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domingo, 26 de abril de 2026

_- Esta pluma es una obra maestra de la naturaleza

Vanya Gregor Rohwer sostiene un ala de ave muy grande, con plumas de color marrón oscuro, casi negro, junto a muchas muestras de otras plumas aladas.
_- Vanya Gregor Rohwer, conservador de aves y mamíferos del Museo de Vertebrados de la Universidad de Cornell, con el ala de un gran pelícano blanco. Lleva más de 20 años estudiando filoplumas y otros plumajes junto a su padre. to contentSkip to site indexSection Navi
_- Vanya Gregor Rohwer, conservador de aves y mamíferos del Museo de Vertebrados de la Universidad de Cornell, con el ala de un gran pelícano blanco. Lleva más de 20 años estudiando filoplumas y otros plumajes junto a su padre."

Puede que sean diminutas, pero las filoplumas permiten vuelos de miles de kilómetros sin escalas.

Vanya Gregor Rohwer abrió un cajón para mostrar un ala extendida de color rosa intenso de un ave espátula rosada, una de las miles de alas montadas en el Museo de Vertebrados de la Universidad de Cornell.

Levantó una larga pluma de vuelo para exponer, en su base, una pluma en forma de palmera tan minúscula que fácilmente podía pasar desapercibida. Durante mucho tiempo, este minúsculo elemento llamado filopluma fue realmente desconocido.

“La historia de la investigación sobre las filoplumas no es muy sólida. Son una especie de pluma olvidada”, dijo Vanya Rohwer, conservador de aves y mamíferos del museo. “Se consideraban una pluma degradada o inútil, una reliquia”.

Ya no. Rohwer y su padre, Sievert Rohwer, un influyente investigador de plumas y conservador emérito del Museo Burke de la Universidad de Washington, en Seattle, creen que la diminuta filopluma es una pieza clave en el control y mantenimiento de las plumas de las aves, que las mantienen en el aire.

Desde que las plumas aparecieron en los dinosaurios hace unos 150 millones de años, han ido evolucionando. Ahora hay seis tipos de plumas en el cuerpo de un ave, incluidas las filoplumas, y todas están hechas de queratina, una sustancia muerta como el pelo humano.

Un artículo publicado el año pasado en la revista Journal of the Royal Society Interface describía una pluma como una obra maestra de la ingeniería, que abarca nueve órdenes de magnitud, desde la nanoescala hasta la escala del metro. Como las impresoras 3D más sofisticadas se limitan a solo cuatro o cinco órdenes de magnitud, aún no se han podido reproducir las plumas.

“No existe ninguna tecnología de fabricación que pueda acercarse a una pluma”, dijo David Lentink, uno de los autores del artículo, quien estudia las aves para encontrar formas de mejorar los robots en la Universidad de Groningen, en los Países Bajos. “Son inusualmente sofisticadas”.

The palm-tree shaped filoplume of a turkey vulture seen through a microscope.A hand holds a large pink wing of a bird against a blue wall.
Una filopluma del ala de un aura gallipavo (un ave de rapiña), arriba y abajo a la izquierda; a la derecha, el ala y los rasgos de un ave espátula rosada.
El resultado es un material natural tan ligero que flota lentamente hasta el suelo, pero tan resistente que puede proteger a un pájaro mientras vuela a través del viento, la lluvia y el frío durante días enteros. Y las nuevas sustituyen a las viejas cada pocos años.
El interés por las plumas de ave se ha intensificado junto con la rápida expansión del uso de drones y otras aeronaves, y los investigadores estudian si las plumas sintéticas harían los vuelos más maniobrables, eficientes y menos ruidosos.

Las filoplumas han inspirado microsensores o sensores capilares, por ejemplo, que pueden medir el flujo, la velocidad y la dirección del aire para apoyar un tipo de autonavegación llamado “vuelo por tacto”.

