viernes, 31 de agosto de 2018

_- ¿Son rentables las FAS?

_- Manuel Millera Rebelión

“El libro negro del Ejército español” se titula la última publicación del exteniente del ejército de Tierra, Luis Gonzalo Segura (LGS), y editado por Akal. Ya había sacado antes otros títulos, como “Un paso al frente” (2014) y “Código rojo” (2015) que le valieron arrestos, desprecios, castigos, y finalmente la expulsión. Como dice, es el libro que nadie más quiso escribir. Totalmente recomendable, casi obligatorio y muy significativo que no sea noticia en casi ningún medio. A pesar de la verdad que muestra, no ha sido denunciado por nadie, por ello es muy singular; cuenta a su manera, la historia oculta del Desastroso Ejército español, que ha dado en los últimos 2 siglos más de 50 golpes de estado.

Se suele discutir a menudo, la rentabilidad de la Seguridad Social (S.S.) para meternos en la cabeza, de manera machacona el NO... ¿Por qué nadie discute si son rentables las FAS, Fuerzas Armadas Españolas? ¿Existe complicidad del mundo del periodismo, empresarial, político o bancario? El ejemplo más significativo de puertas giratorias es el Señor de la Guerra, Pedro Morenés, que facturaba a su empresa Instalaza, desde su puesto de ministro Defensa, cantidades de hasta 115 millones, pero es tan sólo un eslabón de una terrible realidad. Puertas que vienen de la época de Franco, “cuando pagaba los servicios prestados a unos hombres que convenía tener contentos y tranquilos”

Una buena metáfora de las FAS es el desfile. Lo que mejor saben hacer (marcar el paso) es algo intrascendente, carísimo, obligatorio, no hay que pensar, y quien se sale de la norma, la paga. La disciplina y la adulación, los valores más repetidos en las FAS, son una trampa mortal, como una bomba con retardo, al ocultar la verdadera cara castrense: un mundo impenetrable, que juega con vidas humanas, para enriquecerse. Es sabido que los gastos militares se “reparten” y camuflan hábilmente entre varios ministerios de una manera que es casi imposible seguirles el rastro, del mismo modo que el dinero se desliza entre paraísos fiscales.

No solo es carísimo de por sí el ejército. Existe, según el autor, una corrupción generalizada, algunxs dirán: “casos aislados”... ¿les suena la frase?... Mudanzas, comida, ropa, adquisiciones, combustible, formación, huérfanxs... aparte de las armas, claro. Cualquier elemento es susceptible de generar ingresos extras; si usted ha hecho la mili, sabe que un simple sargento o brigada puede trampear las cuentas de la cantina. Un teniente realizaba en un solo año, unas 500 mudanzas falsas, por un coste medio de unos 3.500 €uros. En los 5-6 años que una sóla empresa realizó los traslados, se generó un montante de unos 10 millones de euros... En 1995, desaparecieron...¡4 millones de litros de gasoil!... en el barco Marqués de la Ensenada. En 1997 se planificaron compras por valor de 30.000 millones de €uros, para un armamento mayoritariamente innecesario y deficitario.

26.05.2003: accidente del Yak-42 causa la muerte de 62 militares españoles, más otros 12 ucranianos y 1 bielorruso. En 30 años, entre 1949 y 1978, fallecieron 227 pilotos, no por guerra, sino por siniestralidad interna y negligencia. Más de 400 en los últimos 80 años, pero no importa, la indemnización de un militar raso cuesta tan sólo 23.000 €uros. Aviones que no vuelan, paracaidistas lanzados al vacío con una caja de herramientas, armas que no funcionan y explotan al usuario, carros de combate Pizarro que no disparan, submarinos S-80 de bonito color que no flotan... los chistes de Gila se quedan cortos ante la ineficiencia de nuestras FAS. El Tribunal de Cuentas detectó en 2016, de una muestra de 55 contratos adjudicados, por valor de 296 millones de €uros, que en ninguno de ellos existía justificación del importe asignado.

