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sábado, 21 de febrero de 2026

La entrevista ‘Todos intentaron doblegarme’: Gisèle Pelicot comparte su historia

En una entrevista de casi tres horas realizada el mes pasado en París, la mujer que se convirtió en un icono feminista al renunciar a su derecho al anonimato, esboza un relato sincero y emotivo de su vida.

Es una de las historias de abusos sexuales más atroces. Gisèle Pelicot fue drogada y violada en repetidas ocasiones por la persona en la que más confiaba en el mundo —su esposo, Dominique Pelicot—, quien también invitó a decenas de hombres a su dormitorio para que la violaran mientras se encontraba fuertemente sedada.

Los abusos comenzaron en 2011, pero Pelicot no se enteró hasta 2020, después de que sorprendieron a Dominique filmando en secreto bajo las faldas de las mujeres en un supermercado cercano a su casa, en el sureste de Francia. Cuando la policía lo detuvo, descubrió videos y fotografías de su esposa siendo agredida por al menos 70 hombres, agresiones que Dominique había grabado y guardado.

Cuatro años más tarde, comenzó el juicio contra los agresores de Pelicot. Incluso entonces, es posible que nunca hubiéramos conocido el nombre de Gisèle Pelicot. Pero en sus nuevas memorias, Un himno a la vida: mi historia, que se publicará el 17 de febrero, Pelicot explica por qué decidió renunciar al anonimato y hacer público el juicio de 2024. Esa decisión la convirtió en un icono feminista e inspiró a mujeres de toda Francia a unirse en torno a ella y a exigir cambios en las leyes francesas sobre el consentimiento.

Aun sí, Pelicot ha seguido siendo un enigma en muchos sentidos. Fuera del juicio, nunca se sentó a contar su historia. Sin embargo, en una entrevista de casi tres horas realizada el mes pasado en París —la primera que publica un medio de comunicación estadounidense—, Pelicot esbozó un relato sincero y emotivo de los primeros años de su matrimonio; de los estragos que le causaron los abusos y, posteriormente, el juicio; de las consecuencias para su familia. También habló de cómo, a pesar de todo lo que ha pasado y de las muchas preguntas que persisten, ha vuelto a encontrar el amor y algo de paz en su vida.

Pelicot habló en francés durante nuestra conversación, por lo que sus respuestas han sido traducidas.

Video [SPEAKING FRENCH] 


Esta es la primera vez que la gente te escuchará con tus propias palabras. ¿Cómo te sientes al sentarte y hablar de esto en público? Cuando escribí este libro, quería que fuera útil. También me permitió mirar hacia dentro, hacer balance de mi vida e intentar reconstruirla desde las ruinas. Cuando escuchas los hechos del juicio, ves a esta mujer y te preguntas: ¿Cómo sigue en pie? Necesitaba transmitir que sigo siendo una mujer que mantiene la frente en alto.

Antes de continuar, ¿cómo quieres que me refiera a tu exesposo? Monsieur Pelicot.
Me gustaría empezar con el periodo anterior a que te enteraras de lo que te estaban haciendo. Te habías retirado al sureste de Francia, a una ciudad llamada Mazan. ¿Qué clase de persona eras entonces? Me jubilé con poco más de 60 años. Siempre había trabajado, criado a mis hijos y tenido una vida muy activa. Y pensé que tendría una jubilación feliz con monsieur Pelicot. La casa de Mazan era un lugar donde podíamos recibir a los amigos y a los hijos durante las vacaciones. Siempre la llamábamos la casa de la felicidad. No estábamos lejos del Mont Ventoux, en Les Baux-de-Provence. Teníamos las cigarras, los olivos, el sol. También teníamos una piscina. En cuanto los nietos llegaban a casa, dejaban sus cosas y se zambullían. Disfrutaba viéndolos crecer. Vivía una vida plena y feliz. Por supuesto, como todas las parejas, tuvimos momentos difíciles. La vida no siempre es fácil. Pero yo tenía esa alegría de vivir con monsieur Pelicot. Le caía bien a todos nuestros amigos y familiares. Siempre estaba dispuesto a ayudar, deportista. Solo conocí a un hombre amable y cariñoso. Lo cual es aterrador.

Gran parte del libro parece un intento de comprender con quién te casaste realmente. ¿Puedes describir cómo se conocieron monsieur Pelicot y tú, y quién era él en ese entonces? Conocí a monsieur Pelicot en julio de 1971, así que éramos dos jovencitos de 19 años. Cuando lo conocí, era un chico tímido, siempre sonrojado, y su vida familiar era un poco más complicada que la mía. Su padre era un tirano, muy autoritario, y tenía que dar a sus padres hasta el último centavo que ganaba. Cuando era más joven, fue violado en el hospital, y luego, a los 14 años, lo obligaron a presenciar una violación en grupo en una obra en construcción. Nunca fue a terapia, y su familia tampoco lo ayudó.

Decidimos casarnos muy jóvenes. Mi padre no lo aprobaba. Se había vuelto a casar, y mi madrastra no era muy agradable, así que mi único deseo era huir y vivir una vida feliz. Y eso es lo que ocurrió en realidad. Nos trasladamos a los suburbios de París. Al principio no teníamos mucho, pero estábamos enamorados. Los dos queríamos formar una familia. Dicen que las historias de amor no acaban bien, y la mía acabó mal 50 años después. Pero aún así, me aferro a los buenos momentos de aquella vida.

Por lo que sabemos, parece que monsieur Pelicot empezó a abusar de ti en 2011. Pero en 2013, cuando te retiraste a Mazan, las cosas se aceleraron. Fue entonces cuando empezaste a experimentar pérdidas de memoria inexplicables. ¿Puedes hablarme de esas pérdidas de memoria? La primera vez, el episodio de 2011, no la recuerdo. Volvió a mí más tarde, ante el juez instructor, cuando supe que mi primera violación tuvo lugar el 23 de julio de 2011. Recuerdo que me desperté por la noche y me di cuenta de que algo le pasaba al monsieur Pelicot, porque le dije: “¿Qué haces? Déjame en paz”. Y como estaba sedada —aunque no lo suficiente para él; creo que ya estaba empezando a experimentar con las dosis que me daba—, me volví a dormir y me desperté muy tarde al día siguiente, hacia las 6 p. m. Le pregunté: “¿Cómo es que no me has despertado?”. Y me dijo: “Estabas cansada, te dejé dormir”. Me intrigó un poco que pudiera dormir tanto tiempo.

ImageUna multitud de gente caminando por una carretera entre edificios y árboles. Una marcha en apoyo de Gisèle Pelicot en Mazan, Francia, en octubre de 2024. Se retiró a Mazan en 2013 con su esposo, Dominique Pelicot.Credit...Dmitry Kostyukov para The New York Times Aquel episodio se me quedó grabado en la memoria. No volví a pensar en ello, pero cuando me ocurrió lo mismo en septiembre de 2013 —salvo que esta vez no me desperté durante la noche; me di cuenta al día siguiente, cuando me puse los pantalones que había llevado la noche anterior y había manchas en ellos, como de lejía—, pensé que era extraño. ¿Qué había hecho? No me acordaba de la noche anterior y le pregunté a monsieur Pelicot. Estaba en el jardín en ese momento, y le dije: “Doumé” —mi apodo para él—, “no me estarás drogando, ¿verdad?”. Era como si le preguntara qué quería comer o si íbamos a dar un paseo esa tarde. En otras palabras, mi subconsciente hizo la pregunta, pero como si estuviera bromeando.

Y entonces, para mi gran sorpresa, lloró. Me dijo: “¿Te das cuenta de lo que me estás diciendo? ¿Por quién me tomas?”. Su respuesta me descolocó por completo, y fui yo quien acabó disculpándose por pensar tal cosa. Dije: “Lo siento, te pido disculpas. No sé por qué te he preguntado eso”. Y después de eso, no volví a mencionárselo. Mi subconsciente había detectado algo, pero lo enterré.

Me llamó la atención, al leer el libro, lo dependiente y aislada que estabas. Ya no trabajabas. Tus hijos no vivían cerca. No conducías porque tenías desmayos cada vez más frecuentes, que te preocupaban. Monsieur Pelicot te llevó al médico para asegurarse de que podía supervisar el tratamiento que recibías. ¿Cómo se comportó contigo durante este tiempo? Siempre pensé que este hombre me iba a proteger. Cuando empecé a tener estos lapsus, se lo conté, por supuesto. Le dije: “Necesito ver a un médico, porque creo que tengo algo grave”. Y me dijo: “Seguro que no te pasa nada, vas a preocupar a tus hijos por nada”. Le dije que quería estar segura.

La primera vez que me llevó al neurólogo, él había concertado la cita y me acompañó, porque yo tenía miedo del diagnóstico. Siempre recordaré la actitud del neurólogo. Le dije que estaba muy preocupada porque no recordaba el día anterior: ver una película, lavarme los dientes, cosas cotidianas que hacía justo antes de acostarme. Me mandó hacer algunas pruebas clínicas, como ponerme de pie sobre una pierna para ver si mi equilibrio seguía siendo bueno. Y cuando volví a sentarme, me dijo: “Creo que ha tenido un mini ictus. Puede ocurrir una vez en la vida. Así que no se preocupe, no es absolutamente nada”. Así que me voy con monsieur Pelicot. Y en el coche me dice: “Ves, te lo dije, no te pasa nada”.

Bien, pero los desmayos continúan. Así que pedí otra cita con otro neurólogo. Les dije a mis hijos: “Van a tener que prepararse, porque creo que su madre tiene todos los síntomas iniciales de la enfermedad de Alzheimer”. ¿Qué se suponía que debía hacer con esto? Me sentía condenada. No dejaba de pensar en mi madre, quien murió muy joven. Me estaba preparando para el final. Pensaba que me quedaba muy poco tiempo de vida.

Monsieur Pelicot incluso me acompañaba al ginecólogo, porque tenía problemas ginecológicos. Mucha gente ha preguntado: “¿Cómo es posible que no lo supiera?”. Pero esa es la realidad. Confiaba tanto en él que no podía imaginar que ese hombre me estuviera manipulando. Siempre decía que yo era el amor de su vida. ¿Cómo puedes tratar así al amor de tu vida? Es impensable.