Los sensores similares a las filoplumas podrían ayudar a los drones, que tienen dificultades para hacer frente a las ráfagas de viento, a realizar ajustes en fracciones de segundo.

Todas las aves tienen filoplumas, incluso las que no pueden volar. Suele haber de una a tres por pluma, y son más densas alrededor de las plumas del contorno o del cuerpo y de las plumas de vuelo.

Las filoplumas detectan la presión, el tacto y la vibración en las plumas adyacentes y, a través de terminaciones nerviosas muy sensibles en sus folículos, llamadas corpúsculos de Herbst, traducen esas señales mecánicas a señales neuronales.

Estas sofisticadas plumas proporcionan a las aves información detallada sobre su plumaje mientras vuelan. Les indican que ajusten sus plumas para mantenerse calientes o para liberar calor. También pueden detectar el movimiento de parásitos, con lo que incitan a las aves a acicalarse o liberar grasa en esa zona.

(Las plumas erizadas y cortas que se encuentran en la cabeza, la cara y el cuello del ave también son sensibles al entorno y alertan a las aves de la presencia de insectos y otras presas).

Las aves con más filoplumas son las especies voladoras grandes y fuertes, como las águilas, los albatros y los buitres. Los albatros, de los que se sabe que vuelan 9600 kilómetros o más sin parar, son quienes más tienen: se han contado más de 9000 en algunas aves. Hasta ahora, los gavilanes ratoneros de cola roja son los que tienen más filoplumas por pluma entre las aves cuyas plumas han contado los investigadores.



 
Varias alas desplegadas, sin cuerpo y coloridas, de varias aves sobre un fondo blanco liso.
Especímenes de alas en el laboratorio de ornitología de la Universidad de Cornell. Hay seis tipos de plumas en el cuerpo de un ave, incluidas las filoplumas, y todas están hechas de queratina, una sustancia muerta como el pelo humano.


A brown, black and white bird with bold patterned-plumage with its wing disconnected from its body on a plain white background.A colorful small bird with its wing disconnected from its body, on a plain white background.
Una abubilla taxidermizada, a la izquierda, y una pita aliazul. Arriba, plumas de grulla común y un halcón abejero europeo taxidermizado
Vanya Rohwer, de 43 años, está creando su propia colección de alas desplegadas aquí en Cornell, que hasta ahora comprende unos 10.000 pares.

Mientras tanto, los especímenes completos de aves se guardan en cajones, en una especie de morgue. Vanya Rohwer abrió algunos de ellos en una visita reciente para revelar un abanico de plumajes coloridos, entre los que se encontraban carracas lilas de pecho rosado y durazno y abejarucos australianos verdes y amarillos. Otro cajón estaba lleno de especies extintas, entre ellas varios pájaros carpinteros pico de marfil y una paloma migratoria.

Los nidos de pájaros son otra pasión del joven Rohwer y también estudia las pestañas de las aves. En un estudio, descubrió que el uso de piel de serpiente para forrar los nidos de muchas aves reducía significativamente la depredación.

Vanya Rohwer conoció a su esposa, Rachel Schlass Rohwer, cuando ella, taxidermista en ciernes, asistió a la clase de él sobre la preparación de especímenes aviares. Quedó prendada tanto de Vanya Rohwer como del minucioso proceso de preparación de aves para su exhibición en museos.

“Saber que estas palomas migratorias eclipsaron una vez el cielo, y verlas en estos cajones con gran parte de su color conservado, me conmovió de verdad”, dijo Schlass Rohwer. “La mayoría de las cosas cuando mueren pierden color y pierden gran parte de su narrativa”.

La pareja ha hecho varios viajes de salvamento para recoger especímenes sobrantes de aves y mamíferos de los congeladores de otros museos para la colección de Cornell. Despellejan y rellenan las aves con algodón o extienden sus alas en un expositor, donde quedan a disposición de los investigadores.

