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viernes, 4 de enero de 2019

El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Lucidez y nostalgia reaccionaria.

Jesús María Montero Barrado
Rebelión

La novela de un aristócrata
 “Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”. Se trata de una frase originaria de la novela El gatopardo*, escrita por Giuseppe Tomasi de Lampedusa y publicada en 1958. También aparece en la película homónima con la que en 1963 Luchino Visconti adaptó magistralmente la novela. La frase, en fin, ha sido utilizada en la ciencia política como una forma de comportamiento humano en contextos de cambio. Encierra de modo sintético una de las claves del funcionamiento de las sociedades -en las que su componente dinámico conlleva la simultaneidad de elementos de continuidad y de cambio- y de determinados comportamientos de los individuos dentro de lo que normalmente se denomina oportunismo.

La novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, Príncipe de Lampedusa y Duque de Palma di Montechiaro, es el testimonio de un miembro de la vieja clase aristocrática en extinción, resignado por lo que está aconteciendo, pero orgulloso de su estirpe y de su condición. La narración se centra en la figura de Fabrizio Corbera, príncipe de Salina, principal aristócrata de la isla de Sicilia y directamente vinculado con la casa de los borbones que reinó en Nápoles y Sicilia hasta 1860, momento en que se suma -resignado, eso sí- al proceso de unificación italiano que culminaría diez años después. El narrador omnisciente es el alter ego de don Fabrizio, que no es otro que el propio Lampedusa, descendiente directo del personaje histórico Giulio Fabrizio Tomasi, bisabuelo del escritor.

La novela está situada en Sicilia, que hasta 1860 formó parte junto con Nápoles del reino de las Dos Sicilias, y transcurre en su mayor parte entre 1860 y 1862. La presencia de los camisas rojas de Giuseppe Garibaldi en la isla, bajo el manto del reino de Piamonte, fue el factor decisivo para el levantamiento de parte de la población contra el monarca napolitano y su adhesión a la guerra de unificación. En 1860 se había iniciado una nueva fase en el proceso de unificación de los territorios dispersos que en 1861 dio lugar al reino de Italia, con capital en Turín, y que en 1870 culminó con la conquista de Roma. Los dos últimos capítulos del libro se desarrollan posteriormente: en 1883, año en que muere el príncipe don Fabrizio, y 1910, momento en que se produce el desenlace de la trama novelesca trazada por el autor. El protagonista principal es el citado don Fabrizio, príncipe de Salina, que se encuentra presente a lo largo de la obra como personaje y prácticamente en toda la narración.

La nobleza frente a la nueva realidad
La novela tiene entre los personajes principales a Tancredi Falconeri, sobrino del príncipe don Fabrizio. Pese a su militancia dentro del movimiento unificador y más concretamente en las huestes de Garibaldi, su tío siente por él una gran simpatía. La suficiente para disculpar como puede sus andanzas políticas, cosa que hasta el propio monarca llega a reprenderle, al principio con sutileza y luego con dureza:

“-Salina, ven aquí. Me han dicho que en Palermo andas en malas compañías. Ese sobrino tuyo, Falconeri… ¿qué esperas para apretarle las clavijas?
-Pero Majestad, le aseguro que a Tancredi sólo le interesan las mujeres y los naipes.

Y el rey perdió la paciencia:
-Salina, Salina, déjate de tonterías. El responsable eres tú, su tutor. Dile que mire lo que hace. Adiós” (18).
De la boca de Tancredi sale precisamente la famosa frase, aunque no como una expresión aislada, sino con un claro sentido dentro del contexto histórico que están viviendo:

“Por el rey, sí, ¿pero qué rey? Si nosotros no participamos también, esos tipos son capaces de encajarnos la república. Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie. ¿Me explico?” (27).

Tancredi, perteneciente a la nobleza, si bien de una rama colateral y menor a la de su tío, es consciente del horizonte que tiene delante para conseguir un hueco de relieve en el régimen político que se está alumbrando y en la nueva sociedad. Por eso se une a las filas garibaldinas, donde confluyen los sectores políticos más radicalizados del movimiento de unificación e integrados en gran medida por los sectores populares.

Resulta evidente que Tancredi no es un garibaldino puro, en la medida que está desmarcándose del ideal republicano que el héroe italiano más popular defiende para su país. Su actitud es una forma de oportunismo, para lo que utiliza las posibilidades que le ofrecen las fuerzas más dinámicas del momento y poder de esa manera acomodarse en una situación nueva y en proceso de crecimiento: el liberalismo político, que se expresa desde el nacionalismo, en comunión con las aspiraciones de una clase social en ascenso que no es otra que la burguesía.

Desde el momento en que Tancredi pronuncia la famosa frase, la simpatía de don Fabrizio hacia su sobrino empieza a tornarse en admiración, que el narrador la califica de inteligencia. Así aparece en un pasaje de la obra cuando el narrador dice “según él” que la actitud de Tancredi supone “aquella capacidad para adaptarse con rapidez, aquella perspicacia mundana, aquel dominio innato del matiz que le permitía utilizar el lenguaje demagógico en boga” (55).

¿Es también oportunismo político lo que hace y dice don Fabrizio? De entrada la respuesta ha de ser afirmativa. Posee la inteligencia suficiente para saber leer el momento histórico que está viviendo. Pero difiere del oportunismo de su sobrino no sólo por la posición relevante que ha tenido en la sociedad que está feneciendo, sino también por lo que va descubriendo de la que está naciendo, en la que acaba instalándose desde una resignada y prudente distancia.

¿Amor noble frente amor burgués?
Dentro de la trama no falta la correspondiente historia de amor y que hace de nudo gordiano entre varios personajes. Se basa en el triángulo formado por el propio Tancredi, su prima Concetta y Angelica. Dos muchachas jóvenes de distinta condición y con futuros diferentes. Angelica es la hija de don Calogero, antiguo campesino enriquecido y prototipo de burgués y liberal, que además es el alcalde de Donafugatta, el pueblo donde la familia Salina pasa los veranos.

Durante una cena en que están presentes las dos familias, Tancredi queda deslumbrado por la belleza de Angelica. Y es a través de un episodio que cuenta, cuando en cierta ocasión entró en un convento de Palermo durante una acción militar, cómo el narrador nos presenta la barrera que se interpone entre un Tancredi inmaduro y anticlerical y una Concetta inocente y ferviente católica.

La ambigüedad aparece en su plenitud cuando al día siguiente la familia Salina visita el convento de la beata Corbèra, haciendo uso del privilegio que le corresponde. Tancredi desea hacerlo también y así lo hace saber:

“-Tío, ¿no podrías conseguir que yo también entrase? Al fin y al cabo, la mitad de mi sangre es de Salina, y nunca he estado aquí” (66).

La petición encierra, sin embargo, un misterio: ¿entrar en el convento o entrar en la familia a través del matrimonio con Concetta? Quien le responde, sin embargo, es la prima, que lo hace entre la ironía y el rechazo. Es, sin duda, su venganza, dolida por la peripecia contada por su primo la noche anterior y que interpretó desde su visión religiosa rigorista. Una postura vengativa que acaba cerrando las puertas de un matrimonio con su primo:

“-No le hagas caso, papá, bromea; al menos ya ha conseguido entrar en un convento; que se conforme, pues; no es justo que entre el nuestro” (67).

Se inicia entonces un doble distanciamiento. El anímico, de Concetta, y el físico, de Tancredi, que se ve obligado a ir de nuevo al la guerra. Desde ese momento Tancredi busca en su tío la persona que medie con don Calogero para que le comunique su amor hacia Angelica y el deseo de casarse con ella. Cuando su tía Maria Stella, la mujer del príncipe, conoce el contenido de la carta escrita por Tancredi, su reacción resulta muy sintomática del cúmulo de sensaciones que está viviendo la vieja clase aristocrática:

“Es un traidor, como todos los liberales de su calaña; ¡primero traicionó al rey, ahora nos traiciona a nosotros! ¡Él, con su cara falsa, con sus palabras llenas de miel y sus actos cargados de veneno! ¡Eso es lo que sucede cuando se trae a casa gente que tiene sangre extraña mezclada con la propia!” (74).

En su respuesta el marido, sin embargo, intenta poner un poco de cordura, consciente de los tiempos que se están viviendo:

“Stellucina, estás diciendo demasiadas tonterías; además no sabes lo que dices (…). [Tancredi] no es un traidor: sabe adaptarse a las circunstancias, tanto en política como en la vida privada” (75).

Es de nuevo el narrador el que pone orden al cúmulo de situaciones que se están dando. Manifiesta en boca y pensamiento del príncipe una clara conciencia de que los cambios que se están dando suponen pérdidas graves, pero no ponen en peligro la existencia como clase. Es la traducción a la realidad de la frase alusiva a que todo cambie para que todo siga igual:

“los grandes intereses del reino (de las Dos Sicilias), los intereses de su clase, sus propios privilegios, habían sufrido, sí, graves lesiones, pero los acontecimientos no habían puesto en peligro su supervivencia” (83).

Cuando se produce el rito de la entrega de la mano de Angelica por parte de don Calogero, éste, después de hacer una relación de sus bienes e informarle de la dote que va a recibir su hija, trasmite a don Fabrizio algo que guardaba como una sorpresa:
“también los Sedàra son nobles”.
Una alusión a la tradicional compra de títulos nobiliarios por parte de la burguesía, que tenía como fin lustrar su condición, pero tan mal vista desde los círculos de la aristocracia. De ahí que el narrador, lleno de un evidente desprecio de clase, escriba al respecto:

“nos limitaremos a decir que aquella salida heráldica de don Calogero le deparó al príncipe el incomparable goce estético de asistir a la encarnación perfecta de un tipo, y que la risa contenida endulzó tanto su boca que llegó a sentir náuseas” (97).

La burguesía en el poder
A medida que se van precipitando los acontecimientos políticos, una nueva conversación entre el príncipe don Fabrizio y su sobrino Tancredi resulta muy reveladora del carácter van tomando. Las piezas del rompecabezas empiezan a encajar y la conocida frase de Tancredi sigue ganando sentido:

“-¿Así que vosotros, los garibaldinos, ya no lleváis la camisa roja?”
(…) -¿De qué garibaldinos nos hablas, tiazo? ¡Eso ya pasó!” (109).

En pleno rumbo dirigido a consolidar la construcción del nuevo estado liberal y unificado, don Fabrizio recibe la propuesta de ser nombrado senador, lo que le trasmite un funcionario piamontés, en cuyo reino se está gestando el núcleo de la nueva Italia. La respuesta del príncipe no deja lugar a dudas:

“Escuche, Chevalley: si se hubiera tratado de un nombramiento honorífico, un mero título para poner en la tarjeta de visita, lo habría aceptado con todo gusto” (129).

Para más tarde concluir rotundo:
“(…) pero no puedo aceptar. Soy un representante de la vieja clase y me siento por fuerza comprometido con el régimen borbónico al que me liga el sentido de la decencia, ya que no el afecto” (132).

En este momento el narrador nos muestra a un don Fabrizio que se encuentra a la vez seguro y resignado. Por eso, argumentando su negativa a aceptar el nombramiento de senador, le dice al señor Aimone Chevalley:

“hace un momento usted me hablaba de una joven Sicilia que se asoma a las maravillas del mundo moderno; a mí, en cambio, me parece más bien una centenaria a quien pasean en silla de ruedas por la Exposición Universal de Londres y no comprende nada ni le importan un comino las acerías de Sheffield y las hilanderías de Manchester” (129-130).

Una clara muestra de la idea que tiene del mundo concreto en que vive, una Sicilia agraria y atrasada, a la que ve incapaz -ni le interesa- de ponerse a la altura de los avances económicos que tienen en Inglaterra el epicentro del mundo. Una manifestación, en fin, de la preeminencia de clase que siente: frente al pueblo, al que desprecia por inmaduro, y frente a la burguesía, a la que desprecia por vulgar.

En la confrontación entre lo viejo y lo nuevo, don Fabrizio siente un claro apego por su mundo, que, aunque agonizante, lo considera superior desde su condición de miembro de una clase a la que otorga las mejores virtudes. La seguridad antes referida es también orgullo e incluso superioridad moral. No tiene ninguna duda, aunque el narrador deja que lo sepamos a través de lo que el príncipe piensa para sí:

“Todo esto –pensaba- no debería durar; sin embargo, durará, durará siempre: el “siempre” humano, desde luego, un siglo, dos siglos…; luego será distinto, pero peor. Nosotros hemos sido los Gatopardos; los leones; quienes ocupen nuestro lugar serán los pequeños chacales, las hienas; y todos, gatopardos, chacales y ovejas seguiremos creyéndonos la sal de la tierra” (135).

¿Sólo liberalismo y burguesía?
No le falta a la novela una alusión a algo más nuevo todavía que el propio ascenso social de la burguesía y el acceso al poder político. Don Fabricio apunta en su conversación con Chevalley algunos de los nuevos ingredientes sociales y políticos, a los que ven con cierta preocupación:

“Ahora aquí andan diciendo, para acatar lo que han escrito Proudhon y un judío alemán cuyo nombre no recuerdo, que la culpa de que todo vaya mal, aquí y en otras partes, la tiene el feudalismo; es decir, yo, para el caso” (134).

El anarquismo y el socialismo que están entrando en el nuevo escenario, el mismo que Karl Marx, el “judío” alemán, ya había anunciado ex aequo con Friedrich Engels en 1848, unos años antes de iniciarse la guerra de unificación italiana, con su conocido arranque del opúsculo El manifiesto comunista: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.

Los ecos del pasado
Lo que va quedando de la novela es todo un canto a la actitud del príncipe, elevada a dignidad, y que el narrador pone en boca de otros personajes. Así lo hace con los hermanos Schirò, campesinos de la zona, y con Pietrino, un humilde herbolario, que se encuentran temerosos con los acontecimientos y se quejan de las medidas que está tomando el nuevo ayuntamiento y que afectan a sus bolsillos:

“Los hermanos Schirò y el herbolario ya empezaban a sentir las voracidad del fisco; en un caso habían sido contribuciones extraordinarias y aumento en los impuestos; en el otro (…), si no pagaba veinte liras cada año, no le permitirían seguir vendiendo sus hierbas” (139).

Pietrino quiere saber qué piensan los señores y el propio príncipe, dando muestras de ansiedad:

“Pero, padre, tú que vives entre la “nobleza”, dime qué piensan los “señores” de todo este jaleo. ¿Qué dice el príncipe Salina, que es tan fuerte, tan irascible, tan altivo?” (140).

Y el padre Pirrone intenta calmar esa ansiedad con un discurso que conoce muy bien, inspirado en lo que el propio don Fabrizio le ha repetido tantas veces, y que pretende que sea inteligible, pero que acaba siendo una verdadera para el herbolario:

“Pobrecillo, de tanto leer se ha vuelto loco” (141).

El cura, no obstante, tiene muy claro lo que ha representado la aristocracia hasta ese momento, pues no en vano lleva asistiendo espiritualmente al príncipe desde hace muchos años:

“Viven en un mundo propio, que no ha creado Dios directamente, sino ellos mismos a lo largo de muchos siglos de experiencias singulares, entre penas y alegrías muy distintas de las nuestras; tienen una memoria colectiva tan privilegiada que se inquietan o se alegran por cosas que a usted y a mí nos importan un comino pero que para ellos son fundamentales porque están relacionadas con ese patrimonio de recuerdos, esperanzas y temores propios de su clase” (140).

Todo un canto al servilismo, que corresponde en el caso de Pierrone a un miembro del clero que ha ido secularmente de la mano del poder terrenal y en el de Pietrino a un humilde hombre de campo, dibujado por el narrador como la inocencia personificada de los súbditos:

“¡Pero entonces, padre, se irán todos al infierno!” (141).

O, dicho desde otra perspectiva, la alienación ideológica de una clase supeditada secularmente a su antagónica, pero a la que no ven como tal. El narrador nos transmite que sienten el peso de los nuevos impuestos, pero no menciona el mundo de relaciones feudales en el que se mezclaban impuestos, diezmos y la gran variedad de rentas feudales que llevaban siglos pagando. Por lo demás, nada nuevo. Esa mentalidad es la que alimentó al campesinado vandeano durante la revolución francesa o al carlismo que en España campeó durante un siglo.

En todo caso, el canto a la clase aristocrática la completa Lampedusa con estas palabras del padre Pirrone:

“Pues bien, ¿no le parece a usted que esa humanidad que sólo se preocupa por las camisas o por el protocolo es una humanidad feliz y, por tanto, superior?” (141).

Todo acabó siendo igual
Cuando se produce la muerte del príncipe don Fabrizio el narrador no duda decir, a modo de corolario, que

“el último Salina era él, el escuálido gigante que en aquel momento estaba agonizando en el balcón de un hotel. Porque un linaje noble sólo existe mientras perduran las tradiciones, mientras se mantienen vivos los recuerdos; y él era el único que tenía recuerdos originales, distintos de los que se conservaban en otras familias” (176).

Y como toda novela que se ajusta a una estructura al uso del planteamiento, trama y desenlace, una vez muerto también Tancredi, las dos mujeres por las que optó se convierten en el centro de la narración. Una, Angélica, con la serenidad que le da el paso de los años, es consciente del papel que le tocó jugar dentro de un matrimonio sin amor y por intereses. Típicamente burgués, pero en nada diferente del de la nobleza, pese a los intentos reiterados del narrador por presentarlos como distintos. La otra mujer, Concetta, ya conocedora del desgraciado malentendido que la llevó a rechazar el matrimonio con su primo. Y, ante todo, las dos, cómplices a través de uno de los sobrinos, Fabrizietto, que habría de desfilar por las calles de Salina en honor de los héroes de la nueva Italia:

“Un Salina rendirá homenaje a Garibaldi: una fusión entre la vieja y la nueva Sicilia” (189).

La alianza entre la nobleza y la burguesía, por fin, sellada. Y como símbolo, el más popular de los héroes de la unificación italiana. El mismo al que utilizaron al principio para extender la revolución frente al antiguo régimen y al que después abandonaron para hacerla a la medida de la nueva clase. En fin, que todo cambiara para que todo acabara siendo igual.

* G. Tomasi di Lampedusa (1999). El Gatopardo . Madrid, Unidad Editorial.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Marta Harnecker: una vida de luchas

Entrevista a la escritora y educadora latinoamericana Marta Harnecker:
una vida de luchas

Arleen Rodríguez Derivet
Rebelión


Por las calles de Cuba, caminan personas con cientos de historias; en cualquier sitio del país hombres y mujeres hacen de la sencillez una costumbre. A la Luz del Recuerdo un programa radial para que usted nos acompañe, y sea testigo de una historia contada por sus protagonistas.

Arleen Rodríguez: Hola, buenísimas noches, a la Luz del Recuerdo vuelve y este domingo y les traigo una invitada muy especial. Es una mujer muy conocida en el ámbito de la intelectualidad política en América Latina y en Europa, seguramente también en Asia, pero de cualquier manera yo voy a darle la bienvenida y a recordar con muchísima gente que sí la conoce de Cuba, a Marta Harnecker.

Buenas noches Marta

1. Marta : Buenas noches Arleen y gracias por invitarme en este programa.
§ Arleen: Bueno, A la Luz del Recuerdo vamos a animar con canciones. Este es un disco que nos regaló la Embajada Venezolana aquí, y que es tan bonito, y a mí se me ocurrió mientras asistía al evento que organizó Marta en La Habana para recordar a Chávez en su espacio de Memoria Popular Latinoamericana, porque es parte del mundo de Chávez, que no todo el mundo conoce la manera en que cantaba y que se expresaba, ¿quién ha visto un político expresar sus sentimientos cantando, no? Entonces estás de acuerdo Marta que nos acompañemos de este disco.

2. Marta : Por supuesto.
§ Arleen: Este disco que son temas interpretados por él en medio de un debate, en medio de una charla política... En medio de un Aló Presidente agarraba el micrófono y se ponía a cantar. Entonces vamos a empezar con un tema que se llama “Que me coma el tigre”, una canción popular en Venezuela, y es una de las cosas que cantó Chávez en Venezuela mientras animaba quién sabe qué reunión.
(Luego de escuchar la canción)

Bueno, y animados con esa manera especial de cantar de Chávez seguimos aquí. Marta Harnecker, chilena y cubana.

3. Marta : Yo me defino como chileno-cubana, porque mi segunda patria es Cuba
§ Arleen: Es que viviste más años en Cuba que en Chile.

4. Marta : No, no tanto porque tengo bastante juventud acumulada, pero bueno viví 29 años en Cuba.
§ Arleen: Sí, pero casi tantos como en Chile , ¿ no ?

5. Marta : Por eso te digo , un poquito más.
§ Arleen: Bueno , de cualquier manera...

6. Marta : Casi tantos.
§ Arleen: Marta Harnecker, yo un día descubro en un libro de Marta , que tiene más de 80 libros —se ha dicho una cantidad de libros que no se puede creer—, descubro—te decía— que es psicóloga y digo, pero cómo ¿psicóloga?, y en este evento que hizo lo volvió a repetir. Marta entró a nuestras vidas, digo en Cuba, como una filósofa o por lo menos esa es la impresión que uno tenía con aquel libro que nos enseñó y que era casi un manual para estudiar el marxismo

7. Marta : Los Conceptos Elementales del Materialismo Histórico
§ Arleen: Exacto

8. Marta : Claro, porque lo que pasa es que yo estudié Psicología ; y fui a Francia, y en Francia fue donde descubrí el marxismo y me apasionó.
9. Yo era una católica militante, dirigente de la Acción Católica Universitaria. Cuando llego a París iba casi todos los días a la Iglesia, y mi gran preocupación eran los pobres, entonces cuando descubro que el marxismo me explica por qué existen pobres y ricos. Eso me apasionó.

10. Además, mi profesor fue Luis Althusser, y en ese momento Althusser estaba empezando a ser uno de los filósofos más conocidos en Europa, y para mí ha sido mi padre espiritual en mi conversión al marxismo.

11. Tú sabes que yo soy muy apasionada, entonces toda la gente piensa que yo me convierto de atea en militante y no, yo fui siempre de familia cristiana, aunque no demasiado militante.
§ Arleen: No del Opus Dei.

