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martes, 21 de julio de 2020

_- En la resistencia romana (testimonio de Alfredo Reichlin)

_- Alfredo Reichlin (Barletta, 1925 - Roma 2017) –partisano, periodista, director de L’Unità desde 1958, Secretario regional del PCI en la Puglia y Diputado nacional desde 1968–, presenta en este texto, que traducimos con motivo del veinte aniversario de la muerte de Valentino Gerratana (Scicli, 1919 - Roma, 2000), una semblanza personal del autor de la edición crítica de los Quaderni gramscianos.

Esta reseña se centra no tanto en una producción académica fructífera –si bien, como gustaba de recordar Fernández Buey, significativa más por la paciente e impoluta unidad de rigor y método que por el número de páginas que colma lo escrito– sino en los años en los que Gerratana, alias Santo, ejerció como dirigente clandestino al mando de los Grupos de Acción Patriótica (GAP) que movilizaron, entre otros, al propio Reichlin. En este sentido, se trata de un documento precioso, pues viene a remediar, siquiera tímidamente, la escasez de noticias acerca del Gerratana partisano; escasez consciente, alimentada por una pudorosa reserva –pocas veces las descripciones acerca del carácter de una persona alcanzan un consenso de tal unanimidad como en el caso de Gerratana, circunscritas todas ellas a la constelación semántica de los términos “serio”, “riguroso” y “solitario”– en la que no hicieron mella las condecoraciones (la medalla de plata al valor militar) que, ya en democracia, recibió por los servicios prestados en la lucha contra la bestia fascista.

Con la misma disciplina que combatió a los tedeschi aceptó en los primeros años de la posguerra la petición de Palmiro Togliatti que le llevaría a dirigir, entre 1946 y 1948, el diario La voce della Sicilia, pieza clave en las campañas en favor de la democracia que el PCI llevó a cabo en la isla. Desde allí se desplazará a Turín, en donde colabora con la editorial Einaudi y continúa su labor periodística en L’Unità y Rinascita.

Desde 1972 ostenta la cátedra de historia de la filosofía en Salerno, en la que ejercerá, con una breve interrupción que le lleva a Siena, hasta su jubilación en los años 90. La misma disciplina que caracterizó su militancia se observa en su trabajo intelectual, siendo este una buena prueba de cómo la alta cultura, erudita pero pobre de ornamentos, puede ser puesta al servicio de la causa de los subalternos. Quizás el mayor ejemplo –que en absoluto desmerece sus demás investigaciones e intervenciones– sea el monumental trabajo que supone la realización de la Edición Crítica de los Quaderni del carcere entre 1966 –momento en que recibe el encargo de Franco Ferri, a la sazón Director del Instituto Gramsci de Roma– y 1975.

Sirvan como testimonio –esta vez sí cuantitativo– de su monumental labor las más de mil páginas que abarca el aparato crítico que compone el cuarto volumen de su edición. Si bien ésta supuso un impulso inestimable para los estudios gramscianos, democratizando la posibilidad de una lectura diacrónica que hasta entonces quedaba reservada para los grandísimos conocedores de los Cuadernos como Franco de Felice, Gerratana no dejó de reconocer, si bien poniendo de manifiesto su parcialidad, el valor de la edición precedente, viendo en esta una “operación hegemónica” bifaz, capaz de impregnar la cultura política de la Italia democrática con el legado gramsciano al tiempo que socavaba los tics estalinistas –que tan bien identificó y supo contrastar con el genuino leninismo el propio Gerratana– en el seno del PCI.

Culmen de su trayectoria fue el reconocimiento como primer presidente de la International Gramsci Society, fundada en Formia, con motivo del Congreso Gramsci nel mondo, en 1987. El texto de Reichlin que nos ocupa, “Nella resistenza romana”, constituye el segundo capítulo del compendio Valentino Gerratana “filósofo democrático” (Roma, Carocci, 2011), en el que Guido Liguori y Eleonora Forenza, los editores, recogen las actas de un congreso celebrado en Roma y dedicado a la figura y obra de Gerratana en los 10 años de su muerte [Anxo Garrido].

Recuerdo el día en el que me encontré con Valentino Gerratana. Era el invierno de 1944 en la Roma ocupada por los alemanes. La cita era en un pequeño restaurante cerca de la plaza Fiume. Conservo la impresión de su cara: delgadísimo, con la barba negra mal afeitada que hacía sus ojos más tristes y severos. Pocas palabras y largos silencios. Luigi Pintor y yo éramos niños. Nos habíamos licenciado en el instituto pocos meses antes. Era allí donde alguien nos había dicho que podíamos encontrar al hombre del "centro", esta palabra pronunciada en voz baja y con enorme cautela indicaba el Comando secreto de los comunistas.

Mirando a aquel hombre que me parecía sin edad pensé: por fin, esto va en serio. Valentino se correspondía a la perfección, efectivamente, con la imagen que me había hecho de un jefe comunista, un hombre cuyas órdenes no eran discutibles. Del que uno se podía fiar. Que podía decirnos dónde y cómo empezar a disparar. Y así fue. Alguien –creo que Lucio Lombardo Radice– había garantizado que nosotros tres (Luigi Pintor, Arminio Savioli y yo) éramos nuevos posibles "gappisti" dignos de confianza. Formábamos una célula, es decir, aquella unidad mínima de combate que por razones de seguridad clandestina podía tener relación con el conjunto de la red solo a través de una persona. Aquella persona era Valentino Gerratana, nombre de batalla "Santo". Nuestra tarea era "hacerle la vida imposible al ocupante": estas fueron las directrices generales que recibimos de "Santo" aquel día.

En aquellos meses febriles y estremecedores (al menos para mí) volví a verlo –si no recuerdo mal– quizás solo otra vez. Más tarde en una estupenda jornada de sol en una Roma bulliciosa y vulgar, llena de prostitutas y de contrabandistas, con las calles recorridas por inestables camionetas llenas de gente y por las furgonetas americanas, lo reencontré. El partido (entidad todavía misteriosa para mí) nos había convocado en un gran inmueble de ferroviarios en la avenida Regina Margherita, donde vivía uno de nosotros. Fue allí donde vi por primera vez la cara de aquellos veinte jóvenes desconocidos que habían golpeado severamente a la guarnición alemana de Roma, hasta el atentado de Via Rasella, y la habían obligado a ponerse a la defensiva hasta el punto de fijar el toque de queda a las cinco de la tarde. Éramos los componentes del famoso GAP Central. Un puñado de jóvenes intelectuales, muchos de los cuales llegaron a ser famosos más tarde: Salinari, Calamandrei, Gerratana, Trombadori, Bentivegna, Carla Capponi y otros y otras. Entre ellos estaba también Marisa Musu, que se convirtió en la primera mujer de Gerratana. Era muy escasa la presencia de proletarios.

Aquellos jóvenes no venían de Moscú o del exilio, sino de de las escuelas y de las universidades italianas, y lo que les movía no eran tanto los textos del comunismo (que leímos después), sino un extraño pastiche ideal y cultural que no se reducía al mito soviético y que se había formado en los años treinta. Había nacido en aquellos años un sentimiento nuevo, el antifascismo, que repensaba la gran tradición democrática del historicismo italiano y al mismo tiempo se mezclaba con las experiencias más modernas del siglo XX europeo. Después, a partir del gran cinismo de extranjero en la propia patria à la Prezzolini y del hedonismo dannunziano, nacía una cultura que se llamó del esfuerzo y que mostraba huellas incluso del actualismo "gentiliano".

El mito soviético importaba, naturalmente. Pero si aquellos años treinta fueron tan importantes fue porque nos sucedió de todo: la aparición del fascismo y los espectaculares triunfos de la planificación soviética, la guerra de España y las primeras experiencias socialdemócratas. En definitiva, aquel conjunto de cosas que habían alimentado la llamada "guerra civil europea". Es en aquellos años y en aquel clima cuando las vanguardias juveniles descubrieron el famoso esfuerzo. Así fue también para Valentino.

Él había nacido en Scicli, en Sicilia, en 1919 y tuvo sus primeros contactos con las organización comunista clandestina en 1939, en Salerno, donde frecuentaba el curso de la academia militar. Su compañero de curso era Giaime Pintor, y fue allí donde se conocieron y se hicieron amigos. Giaime, algunos años después, le presentó a Carlo Salinari, fino literato, crítico de arte, alumno de Sapegno, jefe partisano, hombre de una frialdad y lucidez impresionantes.

Creo que allí comenzó el compromiso político de Gerratana: por ello en mi mente conviven aquellos dos jóvenes (Giaime y Valentino). Aunque muy diferentes entre sí, sobre todo por su carácter y su relación con el mundo, con los amigos, con el gusto por la vida, yo creo que sirve para ambos aquel fragmento de la última carta de Giaime al hermano Luigi, que releída hoy me parece de una dramática actualidad: "el camino hacia la política – señalaba Giaime– es un fenómeno que he constatado en muchos de los mejores, parecido a lo que sucede en Alemania cuando se agotó la última generación romántica”._ Y continuaba observando que:

"fenómenos de este tipo se reproducen cada vez que la política deja de ser administración ordinaria y emplea todas las fuerzas de una sociedad para salvarla de una grave enfermedad, para responder a un peligro extremo. Una sociedad moderna se basa sobre una gran variedad de especificaciones, pero puede subsistir únicamente si conserva la posibilidad de abolirlas en un cierto momento para sacrificar todo a una única exigencia revolucionaria. Es este el sentido moral, no técnico, de la movilización: una juventud que no se muestra “disponible”, que se pierde completamente en las diversas técnicas, está en peligro. En un cierto momento los intelectuales deben ser capaces de transferir su experiencia sobre el terreno de la utilidad común, cada uno debe saber asumir su puesto en una organización de combate. […] Esto –añadía Giaime con palabras muy graves– vale sobre todo para Italia. Hablo de Italia no porque la sienta más cerca que Alemania o que América, sino porque los italianos son la parte del género humano con la que me encuentro naturalmente en contacto y sobre la cual puedo actuar más fácilmente.

Los italianos son un pueblo débil, profundamente corrompido por su historia reciente, siempre a punto de ceder a una vileza o a una debilidad. Pero ellos siguen produciendo minorías revolucionarias de primer orden: filósofos y obreros que están a la vanguardia de Europa. Italiana nació del pensamiento de pocos intelectuales: el Risorgimento, episodio excepcional de nuestra historia política, ha sido el esfuerzo de otras minorías para devolver a Europa a un pueblo de africanos y de levantinos. Hoy en ninguna nación civil es tan grande la separación entre las posibilidades vitales y la condición actual: nos toca a nosotros colmar esta separación y declarar el Estado de emergencia"

Si se me permite una nota personal, quisiera decir únicamente que Giaime había sido nuestro hermano mayor, un gran amigo à la Alain Fournier. Por esto no puedo olvidar aquella noche, tristísima del invierno de 1943 cuando Luigi, el hermano, mi compañero de escuela y de pupitre, vino a decirme que había llegado la noticia de la muerte de Giaime, destrozado por una mina en un campo del Alto Volturno mientras trataba de atravesar las líneas enemigas y de unirse a los partisanos. Fue entonces cuando decidimos tomar las armas que habían caído de sus manos. Entramos en los GAP. Y allí, como he dicho, encontramos a nuestro nuevo jefe, Valentino Gerratana. Casi una señal del destino.

Sobre las crónicas de aquella lucha no diré nada. Hay cosas que no recuerdo bien, otras que prefiero olvidar. Yo no soy un héroe y he vivido aquellos meses como una pesadilla, bien consciente del riesgo (que a mí yo joven le parecía insoportable) de acabar en las manos de las SS, en Via Tasso, en una cámara de tortura. Sobre la Resistencia romana hay que decir, ante todo que las condiciones en las que se desarrolló eran particularmente difíciles. Roma no era Turín y ni siquiera Bolonia. No había en la ciudad las grandes fábricas ni en los alrededores el rural emiliano. Roma tras el 8 de septiembre había permanecido aislada. Detenidas las construcciones inmobiliarias y los trabajos públicos, una parte de los empleados estatales empujada al norte, la vida económica paralizada, comenzó a pesar mes a mes el problema del hambre. Muchas familias romanas buscaban refugio en el campo mientras en la ciudad afluían todos aquellos que, en la perspectiva de una liberación considerada inminente, esperaban reconectarse con las regiones meridionales.

La lucha de los patriotas romanos se desarrolla por lo tanto en condiciones muy difíciles, en una ciudad que se encontró en la retaguardia inmediata de un gran campo de batalla en el cual, sobre todo tras el desembarco de Anzio, se concentraba un alto número de aguerridas divisiones alemanas. Las cuales, de hecho, habían transformado la llamada “ciudad abierta” en la base principal de sus operaciones y en el centro de sus comandos, de su abastecimiento, de sus conexiones. También políticamente la Resistencia Romana se desarrolla en condiciones particularmente difíciles, estando todavía vivas las diferencias políticas el seno del propio Comité de liberación nacional y fuera de él.

El gran mérito del PCI fue comprender que contra las maniobras, las intrigas, las discusiones bizantinas, el arma más eficaz era la acción audaz de los patriotas, la osadía de los GAP, la lucha del pueblo romano. Y esta acción avanzó en la ciudad, desde los primeros, tímidos, actos, desde los grandes escritos murales y desde los mítines móviles del 7 de noviembre hasta los ataques contra los centros del enemigo (el hotel Flora y el cine reservado a las tropas alemanas en la plaza Barberini), hasta la gran semana de ataque general inmediatamente después del desembarco de Anzio, cuando se llegó al límite extremo de la preparación de la insurrección. Esta fue detenida en el último momento, por el vuelco de la situación militar y el contraataque alemán en el frente de Anzio.

El movimiento patriótico pagó severamente, con graves y dolorosas pérdidas, el hecho de haberse descubierto con la intensificación de los ataques y en la preparación de la insurrección. Nuestras fuerzas fueron fuertemente golpeadas debido a una traición que llevó al arresto de Calamandrei, de Pintor y de otros por parte de la banda Koch que había hecho de la prisión Jaccarino, entonces en Via Romagna, un lugar de tortura.

