domingo, 16 de noviembre de 2025

Entrevista a Francesca Albanese, relatora de la ONU «Lo llaman alto el fuego mientras los palestinos siguen muriendo bajo fuego israelí»

La figura de Francesca Albanese está en el punto de mira del Gobierno de Donald Trump. Sus informes sobre los crímenes israelíes contra Palestina molestan en Tel Aviv y en la Casa Blanca, y sus investigaciones sobre la complicidad de empresas y de Estados occidentales tampoco han sentado nada bien en muchas capitales europeas.

Washington aplica sanciones contra ella desde antes del verano, lo que le impide viajar a Estados Unidos o recibir pagos de entidades o ciudadanos estadounidenses, entre otras cosas. Es la primera relatora en la historia de Naciones Unidas que recibe este tipo de penalización, también aplicado contra la Corte Penal Internacional.

Esa animadversión contrasta con los grandes apoyos sociales que Albanese ha congregado a nivel global. Ella se limita a hacer su trabajo –investigar lo que ocurre en Palestina– y a cumplir el mandato asignado por la ONU. Habla el idioma del derecho internacional sin miedo, con un compromiso firme, y prepara ya un nuevo informe, que estará centrado en las torturas y abusos sexuales contra población palestina.

Recién regresada de Sudáfrica, nos atiende por videoconferencia desde Italia en esta entrevista, realizada para el podcast ‘Donde callan las armas’, del Centre Delàs de Estudios por la Paz, que se emite desde hoy en plataformas y en elDiario.es. En ella recuerda que, ya en enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia advirtió del riesgo de genocidio en Gaza. Desde entonces, si no antes, los países tenían la obligación de adoptar medidas.

Su último informe, publicado recientemente, se titula ‘Genocidio en Gaza: un crimen colectivo’ y en él pide a los Estados que suspendan sus relaciones y alianzas con Israel

Así es. En él argumento que, sin el apoyo diplomático, político, militar, económico y comercial de demasiados Estados, Israel no habría podido alcanzar ese nivel de impunidad, ni habría tenido la capacidad de aumentar la violencia contra los palestinos, pasando de un apartheid colonial de asentamientos a un genocidio.

Los Estados miembros han permitido que Israel continúe construyendo colonias para desplazar por la fuerza a los palestinos de la tierra que supuestamente es para su autodeterminación, para su Estado soberano e independiente. ¿Cómo se suponía que iba a materializarse ese Estado mientras Israel continuaba construyendo colonias, desplazando por la fuerza a los palestinos durante medio siglo y arrestando a miles cada año?

Israel jamás ha rendido cuentas por nada. Incluso ahora, tras la muerte de al menos 70.000 personas, entre ellas más de 20.000 niños, los líderes israelíes siguen siendo recibidos con total impunidad. Israel continúa siendo miembro de Naciones Unidas, participa en el Mundial de Fútbol y es recibido en la Bienal de Venecia. No hay ninguna consecuencia.

Ha existido un nivel de impunidad y aquiescencia ante los crímenes de Israel que ha creado el entorno perfecto para que Israel siga cometiendo genocidio contra los palestinos, destruyéndolos como grupo.

En su informe también solicita suspender a Israel de Naciones Unidas hasta que cumpla. ¿Por qué y cómo se podría llevar a cabo esto?

Con voluntad política. Estuve recientemente en Sudáfrica y comprendí algo muy importante. Nelson Mandela decía “nuestra libertad será incompleta sin la libertad del pueblo palestino” porque Palestina fue el último experimento colonial de asentamiento europeo. Esto es lo que vinculó a Sudáfrica con el apartheid: el colonialismo occidental.

El pueblo judío, después del Holocausto, en muchos casos, no tenía adónde ir. Pero se trasladaron a Palestina no como migrantes ni como refugiados, sino como parte de un proyecto que ya había diseñado el despojo de la población nativa. Y esto ha sido sostenido por los países occidentales, principalmente por Estados Unidos, que ha usado a Israel.

Cuestiono la idea de que Israel controla a Estados Unidos. No, no, es al revés. Es Estados Unidos el que necesita a Israel.

¿En qué sentido?

Como puerta de entrada para controlar una gran región rica en recursos, donde además ya cuenta con numerosos aliados. Y donde está culminando su plan para aniquilar cualquier forma de resistencia.

El Gran Israel no es un proyecto de control territorial, sino de una dominación casi metafísica para controlar los recursos. A veces los líderes israelíes aparecen blandiendo mapas del Gran Israel que abarcan desde el Nilo hasta Irak. Oigo a la gente decir que eso nunca sucederá, que Israel jamás ocupará desde el Sinaí hasta Irak. Pero, ¿acaso no está sucediendo ya?

Porque miren cómo los supuestos adversarios de Israel han sido derrotados uno a uno. No defiendo a Sadam Hussein o a Gadafi como dictadores que, al mismo tiempo, fueron aliados ‘convenientes’ de Occidente hasta que dejaron de serlo. Irak ha caído, Libia ha caído, Siria ha caído.

Los palestinos hoy son la espina clavada no solo de Israel, sino de todo el sistema, porque son el último pueblo que resiste. Por eso entiendo que ahora más que nunca se haga hincapié en el movimiento antiapartheid, que debe tener un alcance global.

Desde este movimiento contra el apartheid, ¿Qué papel pueden y deben desempeñar sindicatos, juristas y la sociedad civil, a los que en su informe pide que actúen?

Tenemos que comprender el ‘efecto Palestina’. Palestina ha supuesto un despertar, la píldora roja en Matrix: nos ha mostrado el mundo en el que vivimos. Esto no es nuevo, porque ¿cuántas personas han muerto o han sido eliminadas? ¿Cuántas han sido borradas por el colonialismo de asentamientos?

Hoy entendemos que siguen los intereses financieros y multinacionales que controlan a la gente o sus recursos. Sus recursos y sus pueblos están en medio, son molestos, por eso es necesario matarlos [ríe con amargura], para asegurarnos de que sean pacificados, ya sea esclavizados o domados.

Hoy Palestina nos demuestra que estamos unidos en el sentido de que, si no poseemos los grandes capitales, si no controlamos los algoritmos, si no tenemos acceso al poder militar —que aún está parcialmente en manos de los Estados, pero cada vez más también en manos de mercenarios—, si no formamos parte de él, somos vulnerables. En cierto modo, somos los que queremos la paz, y creo que yo también formo parte de ello como integrante del sistema de derechos humanos.

Hay anticuerpos pacíficos que aún quieren preservar la paz y resistirse a este sistema. Es importante comprender que existe algo que opera como un apartheid global. El apartheid es un sistema de dominación impuesto por un grupo racial sobre otro u otros, e incluye la comisión de actos inhumanos. Esto es lo que vemos hoy.

Existe un apartheid global porque Israel está protegido por una comunidad global. Ante ello, hay gente que se rebela contra el sistema, hacen huelgas, protesta, muestran desacuerdo. Pero necesitamos pasar del despertar a la estrategia de resistencia. Rebelarse. ¿Es eso una llamada a la lucha armada? En absoluto. Pero la resistencia pacífica debe ser activa.

¿Cómo?

De muchas formas. Los ciudadanos deben dejar de comprar ciertos productos, sobre todo, los fabricados en Israel, pero también todos los productos relacionados con la ilegalidad de la ocupación. Es probable que las empresas que explotan y se benefician del genocidio palestino sean también las que se benefician de la crisis en Sudán y en Congo, y de la crisis de acceso a los derechos humanos en Europa.

Pensemos en Airbnb. Airbnb está transformando los centros de nuestras hermosas ciudades en dormitorios, en alojamientos tipo bed and breakfast, agravando la crisis de la vivienda, desplazando a la gente y cambiando la vida de nuestras comunidades. Ya no hay espacios culturales en los barrios. Vi esto por primera vez en Madrid, hace más de una década. Y ahora está sucediendo en Italia.

