martes, 31 de mayo de 2016

Los gestores del europeismo no saben cómo salir del manicomio. La construcción europea es una casa de locos

Rafael Poch. La Vanguardia

¿Qué es el europeísmo? Obviamente ya no es lo que los eurócratas venían diciendo. Para el sentido común de la gente normal “Europa” ya es sinónimo de deterioro de las condiciones de vida (recortes del estado social y precariedad) y de la impotencia que se deriva de la ausencia de soberanía nacional. Si quieres cambiar las cosas, es inútil actuar en tu país porque las decisiones vienen de “Europa”, una instancia inapelable y situada más allá de todo voto y soberanía.

La primacía del derecho europeo sobre el derecho nacional es una curiosa prisión. “No puede haber opción democrática contra los tratados europeos”, dijo el año pasado Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. Es una construcción legal, pero no legítima porque fue establecida por el propio derecho europeo. Es un golpe de mano autocrático que ha sido tejido a lo largo de décadas entre la general indiferencia del público y que se impone sobre edificios nacionales que, con todas sus imperfecciones son resultado de ese juego institucional que llamamos “democrático”, es decir basado en la división de poderes, la elección, etc.

Hoy toda la construcción europea es una casa de locos. El europeismo se ha vuelto loco. Nadie, ni en la izquierda ni en la derecha, sabe cómo salir del enredo del euro, cómo salir de la austeridad que conduce, en el mejor de los casos, a un estancamiento deflacionario a la japonesa, así que se sigue con lo mismo. ¿Cómo salir de la gran irracionalidad de este manicomio? Claro que hay una lógica en esta irracionalidad: maximizar el beneficio, supeditar lo político a lo financiero y demás, pero es obvio que no es sostenible. Es una lógica loca.

La analogía con los años setenta en la URSS, cuando se sentaron las bases de la autodesintegración del superestado de matriz rusa, es directa. Por más que la eurocracia no sueñe en secreto con ningún socialismo, como era el caso de aquella podrida estadocracia soviética que soñaba con privatizar sus dominios y hacerse con patrimonios heredables, la cuestión de la sostenibilidad de todo el asunto es manifiesta. ¿Cómo se ha podido llegar a eso? Treinta años nos contemplan. Salvo contadas excepciones, dos generaciones de periodistas y expertos en Bruselas han sido incapaces de explicarlo.

Todo esto viene a cuento de la actual revuelta francesa contra el proyecto de reforma laboral que el gobierno francés quiere imponer por decreto, a falta de mayoría en la sociedad y en el Parlamento.

Fue el 12 de septiembre del año pasado. Recién derrotada Grecia, que acababa de tragarse, en julio, algo mucho peor que lo que su gallardo referéndum había rechazado con el 62% de los votos. Y lo dijo en París el ex ministro griego Yanis Varufakis, en la Fiesta de l´Humanite: “Grecia es un laboratorio de la austeridad donde el memorándum se ha puesto a prueba antes de ser exportado. Todo lo que se ha experimentado con Grecia tiene en realidad a Francia en el punto de mira. La estrategia del gobierno alemán es alcanzar el dominio supremo sobre el presupuesto francés”, dijo.

El contenido de la reforma laboral francesa es trabajar más, cobrar menos, precarizar, dar más poder a las empresas y menos a los sindicatos. La indignación se dirige contra el gobierno francés, pero en realidad, Hollande y Valls, no hacen más que aplicar la lógica del europeísmo; la loca lógica de los tratados europeos, de la llamada “estrategia de Lisboa” y del euro.

Todo lo que la reforma laboral francesa contiene se desprende, literalmente, de directivas europeas, como ha explicado Coralie Delaume en un blog de Le Figaro, Las Grandes Orientaciones de Política Económica (GOPE) y otros documentos de la Comisión marcan para la Francia del 2016; el “exceso de sus costes salariales” (cuando aquí en la seguridad social y en la enseñanza se gana menos que en España en términos reales) y de las cotizaciones patronales; el exceso del salario mínimo, la necesidad de reducir las “rigideces” del mercado de trabajo, etc., etc.

“La reforma del derecho laboral deseada e impuesta por el gobierno de Valls es lo mínimo que hay que hacer”, dice ahora Jean-Claude Juncker. Así lo impone el derecho ilegítimo de los tratados europeos, cuyo mandato ha sido tres veces rechazado en las urnas; en Francia y Holanda en 2005, y en Grecia en julio de 2015.

De todo esto se deduce que a la actual protesta francesa le falta poner el acento en una cosa a la que los franceses son, seguramente, los más sensibles de Europa: la reivindicación de la soberanía nacional robada, que es uno de los principales ingredientes del latente malestar francés. Solo recuperando las diversas soberanías nacionales, podría replantearse el “proyecto europeo” sobre bases ciudadanas, en caso de que valga la pena, es decir en caso de que pueda aportar algo a los retos del siglo.

Sea cual sea el resultado de la actual contestación francesa, las raíces estatales-nacionales de la libertad y la democracia, particularmente fuertes en Francia, hacen muy difícil que el robo de soberanía que practica el europeismo no tenga consecuencias rebeldes.

Fuente original:
http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2016/05/28/la-construccion-europea-es-una-casa-de-locos-44370/

lunes, 30 de mayo de 2016

Las carreras con mayor tasa de empleo. Titulaciones universitarias con mayor número de ocupados en el extranjero. Los titulados de la crisis con más empleo son médicos e ingenieros.

Las titulaciones universitarias con mayor y menor salida laboral.
La encuesta emplea datos recogidos entre septiembre de 2014 y febrero de 2015. Y analiza la situación de licenciados y graduados universitarios del curso 2009-2010, con una muestra de 30.000 titulados, entrevistas directas y datos administrativos.







Las titulaciones universitarias con mayor y menor salida laboral.
http://elpais.com/elpais/2015/12/22/media/1450786621_713557.html



domingo, 29 de mayo de 2016

El escritor que quería hacer historia. La crónica de la Guerra Civil de Ludwig Renn

"El escritor que quería hacer historia" Por JULIÁN CASANOVA


Editada en alemán en 1955, ve la luz en España. Es literatura de combate comunista, sin lugar para la retórica o los sentimientos.

La guerra civil española fue en su origen un conflicto interno entre espa­ñoles, pero en su curso y desarrollo constituyó un episodio de una guerra civil ­europea que acabó en 1945. Tras las subida de Hitler al poder, el sentimiento popular antibélico de los años veinte dio paso gradualmente a políticas de rearme y a una crisis de la seguridad internacional. En ese ambiente tan caldeado, para muchos ciudadanos eu­ropeos y norteamericanos, España se convirtió en el campo de batalla de un conflicto inevitable en el que al menos había tres contendientes: el fascismo, el comunismo —o la revolución— y la democracia.

Muchos narraron los hechos de primera mano, en el frente o en la retaguardia, transmitiendo al mundo historias de horror, heroicidad, compromiso y traiciones. Con las Brigadas Internacionales llegaron a España obreros manuales, aventureros en busca de emociones, intelectuales y profesionales de clases medias, corresponsales de guerra y escritores. La mayoría tenía claro que el fascismo era una amenaza internacional y España era el lugar apropiado para combatirlo. Se habían sentido atraídos por el Partido Comunista, que les daba amparo y una doctrina fuerte a la que agarrarse, en un momento en el que en París confluyeron un montón de exiliados de la Europa oriental, central y balcánica, huidos de la represión fascista y dictatorial.
Ludwig Renn, aunque representaba todo eso, era un tipo singular. Nacido en una familia aristocrática de Dresde en 1889, Arnold Vieth von Golssenau combatió como oficial en un regimiento de Sajonia durante la I Guerra Mundial, una experiencia militar que relató con éxito en Krieg (guerra), en 1929, y continuó en Nachkrieg (posguerra), en 1930, cuando ya había abandonado el Ejército y su clase, incluido su nombre, para abrazar el comunismo y la ortodoxia estalinista.

Con el ascenso nazi al poder, estuvo en la cárcel año y medio y, tras ser liberado, huyó a Suiza, donde se enteró de la sublevación militar contra el Gobierno republicano en España. A principios de octubre de 1936 se subió a un tren con destino a Cerbère y después a Barcelona. Así comienza su crónica de la guerra civil española, editada en alemán en 1955 y que ve ahora la luz por primera vez en España, más de 600 páginas de literatura de combate comunista, sin apenas lugar para la retórica o los sentimientos, porque “el amor en el campo de batalla es una invención de los escritores. En el frente, la vida real no deja hueco a esos lujos”.

Alejado, por tanto, de las fantasías de los “tibios” burgueses de izquierda que nunca se jugaron el cuello, Ludwig Renn describe lo que él considera la auténtica realidad, dando fe, desde el principio hasta el final, del relato oficial comunista, frente a “anarcofascistas” (amigos del desorden y de la “palabrería”, inservible en la guerra); “socialtraidores”, representados por Largo Caballero y el “redomado golfo” Indalecio Prieto, y espías trotskistas y del POUM.

Renn arriesgó su vida en primera línea de fuego, como había hecho ya en la Guerra Mundial, primero como dirigente del batallón Thälmann y después como jefe del Estado Mayor de la XI Brigada Internacional. Estuvo en todas las grandes batallas, desde Madrid hasta Brunete, pasando por el Jarama y Guadalajara, hasta que a comienzos de septiembre de 1937 emprendió, con pasaporte español —Hitler le había despojado de la nacionalidad alemana—, una “misión oficial” de propaganda a favor de la República por Estados Unidos, Canadá y la Cuba de Batista.

El 21 de septiembre de 1938, Juan Negrín, presidente del Gobierno de la República, anunció en Ginebra, ante la Asamblea General de la Sociedad de Naciones, la retirada inmediata y sin condiciones de todos los combatientes no españoles en el Ejército republicano, con la esperanza de que el bando franquista hiciera lo mismo. Quedaban entonces en España aproximadamente un tercio de todos los que habían llegado para luchar contra el fascismo, y el 28 de octubre, un mes después de su retirada del frente, las Brigadas Internacionales desfilaron en Barcelona ante más de 250.000 personas. Allí estaba Renn, quien permaneció en España hasta la caída de Cataluña. De allí pasó a Francia, después a México y regresó a Alemania 10 años después.

El problema de la República, concluyó Renn, no fue “la falta de experiencia militar”, que tampoco la tenían, según él, las tropas de Franco, sino “el guirigay entre partidos”, donde sólo el comunista mantuvo el tipo: sin él, y sus “abnegados camaradas y amigos”, la República española “hubiera sido borrada del mapa en un santiamén”.

Renn no era sólo un escritor comprometido, que luchaba con la pluma y la palabra contra el fascismo. Como les dijo a algunos de sus colegas famosos en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en julio de 1937, él peleaba en el frente y había dejado la pluma porque no quería “escribir historias, sino hacer historia”.

