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viernes, 16 de junio de 2017

Asesinan en Caracas a un juez que condenó al opositor Leopoldo López. Agencias

Un juez que ratificó la condena a prisión contra el líder opositor venezolano Leopoldo López ha sido asesinado cuando intentaba evadir una barricada en el oeste de Caracas, han informado este jueves las autoridades.

Nelson Moncada, juez de control de 37 años, fue interceptado el miércoles en la noche por varias personas que bloqueaban con barricadas una avenida en el sector de El Paraíso y, cuando intentó huir, "le dispararon y lo despojaron de sus pertenencias", según la Fiscalía.

El organismo no ha incluido por ahora a Moncada en su lista de fallecidos durante las protestas opositoras contra el presidente Nicolás Maduro, que hasta este jueves contabilizaba 60 muertos desde el 1 de abril. Gobierno y oposición se responsabilizan mutuamente de las bajas civiles.

El Ministerio Público, en conjunto con la policía científica (Cicpc) y el coordinador de Delitos Contra las Personas de la institución, Favio Faoro Moncada, se encuentran investigando el hecho a fin de "determinar las responsabilidades penales correspondientes".

No se descarta que ordenaran su asesinato
Entre las diligencias que adelanta la Fiscalía están "el levantamiento e identificación del cadáver, recolección de evidencias, reconocimiento y fijación fotográfica del sitio del suceso".

Al condenar el crimen del juez, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, dijo que se investiga la hipótesis de que el homicidio haya sido ordenado por la oposición.

"No se descarta la posibilidad que haya sido un móvil de sicariato, sicarios contratados por la derecha terrorista para seguir creando y sembrando terror", señaló el ministro en una declaración pública.

Reverol agregó que esa sospecha se basa en que Moncada integró la sala que ratificó la sentencia contra López a casi 14 años de cárcel, el pasado 12 agosto.

"Igualmente, conoció de diversas causas por hechos terroristas que causaron la muerte de 43 venezolanos en 2014", añadió el funcionario, refiriéndose a protestas convocadas por López y que terminaron en su condena bajo el cargo de incitar a la violencia.

Juan Carlos Gutiérrez, abogado del dirigente opositor, lamentó el homicidio y rechazó las "temerarias declaraciones" del ministro, según dijo a la AFP. El defensor del pueblo, Tarek William Saab, incorporó al juez dentro de las 65 personas que según su oficina han muerto con motivo de las manifestaciones iniciadas el pasado 1 de abril.

Al entregar este jueves un balance de la violencia en esas protestas, Saab detalló que cinco personas han muerto en barricadas, de las cuales "tres en accidentes por las obstrucciones en las vías públicas y dos atacadas con armas de fuego".

Muertes en barricadas
Asimismo, pidió investigar el caso del juez, al considerar que las muertes en barricadas no estén siendo debidamente indagadas. Las movilizaciones contra Maduro incluyen la instalación de esos parapetos, donde encapuchados suelen además pedir a conductores y transeúntes dinero para financiar sus llamadas "acciones de resistencia".

Vecinos del este de la capital denuncian que esos actos han degenerado en vandalismo, como ataques con piedras contra conductores. Reverol informó, por otra parte, sobre la captura de un colombiano acusado de planear la suplantación de militares, con disfraces, para "dar muerte a manifestantes convocados por la oposición" y culpar a la Guardia Nacional.

Las protestas opositoras exigen elecciones generales para anticipar la salida del poder de Maduro, que por su parte las atribuye a una conspiración, financiada por Estados Unidos, para derrocarlo.

Fuente:
http://www.publico.es/internacional/asesinan-caracas-juez-condeno-al.html

miércoles, 8 de febrero de 2017

_-Walther Rathenau: el patriota traicionado y asesinado por los patrioteros

_-Este trabajo trata sobre la figura de Walther Rathenau, uno de los pocos patriotas sinceros de los que tengo noticia. Industrial millonario, funcionario ejemplar, político sagaz y honorable y uno de los pocos estadistas dignos de ese nombre que tuvo Alemania durante la primera mitad del siglo XX. Murió asesinado.

La historia de Rathenau es una de las más tristes de la política europea, fundamentalmente porque se trata de la historia de una traición; normalmente cuando hablamos de traiciones se suele tratar de historias en las que un individuo o grupo de individuos traiciona a su país, a su ciudad, a su grupo etno-religioso o a su tribu, pero en este caso fue una nación la que traicionó a un valioso individuo.

Pese a todo, Rathenau, fue un orgulloso hijo de Alemania y de su tiempo, un ejemplo de lo mejor de aquel país y un triste recuerdo de lo que pudo ser y no fue.

Orígenes: El padre y su obra, desentrañando mitos
Walther era hijo del empresario Emil Rathenau, fundador de una de las mayores empresas alemanas, cuyo poder e influencia ha perdurado hasta hoy, la Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft (AEG) o Sociedad General de Electricidad. En teoría Emil no podría convertirse en un señor de la industria mundial debido a sus poco recomendables orígenes sociales (para la mentalidad de la época) que básicamente se reducía a su religión: era judío. Pese a todo, la Alemania del Segundo Imperio era uno de los países más abiertos en materia de religión de Europa y si bien no se podía evitar la circulación de todo tipo de panfletos y opiniones antisemitas, es necesario recordar que la población judía pudo prosperar junto a su nación. Como consecuencia de ese trato justo, la familia Rathenau desarrolló un acentuado patriotismo hacia Alemania, llegando al extremo de criticar a los judíos que se negaban a integrarse en la nueva Alemania; este patriotismo llevaría a Walther a criticar el naciente sionismo.

AEG o el triunfo de la retro-ingeniería.
Vamos a centrarnos brevemente en el nacimiento y desarrollo de esta empresa. El origen de la AEG se debe a un invento norteamericano, concretamente la bombilla del señor Edison.

En la década de 1870/1880 Europa estaba sumida en una profunda crisis económica, salvo Gran Bretaña, que lograba sacar adelante su producción industrial a costa de exterminar por hambre y guerras a la feliz población de la India Británica y otros dominios. Al igual que la crisis que actualmente estamos disfrutando, una de las causas fundamentales de aquella depresión económica era la obsolescencia del motor industrial de aquella época (el vapor generado por combustión de carbón) y la irrupción de un nuevo desarrollo e industria basados en el petróleo y la electricidad.

Emil Rathenau no era un inventor (los millonarios raramente lo son) pero tenía una gran perspicacia a la hora de ver el futuro y supo prever las futuras necesidades de millones de futuros consumidores y clientes. De modo que si queréis ser millonarios, recordad que no lo conseguiréis serlo trabajando duro, ni desarrollando grandes inventos, sino creando pequeños conceptos que a la larga cambian a mejor la vida de todo el mundo como, por ejemplo, el tetrabrik. Algo barato y fabricado masivamente, si os da por hacer juguetes para ricos, no seréis millonarios. Justo antes de la crisis de 1870, Emil Rathenau intuyó que la electricidad sería el nuevo motor del mundo y que quien consiguiese posicionarse antes en el naciente mercado eléctrico dominaría la economía nacional.

De modo que en 1881, con la ayuda de un crédito concedido por varios bancos alemanes, obtuvo la concesión de varias patentes de la compañía General Electric (es decir de otro supuesto inventor y gran cacique industrial: Thomas Alva Edison), lo que inmediatamente le colocó en lo más alto de la incipiente industria eléctrica alemana, de la mano de su naciente empresa, la Deutsche Edison-Gesellschaft für angewandte Elektricität que posteriormente sería rebautizada como Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft para darle un aire más germánico.

Con el tiempo AEG se convertiría en un referente nacional y europeo en el campo de la fabricación de todo tipo de menaje eléctrico y de electrodomésticos, gracias al genio del padre fundador, a la alegría de sus trabajadores, al tradicional amor al trabajo de la raza germana y al inmejorable control de calidad propio de AEG y de la industria alemana.

Hasta aquí la historia oficial.
La historia real es como siempre, menos épica pero más interesante; especialmente porque nos permite desentrañar las razones reales del espectacular desarrollo de la economía del segundo imperio alemán y de AEG en particular. Básicamente el éxito de Rathenau se debió fundamentalmente a la retro-ingeniería o dicho de forma más clara: copiaba sin escrúpulos todos los diseños de General Electric (en adelante GE) presentándolos como propios, con ligeras variaciones de formas y tamaños (diseño, que dirían los más melindrosos) para que los abogados de GE no refunfuñasen demasiado y sobre todo, para que los clientes no confundiesen sus productos con los de la competencia.

Es necesario resaltar la importancia del diseño en los productos de AEG; Emil Rathenau también tuvo visión de futuro en este aspecto; su compañía fue de las primeras en contratar a artistas gráficos (AKA diseñadores) que crearían logos y diseños característicos que hacían que sus productos destacasen de la masa e imprimían cierto carácter en medio de la aburrida producción masiva, característica de la fabricación industrial. Y por supuesto, protegían (y protegen) a sus productos de posibles litigios con GE u otras empresas.

Las buenas ideas se copian; como bien sabía el propio Emil, e inmediatamente surgieron cientos de empresas que hicieron lo mismo que AEG: copiar productos mediante retro-ingeniería (o plagio, como prefiera llamarlo el lector), mejorarlos en la medida de lo posible, enmascarar el plagio por medio del diseño y lanzarlo al mercado. Obviamente junto a estas copias se desarrollaron inventos genuinamente alemanes como el coche con motor de explosión, que lógicamente sufrieron la retro-ingeniería de otros competidores nacionales y extranjeros.

La retro-ingeniería no explica por si sola el éxito de estas empresas, especialmente en lo que se refiere a su éxito en los mercados internacionales. Para entender este éxito es necesario explicar el otro pilar fundamental del éxito alemán: el apoyo sin fisuras del gobierno alemán a las empresas y los empresarios alemanes.

Para las generaciones que hemos sido educadas en el dogma liberal esto nos puede sonar a alguna herejía socialista, pero la triste realidad es que ninguna gran empresa o negocio será viable sin el apoyo del estado en su triple función: por una parte como protector de estas empresas cargando con aranceles e impuestos a la competencia extranjera (esta medida es mucho más efectiva que cualquier litigio de propiedad intelectual, cosa que muchos no han entendido) y destrozando mediante inspecciones fiscales a aquellas empresas nacionales que no pasen por el aro. Además el estado será el principal cliente de los productos fabricados por estas empresas, lo cierto es que el libre mercado de consumidores y usuarios es una falacia, para desarrollarse una nación debe crear un importante mercado interior férreamente protegido. A partir de esa base protectora, las empresas pueden lanzarse agresivamente a la conquista de mercados en el exterior.

