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miércoles, 17 de junio de 2026

8 aportes de la milenaria cultura persa a nuestra vida cotidiana

Una mano muestra el perfil de un rostro esculpido en una pared de piedra

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,La legendaria ciudad de Persépolis fue la capital ceremonial del antiguo Imperio persa.

"El mundo persa es el responsable de muchas de las ideas que tenemos en Occidente", dice el profesor José Cutillas, quien estudió y enseñó en Irán.

"Desde nuestro punto de vista, pensamos que todo es eurocéntrico, que todo tiene su origen en el mundo grecolatino y que allí se dio el pistoletazo de salida de cualquier idea", indica el docente de Lengua Persa y Cultura Iraní en la Universidad de Alicante.

Pero, en el periodo persa preislámico surgieron conceptos a los que "estamos muy acostumbrados, hay infinidad de elementos que provienen de ese mundo que hemos hecho nuestros".

Por ejemplo, al estudiar cómo las sociedades europeas se fueron estructurando a nivel político administrativo, encuentra características claramente establecidas en el gigantesco imperio persa aqueménida (550-330 a.C.).

En lo religioso, el monoteísmo estuvo presente en el antiguo Irán hace aproximadamente 3500 años, cuando Zaratustra fundó el zoroastrismo.

"Los conceptos de los ángeles, de profeta, ya los vemos en el zoroastrismo", dice el académico, así como los del Cielo y del Infierno.

Para el historiador Tom Holland, "Persia es, al menos, tan influyente en la historia mundial como Atenas, si no más".

El autor participó en la charla "What have the Persians ever done for us?" (¿Qué hicieron los persas por nosotros?) que organizó la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres y la Sociedad Iraní británica.

Contó que Heródoto, llamado el padre de la historia en Occidente, fue un admirador de los persas.

"Tiene una frase famosa que dice que los persas enseñan tres cosaarar con el arco, montar a caballo y decir la verdad".

Para los reyes del imperio persa, la verdad estaba inmersa en "una gran batalla cósmica" con la mentira, como la luz con la oscuridad, el bien con el mal.

En BBC Mundo queremos llevarte a un fascinante viaje por Persia, antes y después del Islam, a través de ocho aportes de su milenaria cultura.

1. Vestir pantalones

Entre 5000 y 2000 años atrás, los hombres de diferentes civilizaciones vestían faldas: sumerios, asirios, griegos, cuenta el Instituto Arqueológico Alemán en el documental "The Invention of the Trousers" (La invención de los pantalones).

Los romanos iban a la guerra con las piernas descubiertas y una túnica.

Precisar dónde y cuándo se inventaron los pantalones es extremadamente complejo.

Sin embargo, muchos expertos creen que en su desarrollo estuvieron involucrados pueblos nómadas como los escitas, de origen iraní, que florecieron en las estepas euroasiáticas.

Seis hombres en un campo. Tienen barbas y están vestidos con una especie de túnica corta y pantalones. Tres de ellos llevan gorros y todos tiene calzado que está amarrado en los tobillos. Unos están sentados, otros parados. Se ven flechas, un escudo, varios caballos.Fuente de la imagen,Bildagentur-online/Universal Images Group via Getty Images Pie de foto,


Seis hombres en un campo. Tienen barbas y están vestidos con una especie de túnica corta y pantalones. Tres de ellos llevan gorros y todos tiene calzado que está amarrado en los tobillos. Unos están sentados, otros parados. Se ven flechas, un escudo, varios caballos.

Fuente de la imagen,Bildagentur-online/Universal Images Group via Getty Images

Pie de foto,


Esta ilustración muestra a un grupo de escitas del siglo VIII o VII a. C.
"Para el 600 a.C., en el arte griego, los pantalones se volvieron emblemáticos de los arqueros extranjeros, especialmente escitas, persas y amazonas", escribió Adrienne Mayor en el artículo "Who Invented Trousers?" (¿Quién inventó los pantalones?) de la revista Natural History.

En vasijas griegas aparecen guerreras y la mayoría de ellas "visten túnicas y pantalones, o leggings, similares a los que usaban los hombres escitas", señaló la historiadora, que recordó esta pieza:

Un vaso de colores dorado y negro en el que está dibujada una mujer con unos pantalones negrosFuente de la imagen,Universal History Archive/ Universal Images Group vía Getty Images Pie de foto,


Un vaso de colores dorado y negro en el que está dibujada una mujer con unos pantalones negros

Fuente de la imagen,Universal History Archive/ Universal Images Group vía Getty Images

Pie de foto,Una guerrera amazona en un vaso de alabastro griego que se cree data del año 470 a. C.

Según el Museo Arqueológico de Grecia, Heródoto contó que los persas "llevaban en la cabeza gorros sueltos", túnicas con mangas y "pantalones".

Usaban pantalones por su ascendencia, explica Lloyd Llewellyn-Jones, profesor de la Universidad de Cardiff en el video del Museo Británico "Persia and Greece - Objects in Focus: Oxus Treasure figures" (Objetos de interés: Figuras del tesoro del Oxus).

"Los persas se originaron en las estepas de Eurasia y eran nómadas que montaban a caballo".

Esa actividad era fundamental en su vida y para proteger su cuerpo y estar cómodos al recorrer largas distancias, se vestían con pantalones.

Una placa dorada en la que se ve un hombre de perfil llevando un objeto largo en la mano. Viste un gorro, una túnica corta y pantalones. Lleva una especie de espada en la cintura. 


Una placa dorada en la que se ve un hombre de perfil llevando un objeto largo en la mano. Viste un gorro, una túnica corta y pantalones. Lleva una especie de espada en la cintura.

Fuente de la imagen,Spencer Platt/Getty Images

Pie de foto,

Esta placa de un sacerdote fue exhibida en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York como parte de la exposición "El Cilindro de Ciro y la Persia antigua", en 2013.

Es muy posible que los persas ayudaran a propagar esa prenda.

En persa, por ejemplo, hay una palabra que significa "prenda de pierna": pā[y]ǧāme.

Según el Diccionario de la lengua española, de esa palabra salió una en hindi, pā[e]ǧāma, y de esa, una en inglés: pyjamas.

Y de esta última surgió nuestra palabra pijama, aunque pyjama, entendida como la prenda para dormir, se popularizó a finales del siglo XIX después de que los británicos vieran a los habitantes de la India vestir una blusa y un pantalón holgados.

2. La "primera" declaración sobre el derecho de los pueblos a vivir libres

En septiembre, en una conferencia de la Unesco, se presentó una iniciativa para fomentar los principios planteados en un objeto de más de 2.500 años de antigüedad.

Conocido como el Cilindro de Ciro, es una pieza de arcilla en la que se gravaron en escritura cuneiforme las reformas de un rey de Persia y que "muchos especialistas consideran la primera carta de los derechos humanos conocida".

Era el año 539 a.C y Ciro el Grande, que acababa de conquistar Babilonia, lideraría el primer gran imperio mundial.

Un objeto de arcilla alargado

El "Cilindro de Ciro", hallado en 1879 en Irak, también es considerado uno de los primeros ejemplos de propaganda política.
 
