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sábado, 25 de febrero de 2023

Y Dios pasó por Vallecas en Enrique de Castro (1943-2023)

Enrique Castro ha fallecido esta madrugada (15 de febrero) a los 80 años. El cura que no se calla, de la iglesia de San Carlos Borromeo, se hizo famoso en 2007 junto a sus compañeros por el desencuentro que tuvo la parroquia con la cúpula eclesiástica del Arzobispado de Madrid –y de toda la Iglesia– a cuenta del tono transgresor de las liturgias que oficiaban. Sus posiciones, siempre en el lado de los marginados, estuvieron a punto de costarles el hábito.

¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche! – San Juan de la Cruz.

Como dijo el pueblo de la existencia de Monseñor Romero, se puede decir de la vida de Enrique de Castro que, en él, Dios pasó por Vallecas. Y pasó no para quedarse instalado en sus luchas, dramas e incertidumbres… sino para anunciar que era posible esa “gran fiesta” del encuentro y la solidaridad.

Si recuerdo algo de Enrique es, precisamente, su capacidad profética. Siempre, desde la Fe, la coherencia personal y la Esperanza, saliendo a buscar a quienes pocos querían tener cerca. Desde esas celebraciones dominicales, el arrojo de empeñar a jóvenes toxicómanos, expresidiarios y otros en la aventura laboral de Traperos de Emaus, o ese acompañar a madres traspasadas por el dolor de ver a sus hijos y familias destrozados por la maldita droga.

Esas luchas contra la exclusión que animó y protagonizó, no desde la institución de poder cual fuera esta, cuanto, desde el barro, hombro con hombro y asumiendo todos, la necesidad de protagonismo en dichas escaramuzas sociales. Animando, aquí y allá, esa “revolución participativa” –como él mismo decía– que ahuyentase los demonios de la pobreza, la exclusión y el prejuicio.

Traer a la memoria a Enrique, en estos momentos, desde el cariño y la deuda vital con él, es empeñarnos en hacer de este mundo un lugar más habitable. Seguir esa estela de buena gente a quienes tuvimos la fortuna de conocer y con cuyo recuerdo tenemos la obligación moral de intentar vivir desde las claves y postulados que animaron sus vidas. Aquellos que para él fueron faros y a los que se suma en este peregrinar: Alberto Iniesta, Padre Llanos, Fabián, Julio Lois, Pedro Sánchez… y tantos otros –y tantas otras– que hicieron de Enrique lo que ha sido y será para quienes tuvimos la fortuna de conocerle.

El 'cura rojo' que recomendaba el uso de preservativos y defendía a los homosexuales

Quien no esté familiarizado con la figura de Enrique de Castro puede acercarse a él a través de sus propias palabras. “La Iglesia Vaticana es antievangélica porque el Vaticano es el mundo de la no fe. La mayoría de obispos cree en su poder pero no tienen fe en el Evangelio, que es lo mismo que tener fe en el ser humano. Para tener fe hay que ser un ser humano desnudo y por eso he dicho más de una vez, refiriéndome a los obispos: quedaros desnudos, en pelotas, fuera ropajes y salid a la calle. Porque son incompatibles el poder y el dinero, con Dios”.

O de sus actos: “En la parroquia siempre hemos recomendado el uso del preservativo. ¿Cómo no vas a hacerlo si hemos estado siempre rodeados de enfermedad y muerte?”, decía y hacía. “Los gays son personas iguales que las demás. Y punto. ¿Qué más añadir? ¿Cómo va a ser el cristianismo incompatible con la homosexualidad? No existe ningún código de moral en el Evangelio y mucho menos de moral sexual”.

O de sus escritos, como este de título indiciario y de perfecta actualidad ocho años y medio después: De la tortura... ¿ni hablar?“Podríamos enumerar muchos más ejemplos de irregularidades y excesos policiales: decenas de vídeos que circulan por internet reflejan la brutalidad con la que tantas veces repelen los antidisturbios las manifestaciones golpeando incluso a ancianos, mujeres o periodistas. Pero los datos hasta aquí expuestos son más que suficientes para afirmar que no se trata de 'unas cuantas manzanas podridas que hay que sacar del cesto'. Aunque no sean generalizados, los malos tratos son sistemáticos. Y no es posible ignorar ya esta realidad mirando para otro lado. Una verdadera democracia exige que la policía actúe siempre conforme a un código ético, fundado en el respeto a los derechos humanos e inspirado en los principios del servicio a la ley y a los ciudadanos”.

Enrique de Castro (Madrid, 1943) se licenció en Filosofía y Teología y fue sacerdote en Vallecas desde 1972. Autor de libros como 'Dios es ateo', 'La fe y la estafa' y '¿Hay que colgarlos?', fue un referente en la lucha contra la marginación y la injusticia.

Trabajó con los más desfavorecidos, los jóvenes con problemas de drogadicción, en exclusión social, y luchó en defensa de los vecinos del madrileño barrio de Vallecas y de los derechos de los inmigrantes.

Además, en 2007 protagonizó junto a los otros dos sacerdotes de su parroquia, Pepe Díaz y Javier Baeza, un enfrentamiento con el entonces arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, quien decretó el cierre de la parroquia San Carlos Borromeo alegando que en ella los curas daban misa vestidos en ropa de calle, admitían a ateos y musulmanes en la eucaristía y, en vez de formas consagradas, repartían rosquillas.

El párroco fue despedido este jueves 16 de febrero en el crematorio del Cementerio de la Almudena a las 13 horas.

