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sábado, 31 de enero de 2026

El experimento de dar una paga a más de 100 millones de mujeres por su trabajo como amas de casa (y los resultados que arroja)


Mujeres beneficiarias del programa Mukhyamantri Ladaki Bahin Yojana muestran sus libretas bancarias y el mensaje de confirmación de la recepción del dinero del programa en sus teléfonos móviles en Kisan Nagar, Thane, India.

Fuente de la imagen,Hindustan Times vía Getty Images

Pie de foto,Las mujeres de Maharashtra de entre 21 y 65 años reciben una transferencia mensual de 1.500 rupias (US$16).

En una aldea del estado de Madhya Pradesh, en el centro de India, una mujer recibe una pequeña pero constante suma de dinero cada mes: no se trata de un salario, ya que no tiene un trabajo formal, sino de una transferencia monetaria incondicional del gobierno.

Premila Bhalavi cuenta que el dinero le sirve para comprar medicamentos, verduras y pagar la matrícula escolar de su hijo.

La suma, 1.500 rupias (US$16), puede parecer pequeña, pero su efecto —ingresos predecibles, una sensación de control y un atisbo de independencia— es de gran importancia.

Su historia es cada vez más común.

En toda India, 118 millones de mujeres adultas en 12 estados reciben ahora transferencias monetarias incondicionales del gobierno, lo que convierte a este país en el escenario de uno de los experimentos de política social más grandes y menos estudiados del mundo.

Acostumbrada durante mucho tiempo a subsidiar cereales, combustible y empleos rurales, India se ha adentrado en algo más radical: pagar a las mujeres adultas simplemente porque se encargan del funcionamiento del hogar, asumen la carga del trabajo de cuidados no remunerado y constituyen un electorado demasiado numeroso como para ser ignorado.

Los criterios de elegibilidad varían: límites de edad, topes de ingresos y exclusiones para familias con empleados gubernamentales, contribuyentes o propietarios de automóviles o grandes extensiones de tierra.

"Las transferencias monetarias incondicionales representan una expansión significativa de los sistemas de bienestar social de los estados indios a favor de las mujeres", declaró a la BBC Prabha Kotiswaran, profesora de derecho y justicia social en el King's College de Londres.

Las transferencias oscilan entre 1.000 y 2.500 rupias (US$12 y US$30) al mes, sumas modestas que representan aproximadamente entre el 5% y el 12% de los ingresos familiares, y se reciben con regularidad.

Con 300 millones de mujeres que ahora tienen cuentas bancarias, las transferencias se han simplificado administrativamente.

Transferencias sin condiciones
Las mujeres suelen gastar el dinero en las necesidades del hogar y la familia: la educación de los hijos, alimentos, gas para cocinar, gastos médicos y de emergencia, el pago de pequeñas deudas y, ocasionalmente, artículos personales como joyas o pequeños lujos.

Lo que diferencia a India de México, Brasil o Indonesia —países con grandes programas de transferencias monetarias condicionadas— es la ausencia de condiciones: el dinero llega independientemente de que un niño asista a la escuela o de que una familia se encuentre por debajo del umbral de pobreza.

Mujeres votantes hacen fila para emitir su voto en un colegio electoral durante la primera fase de las elecciones a la asamblea legislativa, el 6 de noviembre de 2025, en la circunscripción de Raghopur, en el distrito de Vaishali, en el estado indio de Bihar.Fuente de la imagen,AFP vía Getty Images Pie de foto,

El estado de Bihar transfirió 10.000 rupias a las cuentas bancarias de las mujeres antes de las elecciones. Goa fue el primer estado en lanzar un programa de transferencias monetarias incondicionales para mujeres en 2013.

El fenómeno cobró fuerza justo antes de la pandemia en 2020, cuando Assam, en el noreste del país, implementó un programa para mujeres vulnerables. Desde entonces, estas transferencias se han convertido en una fuerza de la política imparable.

La reciente ola de transferencias monetarias incondicionales se dirige a mujeres adultas, y algunos estados reconocen su trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Tamil Nadu presenta sus pagos como una "subvención de derechos", mientras que el programa de Bengala Occidental también reconoce las contribuciones no remuneradas de las mujeres.

En otros estados, el reconocimiento es implícito: los responsables políticos esperan que las mujeres utilicen las transferencias para el bienestar del hogar y la familia, según expertos.

