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jueves, 5 de septiembre de 2019

IDEAS. Géraldine Schwarz: “La indiferencia está en el origen de los peores crímenes contra la humanidad”. La escritora franco-alemana reflexiona en 'Los amnésicos', premio al Libro Europeo 2018, sobre la colaboración de sus abuelos con los nazis.

a memoria de  los crímenes nazis es inacabable: en cada momento plantea preguntas distintas, cada generación relee esta historia a su modo o la olvida. Hoy, cuando desaparecen los últimos supervivientes de estos crímenes y los últimos perpetradores, y cuando la retórica nacionalista avanza en las democracias occidentales, lecciones de aquellos años recobran vigencia.

La escritora Géraldine Schwarz, en París el pasado 26 de junio. 

Géraldine Schwarz —nacida en 1974, hija de una francesa y un alemán—  publica Los amnésicos. Historia de una familia europea  (Tusquets Editores), mezcla de ensayo y reportaje, de memoria familiar y de diagnóstico sobre el presente. Schwarz aborda en el libro el pasado traumático mediante una investigación sobre sus abuelos, ni fanáticos, ni criminales, buenas personas arrastradas por la corriente de la historia y cómplices también.

PREGUNTA. Uno de los momentos más dolorosos de Los amnésicos es la escena, breve y sobria, en la que cuenta el suicidio de su abuela alemana, la madre de su padre.

RESPUESTA. Nunca nadie me pregunta por eso, usted es el primero.

P. Es el núcleo del libro, ¿no?

R. Yo quería entender el grado de responsabilidad de mis abuelos bajo el III Reich.  ¿Habrían podido decir no? Intento ser justa con ellos. No tengo un problema de lealtad familiar. Pero a mi abuelo no le conocía, y mi abuela se suicidó cuando yo tenía seis años. Mis vínculos no son suficientemente fuertes para que nublen mi discernimiento. Veo sus acciones y su responsabilidad dentro de un contexto. Hay una responsabilidad de mi abuelo como Mitläufer [simpatizante o compañero de viaje]. También mi abuela lo fue: sentía una admiración ciega por el Führer.

P. ¿Cómo definiría Mitläufer, un término muy alemán?

R. El Mitläufer es quien, por ofuscación, por indiferencia, por apatía, por conformismo o por oportunismo, se convierte en cómplice de prácticas e ideas criminales. He querido mostrar que lo que está en  el origen de los peores crímenes de la humanidad es la indiferencia  Los verdaderos perseguidores, los verdugos, los monstruos en general son pocos. Y siempre nos interesamos por los monstruos, o por los héroes, o por las víctimas. Pero la mayoría de las personas no se identifican con ninguna de estas tres categorías, que solo conciernen a una minoría. Los Mitläufer son una masa de personas que, por su número y de manera más o menos pasiva, pueden consolidar un régimen criminal.

El fascismo y el nacionalsocialismo hicieron soñar. Eso se olvida, solo hablamos de la guerra y del Holocausto

P. ¿Sus abuelos lo eran?

R. Tuvieron un papel mínimo, pero, sí, representan la figura del Mitläufer. Mi abuelo lo fue por oportunismo. Se adhiere al partido no porque esté convencido, sino porque piensa que en este momento es lo más cómodo. Y con las leyes antijudías ve una oportunidad de hacer un negocio al comprar a bajo precio una empresa propiedad de un judío. Mi abuela es Mitläuferin [femenino de Mitläufer] porque se ofusca, incluso diría que por una especie de lealtad completamente irracional hacia el Führer. La hace soñar. Porque el fascismo y el nacionalsocialismo hicieron soñar.  Esto se olvida, porque solo hablamos de la guerra y del Holocausto. Pero el fascismo y el nacionalsocialismo consiguieron transmitir un sentimiento de pertenencia a una Volksgemeinschaft, una “comunidad del pueblo” que excluía a los impuros y estaba reservada a los pseudoarios. Mi abuela era a la vez culpable de haberse dejado cegar y un poco víctima de una manipulación. Su suicidio fue la culminación de la existencia de una mujer que no conoció más que guerras y posguerras.

P. ¿Su abuela fue una víctima de la historia?

R. No. Creo que no somos víctimas de la historia, sino que debemos tener un papel en la historia. Para que una democracia funcione es indispensable que las personas se den cuenta de que tienen responsabilidades: comprometerse, participar en la sociedad civil y también demostrar capacidad de discernimiento. La historia puede ayudarnos a identificar los métodos de demagogos como Salvini y Orbán, que se parecen a los de hace un siglo: difundir el miedo, inventar enemigos o chivos expiatorios, hacernos perder los puntos de referencia difuminando la frontera entre lo verdadero y lo falso, y difundiendo teorías de la conspiración. El objetivo es que el pueblo deje de creer en nada para manipularlo e invertir los valores.

P. ¿Qué lecciones de la historia podrían haber servido, en los años treinta, para evitar lo que ocurrió?

R. No las había. Si la historia de mi abuela ocurriese hoy, la parte de víctima que hay en ella sería más reducida. Ella no era una intelectual, no tenía mucha idea de política, se dejó llevar por la euforia ambiental. No tenía ningún medio de identificar lo que ocurría porque aquello era inédito.

P. En su libro también aborda la historia de su familia materna, que es francesa. ¿Qué descubrió?

R. Mi abuelo francés era gendarme bajo Vichy [el régimen autoritario y antisemita que colaboró con la Alemania nazi ]. En este sentido también era un Mitläufer. Pero mientras que mi padre alemán se enfrentó a su padre y contribuyó, como muchos de su generación, a un trabajo de memoria destacable, que sirve de base a la fuerza de la democracia alemana, mi madre francesa sabe poco de su padre bajo Vichy. Y esto es sintomático de Francia. Se ha hecho un trabajo profundo sobre Vichy, pero en gran parte se ha esquivado el papel de la población, de los Mitläufer. Y esto repercute en las familias: se ha preferido hacer recaer la culpa en las élites.

P. ¿No hay un exceso de memoria hoy? El pasado y la historia están omnipresentes en los discursos políticos, también en los de los populistas.

R. Lo que hacen los populistas no es un trabajo de memoria: la instrumentalizan. Un trabajo de memoria bien hecho significa no mentir. A Putin también le interesa la memoria, pero para transformarla. Los populistas utilizan  utilizan la amnesia para reinventar el pasado. Porque al reinventar la memoria reinventan la identidad, y nuestra identidad es indisociable de nuestra memoria. Sin memoria no hay identidad.


jueves, 18 de octubre de 2018

Brasil: un país históricamente golpeado. La tragicomedia de errores de la primera vuelta en las elecciones del Brasil y el “¿Qué hacer?”, de Lenin, en la segunda vuelta.





Al leer y analizar la tragedia, Franz von Sickingen, en una carta fechada el 6/mar/1859, Karl Marx argumentó al respecto: la tragedia de Lassale tiene un error grave porque no ha sabido identificar el conflicto de base de aquel periodo histórico, que no se dio entre caballeros medievales y príncipes, sino entre campesinos y príncipes, ocurrido dos años después, entre 1524 y 1525.

Con ese argumento, el autor de El Capital (1867) nos proporcionó un verdadero axioma para el realismo estético: el acierto de la plasmación literaria de la historia como tragedia y de la tragedia como historia está en dependencia de la definición del conflicto que importa en una época dada, bajo el punto de vista de la lucha de clases.

Por consiguiente, errar el conflicto que define la tragedia de una época es incurrir en un error fatal, imperdonable, por el simple hecho de que el epicentro de la tragedia, no siendo visualizado ni debidamente representado, produce, como efecto, mistificaciones, equívocos evaluativos, desencuentros: una verdadera comedia de errores, tema, por ejemplo, de Don Quijote (1604/5), del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra.

En ese contexto, lo que habitualmente se llama tragicomedia, siendo la mezcla entre la tragedia y la comedia, cuando no se atiene al conflicto de base de una época dada, la tendencia que emerge es la transformación de dicho conflicto en tragicomedia: una tragedia figurada como comedia de los errores históricos acumulados.

Bajo ese punto de vista, la tragicomedia de la historia de la lucha de clases brasileña (y eso vale también para nuestra oligarquía, para nuestras Fuerzas Armadas...), como en el episodio de los molinos de viento de la novela Don Quijote, de Miguel de Cervantes, tiene que ver con el hecho de que tendencialmente hemos luchado contra blancos equivocados y, más allá, blancos producidos tácticamente para enredarnos y hacernos perder la cabeza, el corazón, en fin, el foco vital, en falsos conflictos, teniendo en cuenta la tragedia histórica que nos toca realmente: nuestro estatuto colonial.

