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sábado, 12 de mayo de 2018

Kanye West califica de “elección” la esclavitud. "Uno escucha decir que la esclavitud duró 400 años. ¿400 años? Parece una elección", asegura el marido de Kim Kardashian. Un evidente ejemplo de que ser rapero y afroamericano no tiene por que ser garantía de que te libres de ser inculto e imbécil. A cualquier hombre de buena voluntad le ofenden sus palabras.

Ni un día sin polémica de Kanye West. La estrella estadounidense de rap ha levantado una nueva polvareda al afirmar que la esclavitud era una "elección". "Uno escucha decir que la esclavitud duró 400 años. ¿400 años? Parece una opción", ha asegurado el rapero de Chicago en una entrevista con la web TMZ de cara a la próxima publicación de sus dos últimos álbumes.

"Estamos en una prisión mental. Me gusta la palabra 'prisión' porque 'esclavos' está demasiado ligada a los negros", ha declarado. "Sé por supuesto que los esclavos no fueron encadenados y embarcados porque así lo quisieran", ha escrito en Twitter tras recibir infinidad de críticas. Pero "no podemos permanecer mentalmente prisioneros durante los próximos 400 años", ha añadido en otro mensaje. West se ha considerado "atacado una vez más por presentar nuevas ideas". Harvey Levin y Charles Latibeaudiere, los periodistas que realizaban la entrevista, casi ni se inmutaron frente al comentario pero otro trabajador del mismo portal sí reaccionó minutos más tarde recriminándole su imprudencia. “Creo que no estás pensando en nada. Lo que estás haciendo ahora es la ausencia de pensamiento”, le espetó Van Lathan cuando West interrogó a la redacción respecto a su opinión y si sentían que él estaba pensando con libertad. “Estoy decepcionado y asqueado”, concluyó el periodista.

La emisión en directo del programa TMZ Live que había durado cerca de una hora terminó justo con la imagen del rapero acercándose al lugar en el que se encontraba Latham para pedirle perdón. Aun así, las redes se incendiaron y otro compañero de estilo musical de West, el rapero Will.I.Am apareció en el programa Good Morning Britain para decir que le partía el corazón escuchar semejantes declaraciones. “Cuando eres esclavo te niegan la educación. Eso es a la fuerza, no lo eliges”, manifestó Will.I.Am.

Pero no fue la única extravagancia que salió a la luz a lo largo de esa conversación que está siendo calificaba como una de las entrevistas más raras concedidas hasta ahora por el cantante. West también dijo: “No me interesa la política, me gusta Trump. Es mi hermano”. Una declaración tras la que se lamentó de que otros raperos hubieran sacado antes al actual presidente de Estados Unidos en sus vídeos musicales y que hayan dejado de apoyarlo ahora que está en la Casa Blanca.

Durante la entrevista también explicó el motivo de su ingreso en un hospital durante más de una semana en 2016: “Estaba drogado”, contó a gritos a la redacción de TMZ. “Me hice una liposuccion para verme bien para ustedes, para que no me llamaran gordo como a Rob (Kardashian), y me dieron dos pastillas diarias”, explicó. Según su relato, fue su intención de dejar los opioides lo que acabó con él en el hospital. “Y después de eso, adivinen cuántas pastillas me dieron al día. ¡Siete!”.

Aclaró que ahora sólo toma dos a la semana porque siente que las pastillas le están matando su visión. Más tarde, en su Twitter, en un último intento de dejar clara su intención en la entrevista dijo: “Nos cortaron la lengua para que no nos pudiéramos comunicar. No permitiré que corten mi lengua”.

El artista, de 40 años y casado con la modelo Kim Kardashian, volvió a frecuentar las redes sociales a finales de abril tras una larga ausencia debida a una depresión y una hospitalización. En estas intervenciones en Internet, además de anunciar sus nuevos proyectos, ratificó su apoyo a su “hermano” Donald Trump, a quien considera como “una energía de dragón”, calificativo que utiliza para sí mismo. Trump, que rara vez replica a los famosos, respondió al mensaje del rapero: “Gracias, Kanye. Genial!”.