Y aquí aparece la otra función del estado como protector de estas empresas: el apoyo exterior. Para que los productos de AEG y demás empresas sean atractivos en el resto de mercados deben tener una relación calidad/precio por encima de la media (o al menos aparentarlo de forma convincente), para lograrlo el estado maniobrará de tal forma que su moneda nacional se mantenga a un cambio artificialmente bajo con respecto a las monedas de sus competidores, de esta forma los productos alemanes siempre serán más baratos que los nacionales; sobretodo en aquellas naciones librecambistas que adoptan el dogma del libre comercio, que a la larga solo consiguieron arruinar a sus industrias y desarrollar una acusada dependencia exterior. Esta dependencia exterior se traduce en una mayor presión del estado alemán hacia aquellos países con su mercado cautivo; poco a poco la diplomacia alemana presiona a aquellas naciones para que se “desarrollen” con la construcción de grandes obras públicas y para que se “protejan” con la creación de grandes ejércitos. Como ya habréis supuesto, este desarrollo y refuerzo rápido se obtiene con la concesión de créditos por parte del estado alemán al estado en cuestión y con contratos de compra de materias primas baratas; por otra parte estas obras y armas se compran, como no podía ser de otra forma, a empresas alemanas, de modo que el dinero del estado alemán regresa a Alemania de forma indirecta. Y además las empresas alemanas gozarán de otros mercados cautivos gracias a la deuda que estos estados tienen con Alemania y/o empresas alemanas; recordad que si deseáis haceros millonarios, nunca hay que endeudarse con tonterías como casas, carreteras, aviones o armas; el dinero es una herramienta no un fin.

Para asegurarse la calidad y cantidad de los productos de AEG y otras empresas, es necesario mantener una gran productividad por parte de sus trabajadores y eso se consigue mediante dos fórmulas; la primera compete exclusivamente a la empresa: se invierte parte de los beneficios en investigar y desarrollar maquinaria nueva y métodos de producción más eficientes. Como esto queda muy generalizado, voy a poner un ejemplo pedestre para que todos podamos entendernos.

Si yo tengo una empresa especializada en cavar zanjas y tengo cincuenta trabajadores ¿cómo puedo aumentar la productividad? El empresario hispano tiene la respuesta habitual dictada por generaciones de caciques temerosos de cambios: despedir a la mitad de los trabajadores y obligar al resto a cubrir la misma cuota de trabajo por el mismo sueldo o menos (es decir buscará la cuadratura del círculo) y como consecuencia de los retrasos generados por tan sabia filosofía laboral perderá el contrato o retrasará la obra a costa del cliente final.

Los empresarios tipo Rathenau razonan de otra forma: Si formo a los trabajadores en el uso y mantenimiento de maquinaria especializada, la producción y los beneficios aumentarán de forma exponencial, sobre todo si es mi empresa (o alguna empresa asociada) la que fabrique esa nueva maquinaria y no sea necesario dar mi dinero a otras empresas.

En resumen: si queréis haceros millonarios tenéis que asumir algo tan simple como que invertir dinero no es gastar dinero, algo que el empresario hispano no ha entendido todavía.

La segunda fórmula (y tercera función) compete exclusivamente al estado y consiste en crear paz social. Los trabajadores no sabotearán la producción, ni harán huelgas salvajes, ni se afiliarán a los sindicatos más radicales, ni se les ocurrirá secuestrar y asesinar burgueses o poner bombas en el Liceo. Para lograr este objetivo el estado alemán comenzará a dictar una serie de leyes destinadas a mejorar la calidad de vida de esta amplia clase social, tales como la primera seguridad social, salarios regulados, jornadas de trabajo reguladas en función de su peligro o trabajo físico. Al mismo tiempo el estado asegurará unos mínimos a la hora de dar educación y sanidad a los trabajadores y sus hijos, con lo que elimina en parte dos de las mayores preocupaciones de cualquier padre de familia y por tanto la gran masa de la clase trabajadora se dedicará a trabajar y a enriquecer a su empresa y a su país en lugar de plantear huelgas.

Este estado social (Sozialstaat) será la razón principal y casi exclusiva del gran despegue alemán de finales del siglo XIX: un complejo contrato social en el que el estado alemán protege a sus empresas y empresarios tanto dentro como fuera de Alemania, a cambio de que estas empresas traten a sus empleados de la mejor forma posible y todos remen en la misma dirección. Como podemos ver fue la justicia social lo que hizo que en menos de una generación Alemania pasara de ser un montón de bantustanes inconexos a ser una de las mayores economías del planeta, sin necesidad de crearse grandes imperios.

Este era el país que vio nacer a Walther Rathenau un 29 de septiembre de 1867 y AEG la empresa a la que estaba destinado a dirigir hasta las más altas cumbres de la industria eléctrica mundial.

El joven Walther destacó rápidamente por su notable inteligencia, una inteligencia que asombrosamente no se centró en el campo de los negocios y de la industria eléctrica sino que se interesó por todos los campos del saber, eso queda reflejado en sus estudios universitarios puesto que se dedicó a estudiar física, química y... filosofía.

El interesarse por varios campos del saber le será muy útil a la hora de realizar varios trabajos al mismo tiempo, sobre todo cuando tenía que administrar su gran empresa y realizar importantes tareas de gobierno. E incluso esta capacidad de “amplio espectro” la llevaba a la vida personal, económica, pública etc. Por ejemplo era un político conservador, pero se preocupaba mucho por el bienestar de los trabajadores e incluso criticaba la excesiva tecnocracia de la sociedad moderna (y eso que la palabra tecnócrata parecía inventada para él); también era una gran partidario de la fuerte interrelación entre la empresas y el estado, hasta el punto de otorgar al estado la última palabra en las grandes decisiones económicas y estratégicas de las industrias y negocios. Curiosamente, a pesar de estar situado ideológicamente en la derecha o centro-derecha, sus ideas fueron posteriormente copiadas por Lenin y otros dirigentes soviéticos en sus planes de desarrollo e industrialización acelerada de la Unión Soviética; posiblemente el ascenso de la URSS como potencia mundial le debe mucho a las ideas de Rathenau.

En lo que nunca se mostró ambiguo fue en su amor incondicional a su patria; Rathenau siempre estuvo dispuesto a ponerse a las órdenes de su país y a darlo todo por su país, incluso su identidad religiosa, su identidad cultural y finalmente su vida.

Ese fue seguramente el primer gran sacrificio que hizo Rathenau por Alemania; nunca dudó a la hora de asumir que por encima de todo él era alemán, de cultura alemana e incluso de religión alemana en el sentido de mitificar las instituciones alemanas hasta el absurdo.

Si bien es necesario reconocer que en estas opiniones, el joven Walther no inventó nada; a pesar del tópico antisemita, las comunidades judías de la Europa estaban profundamente divididas en cuanto a su actitud ante los diversos estados y su lealtad hacia ellos. Simplificando mucho, podemos distinguir dos tendencias entre los judíos centro europeos; por una parte tenemos a los judíos que han crecido en los estados occidentales como Gran Bretaña, Francia, Holanda y la nueva Alemania. Estas nuevas generaciones han visto como estas naciones han realizado un esfuerzo sincero por integrarles en el estado, hasta el punto de que sus abuelos ven cosas que ni en sus más disparatados sueños habrían imaginado: funcionarios judíos, empresarios judíos, abogados judíos e incluso (ya rozando el surrealismo, para generaciones que conocieron los guetos) policías y militares judíos. Como es lógico estas medidas no consiguieron acabar con milenios de prejuicios y odio étnico, pero entre estas nuevas generaciones judías se apreció el cambio hasta el punto de apoyar al estado con la típica fe del converso.

Por otro lado tenemos a las comunidades judías de Europa oriental, que poco a poco van llegando a la parte occidental del continente en busca de oportunidades y libertad; estas comunidades vienen de lugares en los que el progrom es el deporte nacional, donde los guetos no son simples barrios o pueblos sino auténticos estados dentro del estado en los que la única ley que se aplica es de tipo religioso (junto con los constantes impuestos a los que son sometidos), donde incluso se imprime su propia moneda y el contacto con los gentiles se encuentra completamente restringido (el contacto más frecuente suele ser el látigo de la policía o el bastón de algún paleto). Como consecuencia de esta represión constante, estas comunidades reaccionan con una vuelta fanática a sus tradiciones y religión y una desconfianza (u odio) hacia todas las instituciones estatales, que solo les traen violencia, impuestos injustos, insultos y represión; cualquier intento de integración en esos estados es simplemente impensable, o directamente peligroso.

Conforme más éxito tienen estos grandes empresarios judíos, mayor es el amor que desarrollan por su país y mayores son las críticas que dedican a estas comunidades que desconfían del estado y de sus servidores, a pesar de que muchos de estos servidores son judíos. Y conforme estas críticas aumentan, ellos se defienden con la típica frase del judío reprimido “Si algún día olvidas quién eres, algún gentil te lo recordará” esta frase pesará como una maldición en Rathenau.

Paralelamente a esta polémica, surgirá otra controversia cuando aparezca el sionismo en Europa. Para Rathenau, el sionismo es directamente una estupidez irrealizable, además de estar formado por una confusa ideología que mezcla religión, nacionalismo y socialismo; en cierto modo el sionismo es una mezcla de todo lo que le repele a Rathenau: negación de la integración, socialismo y fanatismo religioso. No obstante es preciso reconocer que la opinión de Rathenau era ampliamente compartida por la mayor parte de sus correligionarios; a pesar de la propaganda que periódicamente difunde el estado de Israel el sionismo siempre fue un movimiento minoritario dentro de las comunidades judías europeas hasta 1945, e incluso el sionismo sufría constantes luchas intestinas debido a lo heterogéneo de sus componentes, difusión de sus objetivos y una fuerte división entre la derecha y la izquierda o religiosos y laicos.