Un objeto de arcilla alargado

Fuente de la imagen,Tish Wells/Tribune News Service via Getty Images

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El gobernante no solo dejó en libertad a los cautivos que fueron esclavizados, sino que les permitió volver a sus tierras. Respetó, además, las tradiciones y religiones de decenas de comunidades étnicas.

Neil MacGregor, quien fue director del Museo Británico, recordó, en la charla TedTalk "2600 años de historia en un objeto", que la entrada de Ciro "sin pelea" a Babilonia fue "un gran momento en la historia del pueblo judío".

Gracias al rey persa, los judíos pudieron regresar a Jerusalén, que había sido saqueada por los babilonios.

Thomas Jefferson con el cabello blanco y vestido de blanco y negro 


Thomas Jefferson con el cabello blanco y vestido de blanco y negro

Fuente de la imagen,VCG Wilson/Corbis via Getty Images

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Thomas Jefferson, considerado uno de los padres fundadores de EE.UU. fue un gran admirador de los ideales de Ciro, dice MacGregor. (Retrato hecho por Rembrandt Peale)

El imperio que lideró Ciro fue "el primer estado multicultural y multirreligioso a gran escala", una potencia que tuvo 200 años de estabilidad.

El legado de Ciro llegó a Europa, donde lo tuvieron como ejemplo. Un libro de Jenofonte (historiador de la antigua Grecia) sobre él "fue uno de los grandes textos que inspiraron a los Padres Fundadores de la Revolución Estadounidense", contó MacGregor.

"Este objeto es una de las grandes declaraciones de una aspiración humana. Aparece en la Constitución de Estados Unidos. Sin duda, dice mucho más de las libertades reales que la Carta Magna".

Hoy nos recuerda sobre el "derecho de los pueblos a vivir juntos en el mismo estado, con diferentes credos, en libertad".

3. Los jardines y el paraíso

"La razón por la que la mayoría de las casas tienen un jardín o un patio probablemente se deba a los persas", escribió Jonny Thomson en el artículo "5 ways ancient Persia shaped our modern World" (5 maneras en las que la Persia antigua moldeó nuestro mundo moderno) de Big Think.

El filósofo señala que, aunque los egipcios tuvieron oasis y los babilonios los Jardines Colgantes, fueron los persas los que hicieron que los jardines se popularizaran.

No solo eran espacios para el disfrute de los gobernantes, sino para el resto de la población en la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Un jardín rodeado de árboles con un canal de agua en el centro de donde salen fuentes. Hay personas sentadas, paradas y otras caminando al fondo se ve una estructura


Un jardín rodeado de árboles con un canal de agua en el centro de donde salen fuentes. Hay personas sentadas, paradas y otras caminando al fondo se ve una estructura

Fuente de la imagen,Kaveh Kazemi/Getty Images

Pie de foto,
Los jardines persas son "una obra maestra del genio creativo humano", dice la Unesco. Este es el Jardín Shazdeh o Jardín del Príncipe en Irán (Foto: 2011) 

"El jardín persa" entró en la lista del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

"Caracterizado por su división en cuatro sectores y por la omnipresencia del agua como elemento de irrigación y ornamentación, el jardín persa se concibió como un símbolo del Edén y de los cuatro elementos zoroástricos: el cielo, la tierra, el agua y el mundo vegetal", indica la UNESCO.

Esa asociación del jardín con un paraíso en la tierra nos lleva al origen de esa palabra.

Según el Diccionario de la lengua española, paraíso proviene del latín paradīsus, que se originó del griego parádeisos: "jardín", "paraíso".

Los griegos la tomaron de pairidaēza, palabra del avéstico (dialecto del iraní antiguo) que hacía alusión a los jardines reales.

Un espacio dividido en cuatro jardines verdes por lo que cruzan cuatro canales que llegan al centro donde hay una fuente. Hay árboles alrededor y una casa al fondo


Un espacio dividido en cuatro jardines verdes por lo que cruzan cuatro canales que llegan al centro donde hay una fuente. Hay árboles alrededor y una casa al fondo

Fuente de la imagen,Eric Lafforgue/Art in All of Us/Corbis via Getty Images

Pie de foto,El jardín persa se conoce como "Chahar Bagh", que significa "cuatro jardines". Este es un ejemplo en India.
Más allá de lo etimológico, la UNESCO destaca cómo el jardín persa fue "la principal referencia para el desarrollo del diseño de jardines en Asia occidental, países árabes e incluso Europa".

"Es la geometría y simetría de la arquitectura, junto con el complejo sistema de gestión del agua, las que parecen haber influido en el diseño de todos estos jardines".

4. Un servicio postal formal

Thomson cuenta que, aunque los egipcios y los asirios tuvieron servicios de mensajería, fueron los persas que le dieron al mundo "su primera red de relevos y oficinas postales".

Era la época en la que el imperio era liderado por Darío I, que ascendió al poder en 521 a. C.

Según el académico, los mensajeros recorrían largas distancias a caballo y llegaban a sitios establecidos para descansar.

La figura de un hombre esculpida en piedra. De cuerpo entero, se encuentra de perfil con un caballo. A lo largo se ven más caballos.


La figura de un hombre esculpida en piedra. De cuerpo entero, se encuentra de perfil con un caballo. A lo largo se ven más caballos.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,

"En esa época no había cartas, usaban una especie de bola de arcilla", dice Cutillas. "Eran intercambios entre la administración central y las diversas provincias".

A la mañana siguiente, desayunaban, agarraban otro caballo y seguían su recorrido.

"Era mucho más rápido, más seguro y mucho más eficaz que cualquier sistema anterior".

El profesor Cutillas nos recuerda cuán vasto fue el imperio persa que llegó a abarcar tres continentes.

"Para comunicarse tuvieron que inventar el correo, era la forma de tener a todas las partes del imperio conectadas y eso llegó a nuestros días".

5. Sus famosas alfombras

En 1929, un hallazgo deslumbró a los arqueólogos.

Tras una excavación en Siberia, encontraron unas tumbas con cuerpos momificados, un carro ceremonial y múltiples objetos de casi 2.500 años de antigüedad.

"De todos los tesoros encontrados en Pasirik, acaso el más importante sea una alfombra gruesa y multicolor, tejida con una técnica especial, en cuya superficie casi cuadrada (2X2m, aproximadamente) se representan caballos y jinetes, ciervos pastando, grifos y plantas estilizadas", escribió Mariya Zavitukhina en "Pasirik: el pueblo congelado del Altai".

"Esta alfombra, la más antigua del mundo en su género, despierta justa admiración por la habilidad de los tejedores iranios".

Tres hombres sentados sobre una alfombra. Están vestidos con túnicas y gorros mientras tocan diferentes instrumentos, como dos panderetas y un pequeño tambor, y uno de ellos canta. En el centro hay una tetera sobre una bandeja. 

"Músicos persas de Irán" es una ilustración de 1860 hecha por Emile Duhousset.
 
Tres hombres sentados sobre una alfombra. Están vestidos con túnicas y gorros mientras tocan diferentes instrumentos, como dos panderetas y un pequeño tambor, y uno de ellos canta. En el centro hay una tetera sobre una bandeja.

