sábado, 25 de abril de 2026

Física. Manuel Lozano Leyva, físico: “Lo que quiere hacer Trump con la energía nuclear es un delirio. Le está dando millones a unos niñatos”

El científico y divulgador, que aboga por la vuelta de la ‘mili’ obligatoria, publica ‘El sexto elemento’, un libro sobre el origen, la existencia y el destino.

Manuel Lozano Leyva, físico sevillano, catedrático emérito y asesor del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), cumple 77 este año y dice que no tiene edad para que le dé miedo decir lo que piensa. Por eso, afirma sin titubeos que “[Donald] Trump está desquiciado” o aboga por la restauración del servicio militar obligatorio o defiende la energía nuclear. Una anécdota que recuerda entre risas este nieto de cochero, de quien heredó la pasión por los caballos (acoge a 66 en la finca de ocho hectáreas donde vive en Dos Hermanas), resume su estrategia vital: durante una competición campo a través le tocó montar a Opinión. Le sorprendió que fuera recibido entre risas y aplausos en la salida y pronto comprobó por qué. El animal era conocido porque no paraba de rehusar y era especialista en alcanzar la meta el último, cuando llegaba. Pero esta vez consiguió completar el recorrido y, por primera vez, no en el último lugar.

Lozano Leyva monta la vida como lo hizo con Opinión: desdeñando la corrección política y las corrientes que considera equivocadas, por muy fuertes que sean, centrado en llegar al final de lo que emprende, investigando y manteniéndose firme en su fe en la ciencia.

Activista clandestino por la democracia durante el franquismo, participó en un plan de golpe de Estado poco antes de la muerte del dictador que noveló en La rebelión de la ‘Vulcano’  (Algaida, 2015). Y esta pasión por la escritura (es autor de una quincena de obras), unida a su inquebrantable vocación científica y divulgadora, le ha llevado a un último libro que se publica este enero: El sexto elemento  (RBA, 2026). Aunque el subtítulo, Una biografía del carbono, lleve a pensar que se trata de un tratado de física y química, nada más lejos de la realidad. Defiende que el carbono es “la columna vertebral de la vida” y como tal lo utiliza para buscar respuestas a cuestiones fundamentales: nuestro origen, nuestra existencia y nuestro destino.

Pregunta. Afirma que el carbono de nuestros cuerpos se forjó en el corazón de estrellas moribundas ¿Somos polvo de ellas?
Respuesta. O cenizas, depende como se ponga de romántico. Toda la materia surge de las estrellas cuando se forman. Estas nacen, viven, agonizan, mueren y renacen por reacciones termonucleares (fusión). Tras el Big Bang se empiezan a generar algunos elementos más pesados. Pero el tránsito del berilio al carbono se produce por una circunstancia extraordinariamente singular: un nivel energético que en el universo solo se puede dar en el interior de las grandes estrellas moribundas, en una etapa de su agonía. Este es el milagro. A partir de ahí, dentro de las estrellas que están agonizando, se van formando elementos más pesados. El carbono puede tomar varias formas, desde el carbón al grafito o al diamante. Es el esqueleto de las moléculas de la vida y una consecuencia absolutamente natural de una determinada circunstancia física. El único medio apropiado para unirse en moléculas más complejas es el barro. El Génesis bíblico relata que el hombre surgió del barro y que el primer día se hizo la luz, como la generación espontánea de radiación del Big Bang. No defiendo nada porque soy ateo o agnóstico, como lo quiera llamar, pero la intuición de quienes escribieron estas cosas fue formidable, fantástica. El resto es todo locura.

P. En el libro recuerda que Napoleón dijo que no veía a Dios por ninguna parte. Dice que usted tampoco.
R. Fue [Pierre-Simon] Laplace, [astrónomo y efímero ministro del Interior de Francia] quien le enseñó a Napoleón la descripción matemática de los movimientos del sistema solar. Después de mirarla por encima, le dijo que no veía a Dios por ninguna parte. La respuesta de Laplace fue que en ningún momento había trabajado con tal hipótesis.

P. Advierte que la ciencia y la tecnología nos lleva al desasosiego, a un bienestar inaudito o a la autodestrucción. ¿Hacia dónde vamos?
R. Todo lo que descubre la ciencia se puede aplicar a la creación o la destrucción. Somos nosotros y no la ciencia quienes decidimos. Somos capaces de llegar a la luna o volar, pero la aviación puede servir para hacernos felices recorriendo el mundo o para desarrollar cazabombarderos, que están basados en las mismas leyes de la aerodinámica. Podemos combatir un virus o desencadenar una pandemia artificial.

P. ¿Se puede controlar?
R. Creo que hay que transformar ligeramente la democracia y las constituciones para formar a las clases políticas y evitar consecuencias como las que estamos viendo. Desde la parte científica y tecnológica, tenemos que ponernos de nuevo a la vanguardia, como hemos hecho siempre en Europa. Trump está manipulando la tecnología y poniéndola en manos de gentuza. Está haciendo cosas terribles y alterando toda la legalidad. Hay que fundir los dos las partes [política y ciencia] para dotar a la democracia de un sentido totalmente distinto.

Hay que sobrepasar los proyectos nacionales, unificar equipos supranacionales y dotarlos de unos objetivos claros. El problema es el nuevo político que se está cargando Europa

P. ¿Puede Europa hacerlo de forma independiente?
R. Tenemos que ponernos a la cabeza de la revolución científica y técnica. Europa puede ser independiente de toda la digitalización norteamericana. Tenemos la capacidad de sobra para eso y para tener una defensa más barata que la suma de las que hay individualmente. Soy de los que piensan que hay que recuperar un servicio militar europeo obligatorio. Hay que sobrepasar los proyectos nacionales, unificar equipos supranacionales y dotarlos de unos objetivos claros. El problema es el nuevo político que se está cargando Europa. Hay que promover proyectos que realmente nos den libertad e independencia.

P. Aborda en el libro el cambio climático con tres opciones: un nuevo paradigma productivo, el aumento gradual e imparable en el uso de nuevas fuentes de energía no contaminantes o la combinación razonable de las dos anteriores. ¿Es posible la última alternativa?
R. La atmósfera es un sistema altamente complejo, como lo es también el cuerpo humano. El calentamiento global no es discutible, está medido, pero hacer frente al cambio climático es complicado. Las fuentes de energía, mientras más renovables, mejor. Pero, desde mi punto de vista, el sostén de fuentes variables [intermitentes, como la solar o la eólica] tiene que ser forzosamente la nuclear. No la que hay ahora, que es antigua, sino los nuevos reactores que se están pensando desarrollar. Lo que quiere hacer Trump con la energía nuclear es un delirio. Le está dando millones a unos niñatos para algo que está mal todo, técnicamente. Trump está desquiciado. En cambio, los reactores nucleares modulares que propone Europa son de una tecnología supersofisticada. Hay una alternativa al uranio: el torio, que tiene unas características muy parecidas, pero es mucho mejor. Noruega tiene torio como para mantener un parque de reactores nucleares entre uno y dos siglos.

Trump está manipulando la tecnología y poniéndola en manos de gentuza

P. ¿Y no habría problemas de seguridad ni de residuos?
R. Los de residuos serían muchos menos que los que genera el uranio y, sobre seguridad, el plutonio no está en la cadena. China ya tiene un reactor de torio. No sé dónde está la investigación para solucionar nuestros problemas en Europa, para decidir y hacerse soberana e independiente en cuanto a la energía.

