viernes, 21 de noviembre de 2025

_- Educación. Los jóvenes españoles triplican la brecha con la media de la OCDE en matemáticas y comprensión lectora respecto a la generación de la EGB

_- La franja de quienes tienen entre 25 y 34 años ha estudiado más que sus padres, pero su mejora en competencias básicas avanza mucho más despacio.

El nivel educativo en España ha crecido con el paso de las generaciones. Los jóvenes de hoy acumulan más años de formación y muestran mejores resultados que sus padres o abuelos. Sin embargo, esa mejora no ha bastado para acortar la distancia con el resto de los países desarrollados. Al contrario: la brecha con la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se ha ensanchado entre los más jóvenes. Un informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), presentado este miércoles, revela que los españoles de entre 25 y 34 años están tres veces más rezagados en competencias básicas —comprensión lectora, resolución de problemas y matemáticas— respecto a la media de la OCDE que las personas de entre 55 y 65 años, formadas bajo el modelo de la EGB. El estudio analiza los datos del programa PIAAC, una evaluación internacional similar a PISA, pero aplicada a la población adulta.

Los resultados son claros. En matemáticas, los españoles de entre 55 y 65 años se sitúan 6,3 puntos por debajo de la media de la OCDE, mientras que los de 25 a 34 años están 18,7 puntos por detrás. El mismo patrón se repite en comprensión lectora y resolución de problemas: cuanto más joven es la generación, mayor es el desfase con el resto de los países desarrollados. “Las competencias de la población española han mejorado de generación en generación, pero ese avance ha sido más débil que en otros países”, explica Lorenzo Serrano, investigador del Ivie y responsable del informe. “España es uno de los países donde menos se ha progresado si comparamos a los jóvenes con quienes están próximos a jubilarse”.

No es una sorpresa que el nivel medio de competencias de los adultos españoles se mantenga por debajo del promedio de la OCDE. Ya lo había señalado el informe PIAAC publicado en diciembre de 2024, aunque entonces se observaba una ligera reducción de la distancia respecto a la década anterior. El nuevo análisis de la Fundación BBVA e Ivie utiliza los datos más recientes del examen de 2023 para radiografiar las diferencias entre generaciones dentro de España y compararlas con las de otros países del mismo rango de edad.


Diferencia de puntuación entre jóvenes y mayores

Entre el grupo de edad de 25-34 años y el de 55-65 años

País
Comprensión lectora
Matemáticas
Resolución de problemas
Estonia
59,6
46,3
53,5
Chile
56,6
60,2
47
Corea del Sur
54,9
45,4
43,5
Francia
50,7
46,2
44,7
Letonia
41,7
32,1
37,9
Austria
40,1
30,8
37
Finlandia
40
31,4
36,4
Israel
37,5
27,8
31,1
Suiza
34
27,4
34,2
Japón
33,4
20,4
31,6
Canadá
33,4
34,6
34,4
Portugal
31,6
29,5
30,5
Promedio OCDE
30,4
25,7
29,7
Bélgica
29,8
24,3
34,1
Hungría
29,7
23,3
29,4
Países Bajos
29,5
27,5
30,8
Dinamarca
29,1
25,6
32,6
Lituania
27,7
21,5
23,5
Rep. Checa
27,1
16,6
27,4
Inglaterra
25,8
26,2
27,1
Irlanda
23,8
22,3
26,1
Noruega
23,7
20,7
29,2
Polonia
22
23,7
22
Italia
21,6
15,4
16,9
Alemania
19,9
18,8
23,8
España
18,5
13,2
17,4
EE UU
16,9
14,7
22,6
Suecia
10,8
8,1
14,3
Nueva Zelanda
8,6
7,6
17,1
Eslovaquia
4,3
2,8
4,6


En casi todos los países las competencias básicas son mejores en las generaciones más jóvenes, lo que refleja un avance progresivo en el tiempo. Pero en España la ventaja de los jóvenes sobre los mayores es más pequeña que en la media internacional. En lectura, por ejemplo, la mejora intergeneracional alcanza una media de 30,4 puntos en la OCDE, frente a solo 18,5 en España. En matemáticas, el avance es de 13,2 puntos frente a 25,7; y en resolución de problemas, de 17,4 frente a 29,7.