Hablemos de cuándo te enteras de lo que ha estado ocurriendo en realidad. En 2020, monsieur Pelicot te dice que lo han atrapado grabando por debajo de las faldas de las mujeres en un supermercado local. ¿Te sorprendió? Cuando monsieur Pelicot me reveló lo que había hecho en el supermercado de Carpentras, me costó creerlo porque nunca me había hecho nada turbio. En 50 años, nunca había visto nada. No era el tipo que hacía bromas sobre las mujeres ni se comportaba de forma inapropiada con ellas.

Le dije: “¿Qué te pasa?”. Me dijo: “No estabas allí y tuve un impulso”. Como nunca había hecho nada parecido, le dije: “Te voy a ayudar, necesitas ayuda, necesitas ver a alguien, porque no puedes seguir así. Vas a pedir perdón a esas mujeres, porque necesitan resarcimiento”, le dije: “Por ahora, te perdono, pero te advierto que no habrá una próxima vez. La próxima vez, me iré”. Y me contestó: “No te preocupes, he aprendido la lección. No lo volveré a hacer”.

Le creí, y eso es lo que me aterra pensar aún hoy. ¿Cómo pudo mirarme a los ojos y hablarme así? Como aquel último desayuno, el día que descubrí la verdad. Desayunamos como si no hubiera pasado nada.
Image Fotografía en blanco y negro de Gisèle Pelicot. Credit...Philip Gay para The New York Times

Ese último desayuno tuvo lugar dos meses después de que te dijera que lo habían sorprendido grabando, porque la policía tardó ese tiempo en llamarlos a los dos a la comisaría. Es entonces cuando te enteras de lo que realmente había estado ocurriendo. Sé que es un momento increíblemente doloroso, pero ¿podrías explicármelo? Cuando te entrevistan, ¿qué te dicen y qué ves? Creía que íbamos a hablar de las dos fotos que tomó en la tienda de Carpentras. Monsieur Pelicot entró primero. Me llamaron media hora más tarde y, cuando subo al primer piso para reunirme con el teniente Perret, llego a su despacho y espero encontrar allí a monsieur Pelicot. Pero no está. Pienso: “Quizá sea normal”. Quiere saber si monsieur Pelicot realmente me ha contado toda la verdad. Así que me siento, y como era durante la covid, llevamos mascarillas. Nos sentamos un poco alejados, me dice que me quite la mascarilla y empieza a hacerme preguntas: mi nombre y apellido, la edad de mis padres. Reconozco que empecé a cuestionarme: ¿Por qué tantas preguntas?

Entonces las preguntas se hicieron cada vez más concretas: ¿Puede describir a su esposo? Entonces dije: sí, por supuesto: un buen hombre, atento, cariñoso. Llevamos juntos 50 años, nunca he tenido ningún problema con monsieur Pelicot, salvo este incidente. Y entonces empieza a cambiar el tono del interrogatorio y me pregunta si practico intercambio de parejas con monsieur Pelicot. En ese momento, empiezo a preguntarme: ¿Adónde quiere llegar, por qué me hace esta pregunta? Y le digo: “Escuche, claro que no. ¿A mi edad? Soy una mujer recatada. Y además, la idea de que otro hombre me toque es impensable”. Y entonces veo que su cara empieza a cambiar.

Tiene una pila de expedientes junto a su escritorio. Me dice: “Madame Pelicot, lo que voy a decirle no le va a gustar”. Empiezo a preocuparme de verdad, se me acelera el corazón. Le digo: “¿Qué ocurre?”. Me dice: “Mire ese montón de ahí”, y empieza a abrir una carpeta para enseñarme una foto. Me dice: “¿Se reconoce en esta foto?”. Y, por supuesto, no me reconocí, porque estaba con un hombre al que no conocía, que me estaba violando. Dije: “No conozco a este hombre”. Y pensé: “Esa no soy yo”. Me enseña una segunda foto, que es prácticamente igual, y me dice: “Esa de ahí es usted”. Le digo que no, y me dice: “Esta es su habitación, madame Pelicot, estas son sus lámparas de cabecera. Hemos registrado su casa, estas son sus pertenencias”.

En ese momento, mi cerebro entró en disociación. Quería enseñarme videos. Le dije: “No, ya no puedo, no puedo”. Y me dijo: “Su marido está bajo custodia policial, no se irá con usted. Debe saber que la han violado muchas veces. Hemos detenido a 53 personas”, y más tarde me voy a enterar de que hay 20 o 30 a quienes no han detenido. Me dice que me han violado unas 200 veces. Le digo: “Pero eso no es posible”. Y entonces pido un vaso de agua porque ya no puedo hablar.

Tenían una psicóloga allí, lo habían planeado todo. Lo único que quiero es irme a casa, porque todo lo que me han dicho no es posible, no es verdad. Estoy en otro mundo, básicamente. Entonces llega la psicóloga, me habla, pero no la oigo. El teniente Perret me lleva a casa con uno de sus colegas y, cuando llego, me dice: “Llame a una amiga, no se quede aquí sola, porque corre peligro”. Sabían que no todos habían sido detenidos. Así que llamé a una amiga. Pero seguía sin creérmelo. Era como una broma de mal gusto. No negación, sino incredulidad total. Mi amiga llegó, y cuando se sentó en el salón y preguntó qué pasaba, le dije: “Han detenido a Dominique. Está detenido porque me violó e hizo que me violaran”. Creo que fue la primera vez que dije la palabra. Tardé casi cinco horas en asimilarlo, pero en ese momento le dije la palabra “violación” a mi amiga.

Es inimaginable: este hombre con el que llevabas casada 50 años y de pronto recibes esta información. ¿Cómo fue ver esa versión inconsciente de ti misma? Devastador. Soy una muñeca de trapo. Es como si hubiera salido de una operación, porque estoy completamente anestesiada. Estos hombres, cuando uno ve lo que me hacen, ¿cómo es posible que mi cuerpo no sea capaz de sentir nada? Así que es cierto que realmente era anestesia. Afortunadamente para mí, no tengo recuerdos, porque creo que me habría suicidado después. No habría podido sobrevivir. Me dije a mí misma que no era yo. Era yo, pero no lo era. Monsieur Pelicot me había disfrazado. Parecía un saco de patatas. No tenía alma, nada. Aquella mujer no era yo. Probablemente eso fue lo que me salvó, decirme eso a mí misma.

Escribes que “una oleada de vergüenza creció dentro de mí” tras esta revelación. ¿Puedes explicarme por qué sentiste vergüenza en ese momento? Creo que todas las víctimas sienten esa vergüenza. Te sientes sucia, te sientes degradada. No hay nada humano en ello. Pasé horas en la ducha intentando lavarme esta suciedad, esta mugre que te hace sentir deshumanizada.

Para quien no haya seguido el juicio, solo quiero dar algunos ejemplos de la magnitud de los ultrajes de los que te enteraste en los meses que siguieron a esta visita a la comisaría. ¿Está bien? [Ella asiente].

Monsieur Pelicot encontraba hombres en internet para violarte mientras estabas muy drogada. Filmaba meticulosamente esos encuentros. Esto ocurría constantemente: después de que sus hijos vinieran a cenar, mientras estaban de vacaciones. Hay un momento en el libro que describe cuando se te aflojó una corona de la boca. Escribes que se debió a “la violencia de los penes que me introdujeron repetidamente en la boca floja”. Cuando esa corona empezó a moverse, yo estaba desayunando y monsieur Pelicot estaba delante de mí. Por culpa de la covid, no podemos ver al dentista. Y no puedo sacármela. Pero sé que se me va a caer, y tengo miedo de tragármela. Y le pregunto a monsieur Pelicot: “¿Me ayudas?”. Fue a buscar unas gasas para quitarme la corona, y pienso: “¿Cómo ha podido aflojarse? El día anterior no estaba suelta. Y me dice: “Habrás mordido algo”.

Cuando descubrí los videos que mostraban la violencia que estos hombres me infligieron, en la boca floja —deben sujetarme la cabeza porque se me cae la cara, no tengo tono muscular— y monsieur Pelicot ni siquiera reacciona. No hay empatía, ni piedad por esa mujer que está allí, completamente muerta en su cama. Fue increíblemente violento decirme a mí misma que ni siquiera eso me perdonaron. [Empieza a llorar].

Lo siento. No pasa nada.

¿Quieres tomar un momento? No, está bien.

Lamento mucho lo que te pasó. Es muy importante que la gente lo sepa. Es impactante, lo sé.

Image Cinco personas sentadas contra una pared detrás de tres abogados con trajes negros en una mesa.

Pelicot junto a su hija, Caroline Darian (segunda por la izquierda), y sus hijos Florian Pelicot (izquierda) y David Pelicot, en el tribunal de Aviñón, Francia.Credit...Christophe Simon/Agence France-Presse, vía Getty Images

Es impactante. Mientras procesas esto, te has enterado de que la policía también ha encontrado fotos de tus nueras en la ducha, y de tu hija, Caroline, dormida en ropa interior que dice no reconocer. Y tus tres hijos tienen que enfrentarse a lo que ha hecho su padre. Caroline acaba sufriendo una crisis nerviosa, termina hospitalizada. Debe de haber sido muy difícil compaginar ser tú misma una víctima y tener que ser madre de hijos adultos necesitados. El sufrimiento no necesariamente une a una familia. Hay que entenderlo, es como una explosión que lo destroza todo. Intentamos recuperarnos, cada uno a nuestra manera y a nuestro tiempo. Es cierto que lo que vivió Caroline es extremadamente doloroso. Me conmueve profundamente su sufrimiento, porque esta duda persistente es un infierno ineludible. No hay respuestas. Están esas dos fotos de ella dormida que abren muchas preguntas. Pero yo no tengo respuestas, y monsieur Pelicot tampoco se las dio.

Espero que algún día sienta remordimientos y se atreva a hablar con su hija. Sé que ella sufre mucho. He hablado con ella esta mañana. Ahora hablamos por teléfono casi todos los días. Está sufriendo, y para una madre eso es muy duro. Ahora tiene 47 años. Lo que quiere es que se le reconozca como víctima, porque hoy no lo es oficialmente. A él se le ha condenado por tomar todas esas imágenes, pero nunca se le condenó por lo que le hizo a Caroline.