Fuente de la imagen,Biblioteca Ambrosiana/Getty Images

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Según ese artículo de El Correo de la UNESCO, era posible que los nómadas de esa zona intercambiaran ganado y metales preciosos por alfombras y ropa de lana "confeccionadas en el estilo característico del Irán", que llegaban por Asia central.

Aunque es muy difícil precisar cuándo y dónde nació la alfombra, todo apunta a que su desarrollo se dio en una amplia región conocida como el cinturón de las alfombras, que abarca Asia central y Medio Oriente, zonas que incluyen el actual Irán, le dice a BBC Mundo Margaret Squires, docente del Instituto de Arte Courtauld en Londres.

"El arte del tejido de alfombras tiene al menos 2.500 años, probablemente mucho más", añade, pero independientemente de su cuna, Irán fue un actor clave en su florecimiento.

"Sin duda, la alfombra anudada es la exportación cultural iraní más reconocida a nivel mundial y eso se remonta al siglo XVI, cuando, durante el periodo safávida, se usó como un regalo diplomático".

Una joven con flores en el delantal señala una calavera y una partitura musical sobre una alfombra persa en el alféizar de la ventana. Un niño sopla burbujas mientras una amapola se marchita en una maceta. Fuente de la imagen,Heritage Art/Heritage Images vía Getty Images Pie de foto,

"Vemos en pinturas europeas muchas alfombras con los diseños clásicos persas", dice Squires. Este cuadro es del pintor holandés Willem van Mieris, que nació en 1662.
 
Una joven con flores en el delantal señala una calavera y una partitura musical sobre una alfombra persa en el alféizar de la ventana. Un niño sopla burbujas mientras una amapola se marchita en una maceta.

Fuente de la imagen,Heritage Art/Heritage Images vía Getty Images

Pie de foto,

Algunas fueron objetos de lujo, magistralmente diseñadas por artistas y anudadas a mano, obsequiadas a reyes e instituciones religiosas.

Con los siglos, se transformó en una mercancía y en una manifestación artística reconocida internacionalmente.

"En un contexto occidental, cristiano, esta idea de que las alfombras marcan un espacio se ha materializado vívidamente al colocar una alfombra persa debajo del féretro del Papa, lo cual pasó en los últimos tres funerales papales. Marcaron un espacio sagrado".

El féretro de madera, con una cruz dorada en la parte superior, está cerrado y yace sobre una plataforma roja. Debajo hay una alfombra de varios colores, entre ellos destaca el rojo, el azul y el beige. 


El féretro de madera, con una cruz dorada en la parte superior, está cerrado y yace sobre una plataforma roja. Debajo hay una alfombra de varios colores, entre ellos destaca el rojo, el azul y el beige.

Fuente de la imagen,Jakub Porzycki/Anadolu via Getty Images

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Squires destaca el rol simbólico que desempeñaron las alfombras persas en el funeral del papa Francisco. 

Y no es algo nuevo, las alfombras persas han estado en recintos religiosos desde el siglo XIV, señala la investigadora.

"He estado en iglesias católicas en muchos países y he visto alfombras persas al pie del altar".

"Estamos tan acostumbrados a verlas en nuestras vidas diarias que no nos damos cuenta de sus conexiones culturales".

6. Una enciclopedia médica monumental

En 1913, William Osler, considerado como el padre de la medicina moderna, impartió unas conferencias tituladas "La evolución de la medicina moderna", en la Universidad de Yale.

El doctor canadiense habló de "uno de los nombres más importantes en la historia de la medicina": Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena.

"Es el autor del libro de texto médico más famoso jamás escrito. Se puede afirmar con seguridad que el 'Canon' se mantuvo como una biblia médica durante más tiempo que cualquier otra obra".

Osler hablaba del "Canon de Medicina", una enciclopedia de cinco tomos que el médico persa, un gigante de la Edad de oro del islam, empezó a escribir en 1012.

William Osler, con bigote, está sentado con un libro en una mano y en la otra tiene los lentes. Está vestido con corbata negra, chaleco y traje. 


William Osler, con bigote, está sentado con un libro en una mano y en la otra tiene los lentes. Está vestido con corbata negra, chaleco y traje.

Fuente de la imagen,Bettman/Getty Images

Pie de foto,William Osler llamó a Avicena "uno de los nombres más importantes en la historia de la medicina".

Avicena, quien nació en 980, resumió en esa obra el conocimiento de fuentes griegas, romanas, indias, persas, islámicas, e incluyó sus propias observaciones y experimentos.

Su 'Canon' fue fundamental para la enseñanza de la Medicina en las universidades europeas, "especialmente durante el Renacimiento", señala la Universidad de Nueva York.

"A pesar del auge de la anatomía y los nuevos descubrimientos científicos, el 'Canon' continuó siendo estudiado, reflejando su profunda integración a la medicina académica".

Se utilizó en las facultades de Medicina europeas hasta mediados del siglo XVII, incluso en la Universidad de Padua se usó hasta 1715.

Aunque dos eruditos persas, Al-Razi y Al-Majusi, habían escrito textos médicos considerados magistrales, los expertos destacan el método científico de Avicena, cuán sistemático y claro fue en el "Canon".

Un retrato a color de Avicena, quien tiene barba y lleva una especie de turbante


Un retrato a color de Avicena, quien tiene barba y lleva una especie de turbante.

Fuente de la imagen,Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images

Pie de foto,Avicena fue un prolífico autor, con más de 400 escritos, que brilló en varias ciencias.

Tan vasto es el pensamiento de Avicena que hay quienes ven su impacto más trascendental en la filosofía.

Para Tony Street, profesor emérito de la Universidad de Cambridge, al final de su vida, Avicena "había suplantado a Aristóteles como el filósofo más importante de todos los tiempos, al menos para los eruditos musulmanes".

Y todo comenzó cuando de adolescente, tras curar a un sultán, le dieron acceso a la majestuosa biblioteca de los samánidas, una dinastía iraní que promovió la educación.

7. En las ecuaciones cubicas

Es muy posible que hayas oído hablar de Al-Juarismi, el llamado padre de la álgebra.

Gracias a un libro de este matemático persa, Occidente conoció el sistema numérico indo-arábigo que, junto al punto o coma decimal, son la base de los números que usamos.

Al-Juarismi nació en 780 y emigró de Persia oriental a Bagdad. Allí dirigió la Casa de la sabiduría, una academia extraordinaria fundada durante la Edad de oro del islam.

Otro eminente matemático de ese periodo fue Omar Jayam, que nació en 1048, en Nishapur, un centro intelectual iraní.

Omar Jayam está vestido con la ropa tradicional persa. Está sentado sobre una alfombra y trabaja con lo que parece ser unos planos. Atrás de él, hay un ramo de flores, una cortina y un cuadro con un paisaje con una montaña. 

Omar Jayam está vestido con la ropa tradicional persa. Está sentado sobre una alfombra y trabaja con lo que parece ser unos planos. Atrás de él, hay un ramo de flores, una cortina y un cuadro con un paisaje con una montaña.

Fuente de la imagen,Bettman/Getty Images


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Jayam lideró un observatorio en Irán, donde hizo importantes estudios astronómicos.