A los supervivientes como yo nos fue ordenado reaccionar a cualquier precio. Y lo hicimos. Por suerte se amplió la participación popular en la lucha contra el hambre y las deportaciones (manifestaciones de mujeres en la Avenida del Milizie, manifestaciones por el pan, etc.). Y la lucha continuó cada vez más dura y decidida en los meses sucesivos, antes y después del ataque de los GAP en Via Due Macelli y en Via Rasella.

La huelga del 3 de mayo dio muestras de numerosos episodios la valentía de los patriotas y del amplio consenso; sacó también a relucir las insuficiencias de un movimiento en el cual la vanguardia audaz y restringida, puesta a prueba duramente por los episodios de la lucha, no se apoyaba sobre un amplio movimiento de masas y necesitaba nutrirse continuamente de nuevas energías. Los jefes –como ya he dicho– fueron Valentino Gerratana y Carlo Salinari. Pero no pudimos solos.

Debo recordar que en las Fosse Ardeatine cayeron 335 mártires de la Resistencia romana. Había de todo, generales y soldados, obreros e intelectuales, comunistas y monárquicos, católicos y judíos, dirigentes de partido y simples ciudadanos. Aquella sangre generosa ha bañado la ciudad antigua, secular, y le ha dado nueva vida. Si hoy Roma es una ciudad democrática grande y viva, es porque ha sabido, con el sacrificio y con la lucha en los diez meses de su resistencia, ocupar su puesto en la gran batalla por la libertad y la independencia de Italia.

Del Gerratana filósofo no me corresponde hablar a mí. Era muy estricto pero tenía un sentimiento laico del comunismo. Y creo que esto explica la manera en la que se aproximó a Gramsci y como lo ha leído. Un comunismo que no afirma principios definitivos ni metas últimas, que no se inventa instituciones válidas de una vez por todas. Un comunismo que no se piensa a sí mismo como el fin de la historia. Un movimiento histórico de gran alcance que –como tal– ha fracasado, pero que deja a sus espaldas la necesidad de un horizonte mental capaz de iluminar la lucha de las clases y de las hegemonías a nivel planetario.

Comparto el juicio de Fabio Frosini: Gerratana era un hombre completamente comprometido con la difícil empresa de cuadrar el círculo de la historia (de la experiencia) y de la teoría. Y esto por medio de aquel acto creativo llamado “política”, es decir, por medio de aquel acto que es y sigue siendo realmente “creativo” (es decir, transformador, revolucionario) que es la Gran Política. Y lo es a condición de que consiga evitar reducirse a mera “confirmación” de la teoría tanto como evitar alejarse de los movimientos reales. En definitiva, Lenin y Gramsci, las figuras sobre las que más reflexionó Gerratana, los hombre que han logrado mantenerse a la altura de esta tarea, junto a pocos otros, como Labriola.

Era de verdad un “filósofo democrático”. Un filósofo cuya personalidad –dice el propio Gerratana con Gramsci– no se limita a la propia individualidad física. sino que es más bien “una relación social activa de modificación del ambiente cultural”. Es una relación que, para ser válida, dice Valentino siempre citando a Gramsci, debe permanecer abierta, como la relación activa de ciencia y vida, nunca concluida en la completa perfección de un proceso que ya no tiene necesidad de ser renovado. Porque si es verdad que “todo maestro es siempre un alumno y todo alumno un maestro”_, esto vale no solo y no tanto para las relaciones didácticas habituales como para aquella gran escuela que es la vida en su desarrollo histórico. Desde este punto de vista la teoría gramsciana de la hegemonía no solo adquiere una connotación crucial, sino que alcanza también su mayor expresión.

Alfredo Reichlin Fue partisano, periodista, director de L’Unità desde 1958, Secretario regional del PCI en la Puglia y Diputado nacional desde 1968

Fuente:

"Valentino Gerratana. 'Filósofo democrático'", Roma: Carocci, 2011 (International Gramsci Society - Italia)
Traducción: Anxo Garrido

miércoles, 15 de abril de 2020

Cuarenteneando. El conteo constante de infectados y muertos enerva y hace mella en el espíritu. Y crece mi impaciencia, mi impotencia y mi cabreo

1. Clásicos
En cierta ocasión Borges le contó a Bioy Casares una fábula que les resumo: el rey David llamó a un joyero y le pidió que le hiciera un anillo que le recordara que en momentos de júbilo no debía ensoberbecerse, y, en momentos de tristeza no debía abatirse; abrumado por la responsabilidad, el joyero no supo cómo afrontar el difícil encargo hasta que un joven al que le contó sus cuitas (y que resultó ser Salomón) le dio la clave: “Fabrica un anillo de oro con la inscripción: ‘Esto también pasará”. Fin de la fábula. Me agarro estos días, cuando siento que me vence el muermo, a la sabiduría que encierra su conseja: no hay mal (ni, ay, bien) que dure eternamente. Lo hago con esperanza, pero sin convencimiento. El conteo constante (y sonante: no se escucha otra cosa) de infectados y muertos, aunque menor que al principio, acongoja, enerva y hace mella en el espíritu.

Algo ha cambiado, también en mi ánimo, a medida que proceso las informaciones, declaraciones, errores y mixtificaciones de autoridades y “expertos” (los hodiernos intelectuales orgánicos); lo noto en los entretenimientos que elijo para pasar los cada vez más largos días de confinamiento: he pasado de la resignada lectura de los estoicos —me devoré Sobre la serenidad (Guillermo Escolar), de Séneca, en media mañana— a enfrascarme con Hijos de Caín (Ariel), de Peter Vronsky, una muy ilustrativa historia de los asesinos en serie; y de revisitar pelis más o menos positivas e “inspiradoras”, como la inevitable Arsénico por compasión (Frank Capra, 1944), a sumergirme en las sórdidas oscuridades morales y ambientales de El estrangulador de Rillington Place (Richard Fleischer, 1971), o en el mediocre pero angustioso confinamiento sadomaso de Saw (James Wan, 2004). Y es que crece mi impaciencia, mi impotencia y mi cabreo.

Sigo buscando ayuda en los libros, sin embargo, y miren por dónde: “Una epidemia tan grande y un aniquilamiento de hombres [vidas humanas] como éste no se recordaba que hubiera tenido lugar en ningún sitio; pues al principio los médicos, por ignorancia, no tenían éxito en la curación, sino que precisamente ellos morían en mayor número porque eran los que más se acercaban a los enfermos (…); y fue inútil suplicar en los templos”. El que describe esa epidemia, su proceso y sus efectos (también sociales) de modo memorable, es Tucídides en el segundo libro (46-54) de su Historia de la guerra del Peloponeso (utilizo la traducción de Rodríguez Adrados, en Crítica). La peste acabó entonces (429 antes de Cristo) con la vida de más de 100.000 personas, un tercio de la población del Ática. Los atenienses, agotados por la guerra y la enfermedad, se revolvieron contra Pericles, que pronunció entonces uno de los discursos más emocionantes y patrióticos de toda la historia política (59-64). Tomo mi lámpara, como Diógenes, para buscar a uno semejante entre nosotros, pero no lo encuentro: si acaso lo hay son muchos, no uno, y se están jugando la vida en silencio mientras los demás cuarenteneamos, enfrentándose al único superpoder que nos amenaza; a lo mejor ellos forman parte, ahora, del intelectual colectivo del que hablaba Gramsci. Engaño mi angustia frotando imaginariamente el anillo y pronunciando su mensaje —esto también pasará— como si se tratara de una jaculatoria.

2. Libros
Todos los datos apuntan a un pronunciado descenso general de ventas de libros tradicionales y a un aumento muy apreciable de la lectura digital durante el confinamiento. Las librerías más dinámicas o mejor dotadas venden libros electrónicos, de acuerdo, pero esto no sirve para salvar un sector que lo está pasando muy mal. En Francia, que casi siempre ha gozado de Gobiernos particularmente atentos al tejido librero, ya se están planteando fuertes ayudas para el día después. Si se prolonga el confinamiento, o cuando llegue la recuperación, las librerías siguen siendo consideradas negocios no esenciales, me pregunto cómo sobrevivirán las independientes.

Y lo mismo vale también para los pequeños y algunos medianos editores, obligados en el mejor de los casos a ERTE de los que se ve la entrada, pero no la salida. Un Ministerio de Cultura sensible al sector —algo que, últimamente, no se ve mucho, quizás por la ridiculez de su presupuesto— es hoy más necesario que nunca. Por lo demás, en todas partes cuecen habas víricas: en Estados Unidos, las big five (Penguin Random House, HarperCollins, MacMillan, Simon & Schuster y Hachette) despiden o licencian a numerosos trabajadores; las grandes librerías de cadena (Barnes & Noble, especialmente) cierran docenas de tiendas y proceden también a “aligerar la nómina”. Toda la gran cadena del libro se encuentra en situación de peligro.

Cuarenteneando
Y, cuando nos suelten de nuevo (si es que algún día), es necesario conseguir que los neolectores de esta cuarentena no identifiquen lectura con confinamiento: es preciso estimular la lectura de modo eficaz e ingenioso, adoptando en gran escala técnicas y reclamos que están empleando con éxito los pequeños y grandes editores. En todo caso, y parafraseando otra vez a Brecht, también se sigue publicando en (estos) tiempos sombríos: ahí tienen, por ejemplo, los dos primeros e importantes libros de la nueva editorial Nola: Imperios; la lógica del dominio del mundo desde la antigua Roma a Estados Unidos, del politólogo Herfried Münkler, y La invención de la cultura, de Roy Wagner, un influyente tratado de antropología cultural publicado originalmente en 1975, e inédito entre nosotros. Termino con una frase extraída de una estupenda entrevista de Livres Hebdo al patrón Antoine Gallimard, y que resume muy bien el desconcierto de los editores: “Estamos en un estado de suspensión, sin saber demasiado cómo vamos a salir de él. Es preciso tomar medidas para preservar y preparar el porvenir y, al mismo tiempo, gestionar lo cotidiano”. Crucemos los dedos.

https://elpais.com/cultura/2020/04/07/babelia/1586278767_899694.html

sábado, 13 de julio de 2019

La religión es el suspiro de los oprimidos

Vijay Prashad
06/07/2019

Sentado en una celda de una cárcel fascista en Italia, Antonio Gramsci se preguntaba sobre un problema que enfrentaban comunistas como él. En El manifiesto comunista (1848), Karl Marx y Friedrich Engels escribieron: “los trabajadores no tienen nada que perder salvo sus cadenas. Tienen un mundo que ganar”. Pero estas cadenas no eran meramente lazos materiales, las cadenas de la miseria que impedían que aquellos que no poseían propiedad, aparte de su propia habilidad para trabajar, fueran completamente libres. Esas cadenas avanzaban dentro de la mente, sofocando la habilidad de la mayoría de los seres humanos a tener un entendimiento claro de nuestro mundo. Sofocados, los trabajadores (quienes antes eran simpatizantes de movimientos socialistas y comunistas) se acercaron al fascismo. Llegaron a los partidos fascistas no por claridad, escribió Gramsci, sino por su conciencia contradictoria.

Por un lado, personas que pasan la mayor parte de su tiempo trabajando desarrollan una comprensión de la “transformación práctica del mundo”. Este marco está implícito en la actividad de los trabajadores, ya que el/la trabajador/a —dado el robo de su tiempo— a menudo se ve impedido/a de tener una “conciencia teórica clara de esta actividad práctica”. Por otro lado, el/la trabajador/a ha “heredado del pasado y ha absorbido acríticamente” una serie de ideas y prácticas que ayudan a moldear su acercamiento al mundo. Estas ideas y prácticas provienen de todo tipo de instituciones, como del aparato educacional del Estado, de instituciones religiosas y de las industrias culturales. Esas ideas heredadas no clarifican la experiencia práctica de los trabajadores, pero sin embargo ayudan a formar su visión de mundo. Es a esta dualidad a la que Gramsci llama “conciencia contradictoria”.

Si se acepta la perspectiva de Gramsci, entonces la lucha sobre la conciencia —la lucha ideológica— es una necesidad material. Para generaciones de trabajadores, los sindicatos, los partidos políticos de izquierda, y las formaciones culturales de izquierda proporcionaron las “escuelas” para elaborar y conectar la conciencia de los trabajadores y entregar una comprensión poderosa del mundo, la claridad para ver las cadenas que debían romperse. A lo largo de los últimos cuarenta años, por una serie de razones que identificamos en nuestro primer Documento de Trabajo, la afiliación sindical ha disminuido como también ha sucedido con los partidos políticos de izquierda. Las “escuelas” de los trabajadores ya no están disponibles. La conciencia contradictoria es más difícil de elaborar, por lo que ha habido un desplazamiento de los trabajadores hacia las organizaciones de jerarquías sociales (basadas en divisiones sociales de religión, raza, casta y otras manifestaciones similares).

Estamos en tiempos difíciles, con la balanza de la historia favoreciendo a la extrema derecha, incluyendo a fuerzas que han dividido nuestras sociedades según estas jerarquías sociales como casta, raza, nacionalidad y religión. La globalización ha fragmentado la vida social y creado una situación precaria en la que las personas ya no están seguras de cómo ganarse la vida y ya no pueden tener una vida social enriquecedora. La crisis terminal de la globalización llegó con la crisis financiera general de 2007-2008. El agente de la globalización —el neoliberalismo— se había apoderado de los partidos socialdemócratas a lo largo del mundo y los había comprometido. Ahora el campo se abrió a una alternativa al bando de la globalización. Por una serie de razones históricas, la izquierda entró a esta fase profundamente debilitada tras la crisis financiera global. La ultraderecha, por otro lado, tenía dos ventajas. Primero, no tuvo que crear a su electorado. Su base le ha sido entregada por las jerarquías y las divisiones de la historia. Solamente utilizó esas divisiones a su favor, siendo una de las líneas de división la pertenencia religiosa. Segundo, la ultraderecha no necesitó abordar los verdaderos problemas de la época, tales como el desempleo estructural y la catástrofe climática, sino que podía simplemente estigmatizar al Otro (migrantes, minorías religiosas) como un modo de consolidar su poder.