El portaaviones Príncipe de Asturias no llegó a entrar nunca en combate; desde su botadura en 1982 hasta su desmantelamiento en 2013, costó unos 1.800 m €uros al contribuyente entre la compra, mantenimiento, sueldos y otros gastos. El submarino S-80 tenía un exceso de peso de 75 toneladas y 4 unidades nos costaron 2.100 m € para Navantia. Abengoa, Santa Bárbara, Indra, EADS CASA, ITP, Aorenova, Tecnovit, Electroop, Amper, empresas beneficiadas. Pero gracias a amenazas reales o inventadas, a seguir en la OTAN, creada para combatir al comunismo soviético, al juego de velar por nuestra seguridad y al miedo creado por el sistema, la ciudadanía acepta indirectamente, el enorme coste de las FAS, aunque es lo menos rentable del costo público.

En definitiva, “no deberíamos haber adquirido sistemas de armas que no vamos a utilizar, para escenarios de confrontación que no existen, con un dinero que no tenemos, y lo que es más grave, que en muchos casos no funcionan”. El trasvase de dinero entre la empresa privada y el estado es una cantidad inmoral, cuando se dan infinidad de recortes en necesidades básicas de la ciudadanía. Más de 32.000 millones destinados al gasto militar y al control social en 2018, el 2,75% del PIB en España, aunque en el presupuesto oficial figuren tan sólo unos 9.256 millones. LGS eleva esta cifra a los 40.000 millones. La cantidad dobla aproximadamente a la que se detrae cada año de los fondos de la S. Social. Propongo un plan a 10–20 años que sustituya un gasto por el otro.

La implicación de los bancos españoles en la industria de armas es tan extensa e importante, que el disparate de esta compra les ha reportado unos beneficios obvios y magníficos, con las repercusiones que ello tiene en los fondos privados de pensiones y otros valores en bolsa. Si las armas, la guerra y el miedo se imponen, la cultura y el pensamiento desaparecen. No vuelvan a decirnos que la S. Social no es rentable, resulta muy insultante. Léanlo este verano. En Salou, en Zarauz, en su casa del pueblo o de la Rotxa. A pesar de la modorra estival, les abrirá unos ojos como platos...

Manuel Millera es arquitecto

 https://www.rebelion.org/noticia.php?id=245821

_- El crimen histórico contra la sanidad pública

_- Ruth Toledano
eldiario.es


 A quienes han crecido con los gobiernos del PP, partido impulsor de la privatización de la sanidad, se les ha arrebatado esa seguridad que, pasara lo que pasara, dábamos por hecha ante lo más importante: la salud

Crecí en la idea de que vivía en un país tocado por la fortuna de su sanidad pública. Era una idea generalizada, una convicción que, en última instancia, dotaba a la gente de una gran tranquilidad. Podías tener cualquier revés en esta vida -familiar, económico, laboral-, las cosas podían ponerse muy feas. Pero sabías que en cualquier momento, si lo necesitabas, ahí estaba la Seguridad Social para ayudarte. Era una realidad incuestionada según la cual podías ser rica o pobre, viejo o joven, haber nacido en el kilómetro cero o en el lugar más remoto, tener la piel más blanca o más negra, tener trabajo o no tenerlo, tener estudios o carecer de ellos, ser propietaria de una casa o vivir en situación de calle; en cualquier caso, si te fallaba lo más importante (la salud, se decía), estaba a tu disposición todo el aparato sanitario.

Ese aparato contaba con el mejor personal de todo tipo y con los mejores profesionales de la medicina y la enfermería. Crecí en la idea de que, si bien las familias acomodadas eran tradicionalmente cuna de médicos, si bien los barrios pudientes alojaban las consultas privadas de unos especialistas cuyo renombre se heredaba de generación en generación, era en la sanidad pública donde estaban los mejores de entre los mejores, los más estudiosos y formados, los que para despuntar no habían invertido dinero y apellidos sino que habían hecho brillar su talento y agotado su esfuerzo personal. Un aparato que era a su vez espacio de emancipación económica para las mujeres: el sistema patriarcal y el recalcitrante machismo patrio les habían permitido el acceso a una parte del trabajo en ese sector, aunque sufrieran un evidente techo de cristal y fueran pocas las que tuvieran la oportunidad de superarlo y convertirse en doctoras.