Todo se está convirtiendo en funcional para el mercado, funcional para que alguien se enriquezca cada vez más. Algunos se benefician, pero la mayoría no. La mayoría pierde. Por eso necesitamos descubrir un nuevo sentido de solidaridad.

Palestina refleja dónde estamos, quiénes somos hoy. Y todos nos encontramos automatizados, debilitados y frágiles en esta situación. Por eso creo que es importante observar y actuar, comprender cuál es nuestro papel.

Las instituciones deben, ante todo y sobre todo, romper lazos con Israel, y luego comprender qué Estados están asociados a Israel. Las empresas deben desinvertir, y los ciudadanos deben, como mínimo, dejar de comprar los productos de la ocupación ilegal.

Tras la firma del plan de Trump en Sharm el-Sheikh, algunas entidades, como la Unión Europea, Eurovisión y otras, han dejado de decir que iban a estudiar la posibilidad de suspender sus acuerdos con Israel. ¿Están ignorando la ley internacional? 

No es que estén ignorando la ley: están violando la ley. Y están mintiendo y mintiendo con este plan. El alto el fuego es una mentira. No hay alto el fuego. No hay alto el fuego porque más de 250 palestinos han muerto en Gaza [por ataques israelíes] desde el supuesto alto el fuego.

Y no hay paz porque no hay justicia. ¿Cómo puede haber paz? Solo hay un genocidio que ha dejado menos de dos millones de supervivientes en Gaza que no podrán sobrevivir, que seguirán muriendo, oprimidos, sin tener acceso a sus derechos y menos aún a la justicia.

Es tan cínico lo que hacen nuestros líderes que es inconcebible. Jamás imaginé encontrarme frente a semejante hipocresía estructural e institucionalizada. Lo llaman alto el fuego, mientras los palestinos siguen muriendo por fuego israelí. Y la atención se ha desviado. Por un lado, continuarán diciendo que ya no hay necesidad de protestar, ridiculizan y reprimen las protestas.

Las conferencias sobre Palestina no pueden celebrarse en mucho lugares, esos vetos llegan ahora con más histeria que antes. Esta semana, el Collège de France canceló la Conferencia sobre Palestina, donde yo iba a hablar con Dominique de Villepin. En Italia, otra charla de un historiador muy famoso, con 50 años de experiencia docente y decenas de libros publicados, también fue cancelada. Y en Reino Unido, Starmer recibe al [presidente e Israel], Isaac Herzog: ya saben, tienen negocios que atender.

Los que están en el poder tienen negocios que atender, así que nos dicen: “Callad, volved a vuestros asuntos, no hay necesidad de protestar”. El plan [para Gaza] presentado en Sharm El Sheikh es lo que hace más evidente esa sensación de apariencia.

Por eso en este momento solidarizarse con Palestina es más importante que nunca. No se trata solo de ellos, se trata de nosotros. Se trata de nuestra libertad, porque no es normal vivir en una Europa que traiciona los valores a los que se comprometió.

Sí, se sigue comerciando y cantando con israelíes que han podido cometer crímenes de guerra, porque cualquiera que haya pasado por el Ejército israelí en los últimos dos años es muy probable que haya cometido crímenes contra palestinos, en Gaza o incluso en Cisjordania. Con el debido respeto, deberían ser investigados antes de venir a Europa.

Y a los Estados miembros: lo siento, pero las autoridades israelíes no deberían ser recibidas con alfombra roja en ningún sitio. Dado que en este momento la mayoría de los Estados en Europa están dirigidos por líderes que son cobardes o cómplices, es necesaria una resistencia continua por parte del pueblo.

En 1974 la Sudáfrica del apartheid fue suspendida como miembro por la Asamblea General de Naciones Unidas, hasta 1994. ¿Por qué ahora, tras dos años de genocidio, Israel no ha sido suspendido?

Porque el sistema es inteligente y se protege a sí mismo. Aprendió cómo se puede tolerar la impunidad, y sabe que hoy no estamos en la fase de descolonización, sino en la posterior al 11-S. Incluso algunos Estados africanos están muy activos, salvo Sudáfrica, con sus propias contradicciones, al igual que Namibia y Argelia. Pero hay pocos Estados que han tenido el valor de dar la cara por Palestina. Luego está Malasia; Indonesia, que no está muy segura. Es duro.

Realmente debemos pedir a los gobiernos que rompan relaciones con Israel, sabiendo que no lo harán. Por eso son los estibadores de toda Europa quienes deben ir a la huelga, con el apoyo popular. Debería haber un mes de huelga. Entiendo que es difícil, para todos.

¿Acaso creéis que mañana volveremos a la normalidad después de este genocidio? El sistema está mostrando su peor cara. Y esto es solo el principio. Nos estamos abriendo a nuevas formas de control y represión.

Miren Reino Unido: allí periodistas y activistas son detenidos bajo cargos de terrorismo. Miren Alemania, donde la policía de Berlín no pierde oportunidad de usar la porra para reprimir brutalmente a los manifestantes. Miren a Francia, un país supuestamente liberal, cancelando eventos, impidiendo protestas y manifestaciones. O Italia. ¿Dónde está la libertad?

La Unión Europea es ahora mismo la explicación de quién ha ganado la Guerra Fría. ¿Quién ha ganado la Guerra Fría? Ni siquiera es la democracia, es el neoliberalismo. Porque en aras de intereses económicos y financieros, todo lo demás, incluidas nuestras libertades, se sacrifica.

Hace unas semanas vimos a Netanyahu en la Asamblea de las Naciones Unidas. Usted no pudo asistir debido a las sanciones que le impuso Estados Unidos. ¿Qué significa esto? ¿Qué mensaje ofrece?

La debilidad del sistema. Estoy consternada por cómo han reaccionado los Estados miembros ante algo tan grave. Ya debería haber una acción ante la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos por la violación de la Convención sobre Privilegios e Inmunidades y la Carta de las Naciones Unidas.

No tengo por qué caerles bien, pueden estar en desacuerdo conmigo. Incluso pueden intentar destituirme de mi mandato. Pero no pueden atacarme personalmente, porque esto es un golpe al corazón mismo del sistema de confianza de Naciones Unidas.

Estoy protegida por el derecho internacional por el ejercicio de mis funciones, de mi mandato. Y lo hago gratuitamente. ¿Por qué tienen que atacarme en mi patrimonio personal, en mis finanzas? Ya he dedicado tres años de mi vida a este mandato de forma altruista.

Hay muchas mentiras sobre mí, pero no importa, porque ensuciar la reputación de la gente, difamar, aniquilar a alguien, es parte esencial de la destrucción. Pero los Estados miembros me han dejado sola, mientras permiten que Estados Unidos se comporte como un bully, como un abusador puro y duro. Es un matón. A menudo lo comparo con la mafia, porque es un uso del poder tan violento y ostentoso que cabe preguntarse: ¿dónde están los otros 191 Estados miembros de la comunidad internacional?

Por eso pienso que pueden seguir atacándome, pero solo soy una. El movimiento ha comenzado y es un proceso de toma de conciencia; cuanto más daño le hagan a gente como yo, mayor será el despertar.

En su último informe nombra a España en cuatro ocasiones, en relación a las medidas aprobadas contra el comercio de armas, sobre las exportaciones de armamento realizadas desde España en estos dos años, las maniobras militares de España con Israel en el marco de los ejercicios INIOCHOS 2025 y el papel de los trabajadores en los puertos intentando bloquear el tránsito de armamento. ¿Qué tiene que hacer España ahora?

España, por diversas razones, ha estado a la vanguardia en Europa, junto con Eslovenia, en esta resistencia. Prácticamente ha estado sola. No creo que Irlanda o Noruega se hayan acercado a lo que ha hecho España. Y no diría España como Gobierno, aunque hay figuras muy íntegras que se han pronunciado abiertamente.