La guerra civil española. Crónica de un escritor en las Brigadas Internacionales. Ludwig Renn. Traducción de Natalia Pérez Galdós. Fórcola Ediciones. Madrid, 2016. 721 páginas. 39,50 euros.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/19/babelia/1461073120_649026.html

“La campaña contra el ISIS causará otros tres millones de desplazados en Irak” La 'número dos' de la misión de la ONU en Irak, Lise Grande, estima que la ofensiva iraquí para liberar Faluya es un ensayo para la de Mosul.

Que el Estado Islámico (ISIS) está perdiendo la batalla en Irak es algo que poco a poco comienza a quedar claro. Lo que está en el juego ahora es si las fuerzas iraquíes y sus aliados internacionales serán capaces de acabar con la presencia de la organización yihadista en Faluya y Mosul sin repetir errores del pasado o generar futuros problemas de mayor envergadura. Lise Grande, número dos de la Misión de Naciones Unidas en Irak (UNAMI) y coordinadora de asuntos humanitarios, advierte de que el apoyo humanitario de la comunidad internacional será clave en los próximos meses para evitar que los millones de desplazados que generarán estas operaciones militares se sientan marginados o se vean obligados a refugiarse en Europa.

“Faluya es un ensayo. Si funciona bien, se acelerará la campaña para recuperar Mosul (el bastión del ISIS en Irak)”, explica Grande en una entrevista con EL PAÍS en el marco de la Cumbre Humanitaria Mundial que se celebra este lunes y martes en Estambul. La toma de Mosul, la principal ciudad del norte del país y desde donde el ISIS proclamó su califato en 2014, revierte especial importancia ya que su captura significaría prácticamente el fin de la organización de Abubaker al Bagdadi en Irak; pero la ofensiva para liberarla se ha retrasado en varias ocasiones porque los diversos grupos que pretenden participar en ella (Fuerzas Armadas, milicias chiíes, combatientes suníes, facciones kurdas) no se ponen de acuerdo.

Sin embargo, la representante de la ONU da fe de que la estrategia del Ejército iraquí ha cambiado desde la toma de Ramadi el pasado diciembre, que prácticamente hubo de dejar en ruinas para liberar del ISIS, y asegura que se han puesto en práctica medidas para superar las suspicacias entre las Fuerzas Armadas iraquíes, predominantemente chiíes y habitualmente apoyadas por milicias con un claro perfil radical, y la población local de las regiones aún ocupadas por el ISIS, eminentemente suní. Entre ellas, evacuar a la población civil antes de atacar y tratar de garantizar un rápido retorno a sus hogares tras la liberación, para evitar que se conviertan en desplazados. “El Ejército está cambiando la forma en cómo actúa. Hay menos destrucción y busca minimizar el impacto en los civiles”, subraya Grande.

Pero, por muchas medidas de protección que se tomen, habrá refugiados. Y no serán pocos. “Antes de la aparición del ISIS, había un millón de desplazados en Irak, producto de la violencia sectaria entre 2006 y 2008. Pero desde que el ISIS entró en escena, la situación ha empeorado de forma dramática. Actualmente hay 3,4 millones de iraquíes desplazados por la fuerza. Gente que lo ha perdido todo”, explica Grande: “Y nuestra estimación es que, a medida que la campaña para acabar con el ISIS se intensifique, en torno a tres millones de personas se verán obligadas a abandonar sus hogares en los próximos meses”.

Es decir, este mismo año, Irak podría ver prácticamente doblado el número de personas que necesitarán asistencia, cobijo, comida, agua, mantas y medicamentos para sobrevivir. Precisamente en un momento en que ni el Ejecutivo iraquí, ni el Gobierno regional kurdo pueden hacer frente a tamaños gastos. “Los ingresos de Bagdad han caído un 40 % en un año debido a que el precio del petróleo se ha desplomado. Es catastrófico”, lamenta Grande. Y por el momento la ONU solo ha logrado recaudar el 26 % de los 861 millones de dólares que estima serán necesarios para atender esta crisis humanitaria durante 2016. “Ni el Gobierno iraquí ni el kurdo pueden hacer esto por sí solos. Y en el fondo, están luchando contra el ISIS en nuestro nombre. Y están contra la pared. Se merecen nuestra solidaridad”, subraya la representante de UNAMI.

Además, advierte Grande, el 95 % de los desplazados iraquíes son suníes, un grupo religioso que ya de por sí se siente marginado por las autoridades chiíes de Bagdad, por lo que abandonarlos a su suerte solo podría tener consecuencias negativas. Una es que se vean obligados a emigrar fuera del país, principalmente hacia Europa, provocando una crisis de refugiados similar a la vivida en 2015 con los sirios. La otra es que se refugien en opciones radicales como el ISIS (no en vano la caída de Mosul en manos de los yihadistas tuvo mucho que ver con las injusticias sufridas por los suníes durante el gobierno de Nuri al Maliki). “Podría ocurrir que venciésemos al ISIS en la batalla por Mosul –sostiene Grande-, pero que terminemos por perder Irak por no ser capaces de dar la necesaria asistencia humanitaria a la población local”.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/23/actualidad/1464025427_857290.html

sábado, 28 de mayo de 2016

El viraje a la derecha de Hillary y Bill Clinton y Paul Krugman para frenar a Bernie Sanders

¿Se acuerdan cuando hace unas semanas Hillary Clinton se quejaba de que los Demócratas no la consideran “progresista”? La gran victoria de Bernie Sanders en Wisconsin puso fin a esa táctica y desencadenó el viraje a la derecha de Paul Krugman y de Hillary y Bill Clinton, lo cual inadvertidamente le da la razón a Bernie cuando niega que son progresistas en las cuestiones más importantes.

Esta última semana, el discurso de Hillary y sus representantes se ha movido a la derecha y han cambiado de postura respecto los asuntos más relevantes. De hecho, en varios casos la deriva a la derecha va más allá de las políticas que practicaron hace una década - a pesar de que estas políticas demostraron ser un fracaso. Sin darse cuenta también han demostrado cuán terribles fueron las políticas que resultaron del tan alardeado “pragmatismo” de Clinton y de su compromiso con las demandas más extremas de los Republicanos. Este es el caso de la infame “reforma” de la seguridad social de Clinton — una política que ambos Clintons defendieron. Tom Frank detalla en su nuevo libro titulado Listen, Liberal como el “pragmatismo” de los Clintons y su entusiasmo por trabajar con las peores facciones del Partido Republicano llevaron a la “reforma” de la seguridad social. Zach Carter justo acaba de escribir el artículo que yo planeaba escribir sobre esta farsa. Lo ha titulado “Nada de lo que Bill Clinton dijo para defender su Reforma de la Seguridad Social es cierto”: les recomiendo leerla.

Como criminólogo (también soy asesor económico de Bernie), voy a dedicar la primera de dos columnas sobre el viraje de Hillary a la derecha al intento de Bill Clinton de defender tanto sus políticas sobre drogas como la acusación de Hillary a los consumidores negros de “super-depredadores”. La segunda columna explica como Paul Krugman al hablar de la banca se ha unido a esta deriva derechista con tal de apuntalar el giro de Hillary.

Bill defendió sus políticas que contribuyeron a aumentar el encarcelamiento masivo de negros y Latinos por delitos relacionados con las drogas en el mismo mitin de campaña del pasado 7 de abril que llevó a Zach Carter a ridiculizar su defensa de la reforma del “Bienestar”. El discurso de Bill fue muy protestado por los miembros de Black Lives Matter, lo cual llevó a que Bill se saliera del guión atacando vehemente a algunos de los manifestantes y dio pie también saliera en defensa de su proyecto de ley sobre la delincuencia y de que Hillary atacara a los “super-depredadores”.

Bill planteó cuatro puntos esenciales en relación a la delincuencia en su intento de defenderse y de atacar a los manifestantes. En primer lugar, reclamó que su proyecto de ley contra la delincuencia hizo reducir mucho el crimen. La realidad es que la delincuencia callejera estaba reduciéndose antes de su proyecto de ley y la tendencia continuó después. (Los crímenes financieros de la élite estaban disparándose gracias a la lucha de Clinton por las tres “des”: la desregulación, des-supervisión y de facto des-criminalización de las finanzas — pero los Clintons y los autores y difusores del mito de los negros y latinos “super-depredadores” miraron hacia otro lado).

En segundo lugar, Bill alegó que todo lo malo de su proyecto de ley contra la delincuencia era debido a las demandas de los Republicanos. El libro de Tom Frank muestra como el “pragmatismo de los Clinton y las promesas de trabajar con la derecha más dura le llevó a elaborar un proyecto de ley que produjo la reclusión masiva de americanos. Este problema estaba agravado por la estipulación de las sentencias que castigaba a los consumidores de cocaína en crack cien veces más severamente (por peso) que a los consumidores de cocaína en polvo. Parece probable que los encargados de elaborar el borrador de la ley no sabían que los principales consumidores de cocaína en crack son negros y Latinos y que, en cambio, la cocaína en polvo la consumen mayoritariamente los blancos. Amplios sectores de la población respondieron con lo que los científicos sociales llaman un “pánico moral” respecto al consumo de la cocaína en crack a pesar de tener efectos idénticos a la cocaína en polvo. El proyecto de ley de Bill recibió apoyo de ambos partidos, incluido Bernie.

Lo que Bill no discute, pero si que enfatiza el libro de Tom Frank, es que la inmensa desigualdad racial en las penas impuestas — y su falta de fundamento dada la equivalencia química entre ambas sustancias — se puso de manifiesto el primer año de la ley. En 1995, la Comisión de Armonización de Penas de los Estados Unidos había recopilado los datos, había llevado a cabo los análisis y había hecho el esbozo para poner fin a tal disparidad — y Bill y el Congreso Republicano sin demora se pusieron pragmáticamente a trabajar mano a mano para bloquear la derogación de la desigualdad racial en las penas. Después de abandonar el poder, Bill se disculpó repetidamente por su Ley sobre la delincuencia pero hace unos pocos días en Filadelfia volvió a alabar su desastrosa ley. Se está posicionando excepcionalmente a la derecha cuando sigue sus instintos naturales al salirse de guión.

En tercer lugar, Bill se ha desviado tanto a la derecha que ha resucitado una postura racista que Hillary en su día promovió (y de la que después se desdijo). Hillary agredió a los consumidores negros de crack calificándolos como “super-depredadores”. Esta expresión fue acuñada con tal de generar pánico moral y así producir el encarcelamiento masivo de negros. La CNN se hizo eco del uso que hizo Hillary del término:
“Suelen ser los tipos de chicos que llamamos ‘super-depredadores’” dijo Clinton en un mitin en 1996, cuando la delincuencia era una preocupación pública importante, según las encuestas del momento. “Sin consciencia, sin empatía… podemos hablar de por qué acabaron así pero primero tenemos que hacerlos arrodillar”.

