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sábado, 7 de septiembre de 2019

Prostitución & Abolición. Empecemos a dar pasos para acabar con la prostitución

Cristina Domingo Pérez
www.eldiario.es

Sobre el proceso a seguir para abolir la prostitución

Seguramente, hay personas que todavía imaginan que las mujeres en prostitución son como la alegre Julia Roberts de Pretty Woman, o las sonrientes «putillas» de Antonio Recio de La que se avecina, o la autónoma Paz de Aída. Son tres estereotipos que no tienen nada a ver con la realidad.

La realidad es que las chicas que están en la prostitución hoy, captadas en países empobrecidos por criminales de redes organizadas, cuando las llevan a un club, un piso, o las dejan en un polígono o una rotonda, se convierten en una máquina de hacer dinero para los proxenetas.

En el documental El proxeneta, el protagonista, un proxeneta arrepentido, lo explica muy bien: «El primer año son muy activas, pero cuando ven que no pueden saldar la deuda, que empieza a pasar a partir del segundo año, y saben que no podrán salir de ahí y tener una vida normal, se desesperan y ya no pueden estar en la primera categoría, por eso las tenemos que trasladar a burdeles de segunda o de tercera categoría».

Los proxenetas disponen de sus vidas; los «clientes», de sus cuerpos, y ellas entran en un proceso de desesperación y de angustia, de deterioro emocional y físico: cada vez tienen más dolencias: infecciones, drogodependencias, disociación extrema, estrés postraumático, etc. Las supervivientes de la prostitución lo explican, aunque mucha gente quiere mirar hacia otro lado y prefiere tragarse las mentiras que esconde esta explotación que tenemos aquí tan cerca.

Es irrelevante el hecho que una mujer importada sepa que viene a prostituirse o le digan que viene a trabajar limpiando o en un bar y después la llevan a un burdel. A las que saben que van a prostituirse nunca les explican qué harán, que tendrán que estar con 20 o 25 hombres al día, que dormirán cinco horas, que las multarán por llegar tarde, que la posibilidad de saldar la deuda estará cada vez más lejos, que amenazarán a su familia si quieren denunciar...

Así engañan a unas chicas muy jóvenes que solo quieren una vida mejor. Porque siempre se aprovechan de su vulnerabilidad -las buscan con hijos pequeños porque aguantan más-, de su pobreza y de su falta de alternativas. Es una industria donde todo está pensado y programado, es un engranaje organizado para sacar dinero del cuerpo de las mujeres. Es curioso que cuando se habla de prostitución se pase de puntillas por el tercer actor que es necesario en esta industria, y son los usuarios, los clientes, los puteros.

El 40% de los hombres españoles han usado la prostitución. Y esto que estamos en el siglo XXI, en que hay multitud de posibilidades de contactar con mujeres por las redes sociales, en el trabajo, en grupos de amigos, etc. Aún así, hay hombres que prefieren pagar para estar con mujeres con quienes no tienen ningún vínculo afectivo y que saben que están con ellos por pura supervivencia. Hay hombres que no quieren relaciones igualitarias, tampoco en la cama, y saben que pagando tienen patente de corso para hacer lo que quieran.

Como sociedad nos tendríamos que preguntar qué tipo de educación emocional y afectiva estamos dando a los hombres. Y como sociedad nos tendríamos que preguntar también si consideramos éticamente lícito permitir que hombres se aprovechan del estado de necesidad de mujeres y por poco dinero puedan acceder a sus cuerpos. Por eso, hay que dejar de mirar hacia otro lado y plantearnos qué hacer con la prostitución de mujeres para hombres.

Hay personas que, con la mejor intención, piensan que tal vez regulando la prostitución como un trabajo, la vida de las mujeres prostituidas mejoraría: Seguridad Social, horarios menos largos, etc. Pero esto ya se ha hecho y sabemos los resultados: en Holanda, Alemania o Nueva Zelanda, la demanda se ha disparado al ser una actividad legal, y, por lo tanto, las mujeres importadas son muchas más, y las condiciones en los clubes, pisos, etc., se han vuelto mucho más precarias.

Precisamente lo que quieren los proxenetas es que la prostitución se regule, y convertirse en empresarios respetables del que ellos denominan «sector del ocio». Que, como pasa en Alemania, los hombres puedan acceder, por unos pocos euros, al inmenso harén que tienen a su disposición, y que cualquier actividad de hombres (despedidas de soltero, celebración de victorias de equipos de fútbol, acuerdos comerciales, cumpleaños, etc.) pueda acabar en el prostíbulo. Antes de la legalización, tal vez con un poco de mala conciencia; después, con la legitimidad de ser una actividad amparada por el estado.

Pero, es realmente esto lo que deseamos como sociedad? Cómo podemos decir que queremos relaciones igualitarias entre mujeres y hombres y a la vez instar al estado a legalizar la prostitución? Realmente la violencia contra las mujeres y la prostitución son cosas tan diferentes? Tan poco confiamos en que los hombres puedan cambiar? Hay otro camino, que han empezado a recorrer países como Suecia, desde hace veinte años, o recientemente Francia, y con unos resultados esperanzadores.

En la primera parte de la ecuación están las mujeres en prostitución, que no son perseguidas ni sancionadas, sino que se ponen a su disposición recursos para poder salir de la prostitución. Para los clientes se prevén sanciones porque se los considera prostituidores porque se han aprovechado de una situación de necesidad extrema. También se actúa contra los proxenetas y amos de los locales. Con estas y otras medidas, la prostitución ha bajado drásticamente.

La consideración social hacia los usuarios, junto con medidas punitivas, es crucial para reducir la demanda, que en Suecia bajó un 80%. Paralelamente, la educación afectivosexual en las escuelas e institutos también juega un papel importante.

La prostitución forma parte del currículum en la educación secundaria, donde no solo se explica que es violencia hacia las mujeres y una muestra de misoginia, sino que revela también una masculinidad débil, puesto que un hombre con una masculinidad bien formada nunca se degradaría pagando para eyacular en la vagina de una extraña.

España es uno de los estados de la Unión Europea donde se ha disparado la prostitución. Qué ha pasado? El año 1995, el nuevo Código Penal eliminó el artículo 452 bis d), que estaba en el anterior Código Penal, según el cual «Serán castigados con las penas de prisión [...]: El amo, el gerente, el administrador o el encargado del local, abierto o no al público, en que se ejerza la prostitución u otra forma de corrupción, y toda persona que, sabiéndolo, participe en su financiación».

El vigente Código Penal no prevé la responsabilidad penal del amo de un local donde se ejerza la prostitución. Así, la policía tiene las manos atadas porque no puede hacer nada a los proxenetas que tienen pisos o clubes con mujeres prostituidas. Por eso, España se ha convertido en un gran prostíbulo, y cada vez más juristas reconocen que fue un error eliminar esta figura, conocida como tercería locativa, del Código Penal, puesto que con su reintroducción desaparecería el 90 por ciento de la prostitución, porque se podrían cerrar la mayoría de locales y perseguir legalmente a los proxenetas.

La legislación española también tiene unas limitaciones para mí escandalosas, y es que el sistema de protección español está diseñado para perseguir las redes de trata -con las limitaciones que acabo de mencionar-, pero no para proteger los derechos humanos de las víctimas.

Si una mujer denuncia a una red de trata, cuando acaba la investigación la pueden deportar a su país de origen, porque normalmente no tiene permiso de residencia, y allí se arriesga a represalias de la red contra ella y su familia. Si no denuncia -normalmente por miedo-, se queda fuera del sistema de protección y puede acabar en un CIE. Por eso, hay que rediseñar el sistema desde la óptica de la protección de los derechos humanos para proteger a todas las víctimas, tanto las que denuncian como las que no. Es el momento de actuar.

El próximo gobierno del estado tiene que dar pasos para desmantelar el sistema prostitucional. Este gran negocio que se basa hoy en la explotación del cuerpo de mujeres pobres y extranjeras. Y las comunidades autónomas también tienen que remar en la misma dirección. Lula Gómez, una joven artista argentina, decía hace poco que «todo lo que es bueno para el patriarcado es malo para el feminismo», es decir, para la igualdad entre las personas.

La prostitución no es el oficio más viejo del mundo, es una de las más antiguas instituciones patriarcales, y ahora que como sociedad estamos caminando hacia la igualdad haciendo escuelas coeducativas, superando la brecha salarial, aprobando planes contra la violencia de género, promoviendo la corresponsabilidad doméstica y también las nuevas masculinidades, tenemos que implementar medidas para acabar con esta escuela de desigualdad y de explotación de mujeres que es la prostitución.

Fuente:
https://www.eldiario.es/cv/opinion/Cristina_Domingo-opinion_6_936566347.html

domingo, 25 de agosto de 2019

Pornografía & Prostitución. Linda Porn: hay más racismo en el porno que en la prostitución

Pau Rodríguez
eldiario.es

Entrevista a Linda Porn.

La prostitución fue la vía de acceso a España para Linda Porn, natural de México e impulsora del sindicato OTRAS de trabajadoras sexuales El cine porno español no acepta a las latinas, ni siquiera nos verás en el porno más feminista " Este artículo pertenece a la revista La España de los migrantes, de eldiario.es. Puta, artista y migrante. Así se define Linda Porn (Ciudad de México, 1980), que con 25 años consiguió llegar a España para ser actriz a través de la industria del sexo. Era 'table dancer' –bailarina de barra americana– en la capital mexicana para pagarse los estudios, y fue en el club en el que trabajaba donde le pasaron el contacto para viajar a Madrid, donde ya vivían su hermana y su madre. "Para entrar a Europa todos tenemos estrategias, por supuesto ilegales. Está la patera y está como vine yo", resume. Ella llegó para hacer de prostituta. Lo hizo perfectamente consciente, recalca: "Como otras compañeras latinoamericanas, no vinimos víctimas de tráfico".

"Quienes están contra la prostitución no pueden entender que una mujer tenga el trabajo sexual en su proyecto migratorio", añade. Linda Porn, que es impulsora del sindicato OTRAS de trabajadoras sexuales (cuyos estatutos fueron recientemente anulados por la Audiencia Nacional), niega que la mayoría de sus compañeras sean víctimas de trata, pero acepta que lo son de explotación, que se resume en jornadas de más de 12 horas para saldar la deuda de miles de euros con el contacto que las trajo a España.

"Y si nos tienen cogidas no es porque amenacen a nuestra familia, sino porque no tenemos documentación, somos migrantes", expresa, y argumenta que si en vez de acabar con la prostitución se cambiara la ley de extranjería, este problema desaparecería. De hecho, ni siquiera es partidaria de regular la prostitución, puesto que esto seguiría dejando a las trabajadoras migrantes al margen del sistema.

Afincada ahora en Castelldefels después de años en Madrid y Barcelona, esta mujer sigue alternando el trabajo sexual con el de artista y performer, a menudo mezclándolos. Recientemente ha estrenado una pieza audiovisual en el museo MUSAC de León en el que cuenta su proceso migratorio mientras se introduce un dildo por la vagina. Más que en la prostitución, donde se asume que la mayoría de trabajadoras son extranjeras –latinoamericanas, asiáticas, africanas de la Europa del este, etc.–,

Linda Porn asegura que es en su experiencia como actriz cuando más episodios de racismo ha sufrido. "Las latinoamericanas tenemos muy pocas opciones en el teatro o el cine, siempre vinculadas a estereotipos", lamenta. Lo mismo le ha ocurrido en la industria pornográfica, afirma.

"El cine porno español no acepta a las latinas, ni siquiera nos verás en el porno más feminista", concluye.

