domingo, 28 de diciembre de 2025

Reino de España: Los jóvenes y las derechas


El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha reconocido en 2025 un censo poblacional en España de más de 49.000.00 de personas, de las cuales, algo más del 15,9 % (7.350.000) tienen entre 15 y 29 años.

Por su parte, las encuestas, especialmente las electorales, registran un giro a la derecha entre la juventud. Según los sondeos, Vox sería, con un 25,1%, la primera opción de voto en la franja de edad que va de los 18 a los 24 años. Se espera que esta tendencia electoral se vea reflejada el próximo 21 de diciembre en las elecciones autonómicas en Extremadura.

Simultáneamente a lo anterior y sin intención de restarle ápice alguno de importancia, hay que añadir otros aspectos en sentido contrapuesto, pero a la vez sin una clara concreción electoral. Ejemplos son la implicación de un número importante de jóvenes en la movilización contra el genocidio en Palestina, particularmente, durante la vuelta ciclista a España; la participación de manera amplia y activa en el movimiento feminista y en la lucha por una vivienda digna en el marco del sindicato de inquilinas/os o su determinante presencia en la huelga general de dos días llevada a cabo en noviembre en las seis universidades madrileñas en defensa de la educación pública y de calidad. También en las movilizaciones en defensa del territorio y el medioambiente contra los planes de instalación de la planta de celulosa de Altri en Galicia.

La suma y resta de tanto dato contrapuesto está dando como resultado un aumento de la llamada “polarización política” en la sociedad y, por supuesto, entre los jóvenes. El precio de dicho crecimiento tiene ya su reflejo en el Atlas de polarización que indica que, en el último año, un 14% de los españoles ha roto con amigos o familiares a “causa de las discusiones políticas”.

Para terminar de demostrar lo contradictorio del momento, los mismos estudios señalan que la mayoría de los jóvenes españoles se autodefinen como “más de izquierdas que de derechas”. A la vez, alrededor del 59% de ellos afirma “no sentirse representado por opción política alguna”. Tal carencia provoca que no pocos de los que se autodefinen como progresistas o de izquierdas se muevan en el abstencionismo político y registren una mayor volatilidad entre opciones a la hora de transformar su sentimiento en voto.

Desmontando mitos
A finales de junio de 2025, el Instituto de la Juventud publicaba el “Informe Juventud en España 2024: Entre la emergencia y la resiliencia”. Los datos que aparecen en el mismo muestran una juventud que vive una situación que, debido a su base material, se torna insostenible. Hagamos un rápido repaso usando la información del estudio señalado y de otros, cuyas fuentes aparecen al final de este artículo.

Los “sísís”, valor en alza: El 23% del total de los jóvenes estudian y trabajan al mismo tiempo, desmontando así el mito de su supuesta pasividad. Es muy de resaltar el esfuerzo de los menores no acompañados (MENA): el 89% de los mismos estudia o trabaja, o bien realiza ambas cosas a la vez.

Salario escaso y trabajo precario: A finales de 2024 el salario mediano de la juventud creció un 11% interanual, situándose en 14.046,52€ anuales, con una tasa de paro que descendió al 19,1%, si bien resulta superior a la media. En las parejas jóvenes, un 56,5% de las mujeres afirman que aportan más dinero a casa que su pareja masculina. Comparativamente con el resto de la población asalariada, las personas jóvenes, incluso las de entre 30 y 34 años, continúan percibiendo sueldos inferiores al resto de la población y su proporción de fijos discontinuos también es superior a la media, como lo es la notable sobre cualificación que revelan en relación a las habilidades que se les requieren en los empleos que encuentran.

Origen plural: Un 24% de las personas jóvenes (18 a 34 años) residentes en España ha nacido en el extranjero, 7 puntos más del total poblacional del reino. Sus orígenes son muy diversos, si bien destacan Sudamérica, África y la Unión Europea. Natalidad deseada: El 72% de las personas entre 15 y 34 años quieren tener un hijo/a, pero sólo el 19% puede. Para el 87% la principal dificultad se halla en la falta de medios económicos. La edad media de la primera maternidad en España se sitúa en 31,6 años, de las más ,mtardías de Europa. La tasa de fecundidad también estaba muy por debajo del nivel de reemplazo, con 1,16 hijos por mujer en 2022. Vivienda imposible: A finales de 2024 (en el 2025 resulta peor), alquilar una vivienda libre costaba de media 1.080€ mensuales, es decir, el 92,3% del salario de una persona joven. En tales condiciones, comprar una vivienda implica destinar a la misma el salario íntegro de 14 años.

En este contexto, el 65,6% de los jóvenes viven o dependen económicamente de sus progenitores. El alquiler es el régimen de tenencia más común entre la juventud (57,9%). El modelo de emancipación individual también se reduce: solo el 19,7 % de las personas jóvenes emancipadas vivía sola. El porcentaje de quienes compartían piso escaló hasta alcanzar el 29,3 %.

Salud mental: Los datos resultan especialmente preocupantes en este campo. La tasa de problemas psicológicos en el grupo de 15 a 34 años ha crecido un 590 % en la última década, ubicándose por encima de la media del resto de la población adulta. Un 41,4 % de las personas jóvenes con riesgo alto de comportamiento suicida nunca ha acudido a un profesional.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha indicado que las tres principales preocupaciones de la juventud (entre el 20% y el 30% de los encuestados) son la vivienda, la economía y la inmigración. Por su parte, el Instituto de la Juventud sumaba también en el saco de las preocupaciones (con un rango de 8 sobre 10): la precariedad, el trabajo, los derechos de los animales, el cambio climático y la igualdad. Ahora bien, estos dos últimos ítems mostraban, aún manteniendo el mismo rango de importancia, una tendencia descendente. El contrato social

Los de los jóvenes son problemas “de este mundo” y se encuentran directamente asociados al contrato social. Es decir, a la relación existente entre aquello que se aporta a la sociedad y lo que esta, en contraprestación, ofrece y/o garantiza. Su situación no obedece a una realidad diferente a la del resto de la sociedad. Esta afirmación no niega (como las encuestas expresan) un específico punto de vista -no confundir con homogéneo- ni una repercusión o preocupación particular en algunos campos. Al contrario, esa especificidad pone de relieve hasta qué punto en nuestra sociedad están separadas la lista de las obligaciones cumplidas y las recompensas que se suponía que ese cumplimiento aparejaba. En otras palabras, todos los datos señalan que los jóvenes trabajan o quieren hacerlo y que esperan un salario y un trato digno; que estudian, que desean tener una familia, o poder llamar casa (hogar) a un piso y que les preocupa el medioambiente y la emergencia climática. En resumen, los informes indican que la llamada generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) se encuentra muy lejos de poder integrarse y sus miembros de sentirse ciudadanos.