P. ¿Y la fusión nuclear?
R. Es ideal, pero sigue siendo un desiderátum que hay que seguir investigando porque es el futuro. Pero no está a la vuelta de la esquina. Lo que se hace en Granada [IFMIF-DONES] es una maravilla y yo lo he apoyado totalmente. Pero el ITER [International Thermonuclear Experimental Reactor] es hoy el mayor experimento de fusión y es eso: experimental. Estamos en un estadio de la fusión que va a dar los resultados que se espera de estabilidad, pero su conexión a la red será una demo [demostración]. Todavía no se sabe la cantidad de neutrones de alta energía que sale de la fusión o como interacciona con los materiales estructurales Nos estamos metiendo en una cosa que, como decimos los físicos, es una nueva constante: el número de años que faltan para tener la fusión es siempre 50.

P. No evita ningún charco.
R. Me gusta meterme en medio de las espantadas de los caballos. Una manada hará cualquier cosa, menos tirarte.

No se teme lo que pasaba antes de nacer y tampoco te concierne el futuro. Lo que te concierne es la vida. Entonces, dedícate a ella

P. Dice que el diamante, formado por carbono cristalizado, representa la eterna lucha ante la belleza que buscamos y el precio que pagamos por ella.
R. El diamante tiene una doble vertiente: la primera vertiente es la belleza, la perfección; el lado oscuro es que está asociado al lujo, al poder y a la sangre.

P. También afirma que no solo no hay que temer a la muerte, sino disfrutar de la relación establecida por Epicuro entre los átomos y la alegría de vivir.
R. Lo que uno tiene que hacer es no pensar en el más allá ni tener miedo a la muerte. No se teme lo que pasaba antes de nacer y tampoco te concierne el futuro. Lo que te concierne es la vida. Entonces, dedícate a ella.

Sobre la firma
Raúl Limón

viernes, 24 de abril de 2026

Nacho Vegas, un músico en lucha contra el fascismo: “Tenemos que combatirlo de todas las maneras posibles”


El artista asturiano publica ‘Vidas semipreciosas’ el 23 de enero, un álbum donde despliega su compromiso con la política y con los afectos. Pasamos un día con él en su ciudad, Gijón

Nacho Vegas está hablando de su madre, a la que dedica una canción en su nuevo disco, Vidas semipreciosas. Bebe un trago de vino blanco en un restaurante con vistas al puerto de Gijón, la ciudad donde nació hace 51 años y donde vive, y cuenta: “Cuando eres un poco más guaje tiendes a querer más a la figura del padre. Mi madre era esa mujer abnegada que estaba siempre en casa trabajando y mi padre el que daba una voz y todo el mundo se ponía firme [son tres hermanos chicos]. Pero a medida que me fui haciendo adulto me di cuenta de que ella estaba ahí siempre, que fue la que nos educó y la que nos inculcó muchos valores que fueron muy importantes para nosotros. Valores de izquierdas que nos explicó desde pequeños, algo que me iluminó. Por ejemplo, yo fui a un colegio público y recuerdo que tenía algunos amigos que iban a privados. Mi madre nos explicó por qué tanto ella como mi padre apostaban por la escuela pública. Y me alegró mucho aquella decisión, porque esos que iban a los colegios privados eran unos pijos insoportables”. Otro sorbo de vino.

La canción que ha escrito para su progenitora se llama Fíu (hijo, en asturiano) y dice: “Si escuché un nombre precioso sobre la tierra ese nombre es, sin dudarlo, Cristina Vegas. / Fue la que me dio la vida y luego me dejó vivirla, y para darle sentido me dio herramientas. / Me enseñó que sin justicia, libertad no es cosa cierta. / Por eso en mi familia somos de izquierdas, rojos, progres, comunistas. / Que nos llamen como quieran. / Rojo internacionalista soy por dentro y por fuera”. Cristina Vegas cumplirá 76 años el 20 de enero, justo tres días antes de la salida de Vidas semipreciosas. Nacho ha llevado en secreto la grabación de este tema. Su plan es mostrárselo a su madre como regalo de cumpleaños.

El sol no consigue penetrar en la tupida capa de nubes que cubre el cielo asturiano un día del pasado diciembre. Sin embargo, la temperatura resulta agradable. Paseamos por las calles de Gijón, esas que tanto se conoce el cantante. Por la tarde, el músico ofrece un miniconcierto en un festival con artistas asturianos (también estará Rodrigo Cuevas) organizado por Radio 3 en el imponente teatro Jovellanos, emblema cultural de la ciudad. Le acompañará el Coro Antifascista Al Altu la Lleva, integrado por mujeres. Ester Roldán, 49 años, arquitecta y componente del coro analiza la figura del músico en su ciudad: “De nuestra generación, los nacidos en los setenta, Nacho fue de los pocos que se quedó en Gijón. Yo, por ejemplo, me fui y no volví porque era difícil la inserción laboral. Con el tiempo regresé. Nacho es un elemento muy activo en la búsqueda del tejido cultural y artístico de Gijón y de Asturias. También implicado políticamente, no tanto con unas siglas como con una ideología de izquierdas y de lucha obrera”. El perfil de Vegas y su apuesta por el activismo le convierten en una figura perfecta para mostrar la buena salud artística gijonesa: actúa tanto en el Día Internacional de los Museos como en una manifestación proPalestina o en favor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Nacho siempre tiene su agenda disponible cuando se trata de compromiso político o cultural.

Vidas semipreciosas llega cuatro años después de su anterior trabajo, Mundos inmóviles derrumbándose (2022), y funciona como un compendio de los valores de Vegas: política, canciones sobre los afectos y vinculación a su tierra, y no solo por cantar en algunas ocasiones en asturiano. “En el anterior disco me marché a Ortiguera [pueblo pesquero asturiano] porque padecía el bloqueo de después de la pandemia. Me faltaban estímulos y tuve que irme una temporada de mi casa de Gijón. Como me gustó la experiencia, esta vez lo hice en dos tandas, y aproveché para conocer partes de Asturias. Elegí Colunga y Piloña”. Alguien le dejó un hórreo restaurado y allí, en un ambiente rural e impregnado por la naturaleza de su tierra, el músico compuso el esqueleto de las canciones.

La gira de presentación de 'Vidas semipreciosas', comienza el 30 de enero en Mieres. En la imagen, el músico en Gijón el pasado diciembre. Imanol Rimada

Un disco que musicalmente suena desacomplejado, quizá el conjunto de canciones más variado de su carrera: es un Nacho Vegas reconocible, pero dejándose llevar para abrazar ritmos y estructuras no muy frecuentados por el asturiano en una carrera en solitario que alcanza los 25 años y una decena de discos largos. Las temáticas afrontan cuestiones incómodas, esas que solo él sabe barnizar con un código moral poético. Letras que comienzan como un tímido lirio y de repente se transforman en orquídeas carnívoras. “Tenemos derecho a reivindicar nuestra infelicidad y nuestros tormentos. Especialmente hoy, que con este turboliberalismo en el que vivimos parece que debes estar satisfecho todo el tiempo gracias a las lógicas de consumo. Las cosas que nos incomodan son las que nos hacen estar vivos. Por eso hablo de ellas. De otro modo lo que haremos es barrerlas debajo de la alfombra, y así no desaparecen”, explica.