Crecí en la idea de que el sistema sanitario público español contaba, además, con los mayores medios materiales y con los recursos técnicos más avanzados (los mejores aparatos, se decía). Todo el mundo tenía claro, y de ese modo se verbalizaba, que a las comodidades de hotel de una clínica privada solo recurrían quienes podían permitírselas cuando sufrían una dolencia o intervención menor, pero que si te pasaba algo serio o delicado, nada como la Seguridad Social. Lo cierto era que a nadie en España le faltaba una consulta médica, una prueba diagnóstica, una operación quirúrgica, un ingreso hospitalario. Mientras, de los Estados Unidos llegaban casos espeluznantes de personas que habían llegado a morir sin asistencia a las puertas de un hospital por carecer de un seguro médico, historias de familias que no podían afrontar el coste de un tratamiento o que se veían obligadas a vender todas sus pertenencias (hasta la casa, se decía) para tratar de salvar la vida de su bebé. Crecí en la idea de que aquí vivíamos libres de esa crueldad.

No eran falacias de ningún régimen interesado. A pesar de que faltaban coberturas y tratamientos (desde la odontología a las enfermedades raras), es decir, de que muchas personas quedaban o podían llegar a quedar excluidas de su protección, la sanidad pública española se encontraba en el Top Ten del ranking del sector. Así lo señalaba, entre otros, la prestigiosa revista médica The Lancet, que realiza un estudio anual a través del cual evalúa el sistema sanitario en 195 Estados del mundo. El ranking de 2018 está encabezado por Islandia y Noruega. Siguen Holanda, Luxemburgo, Australia, Finlandia y Suiza. Y cierran el Top Ten Suecia, Italia y Andorra. España ha pasado del puesto número 8, que ocupaba hace un año, al puesto 19, junto a Nueva Zelanda, Dinamarca, Alemania y Francia. Puede pensarse que no es una mala posición pero lo cierto es que la valoración internacional de la sanidad española ha descendido notablemente y queda patente que su calidad ya no es incontestable.

Los resultados que ha publicado The Lancet en 2018 corresponden a evaluaciones realizadas en 2016, es decir, en plena era Rajoy. A quienes han crecido con los gobiernos del PP, partido impulsor de la privatización de la sanidad, se les ha arrebatado esa seguridad que, pasara lo que pasara, dábamos por hecha ante lo más importante: la salud. Quienes han crecido con los gobiernos del neoliberalismo pepero, que ha recortado recursos a los hospitales públicos y encima ha arruinado con ello las arcas, que ha hecho con nuestros derechos conseguidos un criminal negocio (muchos de aquellos apellidos de las consultas y clínicas privadas están relacionados con las empresas que han querido hacer del derecho un pastel), nunca sabrán que en España hubo un sistema sanitario ejemplar, y que les pertenecía. Es un robo y una desgracia histórica que solo con conciencia se podrá reparar. 

Fuente:
http://www.eldiario.es/zonacritica/sanidad-publica_6_802879716.html

jueves, 30 de agosto de 2018

Semiótica y ética de los juguetes. El tesoro (mancillado) de la juventud.


Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Tal como ocurre con todos los “tesoros”, naturales o humamos, el tesoro de la infancia ha sido “mancillado” por el capitalismo con una guerra comercial inclemente en la que, a sabiendas o no, “la familia” ha sido cómplice voluntarioso. Juguetes, música, canciones, disfraces… todo una arsenal que derrocha mal gusto, ridiculez, cursilería a destajo. Catarata de ofensivas para envolver, con “ternura” de mercachifles, los valores ideológicos de la clase dominante simbolizados en mercancías “divertidas” para niñas y niños. A la vista (complaciente) de todos. Queda fuera de este análisis, por ahora, el rol de los “juguetes didácticos”, que todos lo son, pero de manera distinta. Nos debemos una semiótica crítica especializada en juguetes para niños y niñas. Ninguno de los dispositivos inventados para “divertir” a los menores carece de “sentido” ni en su diseño ni en su uso según los contextos donde se los publicita y comercializa. Hasta hoy poco se hace, y poco se sabe, sobre las “precauciones”, materiales y psicológicas, que se toman los gobiernos y los fabricantes, a la hora de poner en manos de niñas y niños uno o varios juguetes de mercado. Hasta hace poco los plásticos usados para los juguetes no tenían regulación y en cada país se hace lo que a los fabricantes les da la gana, normalmente ignorando los efectos tóxicos de algunos productos. Pero de los efectos psicológicos, ideológicos y culturales ninguna, o muy pobre, es la defensa de niños y niñas.

Para entender al juguete como un objeto cargado de sentido, hay que sistematizar su papel en las relaciones sociales y sus tendencias en relación con los roles destinados a niñas y niños y, además, hay que desactivar los fundamentos ideológicos promovidos por los vendedores. Un perfil indispensable radica en el repertorio específico de la relación entre semiótica y psicomotricidad. A qué proyecto de sociedad atiende cada juguete, su proyecto significante y los sentidos socio-simbólicos desplegados en juegos y juguetes.

Cada juguete, en su contexto, es una red simbólica reforzada con su “alter ego” publicitario en los empaques y en los medios de difusión abierta. Catarata de estereotipos explicados con dispositivos, en textos o en imagen, para la significación no importa si parecen juguetes neutros o andróginos. Los “alter ego” gráficos y literarios en la publicidad de los juguetes son un manual didáctico para el el consumo de estereotipos culturales impregnados de consideraciones perceptuales y cromáticas, plenos de significación. Los empaques sustentan parte de la construcción social del juguete y su proyecto como símbolo de identidad en estereotipos.

Las sociedades necesitan una tipología de los juguetes que le impone el mercado. Cuáles y cómo son los juguetes que los padres pagan para sus hijas e hijos, contar con información sobre la “industria juguetera”, nacional y trasnacional, que ayude al análisis semiótico de los juguetes, las dimensiones del sentido producido y su objetivación en sintaxis para las posibles relaciones de los juguetes como objetos e ideas (relación de significaciones) y su relación con los usuarios, consumidores o interpretes. Los pueblos necesitan métodos para el análisis crítico del paquete ideológico contenido en en cada juguete.

Semiótica de sus colores y de la forma, de los empaques, de los diseños geométricos u orgánicos, convertidos en estereotipos de tonos pastel: rosa, azul, verde... Semiótica de la tipografía, de la composición, del equilibrio, de la cantidad y del tamaño de los elementos que se asocian con roles para la familia, la mujer, el hombre… Semiótica de los sentimientos de los diferentes signos atribuidos a los del juguetes en un esquema de contenidos de control ideológico incubado en los “medios de comunicación”. El paroxismo se ilustra en la película” “Toy Story”.

Predomina, en la semiosis de los juguetes, un esquema completo del ideal colonizado impuesto como representación de nuestra sociedad -y de toda sociedad- bajo un sistema repetido en los diversos productos que, estrictamente hablando, son la mentalidad belicista arrasando toda otra identidad bajo su imperio. Así se trate de juguetes aparentemente pacifistas. Hay que observar detenidamente la moraleja de que todo lo extraño es una una amenaza que pretende remplazar el orden mundial del capital. Los juguetes representan un recurso sublimador frecuente en, por ejemplo, las series de televisión y el esquema de un sin número relatos para la familia, como el esquema de la creación del “enemigo” que debe ser combatido y donde los juguetes son metáfora del esquema de la marginación que forma parte del contexto individualista para generar conductas consumistas, impulsos emocionales y sentimentales cuidadosamente canalizados y llevados al modo de producción de sentido. Como juguetes de los juguetes.