La polarización
Sectores muy amplios huyen del término, imploran contra esa polarización que divide a la sociedad. Acusan de ella a los demagogos de la extrema derecha de Vox, Alvise y señalan que el PP se pliega y es incapaz de frenar la deriva. Culpan al cada vez mayor número de bulos que aparecen en las redes sociales, reclaman a la juventud que salga de Tiktok y lea periódicos, como si estos no publicaran mentiras o verdades con mucho sesgo, a la vez que deslizan que debemos defender la democracia contra el totalitarismo.

Nadie duda que la derecha y la extrema derecha (que es quien marca el paso a ambas) asustan con sus invectivas contra las mujeres, los inmigrantes, el cambio climático, con su ceguera ante el problema de la vivienda o con su descalificación de lo que llaman la agenda “woke internacional.” Espanta aún más que sea precisamente la ideología más reaccionaria la que acabe ganando predicamento entre quienes tienen menor edad.

Los que “están dentro”, porque han podido acceder a una casa y tienen coche, trabajo e hijos, son precisamente quienes más escriben sobre ese miedo e identifican los graves problemas estructurales como simples debilidades del sistema del que forman parte.

Pero para los que “están fuera o medio fuera”, las “simples debilidades” muchas veces representan la causa nodal y fundamental de su falta de entrada. Por ello, esa democracia que se pide abrazar no tiene tanto valor. La mayoría de nuestra sociedad la prefiere, ninguna encuesta lo contradice, pero muchas y muchos se preguntan de qué democracia estamos hablando y qué se refiere.

El hecho más determinante en nuestra sociedad viene de su naturaleza capitalista. Es la oligarquía burguesa la que la dirige y a quien más y mejor le sirve. Es la burguesía la que da trabajo, la que forma élites, la que construye la información a partir de sus intereses y genera medios para difundirla; la que organiza la explotación de los recursos, comenzando por el trabajo humano y continuando por la naturaleza.

Para la inmensa mayoría de la población, la trabajadora, poco importa que se esté “dentro” o “fuera”, la vida representa una competencia por los recursos ya sean sociales o de empleo. Atenuar tal competencia exige impuestos y redistribución de la riqueza, o sea, más democracia y derechos universales sobre los que apoyarla. Pero los sistemas liberales y, con ellos, el contrato social sobre el que se construyen (especialmente en Europa occidental) no funcionan. La posición no se gana por mérito, esfuerzo o estudio, sino por herencia tal y como lo demuestran no pocos artículos de SP. Es más, todas las medidas tomadas en los últimos decenios han aumento la fragmentación general y reforzado las diferencias sociales, recortado las políticas compensatorias y negado de facto que, por la vía del trabajo y del estudio, sea posible para una parte cada vez mayor de la sociedad conseguir y hacer efectivos sus derechos o simplemente llegar a fin de mes.

Frente a lo anterior, el recurso del voto se ha revelado como un instrumento poco útil para revertir tales políticas. En estos años, todo el mundo ha aprendido que gobierno y poder no suponen lo mismo y que, en esa dicotomía, el dinero, la oligarquía que lo posee y sus conexiones con el aparato del Estado acaban doblegando o cuando menos paralizando a los gobiernos.

La polarización resulta un efecto evidente de que el contrato y el sistema que dice defenderlo no resultan útiles ni siquiera para la oligarquía, que intenta modificarlo y empuja con dinero, jueces, políticos y gobiernos, empezando por el de los EEUU, pero siguiendo por la UE, más y más a su favor y no duda en atacar derechos, con una población, incluida la juventud, que ve las puertas para mejorar su vida cada vez más cerradas.

Estamos en una época confusa para las fuerzas de progreso, de cambios, de presión y dominio ideológico de las derechas y combatirlo exige modificaciones importantes. Esos cambios que no pueden ser de matiz porque resulta imprescindible abrir las puertas a una nueva generación que reclama con justicia su lugar y papel. El capital no va a parar de jibarizar derechos y vaciar una democracia y un régimen (el del 78) muy poco dúctiles y sensibles a las necesidades habitacionales, medioambientales, de igualdad, laborales, educativas, salariales, etc.

La polarización en sí misma es el resultado, hacia un lado, del empuje del capital que busca unir fuerzas tras de sí y, hacia el otro, de la resistencia, rechazo y búsqueda de alternativas al giro reaccionario antes expuesto. En consecuencia, es inevitable que vaya a más y deseable que las izquierdas identifiquen su fondo y lo aprovechen (en la parte que vale) para avanzar y reagruparse.

Evitar que las derechas continúen avanzando exige ayudar a la juventud y con ello a toda la sociedad. Hay que abrirles la puerta y trabajar por ampliar la democracia y la igualdad en términos republicanos, o lo que lo mismo, restarle poder real a la oligarquía.

La acción de la política constituye un imprescindible para ello y con la que existe ahora, no es suficiente. Falta mucha unidad y movilización. Porque en este campo, el de la movilización, las encuestas, como la del CEO de Catalunya señalan que, siendo el de los jóvenes un sector social con un interés más bajo que la media en la política y con un gran desapego por los partidos, tienen confianza en la movilización y los efectos que ésta puede provocar sobre la sociedad.

Notas:

1) Este artículo toma sus datos: de la encuesta de 40 dB para El País y la SER, del estudio “La política de los jóvenes en España” (Fundación alternativas), del “informe de Juventud en España 2024” (Consejo de la Juventud de España), del “barómetro de junio 2025” del CIS y de la última ola de barómetro del Ceo de Catalunya https://govern.cat/govern/docs/2025/11/24/10/13/Dossier%20de%20premsa_11.

 2) La última encuesta del CEO de Catalunya el 63% de los jóvenes considera que la movilización es eficaz y un 35% de los de entre 18-24 años participó en una manifestación en el último año.

Carlos Girbau Es concejal de Más Madrid en Ciempozuelos y amigo de Sin Permiso. 

Fuente: 

www.sinpermiso.info, 20 de diciembre 2025<

sábado, 27 de diciembre de 2025

"La culpa es una de las principales enemigas: tiene que ver con nuestros vínculos primarios y con las exigencias de la sociedad, que pide cosas imposibles"

Olga Montero Rose sonríe sentada en una silla de madera con el respaldo hacia el frente y su codo derecho apoyado en él y su mano derecha sobre su rostro. Detrás hay una pintura.