Influencia en las elecciones
Este enfoque en el papel económico de las mujeres también ha influido en la política: en 2021, el actor convertido en político Kamal Haasan, del estado de de Tamil Nadu, prometió "salarios para las amas de casa" (aunque luego su incipiente partido perdió).

Para 2024, las promesas de transferencias monetarias dirigidas a las mujeres contribuyeron a las victorias de los partidos políticos en Maharashtra, Jharkhand, Odisha, Haryana y Andhra Pradesh.

En las recientes elecciones en Bihar, el poder político de las transferencias monetarias quedó claramente de manifiesto.

En las semanas previas a las elecciones en el estado más pobre del país, el gobierno transfirió 10.000 rupias (US$112) a 7,5 millones de cuentas bancarias de mujeres en el marco de un programa de generación de medios de subsistencia.

Las mujeres votaron en mayor número que los hombres, influyendo decisivamente en el resultado.

Los críticos lo calificaron de compra de votos descarada, pero el resultado fue claro: las mujeres ayudaron a la coalición liderada por el Partido Bharatiya Janata a obtener una victoria aplastante.

Muchos creen que esta inyección de dinero fue un recordatorio de cómo el apoyo financiero puede utilizarse como palanca política.

Sin embargo, Bihar es solo una parte de un panorama mucho más amplio.

En toda India, las transferencias monetarias incondicionales llegan a decenas de millones de mujeres de forma regular.

Solo Maharashtra promete beneficios para 25 millones de mujeres; el programa de Odisha llega al 71% de sus votantes femeninas.

Trabajo no remunerado
Estos programas son criticados en algunos círculos políticos porque ejercen presión sobre las finanzas estatales: 12 estados tienen previsto gastar alrededor de US$18.000 millones en estos pagos durante este año fiscal.

Un informe del centro de estudios PRS Legislative Research señala que la mitad de estos estados se enfrentan a déficits de ingresos, lo que ocurre cuando un estado se endeuda para pagar gastos regulares sin generar activos.

Pero muchos argumentan que también reflejan un reconocimiento tardío de algo que las feministas indias han defendido durante décadas: el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Según la última Encuesta sobre el Uso del Tiempo, en 2024 las mujeres en India dedicaron casi cinco horas diarias a este tipo de trabajo, más de 7,6 veces el tiempo que dedicaron los hombres.

Esta carga desproporcionada ayuda a explicar la persistente baja participación de las mujeres en la fuerza laboral en India.

Las transferencias monetarias, al menos, reconocen este desequilibrio, según expertos.

¿Y funcionan? La evidencia aún es escasa, pero reveladora.

Un estudio de 2025 en Maharashtra reveló que el 30% de las mujeres elegibles no se registró, a veces por problemas de documentación, a veces por un sentimiento de autosuficiencia.

Pero entre las que sí lo hicieron, casi todas controlaban sus propias cuentas bancarias.

Mujer cosiendo tela roja en una máquina de coser dentro de una habitación pequeña y oscura, con estantes llenos de frascos y ropa en el fondo, mientras un niño y una niña permanecen de pie cerca.Fuente de la imagen,Swastik Pal Pie de foto,

Soma Das usa el dinero para comprar materiales y confeccionar ropa, que luego vende para mantener a su familia en Bengala Occidental.

Una encuesta realizada en 2023 en Bengala Occidental reveló que el 90% de las mujeres gestionaban sus cuentas personalmente y el 86% decidía cómo gastar el dinero.

La mayoría lo utilizaba para alimentación, educación y gastos médicos; si bien no era algo transformador, la regularidad les ofrecía seguridad y una sensación de autonomía.

Un estudio más detallado realizado por Kotiswaran y sus colegas muestra resultados diversos.

En el estado de Assam, la mayoría de las mujeres gastaban el dinero en necesidades básicas; muchas valoraban la dignidad que les proporcionaba, pero pocas lo relacionaban con el reconocimiento del trabajo no remunerado, y la mayoría seguía prefiriendo un empleo pago.

En Tamil Nadu, las mujeres que recibían el dinero hablaban de tranquilidad, reducción de los conflictos conyugales y una nueva confianza en sí mismas, un beneficio social poco común.

