sábado, 3 de enero de 2026

Lo que las primeras heces de un bebé revelan sobre el futuro de su salud

Un bebé a pocos días de nacido duerme en pañales sobre un fondo oscuro

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Pie de foto,Cuando nacemos somos prácticamente estériles


Es 2017 y dos técnicos del laboratorio de patología del Hospital Queen's de Londres esperan con impaciencia el correo del día.

En un buen día, este laboratorio puede recibir 50 paquetes individuales bien sellados, cada uno con un tesoro en su interior: una pequeña muestra de heces de bebé, cuidadosamente recogidas por sus padres de los pañales de los recién nacidos.

Estos técnicos son la pieza clave del estudio Baby Biome, cuyo objetivo es comprender cómo la microbiota intestinal del bebé —los billones de microbios que viven en su tracto digestivo— afecta a su salud futura. Entre 2016 y 2017, el laboratorio analizó las heces de 3.500 recién nacidos.

Los resultados fueron muy reveladores.
"No es hasta tres o cuatro días después del nacimiento que se empieza a notar una buena presencia de microbios en el intestino, por lo que la colonización tarda un par de días", explica Nigel Field, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas del University College London (UCL), quien dirige el proyecto Baby Biome.

"Al nacer, somos prácticamente estériles. Por lo tanto, es un momento extraordinario para el sistema inmunitario, ya que hasta entonces, todas las superficies del cuerpo no entran en contacto con microbios".

Todos, una vez pasados los primeros días de vida, desarrollamos una microbiota intestinal.

Los científicos creen ahora que esta comunidad de bacterias, hongos y virus desempeña un papel vital en nuestra salud. En la edad adulta, ayudan a descomponer la fibra difícil de digerir y proporcionan las enzimas necesarias para sintetizar ciertas vitaminas.

Simplemente con estar presentes, nos protegen de patógenos dañinos, e incluso algunos liberan antibióticos naturales para eliminar los invasores.

Dos personas de la tercera edad son asistidas por una enfermera

Dos personas de la tercera edad son asistidas por una enfermera

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Una microbiota intestinal saludable podría proteger contra afecciones como la ansiedad, la depresión e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Los beneficios de una microbiota intestinal saludable van aún más allá. Investigaciones recientes sugieren que una microbiota intestinal que funciona correctamente podría proteger contra afecciones como la ansiedad, la depresión e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es que una microbiota intestinal desequilibrada en la edad adulta se asocia con una larga lista de afecciones, entre las que se incluyen enfermedades cardiovasculares, cáncer colorrectal, enfermedad renal crónica, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal y obesidad.

Aunque los científicos han realizado numerosos estudios sobre el papel de las bacterias intestinales en la salud adulta, hasta recientemente se sabía poco sobre su impacto durante la infancia. Esto, sin embargo, está empezando a cambiar.

"Los primeros microbios que colonizan el intestino del bebé son como los arquitectos del sistema inmunitario", afirma Archita Mishra, profesora titular de la Universidad de Sídney, en Australia, quien estudia el papel del microbioma en el desarrollo inmunitario durante la primera infancia.

"Ayudan a 'entrenar' al cuerpo para distinguir entre lo propio y lo ajeno, enseñando a las células inmunitarias a tolerar los antígenos alimentarios y los microbios inofensivos, y a generar defensas contra los patógenos".

Según Mishra, las comunidades bacterianas que se establecen en los primeros seis a doce meses son responsables del riesgo de alergias, de la respuesta del niño a las vacunas y del buen funcionamiento de la barrera intestinal, la capa que separa el contenido intestinal del resto del cuerpo.

"Los primeros mil días de vida parecen ser un periodo crítico en el que el microbioma intestinal deja una huella que perdura décadas", explica Mishra.

Rostro lleno de excremento

Se cree que la placenta es una zona libre de microorganismos, lo que significa que los bebés no tienen microbioma intestinal dentro del útero. En cambio, parecen heredar la mayor parte de su microbiota del tracto digestivo de la madre, no de la vagina, como se creía anteriormente.

Una madre inspecciona el pañal de su bebé

Una madre inspecciona el pañal de su bebé

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"La mayor diferencia radica realmente en el modo de nacimiento", afirma Field

"La naturaleza tiene un método muy preciso para establecer la microbiota intestinal en un recién nacido", afirma Steven Leach, profesor titular especializado en la microbiota gastrointestinal de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney. "Si pensamos en el proceso del parto, el bebé nace con la cabeza hacia abajo, mirando hacia la columna vertebral de la madre. Anatómicamente, la cabeza del bebé empuja el contenido del intestino materno. Así que, básicamente, al nacer, el bebé se encuentra con la cara llena de heces".

Al parecer, las bacterias intestinales empiezan a influir en la salud casi desde el momento del nacimiento. Por ejemplo, la investigación de Field sobre las heces de los bebés ha demostrado que tener la microbiota intestinal adecuada en los primeros días de vida podría ayudar a protegerlos contra infecciones virales durante la infancia. El equipo analizó las heces de 600 bebés a los cuatro, siete y 21 días de vida. Algunos de estos bebés fueron evaluados nuevamente a los seis meses y al año.

"La mayor diferencia radica realmente en el modo de nacimiento", afirma Field. "Por lo tanto, los bebés nacidos por cesárea tienen un aspecto muy diferente al de los bebés nacidos por vía vaginal".

Cesárea vs. parto vaginal

Esto tiene sentido, ya que los bebés nacidos por cesárea se pierden la experiencia del excremento en el rostro que tienen los bebés nacidos por vía vaginal. Las cesáreas, por supuesto, son un procedimiento que salva vidas y a menudo médicamente necesario. Pero la investigación muestra que los bebés nacidos de esta manera no reciben bacterias beneficiosas que podrían protegerlos de infecciones respiratorias.