Después de esta reflexión, se adelanta, conocedor de ese cliché utilizado para analizar su música: “Pero este disco no es nada atormentado, ¿eh? Tenemos que darle un poco de alegría a la vida”. No le falta razón, porque canciones como Mi pequeña bestia, con un “sonido Benidorm” [el Benidorm de antes, no el Fest] o Llueven moscas (soberbia) se posicionan entre lo más comercial, término raro referido a él, de su carrera. Hans Laguna, bajista de la banda de Vegas, cuenta por teléfono: “El valor más incontestable de Nacho es el nivel de sus letras. Yo le he visto escribir y pica mucha piedra a nivel literario. Trabaja las letras hasta extremos enfermizos. Y eso se nota, porque su nivel está muy por encima de lo que estamos acostumbrados”.

Nacho Vegas forma parte de la primera oleada del indie español, ese que surgió en los noventa. Con bandas como Eliminator Jr. y Manta Ray cumplió con los preceptos del género, hinchado de más por algunos medios y por los festivales noventeros: sonar ruidoso y cantar en inglés. Reconoce que salió de ambos grupos por el empeño de parte de los miembros de expresarse en inglés, “cuando el nivel era de un 3,5 [sobre 10] en quinto de EGB”. Su inquietud política y social también recibió ignorancia e incluso gestos torcidos. Aquello era anatema en esos ambientes, más preocupados por copiar el discurso anglófilo. “Siempre que salía con asuntos políticos me respondían: ‘Panfletario’. Y esto me lo decía una persona que llevaba una camiseta de Fugazi, grupo muy politizado. El indie español fue una escena hija del aznarato. Se fraguó en las dos legislaturas de Aznar, de 1996 a 2004. Antes del 96 había un PSOE corrupto en el que nadie creía. Existía un desencanto con la política institucional cuando surgió el indie y por eso muy poca gente estaba politizada dentro de la escena”. Él sí, y por eso se marchó sin mirar atrás.

Cuando Vegas dejó Manta Ray se convirtió en un cantautor moderno con unas características novedosas en España. Lo referencia Hans Laguna: “Fue una revelación para la gente de mi generación [tiene 46], que no había crecido con los cantautores tradicionales y sí con Johnny Cash, Nick Drake, Leonard Cohen o Townes Van Zandt. No había referencias de alguien que hiciese eso en castellano. Y entonces llegó Nacho”.

Sus letras trataban tormentos, como la compleja relación con su padre (en El ángel Simón), que murió a los 48 años, solo, ya divorciado de su madre; su atracción por la marginalidad o sus adicciones. “Cuando me metía tenías que ser un poco cabeza de chorlito para pasar un mono, pero a pesar de ello pasé más de uno”, reflexiona. “Porque tenías a mano servicios públicos, a través de desintoxicaciones ambulatorias o mantenimiento de metadona, con la que estuve cuatro años. El problema con la metadona es que te amortigua el placer y eso hace que te amortigüe también las emociones. Dejé la metadona porque es una droga que viene bien para quitar la adicción a la heroína, pero te quita mucha capacidad para emocionarte con las cosas y por lo tanto también para hacer canciones. Sin embargo, la buprenorfina es un antagonista parcial de las emociones. Con eso estuve muchísimo tiempo y manejando los tiempos… y bueno…”. El músico asume que hubo momentos en los que se “pasó”, pero logró salir: “El problema con la heroína u otras drogas duras es cuando no tienes agarraderas; si tienes algo en tu vida que es importante te vale la pena salir de ahí. Y para mí era la música. Siempre puse ese límite: que la adicción no jodiera la grabación de un disco o no jodiera una gira. Es verdad que en el momento en el que estaba peor ofrecí algún concierto desastroso. Aprendí de aquello, y ya nunca más”.

Más adelante llegaron los discos compartidos con Bunbury y con Christina Rosenvinge, figuras más populares que él que le permitieron ser descubierto por un público más allá del indie. Con Christina se unió, además, sentimentalmente, lo que provocó que la imagen de Vegas apareciese en las secciones más frívolas de los medios, circunstancia que acrecentó con su relación posterior con la política del PP Andrea Levy. “Cuando estaba con Christina nos ofrecían muchos reportajes juntos, y ella me decía: ‘No, esto ya me lo conozco y no nos conviene’. Porque ella ya lo había vivido. Yo, sin embargo, lo veía con mucha gracia: salir en esas publicaciones y tal… No sé, me divertía. Pero Christina fue sensata, y menos mal”. La actual pareja del músico es Sofía Castañón, poeta, escritora y exdiputada de Podemos.

Nacho va encontrándose paisanos en nuestro recorrido por Gijón y el tema de conversación no puede ser otro que la muerte de Jorge Martínez, acaecida el 9 de diciembre, poco antes de nuestro encuentro. Vegas le conocía bien y cuenta una anécdota que retrata el genuino carácter del líder de Ilegales: “Siempre me decía: ‘Nacho, me cago en Dios, lo tuyo serán las letras, pero no tocas un pijo la guitarra: ponte a hacer acordes en séptima mayor, joder”.

Vidas semipreciosas contiene tres interludios en forma de declaraciones de otras tantas personas vinculadas a la izquierda. Son como guías en el camino que desembocan en canciones de temática antifascista. Los protagonistas de esos pequeños discursos son Francisco Javier Aijón Javitxu, uno de los llamados Los Seis de Zaragoza, que pasó un año y medio encarcelado al ser detenido en 2019 tras manifestarse contra un mitin de Vox en Zaragoza; la exdiputada de la CUP Anna Gabriel, que fue procesada por desobediencia en la causa del procés y se fue del país; y Adur Ramírez, uno de los condenados por el Caso Alsasua. “Esto tres casos demuestran que en el estado español hay represión”, explica el músico. “Existe una represión por la Ley Mordaza, que no solo ataca a la libertad de expresión, sino también a la disidencia política. Cuando disientes por la izquierda estás jodido. Estos son las democracias liberales. Es una cosa que quería plasmar en el disco. Para mí la parte afectiva es muy importante en la música, pero el compromiso político también. Son dos tipos de compromiso que podrían ir de la mano. La vida la articulamos en base a compromisos. Dice Carolina del Olmo [autora de ¿Dónde está mi tribu?] que a veces pensamos que egoísmo y altruismo son términos opuestos, y son dos caras de la misma moneda. Ambos tienen recompensa. Lo contrario es el compromiso, cuando adquieres un compromiso para hacer algo, aunque no quieras hacerlo”.

En otra de las canciones del inminente álbum, Tiempo de lobos, alerta sobre la llegada de la extrema derecha a las instituciones. “Si se acercan manadas de lobos, si se acerca el fascismo y si de verdad puede estar dentro de unos años gobernando, hay que combatirlo de todas las maneras posibles, incluyendo la violencia, por supuesto. Porque no hay otra manera de combatir a la violencia que no sea con violencia autodefensiva. Y eso es algo para lo que tenemos que prepararnos”. Vegas milita en Anticapitalistas, pero se muestra crítico también con la izquierda: “La gente joven abraza el ideario de la extrema derecha y no sabes cómo revertir ese discurso. Está claro que algo se está haciendo mal en la izquierda y algo se está haciendo muy bien en la derecha, porque están ganando la batalla cultural”.

La pieza estrella de Vidas semipreciosas lleva por título Deslenguarte, interpretada junto a Albert Pla, una canción de siete minutos con mucho sentido del humor donde se reivindica a los “deslenguados” que ponen voz “a los silenciados”. Una composición en favor de los que disienten y en la que Vegas, Pla y su coro se “cagan en Dios” 31 veces.