12. Marta : No, no ¡para nada!
§ Arleen: Pero sí una religiosa practicante.

13. Marta : Sí, además en la época en que yo estoy de Presidenta de la Acción Católica, nosotros empezamos a tener relaciones con los sectores pobres. Nuestra generación, te digo mi pololo, mi novio en aquel momento, trabajó en las minas de carbón porque la Iglesia nos pedía que fuéramos a centros de trabajo a hacer unas encuestas y eso fue lo que marcó mucho mi vida, yo no quería ser burguesa.

14. Yo sabía que toda la gente que iba a la universidad con inquietudes sociales terminaba siendo un burgués más, entonces yo quería ponerme un antídoto, una vacuna contra eso, entonces me fui a trabajar a la fábrica de pastas Lucchetti.

15. Después de eso, vine a Cuba como dirigente estudiantil en el 60, cuando todavía los guerrilleros tenían el pelo largo; y para mi , Cuba fue lo que me marcó políticamente.

16. Cuando trato de defender a Cuba al volver a Chile me dice una autoridad de la Iglesia —yo era dirigente en ese momento de la Acción Católica—: “No hables de Cuba porque pones en peligro el nombramiento de un Cardenal”. Ahí yo empecé a distanciarme.
§ Arleen: ¿Ya había pasado Althusser?

17. Marta: No, no, en ese momento sus ideas eran mi primera motivación. En el 60 fue eso.

18. Luego, voy en el 63 a Francia y fui con una orientación de un grupo: Jacques Chonchol, que fue ministro de Agricultura de Allende y Julio Silva Solar...Todos ellos eran cristianos marxistas, entonces mi primer contacto en Francia fue un cura comunista que me indicó que a Althusser le gustaba trabajar con la juventud y que lo contactara, y fue así que conocí a Althusser, y logré tener con él un intercambio de casi tres veces a la semana. Vivíamos a 50 metros. Yo vivía en un hotel en la calle Feullantines y la Escuela Normal donde vivía y era profesor Althusser quedaba muy cerca.

19. Entonces empecé a estudiar bajo su orientación y Althusser me indicó estudiar El Capital. Él decía que había que ir al corazón de su pensamiento.

20. A mí Althusser me enseñó a leer críticamente, a entender un texto, a poder ser cristiana y marxista. Yo no tuve ese problema de la fe. Simplemente, por un proceso que sería muy largo narrar .

21. Después de un tiempo dejé de tener esa fe, pero yo siempre he dicho que hay algo común entre el cristianismo y el marxismo; y es que el cristianismo te orienta a amar a la gente, y el marxismo te da los instrumentos para que ese amor sea realidad; transformes las circunstancias, transformes la sociedad, para que el amor pueda ser real.
§ Arleen: Fíjate Marta que una de las cosas tremendas que tú estás diciendo y que yo pienso que es lo que terminó emparentándote tan estrechamente con Chávez, porque Chávez era católico y marxista sin discusión. Después vamos a hablar de eso; pero uno se pregunta también, escuchándote; en qué momento y quién fue el que confrontó al marxismo con la religión que terminaron separándose cuando los verdaderos cristianos deberían ser...

22. Marta: Yo creo que fue mucho una mala lectura que se hizo. Justamente, a mí Althusser me enseñó el método para leer correctamente; hay gente que no sabe leer. No se puede negar que Marx habló de la religión como el opio del pueblo y eso fué lo que tomaron los ortodoxos del marxismo para negar la religión, pero claro , no entienden que eso lo dijo Marx en un momento en que el cristianismo en el campesinado en Alemania, en el campesinado europeo, impedía que esa gente se incorporara al proceso de cambio. Esas circunstancias explican que Marx haya señalado el cristianismo como el opio del pueblo. Yo coincido con Tomás Moulián, por ejemplo, en que las telenovelas que se transmiten por los medios audiovisuales son el opio del pueblo de hoy.
§ Arleen: Y el hecho de que sean adormecedoras, porque lo son, de voluntades, o de movilización como las telenovelas, no quita el derecho de la gente a verlas o disfrutarlas, el asunto es hacerlo críticamente.

23. Marta: No, además, hay telenovelas y telenovelas
§ Arleen: Claro

24. Marta: A mí me encantan y me acuerdo siempre que Faride Zerán, una compañera que trabajó conmigo en Chile Hoy cuando fui directora de la revista, siempre me decía: “Mira, sería mucho más productivo que hiciéramos telenovelas revolucionarias”, porque, evidentemente, una telenovela bien hecha puede transmitirte cantidad de valores o contravalores. Todo el asunto es como tú la enfoques ¿no? Yo llamo a los escritores y a las personas inclinadas a la literatura a escribir telenovelas.
§ Arleen: ¿Tú quieres que yo te confiese un secreto, cuando descubrí tu libro sobre Los elementales del materialismo histórico me decía por qué esto no cayó en mis manos cuando estaba en la Universidad, hubiera entendido todo, porque en ese esfuerzo también sale la sicóloga, la que trata de enseñar

25. Marta: Pedagoga, te diría yo
§ Arleen: Ok, también

26. Marta : Yo tengo una gran vocación pedagógica y creo que es una herencia familiar, porque fíjate, mis tatarabuelos fueron los primeros profesores normales que vinieron de Alemania a Chile a fundar las Escuelas Normales. Mi padre, que era ingeniero, tenía una gran capacidad pedagógica y yo cuando chica decía que él tenía que ser Presidente de la República, porque explicaba las cosas tan claramente.

27. Entonces; tengo una vocación pedagógica real y creo que la descubrí fundamentalmente con este libro en el que traté de exponer en forma sencilla el pensamiento de Althusser. Y, a pesar de que, Althusser es un filósofo muy complicado, yo hice el esfuerzo.

28. Un grupo de latinoamericanos que estaban en París me invitó a hacerles un curso sobre Materialismo Histórico, y las notas de ese curso se transformaron luego en este libro, que nunca pensé, ni creo que nadie, ni Orfila que lo público en Siglo XXI; que iba a transformarse en el manual que fue. Un manual que se introdujo en las universidades en un momento en que se abrió la Universidad a la cátedra de Marxismo, porque antes no existía; y entonces los manuales soviéticos no convencían. El único manual que era más potable, digamos, para introducirlo en la Universidad era el mío.

29. Confieso que en las primeras ediciones cometí el error de poner preguntas de control, de memorización, luego de cada capítulo; pero viendo sus resultados negativos: memorización en lugar de comprensión; decidí eliminar dichas preguntas y dejar sólo aquellas que implicaba reflexión. Eso fue en la edición del 85 donde además amplío mucho el contenido del texto agregando capítulos y reestructurándolo. Arleen: Esa es la edición que yo conozco, la del 85...

30. Marta : Tú tienes la edición donde hay un capítulo largo sobre transición y donde pongo preguntas solo de reflexión, además de una introducción que dice el marxismo es un antidogma, y cuento un poco, digamos, el aporte de Althusser en mi proceso. Entonces yo fuí su divulgadora en un lenguaje asequible.

31. Yo comencé a escribir tarde: ya tenía 26, 27, 28 años y no había escrito nada. ¿Cómo empezó la cosa? Porque traduje dos libros de Althusser, para tener dinero para vivir en París. Empecé por La Revolución Teórica de Marx , que en francés se llamaba Pour Marx. Además de la traducción hice una introducción y se la mostré a Althusser, y este me dijo: “Oye, tú has puesto en un lenguaje tan sencillo esta introducción”. Me has interpretado muy bien y en forma muy sencilla. Y claro, ¡por supuesto que no pudo ceder a la tentación de agregar algunas cosas Y luego me dice que tengo que hacer un libro con él y Etienne Balibar, que era su colaborador más cercano. Lo interesante es que me invitó, no por ser una intelectual, sino para que pusiera en palabras sencillas lo que ellos pensaban.

32. Ese proyecto por desgracia no se pudo implementar, hasta me empezó a pagar Masperó para hacer ese libro —eso fue el último año que yo estuve en París, pero Althusser cayó en una depresión muy grande que le impidió trabajar y no se pudo hacer. Entonces yo decidí devolverle el dinero que me había pasado Masperó. Él no podía creerlo.
§ Arleen: Masperó, la editorial, digo esto para quienes no la conocen.

33. Marta : La editorial francesa, sí. Cuando voy a Masperó y le digo que le devuelvo el dinero él me dice que nunca había tenido a alguien que le devolviera dinero. Finalmente quedamos de acuerdo en que yo —con mis notas sobre el materialismo histórico— haría un libro sobre el tema.

34. Cuando Althusser se mejoró, le dijo a Masperó que ese libro no se podía publicar en Francia, porque yo había tenido acceso a textos que él todavía no había publicado. Menos mal que estuvo de acuerdo en que lo publicara en América Latina. § Arleen: Bueno, pues un libro que todavía aquí no se consigue.

35. Marta : Este libro estuvo vetado aquí para que sepas, por eso es que tú no lo conociste en su primera época.

§ Arleen: No sé quién me dio esa edición, quizás cayó en mis manos para los 90, pero sé que es la edición del 85, pero aquí sí se hicieron varias ediciones...

36. Marta : ¿Se hicieron? Yo no conozco ninguna hecha en Cuba, me encantaría ver alguna. § Arleen: Entonces la que yo tengo no es cubana... Yo estaba casi segura que lo habíamos editado aquí, pero además una edición del papel menos bueno una edición bastante sencilla.

37. Marta : Es que hubo muchas ediciones, y varias piratas. § Arleen : Hablábamos de Marta sicóloga que de repente a lo que se dedica es educar respecto al marxismo

38. Marta: Y que después hice una coleccioncita de cuadernos de educación popular. § Arleen: Ya tenías desde el principio la idea de la educación popular

39. Marta : Te decía que este libro lo hice para trabajadores, para gente sin formación académica y al hacer clases con él me di cuenta que había algunos aspectos que eran más complicados, entonces decidimos con Gabriela Uribe a hacer esta pequeña colección.

40. Antes con Allende, empezamos con Gaby a hacer unos pequeños textos: “¿Libertad para quién?”, “Democracia para quién”, porque la oposición atacaba a Allende y decía que venía la dictadura, el totalitarismo; uno sobre medios de producción, medios de consumo para decirle a la gente no le van a quitar el refrigerador, no le van a quitar el carro, eso no tiene nada que ver con el marxismo.

41. Y esos libritos se empezaron a hacer luego con dibujitos pero los trabajadores, cuando íbamos a los sindicatos con estos textos con dibujos, nos decían “Nosotros somos grandes, nosotros no necesitamos muñequitos, háganos libros”, y ahí surgió esa colección de libritos. Esta tarea me apasionó. Ver cómo podía llegar a la gente con una cosa fácil. Mi pasión es como llegar con las ideas sencillas a la gente. § Arleen : Claro, pero digo ahí empezó ya la vocación...

42. Marta: La divulgación o educación popular, claro, y como además militaba en el Partido Socialista cuando Allende, nosotros hacíamos reuniones con campesinos y con obreros. Yo había tenido antes la experiencia de las cátedras universitarias, y en la cátedra universitaria era una discusión eterna: un grupo me tildaba de reformista porque era de la Unidad Popular, el MIR me criticaba.

43. Los trabajadores aprendían para aplicar de inmediato, entonces a mí me apasionó ese trabajo con los sectores, digamos, que no tienen una formación académica, y por eso es que yo te corrijo; yo no soy muy nombrada ni citada por los académicos, los que me conocen a mí son los militantes y los partidos políticos.
§ Arleen: Si, es más bien de base es cierto, pero creo también que en la Academia se ha respetado mucho tu nombre

44. Marta: Búscate algún libro de un intelectual que me cite. Es difícil encontrar uno.
§ Arleen: Verdad?

45. Marta: Sí, porque para ellos lo que digo son cosas demasiado sencillas. § Arleen: Bueno, vamos a hacer otra pausa acompañándonos de Chávez como si estuviéramos ahora mismo allá en Venezuela y él está cantándonos. Esto tiene una explicación más profunda, ya lo verán cuando hablemos un poquito de los recuerdos que Marta está activando en su paso por aquí por La Habana. Conversamos esta noche con Marta Harnecker a la Luz del Recuerdo. Antes de que aparezca tu libro de Los fundamentos teóricos del materialismo histórico . ..

46. Marta: Los conceptos elementales del materialismo histórico. § Arleen: Tú me corriges un poco la plana en cuanto nunca fuiste citada por académicos, sin embargo todas las referencias a ti que se podían encontrar en los años en que yo me acerco a Marta Harnecker eran alusiones a una persona muy respetada en el ámbito de la filosofía, quizás por eso de la Educación Popular, ahora, tú entras al mundo del Partido Socialista de Allende muy joven y empiezas, decías, a trabajar para educar un poco a los trabajadores de acuerdo al momento climático que estaba viviendo ese país, ¿no empiezas así?

47. Marta: Cuando entro al Partido Socialista me encargan de la formación política de la militancia y nosotros en la campaña habíamos empezado a hacer cosas. En ese momento no existían los videos, usábamos diapositivas. Íbamos al campo a hacer campaña electoral con las diapositivas sobre la historia del movimiento campesino, esa era la primera cosa y después de ahí empezamos a hacer los libros. Las diapositivas habían sido elaboradas por Orlando Lüber y Gastón Ancelovici. § Arleen: Claro, recuerdas ese momento como algo clave para lo que fues después la evolución de tu pensamiento. Pero pasando a otro tema, en este libro que acaba de ganar El Premio del Libertador al Pensamiento Crítico en el 2013 hablabas de Chile como el laboratorio del neoliberalismo y todo lo que ocurrió allí en la época de Pinochet, etcétera pero antes de eso hay un momento de ebullición, de efervescencia que parece ser el principio de lo que vendría después para América Latina

48. Marta: Claro, yo digo que el Chile de Allende fue el precursor en el siglo XX del socialismo en el siglo XXI, porque Allende fue el primero que trató por vía pacífica de ir construyendo la nueva sociedad. Ahora me acabo de enterar —porque he estado estudiando y visitando Kerala., un estado Indio—, que en ese estado, en el 56, se había elegido por vía pacífica un gobierno comunista, este gobierno no era presidencialista, pero en todo caso sí había habido esa experiencia de marxistas en el gobierno que nosotros no conocíamos.

49. A mí me parece muy interesante cómo Allende ya planteó la necesidad de repensar el socialismo si este se daba por la vía pacífica. Decía y que tenía que ser un socialismo “con vino tinto y empanadas”, dos cosas típicamente chilenas. O sea, un socialismo que se enraizara en las tradiciones nuestras. Allende entendió muy bien que para hacer este tránsito desde la institucionalidad heredada tú tenías que tener a la mayoría del pueblo a tu favor, y no se si la izquierda entendió eso. § Arleen: La participación... Tú insiste mucho en la participación, que es el signo que distingue el socialismo latinoamericano de las experiencias europeas.

50. Marta : O sea, que este socialismo tiene que construirse con la gente y que tiene que tener un apoyo mayoritario . § Arleen: ¿No debería ser todo socialismo eso? ¿No fue eso lo que falló en Europa?

51. Marta : Yo creo que sí. Hay que entender por qué de un día para otro ese sistema colapsó, y yo la explicación que tengo es que la gente no se sentía dueña de ese proyecto de sociedad, porque no lo defendieron como uno piensa que se defiende algo si uno se siente dueño se eso.

52. Pero yo digo que a veces se echa por la borda aquello bueno que tuvo, y algo de bueno debió tener. De repente tu empiezas a criticar el socialismo como si nada bueno hubiese existido, claro que existió, y toda la izquierda mundial y las fuerzas progresistas miraron como una esperanza esa sociedad que empezó a eliminar las desigualdades para darle oportunidades a la gente más pobre, que se preocupó de dar becas, de la educación, de la salud, una serie de cosas. Además , hubo un salto en el desarrollo económico enorme comparado con la pobreza que existía en la Rusia pre‑revolucionaria. Entonces evidentemente que hubo desde el Estado soluciones a lo que llamamos democracia social, pero el tema es que eso transforma al pueblo en receptor de soluciones del Estado y no te desarrolla a las personas. § Arleen: Son objeto y no sujeto...

53. Marta : Y no sujeto, no te desarrolla la persona ; la persona no crece, no se siente dueña, no se siente protagonista § Arleen: Exacto.

54. Marta . Y lo que queremos es eso, y como hay grandes debilidades en el tránsito institucional hacia la nueva sociedad, porque tú no tienes el poder del Estado que se tiene cuando se hacen revoluciones en que se destruyen el aparato del Estado como fueron las revoluciones clásicas, estas transformaciones necesitan más todavía este apoyo popular. Yo siempre digo que Lenin aún con esa revolución armada que produjo la destrucción del aparato del Estado, lo primero que hizo cuando triunfó en un país campesino, fue abandonar el programa agrario radical que tenía el Partido Bolchevique, y asumir el programa socialista revolucionario para el campo que los campesinos apoyaban, porque sabía que para hacer una revolución y consolidarla requería el apoyo de la inmensa mayoría de la gente. § Arleen: Ganarse, ganarse a la gente

55. Marta : Así es, y mucho más en la vía pacífica se requiere esto, y entiendo que es Arrate quien dice que la izquierda chilena fue demasiado ortodoxa para el proyecto heterodoxo de Allende. Porque mucha gente de izquierda pensaba que aún en Chile el momento insurreccional iba a venir. Muchos de la izquierda decían que éramos reformistas los que pensábamos en la vía pacífica. No fuimos capaces de entender la importancia de la amplitud, éramos sectarios: como nosotros creíamos tener la verdad de las ideas revolucionarias, los demócratas cristianos que eran centro izquierda y que eran nuestros aliados, fueron transformados por nosotros en nuestros enemigos. Fuimos muy sectarios con ellos. § Arleen: Claro, porque esto es como un virus genético que tiene la izquierda: el sectarismo.

56. Marta : Bueno, especialmente en la izquierda vanguardista de nuestra época: los comunistas y todos los marxistas leninistas digamos, que veníamos de la formación del partido de vanguardia, el partido que tiene la verdad, ¿no es cierto? teníamos que transmitir nuestra verdad a la clase obrera, al campesinado. Criticar lo que hicimos no niega la necesidad de tener un instrumento político. Es fundamental tener un instrumento político. Estamos viendo en Europa, en América Latina insurrecciones espontáneas que no llevan a nada, se derrumban por falta de conducción política. § Arleen: Defiendes que lo que hay es un “toma y daca”, no es un “daca” solamente

57. Marta : Tiene que haber un instrumento político, a mí me gusta la palabra instrumento, porque el partido debe ser el instrumento adecuado a cada realidad ; y eso era lo que no hacíamos nosotros , que tomábamos el modelo bolchevique de partido, que fue bueno para la Rusia zarista ; y lo aplicábamos en Chile donde había una democracia liberal burguesa. § Arleen: Claro.

58. Marta : Yo te confieso que yo llegué en Chile con las normas de clandestinidad que se usaban en España en la época de Franco, y hacíamos reuniones clandestinas en una democracia. Eso es un poco ridículo, no, pero bueno, así era. § Arleen: Nunca se pudo desprender el partido de esas prácticas efectivamente, y ahí hay la confrontación también de quienes estaban más radicalizados en ese pensamiento.

59. Marta : O sea, la izquierda estaba confrontada. § Arleen . Yo insisto en todo esto porque me encanta tu vida personal y seguirle la ruta y todo eso que le va a encantar a muchos de nuestra audiencia, pero estoy desesperada como periodista por saltar a quién sigue siendo motivo incluso de polémica dentro de la izquierda. ¿Quién fue el que inventó el término “socialismo del Siglo XXI”?

60. Marta: No fue Chávez § Arleen: No fue Chávez, fue Marta Harnecker

61. Marta: No. Te quiero decir que en Chile en el 2000 Tomás Moulián —un sociólogo de izquierda excelente— publicó un libro que se llama El socialismo del Siglo XXI: la Quinta Vía, y eso no se sabe... § Arleen: ¿Por qué Quinta?

62. Marta: Debe haber usado esa palabra en contrate con la Cuarta Internacional. § Arleen: Okay, ya, ya…

63. Marta: Pero, bueno te digo eso porque aquí, en Cuba, se cree que Heinz Dietrich fue el creador, porque Dietrich se declara el autor... § Arleen: ¿Se auto adjudica la autoría?

64. Marta: Se adjudica esa autoría y no tienen nada que ver los planteamientos de Dietrich con el socialismo del siglo XI concebido por Chávez. Dietrich es diríamos muy ... § Arleen: ¿Tecnocrático?

65. Marta : Tecnocrático, exactamente, lo contrario del planteamiento del socialismo como algo construido por la gente, lo contrario del protagonismo popular. Hubo personas que nos dijeron que era mejor no ponerle ese nombre al socialismo, porque ese nombre ha sido rechazado acá en Cuba, por eso, en relación con Dietrich. Pero nosotros pensamos que sí es importante mantener el nombre porque quien acuñó el término —yo distingo entre quién lo usó por primera vez y quien acuñó et término—. Fue Chávez quien lo acuñó. Arleen: Quien levantó esa bandera...

66. Marta . Dicen, no sé si es cierto o no que Fidel le había recomendado no hablar de socialismo ya que esta palabra tenía una fuerte carga negativa y que Chávez, a pesar de eso, decidió usarla. § Arleen: Por la guerra mediática y todo eso, claro

67. Marta : Sí, y que Chávez decidió hacerlo porque Chávez cuando se proponía una cosa la hacía. ¿Y qué hizo él desde el momento que asumió esa palabra que ya estaba quemada?: le puso socialismo del Siglo XXI para diferenciarlo de las prácticas del capitalismo de Estado, de la dirección de arriba hacia abajo... Él critica esas cosas y se dedicó desde que empezó a usar el término a hacer pedagogía popular en todas las intervenciones que hacía, que eran muchas en la semana y muy largas. Él explicaba con ejemplos prácticos_ “Bueno mira, esto es el capitalismo” y mostraba lo que podría ser la solución socialista, y a pesar de tener una audiencia en Venezuela era contrario al socialismo, después de algunos años más de la mitad de la población acepta como una cosa positiva el socialismo.
§ Arleen: Algo natural ...