Hay una combinación de elementos exitosos en España. La libertad de prensa es uno de ellos, la libertad académica, se han logrado muchos avances en las universidades, no solo gracias a los estudiantes, sino también a la academia, a los propios profesores y trabajadores. Ha sido realmente interesante.

Al mismo tiempo, incluso España no está donde debería estar, aunque ha hecho mucho más y mejor que otros países de Europa, pero tiene que romper todos los lazos con Israel. Y hay que librar una batalla por la protección del multilateralismo.

Me ha desconcertado la resistencia de España, por ejemplo, a formar parte del Grupo de La Haya como una de las fuerzas líderes. Me refiero a este grupo de Estados que ha decidido cortar lazos militares, no ofrecer puertos para el transporte de mercancías hacia Israel y no ser un reducto de impunidad, permitiendo que la justicia funcione, principalmente para aquellos que tienen órdenes de arresto. Por ejemplo, no ceder espacio aéreo a los tránsitos de Netanyahu y otros como él.

Espero que España forme parte plenamente del Grupo de La Haya, pero también que impulse a otros países europeos a hacerlo. Eslovenia ya está dentro, y podría haber otros países como Bélgica, Luxemburgo o Irlanda.

Debemos ser conscientes de que es realmente mors tua, vita mea [tu muerte, mi vida]; si es por intereses económicos que no se pueden romper los lazos con Israel, tarde o temprano se nos volverá en contra y nos estrangulará. Realmente estamos alimentando serpientes en nuestro propio pecho, como decimos en italiano.

Esta entrevista forma parte del podcast Donde callan las armas’, del Centre Delàs de Estudios por la Paz, que se emite en plataformas como Ivoox y Spotify.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/francesca-albanese-llaman-alto-fuego-palestinos-siguen-muriendo-fuego-israeli_128_12763502.html