Considerando los argumentos presentados, es posible señalar que la especificidad del conflicto de base de la lucha de clases brasileña tiene la siguiente configuración histórica: fuimos colonia de Portugal, de 1500 a 1822; de Inglaterra, entre 1822 y 1889; de EE.UU, considerando la Doctrina Monroe (1823), de 1889 hasta hoy. En ese sentido, el desafío histórico fundamental del pueblo brasileño, y, por extensión, de la Izquierda, no es otro sino este: independencia nacional (económica, política, militar, cultural, étnica, de género), con soberanía popular.

Por lo tanto, hace más de cien años los EE.UU someten al pueblo brasileño a un verdadero régimen de esclavitud, impidiendo su desarrollo económico, tecno-científico, su soberanía popular, cultural e histórica. En asociación con la no menos colonizada oligarquía interna, para ello, cada treinta años en promedio Tío Sam nos ha golpeado. El golpe de 1889, disfrazado con el advenimiento de la Primera República y el fin del Imperio. El golpe de 1930, que decretó el fin de la Primera República y el inicio de la Nueva República (nacida, como la anterior, golpeada). El golpe de 1954, con el desencadenamiento trágico marcado por el “suicidio” del presidente Getúlio Vargas. El golpe militar/mediático/empresarial de 1964, que fue, en rigor, la continuidad del golpe de 1930. Y el actual golpe jurídico/mediático/militar de 2016, que derribó a la presidente electa Dilma Rousseff.

Sin contar el hecho de que, en realidad, los golpes que hemos sufrido son continuos (como una permanente contrarrevolución), todos cumplieron el siguiente objetivo transversal: atacar la memoria económica, política, cultural (como el “incendio” del Museo de la UFRJ), sobre todo la de resistencia, que produjimos en los intersticios de los golpes. El primer efecto trágico de eso es: hemos sido un pueblo desmemoriado. El segundo efecto trágico (efecto del efecto, como una tragicomedia) es: a cada golpe nos volvemos más parecidos, de forma caricaturesca, con nuestro agresor. El tercer efecto (efecto del efecto del efecto) es: hemos tenido una relación de Ideal de Ego con el país que nos esclaviza. El cuarto efecto del efecto del efecto del efecto trágico es: ceguera histórica acumulada: lo que nos vuelve extremadamente vulnerables a la comedia de errores; a la tragicomedia de la lucha de clases contra los “molinos de viento”. Todo esto, se da igual en Colombia. Lo único que cambia es que hemos sido esclavos de menos países: España y EE.UU. De los otros, no nos hemos dado cuenta, jejeje. Ah, y que pocos han leído Don Quijote, jeje.

Un golpe por acumulación por destrucción del Estado brasileño

Nunca es tarde para recordar que el actual golpe fue protagonizado por la operación Lava Jato o Lava a Chorros, iniciada en marzo de 2014. Esta, imitando la operación Manos Limpias, en Italia, se asoció a los medios corporativos y, teniendo en cuenta el sistema jurídico brasileño, actuó y actúa fuera de la ley de comienzo a fin, sea en lo que se refiere a las conducciones coercitivas (todas ilegales); sea en lo que atañe a las prisiones preventivas (todas ilegales); sea en lo que toca a las delaciones premiadas, que deben cargar su lastre en pruebas objetivas y ser objeto del más absoluto secreto judicial, lo que efectivamente no ocurrió ni ocurre, una vez que la prueba ha sido lo que menos importa y que todo es usado, precisamente, para activar la “ametralladora giratoria” del sistema de calumnias de los medios corporativos, sin contar lo peor: la prueba tiende a ser la propia noticia: la calumnia.

Esto es, algo muy parecido a esa outra comedia (musical) de equivocaciones que es la canción Cowboy fora da lei, del rockero Raul Seixas, en la que el vaquero ya no es Bush II ni Obama (además, no hay vaqueros negros) pues ha sido reemplazado por un animador de reality shows, muy parecido a Hitler en sus acciones, ya no en el fenotipo, y también a Bolsonazi. En la letra solo hay que cambiar prefeito (alcalde) por presidente y se tiene a éste último de protagonista: “Mamãe, não quero ser prefeito/ Pode ser que eu seja eleito/ E alguém pode querer me assassinar/ Eu não preciso ler jornais/ Mentir sozinho eu sou capaz/ Não quero ir de encontro ao azar.” “Mamá, no quiero ser presidente/ Puede ser que yo sea elegido/ Y alguien pueda querer asesinarme/ No necesito leer periódicos/ Soy capaz de mentir solito/ No quiero ir contra el azar.” https://www.youtube.com/watch?v=4syrZTW2aiI

Considerando el golpe permanente, a la moda ‘Manual del Golpe’, de Gene Sharp, si en el ámbito de la sentencia televisada del Mensalão, en 2007 y 2008, el entonces presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Joaquim Barbosa, condenó, basado en lo que fue conocido como dominio del hecho y, por lo tanto, sin pruebas, algunos de los principales líderes petistas, como José Dirceu y José Genuíno, en el ámbito de la operación Lava Jato el dominio del hecho se transformó en acto de oficio indeterminado, justificando, de ese modo, la condena de Lula da Silva, igualmente sin pruebas, así como la propia economía brasileña, una vez que el combate a la corrupción nunca fue su verdadero blanco, sino más bien lo contrario: la operación Lava Jato sirvió de soporte para el saqueo de las grandes empresas brasileñas, ya no más por medio de las privatizaciones basadas en la acumulación por desposesión, para recordar la tesis de David Harvey de la década de 1990, sino por la acumulación por destrucción, con el objetivo de empujar al país hacia la categoría de países parias, bajo el punto de vista económico, tecno-científico y social.

En ese contexto, Bolsonazi no constituye una sorpresa. Así, no es verdad que los dueños de los medios de producción del golpe, EE.UU, prefiriesen un perfil de centro para dar continuidad al desgobierno Temer, como el candidato del PSDB, Geraldo Alckmin. Bolsonazi es el tipo escupido de la acumulación por destrucción del estado brasileño y, así, de su economía y de su sociedad. Bien entendido, él es la continuidad de la Propuesta de Enmienda Constitucional, PEC 55, que congeló los gastos del Estado brasileño por 20 años a partir del 2017, aunque fue aprobada en diciembre de 2016. http://www.lr21.com.uy/mundo/1313932-brasil-senado-aprueba-pec-55-gasto-publico

La tragicomedia de los errores de la resistencia al golpe y de la lucha contra Bolsonaro

El primer acto de resistencia, propiamente dicho, contra el actual golpe tuvo como bandera: “¡Fuera, Temer!”. Por medio de nuestra instituida ceguera histórica, que nos bloquea para avistar nuestro verdadero conflicto de base, nos dejamos llevar por una caricatura que no tenía ni tiene importancia alguna, por ser un cobarde corrupto chantajeado. Mientras tanto, la operación Lava Jato seguía destruyendo la economía brasileña y chantajeando no solo a toda la clase política, sino también a la propia jerarquía del judicial, incluyendo a los ministros del STF.

Mientras estaba suelto, Lula da Silva dio un show de resistencia consecuente. Sacó de escena el “¡Fuera, Temer!” y se concentró en una resistencia afirmativa, denunciando a sus perseguidores del poder judicial y llamando al pueblo común, que es más que la suma de sus partes, a votar a creer en el país y a luchar por la restitución de la soberanía nacional. Con eso, la operación Lava Jato sufrió un revés importante, en términos de apoyo popular e incluso el Partido de los Trabajadores, el blanco principal, recuperó parte de su imagen positiva, siendo anotado por todas las encuestas como el partido menos desgastado por la política fascista del falso combate a la corrupción.

Aunque consideremos que haberse entregado a sus verdugos “fuera de la ley” haya sido un error histórico, incluso después de su arresto, al insistir en la bandera “Elección sin Lula es fraude”, Lula consiguió poner en suspenso la actual elección tutelada por los golpistas (nunca fue tan posible la existencia de fraude en la urna electrónica), razón por la cual, incluso preso, su popularidad continuó en aumento, abonando a su vez la victoria en la primera vuelta, con amplia ventaja, de acuerdo con todas las encuestas, si pudiera presentarse.

En ese contexto, la tragedia de la lucha de clases brasileña, aunque de forma errante y titubeante, estaba enfrentando el conflicto histórico que importa, a saber: los articuladores internos del golpe, al servicio del Tío Sam, fueron visualizados por primera vez, por medio de la resistencia al golpe, resistencia protagonizada por Lula da Silva.

Sobre todo después de la decisión favorable de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que legitimó el derecho de Lula a ser candidato, a nuestro entender la decisión más acertada del PT habría sido mantener su candidatura hasta el final, poniendo así en suspenso unos comicios tutelados por los golpistas y que tienen como objetivo legitimar, vía urnas, el golpe dado a Dilma en 2016. Esa decisión, si se llevara a cabo, no obstante el efecto negativo de hacer que el PT no presentara candidato a la presidencia para los actuales comicios, contribuiría de forma fundamental a liberar el camino a Ciro Gomes, el candidato del Partido Democrático Laborista (PDT, en portugués, por Trabalhista), anotado en las encuestas como el más votado para derrotar a Bolsonazi en la segunda vuelta.

