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domingo, 21 de abril de 2019

_- Toda guerra es una guerra contra los niños

_- Kathy Kelly
Counterpunch

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

En los Estados Unidos, todavía no nos hemos dado cuenta de la inutilidad y las inmensas consecuencias de la guerra, mientras desarrollamos, almacenamos, vendemos y usamos armas espantosas. El número de niños asesinados está aumentando.

A las 9:30 de la mañana del 26 de marzo, la entrada a un hospital rural en el noroeste de Yemen, que cuenta con el apoyo de Save the Children, estaba llena de pacientes que esperaban ser atendidos y los empleados llegaban al trabajo. De repente, los misiles de un ataque aéreo golpearon el hospital y mataron a siete personas, cuatro de ellas niños.

Jason Lee, de Save the Children, dijo a The New York Times que la coalición liderada por Arabia Saudita, ahora en su quinto año de guerra en Yemen, conocía las coordenadas del hospital y podría haber evitado el ataque. Llamó a lo que sucedió "una grave violación del derecho humanitario".

El día anterior, Save the Children informó de que los ataques aéreos llevados a cabo por la coalición liderada por Arabia Saudita mataron al menos a 226 niños yemeníes e hirieron a 217 más en los últimos doce meses. "De estos niños", señaló el informe, "210 estaban dentro o cerca de una casa cuando sus vidas fueron destrozadas por bombas que habían sido vendidas a la coalición por gobiernos extranjeros".

El año pasado, un análisis publicado por Save the Children estimó que 85.000 niños menores de cinco años probablemente murieron de inanición o enfermedad desde la escalada de la guerra en Yemen de la coalición liderada por Arabia Saudita en 2015.

"Los niños que mueren de esta manera sufren enormemente a medida que las funciones de sus órganos vitales se desaceleran y finalmente se detienen", dijo Tamer Kirolos, Directora en Yemende Save the Children. “Sus sistemas inmunológicos son tan débiles que son más propensos a las infecciones y son incapaces de llorar por falta de fuerzas. Los padres tienen que presenciar cómo sus hijos se van consumiendo, incapaces de hacer nada por ellos”. Kirolos y otros que han informado continuamente sobre la guerra en Yemen creen que estas muertes son totalmente prevenibles. Exigen una suspensión inmediata de la venta de armas a todas las partes en conflicto, el fin de los bloqueos que impiden la distribución de alimentos, combustible y ayuda humanitaria y la aplicación de una presión diplomática total para poner fin a la guerra.

Estados Unidos, un importante partidario de la coalición liderada por Arabia Saudita, ha sido culpable de matar a pacientes inocentes y trabajadores de hospitales al bombardear un hospital. El 3 de octubre de 2015, los ataques aéreos de los Estados Unidos destruyeron un hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, y mataron a 42 personas. "Los pacientes se quemaron en sus camas", informó MSF, "el personal médico fue decapitado y perdió extremidades, y otros recibieron disparos desde el aire mientras huían del edificio en llamas".

Más recientemente, el 23 de marzo de 2019, ocho niños se encontraban entre los catorce civiles afganos muertos por un ataque aéreo estadounidense también cerca de Kunduz.

Las atrocidades de la guerra se acumulan horriblemente. Nosotros en los Estados Unidos todavía no nos hemos dado cuenta de la inutilidad ni de las inmensas consecuencias de la guerra. Continuamos desarrollando, almacenando, vendiendo y usando armas horribles. Nos robamos a nosotros mismos y a otros los recursos necesarios para satisfacer las necesidades humanas, incluida la lucha contra las terribles realidades del cambio climático.

Debemos prestar atención a las palabras y acciones de Eglantyne Jebb, fundadora de Save the Children hace un siglo. En respuesta al bloqueo británico de la posguerra de Alemania y Europa del Este, Jebb participó en un grupo que intentaba entregar alimentos y suministros médicos a los niños que se morían de hambre.

Eglantyne Jebb

En Trafalgar Square, en Londres, distribuyó un folleto que mostraba a los niños demacrados y declaraba: "Nuestro bloqueo ha causado esto, millones de niños mueren de hambre". Fue arrestada, procesada, condenada y multada. Pero el juez del caso se conmovió por su compromiso con los niños y pagó la multa. Su generosidad fue la primera donación a Save the Children.

"Toda guerra", dijo Jebb, "es una guerra contra los niños.

Kathy Kelly es coordinadora de Voces para la No Violencia Creativa y ha trabajado en estrecha colaboración con los Jóvenes Voluntarios Afganos por la Paz. Es autora de Other Lands Have Dreams, publicado por CounterPunch / AK Press. Puede ser contactada en: Kathy@vcnv.org

Fuente:
https://www.counterpunch.org/2019/03/29/every-war-is-a-war-against-children/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a l traductora y Rebelión.org como fuente de la traducción.

jueves, 28 de febrero de 2019

“Los niños que se ensucian en el campo lidiarán mejor con la vida”. El escritor Richard Louv alerta de los efectos de la falta de contacto con lo natural en la infancia.

A lo largo del tiempo, Richard Louv (1949) ha oído, de boca de decenas de niños y niñas, sutiles variaciones de la misma idea: "Me gusta jugar dentro de casa porque es donde están todos los enchufes". Pronunciada por un chico de nueve años, a Louv la frase se le quedó grabada. Sintetizaba el problema al que había dedicado sus últimos treinta años: "Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos son las generaciones más desconectadas de la naturaleza de la historia", sostiene. Escritor, periodista y divulgador, el estadounidense es una de las voces que más han aireado las consecuencias del deterioro de la relación de los humanos con la tierra, hoy más tambaleante que nunca.

Autor de nueve libros, entre ellos el recién traducido al castellano Los últimos niños del bosque (Capitán Swing), Louv ha documentado los efectos negativos de esta carencia en la salud física y psíquica de niños y adultos, un fenómeno bautizado por él mismo como déficit por naturaleza. Hace casi una década, el asunto le llevó a recorrer el país para indagar en los hábitos y costumbres de 3.000 familias. Con el material compuso un fresco social que agitó conciencias y puso el debate de la desnaturalización sobre la mesa. Ponente principal en la primera cumbre de educación ambiental de la Casa Blanca, en la actualidad Louv encabeza el movimiento Children &   Nature Network, una organización que compila artículos científicos sobre este vínculo al tiempo que trabaja por restablecerlo en las comunidades estadounidenses.

El teléfono le pilla recién llegado a una cabaña en medio de las montañas californianas, el lugar donde terminará su siguiente libro. ¿Es por el silencio o por estar rodeado de rocas y árboles? "Por las dos", afirma.

Pregunta. ¿En qué consiste el déficit por naturaleza?
Respuesta. Soy precavido con la definición. Es una afección que no tiene diagnóstico médico. Quizá debería tenerlo, pero no lo tiene aún. Lo que describe es algo que ocurre desde hace años y que sentimos de manera difusa, indefinida. Aún no hemos dado con las palabras adecuadas para contárnoslo a nosotros mismos. Pero es básicamente el impacto que tiene en la salud física y mental el alejamiento del mundo natural. No solo en los niños. También en los adultos.

P. ¿Cuáles son los efectos negativos de este alejamiento en la infancia?
R. Están los más obvios: merma de la creatividad, de la capacidad de asombro, de los estímulos físicos, de la facultad de aprender mediante la experiencia directa. Estos se complementan con la ausencia de los efectos positivos que tiene el contacto con el medio, de los que hay un cuerpo creciente de evidencias. Diversas investigaciones lo relacionan con una reducción de los trastornos por déficit de atención, del estrés y de la depresión. Incluso con un mejor desarrollo cognitivo. Además, lógicamente, es un importante antídoto contra la obesidad. Recuerdo que hace unos diez años había unos 20 estudios sobre el tema. Hoy hay más de 500.

P. ¿Jugar en el campo puede curar?
R. Evidentemente no es la panacea para todo. Pero los niños que juegan libremente en el exterior desarrollan más el sentido de cooperación, la imaginación, la introspección, la reflexión. También el compañerismo y la igualdad porque la naturaleza no impone condicionantes. Yo aún mantengo una sensación muy vívida de cuando era pequeño y paseaba entre los bosques solo, con mis padres, con mi perro. Estas experiencias, trascendentales para mí, siguen conmigo. Incluso ahora que esos bosques ya no existen.

P. El hombre del saco es una metáfora que usted usa para hablar del miedo de padres y madres a dejar a que sus hijos jueguen, por así decirlo, a su aire.
R. No puedo hablar sobre España, pero el miedo ha crecido exponencialmente en los Estados Unidos. Si ves la CNN o canales de 24 horas parece que están secuestrando a un niño en cada esquina cuando en realidad el número de raptos ha decrecido en los últimos años. Muchos padres quieren proteger a sus hijos con las mejores intenciones. Pero inintencionadamente alimentamos un riesgo mayor en el futuro. Los niños que se caen, que se embarran o que juegan en el campo estarán mejor capacitados para lidiar con la vida cuando crezcan.

P. ¿Qué pueden hacer los padres para avivar esta relación?
R. [Risas] Tengo un libro entero sobre ello. Hay cosas simples y efectivas. Así como apuntamos en el calendario el partido de fútbol de nuestros hijos, también podemos apuntar eventos naturales: un paseo, una excursión. Y ayuda no suponer que, como padre o madre, uno sabe todo sobre la naturaleza. A veces es mejor no saber mucho y experimentar algo por primera vez con tu hija. Recordemos que hoy hay al menos una o dos generaciones que han tenido muy poca vida natural. El sentido de descubrimiento compartido y de maravilla es increíblemente importante.

