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miércoles, 27 de marzo de 2019

Los sucesos de Nueva Zelanda son la conclusión lógica de llamar “invasores” a los inmigrantes.

The Intercept

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Brenton Tarrant, acusado de matar a 50 personas, varios niños entre ellas, en dos mezquitas de Nueva Zelanda la semana pasada, quiere que sepamos qué inspiró sus acciones. Antes de trasmitir su masacre de fieles musulmanes, redactó un extenso documento que aboga con orgullo por el asesinato de personas inocentes en nombre de la pureza racial. El manifiesto es predeciblemente inquietante. Es la obra de un nihilista que ve un mundo tan sombrío y desesperanzado que piensa que podría mejorarse mediante actos de asesinato en masa. Sin embargo, hay una palabra en el documento de 74 páginas que me llamó la atención: “invasor”.

Las palabras de Tarrant son a la vez lúcidas y suenan pavorosamente familiares. Sus referencias a los inmigrantes como invasores encuentran eco en el lenguaje utilizado por el presidente de Estados Unidos y los líderes de extrema derecha de toda Europa. Y es por eso que sería un error descartarlas como los incoherentes delirios de un loco.

Su manifiesto resulta difícil de leer. No obstante, me sentí obligado a analizar sus palabras en profundidad porque, como occidental no blanco -y nada menos que musulmán-, soy uno de los “invasores” de los que habla. Ha habido llamamientos para sencillamente ignorar lo que Tarrant escribió. Si bien es comprensible, es ingenuo pensar que ignorar a personas como él va a hacer que sus exigencias desaparezcan. Al leer su manifiesto, debo subrayar que el sentimiento que expresa -que las personas como yo somos unos forasteros que en realidad pertenecen a algún otro lugar- es cada vez más común.

El documento se basa en una premisa subyacente clave conocida como la teoría del "Gran Reemplazo": que las personas no blancas que viven en países occidentales son extranjeros embarcados en la misión de saquear y reemplazar a las poblaciones de Europa y América del Norte. En los rostros de los inmigrantes que intentan criar familias y construir hogares pacíficos, Tarrant ve a invasores desarmados empeñados en conquistar su patria racialmente prístina. No hay individuos en su cosmovisión, solo masas sin rostro de “nosotros” y “ellos”. Este último grupo debe mantenerse a distancia a toda costa. Cita, aprobándolo, el efecto disuasivo de asesinar a sus hijos.

Para quienes se preguntan dónde se radicalizó Tarrant, la respuesta es de conocimiento público. Es en nuestros medios de comunicación y en nuestra política, donde las minorías, musulmanas o no, son vilipendiadas como algo natural. Las creencias de Tarrant alcanzaron una praxis violenta que supongo que muchos de sus compañeros de viaje encontrarían difícil de digerir. Pero sus afirmaciones sobre desastrosas tasas de nacimiento y riadas de inmigrantes invasores son prácticamente banales a estas alturas. Esa es la retórica que anima las políticas de Donald Trump, quien ha resucitado una respuesta medieval a los “invasores”, prometiendo contenerlos detrás de un muro gigante. Proviene de los partidarios políticos del presidente que abiertamente defienden la misma teoría del “Gran Reemplazo” que motivó la masacre de Tarrant.

Esta retórica sobre la contaminación extranjera emana también de las bocas y de las plumas de figuras públicas supuestamente liberales. En 2006, Sam Harris, escritor del “New Atheist”, escribió un artículo en el que afirmaba que en cuestión de 25 años, Francia se encaminaría a tener una mayoría de población musulmana, aunque la inmigración se detuviera mañana. El cambio demográfico no significaría nada menos que el fin de la propia democracia, argumentaba. (Harris no consideró necesario aportar una referencia por sus ridículas proyecciones de población). El manifiesto de Tarrant se lee como una versión abreviada, aunque más violenta, del popular libro de 2017 “The strange death of Europe”, del autor británico Douglas Murray, quien sostenía que la inmigración había destruido ya realmente a la sociedad europea.

En resumen, los escritos de Tarrant reflejan una visión del mundo que no solo se limita a los rincones oscuros de Internet, sino que se expresa abiertamente en los medios y en la política. Sus alegadas acciones son la conclusión lógica de la retórica del “American carnage” y “The strange death of Europe” promovida por figuras destacadas en todo el mundo.

Tarrant escribe que su punto de ruptura se produjo mientras viajaba por Francia. Allí se sintió abrumado por la cantidad de “invasores”, cuyas caras negras y marrones encontraba en todas las ciudades y pueblos. A juzgar por sus palabras, no se detuvo a considerar que la mayoría de esas personas no eran en realidad extranjeras, sino los hijos de personas que han vivido durante varias generaciones en Francia. Son personas que no conocen más hogar que ese país. Tarrant describe haber se visto desbordado por la emoción al ver un cementerio de guerra, que considera como el lugar de descanso de una generación francesa anterior que luchó contra los “invasores”. Al parecer, nunca se le ocurrió que la mayoría del Ejército Francés Libre de la II Guerra Mundial, que liberó a Francia de los nazis, se componía principalmente de soldados coloniales negros y del norte de África. Son los descendientes de estas personas cuy a presencia causó a Tarrant, un turista australiano, una pena tan grande que, según su manifiesto, “rompió a llorar y a sollozar en solitario en su coche” .

Al considerar los ataques en Nueva Zelanda, es importante entender que los musulmanes son un blanco fácil para la violencia racista. Son una minoría impopular en los países occidentales. Algunos analistas, si bien condenaban los supuestos asesinatos de Tarrant, expresaban compasión por su razonamiento sobre los musulmanes. Esta reacción parece ser exactamente con la que Tarrant contaba. En una sección de su manifiesto deja claro que todos los “inmigrantes de alta fertilidad” son el enemigo, pero que eligió centrarse en los musulmanes porque “son el grupo de invasores más despreciados en Occidente, y al atacarles se recibe el mayor nivel de apoyos”.

Sin embargo, matar musulmanes es solo la primera etapa del plan que establece. El objetivo final es cambiar la composición demográfica de los países occidentales a través de un programa más general de limpieza étnica que también se dirige contra negros, judíos y asiáticos. “Los invasores deben ser retirados del suelo europeo, sin importar de dónde vinieron o cuándo vinieron: Africanos, indios, turcos, semíticos u otros”, escribe Tarrant. Entre sus influencias declaradas están el asesino en masa noruego Anders Breivik y Dylann Roof, que asesinó a nueve feligreses afroamericanos en una iglesia de Carolina del Sur. Tarrant deja claro que él no es cristiano en ningún sentido religioso. Su única creencia consistente es una intención genocida de eliminar al “otro”, ya sea mediante asesinato o expulsión.

Aunque actuó solo, Tarrant afirma de modo inquietante en su manifiesto que recibió una bendición por su ataque de una organización clandestina de extrema derecha. Simpatizantes con los mismos motivos que él hay en gran número, escribe, incluso en los aparatos militares y policiales de los Estados occidentales. Hasta el momento, no han aparecido evidencias que corroboren esta afirmación, pero viendo las noticias, parece algo completamente plausible.

En sus escritos, Tarrant deja claro que no tiene problemas con los musulmanes que viven en sus propias patrias, ni con los judíos, mientras vivan en Israel. Él simplemente los quiere fuera de Occidente. “La forma en que se eliminen es irrelevante, ya sea pacífica, contundente, feliz, violenta o diplomática. Deben ser apartados”, escribe. Por supuesto, es poco probable que estas personas vayan a abandonar sus hogares voluntariamente. Estados Unidos y Europa son los lugares donde crían a sus familias, pagan impuestos, asisten a las escuelas y contribuyen con su trabajo a la sociedad. Por tanto, insistir en que “regresen” a una patria imaginaria en un continente lejano es insistir en el genocidio y la limpieza étnica.

Como nos enfrentemos a una demanda tan implacable y fanática, es importante tomarla en serio. Me temo que habrá más hombres como Brenton Tarrant, Anders Breivik y el pistolero de la sinagoga de Pittsburgh, Robert Bowers, especialmente si quienes están en el poder responden a sus mensajes con un guiño y un gesto de asentimiento. Ante un enemigo así -que exige que uno se suprima literalmente a sí mismo- la reconfortante idea del compromiso se evapora. Los ataques racistas han continuado desde los asesinatos de Nueva Zelanda, incluyendo una serie de ataques violentos. Ante esta realidad y las luchas que se avecinan, parece importante recordar un popular mantra judío frente a la opresión nazi que hoy tiene un significado renovado: “Les sobreviviremos”.

Murtaza Hussain es un periodista cuyos trabajos se centran en temas de seguridad nacional, política exterior y derechos humanos. Ha trabajado con anterioridad en el New York Times, The Guardian y Al Jazeera English.

Fuente:
https://theintercept.com/2019/03/18/new-zealand-mosque-shooter-manifesto/

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a l autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

jueves, 22 de noviembre de 2018

¿Quién está detrás de la caravana de hondureños que se dirige a EE.UU.?

Matías Caciabue y Paula Giménez
CLAE / Rebelión

En el contexto de las elecciones de medio término en EEUU, ¿George Soros dispara contra Donald Trump? ¿Neoconservadores vs globalistas? La oligarquía financiera opera acciones locales de alcance global. La “glocalidad” ha llegado para quedarse como estrategia política de la actual fase del capitalismo.

La ya mundialmente conocida caravana de migrantes hondureños pareciera no ser un hecho aislado. Sus implicancias guardan una profunda relación con los conflictos que están sucediendo a nivel mundial. Desde la crisis de 2008, la lucha intercapitalista se encuentra atravesando un momento político. Algunos actores, como el Papa Francisco, se atreven incluso a plantear una Guerra Mundial “por partes”.

Lo cierto es que, por dónde se lo mire, las distintas facciones de la oligarquía financiera mundial han puesto en marcha una guerra que combina todos los medios de lucha y despliega sus hilillos en todos los territorios (Guerra de Redes, Guerra de Quinta Generación).

En esta oportunidad, la fracción globalista dominante, de la cual el multimillonario George Soros es un actor, ha tomado una iniciativa desestabilizadora contra la fracción neoconservadora, anclada con más fortaleza en el sistema institucional estadounidense a partir de la presidencia de Donald Trump.

La realidad económica, política y social transita un momento de crisis orgánica, estructural y multidimensional. Hay autores que plantean que las fracciones más avanzadas de la oligarquía financiera esgrimen un proyecto revolucionario, para dar un salto hacia un sistema social más opresor que el capitalismo y para eso necesita la desintegración de los Estados nacionales.

¿Acaso una táctica en esta guerra multidimensional es el envío de miles de “caravanas” de migrantes que marchan como “misiles” humanos por el mundo, con el blanco fijo de romper las fronteras de los Estados? Quizás el comportamiento de los medios hegemónicos de comunicación, la manipulación en y de las redes sociales y el financiamiento direccionado de Fundaciones ligadas directamente a lo más concentrado del poder financiero, sean una pista a seguir minuciosamente.

Lo mismo parece repetirse en varias partes del mundo y los gobernantes actuales parecen no poder hacerle frente al grave y deshumanizante problema migratorio. Turquía ya acogió 2,7 millones de refugiados (mayoritariamente sirios) y la Unión Europea casi dos millones (sobre todo Alemania, Austria, Hungría, y Suecia).

Del otro lado de la disputa de proyectos estratégicos, la fracción neoconservadora parece luchar para sostener el orden mundial vigente, con sus instituciones y su forma social de producción financiera con mayor asiento territorial-continental y “productivo” (el complejo militar-industrial-farmacéutico estadounidense).