68. Marta : Natural, exactamente, y solución de los problemas que este monstruo que provoca todas estas desigualdades provoca: el capitalismo neoliberal.
§ Arleen: Claro, porque cuando Chávez llega a la presidencia año 1999 ya no es un fantasma el que recorre el mundo, son un montón de fantasmas porque al fantasma original del comunismo se le une todo el fantasma del derrumbe y del fracaso.

69. Marta : El neoliberalismo estaba en auge en América Latina, nadie pensaba y de hecho yo escribí un libro: La Izquierda en el Umbral del Siglo XXI, que fue publicado acá como Haciendo Posible lo Imposible, en el 99. En ese momento estaba empezando el proceso en Venezuela, todavía Chávez no se había revelado bien, yo planteo que no se ve en el horizonte una posible revolución y ¡mira como cambio el mapa de América Latina! Hace diez años era completamente distinto.
§ Arleen: Claro, vamos a hacer otra pausa, seguimos cantando con Chávez
§ Arleen: Marta Harnecker, A la Luz del Recuerdo, chilena, cubana, escritora, sicóloga, periodista también.

70. Marta : No socióloga, periodista sí, por afición, porque yo dirigí la revista política Chile Hoy. Era una revista tipo tabloide y tenía dos o tres páginas de entrevista a algún personaje, entonces ahí empecé a iniciarme de entrevistadora con un excelente periodista uruguayo, no me preguntes el nombre ahora porque tengo una memoria limitada dada mi juventud acumulada (González Bermejo) y descubrí mi vocación periodística en un proceso revolucionario como era el chileno. Era un momento apasionante, además la revista tenía característica de poner en palabras sencillas estudios de intelectuales de izquierda que no llegaban a la gente.
§ Arleen : Era una revista teórica

71. Marta : No, era una revista política normal que sacó de los cajones de los intelectuales trabajos que eran interesantes para entender el proceso, y los transformaba en artículos atractivos al lector.
§ Arleen: En ese sentido era una revista teórica, quiero decir tipo Tricontinental, cosas así, que publica los originales de los intelectuales del momento, de los políticos...

72. Marta : Pero era una traducción periodística de esos artículos.
§ Arleen: Ah, se simplificaban, se editaban

73. Marta : Claro, y además poníamos el micrófono al pueblo, o sea, nos íbamos a los cordones industriales. Cuando había huelga en una mina del cobre, o en el salitre, allí estábamos nosotros, allí estaba yo como directora. Tenía un buen subdirector que era el que hacia la edición y toda la cosa burocrática, y yo me dedicaba a entrevistar con Faride Zerán que ahora es decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Chile.
§ Arleen: Una gran periodista…

74. Marta: Extraordinaria periodista, claro, entonces era muy jovencita. Entonces me apasionó el periodismo. Además nuestro criterio era que en la revista, las críticas que hubiese al proceso las hiciera la gente. Muchas veces los periodistas hacen críticas, en un sentido es muy fácil criticar. Intelectualmente uno encuentra siempre cosas que son imperfectas, pero es distinto que un intelectual critique, a que la gente te diga cómo está sintiendo los errores del proceso.

75. Fue una experiencia muy linda, y la revista llegó a ser respetada también por la oposición, porque ésta se quería informar y esa información la encontraba en nuestra revista. Creo que uno de los grandes problemas que tenemos con el periodismo en los procesos revolucionarios es que no sabemos hacer periodismo desde el gobierno; hacemos propaganda, no informamos.
§ Arleen: Exacto.

76. Marta : No permitimos que el periodismo te sirva para alertar, para divulgar lo bueno y también mostrar lo malo, y permitir que se corrija el proceso. Eso es lo que me apasionó a mí.

77. Bueno en un momento , hasta nos vetó el gobierno, porque hicimos entrevistas a los huelguistas del Cobre. Los demócrata-cristianos huelguistas tenían algunas cosas correctas, errores nuestros del sectarismo y nos pareció que eso debía estar presente en nuestra revista. Y qué paso? Codelco , luego de haberse comprometido a comprar para repartir el triple del tiraje habitual; logró que se evitara su divulgación y que se recogieran revistas de los kioskos . Esa experiencia fué muy importante, y por supuesto que entrevistamos a Allende, a Corvalán, a Maira, a Miguel Enríquez
§ Arleen: ¿Cómo era Allende?

78. Marta : Allende era muy buena gente. Te puedo contar una anécdota de Allende. Estábamos haciéndole la entrevista y había que servir agua o algo, y había que poner hielo en los vasos y yo no vi la cuchara para el hielo y llegué y pesqué con la mano el hielo, entonces él me dice: “Marta, ¿te estás lavando las manos?”. El era así, muy sencillo.
§ Arleen: Digamos, comparándolo con otros líderes latinoamericanos, más Mujica, más Chávez

79. Marta: Bueno yo a Mujica no lo conocí, lo encuentro maravilloso, y Chávez para mí de los que yo conocí, el primer presidente que entrevisto es a él. Antes entrevisté a varios líderes de las guerrillas. Bueno a Tabaré Vásquez antes de que fuera presidente, cuando era Intendente de Montevideo, y dirigentes de las guerrillas de El Salvador, de Guatemala, de Colombia, pero no había entrevistado a ningún presidente, entonces yo iba con mucho susto. La verdad es que me empujaron mis amigos para que hiciera la entrevista... En general yo aparezco muy segura, pero no creas, soy tímida en el fondo. Me decían: “¿Cómo no lo vas a entrevistar si vas a Venezuela, a mí me había invitado la juventud. Fui a Venezuela para dar unas charlas sobre cuestiones sobre Presupuesto Participativo, porque yo había hecho el libro sobre la experiencia de Porto Alegre y MEPLA el documental. Porto Alegre era como el modelo, y era copiados en varios países y a mí me invitaban a dar charlas como si yo fuera la experta del proceso, a mí me daba risa porque yo solo había puesto el micrófono. La verdad es que aprendí mucho poniendo el micrófono.

80. Ahora puedo contarte la historia de cómo llegué a Chávez.

81. Primero, yo estaba haciendo esto libros-testimonios acerca de cinco experiencias de alcaldías del PT de Brasil, alcaldías de protagonismo popular, así las llamaba yo. Conocí a un alcalde de Caroní, en la región del Orinoco en Venezuela , quien me invitó a hacer un libro testimonio sobre dicha alcaldía, y en ese momento ya había ganado Aristóbulo Istúriz, el actual vicepresidente de la República, en la alcaldía de Caracas. Él es un dirigente extraordinario, muy carismático ...
§ Arleen: Y que también es educador popular...

82. Marta : Claro, es educador e hizo una experiencia muy interesante participativa en Caracas. Yo estaba haciendo entonces unos libros-testimonio sobre alcaldías de protagonismo popular y estas dos personas militaban en la Causa R, que después fue la Patria para T odos.
§ Arleen: El PPT...

83. Marta : Muy interesante experiencia la de ellos, la de Maneiro, que fue un intelectual venezolano, que fue el primero que dijo que la democracia que tenemos que construir, no es simplemente agregar a la democracia política liberal burguesa la democracia social , el ingrediente social: salud, educación, etcétera, sino tenemos que transformar la democracia misma mediante el protagonismo de la gente. Él decía que era muy distinto que una pasarela, o sea, un paso de nivel en una avenida, sea una conquista de una comunidad que se organiza para lograr la pasarela , a que el Estado llegue y decida, bueno, aquí hay que poner una pasarela.

84. Maneiro influyó mucho en esta gente, yo creo que influyó en la Constitución Bolivariana que es la primera constitución en el mundo en que se plantea el protagonismo de la gente, es decir, que la gente se desarrolle humanamente a través del protagonismo.

85. En algunas constituciones está presente la participación, pero no esa afirmación de que el desarrollo humano se logra a través de la práctica revolucionaria. Marx decía que al cambiar las circunstancias, te vas cambiando a ti mismo al mismo tiempo, que es a través de las luchas que los trabajadores se van liberando de ese “estiércol del pasado”, de la cultura heredada.
§ Arleen: Se va limpiando...

86. Marta: Se va limpiando con la práctica, con las luchas, con las conquistas de la clase obrera organizada. Para mí la Cauda R era el futuro de Venezuela, era el partido de nuevo tipo. Maneiro decía que el partido debía construirse donde hay movimiento. Ellos iban donde estaba la gente: en las industrias de Guayana, en la universidad en ese momento y entre algunos intelectuales. Después desaparece el movimiento en la universidad, entonces se prioriza fundamentalmente trabajar donde hay movimiento, en algunos barrios de Caracas, en la empresa metalúrgica Sidor. Es muy interesante la relación instrumento político-movimiento social que plantea Maneiro.
§ Arleen: ¿Ya Chávez estaba...?

87. Marta: Espérate, espérate, en ese momento Chávez acababa de salir de la prisión
§ Arleen: Estamos hablando del año 94, 93

88. Marta: 1994.En eso estaba yo cuando Chávez aparece en Cuba, antes de ser candidato a presidente, y hace un discurso en la Universidad. Entonces yo no conocía a Chávez y quedé maravillada con su discurso. Cuando veo que cita a Neruda, uno piensa que eso es cosa de un intelectual, no de un militar. Por ejemplo, Pinochet era un militar totalmente ignorante. Y veo a este militar venezolano que tiene una visión tan enorme... Hace poco que oí ese discurso de nuevo y si tú lo oyes, verías cómo ya en el 94 Chávez vislumbraba una cantidad de cosas. Entonces yo le escribo a la Causa R, y ahí está la carta, les digo: compañeros este es el líder de Venezuela, ustedes tienen que trabajar en lo local y apoyar a Chávez como principal líder.
§ Arleen: Si, y sobre todo el prejuicio contra un militar— lo que tú decías—, ese prejuicio estaba en toda América Latina.

89. Marta: Claro, aunque la Causa R en el 92 y Maneiro tenía la idea de que el aspecto militar era fundamental, Maneiro venía de una guerrilla y había visto la necesidad de la vía institucional. El hablaba que una pata de la mesa tenía que ser la militar. Chávez consideraba que no se debía hablar de pata militar, sino de movimiento cívico‑militar. Esa es quizás la diferencia que en ese momento se ve entre ambos. Yo estuve leyendo el libro de Ramonet sobre Chávez y ahí explica esta cosa.
§ Arleen: ¿Sí?

90. Marta: Yo descubrí a Chávez cuando vino a Cuba. No recuerdo bien cuándo le envío el libro que había hecho en Cuba sobre el Partido de los Trabajadores de Brasil, que es un libro‑testimonio donde yo entrevisto a Lula y a los cuatro o cinco primeros mosqueteros que fundan el PT, muy interesante. El libro se llama El sueño era posible, porque la verdad que el PT en los inicios era una maravilla, después se ha burocratizado mucho y tiene varios problemas. Entonces le escribo a Chávez y le digo: “Comandante, si quiere yo le hago una entrevista sobre su movimientos (el MBR 200 Militar). Le envié el libro creo que con Pablo Medina en 1994 y nunca más supe qué pasó.

91. Cuando triunfó Chávez en Venezuela yo escribí cómo se veía un poco la cosa en este país en el libro que estaba redactando La Izquierda en el Umbral del Siglo en 1999.Me tenté y pongo aquí lo que entonces escribí: “Luego de comprobar el indudable avance institucional de la izquierda latinoamericana en varios países, no quisiera terminar este punto sin señalar los enormes desafíos que se le plantean en este terreno, entre ellos: cómo ser al mismo tiempo un partido de gobierno sin dejar de ser un partido de lucha; cómo evitar caer en las prácticas políticas tradicionales y lograr diferenciarse de los demás partidos políticos frente a una opinión pública cada vez más escéptica de la política y de los políticos; cómo usar los espacios institucionales para fortalecer y no debilitar al movimiento popular; cómo evitar que sus cuadros no sean cooptados por el sistema; cómo lograr ser más que meros administradores de la crisis. [1] ”

92. Voy a Venezuela después del golpe. Antes del golpe iba a ir, yo había sido invitada por el Instituto de la Juventud para hacer un recorrido por el país, pero por la improvisación de ellos, en lugar de programar y avisarme se aparecieron en mi casa el día anterior al golpe —por supuesto que no sabíamos nada de eso— y me dicen: “Vámonos mañana a Venezuela”, pero eso era imposible porque, como yo no había recibido señales de ellos, ya me había comprometido con otra gente. Si no fuera por eso hubiera llegado justo el día del golpe.

93. Luego del golpe, aprovechando que había sido invitada por el alcalde de Guacara para ir a Venezuela a hablar del presupuesto participativo, mis amigos me insisten que aproveche de entrevistar a Chávez y fue así como decido enviarle con el embajador venezolano, Germán Sánchez un cuestionario para Chávez, pero no pasa nada. De repente recibo una llamada de parte de su Secretaría “Marta, el presidente dice que te vengas mañana para acá porque quiere hablar contigo”. Yo asocié esa llamada al cuestionario que le había mandado a través del embajador. Y le digo: “Mira, aquí no hay vuelo todos los días, yo me voy a ir lo antes posible” Me fui el sábado. El programa Aló Presidente es el domingo y me invita a asistir a ese programa como te invitó a ti y a un grupo de periodistas, nos llevaron en un avión que partía al Vigía cerca del Estado de Mérida. Nos subimos los periodistas al avión, y entra Chávez y se dirige a mí y me dice “Maaarta!!!”, parece que alguien le había dicho algo de mi libro La Izquierda en el Umbral que tiene en la contraportada la explicación de por qué la política es el arte de hacer posible lo imposible. Chávez me saluda y le regalo ese libro,.

94. Al bajarnos del avión me invita a irme con él en el jeep, él manejando. Yo iba con un equipo de audio bastante grande semi profesional de grabación que me había conseguido Piñeiro. Lo llevaba por si acaso, pero el repuesto de baterías del equipo estaba en una maleta que no iba con nosotros. La anécdota que contaba ayer Alarcón es así. Íbamos yo y él en el jeep, entonces me empieza a hablar de la historia, y le digo, “Oye, perdona, yo voy a grabarte”. Y así lo hice, pero llegamos al Vigía y en ese momento a mí se me acabaron las baterías, pero decidimos seguir conversando sin grabadora. En ese momento le pregunto qué le pareció el cuestionario que le envié y me dice que no sabe nada de cuestionarios, que no ha recibido nada. Después, cuando yo ya trabajo como asesora de él en el Palacio de Miraflores, me doy cuenta de la cantidad de papeles que le llegan diariamente y que él no tiene capacidad de analizar todo, porque además es alguien que cuando te da una entrevista lo toma con calma, dedica mucho tiempo a ella. Cuando un Presidente da una entrevista , da 10 minutos a una persona, pero como él era tan humano extendía las entrevistas. Si tú fueras racional dirías tiene que cortar, pero era la forma de ser de él.

95. Descubro que él no me ha invitado por la entrevista que yo quería hacerle, sino porque había hecho lo que justamente dijo Germán Sánchez: tenia los libros que le habían dedicado y como estaba el tema de las elecciones en Brasil de Lula, él había pedido que le reuniera todos los libros acerca de Brasil y ahí descubrió o redescubrió mi libro sobre el PT y la dedicatoria que le puse sobre la posibilidad de entrevistarlo, y dijo: “Bueno, que Marta venga a entrevistarme.” O sea, que mi cuestionario no tenía nada que ver con la invitación que recibí. Así fue como se inició una entrevista que se transformó en el libro Un hombre, un pueblo que también fue publicado acá y queremos republicar de nuevo porque eso fue publicado en el 2003, ¡imagínate ahora todos los jóvenes que no tienen idea de eso!

96. La entrevista duró como 18 horas, pero en distintas circunstancias y en una de esas circunstancias él me invitó a ir en el helicóptero a Orchila y entrevistarlo en el vuelo porque íbamos a ir a la casa presidencial que existía en esa isla donde él a veces iba a descansar con su familia. El me dice: “Tú me entrevistas en el helicóptero porque allá no; ese lugar es sagrado, yo tengo que dedicarme a mi familia”. Pero tuve la suerte de que hubo un problema climático y el helicóptero con la hija se tuvo que volver, entonces tuve la noche para entrevistarlo. Y cuando se terminaron parte de los temas de la entrevista seguimos conversando y yo aproveché para transmitirle —sin grabadora— las inquietudes de la gente de izquierda, las críticas que había sobre su gobierno.

97. Y durante las 18 horas de la entrevista siempre traté de que hubiera un espacio para transmitirle la opinión de la gente. Luego, en un momento que estamos terminando la entrevista, me acuerdo que estábamos en Mérida y estaba la hija chiquita de él tomando leche en un pomo, ya tenía tres años o algo así, él estaba separado de la mujer y en ese contexto me dice: “Marta yo quiero que tú vengas a trabajar conmigo, yo quiero una persona crítica a mi lado.

98. En ese momento yo estaba empezando mi relación con mi compañero actual, Michael Lebowitz, y ante esa invitación yo dudé en responder porque ya habíamos planeado con Mike pasar la mitad del año en Cuba y la mitad del año en Canadá. Yo creo que Chávez percibió la duda y no me forzó a nada, sino que me dijo: “Marta ven y vas, y así estuve durante un año yendo y viniendo hasta que Michael se liberó de la Universidad y pudo irse conmigo a Venezuela y ahí estuvimos. Me nombró la coordinadora asesora. ¡Imagínate!, yo, que no tenía ninguna experiencia de gobierno. Hice lo que pude, pero al año le dije: mira yo creo que realmente esto me queda grande a mí. El insistió que siguiera.

99. La verdad es que no éramos asesores, en ese sentido yo quedé un poco frustrada. No hubo nunca un diálogo del grupo de asesores con él para intercambiar.

100. ¿Qué hacíamos nosotros? Escribirle y le decíamos: “Mira pensamos que tienes que decir esto, hacer esto, o, está pasando esto.” Explicándole cómo algunos ministros estaban haciendo las cosas mal. Yo llegué a ser peligrosa para esos ministros. Yo diría que me rechazaba mucha gente por ser chilena, por ser mujer y por ser la persona que tenía un telefonito con el Presidente y que le decía cosas que los dejaban mal parados. Por desgracia Chávez que era tan espontáneo a veces les decía: “La Marta me dijo que tú... ¡Imagínate! Ese telefonito era maravilloso para tener un control de esa gente. En la experiencia que yo tengo con Chávez, siempre me llamó la atención la humanidad de Chávez —de ahí el nombre del libro: “Un hombre, un pueblo.” Y también yo tuve esa sensación, igual que tú, de sus manos, eran unas manos muy fuertes.
§ Arleen: Muy cálidas, al mismo tiempo muy vivas. Las manos del Che Guevara tenían cierto parecido.

101. Marta: Bueno yo nunca tuve la oportunidad de verlas de cerca.
§ Arleen: Yo tampoco, pero imaginé, a partir del libro de Aleida que recuerda su relación personal con el Ché y dice que cuando ella y su amiga lo vieron por primera vez allá en el Escambray, la amiga salió fascinada, y dice “¡Que hombre tan bonito!” Pero yo no me había fijado que tenía unas manos hermosísimas. Yo a partir de ese libro empecé a mirarle en las fotos las manos del Ché, y es verdad que eran tremendas manos y quizás por eso se las cortaron. Marta Harnecker a la Luz del Recuerdo. Esta noche ni más ni menos en exclusiva los recuerdos activados. Marta ha venido a activar los recuerdos de la gente en Cuba sobre Chávez. Estas haciendo un libro sobre eso.

102. Marta: No
§ Arleen: Qué propósito hay en esto qué están haciendo en MEPLA

103. Marta : En el nuevo programa de Mepla lo que queremos es profundizar sobre el pensamiento del socialismo en el siglo XXI
§ Arleen: Rescatar las cosas...

104. Marta: Rescatar, por supuesto, estamos tratando de rescatar lo que Chávez pensó sobre el socialismo del Siglo XXI, y de hecho hay compañeros del Instituto de Filosofía que nos contaban que están estudiando este tema. Tenemos relación con el Instituto que estudia el Pensamiento de Hugo Chávez en Barinas, Venezuela, que dirige Adán Chávez. § Arleen: ¿Qué valor tiene para el pensamiento de Chávez sobre el socialismo del Siglo XXI las anécdotas personales sobre Chávez que aquí en La Habana se acaban de lanzar?

105. Marta: Hay que acercarse al pensamiento también con el corazón, y las anécdotas hacen que la gente perciba ese aspecto, simpatice con el hombre y a lo mejor es más fácil desde el amor, digamos desde la emoción , llegar luego a estudiar su pensamiento. El partir de lo humano fue una iniciativa porque queremos acercar a la juventud a este Programa. También queremos inaugurar una Sala Hugo Chávez, pero todavía no tenemos el local.
§ Arleen: Hay una Marta Harnecker que viene de la experiencia chilena, que pasa por la experiencia cubana, que llega a la experiencia venezolana, pero transitando por la experiencia brasileña y otras experiencias revolucionarias en América Latina. Siente que Chávez tiene un pensamiento como para considerar que puede articularse un programa desde el pensamiento de Chávez...

106. Marta: Claro, yo creo que Chávez inaugura una nueva era en América Latina, un proceso revolucionario distinto al cubano, un proceso revolucionario que es por la vía institucional.

107. Él entendió muy bien que para avanzar por la vía institucional tenía que cambiar las reglas del juego institucional y por eso él cuando decide pasar de la insurrección a la vía pacífica, hay que recordar que lo hace porque cuando recorre el país se da cuenta que la gente no quiere la guerra, la gente quiere la Paz.

108. El percibe eso y dice: “Bueno, no podemos hacer una insurrección si no tenemos la simpatía del pueblo. Tenemos que buscar la vía pacífica; pero no ir a las elecciones por ir a las elecciones y ganarlas, tenemos que cambiar las reglas del juego, por eso es que su bandera para ir a las elecciones es la de la Asamblea Constituyente y eso marcó un rumbo para otros gobiernos de América Latina como el boliviano y el ecuatoriano que hicieron también su Constituyente.

