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martes, 17 de febrero de 2026

Sopa de cebolla con pan y huevo, la cena ideal para noches frías Una interpretación libre de esta receta francesa para convertirla en un plato más completo. Solo necesitas un poco de paciencia para pochar la aliácea protagonista



No, la sopa de cebolla auténtica francesa no lleva huevo, pero aquí hacemos un híbrido con este guiño a la sopa de ajo completa. Que, al fin y al cabo, ambas sopas, la francesa y la española –como tantas otras–, van de reconfortar el cuerpo y el ánimo con ingredientes humildes al alcance de todo el mundo. 

La sopa de cebolla no es solo un plato francés, también hay zonas de España donde se practican versiones con esta aliácea cuando el grajo vuela bajo.

Ya sabes: empezamos con una cebolla pochadita, que posteriormente se cuece en caldo –o agua, en las versiones más ascéticas–, y se sirve con un huevo que se cuaja en el calor de la misma sopa. Como pochar cebolla es una de esas cosas que cuesta lo mismo hacer para cuatro raciones que para ocho y soporta perfectamente la congelación; siempre que lo hagas en un recipiente bien sellado, ya que arrancas a llorar haz el doble de cantidad y la próxima sopa será exprés.

Rematamos la receta con una rebanada de pan con queso gratinado, que puedes gratinar sola antes de ponerla en el caldo, o ya dentro de la sopa poniendo el bol en el horno (en este caso asegúrate de que resistirá la temperatura). Si te apetece una versión más cremosa, usa esta base con la cebolla caramelizada, el huevo añadido y tan pimpante. El momento en el que se rompe la yema y se esparce entre el caldo es glorioso, aunque también puedes poner una cucharada de huevo sobre el pan antes del desparrame. Tú eliges.

Dificultad: La paciencia de pochar bien la cebolla

Ingredientes

Para 4 personas

2 cebollas dulces grandes
4 rebanadas de pan
4 huevos
1 litro de agua o caldo al gusto
Queso rallado al gusto
50 ml de aceite de oliva virgen
Sal y pimienta

Instrucciones

1. Cortar las cebollas en juliana.

2. Verter el aceite de oliva en una sartén amplia, calentar a fuego bajo y pochar la cebolla con un buen pellizco de sal hasta que esté transparente, el tiempo que sea necesario, con paciencia (si quieres, puedes llevar el pochado al límite de la caramelización, aunque no es lo tradicional).

3. Verter el caldo y cocer el conjunto 10 minutos. Comprobar la sazón y rectificar con más sal si hiciera falta. Agregar pimienta recién molida.

4. Tostar el pan y cascar los huevos.

5. Servir la sopa en cuatro cazuelas de barro, a poder ser, que guardan bien el calor. Agregar en cada cazuela una rebanada de pan tostado y un huevo crudo (si la sopa está suficientemente caliente, el huevo debería cuajarse con el calor remanente).

6. Espolvorear queso rallado sobre el pan y gratinar un poco en el horno, lo justo para que se derrita (o gratinar la rebanada con el queso aparte y ponerla después en la sopa), y servir de inmediato.

martes, 23 de marzo de 2010

El tamaño de las raciones de comida que muestran los cuadros de la escena bíblica se ha disparado en un milenio.

Es, sin duda, una curiosa investigación la que ha generado la noticia siguiente publicada hoy en El País: Llevamos comiendo en exceso mediante el aumento paulatino de las porciones durante los últimos 1.000 años, según ha revelado un estudio estadounidense después de analizar más de 50 cuadros de la Última Cena bíblica. El estudio, llevado a cabo por un profesor de la Universidad de Cornell y su hermano, que es ministro presbiteriano y profesor de estudios religiosos, demuestra que los tamaños de las porciones y los platos en las obras de arte, que fueron pintadas durante el último milenio, se han incrementado...
..."Los últimos mil años han presenciado incrementos drásticos en la producción, disponibilidad, seguridad, abundancia y accesibilidad de la comida", ha afirmado Wansink, autor del libro Comer de forma irreflexiva: Por qué comemos más de lo que pensamos, en un comunicado.
"Pensamos que el arte imita a la vida, estos cambios se han visto reflejados en cuadros de la cena más famosa de la historia".
Los investigadores ha analizado 52 obras que representaban la Última Cena, recogidas del libro Última Cena de Phaidon Press (2000) , y han utilizado un programa de ordenador para analizar el tamaño de la comida principal, el pan y los platos en relación con el tamaño medio de las cabezas de los discípulos.
El estudio ha descubierto que, durante los últimos mil años, el tamaño de la comida principal se ha incrementado de forma progresiva un 69%; el tamaño del plato ha crecido un 66% y el del pan alrededor de un 23%.
La investigación, realizada con el hermano de Wansink, Craig Wansink, un profesor de estudios religiosos en el Virginia Wesleyan College, será publicada en la edición de abril de The International Journal of Obesity.
Seguir aquí en El País
En la ilustración "La última cena" de Leonardo Da Vinci