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miércoles, 19 de mayo de 2021

En Kerala, el presente está dominado por el futuro



Kerala, un estado de India con una población de 35 millones de personas, acaba de reelegir al Frente Democrático de Izquierda (LDF por su sigla en inglés) para liderar el gobierno por otros cinco años.

Desde 1980 que el pueblo de Kerala no reelegía a un gobierno, optando en cambio por la alternancia entre la izquierda y la derecha. Este año, el pueblo decidió mantener su apoyo a la izquierda y dar un segundo mandato como jefe de gobierno al líder del Partido Comunista de la India (Marxista), Pinarayi Vijayan. La ministra de Salud, K. K. Shailaja, conocida como profesora Shailaja, ganó la reelección con un récord de 60.000 votos, sobrepasando por mucho a su contendor más cercano.

Está claro que el pueblo optó por seguir apoyando al gobierno de izquierda por una serie de razones:

La forma eficiente y racional con que ha manejado una crisis tras otra desde el ciclón Ockhi (2017), las inundaciones (2018 y 2019) y los virus (el Nipah en 2018 y el coronavirus en 2020-2021).

A pesar de estas crisis, el gobierno continuó atendiendo a las necesidades de la población, construyendo viviendas asequibles, escuelas públicas de buena calidad e infraestructura pública.

El gobierno y los partidos de izquierda lucharon para defender la estructura secular y federal de India, sofocando el neofascismo del Partido Bharatiya Janata y su líder Narendra Modi, el primer ministro de India.

Si en otras partes del mundo el presente está dominado por el pasado, en Kerala, el presente está dominado por el futuro y sus potencialidades.

El domingo, el jefe de gobierno Vijayan comenzó su conferencia de prensa no con los resultados de la elección, sino con la actualización de las cifras de COVID-19. Fue solo después de dar cuenta de la situación actual de la pandemia en el estado que celebró la “victoria popular”. “Esta victoria nos hace más humildes. Nos exige que tengamos más compromiso”, dijo. Desde el ciclón de 2017 hasta la pandemia de coronavirus, el jefe de gobierno se ha enfrentado al público en conferencias de prensa tranquilas y racionales, ofreciendo evaluaciones basadas en la ciencia sobre los problemas y los anhelos de la gente que se sintió desesperada frente a las circunstancias impuestas.

Jeo Baby —el director de cine del éxito The Great Indian Kitchen [La gran cocina india]— hizo una parodia humorística y cariñosa de la conferencia de prensa: el año pasado superpuso su voz en un video de Facebook en el que le dice a su hijo de cuatro años que se lave los dientes antes de tomar el té de la mañana. La conferencia de prensa del 2 de mayo —después de que se conocieran los resultados electorales— siguió esa tradición de calma y sensatez.

La comparación con la actitud adoptada por el primer ministro de India, Narendra Modi, ha sido evidente para la población de Kerala. El 28 de enero, Modi intervino en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde anunció que India había vencido al COVID-19. El ambiente era de total arrogancia. “No es aconsejable juzgar el éxito de India con el de otros países”, dijo Modi. “Un país que alberga al 18 por ciento de la población mundial ha salvado a la humanidad de un desastre mayor al contener eficazmente el avance del coronavirus”. Ese mismo día, el ministro de Salud, el Dr. Harsh Vardhan, dijo: “India ha aplanado su curva de COVID-19”. Ciertamente, ese día, el número de casos confirmados fue de 18.855. Observadores atentxs advirtieron que estas cifras parecían desinfladas, y que el virus —así como sus nuevas variantes— podría recrudecer muy rápidamente dada la falta de precaución en la sociedad.

Pocos días antes de que Modi y Vardhan hicieran esos comentarios, miembros del partido gobernante y el jefe de gobierno de Uttarakhand, Trivendra Singh Rawat, permitieron que 7 millones de personas participaran del festival de Kumbh Mela en abril. Kumbh Mela es una reunión de personas devotas para celebrar la rotación de Júpiter (Brihaspati), que supuestamente sucede cada doce años. En medio de la pandemia, este año se permitieron las celebraciones con un año de antelación. Funcionarixs del gobierno advirtieron a principios de abril que esta y otras concentraciones masivas podrían avivar la transmisión del virus. El ministro de Salud dijo que esto era “incorrecto y falso”. El festival se llevó a cabo, como también los masivos mítines de campaña de Modi por las elecciones a la Asamblea.

El comentario de Modi en el Foro de Davos fue tanto cruel como ridículo. El último día de abril, se confirmaron más de 400.000 casos diarios de COVID-19 en India. Todo el sistema sanitario estaba sobrepasado. El gasto gubernamental en salud es extremadamente bajo, alrededor del 1,3% del PIB en 2018. A finales de 2020, el gobierno indio admitió que hay 0,8 médicxs y 1,7 enfermerxs por cada 1.000 personas. Ningún país con el tamaño y la riqueza de India tiene tan poco personal médico.

Y se pone peor. India tiene solo 5,3 camas por cada 10.000 personas, mientras China —por ejemplo— tiene 43,1. En cuanto a las camas de cuidados intensivos, India tiene 2,3 por cada 100.000 personas (comparado con 3,6 en China) y solo cuenta con 48.000 ventiladores (China tuvo 70.000 solo en Wuhan).

La debilidad de la infraestructura médica se debe en su totalidad a la privatización, ya que los hospitales del sector privado gestionan su sistema sobre el principio de la capacidad máxima y no tienen la habilidad para gestionar los picos de carga. La teoría de la optimización no permite que el sistema haga frente a las sobrecargas, ya que en periodos normales significaría que los hospitales tengan un excedente de capacidad. Ningún hospital privado va a mantener voluntariamente un superávit de camas o ventiladores. Esto es lo que inevitablemente produce una crisis en una pandemia. El bajo gasto gubernamental en salud significa un bajo gasto en infraestructura médica y bajos salarios para el personal sanitario. Esta es una manera deficiente de administrar una sociedad moderna, tanto en tiempos normales como extraordinarios.

El BJP —el partido de Modi— sufrió una derrota contundente en estas elecciones para la Asamblea en Kerala (no ganó ningún escaño), su alianza perdió en Tamil Nadu (población de 68 millones) y perdió en Bengal Occidental (población de 91 millones). El mandato en estos estados es uno contra la catástrofe creada por los sistemas sanitarios impulsados por el mercado y por este gobierno cruel e incompetente. Hay que mencionar, sin embargo, que estos no son los núcleos de la base de apoyo de Modi. Esos están principalmente en el norte y este del país, y no tienen elecciones previstas al menos en un año. No obstante, la continuación de la revuelta campesina —que comenzó en noviembre de 2020— probablemente cambiará el balance de fuerzas en muchos de esos estados, desde Haryana hasta Gujarat.

Nada refleja mejor la incompetencia cruel del gobierno que la situación de las vacunas. India produce el 60% de las vacunas mundiales. Aun así —como señaló Tejal Kanitkar, profesor del Instituto Nacional de Estudios Avanzados— al ritmo actual, India no completará su programa de vacunación antes de noviembre de 2022. Es una situación desconcertante. Kanitkar sugiere tres políticas sensatas que debieran ser apoyadas de inmediato:

Adquisición a gran escala de vacunas por parte del gobierno indio a precios regulados.
Un sistema de distribución transparente en todos los 28 estados y 8 territorios de la federación de India, discutido con expertxs en salud pública y con los gobiernos estaduales para determinar la necesidad y la tasa de suministro, para asegurar equidad en todo el país.

Estrategias impulsadas por los gobiernos locales para aumentar la administración de vacunas entre las masas trabajadoras, para asegurar el acceso equitativo en todas las clases sociales.

Este es un programa que tiene sentido no solo para India, sino para todo el mundo.

En Kerala hay un ambiente de júbilo, y la gente sensata de toda India está observando cómo el gobierno de izquierda está manejando la pandemia y avanzando en su agenda popular. Un joven poeta, Jeevesh M., capturó el espíritu de esta victoria:

Hola flor,
¿Por qué estás tan roja?
Las raíces han crecido
Llegando a la base
Eso es todo.

Unos días antes de la elección, la ministra de Salud de Kerala, K. K. Shailaja, se refirió al estado de la pandemia. Sus palabras cierran este boletín:

Creo que hay dos grandes lecciones de esta pandemia. Una, que el país necesita una planificación adecuada y mecanismos de implementación descentralizados para mejorar el sistema de salud. Y dos, que no puede postergarse el aumento de la inversión pública en salud. Gastamos apenas el uno por ciento de nuestro PIB en el sector sanitario, y debiéramos aumentarlo por lo menos al diez por ciento. Países como Cuba invierten mucho más en sanidad. El sistema cubano de médicos de familia me influenció cuando comenzamos los Centros de Salud Familiar aquí en Kerala. La atención de salud debiera ser universal, con algunas regulaciones en los centros sanitarios terciarios. Debe haber más inversión tanto en la atención primaria, como secundaria y terciaria. Debiera haber una planificación descentralizada con ciertas regulaciones. Cuba ha logrado mucho gracias a su planificación centralizada e implementación descentralizada. Su sistema sanitario está centrado en las personas, en lxs pacientes. Su concepto igualitario y descentralizado puede imitarse acá.

