Mostrando entradas con la etiqueta 11M. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 11M. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de marzo de 2024

Aprendizajes del 11-M: “Las víctimas aprendimos que unas gustan y otras no”. De la matanza yihadista se han extraído importantes lecciones en distintos ámbitos. Veinte años después, estas son algunas valoraciones de sectores y personas implicadas en la investigación de los atentados o perjudicadas por los sucesos.

Homenaje en la calle Téllez por el 20º aniversario de los atentados terroristas del 11-M en Madrid.
Homenaje en la calle Téllez por el 20º aniversario de los atentados terroristas del 11-M en Madrid.
El atentado múltiple del 11 de marzo de 2004 en Madrid, del que ahora se cumplen 20 años, supuso un antes y un después en la memoria de todos, y una gran ruptura en las vidas de las víctimas (193 muertos y cerca de 2.000 heridos) y sus familiares. Pero también marcó un punto de inflexión en la lucha antiterrorista y en la gestión política y mediática del terrorismo. Dos décadas después, estas son algunas de las lecciones aprendidas y de los aprendizajes extraídos del peor atentado jamás registrado en suelo europeo.

“Las víctimas aprendimos que hay víctimas que gustan y otras que no”. A sus 41 años, dos décadas después de que las bombas que los terroristas pusieron en los trenes que se dirigían a Atocha le arrancasen parte de su rostro, Zahira Obaya sigue viviendo con una gasita blanca en su ojo izquierdo. “He ganado mi nueva identidad con ella. Esta soy yo, esto es lo que soy”, dice. Trabajando en la producción de películas, viaja “de acá para allá”, y asume que, “al menos tres veces al día”, alguien le va a hacer la pregunta: “¿Qué te ha pasado?”. Sus respuestas varían. A veces, esquiva la respuesta y responde con un “uf, es una historia muy larga”. Otras, dice la verdad y espera para ver la reacción de su interlocutor. “Normalmente, no saben donde meterse o responden con incredulidad”, asegura. Ella lleva tatuado en la cara aquel día y también los siguientes. Esos en los que “se abrió una brecha social tan grande que nadie ha sido capaz de cerrar” todavía, porque “no han querido asumir lo que sucedió y que lo hicieron mal”. “Todavía tengo que escuchar a gente que me dice que no estoy abierta a escuchar lo otro”, cuenta. Y concluye: “Las víctimas aprendimos que unas gustamos y otras, no, y habría bastado con reconocer los errores”.

La fiscal Olga Sánchez, junto al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, durante el juicio.
La fiscal Olga Sánchez, junto al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, durante el juicio.

La justicia cambia el enfoque reactivo por el preventivo. El fiscal Javier Zaragoza, que dirigió el equipo del Ministerio Fiscal que representó a la acusación pública en el juicio por los atentados yihadistas del 11-M, asegura que aquellos hechos constataron algunas afirmaciones. “Teníamos un músculo policial antiterrorista muy potente con servicios de inteligencia que a las pocas horas ya tenían información muy fiable de los atentados y que permitió localizar a los autores con mucha rapidez”, dice. “También se constató que la justicia fue ágil, transparente y pública, con la retransmisión en directo de un juicio en el que se respetaron escrupulosamente los derechos de los acusados, no hubo derecho penal contra el enemigo, y se resarció generosamente a las víctimas”, asegura. Por último, “se constató que se hizo una mala gestión política de la información de lo ocurrido, la gestión informativa no fue la adecuada, lo que generó grandes recelos y desconfianza hacia el Gobierno”, señala. “Me estudié todo el sumario y no había no una sola pista que vinculara a ETA y tampoco ni una sola prueba falsificada”. Hasta ahí las constataciones, remarca el fiscal desde su despacho. Pero Zaragoza asegura que aquello supuso una reorientación de la lucha antiterrorista hacia la prevención. “Desde el punto de vista judicial nos llevó a hacer una reflexión acerca de cómo debía de enfocarse la lucha antiterrorista. Hasta entonces era reactiva, es decir, posterior a los atentados; pero esto nos obligó a cambiar el enfoque hacia una actuación más preventiva, creando y aplicando nuevos tipo penales en las reformas legislativas de 2010 y 2015: integración, captación, adoctrinamiento, adiestramiento, etc que nos permitían intervenir en la fase preparatoria de potenciales atentados. No se podía volver a repetir nada semejante”, explica.