Fuente de la imagen,Magali Bolívar

Pie de foto,Olga Montero Rose explora el sentimiento de culpa en su segunda novela.

Vivir libre de culpas o, por el contrario, acechada por ellas. Echárselas con frecuencia a la espalda o lanzarlas al resto del mundo. ¿Hay culpas sanas, tóxicas, culturales, religiosas, atávicas? ¿Cuál es su origen y su función en la cabeza, en el corazón y en la vida? 

 La psicoanalista peruana Olga Montero Rose, (Lima, 1964) penetra en esta emoción, que muchas veces muta en sentimiento, en su segunda novela, titulada "Culpa".

En su primer libro de ficción, "Cortejo", en el que navega entre Eros y Tánatos, es decir, entre el cortejo amoroso y el cortejo de la muerte, el tema ya le pataleaba en las vidas de sus personajes.

En "Culpa" la historia continúa. La protagonista es la misma mujer: Simona, una terapeuta, como ella, que se enamora de Magdalena.

Simona es libre y ama sin remordimientos; sin embargo, Magdalena, por su historia de infancia, vive atrapada por ellos.

Montero Rose, que participa esta semana en el Hay Festival de Arequipa, explica que en su práctica clínica "la culpa es una de las principales enemigas; tiene que ver con nuestros vínculos primarios y con las exigencias de la sociedad, que pide cosas imposibles".

"Es un tema enorme y quería batallar con la culpa, desmantelarla, casi desnudarla, entender cómo se gesta y cómo opera".

Mujer sentada en un sofá con cara adusta mirando hacia el frente, con sus codos sobre las rodillas y sus manos juntas frente a su boca.

Mujer sentada en un sofá con cara adusta mirando hacia el frente, con sus codos sobre las rodillas y sus manos juntas frente a su boca.

Fuente de la imagen,Getty Images

 
Pie de foto,
"El humano freudiano es un humano en conflicto y es importante saberlo", señala la psicoanalista peruana Olga Montero Rose.

Freud dice que el sentimiento de culpabilidad "fue, originalmente, miedo al castigo de los padres o, más exactamente, a perder el amor de los mismos". ¿Así se gesta la culpa?

El bebé es tan frágil en el nacimiento que depende de que alguien lo quiera y lo cuide para sobrevivir; de lo contrario, se muere física o psíquicamente.

Es decir, somos construidos por otro que nos cuenta cómo somos, no solo verbalmente, sino que nos conoce, sabe qué nos gusta, nos recoge a tiempo en el nido, se interesa por lo que hacemos; no estoy hablando de cosas heroicas, sino del día a día. Esa vivencia nos hace sentirnos y sabernos valiosos.

Pero hay instancias en las que las exigencias de los padres son que el niño sea como ellos quieren, lo que provoca una decepción si no lo es; esto va gestando que uno tiene que ser como el otro espera para ser amado.

El gran tema humano es que nos amen y el niño, por su capacidad cognitiva, siente que él es el responsable de ser o no querido; es por su egocentrismo, que no tiene que ver con un narcisismo, sino con su posibilidad de pensamiento.

La crianza deja huella; felizmente es reversible y no solo en la terapia, sino con futuros vínculos: un maestro que crea en nosotros, un hermano mayor, una nana nos pueden salvar la vida. Tenemos esa capacidad y las oportunidades que nos sacan de ese lugar, pero cuesta trabajo.

¿Es necesaria la culpa? Pienso en el "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" del catolicismo que Magdalena reza en el libro…

La culpa es la responsabilidad que uno tiene cuando daña a alguien; todos lo hacemos y, en ese caso, hay que asumir y devenir en una reparación: nos hacemos cargo de los lados oscuros cuando nos equivocamos.

Sin embargo, Magdalena crece con una madre deprimida y un abuelo maligno que solo la descalifica: vive sintiendo cómo tendría que ser para ser aceptada, como si el otro fuera más importante que ella misma.

También hay culpas atávicas; tuve un profesor que decía que la Iglesia católica planteaba diez mandamientos imposibles para generar culpa y dominarnos. Esa era su hipótesis: amo a Dios sobre todas las cosas, lo cual es bastante complicado. ¿Cómo no vamos a desear a la mujer del prójimo? La deseamos porque es una pulsión, eso no quiere decir que la cortejemos ni que la seduzcamos, pero que no lo sintamos es inviable.

Nos dejan contenidos imposibles para hacernos culpables: y soy culpable por palabra, pensamiento, obra y omisión; eso no es natural, es un mandato cultural, un mandato religioso.

Mujer de pelo canoso con sus manos cubriendo su frente y rostro, está arrodillada en el banco de una iglesia, mientras un hombre más joven la consuela con un brazo sobre su espalda y el otro sobre un brazo.

Mujer de pelo canoso con sus manos cubriendo su frente y rostro, está arrodillada en el banco de una iglesia, mientras un hombre más joven la consuela con un brazo sobre su espalda y el otro sobre un brazo.

Fuente de la imagen,Getty Images

 
Pie de foto,
La autora plantea que existe un mandato cultural y religioso detrás de la culpa.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son las culpas más habituales?

Tienen que ver con no ser suficiente, lo que también es sutil: no soy suficiente para el otro, tendría que darle más, soy culpable de no hacer lo correcto.

Si intento buscar un patrón, es que uno no merece: ¿cómo puedo ser feliz si mi hermano es infeliz? ¿cómo voy a establecer otra relación de pareja si mi ex está sufriendo? Como si mi deber fuera todos los demás, y no hubiera un lugar bien constituido para el propio merecimiento.

Muchísimas personas se maltratan a sí mismas: no valgo, no merezco, no me va a salir, ¡qué torpe!, siempre tan tonta.

En la terapia se escuchan y a veces no se dan cuenta de cómo se hablan y tengo que intervenir: "Pará un ratito, si eso te lo dijera alguien, ¿qué sería? ¡Horrible!, una agresión. ¿Y si esto que te has dicho se lo dijeras a tu hija? ¡Imposible!" Pero uno incorpora a ese castigador.

Si los padres te hacen saber que vales, termina siendo natural. En términos de una construcción psíquica sana hace que uno se sienta merecedor y el otro también; soy una persona que se valora, pero que también valora al resto, porque si no, sería un psicópata o como el abuelo de Magdalena, que escupe su agresión de una manera absoluta.