Me sorprende que, cuando antes hablabas de lo feliz que eras y de lo familiar que eras, de lo orgullosa que estabas de ser madre y abuela, que tu familia se separara de esta manera debe de haber sido muy doloroso. Es cierto que la mayor parte de mi vida giraba en torno a mi familia. Todos esos recuerdos, ¿qué podemos hacer ahora con ellos? Porque no se puede rebobinar la vida.

En el libro, escribes sobre cómo has luchado para conciliar tus recuerdos felices con el conocimiento que tienes ahora sobre quién era monsieur Pelicot. Escribes: “Si me quitaran los últimos 50 años de mi vida, sería como si nunca hubiera existido. Estaría muerta”. Es una idea muy complicada. ¿Puedes explicarnos cómo has intentado superarla? Puede parecer extraño, pero se parece mucho al duelo. Te afliges por la vida que tuviste. No podía borrar todos los buenos recuerdos, porque si no, lo perdería todo y mi existencia sería nula. Así que me aferré a esos buenos recuerdos. Es como ordenar la ropa para lavarla: separas la ropa limpia de la sucia. Aparté la ropa sucia y guardé todo lo que estaba limpio.

Listen to the Conversation With Gisèle Pelicot The woman at the center of the French rape trial that shocked the world shares her story.

En Francia, las víctimas de violencia sexual tienen derecho a que se proteja su identidad durante el juicio. Pero tomaste una decisión extraordinariamente valiente al renunciar al anonimato y permitir un proceso abierto. ¿Puedes explicar esa decisión? ¿Cómo te diste cuenta de que esto era algo que querías que el mundo viera? Tardé cuatro años en tomar esta decisión. Quería un juicio cerrado, no quería que la gente supiera quién era yo, quería que en este juicio estuvieran solo los agresores y sus abogados. Y un día, mi hija me dijo: “Mamá, les estás haciendo un gran favor. Piénsalo”. Y tardé cuatro años, pero un día salí a pasear sola y me di cuenta de que tenía razón. Cuando llevamos esta vergüenza con nosotras, se añade sal a la herida, como si te condenaran dos veces, porque sigues infligiéndote ese dolor a ti misma. Luchar contra esa vergüenza a nivel individual, rechazarla para mí misma, también significaba trabajar para el colectivo.

Supe que había tomado la decisión correcta cuando, el 2 de septiembre, entré en esta sala de audiencias con esos 51 acusados y sus 45 abogados. Los periodistas ya estaban en la sala, pero sabían que tendrían que salir pronto. Nadie anticipaba lo que estaba a punto de ocurrir. Cuando el presidente del tribunal dijo: “Señoras y señores de la prensa, esta es una audiencia a puerta cerrada, les ruego que se retiren”, mis abogados se levantaron y dijeron: “Señoría, nuestra cliente renuncia a su derecho a un juicio a puerta cerrada”. Y entonces, vi cómo me miraba la defensa. Me miraban fijamente, como diciendo: “¡Se ha atrevido a hacer esto!” Los acusados también miraban fijamente, desafiantes, con algo en los ojos. Es terrible para la víctima. Me dije: “Aguanta, querida, vas a llegar hasta el final”. Y aguanté, pero me lo hicieron pagar. Me llamaron cómplice, dijeron que era una mujer que había consentido, que era sospechosa. Intentaron convencer al tribunal de que: “Si está aquí, debe ser responsable de lo ocurrido. Nuestros clientes no son culpables de lo que hicieron”. Puedo asegurarte que no me inmuté, ni una sola vez. Hasta el final, aguanté. Hay que tener agallas. Hay que ser fuerte.

¿Cómo fue ver a todos esos hombres en el juzgado, día tras día? La primera vez que entré en aquel juzgado, descubrí sus caras, porque no los conocía. Nunca los había conocido, porque siempre estaba —no me gusta la palabra “dormida”— estaba anestesiada, inconsciente. Y cuando descubrí sus caras, de edades entre los 22 y los 70 años, fue realmente increíble pensar: esas personas entraron en mi dormitorio para violarme.

Decían que no había sido una violación. Para ellos, el esposo había consentido, había dicho: “Puedes entrar”. Habían entrado en un sitio web, Coco.fr, en una sala de chat llamada “Sin que ella lo sepa”. Sabían exactamente por qué se les juzgaba, pero tenían una forma de descartar su culpabilidad. Se veían a sí mismos, casi, como inocentes.

Fue duro para mí enfrentarme a su mirada. Una vez, uno de los acusados me miró fijamente, queriendo obligarme a bajar la mirada. Pero yo le devolví la mirada hasta que bajó los ojos. Por fin comprendió que no cedería. Todos intentaron doblegarme. Sus abogados hacían preguntas para desestabilizarme, humillarme. Fue entonces cuando empecé a levantar la voz, a poner fin a esta farsa.

Image Un retrato de Pelicot en la sala del juzgado declarando durante el juicio.

Boceto de Pelicot declarando durante el juicio en el juzgado.

Afortunadamente, tuve la suerte de disponer de todas estas pruebas: las fotos, los videos. Cada vez, les preguntaban: “¿Recibió el consentimiento de madame Pelicot?”. Obviamente, la mayoría de ellos ni siquiera sabía lo que eso significaba. Decían: “Pues… no”. “¿Violó a madame Pelicot?” Decían: “Pues… no”. Entonces, les enseñaban los videos. Decían que monsieur Pelicot los había presionado, que le tenían miedo, pero cuando miras los videos, no hay rastro de que monsieur Pelicot fuera violento. Hay violencia, claro, pero eran ellos quienes la perpetraban. Violencia real, incluso monstruosa.

Se encontraban en tal estado de negación que, incluso después de ver los videos, cuando se les vuelve a preguntar: “¿Violó a madame Pelicot?”, siguen diciendo que no. Es increíble. Y sus esposas también acudieron a declarar, dijeron: “Por supuesto que no. Mi marido, mi novio nunca haría eso”. Creo que yo podría haber sido una de esas mujeres, si se hubieran invertido los papeles. Incluso había una madre que tenía mi edad. Vino a declarar, hablando de su “niñito”, aunque tenía 45 años. Fue otra cosa extravagante oír: “Mi niñito sería incapaz de violar a esta mujer”. Ni siquiera me miró. Esto también fue impactante y violento para mí, porque no se me reconoció. Si su hijo me había violado, entonces yo debía estar de acuerdo. Eso es lo que quería decir, básicamente.

Has mencionado el papel de los videos. Hasta justo antes del juicio, nunca los habías visto. Es inconcebible tener que sentarte a ver cómo te ocurría eso. Pero como señalas, sin esos videos no habrías tenido pruebas para demostrar que esos hombres mentían, y probablemente no te habrían creído. ¿Qué opinas de ello? Cuando decidí que no quería un juicio a puerta cerrada, mis abogados me dijeron: “Cuidado, antes te negabas a verlos, pero ahora tendrás que mirar”. No me sentía preparada. Pensé que sería muy difícil para mí. En algún momento, uno de mis abogados dijo: “Ahora sí tendrás que verlos”.

Así que elegimos un día para encerrarme en mi despacho y los vi por videoconferencia. Me preguntaron si estaba preparada. Evidentemente, nunca se está preparado para ver este tipo de videos. Pensé: “Dijiste que no a un juicio a puerta cerrada, así que tienes que seguir adelante con esto”. Mi abogado me dijo amablemente: “Cuando estés preparada, Gisèle”. Empezó con el primer video. Creo que empezó con uno de los más difíciles de ver. Ver esto es verdaderamente insoportable. Piensas: “¿Cómo es posible que estés viendo esto?”. Y ves la violencia de estos individuos. Son animales. Y tú eres este cuerpo desarticulado, inconsciente, sin alma, sin nada dentro.

No los vi todos, porque me habría llevado mucho tiempo. No sé cuántos eran, varios por individuo. Vi muchos de ellos. Cada vez me preguntaban si estaba bien. Yo solo lo soportaba. Era como un boxeador que aguanta los golpes. Te caes y te vuelves a levantar.

Cuando terminamos, tuve que dar un paseo. Y fue entonces cuando se me saltaron las lágrimas y pensé: “¿Cómo pudo el hombre con el que compartía mi vida, el padre de mis hijos, dejar entrar a esta gente?” Porque él sabía lo que era esto. Es entonces cuando piensas: “¿Qué le pasaba por la cabeza? ¿Cómo pudo no sentir compasión en algún momento?”

Cuando volví de mi paseo, le dije a mi amiga: “Escucha, hablemos de otra cosa”. Mi cerebro lo había grabado, pero lo puse en un rincón de mi mente. Pensé: “Muy bien, podremos utilizarlos como prueba, porque no todas las víctimas tienen estas pruebas. Y los mostramos en el juicio, porque lo negaban. Pero entonces no los miré. Miraba mi teléfono, fotos de la playa, del Mont Ventoux. Esa era mi evasión mientras me observaban. Lo que me impactó profundamente, y es increíble pensar en ello, es que podía oírme roncar en los videos, debido a lo sedada que estaba. No quedaba nada de mí.

Todos fueron declarados culpables. Fue una victoria para mí. Me puse en el lugar de otras víctimas que son sometidas a las mismas cosas. Como no tengo ningún recuerdo de ello, esto me ayudó a recomponerme. Pero para las víctimas que sí tienen recuerdos de lo ocurrido, ¿te imaginas lo que se les pasa por la cabeza cuando les dicen que su caso se cierra sin más trámite por falta de pruebas? Porque es la palabra de una persona contra la de otra. Es importante subrayarlo. Debe ser muy duro para estas víctimas recomponerse.