P. ¿Y un director de colegio?
R. Asegurarse de que los alumnos dispongan de un espacio verde tranquilo y cercano. Un jardín, un huerto de verduras, un lugar donde observar cómo las mariposas polinizan. Fomentar la vida silvestre en los terrenos de la escuela. Disponer también lugares de este tipo dentro del propio centro. Parte de esto tiene que ver con la arquitectura y el uso del llamado diseño biofílico. Podemos construir aulas y pasillos entremezclados con elementos naturales, un modelo con el que se ha probado que el rendimiento escolar aumenta y disminuyen las enfermedades. Tan solo la presencia de luz natural puede elevar las tasas de éxito escolar.

P. Usted habla de que hemos dado por supuesto el vínculo con la tierra, de que lo hemos entendido como algo sin fecha de caducidad. ¿Qué ha pasado?
R. Con especial intensidad en la infancia, nunca en nuestra historia una especie había estado tan desconectada de lo natural. Algunas de las causas son el mal diseño urbano, la desaparición de especies de animales, plantas y hábitats y el miedo de padres y madres a dejar que sus hijos jueguen solos por ahí. Pero el factor principal es la popularización de la tecnología.

P. ¿Cómo gestionar su uso?
R. La respuesta es que es difícil. Le cuento una historia. Una vez, en Cleveland, en un campamento de verano, el director se me acercó y me enseñó una foto en su teléfono. Era la imagen de un libro que un niño se había dejado olvidado. Al abrirlo vieron que el niño había tallado las páginas exactamente con la forma de un iPhone. El chico había pasado todo el tiempo en el campamento, al aire libre, presuntamente leyendo. Pero en realidad, de una manera figurada, había estado mirando un iPhone

No soy ni mucho menos un ludita. No es el divorcio de la tecnología lo que va a funcionar. De hecho, se me ocurren maneras de conjugarla con la experiencia natural. No hablo de apps que digan qué especie es una u otra. Hablo, por ejemplo, de algo tan simple como hacer fotos con el móvil. Yo hago muchas fotos y tiendo a mirar con más cuidado, a poner más atención en lo que me rodea.

P. Si un niño o niña no tiene un contacto significativo con la naturaleza, ¿desarrollará cuando crezca conciencia ambiental? ¿Se preocupará por cosas como el cambio climático?
R. Es una cuestión interesante. Cuanto más tecnológicas se vuelven nuestras vidas, más naturaleza necesitamos en la ecuación. Es un asunto de tiempo y dinero. Por ejemplo, si una escuela invierte X dólares en ordenadores y sistemas de realidad virtual, tendría que invertir al menos otros X en potenciar experiencias reales en el mundo real, particularmente en el mundo natural. Si hacemos esto los niños estarán bien. Es un tema de equilibrio, no de prohibición.

P. ¿Qué traje se pondría usted para hablarle a un niño sobre lo que le sucede al planeta?
R. David Sobel, que estudia el papel de la naturaleza en la educación, tiene un término que él llama ecofobia. Ocurre cuando les decimos demasiado pronto a los niños que el mundo está llegando a su fin, o cuando reciben demasiado pronto el mensaje sobre el cambio climático, sobre la contaminación, sobre el reciclaje. Esto no puede suceder antes de que experimenten la naturaleza para bien y por ellos mismos. Si pasa, estaremos abonando el terreno para crear adultos disociados de su entorno porque la idea les resulta demasiado dolorosa. Mientras la naturaleza sea una abstracción los niños seguirán divirtiéndose con ella. Hay estudios que muestran que los ciudadanos con una ética ambiental desarrollada tuvieron algún tipo de epifanía natural cuando eran niños.

P. ¿Somos entonces demasiado apocalípticos?
R. En Estados Unidos existe una cosa que se llama trampa distópica. En general, cuando una persona piensa en el futuro evoca inmediatamente un universo parecido al que se nos muestra en Mad Max, Blade Runner, Los juegos del hambre... Inmediatamente. ¿Qué le pasa a una cultura que tiene tanta dificultad para conjurar imágenes bonitas del futuro?

P. ¿Qué opina de la palabra sostenibilidad?
R. Sostener dice en el fondo que las cosas seguirán así, que no empeorarán demasiado. La palabra no es suficiente para hablar del futuro. Tenemos que hablar de escuelas ricas en naturaleza, de barrios ricos en naturaleza, de una civilización rica en naturaleza. Cuando interpelas en estos términos a la sociedad, la gente visualiza con mayor facilidad imágenes concretas de cómo ayudar, de cómo implicarse.

P. En 2050 el 70% de la población vivirá en grandes ciudades...
R. Y desde 2008 más personas viven en las urbes que en el campo. Una de dos: o seguimos perdiendo la conexión con el mundo natural o concebimos un nuevo tipo de ciudad, una que sirva de motor para la biodiversidad. Para bien no solo de nuestros propios hijos, sino también para los hijos de todas las especies del planeta.

https://elpais.com/economia/2018/06/06/actualidad/1528296477_952422.html?rel=lom

viernes, 21 de septiembre de 2018

_- Los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir, pero toca reflexionar si es ético hacerlo sobre la muerte de miles de civiles. Sobrevivir gracias a la muerte.

_- Finalmente el Ministerio de Defensa ha autorizado el envío a Arabia Saudí del cargamento de 400 bombas de precisión láser paralizado por Margarita Robles la pasada semana. El gobierno saudí amenazó con suspender a su vez la compra a España de cinco corbetas por valor de 1.813 millones de euros, de llevarse a cabo la suspensión de contrato anunciada por la ministra. Este contrato, según la empresa pública encargada de la construcción, Navantia, generaría cerca de 6.000 puestos de trabajos, entre directos e indirectos. El asunto ha provocado un interesante debate entre intereses y valores enfrentados. Por un lado, trabajadores que veían peligrar sus empleos y que se vieron apoyados por diferentes políticos, especialmente por el alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, quien afirmó: “el contrato (de Navantia con Arabia Saudí) me parece necesario. Significa trabajo y nosotros somos constructores de barcos, lo hemos hecho desde la época de los fenicios. En Arabia Saudí los derechos humanos no son respetados y estoy en contra de eso, pero mientras, ¿qué comemos? Hoy en día soy alcalde de esta ciudad y la responsabilidad es mirar por el interés de sus vecinos y la construcción de los barcos no va a acabar con la guerra en Yemen. Si no los hacemos nosotros, los harán otros”.

Expuesto lo anterior debemos de contemplar algunos datos necesarios para comprender la situación.
El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí atacó desde el aire a las milicias de los hutíes en Yemen, uno de los países más pobres de Oriente Medio. Era el inicio de la guerra que, desde entonces, golpea a la población del país árabe. Los saudís quieren derrocar a los rebeldes hutíes, de religión chiíta, que llegaron al poder de Yemen a principios de 2015. A diferencia del gobierno anterior de Yemen, el gobierno hutí se alinearía con Irán, Rusia o China, algo intolerable para Arabia Saudí y Estados Unidos. Por ello, en 2015, armas valoradas en casi 546 millones de euros salieron de las fronteras españolas con destino a Arabia Saudí, un 46% más que en 2014.

El mismo año en que comenzó la guerra de Yemen, el Gobierno del Partido Popular autorizó contratos para vender, durante los años siguientes, armamento valorado en 584 millones de euros a esta monarquía del Golfo. Entre los tipos de armas que España permitió exportar al país saudí había rifles, obuses, municiones, torpedos, misiles. Entre ellas estaban las 400 bombas de precisión láser cuya venta se planteó frenar por el Ejecutivo de Sánchez ante el riesgo de que pudieran utilizarse para bombardear Yemen. Las bombas que vamos a vender a Arabia Saudí son similares a las que en 2015, les vendió la Administración de Obama: 4.000 bombas GBU-12 Paveway II. Trump, por su parte, prometió vender 104.000 bombas guiadas a los saudíes.

Uno de los motivos por los que el Gobierno de Pedro Sánchez anunció que revisaría las condiciones de venta de armamento español a los países de la coalición fue que, pocos días antes de esa decisión, el 9 de agosto de 2018, un proyectil lanzado por la coalición liderada por Arabia Saudí cayó sobre un grupo de niños que viajaba en autobús escolar al norte de Yemen. Al menos 40 menores murieron en el ataque.

Amnistía Internacional ha documentado más de 36 bombardeos que “podrían constituir” violaciones y crímenes en virtud del derecho internacional. Las bodas, funerales, los mercados y los centros médicos son algunos de los objetivos de los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen. El 23 de abril la aviación saudí bombardeó la celebración de una boda en la provincia yemení de Haya, 33 personas fallecieron y 41 resultaron heridas a causa del ataque, cuyo objetivo fueron las tiendas de invitados. Una imagen difundida por medios locales permitió identificar el origen de la munición utilizada en el ataque. Se trataba de los restos de una bomba guiada por láser GBU-12 Paveway II, fabricada por la empresa norteamericana Raytheon. Estos son ejemplos de la “utilidad” y “eficacia” de las bombas que venderemos a Arabia Saudí.

Desde el inicio del conflicto, según datos de Naciones Unidas, 6.660 civiles han muerto y 10.563 han resultado heridos, aunque “la cifra real es probablemente significativamente más alta”, reiteran los expertos. Las fuerzas saudíes también han cometido “tratos crueles y tortura, actos denigrantes, violaciones y al reclutamiento de niños menores de 15 años o haberlos utilizado como parte activa en las hostilidades”, según la ONU. Un total de 2,3 millones se han desplazado internamente a causa de la violencia.

En cuanto a las corbetas que estamos fabricando para los saudíes, que nadie imagine que son unos pacíficos barcos civiles. Se trata de buques de guerra que, en el mejor de los casos, sirven, según denuncian las ONG’s, para mantener el bloqueo naval que impide a Yemen la llegada de la ayuda humanitaria.