En los últimos días aparecieron otros preocupantes “mensajes”: En el medio de la elección estadounidense de medio término, donde la caravana migrante se ha convertido en un tema central, cartas-bombas fueron enviadas a los principales articuladores de la oposición a Trump en territorio propio.

Los Obama, los Clinton, el magnate George Soros, la cadena de noticias CNN, y el diario The New York Times, todos actores de la fracción globalista de la oligarquía financiera angloamericana, fueron los blancos directos de ataques terroristas “en defensa de Trump”.

La Caravana

San Pedro Sula, una ciudad en el norte de Honduras, se convirtió en el epicentro de la Caravana con destino a EEUU que ya congrega a más de 7.200 personas. La ciudad, conocida por ser uno de los principales centros de transporte del país, que cuenta con una población de unos dos millones de habitantes, es protagonista de un hecho de alcance global.

Testimonios que integran el éxodo aseguran que la convocatoria surgió en grupos de noticias comunitarias de Facebook. Un posteo que decía: “Una avalancha de hondureños se prepara para ir en caravana a EEUU. ¡Compártelo!” y una intensa cobertura televisiva de HCH (el canal de noticias más popular del país) hicieron que el 13 de octubre, miles de personas se congregaron para emprender el largo camino hacia “el sueño americano”.

Ya desde septiembre circulaban en las redes sociales los planes de la caravana y, en marzo de este año, partió desde México una caravana más pequeña pero que consiguió cierta presencia mediática.

En el medio de este conflicto humanitario, algunas voces de peso político han salido a jugar. Kelly Johnston, vicepresidente de Asuntos Gubernamentales de Campbell Soup Co. desde el 2002 (en su cuenta de Twitter @johnston_kelly), apuntó contra la Open Society, la fundación del magnate financiero George Soros: “Ves esos caminantes verdad? lo que no ves es el transportista de tropas y vagones que los llevan al norte. @OpenSociety planeó y está ejecutando esto, incluso donde defecan. Y tienen un ejército de abogados de inmigración estadounidense esperando en la frontera”.

Desde la empresa salieron a desligarse de los dichos del ejecutivo: " Las opiniones que expresa Johnston en Twitter son sus opiniones individuales y no representan la posición de Campbell Soup Company", dijo en un comunicado la empresa con sede central en la ciudad norteamericana de Nueva Jersey.

Esta campaña despertó la respuesta de Open Society, una de las dos fundaciones más importantes del globalista George Soros, referente de la también conocida Human Right Watch. En su cuenta de Twitter ( @OpenSociety) negó la vinculación del magnate y de la Fundación en el financiamiento de la caravana.

Justo en ese momento, Donald Trump salió al ataque desde sus redes sociales: “¡Los Estados Unidos han informado firmemente al presidente de Honduras de que si la gran Caravana de personas que se dirigen a EEUU no se detiene y regresa a Honduras, no se dará más dinero ni ayuda a Honduras, con efecto inmediato!”.

Y agregó: “Estoy viendo cómo el Partido Demócrata liderado (porque quieren Fronteras Abiertas y leyes débiles existentes) asaltan a nuestro país por parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyos líderes están haciendo poco para evitar que este gran flujo de personas, incluidos muchos criminales, entren desde México hacia EEUU...”.

La guerra intercapitalista, de alcances planetarios, parece disputarse por todos los medios y en cada rincón del mundo. Los hondureños más desamparados, que sufren un aumento de la violencia social y política desde el golpe de Estado de 2009, han sido lanzados cual ejército de infantería en un enfrentamiento entre diferentes fracciones de la oligarquía financiera que controla el globo.

¿Por qué Honduras?

En el año 2009 se produjo un golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel “Mel” Zelaya. Su caída inauguró una reapertura de las políticas neoliberales en el país. El golpe fue ordenado por la Suprema Corte de Justicia que acusó al mandatario de cometer delitos graves como traición a la patria, entre otros. Fue el primer golpe de Estado institucional exitoso que sucedió en América Latina desde la inauguración del ciclo popular tras la victoria de Hugo Chávez en 1998.

Desde ese momento, las organizaciones del campo popular hondureño se reagruparon en el Frente Nacional de Resistencia Popular, pero dicho movimiento fue parcialmente desarticulado mediante el asesinato de parte de sus principales dirigentes.

La violencia política y social lleva casi una década de sangre y fuego en aquel país centroamericano. Los asesinatos de Isy Obed Murillo en las inmediaciones del Aeropuerto de Tegucigalpa, capital de Honduras, un día que Mel Zelaya intentaba volver al país tras su derrocamiento el 5 de julio de 2009; y Berta Cáceres, la referente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) alcanzada por la bala de un sicario, fueron los casos más conocidos de una atroz carnicería humana.

El 26 de noviembre de 2017, las elecciones presidenciales le dieron la victoria a JOH (Juan Orlando Hernández) frente a Salvador Nasralla, el candidato apoyado por Manuel Zelaya y su Partido LIBRE.

Esta elección estuvo rodeada de maniobras fraudulentas, llegando a llamar la atención de la comunidad internacional. La Organización de Estados Americanos (OEA) recomendó celebrar nuevas elecciones ante las “serias dudas” que dejó el proceso y la “falta de certeza” respecto a los resultados finales.

Desde que el modelo neoliberal está en el gobierno, en Honduras hay cifras verdaderamente preocupantes:

● En 2009 había 58% de pobreza y en 2018 la misma asciende a 68%.

● 3 millones de personas comen una sola vez al día.

● Junto a Guatemala y El Salvador, Honduras tiene una tasa de 40 asesinatos por día, tres veces por encima de la media mundial, lo que lo posiciona como uno de los países más peligrosos del mundo.

● En Honduras circulan 4.5 millones de armas de fuego no registradas “made in USA”.

En ese contexto, se hace evidente que la democracia y el estado de derecho del país centroamericano ha quedado en un serio cuestionamiento. Allí sólo crece el crimen organizado especializado en trata de personas, narcotráfico, contrabando y asesinatos por encargo.

La caravana migrante se magnifica en el territorio mediático y virtual. Acciones locales con impacto global ocurren en cada territorio. La glocalidad es el concepto que explica este fenómeno. Se hace visible, una vez más, como el territorio virtual es un escenario de producción de fuerza social que luego se realiza en la calle y en la política.

El desafío, para los movimientos populares, es pensar cómo generar acciones glocales, colectivas y organizadas, que tengan el impacto de beneficiar el conjunto de los intereses del pueblo.

Fuentes consultadas:

- http://estrategia.la/2018/08/24/enfrentar-la-guerra-de-quinta-generacion-con-arcos-y-flechas/

- http://estrategia.la/2018/08/24/enfrentar-la-guerra-de-quinta-generacion-con-arcos-y-flechas/

-https://www.lanacion.com.ar/2185564-quien-es-george-soros-que-es-blanco

- https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-10-23/campbell-disavows-tweet-from-executive-that-knocked-soros-group

- https://www.lanacion.com.ar/2184948-caravana-de-migrantes-un-exodo-masivo-de-origen-opaco-y-que-las-redes-hicieron

- http://acercadelacaravanamigrante.com/

- https://www.integracion-lac.info/es/node/41962

- https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-10-23/campbell-disavows-tweet-from-executive-that-knocked-soros-group

- https://youtu.be/UCnZfpKGNSs

- https://criterio.hn/2018/10/22/la-migracion-forzada-es-un-deficit-de-democracia-y-el-resultado-de-la-exclusion-y-de-la-corrupcion/

https://criterio.hn/2018/10/14/caravana-de-migrantes-refleja-crisis-humanitaria-que-vive-honduras-ciprodeh/

- https://www.facebook.com/752294238232626/posts/1837087833086589/

- https://www.facebook.com/752294238232626/posts/1837107939751245/

- https://www.integracion-lac.info/es/node/41962

- http://www.latribuna.hn/

- http://www.latribuna.hn/2018/10/19/multimillonario-izquierdista-george-soros-financia-la-invasion-de-caravanas-demigrantes/

https://elpais.com/internacional/2018/10/21/actualidad/1540131254_334776.amp.html

- https://cnnespanol.cnn.com/2018/10/21/caravana-migrantes-mexico-estados-unidos-ruta/

Matías Caciabue y Paula Giménez: Investigadores/as argentinos del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) ( www.estrategia.la )

domingo, 2 de septiembre de 2018

Las “devoluciones en caliente”, una práctica ilegal extendida por el mundo.

Cuarto Poder


Con el cuerpo mojado, los músculos ateridos y el miedo todavía a flor de piel. Así son devueltos muchos migrantes que consiguen traspasar las fronteras para alcanzar otro país. La Convención de Ginebra y Estatuto de los Refugiados de la ONU, el Convenio de Derechos Humanos, la Carta Europea de Derechos Humanos y la Directiva de Asilo, entre otras normativas internacionales, impiden expresamente las “devoluciones en caliente”, es decir, expulsar a los migrantes que acaban de traspasar la frontera sin darles opción de indentificarse, pedir asistencia letrada, presentar un recurso o solicitar asilo. Es contrario al derecho internacional, pero ocurre con frecuencia en varias partes del mundo.

En España, también en contra de nuestra propia legislación, la práctica se lleva a cabo en la frontera española con Marruecos desde 1995. El Tribunal de Estrasburgo condenó el año pasado a España por la “devolución en caliente” en 2013 de dos jóvenes de Mali y Costa de Marfil. El PSOE ha estado defendiendo desde la oposición la necesidad de acabar con estas expulsiones ilegales e incluso presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la maniobra del PP para blindarlas legalmente. Ahora, una vez en el Gobierno, los socialistas han reculado y han defendido que estas dos expulsiones realizadas por la Guardia Civil fueron tan solo “una prevención de entrada” , dentro del marco legal porque los migrantes “no superaron la línea policial”, una tesis que ya defendió en su día el PP.

Ante la indignación de colectivos, ONG y defensores de Derechos Humanos por el cambio de postura del PSOE, repasamos la situación de otros países respecto a las llamadas “devoluciones en caliente”.

1. Grecia y Turquía, el tapón migratorio
En 2016 la UE y Turquía firmaron el polémico trato por el que el país recibió 6.000 millones de euros para que toda persona que llegara de manera ilegal a las islas griegas fuera enviado de vuelta a las tierras turcas. Los países miembro entendieron que Turquía era un destino seguro para los refugiados, aunque según denuncian organizaciones humanitarias el tiempo ha demostrado que la premisa era falsa y que a los Estados europeos solo les interesaba detener el flujo migratorio.

Como resultado de ese acuerdo, miles de personas siguen atrapadas en las islas griegas esperando a que tramiten sus solicitudes de asilo o los envíen a la parte continental del país. Además, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional o el Observatorio Sirio de Derechos Humanos documentaron como las autoridades turcas impidieron por el uso de la fuerza que quienes huían de Siria se acercaran a la frontera, así como “devoluciones en caliente” a este país sin importar que pudieran suponer una condena a muerte. Cuando la ruta de los Balcanes era una de las principales vías de escape de los migrantes, se registraron otras devoluciones ilegales en países como Hungría, Bulgaria o Croacia.