Una de las cosas que más llamó la atención de ti durante el juicio fue tu compostura: lo bien que vestías, lo elegante que ibas. Escribes en el libro que no tenías más remedio que ser invencible. Me parece una carga muy pesada. Siempre he sido elegante en mi vida porque siempre he trabajado. Creo que esto viene de mis padres. Uno de los abogados de la defensa le preguntó a uno de mis abogados: “¿Cómo es que siempre está tan elegante cuando llega por la mañana?”. Y cuanta más gente me lo decía, más tiempo dedicaba a estar elegante. También era una forma de apuntalar este cuerpo torturado. Era una forma de decir: “No me van a afectar”. Esa era la fuerza que tenía dentro de mí. Cuando me levantaba por la mañana, ponía música y me preguntaba: “¿Qué me voy a poner hoy?”. Solo para fastidiarlos. [Risas]

Image Pelicot en el centro de una multitud de personas que sostienen micrófonos.

Pelicot en el tribunal tras el veredicto del juicio en diciembre de 2024.Credit...Manon Cruz/Reuters

Una de las cosas más conmovedoras del juicio fueron las mujeres que vinieron a apoyarte. Todos los días aplaudían, coreaban. Y recibías muchas cartas. ¿Qué decía la gente? Creo que este juicio se hizo eco de su sufrimiento. Se reconocían, y mi juicio era también una forma de hacerles justicia. Al principio decidí estar allí solo dos semanas, pero luego, como las veía cada mañana cuando llegaba, sentí la responsabilidad de seguir adelante. Llegaban temprano, lloviera, hiciera frío, y yo veía a aquellas mujeres esperando a que el tribunal abriera sus puertas. Me conmovía profundamente. Su presencia fuera del edificio amortiguaba lo que me estaba ocurriendo dentro del juzgado, y lo agradecí.

Recibí miles de cartas de todo el mundo, lo que también me sorprendió. No todas eran víctimas, por supuesto, pero había mucho sufrimiento en las cartas. Me daban las gracias por hablar de ello, porque ahora ya no tenían miedo de hacerlo también. Recibí muchos mensajes de mujeres que me decían: “Gracias a ti, voy a presentar una denuncia. Y no será un juicio a puerta cerrada”. Algunas incluso me dijeron: “Voy a divorciarme, voy a dejar a mi marido”. Eso también fue sorprendente. Creo que generaciones enteras de mujeres han estado amordazadas, y este juicio permitió a estas mujeres hablar abiertamente.

Al final, monsieur Pelicot fue condenado a 20 años de prisión, el máximo. Todos los demás recibieron condenas diversas. ¿Se hizo justicia? Para mí, sí. La condena no importa. Monsieur Pelicot fue condenado a 20 años. Era el cabecilla de toda esta farsa, de este sórdido asunto. En cuanto a los demás, lo que me importaba era que habían sido declarados culpables, y por eso no impugné sus condenas. Mis hijos se escandalizaron por las condenas que recibieron algunos de ellos.

No se ha identificado a todos los hombres de los videos. Algunos de ellos siguen sueltos. Debe de ser duro. Intento no pensar demasiado en ello. A veces, cuando me cruzo con un hombre, pienso: ¿Y si…? En Aviñón, conocí a un hombre que me pagó la comida. Había ido a pagar mi cuenta. Estaba comiendo con mis abogados antes de volver al juzgado por la tarde. Me dijeron: “Te han pagado la cuenta”. Dije: “No, eso no es posible”. Me dijeron: “Sí, fue el hombre de allí”. Fui a darle las gracias y le pregunté dónde vivía. Vivía no muy lejos de Mazan. Cuando terminamos de hablar, dije a mis abogados: “¿Y si es uno de mis violadores que no fue arrestado?”. Por supuesto que lo pensé. Ya no lo hago, o al menos con menos frecuencia. No soy paranoica. Pero podría cruzarme con uno de esos hombres que me conoce aunque yo no lo conozca a él. A veces pienso en ello. Pero luego intento detenerme enseguida.

Dios, qué difícil es. Una de las cosas, como señalas, que salió a relucir en el juicio es la verdadera conmoción por cuántos hombres de un pequeño pueblo podían ser violadores. Uno era incluso tu vecino. Y Mazan no es único. No tiene nada de especial. ¿Qué podemos entender de eso? No creo que mi historia sea un caso aislado. Me he enterado de historias parecidas a la mía. No hace mucho, me enteré de un caso, creo que fue en Alemania, en el que un hombre violó a su esposa durante 15 años. La “ofrecía” a otros hombres. Esto dice mucho sobre el comportamiento de los hombres, pero no debemos pensar que todos los hombres harían esto. Ese es otro punto importante a tener en cuenta. Porque si empezamos a decir que todos los hombres son violadores, eso se va a convertir en un verdadero problema. Lo que realmente creo es que tenemos que educar a nuestros hijos a una edad muy temprana. No sé qué tipo de educación recibieron estos hombres. La mayoría han tenido una vida muy dura; algunos han sido violados. Pero haber sufrido de niño no significa que debas repetir el mismo patrón.

Monsieur Pelicot está siendo investigado por dos delitos anteriores, uno de ellos de 1999, en el que se le acusa de intentar violar a una joven utilizando éter. El delito era un caso sin resolver hasta su detención, y acabó por confesar la agresión después de que las pruebas de ADN lo vincularon a ella. ¿Cómo cambió eso tu forma de entender quién era y los delitos en tu contra? Porque parece que este comportamiento se prolongó durante más tiempo de lo que incluso la policía se había dado cuenta. Me enteré de este caso en noviembre de 2022, dos años después de descubrir el horror al que había sido sometida. El día que recibí la llamada del equipo de investigación de Nanterre, ni siquiera entendí de qué me hablaban, porque estaba completamente enredada en mi propia historia. Dije: “Sí, conozco el caso de monsieur Pelicot”. El investigador que estaba al teléfono me dijo “No estamos hablando del mismo caso. Estamos hablando de un caso que tuvo lugar en el 99 en París”. Menos mal que estaba sentada, porque creo que me habría desplomado. Fue como si hubiera estallado una bomba por segunda vez.

Me pregunté: “¿Cómo no me di cuenta de ninguna señal?”. Debió de haber vuelto a casa aquella noche, porque siempre venía a casa por la noche. Debimos de sentarnos a la mesa con los chicos. Lo más probable es que yo le preparara la comida. Y aquella noche se comportó como si no hubiera pasado nada. Ni siquiera los chicos se dieron cuenta de nada. No notamos que no estaba de buen humor. No noté manchas en su traje. No noté ningún arañazo, porque creo que lo más probable es que esta joven se haya defendido. Una vez más, consiguió levantar un muro. Nos mostró una de sus dos caras: un hombre considerado y atento. Pero no vimos la otra cara. En realidad era Jekyll y Hyde.

También está siendo investigado por la violación y asesinato de otra mujer a principios de los noventa, algo que él niega. Todavía hoy tengo la esperanza de que no sea el autor de este crimen. Por ahora, se le presume inocente. Pero espero de verdad que esta familia conozca la verdad. No sé cómo su madre puede seguir soportándolo hasta hoy. Si es culpable, no tendremos más remedio que aceptarlo, por supuesto, y será otro infierno para sus hijos y para mí.

Image Una gran multitud de personas frente a un edificio y alrededor de una estatua.

Varios miles de personas organizan una manifestación en apoyo a Pelicot y a todas las víctimas de violación en la Plaza de la República de París el 14 de septiembre de 2024.Credit...Mohamad Salaheldin Abdelg Alsayed/Anadolu, vía Getty Images

Quiero referirme de nuevo al efecto sobre tu familia, del que hemos hablado antes. Hubo un momento en que Caroline no te hablaba porque sentía que no la apoyaste plenamente, y ahora esa relación parece haberse reparado. ¿Puedes hablarme un poco de algunos de los retos a los que te has enfrentado con tu hija? Cuando mi caso empezó a evolucionar, el juez instructor no impulsó la investigación relativa a Caroline, porque creo que había muchos acusados en mi caso, y había todas esas pruebas que demostraban las violaciones. En el caso de Caroline, había dos imágenes que planteaban dudas. Estaba, efectivamente, la mirada incestuosa del padre hacia su hija. Nunca lo negué. Pero intenté decirle a Caroline: “Sabes, tal vez…” Porque no quería que sufriera. Porque mientras yo intentaba tener esta coraza, mi hija tiene un carácter diferente. Creo que es más frágil que yo. Y no quería que ella se sumiera en este dolor. Así que es cierto, puede que al principio la apoyara de forma inadecuada.

Se enfadó conmigo por ello, lo cual es totalmente razonable. Pero no la abandoné; intenté aliviar su sufrimiento. No creo que ella lo viera así. Y por eso puso distancia entre nosotros. Creo que sintió que yo no quería comprender por lo que estaba pasando. No es que no intentara comprender. Intentaba llevarla hacia la luz, porque no quería que se desmoronara. Nunca me di permiso para derrumbarme delante de mis hijos. Pero ella tenía derecho a derrumbarse. Sobre todo porque era su padre. Estaba muy unida a su padre.

Con el paso del tiempo, también puse cierta distancia entre nosotros. Quizá fuera una forma de protegerme, porque su odio y su enojo es algo que me costaba soportar. Al poner cierta distancia, pensé, así podrá curarse, encontrar la paz. Sin embargo, a día de hoy, todavía no lo ha hecho.

Me operaron a finales de noviembre, y en Navidad me llamó para preguntarme cómo estaba. Tuve la sensación de que necesitaba que estuviera más cerca de ella. Eso es lo que está pasando ahora. Estoy siendo muy cuidadosa, porque todavía hay mucho odio y rabia hacia su padre, pero ella se dio cuenta de que yo no era la responsable de ello. Creo que podría haber confundido a su padre y a mí. Así que ahora creo que piensa: “Mi madre no es responsable de nada de esto”.

¿Se han visto? No, todavía no. Pero me ha enviado videos de mi nieto jugando al rugby. Me ha llamado esta misma mañana. Creo que nos vamos a ver.

Al final del libro, dices que quieres ir a hablar con monsieur Pelicot a la cárcel. ¿Lo has hecho ya? ¿Y qué necesitas saber? Todavía no, pero quiero hacerlo, porque espero que cuando estemos cara a cara, pueda decirme la verdad, tanto sobre su hija como sobre todo lo demás de lo que ahora se le acusa. Quizá tenga algún remordimiento. Sigo aferrándome a esa esperanza. Quizá sea ingenua, quizá no obtenga respuesta. Pero espero poder obtener las respuestas que no pudo dar ante el tribunal penal de Aviñón. Quizá diga: “Necesito liberar mi conciencia”. Por eso quiero ir.