En esas corbetas se transportan helicópteros artillados (NH-90, AB-212, AB-412 o Eurocopter AS-565) y hasta dos embarcaciones semirrígidas de 5,5 metros de eslora cada una, lo que permite realizar acciones de asalto. Al tratarse de un buque de guerra, puede incorporar varios cañones de hasta 76 mm y sistemas de misiles SAM y SSM, así como dos lanzadores triples de torpedos.

Por supuesto que los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir. Pero visto la anterior, toca reflexionar si es ético sostener esa manutención en la muerte de miles de civiles por el ejército de una monarquía absolutista. Sentencias del tipo de “si no las vendemos nosotros se las venderán otros” o “mi responsabilidad es mirar por el interés de mis vecinos como alcalde”, como han dicho los sindicatos y el alcalde de Cádiz, son razonamientos inmorales e incluso xenófobos. Recuerda ese argumento de la ultraderecha de que los que importan son los españoles y no los seres humanos. ¿A Kichi le importan los gaditanos (mejor dicho, su puesto de trabajo) y no los seres humanos no gaditanos? ¿De verdad el sindicalismo español no sabe ni de internacionalismo, ni de derechos humanos, ni de solidaridad hasta el punto de interesarse solo por los empleos de su empresa? Hubo un tiempo en que trabajadores de Europa se negaban a trabajar en las industrias que vendían armamento al bando golpista de Franco. Es evidente que todos los que defendemos el fin de la venta de armas a Arabia Saudí o cualquier otra dictadura debemos pensar en una alternativa para esos trabajadores, como desde el ecologismo la planteábamos para los mineros del carbón u otras reconversiones industriales que hubo en España. Algunas veces me parece estar viendo la película El Verdugo, de Berlanga, donde el protagonista plantea que lo suyo es solo un trabajo que, además, quiere que herede su hijo. Porque si se trata de mantener de puestos de trabajo y mantener a tus hijos a costa de cualquier cosa, también el ladrón de bancos o el torturador (menos mal que alguien asumió perder un puesto de trabajo cuando se jubiló Billy el Niño) deberían mantenerse. La humanidad ha mejorado cuando los principios éticos y los derechos humanos se han puesto por delante de cuestiones particulares como el empleo de algunos, es el caso de la prohibición de las bombas de racimo o las minas antipersona, o el embargo a la Sudáfrica del apartheid. Es indiscutible que, en todos esos casos, se perdieron muchos puestos de trabajo, pero se entendió que había un motivo mayor.

Del mismo modo, países como Alemania, Bélgica, Holanda o Noruega ya no autorizan ni exportan armas que se puedan utilizar en el conflicto de Yemen, siguiendo directrices de la ONU y el Parlamento Europeo.

Lo preocupante es que España vive un boom en la venta de armas al mundo como nunca antes en su historia. Los millones de euros facturados entre el 2015 y 2017 han convertido a España en uno de los mayores proveedores mundiales de armas a Arabia Saudí. En estos años, ha ocupado el cuarto puesto en la lista de los principales exportadores de armas a la monarquía del Golfo, y ha conseguido posicionarse como el séptimo país del planeta que más comercializa armamentos y material bélico. Quizás lo que está haciendo la industria militar española es aprovecharse de que otros países sí tienen escrúpulos para apropiarnos de ese mercado.

Existe otro detalle todavía mucho más preocupante, como señala Pere Ortega, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Navantia, empresa pública propiedad del Estado, es una empresa donde su cuenta de resultados siempre ha sido negativa. En 2016 se perdieron 230 millones, y en los últimos diez años 730 millones de euros. Y si pierde dinero es porque los costes de producción de sus buques son superiores al valor de su venta. Por tanto, las cinco corbetas que se venderán a Arabia Saudí por 1.800 millones para cubrir sus costes de producción deberían tener un valor más elevado. Las pérdidas se subsanan con recursos del Estado, es decir, ni Navantia ni los españoles ganamos dinero vendiendo esas armas a los saudíes, al contrario, se las vendemos por debajo de su coste, estamos subvencionando las armas con las que Arabia Saudí masacra en Yemen o impiden la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a una población donde se calcula que siete millones de personas están al borde de la inanición. Este es otro argumento para ir trabajando en una alternativa a los trabajadores de Navantia. Como señala Ortega, los sindicatos de Navantia, el ayuntamiento de Cádiz, el Gobierno de Andalucía y el Gobierno del Estado no se han puesto a investigar y diseñar un plan de conversión de esa naviera. No se ha buscado la complicidad de colegios profesionales de ingenieros, de asociaciones profesionales y de empresarios para llevar un plan de revitalización de la zona. Y seguro que es posible una reindustrialización y puesta en marcha de nuevos servicios en toda la bahía de Cádiz para limitar el impacto negativo de una conversión industrial de Navantia. Según Ortega, ese es el único camino para una empresa, que todos los años pierde dinero y cuyos puestos de trabajo son ineficientes por lo que valdría más la pena estudiar su conversión del ámbito militar y pasar a producir bienes y servicios de carácter civil que, cuando menos, no producirían ese desgarro moral, que es vender armas para la guerra.

Es curioso como, desde el poder, se apoyan unas causas de defensa de puestos de trabajo y no otras. Paradójicamente la mayoría no sabe que España está perdiendo dinero y puestos de trabajo por apoyar las sanciones a Rusia e Irán propuestas por Estados Unidos, puesto que se está bloqueando importantes ventas a esos países, sobre todo de productos agrícolas, sin que ni medios ni gobernantes hayan protestado o al menos reconocido. Países que, por cierto que no están bombardeando a nadie.

La sociedad española en general debe hacer suyo el problema de los puestos de trabajo de Navantia, pero también los trabajadores y sus familias deben hacer suyo el drama de la muerte de miles de personas por las armas que ellos fabrican. Esa es la solidaridad que nos hace humanos.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es ‘Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación’ (Akal, 2016)

Fuente:

http://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2018/09/16/sobrevivir-gracias-a-la-muerte/

domingo, 5 de noviembre de 2017

El héroe de tu infancia. Los cuentos despertaron en nuestra niñez la imaginación, la creatividad y la fantasía. ¿Por qué no volver a ellos para adentrarnos en nuevos desafíos?

Érase una vez…
Cuando oímos estas palabras, algo se despierta en nuestro interior. Una conexión con aquellas ganas de saber qué pasará, a qué desafíos tendrán que enfrentarse los protagonistas. Pero hay más. También conectamos con la infancia, cuando conseguimos crecer más que en cualquier otra etapa de nuestra vida. Era un tiempo en el que teníamos expectativas, todo estaba por hacer y nada de lo que queríamos parecía imposible. Poco a poco, sin grandes lecciones, sino a través de la emoción de las aventuras, fuimos capaces por primera vez de experimentar los grandes sentimientos que nos definen como personas: justicia, valentía, lealtad, heroísmo, amor…

Con estos compañeros fuimos capaces de interiorizar valores positivos. A fuerza de querer actuar como ellos, algo de su esencia nos ayudó a formarnos. Porque, tal y como asegura Bruno Bettelheim, autor de Psicoanálisis de los cuentos de hadas, el relato infantil “al mismo tiempo que divierte al niño, le ayuda a comprenderse y alienta el desarrollo de su personalidad. Le brinda significados a diferentes niveles y enriquece su existencia de muy distintas maneras”. El famoso psiquiatra infantil nos advierte de la importancia de los cuentos de hadas en la educación, ya que ejercen una función liberadora a la vez que forman nuestra mentalidad, proporcionándonos herramientas morales, emocionales y relacionales. Es decir, ese equipo de supervivencia que necesitábamos para enfrentarnos al mundo y sus desafíos.

Si es así, ¿por qué no recuperarlos? ¿Por qué no regresar a ellos para seguir creciendo? Si lo hacemos, seguro que nos sorprenderemos y descubriremos que, como afirma G. K. Chesterton, “los cuentos de hadas son más que reales; no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos enseñan que se puede vencer a los dragones”. ¿Y quién no tiene dragones en su vida para vencer?

Joseph Campbell, en su libro El héroe de las mil caras, describió la estructura narrativa de los cuentos populares y de toda narración épica. Según el mitógrafo norteamericano, puede variar la historia, los personajes y las circunstancias, pero el esqueleto sigue siendo el mismo. Da igual que se trate de las aventuras de Simbad el Marino, o de Pinocho, o de Blancanieves; todos tienen los elementos e ingredientes del esquema de Campbell, conocido como el viaje del héroe. Y no solo ellos. Incluso La guerra de las galaxias los tiene. Y es que George Lucas fue el primer autor en reconocer que se había basado en el viaje del héroe para crear, en 1974, la más famosa saga de la historia del cine. Y en parte fue gracias a este esquema que Lucas consiguió realizar lo que muchos analistas reconocen como el cuento de hadas de nuestros días. Una narración que ha cautivado a niños de cualquier edad y que, como las grandes historias, tiene una frase mágica de entrada, que en este caso no es “Érase una vez…”, sino “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”.

Así, teniendo presente la estructura del héroe, podemos usarla a nuestro favor. Podemos ver por las fases por las que debe pasar todo protagonista de un cuento que merezca la pena ser contado. Tal vez no habrá emperadores galácticos ni brujas que se miran al espejo preguntándose quién es la más bonita del reino, pero habrá un desafío que nos preocupa, que nos paraliza, que nos impide avanzar. Un villano, pero en forma de jefe, de falso amigo, de relación tóxica, de nuevo negocio… Y sea como sea, deberemos emprender este viaje, no renunciar a la aventura que nos propone la vida y convertirnos en el héroe de nuestra propia existencia. Es decir, estar más cerca de la persona que queríamos ser cuando escuchábamos esas historias antes de ir a dormir.