Yo soy de izquierda. No tengo ningún poder sobre la política sanitaria del país en este momento. Pero si la izquierda hubiera estado en el poder central ahora, habríamos nacionalizado la atención sanitaria y la educación. El gobierno debe tener el control sobre el sistema de salud para que todas las personas, ricas o pobres, reciban igual tratamiento.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/18-kerala-elecciones/

miércoles, 22 de julio de 2020

_- Cómo el estado indio de Kerala ha conseguido aplanar la curva del coronavirus Yadul Krishna 29/05/2020

_- Tras el estallido del virus y debido a la amenazante inminencia de grandes niveles de contagios y pérdidas humanas, el mundo se enfrenta a una parálisis que ha obligado a crear nuevas normas de cuarentena y teletrabajo. Si bien algunas de las principales potencias mundiales han fallado de manera lamentable a la hora de proteger a sus ciudadanos y deshacerse del virus, un pequeño estado en el sur de India se ha convertido en un rayo de esperanza.

El presidente norteamericano Donald Trump, en su discurso sobre el estado de la Unión de 2019 frente a congresistas, senadores, magistrados del Tribunal Supremo y miembros de su gabinete, aseguró estar “alarmado por las demandas de adopción del socialismo”, y añadió: “América fue fundada sobre las ideas de libertad e independencia y no sobre la coacción gubernamental. Hemos nacido libres y permaneceremos libres”. A pesar de que la ignorancia de la que surge la preocupación de Trump sobre el socialismo es visible, su capacidad para comprender la realidad social es exigua, por no mencionar que tales palabras fueron pronunciadas por un multimillonario que, tal como defiende Bernie Sanders, se benefició de 800 millones de dólares en subsidios y recortes fiscales para construir viviendas de lujo en Nueva York. Sin embargo, las consecuencias de la dependencia del capitalismo han comenzado a perseguirle: la falta de un sistema de salud público y de políticas de distribución ha hecho que los EE. UU. superen a China en número de casos confirmado de coronvirus. El libre mercado ha demostrado fallar de forma patética, abandonando a las personas y priorizando los beneficios.

Aquellos países que sostenían que la competencia entre instituciones privadas conducía a una “mayor eficiencia” también han hecho que sus ciudadanos y ciudadanas paguen caro su derecho a la vida, ya que, en los países en vías de desarrollo, el 90% de la población debe hacer frente a gastos médicos exorbitados. El capitalismo ha privado a las personas de su libertad de recurrir a la cuarentena en situaciones como esta y ha transferido ese derecho a la población más rica. La manera en que funcionan los sistemas privados de seguros en tiempos de pandemia ha hecho que muchos países reconsideren la necesidad de contar con instituciones públicas. La necesidad de disponer de un sistema público de salud, así como de un sistema público de atención a las necesidades básicas, se ha revelado imperiosa.

¿Existe algún modelo que se pueda emular?
Quizás el mejor ejemplo de cómo una sociedad debería superar una crisis sean las experiencias del estado indio de Kerala, el cual ha demostrado una gran eficiencia en la lucha contra el virus. Kerala, el estado que había superado una serie de desafíos como grandes inundaciones o el virus Nipah en los últimos dos años, ha demostrado al mundo que disponer de un sistema sanitario público y robusto puede ser de grandísima ayuda en tiempos de necesidad.

En claro contraste con las medidas inadecuadas que tomó el gobierno central indio, dirigido por el partido de extrema derecha Bharatiya Janata o Partido Popular Indio, Kerala se preparaba para el enorme desafío que se avecinaba. Incluso antes de que se declarase su primer caso, las autoridades de este estado hicieron todos los esfuerzos posibles para frenar la expansión del virus, incluyendo la realización de exámenes a los pasajeros de los cuatro aeropuertos internacionales del estado y la formación de un Equipo de Respuesta Rápida que decidiese sobre el aislamiento y el tratamiento de pacientes potencialmente infectados.

Kerala fue capaz de evitar la transmisión del virus de manera bastante eficaz cuando le tocó lidiar con los primeros casos de coronavirus detectados en tres estudiantes de medicina de Wuhan, que recibieron el alta tras dar negativo en dos pruebas. Desde entonces, la capacidad del estado para gestionar la crisis destacó sobre el resto del país. Cuando el virus golpeó por segunda vez, Kerala realizaba ya una vigilancia estricta. Disponía de una sala de control en funcionamiento, con expertos siguiendo los casos sospechosos y confirmados. Doctores y demás personal médico recibieron formación adecuada, y con medidas estrictas como el confinamiento (con las excepciones de acudir a por bienes básicos) y restricciones de movimiento, el número diario de posibles casos en los hospitales empezó a decrecer rápidamente y se dio el alta médica a muchas personas cuyo resultado en las pruebas era negativo. La transmisión en tiempo real de la información recogida resultó muy eficaz, ayudando al gobierno estatal a mantener la situación bajo control y a ganarse la confianza de la gente. El estado de Kerala se encuentra ahora preparado para responder a la expansión del virus.

Evitar la alarma social
El estado de Kerala quiso asegurarse de que la ciudadanía recibía información en tiempo real, incluidos protocolos y consejos de prevención, para evitar que se sembrase alarma social. Realizó ruedas de prensa a diario y hasta lanzó una aplicación móvil que proporcionaba información actualizada. También se priorizó la salud mental de las personas y fueron desplegados más de 140 terapeutas en 14 distritos para proporcionar ayuda psicológica a las personas aisladas y en cuarentena, sabiendo que podrían ser estigmatizados y alienados por el público general. Dada la manera en que Kerala superó el Nipah, las personas emplean términos como cuarentena y aislamiento de manera natural y les han perdido cierto miedo. Habiendo abatido con éxito el Nipah y demostrando ahora su eficacia contra el Covid-19, Kerala ha dado un ejemplo al gobierno central y al resto de Estados de cómo no perder la calma y avanzar con la resolución del problema en caso de que una crisis así suceda.

Implicar a otros departamentos
Durante la etapa de aumento de contagios, los ciudadanos se lanzaron a la compra de material como mascarillas y desinfectantes para manos, lo cual acabó provocando escasez. Esta fue una de las principales preocupaciones para el gobierno y la ciudadanía, pero, una vez más, las autoridades supieron diseñar un plan eficaz para combinar los esfuerzos de otros departamentos en la producción de los materiales necesarios. La empresa estatal de fabricación de fármacos aseguró que podría satisfacer la demanda de desinfectantes. El Departamento estatal de Justicia propuso a los internos de las prisiones fabricar mascarillas, y consiguieron producir 6.000 en apenas dos días. El gobierno también dio instrucciones estrictas para que el departamento no las vendiese al público por encima de un precio estipulado.

Centrarse en las personas
Fue el mismo día en que el Primer Ministro, Narendra Modi, se dirigía al país por primera vez ablandándose con peticiones y mensajes emotivos, que el Ministro-jefe de Kerala, Pinarayi Vijayan, anunció un paquete de alivio de 2.600 millones USD para todo el estado. Desde el reparto de menús gratuitos para los estudiantes de preescolar mientras sus clases eran canceladas, a la instalación de banda ancha o la obligación de quedarse en casa, todas las medidas del gobierno resultaban tener un sentido de finalidad. El gobierno anunció el adelanto del pago de pensiones, créditos a familias vulnerables a través de una comunidad de ayuda vecinal centrada en la mujer, fortaleció las infraestructuras médicas y se aseguró de que las personas no perdían dinero por no poder trabajar.

Asegurar que nadie pase hambre
El gobierno de Kerala anunció también que repartiría alimentos de manera gratuita a todos los ciudadanos, independientemente de su renta, y la apertura de hoteles de bajo coste que cobrarían solo 0,26 USD por menú, junto con la promesa de que todos los bienes básicos y alimentos llegarían a las tiendas. Dando un ejemplo extraordinario, el gobierno comenzó a construir más de 1.000 cocinas por todo el estado para que nadie pasase hambre, todo con precios mínimos. Lo interesante es que también se tomaron medidas para entregar alimentos gratis directamente a las personas que no pudiesen pagarlo durante el periodo de confinamiento, para que así su dignidad no fuese cuestionada por los vecinos.

Cuidar a los trabajadores migrantes
Durante los 21 días de confinamiento en India, este estado meridional dio otra lección a las demás entidades estatales: Kerala reconoció a los trabajadores migrantes como “huéspedes” y abrirá 4.603 campos de socorro para más de 100.000 de aquellos, donde se les proporciona también comida y atención médica. Todo ello en un momento en que los migrantes de otros estados de India son obligados a caminar cientos de kilómetros para volver a sus hogares.