Sin embargo, como las decisiones políticas no siempre son maquiavélicas y las cosas son lo que resultaron y no lo que deseamos, la escogencia de Fernando Haddad, del PT (como cabeza de chapa) y Manuela d’Ávila, del PCdoB (como vice) enfrentó el primer desafío, el de la transferencia de votos del lulismo. En ese contexto, en las dos primeras semanas en que Haddad se presentó como candidato de Lula, el traslado de votos de éste para aquél no paraba de crecer, lo que hizo a aquél aproximarse, en las encuestas de intención de voto, a Bolsonazi, con una nítida tendencia a sobrepasarlo ya en la primera vuelta.

Una alerta roja, en el doble sentido del término, fue encendida entre los administradores del golpe: era necesario detener la transferencia de votos de Lula a Haddad, lo que fue hecho al mismo tiempo, por medio de los siguientes procedimientos:

Callar (y ya se sabe que, de acuerdo con Lyotard, “mandar a callar es como mandar a matar”) a Lula da Silva de cualquier manera, impidiendo cualquier entrevista con él, aunque tal decisión sea absolutamente inconstitucional: al cabo, golpe es golpe; La apropiación del autodeclarado apartidario movimiento “Él No”, aprovechándose de su marca de género para transformarlo en guerra de los sexos, repitiendo así la guerra de las razas del siglo XIX: entonces, no se hablaba de la única raza que hay, la humanidad; La divulgación criminal, hecha directamente por el “juez” (otro cowboy fora da lei) Sérgio Moro, de delaciones sin pruebas de Antônio Palocci, ex ministro de Lula y de Dilma Rousseff, contra éstos últimos;

Entrevista exclusiva, y no menos ilegal, al candidato Jair Bolsonazi realizada por un canal de TV de la Iglesia Universal del Reino de Dios, la Record, en el mismo horario y día del último debate entre los candidatos, hecho por TV Globo, con la ausencia de Jair Bolsonazi; Con rarísimas excepciones, la entrada en escena de las Iglesias Pentecostales del Brasil, con sus pastores no solo declarando su voto por el candidato del golpe, sino, más allá de eso, transformándolas, las Iglesias, en verdaderos comités o jihads de los evangélicos contra el candidato profano de la supuesta diversidad sexual;

Toda esa “jihad” (o guerra no santa) antipetista fue activada por medio de algoritmos instalados en soportes como Watts y redes (anti)sociales, multiplicando, así, memes caricaturescos, en el ámbito de la “lucha de los sexos”, con el objeto doble de detener las transferencias de voto de Lula a Haddad y, también, de incorporar las clases populares lulistas a la campaña del (b)andidato del golpe.

Ese conjunto de factores, como una bomba, activó una ola pro-Bolsonazi en vísperas de los comicios, transformando el “Ele Não” en “PT Não”, alimentando, así, de miedo y de odio, a millones de electores que votarían por Lula da Silva, pero que efectivamente no votaron por Fernando Haddad. Esa situación —una verdadera guerra híbrida contra la transferencia de votos de Lula a Haddad— no solo consiguió parar esa transferencia, sino también hacerla migrar al candidato de los golpistas, lo que explica la derrota de candidatos que estaban al frente de las encuestas, como Dilma Rousseff, quien concurría al senado por Minas Gerais, así como Fernando Pimentel, que aspiraba al gobierno de Minas; y también el combativo senador Roberto Requião, quien disputaba su reelección al senado por el Estado de Paraná, más allá de “ene” casos más... sin contar la emergencia del hasta entonces inexpresivo partido de Jair Bolsonazi, Partido Social Liberal (una imitación del partido de Hitler), que logró transformarse en la segunda mayor bancada de la Cámara de Diputados, formando mayoría con otras siglas inexpresivas, empujadas por la misma ola fascista que los factores de guerra híbrida ya descritos han motivado.

Evidentemente, la ola fascista solo fue posible por dos motivos y el primero es el más obvio: callar a Lula y sustituir la lucha de clases anti-colonial brasileña por la tragicomedia de los errores, que son desvíos de desvíos de nuestro conflicto histórico de base, ya analizados en este ensayo. El segundo motivo es: al no enfrentar la lucha de clases a partir de nuestro conflicto de base, pero por el sesgo de la tragicomedia de los errores históricos de la ceguera brasileña, los candidatos del PT con más chance de ganar, así como el propio Haddad, quedaron a la defensiva, favorecendo, así, la ola fascista pro-Bolsonazi que ocurrió en vísperas de los comicios, con su desenlace en el último domingo, precisamente, el día de la elección de la primera vuelta.

Conclusiones

Los administradores internos del golpe, con el epicentro en la operación Lava Jato, muy probablemente van a entrar en escena nuevamente en la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, activando el fascismo del poder judicial contra la candidatura de Haddad. Todo puede suceder; lo peor, lo que significa que no está fuera del escenario la conducción coercitiva, seguida de prisión preventiva, de líderes petistas como la propia Dilma Rousseff, si dedujeran que eso tendría un impacto positivo a favor del candidato del golpe y de los golpistas.

Como estamos en el meollo de la tragedia de la colonización brasileña, no hay otra salida: Haddad necesita evitar a toda costa la tragicomedia de los errores, muchas veces activada por los propios administradores del golpe, para enfocar lo que realmente interesa: denunciar el golpe; como no es posible pensar la táctica ni la estrategia para la segunda vuelta, sin una crítica objetiva a los errores cometidos en la primera, pensamos lo siguiente al respecto:

1. El mayor error en la primera vuelta fue no haber enfrentado la injusticia de la estructura judicial. Ese fue y será el tema que los golpistas esgrimieron y esgrimirán y el PT quedó a la absoluta defensiva. Para el pueblo (no solo brasileño), Lula preso es señal de que cometió crimen de corrupción de hecho... no sin aclarar aquí, desde luego, que no se le metió a la cárcel por ningún delito y, menos, con prueba alguna en su contra: de eso hay suficientes documentos y testimonios, como los que aquí se adjuntan: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=240470 y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=240897.

Es necesario desenmascarar esa injusticia enfocándose en la “justicia”, denunciando a Bolsonazi por sus tantos delitos (como el de usar testaferros para hacerse, con sus tres hijos, a 13 inmuebles en Rio de Janeiro, a través del programa “Minha Casa” de Lula) y, de paso, mostrando, por a+b, que Lula está preso injustamente y que, además, es un preso político: lo que no es cualquier cosa, sino un argumento jurídico, legal y constitucional que, de paso, denota violación del DIH (caso ONU decretando su libertad y venales jueces brasileños negándola) y del Estado de derecho, así como de la Ley brasileña. https://veja.abril.com.br/blog/sensacionalista/bolsonaro-anuncia-o-projeto-minhas-casas-minha-vida/.

Es necesario relacionar la estructura judicial al golpe y a la profundización de la crisis económica. Es necesario martillar en el mismo clavo o repetir hasta el cansancio, que la operación Lava Jato desempleó a millones de brasileños. Es necesario explicar al pueblo (también al colombiano y demás pueblos del mundo) cuál es el problema histórico de Brasil: su estatuto colonial. Es necesario comparar a Lula con Tiradentes, con Getúlio Vargas, con Juscelino Kubitschek;

2. Otro error grave fue el desvio del tema de la lucha de clases hacia el tema de la guerra de géneros, teniendo en cuenta la especificidad del caso brasileño, que en casi nada, a propósito, difiere del caso colombiano. Vimos que ese desvio no agrega votos y favorece tremendamente la candidatura del adversario: es el tema preferido por el nazi-fascismo;

3. Faltó, también en la primera vuelta, una crítica incisiva a la biografía política del adversario de la segunda, para mostrar cuál es su verdadero rostro, no el que se les quiere vender a los brasileños por parte de sus amigos fascistas/golpistas: puesto que, por contraste, se trata de un político que odia al trabajador, que votó para liquidar los derechos laborales y que buscará acabar con la jubilación del pueblo brasileño.

Como en Colombia ya empieza a hacerlo el MinFinca, no MinHacienda, Alberto Carraspillo, no Carrasquilla, atendiendo las “recomendaciones” del FMI y siguiendo los lineamientos del, en su orden, presidente y subpresidente Uribe/Duque, dado que, para completar la faena criminal, el primero de éstos sostiene que hay que elevar la edad de jubilación, en tanto, para él y solo para él, la edad promedio de las mujeres es mayor que la de los hombres (dato que se extrapoló al garete del reciente y manipulado censo) y que, por ende, dicha jubilación es insostenible. La única jubilación viable, en tal sentido y por ahora, sería la jubilación política del (b)andidato Bolsonazi y no por razones exiguas, sino de alto contenido jurídico y socio/político: los delitos ya citados y su peligrosísimo carácter racista, xenófobo, sexista, misógino y apologista de la tortura. En suma, un auténtico enajenado de lo que se conoce como la condición humana y, por contraste, lo más cercano a la desnaturalización del tipo Uribe/Trump/Peña Nieto/Temer/Piñera.

