Mostrando entradas con la etiqueta experiencias traumáticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta experiencias traumáticas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de mayo de 2023

Qué son las "horas doradas" después de sufrir una experiencia traumática y por qué son importantes

Cuando estalló la invasión rusa a gran escala el 24 de febrero de 2022, Iryna Frankova, una médica y psicóloga clínica que trabajaba en la Universidad Médica Nacional de Bogomolets en Kyiv, sabía que tenía que actuar rápido.

Necesitaba comprobar que sus seres queridos estaban bien y que ella no corría un peligro inminente. Se preguntó también si debía marcharse y en ese caso, a dónde.

Pero había otra pregunta urgente. Ucrania pronto enfrentaría una crisis de salud mental y, por su experiencia con conflictos anteriores, sabía que esto era algo que se dejaría de lado precisamente cuando la ayuda podría tener un mayor impacto: justo al principio.

Después de un trauma, hay una ventana de oportunidad conocida como las "horas doradas", un período crítico en que las medidas para proteger la salud mental pueden limitar el daño a largo plazo, como minimizar el riesgo de sufrir trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad y depresión.

"La idea es que necesitamos llegar a la gente en una etapa muy temprana después de la exposición al trauma, para poder prevenir consecuencias en la salud mental", le dice Frankova a BBC Future.

Por una lado, esto puede parecer de sentido común: un momento particularmente bueno para ofrecer consuelo a alguien es cuando está conmovido por el shock.

Pero la evidencia muestra que estos pequeños gestos de apoyo -algo tan simple como recordarle a alguien que no está solo- reduce el riesgo de desarrollar condiciones que permanecen por años.

Ventana de oportunidad
"Hay algunas cosas que podemos hacer en las horas doradas que pueden causar daño y aumentar el riesgo de desarrollar TEPT, y, al mismo tiempo, hay otras cosas que podemos hacer que pueden reducir ese riesgo", señala Frankova.

El término "horas doradas" se refiere a las primeras horas hasta alrededor de tres días después de una experiencia traumática, una fase crucial en la consolidación de la memoria.

"Es una ventana de oportunidad cuando la memoria a corto plazo puede no convertirse en una memoria a largo plazo", explica Frankova. "Nuestra tarea consistió en decirle a la gente exactamente qué sería dañino y qué sería beneficioso".

La pregunta es, cuando todo un país está bajo sitio, su infraestructura es un blanco, y el movimiento al aire libre es peligroso o imposible, ¿cómo brindas esta información esencial antes de que se acabe esa fase?

Toda la población de Ucrania se enfrenta a una dura prueba de salud mental.

Para los trabajadores de salud mental en la línea de frente hay dos fases cruciales de ayuda temprana. La primera es la directamente comparable con los primeros auxilios físicos, dice Agatha Abboud, encargada de salud mental y apoyo psicosocial del Comité Internacional de la Cruz Roja en Kyiv.

"Es el triaje de personas que necesitan hablar con alguien solo para calmarse, solo para sentirse conectados, para recordar el entorno y quiénes están a su alrededor", explica Abboud. "Porque este es el período en el que las personas se sienten más agitadas o más ansiosas".

Después de estos primeros auxilios psicológicos viene la fase de "intervención temprana", señala Abboud. "Es similar a cualquier condición médica: cuanto antes la trates, menos probable será que se torne compleja en el futuro".

"Si la ignoras, puede convertirse en algo más serio. Y aquí en Ucrania no estamos hablando de una persona pasando por una situación. Es toda una población la que atraviesa la misma situación".

Llegar temprano a aquellos que más necesitan una intervención temprana -comunidades aisladas en la línea de frente del conflicto- es un desafío. En el caso de Ucrania, hay muchas personas mayores y familias, a veces sin hijos, y algunas personas cuyos trabajos hacen que no hayan podido o querido irse.

Dada su proximidad con la violencia, incluso sus familiares no pueden ir a visitarlos.

"Hemos entrenado voluntarios, psicólogos que van a visitar comunidades, especialmente en la línea de fuego. Así que ahí es donde vamos, los visitamos y simplemente vemos cómo están", dice Abboud.

Herramientas digitales
Reforzar el sentido de comunidad es una de las estrategias más efectivas. "Hacemos sesiones grupales, donde la gente puede expresar sus pensamientos y sentimientos", relata Abboud. "Aprenden el uno del otro, y crean una conexión".