El papel de la sanidad pública
Incluso si comparamos el caso del Kerala con el resto de India, existen algunos factores que hacen que tal efectividad en la respuesta de control haya sido posible solo en este estado. Kerala dispone de un sistema de salud fuerte, con centro de atención primaria por cada 3.95 km, mientras que la media estatal es de 7.3 km. Por eso el gobierno de Kerala es capaz de invertir y dirigir su aparato sanitario de manera eficaz, frente a la inoperancia del gobierno central, que dispone de una cama hospitalaria por cada 1.826 personas, un doctor por cada 11.600 personas y un ventilador por cada 333.333 personas. Lo que es más alarmante es que las estadísticas de test realizados en este pequeño estado suponen el 30% del total del país, mientras que estados como Gujarat o Maharashtra han realizado un número ínfimo de pruebas a su población.

El modelo de Kerala
El gobierno de Kerala planea ahora reclutar a cientos de miles de jóvenes voluntarios del estado para Sannadha Sena, una organización de voluntarios, con el objetivo de proporcionar mano de obra a sus políticas. Así, en cada paso, Kerala ha tomado medidas adecuadas en tiempo y forma para lidiar con la crisis. Con todo, Kerala no solo ha dado ejemplo en esta coyuntura, sino que también se encuentra entre los primeros puestos de toda India en materia de desarrollo humano, mortalidad infantil, alfabetización, transparencia, convivencia, etcétera, comparándose a veces con países desarrollados. También ha conseguido los mejores datos en relación al desarrollo sostenible. La manera en que Kerala ha puesto en práctica su modelo ha merecido los halagos de otros países, y otros estados de India han pedido ayuda para implementarlo.

Una vez hemos señalado todos los datos, lo que tratamos de explicar es que no son solo las habilidades administrativas de Kerala las que han permitido derrotar el virus, sino también la presencia de un sistema público de sanidad y cuidados con la intervención decidida de los mecanismos públicos, dirigidos por un gobierno que se centra en las personas. Si Kerala careciese de un ecosistema de instituciones públicas y, en cambio, continuase privatizada en manos de unos pocos individuos, no hubiera podido superar esta crisis con facilidad.
Yadul Krishna.  Escribe sobre economía y política.

Exalumno del Shri Ram College of Commerce de la Universidad de Delhi, es columnista en el British Herald de Londres.

Más aquí.

Un Estado de India con gobierno comunista

El gran éxito de la estrategia contra covid-19 de Kerala

sábado, 13 de julio de 2019

La religión es el suspiro de los oprimidos

Vijay Prashad
06/07/2019

Sentado en una celda de una cárcel fascista en Italia, Antonio Gramsci se preguntaba sobre un problema que enfrentaban comunistas como él. En El manifiesto comunista (1848), Karl Marx y Friedrich Engels escribieron: “los trabajadores no tienen nada que perder salvo sus cadenas. Tienen un mundo que ganar”. Pero estas cadenas no eran meramente lazos materiales, las cadenas de la miseria que impedían que aquellos que no poseían propiedad, aparte de su propia habilidad para trabajar, fueran completamente libres. Esas cadenas avanzaban dentro de la mente, sofocando la habilidad de la mayoría de los seres humanos a tener un entendimiento claro de nuestro mundo. Sofocados, los trabajadores (quienes antes eran simpatizantes de movimientos socialistas y comunistas) se acercaron al fascismo. Llegaron a los partidos fascistas no por claridad, escribió Gramsci, sino por su conciencia contradictoria.

Por un lado, personas que pasan la mayor parte de su tiempo trabajando desarrollan una comprensión de la “transformación práctica del mundo”. Este marco está implícito en la actividad de los trabajadores, ya que el/la trabajador/a —dado el robo de su tiempo— a menudo se ve impedido/a de tener una “conciencia teórica clara de esta actividad práctica”. Por otro lado, el/la trabajador/a ha “heredado del pasado y ha absorbido acríticamente” una serie de ideas y prácticas que ayudan a moldear su acercamiento al mundo. Estas ideas y prácticas provienen de todo tipo de instituciones, como del aparato educacional del Estado, de instituciones religiosas y de las industrias culturales. Esas ideas heredadas no clarifican la experiencia práctica de los trabajadores, pero sin embargo ayudan a formar su visión de mundo. Es a esta dualidad a la que Gramsci llama “conciencia contradictoria”.

Si se acepta la perspectiva de Gramsci, entonces la lucha sobre la conciencia —la lucha ideológica— es una necesidad material. Para generaciones de trabajadores, los sindicatos, los partidos políticos de izquierda, y las formaciones culturales de izquierda proporcionaron las “escuelas” para elaborar y conectar la conciencia de los trabajadores y entregar una comprensión poderosa del mundo, la claridad para ver las cadenas que debían romperse. A lo largo de los últimos cuarenta años, por una serie de razones que identificamos en nuestro primer Documento de Trabajo, la afiliación sindical ha disminuido como también ha sucedido con los partidos políticos de izquierda. Las “escuelas” de los trabajadores ya no están disponibles. La conciencia contradictoria es más difícil de elaborar, por lo que ha habido un desplazamiento de los trabajadores hacia las organizaciones de jerarquías sociales (basadas en divisiones sociales de religión, raza, casta y otras manifestaciones similares).

Estamos en tiempos difíciles, con la balanza de la historia favoreciendo a la extrema derecha, incluyendo a fuerzas que han dividido nuestras sociedades según estas jerarquías sociales como casta, raza, nacionalidad y religión. La globalización ha fragmentado la vida social y creado una situación precaria en la que las personas ya no están seguras de cómo ganarse la vida y ya no pueden tener una vida social enriquecedora. La crisis terminal de la globalización llegó con la crisis financiera general de 2007-2008. El agente de la globalización —el neoliberalismo— se había apoderado de los partidos socialdemócratas a lo largo del mundo y los había comprometido. Ahora el campo se abrió a una alternativa al bando de la globalización. Por una serie de razones históricas, la izquierda entró a esta fase profundamente debilitada tras la crisis financiera global. La ultraderecha, por otro lado, tenía dos ventajas. Primero, no tuvo que crear a su electorado. Su base le ha sido entregada por las jerarquías y las divisiones de la historia. Solamente utilizó esas divisiones a su favor, siendo una de las líneas de división la pertenencia religiosa. Segundo, la ultraderecha no necesitó abordar los verdaderos problemas de la época, tales como el desempleo estructural y la catástrofe climática, sino que podía simplemente estigmatizar al Otro (migrantes, minorías religiosas) como un modo de consolidar su poder.

El Instituto Tricontinental de Investigación Social organizó un seminario de dos días en Túnez (Túnez) sobre religión y política para desarrollar una evaluación del rol de la religión en el crecimiento de la extrema derecha. Durante la primera sesión los investigadores de nuestros equipos en Delhi (Subin Dennis and Pindiga Ambedkar), Johannesburg (Nontobeko Hlela), y São Paulo (Marco Fernandes) hicieron sus presentaciones sobre el rol de la religión en cada uno de sus contextos sociales y políticos. Tanto el equipo de Brasil como el de India hablaron sobre el crecimiento abrumador del conservadurismo plebeyo a través del ascenso de Hindutva (en India) y del Pentecostalismo (en Brasil). Plantearon, como señaló el intelectual marxista Aijaz Ahmad, que estas fuerzas de derecha fueron fundadas “en un principio extrañamente gramsciano de que el poder político duradero solo puede surgir sobre la base de una transformación y consentimiento cultural previos, y que este amplio consentimiento cultural con la doctrina de la extrema derecha solo puede construirse a lo largo de un largo proceso histórico, desde abajo hacia arriba”. En Sudáfrica, la autoridad duradera del Congreso Nacional Africano, mayor aunque no exclusivamente enraizada en formas seculares de política, y el fracaso de las iglesias en hacer una entrada decisiva a la política le han dado un respiro de estas tendencias al país.

Durante las otras sesiones, intelectuales y académicos militantes de Turquía a Argelia, de Marruecos a Sudán, presentaron sus visiones sobre el rol de los Hermanos Musulmanes, cuyas políticas son similares a las de el RSS de la extrema derecha en India y el movimiento pentecostalista en Brasil. Las presentaciones mostraron cómo los Hermanos Musulmanes —como movimiento de masas— ha usado su control sobre la educación para moldear la conciencia contradictoria de la clase trabajadora.

En los escritos tempranos de Karl Marx está la idea de que la religión es aquello a lo que los trabajadores recurren para tener cierto consuelo de la crudeza del capitalismo. Como Marx escribió en 1844, “La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, y el alma de condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo”. Es una afirmación poderosa, una que busca entender por qué el pueblo recurre a la religión. Hoy en día, sin embargo, esto no adecuado. Se necesita más. Necesitamos comprender cómo estas organizaciones se aprovechan de los problemas psicosociales que se han intensificado entre la clase trabajadora. Proveen servicios —aunque limitados— para sanar de los grandes estreses de nuestra época. Esa práctica terapéutica atrae a los trabajadores, necesitados de la comunidad y el bienestar social ofrecidos a través de estas organizaciones. Necesitamos una visión más robusta del rol de la religión en nuestro tiempo, que es lo que nuestra investigación espera producir.