Las filoplumas desempeñan otras funciones. La barba de un pavo salvaje es en realidad un conjunto de finas hebras de plumas llamadas mesofiloplumas. No son sensoriales, sino ornamentales, y pueden crecer hasta 30 centímetros de longitud. Sin embargo, el pavo salvaje tiene filoplumas en la cabeza calva, que le ayudan a percibir el mundo que lo rodea. 

Los mérgulos bigotudos, un ave marina, tienen grandes filoplumas sobre la cabeza. “Son filoplumas muy elaboradas”, dijo Vanya Rohwer. “Los utilizan para navegar por esas oscuras madrigueras de anidación sin golpearse la cabeza”. Al haber estudiado las filoplumas y otros plumajes junto a su padre durante más de 20 años, creía saber cómo las aves perdían y volvían a producir plumas cada pocos años. “Era predecible, secuencial y ordenado”, dijo. Sin embargo, en 2015, los Rohwer supieron de un águila real en cautiverio a la que se le habían cortado las plumas de la cola experimentalmente con fines de investigación. “Esa águila sustituyó una pluma de la cola cortada muchísimo más deprisa que una pluma sin cortar”, dijo el Rohwer más joven, lo que acortaba el período de crecimiento a aproximadamente un año. “Así que las aves tienen algún mecanismo para detectar una pluma que no funciona bien”. 

 Su padre, Sievert Rohwer, dijo que creen que las filoplumas “son sensibles a la vibración que generaría la pluma si estuviera desgastada o no funcionara tan bien como debiera”. “Tiene un sentido intuitivo”, dijo Vanya Rohwer. “Estás chocando contra la maleza para capturar una presa o luchando con ella en el suelo, un proceso muy propenso a romper una pluma”. Ambos Rohwer son destacados conservadores de alas extendidas de aves, que han utilizado para estudiar las filoplumas y otras plumas. 

El mayor de los Rohwer, de 83 años, ha reunido la mayor colección del mundo de alas de ave, que se han extendido y montado en el Museo Burke, con 40.000 pares abiertos y sostenidos con alfileres dentro de celofán. 

Rachel Schlass Rohwer poses with her young daughter in her lap at a work table with a dead mallard resting on it.


 Schlass Rowher, que también ha estudiado moda, se ha especializado en diseñar sombreros con plumas obtenidas éticamente de aves que murieron de forma natural y cuya propiedad es legal. Poseer la mayoría de los tipos de plumas de ave es una violación de la ley federal.

Con los avances tecnológicos, se está extrayendo nueva información de las plumas. El ADN de una sola pluma, por ejemplo, permite a los investigadores rastrear el ave hasta su población reproductora. Esa información se está utilizando para crear mapas de “paisajes genómicos” en todo el mundo para las aves migratorias, y para priorizar hábitats importantes para la conservación.

La filopluma, sin embargo, sigue siendo una de las plumas menos comprendidas. “Queda mucho por descubrir sobre su función”, dijo Lentink, “porque es casi imposible estudiar su función en aves vivas”.

Un pájaro en el laboratorio es muy distinto de un pájaro en el aire, por lo que el vuelo de las aves es en gran medida un misterio.

“A veces la ciencia no puede responder a las preguntas porque los experimentos son demasiado difíciles; este es un caso así”, dijo. “Es difícil demostrar realmente las funciones de estas plumas en un ave voladora feliz y plenamente funcional que realiza su comportamiento normal”.

domingo, 31 de marzo de 2024

_- Cuáles son los beneficios de renunciar a ser excepcional y aceptar ser común y corriente

_- Cuando Andrew Greene llegó a la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, una de las 8 más prestigiosas de Estados Unidos, sintió una profunda expectativa de sobresalir.

Conocida por su excelencia, sus ex alumnos abultan las listas de los grandes triunfadores en todos los campos.

“La ambición es algo que normalmente está arraigado en muchas personas en esas universidades de nivel superior”, dice Andrew.

"Cornell es un lugar que amo absolutamente, pero decir que no es competitivo también sería una verdad a medias".