El trauma físico de la guerra ha dejado una marca permanente en muchos, pero el impacto en la salud mental es severo aunque menos evidente.

Pero llegar en persona hasta estas comunidades aisladas puede ser un desafío logístico, sobre todo de forma rápida para brindar apoyo dentro de la ventana de las "horas doradas".

Una forma rápida y accesible, señala Frankova, es usando herramientas digitales.

Cuando estalló la guerra, Frankova había estado trabajando desde hace varios años con Artem Lezin, un especialista en computación y desarrollador de aplicaciones, que también se había desempeñado como viceministro de cultura y políticas de información de Ucrania, y con Sophiia Lahutina, médica y psicoterapeuta en Kyiv.

En ese momento, los tres se enfrentaron con situaciones personales extremadamente complejas. Aún así, decidieron lanzar su último proyecto.

Habían estado desarrollando una aplicación basada en evidencia llamada "Friend. First Aid", para brindar de forma rápida y accesible ayuda en temas de salud mental después de un trauma, a través de un bot de charla (o chatbot) en el servicio de mensajería Telegram.

Lezin, fundador de la aplicación, había estado trabajando en ello desde el comienzo de la pandemia de covid-19. Cuando comenzaron a caer bombas sobre Kyiv y otras partes del país, el equipo decidió que era hora de lanzar el proyecto. Al día seguiente, el 25 de febrero, se activó el chatbot en Ucrania.

Cuando la gente accedía al chatbot, se les preguntaba primero si estaban en riesgo imediato de sufrir heridas o violencia física. Luego, los usuarios recibían información basada en evidencia y recomendaciones sobre qué hacer y qué no.

Al abrir la aplicación y elegir el idioma (ucraniano, ruso o inglés), y tras agregar información básica, el chatbot pregunta por tu nivel de estrés, luego pregunta si estás en una situación segura y tienes acceso a agua y comida.

Luego siguen preguntas referidas al aislamiento y la soledad, lo cual es algo muy común entre las personas que han sufrido experiencias traumáticas.

En las primeras horas después del trauma, un influyente metaanálisis de 68 estudios sobre los predictores de TEPT encontró que buscar ayuda y establecer comunicación con personas significativas reduce el riesgo de desarrollar esta condición.

Evidencia clínica mostró también que brindar orientación en la nueva situación y retomar la rutina en la medida de los posible también ayuda.

El Comité Internacional de la Cruz Roja lleva a cabo talleres en toda Ucrania para crear un sentido de comunidad y resiliencia.

La aplicación le informa a los usuarios lo importante que es la comunicación con los seres queridos como "arma" para luchar contra las consecuencias del estrés. "Durante la comunicación podrás sentir la cercancía con esta gente y el apoyo psicológico. Recuerda esto: esta gente te ama y quiere que te sientas bien", dice la aplicación en sus mensajes.

Auge 
Otras acciones bien intencionadas, en cambio, como las sesiones informativas que incluyen recordar los eventos traumáticos, no son tan efectivas en estas horas y pueden de hecho ser dañinas.

"Nuestro chatbot recomienda enfáticamente no participar en sesiones informativas o grupales", explica Frankova. Revivir los recuerdos puede reforzarlos a medida que pasan de la memoria a corto plazo a la de largo plazo, dice.

Estas recomendaciones rápidamente empezaron a compartirse a través de los celulares en Ucrania en la primavera de 2022. A las pocas semanas de lanzarse, el chatbot tenía 40.000 usuarios.

"Creo que nuestro producto se hizo tan popular porque lo lanzamos el segundo día desde que empezó la guerra, cuando todavía había un vacío y nadie estaba diciendo nada sobre la salud mental", señala Frankova.

"Es obvio por qué. La gente está en shock. Cuida de su salud física, pero al mismo tiempo necesita una guía de cómo lidiar con un ataque de pánico mientras está sentada en un refugio durante un ataque con misiles".

A un año de la guerra, la aplicación alcanzó los 81.000 usuarios, y el servicio se está expandiendo y ahora ofrece una conversación con profesionales de salud mental. Pronto el servicio también estará disponible en WhatsApp.

Conexión en persona
Puede que el chatbot sea la intervención más accesible de forma inmediata, pero, para algunos, la conexión en persona es particularmente importante.

Esta es el área de especialización de Nathalie Robelot-Timtchenko, una profesional de salud mental experta en terapia de artes expresivas basada en Cambridge, Massachusets, que vivió en Kyv entre 2014 y 2021.