El Instituto Tricontinental de Investigación Social organizó un seminario de dos días en Túnez (Túnez) sobre religión y política para desarrollar una evaluación del rol de la religión en el crecimiento de la extrema derecha. Durante la primera sesión los investigadores de nuestros equipos en Delhi (Subin Dennis and Pindiga Ambedkar), Johannesburg (Nontobeko Hlela), y São Paulo (Marco Fernandes) hicieron sus presentaciones sobre el rol de la religión en cada uno de sus contextos sociales y políticos. Tanto el equipo de Brasil como el de India hablaron sobre el crecimiento abrumador del conservadurismo plebeyo a través del ascenso de Hindutva (en India) y del Pentecostalismo (en Brasil). Plantearon, como señaló el intelectual marxista Aijaz Ahmad, que estas fuerzas de derecha fueron fundadas “en un principio extrañamente gramsciano de que el poder político duradero solo puede surgir sobre la base de una transformación y consentimiento cultural previos, y que este amplio consentimiento cultural con la doctrina de la extrema derecha solo puede construirse a lo largo de un largo proceso histórico, desde abajo hacia arriba”. En Sudáfrica, la autoridad duradera del Congreso Nacional Africano, mayor aunque no exclusivamente enraizada en formas seculares de política, y el fracaso de las iglesias en hacer una entrada decisiva a la política le han dado un respiro de estas tendencias al país.

Durante las otras sesiones, intelectuales y académicos militantes de Turquía a Argelia, de Marruecos a Sudán, presentaron sus visiones sobre el rol de los Hermanos Musulmanes, cuyas políticas son similares a las de el RSS de la extrema derecha en India y el movimiento pentecostalista en Brasil. Las presentaciones mostraron cómo los Hermanos Musulmanes —como movimiento de masas— ha usado su control sobre la educación para moldear la conciencia contradictoria de la clase trabajadora.

En los escritos tempranos de Karl Marx está la idea de que la religión es aquello a lo que los trabajadores recurren para tener cierto consuelo de la crudeza del capitalismo. Como Marx escribió en 1844, “La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, y el alma de condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo”. Es una afirmación poderosa, una que busca entender por qué el pueblo recurre a la religión. Hoy en día, sin embargo, esto no adecuado. Se necesita más. Necesitamos comprender cómo estas organizaciones se aprovechan de los problemas psicosociales que se han intensificado entre la clase trabajadora. Proveen servicios —aunque limitados— para sanar de los grandes estreses de nuestra época. Esa práctica terapéutica atrae a los trabajadores, necesitados de la comunidad y el bienestar social ofrecidos a través de estas organizaciones. Necesitamos una visión más robusta del rol de la religión en nuestro tiempo, que es lo que nuestra investigación espera producir.

¿Cuál es el antídoto para esas ideologías e instituciones de jerarquía social? Construir instituciones populares, incluyendo sindicatos y organizaciones comunitarias. Pero este es un desafío enorme en nuestra época, cuando las formaciones socialistas se están atrofiando rápidamente. Es por esto que nuestros investigadores de Delhi fueron a conversar con K. Hemalata, la presidenta de la Central de Sindicatos de la India (CITU). Esta entrevista constituye nuestro Dossier 18 de julio, La única respuesta es movilizar a los trabajadores. Recomendamos encarecidamente que lo lean, estudien y hagan circular. Hemalata llega a su puesto en el sindicato a partir de su liderazgo en la Federación de Trabajadores y Ayudantes Anganwadi (cuidado infantil) de toda la India. Termina la entrevista con la potente frase que es su título: la única respuesta es movilizar a los trabajadores. Esta afirmación calentaría el corazón de Godavari Parulekar, la líder comunista india que pasó su vida construyendo ciudadelas para la clase trabajadora en las fábricas y los campos.

Más del 90% de los trabajadores en India están en el sector informal, la mayoría sin posibilidad de sindicalización. CITU tiene seis millones de miembros, un número considerable pero aún insuficiente en un país con 1.300 millones de personas. Durante las últimas décadas CITU ha desarrollado una serie de estrategias para organizar a los trabajadores informales, ya sean trabajadores de cuidado infantil o trabajadores en pequeñas fábricas. Hemalata habla enérgicamente sobre la necesidad de que los sindicatos se ocupen de cuestiones de jerarquía social (patriarcado, casta y fundamentalismo) y organicen a los trabajadores donde viven, no solo donde trabajan. Habla sobre la necesidad de organizar no solo a los trabajadores, sino a las comunidades en las que viven. La claridad ideológica y la flexibilidad organizativa de CITU le han permitido construir una federación fuerte, que ha estado dirigiendo las grandes huelgas generales que han convulsionado la política india, algunas con más de 200 millones de trabajadores en huelga.

Las cosas siguen graves. Las lluvias han comenzado en India. Esto ha traído un respiro de las catastróficas olas de calor que han cobrado la vida de trabajadores de la construcción y la agricultura. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de publicar un informe sobre las dificultades de trabajar en un planeta cada vez más caliente. Pero las recomendaciones de la OIT son débiles: más mecanización y más desarrollo de habilidades. El antídoto real a largo plazo es una mejor política para detener la catástrofe climática que se haga cargo de la raíz del problema: un sistema económico brutal (el capitalismo) que busca reproducir capital a costa del planeta y sus habitantes. A corto plazo, el antídoto es prevenir el trato abusivo a los trabajadores mediante el fomento a los sindicatos y otras formas de organización de la clase trabajadora. En Kerala (India), el gobierno del Frente Democrático de Izquierda apresuradamente prohibió el trabajo desde las 11 a. m. hasta las 3 p. m., para darle un descanso del calor a los trabajadores (por favor vean mi informe). Se necesitan soluciones y estrategias más creativas para enfrentar un sistema que está arriesgando destruir el planeta y aquellos que trabajan y viven en él.

Vijay Prashad Historiador y periodista indio, autor de numerosas obras, entre ellas 'The Darker Nations: A People’s History of the Third World and The Poorer Nations: A Possible History of the Global South', ha sido profesor del Trinity College y actualmente es director del Instituto Tricontinental en Delhi.

Fuente:
https://www.thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-27-2019-la-religion-es-el-suspiro-de-la-criatura-oprimida/

domingo, 19 de agosto de 2018

Reseña de La historia de una familia revolucionaria. Antonio Gramsci y los Schucht, entre Rusia e Italia, de Antonio Gramsci Jr.

Pongan otro (excelente) Gramsci en su biblioteca más próxima

Salvador López Arnal
El Viejo Topo

Lo más esencial: hay novedades de interés en este libro para conocedores o no tan conocedores de la biografía y la obra de Antonio Gramsci. No hay humo. Hay motivos para seguir pensando y para formular mil preguntas complementarias.

Lo más básico que les voy a contar de forma resumida: absolutamente recomendable, de entrada, salida y durante la travesía. Sin atisbo para ninguna duda. No sólo desde un punto biográfico (ya de por sí importante en el caso de la familia Gramsci) sino también para comprender mejor, con más perspectivas, la obra, las aportaciones teóricas, la profunda reflexión político-filosófica del autor de los Quaderni y de las Cartas desde la cárcel.

Estamos ante un texto escrito, con el alma y la pluma, para gramscianos y para ciudadanos/lectores que quizá no lo sean o no lo sean tanto. De momento.

Más aún, con mayor concreción: dejen de leerme y vayan a adquirir un ejemplar de este (hermoso) libro (de hermosa portada). A las librerías si les es posible porque conviene apoyar esta edición de la joven -y prometedora- editorial “Hoja de lata”. No se pierdan el regalo fotográfico que se nos hace, un magnífico álbum familiar. Se inicia en la página 160. La profunda belleza de Giulia es indescriptible. Una fotografía suya, de alrededor de 1932, con Delio y Giuliano, emociona en lo más hondo.

La dedicatoria del libro: “Dedico a este trabajo a mi padre Giuliano Gramsci, quien contribuyó enormemente a su creación”. Efectivamente, el libro está dedicado al hijo menor de Gramsci y el autor es el nieto del autor de los Quaderni. Unos datos sobre él: nacido en Moscú en 1965, licenciado en Biología y con una amplia formación musical, es profesor en la Universidad Pedagógica de Moscú y en la escuela italiana Italo Calvino (también en Moscú). Es también director de la escuela de percusiones étnicas UniverDrums y colabora con el laboratorio de música electrónica y acústica del Conservatorio moscovita, realizando investigaciones sobre los aspectos matemáticos del ritmo. Es decir, un biólogo-músico-matemático-investigador que debe escribir como escribía su abuelo. Ha investigado además la historia del PCI de los años veinte en relación a su historia familiar. Es autor de dos libros más que no han sido traducidos (¿alguien se anima?): La Russia di mio nonno. L’album familiar degli Schucht (2008) y I miei nonni nella rivoluzione. Gli Schucht e Gramsci (2010).

La estructura del libro comentado: Prólogo de Juan Carlos Monedero. Agradecimientos. Prefacio de Antonio Gramsci Jr (entre lo mejor del volumen). Historia de una familia revolucionaria: 1. Bolcheviques aristocráticos. La familia Schucht y Apollon, el padre de una estirpe. 2. Mi abuela Giulia. 3. Tatiana, ángel de la guarda de Antonio. 4. Eugenia:¿genio del mal? 5. Los hijos de Antonio Gramsci. Epílogo. Complementos: 1. “Recuerdo de Tatiana” por Giuliano Gramsci. 2. Cartas (con aportaciones nuevas, textos inéditos hasta el momento). 3. Los escritos de Gramsci sobre la Unión Soviética.

La perspectiva, la posición política y vital del autor: “Mi relación con mi abuelo sobrepasa el interés por su vida y su pensamiento. Como nieto y, en cierto sentido, como seguidor suyo, tengo el deber de defender su memoria y también la causa por la que dio su vida y custodiarla ante las manipulaciones y especulaciones de todo tipo a las que se ha visto últimamente sometida su figura” (pp. 202-203).

¿Qué manipulaciones? No se le escapa a este Antonio Gramsci lo esencial: “Como es notorio, en los últimos tiempos se han intensificado los intentos de contraponer a Gramsci al movimiento comunista, incluso a considerarlo su víctima: una argumento que gusta en particular a no pocos autores italianos, desde Massimo Caprara [ex secretario de Togliatti] a Giancarlo Lehner, e incluso a un historiador y ensayista de renombre como Luciano Canfora” (p. 203). No sé si Gramsci junior es aquí justo con Canfora. No concreta, no ilustra su comentario en lo que respecta al gran helenista italiano.

Conviene destacar también el prólogo (excelente en mi opinión y de hermoso título): “Gramsci, un hombre que corría” que Juan Carlos Monedero ha escrito para el libro. Lo abre con estas palabras: “Si ha abierto este prólogo, déjeme, ya que ha empezado a acercarse al genial sardo, proponerle una dieta relevante: lea a Gramsci directamente y, sobre todo, saque sus propias conclusiones… Una vez contaminado por la trayectoria de este revolucionario, háganse en torno a este pensador político todas las preguntas raras que le ronden la mente”. Las raras y las no tan raras por supuesto.

Al final de su escrito, en una nota a pie de la página 21, Monedero nos regala algunas recomendaciones de lectura: las antologías de César Rendueles y de Sacristán, la monografía de Peter D. Tomàs -El momento gramsciano. Filosofía, hegemonía y marxismo- y más tarde, con lápiz y papel, los Cuadernos de la cárcel. Añado por mi cuenta tres recomendaciones más: El orden y el tiempo de Manuel Sacristán, Leyendo a Gramsci de Paco Fernández Buey (traducido al inglés recientemente y editado por Brill) y una buena antología o edición completa de las cartas del compañero de Giulia Schucht, del gran amigo de Piero Sraffa.

La traducción, por si faltara algo, de la hispanista Mara Meroni, es magnífica, excelente. A la altura de las circunstancias y la tarea.

Para futuras reediciones se recomienda incorporar un índice nominal, una breve biografía de los personajes centrales de la historia e incluso un breve glosario de las principales categorías gramscianas.

¿Se les ocurre mejor compañía para vivir intensa y emocionalmente unas 20 horas? A mí no. No les quito tiempo para una lectura que, con seguridad, les apasionará. Cierro con las palabras de cierre del autor: “He dedicado espacio al caso Vespa [un periodista italiano, autor de El corazón y la espada, y El amor y el poder] para mostrar que la mitología sobre Gramsci (y no solo sobre él) continúa proliferando en el ambiente general de degradación cultural. La manipulación de las consciencias que llevan a cabo los medios de comunicación genera un clima que, en la famosa novela de Hermann Hesse, El juego de los abalorios, se describía como “época de las cursivas”. Una época absurda donde la creatividad y la búsqueda de la verdad se sustituyen por las citaciones recíprocas. Creo que es nuestra obligación luchar contra esas tendencias maléficas si queremos sobrevivir en “ese mundo grande y terrible””.

Queda dicho; búsqueda de la verdad y creatividad si queremos sobrevivir en este mundo grande y terrible del que ya nos habló el abuelo Gramsci.

Acabo. ¿Saben quién nos habló en las clases de Metodología de las ciencias sociales del libro de Hesse, de El juego de los abalorios? Lo han adivinado. Un gramsciano, Manuel Sacristán (que aparece por todos los sitios), maestro y maestro de otro gran gramsciano, Francisco Fernández Buey.