Javier Baeza Párroco de la iglesia San Carlos Borromeo de Madrid. 

jueves, 26 de mayo de 2016

Silvio canta en Vallecas gratis.


La cultura: ¿producto o derecho?
Abrió la noche Ismael Serrano, que esta vez no ejercía solo de artista, sino también de organizador. Recordó la primera vez que tocó junto a Silvio Rodríguez, en Santiago de Chile en 1997. Se trataba de un homenaje a Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino que varios asistentes lucían en su camiseta. Más allá de la opinión que nos merezca el personaje, la vigencia de su figura demuestra que sus demandas de fraternidad universal están lejos de ser satisfechas. Y que sigue teniendo unos cuantos partidarios. Dicho esto, el concierto tenía una inspiración más modesta y reciente: la gira gratuita de Silvio Rodríguez por los barrios más pobres de La Habana, basada en la idea de que la cultura no es un producto, sino un derecho al que todos deberíamos tener acceso.

Serrano se mostró feliz de haber podido traducir la idea a Vallecas, su barrio, gracias a la presencia desinteresada de los artistas y a la colaboración de “un ayuntamiento al servicio de la gente”. Abrió con la canción 'Vine del norte', donde se cita a Silvio Rodríguez, cerró con su himno “Papá, cuéntame otra vez” y demostró su gran momento creativo con 'La llamada', probablemente la canción que mejor refleja el momento político que atraviesa España desde 2008 (además de ser la primera en la que se utiliza la palabra “precariado”).

Falta de infraestructura
¿Funcionó el experimento del concierto gratuito en barrio humilde? Mi opinión es que no. De hecho, no podía funcionar. Una iniciativa así requiere una infraestructura y organización mayor. Debe ser un esfuerzo institucional a largo plazo, no una iniciativa de tres superventas. Para que todo hubiera transcurrido como la precisión de un reloj hubieran hecho falta muchas cosas. Por ejemplo, aseos mejor repartidos, que permitieran a la gente usarlos y poder volver al sitio desde donde veía el concierto, hazaña que resultó imposible en la noche de miércoles. También era necesario poner barras en el recinto para que los bares y “tiendas de chinos” de la zona no se vieran totalmente desbordados por la demanda.

A las dos horas de comenzar el acto, ya no quedaban aguas, cocacolas o cervezas frías en casi ningún sitio. Por no quedar, no quedaba ni espacio para acceder a los bares, también por la mala suerte de que esa noche a la misma hora se televisaba una semifinal de Champions con un equipo madrileño. El tirón de Silvio Rodríguez es tal que echando un vistazo a Facebook descubrías que al concierto había venido gente de sitios tan lejanos como Murcia o el País Vasco. Por supuesto, también de las afueras de Madrid, muchos de los cuales tuvieron que dejar el concierto a medias porque su último cercanías en un día laborable salía a las 23.30. Resumiendo: mucho que mejorar en una idea espléndida que merece apoyo institucional sostenido.

El concierto, además, tenía carácter solidario, recaudar fondos para los damnificados del terremoto de Ecuador. Resultaba un poco triste abandonar el recinto y ver que las urnas instaladas apenas tenían un dedo de monedas y billetes. No están los tiempos para muchos dispendios, pero hablamos de artistas que cobran entre veinte y cincuenta euros la entrada (algo más nos podríamos haber estirado). A pesar de todo, se registró un éxito absoluto de asistencia. Acudieron unas siete mil personas. ¿El momento más gracioso? Cuando una pareja de sudamericanos llegaron abrazos y convencidos de que quien tocaba era Alejandro Sanz. La verdad es que, en ese momento, estaba sonando 'Sin tu latido', de Luis Eduardo Aute, la canción que más se acerca al estilo del autor de 'Corazón Partío'.

¿El minuto más surreal?
Cada estribillo o comentario político era respondido con gritos de “Sí se puede”, pero la aparición de Silvio Rodriguez hizo que los asistentes los cambiaran por los de “No se ve, no se ve, no se ve”. Rodríguez toca con gorra, gafas y auriculares, sentado en mitad del escenario. Costaba atisbar su figura si no estabas en las primeras filas, ya que no había pantallas. Su respuesta es que aquí no se venía a ver, sino a escuchar. Demostró encontrarse en forma rozando los setenta, pero también quedó claro que un auditorio saturado al aire libre no es el lugar idóneo para paladear su repertorio, repleto de armonías ensoñadoras con arreglos delicados de flauta travesera.

Si cabe hacerse una idea de un acto cultural por las celebridades que aparecen, aquí podemos decir que Alberto Garzón se hartó de dar besos y hacerse fotos poco antes de que empezara la música. Dos horas más tarde, Juan Carlos Monedero aplaudía entusiasta cuando Luis Eduardo Aute proponía cambiar el significado de PIGS (la zona europea sojuzgada por la deuda) por una federación solidaria bautizada como Países Integrados del Gran Sur. También juraría que me crucé con Javier Corcuera, autor el documental “La espalda del mundo” (2000), donde se cuentan las historias de gente excluida en todo el planeta, desde un niño de los suburbios de Lima hasta un afroamericano en el corredor de la muerte, pasando por el acoso político a la primera parlamentaria kurda de Turquía.

El planeta cantautor puede parecer muerto, pero siempre resurge cuando se anima la disidencia política, ya sea el antifranquismo, el movimiento antiglobalización o los procesos post-15M. Un respeto.

http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-05-05/silvio-rodriguez-aute-ismael-serrano-vallecas-experimento-che-guevara_1195261/