"Omar Jayam y, en general, la ciencia y las matemáticas persas estuvieron profundamente influenciadas por todo el desarrollo que había en el mundo árabe", le dice a BBC Mundo Marcus du Sautoy, profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford.

"Jayam fue uno de los pioneros en usar la álgebra, el nuevo lenguaje matemático que la Casa de la sabiduría y Al-Juarismi introdujeron y que nos ayudó a entender cómo funcionan los números".

Con su revolucionario "Tratado de Álgebra", Jayyam extendió ese campo a las ecuaciones cúbicas, es decir, aquellas que se presentan en problemas relacionados con figuras tridimensionales y volúmenes.

El álgebra, para él, era el camino para solucionar problemas de geometría y de aritmética.

Llegó a identificar 14 diferentes tipos de ecuaciones cúbicas y ofreció métodos para resolver algunas.

Varias portadas de periódicos, en farsi e inglés, con fotos e ilustraciones de Maryam Mirzakhani

Varias portadas de periódicos, en farsi e inglés, con fotos e ilustraciones de Maryam Mirzakhani

Fuente de la imagen,ATTA KENARE/AFP via Getty Images


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Sautoy nos recuerda que la primera mujer en ganar la Medalla Fields, considerada el Nobel de Matemática, fue la iraní Maryam Mirzakhani, que murió de cáncer el 15 de julio 2017. Estas fueron las portadas de periódicos iraníes del día después.

Hay quienes le atribuyen haber sido el primero en presentar una teoría general de las ecuaciones cúbicas, el primero en realizar una investigación científica sistemática sobre ellas.

"Lo original de Omar Jayyam es resolver ese tipo de ecuaciones cuando no existía un procedimiento para hacerlo", le dice a BBC Mundo Alfonso J. Población, profesor de Matemáticas en la Universidad de Valladolid.

Y es que no fue hasta el siglo XVI, 500 años después, cuando, en Europa, se progresó en ese campo.

Cuando veas una ecuación con una x³ quizás te acuerdes de Jayyam, esa incógnita al cubo aparece en una infinidad de problemas que surgen en campos tan diversos como la economía, la ingeniería, la computación, entre muchísimos otros.

Incluso cuando veas un almanaque podrías evocar a este matemático. Sus cálculos ayudaron a concebir el calendario persa, considerado uno de los más precisos de la historia (mucho más que el gregoriano).

Es posible que en internet ya hayas conocido a Jayyam a través de alguno de sus poemas. De hecho, su obra Rubaiyat es la razón por la que muchos en Occidente sepan de él.

8. Un superalimento

Hace más de 2000 años, en Persia, se cultivaron espinacas por primera vez.

Se cree que en el siglo VI los chinos ya la consumían y que alrededor del siglo XI, los árabes la llevaron a España, indica la Universidad de Wisconsin-Madison.

"Para el siglo XIV, se había extendido al resto de Europa y con los primeros colonos llegó a América".

La palabra espinaca proviene del árabe isbānaẖ o isfānaẖ, que surgió del persa espenāẖ.

Si preparas un escabeche de espinacas bien delicioso, recuerda que esa palabra también es persa (sekbā).

Hasta aquí dejo este artículo porque pensé en comida iraní y me dio hambre, pero no puedo terminar sin mencionar el que ha sido un alimento para el espíritu de generaciones de iraníes (y no iraníes) por siglos: su poesía.

Unos versos de Sa'di -poeta admirado por Voltaire, Goethe, Victor Hugo- fueron bordados en una alfombra persa que está en la sede de las Naciones Unidas.

Su traducción la encontré en una publicación de la embajada iraní en México:

"Los seres humanos son miembros de un mismo cuerpo

Creados de una misma esencia y alma

Si un miembro sufre dolor

Los demás no pueden permanecer tranquilos

Si no sientes compasión por el sufrimiento humano

No mereces el nombre de ser humano"

Sa'di con otro hombre, ambos vestidos con unas túnicas, están parados en un jardín con flores y vegetación. Todo en un elegante marco color beige
Sa'di con otro hombre, ambos vestidos con unas túnicas, están parados en un jardín con flores y vegetación. Todo en un elegante marco color beige

Fuente de la imagen,History/Universal Images Group vía Getty Images


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"Sa'di en un jardín de rosas" es una pintura, de 1645, hecha por el artista Govardhan, quien retrata al poeta persa, autor de obras como el Gulistán o "La rosaleda". 

sábado, 30 de diciembre de 2023

La revolución CRISPR llega a la clínica.

La edición genómica de pacientes parece a punto de recibir luz verde de la agencia del medicamento de Estados Unidos

La técnica CRISPR permite reemplazar trozos de ADN.
La técnica CRISPR permite reemplazar trozos de ADN.
Una grave enfermedad hereditaria que afecta a millones de personas en el mundo, la anemia falciforme, está a punto de convertirse en objeto del primer “fármaco CRISPR” aprobado por la agencia del medicamento de Estados Unidos (la FDA), lo que suele servir como disparador para que la agencia europea (EMA) haga lo propio un poco después. La técnica de edición genómica CRISPR se descubrió hace poco más de diez años, se llevó un premio Nobel hace tres y ya ha revolucionado los laboratorios genéticos de medio mundo. Sus aplicaciones son muy amplias, pero una de las más evidentes es la de aliviar el sufrimiento humano. Hay más de 3.000 enfermedades genéticas distintas, y la perspectiva de tratarlas una a una, desarrollando fármacos al viejo estilo, es francamente exigua. Pero si sabes arreglar un gen, sabes arreglar cualquiera. Esta es la gran esperanza contra las enfermedades raras, que son genéticas en su mayoría.

Tiene algo de justicia poética que el primer tratamiento CRISPR que vaya a ser aprobado sea contra la anemia falciforme, que fue la primera enfermedad genética descrita molecularmente. La sangre es roja porque contiene glóbulos rojos, que a su vez lo son porque contienen hemoglobina. Esta es la proteína que trasporta el oxígeno desde los pulmones hasta el resto del cuerpo. Una mutación en el gen de la hemoglobina hace que la proteína se apile en largos filamentos que deforman los glóbulos rojos y los hacen atascarse en las venas. Las consecuencias son graves y dolorosas, e incluyen una muerte prematura.

La hemoglobina mutante se da sobre todo en la franja ecuatorial de África y en personas de esa ascendencia. Una de cada 12 personas negras lleva la mutación, pero solo una de cada 400 tiene la enfermedad. La razón es que hay que heredar la mutación tanto del padre como de la madre para sufrirla. Pero ¿por qué es tan común en esa zona? Las mutaciones debilitantes suelen resultar barridas de cualquier población por la selección natural. ¿Por qué no lo han sido en África? La respuesta es otro clásico de la patología molecular: las personas con una copia mala y otra buena del gen no padecen la enfermedad, pero son resistentes a la malaria, que es endémica en esa zona. En esas condiciones, a la evolución no le interesa barrer al gen malo. No del todo, al menos.