2. Italia, de vuelta al infierno
Italia sigue una deriva peligrosa con las “devoluciones en caliente”. Con el nuevo Gobierno italiano, atravesado por la xenofobia de la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas, unos cien migrantes fueron devueltos el mes pasado a Libia después de ser rescatados en el Mediterráneo, algo que está considerado ilegal por el Derecho Internacional: no se puede enviar de vuelta a estas personas a países donde su vida pueda estar en peligro.

El Ejecutivo argumentó que la coordinación del operativo no corrió de la cuenta de la Guardia Costera italiana porque fue llevada a cabo por el remolcador ‘Asso 28’, que por cuenta de la petrolera italiana Eni vigila los terminales situados en Libia. La prensa italiana y las organizaciones denunciaron que el barco había recibido órdenes del Gobierno para desembarcar en la costa libia.

No es la primera vez que algo similar ocurre en el país. De hecho, Italia ya tuvo un episodio similar en 2009 que acabó siendo condenado también por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En esta ocasión 200 personas fueron rescatadas en aguas internacionales por tres naves de las autoridades italianas, que las llevaron de vuelta a Libia.

3. EEUU y México, la ruta de América del Norte
Uno de los últimos gestos de las políticas racistas y anti-inmigración del presidente estadounidense, Donald Trump, llegó el pasado mes de junio, cuando el presidente anunció en Twitter una propuesta de impulsar oficialmente las “devoluciones en caliente”: “No podemos permitir que esta gente invada nuestro país. Cuando alguien entra, debemos inmediatamente, sin jueces o casos judiciales, enviarlos de vuelta por donde vinieron”, indicó el mandatario en Twitter.

Aceptar oficialmente las “devoluciones en caliente” supondría un paso más allá del procedimiento judicial instaurado desde abril con el que son recibidos los inmigrantes que llegan a EEUU, donde los migrantes adultos son detenidos por su situación legal y un magistrado decide si son expulsados o pueden permanecer en el país para solicitar asilo.

Pero el vecino de EEUU ya hace lo propio con los migrantes de los países centroamericanos. Según un informe de principios de este año de Amnistía Internacional, “México incumple sistemáticamente el principio de no devolución, pilar vinculante del derecho internacional y mexicano que prohíbe la devolución de personas a situaciones donde corran riesgo real de sufrir persecución u otras violaciones de Derechos Humanos”. Miles de hondureños, salvadoreños o guatemaltecos son expulsados una vez que traspasan la frontera, sin preguntas.

4. Australia, el paso más allá que quieren copiar Un paso más allá de las “devoluciones en caliente” se encuentra Australia, el único país del mundo que instauró el modelo de Centros de Internamientos de Extranjeros (CIE) fuera de su territorio, en concreto en Papúa Nueva Guinea, un régimen dictatorial en el que se cometen profundas violaciones de los Derechos Humanos. Esta es la propuesta que han recuperado un grupo de países en Europa como Austria, Holanda y Dinamarca, que quieren también centros similares fuera del suelo europeo.

Los barcos se derivan antes de que lleguen a aguas australianas, o incluso ya en aguas australianas, en centros situados en islas pertenecientes a Papúa. Informes de organizaciones humanitarias denunciaron el horror que se vivía en estos centros extraterritoriales (palizas, abusos sexuales, intentos de suicidio por las condiciones…). La práctica fue condenada tanto por la ONU como por los propios tribunales australianos. El Gobierno celebró entonces la estrategia de disuasión, que había logrado frenar la llegada de barcos.

Fuente:
http://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2018/08/15/las-devoluciones-en-caliente-una-practica-ilegal-extendida-por-el-mundo/

viernes, 10 de agosto de 2018

El Gobierno cambia de criterio y no concederá el permiso de un mes a los 87 rescatados por el Open Arms

Gabriela Sánchez 
eldiario.es


El Gobierno ha cambiado de criterio con respecto al protocolo aplicado en la recepción de personas salvadas por los barcos de las ONG que operan en el Mediterráneo. 

Las 87 personas que viajan a bordo del Open Arms rumbo a Algeciras no contarán con el permiso legal de 45 días concedido a los 629 migrantes del Aquarius ni el de un mes otorgado a los 60 rescatados por la ONG catalana en junio, según ha confirmado Vicepresidencia a eldiario.es.

"Se les aplicará el protocolo habitual en la llegada de migrantes", han explicado las mismas fuentes a eldiario.es. "En el caso del Aquarius el Gobierno les ofreció un puerto seguro ante la situación de crisis humanitaria existente en el barco", han añadido. Sin embargo, desde el Gobierno defienden que el proceso habitual de recepción de migrantes cumple con “todas las garantías” , como la posibilidad de pedir asilo, lo que permite la estancia legal en España durante el estudio de las solicitudes.

Pedro Sánchez acaba por tanto con el protocolo activado para recibir en el puerto de Valencia a los 629 migrantes del Aquarius y que mantuvo en el desembarco de 60 personas rescatadas por el buque Open Arms, con un plazo de tiempo menor pero con las mismas garantías. La decisión se ha ido produciendo de forma paulatina, reduciendo los días de permiso humanitario o ligando su concesión a la decisión de la Policía tras el desembarco.

La confirmación de este giro del Gobierno con respecto a las personas rescatadas por las ONG que operan en el Mediterráneo llega después de haber prolongado durante 24 horas el ofrecimiento de un puerto seguro a los 87 rescatados por el Open Arms. La ONG catalana consultó a las autoridades el lugar al que debían dirigirse, que no respondieron con la rapidez habitual en los otros dos casos anteriores, cuando ofrecieron zonas portuarias cercanas a su localización (Palma y Barcelona).

Finalmente, a última hora de este lunes el Ejecutivo comunicó al Open Arms el puerto al que debía poner rumbo: Algeciras, a 594 millas de la zona donde se encontraba la embarcación. La ONG ha lamentado que no se haya optado por ciudades más próximas, como Barcelona (donde tienen su nueva base de operaciones) o las Islas Baleares. El Ejecutivo asegura que es el "mejor adaptado" a la recepción de migrantes.

El final del permiso concedido hasta ahora 
En el caso del Aquarius, el Gobierno concedió a los 629 migrantes a bordo un permiso de estancia temporal de 45 días. La iniciativa fue aplaudida por las ONG de derechos humanos, pues durante ese plazo los recién llegados tenían tiempo para recuperarse de la dura travesía y solicitar asilo en caso necesario, sin pasar nada más llegar por dependencias policiales.

El 31 de junio, el barco español Open Arms rescató en aguas internacionales próximas a aguas libias a 60 personas. Ante el rechazo de Italia y Malta, su Estado de bandera, España, ofreció el puerto de Barcelona para su desembarco. La dinámica se repitió, aunque hubo reticencias por parte del Gobierno. En un principio, el Ejecutivo defendió la aplicación del protocolo habitual, que supone la retención durante un máximo de 72 horas en dependencias policiales, ya sean comisarías o centros custodiados por la Policía.

Finalmente, el Gobierno de Sánchez cedió y concedió a estas 60 personas un permiso de estancia legal de un mes, tras una reunión mantenida con el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat Catalana, según aseguraron fuentes del Consistorio. El proceso, a un día de su vencimiento, ha cumplido todas las garantías jurídicas, según fuentes de la ONG CEAR.

Algo menos de una semana más tarde del desembarco de las 60 personas rescatadas por el Open Arms, la situación se repitió. La ONG catalana rescató a Josefa, una mujer camerunesa que sufría estado de shock tras ser "abandonada en alta mar" junto a dos cuerpos sin vida, según denunció la organización. El Gobierno en este caso no anunció el permiso de residencia legal en España de un mes, aunque tampoco lo descartó como sí ha hecho en esta ocasión.

Entonces, fuentes de vicepresidencia afirmaron que la Policía decidiría in situ tras identificar a la mujer y hablar con ella, si se le otorgaba o no el mismo permiso temporal que recibieron los rescatados del Aquarius y el Open Arms en las ocasiones anteriores.

Procedimiento habitual: retenidos 72 horas 
A unos días de un nuevo desembarco del Open Arms en España, el Ejecutivo ha decidido que las 87 personas rescatadas el pasado jueves en una barca a la deriva no accederán al permiso, sino que el Gobierno activará el protocolo habitual en la recepción de migrantes, que conlleva la retención den dependencias policiales durante 72 horas hasta proceder a su identificación.

Durante este tiempo, la normativa obliga a ofrecer la posibilidad de pedir asilo. En los casos que no soliciten protección internacional o su perición no sea admitida a trámite, la Policía Nacional procede a la apertura de los expedientes de expulsión correspondientes, lo que supone el inicio de los trámites para ser deportados a sus países. Este proceso no es inmediato y puede durar meses o no llegar a producirse. Generalmente, quedan en libertad tras pasar retenidos ese máximo de 72 horas.

Las personas rescatadas por el Open Arms proceden de Sudán (la mayoría de la región de Darfur), Siria, Sudán del Sur,, Egipto y Gambia. Algunos, por tanto, son países emisores de un gran número de solicitantes de asilo por lo que podrían pedir protección en España. Ninguno es originario de Marruecos o Argelia, Estados que cuentan con acuerdo de devolución con España lo que facilita y agiliza la expulsión. Por tanto, tienen más posibilidades de poder permanecer en suelo europeo a pesar de no recibir el permiso de estancia temporal.

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/Gobierno-Espana-rescatados-Open-Arms_0_801070317.html

miércoles, 4 de julio de 2018

Matteo Salvini, contra su pasado. El líder de la Liga quiere vencer a las élites de Europa en las elecciones de 2019. El encuentro anual del partido en Pontida certifica su cambio de rumbo hacia un trumpismo mediterráneo.

Un desangelado descampado junto a la carretera nacional 342 de Bérgamo sintetiza la mitología heroica de la Liga de Matteo Salvini. Pontida, un pequeño pueblo de 3.230 habitantes en el Bergamasco, es el lugar donde supuestamente se celebró el 7 de abril de 1167 el juramento de la Liga Lombarda, un ejército capaz de enfrentarse y derrotar al invasor Federico I Barbarroja. No hay una sola prueba de ello. Pero en 1990 el partido proclamó oficialmente este solar como su “prado sagrado”. Aquí se izó la bandera de la Padania, otro territorio ficticio sobre el que Umberto Bossi —fundador del partido, condenado por robarle a su propia criatura— proclamó una falsa independencia. Fue mucho antes de que la Liga Norte se despojase de su apellido, se convirtiera en un artefacto nacional y alertase de otra invasión sin que cuadrasen los datos. Viejos nuevos tiempos. Sucedió hace solo un par de años.

Pontida, donde este domingo se juntaron 75.000 militantes, es la prueba del algodón. Aquí la Liga Norte, en medio del olor a polenta, cerveza y chuletas de cerdo cantó contra el sur, contra Nápoles, contra el Mediterráneo. La escoria se encontraba bajo esa serpenteante línea que trazaba el río Po, la frontera imaginaria de la Padania. El propio Salvini, que entonces era comunista, coreó aquello de “Roma ladrona” y bramó lo de “ya huele, llegan napolitanos”. No hay un lugar que recuerde más a los militantes que ellos no son la “mierda del sur” de la que siempre se distinguieron: los despreciables terroni. “En el norte han entendido que nos necesitan”, se reconforta Paolo, napolitano del barrio de Forcella, con dos cervezas en la mano en la zona de caravanas y tiendas de campaña. Junto a él han llegado otros 300 paisanos unidos por la causa contra la “invasión de inmigrantes”. Un formidable pegamento para la histórica brecha entre el norte y el sur. Nada menos que un botín de 140.000 votos del sur en las pasadas elecciones generales.

