concursos, los atendió alguna vez personalmente, cuánto cobró hasta 1990 y si simultaneaba esa tarea con otras responsabilidades políticas.

La quinta va de designaciones: “Si, cuando a partir de marzo 1990 pide que se le declare en servicios especiales y su plaza en Santa Pola, queda encomendada a su buen amigo Francisco Riquelme, titular del Registro de Elche, esa designación a título de "sustituto accidental permanente", era la que correspondía según el cuadro legal de sustituciones de la Dirección de Registros y del Notariado”.

La sexta va de acuerdos entre colegas: “Si a partir de ese momento y siguiendo ejemplos acreditados se repartía al 50% los beneficios del Registro de Santa Pola con el sustituto que le hacía el trabajo”.

La séptima va de repartos y cambios legislativos pro domo sua: “Si después de 1998 a partir de algunos cambios legales, aprobados en el Consejo de Ministros donde él se sentaba, los beneficios del Registro de Santa Pola se han partido entre el amigo Riquelme y el Colegio de Registradores al 50%”. Son cuestiones relevantes, concluye MAA, “porque permitirían confirmar cuanto es el dinero perdido de Mariano Rajoy y evaluar su desprendimiento y su entrega sacrificada a la política, sin atender a las pérdidas que ese afán de servicio le acarreaba”. De momento, recuerda finalmente el conservador periodista de El País , “en la Declaración de Actividades presentada en el Congreso de los Diputados el 1 de diciembre de 2011 el punto segundo "Ejercicio de la función pública o de cualquier puesto al servicio de una Administración Pública" figura en blanco y tampoco especifica la Administración para la que presta sus servicios, ni si ha solicitado el pase a la situación de servicios especiales o equivalente”

¿Hay censura entonces? ¿Por qué? ¿Desde dónde? ¿Esta es una práctica ajustada al ideario liberal del diario de don Cebrián y de sus amigos usamericanos? Salvador López Arnal. Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un presidente bajo vigilancia

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afronta el nuevo curso sometido a mayor observación y presión que nunca, no solo por los mercados internacionales, sino también por el electorado y por su propio partido. Los medios internacionales personalizan cada vez más sus análisis sobre la situación española en la figura del presidente y el electorado percibe alarmado la posibilidad, cada día más cercana, de que el Gobierno se vea obligado a solicitar a la Unión Europea (UE) un segundo rescate económico, además del rescate bancario.

 El partido del presidente espera con el aliento contenido los resultados de las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco y, sobre todo, en Galicia, así como la temida irrupción del debate soberanista en un eventual adelanto de las elecciones catalanas, en primavera.

 Frente a toda esta incertidumbre y a esa incómoda y cauta mirada de la que es objeto, el presidente Rajoy parece decidido a perseverar en su línea de aislamiento (rechazó hace poco una entrevista con el director del importante diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung) y a concentrar todo su esfuerzo en una única dirección: cumplir el déficit comprometido con Europa para 2012, un 6,3% del PIB. El presidente está convencido de que ese éxito aflojaría la presión internacional, disiparía la inquietud del Partido Popular y le permitiría afrontar la creciente agitación social con un dato “positivo” en la mano. Por el momento, ese es su único discurso y su única propuesta a los ciudadanos.

 A favor de Rajoy juega un dato importante: la debilidad de la oposición. El PSOE sigue sin recuperar el pulso, según las encuestas, y, por el momento, no tiene más actividad prevista que celebrar, en noviembre próximo, una Conferencia sobre temas orgánicos, es decir, sobre la vida interna del partido. Muchos socialistas creen que ese debate interno puede terminar por desconcertar o enfadar todavía más a sus votantes y algunos intentan reconvertirlo, como sea, en un debate político, más urgente y movilizador... SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ, Leer más en El País, 1 SEP 2012

miércoles, 13 de junio de 2012

Hasta ahora, nada es normal

La primera consecuencia política del rescate debería ser la creación de una comisión parlamentaria encargada de seguir las vicisitudes del crédito.
El anuncio de la solicitud de un rescate bancario en España con fondos de la Unión Europea ha puesto de manifiesto una alarmante falta de pulso político. La increíble manera en la que ha actuado el presidente del Gobierno, la atonía de su propio partido, que debería estar sobresaltado por la pésima gestión de la crisis, y la incierta actitud del principal partido de la oposición, el PSOE, atrapado por su inmediato pasado, han desvelado una falta de latido democrático que resulta inquietante.
 La primera consecuencia política de la puesta en marcha del rescate y de la entrada en vigor de la línea de crédito para los bancos debería haber sido la creación inmediata de una comisión parlamentaria encargada de seguir, con todo rigor, las vicisitudes de esos créditos y de recibir con puntualidad toda la información que se vaya produciendo sobre las operaciones en marcha. No basta con la subcomisión encargada de seguir el funcionamiento del FROB, que ya existe y que lleva una vida más bien mortecina, porque el tema desborda claramente ese pequeño escenario... más en EL País, Soledad Gallego. Las frases de Rajoy. La crisis del euro, más información en El País.