Y esta expectativa de excelencia no se limitaba a lo académico.

Andrew sintió que la presión por ser perfecto también impregnaba a muchos de los clubes y sociedades de Cornell.

Anhelaba unirse a una de las grandes tradiciones musicales de las universidades estadounidenses: la música a capella, aquella que se hace sin instrumentos, utilizando solamente la voz humana.

En ese aspecto, como en muchos otros, Cornell es tan excepcional que inspiró en parte la exitosa película "Pitch Perfect" ("Notas perfectas" en México, "Ritmo perfecto" y "Tono Perfecto" en el resto de Hispanoamérica y "Dando La Nota" en España).

Pero aunque le entusiasmaba la música, eso no se traducía en talento.

“La escena a capella en Cornell es competitiva”, afirma.

“Sabía que nunca iba a formar parte de ninguno de estos grupos a capella, así que comencé a jugar con la idea de crear uno distinto”.

Andrew Greene

Andrew Greene
Pie de foto,
Andrew Greene era de los que cantaba bien pero se le oía un poco mal.

Y se le ocurrió el nombre perfecto: Mediocre Melodies o Melodías Mediocres, en español.

Cuando se lo mencionó a sus amigos, hubo un gran interés.

Fundó el club y se presentaron 30 personas.

Decidieron que convencerían a la gente de que apoyaran a su mediocre grupo contándole que donarían todas sus ganancias a organizaciones benéficas locales, y adoptaron el lema “malos cantantes por una buena causa”.

Pero el proyecto encontró resistencia.

Cuando se reunió con alguien influyente en el mundo a capella, ella se burló de la idea, y le dijo que no ganarían suficiente dinero ni para cubrir gastos, mucho menos para hacer donaciones.

“Regresé y le dije al grupo: 'Estamos jodidos'”, recuerda Andrew.

No obstante, esos cantantes no tan buenos llegaría a tener un gran impacto, no por esforzarse por alcanzar la perfección, sino por aceptar ser del promedio.

Su ejemplo recordó que el perfeccionismo tiene sus riesgos, que hay beneficios potenciales en no sobresalir y que sentirse cómodo siendo común y corriente puede ser una fuente de felicidad.

Qué tiene de malo no ser tan bueno

Anna Kendrick 

Anna Kendrick en la premiere de Pitch Perfect

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,
Anna Kendrick, una de las protagonistas de "Pitch Perfect" (2012), una adaptación libre del libro homónimo de Mickey Rapkin, exalumno de la Universidad de Cornell,

“¿Por qué tenemos que ser excepcionales para salir adelante?”, pregunta el doctor Thomas Curran, autor de "La trampa de perfección: abrazando el poder de lo suficientemente bueno" y profesor del London School of Economics (LSE).

"¿Por qué ser alguien 'promedio', se ha convertido en una mala palabra?", insiste.

Curran ha estudiado una gran cantidad de datos sobre estudiantes universitarios y el perfeccionismo desde 1989 y ha encontrado un aumento del 40% en lo que se llama perfeccionismo prescrito socialmente.

"El perfeccionismo prescrito socialmente nos hace estar muy atentos a cómo nos desempeñamos en relación con otras personas", explica.

Generalmente no vemos el perfeccionismo como un defecto, más bien creemos que lo necesitamos para tener éxito.

"En realidad, cuando miras los datos" -afirma- "descubres que el perfeccionismo no tiene absolutamente ninguna correlación con el éxito".

De hecho, puede tener varias desventajas: “evitar, reprimir, procrastinar”.

Podemos tener tanto miedo de parecer menos que perfectos que no lo intentamos.

El perfeccionismo no es "el secreto del éxito con el que a menudo lo confundimos", declara Curran.

Y no sólo nos hace ineficientes.

“El perfeccionismo prescrito socialmente puede tener impactos profundos en nuestra salud mental”, afirma el experto.