Linda Porn
Foto de Linda Porn

Fuente:
https://www.eldiario.es/catalunya/Linda-Porn-racismo-porno-prostitucion_0_929507690.html

martes, 18 de junio de 2019

_- ¿Hablamos de prostitución libre, de libre mercado, de economía liberal? Riverita y Arrimadas junto a toda esa trupe canalla de timadores y manipuladores mentirosos, de asesorados por "relaciones públicas" un montaje a base de "marketing político" eso es vuestro llamado partido, como si las personas fuesen objetos a comprar y vender... Como en los tiempos de la esclavitud y servidumbre. Con vuestro "feminismo liberal", al que no aceptan las feministas, y del que vosotros os lamentáis hipócritamente, cínicos canallas... habéis venido a mentir y confundir, a timar a nuestro pueblo, a hacer retroceder el mundo a tiempos peores, al anterior a la Revolución Francesa, en nombre de la LIBERTAD. No se puede ser más canalla.

 _- Aquí tenéis un ejemplo de vuestros "principios" y engaños despóticos, la llamada  

OPERACIÓN CARIOCA, lo muestra con diáfana claridad a que nivel de trato se puede llegar,...

“Ustedes no son nada. Les pego un tiro, las entierro en una gruta y nadie pregunta”. 

La instructora del mayor caso (no el único) sobre proxenetismo en España describe el "terror" de las víctimas en los clubes de Lugo. Y hay cientos de ellos por toda España.
Esta crónica es una pequeña parte de la verdad sobre la prostitución y la trata de blancas.
Los crímenes, la explotación, los abusos, las palizas, el mal trato y las injusticias que se dan cotidianamente en ese sórdido mundo de explotación de seres humanos... Y encima hay quien se permite hablar de libertad de mercados...


El juzgado guarda un fúnebre dibujo infantil pintado por la hija del "tipo más duro de Lugo". Durante la instrucción del caso Carioca, la mayor causa contra el proxenetismo que ha habido en España (275 tomos), la niña explicó que su pintura representaba a "una chica enterrada". La pequeña vivió durante un tiempo en el Queen's, uno de los dos prostíbulos de su padre, José Manuel García Adán, y allí jugaba entre las mujeres víctimas, los clientes y los agentes del orden que supuestamente tejían la red corrupta que blindaba al proxeneta. Algunos de estos funcionarios de los cuerpos de seguridad habían estado en la vida de la cría desde el principio, tanto que hasta aparecen como invitados en el vídeo de su gran fiesta de bautizo, que forma parte de las pruebas del sumario.

Adán "se había granjeado la amistad de varios funcionarios policiales y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", afirma en el auto de transformación en procedimiento abreviado Pilar de Lara, titular del Juzgado de Instrucción 1 de Lugo. "Algunos eran asiduos a sus clubes", Queen's y La Colina, y esto "coartaba la voluntad de las mujeres prostituidas a la hora de interponer cualquier denuncia". A lo largo de un centenar de folios, el escrito judicial desmonta la propuesta de las fiscales del caso, que a finales del año pasado defendieron librar del banquillo a todos los agentes imputados en una de las principales piezas de la causa. Tras una década de investigación, el auto de De Lara es uno de los últimos antes de que el asunto caiga en manos de la Audiencia Provincial para su juicio y posiblemente también uno de los postreros antes de la marcha de la magistrada. A falta de resolver un recurso de la juez, el Consejo General del Poder Judicial ha acordado apartarla de su plaza y de sus casos por lo que considera que son "retrasos injustificados" en la instrucción de las mayores causas anticorrupción de Galicia, que están a su cargo.

La magistrada mantiene las imputaciones, además de para los proxenetas, para un policía local que cree que era socio del negocio del Queen's; para otro municipal del que sospecha que suministraba munición al jefe de la trama; y para un agente nacional investigado por colaborar supuestamente desde el aeropuerto de Barajas al tráfico ilegal de personas.

Entre unos 370 testigos de la Carioca que relataron en el juzgado sus vivencias, Y.C. declara que cuando acudió a la comisaría a denunciar que Adán le había pegado una paliza y le había puesto una pistola en la cabeza, se encontró con que el jefe de la trama había llegado antes y "los policías se negaron" a recogerle a ella la denuncia. S.F.O., otra de las trabajadoras de los clubes, reproduce en otra parte del sumario la amenaza con la que supuestamente el proxeneta imponía su ley y les recordaba su indefensión: "¿Quiénes son ustedes? Nadie, ustedes no son nada. Si les pasa algo, ¿quién va a preguntar por ustedes? Nadie. Yo les pego un tiro y las llevo a enterrar a una gruta y nadie pregunta", narraba esta mujer traída de Latinoamérica, utilizando en su declaración pronombres de cortesía más propios de su país de origen que de un burdel donde, según De Lara, las mujeres "trabajaban en régimen de auténtica esclavitud".

Patrocinador del fútbol de los policías
Según la magistrada, Adán "las sometía a un régimen de control absoluto", "amenazándolas, gritándoles, insultándolas y agrediéndolas", "en un extremado clima de violencia". En los primeros registros le fueron incautadas cinco pistolas y abundante munición. Buena parte de los proyectiles aparecieron escondidos en el pozo del Queen's. El proxeneta, pendiente de los juicios de la Carioca pero ya en prisión por violencia de género contra su esposa, "exhibía armas y hacía gala del poder que ostentaba", "presumía de sus magnificas relaciones" con policías y guardias civiles, a los que invitaba a sexo y copas. Incluso "patrocinaba un equipo de fútbol" formado por agentes, y así "desmotivaba por completo a las mujeres" a la hora de denunciar el "absoluto clima de presión, sometimiento, intimidación y terror" que reinaba.

"Muchas fueron agredidas o amenazadas por Adán", que solía "hacer prácticas de tiro sobre la parte de atrás del club, en la zona del gallinero, del pozo y en una furgoneta", recuerda De Lara. Algunas declaran que "las humillaba lanzando el dinero por los aires para que se agacharan a recogerlo", o que las llamaba "putas fracasadas", "vacas gordas", “sinvergüenzas”. E.P. asegura que presenció "cómo Adán se subió a la mesa del comedor, se quitó su pantalón, se quedó en calzoncillos y tiró al suelo un montón de billetes". "Allí había más de 2.000 euros y gritó: 'quien me la chupe, se queda con el dinero", cuenta la testigo.

Después de una noche que ella recuerda como terrorífica, Y.C. comunicó al jefe su intención de abandonar el club y él, recoge el último auto, "reaccionó de forma violenta". La chica dice que la llamó "muerta de hambre" y que la "agredió brutalmente", la "golpeó", la "agarró por el pelo", la "arrastró por el suelo" y siguió pegándole hasta que "pudo ponerse en pie". Entonces, Adán ordenó a un empleado que "fuera a buscar la pistola que tenía guardada en la oficina": "José, búscame la 38, que le voy a dar a esta, que a los huevos mismos va a quedar". Luego le puso la pistola en la cabeza: "Te voy a matar". S.F.O. describe también un momento en que fue encañonada por el dueño del Queen's con un arma "que sacó del cinturón": "Mira lo que te puede pasar", asegura que le dijo el hombre entre risas, al comprobar que a ella le "temblaban las piernas". Otras veces les pegó "puñetazos" y "patadas" a ella y a una amiga. La mujer explica que después Adán "cogió sus cosas, las tiró a la calle" y la amenazó de muerte si denunciaba.

E.P. narra cómo un día el cabecilla de esta supuesta mafia de proxenetismo "lanzó un cuchillo desde la puerta de entrada al salón hasta la puerta del baño", y allí "quedó clavado" después de pasarle a ella "como a cuatro centímetros de la cabeza". En otro episodio de "cólera" distinto, Adán la golpeó, la arrastró afuera "cogiéndola por los pelos", le siguió pegando y le gritó: "Quédate fuera, puta, que si vuelves a entrar te mato". La víctima tuvo que acudir al hospital. Dice que allí le preguntaron a qué se debían las heridas, un corte en el labio y hematomas "por todo el cuerpo". Y que mintió por miedo: sostuvo ante el médico que se había "caído por las escaleras".

En otra pieza de la Carioca pendiente de juicio, Adán supuestamente obliga a abortar a una chica de 18 años que no quería hacerlo, en una intervención sin anestesia y con la máquina de aspirado de la clínica atascada. El niño no podía llegar a nacer porque su existencia podría complicar la vida del supuesto padre, un conocido empresario local que gastaba miles de euros en el club.

Tanto Adán como, sobre todo, su encargado, José Manuel Pulleiro Núñez, aprovechándose del miedo, la soledad, el aislamiento y la vulnerabilidad y debilidad de las mujeres, mantenían relaciones sexuales con ellas, especialmente con las que llegaban nuevas a los establecimientos", afirma la magistrada de Lugo. "Numerosas declaraciones ponen en evidencia cómo Pulleiro solía 'catar' o 'probar' a las jóvenes", continúa en su auto, e incluso "no cobraba la suma diaria de 43 euros" en concepto de alojamiento "ni imponía multas a las que mantenían relaciones sexuales con él". "Entre los amigos lo llamaban El Semental", detalló en su declaración un allegado: "Le gustaban sobre todo las brasileñas y colombianas"; "todas acababan acostándose con él".

En el Queen's y en La Colina "existía un consumo generalizado de drogas, particularmente cocaína, que facilitaba el propio dueño". Muchas mujeres esnifaban "para soportar las duras condiciones laborales", dice el escrito judicial. "Adán conseguía engancharlas, y garantizar la permanencia en sus locales, tanto de las mujeres como de los clientes, mayoritariamente reconocidos empresarios" entre los que alguno "llegó a gastar más de 4.000 euros en una sola noche".

LA JUEZ OFRECE A LA XUNTA PERSONARSE COMO ACUSACIÓN POR LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO S. R. P.
En el auto, De Lara ofrece a la Xunta de Galicia personarse como acusación en virtud de la ley gallega de violencia de género. Recuerda al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo, además, que, en 2009 en el Queen's ejercía una menor. La muchacha fue localizada durante una redada pero "inexplicablemente", en palabras de la juez, ni los policías ni los funcionarios de Extranjería "detectaron" la falsedad de su pasaporte, con un año de nacimiento ficticio, sobrescrito por ella misma a bolígrafo. Más tarde la niña, con 17 años, ejerció en otro burdel lucense. Pero las fiscales decidieron exculpar, en otra pieza del sumario, al dueño de este segundo negocio, famoso entre la clientela por las supuestas facilidades que daba para practicar sexo sin condón.

Las mujeres llegaban, sobre todo, del Estado brasileño de Goiás, con una deuda contraída de entre 3.000 y 4.000 euros, en viajes orquestados por la trama con operadores del país americano. Los investigadores lograron identificar a más de 40 chicas que entraron así en España, muchas, supuestamente, con la instrucción específica de acceder por la puerta 16 del aeropuerto de Barajas, donde la magistrada sostiene que había un policía nacional conchabado al que mantiene imputado en este auto. Uno de los contactos que gestionaban los viajes de las mujeres desde Brasil llegó a recibir 89.682 euros en 84 operaciones de envío de dinero de la red lucense. Ya en los clubes, las trabajadoras tenían que saldar sus deudas ejerciendo la prostitución. Según la juez, ocurrió varias veces que, tras el viaje, alguna de las mujeres escapaba y la amiga que quedaba bajo el control de Adán y Pulleiro era obligada a asumir el precio y pagar el doble.