Por todo lo que sabemos, CRISPR cura a la gran mayoría (29/30) de enfermos de anemia falciforme, aunque de una forma algo indirecta. Hay otro gen de la hemoglobina (llamado fetal) que normalmente solo funciona durante el desarrollo del feto. Después lo apaga otro gen represor (BCL11A). Lo que hace CRISPR es inactivar al represor, de modo que la hemoglobina fetal, que no está afectada por la mutación, se produce en el adulto. Este tipo de circuitos lógicos son universales en genética.

El tratamiento no es una pastilla. Hay que extraer células medulares del paciente, modificar sus genes y reinsertar las células. Estas prácticas funcionan bien, pero son muy caras. Después de la aprobación de la FDA, empezará la verdadera guerra por el acceso al fármaco. ¿Cuánto cuesta una vida humana?

lunes, 24 de abril de 2023

Qué es el "electroma", la red bioeléctrica del cuerpo humano que los científicos apenas comienzan a investigar (y cómo puede revolucionar el tratamiento del cáncer y de las heridas)

El cuerpo humano está lleno de átomos con carga eléctrica (iones) que circulan por nuestras células generando una corriente.

En las últimas décadas, muchas de las investigaciones científicas que buscaban develar cómo funciona el cuerpo humano se enfocaron en estudiar tres sistemas clave: el genoma, el proteoma y el microbioma.

El primero es la secuencia de ADN que posee cada organismo y que contiene toda su información genética. El segundo, el conjunto de proteínas que fabrican los genes, que son los "ladrillos esenciales" de la vida. Y el tercero es el ecosistema de microorganismos que viven en el cuerpo y son determinantes para la salud.

Ahora está empezando a crecer el interés en otro sistema que es fundamental para la vida, no solo humana sino también de plantas y animales: la red bioeléctrica que hace funcionar a todo organismo, y que algunos científicos han empezado a llamar el "electroma".

"Así como las señales eléctricas sustentan las redes de comunicación del mundo, estamos descubriendo que hacen lo mismo en nuestros cuerpos: la bioelectricidad es la forma en que nuestras células se comunican entre sí", explicó en un reciente artículo en el sitio Nesta la divulgadora científica Sally Adee, una experta en este campo, y autora del libro "Somos eléctricos", que saldrá en febrero.

Según Adee -a quien algunos atribuyen haber acuñado el neologismo "electroma"- "es difícil exagerar cuán total y absolutamente todos tus movimientos, percepciones y pensamientos, y los míos, están controlados por la electricidad".

Entender el electroma es clave, señala, porque interviniendo en el proceso bioeléctrico del cuerpo podemos "arreglarlo cuando algo sale mal, ya sea por trauma, defectos de nacimiento o cáncer".

Cómo funciona
Mustafa Djamgoz, profesor emérito en Biología del Cáncer del Imperial College de Londres, es uno de los primeros científicos que está aplicando la bioelectricidad para tratar esta enfermedad.

Djamgoz, quien también enseña Neurobiología en esa prestigiosa universidad británica, estudia los procesos bioeléctricos del cuerpo desde hace décadas y desde 2019 es el coeditor en jefe de "Bioelectricity", la única revista científica dedicada a este campo.

Pero antes de entender cómo usa la bioelectricidad para tratar el cáncer, BBC Mundo le pidió que explicara qué es y cómo se genera esta corriente en nuestro interior.

"Todos los elementos que tenemos en nuestro cuerpo, por ejemplo, el sodio, el potasio, el calcio, el magnesio y el zinc, atraviesan una reacción química que hace que se separen sus átomos, formando lo que se conoce como iones, que son partículas con carga eléctrica", detalla.

Los iones circulan por nuestras células, generando una corriente eléctrica.

"Los fluidos de nuestro cuerpo están llenos de estos iones. Los de carga opuesta se atraen, los que tiene la misma carga se rechazan. Y al circular por nuestro cuerpo generan una corriente".

El experto aclara que se trata de una corriente de muy baja potencia: apenas 70 milivoltios (una pila AA común tiene 1.500 milivoltios, compara).

Pero la bioelectricidad del cuerpo es esencial para su funcionamiento -dice- ya que es a través de estas señales eléctricas que las distintas partes del cuerpo se comunican.

Ley fundamental
Djamgoz destaca que la red bioeléctrica del cuerpo funciona bajo los mismos principios fundamentales que aplican a todo circuito eléctrico, incluida la ley de Ohm (que establece que el voltaje es equivalente a la corriente multiplicada por la resistencia).

La gran diferencia es que mientras la electricidad tradicional se mueve a lo largo del núcleo conductor dentro de un cable, la bioelectricidad es generada por iones que fluyen a través de la membrana celular (la cubierta).

Dado que la membrana es como un sello, para penetrar en la célula los iones deben atravesar una especie de compuerta: unas proteínas llamadas "canales iónicos", que están incrustados en la membrana.

Cuando fluyen por estos canales se produce la conducción eléctrica.

Al experto le resulta paradójico que el sistema bioeléctrico haya sido mucho menos estudiado que otros que gobiernan el cuerpo, por ejemplo, el genoma, ya que es mucho menos difícil de entender.

"Tenemos 22.000 genes y cada persona tiene una composición genética diferente, es por eso que tenemos medicina personalizada. Pero en la bioelectricidad hay una sola ley fundamental, que aplica para todos", afirma.

También resalta que todas las células y tejidos de nuestro cuerpo -las neuronas, nervios, músculos, cartílagos, intestino, etc- utilizan el mismo proceso para comunicarse.

"Cuando pensamos en las propiedades eléctricas del cuerpo lo primero en lo que pensamos es el cerebro, el corazón y los músculos, pero la realidad es que incluso los microbios en nuestro intestino, el sistema inmunológico y las células cancerígenas generan señales eléctricas", dice.

"La bioelectricidad realmente es una de las fuerzas o mecanismos más fundamentales de la naturaleza", afirma.

El experto en cáncer y neurobiología del Imperial College de Londres, Mustafa Djamgoz, es uno de los pioneros en el uso de la bioelectricidad para tratar enfermedades.

Cáncer
Volviendo a cómo Djamgoz aplica la bioelectricidad para frenar el avance del cáncer, el revolucionario tratamiento que está desarrollando tiene que ver con la forma en que se transmiten las señales eléctricas dentro del cuerpo.

Como ya mencionamos, para entrar y salir de células, los iones -o átomos con carga eléctrica- utilizan canales iónicos, unas proteínas que están en las membranas de las células. Funcionan como compuertas: cuando se abren, el ion puede pasar.

En el caso del cáncer, que es básicamente una enfermedad que ocurre cuando las células crecen y se propagan de forma descontrolada, estos canales iónicos juegan un papel fundamental -explica- ya que "son las que controlan la proliferación y migración de células".

Gracias a investigaciones que comenzó en la década de 1990 el experto y su equipo descubrieron un dato revelador: que las células cancerígenas se tornan agresivas -es decir, que tienden a multiplicarse y propagarse- cuando son "eléctricamente excitables".

"Las células cancerígenas generan un zumbido de actividad eléctrica y esto las hace hiperactivas", explica.

El dato -señala- es muy importante, porque "el problema con el cáncer no es tener un tumor. Puedes vivir con un tumor, siempre y cuando sea local. El problema grande es cuando el cáncer se propaga, un proceso que llamamos metástasis".