En fin, en ambos casos, el de Brasil y el de Colombia, también por ahora, no queda otra salida que irnos a la lucha de clases. Con voluntad y sin dilaciones. Se sabe que el enemigo no duerme: bueno, tampoco puede hacerlo por su rol hierático/hienático. Sus viles funciones se lo impiden. En cambio, a Haddad, le queda reivindicar la figura de Lula a través de su decidida/decisiva vocación de educador, político y, más que nada, humanista.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Una lectura del Museo de la clase obrera de Juan Carlos Mestre

Nueva Tribuna


Las minúsculas son un tributo a la memoria, a la historia, a la conciencia, a la conciencia de la memoria histórica.

Solo una vez sucede, cualquier cosa, toda cosa, incluso la claridad sin ninguna cosa de la conciencia clara de las cosas. Porque los obreros en el museo son formas muertas, entre las que pasean los carneros del orbe de los iguales, las patatas podridas bajo la tierra. No hay pájaros en los museos, pero aún habitan los graneros, ese lugar donde los trinos no tienen mayúsculas, sino una necesidad escalada en el tono de las armonías. Así son las páginas de este libro, una creciente armonía necesaria en el corazón del coraje y la esperanza.

Las minúsculas son un tributo a la memoria, a la historia, a la conciencia, a la conciencia de la memoria histórica. No hay primera línea en nada, no hay punto y seguido que justifique el olvido; no hay punto y aparte que quiebre hasta el trauma la rialidad de la solidaridad. En momentos, dos puntos, signos de admiración, rastros y quizá gestos de una conciencia individual que se reconoce en este paseo entre las ideas heridas de muerte como una sanadora, una voz y una palabra política pensando una ontología de lo inenarrable, o quizá, una ontología de los suicidas, desde el suicidio de Dios en Mainländer hasta Rothko, o a ese otro suicidio advenido por la coherencia y el compromiso a manos de otros, ellos sí asesinos de la más alta inteligencia y del más profundo amor a la vida de Lorca y Pasolini [1]. Y resaltados en negrita que llaman al entusiasmo del sujeto moral y no a la alienación histérica que jamás se cuestionará la naturaleza de la palabra.

Así es la vuelta al otro, despojada y sin fronteras, una teodicea óntica donde narrar y matar el mal, recontar el Génesis, volver para clausurar el comienzo del más allá en el Libro de Daniel, que no antes estuvo en el judaísmo; volver al rapto y arrebatamiento del Libro de Ezequiel; que el Apocalipsis, donde se hable del reino de la tierra y no de los cielos, sea el inicio; pensar en Juan de Patmos, isla seca y árida y azotada por el viento, como un hacedor de esperanza, un artesano de tesuras para vivir esta vida y no otra, nunca otra, jamás mesiánica.

Las páginas nos sumergen, nos alojan en la maquinaria del reloj hebreo de lo inconsciente, donde la conciencia es culpa si no es olvido, y Mestre venera la memoria, la memoria judía de su nombre, que es la palabra que el Órbigo bautiza para ser la voz de los desheredados. Mestre, el más judío de las letras hispanas, ajusta en este libro cuentas de su conciencia, lava lo que de miserable pueda imaginar en su estirpe, se reconoce en el libro abierto, que al modo de Jabès le devuelve la imagen del pensamiento por el ser o la nada. Sus metáforas del pensar caminan como enloquecidas por las calles de una Roma antigua. Creo que ya de niño se sintió expulsado de Jerusalén y no se convirtió al señor su Dios, buscó la Ciudad de los Hombres que los aedos cantan, se convirtió en uno de ellos, en uno de los extraviados, de los exploradores licios y sármatas que bebieron las aguas del Éufrates.

Entregar un texto sin reglas es darlo a la conciencia del otro, si el otro en su lucidez piensa lo que fue pensado solo en la conciencia de otro que ha comprendido el salto peligroso del pensamiento hacia lo ilícito e inmoral: volver a pensar lo impensado, sabiendo que la razón [2] no bendice el silencio de los cobardes, ni perdona a quienes por su inteligencia no descienden al territorio del dolor, para luchar contra los idealistas y los metafísicos, estos que dicen pervivir en todos los abismos puros y sin transformación. De algún modo, este libro, vuelve a decir el decir olvidado a posta, que la metafísica, en esos abismos de los que dice salir indemne, resurgió como un monstruo que asoló Europa y tiene el poder de metamorfearse en mercado, todopoderoso, en información, omnisciente, en sistema de dominio y explotación, eterno, en Dios de un Dios que repugna a la razón y a nuestra estructura inconsciente desde los tiempos de Ezequiel.

En las nubes no hay ovejas, en las nubes Sócrates no se ve a sí mismo y la conciencia no nace como el árbitro retórico de los actos; pero no perduró Aristófanes ni su risa lírica en la Filosofía, sino el maestro de Platón, él mismo, diciéndonos que el amor y el conocimiento jamás unirían lo que por derecho natural somos, hijos de la Sofofilia [3], herederos de la primera mirada homínida a las estrellas, descendientes de las armonías y no de la destrucción de la fe en el miedo. Los números no fueron palabra hasta Newton, pero antes, aún resuenan, los gritos de Bruno en la hoguera dogmática de las ideas. Ahí murieron los números de la igualdad, el lenguaje preciso de la equidad. El cadalso de Giordano es el origen de la poesía tras el oscurantismo religioso. Sus cenizas moldearon el cuerpo de los místicos, ese último refugio del sentimiento religioso para mantener la esperanza de religarnos a la tierra.

Y de nuevo Filosofía y Poesía deben maridar sus límites para la supervivencia de los seres. Ante la historia de la miserabilidad solo los expulsados del platonismo y de la ciudad canónica, dicen…, lejos de la visión del panóptico totalitario. Europa galopa con los jinetes del Apocalipsis, es la yunta del horror, y el auriga, aún muerto, ase las riendas y fustiga con la historia. Los poetas son los que no aman la esclavitud, quienes detendrán el carro de Dios. Son tan pocos…

Y escribe sobre los pentagramas de la turbulencia mítica, como lo haría Baudelaire, sin el derecho a despreciar el presente, con la ironía heroica de viajar a través del desierto de los hombres, un asceta en los límites del lenguaje cuestionando el poder de una ontología que ha desterrado a los malditos y a los suicidas, que crea engolados bufones ante el trabajo. Mientras el límite del escritor es la impaciencia de la crítica, el ethosfilosófico. El mito en la modernidad es una reacción peligrosa y nacionalista al oscuro poder de la razón [4]: ¿Y si la técnica desaforada del totalitarismo no fue la culminación de la razón, sino la radicalización del miedo que late en el origen traumático del mito? Todos recordamos que la ciencia mitificada y su suerte de humanismos sin dolor o conciencia, nos llevo a la ruina de la clase obrera y a la decadencia cívica de la Filosofía y la cultura. Mestre escribe para responder a Adorno, a mucha distancia de miles de respuestas que adoptaron el lenguaje travestido del poder y que en ellas se perpetua obscenamente. ¿Cuándo entenderán algunos que el yo no es una voz para la poesía, ni un narrador que necesitemos porque no crea posibilidades sino que las agosta como el infierno a la vida?

En todo poeta se da una Ontología del presente, mirada desde la negra espalda del tiempo que diría Shakespeare. Por esto, quizá, esta visita al museo de la clase obrera, al límite histórico de la actualidad. Quizá el poeta futuro sea capaz de hablar sin la duración del tiempo, sin la memoria, quizá todo su hoy sea ayer. Puedo pensarlo, pero no imaginar sus versos. Leo este libro al límite, porque soy un lector en la marca, en la tierra de nadie de las fronteras que frecuentan los poetas y jamás pisan los vendedores de cosmética literaria.

Hacer lívidas las formas de la clase obrera, pasear entre los fantasmas de la propia conciencia, anclados en las riberas de la historia, en la patria de una nación sin palabras, donde solo hechos techados por las manos y el heno de las noches de verano protege de la inclemencia del olvido, es donde la crítica al judeocristianismo se convierte en la lucha de clases: negación de la identidad entre culpa y conciencia o negar que sea su origen, porque la culpa es una desrealización de la personalidad.

Prendido para siempre lo perdido a lo inconsciente, se consuma el olvido y la pérdida de todas las tierras extranjeras. La salida del museo da al cementerio, si es que no son la misma cosa, como en los antiguos templos en los que se oficiaba en una lengua desconocida, que no es otra que el útero del saber, la lengua desconocida, no el templo. Porque el lenguaje no es el santuario de la alienación ni Mestre uno de sus oficiantes.