El rapero también subió a la red social una foto de sí mismo en la que lucía una gorra roja con el eslogan de Trump Make America Great Again. También desató las especulaciones sobre su futuro político al tuitear "2024", año en el que se celebran elecciones presidenciales.

Numerosos artistas de la comunidad hip-hop, mayoritariamente negra y opuesta al presidente republicano, lo criticaron, pero Yeezy, como lo apodan, recibió el respaldo de columnistas conservadores. En 2005, tras el devastador paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, West había acusado en la televisión al presidente de entonces George W. Bush de “no prestar atención a los negros”.

El martes admitió haberse sentido ofendido porque Barack Obama no lo invitó a la Casa Blanca. En 2009, el presidente demócrata, también negro y nacido en Chicago, lo trató de “bruto” por su conducta en los MTV Video Music Awards, cuando interrumpió la ceremonia para proclamar que Taylor Swift no merecía ser premiada. Obama nunca le llamó para pedirle “disculpas”, lamentó el rapero.

https://elpais.com/elpais/2018/05/02/gente/1525248830_980510.html

domingo, 31 de diciembre de 2017

_- Frank Sinatra. El pasado rojo de La Voz


_- Fragmentos del libro de Martin Smith, Frank Sinatra. El pasado rojo de La Voz

Muchos recuerdan a Sinatra como un artista que se posicionó a favor de Ronald Reagan, que le encantaba pasearse con gángsters y que utilizó a todos los que le rodeaban. Me temo que Sinatra fue todas esas cosas, y otras peores, y ésa es una faceta que no debe ignorarse. Pero hubo también otro Sinatra, un Frank radical, que quedó enterrado por el polvo de los años, por la arena del tiempo. En su momento de mayor popularidad, en los años 40, a Sinatra le tildaban de rojo. Fue una de las primeras estrellas de su era que se posicionó del lado de pobres y oprimidos. Al igual que Pablo Picasso, John Steinbeck, Billie Holiday y Charlie Chaplin, Sinatra utilizó su arte para desafiar el statu quo. En 1946, un periodista le preguntó a Sinatra cuál le parecía el mayor problema al que se enfrentaba América, y su respuesta fue: “la pobreza. Esa es la peor espina… todos los niños del mundo deberían tener su ración diaria de leche.”

Frank Sinatra debutó como solista el 30 de diciembre de 1942 en uno de los santuarios de la era del swing: el New York Paramount Theatre. El espectáculo estaba programado para cuatro semanas y Frank aparecía en último lugar en el cartel, acompañando a Benny Goldman, el rey del swing, el director de banda número uno del país.

Lo que pasó aquella primera noche ha pasado a formar parte de la historia no escrita de la música. Durante una hora, Benny Goodman encandiló al público con su música antes de anunciar “Y ahora, Frank Sinatra”. Frank sacó la cabeza y un pie por las cortinas y se quedó helado. Inmediatamente, las chicas de la platea soltaron un grito ensordecedor. Goodman exclamó “¿Qué coño pasa?” Sinatra sonrió, corrió hacia el micrófono y cantó “For Me And My Gal”. Se hizo el caos.

Sinatra y The Tommy Dorsey Band pasaron a la historia. Hubo problemas contractuales, claro, pero se solucionaron, de una forma u otra. Unos pocos días después del primer concierto en el Paramount, el publicista George Evans asistió a uno de los shows de Sinatra. Vio el impacto que Frank tenía entre los más jóvenes, sobre todo las más jóvenes, y rápidamente se las arregló para ser el agente de Sinatra y convertirle en una estrella. Evans habló con algunos columnistas de la prensa, cuidadosamente elegidos, de un nuevo cantante cuyo éxito iba a ser mayor que el de Bing Crosby, y les invitó a asistir a uno de los espectáculos de Sinatra. Contrató a doce chicas para que se desvanecieran en el momento en que Sinatra entrara al escenario. Pero no tenía por qué haberse molestado: treinta personas se desmayaron de forma espontánea y tuvieron que ser sacadas del auditorio.