En Karnataka, las beneficiarias informaron que comían mejor, tenían más voz en las decisiones del hogar y deseaban recibir pagos mayores.

Sin embargo, solo una pequeña parte entendía el programa como una compensación por el trabajo de cuidados no remunerado; el mensaje no había llegado.

Aun así, las mujeres afirmaron que el dinero les permitía cuestionar a los políticos y gestionar emergencias.

Autonomía financiera
En todos los estudios, la mayoría de las mujeres tenía control total del dinero.

"La evidencia demuestra que las transferencias de efectivo son enormemente útiles para que las mujeres satisfagan sus propias necesidades inmediatas y las de sus hogares. También devuelven la dignidad a las mujeres que, de otro modo, dependen económicamente de sus maridos para cada pequeño gasto", afirma Kotiswaran.

Es importante destacar que ninguna de las encuestas halla evidencia de que el dinero desincentive a las mujeres a buscar trabajo remunerado ni que refuerce los roles de género, los dos grandes temores de las feministas, según un informe de Kotiswaran junto con Gale Andrew y Madhusree Jana.

Tampoco han reducido la carga de trabajo no remunerado de las mujeres, según los investigadores.

Sin embargo, sí fortalecen la autonomía financiera y, en cierta medida, el poder de negociación.

No son ni la panacea ni un veneno: son herramientas útiles pero limitadas, que operan en una sociedad patriarcal donde el dinero por sí solo no puede deshacer las desigualdades estructurales.

Mujer de pie sosteniendo un micrófono en medio de una reunión comunitaria, rodeada de varias personas sentadas en sillas plásticas, con un fondo azul y blanco que muestra logotipos circulares.Fuente de la imagen,Swastik Pal Pie de foto,

Las mujeres agradecen la dignidad que les proporcionan estas transferencias de dinero en efectivo. ¿Qué sigue?
Las investigaciones emergentes ofrecen pistas claras.

Las normas de elegibilidad deben simplificarse, especialmente para las mujeres que realizan un trabajo de cuidado no remunerado intensivo.

Las transferencias deben seguir siendo incondicionales e independientes del estado civil.

Sin embargo, los mensajes deben enfatizar los derechos de las mujeres y el valor del trabajo no remunerado, y los esfuerzos de educación financiera deben intensificarse, según los investigadores.

Además, las transferencias de efectivo no pueden sustituir las oportunidades de empleo; muchas mujeres afirman que lo que realmente desean es un trabajo remunerado y un respeto duradero.

"Si las transferencias se combinan con mensajes que reconozcan el trabajo no remunerado de las mujeres, podrían alterar la división de género del trabajo cuando surjan oportunidades de empleo remunerado", sostiene Kotiswaran.

La discreta revolución de las transferencias de efectivo en India aún está en sus primeras etapas.

No obstante, ya demuestra que pequeñas sumas regulares, pagadas directamente a las mujeres, pueden modificar las relaciones de poder de maneras sutiles pero significativas.

Que esto se convierta en un camino hacia el empoderamiento o simplemente en una nueva forma de clientelismo político dependerá de lo que India decida construir en torno a este dinero.

miércoles, 19 de mayo de 2021

En Kerala, el presente está dominado por el futuro



Kerala, un estado de India con una población de 35 millones de personas, acaba de reelegir al Frente Democrático de Izquierda (LDF por su sigla en inglés) para liderar el gobierno por otros cinco años.

Desde 1980 que el pueblo de Kerala no reelegía a un gobierno, optando en cambio por la alternancia entre la izquierda y la derecha. Este año, el pueblo decidió mantener su apoyo a la izquierda y dar un segundo mandato como jefe de gobierno al líder del Partido Comunista de la India (Marxista), Pinarayi Vijayan. La ministra de Salud, K. K. Shailaja, conocida como profesora Shailaja, ganó la reelección con un récord de 60.000 votos, sobrepasando por mucho a su contendor más cercano.

Está claro que el pueblo optó por seguir apoyando al gobierno de izquierda por una serie de razones:

La forma eficiente y racional con que ha manejado una crisis tras otra desde el ciclón Ockhi (2017), las inundaciones (2018 y 2019) y los virus (el Nipah en 2018 y el coronavirus en 2020-2021).