La rave de Pontida, con una dosis de excentricidades considerable y un presentador que fue ultra del Atalanta y hoy es diputado (Daniele Bellotti), es un punto de inflexión. Cuando Salvini cogió las riendas del partido, la formación no superaba el 5% de los votos y estaba al borde del derribo. Ahora le reciben con un tenor cantando el aria Nessun Dorma del Turandot de Puccini, y un vídeo que recuerda como su gran hazaña que no dejó entrar al Aquarius, el barco con 629 migrantes que terminó atracando en Valencia. Habla durante una hora. Chistes sobre la izquierda, repaso al programa y oración a ritmo de gaitas por Gianluca Buonanno, un eurodiputado muerto en un accidente de tráfico. Poco más del pasado. Ni de las viejas glorias. “El mundo es el que ha cambiado, no la Liga”, lanza al final de su intervención, con un rosario en la mano, para justificar el tremendo viraje. Y tanto. Su partido ahora gobierna, se ha adueñado de la bandera tricolor —que siempre despreció— y apela al sentido común. “Primero los italianos”, puede leerse bien grande en la entrada del recinto.

Pontida siempre midió las fuerzas de un partido residual, los bárbaros del norte. Hoy harían falta 20 descampados como este para descifrar su éxito. La última encuesta, publicada el sábado por el Corriere della Sera le da ya casi un 31% de los votos, 14 puntos más de lo que obtuvo el 4 de marzo, suficiente para certificar el sorpasso al Movimiento 5 Estrellas, su socio de gobierno. De modo que la Liga, como se encargaron de recordar todos los ministros que subieron al escenario, ya no es un reducto de frikis disfrazados de vikingo (aunque este domingo no faltasen). Es el partido con más apoyo de Italia, un proyecto trumpista con aroma mediterráneo que planifica ya su expansión por Europa. “Pienso en una Liga de ligas en Europa que incluya a todos los movimientos libres y soberanos que quieran defender sus propias fronteras y el bienestar de sus hijos”, ha señalado mientras saludaba las banderas independentistas de Cataluña en la primera fila y de Rusia. “Visitaré las capitales, no sólo las europeas, para crear una alternativa a esta Europa fundada sobre la explotación, las finanzas y la inmigración en masa”, anunció.

Unos 75.000 seguidores de la Liga asistieron al encuentro de Pontida. LUCA BRUNO AP Salvini, selfie mediante, citó a todos los enemigos: Bruselas, George Soros, Saviano —“un antimafia de boquilla”—, la izquierda radical chic, Matteo Renzi. Básico y efectivo. Como el nuevo ministro de Agricultura, Gian Marco Centinaio: “Los productos italianos son los mejores. No esa basura que provoca cáncer que nos mandan de fuera”. O el discurso del ministro de Familia, el homófobo Lorenzo Fontana: “No quiero el apoyo de las multinacionales, sino el del pueblo”.

El cocktail que la nueva Liga sirvió en Pontida tiene una parte de nacionalismo, autonomismo, bajada de impuestos (en la montaña una enorme pancarta pedía la tarifa única de IRPF), eslóganes antiestablishment. Un malabarismo al que tocaba añadir a los viejos rockeros de siempre, algo molestos con tanto cambio. En la primera fila está Luca Bresciano, con una bandera independentista catalana. “Queremos la libertad de nuestros hermanos catalanes”, dice mientras en el escenario amenazan con quitarle las subvenciones a las asociaciones LGTBI. Salvini le saluda. Y Empiezan a oírse las críticas a las ONG. De hecho, el hit entre el abundante merchandising salviniano era la camiseta azul con la cara del ministro del Interior y su celebre frase contra los migrantes: “Se acabó la buena vida”. Lorenzo, de 17 años, con su madre y su tía, la llevaba orgulloso.

El fenómeno Liga tiene algo de hipnótico. Es capaz incluso de seducir a quienes son objeto de desprecio. Agron Kolthi, un albanés que llegó en autobús desde Albania para buscarse la vida lleva a cuestas un enorme retrato enmarcado que le ha pintado a Salvini. Es jardinero y apenas habla italiano. Pero cree que la cosa va solo con los africanos. “Me gusta Salvini porque es un líder fuerte. Es lo que necesitamos. También en Albania”. A su lado, Mirella A., 42 años y su perro tatuado en el brazo, confirma que el problema ya no es el sur —“nos necesitamos”. Hasta que, como dice Salvini, el mundo vuelva a cambiar.

UNA LIGA DE LIGAS EN EUROPA Matteo Salvini y la Liga van sobrados en Italia. Lo dicen las encuestas (le dan ya el 31% de estimación de voto) y el apoyo ciudadano. Este domingo el líder de la Liga, convertido en una estrella del rock en el encuentro anual de Pontida, se dio un baño de multitudes. Encarrilada la batalla doméstica, el ministro del Interior tiene la vista puesta en Europa y en crear una nueva plataforma internacional populista. El domingo fue lo que más repitió durante su discurso y dejó claro cuáles son sus planes para los próximos meses. “Pienso en una Liga de ligas en Europa que incluya a todos los movimientos libres y soberanos que quieran defender sus propias fronteras y el bienestar de sus hijos”, señaló mientras saludaba las banderas independentistas de Cataluña en la primera fila y de Rusia. “Visitaré las capitales, no sólo las europeas, para crear una alternativa a esta Europa fundada sobre la explotación, las finanzas y la inmigración de masa”, anunció.

Con la vista puesta en las próximas elecciones europeas en 2019, el líder ultraderechista, en el Gobierno con el Movimiento Cinco Estrellas, avisó de que “el próximo muro que se derribará será el de Bruselas”. “Las elecciones europeas del año próximo serán un referéndum entre la Europa de las élites, de las bancas, de las finanzas, de la inmigración y la precariedad, y la Europa de los pueblos y del trabajo. Nos han ofrecido un futuro de precariedad y miedo, donde un contrato indefinido o tener pensión es un sueño”.

La plataforma europea, fácil de conectar en Francia con Marine Le Pen —aquí se entiende parte de la guerra que Salvini mantiene con el presidente de Francia, Emmanuel Macron—, forma parte también de la estrategia del exasesor de Donald Trump Steve Bannon. El estratega ultraconservador pasó varios días en Roma después de las elecciones y asesoró a la Liga sobre cómo ampliar horizontes electorales.

https://elpais.com/internacional/2018/07/01/actualidad/1530465032_091792.html

lunes, 2 de julio de 2018

Conozcan a la "Docente del año", a quien la Casa Blanca no quiere que escuchemos

Mientras miles de docentes de varios estados del país se encuentran en huelga en reclamo de salarios justos y financiamiento adecuado para sus escuelas, una maestra, Mandy Manning, fue invitada a la Casa Blanca la semana pasada para recibir de manos del presidente Donald Trump el Premio 2018 a “Docente del año”. Si bien la prensa pudo escuchar las declaraciones de Trump, no se le permitió presenciar el discurso de aceptación de Manning. Lo poco que sabemos sobre lo que sucedió en el evento es gracias a una de las amistades de la docente, que grabó el discurso con un teléfono celular. En sus comentarios, Trump no mencionó que Manning enseña matemáticas e inglés a jóvenes inmigrantes y refugiados en el Centro de recién llegados de la escuela secundaria Joel E. Ferris ubicada en Spokane, Washington. Si el presidente lograra su cometido, muchos estudiantes como los que asisten a las clases de Manning ya no podrían ingresar a Estados Unidos.

En el histórico Salón Este de la Casa Blanca, bajo la atenta mirada de la multimillonaria secretaria de Educación Betsy DeVos y del secretario de Trabajo Alex Acosta, Manning expresó: “Me siento muy honrada de ser el vehículo para que mis alumnos puedan contar sus historias. Estoy aquí por David, un futuro especialista en tecnología que espera poder asistir a la universidad algún día. Estoy aquí por Tamara, que actualmente estudia el preparatorio de medicina en la Universidad de Eastern Washington. Estoy aquí por Safa y Tara, ambas futuras maestras de primaria. Estoy aquí por Solomon y Gafishi, quienes creen que Estados Unidos es el lugar donde han encontrado el centro de sus vidas, donde pueden tener sueños y la esperanza de ser alguien”.

Estas son algunas de las palabras de Mandy Manning que la Casa Blanca no quiso transmitir. No sabemos por qué no se permitió que la prensa estuviera en la sala. Tal vez no querían que los periodistas vieran los seis prendedores que Manning ostentaba en su vestido. Los prendedores de la docente incluían pins de la Marcha de la Mujer 2017, la bandera de la diversidad y el eslogan “¡Igualdad trans ya!”. Otro mostraba la frase “La vida comienza al final de tu zona de confort”.

Manning le llevó a Trump cartas escritas por sus alumnos especialmente para él. En una entrevista para Democracy Now!, la docente contó: “Tuve la oportunidad de entregarle las cartas de mis alumnos al presidente. También le pregunté si estaría dispuesto a visitar Spokane y conocer a mis estudiantes inmigrantes y refugiados, para ver lo asombrosos, dedicados y enfocados que son, y cuán productivos son como miembros de nuestra comunidad, como futuros ciudadanos de nuestro Estados Unidos”.

En la entrevista que nos brindó desde Spokane, Mandy Manning también leyó una de las cartas de sus estudiantes: “Estimado presidente Trump: Mi nombre es Yusif y soy de Irak. En enero de 2017 usted ganó la presidencia. [En ese entonces] yo debería haber llegado a Estados Unidos; sin embargo, como usted firmó la prohibición de inmigración, tuve que esperar hasta marzo. Mi madre ya estaba aquí en Spokane, Washington y no la había visto en cuatro años. Cuando egrese de la universidad seré un disc jockey, y si quiere saber más sobre mí y la historia de mi madre, puede ver nuestro video en YouTube. Busque ‘Maha Al’Majidi’ y haga clic en el video titulado ‘Refugiada iraquí se reúne con su hijo’. Atentamente, Yusif”.

Según trascendió, en enero, el presidente Trump habría comentado en la Oficina Oval: “¿Por qué vienen todas estas personas de estos países de m***?”. Los alumnos de Mandy Manning son ejemplos del por qué, y así lo explica la maestra: “Todos los estudiantes que vienen a mi clase tienen tres cosas en común. Están aprendiendo inglés, han escapado del trauma para buscar una nueva vida en nuestra nación y están enfocados y decididos a ser ciudadanos productivos de nuestro Estados Unidos. Y, lo más importante: les va bien”.

No es la Casa Blanca la que elige al "Docente del año", sino el Consejo de Directivos de Escuelas Estatales, una organización sin fines de lucro y sin afiliación partidista. Manning expresó: “A lo largo del año próximo, quiero que todos mis estudiantes sepan que estoy aquí por los estudiantes refugiados, por los estudiantes inmigrantes, por los estudiantes de la alianza gay-hetero y por todas las niñas a las que he educado a lo largo de los años; para darles el mensaje de que son queridos, de que son amados, de que son personas plenas y que ellos importan”.

En esta era de muros fronterizos y de prohibiciones de ingreso a los refugiados, en esta era de creciente rebelión docente de costa a costa, tenemos la suerte de tener a una luchadora como Mandy Manning, que defiende los derechos de los estudiantes de las poblaciones más vulnerables del país. Es posible que la Casa Blanca no haya querido que los medios oyeran su discurso, pero esperemos que el presidente Trump apague el televisor, se tome un descanso de los tuits y lea las cartas que ella le entregó.