Ella también siente culpa por dejar de querer a su antigua pareja e incluso prefiere que la abandonen; sin embargo, Simona evita el sufrimiento y prefiere ser la que deja. ¿Qué representan estas dos opciones?

A nadie le gusta que lo dejen de amar, pero en esa conversación, las prioridades están puestas en lugares diferentes. Si bien Magdalena ha terminado con su pareja porque se ha enamorado de Simona, la carga del castigo y la culpa son tan enormes que no puede seguir con la relación.

Ella pone la prioridad en el otro y Simona la tiene en sí misma; si dejó de amar, no va a invertir su vida por otro, le parece monstruoso. ¿Por qué me quedaría con alguien que me quiere si yo no la quiero? Pero para Magdalena podría ser pensable.

Simona le pregunta: ¿en qué momento el otro es tan importante que tú ya no existes?

Ilustración de una mujer con su mano derecha cubriendo su rostro. Está rodeada por nubes.

Ilustración de una mujer con su mano derecha cubriendo su rostro. Está rodeada por nubes.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
"Quería batallar con la culpa, desmantelarla, casi desnudarla, entender cómo se gesta y cómo opera", dice Olga Montero Rose. 

Simona aparece como una mujer libre de culpa, que es capaz de hacerse cargo de su lado oscuro. "Si hago daño, lo elijo", ¿a qué se refiere?

Tiene que ver con la concepción de lo humano: Eros y Tánatos. Tenemos la capacidad de amar, no solamente de vincularnos, sino también de crear, de construir, de empatizar y tenemos la capacidad de hacer daño, de destruir, de involucionar inclusive.

El humano freudiano es un humano en conflicto y es importante saberlo. Mucha gente no se da cuenta de su lado oscuro y lo ejerce como autómata. Simona dice: yo puedo herir y lo puedo elegir.

Otros buscan coartadas: es que tú me dijiste, es que tú me enfureciste, es que mi mamá no me sostuvo lo suficiente.

Tenemos una historia, pero debemos hacernos cargo, ¿o vamos a vivir echándole la culpa a todos? Sería terrible porque no tendríamos ninguna agencia. Pero hay personas que se encargan permanentemente de encontrar afuera la propia falencia.

Portada de la novela "Culpa". Tiene un barquito de papel flotando sobre un curso de agua cristalina.

Portada de la novela "Culpa". Tiene un barquito de papel flotando sobre un curso de agua cristalina.

Fuente de la imagen,Editorial Planeta

Pie de foto,

En la novela "Culpa", Simona, que es terapeuta, se enamora de Magdalena.

Simona dice: "Me paso la vida imaginando el mundo que quiero. Magdalena se la pasa intentando callar los reproches de su cabeza. Donde yo tengo un Pepe Grillo, Magdalena tiene un torturador". ¿Qué diferencia hay entre ambos?

Es la constitución psíquica de lo que llamaríamos conciencia moral, y hay algunas que terminan no siendo éticas, sino torturadoras, donde todo es una descalificación.

Pero puede haber una conciencia moral de un Pepe Grillo más amable que te confronta. ¿Qué te crees, que todo el mundo te está mirando? ¡Anda ya, bájale! Y cuando estás triste, te dice: nos vamos a quedar un rato descansando; y si se le está pasando la mano, podemos decirle: ¡para!

El maltrato está naturalizado, lo escucho en el consultorio: "Mi marido llegó y me hizo un escándalo, pero es que es el fin de mes y tiene que cumplir su cuota de ventas". Como si fuera natural que despotrique como parte de un entendimiento. ¿Y eso qué tiene que ver?

No podemos minimizar lo que el otro siente porque uno tiene los grandes problemas. Hay pacientes que me preguntan: ¿está bien lo que siento? ¿cómo puede estar bien o mal? Lo que uno siente es lo que uno siente.

Entonces es una conciencia moral, un superyó, lo llamaría Freud, que le hace saber a uno que no es tan perfecto, que tiene sus lados oscuros, pero que también es cálido, no tan exigente, con una capacidad crítica. Es un buen vínculo y una imagen más bondadosa.

Ilustración de tres cabezas humanas con tormentos en su cerebro.

Ilustración de tres cabezas humanas con tormentos en su cerebro.

Fuente de la imagen,Getty Images

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"Lo fundamental es conocernos y nos toma la vida, porque hay tantas cosas inconscientes que tenemos que estar alertas", advierte Montero Rose.

¿Y qué se hace cuando se siente culpa porque somos culpables?

Al inicio de la novela se trata de algo negativo de lo que tenemos que liberarnos, pero se complejiza, pues también tiene un lugar de responsabilidad en aquello que hacemos.

La culpa como alerta es importante, no solamente tiene un lado torturador, la culpa es una llamada de atención de nuestras propias agresiones, para prevenir, porque es muy fácil el maltrato.

Es tener conciencia de que somos capaces de hacer daño y que vamos a tener una responsabilidad, no solo con las personas a las que queremos agredir, sino especialmente con las más cercanas, con nuestra familia, con nuestros hijos, que son los más susceptibles de nuestra agresión.

De repente el niño viene con algo, o tu pareja, o tu madre y gana la no disposición, y la mala respuesta trae otra mala respuesta y otra mala respuesta y terminamos tratándonos horrible. ¿En qué momento pasó esto? No es que haya ocurrido una hecatombe, una herida espantosa, una traición horrorosa, no, solamente nos empezamos a tratar mal.

Si uno se equivoca, la reparación es fundamental, no es solamente pedir perdón y traer un ramo de flores, es que no lo vuelvo a hacer, hay un trabajo ahí. Y si hay un problema psíquico me hago cargo, me trato o busco ayuda.

Lo fundamental es conocernos y nos toma la vida, porque hay tantas cosas inconscientes que tenemos que estar alertas.

Olga Montero Rose mirando a cámara con sus brazos posándose sobre el respaldo de una silla blanca.

Olga Montero Rose mirando a cámara con sus brazos posándose sobre el respaldo de una silla blanca.

Fuente de la imagen,Magalí Bolívar

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"La culpa como alerta es importante, no solamente tiene un lado torturador, es una llamada de atención de nuestras propias agresiones", afirma la psicoanalista peruana.

¿Cómo se inicia ese proceso?

Es una pregunta indispensable porque los padres generamos ese conocimiento en los chicos cuando nos ocupamos de conocerlos. ¿Qué estás sintiendo?