¿Cuál es el antídoto para esas ideologías e instituciones de jerarquía social? Construir instituciones populares, incluyendo sindicatos y organizaciones comunitarias. Pero este es un desafío enorme en nuestra época, cuando las formaciones socialistas se están atrofiando rápidamente. Es por esto que nuestros investigadores de Delhi fueron a conversar con K. Hemalata, la presidenta de la Central de Sindicatos de la India (CITU). Esta entrevista constituye nuestro Dossier 18 de julio, La única respuesta es movilizar a los trabajadores. Recomendamos encarecidamente que lo lean, estudien y hagan circular. Hemalata llega a su puesto en el sindicato a partir de su liderazgo en la Federación de Trabajadores y Ayudantes Anganwadi (cuidado infantil) de toda la India. Termina la entrevista con la potente frase que es su título: la única respuesta es movilizar a los trabajadores. Esta afirmación calentaría el corazón de Godavari Parulekar, la líder comunista india que pasó su vida construyendo ciudadelas para la clase trabajadora en las fábricas y los campos.

Más del 90% de los trabajadores en India están en el sector informal, la mayoría sin posibilidad de sindicalización. CITU tiene seis millones de miembros, un número considerable pero aún insuficiente en un país con 1.300 millones de personas. Durante las últimas décadas CITU ha desarrollado una serie de estrategias para organizar a los trabajadores informales, ya sean trabajadores de cuidado infantil o trabajadores en pequeñas fábricas. Hemalata habla enérgicamente sobre la necesidad de que los sindicatos se ocupen de cuestiones de jerarquía social (patriarcado, casta y fundamentalismo) y organicen a los trabajadores donde viven, no solo donde trabajan. Habla sobre la necesidad de organizar no solo a los trabajadores, sino a las comunidades en las que viven. La claridad ideológica y la flexibilidad organizativa de CITU le han permitido construir una federación fuerte, que ha estado dirigiendo las grandes huelgas generales que han convulsionado la política india, algunas con más de 200 millones de trabajadores en huelga.

Las cosas siguen graves. Las lluvias han comenzado en India. Esto ha traído un respiro de las catastróficas olas de calor que han cobrado la vida de trabajadores de la construcción y la agricultura. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de publicar un informe sobre las dificultades de trabajar en un planeta cada vez más caliente. Pero las recomendaciones de la OIT son débiles: más mecanización y más desarrollo de habilidades. El antídoto real a largo plazo es una mejor política para detener la catástrofe climática que se haga cargo de la raíz del problema: un sistema económico brutal (el capitalismo) que busca reproducir capital a costa del planeta y sus habitantes. A corto plazo, el antídoto es prevenir el trato abusivo a los trabajadores mediante el fomento a los sindicatos y otras formas de organización de la clase trabajadora. En Kerala (India), el gobierno del Frente Democrático de Izquierda apresuradamente prohibió el trabajo desde las 11 a. m. hasta las 3 p. m., para darle un descanso del calor a los trabajadores (por favor vean mi informe). Se necesitan soluciones y estrategias más creativas para enfrentar un sistema que está arriesgando destruir el planeta y aquellos que trabajan y viven en él.

Vijay Prashad Historiador y periodista indio, autor de numerosas obras, entre ellas 'The Darker Nations: A People’s History of the Third World and The Poorer Nations: A Possible History of the Global South', ha sido profesor del Trinity College y actualmente es director del Instituto Tricontinental en Delhi.

Fuente:
https://www.thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-27-2019-la-religion-es-el-suspiro-de-la-criatura-oprimida/

martes, 18 de julio de 2017

_- La India de las castas irreductibles se abre a la libertad e igualdad en Kerala, por qué será? lee la noticia de El País

_- La crónica es cuando menos curiosa. Siempre nos han contado que el comunismo acaba con la libertad y con muchas más cosas que por repetido y sabido no es necesario describir. Sin embargo aquí nos muestran lo contrario; mujeres libres en un país como la India, donde hace poco nos describían la existencia terrible que llevaban las viudas en una ciudad a donde eran apartadas, por hablar solo de un aspecto. Y la variable que he encontrado, al menos yo, es únicamente el tipo de gobierno. Después decimos, porque nos dicen, que todos los políticos son iguales. ¿No habrá un interés en hacérnoslo creer? Sí, para que nos de igual todo y no ejerzamos nuestros derechos, comenzando por el de votación y siguiendo por el de reunión, asociación y expresión,... Empiezo a sospechar que hay mucha manipulación en tantas cosas... como el cuento de la perfección de la empresa privada y los Bancos modelos de ella, a "liberalizar" (¡QUÉ PALABRA TAN BONITA!) y ahora resulta que no saben, ni lo que tienen, ni lo que deben... ¿¡dónde está esa perfección?¡¡ Que tengáis un buen día y mucha fe y esperanza para cambiar,... a mejor.

Besos y abrazos.

Antonio

FUERA DE RUTA

Kerala, donde los niños son los marajás

Un Estado indio con Gobierno comunista. Con logros sociales insólitos y habitantes cuya hospitalidad subyuga

EUGENIA RICO – sábado 25/10/2008 El Viajero, del El País

En Cochin, las redes chinas pescan peces imposibles: algunas veces, la luna; otras, el sol, y las más, algún turista despistado. Tendidas sobre la costa, son como las velas con las que Kerala está dispuesta a zarpar de la India de un momento a otro. La ciudad está llena de grandes mansiones coloniales, de iglesias y de calles arboladas. El jacaranda coquetea con los palacios que dejaron los holandeses, y las aceras exhiben su impúdico esplendor en un país sin aceras.

Guía
Cómo ir:  Mayoristas como Catai (www.catai.es), Kuoni (www.kuoni.com) o Mundicolor (www.mundicolor.com) ofrecen paquetes para recorrer India pasando por el Estado de Kerala.

Información: www.incredibleindia.org

Aquí no hay vacas sin ojos, esos monstruos sagrados con rendijas en lugar de retinas que he visto enloquecer en Bombay. Las vacas sagradas comen basura, y aquí no hay basura en las aceras. Aquí son los bebés los que son sagrados, las niñas incluso. Bajo el frescor de los árboles pasa una fila de niñas vestidas de azul y cogidas de la mano, los ojos pintados de khol y en las frentes el signo de la bendición. La bendición que para estas niñas indias ha sido nacer en Kerala.

Porque, igual que las aceras, el espectáculo de las niñas que van al colegio es inaudito en el subcontinente indio. La India no es un país, sino un museo. La India no existe. La India la crearon los ingleses y los ferrocarriles. Es un nombre geográfico. Una herencia del colonialismo. Existe este continente que he recorrido en trenes atestados. Un mosaico de antiguos reinos y estados: de los marajás del Rajastán al régimen comunista de Kerala. Éste es el único lugar del mundo con un Gobierno comunista elegido democráticamente y el único lugar de la India donde las viudas no son arrojadas a morir de hambre en la calle y donde las niñas van al colegio.

Sea por el comunismo o por el cristianismo, que llegó antes aquí que a Europa, es desconocido en Kerala el infanticidio o el aborto selectivo de niñas, ese que en los estados vecinos ha llevado a una masacre tal que hoy sus poblaciones presentan hasta cinco hombres por cada mujer.

Jazmines en el pelo
La Unicef ha declarado a Kerala Estado Amigo de los Niños. Aquí los niños son pequeños dioses de ojos alegres. No trabajan ni mendigan en la calle, sino que van a la escuela. Recorren calles donde ancianas enjoyadas venden enormes ristras de jazmines. Las mujeres y las niñas las llevan en el pelo.

El viajero se ha extasiado en la contemplación de las aceras, que sólo en Cochin y en Goa son lugares frescos y libres por donde pasear, y no escaparates de la miseria del mundo. Según sus cifras macroeconómicas, Kerala es uno de los Estados más pobres de la India. Sin embargo, es también el Estado con un índice de alfabetización más alto y una esperanza de vida mayor. Y uno de los lugares con más índice de desarrollo humano en esta parte del mundo.

Por doquier nos persigue la belleza en Kerala y la pobreza se esconde de nosotros. Hace años, cuando recorrí la India para escribir mi libro En el país de las vacas sin ojos, llegar a Kerala era difícil: tres noches en un autobús con bancos de madera la separaban de Bombay y los aviones que llegan a España. Hoy he llegado vía Doha en un cómodo y conveniente avión de la Quatar Airways.

Compré el billete por Internet. Sólo tres días antes estaba en Madrid, y la nostalgia del olor de los mangos y de los pájaros de colores que se estrellan contra las redes chinas me trajo hasta aquí. En mi anterior viaje remonté los backwaters de Kerala en una barcaza de mercancías, con un italiano loco que llevaba tres años dando la vuelta al mundo y un santón desnudo que arrojaba bendiciones a los nenúfares, a los grandes peces y a las mujeres gordas con igual pasión.