"Cuando empezó la invasión (....) fue realmente muy difícil saber cómo ayudar y qué, de hecho, tendría impacto", dice Robelot-Timtchenko.

Ella hizo un llamado al día siguiente para buscar profesionales de salud mental que estuviesen dispuestos a donar su tiempo brindando apoyo a la gente en ucrania. Llamó a esta inicitiva First Aid of the Soul (Primeros auxilios del alma) y a la semana contaba con 450 personas que se ofrecieron como voluntarios de distintas partes del mundo.

"Ese fue uno de nuestros primeros proyectos (...). Teníamos un equipo bastante grande trabajando simplemente en recoger material", dice.

Por ejemplo, el equipo juntó información sobre cómo calmar a los niños cuando se está en un ambiente estresante como un refugio antibombas, con información sobre cómo mantener un contacto físico tranquilizador y el uso de frases y palabras simples para discutir la situación y los sentimientos.

Para las primeras semanas de 2022, First Aid of the Soul comenzó a ofrecer grupos de apoyo en una escuela en la que había trabajado Robelot-Timtchenko. "Para abril, estábamos ofreciendo entrenamiento a diferentes profesionales de salud mental en Ucrania"

Uno de sus primeros objetivos fueron los primeros auxilios psicológicos, seguidos de terapias de movimiento y relajación como yoga, antes de centrarse en otras áreas.

Brindar apoyo en persona ha sido crucial para apoyar la resistencia ucraniana. "Recientemente hemos estado en Ucrania. Pude hacer un taller con niños que son desplazados internos", explica Robelot-Timtchenko.

"Estos niños han pasado por un infierno, pero todavía tienen una sonrisa en el rostro. Todavía hablan de sus superhéroes y el taller se centró en encontrar fuerza interior y en desarrollar resiliencia. Eso es lo que tratamos de hacer, traer un poquito de esperanza", agrega.

Híbrido
First Aid of the Soul hace ahora unos 45 talleres por mes, virtualmente y en persona, y ha logrado llegar a cerca de 6.000 personas a través de sus grupos de apoyo, talleres y entrenamientos. Todo eso con un presupuesto de unos pocos miles de dólares, dice Hanna Scott, directora de operaciones de la organización.

"98% de la gente que participa en nuestros talleres dice que quiere volver", comenta. "Es una cifra muy buena".

Scott cree que la naturaleza híbrida de la organización (virtual y en persona) ha jugado un rol clave en esto. "Significa que tenemos acceso a una red internacional con algunos de los mejores profesionales del mundo y, si la gente no tiene una buena conexión a internet, la podemos ver donde sea que esté".

Ahora que pasó un año desde el comienzo de la guerra, los desafíos de salud mental en Ucrania siguen evolucionando. Esto sirve para mostrar cuán vital es brindar no solo primeros auxilios físicos a aquellos atrapados en situaciones traumáticas sino atender también sus necesidades psicológicas.

Además de intervenir en las horas doradas después de una instancia traumática, el desafío es cada vez más brindar apoyo que pueda ayudar a la gente a superar el trauma crónico y prolongado de la guerra.

Los niños que han sobrevivido a la guerra pueden haber "pasado por un infierno", pero también son capaces de una resiliencia extraordinaria si reciben el apoyo adecuado.

"Ahora, cuando hablo contigo, se escuchan sirenas afueras", dice Abboud. "En cuanto suena una sirena, la gente se preocupa por saber si su hijo en el jardín de infantes está bien. Si su esposo, que está en la línea de frente, está bien".

En esas situaciones, recordar prestarle atención a tu propia salud mental en el largo plazo es un desafío constante. Tomar en cuenta el apoyo al propio personal de la organización es una parte integral de la misión, dice Abboud, que a menudo intercambia sus servicios con otras organizaciones profesionales con las que trabajan en la zona.

"La realidad es que nadie está listo para procesar realmente lo que está pasando", dice Robelot-Timtchenko. "La guerra sigue ocurriendo. Por eso, todos los días la seguridad del equipo se ve amenazada".

"Creo que el procesamiento (de esta información) ocurrirá mucho más tarde, cuando la guerra...". Robelot-Timtchenko se detiene y sonríe. "Cuando Ucrania gane".

martes, 19 de abril de 2022

_- Lo que las experiencias traumáticas le hacen al cerebro y al cuerpo

_- Imagina que te ofrecen un trabajo magnífico en el que te van a pagar muchísimo dinero y te piden que te reúnas con la persona que será tu jefe para saber más del puesto. 