Las palabras no tienen dirección, para Mestre son églogas en sí mismas que desmienten el sentido del arte y cómo este se ha convertido en el laberinto de los rebeldes [5], hecho de argumentos escolásticos y cuyas puertas de salida son metafísicas todas, y de clase, y todos sabemos qué puerta se abre al trabajador en tiempos que uncen religión y poder en la conciencia [6]: devoración y obediencia. No puede haber deseo de otro nacer ni de otro tiempo, Mestre, solo este camino único, porque se nace una única vez, y esperar las hogueras de San Juan para abandonar esta vida sin demasiada oscuridad.

Rimbaud y el elogio del mal, o la conciencia en los que vinieron después, determinante, de que la vida es la poesía y un libro una biografía no escrita, solo lo que emerge aquilatado tras muchas vidas. Los que escriben son en medio de los que viven y los que no. Escribir es una amargura necesaria, el peso de la lucidez de quienes tienen una parte de sí en la realidad y otra no se sabe dónde. Se escribe para unos y se anhela el reconocimiento de los otros. Pero hay otro camino, vivir, tal vez escribir, y desaparecer entre la multitud llevando en el alma la biblioteca de los libros paganos: el verdadero talento es soportar ese peso y aliviarlo en los encuentros pasajeros. Solos y sin destino, así deberían ser los poetas. Pero hay tantas noches sin candelas en la poesía de ahora y del ahora, tanto solipsista pagado de sí mismo que no advierte la vaciedad esencial de su existencia, hay tan poca idea del tiempo en que se vive y tanta necesidad de aparecer en él como fantasmas entre las páginas de libros innecesarios…, que este libro cobra la importancia del compromiso necesario que revele a tanto impostor ante sí mismo. Porque un poeta no es solo un escritor más, sino el riesgo de la evolución en el pensamiento, la ruptura y la crítica, no solo la consabida retahíla del saber cosmético y los cenáculos del amiguismo. Es preferible que dejen de escribir y vivan a continuar destruyendo a quienes escriben para que otros vivan. Basta ya de esa autoayuda europeizada, de la cultura de píldoras [7] para dormir. Mestre ha comprendido y nos lo ofrece en este libro, que es un obrero, un amanuense que construye puentes y los mundos que los puentes unen, alguien que conserva la nostalgia cívica del bien y es sensible al mal.

Frente a otros poetas, prefiero los que desaparecen [8]. El flujo de la conciencia es el de la lucha, la forma directa de acabar con el deber por el deber, la única manera de querer haber nacido. Y lo dice Mestre: antologías repletas de payasos.

El cartero no llama dos veces, no para el deseo ni la muerte, sí para la miseria del obrero, que jamás entenderá cómo puede occidente hablar del sentimiento trágico de la vida con la frivolidad de quien no se atiene a la experiencia cotidiana de la supervivencia, lo hace con una sistematicidad sospechosa, ¿quién no sabe que es un perro del amo, esperando comer en su escudilla las sobras para los esclavos y el resentimiento de su verdad inconfesable?

Y sí, el lenguaje no sé, pero los pensadores sí son la raíz -me abstendré de decir espiritual, o esencial, substancial, ontológica, metafísica, eidética o idealista, fenomenológica, e incluso ilustrada-, son los custodios que no vieron tras su muerte el saqueo de los túmulos donde yacían las narraciones. Siempre han saqueado las tumbas de los poetas.

¿Habrá descubierto Mestre el hilo para entrar en el laberinto de la historia, toda, que nuestro inconsciente hila, o, este museo es el de los vencidos y muertos luchando contra el vacío de las emociones? O, mejor, ¿podrá Mestre, él cuyo mundo es el símbolo que golpea con un martillo el yunque del hambre, sobrevivir a la industria del símbolo? ¿De qué milagros se rodeará?

Existirá y será el fin de las palabras vacías, bien lo sabemos, un día un tiempo de quietud, la aldea del apoyo mutuo, pero habrán debido pasar todos los poetas por el tiempo [9], como maestros de la antigua Grecia. Cuando todos sean poetas que no escriben y hablan…, en estancias decoradas por muralistas mexicanos, donde todos gravitan fuera de sí, ajenos a su idéntico, con esperanza al recordar el estruendo de la gloria.

Inconsciente y cultura, referencias de uno y otra, uno y todos, una y todas. Y recuerda a Mandelstam, a su rumor del tiempo dantesco [10], a su muerte en el nacimiento del totalitarismo, y Mestre pregunta dónde está, y así pregunta por todas las victimas, para hacer justicia histórica a la memoria. En el Museo de la clase obrera hay una sola tumba, sin palabras o símbolos, sin fecha, pero todos [11] sabemos que ahí está Dios. Es por eso que el lenguaje se rompe, que el verbo pasa a ser un nombre que devora la univocidad impuesta por las democracias técnicas. Mestre ha soterrado su voz bajo la conciencia de su voz, ha primado en este libro el fruto de la intrahistoria de su voz frente al mercadeo repetitivo de la identidad de un escritor: sus imágenes pugnan por ser aforismos de una arqueología del saber [12]. Él siempre será él, pero su voz transmigra a la frontera de su tiempo, y esperará, como Giovanni Drogo ante el desierto de los tártaros [13], sabiendo que lo que se extiende ante él es un tiempo que no le pertenecerá aunque haya ayudado a construirlo.

En los mapas de la inocencia los lugares de ceniza son lo que queda del poder fálico, también se reconocen los asentamientos que llamaban políticos. Los mapas y los museos son panteones cinéreos de la topología humana, de sus testimonios. Y se advierte que no están realizados para ubicar ni para orientarse. En ellos escuchas los grillos de Mallarmé y no la amargura que rezuma, la humedad de la lágrima en la caverna platónica: ahí el origen del llanto sin luz. Porque la gran marcha no requiere de la voluntad, del esfuerzo, sino de la cifra incógnita del judío, de su luna y luz sobre los extintos y los grafos más antiguos del Egeo. Porque todo es de los desconocidos hasta que nada es, salvo el renacer de la oscuridad en la aporía de vivir. Cómo no recordar justo ahora el grito herido del español: la conciencia en llamas de la museística.

Hay políticos que son poetas y expulsarán a Platón de nuestras ciudades. Pero volverán sus huestes cristianizadas en la culpa para categorizar lo inaceptable del dolor y el daño; legiones de resentidos que jamás comprenderán la paradoja del andrógino: timoneles de ciénaga. Espero que a su regreso se adentren con sed en las salinas y coman yeso y anhelen el agua dulce de los poetas, espero que no vuelvan a vencer y reinen en los campos de concentración en que convierten la existencia. Espero la lucha de la clase obrera, del trabajador [14] contra el mito racional y técnico del totalitarismo, y espero que al leer el libro te detengas en cada uno de los nombres, desde Leizer Mekler o Kadia Molodowsky hasta Ernst Thälmann o Benjamin Péret entre tantos que Mestre nombra y están entre las líneas de su índice.

Este libro es un alegato contra la muerte, dictado en voz alta en el museo de los moribundos, es un texto para arengar a los vencidos sobre el valor de abolir la propiedad de la muerte. Y es sobre todas las cosas un ejercicio de respeto, no al hambre, sino al portador del hambre, porque de un único pan vive el ser humano, que va de su trabajo a su boca. Hay que acabar con las mentiras de la Escolástica y entrar en la belleza de las tinieblas. Solo así se dará el vínculo que propone Mestre en este libro: decirte a ti en el otro, o a través del otro, sin miedo. Es la exigencia ética de abolir la propiedad privada sobre lo necesario a la vida.

Notas:

[1] Me pregunto en qué listas de la ignominia estará Mestre y cuántos habrán firmado su muerte cívica. Y cuántos lo leerán para acomodar sus conciencias estéticas a la fruición salvadora de la identidad. Un poeta no debe ser admirado, sino venido como un golpe al ser de la quietud.

[2] Esta crítica al liberal que fue, en quien no cupo la conciencia de clase ni el conocimiento de la muerte de Dios, ahoga para siempre la deriva poética de nuestro tiempo a la nadería de un yo que, por incomprendido y maltratado, por desconocido, cuando no por ignorancia que no debiera permitírsele a un escritor, aborda el decir vacío y falsamente estético. El yo cosmético que llena los anaqueles de la dispersión mercantil y mediática de la literatura cibernética, no es la voz ni el cuerpo de los ismosque son en Mestre. Su yo conoce la filosofía que lo parió. La razón, desde las señales que Tales le dejó en la carne, nunca pudo ser sin pathos. Todas las ideas, todas, son la pasión secreta del poeta, no las palabras, ni los ritmos, ni las metáforas que rozan el muro de las sombras, las ideas, y entre ellas las heroínas, aquellas que batallan en el territorio líquido del sentido.

[3] Conocimiento del amor.

[4] Räzonieren. Término de las Críticas kantianas: la razón no persigue otro fin que ella misma. Como diría Foucault, razonar para razonar.