• El mundo ordinario.
Así empieza el esquema del viaje del héroe de Campbell; es decir, con nuestra vida tal y como es antes de emprender nuestra búsqueda. La realidad en la que estamos y de la que nos va a costar salir. Nos sentimos, a pesar de todo, cómodos y seguros. Es lo conocido y rutinario.

• La llamada de la aventura.
Es cuando nos damos cuenta de que en nuestro tranquilo mundo hay algo que ya no funciona. Algo se ha colado en la tranquilidad del día a día. Se empieza a plantear un desafío, un reto, una aventura. Puede ser, por ejemplo, que, sin saber muy bien por qué, empecemos a no sentirnos realizados en nuestro trabajo o consideremos la necesidad de más responsabilidades y nuevos horizontes profesionales. O que aparezca una nueva vocación en nuestro interior, o las ganas de cambiar de sector. Cualquier cosa que avecine nubes en el despejado cielo de nuestro día a día. Cada uno tendrá su llamada y cada uno sabrá que no es algo pasajero, una incomodidad que se despejará sola. Es algo que reconocemos como que necesitamos probar.

• El rechazo.
Intentamos convencernos de que se trata de nubes de paso. En esta etapa aparecen pensamientos del tipo “Estoy bien en mi trabajo, cobro un buen sueldo y tengo un horario cómodo”, “Esto no va conmigo, yo ya no tengo edad”, “A mí no me pasan estas cosas”. Seguro que todos hemos tenido esos pensamientos que pretenden salvar nuestro mundo ordinario. Nos resistimos a abandonar nuestra zona de comodidad porque tenemos miedo a lo desconocido.

• Maestro, mentor o ayuda sobrenatural.
Aquí, en este punto de la historia, aparece el maestro. Puede tener muchas formas. A veces es simplemente una influencia positiva que da alas a nuestros sueños. Puede tratarse de un business angel, en el caso de un emprendedor, o de un head hunter, si estamos buscando trabajo. O de un amigo que nos brinda un buen consejo. Puede tener forma, incluso, de “ayuda sobrenatural”, que llevado fuera del cine debemos entenderlo como aquel cúmulo de casualidades inexplicables que ocurren cuando estamos en la fase de búsqueda.

• Cruzar el umbral.
En las cinco anteriores etapas aún nos encontramos, según el esquema de Campbell, en nuestro mundo ordinario. Ahora sí. Decidimos cruzar. Salir de nuestra zona de comodidad. Hemos aceptado esa llamada que ha crecido en nuestro interior, ya sea perseguir esa vocación, o presentarnos a esa oposición, o aspirar a ese ascenso, o lanzarnos a esa relación amorosa que nos atemorizaba. Da igual. Lo cierto es que hemos decidido cruzar el umbral y adentrarnos en un nuevo mundo.

• Pruebas, aliados y enemigos.
Imaginemos que hemos decidido convertirnos en emprendedores. Aquí, en este punto, aparecen las primeras pruebas, conocemos a gente que se convierte en nuevos amigos, en inesperados compañeros del viaje. Pero todo tiene su reverso, así que también conoceremos enemigos y adversarios. Aparecerán nuevos problemas que requerirán de nuevas soluciones.

• Acercamiento.
Las nuevas circunstancias y las cosas que ya hemos vivido consiguen que estrechemos lazos con nuestros nuevos aliados. Crecemos con ellos, compartimos momentos de aprendizaje y vulnerabilidad. Poco a poco nos vamos sintiendo preparados para afrontar los desafíos que se presentan en el horizonte. Y, sobre todo, para la primera gran prueba del viaje. Todo ha sido una preparación que nos lleva hasta el próximo punto de nuestra propia historia.

• La gran prueba.
Es ese momento para el que nos hemos estado preparando. Es esa presentación a unos inversores, es ese leer el primer capítulo de la novela delante de nuestros compañeros de taller literario, es lo que sea, pero es una prueba que nos enfrentará a nuestros propios miedos y a nosotros mismos.

• Tesoro.
Nos hemos enfrentado a la gran prueba y a nosotros mismos, y salimos reforzados y recompensados. Conseguimos algo importante, un tesoro personal que nos indica que estamos avanzando. Ya no somos los mismos que decidieron abandonar la zona de confort. Podría parecer que aquí acaba la aventura. Pero no es así. Aún faltan tres pasos para completar nuestro viaje.

• Regreso.
Hay un momento en el que deberemos regresar a nuestro mundo ordinario e incorporar nuestras nuevas vivencias en él. En el camino de vuelta nos encontraremos con nuevos desafíos y una prueba final que nos hará dudar. Es el primer fracaso. Una derrota que hará que nos tambaleemos.

• Resurrección del héroe.
El héroe que hemos despertado en nosotros saldrá victorioso de la última gran prueba. Es la victoria final. Esto no significa que no habrá más derrotas, más piedras en el camino o más dificultades. Significa que ya tenemos las herramientas necesarias para seguir avanzando, que ya hemos incorporado todo lo necesario para que miremos los desafíos con confianza. Hemos ampliado nuestra área de comodidad.

• Regreso con el elixir.
Volvemos a nuestro mundo ordinario. Ya no somos los mismos. Ahora debemos compartir con los demás todo lo que hemos aprendido. Porque no hay mejor manera de seguir aprendiendo que enseñar a los demás lo que ya sabemos.

PARA SABER MÁS
El héroe de tu infancia ANNA PARINI

Libros
El héroe de las mil caras Joseph Campbell (Fondo de Cultura Económica)
En él descubriremos el viaje del héroe y cómo este esquema subyace en los relatos épicos de las más diversas culturas.

Psicoanálisis de los cuentos de hadas Bruno Bettelheim (Planeta)
Es una obra que nos revelará la importancia que tienen los cuentos populares en el desarrollo del niño y, por extensión, de nosotros mismos.

Fábulas de Esopo (Anaya)
Tenemos una buena manera de reconectar con aquello que escuchábamos en nuestra infancia y sacar nuevas lecciones para nuestro día a día.

https://elpais.com/elpais/2015/11/04/eps/1446649030_381033.html

domingo, 20 de agosto de 2017

Día internacional la felicidad: aprender a ser felices desde la infancia. Educar niños dichosos ayuda a mantener una perspectiva optimista y esperanzadora a lo largo de la vida.


Dia internacional de la felicidad
Cuenta el psiquiatra Luis Rojas Marcos una anécdota que relató en su momento el propio Charles Darwin sobre la felicidad. Según señaló el naturalista, un día le preguntó a un pequeño de unos cuatro años qué significaba para él ser feliz. El niño le respondió: “hablar, reírme y dar besos”. Una sensación o emoción a la que Naciones Unidas (ONU) decidió dedicar, en 2013, un Día Internacional como reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas de todo el mundo. La fecha elegida es este lunes 20 de marzo.


Medir la felicidad no resulta nada sencillo. En 2015, la Jacobs Foundation presentó el estudio Children´s World. Los investigadores de la fundación intentaron diseñar un "mapa de la felicidad" y para lograrlo hablaron con 53.000 niños de 15 países con el fin de averiguar lo que piensan sobre sus familias, derechos, vida escolar y aficiones. El objetivo del proyecto era conocer cómo mejorar el bienestar de los pequeños mediante la concienciación de los propios niños, sus padres y sus comunidades, pero también entre los líderes de opinión, los políticos, los profesionales y el público, en general.

El estudio se sumó a uno realizado previamente por Unicef y supuso un cambio de paradigma: por primera vez se preguntaba directamente a los niños y se les daba voz. Una de las conclusiones que se extrajo en relación con nuestro país es que los niños y niñas españoles eran los terceros del mundo que se mostraban más satisfechos con su vida.

Rojas Marcos, quien compagina su labor académica como profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York con la gestión, como director ejecutivo, de Médicos Afiliados de Nueva York, señala que cada persona entiende la felicidad a su manera. “Hay personas que la definen como una emoción intensa que les invade súbitamente, como cuando se enamoran o conectan íntimamente con personas muy queridas. Para otras”, añade el prestigioso psiquiatra, “supone un estado de éxtasis ante una imagen bella o una melodía que les llega al alma. Algunos describen la dicha con ejemplos de situaciones en las que se sienten triunfantes al haber conseguido una meta muy deseada. Para muchos, entre los que me incluyo, la felicidad es un sentimiento placentero y apacible de satisfacción con la vida en general, que alimenta el gusto por la vida y la idea de que vivir merece la pena. La verdad es que, aunque no nos pongamos de acuerdo a la hora de definir la felicidad, todos la reconocemos cuando la sentimos”, concluye Rojas Marcos.

Alcanzar la tan soñada felicidad parece que se encuentra estrechamente relacionada con nuestro ADN, según estudios recientes. Las investigaciones llevadas a cabo evidencian que en nuestro material genético existe una explicación a la clasificación mundial de percepción subjetiva de la felicidad. La clave se encontraría en el denominado “gen de la felicidad”, correspondiente al alelo -una de las formas alternativas que puede tener un mismo gen que se diferencian en su secuencia- A de la amida hidrolasa de ácidos grasos. Esta variante del gen frena la degradación química de la anandamida, un cannabinoide endógeno que aumenta las sensaciones placenteras y reduce la percepción del dolor.

Las conclusiones del estudio son compartidas por Rojas Marcos, pues opina que “todos venimos al mundo equipados con genes que nos impulsan a perseguir aquello que nos hace felices. El medio familiar y social en el que nos desarrollamos moldea este equipaje genético. Sin duda, los avatares diarios y la calidad de nuestras relaciones pueden fortalecer o debilitar nuestra tendencia innata hacia la felicidad. Padres y cuidadores pueden contribuir a fomentar la alegría y la autoestima saludable que son pilares de la felicidad de los pequeños y facilitar actividades gratificantes que propicien los estados de ánimo placenteros. A fin de cuentas”, subraya Rojas Marcos, “no solo nacemos, también nos hacemos y aprendemos”.

