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sábado, 22 de julio de 2017

_- ¿De verdad que las huelgas no sirven para nada?

_- Estibadores, Correos, Autobuses de Galicia…
¿Y si tenemos más fuerza de la que parece?
Miguel Salas

Por mucho que se diga, la crisis económica sigue siendo muy dura para la mayoría de la clase trabajadora. El paro sigue siendo enorme, la precariedad y los bajos salarios se han generalizado hasta extremos difícilmente imaginables, la pérdida de derechos, especialmente la reforma laboral del PP, ha debilitado la capacidad de respuesta y el nivel de huelgas es de los más bajos en años. Pero, también hay que empezar a reconocer que algunas luchas y movilizaciones están empezando a tener ciertos éxitos y hay que analizarlos para comprobar si estamos ante una tendencia o se trata simplemente de hechos circunstanciales.

La movilización obrera más importante de las últimas semanas ha sido la de los estibadores. Una huelga seguida mayoritariamente, que ha paralizado todos los puertos, que ha amenazado con el desabastecimiento de algunos sectores y, sobre todo, ha puesto en ridículo al gobierno del PP. Antes de que estallara el conflicto los sindicatos de la estiba y las empresas del sector iban llegando a acuerdos para concretar la aplicación de la decisión de la Unión Europea de modificar las condiciones de trabajo en el sector. El gobierno quiso imponer un decreto draconiano que, en la práctica, representaba el despido de las actuales plantillas. La primera vez que el gobierno quiso aprobar el decreto en el Parlamento perdió la votación. A la segunda, lo logró gracias al apoyo del PDCat (antigua Convergencia) [ http://www.sinpermiso.info/textos/reino-de-espana-con-los-estibadores-ha...

Entonces estalló el conflicto.
Los estibadores han estado manteniendo la huelga y han logrado contrarrestar la típica campaña de que “son unos privilegiados”, que “cobran salarios excesivos”, que “son una mafia”, etc. etc. Un comunicado de la Coordinadora de Estibadores la denunciaba: “Los estibadores llevamos más de tres meses sufriendo las consecuencias de un ‘paquete de odio’ vertido a la opinión pública, desde el Gobierno y a través, fundamentalmente de los medios. ¿Nuestro crimen? Resistirnos a la precariedad laboral. Es cierto que existe una sentencia del TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) que obliga a reformar el sistema de estiba español. Pero nada dice sobre que hay que despedir a los trabajadores y contratarlos, a los mismos o a otros, a través de ETT. Sin ningún tipo de estabilidad, sueldos miserables, además ‘mordidos’ por el intermediario y con escasa formación para un trabajo arriesgado, en el que nos jugamos la vida. Nuestra lucha es contra el abuso de poder, contra la imposición de normas que solo persiguen desregular sectores para el beneficio de unos pocos, normalmente multinacionales; que buscan atomizar a los trabajadores para incapacitarlos para la lucha colectiva, que es dónde radica nuestra fuerza, la de los estibadores y personal administrativo, pero también la de todos los trabajadores.”

Esta vez la campaña del gobierno y sus medios afines no funcionó. Al contrario, conforme la huelga se iba manteniendo era el gobierno quien aparecía aislado y los estibadores quienes iban firmando acuerdos con las empresas, hasta que la patronal ha tenido que bajarse del burro para firmar un acuerdo de carácter general.

Primero se pactaron acuerdos con las principales empresas del puerto de Barcelona. El martes, 20 de junio, lo hicieron con las del puerto de Algeciras y, el miércoles 21, con las de Valencia. Esos tres puertos representan el 43% del tonelaje total que se descarga en el conjunto de puertos. Esa tendencia se extendió a otros puertos, Gijón, Baleares, Las Palmas y Tenerife, y la patronal Anesco empezó a quedarse aislada. La movilización se transformó en una huelga selectiva contra las empresas que no querían firmar el acuerdo con los sindicatos. El nerviosismo empezó a cundir. La Plataforma de Inversores en Puertos Españoles (PIPPE) puso el grito en el cielo y denunció el supuesto “chantaje” de los estibadores (leen las cosas como les da la gana: no es chantaje despedir a la gente y si lo es hacer huelga) y la patronal amenazó con recurrir a las autoridades europeas.

El jueves 29, la patronal tuvo que aceptar que no le quedaba otro remedio que pactar con los sindicatos y establecer las condiciones para el nuevo convenio colectivo. En un comunicado conjunto declaran: “Anesco asume la garantía de la continuidad del empleo del 100% de los trabajadores de la estiba”. El acuerdo establece el mantenimiento de todos los puestos de trabajo a través de la subrogación de los actuales estibadores, el inicio inmediato de las negociaciones del convenio colectivo, que debe contemplar un periodo transitorio para optimizar las plantillas en todos los puertos a través de prejubilaciones voluntarias, una reducción salarial de los estibadores del 10% y la reorganización de las condiciones de trabajo. Quedan pendientes temas como el control de la formación específica para los estibadores y cómo se hará la futura contratación. A cambio, los estibadores desconvocan las huelgas. Es un buen compromiso para un conflicto que ha durado más de 4 meses y que asegura la principal reivindicación del sector: el mantenimiento de los puestos de trabajo.

El gobierno retrocede en Correos
La debilidad del gobierno es una evidencia y se nota en numerosas sesiones parlamentarias. Es una evidencia que hay que aprovechar esta situación. Así es como podría interpretarse lo que han conseguido los sindicatos en Correos.

En los Presupuestos del Estado, el gobierno recortó la partida destinada al Servicio Postal Universal (SPU) de 180 millones en 2016 a 60 para el 2017. El SPU es la cantidad que se destina para garantizar la accesibilidad y regularidad del servicio postal a todo el territorio, incluso a los más apartados. Los sindicatos vieron en peligro puestos de trabajo y el deterioro, aún mayor, del servicio postal y amenazaron con movilizaciones. Actualmente trabajan en Correos unas 50.000 personas, la plantilla más numerosa del sector público, y el Ministerio de Fomento, que ya estaba sufriendo el desgaste de la huelga de estibadores, debió ver la peligrosidad de movilizaciones en Correos y decidió echar para atrás.

Por escrito, cosa nada habitual, se ha comprometido a mantener las inversiones de 2016 y, según explica un comunicado de CCOO, ha aceptado poner en marcha: “El Plan de prestación del Servicio Postal Universal, y constitución, a tal efecto, de un grupo de trabajo que, en el plazo de ocho meses, tendrá concluidas sus actuaciones. “La financiación que resulte de este Plan de prestación cubrirá el coste de la carga financiera injusta por la prestación del servicio postal universal”. El mantenimiento y en su caso mejora de la prestación del servicio postal universal en su frecuencia (recogida y entrega) y en el mantenimiento de la red postal, con especial atención a las zonas rurales. Garantizar las cantidades presupuestadas en 2017 para la financiación del Servicio Postal Universal, “cubriendo las posibles minoraciones que hayan podido producirse en la fase de tramitación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2017”. El sindicato plantea la necesidad de dar un impulso a Correos como empresa pública para que sea un referente postal y logístico en nuestro país “y la concreción de un nuevo acuerdo laboral (con incremento salarial, plantilla suficiente, prejubilaciones y movilidad interministerial, también para el colectivo de laborales) tras más de 3 años y medio con un Convenio Colectivo y Acuerdo Funcionarial, prorrogados.”

Mientras esto sucedía, Correos Express, la empresa dedicada a paquetería y reparto urgente, con una plantilla de 3.000 personas, llegaba también a un acuerdo ante la convocatoria de huelga de varios días del mes de junio en contra del proceso de subcontratación que la empresa había iniciado.

Hay que aprovechar la debilidad del gobierno. Hay que movilizarse para recuperar salarios, empleo y mejoras de las condiciones de trabajo. Correos es un ejemplo. Puede haber otros.

Huelga en el transporte interurbano de Galicia
Desde el día 20 de junio, los martes y miércoles de cada semana es casi imposible trasladarse por Galicia en transporte público y lo mismo ocurre en ciudades como Lugo y Santiago. La razón es la huelga en protesta por los planes de la Xunta de unificar el transporte escolar (muy importante en Galicia por la dispersión habitacional) con el transporte regular y también por el bloqueo en la negociación del convenio colectivo. Los sindicatos denuncian que tal plan significará el despido de miles de trabajadores. Algunas empresas del sector también están enfrentadas al plan de la Xunta, ya que consideran que limitará sus negocios y tendrán que cerrar sus empresas.

El seguimiento de las huelgas ha sido muy masivo, en torno al 95%, según los sindicatos y de algo más del 80%, según la patronal, y con bastante repercusión social, a pesar de los altos servicios mínimos que han sido impuestos. Un dirigente de la Confederación Intersindical Galega expresaba la inquietud de las plantillas: “Las trabajadoras y trabajadores tomaron muy en serio la huelga, están muy preocupados por su futuro, porque saben que, si la Xunta lleva adelante su plan de reestructuración, entre un 20% y un 30% del personal acabará en la calle; es decir, habrá casi 1.000 empleos menos en el sector en año y medio”.

Las espadas están en alto. La Xunta, que hasta ahora no había querido ni negociar, ha convocado a las partes, pero está confrontada a los trabajadores y trabajadoras, que defienden el empleo y la negociación del convenio, y a las pequeñas empresas, que temen que el plan de la Xunta beneficie a las grandes empresas a costa de liquidar a las pequeñas.

Estos son sólo algunos ejemplos de muchas otras luchas y movilizaciones, como el Metro de Barcelona, que arrastra un conflicto desde hace casi dos años, o los maquinistas del Metro de Madrid, otras, pequeñas o parciales, que no logran tanta repercusión, que se están desarrollando y que permiten plantear la pregunta que nos hacíamos en el titular: ¿Y si tenemos más fuerza de la que nos parece? ¿Y si intentamos probarla, sumando fuerzas, coordinando acciones, estableciendo objetivos para recuperar derechos, salarios y empleo digno? Durante esta semana se ha celebrado el XI Congreso Confederal de CCOO y ha acordado que es el momento de pasar a la ofensiva. ¿Y si lo ponemos en marcha, entre todos y todas, con quien está en lucha, entre todos los sindicatos y movimientos sociales y entre todas las izquierdas?

www.sinpermiso.info, 2-7-2017

Las huelgas no sirven para nada
Isaac Rosa

Un recuento de algunas de las huelgas que en los últimos meses "no han servido para nada": nuevos convenios, mantenimiento del empleo, subidas de sueldo, reducciones de jornada...