109. Entonces viene muchas veces la pregunta: ¿Y por qué no se hizo eso en el Chile de Allende? Yo insisto siempre que tú haces una Constituyente para cambiar las reglas del juego, pero para cambiar las reglas del juego tú tienes que tener mayoría, porque si tú haces una Constituyente y estas en minoría y no tienes la fuerza suficiente te sale peor, o sea, creas unas barreras muy complicadas para avanzar. Entonces nosotros en Chile nunca tuvimos una clara mayoría; de hecho las últimas cosas daban siempre cuarenta y tantos por cientos a favor de la Unidad Popular, lo que era mucho cuando se partió de un treinta y tanto por ciento, pero nunca se llegó a tener una mayoría clara desde el punto de vista de las encuestas, etc.

110. Y no hubo un Chávez, eso pienso yo, podrán los compañeros chilenos opinar distinto, que se arriesgara a cambiar la correlación de fuerza haciendo un trabajo casa por casa, porque yo me pregunto ¿qué hubiera pasado si se hubiese hecho lo que en Venezuela se hizo cuando la oposición planteó el referéndum a Chávez? En ese momento Chávez tenía un nivel de simpatía popular de menos del 30 por ciento. En ese momento él perdía, pero fue al referéndum decidido a ganar esta batalla, y preparó las condiciones para ganarla.

111. Ahí surge una idea, que no se ha conocido, además de las misiones que fueron muy importantes; la idea de con qué instrumento político hago yo esto. Lo que existía en ese momento era el movimiento de Quinta República, que, como él decía, había reunido a mucha gente oportunista, no era el partido revolucionario que se necesitaba. Entonces él decide relacionarse con los simpatizantes que no estaban en el Partido, ¿y cómo relacionarse y hacer trabajar a sus simpatizantes? Ahí plantea la idea de las patrullas; diez personas que simpatizan con Chávez se unen y cada una de esas diez personas trabaja otras diez. Yo creo fue una idea brillante, y creo es una idea que deberíamos imitar. § Arleen: Es decir, esa idea no es de los asesores de Chávez, es original de Chávez...

112. Marta: Bueno, a lo mejor le dijimos algo. Mike tenía la idea de la mano con sus cinco dedos... No importa quien tenga la idea, lo que importa es que él la puso en práctica. A lo mejor la idea se la dio algún asesor, pero lo importante es que él entendió que el instrumento político que tenía no servía, que tenía que llegar más allá de los militantes, que tenía que llegar a los simpatizantes.

113. Como yo soy reportera de base hice muchas veces entrevistas a gente muy sencilla que eran parte de esas patrullas. Tengo la anécdota de una compañera que estaba aprendiendo a leer, y le digo: “¿Cómo haces tú la campaña, cómo haces el trabajo de patrullera? “Bueno, yo voy a mis clases de alfabetización, luego llego a mi casa y hago la comida para mi familia y luego me voy a visitar las casa de mi barrio”. Le pregunto: ¿Y con qué vas, llevas un panfleto, un afiche?: “No, yo les cuento lo que está pasando con mi vida, que estoy aprendiendo a leer y ahora tengo salud y los médicos cubanos me están atendiendo gratis.” Esa era su propaganda.

114. A veces se nos olvida, que podemos hacer muchas cosas con ese trabajo de hormiga. Yo digo que hay que recordar los tiempos pasados de los años 20, de los 30, cuando no había imprentas grandes y la gente trabajaba con medios muy pobres. Ahora para hacer algo estamos esperando que nos llegue el panfleto, que nos llegue el autobús para movilizarnos. Eso pasa en Venezuela. en las movilizaciones muchas veces el Estado tiene que poner los vehículos.

115. Bueno fue tan efectivo este nuevo elemento de las patrullas, no era solo eso por supuesto; había a nivel de la zona electoral el Grupo de Batalla electoral y había un Comando y Chávez, como era militar, delineaba en un mapa que calles que había que visitar y qué patrulla debía hacer ese trabajo, pero por supuesto eso no se cumplió porque la gente iba a las casas más cercanas a su casa.

116. Fue una iniciativa tan importante y tan exitosa que Chávez trato de transformar las patrullas que cumplían un fin político en patrullas de acción social, pero en esto cometía un error porque el trabajar en lo que se llama participación popular comunitaria es un trabajo que no es político, o sea, no es político en el sentido partidista, no debe ser político.

117. Tú tienes que hacer una buena comunidad, un buen municipio para todos los que quieran un municipio solidario, humanista, etcétera. Tú no puedes marginar a quien no apoye a tu partido. Entonces es confundir un instrumento para ganar un proyecto político con uno para ganar un proyecto social. Ahí surgió la idea de los consejos comunales probablemente, pero ya eso es participación popular,
§ Arleen: Los consejos comunales que han venido a ser a la larga lo que más se ha sostenido con fuerza y con autenticidad,¿no? La verdadera fuerza...

118. Marta: Y yo te diría que ese es el gran aporte de Chávez, porque quiso hacer un socialismo construido por la gente, participativo, de protagonismo popular. No basta con que tú tengas la idea, tú tienes que crear las condiciones y entre las condiciones está justamente el tema de qué espacios son los mejores para participar, porque como decía Aristóbulo Istúriz las grandes asambleas no son igual a democracia. No es la gran asamblea en que tú preguntas y hay miles de personas que levantan la mano y se piensa que eso es la mayor democracia. El decía: “Democracia no es asambleísmo, es gente igualmente informada”.

119. Él hizo muchas asambleas, y después descubrió que era mucho mejor trabajar en grupos pequeños: en los comités de agua, en los comités de viviendas, de salud, etcétera.

120. Ahí surgió, y ahora estoy pensando contigo en voz alta, porque no me había puesto a pensar en eso, el consejo comunal como una idea de participación popular y Chávez fue el que basado en algunas experiencias, nosotros habíamos estudiado una experiencia en Sucre donde un grupo había hecho una experiencia de gobierno comunitario y esa experiencia se le pasó a Chávez junto a algunas otras reflexiones que habíamos tenido en un Encuentro de Solidaridad, y teníamos la experiencia de los comités de salud cuando vienen los médicos cubanos; los comités de tierras urbanas que fue una iniciativa de María Cristina Iglesias: legalizar las tierras urbanas que habían sido tomadas por las gentes que venía del campo a la ciudad y se instalaba en los Cerros sin ningún papel que avalara su terreno.

121. Todas estas experiencias reúnen a una cierta cantidad limitada de familias y ese fue el espacio que Chávez ideó para la verdadera participación de la gente.200 y 400 familias en las zonas urbanas densamente pobladas, y entre 50 y 100 familias en las zonas urbanas, y en las zonas más alejadas hasta diez familias, eso dependía de cada realidad.

122. Lo interesante es que él planteó darle a esa organización comunitaria una cantidad de dinero para hacer una pequeña obra, y ahí hubo una gran discusión en planificación porque los tecnócratas decían que estábamos diluyendo el presupuesto nacional, que cómo le vas a dar dinero a una comunidad que no sabe nada de planificación. Finalmente triunfó la idea de Chávez.

123. El dijo: “Organícense y hagan un plan”, eso significaba articular todo lo que había organizado en la comunidad. Era muy importante ponerlos a trabajar en algo, el dinero no era la dádiva que llega, el regalo. Era contra una propuesta de trabajo, un proyecto concreto que había que hacer. Después se estuvo viendo que lo ideal era tener una conexión entre el plan nacional y estos los plancitos.
§ Arleen: Lo que ustedes terminan descubriendo mientras Chávez va transformando todo eso es que no se puede hacer socialismo del Siglo XXI ajustándose al esquema de la democracia burguesa porque te entierras...

124. Marta: No, claro, porque la democracia burguesa es que si tú eliges a alguien democráticamente, libremente, supongamos; porque siempre están los medios de comunicación que interfieren allí, el que es conocido por los medios tiene una ventaja enorme, bueno eso ha pasado acá cuando uno quiere ser lo más democrático que hay con el sistema de las biografías, pero bueno, Arleen Rodríguez, por favor, por mucho que pongan quien eres en un papel todo el mundo te conoce. Entonces ¿cómo hacer cuando en Venezuela se rechaza la democracia representativa?

125. Ese era uno de los desafíos, pero bueno, la idea, creo era de Maneiro, la idea era de que a esa democracia representativa era obsoleta, que había que replantearse la idea de democracia trasformando a la democracia misma. Como a los venezolanos no les gusta la palabra “representante”, idearon la palabra vocero o vocera, porque estas comunidades organizadas tenían que hacer llegar su voz más arriba. Se le puso el término de vocero o vocera a la persona que representa el consejo comunal en instancias superiores.

126. Al comienzo eso era el municipio, pero después se vio la necesidad de pensar en una instancia intermedia: la comuna que es la articulación de varios consejos comunales en un determinado territorio con un proyecto económico que permita una cierta subsistencia, eso no siempre se cumple. § Arleen: ¿Eso ha llegado a cristalizar allí?

127. Marta: Espera, primero quiero decirte que este vocero/a o delegado/a realmente es un representante. ¿Cuál es la diferencia?, que el o la vocera debe responder a la comunidad, y es mandatada por ella y si no responde a los intereses de su comunidad es revocado, eso es fundamental.

128. Entonces yo siempre insisto a los compañeros que nosotros no podemos pensar en hacer democracia directa solamente, que eso sólo se da en los pequeños espacios y que siempre tenemos que pensar en un sistema de representación, y que la critica que tenemos al sistema de representación burgués es que es poco representativo, o sea, nosotros queremos que sea más representativo y que sea realmente democrático.
§ Arleen: Pero no cero representativo...

129. Marta: No cero, claro, tiene que haber un sistema, y nosotros hemos hecho unos estudios sobre el sistema de delegación yugoslavo. Y en Cuba hay de alguna manera un esfuerzo por hacer eso con el Poder Popular que debería ser más dinámico, pero bueno, la idea es la de una persona en la que se delega un mandato y que si no responde puede ser revocado.
§ Arleen: Ahora Marta, yo quiero retomar una pregunta que te hacía hace mucho rato ya. Durante mucho tiempo, Chávez hablaba constantemente de Allende, como hablaba de Evita Perón y hablaba de Perón también y hablaba de una serie de líderes anteriores ¿Cuánto de esa gente hay en el modo de hacer y de gobernar de Chávez y en su ideario?

130. Marta: Yo no sé.
§ Arleen: Pero estuviste cerca de Allende y cerca de él.

131. Marta: Bueno sí, yo lo único que sé es que Chávez decía: “Mi vía es la vía pacífica pero a la diferencia de Allende en que era una vía pacífica desarmada, la mía es una vía pacífica armada”, y decía esto no porque el pueblo estuviese armado en milicias, sino porque él contaba con el apoyo militar.

132. Esta idea, que te decía se desarrolla en el libro de Ramonet donde Chávez explica la idea de la unión cívico‑militar de la que te hablé anteriormente.
§ Arleen: Y que viene de la experiencia de febrero del 92, desde ahí viene...

133. Marta: Creo que viene de una concepción anterior, porque en las discusiones que se tenía con las guerrilleros que se desarmaban en ese momento, había esta idea de la pata armada, la pierna armada, pero Chávez planteaba como alternativa la unidad cívico‑militar, o sea, la idea de que el soldado es parte del pueblo, solo que esta armado.

134. Es interesante cómo surge ese movimiento en las Fuerzas Armadas de Chávez. Algunos de ellos ..., porque yo entrevisté a varios militares, tengo un librito sobre los militares venezolanos, algunos de ellos decían que iban a la frontera a buscar guerrilleros y se encontraban con gente muy pobre y compartían la ración militar con ellos.

135. Esa radicalización que se produce cuando se contacta la pobreza, que ya no se conoce solo por libros... Esa es una experiencia que yo viví en Chile, porque el cristianismo me llevaba a ayudar a los pobres, entonces estuve en poblaciones callampas (poblaciones pobres, marginales), yo estuve en los hospitales también, y veía a la gente pobre y eso me radicalizo a mí que yo venía de una familia burguesa. Nuestra familia fue ascendiendo en nivel económico, comencé andábamos en bicicleta —yo entonces tenia doces años— hasta que terminamos con un carro mi mamá y un carro mi papá, o sea, una familia que progresó con el trabajo, pero progresó.

136. Por eso es que yo considero tan importante el trabajo político de los estudiantes con los sectores populares, porque eso radicaliza Y por eso pensé siempre cuando estaba en Cuba que lindo sería que se mandase a trabajar a los estudiantes a poblaciones pobres en otros países, para que vivan eso y esas son cosas que marcan, y yo te decía que yo quise estar en una fábrica trabajando por eso, para que eso me marcara y no llegara a ser una burguesa más.

137. Pero bueno nos estamos alejando un poco del tema
§ Arleen: No, no, no, yo estaba tratando de entender porque muchas veces sorprendía, no a mi sola, he oído opiniones diversas, pero en aquellos largos Aló Presidente que en que Chávez citaba lo mismo a Frank Fanón, que a Mariátegui, que a Neruda, que a Marx, que a Nitche...

138. Marta: Lo que pasa es que él era un lector increíble, asimilaba miles de cosas pero él armaba su propio muñeco digamos, no adhería a un pensamiento sino que de cada cosa que leía sacaba sus propias conclusiones para integrarlas a su proyecto. Yo creo que era un hombre con una capacidad intelectual y memoria increíbles. Y una de las frustraciones del grupo de asesores era que le mandábamos papelitos y nunca sabíamos cuándo y cómo él integraba nuestras ideas. Uno gozaba cuando oía que en el Aló Presidente hablaba de algunas de las ideas que le habíamos mandado, pero nunca fue algo que lográramos en una discusión con él.
§ Arleen: Es decir este no es un líder que recibe ideas de grupos asesores y las repite tal cual las escucha, es un hombre que las procesa y las devuelve creativamente...

139. Marta: Y enriquecidas por supuesto
§ Arleen: Tu lo dice en tu libro que hay un antes y un después de Chávez y para él el socialismo era creación dolorosa ...

140. Marta: Con la idea de Mariátegui de la “creación heroica”, o sea, en el sentido que es creación, buscar respuesta en nuestras realidades. Bueno, el propio Fidel dice: “No hay un esquema ni manual del socialismo, tenemos que construirlo”, entonces ahí está Simón Rodríguez que te habla de inventar para no errar, nosotros tenemos que inventar.
§ Arleen: Bueno, esta Martí que dijo: “Si sale vino del plátano y si sale amargo es nuestro vino”. Martí en cierta medida hablaba de que en esos tiempos está naciendo el hombre nuevo a América, que ya no es el que copia de Europa y que coge el pensamiento inglés o las maneras francesas...

141. Marta: Bueno, y en esa creación de pensamiento es que estamos nosotros tratando de implementar este programa nuevo sobre el socialismo del siglo XXI en MEPLA, para que sea un espacio de reflexión en que se encuentren intelectuales de otras partes del mundo con intelectuales cubanos.
§ Arleen: ¿Cómo lo tienes concebido, cada qué tiempo, crearán un espacio, un lugar, dónde...?

142. Marta: La idea es iniciar este año probablemente con dos actividades, una en julio con el Aniversario de Chávez y otra con el Aniversario 25 de MEPLA. Ahí hacer estos encuentros también en provincia. Eso es muy importante. Y con la idea de que no sea gente que venga a exponer ponencias, que venga a leer papeles, porque muchas veces en estos encuentros de intelectuales tú tienes gente sentada en una mesa y cada quien lee su papel y no hay realmente creación de pensamiento nuevo, simplemente cada uno de los ponentes comunica unas ideas y no se intercambian ni se enriquecen las ideas. Para evitar esto concebimos hacerlo mediante cuestionarios, un cuestionario que se puede preparar con asesoría de distintas personas, de distintos grupos de jóvenes también. Determinar antes de que nuestros invitados vengan qué cosas son las que queremos que respondan, y en base a ese cuestionario que se repartiría previamente a los invitados, se haría la dinámica de la reunión grabando para que el audio de esa discusión esté disponible para todo el que lo quiera dentro y fuera del país. Y decimos audio porque lo ideal sería un documental pero eso es mucho más complicado, mucho más costoso y queremos facilitar las cosas. No vamos a editar, simplemente eso fue lo que se grabó.
§ Arleen: Claro, pero decía esto va a tener una secuencia...

143. Marta: Después, en la medida que vayamos logrando realizarlo, por ahora estamos conformando el grupo de gente que debe trabajar con nosotros. O sea, lo que hagamos dependerá de la dinámica que tengamos, y por eso yo ayer a la gente que nos acompañó le decía: “Apóyennos porque esta es una iniciativa que tenemos que construir entre todos.”
§ Arleen: Claro, para que esté atenta toda nuestra audiencia, como se llama el Programa?

144. Marta : El nuevo programa de MEPLA se llama: “Socialismo del Siglo XXI”.
§ Arleen: Inspirado en Chávez y la idea de ustedes es crear un espacio que lleve el nombre de Chávez, podría ser en una Universidad...

145. Marta : Bueno, el ICAP quedó en conseguirnos un espacio y pensábamos hacerlo en el Memorial Salvador Allende. No sé si podremos hacerlo allí o en otro lugar
§ Arleen: Bueno Marta ya estamos en los finales y nos queda tanto por hablar, fíjate que saltamos de ti. Hablaste de Piñeiro que fue tu compañero y es uno de esos héroes que uno siempre lamenta que ya no esté, me encantaría haberlo tenido en este programa también. Un hombre que es un mito también dentro de la lucha armada dentro de América Latina y todo lo que significó; y hablamos del trabajo al que te estás dedicando hoy en el Centro de Investigaciones “Memoria Popular Latinoamericana”, pero Chávez, digamos, nos vuelve a robar todo el interés y el pensamiento. Tenemos que hablar un día, quizás, de qué falló en Chávez porque la revolución de Chávez cuán segura puede estar; de lo que está pasando hoy en América Latina, en fin, que me debes un montón de análisis, pero quiero dejarte estos últimos cinco minutos para algo de lo que te parezca indispensable hablar en nuestra conversación de esta noche.

146. Marta: Te decía que yo había sido invitada por ser crítica: yo creo que la crítica dentro de la revolución es muy importante y especialmente en nuestra realidad latinoamericana con estos tránsitos pacíficos tan complicados, con estos instrumento políticos muchas veces no adecuados a las necesidades.

147. Nuestros gobernantes deben saber que es importante recibir la crítica popular. Nosotros fuimos educados, yo por lo menos, en que había que lavar la ropa sucia en casa.

148. Pero tú sabes que Fidel en el libro de Ramonet, no sé si tu lo leíste con atención, habla de la crítica pública, y de que no basta de hacerla en lugares cerrados, sino que hay que hacerla en escuelas y en lugares abiertos y que eso puede ser un golpe a la revolución, que eso puede ayudar al enemigo a atacarnos, pero… que más ayuda a la revolución.

149. Yo creo que eso es una realidad, la crítica puede ser un alerta a tiempo para enmendar, pero tiene que ser una crítica pública constructiva. Tenemos que plantear soluciones porque es muy fácil decir que todo está mal. ¿Qué es lo que tú propones para resolverlo?

150. Yo recuerdo que una vez los trabajadores venezolanos se habían tomado el Ministerio del Trabajo y Chávez pasó por ahí, y quizá se podía pensar que el presidente iba a decirles: “Oye —como algunos otros lo han hecho—, no me hagan olas por favor, no vayan a esa huelga, ustedes están en un gobierno progresista”. Pero él les dijo: “Compañeros, los felicito, ese ministerio tiene muchas taras burocráticas y ustedes me están ayudando a corregirlas”. Eso es una cosa importante.

151. Después, en los últimos tiempos, planteó que quién ponía el micrófono para recoger la crítica del pueblo eran los canales opositores, y no el canal del Estado y dijo que éste debía poner el micrófono para permitir que el pueblo sea el interlocutor nuestro y nos critique. Yo creo que eso es una cosa importante para estos procesos.

152. Yo siempre he pensado que es tan terrible la desaparición de Chávez, porque era un hombre con tanta energía, con tantos proyectos, que debe ser terrible el sentir que se le acababa el tiempo... § Arleen: Uno siempre tendrá la duda viva de que su muerte pudo haber sido inducida...

153. Marta: Eso….pudo ser, pudo ser.
§ Arleen: Bueno, si alguien quería el imperio sacarse de adelante, era un hombre tan creativo, tan original y con tantas potencialidades para América Latina, y miren lo que ha pasado, después que él no está se ha debilitado tanto el movimiento de integración latinoamericana.
§ Nos debemos otra charla, quizás que tú nos traigas acá algunas de esas voces. Te invito para que el programa pueda reproducir algunas de esas anécdotas que vas colectando y que van demostrando la supervivencia, la otra vida de Chávez, como él diría. Gracias por venir.

154. Marta: Gracias Arleen por esta posibilidad de conversar tan largo, nos es fácil encontrar la posibilidad de esto.
§ Arleen: Este programa está para eso, para la memoria, y mira cuanto puede hallar de ayuda la memoria popular latinoamericana. Marta Harnecker esta noche, chilena, cubana, latinoamericana podríamos decir, y sobre todo una mujer que va guardando la memoria popular latinoamericana con toda la falta que nos está haciendo ◄

Transcripción: Carmen Arencibia
Edición Inés Harnecker

[1] . Párrafo 254.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

_- Por qué tenía razón Marx

_- Dedicado a François Houtart y Samir Amin

Karl Marx nació hace doscientos años. Pocos pensadores han influido tanto en la historia como él. Su crítica aguda y radical del capitalismo sigue siendo actual hoy en día: crisis económicas, explotación, las características del Estado, la lucha de clases, el papel de la clase obrera, el pensamiento ecologista... (1).

1. Crisis económica.
 La crisis financiera de 2008 tuvo unos efectos devastadores. Socavó las finanzas públicas y costó un 20 % del PIB a los países de la zona euro (2). Para salvar a los bancos las autoridades nacionales del mundo entero liberaron casi 9 billones de dólares, esto es, el equivalente a 65 años de ayuda al desarrollo (3).