A pesar de estas crisis, el gobierno continuó atendiendo a las necesidades de la población, construyendo viviendas asequibles, escuelas públicas de buena calidad e infraestructura pública.

El gobierno y los partidos de izquierda lucharon para defender la estructura secular y federal de India, sofocando el neofascismo del Partido Bharatiya Janata y su líder Narendra Modi, el primer ministro de India.

Si en otras partes del mundo el presente está dominado por el pasado, en Kerala, el presente está dominado por el futuro y sus potencialidades.

El domingo, el jefe de gobierno Vijayan comenzó su conferencia de prensa no con los resultados de la elección, sino con la actualización de las cifras de COVID-19. Fue solo después de dar cuenta de la situación actual de la pandemia en el estado que celebró la “victoria popular”. “Esta victoria nos hace más humildes. Nos exige que tengamos más compromiso”, dijo. Desde el ciclón de 2017 hasta la pandemia de coronavirus, el jefe de gobierno se ha enfrentado al público en conferencias de prensa tranquilas y racionales, ofreciendo evaluaciones basadas en la ciencia sobre los problemas y los anhelos de la gente que se sintió desesperada frente a las circunstancias impuestas.

Jeo Baby —el director de cine del éxito The Great Indian Kitchen [La gran cocina india]— hizo una parodia humorística y cariñosa de la conferencia de prensa: el año pasado superpuso su voz en un video de Facebook en el que le dice a su hijo de cuatro años que se lave los dientes antes de tomar el té de la mañana. La conferencia de prensa del 2 de mayo —después de que se conocieran los resultados electorales— siguió esa tradición de calma y sensatez.

La comparación con la actitud adoptada por el primer ministro de India, Narendra Modi, ha sido evidente para la población de Kerala. El 28 de enero, Modi intervino en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde anunció que India había vencido al COVID-19. El ambiente era de total arrogancia. “No es aconsejable juzgar el éxito de India con el de otros países”, dijo Modi. “Un país que alberga al 18 por ciento de la población mundial ha salvado a la humanidad de un desastre mayor al contener eficazmente el avance del coronavirus”. Ese mismo día, el ministro de Salud, el Dr. Harsh Vardhan, dijo: “India ha aplanado su curva de COVID-19”. Ciertamente, ese día, el número de casos confirmados fue de 18.855. Observadores atentxs advirtieron que estas cifras parecían desinfladas, y que el virus —así como sus nuevas variantes— podría recrudecer muy rápidamente dada la falta de precaución en la sociedad.

Pocos días antes de que Modi y Vardhan hicieran esos comentarios, miembros del partido gobernante y el jefe de gobierno de Uttarakhand, Trivendra Singh Rawat, permitieron que 7 millones de personas participaran del festival de Kumbh Mela en abril. Kumbh Mela es una reunión de personas devotas para celebrar la rotación de Júpiter (Brihaspati), que supuestamente sucede cada doce años. En medio de la pandemia, este año se permitieron las celebraciones con un año de antelación. Funcionarixs del gobierno advirtieron a principios de abril que esta y otras concentraciones masivas podrían avivar la transmisión del virus. El ministro de Salud dijo que esto era “incorrecto y falso”. El festival se llevó a cabo, como también los masivos mítines de campaña de Modi por las elecciones a la Asamblea.

El comentario de Modi en el Foro de Davos fue tanto cruel como ridículo. El último día de abril, se confirmaron más de 400.000 casos diarios de COVID-19 en India. Todo el sistema sanitario estaba sobrepasado. El gasto gubernamental en salud es extremadamente bajo, alrededor del 1,3% del PIB en 2018. A finales de 2020, el gobierno indio admitió que hay 0,8 médicxs y 1,7 enfermerxs por cada 1.000 personas. Ningún país con el tamaño y la riqueza de India tiene tan poco personal médico.

Y se pone peor. India tiene solo 5,3 camas por cada 10.000 personas, mientras China —por ejemplo— tiene 43,1. En cuanto a las camas de cuidados intensivos, India tiene 2,3 por cada 100.000 personas (comparado con 3,6 en China) y solo cuenta con 48.000 ventiladores (China tuvo 70.000 solo en Wuhan).