Nuevos organismos y herramientas policiales. La creación del Centro De Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) vino determinada por el hecho de que los autores del 11-M se habían financiado con dinero procedente del tráfico de drogas. “Hasta ese momento no se contemplaba esa posibilidad, contraria a los preceptos de la religión islámica”, recuerda un responsable de los servicios antiterroristas de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional. “El hecho de que, hasta avanzada la investigación, no se cruzasen los datos de las investigaciones de la Policía Judicial, por ejemplo, sobre El Chino (Jamal Ahmidan), pieza clave en la organización del atentado, nos hizo ver que era necesaria una mayor coordinación interna y por eso se crea el CITCO”, explica. Además, se potenció enormemente y se desarrolló la cooperación internacional, otra de las claves en la lucha antiyihadista, al mismo tiempo que en Europa se implantaba el PNR —el Nombre del Registro de Pasajeros de las compañías aéreas— o las fronteras inteligentes. “Aunque España siempre ha sido puntera en la lucha contra el terrorismo por su desgraciada historia, el 11-M hizo que nos proveyésemos de nuevas herramientas para anticiparnos a posibles ataques”, señala el agente.

Juán Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX en el 11-M, en una foto tomada en 2019 en la estación de Atocha.
Juán Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX en el 11-M, en una foto tomada en 2019 en la estación de Atocha.

 Los Tedax: “Las comunicaciones deben hacerlas los profesionales”. Buena parte de la información crucial estuvo a cargo de los especialistas en la desactivación de explosivos de la Policía Nacional (TEDAX). Fueron ellos quienes determinaron que el material empleado no podía ser Titadyne porque era de color blanco (y no rojizo), que además había actuado con mucha más potencia y velocidad. Y que, por tanto, debía de tratarse de otro tipo de dinamita. Fueron también los TEDAX quienes analizaron las dos bolsas que no estallaron, en una de las cuales se halló la tarjeta telefónica que condujo hasta los autores de la masacre. Su profesionalidad, conocimiento, experiencia y buen hacer, fue clave para el desarrollo de las pesquisas. “El 11-M y los días, semanas, meses y años posteriores nos han enseñado que las comunicaciones deben hacerlas los profesionales, no los políticos, como ocurre en el sistema anglosajón”, dice Juan Jesús Sánchez Manzano, que era jefe de los TEDAX en aquel complicado momento y sufrió el acoso mediático y político para asumir el error que desató las teorías conspiranoicas sobre la posible implicación de ETA en la matanza. Y agrega: “Los medios de comunicación, todos, deben de contrastar sus informaciones: a mí nadie me llamó para preguntarme, ni de nuestro gabinete de prensa”. Según él, “el 11-M sirvió para mostrar exactamente lo que ni los políticos ni los medios deben hacer nunca, es decir: hacer un uso electoralista de la información, publicar cosas sin contrastar y revictimizar a las víctimas”.