Hillary estaba citando a tres autores de la ultraderecha que habían tenido cargos oficiales durante el gobierno de Reagan. Ninguno de ellos era criminólogo pero aun así afirmaban que el crecimiento de los “super-depredadores”, mayoritariamente negros, era tan grande que deberíamos estar suficientemente aterrorizados como para apoyar una “guerra” a gran escala contra los consumidores de droga negros y Latinos. No solo acuñaron el término de “super-depredadores” y enfatizaron que eran principalmente negros – sino que les llamaron “asilvestrados”. La palabra que se usa para referirse a los animales que una vez fueron domésticos y pasan a vivir en las condiciones de un animal salvaje. Los consumidores de crack negros eran demonizados como subhumanos – animales salvajes cuyos ancestros habían sido en algún momento domésticos (como esclavos) y los cuales, como Hillary reclamó, debían ponerse de rodillas como perros adiestrados. Nada de esto era verdad pero las mentiras racistas permitieron crear el pánico moral que tanto daño creó a nuestra Nación. El libro de Michelle Alexander, The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness hace un tratamiento excelente de este vergonzoso resultado.

Hillary con el tiempo (en 2016) se retractó de haber empleado la expresión y meme racista “super-depredador”. Bill lo ha desenterrado porque se puso nervioso y rabioso con los manifestantes de Black Lives Matter pero en una intervención no planificada deshizo el discurso que habían trazado reflexivamente.

En cuarto lugar, Bill atacó a los manifestantes de Black Lives Matter de forma vergonzante. De hecho, su ataque fue el resultado de su disparatado intento por apoyar el uso de la expresión “super-depredadores” por parte de Hillary meses después de que ella se retractara. Bill invocó los mismos mitos racistas y usó el mismo lenguaje racista que usaron hace una década a pesar de que ha sido completamente desacreditado por los criminólogos. La CNN menciona esto al respecto del mitin de Filadelfia:

Él también defendió que Hillary Clinton usara la expresión ‘super-depredadores’: “No sé como caracterizaría los líderes de las bandas que hacían que niños de 13 años se colocaran de crack y los mandaban a las calles a asesinar otros niños afroamericanos” dijo el ex-presidente. “Quizás ustedes pensaron que eran buenos ciudadanos — ella no”.

(Bill también parece haberse hecho venir bien la escena del interrogatorio de la película LA Confidencial “Estabas colocado, Ray?”). Evidentemente, los activistas de Black Lives Matter nunca han sugerido que los “buenos ciudadanos” “asesinan” “niños”. El hecho que Bill lo afirmara muestra que estaba aterrado por la gran victoria de Bernie en Wisconsin. La narración que hace Bill sobre los “líderes de las bandas que hacían que los niños de 13 años se colocaran de crack y los mandaban… a asesinar otros niños afroamericanos” es un mito racista. Incluso los autores de ultraderecha que inventaron el término “super-depredador” y calificaron a los consumidores negros de crack como animales abandonaron la expresión y sus demandas hace unos cinco años. Bill ha ido más allá que la ultraderecha al desenterrar estos mitos racistas asegurando que eran y son acertados y haciendo la absurda afirmación de que los activistas de Black Lives Matter apoyan a los asesinos de los niños negros.

Postscript (added at 4:50 p.m. CDT April 9, 2016)
¿Cuán desastroso fue el discurso sobre la delincuencia de Bill en el mitin de Filadelfia? Justo acabo de encontrar una editorial del Wall Street Journal que han publicado bajo el título de “En defensa de Bill Clinton”. La editorial del equipo del WSJ elogia a los Clintons por “decir la verdad” sobre los “super-depredadores”, asevera falsamente que la ley de la delincuencia es lo que redujo el crimen y aplaude que haya dicho que los miembros de Black Lives Matter busquen defender aquellos que asesinan los niños negros. Los subordinados de Murdoch también incluyen a los demócratas y a los “agitadores” (otro meme racista que el WSJ desentierra después de treinta años para este editorial) de Black Lives Matter sobre por qué deberían alabar que Bill exhume la ficción racista de los “líderes de las bandas que hacían que los niños de 13 años se colocaran de crack y los mandaban a las calles a asesinar otros niños afroamericanos”... seguir

http://www.sinpermiso.info/textos/el-viraje-a-la-derecha-de-hillary-y-bill-clinton-y-paul-krugman-para-frenar-a-bernie-sanders

viernes, 27 de mayo de 2016

Raíces amargas y dulces frutos

El historiador griego Diógenes Laercio atribuyó a Aristóteles la reveladora síntesis del proceso de descubrimiento científico en la frase: “Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos”. En España, pareciera que sabemos mucho del amargor y que, incluso, se producen magníficos frutos pero su recolección y producción acaba en muchas ocasiones fuera de nuestras fronteras.

Eso que tantas veces se ha dado en llamar un “cambio de modelo económico” o una “diversificación de opciones productivas” tiene una raíz en la investigación. Sin embargo, la mera observación de la realidad permite afirmar que en España se producen situaciones indeseables como el desajuste entre educación y planificación estructural del sistema productivo y del mercado de trabajo. Muchos jóvenes con una extraordinaria formación abandonan el país para que esas capacidades sean aprovechadas por otros. Una inversión en capital humano a cargo del bolsillo propio para beneficio y regocijo más allá de nuestras fronteras.

El sistema científico patrio –a pesar de defectos y dificultades variados- genera muchos de los mejores físicos, ingenieros, médicos o matemáticos internacionales pero desperdicia o transfiere gran parte de ese talento. No es sólo cuestión de sueldos, sino de proyectos y de creer en la investigación tanto básica como aplicada. No son sólo esquemas de incentivos económicos sino sistemas de ilusión. Por eso, se equivocan aquellos que proponen iniciativas para el retorno de investigadores basadas únicamente en una mejora de sus condiciones salariales. Los científicos necesitan proyectos que les motiven para volver.

Una oportunidad para romper las trabas y las oportunidades perdidas está que la participación española en los proyectos científicos de alto nivel europeo se concrete en la acogida de instalaciones científicas base para el desarrollo de esos proyectos. ¿Cómo es posible que algunos investigadores españoles consigan recurrentemente financiación para investigación básica en dura competencia internacional y en España no se desarrolle ninguna infraestructura tangible aplicada ligada a esos proyectos? ¿Cómo puede soportarse la idea de que otros estados miembros de la UE corran a aprovechar ese conocimiento generado apostando ellos por esas infraestructuras?Lo curioso es que hay un aspecto en el que se ha mejorado de forma muy importante: la capacidad de los científicos españoles para expresar en términos de rentabilidad económica y social la aplicación práctica de sus investigaciones. De hecho, algunos de ellos están en las cúpulas de los principales consorcios de investigación internacionales.

Muchas de estas reflexiones vuelven a mi mente cuando he conocido con cierta profundidad la posibilidad de que España –en concreto en Granada- acoja la instalación de un acelerador de partículas en el marco del proyecto internacional IFMIF (International Fusion Materials Irradiation Facility), desarrollado entre la UE y Japón. En particular, en la fase DEMO-Oriented Neutron Source (DONES). Este acelerador cuenta ya hoy con una acoja demanda brutal antes siquiera de construirse y pueden generar aplicaciones esenciales para avances desde en nuevos materiales hasta diferentes vertientes de la salud. Que esta instalación se localice en España sería un hito. Y no es sólo que sea rentable en un plazo corto de tiempo sino que es auto-sostenible y en tan sólo una década podría generar miles de empleos directos e indirectos acumulados. Muchos de ellos de investigadores (retornados o no) pero también de trabajadores de distintos sectores que se beneficiarían en paralelo como servicios auxiliares o aplicados.

Si se cuenta con la base científica, la capacidad de aplicación práctica y las habilidades de gestión, parece claro que el apoyo público y coordinación entre administraciones no pueden ser el eslabón perdido. Aunque ha habido más recientemente alguna señal de mayor voluntad política, todavía hace falta desde el ámbito de la acción pública más impulso y arrojo específico al mencionado proyecto de acelerador y a otros. En este contexto, una reflexión final: no olvidemos lo que era la ciencia en España hace cuarenta años y lo que es y ha alcanzado hoy en día. Y debemos aprovecharlo.
Santiago Carbó Valverde es catedrático de Economía de la Bangor University e investigador de Funcas y CUNEF. @scarboval

http://elpais.com/elpais/2016/05/24/ciencia/1464081951_497823.html

El genio matemático que buscaba la verdad Grothendieck es, para muchos, el matemático más grande del siglo XX; su trabajo en Geometría Algebraica abrió vastos horizontes por explorar en los años venideros.

Nació en 1928 en Berlín, fruto de la relación de Alexander “Sascha” Shapiro, un judío anarquista ruso, y Hanka Grothendieck, una joven alemana que había abandonado su familia burguesa para unirse a una compañía de teatro ambulante. Su padre, que con 14 años se unió a la revolución y con 17 fue condenado a cadena perpetua por el régimen zarista, se ganaba la vida como fotógrafo callejero en la ciudad, a donde había conseguido huir clandestinamente de la condena a muerte impuesta por el recién instaurado régimen comunista en Rusia.

De 1934 a 1939 Grothendieck vivió en Hamburgo con una familia adoptiva, mientras sus padres participaban en la Guerra Civil española junto a los anarquistas. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, poco después de reunirse con su madre, ambos fueron internados en el campo de concentración de Rieucros. Mientras, su padre fue retenido en el campo de La Vernet y posteriormente deportado en 1942 a Auchswitz, donde, con el nombre de Alexander Tanaroff, figura en la lista de víctimas del Holocausto. Ese mismo año Grothendieck fue acogido en el hogar infantil La Guespy, donde cursó estudios de Bachillerato. Al terminar la guerra, se mudó con su madre a un pequeño pueblo a las afueras de Montpellier. En aquella época lograban subsistir gracias a una pequeña beca del Ministerio Francés y a los trabajos eventuales que Grothendieck conseguía en la vendimia.

También trabajó en las conjeturas de Weil, que logró finalmente probar su estudiante Pierre Deligne (también ganador de la medalla Fields en 1978 y del premio Abel en 2013); y desentrañó, aunque no llegó a publicar, la llamada Teoría de Motivos, sobre la que enuncia sus conjeturas estándar, que aún hoy permanecen sin demostrar. Fruto de estos trabajos le concedieron la medalla Fields en el Congreso Internacional de Matemáticos de Moscú de 1966. No fue a recogerla, en protesta por las políticas de represión de la Unión Soviética.

Estas mismas convicciones pacifistas le hicieron abandonar el IHES en 1970, tras descubrir que se financiaba con fondos del Ministerio de Defensa. En esos momentos, ante el “estancamiento espiritual” que le supuso su absorbente dedicación a las matemáticas, rechazó también todas las actividades matemáticas tradicionales. Junto con otros colegas, fundó el movimiento pacifista y ecologista Vivre et Survivre y se retiró a un pequeño poblado a las afueras de Montpellier.