La figura de Francesca Albanese está en el punto de mira del Gobierno de Donald Trump. Sus informes sobre los crímenes israelíes contra Palestina molestan en Tel Aviv y en la Casa Blanca, y sus investigaciones sobre la complicidad de empresas y de Estados occidentales tampoco han sentado nada bien en muchas capitales europeas. Washington aplica sanciones contra ella desde antes del verano, lo que le impide viajar a Estados Unidos o recibir pagos de entidades o ciudadanos estadounidenses, entre otras cosas. Es la primera relatora en la historia de Naciones Unidas que recibe este tipo de penalización, también aplicado contra la Corte Penal Internacional. Esa animadversión contrasta con los grandes apoyos sociales que Albanese ha congregado a nivel global. Ella se limita a hacer su trabajo –investigar lo que ocurre en Palestina– y a cumplir el mandato asignado por la ONU. Habla el idioma del derecho internacional sin miedo, con un compromiso firme, y prepara ya un nuevo informe, que estará centrado en las torturas y abusos sexuales contra población palestina. Recién regresada de Sudáfrica, nos atiende por videoconferencia desde Italia en esta entrevista, realizada para el podcast ‘Donde callan las armas’, del Centre Delàs de Estudios por la Paz, que se emite desde hoy en plataformas y en elDiario.es. En ella recuerda que, ya en enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia advirtió del riesgo de genocidio en Gaza. Desde entonces, si no antes, los países tenían la obligación de adoptar medidas. Su último informe, publicado recientemente, se titula ‘Genocidio en Gaza: un crimen colectivo’ y en él pide a los Estados que suspendan sus relaciones y alianzas con Israel Así es. En él argumento que, sin el apoyo diplomático, político, militar, económico y comercial de demasiados Estados, Israel no habría podido alcanzar ese nivel de impunidad, ni habría tenido la capacidad de aumentar la violencia contra los palestinos, pasando de un apartheid colonial de asentamientos a un genocidio. Los Estados miembros han permitido que Israel continúe construyendo colonias para desplazar por la fuerza a los palestinos de la tierra que supuestamente es para su autodeterminación, para su Estado soberano e independiente. ¿Cómo se suponía que iba a materializarse ese Estado mientras Israel continuaba construyendo colonias, desplazando por la fuerza a los palestinos durante medio siglo y arrestando a miles cada año? Israel jamás ha rendido cuentas por nada. Incluso ahora, tras la muerte de al menos 70.000 personas, entre ellas más de 20.000 niños, los líderes israelíes siguen siendo recibidos con total impunidad. Israel continúa siendo miembro de Naciones Unidas, participa en el Mundial de Fútbol y es recibido en la Bienal de Venecia. No hay ninguna consecuencia. Ha existido un nivel de impunidad y aquiescencia ante los crímenes de Israel que ha creado el entorno perfecto para que Israel siga cometiendo genocidio contra los palestinos, destruyéndolos como grupo. En su informe también solicita suspender a Israel de Naciones Unidas hasta que cumpla. ¿Por qué y cómo se podría llevar a cabo esto? Con voluntad política. Estuve recientemente en Sudáfrica y comprendí algo muy importante. Nelson Mandela decía “nuestra libertad será incompleta sin la libertad del pueblo palestino” porque Palestina fue el último experimento colonial de asentamiento europeo. Esto es lo que vinculó a Sudáfrica con el apartheid: el colonialismo occidental. El pueblo judío, después del Holocausto, en muchos casos, no tenía adónde ir. Pero se trasladaron a Palestina no como migrantes ni como refugiados, sino como parte de un proyecto que ya había diseñado el despojo de la población nativa. Y esto ha sido sostenido por los países occidentales, principalmente por Estados Unidos, que ha usado a Israel. Cuestiono la idea de que Israel controla a Estados Unidos. No, no, es al revés. Es Estados Unidos el que necesita a Israel. ¿En qué sentido? Como puerta de entrada para controlar una gran región rica en recursos, donde además ya cuenta con numerosos aliados. Y donde está culminando su plan para aniquilar cualquier forma de resistencia. El Gran Israel no es un proyecto de control territorial, sino de una dominación casi metafísica para controlar los recursos. A veces los líderes israelíes aparecen blandiendo mapas del Gran Israel que abarcan desde el Nilo hasta Irak. Oigo a la gente decir que eso nunca sucederá, que Israel jamás ocupará desde el Sinaí hasta Irak. Pero, ¿acaso no está sucediendo ya? Porque miren cómo los supuestos adversarios de Israel han sido derrotados uno a uno. No defiendo a Sadam Hussein o a Gadafi como dictadores que, al mismo tiempo, fueron aliados ‘convenientes’ de Occidente hasta que dejaron de serlo. Irak ha caído, Libia ha caído, Siria ha caído. Los palestinos hoy son la espina clavada no solo de Israel, sino de todo el sistema, porque son el último pueblo que resiste. Por eso entiendo que ahora más que nunca se haga hincapié en el movimiento antiapartheid, que debe tener un alcance global. Desde este movimiento contra el apartheid, ¿Qué papel pueden y deben desempeñar sindicatos, juristas y la sociedad civil, a los que en su informe pide que actúen? Tenemos que comprender el ‘efecto Palestina’. Palestina ha supuesto un despertar, la píldora roja en Matrix: nos ha mostrado el mundo en el que vivimos. Esto no es nuevo, porque ¿cuántas personas han muerto o han sido eliminadas? ¿Cuántas han sido borradas por el colonialismo de asentamientos? Hoy entendemos que siguen los intereses financieros y multinacionales que controlan a la gente o sus recursos. Sus recursos y sus pueblos están en medio, son molestos, por eso es necesario matarlos [ríe con amargura], para asegurarnos de que sean pacificados, ya sea esclavizados o domados. Hoy Palestina nos demuestra que estamos unidos en el sentido de que, si no poseemos los grandes capitales, si no controlamos los algoritmos, si no tenemos acceso al poder militar —que aún está parcialmente en manos de los Estados, pero cada vez más también en manos de mercenarios—, si no formamos parte de él, somos vulnerables. En cierto modo, somos los que queremos la paz, y creo que yo también formo parte de ello como integrante del sistema de derechos humanos. Hay anticuerpos pacíficos que aún quieren preservar la paz y resistirse a este sistema. Es importante comprender que existe algo que opera como un apartheid global. El apartheid es un sistema de dominación impuesto por un grupo racial sobre otro u otros, e incluye la comisión de actos inhumanos. Esto es lo que vemos hoy. Existe un apartheid global porque Israel está protegido por una comunidad global. Ante ello, hay gente que se rebela contra el sistema, hacen huelgas, protesta, muestran desacuerdo. Pero necesitamos pasar del despertar a la estrategia de resistencia. Rebelarse. ¿Es eso una llamada a la lucha armada? En absoluto. Pero la resistencia pacífica debe ser activa. ¿Cómo? De muchas formas. Los ciudadanos deben dejar de comprar ciertos productos, sobre todo, los fabricados en Israel, pero también todos los productos relacionados con la ilegalidad de la ocupación. Es probable que las empresas que explotan y se benefician del genocidio palestino sean también las que se benefician de la crisis en Sudán y en Congo, y de la crisis de acceso a los derechos humanos en Europa. Pensemos en Airbnb. Airbnb está transformando los centros de nuestras hermosas ciudades en dormitorios, en alojamientos tipo bed and breakfast, agravando la crisis de la vivienda, desplazando a la gente y cambiando la vida de nuestras comunidades. Ya no hay espacios culturales en los barrios. Vi esto por primera vez en Madrid, hace más de una década. Y ahora está sucediendo en Italia. Todo se está convirtiendo en funcional para el mercado, funcional para que alguien se enriquezca cada vez más. Algunos se benefician, pero la mayoría no. La mayoría pierde. Por eso necesitamos descubrir un nuevo sentido de solidaridad. Palestina refleja dónde estamos, quiénes somos hoy. Y todos nos encontramos automatizados, debilitados y frágiles en esta situación. Por eso creo que es importante observar y actuar, comprender cuál es nuestro papel. Las instituciones deben, ante todo y sobre todo, romper lazos con Israel, y luego comprender qué Estados están asociados a Israel. Las empresas deben desinvertir, y los ciudadanos deben, como mínimo, dejar de comprar los productos de la ocupación ilegal. Tras la firma del plan de Trump en Sharm el-Sheikh, algunas entidades, como la Unión Europea, Eurovisión y otras, han dejado de decir que iban a estudiar la posibilidad de suspender sus acuerdos con Israel. ¿Están ignorando la ley internacional? No es que estén ignorando la ley: están violando la ley. Y están mintiendo y mintiendo con este plan. El alto el fuego es una mentira. No hay alto el fuego. No hay alto el fuego porque más de 250 palestinos han muerto en Gaza [por ataques israelíes] desde el supuesto alto el fuego. Y no hay paz porque no hay justicia. ¿Cómo puede haber paz? Solo hay un genocidio que ha dejado menos de dos millones de supervivientes en Gaza que no podrán sobrevivir, que seguirán muriendo, oprimidos, sin tener acceso a sus derechos y menos aún a la justicia. Es tan cínico lo que hacen nuestros líderes que es inconcebible. Jamás imaginé encontrarme frente a semejante hipocresía estructural e institucionalizada. Lo llaman alto el fuego, mientras los palestinos siguen muriendo por fuego israelí. Y la atención se ha desviado. Por un lado, continuarán diciendo que ya no hay necesidad de protestar, ridiculizan y reprimen las protestas. Las conferencias sobre Palestina no pueden celebrarse en mucho lugares, esos vetos llegan ahora con más histeria que antes. Esta semana, el Collège de France canceló la Conferencia sobre Palestina, donde yo iba a hablar con Dominique de Villepin. En Italia, otra charla de un historiador muy famoso, con 50 años de experiencia docente y decenas de libros publicados, también fue cancelada. Y en Reino Unido, Starmer recibe al [presidente e Israel], Isaac Herzog: ya saben, tienen negocios que atender. Los que están en el poder tienen negocios que atender, así que nos dicen: “Callad, volved a vuestros asuntos, no hay necesidad de protestar”. El plan [para Gaza] presentado en Sharm El Sheikh es lo que hace más evidente esa sensación de apariencia. Por eso en este momento solidarizarse con Palestina es más importante que nunca. No se trata solo de ellos, se trata de nosotros. Se trata de nuestra libertad, porque no es normal vivir en una Europa que traiciona los valores a los que se comprometió. Sí, se sigue comerciando y cantando con israelíes que han podido cometer crímenes de guerra, porque cualquiera que haya pasado por el Ejército israelí en los últimos dos años es muy probable que haya cometido crímenes contra palestinos, en Gaza o incluso en Cisjordania. Con el debido respeto, deberían ser investigados antes de venir a Europa. Y a los Estados miembros: lo siento, pero las autoridades israelíes no deberían ser recibidas con alfombra roja en ningún sitio. Dado que en este momento la mayoría de los Estados en Europa están dirigidos por líderes que son cobardes o cómplices, es necesaria una resistencia continua por parte del pueblo. En 1974 la Sudáfrica del apartheid fue suspendida como miembro por la Asamblea General de Naciones Unidas, hasta 1994. ¿Por qué ahora, tras dos años de genocidio, Israel no ha sido suspendido? Porque el sistema es inteligente y se protege a sí mismo. Aprendió cómo se puede tolerar la impunidad, y sabe que hoy no estamos en la fase de descolonización, sino en la posterior al 11-S. Incluso algunos Estados africanos están muy activos, salvo Sudáfrica, con sus propias contradicciones, al igual que Namibia y Argelia. Pero hay pocos Estados que han tenido el valor de dar la cara por Palestina. Luego está Malasia; Indonesia, que no está muy segura. Es duro. Realmente debemos pedir a los gobiernos que rompan relaciones con Israel, sabiendo que no lo harán. Por eso son los estibadores de toda Europa quienes deben ir a la huelga, con el apoyo popular. Debería haber un mes de huelga. Entiendo que es difícil, para todos. ¿Acaso creéis que mañana volveremos a la normalidad después de este genocidio? El sistema está mostrando su peor cara. Y esto es solo el principio. Nos estamos abriendo a nuevas formas de control y represión. Miren Reino Unido: allí periodistas y activistas son detenidos bajo cargos de terrorismo. Miren Alemania, donde la policía de Berlín no pierde oportunidad de usar la porra para reprimir brutalmente a los manifestantes. Miren a Francia, un país supuestamente liberal, cancelando eventos, impidiendo protestas y manifestaciones. O Italia. ¿Dónde está la libertad? La Unión Europea es ahora mismo la explicación de quién ha ganado la Guerra Fría. ¿Quién ha ganado la Guerra Fría? Ni siquiera es la democracia, es el neoliberalismo. Porque en aras de intereses económicos y financieros, todo lo demás, incluidas nuestras libertades, se sacrifica. Hace unas semanas vimos a Netanyahu en la Asamblea de las Naciones Unidas. Usted no pudo asistir debido a las sanciones que le impuso Estados Unidos. ¿Qué significa esto? ¿Qué mensaje ofrece? La debilidad del sistema. Estoy consternada por cómo han reaccionado los Estados miembros ante algo tan grave. Ya debería haber una acción ante la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos por la violación de la Convención sobre Privilegios e Inmunidades y la Carta de las Naciones Unidas. No tengo por qué caerles bien, pueden estar en desacuerdo conmigo. Incluso pueden intentar destituirme de mi mandato. Pero no pueden atacarme personalmente, porque esto es un golpe al corazón mismo del sistema de confianza de Naciones Unidas. Estoy protegida por el derecho internacional por el ejercicio de mis funciones, de mi mandato. Y lo hago gratuitamente. ¿Por qué tienen que atacarme en mi patrimonio personal, en mis finanzas? Ya he dedicado tres años de mi vida a este mandato de forma altruista. Hay muchas mentiras sobre mí, pero no importa, porque ensuciar la reputación de la gente, difamar, aniquilar a alguien, es parte esencial de la destrucción. Pero los Estados miembros me han dejado sola, mientras permiten que Estados Unidos se comporte como un bully, como un abusador puro y duro. Es un matón. A menudo lo comparo con la mafia, porque es un uso del poder tan violento y ostentoso que cabe preguntarse: ¿dónde están los otros 191 Estados miembros de la comunidad internacional? Por eso pienso que pueden seguir atacándome, pero solo soy una. El movimiento ha comenzado y es un proceso de toma de conciencia; cuanto más daño le hagan a gente como yo, mayor será el despertar. En su último informe nombra a España en cuatro ocasiones, en relación a las medidas aprobadas contra el comercio de armas, sobre las exportaciones de armamento realizadas desde España en estos dos años, las maniobras militares de España con Israel en el marco de los ejercicios INIOCHOS 2025 y el papel de los trabajadores en los puertos intentando bloquear el tránsito de armamento. ¿Qué tiene que hacer España ahora? España, por diversas razones, ha estado a la vanguardia en Europa, junto con Eslovenia, en esta resistencia. Prácticamente ha estado sola. No creo que Irlanda o Noruega se hayan acercado a lo que ha hecho España. Y no diría España como Gobierno, aunque hay figuras muy íntegras que se han pronunciado abiertamente. Hay una combinación de elementos exitosos en España. La libertad de prensa es uno de ellos, la libertad académica, se han logrado muchos avances en las universidades, no solo gracias a los estudiantes, sino también a la academia, a los propios profesores y trabajadores. Ha sido realmente interesante. Al mismo tiempo, incluso España no está donde debería estar, aunque ha hecho mucho más y mejor que otros países de Europa, pero tiene que romper todos los lazos con Israel. Y hay que librar una batalla por la protección del multilateralismo. Me ha desconcertado la resistencia de España, por ejemplo, a formar parte del Grupo de La Haya como una de las fuerzas líderes. Me refiero a este grupo de Estados que ha decidido cortar lazos militares, no ofrecer puertos para el transporte de mercancías hacia Israel y no ser un reducto de impunidad, permitiendo que la justicia funcione, principalmente para aquellos que tienen órdenes de arresto. Por ejemplo, no ceder espacio aéreo a los tránsitos de Netanyahu y otros como él. Espero que España forme parte plenamente del Grupo de La Haya, pero también que impulse a otros países europeos a hacerlo. Eslovenia ya está dentro, y podría haber otros países como Bélgica, Luxemburgo o Irlanda. Debemos ser conscientes de que es realmente mors tua, vita mea [tu muerte, mi vida]; si es por intereses económicos que no se pueden romper los lazos con Israel, tarde o temprano se nos volverá en contra y nos estrangulará. Realmente estamos alimentando serpientes en nuestro propio pecho, como decimos en italiano. Esta entrevista forma parte del podcast Donde callan las armas’, del Centre Delàs de Estudios por la Paz, que se emite en plataformas como Ivoox y Spotify. 