El poder de los bulos. Decía la semana pasada el periodista Gumersindo Lafuente en la presentación del libro Voces del 11-M: Víctimas de la mentira (Víctor Sampedro Blanco, Editorial Planeta), que “el oficio del periodismo en España ha sufrido mucho por este asunto”. Durante esa presentación, en el Ateneo de Madrid, en la que participaron varios periodistas además del autor del libro y también varias víctimas y profesionales implicados en la investigación de los atentados, se recordó que todavía un tercio de las personas preguntadas por el brutal ataque yihadista continúa teniendo dudas sobre la autoría. “Resistir es no consentir la mentira”, parafraseaba Lafuente al filósofo y periodista francés Albert Camus. “Y el oficio periodístico en su conjunto, más o menos, consintió la mentira”, argumentaba. “La prueba de ello es que periodistas que fueron protagonistas de la construcción de esos bulos, como Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez o Casimiro García-Abadillo, han salido totalmente indemnes. No solo no han pagado por ello, sino que han recibido premios en estos 20 años, han tenido tribunas, están financiados por empresas del Ibex pese a ser instrumentos de agitación política. Y lo peor, en la televisión pública que pagamos con nuestros impuestos les invitan, los han blanqueado”.

Patricia Ortega Dolz

jueves, 17 de marzo de 2022

_- 11M: quién fue el autor intelectual y otras claves que plantea el documental de Netflix sobre el mayor atentado yihadista en Europa

_- 8 am. Suena el teléfono: "No vayas a salir de casa. Ha explotado una bomba en Atocha. Aún no se sabe qué ha pasado".

Ese jueves 11 de marzo de 2004 fueron muchos los que recibieron una llamada similar si vivían en Madrid (España).

Diez bombas empezaron a detonar en cuatro trenes distintos a partir de las 7:37 de la mañana, hora punta en el Madrid de extrarradio que se prepara para ir al trabajo. 192 muertos y más de 2.000 heridos fue el saldo en crudo del mayor atentado yihadista que se ha cometido en Europa.

Más tarde, la policía detonó de forma controlada dos artefactos que no habían estallado y posteriormente desactivó un tercero que sería clave para la investigación que condujo a la identificación de los autores.

18 años después, el documental de Netflix "11M" en el que participan varios periodistas de la BBC desentraña algunas de las claves del ataque, de los frenéticos días que lo sucedieron y las consecuencias que tuvo en la sociedad española.

El filme, dirigido por el mexicano José Gómez, es fruto de una investigación de 10 años. Se planteó hacerlo al ver la división política y social que generó el 11M.

"Los ataques terroristas tienden a unir a la población. En España la unión duró las primeras 24 horas. Después se politizó", dice Gómez a BBC Mundo. En ese camino, se diluyó la voz de las víctimas, divididas en tres asociaciones. "Había que unificar la voz de la gente. En el caso de las asociaciones, o participaban todas o ninguna".

Además del testimonio de las víctimas, el documental se basa en el libro "11-M. La venganza de AlQaeda", una investigación de Fernando Reinares, experto en terrorismo global en el Real Instituto Elcano con sede en Madrid.

Los exlíderes de Reino Unido, España, EE.UU. y Portugal (Tony Blair, José María Aznar, George W. Bush y José Manuel Durão Barroso) participaron en la cumbre de las Azores.

1. El autor intelectual y el motivo
En el juicio del 11M, que se celebró en 2007, no se estableció una conexión concluyente de quién fue el autor intelectual del atentado. Pero en el documental, según la investigación de Reinares, se pone foco en alguien: Amer Azizi, de origen marroquí y quien, según la CIA, llegó a ser mano derecha de Abu Hamza Raia, jefe de operaciones externas de al Qaeda.

Estados Unidos, Reino Unido y España, bajo los gobiernos de George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar respectivamente, formaron la triada que promovió la guerra de Irak, que arrancó el 19 de marzo de 2003.

Casi un año después ocurrieron los atentados del 11M, y en una parte de la opinión pública española se forjó la idea de que, al haber entrado en el conflicto, se puso al país europeo en el punto de mira de los terroristas.

"La guerra de Irak no ayudó, pero no es la razón", sostiene Gómez.

"La motivación es la venganza". Es rotunda la analista Carola García-Calvo, del Real Instituto Elcano y experta en radicalización violenta y terrorismo global.