Trabajando en AEG
Tan pronto terminó sus estudios, el joven Walther empezó a trabajar en una prometedora rama de la empresa: la electroquímica; para empezar se desplazó a la ciudad suiza de Neuhausen donde se especializó en la fabricación de aluminio; posteriormente llegaría a desarrollar un método para obtener cloro a partir de la electrolisis. Es interesante este momento porque durante la guerra trabajaría estrechamente con la industria química buscando alternativas a las escasas materias primas.

Posteriormente regresaría a Berlín donde trabajaría a la sombra de su padre en la sede central de la empresa; este período coincide con el gran despegue de AEG a todos los niveles, con la construcción de nuevas centrales eléctricas, nuevas factorías y desarrollando nuevas tecnologías, nuevas máquinas y nuevos servicios. Llegando a fabricar incluso las primeras máquinas de ferrocarril eléctricas hacia 1914.

Paralelamente a este éxito empresarial (suyo y de su país), Walther Rathenau siguió mostrando preocupaciones intelectuales con la publicación de algunos libros en los que refleja las ideas que mantendrá toda si vida: Combatir al socialismo con avances sociales, necesidad de fortalecer al estado central frente al excesivo poder de los estados alemanes, cooperación entre estado y empresas, etc. Una de las ideas más polémicas que desarrolló fue la de proponer un monopolio imperial del mercado eléctrico (el estado fijaría el precio).

Cuando un empresario se dedica a publicar sus ideas, es que se está preparando para dar un salto a la política, y lo cierto es que conforme Walther cumplía años más le interesaba el mundo político, especialmente porque veía un importante hueco en el espectro político alemán: faltaba un partido de centro-derecha que supiese aglutinar a esos alemanes de clase media que no terminaban de sentirse atraídos por los socialdemócratas, pero se negaban a votar a los partidos de derecha alemán por su excesivo conservadurismo y el desproporcionado peso de las iglesias (protestante y católica) en sus decisiones; la idea de Rathenau se basaba en crear un partido moderadamente conservador y laico, donde pudiesen encontrar su sitio las minorías judías, agnósticas o ateas (conforme avanzaban los descubrimientos científicos y se quitó el privilegio educativo a las iglesias, aumentó notablemente el escepticismo religioso) y una gran bolsa de voto urbano y moderno pero ideológicamente moderado.

Desgraciadamente la guerra truncó la maduración de estos ambiciosos planes, pero al menos aceleró su paso a la arena pública.

LA GUERRA Y LAS MATERIAS PRIMAS

Como buen realista, Rathenau se oponía a la política belicista de Guillermo II y era uno de los pocos alemanes que se atrevía a exponer en público sus ideas moderadas (no estrictamente pacifistas) y realistas. Este planteamiento se debía a que Rathenau conocía bien la fortaleza de la economía alemana, a la que tanto había contribuido, pero conocía también sus debilidades, que podemos resumir en su excesiva dependencia de las exportaciones y su gran carencia de materias primas estratégicas salvo hierro y carbón.

Pese a todo Rathenau seguía siendo un patriota alemán, y cuando su nación le pidió ayuda no dudó en ponerse a su disposición, asumiendo un cargo de vital importancia para cualquier guerra: los suministros; en concreto Rathenau asumió el mando de los suministros de materias primas para la guerra del imperio, tras este rimbombante título (que parece sacado de un libro de Borges) se agazapaba el mayor problema de Alemania en esta guerra: su gigantesco músculo industrial consumía ingentes cantidades de materias primas, la mayor parte de ellas importadas. Y a pesar de las promesas de los almirantes imperiales, Rathenau no confiaba en que las rutas de suministros estuviesen permanentemente abiertas, especialmente si Rusia y su inmenso mercado permaneciese cerrado gracias a la estúpida política proteccionista prusiana.

Con el mercado ruso cerrado, solo quedaba una vía abierta que era el comercio por mar con lejanos países neutrales (lógicamente que no fuesen colonias francesas o británicas) con lo que en la práctica quedaba reducido al continente americano, exceptuando el Canadá. Pero ni siquiera esto era posible porque inmediatamente la armada británica bloqueó el Mar del Norte, es de suponer las pocas esperanzas que le quedaron a Rathenau de ganar la guerra.

A pesar de todo, Rathenau afrontó sus responsabilidades con sabiduría y decisión; podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que su período al mando de este importante puesto, fue el de mejor funcionamiento de la economía de guerra alemana. La razón de su éxito es muy simple de entender, pero complicado de aplicar: improvisar con lo que se tiene (virtud más latina que alemana), imaginación a la hora de distribuir los menguantes recursos y hacer de la necesidad virtud con la producción de algunos sucedáneos fabricados o cultivados localmente que paliasen, pero no sustituyesen totalmente, la escasez de materias primas. Otro pilar de su éxito era el de no descuidar a la población civil; era inevitable que los civiles y trabajadores asumiesen unos sacrificios terribles, pero Rathenau se preocupaba de que esos sacrificios fuesen percibidos como algo justo y necesario, de que los precios estuviesen controlados (y por tanto que no apareciese un temible mercado negro, que suele ser una señal inequívoca de la inoperancia del estado) y que los mercados y las raciones se mantuviesen en unos límites razonables dada la situación, de esta forma, el inevitable descontento popular quedó dentro de unos límites razonables hasta 1916.

Respecto a la producción de sucedáneos, es necesario recordar el paso de Rathenau por la industria química y por tanto sabía que a partir de unas materias primas muy simples se podían obtener algunos productos interesantes como los nitratos (imprescindibles para producir abonos sintéticos y explosivos) o el caucho artificial. En cierto modo, Rathenau es el responsable indirecto de la crisis del salitre chileno (principal fuente de nitratos antes de la Gran Guerra) y del caucho amazónico. Los aliados no tenían estos problemas, al tener abiertos los mercados americanos y sus colonias producían todo el caucho natural que necesitaban; pese a todo, al final de la guerra se abalanzaron como buitres sobre estas patentes alemanas, pero esa es otra historia.

Pese a estos innegables éxitos, Rathenau no podía hacer milagros y no dudaba en decir a todo aquel que le escuchase que aquellas medidas solo eran parches provisionales, que Alemania necesitaba un suministro constante e irrestricto de materias primas baratas o debía acabar la guerra lo antes posible. También dejó clara su negativa a la guerra submarina total, por razones humanitarias y estratégicas (intuía que eso era declarar la guerra a Estados Unidos). Desgraciadamente los generales (y almirantes) alemanes rechazaron estas peticiones y ante la imposibilidad de responder a sus argumentos con argumentos se optó por hacerle callar con estúpidas acusaciones de derrotista y de no tener la suficiente fe en la victoria y en el pueblo alemán; cuando se recurre a la fe es que no se puede recurrir a otra cosa y Rathenau comprendió que poco más se podía hacer.

Paralelamente a sus llamadas a la racionalidad, aumentaron las habladurías contra Rathenau y puesto que los patrioteros (que no patriotas) solo podían optar con la fe como arma, no dudaron en emplear todo tipo de basura dialéctica contra Rathenau, incluyendo la envidia (un millonario nunca comprenderá al noble pueblo alemán que se mancha las manos con la sangre del enemigo y con el estiércol del campo), la maledicencia (es un incompetente al que le viene grande el cargo que ocupa y por tanto dice tonterías sobre el hambre y el campo) y por supuesto con su condición religiosa (un judío no tiene patria y por tanto no puede amar a Alemania).

La semilla de la teoría conspiranoica de la puñalada por la espalda se plantó en ese instante.

El 20 de junio de 1915 murió Emil Rathenau, con lo que Walther tuvo que hacerse cargo en exclusiva de AEG, que unido a la evidente pérdida de confianza del nuevo ejecutivo alemán, hizo que abandonase su puesto al servicio del estado. Con la salida de Rathenau Alemania perdía a uno de los escasos dirigentes serios con los que contaba, y su puesto fue ocupado por burócratas sin criterio o sin valor para decir a sus superiores la verdad y no lo que querían oír; Alemania optó por realizar un quimérico plan basado en mandar todo su poder económico e industrial al frente, sin tener en cuenta las necesidades de los civiles.

Este plan (llamado pomposamente Plan Hindenburg) sirvió básicamente para dar la razón a Rathenau: la economía alemana colapsó, el hambre se instaló en la retaguardia y con el hambre se sucedieron las huelgas, los sabotajes y las exigencias de paz a cualquier precio. A esta situación se unió la llegada de Estados Unidos a la guerra y el fracaso de las últimas ofensivas alemanas en Francia.

Gracias a la diplomacia de los países neutrales, los aliados sabían que Alemania había colapsado y cuando el nuevo gobierno alemán pidió iniciar las conversaciones de paz, los enemigos de Alemania se dispusieron a saquear a fondo las riquezas del enemigo, e imponer unas condiciones de paz humillantes a la par que dañinas para una futura recuperación económica.

TRIUNFO Y ASESINATO

Ante este estado de cosas, el gobierno republicano decidió llamar a una de las pocas personas que salió con su prestigio intacto de la guerra; pese a toda la basura regurgitada por la extrema derecha alemana el pueblo alemán recordaba con agrado el periodo en el que Rathenau llevó la economía de guerra alemana.

Como resulta obvio, aquel ofrecimiento era formalmente un alto honor, pero en la práctica representaba una montaña de problemas. En primer lugar suponía que Rathenau no podría dirigir la reconversión del imperio AEG y su retorno a la industria civil, en un momento en que en Alemania todo estaba por hacer; por otra parte debería cooperar con los socialdemócratas con quienes estaba ideológicamente enfrentado, y para terminar debía conducir a una nación arruinada y derrotada, además debería tratar con sus enemigos y negociar desde una postura de extrema debilidad ante unos vencedores (sobre todo Francia y Bélgica) que no buscaban paz sino venganza.

El sentido común dictaba que cualquier acercamiento a algún puesto de responsabilidad en aquellas circunstancias sería perjudicial para la salud; pero como de costumbre Walther Rathenau actuó con patriotismo (patriotismo del que carecían el emperador Guillermo y el dictador Ludendroff cuando desertaron miserablemente de sus responsabilidades en 1918). El patriotismo se demuestra en los momentos difíciles cuando tus compatriotas tienen problemas y hay que intentar poner soluciones, por desagradable que sea, por costoso que sea y especialmente por desagradecido que sea.