En ese primer periodo de retiro mantuvo cierta conexión con el mundo académico, dictando cursos en el prestigioso College de France, aunque trataban más de ecología y paz que de matemáticas. En 1972 adquirió la nacionalidad francesa (hasta entonces era apátrida), para acceder a una plaza de profesor en la Universidad de Montpellier. Desde ese momento hasta su jubilación en 1988, trabajó en tal universidad, continuando sus investigaciones matemáticas fuera de los estándares oficiales: sin publicar y con escasos contactos con otros colegas.

Sus estudios en matemáticas comienzan, sin pena ni gloria, en la Universidad de Montpellier (entre 1945 y 1948). Tras un corto periodo en París, en 1950 fue a la ciudad de Nancy para hacer el doctorado con L. Schwarz en Ánálisis Funcional. En este momento comienza a despuntar. Le propusieron 14 posibles cuestiones entre las que trabajar. Las resolvió todas. El problema que escogió para la defensa de la tesis en 1953, lo abordó con una aproximación novedosa, tremendamente fructífera en amplios campos de las matemáticas.

Al terminar su tesis cambió de dominio a la Geometría, y en 1956, a su regreso a París, propuso una aproximación totalmente renovadora de la rama algebraica. Su creación de la noción de esquema, de la teoría K, y su prueba del teorema Riemann-Roch general supusieron un enfoque revolucionario.

Su primera posición permanente fue en el IHES, un instituto privado de investigación fundado en 1958 en París con vocación de ser el epicentro del terremoto matemático que estaba comenzando. Allí inició, con ayuda de lo mejor de la comunidad internacional, los Seminarios de Geometría Algebraica, del que se publicaron siete volúmenes; y la redacción de sus Elementos de Geometría Algebraica, del que publicó cuatro de los 12 libros proyectados. Estos escritos suponen una revolución de la Geometría, no sólo por la demostración de teoremas hasta entonces fuera del alcance, si no por su profundización en conceptos básicos, como “punto” y “espacio”.

En esta época escribió también miles de páginas con meditaciones no-matemáticas, que distribuía entre sus allegados y colegas más cercanos. Destacan Récoltes et Semailles, donde repasa su trayectoria vital en el mundo matemático, y La Clef des Songes, donde explica su descubrimiento de Dios. Grothendieck, siguiendo la senda de Descartes, Pascal o Leibniz ha contribuido a introducir a las Matemáticas como parte de una empresa más ambiciosa: la aventura espiritual del ser humano.

En 1988 recibió, junto con Pierre Deligne, el premio Crafoord de la Real Academia Sueca de las Ciencias. El reconocimiento va acompañado de una cuantiosa suma de dinero, que rechazó ya que "dado el declive en la ética científica, participar en el juego de los premios significa aprobar un espíritu en la comunidad científica que me parece insano" y porque "mi pensión es más que suficiente para mis necesidades materiales y las de los que de mi dependen".

En 1990, buscando un mayor retiro de la vida pública, volvió a mudarse, esta vez a una pequeña aldea en un parque natural cerca de los Pirineos franceses. Su paradero, por expreso deseo suyo, permaneció desconocido para la comunidad matemática y el público general. Allí continuó sin publicar nada y prosiguió su vida en el pueblo de una manera cercana a sus convecinos. En la última década decidió dar un paso más y restringió todo contacto con el exterior, viviendo sus últimos años una vida prácticamente eremítica, ajena al impacto que, a día de hoy, siguen teniendo sus ideas.

Alberto Navarro Garmendia es investigador predoctoral en el Instituto de Ciencias Matemáticas y José Navarro Garmendia es profesor en la Universidad de Extremadura.
http://elpais.com/elpais/2014/11/14/ciencia/1415960785_865896.html?rel=mas

jueves, 26 de mayo de 2016

Silvio canta en Vallecas gratis.


La cultura: ¿producto o derecho?
Abrió la noche Ismael Serrano, que esta vez no ejercía solo de artista, sino también de organizador. Recordó la primera vez que tocó junto a Silvio Rodríguez, en Santiago de Chile en 1997. Se trataba de un homenaje a Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino que varios asistentes lucían en su camiseta. Más allá de la opinión que nos merezca el personaje, la vigencia de su figura demuestra que sus demandas de fraternidad universal están lejos de ser satisfechas. Y que sigue teniendo unos cuantos partidarios. Dicho esto, el concierto tenía una inspiración más modesta y reciente: la gira gratuita de Silvio Rodríguez por los barrios más pobres de La Habana, basada en la idea de que la cultura no es un producto, sino un derecho al que todos deberíamos tener acceso.

Serrano se mostró feliz de haber podido traducir la idea a Vallecas, su barrio, gracias a la presencia desinteresada de los artistas y a la colaboración de “un ayuntamiento al servicio de la gente”. Abrió con la canción 'Vine del norte', donde se cita a Silvio Rodríguez, cerró con su himno “Papá, cuéntame otra vez” y demostró su gran momento creativo con 'La llamada', probablemente la canción que mejor refleja el momento político que atraviesa España desde 2008 (además de ser la primera en la que se utiliza la palabra “precariado”).

Falta de infraestructura
¿Funcionó el experimento del concierto gratuito en barrio humilde? Mi opinión es que no. De hecho, no podía funcionar. Una iniciativa así requiere una infraestructura y organización mayor. Debe ser un esfuerzo institucional a largo plazo, no una iniciativa de tres superventas. Para que todo hubiera transcurrido como la precisión de un reloj hubieran hecho falta muchas cosas. Por ejemplo, aseos mejor repartidos, que permitieran a la gente usarlos y poder volver al sitio desde donde veía el concierto, hazaña que resultó imposible en la noche de miércoles. También era necesario poner barras en el recinto para que los bares y “tiendas de chinos” de la zona no se vieran totalmente desbordados por la demanda.

A las dos horas de comenzar el acto, ya no quedaban aguas, cocacolas o cervezas frías en casi ningún sitio. Por no quedar, no quedaba ni espacio para acceder a los bares, también por la mala suerte de que esa noche a la misma hora se televisaba una semifinal de Champions con un equipo madrileño. El tirón de Silvio Rodríguez es tal que echando un vistazo a Facebook descubrías que al concierto había venido gente de sitios tan lejanos como Murcia o el País Vasco. Por supuesto, también de las afueras de Madrid, muchos de los cuales tuvieron que dejar el concierto a medias porque su último cercanías en un día laborable salía a las 23.30. Resumiendo: mucho que mejorar en una idea espléndida que merece apoyo institucional sostenido.

El concierto, además, tenía carácter solidario, recaudar fondos para los damnificados del terremoto de Ecuador. Resultaba un poco triste abandonar el recinto y ver que las urnas instaladas apenas tenían un dedo de monedas y billetes. No están los tiempos para muchos dispendios, pero hablamos de artistas que cobran entre veinte y cincuenta euros la entrada (algo más nos podríamos haber estirado). A pesar de todo, se registró un éxito absoluto de asistencia. Acudieron unas siete mil personas. ¿El momento más gracioso? Cuando una pareja de sudamericanos llegaron abrazos y convencidos de que quien tocaba era Alejandro Sanz. La verdad es que, en ese momento, estaba sonando 'Sin tu latido', de Luis Eduardo Aute, la canción que más se acerca al estilo del autor de 'Corazón Partío'.

¿El minuto más surreal?
Cada estribillo o comentario político era respondido con gritos de “Sí se puede”, pero la aparición de Silvio Rodriguez hizo que los asistentes los cambiaran por los de “No se ve, no se ve, no se ve”. Rodríguez toca con gorra, gafas y auriculares, sentado en mitad del escenario. Costaba atisbar su figura si no estabas en las primeras filas, ya que no había pantallas. Su respuesta es que aquí no se venía a ver, sino a escuchar. Demostró encontrarse en forma rozando los setenta, pero también quedó claro que un auditorio saturado al aire libre no es el lugar idóneo para paladear su repertorio, repleto de armonías ensoñadoras con arreglos delicados de flauta travesera.

Si cabe hacerse una idea de un acto cultural por las celebridades que aparecen, aquí podemos decir que Alberto Garzón se hartó de dar besos y hacerse fotos poco antes de que empezara la música. Dos horas más tarde, Juan Carlos Monedero aplaudía entusiasta cuando Luis Eduardo Aute proponía cambiar el significado de PIGS (la zona europea sojuzgada por la deuda) por una federación solidaria bautizada como Países Integrados del Gran Sur. También juraría que me crucé con Javier Corcuera, autor el documental “La espalda del mundo” (2000), donde se cuentan las historias de gente excluida en todo el planeta, desde un niño de los suburbios de Lima hasta un afroamericano en el corredor de la muerte, pasando por el acoso político a la primera parlamentaria kurda de Turquía.

El planeta cantautor puede parecer muerto, pero siempre resurge cuando se anima la disidencia política, ya sea el antifranquismo, el movimiento antiglobalización o los procesos post-15M. Un respeto.

http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-05-05/silvio-rodriguez-aute-ismael-serrano-vallecas-experimento-che-guevara_1195261/

miércoles, 25 de mayo de 2016

El matemático al que los dioses susurraban fórmulas imposibles. Una película relata la vida de Srinivasa Ramanujan, un matemático indio autodidacta que revolucionó esta ciencia a principios de siglo.

En 1913, el matemático G. H. Hardy recibió una carta con un contenido increíble. El autor era un joven indio, Srinivasa Ramanujan, capaz de producir fórmulas inverosímiles pese a no haber recibido una educación formal en matemáticas puras. Aunque al principio respondió con escepticismo, Hardy acabó llevando a Ramanujan desde Madrás, en el sur de la India, al Trinity College de Cambridge (Reino Unido) para tratar de desentrañar el secreto de aquel genio autodidacta.

Aquel fue, según diría después Hardy, el único suceso romántico de su vida. Su encuentro sirvió para mostrar al mundo trabajos como las fórmulas que permitían calcular a gran velocidad los infinitos decimales del número pi. Hoy, un siglo más tarde, el legado de la breve vida de Ramanujan sigue influyendo en matemáticas, física o computación.

La historia de ese encuentro es la que se cuenta ahora en El Hombre que conocía el infinito, una película que se estrenará el 13 de mayo y que protagonizan Jeremy Irons (Hardy) y Dev Patel (Ramanujan). Desde sus orígenes, se relata este encuentro improbable, entre un indio religioso, casado con una niña de 10 años y practicante de una religión que no le dejaba cruzar el mar, con un racionalista ateo miembro de la élite intelectual eurocentrista de la época.

“No creo en la sabiduría inmemorial de Oriente, pero creo en ti”, le dice en un momento Hardy a Ramanujan. El indio sentía que un ser superior, su diosa, le susurraba las fórmulas que resolvían problemas imposibles. Hardy, fascinado por su talento natural, trataba de que él mismo reconstruyese el camino por el que alguien sin su inspiración pudiese llegar a las mismas conclusiones.