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los estibadores, que ya sé que han conseguido mantener el 100% de puestos de trabajo frente a la patronal y el Gobierno. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el transporte marítimo de mercancías. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de la recogida de basuras de Madrid, que ya sé que no hizo falta más que anunciarla para que las empresas aceptasen una sola mesa y negociar un convenio único para todos los trabajadores. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la recogida de basura de la capital. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo del aeropuerto de Ibiza, que ya sé que los trabajadores lograron que la empresa pague los atrasos y les abone también los días de huelga. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como un aeropuerto turístico. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Nissan en Ávila, que ya sé que los trabajadores han garantizado que la fábrica no cierre, y suavizar mucho el ajuste que pretendía la empresa. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la automoción. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de El Periódico de Cataluña, que ya sé que sus trabajadores han logrado la devolución de la rebaja salarial. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el periodismo. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Cuétara, que ya sé que han conseguido subidas salariales, más puestos fijos y pluses de nocturnidad. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la fabricación de galletas. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Enviser, que ya sé que han logrado su primer convenio en diez años; ni lo de la Residencia Miravilla, que ya sé que han obtenido subidas salariales y reducción de jornada; ni lo de Zardoya Otis, que ya sé que la empresa se ha comprometido a no aplicar la reforma laboral y convertir en indefinidos al 90%; ni lo de los actores de doblaje, que ya sé lo de su nuevo convenio con mejores condiciones. Ninguno de ellos es representativo: son todos colectivos privilegiados y con capacidad de paralizar sectores tan estratégicos como la recogida de residuos, la residencia de mayores, la fabricación de ascensores o el doblaje de series y películas. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, ni en España ni en Eslovaquia, que ya sé que los trabajadores de Volkswagen en ese país han conseguido una subida salarial del 14%. Su caso no es representativo etc., etc. y etc. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los repartidores de Deliveroo. No me extrañaría que acabasen consiguiendo una mejora de sus condiciones, pues sin duda son un colectivo privilegiado (todo el día en bici, qué felicidad) y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la comida a domicilio. Así cualquiera.

(Lo dejo aquí, aunque podría seguir unos cuantos párrafos más enumerando únicamente las huelgas exitosas de los últimos meses. Lo de "las huelgas no sirven para nada" es un estribillo que llevo oyendo hace años. Lo interesante es que últimamente lo oigo más veces en clave irónica, como este artículo. Algo debe de estar cambiando).

http://www.eldiario.es/zonacritica/las_huelgas_no_sirven_para_nada_6_659...

Miguel Salas Sindicalista, es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. Isaac Rosa Escritor, autor de novelas como "El vano ayer" (Premio Rómulo Gallegos 2005) y "El país del miedo", ha colaborado en varios medios de prensa escrita, digitales y radio. Su última novela es "La mano invisible".

http://www.sinpermiso.info/textos/reino-de-espana-las-huelgas-obreras-sirven-de-algo

Mas, La huelga una herramienta esencial, aquí.

viernes, 10 de marzo de 2017

_--Huelga de los estibadores. El Partido Popular destruye los derechos de los trabajadores portuarios para beneficiar a las grandes empresas.

_--El día 6 de Marzo, los estibadores inician una huelga contra un decreto del Gobierno del PP que destruye hasta los cimientos los derechos sociales conseguidos con la organización y la lucha, y recogidos en convenios y leyes, como el Convenio 137 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado por España en 1973, para garantía y regularidad del empleo y las retribuciones mínimas de este colectivo de trabajadores.

La excusa es una sentencia que dictó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea el 11/12/14 que obliga a modificar la legislación y a liberalizar los puertos. Esta norma, según los estibadores, va mucho más allá de lo que marca la Unión Europea, que no obliga explícitamente a degradar sus condiciones laborales. Esencialmente consiste en poner los puertos a disposición de las grandes empresas del sector, la mayoría multinacionales, libres de trabas sociales, convenios colectivos, control de la profesionalidad y capacitación de los trabajadores, etc...

Los representantes sindicales de los estibadores afirman que la eliminación del registro de trabajadores portuarios, elemento esencial de esta batalla, donde están censados los trabajadores formados y experimentados en el trabajo en el sector, y que el gobierno del PP quiere eliminar, persiste en 12 de los 27 países de la Unión Europea y por lo tanto debe mantenerse. El gobierno afirma, por el contrario, que la única forma de ejecutar la sentencia y regular el régimen jurídico del servicio portuario de manipulación de mercancías se logra derogando la relación laboral especial de los estibadores portuarios y la extinción de la totalidad de los contratos de los trabajadores que actualmente prestan sus servicios.

El decreto tendrá los siguientes efectos:
1. Los contratos indefinidos se convierten en empleos precarios pendientes de contratación por las empresas estibadoras. Éstas dispondrán de un periodo de tres años en el que estarán obligadas a contratar al 75%, 50% y 25% durante el primero, segundo y tercer año. Por lo tanto podrán sustituir al 25%, 50%, y al 75% el primero, segundo y tercer año. En conclusión, es un Expediente de Regulación de Empleo que afecta a los 6.150 trabajadores de la estiba en todo el país, un despido colectivo.

2. Aquellos trabajadores que no sean contratados deberán ser indemnizados por la autoridad portuaria, o sea con fondos públicos. Se estima que la liquidación de las sociedades portuarias -SAGEP- tendrá un coste total para el erario público de 350 millones de euros.

La negociación de los estibadores con la patronal ANESCO, con la que habían llegado a un acuerdo sobre la nueva regulación de la estiba después de la sentencia, ha quedado rota ante este regalo ministerial que les ofrece la posibilidad de obtener mano de obra más barata y con menos derechos laborales.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao declaraba que “la estiba es un sector históricamente cerrado lo que supone una inflación salarial”. Este es el meollo de la cuestión, abaratar el trabajo en los puertos a través de la precarización del empleo y la destrucción de los convenios colectivos.

¿Quiénes son los estibadores?
Es un colectivo de 6.150 trabajadores de una media de edad de 38 años. Operan en un sector básico, el de la carga y descarga de mercancías que entran y salen de España por barco. Carga valorada anualmente en unos 200.000 millones de euros, esas ci fras suponen el 86% de lo que el país exporta y el 65% de lo que importa.

Por las características de su trabajo están muy organizados. La representación sindical la ostenta la Coordinadora con un 74%, UGT con un 16% y CCOO con un 8%, teniendo posiciones también CGT, LAB, ELA, CIGA.

Los estibadores han sufrido profundas transformaciones desde los años 80 en los que el trabajo era manual y se necesitaba mucha mano de obra. La tecnificación y mecanización de los puertos desde los 80, la incorporación de grandes grúas y el transporte de contenedores supuso pasar de 12.000 a 5.000 trabajadores. Con este excedente, a principios de los 80 se creó la oficina especial de registro de estibadores para recoger a aquellos trabajadores capacitados para los que no había empleo, que de una forma u otra se ha venido manteniendo hasta la última reforma de 2012, año en el que PSOE y PP conjuntamente hacen una ley de régimen jurídico de la estiba, creando las Sagep, sociedades que emplean a los estibadores, que ahora quieren destruir.

¿Qué condiciones de trabajo tienen?
El gobierno del PP y sus voceros mediáticos desprestigian a los estibadores describiéndolos como un sector privilegiado, totalmente ajeno a la realidad de los trabajadores normales. Esto es falso, es intoxicación y propaganda preparándose para la guerra que el gobierno ha declarado a los estibadores. Tratan de aislarlos del resto de la sociedad, evitar que los trabajadores de otros sectores se vean reflejados en su lucha y que se despierte la solidaridad necesaria para combatir al gobierno.

Las condiciones de trabajo se estipulan en un acuerdo marco estatal que regula diversas materias como clasificación profesional, rotación, exclusividad, registro, etc. Luego en cada puerto se acuerdan los salarios, rendimientos, horarios, productividad. Hay un salario garantizado de alrededor de 1.000 €/mes. Las diferencias salariales se producen por el interés de las grandes empresas porta-contenedores en descargar aceleradamente, por lo que pagan primas de productividad a los trabajadores. Esto puede dar altos salarios, aunque muy trabajados, en los grandes puertos y salarios decentes en los puertos medianos y pequeños. Es un buen ejemplo el puerto de Tarragona: los profesionales que operan ahí tienen cuatro categorías laborales con sueldos brutos base que van desde los 850 euros hasta los 1.650 euros mensuales brutos. A esta suma hay que añadirles primas, si doblan turno, y los pluses de nocturnidad y festivos, además de las que perciben por rendimiento. Con todo ello, el sueldo medio bruto de un profesional en el que se den estas circunstancias, oscila entre los 60.000 y 70.000 euros/anuales.

Las palabras de los estibadores del puerto de Tarragona reflejan claramente cuáles son sus privilegios: “Cada día a las 7 de la mañana las empresas de estiba entregan a Estarraco (sociedad de estiba de Tarragona) las operativas y el personal previsto para el día, la misma operación se repite a mediodía. A partir de ahí se procede a hacer el sorteo con los trabajadores disponibles. No sabemos nunca si vamos a trabajar o no ese día. Los turnos son de 6 u 8 horas y es habitual que dupliquen la jornada, hasta un máximo de 12 horas de trabajo. Lo que la gente normal puede programarse el día, nosotros no lo tenemos. Nuestra vida es el trabajo”.