Será muy duro si ocurre. Sí, creo que será un momento difícil para mí. Nunca he pisado una cárcel. Imagino que estará en régimen de aislamiento. Imagino que habrá cambiado mucho. Pero está ahí porque hizo lo que hizo. No es como si le hubieran enviado allí por accidente. Pero espero que tenga algún remordimiento. Si realmente es capaz de ello… y eso, no lo sé.

Pasaron cuatro años entre la detención de monsieur Pelicot y el juicio. En ese periodo, acabaste mudándote a una pequeña isla francesa, hiciste nuevos amigos y volviste a encontrar el amor. Creo que a mucha gente le parecería increíble que pudieras volver a confiar en un hombre. Nunca me había imaginado volver a enamorarme, ni siquiera que pudiera ser algo que deseara. Para mí, era imposible. Teníamos amigos comunes, y uno de esos amigos organizó una fiesta, y conocí a este hombre que también había tenido una experiencia difícil, porque durante 10 años cuidó de su esposa, que tenía una enfermedad grave, y se quedó con ella hasta su último aliento.

Hablábamos mucho. Éramos dos almas maltrechas. No sabía mucho de mí, no había leído mucho sobre mi caso en la prensa y, por supuesto, me resistía a contarle lo que me había pasado. Podría asustarle, pensar: ¿Quién es realmente esta mujer? Y en realidad, ocurrió de forma natural. Había leído un artículo en Le Monde, y fue él quien empezó a hablarme de mi historia. Me hizo sentir cómoda. Luego empezamos a salir, y luego nos enamoramos. Pensamos que quizá no duraría. Entonces, fuimos a la ópera a ver Carmen. Éramos dos adolescentes. Me di mi primer beso el día que vimos Carmen, y pensé: “Sí, quizá haya algo ahí”. Me cambió la vida, de verdad. Confío plenamente en él, porque creo que es un alma muy bella. Podrías decirme: “También confiaste en monsieur Pelicot”, pero no creo que él tenga esa perversión. No tuvo la misma infancia que monsieur Pelicot. Tuvo una infancia feliz, y conozco a sus hijos, a su familia y a sus amigos, y creo que vamos a hacer grandes cosas juntos. Creo que aprovecharemos al máximo estos hermosos años que nos quedan, y espero que duren mucho.

¿Sabes, Gisèle? ¿Puedo llamarte Gisèle? Sí, por supuesto. “Gisèle” se coreó en todo el mundo. “Gracias, Gisèle”. Por supuesto.

Gisèle, tengo curiosidad. Hemos hablado de tu mente y de cómo has podido, como dices, mantenerte en pie todo este tiempo. Pero después de todo lo que has pasado físicamente, ¿cómo te sientes respecto a tu propio cuerpo? He podido curarme a mí misma. Salgo a caminar, a montar en bicicleta. Tengo la suerte de vivir en una isla preciosa. Me siento bien en mi mente y en mi cuerpo. Estoy bien con la edad que tengo ahora, 73 años. No es fácil. Cada vez tienes más arrugas. Pero estoy bien con ellas porque tengo la suerte de tener estas arrugas, que mi madre nunca llegó a tener. Eso es importante. [Empieza a llorar] Como ves, todavía me emociono cuando hablo de ella. Tengo suerte de estar viva.

Esta entrevista ha sido editada y condensada a partir de dos conversaciones. Escucha y sigue The interview en Apple Podcasts, Spotify, YouTube, iHeartRadio, Amazon Music o la aplicación New York Times Audio.

Lulu Garcia-Navarro es escritora y presentadora de The Interview, una serie centrada en entrevistar a las personas más fascinantes del mundo.

lunes, 27 de enero de 2025

_- Cómo fue la iberación de Auschwitz, el campo de exterminio nazi símbolo del Holocausto. Hoy se celebra el 80 aniversario. 27 de enero 2.025



El 27 de enero fue designado oficialmente Día de Conmemoración del Holocausto por una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en 2005. Pero la manera en que recordamos el Holocausto ha evolucionado a lo largo de las décadas e incluso ahora, unos 80 años después, es una historia de remembranza que aún no está terminada.
BBC

domingo, 20 de octubre de 2024

_- ¿Cuán comunista es realmente China hoy? BBC

Poster con imagen de Marx, Lenin y Mao

_- El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong instauró la República Popular de China, sobre la base de las teorías de Marx y Lenin.


Hace 75 años, el 1 de octubre de 1949, el Partido Comunista tomaba el poder en China, poniendo fin a una larga guerra civil, y su líder, Mao Zedong, anunciaba el nacimiento de una nueva nación: la República Popular de China (RPC).

El país atravesó enormes cambios. Mao instaló políticas marxistas, pero a diferencia del comunismo soviético, centrado en la clase obrera, la revolución maoísta se basó en los campesinos.

El objetivo de Mao era industrializar al país y transformar la tradicional economía agraria china. Para ello creó brigadas de trabajo y granjas colectivas, prohibiendo la agricultura y la propiedad privada.

La colectivización y centralización de la economía transformaron a la sociedad china.

Pero "El Gran Salto Adelante" -como llamó Mao a su proceso de industrialización- también provocó una gravísima insuficiencia alimentaria y al menos 20 y hasta 45 millones de personas, según diferentes fuentes, murieron de hambre entre 1958 y 1962.

Mao ahondó sus políticas comunistas y lanzó a mediados de la década de los 60 otra de sus políticas más controvertidas: la "Revolución Cultural", una campaña contra los partidarios del capitalismo en China bajo el pretexto -destacan los historiadores- de eliminar a sus enemigos políticos en el seno del Partido Comunista Chino (PCCh).

Millones de personas fueron aterrorizadas por la Guardia Roja, los jóvenes movilizados por Mao para eliminar a la "cultura burguesa".

Pese a ello, un intenso culto a la personalidad convirtió a Mao en una especie de divinidad nacional.

Su imagen sigue muy presente en la vida diaria del país asiático. Sin embargo, hoy la República Popular de China no podría ser más distinta de lo que la que concibió "El Gran Timonel".

Así se ve hoy Shanghái, la capital económica de China.

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Pie de foto,
Así se ve hoy Shanghái, la capital económica de China.

Superpotencia

75 años después de su fundación, la China actual parece casi opuesta a la nación que concibieron los fundadores del PCCh.

Mientras que Mao colectivizó el trabajo, centralizó la economía y persiguió a los partidarios del capitalismo, hoy China es el segundo país del mundo con más millonarios (hay más de 6 millones, según el último Informe de riqueza global de UBS).

Su Producto Interno Bruto (PIB) solo es superado por el de Estados Unidos, que tiene apenas 6 empresas más que el gigante asiático (139 vs 133) en la lista de las 500 corporaciones más grandes del mundo, según el listado de 2024 de la revista Fortune

También tiene el sector bancario más acaudalado y la entidad con mayores activos: el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC).

¿Cómo se explica, entonces, que el país comunista más grande del mundo tenga este nivel de riqueza y se encamine -según algunos analistas- a convertirse en la principal superpotencia económica del planeta?

Todo se debe a los cambios que introdujo a partir de 1978 -dos años después de la muerte de Mao- Deng Xiaoping, quien impulsó un programa económico que se conoció como "Reforma y apertura".

Deng hizo todo lo contrario a lo que pregonaba Mao: liberalizó la economía, permitiendo el resurgimiento del sector privado y descentralizó el poder, dejando la toma de decisiones en manos de las autoridades locales.

Desmanteló progresivamente las comunas y les empezó a dar mayores libertades a los campesinos para que pudieran administrar las tierras que cultivaban y vender los productos que cosechaban.

También se abrió al exterior: viajó a EE.UU. y selló los lazos con Washington, tras el histórico primer paso que dio Richard Nixon al visitar China en los últimos años de Mao, en plena Guerra Fría.

Deng Xiaoping con Jimmy Carter

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Deng Xiaoping firmó un histórico acuerdo con el presidente estadounidense Jimmy Carter, en 1979.

Así, empezaron los contratos comerciales entre la RPC y Occidente, dando paso a la entrada en la economía del país asiático de inversiones extranjeras y multinacionales icónicas del capitalismo, como Coca-Cola, Boeing o McDonald's.

"Socialismo con características chinas"

El modelo económico introducido por Deng, basado en una economía de mercado, se bautizó oficialmente "Socialismo con características chinas".

Fue una fórmula exitosa que permitió que China empezara a crecer a niveles récord y sostenidamente, durante cuatro décadas.

El Banco Mundial estima que más de 760 millones de chinos salieron de la pobreza gracias a las reformas, algo sin precedentes.

Algunos expertos lo llaman "el milagro económico más impresionante de cualquier economía en la historia".

Los líderes posteriores -Jiang Zemin, Hu Jintao y el actual mandatario del país, Xi Jinping- mantuvieron las reformas aperturistas.

China se modernizó y hoy no solo domina la fabricación de ropa, textiles y electrodomésticos. También es un gigante tecnológico.

Si miras a tu alrededor, verás que muchos de los productos que utilizas proceden de allí.

Xiaomi, Oppo y Vivo son algunas de las empresas de telefonía más grandes del mundo y Huawei es líder en el desarrollo de la tecnología 5G.

Lenovo, otra empresa privada china, es la que más ordenadores vende en el mundo.

Y la plataforma Alibaba es una de las principales empresas de comercio electrónico del planeta.

El fundador de Alibaba, Jack Ma
El fundador de Alibaba, Jack Ma

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El mutlimillonario fundador de Alibaba, Jack Ma, es uno de los emprendedores más famosos de China y pertenece al Partido Comunista, según informó el oficial Diario del Pueblo.

Con todo, cabe preguntarse: ¿podemos seguir llamando a China un país comunista?

Poder absoluto

Desde el punto de vista político, la respuesta es: definitivamente, sí.

