Migrantes explotados, amenazados, vigilados y obligados a trabajar hasta 17 horas diarias en obradores de pan de Palencia en “condiciones extremas de calor e insalubridad”. La Policía Nacional ha detenido a cinco personas por explotación laboral de 12 víctimas a quienes forzaban a trabajar sin descanso para producir pan en la provincia de Palencia. El grupo delictivo se aprovechaba de la vulnerabilidad de los afectados para engañarlos y exprimirles en los obradores, además de requerirles entre 15.000 y 20.000 euros para presuntas autorizaciones de trabajo y residencia con las que luego los chantajeaban, pues no cobraban por su desempeño, no gozaban de vacaciones o descansos y vivían hacinados en casas propiedad de los arrestados. La investigación comenzó tras observar posibles irregularidades en panaderías de Aguilar de Campoo y de Ampudia.
La Policía Nacional ha emitido un comunicado informando de la desarticulación de esa organización criminal, saldada con “cinco registros simultáneos, la clausura de los dos obradores y la liberación de 12 víctimas, además de la detención de cinco personas en las provincias de Palencia (cuatro) y Alicante (uno)”. La operación se ha coordinado junto a la Inspección de Trabajo de Palencia contra los delincuentes, que “se aprovechaban de la vulnerabilidad de las víctimas mediante engaños administrativos, amenazas y vigilancia permanente”. “El método empleado consistía en la obtención de certificados de insuficiencia de candidatos emitidos por el Servicio Público de Empleo de Castilla y León, documentos que posteriormente eran utilizados para tramitar autorizaciones de residencia y trabajo”, señala la Policía, para lo cual efectuaban pagos de entre 15.000 y 20.000 euros mediante intermediarios. Una vez los aspirantes a los empleos ―extranjeros― llegaban a España, sufrían “constantes presiones y amenazas”: si no cumplían las exigencias laborales, se les revocarían los papeles de residencia y trabajo, pudiendo ser deportados al quedar en situación irregular. Los trabajadores, vigilados constantemente por cámaras, recibían la orden de no atender a la Policía o mentir a los inspectores de trabajo y se hallaban en “un clima permanente de miedo y coacción”.
Las 12 personas explotadas laboralmente “vivían y trabajaban en condiciones absolutamente inhumanas, siendo obligadas a desempeñar su labor en obradores de pan y pastelería donde las temperaturas superaban los 40 grados”. Tan mal lo pasaban que, ante la orden de abrir puertas o ventanas e incrementarse el calor, los empleados se desnudaban para intentar resistir las temperaturas. Todo en jornadas de entre 10 y 17 horas de trabajo diarias, los siete días de la semana, sin descansos, vacaciones o remuneración económica. Asimismo, en los obradores había “insectos y roedores”, además de “graves deficiencias higiénico-sanitarias” y “absoluta falta de medidas de salubridad”. Parte de los extranjeros residía en viviendas de los explotadores o contiguas a los hornos, lo cual ha significado tres registros policiales en esos inmuebles y en las dos panaderías clausuradas por orden judicial. Además, se han intervenido 3.000 euros en efectivo y documentación clave para los investigadores, quienes insisten en que aún pueden darse más intervenciones o arrestos por este entramado criminal de explotadores laborales sobre extranjeros en grave situación de vulnerabilidad.