Antes de llegar a al Qaeda, Azizi estaba en España, donde era lugarteniente de Abu Dahdah, líder de una célula terrorista radicada en Madrid, creada en los años 90.

Es aquí donde empieza la historia y el motivo de los ataques del 11M, según el documental.

"España era muy activa en la lucha contra el terrorismo internacional", cuenta la profesora. Y destaca la Operación Dátil, la más importante que ha habido en Europa para desmantelar células del yihadismo y que, en noviembre de 2001, se saldó con el arresto de más de 20 miembros de al Qaeda en suelo español.

Ahí fue detenido Dahdah. No así su mano derecha, Azizi, que en ese momento estaba entre Irán y Afganistán para después huir a Pakistán, donde se unió a la matriz de al Qaeda.

"Decidió que llevaría algún acto de venganza contra España por la operación que había desmantelado la célula de Abu Dahdah a la que él perteneció hasta noviembre del año 2001", señala Reinares en el documental.

La decisión de atacar a España se tomó en Karachi, Pakistán, y el plan fue aprobado por el liderazgo de al Qaeda en una reunión que se celebró en Turquía en febrero de 2002, sostienen los expertos.

Las fuentes de la CIA usadas en el documental y en la investigación de Reinares dicen que la inteligencia estadounidense sabía cuál era el papel de Azizi.

En el juicio del 11M se dijo que su paradero era desconocido. Pero el documental revela un documento que los servicios de inteligencia de Estados Unidos remitieron a las autoridades españolas "por primera vez en septiembre de 2006" donde se comunicaba que Azizi murió en un ataque de EE.UU. en diciembre de 2005.

"De nuevo volvió a remitirse una notificación más amplia acerca de Azizi, las actividades yihadistas en España y la relación con el 11M en septiembre de 2007", explica Reinares en el documental.

Al Qaeda reconoció e hizo pública la muerte de Azizi en 2009.

Cerca de la estación de Atocha en Madrid hay un memorial a las víctimas del 11M.

2. La conexión 11S-11M
Entre los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono del 11 de septiembre de 2001 y el de Madrid, el 11M de 2004, hay una relación directa, muestra el documental.

No solo por quiénes los organizan y los resultados fatales.

Bruce Riedel, quien fue analista de la CIA, la agencia de inteligencia de Estados Unidos, cuenta en el documental que "la infraestructura en España fue el apoyo más importante que hubo para planear el 11S fuera de Afganistán y Pakistán".

Dos meses antes del 11S, Mohamed Atta, uno de los pilotos suicidas, se encontró en Tarragona (Cataluña) con Ramzi bin al Shibb para organizar el atentado. Así, la célula de Hamburgo (Alemania) de la que formaba parte Atta entraba en relación con la de Dahdah en España.

Tras los atentados en EE.UU., la Comisaría General de Información de la Policía Nacional de España, que ya trabajaba en temas de yihadismo, se puso sobre la pista de al Qaeda en el país y eso dio lugar a la ya mencionada Operación Dátil, la detención de Dahdah y la idea de venganza de Azizi.

Por tanto, de acuerdo con el documental, primero fue la planificación del 11S, parte de ella con infraestructura en España; posteriormente ocurrió el 11S y, tras él. se intensificó la investigación contra yihadistas hasta la desarticulación de la cédula de Dahdah en Madrid en noviembre de 2001. Azizi, que escapó de esa redada, planeó la venganza y, finalmente, el 11M.

3. La manipulación mediática y la teoría de la conspiración
Un punto que toca el documental es el manejo que tanto la prensa española como el gobierno de entonces hicieron del caso.

El contexto es importante: los atentados fueron un jueves y, apenas tres días después, el domingo 14 de marzo, los españoles iban a las urnas para votar en unas elecciones generales. También es importante señalar que, hasta el 11M, en el imaginario colectivo español, así como en las fuerzas de seguridad, los atentados eran cometidos por la banda separatista vasca ETA.