El estudio de 2019 descubrió que, durante la primera semana después del nacimiento, una de las tres especies pioneras principales suele establecerse en el intestino del bebé: Bifidobacterium longum (B. longum), Bifidobacterium breve (B. breve) o Enterococcus faecalis (E. faecalis).

"Según la especie que se encuentre, esta determina la trayectoria de las demás especies que colonizarán al bebé", afirma Field.

Al séptimo día, los bebés nacidos por vía vaginal tendían a tener B. longum o B. breve en su tracto digestivo, mientras que los bebés nacidos por cesárea tenían más probabilidades de estar colonizados por E. faecalis. La microbiota intestinal de los bebés nacidos por parto vaginal tendía a coincidir con la de sus madres, lo que confirma que las bacterias se transmiten principalmente a través del intestino materno, no de la vagina. Por otro lado, los bebés nacidos por cesárea presentaban una mayor cantidad de bacterias asociadas al entorno hospitalario.

"E. faecalis es una bacteria relacionada con infecciones oportunistas. Por lo tanto, si el sistema inmunitario no funciona correctamente, puede causar enfermedades", explica Field.

Un bebé gatea entre pañales

Un bebé gatea entre pañales

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Pie de foto,La presencia de B. longum parece proteger a algunos bebés nacidos por vía vaginal de afecciones respiratorias

Los investigadores descubrieron que las diferencias en la microbiota intestinal entre los bebés nacidos por parto vaginal y los nacidos por cesárea se igualaban en gran medida al cumplir el primer año de vida. Sin embargo, había indicios de que tener bacterias beneficiosas desde el primer día les confería a los bebés una ventaja para su salud. El equipo realizó un seguimiento a más de 1.000 bebés para determinar si alguno requería hospitalización.

"Observamos que los bebés cuya microbiota intestinal estaba dominada por B. longum tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de ser hospitalizados por una infección respiratoria durante los dos primeros años de vida, en comparación con los bebés con B. brevae y los bebés con E. faecalis", afirma Field.

En otras palabras, la presencia de B. longum parece proteger a algunos bebés nacidos por vía vaginal de afecciones respiratorias. Es posible que la ausencia de bacterias intestinales beneficiosas como B. longum explique por qué los bebés nacidos por cesárea tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar ciertas afecciones inflamatorias como asma, alergias, trastornos autoinmunitarios y obesidad, aunque se necesitan más estudios para confirmarlo.

Entorno hostil 

Se desconoce por qué las bacterias intestinales del bebé pueden protegerlo de las infecciones, pero una de las principales teorías es que las bifidobacterias, como B. longum, u otras bacterias beneficiosas llamadas Lactobacillus, son expertas en descomponer los oligosacáridos, azúcares complejos presentes en la leche materna.

Estos azúcares son un componente principal de la leche materna, pero las enzimas del bebé no pueden digerirlos. B. longum convierte estos azúcares en moléculas llamadas ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que se cree que regulan el sistema inmunitario, lo que podría ayudar al bebé a combatir mejor las infecciones.

Los AGCC también pueden ayudar a que el sistema inmunitario del bebé aprenda a ignorar y tolerar estímulos inocuos e inofensivos. En otras palabras, ayudan a guiar al sistema inmunitario hacia una respuesta inmunitaria más tolerogénica.

"En las sociedades occidentales ya no estamos tan expuestos a bacterias mortales", afirma Leach. "Por lo tanto, los problemas de salud que observamos [en la población occidental en general] tienen más que ver con una respuesta inmunitaria hiperactiva".

Bebé acostado en la cama

Bebé acostado en la cama

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Pie de foto,¿Deberíamos intervenir para proporcionar a los bebés (y especialmente a los nacidos por cesárea) un impulso microbiano beneficioso?

Se cree que las bifidobacterias también ayudan a crear un entorno intestinal más hostil para las bacterias patógenas causantes de enfermedades. A diferencia del intestino de un adulto, el de los recién nacidos es aeróbico, es decir, contiene oxígeno. Esto favorece la absorción de nutrientes en el intestino durante su primer período de desarrollo. Al nacer, el intestino no es ni ácido ni alcalino (tiene un pH neutro).

"El problema es que los tipos de bacterias que podrían dañar a un recién nacido prefieren estas condiciones aeróbicas de pH neutro", explica Leach. "Las bifidobacterias ayudan consumiendo rápidamente el oxígeno y creando un entorno anaeróbico que reduce el pH. Esto limita el crecimiento de bacterias potencialmente dañinas".

Sin embargo, los científicos apenas están comenzando a comprender cómo se relaciona todo esto. "La cuestión podría ser más compleja que simplemente afirmar que 'la cesárea es menos recomendable y el parto vaginal es mejor'", explica Field.

"No todos los bebés nacidos por vía vaginal adquirieron las bacterias asociadas a un menor riesgo, y no todos los bebés nacidos por cesárea obtuvieron los resultados de salud que nos preocupaban".

Ingeniería microbiana

Sin embargo, este hallazgo plantea la siguiente pregunta: ¿deberíamos intervenir para proporcionar a los bebés (y especialmente a los nacidos por cesárea) un impulso microbiano beneficioso? "Las cesáreas salvan vidas, por lo que nuestra labor consiste en reconstruir el microbioma faltante de forma segura y precisa", argumenta Mishra.

La cuestión es cómo. Una opción que a veces se considera es la "siembra vaginal", mediante la cual se aplica una muestra de fluido vaginal en la piel y la boca del recién nacido con la esperanza de que los microbios beneficiosos se establezcan en su intestino.

Esta práctica está ganando popularidad, pero los expertos advierten que podría transmitir patógenos infecciosos peligrosos: se cree que más de una cuarta parte de las mujeres son portadoras de estreptococo del grupo B en la vagina, por ejemplo, lo que podría ser fatal para un bebé. Además, el estudio sobre el microbioma infantil de 2019 demostró que los microbios beneficiosos no provenían de la vagina de la madre.

Bebé naciendo por cesárea

Bebé naciendo por cesárea

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Pie de foto,Un estudio sobre el microbioma infantil demostró que los microbios beneficiosos no provenían de la vagina de la madre.