Fuente: 

sábado, 15 de noviembre de 2025

6 hábitos que pueden perjudicar la salud de tu vejiga y cómo modificarlos

Mujer con deseos de orinar

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Muchos problemas de vejiga se pueden prevenir y están relacionados con los hábitos cotidianos.
    • Autor,Dipa Kamdar
    • Título del autor,The Conversation*

La vejiga es fácil de pasar por alto, hasta que empieza a causar problemas. Este pequeño órgano con forma de globo, ubicado en el tracto urinario inferior, almacena y libera orina silenciosamente, ayudando al cuerpo a eliminar desechos y a mantener el equilibrio hídrico.

Pero al igual que el corazón o los pulmones, la vejiga necesita cuidados. Si la descuidas, corres el riesgo de sufrir molestias, infecciones del tracto urinario y, en algunos casos, afecciones graves como incontinencia (pérdidas involuntarias de orina) o incluso cáncer.

La buena noticia: muchos problemas de vejiga se pueden prevenir y están relacionados con los hábitos cotidianos. Aquí tienes seis hábitos comunes que pueden sabotear la salud de la vejiga.

1. Retener la orina durante demasiado tiempo

Retrasar la visita al baño permite que la orina se acumule y distienda los músculos de la vejiga. Con el tiempo, esto puede debilitar su capacidad para contraerse y vaciarse por completo, lo que provoca retención urinaria.

Las investigaciones demuestran que retener la orina da a las bacterias más tiempo para multiplicarse, lo que aumenta el riesgo de infecciones 

Baños de hombres y mujeres

Fuente de la imagen,AFP via Getty Images


Pie de foto,
No es recomendable reterner la orina mucho tiempo. Si hay un baño a mano y tienes necesidad, úsalo.

Los expertos recomiendan vaciar la vejiga cada tres o cuatro horas. En casos graves, la retención crónica puede incluso dañar los riñones. Cuando vayas al baño, relájate; las mujeres, en particular, deberían sentarse completamente en el inodoro en lugar de permanecer suspendidas, para que los músculos pélvicos puedan relajarse.

Tómate tu tiempo y considera orinar dos veces: después de terminar, espera de 10 a 20 segundos e inténtalo de nuevo para asegurarte de que la vejiga esté completamente vacía.

2. No beber suficiente agua
La deshidratación hace que la orina se concentre más, lo que irrita el revestimiento de la vejiga y aumenta el riesgo de infección. Intenta beber de seis a ocho vasos de agua (aproximadamente de 1,5 a 2 litros) al día, o más si eres muy activo o hace calor.

Mujer bebiendo una botella de agua.Fuente de la imagen,Getty Images Pie de foto,
Mujer bebiendo una botella de agua.

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Pie de foto,
Mantenerse hidratado es importante para la salud de la novejiga. Si tienes alguna enfermedad renal o hepática, consulta primero con tu médico.

La falta de líquido también puede provocar estreñimiento. Las heces duras presionan la vejiga y el suelo pélvico, lo que dificulta el control de la vejiga.

3. Demasiada cafeína y alcohol

La cafeína y el alcohol pueden irritar la vejiga y actuar como diuréticos suaves, aumentando la producción de orina. Un estudio reveló que las personas que consumían más de 450 mg de cafeína al día (aproximadamente cuatro tazas de café) tenían más probabilidades de sufrir incontinencia que quienes bebían menos de 150 mg.

Otro estudio demostró que los hombres que bebían de seis a diez bebidas alcohólicas a la semana tenían más probabilidades de desarrollar síntomas del tracto urinario inferior que los abstemios.

El consumo excesivo de alcohol también puede aumentar el riesgo de cáncer de vejiga, aunque la evidencia es contradictoria. Reducir el consumo puede aliviar los síntomas de la vejiga y reducir el riesgo a largo plazo.

4. Fumar

Fumar es una de las principales causas de cáncer de vejiga, responsable de aproximadamente la mitad de todos los casos. Los fumadores tienen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad que los no fumadores, especialmente si empezaron jóvenes o fumaron mucho durante años, incluyendo puros y pipas.

Grupo de amigos fumando

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Pie de foto,

El tabaco puede afectar el revestimiento vesical. Las sustancias químicas del tabaco entran al torrente sanguíneo, son filtradas por los riñones y almacenadas en la orina. Cuando la orina se deposita en la vejiga, estos carcinógenos, incluidas las arilaminas, pueden dañar el revestimiento vesical.

5. Mala higiene en el baño

Una higiene inadecuada puede introducir bacterias en las vías urinarias. Limpiarse de atrás hacia adelante, usar jabones fuertes o no lavarse las manos puede alterar el microbioma natural del cuerpo y aumentar el riesgo de infecciones urinarias.