Nacho Vegas ha subido a su casa a coger la guitarra y vuelve con ella para el concierto en el teatro Jovellanos. Se encuentra en el pequeño camerino con las mujeres del Coro Antifascista y surgen abrazos y besos. Ya en la tarima, y ante el aplauso de un recinto lleno, interpretan Ciudad vampira, Ser árbol y Los asombros, esta última del nuevo álbum. Cuando termina la actuación, Nacho se acerca al micrófono y grita: “Libertad para [el grupo sindicalista] Las Seis de Suiza, no al estado terrorista y genocida de Israel y viva Palestina libre”. El público se levanta y le ovaciona.

jueves, 23 de abril de 2026

Los sorprendentes beneficios de pararse sobre una sola pierna

Una mujer se para en un pie.


A menos que seas un flamenco, probablemente no dediques mucho tiempo a mantenerte delicadamente en equilibrio sobre una sola pierna. Y, dependiendo de tu edad, puede que te resulte sorprendentemente difícil.

Cuando somos jóvenes, mantener el equilibrio sobre una sola pierna no suele requerir mucho esfuerzo.

Por lo general, nuestra capacidad para mantener esta postura madura alrededor de los 9 o 10 años. Nuestro equilibrio alcanza su punto álgido a finales de los 30, antes de empezar a deteriorarse.

Si tienes más de 50 años, tu capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna durante más de unos segundos puede revelar mucho sobre tu estado de salud general y cómo estás envejeciendo.

Pero también hay buenas razones por las que te puede interesar pasar más tiempo tambaleándote sobre una sola pierna, ya que puede aportar una serie de beneficios a tu cuerpo y tu cerebro, como ayudar a reducir el riesgo de caídas, aumentar tu fuerza y mejorar tu memoria.

Este ejercicio, aparentemente sencillo, puede tener un efecto enorme en tu salud a medida que envejeces.

"Si te resulta difícil, es hora de empezar a entrenar tu equilibrio", afirma Tracy Espiritu McKay, especialista en medicina de rehabilitación de la Academia Americana de Medicina Física y Rehabilitación.

(Más adelante en este artículo encontrarás más información sobre cómo incorporar un régimen de entrenamiento con una sola pierna a tu rutina diaria).

¿Por qué es importante el equilibrio?

Una de las principales razones por las que los médicos utilizan el equilibrio sobre una pierna como medida de la salud es su relación con la pérdida progresiva de tejido muscular relacionada con la edad, conocida como sarcopenia.

A partir de los 30 años, perdemos masa muscular a un ritmo de hasta un 8% por década.

Según algunas investigaciones, cuando llegamos a los 80 años, hasta el 50% de las personas padecen sarcopenia clínica.

Esto se ha relacionado con todo tipo de problemas, desde un menor control del azúcar en sangre hasta una disminución de la inmunidad frente a las enfermedades, pero, dado que afecta a la fuerza de varios grupos musculares, también se refleja en la capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna.

Al mismo tiempo, las personas que practican ejercicios con una sola pierna son menos propensas a sufrir sarcopenia en sus últimas décadas de vida, ya que este sencillo ejercicio ayuda a mantener en forma los músculos de las piernas y las caderas.

Una mujer hace la limpieza sostenida solo en una de sus piernas.

Una mujer hace la limpieza sostenida solo en una de sus piernas.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

El ejercicio de sostenerte sobre una sola pierna puede mejorar tus condiciones físicas para la vejez. "La capacidad de mantenerse sobre una sola pierna disminuye (con la edad)", señala Kenton Kaufman, director del laboratorio de análisis del movimiento de la Clínica Mayo en Rochester, Minesota.

"Las personas empiezan a experimentarlo a partir de los 50 o 60 años, y luego aumenta bastante con cada década de vida a partir de entonces".

Hay otra razón más sutil que hace que nuestra capacidad para mantener el equilibrio sobre una sola pierna sea importante: su relación con nuestro cerebro.

Esta postura, aparentemente sencilla, no solo requiere fuerza muscular y flexibilidad, sino también la capacidad del cerebro para integrar la información procedente de los ojos, el centro del equilibrio del oído interno, conocido como sistema vestibular, y el sistema somatosensorial, una compleja red de nervios que nos ayuda a percibir tanto la posición del cuerpo como el suelo que pisamos.

"Todos estos sistemas se deterioran con la edad a ritmos diferentes", explica Kaufman.

Esto significa que la capacidad de mantenerse en pie sobre una sola pierna puede revelar mucho sobre el estado subyacente de regiones clave del cerebro, apunta Tracy Espiritu McKay.

Esto incluye aquellas relacionadas con la velocidad de reacción, la capacidad para realizar tareas cotidianas y la rapidez con la que se integra la información de los sistemas sensoriales.

Todos experimentamos cierta atrofia o encogimiento cerebral con la edad, pero si esto comienza a ocurrir demasiado rápido, puede impedir la capacidad para mantenernos físicamente activos y vivir de forma independiente en los últimos años, además de aumentar el riesgo de caídas.

Los datos recopilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han demostrado que las caídas involuntarias, normalmente causadas por una pérdida de equilibrio, son la principal causa de lesiones entre las personas mayores de 65 años en Estados Unidos.

Los investigadores afirman que practicar ejercicios con una sola pierna puede ser una buena forma de reducir este riesgo de caídas.

Una persona hace equilibrio sosteniéndose con una sola pierna. 


Una persona hace equilibrio sosteniéndose con una sola pierna.

Fuente de la imagen,Getty Images 


Según Kaufman, las caídas suelen deberse a una disminución de los tiempos de reacción.

"Imagina que estás caminando y tropiezas con una grieta en la acera", dice. "En la mayoría de los casos, el hecho de caer o no no es una cuestión de fuerza, sino de si puedes mover la pierna lo suficientemente rápido y colocarla donde debe estar para detener la caída".

Curiosamente, la capacidad para mantenerse sobre una sola pierna refleja incluso el riesgo a corto plazo de muerte prematura.

Tomemos como ejemplo los resultados de un estudio de 2022, que reveló que las personas incapaces de mantener una postura sobre una sola pierna durante 10 segundos en la mediana edad tenían un 84% más de probabilidades de morir por cualquier causa en los siete años siguientes.

Otro estudio tomó a 2.760 hombres y mujeres de entre 50 y 59 años y los sometió a tres pruebas: fuerza de prensión, cuántas veces podían pasar de estar sentados a estar de pie en un minuto y cuánto tiempo podían mantenerse de pie sobre una pierna con los ojos cerrados.

La prueba de equilibrio sobre una pierna resultó ser la más informativa en cuanto al riesgo de enfermedad.

Durante los siguientes 13 años, las personas que podían mantenerse en pie sobre una pierna durante dos segundos o menos tenían tres veces más probabilidades de morir que las que podían hacerlo durante 10 segundos o más.

Según Espiritu McKay, este mismo patrón se puede observar incluso en personas a las que se les ha diagnosticado demencia: aquellas que aún pueden mantener el equilibrio sobre una pierna experimentan un deterioro más lento.

"En los pacientes con Alzheimer, los investigadores están descubriendo que, si no son capaces de mantenerse sobre una pierna durante cinco segundos, esto suele predecir un deterioro cognitivo más rápido", indica.

Entrenar tu equilibrio

La buena noticia es que cada vez hay más estudios que demuestran que podemos hacer mucho para reducir los riesgos de estos problemas relacionados con la edad practicando activamente el equilibrio sobre una sola pierna.