De hecho bromean con que los divorcios son habituales en este colectivo. El trabajo ha cambiado mucho en los últimos 20 años. “En los inicios nos pasábamos el día cargando y descargando sacos. Los contenedores transformaron el sector, y de la actividad manual se pasó a la grúa”. Con la mecanización se pasó de operativos de 20 trabajadores a 10, mientras que las grúas simplificaron las descargas de tres personas a una. El representante de los estibadores de Tarragona afirma que la formación de estos profesionales es constante. “Manejar una grúa no es fácil y aquí todos tenemos el carné profesional. Antes éramos mano de obra pura y dura, mientras que ahora manejamos las grúas, las máquinas, los camiones, los sistemas informáticos y gestionamos el trabajo, una misma persona tiene una gran polivalencia, lo que ayuda a la empresa a reducir los costes ya que un mismo trabajador puede hacer muchas actividades”.

Esta mejora también se ha dado en la seguridad. La estiba siempre ha sido una profesión en que la siniestralidad ha sido elevada. Aseguran los representantes del comité que uno de cada cuatro trabajadores tiene a lo largo de su vida un accidente grave y, de los cuatro que participan en la entrevista, todos han sufrido uno u otro percance. “Podríamos estar los cuatro muertos” afirma Jordi Morro. Este es el “maravilloso mundo de privilegiados” que quiere borrar del mapa el ministerio, un colectivo que –como a los mineros– la Seguridad Social reconoce penosidad y peligrosidad y les permite por esas condiciones de trabajo anticipar la edad de jubilación.

La solidaridad en la lucha imprescindible para ganar
La política de privatización de servicios públicos de la Unión Europea, de la que el gobierno del PP es firme partidario, ha puesto su diana en los puertos españoles donde, de un total de 150 empresas, un puñado de 12 multinacionales que agrupan a unos 4.000 estibadores, controlan la mayor parte del tráfico portuario descargando millones de toneladas de mercancías procedentes de China, Extremo Oriente u otros países. Pero se han encontrado con unos trabajadores muy organizados, incluso internacionalmente, que se resisten a la precarización y semi-esclavitud que este sistema y el gobierno que lo representa han impuesto a la clase obrera con las reformas laborales desde el inicio de la crisis. Pero esta lucha por un trabajo digno de los estibadores no puede ser sólo suya. Es del conjunto de la clase obrera de este país que se verá reflejada en ella y cuya solidaridad y comprensión de los motivos de la lucha es imprescindible para ganar.

La guerra declarada por el PP a los estibadores es una guerra total, incluso el presidente de la confederación empresarial valenciana, primer puerto en tráfico de contenedores del país, pide la intervención del ejército, como en la huelga de los controladores aéreos. La lucha de los estibadores debe hacer sentir la fuerza potencial de la clase obrera. Lo que está en juego son empleos, condiciones de trabajo y salarios dignos, frente a la precariedad masiva y la miseria generalizada que se nos ofrece en la actualidad como trabajo asalariado. La decisión de luchar por su futuro es clara, la organización y la confianza en la victoria es total. Desde Lucha de Clases queremos explicar, difundir la lucha de los estibadores y neutralizar la intoxicación y falsedad que se transmite de sus condiciones de vida y trabajo.

Los sindicatos de clase y la coordinadora deberían hacer un llamamiento a los partidos de la izquierda y juntos convocar una gran movilización, que partiendo de cada zona portuaria, confluya en Madrid, como vimos en la marcha de los mineros, y muestre el potencial de la clase obrera y obligue a dar marcha atrás al gobierno y al parlamento, porque esta huelga es la referencia de la lucha de clases en nuestro país.

Fuente:
http://www.marxist.com/huelga-de-los-estibadores-el-partido-popular-destruye-los-derechos-de-los-trabajadores-portuarios-para-beneficiar-a-las-grandes-empresas.htm

domingo, 9 de octubre de 2016

Disculpe la espera, todos nuestros operadores se encuentran en huelga

eldiario.es


(NOTA: Léase con una sonrisa, sin dejar de sonreír hasta el final para dar un tono amable a sus palabras)

"Buenos días, quería hablar con la persona titular del teléfono, luz, gas, seguro, cuenta, tarjeta, billete, cita, consulta, emergencia, avería o incidencia. ¿Es usted? Encantada de saludarle. ¿Cómo quiere que me dirija a usted?

El motivo de mi llamada es informarle de nuestra última promoción, por si le interesa a usted o a algún familiar. Se trata de un puesto de trabajo en el sector de atención telefónica y telemarketing, una oportunidad incomparable para conocer uno de los empleos más precarios, peor pagados y con mayores tasas de automedicación y absentismo por estrés y depresión.

Con nosotros disfrutará de contratos temporales y a tiempo parcial, con cambios de turno y disponibilidad horaria absoluta, ritmos frenéticos y presión constante, a cambio de salarios que con frecuencia no superan los 6 euros por hora. Le informo también de nuestras facilidades para el despido, incluidas trabajadoras embarazadas, y nuestros formidables descuentos, sin competencia: un 5% menos de poder adquisitivo desde 2010. Si desea conocer también nuestras ofertas en salud laboral y ergonomía, permanezca a la espera, por favor.

Nuestra empresa cuenta con años de experiencia como subcontrata de todo tipo de servicios telefónicos, y es líder en externalizar actividad a otros países donde paga sueldos aún más bajos. Garantizamos un 100% de plantilla en todo momento, pues aunque despedimos con facilidad (y al que no despedimos se acaba marchando por no aguantar más), contamos con una enorme reserva de paradas y parados dispuestos.

(Tome aire, pero mantenga la sonrisa)

¿Sigue ahí, señor o señora...?

Quería aprovechar también para pedirle disculpas por las veces en que le molesto en horarios incordiantes, le doy un mal servicio, no resuelvo su consulta, le escondo el precio final o le vendo motos. Sepa usted que nuestra empresa prima la cantidad de llamadas antes que la calidad de las mismas, y que la rotación, el ritmo de trabajo y la poca formación deterioran un servicio que si no es aún peor es por el empeño que ponemos las trabajadoras y trabajadores. Nuestra empresa quiere también agradecerle que descargue su enfado conmigo, pues entre mis funciones está hacer de pantalla y poner la cara para las bofetadas que no reciben los directivos.

No se retire todavía, por favor, estamos a punto de terminar. A continuación voy a pasarle con el departamento de renovaciones, donde una compañera "retenedora" le informará de las tretas que se ve obligada a utilizar para impedir que los clientes se den de baja, de cuyo éxito o fracaso dependen sus ingresos. Le pasaré también con un compañero del departamento comercial que le contará cómo vende alarmas de hogar metiendo miedo a los clientes, pues entre nuestras funciones también a veces está engañar, aprovecharnos de los débiles y guardarnos escrúpulos y principios éticos si queremos cobrar a final de mes.

Por último, me gustaría informarle de que, pese a ser un sector que pareciera expresamente diseñado para hacer imposible la lucha colectiva, las trabajadoras y trabajadores no nos rendimos, y muchas de nosotras hicimos huelga ayer. Le ruego disculpas si no pudo ser atendido y se quedó escuchando esa odiosa musiquilla de espera en bucle, o fue desviado a un call center en otro país, pero nuestros operadores estaban haciendo huelga. Colgamos los cascos.

Gracias por su colaboración, tenga un buen día."

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/telemarketing_huelga_6_566653362.html

jueves, 29 de septiembre de 2016

India. La mayor huelga de la historia

The Canary

El viernes, 2 de septiembre, una de las economías más grandes del mundo registró lo que tal vez haya sido la huelga más grande de la historia. En un poderoso acto de resistencia frente al gobierno derechista de India, se calcula que participaron hasta 180 millones de personas. Sin embargo, debido a la información sesgada en los grandes medios británicos (y globales), es probable que no te hayas enterado.

¿Qué ocurrió?
Ese día, en el marco de una jornada de lucha de obreros de toda India, cerraron miles de fábricas, centrales eléctricas, oficinas públicas y bancos estatales. El transporte público también se vio afectado. Diez sindicatos, y hasta 180 millones de trabajadores y trabajadoras del sector público –bancarios, mineros, maestras, trabajadores de la construcción y de correos– participaron en la huelga. Ramen Pandey, de la Confederación Nacional de Sindicatos (INTUC), dijo: “Esta huelga es la más grande que ha habido jamás en el mundo”.

En efecto, el impacto que tuvo fue enorme. Assocham, el máximo órgano de las Cámaras de Comercio de India, comunicó que el trastorno causado en las cadenas de suministro y las empresas cortaron a la economía india 180 000 millones de rupias (2 000 millones de libras esterlinas). Fue la cuarta huelga nacional en India desde 2009.

¿Por qué tuvo lugar la huelga?
Los sindicatos habían decidido responder a lo que calificaron de “políticas antiobreras y antipopulares” del primer ministro Narendra Modi. De acuerdo con el vicepresidente de la INTUC, Ashok Singh, “Modi ha dicho que lucha contra la pobreza, pero parece que en realidad lucha contra los pobres en este país”. Modi condujo al partido derechista Bharatiya Janata a una victoria arrolladora en las elecciones generales de mayo de 2014 con la promesa de impulsar la economía india. Para ello, ha tratado de incrementar la inversión extranjera y privatizar empresas públicas. Ya ha vendido acciones de empresas estatales por valor de miles de millones de libras y pretende recaudar alrededor de 8 300 millones de dólares mediante nuevas privatizaciones en 2016 y 2017.

Los sindicatos temen que las políticas neoliberales de Modi (recortes, privatizaciones, etc.) reduzcan tanto los niveles de empleo como los salarios. Por esta razón impulsaron la huelga masiva con 12 reivindicaciones, incluido el aumento del salario mínimo, la seguridad social universal y la eliminación de las inversiones extranjeras en el ferrocarril, los seguros y la industria de defensa.