La actividad sexual también puede transferir bacterias del intestino o la vagina a las vías urinarias. Tanto hombres como mujeres pueden reducir el riesgo de infección orinando poco después de tener relaciones sexuales.

6. Mala alimentación y falta de ejercicio

Lo que comes y tu nivel de actividad afectan tu vejiga más de lo esperado. El sobrepeso ejerce presión sobre la vejiga y aumenta la probabilidad de pérdidas. El ejercicio regular ayuda a mantener un peso saludable y previene el estreñimiento, que de lo contrario ejerce presión sobre la vejiga.


Clase de gimnasia

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El ejercicio es importante para mantener un buen peso corporal. Ciertos alimentos y bebidas, como los refrescos, las comidas picantes, los cítricos y los edulcorantes artificiales, pueden irritar la vejiga y empeorar los síntomas en personas propensas a sufrir problemas. Intenta llevar una dieta rica en fibra con abundantes cereales integrales, frutas y verduras para proteger la salud digestiva y vesical.

La salud de la vejiga se ve afectada por las decisiones diarias. Mantenerse bien hidratado, evitar irritantes, practicar una buena higiene y escuchar a tu cuerpo pueden ayudar a prevenir problemas a largo plazo.

Si notas cambios persistentes, como micción frecuente, dificultad para vaciar la vejiga, dolor o ardor al orinar, orina turbia o con mal olor, o cualquier signo de sangre, consulta a un profesional de la salud. Tu vejiga te lo agradecerá.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia creative commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

viernes, 14 de noviembre de 2025

_- Los 3 científicos que ganaron el Nobel de Física 2025 por hacer que "las extrañas propiedades del mundo cuántico" funcionen en un chip

    Dibujo de los tres ganadores del Premio Nobel de Física 2025.

      • _- Alicia Hernández
      • Título del autor,BBC News Mundo
      • Autor,Georgina Rannard
      • Título del autor,Reportera de Ciencia


John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis obtuvieron el Premio Nobel de Física 2025 por el descubrimiento de la tunelización mecánica cuántica.

En concreto, los investigadores, todos de universidades de Estados Unidos, han sido galardonados este martes por la Real Academia Sueca de las Ciencias por "el descubrimiento del efecto túnel mecánico cuántico macroscópico y la cuantificación de la energía en un circuito eléctrico".

Según el jurado, su trabajo inició una nueva revolución en la física cuántica que "brinda oportunidades para el desarrollo de la próxima generación de tecnología cuántica, incluyendo la criptografía cuántica, las computadoras cuánticas y los sensores cuánticos".

John Clarke (Reino Unido, 1942) de la Universidad de California, Berkeley; Michel H. Devoret (Francia, 1953) de la Universidad de Yale y la Universidad de California, Santa Bárbara: y John M. Martinis (1958), también de la Universidad de California, Santa Bárbara, todos de Estados Unidos, hicieron experimentos con un chip que revelaron la física cuántica en acción.

Pero además, los ganadores lograron demostrar los efectos mecánicos cuánticos en un circuito eléctrico del tamaño suficiente para que quepa en una mano.

"Para decirlo suavemente, fue una de las sorpresas de mi vida", dijo el profesor John Clarke.

"No existe hoy en día ninguna tecnología avanzada que no se base en la mecánica cuántica, incluidos los teléfonos móviles, las cámaras... y los cables de fibra óptica", afirmó el comité del Nobel.

Los tres ganadores compartirán un premio monetario de 11 millones de coronas suecas (unos US$1.170.000 dólares).

Un circuito de superconductores

En 1984 y 1985, John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis realizaron una serie de experimentos con un circuito electrónico construido con superconductores, componentes capaces de conducir corriente sin resistencia eléctrica.

En el circuito, estos superconductores estaban separados por una fina capa de otro material no conductor. Esto se conoce como "unión Josephson".

Al refinar y medir las propiedades del circuito, pudieron controlar y explorar los distintos fenómenos que ocurrían al pasar una corriente a través de él.

Al estar juntas, todas las partículas cargadas que se movían a través de este superconductos formaban un sistema. Y éste se comportaba como si fueran una sola partícula que llenaba todo el circuito.

Y este sistema macroscópico se encuentra inicialmente en un estado en el que la corriente fluye sin voltaje.

En el experimento, el sistema demuestra su carácter cuántico al lograr escapar del estado de voltaje cero mediante el efecto túnel. El cambio de estado del sistema se detecta mediante la aparición de un voltaje.

Los galardonados también pudieron demostrar que el sistema se comporta de la manera predicha por la mecánica cuántica: está cuantizado, lo que significa que solo absorbe o emite cantidades específicas de energía.

Incluso para un campo que a menudo se considera denso, este descubrimiento suena desconcertante.

"Es maravilloso celebrar cómo la mecánica cuántica, con un siglo de antigüedad, ofrece continuamente nuevas sorpresas. Además, es enormemente útil, ya que la mecánica cuántica es la base de toda la tecnología digital", afirmó Olle Eriksson, presidente del Comité Nobel de Física.

Y sus implicaciones han sido profundas y de gran alcance. Los dispositivos electrónicos que utilizamos con mayor frecuencia dependen de ella, y sus hallazgos se están utilizando para construir computadoras extremadamente potentes.

Una imagen azul y verde que hace referencia a la computación cuántica.



Una imagen azul y verde que hace referencia a la computación cuántica.



"Esto conduce al desarrollo de la computadora cuántica. Mucha gente está trabajando en computación cuántica; nuestro descubrimiento es, en muchos sentidos, la base de esto", declaró el profesor Clarke por teléfono en la conferencia de prensa, momentos después de que le comunicaran que había ganado el prestigioso premio.

Mecánica cuántica relacionada con el comportamiento de objetos diminutos en un mundo diminuto. Se refiere a lo que hacen partículas como el electrón en el mundo subatómico.

El profesor Clarke y su equipo analizaron cómo estas partículas parecían romper reglas como la de viajar a través de barreras de energía que la física convencional consideraba imposibles, algo llamado "efecto túnel".

Su trabajo demostró que la tunelización puede ocurrir no sólo en un mundo más teórico, sino también en circuitos eléctricos en el "mundo real".

Los científicos han aprovechado este conocimiento para fabricar chips cuánticos modernos.

"Esta es una noticia maravillosa y muy merecida", dijo la profesora Lesley Cohen, rectora asociada del Departamento de Física del Imperial College de Londres.

"Su trabajo ha sentado las bases de los qubits superconductores, una de las principales tecnologías de hardware para las tecnologías cuánticas".

"Me parece muy bien merecido. Sus experimentos han sido cruciales para los avances en tecnologías superconductoras y que, hoy en día, se utilizan en muchos ámbitos, en particular en los ordenadores cuánticos", dijo también Ignacio Cirac, director de la División de Teoría del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica en Garching (Alemania), citado por el Science Media Centre España.

Los ordenadores cuánticos son máquinas capaces de resolver tareas muy complejas en muy poco tiempo.

Por ejemplo, en 2019, el equipo de Martinis publicó en la revista Nature un gran avance. Su computadora cuántica superó a la supercomputadora más grande del mundo. Resolvió una tarea en 200 segundos, cuando una supercomputadora convencional hubiera necesitado 10.000 años. 

jueves, 13 de noviembre de 2025

Jane Goodall cambió el paradigma de la evolución humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza

Fuentes: The Conversation


Parque Nacional de Gombe Stream, Tanzania, finales de noviembre del año 1960. Jane Goodall, una londinense de 26 años, amante de los animales, lleva desde julio viviendo en una choza rodeada por la densa vegetacion selvática, acompañada tan solo por su madre y un cocinero. Durante los meses transcurridos, ha documentado cómo se desplazan los chimpancés, de qué se alimentan y cómo fabrican los nidos de hojarasca donde pasan la noche. Pero estos simios son solo sombras fugaces y esquivas que se mueven entre la densa vegetación, evitando el contacto con ella.