Estos ejercicios, que los científicos denominan "entrenamiento con una sola pierna", no solo fortalecen los músculos del tronco, las caderas y las piernas, sino también la salud cerebral subyacente.

"Nuestro cerebro no es inmutable", afirma Espiritu McKay, "es bastante maleable".

"Estos ejercicios de entrenamiento con una sola pierna mejoran realmente el control del equilibrio y, de hecho, cambian la estructura del cerebro, especialmente en las regiones que intervienen en la integración sensoriomotora y la percepción espacial".

Mantener el equilibrio sobre una pierna también puede mejorar nuestro rendimiento cognitivo mientras realizamos tareas, ya que activa la corteza prefrontal del cerebro.

Un estudio ha demostrado que incluso puede mejorar la memoria de trabajo de los adultos jóvenes sanos.

Espiritu McKay recomienda que todas las personas mayores de 65 años comiencen a realizar ejercicios de entrenamiento con una sola pierna al menos tres veces por semana para mejorar su movilidad y reducir el riesgo de caídas en el futuro, pero lo ideal es incorporarlos a la rutina diaria.

Puede haber mayores beneficios si se comienza este tipo de entrenamiento incluso antes en la vida.

Un hombre hace una postura de yoga sobre uno de sus pies. 

Un hombre hace una postura de yoga sobre uno de sus pies.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

El yoga y el tai chi son prácticas que incorporan posturas de equilibrio en un solo pie.

Claudio Gil Araújo, investigador en medicina del ejercicio de la clínica Clinimex de Río de Janeiro y director del estudio de 2022 sobre la postura sobre una sola pierna y el riesgo de muerte prematura, sugiere que todas las personas mayores de 50 años deberían realizar una autoevaluación de su capacidad para mantenerse sobre una sola pierna durante 10 segundos.

"Esto se puede incorporar fácilmente a las actividades diarias", indica. "Se puede permanecer de pie durante 10 segundos sobre una pierna y luego cambiar a la otra mientras se cepilla los dientes. También recomiendo hacerlo tanto descalzo como con zapatos, porque son ligeramente diferentes".

Esto se debe a que llevar zapatos produce diferentes niveles de estabilidad en comparación con estar descalzo.

Actividades cotidianas como estar de pie mientras se friegan los platos o se cepillan los dientes también son oportunidades perfectas para entrenar la capacidad de mantenerse de pie sobre una sola pierna, según los investigadores.

Intenta balancearte lo menos posible durante el mayor tiempo que puedas. Se pueden obtener beneficios con solo dedicar 10 minutos al día a practicar el equilibrio.

Los ejercicios suaves de fortalecimiento de la cadera con resistencia ligera, también conocidos como ejercicios isocinéticos, pueden ayudar a mejorar la capacidad de mantenerse de pie sobre una sola pierna.

Los estudios han demostrado que una combinación de ejercicios de fuerza, aeróbicos y de equilibrio puede reducir los factores de riesgo asociados a las caídas en un 50%, mientras que esta conexión también puede explicar por qué actividades como el yoga o el tai chi, que a menudo implican mantener posturas sobre una sola pierna, se han relacionado con un envejecimiento saludable.

Kaufman señala un estudio que descubrió que el tai chi está relacionado con una disminución del riesgo de caídas en un 19%.

Lo más optimista es que Gil Araújo ha descubierto que, con perseverancia y constancia, es posible mantener un buen equilibrio incluso después de los 90 años, y posiblemente más allá.

"En nuestra clínica, evaluamos a una mujer de 95 años que era capaz de mantener con éxito una postura sobre una sola pierna durante 10 segundos con cualquiera de los dos pies", relata.

"Podemos entrenar y mejorar el rendimiento de nuestros sistemas biológicos hasta los últimos días de nuestra vida, incluso si somos centenarios". 

miércoles, 22 de abril de 2026

El Frente Popular sí ganó el 16 de febrero de 1936. Carmelo Romero Salvador pone las últimas elecciones de la Segunda República y el uso partidista del pasado bajo la lupa de una historia crítica




Carmelo Romero Salvador pone las últimas elecciones de la Segunda República y el uso partidista del pasado bajo la lupa de una historia crítica.

Entre el cuento del fraude y la idealización retrospectiva, Carmelo Romero propone un análisis rigurosamente documentado del Frente Popular en la España de 1936. Sin duda, las elecciones y la legitimidad política del Frente Popular zarandean nuestra memoria democrática. Aquí se propone una reconstrucción sobria y didáctica, centrada en los meses de enero a julio de 1936, desglosando el contexto nacional e internacional de las elecciones, la tensa negociación de candidaturas y la validación o anulación de actas que se enlaza con la escalada posterior de violencia sociopolítica y conspiración militar. Sin mirar la guerra como destino inevitable, se discuten causas, factores y protagonistas del acelerado deterioro de los valores democráticos en aquellos meses.

La tesis es rotunda: el Frente Popular ganó el 16 de febrero de 1936. Fue aguda la violencia del proceso electoral desde el 1 de enero: 41 víctimas mortales (10 el mismo día 16). Votó el 71,3% de mayores de 23 años, cuatro puntos más que en 1933 y la ley electoral premiaba con tres cuartas partes de los escaños de cada distrito a quien obtuviera el 40 por ciento de votos en la primera vuelta. Y el 16 ganó el Frente Popular con 259 diputados, mayoría absoluta de 473 escaños. Con poca diferencia en votos, un resultado contundente. Las izquierdas lograron el 47,1 %, incluyendo muchos votos de anarquistas, las derechas el 45,6 %, y los de centro, un 5,3 %. En general, se atribuye al Frente Popular entre 150.000 y 200.000 votos más que la suma de derechas y centro. Tras la segunda vuelta, con las repeticiones en Cuenca y Granada, hubo 287 diputados de izquierdas, 167 agrupados como frente antirrevolucionario, incluyendo la Lliga, más 9 del PNV y 10 sin adscripción.

La narrativa del “fraude” como ilegitimidad de origen fue fabricada posteriormente y propagada por los sublevados contra la República. Los datos afianzan otra tesis, que la narrativa del “fraude” como ilegitimidad de origen fue fabricada posteriormente y propagada por los sublevados contra la República. En 1936 las derechas reconocieron el triunfo de las izquierdas. Fue idea de Serrano Suñer, en 1938, justificar retrospectivamente el golpe de Estado y la dictadura militar. Carmelo Romero no niega las irregularidades ocurridas. Al contrario, las documenta, pero insiste en que irregularidad no equivale a fraude sistémico y menos a un plan orquestado para alterar los resultados. El supuesto fraude fue la burda justificación de un golpe de Estado sangriento contra una democracia.

Se restituye así el debate al terreno de una historia necesariamente crítica y difícilmente neutral. Una metodología impecable que el autor explicita al declarar que no pretende absolver o condenar, sino comprender “abrazando, ciñendo o rodeando por todas partes” lo ocurrido entre enero y julio de 1936. En tan extraordinario cúmulo de información, condensado en apenas 180 páginas, precisas y claras, destacan otras muchas aportaciones. Por ejemplo, el examen del laberinto de ambiciones y vetos enhebrando alianzas y programas políticos, o la financiación y antagonismos de unas campañas electorales que reflejaron una profunda fractura socioeconómica: los conservadores, con grandes recursos financieros, frente a las izquierdas, apoyadas sobre todo por una movilización militante masiva.