¿Puede ser la felicidad objeto de aprendizaje durante la infancia? Según Luis Pedreira Massa, psiquiatra de la Unidad de Trastornos Mentales de la Infancia, Adolescencia y Adulto-Joven del Hospital La Luz, la felicidad no es materia de aprendizaje por parte de los niños y niñas; muy al contrario, es de vivencia y de experiencias placenteras. Pedreira indica que, “más que aprender, la felicidad se vivencia y, sobre todo, se consigue si las interacciones que los niños y jóvenes realizan son placenteras y contienen seguridad y asertividad”. En su opinión, “la crítica, en caso de existir, debe ser positiva, teniendo una vía de salida y de acompañamiento por parte del adulto de referencia”.

Por su parte, la jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, Montserrat Graell, sostiene que los niños pueden alcanzar la felicidad “mediante una crianza afectiva y una adecuada educación”. Asimismo, Graell destaca la necesidad de que los padres dispongan a sus hijos hacia la felicidad, “promoviendo progresivamente su autonomía y, especialmente, la seguridad en sí mismos. Además de estimularles un comportamiento empático y solidario para conseguir establecer relaciones sociales de calidad”.

Aunque los especialistas aseguran que una infancia feliz no garantiza mantener este estado de satisfacción y bienestar para siempre, sí es un soporte básico en la preparación para afrontar las otras etapas de la vida. Para Rojas Marcos, autor de libros como “Nuestra felicidad”, “La fuerza del Optimismo” o “La autoestima”, disfrutar de una infancia feliz ayuda a mantener una perspectiva optimista y esperanzadora, todos ellos factores que, según el conocido psiquiatra, “fortalecen nuestra capacidad de adaptación, nuestra confianza y vigoriza esa mezcla natural de resistencia y flexibilidad que hoy llamamos resiliencia, y que nos ayuda a superar adversidades”. Unos elementos que, en su opinión, pueden hacer que los niños y niñas de hoy se conviertan en “hombres y mujeres flexibles que se adapten a los cambios y vicisitudes que les plantee el paso por el mundo, y acepten las reglas imperfectas del juego de la vida sin amargarse”

https://elpais.com/elpais/2017/03/20/mamas_papas/1489997531_166770.html

martes, 15 de agosto de 2017

_- Cómo ayudar a los niños a superar la muerte de una mascota

_- El fallecimiento de una mascota a menudo es la primera experiencia que un niño tiene con la muerte. Entender las formas únicas en que los niños ven a sus mascotas y responden a su muerte puede ayudar a los padres a facilitar el proceso del duelo.

Joshua Russell, profesor asistente de ciencias ambientales en el Canisius College de Búfalo, Nueva York, quien ha estudiado los efectos de la muerte de mascotas en niños, explicó que, para muchos de ellos, las mascotas son más que solo animales. “Muchos niños describen a sus mascotas como hermanos o mejores amigos con quienes tienen fuertes conexiones”, dijo.

En un estudio de 12 niños cuyas edades oscilan entre los 6 y los 13 años y que habían perdido una mascota, publicado en la revista Environmental Education Research, Russell halló que incluso años después de la muerte de la mascota, algunos niños todavía describían la pérdida como “el peor día de mi vida”.

También descubrió que a los niños se les ocurren maneras únicas de racionalizar el deceso de su mascota y que la forma en que muere una mascota influye en cómo los niños manejan el duelo.

Al igual que los adultos, los niños tienden a aceptar más fácilmente la muerte de su mascota cuando era esperada. Por ejemplo, los niños del estudio resultaban menos afectados cuando sabían de antemano que el animal tendría una vida corta. Parecían saber que un pez o un hámster, por ejemplo, no vivirían tanto como un perro o un gato. Cuando un animal estaba enfermo, generalmente aceptaban que la eutanasia aliviaba el sufrimiento de la mascota. Si un animal tiene una enfermedad terminal, los padres pueden ayudar a preparar al niño hablando de la pérdida inminente, así como de los sentimientos de tristeza que evocará.

Sin embargo, cuando las mascotas mueren de forma trágica e inesperada, la pérdida es más difícil para el niño. “Cuando una mascota muere repentinamente, enfatiza lo imprevisible que es el mundo. Les dice a los niños que las personas y los animales que aman pueden morir sin previo aviso”, dijo Abigail Marks, psicóloga clínica de San Francisco especializada en el duelo infantil.

Desde luego, la edad del niño y el nivel de desarrollo afectan cómo entiende la muerte y el dolor de un niño es notorio de maneras muy distintas al de un adulto. Los niños no siempre lloran ni muestran emoción inmediatamente. Pero esto no significa que no estén profundamente afectados por la pérdida.

“Los niños menores de cinco años tendrán dificultades para entender que la mascota se ha ido para siempre porque les es difícil captar el concepto de la muerte”, dijo Jessica Harvey, psicoterapeuta de San Francisco especializada en el duelo por la muerte de mascotas.

Una forma en que los niños pequeños pueden expresar su pena es a través del juego. Después de la pérdida de una mascota, pueden fingir, por ejemplo, que un gato o un perro de peluche se enfermó y falleció. Los padres pueden ayudar a sus hijos a través del proceso de duelo participando activamente en este tipo de juegos imaginarios.

Leer libros acerca de la muerte de mascotas apropiados según la edad también puede ser útil. Goodbye, Brecken de David Lupton, es un ejemplo de lectura para niños de entre 4 y 8 años.

Los niños en edad escolar a menudo tienen preguntas acerca de la muerte del animal, y el diálogo que se produce a raíz de ellas puede abrir conversaciones más amplias sobre el amor, la pérdida y lo que sucede después de morir. Cuando se habla con un niño en edad escolar sobre la muerte de una mascota, Marks recomienda ser honesto acerca de lo que sucedió. Hacerlo le permite saber al niño que no es un tabú hablar de la muerte o de sentimientos dolorosos, lo cual puede sentar las bases para procesar otros tipos de pérdidas en el futuro. Los padres también deben validar cualquier emoción que surja cuando el niño está de luto.

La Dra. Marks dijo que el dolor de un niño se iría y vendría; puede llorar un minuto y luego volver a jugar o hablar de otras cosas al minuto siguiente. Los padres deben estar más preocupados si un niño tiene pesadillas, mayor ansiedad o dificultad para dormir. Si esos síntomas persisten, la orientación psicológica puede ayudar.

Marks dijo que también es importante que los padres sigan el hilo de conversación de su hijo. “Si están preguntando acerca de los detalles de la muerte de la mascota, es una señal de que quieren hablar de eso”, dijo. “Están buscando tu consuelo”.

Para muchos niños, también es importante tener un ritual de despedida. “Los rituales en torno a la muerte son algunas de las formas más significativas que tenemos de reconocer la vida de alguien, pero estas ceremonias no están definidas socialmente para la muerte de mascotas”, dijo Marks. Las familias pueden crear sus propios rituales, como tener un pequeño funeral, dispersar las cenizas de la mascota, plantar un árbol para recordarlo o crear un álbum de fotos.

“Esa es una forma de procesar la pérdida y honrar el lugar que tenía la mascota en tu familia”, dijo Marks.

https://www.nytimes.com/es/2017/06/12/mascota-muerte-ayuda/

viernes, 28 de octubre de 2016

Niños esclavos


Leí Germinal de Zola a los catorce o quince años y recordé, antes incluso de haberla leído, aquella frase de Karl Marx que Gamoneda citaba en un poema extraordinario: “La vergüenza es un sentimiento revolucionario”. El libro, publicado en 1885, narra las causas, el desarrollo y el fracaso de una huelga de mineros en una zona del norte de Francia, y levantó una ola de indignación que se repite a cada nueva lectura. Zola muestra el capitalismo en su naciente y salvaje esplendor: ancianos famélicos, niños de nueve años empujando vagonetas, mujeres convertidas en bestias de carga, hombres exiliados de la humanidad a fuerza de fatiga, de latigazos y de hambre. Germinal debería ser de lectura obligatoria en colegios, institutos y universidades, pero los niños de hoy están muy ocupados eligiendo entre la carrera de camarero y la de empresariales.

La BBC acaba de emitir un obsceno reportaje de investigación donde abre en canal las entrañas del sistema capitalista: refugiados sirios, muchos de ellos menores de edad, cosiendo en talleres turcos para abastecer las tiendas de Asos y Mark & Spencer. No es nada que no hayamos visto ya, en la India, en Bangladesh, en Brasil, en tantos talleres de explotación infantil donde los responsables de Inditex siempre nos aseguran que no pasa nada. A ellos, desde luego, no se les mueve una ceja. En el reportaje, realizado con cámaras ocultas, los periodistas informan de una lavandería que surte de pantalones vaqueros a Zara y a Mango y donde los operarios -por llamarlos de algún modo- trabajan jornadas extenuantes de doce horas sin ningún tipo de prevención ni medidas de seguridad, expuestos a venenosas sustancias químicas sin llevar siquiera una mascarilla.

Esto se llama libertad de mercado y, por supuesto, tampoco pasa nada. Total, cuando degustamos un chuletón, no pensamos en el dolor y el sufrimiento de la vaca en el matadero, del mismo modo que cuando nos abrigamos con ciertas prendas compradas en Mango o en Zara, no pensamos en el pobre tipo que va a dejarse los ojos abrasados entre vapores letales sino en el dinero que nos estamos ahorrando. La vaca y el esclavo moderno son dos clases de mamíferos inferiores y cada día que pasa lo son más: más mamíferos y más inferiores. En el apartado de derechos y en ciertas cuestiones laborales básicas los jóvenes trabajadores son tan inconscientes como la vaca, mientras que algunos empresarios son más del estilo del lobo.