Además de los retos científicos, la película muestra el rechazo al que tuvo que enfrentarse Ramanujan en Inglaterra. Solo el empeño de Hardy, y el apoyo de unos pocos miembros del claustro del Trinity como J. E. Littlewood, le permitieron ser reconocido en un mundo que aún justificaba el colonialismo en la existencia de razas inferiores como las del matemático indio.

El ejemplo de Ramanujan puede utilizarse para apoyar la hipótesis de que el lenguaje matemático es algo inscrito en el cerebro de todos los seres humanos. Como Mozart hacía con la música, Ramanujan tenía la capacidad de hacer brotar de su interior fórmulas que sirven para explicar la naturaleza. Millones de años de evolución habrían creado las estructuras neuronales que sirven para entender el mundo y, en el caso de Ramanujan, permiten describirlo con las ecuaciones más sofisticadas.

El brillo del matemático indio fue breve. Sus resultados y el apoyo de Hardy le llevaron a la Royal Society y a ser miembro del claustro del Trinity College, pero no disfrutaría mucho de esos honores. En 1920, con 32 años y solo siete después de la carta que le llevó a Inglaterra, una tuberculosis que algunos atribuyen en parte a su trabajo extenuante acabó con su vida.

http://elpais.com/elpais/2016/04/29/ciencia/1461947303_754418.html?rel=lom


El hombre que conocía el infinito (Biografía,Drama)

El libro más difícil del filósofo más oscuro. Dos polémicos ensayos y una útil guía de lectura desentrañan Ser y tiempo, la obra magna de Martin Heidegger.

Pocas obras magnas de la filosofía son fáciles de leer, recordemos la hegeliana Fenomenología del espíritu o la Ética de Spinoza; aunque ya sabemos que “todo lo excelso es difícil”, lo dijo este último filósofo. Pero hay un libro que, a causa de su influencia en el pensamiento contemporáneo y las pasiones contrarias que despierta su autor, destaca de entre los textos laberínticos y desasosegantes: Ser y tiempo, de Martin Heidegger (1889-1976).

El libro más difícil del filósofo más oscuro Guía de lectura de ‘Ser y tiempo’ de Martin Heidegger. Jesús Adrián Escudero. 2 volúmenes. Herder. Barcelona, 2016. 390 y 304 páginas 28 y 22 euros

Apareció en 1927, cuando su autor, con 37 años, gozaba de gran fama docente. Sus alumnos, obnubilados por su fuerza filosófica, lo apodaban “el rey secreto del pensamiento” y se creían iniciados en una sabiduría oculta, pues Heidegger ensayaba con ellos la búsqueda de un nuevo lenguaje de pensamiento. Con él estudiaron Hans Jonas, Karl Löwith y la jovencísima Hannah Arendt, de quien Heidegger se prendó a primera vista y consiguió hacerla su amante.

Era la época en que la I Guerra Mundial trastocó los valores del “mundo de ayer”. Trakl y sus poemas trágicos, Rilke con sus ángeles negros, Kafka con sus pesadillas oníricas y Thomas Mann con su Montaña mágica y la seducción de lo enfermizo andaban cercanos al latido de fondo de Ser y tiempo.

Heidegger se preguntaba en su libro por “el ser de los entes”; sostenía que “la filosofía habla del ser sin saber lo que es”. Sólo Parménides y Heráclito estuvieron cerca de la verdad del ser; más tarde, Platón, con sus ideas eternas, desvirtuó y enmascaró ese saber primigenio. En suma, la metafísica olvidó el ser centrándose en el estudio de los entes. La nueva filosofía tiene que buscar el ser, pero ¿dónde? “En el dasein”, según Heidegger. Este término, el más célebre de su jerga, quiere decir ser ahí o estar aquí; se refiere al existente, al ente que está y vive en este mundo y que es el único al que de verdad “le importa su ser”: el hombre. Es a éste a quien hay que interrogar por el ser.

El libro más difícil del filósofo más oscuro
Fuga del error. La An-arquía de Heidegger. Peter Trawny. Traducción de Raúl Gabás. Herder. Barcelona, 2016. 94 páginas. 12,50 euros

Ser y tiempo se centró en el análisis fenomenológico de este dasein desde cero: ¿cómo es este recipiente del ser? A grandes rasgos, lo que Heidegger descubrió fue que cada uno de nosotros, cada dasein, habita en este mundo, rodeado de objetos y junto con los otros; hemos sido arrojados a la existencia, estamos desamparados, sin dioses, junto al abismo de la nada y cara a la muerte —de ahí el famoso apotegma: “El hombre es un ser para la muerte”—. Nos atenazan la angustia y el miedo, pero nuestra vida es “cuidado” y podemos encararla desde la “autenticidad” o mantenernos en la “inautenticidad”. Si el hombre o dasein se deja seducir por la masa de los mediocres, será como “todo el mundo”, mas si cobra conciencia de su finitud y vive con gallardía forjando su individualidad, será único y el dueño de su vida.

Son unas levísimas pinceladas, pero hasta dar con ellas en Ser y tiempo hay que pasar por un maratón: el libro es laberíntico. Ortega afirmó con elegancia que “la claridad es la cortesía del filósofo”; Heidegger fue harto descortés en este punto. José Gaos, el primer traductor de Ser y tiempo al castellano —traducción farragosa la suya—, sentenció lo contrario que su maestro: “La claridad es el desprestigio del filósofo”: otra vez Heidegger.

Ser y tiempo se leyó como una antropología, como la descripción en clave expresionista del ser humano enfrentado al absurdo. Cada nuevo lector lo entendió a su manera, sólo Heidegger aseguró que no lo había entendido nadie. El resto de su obra posterior la concibió como un “giro” que se desligaba de Ser y tiempo. La lectura en libertad del libro lo hizo fructificar, tal vez demasiado.

El libro más difícil del filósofo más oscuro La filosofía de Heidegger. Un nuevo oscurantismo. Heleno Saña. Verbum. Madrid, 2016. 214 páginas. 24,99 euros

Hoy, con el debate de fondo sobre la militancia nazi de Heidegger y su admiración por Hitler, leer Ser y tiempo es casi una rareza. O se lee sólo para abominar de su autor, como es el caso de Heleno Saña, quien descuartiza las ideas de Heidegger en su último libro; a su entender, Ser y tiempo debe ser leído en clave política porque en él se incuba el germen del antihumanismo y el nazismo del filósofo. Peter Trawny, con una retórica descabellada, ensaya sobre la sentencia heideggeriana: “Quien piensa a lo grande yerra también a lo grande”. Sostiene que Heidegger “erró” al abrazar el nazismo y callar sobre el Holocausto; Trawny se enreda en un galimatías en defensa de lo indefendible y concluye con una tesis poco edificante: “Quien intenta habitar en el pensamiento de Heidegger tiene que abandonar las expectativas de responsabilidad y culpa”. Este es justo el tipo de hombre que algunos críticos ven descrito en Ser y tiempo: el yo sin culpa ni responsabilidad para con los otros, libre para actuar y dominar: el macho alfa, el dictador.

De otro tenor es el espléndido trabajo de Adrián Escudero: una guía de lectura, única en castellano, que desde ahora tendrá que acompañar a cuantos quieran saltar con red entre los distintos abismos de Ser y tiempo. Glosas al texto y atinadas precisiones a su terminología acompañan a una interpretación novedosa y pragmática del libro. Escudero lo encuadra dentro de la literatura filosófica del cuidado de sí mismo. Aristóteles, Séneca o Montaigne, maestros en el arte de vivir y del aprecio por la propia persona, asomarían en sus páginas. Benévola visión del libro más difícil del filósofo más oscuro.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/17/babelia/1463497629_936834.html?por=friso

Para imaginar un nuevo Bretton Woods

El derrumbe financiero de 2008 dio lugar a varios llamamientos a un sistema financiero global que recortara los desequilibrios comerciales, moderase los flujos especulativos de capital e impidiera un contagio sistémico. Tal era, por supuesto, la meta del sistema inicial de Bretton Woods. Pero ese sistema resultaría hoy tan insostenible como indeseable. Así pues, ¿qué apariencia tendría una alternativa?

La conferencia de Bretton Woods de 1944 presentó la colisión entre dos hombres y sus respectivas visiones: Harry Dexter White, representante del presidente Franklin Roosevelt, y John Maynard Keynes, que representaba a un imperio británico desfalleciente. Como no es de sorprender, prevaleció el programa de White, fundado en el superávit del comercio de postguerra de los EE. UU., que se desplegó para dolarizar Europa y Japón a cambio de su aquiescencia al criterio pleno de la política monetaria para los EE.UU. Y el nuevo sistema de postguerra proporcionó el cimiento de la mejor hora del capitalismo… hasta que Norteamérica perdió su superávit y se vino abajo lo que White había dispuesto.

La pregunta que se ha formulado periódicamente durante buena parte de la pasada década es una pregunta directa: ¿habría sido más adecuado para nuestro mundo multipolar posterior a 2008 el plan que se descartó de Keynes?

Zhu Xiaochuan, gobernador del banco central de China, así lo sugirió a principios de 2009, lamentando que Bretton Woods no se hubiera adherido a la propuesta de Keynes. Dos años más tarde, a Dominique Strauss Kahn, entonces Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, se le preguntó cuál pensaba que debería ser el papel del FMI posterior a 2008. Su contestación fue: “Hace sesenta años, Keynes ya previó lo que hacía falta, pero era demasiado pronto. Ahora es el momento de realizarlo ¡y creo que estamos listos para llevar eso a cabo!”

A las pocas semanas, Strauss Kahn cayó en desgracia, sin llegar a explicar nunca qué es lo que entendía por “eso”. Pero no resulta difícil delinear qué es lo que “eso” podría ser.

Por encima de todo, el nuevo sistema reflejaría la visión de Keynes de que la estabilidad global se ve socavada por la ingénita tendencia del capitalismo a insertar una cuña entre las economías con superávit y las que tienen déficit. El hiato entre superávits y déficits se agranda hace durante los períodos de mejoría, mientras que, durante la recesión, el peso del ajuste recae de modo desproporcionado sobre los deudores. Lo que trae consigo un proceso de deuda y deflación que echa raíces en las regiones de déficit antes de que disminuya la demanda en todas partes.

A fin de contrarrestar esta tendencia, Keynes abogaba por substituir cualquier sistema en el que “el proceso de ajuste sea obligatorio para el deudor y voluntario para el acreedor” por otro en el que la fuerza del ajuste recaiga simétricamente sobre deudores y acreedores.

La solución de Keynes fue una Unión de Compensación Internacional (UCI) que subscribirían las principales economías. Aunque mantendrían su propia moneda y sus respectivos bancos centrales, sus miembros acordarían la denominación de todos los pagos en una unidad de contabilidad común –que Keynes denominó el “bancor”— y la compensación de todos los pagos internacionales por medio de la UCI.