En efecto, los grandes contribuyentes aportaron “enormes fondos”, con figuras como Francesc Cambó, líder del catalanismo conservador, y el “contrabandista” y banquero Juan March. Ambos financiarían, meses después, la sublevación militar de Franco. Por ejemplo, la CEDA imprimió 50 millones de carteles, cifra inasequible para las izquierdas con solo las manos, llenas de engrudo, de sus afiliados. Se enfrentó, en suma, el capital humano al capital financiero y la propaganda fue el arma de simplificación política en cientos de miles de octavillas, carteles y mítines, con mensajes de dualismos extremos: fascismo contra revolución, o la autoridad y el orden de las derechas frente a la amnistía, principal motor de movilización para las izquierdas, con unos 30.000 presos por haber participado en la sublevación revolucionaria liderada por los socialistas en octubre de 1934.

Tales antagonismos se convirtieron en catastróficos cuando la violencia, de diversos tipos y motivos, se hizo cotidiana e incontrolada. Las recientes investigaciones aproximan a 500 los muertos en unas estrategias violentas, consideradas entonces por la mayoría del mundo político como necesarias. Destacaron las milicias de la Falange, por un lado, y, por las izquierdas, la acción paramilitar cohesionada e igualmente aceptada resultante de la fusión de juventudes socialistas y comunistas en marzo de 1936. Hubo una creciente dinámica de retroalimentación entre los partidarios de anular la democracia, idea que movilizó peligrosamente al sector golpista del Ejército. De hecho, aquella violencia opacó entonces y sigue oscureciendo todavía la importancia de las reformas de democratización sociopolítica relanzadas por los gobiernos existentes desde febrero, que no fueron del Frente Popular, sino solo de partidos republicanos.

Por eso, Carmelo Romero subraya y desglosa de modo certero el nuevo impulso a la creación de escuelas, la intensa y muy conflictiva aplicación de la reforma agraria o el desarrollo del “Estado integral” de la Constitución de 1931, ampliando los Estatutos de autonomía. Fueron tareas yuguladas por la sublevación militar que provocó una Guerra civil, la tragedia más sangrienta de nuestra historia contemporánea.

martes, 21 de abril de 2026

Desigualdad. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía: “La ideología de los millonarios tiene actualmente un grado de egoísmo alucinante”




El economista estadounidense Joseph Stiglitz, en una imagen tomada en Ginebra el pasado 16 de marzo.FABRICE COFFRINI (AFP / GETTY IMAGES
El economista y profesor estadounidense denuncia que nunca ha habido un ataque a la democracia como el que se produce ahora bajo el mandato de Donald Trump y el grupo de oligarcas que lo sostienen

La desigualdad actual es peor que la que Estados Unidos vivió durante la Gilded Age de finales del siglo XIX, dice Joseph Stiglitz. “La persona más rica de aquella época era John Rockefeller, pero su fortuna no era comparable a la de Elon Musk, Larry Ellison o Jeff Bezos”, explica por teléfono el economista, laureado en 2001 con el Nobel de Economía. “Su influencia política bajo el mandato de Donald Trump tampoco tiene precedentes, con Musk como el ejemplo más claro”.

Para Stiglitz (83 años, Gary, Indiana, EE UU), el sentido de la responsabilidad social que se aprecia en muchos de los magnates de la Gilded Age, que contribuían al bien público apoyando la creación de bibliotecas, universidades y centros de investigación, también representa un contraste radical con la ideología libertaria que exhiben hoy tantas personas de Silicon Valley, “una versión radical del ‘esto lo hice yo solo, déjame en paz’, una ideología con un grado de egoísmo alucinante porque lo cierto es que no han hecho nada por su cuenta, ha sido la investigación del Gobierno la que trajo internet y gran parte de las innovaciones con las que ellos ahora ganan dinero”.

Pregunta. Mucha gente esperaba que las instituciones modernas resistieran mejor que las del siglo XIX a la presión de las personas con poder económico, ¿no ha sido así?
Respuesta. Es cierto que el Congreso de finales del siglo XIX era bastante corrupto, pero nunca ha habido un ataque a la democracia como el que está ocurriendo bajo el mandato de Donald Trump y los oligarcas que lo sostienen. Hay aspectos muy preocupantes, como la supresión de la libertad de prensa tras la adquisición de la CBS por parte de Larry Ellison y el intento de retirar de la parrilla programas críticos con Trump, pero rentables, como el de Stephen Colbert. Esto es algo que nunca vimos en la Gilded Age. No sabría decir si nuestras instituciones son más fuertes o más débiles, lo que sí sé es que no están siendo lo suficientemente fuertes.

P. Usted está contribuyendo a la creación de un Panel Internacional sobre la Desigualdad para mejorar la información sobre la concentración de la riqueza, ¿falta información?
R. Igual que la información fiable del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático sienta las bases para políticas más urgentes, mejor orientadas y diseñadas. Aspiramos a conseguir lo mismo con el Panel Internacional sobre la Desigualdad. Una cifra en nuestro informe que nos ha llamado la atención es la magnitud de la concentración de riqueza: el 50% de la población mundial solo ha recibido un 1% de toda la riqueza creada en los últimos 25 años, una estadística impactante que ayuda a comprender hasta qué punto se han agravado las cosas. Otra cifra tremenda es la de los billones de dólares que se transferirán de una generación a otra en los próximos 10 años. En Estados Unidos nos gusta pensar que los ricos son personas hechas a sí mismas, pero nadie se hace a sí mismo cuando la mayoría de las innovaciones parten de investigaciones financiadas con fondos públicos. Y ahora, con estos billones de dólares siendo transferidos de una generación a otra, no solo tendremos una oligarquía, sino una plutocracia hereditaria.

P. En cuanto se comienzan a debatir impuestos a corporaciones y millonarios, aparecen excepciones y exenciones con potencial de neutralizar su poder redistributivo y recaudatorio, ¿Cómo protegerse ante eso?
R. Eso es completamente cierto. En primer lugar, tenemos que dejar claro el principio que persiguen los impuestos. Y en segundo, ser conscientes de que los ricos van a intentar introducir lagunas y excepciones para volverlos ineficaces. Lo sabemos y tenemos que protegernos contra eso. Estamos defendiendo un impuesto mínimo global del 2% sobre el patrimonio, que es un impuesto muy moderado y tiene la virtud de no ser complejo. Si tienes 100 millones de dólares, lo más probable es que como mínimo estés obteniendo una rentabilidad del 6%. Así que si ya has pagado un 33% por las ganancias de ese capital, no tendrás que pagar este impuesto, porque esa cantidad equivaldrá al 2% que proponemos como gravamen mínimo. Y un 33% sobre los rendimientos del capital sigue siendo menos de lo que muchas personas pagan sobre sus salarios.

P. Sabe que se resistirán a cualquier impuesto de este tipo.
R. Cuando estuve en Francia, me escandalizó escuchar a tantos millonarios admitiendo implícitamente que eran evasores fiscales, porque no querían pagar ni siquiera ese impuesto mínimo del 2%. Cuando se debatió en la Asamblea Nacional, introdujeron todo tipo de exenciones para que el impuesto no fuera aplicable a una gran parte de los millonarios. Así que es cierto, es una batalla constante, pero ya conocemos los trucos. Tras lo ocurrido en Francia, ya sabemos las formas en que la gente va a intentar evadirlo aprovechando las lagunas legales. Necesitamos asegurar un buen debate para cerrar esas lagunas.