Las investigaciones han demostrado que el perfeccionismo está relacionado con mayores niveles de depresión, ansiedad y agotamiento.

Esfuerzo constante

Hay que aventurarse a hacer muchas cosas, así no queden tan bien.

Esa resistencia a ser promedio, que Andrew enfrentó cuando creó su grupo a capella, también se ve en todo el mundo empresarial.

Los empleadores suelen afirmar que no aceptarán “nada menos que la perfección” de su equipo, o que “sólo los mejores servirán”.

Suena bien en el papel, pero ignora el hecho de que mejorar en algunas cosas implica cometer errores, y si estamos tan concentrados en la perfección nuestra mente se arriesga a perder la capacidad de diversión y creatividad.

"Si estás obsesionado con la búsqueda de lo que percibes como la perfección, eso tiene un gran inconveniente", dice la doctora Leonaura Rhodes, una mentora personal que originalmente se formó en neurociencia.

Los perfeccionistas obtienen una gran cantidad de dopamina cuando se desempeñan bien, pero obtener esos picos de dopamina de una fuente hace que sea muy difícil obtenerla de otras, explica.

Tu cerebro solo liberará dopamina cuando alcances un nivel excepcional, por lo que si quieres esa sustancia química que te hace sentir bien, debes seguir mejorando ese nivel.

"Le roba a la gente la capacidad de estar presente, ser feliz y sentirse en paz", asegura. "Se vuelve simplemente un esfuerzo constante".

Andrew Greene cantando con Mediocre Melodies

Andrew Greene cantando con Mediocre Melodies
Pie de foto,
Andrew Greene no se dio por vencido... cantó con Mediocre Melodies y triunfó.

En contraste, cuando intentas cosas nuevas y no esperas ser bueno en ellas, la novedad puede tener una influencia positiva en la salud del cerebro.

"Cuando aprendemos algo nuevo, nuestro cerebro tiene esta increíble capacidad de formar conexiones neuronales y esto se llama neuroplasticidad", explica Rhodes.

Si sólo hacemos las mismas cosas todos los días, tendremos muy poca neuroplasticidad, y eso no es bueno para nosotros, especialmente a medida que envejecemos.

Dedicar tiempo a aprender cosas nuevas y hacer cosas en las que no serás el mejor es una gran inversión en la salud de tu cerebro en el futuro.

Alegría

Curran propone como estrategia para abordar el perfeccionismo la "aceptación radical".

"La aceptación radical es realmente aceptar que existen límites a las cosas que podemos controlar", explica.

Utiliza la analogía de un velero. En los días que hace viento, puedes viajar durante horas. En otros, simplemente te quedas ahí flotando. Y en algunos, zarpas en una dirección pero te desvías del rumbo.

Como dice el viejo refrán, lo que importa no es el destino, sino el viaje.

“El viaje significa esforzarnos; el viaje significa ser valiente, ser vulnerable, y eso está bien”, afirma.

Andrew Greene fue valiente. No desistió en su intento de montar un grupo a capella mediocre cuando encontró oposición.

Motivado, organizó un primer concierto para demostrarle a los escépticos que estaban equivocados.

Más de 300 personas acudieron a escucharlo, y cuando el grupo cantó su primera canción, “Fat Bottom Girls” de Queen, fue recibido con un entusiasta aplauso.

Mediocre Melodies se convirtió rápidamente en una institución en Cornell.

Maggie Meister es la primera mujer presidenta del grupo.

Para ella, aceptar ser mediocre en su canto ha sido transformador: “Nadie trata de esforzarse por alcanzar esa perfección y es un ambiente muy edificante en el que siento que puedo ser mi verdadero yo”.

Centrarse no en la perfección sino en la camaradería y la diversión le ha permitido a los miembros del grupo expresarse libremente.

No están limitados por el perfeccionismo prescrito socialmente: simplemente quienen alegría.

Al fin y al cabo, la tragedia en la vida no es fracasar, la tragedia es no vivir.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c982vdqxq2qo