Los mineros franceses de 1885 tampoco tenían la menor idea de lo que era la lucha sindical y Zola les dio, desde el título al final de la novela, una nota de esperanza. Sin embargo, se equivocó. La conciencia social germinó décadas después, conoció una breve era de prosperidad y hoy día se ha agotado entre manadas de jóvenes rumiantes pastando en los prados neoliberales y muchedumbres de siervos reclutados en las guerras del Tercer Mundo. Nos han dicho mil veces que la sociedad del bienestar no era sostenible, pero lo que no parece muy sostenible son los imperios mercantiles y las grandes fortunas apoyadas en la sangre y el sudor de niños esclavos.

lunes, 15 de agosto de 2016

Neil DeGrasse Tyson: “Es difícil enseñar ciencia a los niños porque los responsables no tienen idea de lo que es”

Cuando tenía siete años, Carl Sagan visitó el Planetario Hayden de Nueva York y quedó impactado. La visión de las estrellas, constelaciones, planetas, cometas y asteroides inflamó de tal forma su imaginación que le hizo tomar la decisión, siendo sólo un niño, de dedicar su vida a la ciencia. 75 años después de aquella visita, cada vez que Neil DeGrasse Tyson atraviesa las puertas del Museo de Historia Natural de Nueva York para acceder a su despacho como director del planetario de la ciudad, seguro que recuerda la imagen de su maestro y mentor. Como si un agujero de gusano -ese monstruo teórico que todo astrofísico quisiera demostrar- doblara el eje temporal, Sagan y DeGrasse dialogan a diario. Profesor y alumno pisan los mismos lugares y sus vidas están conectadas desde que el joven DeGrasse viajara hasta Ithaca para conocer la universidad de Cornell donde deseaba estudiar. Sagan, entonces ya un científico reconocido y una celebridad por sus libros y apariciones en televisión, causó tal impresión en el aspirante a astrofísico que desde aquel día “no sólo supe que quería ser científico, sino el tipo de persona que quería ser”. Finalmente DeGrasse estudió en Harvard, pero de Sagan aprendió el compromiso con todo aquel que esté interesado en la ciencia. Una lección que ha venido aplicando en sus muchos años como profesor universitario y divulgador científico.

DeGrasse Tyson, que tiene voz de cantante de soul y planta de luchador (deporte que practicó en el instituto), nació en el popular barrio del Bronx y no es difícil imaginarle defendiéndose de una banda callejera lanzándoles logaritmos neperianos. Porque, a pesar de su extraordinario expediente académico y sus aportes científicos en el campo de la astrofísica, DeGrasse siempre parecerá un tipo normal. Tal vez de ahí venga su gran éxito como divulgador científico: su capacidad para explicar las cosas más complejas con la sencillez de un conductor de autobús o de un tendero mientras te despacha unas uvas. The New Yorker, rendido a esa familiaridad socarrona del astrónomo, le dedicó un perfil en el que comparaba su estilo con el de su predecesor en la serie Cosmos: “Sagan tenía una gran deferencia hacia la alta cultura: sus comparaciones siempre estaban extraídas de la Historia Antigua y su vocabulario provenía de la literatura. Tyson prefiere referirse a la cultura pop. Pero eso no significa que no tenga gustos sofisticados (…) Posee una biblioteca de libros de ciencia raros y antiguos, que incluye una tercera edición de los Principia de Isaac Newton, que considera el libro más importante que jamás se haya escrito. Pero cuando explica temas de ciencia prefiere ilustrar sus ejemplos con películas como Bichos”.

Tal y como aprendió de Carl Sagan, DeGrasse Tyson continúa comprometido con los jóvenes que desean acercarse a la ciencia. Su carácter y seductora capacidad para brillar en el showbusiness le permite además a expandir este mensaje a cualquier terreno: ha aparecido en un episodio de The Big Band Theory, en películas (como Batman vs Superman o Zoolander 2) y presta su voz a uno de los personajes de Ice Age: el gran cataclismo. Cuando le preguntan cómo hacer para que los niños se enamoren de la ciencia, responde con la ironía que le caracteriza: “Nos pasamos el primer año de la vida de un niño enseñándole a hablar y caminar. Y el resto de sus vidas les decimos que se callen y se estén quietos”. Un consejo que debería hacer reflexionar porque el método científico -les guste o no a esos mayores que prefieren que los niños estén quitecitos- consiste en probar. Probar siempre. Los genios siempre son inquietos.
Edición: Juanlu Ocampos / George Karja Texto: José L. Álvarez Cedena

http://one.elpais.com/neil-degrasse-tyson-dificil-ensenar-ciencia-los-ninos-los-responsables-no-tienen-idea-lo/

viernes, 1 de julio de 2016

4 iniciativas tecnológicas para que los niños jueguen con la ciencia. Redacción BBC Mundo

Hoy día todo está digitalizado. Incluso la ciencia.

Y para los nativos digitales, aprender es, cada vez más, un proceso tecnológico. De hecho, durante los últimos años, varios países de América Latina han enfocado sus esfuerzos es incorporar nuevas tecnologías a sus programas educativos.

Proyectos como el "Plan Ceibal" de Uruguay, "Conectar Igualdad" en Argentina, "Una laptop por alumno" de Perú o "Habilidades digitales para todos" en México, son un buen ejemplo. Y, en todo el mundo, instituciones y gigantes tecnológicos también están desarrollando aplicaciones y programas que permiten hacer de las ciencias un verdadero juego para los niños (y también para algunos adultos). A continuación, te presentamos algunos de ellos.

1. 'Science Journal': el cuaderno científico de Google

Esta aplicación, que Google lanzó hace apenas unas semanas, quiere que los niños aprendan a pensar como si fueran científicos. Se trata de un cuaderno digital que permite hacer "experimentos", midiendo y explorando todo tipo de variables a través de un celular inteligente.

El objetivo, según dijo Google en su blog, es "poner de manifiesto al científico que está dentro de todos nosotros". "Puedes usar los sensores del celular o conectarlo a sensores externos para hacer experimentos con el mundo que te rodea", explicó la compañía en Google Play Store, la página web donde puede descargarse la aplicación. "Organiza tus ideas en proyectos, haz predicciones de qué ocurrirá, toma notas y recoge los datos de varios ensayos. Apunta los resultados y obsérvalos".

"Science Journal es el cuaderno de laboratorio que siempre llevas contigo".

2. 'Space Place': aprende sobre el espacio con la NASA La agencia espacial estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés), cuenta con una aplicación para que los niños aprendan sobre el espacio y la astronomía de forma amena y divertida.

La plataforma, Space Place, está disponible en español y contiene gran cantidad de herramientas audiovisuales, juegos, actividades y "artesanías" que permiten construir mapas topográficos o asteroides comestibles, entre otras muchas cosas. Los usuarios podrán encontrar información sobre fenómenos como la materia oscura, los eclipses, los huracanes y datos sobre la Tierra y otros planetas de nuestro sistema solar.

3. 'NOVA': la revista científica infantil de la UNESCO La revista científica infantil NOVA es un proyecto a cargo de la Comisión Costarricense para la cooperación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).

Se trata de un proyecto audiovisual que incluye cuentos, juegos y otros recursos didácticos para aprender ciencias de forma lúdica.

Los artículos están dirigidos a niños de entre 9 y 15 años. La revista cuenta con índices como salud o educación ambiental, entre otros.

Es, según sus creadores, "un lugar para divertirse y aprender".

El objetivo principal es "divertir a la niñez y a la juventud mientras aprenden acerca de las ciencias naturales, las matemáticas, la tecnología y las ciencias sociales".

4. 'EAFIT': la universidad de los niños Este proyecto nació hace más de 10 años en Colombia, inspirado en una publicación de la Universidad de Tubinga, en Alemania en la que ocho nobeles respondieron preguntas de varios niños. Desde 2005, niños y jóvenes de instituciones públicas y privadas pueden hacer uso de este programa para acercarse a la ciencia a través de preguntas, conversaciones, juegos y experimentos. El equipo creativo de esta peculiar "universidad" se inspiró, según cuenta la organización en un video explicativo, en el trabajo de los investigadores y en las preguntas de niños y jóvenes para diseñar actividades y talleres y permitir la interacción entre niños y estudiantes de la universidad con base en Medellín. El programa es miembro de la Red de Popularización de la Ciencia y de la Tecnología en América Latina y el Caribe, conocida como Red-POP.
 Y tú, ¿conoces otras iniciativas?

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160530_tecnologia_ciencia_educacion_aplicaciones_iniciativas_espanol_ninos_juegos_lb

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Las 10 preguntas básicas de ciencia que hacen los niños y los adultos no saben responder

Hay una pregunta básica que la mayoría de los padres temen: ¿cómo se hacen los niños?

Quizá por eso, muchos se preparan para responderla incluso años antes de que los niños estén preparados para hacerla.

Pero esa es, obviamente, tan sólo una de las millones de dudas que intrigan a los más pequeños. Y, según un sondeo hecho recientemente en Reino Unido, cuando las preguntas se refieren a temas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, el 83% de los padres no tiene ni la más remota idea de qué decirles a sus hijos.

No se trata de preguntas necesariamente elaboradas o profundas las que según la encuesta los progenitores no pudieron responder.

Son cosas básicas como por qué el cielo es azul o por qué los gatos tienen cola y los peces no tienen pestañas.

Desconocer la respuesta es sólo una parte del problema: dos tercios de los encuestados reconocieron haber respondido de forma errónea con tal de no admitir su ignorancia.

El 61% de los padres dijeron sentir pavor cuando sus niños los toman por sorpresa con preguntas difíciles y admitieron, también, haber esquivado con artimañas a estas pequeñas mentes inquisidoras.