Tras algunas vacilaciones Rathenau aceptó entrar en el gobierno en 1920, justo después del pronunciamiento (sigo sin entender por qué no se pueden llamar las cosas por su nombre cuando se trata de acontecimientos sitos al norte de los Pirineos) de Kapp. Suponemos que la peligrosa deriva de la política alemana decidió definitivamente a Rathenau a dar el paso a la política; aceptando dentro de los posibles cargos, uno de los más desagradables: ministro de asuntos exteriores, es decir le tocaba negociar directamente con los aliados las reparaciones de guerra.

En este punto Rathenau sabía que tenía muy poco margen de maniobra, debido a la extrema debilidad en la que se encontraba Alemania y como única alternativa al tratado de Versalles solo aparecía la ocupación militar y la posible desmembración de Alemania. No obstante Rathenau supo ver una posible ventaja en las desavenencias que empezaban a surgir entre los aliados; por una parte estaban los franceses y belgas, países que habían sufrido mucho con esta guerra (especialmente Bélgica) y que se mostraban inflexibles a la hora de exigir compensaciones económicas e incluso territoriales a Alemania; tengamos en cuenta que en Versalles no solo se destilaba afán de venganza estos dos países tenían necesidades económicas muy acuciantes y muy reales; necesitaban el dinero (en forma de oro, carbón, acero, bienes de consumo, etc.) de manera urgente para rehacer su vida económica e incluso social.

Por otra parte Gran Bretaña y sobre todo Estados Unidos se mostraban mucho más flexibles y comprensivos; aunque Gran Bretaña no estaba dispuesta a perdonar las compensaciones alemanas, pero se avenía a negociar plazos, entregas y cantidades; especialmente porque entre los negociadores británicos se encontraba uno de los pocos economistas con un sentido de la decencia y de la realidad tan infrecuentes en esta profesión, Lord Keynes.

El principal problema de Rathenau era saber cómo pagar tanto dinero a tantos países cuando no se dispone de ese dinero y además una parte de esos países exige el pago ya bajo amenaza de invasión (y recordemos que ante esa invasión estarías prácticamente indefenso); la solución que encontró Ratehanu sin ser perfecta, era con mucha diferencia la menos mala: ofrecer a Gran Bretaña el pago en oro y dinero de las compensaciones, a cambio de mayor flexibilidad en los pagos y a Francia y Bélgica se les ofreció un pago en especie con la producción de carbón de alta calidad del Ruhr. Este acuerdo (o Tratado de Wiesbaden) fue acogido con frialdad por absolutamente todas las partes, pero finalmente fue aceptado por todos debido

La que básicamente era la única forma realista de afrontar las compensaciones de guerra. Finalmente la actitud de Estados Unidos que convino en abrir una línea de créditos a Alemania para que ésta pudiese relanzar su economía y al mismo tiempo empezar a afrontar los pagos, terminó por vencer la resistencia de los más vengativos y menos realistas.

Es importante remarcar que en esos años se consumó el sueño de Rathenau al participar en la creación de un partido de centro-derecha, el Partido Democrático Alemán que básicamente recogía su ideario democrático; a pesar de que nunca tuvo lo que se dice un éxito arrollador (su mejor resultado fue un 18% de los votos en 1919), llama la atención la gran cantidad de intelectuales que atrajo (Einstein, Thomas Mann o Max Webber).

Tras la vorágine de Versalles, llegó el turno de los miles de tratados y subtratados que darían forma a la Europa de entre guerras y en ese momento Rathenau consiguió el mayor éxito de su carrera política al servicio de Alemania, el tratado de Rapallo.

La génesis de este tratado resulta como mínimo extraña; mientras que representantes de los gobiernos alemán y ruso se encontraban reunidos junto a otros líderes mundiales en la ciudad de Génova para tratar el siempre conflictivo tema del patrón oro, ocurrió algo ciertamente extraño. Los representantes soviéticos consiguieron contactar en secreto con los delegados alemanes para improvisar una conferencia por su cuenta.

Si hacemos caso a Sebastian Haffner, Rathenau no tenía ni la menor idea de las intenciones rusas, hasta el punto de que el aviso ruso, al producirse con nocturnidad y alevosía, sorprendió al honorable ministro en pijama. Desde luego Rathenau no fue el único sorprendido, por lo visto los representantes del resto de potencias se mostraron entre sorprendidos e indignados ante la reunión germano-rusa. Lo cierto es que resulta extraño que las potencias vencedoras de la Gran Guerra no supiesen prever ese entendimiento porque objetivamente hablando estas dos naciones estaban condenadas a entenderse; tanto la URSS como Alemania eran dos países aislados y amenazados por esas potencias (especialmente Japón en el caso soviético y Francia en el caso alemán; posteriormente estas amenazas se materializarían en ambos casos), ambas naciones tenían necesidades complementarias entre ambas (la URSS necesitaba tecnología moderna e industrias, Alemania materias primas baratas y un mercado para sus productos industriales).

Rathenau supo ver la gran oportunidad que se le presentaba a su nación y no dudó en reunirse en la pequeña localidad de Rapallo con la delegación rusa e improvisar una conferencia internacional de primer orden en la que se firmó un tratado que si bien beneficiaba a ambas partes, la parte que salía mejor parada era sin duda alguna Alemania. Además se hacía borrón y cuenta nueva respecto a las deudas de guerra mutuas y la fijación de fronteras (ese era el menor de los problemas, ninguna de las dos naciones podía pagar más deudas y no estaban para luchas fronterizas en Prusia Oriental).

No obstante, este tratado tenía una cláusula secreta que pesaría en el legado de Rathenau, la cláusula militar. El tratado de Rapallo destrozaba el fin último de los tratados de Versalles: la alienación de Alemania con el objetivo no declarado de frenar un rápido desarrollo económico, tecnológico e industrial que cuestionase la supremacía franco-británica en Europa y en el mundo; con el inmenso mercado ruso abierto a los productos alemanes y con un cheque en blanco ruso (en forma de materias primas baratas) para desarrollar nuevas técnicas e industrias, Alemania había roto el bloqueo económico impuesto por los aliados; pero también destrozó el veto aliado en lo referente a la investigación de tecnología de guerra. También incluía una cláusula para permitir a las industrias alemanas explotar los campos petrolíferos de Bakú a cambio de mejorar la tecnología extractora soviética y expulsando definitivamente los intereses británicos de esa zona, el petróleo ya no será un problema para Alemania hasta 1941.

Uno de los aspectos más espectaculares (y secretos) de este acuerdo fue el que Alemania literalmente montó factorías secretas en territorio soviético destinadas a cofabricar aviones y tanques modernos, además, Alemania se beneficiaba de las extensas maniobras del ejército rojo en materia de despliegue de blindados y la combinación de armas en estas maniobras (blindados, aviones, infantería mecanizada, artillería autopropulsada,...) en realidad la guerra relámpago se gestó en Rapallo.

Como es fácil de imaginar, este tratado levantó ampollas en todo el mundo; a los aliados porque básicamente dinamitaba los esfuerzos de Versalles, pero curiosamente donde más polémica existió fue en la propia Alemania. Como hemos visto este tratado beneficiaba más a Alemania y fue visto como un éxito diplomático y económico, pero entre los sectores más cavernarios era visto como una súplica de la orgullosa Alemania al demonio rojo, como una conspiración judeo bolchevique y en resumen como una “traición” a Alemania (como es fácil de suponer, esta basura era regurgitada por los traidores de 1918). A esta situación, se unieron las críticas a la gestión del tratado de Versalles, que nuevamente era presentado como una traición a Alemania y una fase más de la famosa conspiración judía mundial contra Alemania y el cristianismo.

EL ASESINATO Y SUS CONSECUENCIAS

A los dos meses de la firma del tratado de Rapallo, Walther Rathenau sufrió un atentado que le costó la vida.

Es tentador establecer una crónica de este asesinato político como una gran conspiración militarista contra un estadista civil y judío pero siendo sinceros, podemos decir que el gran refrán español que dice eso de “entre todos la mataron y ella sola se murió” resume perfectamente este magnicidio.

Iremos por puntos para aclararlo mejor:

A Rathenau le asesinó la injusticia de la República de Weimar: desde 1919, la nueva república había reprimido diversos motines y conatos de guerra civil propiciados por extremistas de izquierda y derecha, pero solo se ensañó con la extrema izquierda a la que reprimió de forma implacable, mientras que miraba para otro lado con los crímenes de la extrema derecha militarista.

A Rathenau le asesinó la sensación de impunidad de la extrema derecha: Desde 1918 hasta 1922 los escuadrones de la muerte y los terroristas proto nazis llevaron a cabo una serie de asesinatos políticos que empezaron con Rosa Luxemburgo y culminó con Walther Rathenau. El gobierno socialdemócrata miraba para otro lado por miedo a iniciar una guerra civil y una cierta comprensión hacia unos asesinos que decían actuar por motivos patrióticos.

A Rathenau le asesinaron las mentiras y auto engaños de la extrema derecha: Insultar a Rathenau era una forma de no asumir los errores de la Gran Guerra; en cierto modo, eliminando a Rathenau se callaba a un molesto testigo de la incompetencia criminal de la dictadura de Ludendorff y en general, una muestra de que un país se gobierna con sentido común y no con soflamas patrioteras.

A Rathenau le asesinaron sus ganas de justicia social: Para hacer frente a los pagos de Versalles y para re lanzar la economía alemana, Rathenau preparaba una nueva ley fiscal que (resumiéndola mucho) consistía en establecer impuestos directos (los que más tenían, pagarían más justo al contrario de la contrarreforma fiscal que se está perpetrando en estos momentos en Europa). Esta reforma fue inmediatamente contestada por los patrioteros, quienes creían que crear riqueza consistía en imprimir billetes sin control, como veremos más adelante esta estupidez económica llevaría a Alemania otra vez al desastre.

