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viernes, 8 de diciembre de 2023

Las XXV Jornades Llibertàries de CGT-València presentan una exposición sobre El noi del sucre, Salvador Seguí: un luchador anarquista y pintor acribillado por la patronal.

 

Fuentes: Rebelión


“El anarquismo es la más alta progresión del pensamiento humano. Es una consecuencia lógica de las diversas fases que, a través del tiempo, han tenido las ideas pasadas por el cedazo del pensamiento”.

“Cumplamos nuestra parte del pacto, es necesario finalizar la huelga y volver a nuestros trabajos; confiar en el trabajo que han hecho los comités y si las autoridades no cumplen su parte del pacto, liberando a los presos, iremos nosotros mismos (al castillo/prisión) de Montjuïc (Barelona) a liberarlos”; y añadía Salvador Seguí Rubinat (1887-1923), conocido como El noi del sucre: “La unión de los trabajadores y la organización sindical son el único medio para la transformación social”.

Este discurso del dirigente anarquista, en la época secretario general de la CNT de Cataluña, se inserta en el contexto de la huelga general de La Canadiense, en 1919, que concluyó logrando la jornada laboral (por ley) de ocho horas.

Con estas palabras comienza, además, el tráiler del documental Salvador Seguí. Historia de un anarcosindicalista, proyectado el pasado 30 de noviembre en el Centre Cultural Octubre de Valencia, durante las XXV Jornades Llibertàries de CGT-València (Somiant mons, construint alternatives); la Fundación Seguí está difundiendo actualmente el documental, al cumplirse el centenario del asesinato de El noi del sucre por pistoleros de la patronal (del llamado sindicato libre).

En las jornadas se presentó también la exposición sobre L’univers de Salvador Seguí, a cargo de la fundación y la CGT; la muestra tiene como comisarios a Cristina Escrivà y Rafael Maestre, y como asesor histórico a Emili Cortavitarte.

Gran orador, sindicalista revolucionario y con talento para aplicar “el sentido del posibilismo en las tácticas sindicales”, la exposición destaca la siguiente reflexión de Seguí: “El anarquismo es la más alta progresión del pensamiento humano. Es una consecuencia lógica de las diversas fases que, a través del tiempo, han tenido las ideas pasadas por el cedazo del pensamiento”.

Los organizadores dedican uno de los paneles a la huelga de La Canadiense, que se prolongó durante dos meses en Barcelona y logró paralizar la ciudad; concluyó con un mitin en la plaza de toros de Barcelona, ante 20.000 personas, el 19 de marzo de 1919; en el acto Salvador Seguí aconsejó la vuelta al trabajo y, en caso de que -en 72 horas- no fueran puestos en libertad los arrestados, se declararía la huelga general indefinida.

Dada su relevancia histórica, los expositores profundizan en los detalles de la citada huelga, que tuvo como centro -en un principio- la factoría de capital inglés y canadiense Riegos y Fuerzas del Ebro (filial de Tractions Light and Power); respaldada por el proletariado de la capital catalana y el área metropolitana, en la huelga tuvo un papel destacado el Sindicato Único del Agua, Gas y Electricidad de la CNT.

A medida que pasaban los días, “siguieron uniéndose los obreros de las restantes compañías productoras y distribuidoras de energía, hasta parar toda la industria eléctrica barcelonesa, sumándose el resto de los trabajadores de las empresas catalanas”; en síntesis, informan los carteles, durante 44 días paró el 70% de la industria en la provincia de Barcelona.

Otro eje de El universo de Salvador Seguí es su asesinato, que tuvo lugar el 10 de marzo de 1923 en el barrio barcelonés del Raval, cuando El noi del sucre tenía 35 años; como consecuencia del atentado que financiaron los empresarios, murió también su compañero, de 27 años, vidriero, Francesc Comas Pagés (peronas); dos días después, las autoridades enterraron de manera clandestina los restos de Seguí, en el cementerio de Montjuïc.

En la comitiva fúnebre por el crimen de Comas Pages participaron 200.000 personas; durante el cortejo, que transcurrió entre el Hospital Clínico y el cementerio de Sants, se despidió asimismo al noi.

La exposición incluye una cronología con información biográfica de Seguí; en 1900, con 13 años, comenzó a laborar como aprendiz del que sería su oficio, pintor; dos años después fue objeto de la primera detención, cuando participaba en un piquete durante una huelga del metal (entre 1907 y 1908 estuvo también detenido “por los hechos del Teatro Condal de Barcelona”).

