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lunes, 15 de abril de 2019

Rivera en Errenteria: “Estamos aquí para darle batalla al cáncer de España, el nacionalismo”

El presidente de Ciudadanos anuncia leyes para impedir homenajes a etarras y para que puedan votar los amenazados que tuvieron que huir

Ha tenido que levantar la voz para que se le oiga. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha llegado a la plaza de los Fueros de Errenteria (Gipuzkoa), convertida en una olla a presión, sitiada por varios centenares de personas que no han dejado de gritar y de insultar durante todas las intervenciones, pero especialmente en la suya. En el centro de un espacio que había sido decorado por sus críticos con enormes lazos amarillos en todas las fachadas y resguardado por un considerable dispositivo de la Ertzaintza y de seguridad privada, ha asegurado que su objetivo principal es "darle la batalla al nacionalismo porque es el auténtico cáncer de España y de Europa".

Rivera no ha tenido ni un segundo de tregua durante su discurso. Los gritos arreciaban cuando se refería a ETA, a las víctimas o a los asesinos de ETA, en un pueblo que ha sufrido el terrorismo como pocos con 19 asesinatos y 27 ataques a la Casa del Pueblo del PSE. "Euskadi no es vuestro, sino de todos los españoles, como Cataluña tampoco es de Puigdemont y Torra. Allí en Cataluña nos echaron lejía, que pena que vosotros no fuisteis valientes en su día para echar lejía a los asesinos de ETA", ha espetado a quienes desde la calle y de los balcones le insultaban.

ETA y las consecuencias de sus asesinatos han sido la línea argumental de su discurso, salvo una referencia a que en estas elecciones hay que elegir entre "Pedro Sánchez y los independentistas, o los constitucionalistas". Tampoco se ha centrado en los recortes del autonomismo o la eliminación del Concierto Económico. El objetivo de su presencia, de la del filósofo Fernando Savater, y de la candidata al Parlamento Europeo, Maite Pagazaurtundua que le han precedido "es devolver la libertad a pueblos como Errenteria".

miércoles, 29 de noviembre de 2017

“La situación en el Báltico es más peligrosa que en la Guerra Fría”

El presidente de Finlandia asegura en una entrevista que ve en Rusia una amenaza cibernética y que mantiene la puerta abierta a una adhesión del país a la OTAN. Niinistö parte como favorito para un segundo mandato en las presidenciales del próximo enero, según las encuestas

Sauli Niinistö (Salo, 1948) es uno de los políticos mejor valorados no sólo en Finlandia —país que preside desde 2012—, sino en toda la región nórdica. Conocido en el resto de Europa por sus habilidades para mantener un sólido equilibrio con la vecina Rusia, reconoce en una entrevista el pasado 2 de noviembre con EL PAÍS que la situación en el Báltico es "más peligrosa" en algunos aspectos que durante la Guerra Fría. Consciente de sus duras palabras, matiza y agrega que el escenario [en Europa] es "muy diferente" que hace décadas porque los bloques geopolíticos "no están claros".

Sauli Niinistö (Salo, 1948) es uno de los políticos mejor valorados no sólo en Finlandia —país que preside desde 2012—, sino en toda la región nórdica. Conocido en el resto de Europa por sus habilidades para mantener un sólido equilibrio con la vecina Rusia, reconoce en una entrevista el pasado 2 de noviembre con EL PAÍS que la situación en el Báltico es "más peligrosa" en algunos aspectos que durante la Guerra Fría. Consciente de sus duras palabras, matiza y agrega que el escenario [en Europa] es "muy diferente" que hace décadas porque los bloques geopolíticos "no están claros".

Para Niinistö, de 69 años, el asunto principal es la legitimidad para celebrar la consulta, insiste una y otra vez. Y es que hoy en día sólo el 22% de la población finlandesa apoya la entrada en la Alianza militar, mientras que los partidarios del no se sitúan en el 59%, según las últimas proyecciones. Para el presidente, este no es el clima social idóneo para convocar un referéndum, a lo que se le suma la negativa mayoritaria en los partidos con representación en la Eduskunta (Parlamento). "Tendría que haber una mayoría de dos tercios, y ahora eso no ocurre", sostiene. Niinistö, por tanto, pondrá un ojo en las encuestas y asegura que Finlandia "mantiene abierta" la posibilidad de entrar en la OTAN. "No tengo nada en contra [de la adhesión]", agrega.