Existen otras opciones potenciales de ingeniería del microbioma, como los trasplantes de microbiota fecal, también llamados trasplantes de heces. En este caso, las heces de la madre se transferirían al tracto gastrointestinal del bebé. Se han realizado algunos ensayos prometedores a pequeña escala, pero actualmente no se recomienda esta práctica.

"Por el momento, no sabemos si el microbioma vaginal o incluso el fecal de la madre es el adecuado para un bebé, y creo que existe el riesgo de que no sea beneficioso e incluso que cause daños que aún no comprendemos", afirma Field.

Se ha demostrado que los suplementos probióticos son una forma segura y eficaz de influir en la flora intestinal.

Algunos ensayos clínicos sugieren que podrían proteger a los bebés extremadamente prematuros o con bajo peso al nacer de la enterocolitis necrotizante, una enfermedad intestinal potencialmente mortal que afecta principalmente a los bebés prematuros, mientras que otros estudios indican que podrían reducir el riesgo de parto prematuro. Sin embargo, aún queda la incógnita de qué bacterias administrar.

"Cualquier modificación en el establecimiento del microbioma en un bebé debería centrarse en restaurar o corregir el impacto que la intervención humana ha tenido en este proceso", afirma Leach.

"La inoculación vaginal y los trasplantes de microbiota fecal son, en esencia, probióticos contaminados. Se desconoce su composición y conllevan riesgos. Por lo tanto, los probióticos son probablemente la mejor opción".

Mishra también afirma que los probióticos orales podrían ser el método más práctico y seguro, aunque señala que los resultados varían considerablemente, ya que el intestino de cada bebé es único.

Y agrega que en el futuro, probablemente, se hagan intervenciones de precisión en el microbioma, guiadas por el perfil genético, dietético e inmunológico del bebé.

"Piénsalo como 'medicina microbiana personalizada'", dice.

*Este artículo fue publicado en BBC Future.  Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

_- ¿Cómo proteger tu privacidad ante las revisiones de teléfonos en la frontera de EE. UU.?

Ilustración de una linterna negra con rayas amarillas que proyecta su luz sobre un celular con 15 iconos cuadrados de colores, algunos en blanco y otros con candados negros. La luz de la linterna brilla a través del teléfono, pero solo a través de los iconos que no contienen candados.
_- Lloyd Miller
Los agentes de aduanas tienen amplia autoridad para registrar los dispositivos electrónicos de los viajeros que entran y salen de EE. UU. Aquí tienes consejos para mantener tus datos a salvo.

Cuando, en marzo, los agentes fronterizos estadounidenses no dejaron entrar a un científico francés tras revisar su teléfono, las autoridades francesas pusieron el grito en el cielo y culparon de la decisión a los mensajes que comentaban las políticas del presidente Donald Trump. Las autoridades estadounidenses negaron que la postura política hubiera influido, pero el incidente dejó a algunos viajeros con una pregunta urgente: ¿son legales este tipo de registros?

La respuesta corta es sí. Los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por su sigla en inglés) tienen amplia autoridad para revisar los teléfonos, portátiles y otros dispositivos electrónicos de los viajeros en virtud de una excepción a las protecciones de la Cuarta Enmienda contra los registros sin orden judicial.

La CBP realizó 55.318 registros de dispositivos electrónicos en los puertos de entrada en el año fiscal 2025, según la agencia. Esta cifra es superior a la de los dos años anteriores, aunque solo representa el 0,01 por ciento de los casi 420 millones de viajeros que entraron o salieron del país por aire, tierra y mar en el año fiscal 2025, según la agencia.

“Estos registros se realizan para detectar contrabando digital, contenido relacionado con el terrorismo e información relevante para la admisibilidad de los visitantes, todo lo cual desempeña un papel fundamental en la seguridad nacional”, dijo en un comunicado Jessica Turner, portavoz de la CBP.

Puede que esto sea cierto, pero un número cada vez mayor de viajeros informan de que se les interroga sobre sus expresiones en línea, que están legalmente protegidas, al cruzar la frontera.

Varios factores, como el estatus de ciudadanía y el lugar por el que entras al país, determinan tus derechos a la privacidad digital en los puntos de control migratorios. Los no ciudadanos eran los dueños de la mayoría de los dispositivos registrados por la CBP en los últimos tres años, aunque la proporción de dispositivos registrados que pertenecían a ciudadanos estadounidenses aumentó a cerca del 25 por ciento desde el 21 por ciento en ese periodo.

A continuación, presentamos lo que los agentes de la CBP pueden y no pueden hacer con tus dispositivos, y las medidas que puedes tomar para salvaguardar tus datos privados.

¿Tengo que desbloquear mi dispositivo?
Los agentes pueden exigir el acceso a los dispositivos electrónicos de cualquier viajero en un puerto de entrada por cualquier motivo. Si eres ciudadano estadounidense o residente legal permanente, como el titular de una green card, están obligados a dejarte entrar en el país aunque te niegues a desbloquear tu dispositivo. Sin embargo, los agentes pueden confiscar tu dispositivo y retenerlo durante cinco días, o más a discreción del supervisor, dijo Kabbas Azhar, miembro de Equal Justice Works en el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica, un grupo de investigación y defensa sin fines de lucro.

Decidir si desbloqueas tu dispositivo es una elección “muy personal” que puede depender de la información que lleves encima, dijo Nate Wessler, subdirector del Proyecto de Expresión, Privacidad y Tecnología de la Unión Americana de Libertades Civiles. Si eres un médico cuyo teléfono contiene información privada sobre pacientes, por ejemplo, o un periodista con fuentes confidenciales, puede que estés menos dispuesto a introducir tu código de acceso ante un agente de la CBP.

“La gente tiene que sopesar las implicaciones prácticas”, dijo Wessler. “¿Preferirían intentar proteger su privacidad pero perder el uso de su teléfono durante semanas o meses potencialmente, o acabar dando la contraseña y facilitando al gobierno el registro?”.