El científico descubrió que la clave para frenar ese crecimiento hiperactivo era cerrar las compuertas eléctricas de esas células. Es decir, bloquear los canales iónicos, más específicamente los canales de iones de sodio, que son los responsables de provocar la "excitación electrónica" que promueve el crecimiento del cáncer.

Utilizando fármacos para bloquear esos canales logró frenar la proliferación y propagación de células cancerígenas en animales. Su próximo desafío es realizar pruebas en seres humanos, un proceso mucho más complejo.

Las células cancerígenas se propagan cuando son "eléctricamente excitables".

Sin embargo, sostiene que ya tiene indicios de que la técnica también podría funcionar en personas.

A finales de 2022, William Brackenbury, experto en ciencias biomédicas en la Universidad de York, en Reino Unido, y exestudiante de doctorado de Djamgoz, publicó los resultados de un estudio epidemiológico que analizó información de 53.000 pacientes de cáncer (de tres tipos: mama, próstata y colon).

Unos 150 de esos pacientes también tenían angina crónica, una enfermedad coronaria que se trata usando un medicamento llamado ranolazina, que bloquea los canales de iones de sodio en las condiciones de bajo oxígeno que también se produce en los tumores que crecen.

El trabajo mostró que esas personas que tomaban el bloqueador sobrevivían en promedio un 60% más tiempo que el resto de los pacientes de cáncer que no estaban tomando ese fármaco.

"Los medicamentos como la ranolazina pueden convertir los cánceres agresivos en un estado benigno, es decir, no metastásico, permitiendo a los pacientes vivir con el cáncer de forma crónica, como la diabetes. Esto también elimina los efectos secundarios tóxicos e indeseables de tratamientos como la quimioterapia", señala el experto del Imperial College.

Djamgoz ya patentó su tratamiento contra el cáncer usando un bloqueador de canales de iones de sodio en varios países incluyendo Reino Unido, Japón, Canadá, Australia y Estados Unidos.

Otros usos médicos
Pero la bioelectricidad no solo tiene potencial para la cura del cáncer.

Esa misma "excitación electrónica" que hace que las células cancerígenas se multipliquen, puede ser usada para un fin positivo: curar heridas.

Como explica Adee, se descubrió que las células de la piel "generan un campo eléctrico cuando se lesionan".

"La corriente de la herida llama al tejido circundante, atrayendo ayudantes como agentes curativos, macrófagos para limpiar el desorden y células reparadoras de tejido de colágeno llamadas fibroblastos", señala.

Las heridas generan un campo eléctrico para ayudar a su sanación.

En 2012, el científico Richard Nuccitelli logró medir la corriente eléctrica de heridas y halló que esta aumenta cuando está la lesión, disminuye a medida que la herida sana y vuelve a ser indetectable cuando se completa la curación.

También descubrió que las personas cuya corriente de lesión era débil sanaban más lentamente que las personas cuya corriente de lesión era "más fuerte" y que la fuerza de la corriente de la herida disminuye con la edad, emitiendo una señal que es solo la mitad de fuerte en los mayores de 65 años que en los menores de 25 años, cuenta la experta en su artículo.

Este hallazgo ha llevado a algunos científicos a intentar estimular la electricidad natural del cuerpo para acelerar la sanación de heridas.

Dos estudios publicados en la última década sobre el tratamiento de una de las heridas más difíciles de sanar, las escaras, que afectan especialmente a las personas que están postradas en una cama, mostraron que la estimulación eléctrica "casi duplicó su tasa de curación", cuenta Adee, citando los trabajos de Koel y Hoghton en 2014 y Girgis y Duarte en 2018.

La divulgadora científica señala que incluso hay evidencias de que la misma técnica puede acelerar la curación de huesos fracturados.

¿Por qué no se usa?
Pero la gran pregunta es: si ya hay investigaciones que muestran que la bioelectricidad del cuerpo puede ser alterada para ayudar a curarnos ¿por qué los médicos no están aplicando estas técnicas?

Djamgoz dice que los principales motivos son tres.

"Primero, que la profesión médica es muy conservadora. Toma mucho tiempo para que las ideas cambien. Si tomas, por ejemplo, el caso del cáncer: aún lo tratamos usando quimioterapia, radioterapia y técnicas y métodos de tratamiento que tienen más de 50 años", afirma.

Parte de este conservatismo tiene que ver con el hecho de que "estamos lidiando con la vida humana" -dice- y hay temor a cometer errores.

La quimioterapia se empezó a usar para tratar el cáncer después de la Segunda Guerra Mundial.

Pero en la práctica, cuando alguien quiere probar "algo que está fuera de lo convencional, la reacción instintiva es oponerse".

"Uno de los motivos por lo que no hay más personas tomando riesgos es que no hay financiamiento. Las personas quieren ir a lo seguro", señala.

Un segundo factor por el que falta inversión en este campo es comercial, dice.

"Las grandes empresas farmacéuticas que desarrollan medicamentos caros no necesariamente quieren este tipo de medicación, que es barata".

El tercer y último motivo que enumera el profesor Djamgoz es más curioso: para usar la bioelectricidad hay que entender un poco de física y "el médico o biólogo promedio le tiene miedo" a esta disciplina científica, asegura.

"Hay casi como un prejuicio... dicen 'Dios mío, esto es física, no lo entiendo'".

Adee cita un estudio de 2019 realizado por la Universidad Goethe de Alemania y la Universidad de Nueva México en EE.UU. que "encontró que la idea de que la electricidad es relevante en biología todavía es demasiado novedosa y contraria a la intuición para una amplia aceptación".

"Incluso cuando los médicos han oído hablar de esto, no saben cómo usarlo", señala.

Dos de los científicos que participaron en ese estudio, que analizó los motivos por los que pocos cirujanos ortopédicos utilizan la estimulación eléctrica para curar fracturas -"a pesar de que funciona tan bien"-, coincidieron con el profesor del Imperial College sobre los primeros dos puntos.

Pero la experta rusa en medicina regenerativa Liudmila Leppik y el cirujano plástico y especialista en ortopedia estadounidense-argentino John Barker dijeron a BBC Mundo que no creían que la falta de conocimiento de los médicos sobre Física sea uno de los problemas.

El problema no son los médicos sino la ausencia de pautas de tratamiento claras y herramientas estandarizadas que se puedan utilizar fácilmente, halló el estudio.

"Yo no creo que ninguno de nosotros, los doctores, entendamos profundamente los mecanismos de cómo funcionan cualquiera de las drogas que les damos a los pacientes, y sin embargo los administramos todos los días", afirmó Barker, quien trabajó por décadas con la estimulación eléctrica y hoy está retirado.

Por su parte, Leppik opinó que "el médico y biólogo promedio estudió Física en la universidad y creo que entiende los conceptos básicos de la electricidad. Pero también entienden lo poco que saben sobre las reacciones celulares a la electricidad".

En ese sentido, el trabajo en el que colaboraron ambos mostró que no existen pautas claras que especifiquen cómo utilizar la electricidad en un consultorio o una mesa de operaciones.

Ni siquiera está claro si se debe usar corriente continua o alterna, cuánto tiempo se debe aplicar y qué tan fuerte debe ser.