La historia de una familia revolucionaria. Antonio Gramsci y los Schucht, entre Rusia e Italia, de Antonio Gramsci Jr. Hoja de Lata, Xixón, 2017, traducción de Mara Meroni, epílogo de Juan Carlos Monedero, 305 páginas

Fuente: El Viejo Topo, junio de 2018.

jueves, 16 de agosto de 2018

Entrevista a Razmig Keucheyan. “Seremos testigos de un retorno del marxismo”

La Izquierda Diario

Razmig Keucheyan es profesor de Sociología en la Universidad de Burdeos (Francia). Es miembro del consejo editorial de las revistas Actuel Marx y Contretemps y autor de libros como Hemisferio Izquierda (2010) y La naturaleza es un campo de batalla (2014), así como de múltiples artículos sobre problemas de teoría marxista. También editó, con un estudio preliminar propio, una selección en francés de textos de los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci titulada Guerra de movimiento y guerra de posición (2012).

En esta entrevista repasamos el “mapa de los pensamientos críticos” trazado por él en Hemisferio Izquierda , la relación entre la crisis en curso desde 2008 y las perspectivas del marxismo, la situación de la clase trabajadora y su relación con los movimientos de las mujeres y los inmigrantes, la relación entre el marxismo y el problema de la crisis ambiental y su crítica de ciertas versiones “mainstream” de la teoría de Gramsci que circulan en Francia.

Con Keucheyan tenemos distintas visiones sobre algunos fenómenos políticos o sobre la cuestión de “democratizar el Estado”, en la que él está más cerca de Poulantzas, mientras nosotros defendemos el enfoque del marxismo clásico. No obstante estas diferencias, consideramos muy destacable su tentativa de trazar una visión de conjunto sobre los principales debates teóricos de las últimas décadas, incluyendo autores de Estados Unidos, Europa, Asia, África y América Latina. Gran conocedor de la tradición marxista y de la historia intelectual reciente, su trabajo es una contribución fundamental en este sentido, más aún en una época en la que entre la intelectualidad abunda la super-especialización y el culto a la parcialidad.

Por último, destacamos su valoración de la experiencia de lucha de los trabajadores de Onet , conflicto que el año pasado logró un importante triunfo de un sector especialmente precarizado de la clase trabajadora en Francia, a los que Keucheyan llama, con razón, “los verdaderos herederos de Gramsci”. Fotografía: Verso Books

Venís trabajando sobre un "mapa" de las teorías críticas. Primero te quería preguntar por qué considerás que el "mapeo" tiene una connotación estratégica y cuáles son las principales "teorías críticas" en la actualidad...

En el campo de batalla, un ejército necesita buenos mapas. Un mapa te dice dónde se ubica tu oponente, quién es, sus fortalezas y debilidades, y por lo tanto cómo atacar. Un mapa debería también proveer información sobre el terreno, de qué está hecho, y sus potencialidades. Hacer la guerra en ciudades o en la selva, por ejemplo, requiere diferentes planes de batalla y armamentos. Por supuesto, solamente en la ficción de Jorge Luis Borges un mapa es una reproducción exacta de la realidad. Un mapa es por definición una aproximación o una simplificación. Su propósito específico es representar una realidad compleja en términos simplificados. Más aún, para la misma realidad pueden coexistir varios mapas, con diferentes funciones. La cartografía, en suma, es una condición de la estrategia. Es por esto que siempre fue controlada por el Estado y los militares.

Mapear las teorías, y en especial las teorías críticas, es parte del esfuerzo más general de hacer un mapa de la coyuntura política actual. Obviamente, las cosas no han ido bien para la izquierda –reformista o revolucionaria– durante el siglo XX. La propia idea de revolución está en crisis –lo cual no quiere decir que ya no sea relevante–. Lo sigue siendo y mucho, en mi opinión.

Uno tiene que ser lúcido y admitir que las fuerzas y teorías de la izquierda están ahora en un proceso de reconstrucción que puede llevar tiempo. El siglo XXI es como un continente desconocido para nosotros y deberíamos tratar de representarnos este campo de batalla con mapas precisos. Eso es lo que intento hacer en mi libro Hemisferio Izquierda. Un mapa de los nuevos pensamientos críticos .

Las teorías críticas contemporáneas son numerosas. Asistimos a un proceso de fragmentación de las teorías críticas. Esto refleja la fragmentación de los “sujetos” políticos en curso por lo menos desde 1970. Desde el nacimiento del movimiento de la clase obrera en la primera mitad del siglo XIX, el proletariado fue central en la izquierda como un agente de cambio social y político. Siempre coexistió con otros “sujetos”, cuya influencia política era, sin embargo, menos importante.

Hoy, la clase obrera sigue existiendo por supuesto, pero su centralidad política en la izquierda se ha debilitado. Más aún, es más diversa desde un punto de vista profesional y étnico, lo cual hace más difícil su representación política.

Otros movimientos –el movimiento de mujeres, o el de las organizaciones de derechos civiles y antirracistas por ejemplo– han ganado impulso, al igual que las teorías que ponen a estos movimientos en el centro de su visión del mundo moderno.

Luego te voy a hacer una pregunta sobre esto último que planteás. Pero antes quiero hacerte una consulta sobre otro tema más global. Una de las debilidades que señalás en las teorías críticas actuales es la ausencia de la cuestión estratégica, que en el marxismo está relacionada con las ideas de crisis y revolución. ¿Qué influencia tiene para vos la crisis que surge en 2008 sobre este mapa de las teorías críticas y qué fortalezas puede tener el marxismo en este aspecto?

Desde los años ‘80, las teorías críticas no-marxistas volaron alto: el postestructuralismo, los estudios culturales, los estudios poscoloniales, la teoría del reconocimiento de Axel Honneth (tercera generación de la Escuela de Frankfurt), el igualitarismo radical de Jacques Rancière. En las teorías críticas del siglo XX, el marxismo en sus distintas formas solía ser hegemónico en muchos países. Pero no lo es más.

Estas teorías críticas no-marxistas son muy diferentes unas de otras. Sin embargo, comparten al menos dos suposiciones. Primero: las clases dejan de ser centrales en su visión del mundo moderno. A veces son algo completamente ausente, o de importancia secundaria.

En segundo lugar, estas teorías son desconfiadas de cualquier forma de “totalización”, o representación del mundo moderno como un “sistema coherente” de algún tipo. Esto explica por qué el concepto de “capitalismo” no puede encontrarse en ellas.

Ahora bien, vos podés esforzarte por olvidar la existencia del capitalismo. Pero el capitalismo no se va a olvidar de vos. En otras palabras, la explotación capitalista y la alienación están vivas y coleando. La crisis que comenzó en 2008, que es parte de una “crisis orgánica”, como dijera Gramsci, y que todavía está en curso, lo dejó abundantemente claro.

Esta crisis está provocando un cambio en las relaciones de fuerza entre las teorías críticas. La teoría poscolonial o Jacques Rancière, por ejemplo, simplemente no tienen mucho que decir sobre la crisis del capitalismo. Esto es porque no tienen mucho que decir sobre el capitalismo como tal. ¿Quiénes son hoy los teóricos que nos ayudan a entender la dinámica de la crisis? Leo Panitch, Nancy Fraser, Robert Brenner, Perry Anderson, Ellen Meiksins Wood, Anwar Shaikh, Giovanni Arrighi, Claudio Katz, Mike Davis, Gérard Duménil… todos ellos marxistas de algún tipo u otro.

Por lo tanto, pienso que seremos testigos de un “retorno del marxismo” en los años por venir. Cuando el marxismo retorna, sin embargo, nunca retorna en las mismas formas que en el pasado. La historia del marxismo muestra que mientras mantiene los aspectos centrales de la visión del mundo marxista, se somete a un proceso de mutación conceptual, que le permite comprender los principales elementos de la nueva coyuntura.

Por ejemplo, hay una teoría de las finanzas en Marx y el marxismo clásico. En su libro El capital financiero , publicado en 1910, Rudolf Hilferding ha desarrollado un abordaje que todavía es relevante hoy. Pero está claro que la financierización del capital desde los años ’70 requiere a los marxistas trabajar para entender el funcionamiento de esta fase particular de la historia del capitalismo. Y esto es precisamente lo que muchos marxistas contemporáneos han hecho. Los marxistas deberían apreciar los tesoros de su tradición, pero también estar listos para innovar frente a nuevos desarrollos.

Hablando de los nuevos problemas y volviendo a lo que decías antes sobre la clase trabajadora en la actualidad... en una gran parte de las teorías críticas, la clase trabajadora ha sido desplazada como sujeto de emancipación en favor de otros colectivos. Sin embargo, hay movimientos cuyos integrantes puede ser definidos como clase trabajadora por su condición social, más allá de que su principio de activación pueda ser a partir de movimientos que reivindican una identidad distinta a la de clase, por ejemplo las mujeres que son la mayoría de la clase trabajadora a nivel internacional o los inmigrantes que son una parte fundamental de la clase trabajadora en las ciudades europeas. ¿Se puede pensar que estos movimientos en lugar de desarrollarse por separado permitan revitalizar el movimiento obrero?

Absolutamente. Como decía Stuart Hall, en algunos contextos históricos, la raza es la forma en que ciertos segmentos de las clases populares experimentan subjetivamente la condición de clase. Lo mismo puede decirse del género y otras formas de identificación política.

Esto no significa, sin embargo, que todas las relaciones sociales en el mundo moderno pueden ser reducidas, “en última instancia”, a la clase. Raza y género tienen una dinámica “relativamente autónoma” por sí mismas. Pero esto significa que todos los oprimidos comparten un interés material en construir un movimiento común. Por lo tanto, el movimiento obrero está aquí para quedarse, sin duda, aún si está experimentando una profunda crisis desde fines del siglo XX. Atravesó muchas crisis durante su larga historia.

Las preguntas difíciles para nosotros en la actualidad incluyen las siguientes. La primera, ¿el centro de gravedad del movimiento obrero en el siglo XXI estará en el Sur global o permanecerá en el Norte? Hay poderosos movimientos obreros en ascenso en China, India, Sudáfrica o Brasil, con especificidades nacionales. Del otro lado, en Estados Unidos y algunos países europeos, el “socialismo democrático” volvió a la agenda política, con las campañas de Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, o con Jean-Luc Mélenchon en Francia. Estos líderes y movimientos tienen sus limitaciones, y los marxistas deberían ser críticos de ellos. Pero uno tiene que reconocer también que todos ellos hablan el lenguaje de clase de una forma u otra, a menudo mezclándolo con otros elementos discursivos.

Segunda pregunta: ¿qué tipo de organizaciones políticas debería construir el movimiento obrero? Durante el siglo XX, los partidos revolucionarios evolucionaron y se adaptaron a las circunstancias. Actuar en una dictadura o en una democracia importa mucho para el tipo de intervención política que el movimiento obrero debe asumir. En una palabra, el partido de vanguardia de Lenin no es el partido de masas de Togliatti. Entonces, ¿cuáles deberían ser las formas políticas revolucionarias relevantes en la actualidad?

Respecto de lo que decís sobre que las formas de organización política no pueden ser siempre las mismas creo que es cierto. Pero no me queda claro cómo se podría rescatar al PCI de Togliatti, que sostuvo una política de "unidad nacional" a la salida de la guerra, después la "vía italiana al socialismo" y el "compromiso histórico"...

Es cierto, no estoy abogando por un retorno al comunismo de posguerra en absoluto. El PCI y también el Partido Comunista Francés, que todavía existe en la actualidad, se volvieron fuerzas estabilizadoras para sus capitalismos nacionales, más que partidos revolucionarios. Pero esto no significa que no haya lecciones que sacar de sus historias, especialmente sobre el modo en que fueron capaces de organizar la vida cotidiana de cientos de miles de personas de la clase obrera. En Francia por lo menos, la extrema izquierda no comunista siempre fue más de clase media, a menudo con un alto "capital cultural", más que clase obrera.

Siguiendo la reflexión sobre los nuevos problemas, otro de los temas sobre las que trabajás es la ecología y su relación con la cuestión de clase. En el marxismo clásico, la idea del comunismo está asociada tanto a la reconciliación del género humano con la naturaleza como a una liberación de las "fuerzas productivas", es decir, a una abundancia relacionada con una utilización colectiva de las conquistas científicas y tecnológicas producto de la socialización. ¿En qué medida la crisis ecológica incide sobre la manera de abordar la relación entre sociedad y naturaleza en un proyecto socialista?

El marxismo ecologista es una de las tendencias más interesantes del marxismo contemporáneo, con autores como John Bellamy Foster, Jason Moore, Daniel Tanuro, Andriana Vlachou, Michael Löwy, James O’Connor, Ted Benton… La capacidad de adaptarse a los desafíos intelectuales de una nueva época es el principal criterio con el cual uno puede juzgar la vitalidad de una tradición política. Y pienso que es bastante obvio que el marxismo ha pasado esta prueba. Teóricamente, el marxismo me parece de lo más interesante hoy en día. El problema es que ha perdido su influencia política sobre las clases populares. La conexión entre la teoría y la práctica que es tan vital para el marxismo se ha debilitado, y en muchos países ha desaparecido completamente.

Hay dos formas de ver la relación entre el marxismo y la crisis ambiental. Ambas son interesantes. La primera es volver a leer a Marx y la tradición marxista, y demostrar que tenían una conciencia bastante clara de los desastres ecológicos provocados por el capitalismo. Esto, por ejemplo, es lo que John Bellamy Foster hace en su maravilloso libro sobre La ecología de Marx .

O uno puede usar las categorías marxistas –valor, clases, fetichismo, imperialismo...– para dar cuenta de la crisis ambiental, en una forma más empírica. Esto requiere a menudo adaptarlas a la realidad actual, una realidad que Marx por definición no conoció. He intentado contribuir con esta segunda tendencia del marxismo ecologista con mi libro La naturaleza es un campo de batalla .