[5] Es un lugar para la caza por divertimento del poder, y los trofeos cinegéticos son los pensadores. Nada le produce más placer que matar ideas. Lo terrible es que necesita de otros pensadores para preparar el terreno y el tiro fácil. Y todos sabemos que la tierra de batida preferida es la educación, el coto que han ido preparando para predar las conciencias antes de su mediodía, y que así jamás comprendan qué es un museo, qué es la clase obrera, qué será la lucha…

[6] Es el tiempo de la civilización, cimentado y cimentada sobre miedo y violencia. Es duro, pero ni la Ilustración ni sus más loables epígonos han conseguido que el siguiente paso de nuestra historia supere esa alianza de dolor. Quizá Nietzsche, quizá saberlo le llevo a escapar de su conciencia, quizá por eso Foucault analiza la locura…

[7] Czeslaw Milosz, El pensamiento cautivo: “Sólo hacia mediados del siglo XX empezaron los habitantes de muchos países europeos a adquirir conciencia —por lo general, con bastante desagrado— de que su suerte podía depender de las obras sabias de los filósofos, por muy incomprensibles y absurdas que parecieran al hombre medio. Se dieron cuenta que su pan, su trabajo, sus vidas privadas, estaban ligadas a las decisiones que recayeran en una lucha sobre principios a los que, hasta ese momento, nunca habían prestado la menor atención.”

[8] Los que no están enfermos de identidad ni buscan argumentalmente la culpa como ejes o elementos, inconscientes, de su voz. Todo en el capitalismo y el neoliberalismo destila culpa, y todo el que es así alienado sufre y es separado de la estirpe lírica. El mal es que algunos lo vomitan, enfermos, creyendo que hacen literatura.

[9] No sé si habrá un número finito de almas. Sí sé que hay uno de poetas.

[10] Quien cruza la puerta del infierno de Dante lo hace con esperanza…

[11]Este todos, es todos de unos pocos.

[12] Michel Foucault.

[13] Dino Buzzati.

[14] Ernst Jünger. 

Fuente:

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/lectura-museo-clase-obrera-jcmestre/20180813131909154791.html

sábado, 3 de marzo de 2018

Atención opositores: El método para mejorar la memoria que no requiere ningún esfuerzo.

Cuando tratas de memorizar algo nuevo es normal asumir que, cuanto más empeño pones en ello, mejor te irá.

Sin embargo, puede que lo que necesites sea justamente una pausa en la que no hagas nada. Literalmente.

Apaga la luz, relájate y disfruta de 10 o 15 minutos de tranquilidad y verás que recordarás mucho mejor lo que acabas de aprender que si hubieses tratado de usar ese tiempo de manera más productiva.

Si bien se sabe que no debemos acelerarnos cuando estudiamos, nuevas investigaciones indican que debemos apuntar a una "interferencia mínima" durante estas pausas, evitando deliberadamente cualquier actividad que pueda afectar a la delicada tarea de formar memorias.

Así que nada de mirar el celular, los correos electrónicos o navegar por internet. Tienes que darle a tu cerebro la oportunidad de recargar baterías sin distracciones.

Este descubrimiento resulta alentador para las personas con amnesia o algunas formas de demencia, ya que presenta una forma de liberar una capacidad de aprender latente, previamente desconocida.

Experimentos
Los beneficios del descanso para mejorar la memoria fueron documentados por primera vez en 1900 por el psicólogo alemán Georg Elias Müller y su estudiante Alfons Pilzecker.

En uno de sus varios experimentos, Müller y Pilzecker les pidieron a los participantes que aprendiesen una lista de sílabas sin significado.

A una mitad del grupo le solicitó que aprendiese inmediatamente el contenido de una segunda lista, mientras que la otra pudo descansar seis minutos antes de comenzar con la tarea.

Cuando se examinó a ambos grupos una hora y media más tarde, los dos mostraron diferencias notables.

Los que hicieron el paréntesis recordaron cerca del 50% de la lista, mientras que los otros solo un 28%.

Esto indica que nuestra memoria de información recién aprendida es especialmente frágilapenas ha sido codificada, con lo cual es susceptible de sufrir interferencias si recibimos nueva información.

Beneficios del descanso
Las implicaciones más amplias de este hallazgo se hicieron evidentes recién a principios de la década del 2000, gracias a un estudio de Sergio Della Sala, investigador de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, y Nelson Cowan de la Universidad de Misuri, en Estados Unidos.

El equipo quería descubrir si reducir la interferencia podía servir para mejorar la memoria de los pacientes que habían sufrido un daño neurológico.

Usando una técnica similar a la de Müller y Pilzecker, les ofrecieron a los participantes una lista de 15 palabras y los pusieron a prueba 10 minutos más tarde.

A algunos sujetos los mantuvieron ocupados con pruebas cognitivas y a otros los dejaron descansar en una sala oscura.

Y el impacto de una intervención leve fue mucho más profundo de lo que esperaban.

Los que descansaron triplicaron el número de palabras que recordaron —de 14% a 49%—, obteniendo un resultado similar al de la gente sin daño neurológico.

Della Sala y una estudiante de Cowan, Michaela Dewar, de la Universidad de Heriot-Wattt, repitieron estos estudios en contextos muy diferentes.

Descubrieron que en pacientes sanos, los períodos de descanso cortos también pueden mejorar la memoria espacial.

Por ejemplo, el descanso los ayudó a recordar el sitio de diversos puntos geográficos en un ambiente de realidad virtual.

El recuerdo, además, se mantuvo por una semana después de haberlo aprendido.

El beneficio resultó ser igual tanto para jóvenes como para personas mayores.

En todos los casos, los investigadores simplemente les pidieron a los participantes que se sentaran en una habitación con luz tenue, sin celulares ni distracciones similares.

La mayoría se dedicó a descansar y a dejar vagar su mente.

Formación de las memorias
El mecanismo exacto por el cual el descanso parece ser beneficioso no se conoce.

Pero algunas de sus claves residen en cómo se forman las memorias.

Se sabe que inicialmente, cuando se codifican, pasan por un período de consolidación, y se guardan en un sitio por un largo plazo.

Antes se creía que esto ocurría principalmente durante el sueño, cuando se intensificaba la comunicación entre el hipocampo —el sitio en donde las memorias se forman por primera vez— y la corteza cerebral, un proceso que podría fortalecer las nuevas conexiones neuronales que se necesitan más tarde para llamar a esos recuerdos.

Esta intensificación de la actividad nocturna puede explicar por qué generalmente aprendemos mejor antes de irnos a dormir.

Pero un estudio de 2010 de Lila Davachi, investigadora de la Universidad de Nueva York, EE.UU., descubrió que esto no se limitaba al sueño sino que ocurría también cuando estábamos despiertos, descansando.

Puede que el cerebro aproveche los momentos de descanso para consolidar lo que aprendió recientemente, y reducir la estimulación en estos momentos ayuda.

Y es posible que el daño neurológico haga que el cerebro sea particularmente vulnerable a las interferencias después de aprender algo nuevo, y por ello hacer un descanso demostró ser particularmente importante para los sobrevivientes de un derrame cerebral o para personas con Alzheimer.

Pero más allá de los beneficios clínicos para esta clase de pacientes, los expertos concuerdan en que programar períodos de descanso regulares y sin distracciones puede ayudarnos a todos a recordar material nuevo más firmemente.

En la era del exceso de información, es bueno recordar que nuestros teléfonos inteligentes, no son la única cosa que necesita recargarse a intervalos regulares.

Nuestra mente, claramente, también lo necesita.


Fuente: http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-43127240

domingo, 4 de enero de 2015

Un truco simple para mejorar tu memoria

¿Buscas una manera de mejorar tu memoria? Este artículo te da algunas pistas. Si te pidiese que te sentases un momento y te aprendieses una lista de números telefónicos de memoria, ¿cómo lo harías?

Por mucho que lo intentes, hay altas probabilidades de que lo hagas mal. Una de las cosas interesantes de la mente es que aunque todos tengamos una, no conocemos la mejor manera de aprovecharla al máximo.
Esto es en parte causa de las dificultades que tenemos para reflexionar sobre nuestra forma de pensar, algo que se denomina metacognición.

El estudio de nuestros procesos mentales revela que la mente humana tiene puntos ciegos.
Y un área en la que estos puntos están particularmente presentes es la del aprendizaje.
Somos especialmente malos a la hora de reflexionar sobre la mejor manera de aprender.

La mejor manera de aprender
Los investigadores Jeffrey Karpicke y Henry Roediger III se propusieron estudiar un aspecto en particular sobre nuestra forma de aprender: cómo las pruebas pueden consolidar nuestra memoria de los hechos.
En su experimento pidieron a estudiantes que memorizasen pares de palabras en inglés y swahili.
Por ejemplo, tendrían que aprender que si se les daba la palabra en swahili mashua, su correspondencia en inglés era boat (barco).