Los juguetes no se producen respetando los valores culturales ni las necesidades imaginativas de las diversidades culturales. Son propaganda trasmutada en cada juguete. Sea de “acción” o sea muñeca estereotipo de femineidad y belleza estándar. Es parte del esquema ideológico, económico y simbólico de la clase dominante y no existe un solo programa de televisión, noticiario… que no use, con mil disfraces, los elementos de esa guerra. Por eso urge una Semiótica emancipadora como herramienta para la crítica profunda, inteligible y práctica. Para transfórmalo todo.

En la historia reciente de los juguetes se verifica un patrón de dependencia semántica que, mayormente, se impone a sus usuarios sin su “consentimiento” consciente. Es el mismo patrón que proviene y se “refleja” en los valores y en los objetos de la sociedad que somete a los seres humanos al poder del capital y que suele expresarse como individualismo y consumismo. América Latina ha jugado un papel periférico en producción de juguetes, no sólo en el concepto sino también en la realización. Para ejercer una transformación objetiva de los juguetes hay que emancipar, incluso, a la producción de las teorías sobre lo lúdico igualmente sojuzgadas, en no pocos casos, por la dominación mediática, el imperialismo publicitario, el imperialismo cultural y todo el modelo de dependencia neocolonial que se mueve entre los juguetes, no pocas veces, invisible. Y juega con nosotros.

Rodin, un escultor genial con corazón de barro

Jacques Doillon firma Rodin, un biopic sobre el escultor, donde narra la intensa relación que mantuvo con la artista Camille Claudel y donde revela su carácter machista, iracundo, egoísta e interesado. Los protagonistas son Vincent Lindon e Izïa Higelin.

Imagen de la película 'Rodin' “Trabajamos sobre lo íntimo como nadie, como artistas hacemos obras maestras, pero como seres humanos somos miserables”. La escultora Camille Claudel echa en cara a Rodin, con toda la furia que lleva dentro, su egoísmo y la mezquindad emocional que muestra hacia ella. La relación apasionada, creativa y personal, de esta pareja es una de las más conocidas de la historia del arte y ahora el cineasta Jacques Doillon vuelve sobre ella en la película ‘Rodin’.

Con Vincent Lindon e Izïa Higelin en los papeles principales, la película tiene un propósito evidente de retratar al artista bautizado como el padre de la escultura moderna , sin embargo, es el personaje de Camille Claudel el que gana la partida. “Tengo mucho aprecio por Camille Claudel pero siempre me pareció muy curioso que haya dos películas sobre ella en Francia y ninguna sobre Rodin”, dijo Doillon en una entrevista concedida en Colombia, poco antes de participar en el Festival de Cannes, sin apreciar que su propia película concede mucho más alma y despierta más interés por Claudel que por Rodin.

Creador total

Uno de los trabajos a los que se refiere el director es ‘Camille Claudel, 1915’, un experimento de Bruno Dumont de 2013 con la actriz Juliette Binoche, que se centraba en los días de la artista encerrada, desesperada, en un manicomio francés. El otro título es ‘La pasión de Camille Claudel’, de Bruno Nuytten (1988), en el que Isabelle Adjani daba vida a la escultora y revelaba con su interpretación el carácter libre e independiente, poderoso, de la artista. Gérard Depardieu encarnaba a Rodin.

Dos miradas hacia la mujer que Jacques Doillon no desprecia totalmente ahora, pero de la que se aparta para seguir los pasos, mucho menos seductores, del éxito del escultor. Un hombre que el propio director retrata en su película como un creador total, obsesionado con su trabajo, inflexible en sus decisiones artísticas, tímido, sin embargo, en el exterior, donde otros –Monet, Degas, Rilke…- luchaban más que él por conseguir la consideración hacia sus obras. La grandeza creativa de Rodin contrasta, en este filme, con su ruindad emocional .