Para darte un ejemplo: un punto crucial, a menudo pasado por alto, es que la relación entre el capitalismo y la naturaleza nunca es inmediata. Está siempre mediada por el Estado. Como decía Marx en su famosa cita de los Grundrisse , “La tendencia a crear el mercado mundial está dada en el concepto mismo del capital”. Sin embargo, para circular por todo el mundo, las mercancías necesitan infraestructuras: medios de transporte y comunicación, sistemas de energía. Esas infraestructuras simultáneamente destruyen y producen naturaleza. Ahora bien, ¿quién es responsable de construir, mantener y renovar estas infraestructuras? El Estado lo es a menudo. Por lo tanto el Estado capitalista debería ser visto como un poderoso productor-de-naturaleza en las manos de las clases dominantes. El propósito de este instrumento es ayudar al capitalismo a expandir su lógica a través del planeta, para garantizar lo que Marx llamaba “condiciones de producción”.

Por lo tanto, uno de los objetivos de los movimientos progresistas y revolucionarios debería ser recuperar control del Estado, para democratizarlo tanto como para cortar su conexión con el proceso de valorización capitalista.

En un artículo escrito hace unos meses dijiste que los huelguistas de Onet eran los verdaderos herederos de Gramsci, ¿por qué?

Curiosamente, Gramsci se ha puesto de moda en Francia en los últimos cuatro o cinco años. Pero de moda de una mala manera. Políticos y periodistas del sistema han adquirido el hábito de citar o citar mal, ciertos pasajes de los Cuadernos de la cárcel , especialmente aquellos sobre el “frente cultural”, la necesidad de dar una “batalla cultural” de ideas, y aquellos sobre los “fenómenos morbosos”, que aparecen en tiempos de crisis.

En Francia, como en otros países, las fuerzas e intelectuales de derecha se han interesado en Gramsci. Alain de Benoist, el principal pensador detrás de la “Nueva Derecha” (de extrema derecha) escribió un famoso ensayo en los años ’80 titulado “Por un gramscianismo de derecha”. En este texto, él declara que para recuperar poder después de los movimientos del ’68, la derecha y la extrema derecha debían primero ganar las batallas “culturales.” Esta es la principal idea del concepto de “metapolítica” de Benoist. Es interesante notar que Alain de Benoist ha tenido una gran influencia sobre el movimiento “Alt Right” en Estados Unidos.

Todos estos políticos e intelectuales olvidan el simple hecho de que Gramsci era un marxista y su perspectiva del mundo moderno se basaba en las clases. Para Gramsci el “frente cultural” no puede ser considerado separado del “frente económico” y del “frente político”.

Onet es una empresa francesa de limpieza. En 2017 algunos de sus empleados en las afueras de París fueron a la huelga contra los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo. Eran no solamente trabajadores pobres, sino también muchos de ellos recientes inmigrantes en Francia, algunos indocumentados. En ese momento, publiqué un artículo en Le Monde Diplomatique diciendo que si Gramsci estuviera vivo hoy, hubiera volcado toda su energía en apoyar a estos trabajadores. Los trabajadores de Onet representan la nueva clase obrera de la que estábamos hablando antes. Gramsci siempre estuvo atento en la búsqueda de nuevas formas de praxis anticapitalista. De acuerdo con él, el “frente cultural” es parte de una estrategia revolucionaria más amplia, cuya meta final es superar el capitalismo.

Fuente:
http://izquierdadiario.com/Seremos-testigos-de-un-retorno-del-marxismo

domingo, 12 de agosto de 2018

Escritos sobre jacobinismo, bolchevismo, Lenin y la revolución rusa, de Antonio Gramsci. Reseña de Allí donde la voluntad quiera y como la voluntad desee.

A favor del Gramsci leninista



¡Qué hermoso título! ¡Qué libro con tantas aristas interesantes! Para gramscianos, para los que estamos en ello y para todos los que desean aprender. Como la voluntad lo desee, señala el editor, es “el núcleo del marxismo revolucionario de Gramsci, opuesto abiertamente al positivismo evolucionista imperante entonces y aún ahora” (p. 21). El título es una frase (no siempre verdadera en mi opinión) de uno de los artículos más celebres del revolucionario sardo, “La revolución contra El capital”.

Algunas ideas políticas de fondo (a las que, conviene destacarlo, no puede ni debe reducirse lo mucho que aporta esta amplia y documentada antología): “En la actual difusión del pensamiento de Gramsci en España se hace un esfuerzo denodado por separar la obra de Lenin la de Gramsci”. Gramsci consideraba a Lenin, sostiene Joan Tafalla, como el autor de la principal aportación hecha en el siglo XX a la filosofía de la praxis, al marxismo: “la teoría de la hegemonía. La presente selección de textos aporta elementos de prueba en defensa de la idea de que Gramsci es el autor del mejor intento de traducir la filosofía y la política de Lenin sobre la hegemonía a las condiciones y al contexto del mundo occidental” (La presentación se abre, precisamente, con una consistente cita de Togliatti de 1958 en la que afirma: “Considero que la aparición y el desarrollo del leninismo en la escena internacional fue el factor decisivo de toda la evolución de Gramsci como pensador y como hombre político acción”).

No estoy en condiciones de comentar la exactitud de la anterior afirmación (en lo que respecta a la recepción actual de Gramsci en España). Pero no es imposible, en absoluto, que en la difusión actual de Gramsci en España (y también en otros países: hay autores que teorizan y hablan de un Gramsci liberal, otros (o los mismos) contraponen Gramsci al movimiento comunista como ha denunciado su propio nieto) se haya construido o se esté construyendo un muro de separación entre el pensamiento gramsciano y las concepciones leninistas (no sería la primera vez que se operase en ese sentido; también fue así, en otra dimensión si se quiere, en tiempos de teoría y teóricos del eurocomunismo). En cualquier caso, no ha sido así, no se abonado una interpretación antileninista de Gramsci, en algunas lecturas de su obra. Pienso, por ejemplo, en la de Francisco Fernández Buey o en la de muchos de sus discípulos. Creo que el editor estaría de acuerdo con esta apreciación.

Unas breves observaciones sobre un libro que no deberían pasar por alto entre la acumulación de novedades y lecturas para este verano:

1. Puede verse una bella (y sentida) presentación de Antonio Gramsci en la solapa interior del libro, cuyo autoría, sin atisbo para duda alguna, es del editor. Puede completarse, por supuesto, con el prólogo del propio editor. Se leen aquí pasajes como éste: “Estamos ante un autor anónimo, que escribe para diarios obreros, al servicio de una tarea colectiva, orgánica, que intenta contribuir a la constitución de la clase obrera en clase nacional. El lector no se encuentra frente a un autor narcisista en búsqueda del reconocimiento del público por la originalidad o la extravagancia de su obra” (p. 17). Los intelectuales -Gramsci era mucho más que eso- no son una clase homogénea.

2. La estructura de esta antología: una extensa y documentada presentación del editor (“Para soldar el presente con el porvenir”), 10 textos gramscianos de 1917, 17 de 1918, 13 de 1919, 2 de 1920, 4 de 1921, 3 de 1922, 5 de 1924, 3 de 1925, 6 de 1926 (más otros seis textos, varias cartas de Togliatti entre ellos). Cada apartado se abre con una cita muy pensada que no debería pasarse por alto.

3. La finalidad del editor es señalada en estos términos: “Esta compilación de 69 textos (artículos, cartas y documentos de archivo publicados) pretende que el lector en lengua castellana pueda acercarse al pensamiento de Gramci vinculado más directamente a la revolución rusa a la construcción del socialismo en la URSS” (p. 15).

4. Todos los textos están anotados, con notas breves y sustantivas, que nunca abruman, y que piensan siempre en el lector. No están puestas para lucimiento del editor sino para ayudarnos a los lectores, informando sobre autores, acontecimientos o contextualizando. No hay cultivo de la (sin) razón narcisista.

5. Se cierra el libro con una Biblioteca general, que incluye una detallada relación de las numerosas aportaciones de Joan Tafalla sobre la obra gramsciana.

6. Hay, por otra parte, más proyectos en cartera: “el arco cronológico de esta selección y presentación se limita a los años que transcurrieron entre 1917 y 1926. Queda pendiente una segunda compilación con la elaboración grasmciana sobre este tema realizada durante los años 1926-1935 y publicada en los Cuadernos y Cartas de la Cárcel. Espero no tardar mucho en completar esa tarea”. De hecho, lo señala el propio editor, durante el trabajo de selección de textos para este volumen “he tratado de priorizar aquellos materiales y artículos que anuncian algunos de los temas que serán tratados de manera más profunda, serena y madura en los Cuadernos de la cárcel y en la Cartas de la prisión”.

7. Una de las tesis interpretativas centrales de JT: “A mi modo de ver, Gramsci despliega su obra a lo largo de los años y de las circunstancias sin solución de continuidad, madurando y completando sus concepciones, sin perder un hilo rojo que parte de las Tesis de Feuerbach y de las obras políticas de Marx. Y lo hace siempre sin abandonar una lectura hegeliana del autor de Tréveris y de su mejor seguidor italiano, Antonio Labriola” (la cursiva es mía).

8. Es justo destacar la lectura del editor de uno de los escritos gramscianos más célebres: “La revolución contra El capital” (pp. 19-28). ¡No se salten su lectura!

9. Uno de los pasajes que más ha conmovido a este reseñador (del apartado “Agradecimientos”) es este: “También debo mencionar la Antología de Gramsci preparada por Manuel Sacristán que, desde 1973, me ha acompañado e inspirado durante todos estos años de militancia comunista. La obra divulgativa de la obra de Gramsci realizada por Francisco Fernández Buey contribuyó durante décadas a alimentar mi curiosidad por la obra del comunista sardo” (p. 58). Coincidencia que es más que una coincidencia: JT finaliza su presentación con un texto de Gramsci, “Cuestiones de método”, del Cuaderno 16, una reflexión muy del gusto de Sacristán y de Fernández Buey.

10. Destacable por su brillantez y erudición: el lector puede leer una documentada nota a pie de página (la 21, página 80) sobre el origen del aforismo “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”. Resuelve muchas dudas, evita muchos errores.

11. Del coraje político gramsciano y de su pensar con la propia cabeza es muestra el último texto incorporado, la carta que dirigió a Togliatti el 26 de octubre de 1926, dos semanas antes de su detención, que el editor, sabiamente, ha hecho bien en no anotar. Desnuda ante el lector.

Asuntos menores. Hubiera convenido, en mi opinión, un índice conceptual y onomástico e incluso un glosario sucinto de conceptos gramscianos. En las próximas antologías, en la próxima reedición de esta antología.

Un libro complementario como recomendación: Manuel Sacristán, El orden y el tiempo, Trotta, Madrid, 1998, edición, presentación y notas de Albert Domingo Curto. Centrado en la misma época que esta hermosa, rigurosa y políticamente comprometida Antología: Allí donde la voluntad quiera y cómo la voluntad desee. Que así sea, con todo el realismo político que seamos capaces de administrar al mismo tiempo.

domingo, 10 de junio de 2018

Antonio Gramsci (1891-1937), 81 años de su fallecimiento, una figura digna de amor


Manuel Sacristán Luzón


Nota edición SLA. Componen esta entrada algunos de los textos que Manuel Sacristán (1925-1985) fue publicando a lo largo de su vida sobre el revolucionario sardo, una de sus referencias político-filosóficas más esenciales. Se cumplieron ayer, 26 de abril de 2018, 81 años de su fallecimiento. Las principales aproximaciones del autor de Las ideas gnoseológicas de Heidegger sobre el filósofo de la praxis pueden consultarse en el primer volumen de sus “Panfletos y Materiales”, Sobre Marx y marxismo, en el segundo, Papeles de filosofía , en Pacifismo, ecologismo y política alternativa (edición de Juan-Ramón Capella) , y en su influyente Antología, recientemente reeditada por Akal. Su libro interrrumpido, la presentación que estaba escribiendo para esta Antología , texto recuperad o por su amigo y discípulo Jacobo Muñoz (1942-2018) , fue transcrit a , presentada, anotada y editada por su también discípulo Albert Domingo Curto: El orden y el tiempo (Madrid, Trotta, 1998).

De su gran amigo y compañero, Francisco Fernández Buey (1943--2012) , puede (y debe) verse (entre numerosos otros escritos) un libro imprescindible: Leyendo a Gramsci (Mataró (Barcelona), El Viejo Topo, 2001), traducido recientemente al inglés por la editorial Brill. Su último texto sobre el luchador antifascista italiano, “Sobre culturas nacionales y estrategia internacionalista en los Cuadernos de la cárcel ”, está incluido en Giaime Pala, Antonio Firenze y Jordi Mir Garcia (eds), Gramsci y la sociedad intercultural, Mataró (Barcelona), Editorial Montesinos, 2014, pp. 13-42

1. Reflexiones.

1.1. Breve nota (1969)

(1891-1937). Político y filósofo italiano, fundador del PCI. Estudió lingüística y Filología (sobre todo Glotología) en la Universidad de Turín, sin llegar a terminar la carrera por su dedicación a la política... Encarcelado en 1926, muere el 27 de abril de 1937, a los seis días de haber cumplido la condena que el fiscal había motivado con la frase “Durante veinte años tenemos que impedir que funcione este cerebro”. La obra de Gramsci consta de artículos periodísticos anteriores a su encarcelamiento y de una treintena de cuadernos de notas escritos en la cárcel (“Quaderni del carcere”). Las cartas escritas por Gramsci desde la cárcel fueron consideradas por Benedetto Croce como una nueva pieza de la literatura italiana.

1.2. Centro de anudamiento (1969)

Gramsci propone un marxismo al que llama “filosofía de la práctica”. Esta filosofía de la práctica no es un pragmatismo, sino un modo de pensar que historiza los problemas teóricos al concebirlos siempre como problemas de cultura y de la vida global de la humanidad... La filosofía ha de entenderse en la práctica de la humanidad, “concretamente, es decir, históricamente”. Por eso el tema del hombre es “el problema primero y principal de la filosofía”, de la práctica.