La debilidad de la infraestructura médica se debe en su totalidad a la privatización, ya que los hospitales del sector privado gestionan su sistema sobre el principio de la capacidad máxima y no tienen la habilidad para gestionar los picos de carga. La teoría de la optimización no permite que el sistema haga frente a las sobrecargas, ya que en periodos normales significaría que los hospitales tengan un excedente de capacidad. Ningún hospital privado va a mantener voluntariamente un superávit de camas o ventiladores. Esto es lo que inevitablemente produce una crisis en una pandemia. El bajo gasto gubernamental en salud significa un bajo gasto en infraestructura médica y bajos salarios para el personal sanitario. Esta es una manera deficiente de administrar una sociedad moderna, tanto en tiempos normales como extraordinarios.

El BJP —el partido de Modi— sufrió una derrota contundente en estas elecciones para la Asamblea en Kerala (no ganó ningún escaño), su alianza perdió en Tamil Nadu (población de 68 millones) y perdió en Bengal Occidental (población de 91 millones). El mandato en estos estados es uno contra la catástrofe creada por los sistemas sanitarios impulsados por el mercado y por este gobierno cruel e incompetente. Hay que mencionar, sin embargo, que estos no son los núcleos de la base de apoyo de Modi. Esos están principalmente en el norte y este del país, y no tienen elecciones previstas al menos en un año. No obstante, la continuación de la revuelta campesina —que comenzó en noviembre de 2020— probablemente cambiará el balance de fuerzas en muchos de esos estados, desde Haryana hasta Gujarat.

Nada refleja mejor la incompetencia cruel del gobierno que la situación de las vacunas. India produce el 60% de las vacunas mundiales. Aun así —como señaló Tejal Kanitkar, profesor del Instituto Nacional de Estudios Avanzados— al ritmo actual, India no completará su programa de vacunación antes de noviembre de 2022. Es una situación desconcertante. Kanitkar sugiere tres políticas sensatas que debieran ser apoyadas de inmediato:

Adquisición a gran escala de vacunas por parte del gobierno indio a precios regulados.
Un sistema de distribución transparente en todos los 28 estados y 8 territorios de la federación de India, discutido con expertxs en salud pública y con los gobiernos estaduales para determinar la necesidad y la tasa de suministro, para asegurar equidad en todo el país.

Estrategias impulsadas por los gobiernos locales para aumentar la administración de vacunas entre las masas trabajadoras, para asegurar el acceso equitativo en todas las clases sociales.

Este es un programa que tiene sentido no solo para India, sino para todo el mundo.

En Kerala hay un ambiente de júbilo, y la gente sensata de toda India está observando cómo el gobierno de izquierda está manejando la pandemia y avanzando en su agenda popular. Un joven poeta, Jeevesh M., capturó el espíritu de esta victoria:

Hola flor,
¿Por qué estás tan roja?
Las raíces han crecido
Llegando a la base
Eso es todo.

Unos días antes de la elección, la ministra de Salud de Kerala, K. K. Shailaja, se refirió al estado de la pandemia. Sus palabras cierran este boletín:

Creo que hay dos grandes lecciones de esta pandemia. Una, que el país necesita una planificación adecuada y mecanismos de implementación descentralizados para mejorar el sistema de salud. Y dos, que no puede postergarse el aumento de la inversión pública en salud. Gastamos apenas el uno por ciento de nuestro PIB en el sector sanitario, y debiéramos aumentarlo por lo menos al diez por ciento. Países como Cuba invierten mucho más en sanidad. El sistema cubano de médicos de familia me influenció cuando comenzamos los Centros de Salud Familiar aquí en Kerala. La atención de salud debiera ser universal, con algunas regulaciones en los centros sanitarios terciarios. Debe haber más inversión tanto en la atención primaria, como secundaria y terciaria. Debiera haber una planificación descentralizada con ciertas regulaciones. Cuba ha logrado mucho gracias a su planificación centralizada e implementación descentralizada. Su sistema sanitario está centrado en las personas, en lxs pacientes. Su concepto igualitario y descentralizado puede imitarse acá.

Yo soy de izquierda. No tengo ningún poder sobre la política sanitaria del país en este momento. Pero si la izquierda hubiera estado en el poder central ahora, habríamos nacionalizado la atención sanitaria y la educación. El gobierno debe tener el control sobre el sistema de salud para que todas las personas, ricas o pobres, reciban igual tratamiento.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/18-kerala-elecciones/