Fuente:

https://elpais.com/sociedad/2019/06/16/actualidad/1560702688_907602.html?rel=lom

lunes, 17 de diciembre de 2018

Entrevista a Rosa Cobo, socióloga, feminista. Capitalismo y prostitución..

TribunaFeminista


“Es una gran noticia, una alegría”. Los mensajes se agolpan con la sentencia que declara nulos los estatutos del auto denominado “sindicato de trabajadoras sexuales”. Un día una sonrisa, otro un jarro de agua fría. Así parece ser la cotidianidad de las protagonistas del movimiento por la liberación de las mujeres, embarcadas en una larga lucha que hoy vive un momento de gran actividad.

En la agenda feminista se suceden debates, jornadas, asambleas, manifestaciones, en una efervescencia que se ha dado en llamar la Cuarta Ola. Una de sus voces más destacadas en España es la de la socióloga Rosa Cobo, investigadora, docente y activista. Cobo está esperanzada esta mañana gris de otoño por una buena noticia y por intuir la primavera de muchas jóvenes cabezas y corazones feministas incorporados al movimiento al que ha dedicado, y dedica, buena parte de sus afanes. Como la cosecha de una fruta madura, conseguir la abolición de la prostitución es la batalla feminista del presente.

– La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ha declarado la nulidad de los estatutos del sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras). ¿Cree que este sindicato no es lo que afirma ser, un defensor de las prostitutas, sino más bien una herramienta para legalizar el proxenetismo en España?

– Yo creo que este sindicato es sobre todo una estrategia que tiene la industria del sexo para meter, por la puerta de atrás, la legalización de la prostitución. A pesar de muchas cosas que ya tienen, los proxenetas –auto denominados “empresarios del sexo”–, quieren mucha más legitimidad social y mucha más seguridad jurídica para ellos. Y este sindicato es un paso más en esa estrategia. Lo que quieren es esa regulación de la prostitución: si hay un sindicato, se reconoce que existe el trabajo, entonces se está mucho más cerca de lograrla.

– Entonces, ¿hay un lobby proxeneta detrás de esto?

– Sin ninguna duda. Yo pondría las manos en el fuego, no una, sino las dos.

– Mientras tanto ¿se están rearmando las feministas abolicionistas?

– Sí. Esto merece la pena contarlo. Estamos viviendo un momento histórico en el que ha dado comienzo lo que conceptualizamos las feministas como la Cuarta Ola, cuyo corazón es la lucha contra la violencia sexual, esta es la vindicación feminista fundamental que la articula. Las abolicionistas hace ya muchos años que están trabajando en ello, pero este es el momento en el que se ha creado un clima ideológico en el que la gente está comenzando a comprender que la prostitución es quizá la forma más brutal de violencia contra las mujeres. Se empieza a entender que es una economía criminal, que funciona de una manera muy parecida a una multinacional, y que mueve muchos millones de euros al día. Que tiene un significado no solo como violencia sino también en términos del capitalismo neoliberal y de las economías ilícitas. Aunque a la gente le llega todo esto de una forma un tanto difusa, se está consolidando la idea.

– Si la gente puede empezar a entender que es violencia y hay daños, que hay que hacer algo, entonces se preguntará cuál es el mejor abordaje legal a esto. Unas voces dicen que la regulación protegerá a las mujeres, otras que la abolición es el mejor camino. Incluso un sector ultra religioso hablará de prohibición. ¿Por qué ser abolicionista, cómo explicar que es lo correcto?

– No pongo en duda que para algunas feministas la regulación sea una estrategia que reduzca los daños sobre las mujeres prostituidas, que lo hagan de buena fe. El asunto es otro completamente distinto. No se puede considerar un trabajo una penetración múltiple, una mamada o un bukake. No se puede articular un trabajo sobre la base de un deseo sexual y de poder que tiene el 40 por ciento de la población masculina española. Un trabajo no se puede articular alrededor de lo que desee un grupo de varones.

Foto: Rosa Cobo feminista y profesora sociología del género en la Universidad de A Coruña

– Los regulacionistas nos dicen que hay otras explotaciones muy duras en el capitalismo…

– Por supuesto, y el feminismo abolicionista tiene una vena fuertemente anticapitalista. El feminismo de los años setenta ya hizo una crítica brutal a la familia patriarcal y también a la prostitución. Las feministas abolicionistas sabemos lo que significan, en términos de explotación económica, las maquilas, esas grandes zonas francas como resultado de la deslocalización de la producción de grandes empresas, con la mano de obra menos cualificada, con salarios ínfimos. La precariedad del mercado laboral, en el que las mujeres somos la mayoría en el trabajo a tiempo parcial, en el sumergido, en los salarios de pobreza, en los trabajos que están desnormados. Todo eso lo sabemos y tenemos una posición muy crítica. El asunto es que la tenemos también hacia la prostitución, porque la prostitución es explotación económica y además explotación sexual. Si la prostitución se llega a considerar como un trabajo, eso tiene efectos sobre el imaginario simbólico que tiene la sociedad acerca de las mujeres. Es enviar el mensaje de que, de una forma u otra, todas somos prostituibles. Potencialmente todas seríamos putas. Yo creo que la maquila y la prostitución son, quizá, los dos grandes paradigmas del capitalismo neoliberal.

La agenda de la profesora Cobo no para, a juzgar por las lucecitas que salen de su teléfono, aunque se la ve decidida a investigar y sobre todo, a vivir este momento con su propia hija adolescente, a quien parece tener siempre en algún lugar de su mente: una responsabilidad que no puede compararse a ninguna otra. Luchar por un mundo mejor para las jóvenes se convierte así en una gran motivación altamente afectiva. Rosa Cobo es la autora del ensayo “La prostitución en el corazón del capitalismo” (Catarata, 2017), en el que analiza cómo esta industria global, en el siglo XXI, es la fusión entre los intereses patriarcales y los intereses capitalistas, y además es clave para ambos. Su resultado es un proceso creciente de mercantilización de los cuerpos y de la sexualidad de millones de mujeres en todo el mundo, traídas de la periferia a los países centrales.

Entre la investigación, el activismo y la docencia, Rosa Cobo Bedia (Cantabria, 1956), es titular de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma. Para la próxima semana se ha embarcado en unas Jornadas Internacionales sobre Prostitución en la ciudad gallega en la que participarán algunas de las ponentes más reconocidas del movimiento por la abolición: la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman, la abogada Charo Carracedo (portavoz de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución, PAP) o la activista y superviviente de la prostitución, Amelia Tiganus. Ninguna de ellas tiene duda alguna sobre la gravedad de la violencia que supone esta esclavitud del siglo XXI.

– Las mujeres en prostitución sufren efectos muy graves sobre su salud física: lesiones, dolores, infecciones serias… la llegada a la prostitución no solo está relacionada con las situaciones de pobreza, lo que es una evidencia. También hay estudios que indican que en muchos casos han sido abusadas en su infancia y adolescencia. Estas jóvenes han desarrollado un mecanismo de disociación mental para resistir. Hay, desde el abuso infantil, un itinerario de la sexualidad que lleva a la prostitución, y la gente debe saber esto. El caso de Ámbar –pseudónimo de una superviviente que ha dado testimonio público de ello– es muy ilustrativo.

– Otra objeción constante es la imposibilidad de abolir la prostitución sin una acción global, ya que funciona como un mercado trasnacional de mujeres y niñas. Muchas veces se dice que las acciones abolicionistas desde administraciones pequeñas, como los ayuntamientos que se organizan contra la trata o con ordenanzas que prevén multas a los puteros, solo son parches. Que no hacen sino trasladar el problema de un sitio a otro.

–Yo eso lo veo como lo que se dice frente a los paraísos fiscales. También forman parte de la globalización, pero ¿es que vamos a renunciar a hacer políticas por eso? La prostitución al cien por cien no va a desaparecer, así como así. Lo primero es ilegalizar la industria del sexo, es decir, los clubes, los hoteles que son burdeles, los edificios o pisos que funcionan como tales, la agencias. Con ello se disuade a los proxenetas de que nuestro país es un buen lugar para invertir y blanquear su dinero. Segundo, mediante las multas, se penaliza la demanda, otra parte imprescindible. Y tercero, a la vez, hay que implementar políticas públicas para las mujeres. En España hay entre 300.000 y 100.000 mujeres en prostitución, por supuesto, las medidas para ilegalizar deben estar acompañadas de estas políticas.

¿Hay caballos de Troya en el feminismo actual? Como una intención deliberada de confundir.

–Sí los hay, sí, y el lobby proxeneta está detrás.

Otro de los debates actuales importantes en el movimiento es el del feminismo y la transexualidad.

– El tema trans se ha convertido en un tema de debate para un sector del feminismo. La posición del feminismo hasta los años ochenta fue que el género era una estructura de poder que era necesario desactivar, abolir. El horizonte del feminismo eran individuos que no tuviesen la marca del género. Las personas trans indudablemente viven una situación de marginación y falta de respeto social y merecen nuestra solidaridad y las políticas públicas necesarias para poner fin a esa discriminación. Sin embargo, la idea del sexo intencional no me parece útil para el feminismo. El feminismo es un movimiento social y una tradición intelectual que tiene como objetivo la emancipación de las mujeres. No es bastante con decir que te sientes hombre o mujer para serlo. Hay muchos otros elementos que intervienen en la conformación de la masculinidad y la feminidad. En todo caso, el tema trans se está lanzando contra el feminismo para crear un conflicto que en nada favorece ni al feminismo ni a las personas trans. Sospecho que favorece solo a quienes pretenden debilitar al movimiento feminista.

– Hemos visto estos días cómo las activistas de Femen España han sido golpeadas y pateadas, en el suelo, de forma salvaje, al protestar en una manifestación fascista. Tras las elecciones en Estados Unidos, y antes en Austria, Suecia o Brasil, hay analistas que afirman que el feminismo está actuando como un dique, más o menos sólido, frente al neofascismo, influyendo sobre todo en el voto de las mujeres. ¿Cree que es así?

– ¡Ah, las activistas de Femen enfrentándose a los fascistas, que acción tan valiente! Esas imágenes, esas mujeres, pasarán a la historia, así lo creo. El movimiento social que más rápidamente ha respondido a los neofascismos es el feminismo. En esto tiene una gran lucidez. Nosotras sabemos muy bien qué proyecto tiene para las mujeres el neofascismo: es la vuelta a los lugares de subordinación. Ellos nos ven como seres básicamente reproductivos. Todos los fascismos comparten una idea muy clara de la inferioridad de las mujeres.

Fuente:

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/11/entrevista-a-rosa-cobo-autora-de-la-prostitucion-en-el-corazon-del-capitalismo/?amp_markup=1&__twitter_impression=true

lunes, 26 de noviembre de 2018

25N & Abolicionismo de la Prostitución. Los bulos sobre el abolicionismo

El feminismo ha elegido este 25-N la lucha contra la explotación sexual como una de las formas más brutales de violencia patriarcal.

Cuando hay un negocio de por medio parece que todo vale menos la vida, y menos, si se trata de una mujer

La prostitución genera 160.000 millones de euros en el mundo. Cinco millones por día en España, donde el 90% de quienes la ejercen es víctima de trata (Fundación Scelles). Somos el primer país de Europa en consumo de prostitución, el tercero del mundo tras Tailandia y Puerto Rico. En el 2010, la prostitución era el 0.35% del PIB (INE). Es decir, no olviden que detrás de este debate hay un sector que cuida por su dinero. Y cuando hay dinero, se ataca a lo que daña al negocio. Aquí, la abolición de la prostitución. Toca, pues, aclarar algunas frases que se repiten sin cesar y que no son verdad. “La abolición es prohibición”. Falso.