Durante un registro básico, un agente examina el dispositivo a mano. Pero en raras ocasiones, los agentes pueden realizar una búsqueda avanzada, o forense, durante la cual copian el contenido del dispositivo en una computadora del gobierno para su posterior análisis. Una búsqueda forense puede incluso desenterrar algunos archivos que el propietario del dispositivo haya borrado, dijo Wessler.

El cálculo del código de acceso es diferente para los turistas extranjeros y otras personas sin estatus permanente en Estados Unidos, ya que no tienen derecho legal a entrar en el país.

“En ese caso, suele ser mejor dar la información, porque de lo contrario simplemente te enviarán de regreso”, dijo Azhar.

Las últimas actualizaciones significativas de las normas relativas al registro de dispositivos electrónicos en la frontera se realizaron en 2018, durante el primer gobierno de Trump.

La autoridad de la CBP para registrar dispositivos se aplica tanto a los viajeros que entran como a los que salen de Estados Unidos. Pero la inmensa mayoría de los registros se producen cuando los viajeros llegan al país, dijo Jake Laperruque, subdirector del Proyecto de Seguridad y Vigilancia del Centro para la Democracia y la Tecnología, una organización sin fines de lucro que apoya la libertad de expresión digital.

Los agentes que revisan un dispositivo suelen buscar pruebas que puedan apuntar a una actividad delictiva, como imágenes o mensajes relacionados con estupefacientes o pornografía infantil, dijo Laperruque. Pero también podrían encontrar contenidos que planteen dudas sobre actividades legales, como asistir a una protesta política, o que caigan en una zona gris, como comunicarse con médicos que prestan servicios prohibidos en determinados estados.

Si viajas dentro del país, tus dispositivos no están sujetos al mismo escrutinio. La Administración de Seguridad en el Transporte no puede examinar el contenido digital de un dispositivo.

¿Tengo los mismos derechos en todas partes?
No exactamente. Los tribunales federales han creado un mosaico de normas para el registro forense de dispositivos. En 18 estados, entre ellos California, Massachusetts y Virginia, los agentes necesitan una sospecha razonable para realizar un registro forense, según el Centro para la Democracia y la Tecnología. En 10 estados, entre ellos Florida y Georgia, los agentes no necesitan una sospecha razonable. El resto de estados, entre ellos Nueva York, Nueva Jersey y Texas, no tienen una norma clara.

El panorama legal en los aeropuertos de Nueva York es especialmente complicado debido a las decisiones contradictorias de los tribunales federales. El Tribunal de Apelación del Segundo Circuito de Estados Unidos está sopesando una norma unificada.

Para simplificar la aplicación de la ley, la CBP exige en todas partes que los agentes tengan una sospecha razonable antes de realizar un registro forense. Pero esa norma incluye una exención por “motivos de seguridad nacional”, que los expertos en privacidad dijeron que podría interpretarse ampliamente a discreción de los agentes.

Entonces, ¿cómo puedo proteger mis datos?
Adoptar una o varias de estas medidas te ayudará a proteger tu privacidad, pases por donde pases en un punto de control migratorio.

Crea contraseñas seguras para tus dispositivos utilizando una cadena compleja de números, letras y caracteres especiales. Si prefieres un código numérico, opta por un mayor número de dígitos.

Actualiza tus programas. Utilizar el sistema operativo más reciente reducirá la probabilidad de que la CBP acceda a tu dispositivo si te niegas a desbloquearlo.

Compra un segundo teléfono y deja en casa tus correos electrónicos, fotos y demás información sensible en tus dispositivos. (El redactor jefe de tecnología de consumo del Times respaldó esta opción).

Apaga tu dispositivo antes de pasar por la aduana. Los expertos en privacidad dijeron que apagarlo encripta mejor los datos y desactiva el reconocimiento facial o dactilar al encenderlo por primera vez. También puedes desactivar la biometría en los ajustes de tu dispositivo.

Mantén el dispositivo en modo avión. La CBP afirma que solo buscará “información que se encuentre en el dispositivo en el momento en que se presente para su inspección”, y que los agentes no pueden buscar información que solo esté almacenada en la nube.

Haz una copia de seguridad de tu dispositivo en la nube y bórralo antes de pasar por la aduana. Puedes volver a descargar tus datos más tarde.

Ten en cuenta que si apagas tu dispositivo o lo desconectas de internet, es posible que no tengas acceso a las tarjetas de embarque digitales ni a los itinerarios de viaje. Lleva copias impresas de toda la documentación que puedas necesitar presentar para la inspección.

Si un agente se lleva tu dispositivo, pídele un recibo. La CBP dice que proporciona a los viajeros cuyos dispositivos son incautados un documento en el que se detalla quién de la agencia será su punto de contacto y cómo ponerse en contacto con él.

Y una vez que recuperes tu dispositivo, para estar seguro, cambia tu código de acceso.

Gabe Castro-Root es reportero de viajes y miembro de la generación 2025-26 del Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras.

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viernes, 2 de enero de 2026

Termina un año y comienza otro... Pero ¿qué es realmente el tiempo y cuán cierta es la creencia de que solo existe el presente?

Joven sosteniendo un reloj despertador en el que las agujas están en transición entre 2025 y 2026

Fuente de la imagen,Getty

Pie de foto,El tiempo pasa, pero ¿qué es realmente?

2025 ya ha sido reemplazado por 2026. Un nuevo cambio de calendario que otra vez nos hace caer en la cuenta de que el tiempo pasa, implacable.

Pero ¿te has preguntado alguna vez qué es realmente el tiempo más allá de lo que marcan los relojes y los almanaques?

Piénsalo un momento. En nuestra experiencia como seres humanos percibimos el tiempo como una secuencia de sucesos. Es decir: un futuro que se vuelve presente y un presente que se transforma en pasado.