© 2018 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.s

Fuente:
https://www.democracynow.org/es/2018/5/11/conozcan_a_la_docente_del_ano

sábado, 30 de junio de 2018

El regreso de la calumnia de sangre. El tratamiento de Trump hacia los latinoamericanos recuerda a los peores tiempos del antisemitismo

-EL declive moral de Estados Unidos con Donald Trump es vertiginoso. En solo unos meses, hemos pasado de ser un país que representaba "la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad" a ser un país que separa a los niños de sus padres y los mete en jaulas.

Lo que resulta igual de sorprendente de esta decadencia hacia la barbarie es que no es una respuesta a ningún problema real. La afluencia masiva de asesinos y de violadores de la que habla Trump, la oleada de delitos cometidos por los inmigrantes en Estados Unidos (y, en su cabeza, por los refugiados en Alemania), son cosas que simplemente no están sucediendo. Son solo fantasías enfermizas utilizadas para justificar atrocidades reales. ¿Y saben a qué me recuerda esto? A la historia del antisemitismo, un relato de prejuicios alimentados por mitos y engaños que terminó en un genocidio.

Vamos a hablar primero de la inmigración estadounidense moderna y de cómo se puede comparar con esas fantasías enfermizas. Existe un debate muy técnico entre los economistas sobre si los inmigrantes con un bajo nivel educativo ejercen un efecto negativo sobre los salarios de los trabajadores nacidos en el país y con similar nivel de formación (la mayoría de los investigadores opinan que no, pero hay algunas discrepancias). Sin embargo, este debate no influye en las políticas de Trump.

Lo que reflejan más bien estas políticas es una imagen de la “carnicería estadounidense”, de grandes ciudades invadidas por inmigrantes violentos. Y esta imagen no guarda ninguna relación con la realidad. Para empezar, a pesar de un pequeño repunte desde 2014, los delitos violentos en EE UU se encuentran en unos mínimos históricos y la tasa de homicidios es la misma que a principios de la década de 1960. (Los delitos en Alemania también están en mínimos históricos, por cierto). La carnicería de Trump es un producto de su imaginación.

Si miramos el conjunto de EE UU, es verdad que existe una correlación entre los delitos violentos y el predominio de inmigrantes indocumentados: una correlación negativa. Es decir, los lugares con muchos inmigrantes, legales e indocumentados, suelen tener unos índices de criminalidad excepcionalmente bajos. El mejor ejemplo de esta historia de la carnicería inexistente es la ciudad más grande de todas, Nueva York, en la que más de un tercio de la población ha nacido en el extranjero —incluyendo aproximadamente a medio millón de inmigrantes indocumentados— y la delincuencia ha caído a niveles que no se registraban desde la década de 1950.

Y esto, en realidad, no debería resultar sorprendente porque los datos de las condenas a delincuentes muestran que es mucho menos probable que los inmigrantes, tanto legales como indocumentados, cometan delitos que los que han nacido en el país. Por tanto, el Gobierno de Trump ha aterrorizado a familias y a niños haciendo caso omiso de todas las normas de decencia humana para responder a una crisis que ni siquiera existe.

¿De dónde proceden este temor y este odio hacia los inmigrantes? En gran parte parece ser un temor hacia lo desconocido: da la sensación de que los Estados más contrarios a los inmigrantes son lugares, como Virginia Occidental, donde apenas se ven. Pero el odio virulento hacia los inmigrantes no solo existe entre los palurdos rurales. Naturalmente, el propio Trump es un neoyorquino adinerado, y una gran parte de la financiación para los grupos antiinmigrantes proviene de fundaciones controladas por multimillonarios de derechas.

¿Por qué acaban odiando a los inmigrantes personas que tienen dinero y éxito? A veces pienso en Lou Dobbs, un comentarista de televisión que me caía bien y al que conocí a principios de la década de 2000, pero que se ha convertido en un fanático anti-inmigracionista (y en confidente de Trump) y que actualmente advierte de la existencia de un complot de “los Illuminati de la calle K [donde tienen su sede la mayoría de grupos de presión de Washington]” a favor de los inmigrantes.

No sé qué mueve a estas personas, pero esta película ya la hemos visto antes, en la historia del antisemitismo. Lo que ocurre con el antisemitismo es que nunca tuvo que ver con algo que hiciesen los judíos. Siempre estuvo relacionado con mitos espeluznantes, basados a menudo en invenciones deliberadas que se difundían sistemáticamente para generar odio.

Por ejemplo, la gente repitió durante décadas la "calumnia de sangre”, la afirmación de que los judíos sacrificaban bebés cristianos como parte del ritual de la Pascua judía. Y a principios del siglo XX, se difundieron ampliamente Los protocolos de los sabios de Sión, un supuesto plan para que los judíos dominasen el mundo que probablemente fuera fraguado por la policía secreta rusa. (La historia se repite, la primera vez como una tragedia y la segunda vez como una tragedia mayor).

Este documento falso se difundió ampliamente en EE UU gracias nada menos que al mismísimo Henry Ford, un virulento antisemita que supervisó la publicación y distribución de medio millón de ejemplares de una traducción en inglés, El judío internacional. Ford se disculpó más tarde por haber publicado una falsificación, pero el daño ya estaba hecho.

Insisto, ¿por qué alguien como Ford – que no solo era rico, sino que también era uno de los hombres más admirados de su época – emprendió esta senda? No lo sé, pero es evidente que estas cosas ocurren.

En cualquier caso, lo importante es entender que las atrocidades que está cometiendo nuestro país en la frontera no son una reacción exagerada o una respuesta mal ejecutada ante algún problema real que haya que resolver. No hay ninguna crisis de inmigración y no hay ninguna crisis de delincuencia de los inmigrantes.

No, la verdadera crisis es el aumento del odio, un odio irracional que no guarda ninguna relación con nada de lo que hayan hecho las víctimas. Y cualquiera que justifique ese odio – que intente, por ejemplo, convertirlo en una historia con “dos lados” – en realidad es un defensor de los crímenes contra la humanidad.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times

 https://elpais.com/economia/2018/06/22/actualidad/1529667353_901299.html

miércoles, 27 de junio de 2018

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

-¿También bebés?

-También bebés.

Estas cuatro palabras, emitidas por la cadena de noticias CBS en 1969, tuvieron un profundo impacto en la opinión pública estadounidense, en la presidencia de Nixon y en el curso de la Guerra de Vietnam. Esta semana, la pregunta sobre los bebés volvió a escucharse en la Casa Blanca, esta vez en torno a los miles de niños inmigrantes, algunos de apenas unos meses, arrancados de los brazos de sus madres y padres y encarcelados en jaulas por orden del presidente Donald Trump.

La pregunta “¿También bebés?” fue planteada hace medio siglo por el experimentado periodista de investigación Mike Wallace a un joven veterano de guerra de Vietnam llamado Paul Meadlo. “También bebés”, respondió Meadlo, un soldado raso del ejército que, junto con muchos otros soldados estadounidenses, había llevado a cabo una incursión contra un poblado vietnamita llamado My Lai el 16 de marzo de 1968.

Lo que siguió llegó a conocerse como la Masacre de My Lai. Los soldados estadounidenses masacraron a más de 500 civiles en el transcurso del día. “Suplicaban y decían: ‘No, no’. Y las madres abrazaban a sus hijos y… bueno, seguimos disparando. Ellos agitaban los brazos y suplicaban”, le declaró Meadlo a Wallace.

Meadlo llegó a la entrevista con CBS gracias a un joven periodista independiente llamado Seymour Hersh, que estaba investigando la masacre. Hersh localizó a Meadlo, obtuvo su testimonio y lo convenció de hacer la entrevista para CBS . Lo que el periodista descubrió sobre la masacre de My Lai lo atormenta hasta el día de hoy. En una entrevista para Democracy Now! sobre su nuevo libro, Reporter: A Memoir (Periodista: una autobiografía, en español), Hersh expresó: “En lugar de encontrarse con el enemigo, en el poblado solo había familias, mujeres, niños y ancianos. Y entonces comenzaron a asesinarlos. Los arrojaron a una zanja, violaron a las mujeres, los mataron. Arrojaban a los bebés y les disparaban con bayonetas. Esto fue difícil de procesar para mí, fue muy difícil en el primer año. Algunas de las cosas que mantuve fuera del artículo inicial eran simplemente horrendas”.

En cuanto a la aparición de Meadlo en CBS , Hersh recordó: “Mike Wallace, que era fuerte como un toro, le preguntó cinco veces en esa entrevista, ‘¿También bebés?’ y siguió repitiendo ‘¿También bebés?’”.

Más adelante, Hersh publicó el informe sobre la masacre en la pequeña agencia de noticias antibélicas Dispatch News Service, después de que varios de los principales medios estadounidenses la rechazaran. En 1970 recibió el Premio Pulitzer por esta investigación. Hersh considera que existen paralelismos entre aquella situación y la cobertura que finalmente está haciendo la prensa sobre la actual crisis de separación de familias inmigrantes. “Esto podría ser un punto de inflexión”, opinó Hersh.

Hoy vemos fotos de niños y niñas llorando junto a sus padres y madres esposados, y hemos podido escuchar una grabación publicada por el medio ProPublica donde se escucha a los niños gritar “¡Mamá! ¡Papi!” mientras un guardia se burla de ellos, diciéndoles “Bueno, aquí tenemos una orquesta. Solo falta el director”. Autoridades electas y medios de comunicación se han congregado en la región fronteriza de Estados Unidos y México para exigir el acceso a los centros de detención. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, fue interrogada en una conferencia de prensa en la Casa Blanca acerca de por qué su departamento solo había publicado fotos de niños de más de 10 años de edad encarcelados en jaulas y ninguna foto de niñas o niños pequeños. “¿Dónde están las niñas? ¿Dónde están los bebés?”, le preguntaron varias veces. La confusión de la secretaria Nielsen sobre el paradero de bebés y niñas desató reacciones aún más fuertes.

La política de Trump de “tolerancia cero” hacia inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo en la frontera sur de Estados Unidos, anunciada por el fiscal general Jeff Sessions el pasado 6 de abril, permitió que el Departamento de Seguridad Nacional, con su Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y su Patrulla Fronteriza, arrestara a los adultos sospechosos de cruzar la frontera sin la documentación adecuada, y los separara de sus hijos. La cantidad de niños y niñas secuestrados por estos organismos es mayor a 2.300. La revista electrónica The Intercept estima que han sido más de 3.700 desde octubre.

Decenas de activistas defensores de los derechos de los inmigrantes han organizado protestas en todo el país contra la orden de Trump desde el mismo día de su emisión. El movimiento se fue multiplicando. Muchos congresistas exigieron ver a los niños encarcelados. Gobernadores demócratas y republicanos comenzaron a emitir órdenes ejecutivas para retirar o impedir que las tropas de la Guardia Nacional dependientes de sus estados acudan a la frontera para ayudar al Departamento de Seguridad Nacional. Varias aerolíneas se unieron en su rechazo de transportar a los niños separados de sus padres. El miércoles, finalmente, Trump emitió una orden ejecutiva que revierte su propia decisión. Desde ahora, las familias ya no serán separadas al atravesar la frontera.

Sin embargo, eso no soluciona la crisis de los miles de niños y niñas que ya han sido arrancados de los brazos de sus padres. No se generó un mecanismo para reunir a los padres, de los cuales algunos ya han sido deportados, con sus hijos, que todavía están en jaulas, cárceles y campamentos de emergencia establecidos a lo largo de todo el país en 17 estados.