Esta gran recesión provocó el desmoronamiento de todo el sistema financiero. El colmo es que los economistas burgueses ni siquiera lo vieron venir. Pero no es sorprendente ya que la economía burguesa simplemente no tiene una teoría de la crisis. Para explicar una crisis económica se recurre a explicaciones superficiales y psicológicas como “comportamientos irresponsables” o “mala evaluación” de los actores económicos, “comportamiento irracional” de los inversores o “mala comunicación” por parte de los políticos. En el mejor de los casos se habla de “reglas del juego imperfectas”. No hay un análisis profundo, estructural.

Para Marx, por el contrario, el estudio de las crisis es un elemento esencial de su teoría. Para él la crisis no es un fenómeno debido al azar o a la codicia. Al contrario, la crisis forma parte del ADN del capitalismo. Es parte integrante de su propia lógica. “El verdadero límite de la producción capitalista es el propio capital” (4). Marx constató que el motor del capitalismo se averiaba regularmente y entonces se destruye una parte del aparato de producción. Durante las crisis “una buena parte de los productos fabricados e incluso de las fuerzas productivas ya creadas se destruye regularmente” (5).

Marx fue el primer economista que explicó por qué el capitalismo se enfrentaba a crisis regularmente. Su explicación es la siguiente en pocas palabras: las personas asalariadas producen más de lo que pueden comprar con su salario o, dicho de otro modo, ganan menos que el valor que ellos producen con su trabajo (véase el segundo punto). Como la producción es mayor que lo que se puede consumir una parte de la producción no se puede vender. “La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si solo tuvieran como límite la capacidad absoluta de consumo de la sociedad”(6).

De este modo se crea regularmente un cortocircuito entre la producción y el consumo. Durante la crisis se suprime este cortocircuito. Es una cura periódica de saneamiento, una purga que necesita el capital para sobrevivir. La crisis es “una destrucción violenta del capital, no debido a relaciones externas sino como condición de supervivencia” (7). La purga es brutal. En cada ocasión quien paga la crisis es la población de personas trabajadoras. “El capital no tiene en cuenta la salud y la duración de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarlas en consideración” (8). La crisis de 2008 precipitó a la pobreza extrema a 64 millones de personas en todo el mundo. Según Oxfam, se necesitarán entre 10 y 25 años para que la pobreza vuelva al nivel anterior a la crisis (9).

Durante una crisis se habla de superproducción, pero se hace desde el punto de vista del capital. En realidad se trata de un subconsumo porque para una gran parte de la población no se satisfacen muchas de las necesidades vitales a pesar de todo lo que se produce. “No se producen demasiados medios de subsistencia en proporción a la población existente; por el contrario, se producen demasiado pocos como para satisfacer decente y humanamente al grueso de la población” (10). Pensemos en las largas listas de espera para obtener una vivienda social, una plaza en la guardería, cuidados para personas discapacitadas y mayores. Y ni siquiera hablamos todavía de los enormes retos que plantea la producción de energía verde.

¿Qué recetas hay para hacer frente a una crisis económica? ¿Cómo supera la élite económica las recesiones periódicas? “Por una parte, mediante la destrucción forzosa de una una parte considerable de las fuerzas productivas; por otra, mediante la conquista de nuevos mercados y una explotación más intensiva de los antiguos” (11). De nuevo, la última crisis lo ilustra perfectamente. Después de 2008 las multinacionales de todo el mundo perdieron 2 billones de dólares de capacidad de producción y se destruyó un total de al menos 20 millones de empleos (12). Después de 2008 y en todos los países capitalistas los salarios se redujeron seriamente. “Las crisis también ofrecen unas posibilidades interesantes. Podemos obtener cosas que serían imposibles sin ellas”, afirmaba Wolfgang Schäube, ministro de Finanzas alemán en el apogeo de la crisis en Europa (13).

Otro intento de salir de las crisis recurrentes es el “dopaje financiero” del sistema. Cuando las expectativas de beneficio en la esfera de la producción son bajas el capitalista recurre al sector financiero. “La especulación se produce regularmente en períodos en los que la superproducción ya está en pleno apogeo. Proporciona a la superproducción salidas temporales al mercado” (14). Tras la crisis de 19 73 somos testigos de una verdadera explosión financiera. En 1980 los activos financieros representan el 120 % del PIB en el mundo entero. En 2014 es el 370 %, es decir, tres veces más (15). El mercado de derivados representa hoy más de 630 billones de dólares (16), que equivalen a casi 90.000 dólares por cada persona en el mundo. Poco antes de la crisis de 2008 más del 40 % de los beneficios de las grandes empresas provenía de la especulación (17).

En el seno de la élite económica se esconde una capa superior financiera que parasita al resto de la economía. “Produce una nueva aristocracia financiera, una nueva clase de parásitos en forma de proyectistas, fundadores de sociedades y directores puramente nominales: todo un sistema de especulación y de fraude con respecto a las fundaciones de sociedades y a la emisión y al tráfico de acciones” (18).

Los intentos de salir de la crisis permiten un alivio temporal pero no resuelven fundamentalmente el problema, al contrario, las contradicciones dentro del capitalismo “se superan permanentemente pero también se resucitan constantemente” (19). “La producción capitalista tiende constantemente a superar estos límites que le son inmanentes, pero sólo lo consigue en virtud de medios que vuelven a alzar ante ella esos mismos límites, en escala aún más formidable” (20). Las crisis se aprovechan para bajar los salarios con el fin de que los beneficios puedan aumentar más. Pero esto es precisamente una receta para un futuro cortocircuito entre producción y consumo.

El dopaje financiero no hace más que empeorar las cosas. “Proporciona a la superproducción salidas temporales al mercado, mientras que por esta misma razón precipita el estallido de la crisis y aumenta su fuerza” (21). El tamaño y poder de los grupos financieros, y el impacto que tienen sobre la esfera de producción han llegado a ser capaces actualmente de desestabilizar la economía mundial. Eso es lo que ocurrió en 1929 con el crash de Wall Street y en 2008 con la crisis financiera. Desde la financiarización de la economía en 1973 se ha perdido el vínculo con la economía real. Ha aparecido una gigantesca burbuja financiera que puede estallar tarde o temprano y que, además, estalla regularmente. Desde la década de 1980 cada dos o tres años hay una crisis bursátil, una crisis banquera, un crash financiero o una crisis de endeudamiento. Estas crisis financieras no existen por sí mismas, son consecuencia de la superproducción. “La crisis se desata en el ámbito de la especulación y sólo más tarde lo hace en la producción. Lo que al observador superficial le parece ser la causa de la crisis no es la superproducción, si no el exceso de especulación, pero esto en sí es sólo un síntoma de la superproducción” (22).

¿A qué lleva todo esto? A la preparación de “crisis cada vez más multilaterales y violentas” (23). En efecto, las crisis de estas últimas décadas se han vuelto cada vez más profundas y no van seguidas necesariamente de una recuperación o de periodos de buena coyuntura económica. Si aun así hay un periodo de buena coyuntura, a menudo es corto y, sobre todo, está causado por el “dopaje financiero”: deudas o especulación. Ahora las crisis ya no son acontecimientos aislados que se repiten con algunos años de intervalo, tienen un carácter casi permanente.

2. La explotación del trabajo
Fortunas fabulosas por una parte, miseria sorda por otra. ¿De dónde vienen estos fenómenos? ¿Tienen relación? Durante gran parte de su vida Marx buscó la respuesta a ambas preguntas. Buscaba el “fundamento oculto de la construcción socioeconómica” (24) responsable tanto de gigantescas riquezas como del abismo entre personas ricas y pobres. “Sólo con el conocimiento de las leyes económicas se puede entender la estrecha relación entre el hambre de la parte más activa de la fuerza de trabajo y el consumo grosero o sofisticado y excesivo de los ricos basado en la acumulación capitalista” (25).

Tras largos estudios desarrolló la teoría de la plusvalía y de la explotación: “La motivación y el objetivo dominante del proceso de producción capitalista es, sobre todo, la mayor autoexpansión posible del capital, lo que significa la mayor producción posible de valor añadido, es decir, la mayor explotación posible de la fuerza de trabajo por parte del capitalista” (26).

La clave es que cada persona trabajadora produce más valor que el salario que recibe a cambio. También es la condición para que el capitalista esté dispuesto a contratar. Supongamos, por ejemplo, que un trabajador produce un valor de 25 euros (de bienes o de servicios). Su salario será de 15 euros (27). La diferencia, 10 euros, es lo que Marx llama plusvalía. Este dinero va a los bolsillos del propietario de la empresa (el patrón o los accionistas). Marx denomina “explotación” al hecho de que el capitalista se atribuya esta plusvalía.

Nuestro ejemplo es ficticio, pero cercano a la realidad. En las quinientas empresas más grandes del mundo la plusvalía media por trabajador es de aproximadamente 11 euros la hora (28).

La creación de plusvalía explica por qué hay una riqueza gigantesca en el seno del capitalismo. Supongamos que en la empresa de nuestro ejemplo trabajan cien personas. El patrón se embolsa entonces mil euros por hora o setenta veces más que su trabajador. Por consiguiente, la propiedad de los medios de producción lleva a una concentración desmesurada de riqueza en manos de unas pocas personas. En nuestro ejemplo un trabajador con un salario de 2.500 euros tendría que trabajar 160.000 años para tener la fortuna de Albert Frère (29). Actualmente en el mundo ocho personas poseen tanto como 3.600 millones de de personas. En pocas palabras, “los que [...] trabajan [en la sociedad burguesa] no ganan y los que en ella ganan no trabajan” (30).

No en vano la obra principal de Marx, El Capital, empieza con la siguiente frase: “La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías" (31). Hoy en día no es diferente. Nuestro país [Bélgica] nunca ha producido tanta riqueza como hoy. El ingreso medio disponible de un hogar belga con dos hijos es de 8.650 euros netos al mes (32).

Con semejante riqueza es evidente que todos podríamos vivir sin preocupaciones, en la opulencia. Y aun así existe mucha miseria. Un 20 % de nuestros hogares corre peligro de caer en la pobreza, una cuarta parte de las familias tiene problemas para pagar todos sus gastos médicos, un 40 % no puede ahorrar nada y un 70 % de las personas en paro tiene problemas para llegar a fin de mes (33).

“No hay dinero, lo único que podemos hacer es ahorrar”, vocea a coro la derecha. ¿Cómo que no hay dinero? Solo en los tres últimos años las empresas belgas han desviado 300.000 millones de euros a los paraísos fiscales (34). Es una acumulación colosal de dinero con la que las empresas simplemente no saben qué hacer. Con mil millones de euros es posible dar empleo a 30.000 personas durante un año (35). Para Marx el problema no es que haya demasiada riqueza sino que está escandalosamente mal repartida y que ello es parte integrante del capitalismo. “El capital es la potencia económica, que lo domina todo, de la sociedad burguesa. Debe constituir el punto de partida y de llegada” (36).

Desde el origen del capitalismo la lucha por la plusvalía constituye el centro de la lucha social. Dado que la plusvalía es la única fuente de beneficios también es, por consiguiente, el objetivo último de todo capitalista. Sin embargo, cuanto más altos son los salarios más bajos son los beneficios y viceversa. El capitalista hace lo imposible para lograr que las personas asalariadas trabajen más tiempo, más duramente y más barato. Las personas asalariadas, por su parte, se esfuerzan por obtener una jornada laboral más corta, un salario más alto y más justo, y un ritmo de trabajo más humano. Los intereses son incompatibles: lo que para una persona es ganancia para otra es pérdida: Marx describe el capital de la siguiente manera: “El capital es trabajo muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupa" (37).

Para sobrevivir una persona trabajadora debe ofrecer necesariamente su fuerza de trabajo en el mercado de empleo, ahí donde impera la ley de la oferta y la demanda. “Estos obreros, que se ven obligados a venderse por piezas, constituyen una mercancía como otro artículo de comercio y, en consecuencia, se ven expuestos de igual modo a todas las vicisitudes de la competencia sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las oscilaciones del mercado” (38).

Cuantas más personas trabajadoras se presenten para un mismo trabajo más competencia hay entre ellas y más inclinadas estarán a aceptar el trabajo por un salario menor y en peores condiciones. Por ello la élite económica siempre hace para que haya demasiadas personas trabajadoras o, en términos de Marx, un ejército industrial de reserva: “A la producción capitalista no le basta, de ninguna manera, la cantidad de fuerza de trabajo disponible que le suministra el incremento natural de la población. Para poder desenvolverse libremente requiere un ejército industrial de reserva que no dependa de esa barrera natural” (39).

Para mantener este ejército de reserva tras la Segunda Guerra Mundial se atrajo a Europa a trabajadores emigrantes y se incitó a las mujeres a trabajar. Hoy este ejército de reserva en los países ricos constituye el 26 % de la población activa (véase gráfico 1). En el mundo es incluso un 58 % (40). Desde hace décadas se preserva el nivel de este ejército de reserva haciendo trabajar a la gente más tiempo (se eleva la edad de jubilación y se suprimen las prejubilaciones), obligando a las personas paradas a aceptar un trabajo, acosando a la enfermas de larga duración para que vuelvan al trabajo lo antes posible y poniendo a trabajar a más estudiantes. “Lo que en un polo es acumulación de riqueza es, en el polo contrario […] es acumulación de miseria, de tormentos de trabajo” (41).

Gráfico 1 Cuando se trata de beneficios el capital no tiene en cuenta en absoluto la salud o bienestar de la persona trabajadora. Marx lo formula así: en su “hambre insaciable de plusvalía” el capital comete “unas extravagancias desmesuradas” (42).

La relación entre salarios y beneficios, o el grado de explotación, se define por medio de las relaciones de fuerza entre el trabajo y el capital. Cuanto más se organiza y defiende la población de personas trabajadoras mejores son las condiciones salariales y las condiciones de trabajo (véase punto 5). La huelga es una herramienta importante en esta relación de fuerzas. En el momento de la huelga se seca la fuente de la plusvalía y, por lo tanto, el enriquecimiento del capitalista, con lo que el capitalismo queda tocado en el corazón. De ahí, según Marx, “la ira furiosa” de la élite económica “contra la huelga” (43).

3. Lucha de clases 
Micheline es una obrera de una gran empresa textil. Su jefe es el señor Richard*. Hay 600 personas asalariadas a su servicio. A primera vista Micheline y el señor Richard son ciudadanos iguales que tienen los mismos derechos. Ambos tiene derecho de ir a donde quieran, de hacer lo que deseen. Cuando entran en una misma tienda pagan el mismo precio. En la elecciones cada uno tiene un voto y en principio son iguales ante la ley.

Pero en cuanto se traspasa la puerta de la empresa todo cambia como por encanto. Micheline ya no tiene nada que decir y ya no se trata de los mismos derechos. Para poder disponer de unos ingresos se ve obligada a vender su fuerza de trabajo. El hecho de tener derecho a trabajar, cuántas horas a la semana, la organización de su trabajo, todo está totalmente determinado por su jefe. El señor Richard, por su parte, decide él mismo tanto acerca de sus propias inversiones y sus beneficios, como acerca de todo lo que concierne a Micheline. Si le da la gana invertirá el dinero en otra empresa que echará a Micheline a la calle.

“¿Qué es la riqueza sino […] el absoluto despliegue de las potencialidades creativas [del ser humano]”, escribe Marx (44). Micheline es una mujer sociable, creativa y emprendedora. Pero dentro de la empresa no puede desplegar su talento, al contrario, tiene que reprimirlo para poder seguir trabajando ahí. Lo único que se espera de ella es que actúe para realizar las expectativas de beneficios de su jefe. Es reducida a un factor de producción, no se tienen en cuenta en absoluto su dignidad humana o sus necesidades. “El trabajo como mero servicio para la satisfacción de necesidades inmediatas no tiene nada que ver con el capital, ya que no es asunto del capital“ (45).

Micheline trabaja a un ritmo desenfrenado, se cronometran sus pausas para ir al servicio. Aun así gana veinte veces menos que su jefe, que organiza totalmente solo su ritmo de trabajo y sus vacaciones. Ella vivirá con buena salud 18 años menos que la señora Richard (46). “La producción no produce al hombre simplemente como mercancía […] lo produce […] como un ser espiritual y físicamente deshumanizado” (47).

Micheline y el señor Richard personifican la muy desigual situación socioeconómica de la sociedad capitalista. Veamos la situación en Bélgica. En la base de la pirámide hay una tercera parte de la población que no puede ahorrar y que tiene muy pocas posesiones. En la parte alta hay un 5 % de superricos. Poseen tanto como el 75% de las personas más pobres. Unos cientos de familias controlan la mayor parte de la economía belga (48). Marx tuvo el mérito de analizar con precisión esta contradicción flagrante, pero también de situarla en una perspectiva histórica y de ver cómo se podía superar. En la maraña de contradicciones y conflictos sin fin descubrió un patrón fundamental que aparece regularmente con diferentes aspectos. Según él, la contradicción entre trabajadores y patronos en el capitalismo no es un fenómeno nuevo, ya había surgido una contradicción similar bajo diferentes formas varias veces a lo largo de la historia. “La historia de todas las sociedades que han existido hasta ahora es la historia de las luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales de gremio, en definitiva, opresores y oprimidos han estado permanentemente enfrentados, han librado una lucha incesante entre sí, en ocasiones velada y otras veces abierta; una lucha que ha concluido sistemáticamente con una transformación revolucionaria de toda la sociedad o con el hundimiento generalizado de las clases combatientes. […] La sociedad burguesa moderna, surgida del hundimiento de la sociedad feudal, no ha eliminado estos enfrentamientos entre clases. Sencillamente, ha establecido nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas formas de lucha en lugar de las anteriores. Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se distingue por haber simplificado los enfrentamientos entre clases. La sociedad en su conjunto se encuentra cada vez más dividida en dos grandes frentes enemigos, en dos grandes clases directamente antagónicas: la burguesía y el proletariado” (49).

Esta lucha de clases es esencialmente una lucha en torno al excedente económico. Durante cientos de miles de años la humanidad ha vivido en modo de supervivencia. No había excedentes y todo se compartía equitativamente. Era el periodo de los cazadores recolectores y de los inicios de la agricultura. A partir de 3.000 años antes de Cristo esta situación cambia. Las técnicas de agricultura mejoran y se produce más de lo necesario para sobrevivir. La producción excedente permite la creación de categorías de población que no producen: dirigentes, sacerdotes, clérigos, jueces, soldados… En estas filas se forma una capa que atrae el poder, que tiene en sus manos los medios de producción más importantes y que se va a apropiar de la producción excedente.

Así nace la escisión de la sociedad en una pequeña clase superior que se enriquece en detrimento de las clases inferiores. Este esquema es recurrente en la historia. En la Antigüedad los amos se enriquecen gracias a los esclavos. En la Edad Media la nobleza lo hace gracias a los siervos. En el capitalismo son los capitalistas quienes se enriquecen en detrimento de la clase obrera.

Evidentemente, este enriquecimiento o explotación no se basa en el consentimiento espontáneo de las clases inferiores, debe ser forzado, supone una lucha y de ahí la formulación de Marx que habla de “lucha” de clases.

Debido a que esta lucha concierne esencialmente a la producción excedente el trabajo se organiza de tal manera que la clase dominante pueda seleccionar el excedente económico. “La forma económica específica en la que se le extrae el trabajo adicional no remunerado al productor directo determina la relación de dominación y servidumbre [...] en esto se funda toda la configuración de la entidad comunitaria económica […] y, al mismo tiempo, su figura política específica. En todos los casos es [en] la relación directa entre los propietarios de las condiciones de producción y los productores directos [...] donde encontraremos el secreto más íntimo, el fundamento oculto de toda la estructura social, y por consiguiente también […] de la forma específica del Estado” (50).

La posesión de los medios de producción es esencial en la apropiación de la producción excedente y por eso Marx no lo desea. “Vemos cómo solo ahora puede perfeccionar la propiedad privada su dominio sobre el hombre y convertirse, en su forma más general, en un poder histórico—universal ” (51). Para Marx las clases tienen que ver con la esfera de producción. Se trata de grupos de personas una de las cuales puede apropiarse del trabajo de otra debido al hecho de que posee unos medios de producción.

Para Marx y Engels la lucha de clases no es un detalle de la historia es “la fuerza directamente propulsora de la historia” (52). Es la dinámica fundamental que hace avanzar la historia. Para Marx es un desarrollo “diálectico”, es decir, una dinámica basada en contradicciones internas. “Siendo la base de la civilización la explotación de una clase por otra, su desarrollo se opera en constante contradicción. Cada progreso de la producción es al mismo tiempo un retroceso en la situación de la clase oprimida, es decir, de la inmensa mayoría” (53). Esta ley “tiene el mismo significado para la historia que la ley de la conservación de la energía para las ciencias naturales” (54).

En la visión de la sociedad de Marx y Engels los intereses contradictorios tienen un lugar fundamental, lo cual matiza su opinión sobre la política. “El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra” (55). Para Marx el conflicto es fundamental. La política no se hace para buscar soluciones a los problemas, sino para ocuparse de situaciones de dominación y de opresión. Solo abordando las causas se puede acabar con eso. Para Marx la política es en primer lugar una confrontación entre grupos de interés que él denomina clases. “La sociedad no consiste en individuos, sino que expresa la suma de las relaciones, relaciones en las que estos individuos se encuentran entre sí. Como si alguien tratara de decir: desde el punto de vista de la sociedad, los esclavos y los hombres libres no existen, son todos seres humanos” (56). Micheline y el señor Richard serían ambos seres humanos, ni más ni menos ...

Solo se puede producir un verdadero cambio de sociedad si se abordan las contradicciones fundamentales y eso se sitúa en el nivel de la economía. “Según esto, las causas últimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres, en su creciente comprensión de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los modos de producción y de intercambio; no hay que buscarlas en la filosofía, sino en la economía de las épocas de que se trate” (57).

No es que a Marx y Engels no les interesara la lucha de las ideas, le dedicaron casi toda su vida. Pero es iluso pensar que es posible modificar los fundamentos de una sociedad solo por medio de la persuasión, haciendo cambiar a la gente de opinión. El poder de la argumentación por sí mismo no lo logrará ya que las ideas no existen por sí mismas. “La producción de las ideas […] aparece al principio directamente entrelazada con la actividad material y el trato material de los hombres ” (58). Y esta actividad material no es neutra sino que está caracterizada por las relaciones de fuerza que determinan a su vez las ideas . “Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época” (59) . Si se quiere vencer a las ideas dominantes hay que destronar a la clase dominante y para ello hay que modificar las relaciones de fuerza, para lo cual la clase obrera es esencial.

