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sábado, 11 de marzo de 2023

_- LIBROS. Sale a la luz una novela olvidada del líder anarcosindicalista español Salvador Seguí.

_- Una antología de los textos del Noi del Sucre con ocasión del centenario de su muerte incluye ‘El optimismo de Silverio Salgado’, un libro del que se desconocía su existencia.

En el centro Salvador Seguí, El noi del sucre, rodeado por anarcosindicalistas leoneses de la CNT. A su derecha, sin sombrero y con corbata, Ángel Pestaña.


El 10 de marzo de 1923, Salvador Seguí (Lleida, 1887) moría de un disparo en el barrio del Raval barcelonés, supuestamente a manos de un grupo de sicarios del Sindicato Libre que operaban como fuerza de choque de la patronal catalana. Su asesinato conmocionó a la ciudad de Barcelona, donde Seguí, más conocido como el Noi del Sucre, era un destacado líder anarcosindicalista de la CNT. Cien años después, su figura sigue siendo una de las más prominentes de la historia del sindicalismo en España. A él se atribuye la consecución por primera vez en Europa de la jornada laboral de ocho horas diarias y 40 semanales tras la huelga de los trabajadores de La Canadiense, la empresa eléctrica de la ciudad catalana.

Coincidiendo con el centenario de su muerte, la Fundación Salvador Seguí, ligada a la Confederación General del Trabajo (CGT) —una de las dos principales ramas en las que se dividió el anarcosindicalismo español en la década de 1980—, publica una antología de textos suyos que incluye dos novelas cortas. Una ya conocida, Escuela de rebeldía, en la que parece aventurar su propio destino de revolucionario asesinado, y otra de la que se desconocía su existencia, El optimismo de Silverio Salgado, ambientada en Cuba y publicada por la editorial La Novela Roja de Madrid en agosto de 1922. “En la investigación para el libro, consultamos los materiales que había en la Biblioteca Pública Arús de Barcelona. El fondo que tienen es impresionante, fue un lugar que frecuentó Seguí y mucha gente del movimiento libertario barcelonés porque era conocido por sus ideas progresistas”, cuenta entusiasmado por teléfono Emili Cortavitarte Carral, presidente de la fundación, que no duda en definir el hallazgo como “un auténtico tesoro”.

Seguí, de profesión pintor, nacido en una familia humilde de panaderos, destacó desde joven como líder sindical. Sobresalió por su oratoria y su anhelo de un sindicalismo apegado a la realidad de la clase obrera y la organización de masas. “Las llagas de un país no pueden curarse con gritos y amenazas; ni tampoco empujando al adversario al abismo con asesinatos. Queremos establecer un sistema de convivencia en el que sea posible la discusión de todos los temas”, escribió en uno de sus textos. Seguidor de la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, destacó también como referente cultural, bibliotecario e impulsor del periódico Solidaridad Obrera. “Frente a la ignorancia, libros y periódicos, frente a la miseria, asociación”, dijo Seguí, que compartió amistad y encuentros con figuras políticas de la época como Francesc Layret, Lluís Companys o Largo Caballero.

El sentido de esa proclama contra la miseria es precisamente el que mueve al protagonista de la novela ahora descubierta, un texto corto dividido en tres actos. El protagonista, Silverio Salgado, es un joven anarquista de Santiago de Cuba que convoca una concentración popular en la Plaza de Armas de la ciudad del oriente cubano. Quiere denunciar las malas condiciones de vida de las capas populares frente al enriquecimiento cada vez mayor de las clases altas en el contexto de “la guerra europea”. También la inacción de los partidos políticos, la complicidad de los medios de comunicación y la desidia de los gobernantes de La Habana. Su llamamiento a una huelga general le llevará a la cárcel y allí siente que sus llamadas a la acción colectiva y la justicia social han calado en la sociedad cubana: “El ambiente del país iba caracterizándose por una gran inquietud, meses antes desconocida. Ya no era solo en los mítines y en los centros políticos donde se hablaba de revolución, sino también en los cafés, en los teatros, en la vía pública, en dondequiera que se reuniesen dos personas”.

Para Sonia Turón, presidenta de la Fundación Anselmo Lorenzo, vinculada a la otra rama histórica del sindicalismo ácrata, que mantiene las siglas clásicas de la organización CNT, “Seguí fue considerado el gigante del anarcosindicalismo, una figura muy relevante como propagandista incansable, que unió teoría y práctica y dio un impulso determinante a la organización de la clase obrera”. Turón explica por teléfono que el Noi del Sucre fue “un personaje magnífico de calle y estructura” del que hay mucho que aprender, y añade sobre su vigencia: “La organización que hubo durante la pandemia del coronavirus, con los bancos de alimentos y otras redes de solidaridad entre vecinas, fue una demostración de que los valores de apoyo mutuo de Seguí siguen vivos”.

En 2016, Antonio Soler publicó la trepidante novela Apóstoles y asesinos (Galaxia Gutemberg), en la que narra la vida y muerte de Salvador Seguí en la Barcelona de principios del siglo XX, atrapada en una atmósfera de huelgas, represiones y tiros cruzados. “Seguí era un tipo muy interesante, con ese aspecto que llevaba de dandi, más parecido a Al Capone que a un sindicalista al uso. Su evolución de chico de la calle, autodidacta y lector, con unos inicios de querer poner todo patas arriba, pero que, al asentarse como líder sindical, va orientando sus ideas hacia conquistas más reales para la mayoría social, le generan discrepancias con la línea dura del anarquismo”.

El libro de Soler, con ritmo de novela y profusa documentación de ensayo, muestra una fotografía de una Barcelona y un personaje electrizante. En opinión del autor, la actualidad de Seguí tiene que ver también con “su defensa muy clara del internacionalismo, como cuando dice que tiene más en común con un obrero polaco que con un empresario catalán”. Precisamente en El optimismo de Silverio Salgado hay un pasaje en el que el autor hace una lectura sobre la rivalidad entre las ciudades de Santiago y La Habana que, como apunta Emili Cortaviarte Carral, parece ambientado en España, en los conflictos entre Barcelona y Madrid. Un hallazgo que ayuda a entender mejor el pensamiento y la acción del Noi del Sucre.