Hace cincuenta años, cuatro palabras escuchadas en todo el país cambiaron el curso de la Guerra de Vietnam: la pregunta “¿También bebés?” y la respuesta “También bebés”. Cuatro palabras que se escucharon esta semana, “Mamá, mamá. Papi, papi”, expusieron la crueldad del gobierno de Trump y cambiaron poderosamente el curso del debate sobre la inmigración.

© 2018 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2018/6/22/cuatro_palabras_que_cambiaron_el_curso

sábado, 23 de junio de 2018

El barco Aquarius y cinco muestras de la militarización del saqueo de África

Nazanín Armanian
Público

Es falso que los inmigrantes vienen a Europa por razones económicas. Más del 80 % huyen de guerras. Sus parientes han sido asesinados y sus hogares destruidos. Así concluye un estudio realizado por la Universidad de Middlesex de Londres en 2015. Cierto.

Es Asia el continente con más hambrientos del mundo, e India, con su capitalismo más “intocable”, cuenta con 200 millones de almas y cuerpos en la pobreza absoluta. Pero no se ven avalanchas de indios llegando al primer mundo en pateras. Sólo una guerra (o sea, la muerte casi segura y violenta) es capaz de forzar a millones de familias a cruzar mares, montañas y desiertos, arriesgando la vida. Las cerca de 56 millones de personas que desde 1991 (el fin de la URSS) hasta hoy han tenido que abandonar su hogar en Oriente Próximo y África por las guerras de conquista encabezadas por EEUU no han elegido su destino, ya que no tienen control sobre ello: dependen de quienes los llevan y las tierras que les acogen.

El “caos creativo” para inventar una África a la medida
La misma procedencia de las 630 personas que subieron al Aquarius muestra el nexo directo de la actual migración con el nuevo saqueo militarizado de África llevado a cabo por la OTAN. Las economías occidentales en recesión necesitan recursos naturales baratos, y también nuevos mercados: “Proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África tiene en abundancia y garantizar que ningún otro tercero interesado como China, India, Japón o Rusia, obtenga monopolios o trato preferencial” es uno de los objetivos de la militarización de África, confiesa el director del Centro del Concejo Atlántico para África en Washington, Peter Pham. Mientras, la marca del “terrorismo islámico” de la CIA abre sucursales por el mundo como si fueran McDonald’s, alimentando a las compañías de armas y de recursos naturales. Bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”, “estabilizar la región”, “misión humanitaria “ o “mantenimiento de la paz”, el Comando de África de los EEUU (AFRICOM) ya ha instalado unas 50 bases militares por todo el continente, mientras aplasta los movimientos progresistas y anticapitalistas, apuntalando a los regímenes corruptos y dictatoriales que dirigen las formas más salvajes de gobernar una nación.

Caso Libia
Decenas de miles de ciudadanos de Mali, Sudán, Chad y del resto de África se dirigen a Libia para huir de guerras o en busca de trabajo, pero desconocen que aquel país próspero hoy es el centro mundial de la esclavitud, de la tortura y la violación. Antes de que en 2011 la OTAN planeara derrocar a Gadafi y ocupar Libia, unos dos millones de inmigrantes trabajaban en este país de 5 millones de habitantes, la primera reserva del petroleó de África. Ahora, además de los libios que huyen del país hacia Europa, también lo hacen aquellos inmigrantes si consiguen salir de aquel infierno.

Caso Nigeria
En el séptimo exportador mundial de petróleo, EEUU con la farsa de “salvar a las niñas secuestradas” vía militar, intenta instalar la sede de Africom, hoy en Alemania. Fue en Nigeria donde la petrolera angloholandesa Shell fue acusada de “complicidad en asesinato, violación y tortura” de los nigerianos cometidos por el ejército en la región petrolera de Ogoniland en la década de 1990. Las protestas para expulsar a Shell de Nigeria por el desastre ecológico que creó en la región y obligó a desplazarse a comunidades enteras, condujo a la petrolera a crear una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos activistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha “resolver el problema”. Y él lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política “tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día con tranquilidad.

Las compañías occidentales que buscan el uranio, el oro, platino, diamante, cobre, tierras raras, coltán, petróleo, gas, o carbón de África, establecen un control sobre sus gobiernos de África mediante inversiones, préstamos, “ayudas al desarrollo” y el tráfico de influencia. No hay nada nuevo: simplemente estamos ante la actualización de la Conferencia de Berlín de 1884, que repartió África entre las potencias y de paso teorizó los lazos entre el colonialismo y el racismo (sistematizado por los británicos en el “apartheid”). Luego asesinaron a los líderes de los movimientos progresistas como Patrice Lumumba, Amílcar Cabral, Eduardo Mondlane, Samora Machel, Felix Moumie o Chris Hani, apoyando a las dictaduras más impresentables del mundo. Más adelante, creaban monstruos como Bin Laden pero llamaban “terrorista” a Nelson Mandela.

Caso Sudán
El mismo año de la destrucción de Libia, EEUU dividió al que fue el Estado más extenso de África: unas 50.000 personas (incluidos niños y niñas) fueron torturadas y asesinadas por los señores de la guerra que luego ocuparon el poder; otros dos millones de personas huyeron, ocultos en los islotes de los pantanos del Nilo, comiendo hierbas silvestres y buscando refugio en Etiopía o Uganda. Miles de niñas y mujeres han sido violadas una y otra vez, incluso en el campo de refugiados de Juba, la Capital de Sudan del Sur. Hoy la hambruna afecta a 4,6 millones de personas. La CIA ha vuelto a fabricar “rebeldes” armados para desestabilizar el país, ya que los líderes que impuso han convertido a Sudán del Sur en el único país de África con contratos de petróleo con China.

Caso Níger
Los ciudadanos de este país se enteraron de la existencia de una base militar de EEUU (ilegal por prohibición constitucional) sólo cuando cuatro de ellos murieron en una emboscada el mes pasado. El dictador Mamadu Issoufou fue el director de Somaïr, la compañía de minas de uranio del país pero bajo control de la compañía francesa Areva. Una quinta parte del uranio que alimenta la red eléctrica francesa proviene de Níger que es, paradójicamente (o no) el penúltimo país más pobre del mundo. Las empresas occidentales van a por su oro, uranio y petróleo. Issoufou es como el presidente turco Tayyeb Erdogan: ha cobrado ingentes millones de euros a la UE para retener a los inmigrantes.

Federica Mogherini, la comisaria de exteriores de la UE, viajó a Níger en 2015 expresamente para apoyar la llamada “Ley 36” del país, que prohíbe a los extranjeros viajar al norte de Agadez, la región donde EUU ha construido un megabase de drones de 6 kilómetros cuadrados por 110 millones de dólares, para desde allí controlar Mali, Argelia, Libia y Chad. Esta ley ha convertido el desierto en un gran cementerio para los migrantes africanos: en junio de 2017 unos 50 jóvenes, abandonados por los traficantes, murieron de sed en el desierto de Niger cuando iban a Libia. No es casualidad que la sede de la Organización Internacional para las Migraciones, financiada por la UE, esté en este país.

Caso Mali
Aquí la esperanza de vida es de 48 años y sus minas de oro están bajo el control del gigante británico Gold Fields. Tras destruir Libia, la OTAN miró a Mali: organizó un golpe de Estado en 2012 que derrocó al presidente Toumani Touré para sustituirlo por el capitán Amadou Sanogo, entrenado en EEUU. Luego, mandó a las corporaciones como URS y AECOM, (contratistas del Pentágono) construir nuevos complejos militares, para que la Fuerza de Reacción Rápida de EEUU en el Sahel amplíe su control sobre la región.

No esperen comprensión, solidaridad, piedad, ni caridad de las compañías de armas ni de las que buscan maximizar sus beneficios. Lean algo sobre el secuestro y la tortura de los niños para ser explotados en las minas de coltán de Congo y conocerán la verdadera naturaleza de dichas compañías del “primer mundo”. ¿Y luego quieren que estas personas no huyan de sus tierras?

Fuente:
http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4953/el-barco-aquarius-y-5-muestras-de-la-militarizacion-del-saqueo-de-africa/

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=243033

jueves, 21 de junio de 2018

Con 68 millones de personas desplazadas, es urgente un pacto mundial sobre refugiados.

Las guerras, la violencia y la persecución han conducido a que el desplazamiento forzado en el mundo alcance un nuevo máximo histórico en 2017, por quinto año consecutivo, como consecuencia, entre otras, de la crisis en la República Democrática del Congo, la guerra en Sudán del Sur y la huida hacia Bangladesh de cientos de miles de rohingya desde Myanmar. Los países en desarrollo están siendo, de forma abrumadora, los más afectados.

En su informe estadístico anual Tendencias Globales (Global Trends), publicado hoy, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, eleva a 68,5 millones las personas desplazadas por la fuerza a finales de 2017. De ellas, 16,2 millones se vieron forzadas a desplazarse dentro y fuera de las fronteras de su país durante el año 2017, ya sea por primera vez o de manera reiterada, lo que deja constancia de la magnitud de la población que se está desplazando, equivalente a 44.500 personas cada día, o a una persona cada dos segundos.

El número de refugiados que ha huido de sus países para escapar de los conflictos y la persecución asciende a 25,4 millones de los 68,5 millones de personas desplazadas. Esta cifra supone un incremento de 2,9 millones respecto 2016 y el mayor aumento registrado jamás por ACNUR en un solo año. Por otra parte, los solicitantes de asilo que se encontraban a la espera de una decisión sobre sus solicitudes de asilo a 31 de diciembre de 2017 aumentaron en unos 300.000 hasta alcanzar los 3,1 millones. El número de personas desplazadas dentro de sus propios países fue de 40 millones, una cifra ligeramente inferior a los 40,3 millones de 2016.

En definitiva, en 2017 el número de refugiados en todo el mundo superaba ya la población de Australia, mientras que el de desplazamientos forzados prácticamente igualaba a la población de Tailandia. En todo el mundo, una de cada 110 personas se encuentra desplazada por la fuerza.

“Estamos en un punto de inflexión y para que la gestión del desplazamiento en el mundo tenga éxito es necesario un nuevo enfoque mucho más integral, que no deje solos a los países y a las comunidades frente a estas situaciones”, afirmó el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi. “No obstante, aún hay motivos para la esperanza. Catorce países están aplicando ya un nuevo plan de respuesta para las crisis de refugiados y, de aquí a unos meses, el nuevo Pacto Mundial sobre Refugiados estará listo para su adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Hoy, en la víspera del Día Mundial del Refugiado, me dirijo a los Estados miembros para pedirles que lo apoyen. Nadie se convierte en refugiado por elección, pero cada uno de nosotros sí podemos elegir cómo ayudar"

El informe “Tendencias Globales” se publica anualmente en todo el mundo en torno al Día Mundial del Refugiado (20 de junio) y analiza los desplazamientos forzados en base a los datos recopilados por ACNUR, los gobiernos y otros socios. El informe no examina el contexto global en materia de asilo, cuestión sobre la que ACNUR informa por separado y que aun en 2017 ha registrado incidentes en materia de devoluciones forzosas, politización y estigmatización de refugiados, casos de encarcelamiento o negación del permiso de trabajo, o incluso el rechazo de varios países al uso del término “refugiado”.

En todo caso, el informe Tendencias Globales ofrece numerosas perspectivas e informaciones que por ejemplo evidencian la confrontación entre la percepción y la realidad de los desplazamientos forzados.