Sentimos que el presente es lo único que existe, pero es efímero, se esfuma a cada segundo.

Consideramos que el pasado es lo que ha dejado de ser y se aleja de nosotros rumbo al olvido, aunque parte de él permanece en nuestros recuerdos.

Y creemos que el futuro es algo potencial que aún no ha sucedido y promete diversos caminos alternativos.

Albert Einstein mirando la cámara mientras escribe una fórmula matemática en un pizarrón.

Albert Einstein mirando la cámara mientras escribe una fórmula matemática en un pizarrón.

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Pie de foto,

Con sus teorías de la relatividad especial y general, Albert Einstein (1879-1955) cambió nuestra visión del universo para siempre.

Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Es el tiempo algo real o una mera ilusión? ¿O una mezcla de ambos?

Prepárate, porque lo que dice la física clásica y actual al respecto puede causarte una mezcla de asombro y perplejidad, ya que cuestiona algunas de las creencias más difundidas sobre nuestro devenir.

¿Distintos tiempos?

"Los físicos no se ponen de acuerdo a la hora de contestar la pregunta general de qué es el tiempo", le comenta a BBC Mundo el Dr. Chamkaur Ghag, reconocido astrofísico del University College de Londres (UCL).

"Pero sí hay consenso en aceptar lo que dice la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que presenta un universo donde el espacio y el tiempo son inseparables y se influyen mutuamente, y donde los fenómenos se experimentan de distintas maneras según el estado de movimiento de los observadores".

Imagen de la Tierra en el espacio-tiempo

Imagen de la Tierra en el espacio-tiempo

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Pie de foto,
En nuestro Universo, espacio y tiempo son inseparables y se modifican mutuamente. 

Reloj deformado sobre un manto cuadriculado también deformado que representa el espacio-tiempo

Reloj deformado sobre un mandto cuadriculado también deformado que representa el espacio-tiempo

Fuente de la imagen,Getty Images


Pie de foto,
El movimiento de los cuerpos y la fuerza gravedad no solo afectan al espacio: pueden hacer que el tiempo pase más rápido o más lento.

En este cosmos el tiempo es relativo, explica Ghag: se dilata a medida que un cuerpo se mueve más rápido en relación con otros. Así, cuanto más se aproxima un objeto (o un individuo) a la velocidad de la luz, más notoria es la desaceleración del reloj.

Según Einstein, el tiempo también transcurre más lentamente cuando un cuerpo experimenta una fuerza gravitacional mayor.

En la película Interstellar (2014), de Christopher Nolan, hay una escena que lo explica bien: el protagonista desciende a un planeta sometido a una intensa gravedad por encontrarse cerca de un agujero negro. Cuando regresa a la nave principal tras lo que para él ha sido poco más de una hora, se encuentra con un tripulante para el que han pasado... 23 años.

La dilatación del tiempo ha sido comprobada de manera experimental en las últimas décadas usando ultraprecisos relojes atómicos y modernos aceleradores de partículas. A lo que se ha sumado la detección de las ondas gravitacionales generadas por las distorsiones en el espacio-tiempo.

Varios triunfos para las ideas de Einstein.
 
Matthew McConaughey y Anne Hathaway, protagonistas de la película "Interstellar

Matthew McConaughey y Anne Hathaway, protagonistas de la película "Interstellar"

Fuente de la imagen,Promoción de la película

  
Pie de foto,

Matthew McConaughey (der.) es el protagonista de "Interstellar". Aquí junto a Anne Hathaway. 

"Otro de los principios aceptados por los físicos es que el tiempo va para adelante y nunca para atrás", dice Ghag.

Sin embargo, una nueva -y controvertida- corriente en la física que lleva el nombre de teoría poscuántica de la gravedad clásica añade aún más complejidad a la noción del tiempo, al imbuirlo de un grado de azar.

Según ella, la forma en la que transcurre el tiempo puede oscilar aleatoriamente en determinadas partes del universo, como el flujo y reflujo de un arroyo, le explica a BBC Mundo Jonathan Oppenheim, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Cuántica de UCL y proponente de la revolucionaría teoría.

"Estas fluctuaciones ocurren por la interacción entre el mundo cuántico, que tiene un comportamiento extraño e impredecible, y el tejido del espacio-tiempo, que está dominado por reglas previsibles", precisa Oppenheim.

Lo que explicaría curiosidades de nuestro cosmos como, por ejemplo, que una partícula pueda estar en dos sitios al mismo tiempo o estar conectada con otra a millones de años luz.

¿Una ilusión?

Pero ¿hay algo más que el tiempo relativo con pizcas de azar? En su bestseller "Breve historia del tiempo", el famoso físico británico Stephen Hawking menciona la existencia de un "tiempo psicológico".

Según Chamkaur Ghag, del University College de Londres, se trata de la manera en la que nuestro cerebro procesa la relatividad temporal.

Ilustración de una cabeza con relojes y engranajes sobresaliendo

Ilustración de una cabeza con relojes y engranajes sobresaliendo

Fuente de la imagen,Getty


Pie de foto,
¿Es el tiempo como lo percibimos un engaño de la mente?

"Por alguna razón que la ciencia neurológica aún no ha logrado explicar, una parte de nuestra psique interpreta el devenir en términos de pasado, presente y futuro".

"Estamos atrapados en un cerebro limitado que entiende así algo tan complejo como el tiempo... ¡Qué le vamos a hacer! Este es un campo de estudios fascinante en el que queda mucho por investigar", dice el físico de partículas británico.

La pregunta entonces es: ¿de qué manera funcionan en el universo las categorías que nosotros conocemos como pasado, presente y futuro?

El Dr. Chamkaur Ghag frente a un aparato que usa para sus investigaciones en Reino Unido

El Dr. Chamkaur Ghag frente a un aparato que usa para sus investigaciones en Reino Unido

Fuente de la imagen,X


Pie de foto,El Dr. Chamkaur Ghag es un reconocido físico de partículas británico.