Una larga incubación
Sin embargo, el neoliberalismo no es nuevo en India, pues se instauró en el país mucho antes de que gobernara Modi. Según Jayati Ghosh, profesora de economía de la Universidad Jawaharlal Nehru, Modi no ha hecho otra cosa dar continuidad a 25 años de políticas neoliberales que no han hecho más que empeorar la situación de los trabajadores: “Menos del 4 % de los trabajadores de India gozan de protección laboral, e incluso esa protección se ha ido erosionando. Cunde la sensación de que en vez de combatir la pobreza, están combatiendo a los pobres, y ha habido una rebaja real del gasto en servicios públicos esenciales.” Hay trabajadores de la sanidad en India que llevan sin cobrar desde hace meses. Los subsidios alimenticios y sistemas de distribución, mientras tanto, se han deteriorado. Ghosh insiste: “El gobierno central anima activamente a las empresas privadas que desean impedir cualquier tipo de sindicalización.”

En este contexto de continuos ataques a los derechos de los trabajadores de India por parte del régimen, parece que los sindicatos indios no hayan tenido otra salida que ir a la huelga. Y al hacerlo de una manera tan drástica el pasado 2 de septiembre, han enviado un mensaje contundente tanto el gobierno de Modi en Nueva Delhi como al mundo entero: los trabajadores no renunciarán a sus derechos sin luchar.

En el siguiente vídeo pueden verse algunas imágenes de la huelga:
http://www.thecanary.co/2016/09/15/worlds-largest-ever-strike-takes-place-gets-buried-media-video/

Traducción Viento Sur:
http://vientosur.info/spip.php?article11725#sthash.TX4OEdPO.dpuf

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Más negro en la noche: La represión de las huelgas mineras de 1948 en Francia. Entrevista Dominique Simonnot

Una investigación de la periodista Dominique Simonnot que acaba de publicarse en forma de libro, Plus noir dans la nuit [Más negro en la noche] (Calmann-Levy, París, 2014), relata la historia, apenas conocida, de las huelgas mineras del año 48 en Francia. La entrevista Bertrand Rothé para el semanario Marianne.

Marianne: Todo el inicio de su libro da la impresión de que estemos en una novela. Nos apasionamos con las vidas de los obreros, de los mineros, de la Liberación a nuestros días. Tenemos la impresión de oír hablar a nuestros padres, incluso a nuestros abuelos. Salvo que se trata de una historia verdadera y que constituye una espantosa acusación contra las élites socialistas…

Dominique Simonnot: Yo no he hecho más que mi trabajo de periodista, escuchar a siete antiguos mineros y a sus respectivas esposas y transcribir su vida. La historia comienza trés años después de la II Guerra Mundial, en plena fase de reconstrucción. Se cuenta con los mineros para contribuir a ello. Se les pide que se pongan manos a la obra y produzcan y produzcan…El 80% de la energía de la época procede del carbón. Y un buen día de 1948, Robert Lacoste, ministro de Industria, decide suprimir las ventajas conseguidas con la Liberación. Ventajas que representaban en principio la contrapartida de los esfuerzos que se les había exigido, pero que eran también una recompensa por su resistencia frente a los nazis. Ya en 1941 habían ido a la huelga. Una huelga de la que nadie se acuerda, que, en todo caso, yo no conocía. Una huelga horriblemente reprimida, con decenas de fusilados y centenares de deportados. Contra la supresión de estas ventajas en 1948, los mineros deciden una nueva huelga, que es nacional De norte a sur, participan todas las cuencas. Jules Moch, ministro del Interior en la época, lo tenía todo previsto. Había conseguido que se votase una ley que permitiera recurrir al ejército, reclutar a 80.000 militares y CRS [Compañías Republicanas de Seguridad, los antidisturbios de la policía]. Para reprimir cualquier forma de rebelión, había situado sus tropas a pocos kilómetros de las cuencas mineras de modo que pudieran intervenir rápidamente, y eso es lo que pasó. La represión fue muy violenta.

En la región del Paso de Calais, más de 700 obreros fueron condenados a penas de prisión por los magistrados, por acciones de huelga para “impedir la libertad de trabajo”. Cuando salen, ¡todo se les viene encima! Pierden todas sus ventajas. Aparte de no tener trabajo, no tienen ya alojamiento ni calefacción ni medicinas gratuitas… Pero la cosa no termina ahí. Comienza su calvario, que va a durar mucho, muchísimo tiempo. De un día para otro se encuentran dando tumbos por la región. El tiempo justo de apilar lo poco que tienen en carretillas y de poner a los chiquillos encima. Se les prohíbe a los demás mineros darles alojamiento. Pasaron muchísimo tiempo hasta encontrar dónde refugiarse. Una familia se instaló en un descampado en una casa de hormigón sin calefacción, sin agua y, evidentemente, sin electricidad. Otras dos acabaron en un blocao del ejército alemán que rezumaba humedad. ¡Y sin trabajo! Nada, sin salario. Las compañías mineras mandan en la región, todas las sociedades están bajo contrato con ellas de un modo u otro, y cada vez que se contrata a un antiguo huelguista, exigen que se le despida en el acto.

Cita usted ejemplos de gente que no tuvo tiempo de trabajar ¡ni una hora antes de ser despedidos!
¡Tal cual! Y sobre todo, hay que recordar que la mayor parte de las empresas de la región dependen entonces de Charbonnages de France [explotaciones hulleras francesas], nacionalizada con la Liberación.

A duras penas se creería que estos dos ministros, Robert Lacoste y Jules Moch, fueran ministros socialistas…

Evidentemente. Es la época del bipartidismo. Los comunistas han abandonado el gobierno. Pero hay que recordar que es también un momento de intensa tensión en la Guerra Fría. El gobierno –y sobre todo Moch- sospecha que los huelguistas están manipulados por Moscú, por los rojos, la CGT [el sindicato comunista francés]. Todos los días, o casi, acusa a los comunistas de fomentar un “golpe de Praga” en Francia. Afirma en la Asamblea Nacional que posee una nota de Jdanov, dirigente soviético, que empuja a los obreros a la huelga, incluso a la insurrección. Ese documento no se ha encontrado jamás. ¿Habrá siquiera existido?

¿Puede hablarnos del papel de François Mitterrand en este asunto?
Da escalofríos… seguir leyendo en Sin Permiso.
Mas en, Francia: Los mineros huelguistas de 1948, rehabilitados… en 2014 Patrick Roger

miércoles, 23 de octubre de 2013

Los estudiantes claman contra los recortes educativos y la ‘ley Wert’. La policía entra en la Universidad Autónoma de Madrid

Las protestas estudiantiles continúan el día antes de la huelga general de educación.

A los cientos de alumnos que esta mañana se han manifestado en Madrid (y en muchos otros puntos de España), convocados por el Sindicato de Estudiantes, el fin de la recesión que pregona el Banco de España les deja atónitos. Argumentan los de secundaria que se han quedado sin becas de libros y los de Universidad -menos numerosos, aunque sí activos en sus facultades- que podrían perderla con los nuevos requisitos. Ello, y la reforma educativa que entrará en vigor el próximo curso, les ha llevado a las calles. Otros compañeros lo han hecho en Barcelona y muchos más se sumarán mañana como colofón a la huelga general (de educación infantil a la Universidad) a la que han llamado todos los sindicatos, padres y estudiantes. En paralelo, la policía entraba en la Universidad Autónoma de Madrid para quitar una barricada, como ayer hizo en el campus de Somosaguas de la Complutense sin el conocimiento del rectorado.

Las pancartas y gritos de los manifestantes -previsiblemente los mismos que se escucharán mañana- se dirigían a la Iglesia, beneficiada con la reforma tras incluirse una asignatura alternativa a la Religión: "¿Catequesis? en su parroquia", "Recortes a los banqueros y al clero", "Mis impuestos solo a la escuela aconfesional". Contra los efectos del derrumbe económico: "Educar es invertir, no gastar", "Su botín es mi crisis", "Sin buena educación siempre estaremos en crisis". Contra el pensamiento único: "Pienso luego no sirvo", "Educar no amaestrar. Esa es la cuestión". Y contra el ministro José Ignacio Wert y la reforma: "Unos roban con pistolas y otros con leyes" o "Wert habla y el PP baja. ¡Sigue, sigue camarada!".

Respecto al seguimiento de la huelga de alumnos -solo convocada por el Sindicato de Estudiantes-. en su segundo día el ministerio la habla de un 18,8%, tras recabar los datos de seis Comunidades Autónomas, que representan el 49,4 por ciento del total de estudiantes. Por contra, la Junta de Andalucía baraja la cifra del 71% en su región.

A la manifestación han acudido representantes de los sindicatos pese a que no convocaban. Y han aprovechado la ocasión para contestar a la secretaria de Estado de Educación, Monserrat Gomendio, que ayer en un vídeo acusó a las organizaciones sindicales de ir a la huelga no por "razones relacionadas con la reforma educativa” sino con las “mejoras salariales, reducción de carga lectiva y de número de alumnos por clase”. En un documento posterior el Ministerio de Educación puso en duda las cifras de afectados por la crisis que han dado las agrupaciones. "La señora Gomendio solo tiene que mirar el anuario de Hacienda que compara enero de 2012 y el de 2013. Se han perdido 24.000 docentes en la pública no universitaria, 4.600 en la Universidad y 1.600 de administración. Dicen esto porque no les quedan argumentos tras quedarse solos en el Parlamento. En esta ocasión hasta salen a la calle los sindicatos más conservadores, los que están más cerca de la órbita de su partido".

Gomendio se dirigió en especial a las familias con dos ideas. La primera: "El colectivo de docentes tiene un puesto de trabajo asegurado y, sin embargo, los padres se están enfrentando a unas tasas de desempleo muy elevadas". Y una segunda, referida a la preocupación por las ratios profesor-alumno que siguen estando “por debajo de los de la OCDE”. Miguel Latorre, de Enseñanza Pública de Fete-UGT, replica a la secretaria de Estado: "El mayor ere que se ha hecho en este país ha sido a la enseñanza pública. Miles de interinos se han quedado sin trabajo y otros se han visto desplazados de centro después de 20 años. Nos están intentando enfrentar a los padres cuando hay afectados entre nosotros. Que no nos hablen de ratios bajas. Hay trampa, porque se dividen los niños sobre el total cuando hay aulas rurales abiertas con cinco alumnos".
Fuente: El País.