Persigue a puteros y proxenetas, no a la prostituta. Quien quiera trabajar como autónoma podrá hacerlo y tener derechos. Ahora existen sanciones a prostitutas por la ley mordaza aprobada por el Partido Popular, a la que se opuso, entre otros sectores, el abolicionista.

El proxenetismo es delito en España “El abolicionismo es moralista y no respeta derechos humanos de sindicación”. Falso. Respeta el derecho de asociación de quien ejerce libremente, pero la ley solo permite crear sindicatos a trabajadores por cuenta ajena. Si se trabaja por cuenta ajena es para un tercero, aquí, un proxeneta.

El proxenetismo es delito en España, luego el sindicato no puede materializarse, como ha confirmado hoy la Audiencia. No es moral, es ley y derechos humanos. Lo recoge la CEDAW y el Parlamento Europeo, que recuerda que trata y prostitución van juntas y son “violaciones de la dignidad humana contrarias a los principios de los derechos humanos, entre ellos la igualdad de género”. Y ojo, ningún trabajador tiene su cuerpo como medio de producción. “Las abolicionistas no escuchan a las prostitutas”. Falso. Sabemos qué dicen las que acuden a los medios pero también escuchamos a las mujeres prostituidas, las que no hablan hasta que salen de la explotación.

La Fiscalía, en su memoria anual, recuerda que la reforma del Código Penal del 2015 por el Partido Popular fue “ineficaz” para luchar contra la trata. Como la víctima debía demostrar su vulnerabilidad para que el otro sea considerado proxeneta, estos se frotaron las manos. La Fiscalía recuerda que “la mayoría de las mujeres apoya las versiones de los proxenetas por miedo a sufrir represalias en su persona o en sus familiares en los países de donde proceden, o bien por temor a ser deportadas”. Por lo tanto, si les ponen un micro delante, estas mujeres mentirán y dirán que ejercen por voluntad, pero porque son esclavas, tienen miedo y la ley no las protege.

Entretodos Publica una carta del lector Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web “El abolicionismo no es feminista porque daña a las mujeres”. Falso. Es feminista porque es lo único que garantiza la igualdad y combate la mentalidad de demanda de cuerpos en los hombres. El abolicionismo es lo más interseccional porque garantiza que las mujeres más vulnerables, las más pobres, las emigrantes o las trans tengan otras opciones lejos de la explotación. El abolicionismo es feminista porque toda la historia del feminismo lo ha sido y ataca al patriarcado en su raíz. España lo fue durante la República y fue el franquismo el que lo borró de la historia.

“El abolicionismo habla desde una posición de privilegio”. Falso. Hace poco, Silvia Federici analizaba cómo el capitalismo somete nuestros cuerpos pero decía que hablábamos “desde una posición de privilegio” si les negamos ser trabajadoras sexuales. Mi respuesta es que si tú no eres prostituta, pero le dices a ella que siga siendo explotada, hablas desde otra posición de privilegio, porque tú no eres la esclava. Con esa idea solo contribuyes a mantener los roles patriarcales. La prostitución es desigualdad, explotación, esclavitud...

“Solo piden abolir la prostitución, pero no otras instituciones”. Falso. Hace unos días, Angela Davis pedía abolir las cárceles, pero no la prostitución. Debería saber Davis que en España, primer país de Europa en demanda, la auténtica cárcel para muchas mujeres es la prostitución y que violan a mujeres negras en las fronteras antes de ser explotadas sexualmente aquí. Feministas como Mujeres Libres, en los años 30, ya pedían la abolición del matrimonio como institución. Es historia feminista. No es nuevo.

Las mentiras sobre el abolicionismo aumentarán. Sorprende, como dice el proxeneta del libro de Mabel Lozano, que hay a quienes ni siquiera hay que sobornar para que opinen como ellos. La prostitución no es empoderante, no es servicio, no es libertad. La prostitución es desigualdad, es proxenetismo, es explotación, es esclavitud, es patriarcado, es crimen, es muerte.

Cuando hay un negocio de por medio parece que todo vale menos la vida. Y menos, si se trata de una mujer. Como siempre.

Fuente:

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20181121/bulos-sobre-abolicionismo-prostitucion-articulo-opinion-ana-i-bernal-trivino-7157960?utm_source=facebook&utm_medium=social

domingo, 25 de noviembre de 2018

Hombres & Prostitución

Hombres & Prostitución


Así son los clientes de la prostitución en España

Irene Hernando Velasco https://www.elmundo.es

El 15% de los varones españoles (unos 2,5 millones) no tuvo reparos el año pasado en pagar por mantener sexo y el 34% no cree que la prostitución es una forma de violencia. Un estudio establece por primera vez cinco tipos de 'puteros': ociosos, cosificadores, buscadores de pareja, arriesgados y personalizadores.

¿Qué impulsa a un hombre a pagar a cambio de mantener relaciones sexuales con una mujer prostituida? Los españoles que 'van de putas' se pueden clasificar en cinco grandes grupos, según un reciente estudio basado en una amplia encuesta a clientes de prostitución. Pues bien: el grupo más numeroso es el que está constituido por aquellos que recurren al sexo de pago por motivos de ocio, por pura diversión, para disfrutar de su tiempo libre, para pasárselo bien. Como si acudir a uno de los 1.693 burdeles que en 2013 contabilizó la Policía Nacional a lo largo y ancho del país fuera un hobby como ir al cine, visitar un parque de atracciones o a practicar piragüismo. Dos de cada tres hombres que pagan en España por tener sexo con una mujer (exactamente el 34,8%) no consideran que la prostitución sea una forma de violencia. El 86,4% se muestra de hecho a favor de regularla como si fuera una actividad económica más.

Sin embargo, si se escarba un poco, lo que se encuentra es una espesa capa de cinismo. Porque, por otro lado, nada menos que el 72,8% opina que si una mujer se prostituye es porque de algún modo la obligan a ello a través del uso de la fuerza o a base de amenazas. Por no hablar de ese abultado 93,9% que considera que la primera causa que empuja a una mujer a la prostitución es la pura necesidad económica.

Pero, a pesar de saber que son mujeres víctimas de violencia física o verbal o de la penuria económica, el 15% de los varones españoles (unos 2,5 millones) no tuvo reparos en tirar el año pasado de cartera y pagar por mantener sexo.

"A los hombres que pagan por sexo les cuesta asumir las consecuencias reales de sus acciones, les cuesta verse reflejados tal y como son en realidad. Consideran que las mujeres obligadas a prostituirse, las mujeres víctimas de trata, son siempre las otras, no aquellas que ellos ven. Se autoconvencen de que las prostitutas que ellos frecuentan no tienen para nada ese perfil. Son muy, muy pocos los que tienen conciencia al respecto", asegura Carmen Meneses, antropóloga de la Universidad de Comillas y directora de un exhaustivo estudio que recoge lo que opinan sobre la prostitución los hombres españoles, especialmente los que recurren a ella.

La investigación, basada en 1.048 encuestas telefónicas aleatorias y anónimas a otros tantos hombres de entre 18 y 70 años que accedieron a responder a un cuestionario de 37 preguntas (un 67,5% de los que fueron contactados se negó a hacerlo), es una de las pocas que se concentran en ellos. Brillan por su ausencia los estudios que tratan de dar una respuesta científica a los motivos que llevan a un hombre a pagar por mantener sexo; la inmensa mayoría suelen centrarse en ellas, en las mujeres prostituidas. De hecho en España sólo se había hecho anteriormente una única y solitaria encuesta a nivel nacional centrada en los usuarios de prostitución, publicada en 2003 por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística.

Los clientes consideran que las mujeres obligadas a prostituirse, las mujeres víctimas de trata, son siempre las otras, no aquellas que ellos pagan El estudio dirigido por Meneses, que acaba de ser publicado en la Revista Internacional de Sociología, viene a colmar ese vacío al tiempo que aporta numerosa información sobre los españoles que van de putas y los motivos que les inducen a hacerlo. Lleva el elocuente título de Explorando los motivos para pagar servicios sexuales desde las opiniones sobre la prostitución y, para empezar, saca a la luz que el 20,3% de los encuestados (lo que equivale a uno de cada cinco españoles) ha pagado alguna vez en su vida por mantener sexo con una prostituta, y que el 15% (unos 2,5 millones) confiesa haberlo hecho en el último año.

Pero, sobre todo, esta investigación es una radiografía precisa y detallada de las razones que llevan a buena parte de los hombres españoles a recurrir a la prostitución. Hasta tal punto que Carmen Meneses, Antonio Rua y Jorge Uroz, los tres autores del estudio, trazan una tipología de los clientes de la prostitución en función de los motivos que les llevan a pagar a cambio de sexo y establecen cinco grandes grupos:

LOS OCIOSOS: Este grupo, el más numeroso, está integrado por el 24,1% de los hombres que recurren al sexo de pago. Quienes forman parte de esta categoría buscan en la prostitución una forma de diversión, de ocio, de llenar el tiempo libre. "Se trata en muchos casos de jóvenes que salen en grupo de juerga. Si la noche concluye y no han ligado, acuden a clubes y pagan por mantener relaciones sexuales. Para ellos el burdel es una continuación de la discoteca, de la diversión", asegura Carmen Meneses

LOS COSIFICADORES: Constituyen el 21,7% y son aquellos hombres que pagan porque desean sexo puro y duro, sin implicaciones sentimentales, sin compromisos, sin derivaciones afectivas. Las mujeres para estos hombres son fundamentalmente cosas, instrumentos a su servicio. Ven a las prostitutas como objetos que proporcionan servicios sexuales, como meros bienes de consumo que les proporcionan satisfacción sexual. "Son los que más mercantilizan el cuerpo de las mujeres", señala Meneses.

LOS BUSCADORES DE PAREJA: Representan el 21,7% de los españoles que recurren a los servicios de prostitución. Se trata por lo general de varones solos, sin pareja, que acuden a los clubes en busca tanto de sexo como de compañía y que, de manera no deliberada, acaban estableciendo una relación afectiva profunda con una prostituta. "En algunos casos incluso terminan emparejándose con ella. Estas parejas suelen desembocar en violencia de género", advierte Meneses.


LOS ARRIESGADOS: Dos de cada diez españoles que pagan por sexo (exactamente el 19,8%) pertenecen a ese grupo. Son hombres que, además de sexo, se ven atraídos por el riesgo, por el peligro. "Demandan sexo sin protección, sin preservativos, y acompañado muchas veces de cocaína", subraya Carmen Meneses. "Son muy peligrosos, pueden transmitir enfermedades de transmisión sexual a sus parejas".

LOS PERSONALIZADORES: Son aquellos que además de sexo buscan compañía, alguien que les escuche. "Vamos, una psicóloga además de una prostituta", resume Meneses. Entran en esta categoría el 12,6% de los españoles que pagan por mantener relaciones sexuales. Y aún habría una sexta categoría que no se recoge en el estudio dirigido por esta antropóloga pero que existe: el de LOS AGRESORES. "Se trata de aquellos que recurren al sexo de pago para ejercer violencia sobre las prostitutas. Pero este perfil no emerge en las encuestas, los hombres que son agresores no te dicen que lo son cuando les preguntas al respecto".