 A medida que habla y describe el cargo, sientes algo en el estómago, como una contracción, pero en ese instante no entiendes por qué tienes esa sensación incómoda.

Tu amígdala sí lo sabe. Esta estructura que está en el cerebro detectó algo en la inflexión de la voz, los movimientos faciales, la forma en que esa persona estaba haciendo los planteamientos e hizo una asociación con una experiencia en la que te defraudaron y te está lanzando una advertencia:

"¡Cuidado! Aquí hay una incoherencia aunque no la puedas explicar conscientemente".

"La amígdala, en el caso humano, es un detector de incoherencias", le explica a BBC Mundo -tras ofrecer ese ejemplo- el doctor Manuel Portavella, profesor en el área de Psicobiología y coordinador del Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

Ahora imagina cuánto más se puede exacerbar cuando se ha vivido una experiencia traumática: "se hace más sensible a cualquier tipo de incoherencia o apariencia de incoherencia".

Hay gente que puede llegar a ser más sensible que otra a una experiencia traumática y sufrir efectos a largo plazo, que se manifiestan, por ejemplo, en "reviviscencias, pesadillas, y pensamientos negativos" que interfieren con su vida diaria, indica Joelle Rabow Maletis, educadora y asesora en psicología.

"Este fenómeno se llama trastorno de estrés postraumático, o TEPT, y no es un fallo personal; más bien, es el mal funcionamiento de mecanismos biológicos que nos permiten hacer frente a experiencias peligrosas y que es tratable", señala en la animación TED-Ed: La psicología del trastorno del estrés postraumático.

Una amígdala hiperactiva
El efecto en una persona de una experiencia traumática depende de varios factores, entre ellos el fenotipo cerebral de cada individuo, explica Portavella.

La amígdala cerebral consiste en un par de estructuras con forma de almendra situadas en ambas partes del lóbulo temporal del cerebro.

Cuatro personas -ejemplifica- pueden haber sido sometidas a la misma experiencia traumática y "una de ellas consigue llevar una vida normal, pero las otras no".

En parte eso se debe a lo que "en psicología clínica se conoce como diátesis-estrés, la combinación de estrés y la sensibilidad de cada persona ante él. No hay un patrón único".

De acuerdo con la psiquiatra Ellen Vora, "las experiencias traumáticas con frecuencia se almacenan en el cuerpo, el cual también reprograma el cerebro".

"Cuando eso ocurre, la amígdala -esa parte del sistema límbico a cargo de nuestra respuesta del miedo- queda en una especie de estado de agitación creando ansiedad desproporcionada a lo largo de la vida", escribió la también autora en la revista Phychologies.

El trauma deja al cerebro en alerta elevada, "incluso si la amenaza ya no existe", y algunas personas pueden percibir peligro donde no hay.

Portavella habla de la retroalimentación de la memoria episódica, "como una reverberación, o lo que en psicología se llama 'rumiar': estar constantemente autoexponiéndose al recuerdo".

Eso retroalimenta el circuito amigdalino, clave, entre varias funciones, en el aprendizaje emocional y en la gestión de las respuestas emocionales.

Lucha, escape o bloqueo
Las experiencias traumáticas (violencia doméstica, abuso sexual, desastres naturales, guerras, entre otras) activan el sistema de alarma cerebral conocido como: lucha, escape o bloqueo.

"Junto al miedo esas son reacciones naturales que han estado diseñadas a lo largo de la evolución para nuestra supervivencia".

"Esas emociones vienen prediseñadas en nuestra genética y se empiezan a desarrollar en la infancia", cuando se inicia el aprendizaje de cómo usarlas de forma adecuada.

En ese proceso, desempeñan un rol clave los circuitos amigdalinos y la corteza prefrontal del cerebro (la que nos permite tomar decisiones, realizar tareas planificadas).

Pero ¿Qué ocurre si una persona tiene estrés sostenido producto de una experiencia traumática?

Si bien contamos con una respuesta que ha sido naturalmente diseñada para huir, para defendernos de una situación crítica, "en un contexto de maltrato continuado, no hay escapatoria, se mantiene el estrés y el estrés produce muchas alteraciones metabólicas porque hace que nos preparemos para una acción".