Se apuntan hechos como la dirección del semanario La Tramontana (1913), en el que asimismo publicaba textos el militante anarquista Anselmo Lorenzo; los años siguientes fueron de una actividad notable: participa en la “huelga del hambre” de Barcelona y en su mitin (1914); es además el año en el que la CNT sale de la clandestinidad; en 1915 es designado presidente de la Federación del Ramo de la Construcción, y se desplaza por Cataluña pronunciando mítines y conferencias.

La cronología marca 1916 como otro de los años relevantes: Salvador Seguí firma la alianza revolucionaria con la UGT en nombre de la organización anarcosindicalista (en diciembre tiene lugar una huelga general de 24 horas, y en el verano de 1917 la huelga general revolucionaria de CNT y UGT); ese año El noi del sucre se exilia a París.

El recorrido de la muestra continúa en 1918: “En el Congreso de Sants es elegido secretario de la Confederación Regional del Trabajo (CRT) de Cataluña; se recomienda la afiliación a la CNT”; en el Congreso participaron 156 delegados, que representaban a 153 asociaciones y cerca de 75.000 afiliados.

Los años 20 del pasado siglo tienen, entre otros hechos relevantes, la aplicación de la denominada Ley de Fugas de la que son víctimas (por asesinato) los reclusos anarquistas; y, hasta abril de 1922, el noi sufre el destierro en el Castillo de la Mola en Maó (Menorca).

En resumen, Salvador Seguí tuvo “una significativa participación en la mayoría de los hitos de la historia del anarcosindicalismo: creación de Solidaridad Obrera y de la CNT, huelga de la construcción de 1915, huelgas generales de 1916 y 1917, Congreso de Sants de 1918, huelga de La Canadiense, Congreso de la Comedia de 1919 o Conferencia Sindical de Zaragoza de 1922”, destaca el historiador y presidente de la fundación, Emili Cortavitarte.

El visitante de la exposición puede, además, adquirir información sobre la importancia de la prensa obrera (“sin delegados; sin intermediarios; sin representantes”).

En el caso de Salvador Seguí comenzó escribiendo, con 15 años, en el periódico El Pintor, órgano de la Sociedad de Pintores; colaboró en Solidaridad Obrera, portavoz de la CNT (1917); y –en 1922- formó parte de Cultura y Acción, de Zaragoza. Una parte no menor de sus discursos se publicaron en los periódicos de la época.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 11 de marzo de 2023

_- LIBROS. Sale a la luz una novela olvidada del líder anarcosindicalista español Salvador Seguí.

_- Una antología de los textos del Noi del Sucre con ocasión del centenario de su muerte incluye ‘El optimismo de Silverio Salgado’, un libro del que se desconocía su existencia.

En el centro Salvador Seguí, El noi del sucre, rodeado por anarcosindicalistas leoneses de la CNT. A su derecha, sin sombrero y con corbata, Ángel Pestaña.


El 10 de marzo de 1923, Salvador Seguí (Lleida, 1887) moría de un disparo en el barrio del Raval barcelonés, supuestamente a manos de un grupo de sicarios del Sindicato Libre que operaban como fuerza de choque de la patronal catalana. Su asesinato conmocionó a la ciudad de Barcelona, donde Seguí, más conocido como el Noi del Sucre, era un destacado líder anarcosindicalista de la CNT. Cien años después, su figura sigue siendo una de las más prominentes de la historia del sindicalismo en España. A él se atribuye la consecución por primera vez en Europa de la jornada laboral de ocho horas diarias y 40 semanales tras la huelga de los trabajadores de La Canadiense, la empresa eléctrica de la ciudad catalana.

Coincidiendo con el centenario de su muerte, la Fundación Salvador Seguí, ligada a la Confederación General del Trabajo (CGT) —una de las dos principales ramas en las que se dividió el anarcosindicalismo español en la década de 1980—, publica una antología de textos suyos que incluye dos novelas cortas. Una ya conocida, Escuela de rebeldía, en la que parece aventurar su propio destino de revolucionario asesinado, y otra de la que se desconocía su existencia, El optimismo de Silverio Salgado, ambientada en Cuba y publicada por la editorial La Novela Roja de Madrid en agosto de 1922. “En la investigación para el libro, consultamos los materiales que había en la Biblioteca Pública Arús de Barcelona. El fondo que tienen es impresionante, fue un lugar que frecuentó Seguí y mucha gente del movimiento libertario barcelonés porque era conocido por sus ideas progresistas”, cuenta entusiasmado por teléfono Emili Cortavitarte Carral, presidente de la fundación, que no duda en definir el hallazgo como “un auténtico tesoro”.