Podrían haber usado el tipo de preguntas que se emplean en un examen normal de secundaria, pero el uso del swahili implicaba que no podían apoyarse en el conocimiento ya adquirido.
Tras aprenderse todas las parejas de palabras, el examen se planeó para la semana siguiente.

La importancia de probarse
Si algunos de nosotros tuviésemos que aprendernos esta lista lo que haríamos sería estudiarla, ponernos a prueba y después no pensar en los términos que pudimos memorizar.
Esto acelera el estudio y hace que nos podamos enfocar en lo que todavía no aprendimos.

Es un plan que parece perfectamente lógico, pero es desastroso si lo que queremos es aprender de manera correcta.

Karpicke y Roediger pidieron a los estudiantes que se preparasen para los exámenes de distintas maneras y compararon los resultados obtenidos.
Por ejemplo, a un grupo se le pidió que continuara poniéndose a prueba sin dejar a un lado las respuestas que eran correctas, mientras que al otro, se le dijo que podían dejar a un lado lo que ya sabían. En el examen final las diferencias entre ambos grupos fueron enormes.
Mientras que dejar de estudiar los términos aprendidos no tuvo mucho efecto, a aquellos que no siguieron comprobando si los recordaban les fue mucho peor que a los que sí lo hicieron.

Los que dejaron de ponerse a prueba solo recordaron un 35% de los términos, mientras que los que siguieron haciéndolo consiguieron recordar un 80% de las palabras.
Parecería que la mejor manera de recordar es practicar y recuperar los datos de la memoria, y no tratar de mantenerlos aislados para continuar con el estudio.
Además, olvidarse totalmente de las partes ya revisadas, como recomiendan algunos manuales de estudio, es totalmente incorrecto.
Puedes dejar de estudiarlas si ya te las aprendiste, pero debes seguir probando si las recuerdas si quieres acordarte de ellas cuando llegue el momento del temido examen final.

Guiarse por la evidencia
Por último, los investigadores preguntaron a los participantes cuánto recordarían de lo aprendido.
Los dos grupos consideraron que aprenderían un 50% de los términos.
Esto fue mucho más de lo que esperaban los que no lo hicieron tan bien y bastante menos de lo que consiguieron los que mejor memorizaron.

La conclusión podría ser que tenemos una especie de punto ciego metacognitivo para el cual las estrategias de recuperación de la memoria podrían funcionar muy bien.
Estamos ante un escenario en el que por lo tanto tenemos que guiarnos más por las pruebas que por nuestro instinto.
Pero la evidencia esconde también una moraleja para los profesores: las pruebas no solo sirven para ver si los alumnos saben algo, también les puede ayudar a recordar.
BBC. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/12/141212_vert_fut_trucos_mejorar_memoria_lp

sábado, 17 de mayo de 2014

Por qué recordamos más los buenos momentos? Comentarios Paula McGrath BBC

¿Por qué recordamos bien algunas cosas mientras que otras se desvanecen? Investigadores sugieren que se debe a que los eventos positivos se quedan durante más tiempo en la memoria que los malos, algo que ayuda a la raza humana a mantenerse alegre y resistente.

De acuerdo con psicólogos, el aferrarnos a los buenos recuerdos -dejando atrás los malos- nos ayuda a lidiar con situaciones desagradables y mantener una actitud positiva ante la vida.

Fue hace 80 años que se propuso por primera vez la idea de que los recuerdos malos se desvanecen más rápido.

En los años 30, los especialistas recogieron lo que quedaba en la memoria de las personas después de las vacaciones, categorizándolas en agradables y desagradables.

Semanas más tarde, los investigadores pidieron a los participantes que recordaran las vacaciones. Casi el 60% olvidó las experiencias desagradables, mientras que sólo el 42% de las agradables habían desaparecido.

Esto es algo que muchos de nosotros puede sentirse afín, tras un descanso solemos acordarnos de los buenos días y de las personas que conocimos y olvidarnos de los retrasos en los vuelos u otros inconvenientes.

Más tarde se hicieron otros estudios rigorosos del llamado fenómeno Fading Affect Bias (FAB), que ocurre cuando la información de emociones consideradas como negativas se borra de la mente más rápido que la positiva.

En un trabajo hecho en los años 70, en vez de preguntarle a la gente que recuerden memorias aleatorias -pues las personas podrían preferir aquellas positivas- a los participantes se les pidió que llevaran un diario, registrando la intensidad emocional de esos recuerdos.

Pero debido a que el 80% de toda la investigación psicológica se hace con estudiantes estadounidenses, no quedaba claro si esta preferencia a mantener en la memoria los buenos recuerdos existiría en otras culturas.

Eventos aleatorios
Para ver si se trataba de un fenómeno universal, Timothy Ritchie, de la Universidad de Limerick, en Irlanda, decidió analizar los datos de las muestras recogidas por académicos de seis universidades en el mundo.

Estos investigadores tenían acceso a los participantes de muchos grupos étnicos angloparlantes, incluido los afroamericanos, ghaneses, alemanes, nativos estadounidenses y neozelandeses tanto de la descendencia europea como de la aborigen.

En total, se incluyeron unas 2.400 memorias autobiográficas de 562 personas de 10 países.
Si bien la metodología de recolección de eventos que se mantienen en la memoria varió en muchas formas, el denominador común fue preguntarle a los participantes que recordaran momentos positivos y negativos, incluyendo detalles como la hora y lugar, así como información sensorial.

Los datos de Nueva Zelanda y Ghana sólo incluían a hombres y mujeres menores de 30 años. Pero en otros estudios, como el alemán, había muestras de más edad.

A la mayoría se le preguntó sobre eventos aleatorios de sus vidas, tanto positivos como negativos.
Pero los investigadores de Alemania también le preguntaron a su muestra sobre la respuesta emocional a un evento relevante: la caída del muro de Berlín en 1989.
A aquellos que recordaron su respuesta emocional, se les pidió que lo volvieran a hacer en diferentes períodos de tiempo, y puntuaron cómo se sentían al respecto.
Esto es conocido como el efecto inicial y el efecto actual, la diferencia entre ellos fue medida.
Los investigadores pudieron determinar así el FAB ocurrido en cada estudio, independientemente de los antecedentes culturales de los participantes.

Recuerdos fijos
En el estudio de Alemania, investigadores preguntaron por los recuerdos de las emociones en la caída del muro de Berlín.
Los autores creen que este estudio demuestra cómo la desaparición rápida de memorias desagradables es un fenómeno que ocurre en todas las culturas y que ayuda a las personas a procesar la negatividad y a adaptarse a los cambios de lo que les rodea mientras retienen una actitud positiva ante la vida.
Un grupo de personas con grandes problemas para tener memoria positiva es aquel de las personas con depresión severa.

El doctor Tim Dalgleish, psicólogo clínico de la Universidad de Cambridge, intenta ayudar a las personas con depresión aguda a tener acceso a los recuerdos positivos.
La técnica que usa se conoce como el método de ubicación. Se trata de una técnica de miles de años que utiliza imágenes visuales que la persona imagina a lo largo de una ruta o en un lugar como el hogar.
Todos los participantes en el estudio de Dalgleish tenían depresión aguda. Debido a que les costaba tanto recuperar sus recuerdos, un investigador los ayudó a materializarlos, con detalles como la información sensorial de olores, colores y sonidos.
Una de las personas que participó en el trabajo, Emma Brinkley, tuvo muchas dificultades para acordarse de eventos positivos.
"Incluso ahora, cuando me encuentro baja de ánimo es difícil pensar en algo positivo para animarme. Es casi como si tu mente se rehusara a permitirte buscar algo en tu conciencia", dijo.
Una vez decidido, las memorias se fijan a lo largo de una ruta como el viaje al trabajo o la universidad, o incluso dentro de su propia casa.

Para el doctor Dalgleish esta es una parte vital del proceso. "Vamos a decir que colocas 10 puntos en el camino -la puerta de entrada, el porche, la cocina y la sala si se trata de la casa- y entonces eliges los recuerdos que quieres poner en la maleta, el tipo de cosas en las que quieres pensar en momentos difíciles. Y creas una imagen memorable y una rara que vincule ese recuerdo con cada punto en la ruta".
"Puedes imaginarte la sala llena de arena, con el televisor encendido mostrando el mar, el sonido de las gaviotas y de las olas. Y el hecho de que el sonido estaba en la sala lo hace más extraño y fácil de recordar que si sólo recuerdas la arena de una playa".

Ruta familiar
El recuerdo agradable tiende a durar más que el desagradable.
Es el tipo de técnica que los campeones de pruebas de memoria utilizan con éxito para lograr las hazañas como recordar toda la secuencia de una baraja de cartas.
Los expertos descubrieron que al crear este mapa mental o "palacio de la memoria" mejoraba el recuerdo de los participantes, en comparación con otro grupo que utilizó otra técnica, como la de fraccionar los recuerdos en distintos conjuntos y ensayarlos.
También comprobaron que el método tiene efectos a largo plazo, vistos incluso una semana después en algunas personas cuando se les llamó para repetir las pruebas.