Durante las siguientes cuatro semanas, el Paramount estuvo lleno a rebosar. Al acabar el programa contratado, el teatro contrató a Sinatra para cuatro semanas más, esta vez como cabeza de cartel. La histeria en los conciertos llegó al paroxismo, las adolescentes gritaban y se desmayaban, y algunas almas excitables lanzaban sus sujetadores al escenario. Era la era de las bobbysoxers, y Frank era su ídolo favorito. Se las llamaba así por la ropa que llevaban: calcetines [socks] blancos de tobillo con sandalias o mocasines blancos o marrones, falda plisada y suéters color pastel.

George Evans bautizó a su nuevo cliente como “La voz”, y se puso a reescribir su pasado. Le quitó dos años de encima, afirmando que había nacido en 1917 y no 1915, para acercarle un poco a la edad de sus fans. Le presentó como hijo de la depresión, criado entre la pobreza y las penurias. El chico que siempre odió las clases de gimnasia fue convertido en leyenda deportiva, una especie de Paul Robeson blanco. Se suponía que Frank había jugado al rugby como una mole de 150 kg., corrido en la pista de atletismo como Jesse Owens y hecho mates como un Harlem Globetrotter. Los padres de Sinatra, inmigrantes, se convirtieron en americanos de pura cepa, y Dolly, la comadrona de Hoboken, se convirtió en una enfermera de la Cruz Roja que había servido a su país en la Primera Guerra Mundial. De la noche a la mañana, Frank se convirtió en la personificación del sueño americano.

Evans animaba a las bobbysoxers a crear sus propios clubs de fans, a reunirse y a escribir cartas a los periódicos sobre su héroe. Cada club de fans recibía un certificado firmado por Frank. En unos meses, Evans ya les contaba a los periodistas que había más de mil clubs de fans de Sinatra por todo el país, con nombres como The Moonlit Sinatra Club, The Slaves of Sinatra y The Flatbush Girls Who Would Lay Down Their Lives For Frank Sinatra Fan Club. Al menos 250 de estos clubs sacaban su propia publicación, y Sinatra recibía una media de 5.000 cartas cada semana.

Los analistas sociales estaban horrorizados. Decían que las fans de Sinatra eran chicas gordas e insulsas de familias de clase baja a las que nunca nadie invitaba a salir y con pocas posibilidades de llegar a tener novio. Un congresista llegó a decir que Frank era el “principal instigador de la delincuencia juvenil en América”.

La histeria alrededor de la figura de Sinatra no tenía precedentes. En los conciertos de Bing Crosby había chicas que se mareaban, pero nada en comparación con lo que ocurría en un concierto de Sinatra. Muchos se preguntaban cuál podría ser la causa de este delirio colectivo.

Los Estados Unidos habían entrado en la Segunda Guerra Mundial en 1942, dando un vuelco a las vidas de millones de personas. Los psicólogos afirmaban que el fenómeno Sinatra era producto de esa experiencia. Los padres, hermanos y novios ausentes habían dejado un vacío en las vidas de la gente. Para muchos, la música y el cine ofrecían una vía de evasión de las penurias y el horror. Además, la escasez de jóvenes solteros también hacía proyectar las fantasías sexuales sobre un objeto imposible de conseguir, una opción segura. Sinatra era imposible de conseguir en dos sentidos: era una estrella, y por lo tanto estaba fuera del alcance de la mayoría, y estaba “felizmente casado” con Nancy. La adoración hacia Sinatra provocaba unas emociones sexuales en las chicas que muchas ni siquiera entendían.

El mismo cantante dijo, refiriéndose a la atracción que despertaba entre las adolescentes “Los psicólogos han intentado explorar los motivos. Muy simple: eran años de guerra y había una gran soledad. Yo era el chico de la tienda de la esquina, el que se había ido a la guerra”.