Inicialmente, a la cuenta de reserva de cada Estado miembro con la UCI se le abonaría una suma de bancores proporcional a su participación en el comercio mundial. A partir de ahí, a cada uno se le abonarían bancores extra en proporción a sus exportaciones netas. Una vez establecida, la UCI gravaría fiscalmente de manera simétrica los superávits y déficits persistentes, a fin de anular el mecanismo de retroalimentación negativo entre flujos de capital desequilibrados, volatilidad, demanda agregada global inadecuada y desempleo innecesario distribuidos de manera desigual alrededor del mundo.

La propuesta de Keynes no carecía de problemas. Contemplaba divisas fijas, lo que requeriría sobregiros limitados para aquellos países que incurren en dáficits crónicos y entrañaría un regateo constante entre los ministros de economía para reajustar los tipos de cambio y de interés. Y los controles financieros rígidos, que dan a los burócratas un poder discrecional desorbitado sobre las transferencias de capital, equivalen a un error fatal.

Pero no hay razón por la que no se pueda diseñar una UCI con tipos de cambio variables y reglas sencillas y automatizadas que minimicen el poder discrecional de políticos y burócratas, a la vez que preservan las ventajas de la idea original de Keynes para mantener bajo control los desequilibrios globales.

Una nueva UCI o NUCI sería tal como Keynes la había contemplado. Pero, en lugar del bancor abstracto, presentaría una divisa digital común – llamémosla Kosmos – que emitiría y regularía el FMI. El Fondo administraría Kosmos sobre la base de un libro de contabilidad distribuido, digital y transparente, y un algoritmo que ajustaría la oferta total de una forma acordada previamente al volumen del comercio mundial, permitiendo un componente contracíclico automático que impulse la oferta en momentos de desaceleración general.

Los mercados cambiarios operarían tal como lo hacen hoy, y el tipo de cambio entre Kosmos y diversas divisas variaría del mismo modo que lo hacen los Derechos Especiales de Giro del FMI frente al dólar, el euro, el yen, la libra y el renminbi. La diferencia, por supuesto, consistiría en que, con la NUCI, los estados miembros permitirían que todos los pagos de uno a otro pasaran por la cuenta Kosmos NUCI del banco central.

Para aprovechar todo el potencial del programa para mantener los desequilibrios bajo control, se introducirían dos transferencias estabilizadoras. En primer lugar, se cargaría anualmente un gravamen al desequilibrio comercial en la cuenta de Kosmos de cada banco central, en proporción a su déficit o superávit y se pagaría a un fondo común de la NICU. En segundo lugar, las instituciones financieras privadas pagarían una tarifa al mismo fondo de la NUCI en proporción a cualquier aumento de los flujos de capital que salgan del país, lo que recuerda al aumento de precio que imponen empresas como Uber durante las horas de mayor tráfico.

El gravamen por desequilibrio comercial está destinado a motivar a los gobiernos de los países con superávit a que incrementen el gasto y la inversión internos a la vez que reducen de manera sistemática el poder adquisitivo internacional de los países con déficit. Los mercados cambiarios tomarán esto en consideración, ajustando los tipos de cambio con más rapidez como respuesta a los desequilibrios por cuenta corriente y anularán buena parte de los flujos de capital que hoy sostienen un comercio desequilibrado de manera crónica. De forma semejante, el recargo por “aumento” penalizará automáticamente las entradas y salidas de capital especulativas, como en manada, sin incrementar el poder discrecional de los burócratas o introducir controles de capital inflexibles.

De repente, el mundo habrá adquirido, sin necesidad de subscribir capital, un fondo soberano global de riqueza. Esto permitiría que la transición a un sistema energético bajo en carbono se financiara a escala global, y de modo tal, que estabilice la economía global por medio de inversiones en investigación y desarrollo consagrados a la energía verde y a tecnologías sostenibles.

Keynes era un adelantado a su tiempo: su propuesta precisaba de tecnologías digitales y de mercados de divisas extranjeras que no existían en los años 40. Pero hoy los tenemos, además de tener experiencia institucional con sistemas internacionales de compensación. Necesitamos desesperadamente la transición verde global que crearía automáticamente un Bretton Woods keynesiano. Todo lo que nos hace falta es el proceso político. Y, ciertamente un Roosevelt, convocar a las partes y catalizar el cambio.

Yanis Varoufakis exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es Profesor de política económica en la Universidad de Atenas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada.

Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

martes, 24 de mayo de 2016

¿Fracaso escolar? No culpen a los genes. El análisis de 300.000 personas descubre 74 variantes genéticas relacionadas con el logro educativo, pero su efecto es minúsculo. Lo importante es el entorno, la educación.

No, este artículo no es sobre los “genes de la educación”. El jefe de la investigación, Daniel Benjamin, nos prohíbe de forma explícita presentar así sus datos y, siendo el principal responsable del descubrimiento de 74 genes que afectan al logro educativo (y a su recíproco, el fracaso escolar), lo mejor será que le hagamos caso. No es que Benjamin dude de sus datos: es que sabe que, pese a que son sólidos, solo explican una mínima parte de la permanencia o el abandono de los estudios. Lo más importante sigue siendo el entorno.

El estudio es una exhibición de fuerza de la genómica contemporánea. El rendimiento educativo se mide por un parámetro clásico: el número de años de escolarización completados por casi 300.000 personas (293.723, para ser exactos; el promedio de toda la muestra es de 14,3 años de escolarización). Los voluntarios provienen de 15 países, pero todos ellos son de ascendencia europea. Los genomas de todas esas personas se examinan después para 9,3 millones de snips (single nucleotide polymorphisms, o variaciones en una sola letra del ADN).

Lo demás son matemáticas, destinadas a encontrar correlaciones entre rendimiento educativo y variaciones genéticas. De ahí salen las 74 variaciones genéticas que están asociadas de manera significativa con el número de años de escolarización completados. Han intervenido 253 científicos de Australia, Dinamarca, Estonia, Islandia, Holanda y Estados Unidos, coordinados por Benjamin, de la Universidad de Southern California en Los Ángeles. Presentan su macroestudio hoy en Nature.

“El rendimiento educativo viene influido por los genes y el entorno”, explica Bejamin. “Las variantes genéticas que hemos encontrado solo dan cuenta de una pequeña fracción de las diferencias entre individuos en educación”. Por ejemplo, incluso la variante con mayor efecto de las 74 solo explica nueve semanas de permanencia en la escuela. Recordemos que el promedio de permanencia en toda la muestra es de 14 años.

El asunto no tiene un interés exclusivamente académico. En 2011, el Instituto de Estudios Económicos de la CEOE, la patronal española, presentó una propuesta de reforma educativa que declaraba que “la herencia genética tiene una importancia sustantiva en el rendimiento escolar de los hijos, equivalente o algo superior a la del origen socioeconómico”. Era uno de los argumentos para desaconsejar un incremento en el gasto educativo. El presidente de la patronal, Juan Rosell, reconoció entonces que el argumento era “políticamente incorrecto”. Por lo que vemos ahora, también parece ser matemáticamente incorrecto.

“Que los efectos de las variantes genéticas individuales sean muy pequeños es en sí mismo un hallazgo importante”, dice Benjamin. “Significa que las interpretaciones simplistas de nuestros resultados, como llamarlos ‘genes de la educación’, son completamente engañosos; al mismo tiempo, y pese al pequeño efecto de las variantes genéticas individuales, los datos son útiles porque podemos aprender mucho del estudio de los efectos combinados de las variantes genéticas en su conjunto”.

Las bases de datos genómicas permiten descubrir también los procesos biológicos implicados en cadasnip, o variante de una sola letra en el ADN. Y en el caso de las 74 variantes de este estudio, tienen todo el sentido: la proliferación de las células madre precursoras de las neuronas, la migración de las neuronas recién formadas a una u otra capa del córtex cerebral (tiene seis capas), la proyección de los axones a sus dianas en otras neuronas, la forma en que brotan las dendritas de cada célula y la plasticidad de las sinapsis, o conexiones entre neuronas. Es decir, los procesos básicos de la construcción de un cerebro, y sobre todo en el periodo prenatal.

Son datos valiosos para la ciencia. No tanto para las patronales.

http://elpais.com/elpais/2016/05/11/ciencia/1462975795_807494.html?rel=lom

lunes, 23 de mayo de 2016

El secreto de los maestros de Shanghái para liderar la educación mundial.

La calidad de la enseñanza es el ingrediente más importante del éxito de Shanghái en educación, de acuerdo a un estudio del Banco Mundial.

Los estudiantes de esta ciudad china ocupan los puestos más altos en los exámenes escolares internacionales, y el Banco Mundial, que provee asistencia financiera y técnica a los países en desarrollo, publicó un reporte de la investigación del éxito académico de Shanghái.

El estudio descubrió que la enseñanza era la ventaja más grande, además del sistema de entrenamiento constante de los profesores y el mejoramiento de sus habilidades.

Los maestros en Shanghái, en promedio, pasan solo un tercio de su tiempo enseñando. La mayor parte del día la pasan en entrenamientos, capacitaciones y trabajando con mentores.

Hay requisitos rigurosos para dedicarse a la enseñanza, que es vista como una ocupación prestigiosa, y aunque los candidatos al oficio pueden ser rechazados, el estudio encontró que en la práctica esto era raro.

En cambio, hay un sistema con un énfasis muy fuerte en el entrenamiento y una carrera construida a partir de incentivos para los mejores maestros.

Trabajo prestigioso
El 30% de los ingresos de los profesores puede consistir en pagos de méritos, dependiendo del nivel al que enseñen, adicionales al sueldo básico.

Se espera que los profesores que dirigen escuelas sigan enseñando y parte de su salario se vincula con el desempeño de sus instituciones.

Hay incentivos para profesores y directores que trabajan en escuelas de bajo rendimiento y escuelas rurales, como el ayudarles a que sus carreras avancen más rápido.
También puede haber rotaciones de profesores que trabajan en los colegios menos favorecidos.

La autora del reporte Xiaoyan Liang dijo: "Uno de los aspectos más impresionantes del sistema educativo de Shanghái es la manera en la que cuida, apoya y gestiona a los profesores, que están al centro de cualquier esfuerzo para elevar la calidad de la educación en las escuelas".

Dijo que el nivel de respeto público por los profesores en Shanghái era otro reflejo de "lo bien enseñan; son verdaderos profesionales".

El Banco Mundial también descubrió que Shanghái se beneficiaba de un sistema de "colegios encargados", en el que los colegios más fuertes se "hermanaban" con colegios más débiles para que eleven sus niveles.

Igual que EE.UU. y el Reino Unido
Shanghái, con una población de más de 23 millones, tiene su propio sistema de educación descentralizado y participa en las pruebas Pisa por derecho propio.

Casi la mitad de los 1,2 millones de alumnos de primaria y los primeros años de secundaria fueron clasificados como migrantes. La mayoría de ellos asiste a colegios estatales, pero casi un cuarto de ellos va a colegios privados, con mensualidades pagadas por autoridades locales.

Cerca del 10% de los alumnos estudia en colegios privados.

Se espera que los colegios ofrezcan una currícula común, pero cerca del 30% del horario puede ser definido individualmente por cada colegio.