En la concepción marxista de Gramsci la cuestión “¿qué es el hombre?” entendida como cuestión filosófica no pregunta por la naturaleza biológica de la especie sino por otra cosa que él formula del modo siguiente: “¿Qué puede llegar a ser el hombre? Esto es, si el hombre puede dominar su propio destino, si puede “hacerse”, si puede crearse la vida”. Piensa Gramsci que todas las filosofías han fracasado hasta ahora en el tratamiento de esa pregunta porque han considerado al hombre reducido a su individualidad biológica. Pero la humanidad del individuo comporta elementos de tres tipos: primero, el individuo mismo, su singularidad biológica; segundo, “los otros”; tercero, “la naturaleza”. El segundo y el tercer elementos son de especial complejidad: el individuo no entra en relación con los otros y con la naturaleza mecánicamente, sino ”orgánicamente” (con los otros) y “no simplemente (con la naturaleza) por ser él mismo naturaleza, sino activamente, por medio del trabajo y de la técnica” (incluyendo en este último concepto también los “instrumentos mentales”, esto es, la ciencia y la filosofía)” (...) Esas relaciones..., son activas, conscientes, es decir, corresponden a un grado mayor, o menor de inteligencia de ellas que tiene el hombre. Por eso puede decirse que uno se cambia a sí mismo, se modifica, en la medida misma en que cambia y modifica todo el complejo de relaciones del cual él es el centro de anudamiento. Con eso ultima Gramsci su reelaboración del concepto de “naturaleza humana” de Karl Marx: “que la “naturaleza humana” es el “complejo de las relaciones sociales” (como ha escrito Marx) es la respuesta más satisfactoria, ya que incluye la idea de devenir... Puede también decirse que la naturaleza del hombre es la “historia”

1.3. Digno de amor (1979)

Eso tiene que contar mucho entre los factores de mi inhibición. A mí me parece que la historia de Gramsci es la historia de una catástrofe. Por eso, entre otras cosas, no me puedo poner ahora a cultivar la moda Gramsci. ¿Cómo va a haber esperanza de nada en la historia de una catástrofe? Uno puede tenerle mucho amor a Gramsci; yo se lo tengo, desde luego; es un figura muy digna de amor; pero no porque sea una perspectiva de éxito del movimiento obrero, sino que como cualquier mártir es digno de amor.

1.4. Un criterio: el orden y los tiempos (1970)

La mejor manera de evitar las parcialidades monográficas o polémicas en la consideración de la vida y la obra de Gramsci consiste en satisfacer respecto de ellas el criterio que él declaró obligado para la comprensión de un hombre y de su obra. “la búsqueda del leit-motiv , del ritmo del pensamiento en desarrollo, tiene que ser más importante que las afirmaciones casuales y los aforismos sueltos”. Las varias dificultades que se oponen a esa tarea no impiden ver como motivo rector del pensamiento y la práctica del fundador de L´Ordine Nuovo el problema del orden de la vida de los hombres, el tema de la caducidad del orden viejo, y el de los tiempos con y en que puede aparecer el orden nuevo...

1.5. Una elección (1970)

La profesionalización de Gramsci en el periodismo revolucionario está bien documentada con palabras suyas.“Entré en el Avanti! cuando el Partido Socialista estaba reducido a una situación extrema y todos los que eran capaces de escribir huían y repudiaban el partido. Entré en el Avanti! libremente, por convicción. En los primeros días de diciembre me habían nombrado director del Instituto de enseñanza media [gimnasio] de Ouix [Valle de Susa], con 2.500 liras de sueldo anual y tres meses de vacaciones al año. Pero el 10 de diciembre de 1914 me comprometí con el Avanti! por 90 liras de sueldo al mes, o sea, 1.080 liras al año”. En esta orgullosa respuesta al provocador de 1921 vibra tal vez aún la irritación por los comadreos con que algunos paisanos inquietaban a su familia, contando cómo el hijo lejano, en vez de progresar sólidamente por el camino recto y que lleva a los nobles honores, los seguros sueldos de la Academia, zigzagueaba entre la redacción de un periódico revolucionario, la Universidad, el local en que daba una conferencia sobre Marx. Indicios de esa irritación hay en una carta a su hermana Grazietta de principios de 1916.

1.6. Leninismo (1970)

En 1918 ha estudiado Gramsci El Imperialismo y Estado y revolución de Lenin. Mas para el “filósofo de la práctica” no ha sido menos importante en ese estudio la reflexión acerca de la obra material de Lenin. “L’opera di Lenin”: así se titula un artículo de septiembre de 1918 en el que Gramsci insiste agudamente en la peculiaridad rusa de la revolución, en su concreción social. Poco antes había escrito, refutando la interpretación del pensamiento bolchevique como utopía, que no existen ni dos constituciones políticas iguales ni dos estructuras económicas iguales. Observar este punto (...) es importante para estimar el leninismo de Gramsci, mucho más de raíz, por analogía de situación, de lo que podría serlo por la mera lectura, hasta el punto de captar como esencial en él la atención predominante al análisis de lo concreto y particular; mas, al mismo tiempo, completamente libre de imitación directa, precisamente por la atención prestada a lo concreto y particular, a lo específicamente ruso o a lo específicamente italiano. Eso permite apreciar justamente las partes respectivas del ejemplo ruso y de los motivos propios de la experiencia de Gramsci en la constitución del tema central de sus esfuerzos intelectuales y prácticos desde 1919 hasta la derrota del proletariado italiano en 1922: el tema de los consejos obreros en que quiere hacer desembocar las comisiones obreras de fábrica y taller.

1.7. La principal aportación (1977)

Yo no veo que en 1924 Gramsci tuviera ya en claro que el enemigo principal e inmediato fuera el fascismo. Creo que por esa fecha, aunque ya había comprendido que la revolución no estaba al alcance de la mano, seguía pensando en el fascismo como en cosa pasajera y no muy diferente de otras formas de dominación capitalista. No me parece que Gramsci haya podido rectificar ese eufórico error de la III Internacional antes de su prisión. En cambio, sí que lo tenía corregido en 1928, cuando el VI Congreso de la Internacional exacerbó ese error hasta lo catastrófico. Ése es el momento en que cuaja, en mi opinión, su mayor aportación: la explicación de la dificultad de la revolución en Occidente. El hecho mismo ya lo habían visto otros, principalmente Trotski y Lenin. Pero Gramsci coloca ese hecho en el centro de su reflexión, y descubre en él la vital complejidad del estado por así decirlo occidental, o sea, del estado capitalista que vive ya sobre base propiamente capitalista, arraigado en una sociedad que no tiene ya con él más contradicciones que las orgánicas a ese modo de producción. Dejémoslo en eso: me parece mejor mejor subrayar ese punto central que recitar una lista de méritos de Gramsci sin que nos podamos detener ante ninguno de ellos.

1.8. El asesinato y el médico fascista (1985)

Esta carta, enigmática a ratos, sugiere por ciertos matices que Gramsci empezará a comprender que el médico del penal, Cisternino..., estaba asesinándole. Por otra parte, el aferrarse a peregrinas explicaciones disimuladoras de la tuberculosis sugiere que esa ancestral reacción de los hombres de clases y países pobres ante dicha enfermedad ha ayudado a Cisternino en su asesinato. En cuanto a ésta, Zucàro (Vita del Carcere di Antonio Gramsci, Milano-Roma, 1954) ha escrito tras una entrevista con Cisternino y sin que éste lo haya desmentido: “El doctor Cisternino le abandona (MSL: a Gramsci), y hasta le dice en una ocasión que, como fascista que es, lo único que desearía es su muerte (MSL: de Gramsci)”.

1.9. Voluntad y comprensión de los hechos (1970).

La intensa actividad política de Gramsci durante esas semanas -a partir de la primavera siguiente su nombre aparecerá con frecuencia en los informes de la policía- está sin duda animada por la convicción de que los hechos rusos confirmaban su inspiración revolucionaria contra el marxismo oficial, evolucionista o fatalista, de la derecha y la izquierda respectivamente. Por lo que hace al desarrollo del pensamiento socialista de Gramsci, eso quiere decir que la revolución rusa le confirma los fundamentos doctrinales idealistas. En el artículo más importante y más célebre de este período Gramsci ha escrito la siguiente lapidaria afirmación. “La revolución de los bolcheviques está más hecha de ideología que de hechos (Por eso, en el fondo, importa poco saber más de lo que sabemos ahora.) Es la revolución contra El Capital de Carlos Marx (...) Lo cierto es que lo esencial de su doctrina depende del idealismo filosófico y que en el desarrollo interior de esta doctrina se encuentra la corriente ideal en la cual confluye con adecuación histórica el movimiento proletario y socialista”.

La última frase de este texto da la clave de su totalidad, pero permite también adivinar la nueva problemática que la doctrina de un socialismo revolucionario por idealista va a significar para Gramsci. Da la clave de toda esa doctrina porque muestra su motivación: constituir la fundamentación ideal de la voluntad revolucionaria, contrapuesta a la pasiva espera del cumplimiento, por algún mecánico deus ex machina, de las “previsiones” del materialismo histórico. Y permite ver el nuevo aspecto de la problemática doctrinal de Gramsci porque la voluntad que positivamente ha realizado la revolución “contra El Capital” no se ha movido en absoluto por consideraciones filosóficamente idealistas, sino por una comprensión de los hechos que ella misma atribuye al análisis marxiano (...) La prisa del hacer periodístico le obliga casi a simultanear, o alternar al menos, formulaciones en los dos sentidos, en el de la reafirmación idealista y voluntarista, y en el de la reconsideración de su lectura de Marx. Así, por ejemplo, entre los dos artículos recordados, precisamente siete días después de la segunda edición de “La revolución contra El Capital”, Gramsci publica una nota interpretativa de la Revolución de Octubre que le muestra sumido en una reflexión acerca del pensamiento de Marx bastante menos simple que su “renegarle” de la semana anterior: “La nueva generación parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx, para la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no están separados, sino que se identifican en el acto histórico”.

A eso siguen una versión mejorada de la idea del materialismo histórico como conjunto de “cánones” interpretativos y una conclusión digna de nota: los miembros de la “nueva generación” creen no que “la guerra ha destruido el materialismo histórico” al provocar una revolución contra El Capital, “sino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente histórico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no tenía normalmente” (Gramsci considera la “concentración” de los trabajadores de la ciudad y el campo “en las trincheras” que ha suplido la concentración “normal” en la gran industria). “Estas nuevas condiciones son, también ellas, hechos económicos, han dado a los sistemas de producción un carácter que no tenían antes”, por ejemplo, con la estatificación transitoria de la industria bélica y pesada en general. “La educación del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura”. Esa oscilación entre puntos de vista no aparece sólo en la alternancia de unos artículos que se suceden a escasa distancia de tiempo: ocurre incluso en un mismo artículo, y así documenta, con una claridad que sin duda el lector de hoy debe a la urgencia periodística de Gramsci, la situación de crisis del pensamiento socialista de éste. En el mismo artículo “La revolución contra El Capital” por ejemplo, a renglón seguido del cuadro de aquellos bolcheviques que renegaban de Carlos Marx, se lee: “Y, sin embargo, también en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones del Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador”.

1.10. Advertencia (Antología) (1969).

El criterio en que se basa esta antología es la intención de presentar al lector una imagen concreta -puesto que no puede ser completa- de la obra de Antonio Gramsci, entendiendo por “obra” lo producido y lo actuado, el fruto del poieîn y el del práttein. Esa intención no se inspira principalmente en el deseo de reconstruir la individualidad de Antonio Gramsci, sino en la necesidad de pasar por encima de las clasificaciones académicas tradicionales cuando se quiere entender el pensamiento revolucionario. Para que haya pensamiento revolucionario tiene que haber ruptura con la estructuración del pensamiento culturalmente consagrado. Y para que el pensamiento revolucionario se logre, esa ruptura tiene que responder a la naturaleza de las cosas, no ser veleidad de decadente harto de ciencia aprovechada, pero no entendida.

Del mismo modo que Marx no ha sido ni economista, ni historiador, ni filósofo, ni organizador, aunque aspectos de su “obra” se puedan catalogar académicamente como economía, historia, filosofía, organización político-social, así tampoco es Gramsci un crítico literario, un crítico de la cultura, un filósofo o un teórico político. Y del mismo modo que para la obra de Marx es posible indicar un principio unitario -aquella “unión del movimiento obrero con la ciencia”- que reduce las divisiones especiales a la función de meras perspectivas de análisis provisional, así también ofrece explícitamente la obra de Gramsci el criterio con el cual acercarse a la “obra” íntegra para entenderla: es la noción de práctica, integradora de todos los planos del pensamiento y de todos los planos de la conducta.

En el caso de Gramsci la conveniencia de acentuar la unidad práctica de la “obra” parece obvia, porque las publicaciones antológicas en lengua castellana no se han beneficiado casi hasta ahora de la disponibilidad, desde hace años, de numerosos escritos políticos juveniles en los que se manifiesta inequívocamente la raíz de todo el hacer de Gramsci.

El criterio general recién expuesto se ha especificado en las dos reglas siguientes para la construcción de esta antología:

1ª, no separar completamente los textos “personales” de los textos públicos, sino considerar que la cronología es más fuerte razón de homogeneidad que el género literario; 2ª, acentuar la temática en la que más se realiza la unidad de la “obra”, el “genero” literario que más se puede considerar como capaz de contener aquella unidad; ese género es la literatura política; en él confluyen naturalmente el filósofo y el periodista, el historiador y el político, el crítico literario y el crítico de la cultura. La última consecuencia importante de esos puntos de vista ha sido la ordenación de los textos según un esquema básico cronológico. Este esquema puede ser llevado hasta el detalle cuando se trata de la juventud de Gramsci. Para los cuadernos de la cárcel y para las cartas sin fecha segura se ha preferido evitar riesgos de error grave: la datación es más global.