Entonces había muy pocos viajeros que llegaban hasta este Estado. Muchos, atraídos por la medicina ayurvédica y sus curas que prometen la eterna juventud. Hoy día, un empresario llamado Babu Varguese ha construido lujosas casas barco que permiten recorrer los backwaters, los canales encantados de Kerala, en perpetua luna de miel con uno mismo. Las casas barco parecen enormes armadillos de bambú y sirven gambas y langostas mutantes que han crecido bajo las palmeras hasta alcanzar proporciones pantagruélicas.

El país de la sonrisa
Estas casas barco, de reciente creación, compiten con las famosas casas barco de Cachemira por conquistar el paraíso en la tierra. Arundhati Roy hablaba del dios de las pequeñas cosas, pero es un dios de grandes cosas el de Kerala. Si visitamos el palacio de los Marajás de Kerala, podemos ver su austeridad y el relato de cómo ya los marajás invirtieron sobre todo en carreteras, en educación y en salud pública.

En la famosa sonrisa de sus gentes no hizo falta invertir. Kerala es quizá el Estado más acogedor de la India, sea en sus canales o en las calles de la judería de Cochin, que concentran algunas de las mejores casas de antigüedades del país. O en Kovalam y las míticas playas del sur, que prometen cambiar tu modo de ver el mundo. No hace falta hablar malayalam para entenderse con sus gentes, que se cuentan no sólo entre las más amistosas de la India, sino seguramente entre las más amables del planeta.

Unas mujeres vestidas con velos negros transparentes me arrastran al otro lado de una celosía a un patio blanco con una fuente. Una de ellas tiene los ojos tan verdes como las frondas que acechan los caminos. Me cuenta que Kerala significa "tierra de los cocoteros" y que desde que Vasco de Gama pisó estas costas no hay ningún blanco que las haya pisado sin pasar su vida soñando con regresar. Según ella, eso es lo que pescan las redes chinas ondeando al viento como si fueran la bandera del deseo. Pescan los sueños de los ilusos que han dejado el paraíso creyendo, como yo, que pueden regresar.»

Eugenia Rico (Oviedo, 1972), novelista, es autora de Aunque seamos malditas, editado por Suma de Letras.

domingo, 29 de noviembre de 2015

India. Kerala. Exitosa rebelión de trabajadoras del té

K. S. Harikrishnan
IPS

Lissie Sunny no era un nombre conocido en India. Pero eso cambió cuando esta mujer, que trabaja desde hace más de 25 años arrancando hojas de té en las laderas montañosas del sur de este país, se cansó y arremetió contra una de las compañías de té más poderosas del mundo.

La delgada Sunny, de 47 años y trabajadora de la localidad de Munnar, en el austral estado de Kerala, realizó junto a 6.000 compañeras más varias manifestaciones por sus derechos y contra la explotación que aseguran haber sufrido durante años.

La política sindical nacional, dominada históricamente por dirigentes varones que excluían a las mujeres, estaba a punto de cambiar.

Sunny lideró las semanas de protestas en las plantaciones Kanan Devan Hills, controladas por la empresa trasnacional india Tata, donde las jornaleras no solo enfrentaban la represión ante el creciente malestar por la explotación sufrida sino también la discriminación de género en el sector del té en general.

Sunny ayudó a formar la organización de trabajadoras Unidad de la Mujer, más conocida como Pompilai Orumai (PO), que incluso se presentó a las elecciones locales a principios de este mes y ganó tres escaños. Tras los comicios, la líder fue elegida formalmente como presidenta de PO.

Aunque la extraordinaria rebelión de las mujeres de Munnar inicialmente se dirigió contra la decisión del sindicato de reducir la bonificación anual que reciben las recolectoras de té, la revuelta tiene raíces más profundas.

“Los sindicatos han estado engañando a los trabajadores durante generaciones. Tienen un arreglo mutuo con los jerarcas de la compañía del té. Los dirigentes (sindicales) llevan una vida extravagante. Reciben casas de la compañía en las que viven de manera gratuita. Sus hijos obtienen una buena educación y empleos gracias a los dueños de las plantaciones”, denunció Sunny.

La industria del té, que utiliza mucha mano de obra, es notoria por los salarios bajos y las condiciones de explotación. Los trabajadores reciben menos de 3,50 dólares por jornada de trabajo, que se extiende desde las ocho de la mañana hasta el anochecer.

“Eso es la mitad de lo que recibe un obrero asalariado en Kerala. Las trabajadoras viven en condiciones infrahumanas, duermen en chozas de una sola cama, sin aseos ni otros servicios básicos", explicó a IPS.

Las trabajadoras acusan a los dirigentes sindicales de ignorar los derechos y beneficios de las mujeres, mientras se aseguran buenos empleos y beneficios financieros para sus familiares y dependientes.

Meenu Ammal, una trabajadora analfabeta, afirma que una mafia sindical controla las plantaciones de té y recibe grandes cantidades de dinero de los propietarios.

“La mayoría de los trabajadores varones hacen un mal uso de sus ingresos sin tener en cuenta la educación de los niños y las necesidades médicas de sus familias. Los sindicatos no han hecho nada para impedir que los hombres beban alcohol”, sostuvo.

“Además, los dirigentes siempre se las arreglan para mantener sus puestos de trabajo cuando algunos propietarios abandonaron sus plantaciones tras el colapso de los precios del té hace unos años”, destacó.

Activistas de derechos humanos denominaron a la movilización la “Revolución del Jazmín” – por el té al que se agregan flores de esa planta – en el sector de las plantaciones de India, que todavía padece las secuelas de la época colonial.

Sahadevan, un conocido activista de Kerala, dijo a IPS que se está formando una nueva tendencia entre las mujeres, que reclaman mejores salarios y buscan asegurar otros derechos de las trabajadoras.

“En los últimos tiempos hubo una serie de huelgas lideradas por mujeres. Los sindicatos establecidos no tuvieron que ver. La mayoría de estas luchas tuvieron éxito aplicando estrategias de movilización innovadoras y con apoyo externo de los círculos sindicales tradicionales. Las mujeres están perdiendo la fe en los dirigentes sindicales patrocinados por los partidos políticos”, aseguró.

Los investigadores en estudios de género dicen que la rebelión de las trabajadoras debe estudiarse junto con la condición de la mujer en Kerala, donde los índices de desarrollo, como la alfabetización, son muy altos en comparación con otras partes del país.

Sreelekha Nair, una investigadora de estudios de la mujer en Thiruvananthapuram, opinó que la huelga de las trabajadoras del té es una lucha histórica que debe ser reconocida por su aspecto de género.

“La insurrección es apenas un indicio de la fuerza de trabajo femenina apropiándose de la lucha por sus derechos. Es cierto que existe un espacio en Kerala para que la fuerza de trabajo unida entre en huelga. Este espacio fue creado por la cultura sindical establecida y por una especie de visión progresista hacia los trabajadores”, comentó.

“Y cuando este espacio es reclamado por un grupo (de mujeres), resulta ser un shock para el régimen y los dispositivos existentes que se ocupan de las huelgas. Esa es la razón por la cual… el gobierno tiene que ir a toda marcha para encontrar una manera nueva de lidiar” con el fenómeno, explicó Nair.

Desde Nueva Delhi, los observadores comentan que la inédita rebelión femenina en Munnar ha desconcertado a los sindicatos y a los expertos en gestión de todo el país, y despertó gran interés en los trabajadores del té de los estados de Assam, Bengala Occidental, Tamil Nadu y Karnataka.

Siva Prasad, un experto en leyes laborales, dijo que los sindicatos establecidos en el país son dirigidos por hombres que no velan por las mujeres trabajadoras, estén en sectores sindicalizados o no.

“Los trabajadores no sindicalizados reciben bajos salarios y trabajan en condiciones deplorables. La lección que nos enseña la huelga (de Munnar) es que la lucha unida por los derechos beneficiará a las mujeres en general, y que no será fácil que las trabajadoras sean engañadas por los dirigentes sindicales con respaldo político”, vaticinó.
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net
Traducción de Álvaro Queiruga*

viernes, 15 de marzo de 2013

Feminismo de clase en India. La lucha contra la pobreza de Kudumbashree en Kerala

BL Biju y Abhilash KG Kumar Economic; Political Weekly
La permanente agitación de los grupos de autoayuda de mujeres en Kerala asociados con Kudumbashree - la Misión Estatal de Erradicación de la Pobreza- demuestra hasta que punto los sectores más débiles de la sociedad pueden ser movilizados y empoderados a través de la descentralización y el desarrollo participativo. La agitación es la mejor respuesta a los críticos que identifican descentralización con despolitización del proceso de desarrollo y una desviación ideológica de la lucha de clases. El movimiento de mujeres en Kerala refleja los sistemas de valores, las exigencias y los métodos de movilización de diferentes corrientes del feminismo. El feminismo socialista no es mayoritario en Kerala a pesar de que la rama femenina del Partido Comunista de India (Marxista) -CPI (M) tiene un gran número de afiliadas, pero los debates relacionados con el feminismo de tercera generación y su capacidad subversiva están confinados principalmente a las mujeres intelectuales y celebridades. La promulgación de las enmiendas 73 y 74 de la Constitución, que marcaron el comienzo de una era de descentralización en el autogobierno local, la extensión de los mecanismos democráticos a las bases, cuotas para las mujeres en los órganos electivos, y la introducción de la perspectiva de género en programas de bienestar social han permitido la participación de las mujeres en los espacios públicos, las instituciones políticas y las luchas democráticas (1).