Fuente:

https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/06/17/5b228bde268e3ed14a8b46b6.html

domingo, 28 de octubre de 2018

Prostitución & Explotación sexual “Las prostitutas no nacen de un repollo, nacen de la pobreza”

Entrevista con Alika Kinan, la primera mujer en el mundo en ganar un fallo contra el Estado argentino y los proxenetas que la explotaron sexualmente durante 16 años. Habla del impacto de la prostitución como la suma de todas las violencias de género.

Han pasado seis años desde que Alika Kinan escapó de la prostitución y todavía dice que sus dolores son muy hondos. Conversando con ella es difícil imaginar algún rastro de debilidad. Alika es hoy una de las activistas más reconocidas del mundo contra la trata y la explotación sexual.

Lea también: De putas, feminismo y violencias​

Durante 16 años fue víctima de explotación sexual en un bar de Tierra del Fuego (Argentina) al que llegó engañada. Y su caso es recordado en los estrados judiciales porque es la primera sobreviviente de trata que ganó un fallo contra los proxenetas, y el Estado ordenó una indemnización “como forma de reparación por los derechos violados”.

En esta entrevista conversamos sobre su vida y activismo, la razón por la que ha venido a Colombia para hablar de su experiencia como sobreviviente de explotación sexual con magistrados y funcionarios, a propósito del debate que se adelanta en la Corte Constitucional para saber cómo se debe regular el uso del suelo de los prostíbulos.

¿Por qué para usted la prostitución no se puede desligar de la explotación sexual y la trata?

Permanentemente la gente busca establecer que son diferentes, y sí son diferentes, pero uno es responsable del otro. Sin prostitución no existiría explotación sexual ni trata y las conexiones que hay entre una y otra son muy fuertes.

¿Por qué vino a Colombia a hablar de estos temas?

He venido a Colombia a propósito del debate que se está dando en la Corte Constitucional y otras entidades del Estado para contar mi experiencia. La prostitución es una de las peores formas de violencia de género que sufren principalmente mujeres y niñas. Entonces, el debate para mí no es si reglamentamos o no la prostitución.

¿Cómo llegó usted a la prostitución?

Yo llegué a Tierra del Fuego, Argentina, captada primero por varios proxenetas porque estaba en una situación de extrema vulnerabilidad. Y cuando hablo de eso hablo de hambre, de miseria. No es algo ficticio o filosófico. A mí me dijeron que iba a la inauguración de un bar, un boliche, pero yo no tenía idea de qué tenía que hacer. ¿Por qué no cree que la prostitución es un trabajo?

Las putas no nacen de un repollo, nacen de la pobreza. ¿Qué Gobierno admitiría que yo siendo pobre dijera: ya vengo, voy a vender mi hígado, lo hago bajo mi consentimiento y necesito alimentar a mis hijos? ¿Por qué si no podemos vender las córneas, ni el hígado, ni los pulmones sí podemos vender nuestras vaginas? ¿Por qué son exclusivas de las mujeres?

¿Se puede hablar de decisión consentida en la prostitución?

No, además, no se trata de decisiones, sino de opciones reales, de circunstancias, se trata de que cuando te penetran más de 30 hombres por día no tienes deseo ni placer, porque quedas anulada. Por eso es que las mujeres que están en prostitución se alcoholizan y drogan, porque necesitan salir de sus cuerpos, porque es sano salir de ese cuerpo mientras está siendo violado. El hombre no paga por sexo, paga por poder, paga para limpiar la culpa después de saber que ha violado. El pago por sexo limpia la consciencia.

Lea también: "No queremos derechos laborales en la prostitución, queremos derechos humanos": Claudia Quintero

¿Cómo recuerda esos días cuando llegó a Tierra del Fuego?

Recuerdo que cuando llegué a Tierra del Fuego lo primero que hicieron fue llevarme a la Policía provincial. Allí me tomaron huellas dactilares, me tomaron datos, se acercaron muchos policías a verme. Yo pensaba en ese momento que eran muy amables. Pero luego entendí que en realidad ellos estaban viendo en qué condiciones estaba mi cuerpo para ser abordado.

¿Tenía controles sanitarios?

Sí, en el municipio de Ushuaia me generaron una libreta sanitaria. Así como los controles que se les hacen a las vacas o a los chanchos para el consumo humano. A mí me hacían un hisopado vaginal cada mes y un análisis de sangre, cada tres meses. Vos podés decir: “Bueno la estaban cuidando”. Pero no. No estaban cuidando mi salud, estaban cuidando la salud de los puteros, de quienes consumen sexo, para que no se enfermen, para que no contraigan un bicho y lo lleven a sus hogares. Porque quien consume prostitución no es una bestia inhumana.

¿Cómo eran los hombres que compraban sexo en Tierra del Fuego?

Eran como cualquiera de los hombres que están sentados alrededor nuestro. Eran los padres de familia, los ejecutivos, los empresarios, los que están en los barcos pesqueros, los que trabajan el campo, los que están en las minas, los militares, los médicos, los jueces, los fiscales, quienes toman decisiones importantes en el país.

¿Siente que hubiera llegado a la prostitución sin engaños?

No sé, porque realmente vos te ponés a pensar, ¿si no me hubieran engañado hubiese dejado de ir? Me hubiese quedado en mi casa, pasando hambre, con mi hermana, abandonada por mis padres. No sé, quizás por el coraje de haber sido violada con cinco años, con ocho, con 14, como me pasó a mí, ¿no hubieras ido tú también? Además, era fácil pensar que de todas maneras los hombres te iban a violar. No sé.

¿Hoy, en la orilla del activismo, interpela a los hombres que pagan por sexo?

Sí, a menudo. Y conozco a varios que se justifican diciendo: “Ay, pero si yo las quiero ayudar”. Yo les respondo como le he dicho a quienes hablan así de las venezolanas que han llegado migrando a Colombia: “Si vos la querés ayudar, dale trabajo; no le metas la pija en la boca, no le metas la pija en la vagina ni en el ano”.

¿Qué más se puede hacer para cambiar esa realidad de miles de mujeres en esa situación?

Los Estados deben reconocer y reparar esas vidas rotas por la explotación sexual. El Estado tiene la obligación de reconocer y reparar el daño, como sucedió en mi caso. Deben ayudar a dar un trabajo real y genuino, para que estas mujeres y niñas puedan fortalecerse y cortar de una buena vez con la explotación sexual, porque es común que las madres, las tías, las abuelas han estado en diferentes formas de explotación sexual y al no resolver su situación terminan condenando a sus propias hijas a la misma cadena de violencia. También se deben hacer campañas que muevan cambios culturales para que se desaliente la compra de sexo.

Fuente:
https://colombia2020.elespectador.com/pais/las-putas-no-nacen-de-un-repollo-nacen-de-la-pobreza

sábado, 29 de septiembre de 2018

-- Alquilar vientres y regular la prostitución: neoliberalismo 100%. Neoliberalismo & Violencias machistas

www.publico.es


"Los paralelismos que existen entre la prostitución y la subrogación se me hicieron evidentes de inmediato. Dos industrias se benefician de los cuerpos femeninos: una de su sexo y otra de su útero. Dos industrias comercializan funciones humanas básicas: la sexualidad y la reproducción. Y estas constituyen la base de la opresión histórica de la mujer y de su división permanente en ‘putas y santas.’” (Kajsa Ekis Ekman)

Cada vez que me preguntan por qué no apoyo ni los vientres de alquiler ni la prostitución siempre respondo que todas las violencias machistas tienen un punto en común: la deshumanización. La violación existe porque nos deshumanizan.

Los asesinatos machistas existen porque nos deshumanizan.

Los malos tratos (físicos y psicológicos) existen porque nos deshumanizan.

Y sí, los vientres de alquiler y la prostitución existen porque nos deshumanizan.

Eliminan cualquier connotación como persona para ser consideradas como un objeto más, una propiedad sobre la que decidir, que machacar o que violentar. Obviamente, este proceso no se lograría sin una desigualdad previa que nos considera inferiores

¿Cómo se convierte una mujer en objeto? Con dinero. Si algunos hombres han justificado, solo por hecho del casamiento o formalización de la pareja, que ella es parte de su “propiedad”, imaginen hasta qué grado se fortalece esa idea cuando hay dinero. Para convertir a una mujer en cosa, de la manera más rápida, extrema y eficaz posible, nada como el intercambio de dinero, como quien compra una muñeca hinchable.

¿Cómo normalizar y convertir la explotación en un acto comercial más? Con la perversión del lenguaje.

¿Cómo aplastar derechos de la mujer y convertirlos en mercancía? Con tres puntos en común que se pueden trasladar tanto a la prostitución como los vientres de alquiler.

1. “Es su libre consentimiento”. Nos dicen que la madre gestante es porque quiere, y que la prostituta es porque quiere. No nos dicen que la madre gestante vive en un país pobre y que no tiene alternativa. No nos dicen (o lo pasan por alto) que la prostituta puede ser una mujer sometida, pobre, o víctima de trata.

Para callar bocas ponen a la prostituta en un programa de televisión declarando que lo hace por libre elección, cuando algunos proxenetas (ver el libro de Mabel Lozano) admiten que llevan a esas mujeres por platós bajo amenazas de matar a sus familias en sus países de origen. Luego añaden que “quién eres tú para decirle a ella qué hacer con su cuerpo”, cuando son los primeros en decir a esa mujer que someta su cuerpo a explotación y lo normalice. Mensajes como “déjala ser prostituta, que ella lo hace porque le gusta” o “déjala, que se queda embarazada para otros porque le gusta” validaría otras situaciones violentas como “déjala y no te metas en la relación, que hay mujeres a las que les gusta ser maltratadas” o “déjala y no le digas que es víctima, que ser violada puede ser su fantasía”. Eso, que hoy a una buena parte nos parece auténticas burradas, quedaría legitimado bajo ese libre consentimiento que anula cualquier ley o delito, y deja todo en manos de una ley del salvaje oeste.

2. “Es su trabajo”. Tanto en la prostitución como en los vientres de alquiler desaparece el concepto de explotación, y ponen de frente el derecho al trabajo o a la sindicación mientras ocultan los derechos humanos que van por encima. Porque no todo es trabajo y mucho menos es trabajo cuando se manipulan conceptos como producto, fuerza de trabajo o medio de producción.

Lo sorprendente es que gente de izquierdas se trague el cuento del “trabajo” teniendo una formación marxista en muchos casos. Lo sorprendente es que no se vea que en ninguna profesión su “oficina” o “lugar de trabajo” sea su propio cuerpo. Lo sorprendente es que considere trabajo una “profesión” con altísimos riesgos laborales, que lo anularía como tal. Lo sorprendente es que siempre que se habla de este tema surge la frase de “pues peor es trabajar en un McDonalds”. Y como siempre nos dicen que escuchemos a las prostitutas, pues eso, leed a Evelina Giobbe cuando responde: “‘Bueno, al menos cuando trabajas en McDonald’s no eres la carne’”.

3.“Hay trabajadoras, empresarios y clientes”. Como buen neoliberalismo, no hay producto sin empresarios y sin clientes. Empresarios en lugar de proxenetas o traficantes de bebés a la carta. Clientes en lugar de puteros o compradores de mujeres como vasijas para bebés. Cada vez que se dice “trabajadora sexual” se deja de nombrar a las víctimas de trata. Cada vez que se dice “empresario sexual” se deja de nombrar los delitos que representan. Cada vez que se dice cliente, se deja de nombrar a quien crea una relación económica de explotación o tráfico de personas. Es la perversión de llamar servicio a una explotación, de llamar trabajo sexual a una esclavitud sexual, de llamar empresarios a proxenetas y a traficantes de bebés, de llamar cliente a proxenetas, puteros, y compradores de bebés…

No es casualidad que esta estrategia que anula los derechos de la mujer, que anula toda la tradición del feminismo contra la explotación de nuestra libertad sexual y reproductiva, surja en el nacimiento del capitalismo y se fortalezca en pleno neoliberalismo. No es casualidad que, por eso, nos vendan como un objeto del que hacer negocio, porque nos siguen viendo inferiores y porque la misoginia tiene muchas caras.