En la encuesta, comisionada por la Institución de Ingeniería y Tecnología (IET, por sus siglas en inglés), participaron más de 1.000 padres con hijos de entre 4 y 12 años en Reino Unido. La lista

Pero, restricciones geográficas a un lado, ¿quién no se ha visto completamente incomodado, por no decir aterrado, ante las preguntas de un niño?
¿Podrías decir con la mano en el corazón que nunca te hiciste el tonto diciendo que no podías responder porque estabas ocupado, cuando en realidad no tenías la más pálida idea de cómo contestar a lo que te estaban preguntando?

Es un mal que en algún momento nos toca a todos: padres, tíos, hermanos...
A continuación, te contamos cuáles son las 10 preguntas más comunes que los padres británicos no saben cómo responder (y las respuestas, para que si te las hacen a ti estés preparado). Y te invitamos también a que nos cuentes cuáles te han hecho a ti y cómo has reaccionado.

¿Te has hecho el tonto y haz mirado para otro lado? ¿Has contestado algún disparate? Comparte tus historias en nuestra página de Facebook.

1. ¿Qué es la fotosíntesis?
Es el proceso por el cual las plantas verdes y algunos organismos usan la luz del sol para transformar el CO2 y el agua en azúcares y oxígeno.

2. ¿Cómo puede ser que el Universo sea infinito?
El universo puede ser infinito, pero nosotros solamente podemos ver una parte finita del mismo por causa de la velocidad -también finita- de la luz.
En otras palabras, únicamente podemos ver aquellas partes cuya luz ha tenido tiempo para alcanzarnos desde el inicio del universo. Es decir, en teoría podemos ver nada más un universo esférico con un radio de aproximadamente 15.000 millones de años luz.
Lo que está más lejos aún no nos ha alcanzado.

3. ¿Por qué el Sol es tan grande y no hay humanos viviendo allí?
No es tan grande: es mucho más pequeño que la mayoría de estrellas que puedes ver en el cielo. ¿Vivir allí? Imposible: ¡nos moriríamos de calor!

4. ¿Por qué brilla el Sol?
El Sol brilla debido a que la enorme presión en su centro hace que los átomos de hidrógeno se transformen en helio. Este proceso se llama fusión nuclear. La fusión ocurre cuando los elementos más livianos son forzados a mantenerse juntos para transformarse en elementos más pesados.
Cuando esto pasa, se crea una cantidad enorme de energía.

5. ¿Cómo llegaron las estrellas al cielo?
Colapsaron bajo su propia gravedad desde las grandes nubes de gas que dejó el Big Bang.

6. ¿Por qué la Luna no se cae?
La verdad es que sí se cae hacia la Tierra, por la fuerza de gravedad. Pero lo hace de forma continua, y su velocidad es tan grande que logra seguir la curvatura de la Tierra y por lo tanto nunca se choca con nosotros.

7. ¿Por qué el cielo es azul?
La luz que llega del Sol ingresa en la atmósfera y se dispersa en todas las direcciones. La luz azul tiene una longitud de onda más corta, por lo que se dispersa más que las luces rojas y amarillas, dándonos la impresión de que ocupa todo el cielo.

8. ¿Quién inventó las computadoras?
Es dificil de decir con exactitud. Podríamos decir fueron Charles Babbage y Ada Lovelace en el siglo XIX, cuya máquina hecha de latón era algo así como una calculadora. O podríamos decir que fueron Alan Turing y John von Neumann que diseñaron las primeras máquinas electrónicas. ¡Fue un trabajo de mucha gente!

9. ¿Los ladrillos son de un material hecho por el hombre?
El ingrediente, la arcilla, es natural, pero el ladrillo esta fabricado por el hombre.

10. ¿Cuántos tipos de dinosaurios hay?
Se estima que hay aproximadamente entre 700 y 900 especies de dinosaurios. Pero continuamente los arqueólogos encuentran nuevos fósiles, así que, ¿quién sabe? Quizás aún queden muchas por descubrir.

Lo mejor siempre es admitir que uno no sabe y buscar la respuesta con el niño.
Si alguna de estas preguntas te ha dejó en blanco, no te preocupes, el consejo de Naomi Climer, presidenta de IET es admitir que no sabes y buscar la respuesta con el niño.

"Los padres deberían saber que es perfectamente legítimo decir: no sé, que buena pregunta, veamos si podemos encontrar la respuesta", aconseja.
"El mundo es asombroso... pero si ya de pequeño te aplastan con respuestas insatisfactorias, de alguien que parece pensar que eso no es importante o interesante, eso puede ser descorazonador", advierte.
Fuente: BBC
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151106_preguntas_ciencia_basicas_padres_lp

lunes, 16 de noviembre de 2015

Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra. Las clases de música potencian la inteligencia de los niños. No así la tecnología, que fomenta ciertas cualidades, pero no altera el fondo.

El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres. “La llave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.

Cuando un bebé nace ya cuenta con la práctica totalidad de las 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta. La principal diferencia entre su cerebro y el de una persona mayor es que esas neuronas habrán desarrollado trillones de conexiones entre sí. Cada una de esas conexiones puede traducirse en un aprendizaje que el cerebro del niño ha realizado, según explica Bilbao en su trabajo. Los primeros seis años de vida son muy importantes, porque a partir de esa edad el niño empieza a perder parte de esas conexiones, concretamente las que utiliza menos.

Ahora que sabemos que los padres tienen la llave para el desarrollo de la inteligencia de su hijo, ¿qué podemos hacer? La respuesta del neuropsicólogo es sencilla y a la vez compleja, pero podría resumirse en quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando ("tirados en el suelo si es necesario"), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. En eso coinciden otros expertos como Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”. Tirando de refranero español, no se puede estar rogando y con el mazo dando. Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo.

Pero hay otras muchas cosas que hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los pequeños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles. Las repasamos.

Apuntarlo a actividades artísticas: mejor música que teatro
Hay investigaciones que han relacionado el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música (no con su mera escucha). Un estudio de la Universidad de Toronto publicado en la revista Psychological Science comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año, un grupo estudió piano; otro, canto; otro, arte dramático; y otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

DVD con imágenes y música para menores de 2 años: ni se moleste
Si en su casa ha habido un bebé en los últimos 10 o 12 años, conocerá estos DVD con imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral: para la memoria a corto plazo
En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral… Sin ninguna base científica. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, advierte Bilbao.

Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años
“¡Este niño, qué listo es! Tan pequeño y mira cómo maneja el móvil y la tableta”. Se trata de una frase de abuelos y tíos muy común. Pero un estudio de la Universidad de Boston publicado en la revista Pediatrics sostiene que el uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, apunta Fernández Pérez.

Ver películas en inglés: el camino al bilingüismo
O dibujos animados. Cada día un ratito. Con el apoyo de un profesor nativo en la escuela o en las extraescolares. “Esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”, asegura Bilbao. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entendemos inglés porque siempre hemos escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y visionado de productos audiovisuales en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral.

Lectura nocturna: siempre entre dos
El cuento de por la noche no puede ser una lectura rápida para que se duerman pronto y todo lo que los niños hagan en esos minutos sea mirar los dibujos. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

Música para el feto: hay reacción, pero sin consecuencias

EVA CARNERO
Lo que realmente oye el feto cuando usted le habla es una especie de murmullo, algo así como el ruido de fondo de un bosque. Y aunque según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America las palabras emitidas desde el exterior son ininteligibles aproximadamente en un 50%, un equipo de investigadores liderado por Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Institut Marqués, considera que es posible hacer que las palabras o la música lleguen con claridad al interior del útero vía vaginal. "A partir de las 16 semanas de gestación, el feto ya es capaz de responder a estímulos musicales", explica la coautora del estudio Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal, publicado recientemente en la revista Ultrasond.
Pero, ¿qué sucedía cuando a los fetos de las embarazadas del estudio se les ponía música de esta manera? "Cuando aplicamos música vaginal [hay un gadget específico para ello], el 87% de los fetos movieron la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo", explica García Faura, quien asegura que al aplicar la música al abdomen o vibraciones sonoras no observaron los mismos resultados.
Las respuestas motoras que describe García Faura y que el profesor Prats identifica con movimientos de vocalización, constituyen "unos resultados interesantes", pero, en opinión de la doctora Ana Riverola de Veciana, médico adjunto de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), "no nos permiten extrapolar que este tipo de estimulación prenatal sea beneficiosa para los fetos a largo plazo". La experta cree que lo que el estudio muestra son respuestas faciales, y, de ahí, lo que se puede deducir es que los fetos oyen desde la semana 16, lo cual ya es muy novedoso. "Sin embargo, esto no quiere decir que el feto esté disfrutando o que ese estímulo sea positivo para su desarrollo", dice. El doctor Fernández Pérez también añade que no hay evidencia empírica de que este acto influya en la posterior inteligencia del niño.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Cómo ayudar a tu hijo si está ‘Del revés’. Consejos de dos especialistas para que un niño supere un cambio de ciudad y sus consecuencias, como en la película de Pixar

Tristeza se ha convertido en la emoción protagonista de Del revés. Pixar ha demostrado a través de la animación que, a veces, es necesaria para seguir adelante y, entonces sí, encontrar la felicidad. Para desarrollar esta premisa han recurrido a Riley, una niña de 11 años que pierde la inocencia cuando su padre recibe una oferta de trabajo y toda la familia tiene que mudarse a otra ciudad. A miles de kilómetros de su casa de siempre, de sus amigos del colegio y de sus compañeros del equipo de hockey. Todo lo que conocía queda demasiado lejos. Algo similar sucede en su mecanismo emocional. Hasta el momento en que se sube al coche y se despide de lo que considera su hogar, la felicidad guiaba su vida. Cuando el motor arranca, el cóctel emocional empieza a agitarse.