El cinismo público, especialmente entre los hombres, sobre la participación de la mujer en la vida política se ha ido desvaneciendo. La decisión del anterior gobierno del Frente Democrático de Izquierdas (LDF) (2006-11) de aumentar la cuota para las mujeres al 50% en los órganos locales es una indicación de la nueva combinación de género y clase en la política local. Sin embargo, la presencia de mujeres en la política y la asignación de una parte apropiada de los fondos de asistencia social para las mujeres no se logró gracias a una masiva campaña de agitación. De hecho, como ciudadanas políticas, las mujeres tenían una relación muy pasiva con el estado del bienestar (2). Además, una gran mayoría de las organizaciones de mujeres han seguido siendo independientes de los partidos políticos, lo que es razón a la vez de su fuerza y su debilidad.

Este artículo analiza en este contexto la "agitación permanente" (rapakal samaram) organizada frente a la Secretaría de Estado en Thiruvananthapuram, capital del estado indio de Kerala, durante la primera semana de octubre de 2012 por las mujeres de los grupos de autoayuda (GAM) asociados con Kudumbashree (oficialmente conocida como la Misión Estatal de Erradicación de la Pobreza) (3). La campaña fue dirigida por la Asociación de Mujeres Democráticas pan-India (AIDWA) y apoyada por el PCI(M) en protesta por la decisión del gobierno del Frente Democrático Unido (UDF) de centroderecha de revertir el proceso de descentralización y re-burocratizar los programas de desarrollo, recortando duramente el presupuesto total del plan para la Misión de Erradicación de la Pobreza, y la devolución de recursos. A pesar de que la campaña recibió un apoyo abrumador de los distintos grupos de Kudumbashree en Kerala, el gobierno del UDF se mantuvo inflexible. Sólo cuando las activistas elevaron el listón, y amenazaron con sitiar las sedes de distrito, el gobierno accedió a negociar y en el noveno día de la campaña firmó un acuerdo admitiendo las reivindicaciones de las mujeres (4).

Este triunfo sitúa en primer plano la especificidad del empoderamiento de las mujeres en Kerala, la articulación de sus reivindicaciones de género y de clase, los efectos de género del desarrollo descentralizado, y la relación entre la izquierda política y los movimientos de mujeres.

Acción Participativa
Kudumbashree fue lanzada en 1998 como una red comunitaria que trabajaría de la mano de los gobiernos locales descentralizados (LSGIs) para la erradicación de la pobreza y el empoderamiento de las mujeres. Se trata de un programa conjunto del Gobierno de Kerala y el Banco Nacional para la Agricultura y el Desarrollo Rural (NABARD), formalmente registrada al amparo de la Ley Travancore-Kochi sobre asociaciones literarias, científicas y de beneficencia (1955). El consejo de administración está presidido por el ministro del estado de Kerala para administraciones locales descentralizadas, asistido por un director general. Hay una representante coordinadora en cada distrito.

Los grupos de autoayuda de la Kudumbashree en los pueblos y municipios se organizan en grupos de vecinas (NHGs) que envían sus representantes a las sociedades de desarrollo a nivel de barrio (ADSs), que a su vez envían representantes a la Sociedad de Desarrollo Comunitario (CDS). Hoy en día, hay 194.000 NHGs, 17.000 ADS y 1.061 CDS en el estado de Kerala. El número total de participantes en esta red de grupos de autoayuda es de unos 4 millones de mujeres, que ha demostrado ser muy útil para incorporar a la mujer en las asambleas de los concejos comunales (gram sabhas panchayat). Las Sociedades de Desarrollo Comunitario tiene un papel importante en las actividades de desarrollo que van desde los estudios socioeconómicos y la actividad empresarial hasta la gestión comunitaria y la auditoría social (Kudumbashree 2011). Todas las aldeas y municipios tienen varías unidades Kudumbashree. Aunque Kudumbashree comenzó como un proyecto de seguridad financiera basado en los microcréditos, pronto se convirtió en un modelo integral de desarrollo económico local y un mecanismo participativo para el empoderamiento de las mujeres (5). Jagratha Samithi, un observatorio sobre la opresión de la mujer, es parte de la red y ha sido instrumental a la hora de organizar a las mujeres para el debate y la acción colectiva.

La red Kudumbashree es el grupo institucional más fuerte y mejor organizado de los diversos colectivos de ámbito local que han surgido después de la descentralización. Su vinculación con las estructuras administrativas del estado de Kerala, su toma de decisiones participativa y democrática, y cualidades como el trabajo voluntario y la auto-movilización han ayudado a que se convierta en la institución más desarrollada de gobierno basada en la movilización a nivel comunal. A instancias de los gobiernos locales descentralizados-LSGIs, se ha autorizado a las empresas privadas y la emprendedoras autónomas a participar en las organizaciones de base Kudumbashree. Aunque el balance económico de la red Kudumbashree es ambiguo, su eficacia a la hora de movilizar a las mujeres pobres, ofreciéndoles un espacio comunal compartido en los patios de sus casas es digno de mención.

Apreciando la diferencia
A pesar de que el gobierno UDF (1991-96) jugó un papel decisivo en la aplicación de las enmiendas 73 y 74 de la Constitución en Kerala, la participación como eje de la descentralización (conocido como “plan de campaña del pueblo”) fue la contribución del gobierno LDF (1996-2001), que introdujo reformas institucionales y la devolución financiera para apoyar los esfuerzos para empoderar a los sectores más débiles de la sociedad. Dado que el objetivo era aunar desarrollo y democratización, Kudumbashree proporcionó apoyo institucional para la movilización de las mujeres pobres. De hecho, la estructura y la administración de Kudumbashree era una muestra del equilibrio entre la iniciativa de la comunidad y el apoyo del Estado.

Sin embargo, el gobierno UDF siguiente (2001-06) revirtió el proceso de descentralización, abandonó la campaña y re-burocratizó el desarrollo. Un fuerte recorte en el presupuesto del plan bloqueó la devolución de recursos. Como resultado, la participación en las asambleas comunales (gram sabhas) disminuyó. Sin embargo, Kudumbashree continuó como un foro para el cooperativismo y los microcréditos. Y como el concepto de "auto-ayuda" se convirtió en un cliché del discurso neoliberal sobre desarrollo, el gobierno UDF dirigido por el Congreso no desmanteló la red por completo. Sin embargo, no hizo ningún esfuerzo para fortalecerla como una plataforma para el empoderamiento de las mujeres a través de su movilización. Curiosamente, el gobierno consideró que Kudumbashree podía ser utilizada para abaratar los costes de los programas sociales y las investigaciones sobre el terreno. Irónicamente, el gobierno presentó Kudumbashree como un ejemplo del éxito del "desarrollo selectivo" para obtener ayuda financiera del gobierno central.

El LDF, principalmente el PCI (M), se había dado cuenta antes y claramente de la importancia de la red de los grupos de autoayuda de mujeres (6). Con el aumento de las cuotas, las mujeres se convirtieron en parte de la ciudadanía política y, antes de decidir a que mujeres proponer como candidatas, los partidos políticos no tuvieron más remedio que tomar en cuenta su experiencia en Kudumbashree. El gobierno LDF (2006-11) tomó medidas para ampliar y fortalecer los grupos de autoayuda de mujeres por medio de la descentralización financiera y unos nuevos estatutos (7). Thomas Isaac, el entonces ministro de finanzas, presentó su último presupuesto describiéndolo como un "presupuesto de género". No es sorprendente que Kudumbashree lograse resultados sin precedentes en un entorno administrativo, político y financiero tan favorable.

El gobierno LDF fijó inicialmente la asignación presupuestaria para Kudumbashree en 500 millones de rupias, con un interés de sólo el 4%, reforzada más tarde hasta 1.000 millones de rupias en préstamos del gobierno a los grupos de autoayuda de mujeres. La decisión más importante fue elegir Kudumbashree como el organismo central de ejecución de la Misión Nacional de Medios de Vida Rural (NRLM). Los miembros de Kudumbashree representaban el autogobierno local solamente superados por los representantes electos por el pueblo (8).

Janasree vs Kudumbashree
El actual gobierno UDF de centroderecha ha debilitado la capacidad institucional y recortado los recursos financieros de Kudumbashree. Ha aumentado la tasa de interés de los préstamos del gobierno del 4% al 12%; ha pospuesto indefinidamente las promesas del “presupuesto de género”, y reestructurado su personal administrativo y técnico. Pero sobre todo, el gobierno emitió un decreto que permite a los miembros de Kudumbashree afiliarse a las organización no gubernamentales (ONGs) patrocinadas por el Partido del Congreso, Janasree, autorizando la pertenencia simultanea a ambas redes.