Cuestionamientos
Pero hay otros factores sociales a considerar. El sistema no contempla que haya rendición de cuentas a los padres o mecanismo para impugnar las decisiones de las escuelas o las autoridades educativas.

También hay preguntas sobre la presión que este sistema altamente competitivo, centrado en exámenes, ejerce en los alumnos. Así como los exámenes públicos, el sistema escolar tiene muchas pruebas internas y evaluaciones internas.

Y ha habido advertencias acerca de la falta de "bienestar emocional" que viene por la concentración en el éxito en los exámenes.

Shanghái, que relaciona la ambición económica con la inversión en educación, ha servido de ejemplo para otros países que desean elevar los niveles de sus colegios.

Esta semana, representantes de 25 países en vías de desarrollo, entre ellos Brasil, Afganistán y Etiopía, visitaron escuelas en Shanghái para evaluar maneras de mejorar sus sistemas de educación.

Harry Patrinos, gerente del sector de educación del Banco Mundial, dijo: "la enseñanza de alta calidad está directamente relacionada con un fuerte crecimiento económico y una rápida reducción de la pobreza, por lo que las ideas provenientes del éxito de Shanghái podrían servir de mucho en un mundo donde unos 250 millones de niños no pueden leer o escribir, a pesar de haber ido a la escuela".

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160519_finde_sociedad_internacional_shanghai_china_educacion_evaluacion_mundial_ppb?post_id=10201765518776456_10201765519536475#_=_

domingo, 22 de mayo de 2016

El médico de 29 años que decidió dedicarse a erradicar una enfermedad del planeta. Un documental narra la lucha de Oriol Mitjà contra una bacteria que borra los rostros

Cuando el joven médico español Oriol Mitjà aterrizó en la isla de Lihir, en medio del océano Pacífico, en Papúa Nueva Guinea, se topó con un paraíso paradójico. Allí se halla el cráter Luise, un volcán extinto que guarda uno de los mayores depósitos de oro del mundo. De sus entrañas han salido 280.000 kilogramos de oro en los últimos 15 años, pero la mayoría de los 18.000 habitantes de la isla, negros con el pelo rubio, viven en la miseria.

Mitjà llegó en 2010 para realizar una suplencia de un mes en el Centro Médico de Lihir y se encontró con enfermedades medievales, incluyendo una de la que no había oído hablar nunca: el pian, provocado por una bacteria que borra los rostros y deforma las piernas. Afecta a 500.000 personas, sobre todo niños, en 13 países de África, el sudeste asiático y el Pacífico occidental. Mitjà, que entonces tenía 29 años, decidió quedarse y buscar una estrategia para luchar contra esta enfermedad olvidada. Y la encontró. Bastaba una sola pastilla de un antibiótico barato, la azitromizina, que en los países ricos se emplea contra la otitis y la bronquitis. Con la idea de Mitjà, la Organización Mundial de la Salud ha lanzado una campaña para erradicar el pian de la faz de la Tierra en 2020. Si tiene éxito, puede ser la segunda enfermedad humana erradicada, tras la viruela.

El documental Donde acaban los caminos, dirigido por Noemí Cuní y presentado hoy en Barcelona, narra la inspiradora historia de Oriol Mitjà, investigador del Instituto de Salud Global. El título de la película es una frase habitual de los médicos que se han enfrentado a la enfermedad. El pian aparece donde terminan las carreteras y  comienza la pobreza extrema de las zonas más remotas del planeta, sin agua, sin luz y sin jabón. El caso de la isla de Lihir es más sangrante, al esconder un tesoro, explotado por la minera australiana Newcrest. “La empresa tiene a los locales trabajando a poco coste. El Gobierno de Papúa Nueva Guinea se queda un porcentaje, la minera se lleva el oro y los locales no ven nada”, lamenta Mitjà.

Sin embargo, Newcrest es una de las pocas organizaciones que ha financiado las investigaciones del médico español. En 2012, Mitjà publicó en la revista The Lancet los resultados de su primer ensayo clínico en Lihir, con 250 niños. A los seis meses de tomar una sola pastilla de  azitromizina, el 96% de los chicos estaban curados. Él mismo había comprado los medicamentos. El médico pidió entonces dinero para llevar a cabo una campaña de tratamiento masivo en la isla, para averiguar si podría ser una estrategia adecuada para erradicar la enfermedad en el mundo. Solicitó ayudas al Ministerio de Economía español, al Gobierno australiano, a la Comisión Europea y al Wellcome Trust británico. No consiguió ninguna. La minera Newcrest sí pone 25.000 euros al año, calderilla comparada con las 700.000 onzas de oro que extrae de Lihir al año. Y el plan de Mitjà está obteniendo resultados “espectaculares”, según la OMS.

El protagonista de Donde acaban los caminos es ahora asesor técnico de la campaña de erradicación del pian lanzada por la  OMS. Es optimista con la fecha de 2020, pero reconoce los obstáculos en el propio documental, realizado con la colaboración de Obra Social “la Caixa”. El principal escollo es el de siempre: el dinero. Implementar el plan costará unos 300 millones de euros, difíciles de encontrar en países en los que la enfermedad es endémica, como Costa de Marfil, República Democrática del Congo y Timor Oriental.

Además, la farmacéutica Pfizer, que tuvo un beneficio neto de 7.745 millones de dólares en 2015, ha rechazado hacer una donación de azitromizina contra el pian, según señala Mitjà. La multinacional estadounidense sí ha donado  500 millones de tratamientos con este antibiótico para la campaña internacional contra el tracoma, otra enfermedad causada por una bacteria que ha dejado ciegas a más de un millón de personas en el planeta.

“Cuando veo a un grupo de niños jugando, felices, saltando y corriendo, cuando solo unos meses antes estaban sufriendo el pian, llenos de úlceras, me siento muy satisfecho. Es lo que da sentido a mi vida y me hace seguir trabajando”, proclama en Donde acaban los caminos el joven médico que puede erradicar la segunda enfermedad humana del planeta.

http://elpais.com/elpais/2016/05/09/ciencia/1462816589_346648.html

sábado, 21 de mayo de 2016

Actualidad de Dalton Trumbo, de Gregorio Morán en La Vanguardia

La Vanguardia


El estreno en España de Trumbo (película a no perderse) no podía llegar en mejor ocasión; un momento en el que confirmar las opiniones personales se hace cada vez más arriesgado. Es verdad que la dirección de Jay Roach, siendo valiente, no va muy lejos. Pero la pena inevitable de este filme oportuno se reduce a que el guión no es de Dalton Trumbo.

En un mundo como el del cine es raro afrontar una figura como la de Trumbo. Por lo general debemos limitarnos a directores o actores. Pero que un guionista, el ­género menos atendido por los espectadores, se convierta en protagonista absoluto, se debe a la más llamativa de sus particu­laridades. El mejor guión cinematográfico de Dalton Trumbo es su propia vida. Lo tiene todo, y al usual gusto de Hollywood: acaba bien.

Si hay que ver este más que digno Trumbo de Jay Roach, quizá se reduzca a algo tan importante y tan vivo como la defensa de la conciencia en una época donde lo que cuenta es el valor de la conciencia en el mercado. Considerado como el guionista de Hollywood mejor pagado, lo primero que sobresale es su atadura de clase, su vinculación a los sindicatos, su pasión por los que se rebelan. No es extraño que él con­siguiera transformar un humilde best seller escrito en la cárcel –por rojo– de Howard Fast, otro comunista del complejo mundo intelectual norteamericano de la época. Espartaco, la historia de un esclavo que puso en un brete al imperio romano, hasta crear un ejército y sobre todo una ilusión de libertad.

Espartaco no es sólo una de las obras maestras de Stanley Kubrick, al que no agradaban demasiado algunas páginas que había escrito Dalton Trumbo. El impresionante final, por ejemplo. Pero como la película la pagaba Kirk Douglas, el protagonista, y ya había tenido conflictos sin fin, no era cuestión de añadir más. Es sabido que gracias primero a Kirk Douglas ( Espartaco) y luego a una más que mediocre película de exaltación del sionismo, Éxodo –basada también en una horrenda novela de ­Leon Uris, que no era capaz de defender ni el productor judío Otto Preminger–, y que Dalton Trumbo transformó en un filme digno, el guionista sale de la categoría de “no existente”, lo que los romanos llamaban damnatio memoriae.

No es una casualidad que el inquisitorial Comité de Actividades Antinorteameri­canas se creara en 1937, durante nuestra Guerra Civil, y que tuviera en él un papel destacado el futuro presidente Richard ­Nixon, el mentiroso. En el fondo y en la forma estaban a favor de un entendimiento con el fascismo arrollador pero Hitler les ganó la partida, invadió la URSS y Japón declaró la guerra a Estados Unidos. Soviéticos y norteamericanos tuvieron que hacerse amigos y luego socios, y por fin disolver la empresa. En 1942, siendo corresponsal de guerra en el frente, Trumbo se afilia al Partido Comunista de EE.UU., como lo hacen muchos millares de norteamericanos. Quizá lo más exitoso de la manipulación del Comité de Actividades Antinorteamericanas y de sus voceros, fue el de haber reducido lo que fue la represión sobre miles de ciudadanos a un asunto elitista y de casta, “los diez de Hollywood”.

Pero hubo más de diez en Hollywood y fuera de Hollywood que comenzada la implacable guerra fría (1947), que siguió a la victoria sobre el nazismo, renunciaron a sus propias creencias. El Estado y las instituciones creadas para la lucha con el comunismo tuvieron impunidad para intimidar, arruinar, detener, encarcelar –un año de cárcel pasó Trumbo– y se hizo a conciencia, porque les llevaron a cárceles lejanas para que su aislamiento fuera mayor. ¿Y su delito? Negarse no sólo a delatar a quienes pensaban como ellos, sino negarse a decir lo que pensaban. No tiene nada que ver con el terrorismo, ni las olas represivas que castigaron la Europa comunista, los campos de concentración –por cierto que hubo una propuesta que no prosperó de crear uno para rojos en EE.UU.–, pero eso nos retrotrae a épocas pasadas: ¿quién mató más, la Inquisición o el fanatismo de Calvino? De seguro que la Inquisición, pero eso no limpia otros crímenes.

¿Los diez de Hollywood se enfrentaron al Gobierno norteamericano? Curioso dilema muy apropiado para los letrados. Los encarcelaron sin juicio, o con parodias de interrogatorios y luego fueron encarcelando. ¿Lo hizo el Estado o lo hizo el Gobierno? ¿Dónde estaba la diferencia? Dalton Trumbo era un redactor magistral de diálogos pero ninguno de ellos alcanza la al­tura, la ironía, la arrogancia del que sostiene con el presidente del Comité de Actividades Antinorteamericanas, John Parnell, el 28 de octubre de 1947. Figuran en un librito goloso y brutal del propio Trumbo, titulado El tiempo del sapo, que se publicó en España por primera vez en el 2012 (Artefakte, Barcelona). Es una joya de la literatura sarcástico-panfletaria, a la altura de Jonathan Swift, que lamentaría estuviera ya descatalogado.