A Rathenau le asesinó su patriotismo, su sentido del deber y su deseo de ayudar a sus compatriotas: Rathenau era millonario, no solo heredó una fortuna sino que su buen hacer empresarial, permitió a AEG salir de la guerra y del proceso de reconversión industrial sin arruinar sus empresas (cosa que no todos consiguieron); podría haberse dedicado a sus negocios y a disfrutar de una vida digna de un sátrapa, incluso podría haber esperado unos cuantos años y haber entrado en política cuando lo peor hubiese pasado. Pero asumió que su amor a Alemania estaba por encima de todo y que debía ayudar a su ingrato país en los peores años de su reciente existencia y lo hizo bien, tanto en la guerra como en la famélica posguerra, las medidas y las políticas de Rathenau funcionaron a largo plazo y habrían marcado el camino a seguir para la recuperación alemana. Tras su asesinato se establecieron unas medidas políticas y económicas irracionales (parece que lo único necesario para establecer una nueva ley era que no la habría aprobado Rathenau) que culminaron con la ruina de la nación y el camino a la siguiente guerra.

Esto es a grandes rasgos lo que mató a Rathenau, queda por ver la seudo investigación de su asesinato.

El atentado contra Rathenau fue ciertamente espectacular, el ministro se estaba desplazando con su coche oficial (descapotable y sin blindar), cuando fue interceptado por otro vehículo. Los ocupantes de ese vehículo efectuaron varias ráfagas contra los ocupantes del coche oficial y lanzaron una granada al habitáculo del coche de Rathenau, para asegurarse de la muerte del ministro y seguramente mutilar horriblemente su cuerpo, aunque esto último no lo consiguieron del todo (la onda expansiva levantó el cuerpo de Rathenau).

Como era habitual durante estos atentados los asesinos dejaron muchas pistas, esto no era debido a la desidia de los terroristas sino que es un efecto buscado por todos los escuadrones de la muerte y terroristas del mundo: no tiene que quedar la más mínima duda de quién había hecho esto y por qué; además los terroristas contaban con la impunidad habitual de ese período, desde el asesinato de Rosa Luxemburgo la policía alemana tenía por costumbre mirar hacia otro lado cuando un crimen era cometido por motivos “patrióticos” y si algún superior intentaba investigar algo más de lo normal, no tardaba en recibir todo tipo de amenazas.

Pero esa vez fue diferente.
Tras el asesinato de Rathenau, el país sufrió una conmoción. De repente los melindrosos socialdemócratas y demócratas de Weimar se hartaron de la impunidad de los terroristas patrioteros. De repente las clases medias y trabajadoras se hartaron de aceptar pasivamente esa situación e improvisaron una huelga general que literalmente paralizó al país. De repente los demócratas se dieron cuenta de su fuerza y los patrioteros se dieron cuenta de que básicamente eran una secta de iluminados.

La primera consecuencia del asesinato de Rathenau fue la redacción de la “Ley para la defensa de la República”, que entre otras cosas prohibía las organizaciones antisemitas; otra consecuencia de ese magnicidio fue que la policía tuvo que investigar el crimen, para variar. Como ya dijimos, los terroristas dejaron un montón de pruebas y nada mas empezar a investigar el caso comenzó a apestar.

En primer lugar se descubrió que todas las armas y la munición empleada eran de procedencia militar, de modo que los autores o eran militares o tenían estrecho contacto con las fuerzas armadas; a partir de ahí no fue difícil seguir el rastro de los asesinos, a las cuatro semanas del asesinato la policía estrechó el cerco y finalmente les rodearon en el castillo de Bad Kosen. En este momento no está claro lo que ocurrió, unas fuentes dicen que los terroristas fueron abatidos por la policía y otros mantienen que los terroristas se suicidaron; o tal vez los suicidaron, iniciando con este acto una larga tradición alemana (hace poco se dio el último caso:

Un año más tarde del asesinato de Rathenau, Hitler realizó su patético pronunciamiento en Munich. Desde el punto de vista económico se hizo exactamente lo contrario que solicitaba Rathenau; no se crearon nuevos impuestos y se dedicaron a imprimir montañas de papel moneda (monetizar la deuda, se llama eso). Como consecuencia de esta estúpida decisión el precio del marco se desplomó y los aliados se negaron a aceptar el pago en marcos de las compensaciones de guerra; el gobierno reaccionó con la típica huida hacia adelante guillermina: canceló los pagos alegando que no tenía suficiente dinero; cuando se le ofreció seguir pagando con carbón y otros pagos en especie, el gobierno canceló las exportaciones de carbón.

Francia y Bélgica reaccionaron con la ocupación de la cuenca del Ruhr, en esa huida hacia adelante, el gobierno alemán promovió (y subvencionó) huelgas masivas en Renania que fueron duramente reprimidas por las tropas ocupantes; mientras tanto la hiperinflación terminó de quebrar la economía alemana. El resto es de sobra conocido.

Parece que la musa Clio no carece de ironía; la situación que sufrió Alemania en 1922-1923 es muy parecida a la de 1915, en ambos casos un excelente pero incómodo estadista supo manejar la economía alemana en situaciones poco menos que espantosas, se toman medidas duras pero socialmente justas que son mal recibidas por la caverna dirigente (y mediática) alemana, se expulsa del poder al estadista (una vez por invitación, la segunda por asesinato) y finalmente ocurre exactamente lo que quería evitar el estadista.

Tenemos una reflexión final sobre la reforma fiscal que planeaba Rathenau y su contestación entre los patrioteros. Resulta curioso ver como en todas partes y en todas épocas el ser humano actúa de forma parecida: los patrioteros (esa gentuza que siempre va con la bandera bordada en la ropa y cada dos palabras pronuncian el nombre del país) parece que desarrollan una extraña fobia a pagar impuestos para su país. Quizá el ejemplo más divertido es el de los deportistas y cantantes que se encuentran exiliados fiscalmente en algún país offshore; aunque últimamente parece que entre ese selecto grupo hay que añadir a miembros de casas reales. Y esta es la mejor lección que podemos sacar de la historia de Rathenau: a la hora de la verdad los patriotas se sacrifican por su país, en tanto que los patrioteros exigen que el país se sacrifique por ellos.

http://www.rathenau.ch/http://www.piensologoexisto.com/aeg-la-primera-identidad-corporativa-de-la-historia/
http://forococinas.athost.net/curiosidades_aeg.html
libro: ¿Qué fue del buen samaritano? Escrito por Ha-Joon Chang http://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rathenau_walther.ht http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/gonzalez_m_c/capitulo2.pdf
libro: Los judíos de Europa Escrito por Uriel Macías y Elena Romero. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1972/01/07/036.html http://hemerotecadigital.bne.es/datos1/numeros/internet/Madrid/Vida%20financiera/1922/192201/19220120/19220120_00000.pdf
libro: La wehrmacht: los crímenes del ejército alemán Escrito por Wolfram Wette
libro: El pacto con el diablo Escrito por Sebastian Haffner. http://findarticles.com/p/articles/mi_m0411/is_n3_v44/ai_17422958/

miércoles, 31 de agosto de 2016

Federico García Lorca: un pedazo de España arrancaron en la madrugada

Wilkie Delgado Correa

“¿Cómo puede un hombre tener su conciencia tranquila, o desear tenerla, mientras otros hombres, donde sea, están sufriendo tortura o muerte?”
Albert Camus

Un día infausto el fascismo español emergió vestido de franquismo y desató toda su violencia y criminalidad sobre el pueblo español. No escapó nadie de aquella venganza asesina contra la república española. Fueran campesinos, obreros, burgueses, políticos, intelectuales o inocentes, no pudieron salvarse de aquella vesania entronizada para arrasar con todo vestigio de reales o posibles opositores al régimen traidor.

Fue en esas circunstancias que asesinaron a Federico García Lorca a los 38 años. El poeta y dramaturgo, nacido el 5 de junio de 1898 en Granada, moría el 18 de agosto de 1936 en el camino de Viscar a Alfacar, en su querida Granada, sin que se sepa aún en qué pedazo de tierra permanecen sepultados sus restos mortales.

En aquella fecha un camino recorría con sus pasos eternos el poeta del viento. En la tierra de España, la hidalga paloma estaba en guerra heroica. El cantar del viento y el cantar de Lorca, poeta de la rosa, se unieron para siempre con la sangre de España que luchaba cantando.

En agosto murió Federico. Es decir, le mataron rifles, pezuñas y largos cuchillos en la danza macabra de traidores que acosaban el destino libre del suelo hispano.

Un pedazo de España, de la vida del pueblo, arrancaron con odio en la madrugada, pero en aquel instante un ave indetenible cobraba vuelo a pesar de las armas y del sepulcro abierto.

Al conmemorarse el 80 aniversario de aquel crimen, que fue crimen multiplicado en miles de víctimas españolas durante la guerra civil, a aquellos asesinos y a sus herederos políticos e ideológicos cabría hacerles muchas preguntas, aunque una de ellas, la del escritor francés Albert Camus, es esencialmente contundente y válida para cualquier tiempo pasado, presente o futuro: “¿Cómo puede un hombre tener su conciencia tranquila, o desear tenerla, mientras otros hombres, donde sea, están sufriendo tortura o muerte?”

Fue otro poeta, Antonio Machado, quien caracterizó mejor aquel acontecimiento histórico que vivió la República Española, cuando escribió en Valencia, en abril de 1937, su denuncia de la traición que se gestaba en su tierra:

“Pienso en España, vendida toda, de río a río, de monte a monte, de mar a mar.

Toda vendida a la codicia extranjera: el suelo y el cielo y el subsuelo. Vendida toda por lo que pudiéramos llamar –perdonadme lo paradójico de la expresión- la trágica frivolidad de nuestros reaccionarios. Y es que, en verdad, el precio de las grandes traiciones suele ser insignificante en proporción a cuanto se arriesga para realizarlas, y a los terribles males que se siguen de ellas, y sus motivos no son menos insignificantes y mezquinos, aunque siempre turbios e inconfesables. Si os preguntáis, ¿aparte de los treinta dineros, por qué vendió Judas a Cristo?, os veríais en grave aprieto para responderos. Yo no he encontrado la respuesta en los cuatro evangelios canónicos. Pero la hipótesis más plausible sería ésta: entre los doce apóstoles que acompañaban a Jesús, era Judas el único mentecato. En el análisis psicológico de las grandes traiciones, encontraréis siempre la trágica mentecatez del Iscariote.