Un siglo después de su creación, el PCCh sigue siendo la única fuerza política en China y gobierna de forma vertical y jerárquica, con dirigentes en cada ciudad y región del país.

La estructura del partido es piramidal y en su base hay más de 95 millones de miembros.

El presidente de China es elegido por la Asamblea Popular Nacional -el Parlamento-, que está controlado por el PCCh.

Y el partido controla a todos los altos funcionarios del gobierno, los líderes de las empresas estatales, las escuelas, los hospitales y los grupos sociales.

"El PCCh no es un partido político tal como entendemos este tipo de organización en una democracia multipartidista. Es un Partido-Estado", explicó en un artículo en la revista Política Exterior Jean-Pierre Cabestan, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Baptista de Hong Kong y uno de los mayores expertos en China.

Este Partido-Estado presta mucha atención al control de su ideología: no existe la libertad de prensa y, con excepción de unos pocos medios escritos privados, el sector mediático está bajo control estatal.

Según el organismo de derechos humanos Human Rights Watch, el gobierno chino "mantiene un estricto control sobre internet, los medios masivos y la academia".

También "persigue a comunidades religiosas" y "detiene de forma arbitraria a los defensores de los derechos humanos".

Pero si se analiza al país desde una perspectiva económica, ahí la historia es otra.

Un poster de Mao 
Un poster de Mao

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
Políticamente comunista, económicamente... no tanto.

"La pesada mano del partido"

"Económicamente China hoy está más cerca del capitalismo que del comunismo", opinó a BBC Mundo la analista internacional, experta en Asia, Kelsey Broderick.

"Es una sociedad de consumo, lo que es totalmente opuesto al comunismo", destacó.

Sin embargo, Broderick advirtió que, aunque a primera vista la economía china parece completamente capitalista, "si remueves la primera capa, puedes sentir la pesada mano del partido".

El control que ejerce esta "mano invisible" se siente más en lo alto de la pirámide económica, afirma. El Estado determina, por ejemplo, el precio del yuan y quién puede comprar divisas.

Y es el que controla las empresas más grandes del país, que manejan los recursos naturales.

El PCCh también es oficialmente el dueño de toda la tierra en China, aunque en la práctica las personas pueden poseer propiedades privadas por un determinado número de años.

Y controla el sistema bancario, por lo que decide a quién se le otorga préstamos.

Incluso las empresas privadas chinas deben someterse a inspecciones estatales y tienen "comités partidarios que pueden influenciar la toma de decisiones", cuenta Broderick.

Esto último también ocurre con algunas firmas extranjeras que operan en el país, en el caso de que tengan tres o más miembros del PCCh empleados (una situación no poco común teniendo en cuenta los más de 95 millones de miembros).

Oficinas de Huawei
Oficinas de Huawei

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Pie de foto,
EE.UU. ha acusado a China de utilizar a su principal empresa privada de telecomunicaciones para espiar a otros países, acusación que Huawei rechaza.

Este borroso límite entre lo privado y lo estatal está detrás de la controversia que ha afectado en los últimos años a Huawei, luego de que EE.UU. acusara a la principal empresa privada de equipos de telecomunicaciones de China de ser un frente para el espionaje estatal (algo que la compañía niega).

"Capitalismo estatal"

Estos rasgos socialistas que aún persisten en el modelo económico chino, y que han llevado a que muchos analistas lo tilden de "capitalismo estatal", también han exacerbado la guerra comercial entre China y EE.UU.

Si bien el conflicto se centra en la balanza comercial, muy inclinada a favor de Pekín, Washington y otros socios comerciales de China reclaman por las enormes ayudas estatales que reciben las empresas privadas chinas, y que las ponen en ventaja con respecto a sus rivales internacionales.

"Las empresas privadas chinas tienen una doble ventaja: toman créditos de bancos públicos y reciben subsidios energéticos de las empresas estatales que controlan toda la producción de energía del país", señala el periodista y analista internacional Diego Laje.

Laje, quien fue presentador en la Televisión Central de China (CCTV) en Pekín y corresponsal para Asia de la cadena estadounidense CNN, considera que China "no se puede llamar capitalista porque no cumple con los requisitos y compromisos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)", a la que adhirió en 2001 y que aún no lo reconoce como "economía de mercado".

No obstante, el periodista destaca que "en el día a día la intervención del Estado no se siente, lo que da una sensación de libertad" que hace que en muchos sentidos la economía china opere como un sistema capitalista.

Inequidad

Si bien la liberalización de la economía ha reducido fuertemente la pobreza, también ha aumentado la brecha entre ricos y pobres.

Se nota en los servicios de salud: la mayoría de los chinos dependen del sistema público, muchas veces abarrotado, pero los más ricos acuden a hospitales privados.

Personas esperando en un hospital público chino
Personas esperando en un hospital público chino

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La mayoría de los chinos dependen del sistema de salud público, pero los más ricos acuden a hospitales privados.

La educación china también ha sufrido cambios. Sigue siendo estatal pero ya no es completamente gratuita.

"Hay 9 años que son obligatorios y no se pagan. Pero para ir al secundario y la universidad hay que pagar", le dijo a BBC Mundo Xiao Lin, una intérprete originaria del sureste de China que emigró a Pekín para estudiar y trabajar.

Xiao es una de las muchas personas que padece la profunda crisis inmobiliaria por la que atraviesa China, con decenas de miles de casas nuevas sin vender porque muchos no pueden pagarlas.

"Las casas son cada vez más caras y solo los ricos pueden comprarlas. Los profesionales jóvenes como yo no podemos acceder a tener nuestra propia vivienda y dependemos de nuestros padres o abuelos", cuenta.

Estas diferencias socioeconómicas están muy lejos de lo que propone el comunismo, que apunta precisamente a eliminar las clases sociales.

¿Contradicción?

¿Cómo explica el PCCh, que en el pasado persiguió a quienes creían en el "capitalismo", el éxito de su "capitalismo estatal" que ha llevado a China a convertirse en la segunda economía más grande del mundo?

Según Anthony Saich, director del Ash Center de la Universidad de Harvard y autor del libro From Rebel to Ruler: 100 Years of the Chinese Communist Party ("De rebelde a dirigente: 100 años del PCCh"), la dirigencia del partido simplemente cambió el relato.

"Los actuales líderes de China han reescrito la historia de una manera que borra este aspecto de la historia oficial", le dijo a BBC Mundo.

"Si bien admiten que Mao pudo haber cometido algunos errores, ignoran el ataque a los 'seguidores de la vía capitalista' y explican la Revolución Cultural como un experimento del cual el partido aprendió. Enfatizan que fue un ataque a la corrupción, al burocratismo, etc.".

Plato con imagen de Xi Jinping y estatua de Mao
Plato con imagen de Xi Jinping y estatua de Mao

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Xi Jinping lidera el Estado, el PCCh y el Ejército -"la santísima trinidad comunista", afirma Laje- y muchos lo consideran el gobernante chino más poderoso desde Mao.

"Xi Jinping, en lugar de ver la era pos-1949 dividida en dos historias (una bajo Mao y otra bajo reformas) lo considera una línea ininterrumpida de experimentación que ha resultado en lo que el partido es hoy", señaló.

Saich, al igual que muchos otros expertos, resalta que, bajo Xi, China "se ha alejado de las influencias más liberales del mercado que se experimentaron anteriormente".

Por su parte, Laje observa que también se ha endurecido. "Están aumentando los niveles de represión y control y se ha perfeccionado la tecnología para que hoy China sea un Estado policial perfecto".

Para Broderick, el líder chino "está convencido de que la desintegración de la Unión Soviética se dio porque dejaron de lado sus raíces comunistas y no quiere que eso ocurra en su país".

Sin embargo, consultado sobre si la China de Xi se está haciendo más capitalista o más comunista, Saich opina que ninguna de las dos opciones es acertada: "Es más estatista".

*Esta nota fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2019, por el 70º aniversario de la fundación de la RPC, y ha sido actualizada. 

 Veronica Smink Título del autor, BBC News Mundo*
29 septiembre 2024.

sábado, 10 de septiembre de 2022

_- Mijaíl Gorbachov: quién fue y cómo marcó el destino de la Unión Soviética

_- Mijaíl Gorbachov, el exdirigente soviético que puso fin a la Guerra Fría, murió a los 91 años en la ciudad de Moscú, Rusia. Gorbachov se ganó la aclamación de la comunidad internacional y recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1990 por su papel en la finalización de la Guerra Fría y la reunificación de Alemania.

Mientras en Rusia su reputación nunca se recuperó entre quienes lo consideran el culpable de la caída de la Unión Soviética.

¿Quién fue y cómo marcó el destino de la extinta URSS? Lo explicamos en este video.



https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-

PD.: Hay que decir que las intenciones de Gorvachov, eran excelentes, en resumen; llegar a un acuerdo de paz universal y dedicar la ingente cantidad de gasto en armamento en el bienestar de la Humanidad.

El firmó todos los acuerdos con los EE.UU. pero la realidad es que no se cumplieron ninguno por parte de Occidente. Al contrario, han continuado las acciones ofensivas, el rearme y el aumento de gasto militar, las guerras no declaradas como en el Yemen, las intervenciones fuera de todo acuerdo en la ONU, incluso en contra de los acuerdo de la ONU, intervenciones terribles como en Siria, en Libia, en Libano,,,

Se han reforzando alianzas militares ofensivas como la OTAN, a pesar de la desapación del pacto de Varsovia. La guera de Afganistán, con la muerte de miles de inocente y la subida al poder de los talibanes, un retroceso histórico en derechos humanos. La llamada guerra contra el terrorismo, en algunos casos creados y mantenidos por la propaganda de occidente...

El mundo, despues de Gorvacho, es un mundo más agresivo, donde se ha cercado a Rusia y los tratados de paz y de supresión de armas nucleares no solo no se cumplen sino que aumentan el gasto y la provocación. Y la falta de respeto a los derechos humanos se generaliza... Una gran ocasión perdida.

viernes, 15 de abril de 2022

Cómo hacer una copia de lo más importante que tienes en el móvil, (celular) (y sufrir un poco menos si lo pierdes)

Hacer una copia de la información guardada en el celular permite guardarla de forma segura.