Trumbo entró en prisión el 21 de junio de 1950 rodeado del odio de la mayoría de sus ciudadanos. Un traidor. Mantuvo desde el primer momento que para él ser o no ser comunista no tenía nada que ver ni con la URSS ni con la violencia, sino con una manera de comportarse hacia los que son más pobres y más débiles que nosotros. Y que esto lo podría explicar a la gente pero no a unos tribunales que ya habían dictado ­sentencia.

Es una pena que al espectador español no le sea fácil distinguir algunas figuras empalidecidas por el director del filme, que sin embargo se recrea en los héroes positivos, como si estuviéramos ante un film de propaganda soviética. Sería muy ilustrativo hacer una comparación entre el esquema héroe-traidor en el cine norteamericano y el soviético, y probablemente nos sorprenderíamos de las coincidencias. Pero figuras tan importantes en aquellas denuncias como John Wayne –el estereotipo por excelencia del guerrero, que por cierto no participó para nada en la II Guerra Mundial, salvo para darle a la lengua– y sobre todo Edward G. Robinson, activo luchador por las libertades hasta que se dio cuenta que su fortuna –las piscinas, que hubiera dicho Orson Welles– se le fue secando y se portó como un confidente deslenguado, falaz y desmedido en su afán de volver a ser la estrella que fue.

Edward G. Robinson, que nosotros siempre conocimos con barbita, y que en el filme de Trumbo es difícilmente recono­cible, tenía el miedo tan metido en el cuerpo que cuando ejerció de jurado del Fes­tival de Cannes (1952), exigió que se re­tirara un plano de la pe­lícula de Berlanga Bien­venido Mr. Marshall. Exactamente el último: una banderita­ ­norteamericana, tras el ­fallido fes­tejo, cae arrastrada por la lluvia. Interpretaba que podía interpretarse como símbolo antinorteame­ricano, a pesar de lo cual fue premiada. El caso del delator Elia Kazan exigiría muchas líneas, imposibles en este artículo.

Pero si tiene especial valor Trumbo, dentro de su modestia fílmica, es la exhibición del protagonista. Su ímpetu, su capacidad para no romperse y sumirse en la depresión que llevó a la tumba a tantos otros. Sus singularidades de pluma –escribir en una bañera, rodeada de sus bártulos de trabajo, y sin admitir interrupción alguna–. O lo que es lo mismo, Dalton Trumbo escribía en la bañera del váter, cargado de whisky y anfetaminas, hasta reventar.

Lo que rompió todos los esquemas, cuando Dalton Trumbo recuperó los ­Oscar que le habían escamoteado – Vacaciones en Roma, El Bravo –, es que fuera capaz, apenas unos años antes de su muerte, de adaptar uno de sus viejos libros, el premiadísimo en 1939 Johnny cogió su fusil, y hacer de él un filme insólito. No es fácil que alguien sea capaz de ver esta obra ­maestra dos veces seguidas sin tomarse un tiempo de respiro. Es demasiado humana. Sólo una personalidad como la de Dalton Trumbo habría sido capaz de esta última osadía. Apenas después se murió.

El tiempo del sapo. Dalton Trumbo.

“El derecho a expresar ideas -buenas, malas,
perversas, disparatadas, imposibles- es el derecho
más preciado que puede tener un individuo.
Lo interesante es que, en el curso de
asegurárselo a sí mismo, debe inevitablemente
garantizárselo a su enemigo. De otro modo, no
habría libertad para ninguno de los dos.”
Dalton Trumbo


La joven editorial Artefakte ha tenido la audacia de traducir y publicar recientemente un título que era difícil de encontrar en lengua original: El tiempo del sapo (The Time of the Toad, 1949) de Dalton Trumbo*. Se trata, más que de un texto biográfico -aunque también lo es- de un alegato político por la libertad y, en concreto, en favor de la libertad de expresión. El tiempo del sapo se refiere a un período histórico preciso, el de la caza de brujas protagonizada por la comisión Mc Carthy contra la izquierda americana y, en el caso que afecta más directamente a Trumbo, a la que se encontraba ampliamente representada en la industria cinematográfica, el "Hollywood rojo". Dalton Trumbo era guionista de cine, autor de guiones de películas célebres como Éxodo o Espartaco, director también, en los años 70 de la impresionante película antimilitarista que es Johnny cogió su fusil. En 1948, comparece ante la comisión que lo interroga sobre su afiliación sindical y lo somete a la pregunta habitual: "¿Es o ha sido usted miembro del partido comunista o de alguna de sus organizaciones?" Trumbo se niega a responder en nombre del derecho a la confidencialidad de las afiliaciones políticas y sindicales y de la libertad de conciencia así como el derecho de asociación que reconocen la constitución y las leyes norteamericanas. Esta negativa a responder le costará muy cara. Después de un largo proceso con diversas apelaciones acaba condenado a un año de cárcel, a una multa y a la inhabilitación profesional como guionista cinematográfico. Tras salir de la cárcel le esperan años de exclusión y penalidades materiales, pero valiéndose de diversos ardides para ocultar su identidad, logra volver a trabajar como guionista en producciones que tuvieron gran éxito.

El tiempo del sapo es un largo panfleto político que Trumbo escribe como alegato contra una comisión Mc Carthy que -como se ve en el interrogatorio recogido como apéndice del libro- no le ha dejado ninguna posibilidad de defenderse de unas acusaciones anticonstitucionales y antijurídicas, propias de un proceso político. La línea defensiva de Trumbo es clara. Se inscribe en la línea de lo que el gran abogado francés, Jacques Vergès denominó "defensa de ruptura". De lo que se trata en esta táctica es de desacreditar a un tribunal que se presenta como un órgano imparcial y mostrar que es un instrumento de poder político. No era difícil en el caso particular de la comisión Mc Carthy. La comisión aparece en el panfleto de Trumbo como una nueva inquisición o un avatar transatlántico de los aparatos represivos del Tercer Reich. No es mera exageración retórica: Trumbo comparará las declaraciones de este tribunal represivo surgido de la democracia americana con las de los órganos y jerarcas del nacionalsocialismo que utilizan expresiones y doctrinas muy próximas. Estamos en los años del comienzo de la guerra fría: el enemigo ha dejado de ser el nazismo y el fascismo; ahora el enemigo por excelencia es el comunismo. A finales de los años 40, la administración norteamericana no tiene ya ningún empacho en colaborar con antiguos o nazis o con los regímenes del Eje que, como el de Franco en España, han sobrevivido al conflicto. Se acabó el antifascismo, se acabó también esa fase de la democracia norteamericana que, con Franklin Delano Roosevelt había intentado dar una base material a los derechos recogidos en la Constitución. La prioridad es ahora contener el comunismo, no actuando sobre sus causas, sino sobre los efectos de estas. La comisión, que supuestamente defiende a los Estados Unidos de las "actividades antinorteamericanas" se ve en el alegato de Trumbo como la más antinortemaericana de las instituciones, la más hostil a las libertades, a la Constitución, incluso al libre mercado en cuanto presiona directamente a las productoras cinematográficas para que no contraten a "comunistas".

Muchos ceden ante la presión de la propia comisión, pero también ante la presión social que esta había desencadenado mediante un contagio del miedo. Se crea una atmósfera de delación generalizada, una atmósfera en la que, para sobrevivir socialmente, muchos prefieren "desayunarse con sapos", "tragar sapos", como en el panfleto de Emile Zola en que se inspira el título de Trumbo. El espíritu de El tiempo del sapo es, por lo demás, muy cercano al del otro gran panfleto de Zola, J’accuse, en el que el gran novelista arremetió contra otra persecución, esta vez dirigida contra un oficial judío francés, el coronel Dreyfus y, por extensión, contra todos los judíos de Francia. La lógica del antisemitismo es hermana de la del anticomunismo o la del antiterrorismo. De lo que se trata es de perseguir a un grupo de personas, no ya por sus actuaciones supuestamente criminales, sino por lo que son. Tanto el judío, como el comunista o el terrorista son esencialmente peligrosos. El judío lo es, porque independientemente de lo que haga, el discurso antisemita lo verá como un conspirador nato, el comunista porque, en un extremo de idealismo, el anticomunista considera que sus ideas pueden ser peligrosas para el orden establecido, el terrorista, por último por ser la figura criminal más indefinida del mundo, pues ningún acto concreto es terrorista como tal, sino en cuanto ha sido realizado por alguien que el poder señala como "terrorista". Se perfila así una doctrina penal que hace primar la supuesta esencia del sujeto (esencia peligrosa) sobre sus actos y que castiga el hecho de "ser" una determinada cosa. Esta doctrina penal cuyos precedentes se encuentran en la la Inquisición y en el derecho penal "analógico" del Tercer Reich es la que denuncia Trumbo en su panfleto, muy cercano en su inspiración a Las leyes canallas, aquel alegato contra la legislación antiterrorista escrito por Émile Pouget y Léon Blum medio siglo antes.

Los Estados Unidos se han presentado ante el mundo como un modelo de libertad. Dalton Trumbo intentará tomarles la palabra a quienes defienden ese modelo y mostrar que la libertad no puede nunca existir en un sistema cerrado basado en un consenso sin fisuras. Trumbo suscribiría la idea de Rosa Luxemburg de que "la libertad es siempre la del que piensa de otra manera". Una libertad así implica desde el punto de vista jurídico la más exquisita distinción entre el pensamiento, que debe permanecer libre, y los actos. No puede haber un delito de pensamiento o un delito de esencia, sino que todo delito debe determinarse exclusivamente como un acto y como un acto bien definido según el principio "nullum crimen sine lege" (no hay delito sin ley). Negándose a responder ante la comisión Mc Carthy, Dalton Trumbo realizó un acto de resistencia contra el poder de excepción que es el rostro oscuro de todas las democracias y mostró que el régimen político "normal" de un capitalismùo democrático, nunca está muy lejos de sus formas de excepción.

El tiempo del sapo no se ha acabado: hoy se prolonga en las legislaciones antiterroristas y en sus consecuencias liberticidas, también en el antiislamismo, nuevo avatar del antisemitismo y en otras formas esencialistas de nombrar al enemigo y negar de ese modo la división y el antagonismo internos que caracterizan a nuestras sociedades de clase. Para conquistar una democracia real es necesario deshacerse de ese pesado lastre y abandonar el sueño totalitario de una sociedad sin fisuras ni antagonismos. Como la historia nos ha mostrado, este triste sueño, por desgracia, no es exclusivo del macarthismo ni de las derechas. Incluso una sociedad sin clases será una sociedad dividida y fisurada en la que existirán los que piensen "de otra manera".

* Dalton Trumbo, El tiempo del sapo. Un estudio sobre la Inquisición en América (traducción de Breixo Viejo Viñas), Artefakte, Barcelona, 2012