Si preguntáis ahora, ¿por qué esos militares rebeldes volvieron contra el pueblo las mismas armas que el pueblo había puesto en sus manos para la defensa de la nación? ¿Por qué, no contentos con esto, abrieron las fronteras y los puertos de España a los anhelos imperialistas de las potencias extranjeras? Yo os contestaría: en primer lugar, por los treinta dineros de Judas, quiero decir por las míseras ventajas que obtendrían ellos, los pobres traidores de España, en el caso de una plena victoria de las armas de Italia y Alemania en nuestro suelo. En segundo lugar, por la rencorosa frivolidad, no menos judaica, que no mide las consecuencias de sus actos. Ellos se rebelaron contra el gobierno de los hombres honrados, atentos a las aspiraciones más justas del pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban. ¿Cuál era el gran delito de este gobierno lleno de respeto, de mesura y de tolerancia? Gobernar en un sentido del porvenir, que es el sentido esencial de la historia. Para derribar a este Gobierno, que ni había atropellado ningún derecho ni olvidado ninguno de sus deberes, decidieron vender a España entera a la reacción europea. Por fortuna, la venta se ha realizado en falso, como siempre que el vendedor no dispone de la mercadería que ofrece. Porque España, hoy como ayer, la defiende el pueblo, es el pueblo mismo algo muy difícil de enajenar. Porque por encima y por debajo y a través de la truhanería inagotable de la política internacional burguesa, vigila la conciencia universal de los trabajadores.”

Es una lástima que aquella lucha no culminara con la victoria del pueblo defensor del republicanismo en la república nueva. Ni que la sensatez impidiera la práctica masiva de los asesinatos, incluido el de Federico García Lorca, que tanto prometía para la gloria verdadera de España. Pero mal que les pese a la ralea de asesinos y sus herederos, Lorca vive triunfante, más allá de anatemas, muerte y desaparición, en España y el mundo.

jueves, 18 de agosto de 2016

20 canciones para Lorca

Federico García Lorca fue detenido y posteriormente asesinado la madrugada del 18 de agosto de 1936. 80 años después, hoy es considerado el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx.
lorca
 “Cuando se hundieron las formas puras /
bajo el cri cri de las margaritas, /
comprendí que me habían asesinado. /
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, /
abrieron los toneles y los armarios, /
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. /
Ya no me encontraron. /
¿No me encontraron? /
No. No me encontraron. /
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, /
y que el mar recordó ¡de pronto! /
los nombres de todos sus ahogados.”

Fábula y rueda de tres amigos (Poeta en Nueva York – 1929-1930)

https://open.spotify.com/embed/user/altafidelidad.org/playlist/3MOr767eQ3UF7FwhUiTLG9


01.Compay Segundo – Son de negros en Cuba (1998)
02.Silvia Pérez Cruz – Pequeño vals vienés (2014)
03.Tim Buckley – Lorca (1970)
04.Robert Wyatt – Canción de Julieta (2007)
05.Enrique Morente – Cantar del alma (1998)
06.Camarón – La leyenda del tiempo (1979)
07.Enrique Morente & Lagartija Nick – Omega (1996)
08.Leonard Cohen – Take this waltz (1986)
09.Enrique Morente & Lagartija Nick – La Aurora de Nueva York (1996)
10.Carlos Cano – Casida de las palomas oscuras (1978)
11.Lole Y Manuel – El balcón (1984)
12.Paco Ibáñez- Mi niña se fue a la mar (1964)
13.Camarón – Nana del caballo grande (1979)
14.The Pogues – Lorca´s novena (1990)
15.The Clash – Spanish bombs (1979)
16.Carlos Cano- Casida de la muchacha dorada (1979)
17.Camarón – La tarara (1979)
18.Enrique Montoya – Baladilla de los tres ríos (1958)
19.Carlos Cano – Gacela de la raíz amarga (1980)
20.Manzanita- Verde (1978)

Fuente:
 http://www.altafidelidad.org/20-canciones-para-lorca/

lunes, 28 de marzo de 2016

EL MÓN EN QUÈ VIVIM. PRESONS, DRETS HUMANS I MITJANS DE COMUNICACIÓ

Josep Fontana
Historiador

Confesso que l’altre dia vaig sentir vergonya davant l’espectacle que se’ns donava a la televisió d’un periodista nord-americà demanant al president de Cuba pels presos polítics a l’illa. Perquè és veritat que a l’illa hi ha presos polítics, entre els quals n’hi ha que estan sotmesos a condicions que vulneren els drets humans més elementals, com són els que els Estats Units retenen a la seva base de Guantánamo.

El dia mateix de prendre possessió de la presidència dels Estats Units, pel gener de 2009, Obama es va comprometre a tornar la política nord-americana al terreny de la moral, amb compromisos concrets com el tancament de Guantánamo abans que passes un any. Però n’han passat més de set sense que ho faci i és segur que la lliurarà intacta al seu successor. La qual cosa no li ha impedit anar a Cuba a donar lliçons de democràcia, i callar quan el periodista demanava informacions sobre presos polítics.

Tot va començar el 2001, quan el govern de G.W. Bush va decidir aplicar un règim especial als terroristes i als sospitosos de terrorisme, que admetia l’ús de la tortura en els interrogatoris, el judici davant de tribunals militars i la retenció indefinida dels detinguts.

Com que això no es podia fer en el territori dels Estats Units, perquè era contrari a la constitució, es va decidir fer-ho en presons fora del territori nord-americà, com a les bases de Bagram, Guantánamo o Diego García, o en presons secretes (”black sites”) facilitades a la CIA per països com Tailàndia, Polònia, Romania o Lituània (en aquests dos darrers casos sembla que a canvi d’accelerar el seu accés a l’OTAN).

Doncs bé, pel gener d’aquest any de 2016 hi havia a Guantánamo 93 presos, entre ells alguns “d’alt valor”, com el palestinià Abu Zubayda, capturat a Pakistan en 2002, que, segons l’Open Society Foundation (una fundació creada per Soros) ha estat sotmès al menys 83 vegades a tortura per ofegament (“waterboarding”) i portat d’una presó secreta a l’altra, perdent un ull en aquest transcurs, fins que el 2006 va anar a parar a Guantánamo, on segueix encara.

L’aspecte més vergonyós d’aquesta situació és el cas dels presos que estan en “detenció indefinida” –uns trentena en l’actualitat– perquè no hi ha evidència suficient per processar-los, ni davant d’un tribunal militar; però se’ls considera massa perillosos per deixar-los en llibertat.

No vaig sentir vergonya per Obama, que va callar, essent com era el responsable de la presència d’aquests presos polítics a l’illa de Cuba, perquè en la seva gestió hi ha coses molt pitjors, com la generalització del sistema d’execucions sense judici previ amb l’ús de drones. Ni pel periodista, perquè ja sabem que les coses són diferents quan els interessos dels Estats Units estan involucrats. Ho ha demostrat Marc Thiesen, un catòlic practicant que va ser redactor de discursos de Bush, que assegurava fa uns anys que torturar sospitosos de terrorisme per ofegament “no solament era útil i desitjable, sinó que estava permès pels ensenyaments de l’Església Catòlica”. I que ara ha dit al Washington Post que el viatge d’Obama és inoportú perquè perllongarà la dictadura i empitjorarà la situació dels drets humans a Cuba, “marginant l’oposició democràtica i comprometent la seguretat nacional dels Estats Units”.

No és per això que he sentit vergonya, sinó per la manca de criteri dels nostres mitjans de comunicació, que es limiten a reproduir notícies d’agència sense fer ús del sentit crític, i fan ben difícil entendre el que passa al món als que depenen per a la seva informació dels que llegeixen als nostre diaris o del que veuen a la nostra televisió. En aquest terreny concret ens fan falta periodistes de veritat, capaços d’opinar i d’orientar el lector.

http://lamentable.org/presons-drets-humans-i-medis-de-comunicacio/#more-29883

CÁRCELES, DERECHOS HUMANOS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN, en castellano.

sábado, 9 de enero de 2016

La maldad sin eximente. Si algo suele caracterizar a los malvados es que son incorregiblemente vanidosos.

Cada vez que leo una crónica sobre la ingente cantidad de somníferos, ansiolíticos, antidepresivos, que ingiere la población española me siento acompañada. Eso rebaja esa penosa culpabilidad que tan bien conoce el insomne cuando cada noche deja la pastilla al lado del vaso de agua y a la hora, en la oscuridad, con la actividad neuronal totalmente desatada, resonando, por ejemplo, en su memoria, un Mackie Navaja interpretado por Bertín Osborne que escuchó esa tarde en un taxi, palpa la mesita para dar con el comprimido que calmará unos pensamientos obsesivos que le hacen sentir como el hámster que da vueltas en su ruedita.

Que esto sea un mal de muchos no cura el insomnio ni las neurosis, pero te hace sentir parte de una comunidad, y eso es bonito. Aunque este sentimiento consolador se esfuma cuando la misma prensa que informa de lo pastilleros que somos da cuenta de los medicamentos que tomaba el último asesino de la crónica de sucesos. La madre de Asunta tomaba Orfidal. El  piloto suicida tomaba serotonina. ¿Y? ¿De qué comunidad formamos parte ahora, de la de los hijos de puta que prefieren morir matando? Los psiquiatras se nos enfadan mucho, con razón. Llevan años explicando que asociar los trastornos mentales a la maldad es contribuir a la estigmatización de enfermos que tienden a infligirse dolor más que a causarlo.

Hay malos sin justificante del médico. No tantos como podríamos pensar, pero los hay: madres que matan para librarse de sus hijos, hijos que matan para quedarse con dinero de los padres, sacerdotes que predican la bondad y abusan de los débiles, hombres que maltratan a su mujer y son dóciles con el resto, jefes que humillan a sus subordinados, niños que acosan a otros niños hasta hundirles en la desesperación. Y no hay explicación psiquiátrica que ampare semejante maldad. Es muy posible que se pueda reformar el comportamiento cruel de un niño, pero la maldad en los adultos es rocosa y el cerebro menos flexible. Este ha sido uno de los temas del año: nos cuesta comprender que un malvado no es un enfermo mental.