4. El papel de la clase obrera 
Marx era un pensador estratégico. No quería saber nada de ideas románticas, alejadas de la realidad. En cambio, buscaba palancas y fuerzas en la realidad que pudieran llevar a un mundo mejor. “[Los obreros] No tienen que realizar ningunos ideales sino, simplemente, liberar los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno” (60). Más precisamente, hay que poder usar “unas fracturas internas de la burguesía” (61).

La fuerza social en el interior del capitalismo capaz de hacerlo es la clase obrera. La esencia del capitalismo es, entre otras cosas, la acumulación de capital basado en la plusvalía y el trabajo asalariado. En última instancia eso hace al capitalista dependiente del trabajado. “La condición fundamental para la existencia y la dominación de la clase burguesa es la acumulación de la riqueza en manos de ciudadanos particulares y la creación y multiplicación del capital; y la condición para la existencia del capital es el trabajo asalariado” (62). Las personas obreras pueden paralizar la producción y herir al capitalismo en el corazón.

Debido a que cada vez se organiza más la producción en grandes unidades, el capitalismo une de hecho a la población trabajadora. “El capital es lo que los une” (63). “El avance de la industria, cuyo portador, carente de voluntad y de capacidad de resistencia, es la burguesía, provoca que el aislamiento de los trabajadores, generado por la competencia, sea sustituido por la revolucionaria unión generada por la asociación [sindicatos] […] Los trabajadores empiezan a crear coaliciones [sindicatos] contra los burgueses. Se unen para defender sus salarios. Fundan asociaciones estables con el fin de estar preparados para cualquier posible rebelión” (64).

El hecho de unirse aumenta también la conciencia política de las personas trabajadoras. “Con el desarrollo de la industria el proletariado no solo crece, sino que se reúne en masas más amplias y aumenta su poder, del que es cada vez más consciente” (65).

Es la astucia de la historia. Sin saberlo el capitalismo “está cavando su propia tumba” (66).

En la lucha por una sociedad más justa las personas trabajadoras tendrán que contar sobre todo con ellas mismas y no con la burguesía o la pequeña burguesía (67). “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos. No podemos, por consiguiente, marchar con unos hombres que declaran abiertamente que los obreros son demasiado incultos para emanciparse ellos mismos, por lo que tienen que ser liberados desde arriba, por los filántropos de la gran burguesía y de la pequeña burguesía” (68). Contrariamente a las demás clases, las personas trabajadoras “no tienen nada que perder más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar” (69). Serán las personas trabajadoras quienes “por su valor, resolución y espíritu de sacrificio, formarán la fuerza principal en la conquista de la victoria. Como hasta aquí ha ocurrido, en la lucha que viene la pequeña burguesía mantendrá una actitud de espera, de irresolución e inactividad tanto tiempo como le sea posible, en orden a que, tan pronto como la victoria esté asegurada, pueda arrogársela como propia y decir a los trabajadores que permanezcan tranquilos, vuelvan al trabajo y eviten los llamados excesos, apartando así a los obreros del fruto de su victoria” (70).

Así, las personas obreras representan a la gran mayoría de la población. “Todos los movimientos pasados han sido movimientos impulsados por minorías o en interés de minorías. El movimiento proletario es el movimiento autónomo de la inmensa mayoría en interés de la inmensa mayoría. El proletariado, la capa más baja de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede alzarse, sin hacer saltar por los aires toda la superestructura de capas que constituyen la sociedad oficial” (71).

Para Marx y Engels no hay duda posible: “De todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesía, el proletariado es la única verdaderamente revolucionaria” (72).

¿Siguen siendo válidas hoy en día las ideas de Marx y Engels?
Es indudable que la situación de la clase obrera, en comparación con la de la segunda mitad del siglo XIX ha cambiado profundamente. Ha disminuido fuertemente la cantidad de agricultores y obreros industriales mientras que el sector de servicios ha experimentado un gran aumento. Pero en lo fundamental la naturaleza del capitalismo no ha cambiado, bien al contrario, estas modificaciones no han hecho más que reforzar y consolidar las relaciones capitalistas.

El capital sigue estando en manos de muy pocas personas. Más aún, en comparación con el siglo XIX la concentración de capital ha aumentado terriblemente. Actualmente 147 superempresas controlan el 40 % de la economía mundial. 737 de estos “systems integrators” incluso controlan el 80 %. Las 110 empresas más grandes tienen un volumen de negocios mayor que el PIB de más de 120 Estados nacionales (73). Exactamente como había previsto Marx, la cantidad de personas asalariadas ha aumentado sistemáticamente: nunca ha habido tantas como hoy en día. Desde 1990 hay 1.200 millones de personas trabajadoras más en el mundo (74). El único objetivo de las discusiones de moda sobre “el fin de la clase obrera”, el postcapitalismo o el postmodernismo es minar la combatividad del movimiento obrero. Aun así, eso no resiste a la prueba de la realidad.

Lo único que puede perder esta mayor cantidad de personas trabajadoras en el mundo es sus cadenas. Más de 700 millones de personas trabajadoras trabajan por unos salarios ridículos, son los “working poor” [personas trabajadoras pobres]. Además, 1.400 millones de personas trabajadoras tienen unas condiciones laborales muy malas, sobre todo trabajo informal. 190 millones de personas están estructuralmente en paro. En total se trata de más del 70 % del conjunto de la población activa (75). Y la tendencia actual no va por buen camino. Desde la crisis bancaria de 2008 la cantidad de ingresos medios ha disminuido en muchos países (76). Los nuevos empleos son cada vez más temporales o a tiempo parcial. Hoy en día una gran parte de los ingresos medios está expuesta a la incertidumbre que caracterizaba el trabajo en el siglo XIX. Al aumentar el ritmo de trabajo y la flexibilidad las condiciones laborales se vuelven cada vez peores para la mayor parte de las personas trabajadoras.

La clase obrera debe seguir confiando solo en sí misma y no debe esperar demasiado de las fuerzas (pequeño)burguesas o de los partidos. Una coalición entre los Verdes y los socialdemócratas es la que hace veinte años lanzó en Alemania un ataque contra los salarios y los contratos de trabajo, y ha arrastrado así a toda Europa a una espiral descendiente de destrucción social (77). Son los populistas de (extrema)derecha o los nacionalistas al estilo Trump, Le Pen, Salvini, Orban y compañía quienes supuestamente representan a la persona común, pero que de hecho son los recaderos de los grandes grupos del capital.

5. La importancia de la organización y de la unidad
Para Marx la clase obrera es la verdadera clase revolucionaria, que constituye el vínculo entre la vieja sociedad y la nueva. No obstante, esta transformación hacia una nueva sociedad no se producirá espontáneamente. Tampoco se producirá por medio de un gran cambio de mentalidades o adoptando otro estilo de vida personal. Las personas obreras se ven enfrentadas a un enemigo fuerte y tendrán que hacer todo lo posible para construir relaciones de fuerza. Por lo tanto, tendrá que organizarse. “Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase” (78).

La historia ha demostrado que la organización de la clase obrera era decisiva para los logros sociales. En la mayoría de los casos estos logros han sido arrebatados a los parlamentos. Sin huelgas nacionales no habría sufragio universal y el trabajo infantil seguiría siendo una realidad. Las vacaciones pagadas, el salario mínimo, las pensiones, los subsidios de paro, los subsidios familiares, etc, todo ello se debe a la dura lucha social de las generaciones anteriores.

Hasta la década de 1950 estas huelgas tenían un carácter ofensivo y después un carácter más defensivo: luchar para preservar todo lo posible el estado de bienestar. El nivel de organización es determinante en la lucha social. Cuanto más fuertes son los sindicatos, más garantizan la edificación y preservación del estado de bienestar social. Los países que tiene la tasa más alta de sindicalización disponen de los mejores sistemas de seguridad social y conocen una pobreza menor. A la inversa, los países que tienen una tasa de sindicalización baja se enfrentan a más pobreza y más problemas de criminalidad, salud, etc. (79).

Gráfico 2: Cobertura sindical y desigualdad salarial Para Marx organizar a la clase obrera implicaba al menos tres cosas.

En primer lugar, hay que tener una visión y una estrategia a largo plazo. Sin duda las personas obreras deben luchar para tener mejores condiciones laborales, pero siempre con el objetivo final muy presente. “De cuando en cuando los obreros ganan, pero solo de forma temporal. El verdadero resultado de sus combates no es el éxito inmediato, sino la unión de los trabajadores, cada vez más amplia” (80) . Las personas trabajadoras deben tomar conciencia del hecho de que “la emancipación económica de la clase obrera es [...] el gran fin al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio” (81) .

En segundo lugar, la unidad es una condición decisiva del éxito. Tras enfrentarse a una serie de derrotas, Marx constataba “que todos los esfuerzos dirigidos a este gran fin han fracasado hasta ahora por falta de solidaridad entre los obreros de las diferentes ramas del trabajo en cada país y de una unión fraternal entre las clases obreras de los diversos países” (82). A la élite le gusta promover esta división. Tiene todo el interés en dividir internamente a la población trabajadora y en enfrentar a unas personas con otras. El nacionalismo y el racismo son unas herramientas prácticas para lograrlo. Desvían la atención de las contradicciones de clase y ocultan a la élite. Llevan a las personas obreras a luchar contra quienes están abajo en vez de luchar contra quienes están arriba. Hacen olvidar la escandalosa fractura entre personas ricas y pobres, y el hecho de que la población trabajadora paga el precio. El nacionalismo y el racismo constituyen el tendón de Aquiles del movimiento obrero.

Marx hablaba de ello con ocasión de las tensiones entre las y los obreros ingleses e irlandeses en Inglaterra. En el siglo XIX en Gran Bretaña había muchas personas trabajadoras extranjeras venidas de Irlanda. Las personas irlandesas hablaban la misma lengua que las británicas, pero eran mucho más pobres y practicaban otra religión. La élite británica azuzaba intencionadamente las tensiones con el fin de reforzar su propia posición y debilitar al movimiento obrero. “Todos los centros industriales y comerciales de Inglaterra tiene actualmente una clase obrera escindida en dos campos hostiles: el de los proletarios ingleses y el de los proletarios irlandeses. El obrero inglés ordinario detesta al obrero irlandés como a un competidor que hace bajar su nivel medio de existencia . […] Prejuicios religiosos, sociales y nacionales enfrentan al obrero irlandés. Se comporta con él poco menos que como los “poor whites” [blancos pobres] con los negros en los viejos estados esclavistas de los Estados Unidos. […] El irlandés […] ve en él a un tiempo al cómplice y al instrumento ciego de la dominación inglesa en Irlanda. Este antagonismo se alimenta artificialmente y se estimula con la prensa, los sermones, las revistas humorísticas, en suma, con con todos los medios de que disponen las clases dominantes. Este antagonismo es el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa a pesar de su organización. Es también el secreto del persistente poderío de la clase capitalista, que se da perfecta cuenta de ello” (83).

En Estados Unidos la división en el seno de la clase obrera no se basaba tanto en la religión o la nacionalidad sino sobre todo en el color. A finales del siglo XIX una gran parte de la población vivía en la esclavitud. Proliferaban el racismo y la discriminación. Según Marx, la clase obrera blanca debía ocuparse de la suerte de sus hermanos y hermanas negras. La emancipación de la clase obrera concernía a todos los obreros. Mientras una parte estuviera oprimida no era posible alivio alguno para el resto. “En los Estados Unidos de Norteamérica todo movimiento obrero independiente estuvo sumido en la parálisis mientras la esclavitud desfiguró una parte de la república. El trabajo cuya piel es blanca no puede emanciparse allí donde se estigmatiza el trabajo de piel negra” (84).

Son unas palabras enormemente actuales. Los políticos de derecha y de extrema derecha se divierten enfrentando entre sí a los diferentes grupos de la población. El movimiento obrero no puede caer en esa trama. Si la clase obrera está dividida no podrá hacer frente a la élite. Una actitud de solidaridad, en cambio, puede darle alas. En todo caso, esa fue la lección de Estados Unidos. “Pero de la muerte de la esclavitud surgió de inmediato una vida nueva, remozada. El primer fruto de la guerra civil fue la agitación por las ocho horas” (85).

Además de la unidad y de una visión a largo plazo el movimiento obrero también necesita un intermediario político. “Contra ese poder colectivo de las clases poseedoras el proletariado sólo puede actuar como clase constituyéndose en partido político diferenciado, opuesto a todos los antiguos partidos formados por las clases poseedoras” (86). A mediados del siglo XIX el movimiento obrero se encontraba todavía en un estado embrionario. Las personas obreras todavía estaban organizadas sobre todo a nivel local y sectorial, aún no disponían de un partido obrero propio. Si querían convertirse en un factor significativo y resistir a su poderoso enemigo, tenían que crear un partido revolucionario. Marx y Engels llegan a esta conclusión tras las fracasadas revueltas revolucionarias de 1848 en varias ciudades europeas. “El progreso revolucionario no se abrió paso con sus conquistas directas tragicómicas, sino, por el contrario, engendrando una contrarrevolución cerrada y potente, engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversión maduró, convirtiéndose en un partido verdaderamente revolucionario” (87). Los sindicatos son necesarios para las luchas directas (como las reivindicaciones salariales y las condiciones laborales). Pero para llegar a un objetivo final, una sociedad justa en la que no exista la explotación, se necesita un partido político. “La coalición de las fuerzas obreras, ya obtenida merced a las luchas económicas, debe servir también como palanca en manos de esta clase, en su lucha contra el poder político de sus explotadores” (88).

6. El Estado del 1 %
En los puntos 2 y 3 hemos visto que la población trabajadora se encuentra en una posición débil y sometida respecto a los capitalistas. Sin embargo, tiene una gran ventaja: representa a la mayoría aplastante de la población. Y puesto que la producción se organiza cada vez más en grandes unidades, el capitalismo ha “reunido”, por así decirlo, a las personas obreras y empleadas, lo que constituye una amenaza potencial para las relaciones de explotación.

En ese punto es en el que la clase dirigente acude al Estado para proteger su poder y sus privilegios. Ni más ni menos que Adam Smith, el fundador del liberalismo clásico, lo dijo de modo en absoluto ambiguo: “El gobierno civil, […] instaurado para asegurar la propiedad, está en realidad instituido para la defensa del rico contra el pobre o de quienes tienen alguna propiedad contra quienes no tienen ninguna” (89).

El aparato de Estado fue uno de los temas fundamentales de Marx y Engels: “Al paso que los progresos de la moderna industria desarrollaban, ensanchaban y profundizaban el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, el poder estatal fue adquiriendo cada vez más el carácter de poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pública organizada para la esclavización social, de máquina del despotismo de clase” (90). Y concluyen Marx y Engels: “El Estado moderno no es más que una comisión que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa” (91).

El Estado debe permitir a los capitalistas percibir un máximo de beneficios. Esto significa proteger la propiedad privada de los medios de producción y crear las condiciones favorables para la usurpación de la plusvalía. Esto último el Estado lo hace, entre otras cosas, delimitando los márgenes de las negociaciones salariales, limitando la posición de poder de los sindicatos, fijando el margen de maniobra legal en caso de conflictos sociales (huelgas, ocupaciones de centros de trabajo), etc.

Dicho claramente, la clase capitalista reina, pero no gobierna. Como regla general, la clase dominante deja la gestión a una casta política que se supone sirve a sus intereses a largo plazo. En una carta a Karl Marx Engels habla de una “oligarquía capaz de ocuparse de la gestión del Estado y de la sociedad que defiende los intereses de la burguesía a cambio de una indemnización adecuada” (92) . La élite económica no gobierna de forma directa sino que busca personal político para hacerlo. “La riqueza ejerce su poder indirectamente, pero por ello mismo de un modo más seguro. De una parte, bajo la forma de corrupción directa de los funcionarios […] de otra parte, bajo la forma de alianza entre el gobierno y la Bolsa” (93).

El Estado es una especie de campana política que sirve para neutralizar y cubrir las contradicciones económicas. La cohesión, imposible en la esfera económica debido a la contradicción entre el trabajo y el capital, se crea en la esfera política. “Pero a fin de que estos antagonismo, estas clases con intereses económicos en pugna no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los límites del «orden». Y ese poder, nacido de la sociedad pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado” (94).

El hecho de que para hacer esta misión la clase dominante subcontrate a “terceras personas”, que además son cargos electos, permite salvar las apariencias de neutralidad y de imparcialidad. Se aparenta que el Estado está por encima de las clases y que representa el “interés general”: “Cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó antes de ella se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad” (95).

El mito de la neutralidad y del interés general se destruye rápidamente. “La alianza entre el gobierno y la Bolsa” por sí sola ya l o demuestra. Así, Jean-Luc Dehaene, exprimer ministro de Bélgica, desempeñó cargos en varias empresas, como Umicore, Lotus, Dexia y AB Inbev. Sigfried Bracke, presidente de la Cámara, era (antes de ser obligado a dimitir) consejero de Telenet, una gran empresa belga de telecomunicacione. Karel de Gucht, excomisario europeo de Comercio, trabaja en Proximus y ArcelorMittal, y José Manuel Barroso, expresidente de la Comisión Europea, trabaja ahora en el banco de inversión Goldman Sachs, uno de los responsables de la crisis financiera de 2008.

No es sorprendente que las multinacionales paguen menos impuestos que quienes trabajan limpiando sus sedes. La élite hace todo lo posible para destacar la neutralidad del Estado, pero no es más que una fachada. El Estado siempre elige siempre su campo. La policía y la justicia no protegen a las personas sin hogar frente a los especuladores, no protegen a las personas en huelga contra quienes rompen la huelga, no protegen a las personas trabajadoras despedidas contra los jefes de empresa que quieren conseguir en otros lugares un porcentaje extra de beneficio, no persiguen a los grandes banqueros que saquearon nuestra economía en 2008, etc.

El Estado asume una posición neutra mientras no esté en juego el status quo y mientras no ganen las clases subalternas. En cuanto hay peligro de que esto ocurra, se les hará frente con cañones de agua y gases lacrimógenos o se cortarán los fondos. Y si eso no basta, intervendrán los tanques. “La civilización y la justicia del orden burgués aparecen en todo su siniestro esplendor dondequiera que los esclavos y los parias de este orden osan rebelarse contra sus señores. En tales momentos esa civilización y esa justicia se muestran como lo que son: salvajismo descarado y venganza sin ley” (96) . En cuanto los intereses del capital están en peligro “el Estado tiene atada, fiscalizada, regulada, vigilada y tutelada a la sociedad civil, desde sus manifestaciones más amplias de vida hasta sus vibraciones más insignificantes” (97).

La clase capitalista es capaz, si lo desea, de estrangular la economía de un país. Es lo que ocurrió en Chile justo antes del golpe de Estado de 1873, en Venezuela en 2003 y en Grecia en 2015. El capital lleva al Estado burgués atado con una correa, por así decirlo. Esta correa puede ser larga o corta y da una idea del margen de maniobra de gobierno, pero a fin de cuentas la correa está ahí.

Debido a esta correa Marx no tenía una buena opinión de las elecciones. “En vez de decidir una vez cada tres o seis años qué miembros de la clase dominante habían de "representar" al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habría de servir al pueblo” (98). Marx consideraba que la democracia era demasiado preciosa para confiarla solamente a unas personas que se dedican profesionalmente a la política o a unos parlamentos. La democracia debe estar anclada al nivel local, cerca del pueblo, y emanar del pueblo. Según él, el proceso de toma de decisiones lo debía llevar a cabo lo que hoy llamaríamos la sociedad civil. Su modelo era el de la Comuna de París, una revuelta popular desencadenada en París en 1871 que el ejército francés reprimió en sangre al cabo de dos meses.

Esto no impide que la lucha electoral y el parlamento sea unos instrumentos útiles para la lucha obrera. Engels afirmó en 1895: “Con la agitación electoral, [el sufragio universal] nos ha suministrado un medio único para entrar en contacto con las masas del pueblo allí donde están todavía lejos de nosotros, para obligar a todos los partidos a defender ante el pueblo, frente a nuestros ataques, sus ideas y sus actos; y, además, abrió a nuestros representantes en el parlamento una tribuna desde lo alto de la cual pueden hablar a sus adversarios en la Cámara y a las masas fuera de ella con una autoridad y una libertad muy distintas de las que se tienen en la prensa y en los mítines. […] Con este eficaz empleo del sufragio universal entraba en acción un método de lucha del proletariado totalmente nuevo, método de lucha que se siguió desarrollando rápidamente” (99).

Pero, al final habrá que revertir el equilibrio de fuerzas. “El objetivo inmediato es […] la constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado” (100).

7. El socialismo en el orden del día
“De ahí la gran influencia civilizadora del capital; su producción de un estado social frente al cual todos los anteriores se presentaban solo como desarrollos locales de la humanidad y como idolatría de la naturaleza” (101).

A lo largo de la historia mundial la humanidad ha vivido privaciones y una enorme miseria. Desde la revolución agrícola hubo una producción excedente pero no se invertía en la economía. Se la quedaba la élite para construir palacios o templos, para vivir una vida lujosa o para mantener un ejército. Durante siglos la riqueza producida permanecía constante y aumentaba únicamente en función del aumento de población. Solo cuando la plusvalía se reinvierte en la esfera de la producción la historia se acelera. El capital nuevo permite adquirir máquinas nuevas y mejores, y desarrollar la producción. Este cambio se produjo más o menos a mediados del siglo XIX. A partir de entonces se disparó la creación de riqueza en este planeta (102).

Gráfico 3
Marx analizó minuciosamente este proceso histórico. “La gran industria creó el mercado mundial, cuyas bases había sentado ya el descubrimiento de América. El mercado mundial dio lugar a un desarrollo inconmensurable del comercio, la navegación y las comunicaciones terrestres, desarrollo que, a su vez, contribuyó a la expansión de la industria” (103) . Marx constató que las fuerzas productivas (herramientas, máquinas) tenían una tendencia histórica a hacerse mejores y más eficaces. “El resultado es una tendencia al desarrollo general de las fuerzas productivas, de la riqueza en general” (104). Cada vez se necesitaba menos tiempo “para producir trigo, ganado. […] Ganar tiempo, a eso se reduce en última instancia toda economía” (105).