El gran escultor era irascible, a veces grosero, interesado, autoritario. Seducía a todas las mujeres que podía, desdeñando el dolor que ello producía en Rose, la mujer con la que convivió toda su vida, madre de su hijo y con la que se casó poco antes de morir, y en Camille Claudel.

“Te amo con furor"

Admirador de la obra de la escultora, que primero fue su discípula y terminó siendo su maestra, Rodin le pidió incluso que hiciera algunos estudios, especialmente de manos y pies, de algunas de sus esculturas. “Te amo con furor”, le dice en la película, donde poco a poco el hombre se va desvelando como un genial artista y un machista colosal.

Incondicional de las piezas de Claudel, la película no esconde, sin embargo, la forma en que Auguste Rodin la utilizó en sus deseos personales y en su propia creación. El amor que ella sentía por él le impedía romper del todo la relación.

Camille Claudel pidió a su amante que firmara un contrato-compromiso en el que, entre otras cosas, prometía llevarla a Italia y después casarse con ella. Cuando comprendió que aquello no iba a ocurrir nunca y debilitada por la humillación profesional que sufrió como mujer y siempre a la sombra de Rodin, le abandonó.

“Eres un bicho, Camille"

“Eres un bicho, Camille. Y ¿sabes por qué? Porque no te reconocen en lo que vales y no lo soportas. Y a mí sí. Es injusto, pero daña mucho nuestra relación”. Auguste Rodin se muestra en ese momento, después de haber convencido a la mujer de que aborte –“nuestros hijos nacen de la arcilla y de la piedra”- como un ser absolutamente despreciable al que no le importan todos los obstáculos que ella intenta superar en el circuito artístico francés.

“Es impensable que una mujer esculpa un desnudo, mientras que a ti te dejaron en paz con tu ‘Beso’”, le dice refiriéndose a una de las obras más celebradas del escultor. Así fue, mientras Auguste Rodin iba ganando prestigio con sus trabajos, Camille Claudel quedaba relegada, cada vez vendía menos esculturas –“es tan humillante que solo me pidan el busto que hice de ti”- y muchos llegaron a acusarla de plagiar al artista.

La última humillación

La realidad es otra. El estilo de Camille Claudel y Auguste Rodin se acercaban antes incluso de que ambos se conocieran. Además, mientras ella trabajó en el estudio del escultor, se dejó cautivar por otras influencias, como el Renacimiento florentino, la escultura barroca francesa y las obras de Donatello. Y aunque hubo un momento en que las creaciones de los dos artistas no podían apenas distinguirse, Claudel siguió su propio camino y fue alejándose de Rodin.

Su libertad creativa es sobre todo evidente en los temas que eligió para sus esculturas, mientras él se entregaba a la grandiosidad de la mitología y la literatura , ella atendía a lo cotidiano, mucho más sencillo.

Auguste Rodin fue, merecidamente, un escultor reconocido y alabado en vida, un artista audaz que esculpió desnudos y concedió una nueva vida a la escultura, lejos de las reglas academicistas de la época.

Camille Claudel cosechó escasos éxitos y fue señalada como ‘plagiadora e inmoral’. Tras abandonar a Rodin, vivió muchos años al borde de la miseria y finalmente fue ingresada en dos psiquiátricos, donde estuvo encerrada 30 años y donde murió.

Fue enterrada en una tumba sin nombre de pacientes olvidados por sus familias. La última humillación.

 @begonapina 

Fuente:
https://www.publico.es/culturas/estrenos-rodin-escultor-genial-corazon-barro.html

Fontana

La vieja idea aquella de los anarquistas, que decían que enseñándole a los ricos qué bueno sería el mundo si fuera mucho más justo se dejarían convencer, no suele funcionar