Varios líderes del Congreso comenzaron la Misión para el Desarrollo Sostenible Janasree en 2008, como una alternativa a Kudumbashree. La derrota del LDF en las elecciones comunales (panchayat) de 2010 y el cambio de gobierno estatal en Kerala en 2011 les permitió consolidar esta red de ONGs ligadas al Congreso. Sin embargo, Janasree solo consiguió contar con 1 millón de afiliadas, a pesar de la autorización gubernamental de doble afiliación. En un movimiento estratégico, los parlamentarios estatales del Partido del Congreso, con la ayuda de un memorando firmado por los presidentes de los concejos comunales del UDF, hicieron un llamamiento al gobierno central para reemplazar Kudumbashree por Janasree como el organismo de ejecución de la Misión Nacional de Medios de Vida Rural (NRLM). Sin embargo, el gobierno central no dio su brazo a torcer porque Janasree no tenía un historial comparable al de Kudumbashree. En su respuesta, el gobierno central elogió Kudumbashree como un modelo a seguir por los grupos de autoayuda de mujeres en otros estados de la India (9).

Cuando fracasaron los intentos del Partido del Congreso de reclutar mujeres pobres con una atractiva oferta financiera con créditos del gobierno central, la banca pública y el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola y Rural (NABARD), el gobierno estatal de Kerala aportó el dinero para Janasree. Sus proyectos fueron diseñados a la carrera, aprobados y financiados con 149 millones de rupias por el Programa de Desarrollo Nacional Agrícola (RKVY). La oposición lo criticó como una maniobra política y un intento de desviar fondos públicos a una ONG partidista. De hecho, una persona que había sido imputada en casos de corrupción relacionados con los microcréditos fue designada directora de "Janasree Microfin", su nueva ala dedicada a los microcréditos.

No existe información disponible sobre la movilización de recursos, grupos de interés y el funcionamiento de Janasree. La falta de transparencia en su funcionamiento ha generado sospechas y provocado críticas de que es una ONG del Congreso. Por otro lado, Kudumbashree tiene la ventaja de contar un mayor número de afiliadas que Janasree, una historia más larga, estar más integrada en las comunidades locales, disfrutar de una vinculación institucionalizada con el auto-gobierno local descentralizado y los programas de democracia participativa. Dado que los líderes del Congreso en Kerala han sido acusados de corrupción para su beneficio personal, su ONG también podría verse implicada (Devika 2012). Kudumbashree, sin embargo, está libre de cualquier sospecha. Hay varios mecanismos de auditoría social y un mayor control estatal en sus operaciones. A la gente le resulta fácil apreciar Kudumbashree como un mecanismo de interrelación con el estado, mientras que Janasree sigue siendo una sociedad de responsabilidad limitada patrocinada por un partido político.

En el caso de Kudumbashree, el gobierno estatal es su responsable en última instancia. En el nivel intermedio, funcionarios aseguran su coordinación, y en el micro-nivel se encuentra exclusivamente bajo el control de las asociaciones de vecinas, barrio o comunales ligadas a los autogobiernos comunales descentralizados. Todos los partidos políticos pueden participar en sus actividades, establecer una buena comunicación a través de sus representantes en los auto-gobiernos comunales descentralizados, y también presentar mujeres miembros del partido a los cargos electivos dentro de los tres niveles de su estructura. Aunque todos los partidos gozaron de las mismas oportunidades para ser elegidos en las organizaciones de base de Kudumbashree, el PCI (M) tuvo más éxito debido a su compromiso de principio con el desarrollo descentralizado y la movilización popular, contar con mujeres cuadros capaces de dirigir las organizaciones de Kudumbashree (10) y el apoyo generoso del entonces gobierno LDF.

Los métodos de movilización
La descentralización en Kerala no fue un cheque en blanco a las ONGs; había también un margen para la colaboración entre las ONG y los partidos políticos. Sin embargo, los sectores más débiles ya estaban familiarizados con las campañas de movilización de los partidos, mucho antes de que las ONGs aparecieran en escena. El PCI (M) entendía por descentralización la profundización e institucionalización del proceso de movilización y democratización. Algunos analistas (por ejemplo, Heller 2005) han señalado que el PCI (M) utilizaba la descentralización para integrar la lucha de clases en la movilización de masas. Mientras sus críticos lo denunciaron como una desviación ideológica y de colaboración de clases, sus admiradores elogiaron lo que entendían como una estrategia para interconectar reivindicaciones de clase y no de clase.

En la campaña de movilización Kudumbashree en Thiruvananthapuram, el PCI (M) abordó la combinación específica de la identidad de clase y no de clase de las mujeres económicamente más atrasadas. La campaña no tuvo criticas importantes de las principales organizaciones independientes de mujeres, aunque ninguna le dio apoyo. Tras el éxito de la campaña, se quejaron de que AIDWA se había hecho con el control de Kudumbashree a instancias del CPI (M) (Devika 2012). Sin embargo, Kudumbashree, que proporciona medios de subsistencia, crédito y un espacio donde reunirse, ya se había convertido en algo familiar para las mujeres pobres y cualquier intento de debilitarla fue visto por las mujeres como un ataque para desmantelar la base de su vida asociativa, participación y medios de vida.

El feminismo de clase
El CPI (M) y AIDWA desempeñaron el papel de parteras de la campaña. Los detalles técnicos del trabajo de base y la agitación son sorprendentes. 2.500 voluntarios permanentes de diferentes organizaciones de Kudumbashree acamparon frente a la Secretaría de Estado en una huelga indefinida. Se sentaron en grupos que representaban a los diferentes distritos. Multitud de mujeres de los grupos de autoayuda de diferentes distritos llegaron a la ciudad y participaron en manifestaciones diarias, y su número aumentaba día a día. Cuando los organizadores declararon que la campaña de movilización se extendería a otras ciudades y oficinas gubernamentales de distrito, el gobierno cedió y accedió a negociar.

Los medios de comunicación, que inicialmente ignoraron la campaña, no tuvieron más remedio que aceptar su importancia y otorgarle los titulares de portada. El ambiente para la campaña Kudumbashree había sido preparado por muchas manifestaciones dirigidas por mujeres contra el alza de los precios en varios lugares y una serie de huelgas organizadas por las enfermeras (principalmente mujeres) de los hospitales privados en Kerala por mejoras salariares. La celebración del 14 º aniversario de Kudumbashree en Kochi una semana antes de la campaña fue la ocasión para reunir a sus afiliadas compartir problemas comunes (11).

El CPI (M) estaba buscando un nuevo escenario de lucha en la vida política del estado de Kerala. El desarrollo comunitario a través de los órganos de auto-gobierno descentralizado y el aumento de las cuotas para mujeres en los órganos locales mostraron la potencialidad electoral del voto de género. En la campaña, los intelectuales del partido y las mujeres no se enfrentaron en dos bandos. La legitimidad de Kudumbashree en los círculos feministas y de mujeres ayudaron a masificar la campaña y se convirtió en una amenaza para el gobierno. Fue, sobre todo, una expresión del "feminismo de clase".

La campaña movilizó mujeres (no clase) pobres (clase). Este tipo de campaña venía exigida por la comprensión del efecto y los motivos del importante fracaso de la izquierda en las elecciones comunales (panchayat) de 2010. A pesar del gran número de proyectos sociales en su haber, el PCI (M) no ganó votos. Así surgió la necesidad de sindicalizar a los grupos de autoayuda de mujeres con la colaboración de AIDWA. El CPI (M) en Kerala ha intentado ampliar su coalición multiclasista para contrapesar tanto a sus adversarios en la arena política como en la sociedad civil (12). A través de la campaña, el PCI (M) presionó al gobierno de centroderecha, que tiene una escasa mayoría en la asamblea, para impedir que recortase las políticas de bienestar social iniciadas por el anterior gobierno LDF.

Conclusiones
El desarrollo descentralizado y participativo es un intento reciente de la izquierda política para proteger, movilizar y empoderar a los sectores más débiles de clase y no de clase de la sociedad. La campaña Kudumbashree es un buen ejemplo de ello. La organización de AIDWA en Kerala, a menudo ridiculizada por sus críticos como las "hijas mimadas" de los "patriarcas del CPI (M)", jugó un papel decisivo en la campaña. La campaña fue una respuesta contundente a los críticos que identificaban desarrollo descentralizado con despolitización y desviacionismo ideológico de la lucha de clases. La campaña permitió la generalización de reivindicaciones que combinan las perspectiva de género y de clase contra el estado de Kerala. Fue una lucha política que nace de la comprensión mutua entre un partido de izquierdas y las mujeres pobres a través de múltiples formas de interacción en función de un modelo participativo de democracia y desarrollo.