Su popularidad también coincidió con el desarrollo de la cultura juvenil, convirtiéndole en el primer ídolo adolescente, el primer icono pop. En el pasado, la niñez era corta. Antes de la Primera Guerra Mundial, muchos niños empezaban a trabajar a los 12 o 13 años. Al llegar a la Segunda Guerra Mundial, la edad en que se abandonaba la escuela había aumentado bastante, situándose entre los 15 y los 16 años. Además, cada vez más hijos de trabajadores cursaban estudios superiores. Estos jóvenes tenían un mayor poder adquisitivo que sus predecesores, y lo gastaban en ropa, maquillaje y música.

En los años 40 se vendieron por primera vez más de un millón de copias de algunos álbumes en Estados Unidos. El “White Christmas” (1942) de Bing Crosby vendió unos 30 millones de copias y las ventas de la grabación de Glenn Millar de “Chattanooga Choo Choo” (1942) fueron también millonarias. Sin embargo, ni siquiera Bing Crosby había conseguido vender más de un millón de copias en los años 30. Este proceso se aceleró en los 50 y 60. El valor de las ventas de discos en EE.UU aumentó de los 10 millones de dólares en los años 30 a los 260 millones en 1956. En 1973 ya había alcanzado los 2.000 millones. En 1970, cada miembro de la población de entre 5 y 19 años se gastó en discos como mínimo cinco veces más de lo que se había gastado en 1955. Frank se subió a este tren al principio, y permaneció a bordo durante todo el trayecto.

Había también otro tipo de fan de Frank Sinatra: la Rosie the Riveter que aparecía en los pósters de reclutamiento de la industria en tiempos de guerra. La Segunda Guerra Mundial dio acceso a las mujeres a muchos trabajos que tradicionalmente habían sido “trabajos de hombre”. Por primera vez, las mujeres trabajadoras podían auto-mantenerse económicamente, y hacían valer su derecho a ser tratadas como iguales. Exigían la “liberación”, aunque ésta sólo supusiera el derecho a fumar, a beber y a acostarse libremente con quién quisieran como sus homólogos masculinos.

Sinatra también tuvo un profundo impacto sobre los jóvenes. A muchos les gustaba su música y a menudo imitaban su estilo: chaquetas amplias y pajaritas. Pero a otros no les hacía tanta gracia. Hay una foto muy conocida en la que aparecen un grupo de marineros lanzando tomates al anuncio de un concierto de Sinatra. El motivo, simple: mientras millones de jóvenes americanos se iban a la guerra (el soldado raso medio ganaba 40 dólares al mes y probablemente iba a pasar años sin ver a su amada), Sinatra se quedó en casa. Había sido considerado no apto para el servicio militar, entre otras cosas, por tener un tímpano perforado. Para empeorar las cosas, Sinatra ganaba un millón de dólares al año y seguramente le hacía perder la cabeza a esa amada que dejaban atrás.

Sin embargo, para millones de personas, y muchas de ellas en las fuerzas armadas, la voz de Sinatra expresaba maravillosamente sus sentimientos de amor, soledad y añoranza. Los títulos de las canciones hablaban por sí mismos: “Saturday Night (Is The Loneliest Night Of The Week)”, “I’ll Be Seeing You”, “When Your Lover Has Gone” y “Homesick That’s All”. Una de las canciones de Sinatra más importantes de aquella era fue “Nancy (With the Laughing Face)”, que salió a la venta en 1945. La canción, escrita por el cómico Phil Silvers, se inspiraba en la hija del cantante, Nancy. La canción de Sinatra a su niña hacía a los soldados pensar en sus propias mujeres e hijos en casa. Como escribió Gene Lees en la revista Down beat, “Decía por ellos lo que los chicos querían decir. Decía para ellas lo que las chicas querían oír”.

 Fuente:
http://www.elviejotopo.com/topoexpress/frank-sinatra-el-pasado-rojo-de-la-voz/