Recuerdo que mi hijo tendría un par de años y estaba viendo una mona que cargaba a su bebito mono y lo estaba amamantando. Cuando volteo, está llorando y me dice: "Estoy triste". Yo le digo: "¿No estarás conmovido?" Conmovido es una palabra más compleja que triste, pero es empezar a hablar de los afectos, ponerles nombre y distinguirlos.

Hay un mundo interno que no conocemos y cuando los padres tienen un acercamiento de interés por los chicos, les hacen saber que hay una zona no tan a la mano, pero que es conocible, lo que gesta la posibilidad de saber que hay partes por descubrir.

Es una cuestión de atención. Freud decía que hay que hacer consciente lo inconsciente y cómo diferentes circunstancias de la vida te generan cosas que nunca has sentido.

El envejecimiento, por ejemplo, genera finitud, el futuro ya no es infinito, tienes que acotarlo, hay cosas que ya no van a pasar; es otro momento de la vida que te vuelve a ti, a mirar en qué estás. ¿Qué no te gusta? ¿Qué te indigna? ¿Cómo cambiamos?

Lo que plantea Simona es una máxima filosófica de hace siglos y todavía lo estamos intentando. Toma la vida conocerse.

Ilustración de tres rostros de una misma mujer superpuestos con diferentes caras reflexivas.

Ilustración de tres rostros de una misma mujer superpuestos con diferentes caras reflexivas.

Fuente de la imagen,Getty Images


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Freud decía que hay que hacer consciente lo inconsciente.

¿Y cuál es el camino de liberación de las culpas para Magdalena?
En ella la culpa está amarrada a una falta de valor y hay un amor propio herido, tal vez no sabe lo que quiere porque no está diseñada para desear, como si eso no fuera para ella, por lo que el camino tendría que ser la vuelta al propio deseo y a sentir que uno tiene derecho a desear más allá de los demás.

Con el tiempo se encuentran los recursos, en su caso es actriz, tiene capacidad de amor, sentido del humor.

Nos asimos de lo bueno, de lo que nos apasiona, hacemos un rescate interno de los propios valores, ponemos en paridad lo que uno quiere y recuperamos que no solo somos el lado oscuro, sino que tenemos lados iluminados.

Así como aquel que tiene autoestima ha de ver sus lados oscuros, aquel que solo ve su oscuridad tiene que ver su lado de luz y sus dones, y sobre todo, rescatar el derecho a desear, a ser, a que uno es más importante que el otro.

Siempre pongo el ejemplo del avión: primero ponte la máscara y después vas a poder ayudar.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cy7evn1mk0zo

viernes, 26 de diciembre de 2025

Niños que tardan en hablar: la importancia de la detección temprana


Algunas señales que deberían alertar a las familias sobre dificultades en el lenguaje son: la emisión de balbuceos, la repetición de sonidos y palabras o las reacciones al propio nombre.
Que el menor hable poco o tarde en empezar a expresarse genera inquietud en muchos padres. Las comparaciones con otros niños de su entorno o la sensación de que va más lento suelen alimentar la preocupación. 

Diversas investigaciones en España respaldan la importancia de implicar a las familias en la estimulación temprana del lenguaje. 

Uno de los estudios al respecto más destacados es el realizado por profesores de la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia sobre el programa Takes Two To Talk (ITTT), un modelo de intervención en el que se capacita a los padres para fomentar la comunicación de sus hijos en situaciones cotidianas. 

El trabajo, titulado Parent-Implemented Hanen Program It Takes Two to Talk: An Exploratory Study in Spain (Programa Hanen implementado por los padres. Se necesitan dos para hablar: Un estudio exploratorio en España) y publicado en 2021, observó mejoras significativas en la comunicación social, evaluada mediante indicadores como la mirada y los gestos, de las 17 familias con hijos con retraso en el habla que participaron. 

Frente a las siete que tuvieron terapia dirigida por clínicos, el grupo It Takes Two to Talk, formado por 10 familias, mostró mejores resultados en comunicación social, sin diferencias en vocabulario o sintaxis. Además, no se detectaron cambios en el estrés parental y sí una mejora en la percepción de las dificultades comunicativas.

La Asociación Española de Pediatría (AEPed) identifica también la utilidad de una intervención oportuna. En su protocolo sobre trastornos del lenguaje, el habla y la comunicación, de 2022, destaca que detectar de forma temprana las señales de alerta y derivar a servicios especializados puede mejorar el pronóstico del desarrollo lingüístico en la infancia.

Las conclusiones de ambos informes se reflejan también en las experiencias de muchos padres. Maripaz, madre de un pequeño de cuatro años, recuerda los meses de incertidumbre antes de buscar atención especializada. “Hasta casi los tres años apenas decía palabras sueltas. En el parque veía cómo los demás niños hablaban sin parar y yo me angustiaba, pensando que algo no iba bien. El pediatra nos recomendó esperar, pero yo seguía inquieta y, al final, decidimos acudir a un logopeda”, cuenta. Gracias a las sesiones y a los juegos que aprendió para hacer en casa, su hijo empezó a soltarse: “Ahora se comunica mucho mejor. Y yo también empecé a ver las cosas de otro modo: no hay que comparar con otros niños, pero tampoco quedarse de brazos cruzados cuando ves que algo no avanza. La intervención temprana nos dio tranquilidad y a él le dio confianza”.

Según el logopeda Agustín Gómez, generalmente, la comunicación nace antes de expresar las primeras palabras: “Balbucean e interactúan con los adultos”. Comenta que alrededor de los 12/15 meses producen las primeras palabras reales (“mamá”, “papá”, “agua”…), y sobre los 18/24 meses hay que tomar medidas y consultar con un profesional si el menor manifiesta pocas palabras. También recalca que es importante estar atentos a la articulación: “Debe ir mejorando entre los 30 y 36 meses. Si alrededor de los 3 años no se les entiende, también es propicio consultar un logopeda”, aconseja.

Gómez apunta algunas actividades sencillas que se pueden hacer en casa: “Como la lectura de cuentos y comentar imágenes o situaciones cotidianas, porque ayudan a estimular el habla sin presionar al menor”. Y asegura que una atención logopédica a tiempo suele traducirse en una evolución positiva y un mejor pronóstico. “Si estamos hablando de una dificultad estable (un Trastorno del Desarrollo del Lenguaje, por ejemplo), la actuación temprana es clave, ya que permite llegar antes al diagnóstico y proponer una atención más adecuada”.