En 2004 se presentó en Pontevedra el historiador Josep Fontana i Lázaro, fallecido ayer.  Lo trajo otro historiador, Xosé Fortes Bouzán, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática (UMD), esa asociación que se le montó a Franco delante de sus narices, o sea, en el Ejército. Fontana vino a dar un curso magistral invitado por la Menéndez Pelayo que abarcaba, aproximadamente, el mundo desde 1945. Siempre fue un hombre de ambiciones y su mérito es que, cuando no pudo satisfacerlas, lo hizo habiéndolo intentado con método y elegancia. Aquel día de septiembre nos encerramos media mañana en un aula universitaria. A mitad de la entrevista, cuando llevábamos dos horas, me dijo algo así como que si no tenía suficiente, pero yo no había ido como periodista, sino como intruso, o sea, como siempre; ser periodista a los 25 años era poder hablar con la gente que yo quisiera de los asuntos que yo propusiese, y eso había incluido a Santiago Carrillo contándome su encuentro con Stalin o a Isabel Allende hablándome de los últimos momentos de su padre en La Moneda. Así, con decenas y decenas de mujeres y hombres a los que luego, si la charla había merecido la pena, yo les gratificaba con una página en Diario de Pontevedra.

En el caso de Fontana fueron dos. Con tal cantidad de texto y tan poca foto que me sorprende que Antón Galocha, mi director, trabajase aquel día. Las ha recuperado Ramón Rozas, las tengo delante y son, digamos, impresionantes. El entrevistador azuza al entrevistado, cita las revoluciones francesa y rusa, anima a justificar la violencia, llora la desaparición de la URSS. Fontana, un poco apabullado, dijo: “No se puede llamar fría a una guerra que ha causado millones de muertos”. De Irak avisó de que los norteamericanos lo único que iban a tolerar era la victoria, “que es una cosa que no tiene el menor sentido ni la menor utilidad”.

Ha corrido tanto el mundo que la entrevista parece de 1985. Uno de los éxitos de Fontana fue subirse a ese mundo y asumir su velocidad. Claro que 14 años dan para mucho, hasta para que el foco se mueva solo: “Los Estados deberían dejarse de exhibir banderas y tocar trompetas”, dijo. Habló de la victoria y de la derrota, y de la necesidad de los países por prolongar guerras que saben que no van a ganar por la mera imposibilidad de presentarse como derrotados. Y dijo esto, ya en piedra: “La vieja idea aquella de los anarquistas, que decían que enseñándoles a los ricos qué bueno sería el mundo si todo fuera mucho más justo se dejarían convencer, no suele funcionar. Y entonces ocurre que el que tiene un privilegio cuesta mucho que lo abandone”.


https://elpais.com/elpais/2018/08/28/opinion/1535450393_702321.html


Muere a los 86 años el historiador Josep Fontana


miércoles, 29 de agosto de 2018

Un fallo en el pensamiento que une a creacionistas y conspiranoicos Investigadores señalan aspectos comunes entre quienes creen que Dios lo creó todo tal cuál es hoy y los que afirman que los grandes sucesos siempre tienen conspiradores detrás

Dice Steven Pinker en Los ángeles que llevamos dentro que la humanidad dio un gran salto adelante cuando decidió aceptar que gran parte de las desgracias no tenían detrás la voluntad de un Dios enojado con nuestro comportamiento o el maleficio de una bruja. La frase en inglés “shit happens” (son cosas que pasan) es uno de los fundamentos de la civilización. El pensamiento científico desterró en ciertos ámbitos la idea de que “todo sucede por una razón” o que algo “tenía que pasar”. Sin embargo, son frases que se suelen escuchar con cierta frecuencia.

En un artículo reciente publicado en la revista Current Biology, un grupo de investigadores liderado por Sebastian Dieguez, de la Universidad de Friburgo (Suiza), ha tratado de entender qué hay detrás de este tipo de fallos del pensamiento y ha encontrado una relación entre dos creencias aparentemente separadas: el creacionismo y las teorías de la conspiración.

“Ambos sistemas de creencias comparten un sesgo cognitivo muy poderoso que conocemos como pensamiento teleológico”, apunta Dieguez. “Es una forma de enfrentarse a asuntos complejos pero que son fáciles de entender si disponemos de una causa lejana y última que hizo todo tal como está ahora”, continúa. “En el caso del creacionismo, esa causa última es Dios, que lo creó todo tal y como lo conocemos”, añade.