Seguí, de profesión pintor, nacido en una familia humilde de panaderos, destacó desde joven como líder sindical. Sobresalió por su oratoria y su anhelo de un sindicalismo apegado a la realidad de la clase obrera y la organización de masas. “Las llagas de un país no pueden curarse con gritos y amenazas; ni tampoco empujando al adversario al abismo con asesinatos. Queremos establecer un sistema de convivencia en el que sea posible la discusión de todos los temas”, escribió en uno de sus textos. Seguidor de la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, destacó también como referente cultural, bibliotecario e impulsor del periódico Solidaridad Obrera. “Frente a la ignorancia, libros y periódicos, frente a la miseria, asociación”, dijo Seguí, que compartió amistad y encuentros con figuras políticas de la época como Francesc Layret, Lluís Companys o Largo Caballero.

El sentido de esa proclama contra la miseria es precisamente el que mueve al protagonista de la novela ahora descubierta, un texto corto dividido en tres actos. El protagonista, Silverio Salgado, es un joven anarquista de Santiago de Cuba que convoca una concentración popular en la Plaza de Armas de la ciudad del oriente cubano. Quiere denunciar las malas condiciones de vida de las capas populares frente al enriquecimiento cada vez mayor de las clases altas en el contexto de “la guerra europea”. También la inacción de los partidos políticos, la complicidad de los medios de comunicación y la desidia de los gobernantes de La Habana. Su llamamiento a una huelga general le llevará a la cárcel y allí siente que sus llamadas a la acción colectiva y la justicia social han calado en la sociedad cubana: “El ambiente del país iba caracterizándose por una gran inquietud, meses antes desconocida. Ya no era solo en los mítines y en los centros políticos donde se hablaba de revolución, sino también en los cafés, en los teatros, en la vía pública, en dondequiera que se reuniesen dos personas”.

Para Sonia Turón, presidenta de la Fundación Anselmo Lorenzo, vinculada a la otra rama histórica del sindicalismo ácrata, que mantiene las siglas clásicas de la organización CNT, “Seguí fue considerado el gigante del anarcosindicalismo, una figura muy relevante como propagandista incansable, que unió teoría y práctica y dio un impulso determinante a la organización de la clase obrera”. Turón explica por teléfono que el Noi del Sucre fue “un personaje magnífico de calle y estructura” del que hay mucho que aprender, y añade sobre su vigencia: “La organización que hubo durante la pandemia del coronavirus, con los bancos de alimentos y otras redes de solidaridad entre vecinas, fue una demostración de que los valores de apoyo mutuo de Seguí siguen vivos”.

En 2016, Antonio Soler publicó la trepidante novela Apóstoles y asesinos (Galaxia Gutemberg), en la que narra la vida y muerte de Salvador Seguí en la Barcelona de principios del siglo XX, atrapada en una atmósfera de huelgas, represiones y tiros cruzados. “Seguí era un tipo muy interesante, con ese aspecto que llevaba de dandi, más parecido a Al Capone que a un sindicalista al uso. Su evolución de chico de la calle, autodidacta y lector, con unos inicios de querer poner todo patas arriba, pero que, al asentarse como líder sindical, va orientando sus ideas hacia conquistas más reales para la mayoría social, le generan discrepancias con la línea dura del anarquismo”.

El libro de Soler, con ritmo de novela y profusa documentación de ensayo, muestra una fotografía de una Barcelona y un personaje electrizante. En opinión del autor, la actualidad de Seguí tiene que ver también con “su defensa muy clara del internacionalismo, como cuando dice que tiene más en común con un obrero polaco que con un empresario catalán”. Precisamente en El optimismo de Silverio Salgado hay un pasaje en el que el autor hace una lectura sobre la rivalidad entre las ciudades de Santiago y La Habana que, como apunta Emili Cortaviarte Carral, parece ambientado en España, en los conflictos entre Barcelona y Madrid. Un hallazgo que ayuda a entender mejor el pensamiento y la acción del Noi del Sucre. 

viernes, 15 de marzo de 2013

90 aniversario de la visita de Einstein a los locales de la CNT en Barcelona

Ferran Aisa fal.cnt.es
Fragmento del libro CNT. La Fuerza obrera de Cataluña, de Ferran Aisa, Editorial Base, Barcelona, ​​2013. 