Causas de dos órdenes, técnicas de edición y también sustantivas, debidas a la problematicidad de algunos puntos de la investigación, impiden que esta antología aparezca con el estudio introductorio que el editor había previsto. El editor se propone publicarlo más adelante, aparte. Por el momento, conviene hacer de necesidad virtud, descubrir que los textos de Gramsci están probablemente mejor sin compañía, o sin más compañía que la de las tablas cronológicas que los preceden fase por fase

1.11. Cuadernos de la cárcel

1.11.1. Símbolos de resistencia (1985)

Los Cuadernos que escribió Antonio Gramsci en la cárcel de Turi (cerca de Bari, en la Apulia) entre 1929 y 1933 y luego en clínicas de Fornila y Roma desde aquella fecha hasta 1935, o quizá algo más tarde, fueron primeramente editados por Felice Platone, bajo la inspiración y con la colaboración de Palmiro Togliatti, a partir de 1948. Esa edición, que fue traducida al castellano en la Argentina, no reproducía los Cuadernos tal como son, sino que reagrupaba temáticamente los trozos para conseguir volúmenes relativamente monográficos. Eso hacía, sin duda, más fácil y agradable la lectura de los textos, pero alejaba de la real composición de los Cuadernos. En 1975 apareció la edición crítica de éstos tal como fueron escritos. Dirigió la edición crítica Valentino Gerratana, persona particularmente capacitada para la tarea, no siempre fácil. De esta edición existe traducción castellana publicada por la editorial mexicana ERA.

El proceso de Gramsci, que terminó con una condena a 20 años, 4 meses y 5 días de presidio, estaba destinado a destruir al hombre, como redondamente lo dijo el fiscal, Michele Isgrò "Hemos de impedir funcionar a este cerebro durante veinte años". Por eso los Cuadernos de la cárcel no valen sólo por su contenido (con ser éste muy valioso), ni tampoco sólo por su contenido y por su hermosa lengua, serena y precisa: valen también como símbolos de la resistencia de un "cerebro" excepcional a la opresión, el aislamiento y la muerte que procuraban día tras día sus torturadores. El mismo médico de la cárcel de Turi llegó a decir a Gramsci, con franqueza fácilmente valerosa, que su misión como médico fascista no era mantenerle en vida. El que en condiciones que causaron pronto un estado patológico agudo Gramsci escribiera una obra no sólo llamada a influir en generaciones de socialistas, sino también, y ante todo, rica en bondades intrínsecas, es una hazaña inverosímil, y los Cuadernos son un monumento a esa gesta.

Si no existieran en castellano varias antologías de textos de Gramsci, más la edición completa mencionada, la edición de un cuaderno aislado tendría sus inconvenientes. Pero como Gramsci tiene ya cierta presencia en nuestra lengua, este volumen va a ofrecer la gran ventaja de permitir la lectura seguida de un texto coordinado de Gramsci con la continuidad y la unidad con las que él lo concibió. Desde este punto de vista la elección del cuaderno 11º es muy acertada, por su contenido y por el hecho de que es uno de los cuadernos menos retocados y corregidos por Gramsci. (La crítica gramsciana distingue tres estadios de redacción en el conjunto de los Cuadernos y en cada uno de ellos. Pero la distinción no tiene prácticamente importancia para el cuaderno.)

1.11.2. Composición y finalidad (1958)

Antonio Gramsci, el filósofo marxista más importante de la Europa Occidental, es sobre todo conocido por su obra póstuma (...). Se trata de los treinta y dos Cuadernos de la cárcel, unas tres mil páginas manuscritas (unas cuatro mil en la transcripción mecanográfica), escritas en la prisión desde 1929 hasta 1935, poco antes de su muerte. Al quedar excluido de la vida política por su detención, Gramsci se traza planes de estudio teórico que intenta desarrollar a pesar de las naturales dificultades del régimen carcelario, contra las cuales lucha tenazmente para conseguir material de estudio. Los editores del legado de Gramsci han recogido ejemplos de esa permanente tensión: en setiembre de 1930 el filósofo escribe al entonces jefe del gobierno italiano. “Para mí, que aun tengo que cumplir quince años de reclusión, se trata de una importante cuestión de principio: saber qué libros puedo leer”. Ya esa circunstancia basta para explicar la abundancia de notas sueltas, citas de memoria, etc., en los Cuadernos de la cárcel aunque éstos contienen también estudios largos. pero toda la obra del filósofo queda estructurada por su finalidad: “determinar un renacimiento adecuado” del marxismo, “levantar esta concepción que, por las necesidades de la vida práctica, se ha venido “vulgarizando, a la altura que debe alcanzar para la solución de las tareas más complejas que propone el actual desarrollo de la lucha; es decir, levantarla a la creación de una nueva cultura integral”.

1.12. Für ewig.

Gramsci tiene presente el poema de Pascoli “Per sempre” (de los Canti di Castelvecchio). Basta una lectura del poema para comprobar que Gramsci está usando la expresión “para siempre” o “para la eternidad” con trágica ironía, y que está muy lejos de desear, satisfecho, calma para producir una obra académica sistemática. Como frecuentemente se toma al pie de la letra su frase de esta carta, ignorando todo su trágico autosarcasmo, puede ser útil al lector repasar el poema de Pascoli…

2. Tablas cronológicas (1969)

22.01.1891. Nacimiento de A. G. en Ales, Cagliari (Cerdeña), cuarto de los siete hijos de un empleado del estado. 29.I.1891. Bautizo.

1894-96. AG acude a un colegio de monjas en Sórgono, cerca de Nuoro (Cerdeña). Presunta caída, causa supuesta de una deformación de la columna vertebral.

1898. Detención del padre de AG acusado de irregularidades administrativas, presumiblemente por rencillas electorales. La familia Gramsci se establece en Ghilarza (Cerdeña), en condiciones de miseria. Empieza a ser visible la deformación de la columna vertebral de AG. AG acude a la escuela elemental de Ghilarza.

1899. Llegan a Ghilarza los funcionarios y técnicos del catastro, entre ellos algún socialista. 1902. AG trabaja durante las vacaciones en la oficina del catastro con su hermano mayor, Gennaro.

1903. AG termina la escuela elemental con calificación máxima. Trabaja fijo en el catastro, interrumpiendo los estudios. Pero estudia personalmente latín. Hasta

1905. Fundación de la Liga de mineros de Bugerru (Cerdeña).

1904. 31.XI. El padre de AG en libertad. 4.XI. La tropa dispara contra los mineros de Bugerru: tres mineros muertos. Huelga general de solidaridad en la península. AG hace sus primeras lecturas de prensa socialista, que le envía su hermano Gennaro desde Turín, donde está haciendo el servicio militar.

1905-06. AG cursa la escuela media elemental en Santulussurgiu, a unos 15 kilómetros de Ghilarza.

1908 (finales). AG termina la escuela media elemental con examen en Oristano (Cerdeña). Fase sardista juvenil en AG. Se matricula para cursar la escuela media superior (Liceo) en Cagliari. Vive con su hermano Gennaro en una habitación. Aislamiento, mucho estudio, gran miseria, hambre.

1909. AG asiste ocasionalmente a la Asociación Anticlerical de Vanguardia.

1910. Último curso de liceo. Gustos literarios de AG: Croce, Salvemini, Cecchi, Papini; disgusto por G. Deledda. Simpatía por el “socialismo campesino” de Salvemini. Socialsardismo. Primeras lecturas de Marx, más tarde recordadas por AG. Recibe la credencial de corresponsal del periódico L´Unione Sarda en el pueblo de Aidomaggiore. El director del periódico es su profesor de italiano en el Liceo (Raffa Garzia). Primera corresponsalía y primer texto impreso de AG. Presencia frecuente de AG, con su hermano Gennaro, en la Cámara del Trabajo de Cagliari. Ejercicio Oprimidos y opresores.

1911 . Registro de la Policía en la habitación de Gramsci. AG obtiene el grado medio ( licenza liceale ). Pasa algunas semanas en Oristano, dando clases a su sobrino. AG llega a Turín para concurrir a las becas en favor de los estudiantes pobres de las provincias del antiguo reino de Cerdeña (70 liras mensuales). Gana una con el número 9 (Palmiro Togliatti la gana en la misma convocatoria con el número 2). AG sufre desvanecimientos por desnutrición y frío en Turín. Propone a sus amigos una investigación acerca de la relación entre criminalidad y desarrollo del capitalismo en Cerdeña (MMF, pp.25-26). AG se matricula en la facultad de Letras de Turín, especialidad Filología Moderna. Vive con Angelo Tasca, que ya milita en el PSI. AG hace averiguaciones de glotología sarda. Lecturas de Hegel.

1912 . AG sufre persistentes dolores de cabeza. Junio: no se examina. Verano: En Ghilarza y Bossa Marina (Cerdeña) con su familia. Vuelve a Turín Exámenes en noviembre (30 cum laude en glotología).

1913. AG se matricula en el segundo curso de Letras. Compra libros sobre Cerdeña. Asiste a algunas clases de Derecho, donde intima con Togliatti (que estudia Derecho). No se examina por mala salud. 9.X: Adhesión escrita a la campaña antiproteccionista de La Voce , primera intervención política pública de AG. 26.X-2.XI: Primeras elecciones por sufragio universal en Cerdeña, que impresionan vivamente a AG. Noviembre: Regreso a Turín. Según Tasca, AG es ya activamente socialista. Consigue retraso en los exámenes por salud. Noviembre o diciembre: Según Togliatti, (que ingresa más tarde), AG ingresa en el PSI.

1914. Exámenes. Termina segundo de Letras. Primera manifestación de la idea de una revista de educación socialista. AG apoya la candidatura del meridional Salvemini para un distrito obrero del norte. Junio: “Semana roja”, con ocupación de tierras, sobre todo en Romaña y Las Marcas. Escribe para I.G.P. el artículo “Neutralidad activa y operante”. Sólo acude a un examen (literatura neolatina). Fines de año: AG pierde la beca por cuatro meses.

1915. Último examen universitario de AG (Literatura italiana). Depresión nerviosa. Mayo: Huelga general contra la guerra. Entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial. Conferencia de Zimmerwald. Tesis de Lenin sobre la guerra. G vuelve a escribir asiduamente en IGP [Il grido del popolo]. AG alude a la conferencia de Zimmerwald en IGP. Fines de año: intensa colaboración en IGP. Redactor de la página torinesa de Avanti!

1916. AG escribe numerosos artículos de crónica ciudadana y teatral en A [Avanti]. Da conferencias sobre Marx y otros temas. En una carta a su hermana Grazietta habla de los resentimientos que provoca su actividad política ya conocida por los familiares y paisanos. Art “Socialismo y cultura” en IGP, exposición de su primera concepción de la revolución. Art. “Sofismas curialescos”, planteamiento de su interpretación juvenil de Marx.

1917. Varias conferencias. Vive con 50 liras de sueldo de A (20 menos que la beca). Aparición del número único de La Città Futura , iniciativa de la federación Juvenil Socialista, redactado por Gramsci [“Se puede considerar como punto de llegada de la formación juvenil de Gramsci”, G. Fiori]. Aparición, a propósito de los católicos de la posterior tesis sobre las alianzas de clase y contra el anticlericalismo (Santhià).

Revolución en San Petersburgo (23-27.II, calendario ruso). AG escribe artículos sobre Lenin en IGP. Art “Notas sobre la revolución rusa”, art. “Los maximalistas rusos”.

Detención de la dirección socialista turinesa. AG pasa a ser miembro del nuevo Comité provisional del PSI (primera responsabilidad política organizativa de AG) y director efectivo de IGP.

Revolución de octubre. Reunión de los socialistas “intransigentes revolucionarios” (fracción PSI) en Florencia. AG participa como representante del Ejecutivo provisional de la sección de Turín y como director de IGP en funciones. Coincide con Bordiga en la necesidad de una intervención activa del proletariado en la crisis de la guerra. Art “La revolución contra El Capital ”, en A . En IGP aparece el mismo día un artículo proponiendo “un club de vida moral” o asociación de cultura socialista, organismo intermedio entre el partido socialista y el sindicato. Es la primera manifestación de la búsqueda por Gramsci de organismos políticos (socialistas) de masas.

1918. Una carta de AG prueba que no había renunciado aún a doctorarse (con una tesis sobre historia del lenguaje). Estudia a Lenin. Art. “Nuestro Marx”. El nombre de Gramsci aparece frecuentemente en los informes de la Policía. Artículos: “Cultura y lucha de clases”, “Utopía”. Congreso de Roma del PSI: el partido tiene 2.000 afiliados. Art.. “La obra de Lenin”. Final de IGP para ser sustituido por una edición piamontesa de Avanti . AG redactor. En pocos meses pasa de 16.000 a 50.000 ejemplares. Desde el 5.XII G. trabaja exclusivamente para el periódico. Aparece el primer número del periódico de Bordiga, Il Soviet.

1919. Fundación del PPI (Partito Popolare italiano). Probable enfermedad de AG. Asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht en Berlín bajo gobierno socialdemócrata. Fundación de la Tercera Internacional. La dirección del PSI decide por diez votos contra tres la adhesión a la IC. Fundación del Movimiento fascista italiano. Proclamación de la República socialista bávara. Destrucción de la redacción milanesa de A. por una banda fascista. Propaganda de AG entre los soldados sardos de la brigada “Sassari”, llevados a Turín para reprimir el movimiento obrero. Primer número del seminario L.O.N. [L´Ordine Nuovo]. Artículos. “Leninismo y marxismo en Rodolfo Mondofo”; “Democracia obrera” en colaboración con Togliatti, “El giro de L´Ordine Nuovo” (Spriano). Primera aparición de los consejos de fábrica. La sección torinesa del PSI organiza un Comité de Estudios para los consejos de fábrica, dirigido por Togliatti.