Los estudiantes califican de “masivo” el seguimiento del primer día de huelga

Este martes, en pleno inicio de curso, comienza también un nuevo ciclo de luchas por parte de la comunidad educativa en defensa de la educación pública. Los estudiantes han sido los primeros de dar el paso, iniciando una huelga de tres días contra la Lomce y los recortes, que concluirá el próximo jueves, jornada en la que finalmente se sumarán padres, madres y profesores, y que culminará con manifestaciones por todo el país.

El Sindicato de Estudiantes, convocante de la protesta, ha calificado de “masiva” la participación del alumnado en la protesta. “Más de 1.900 institutos de enseñanza media han parado las clases en un porcentaje cercano al 90%”, aseguran en un comunicado emitido a primera hora de la tarde. La huelga ha tenido un mayor seguimiento en Madrid, Andalucía, País Valencià, Extremadura, Aragón, Asturias y Galicia, con porcentajes que oscilan, según el sindicato, entre el 80% y el 95%.

En las universidades, el parón también es significativo. “La huelga estudiantil ha paralizado la inmensa mayoría de las facultades de la Universidad Complutense, la Autónoma, la URJC en Madrid; lo mismo en los campus de Cádiz, Sevilla, Granada, Almería y en el resto de ciudades andaluzas”, asegura el sindicato, que también apunta a las universidades valencianas como puntos calientes. “También en cientos de centros concertados de toda la geografía, los estudiantes han salido a la lucha”, agrega.

Una reforma “franquista”
Además, el sindicato ha tachado la reforma educativa de “franquista” y ha justificado la huelga por el “tasazo”, el decreto de becas y “la destrucción de la enseñanza pública”, entre otros ataques del gobierno del PP y el ministro de Educación, José Ignacio Wert. El sindicato comenzará este martes su labor informativa organizando piquetes en cientos de colegios.

El miércoles, los estudiantes marcharán en una manifestación a las 12:00 horas desde Atocha hasta la Puerta del Sol. Por último, el jueves confluirá la huelga estudiantil con la convocada por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública, jornada que terminará a las 18:00 horas con una manifestación desde Neptuno hasta Sol. Las marchas se desarrollarán de forma simultánea por todo el país.

Además, diferentes asambleas de estudiantes están preparando acciones descentralizadas que enriquecerán estas tres jornadas de huelga. En Vigo, por ejemplo, se prepara una cadena humana. Otros colectivos, como Estudiantes en Movimiento (EeM), sólo han convocado un día de huelga para el jueves 24. Por su parte, las asambleas de base, coordinadas en Interinstitutos, apoyan los tres días pero centrarán sus esfuerzos en los dos últimos.

Boicot a la huelga
“No estamos dispuestos a que se nos arrebate un derecho que con tantos sacrificios y tantas luchas conquistaron nuestros padres”, ha declarado el Sindicato de Estudiantes en un comunicado. Los estudiantes denuncian que tanto el gobierno del PP como la derecha nacionalista en Cataluá y Euskadi -CiU y PNV- están “intentando por todos los medios nuestro libre ejercicio a la huelga”.

“Normativas represivas como las enviadas desde la consejería de Educación del Gobierno vasco del PNV, indicaciones a directores para que se impidan asambleas, como ocurre en Barcelona y en Madrid, son muestras de su nerviosismo”, continúan. “Todas estas medidas, queremos recalcar, son completamente ilegales”.

El Sindicato de Estudiantes denuncia, entre otras incidencias, que en muchos centros se han programado exámenes para estos días. En otros, algunos directores están planteando que sólo se puede hacer un día de huelga, según aseguran los convocantes, “lo que es también una completa ilegalidad”.

La huelga indefinida que ha tenido lugar recientemente en Baleares ha tenido un efecto impulsor para los estudiantes. “El ejemplo de los profesores de Baleares es claro: sólo la lucha sostenida, amplia y que cuente con el apoyo de la población puede lograr frenar estos ataques”, declaran.
Fuente: http://www.lamarea.com/2013/10/22/seguimiento-masivo/

sábado, 19 de octubre de 2013

Caos en la Bahía de San Francisco por la huelga del transporte. 400.000 pasajeros que utilizan a diario el transporte público en San Francisco y la Bahía sufren los efectos de la huelga


Frustración, caos y estrés es el ambiente que se respira en San Francisco y la Bahía tras declararse en huelga a primeras horas del viernes los trabajadores del BART, el sistema de trasporte que conecta toda la Bahía de San Francisco -167 kilómetros de trazado de vías subterráneas y a cielo descubierto y 44 estaciones- y que es utilizado diariamente por 400.000 viajeros.
En lugar del BART, los residentes de la Bahía se han visto obligados a usar sus coches, lo que ha colapsado todas las vías de acceso a la capital, tanto a primeras horas de la mañana como a última hora de la tarde. Tina Jones, que trabaja en Oakland, se las ha visto y deseado para llegar hasta su puesto de trabajo en la aduana del puerto, “con un tráfico completamente congestionado”.
Las demoras en el tráfico de la Bahía se han visto incrementadas en un 30%, según el Departamento de Transportes de California, y San Francisco ha permanecido colapsado durante todo el día
Muchos pasajeros hacían cola para conseguir una de las 6.000 plazas de autobús que el BART ha puesto gratuitamente para compensar la huelga de los trenes y trasmitían su frustración por un conflicto que “deberían haber evitado para ahorrarnos todos estos inconvenientes”, comentaba Gregory Carter, empleado de una tienda del centro de San Francisco que se ha visto afectado por la huelga.
Otras se han visto forzadas a quedarse en casa, ante la imposibilidad de contar con un medio de transporte para llegar al trabajo, ya que autobuses, ferris y coches no son suficientes para cubrir las demandas de movilidad de una población de 4,3 millones de habitantes que viven en San Francisco y la Bahía y que utilizan el BART como principal medio de transporte.
Shelah Barr que tiene un negocio de masajes de perros en el barrio de Castro, en San Francisco, apuntaba que “varios clientes habían cancelado sus citas y algunos empleados no han podido llegar”.
“Esta huelga va a ser catastrófica”, opina Rufus Jeffris, portavoz de la Bay Area Council, una organización de negocios regional que calculó en 73 millones de dólares al día las pérdidas ocasionadas por la huelga del BART el pasado julio.
Es la segunda vez que los trabajadores del BART se declaran en huelga este año, tras una reunión maratoniana de 30 horas en la que los representantes de los trabajadores y la patronal no han llegado a un acuerdo, si bien han acercado posturas en lo concerniente a retribuciones salariales y el seguro de salud y pensiones.
El punto de discrepancia fundamental es la regulación de la normativa laboral interna, con desacuerdos a la hora de establecer los horarios de trabajo y la comunicación de las incidencias que la empresa propone se haga a través de email en lugar de escribirlas manualmente, como hasta ahora. Los trabajadores también se niegan a recibir sus cheques por vía electrónica en lugar de a mano.
Cecille Isidro, portavoz del sindicato SEIU, señala que “hemos hecho concesiones, pero puestos al límite no hemos tenido más remedio que parar. Esta es la manera en que quieren resolver el conflicto, batallando en la calle”.
Tom Radulovich, presidente del Comité de Dirección del BART, manifiesta que “la posición de los sindicatos es conseguir mejoras salariales sin aceptar ningún cambio en la normativa laboral”. Algo que para Peter Castelli, director ejecutivo local del SEIU, no es más que “una píldora envenenada”. “Intentan que renunciemos a nuestros derechos a golpe de cheque”.
Durante la primera jornada de huelga no se ha producido ningún viso de aproximación entre ambas partes y nadie se atreve a pronosticar hasta cuando durará el conflicto. Se teme que si para el domingo por la tarde no se ha producido un acuerdo, el comienzo de la semana puede ser catastrófico para San Francisco y la Bahía.

miércoles, 8 de mayo de 2013

HUELGA EN LA ENSEÑANZA, JUEVES, 9 DE MAYO, Y MANIFESTACIÓN A LAS 20 H.

JUEVES, 9 DE MAYO, para exigir al Gobierno la retirada del proyecto de Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOMCE), conocida como “Ley Wert”, y denunciar los recortes que en el sector está llevando a cabo el Gobierno desde el pasado año.

Es la primera vez que La Plataforma Estatal por la Escuela Pública (integrada por FECCOO, STES, FETE-UGT y CGT, la Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), el Sindicato de Estudiantes y los Movimientos de Renovación Pedagógica) convoca una huelga que abarca a todas las etapas educativas, desde Infantil hasta la Universidad, contra unas medidas que apuestan por una educación selectiva, segregadora, que está hecha desde una óptica recentralizadora, que devalúa la formación profesional y que no resuelve los problemas de la educación.
Más información en el sindicato en CC.OO.

miércoles, 10 de abril de 2013

El año 1200 antes de Cristo fue la fecha de la primera huelga del mundo. Rescatar el pasado para construir el futuro

Mike Marqusee
redpepper

La ciudad de Luxor, en el sur de Egipto, fue noticia en Gran Bretaña a finales de febrero con ocasión de la muerte de 19 turistas en un accidente de aerostato. Aquella tragedia sintetizará los infortunios de la industria turística egipcia, en otro momento fuente principal de empleo y entrada de divisas y ahora en estado de languidez ante la falta de turistas extranjeros ahuyentados por un temor -erróneo y exagerado- a la inestabilidad y la violencia.

Luxor, el emplazamiento de la antigua Tebas y capital principal del Imperio Nuevo de Egipto (1550-1050 antes de Cristo), está salpicada de colosales templos esculpidos y tumbas lujosamente decoradas. Pero la más reveladora y emotiva de sus múltiples ruinas quizá sea la menos espectacular. En Deir el Medinah están los restos del pueblo que alojó a sus trabajadores, hogar de los artesanos que construyeron las tumbas y los templos. Las pequeñas y robustas unidades domésticas están trazadas en forma de rejilla. Allí vivieron los canteros, los pintores de tumbas, los carpinteros, los fabricantes de cuerdas y los porteadores. Esparcidas entre los cimientos excavados hay pequeñas pirámides y entradas a criptas de entierro, de tamaño reducido pero decoradas con tanto cuidado, color y detalle como las tumbas reales del cercano Valle de los Reyes. Estos trabajadores tenían sus propias visiones de una vida mejor más allá de la muerte. También tenían sentido de su propio valor.