El mejor ejemplo del hijoputa sin trastorno lo ofreció en 2015 una serie documental, The Jinx, que sin duda influirá en la manera en que los cineastas aborden un caso real. Cuenta la historia de  Robert Durst, un millonario neoyorquino sobre el que pesa la sospecha de haber asesinado en 1982 a su primera esposa, a una amiga en 2000, y un año después al vecino. El director, Jarecki, había realizado en 2010 una película de ficción, All Good Things, sobre este personaje que de vez en cuando aparecía en la prensa como sospechoso de crímenes sin resolver, pero nunca hubiera imaginado que el inspirador del filme, tras verse interpretado por Ryan Gosling, le llamaría para proponerle que filmara un documental contando la verdad. Y es que si algo suele caracterizar a los malvados es que son incorregiblemente vanidosos. La serie se basa en las veinte horas de conversación que el director y el millonario mantuvieron durante años. El espectador asiste fascinado al relato de Durst; su infancia de niño rico pero desamparado provocaría compasión si no fuera porque el viejo lo cuenta con una frialdad incontrolada que provoca el efecto contrario, da grima.

Sobre la desaparición de su esposa la policía pasó de puntillas y el pájaro siguió suelto. En 2000 se reabrió el caso y la mejor amiga del sospechoso, la escritora Susan Berman, fue asesinada en su domicilio. Probablemente, Durst sospechó que la policía quería interrogarla y acabó con ella antes de que le incriminara. Permaneció oculto durante meses en una pequeña localidad de Texas, solo charlaba con un vecino que le invitaba a ver la tele en casa. En una de estas sesiones televisivas, apareció de pronto en el telediario. Así es cómo el vecino descubrió la verdadera identidad de su extraño amigo. Según Durst, el tipo quiso sacar tajada del hallazgo, y eso desembocó en una pelea. Una bala (siempre hay una pistola) acabó en el corazón del vecino. Entonces, Durst hizo lo que cualquiera en su lugar: lo descuartizó y lo metió en bolsas de basura. El jurado lo encontró inocente del asesinato, por actuar en defensa propia. En cuanto al descuartizamiento, se encontró justificado dadas las circunstancias.

La vanidad perdió a Durst porque en el documental se fue de la lengua, y eso ha provocado que se encuentre de nuevo en manos de la justicia. Esto no es un spoiler. Hay gente en la actualidad que considera spoiler que digas que al final Luther King muere. El caso es que el director utilizó tramposamente los mecanismos de la ficción: administró la entrevista de tal manera que la escena clave se guardó para el final. Esto provocó críticas severas: ¿es lógico que un documentalista oculte lo que sabe para mantener el interés de la audiencia? Que se lo pregunten a Truman Capote, que hizo lo mismo. Lo que está claro es que nada da más miedo que un malvado interpretándose a sí mismo. No hay actor que esté a su altura.
Elvira Lindo.
http://elpais.com/elpais/2015/12/30/estilo/1451473827_286509.html

sábado, 25 de abril de 2015

FEDERICO GARCÍA LORCA » La dictadura ocultó el informe que la implicaba en el crimen de Lorca

El documento, al que ha tenido acceso la cadena SER, fue redactado por la policía franquista 29 años después del crimen Ian Gibson: "Los documentos demuestran que no fue un asesinato callejero"

El poeta granadino Federico García Lorca fue asesinado junto con otras persona, tras "haber confesado", según un informe redactado por la policía franquista 29 años después del crimen, al que ha tenido acceso la cadena SER. El documento no especifica cuál fue el contenido de esta supuesta confesión. El informe, fechado en Granada el 9 de julio de 1965, define al escritor como “socialista” y “masón perteneciente a la logia Alhambra”, y le atribuye “prácticas de homosexualismo y aberración”.

El documento relata la detención del poeta granadino en casa de sus amigos, los hermanos Rosales. Lorca se encontraba allí debido al miedo que le habían provocado dos registros policiales en su propia casa, según el informe. Los agentes rodearon la vivienda y las calles cercanas, antes de llevar a cabo la detención. Y los amigos del poeta, según el documento publicado por la SER, intentaron interceder por él ante el comandante de Intervenciones Militares.

La propia policía reconoce, 29 años después, que el relato sobre la muerte de Lorca es bastante confuso. Tras ser detenido, fue llevado en coche a las "inmediaciones del lugar conocido como Fuente Grande", junto con otro detenido del que no se añaden más datos. El poeta fue "pasado por las armas después de haber confesado, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco" a unos dos kilómetros a la derecha de la Fuente Grande. El lugar, reconoce el informe, es "muy difícil de localizar".

El informe fue redactado por la 3ª brigada regional de investigación social de la Jefatura Superior de la Policía de Granada a raíz de una petición oficial realizada en junio de 1965 por la hispanista francesa Marcelle Auclair, a la caza de más información sobre su amigo García Lorca, según la cadena SER. La actuación de la estudiosa desencadenó un efecto dominó entre las autoridades españolas: primero, Auclair se dirigió a la Embajada española en París, que remitió todo al entonces ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella.

A su vez Castiella envió una carta al ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, en la que se mostraba a favor de responder a la petición de la escritora. Castiella también señalaba en su misiva que el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, ya había sido informado de los hechos. “Creo sumamente conveniente el revisar la cuestión y averiguar si podemos o no abrir nuestros archivos sobre el episodio García Lorca”, había afirmado Fraga, según recoge Castiella en su carta.

Así, se acabó encargando el informe a la Jefatura Superior de Policía de Granada. Concretamente, fue la 3ª brigada regional de investigación social la que se encargó de redactarlo. Eso sí, Auclair nunca recibió ninguna respuesta ni tampoco llegó a ver el resultado de su petición, siempre según la cadena SER.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/22/actualidad/1429735487_172971.html
Poster: Portugal celebra hoy el aniversario de la revolución del 25 de abril.
Grándola Vila Morena en español aquí: https://youtu.be/mb9YCeQ1CCA

jueves, 27 de febrero de 2014

La prensa sueca afirma que Stieg Larsson sabía quién mató a Olof Palme

El novelista sueco facilitó a la policía pruebas que vinculan a los servicios secretos sudafricanos con el asesinato del político

El asesinato sin resolver del ex primer ministro  Olof Palme  (1927-1986) vuelve a los titulares de la prensa sueca cuando están a punto de cumplirse 28 años de su muerte. Según publica este martes el diario Svenska Dagbladet, el también fallecido escritor de novela negra Stieg Larsson, autor de la trilogía Millenium, entregó a la policía de su país 15 cajas llenas de supuestas pruebas que asocian los servicios secretos de Sudáfrica con la muerte del político socialdemócrata.

Larsson sospechaba del exoficial del Ejército sueco Bertil Wedin, un hombre cuyo nombre ya salió a la luz pública en los noventa por haber trabajado como mercenario desde 1970 para los servicios secretos sudafricanos. Según las investigaciones llevadas a cabo por Larsson, Wedin no solo sería el autor de la muerte de Palme, sino que estaría también detrás del asesinato de Ruth First, una conocida activista sueca antiapartheid y amiga personal de Olof Palme, asesinada cuatro años antes, en 1982.

Wedin ha negado al diario Svenska Dagbladet cualquier relación con los hechos. “No me importa que se conozca toda la verdad de lo sucedido, no tengo nada que perder porque sé que no soy el asesino”. El fiscal general que dirige ahora la investigación del asesinato de Palme, Kerstin Skarp, asegura que en estos momentos “no le estamos prestando demasiada atención a esa línea de investigación”. Algo que pone de manifiesto, según la compañera de Stieg Larsson, Eva Gabrielsson “lo desastrosa que ha resultado hasta la fecha la actuación policial en el caso Palme”.

Olof Palme, quien fuera primer ministro de Suecia entre 1969 y 1976 y entre 1982 y 1986, fue un político de gran peso para la socialdemocracia europea y mantuvo siempre un discurso anticolonialista, muy crítico no solo con Estados Unidos, sino también con el régimen del apartheid en Sudáfrica. Le mataron la noche del 28 de febrero de 1986 pasadas las once de la noche cuando volvía del cine a su casa caminando por las calles del centro de Estocolmo (Suecia) acompañado de su esposa, Lisbet Beck Friis. No llevaban guardaespaldas, un hombre se acercó a ellos y le disparó. El ex primer ministro perdió la vida minutos después. Tres años más tarde, en 1989, el delincuente común Christer Pettersson fue detenido y condenado por el asesinato, después de que la mujer de Olof Palme lo reconociera como el autor de los disparos. La condena fue anulada, sin embargo, poco después por el Tribunal Supremo de Suecia por falta de pruebas.

Desde entonces son muchas las teorías publicadas sobre la posible autoría de los hechos: desde grupos suecos de ultraderecha a una rama del PKK kurdo o los servicios secretos sudafricanos del apartheid. A esta última teoría apuntan las supuestas investigaciones llevadas a cabo por Stieg Larsson antes de morir de un ataque al corazón en 2004, cuando estaba inmerso en la redacción de un cuarto libro de la saga Milleniun, de la que se han vendido 75 millones de copias en 50 países.

El asesinato de Olof Palme prescribió hace 3 años, el 28 de febrero de 2011, al cumplirse los 25 años de su muerte. Sin embargo el Parlamento sueco decidió derogar esa prescripción para poder seguir investigando el crimen sin resolver más conocido de su historia reciente.
Fuente: El País.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cómo perdonar al asesino de un ser querido

Naveena Kottoor BBC

El momento en que un asesino sale de la cárcel puede ser traumático para la familia de la víctima. Sin embargo, para el estadounidense Bill Pelke la liberación de la asesina de su abuela este año fue diferente. No sólo la ha perdonado, sino que quiere ayudarla a empezar una nueva vida. ¿Cómo son las personas capaces de perdonar un crimen como ese?

Caía la tarde en mayo, 1985. Bill Pelke estaba en casa de su novia cuando recibió una llamada telefónica de su cuñado.

"Habían apuñalado a Nana hasta matarla", recuerda Pelke ante los micrófonos de la BBC.

"La casa había sido saqueada. Mi padre encontró el cuerpo".

Su abuela, Ruth Pelke, una maestra de la Biblia de 78 años de edad, había sido asesinada en su casa por cuatro adolescentes.

Al día siguiente Pelke estaba en la peluquería, preparándose para el funeral, cuando se enteró de que las arrestaron.

"Me sorprendió que cuatro niñas tan jóvenes pudieran estar involucradas", dice. "Tenía hijos de la misma edad".

Tres de las chicas recibieron largas penas de prisión, de 25 a 60 años. Una de ellas, Paula Cooper, considerada como la líder del grupo, fue condenada a muerte el 11 de julio de 1986.