La financiación se acaba y teme defraudar a Louis S.B. Leakey, el gran paleoantropólogo a quien había conocido tres años antes y que confió en ella para encomendarle tamaño trabajo pionero de campo, pese a carecer de formación académica.

Es precisamente en este momento de dudas cuando, por sorpresa, un chimpancé macho a quien bautizará como David Greybeard (“barba gris”) se acerca confiado a ella, sin mostrar una actitud agresiva, sentándose junto a un montículo que alberga un nido de termitas. Toma una ramita, la manipula y la rompe hasta dar con las dimensiones adecuadas, introduciéndola repetidamente en el nido para sacar a las termitas, que se aprestan a defenderlo, y se las come con delectación. Al ser informado por Goodall sobre el hallazgo, Leakey respondió entusiasmado con un telegrama que ha pasado a los anales de la evolución humana:

Ahora debemos redefinir el concepto de herramienta, redefinir el concepto de humano o aceptar también a los chimpancés como seres humanos”.

Cambio de paradigma

Una abrumadora mayoría de las personas pasan por este mundo sin dejar una huella duradera. Muy pocas hacen aportaciones significativas al acervo general de conocimiento de la humanidad, y aún menos aportan una visión que se traduce en un cambio de paradigma. Jane Goodall, quien falleció por causas naturales el pasado 1 de octubre a los 91 años de edad, fue sin duda una de estas personas singulares.

Su legado es inmenso, no solo en los campos científicos de la etología (el análisis del comportamiento animal) y la primatología (el estudio de los primates, el orden de mamíferos al que pertenecemos los seres humanos y nuestros parientes vivos más próximos, los chimpancés), sino también en la concienciación social sobre la necesidad de conservar la biodiversidad y los espacios naturales que la albergan.

Hay múltiples razones para poner en valor el legado excepcional de Jane Goodall, pues antes de que se desplazase a Gombe sabíamos muy poco sobre la conducta de los chimpancés en su medio natural. Sin verse condicionada por los sesgos inherentes a una formación académica reglada, Goodall adoptó una metodología heterodoxa.

Entre otras cosas, rehusó seguir la práctica habitual de numerar a los objetos de estudio, justificada por la supuesta pérdida de objetividad que implica el apego emocional al individuo estudiado. En cambio, procedió a darles nombres a los chimpancés, eligiendo los apodos en función de los rasgos observados de su carácter o los parecidos físicos que creía ver con personas conocidas.

Gracias a esta proximidad emocional, y a su inmensa paciencia, documentó aspectos inquietantemente humanos en su comportamiento, como el hecho de que cada uno de los individuos tenía una personalidad única, siendo capaz de desarrollar pensamientos racionales, experimentar emociones –como alegría y tristeza– o desarrollar alianzas complejas –y mudables en el tiempo– con otros congéneres. Algo que por aquella época no resultaba nada convencional.

En sus estudios de campo, cuyos primeros resultados relató magistralmente en su libro En la senda del hombre, publicado en 1971, Goodall documentó que, pese a que los chimpancés se habían considerado como estrictamente vegetarianos, consumían carne siempre que les era posible, cazando monos colobos con regularidad. De hecho, se ha estimado que hasta un tercio de la población de estos monos en el parque es devorada cada año por los chimpancés.

En las partidas de caza, cuyo éxito depende en gran medida del número de ejemplares que colaboran para aislar al mono en la copa de un árbol, bloqueando las posibles salidas, el reparto de la carne una vez cobrada la pieza adquiere especial relevancia. Los machos la comparten preferentemente con aquellos otros de quienes depende asegurar su posición en la jerarquía, pero atienden también las solicitudes de las hembras sexualmente receptivas (esto es, pagan a cambio de tener sexo).

Los chimpancés también se enfrascan en guerras

Otro hallazgo inquietante fue que las hembras dominantes del grupo matan ocasionalmente a otras más jóvenes para mantener su posición en la jerarquía, practicando el infanticidio e incluso, a veces, el canibalismo. Pero quizás la mayor conmoción ocasionada por sus estudios fue la de que los chimpancés se enfrascan en conflictos territoriales duraderos con los grupos vecinos, a cuyos miembros matan sistemática y deliberadamente en lo que se pueden denominar con propiedad como auténticas guerras entre clanes. Así lo relató en su libro de 1989, titulado A través de una ventana: treinta años estudiando a los chimpancés.

Transmisión cultural de las madres a sus crías

En definitiva, los estudios pioneros de Jane Goodall han cambiado nuestra percepción sobre la evolución humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza. Sus observaciones inspiraron los trabajos de nuevas generaciones de primatólogos, quienes crecieron con el estímulo de sus escritos. Por ejemplo, los relativos al aspecto no trivial de si podemos considerar que los chimpancés tienen una cultura propia, lo que siempre se consideró como algo exclusivamente humano.

Así, en dos trabajos posteriores, en los que también participó Goodall, se estudió la distribución de más de seis decenas de rasgos de comportamiento en ocho poblaciones de chimpancés diferentes de África central, detectando en dos tercios de ellos variantes culturales según la aparición o no de tales rasgos en esas poblaciones. Son este tipo de diferencias las que precisamente nos permiten hablar de culturas humanas. No obstante, conviene indicar que las poblaciones estudiadas pertenecen a las tres subespecies de chimpancé, Pan troglodytes troglodytes, P. t. schweinfurthii y P. t. verus, la última de las cuales divergió evolutivamente de las otras dos hace casi 1,6 millones de años según indican los datos genéticos.

Por otra parte, en los chimpancés se produce exogamia femenina (esto es, son las hembras las que se dispersan, cambiando de grupo familiar al alcanzar la edad reproductiva). Esto significa que la diseminación de las variables culturales depende del sexo femenino, como también lo sugiere el hecho de que la transmisión cultural por aprendizaje se da preferentemente desde las madres hacia sus crías. Ello parece venir apoyado por el hecho de que es el número de chimpancés hembras el que se correlaciona con la variedad de hábitos culturales en el grupo, no el de los machos.

En definitiva, resulta difícil calibrar el legado científico y cultural de Jane Goodall sin disponer de la perspectiva temporal adecuada. Este legado se ha materializado, por el momento, en el Instituto Jane Goodall, con treinta oficinas alrededor del mundo, cuyo objetivo es proteger los hábitats de los animales salvajes, realizar investigaciones y promover la educación ambiental. Pero también en el programa mundial para jóvenes “Roots & Shoots” (raíces y brotes), que patrocina unos 10 000 proyectos de impacto local en más de sesenta países, impulsando iniciativas de reciclaje, reforestación y defensa del bienestar animal.

Aunque es mucho lo conseguido en su larga vida, las generaciones venideras, inspiradas por su memoria, tienen todavía bastante por hacer.

Paul Palmqvist Barrena. Catedrático de Paleontología, Universidad de Málaga 

Fuente: 

miércoles, 12 de noviembre de 2025

_- La caza en la escuela

Me repugna ver la imagen de un joven con una escopeta al hombro esperando la aparición de una perdiz, un conejo o un ciervo.

_- Me repugna ver la imagen de un joven con una escopeta al hombro esperando la aparición de una perdiz, un conejo o un ciervo. / l.O.

Voy a dedicar estas líneas a reflexionar sobre las consecuencias que tiene dejar la iniciativa política en manos de la ultraderecha

El PP y Vox están protagonizando en la Comunidad Valenciana una alianza singular. Vox tiene cogido por el cuello al PP y de él han dependido los presupuestos y ahora dependen la gobernabilidad y la sucesión del mentiroso, egoísta e irresponsable señor Mazón. Feijóo quiere y no quiere estar del lado de Abascal porque la cercanía le quita votos y la lejanía le deja sin gobiernos. La alianza con Vox conlleva tomar decisiones repugnantes respecto a la inmigración, a la violencia de género, a la enseñanza y a la sanidad públicas, al derecho al aborto, a la política ambiental, a la ley de memoria histórica… Aliarse con Vox conlleva un retroceso de medio siglo en calidad democrática. Pero lo importante es el poder.