Deir el Medinah es el emplazamiento de la primera huelga registrada de la historia. Se pagaba a los trabajadores con grano con el que hacían pan y cerveza, artículos básicos de la dieta del valle del Nilo. Alrededor de 1200 antes de Cristo, la tesorería del Estado, mermada por las guerras imperiales de Ramsés III, no cumplió sus obligaciones. Los trabajadores se pusieron en huelga e hicieron una sentada en el mismo emplazamiento donde construían el templo mortuorio del faraón. Quizá sorprendentemente ganaron el conflicto. Se valieron del temor de sus amos a morir sin los debidos preparativos funerarios y de esta manera entrar en el más allá mal equipado. El culto egipcio a los muertos, por una vez, benefició a los vivos.

¿Qué podemos aprender de este episodio de la antigüedad? Walter Benjamín, en su último ensayo profético “Tesis sobre la filosofía de la historia” escrito en 1940, distinguió entre dos aproximaciones opuestas del pasado: el “historicismo” y el “materialismo histórico”. Para el historicismo el tiempo es lineal, uniforme, acumulativo. “Su método es aditivo: ofrece una masa de hechos para rellenar un tiempo homogéneo y vacío”. Por el contrario el materialista histórico “registra la constelación en la que su propia época entra en contacto con la constelación de una época anterior”. El trabajo del materialista histórico no es reproducir sino “hacer estallar el continuo de la historia”.

Benjamín pregunta: “¿Con quién empatiza realmente el escritor del historicismo? La respuesta es irrefutablemente con el vencedor”. La historia se convierte en un “desfile triunfal en el que los gobernantes de hoy pisan todo lo anterior. Los despojos, como siempre, se exhiben en el desfile triunfal. Se conocen como el patrimonio cultural”. Por el contrario para el materialista histórico “el patrimonio cultural es inherente a un linaje que no puede contemplar sin horror. Debe su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que lo crearon, sino también al anónimo trabajo de esclavo de los contemporáneos de éstos. No ha habido nunca un documento de civilización que no sea al mismo tiempo uno de barbarie”.

No hay mejor ilustración de dicha máxima sonora que el arte del antiguo Egipto, producto de una sociedad brutalmente estratificada gobernada por una religión de poder estatal, personificado en un gobernante dios-hombre. Sin embargo mucho después de que el sistema que los oprimía se derrumbara, el trabajo de los artesanos de Deir el Medinah permanece vital, colorido, rítmico y refinado; sobresale en los grandes efectos y también en los delicados detalles naturalistas. En las vastas criptas del Valle de los Reyes o en las humildes tumbas del mismo Deir el Medinah, el más allá se representa como una versión mejor de esta vida, provisto en abundancia de las buenas cosas de esta vida: alimentos, bebidas, flores, aves, cantos, bailes, familia. El arte del Antiguo Egipto permanece ajeno, a veces raro. Pero es también reconociblemente humano; salta por encima de los abismos para forjar una conexión.

En la izquierda nos vemos como fabricantes del futuro plenamente comprometidos con el presente. Miramos hacia adelante no hacia atrás y nos molesta que nos acusen de estar “casados con doctrinas desfasadas” y en particular que no nos hemos adaptado a los cambios de los últimos 30 años. Pero no debemos avergonzarnos de ser “conservadores” por defender los derechos conseguidos en generaciones o comunidades anteriores amenazadas por el “desarrollo”. La despreocupación del capitalismo por el futuro y su parcialidad por el corto plazo son notoriamente temerarias. Pero el capitalismo es igualmente temerario cuando se trata de su despreocupación por el pasado, a menos que éste pueda empaquetarse como un producto de consumo o para la transmisión de propaganda. En cualquiera de los dos casos, al pasado no se le permite tener independencia, tener su propia voz, ni pedirnos a nosotros que rindamos cuentas.

Benjamín dice que nuestra tarea es “poner la historia a contrapelo”. Un ejemplo de esto en nuestra propia época es la campaña de 23 años para reclamar justicia para los muertos del estadio de Hillsborough [96 personas aplastadas]. Aunque no se ha conseguido todavía justicia, sí se sabe la verdad, gracias sólo a que las familias de las víctimas y los seguidores desafiaron el coro de voces que decía que su misión era fútil, guiada por las emociones o vengativa. Su sentido del deber hacia los muertos no fue desviado por los llamamientos al pragmatismo y las virtudes de la adaptación. De “vivir el presente”. Como consecuencia han conseguido recuperar una historia suprimida que, a su vez, se convierte en un elemento activo de nuestro presente y futuro.

En España la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica pretende documentar el destino de las víctimas de Franco, excavar e identificar los cuerpos, lo que incluye a las decenas de miles enterradas en fosas comunes. Para hacer esto la Asociación ha tenido que desafiar el “pacto de olvido” que allanó la transición a la democracia al no obligar a los responsables del antiguo régimen a rendir cuentas. En este caso un sentido de obligación hacia los muertos, hacia los vencidos, no fue una indulgencia “que miraba al pasado”, sino una necesidad social. No podemos descifrar el presente sin examinar sus cimientos en las batallas del pasado al tiempo que se reconocen tanto las pérdidas como las ganancias.

La insistencia palestina en que se reconozca la Naqba -caracterizada por los comentaristas pro israelíes como un deseo vano de recuperar una batalla perdida- es realmente un compromiso necesario con las realidades del presente: el impacto continuo de la Naqba en las políticas de expolio y limpieza étnica. Al mismo tiempo es una insistencia firme en un futuro de autodeterminación.

A pesar de su victoria breve, los trabajadores de Deir el Medinah nunca se libraron de su condición de servidumbre. Estaban en el “lado de los perdedores” en la marcha de la historia. Sin embargo en su arte y acción, los trabajadores de Deir el Medinah nos recuerdan, en palabras de Benjamín, que lo “refinado y lo espiritual… están presentes en la lucha de clases para algo más que un simple botín para el vencedor. Existen en la forma de confianza, valentía, humor, astucia, firmeza en la lucha y su origen está en las brumas del tiempo. Pondrán en entredicho, de tiempo en tiempo, cada victoria de los gobernantes”.

Mark Markusee escribe regularmente en Red Pepper y es autor de libros sobre cultura y política.
Traducido del inglés por Christine Lewis Carrol
Fuente: http://www.redpepper.org.uk/

lunes, 4 de febrero de 2013

El pequeño pueblo alemán, Mössingen, que se manifestó solo contra un Hitler recién llegado al poder

Un día después de la llegada de Adolf Hitler al poder (hace ocho décadas), el Partido Comunista Alemán (KPD), perseguido por el nacionalsocialismo, convocó una huelga general en todo el país.

Sólo un pueblo de 4.000 habitantes en el suroeste de Alemania, Mössingen, atendió la llamada de la organización y, según los datos de que se disponen, entre 800 y 1.000 personas salieron a la calle y paralizaron dos fábricas que funcionaban en la localidad. La policía, sin mayores problemas, terminó reprimiendo la protesta, la única que hubo en aquel día en toda Alemania.

Las autoridades de Mössingen, según el historiador Bernd Jürgen Warneken que ha escrito un libro sobre el tema, han tenido a través de la historia dificultades a la hora de confrontar los hechos del 31 de enero de 1933.

Ya los nazis durante la década y media de su régimen habían sentado las bases para que la huelga de Mössingen fuera vista como un episodio orquestado por el stalinismo y por los enemigos de Alemania.

Partidos políticos opuestos a conmemorarlo
El que los comunistas hubieran tenido un liderazgo en los movimientos de oposición ilegales perjudicó la reputación de la resistencia durante la postguerra, la visión que habían impuesto los nazis sobre la huelga de Mössingen siguió en buena parte vigente, a lo que ayudó al dominio que han tenido durante mucho tiempo en esa región fuerzas conservadoras.

Sólo hace 10 años, cuando se cumplió el 70 aniversario, se puso una placa conmemorativa de aquella protesta, pese a que dentro del ayuntamiento hubo resistencias. Sólo uno de los supervivientes de la huelga (Jakob Textor, que murió en 2010 con 102 años) pudo estar presente en ese acto.

Textor mismo, sin embargo, que pintó uno de los afiches de la huelga, nunca recibió un homenaje de la ciudad y el ayuntamiento rechazó una propuesta al respecto cuando él cumplió 100 años.

Esta semana, con motivo del 80 aniversario de la huelga, diversos grupos impulsaron una serie de actos conmemorativos, ante los que se mostraron reacios los representantes de la Unión Cristianodemócrata (CDU) (el partido de la canciller Angela Merkel) en el ayuntamiento de Mössingen.

El alcalde de localidad, el independiente Michal Bulander, quiso aprovechar el aniversario para activar un diálogo entre quienes, como él, consideran la huelga contra Hitler como un acto de resistencia legítimo y aquellos que critican los disturbios que hubo en el marco de la misma.

El libro de Warneken, No pasó nada en ninguna parte, salvo aquí (Das ist nicht nirgends gewesen, ausser hier) apareció originalmente en 1982, en Rotbuchverlag, y recientemente ha sido reeditado por Talheimer Verlag, con motivo del aniversario de la huelga. En el prólogo para la nueva edición, Warneken se ocupa de las dificultades que ha tenido Mössingen con la memoria de la huelga y ve este problema dentro del marco de la tardanza que tuvo Alemania en abordar del pasado nazi y en rendir tributo a aquellos que trataron de resistirse al régimen.

Warneken recuerda que la República Federal de Alemania (RFA) se demoró mucho en ver como algo legítimo la rebelión de los oficiales, encabezados por Stauffenberg, que trataron de dar muerte a Hitler el 20 de julio de 1944.