P. Eso puede cumplir un fin redistributivo, pero no va a terminar con la influencia de los millonarios en la política…
R. Cierto. Para lograr eso tenemos que sacar el dinero de la política, y especialmente en Estados Unidos, donde las inversiones disfrazadas de contribuciones a las campañas reportan un alto rendimiento a los supermillonarios. En segundo lugar, no podemos permitir que solo los ricos controlen los medios de comunicación. Tiene que haber buenos sistemas de radiodifusión pública y apoyo para el periodismo de investigación. En tercer lugar, tanto las redes sociales como las inteligencias artificiales tienen que pagar por las noticias y por la información que roban a los medios tradicionales. Eso mejoraría los ingresos de los medios tradicionales y permitiría una prensa más diversificada. Y por último, Europa necesita crear su propio ecosistema mediático, no puede depender de X o de Facebook. Tiene que contar con sus propias plataformas independientes y parcialmente públicas para que la gente pague sus impuestos y reciba todas las comunicaciones.


Viajar también es recordar.

Mientras pedaleo recuerdo las ciudades que he visitado y al final algunos viajes se reducen a una pequeña ráfaga dentro del humo de la memoria.

A estas alturas de la vida hago ejercicio en la bicicleta estática durante media hora al día. Con ella puedo escalar valles y montañas, atravesar desiertos, cruzar los puentes de todos los ríos del planeta. Mientras pedaleo a veces trato de recordar los países y las ciudades que he visitado y al final algunos de aquellos viajes se reducen a una pequeña ráfaga dentro del humo de la memoria.

¿Qué era París? Estar orgulloso de que Roger Cazes, el dueño soberano de la Brasserie de Lipp, que seleccionaba a sus clientes con mucho rigor, gracias al común amigo el gran periodista Feliciano Fidalgo, corresponsal de EL PAÍS, me diera la mesa en la que poco antes se habían sentado Mitterrand, Yves Montand y Jeanne Moreau gente así, según me decía. París también consistía en comerse uno de los huevos duros que había en los cuencos de los veladores del Café de Flore y pensar que Camus, Sartre o Picasso pudieron haber hecho lo mismo; o leer con la emoción de un paleto advenedizo los nombres de Apollinaire, Gide, Samuel Beckett en las mesas de la Closerie des Lilas.

¿Qué era Praga? 
Era el musgo putrefacto que sudaban los sillares de la sinagoga de Pinkas del siglo XIV en las callejuelas del antiguo gueto, en el distrito de Josefov, que llevaban al viejo cementerio judío donde me encontré a una muchacha muy pálida, vestida de blanco, que permanecía de pie llorando frente a la estela de la tumba del poderoso rabino Löw, muerto en 1607, a quien la propia muerte temía. En este viaje supe que Kafka consistía en buscar el escarabajo de la Metamorfosis por toda la ciudad y estar condenado a no encontrarlo nunca hasta correr el peligro de que, al final, descubrieras que escarabajo eres tú.

¿Qué era Nueva Orleans? 
El olor a magnolia, a flores carnosas, a bebidas azucaradas de muchos colores con la hierbabuena asomada por el filo de los vasos largos; oír jazz puro sentado en el suelo en el Preservation Hall que se conservaba como el día en que Louis Armstrong tocó allí por primera vez la trompeta; ver pasar un entierro seguido de una orquestina de negros cantando la canción When the Saints Go Marchin In. Subir al tranvía que llevaba al barrio llamado Deseo y sentir que Marlon Brando con la camiseta sudada gritaba desaforado a su esposa Stella, y después encontrarte en Bourbon St. con Tennessee Williams, con Mark Twain, con Truman Capote bebiendo un licor duro en el Old Absinthe, cuyas paredes estaban empapeladas con dólares firmados.

¿Qué era Nairobi? 
No era la granja de Karen Blixen, situada a 15 kilómetros de la ciudad a la que acudí en peregrinación como un mitómano más de Las Memorias de África. Nairobi era para mí el recuerdo de la reserva de Massai Mara en la que me sentía protegido en una furgoneta montada como una jaula. Y vi que fuera, en la libertad de la sabana, un guepardo me observaba como si yo fuera una fiera muy peligrosa a la que había que tener enjaulada.

¿Qué era Shanghái? 
Era un millón de personas en cada esquina con una cantimplora en la mano. Era el Hotel Cathay, que mantenía el lujo ya destartalado anterior a la Revolución Maoista, en cuyo espacio flotaban los personajes de Vicki Baum, de Somerset Maugham y la acción de la novela de Malraux La condición humana. Ya no existían marineros entrando y saliendo de los olorosos burdeles de la calle Szechuan, ni gánsteres con esmoquin blanco, automóviles de cristales tintados a prueba de bala que trasportaban a los reyes de la prostitución, ni ruido de fichas en las timbas. En el armario de la habitación del hotel Cathay se podía entrar caminando y allí en el colgador alguna mujer había olvidado un traje de seda hacía cien años.

¿Qué era Dublín? 
Era la tienda de ropa Brown Thomas de la calle Grafton, que sale en el Ulises de Joyce, donde me compré una gabardina blanca y al torcer una esquina me encontré con el famoso restaurante The Bailey, frente al pub Davy Byrnes donde Joyce solía tomar un vino acompañado con queso Gorgonzola. Dublín eran las borracheras con sucesivas pintas de cerveza Guinness envueltas en carcajadas, gritos y músicas en los pubs, los pecados de la carne todavía que había que confesarse los sábados e ir a misa el domingo bien lavados y bien peinados bajo el sonido de las campanas. “¡Que el señor os bendiga, hermanos!”, decía el cura desde el altar a aquella parroquia compuesta de familias sanísimas, hijas casaderas y novios formales.

Dublín consistía en seguir el itinerario del Ulises por todas partes y saber que la ciudad estaba podrida por su literatura de modo que cualquier muchacha pelirroja podía ser Molly Bloom y, en su defecto, Nora Bernacle. Allí estaba el hotel Gresham donde tiene lugar la última escena de la película Los muertos, de Joyce, dirigida por John Huston. Mientras pedaleo en la bicicleta van y vienen otros países, otras ciudades convertidas en evanescentes ráfagas de la memoria. Y cumplida la media hora de ejercicio me apeo.

Sobre la firma Manuel Vicent

https://elpais.com/cultura/2026-01-24/viajar-tambien-es-recordar.html

lunes, 20 de abril de 2026

_- Rodrigo Quian Quiroga, neurocientífico: “El cerebro humano no busca recordar, sino entender” El investigador explora en su nuevo libro, ‘La máquina del olvido’, los entresijos de la memoria, cómo se construye el recuerdo y qué nos define como especie

Rodrigo Quian Quiroga, neurocientífico

El investigador explora en su nuevo libro, ‘La máquina del olvido’, los entresijos de la memoria, cómo se construye el recuerdo y qué nos define como especie.

Hay un poema profundamente soldado en la memoria del neurocientífico Rodrigo Quian Quiroga (Buenos Aires, 58 años). Son unos versos del escritor argentino Hilario Ascasubi que aprendió cuando tenía 12 años, mientras desayunaba una tostada y un chocolate en su casa antes de ir a clase: “Mi madre me quería matar porque no me lo había estudiado para el colegio… Y fue una situación de tanto estrés, porque me iban a poner un cero, que me lo aprendí y me quedó hasta hoy”, cuenta entre risas.