Este panorama sitúa a España entre los cinco países de la OCDE que menos han avanzado en competencias básicas durante las últimas décadas, solo por delante de Estados Unidos, Suecia, Nueva Zelanda y Eslovaquia. Según los datos del PIAAC, España ocupa una de las últimas posiciones en los tres ámbitos: en lectura obtiene una media de 247 frente a los 260 de la OCDE; en matemáticas, 250 frente a 263; y en resolución de problemas, 241 frente a 251.

La calidad de la formación, en el centro del problema
Según Serrano, “la debilidad de las competencias básicas en comparación con otros países de la OCDE se debe principalmente a la calidad de la formación: en España, para un mismo nivel de estudios, las competencias conseguidas son más bajas que en la mayoría de los países desarrollados”.

De hecho, las personas de entre 55 y 65 años logran competencias iguales o incluso superiores a las de sus coetáneos en otros países cuando se comparan niveles de estudio equivalentes. En cambio, las cohortes más jóvenes quedan por debajo de la media internacional. Toda la ampliación de la brecha puede atribuirse, según el informe, a esa pérdida de calidad formativa.

En matemáticas, por ejemplo, el diferencial positivo de +3,3 puntos que tiene España en la generación de 55 a 65 años se convierte en uno negativo de -12 puntos entre los jóvenes de 25 a 34. Una tendencia similar se repite en comprensión lectora y resolución de problemas.

El investigador añade que esta tendencia se ha agravado con el tiempo y atribuye parte del problema a la sucesión de reformas educativas sin consenso en las últimas décadas. “Las numerosas reformas planteadas en los últimos 40 años no han logrado los avances esperados. No hemos conseguido acercarnos al resto de los países de la OCDE”.

jueves, 20 de noviembre de 2025

_- Qué son las revolucionarias "estructuras metalorgánicas" por las que 3 científicos ganaron el Nobel de Química y cómo pueden ayudar a combatir el cambio climático

Ilustración de Susumu Kitagawa,  Richard Robson y Omar M. Yaghi

_- Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi.
    • Autor
El Premio Nobel de Química 2025 fue otorgado este miércoles a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por el desarrollo de las llamadas estructuras metalorgánicas.

Según el Comité del Nobel, el galardón de este año se concede por "crear nuevas reglas para la química".

Kitagawa pertenece a la Universidad de Kioto (Japón); Richard Robson a la Universidad de Melbourne (Australia) y Omar M. Yaghi a la Universidad de California, Berkeley, (EE.UU.).

Las estructuras moleculares que desarrollaron tienen grandes espacios por los que pueden fluir gases y otras sustancias químicas.

En términos prácticos, estas construcciones pueden utilizarse, por ejemplo, para recoger agua del aire del desierto, capturar dióxido de carbono o almacenar gases tóxicos, acciones que pueden ser clave para combatir el cambio climático.

Los galardonados compartirán un premio monetario de 11 millones de coronas suecas (unos US$1.170.000).

Kitagawa intervino en la rueda de prensa tras el anuncio del premio por vía telefónica y dijo que estaba "muy agrdecido por este galardón y porque este trabajo haya recibido este reconomiento".

Una nueva "arquitectura molecular"

La Academia Sueca de las Ciencias destacó que los ganadores han desarrollado una "nueva arquitectura molecular".

Las construcciones creadas por este equipo conjugan el uso de iones metálicos. Estos funcionan como piedras angulares que, a su vez, están unidas a largas moléculas orgánicas, basadas en carbono.

Juntos, estas moléculas orgánicas y de los iones, se organizan y crean cristales que tienen grandes cavidades. A este material poroso se le denomina "estructura metalorgánica" (MOF).

Al variar los bloques de construcción usados en las MOF, se puede conseguir que, en esas cavidades, capturen y almacenen sustancias específicas.

A su vez, estas MOF pueden impulsar reacciones químicas o ser conducir electricidad.

"Las estructuras metalorgánicas tienen un enorme potencial, ya que ofrecen oportunidades antes impensables para crear materiales a medida con nuevas funciones", afirmó Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química.

"Son materiales muy porosos, como esponjas, que tienen dentro muchos canales, mucha superficie interna, donde se pueden hacer muchas reacciones", explicó Fernando Gomollón Bel, doctor en Química Orgánica, comunicador científico y cofundador de Agata Communications en declaraciones a Science Media Center.

"En ellos se pueden utilizar catalizadores, absorber gases como el CO2 y capturarlo para luego reutilizarlo o para quitarlo de la atmósfera".