En el capitalismo el objetivo de la producción es únicamente el afán de lucro de un grupo pequeño de personas que son propietarios privados y no se elabora en función de las necesidades sociales o de las oportunidades de desarrollo de la gran mayoría. “El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha florecido con él y bajo él” (109).

Esto es más actual que nunca. La brecha entre lo que es posible y lo que realmente se hace nunca había sido tan grande como hoy en día. Las relaciones de producción impiden más que nunca un desarrollo digno. A escala mundial la riqueza producida en la actualidad permite a cada familia de dos personas adultas y tres hijos disponer de unos ingresos potenciales de 3.500 euros (110). En otras palabras, existe riqueza suficiente para que todo el mundo lleve una vida más que decente. Sin embargo, una tercera parte de la población mundial no dispone de instalaciones sanitarias básicas y una cuarta parte no dispone de electricidad. Una séptima parte vive en un barrio de chabolas y una novena parte no dispone de agua potable (111).

La industria alimentaria, con un valor de 4 billones de dólares, está en manos de unos pocos monopolios, que controlan casi toda la cadena alimentaria, de principio a fin, y solo operan en función de sus beneficios. Lo que determina quién podrá disponer o no de comida en este mundo son sus expectativas de beneficios y no las necesidades. Actualmente más de 800 millones de personas padecen hambre a pesar de que es posible producir alimentos para 12.000 millones de personas. Solo el alimento que se tira en Estados Unidos bastaría para alimentar a todas las personas hambrientas (112). El hambre en el mundo no es una cuestión de poca capacidad sino de malas relaciones de propiedad.

La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, calculó que una inversión pública anual de 24.000 millones de dólares (esto es, un 0,6 % del producto anual del sector agrícola) complementada con inversiones privadas permitiría aumentar el producto mundial bruto 120.000 millones de dólares. La razón es que las personas concernidas viven más tiempo y tiene una salud mejor, y, por lo tanto, pueden producir más (113). Por consiguiente, ¡se trata de un rendimiento del 500%! Por no hablar siquiera de los millones de vidas humanas que se podrían salvar. Sin embargo, el capitalismo es incapaz de hacer esta inversión evidente y necesaria.

La situación sanitaria es igual de alucinante. A principios de este año el gigante farmacéutico Pfizer decidió parar las investigaciones sobre las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson, no porque ya no sea necesario, al contrario, más de 60 millones de personas sufren una de estas enfermedades, sino porque el beneficio es demasiado insuficiente. En los últimos años millones de personas han muerto de sida porque las empresas farmacéuticas bloquearon el acceso a los medicamentos baratos. Cada año mueren de malaria unas 600.000 personas. Hace tiempo que se podría haber erradicado esta enfermedad, pero también en este caso se gana poco con ello. Para controlar la enfermedad bastarían 2.400 millones de dólares suplementarios al año. En los paraísos fiscales se aparcan unos 32 billones de dólares… Las empresas farmacéuticas gastan 19 veces más en marketing que en investigación fundamental. Eso lo dice todo (114).

¡Qué decir del trabajo! Marx constataba que con el paso del tiempo la productividad seguía aumentando, con lo que se liberaba tiempo para el pleno desarrollo del individuo. “Cuanto menos tiempo necesita la sociedad para producir trigo, ganado, etc., más tiempo consigue para otra producción, material o espiritual. […] Ahorrar tiempo de trabajo equivale a aumentar el tiempo libre, es decir, el tiempo para el pleno desarrollo de la persona. […] Tiempo libre, que es a la vez tiempo de ocio y tiempo para una actividad superior” (115). El hecho de que ya no se viva para trabajar sino a la inversa crea un nuevo tipo de ser humano: “El tiempo libre ha transformado a su poseedor en otro sujeto” (116). Aumenta el nivel cultural, el placer es más sofisticado. La persona trabajadora experimenta “un placer mayor, incluso mentalmente, se implica en su propio interés, lee periódicos, asiste a conferencias, educa a sus hijos, desarrolla sus gustos, etc.” (117).

En 1830 un obrero belga trabajaba 72 horas a la semana. En 1913 había 60 horas de trabajo semanal; en 1940, 48 horas y en 1970, 40 horas (118). La razón es simple: la productividad, lo que una persona obrera crea en valor por hora de media, no ha dejado de aumentar y sigue aumentando. En 1970 una persona obrera producía de media ocho veces más que hace cien años. A principios de este siglo ya era 14 veces más (119). Por consiguiente, sería de esperar que con el paso del tiempo el tiempo de trabajo siga disminuyendo. Keynes, uno de los economistas más reputados, preveía ya en 1930 que sus nietos solo tendrían que trabajar 15 horas a la semana para tener una vida cómoda (120). Pero no tenía en cuenta las relaciones de propiedad capitalistas. En vez de hacer disminuir la cantidad de horas de trabajo se nos obliga a trabajar cada vez más y durante más tiempo para satisfacer el “hambre insaciable de trabajo excedente” (121) (el trabajo excedente es el trabajo no remunerado que es la base del beneficio del capitalista, véase punto 2)....

Es indudable que el capitalismo ha producido mucha riqueza, pero de manera muy desigual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo queremos esperar todavía para satisfacer las necesidades básicas de todas las personas? El capitalismo se comporta de forma inhumana y antisocial cuando lo exige el beneficio. Destruye la naturaleza y el clima si lo requiere el beneficio. Bajo las relaciones de propiedad capitalistas es imposible alimentar a todo el mundo, prever medicamentos a un precio razonable para todos, trabajar para vivir en vez de lo contrario. “La propiedad privada burguesa moderna es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros” (122). Estas palabras son más actuales que nunca.

El capitalismo ha creado suficiente plusvalía para eliminar definitivamente la penuria y, por lo tanto, la existencia de clases. Ahora bien, solo el socialismo es capaz de realizarlo. “Si el hombre está formado por su entorno las circunstancias tiene que hacerse humanas” (123). Para ello será necesario que la economía no esté en manos de una pequeña élite. “El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa. […] En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada” (124).

8. Interés por la naturaleza
La conciencia ecológica en el seno del mundo industrial se creó hace cincuenta años, impulsada sobre todo por el Club de Roma. En los diez últimos años la degradación climática ha fomentado esta conciencia. En el siglo XIX todavía no existía esta conciencia. Reinaba entonces la creencia en el progreso basada en los grandes avances tecnológicos de la época. Marx era hijo de su tiempo y no le era ajeno un cierto optimismo tecnológico. No obstante, en sus escritos también encontramos al mismo tiempo un profundo análisis del impacto del ser humano sobre la naturaleza, algo bastante único en su tiempo. Constata que la dominación ilimitada del ser humano sobre la naturaleza es inherente al capitalismo. Fue uno de los raros pensadores del siglo XIX que abordó de manera franca el interés por la naturaleza, lo que lo convierte en un pionero del pensamiento ecológico actual.

Ya en sus primeros escritos Marx integraba en su análisis tanto los factores geográficos y climatológicos como el efecto que estos factores tenían sobre el ser humano. “Toda historiografía tiene necesariamente que partir de estos fundamentos naturales y de la modificación que experimentan en el curso de la historia por la acción de los hombres” (125). La teoría del valor, que es el centro de la obra de Marx, no se limita únicamente al trabajo. El trabajo Y la naturaleza son las fuentes de la plusvalía. “El trabajo [...] no es la fuente única [...] de la riqueza material. El trabajo es el padre de ésta, como dice William Petty, y la tierra, su madre” (126).

Para poder sobrevivir el ser humano debe trabajar y dominar la naturaleza. Contrariamente al animal, “el hombre [...] modifica la naturaleza y [...] la domina” (127), afirmaba Engels. Marx y Engels rechazaban todo enfoque romántico o sentimental de la madre tierra. “Las ciencias modernas [...] con la moderna industria han revolucionado toda la naturaleza y puesto fin a la actitud infantil del hombre hacia ella” (128).

Puesto que el ser humano está subordinado a la naturaleza, también depende de ella y debe cuidarla. “Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir” (129). “Todo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera de un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre la naturaleza y la ventaja que en esto llevamos a las demás criaturas consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente” (130). “Una sociedad entera, una nación, ni siquiera todas las sociedades contemporáneas juntas son propietarias de las tierra. Solo la aprovechan en usufructo y como boni patres familias tiene que legársela mejorada a las generaciones posteriores” (131). Esta última cita se escribió hace 150 años, pero se podría haber extraído de un discurso pronunciado en una reciente cumbre sobre el clima.

Marx constaba que el desarrollo económico en su época tenía un gran impacto negativo en el medioambiente. “Con el aumento de la producción y el aumento de la productividad en el trabajo […] aumenta la cantidad de materias primas utilizadas en el proceso de producción cotidiano” (132). “El desarrollo de la cultura y de la industria se ha traducido siempre en la tendencia colosal a destruir los bosques y todo lo que se ha intentado para la conservación y producción de la riqueza forestal representa un factor verdaderamente insignificante al lado de aquella tendencia” (133). Se altera el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, lo que se expresa, entre otras cosas, en el agotamiento de las tierras agrícolas. “Con la preponderancia incesantemente creciente de la población urbana, acumulada en grandes centros por la producción capitalista, esta por una parte acumula la fuerza motriz histórica de la sociedad y por otra perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra, esto es, el retorno al suelo de aquellos elementos constitutivos del mismo que han sido consumidos por el hombre bajo la forma de alimento y vestimenta, retorno que es condición natural eterna de la fertilidad permanente del suelo” (134). “La explotación y el saqueo de los recursos de los suelos […] sustituyen el cultivo consciente y racional […], lo cual es una condición necesaria para la existencia y perpetuación de la cadena alimentaria para las generaciones futuras del hombre” (135).

Su conclusión es clara: “La producción capitalista […] no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social de producción sino socavando al mismo tiempo los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador […] Este proceso de destrucción es tanto más rápido cuanto más tome un país –el caso de los Estados Unidos de América, por ejemplo– a la gran industria como punto de partida y fundamento de su desarrollo” (136). Engels nos advierte: “No debemos […] lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le inferimos” (137).

Marx no se contenta con esta conclusión. Busca también por qué el capitalismo explota a ultranza la naturaleza. En su afán de lucro el capital reduce todo a mercancía. Se reducen los bienes a su valor de intercambio en detrimento de su valor de uso. “Un producto se convierte en una mercancía que puede ser intercambiada. Una mercancía se transforma en valor de cambio […] en dinero” (138). Nada escapa a esta codicia, ni siquiera “los huesos de los santos”. La naturaleza desaparece así en “la gran retorta social a la que todo se arroja para que salga de allí convertido en cristal de dinero” (139). El capitalismo no ve el entorno natural como algo que hay que querer y disfrutar, sino como un medio del afán de lucro y para lograr aún más acumulación de capital. Por primera vez “la naturaleza se transforma en puro objeto para el hombre, en pura cosa utilitaria; deja de ser reconocida en tanto potencia para sí” (140).

Un sistema impulsado por la acumulación de capital es un sistema que no se detiene nunca. El capitalismo es como una bicicleta que debe circular constantemente para no caer. Tarde o temprano la finitud de la naturaleza entra en contradicción con la sed insaciable de beneficios. “Tal es la ley [ley de la competencia que lleva a la acumulación] que saca constantemente de su viejo cauce a la producción burguesa y obliga al capital a tener constantemente en tensión las fuerzas productivas del trabajo, [...]; la ley que no le deja punto de sosiego y le susurra incesantemente al oído: ¡Adelante! ¡Adelante!” (141). La exigencia de la acumulación debido a la competencia hace que los capitalistas tengan pocos escrúpulos.”« Après moi le déluge!» [¡Después de mí el diluvio!] es la divisa de todo capitalista y de toda nación capitalista” (142).

Según Marx, para acabar con esta depredación hay que abolir la propiedad privada. “Desde el punto de vista de una formación económica superior de la sociedad la propiedad privada de algunos individuos sobre la tierra parecerá algo tan monstruoso como la propiedad privada de un hombre sobre su semejante” (143). La relación perturbada entre el ser humano y la naturaleza solo se podrá solucionar si se controla la fuerza ciega de la acumulación de capital y los medios de producción se convierten en propiedad común. “El comunismo […] es la resolución definitiva del antagonismo entre el hombre y la naturaleza, y entre el hombre y el hombre” (144).

La célebre escritora y activista Naomi Klein llega a una conclusión similar. En su libro sobre el clima afirma que el mundo se enfrenta a una elección decisiva: salvar el capitalismo o salvar el clima (145). Esta elección se plantea claramente en el sector de la energía fósil, el principal responsable de la emisión de CO2. Las 200 sociedades más grandes de petróleo, gas y carbón tienen un valor de mercado común de 4 billones de dólares y hacen unos beneficios anuales de decenas de miles de millones (146). Si queremos mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2 grados nuestros gigantes energéticos no deben tocar entre el 60 % y el 80 % de sus reservas (147). En el marco del capitalismo esto es desastroso para las perspectivas de beneficio, hundiría inmediatamente su valor bursátil.

Estos gigantes no toleran ataque alguno contra su imperio económico o financiero, aunque haya consideraciones ecológicas o incluso esté amenazado el futuro del planeta. Cada año siguen invirtiendo sin traba alguna cientos de millones de dólares en la búsqueda de nuevas reservas (148). Mientras tanto, los valores bursátiles de los monopolios energéticos van muy bien. Como si no pasara nada suponen, de acuerdo con los mercados financieros y los accionistas, que el mundo político no cumplirá lo prometido respecto a los objetivos climáticos. Según Jeffrey Sachs, asesor de la ONU, “los grupos de presión están ganado […] el resto del mundo está perdiendo, sobre todo porque los grupos de presión de los combustibles fósiles están bien organizados […]. Esta situación tiene que cambiar urgentemente antes de que sea demasiado tarde” (149).

El calentamiento climático no se puede detener en el marco de la lógica del beneficio. Según The Economist, portavoz de la élite económica mundial, el precio financiero es demasiado elevado para detener el calentamiento climático y de ahí su conclusión cínica: “Una acción global no detendrá el cambio climático. El mundo debe buscar como vivir con ello”. Ahora bien, no hay que deprimirse por eso: según The Economist, a consecuencia del calentamiento climático todavía se puede sacar mucho beneficio. Con todos los diques nuevos que hay que construir las constructoras tiene un magnífico porvenir ante sí. Con todas las catástrofes por venir las empresas de seguros van a hacer negocios redondos. El calentamiento climático también será bueno para la medicina tropical (150)... Después de nosotros el diluvio, en sentido totalmente literal.

La política climática es demasiado importante para dejarla en manos de los gigantes energéticos y de su lógica del beneficio. Debemos acabar con su omnipotencia con el fin de crear margen para una política climática responsable. O, según las palabras de Marx, es importante “[regular] racionalmente ese metabolismo suyo con la naturaleza poniéndolo bajo su control colectivo, en vez de ser dominados por él como por un poder ciego” (151). Este es el gran reto al que se enfrenta la generación actual.

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Miliband, R., Politieke theorie van het marxisme, Amsterdam. 1977.

Van Bladel, L., Kerngedachten van Karl Marx, Anvers, 1981.

Notas:

(1) Nos concentramos en primer lugar en los textos de Marx. Los completamos con citas de Friedrich Engels, su amigo y compañero de armas. Comparten las mismas ideas y escriben juntos gran cantidad de textos. Friedrich Engels también redactó y editó muchas obras importantes de Marx. La mayoría de las citas son traducciones [al neerlandés y después al francés], se han tomado las buenas traducciones que existen al francés. [Para las citas en castellano tomaremos siempre que sea posible las traducciones publicadas en internet, n. de la t.].

(2) El PIB – el Producto Interior Bruto - es la producción anual de bienes y servicios de un país. En 2016 el PIB de la zona euro era un 20 % más bajo que las tendencias anteriores a la crisis, Financial Times, 11 de noviembre de 2015, p. 9; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/373793a2-86cf-11e5-9f8c-a8d619fa707c.html

(3) Financial Times, 16 de septiembre de 2009, p. 13;. http://www.ft.com/intl/cms/s/0/b24477de-a226-11de-9caa-00144feabdc0.html#axzz2niuBeAH0.

(4) Marx, K., Le Capital , Livre III, Le procès d'ensemble de la production capitaliste, 1894, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-3.pdf , p. 121. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ].

(5) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, 1844, https://www.ucc.ie/archive/hdsp/Literature_collection/Manifest_French.pdf , p. 11. [Esta cita en castellano y, a no se que se indique otra cosa, las siguientes de este libro están tomadas de https://www.planetadelibros.com/libros_contenido_extra/35/34404_El_manifisto_comunista.pdf ]. 

(6) Marx, K., Le Capital , Livre III, p. 222. [En castellano https://books.google.es/books?id=qSO0DQAAQBAJ&pg=PT268&lpg=PT268&dq=La+raz%C3%B3n+%C3%Baltima+de+todas+las+crisis+reales+es+siempre+la+pobreza+y+la+limitaci%C3%B3n+del+consumo+de+las+masas&source=bl&ots=Un85jhfjE6&sig=X8BdEv9aU2snzEJFmSBfcTp3uoA&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwjClqz7mvzcAhVBKewKHWEwC6oQ6AEwAnoECAcQAQ#v=onepage&q=La%20raz%C3%B3n%20%C3%Baltima%20de%20todas%20las%20crisis%20reales%20es%20siempre%20la%20pobreza%20y%20la%20limitaci%C3%B3n%20del%20consumo%20de%20las%20masas&f=false ].

(7) Marx, K., Grundrisse der Kritik der politischen Ökonomie (Rohentwurf), 1858, http://dhcm.inkrit.org/wp-content/data/mew42.pdf, p. 661.

(8) Marx, K., Le Capital Critique de l'économie politique. Livre I; 1867, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-1.pdf , p. 351. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(9) http://siteresources.worldbank.org/EXTPREMNET/Resources/TDAT_Book.pdf , p. 261; http://www.oxfamsol.be/nl/IMG/pdf/bp174-cautionary-tale-austerity-inequality-europe-120913-en.pdf , p. 22.

(10) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 124. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ]

(11) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 11.

(12) Financial Times , 3 de enero de 2013; http://www.ft.com/intl/cms/s/2/dafa4a2c-486e-11e2-a1c0-00144feab49a.html#axzz2KIkH3LkW ; Deshpande A. & Nurse K. (eds.), The Global Economic Crisis and the Developing World: Implications and Prospects for Recovery and Growth , Nueva York, 2012, p. 1.

(13) Financial Times , 1-2 de noviembre de 2011, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/473f53da-0310-11e1-899a-00144feabdc0.html#axzz2UDYGNQV0.

(14) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue, 1850, http://www.mlwerke.de/me/me07/me07_421.htm. [Citado en castellano en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245198]

(15) https://hbr.org/2008/09/new-thinking-for-a-new-financial-order ; http://uk.businessinsider.com/global-financial-assets-2015-2?international=true&r=UK&IR=T ; https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.CD.

(16) http://www.bis.org/statistics/dt1920a.pdf. Un derivado o producto derivado es la denominación general de aquellos productos bursátiles cuya tasa se basa en otra inversión subyacente. Los derivados financieros se utilizan para reducir el riesgo pero, sobre todo, con fines especulativos. Las principales formas de derivados son las options [opciones], futures [futuros], swaps y forwards. Cfr. Vandepitte, M. en Callewaert C., %Attac% tegen de dictatuur van het kapitaal, Attac-Vlaanderen, 2000, p. 39-40; http://nl.wikipedia.org/wiki/Financiële_derivaten.

(17) http://blogs.ft.com/martin-wolf-exchange/2011/10/24/the-threat-of-the-volatility-junkie/ ; cfr. http://www.iii.co.uk/investment/detail?code=cotn:LLOY.L&display=discussion&id=8953934&action=detail.

(18) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 204. [En castellano http://www.javiercolomo.com/index_archivos/Literatura/Marx/Marx.pdf ]

(19) Marx, K., Grundrisse, p. 335.

(20) Marx, K., Capital. Volume III, p. 121. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3615.htm ]

(21) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. [Citado en castellano en https://www.boltxe.eus/una-critica-marxista-del-analisis-keynesiano-sobre-la-crisis-economica/ ]

(22) Marx, K. y Engels, F., Neue Rheinische Zeitung. [Citado en castellano en https://www.boltxe.eus/una-critica-marxista-del-analisis-keynesiano-sobre-la-crisis-economica/] . 

(23) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 11.

(24) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 357. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/]

(25) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 788.

(26) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 422.

(27) Para simplificar hacemos abstracción de impuestos y de salario diferido (parte del salario dedicado a las pensiones, seguridad social, etc).

(28) Las quinientas empresas más grandes del mundo emplean a 65 millones de personas y en 2014 generaron un beneficio de 1.700.000 millones de dólares, http://fortune.com/global500/.

(29) La fortuna de Albert Frère se calcula en 4.900 millones de euros. https://www.hln.be/geld/nieuwe-nummer-een-op-miljardairslijst-van-forbes-trump-zakt-verder-weg-en-belg-komt-top-300-binnen~afc6d6da/ . [Albert Frère es un hombre de negocios belga y la persona más rica de Bélgica, n. de la t.].

(30) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 20.

(31) Marx, K., Le Capital Critique de l'économie politique. Livre I, p. 89. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/1.htm ]

(32) En Bélgica el ingreso disponible neto se eleva a 28.700 dólares por persona al año. Convertido en euros equivale a 8.650 euros al mes para un hogar con dos niños y dos adultos. Fuente: http://www.oecdbetterlifeindex.org/countries/belgium/.

(33) http://deredactie.be/cm/vrtnieuws/binnenland/1.2281491; Wetenschappelijk Instituut Volksgezondheid, Gezondheidsenquête 2013. Rapport 3: Gebruik van gezondheids- en welzijnsdiensten, Bruselas, 2015, https://his.wiv-isp.be/nl/Gedeelde%20%20documenten/Summ_HC_NL_2013.pdf, p. 36; https://www.hln.be/geld/economie/4-op-10-vlamingen-kunnen-niet-sparen~a1176e4f/.