Desconcertante

Una de las nociones que pueden dejarnos más desconcertados es que, en teoría, nuestro pasado sigue existiendo en alguna parte del universo.

"Como espacio y tiempo son inseparables e interactúan, todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas ocurren en un espacio-tiempo diferente, aunque sucedan en lo que creemos que es el mismo sitio", aclara el Dr. Ghag.

"Es como si nuestra existencia fuera una sucesión de instantáneas", acota.

Mujer joven junto a sus imágenes repetidas, con un código de barras en el cuello

Mujer joven junto a sus imágenes repetidas, con un código de barras en el cuello

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Pie de foto,
En teoría, nuestros "yos" del pasado siguen existiendo. Los une la conciencia. 

Para que lo entiendas, lector y lectora, piensa por ejemplo en lo que estás haciendo ahora mismo: leyendo este artículo quizás en tu celular. Pero tu "yo" actual ya no ocupa el mismo espacio-tiempo que el de hace un segundo. El que dejaste atrás sigue existiendo en otro plano aunque no lo puedas ver. Y así cada segundo que pasa.

Ghag explica que si conociéramos las coordenadas exactas de los episodios de nuestro pasado y fuera posible viajar a esos puntos -algo muy improbable-, podríamos encontrarnos con nuestros "yos" pretéritos.

Fascinante, ¿no? ¿O aterrador?

Números rojos superpuestos en una pantalla digital


Números rojos superpuestos en una pantalla digital

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El presente, nuestra percepción de sucesos simultáneos en un instante. En cuanto al presente, la física actual sostiene que lo que llamamos "ahora" es el conjunto de eventos que, en nuestra percepción humana, ocurren simultáneamente en un instante determinado.

Sin embargo, como el tiempo puede dilatarse, transcurrir a distintos ritmos para diferentes observadores e incluso tener idas y vueltas aleatorias, también es factible que el presente sea una "duración" más que un momento.

Eso lo volvería un poco menos fugaz de lo que pensamos.

¿Futuro cierto o incierto?

Y qué del futuro, ahora que comienza un nuevo año. ¿Vale la pena hacer una lista de propósitos para los próximos 12 meses si consideramos que el porvenir depende de nuestra libertad?

¿O acaso el futuro está predeterminado, lo que invalidaría el libre albedrío pero, asimismo, haría más fácil predecir lo que vendrá?

Aquí es donde los físicos se sienten más desorientados al hablar del tiempo.

Ocho dados con letras colocados sucesivamente para formar la palabra "decisión".


Ocho dados con letras colocados sucesivamente para formar la palabra "decisión".

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Pie de foto,

¿Decidimos realmente el futuro? 

"Hay quienes dicen que podemos influir en el futuro al escoger entre distintos itinerarios", afirma el Dr. Ghag.

"Pero supongamos que el libre albedrío también estuviese sometido a la relatividad. Teóricamente, si supieras todas las posibles trayectorias de las mentes y los fenómenos, podrías predecir el futuro", especula.

Claro que eso crearía una paradoja, según explica el físico de UCL: "El conocimiento de lo que va a ocurrir termina alterando lo que pasará".

"La verdad es que la física todavía no tiene una respuesta clara sobre lo que es el futuro", admite Ghag.

Entre tanto, apunta el científico, la esperanza y el anhelo de cambio de los seres humanos sigue nutriéndose de la idea de que el mañana puede forjarse, incluso el año que está por comenzar.



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jueves, 1 de enero de 2026

_- Comer bien para vivir mejor: ¿por qué no empezar en 2026?


_- Fuentes: Climática [Foto: Jesús Hellín/Europa Press]


Una dieta basada en plantas y un transporte activo es la forma más eficiente de reducir el impacto ambiental mientras mejoramos también nuestra salud.

Lo que comemos es clave para tener un planeta y un cuerpo sanos. De ahí surgen conceptos como Una sola salud (One Health, en inglés), porque la salud de las personas, los animales y los ecosistemas está estrechamente interrelacionada, como aclara la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los cambios en estas relaciones pueden aumentar el riesgo de que aparezcan y se propaguen nuevas enfermedades humanas y animales. Fue el caso de la pandemia de COVID-19 y lo que está ocurriendo con la gripe aviar y la peste porcina africana, entre muchos otros casos.

Para equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas se necesita un enfoque integral y unificador, indica la OMS. “La relación que hay entre la sostenibilidad y la salud es directa y bidireccional. La salud humana depende de la salud de los ecosistemas. Cuando los sistemas alimentarios muestran alta contaminación, sobreexplotación de recursos y pérdida de biodiversidad, también aumentan los riesgos ambientales para la salud”, destaca a Climática la científica de los alimentos Noelia María Rodríguez Martín, investigadora postdoctoral en la Universidad de Granada. “La sostenibilidad no es solo una cuestión ambiental, sino una cuestión previa para la salud pública. Los sistemas alimentarios determinan la calidad nutricional de los alimentos que consumimos y la estabilidad de las comunidades que los producen y consumen”, añade a Climática Silvia Gómez Suárez, investigadora en acuicultura sostenible de la Universidad Austral de Chile.

El impacto planetario de lo que comemos
El sistema alimentario genera entre el 21% y el 37% de las emisiones de efecto invernadero que provocan la crisis climática, desde que se producen los alimentos hasta que nos los comemos o los tiramos a la basura, según el Panel Intergubernamental de Especialistas en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El uso del suelo como los cultivos y pastos, que implican deforestación, y el impacto en el cambio climático están asociados principalmente con los productos de origen animal, señala la Comisión Europea. La ganadería es la mayor usuaria del mundo de tierra agrícola, directamente como pastos e indirectamente a través de la producción de alimentos para ganado, y representa el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales, indica la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés). Pero este panorama puede cambiar si prestamos atención a lo que consumimos y producimos y cómo lo hacemos.