Fuente:
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/15271/alquilar-vientres-y-regular-la-prostitucion-neoliberalismo-100/

Más:
Feminismo & Clase social El feminismo de Ana Botín
Ana Bernal-Triviño


Ana Bernal-Triviño
28-07-2018

martes, 18 de septiembre de 2018

_- Los peligros de limitar derechos. Sindicación de las trabajadoras* sexuales

Viento Sur

El debate sobre prostitución en el Estado español no es nuevo. Esta semana, la creación de un sindicato de trabajadoras sexuales ha dado lugar a un nuevo episodio, con declaraciones de la Ministra de Trabajo y la intervención del Gobierno, que se propone revocar la legalidad de este sindicato. Este marco de debate facilita tener en cuenta la doble perspectiva de la prostitución, que con frecuencia se olvida: es un asunto de género, sí, pero también de clase, concretamente de derechos laborales.

Este no es un artículo para defender la prostitución. No defiendo la prostitución, como no defiendo el trabajo asalariado. Todo lo contrario, defiendo una sociedad en la que ninguna persona se vea obligada a vender su fuerza de trabajo en ninguna de sus formas. Lo que digo es que mientras estemos en esta sociedad en la que hay explotación, cualquier restricción a los derechos sindicales perjudica a las trabajadoras y trabajadores. En él uso la expresión "trabajadoras del sexo", esto es importante en la segunda parte, como explico en el apartado de concepto de trabajo, pero toda la parte de derechos sindicales se podría leer igual sustituyéndola por "prostitutas". Ante los derechos laborales, debe ser indiferente si somos abolicionistas o no.

La libertad de formar sindicatos y afiliarse a ellos: un derecho democrático
La ley de Libertad Sindical, de 1985, permite formar sindicatos a cualquier trabajador (sic). Solo excluye a sectores muy específicos: militares y jueces y fiscales. Y durante todos estos años la polémica se ha limitado a estos sectores 1/. Formar un sindicato es bastante sencillo, el art. 2.1 recoge "El derecho a fundar sindicatos sin autorización previa", y para registralos basta con cumplir unos requisitos formales y no entrar en contradicción con la Constitución. El control solo se ejerce a posteriori por el poder judicial, en caso de incumplimiento de las leyes (art. 2.2.c). Esta normativa es un logro democrático, resultado de la fuerza de los sindicatos en la transición y de la memoria de la lucha contra el Sindicato Único del franquismo.

Todo ha cambiado con el registro de OTRAS, un sindicato que -según sus estatutos- desarrollará sus actividades "en el ámbito funcional de las actividades relacionadas con el trabajo sexual en todas sus vertientes" y que persigue " la plena consecución de los derechos laborales de los y las trabajadoras, la mejora de la actividad laboral en todos los ámbitos del trabajo sexual, el diálogo social" o "la asistencia, asesoramiento y defensa individual y colectiva de los trabajadores y trabajadoras". El Gobierno ha afirmado que hará todo lo posible por impugnar el registro de este sindicato. Eso supone un cambio brutal en las reglas de juego, ya que supone sustituir la normativa vigente, con rango de Ley Orgánica, por una forma de examen previo, cambio que me parece que no se ha valorado bien y que puede tener consecuencias muy negativas para los derechos de las trabajadoras y trabajadores en general 2/.

El problema que aduce el Gobierno -y un sector del feminismo- es que hablan de trabajo sexual "en todas sus vertientes". Pero el trabajo sexual es legal. Todo, también la prostitución, al menos mientras estemos en un Estado en que lo que no es ilegal es legal. Por supuesto, lo que es delito no puede ser trabajo (la trata, el uso de violencia, intimidación, engaño o abuso de superioridad o vulnerabilidad, ver Código Penal, art.187). Pero evidentemente no es a esto a lo que se refiere OTRAS con "en todas sus vertientes". Es más, hay que señalar que si forman un sindicato, si hablan públicamente... es precisamente porque no son víctimas de trata 3/. Por supuesto, si esto no fuera así, si actuaran de forma delictiva o apoyando el delito, el sindicato podría ser disuelto por un juzgado, pero en una forma extrema de Minority Report, no solo se anticipan al delito, sino que se anticipan a que no va haber delito, por lo que no van a tener ocasión de ilegalizarlo.

Por tanto se trata de impedir que se cree un sindicato:
a) Saltándose el derecho básico a fundar sindicatos sin autorización previa. Me parecen terribles las declaraciones de la ministra diciendo que "preguntará a la persona encargada de dicho expediente por qué no se le informó de su tramitación" o que "no contiene errores de forma pero sí de fondo". ¿No conoce la ley de Libertad Sindical? ¿La conoce pero se la salta? Es muy grave que una Ministra de Trabajo desprecie así los derechos fundamentales que tanto costó conseguir. b) Basándose en que puede incluir entre las actividades que protege una que, aunque es legal, actualmente no se considera trabajo. Esto es algo que la ley no prevé. Las actividades excluidas están definidas en la ley (art. 1). Para poder impugnar su creación habría que a) obligarles a explicitar si incluyen el "acceso carnal"; b) crear una nueva norma (o jurisprudencia) que impidiera formar un sindicato si alguna de las actividades no está reconocida como actividad laboral.

c) Con un objetivo de moralizar la sociedad. Si es un peligro para los derechos sindicales excluir lo que no está protegido como trabajo legal, aun más peligroso es excluir lo que no es moral. Lamentablemente en el capitalismo el fin de gran parte de la actividad económica es inmoral, desde los bancos y los fondos que desahucian, las empresas de recobros que acosan, la prensa amarilla, las fábricas de armas, los productos de consumo innecesarios... Según esta lógica, sus trabajadores y trabajadoras deberían quedar excluidas del derecho sindical. Algo tan vago lo moral supone un peligro aún mayor de ser utilizado en el futuro en contra de las trabajadoras y trabajadores.

Y el ataque es mayor de lo que parece. La libertad de sindicación tiene dos vertientes: formar un sindicato y afiliarse a uno ya creado. Según la ley, la única diferencia entre quienes detentan estos derechos es la situación laboral (art. 3.1: autónomos, jubilados o parados no pueden formar sindicatos solo para defender a estos colectivos, pero sí sindicarse). No hay ninguna diferencia por actividad -recordemos que se trata de una ley de máximo rango- por lo que si se impide crear un sindicato por incluir determinada actividad también sería imposible para esta actividad afiliarse a sindicatos, lo que supondría retirar este derecho a las trabajadoras del sexo que ya están afiliadas.

Me parece que quien estará frotándose las manos con todo esto es la patronal, la de la prostitución, como después explicaré, pero sobre todo la gran patronal, el capital. Creo que UGT comete un gran error apoyando al gobierno, porque, ¿qué sindicatos querrán impedir C’s y el PP cuando gobiernen? ¿El mismo PSOE, no cederá a presiones del capital para evitar la sindicación de tal o cual sector? Pienso que si se abre esta vía, para quien supone un peligro mayor es para los colectivos clave de la clase obrera, sectores masculinos, a los que históricamente se ha visto que hay que quebrar primero, colectivos a los que primero se desprestigia tachándolos de privilegiados y cuyos derechos se machacan "para proteger a los demás" (controladores aéreos, ferroviarios, mineros...).

También con OTRAS se está haciendo la labor de desprestigio. Se está diciendo que detrás está una asociación que da cursos cobrando (como si los demás cursos, incluidos los de feminismo, no se cobraran, aunque sea porque están subvencionados); que el tesorero es un hombre; que ¿quién sería la patronal, los proxenetas?; incluso cosas tan disparatadas y sin ningún fundamento como "lo único que pretende legalizar es un negocio criminal como es el proxenetismo y la trata de personas", como si no tuviéramos bastante con Inda o Marhuenda para esto. Todas ellas son razones que no tienen que ver con el derecho a sindicarse, porque lo fundamental es que tiene que ser indiferente quien sea OTRAS, lo único importante es si hacen algo ilegal o no.

Y no es que OTRAS sea el sindicato que me gusta a mí. Como no soy neutral entre los sindicatos en otros asuntos, tampoco lo soy en este. Yo apoyo la sección sindical que han formado en IAC un grupo de trabajadores del sexo. Pero es importante para todas que puedan existir otras alternativas. Así lo han entendido las compañeras de IAC, que se han pronunciado a favor del derecho de OTRAS a constituirse.

Concepto de trabajo
El motivo por el que consideran que no debería existir este sindicato es que supondría aceptar que la prostitución es un trabajo. El término trabajo tiene muchos usos, unos de la vida cotidiana, otros legales, unos con efectos simbólicos, otros con efectos prácticos. Me parece que la mezcla puede producir daños colaterales.

En el terreno legal, trabajo es un concepto mas parecido al de empleo en la consigna feminista "Queremos empleo, trabajo nos sobra". Para la libertad sindical, y para todos los derechos laborales, es importante que el concepto de empleo sea lo más amplio posible (y si no que se lo digan a los y las trabajadoras de Uber, Deliveroo...). Si bien la ley no preve definir ni examinar a priori si algo es un empleo, los tribunales sí pueden rechazar que algo lo sea. Al parecer al Gobierno le preocupa que si un sindicato puede defender todas las vertientes del trabajo sexual, se pueda mover el límite del trabajo para incluir esta actividad, pero, ¿qué repercusión práctica tendría esto?

Como decía antes, la patronal del sexo estará frotándose las manos. En las últimas décadas los juzgados de lo social han tramitado diversas reclamaciones de trabajadoras contra propietarios de clubs de alterne en los que se ejerce la prostitución, sobre todo por despidos, procedimientos que en algunos casos han llegado a las Audiencias Provinciales y al Tribunal Supremo. En todos estos procesos, como es normal en los juzgados de lo social, las demandantes alegaban que trabajaban para los propietarios y estos se defendían alegando que no había relación laboral. Una vez demostrado que se daban las condiciones propias de una relación laboral (ajenidad, dependencia...) la vía que encontraron los y las empresarias del sexo fue alegar que no podían ser sus trabajadoras porque la prostitución no puede ser un trabajo, ya que según sentencias anteriores, atenta contra la dignidad de las mujeres. Por tanto la patronal asume y aprovecha el discurso abolicionista convertido en normal legal por la jurisprudencia. Como era evidente que se estaba aprovechando la protección de la dignidad de las mujeres para negarles sus derechos laborales, especialmente para permitir el despido libre y sin indemnización, y como se trataba de clubs en los que además de la prostitución, las mujeres ejercían el alterne, los tribunales recurrieron a la vía de reconocerlas como trabajadoras por ejercer el alterne. Y aunque los empresarios-proxenetas se empeñaron en afirmar que allí había prostitución (para quienes dicen que la prostitución es ilegal: si lo fuera los dueños de clubs no insistirían en decírselo a un tribunal), los tribunales sentenciaban que esto no era contradictorio con que hubiere alterne, y por tanto podía había relación laboral 4/.Esta forma de proteger, aunque sea parcialmente, los derechos laborales de las trabajadoras sexuales ha sido fijada por el Tribunal Supremo en una sentencia de 2017. Por tanto actualmente en este terreno el concepto legal de trabajo, al menos como trabajo por cuenta ajena, lo establece la jurisprudencia y deja fuera la prostitución como acceso carnal. Quienes trabajan en clubs, como además "alternan", tienen cierta protección. Ni la actividad de la prostitución en sí ni quienes trabajan en pisos, para agencias... tienen ninguna protección 5/. Esta es la situación que el Gobierno quiere mantener y que los empresarios-proxenetas quieren seguir aprovechando.