En Cataluña las iniciativas culturales estaban a la orden del día, se fundaban nuevos ateneos como el Polytechnicum en la calle Sant Pere Més Alt y dentro de esta entidad Pau Casals constituía la Asociación Obrera de Conciertos.

La Comisión de Cultura y el Patronato Escolar del Ayuntamiento de Barcelona se habían impuesto el deber de crear nuevas escuelas. La Mancomunidad y el Instituto de Estudios Catalanes dirigían la cultura con mayúsculas y la acercaban al pueblo.
En esta sintonía cultural, el científico y matemático Albert Einstein, visitó Barcelona el 24 febrero de 1923.

Einstein venía invitado por la Mancomunidad de Cataluña, a través de los Cursos Monográficos de Altos Estudios de Intercambio, para exponer su teoría de la relatividad. El científico llegaba a Barcelona convertido en una celebridad mundial, la prensa le calificó como el Newton del siglo XX y le comparaban con los grandes genios universales Galileo y Copérnico.

La Vanguardia (25-2-1923), decía: “Precedido de fama mundial ha venido a Barcelona el doctor Einstein, para explicar en un cursillo de conferencias su famosa teoría de la relatividad. En los Estados Unidos, en Londres y recientemente en París, alcanzó el sabio alemán ruidosos triunfos con sus conferencias dadas en las más importantes corporaciones y sociedades científicas.”

El científico alemán dio la conferencia inaugural en el salón de sesiones del Palacio de la Diputación Provincial, figurando en la presidencia el presidente de la Mancomunidad y de la Diputación Josep Puig i Cadafalch, el presidente de la Comisión Municipal de Cultura Sr. Viza, el diputado a Cortes Pere Coromines y el cónsul alemán. En la sala había representantes de las entidades e instituciones culturales barcelonesas.

Al día siguiente, la conferencia fue en la Escuela del Trabajo, acto que fue presidido por Josep Puig i Cadafalch, Esteve Terrades y Rafael Campalans. El cronista recogía la impresión de la conferencia y manifestaba que el conferenciante, más que un sabio, parecía un profesor que se dirigía sencillamente a sus alumnos. Terminado el acto, la comitiva que hacía de cicerone de Einstein le paseó por algunos rincones de la ciudad y acudieron al Instituto de Estudios Catalanes y el Ayuntamiento de Barcelona.

El científico no quiso abandonar Barcelona sin visitar la sede de la CNT, así, el 27 de febrero, se presentó en uno de los locales del Sindicato Único, en la calle Sant Pere Més Baix.

La sala estaba llena de obreros que ya habían oído hablar del compromiso social del científico. Los viejos y jóvenes anarcosindicalistas puestos en pie rendían un cálido homenaje emocionante al sabio alemán.

Albert Einstein y Ángel Pestaña conversaron en francés, y el científico hizo un elogio de los obreros catalanes: “Vosotros -dijo- sois revolucionarios de calle y yo soy de la ciencia”. 

Solidaridad Obrera (11-3-1923), que se hacía eco de la visita de Einstein a la ciudad, afirmaba que el científico había aceptado presidir el III Congreso de la Asociación Mundial Internacionalista de Esperanto y recordaba su paso por el sindicato : “Como recordaréis, camaradas, cuando Einstein estuvo en Barcelona fue a visitar a la representación obrera en el local de la Distribución, donde pronunció un elevado discurso, contestándole Pestaña en nombre de la Confederación Nacional del Trabajo.”

La CNT, a pocos meses de su regreso a la legalidad, había demostrado ser una organización fuerte y con las ideas claras. Una organización obrera que volvía a tener en sus filas miles de afiliados. Una organización con muchos militantes curtidos en las luchas clandestinas.

Entre sus principales líderes, por encima de todos, destacaba la figura de Salvador Seguí "el Noi del Sucre", el cual en la conferencia que había pronunciado en el teatro Trianón habló de los valores de la civilización naciente: ¿Cuándo será resuelto el problema social? Cuando todos los hombres se formen en el espíritu de justicia [...] Que responda siempre por nosotros la justicia y la libertad que hayamos sido capaces de forjar, que son, sin lugar a dudas, los valores que deben poner el hombre en condiciones de liberarse moralmente, físicamente y económicamente. Esta será nuestra obra, esta es nuestra obra.



Fuente: http://fal.cnt.es/?q=node%2F35213