Modificar la demanda tiene un potencial muy elevado para reducir las emisiones: permitiría hacerlo en hasta un 70% para el año 2050”, explicaba a Climática en 2022 Julio Díaz-José, investigador de la Universidad Veracruzana (México) y uno de los autores principales del capítulo del IPCC sobre la demanda y los aspectos sociales de la mitigación del cambio climático. Un ejemplo claro son las dietas veganas y vegetarianas: resultan más baratas, sanas y sostenibles, como concluyó un estudio publicado en The Lancet Planetary Health. El coste de la compra en España con una dieta sostenible puede ser 7,27 euros más barata al mes que la habitual, gracias a una mayor proporción de proteínas vegetales, según un estudio del año 2021 de la Universidad Ramon Llull.

Las ventajas de las dietas vegetales
Las dietas basadas en alimentos vegetales son las más sostenibles y saludables, siempre que estén bien planificadas. Una dieta vegana puede ser una opción excelente si es variada, aunque cualquier reducción en el consumo de alimentos animales supone un cambio”, destaca Noelía Rodríguez. Una revisión sistemática de las dietas omnívoras, vegetarianas y veganas, es decir, una recopilación de la literatura científica del tema, halló que una dieta basada únicamente en alimentos de origen vegetal ofrece el mayor potencial para reducir el consumo mundial de agua, además del menor nivel de emisiones de gases de efecto invernadero.

A nivel científico, existe bastante certeza sobre los impactos positivos de reducir el consumo de carne. Es verdad que hay debate sobre los efectos de la eliminación total de la carne y de transitar hacia una dieta vegana, pero la realidad es que la reducción del consumo de proteínas animales beneficiaría al planeta y a la salud general de la población”, según Julio Díaz-José. Las legumbres son una buena alternativa a la carne y al pescado. Se tratan de unas “semillas nutritivas” clave para afrontar los desafíos de “la pobreza, la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud del suelo y el cambio climático”, explica la FAO.

Adoptar una dieta basada en plantas tiene efectos ambientales positivos, como la reducción de hasta un 46% en nuestra huella de carbono, un 6,6% menos de consumo de agua y hasta un tercio menos de uso de la tierra respecto a una dieta mediterránea omnívora, que ya es una dieta por sí con un alto consumo de vegetales, según un estudio en el que ha participado Noelia Rodríguez Martín. Esta liberación de tierra “alivia la presión sobre los hábitats y preserva servicios ecosistémicos clave, como la polinización y la regulación hídrica, decisivo para frenar la pérdida de biodiversidad”, destacó a The Conversation Rodríguez.

La investigadora destaca que “no solo evaluamos las emisiones de dióxido de carbono de la dieta, el uso de agua o suelo, sino también diferentes tipos de contaminación ambiental y la estimación de su impacto en la salud humana”. En él simularon cuatro menús reales con las mismas 2.000 kilocalorías diarias durante una semana con cuatro patrones: mediterráneo (omnívoro), pescovegetariano, ovolactovegetariano y 100% vegetal. Las dietas vegetales aumentaron la fibra ingerida y redujeron el aporte en las grasas saturadas, lo que es más saludable, aunque el yodo, la vitamina D y la vitamina B12 estuvo por debajo de lo recomendado y debe suplementarse.

Cuantos más alimentos vegetales y menos productos animales y ultraprocesados, siempre es mejor, no solo para nuestra salud, sino para la del planeta también”, resume la investigadora. El cambio hacia estas dietas tiene que “ser progresivo”, acompañado de políticas públicas para lograr una “transición que sea justa para los productores y para los consumidores”. Como explica la FAO, cientos de millones de pequeños productores y pastores dependen de la ganadería para su subsistencia. “No se trata de prohibir, sino de facilitar con incentivos a sistemas alimentarios más sostenibles y regulaciones basadas en la evidencia científica. Las políticas públicas pueden hacer que la opción más sana y sostenibles sea también la más fácil”, añade Silvia Gómez Suárez.

Comparación de tres menús (pescetariano, ovolactovegetariano y 100% vegetal o vegano) frente a uno omnívoro. Muestra la reducción porcentual en once indicadores relacionados con la huella de carbono (columna izquierda), efecto en el suelo y el agua (columna central) y efecto en la salud humana y seres vivos (columna derecha). A mayor proporción de alimentos vegetales, mayores recortes en la huella. Autores: Ángela Alcalá Santiago y Noelía Rodríguez Martín, entre otros.

Las dietas veganas también ayudan a reducir el peso. Un trabajo científico con personas con sobrepeso comparó seguir una dieta mediterránea con una vegana baja en grasas. Sus resultados sugieren que sustituir los productos animales, incluso por alimentos vegetales “poco saludables” en una dieta vegana se asocian a una pérdida de peso. No obstante, otro estudio de Noelia Rodríguez publicado en 2023 indica que, aunque los alimentos vegetarianos que imitan a productos de origen animal nos dan la sensación de ser más saludables y sostenibles, son ultraprocesados. Aunque presenten mayor contenido de fibra y menor cantidad de grasas saturadas, la elección de ultraprocesados vegetales puede ser menos saludable que una alternativa de origen animal menos procesada.

Los daños de los ultraprocesados se extienden a la salud planetaria. “La producción industrial, el procesamiento y el transporte de productos agrícolas son sistemas que consumen grandes cantidades de combustibles fósiles. Los envases de plástico son omnipresentes en los alimentos ultraprocesados”, indica un editorial de The Lancet sobre los peligros de la comida ultraprocesada. Su aumento en la dieta humana “está perjudicando la salud pública, alimentando enfermedades crónicas en todo el mundo y agravando las desigualdades en materia de salud”, destaca.

La llamada dieta de salud planetaria se basa en que la mitad de lo que comemos sean verduras y frutas. La otra mitad debe incluir granos enteros, proteínas vegetales (legumbres, frutos secos y semillas), aceites vegetales insaturados (aceite de oliva) y, de forma opcional y reducida, productos lácteos, proteína animal y azúcares añadidos. Un gran estudio publicado en Sciences Advances este septiembre encontró que una mayor adherencia a esta dieta se asoció con una menor mortalidad por todas las causas, incluyendo cáncer y enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Por lo tanto, seguir una dieta de salud planetaria podría ofrecer importantes beneficios para la salud, como indican otros estudios previos.