sábado, 9 de junio de 2012

Discurso fraudulento

El PP ganó las elecciones con un relato que no se corresponde en absoluto con su acción de Gobierno
Que no es lo mismo ser presidente del Gobierno que ser presidente de un partido es algo que Mariano Rajoy debería haber aprendido desde su investidura el 23 de diciembre del año pasado. Pero no parece que haya sido así. La estrategia de dejar que el paso del tiempo permita encontrar solución a los problemas sin tener que tomar una decisión para resolverlos puede dar resultados en la dirección del partido. Ahí está el caso de Francisco Camps como ejemplo. Pero no parece que pueda dar resultados en la dirección del Estado...
Debería haberlo aprendido. El paso del tiempo no solo no resuelve, sino que agrava el problema. La decisión de posponer la presentación de los Presupuestos Generales del Estado a la fecha de celebración de las elecciones andaluzas, con la finalidad de asegurar de esa manera que Javier Arenas pudiera convertirse en presidente de la Junta de Andalucía, además de no conseguir ese objetivo, supuso una pérdida de prestigio del Gobierno de España en la instancia en que más importa tener prestigio en este momento, en la Unión Europea. ¿Puede alguien sorprenderse de que, después de haber actuado de esa manera, la Comisión Europea rechazara la pretensión del Gobierno de España de ampliar el déficit para este año del 5,4% al 5,8%? Dejar pasar el tiempo pasa factura. De manera tangible e intangible...
Nadie puede respetar a un Gobierno que se niega a investigar una quiebra de la magnitud de la de Bankia y de las que van a venir a continuación. 
...No sé si dejar pasar tiempo acabará siendo positivo para Rato, Blesa, Olivas y demás gestores del PP de las distintas cajas que se fusionaron en Bankia, así como para los gestores de esta última, pero seguro que no lo es para el país y para su Gobierno, cuya credibilidad desciende de manera vertiginosa con esta manera de proceder. Nadie puede respetar a un Gobierno que se niega a investigar una quiebra de la magnitud de la de Bankia y de las que van a venir a continuación. Dentro del país, como ha escrito en estos últimos días Josep Ramoneda, supone una ruptura del contrato social en el que descansa la legitimidad de la acción política. Fuera únicamente puede generar desprecio no solamente hacia el Gobierno, sino, lo que es más grave, hacia el propio país. Subordinar el ejercicio de las funciones que tienen atribuidas las Cortes Generales al interés del partido del Gobierno no puede conducir nada más que a un mayor desprestigio institucional y a una mayor desconfianza en la acción del Estado. Los ciudadanos el pasado 20-N avalaron con su voto el discurso de Mariano Rajoy de que se había perdido mucho tiempo por el Gobierno anterior en hacer frente a la crisis económica. Se prometió que con el nuevo Gobierno no ocurriría lo mismo y que se recuperaría el tiempo perdido. Lo ocurrido en estos más de cinco meses y medio nos indica que no está siendo así. Las elecciones fueron ganadas por el PP con un discurso que no se corresponde en absoluto con lo que está siendo la acción de Gobierno. Ha habido un componente fraudulento muy elevado en la estrategia que llevó a Mariano Rajoy a la presidencia del Gobierno. Cada día resulta más visible. Ver más aquí en El País, 8 de junio, Javier Pérez Royo

viernes, 5 de agosto de 2011

Rajoy no expone lo que hará si gobierna, ni su programa de medidas concretas. Oculta celosamente su agenda electoral. ¿Tiene el PP una agenda oculta?

Mariano Rajoy -que prefiere esperar a que el tiempo ponga las cosas en su sitio a forzar los cambios- implica que se prodigue poco a la hora de hacer anuncios de futuro. El candidato popular a la presidencia ha ido contando con un cuenta gotas sus propuestas. Pero estas son algunas de las que ha avanzado él o sus colaboradores en la campaña, aunque aseguran que aún no están en disposición de avanzar medidas concretas, sino en fase de reflexión:
Plan de Choque
Los populares planean un plan de choque para recuperar la confianza del mercado, crear empleo y propiciar inversiones, que les llevará a recortar los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas, según explicó Rajoy a la agencia Reuters en una entrevista el pasado 19 de julio. El PP cuenta con que esas medidas provoquen el descontento social y están preparados para afrontar un primer año de Gobierno de protestas en la calle. 
Los populares pretenden profundizar en las reformas del mercado laboral que ya inició el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el fin de crear empleo: proponen establecer un contrato único flexible que facilite la contratación, así como bajar los impuestos a las pequeñas y medianas empresas.
La bajada de los impuestos es una de las señas de identidad del PP y Rajoy ya ha anunciado que recuperará la deducción por adquisición de vivienda, pese a que los expertos señalan que contribuyó a la burbuja inmobiliaria; también plantea bajar el Impuesto de Valor Añadido (IVA) a los servicios de hostelería y transporte de personas.
El PP "espera evitar los recortes en la sanidad y educación públicas y en el sistema de pensiones", pero llevará la austeridad al extremo, con la reducción de altos cargos en la Administración. Eso sí, los populares han avanzado que no prevén recortes masivos de puestos en el sector público. 
En materia de servicios públicos, los populares han abogado por abaratar costes y una mayor participación de la gestión privada.