Algunas señales que deberían alertar a las familias sobre dificultades en el lenguaje son: la emisión de balbuceos, la repetición de sonidos y palabras o las reacciones al propio nombre. Ariel Skelley (Getty Images)

Esa intervención temprana se apoya también en la madurez del cerebro infantil. La neuropsicóloga María Dolores Fernández Cros, también directora clínica del centro de psicología, logopedia y neurodesarrollo iPsike, en Madrid, afirma que el desarrollo cerebral resulta esencial en la adquisición del lenguaje. Esto es así especialmente durante los primeros años de vida, cuando el cerebro infantil pasa por un periodo de máxima plasticidad que facilita el aprendizaje.

Fernández habla de distintas áreas que intervienen en este periodo de plasticidad: motricidad fina y gruesa, percepción e integración sensorial, adquisición de capacidades atencionales y mnésicas e interacción comunicativa: “La detección temprana de problemas en la adquisición del habla marca la diferencia, porque permite aprovechar la etapa de mayor plasticidad cerebral”, asegura. Asimismo, la experta añade que ayuda a distinguir las simples alteraciones en la articulación, como ceceo, seseo o problemas con sílabas trabadas, de trastornos más amplios que afectan a la comprensión o la expresión del lenguaje.

La logopeda Isabel de la Torre Moreno aclara que las señales que deberían alertar a las familias pueden observarse en distintas áreas del desarrollo: la emisión de balbuceos, la repetición de sonidos y palabras, las reacciones al propio nombre, la ejecución de órdenes sencillas o la regresión en el lenguaje o en las habilidades ya adquiridas. También, según añade, pueden manifestarse híper o hipo sensibilidad sensorial, alteraciones en el desarrollo del juego, la atención conjunta o la intención comunicativa, así como problemas en el procesamiento visual y/o auditivo.

El papel de las familias y la escuela
En la misma línea, Antonio Clemente, logopeda y psicólogo infantil con más de tres décadas de experiencia clínica en Bilbao, explica que el hito de los dos años, cuando el pequeño es capaz de juntar dos palabras, es muy importante y sirve de índice de medida para ver si el menor está desarrollando bien el lenguaje o no. Resalta que existen errores frecuentes entre los padres: hablarles como lo hacen ellos, con “lengua de trapo” y no aplicar el modelado (técnica que consiste en repetir lo que el menor dice, pero bien articulado y ampliando la frase para ofrecer un modelo correcto). “Lo último que oye el oído del niño, su cerebro procesa, resume el especialista.

Respecto al entorno escolar, expone que las diferencias se pueden detectar al comparar la evolución mensual de cada niño, ya que en una misma aula puede haber grandes variaciones de madurez. Según detalla Clemente, los trastornos del lenguaje afectan aproximadamente a entre un 3% y un 7% de la población infantil, estimación que basa en trabajos de referencia internacionales como los de Norbury et al. (2016), por lo que detectarlo a tiempo permite actuar y mejorar el pronóstico. El experto insiste en que los profesionales escolares deberían derivar a las familias a un logopeda para realizar una valoración y orientar la estimulación en el entorno del menor, con revisiones periódicas. “Trabajamos también con los pediatras; antes era habitual oír ‘ya hablará’, y es un consejo pésimo”, advierte.

Sobre la importancia de los gestos y la comunicación no verbal, el logopeda señala que es fundamental adecuar los gestos a los mensajes, que exista coherencia. “Los niños captan primero la entonación antes que las palabras”, indica. Y educar las emociones y en la autonomía: “Hay que responderles a lo que preguntan; así se fomenta la confianza y se desarrolla el lenguaje y un control emocional adecuado. La emoción es la entrada al aprendizaje”, describe.

jueves, 25 de diciembre de 2025

La "Biblia de los esclavos", la curiosa edición de la Iglesia anglicana para evitar una rebelión en sus colonias de América y el Caribe (y de la que solo quedan algunas copias)




Un ejemplar de la "Biblia de los esclavos"

Fuente de la imagen,Cortesía Museo de la Biblia de Washington

Pie de foto,En 1807, una organización de misioneros británicos publicó una edición de la Biblia altamente editada para evangelizar a los esclavos africanos

"El Señor, el Dios de los hebreos, me envió a decirte: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto en el desierto". 

 La demanda que Moisés le hizo al faraón Ramsés fue el inicio del pulso para que el gobernante de Egipto librase a los israelitas esclavizados y les permitiera marcharse a la tierra prometida.

Eventos sobrenaturales como las diez plagas o la partición del Mar del Rojo han convertido a esta historia en una de las más famosas y conocidas de la Biblia, mucho antes que Hollywood la llevara a la pantalla grande.

Sin embargo, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX se publicó una versión del texto sagrado en la que el relato de la liberación del "pueblo elegido por Dios", narrado en el libro del Éxodo; y otros en los que se condena a la esclavitud y la opresión de una persona por parte de otra no figuran.

Ilustración de un misionero predicando a los esclavos.

Ilustración de un misionero predicando a los esclavos.

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

Los misioneros anglicanos aseguraron a los esclavistas que la conversión de los esclavos al cristianismo los haría más obedientes.

Una versión apta para esclavos y sus amos

"Partes selectas de la Santa Biblia, para uso de los esclavos negros, en las Islas de las Indias Occidentales Británicas". Este es el título oficial del libro publicado en Londres en 1807.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los historiadores han rebautizado al texto como la "Biblia de los esclavos".

La versión fue editada por la Sociedad para la Conversión de los Negros Esclavos, una organización de misioneros de la Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana) que se dedicaba a evangelizar a los esclavos traídos desde África para trabajar en las plantaciones de las colonias británicas del Caribe y, posiblemente, también de Norte América, pero sin cuestionar el sistema esclavista.

"Esta versión de la Biblia es un texto extensamente editado con el propósito de mantener el control de los esclavos", afirmó a BBC Mundo el teólogo británico Robert Beckford.

"Es un texto donde se suprimió alrededor del 90% del Antiguo Testamento y el 60% del Nuevo Testamento", explicó el profesor de justicia racial de The Queen's Foundation de Birmingham (Reino Unido), un centro encargado de la formación de las nuevas religiosas y religiosos anglicanos.

"Toda la historia de la Moisés y la liberación de los israelitas de Egipto fue eliminada, así como todo pasaje que abordaba la libertad o la liberación humana. Por ejemplo, la carta donde el apóstol Pablo dice: 'En Cristo no hay esclavo ni libre', la quitaron", agregó.