Pelke asistió al juicio y la condena de Paula Cooper, y en ese momento le pareció que la pena de muerte era una sentencia adecuada.

Sin embargo, 18 meses después de la muerte de su abuela, empezó a reconsiderarlo.

"Profundo alivio" Bill Pelke

"La ejecución no es la solución", es el lema de Bill Pelke.

"Me imaginaba a Nana masacrada en el suelo del comedor, ese comedor en el que mi familia solía reunirse en Pascua, Acción de Gracias y Navidad... no soportaba pensar en eso", recuerda.

Pero Pelke comenzó a preguntarse qué impacto iba a tener en la familia de la adolescente la pena de muerte, particularmente en el abuelo de Cooper, que asistió al juicio y a quien Pelke había visto estallar en llanto cuando la sentencia fue dictada.

"Mi abuela no habría querido que este anciano presenciara la muerte de su nieta", asegura. "Todos en el noroeste de Indiana querían que Paula Cooper muriera. A mi Nana le habría horrorizado tanta ira".

Pelke estaba cada vez más convencido de que su abuela -una cristiana devota- habría sentido amor y compasión por Cooper y hubiera querido que alguien de la familia sintiera lo mismo.

"Cuando me dejé conmover por la compasión y el perdón, dejé de imaginarme a Nana muerta, la recordaba viva. Algo formidable había sucedido dentro de mí".

Pelke dice que su decisión de perdonar le hizo sentir "profundamente aliviado".

Perdón por perdonar
La familia Pelke

Sin embargo, para algunos miembros de su familia fue difícil aceptar su decisión, particularmente para el padre de Pelke, quien había encontrado el cuerpo sin vida de su madre y había testificado en la corte.

"No le gustó para nada", dice. "Tuvimos una relación tensa durante años, pero después mi padre me perdonó por perdonar a Paula Cooper".

Pelke decidió reunirse con Cooper en la cárcel, pero pasaron ocho años antes de que las autoridades se lo permitieran: el día de Acción de Gracias de 1994.

"Entré y le di un abrazo", relata Pelke. Luego miró a Cooper a los ojos y le dijo que la había perdonado.

A pesar de que se escribieron cartas semanales y de que la visitó 15 veces en la prisión, Pelke nunca le ha preguntado a Cooper sobre el crimen.

"Sé que no hay respuesta buena", declara.

"¿Cómo pudiste hacerme esto?"
Juntar a los autores de un crimen con las víctimas puede traer beneficios para ambas partes, le dice a la BBC Howard Zehr, profesor de Justicia Restaurativa de la Universidad Menonita del Este en Harrisonburg, Virginia, que ha facilitado cientos de este tipo de reuniones.

Además de que el delincuente ve el impacto en las personas que fueron afectadas, las reuniones a menudo reducen el trauma y las víctimas de la violencia severa reportan regularmente un alto nivel de satisfacción, revela.

"Las víctimas están a menudo atrapadas en su experiencia", explica Zehr. "Las reuniones les permitan obtener respuestas y dejar lo ocurrido atrás".

Uno de los encuentros más memorables para Zehr fue cuando un hombre que había cometido 14 agresiones sexuales a mujeres menores de 18 años, conoció a su última víctima.

"Ella lo confrontó con la pregunta: '¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡Me robaste la infancia!'", recuerda Zehr.

"El pederasta dijo que por primera vez comprendió qué había hecho. La mujer no lo perdonó, pero esa experiencia dejó de ser la dominante en su vida".

No obstante, Zehr insta encarecidamente a las víctimas que quieran reunirse con el delincuente a buscar el apoyo de un facilitador, que puede actuar como un "guardián".

"El éxito depende del nivel de preparación de ambos lados, y a veces puede tardar hasta un año", advierte.

"Como facilitador, hablo con ambas partes antes de la reunión, trato de que sean conscientes de la dinámica del trauma, así como de la posibilidad de que su expectativa no se cumpla. El autor puede no ser capaz de responder a las preguntas".

"El mundo al revés"
Familia White
Cathy White estaba embarazada cuando la secuestraron, la violaron y la mataron.

Veintisiete años después de la muerte brutal de su hija, la tejana Linda White todavía tiene interrogantes sobre el día en que fue asesinada.

En noviembre de 1986, Cathy White, una madre de 26 años de edad que estaba embarazada de su segundo hijo, fue secuestrada, violada y asesinada por dos chicos adolescentes.

Como Pelke, White finalmente encontró y perdonó a uno de los asesinos de su hija, pero el proceso tomó mucho más tiempo: casi 15 años.

"Para un padre, la pérdida de un hijo se siente como la cosa más injusta. Es el mundo al revés. El mundo ya no era tan agradable y me sentía impotente", le dice a la BBC.

Se unió a grupos de apoyo a las víctimas, pero encontró escaso consuelo en ellos.

"Nadie superaba nada -explica-. Seguían enojados y yo no quería seguir llena de amargura, no quería estar de duelo por el resto de mi vida".

White, quien tenía otros dos hijos, quedó a cargo de la hija de su hija asesinada, su nieta de cinco años de edad, a quien llevaba a terapia por la muerte de su madre.

Fue esa experiencia que la llevó a estudiar psicología, y más tarde a convertirse en una terapeuta de duelo.

Lo que sucedió y cómo
Linda White
Linda White tardó 15 años en perdonar al asesino de su hija.

Al ayudar a otras personas a lidiar con la pérdida y el dolor, White empezó a recuperar algo de control en su vida. En enero de 1997, decidió empezar a enseñar en la cárcel, una experiencia valiosa que la "curó", dice.

"Creo que la gente es más que lo peor que ha hecho".

Su experiencia de trabajo con los delincuentes en la cárcel dio lugar a una decisión aún más radical: reunirse con uno de los asesinos de su hija, Gary Brown.

"Nunca había visto ni una foto de él", cuenta.

Quería ver si era capaz de sentir compasión por él.

"Quería que la persona en la que yo me había convertido se reuniera con la persona en la que él se había convertido".

White y Ami, su nieta que para entonces tenía 18 años de edad, se reunieron con Brown en la cárcel en 2001 y conversaron durante todo el día.

"Me quedé asombrada por lo joven y vulnerable que parecía. Fue muy emocional", dice.

Para White uno de los momentos más difíciles fue escuchar el relato de lo que le sucedió a su hija antes de morir.

"Gary nos dijo exactamente lo que sucedió, cómo sucedió, la progresión de lo ocurrido. Fue difícil de escuchar, pero yo estaba preparada para ello".

Brown también le contó a White y su nieta que las últimas palabras de Cathy antes de que él la matara a tiros fueron: "Te perdono, y Dios también lo hará".

"Me quedé impresionada al oírlo", dice White.

"Estoy muy feliz de que esté libre"

Paula Cooper
Pelke quiere ayudarle en su nueva vida.

White se ha mantenido en contacto con Brown, que ahora está fuera de la cárcel y en libertad condicional. Planean usar su experiencia para guiar a "niños y adolescentes que van por el camino equivocado".

Además hay cosas que todavía quiere preguntarle a Brown acerca de esa noche en la que su hija fue asesinada.

"Todavía me pregunto cómo la noche descendió en la violencia. ¿Por qué la violaron? Los chicos no tenían un historial de violencia anterior", señala. "Cuando esté preparada para hacerlo quiero preguntárselo cara a cara".

A pesar de que le queden dudas pendientes, White piensa que haber conocido a Brown la ha mantenido cuerda.

"Si uno deja que el dolor se apodere de la vida, es como si el delito ocurriera una y otra vez. Uno termina enojado y amargado. Es como si la única relación que le queda con su ser querido es a través de la amargura", dice White.

"A veces la gente siente que el paso hacia la resolución de su dolor -o la curación de cualquier manera- es una deslealtad a la persona que fue asesinada, pero no lo es".

Al igual que Linda White, Bill Pelke quiere seguir en contacto con Paula Cooper, que fue liberada en junio, después de que su sentencia de muerte fuera anulada y su condena reducida gracias a su buen comportamiento en prisión.

Mientras estaba en la cárcel, Pelke hizo campaña para que la liberaran.

"Estoy muy feliz de que esté libre", dice.

Pelke sabe que hay un montón de gente que no lo entiende. Pero para él la decisión de perdonar le cambió la vida, y nunca se ha arrepentido.

"Si te aferras a la ira y el deseo de venganza, con el tiempo se convierte en un cáncer y te destruye", opina. "Hice lo correcto". Fuente: BBC

martes, 11 de junio de 2013

Amado Viera Amores, alcalde de Valencia de Alcántara, elegido democráticamente, durante la II República, 1936, y fusilado ese mismo año, aún permanecen sus restos en un pozo de una mina. La dueña del terreno se niega a que sea rescatado y llevado al cementerio. Una infamia más que continua después de 77 años.

"Yo os digo que lo mismo en el ser individual que en el ser social, lo mismo en el hombre aislado que en las agrupaciones humanas que forman los Estados, no hay más que una verdadera pobreza, no hay más que una verdadera miseria: la pobreza y la miseria de la ignorancia. De aquí procede la importancia de la Educación y el deber que tienen los Gobiernos de atender a ella; y de aquí procede también la importancia de la difusión de la cultura y de las escuelas. Porque la escuela sondea la materia gris del niño, descubre en ella al sabio, que asombrará con sus invenciones, al político, que dará fórmulas más perfectas para la convivencia social, al artista, que robará a las brisas sus armonías inefables. Sí, instruid, educad, enseñad."

Amado Viera Amores, discurso pronunciado en la inauguración de los Grupos Escolares de Valencia de Alcántara el 29 de junio de 1928. Amado Viera sería elegido alcalde republicano en 1936 de la Villa, y fusilado ese mismo año. Sus restos aún permanecen en la mina junto a otras 12 personas.

sábado, 27 de marzo de 2010

La monja, Luz Isabel Cueva presenció el asesinato de monseñor Oscar Romero el 24 de marzo de 1980 en El Salvador.

La monja, Luz Isabel Cueva fue una de las pocas personas que presenció el asesinato del monseñor Oscar Romero el 24 de marzo de 1980.
En el testimonio ofrecido a BBC Mundo sobre lo ocurrido aquel trágico día, la religiosa dijo que no sintió miedo, sino rabia.

Más sobre el obispo Óscar Romero. Y más aquí.