Y es que cuando ocurre la experiencia traumática, se genera lo que Maletis llama una "cascada química", que "inunda el cuerpo con varias hormonas de estrés diferentes, causando cambios psicológicos que preparan al cuerpo para defenderse".

"Nuestro ritmo cardíaco se acelera, la respiración se acelera y los músculos se tensan".

Se altera el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) y en ese proceso se desencadena la respuesta del miedo por la activación del sistema límbico.

Y, advierte Portavella, "si eso se mantiene en el tiempo, desarrollamos un trastorno".

"El sistema aprende que hay una amenaza permanente y una vez que lo aprende, aunque salga de esa situación, se ha modificado, se ha hecho más sensible al estrés".

La memoria
Con el tiempo, tanto el organismo como el cerebro pueden sufrir las consecuencias.

"El estrés sostenido puede producir muerte en el hipocampo, una estructura fundamental de la memoria, y puede producir problemas de memoria y de concentración", dice el profesor.

Y es que la memoria no sólo es clave para resolver problemas, tomar decisiones, planificar, sino para "regular nuestras emociones y desarrollar un sentido positivo de uno mismo", indica UK Trauma Council en la publicación Childhood trauma and the brain (El trauma infantil y el cerebro).

Por eso es que experiencias de maltrato en la infancia "pueden crear recuerdos negativos que pueden ser abrumadores y también influir en cómo creamos recuerdos nuevos".

De acuerdo con esa organización, varios estudios han mostrado diferencias en la función del hipocampo en niños cuyo cuidado se ha descuidado o que han sufrido abuso.

"Hay una disminución de la activación del hipocampo cuando se recuperan recuerdos de la autobiografía positiva", así como también durante el aprendizaje asociativo, "cuando los niños aprenden y recuerdan nuevas relaciones entre elementos que no están conectados".

Castigo vs recompensa
El sistema de recompensa en nuestro cerebro, que usa la dopamina, nos ayuda a reconocer los aspectos positivos de nuestro entorno y a motivarnos, también nos guía en muchas de las decisiones que tomamos.

"Las investigaciones muestran que los niños que han experimentado abuso y negligencia tienen una sensibilidad reducida en estas regiones (del cerebro) en comparación con la de sus compañeros cuando procesan señales de recompensa, posiblemente reflejando la adaptación a un mundo donde la recompensa es poco frecuente o impredecible", indica UK Trauma Council.

En nuestro proceso continuo de tomar decisiones, se produce una competencia -explica Portavella- entre los castigos, que están muy mediados por la amígdala cerebral, y las recompensas.

Nuestra corteza prefrontal, que juega un papel clave en la toma de decisiones y que se conforma a lo largo de la infancia y de la adolescencia, "va a determinar cuál es la mejor opción o la menos mala".

Con un trastorno de estrés postraumático, se le da demasiado primacía a las alarmas, y por tanto puede que "te niegues las situaciones recompensantes".

Es como si el cerebro redujera su habilidad para reaccionar a ellas, para experimentar disfrute. Por ejemplo, "uno anticipa una amenaza en una situación novedosa y eso afectará las decisiones que tome".

En el caso de los niños, los traumas tienen un impacto en la manera en que van construyendo sus relaciones.

"Los científicos creen que los cambios cerebrales pueden afectar la forma en que un niño experimenta y moldea activamente el mundo social que les rodea", apunta el reporte de UK Trauma Council.

"Por ejemplo, un niño puede concentrarse en el peligro mientras se pierde otras señales sociales más positivas".

Fenómeno epigenético
De acuerdo con Portavella, los fenómenos epigenéticos se dan cuando el ambiente influye en la forma en que se "lee nuestro genoma".

"No es que aparezcan nuevos genes o desaparezcan otros, sino que nuestro genoma va a ser alterado por esa exposición a factores estresantes generados por nuestro propio organismo, pues el sistema busca adaptarse al medio".

"Uno aprende que tiene que estar en alerta porque va a estar constantemente amenazado y eso puede producir una serie de modificaciones de genes que van a ser suprimidos, lo que significa que su lectura se impide, mientras que hará que otros se activen".

"Eso hace que se conforme un perfil diferente de sensibilidad, de receptores cerebrales, y lo que genera es que una persona (que sufre de TEPT) se vuelva muy sensible a situaciones estresantes".