Momento de la película de "10 mandamientos"

Momento de la película de "10 mandamientos"

Fuente de la imagen,Silver Screen Collection/Getty Images

 
Pie de foto,
La historia de Moisés fue suprimida de la llamada "Biblia de los esclavos" para evitar una rebelión entre los africanos que trabajaban en las plantaciones.

En similares términos se pronunció Anthony Schmidt, director de Colecciones del Museo de la Biblia de Washington (Estados Unidos), donde en 2017 estuvo exhibida uno de los pocos ejemplares de la "Biblia de los esclavos" que ha sobrevivido hasta nuestros días.

"Esta era una Biblia abreviada, a la que le faltan grandes porciones y que estaba dirigida a un público específico", dijo el también experto en religión de la Universidad de Princeton.

Schmidt aseguró que esta práctica ha sido común a lo largo de la historia.

"Tenemos otras biblias abreviadas, las cuales se editaron para hacerlas más digeribles a ciertos públicos. Por ejemplo, tenemos algunas destinadas a los niños donde los textos fueron reemplazados por ilustraciones", mencionó.

Sin embargo, el experto admitió que este caso es distinto.

"Quienes la editaron lo hicieron con la intención de manipular a las personas esclavizadas, posiblemente porque creían que historias como la de Moisés eran tan impactantes que podrían conducir a una rebelión", precisó.

Schmidt también aseguró que los responsables de esta versión no revisaron, línea por línea, la Biblia para decir qué textos se quedaban y cuáles no.

"No eliminaron palabras o frases, sino que quitaron pasajes y libros enteros que no consideraban esenciales. Por ejemplo, eliminaron el grueso del libro del Éxodo, pero dejaron las referencias de Moisés que aparecen en otros textos bíblicos" explicó.

Una edición típica de la Biblia protestante contiene 66 libros, la versión católica tiene 73 y una traducción ortodoxa oriental 78, pero "la Biblia de los esclavos" contiene unos 14 libros, de acuerdo con el Museo de la Biblia de Washington.

Vista del Parlamento y la fuente que conmemora el fin de la esclavitud

Vista del Parlamento y la fuente que conmemora el fin de la esclavitud

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
"La Biblia de los esclavos" fue publicada poco después de que el Parlamento británico prohibiera la trata de personas en el Imperio.

Sin perder de vista el contexto

Para Beckford, el momento histórico en el que apareció la "Biblia de los esclavos" es otra prueba de que su fin era asegurar el control de la población esclava en las colonias.

"Fue publicada en 1807 y, en marzo de ese año, el Parlamento británico abolió el comercio de esclavos en el Imperio, pero la esclavitud como sistema se mantuvo durante 30 años más", apuntó el teólogo.

Acto seguido, agregó: "¿cómo se mantenían a los esclavos en las plantaciones? Aparte de la violencia, la cual era parte integral de la esclavitud, se necesitaba un marco ideológico. Y antes de que apareciera la pseudociencia que sostiene la supremacía blanca, la Biblia fue fundamental, pues promovía la idea de que Dios apoyaba la esclavitud".

"Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo". Este pasaje, el cual pertenece a la carta del apóstol Pablo a los Efesios, es uno de los textos a favor de la servidumbre que se pueden encontrar en esta versión.

"La idea era corromper la Biblia para que sirviera al terror racial y sugerir a los africanos esclavizados que Dios apoyaba su situación infrahumana", aseguró Beckford.

Schmidt, por su parte, también cree que la versión de la Biblia fue un reflejo del contexto.

"A lo largo del siglo XVIII, algunos cristianos se preocuparon por el bienestar espiritual de las personas traídas de África, pero los dueños de las plantaciones se oponían a que fueran evangelizados, pues temían que eso fuera una amenaza para su autoridad", dijo.

"Para vencer la oposición de los terratenientes, los misioneros anglicanos argumentaron que convertir a los esclavos al cristianismo los volvería mejores esclavos, porque les enseñaría a ser obedientes", agregó el director de Colecciones del Museo de la Biblia de Washington.

Justin Welby dando un sermón

Justin Welby dando un sermón

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,

En 2023, el entonces arzobispo de Canterbury, Justin Welby, pidió perdón por la participación de la Iglesia de Inglaterra en la esclativud.

El rol de la Iglesia anglicana

La participación de la Iglesia de Inglaterra en el negocio de la esclavitud está históricamente comprobada. Así, por ejemplo, una de sus organizaciones, la Sociedad para la Propagación del Evangelio en el Extranjero, llegó a tener acciones en la plantación de Codrington, en Barbados, en la cual trabajaron cientos de esclavos africanos, recordó Beckford.

En 2023, Justin Welby, entonces arzobispo de Canterbury y máximo jerarca religioso de la Iglesia anglicana, admitió los nexos de la institución con el tráfico de personas desde África. Esto, tras una investigación interna.

Entre las "acciones para enfrentar este vergonzoso pasado", Welby anunció US$ 135 millones para financiar proyectos en comunidades "históricamente impactadas" por la esclavitud.

Sin embargo, Schmidt cree que el hecho de que la "Biblia de los esclavos" fuera editada por una agrupación que tenía nexos con el obispo Beilby Porteus (1731-1809), uno de los primeros líderes anglicanos en condenar públicamente la esclavitud, revela que la institución buscaba reformar e incluso liquidar esta práctica.

"Los misioneros tenían una visión progresista, querían mejorar las condiciones de vida de los esclavos, reducir sus cargas laborales, ofrecerles atención médica y prohibir que sus familias fueran separadas", dijo el experto.

Retrato de Beilby Porteus 

Retrato de Beilby Porteus

Fuente de la imagen,Getty Images


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Pese a la postura proesclavitud de la jerarquía, el obispo Beilby Porteus fue uno de los primeros en la Iglesia de Inglaterra en condenar la práctica.

No obstante, admitió que no hay constancia de que los religiosos hubieran abogado por eliminar la servidumbre de inmediato.

"Creo que su meta era que ocurriera gradualmente, en una o dos generaciones", explicó Schmidt.

Una opinión similar tiene Beckford, quien indicó que la Iglesia anglicana del momento abogaba por "la esclavitud cristiana".

"La esclavitud cristiana fue un intento por mantener el sistema esclavista y hacer que los africanos esclavizados fueran mejores, y con el tiempo reformar el sistema y abolirlo", apuntó.