Si honrar a los rebeldes del 20 de julio (todos ellos de procedencia conservadora) no era fácil, más difícil aún era rendir tributo a la resistencia obrera, muchas veces liderada por el KPD, de la que, dice Warneken, casi no se habló en los medios, ni en los libros de historia durante años, pese a ser la más activa y la que más víctimas puso.

"El que los comunistas hubieran tenido un liderazgo en los movimientos de oposición ilegales no ayudó a su reputación, sino perjudicó la reputación de la resistencia", dice Warneken.

 A ello se agregaba un factor local que era el que había en Mössingen entre los antiguos nazis y los antiguos opositores al régimen, que en muchos casos eran vecinos o trabajaban en el mismo sitio.

Esto hacía temer, según Warneken, que el recuerdo de la huelga pudiera envenenar la vida social de Mössingen con lo que "el llamado a no resucitar viejas heridas no sólo estaba determinado ideológicamente". Ahora la situación ha cambiado, según Warneken, y el fin de la guerra fría hace que aumente la conciencia de que el pasado rojo también forma parte de la identidad de Mössingen.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1717832/0/pueblo/resistencia/nazismo-hitler/

domingo, 9 de diciembre de 2012

Inquietantes razones contra la huelga

Pueden discutirse sus objetivos o sus posibilidades de éxito. Incluso el papel de los sindicatos. Pero no puede ignorarse la voz de los ciudadanos: pidieron una respuesta a la crisis que tuviera en cuenta a los más débiles. Confieso que tenía dudas a la hora de sumarme a la huelga general. Me las disiparon las críticas de los conservadores. En su mayoría no se referían al contenido de la huelga, a la justicia de las denuncias o de las reclamaciones, sino a la idea misma de la huelga general. Algo bastante serio. De modo que, por lo que pueda venir, no está de más diseccionarlas. Al menos tres de ellas.

La primera criticaba sus motivaciones: era “política”, con un objetivo difuso y, por ello, “condenada al fracaso”. El argumento, de entrada, asume una línea de demarcación entre causas justificadas, las económicas, y no justificadas, las políticas. Un trazo menos claro de lo que parece. Un plan de austeridad que rebaja los salarios de funcionarios, establece pagos por visita médica o abarata el despido afecta a la capacidad adquisitiva, a “la economía”. Dicho esto, es indiscutible que la huelga tenía un objetivo político. No es un drama. Que tuviera un objetivo político no quiere decir que pretendiera cambiar el sistema político. No se cuestionaba la legitimidad del Gobierno ni se pretendía sustituir un proceso electoral. Se pedía una respuesta a la crisis que tuviera en cuenta intereses fácilmente ignorados. No hay que olvidar que la política es poder y los gobiernos acostumbran a actuar por la línea de menor resistencia. Si uno no se queja, nadie le hará caso. Para algunos conseguir la atención es tan sencillo como contar su vida. Una gran empresa, a la vista de la legislación laboral o ambiental, puede avisar a un ministro que está pensando marcharse o no venir. El Gobierno, razonablemente, tendrá en cuenta esa opinión. Otros lo tienen más complicado.

Las quejas tenían que llegar al Gobierno o, más exactamente, a quien puede hacer que las cosas cambien. Porque era política tenía que ser “general”. De hecho, la protesta era europea. Sólo que se quejaron más quienes peor están, los que soportan las medidas más radicales. Un mensaje, por cierto, que el Gobierno no tenía por qué recibir con aspavientos: también él trata de decir a quién realmente manda que no todo es posible. Es así como se pueden conseguir las cosas. Porque no todas las huelgas generales acaban en fracaso. Recuerden la historia del “decretazo” de Aznar.

El segundo argumento criticaba la coerción. En dos planos. Por una parte, la huelga como tal, supondría una coacción al gobierno y, sobre todo, a quienes ven complicadas sus actividades, sus compras o sus desplazamientos. Esto, en rigor, no es un argumento, sino una tautología. Una huelga, por definición, es una acción que, mediante la presión, aspira a conseguir cierto objetivo. Si la huelga no fuera coactiva no sería huelga. En todo caso, se trataría de discutir si es una coacción legítima o no. Cuando, con alegre frivolidad, se equipara las huelgas a “chantajes”, “amenazas” o “extorsiones” se busca avecinar lo que es un derecho a un delito. Si ese léxico vale, también deberíamos aplicarlo a las empresas que llaman al ministro y le cuentan sus planes...
Leer más en El País.

Foto del dolmen del Mellizo I y II, por Valencia de Alcántara.

jueves, 12 de julio de 2012

Soy minero

Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.
 Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.

Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.
 Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio).
Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.
 Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.
 Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.
 En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.
 En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.
 La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.
 Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.
 Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón. Isaac Rosa. eldiario.e

viernes, 30 de marzo de 2012

Podemos afirmar que, dadas las circunstancias tan desfavorables, la Huelga ha sido un extraordinario éxito. Ni los sindicatos esperaban la gran movilización habida.

La jornada de huelga general se ha cerrado con manifestaciones multitudinarias en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Alicante o Badajoz, Cáceres y Mérida.
Según los sindicatos, 900.000 madrileños han salido a la calle para decirle al Gobierno que NO están de acuerdo con la reforma laboral impuesta. A pesar de las declaraciones optimistas de los sindicatos, el Gobierno, ha destacado que las marchas han transcurrido con normalidad, como el resto de la jornada de huelga, que ha tenido un "impacto muy moderado".
En la manifestación de Madrid, los líderes de UGT, Cándido Mëndez, y CCOO, Ignacio Fernández Toxo, encabezaban la marcha. Desde el escenario preparado en Sol, ambos han llamado a los trabajadores a seguir movilizados para variar la nueva ley. "El Gobierno ha de pagar las consecuencias de la reforma laboral", ha proclamado Toxo.
Los trabajadores, una vez más, no se resignan a que les roben sus derechos y sus salarios, ya de miseria, para que se sigan enriqueciendo a su costa personajes que han provocado la crisis y no saben solucionarla con justicia. La situación de pobreza, paro, y falta de salida para los jóvenes exigía decir NO.
La huelga general del 29-M que fue un éxito de participación de los trabajadores y trabajadoras, y que fue refrendado por los más de cuatro millones de personas que acudieron a las multitudinarias manifestaciones celebradas en todo el país. Leer el análisis de CCOO.
Recordé a José Saramago cuando escribió sobre la necesidad de derrotar el cinismo, la indiferencia y la cobardía. El 29 de marzo, habíamos dado un segundo paso en esa dirección, el primero lo dieron los andaluces y asturianos. ¡¡Qué difícil son los primeros pasos en la infancia del hombre!!. Y mientras pensaba en estas cosas durante la manifestación, recordé una frase de Marx que también le gustaba recordar a Saramago, "si al hombre lo conforma las circunstancias, hay que cambiar las circunstancias para cambiar al hombre".

sábado, 24 de marzo de 2012

El Decálogo

Cada vez que leo el que publicó El Calendario del Obrero en 1909, me suena al mejor herrero golpeando con el martillo en el yunque
Lástima de artículo. Ya estaba en su sitio, pero alguien ha venido y lo han sustituido por una esquela, y las esquelas tienen absoluta preferencia. Se pagan al contado. “¡Los muertos, en cash!, dice el administrador, con sonrisa pícara y repicando en la mesa con los nudillos. Era una crítica a la apropiación del primer centenario de la Constitución de 1812. A la pobre Pepa, toda la vida exiliada, desdeñada, ridiculizada porque se atrevía a hablar de “felicidad” para el pueblo, y ahora la sacan de momia en una “fiesta de fajines, bastones y levitas”, en plena reacción, que decía el artículo republicano. Soy aprendiz de tipógrafo y un día me gustaría ser como Juan José Morato, que empezó también en esta profesión y ahora compone, por decirlo así, sus propias letras. Y la gente las devora. Al escritor obrero, hijo de lavandera y zapatero, se lo disputan los grandes periódicos. Las crónicas sobre la Asturias minera, publicadas en El Heraldo de Madrid, son de nota, para coleccionar...
lo que llevo en el bolsillo de la chaqueta es el Decálogo que publicó en El Calendario del Obrero, en 1909. Cada vez que lo leo me suena al mejor herrero golpeando con el martillo en el yunque:
1. Instruirse y combatir la ignorancia.
2. Acortar las horas de trabajo.
3. Elevar los salarios.
4. Tener independencia y odiar la vileza.
5. Ser viril y destruir la tiranía.
6. Establecer la fraternidad y despreciar el egoísmo.
7. Conquistar derechos y abolir injusticias.
8. Humanizar el trabajo.
9. Llevar cariño y alegría al hogar. Y
10. Fundar un mundo mejor.
Hasta aquí los mandamientos.
Hay rumores de que el 29 hay una huelga. A ver si el próximo centenario, en el 2012, hemos acabado por lo menos con la ignorancia y la vileza.
Ver todo el artículo de Manuel Rivas, en El País.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Los sindicatos llevan razón

Existe una visión muy generalizada en amplios sectores políticos y mediáticos españoles (incluyendo algunos de izquierdas) que considera que el nivel de integración de las economías de los países en la economía mundial global es tal que la globalización económica es, en realidad, la que determina lo que un país puede hacer o dejar de hacer. En esta visión, los estados deben someterse a los dictámenes de ese orden económico globalizado, hasta el punto de que el sistema democrático dentro de cada país desaparece y se convierte en irrelevante. La última versión de este determinismo globalizador es la respuesta de la Unión Europea y de España al dictamen de los mercados financieros. Se subraya en los mayores medios de información que, en respuesta a las exigencias de estos mercados, no hay otra alternativa que llevar a cabo políticas impopulares (tales como las políticas de austeridad de gasto público y social, y las desreguladoras del mercado de trabajo que faciliten el despido, entre otras) para tranquilizar a los mercados y evitar así que estos penalicen a tales estados, dificultando el pago de la deuda soberana y la obtención de crédito.