"Y cuando se encuentra con otras situaciones estresantes, aunque no sean exactamente de la misma naturaleza, la forma de responder será con un ansiedad por encima de lo que sería del tipo adaptativo para otras personas".

Diferencias individuales
El miedo no es otra cosa que las sensaciones desagradables que sentimos: temblores, bloqueo, duda, sudoración.

En individuos que son menos sensibles al estrés, la amígdala cerebral es menos sensible para poner en marcha una respuesta intensa.

"Viven el miedo de una forma diferente y, a nivel cognitivo, le produce menos modificaciones, su corte prefrontal termina madurando bien".

"Sin embargo, en niños (que han sufrido traumas), esas conexiones del corte prefrontal, que nos permiten gestionar bien las emociones en la etapa adulta, se ven muy interferidas, no maduran de forma adecuada, con lo cual sigue siendo un cerebro sensible a lo largo de la vida".

"En los trastornos de estrés postraumático se produce una memoria persistente: ese hipocampo va metiendo constantemente la información de lo que le ocurrió sin bajar la intensidad" y se convierte en una interferencia que puede llegar a ser constante.

Maletis explica que con TEPT, "la memoria activa la misma cascada neuroquímica como en el evento original. Se despiertan los mismos sentimientos de miedo e impotencia como si experimentásemos el trauma otra vez".

"Intentar evitar los desencadenantes, a veces impredecibles, pueden llevar al aislamiento".

El tiempo
Según la experta, "un pequeño porcentaje de los que experimentan trauma tienen problemas persistentes que a veces desaparecen temporalmente para resurgir meses después".

"No comprendemos por completo qué está pasando en nuestro cerebro, pero una teoría es que la hormona del estrés, el cortisol, puede estar continuamente activando la respuesta 'lucha, huida, bloqueo', reduciendo el funcionamiento general del cerebro dando lugar a síntomas negativos".

"Cuando los problemas duran más de un mes, a menudo se diagnostica TEPT".

La doctora Marianne Trent, autora y psicóloga clínica, señala en la revista Psychologies que en algunas personas podrían pasar meses o incluso años antes de que la sintomatología de un trauma aflore y "no siempre se manifiesta como una dificultad de salud mental".

"Debido a la forma como los traumas afectan el cuerpo, pueden llevar a migrañas, al síndrome del intestino irritable e incluso problemas en la espalda".

Pedir ayuda
Es fundamental pedir ayuda especializada si se ha vivido una experiencia traumática que sentimos nos está afectando.

"No hay que tener miedo ni vergüenza porque tener un trastorno de este tipo es como tener una tuberculosis o un problema intestinal, no te lo puedes curar solo. Tienes un problema emocional", indica Portavella.

"El problema es que vivimos en una sociedad en la que parece que pedir ayuda nos hace valer menos".

"Aquí no vinimos a ser grandes caballeros andantes que lo llevamos todo sobre la espalda, el individualismo va en contra de la propia naturaleza humana".

Existen diferentes ideas sobre cómo ofrecerle apoyo a las personas que sufren trastorno de estrés postraumático, es un área muy compleja de la psicología y la psiquiatría.

El profesor asoma un enfoque:
"Es necesario para el sistema recordar porque es adaptativo y cuando intervenimos desde el punto de vista psiquiátrico decimos: está muy bien la biología y la especie humana, pero estoy hablando de este individuo, que puede hacer una vida normal y si hay que ayudarle a olvidar, se puede tratar, pero ayudarlo a olvidar en el sentido de que cuando recuerde ese evento no le produzca la misma sensación".

Es decir, el recuerdo seguirá existiendo, pero no la sensación abrumadora y limitante al evocarlo.

"Lo vital es ayudar a que se reduzca esa ansiedad".

En el caso de los niños, existen importantes y esperanzadoras ventanas de acción y estrategias para ayudarlos en su desarrollo.

Una buena noticia es la impresionante plasticidad del cerebro, que le permite cambiar en respuesta al ambiente y las experiencias sociales.

"Los cambios en el cerebro que ocurren después de un trauma pueden mejorar con el tiempo. Esto es particularmente probable que suceda cuando los niños experimentan seguridad, estabilidad y apoyo", señala Katie McLaughlin, profesora de Psicología de la Universidad de Harvard, en el texto académico: How can trauma affect the brain.

Maletis dice que el TEPT ha sido llamado "la herida escondida", pero pese a su invisibilidad no se debe sufrir en silencio.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-61045194