Respecto al impacto de esta Biblia, los expertos consultados admitieron que solamente hay evidencias documentales de que este controvertido texto fue utilizado en las plantaciones de caña de azúcar que había en las colonias británicas del Caribe.

Sin embargo, tanto Beckford como Schmidt admitieron que hay muchas posibilidades de hubiera sido empleada igualmente en las fincas de algodón del sur de lo que hoy es EE.UU.

La manos de una persona de color sobre una Biblia

La manos de una persona de color sobre una Biblia

Fuente de la imagen,Getty Images


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Expertos aseguran que la Biblia se utilizó para promover la idea de que "Dios apoyaba la esclavitud".

¿Y la Iglesia católica?

¿Tuvo la Iglesia católica una "Biblia de los esclavos"? "No", aseguró a BBC Mundo Jesús Folgado, profesor de Historia de la Iglesia de las universidades Comillas y San Damaso (España).

"Los textos bíblicos que la Iglesia anglicana suprimió de la Biblia para bendecir la esclavitud fueron los mismos que varios papas y líderes de distintas congregaciones religiosas en Europa utilizaron para condenarla", agregó el también sacerdote y doctor en Teología.

En 1537, el papa Pablo III emitió la bula Sublimis Deus, en la cual declaró: "Todos los hombres, de todas las razas, deberán gozar de libertad y ser señores de sí mismos, y no está permitido a nadie reducirlos a la esclavitud".

Años después, el papa Urbano VIII amenazó con excomunión a todo católico que esclavizara a alguien.

No obstante esta postura de la jerarquía de la Iglesia católica, en las posesiones españolas, portuguesas y francesas en América la esclavitud se practicó, incluso por parte de la propia institución religiosa.

"Efectivamente, se dio la contradicción de que los papas condenaron la servidumbre, pero muchas congregaciones en América tuvieron esclavos", afirmó Folgado.

"Sin embargo, la esclavitud en la América hispana no se podía comparar con la de la América y el Caribe anglófono", puntualizó.

¿Por qué? "Las congregaciones religiosas tuvieron esclavos, pero sus condiciones eran similares a la de los jornaleros de Castilla de la época: tenían días libres, podían salir y casarse, aunque no eran plenamente libres", explicó.

Hoy, apenas hay copias de esta controvertida versión del texto sagrado. Una se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Fisk, en Nashville (Tennessee) y otras dos están en las universidades británicas de Oxford y Glasgow. 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Meloni y la ultraderecha Robin Hood al revés

Pese a presentarse como defensores del pueblo, tantos nacionalpopulistas favorecen sobre todo a los ricos

El Gobierno italiano, encabezado por Giorgia Meloni, ha diseñado su proyecto de presupuesto, que ahora se tramita en el Parlamento. Cuatro instituciones independientes, que afortunadamente siguen siéndolo —el Banco de Italia, el Instituto de Estadística, el Tribunal de Cuentas y la Oficina Parlamentaria de Presupuestos—  han coincidido en señalar a los parlamentarios que el presupuesto, y en concreto su reforma del IRPF, favorece a las clases más altas.

El episodio invita a reflexionar sobre un recurrente rasgo sustancial de las ultraderechas occidentales escondido detrás de retóricas incendiarias y maniobras de distracción: ser Robin Hoods al revés, que favorecen a los ricos. Algo asombroso cuando se piensa que tantos de ellos se postulan como irreductibles defensores del pueblo sencillo ultrajado por las elites globalizadas. La verdad es que mucha ultraderecha favorece a los ricos y hunde a las clases populares.

El presupuesto de Meloni es solo un ejemplo. En Alemania, por ejemplo, el galopante AfD lleva en su plataforma política propuestas de abolición o reducción de impuestos que, según expertos independientes, son claramente favorables a los ricos. En el Reino Unido, Nigel Farage planteaba en su programa para las últimas elecciones legislativas un descomunal recorte de impuestos por valor de 100.000 millones de euros anuales, que obviamente habría destrozado la capacidad de proveer servicios públicos. Esta semana ha pronunciado un nuevo discurso en el que, empezando a creer que tiene opciones reales de alcanzar el poder, matizó ese planteamiento bombástico. Pero una piel de cordero sobrepuesta no esconde los instintos de lobo.

Caso interesante es también el de Isabel Díaz Ayuso, destacada representante de la ultraderecha europea en su versión más trumpista/mileísta. Su versión extrema del proyecto de demolición de servicios públicos sanitarios y educativos en pro del sector privado —brillantemente cristalizado en como su gran estratega (MÁR) tiene anotado en agenda a su pareja (Alberto Quirón)— es obviamente un mecanismo implacable de debilitamiento de la posición de las clases populares en favor de las élites, ocultado detrás del profundo espesor cultural de la ideología de la libertad de las cañas. Desgraciadamente, gracias a voluntariosos facilitadores, la manipulación consigue engañar a tantos.

Es curioso que Ayuso indicara Las uvas de la ira de Steinbeck como su libro favorito, cuando es una demoledora denuncia de los abusos del capitalismo desatado y un sostén literario a todo el gran proyecto político de cohesión social encarnado por el New Deal de Roosevelt, las antípodas del ayusismo. Deja, pues, perplejo el razonamiento, pero hay que reconocer que el criterio literario es exquisito y admirable, ya que la novela es una auténtica catedral.

Al otro lado del océano Atlántico, por supuesto, Donald Trump también está adscrito al patrón Robin Hood al revés. Su reforma fiscal en el primer mandato favoreció inequívocamente a las elites. En el segundo, los tecnoemperadores —los hombres más ricos del mundo— salivan de forma indescriptible con las perspectivas que se le abren.

No todos los casos son iguales. No todo es desastroso. Una crítica objetiva, por ejemplo, debe dar mérito a Meloni por mantener en un equilibrio razonable las cuentas de Italia, algo necesario. Pero esa tendencia de Robin Hood al revés es indignante. Detrás de ella a menudo se halla el mismo cuento de hadas. Libertad, desregulación y reducción de impuestos espolearán el crecimiento y traerán prosperidad a todos. La realidad es que suelen traerla más bien a algunos —los de siempre—. Los datos del thatcherismo son un recordatorio elocuente y asentado. Ojalá más ciudadanos consigan ver lo que hacen estos Robin Hoods en su bosque de Sherwood. Ojalá, desde esa concienciación, esos ciudadanos decidan moverse, como otro bosque: el de Birnam, que avanzó hacia Macbeth para derrocarle.

Recetas fáciles para Navidad

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