Otro factor fundamental que mostró el estudio es que aún no existen herramientas estandarizadas que los médicos pueden usar con sus pacientes.

"Cuestión de tiempo"
A pesar de estas limitaciones, los expertos coinciden sobre el enorme potencial que tiene el campo de la bioelectricidad.

"Es uno de los principales desarrollos que están por suceder. Es solo cuestión de tiempo", predice Djamgoz, quien señala que la financiación para esta área científica está aumentando.

Barker, en tanto, advierte que, aunque el potencial es indudable, la ciencia no suele crecer de forma lineal.

"La electricidad sirve para curar. Punto. Hay muchas investigaciones que lo prueban. Pero hace 40 o 50 años también sabíamos que los autos electrónicos tenían muchas ventajas, y sin embargo tuvo que llegar el loco de Elon Musk, que se jugó invirtiendo en esa industria, para cambiar el stato quo", observa.

Experto cree que el interés por usar la electricidad para usos médicos seguramente crecerá ahora que "está explotando el campo de la microelectrónica".

"No tengo dudas de que será un gran avance. Solo falta que desarrollan un dispositivo fácil de usar".

domingo, 20 de junio de 2021

La asombrosa medicina desenterrada en Isla de Pascua que cada vez salva más vidas

Dalia Ventura
BBC News Mundo

¿Dónde empieza una historia?
Ésta, dado que se trata de algo que vino del suelo de uno de los lugares más remotos del planeta, quizás debe empezar con la erupción de tres masivos volcanes hace eones en el sur del Océano Pacífico, que formaron una isla de 163,6 km² la cual, a excepción de un área menor fecunda, es lava con una fina capa de suelo.

O de pronto el principio de esta historia debería ser un sueño; uno en el que un espíritu viajó en busca de un nuevo hogar para el legendario jefe supremo Hotu Matuꞌa y su gente, y encontró un triángulo con un hoyo (el cráter de un volcán) llamado "Te Pito 'o el Kainga", que significa "centro de la Tierra".

Tras enviar 7 hombres a encontrarlo y recibir, a su regreso, la noticia de que era un lejano paraíso, Hotu Matuꞌa zarpó con dos barcos llenos de colonos. La civilización que prosperó, creó belleza y enigmas en esa mota de lava entre las olas que pusieron en el mapa a la que se conoce como Rapa Nui o Isla de Pascua.

Aunque tal vez es más adecuado darle inicio a esta historia con la curiosidad que despertó en un científico, cientos de años más tarde, el que los nativos no sufrieran de tétano, a pesar de que andaban descalzos en una tierra llena de caballos, las condiciones ideales para infectarse.

Fue por eso que el microbiólogo Georges Nógrády, uno de los 40 médicos y científicos que habían llegado de Canadá en diciembre de 1964 para estudiar la cultura, medio ambiente y enfermedades de ese excepcional lugar, dividió la isla en 67 parcelas y tomó muestras del suelo de cada una de ellas.

Sólo encontró esporas de tétano en una de las muestras, pero los frascos con pedacitos de territorio pascuense afortunadamente llegaron a manos de los científicos de la firma farmacéutica Ayerst, en 1969.

"Actividad fantástica"
Para Ajai Sehgal, director de Datos y Análisis de la Clínica Mayo, la historia empezó cuando era niño.

"Cuando tenía unos 10 años, iba con mi padre a su trabajo -en el laboratorio de Ayerst en Montreal- y hacía preguntas", le contó a BBC Mundo. "No tenía las bases para comprender todo, pero sabía que se dedicaba al descubrimiento de medicinas y entendía lo que estaba tratando de hacer".

Lo que estaban tratando y logrando hacer su padre, el microbiólogo Surendra Nath Sehgal, y sus colegas era aislar los microorganismos de la tierra de Isla de Pascua, coaccionarlos para que se reprodujeran y luego analizar las sustancias que producían.

De no ser por los caballos de Isla de Pascua, la tierra no habría llegado al laboratorio.
Uno de ellos, la bacteria Streptomyces hygroscopicus, produjo un compuesto, un producto natural aislado en 1972 al que llamaron rapamicina, en honor a Rapa Nui, nombre que le dieron a la Isla de Pascua sus indígenas.

Descubrieron que eran muy bueno inhibiendo el crecimiento de hongos, pero había un problema.

"También era inmunosupresor así que dejaba la parte del cuerpo tratada sin defensas.

"Imagínate que tienes una infección fúngica en tu mano y te aplicas una crema de rapamicina: mata los hongos pero probablemente te dará una infección bacteriana", explica Ajai.

Sin embargo, Sehgal intuyó su valor.
"Él sabía que tenía una actividad inmunosupresora muy agresiva, y también, que era una droga muy segura pues no se podía encontrar el nivel tóxico.

"Es decir: normalmente lo que se hace es darle a un ratón más y más y más dosis del medicamento hasta que muere, y así encuentran el nivel máximo seguro. Pero en el caso de la rapamicina nunca encontraron el nivel tóxico pues los ratones nunca morían", aclara Ajai.

En ese momento, los inmunosupresores que se tenían "eran todos altamente tóxicos".

Además, aunque pareciera contradictorio que algo que evita una defensa contra los tumores pudiera ser un fármaco anticanceroso probable, el dr. Sehgal observó que este compuesto parecía poseer propiedades novedosas pues podía impedir que las células se multiplicaran.

En una época en la que todas las quimioterapias mataban células vivas, contar con algo así podía ser muy beneficioso.

Sehgal envió una muestra del compuesto al Instituto Nacional del Cáncer (CIN) de EE.UU. donde notaron que tenía una "actividad fantástica" contra los tumores sólidos.

El trabajo en esa dirección estaba arrojando resultados prometedores cuando se suspendió abruptamente.

Desobediente
En 1982 Ayerst decidió cerrar su laboratorio de investigación de Montreal, y trasladar a unos pocos de sus científicos a sus instalaciones en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos.

El doctor Sehgal era uno de ellos, pero la rapamicina no corrió con la misma suerte.
Era, sencillamente, un asunto de negocios. La compañía no vislumbraba un futuro lucrativo para ella como fármaco así que decidió ponerle fin al proyecto.

La orden fue deshacer todo, archivarlo y olvidarlo.
"Mi papá hizo todo lo contrario", recuerda Ajai.

Sabiendo que el cierre de las instalaciones de Montreal significaba que no tendría acceso a fermentadores a gran escala necesarios para producir rapamicina, el doctor Sehgal preparó un lote para llevárselo a Princeton.

"Lo metió en pequeños frascos de vidrio, se los llevó a la casa y los puso en el congelador de mi mamá, marcados con una etiqueta que decía: NO COMER, pues parecía helado".

Ajai se enteró de la travesura de su papá cuando fue a ayudar a empacar para la mudanza a Princeton y le fue encargada la tarea de asegurarse de que su preciosa (y clandestina) carga llegara sin problemas al nuevo hogar.

"Yo tenía 20 años y era oficial de las Fuerzas Armadas de Canadá en ese entonces. Pero lo hice por mi padre.