Esa manera de pensar dificultó la aparición de la teoría de la evolución, porque era una forma menos intuitiva de entender el mundo. “La forma de pensar que dice que los árboles tienen hojas para darnos sombra o o que el sol sale para calentarnos, parece ser algo muy intuitivo y es la manera en que funciona el cerebro de manera espontánea, viendo que las cosas sirven para algo”, indica Dieguez. “Los niños pequeños, en su mayoría, piensan así, sean hijos de una familia religiosa o no. Y tampoco es una manera de pensar completamente estúpida, porque decir que los osos blancos son blancos para esconderse en la nieve tiene sentido. Esa manera parece la más fácil de asumir para el ser humano, pero el progreso científico y especialmente la teoría de la evolución de Darwin nos ha dado otra forma de ver la realidad”, remacha.

En trabajos anteriores que tratan de entender estas formas de pensar, Dieguez había mostrado que el conspiracionismo no se explica porque se crea que nada ocurre por accidente. Los conspiracionistas consideran que el mundo es complejo y que existen factores aleatorios en su funcionamiento, pero aún así creen que lo que sucede en el mundo tiene una o varias mentes activas detrás que hacen que suceda con una intención. El investigador de la Universidad de Friburgo vio similitudes entre esta forma de pensar y el creacionismo y trató de observar si ambas estaban relacionadas con el pensamiento teleológico y tenían relación entre ellas. “El conspiracionismo es una manera de pensar que no implica a un dios creador pero sí a un grupo de personas identificadas, pero muy nebulosa, muy extraña, escondida, que lo clarifica todo”, recuerda Dieguez. “Todo lo que se ve sea un atentado o un desastre natural, parece muy complicado, pero es fácil de entender si una causa lejana y última es la explicación de todo que lo hizo tal como está”, concluye.

Después de estudiar a varios grupos de personas en Suiza y Francia a partir de cuestionarios, observaron que existía una asociación entre creer en el creacionismo y en las teorías de la conspiración. Al señalar esta relación, los autores quieren destacar los fallos en este tipo de teorías para que la gente los pueda detectar. “El conspiracionismo es un tipo de creacionismo que se refiere al mundo social y saberlo puede ayudar a enfrentarse a algunos de los problemas más extendidos dentro de nuestra era de la posverdad”.

“El creacionismo es una especie de teoría de la conspiración porque para creértelo debes creer también que los científicos o biólogos no solo se equivocan sino que tienen un plan para desacreditar la religión y los textos sagrados. Es una conspiración contra dios”, asegura Dieguez. “Por otra parte, las teorías de la conspiración son una forma de creacionismo sociológico. En cuanto ves algo que es espectacular como un atentado terrorista o un desastre natural, buscas una explicación muy clara y una función. Eso se ha visto con el puente en Génova. En Twitter y Facebook hay gente diciendo que es muy extraño que pase ahora cuando hay determinados problemas en la política en Italia o Francia y que se utiliza para distraer la atención de la gente de otros problemas. Alguien se arregló para que eso ocurra de manera totalmente perfecta y escondida para algo, aunque no está claro quién lo hizo ni para qué”, concluye.

https://elpais.com/elpais/2018/08/27/ciencia/1535387566_706330.html

"España e Italia vomitaron millones de emigrantes y se han olvidado rápido de su historia". Entrevista a José Mujica

El expresidente de Uruguay recuerda que en el pasado, personas procedentes de España e Italia, entre otros países, emigraron a México y Uruguay y se les acogió

- En un acto en Madrid, Mujica ha dado un repaso a la "cultura del capitalismo", haciendo referencia a la domesticación de la ciencia para aumentar la productividad

- En relación a la reconversión monetaria de Venezuela: "Ha roto mecanismos de su propia economía sin tener la capacidad de sacarlos hacia adelante"