Entre otras, se cita la creencia errónea de que la mayoría de desplazados se encuentra en países del hemisferio norte. Los datos demuestran lo contrario, pues el 85% de los refugiados se encuentra en países en desarrollo, muchos de los cuales son extremadamente pobres y apenas reciben ayuda para atender a estas personas. Cuatro de cada cinco refugiados se queda en los países vecinos al suyo.

Los desplazamientos a gran escala más allá de las fronteras del país también son menos frecuentes de lo que podría pensarse con 68 millones de personas desplazadas en el mundo. Casi dos tercios de quienes se ven forzados a huir son desplazados internos que no han salido de sus propios países. De los 25,4 millones de refugiados, más de una quinta parte son palestinos bajo la protección de UNRWA. Del resto, que se encuentra bajo el mandato de ACNUR, dos tercios proceden de tan solo cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia. El fin del conflicto en cualquiera de estos países tendría un impacto muy significativo en el panorama mundial del desplazamiento.

El informe estadístico Tendencias Globales ofrece asimismo otras dos importantes aportaciones: la mayoría de refugiados vive en zonas urbanas (58%) y no en campos o áreas rurales; y la población desplazada a nivel mundial es muy joven (el 53% son niños y niñas, muchos de ellos no acompañados o separados de sus familias).

De la misma forma que el número de países que provoca desplazamientos masivos es reducido, el número de países que acogen a un elevado número de refugiados es relativamente pequeño: Turquía sigue siendo el país que más refugiados acoge en todo el mundo en términos absolutos, con una población de 3,5 millones de refugiados, principalmente sirios. El Líbano por su parte, es el país que más refugiados acoge en relación a su población nacional. En total, el 63% de todos los refugiados bajo el mandato de ACNUR se encontraban en sólo 10 países.

Lamentablemente, las soluciones para abordar esta situación siguen siendo escasas. Las guerras y conflictos continúan siendo las principales causas de desplazamientos, al tiempo que se han constatado pocos progresos para el restablecimiento de la paz. Cerca de cinco millones de personas pudieron volver a sus hogares en 2017, siendo la gran mayoría desplazados internos, aunque muchos lo hacían bajo coacción o en condiciones precarias. Además, dada la reducción en el número de plazas de reasentamiento ofrecidas por los Estados, el número de refugiados reasentados se redujo en más del 40%, a unas 100.000 personas.

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=243076

lunes, 18 de junio de 2018

_- Un fantasma recorre Europa: la hipocresía

_- Gabriel Moreno González
El diario

EFE

Matteo Salvini, el fulgurante líder de la Liga Norte y nuevo Ministro italiano del Interior, se considera a sí mismo católico y aparece en los mítines con un rosario en la mano. Una mano que, a su vez, no le tiembla al cerrar los puertos de su país a barcos repletos de seres humanos y al alegrarse, sin ocultarlo, de quitárselos de en medio como si de un triunfo deportivo se tratara. Sin embargo, su tocayo de hace más de dos mil años, el evangelista Mateo, recogía así las palabras de quien es considerado por el catolicismo, la religión que Salvini dice profesar, como el mismísimo hijo de Dios: “Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis” (Mt 25:35).

En general, este patrón de contradicciones insalvables e hipocresía manifiesta se repite a lo largo y ancho de toda la extrema derecha europea. Desde los confines de la Rusia occidental a los grupúsculos de franquistas españoles, pasando por el Frente Nacional de Le Pen o por la AfD alemana, el neofascismo del viejo continente dice defender la comunidad y los valores tradicionales y benéficos aparejados a ella, pero no duda en apoyar las políticas neoliberales que fragmentan la sociedad y potencian el individualismo egoísta y la competitividad deshumanizadora. Se cree baluarte del cristianismo y su tradición acumulada durante siglos, cuando en verdad constituye el máximo ejemplo de ideario anti-cristiano y contrario a una mínima concepción de la dignidad humana.

Algunos de sus representantes, incluso, se erigen en los más firmes defensores del liberalismo y el Estado de Derecho, cuando en sus acciones demuestran ser sus principales enemigos, pues no hay nada más alejado del pluralismo de valores liberal y de los derechos fundamentales que las categorías trasnochadas, nacionalistas y xenófobas de la ultraderecha. Desde los altavoces de sus nuevas posiciones de poder, políticos como Salvini intentan dar fundamento a su ideología mediante una preeminencia de lo colectivo (“los italianos primero”) que en el fondo, como el resto del andamiaje teórico que pretenden crear, es absolutamente falsa. Al apoyar las políticas que atentan contra los derechos sociales y el bienestar de la mayor parte del pueblo que dicen defender, condenan a éste a niveles cada vez mayores de desigualdad e injusticia. Sus concepciones cerradas de la soberanía también parten, además, de una contradicción flagrante, ya que no tienen reparo alguno en vender la riqueza de sus países y el trabajo de sus ciudadanos a un capital transnacional, parásito, que poco o nada entiende de fronteras.

Las posturas comunitaristas del conservadurismo y las del individualismo neoliberal son en buena medida irreconciliables. A pesar de ello entran constantemente en un proceso de competencia virtuosa mediante el cual la disolución social que provoca el capitalismo sin frenos es canalizada, a modo de terapia, a través de un ilusorio regreso a la tradición, la comunidad y los valores conservadores.

Como ya hemos podido comprobar en Polonia, Hungría, Italia o Estados Unidos, el efecto lisérgico de esta relación de interdependencia contradictoria y en permanente tensión constituye, quizá, uno de los caldos de cultivo más peligrosos para la democracia actual. Su retroalimentación mutua solo puede derivar en el reforzamiento de posiciones autoritarias que están comenzando, ya, a limar las concepciones pluralistas de nuestras débiles democracias liberales.

De ahí que sea extremadamente urgente atacar de manera frontal a la extrema derecha con las armas de sus propias contradicciones. Sin salirnos de la pretendida lógica interna de sus discursos hemos de denunciar su fragilidad, la insalvable incompatibilidad entre el ideario que enarbolan y la práctica que llevan a diario. Con pedagogía, y a veces desde la prudencia del respeto, habríamos de dirigirnos a los votantes de los Salvinis europeos, en su mayoría sectores olvidados o muy golpeados por la crisis y las políticas neoliberales, para mostrarles la incoherencia de los relatos salvíficos que apoyan y la nula voluntad que sus líderes muestran a la hora de mejorar las condiciones de vida de las mayorías sociales. Si blandimos a Deleuze, Negri o Zizek no sólo estos votantes no cambiarán de opinión nunca, sino que posiblemente se verán desconcertados ante unos predicadores extraños y ya de por sí desconcertantes.

En paralelo a esta necesidad de denunciar por oposición y con claridad las contradicciones internas del supuesto conservadurismo, hemos de defender un modelo alternativo a su verdadera cara. Si la extrema derecha no incurriera en contradicciones y completara con sus obras lo que proyecta en sus idílicos idearios, seguiríamos encontrándonos ante un problema grave desde el punto de vista democrático, más urgente de combatir si cabe debido a su posible materialización en el corto plazo.

El regreso al grupo en el rechazo al “otro”, la negación de determinados efectos positivos de la mundialización o la recuperación de concepciones anti-pluralistas aparejadas a ciertas tradiciones de pensamiento ya periclitadas, aun en el supuesto de que consiguieran revitalizar concepciones clásicas de soberanía política, constituirían factores que entrarían, a su vez, en contradicción flagrante con la realidad de un mundo cada vez más complejo, interdependiente y amenazado por problemas globales.

En la labor de construir nuevas subjetividades y consolidar viejas solidaridades, en la tarea siempre inacabada de integrar al “otro” y considerarlo parte indisociable de un “yo” enriquecido, debemos continuar y perseverar. Como siempre recordaba el profesor José María Valverde, en la mejor tradición del cristianismo social español, aun el más lejano es mi prójimo… ese próximo lejano al que Salvini el hipócrita niega la propia necesidad de existir y vivir.

Fuente:
https://www.eldiario.es/contrapoder/fantasma-recorre-Europa-hipocresia_6_782231795.html


martes, 5 de junio de 2018

CUANDO SE ACOGE BIEN, PERO SE INTEGRA MAL. Maisoun y Osama, refugiados sirios y padres de dos hijos, reflejan las graves dificultades de integrarse en España al concluir los 18-24 meses de respaldo estatal-

Maisoun y Osama, refugiados sirios y padres de dos hijos, reflejan las graves dificultades de integrarse en España al concluir los 18-24 meses de respaldo estatal

Pensé que estaba sola en este mundo, como si me hubiesen soltado en un agujero”. Maisoun Shukair recuerda con angustia su salida del Centro de Acogida de Refugiados. Siria, de 49 años, de ojos vivos y pelo negro cortado en media melena, está sentada a la mesa del piso que alquila en Alcobendas (Madrid). Agarra el tenedor para acabar el kebab que ha preparado para el almuerzo y esboza una sonrisa como para alejar los malos pensamientos. Huyó de Damasco en 2014 con su hijo mayor. Un año después llegaron a España su hijo menor, entonces de 15 años, y su marido, Osama Andiwi. La pesadilla de las bombas había terminado finalmente, pero comenzaba otra batalla: volver a empezar en un país desconocido. “Cuando terminaron las ayudas públicas estuvimos dos días sin comer. Ni en la guerra sufrimos esto”.

Como muchos otros refugiados, la familia Andiwi acabó engullida en un sistema que no acaba de conseguir su objetivo último: la integración. En España, los refugiados reciben ayuda del Estado durante un periodo que va de 18 a 24 meses —siempre y cuando no consigan un trabajo, aunque sea inestable—. Luego caen en “la precariedad laboral, la inseguridad económica y la inestabilidad residencial”, concluye la investigación ¿Acoger sin integrar?, elaborada por la Universidad Pontificia Comillas, el Servicio Jesuita a Migrantes y la Universidad de Deusto. Este es el resultado de un cóctel tóxico que mezcla un mercado laboral rígido con políticas sociales insuficientes tanto para españoles como para extranjeros, con la doble desventaja de que estos últimos tienen barreras añadidas como el idioma, los prejuicios, la falta de vínculos familiares o la dificultad para convalidar sus títulos de estudio.

“El problema es que el sistema de acogida está pensado de manera mecánica”, puntualiza Juan Iglesias, director de la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos de la Universidad Pontificia Comillas y coautor del informe. Las tres fases de entre seis y nueve meses —acogida, autonomía e integración— diseñadas para facilitar de manera gradual autonomía a los refugiados “deberían ser más flexibles porque no somos todos iguales”, insiste. “Igual la acogida la hacemos bien, pero la integración es diferente, y cuando se acaban las ayudas la caída es fortísima; la mayoría se integra de manera precaria e inestable, otros caen en situación de exclusión social”.

La lucha de los invisibles
De las imágenes de la llamada crisis migratoria que se transmitían en bucle allá por 2015 ya no hay rastro. Pero los refugiados siguen aquí, a veces más parecidos a un facsímil borroso de lo que fueron que a ellos mismos. En Damasco, Maisoun y Osama ejercían como farmacéutica e ingeniero, respectivamente. En Madrid, ella es desempleada y él trabaja en un servicio de atención al cliente con un sueldo casi equivalente a la ayuda para personas en riesgo de exclusión social que recibieron durante unos meses para sobrevivir. Aunque Maisoun logró homologar su licenciatura y hacer un curso seguido por unas prácticas como auxiliar de farmacia, no consigue encontrar empleo.