Se nos dice que no entender esta realidad y oponerse a estas políticas, tal como hacen los sindicatos en la Unión Europea (también en España) y los partidos a la izquierda de los partidos gobernantes es “estúpido”, tal como afirmaba Fernando Vallespín en su artículo de El País “La huelga zombi” (17-09-10). Este artículo, además de criticar a tales partidos y sindicatos “por demonizar el capitalismo”, señalaba que un indicador de la inevitabilidad de las políticas realizadas por el Gobierno español era la falta de propuestas de políticas públicas alternativas por parte de tales agentes sociales e instrumentos políticos. Decía Vallespín que muchos de ellos no habían hecho propuestas (porque según él no existían) de cómo, por ejemplo, compaginar “el gasto público social con la respuesta necesaria para evitar el pago de excesivos intereses debido a los mercados financieros”. En realidad, tal artículo (tanto en su contenido como en su tono insultante) es representativo de la hostilidad presentada por los cinco rotativos de mayor difusión del país hacia la convocatoria de huelga general y hacia sus convocantes –los sindicatos– y los partidos que apoyan tal convocatoria.

Tal argumento de inevitabilidad es, sin embargo, profundamente erróneo. Su función no es explicar la realidad económica, sino justificar unas políticas públicas, detrás de las cuales están la banca –que causó la crisis financiera– y la gran patronal –que facilitó la aparición de la crisis (ver mi artículo “La causa de la crisis”, Público, 09-09-10)–, así como las instituciones dominadas por el capital financiero (como el Fondo Monetario Internacional) y las derechas europeas (como el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo). En realidad, las políticas que están desarrollando los gobiernos de la eurozona, en respuesta a las presiones de aquellas instituciones, son las mismas políticas que han estado presionando durante muchos años. Quieren utilizar la crisis (que ellos provocaron) para conseguir lo que han deseado siempre. Y utilizan ahora el argumento de los mercados financieros (como antes utilizaron el argumento de la globalización) para subrayar que no hay alternativas a las políticas que ellos proponen. La realidad, sin embargo, es distinta. Los mercados financieros hablan con muchas voces, y no puede concluirse que lo que están exigiendo sea la reducción del déficit mediante la reducción del gasto público. La agencia Moody’s, por ejemplo, indicó (30-06-10) que el problema de España eran “las débiles perspectivas de crecimiento de su frágil economía” (que la reducción del gasto público acentuará). Los países que están experimentando mayores dificultados (los famosos PIGS, Portugal, Irlanda, Grecia y España) tienen, por cierto, el menor gasto público de la eurozona, y sus políticas fiscales son las más regresivas. Pero, independientemente de lo que dijeran tales agencias, el hecho más importante es que el mismo establishment europeo que está proponiendo estas medidas impopulares tiene en sus manos el poder para imponer su voluntad sobre tales mercados (ver mi artículo “Otras políticas públicas son posibles y necesarias”, 29-07-10 en www.vnavarro.org). No es cierto que los estados deban someterse a los mercados. Los estados y la Unión Europea pueden controlar los mercados. La evidencia de ello es abrumadora. Lo que ocurre es que la enorme influencia política del capital financiero sobre tales estados hace que se sigan aquellas políticas impopulares. Y ahí está la raíz del problema, un problema que es político más que económico: las relaciones de poder dentro de cada Estado.

La Unión Europea que tenemos es la Europa que han ido configurando las derechas con la ayuda del socioliberalismo, que ha construido una Europa a las espaldas de las poblaciones de sus estados miembros, que presenta sus propias propuestas como las únicas posibles. Pero existen alternativas, y también en España. No es cierto que –como Vallespín afirma– los sindicatos y las izquierdas no hayan hecho propuestas alternativas. Para cada política neoliberal existen propuestas alternativas. En lugar de intentar conseguir fondos para el Estado congelando las pensiones y disminuyendo los salarios de los empleados públicos, se ha propuesto revertir las políticas fiscales regresivas que restaron ingresos al Estado. Y en lugar de gastar cantidades ingentes en la banca y en las cajas, se ha propuesto hacer de las cajas bancos públicos, para facilitar el crédito, y así un largo etcétera.

El hecho de que Vallespín parezca desconocer tales propuestas puede deberse a que sólo lee los diarios de mayor difusión donde, en su avalancha hostil en contra de la huelga general, nunca aparecen tales alternativas, como parte de una discriminación antidemocrática contra las izquierdas. Pero ahora, además de ignorarlas, importantes voces del establishment mediático las insultan, llamándolas “estúpidas”. La abundante evidencia existente sobre estas alternativas, sin embargo, hace merecedores de tal calificativo a quienes lo utilizan. (Vicenç Navarro)

Cerrado por Huelga


Iré a la huelga Y muchos más irán a la huelga, ver aquí.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Yo voy

Porque no quiero que mis hijos vivan peor de lo que he vivido yo. Porque no es justo que los trabajadores paguen la cuenta de una crisis que ha enriquecido a sus responsables. Porque este Gobierno no ha reinstaurado el impuesto sobre el patrimonio, no ha gravado a las grandes fortunas, no ha incrementado el tipo impositivo de las Sicav, donde los más ricos invierten el dinero que les sobra para contribuir a los gastos del Estado con un mísero 1%, y a cambio, ha castigado a los más débiles con una reforma laboral inadmisible. Porque no se puede admitir que un empresario despida a sus empleados con cuatro días de antelación, solo porque "prevé" pérdidas para el próximo ejercicio, ahorrándose de paso más del 50% de la indemnización. Pero, además, porque la crisis está sirviendo para enmascarar un cambio de ciclo destinado a liquidar el Estado de bienestar. Porque si no hemos sido capaces de exportar nuestro progreso a los trabajadores de las grandes potencias emergentes, como China y la India, lo que nos espera es la importación de sus espantosas condiciones de trabajo. Porque Occidente ya ha recordado que esclavizando a la gente se gana mucho más dinero. Porque detrás de los recortes de derechos laborales, vendrán los de derechos civiles. Porque siempre habrá una agencia calificadora, o un premio Nobel, que proclame que los retrocesos son imprescindibles para avanzar.
Y, sobre todo, porque digan lo que digan Zapatero, Salgado o el sursuncorda, los trabajadores somos el motor de la economía. Porque ni los bancos, ni las multinacionales, ni las grandes cadenas pueden subsistir sin nosotros. Porque si nosotros paramos, se para todo. Porque hemos heredado, junto con nuestros apellidos, la experiencia de que no existe otra manera de proteger nuestros derechos. Por todo eso, yo voy a la huelga general del 29 de septiembre.
Leer más aquí. (ALMUDENA GRANDES en "El País") 27/09/2010

Y Chari Campano ha publicado esta carta en el Hoy del 27.
En esta Arcadia feliz, ¿qué falta hacen los sindicatos o las ideologías? Ya lo hemos podido comprobar: en la Arcadia feliz viven sólo unos cuantos que la protegen con uñas y dientes e intentan dejar sin protección a los que pueden desestabilizársela. El sueño terminó: cuatro millones de parados sólo en este país, endurecimiento de las condiciones de trabajo para todos y pérdida de derechos con la ayuda del Gobierno del pueblo, río revuelto para el capital que ve una oportunidad en la crisis: ellos nunca pierden. Y si de paso se cargan cualquier medio de defensa de los trabajadores, pues mejor. Lanzan a una campaña de desprestigio de los sindicatos, de maledicencia y medias verdades, de criminalización de los empleados públicos, de préstamos generosos a los bancos, de privatización por ineficacia de lo público, de asunción de responsabilidades que no nos corresponden. La huelga es necesaria para decirles que no estamos de acuerdo, que estamos aquí por nosotros y por los parados, por los trabajadores en precario, por los jóvenes y por los jubilados; y que estamos dispuestos a pelear por un mundo más justo. Fortalezcamos nuestras organizaciones.

Aquí la carta original sin cortes:
lunes 27 de septiembre de 2010
LA HUELGA ES NECESARIA
Hasta hace poco el mensaje había calado: “En esta Arcadia feliz, ¿qué falta hacen los sindicatos ni las ideologías? “
Pues ya lo hemos podido comprobar: en la Arcadia feliz viven sólo unos cuantos que la protegen con uñas y dientes y a su vez intentan dejar sin protección a los que pueden desestabilizársela.
Se valen de diversas argucias como la de la inclusión: la de los que han creído vivir y formar parte de ese mundo perfecto, justo y abundante. Claro que uno lo puede creer sólo si se tapa la nariz, los ojos y los oídos. Si escucha sólo los cantos de sirena que quiere escuchar y que llaman pesados, pasados y apocalípticos a quienes una y otra vez han llamado la atención sobre la falsedad del capitalismo y la necesidad de otro mundo, de otra forma de sociedad, de otros valores, otra justicia y una democracia real. Un mundo más equilibrado en el que el sufrimiento de muchos no sea el bienestar de unos pocos.
De pronto, el sueño terminó y la realidad se echó encima. Cuatro millones de parados sólo en este país, endurecimiento de las condiciones de trabajo para todos y pérdida de derechos con la ayuda del Gobierno del pueblo, río revuelto para el capital que ve una oportunidad en la crisis: ellos nunca pierden.
Y si de paso se cargan cualquier medio de defensa de estos pesados trabajadores y esas organizaciones que han conseguido construir en los últimos siglos, pues mejor.
Así que se lanzan a una campaña de desprestigio de los sindicatos, de maledicencia y medias verdades, de criminalización de los empleados públicos, de préstamos generosos a los bancos, de privatización por ineficacia de lo público, de asunción de responsabilidades que no nos corresponden…
La Arcadia feliz quizá nunca sea posible y, si lo fuera, no iba a venir de manos de los poderosos. Hay que peleársela. Nadie nos da un trabajo: nos necesitan. Y esto tan elemental parece haberse olvidado.
La huelga es necesaria para decirles que no estamos de acuerdo, que estamos aquí por nosotros y por los parados, por los trabajadores en precario, por los jóvenes y por los jubilados; y que estamos dispuestos a pelear por un mundo más justo.
Fortalezcamos nuestras organizaciones y participemos en sus propuestas.
DIA 29 DE SEPTIEMBRE DE 2010 – HUELGA GENERAL – YO VOY