(34) http://www.standaard.be/cnt/dmf20160714_02385565 ; http://www.standaard.be/cnt/dmf20170814_03017672.

(35) Un empleo cuesta aproximadamente 50.000 euros al año, lo que supone 20.000 empleos por mil millones de euros. Con los impuestos y las contribuciones a la seguridad social por una parte y la disminución de las prestaciones sociales por otra, puede llegar fácilmente a 30.000 empleos y más. Además, estos nuevos empleos contribuyen a relanzar la economía.

(36) Marx, K, Grundrisse, p. 58. [En castellano https://books.google.es/books?id=H19EtT5WmskC&pg=PA28&lpg=PA28&dq=El+capital+es+la+potencia+econ%C3%B3mica,+que+lo+domina+todo,+de+la+sociedad+burguesa.+Debe+constituir+el+punto+de+partida+y+el+punto+de+llegada&source=bl&ots=h-9D7K7Ngi&sig=T8XOFp0IQ8lfOnOf2iRzYuvLBmE&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwiZ2_Td5P7cAhUDxhoKHRDGBS4Q6AEwA3oECAcQAQ#v=onepage&q=El%20capital%20es%20la%20potencia%20econ%C3%B3mica%2C%20que%20lo%20domina%20todo%2C%20de%20la%20sociedad%20burguesa.%20Debe%20constituir%20el%20punto%20de%20partida%20y%20el%20punto%20de%20llegada&f=false ].

(37) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 309. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(38) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 10-11.

(39) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 762. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/23.htm].

(40) Jamil Jonna R. y Bellamy Foster J., ‘Marx’s Theory of Working-Class Precariousness. Its Relevance Today’, Monthly Review , 1 de abril de 2016, https://monthlyreview.org/2016/04/01/marxs-theory-of-working-class-precariousness/#lightbox/0/. 

(41) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 774-5. [Citado en castellano en http://www.niepmarx.blog.br/MM2017/anais2017/MC83/mc833.pdf].

(42) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 321.

(43) Marx, K., The Belgian Massacres, https://www.marxists.org/archive/marx/iwma/documents/1869/belgian-massacre.htm . *El apellido Richard se forma irónicamente sobre el adjetivo “riche”, “rico” en francés, se podría traducir por “Señor Ricachón” (n. de la t.)

(44) Marx, K., Grundrisse , p. 411. [Citado en castellano en https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/eagleton_terry_-_marx_y_la_libertad.pdf ].

(45) Marx, K., Grundrisse , p. 211.

(46) http://www.knack.be/nieuws/belgie/voorpublicatie-de-grote-pensioenroof-ze-pakken-onze-beste-jaren-af/article-longread-979693.html.

(47) Marx, K., Manuscrits de 1844, 1844, http://classiques.uqac.ca/classiques/Marx_karl/manuscrits_1844/Manuscrits_1844.pdf , p. 56. [Citado en castellano en https://medium.com/la-tiza/marx-y-el-origen-del-marxismo-ii-a3efd92b8b78].

(48) http://www.hln.be/hln/nl/38762/Geld-maakt-gelukkig/article/detail/3019906/2016/12/03/4-op-10-Vlamingen-kunnen-niet-sparen.dhtm ; https://www.hln.be/geld/economie/twee-op-de-drie-belgische-woningen-bewoond-door-eigenaar~a0bd47d9/ ; http://www.knack.be/nieuws/wereld/oxfam-steeds-meer-armoede-in-europa-rijken-hebben-te-veel-invloed-op-beleid/article-normal-603687.html.

(49) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 6-7.

(50) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 357. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3847.htm].

(51) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 78. [En castellano http://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/44mp/3.htm].

(52) Engels, F. y Marx, K., Lettre à Bebel, Liebknecht, Bracke, 17-18 septembre 1879, https://www.marxists.org/francais/marx/works/00/parti/kmpc085.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/1879circu.htm].

(53) Engels, F., L’origine de la famille, de la propriété privée et de l’état, 1884, https://matricien.files.wordpress.com/2012/03/engels-origine-de-la-famille.pdf , p. 78. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf].

(54) Marx, K., Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte, 1851, http://classiques.uqac.ca/classiques/Marx_karl/18_brumaine_louis_bonaparte/18_brumaine_louis_bonaparte.pdf , p. 12. [En castellano http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/M&E(SP)/EBLB52s.html].

(55) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 24.

(56) Marx, K., Grundrisse , p. 204-5. En el texto Marx empleba el término 'citizen' [ciudadano] para identificar a los ciudadanos 'libres' en una sociedad esclavista.

(57) Engels, F., 1880, Socialisme utopique et socialisme scientifique, https://www.marxists.org/francais/marx/80-utopi/utopie.pdf , p. 41. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/78ad/78AD302.htm].

(58) Engels, F. y Marx, K., L’idéologie allemande, 1845, http://classiques.uqac.ca/classiques/Engels_Marx/ideologie_allemande/Ideologie_allemande.pdf , p. 17. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/1.htm].

(59) Engels, F. y Marx, K., L’idéologie allemande, p. 31.

(60) Marx, K., La guerre civile en France, 1871, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1871-guerre-civile-france.pdf, p. 15. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=T8LRDgAAQBAJ&pg=PT53&lpg=PT53&dq=No+tienen+que+realizar+ningunos+ideales+sino,+simplemente,+liberar+los+elementos+de+la+nueva+sociedad+que+la+vieja+sociedad+burguesa+agonizante+lleva+en+su+seno&source=bl&ots=CFPh-TD3F-&sig=O1oCglWJDQ54iiAbAH8YUrvO4Dg&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwilveaWrIXdAhXQzoUKHUj2BhYQ6AEwAHoECAAQAQ#v=onepage&q=No%20tienen%20que%20realizar%20ningunos%20ideales%20sino%2C%20simplemente%2C%20liberar%20los%20elementos%20de%20la%20nueva%20sociedad%20que%20la%20vieja%20sociedad%20burguesa%20agonizante%20lleva%20en%20su%20seno&f=false]

(61) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(62) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 16.

(63) Marx, K., Grundrisse , p. 507.

(64) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(65) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 13.

(66) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 16.

(67) El término pequeño burgués proviene del alemán y se refiere a la capa social entre la clase obrera y la “gran” burguesía. Se trata de los capataces, pequeños campesinos, pequeños empresarios, etc.

(68) Engels, F. y Marx, K., Lettre à Bebel, Liebknecht, Bracke.

(69) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 35.

(70) Marx, K. y Engels, F., Adresse du Comité Central à la Ligue des communistes, 1850, https://www.marxists.org/francais/marx/works/1850/03/18500300.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/50_circ.htm].

(71) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 15.

(72) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 14.

(73) http://arxiv.org/PS_cache/arxiv/pdf/1107/1107.5728v2.pdf; cfr. http://www.forbes.com/sites/bruceupbin/2011/10/22/the-147-companies-that-control-everything/ ; http://dstevenwhite.com/2012/08/11/the-top-175-global-economic-entities-2011/.

(74) World Bank, https://data.worldbank.org/indicator/SL.TLF.TOTL.IN.

(75) ILO, World Employment Social Outlook. Trends 2018 , http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_615594.pdf , p 8.

(76) Vacas-Soriano, C. y Fernández-Macías, E., Europe’s Shrinking Middle Class, https://www.socialeurope.eu/europes-shrinking-middle-class.

(77) Mertens, P., Comment osent-ils ? La crise, l'euro et le grand hold-up, Bruselas 2012, capítulo 2. 

(78) Marx, K., Critique du Programme de Gotha, 1875, http://www.communisme-bolchevisme.net/download/Marx_Critique_du_programme_de_Gotha.pdf , p. 11. (En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gotha.htm].

(79) http://www.progressiveeconomy.eu/sites/default/files/Progressive_Economy-JOURNAL_issue2.pdf , p. 13.

(80) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 13.

(81) Marx, K., Statuts de l'Association Internationale des Travailleurs, 1864, https://www.marxists.org/francais/marx/works/1864/00/18640000.htm. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/1864-est.htm].

(82) Marx, K., Statuts de l'Association Internationale des Travailleurs.

(83) Marx, K., Lettre à Siegfried Meyer et August Vogt, 9 avril 1870, en Marx, K. y Engels, F., Textes sur le colonialisme, Moscú 1977, 352-355; p. 354-5. [En castellano https://pensaryhacer.files.wordpress.com/2013/01/acerca-del-colonialismo-articulos-y-cartas.pdf pp. 45 y 46].

(84) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 386. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/8.htm].

(85) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 386.

(86) Engels, F. y Marx, K., Les prétendues scissions dans l'Internationale, 1872, https://www.marxists.org/francais/marx/works/1872/03/scissions.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/lpee72s.htm].

(87) Marx, K., Les luttes des classes en France, 1850, http://piketty.pse.ens.fr/files/Marx1850.pdf, p. 22.

(88) Engels, F. y Marx, K., Les prétendues scissions dans l'Internationale, 1872.

(89)https://fr.wikisource.org/wiki/Recherches_sur_la_nature_et_les_causes_de_la_richesse_des_nations/Livre_5/1. [Citado en castellano en https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/ecoins/article/view/299/3224].

(90) Marx, K., La guerre civile en France, p. 11. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/guer.htm].

(91) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 8.

(92) Engels, F., Brief aan Karl Marx, 13 avril 1866, https://www.marxists.org/archive/marx/works/1866/letters/66_04_13.htm.

(93) Engels, F., L’origine de la famille, de la propriété privée et de l’état, p. 76. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf ].

(94) Engels, F., L’origine de la famille, de la propriété privée et de l’état, p. 75.

(95) Engels, F. y Marx, K., L’idéologie allemande, p. 32. [Citado en castellano en http://www.mabelthwaitesrey.com.ar/wp-content/uploads/art-period/16.pdf ].

(96) Marx, K., La guerre civile en France, p. 22.

(97) Marx, K., Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte, p. 53. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum4.htm].

(98) Marx, K., La guerre civile en France, p.13.

(99) Engels, F., Introduction à ‘Les luttes de Classes en France’, 1895, https://www.marxists.org/francais/engels/works/1895/03/fe18950306.htm . [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/francia/francia1.htm].

(100) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(101) Marx, K., Grundrisse, p. 339. [Citado en castellano en https://haciaelcapital.files.wordpress.com/2010/02/write-10.pdf].

(102) Los primeros capitalistas eran capitalistas comerciales. A partir de finales del siglo XV ganaron grandes cantidades de dinero gracias al saqueo, el robo, la piratería, el comercio de esclavos, etc. Pero como tales no aumentaron la riqueza mundial. Solo cuando empiezan a invertir su capital en la esfera de la producción toma forma verdaderamente la acumulación de capital y, por lo tanto, el capitalismo. Fuente del gráfico: http://www.krusekronicle.com/kruse_kronicle/2008/03/charting-histor.html#.VaOeOfntlHw.

(103) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 8.

(104) Marx, K., Grundrisse, p. 462.

(105) Marx, K., Grundrisse, p. 119.

(106) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 10.

(107) Marx, K., Grundrisse, p. 257 y 461.

(108) Marx, K., Contribution à la critique de l'économie politique, 1859, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1859-critique-economie-politique.pdf , p. 9. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/1859contri.htm].

(109) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 906. [En castellano http://www.marx.be/fr/content/capitulo-xi].
(110) El cálculo para una familia media se basa en la hipótesis plausible de que el ingreso disponible de los hogares es un 70 % del PIB. Utilizamos el producto mundial bruto: 122 billones de dólares en 2016. Esta cifra, expresada en dólares PPA [Paridad del Poder Adquisitivo], tiene en cuenta unas diferencias de precios entre países para los mismos bienes o servicios y expresa el poder adquisitivo real. Hemos convertido esta cifra en euros según el método de cálculo del Banco Mundial: para Bélgica 1 dólar PPA equivale a 0,808 euros. Fuentes: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.PP.KD; http://www.worldometers.info/world-population/world-population-by-year/; https://data.oecd.org/conversion/purchasing-power-parities-ppp.htm.

(111) http://www.unwater.org/statistics_san.html http://www.voanews.com/content/decapua-un-energy-28apr10-92323229/154303.html ; http://www.habitatforhumanity.org.uk/statistics ; http://www.fao.org/hunger/en/.

(112) Financial Times, 25 de febrero de 2013, p. 7; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/128a852e-7b64-11e2-8eb3-00144feabdc0.html#axzz2U7FxPYH3; FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO, The State of Food Security and Nutrition in the World 2017, Roma, 2017, http://www.fao.org/3/a-I7695e.pdf, p. 2. http://www.dewereldmorgen.be/artikel/2017/11/16/er-is-iets-grondig-mis-met-het-mondiale-voedselsysteem; Elver H., Speech by Ms Hilal Elver, United Nations Special Rapporteur on the Right to Food, http://www.fao.org/fileadmin/templates/righttofood/images/img_event/2014_VG10/FAO_SpecialRapporteurRTF_speech.pdf; Financial Times, Special Report: Managing Climate Change, 28 de noviembre de 2011, p. 3, https://www.ft.com/content/112e448e-142e-11e1-b07b-00144feabdc0.

(113) FAO, State of Food Insecurity in the World 2004, Roma, 2004, p. 5; http://www.hungerfreeplanet.org/news/hunger-costs-poor-countries-450-billion-a-year.

(114) http://fortune.com/2018/01/08/pfizer-alzheimers-drug-research-end/; https://mronline.org/2018/01/16/profits-before-people-capitalists-abandon-alzheimers-and-parkinsons-research; https://www.theguardian.com/commentisfree/2013/feb/22/hiv-aids-deaths-pharmaceutical-industry; Financial Times, 29 de diciembre de 2014, p. 5; https://www.ft.com/content/f0ff8ed2-86b4-11e4-9c2d-00144feabdc0; http://tjn-usa.org/storage/documents/The_Price_of_Offshore_Revisited_-_22-07-2012.pdf; https://www.bmj.com/content/345/bmj.e4348.

(115) Marx, K, Grundrisse, p. 119 y 625. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=2waeBBGARLQC&pg=PA74&lpg=PA74&dq=cuanto+menos+tiempo+necesita+una+sociedad+para+producir+trigo,+ganado+Marx&source=bl&ots=wzc9PKRsMo&sig=lBnsOcBSF34ZmwVto_1B0SzHW-4&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwikxaadkovdAhVJaBoKHbwAAsIQ6AEwBHoECAYQAQ#v=onepage&q=cuanto%20menos%20tiempo%20necesita%20una%20sociedad%20para%20producir%20trigo%2C%20ganado%20Marx&f=false

(116) Marx, K, Grundrisse, p. 119 y 625 . [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=fGq7DgAAQBAJ&pg=PT71&lpg=PT71&dq=este+tiempo+libre+transforma+a+su+poseedor+en+un+sujeto+diferente.+Marx&source=bl&ots=LVzraY5Ist&sig=vcWrWhqtBafusA62pbYSV6eL4CQ&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi3zvyYlovdAhWPCuwKHQkwCp8Q6AEwAnoECAgQAQ#v=onepage&q=este%20tiempo%20libre%20transforma%20a%20su%20poseedor%20en%20un%20sujeto%20diferente.%20Marx&f=false]

(117) Marx, K, Grundrisse, p. 226.

(118) https://ourworldindata.org/working-hours.

(119) Se calcula sobre la base de Maddison A., Contours of The World Economy, I-2030AD, Oxford 2007, p. 377 en 379.

(120) http://www.econ.yale.edu/smith/econ116a/keynes1.pdf; p. 5.

(121) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 312.

(122) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(123) Engels, F. y Marx, K., La Sainte Famille, 1845, http://www.luttedeclasse.org/marxisme/sainte_famille.pdf, p. 76.

(124) Engels, F. y Marx, K., Manifeste du Parti communiste, p. 18. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm].

(125) Engels, F. y Marx, K., L’idéologie allemande, p. 12. [En castellano http://personales.unican.es/gonzaleof/Curso_TeX/docs/paginas/Marx_1.pdf].

(126) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 99. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/1.htm ].

(127) Engels, F., Dialectique de la nature, 1883, https://www.marxists.org/francais/engels/works/1883/00/engels_dialectique_nature.pdf, p. 141.

(128) Engels, F. y Marx, K., Rezension: G. Fr. Daumer, ‘Die Religion des neuen Weltalters. Versuch einer combinatorisch-aphoristischen Grundlegung’, 1850, http://hiaw.org/defcon6/works/1850/02/daumer.html . [Citado en castellan en https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf].

(129) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 60. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm#1-3].

(130) Engels, F., Dialectique de la nature, p. 141. [En castellano http://archivo.juventudes.org/textos/Friedrich%20Engels/Dialectica%20de%20la%20Naturaleza.pdf]. 
(131) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 351. [Citado en castellano en http://books.google.es/books?id=zZtPtQciv9UC&pg=PA207&lpg=PA207&dq=sociedad+naci%C3%B3n+entera++propietarias+de+la+tierra+usufructo+generaciones+El+capital+III&source=bl&ots=83xeZ57QY3&sig=rY7dGeRxXhCvkoC8OpvpUj_eJXY&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwj9gLyN34zdAhVLPBoKHas5DjYQ6AEwAHoECAEQAQ#v=onepage&q=sociedad%20naci%C3%B3n%20entera%20%20propietarias%20de%20la%20tierra%20usufructo%20generaciones%20El%20capital%20III&f=false].

(132) Marx, K., Le Capital. Critique de l'économie politique. Livre II, 1885, http://inventin.lautre.net/livres/MARX-Le-Capital-Livre-2.pdf , p. 62.

(133) Marx, K., Capital. Volume II, p. 106. [En castellano http://juango.es/files/Karl-Marx---El-capital-II.pdf].

(134) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 615. [En castellano http://books.google.es/books?id=twPVDQAAQBAJ&pg=PA584&lpg=PA584&dq=preponderancia+poblaci%C3%B3n+urbana+fuerza+motriz+metabolismo+tierra+El+capital&source=bl&ots=tmbqgagzs7&sig=a3gzQLO3p6lyBkQxf4lx8-4FH94&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi2-6rB6IzdAhVR6RoKHZSLBjoQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=preponderancia%20poblaci%C3%B3n%20urbana%20fuerza%20motriz%20metabolismo%20tierra%20El%20capital&f=false]

(135) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 366.

(136) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 617 et 616. [En castellano http://books.google.es/books?id=twPVDQAAQBAJ&pg=PA584&lpg=PA584&dq=preponderancia+poblaci%C3%B3n+urbana+fuerza+motriz+metabolismo+tierra+El+capital&source=bl&ots=tmbqgagzs7&sig=a3gzQLO3p6lyBkQxf4lx8-4FH94&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwi2-6rB6IzdAhVR6RoKHZSLBjoQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=preponderancia%20poblaci%C3%B3n%20urbana%20fuerza%20motriz%20metabolismo%20tierra%20El%20capital&f=false].

(137) Engels, F., Dialectique de la nature, p. 141. [En castellano http://archivo.juventudes.org/textos/Friedrich%20Engels/Dialectica%20de%20la%20Naturaleza.pdf]. 
(138) Marx, K., Grundrisse , p. 93.

(139) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 199. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/3.htm]

(140) Marx, K., Grundrisse , p. 339. [Citado en castellano en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=6845].

(141) Marx, K., Travail salarié et capital , 1849, http://www.karlmarx.fr/documents/marx-1849-travail-salairie-capital.pdf , p. 18. [En castellano https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/49-trab2.htm].

(142) Marx, K., Le Capital. Livre I, p. 351. [En castellano http://marxismo.school/files/2017/09/Marx_El-capital_Tomo-1_Vol.-1.pdf].

(143) Marx, K., Le Capital, Livre III, p. 351. [En castellano https://books.google.es/books?id=AqRjDwAAQBAJ&pg=PT2234&lpg=PT2234&dq=la+propiedad+privada+de+algunos+individuos+sobre+la+tierra+parecer%C3%A1+algo+tan&source=bl&ots=Zb56nQl-bB&sig=tKrm_qW0buo_OqRIJ5aXvHQy09I&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwihiqOj0I3dAhXR_KQKHTi-D_AQ6AEwAXoECAkQAQ#v=onepage&q=la%20propiedad%20privada%20de%20algunos%20individuos%20sobre%20la%20tierra%20parecer%C3%A1%20algo%20tan&f=false].

(144) Marx, K., Manuscrits de 1844, p. 82. [Citado en castellano en http://ict.edu.ar/renovacion/wp-content/uploads/2011/06/Fragmentos-de-Marx-y-ejercicios.pdf]

(145) Klein, N., Tout peut changer. Capitalisme et changement climatique, Arles, 2015. [Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, Barcelona, Paidós, 2015; traducción al castellano de Albino Santos Mosquera].

(146) http://www.economist.com/news/business/21577097-either-governments-are-not-serious-about-climate-change-or-fossil-fuel-firms-are.

(147) The Economist, 14 de noviembre de 2015, pp. 55-6; http://www.economist.com/news/business/21678219-some-oil-majors-are-still-ducking-issue-global-warming-nodding-donkeys.

(148) Unburnable Carbon 2013. Wasted capital and stranded assets, http://carbontracker.live.kiln.it/Unburnable-Carbon-2-Web-Version.pdf, p. 33; Carbon reserves held by top fossil fuel companies soar, https://www.theguardian.com/environment/2015/apr/19/carbon-reserves-held-by-top-fossil-fuel-companies-soar.

(149) Financial times, 16/7 de noviembre de 2013, p. 9; https://www.ft.com/content/8251fd86-4de8-11e3-8fa5-00144feabdc0.

(150) “ Adapting to climate change. Facing the consequences”, The Economist, 27 de noviembre de 2010, p. 79-82; https://www.economist.com/node/17572735.

(151) Marx, K., Le Capital, Livre III , p. 370. Fuente: http://www.investigaction.net/fr/pourquoi-marx-avait-raison/ Traducido del neerlandés al francés por M. Lauwers, E. Carpentier y L. Ragugini
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246013http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246013 ...