Mientras que los conceptos legales tienen que estar bien definidos, el lenguaje fuera de las leyes es más esquivo. Nadie es ama o amo del lenguaje y las batallas por la resignificación del lenguaje siempre han sido importantes en el feminismo (quizá más importantes para el feminismo que necesitaba menos de las batallas materiales). En este tema la batalla dura años y es enconada.

Es lógico que las propias afectadas quieran dejar atrás el término prostituta, uno de los términos que peores connotaciones tiene: desde los insultos "puta" o "hijo de puta" a "el político X se prostituyó". El término prostuida, que cambia la connotación de mal moral por la de víctima, no es menos ofensiva. Pero además el término trabajadora tiene otras ventajas y por eso se ha convertido en caballo de batalla. Lo expresa a la perfección Paula Ezquerra en la presentación de la sección sindical de la IAC cuando dice "El reconocimiento del trabajo sexual como trabajo nos saca de una condición de criminales y de víctimas y nos introduce en la situación de ciudadanas", o "Que un sindicato, una estructura reconocida por el Estado, nos diga que somos compañeras, que somos trabajadoras, es un paso adelante y un triunfo enorme".

Es este el terreno que realmente está en disputa: ¿somos compañeras, como mujeres, y como trabajadoras o somos víctimas y redentoras? Derivarlo a una cuestión legal, como en tantos casos, solo puede servir para empeorar los problemas y, en este caso, para crear problemas nuevos.

Algunas cuestiones más desde un feminismo anticapitalista
- Una vez más el feminismo del PSOE se presenta como si fuera todo el feminismo. Lo hace cuando está en la oposición, pero lo hace aún más cuando está en el gobierno. Una parte del movimiento feminista, que incluye al PSOE, es abolicionista. Y esta parte es hegemónica en el acceso a los medios y a las instituciones. Pero hay mucha vida feminista fuera de ella, como demostró la mayor movilización feminista de las últimas décadas, la huelga feminista del 8 de marzo de 2018 y sus multitudinarias manifestaciones y concentraciones.

- Nadie dice que las trabajadoras sexuales vayan a estar mejor sin el sindicato. Por el contrario, es de suponer que si lo crean es porque esperan que les beneficie. Sin embargo se les dice que tienen que renunciar a los posibles beneficios materiales o simbólicos que puedan obtener de sindicarse por un supuesto beneficio simbólico para otras. Estoy de acuerdo con que en algunas ocasiones debe haber sacrificios materiales en pos de beneficios simbólicos, pero no estoy de acuerdo con que se le pida precisamente a uno de los sectores menos privilegiados cuando no se le pide a los hombres ni a otras mujeres, que posiblemente hacen más por perpetuar la opresión de estas.

- Estoy de acuerdo con que la prostitución es una institución del patriarcado capitalista. Pero una institución más, no la única ni siquiera la principal. Incluso respecto al sexo, entiendo que la institución principal (por su pretendida universalidad, sus connotaciones de ser algo positivo y deseable...) es el matrimonio heterosexual, sobre todo por dos de sus características: la mujer debe satisfacer sexualmente al hombre y este tiene derecho a controlar la sexualidad de la mujer. Aunque ahora formalmente en estos dos aspectos debe haber reciprocidad, el cambio es demasiado reciente y superficial para suponer una transformación real. Basta ver la frecuencia de la violación conyugal en que la víctima es la esposa (no el esposo), o en cuántos casos los hombres y las mujeres ejercen la violencia para controlar sexualmente a su pareja. Los datos no dejan dudas de quién sirve sexualmente a quién.

- Este artículo pretende criticar lo que considero un ataque, equivocado e injusto, a los derechos sindicales, no es un artículo sobre la prostitución, pero dado que el debate está tan ligado quiero esbozar unas líneas de qué hacer. Pienso que las líneas de acción son varias: prevenir y combatir eficazmente la trata, para lo que precisamente es un enorme obstáculo confundir prostitución no forzada y trata; mejorar las condiciones sociales, laborales y de políticas migratorias de todas las mujeres, de manera que ninguna se vea obligada a ejercer la prostitución o a seguir en ella si no lo desea; proteger el derecho de las trabajadoras sexuales que quieran seguir siéndolo a organizarse para mejorar su situación y defender sus derechos y establecer alianzas con ellas como parte del movimiento feminista y del movimiento obrero. Y aquí es donde entra la importancia que tiene la libertad de organización, incluida la sindical. Porque desde Marx sabemos que la liberación de las oprimidas será obra de las oprimidas mismas... o no será liberación.

Notas:

1/ Especialmente se ha dado en la Guardia Civil, excluida del derecho a sindicarse por su carácter militar.

2/ Por cierto, me parece significativo que se pretenda limitar la libertad de sindicación ahora cuando no se había planteado ni siquiera ante el abuso de este derecho por la -presunta- organización criminal Manos Limpias, con una enorme presencia en la vida judicial y mediática de este estado durante años.

3/ Por desgracia los sindicatos no son una panacea que soluciona todo. Difícilmente servirá a las víctimas de trata, a las que les intentarán impedir acceder a ellos, y por supuesto no servirán a quien como en la historia que corre por Twitter, el trabajo sexual les haga vomitar, como no serviría a mí ningún sindicato si tuviera que hacer otros trabajos que prefiero no enumerar pero que me producen una aversión insuperable.

4/ La magistrada de lo social y presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas, Glòria Poyatos dice que la vía de conceder derechos laborales a las trabajadoras del alterne es una forma de proteger de facto a mujeres que ejercen la prostitución, puesto que el ordenamiento actual impide dar de alta a mujeres como prostitutas y reconocer su ejercicio como una actividad laboral. https://www.eldiario.es/economia/Supremo-delimita-diferencia-prostitucion-relacion_0_610339227.html.

5/ Recuerdo que estamos hablando de derechos laborales. Si hay una agresión, si un cliente se niega a pagar... las trabajadoras sexuales tiene los mismos derechos que cualquiera que realice una actividad legal.

Gloria Marín es miembro de la redacción de Viento Sur 

Fuente:

http://vientosur.info/spip.php?article14135

* No hay acuerdo en llamar trabajadores a estas personas por su actividad.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Prostitución & Debate. La libertad de las prostitutas

CTXT

Sobre la regularización de la prostitución. Reflexiones sobre la postura en contra.


Algunas voces hablan de libertad a la hora de decidir sobre nuestros cuerpos. Normalmente esas voces se centran en hablar sobre nosotras en materia de prostitución, cosificación y pornografía. Muchas de esas voces jamás tendrán que usar sus cuerpos para pagarse un plato de comida. Especialmente porque muchas de esas voces provienen de hombres blancos, heteros y privilegiados.

No podemos hablar de libertad si existe un intercambio monetario de por medio. ¿Acaso existe libertad en gran parte de los trabajos precarios de este y otros países? No creo que alguien si pudiera elegir estaría currando en un McDonalds voluntariamente, como si de una ONG se tratara. ¡Me encanta el Mcflurry, no me importa trabajar 12 horas como un esclavo, yupi!

Es curioso que podamos verlo más claro y entenderlo cuando se trata de trabajos que compartimos hombres y mujeres y que no tienen que ver con los cuerpos femeninos como moneda de cambio. En los que puedes dar la vuelta a una hamburguesa sin necesidad de que nadie te viole –por muy esclavo que sea el trabajo-.

Ellas tienen libertad de elegir, dicen. Una mierda. Ellas prefieren follar a limpiar escaleras, dicen. Ellas, ellas, ellas. Ellas sólo tratan de salir adelante, como la mayor parte de las mujeres de este planeta. ¿Creen que quieren aguantar a cerdos que abusan de ellas en el mejor de los casos? Es que a algunas les gusta el sexo, dicen. Claro, el sexo le gusta a casi todo el mundo y no por ello tienes que sufrir explotación para disfrutarlo.

Es el oficio más antiguo del mundo, dicen otras voces. Claro, por eso precisamente vamos un poco tarde para abolirlo. También las guerras, la tortura, la esclavitud la muerte de miles de personas por hambre son antiguas como la vida misma y no por ello estamos a favor de regularlas.

Es que hay hombres que, pobrecillos, de otra forma nunca podrían follar y sería mucho peor. MUCHO PEOR. Para estas personas la prostitución existe para evitar posibles violaciones. En lugar de no educar en la violación, se da por sentado y ya que existe, vamos a hacer todo lo posible para que los pobres violadores no cometan ningún delito y se desahoguen con mujeres prostituidas. Porque en las mujeres, pobrecillas, las que no se comen un rosco, ¿a quién les importa? Ellas no dan beneficios si no son putas.

Algunas, dicen, están satisfechas con su trabajo. Ganan bastante dinero a cambio de prestar sus cuerpos. Pero esas pocas “privilegiadas” –alrededor de un 5% en nuestro país- dentro de un mercado de explotación a nivel mundial no hace más que dañar al resto de mujeres que no pueden decidir. Estas experiencias positivas no dejan de ser excepcionales, y de carácter individualista y neoliberal. Como a ellas les va bien, como supuestamente pueden elegir a sus clientes, el resto debe sufrir explotación, violencia y pobreza.

La realidad es que este negocio mueve diariamente cerca de 10 millones de euros en nuestro país, unos 3.500 millones al año, que representan un 0,35% del PIB. No es posible que hablemos de libertad cuando se trata de un mercado que mueve tantísimo dinero y en el que la mayor parte de las putas ejercen en contra de su voluntad. ¿Qué libertad es esa?

Es que ya que trabajan, tendrán que luchar por sus derechos y tener sanidad y cotizar. Este suele ser el argumento más escuchado de los y las regulacionistas. Ejemplos como el alemán o el holandés nos hablan de fracaso a la hora de legalizar la prostitución. Sin ir más lejos, la ley de 2002 de Alemania ha hecho que aumenten los grandes prostíbulos y prácticas como la ‘tarifa plana’ de sexo (sexo con varias personas a un precio fijo). Algo así como minutos ilimitados en el móvil. Eso es lo que valemos.

La prostitución no es una salida laboral para las mujeres libres, sino para las mujeres pobres, y regularla no es más que normalizar una opción precaria más en un mercado neoliberal en el que no existen derechos de ningún tipo. La libertad deja de existir en el momento en el que un hombre paga a cambio de un producto –mujer– para someterla y ejercer su poder sobre ella.

Un abuso sexual no se transforma en un empleo por el mero hecho de que se pague una cantidad de dinero. Normalizar la práctica de la prostitución no ayudará en absoluto a construir sociedades libres, igualitarias y por supuesto, feministas.

Fuente:
http://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21260/Anita-Botwin-ser-feminazi-hoy-maltrato-violencia-machista-maternidad-justicia.htm

lunes, 6 de agosto de 2018

Ana de Miguel: "Los hombres de izquierdas no pueden estar a favor de la prostitución y los vientres de alquiler"

Laura Martínez
www.eldiario.es

La filósofa feminista, discípula de Celia Amorós, participó en el foro de pensamiento Avivament y ofrece una lectura con perspectiva de los filósofos clásicos.