Los recuerdos son caprichosos, volátiles, maleables. Pero son nosotros, reivindica Quian Quiroga, que es coordinador del programa de investigación Mecanismos neuronales de la percepción y la memoria del Hospital del Mar Research Institut (IMIM): “Si a mí me reemplazan un brazo, voy a seguir siendo yo. Si me trasplantan el corazón, también. Pero si me trasplantasen el cerebro, no voy a ser yo, va a ser la otra persona con mi cuerpo. Claramente, la identidad viene ligada al cerebro, a los pensamientos y, en particular, a la memoria”.

De todo eso —y de Aristóteles, Borges, Maradona o de una falsa pelota naranja que habita en su recuerdo— escribe el neurocientífico en su nuevo libro, que llega a las librerías el 28 de enero: en La máquina del olvido (Ariel), Quian Quiroga explora los entresijos de la memoria, cómo se construye y hasta qué punto esa capacidad nos define como humanos.

El investigador sabe de lo que habla. Hace dos décadas, descubrió las llamadas neuronas de Jennifer Aniston, unas células nerviosas en el hipocampo que responden a conceptos específicos y a asociaciones, obviando detalles concretos. Este hallazgo, clave para cimentar la memoria, es también, a su juicio, una pieza fundamental para explicar lo que nos diferencia de otros animales o de la inteligencia artificial.

El investigador atiende a EL PAÍS en su despacho del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, a los pies de la playa de la Barceloneta. “Es sorprendente lo poco que recordamos”, dirá una y otra vez.

Pregunta. ¿Más que memoria, somos máquinas de olvidar?

Respuesta. Sí, porque, a diferencia de otros animales, una característica esencial del pensamiento humano es el olvido. Lo que hacemos todo el tiempo es que seleccionamos información, la procesamos y dejamos de lado los detalles. Al hacer eso, te puedes enfocar en lo esencial y tener una capacidad de razonamiento mucho más avanzada. Hacer esa abstracción implica un olvido.

P. Dice en el libro que “traer al consciente un recuerdo inevitablemente implica cambiarlo”. ¿La memoria está en constante reconstrucción?
R. Cada vez que evocas un recuerdo lo estás cambiando. Y el cambio puede ser brutal. De una memoria, tal vez recuerdas ciertas cosas específicas y las vas consolidando más y más; y otras que no las recuerdas tanto, las vas dejando en el olvido. Y eso para mí es la paradoja filosófica, porque la memoria define la identidad, yo soy mis memorias; pero lo que define mi persona es algo tan volátil...

El cerebro es la máquina del olvido: olvidamos mucho y recordamos muy poco, solo lo que nos interesa"

P. Entonces, ¿recordamos o creemos recordar?
R. El proceso de recordar existe, no es una ilusión, pero el recuerdo es, en gran parte, una construcción y usas sentido común. Hay un montón de cosas que son inferencias inconscientes: infieres cosas e, inconscientemente, vas armando una historia usando el sentido común, pero no necesariamente recuerdas fehacientemente todo lo que pasó.

P. ¿Qué hace una memoria más rigurosa?
R. La clave está en el interés, y eso va ligado a la atención. El cerebro es la máquina del olvido: olvidamos mucho, recordamos muy poco, pero lo poco que recordamos es aquello que nos interesa, aquello a lo que le prestamos atención.

P. Los animales también tienen memoria: un perro sabe volver a casa, reconocen al dueño. ¿Qué distingue a nuestra memoria?
R. Lo que yo propongo es que la memoria del humano funciona distinto a la de otras especies. Empiezo por un argumento de sentido común: la memoria te determina el pensamiento, yo pienso en base a cómo recuerdo las cosas; y creo que la clave del pensamiento humano es que es mucho más abstracto que el de cualquier otro animal. Un mono o una rata recuerda las cosas tal cual pasaron; nosotros recordamos más conceptos, dejamos de lado detalles y eso nos permite hacer asociaciones mucho más avanzadas. El ejemplo que doy es que la gran genialidad de Newton no fue escribir un día la fórmula de la gravedad, sino darse cuenta de que la manzana que cae responde al mismo fenómeno que la luna que gira alrededor de la Tierra. Pero para hacer esa comparación necesitas realmente abstraer, no puedes estar pensando si la manzana es roja o verde. Tienes que dejar de lado un montón de detalles y ahí viene la genialidad.

   

Rodrigo Quian Quiroga, neurocientifico, fotografiado en el patio del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona. GIANLUCA BATTISTA

P. ¿Y la clave de todo está en cómo construyes la memoria?
R. El cerebro humano no es tan distinto del cerebro de un chimpancé. Es más grande, pero hay animales que tiene el cerebro más grande que el humano y no son más inteligentes. Yo creo que no es que el cerebro sea distinto, sino que funciona distinto. Y no creo que sea coincidencia que yo en humanos encuentre neuronas respondiendo a conceptos y no a detalles, mientras que en otros animales siempre encuentran neuronas respondiendo detalles y no a conceptos.

P. ¿Las neuronas de concepto, las famosas neuronas de Jennifer Aniston, no se han encontrado en otras especies?
R. No. Y eso me cierra todo: somos nosotros los únicos que hasta ahora tenemos estas neuronas que representan conceptos, abstracciones, lo cual implica olvidos. Eso me permite una capacidad de inteligencia muy superior a la que pueda tener otro animal. Y me puedo estar equivocando, no es un consenso científico, pero lo que yo digo es que estas neuronas son exclusivas del ser humano y que son una base de nuestra inteligencia.

P. Usted rechaza que se asocie la capacidad memorística a la inteligencia.
R. Eso es un error garrafal que está metido en todos lados. El cerebro humano no busca recordar, busca entender. O sea, lo que nos distingue a nosotros no es nuestra capacidad de memoria, sino nuestra capacidad de entendimiento. Un ejemplo: yo no me olvido nunca de que la batalla de Chacabuco de Argentina contra los españoles fue en 1817. Y no es porque tenga una regla nemotécnica, sino porque me acuerdo de que es un año después de la Declaración de Independencia. Lo que hago es poner una fecha en contexto y ya está, no se me va nunca más. Lo decía Aristóteles: la manera más fuerte que tienes de recordar algo es hacer asociaciones. Generas ese telar de la memoria y te queda bien firme. Si tienes hechos aislados, se te pierden.

Cada vez que evocas un recuerdo lo estás cambiando; y el cambio puede ser brutal”

P. ¿Cómo seleccionamos lo que recordamos?
R. Hay cosas que las repetiste tantas veces, que te quedaron automatizadas. Y luego, por la emoción, que está muy claro que es un factor que modifica qué tan profundos son los recuerdos.

P. ¿Por qué no nos acordamos de nada de nuestra primera infancia?
R. Se llama amnesia de la infancia. Y eso es porque el hipocampo, que es un área cerebral clave para la memoria, todavía no se ha desarrollado.

P. Coquetea todo el rato con la idea de qué nos hace humanos: la memoria, el lenguaje, el sentido común, esas inferencias inconscientes… ¿Qué nos hace humanos?
R. Es la misma idea desde distintos ángulos. ¿Qué nos separa de un animal? La capacidad de abstracción. Y eso es porque tenemos neuronas de concepto, lenguaje, entendemos... ¿Qué te separa de un ordenador? Que tiene memoria perfecta, pero no entiende; nosotros olvidamos un montón, pero entendemos.

P. Al principio del libro advierte de que se plantearán varios interrogantes que pueden quedar sin respuesta. ¿Qué no sabe la neurociencia?
R. ⁠La pregunta que todavía es incontestable es qué le falta a un algoritmo, a una inteligencia artificial, para despertar y ser consciente.