Emma Brinkley está sorprendida de cuánto duran esos recuerdos. "Hay días en que sencillamente me traslado a esa ruta familiar e intento pensar en algunas de esas memorias felices para subirme el ánimo".
"Algunos días me cuestan más que otros. Pero he descubierto que ha habido una verdadera y profunda subida de ánimo", agrega.
Fuente, BBC.

martes, 1 de octubre de 2013

La siesta después del almuerzo ayuda a los niños en su aprendizaje

Una siesta de una hora después del almuerzo podría estimular la actividad cerebral de los niños y ayudarlos en sus procesos de aprendizaje, señaló un estudio realizado en Estados Unidos.

Investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst, que estudiaron 40 niños, indicaron que pareciera que una siesta ayuda a los niños de entre 3 y 5 años a recordar mucho mejor las lecciones preescolares.

Los hallazgos fueron publicados en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de las Ciencias).

El beneficio de la siesta se extiende a la tarde, después de la siesta, y al día siguiente.

De acuerdo con los autores del estudio, los resultados sugieren que las siestas son clave en la consolidación de la memoria y en el aprendizaje temprano.

Cuando a los niños se les permitió tomar una siesta después del almuerzo, sus desempeños en tareas de ubicación visual y espacial mejoraron significativamente durante la tarde y al día siguiente en comparación con los niños que no pudieron tomarse la siesta.

Tras la siesta, los niños recordaron 10% más información que lo que evocaron cuando se quedaron despiertos.

Un monitorio cercano de otros 14 niños -que ingresaron al laboratorio del sueño de los investigadores- reveló el proceso cerebral durante el sueño.

Cuando los niños se tomaron la siesta, experimentaron una creciente actividad en regiones del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la asimilación de nueva información.

Rebecca Spencer, quien dirigió el estudio, indicó: "Esencialmente somos los primeros en reportar evidencia de que las siestas son importantes para niños en edad preescolar".
Fuente: BBC.

domingo, 11 de agosto de 2013

El amor de madre es bueno para el cerebro‏ del niño

Los niños que reciben más cariño durante su etapa escolar -y previa- desarrollan un hipocampo más grande y tienen menos síntomas de depresión. Estas son las conclusiones de un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences Early Edition y que confirma lo que intuitivamente todos sabíamos: no hay nada como el "amor de madre".

Aunque muchos trabajos han demostrado las consecuencias de crecer en un ambiente cariñoso sobre el éxito escolar y otros factores psicosociales, este es el primero que muestra el efecto directo sobre el cerebro. Concretamente, los investigadores observaron que los niños criados con afecto desarrollaban un hipocampo casi diez veces mayor que los que no habían tenido tanta suerte. Este órgano se relaciona con procesos de memoria y aprendizaje, así como con mecanismos de respuesta al estrés, por lo que es importante su correcto desarrollo a edades tempranas.

"El estudio tiene una gran implicación sobre la salud pública y sugiere que debemos de prestar más atención a la forma en la que los padres crían a sus hijos" indican los autores. Tanto en la escuela como en su ambiente familiar es importante el cariño alrededor de los pequeños. "Como sociedad, debemos hacer lo que podamos para fomentar estas habilidades ya que está claro que los cuidados paternos tienen un impacto muy grande en el desarrollo posterior de los niños", apuntan los investigadores.

Sólo con amor no basta, además de una buena alimentación, hay que aplicar unas pautas para educar adecuadamente. Ver aquí pautas para educar.
Fuente: Revista Muy Interesante

martes, 25 de junio de 2013

¿Cuál es la mejor técnica para memorizar hechos? Según la BBC

Las técnicas diseñadas para ayudar a recordar -mnemotecnia- se utilizan desde hace miles de años.

En la Antigüedad había una mayor necesidad de recurrir a este tipo de técnicas que ahora que hay tabletas y computadoras.

El método más conocido tiene sus orígenes en Grecia, en el siglo V a.C.

Cuando le pidieron al poeta Simonides de Ceos que identificara a personas que habían sido aplastadas por el derrumbe de un edificio del que acababa de salir, Simonides descubrió que podía hacerlo recordando mentalmente dónde se había sentado cada uno.

Este truco, que consiste en vincular hechos con lugares, todavía es ampliamente utilizado por participantes de concursos en que ponen a prueba la memoria. Es conocido como "camino mental" o Método de Loci (MOL, en sus siglas en inglés), y loci, que viene del latín, significa 'lugares'.

Irónicamente, se cree que la historia de Simonides es sólo un lindo cuento(1) que se usa para que la gente se acuerde de cómo funciona.

Con escáneres del cerebro se ha descubierto que los expertos que utilizan MOL para memorizar tienen niveles de activación más elevados en áreas del cerebro percepción espacial, como el hipocampo, pero no queda claro cómo esto ayuda al recuerdo.

Sin embargo, no funciona solamente con hechos ordinarios: en 2009, un equipo de científicos de Canadá y Estados Unidos informaron que puede ser usado para recordar decenas de miles de datos aleatorios.

También se está investigando la ténica MOL como forma de combatir la pérdida de memoria relacionada con la edad avanzada. Fuente: BBC

Nota. (1) Los cuentos son narraciones que tienen una utilidad principal; enseñar cosas que se consideran útil para la vida, para el grupo social, aprender preceptos, recordar consejos, normas, valores, ... memorizar información en definitiva. Y como, si es bello, se recuerda mejor, aparece la estética ligada a la narración. Otro método ancestral para aprender y recordar conocimientos, valores y actitudes, ha sido y es el canto

viernes, 4 de junio de 2010

Boris Pahor un testigo más de los crímenes nazis

Tras décadas en la sombra, 'Necrópolis' se convierte en un 'best seller' en Italia - El autor, de 97 años, relata su feroz experiencia en un campo nazi

Hay famas tardías, pero probablemente ninguna se parece a la de Boris Pahor. Esloveno-italiano nacido en Trieste, cumplirá pronto 97 años. Pero no hace ni una década que su nombre suena entre los buenos lectores y que se sabe que es un personaje excepcional y autor de una de las cumbres de la literatura del Holocausto

El libro se titula Necrópolis, lo presenta en España Anagrama como uno de los lanzamientos clave de la Feria del Libro y está a la altura de los de Primo Levi o Imre Kertész. La novela arranca con el regreso de Pahor, metido sin querer entre un grupo de turistas franceses, a las ruinas-museo del campo nazi de Natzweiler-Struthof, situado en Alsacia. Pahor llegó allí deportado por la Gestapo tras ser detenido en Trieste como militante antifascista.

Irónicamente, en el campo fue tratado como prisionero italiano y no esloveno, aunque pasó años combatiendo contra la Italia que trataba de destruir la identidad eslovena. "Nosotros, eslovenos del litoral, afirmamos obstinadamente ser yugoslavos", escribe. "El corazón y la mente se rebelan al pensamiento de ser eliminados como pertenecientes a una nación que siempre había tratado de asimilar a los eslovenos y los croatas".

Se salvó de morir gracias a un médico francés y a otro noruego. Fue su intérprete en el hospital y allí vio apagarse a decenas de prisioneros; luego pasó al campo de Dachau como enfermero, y de allí al de Dora y al de Bergen Belsen. Su periplo acabó en Buchenwald, cuando ya había sido liberado, y más tarde en un sanatorio francés, donde pasó año y medio reponiéndose de una tuberculosis... (MIGUEL MORA - Roma - 04/06/2010, El País) Seguir aquí.

martes, 5 de enero de 2010

Las 12 reglas del cerebro


Sí, es en gran parte publicidad..., Y también son conocimientos, por eso lo he traído, espero que os sea útil. Ah!! Y, además de acceder a otros videos sobre el cerebro, habla de nuestra famosa y maravillosa siesta.

EJERCICIO | Regla 1: El ejercicio mejora el poder del cerebro.
SUPERVIVENCIA | Regla 2: El cerebro humano también ha evolucionado.
CABLEADO | Regla 3: Cada cerebro está conectado de manera diferente.
ATENCIÓN | Regla 4: No prestamos atención a las cosas aburridas.
MEMORIA a corto plazo | Regla 5: Repetir para recordar.
MEMORIA a largo plazo | Regla 6: Recuerde repetir.
DORMIR | Regla 7: Duerme bien, piensa bien.
ESTRÉS | Regla 8: Subrayar que los cerebros no aprenden de la misma manera.
INTEGRACIÓN SENSORIAL | Regla 9: Estimular más los sentidos.
VISION | Regla 10: La visión triunfa sobre todos los demás sentidos.
GÉNERO | Regla 11: El cerebro masculino y femenino son diferentes.
EXPLORACIÓN | Regla 12: Somos exploradores potentes y de forma natural. Fomentémoslo.