Voy a dedicar estas líneas a reflexionar sobre las consecuencias que tiene dejar la iniciativa política en manos de la ultraderecha. Es solo un pequeño ejemplo, pero muy significativo. Por eso evitar que gobierne es una preocupación decisiva aunque al señor González le parezca una inquietud antidemocrática.

Las Cortes Valencianas acaban de aprobar, a propuesta de Vox y con los votos del PP, que la caza sea una actividad extraescolar que se ofrezca a los alumnos y alumnas en los centros educativos. Hay en esa iniciativa dos dimensiones igualmente dañinas y despreciables. La primera es que un acto violento que exige el uso de armas y produce como consecuencia la muerte de un animal, se ofrezca a niños y jóvenes como una actividad formativa. ¿A qué le llaman formación estos bárbaros? La segunda es que esa actividad figure en el currículum de una institución educativa, ya que esa institución tiene como finalidad formar personas pacíficas, solidarias y compasivas. Convertir la caza en una actividad escolar es, por consiguiente, contradecir la esencia de la escuela.

Cuando, allá por los años 80, fui Director de un Colegio en Madrid con 1700 alumnos y alumnas, organizamos un programa de más cincuenta actividades paralelas (no las llamábamos ni complementarias ni extraescolares). Había actividades literarias (tres revistas, periódico mural, teatro, teatro leído), icónicas (taller de fotografía, taller de cine, cinefórum, comic, filatelia), manuales (marquetería, aeromodelismo, macramé, cabuyería, palillos, arcilla, bricolaje, cocina, taller de títeres), musicales (instrumentos, coro, baile, cancionero infantil, expresión corporal), juegos de mesa (ajedrez, damas, dominó), deportivas (natación, fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol)… También había actividades para las familias. Tengo delante el folleto en el que explicábamos las finalidades formativas de las actividades. Digo esto por si a los políticos de la derecha valenciana no se les ocurren otras actividades más formativas que la caza.

Me repugna ver la imagen de un joven con una escopeta al hombro esperando la aparición de una perdiz, un conejo o un ciervo. Y, sobre todo, imaginar su alegría porque el disparo certero ha provocado brutalmente la muerte de un animal que volaba o corría felizmente.

No puedo aceptar que se destine dinero público a cultivar esa afición, como no aceptaría que en la escuela hubiese actividades relacionadas con el toreo o las peleas de perros. Porque son actividades violentas, cargadas de crueldad y sufrimiento.

No entienden estas personas que las nuevas generaciones tienen otra sensibilidad respecto a la naturaleza, a los animales y a la violencia. Lo he visto en muchas familias y en la mía propia: los más jóvenes tienen una conciencia más clara de la necesidad de respetar la vida de los animales, de sus derechos, de sus necesidades. Por eso creo que decisiones como esta de la Comunidad Valenciana suponen un retroceso histórico.

Las razones en las que se pretende justificar la decisión se sitúan entre lo estúpido, lo tramposo y lo ridículo. Se dice, por ejemplo, que la caza es necesaria para que la naturaleza mantenga el equilibrio ecológico. Sin ningún dato, sin ninguna argumentación. Y, aunque así fuera, hay otros modos de conseguirlo más eficaces, que aficionar a los niños y a las niñas a esta actividad violenta.

Vox presentó la medida alegando la necesidad de garantizar el relevo generacional del sector cinegético, que según defienden estaría en declive por la “falta de interés” de los jóvenes. Yo pienso que hay que celebrar esa falta de interés, que hay que felicitarse por ella.

El PP respalda la iniciativa destacando que la caza es, a su juicio, un “importante sector económico con relevancia cultural” que debe ser defendido y promocionado. ¿Hay que poner la economía por encima de los valores, de la educación, de la sensibilidad con el mundo animal? Y, por otra parte: ¿cuál es la relevancia cultural de la caza? ¿Que hay excelentes cuadros de pintores sobre ella? También los hay sobre la guerra, sobre el crimen, sobre el terror.

La propuesta aprobada en Les Corts plantea organizar charlas, talleres y campamentos escolares para promover la caza entre menores. Y cacerías a buen precio. Vox presentó la medida alegando la necesidad de garantizar el relevo generacional del sector cinegético, que según dicen estaría en declive por la “falta de interés” de los jóvenes. “Las nuevas generaciones rechazan la violencia hacia los animales. En lugar de aceptarlo, PP y Vox intentan manipular y adoctrinar para frenar la evolución natural de nuestra sociedad hacia la compasión. Esta propuesta es un intento desesperado de mantener viva una actividad que está perdiendo legitimidad social”, dice Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.

PP y Vox justifican la medida como parte del “relevo generacional” en la actividad cinegética, pero sólo buscan normalizar la violencia hacia los animales y educar a niños y niñas en prácticas que implican matar. No es necesario que haya relevo generacional para realizar una tarea como la caza, de la misma manera que no queremos que haya verdugos, toreros y organizadores de peleas de gallos. Si se extinguen esas actividades, el mundo será mejor.

La Declaración de los Derechos del Niño es un documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959, que establece que todos los niños tienen derechos universales como la protección especial, la educación, la salud y la no discriminación. Aunque la declaración fue un paso histórico, no era legalmente vinculante. Fue reemplazada y complementada por la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, que es un tratado internacional legalmente vinculante que reconoce a todos los menores de 18 años como sujetos de pleno derecho. El principio 10 dice: “Los niños deben ser educados en valores de paz, amistad y comprensión entre los pueblos”.

Ya sé que la actividad de la caza será una actividad voluntaria, que no se obligará a los niños o a los jóvenes a realizar esa actividad. Pues solo faltaba. El problema está en que la escuela ofrezca esa actividad y en que algunas familias obliguen a sus hijos a inscribirse en ella. Digo esto porque no me extrañaría que los votantes de la propuesta de Vox tengan un elevado interés en que sus hijos se conviertan en buenos cazadores. ¿Y las niñas también? ¿O consideran los votantes esta actividad exclusivamente masculina?

La educación emocional que hoy defendemos con tanto empeño, es contraria a aficiones tan violentas y sangrientas como son la caza y los toros. Ha sido raro que la derecha y la ultraderecha se hayan olvidado de las corridas de toros como actividad extraescolar. Como se está perdiendo el interés por esta cruel afición, pongamos clases de toreo. Es muy cultural saber poner unas buenas banderillas o dar unas buenas manoletinas que culminen con la muerte del animal entre los acordes de la música y los aplausos del público

Educar la sensibilidad no solo requiere cultivar sentimientos de solidaridad y compasión hacia los seres humanos, Hay otros seres sintientes que habitan la tierra con nosotros. Los animales deben ser protegidos, cuidados y respetados.

En Dinamarca, por ejemplo, los niños y las niñas aprenden en clase algo más que matemáticas o historia, aprenden a ser amables y buenas personas. Cada semana, desde 1993, los estudiantes de 6 a 16 años dedican una hora a lo que llaman Klassens Tid (en danés, Hora de clase), una clase en la que no hay exámenes ni calificaciones. Solo conversaciones y actividades que cultivan la empatía. Allí aprenden a ponerse en el lugar del otro, a pedir perdón, a escuchar sin juzgar y a cuidar no solo a las personas sino también a los animales. Estas lecciones enseñan que la compasión no tiene límites y que pequeños gestos pueden cambiar un ambiente entero. Con el tiempo los niños se vuelve más seguros, más comprensivos y más felices. Dinamarca demuestra que educar la empatía no solo es una buena idea, es una forma poderosa de construir un mundo mejor. Y es que de eso tiene que preocuparse la escuela. No de cómo matar animales.