"Metí todo en un contenedor de helado, compré hielo seco pues teníamos que desconectar el congelador para meterlo en el camión de trasteo, sellé todo con cinta aislante y le hice huecos porque cuando el hielo seco se derrite crea dióxido de carbono, y no quería que se convirtiera en una bomba, y así se fue".

El plan dio resultado.
"El congelador llegó al sótano de su nueva casa en Princeton, sin explotar y con todas las muestras intactas, y ahí se quedaron durante unos 5 años".

Un nuevo principio
A finales de la década de 1980, los trasplantes de órganos ya estaban dejando de ser ciencia ficción. Pero el gran obstáculo seguía siendo el sistema inmunológico, que se activaba y atacaba la parte extraña al cuerpo, poniendo en riesgo la vida de los pacientes por rechazo.

Se necesitaba un inmunosupresor pero ¿recuerdas que los aprobados eran peligrosos y poco eficaces?

Para ese entonces, la empresa para la que trabajaba Sehgal había cambiado y él le llevó a los nuevos gerentes de la fusionada Wyeth-Ayerst la idea de explorar si la rapamicina podía ser la solución.

Los trasplantes de órganos eran una realidad, pero también los riesgos.

Desde el punto de vista de la farmacéutica, había llegado la hora de resucitar el proyecto: había mucho oro al final de ese arcoíris.

"'Pero -le dijeron- ¿Cómo va a continuar su trabajo si todas las muestras fueron destruidas?'
"'Quizás no', les respondió.
"En ese momento él no tenía idea si las muestras que estaban en el congelador seguían vivas, si podía producir más rapamicina a partir de ellas: es como la masa madre para hacer pan, o el cultivo iniciador del yogur.

"En el laboratorio comprobó que habían sobrevivido. A partir de lo que mi papá guardó se crearon lotes nuevos para hacer los estudios", cuenta Ajai.

Por si fuera poco...
Después de tantos años de creer pero no poder, en 1987 Sehgal tuvo los medios para volver a sacar a la luz lo que había sido desenterrado en Isla de Pascua.

Como otras maravillas, había salido de la tierra pascualina, pero tras dos largos viajes, fue enterrada nuevamente.

Tras varios estudios clínicos exitosos, en 1999 el Comité Asesor de la FDA hizo una recomendación unánime para la aprobación de Rapamune, el inmunosupresor desarrollado por el dr. Sehgal y su personal que le ha reportado ganancias multimillonarias a Wyeth-Ayerst y, desde 2009, a Pfizer.

Pero Sehgal no quería únicamente desarrollar el potencial de la rapamicina como fármaco.

Había convencido al CIN de que reactivara su investigación sobre su efecto en los tumores malignos y quería entender cómo funcionaba... ¿por qué 'congelaba el tiempo' en el lugar que tocaba?

Con ese fin, envió muestras e información del compuesto a varios centros de estudio.

El ahora biólogo Daniel Sabatini -quien en 1992 estaba haciendo su doctorado en Medicina y Filosofía (MD-PhD)- se topó con uno de esos paquetes del doctor Sehgal, con una nota que decía: "¡Buena suerte!".

Ciertamente la tuvo.
"Descubrió el mecanismo de acción del fármaco: cómo funciona", dice Ajai.

Y los esfuerzos para comprenderlo condujeron a que él y otros científicos independientemente identificaran una proteína conocida como mTOR, revelando aspectos fundamentales sobre nuestra naturaleza biológica.

¿Qué es eso?
"Imagínate una obra en construcción. El contratista general se ocupa de decirle a los plomeros, los carpinteros, los electricistas, los albañiles, etc. qué hacer. Si hay suficientes ladrillos y cemento, ordena que se levanten las paredes; si las tuberías no van a llegar hasta mañana, le dice a los plomeros que suspendan el trabajo.

"El mTOR hace eso por la célula. Es un sensor; detecta si hay nutrientes y le dice a la célula que crezca o no crezca".

Es un indicador fundamental: si, por ejemplo, la división celular empieza sin los niveles óptimos de aminoácidos, glucosa, insulina, leptina y oxígeno para alimentar el proceso, la célula muere en vez de multiplicarse.

Lo que hace la rapamicina es engañar a las células del cuerpo para que piensen que hay pocos nutrientes cuando los hay, paralizando el crecimiento.

Y lo que los científicos están empezando a entender es que eso no es lo único que sucede.

Volviendo a la obra de construcción, mientras está marchando, hay bultos por aquí, basura por allá, pero si de pronto se tiene que suspender todo por falta de materiales, el contratista le dirá a los obreros que, mientras llegan, limpien y organicen el lugar.

Pues resulta que cuando la rapamicina engaña a mTOR, éste hace lo mismo con las células: les indica que se limpien, pues resulta que éstas van acumulando depósitos de deshechos que no eliminan y con el tiempo las hacen menos eficientes.

Eso es, básicamente, envejecer.
"La célula se limpia y se repara pues piensa que no tiene provisiones", dice Ajai.

¿Que fue del papá de Ajai?
El doctor Sehgal recibió la admiración del mundo médico y el agradecimiento de millones a los que la rapamicina les había dado una vida más larga.

Supo de mTOR y la respuesta a lo que le intrigaba: por qué congelaba el tiempo. Pero no supo sobre la limpieza celular que propicia. Sin embargo, hasta en eso fue de cierta forma pionero, haciendo con su cuerpo lo que muchos investigadores harían -y siguen haciendo- con animales en los laboratorios.

El doctor Sehgal puso su cuerpo al servicio de la ciencia.

En 1998, se le diagnosticó cáncer de colon metastásico en estadio IV después de una colonoscopia de rutina.

"Tras el primer año de quimioterapia que no podía tolerar -lo estaba matando- decidió suspenderla y empezar a tomar rapamicina.

"Él sabía que suprimía tumores; el tumor es una célula rebelde que crece sin control y la rapamicina se lo impide. Estaba experimentando en sí mismo pero le habían dado sólo seis meses de vida, así que no podía empeorar mucho más la situación", señala su hijo.

"Se mejoró. De hecho, vivió una vida buena durante 4 años, pudo conocer a sus nietos y ellos a él. Y un día, en un viaje a India para dar conferencias, le dijo a mi madre: 'Me siento bien, pero nunca sabré si es la rapamicina lo que me está manteniendo vivo a menos de que deje de tomarla'.

"Y eso hizo."
En cuestión de 6 meses, el cáncer invadió todo su cuerpo y eso fue todo, se acabó.

"En su lecho de muerte me dijo: 'lo más estúpido que hice fue dejar de tomar mi medicina'. Pero esa era su naturaleza. Era un científico y necesitaba saber.

"Además, estaba tratando de convencer a otros de que iniciaran los ensayos clínicos para el cáncer, y estaba emocionado pues, básicamente por lo que hizo, porque él documentó todo, así fue".

"Trabajó hasta el final. El día antes de morir, estaba escribiendo un artículo en la cama abogando por las propiedades antitumorales de la rapamicina".

El doctor Suren murió el 21 de enero de 2003.

Los usos de la rapamicina se siguen multiplicando, como inmunosupresor y en diferentes tipos de cáncer y otras enfermedades. En este momento, hay decenas de estudios en curso explorando su potencial para aminorar las consecuencias negativas de la vejez.