La campaña trae a nuestra atención dos procesos paralelos de iniciativas para empoderar a las mujeres en Kerala: en primer lugar, la participación activa de AIDWA y el CPI (M), y en segundo lugar, el liderazgo de las ONGs autónomas y las intelectuales feministas. Algunas alianzas de trabajo o una relación dialógica entre los dos habría ayudado a empoderar a las mujeres con mayor fuerza y legitimidad (13). La campaña ha dejado una huella indeleble en la historia de las luchas populares en Kerala como un ejemplo de cómo la descentralización puede convertirse en un espacio para preparar la movilización y luchas masivas de grupos de clase y no de clase.

Notas
(1) No cabe duda de que no se integran en grupos totalmente empoderados, autónomos y de libre elección. Las normas patriarcales y las prácticas de la sociedad tradicional no han sido completamente eliminadas: vuelven a emerger con formas modernas. Por otra parte, el individualismo liberal no es la norma que domina las relaciones políticas, economía y social en Kerala hoy en día.
(2) Enfrenta a los movimientos de mujeres, con los movimientos de casta y de clase para la redistribución y la representación.
(3) En malabar, idioma mayoritario en Kerala, "Kudumbashree" significa literalmente "opulencia / prosperidad de la familia" (Lo que puede no ser del agrado de feministas muy radicales).
(4) Sus reivindicaciones incluyen: restablecer Kudumbashree como el organismo de coordinación para el NRLM, reducir la tasa de interés de los préstamos al 4%, la cancelación de las cuotas de los préstamos hipotecarios en Bhavanashree, aumentar la asignación presupuestaria para Kudumbashree, cancelar la asignación de determinados proyecto de Janasree por el RKVY, etc...
(5) Devika y Thampi señalan que: "la historia de Kerala desde mediados del siglo XX se caracteriza por el cambio de “regímenes de empoderamiento”. El primer régimen se caracterizó por el compromiso evidente del estado con las políticas sociales y la voluntad y los esfuerzos de la sociedad política para negociar los intereses y reivindicaciones de los pobres organizados contra el poder del estado. El segundo régimen, que es de reciente aparición en el contexto de la liberalización y los cambios en la sociedad política, se caracteriza por el debilitamiento del compromiso del estado con las políticas sociales, el aumento del apoyo al capital privado y la erosión de legitimidad de la sociedad política, despojada de sus vínculos con las masas . El estado y los partidos políticos entienden el empoderamiento de las mujeres en el marco del segundo tipo de régimen" (Devika y Thampi 2007: 43). Sin embargo, los autores apenas ven la diferencias entre el PCI (M) y sus rivales en la búsqueda del segundo tipo de régimen de empoderamiento, en el contenido de las políticas, sus objetivos y procedimientos.
(6) Aunque mantienen las críticas sobre la subordinación de AIDWA a los "patriarcas del CPI (M)" en la "alta política" sobre los temas de la mujer, los analistas concuerdan en que organiza a las mujeres por debajo de la línea de pobreza en la red de grupos de autoayuda de la mujer Kudumbashree (Devika y Thampi 2012: 6).
(7) La mayor importancia de la financiación estatal (ya sea mediante financiación directa o mediante la negociación con los bancos públicos y las cooperativas de crédito locales) sobre la financiación privada y/o la autofinanciación durante el gobierno LDF es la razón por la que el sistema de microcréditos sigue siendo sostenible y libre de trampas crediticias en Kerala.
(8) Dos populares películas en malabar basada en la vida de las mujeres en Kudumbashree han sido estrenadas.
(9) The Hindu, Thiruvananthapuram, 21 de marzo de 2012.
(10) Devika (2012: 17) señala que la campaña da la sensación de que las activistas de AIDWA y las afiliadas a Kudumbashree son las mismas, y que para empoderar de verdad a las mujeres debe evitarse.
(11) Recordando sus inicios como trabajadora social, Jayalekshmi (Ministra de Bienestar Tribal), dijo que el compromiso inicial en Kudumbashree le dio el coraje para convertirse en una dirigente política. Y añadió: "Ha sido el surgimiento de Kudumbashree lo que permitió a muchas mujeres abrir una cuenta de banco y les dio el coraje para luchar en diversas organizaciones" (The Times of India, Kochi 29 de septiembre de 2012). 
(12) La sociedad civil, a finales de la década de 1990, fue testigo de un aumento de las críticas anti-CPI (M) que afirmaban contar con el apoyo de distintas fracciones de la "sociedad política sin voz". El faccionalismo interno del partido afectó a la capacidad del PCI (M) para responder a estas críticas. Esta fue también la razón principal por la que no fue capaz de hacer uso de los gobiernos locales y la descentralización para ampliar su base de apoyo.
(13) Los principales periódicos sensacionalistas y anti-izquierda, revistas y canales de televisión locales apenas ofrecen espacio para un diálogo constructivo.

Referencias
Devika, J (2012): “The Developmental Tyranny of the Buffoonery” (Malayalam), Mathrubhumi Weekly, 4-10 November, pp 16-20.
Devika, J and Binitha V Thampi (2007): “Between ‘Empowerment’ and ‘Liberation’: The Kudumbashree Initiative in Kerala”, Indian Journal of Gender Studies, 14(1), pp 33-60.
 – (2012): New Lamps for Old: Gender Paradoxes of Political Decentralisation in Kerala (New Delhi: Zubaan).
Heller, Patrick (2005): “Reinventing Public Power in the Age of Globalisation: The Transformation of Movement Politics in Kerala” in Raka Ray and M F Katzenstein (ed.), Social Movement in India: Poverty, Power and Politics (New York: Rowman and Littlefi eld), pp 79-106.
Kudumbashree (2011): Annual Administration Report
– 2009-2010, State Poverty Eradication Mission, Thiruvananthapuram. BL Biju es profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Hyderabad y Abhilash KG Kumar es profesor de Investigación en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Kerala, Thiruvananthapuram. 

Fuente: http://www.epw.in/commentary/class-feminism.html
Traducción para www.sinpermiso.info de Teresa Marugán

lunes, 29 de marzo de 2010

Thomas Kailath, matemático indio, el genio del mínimo chip

Usted no podría tener un teléfono móvil en su bolsillo sin el matemático Thomas Kailath. Gracias a sus investigaciones se dio el paso decisivo en la miniaturización de los chips

En el otoño de 1957, nada más llegar al Massachusetts Institute of Technology (MIT), Thomas Kailath recibió el encargo, como el resto de sus compañeros, de programar un gran ordenador IBM. Para Kailath, un veinteañero procedente de la Universidad de Pune (India), era una papeleta, porque no había visto en su vida nada igual. Pero de inmediato quedó fascinado por el potencial de aquella máquina. Y supo que ahí estaba su futuro. Idear nuevos caminos matemáticos para hacer más potentes los ordenadores.

Décadas después, Kailath lograría, mediante el desarrollo matemático, romper una barrera histórica en la miniaturización de los chips. La barrera de los 100 nanómetros. Hasta hace unos años, se creía que las características más pequeñas que se podían grabar en un chip eran de 100 nanómetros [un nanómetro es una millonésima parte de un milímetro] ahora el límite está en 32. Y sigue bajando.

...“Cuanto menor es el espacio entre los transistores de un microchip, mayor número de ellos se puede incluir, con lo que aumenta su potencia”, dice Kailath en conversación telefónica desde su casa de Palo Alto (California). La historia de Thomas Kailath es el sueño de los miles de jóvenes de todo el mundo que llegan a las universidades estadounidenses con una beca en el bolsillo. Pasó de una vida modesta en India, sin otra ambición que ser funcionario, a convertirse en una celebridad del mundo académico. Y fueron las matemáticas, pese a su escasa disposición inicial para la materia, las que le abrieron las puertas del éxito. “Tuve un gran profesor en India que se empeñó en que fuera el primero de la clase también en matemáticas”, recuerda. ¿Cómo se hizo realidad este cuento de hadas? “mi familia procede del Estado de Kerala. ... Y el padre de un amigo ...de mi ciudad, que se había doctorado en Estados Unidos, me instó a solicitar una beca allí.  Envié mi petición al MIT y a la Universidad de Harvard. Ambas instituciones me admitieron”. Kailath se decidió por el MIT. De ahí dio el salto a la Universidad de Stanford,... de la que ha sido profesor en activo hasta hace ocho años.

“Estados Unidos es líder en tecnología y lo seguirá siendo por sus excelentes universidades y su capacidad de atraer inmigrantes”, dice. “La educación no es memorística. A los exámenes se va cargado de libros para consultar. El estudiante recibe mucha información teórica sobre la que basar su trabajo práctico”.

La fabulosa suma del premio BBVA, “irá a parar casi por completo a las fundaciones benéficas que monté con mi esposa Sarah para apoyar la educación de gente sin recursos y ayudar a las mujeres”. Y “Organizaré conferencias, encuentros restringidos de especialistas para discutir sobre los nuevos retos que afronta esta tecnología”.
 (de EL PAÍS)
(En las fotos el investigador en su despacho de la U. de Stanford y el pórtico de dicha Universidad en Palo Alto, California)

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