La buena relación del jefe del Estado —y del Ejército— finlandés con el presidente ruso, Vladímir Putin, es bienvenida en sus vecinos del norte y en los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), que sí forman parte de la OTAN. "Tengo una relación muy directa [con Putin]. Él sabe exactamente qué es lo que pienso y yo sé exactamente lo que está pensando él. (...) Con los rusos tienes que dejar muy claro lo que quieres", revela Niinistö mientras bebe un té en uno de los sillones de su despacho, una estancia con vistas a la bahía de Helsinki con una decoración más cercana a la Rusia zarista que al gusto minimalista de los países nórdicos.

El presidente cree que la tensión geopolítica ha aumentado desde la anexión de la península de Crimea en 2014, y arroja su visión más negativa respecto a lo que podría pasar si las cosas van a peor: "Si se desatara un conflicto militar en esa zona [el este de Europa], estaríamos en un escenario parecido al de la Segunda Guerra Mundial. Y todo el mundo lo sabe". Niinistö cree que todo el mundo saldría perdiendo y por eso asegura que las decisiones militares —ejercicios en el Báltico, en el Ártico, el servicio militar obligatorio, la constante renovación y modernización de las Fuerzas Armadas...— "evitan una guerra en un mundo nuclearmente armado". Descarta, eso sí, una incursión militar rusa en Finlandia, con la que comparte 1.300 kilómetros de frontera, porque a Putin "no le interesa", pero sí se muestra preocupado por la amenaza cibernética que llega del este. Es difícil de combatir: "Siempre estamos viendo nuevos trucos". De hecho, la Comisión Europea abrió el pasado septiembre un centro en Helsinki contra las amenazas híbridas. Unido al que lucha contra los ataques cibernéticos en Tallin (Estonia), y contra las amenazas a estructuras energéticas en Vilna (Lituania), la región del Báltico va conformando una barrera de defensa frente a la sombra de Moscú.

La salida de la crisis
Finlandia es el único país de los cinco nórdicos que tiene la moneda única. Durante los primeros años del siglo XXI, el país entró en una profunda recesión —el PIB cayó 13 puntos en tan solo dos años, según la OCDE— de la que sólo en 2016 se empezaron a ver mejoras. Niinistö, que estudió Derecho en la Universidad de Turku, ocupó la cartera de Hacienda cuando nació el euro. Asegura que cuando llegaron los años de la crisis, la reacción popular fue la de cargar contra el euro. "Veíamos que Suecia, con la corona, atravesaba bien la crisis financiera y la gente empezó a culpar al euro por la imposibilidad de devaluar la moneda" para generar más competitividad, como sí hicieron con el marco finlandés durante la crisis de los años 90, recuerda.

En términos económicos, sus primeros cinco años de mandato —de seis— fueron de "preocupación", pero ahora cree que el euro es una moneda fuerte a pesar de que tiene dudas de que la Eurozona pueda expandirse hacia el este, y mucho menos hacia el norte (hoy en día son 19 países los que comparten la moneda única).

Niinistö duda también de la efectividad a largo plazo de las políticas del BCE y la FED de "imprimir dinero" (conocido como quantitative easing (QE), expansión cuantitativa) para paliar los problemas de liquidez. El dinero "no es una fuente interminable". Y alerta de que estas políticas dictadas desde Fráncfort por el presidente del eurobanco, Mario Draghi, podrían sumergir a Europa en una "inmensa burbuja".

UNA VISIÓN SOBRE CATALUÑA

El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, dice estar "asombrado" por las informaciones que le llegan de la crisis catalana. "Asombrado, por no decir en estado de shock", matiza. No tiene palabras y recurre a la posición de Bruselas. "Respeto la opinión oficial de la UE", sostiene con la mirada puesta en un punto fijo.

Niinistö preside un país con una región que goza de una autonomía especial respecto a las políticas de Helsinki, el archipiélago de las islas Åland, al suroeste de Finlandia, pero no quiere aventurarse a dar consejos a otro socio de la UE. Sí quiere dejar clara una reflexión: "No importa cuántas leyes haya en un país porque el conflicto, al final, está en la mentalidad de la gente. Y eso es muy difícil de cambiar", sentencia.

https://elpais.com/internacional/2017/11/06/actualidad/1509966391_315532.html