"Los hombres de izquierdas no pueden estar a favor de la prostitución y de los vientres de alquiler si defienden un mundo en el que todo no se puede comprar y vender". Así respondía Ana de Miguel a la primera pregunta posterior a su intervención en el foro de pensamiento Avivament de este viernes en Valencia y de un plumazo recordaba que el feminismo, si no cuestiona las estructuras de poder, sirve de poco.

Ana de Miguel no necesita presentación. Pero, para los recién llegados, un resumen: filósofa y feminista consagrada, discípula de Amelia Valcárcel y Celia Amorós, profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos, ha escrito la bibliografía básica para hacer una introducción al feminismo radical. Entre su obra destaca Como leer a John Stuart Mill, Alejandra Kollontai y Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. Junto a la valenciana Celia Amorós, ha editado los tres volúmenes de Teoría feminista. De la Ilustración a la globalización, una actualización de la historia del pensamiento feminista.

Considera que en el feminismo la teoría es crucial, que ayuda a ver un sistema casi invisible. Y, tomando esta lección de sus maestras, que la mirada se construye, que el conocimiento es crucial. "En España hemos tenido maestras que nos hicieron darnos cuenta -a las feministas militantes- de la importancia del conocimiento", narraba la filósofa.

Basta leer el título de sus libros para saber cuál es la perspectiva de De Miguel. Un feminismo sin medias tintas, abolicionista y que busca la emancipación de la mujer cortando los problemas de raíz. "No transformaremos la sociedad si nos quedamos en la condena. Hay que conocer las causas para erradicar la violencia", exponía ante un auditorio repleto de mujeres -y algún hombre- atentas. Para la filósofa, estos deberían preguntarse cómo históricamente "nos han hecho eso a las mujeres". Y por "eso" se refería a las prácticas de dominación patriarcal.

Ana de Miguel plantea que el patriarcado no nace en las religiones monoteistas, ni en la modernidad, ni en el medievo. Sus orígenes se remontan a los anteriores de la filosofía, ya que, por ejemplo, Aristóteles ya organizó su pensamiento viciado, reduciendo a las mujeres a simples "vasijas" con las que concebir.

Así, pasando por San Agustín y Nietzsche, hace un repaso por las principales aportaciones a la filosofía, para llegar a concluir que "los grandes filósofos han engendrado la desigualdad" y se debe "hacer un ajuste de cuentas con esta filosofía" en las aulas. La académica no se refiere a dejar de impartir estos autores, si no a explicar a los alumnos "que hay dos verdades: una para los hombres y otra para las mujeres", en referencia al planteamiento de su papel en el mundo que hacen los autores.

Sobre esta idea de la doble verdad ha escrito bastante las últimas semanas, especialmente después del 8M, donde destaca la presencia masculina. "Nuestra sociedad enseña que tenemos que ser iguales, los chicos vienen a las manifestaciones, pero luego aprenden que la mujer es un ser que debe hacer su vida más agradable -dice citando a Russeau- y eso lo aprenden con lo relacionado con el sexo. Saben que no pueden pegar y humillar a una mujer, que no pueden llamarla guarra, puta o zorra, y en el porno eso es lo más flojo que encuentran", relata de Miguel.

Además, considera, la prostitución indica que no deben poner límites al deseo; "pueden encontrar mujeres de todas las razas, con todos los rasgos y a todos los precios... Solo hay que traer un poco de dinero en el bolsillo", explicaba indignada. Y esto, concluía, "es consecuencia del neoliberalismo más destructor" en una sociedad en la que todo se puede comprar y vender. Hasta las personas. Sobre las reivindicaciones del cuerpo y la mercantilización de algunas corrientes feministas, la filósofa tiene claro que no hay que caer en esa trampa.

Las feministas desde los años sesenta "lucharon por dejar de ser un cuerpo y ahora otras vienen con teorías del cuerpo no normativo, que no hace falta ya ni que pienses para ser transgresora", ironizaba. "No es cuestión de cuerpos, somos personas (...) hemos pasado del 'mi cuerpo es mío' a 'es mi mercancía", lamentaba.

Por último, retomaba el tema de la libertad sexual como excusa para defender la prostitución y hacer de cortina de humo respecto a problemas como la precariedad laboral y la inseguridad económica. "Nos hacen pensar que la libertad es la sexual, acostarte con quien quieras y hacer una orgía, nadie cree ya que la libre elección sea por ejemplo ver en qué trabajo te sientes más realizado". En lugar de eso, "tenemos a chicas discutiendo ver si es bueno para el feminismo o no ir con minifalda".

Fuente:

https://www.eldiario.es/cv/femilenial/Ana-Miguel_6_779782026.html

viernes, 22 de diciembre de 2017

_- No a la regularización. La dignidad de las mujeres prostituidas

_- Crítica feminista al programa de la coalición En Común, que se presenta en las elecciones autonómicas de Cataluña el 21 de Diciembre y que contiene unos puntos que pretenden la regulación de la prostitución.

Lidia Falcón

Se pronuncian por “reconocer los derechos de las personas trabajadoras del sexo, para garantizar el derecho a una vida digna de las personas que ejercen la prostitución y permitirles tener derecho a baja laboral o seguro por desempleo”. Con toda seguridad ninguno de los políticos que encabezan esa candidatura, o que la avalan con su apoyo, ha tenido que prostituirse para poder comer.

Tampoco creo que hayan admitido o inducido a nadie de su familia, amistades, relaciones amorosas a escoger semejante “trabajo” cuando no encontraron empleo en la profesión que estudiaron o desempeñaron anteriormente. Por tanto, pienso que este planteamiento está basado en las fantasías que difundieron durante un tiempo, en el siglo pasado, ciertos escritores, cineastas, ideólogos, de los hombres de la burguesía, totalmente ajenos a la realidad de las víctimas de la prostitución. Porque no quiero creer que los defensores de ese programa se muevan por la recompensa económica que la mafia de la prostitución pueda concederles para que legislen la impunidad de los traficantes, proxenetas, chulos, madames, y toda la red de negocios que se lucra de la explotación del más de medio millón de mujeres que trafican esas redes, a lo largo y lo ancho de España, para situarlas en los clubs de carretera, las casas de masaje, los pisos de alquiler y las calles y las carreteras de nuestro país.

No quiero creer que la alcaldesa de Barcelona, la ilustre señora Ada Colau perciba ningún beneficio por su impulso a la regularización, como la llaman, de la explotación de las mujeres prostituidas. Como tampoco Xavier Doménech, cabeza de lista de la candidatura, Josep Nuet que también participa o Pablo Iglesias que la apoya. Por ello, desearía que atendieran las reflexiones que desde el Partido Feminista, en coincidencia con la mayoría del Movimiento Feminista e Izquierda Unida, llevamos treinta años haciendo solicitando la abolición de la prostitución, ya que aún abrigo la esperanza de que las analicen y modifiquen su postura. Lo más perverso de la defensa de la legalización es que dice hacerse desde el “derecho” de las mujeres a escoger libremente ese “trabajo”.

No solamente la ONU se pronunció hace años contra la definición de trabajo para la prostitución, alegando que carece de la dignidad propia de una actividad laboral, sino que con esta justificación se pervierte el noble concepto de libertad. Únicamente la malvada actuación del capitalismo que considera a las personas como mercancías y la profunda represión de que el Patriarcado hace víctimas a las mujeres y las niñas –y también hombres y niños- introduce en la sociedad el perverso discurso de que la prostitución puede ser libre y consentida por las víctimas.

La libertad exige la posibilidad de escoger entre diferentes opciones, y las prostitutas no tienen opción. Las que intentan liberarse de la explotación son apaleadas, heridas, secuestradas y tantas veces asesinadas, como ha sucedido con la última víctima en el Raval, hace dos días.

La libertad implica también tener opciones para no ser prostituida y alegar ese noble derecho en un mundo en el que el paro, el trabajo precario y la pobreza avanzan sin límites, es simplemente una burla. Hace tiempo que las feministas consagramos el grito de que “NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA” con el que reclamamos la abolición de la prostitución, la persecución eficaz de las mafias de la prostitución, la penalización de los clientes prostituidores y la protección social, laboral y educacional de las víctimas. Porque ninguna mujer escoge libremente ser sometida a los caprichos sexuales de 20 a 40 hombres cada día para poder mantenerse, y tantas veces a otras personas de la familia que dependen de su protección.

Porque señores y señoras de la coalición En Común, no existe ninguna dignidad en estar desnuda todo el día frente a hombres desconocidos, soportando decenas de penetraciones vaginales, manoseos sin límite, la utilización de su cuerpo como objeto, para la satisfacción placentera de los llamados clientes, tantas veces desconsiderados y hasta brutales. No señora Colau, no señor Doménech, no existe ninguna dignidad en darse de alta de la seguridad social con el ítem laboral de prostituta, aunque le llamen “trabajadora del sexo”. Porque el sexo NO se trabaja. El sexo se disfruta, se entrega por amor, por simpatía, en busca de placer, siempre voluntaria y gratuitamente, en condiciones de igualdad entre los participantes. De otro modo ni es sexo, ni es trabajo, ni es placer, es simplemente explotación. Y la máxima, porque es la utilización de todo el ser humano, que se contiene en el propio cuerpo, como la esclavitud.

Quizá ustedes querrían legalizar la esclavitud para que a los esclavos se “les garantizara el derecho a una vida digna”, pero eso hoy no se le ocurre a nadie. A partir de la abolición de la esclavitud todo el mundo sabe que es más digno pedir limosna en la calle que ser esclavizado. Y de la misma forma, una mujer que mendiga mantiene su integridad corporal, psíquica y mental, que la prostituta pierde. Ya sabemos que Cataluña, y especialmente Barcelona, además del macro prostíbulo de Figueras en Gerona, se ha convertido en el paraíso de la prostitución. A los innumerables lupanares en las carreteras, en las ciudades y en los pueblos, hay que añadir los pisos de Barcelona que se han habilitado para prostituir mujeres.

En las Ramblas, ese boulevard famoso, que fue único y excelente, los chulos, las celestinas, los intermediarios, abordan a los hombres y les señalan los pisos donde pueden divertirse un rato. Con el propósito de regular esa actividad, la alcaldesa Colau intentó aprobar una ordenanza municipal y gracias a la protesta del Movimiento Democrático de la Mujer y de algunas de las alcaldesas de Esquerra Unida del cinturón industrial de Barcelona se paralizó el proyecto. Ya conocemos la comprensión y la tolerancia que muestra la señora Ada Colau con la industria de la prostitución y la pornografía.

...

Nadie que tenga la más elemental sensibilidad ante este denigratorio trato a las mujeres puede defender que semejante tráfico sea legalizado en ninguna comunidad de nuestro país. Ni aunque las víctimas declaren que lo hacen con su consentimiento, porque no se puede prestar consentimiento para la propia esclavitud, para la más grave humillación, para la pérdida de toda dignidad humana. Desde la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, proclamada el 10 de diciembre de 1948, ningún ser humano puede ser sometido a trato humillante, ofensivo ni degradante, y eso es precisamente lo que soportan las mujeres prostituidas.

No, señores y señoras de la candidatura de En Común, legalizar la prostitución no significa “garantizar a las víctimas el derecho a una vida digna”, sino todo lo contrario”. Significa entregar indefensas a las mujeres y a las niñas a las redes del proxenetismo, a las que se les garantiza la impunidad, para satisfacer la salacidad sin límites de los prostituidores.

El Común de esa candidatura es al parecer el común denominador de los prostituidores, los proxenetas y los chulos.

Fuente:
http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/12/13/la-dignidad-de-las-mujeres-prostituidas/