Según un estudio realizado por la ONG Reach, los sirios refugiados en España se sienten seguros, pero la dificultad para aprender el idioma y encontrar trabajo frena su integración. Mónica López, directora de Programas en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), admite que la situación no es fácil. “Ni el acceso a la vivienda ni al empleo”, remacha. “El sistema no es muy garantista ni para los españoles ni para los extranjeros; los servicios sociales no llegan a todos y ni siquiera tenemos indicadores para medir la integración”.

Mientras, los solicitantes de asilo siguen llegando. Aunque las peticiones en Europa se hayan reducido a casi la mitad en 2017, en España han marcado otro récord histórico, con más de 31.000 solicitudes, según la Agencia de la ONU para los Refugiados. Lo que cambia es que disminuyen las de los sirios y aumentan las de venezolanos, y que se concede protección a menos personas que el año anterior: solo un tercio de las solicitudes se resolvieron de manera positiva en 2017, frente al 67% de 2016, y el Estado ya acumula 40.000 expedientes atascados.

El mismo Defensor del Pueblo tachó de “insostenible” el sistema español de acogida por su lentitud, falta de planificación y coordinación entre organismos y llamó a una “revisión orgánica y funcional profunda para dotar de mayor eficacia a la gestión del servicio público”.

Maisoun viene de una familia crítica con el Gobierno y perdió a un hermano en el conflicto. Acabó en la lista negra del régimen tras ayudar a los heridos que se refugiaban en su farmacia durante los combates. “Escapé con el mayor de mis hijos para salvarle de la guerra”, cuenta. Temía que lo reclutaran. Osama lo intentó un año después, pero fue detenido en la frontera con Líbano. “En la cárcel estábamos aplastados como gusanos… a veces no podíamos dormir por los gritos, eso no era humano”, relata con voz suave y un cigarrillo en la mano.

Él también fue torturado. Bajito, con pelo canoso, lleva una camisa clara y conversa en inglés. Entiende español, pero solo maneja precariamente unas pocas palabras. A diferencia de su esposa, que recibió una hora de clase de español al día en el centro de acogida, él no hizo ningún curso. Aterrizó en el piso de Alcobendas donde Maisoun ya estaba viviendo y en seguida se fue a Alemania junto a su hijo menor. “Ahí te dan más dinero y seguimiento si eres refugiado; lo de aquí es una locura”, comenta.

La aventura duró muy poco: la nostalgia y el sentido de culpa le trajeron de vuelta. “Muchas personas nos ayudan y nos han dado lo más importante, la seguridad, pero creo que este país tiene que pensar de otra manera en los refugiados”, reflexiona Maisoun, quien ganó en Siria un premio de poesía y acaba de publicar su segunda obra en España. Gracias a la fundación Pueblos Unidos, está estudiando español para ser profesora de árabe. Osama es optimista. Sabe que no volverá a Siria en mucho tiempo y que su vida ahora está aquí. Y concluye: “Solo queremos demostrar que merecemos la pena”.

El proyecto The New Arrivals está financiado por el European Journalism Centre con el apoyo de la Fundación Bill &  Melinda Gates.

https://elpais.com/internacional/2018/04/06/actualidad/1523030620_438323.html

viernes, 11 de mayo de 2018

¿Por qué molestan los barcos que salvan vidas? Responsables de Proactiva Open Arms, acusados de favorecer la inmigración ilegal por negarse a entregar náufragos a Libia.

Ahora resulta que los salvavidas rojos de la organización Proactiva Open Arms, que ha rescatado a miles de náufragos en el Mediterráneo, han dejado de ser el símbolo de una misión humanitaria que no se resigna a que el Mare Nostrum sea una gran tumba de vidas e ilusiones, para convertirse en el arma del delito de una peligrosa organización criminal. O al menos eso parece. El lunes, el juez de instrucción de Catania (Sicilia) ha de decidir la suerte del barco de la ONG que se encuentra inmovilizado en el puerto de Pozzalo y si procesa a su capitán, Marc Reig, y a la responsable de la misión de salvamento, Anabel Montes, por favorecer la inmigración ilegal y el tráfico de personas. En este contencioso se dirime la presencia de las ONG en el rescate de inmigrantes. Los acuerdos con Libia han permitido un cambio de escenario: ya no se trata de rescatar para salvar, sino de rescatar para devolver. Y en esa nueva estrategia, las organizaciones humanitarias pueden ser un estorbo.

El incidente que ha dado lugar a la inmovilización del barco refleja bien el tipo de conflicto que se dirime. El 15 de marzo, el Open Arms recibió un aviso del Centro de Coordinación de Rescate Marítimo de Roma para que acudiera al rescate de una embarcación a la deriva situada a 73 millas de la costa de Libia, con la indicación de que la operación iba a ser coordinada por los guardacostas libios. Pero el barco de la ONG fue el primero en alcanzar a los náufragos y comenzó la tarea de rescate. Cuando había subido a bordo a 25 mujeres y 7 niños, llegó la patrullera libia y exigió la entrega de los inmigrantes. La ONG española se negó. Tres horas duró el forcejeo. Finalmente los libios se retiraron y entonces comenzó el segundo forcejeo: Italia no asignaba ningún puerto en el que atracar. Que fueran a Malta, o a España, les decían. Tras numerosas gestiones, les fue asignado el puerto de Pozzalo, al que llegaron con los 218 náufragos eritreos rescatados. Y allí sigue el Open Arms, con sus responsables pendientes de una posible imputación.

La entrega de los migrantes rescatados a Libia fuera de sus aguas jurisdiccionales y sin que esta sea reconocida como zona de rescate marítimo (RSS) puede considerarse una devolución en caliente que contraviene las normas de la UE. Las ONG que operan en las tareas de salvamento saben que entregar a los náufragos supone devolverlos a Libia, donde serán sometidos a condiciones inhumanas de explotación por parte de las mafias que campan a sus anchas. Libia es un Estado fallido que no puede considerarse en absoluto un país seguro. Los náufragos recogidos por el Open Arms eran eritreos, que tienen reconocido el derecho a asilo en la UE.

Los acuerdos con Libia y esta nueva forma de operar explica que el número de inmigrantes que llegaron a Italia por esta ruta cayó en marzo a 1.400, un 88% menos que en el mismo mes de 2017. En todo el primer trimestre, las llegadas han sido 6.600, casi un 75% menos que el año anterior. Y entre que llegan, los eritreos son el grupo más numeroso. El número de desaparecidos en el mar a lo largo de 2017 de los que se tiene noticia se eleva a 3.116. Nadie discute que se han de hacer esfuerzos por disminuir los flujos migratorios. La cuestión es a qué precio y con qué métodos. De los seis barcos de ONG que operaban en esta ruta ya solo quedan tres: el Open Arms, el Aquarius, de SOS Mediterranée, y el Seefuchs de Sea Eye. Y parece que ya no son tan bienvenidos.

Cinco mitos sobre la crisis de refugiados

El Aquarius saca a la luz la xenofobia europea y el tráfico de migrantes

Dos Italias frente al Mediterráneo

sábado, 28 de abril de 2018

Vanessa Redgrave se pone detrás de la cámara para salvar refugiados. La veterana actriz dirige ‘Sea Sorrow’, documental presentado en el Festival de Cannes sobre la crisis de los que huyen de la guerra.

A sus 80 años, tras cinco décadas de carrera y más de 130 películas sobre sus espaldas como actriz, Vanessa Redgrave ha decidido dar el salto a la dirección. No fue algo planeado, ni siquiera algo que fuera buscando. "Tenía que hacerlo. Y cuando tomas una decisión así no te planteas cómo, simplemente lo haces", explica la veterana intérprete en pleno Festival de Cannes, el marco en el que ha estrenado su ópera prima, el documental Sea Sorrow, (Mar de pena) un sentido retrato sobre la crisis de los refugiados en Europa desde una perspectiva actual e histórica.

Como a tanta gente, la imagen de Alan Kurdi, el niño sirio hallado muerto en una playa turca en septiembre de 2015, la conmocionó. Y, a diferencia de mucha gente, Vanessa Redgrave decidió actuar. Literalmente. Produjo un montaje teatral de La tempestad de Shakespeare con el que recaudó ocho mil euros para el British Refugee Council y después de filmar la obra decidió que podía ir un poco más lejos con un documental en el que mostrar no solo todo lo que había visto en sus visitas a campos, sino todo lo que ella misma había vivido.

“Cuando sabes lo bastante de historia, cuando algunos de tus familiares han muerto, cuando miembros de tu familia han estado muy enfermos y has intentado ayudar siempre a la gente, bien sea dando algo de dinero a Oxfam, Médicos sin fronteras… ves las cosas completamente diferentes y te conviertes en otra persona”, comenta. “Intento explicar esto, aunque no sé si debiera ser necesario para mostrar que ver las cosas de una manera distinta es lo que me llevó a dirigir Sea Sorrow, en vez de solo producirlo; porque pensé que tenía una narrativa personal que ofrecer”.

Su obra benéfica tras ver la foto de Kurdi no era ni mucho menos la primera vez que Vanessa Redgrave se volcaba en ayudar a refugiados y víctimas de conflictos. “Mis hijos son maravillosos porque entendieron siempre por qué he dedicado tanto tiempo a ayudar a otra gente”, dice.

Su propia experiencia, cree, como niña evacuada de Londres durante la II Guerra Mundial fue la que la ha llevado a comprometerse toda su vida con los demás. “No fue hasta mucho después que me di cuenta de que aquello fue un trauma para mí”, explica. Por eso dejó sus estudios de teatro para ayudar a los refugiados húngaros en los 50. Y se volcó con el pueblo palestino ayudando en campos de niños refugiados. “Hasta el punto de que me han llegado a acusar de odiar a los judíos, cuando es completamente falso”, aclara.

Sea Sorrow, dirigida mano a mano con su hijo Carlo Nero,  es el último ejemplo de su activismo político, aunque a la actriz no le gusta definirse como tal. “He sido políticamente comprometida, pero no ha sido algo prioritario en mi vida en los últimos 30 años. Siempre he pensado en mí como parte de un partido político, he ayudado en las elecciones y he prometido y prometo que apoyaré a mi candidata laborista, pero no es porque sea políticamente activa sino porque quiero dejar mi voto en contra de Theresa May”, dice tajante.

El Brexit y la política interior británica no forman parte de su documental porque cree que la crisis de los refugiados es un problema más global, “una cuestión de todos los gobiernos europeos”, una crisis humana ante la que piensa seguir actuando. “Quizá porque he perdido a personas muy cercanas [su hija, Natasha Richardson], me siento con derecho a ser dogmática. Es un viejo dicho: donde hay esperanza, hay vida. Y es verdad, creo que es totalmente absurdo perder la esperanza, pero también lo es basarlo todo en la esperanza. Tenemos que basarnos en hechos, en ayudar. Ayuda, no esperanza. Incluso si ayudas a una sola persona, ya cambias situaciones”, cuenta emocionada. “Mi yerno, Liam Neeson, estaba en La lista Schindler, y cada vez que pienso en esa película me impresiona todos los nombres que Schindler salvó, y aun así no pudo salvar suficientes. Salvar una única vida parece terriblemente pequeño cuando hay tantas, pero si puedo salvar una única vida, ya ha merecido la pena este documental”.

https://elpais.com/cultura/2017/05/19/actualidad/1495208849_335739.html

Vanessa Redgrave,  nueva imagen de Gucci
La tribu de los Redgrave