Un teléfono inteligente es más que una pantalla táctil.

Allí se guarda información digital valiosa: las fotos de las últimas vacaciones, el video de la fiesta de cumpleaños o un mensaje importante del jefe. En un mundo hiperconectado, no es difícil imaginar la cantidad de información que tenemos allí guardada.

Piensa en cada foto o video que tomas o en cada mensaje que envías. Quizás no todos son importantes, pero habrá algunos que no querrás que se pierdan.

Que se te dañe un celular, o que te lo roben, representa una carga financiera importante; no ayuda si además la información se pierde para siempre.

Por eso, los que saben de tecnología siempre recomiendan hacer una copia de seguridad de aquello que no se quiere que se pierda.

Ya sea por seguridad o porque quieres cambiar de dispositivo o actualizar el sistema operativo, tanto Android como iOS, tener un back up no solo ayuda a que la información no se pierda para siempre, sino que libera espacio en el dispositivo y ayuda a mantenerla en un lugar más seguro.

Fotos y videos
En caso de las personas que tengan un teléfono con sistema operativo Android, una de las mejores opciones es la aplicación Google Photos, la cual puede ser descargada completamente gratis.

La app crea una copia de seguridad de forma automática de cada foto y video que se tome y la guarda en la nube. Para ello hay que:

Abrir la aplicación
Tocar la imagen de perfil en la esquina superior derecha
Seleccionar la configuración de fotos
Activar la copia de seguridad y sincronización
Google Photos no es completamente gratis. Se puede utilizar hasta 15 GB de almacenamiento sin ningún costo y a partir de ahí pagar un monto mensual a través de Google One, el servicio de Google para almacenamiento en la nube bajo suscripción.

Los montos dependerán de la cantidad de almacenamiento que se desee y varían desde US$1,99 al mes por 100 GB hasta US$149,99 por 30 TB.

Copia de seguridad
Todo el mundo tiene fotos en sus celulares que tienen valor.

Google One no solo permite almacenar la información guardada en Google Photos, también permite hacer una copia de seguridad del dispositivo, incluyendo aplicaciones, mensajes SMS e historial de llamadas.

Para hacer una copia de seguridad en Google One:

Abrir la Configuración del teléfono
Tocar la opción Google
Entrar en "Copia de seguridad"
Activar "Copia de seguridad de Google One"
Volver a la configuración principal de "Copia de seguridad"
Tocar "Copia de seguridad ahora"
Otra opción es Amazon Photos, el cual ofrece almacenamiento de fotos ilimitado más almacenamiento de video de 5 GB con una suscripción Prime, mientras que el almacenamiento de 100 GB cuesta US$1,99 al mes o US$19,99 al año.

Música
Google One es una buena opción para fotos, videos o la información guardada tanto en el dispositivo como en Gmail y Google Drive. Pero con la música es un tema distinto.

YouTube Music es el servicio principal de música de Google desde el cierre de Google Play Music en 2020. Su aplicación ha sido descargada más de mil millones de veces y permite ser usada tanto por la app como por el navegador web.

Hay varias opciones en la nube para almacenar información.

YouTube Music permite subir hasta 100.000 canciones. Para ello:

Ir a music.youtube.com
Hacer clic en la imagen de perfil en la esquina superior derecha
Seleccionar "Subir música"
Elegir las canciones que quiera subir y seleccione Abrir
Para reproducir las canciones, tanto en la aplicación como en el sitio web, ir a Biblioteca > Canciones > Cargas
Otros archivos
¿Pero qué ocurre cuando se trata de un archivo importante?

Hay servicios como Dropbox, Google Drive o Microsoft OneDrive que brindan una cantidad razonable de almacenamiento gratuito, con espacio adicional disponible por una tarifa mensual o anual.

La aplicación Autosync permite sincronizar automáticamente archivos entre distintos dispositivos conectados a una misma cuenta (celular, tableta, otros); y tiene versiones específicas para Google Drive, Dropbox, OneDrive y Box.

¿Y qué pasa con iPhone?
Con los dispositivos que utilizan el sistema operativo de Apple, el iOS, las cosas son un poco más fáciles.

La opción más simple y recomendada es hacer una copia de seguridad del iPhone en iCloud, el servicio de almacenamiento de la nube de Apple.

Conéctate a una red wifi
Ve a Configuración, toca tu nombre y luego el icono de iCloud
Asegúrate de que el interruptor esté activado para obtener copias de seguridad automáticas cuando tu iPhone se esté cargando, bloqueado y conectado a una red wifi
Pulsa Back Up Now (Copia de Seguridad Ahora) para hacer una copia de seguridad
Marca o desmarca todas aquellas opciones a las que le quieres hacer una copia, como fotos, mensajes o contactos
iCloud permite hasta 5 GB de almacenamiento gratuito en la nube. Como pasa con OneDrive, una vez superada esa capacidad hay que pagar un monto, que varía desde US$3 al mes por 200 GB hasta US$10 por 2 TB.

WhatsApp
WhatsApp es la aplicación de mensajería instantánea más utilizada en todo el mundo. Aunque existen opciones más seguras o con funciones distintas, esta app se ha posicionado entre los usuarios tanto de Android como de iOS.

Para crear una copia de seguridad de WhatsApp en Google Drive se necesita primero una cuenta Google en el teléfono y la aplicación Google Play Services instalada.

Abrir WhatsApp
Tocar el ícono de Más Opciones > Ajustes > Chat > Copia de Seguridad > Guardar en Google Drive
Seleccionar la frecuencia con la que se desee guardar las copias (que no sea Nunca)
Seleccionar la cuenta de Google a usar para guardar la copia del historial de chats
Pulsar Guardar usando para seleccionar el tipo de red
WhatsApp permite también activar la opción de copia de seguridad cifrada de extremo a extremo, o generar una copia de seguridad de forma manual.

En el caso de iOS, para hacer una copia manual:

Configuración de WhatsApp > Chat > Copias de Seguridad de Chats > Copia de Seguridad Ahora
Se pueden habilitar copias automáticas y programadas eligiendo la frecuencia entre diaria, semanal o mensual
Las copias se guardarán en iCloud. Pero ten en cuenta que la capacidad gratuita es de hasta 5 GB. Para ahorrar espacio, Apple ofrece la opción de omitir o incluir videos en la copia.

¿Y si no quiero el almacenamiento en la nube?
El almacenamiento en la nube ofrece muchas ventajas, como la opción de acceder a los archivos en cualquier momento y desde cualquier dispositivo teniendo, en la mayoría de los casos, una conexión a internet.

Pero no es una opción para todos, ya sea porque no se quiere pagar por espacio adicional, para evadir posibles hackeos o porque sencillamente el almacenamiento global resulta más simple.

Tanto Android como iOS permiten almacenar información de forma local en computadoras PC Windows o Mac.

Un teléfono se puede dañar, romper o ser robado. Pero la información puede permanecer segura si se toman precauciones.

Desde iPhone a Mac:

Conectar el iPhone al ordenador Mac
En la barra lateral del Finder en la Mac, seleccionar el iPhone (el Finder está disponible para sistemas operativos macOS 10.15 o superior. Para otras versiones, hay que tener instalado el iTunes para transferencia de archivos)
En la parte superior de la ventana del Finder hacer clic en Archivos
Escoger la opción Transferir de iPhone a Mac
En el caso de que no se tenga Mac sino una Windows PC, el procedimiento es el mismo pero usando iTunes.

Usando un móvil Android, el procedimiento es distinto. Google permite conectar el dispositivo a una computadora Windows y copiar los archivos fácilmente. En caso de transferir los archivos a una computadora Mac, es necesaria una aplicación llamada Android File Transfer que se puede descargar desde la página oficial de Android.

BBC

miércoles, 2 de marzo de 2022

_- La poderosa emoción que nos ayuda a tomar mejores decisiones. El arrepentimiento.


_- Parece una escena de un romance épico.

En 1981, un joven estadounidense llamado Bruce viajaba por el norte de Francia cuando una morena guapa llamada Sandra se subió a su tren, en París, y se sentó a su lado.

La conversación surgió con facilidad, y pronto estaban riendo y tomados de la mano.

Cuando llegaron al destino de Sandra, una estación en Bélgica, se besaron y, en un impulso, Bruce consideró saltar del tren con ella para ver a dónde lo llevaría la vida. En cambio, rápidamente escribió su nombre y la dirección de sus padres en un trozo de papel.

Casi tan pronto como las puertas se cerraron, Bruce se arrepintió de no haber seguido su instinto. Después de su regreso a Estados Unidos, recibió una carta de Sandra.

"Tal vez sea una locura, pero cuando pienso en ti, sonrío", decía, pero, misteriosamente, no contenía la dirección del remitente.

En las décadas posteriores a ese encuentro, Bruce nunca dejó de preguntarse qué podría haber pasado si se hubiera bajado del tren.

Papel clave
La anécdota es solo una de las 16.000 historias que el autor Daniel Pink recopiló en su World Regret Survey (Sondeo Mundial sobre el Arrepentimiento).

Analizando estos datos y basándose en los últimos experimentos científicos, Pink ha podido identificar cuatro tipos diferentes de arrepentimiento y los tipos de eventos que tienen más probabilidades de conducir a cada uno de ellos.

El arrepentimiento es una emoción compleja, ya que implica un pensamiento contrafáctico.

Esta investigación, descrita en el nuevo libro de Pink, El poder del arrepentimiento, nos ayuda a comprender el papel crucial que juega el arrepentimiento en nuestras vidas, desde ayudándonos a cultivar amistades y tomar decisiones responsables hasta sopesar riesgos.

También destaca qué tipo de arrepentimiento es más profundo y sugiere muchas formas de hacer las paces con nuestras propias decepciones y errores.

Je ne regrette rien (no me arrepiento de nada)
Al igual que muchas emociones negativas, el arrepentimiento a menudo se considera un sentimiento puramente indeseable, uno que debemos acallar siempre que sea posible.

Considera la canción más famosa de Edith Piaf, o los muchos otros artistas, desde Emmylou Harris hasta Robbie Williams, que han cantado sobre la filosofía de vivir "sin remordimientos".