Con la ayuda de Ana Piñar Salinas, psicóloga especializada en niños y adolescentes, y Patricia Ramírez, experta en psicología deportiva, intentamos responder a las cuestiones que este tipo de situaciones provocan en los más pequeños. ¿Cómo se ayuda a un niño que pierde sus referentes en el camino que separa su casa de su nueva ciudad? ¿Cómo pueden reaccionar unos padres cuyo único objetivo es que su hijo sea feliz?

Antes de seguir leyendo una advertencia: hay algunos spoilers de la película.

- ¿Cómo se explica a un hijo/a de unos 11 años una mudanza a otra ciudad?

Piñar aconseja anticiparse a la situación e involucrar paulatinamente a los niños en el cambio. "Informarles muy bien. Tendemos a pensar que ellos no se enteran de nada, pero es al contrario. Podemos argumentar las razones de la mudanza, que entiendan que es una necesidad... Pero sin idealizar la situación". Un buen recurso es poner ejemplos que los hijos puedan comprender. "Tendemos a llevar una vida estancada, con casas y trabajos para toda la vida", explica Ramírez, "si les planteamos casos como los de los entrenadores de fútbol que cambian de equipo cada año y se llevan con ellos a su familia, o los hijos de diplomáticos que también se trasladan frecuentemente de ciudad, el cambio se convierte en algo positivo".

- La mudanza supone para Riley un cambio de colegio, nuevos amigos y nuevas rutinas. ¿Qué consejos hay que darle a un niño/a para el primer día de clase?

"En este caso la preocupación es mayor por parte de los padres que por los hijos", opina Ramírez. "Normalmente un niño va al parque y solo le hace falta decir ‘cómo te llamas’ para hacer amigos". Piñar sugiere la posibilidad de ensayar en casa situaciones que podrían sucederles en clase para ayudarles a que se relajen. "La mejor manera es comportarse como uno es, presentarte e interesarse por los demás porque así los otros se sentirán importantes y enseguida se harán amistades", apostilla Ramírez.

Existen algunas herramientas que pueden guiar a un padre. "Hay que empezar por preguntarles qué les preocupa", plantea la Ramírez. "Probablemente sea no ser aceptado o que se rían de ellos. En ese caso, hay que buscar experiencias en su vida similares. No encontrarán ninguna. Entonces, ¿por qué hay que preocuparse por cosas que nunca han ocurrido?". Otra opción es recordarles que esos nervios que sienten son los mismo que tenían cada inicio de curso en su anterior colegio.

- En la película, Riley siente celos porque su mejor amiga tiene nuevas amigas.

"Los celos", dice Piñar, "son una respuesta emocional que ellos desconocen, así que hay que comenzar por explicarles por qué se sienten así. Mostrar empatía ante su frustración a través de nuestra propia experiencia ('yo también siento ganas de llorar o me enojo cuando me ocurre esto con un amigo') dándoles pautas para gestionarlo". Para atenuar esa parte posesiva de "mi" mejor amiga, Ramírez sugiere que se les explique que lo ideal es tener varias amigas y que se alegren por las nuevas amistades: "Así se transmiten valores como la generosidad y el compartir".

"Lo importante es que invierta su energía en mantener la relación con sus antiguas amistades: contarles cosas nuevas, ir a visitarla de vez en cuando, acordarme de su cumpleaños, de las cosas que le gustan… Y ayudarles como adultos para que lo consigan", remata Ramírez.

- ¿Hay que animarles a que sigan con sus aficiones en esta nueva etapa? Riley lo intenta con el deporte.

"Mantener las rutinas", nos cuenta Ana Piñar, "suele funcionar muy bien en situaciones de cambio. Eso no significa, sin embargo, que debamos mantener todas ni que los nuevos hábitos sean exactamente igual a nuestra vida anterior". Otra opción es animarles a que hagan cosas nuevas. "Cuando llegas a un sitio nuevo donde nadie te conoce es el momento de reinventarte", dice Ramírez.

- El cambio de trabajo de uno de los padres afecta a la familia. ¿Cómo se explica a un niño/a de esa edad este tipo de problemas familiares de los que hasta ese momento no era consciente?

Ambas expertas consideran que "aunque no contemos todo, ni les hagamos llegar los temas más escabrosos, sí debemos hacerles partícipes de lo que ocurre". La mejor forma de afrontar las adversidades es siendo francos con ellos y contándoles la parte del problema que sea comprensible para un niño de esta edad. "Es aconsejable trasladarles que lo importante no es agobiarnos sino buscar soluciones", dice Ramírez. "Y si pueden participar de las soluciones se sentirán importantes y además agradecerles su participación".

http://verne.elpais.com/verne/2015/07/29/articulo/1438164820_641718.html

domingo, 14 de junio de 2015

La dudosa economía del buen samaritano. La filantropía vive una edad de oro pero no logra librarse de su imagen de dádiva

La dudosa economía del buen samaritano
John Paulson, el inversor que predijo el hundimiento del mercado inmobiliario en Estados Unidos, donó a principios de mes 400 millones de dólares a la Universidad de Harvard; y se montó un gran lío. La mayor cantidad de dinero que recibía la institución en sus 379 años de vida incendiaba las redes sociales. Malcolm Gladwell, articulista de The New Yorker, tuiteó. “O ayudar a reducir la pobreza o dar a la universidad más rica del planeta 400 millones que no necesita. ¡Sabia elección John!” Y continuó: “Lo próximo de John Paulson: voluntario en la tienda de Hermès de Madison Avenue. ¡Hagamos un establecimiento con verdadera clase mundial!”. Este enfrentamiento demuestra que regalar dinero no resulta, paradójicamente, nada fácil.

Pese a todo, la filantropía se encuentra en su nivel más alto de la historia. Las 31 mayores fundaciones de Estados Unidos —el principal donante del planeta— manejan 148.700 millones de dólares en activos, según un estudio del periódico The Chronicle of Philanthropy. Solo la Fundación Bill y Melinda Gates —la mayor organización de esta clase del mundo — gestiona 43.500 millones al año. Y en 2014 destinó 3.900 millones de dólares a programas, sobre todo, sanitarios.

Pero una industria que genera tales volúmenes de dinero proyecta sombras. ¿Se destinan esas cantidades a las causas correctas? ¿Está reemplazando la filantropía al Estado? ¿Menoscaba la democracia que los multimillonarios del planeta decidan cuáles son las prioridades sociales?

Los análisis varían. Peter Singer, profesor de Bioética de la Universidad de Princeton, advierte por correo electrónico que vivimos una situación de urgencia moral. “El año pasado murieron 6,3 millones de niños en el mundo por causas evitables relacionadas con la pobreza. Es como si 34 aviones Jumbo hacinados de chicos se estrellaran todos los días matando a todos los que viajan a bordo. Si esto sucediese y pudiéramos al menos reducir el número de muertes, ¿no sería urgente?”.

Imposible ignorar el acelerado tic-tac del reloj. Una parte de esa prisa justifica el cambio generacional que vive la filantropía. Los jóvenes emprendedores que han amasado una fortuna en los aledaños de Silicon Valley toman el relevo a los millonarios de Wall Street. La lista de los 50 mayores donantes de The Chronicle radiografía el cambio. Porque tal vez Bill y Melinda Gates continúen siendo los grandes filántropos del planeta (en 2014 donaron 1.500 millones de dólares), pero ya aparecen en la lista Jan Koum (cuarto puesto), cofundador de WhatsApp, quien dio 556 millones de dólares el año pasado o San Parker (quinto), presidente de Facebook, que ha entregado 550 millones. Es más, entre los 12 principales mecenas, surgen los nombres de Pierre Omidyar, creador de eBay o Serguéi Brin, uno de los arquitectos de Google.

Parece que se extinguen lo que alguien llamó con ironía Filantroposaurus Rex. Millonarios clásicos procedentes de las finanzas. Ahora aparece una generación tecnológica y joven pero que todavía enfrenta antiguos desafíos. “Uno de los grandes riesgos ocultos [de la filantropía] es que en un tiempo de dificultades económicas en todo el planeta los políticos tengan la tentación de entender esta actividad como un sustituto del gasto público”, alerta Rhodri Davies, responsable del programa Giving Thought, de la Charities Aid Foundation. Contado de otra forma. “El peligro radica en que se convierta en un peón dentro del juego político y su reputación salga dañada”, precisa Rhodri Davies. Aunque tampoco resulta fácil la vida del filántropo. El banco BNP Paribas narra que estos samaritanos económicos se enfrentan a dificultades como “peticiones desproporcionadas en relación a la cuantía de sus donativos o expectativas no reales de los resultados que se podrían obtener”.

Sobre esa fragilidad, la filantropía se reinventa con el “altruismo efectivo’, que significa intentar hacer tanto bien como sea posible con cada dólar y cada hora que tenemos”, observa Sean Conley, analista de la consultora GiveWell. A la vez que persigue superar sus debilidades: 1. una endémica falta de transparencia y 2. el peligro de que un grupo de multimillonarios sean quienes impongan cuáles son las prioridades sociales del planeta.

A este espacio de entregar dinero le resulta difícil hallar un equilibrio dentro de sus propias paradojas. “Cómo usar la filantropía para enfrentar la inequidad cuando la filantropía solo es posible como resultado de la inequidad”, reflexiona Davies. Este es el principal desafío que encara. El otro son los números. La ONG The Rules sostiene que los países ricos aportan a los pobres 130.000 millones de dólares al año. Pero, a la vez, obtienen 900.000 millones a través de la fijación de precios comerciales abusivos, 600.000 millones en intereses de la deuda y 500.000 al acceder a mano de obra barata y materias primas. Dos billones de dólares que pasan de las naciones más pobres a las más ricas. Sin este abuso continuado quizá la filantropía sería el vestigio de un tiempo donde el Filantroposaurus Rex nunca reinó.

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http://economia.elpais.com/economia/2015/06/11/actualidad/1434023104_254840.html