Heiner Linke (izquierda), presidente del Comité Nobel de Química, explica un modelo mientras Hans Ellegren (centro), secretario general de la Real Academia Sueca de Ciencias, y Olof Ramstroem, miembro del Comité Nobel de Química, escuchan durante una rueda de prensa sobre el anuncio de los ganadores del Premio Nobel de Química 2025.

Heiner Linke (izquierda), presidente del Comité Nobel de Química, explica un modelo mientras Hans Ellegren (centro), secretario general de la Real Academia Sueca de Ciencias, y Olof Ramstroem, miembro del Comité Nobel de Química, escuchan durante una rueda de prensa sobre el anuncio de los ganadores del Premio Nobel de Química 2025.

Fuente de la imagen,JONATHAN NACKSTRAND/AFP via Getty Images

 
Pie de foto,

Heiner Linke (izquierda), presidente del Comité Nobel de Química, explica un modelo MOF mientras Hans Ellegren (centro), secretario general de la Real Academia Sueca de Ciencias, y Olof Ramstroem, miembro del Comité Nobel de Química. 

Por ejemplo, Omar Yaghi creó materiales muy hidrofílicos para conseguir agua en el desierto en forma líquida, capturando la poca agua que hay en el aire gracias a su extensa superficie.

"Son literalmente como esponjas moleculares, como esponjas microscópicas, hechas de metales y sustancias orgánicas. Tienen nodos de metal y sustancias orgánicas. La gracia de esto es que ambas partes, los metales y las sustancias orgánicas, puedes personalizarlos un poco a la carta", dijo Gomollón Bel.

Así, explicó, si cambias el metal o las sustancias orgánicas, cambian las propiedades. Por ejemplo, si como sustancia orgánica pones una sustancia básica, puedes hacer MOF que reaccionan con el CO2 —que es ácido—, y lo atrapan.

Ayuda contra el cambio climático
Todo comenzó en 1989, cuando Richard Robson probó a utilizar las propiedades inherentes de los átomos de una nueva forma. Combinó iones de cobre con carga positiva con una molécula de cuatro brazos, que tenía un grupo químico que era atraído por los iones de cobre en el extremo de cada brazo.

Cuando se combinaron, se unieron para formar un cristal espacioso y bien ordenado. Era como un diamante lleno de innumerables cavidades.

Robson reconoció inmediatamente el potencial de su construcción molecular, pero era inestable y se desmoronaba fácilmente.

Sin embargo, Susumu Kitagawa y Omar Yaghi proporcionaron a este método de construcción una base sólida; entre 1992 y 2003 realizaron, por separado, una serie de descubrimientos revolucionarios.

Kitagawa demostró que los gases pueden entrar y salir de las construcciones y predijo que las MOF podían hacerse flexibles. Yaghi creó una MOF muy estable y demostró que se puede modificar mediante un diseño racional, dotándolo de propiedades nuevas y deseables.

Tras los descubrimientos revolucionarios de los galardonados, los químicos han construido decenas de miles de MOF diferentes.

En primer plano se ve un modelo de colores que trata de mostrar la estructura molecular que contiene uno de los MOF. Tienen detrás una plataforma oscura para poder destacar los colores del modelo.

Fuente de la imagen,JONATHAN NACKSTRAND/AFP via Getty Images

 
Pie de foto,

En primer plano se ve un modelo de colores que trata de mostrar la estructura molecular que contiene uno de los MOF. Tienen detrás una plataforma oscura para poder destacar los colores del modelo. 

Muestra de uno de los modelos metalorgánicos. Algunos de ellos pueden contribuir a resolver algunos de los mayores retos de la humanidad, como el combate contra el cambio climático y sus consecuencias.

Por ejemplo, estas MOF pueden capturar dióxido de carbono de la atmósfera, reducir la contaminación por plásticos, separar químicos persistentes contaminantes del agua, la descomposición de trazas de productos farmacéuticos en el medio ambiente o, como ya se ha nombrado, la captura de moléculas de agua del aire del desierto.

Catalina Biglione, investigadora titular de la Unidad de Materiales Porosos Avanzados de IMDEA Energía, dijo en declaraciones a Science Media Center que este reconocmiento es "bien merecido".

La investigadora destacó que durante sus más de cuatro años de trabajo en este campo pudo "comprobar su extraordinaria versatilidad: desde la captura de contaminantes, hasta su uso en aplicaciones de energía para pilas de combustibles o incluso en tratamientos innovadores dentro de la nanomedicina".

"Este premio no solo celebra un avance científico, sino que destaca una plataforma tecnológica con un potencial transformador", aseguró.&