Los psicólogos, sin embargo, han demostrado que puede ser una emoción eminentemente útil. "Creo que sería una muy, muy mala idea eliminar los arrepentimientos en tu vida", dice Aidan Feeney, profesor de psicología de la Universidad Queen's en Belfast, Irlanda del Norte.

"Es un mecanismo para aprender a mejorar tu toma de decisiones, una señal de que tal vez necesites repensar tu estrategia".

El arrepentimiento es una emoción compleja, ya que implica un pensamiento contrafáctico, señala. Requiere la capacidad de imaginar opciones alternativas para eventos que ya sucedieron y la capacidad de comparar y contrastar esos diferentes resultados para determinar cuál hubieras preferido.

El arrepentimiento es uno de los temas más discutidos en las parejas.

Debido a esta complejidad, los niños pequeños suelen ser incapaces de sentir arrepentimiento y la emoción tiende a surgir alrededor de los seis o siete años.

La propia investigación de Feeney ha probado cómo la emoción es esencial para desarrollar una comprensión de la gratificación retrasada: nuestra capacidad de posponer una pequeña recompensa ahora para obtener una mayor recompensa después.

Experimento
Trabajando con Teresa McCormack, Aidan Feeney presentó dos cajas a un grupo de niños de 6 a 7 años. Las cajas estaban equipadas con un bloqueo temporizado, con una configuración para que una se abriese después de 30 segundos y la otra después de 10 minutos.

Los cronómetros de arena colocados al lado de cada caja mostraban a los niños cuánto tiempo tendrían que esperar para que se desbloqueara. Se les dijo que podían elegir elegir una caja para ganar su premio.

Esta tarea era un poco injusta, ya que los niños no sabían qué había en cada caja, por lo que la mayoría optó por la que se abrió primero, que contenía dos dulces. Solo después de que tomaron su decisión, les dijeron que si hubieran esperado a que se abriera la otra caja, podrían haber tenido cuatro dulces en su lugar, duplicando su premio.

Después de que los niños aprendieron esto, el equipo probó si sentían algún remordimiento por haber tomado la decisión equivocada. Al día siguiente, los psicólogos volvieron a presentar a los niños la misma tarea.

Los niños empiezan a tener sentimientos de arrepentimiento después de los 6, 7 años.

Descubrieron que los que habían desarrollado una sensación de arrepentimiento eran mucho más propensos a esperar la recompensa más grande, en comparación con los niños que aún no albergaban la emoción.

El arrepentimiento, al parecer, les ayudó a ser más pacientes para poder dominar la tentación de ir con el placer inmediato. La gratificación retrasada de este tipo es una forma esencial de autocontrol y se cree que es muy importante para el éxito de las personas en la vida.

Si puedes posponer el placer de jugar un juego de computadora para estudiar para los exámenes, por ejemplo, es más probable que obtengas un lugar en una buena universidad, lo que a su vez llevará a finanzas más estables para el futuro.

El arrepentimiento, el gran "maestro"
La literatura psicológica abunda en muchos otros ejemplos de los beneficios del arrepentimiento. El arrepentimiento por una mala negociación comercial ayuda a las personas a asegurarse de obtener mejores acuerdos en el futuro, por ejemplo.

Y si tomamos una decisión apresuradamente, el sentimiento de arrepentimiento asegura que consideremos una gama más amplia de información en el futuro.

Dichos hallazgos deberían ayudarnos a replantear la emoción de manera más positiva, dice Pink.

"Deberíamos ver el arrepentimiento como un maestro, tratando de decirnos algo importante".

Los cuatro sabores del arrepentimiento
El papel fundamental del arrepentimiento en nuestra cognición puede explicar por qué tantas personas lo experimentan con tanta frecuencia. Pink habla en particular de un estudio de 1984, que examinó las conversaciones de parejas casadas y de estudiantes universitarios.

Muchos arrepentimientos se centran en haber perdido por falta de atención relaciones con familiares o amigos.

Dentro de estas grabaciones, el arrepentimiento fue la segunda emoción más discutida después del amor. El hallazgo encaja con uno de los propios cuestionarios de Pink, que preguntaba con qué frecuencia las personas experimentan arrepentimiento. Alrededor del 20% de los encuestados afirmó sentir la emoción "todo el tiempo".

Al analizar los contenidos específicos de su Sondeo Mundial sobre el Arrepentimiento, Pink descubrió que los mayores arrepentimientos de la mayoría de las personas caen en uno de cuatro campos diferentes:

-Los fundacionales giran en torno a una falta de responsabilidad, que ha traicionado nuestra necesidad de estabilidad. Esto incluiría arrepentimientos por faltar a la escuela, gastar demasiado o descuidar tu salud, malos hábitos que tuvieron consecuencias negativas a largo plazo para la vida.

-Los arrepentimientos por falta de audacia provienen de ser demasiado cauteloso. Como descubrió Bruce en ese tren que viajaba por Francia y Bélgica, a veces se nos presentan oportunidades que pueden cambiarnos la vida.

-Los arrepentimientos morales se centran en otras personas, a quienes hemos lastimado con nuestras propias fallas. Engañar a una pareja es uno de los ejemplos más obvios y comunes.

-Los vinculados a la falta de conexión, que se refieren a la pérdida de relaciones con familiares, amigos o colegas, a menudo por simple negligencia.

"Estas cuatro [clases de] arrepentimiento se expresan una y otra vez en todo el mundo", dice Pink.

Cómo evitar futuros arrepentimientos
Curiosamente, los arrepentimientos respecto las conexiones, resultaron ser la experiencia más común en la encuesta de Pink. En su opinión, siempre debemos reconectarnos cuando sentimos que se está creando una distancia.

Arrepentirnos puede ayudarnos en el futuro a tomar mejores decisiones.

"Si te estás preguntando si comunicarte o no con alguien, el simple hecho de estar en esa encrucijada responde la pregunta", dice. "Eso, para mí personalmente, ha sido la mayor lección de esto".

De manera similar, el predominio de los arrepentimientos por falta de audacia nos muestra el peligro de ser demasiado temerosos de asumir riesgos; a veces está bien ser impulsivo.

Eso no significa que debamos abrazar activamente el peligro por capricho, pero en muchos casos "la gente ve más peligro del que realmente existe", dice Pink.

Esto puede ser particularmente cierto en los casos en que la timidez nos impiden buscar una oportunidad de trabajo única en la vida o acercarnos a un posible interés amoroso. Podemos tener la esperanza de escapar de la decepción o la vergüenza, pero a cambio, nos quedaremos para siempre preguntándonos "¿y si...?".

Una estrategia general para evitar el arrepentimiento futuro es imaginar deliberadamente los peores resultados potenciales antes de tomar una decisión, sugiere Pink.

Esta técnica podría ser particularmente útil para evitar los arrepentimientos morales y fundacionales, cuando no actúas de una manera que respete tus valores y preserve tu salud y felicidad futuras.

... y cómo lidiar con los arrepentimientos que tienes
La investigación de Pink también nos ofrece formas de hacer frente a los arrepentimientos que ya tenemos. Dados sus beneficios, ciertamente no queremos suprimir el sentimiento por completo, pero ciertas estrategias pueden ayudarnos a regular esta emoción, para que escuchemos su mensaje sin revolcarnos en la tristeza de nuestros errores pasados.

Pink explica que el primer paso es la divulgación. Cuando reprimimos los sentimientos dolorosos, pueden empeorar, pero hablar sobre la situación nos ayuda a verla de manera más analítica.

Si no tienes ganas de compartir tu arrepentimiento con otro ser humano, la investigación muestra que escribir un ensayo privado puede ser igual de productivo. Poner la emoción en palabras parece ayudarnos a procesar nuestros sentimientos de manera más constructiva.

En segundo lugar, puedes practicar la autocompasión, en lugar de caer en una autocrítica tóxica. Para hacerlo, debes dejar de castigarte con afirmaciones como "soy un perdedor" que enmarca tu error como una señal de un defecto innato e irreparable.

En cambio, puedes tratar de identificar los factores contextuales que podrían haberte empujado a tomar la decisión equivocada y recordar que no estás solo en tu dolor.

"A veces creemos que nuestra experiencia es más única de lo que realmente es; podrías pensar que eres la única persona que se ha arrepentido", dice Pink. "Pero créeme, no eres tan especial".

La investigación realizada por Kristin Neff, profesora asociada de la Universidad de Texas, Austin, en EE.UU., muestra que las personas que cultivan la autocompasión tienden a recuperarse del estrés y la tristeza más rápidamente y, lo que es más importante, también es más probable que cambien su comportamiento en el futuro en comparación con las personas autocríticas, para no cometer dos veces los mismos errores.

En otras palabras, una vez que hayas reconocido tu error, está más que bien tomarse un respiro.

Finalmente, Pink aboga por una estrategia psicológica conocida como autodistanciamiento, en la que tratas de tomar algún tipo de perspectiva externa sobre tus problemas.

Podrías imaginarte aconsejando a un amigo con un problema similar, por ejemplo. Varios estudios han demostrado que, al igual que la práctica de la autocompasión, esto puede ayudarnos a ver nuestra situación de manera más filosófica sin que nuestro pensamiento se vea abrumado por la emoción.

Nunca es tarde para arrepentirse y tratar de hacer cambios.

Puede que nunca sea demasiado tarde para empezar a sanar. Para su libro, Pink entrevistó a algunos de los participantes del sondeo. A través de estas conversaciones, supo que algunos ahora están tratando de compensar sus traiciones pasadas, mientras que otros repentinamente han decidido ponerse en contacto con amigos perdidos.

Parece que la encuesta los ayudó a aceptar sus sentimientos y los impulsó a actuar.

Bruce, por ejemplo, está tratando de hacer las paces con su mayor arrepentimiento. Más de 40 años desde que él y Sandra perdieron el contacto, recientemente publicó un mensaje en la sección de "conexiones perdidas" de Craigslist Paris, con la esperanza de que finalmente puedan volver a verse.

Él no puede cambiar el pasado, pero, habiendo llegado a un acuerdo con su arrepentimiento, puede intentar recuperar todo el tiempo perdido.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Worklife.

https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-60366878