1920. AG publica en L.O.N., “El programa de acción de la sección socialista torinesa”. AG y Palmiro Togliatti, reelegidos para la Comisión ejecutiva de la sección torinesa del PSI. Art. “El instrumento de trabajo”. Asamblea de la Asociación Joven Cerdeña, que documenta el final del sardismo juvenil de AG. Primeras ocupaciones de fábricas en Turín: la policía desaloja a los obreros. AG publica su Discurso a los anarquistas . Reaparece L.O.N. (suspendido durante la huelga) con el artículo de AG “Por una renovación del Partido Socialista”: fue la moción presentada al Consejo Nacional del PSI en Milán el 18-22.IV y es el texto aprobado por Lenin en el punto 17 de las tesis del II Congreso de la I.C. AG asiste a la conferencia de los “abstencionistas” (bordiguianos), en Florencia, y rechaza el abstencionismo electoral por políticamente insuficiente. Art. “El consejo de fábrica”. Art. “Los grupos comunistas”. AG adopta una posición política intermedia entre la corriente de LON y la extremista de Bordiga (abstencionismo electoral). “El programa de l´Ordine Nuovo”. AG da cuenta en LON del acuerdo de Lenin y el II Congreso de la IC con las tesis de LON sobre Italia. Art. “El Partido Comunista” en el que AG indica su perspectiva negativa sobre la huelga, por la falta de un partido Comunista. Aparece en LON el manifiesto-programa comunista para el inminente Congreso del PSI en Florencia (luego celebrado en Livorno). Firman: Bombacci, Bordiga, Fortichiari, Gramsci, Misiano, Polano, Repossi y Terracini. La fracción comunista se reúne en Imola para preparar su actuación en el Congreso del PSI. Se elige como Comité Central al grupo de los firmantes del manifiesto.

1921. Primer número de L.O.N. diario, con el lema “Decir la verdad es revolucionario”. Director: AG. XVII Congreso Nacional del PSI en Livorno (Congreso de la escisión). Proclamación de los votos el día 21: 14.695 votos reformistas; 93.038 “comunistas unitarios” (Serrati); 58.783 votos “comunistas puros” (Bordiga y L.O.N.). Constitución y Primer Congreso del P.C.d´I. en el teatro San Marco, de Livorno AG miembro del Comité Central. LON se convierte en órgano del PCI bajo la dirección de AG. Giolitti disuelve la Cámara de los Diputados y convoca elecciones para el 15 de mayo. Toda la derecha, menos el PPI, se presenta a ellas con Mussolini en un “bloque del orden”. Huelga de solidaridad en Turín, terminada con lock-out y ocupación de las fábricas Fiat por la tropa. AG publica el artículo “Hombres de carne y hueso”. Se malogra un intento de negociación de AG con D´Annunzio. Caída del gobierno Giolitti, gobierno Bonomi. Bajo su dirección los sindicatos (C.G.L.), el PSI y Mussolini negocian un “pacto de pacificación”, definido por Bonomi: “Intentemos aislar a los comunistas y luego todos juntos los presionaremos”. III Congreso de la IC. Política de alianza con la socialdemocracia ante la “estabilización relativa” del capitalismo. La delegación italiana (Bordiga, Terracini) y la izquierda alemana y húngara se oponen. LON publica en primera página una entrevista con Arrigo Benedetti, jefe de los Arditi del Popolo. LON publica el elogioso artículo de AG “Los Arditi del Popolo”. Cain Haim (“Chiarini”), cuya representatividad era dudosa, propone a Gramsci, en nombre de la IC, que suplante a Bordiga en la dirección del PCI. El CE de la IC intenta modificar la orientación izquierdista del PCI. AG considera la propuesta irrealizable. La IC publica las 24 tesis sobre el “Frente Único Obrero”. LON las reproduce el 31 de diciembre. El PCI tiene 42.956 militantes.

1922. II Congreso del P.C. d´I. (“Congreso de Roma”). 31.089 votos a favor de las izquierdistas “tesis de Roma”; 4.151 en contra. AG presenta, con Angelo Tasca, el informe sobre sindicatos. El Congreso rechaza la política de frente único, también político, de la IC. AG, poco activo en el Congreso, queda encargado de representar al P.C. d´I. en el C.E. de la I.C. AG sale para Moscú con los delegados italianos a la segunda conferencia del CE ampliado de la IC: Gennari, Bordiga, Graziadei y Ambrogi. AG pasa a formar parte del CE. AG en el sanatorio de Serebriani bor (Sb). Conoce en el sanatorio a Julia Schucht, que ha acudido a visitar a su hermana Eugenia, internada en Sb. Nota sobre el futurismo, para Trotski. IV Congreso de la IC: política de fusión de todos los partidos obreros no socialdemócratas (para Italia, fusión del PCI con los socialistas de la III Internacional, dirigidos por Serrati). El Congreso ve la primera manifestación clara de ruptura política entre Gramsci y Bordiga, al intentar responder a la carta crítica dirigida a los italianos por Lenin, Zinoviev, Trotski, Radek y Bujarin el 24.XI: Bordiga propone retirarse, Gramsci propone intervenir en las gestiones de fusión para poner condiciones. Agresión fascista a Gennaro Gramsci en Turín (confundiéndole con AG que está en Moscú). Crisis del movimiento obrero italiano.

1923. Detención de Bordiga en Italia. Orden de detención contra AG. Terracini reorganiza el PCI. Confusión política en el PCI: Bordiga,. en la cárcel, escribe un manifiesto contra la política del frente único de la IC; AG, por su parte, esboza su aplicación de la política de la IC, en pugna a la vez con la derecha (Tasca) y con la izquierda (Bordiga). El resto del grupo de LON (Togliatti, Terracini, Scoccimarro) vacila. Terracini va a Moscú a sustituir a Gramsci en el CE de la IC. Togliatti asume la dirección en Italia. III Conferencia del CE ampliado de la IC. Se discute la “cuestión italiana”. Por acuerdo entre Gramsci y Zinoviev, la conferencia organiza un nuevo CE italiano. Gramsci mismo no queda incluido, sino que recibe el encargo de situarse en Viena por delegación de la IC para hacer coordinación entre partidos y atender a los exiliados. “El “acto de autoridad” (Gramsci) fue aconsejado por el propio Gramsci. AG sale de Moscú para Viena. Llegada a Viena. AG escribe una serie de artículos sobre política italiana en la Correspondance Internationale .

1924 . Gramsci se niega a firmar el manifiesto escrito por Bordiga contra la política de la I.C. Escribe a sus colegas de LON en ese sentido (carta a Scoccimarro). Carta de Gramsci, preocupado por el asunto Trotski. Carta a Togliatti y Terracini de Viena, proponiéndoles constituir un nuevo grupo dirigente del PCI frente al grupo extremista para restablecer la disciplina internacional del partido. Primer número de L´Unità , en Milán. Gramsci se instala en Roma. Se celebra en Como la Primera Conferencia Nacional del PCI, en preparación del III Congreso. AG critica la política extremista del antiguo ejecutivo y pasa a formar parte de nuevo. Nace en Moscú el primer hijo de Gramsci, Delio. El C.C. del P.C. d´I. se reúne en Roma y elige a Gramsci secretario general del partido. AG está de nuevo en Roma después de varios viajes para reorganizar el partido. AG acude Cerdeña para asistir al Congreso de la federación sarda del PCI. Visita a su familia. Vuelve a la península el 6.XI. Los diecinueve diputados comunistas vuelven al parlamento para utilizarlo como “caja de resonancia”.

1925. Gramsci conoce a su cuñada, Tatiana Schucht. Discurso de Gramsci ante el Parlamento contra el proyecto de ley sobre asociaciones secretas. AG interviene en numerosas reuniones y actividades preparatorias del III Congreso del PCI. En agosto tiene en Nápoles una larga discusión con Bordiga (Nápoles es el centro del extremismo), ante partidarios de éste, sin llegar a un acuerdo político. A fines de agosto y principios de septiembre A.G. compone con Togliatti (del cual parece ser la redacción) las tesis políticas para el III Congreso. Llegan a Roma Julia Schucht, su hermana Eugenia y el hijo de Julia Schucht y Gramsci, Delio. La Policía registra la habitación de A.G.

1926. III Congreso del P.C. d´I en Lyon. AG presenta el informe político. AG es secretario general y Togliatti representante del P.C. d´I en el C.E. de la I.C. (saldrá para Moscú en marzo). El Congreso representa el triunfo definitivo de la política de la I.C. en el P.C. d´I, el final de la “cuestión italiana” y la consolidación del grupo dirigente histórico del. P.C.I. Julia Schucht deja Italia. A.G. pasa unos días con su hijo Delio en Trafòi (Bolzano) antes de que éste emprenda viaje para la U.R.S.S. Nace en la URSS el segundo hijo de A.G. y Julia Schucht, Giuliano. A. G. escribe La cuestión meridional. La dirección del P.C. d´I organiza la salida clandestina de Gramsci al extranjero. Fracasan dos intentos. Gramsci es detenido a las 22,30 horas (8-XI). Ingresa en la cárcel romana de Regina Coeli en régimen de incomunicación. Se aplica a AG una condena gubernativa de cinco años de destierro en residencia fija. AG llega a Ustica. Vive con Bordiga y cuatro desterrados más. Organizan una escuela.

1927. El Tribunal Militar dicta mandato de detención contra AG. Ingreso de AG en la cárcel de San Vittore, de Milán. AG sufre insomnio; no duerme más de tres horas diarias. AG recibe visitas de su hermano Mario y de Piero Sraffa. AG pide libros de temas sardo y el Breviario di neolinguistica de Bertoni y Bartoli.

1928. Las autoridades rechazan una solicitud de autorización para escribir, presentada por AG. Auto de procesamiento contra AG. AG ingresa en la cárcel de Regina Coeli, de Roma, en la misma celda que los coimputados Terracini y Scoccimarro. Vista de la causa contra la dirección comunista ante el tribunal especial. Veintidós acusados (...). Gramsci y Scoccimarro: veinte años, cuatro meses, cinco días. Informe médico oficial sobre AG al Ministerio de Justicia: “Periodontitis expulsiva debida a trastornos urémicos y a un ligero agotamiento nervioso”. Salida de AG para la cárcel de Turi (Bari). Llegada Turi en estado grave. Registro con el número 7.047. Trato amenazador del médico de la cárcel, Cisternino. AG, en celda individual. AG sufre un taque de uremia que le impedirá andar durante tres meses. Tatiana Schucht acude a Turi.

1929. AG consigue autorización para escribir en la celda. Segundo plan de estudios de Gramsci. AG sistematiza y resume el plan de estudios del 9-II. La salud de AG empeora. Incapacidad de ingerir, dolores de cabeza y de riñón. Visita de su hermano Carlo Gramsci.

1930. Visita comprobada de Gennaro Gramsci a Antonio. Nueva visita de Tatiana Schucht. AG se beneficia de un indulto de un año, cuatro meses y cinco días. AG tiene noticia de que Julia Schucht está internada en un sanatorio. Primer vómito de sangre de A.G. AG empeora y es ya incapaz de masticar. Intensa crisis física y nerviosa de AG. Los presos comunistas de Turi proyectan un curso a la hora del paseo. Se suspende por roces entre Gramsci y otros.

1931. Visita de Carlo Gramsci. IV Congreso del P.C. d´I, celebrado entre Colonia y Düsseldorf. Se mandan noticias a AG escritas en tinta simpática, en una revista inglesa. Según testimonios de un posterior expulsado del P.C. d´I., Gramsci no se muestra de acuerdo. La información es probablemente verdadera, porque por otros indicios se ve a Gramsci elaborando ya una política de amplias alianzas con el objetivo primero democrático de la “Asamblea Constituyente”. AG recibe obras de Marx en la ed. Costes y artículos del Economist sobre el Primer Plan quinquenal soviético. En carta a Tatiana Schucht: “Como dicen en Cerdeña, doy vueltas por la celda como una mosca que no sabe dónde caerse muerta”. A la una hora (3.VIII), vómito de sangre. Carlo Gramsci y Piero Sraffa acuden a Turi, pero el último no consigue autorización para ver a AG. Dirige una carta a Mussolini reclamando se fijen las lecturas autorizadas. Carta a Tatiana Schucht pidiendo cuadernos pequeños. AG acusa recibo de los cuadernos pequeños.

1932. AG dice a Tatiana Schucht que está escribiendo unas notas sobre los intelectuales italianos. Visita de Carlo Gramsci. Perspectivas de un intercambio de A.G. por clérigos que se encuentran en la U.R.S.S. AG sufre dolores en el pecho. En carta a Tatiana Schucht: “El conjunto de la existencia se hace insoportable”. Tatiana presenta una instancia de revisión médica en favor de AG. La celebración de los diez años de fascismo reduce la pena de AG a doce años, cuatro meses. Eso permite a Piero Sraffa pedir la libertad condicional para Gramsci. Pero el régimen exige una petición de gracia. Gramsci se niega y el régimen le impone incomunicación (que los demás presos consiguen burlar, manteniendo el contacto con él). Muerte de la madre de AG (éste la ignoró hasta su muerte).

1933. AG sin dientes, padece insomnios, trastornos digestivos, tuberculosis pulmonar, arteriosclerosis, mal de Pott y abscesos. La dirección de la cárcel revoca la autorización para escribir. El camarada de Gramsci, Gustavo Trombetti, se instala en su celda para velarle. Visita del doctor Umberto Arcangeli, enviado por Tatiana Schucht una vez conseguida la autorización. Arcangeli establece el diagnóstico verdadero. Tatiana solicita el traslado de AG a una clínica. El gobierno admite la instancia de traslado a la clínica. Al mismo tiempo el Tribunal especial rechaza el recurso sobre libertad condicional. Traslado de AG a la clínica del doctor Cusumano, en Formia.

1934. El profesor Puccinelli, de Roma, visita AG. En el extranjero arrecia la campaña por la libertad de AG. Romain Rolland publica su folleto. Pacto de unidad de acción entre el PCI y el PSI. AG consigue la libertad provisional sin cambio en su situación material (Decreto del 25-X).

1935. Nueva crisis de la salud de Gramsci. Traslado de Gramsci a la clínica Quisisana de Roma. El 24/25 llega Tatiana Schucht, Carlo Gramsci y Piero Sraffa. Presunta, pero hoy discutida, interrupción definitiva de los Cuadernos de Gramsci.

El PCI presenta el programa de la Asamblea Constituyente.

1937 21.IV: Gramsci cumple condena.

25.IV: Gramsci sufre una hemorragia cerebral.

27.IV: Dieciséis horas: muerte de Antonio Gramsci.