Pese a los beneficios de reducir o eliminar el consumo animal de nuestra dieta, no todos los animales que comemos impactan por igual en el clima. De lejos, el mayor emisor de gases de efecto invernadero por kilo es la carne de vaca, seguido por el cordero y la oveja. La fermentación entérica que ocurre en los estómagos de rumiantes como las vacas, ovejas y cabras son responsables del 39% de las emisiones de la ganadería en forma de metano, según datos de la FAO. En cambio, la carne de cerdo tiene un impacto climático menor que el queso e incluso menor que algún producto vegetal como el café y el chocolate negro. El consumo de carne que menos gases de efecto invernadero provoca es la de ave. A su vez, los huevos contribuyen menos al cambio climático que el pescado de piscifactoría. En cambio, la leche animal está al nivel del tofu y por debajo del arroz. Los productos con menor impacto en la crisis climática son los cítricos, los frutos secos, las manzanas, las patatas y las raíces alimenticias como el puerro, según un análisis de 50 productos alimentarios publicado en Science.

Hay que ser consciente de lo que consumimos y tener unos hábitos sostenibles. Hay que priorizar alimentos locales, de temporada, poco procesados y reducir el consumo de alimentos de origen animal, especialmente de carne roja”, señala a Climática la investigadora alimentaria de la Universidad de Granada. “Sobre todo, es importante evitar el desperdicio alimentario, que se genera muchísimo”, añade.

El impacto ambiental de lo que no comemos
En 2020, se desperdiciaron casi 59 millones de toneladas de alimentos en la Unión Europea (UE), aproximadamente el 10% de los alimentos en el comercio minorista, restauración y los hogares. Pero no todo el desperdicio alimentario tiene el mismo impacto ambiental. La carne y los productos lácteos son menos del 20% de la comida que se tira en la UE, pero son responsables de más del 50% del impacto medioambiental, según datos de la Comisión Europea. Para visualizar su impacto, un dato. A nivel mundial, la pérdida (los alimentos que se pierden durante la cosecha) y el desperdicio de alimento generan anualmente entre el 8 y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Además, el 60% de los alimentos se desperdician en los hogares. En España, la tasa del desperdicio alimentario en 2024 fue del 4,1% dentro de casa frente a solo el 0,8% fuera de casa. En total, se han desperdiciado 24,38 kilos o litros por persona y año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Por eso está en manos del consumidor reducir la comida que se tira, especialmente en fechas navideñas.

Para ello, Anna Bach y Alicia Aguilar, investigadoras del Foodlab de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) proponen seis consejos para reducir el desperdicio alimentario en Navidad. Su guía antiderroche incluye hacer una lista de la compra pensando en los menús que se prepararán, conservar y almacenar correctamente los productos comprados en base a sus etiquetas, ajustar las raciones, congelar, reutilizar los restos para preparar nuevas recetas y hacer un consumo responsable. Elegir alimentos que tienen poco porcentaje de desperdicio tiene un impacto ambiental inmediato y directo, destaca la investigadora de la Universidad Austral de Chile.

El movimiento es salud
El transporte supone en torno a un 20% de las emisiones de dióxido de carbono, por lo que reducirlas cambiando nuestros hábitos de movilidad de forma sana es prioritario. Movernos, caminar, ir en bicicleta y usar el transporte público siempre que sea posible son otros hábitos saludables y sostenibles que recomienda Noelia Rodríguez. El IPCC también prioriza la movilidad activa sin coches. La movilidad eléctrica es otra forma de ahorrar muchas emisiones. “Otras opciones con gran potencial de mitigación son la reducción de los viajes en avión, el ajuste de la calefacción y la refrigeración, la reducción del uso de electrodomésticos y el cambio al transporte público”, según el IPCC.

Existe un alto potencial de mitigación al adoptar métodos de transporte activos, como caminar o moverse en bicicleta. Pero esto no depende de decisiones individuales, sino de la infraestructura y de la organización de las ciudades y del trabajo. Si el centro de trabajo está muy alejado de nuestra vivienda o el camino no es seguro, acabaremos por no hacerlo”, destacó Julio Díaz-José. “Toca reducir el consumo energético, reparar las cosas antes de comprar, evitar el uso de plástico de un solo uso y, en general, cuidar también nuestra salud. Nuestros hábitos van a mejorar la salud física, ambiental y al mismo tiempo, si nosotros estamos bien, también podemos reducir mejor nuestra huella ambiental”, apostilla la investigadora de la Universidad de Granada.

Ir más allá de la responsabilidad individual
El IPCC indica que los cambios de estilo de vida pueden acelerar la mitigación del cambio climático, pero que los cambios individuales son insuficientes si no se acompañan de cambios estructurales y culturales. También señala que la acción colectiva y la organización social son “cruciales” para cambiar las políticas públicas de mitigación del cambio climático. “Se requieren cambios importantes a nivel político, de planificación, de infraestructura, de tecnología, de regulación… El individuo, si no forma parte de un conjunto integral de medidas, no podrá hacer gran cosa”, señaló el investigador mexicano.

A nivel de políticas públicas, la investigadora alimentaria de la UGR señala que hay mejorar la educación nutricional y ambiental desde edades muy tempranas, apoyar el cultivo local y la economía circular. La responsabilidad individual no es la solución porque no todos los individuos son igual de responsables de la crisis climática. Un milmillonario emite un millón de veces más gases de efecto invernadero que cualquier habitante del 90% más pobre de la humanidad. El 1% más rico ha sido responsable de más del doble de las emisiones de carbono que la mitad más pobre del planeta durante los 25 años en que las emisiones alcanzaron niveles sin precedentes, según Oxfam Intermón. 

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