El gobierno del entonces presidente José María Aznar, del conservador Partido Popular, sostuvo desde el principio como hipótesis más fiable que la autoría era de ETA. Pero, además, Aznar, citan en el documental, llamó a los directores de los periódicos para decir que "el gobierno tenía la certeza de que había sido ETA".

"¿El presidente llamando a la gente? El gobierno presionaba para que dijeran algo antes de que la policía aportara pruebas", señala Katya Adler, periodista de la BBC entrevistada en el documental y que, al momento de los atentados, vivía en Madrid.

Titulares cambiados a última hora, entrevistas que no se emitieron, información que daba la policía que no concordaba con lo que decían los portavoces, que insistían hasta el último momento que era ETA...

Hasta que, dentro de esos tres días vertiginosos, apareció publicada en un diario londinense una carta donde al Qaeda reclamaba la autoría. En España se tardó en informar sobre esto. Era posiblemente la primera vez en la historia del país que había que mirar a la prensa del exterior para saber qué pasaba dentro.

También fue la primera vez que, con unas incipientes redes sociales, se convocaba a una manifestación en jornada de reflexión, el día antes de las elecciones.

En las urnas, contra todo pronóstico, salió elegido José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), hasta entonces en la oposición.

A pesar de las pruebas que fueron saliendo, hubo una parte de la prensa española que entró en lo que el documental llama la "teoría de la conspiración" donde se trató de mezclar a ETA con el yihadismo.

"Los medios de comunicación entraron en una guerra tóxica. El manejo de la información fue tóxico desde el principio", señala Gómez.

4. Las víctimas
Iñaki Gabilondo, reconocido periodista español, comenta en el documental que en el camino de la manipulación mediática" se va diluyendo el drama de los muertos".

También el drama de los familiares, de quienes estaban en los vagones y sufrieron las secuelas físicas y psicológicas, y del personal que acudió a asistir a heridos, moribundos y muertos.

El documental abre y cierra con decenas de testimonios, seguidos uno detrás de otro, sin identificar quién habla.

"Es el mejor homenaje, ponerlos al principio y sin narrativa, sin créditos. Lo que interesa es lo que cuentan, es lo más impactante", apunta el director del filme.

Cuenta Gómez que en la grabación, que cuenta con personas de varias nacionalidades, entre ellas de Ecuador, Perú o Marruecos, se cuidó que las víctimas estuvieran en un entorno protegido, íntimo. Se prescindió de maquilladores, por ejemplo, pero sí hubo psicólogos para hacer ese necesario acompañamiento, ya que, al fin y al cabo, contar un trauma es revivirlo.

"El entrevistado es una persona con trauma, [tras la entrevista] queda destrozada. Hay que reconfortarles, llamar, estar pendiente. Una víctima no puede ser utilizada", sostiene.

x Por ese cuidado a las víctimas se decidió que la fecha de estreno del documental no coincidiera con el 11M. También fue una decisión editorial no usar los metrajes de vídeo que existen sobre el momento de la explosión en Atocha o fotos de los momentos posteriores. Se prefirió usar ilustraciones.

Aunque en los créditos finales aparecen los nombres de las 192 víctimas directas de los terroristas, en la cinta se reconoce además a una víctima colateral que no suele entrar en el conteo oficial: se trata de la mujer de Rodolfo Ruiz, quien era comisario de policía en Vallecas, un punto donde explotó una de las bombas y se encontró una mochila con explosivos.

"Él fue carne de cañón para la prensa conspiratoria. Su mujer entra en estado de depresión y se suicida. Faltó mucha delicadeza por parte de sectores de la prensa. No se midieron las consecuencias".

El documental cierra con una dedicatoria a las víctimas y los sobrevivientes de un atentado que hasta la fecha sigue siendo el que más víctimas se ha cobrado en suelo europeo.